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Alberto Espina- La parte fronteriza de la personalidad en el fronterizo (borderline)- unidad 4

Introducción al concepto de fronterizo:


Numerosos autores han escrito sobre los pacientes que se encuentran en el límite en la frontera entre la
neurosis y la psicosis.
El termino borderline ha sido "un cajón de sastre" se ponían los casos que no encajaban en un cuadro
psicótico o neurótico.
H. Deutsch habla d las personalidades como si adaptadas a la realidad pero sin una identidad estructurada, lo
que les lleva a imitar y representar actitudes con su medio.
J. Frosch habla del "carácter psicótico" en el cual no aparecen episodios psicóticos y hay trastornos en el
contacto con la realidad, pero tienen otras características que lo diferencian del borderline como luego
veremos.
B.Boyer presenta varias cosas de "esquizofrenia seudoneurotica" en la que aparecen trastornos del
pensamiento y de la sexualidad encuadrados en una patología crónica. Pero no aparecen otros elementos
comunes a los fronterizos.
O.Kemberg es uno de los que más ha aportado al estudio del paciente fronterizo. El termino organización
fronteriza de la personalidad, más que estados fronterizos o cualquier otra denominación es el que mejor
describe a los pacientes que presentan una organización patológica de la personalidad especifica y estable y
no un estado transitorio que fluctúa entre la neurosis y psicosis.
Según este autor estos pacientes presentan episodios psicóticos pasajeros, desarrollan una psicosis de
trasferencia, poseen juicio de realidad y neurosis poli sintomáticas con fantasías perversas múltiples
su yo es débil no tolerando la ansiedad ni controlando los impulsos sufren regresiones al proceso primario y
no tienen los canales de la sublimación desarrollados.
utiliza mecanismos de defensa primitivos, principalmente la escisión junto con la identificación proyectiva,
idealización, negación y omnipotencia. No puedo integrar lo libidinal y lo agresivo produciéndose una
escisión entre las introyecciones mas y menos con la consiguiente división del self.
Al tener imagos excesivamente buenas y malas no integradas tendría:
- un súper yo no integrado, proyectando los aspectos censuradores y exigentes,
- Una no asimilación realista de los padres.
-Un uso defensivo del self en de trímetro del self narcisista.
-Adaptación a la realidad pero son internalizaciones profundas de la realidad social.
Lo cual produce como rasgos caracterológicos: La poca capacidad para la evaluación realista de los otros
adaptándose mientras no haya implicaciones emocional, superficialidad, pulsiones pre genitales y genitales
infiltradas de agresión.
La difusión de la identidad es un típico síndrome de la personalidad borderline que no se observa en las
formas mas benignas de patología caracterológica ni en pacientes neuróticos y que es una consecuencia
directa de la activa escisión de aquellas introyecciones e identificaciones cuya normal síntesis produciría una
estable identidad yoica
La excesiva agresividad oral es proyectada en la madre provocando una distorsión paranoide de la misma,
haciéndose extensiva a los padres unidos.
Para evitar la rabia y los temores orales hay una huida hacia la genitalidad dando lugar a las tendencias
sexuales perverso polimorfas y las ansiedades en torno a la sexualidad características de los fronterizos.
Grinker, Werble y Dryre realizaron un estudio sistemático con 51 pacientes previamente seleccionados
haciendo un análisis estadístico de los datos recogidos y llegaron a la conclusión de que existía un síndrome
borderline caracterizado por:
1- rabia como efecto esencial. 2- relaciones anacliticas, dependientes. 3- falta de identidad consistente. 4-
depresión con tonalidad de soledad. estos autores describieron también la existencia de 4 subgrupos entre
los pacientes estudiados:
Grupo 1 la frontera con la psicosis: conductas inapropiadas y no adaptativas individualmente como grupo,
deficiente sentido de identidad y deficiencias ene l sentido de realidad, conductas afectivas negativas y rabia
hacia otros, depresión, descuido en funciones elementales, próximos a l desintegración psicótica.
Grupo 2 el síndrome fronterizo central: compromiso vacilante con el potro. expresiones de rabia abierta o
actuada, ausencia de indicadores de auto identidad consistente, depresión.
Grupo 3 de las personas adaptadas- desafectivas-defendidas "como si": conducta adaptativa apropiada,
relaciones complementarias el tipo "como si", poco espontaneidad y afecto como respuesta,
intelectualización y desconexión como defensas.
Grupo5 de la frontera con la neurosis: depresión del tipo infantil con " aferramiento "ansiedad, similitud con
los caracteres narcisisticos.
Gundersonn y Singer describieron 6 características del paciente fronterizo: intenso afecto depresivo u hostil,
historia de conducta impulsiva, adaptación social, breves experiencias psicóticas de tipo paranoide,
respuestas bizarras, ilógicas o primitivas en test psicológicos no estructurados y en los estructurados
respuestas más normales, parecen normales en las relaciones superficiales y en las intimas son dependientes,
exigentes y manipuladores.
C. Paz ha realizado uno de los estudios más importantes sobre el fronterizo, llegando a las siguientes
conclusiones:
a) Elementos unificadores: la cronicidad del trastorno, la posibilidad de profundas regresiones con
mantenimiento de sus niveles adaptativos habituales y la no aparición de psicosis a nivel clínico.
b) Elementos muy frecuentes: trastornos en la relación con la realidad, trastornos del pensamiento, rabia
como manifestación agresiva-emocional, expresiones corporales primitivas, ansiedades confusionales,
trastornos de la vida sexual, fenómenos trasferenciales y contra trasferenciales típicos.
Las partes psicótica y no psicótica de la personalidad.
Freud describe en 1938 " el problema de la psicosis seria sencillo si la separación del yo y de la realidad
pudiera lograrse por completo. Pero esto sucede raramente o tal vez nunca" " lo que sucede en estos casos es
una escisión psíquica, Se ha formado dos actitudes psíquicas en lugar de una, la normal que tiene en cuenta la
realidad y otra que bajo la influencia de los instintos separa al yo de la realidad, las dos existen
simultáneamente y el resultado depende de su intensidad relativa.
Luego die que dependiendo de que predomine la primera o la segunda el sujeto se curara del proceso
alucinatorio o caerá en la psicosis. Añade que esta escisión del yo existe también en las neurosis.
Katan decía "cuando se rompe el contacto con la realidad hacen su entrada los síntomas de la psicosis, tales
como las alucinaciones, ilusiones, etc. No quiere decir eso que toda personalidad se haya vuelto psicótica,
vemos que una parte de la personalidad continua comportándose como si la estructura pre-psicótica de la
personalidad aun existiera" luego llamara a esta parte de la personalidad capa no psicótica.
Bion desarrollo el concepto de parte psicótica y no psicótica de la personalidad definiéndolas como don
modos de funcionamiento mental que coexisten en mayor o menor medida en todo ser humano.
La parte psicótica de la personalidad tiene según Bion 4 rasgos esenciales: una preponderancia de impulsos
destructivos, un dio a la realidad interna y externa que se extiende al aparato perceptivo y mental por hacer
consiente esa realidad odiada, pánico de aniquilación inminente y una relación de objeto prematura que se
instaura con tenacidad, siendo a la vez precaria y frágil, lo cual va a definir la relación transferencial.
" el psicótico escinde sus objetos y simultáneamente tos la parte de su personalidad que le daría conciencia
de la realidad que el odia, en muy diminutos fragmentos y es por eso que el sentimiento del psicótico es que
no podrá nunca restaurar sus objetos o su yo, como resultados de esos ataques de escisión todos aquellos
aspectos de su personalidad que le proveerían de fundamentos para la comprensión intuitiva de si mismo y
de otros están perturbados desde el comienzo.
Bychowski describió tres aspectos que caracterizan el "núcleo psicótico":
1 persistencia y prevalencia de las formas arcaicas de funcionamiento tales como el pensamiento mágico y el
pensamiento al nivel concreto original.
3. utilización de mecanismos primitivos, como la introyeccion , la identificación y la proyeccion primaria que si
bien poseen significación universal para el funcionamiento mental, en los psicóticos asume el papel principal.
3. La disociación del yo, que ocurre con las actitudes originales del niño, altamente ambivalentes con respecto
a figuras esenciales de su ambiente. Todo esto determinara el tipo de transferencia que va a establecer el
psicótico y de no tener en cuanto estos aspectos estas transferencias pueden no detectarse.
Es característico del fronterizo la alternancia de niveles psicóticos y neuróticos. En el paciente psicótico
predomina en una primera fase la transferencia psicótica dando lugar al desarrollo de una psicosis de
transferencia y a medida que avanza la cura se desarrolla una neurosis de transferencia.
En el paciente neurótico sucede al revés; primero aparece la neurosis de transferencia y su el análisis es lo
suficiente profundo, pueden aparecer transferencias psicóticas.
Pero el fronterizo vamos a encontrar saltos, de un atipo de transferencia a otro en la misma sesión tanto al
año del análisis como a los 5 años, aunque a medida que progresa la cura vayan cediendo esos "momentos
psicóticos".
Transformaciones
Bion estudio los procesos que tiene lugar en la mente para transformas un hecho original:
1. Transformaciones de movimiento rígido: en las que la deformación es pequeña, por ejemplo transformar
pensamientos n palabras según el lenguaje común.
2.Transformaciones proyectivas: interviene mecanismos que hacen que se conserven como invariantes
características diferentes de las transformaciones de movimiento rígido.
Este tipo ocurre en una parte más primitiva de la mente que las transformaciones de movimiento rígido, es
por ellos que necesitan una teoría que explique el funcionamiento yoico primitivo con sus ansiedades y
mecanismos de defensa primitivos.
3. Transformaciones en alucinosis: son características de la parte psicótica de la personalidad.
El fronterizo recurrirá al mismo mecanismo con los movimientos primitivos. Mediante la transformación en
alucinosis el psicóticos se crea un mundo particular en el cual cree gozar de una libertad absoluta en la que su
mente posee, alucinando, todo lo que desea.
Fenomenos elementales:

Mazzuca

Los fenómenos elementales tiene un lugar destacado en la teoría y en la clínica de la psicosis de


Lacan. Si la estructura neurótica se caracteriza por la represión y la estructura psicótica por la
forclusion , se trata de delimitar un fenómeno minimo en el que se verifique esa estructura.

En la neurosis Lacan ha denominado FORMACIONES DEL INCONCIENTE, los fenómenos


elementales de la neurosis entonces son los sueños, chiste, etc. Es suficiente que en el sueño se
demuestre fácilmente que se trata de un retorno de lo reprimido para establecer el diagnostico de
neurosis. El concepto de fenómeno elemental es central en la teoría y en la clínica diferencial de
las neurosis y la psicosis por un aparte pone en juego la débil definición misma de la especificidad
de cada una de esas estructuras clínicas y cumple un papel determinante en el diagnostico
diferencial. en la enseñanza de lacan el termino fenómeno elemental se aplica exclusivamente al
campo de la psicosis, fenómeno elemental en el campo de la psicosis su uso diagnostico tiene un
valor especial en el caso de las estructuras psicoticas que no han desencadenado una psicosis y en
las que no es claramente manifiesto que se trate de una psicosis. En el psicoanalisis este tema de
los fenómenos elementales psicóticos es original de Lacan.

En primer termino analizaremos dos tipos de fenómenos elementales, los fenómenos de


automatismo mental, definidos y estudiados por CLERAMBAULT en relación con el curso de la
psicosis alucinatoria crónica y los fenómenos elementales descriptos por Lacan en su tesis “ de la
psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad”.

LOS FENOMENOS DE AUTOMATISMO MENTAL DE CLERAMBAULT

Estudia estos fenómenos en un grupo de psicosis denominadas por el psicosis basadas en el


automatismo, entre las cuales se destaca la psicosis alucinatoria crónica. Según las tesis de C. los
fenómenos de automatismo mental son iniciales y preceden en mucho tiempo a la formación
delirante la mayor parte de ellos habían sido previamente descriptos en la psiquiatría como
alucinaciones.

Entiendo por automatismo los fenómenos clásicos : anticipación del pensamiento, enunciación de
los actos, impulsiones verbales, tendencias hacia fenómenos psicomotores y los pongo en
oposición a las alucinaciones auditivas, a las voces a la vez objetivadas, individualizadas y
temáticas, los opongo también a las alucinaciones psicomotrices caracterizadas en efecto.

Clerambault establece tres características como rasgos esenciales de los fenómenos del
automatismo mental o pequeño automatismo: son neutros, no son sensoriales y no temáticos o
según su término anideicos. Neutro porque carecen de tonalidad afectiva y de carácter a temático
o anideico como por ejemplo los juegos silábicos.

Finalmente su carácter no sensorial, aquí conviene distinguir entre sensorial y sensitivo, en la


psiquiatría clásica cuando se dice sensorial se hace referencia a lo que habitualmente llamamos
órganos de los sentidos y se excluyen las sensaciones cenestésicas que queden del lado de lo
sensitivo.

C. dentro de su posición etiológica organicista como platea esto en términos de origen con lo que
indica entonces si no más bien que demuestra o constituye una prueba de su origen mecanico y
por lo tanto de su etiología organica.

Podemos predecir como lo promueve Lacan en su seminario 3, en las hipótesis etiología de C.


puede conservarse el rasgo mecanico entonces no como referencia a su origen, sino como su
característica. La diferenciación entre pequeño automatismo y gran automatismo tiene en cuenta
tres rasgos esenciales que aplican a lo que C. denomina pequeño automatismo, ya que designa
“cierto síndrome clínico que contiene fenómenos automáticos de tres ordenes: motor, sensitivo e
idioverbal”. Se trata de tres áreas o registros donde puede manifestarse el pequeño automatismo
central, sensitivo y motor.

Cuando este pequeño automatismo se agrega algo del orden afectivo( con lo cual ya no es neutro)
o bien un componente ideativo o temático (por lo que deja de ser anideico) se construye el gran
automatismo.

Los fenómenos que C. incluye en esta categoría de automatismo mental en sus tres registros
mental, sensitivo y motor. En el registro mental el fenómeno mencionado es el eco del
pensamiento. Fenómenos cercanos son el comentario de gestos y actos y otros fenómenos
distintos la enunciación de gestos y actos o de intenciones.

El eco del pensamiento es el fenómeno en el cual el sujeto siente “ escucha pero no


auditivamente” que su pensamiento se va repitiendo como un eco en la enunciación de gestos y
actos el sujeto escucha que las voces van describiendo que es lo que hace. Por otra parte la
idiorrea termino con el que se denomina un flujo incoercible o inmanejable de representaciones
que pueden ser recuerdos y se los denomina hipermnesia. C. llama pensamiento anticipado que se
refiere a una vivencia que tiene el sujeto de sus pensamientos aparecen antes de que el los piense,
todos se caracterizan por la vivencia de que el sujeto no es dueño de sus pensamientos ni del
control de su curso, es decir se le presenta como algo extraño, independendiente, autónoma. Esta
sensación de ajenidad y de no control forma parte esencial del fenómeno mismo .

C. describe en estas mismas áreas “fenómenos negativos” puede ser desaparición o vacio del
pensamiento algo que llama perplejidad sin objeto, detenciones en el pensamiento. Hay
fenómenos de automatismo también en el registro de lo sensitivo son fundamentales sensaciones
cenestésicas o sensaciones olfativas hay automatismos motores en los que el sujeto se siente
impulsado a hacer un movimiento de todo o de partes de su cuerpo, siempre con la característica
de la ausencia de la sensancion de que el es el agente de ese movimiento por lo contrario con la
vivencia de que es movido por algo que no es el.

Lo que lo hace reconocible como un fenómeno de automatismo mental, es que el sujeto no tiene
la vivencia de ser agente de su movimiento. C. sostiene que un sujeto podría convivir , a veces
durante muchos años con este tipo de fenómenos de automatismo mental, sin necesidad de que
ocurra nada mas que esto. Pero cuando a este carácter de automatismo de algo que el le ocurre,
esta vivencia de no se trata de algo que el hace sino de algo que le sucede,se agrega una ideación
de que hay alguien que lo esta dirigiendo o alguien que le esta imponiendo estas ideas, o le esta
transmitiendo telepaticamennte, ante fenómenos de vacio de pensamiento que hay alguien o algo
que le esta robando los pensamientos, etc. Entonces allí hay que ubicar la nocion de “gran
automatismo”-

C. concluye que tal vez haya otra denominación que sea mas adecuada y los llama síndrome de
pasividad para destacar este rasgo esencial y común de que el sujeto no es agente. Es justamente
en este carácter destacado por C. en estos fenómenos calificados como automáticos o mecánicos,
donde Lacan va a reconocer a partir de ese rasgo que se trata de fenómenos que responden a las
estructuras del lenguaje es decir que se trata de significantes-

FENOMENOS ELEMENTALES EN LA PARANOIA

Cuando Lacan plantea la cuestión de los fenómenos elementales en el Seminario3 se


refiere de manera explicita a C. y los fenómenos de automatismo mental que fueron
estudiados por el- En las psicosis paranoicas, por contrario, de acuerdo con la definición
establecida por Kraepelin no hay alucinaciones y tampoco fenómenos de automatismo
mental- La paranoia se caracteriza por el desarrollo progresivo de un delirio sistematico
que no esta basado en el automatismo. Lacan adopta en su Tesis, sostienen la existencia
de fenómenos elementales específicos de la paranoia por lo tanto distintos del
automatismo mental y de los fenómenos alucinatorios. Fenomenos que son iniciales, si
los fenómenos del automatismo mental se manifiestan en el registro de lo significante son
atematicos según el termino de C. anideicos, los fenómenos elementales de la paranoia
se producen por lo contrario en el registro del significado. Ante todo se vinculan
previamente o en el momento del desencadenamiento con una vivencia de
transformación del mundo. No se trata por lo menos en principio de una perturbación
perceptiva, sino de una transformación en el significado es una experiencia de
extrañamiento en la que de manera repentina, pierden validez los significados hasta ese
momento habituales sin resultar de inmediato reemplazados por otros. Puede
acompañarse con un estado de inquietud a veces de perplejidad, denominado experiencia
enigmática. Pero el fenómeno mas destacado que Lacan delimita en su tesis es el de la
interpretación delirante, fenómeno íntimamente articulado con los procesos de
construcción del delirio.

CONCEPCION LACANIANA DE LOS FENOMENOS ELEMENTALES.


La posición de Lacan en relación con el esquema clásico en psiquiatría:

Si el mecanismo de construcción del delirio postulado en la psiquiatría como elaboración


secundaria era la interpretación y ahora encontramos que la interpretación esta en el
nivel de los fenómenos elementales, es decir, de lo primario, es necesario concluir que el
delirio se construye con fenómenos elementales y que el mismo es una composición de
fenómenos elementales. Por lo tanto es también un fenómeno elemental.

Lacan señala que la interpretación es una perturbación de la percepción, segundo paso


por lo tanto la interpretación es también un fenómeno elemental tercer paso es el delirio
mismo es un fenómeno elemental.

POSICION DE LACAN EN LA RELACION CON C.

Lacan cree que podemos prescindir totalmente de esta hipótesis etiológica y no por eso la
obra de C. pierde valor.

C. pretendía encontrar un apoyo para sostener la tesis de la etiología organica en el


carácter automatico y mecanico de estos fenómenos. C. define el automatismo mental:
su carácter neutro, anideico y no sensorial. Mientras que Lacan propone mostrar a lo
largo de ese seminario que la estructura de los fenómenos de la psicosis responde a la
estructura del lenguaje a la estructura del significante.

Lacan aquí caracteriza la psicosis como una intrusión de la estructura del significante, es
decir, no se trata de que hay un sujeto que piensa sino algo que piensa solo. Es una
referencia a la tesis de Lacan de que el lenguaje habla solo.

Collete Soler- Pérdida y Culpa en la melancolía- unidad 4

La autora plasma la excesiva “utilización” del término depresión y busca diferenciar


melancolía con paranoia, donde los reproches van dirigidos a otros; mientras que en la melancolía a
unos mismos. En la actualidad el avance de la farmacología incide sobre la nosografía y la
concepción misma de la enfermedad, reduciendo a la melancolía a los trastornos de “humor”. Este
término es utilizado en el registro del cuerpo como organismo excluyendo la idea de culpa y
culpabilidad. El psa lacaniano ve a los estados afectivos, como consecuencias de la posición del
sujeto.
En la melancolía se presenta la forclusion, en tanto Lacan dice que es, rechazo del icc, la
causa primera de la psicosis. Las va a dividir en dos grupos: categoría de mortificación y delirio de
indignidad. El episodio melancólico se desencadena por una perdida, ya sea de una persona, algo
material o un ideal. Freud en el manuscrito G lo va a llamar “perdida” o “hemorragia de la libido”;
y en “Duelo y melancolía” lo denomina pérdida del objeto, que desde luego no son lo mismo. La
libido es lo que funda a la apetencia, mientras el objeto lo que es susceptible de satisfacerla.

