Está en la página 1de 500
SAGRADA BIBLIA, EN LATIN Y ESPANOL, CON NOTAS LITERALES, CRITICAS E HISTORICAS, PREFACIOS Y DISERTACIONES, Secadas det Comentario de D. Agustin Calmet, Abad de Senonee, del Abed Venee y de los mas eélebres autores, para facilitar la inteligencia de 1a Santa Kecriturs. ORRA ADORNADA CON ESTAMPAS Y MAPAS, PRIMERA EDICION MEJICANA, ‘ MENTHRAMENTE CONFORME A LA OUARTA Y ULTIMA FRANCESA Des alo ox 1820, TOMO OCTAVO. ESDRAS, NEHEMIAS, TOBIAS, JUDIT, Y ESTER. MEJICO. EMPRENTA DE GALVAN A CARGO DB MARIANO ANGVALO, CALLE DE CADENA NUM. 2. rere ‘¥ss2. OO LAs LICRNOUS WECKAARS. 3. ———— ee SAGRADA BIBLIA. PREFACIO SOBRE EL PRIMER LIBRO DE ESDRAS. D. los cuatro libros conocidos con el nombre de Esdras, los dos primeros, que 4ntes formaban uno solo en el hebreo, se han recibido como canénicos unénimemente en todas las Iglesias. Los otros dos son apécrifos en la latina, y carecen de autoridad en sus disputas de re- Ugion; mas en la -griega, el tercero es tan canénico como el primero y el segundo. De cada uno de estos dos hablarémos aqui con separacion (1), Casi todos los intérpretes convienen en que Esdras escribié el pri- mer libro de !os que llevan su nombre, y aun parece que es el tnico que se le puede atribuir. Calmet en las notas que puso al tercero y al cuarto, ha probado que no son de Esdras, y en au prefacio al segundo, manifiesta que hay mas razbn para creer que le escribié Nehemias, Nos limitarémos & demostrar que es autor del primero. En efecto, siguiendo la narracion que contiene, se observa que casi siempre habla en primera persona, como historiador y gefe & un mismo tiempo de la empresa que describe: Bendito sea, dice, el Sefor que me ha hecho hallar ia delante del rey y sus consejeros; y yo, @poyado en la mano del Seior mi Dios que estaba conmigo, reuri & los privcipates de Israel para que regresasen en mi compaitia & Jerusalen (2). podrian citar otros muchos pasages en que se explica del mismo modo y que prueban con bastante claridad lo expuesto. Sin embargo, un sabio afamado ha presentado algunas dificulta- des (3) en esta materia, indicando que no son de Esdras los seis capf- tulos primeros de este libro, y se funda princip&lmente en que el autor de ellos estaba en Jerusalen, cuando los oficiales de Dario, hijo de His- taspes, gue gobernaban la Siria, vinieron 4 oponerse al restablecimiento je aque pondimos declaréndoles los nombres de los que dirigian la obra (4). »Luego Esdras, continga Huet, no podia estar en Jerusalen en tiempo del rey Dario, supuesto que no vino 4 ella gino en el reinado de Arta- jerjes Longimano, scgun consta en el principio del capitulo vn.” A esta objecion se responde: 1.° Que Esdras vino dos veces 4 Je- (1) Veanse al fin del tom. xvittqlos dos dhimos libros que no se comprenden en nuestras Biblias, y las netas de Calmet sobre ambos.—(2) Eedr. vu. 27. 28.—(S) Huet. demonstr. Evang. propos, 4. p. 166-~(4) Badr. v. 4. la_ciudad, como lo prueban estas palabras: Enténces les res-: el primero de los dos Li- bros canéni- cos quo tie. nen su Doub bre. out jeciones defor que dudan que Esdras se- antor de ose te libro. ws ion. Rerpueetan VW. 9. odjecion. ion. a PRETACIO rusalen, la una con Zorobabel, despues de la cual se volvié 4 Babilonia para pediral rey el pormivo de reedificar el temple, y la owa cael aei- nado de Artajerjes: 2.0 Que no se debe deducir esta consecuencia del texto de.que.se valen para probar que el autor de este libro estaba en Jerusalen en tiempo de Dario; porque la expresion, xosetros les res- Pondimor, es lo mismo que esta otra: los judios que estaban presentes les respondieron, Jes declararon: hablaba en nombre de toda Ja na- cion, y los historiadores acostum! ‘explicarse asf, aunque no hayan tenido personflmente ninguna parte en la cosa que refieren. Por ejemplo ved’ -e, hemos adtanzado una gran victoria, hemos tomado tal ciudad, aunque aquel que habla y escribe de este modo, no haya tenido - ninguna parte en la ganancia de la victoria, ni en la toma de Ja ciudad, Mas se pregunta jc6mo Esdras, 4 quien suponemos autor del pri- mer libro, ba podido referir en el capftulo indo ya censo de los que volvieron 4 Babilonia onducidos ‘por Nehemias, qne es casi idéntico al que se encuentra en el capitulo vir de! libro segundo? Se reaponde que como consta del libro de Nehemfas (I), Estms y ‘€lfubron todtineos, en cuya suposibion aan cuarido el conto fudta Telativo al tiempo de este, no se seguiria que aquel ao pudiese sefe- Yirle-en su libro, También -se puede decir, que ¢1 censo del capitulo udel libro primero, y dei capftulo vm del libro segundo no ce de los que volvieron conducides por Nehemfas, sino por Zorobabel: Qui venerunt cum Zorobabel (2). Siende esto cierto, no.debe hacer fuerza que al principle de 6! se nombre 4 un Néheaias, porqae naturdl- mente debe inferirse que es muy distinto del que wo vdlvib ciao mu- cho tiempo ‘despues; y nada es mas comun ena Escritura que encon- trar dos personas -de un ‘propio nombre. As( lo ‘manifesta el mismo Nehemias chando dices ¥o encontré ana memoria en que estaba al censo de los que vinieron ‘la.primera ‘vez, yhallé escrito bo siguiente: Estos son lot de la provincia de la Judea gne-volvieroz-de la oautivi- dad... .que voloieron con Zurobabel: Josué, Nekemias, Ararias «fc. (8). En Vano se insistiria en que el sombre Atersata, que-te halla en ol versiculo 63 del capitulo de este libro, designa 4 Nehemias, Hacier- to ‘que en el verso 9 del capftulo virt.- de su libro, sele-da-esteaom- bre; mas, como-nota Vencé, ao hay ninguna prueba-de qae ‘esta pa. Jabra signifique-la calided de-copero, cuyo-empleo ejerciaen Ia ‘corte del rey Artajerjes, Este misme hecho se encuentra tambien en-el ver #0 65 del capituio viz. del libro de Nehem{as, 7 compone parte de la memoria referide por este-vscritor, en Ia que se contienc el :censo da Jos que vinieron la primera vez, Ex.pues-este wAtersata de quien hace Mendion esa memoria, muy diferente de Nehemfes, que vino mucho despues de Zorobabel. A mas ‘de esto, atade Vencé, -el sujeto de quien ‘se habla en esta ocasion debia tener una autoridad que en aquel tiempo solo convenia & Zorobabel, gefe :y conductor del ‘pueblo, y eet oreemos que este principe de la esttype de David, designado gor «1 nombre Atermuta, Do era un copero, "sino ‘mas bien ‘un :prafadto “6 un gol lor. GQ) Nehem. vin. 1. et seq. et xu. 35—(2) Bedr. u. %. et Nek. vn. 7.—(3) Nebs vn. 5-1. Invent libram consis orem nade Prince citantaten oot (Hebe, ‘t inveni) scriptwm in co: lati fii provincia qui ascendernat de‘capthdtate, ote. qui vencrunt cum Zorobebel, Jorue, Nehtmias, dbrarige- (vel Nekemin, gare), ‘ete, _ _ SOBRE EL PRUMOR LIBRO DE ESDRAS. 3 ‘Ne habidndo’ pues singuna cosa en jlos primeroe capitulos de este bro que .no pudiess Aeber escrito Esdras, 4 este debe reconocerse por sutor de tede él. : Esdras era de-la estirpe sacerdotal; descendia de Aaron por la gama de Eleasas; y fue hijo 6 mas bien descendiente del pontifice Sa- rages {1),.6 quien Nabucodonesor chizo dar mueste en Reblata des- t% de -baber tomedo 4 Jerusalen (2); porque aunque la Escritura ‘Heme Ayo de .Sarcias, no ve infiere que fuese su hijo inmediato. Loe Hebreos nunca distinguen entre el Tio y el nieto; y segun pa- aece, adres solo podia ser nieto 6 biznieto de aque! pontifice, 4 no ‘ger que se ‘le quievan dar eerca de cienio cuarenta anos de edad, ‘ua vivia en el ato de 454, en que se -hiao la dedicacion de muros de Jerwsalen (8), es decir, 134 afios despues-de la muerte del pontifice Saraies (4), El R. P. Houbigant conjetura que se de- ben datinguir dos -Seraias,uno padre de Esdras, y otro htyo de Aza- ‘saz, y que {os ‘copistas por equivecacion confundieron al uno con el etre; lo que-putlo muy bien habor sucedide. Pero al mismo tiempo ‘que entre -extus dos se omitieron dos generaciones, yee 1 padre de Esdras era hijo de un hermano de Josué, hijo Jo- de suerte que Esdras fue biznieto de Josedec, hijo del pri- Sersias, y que en fin, -bubo una distancia de cerca de 150 desde Ja -castividad-de Josedec, hijo del primer Sarafas, hasta vuelta de -Esdees en el séptime aio de Artajurjes Longimano. Pero -valoulos -crencligicos -estin sujetos 6 equirocaciones, y es temible que este no haya sido muy:exacto; no habiendo mativo que-nos obli- & admitir des genemcieses entre-tos dos Saraias, ni pruebas que Eedras descendiese de Josedec; y -siendo ademas probable que el intervalo que hubo entre ta cantividad de este y la vuelta Enadras, io fue sino -de cerca de : 120 afios, El P. PHoubigent com: puta cura parte los 70 afos cautiverio de Babilonia, y por otea, Jo desde la vaelta de Zorobabel en tiempo -de Ciro, hasta la adres en el ano séptimo de Artajorjes, Es preciso confesar que reunidas estas sumas forman los 150 ahos; mas acaso-no reflexions que tes 70 do! cautiverio, ‘terminados & la vualta de Zorobabel en etveinade-de -Ciro, habian comenzado desde el primer aio de Na- bugedenosor, -euarto de Joaquin, y 606 Sntes dela era vulgar: que Serages, paitre de tnvedec, .no fue preso y muerto por Nabucodo- poser winu & los 19 afos de] -reinado de este:principe, y undécimo de Berafas; yy que Josedec.su higoneile sucedié sino en este ao, que $ae el décimonono de! cautiverio, y 588 dntes de ‘la era vulgar, deade -donde ‘reresimilmente debe ¢contarse Ja eautividad de Josedec; yeseltando que jes 70.afios, quedan reducidos 4 52. Tampeco con- i ‘que segun el céteulo ‘de ‘les 70 -semanas de Daniel, el vigé- sisho eto de Artajerjes, debts caer hacia ¢l 454 antes de la era vulgar, 7 de equi -se sigue que au séptimo ao ‘tavo principio en 4 de $y sigue ‘dente cote heeta la vuelta de Zorobabel on tiempo de -Gire, afo 586,:no median sino 67; y asf quedan reducidos los 80 4 -67, -y :los 70:6 52, cuyas -sumes reunidas, hacen el total de 2 LE Fa Fe % e I () Bede, mn. 1—(2) 4. Reg. xxv. 18. ef 21.