Como psicosis, la melancolía no se desencadena tanto por el encuentro de un padre como


por el de una perdida; hay una asonancia que en francés une a la perdida [perte] con el padre [pére].
Esta pérdida introduce al sujeto en algo que va mas allá del sentimiento de pérdida; llega a
fenómenos de mortificación. La modificación libidinal se presenta con conductas de desapego
respecto de los objetos, y se repliegan hacia la persona; como si el vector de la apetencia que va del
sujeto al objeto diera media vuelta en su camino, en un movimiento de involución sobre el cuerpo
mismo (esto es lo que veíamos como sadismo, hostilidad vuelta hacia la propia persona). Sin
embargo eso no es propio de la melancolía, también se lo ve en la hipocondría donde se fija un
organismo para beneficio de goce.

El lenguaje introduce la falta en lo real, que implica una sustracción de vida, condiciona una
virtualidad melancólica. En la neurosis la negativización seria la castración, y se la significa como
renuncia al goce masturbatorio. Es una mutilación de goce: parcial y compensado, ya que está
perdida resguarda la condición de complementariedad. El esquema es el siguiente: el menos-de-
goce de la castración condiciona la búsqueda del objeto plus-de-goce.

(-G)-------------------------------(+G)

La inercia estupurosa del melancólico es el estado del sujeto para quien ya no opera la
condición de complementariedad y que cae bajo la exclusiva acción de la negatividad del lenguaje.
Lo que retorna en lo real es la castración forcluida. La melancolía acentúa el retorno en lo real del
“filo mortal del lenguaje”; siempre presente en la psicosis. La forclusion del falo condiciona una
doble serie de fenómenos: negativización y positivización del goce. La función fálica las articula
mientras que la psicosis las disocia.

El elemento diagnostico elemental en el melancolico, es según Freud, el dolor moral. El


sujeto adopta la falta como significación de culpa (delirio de indignidad). Es más que el delirio de
pequeñez ya que se le agrega una idea de responsabilidad delirante, eleva la falta a la culpa y la
apropia. Lacan no utiliza dolor moral, sino dolor del existir, que en el melancólico se encuentra en
estado puro. Es precisamente la culpa de existir, remite a lo injustificable de la existencia, o sea al
hecho mismo de que el ser existe al Otro. El Falo, significante del goce, que no va sin la castración,
hace también las veces de significante de la vida, y al constituir una mediación entre la falta del
Otro y el ser del sujeto, alivia a este, por lo menos en parte, del pathos de su dasein.

En el dolor de existir y el sentimiento de culpa opera la incidencia d ella posición subjetiva,


lo que quiere decir que pueden presentarse melancolías sin delirio de indignidad. La mortificación y
delirio de culpabilidad son efectos de, respuestas a, la forclusion.

En el autoinsulto del melancólico obra una certeza causal, no dialéctica, psicótica. Se cree
el más culpable de todos los tiempos, los psiquiatras lo llamaron megalomanía de la culpa. El
delirio melancólico carece de la fantasía intuitiva del parafrenico y de la lógica sutil del paranoico.
Reconoce el goce malo y en este sentido podemos decir que se identifica con la cosa. Es a ella a
quien va dirigido los insultos, y la que posibilita que el mismo se persiga, y peor aún, que el superyó
lo haga. Cualquier significante puede ser injuria para el sujeto, con solo que quiera fijar su ser, del
que no hay significante. No hay significante salvo el falo, que hasta casi se podría decir que es el
nombre común del neurótico. La forclusion condiciona el ascenso invasor de la injuria que da
nombre al ser fuera del Otro: ;es una figura del goce. La instancia negativa del lenguaje y la
positivización del goce, por mas disociadas que se encuentren, están presentes.

Otra homofonía a tener en cuenta es difamar [diffamer] con mujer [femme]; se la dice
mujer [on la dit femme], se la difama [on la fiffame]. En efecto, decirla mujer no es designar una
anatomía o un estado civil, sino decirla no-toda, no toda fálica, o sea Otra, por estar fuera del Otro.
En la difamación hay un goce, pero reducido a un goce como masoquista con el cual no hay Otro,
sea divino o no. Los casos en los que el sujeto espera un castigo, esta espera enlaza al sujeto con un
Otro para lavarse la culpa; lo que en la melancolía no sucede.

Por ultimo busca diferenciar melancolía y paranoia, la mortificación aparece también en


esta última aunque muchas veces pasa desapercibida. Lo que se encuentra dañado es la relación de
objeto, hay un repliegue hacia la propia persona que puede tomar formas diversas. Schereber lo
denomina dolus indeterminarus, fenómeno desapercibido porque se le da toda la importancia al
delirio; pero el analista debe discernir los fenómenos de inhibición que a veces se confunden
fenomenológicamente con la obsesión. La mortificación como retorno en lo real de la instancia
negativa del lenguaje nunca está ausente, puede adoptar diferentes formar y ser titulado bajo
“trastorno en la articulación mas intima del sentimiento de vida”.

La diferencia entre melancolía y paranoia se da en la etapa siguiente, subjetivación del


daño. El melancólico asume la culpa, el paranoico lo carga sobre el Otro. El primero difama, el
segundo dice por ej. asesinato del alma. En los dos casos juega la hipótesis causal, pero se detiene la
simetría: el sujeto paranoico está del lado del buen derecho, del lado del orden. Schereber identifica
el goce en forma triple: porque se lo imputa al partenaire, Dios; porque lo correlaciona con el
significante, puesto que su pensamiento es la condición del goce divino; finalmente, porque cuando
ese goce irrumpe en el cuerpo, él intenta componer su cartografía y su nomenclatura. El
melancolico cree encarnar lo inmundo e innombrable: el no se alcanza por el verbo sino en el límite
de lo simbólico, por el insulto, y no se realiza sino en el silencio del acto, por el suicidio.

Jean Allouch

Ajó: el duelo según Kenzarburo Oé


La idea de muerte seca hace referencia a la pérdida “espontanea” y brusca que acarrea para el
sobreviviente, una perdida a secas. La novela mencionada “nouvelle agwii”, según el autor,
presenta 7 características:

1. Quien está de duelo es habitado por el ser que ha perdido.


2. La equivalencia entre una enfermedad mental y duelo.
3. El duelo no es reemplazar al muerto; no es tanto una separación del muerto
cuanto un cambio de la relación con el muerto.
4. Su modalidad de realización, un sacrificio gratuito
5. Rasgo de estructura, la problemática del doble duelo, que no está ligado a las
contingencias por mas solo que se esté en un duelo.
6. El hijo que acaba de morir era también, una promesa. No hay manera de apelar a
los recuerdos; no hay identificación posible con los rasgos del objeto perdido, ya
que esta vez se trata de un duelo por lo que no ocurrió, un duelo por no sé qué. El
duelo pone en juego lo cumplido e incumplido que haya tenido en la vida que
acaba de terminar. No puede haber duelo de una vida incumplida. Cada enlutado
determinara en qué medida se habrá cumplido la vida de quien acaba de morir.
7. Cuando uno se niega a localizar el duelo en el individuo, lo indivisible, no se
pueden preguntan en qué lugar están los muertos. Según Oé, el lugar donde
residen los muertos no son totalmente de este mundo ni totalmente del otro.

El muerto en realidad por el cual un sujeto esta de duelo, pertenece a un mundo que no existiría.
Wittgenstein dice que el mundo es todo lo que “es el caso”; esto implica que el mundo no sea
todo, ya que hay muchas cosas que no son, que ex-sisten. En francés la expresión es el caso [c’ést
le cas] reafirma un acontecimiento, como el reconocimiento del caso gramatical: no hay un “es el
caso” aislado. Lacan introduce un es el caso en el centro mismo de la interpretación; la
identificación de algo que viene al caso puede cambiar totalmente el humor de alguien.

A (barrada), en Lacan, inscribe la exclusión como tal de esa totalización, de esa totalidad; y si el
Otro simbólico no existe, entonces el mundo tampoco. Si no hay más este mundo, es imaginable
pensar que pueda haber otro. Reconocer la inexistencia del mundo (y por lo tanto del otro) no
conduce a creer, ipso facto, que los muertos no están en ninguna parte. Más bien seria lo
contrario; en los tiempos de muerte seca que corren, para un sujeto sus muertos cobran
consistencia en la medida en que haya tenido acceso a la inexistencia del mundo. Durante el
análisis, el analizante llega a notar algo que con frecuencia tenía bajo las narices hace mucho, es
decir que tal pariente no está enterrado donde se suponía o como se suponía. El análisis ha
llevado al sujeto hasta ese punto donde se trata la inexistencia del Otro, el analizante puede
entonces tomar las decisiones que hacen falta para poner a sus muertos en sus respectivos lugares
y finalmente pasar a otra cosa además de su relación con ellos. El muerto por el cual el sujeto esta
de duelo pertenece a un mundo que no existiría, como tampoco existe el de los vivos, que
depende de la misma realidad intrínseca.
En “una cuestión personal” el protagonista, profesor, esconde sus problemas al límite haciendo de
cuenta como si no existieran. Cuando se hace algo así, sucede que el síntoma viene a llamar al
sujeto al orden de su deseo.

En la nouvelle, el estudiante al comienzo, no sabe que esta de duelo, al final su duelo se ha


cumplido (por un hijo muerto) y él lo sabe. Este narrador tenía una diplopía visual, y utilizaba una
venda negra del lado que casi no veía. Sim embargo, estaba dispuesto a usar esa venda fuera de su
intimidad, a afrontar cierta dosis de persecución para suprimir aquello donde se asientan sus
síntomas, la diplopía donde se superponen dos mundos (sin abordar ni tampoco resolver el
problema).

El significante Agwii suena raro para nosotros, ya que escribe para un público japonés. Para
nosotros los bebes no hacen agwii sino ajó. Él bebe no se autonombra, sino es el padre quien lo
nombra. Sus exmujeres decían que era un niño mimado, en el sentido de que el exceso del don
hace del niño (y del padre) un fruto estropeado. Se estropea por no abrirle ampliamente los
caminos de lo simbólico, la remisión de un significante a otro, sino realizando al contrario esa clase
de cortocircuito por el cual el significante estaría al borde de significarse a sí mismo. Para que el
nombre sea captado como demasiado favorecedor es preciso que al menos tenga sentido, lo que
es el caso de AJÓ.

El duelo no puede reducirse a una relación sujeto –objeto extraordinariamente aislado de


cualquier intervención de un tercero. D*** no se reunirá con Ajó sino después de haber
contratado la estudiante narrador, después de haberlo llevado a una posición determinada, la
posición de un semejante, un hermano, un amigo, que también puede verse afectado por la
misma cosa que lo afecta a él, por más extraña y monstruosa que sea esa cosa. La posición del
narrador va modificándose, mientras que la de D*** es firme, lo que podemos llamar
“sinthomática, en este caso en el sentido de que sus síntomas dependen de la santidad que no
cede del camino fijado. También se modifica la posición subjetiva de Ajó; pero la función de la no-
modificación de la posición de D***; que efectúa su duelo realizando cierta transformación
subjetiva en el acompañante- narrador, y no por un trabajo intrapsiquico, como supone la teoría
psicoanalítica del duelo. Si identificamos al narrador con el psicoanalista y a D*** como analizante,
se trataría de un análisis donde solo el analista cambiaria de posición con respecto al analizante a
medida que avanzan las sesiones; y seria procediendo así que el analizante podría subjetivarse al
final del recorrido en un pasaje al acto. Lo importante es entonces que D*** sea informado de las
transformaciones efectuadas en el narrador a cada paso. Tomamos a la nouvelle a partir de una
punta determinada, las transformaciones subjetivas realizadas en el lugar del narrador y que D***
puede percibir.

Escena 6

Viejo danzando solo, y aparece en D*** la pregunta ¿Por qué aquel viejo desconocido, de aspecto
tan serio, ponía tanto fervor en dar vueltas en honor del visitante bajado del cielo? Se trata de una
pregunta delirante, delirante o no, importa que la pregunta implica una afirmación del vínculo
entre dos acontecimientos que nadie, excepto D***, hubiera tenido la idea de asociar. El
acompañante no ve que D*** acaba de encontrarse con su imagen narcisista y que el anciano esta
de duelo.

Escena 10

El acompañante descubre que D*** tiene prohibido dejar la menor huella en la tierra, ya que su
duelo se embarca en una máquina del tiempo. Es necesario no intervenir en el pasado, ya que no
se puede modificar el pasado sin perderlo enseguida: la menor huella depositada por quien
retorna cambiaria ese pasado, con lo cual el viajero en el tiempo no volvería al pasado sino a algo
distinto de lo que paso. Esa no- huella inscripta deriva pues no de una prohibición, sino de una
imposibilidad. D*** ya sabe que su acompañante está preso en la problemática de la no- huella, a
partir del síntoma obsesivo de darle o no la llave. Pero su acompañante todavía no lo sabe, no lo
sabe sino en la medida en que su síntoma es portador de ese saber, que como síntoma también le
permite desconocer; tampoco sabe entonces que D*** sabe.

Escena 12

La función de las salidas por Tokio es darle recuerdos al bebe muerto. Freud y sus sucesores,
eligen la muerte del padre como referente del duelo. Pero el padre, como tal es alguien que habrá
dejado huellas. El duelo puede pensarse a partir de algunas de esas huellas, que el enlutado debe
retomar por una red en el trabajo del duelo para poder rechazarlas.

Quien está de duelo no pierde solamente a un ser amado o un pasado en común, sino también
todo aquello que potencialmente el hijo hubiera podido darle si hubiese vivido. Adueñarse de los
rasgos simbólicos, queda excluido en el trabajo del duelo; ya que precisamente nunca existieron
debido a la muerte del hijo y cuyo contenido el deudo nunca conocerá. No se puede perder a
quien no ha vivido. Lacan dice que todo lo simbólico es convocado en el duelo, convocado no en
cuanta esta ya inscripto, sino porque hace falta nada menos que “todo lo simbólico” para delimitar
un agujero real. Con sus recorridos por Tokio, D*** convoca lo simbólico no para él, sino para Ajó.
Él bebe muerto que se debe hacer existir por encima de todo, condición necesaria e insuficiente
para que se pueda perderlo o reunirse con él.

Inhibición, síntoma y angustia: ¿los tres tiempos del duelo?

La aparición del síntoma indica, en primer lugar para D***, que su acompañante ya esta
completamente en vías de reconocerse de duelo, es decir, reconocerse como lo que es, aunque
hasta ahora sin saberlo;dicho síntoma tiene la función de un deíctico de ese duelo. Dicha serie-
inhibición, síntoma, angustia- le daría consistencia y digamos que algo de peso a lo que
señalábamos desde un principio, es decir que lejos de ser equivalente al duelo no realizado, lejos
de constituir una falta de duelo, la clínica es el duelo. Primero se da la inhibición (ligada a una falta
de saber) y luego síntoma (cuando esa falta de saber es superada) y a angustia seria la
proclamación del duelo. La expresión “estar muerto” denota que el criterio medico por si solo esta
lejos de ser adecuado para distinguir a vivos y muertos, se recurre a la declaración, que como tal
es social.

El cumplimiento/incumplimiento de una vida, la apuesta del duelo

Dos condiciones son necesarias para que D*** pudiese efectuar el duelo por Ajó. una simbolica
que consiste en crear una vida para el hijo que no puede estar muerto sin haber tenido otrapra
quien esta de duelo, la medida del horror esta en función del incumplimiento de la vida del
muerto. No es aquello que paso, sino lo que la muerte torna incumplido en el muerto. Pero antes
aparece la condición del incumplimiento, aquello por lo cual el superviviente se relaciona en
primer lugar con la muerte de quien le era cercano. En un instante de ver, esa vida aparece en lo
que tiene de inacabado definitivamente, en todo aquello que no pudo realizar. El tiempo del duelo
será entonces el tiempo para comprender que desemboca en el momento de concluir que en
verdad esa vida se cumplió y en que medida.

Una persecución como eje de duelo

Escena 12: aparece una crisis de angustia de el narrador en la medida, que se angustia D***, a
través de posiciones alter ego. Los muertos no están a salvo de las persecuciones, esta
persecución es la gran ausente de duelo y melancolía. Cuando el estudiante ve a su protegido que
va a ser lastimado, deja de lado su instinto de autoconservacion. Y es allí, donde aparece un punto
de viraje: desbordado por su angustia , el acompañante abandona toda resistencia, se deja invadir
por las tiniblas del miedo, renuncia a todo y a si mismo. D*** lo consuela y en ese momento, el
estudiante pasa a ser Ajó, se lo hizo saber. Pero saber no significa resolución, la clave esta en el
acto y no en el saber.

Escena 14: punto de identificación del estudiante con D***. Dos condiciones que permiten que el
pasaje al acto sea el caso:

 Ajó tiene recuerdos (que son los de su padre)


 D*** tiene un doble amistosos que no tiene su misma imposibilidad de dejar
huellas y que por lo tanto podra llevar la historia de Ajó y de su padre ante un
publico determinado.

Sacrificio del duelo

Escena 16. Relata la ultima aparición de la jauría de perseguidores, niños atacan al narrador y
lastiman su ojo sobre el cual proponía llevar la venda. La venda negra no es otra cosa que el texto
mismo de la nouvelle, su publicación es su realización en cuanto a venda negra. El sacrificio de una
mirada, un sacrificio que acepta ser publico.

Un autentico sacrificio de duelo, un sacrificio a la vez ublico y en relacion con la cosa, es la


despuesta de Oé a la pregunta ¿Cómo sobrevivir a nuestra locura?. El narrador es un sujeto
notoriamente agujereado por una mirada que le alta, ya que la habrá sacrificado no menos
notoriamente. Esa mirada habría sido el mismo Ajó, el mounstruo. Un gratuito sacrificio de duelo
le pone termino a una persecución, aunque sin oponerse a ella, por el hecho mismo de haberse
prestado a ella. El muerto incita al enlutado a sacrificarle gratuitamente un pequeño trozo de sí;
de modo que su duelo lo vuelva deseante.

Miller, J.A. "psicosis y psicoanálisis"- esquizofrenia y paranoia

Primer punto: el punto de partida del tema, paranoia es una intervención de Lacan, al principio del seminario
sobre la psicosis indicando que en los años ´50 se favoreció en psicoanálisis la cuestión de las esquizofrenias en
detimetro de la paranoia. Señala que en el dominio de las psicosis es necesario practicar una partición entre
paranoia y esquizofrenia. Freud propone llamar a la esquizofrenia parafrenia cambiándole por otra parte, el
sentido que el termino tenia en la clínica tradicional. El termino esquizofrenia para Lacan como para Freud esta
cuestionado.

El segundo punto: es la historia de esta oposición en la nosografía. La división de la cuan Lacan habla al
principio de su seminario, entre paranoia y esquizofrenia es una herencia de la clínica psiquiátrica (de kraepelin).
Paranoia en Kraepelin hace pareja con el concepto que es utilizado por Freud: la demencia precoz que es un
grupo más extenso y que además incluye las paranoias consideradas como insuficientes sistematizadas. Los
criterios de Kraepelin sobre la paranoia son muy estrictos, mientras que la demencia precoz es un grupo más
vasto que llega hasta incluir a las paranoias mas sistematizadas como la demencia paranoide que es
precisamente el diagnostico de Schreber.

Lacan evoca el nacimiento del término paranoia al inicio del siglo XIX en Griesinger 1845, la paranoia emerge
como termino y como categoría, se trata de una afección primitiva, no depende de causas exteriores y no
depende de una enfermedad anterior. Kalbaum en 1863 retoma este término, en el que distingue las afecciones
que involucran los afectos las afecciones y al juicio. La paranoia en esta tripartición es una afección que afecta el
entendimiento y el juicio, después se comenzaron a multiplicar las indicaciones sobre las formas secundarias de
la paranoia.

El termino esquizofrenia es estrictamente de Bleuler y data de 1911. y es el nombre que le da a la demencia


precoz que es el reagrupamiento de entidades clínicas.

El termino demencia precoz aparece en 1893 con Kraepelin, deviene el termino que engloba todo esto. En la
sexta edición lo define como un afección autónoma que implica un debilitamiento intelectual global, progresivo e
irreversible en jóvenes o adultos jóvenes. En la síntesis de 1899 en el capítulo de demencia precoz, se
encuentran tres categorías esenciales: la hebefrenia, la catatonia y la demencia paranoide. Krapelin pone el
acento en lo que será la unidad de la demencia precoz: la perdida de la unidad interior y la destrucción de las
conexiones internas de la personalidad psíquica. El concepto de demencia precoz se transforma en
esquizofrenia.
El año 1911 en el que a la vez aparecen el libro de Bleuer sobre la esquizofrenia, el libro de Jung sobre la libido y
el texto de Freud sobre Schreber, puede decirse que es la fecha en que se produce la inflexión que hoy todavía
nos ocupa en ese debate de paranoia y esquizofrenia.

Esa esquizofrenia bleuleriana se caracteriza por la disociación de las funciones, en lo concerniente a la


inteligencia, al comportamiento y a los afectos. Es esto lo que otorga efectivamente su fundamento al termino de
esquizofrenia ya que ella implica una escisión de a mente. Bleuer distingue en su primer capítulo tres síntomas
primarios, primordiales de la esquizofrenia: el trastorno en la asociación del ideal, el autismo y lo que llama la
"ambivalencia". La definición de la esquizofrenia encuentra una definición intelectual: trastorno de la asociación
de ideas.

Mientras Freud parece querer establecer una separación muy rigurosa entre paranoia y esquizofrenia, la tesis de
Jung es que hay fluctuaciones entre ambas" al paranoia está construida exactamente como la demencia precoz"
dice Jung, "salvo que la fijación se limita a un pequeño aumento de asociaciones-por lo tanto la paranoia
aparece como una demencia precoz restringida- y que la claridad de las nociones esta en general, con algunas
excepciones, conservada. Sin embargo, hay en general transiciones fluctuaciones hacia lo que se denomina
demencia precoz". En los casos que Jung envia a Freud se percibe que la cuestión del dialogo es fluctuante y
que Jung admite que lo que se presenta como una demencia precoz puede ser una paranoia.

Freud v a decir " se trata de explicar la parte paranoica de la demencia". Se trata de extraer del campo completo
de las demencias la parte susceptible de explicación que es lo que hay de paranoico en la demencia. Esta es la
orientación mayor del enfoque psicoanalítico de la psicosis.

Freud "escribo paranoia y no demencia precoz pues considero a la primera un buen tipo clínico y a la segunda
un mal termino nosografico" esta es una invitación a romper el paralelismo que establecemos entre paranoia y
esquizofrenia que las hace completamente disimétricas. Para unificar el problema propone un concepto esencial:
represión por retiro de la libido, para explicar paranoia y esquizofrenia. Esta continua siendo la posición que
encuentra expresada tres años más tarde en su texto sobre Schreber. En primer lugar, si hay éxito en la
represión por retiro de la libido en relación al mundo exterior, tenemos autoerotismo. En ese momento, admite
que se hable de demencia precoz. En segundo lugar, si hay fracaso de la represión de la libido y si hay
restablecimiento de las cargas libidinales, pero después de su transformación es decir, si hay represión, retiro de
la libido, transformación de esta libido y reproyeccion de esta libido, tenemos la situación de la paranoia con
conservación del sentimiento de realidad. Tercera posibilidad, fracaso parcial de la represión por retiro de la
libido, tentativa de compensación, combate con salida en un autoerotismo parcial: forma intermedia demencia
precoz paranoide, o sea el diagnostico Schreber.

En 1911 cuando Jung no puede aceptar que el cuestionamiento incluso que la supresión de la función de la
realidad en la demencia precoz, que esa supresión del sentimiento de lo real, se debe a la represión de la libido
como sexual, es entonces en torno a la cuestión de la esquizofrenia que se hará la separación esencial sobre la
naturaleza de la libido que quedara como frontera del discurso psicoanalítico propiamente dicho.
Bleuer a pesar de hablar de mecanismo freudianos en la psicosis, continua atribuyéndoles a un origen orgánico y
Jung estaba presto a sostener el origen toxico de las psicosis, lo que lo condujo después a desexualizar la libido
y finalmente a sobrevalorarla.

Lacan va a decir que interesa poco que llamemos de una u otra manera los cuadros clínicos. Lo más esencial es
conserva a la paranoia como entidad clínica independiente a pesar de que su cuadro clínico se completa tan a
menudo de rasgos esquizofrénicos. Desde el punto de vista de la teoría de la libido se la puede separar aquí de
la demencia precoz por otra localización de la formación predisponente y por otro mecanismo de retorno de lo
reprimido. Lacan cree que el nombre mas apropiado para la demencia precoz es el de la parafrenia, termino de u
sentido un poco indeterminado y que expresa la relación existente entre esa afección y la paranoia cuya
designación no debe cambiar

El autor dice, nos proponemos entonces una clínica comparativa totalmente precisa de la paranoia y de la
esquizofrenia. Primero se puede verdaderamente poner paranoia de un lado, demencia precoz-esquizofrenia del
otro. El mecanismo esencial de la paranoia es la proyección y el de la demencia precoz , la presencia
esencialmente de alucinaciones como mecanismo histérico, es decir, interpretables. Freud las diferencia por la
evolución terminal de cada una de ellas: la paranoia concluye con una reconstrucción del mundo y la demencia
precoz en el fondo, la represión se extiende sin límites.

Karl Abraham dice " en la paranoia, la fijación a la cual el paciente vuelve por regresión, es el estadio del
narcisismo y en la demencia precoz es necesario utilizar un estadio anterior a este, que es el del autoerotismo
infantil. Es decir la diferenciación entre paranoia y demencia precoz según dos puntos de fijación de la libido, uno
primero el narcisismo y el segundo el autoerotismo. Se podrá decir entonces que lo que resume el legado
freudiano sobre la cuestión culmina en un cuadro diferencial my preciso pero que tiene dos consecuencias desde
el punto de vista clínico y que permite dar cuenta de esos hechos clínicos. Primero dice Freud un enfermo puede
comenzar por presentar síntomas paranoicos y sin embargo, evolucionas hasta la demencia precoz, primera
posibilidad: una evolución de la paranoia a la esquizofrenia. Segunda posibilidad: los fenómenos paranoicos y
esquizofrénicos pueden combinarse en todas las proporciones posibles.

LA FUNCION DEL SUJETO EN LA PSICOSIS

En el sentido de Lacan, no podemos estudiar psicosis y menos esquizofrenia sin introducir la función del sujeto..
Mantenemos firmemente que hay lenguaje y que hay sujeto como efecto del lenguaje poco importa que el sujeto
hable o no. El lenguaje en el sentido de Lacan no tiene nada que ver, no está condicionado por el hecho de que
el sujeto hable o no. Ese lenguaje es un órgano que preexiste al sujeto. Introducir la función del sujeto en nuestra
consideración del campo de las psicosis, incluyendo la esquizofrenia, quiere decir en el sentido de Lacan que no
se puede tratar la cuestión en términos de déficit o de disociación, sino en términos de falta de significante. y
referidas o0 al Yo sino al armazón significante del sujeto. La forclusion significa eso, que se trata de un sujeto
como efecto del significante pero especialmente del significante que falta.
Lo que aparece como la referencia para ubicar la esquizofrenia es especialmente lo que Lacan llama el discurso.
El discurso es la referencia para considerar desde el punto de vista lacaniano al llamado esquizofrénico, ubica el
llamado esquizofrénico en relación al discurso como lazo social. El sujeto como esquizo podemos considerar que
en la teoría de Lacan lo tenemos al principio como sujeto del significante, sujeto tachado.

El psicótico y el esquizofrénico no están fuera del lenguaje pero están fuera del discurso. La psicosis y la
esquizofrenia se van a considerar en relación al discurso del Amo o del inconsciente. Sobre la estructura
cuatripartita del discurso del amo se puede ubicar para intentar seguir las modificaciones inducidas por la
posición esquizofrénica. Lo que aparece desde el principio comprometido es la representación del sujeto por el
significante. En el caso de la esquizofrenia veremos emerger lo que Lacan llama el enjambre de significantes,
pero esta vez irremediablemente disperso.

CUERPO ESQUIZOFRENICO Y EL LENGUAJE

El estatuto del cuerpo en la enseñanza de Lacan es que efectivamente no es un idealismo, el sujeto se sostiene
en el viviente, aun cuando es el efecto del significante. Entre el viviente y el sujeto hay un desacuerdo que se
debe a que el viviente tiene una función sexual determinada, mientras que para el sujeto el goce es
esencialmente sexuado, lo que también llama al objeto a minúscula objeto a-sexuado.

En la enseñanza de Lacan el goce no es evidentemente sexual, el goce, el que puede alcanzarse como goce del
cuerpo es esencialmente autoerotico.

Lo que se considero antes a parto de Freud como narcisismo primario mediante el cual se quiso diferenciar la
esquizofrenia propiamente dicha, puede tener un lugar en Lacan pero a nivel del goce puro aislado del objeto a
minúscula, nivel que el goce no está coordinado al semblante fálico. En este punto se podría tratar de reformular
la diferencia entre la esquizofrenia y la paranoia planteando que el goce propiamente dicho cuestionado por los
psicoanalistas bajo el nombre de narcisismo primario o de autoerotismo infantil apunta al goce como tal del
objeto a minúscula aislado, mientras que en la paranoia este goce permanece situado en el campo del Otro.

Lacan dice que para todo sujeto es el lenguaje lo que le otorga su cuerpo. Es necesario distinguir el cuerpo que
creemos conocer bien, el cuerpo en el sentido común, que no deviene su cuerpo para un sujeto más que a partir
de lo que Lacan llama " su cuerpo simbólico" que es el orden simbólico, pero al cual precisamente la misma
palabra le da el sentido de agrupamiento y de articulación. Para el sujeto es el cuerpo de los simbólico lo que
hace de un organismo un cuerpo, un cuerpo de sujeto que se incorpora al organismo. El cuerpo puede parecer
esencialmente un sistema. Su estatuto, su unificación, parece depender de la articulación significante y no ser
un dato. Esto es lo que permitirá comprender como en tanto suplencia de esta articulación simbólica, el
esquizofrénico se consagra, se mecaniza.

El esquizofrénico se conecta con su cuerpo, cuando ese cuerpo es tomado en lo simbólico, cuando incorpora lo
simbólico, esa captura tiene efecto sobre su goce, en el sentido de Lacan.

Una pregunta que se hace Lacan es ¿Cómo el organismo llega ser capturado en la dialéctica del sujeto? La
dialéctica del sujeto precede a la relación sexual y precede al estatuto del organismo, se trata por ende de
captación y captura por lo simbólico. Ese cuerpo esquizofrénico aparece como una consecuencia de una
dialéctica desviada del sujeto, precisamente en la que un significante esencial es forcluido. El problema es como
debes ser esta forclusion para llegar a repercutir sobre el sentimiento del organismo. No es que esto no ocurra
en la paranoia, sino que ocurre especialmente en la esquizofrenia.

FREUD:
MANUSCRITO H – NEUROPSICOSIS DE DEFENSA – NUEVAS PUNTUALIZACIONES- unidad 5
Freud comienza interesándose por la paranoia en el comienzo de sus escritos, junto con la
neurosis. Estos casos generalmente no llegaban a él porque atendía en el ámbito privado, pero
tenía contacto a través de sus discípulos.
Considera que el método psicoanalítico tal como él lo plantea no es apropiado para la psicosis,
porque la base es la transferencia en la psicosis la libido está retraída al Yo y por eso es imposible
establecer una relación de transferencia
A la paranoia la ubica dentro de las Neuropsicosis de Defensa. Y puntualiza que toda
manifestación psicopatológica es resultado de la acción de una defensa ante un conflicto. Ubica
dentro de las neuropsicosis de defensa a la Paranoia, Histeria, Neurosis Obsesiva y Confusión
Alucinatoria. La defensa opera distinto en cada uno de estos cuadros. La conflictiva que
comparten es que siempre atañe a lo sexual
Paranoia: Es siempre de etiología sexual y su mecanismo específico es la proyección. Este
mecanismo cancela o reprime algo interiormente, pero eso que cancela retorna desde afuera.
Existía en el principio un reproche interno, que ahora se atribuye a un otro en el exterior.
La paranoia tiene propósito de defenderse de una vivencia o una representación inconciliable y se
defiende de ésta proyectándola.
La diferencia que tiene con la confusión alucinatoria es que en la segunda tanto el representante
como el monto de afecto se suprimen como si nunca hubiese existido esa vivencia. Solo se puede
sostener en la medida en que modifica todo ese mundo exterior con alucinaciones que intentan
construir un mundo acorde a la realidad que el Yo pretende.
En la paranoia el monto de afecto y el representante se conservan, pero se proyectan. Se ve esta
defensa a partir de las manifestaciones sintomáticas.
Freud plantea el verwerfen (desestimo) como un mecanismo que suprime el afecto y la
representación del psiquismo. Este es un modo de defensa más exitoso porque no hay huellas y el
individuo se comporta como si nunca hubiese existido esa vivencia, solo que entra en estado de
confusión.
De algún modo eso que desestima va a retornar igualmente. Se pone una serie de defensas para
que eso de lo que no quiere saber no ingrese al psiquismo.
En Schreber la persecución respondía a un proceso transferencial resultado del proceso paterno.
El complejo paterno no es algo específico, porque también se pone en juego en la neurosis. Freud
habla de dos procedimientos para poder estudiar la particularidad de la paranoia: El mecanismo
de la Represión que opera (o mecanismo de defensa) y el mecanismo de formación de síntomas.
El carácter paranoico es la defensa del Yo ante el avance de libido homosexual y se reacciona con
un delirio persecutorio. No se trata de una elección de objeto de tipo homosexual, una
homosexualidad a secas. Lo que ocasiona este avance en la paranoia es lo siguiente:
La libido se desarrolla a través de fases. Es necesario que exista una nueva posición libidinal, e
introduce la fase narcisista, que es un momento en la constitución en que toda la libido está en el
Yo. Se ubica entre el autoerotismo, donde hay fragmentación pulsional, y el momento de
unificación del objeto. El punto de fijación de la paranoia es el narcisismo y esa es la
predisposición.
En el momento de salida del narcisismo es probable que la primera elección de objeto sea de igual
género (a lo que uno mismo fue), porque está ligada al sí mismo. Es en esta etapa donde se fija la
paranoia. La acción de la represión y la cultura hace que se sublimen y se reduzcan los
sentimientos pasionales y se transformen en sentimientos tiernos y de camaradería.
Puede que esa deformación se deshaga a partir de una frustración, a partir de ser interrumpida la
pulsión en su satisfacción, y se queda fijado el individuo. Por lo que en Schreber la frustración de
no poder ser padre, de no poder acceder a esa imagen viril, retorna a este lugar donde la libido
quedó fijada en el narcisismo.
A partir de esa fantasía homosexual emerge un conflicto, y en base al modo de defenderse a eso
se plantean distintos tipos de delirio paranoico que respondan a la frase “Yo, un varón, lo amo a él,
otro varón”. Hay cuatro formas de delirio:
1. Persecutorio: Se da una vuelta hacia lo contrario “Yo no lo amo – yo lo odio” y se proyecta
porque no lo soporta y no puede asumirlo “Yo lo odio porque él me odia”. Se niega el
verbo (amar)
2. Erotomanía: “Yo no lo amo – Yo la amo”. Sustituye la persona y proyecta “es ella quien me
ha amado primero”. Niega al objeto (el hombre) y tampoco se apropia de que él ama
(proyecta)
3. Celotipia: “Yo no lo amo – Es ella quien lo ama” cela de todos aquellos hombres a quien él
se ve tentado a amar. No opera aquí la proyección porque solamente lo traspone a otra
persona, ya no está involucrado.
4. Grandeza: Niega la frase completa “Yo no lo amo – Yo no amo a nadie – Me amo sólo a
mí”. Tampoco hay proyección porque no es necesario nada que venga del exterior.
Con estas formas de delirio Freud se da cuenta de que el mecanismo específico no es la proyección
porque no opera en todas, y en la neurosis también opera la proyección por lo tanto no puede ser
exclusivo de la paranoia. Entonces vuelve a esa búsqueda y menciona los tres momentos de la
represión: Primordial, Propiamente dicha y Retorno de lo reprimido. Va a decir que en la paranoia
no opera de este modo, la represión actúa distinto y la denomina Represión Específica: Lo
característico de la paranoia es que ante una frustración hay un repliegue de la libido del mundo
exterior al Yo. Para explicarla se remite a la vivencia del fin del mundo de Schreber, acompañada
muchas veces de la creencia de que estaba muerto. Esta vivencia da cuenta del punto de ruptura
en Schreber, el desequilibrio y desorden del Yo. Esa fantasía del fin del mundo es el reflejo de la
propia destrucción del Yo.
En el caso de la neurosis la libido retraída no vuelve al Yo sino a la fantasía. En la psicosis no vuelve
a un representante sino directamente al Yo y como consecuencia de eso se da el delirio de
grandeza.
Este tipo de represión es el mecanismo específico de la paranoia. Entonces el retorno no es una
proyección, sino que es lo interiormente cancelado que retorna desde afuera. No es proyección
porque no hay inscripción, no es que el sujeto sabe lo que no quiere saber, sino que directamente
no sabe.
Freud plantea la función central del delirio. En el caso de la psicosis el retorno es a partir del
delirio, que en realidad es restitutivo. “Eso que para la psiquiatría es patológico, para el
psicoanálisis es un intento de curación” porque es un intento de retornar la libido al mundo
exterior, no de la mejor manera, pero intenta reconstruir. El delirio es la pieza con la cual
trabajamos, así como con el síntoma.
Entonces finalmente Freud define el punto de fijación en el narcisismo, el mecanismo de la
represión específica y el retorno desde afuera.
Desestima el término esquizofrenia porque significa “mente dividida”, y eso hace alusión al
psiquismo normal, entonces habla de demencia precoz.
Lo que tienen en común la paranoia y la demencia precoz es el mecanismo de la represión
específica.
Tienen distinto punto de fijación: la paranoia en el narcisismo y la demencia precoz en el
autoerotismo. El punto de fijación tiene repercusiones clínicas, y en los recursos que se ponen en
juego; en la paranoia siempre hay un otro, en la esquizofrenia en cambio está el propio cuerpo
fragmentado.
La formación de síntomas también es distinta: En la paranoia se da el delirio y en la demencia
precoz la alucinación.
Y el desenlace: en la paranoia es más favorable, con una reconstrucción por el delirio. En la
demencia precoz no hay buen desenlace porque hay una regresión y una retirada de la libido del
exterior.

freud- NEUROSIS Y PSICOSIS- unidad 3


En el texo se le atribuye al aparato animico una estructura mediante la cual podria referirse a una diferenciacion clara de
ciertos procesos.

El Yo tiene que negociar con el Ello y con el mundo exterior para cumplir su función de mediador entre ambos.

La primera hipótesis es que la Neurosis es un conflicto entre el yo y el ello, la Psicosis es un conflicto entre el Yo y el
Mundo Exterior y las Neurosis Narcisistas (Melancolía) son un conflicto entre el Yo y el SuperYo

En la Neurosis se ocasiona el conflicto porque el yo no quiere acoger una moción pulsional pujante del ello y se defiende a
través del mecanismo de la represión. Sin embargo, eso reprimido intenta retornar por caminos donde el yo tiene poca
injerencia, por la deformación, logrando alcanzar una satisfacción por formación sustitutiva o síntoma. Cuando el Yo se
entera de esta formación sustitutiva intenta volver a reprimirla, y se genera el conflicto, desatando así la neurosis.

Lo importante es que, al parecer, el Yo se mantiene fiel al mundo exterior e intenta limitar al ello a partir de las
expectativas de este mundo.

En la Psicosis, Freud toma la amencia alucinatoria de Meynerts donde se ven dos movimientos:

El conflicto del yo con el mundo exterior (primer movimiento), una ruptura o agujero.

Ese agujero que queda entre el Yo y el Mundo exterior es donde el delirio va a intentar reconstruir (segundo movimiento)

La etiología tanto de la Neurosis como de la Psicosis es la frustración fundada en la imposibilidad de satisfacción pulsional.

Si permanece fiel al ello y modifica al mundo exterior, es psicosis, y si se da a la inversa es neurosis.