—(3) Neh. xu. 35.—-(4) Véaze la Die aortacion sobre lee sumee sacendotedsde les Judlies, tom. vy. Vv. Eedras ere, de la estirpe sacerdotal. Fue biznie. doc 6do Se. rafes? vi. Esdras 20 dedioa alee tudio de la ley. Vuelve 4 Judea. 8 PREPACIO : 119 afios, que corrieron desde el cautiverio de Josedec hasta la vuelta de Esdras, sin que haya razon que nos obligue 4 admitir en estos 120 aos dos generaciones entre los dos Sarafas. Estamos persuadidos de que Esdras no era un viejo de 150 y ni de 120 aos, mas_tampoco te nemos motivo para hacerle un ose 25 6 30. Que Esdras fuese contemporéneo de Joacim, hijo de Josué, lo pruebe ol siguiente texto de Nehemfav: Hi in diebue Joacim, Filit Josue, filti Jusedech, et ia diebus Nehemia ducis et Esdre sacerdotis (1). Podia pues Saraias, padre de Esdras, ser contemporineo de Josué, hijo de Josedec, sin necesidad de reconocer 4 este por cabeza de las dos estirpes. Pero subicndo el tronco comun 4 Saraias su padre, era posible que el pa- dre del segundo Saraias- fuese hijo del primero, sin pe quede mas que una sola generacion entre ambos, y Esdras ser biznieto, no de Josedec, sino de Sarafas; y asf nos confirmamins en que no fue hijo de aquel pontifice. Unicamente se debera reformar la tabla puesta al principio de los Paralip6menos de los descendientes del pontifice Hel- cfas, anadiendo bajo de Josué 4 Joacim su hijo, haciendo descender & Esdras al lado de Joacim, y poniendo 4 Sarafas, padre de Esdras, al de Josué, Esdras se aplicé con tiempo y sériamente al estudjo de la ley, mereciendo por esto el nombre de escriba diestro en la ley de Moi- ses: Scriba velox in lege Moysi.(2); elogio por el que se da & en- tender, que tenia no una simple habilidad en manejar la pluma y escribir con viveza, sino un conocimiento mas particular de las leyes de su nacion. Algunos creen que vino la primera vez & Jerusalen con Zorobabel, y que regresando d & Babilonia para solicitar el permiso de continuar la obra del templo, volvié por segunda el séptimo afo del reinado de Artajerjes (3). EI libro que escribié y lleva su nombre, contiene la historia de eerca de 70 anos, desde el primero del reinado de Ciro, que gober- naba el nuevo imperio de los Persag, 536 éntes de la era vulgar cristiana, hasta cl séptimo del de Artajerjes, llamado Longimano, 467 Sntes de la_misma era. - Concluidos los 70 aiins de la cautividad de Babilonia, Dios mueve el corazon de Ciro, y este principe publica un edicto permitiendo 4 los Judios volver 4 Jerusalen, y reedificar el templo del Sefior; y les entrega los vasos sagrados que Nabucodonosor habia traido de aquella ciudad (cap. 1). Aqui se hace el censo de los que volvieron de Babilonia 4 Judea, llevando degefe & Zorobebel, descendiente de Ja estirpe real de David y del pontifice Josu6 (Cap. un), Los Israelitas coinienzan 4 reedificar el altar del Dios de Israel, para ofrecer en él los holocaustos; celebran la fiesta de los Tabernaculos y echan Jos _cimientos del templo, dando con esto motivo de alegria & unos z de tristeza 4 otros (cap, 11). Los Samaritanos, enemiges de los judios, quieren edificar con ellos el templo; mas Zorobabel y los otroe gefes se oponen, y los Samaritanos consiguen interrumpirles Ja obra, acusandolos con Assuero y Artajerjes. En este lugar se pone la copia de la carta delos Samaritanos 4 Artajerjes, y la respuesta del rey que les manda impidan 4 los Judios la continuacion desu obra, que UW) Nebem au. 2%6—(2) Bedr. vi. G=(8) Bod. vu. 6, 7. SOBRE BL PRIMMR LIBRO DE BSURAS. . 7 efecto se interrunipe hesta el segundo ano del reinado de Dario (cap. tv), en que se emprendid de nuevo por las exhortaciones de los pro- Ageo y Zacarias, y 1a diligencia de Zorobabel y de Josué. Ha- biéndole noticiado a Dario sus oficiales, que los Judios restablecian su templo y.eu ciudad, 6 informédole de- las razones que alegaban para fpstificar su empresa (cap. v); este principe hace reqtrar os archivos de Babilonia, donde se encuentra el edicto de Ciro para el restableci- migato del templo de Jerusalen, y con tal motivo escribe 4 susofi- ciales prohibiéndoles incomodar & los Judios, y mand&ndoles minis- trar de sus ahorros el dinero necesario para cuntinuar la fabrica del templo, y para las victimas que se habian de sacrificar en él. Los Judios trabajan con éxito; acaban felfzmente el edificio, hacen su dedicacion, y celebran Ia pascua con mucho rogocijo (cap. v1). Esdras alcanza de Artajerjes Longimano un decreto muy favo- rable 4 los judion. 7 juota 4 principales de Israel para llevar- Jos consigo ‘& J n (cap. vin.). Aqui se sigue el censo de los que volvieron con Esdras de Buabilonia. Este reune 4 los Israelitas; busca entre ellos 4 los levitas, y no halléndolos, los envia 4 solicitar, y se los conducen, Prescribe un ayuno y oraciones para que Dios les fa- Yorezca, y todo les sucede présperamente. Deposita en manos de los sacerdotes todo el oro y la plata que conducian de Bubilonia para el templo del Senor. Contin@an su viaje & Jerusalea, Ilegan 4 ella con felicidad, y son muy bien tratados por los ministros del rey (cap. viil.). Esdras sabe con dolor que el pueblo de Israel, los sacerdotes y loa levitas han violado la ley del Senor-casindose con mugeres iddla- tras, y dirige 4 Dios su oracion (cap. 1x.). Enténces los Judios congre- gandose al rededor de él, derraman abundantes lagrimay; ofreven hacer alianm ‘con el Sefor, y expeler 4 todas las mugeres extrangeras y & los hijos que tenian de ellas, Esdras los obliga 4 afianzar con ju- ramento la ejecucion de lo que acababan de proponer. Convoca una asamblea general; y reunidos todos, los exhorta 4 separarse de las mu- geres extraias; y ellos le piden que establezca unos gefes que for- men el censo de los que se han casado con ellas, y los obliguen 4 irlas. Se les concede lo que piden: hacen el censo, y con su cépia_ termina este libro (cap. x.). ues de haber tomado Esdras el mayor empefio en la re- forma de los abusos.que se introducian en el pueblo, se aplicd & instruirle y explicarle la ley, ocupacion 4 que principalmente se de- dic5 en todo el resto de su vida. Entregado 4 este santo ministe- tio, le vemos en tiempo de Nehemias leer 6 interpretar la ley en el atrio del templo, al pueblo reunido en las principales golemnida- des (1), y asistir con honor 4 la dedicacion de los muros de Jeru- salen (2). Nada se sabe de sus ultimas acciones, porque carece de autenticidad todo lo que de é{ refieren los dos iltimos libros que se Je atribuyen. Jovefo dice (3) que murié colmado de anos ¥ de gloria, y fue enterrado con mucha magnificencia en Jerusalen, Los que deGenden que volvié de Babilonia la primera vez con Zorobabel, se ven. precigados 4 darle cien anos 6 mas de vida. Los Judios asegu- Yan que muri6é ea Persia en un segundo viaje que hizo para ver & Artajerjes, y ensefian su-sepulcro en una de aquellas ciudades, Ned. van. 1. et oegg-—(2) Nek, xu, 35---(3) Joseph. Antiq. l. x. ¢. 6. VIII. Sigue le his. toria de Es. dras. Samu. erte. Sa se. pulero. Ob. servaciones sobre su lie bro y sobre Jas conan que se lo atribu, yen. x. Tnstruccio. mes que con- tienes! libro de Eodras. 8s . PREPAC . | - Este bbeo- est4 escrito en bebrdo, théaios In parte de 6) com prendida desde el ¥ & del cap. 1v, basta eb.tS, del vay desde e)'12. del wm. hasta el 27. en que el texto original. esta em tiema caldee, Como Esdras fue uno de lus que mes comribeyeron a! buen Sr den de la repdblica de los Hebreos, ¥ al restablecimiento deli rub to del Senor despues del-cautiverio de Babitonia, los sorviciow'inéi teresantes. que emténces hize 4 su nacion, y Ia alte repatacion qué se adquirié por eu conocimiento en |e ley, han sido. causa de que despues se le atribuyesen muchas cosas importantes y singulares. 1° Se ha pretendido que fue autor del e4non, en que s¢ inscribieron {os vein. te y dos libros de las antiguas escrituras de los Hebreos, 2.0 Se ha esegurado que po sdlamente habia ordenado, sino tambien dietado bar divinas Eecrituras ues de las de cias que aceecieron 4 los Fu diva en la cautividad de Babilonia. Se le ha atribuido la muta- cion de bos antiguos caracteres hebreos, subsettuyéndeles otros moder nos tomados de los Caldeos. 4° Se ha dicho tambien que inven- t6 los puntos que sirven de vocales en é! hebreo, y que ora autor’ de lo que se ama la Massora y la Cabala. 5° Bn fin, se le hie hecho autor de los libros 3.° y 4.