Limites en la psicosis- Eric Laurent- unidad 4

Al final de los 60 se agota el tratamiento del tema de la psicosis y en ese mismo momento surge el tema del
borderline. El primer libro que presenta una doctrina sistematizada sobre el borderline aparece en el año 1967 y el
autor es Otto Kernberg. Este tema y el de los limites de la psicosis, pueden considerarse como una nueva alianza entre
psiquiatría y psicoanálisis.

El enfoque sobre los límites de la psicosis surge dentro de la clínica analítica, como un diagnostico que emergió de las
dificultades relacionadas con la transferencia. Un autor francés subraya que se observa con esta ampliación del tema
del borderline una nueva clínica definitiva a partir de la situación analítica, que no toma como punto de referencia a
los tipos se síntoma sino los tipos de transferencia, tratando de cortar el lazo que hay ente síntoma y transferencia,
apoyándose tan solo en los tipos de transferencia.

En EEUU se realiza una publicación "cuarenta y dos vidas en tratamiento" que fue la conclusión de treinta años de
esfuerzo en el cual 42 personas fueron entrevistadas y fichadasdurante un periodo de 30 años, siendo kernberg el
director. Su resultado es el concepto de borderline que se presenta como una entidad clínica que se puede definir por
exclusión, esta es su peculiaridad: no es ni normalidad, ni neurosis, ni perversión, ni psicosis. El propósito de otto
kernberg en su libro es proponer una organización del yo continua en sus diferentes mecanismos de defensa. Lo que le
permite organizar este continuo es pensar que todo lo que amenaza la consistencia del yo y su organización, todo
factor de negatividad debe ser pensado como positividad. Positivando esta amenaza de destrucción, produce su nueva
categoría que le permite completar la serie de formas de personalidad que amenazan la coherencia del yo. Tenemos
además una personalidad que no es ni neurótica, ni psicótica ni perversa, sino una organización limite. Mediante esta
operación lógica se tiene entonces una serie que se presenta como continuidad y que se apoya sobre un punto: La
desconfianza en el síntoma. El paciente se presenta con lo que en la superficie parecen síntomas neuróticos típicos,
pero el diagnostico final depende de los síntomas descriptivos, en el fondo toda la cuestión de los casos limites es
consecuencia de una doctrina de desconfianza en el síntoma, el paciente presenta algo que parecen síntomas pero
tanto el diagnostico final como la orientación decisiva de la cura dependen de la organización del yo.

Lo que kernberg llama "síntomas neuróticos típicos" son por ejemplo las obsesiones , siendo para el lo típico de la
obsesión el hecho de que la misma surge imponiéndosele al sujeto, también considera de este modo a las fobias, pero
las fobias a las que el se refiere no se organizan en torno a un significante que las cristaliza y organiza, sino mas bien a
las fobias múltiples que indican sencillamente la presencia de angustia y para referirse a los síntomas histéricos no
examina las conversiones, sino los rasgos de lo que podríamos llamar la vida amorosa erotizada de la histeria.

Al definir de este modo el síntoma, basándose de manera primordial en el comportamiento, no en lo que el paciente
dice, hace posible la introducción de la desconfianza ante el síntoma. La contraparte que introduce es la confianza en
la personalidad. Esta confianza- desconfianza introduce una nueva y exitosa clínica en la intersección entre psiquiatría
y psicoanálisis. Y es exitosa porque es verdad que lo que cambia en la experiencia analítica es el síntoma, este se
desplaza y esta es una de las razones que permitió sostener, en el ámbito analítico, cierta desconfianza en el síntoma.
Si uno organiza la clínica psicoanalítica alrededor de este punto, desaparece el síntoma como punto de apoyo.

En la psiquiatría hay también una doctrina de desconfianza hacia el síntoma, esta se debe al éxito de las terapias
químicas, por las cuales el síntoma solo parece tener interés en la medida en que se lo define como lo que responde a
determinado medicamento.

Lacan por el contrario acentuó el síntoma, la doctrina de lacan es por un lado una doctrina de la consistencia del
síntoma y por otro una doctrina de la inconsistencia de las formas imaginarias del yo. Lacan busca en una psicosis la
envoltura formal del síntoma, busca el momento en el cual surge un fenómeno elemental y lo que le interesa en el
delirio es ese momento en el cual mas allá de la organización del delirio, este fenómeno elemental surge. A este
fenómeno elemental lo opone las organizaciones siempre parciales que se llaman delirios. Es decir que Lacan no cree
en el delirio generalizado, el delirio según el es una tentativa siempre parcial. Decir que el delirio es una construcción
siempre parcial y decir que el psicótico esta fuera del discurso es equivalente, porque siempre hay producción de es
función en lo real llamada objeto "a" que es un objeto inmundo que nunca puede inscribirse en algo que sería una
descripción de un universo.

Entonces hasta los años 70 Lacan acentúa una primera versión del síntoma a parte de la importancia de los fenómenos
elementales y luego de eso surge otra versión, nombrada por el "sinthoma" con una nueva ortografía que define un
nuevo concepto, este es definición del síntoma en tanto que es real, ya no es definido solamente del lado de lo
simbólico, es una función real que permite pasar de lo simbólico a lo real. Lo peculiar de esta doble vertiente, de este
retorno al síntoma y a su definición en la enseñanza de Lacan, es que los fenómenos elementales nos guían hacia el
núcleo central de las psicosis.

La segunda vertiente del síntoma en "Joyce-el-sinthoma" s completamente distinta, es la vertiente de las


estabilizaciones. Lo que surge aquí es la construcción que Lacan planteaba como la de un sujeto Joyce desabonado del
inconsciente. Lacan eligió esta metáfora del abonado al teléfono porque con esta puede verse que si uno está
abonado al teléfono entonces algo puede contestarle. Este aislamiento del sujeto, esta separación, fue el resultado de
la nueva definición del síntoma.

Eric Laurent- vigencia de tres exigencias deducidas de las enseñanzas de Lacan acerca de la
psicosis unidad 4
- El autor acentúa la palabra vigencia porque cuando se toma en consideración el movimiento
analítico en general desde el punto de vista de la psicosis, se puede constatar que nada tiene de
vigencia en el. En lo que respecta a este tema , la originalidad de la enseñanza de Lacan reside en
el hecho de que en ella hay temas vigentes en lo referente al enigma de la psicosis.
-El auto presenta algunas puntuaciones de la enseñanza de Lacan la cual se presenta casi
dividida o articulada cada diez años.
*En 1936 es la articulación de su tesis con el estadio del espejo. Esta tesis está muy influenciada
por la enseñanzas de Jaspers quien insiste sobre la diferencia entre comprensión y proceso en la
psicosis, pero haciendo una salvedad: lo que Jaspers considera un proceso orgánico es dejado de
lado por Lacan.
* en 1946 en el texto "acerca de la causalidad psíquica" Lacan reordena su tesis y presenta la
locura como limite de la libertad. En este texto presenta y articula la locura como identificación del
ser con la libertad en la psicosis el ideal ocupara el lugar de la infinitizacion de la libertad. Pero la
función del ideal del yo en este texto no permite pensar lo que seda desarrollado después en la
enseñanza de Lacan como el paso del esquema normal, llamado esquema , al esquema
transformado en la psicosis, el esquema I en el cual el ideal del yo ha ocupado el lugar del otro. La
opción entre el ideal y su función y el otro ya está en este texto, siendo de esta manera el principio
que reordena de manera secreta la tesis de Lacan, oponer el lugar del otro al lugar del ideal
*1956"Las psicosis, el seminario III", es el punto de gravitación en el cual se explora de nuevo el
campo de las psicosis a partir de los resultados obtenidos antes, unidos a la admisión de las tesis
del inconsciente estructurado como un lenguaje. El ideal deducido de la estructura del Otro y en
oposición a él. Desencadenamiento es un término introducido por Lacan en el campo de las
psicosis, la tendencia general del movimiento analítico era considerar que no había
desencadenamiento sino que había acumulación de traumas que acababan por producir en un
momento dado una psicosis explicita, pero que el sujeto ya era psicótico hacia varios años. A esta
concepción continuista se le opone una posición descontinuista que consiste en enfocar las
psicosis desde el ángulo de la estructura del Otro en su oposición con el ideal. Este texto produjo
en los alumnos de Lacan dos cosas: pensar en forma inmediata un tipo de tratamiento y
proponerlo. En ese momento el texto de Serge ALeclaire "en búsqueda de un tratamiento
psicoanalítico de las psicosis" expone que si hay un déficit simbólico, la cura está del lado de lo
imaginario como en la esquizofrenia porque hay un déficit imaginario entonces el tratamiento
consistirá en proponer un exceso o una prótesis imaginaria para construir una estructura. En la
paranoia en la cual hay un exceso de imaginario, hay que producir entonces un vacio en lo
imaginario y enfatizar una prótesis simbólica. En esta época el concepto lacaniano de "ley" fue
usado para definir reglas internas de funcionamiento de una institución, esta era la ley que
calmaba l que estaba supuestamente en posición de calmar al sujeto psicótico. Pero en esta
presentación algunos de sus puntos no funcionan bien ya que no hay referencia de las psicosis
infantiles. Pero el propósito de Lacan no era presentar una teoría que pudiera dar cuenta de todo
el campo de las psicosis en su extensión, sino poner un abordaje de las psicosis que permitiera
descartar el concepto central utilizado por los analistas en esta época, el concepto de proyección.
Concepto esencial porque fue a partir de la identificación proyecto como mecanismo esquizoide-
esencial que se abrió para los analistas el campo de la terapia de la psicosis. Era crucial en esa
época para Lacan presentar las organizaciones de las psicosis no alrededor del concepto de
proyección sino alrededor del concepto de respuesta. La proyección supone siempre un sujeto
previo esa es la condición de proyectar algo. El Otro con mayúscula como tal está eliminado del
circuito. Hay un cortocircuito en lo imaginario entre el sujeto y el otro con minúscula. Lacan no
subraya la temática o el sentido del delirio, por ejemplo las reivindicaciones tampoco busca su
ubicación en las interminables clasificaciones de la psiquiatría, busca los fenómenos incidentales
los que no presentan como centrales desde el punto de vista psiquiátrico. Se trata de estos
pequeños fenómenos alucinatorio. Esta era la actitud de Lacan: buscar algo y no solamente
mantenerse en una posición pasiva son buscar el elemento nuclear en las psicosis, el cual se
presenta en torno a la producción de estos fenómenos elementales. Lacan presenta así la
estructura de las psicosis en función de estos trastornos del clico pregunta-respuesta. La pregunta
esencial es:¿ quién soy yo? el sujeto no consta esta pregunta con proyecciones sino que se
articula en el lugar mismo de esa pregunta una respuesta que proviene de lo real. La transferencia
y la interpretación se ubican de manera diferente a aquella en la que se ubicarían se las
considerase en termino de proyección.
*1966 " presentación de la traducción francesa de las memorias del presidente Schreber" en este
texto Lacan por primera vez propone la oposición entre el sujeto del significante ye l sujeto del
goce, que permite sacar muchas conclusiones. Este en un texto intermedio en un periodo que va
desde 1964 a 1969 en donde se destacan varios texto, entre ellos el Seminario XI que es el primer
texto en el que Lacan ubica las psicosis infantil de otra manera no del lado de la discontinuidad del
significante, sino de la continuidad de una serie de casos en los que el sujeto se articula con el
fantasma y no con el síntoma. No se trata de la presentación se los síntomas psicóticos como
fenómenos elementales como alucinaciones como frases interrumpida, sino desde la ubicación
correcta del niño psicótico del lado de la articulación con el fantasma de su madre.
*1976 presentación del seminario sobre Joyce "el sinthoma" donde surge de manera
absolutamente nueva la idea del yo como procedimientos de remiendo en las psicosis, la
fabricación de un yo por el sujeto psicótico mismo. Produce una nueva orientación que permite
repensar formas de estabilización en las psicosis dado que en 1956 no tenia más que la
estabilización delirante, concepto interesante que no fue suficientemente trabajado . En 1946 lo
único que planteaba era el acto como lo que podía sostener lo que podía ocupar el lugar de punto
de detención. Por ejemplo en el caso de Aime solo después de su acto de su agresión física al otro
puso estabilizarse, estabilización que duro toda su vida. Establece así una oposición que produce
una oposición entre lo que es por un lado la infinitizacion del sujeto, la dispersión en el infinito de
su delirio y la reunión del sujeto en el acto. Lacan opone la infinitizacion del sujeto en su delirio, su
dispersión y su reunificación.
Lacan destaca el significante no como ligado a otro significante sino como el significante solo, el
significado Uno. La lingüística fue el instrumento con el cual exploro el lazo entre el S1 y el S2; la
topología es el instrumento que utilizo para explican el significante solo. La ultima enseñanza de
Lacan articula el S1 y el a, es decir que hay algo en el significante que se presenta como el objeto
a solo. Esta es la contradicción que nos permite pensar la interpretación y el objeto. Si esta
articulación S1 y a no se entiende malinterpretamos la topología en Lacan. Lacan no pensó la
topología para la articulación entre dos, figurados por ejemplo por el paciente y el analista, cada
uno en su posición de significante Uno y significante Dos, sino para presentar la función del Uno
solo y la dificultad en la producción de este Uno solo (S1) en el fin de un análisis.

Miller, J.A. "psicosis y psicoanálisis"- esquizofrenia y paranoia- unidad 4

Primer punto: el punto de partida del tema, paranoia es una intervención de Lacan, al principio del seminario
sobre la psicosis indicando que en los años ´50 se favoreció en psicoanálisis la cuestión de las esquizofrenias en
detimetro de la paranoia. Señala que en el dominio de las psicosis es necesario practicar una partición entre
paranoia y esquizofrenia. Freud propone llamar a la esquizofrenia parafrenia cambiándole por otra parte, el
sentido que el termino tenia en la clínica tradicional. El termino esquizofrenia para Lacan como para Freud esta
cuestionado.

El segundo punto: es la historia de esta oposición en la nosografía. La división de la cuan Lacan habla al
principio de su seminario, entre paranoia y esquizofrenia es una herencia de la clínica psiquiátrica (de kraepelin).
Paranoia en Kraepelin hace pareja con el concepto que es utilizado por Freud: la demencia precoz que es un
grupo más extenso y que además incluye las paranoias consideradas como insuficientes sistematizadas. Los
criterios de Kraepelin sobre la paranoia son muy estrictos, mientras que la demencia precoz es un grupo más
vasto que llega hasta incluir a las paranoias mas sistematizadas como la demencia paranoide que es
precisamente el diagnostico de Schreber.

Lacan evoca el nacimiento del término paranoia al inicio del siglo XIX en Griesinger 1845, la paranoia emerge
como termino y como categoría, se trata de una afección primitiva, no depende de causas exteriores y no
depende de una enfermedad anterior. Kalbaum en 1863 retoma este término, en el que distingue las afecciones
que involucran los afectos las afecciones y al juicio. La paranoia en esta tripartición es una afección que afecta el
entendimiento y el juicio, después se comenzaron a multiplicar las indicaciones sobre las formas secundarias de
la paranoia.

El termino esquizofrenia es estrictamente de Bleuler y data de 1911. y es el nombre que le da a la demencia


precoz que es el reagrupamiento de entidades clínicas.

El termino demencia precoz aparece en 1893 con Kraepelin, deviene el termino que engloba todo esto. En la
sexta edición lo define como un afección autónoma que implica un debilitamiento intelectual global, progresivo e
irreversible en jóvenes o adultos jóvenes. En la síntesis de 1899 en el capítulo de demencia precoz, se
encuentran tres categorías esenciales: la hebefrenia, la catatonia y la demencia paranoide. Krapelin pone el
acento en lo que será la unidad de la demencia precoz: la perdida de la unidad interior y la destrucción de las
conexiones internas de la personalidad psíquica. El concepto de demencia precoz se transforma en
esquizofrenia.

El año 1911 en el que a la vez aparecen el libro de Bleuer sobre la esquizofrenia, el libro de Jung sobre la libido y
el texto de Freud sobre Schreber, puede decirse que es la fecha en que se produce la inflexión que hoy todavía
nos ocupa en ese debate de paranoia y esquizofrenia.

Esa esquizofrenia bleuleriana se caracteriza por la disociación de las funciones, en lo concerniente a la


inteligencia, al comportamiento y a los afectos. Es esto lo que otorga efectivamente su fundamento al termino de
esquizofrenia ya que ella implica una escisión de a mente. Bleuer distingue en su primer capítulo tres síntomas
primarios, primordiales de la esquizofrenia: el trastorno en la asociación del ideal, el autismo y lo que llama la
"ambivalencia". La definición de la esquizofrenia encuentra una definición intelectual: trastorno de la asociación
de ideas.

Mientras Freud parece querer establecer una separación muy rigurosa entre paranoia y esquizofrenia, la tesis de
Jung es que hay fluctuaciones entre ambas" al paranoia está construida exactamente como la demencia precoz"
dice Jung, "salvo que la fijación se limita a un pequeño aumento de asociaciones-por lo tanto la paranoia
aparece como una demencia precoz restringida- y que la claridad de las nociones esta en general, con algunas
excepciones, conservada. Sin embargo, hay en general transiciones fluctuaciones hacia lo que se denomina
demencia precoz". En los casos que Jung envia a Freud se percibe que la cuestión del dialogo es fluctuante y
que Jung admite que lo que se presenta como una demencia precoz puede ser una paranoia.

Freud v a decir " se trata de explicar la parte paranoica de la demencia". Se trata de extraer del campo completo
de las demencias la parte susceptible de explicación que es lo que hay de paranoico en la demencia. Esta es la
orientación mayor del enfoque psicoanalítico de la psicosis.

Freud "escribo paranoia y no demencia precoz pues considero a la primera un buen tipo clínico y a la segunda
un mal termino nosografico" esta es una invitación a romper el paralelismo que establecemos entre paranoia y
esquizofrenia que las hace completamente disimétricas. Para unificar el problema propone un concepto esencial:
represión por retiro de la libido, para explicar paranoia y esquizofrenia. Esta continua siendo la posición que
encuentra expresada tres años más tarde en su texto sobre Schreber. En primer lugar, si hay éxito en la
represión por retiro de la libido en relación al mundo exterior, tenemos autoerotismo. En ese momento, admite
que se hable de demencia precoz. En segundo lugar, si hay fracaso de la represión de la libido y si hay
restablecimiento de las cargas libidinales, pero después de su transformación es decir, si hay represión, retiro de
la libido, transformación de esta libido y reproyeccion de esta libido, tenemos la situación de la paranoia con
conservación del sentimiento de realidad. Tercera posibilidad, fracaso parcial de la represión por retiro de la
libido, tentativa de compensación, combate con salida en un autoerotismo parcial: forma intermedia demencia
precoz paranoide, o sea el diagnostico Schreber.
En 1911 cuando Jung no puede aceptar que el cuestionamiento incluso que la supresión de la función de la
realidad en la demencia precoz, que esa supresión del sentimiento de lo real, se debe a la represión de la libido
como sexual, es entonces en torno a la cuestión de la esquizofrenia que se hará la separación esencial sobre la
naturaleza de la libido que quedara como frontera del discurso psicoanalítico propiamente dicho.

Bleuer a pesar de hablar de mecanismo freudianos en la psicosis, continua atribuyéndoles a un origen orgánico y
Jung estaba presto a sostener el origen toxico de las psicosis, lo que lo condujo después a desexualizar la libido
y finalmente a sobrevalorarla.

Lacan va a decir que interesa poco que llamemos de una u otra manera los cuadros clínicos. Lo más esencial es
conserva a la paranoia como entidad clínica independiente a pesar de que su cuadro clínico se completa tan a
menudo de rasgos esquizofrénicos. Desde el punto de vista de la teoría de la libido se la puede separar aquí de
la demencia precoz por otra localización de la formación predisponente y por otro mecanismo de retorno de lo
reprimido. Lacan cree que el nombre mas apropiado para la demencia precoz es el de la parafrenia, termino de u
sentido un poco indeterminado y que expresa la relación existente entre esa afección y la paranoia cuya
designación no debe cambiar

El autor dice, nos proponemos entonces una clínica comparativa totalmente precisa de la paranoia y de la
esquizofrenia. Primero se puede verdaderamente poner paranoia de un lado, demencia precoz-esquizofrenia del
otro. El mecanismo esencial de la paranoia es la proyección y el de la demencia precoz , la presencia
esencialmente de alucinaciones como mecanismo histérico, es decir, interpretables. Freud las diferencia por la
evolución terminal de cada una de ellas: la paranoia concluye con una reconstrucción del mundo y la demencia
precoz en el fondo, la represión se extiende sin límites.