° qwe se conoten eon su nombre, De estos cinco artfculos traté el Abad Vonce ot primero, segun do, cuarto y quinto; Calmet ‘el segundo; tercere ¥ quinto. Pondré- mos aqui las disertaciones del Abad Vence sobre e} primero, segun- do y cuarto, y tas de Calmet sobre el torcero y quinto; perqae aun- que el segundo ha sido tratade por ambos esctitores, creemos de- ber dar la preferencia 4 tx disertacion de Vence, asi como se Ie da- mos 4 la de Calmet sobre el quinto, y aum la defendemos de la cri- tica que de ella hace dicho Abad. tre los diferentes objetos de instruccion que la piedad de low fieles hallaré en el libro de Esdras, puede notarse en primer lugar el edicto en que Ciro concede ta libertad & los Judios,’y les permi- te reedificar et templo de Jervealen, Bajo la figara ‘de este prineipe ge nos represcata & Jesucristo que es el verdadere libertador del pue- blo de Dios, 4 quien su pedre did un imperio que ve extiende de una extremidad @ otra del mundo, y cuya conquita ha heche com sus trabajos, sus sufrimientos, y la efusson de su sangre, Todas las cosas se le han sometido en el cielo y en le tierra, y ninguna cria- tura puede substraerse de su poder soberano. Ha vencido a! mundo, enemigo del pueblo de Dios, » ha reseatado &' este pueblo de la ee- clavitud del demonio, Kl es el que edifioa la verdadera Jerusalen, y el que levanta 4 la gloria de Dios el templo espiritual en que seré adorado etémamente, . La Eseritura nos advierte que no salieron de Babilonia sino aque- Ilog & quienes Dios movié el corazon é inspiré esta Peeolucion Rerosa; porque babiéndose ‘aficionado ta mayor parte 4 aquella em- - dad, no pudo resolverse @ abandonarla. De este: modo'la-tierra, que 8 para nosotros un lugar de destierro y cautiverie, Hega ‘& ser nuee tra patria, y nos hace olvidar el cielo, & donde Jesucrista nos Hama, si Dios no nos toca ef corazon con su graeia, exclamando: Hwid deen medio de Bebiloma, y cada cual salve su alma (1). (1) Jere. 12. 6. SOBRE EL PRIWER 11BRO DE BSDRAS. Apénas los Judios pusieron los fnndamentos ‘del templo, cuar- do los Samaritancs sus enemigos vinieron 4 ofrecerse para traba- jet con ellos en la construccion de este edificio; mas no accedie- ton 4 su solicitad, porque los Samaritanos habian corrompido la purere de la religion; y como la propuesta de contribuir por su parte al restablecimiento del templo, se dirigia & adquirir el derecho de venir 4 ofrecer en 61 sacrificios, el horror que inspiraba la ley 4 los Judios 4 todo lo que podia conducirlos 4 la idotatria, no les pemnitia admitir 4 los actos pdblicos del culto 4 una nacion que pre- tendia adorar al verdadero Dios sin renunciar 4 sus {dolos. Los Ju- dios veian sin duda & lo que tos exponia su negative, y lo resintie~ ron poco despues; mas es indispensable ser fiel 4 Dios, cueste lo que costare. Permaneciendo ellos consténtemente adictos 4 su deber, ir- Titaban contra_si 4 unos hombres débiles; pero interesaban en su fa- vor al Dios Omnipotente, que permitiendo fuesen en todo probados, tenia medios seguros de scabar su obra, como en efecto acontecié, 4 pesar de Ja mala voluntad de los hombres. La construccion del templo, interrumpida en el nfismo reinado de Giro, fae continuada y concluida en el de Dario, hijo de Histas- pes. Habiendo inspirado el Sefior 4 este principe protegerlos con su asistencia para que reedificasen su casa; todo les salia 4 medida de sus deseos, porque trabajaban en este edificié por mandsto del Dios de Israel. {Qué no se debe esperar de su proteccion cuando se tra- baja ‘por sx drden; no se tiene otra‘regla que su voluntad, ni otro fin que su gloria? . : E! culto divino habia recobrado ya una parte de su antiguo es- Plendor, cuando Dios para restablecer en su pueblo el estudio de libros santos, suseit6 4 Esdras que era de estirpe sacerdotal y muy instruido en la ley de Moyses, 4 cuyo estudio se habia dedicado en- téramente, como lo afirma la Escritura diciendo, que habia preparado % cordzon para investigar la ley del Senor, y para gecutar y en- seAar en Israel sus y mandamientos (1). Ejemplo que con- fandira delante de Dios 4 aquellos ministros de la ley nueva, que abandonan el estudio de las sagradas Escrituras, y dejan estaciona- Tios & los pueblos en la ignorancia, por no haber adquirido la ca. pacidad de ensefarles los preceptos j mandamientos del Sefior. En fin, cuando Esdras lleg6 & Judea, supo los desérdenes que remaban en ella por los matrimonios ilfcitos de muchos Judios con mugeres extrafias é id6latras, Estas alianzas criminales representan, como notan los Padres, lo que sucede 4 los cristianos que no viven segun la calidad que recibieron en el bautismo, de hijos de Dios miembros de Jesucristo; porque hay muchos que despues se en- 12 con mugeres extrafias, es decir, con las pasiones del siglo que fon contrarias al Salvador, y se apoderan de nuestro corazon para hacerse adorar en su lugar. Asf como los hijos de las mugeres ex- trafias confundian la lengua judia con la de Azoto y Moab, y empleaban indistintamente las palabras de una y otra; dela mis- ma manera las nas que pretenden vivir 4 un mismo tiempo con el espfritu de Jesucristo y con el del mundo, quieren obede- Q) Beds. vu. 10. Tom. vit, 2 YO | PREPAOCIO SOBRE EL PRIMER LIFRO DB ESDRAS, -eer & los dos y*hablar su idioma. Mas asf como Kadras hizd ver “eriténces @ los Judios, que no podian ser el pueblo de Dios, sin rom- “per complétamente sus enlaces con las mugeres que eran sus ene- ™migas; asf tambien los cristianos deben reconocer este. orfeulo del E- vangelio: que es'imposible servir & dos senores; que Dios no tolera la division del corazon humano; que exige poseerle entéramente, y que aquel que se ontrega en parte & su enemigo, quiere ser de él & me- dias, y no lo-es' de ningun modo. LP PLILLILILIIDIL LD SP DILIDIL SLI DLE LILI L ILLS. APENDICE, 6 DISERTACIONES SOBRE ESDRAS, EN LAS QUE SE EXAMINA: 1.° Lo que se debe entender por canon de las antiguas Escri- turas, y si Esdras tuvo en él alguna parte. 2.° Si Esdras dicté de nuevo todos,los libros canénicos despues del incendio de Jerusalen y del templo, 6 si sslamente los arreglé y corrigi6 loa defectos que se introdujeron en ellos. 3.° Si mudé los antiguos caracteres hebreos para sustituirles las letras caldeas, . -4,° Sies autor de los puntos vocales de la lengua hebrea, y si se le debe atribuir la Massora y la Cabala, . . W PRIMERA DISERTACION SOBRE ESDRAS, _ En que se examina Io que se debe entender. por Cénon de las antiguas Dserituras, y si Esdras tuvo alguna parte en él, POR M. EL ABAD DE VENCE. P.. este nombre Cénon de las sagradas Escrituras, se entiende la coleccion 6 catélogo de los-libros sagrados, reconocido, determi- nado y aprobado por el juicio solemne de. la finegogn: i solo se habla de los libros del Antiguo Testamento, 6 de la Iglesia cristiana si ge trata en general de todos los que deben recibir Jos _cristia- nos. Este nombre gricgo significa la regla, balanza, 6 medida, que sirve para regalar el peso 6 extension ‘de alguna cosa:*canon, regu- la; canonicus, regularis. Todo lo que se. parece 4 la regla, y que puede servir de ella, se ha. llamado cénon; y asf ee daba este noin- bre particularmente 4 unas tablillas de madera oblongas y brunidas en que se escribia: y como era costumbre asentar en ellas cosas que debian ponerse en conocimiento de muchos, tambien lo escrito a las tablilles se Ilamé canon. De aqui vino el uso de los cdnones matemétioos, y c¢nones eronolégicos, como los de Ptolomeo. Se Ilamaron tambien asf Jos decretos de {os concilios, porque se escribian en ta- blillas, y principalmente porque debian servir de regla. Tenian igu4l- Mente este nombre tos catélogos. en que estaban inscriptos los que per- tenecian 4 algun cuerpo 6 sociedad; y por eso acostumbraron Ila- mar canénigos 4 los que se inscribian para matricularse en alguna Iglesia, en que poseian algunos beneficios. Se Ilamaba tambien c4- non la lista 6 catélogo de los santos 6 de los muertos, de que la Iglesia debia hacer memoria. Es pues el canon de-los libros sagra- dos un indice 6 catalogo que contiene las obras de los autores ins- pirados, inscripto sobre tablillas, y propuesto 4 toda la Iylesia 6 & todos los creyentes. Se trata ahora de saber si los Judios tuvieron un cénon en el cual hubiesen procurado asentar todos los’ libros de autoridad divina é infalible. Genebrardo, doctor de ta Universidad de’ Paria y arzobispo de Aix, distingue muchos c4nones formados para.los Judins por unas asam- bleas que llama siodos. Crée que el primer. c4non de los libros sa- grados fie hecho en -el_ quinto sinodo, celebrado en tiempo de Es L. Lo que debe entenderae or cénon je In Segra- da Escritare qt. Opinion de Genebrardo sobre el cf- non de los Judios. nits a Sarrario i. Confersion de Espinosa. Opinion de 12 PRIMERA DISERTACION dras, que asistis 4 él; y dice que ademas hubo otro llamado sezto, al cual concurrieron los setenta y dos intérpretes enviados 4 Ptolomeo Filadelfo para interpretar los libros hebreos, y traducirlos al griego: y que en é se reconocieron los libros sagrados que debian remitirse al rey, y se afiadieron al cénon del quinto sinodo\las obras que aparecieron despues, 4 saber: los libros de Tobias, Judit, el Eclesidstico y la Sabiduria. Se engafia en creer que estas dos tltimas se compusi ron despues del quinto s{nodo y 4ntes del sexto; porque lo fueron despues del reinado de Ptolomeo Filadelfo, yes tambien muy pro- bable que los otros dos existiesen Antes del tiempo de Esdras. En fin, Genebrardo admite un tercer“cénon formado por el séptimo st- nodo, en que se aprobé la secta de los fariseos, que tenia por gefes & Sammai € Hillel; y condené la de los Saduceos, cuyos gefes eran Sadoc y Barietos, Juzga que este sinedo confirmé lo que se habia decidido en el precedente, tocante 4 la autoridad que debia darse 4 los libros de Judit, ‘Tobias, el Eclesiastico y la Sabiduria, y que se afiadieron los dos libros de los Macabeos escritos despues del s{- nodo sexto. Apreciariamos que todo esto se apoyase en el testimo- nio de Josefo, de Filon, 6 de algunos otros autores graves y antiguos, Serrario, cuya opinion siguen muchos hébiles criticos, no re- conoce sino dos c4nones de los libros sagrados que solo contenian los del Antiguo Testamento, de los cuales el primero y mas anti- Be fue hecho em una grande. asamblea, y en su formacion tuvo tsdras mucha parte. Ademas de este primer cénon, pretende que se formé otro despues, en el que se insertaron todos los libros que no se habian colocady enel de Esdras. Pero no es facil decidir la cues- tion sobre el tiempo en que se hizo esta edicion, y el lugar en que se celebré esa solemne asamblea para formar el nuevo catalo, Es tan constante que hubo entre Jos Judios un cénon de los li- bros de Ja Sagrada Escritura, que Espinosa, autor del tratado Teo- Uigico-politico, ae vib obligado & confesar que efectivamente existian de aquel.los que reconoctan como canénicos; pero tende que fue formado despues del tiempo de los Macabeos, dando. por razon pa- a apoyar una opinion tan extravagante, la de que (1) se encuentran en el cd4son de los Judios ciertos libros que en su concepto fueron es- critos despues de aquel tiempo. Asi lo afirma de la profecia de Da- niel, que a su juicio no es una prediccion sino ura historia, para no verse _precisado 4 confesar con nosotros que en los-Macabeos consta su eumplimiento, Mr. Prideaux, con la mayor parte de los criticos entiguos y modernos, dice (2) que Esdras reunié todos los libros que compo- nian la coleccion de las Escrituras, y disponiéndolos en e| 6rden con- veniente, formé el cdnon de ese tiempo que fue aprobado, como ob» serva Huet, por la autoridad del gran Sanhedrin 61a gran Sin: Ademas de este cénon formado por Esdras en la primera asamblea de que hemos bablado, reconoce Prideaux otro hecho con posterio- ridad.en que se colocé Ja profecia de Malaquias, que segun él, vivid despues de Esdras; y sin embi , Su obra est4 puesta en el canon de los Judios, No sé si los antiguos Rabinos, 4 cuyo juicio Esdras GQ) Spiness, Tract. Theol. c. 18.--(2) Prid. Hist. Jud. tom. 2. lib. v. @OBRE ESDEAS. 13 y Malaguias son una misma persona, como lo dice Jonatan en su parafraas caldaica, dejarian pasar semejante Proposicion. Mas sin Yecurnir 4 esta opinion, que carece de fundamento sdlido, puede de- cirse que examinando bien todas las circunstancias, se hallaré que Malaquias y Esdras fueron contemporineos, como lo aseguran tos cronologistas mas instruidos; y asi la prueba de Prideaux no tiene maucha fuerza, porque si Esdras puso en el .cénon de los Judios el libro que € compuso, jpor qué no habia de colocar tambien en ét el de profecias de Malaquias? Prideaux se vale de otra razon mucho mas fuerte, sacada de lo que Iéemos en el libro de Nehe- mias, que se llama Segundo de Esdras, incluido en el c4non de los Judios. En este jibro (1) se habla de Jeddoa, que era soberano sacri- ficador, y de un Dario que segun parece era Dario Codomano, rey de Sersia, los _cuales vivieron cien anos despues de Epdras; y si es cierto Nebemias es autor del texto en que se crée hace mencion de Dario Codomano, es necesario confesar que tuvo una vida muy larga. Esta reflexion incliné al P, Petau (2) 4 decir que ‘ambos Pasages, tanto en el que se habla de Jeddoa 6 Jaddus, como “en el que hace mencion de Dario, se afadieron al libro de Nehe- mins. Tal modo de resolver Ia dificultad no acomoda 4 Mr. Huet, Y parece que con razon, juzgando que es mejor confesar que Nehe- mies vivid 135 afios. Otros pretenden que el Jeddoa de que se ha- bla en el libro de Nehemias es diferente del Jaddus citado por Jo- sefo, que salié al encueatro de Alejandro cuando se acercaba 4 Je- Fusalen; y por lo que toca 4 Dario, dicen que no se debe confun- dir al que se llam6 Codomano, dltimo rey de los Persas vencido por ‘Alejandro, con el Dario del libro de Nehemfas, que se apellida Not- to, hijo de Artajerjes Longimano, que comenzé 4 reinar el ano 423 Sntes de la era vulgar. No hay cosa mas natural Oe suponer & Ne- hemfas viviendo en este tiempo, como tambien 4 Esdras, que en tal caso pudo colocar el libro de Nehemfas en el canon de los Judios. Se intenta tambien probar con otra razon que el libro de Nehe- mias contiene cosas que no han acontecido sino despues de la muerte de Esdras; cual es la de queen él se hace mencion (3) del gran ene- mnigo de los Judios Sanaballat Horonita, esto es, de Oronaim, ciu- dad de Moab, que segun Josefo vivid en tiempo de Dario Codomano 5 de Alejandro. Mas para salir de esta dificultad se contesta, 6 que josefo se engafié, 6 que se deben distinguir dos sujetos que tenian el nombre de Sanaballat; uno que vivié en el reinado de Artajerjes Longimano, y el otro en tiempo de Dario Codomano, Gltimo rey de Persia, De aquf se deduce que Jas Giltimas razones de Mr. Pri- deaux no son tan convincentes como se ha creido, Véamos la Gltima de que se vale, sacada del primer libro de Jos Paralip6menos, Pretende, y parece que con justicia, que lo que se refiere al fin del capitulo m no pudo ser escrito sino mucho tiem- po despues de Esdras, porque sus seis Gltimoa vereos contienen una genealogia de los descendientes de Zorobabel que incluye once ge- neraciones, 4 saber: Hananfas, Faltfas, Jesefas, Rafafa, Arnan, Ob- ) Nebem. xii. 11. ef 22-—-(2) Pet, lib. xix. de dootrina tempor. cap. 25.—(3) Ne- Rem. xm. 2, 14 . PRIMERA DISERTACION dias, Sequenias, Semcia, Noaria, Elioenai y Odufa, las que deman- dan un largo espacio de tiempo, que en su opinion asciende 4 cer- ca de 300 afios; y siendo Esdras contemporéneo de Zorobabel y au- tor, segun la mayor parte de los criticos antiguos y modernos, de loa Paralipmenos, no pudo insertarla en estos libros: y si se supu- ne que se afiadié despues, ser4 preciso confesar que hay alguna par-- te de la Escritura inclusa en el c4énon despues de Esdras. De aqut deduce Prideaux (1) la gran probabilidad que hay para que los dos libros de los Paralipomenos, el de Esdrus, el de Rehenias, Ester y las profecfas de Malaquias, se hayan anadido despues, en tiempo de Simon el justo, en que se acabo y completd entéramente el c4non de las Escrituras del Antiguo Testamento. Yo no entiendo lo que quiere decir cuando afiade que 4 su parecer los ultimos libros no tu- vieron un corrector como Esdras, cuya exactitud y habilidad se ma- nifiestan en los otros, pues deberia decir cual es la incorreccion que halla en ellos, y no advierte en loy demas. Simon el justo (2), hijo de Onias IT y nieto de Jaddus, ejercié el pontificado en el reinudo de Seleuco, rey de Siria, y posey6 esta dig- nidad nueve anos, desde el 301 antes de Ja era vulgar hasta el 295, Se encuentra pues un intervélo de 254 aiios desde la vuelta de Zo- robabel &. Judea, el afio de 536, hasta la muerte de Simon el jus- to, bastante para colocar sucesivamente las once generaciones que hay desde Zorobabel hasta Oduia. Luego se puede atribuir 4 Simon el Justo la adicion que se halla al fin del cap. m del libro lo de los Paralipé6menos, sosteniendo al mismo tiempo que Esdras fue au- tor de ambos, 4 excepcion de algunas adiciones semejantes 4 esta, que se hizo con el fin de dar algunas noticias de los descendien- tes de Zorobabel. : Aunque la opinion de Mr. Prideaux no esté bien demostrada, 8 preciso confesar que es muy verosimil se hiciese en tiempo de Simon el justo una especie de revision de Ing libros santos, y se diese la ultima mano al canon que debia servir de regla & los Ju- dios para distinguir los libros ‘cundnicos de los que despues se lla- maron apécrifos. Sin embargo 4 Mr. Dupin (3) le parece cierto que los Judios no tuvieron otro cénon que el de Esdras, fundan- dese en que Josefo. asegura positivamente, que los libros com- puestos despues del reinado de Artajerjes, no se han considerado como sagrados. Dicho historiador conoce 4 la verdad, que desde el reinado de este principe hasta su tiempo, se habian compuesto di- ferentes escritos; mas afirma que no se Jes daba la misma fe que 4 Ios primetos, porque desde aquel reinado no hubo una sucesion cier- ta de profetas, Esta razon no convence, pues aunque faltara aque- lla sucesion, pudo aconteccr que Dios suscitase un hombre ex- traordinario, 4 quiqn inspirase escribir algunos libros que merecie- sen ser cokcadoy en el ninero de las Escrituras canénicas, como estamos persuadidos que: acontecié con los autores del Eclesidstico y la Sabidurfa; y. aun parece que el mismo Josefo reconocié que (1). Prid, ad an. ante Chriat. 