Karl Abraham dice " en la paranoia, la fijación a la cual el paciente vuelve por regresión, es el estadio del
narcisismo y en la demencia precoz es necesario utilizar un estadio anterior a este, que es el del autoerotismo
infantil. Es decir la diferenciación entre paranoia y demencia precoz según dos puntos de fijación de la libido, uno
primero el narcisismo y el segundo el autoerotismo. Se podrá decir entonces que lo que resume el legado
freudiano sobre la cuestión culmina en un cuadro diferencial my preciso pero que tiene dos consecuencias desde
el punto de vista clínico y que permite dar cuenta de esos hechos clínicos. Primero dice Freud un enfermo puede
comenzar por presentar síntomas paranoicos y sin embargo, evolucionas hasta la demencia precoz, primera
posibilidad: una evolución de la paranoia a la esquizofrenia. Segunda posibilidad: los fenómenos paranoicos y
esquizofrénicos pueden combinarse en todas las proporciones posibles.

LA FUNCION DEL SUJETO EN LA PSICOSIS

En el sentido de Lacan, no podemos estudiar psicosis y menos esquizofrenia sin introducir la función del sujeto..
Mantenemos firmemente que hay lenguaje y que hay sujeto como efecto del lenguaje poco importa que el sujeto
hable o no. El lenguaje en el sentido de Lacan no tiene nada que ver, no está condicionado por el hecho de que
el sujeto hable o no. Ese lenguaje es un órgano que preexiste al sujeto. Introducir la función del sujeto en nuestra
consideración del campo de las psicosis, incluyendo la esquizofrenia, quiere decir en el sentido de Lacan que no
se puede tratar la cuestión en términos de déficit o de disociación, sino en términos de falta de significante. y
referidas o0 al Yo sino al armazón significante del sujeto. La forclusion significa eso, que se trata de un sujeto
como efecto del significante pero especialmente del significante que falta.

Lo que aparece como la referencia para ubicar la esquizofrenia es especialmente lo que Lacan llama el discurso.
El discurso es la referencia para considerar desde el punto de vista lacaniano al llamado esquizofrénico, ubica el
llamado esquizofrénico en relación al discurso como lazo social. El sujeto como esquizo podemos considerar que
en la teoría de Lacan lo tenemos al principio como sujeto del significante, sujeto tachado.

El psicótico y el esquizofrénico no están fuera del lenguaje pero están fuera del discurso. La psicosis y la
esquizofrenia se van a considerar en relación al discurso del Amo o del inconsciente. Sobre la estructura
cuatripartita del discurso del amo se puede ubicar para intentar seguir las modificaciones inducidas por la
posición esquizofrénica. Lo que aparece desde el principio comprometido es la representación del sujeto por el
significante. En el caso de la esquizofrenia veremos emerger lo que Lacan llama el enjambre de significantes,
pero esta vez irremediablemente disperso.

CUERPO ESQUIZOFRENICO Y EL LENGUAJE

El estatuto del cuerpo en la enseñanza de Lacan es que efectivamente no es un idealismo, el sujeto se sostiene
en el viviente, aun cuando es el efecto del significante. Entre el viviente y el sujeto hay un desacuerdo que se
debe a que el viviente tiene una función sexual determinada, mientras que para el sujeto el goce es
esencialmente sexuado, lo que también llama al objeto a minúscula objeto a-sexuado.

En la enseñanza de Lacan el goce no es evidentemente sexual, el goce, el que puede alcanzarse como goce del
cuerpo es esencialmente autoerotico.

Lo que se considero antes a parto de Freud como narcisismo primario mediante el cual se quiso diferenciar la
esquizofrenia propiamente dicha, puede tener un lugar en Lacan pero a nivel del goce puro aislado del objeto a
minúscula, nivel que el goce no está coordinado al semblante fálico. En este punto se podría tratar de reformular
la diferencia entre la esquizofrenia y la paranoia planteando que el goce propiamente dicho cuestionado por los
psicoanalistas bajo el nombre de narcisismo primario o de autoerotismo infantil apunta al goce como tal del
objeto a minúscula aislado, mientras que en la paranoia este goce permanece situado en el campo del Otro.

Lacan dice que para todo sujeto es el lenguaje lo que le otorga su cuerpo. Es necesario distinguir el cuerpo que
creemos conocer bien, el cuerpo en el sentido común, que no deviene su cuerpo para un sujeto más que a partir
de lo que Lacan llama " su cuerpo simbólico" que es el orden simbólico, pero al cual precisamente la misma
palabra le da el sentido de agrupamiento y de articulación. Para el sujeto es el cuerpo de los simbólico lo que
hace de un organismo un cuerpo, un cuerpo de sujeto que se incorpora al organismo. El cuerpo puede parecer
esencialmente un sistema. Su estatuto, su unificación, parece depender de la articulación significante y no ser
un dato. Esto es lo que permitirá comprender como en tanto suplencia de esta articulación simbólica, el
esquizofrénico se consagra, se mecaniza.
El esquizofrénico se conecta con su cuerpo, cuando ese cuerpo es tomado en lo simbólico, cuando incorpora lo
simbólico, esa captura tiene efecto sobre su goce, en el sentido de Lacan.

Una pregunta que se hace Lacan es ¿Cómo el organismo llega ser capturado en la dialéctica del sujeto? La
dialéctica del sujeto precede a la relación sexual y precede al estatuto del organismo, se trata por ende de
captación y captura por lo simbólico. Ese cuerpo esquizofrénico aparece como una consecuencia de una
dialéctica desviada del sujeto, precisamente en la que un significante esencial es forcluido. El problema es como
debes ser esta forclusion para llegar a repercutir sobre el sentimiento del organismo. No es que esto no ocurra
en la paranoia, sino que ocurre especialmente en la esquizofrenia.

MILLER – S’ TRUC DURE - unidad 3


Remite a la estructura, y a eso que dura. A partir de la estructura del lenguaje y que lleva a
concebir al inconsciente como estructurado igual que el lenguaje.
A partir del discurso de Roma relaciona el estructuralismo de Levi Strauss cuando plantea las
estructuras del parentesco; es lo que antecede a la emergencia del Yo. Es una estructura simbólica
constituida por todo lo que se espera de ese niño, donde viene a situarse y donde va a tener que
hacer algo con ella, aceptar o no esos significantes. Eso que determina al sujeto es lo que distingue
el pasaje de la naturaleza a la cultura y lo que impide pensarlo como libre, hay una ley que cae
sobre él por el hecho de ser un ser de lenguaje.
La subjetividad va a venir a ubicarse en la estructura del lenguaje, entre los significantes que
constituyen su entramado simbólico.
Hipótesis que hacen al estructuralismo:
1. Plantear la estructura como una cadena
Se piensa al Inconsciente estructurado a partir de significantes que por sí mismos no significan
nada, sino en función de una cadena de significantes, así, el número mínimo de significantes es
dos. Hay que diferenciarlo del signo, que representa algo para alguien, es cerrado y en cambio el
significante no puede adquirir sentido si no es en función de una dialéctica significante.
Eso que no ingresa en la dialéctica significante permite la emergencia del sujeto.
El campo del otro es el campo del significante, a eso Lacan va a llamar tesoro del significante. El
lugar del gran otro, aquel que en sí mismo contiene las palabras para decodificar lo que el infans
demanda y adquiera la dimensión de necesidad. El otro es el reservorio de significantes a los que
el sujeto siempre se remite, y todo el vasallaje del deseo siempre va a pasar por ese campo del
otro.
Es por estar sometidos al orden de la pulsión que todo lo que tiene que ver con la sexualidad
tenga que pasar por lo simbólico. El lenguaje es el que permite el cambio de instinto a pulsión.
2. En base al saber filosófico la estructura conforma un todo.
Para el psicoanálisis no, por eso hay otro distinto de uno mismo. El sujeto no puede hablar de sí
mismo sin remitirse al otro.
En esta estructura se basa la idea de que la subjetividad se constituye alrededor de una falta; eso
que hace que no haya identidad, porque no hay un significante mediante el cual el Yo pueda
definirse por entero, todo lo que diga se remite al otro, y por eso no hay identidad sino
identificación.
La estructura del lenguaje ofrece lugares que van cambiando, y depende de ese lugar es la relación
que vamos a tener con el otro.
Miller se sirve de Hegel para diferenciar el Sujeto del Lenguaje del Sujeto de la Palabra.
El Sujeto del Lenguaje es el sujeto de la comunicación, de simetría entre emisor y receptor. Donde
el emisor dice algo y el receptor lo recibe sin malentendidos (teoría de la comunicación). En
realidad no hay tal simetría, existe el malentendido. El infans en un momento asume que ese Otro
del código, que se presentaba como completo, no tiene todos los significantes, y se hace evidente
su castración, apareciendo ahora el Otro como barrado, esta barra quiere decir que el otro
tampoco sabe sobre el objeto de su deseo, no sabe sobre la sexualidad, y finalmente todo esto
lleva a plantear que el sujeto es efecto de la cadena significante. No es un sujeto de identidad que
pueda ser asido por el significante, y todo lo que pueda ser dicho sobre ese sujeto será en una
cadena significante.
Seminario de La Angustia (1962): se ve una connotación y construcción del objeto no como
completo, sino como imagen que tiene algo que no se ve para el niño, pero porque para el otro
tampoco está. Lo que Freud denomina como “la roca dura de la castración”. Eso es lo real, lo
imposible de ser asido por lo simbólico.

Manía: triunfar sobre el padre- Néstor Yellati- unidad 4

La manía a veces sucede a la melancolía y eso evoca una misma causa subjetiva a dilucidar. Lacan incluye a la manía en el
campo de la ética; se trata de un pecado mortal.

Freud en " psicología de las masas y análisis del yo" propone división entre yo e ideal del yo. puedo no soportarse
permanentemente: en la manía " la regla es la infracción periódica de las prohibiciones" una infracción regida por la ley,
es la definición misma de fiesta, pero hay que decir que el maniaco en su excitación no está de fiesta, un goce no acotado
lo invade y pone en peligro su vida. Para Freud se trata de la suspensión del ideal, este se disuelve temporalmente en el
yo y siempre se produce una sensación de triunfo cuando e el yo algo coincide con el ideal del yo.

El yo triunfa sobre ese ideal, heredero del complejo de Edipo que representa el padre, triunfa sobre el padre. Este padre
(significante del) se ve ligado con la muerte, si esa muerte es el momento fecundo de la deuda con la Ley, el padre
simbólico seria un padre muerto.

El éxito consiste en superar al padre, llegar más lejos aun cuando esté prohibido querer hacerlo.

Dos cuestiones se presentan: compara sus logros en base a los de el padre y segundo se presenta en su forma más pura la
asociación de ideas que luego va a ser "fuga de ideas"

M. supera a su padre sin la prohibición de hacerlo. El triunfo del neurótico no es superar al padre ya que opera la
prohibición y lo transgrediera. El maniaco si lo hace y puede ir mas allá del padre simbólico, muerto por ser puro
significante, único punto de amarre para las asociaciones del sujeto.

La alegría triunfal no puede ser mas trágica en tanto este trastorno del discurso tiene como correlato el de la regulación
del goce.

Si la manía es una psicosis toda figura de "ley" evocaría ese un padre en lo real, que aparece acá por su ausencia en lo
simbólico, aunque no juegue aquí ningún papel en el desencadenamiento.

seminario 3 CLASE 4: VENGO DEL FIAMBRERO- unidad 4


Freud nos proporciona info sobre el problema de saber que diferencia neurosis y psicosis. Las dif en lo que hace a los
trastornos que ambas producen en las relaciones del sujeto con la realidad.

El carácter clínico del psicótico se distingue por esa relación profundamente pervertida con la realidad que se denomina
delirio.

Cuando hablamos de neurosis decimos que es una huida, a una evitación, donde un conflicto con la realidad tiene su parte.
La función de la realidad en el desencadenamiento de la neurosis mediante la noción de traumatismo es una noción
etiológica. Es el momento de la neurosis qen que se produce en el sujeto cierta ruptura con la realidad. Freud dice que la
realidad sacrificada en la neurosis es una parte de la realidad psíquica.

Realidad no es homónimo de realidad exterior. En el momento en que se desencadena su neurosis, el sujeto elide,
escotomiza, una parte de su realidad psíquica, en otro lenguaje su identidad. Esta parte es olvidada, pero continua
haciéndose oir de manera simbolcia.

Freud, evoca ese deposito que el sujeto pone aparte en la realidad, y en el que conserva recursos destinados a la
construcción del mundo exterior, allí es donde la psicosis toma su material. La neurosis, es diferente porque la realidad
que el sujeto elidió en determinado momento, intenta hacerla volver a surgir prestándole una significación particular, un
sentido secreto, que llamamos simbólico.

Freud sentía la necesidad de una plena articulación del orden simbólico, para el esta en juego en la neurosis A ella le opone
la psicosis, donde en un momento hubo ruptura, pero con la realidad exterior. En la neurosis, es en segundo tiempo, y en la
medida en que la realidad no esta rearticulada plenamente de manera simbolice en el mundo exterior, cuando se produce
en el sujeto huida parcial de la realidad, incapacidad de afrontar esa parte de la realidad, secretamente conservada. En la
psicosis, es verdaderamente la realidad misma la que esta primero provista de un agujero, que luego el mundo
fantasmatico vendrá a colmar.

Freud precisa que no basta con ver como están hechos los síntomas, que aun es necesario descubrir su mecanismo de
formación. La idea de que un agujero, un falle, un punto de ruptura en la estructura del mundo exterior, esta colmado por
la pieza agregada que es el fantasma psicótico. Para explicarlo tenemos el mecanismo de proyección.

En el delirio de celos llamado proyectivo que consiste en imputar al conyuge infidelidades de las que se uno se siente
imaginariamente culpable. Otra cosa es el delirio de persecución, que se manifiesta a través de intuiciones interpretativas
en lo real. Estos son los términos en que se expresa F: Es incorrecto decir que la sensación interiormene reprimida- la
Verdrangung es una simbolización, y Unterdruckung indica sencillamente algo caído por debajo- es proyectada de nuevo
hacia el exterior. Esto es lo reprimido y el retorno de lo reprimido. Mas bien lo rechazado. Retorna del exterior.

El texto de la Verneinung que comento Hyppolite, permite articular que hay un momento, el origen de la simbolización,
que no es un punto del desarrollo, responde a una exigencia; q la simbolización necesita un comienzo.

Me vi enfrentado con dos personas en un único delirio, lo que se llama delirio de a dos.

La hija, no fue fácil de examinar. Todo me hace pensar que había sido examinada y presentada antes de ocuparme de ella.
Por mas delirante que uno se, rápidamente se fastidia de ese tipo de practicas, y la paciente nop estaba muy bien
dispuesta.
El delirio paranoico, en nada supone una base caracterial de orgullo, de desconfianza, de suceptibilidad, de rigidez
psicológica como suele decirse. Esta joven tenia por el contrario la impresión de que una persona tan buena y gentil como
ella y que para colmo había padecido además tantas pruebas solo podía gozar de una benevolencia.

Su preocupación fundamental era probarme que no tema ningún elemento de reticencia,s sin a la vez dar pie a la mala
interpretacion por parte del medico, del auq estaba segura por adelantado. Me confio que un ala, en el pasillo, en el
momento en que salía de su casa, tuvo que toparse con un mal educado, ese hombre casado era el amante regular de una
de sus vecinas de vida fácil.

Él le había dicho una palabra grosera, que no estaba dispuesta a repetirme, porque decía que eso la rebajaba. Luego me
confiesa que ella no era totalmente inocente, porque ella tmb había dicho algo al pasar “Vengo del fiambrero”.

Vengo del fiambrero, hay referencia al cochino, al puerco. Era lo que quería que comprendiese ese sujeto y yo. Pero es lo
que precisamente no hay que hacer, debemos interesarnos en saber el por qué quería que el otro comprendiera eso. Les
pone de manifiesto que es entrar en el juego del paciente, colaborar con su resistencia. La resistencia del paciente es
siempre la de uno, y cuando una resistencia tiene éxito, es porque están metidos en ella, porque comprenden.
Comprenden, hacen mal.

El hombre le había dicho “Marrana”.

En la palabra, el sujeto recibe su propio mensaje en forma invertida.

Primero, este personaje era un hombre casado amante de una muchacha que es amiga de nuestra enferma y muy
implicada en el deseo del que es victima, ella es, no su centro, sino su personaje fundamental. Son ciertamente personajes
persecutorios y hostiles, pero no son aprehendidos en forma demasiado reivindicativa. Las relaciones de la sujeto con el
exterior se caracterizarn mas bien por la perplejidad.

“Marrana” es en efecto su mensaje.

Tenemos la intrusión de la susodicha vecina en la relación de estas dos mujeres aisladas, que no pudieron separarse en el
momento del casamiento de la mas joven, que huyeron súbitamente de la dramática situación que parece haberse creado
en las relaciones conyugales de la joven, debido a las amenazas de su marido, el cual quería cortarla en rodajas. Tenemos
ahí la impresión de la injuria del caso, se austa con el proceso de defensa via expulsión a la que se sintieron obligadas a
proceder en relación a la vecina, considerada como invasora. Se trataba ante todo de alejar a esta persona esencialmente
propensa a la intrusión.

¿Debemos situar esto en el plano de la proyección como un mecanismo de defensa? Toda la vida intima de estas pacientes
se desenvolvió fuera del elemento masculino, siempre hicieron de él un extraño, el mundo para ellas era esencialmente
femenino.

En el aislamiento del mundo femenino, ambas se encuentran en la posición, no de recibir del otro su mensaje sino en la de
decírselo ellas mismas al otro.

¿Quién habla? Ya que hay alucinación, es la realidad la que habla. Nuestras premisas lo implican, si planteamos que la
realidad esta constituida por sensaciones y percepciones.
¿Se trata de la relidad de los objetos? ¿la realidad es precisamente cuando alguien nos habla? Cuando el Otro con
mayúscula habla, no es pura y simplemente la realidad ante la cual están, a saber, el individuo que articula. El Otro esta
mas alla de esa realidad.

El Otro es aquello ante lo cual se hacen reconocer. Solo pueden hacerlo por él porque él esta de antemano reconocido.
Debe estar reconocido para que puedan hacerse reconocer. Esta reciprocidad es necesaria para que valga esa palabra, tu
eres mi amo o tu eres mi mujer, o también la palabra mentirosa, que siendo lo contrario supone de igual modo el
reconocimiento de Otro absoluto, al que se apunta mas alla de todo lo que pueden conocer, y para quien el
reconocimiento solo tiene valor precisamente porque esta mas alla de lo conocido.

Diciendole a alguien Tu eres mi mujero, implícitamente le dicen YO (je) soy tu hombre, pero primero diciéndole TU eres mi
mujer, la instituyen en la posición de ser reconocida por ustedes, mediante lo cual podrá reconocerlos.

Para el sujeto, manifiestamente habla algo real. Nuestra paciente no dice qe otro habla detrás de él, ella recibe de él su
propia palabra, pero no invertida, su propia palabra está en el otro que es ella misma, el otro con minúscula, su reflejo en
su espejo, su semejante.

La estructura de la alusión: se indica a si misma en un mas alla de lo que dice.

El a con minúscula, es el señor con quien se encuentra en el pasillo, la A mayúscula no existe, a’, recibe sin duda en algún
lado su propio mensaje en forma invertida, del otro con minúscula, y lo que ella dice concierne al mismo mas alla que ella
misma es en tanto sujeto, sencillamente porque es sujeto humano, solo puede hablar por alusión.

Podemos hablar de dos maneras de ese S, dirigirse verdaderamente al Otro con mayúscula y recibir de él el mensaje que lo
concierne a uno en forma invertida; o bien indicar su dirección, su existencia bajo la forma de alusión. Si esta mujer es
estrictamente paranoica, entraña una exclusión del gran Otro. El circuito se cierra sobre los pequeños otros que son la
marioneta que esta frente a ella, que habla, es siempre otro y habla por alusión. Habla tan bien por alusión que no sabe lo
que dice, Le dice sobre si misma a ese otro a quien le habla: Yo, la marrana, vengo del fiambrero, ya estoy disyunta, cuerpo
fragmentado, membra disjecta, delirante y mi mundo se cae a pedazos, al igual que yo. Esto es lo que dice.