446. Artazerz. 19.—(2) (Creimos deter reformar lo ° que el Abad Vance dice de Simon el justo, porque nos pareco que confunde & Simon hijo de Ontan 1.ceo Simon wn.bijo de pias: u,) (Nota de la precedente edicion)— (3) Dupin, Dissertat: Pralinin libs 1. cap. SOBRE ESDRAS. ., - 15 ¢l libro del Eclesidstico hacia parte de dg: Escritura, cuando refiere en su 2.° libro contra Appion esta sentencia: Mediar est iniquitas vi- ri, quam mulier benefaciens (1), porque la cita como tomada de las Escrituras; y en efecto se afirma en el V 14 del cap. xur. del libro del Eclesiastico, que un hombre que te hace mal, vale mas que una muger te hace bien. La misma sentencia con algunas otras sa- cadas del libro del Eclesidstico, han insertado los Rabinos en el Tal- mud, lo que cuando ménos prueba que los Judios recibian con res peto esta obra. . Mr. Huet (2) se sirve de otro lugar de Josefo (3) para probar, que cuando los Judios comenzaban & gozarde la paz despues de las guerras y tumultos, tenian la costumbre de encargar 4 los ancianos y 4 los sacerdotes el ex4men de las Escrituras, y la revision y cor- reccion de las faltas que se hubieran podido introducir en elias en los tiempos de desérden y desolacion. Josefo aiiade que no se per- mitia 4 toda clase de personas entrometerse 4 componer y publicar obras sobre materias religiosas; porque esto pertenecia 4 los profetas, que estando inspirados por Dios, él les comunicaba el conocimiento de lo pasado y de lo futuro. Este historiador de la nacion judi, Do reconocié sino veinte y dos libros que tuviesen las senales de haber sido escritos por autores inspirados, y estos segun él, lo fue- ron desde el tiempo de Moises hasta el reinado de Artajerjes Lon- ginano; porque aunque es verdud que despues de este principe se compuseron algunos otros, no tienen la misma autoridad que los vein- te y dos primeros. De este testimonio de Josefo, ficilmente ee con- cluye, que habiendo vuelto los Judios 4 su patria despues del cauti- verio de Babilonia, y gozado de la paz y tranquilidad que Ciro les proporciond con su edicto, se aplicaron & examinar los libros san- tos, y & corregir .los defectos que se habian imtroducido en tan di- latado tiempo de desérden y desolacion. Y como la revision de la Escritura se encargé 4 les sacerdotes mas habiles é instruidos, y Esdras sobrepujaba 4 todos en los conocimientos necesarios para de- dicarse 4 una obra tan importante; con razon los Judios y los cris- tianos convienen en reconocerle como autor del canon de los libros del Antiguo Testamento. No existia despucs del cautiverio ningun doc- tor que tuviese su capacidad para emprender la revision de los li- bos santos, y fijar su namero. . pueden encontrar algunos vestigios de esta c4non en lo que te dice en el Eclesidstico de los doce profetas menores. El autor de esta obra indica con bastante claridad que los-doce profetas se compilaron y reunieron ea un solo volimen: Que los hucsos de los doce profetas, dice, reflorezcan en el lugar donde estén, porque han afirmado & Jacob, y se han salvado por la fuerza de su fe (4). San teban, citando un pasage de Amos, le refiere como tomado de una obra que no formaba sino un solo volimen: Esfé escrito, dice, en el libro de los profetas (5);y ta cita que hace fue sacada del cap. v. de la profecia de Amos ¥ 25,26 y 97. Los autores del Talinud (6), con loa que se conforma Abarbanel, ofirman que los que compo- 1) Joseph. 1. . contra Appion.—(2) Huet. in fine Propos. 4.—(3) Joseph. 1. 1. cox. tra Appion—(4) Eccl. xiax. 12.—(5) Act. vu. 42.—(6) In Babatra. VIL. Obesrvacion de Hust. vir. Vestigion de este cfinon en el texto do le Excri- ture. ™. Esdras, an. tor del’ of- nen dolosli. bros del An- Uguo Testa. mento, 16 PRIMERA DISERTACION . nian la gran singgoge hieieron Ia coleccion de los doce profetas et un solo volamen. Pero no se debe excluir de esta obra 4 Esdras que tuvo en ella la mejor parte, y que en concepto de ‘los Rabinos fue secretario de aquella, famosa asamblea. Lo mismo se puede decir dé tos Salmos, que compuestos en diferentes tiempos y ocasiones, reu- ni6 Eadras en un solo volimen, y colocé en el c&non de loa Judios, Puede pues mirarse como cosa constante y reconocida por el testimonio de autores judios y cristianos, que Esdras despues del cau- tiverio trabajé en la revision de los libros de la Escntura, corrigié los defectos que se habian introducido en los tiempos pasados, y formé el canon de los que debian recibirse como sagrados. Es muy probable que los mas instruidos del gran Sanhedrin tuvieron parte en esta obra que despues fue aprobada por toda la asamblea. Algunos creen que Nehemfas tuvo tambien parte en la ceors dinacion de los libros santos y en el canon que se hizo de ellos, 6 que trabse en él con Esdras, y dan por fundamento 1a _relacion que se halla en la carta que los Judios de Jerusalen escribieron & los que estaban en Egipto, puesta al principio del libro 1. de lox Macabeos, en la que consta que Nehemias mand6 recoger todos lop libros de los profetas y de David, y las cartas de los reyer para hacer de ellos una biblioteca (1). Pero este texto ni es decisivo, ni se Puede inferir de 61 que Nehemfas hubiese hecho el c4non de las san= tas Escrituras, 6 trabajado en el que Esdras mandé hacer. En ayue- lla carta se habla de una biblioteca, pare cuya formacion tuvo gran cuidado Nehemfas de r ir todos los monumnentos antiguos ‘que eran dignos de ser colocados en ella; y es muy probable hubiese al» 0s que no se pudiesen poner en el cAnon, como que se trataba le una biblioteca que comprende todas las obras sagradas y profa- Nas, y no simplemente de un cat&logo de los libros de la wagrada Escritara, que contiene la lista de los canénicos, excluyendo 4 los que no lo son. Si se admite que Nehem{as, acopiando todos bos li- bros que recogié para hacer la biblioteca, hizo formar al mismo tiem- po el cénon de los sagrados, seria preciso atribuir lo mismo 4 Ju- das Macabeo, porque los Judins de Jerusalen dicen tambien de ét lo propio: Similiter autem, et Judas ea, quae deciderant per bellum quod nobis acciderat, congregavit omnia, et sunt a, nos: si ergo desideratis haec, mittite qui perferant vobis (2). Mr. Huet nota que Judas Macabeo, hizo lo que segun Josefo (3) se acostumbraba pa- sado el tiempo de guerras y calamidades publicas, que era revisar y restablecer los libros sagrados, corregir las faltas que se hubiesen introducido en ellos durante el tiempo del desérden, y fijar el né- mero de los canénicos para distinguirlos de los apécrifos. Sin em- bargo no creo por esto que deba reconocerse & Judas Macabeo por autor de un cénon que se hubiese formado en su tiempo. Puede decirse que mucho tiempo antes de Esdras existia un ¢4non comprensivo qe todos los libros que los Hebreos estimaban- como canénicos, Pero este no contenia mas que los cinco de Moi: Ses, que se reunieron en un solo cuerpo poco despues de su muer Q) 8 Mech, wu. 12, — (2) 9. Mack, u. 14. 15.—(8) Joseph. Keb, 1. contra Ap. gion. SOBRE RSDRAS. - 7. te. El Deuteronomio, que es el quinto, y como la recapitulacion de ellos, se coloco cerca del Arca de la alianza para servir de testimo- nio, segun la Srden dada por Moises 4 los hijos de Levi (1). Nose ede dudar que Moises no mandase hacer lo mismo con los otros cuatro del Pentateuco, siendo esta colocacion al lado del Arca, como un canon que obligaba 4 considerarlos como sagrados y ca- adnicos. Ninguna otra obra, in parece, se colocé en esta clase hasta la division de las diez tribus, es decir, hasta el reinado de Ro- boam en que acaecié el cisma; porque los Samaritanos no recono- cian log libros eacritos despues’ de la muerte de Moises, y es constan- te que. se compusieron muchos en el largo espacio de tiempo que corr desde el paso del Jordan, hasta el cizma de Jeroboam, en el que muchos escritores divinamente inspirados escribieron !a historia de su tiempo, las obras proféticas, los libros |lamadoa agiégrafos, y los himnos y c4nticos en alabanza de Dios. Es dificil creer que por lo ménos los mas ilustrados y mas fieles no hubiesen recono- cido estas obras que tenian ciertos caracteres de divinidad; pero no se colocaron en el c&non 4ntes de la division de las diez tribus; porque si lo hubieran sido, lus Samaritanos las habrian recibido, co- mo recibieron los cinco libros de Moises. Es muy probable que nadie emprendi6 formar el canon de los libros santos en todo el dilatado espacio de tiempo que medié desde la division de las tri- bus hasta la cautividad de Babilonia, ni se encuentra ningun vesti- gio de algun catilogo que arreglase el namero de los escritos ca- nénicos. Con razon pues se mira 4 Esdras como autor del cdnon de todos los jibros del Antiguo Testamento que los Judios reconocian como inspirados por Divs. : Acaso se preguntar§ jcuales eran los libros del Antiguo Tes- tamento que los Judios reputaban canénicos? Puede responderse que en general recibian la ley de Moises, los Profetas y los Salmos, segun Ja division que el Salvador hizo de los libros de Ja antigua ley, recibi- da en su tiempo, y que incluia todo lo contenido en el canon de los Ju- dios, al que parece hacer alusion cuando dice: Era necesario que se liese todo lo que se ha escrito de mien la ley de Moises, en los Pro- Sfetas y en los Salmos (2). Josefo hace una especie de enumeracion de los libros que su nacion reconocia. ,,No tenemos, dice, sino veinte y sos libros que comprenden la historia de todos los tiempos, y merecen que les demos fe. Hay cinco de Moises que contienen lo que pertenece wal origen humano, y la tradicion de las sucesionesde los hombres hasta +3 muerte; este tiempo es de cerca de tres mil ufos. Los profetas y »hombres inspirados que siguieron & Moises hasta el-reinado de Ar. staierjea, que reind en Persia despues de Jerjes su padre, cscribieron ntrece libros de lo que pas6é en su tiempo. Los cuatro restantes con- tienen himnog para alabar 4 Dios,é incluyen tambien preceptos para nla vida de los-hombres” (3). Es facil advertir que los cuatro libros de que habla, son los Salmos, los Proverbios, el Eclesiastico, y e} CAnti- co de los cAnticos, que siempre han admitido los Judios como canéni- cos. Por lo que hace & los trece restantes, no se puede negar que Jose- fo reconocié el de Josué, el de los Jueces, al cual debe unirse el de GQ) Deut, xxx. 26.—(2) Lee. xxiv. 44,—(3) Joseph. lib. 1. contra Appion. TOM. vin, 3 x Qué libros del Antiguo ‘Testamento reconocian los Judios co mo canéni- con 1 Estaban 1oa libros ca, nénicos co. locados cer. ca de! Arca @dentro de olla? Bt) PRIBRRA DISBRTACION Rut que contiené una historia de lo sucedido en mi tiempo, y por ese formaban ambos un solo voldmeén; el libro en que se Converian los doa primeros de los Reyes, que se llamaban de Samuel, el qae compren dia los otros dow Ilamados Melachim 6 Reyes, el de las Cronicas g Pa- ralip6menos, el de Esdras y Nehemias reumtdos, el de Ester, el de Job, el de las profectas de Isafas y Jeremias, y las Lamentaciones que esta- ban en un solo volamen, como tambien Ezequiel, Darel, y loo doce profetas menores. Si 4 estos trece se agregan los cined de [a ley y los otros cuatro de que hablamos 4ntes, tendrémos los veinte y dos que los Judios reputabah candénicos. . San Epifanio dice(1), que los libros canénicos se pusieron en el Ar- ca, quedandy los apécrifos fuera de ella; y el fundamento de su opinion es sin duda el pasage del Deuterunomto, en que Moises ordepd & los levitas colocar el libro junto al Arca: Tollite librum istum et ponite © eum in latere arce faderis Domini Det vestri (2). La razon que da este santo doctor para que los libros de la Sabiduria y del Eclesiastico no se reputén can6nicos, es que no se pusieron en el Avon, esto es, en el Arca del Antiguo Testamento, Debe leerse el texto con particula negativa y no afirmativamente, como si hubiese dicho, que los libros de la Sabiduria y el Eclesiéstico no eran canénicos, por- que se habian colocado en el Aron 6 Arca de Ia alianza. Mr. Dupin que tey6 este texto sin la particula negativa, dice con razon, que le parece que San Epifanto tuvo una opinion particular sobre el -origen del nom- bre apécrifo que se de & los libros no adwitidos-en cl c4non, Seria en efecto muy singular esta opinion como la expone Dupin, y su misma singularidad debi} inclinarle & examinar si San Epifanio tuvo en la realidad tal pensamiento. Para este eximen le habna bastado recuerir é& San Juan Damascono, que nos ayuda mucho 4 corregir el texto corrompido en las ediciones ordinarias, Este padre, hablando como San Epifanio, del libre de la Sabiduria que llama Panare- tos, y del Eclesidstico que nombra la Subiduria de Jesus (3), dice, que estas dos obras encierran excelentes reglas para la practica de I_ Virtud, pero que no son canémicas, ni se pusieron en el Arca, Neds pued» decirse mas claro y terminante para corregir tas ediciones vicio- sas de las obras de San Epifanio, 4 quien parece se propuso copier San Juan Damasceno, manifestindonos de un modo muy positive que fue de su misma opinion, cuando afirma qué ta Sabiduria y el Eote. sidstico no se reconocian como canénicos, porque No estaban puestos en el Arca, y asf es preciso corregir au texto. Explicada de este modo la opinion de San Epifanio, nada tiene de extriordinario, antes bien es conforme con la de muchos, en cuya sentir era un privilegio de los libros condnicos colocarse en el Taber: niculo al lalo del Arca, in latere arca, Tertuliano dice del libro de Henoc, que algunos no le recibian, porque no estaba encerrado en el armario de los Judios: Quia nec in judaicum armarium admittitur, en: tendien:lo por armario, no lo interior del Arca donde ciértamente no ge colocabin loslibros candnicos, sino un lugar que estaba cerca de ellaen el Tabernéculo. El nico texto del Deuteronomio de que pue (1) Epiph. de Pondere et Me . 4. Deut. 26.—(3) Demasc. lib. orto fe OUTS Renin Habis, ae ee BO) den valeree para probar i dice exprésa estab: y 2 pam Si agercion, dice e! mente que an asa lado, 6 Jefere (1); y en el lilrro primero de los Reyes se usa de la misma expresion 6 latere, 6 ad latus arc (2), pera indicar que los Fijisteus pur siete faguras de oro june al Area, las que sin duda 0 se colocaron den- tro de Ademas se sabe que en el Arca de le alianza solu estaban las tablas de la ley (3); pues aunque San Pablo (4) pone tambien allf la urna de oro Hens de mana, y la vara de Aaroa que baljia forecido, babla del Arca éates de que extuviese oa cl templo de Salomon, en la que se depesitaron estes cosas para conserraries com mas cuidado. Pero el Apéstel jamas dijo que el libro de la ley estuviese dentto de ella. Rabinos distiaguen dos Arcas, una becha por Moises y otra por Bescleel; 7 efirman que la seguady eitabe coloceda ea el Taber- nécule, habiendose destinado Ja de Moises 4 ser conducida 4 toe fereates lugares & donde era precivo Levande jue estaviere cabeza del pueblo; como exced’d enel paso GTiotian, en la toma de Jericé yen otras ocasiones. En esta dicen que se pusieroa lus segua- das teblas de la ley grabadas por el mismo Digs, sierdo las rotas por Moises depositadas en la de Benelee!. Mas esta distiacion de dos Arcas, es obra solode la imaginacion de los sabinos Jehuda, Ben-Elsi, Be- cai, Salomon Jarqui, David Kimqui, y alguges otgos, entre los cua- les tubo quien creyera que ewe! Arca fubricada por Moises, ademas de las tablas eataba el libro de la Jey. Ei rabino Aben-Ezra, Abarbanel y otros muchos, solo reconocen una, coaformiadose cen la Escritura,i que no hace mencion sing de la fabricada por Beseleel de Srden que le did Muisas para bacerla de parte de Dios; pero no convienen en las cosas que ee colocaron dentro de ella. Unos dicea que se pusieron las tablas rotas por Moises al pie de la montajia, y las segandas hechas por el modelo de laa pri- meraa, el libro de Ip ley, la vara de Aaron, y ja urnd de oro ilena de mana. Otros solo ponen las tablas de la ley, tauto las rotas por Moises como las que se restablecieran de érdea de Dios; y afaden que la vara de Aaroa, el libro de la ley y la urna de oro se encerraton en uve ca- fita al lado del Arca. Esta opinion, 1a mas probable y anfloga al texto de Moises, que mand6 4 los levitas poner el Deuteronoimio al dado dél Area y no deatro de ella: Tollite librum istum et ponite eum én latere arce (5),.e8 la que siguen el autor de la parafrasis caklaica, el rabino Jehuda Aben-Egra, David Kimqui y otros muchos antiguos y modernos; y acago en este sentido se debe explicar tambien to que di- ee San Pablo, que ciértamente no habli del libro de la Jey, aunque es amay probable que estuviese tan préximo al Arca, que bien pudiera decir de algun modo que estaba demro de ella. . Pero esto no basta para sostener la opinion de’San Epifanio en toda su extension, porque no solo quiere que el libro de ‘a ley, sino dembien qie todas los demas canénicos estuviesen en el Arca; siendo asf que una gran parte de ellos seescribieron despues del cautiverio, y que antes de le entéva-ruina.de Jerusalen, el profeta Jereavas oculté aquella en waa caverna desconocida 4 los Judios, de donile jamas sa dha sacado (6).. ;Coino pues San Juan Damasceno pudo afisinar con 6B) A laters avca(2) L. Reg. vi. 8-8) 3. Reg. vu 9.—(4) Hebr. 1x. A.—(5) Deut, AAS. Bord) Vense Ie Disertacjon fo Calmet sobre e! Arce de ia Alianza, donde examine «i 00 encontrs y volyj6 4 colocarse en el templo despues de lacantividad * xII. Qua men. tiende por Tiros opé. evifes. 