La temporalidad, no se sabe quien hablo primero, si la respuesta es la alocución, vale lo que dice verdaderamente la
paciente. En la palabra verdadera, la alocución es la respuesta, La consagración del Otro como mi mujer o mi amo es lo que
responde a la palabra, luego, la respuesta presupone la alocución. El Otro esta excluido verdaderamente en la palabra
delirante, no hay verdad por detrás, el sujeto mismo no le atribuye verdad alguna y esta frente a este fenómeno.

Estando excluido el Otro, lo que concierne al sujeto es dicho realmente por el pequeño otro, por sombras de otro. El
pequeño otro presenta un carácter irreal, tendiente a lo irreal.

En el lenguaje se aplica la repartición triple de lo simbolico de lo imaginario y de lo real.

El material significante, es lo simbolico Si las lenguas artificiales son estúpidas es pq siemrpe están hechas a partir de la
significaicon. Las formas de decuccion que regulan el esperanto, cuando se conoce rana se puede decir sapo, renacuajo y
todo lo que quieran. Las lenguas artificiales, que intentan moldearse sobre la significación, razón por la cual no suelen ser
utilizadas.
La significación, remite a la significación obviamente significante qe puede quedar mentido ahí dentro a partir del
momento en que le dean una significación. La participación significante-significado se repetirá siempre. La significación es
de índole de lo imaginario, siempre evanescente, porque esta ligada a lo que les interesa, aquello en lo que están metidos.

Cuando habla, el sujeto tiene a su disposicon el conjunto del material de la lengua y allí forma el discurso concreto. Primero
un conjunto sincronico, la lengua en tanto sistema simultaneo de grupos de oposiciones estructurados, después lo
diacrónico, en el tiempo del discurso.

No hay discurso sin cierto orden temporal y en consecuencia sin cierta sucesión concreta.

La existencia sincronica del significante esta caracterizada suficientemente en el hablar delirante que algunos elementos se
aisla, se hacen pesados, adquieren un valor, una fuerza de inercia particular, se cargan de significación a secas.

MARRANA esta cargada de un sentido oscuro, cosa probable, o no, con ello ya tenemos la indicación de la disociación. Esta
significación como toda significación que se respete, remite a otra significación. Es precisamente lo que aquí caracteriza la
alusión.

Seminario 3 Introducción a la cuestión de la psicosis – CLASE 1-unidad 4

Lacan dirá que en cuanto a la cuestión de la psicosis, partirá de la doctrina freudiana para apreciar lo que aporta a esta
materia y de tratar los problemas que las psicosis plantean hoy, problemas clínicos y nosograficos en primer término,
problemas de tratamiento.

Va a decir que en lo que se hizo y se hace en cuanto al tratamiento de las psicosis, las esquizofrenias son abordadas más
fácilmente que las paranoias. Pero ¿Por qué en cambio para la doctrina freudiana la paranoia es la que tiene una
situación algo privilegiada?

Freud no ignoraba la esquizofrenia pero se interesó de entrada esencialmente en la paranoia. El texto principal dela
doctrina de Freud en lo que concierne a las psicosis es el del caso Schreber, en el que dice que las parafrenias, se
corresponden en el campo de las esquizofrenias. Para Freud el campo de las psicosis se divide en dos.

Las psicosis no son demencias, las psicosis son “las locuras”

La paranoia hizo su aparición con un psiquiatría discípulo de Kant a comienzos del siglo XIX, donde en la psiquiatría
Alemana, recubría casi íntegramente todas las locuras. Todo lo que llamamos psicosis o locura era paranoia.

En Francia la palabra paranoia fue identificada con algo fundamentalmente diferente. Un paranoico era un malvado, un
intolerante, un tipo de mal humor, orgulloso, desconfiado y con sobreestimacion de sí mismo. Esta característica era el
fundamento de la paranoia, cuando el paranoico era demasiado paranoico llegaba a delirar.

Lacan va a hablar acerca de Clerambault, quien fue defensor de una concepción organicista extrema. Su obra tiene un
valor clínico concreto, es considerable el número de síndromes clínicos delimitados por Clerambault de manera
completamente original. En su obra hablo de sus estudios de las psicosis determinadas por tóxicos. En una palabra, en el
orden de las psicosis, Clerambault sigue siendo indispensable.
La noción de automatismo mental esta polarizada aparentemente, en la obra y enseñanza de Clerambault por la
preocupación de demostrar el carácter fundamentalmente anideico de los fenómenos que se manifiestan en la
evolución de la psicosis, lo que quiere decir no conforme a una sucesión de ideas.

La noción de comprensión es un resorte del que Jaspers hizo, bajo el nombre de la relación de comprensión, el pivote de
su psicopatología llamada general. Consiste en pensar que hay cosas que son obvias, que por ejemplo, cuando alguien
está triste se debe a que no tiene lo que su corazón anhela. Esto es falso ya que hay personas que tienen todo lo que
anhelan y que aun así están tristes.

La comprensión es solo evocada como una relación siempre limítrofe, inasible. Se llega así a concebir que la
psicogenesis se identifique con la reintroducción, en la relación con el objeto psiquiátrico, de esta famosa relación.

El gran secreto del psicoanálisis es que no hay psicogenesis.

Lo psicológico es lo etológico, el conjunto de los comportamientos del individuo, biológicamente hablando, en sus
relaciones con su entorno natural. Esta es una definición legítima de la psicologia. Hay aquí un orden de relaciones de
hecho.

La experiencia freudiana no es para nada pre-conceptual. Es una experiencia verdaderamente estructurada por algo
artificial que es la relación analítica.

Lacan hablara de tres órdenes que son necesarios para comprender cualquier cosa de la experiencia analítica: lo
simbólico, lo imaginario y lo real.

¿Qué diferencia hay entre lo que es del orden imaginario o real y lo que es del orden simbólico? En el orden imaginario
o real siempre hay un mas y un menos, un umbral, un margen, una continuidad y en el orden de lo simbólico todo
elemento vale en tanto opuesto a otro.

Se plantea que si la aplicación del método analítico solo proporcionara una lectura del orden simbólico, se mostraría
incapaz de dar cuenta de la distinción entre las psicosis y las neurosis.

Es clásico decir que en la psicosis, el inconsciente está en la superficie, es consciente. Como Freud siempre lo remarco,
el inconsciente no debe su eficacia pura y simplemente al rasgo negativo de ser un Unbewusst, un no-consiente. Freud
dirá que el inconsciente es un lenguaje, que este articulado o no implica, empero, que este reconocido. Diremos
entonces que el sujeto psicótico ignora la lengua que habla.

Jean Hyppolite destacaba que en lo inconsciente, todo no esta tan solo reprimido, es decir, desconocido por el sujeto
luego de haber sido verbalizado, sino que hay que admitir, detrás del proceso de verbalización, una Bejahung
primordial, una dimensión en el sentido de lo simbólico, que puede a su vez faltar.

Lo que cae bajo la acción de la represión retorna, pues la represión y el retorno de lo reprimido son el derecho y el revés
de una misma cosa. Lo reprimido siempre está ahí y se expresa de modo perfectamente articulado en los síntomas y en
otros fenómenos. En cambio, lo que cae bajo la acción de la Verwerfung (desmentida) tiene un destino totalmente
diferente.
Existe una estrecha relación entre la denegación y la reaparición en el orden puramente intelectual de lo que no está
integrado por el sujeto y por otro lado, la Verwerfung (desmentida) y la alucinación. ¿Que está en juego en el fenómeno
alucinatorio? Ese fenómeno tiene su fuente en lo que provisionalmente Lacan llamara la historia del sujeto en lo
simbólico.

La distinción esencial es: el origen de lo reprimido neurótico no se sitúa en el mismo nivel de historia en lo simbólico que
lo reprimido en juego en la psicosis.

Lacan en un esquema presentara la triplicidad del sujeto, la cual recubre el hecho de que el yo del sujeto es quien
normalmente le habla a otro y le habla del sujeto, del sujeto S en tercera persona. En el sujeto normal hablarse con su
yo nunca es plenamente explicitable, su relación con el yo es ambigua. En cambio, en el sujeto psicótico, ciertos
fenómenos elementales y especialmente la alucinación, nos muestra al sujeto totalmente identificado a su yo con el que
habla. El habla de él, el sujeto, el S, en los dos sentidos equívocos del término. Esto es lo que se presenta en el
fenómeno de la alucinación verbal. En el momento en que aparece en lo real, acompañado de ese sentimiento de
realidad que es la característica fundamental del fenómeno elemental, el sujeto literalmente habla de su yo y es como si
un tercero, su doble, hablase y comentase su actividad.

Lo que en el sujeto pide ser reconocido en el plano propio del intercambio simbólico autentico es reemplazado por un
reconocimiento de lo imaginario, del fantasma. Autentificar así todo lo que es del orden de lo imaginario en el sujeto es
hacer del análisis la antecámara de la locura. Este hecho indica que para ser loco, es necesaria alguna predisposición, si
no alguna condición.

Es bien conocido el hecho de que un análisis puede desencadenar desde sus primero momentos una psicosis. Esto
evidentemente está en función de las disposiciones del sujeto, pero también de un manejo imprudente de la relación de
objeto.

Seminario 3 Introducción a la cuestión de la psicosis – CLASE 2. "la significación del delirio" unidad 4

Kraepelin (psiquiatra alemán) pensaba que el hombre con saber debía reconocer el índice que recorta la realidad. En
1899 incluye las antiguas paranoias en el marco de la demencia precoz, creando en ellas el sector paranoide y emite
entonces una definición interesante de la paranoia. La cual se distinguía de las demás psicosis por su carácter de
desarrollo insidioso de causas internas, y, según una evolución continua, de un sistema delirante, duradero e imposible
de quebrantar, que se instala con una conservación completa de la claridad y el orden del pensamiento, volición y acción.

Esto contradice todos los datos de la clínica, bien sabemos que el desarrollo no es insidioso sino que hay fases y
rupturas. Cuando se buscan las causas desencadenantes de una paranoia, siempre se pone de manifiesto un elemento
emocional de la vida del sujeto, una crisis vital que tiene que ver efectivamente con sus relaciones externas. El sistema
delirante varía y se debe a las intervenciones del exterior, al mantenimiento o perturbación de cierto orden en el mundo
que rodea al enfermo. Sugiere Lacan, debe haber una distinción entre psicosis paranoicas y psicosis pasionales.

En las psicosis paranoicas destaca los fenómenos elementales, y su carácter radicalmente diferente a la deducción
ideica (comprensible para todo el mundo). La fuerza estructurante se encuentra en obra en el delirio y es considerada
en una de sus partes o su totalidad, es un fenómeno elemental y debe ser entendida del mismo modo que estructura.
Abraham en 1908 describe el comportamiento de un demente precoz y su desafectividad a partir de su relación de
objetos. No se apega a ellos, sino todo lo contrario, comienza de nuevo. Esto hacemos todo el tiempo, acumulamos
cosas sin valor y de un día al otro tenemos perdidas y beneficios. Debemos volver a empezar, lo cual es muy buena señal
porque cuando el sujeto permanece apegado a lo que se pierde, no puede soportar su frustración (sobrevaloración de
los objetos).

Lacan plantea que lo comprensible debería ser lección primordial en la clínica. Todo comienza a partir del
malentendido fundamental. La dificultad de abordar el problema de la paranoia se debe precisamente al hecho de
situarla en el plano de la comprensión y no en el de la interpretación como debería ser.

El sujeto va a simbolizar lo que sucede en el mundo, en términos de significación. Lo que haces es buscar tal o cual
comportamiento de sus semejantes. En cierto periodo de su delirio el sujeto va a decir que hay significación pero no
sabe cuál es, se le impone y es sumamente comprensible. Esto ocurre porque se sitúa en el plano de la comprensión
como un fenómeno incomprensible, la paranoia es tan difícil de captar y tiene también un interés primordial. Caemos
en la trampa, nos sentimos capaces de comprender, decía Blondel que lo propio de las psicopatologías en engañar la
comprensión. En la percepción de su deducción delirante, se encuentra un núcleo totalmente comprensible; lo extraño
es que es inaccesible, se encuentra estancado en relación a toda dialéctica.

En cuanto a las psicosis pasionales, se encuentra más cerca de lo que solemos llamar normalidad. Si se enfatiza al
respecto la prevalencia de la reivindicación, es porque el sujeto no puede tolerar determinada perdida, determinado
daño, y toda su vida parece centrada alrededor de la compensación del daño sufrido, y la reivindicación que este
acarrea.

El fenómeno de interpretación se articula con la relación del yo y del otro en la medida que la teoría psicoanalítica
define el yo como siempre relativo. En la psicosis pasional lo que se llama el núcleo comprensible del delirio, que es de
hecho un núcleo de inercia dialéctica, se sitúa evidentemente mucho más cerca del yo (je), del sujeto. La volición, la
acción, aparecen homogéneas en el sujeto paranoico, no hay déficit en ningún lado, ni fallas. Esto ocurre porque en el
discurrir dialectico de las acciones, deseos y valores, cambien a cada momento de modo contiguo. Se olvida de esta
dimensión cuando se está frente a un semejante, aunque no es olvidada del todo. Encontramos su huella cada vez que
el observador se deja guiar por el sentimiento de lo que está en juego. El secreto reside en la combinación de los
fenómenos.

En las alucinaciones verbales las personas mismas están articulando, sabiéndolo o no, las palabras que acusaban a las
voces de haber pronunciado. Percatarse de que la alucinación auditiva no tenía su fuente en el exterior sino en el
interior de cada sujeto. Una dimensión especial de la palabra es que el otro no es el único que escucha lo que uno dice,
el emisor es a la vez receptor.

El caso Schreber objetiva ciertas estructuras que se suponen correctas en teoría con la posibilidad de inversión que
conlleva. Podemos captar nociones estructurales cuya extrapolación es posible a todos los casos. En el delirio se
presenta una verdad que no es escondida como en el caso de la neurosis, sino verdaderamente explicitada y casi
teorizada. El delirio la proporciona, ni siquiera a partir del momento que tenemos su clave, sino a partir del momento en
que se lo toma como lo que es, un doble perfectamente legible, de lo que aborda la investigación teórica. Allí radica el
carácter ejemplar del campo de las psicosis.

Seminario 3 Introducción a la cuestión de la psicosis – CLASE 3. "el otro y la psicosis" unidad 4

El psicoanálisis explica el caso Schreber, y la paranoia en general, por esquema según el cual la pulsión inconsciente del
sujeto es una tendencia homosexual.

Lo importante a saber es que punto de la economía del sujeto interviene esta homosexualidad y como determina la
psicosis. Las determinaciones iniciales de la psicosis de Schreber, deben buscarse en los momentos en que se
desencadena la enfermedad.

En 1886 tiene su primera crisis, en la cual había presentado, en ese entonces, su candidatura al Reichstag. Entre esta
crisis y la segunda, o sea durante 8 años, Schreber es normal, con la salvedad de que su esperanza de paternidad no se
ve colmada. Él no esperaba, a su edad, ser candidato a un puesto de tal importancia. Lo cual lleva al desencadenamiento
de la crisis.

Se hace constar que como no tuvo hijos, se asigna a la noción de paternidad un papel primordial. Pero se afirma
simultáneamte que el temor a la castración renace en el con una apetencia homosexual correlativa, porque accede
finalmente a una posición paterna. Esta sería la causa directa del desencadenamiento de la crisis que lo conducen al
delirio. Si el presidente Schreber entre sus dos crisis, hubiera llegado a ser padre, se pondría el énfasis en esto y se
hubiera dado valor al hecho de que no hubiera soportado esa función paterna.

La noción de conflicto se utiliza de modo ambiguo, se coloca en el mismo plano lo que es fuente de conflicto y ausencia
de conflicto. El conflicto deja un lugar vacio, y en ese lugar vacio aparece una reacción, una construcción, una puesta en
juego de la subjetividad.

Lacan aborda aquí, el tema del lenguaje de sabor particular y a menudo extraordinario que es el del delirante. Lenguaje
que en ciertas palabras cobra un énfasis especial.

En la lingüística existe el significante y el significado. El significante debe tomarse en el sentido del material del lenguaje.
La trampa, el agujero en que no hay que caer, es creer que los objetos son el significado, el cual es algo muy distinto: la
significación. Schreber en su discurso, cuando habla, por ejemplo, de NERVNANHANG, adjunción de nervios, precisa
claramente que esa palabra le fue dicha por las almas examinadas o los rayos divinos, son palabras claves.

A nivel del significante, en su carácter material, el delirio se distingue precisamente por esa forma especial de
discordancia con el lenguaje común que llaman neologismo. A nivel de la significación, se distingue, justamente –hecho
que solo puede surgir si parte de la idea de que la significación remite siempre a otra significación- porque la
significación de esas palabras no se agota en la remisión a una significación.

La significación de esas palabras que lo detienen, tiene como propiedad el remitir esencialmente a la significación en
cuanto tal. Es una significación que fundamentalmente no remite más que a sí misma, que permanece irreductible. El
enfermo subraya que la palabra en si misma pesa. Antes de poder ser reducida a otra significación, significa en si misma
algo inefable, es una significación que remite ante todo a la significación en cuanto tal.

En el caso Schreber se puede observar dos tipos de fenómenos donde se dibuja el neologismo: intuición y formula.
La intuición delirante es un fenómeno pleno que tiene para el sujeto un carácter inundante que lo colma. Le revela una
perspectiva nueva cuyo sello original, cuyo sabor particular subraya tal como lo hace Schreber cuando habla de la
lengua fundamental a la que su experiencia lo introdujo. Alli la palabra es alma de la situación.

La forma que adquiere la significación cuando ya no remite a nada. Es la fórmula que se repite, se reitera, se machaca
con insistencia estereotipada. Podemos llamarla en oposición a la palabra, el estribillo. Ambas formas, la más plena y la
más vacía, detiene la significación, son una especie de plomada en la red del discurso del sujeto. Característica
estructural en el abordaje clínico, permite reconocer la rúbrica del delirio.

Los enfermos, sin duda, hablan nuestro mismo lenguaje. Si no hubiese este elemento nada sabríamos acerca de ellos. La
economía del discurso como la relación de significación a significación, la relación de su discurso con el ordenamiento
común del discurso, es por lo tanto lo que le permite distinguir que se trata de un delirio.

Lacan va hablar del lenguaje de los simples y de los idiotas. Marca una distancia, hace del lenguaje un puro y simple
instrumento, un modo de hacerse comprender por quienes nada comprenden, es eludir completamente lo que esta en
juego.: la realidad de la palabra.

¿ el enfermo habla? Clerambault analiza los fenómenos elementales, busca su rúbrica en la estructura, mecánica,
sepiginossa y dios sabe que otro neologismos. En este análisis la personalidad es siempre supuesta ya que todo se apoya
en el carácter ideogenico.

Se dice: el carácter automático de lo que se produce es demostrable por la fenomenología misma, y esto prueba que le
trastorno no es psicogenético.

A partir del momento en que admitimos que el sujeto tiene conocimiento en cuanto tal del fenómeno parasitario, no
podemos escapar a la noción de que el sujeto tiene una endoscopia de lo que sucede en sus aparatos.

Sea un sujeto que es objeto de un eco de un pensamiento.

Cuál es el punto privilegiado si no es el alma?

SCHERBER designaba como la fibra única vinculada a la personalidad. Se lo llama función de síntesis, siendo lo propio de
una síntesis el tener algún lado su punto de convergencia: aunque ideal, ese punto existe.

El único modo de abordaje conforme con el descubrimiento freudiano es formular la pregunta en el registro mismo en
el que el fenómeno aparece, vale decir la palaba. El registro de la palabra crea toda la riqueza de la fenomenología de la
psicosis. La alucionacion verbla que es funadamental en ella es precisamente uno de los fenómenos mas problematicos
de la palabra.

Que es la palabra? El sujeto habla si o no? , que distingue una plabara de un registro del lenguaje?

Hablar, es hablar a otros. Para nosotros la esturctura de la plabra es que el sujeto recibe su mensaje del otro en forma
invertida. La plabra plena, escencial, comprometida esta fundada en esta estructura.