20 PRIMERA DISERTACION San Epifanio que los libros de la Sabidurfa y el Eclesiéstico no eran can6nicos, porque no estabancontenidos en el Arca? In Aron repo- Sita non sunt, hoc est, in arca faders dice San Epifanio. ;Como habrian Podido colucarse en ella, habiendo permanecido tanto tiempo oculta en el lugar en que la puso Jerem{fas, sin que nadie tuviese noticia de su paradero! Es verdad que en sentir de algunos rabinos, en el segundo Itemplo se erigié y consagré una Arca semejante & la primera escondida en la caverna por Jeremfas, para que hiciese las veces de la que estaba en el primer templo construido por Salomon; pero si asi hubiera sido, Josefo, mas antiguo que estos rabinos lo habria sabido, y no nos ase- gurara en términos tan posilivos, que en el Santo de los Santos, restable- cido despues de la cuutividad, nada habia absolGtamente. (6) Tampoco se puede afirmar que antes del cautiverio, el libro de la ley estuviese en ef Arca, porque no fue en ella en donde le hallé el pontifice Helcfas en el remado de Josfas, sino en el lugar en que se guardaba el teso- 10; como parece que se infiere del libro segundo de los Paralipé- menos (2), en que se dice que miéntras se conducia la plata que estaba en el templo del Sefior, el gran sacerdote Helcfas, ha- 16 el libro de la ley que Moises did al pueblo. No estaba pues en el Arca, donde bubiera sido muy facil hallarle, si era eostumbre colo- carle en ella, y su descubrimiento por Helcfas no hubiera parecido wna Cosa tan extraordinaria. Se Iée en la Gemara, que habiéndose in- formado los sacerdotes de la ley,de que Manasses queria profanar esto libro, Je habian ocultado en un lugar secreto para libertarle de su furor € impiedad. El rabino Abarbanel dice que le escondieron en et armazon del templo, y allf fue donde le hallé Helcias, Es muy probable que en una caja que podia ponerse al lado del Arca y separarse de ella, estaba no solo el libro de la ley, sino tambien Jos demas que reconccia como canénicos la gran sinagoga, y que 4 esta caja es 4 la que Tertuliano !lam6 armarium judaicum. San Agus- tin reconocié que el c4non de las Escrituras se guardaba eneltemplo del pueblo hebreo por el cuidado y diligencia de los sncerdotes que se iban sucediendo; porque tratando de distinguir los libros apécrifos de Jos canénicos, se explica de esta manera: Non sunt in eo canone Scripturarum, qui servabatur in templo populi hebrai succedentium di- ligentia sacerdotum (3). El canon formado por Esdras y aprobado por el gran concejn de los Judios, se puso en el templo, donde se conserv6 con cuidadn; y todos los libros que nose contenian en é1 eran tenidos por apécrifos. 6 acunonistas. Tambien solian colocarse en el tem como nota Josefo (4), ciertos escritos que se consideraban Gtiles y se aprobaban por log sujetos mas capaces de calificarlos; pero No se po= nian en la misma caja en que estaban los libros canénicos. Por lo que acabamos de decir de los libros canénicos, con re- lacion al cénon hecho por Esdras, es facil formar juicio de lo que se debe pensar acerca de los apécrifos, es decir, de aquellos que no siendo divinamente inspirados, no tienen la misma autoridad que los demas. Por lo comun se llaman apécrifos aquellos eseritos que de Babhilonin, tom. xvin.—{1) Joseph. de Belle Jud. lib. vi. ¢. 14.—(2) 2 Perel. xxxrv. ‘oo font de Cwitate Dei, lib, xv. c, 23—(4) Joseph. lib, ni. Antigquit. ¢.1. we + SOBRE ESDRAS, at esntienen muchas cosas falsas, mal ordenadas, 6 poco seguras. Es- ta palabra se deriva de otra griega que significa ocultar, substruer del cunocimiento, como queriendo ‘indicar que estos libros debian es- tar ocultos, no mereciendo llegar al conocimiento de los ficles. Se distinguen ordinériamente dos clases de libros apécrifos: unos que aunque oo estén en el cénon se consideran muy tiles para alimen- tar la piedad, y edificar 4 los fieles, como en concepto de los an- tiguos fo eran entre otros los libros de !a Sabiduria y el Eclesids- ico; mas tambien se da este titulo 4 algunos para hacerlos despre- ciables, porque han sido compuestos por hereges 6 personas s03 chosas, y ademas estén Ilenos de falsedades, errores y fabulas, Hay un catélogo de unos y otros en el decreto de Gelasio, y en un con- tilio romano celebrado en el ano 494. Hegesipo tratando de los li- bros apécrifus, decia (1) que algunos de su tienpo habian sido compues tos per los hereges, y asf parece que reconocia que habia otros que no se habian dado & luz por ellos. Tertuliano pone en cl ndmero de los apécrifos al de! Pastor (2), que segdramente no es herético, y su doctrina es muy edificante, aunque le censura porque su autor concedia la penitencia, y daba esperanzas de perdon 4 los que se arrepienten sincéramente de sus culpas, cuya opinion era opuesta & Ja suya que privaba de ella 4 los idélatras, & los adulteros y ho- micidas, y por esta razon no admitia la autoridad de este libro. Pe- ro al mismo tiempo dice que descansaria en su autoridad si hu- biese merecido inscribirse en el canon de las sagradas Escriturae: Si divino instrumento meruisset incidi; y creeria que su doctrina era sana si un concilio de las Iglesias no le hubiese colocado en la cla- se de los falsos y apécrifos. Tertuliano en este pasage se acomu- da 4 sus falsas preocupaciones, y sin ningun fundamento asegura que el libro de! Pastor fue reprobado en un concilio, Nos valemos Gnicamente de su testimonio para hacer ver que llama apécrifa una obra cuya autoridad no queria reconocer. Eusebio en su Historia Ecle- siéstica (3) parece que distingue dos clases de libros apécrifos; unos que llama _contradichos, cuya_autoridad es dudosa, y se een sin em- bargo pGblicamente en las Iglesias, 6 por lo ménos en muchas de ellas; y otros supuestos, 6 adulterinos, cuya doctrina, muy diferente de Ia de los apostoles, se aparta mucho de la fe. En otro lugar del mismo libro (4) despues de haber hablado de aquellos cuya au- toridad mo puede ser dudosa, hace mencion de los que se han rex cibido por unos, y desechado por otros; y pone en este nimero la epistola de‘ Santiago, la de S, Judas, la segunda de S, Pedro, y la segunda y tercera de S. Juan. En seguida dice que hay obras que deben ser desechadas como supuestas y adulterinas, y pone en e& ta categoria las actas se S. Pablo, la epfstola de S. Bernabé, el li- bro Pastor, la revelacion de 8. Pedro, y las constituciones de los Apéetoles, ‘Tambien cuenta el Apocalipsis entre los que han side recibidos por unos, y desechados por otros; y pone el Evangelio segun loa Hebreos -nuévamente convertidos en el nGmero de los supuestos, dando despues por regla cierta, segun la que se debe jurgar de la a) Rased. 1 av. 6, W—(2) Tort. de Pudic. c. 10—(3) Euseb. 1. un, €, 31—(4) xiv, Diotincion de tres cla- es de libros: yoandnicos, adulterinos 6 falaoe, mix toa 6 dudo. 2 PRINDRA DISHRTACION autenticidad de {os libros de la Eecritura, este bella m&xima. fe de- be seguir le tradicion de la Iglesia para distinguw tes Escrituras vorr daderas y sinceras recibidas y aprobadas,de laa que sonde una au toridad dudosa, Esta regia tan sabia es ia que sigue la ‘goss cay t6lica, y la que reune facilmente 4 todos los que quieren ‘Sjarse en los principios mas sdlidos cuando se trata de ilustrar su fe. Luego que nuestros hermanos los disidentes han tenido la desgracia y [a im- prudencia de araree de ella, se han dividido entre si, recibieado come candnicos los unos, to que los otros desprecian como Tahoe No habiendo emprendido hacer una relacion minuciosa de tados Jos libros apécrifos, terminarémos esta disertation con alguaas reflexio- ties sobre los pasages citados de Eusebio, En primer juger se Je ba con- surado con razon el no haber hablado cem_exectitud de ios libros ‘que por ser de autoridad dudoga deben excluirse del cfngn, cuando ins Heena obras aduiterinas (1), 20 conviniendo este nombre gino 4 libros supeestos, erréneos y escritos por los hereges. Para hablar con mas elartdad, distepguirémos tres clases de libros: unos que ¢in eontra- diccion son reconocidos como inspirados y canénicos, tales como los de Moises, Josué, los Jueces &c.: otros falsos, llenos de menties, imposturas, y aun de errores, Gnicos & quieres conviene e! nombre de adulterinos, y que nodeben admitir los fieles; y en fin, otros cuya autoridad no esté bien establecida, porque no son recibidos por on, consentimiento unénime, y hay dificuitades y disputas con moti- vo de su autoridad canénica, 4 los cuales puede Ilamarse dudosos porque no es cierta su autenticidad, 6 es dudosa para alguros, He aqui lo que Eusebio no distinguié suficiéntemente en el capftule 25. del fibro mi. de su historia, en que llama falsos y adulterinos 4 los bros de autoridad dudosa y que no estén reconocidos per unSni- me consentimiento. Parece que hablé con mas exactitud en el ce- Pitulo 31. del mismo libro. El autor de la Sinopsis que se le atribuye & San Atanasio, cayé en el mismo error de Eusebio; mas Orfgenes supo evitarle, puce en eu tomo xu: de las Exposiciones sobre San Juaa, en que habla de un libro intitulado: La Predicacion de San Pedro, dice que es pre- ciso examjnar si es verdadero y legitimo, si es supuesto, 6 a es de autoridad dudosa: Sitne genuinus liber, an nothus, an miztus, Estas tes especies deben tenerse presentes cuasido ee trata de un eatélego de las Escrituras: debe examinarse si la obra es verdadera y no supuesta, genuinus; si est4 corrompida 6 adukerada, nothee; 6 si es de autoridad dudosa, miztus, porque alguno haya resistide admitirle, Jy por consiguiente esté en el n@mero de aquellas que se contradichas. San Gregorio Nacianceno, en su poema dirigido & Seleuco, distingue como Origenes, tres clases de libros: unos, dice, son verda- deros y legitimos, que pueden Ilamarse canénions; otros supuestos, que pueden compararse 4 una moneda