Existen dos formas ejemplares: fides, el tu eres mi mujer o tu eres mi amo, que quiere decir tu eres lo que aun esta en
mi palabra y esto solo puedo afirmarlo tomando la plabra en tu lugar. Esto viene de ti para encontrar allí la certeza de lo
que comprometo. La uidad de la palabra en tanto que fundante de la posición de ambos sujetos es ahí manifiesta. El
signo en el que se reconoce la relación de sujeto a sujeto y que la diferencia dela relación del sujeto al objeto es el
fingimiento, revés de la fides. Esta en presencia de un sujeto en la medida en que lo que dice y hace pueda suponerse
haber sido dicho y hecho para engañarlos, con toda la dialéctica que esto entraña incluyendo en ella el que diga la
verdad para que crean lo contrario. Lo que el sujeto me dice esta siempre en una relación fundamental con un engaño
posible, donde me envía o recibo el mensaje de forma invertida.

La estructura bajo su dos fases: las palabras fundantes y la plabras mentirosas.

La noción de comunicación es hacer hablar al otro en cuanto tal, ese otro A MAYUSCULA.

El valor fundante de estas palabras esta precisamente en que lo apuntnado por el mensaje es que el otro esta ahí en
tanto otro absoluto. Absoluto es decir que es reconocido pero no conocido. Lo que constituye al fingimiento es que no
saben si es o no fingimiento, esta incognita en la alteridad del otro es lo que caracteriza escencialmente la relación de
plabra en el nivel en que es hablada al otro. Tiene otras características, no solo habla al otro sino tmb habla del otro en
tanto a objeto.

Todo conocimiento humano tiene su fuente en la dialéctica de los celos que es una manisfestacion primordial de la
comunicación. Esta es una nocion genérica observable.

El objeto humano se distingue por su neutralidad y ploriferacion indefinida. No depende de lap reparación de ninguna
coactactacion instintiva del suejto. El hecho de que el mundno humano este cubierto de objetos se fundamente en que
el objeto del interés humano es el objeto de deseo del otro.

El yo humano es el otro y al comienzo el sujeto esta mas cerca de la forma del otro que del surgimiento de su propia
tendencia. En el origen el es una colección incoherente de deseos- ( este es el verdadero sentido de la exprecion cuerpo
fragmentado)- y la primera sintesi del ego es el alter ego, esta alienada. El sujeto humano deseante se constituye en
torno a un centro que es el otro en tanto le brinda su unidad, y el primer abordaje que tiene del objeto es el objeto en
cuanto objeto del deseo del otro.

Esto define en el seno de la relación de palabra algo que proviene de un origen diferente: la distinción entre lo
imaginario y lo real.

En el objeto esta incluida una alteridad primitiva, ´por cuanto primitivamente es objeto de rivalidad y comentencia. Solo
interesa como objeto de deseo del otro.

La plabara es siempre pacto, acuerdo .

La dialéctica del inconciente implica siempre como una de sus posiblidades la lucha, la imposibilidad de coexistencia con
el otro.

Esta distinción entre el OTRO CON MAYUSCULA, es decir el otro en tanto que no es conocido y el otro con minúscula,
vale decir, el otro que es yo, fuente de todo conocimiento es fundamental.

El sujeto les habla? De que habla?


De el sin duda, pero primero de un objeto diferente a los demás de un objeto que esta en la prolongación de la
dialéctica dual : les habla de algo que le hablo. El fundamento mismo de la estructura paranoica es el sujeto comprendió
algo que el formula, a saber, que algo adiquiero forma de palabra y le habla. El paranoico testimonia acerca de la
estructura de ese ser que habla al suejeto.

A partir del momento en el que el sujeto hay OTRO , si no el problam de la psicosis no existiría.

Toman en consideración su testimonio precisamente por cuanto les habla.

El asunto es saber cual es la estructura de ese ser que le habla, que todo el mundo esta de acuerdo en definir como
fantasmatico. El S, en el sentido en que lo entiende el análisis pero un significante mas un punto de interrogación. Cual
es esa parte en el sujeto que habla? Es el inconsciente. El incociente es algo que habla en el sujeto mas alla del sujeto, e
incluso cuando el suejto no lo sabe y que dice mas de lo que supone, el análisis dice que en la psicosis eso es lo que
habla. La cuestión es saber como eso habla y cual es la estructura del discurso paranoico.

El primer modo de negación es decir no soy yo quien lo ama, es ella, mi consorte , mi doble.

El segundo es decir, no es a el a quien amo es a ella. En este nivel la defensa no es suficiente para el sujeto paranoico, el
disfraz es insuficiente, no alejo suficientemente el golpe, hace falta que intervenga la proyección.

Tercera posibilidad yo(je) no lo amo, lo odio. Aquí tampcoo basta la inversión eso dice F , en necesario que intervenga el
mecanismo de proyección, a saber, el me odia. En este punto hemos llegado al delirio de persecusion.

La proyección debe intervenir como un mecanismo adicional cada vez que no se trata de borrar el yo (je). Por otra parte
es claro que el no( ne) , la negación, tiene al ser aplicada a los diferentes términos el mismo valor.

Tomemos las cosas en temrino de mensaje. En el primr caso es ella quien lo ama. El sujeto hace que su mensaje lo lleve
otro. Esta alienación con toda seguridad nos ubica en el plano del otro: el ego habla por medio del alter ego quien en el
intervalo cambio de sexo. Nos limitaremos a comprobar la alienación invertida. En el delirio de celos se encuentra en un
primer plano esa identificación al otro con una inversión del signo de sexualizacion.

Esta proyección neurótica consiste efectivamente en imputar las propias infidelidades al otro: cuando se esta celoso de
la propia mujer es porque alguno mismo tiene algunos pecadillos que reprocharse. No se puede hacer intervenir el
mismo mecanismo en el delirio de los celos. El delirio de los celos propiamente paranoide es indefinidamente repetible,
vuelve a surgir en todos los rodeos de la experiencia y puede implicar aproximadamente a todos los suejtos que
aparecen en el horizonte e incluso a los que no aparecen en el.

El delirio herotomaniaco se dirige a otro tan neutralizado que llega a agrandarse hasta adquirir las dimensiones del
mundo, ay que el intereses universal que se adjudica a la aventura, es uno de sus elementos escenciales. En el tercer
caso estamos ante algo que acerca mucho mas a la denegación. Es una alienación convertida en el sentido de que el
amor se convirtió en odio, la alteración profunda de todo el sistema del otro, su desaceleración, el carácter extensivo de
las interpretaciones sobre el mundo muestran aquí la perturbación propiamente imaginaria propiamente al máximo.

Lacan seminario 5 clase X "Los tres tiempos del Edipo"- unidad 3


Apenas hay sujeto hablante, la cuestión de sus relaciones en tanto que habla no podrá reducirse simplemente a Otro,
siempre hay un tercero, el Otro constituyente de la posición del sujeto como hablante.
Metáfora paterna: es lo que se ha constituido de una simbolización primordial entre el niño y la madre, poner al padre en
cuanto símbolo o significante en lugar de la madre.
La primera relación de realidad se perfila entre el niño y l madre y ahí es donde el niño experimenta las primeras
realidades de su contacto con el medio viviente.
La posición del nombre del padre, la calificación del padre como procreador es un asunto que se sitúa en el nivel
simbólico. En si no depende de la forma cultural, es una necesidad de la cadena significante.
He aquí pues lo que podemos llamar el triangulo simbólico porque se instituye en lo real a partir del momento en que hay
cadena significante, articulación de la palabra.
El niño depende del deseo de la madre, de la primera simbolización de la madre. Mediante esta simbolización el niño
desprende sus dependencia efectiva respecto del deseo de la madre de la pura simple vivencia de dicha dependencia y se
instituye algo que se subjetiva e un nivel primordial o primitivo. Esta subjetivación consiste simplemente en establecer a
la madre como aquel ser primordial que puede estar o no.
En el deseo del niño, es de él, este ser es esencial, Su deseo es deseo del deseo de la madre, en consecuencia se abre una
dimensión por la cual se inscribe virtualmente lo que desea objetivamente la propia madre. Hay en ella el deseo de Otra
cosa.
La posición del significante del padre en el símbolo es fundadora de la posición del falo en el plano imaginario.
Este deseo del otro que es el deseo de la madre, tiene un mas allá, para alcanzar este mas allá se necesita una medición y
esta la da la posición del padre, en el orden simbólico.
La relación del niño con el falo se establece porque el falo es el objeto del deseo de la madre.
El padre en tanto que priva a la madre del objeto d su deseo especialmente del objeto fálico, desempeña un papel del
todo esencial.
El padre priva a alguien de lo que a fin de cuentas no tiene, algo que solo tiene existencia en cuanto símbolo.
El padre no puede castrar a la madre de algo que ella no tiene, para que se establezca que no lo tiene eso ya ha de estar
proyectado en el plano simbólico como símbolo.
Es en el plano de la privación de la madre donde en un momento dado de la evolución del Edipo se plantea para el sujeto
la cuestión de aceptar de registrar, de simbolizar el mismo, de convertir en significante esa probación de la que la madre
es objeto.
Esta privación el sujeto infantil la asume o no la asume, la acepta o la rechaza.
El padre entra en función como privador de la madre, se perfila detrás de la relación de la madre con el objeto de su
deseo como el que castra, lo que es castrado no es el sujeto, es la madre.
Si el niño no acepta la privación del falo en la madre operada por el padre, mantiene por regla general una determinada
forma de identificación en el objeto de la madre.
La cuestión que se plantea es "ser o no ser" el falo en el plano imaginario. Este "elegir" entre comillas porque aquí el
sujeto es tan pasivo como activo porque no es él quien mueve los hilos de lo simbólico.
"Tener o no tener" el pene no es lo mismo, en medio esta la castración, de este complejo dependen dos hechos, por una
parte que el niño se convierta en un hombre y que la niña se convierta en una mujer.
Para tenerlo ha de haber habido un momento en que no lo tenía primero se ha de haber establecido que no se puede
tener y en consecuencia la posibilidad de estar castrado es esencial en la asunción del hecho de tener el falo.
Acepta o no acepta y en la medida en que no acepta eso lo lleva a ser el falo . Para el siguiente paso es esencial hacer
intervenir efectivamente al padre.
Es preciso que este afuera del sujeto instituido como símbolo si no lo está nadie podrá intervenir realmente en cuanto
revestido de ese símbolo.
En la etapa siguiente interviene en cuanto personaje real revestido de ese símbolo.
El padre entra en juego como portador de la ley como interdictor del objeto que es la madre. La función del padre, el
nombre del padre, está vinculada con la interdicción del incesto.
La ley de la madre (la primera) es el hecho de que la madre es un ser hablante con eso basta para legitimar que diga "ley
de la madre". Esta es una ley incontrolada. Reside para el sujeto en el hecho d que algo de su deseo es completamente
dependiente de otra cosa que sin duda se articula ya en cuanto tal que pertenece ciertamente al orden de la ley. Pero
esta ley esta toda entera en el sujeto que la soporta a saber en el buen o mal querer de la madre, la buena o mala madre.
No hay sujeto si no hay significante que lo funda.
La madre fundamenta al padre como mediador de lo que esta mas allá de su ley, se trata del padre en cuanto nombre del
padre, estrechamente vinculado con la enunciación d la ley.
En el primer tiempo lo que el niño busca en cuanto a deseo de deseo, es poder satisfacer el deseo de su madre, es decir
"ser o no ser" el objeto del deseo de la madre.
En el primer tiempo y en la primera etapa de trata de que el sujeto se identifica en espejo con lo que es el objeto del
deseo de la madre.
Es la etapa fálica primitiva, cuando la metáfora paterna actúa en si al estar la primacía ya instaurada en el mundo por la
existencia del símbolo del discurso y de la ley, Pero el niño solo capta el resultado.
En el segundo tiempo en el plano imaginario el padre interviene realmente como privador de la madre y esto significa que
la demanda es dirigida al Otro si obtiene el relevo conveniente.
En este nivel se produce lo que hace que el niño le vuelva pura y simplemente la ley del padre concebida imaginariamente
por el sujeto como privador para la madre.
La madre es dependiente d un objeto que ya no es simplemente el objeto de su deseo sino un objeto que el otro tiene o
no.
Tercera etapa: de ella depende la salida del complejo de Edipo. El falo, el padre ha demostrado que lo daba solo en la
medida en que es portador de la ley. De el depende la posesión o no por parte del sujeto de dicho falo.
Interviene como el que tiene el falo y no como el que lo es y por eso puede producirse el giro que reinstaura la instancia
del falo como objeto deseado por la madre y no ya solamente como objeto del que el padre puede privar.
El tercer tiempo es esto, el padre puede darle a la madre lo que ella desea y puede dárselo porque lo tiene.
En primer lugar la instancia paterna se introduce bajo una forma velada o todavía no se ha manifestado ello no impide
que el padre exista en la materialidad mundana debido a que es este reina la ley del símbolo por eso la cuestión del falo
ya está planteada en algún lugar en la madre donde el niño ha de encontrarla.
En segundo lugar el padre se afirma en su presencia privadora en tanto que es quien soporta la ley y esto ya no se
produce de una forma velada sino de una forma medida por la madre que es quien lo establece como quien dicta la ley.
En tercer lugar el padre se revela en tanto que el tiene el falo. Es la salida del complejo de Edipo, dicha salida es favorable
si la identificación con el padre se produce en este tercer tiempo, en el que interviene como quien lo tiene. Esta
identificación se llama Ideal del yo. En el tercer tiempo el padre interviene como real y potente.
El papel que desempeña la metáfora paterna es u conduce a la institución de algo perteneciente a la categoría del
significante, está ahí en reserva y su significación se desarrollara mas tarde.
El niño tiene todos los títulos para ser un hombre y lo que más tarde se le pueda discutir en el momento en la pubertad se
deberá a algo que no haya cumplido del todo con la identificación metafórica con la imagen del padre, si esta se ha
constituido a través de eso tres tiempos.
La salida del complejo de Edipo es distinta en la mujer, esta tercera etapa es as simple. Ella no ha de enfrentarse con esa
identificación ni ha de conservar ese titulo de virilidad, sabe donde esta eso y sabe donde ha de ir a buscarlo, al padre y se
dirige hacia quien lo tiene.

Seminario 5 sesion XI- Los tres tiempos del Edipo (II)- Unidad 3

Les hablo de la metáfora paterna.

La existencia del complejo de Edipo no puede fundarse en ninguna finalidad social, el sujeto no se introduce en este
complejo sin que en ello desempeñe un papel de primerísimo orden el órgano sexual masculino, este es centro, eje,
objeto de todo lo que se relaciona con aquel orden de acontecimientos confusos y mal discernidos que llaman el
complejo de castración. A este último complejo hay que hacerlo intervenir tanto en una perversión que llamare primaria,
en el plano imaginario, como en una perversión que está vinculada con la terminación del complejo de Edipo, la
homosexualidad.

Trabajare el complejo de Edipo centrado en el fenómeno vinculado con la función particular de objeto que en el
desempeña el órgano sexual masculino, esto ilustra algunas luces de fenómenos de la homosexualidad.

(en los esquemas se establecerán tiempos, no cronologicos)

En el primer tiempo esta la relación del niño pero no con la madre, sino con el deseo de la madre. Es un deseo de
deseo. Es distinto desear algo que desear el deseo de un sujeto. Este deseo de deseo implica estar en relación con el
objeto primordial que es la madre, y haberla constituido de tal forma que su deseo pueda ser deseado por otro deseo, en
particular el del niño.

En esta primer etapa el niño está aislado, desprovisto de todo lo que no sea el deseo de aquel Otro que él ya ha
constituido como el Otro que puede estar presente o no.

Se trata de saber cómo alcanzara ese objeto dado que está constituido de forma infinitamente más elaborada en la
madre, quien va más adelantada en la existencia que el niño.

Este objeto es el falo, como eje de toda la dialéctica subjetiva. Se trata del falo en cuanto deseado por la madre. Desde el
punto de vista de la estructura hay diversos estados distintos de la relación de la madre con el falo. Este desempeña un
papel primordial en la estructura subjetiva de la madre, puede estar en diferentes estados como objeto, incluso esto dará
lugar a toda la complicación subsiguiente. Si nuestros puntos de referencia son siempre estables y seguros es porque son
estructurales, porque están vinculados a las vías de construcciones significantes.
El falo es un objeto metonímico.

Este significante adquiere para el sujeto un papel principal, el de un objeto universal.

El niño que desea ser el objeto del deseo de su madre no tiene otra forma de satisfacción de hacerlo más que ocupar el
lugar del objeto de su deseo.

La constitución del sujeto como yo (je) del discurso no está forzosamente diferenciada todavía, aunque esté implicada
desde la primera modulación significante. No es obligatorio que el yo se designe en cuanto tal en el discurso para que
pueda ser su soporte. En una interjección, en una orden. Hay un yo pero latente.

El D surge el deseo esperado de la madre.

Es preciso y suficiente con que el yo (je) latente en el discurso del niño vaya a D a constituirse en el nivel de este Otro que
es la madre que el yo (je) de la madre se convierta en el Otro del niño, que lo que circula por la madre en D, en tanto que
ella misma articula el objeto de su deseo vaya a M (mensaje) a cumplir su función de mensaje para el niño, lo cual
supone, que este renuncie momentáneamente a su propia palabra sea cual sea, su propia palabra todavía está más bien
en formación. El niño recibe pues en M el mensaje en bruto del deseo de la madre, mientras que debajo en el nivel
metonímico con respecto a lo que dice la madre se efectúa su identificación con el objeto de esta.

Así el niño está abierto a inscribirse en el lugar de la metonimia de la madre o sea a convertirse en súbdito, es porque
primero asume el deseo de la madre y solo lo asume de una forma en cierto modo bruta, en la realidad de este discurso.

La identifiacion primitiva consiste en este intercambio que hace que el yo je del sujeto vaya al lugar de la madre como
Otro, mientras que el yo je de la madre se convierte en su Otro.

El segundo tiempo tiene como eje el momento en el que el padre se hace notar como interdictor. Se manifiesta como
mediado en el discurso de la madre. En cambio en la primera etapa el discurso de la madre era captado en estado
bruto. En la palabra el padre interviene efectivamente sobre el discurso de la madre, no se revela del todo.

En esta etapa el padre interviene en calidad de mensaje para la madre. Él tiene la palabra en M y lo que enuncia es una
prohibición un no que se trasmite allí donde el niño recibe el mensaje esperado de la madre. Este no es un mensaje sobre
un mensaje, el mensaje de interdicción.

No es simplemente el mensaje de no te acostaras con tu madre, es un no reintegraras tu producto dirigido a la madre.


Esta prohibición llega como tal hasta A donde el padre se manifiesta en cuanto Otro, en consecuencia el niño resulta
conmovido en su posición de súbdito potencialidad o virtualidad a fin de cuentas saludable. Si el círculo no se cierra
completamente en torno al niño y este no se convierte en el objeto del deseo de la madre, es en la medida en que el
objeto del deseo de la madre está afectando por la interdicción paterna.

No es ella la que el desea sino su deseo.

Esta etapa es la que constituye el meollo de lo que llamamos el momento privativo del complejo de Edipo. Si puede
establecerse la tercera relación, la etapa siguiente que es fecunda es porque el niño es despojado de aquella posición
ideal con la que él y la madre podrían satisfacerse, en la cual el cumple la función de ser su objeto metonímico. Pues esta
etapa supone aquella identificación con el padre, para tener lo que el padre tiene.
Es importante considerar la forma en que el padre interviene en este momento en la dialéctica del Edipo.

En la psicosis el nombre del padre, es decir el padre en cuanto función simbólica, el padre en el nivel de lo que ocurre
aquí entre mensaje y código y precisamente verworfen (descartado) por esta razón aquí no está aquello con lo que el
padre interviene en cuanto ley. Esta la intervención en bruto del mensaje no sobre el mensaje de la madre al niño. Este
mensaje, como mensaje en bruto es también fuente de un código que está más allá de la madre.

La otra etapa del complejo supone que el padre intervenga para dar lo que está en juego en la en la privación fálica. Se
manifiesta en el acto del don. Se pone de manifiesto en su propio discurso no en el de la madre. En cierto modo el
mensaje del padre se convierte en el mensaje de la madre en tanto que ahora permite y autoriza. Y así el sujeto puede
recibir del mensaje del padre lo que había trato de conseguir del msj de la madre. Por mediación del don o del permiso
concedido a la madre obtiene a fin de cuentas esto, se le permite tener un pene para más adelante. La fase del declive del
Edipo realiza tener verdaderamente el título en el bolsillo.

Hay algo abstracto y dialectico en la relación entre los dos tiempos, aquel en el que el padre interviene como
interdictivo y privador y aquel en el que interviene como permisivo y donador, donador con respecto a la madre.

El falo en la madre no es únicamente un objeto imaginario es también algo que cumple su función en el plano instintual
como instrumento normal del instinto. Es el inyecto es decir que no simplemente ella lo introduce sino que se lo
introducen.

El hombre ha de atravesar todo el bosque del significante para alcanzar sus objetos instintivamente válidos y primitivos.

El falo interviene entonces como falta, como el objeto del que esta privada como objeto del penisneid, de aquella
privación siempre sentida. Pero también puede intervenir como objeto que de todas formas se le da, pero desde donde
está, tomado en consideración de forma muy simbólica. Esta es otra función del adyecto (pertenencia imaginaria de algo
que en el nivel imaginario se le da o no se le da, tiene permiso para desearlo, le falta). Por eso el falo interviene como
falta. La mujer tiene todos los accesos a algo primitivo e instintual que se la sitúa en una relación directa con el objeto no
ya de su deseo sino de su necesidad.

La homosexualidad masculina es una inversión con respecto al objeto que se estructura en un Edipo pleno y acabado,
aunque realice la tercer etapa el homosexual la modifica. El homosexual en efecto por poco que se le ofrezca un medio y
cierta facilidad se aferra a su posición de homosexual y sus relaciones con el objeto femenino, en vez de abolidas, están
por el contrario muy estructuradas. Se puede advertir en este en primer lugar una relación perpetua y profunda con la
madre. Esta se habría ocupado del niño de una forma muy castradora, esta podría producir como efecto en el niño tal
sobrevaloración del objeto, en la forma general en que esta se presenta en el homosexual, que ninguna pareja
susceptible de interesarle podría estar privado de él.

Si el homosexual con todos sus matices concede un valor predominante al objeto pene hasta el punto de convertirlo en
una característica absolutamente exigible a la pareja sexual es porque de alguna forma la madre le dicta la ley al padre.
Es decir que cuando la intervención interdictiva del padre hubiera debido introducir al sujeto en la fase de su relación con
el objeto del deseo de la madre, y cortar de raíz para el toda posibilidad de identificarse con el falo, el sujeto encuentra
por el contrario en la estructura de la madre el sostén, el refuerzo por cuya causa esta crisis no tiene lugar. Cree que la
madre es la clave de la situación y no deja ni privar ni desposeer. Esto no quiere decir que el padre no haya entrado en
juego.
La exigencia del homosexual de que su pareja tenga pene corresponde a que este lo tenia la madre cuando dictaba la ley
entonces lo cuestionado es saber si el padre tiene o no y esto es lo que el homosexual le pregunta a su pareja antes que
ninguna otra cosa.

En que consiste el valor de dependencia que representa para el niño el amor excesivo del padre po la madre: amar es
siempre dar lo que no se tiene, no dar lo que se tiene. Si el padre se muestra tan amoroso se sospecha que no tiene, y asi
es como entra en juego el mecanismo.

Otra consecuencia con referencia al pánico a ver el órgano sexual femenino que muchas veces se relaciona con la
amenaza a la castración, quizá sea cierto pero no tal como se piensa, si algo los frena ante el órgano es pensar que ha
ingerido el falo del padre, y lo temido en la penetración es el encuentro con dicho falo.

Lacan-seminario 11 Clase 16 – El sujeto y el otro: la alienación- unidad 3

Comencemos por el hecho de que ya sabemos que el inconsciente está estructurado como un
lenguaje. Primero puse el acento en la repartición que constituyo al oponer, en lo que toca a la
entrada del inconsciente, los dos campos del sujeto y el Otro. El Otro es el lugar donde se sitúa en
la cadena del significante, es el campo del viviente donde el sujeto tendrá que aparecer, de ese ser
viviente llamado a la subjetividad se manifiesta esencialmente la pulsión.

Por ser por definición toda pulsión, pulsión parcial, ninguna de ellas representa la totalidad de la
tendencia sexual como presentificación de la función de la reproducción, aunque en el psiquismo
no hay nada que permita al sujeto situarse como ser macho o ser hembra.

El sujeto solo sitúa en su psiquismo, sus equivalentes (actividad y pasividad) y esto nunca lo
representan exhaustivamente, lo que debe hacer como hombre o como mujer, el ser humano lo
tiene que aprender del Otro.

La sexualidad se instaura en el campo del sujeto por vía de la falta. Aquí se superponen dos faltas,
una se debe al defecto central en torno al cual gira la dialéctica del advenimiento del sujeto a su
propio ser en la relación con el Otro, el sujeto del significante y el significante esta primero en el
campo del Otro. Esta falta retoma la otra falta, la real, en la reproducción sexuada. La falta real es
lo que pierde el ser viviente, por estar sujeto al sexo, queda sometido a la muerte individual.

La experiencia analítica sustituye esta representación mítica del amor (Aristófanes) por la
búsqueda que hace el sujeto, no del complemento sexual sino de esa parte de sí mismo, para
siempre perdida, no es más que un ser sexuado, ya no es inmortal.

Cómo la misma razón que hace que el ser viviente se inducido a su realización sexual, hace que la
pulsión (parcial) sea intrínsecamente pulsión de muerte. Mito destinado a encarnar la parte
faltante, mito de la laminilla, designa la libido como un órgano. La libido es el órgano esencial para
comprender la naturaleza de la pulsión, es irreal, no es imaginario. Por ser irreal no impide a un
órgano encarnarse. Una de las formas más antiguas de encarnar, en cuerpo, este órgano irreal, es
el tatuaje.

En la relación básica de la pulsión es esencial el movimiento con el cual la flecha que parte hacia el
blanco solo cumple su función por realmente emanar de él y regresar al sujeto, cuando se está en
la dialéctica de la pulsión, lo que rige siempre es otra cosa, la dialéctica de la pulsión es
básicamente diferente de lo que pertenece al registro del amor así como al del bien del sujeto.

Todo surge de la estructura del significante, se basa en algo que denomina la función del corte,
como función topológica del borde. La relación del sujeto con el Otro se engendra toda en un
proceso de hiancia (hueco). El psicoanálisis manifiesta que los hechos de la psicología humana no
son concebibles si está ausente la función del sujeto definido como efecto del significante.

Estos procesos han de articularse circularmente entre el sujeto y el Otro, del sujeto llamado a
Otro, al sujeto de lo que el mismo vio aparecer en el campo del Otro, que regresa allí, es circular
pero asimétrico.

Toda la ambigüedad del signo reside en que representa algo para alguien. Todo nudo donde se
concentren signos como representantes de algo, puede pasar por ser alguien, hay que recalcar
que un significante es aquello que representa a un sujeto para otro significante. Al producirse en el
campo del Otro, el significante hace surgir el sujeto de su significación.

El error piagetiano, reside en la noción de lo que se ha llamado el discurso egocéntrico del niño
que según lacan es un contrasentido.

Volvemos a encontrar aquí la constitución del sujeto en el campo del Otro, lo característico del
sujeto del inconsciente es que está bajo el significante que desarrolla sus rede, en un lugar
determinado. La interpretación designa una sola secuencia de significantes. Pero el sujeto en
efecto puede ocupar diversos sitios, según el significante bajo el cual se le coloque. Ese pequeño
rombo, es un borde, un borde fusionado.

La v de la mitad inferior del rombo diremos que es aquí el vel constituido por la primera
operación: la alienación, que funda al sujeto. Consiste en ese vel que condena al sujeto a solo
aparecer en esa división que he articulado lo suficiente, al decir que si aparece de un lado como
sentido como producción por el significante, del otro, aparece como afanisis.

Existen dos vel: uno exhaustivo (tengo que escoger) y otro equivalente, no son iguales, pero hay
un tercer vel. Si dos de los objetos pertenecen a ambos círculos, reunirlos consistirá en no duplicar
su número. El vel de la alienación se define por una elección, esta solo consiste en saber si uno se
propone conservar una de las partes, ya que otra desaparece de todas formas.

El ser del sujeto, el que está aquí del lado del sentido. Si escogemos el ser, el sujeto desaparece, se
nos escapa, cae en el sin-sentido. La consecuencia de la alienación es que la última instancia de la
interpretación no reside en que nos entregue las significaciones de la vía por dónde anda lo
psíquico que tenemos ante nosotros. El objetivo de la interpretación no es tanto el sentido, sino la
reducción de los significantes a su sin-sentido para sí encontrar los determinantes de toda la
conducta del sujeto.

Este o alienante no es una invención arbitraria ni como suele decirse una entelengua. Está en el
lenguaje, este o existe

Esta operación lleva a su término la circularidad de la relación de la relación del sujeto con el Otro
pero en ella se demuestra una torsión inicial. El primer tiempo se basa en la sub-estructura de la
reunión, el segundo se basa en la sub-estructura denominada intersección o producto, donde se
encontraran la forma de la hiancia, del borde.

La intersección de los dos conjuntos está constituido por los elementos que pertenecen a los dos
conjuntos, allí se produce la segunda operación: la separación.

El sujeto encuentra una falla en el Otro, en los intervalos del discurso del Otro -surge en la
experiencia del niño algo que se puede detectar en ellos radicalmente- me dice eso, pero ¿qué
quiero?
Este intervalo que corta los significantes que forma parte de la propia estructura del significante,
es la guarida de lo que he llamado metonimia. Allí se arrastra, se escabulle, el deseo. El sujeto
aprehende el deseo del Otro, en lo que no encaja en las fallas del discurso del Otro

Una falta cubre a la otra, la dialéctica de los objetos del deseo en la medida que efectúa la juntura
del deseo del sujeto, con el deseo del Otro, no hay respuesta directa.

CAPITULO II “Las crisis de las manías”

Mania: estado de hiperexitacion de las funciones psíquicas. Caracterizado por la exaltación del
humor y el desencadenamiento de las pulsiones instintivo afectivas. Esta liberación desordenada
de la energía se manifiesta en lo psíquico, psicomotor y neurovegetativo.

Historia: Siglo XIX, se le daba un sentido amplio, un sector nosografico, hasta el punto de ser
sinónimo de “locura”. Designo un trastorno “general” de las facultades psíquicas con una mayor o
menos agitación.

Pinel (1802), Esquirol (1816) noción de manía comprendida como una crisis, fue integrada en la
psicosis periódica o maniacodepresiva.

Acceso maniaco: el acceso de manía franca aguda.

a) Circunstancias de aparición: aparece entre los 20-50 años, presentan un biotipo picnico y
antecedentes similares en su flia, o una causa desencadenante (emoción).
b) Formas de comienzo: Su inicio, se da por una fase depresiva (astenia, fatigabilidad, tristeza
y sobretodo insomnio) o un estado premonitorio de exaltación emocional de algunas
horas o días.

Pone a los que le rodean en estado de alerta acerca de su próxima recaída, por un síntoma o
señal. El inicio es brutal y sin pródromos, la crisis irrumpe de golpe. El enfermo se siente
inválido por un sentimiento eufórico de bienestar y facilidad. El insomnio es total, las palabras
son abundantes y rapidas. Forja proyectos, es alborotado, se irrita con facilidad, es grosero y
esto sorprende a los que lo rodean. Fuma y bebe mas de lo habitual o manifiesta excitación
sexual.

c) Periodo de estado:
1) La presentación: es extravagante y desalineado, a veces se desnuda. Esta animado,
alegre o furioso, ojos brillantes. Habla sin cesar. En lo mas fuerte de su agitación
declama, canta, grita, vocifera y su voz enroquece. El contacto con este enfermo es
bastante fácil. En estado de “furor maniaco” revuelve todos los objetos de su
habitación, intentado romperlo todo.
2) Excitación psíquica y fuga de ideas: aceleración del ritmo del pensamiento o
taquipsiquia. Se manifiesta por trastornos caracteristicos.
 Aceleracion de las representaciones mentales. Una representación, una
palabra, imagen, idea, recuerdo, cuando son evocados desaparecen del
campo de la consciencia para ser reemplazados por otros.
 Asociacion de ideas rápida y superficial. Conexiones verbales frágiles y
automaticas. Modelo análogo al que se observa en el sujeto normal durante la
fatiga y el surmenage(asonancia, rimas, slogans, etc)
 Impotencia de la atención. Permanente distracción por la dispersión de la
atención espomtanea. La atención voluntaria es imposible porque no puede
detenerse ni reflexionar.
 Las percepciones no están trastornadas, percibe de manera normal. Puede
llegar a la desintegración del acto perceptivo desde la percepción deformada
(ilusiones), los falsos reconocimientos, hasta la actividad alucinatoria.
 La orientación permanece correcta: aunque esto es de sin importancia para el
sujeto.
 La memoria participa de la excitación psíquica general, los recuerdos son
evocados en el curso de la crisis con gran lujo de detalles.
 La imaginación, exaltada. Da lugar a producciones imaginativas seudo
delirantes. (ideas de invención o de grandeza)
 El lenguaje hablado y escrito, es un flujo continuo de palabras, frases, rapidas
y mal hilvanado (logorrea, graforrea). Refleja la desorganización del
pensamiento del maniaco. Son adornadas con juego de palabras,
onomatopeyas, bromas, imitaciones burlescas.
La fuga de ideas es el síntoma principal de la volatilidad maniaca, al igual que
la taquipsiquia se trata de una exaltación del ser psíquico en su totalidad, esto
hace brincar y saltar al maniaco una danza frenética.
3) La exaltación del humor. Expansividad y la hipertimia se manifiestan a través de la
euforia y del optimismo. Se siente admirablemente bien, infatigable, dichoso de vivir,
presto para todo tipo de empresas y éxitos. Su tonalidad afectiva es inestable. Puede
descargarse por irritación, violencias o agresividad. También se das una excitación
erotica mediante frases, gestos de coquetería o seducción. Exhibicionismo,
masturbación.
4) La excitación psicomotriz y el juego. Necesidad de actividad. Los movimientos son
inadaptados y suceden dentro de un gran desorden. El juego representa escenas
improvisas, escenarios, imita personajes conocidos, toma elementos del mundo
exterior y queda adherido a la realidad. Se pueden dar reacciones peligrosas y medico
legales.
5) Síndrome somático. Estado organico trastornado, adelgazamiento y recuperación del
peso cuando se aproxima la curación. Trastornos del sueño, la necesidad de dormir
desaparece sin ocasionar fatiga. El hambre y la sed están aumentadas. La regulación
térmica esta perturbada, hipertimia al inicio o durante los periodos de agitación,
resistencia al frio, pulso acelerado. Secreciones aumentadas.
Evolución: varía entre algunas semanas y varios meses (4-5 meses) Su terminación se da de
manera brutal o progresiva.

II. FORMAS CLINICAS

1) Formas semiológicas

a) La hipomanía: estado de agitación, forma menor de la excitación maniaca.


Caracterizado por un humor jovial, eufórico, superabundancia de ideas y de actividad.
La exuberancia del pensamiento y del lenguaje, se da con gran facilidad en la conversación
y sobre todo por abundancia de la palabra y de los escritos. El hipomaniaco esta
constantemente en actividad. No descansa nunca y no parece experminetar cansancio.
Toma iniciativas. Su control moral se dan excesos sexuales o a una agitación desordenada.
Puede constituir un periodo de crisis una forma menor de la manía aguda, los pequeños
ciclotímicos que tienen acceso de excitación que no sobrepasan nunca la amplitud de un
estado hipomaniaco. Difícil relación con los sujetos y con los grupos por falta de
apreciación de las situaciones, el gusto por el cambio y los desplazamientos. Se trata de la
hipomanía constitucional.
b) Manía delirante y alucinatoria: con una destructuracion más profunda de la conciencia
se observan “experiencias delirantes”, se caracterizan por su movilidad, carácter
cambiante y minima organización, los temas vivenciados son de grandeza y poderío y
mas raramente los de persecución. Fabulaciones inconscientes de un “delirio verbal”.
c) Mania sobreaguda o furor maniaco: se caracteriza por la agitación con oscurecimiento
de la conciencia. Se observa rechazo en alimentos y signos orgánicos graves de
agotamiento(deshidratación, hipertermia, etc) se confunden con el cuadro del “delirio
agudo”
d) Estados mixtos maniacodepresivos síntomas de la serie melancolica. Es comprensible
si se tiene en cuenta que mania y melancolía son los dos términos antagonistas de una
misma estructura conflictiva de la conciencia.
2) Formas evolutivas
A) Manias crónicas: se observan crisis con frecuencia mas en la mujer, en la segunda
mitad de su vida. La evolución puede ser Hacia la curación después de varios años-
hacia una cronicidad simple- hacia una atenuación con periodicidad que se muestra
prácticamente como una forma continua- hacia una forma de delirio crónico- hacia
una evolución demencial. Se caracteriza por una permanente ezaltacion intelectual,
variaciones del humor y un comportamiento activo y embrollado. Hieperestenicos y
exuberantes presentan a la vez constituciones somaticas del biotipo pícnico y un
carácter sintonico ciclotímico.
B) Evoluciones nuevas de las formas tratadas por los nerolepticos: puede transformar su
evolución balo la influencia de la quimioterapia.
3) Formas etiológicas
a) Acceso maniaco senil y presenil: los trastornos de la nutrición celular de origen
vascular por insuficiencia de los diversos órganos pueden desencadenar en el anciano
o en el presenium accesos maniacos. Esto puede desaparecer.
b) Acceso maniaco toxico: el acohol, cocaína, antetaminas, cortisona, cicloserina, pueden
dar lugar a cuadros clínicos de mania. Tambien por fármacos antidepresivos en el
trasncurso de estado melancolico teniendo una inversión del humor.
c) Acceso maniaco postraumático: después de una fase de coma y puede durar o
evolucionar hacia una demencia postraumática progresiva
d) Estados maniacos en las afecciones del diencefalo y de la región hipotalámica: se dan
tumores en estas regiones, alteraciones hipertérmicas del himor, predominan la
agresividad, cólera, y raramente la excitación eufórica.
e) Estados maniacos en los sindromes endocrinos: La hiperfoliculinemia, hiperluteinemia,
hipertiroidismo, alteraciones hipofisarias y suprarrenales desencadenan en sindromes
de excitación maniaca.
III. DIAGNOSTICO:
1) La confusión mental agitada: predonima la obnubilación de conciencia,
desorientación, amnesia, onirismo, agitacion motriz.
2) Los episodios de agitación de los epilépticos
3) Agitacion catatónica: el paciente permanece hermetico, negativista, sin contacto
con la realidad.

IV. RESUMEN DE LOS PROBLEMAS PSICOPATOLOGICOS

Binswanger la conciencia maniaca, la existencia es una modalidad regresiva global,


cualitativamente irreductible a los conceptos cuantitativos de la concepción clásica

Se trata de una profunda modificación en la estructura de la vida psíquica y se caracteriza por un


desencadenamiento y un endiablado impulso de deseos desenfrenados u orgiásticos.

Los psicoanalistas consideran como una “regresión súbitas a los estadios infantiles del instintos,
anteriores a toda frustración exterior”.

Las pulsiones orales pre genitales se liberan. La manía es en este sentido lo contrario de la
melancolía, en tanto que precipita al sujeto a la satisfacción de sus pulsiones como para escapar
de la angustia por el orgasmo dionisiaco.

El análisis estructural de Henri Ey puede resumirse así. La crisis de la manía comporta un aspecto
regresivo o deficitario (negativo) y un aspecto positivo de liberación de las instancias inferiores.

La estructura negativa se caracteriza por:

a) Trastornos de las funciones de síntesis.


b) Alteración de la lucidez. Es un primer estadio del estado crepuscular de la consciencia.
c) Destrucción temporal ética de la consciencia.
La estructura positiva se caracteriza por:

a) Un comportamiento de juego.
b) La ficción o la fabulación.
c) La liberación de pulsiones.

V. TRATAMIENTO

El tratamiento de la exitacion maniaca plantea en primer lugar el problema de la hospitalización, la


cual puede ser evitada.

A.- TRATAMIENTO EN DOMICILIO DE UN ACCESO DE EXCITACIÓN MANIACA SIMPLE.

Es indispensable que se cumplan ciertas condiciones generales, y sobre todo que exista la
posibilidad de una cooperación por parte del paciente; éste debe ser lo suficientemete dócil como
para aceptar el permanecer en su habitación, guardar reposo, suprimir visitas, las llamadas
telefónicas y, de un modo más general, sustraerse de excitaciones habituales.

Alguno de los tratamientos que pueden seguir los pacientes que presenten dicha enfermedad son:

Haloperidol, dosis moderadas y fraccionadas, alrededor de los 5 a 8 mg por dia.

Por las noches se prescribirán de 25 a 150 mg de levomepromacina.