falea y aduherada,y otros én Gn geardan un medio, teniendo una avtoridad dudosa, reconocida per algunos y disputada por otros, Este santo hace en eu poema une enumeracion de los libros legitimos inspirados por Dios, que se pueds Considerar como un canon de las santas Escnturas, 1) Valente Wh au. je. 25. SOBRE ESDRAS, 23 Al terminar esta materia no podemos ménos que referir un pasage de Sas Agustiie que explica lo que én ‘ou tiempe llamaban 6 entendian por escrituras apécrifas.',,Pasemos en silencio, dice este santo doctor, las fa- nbulas de Jas cscrituras que se llaman ocultas 6 apécrifas, porque su ori- 2geo no fue atuy conocido de nuestros padres, dé quienes por una « sucesion muy cierta y sabida se ha derivado hasta nosotros la au- oridad de Jas Escrituras verdadwras-y divinas. Pues aunque se en- scuentren algunas verdades en los libros apdcrifos, sin embargo ca- tecen de autoridad canénica por las muchas falsedades que en ellos +8 hallan. No se puede que Henos, séptimo en las genera- nciones despues de Adan, escribié un libro divino, como dice el apéstol San Judas en su epistola canénica; ne obstante no se halla en el tino de las Eaeritutus: que s¢ conservaba en el temple del pueblo abebree, confiado al cuidedo y exacutud de los sacerdotes que se ssucedian; y el que ha gparecido con el nonbre de Henoc, se ha nfésechado como sospechoso, porque no se puede probar que fuese wsuyo, y llegase 4 mogotros por una sucesion continuada de los que nestaban encargados de su conservacion y cuidado, y porque los que we han presentado no tienen las cualidades que se oxigen ipara dar cré- nilito & los que roponen escritos inspirados por Dios” (1). Anade San Agustin que habia up gran nimero de libros apé- crifos que se atribuian no solo 4 Henoc, sino tambien 4 otros pro- fetas, y algunos mas modernos que posteriérmente aparecieron con el nombre de los apdstoles, y que siendo todos ellos producciones de los hereges, se llamaban apécrifos, y se les negaba Ja auturidad canénica, despues de haberlos examinado con cuidado: Ab auctoritate canonica di- ligentt: examinatione remota sunt, De donde se infiere que San Agus- tin daba este nombre 4 los libros cuyo orfgen no ha sido conocido por los padres que nos precedieron: Eo quod eorum occulta origo on claruit patribus, que es lo que verdaderamente ‘significa. Puede notarse que este santo doctor consideraba como tal el libro de Henoc, Porque no se contenia en el canon de las eacrituras que se guarduba en el templo del pueble hebreo: Qui servabatur in templo hebrai po- fe Creia pues San Agustin que el cénon de los Hebreos estaba co- locado en el] templo, mas no dice en qué lugar; acaso seria en una caja puesta en el armario de él, segun la expresion de Tertuliano, judaicum armarium. Hoy los Judios tenen el libro de la ley en su Sinagoga encerrady en un armario, de donde le sacan ,de tiempo en Gempo para presentarlo 4 la veneracion del pueblo. . 1) Ang. de Cwit, Dei, l. xv, 6, 23) XY. quigtimonie ie - hare evorituras & Texto del Uibro 4. de rae, hedado ino, tivo dudar si fae autor 6 ree. tauredor de Joe libros santos. “a —_———— SEGUNDA DISERTACION ESDRAS, En que se examina si despues del incendio de Jerusalen y del templo, Esdras dicté de nuevo todos los libros ca- nénicos, 6 si slamente los puso en 6rden, y corrigié loe defectos que se habian introducido en ellos. POR M. EL ABAD DE VENCE, Ha dado motivo 4 esta cuestion que vamos 4 examinar, ur pa- sage del libro cuarto, que sin ningun fundumento se ha atribuido & Esdras. Su autor, hablando como si fuese el verdadero Esdras, refiere que dlirigiénd se & Dios, le dijo: ,A dénde me retiraré Sefior, como wme lo has mandado, y de qué modo corregiré 4 este pueblo? ,Quiéa wpodra dar aviso & los que vengan despues al mundo? E] siglo pre- »sente est4en las tinieblas, y os que habitan el mundo carecen de wluz. Tu ley se ha consumido en el incendio, y por eso nadie sabe nlo que has hecho, y cuales seran las obras que comenzarén. Mas si he hallado gracia delante de ti, envia sobre mi tu Espfritu Santo, wy escribiré todo lo que se hizo desde ef principio de! mundo, y wtodo Jo que se contenia en tu ley, para que los hombres puedan whallar el sendero, y vivan, si quieren vivir en los Gltimos tiempos. »Entinces el Sefior me respondié, y dijo: Reune al pueblo, y dile »que no te busque en cuarenta dias; prepara despues una gran van- ntidad de box, y lleva contigo 4 Sareas, rfas, Salemjas, Acanus wy Asiel; estos cinco hombres saben escribir con gran viveza; ven- ndrés aqui, 6 inflamaré tu corazon con la luz de la inteligencia, que yo se apagard hasta que haya acabado de escribir lo que sea ne- wcesario; y cuando hayas concluido, darés & conocer algunas de es- wtas cosas 4 los prefectos, y pondrds otras secrétamente en manos wde log sabios, y desde mafiana comenzarés 4 escribir 4 la misma nhora que hoy. Partf como se me habia mandado, reun{ despues & ntodo el pueblo, al que hablé de esta manera: Escucha Israel, es- tas palabras: Tus padres ee trasportaron desde el principio 4 Egipto, ydonde han vivido como extrangeros: libres de exte cautiverio, re- wcibieron poco despues laley de vida que no observaron, y que t@ ntambien despues de ellos has quebrantado. La tierra prometida se le dié por suerte, y la montana do Sion te tocé en herencia. Th SEGUNDA DISERTACION SOBRE ESDRAS, 2 #y tus padres han cometido la iniquidad, y no han observado lo que rel Altisimo les mand6; y como él es un juez muy justo, te quit6 wen tiempo lo que te habia dado, Ahora estas aqui con tus hermanos nque estén enmedio de ti, Si superas tus pasiones, y si conservasen tu corazon la doctrina de la ley, vivirés en el tiempo, y despues de tu muerte obtendrés misericordia, porque vendré el juicio despues de via muerte cuando resucitemos; entdénces resucitaran los nombres de wlos justos, y se manifestaran las obras de los impfos. Ninguno de nosotros venga & verme, ni se me busque durante cuarenta dias. nDes de esto tomé conmigo-a las cinco personas de que he ha- "blado, como se me mandé, y me fuf con ellas 4 un campo donde wnos quedamos. Al otro dia of una voz que me dijo: Esdras, abre nt’ boca, y bebe la bebida que te presento. Abrf mi boca, y seme npresenté un caliz leno hasta el borde de una agua, cuyo color sé »parecia al del fuego; la tomé, la tragué, y luego que la bebt, sentf »mi corazon agitado por la inteligencia; se aumento la sabiduria en nmi interior, y la memoria se conserv6 en ini espfritu; mi boca se nabrié, y no se cerré mas; el Altisimo did tambien inteligencia 4 los cinco hombres que me acompaiiaban, y escribieron todo lo que les adictaba, que eran los éxtasis de Ja noche, y no comprendian vada: nde noche comian pan, y yo no cesuba de hablar ni de dianide shoche. Este trabajo continué cuarenta dias, los que me acom- wpafaban escribieron doscientos cuatro libros. Concluidos los cuarenta rdias, el Altisimo me habl6, dicisndome: Publica 16 que escribiste pri- »mero, y que lo lean los dignos y aun los indignos. Mas respecto ade los setenta que escribiste al fin, los conservarés y pondras en nias manos de los sabios de! pueblo; en estos libros se halla el orfgen de la inteligencia, la fuente de la sabidurfa y el rio de la ciencia (1)”. No se necesita fijar mucho la atencion en la relacion del falso Esdras , para conocer que esta narracion cs fabulosa é inventada el que la escribié con el objeto de realzar el mérito y la glo- -Tia del verdadero. Probarémog despucs (2) que este no puede ser autor de un libro Ileno.de fabulas tan ridfculas é incoherentes; limitandonos ahora & examinar qué aprecio debe hacerse de lo que dice de Esdras, 4 saber: que durante cuarenta dias dicté de nue- yo Jos libros sagrados que se habian perdido entéramente, consumi- dos en el incendio del templo y de la ciudad, Antes de pasar 4 las praebas que manifiestan o faleo y aun peligroso de esta opinion, me parece del caso hacer algunas reflexiones sobre el texto que se acaba de referir, para demostrar cun ridicula 6 insostenible es es- ta relacion. tQué quiso decir el autor con estas palabras, cuya traducciun nos. ha: sido algo dificultosa? Qui tterum nati fuerint, quis commonebit? Si esta expresion fuese de un cristiano, Juego se entenderia que ha- cia alusion 4 la gracia bautisinal, pues no se conoce otra regene- racion que la que nos da ésté sacramento. Las palabras siguientes son casi iguélmente obscuras y vacias de sentido: Quontam lex tua incensa est, propter quod nemo scit que ate facta sunt, vel que (1) Lib. ry. Eade. xav. 19. et argq-—(2) (Véare lo que Calmet dice sobre esto en Ia tercera parte de Ia quinta Disertucion sobre Hevlras, que we pondré aqui ea In. gu de le que publics Veuce. ~ TOM. vill. 4 10 Reflexiones sobre ol tex. to. 8. Opiate Milevitano sobre esta euestion. % SEQUNDA DISERTACION . incipient, opera {No se podia saber lo que Dios habia eriado aur- que Ja ley se hubiese quemado? ;Moises para ensefiarlo no nos re- muti 4 una especie de tradicion? Interroga maiores tuos, et dicent ti- di (L). {Qué sentidy puede darse & las palabras que siguen: vel qua in- cipient, opera, queriendo decir que sin la ley que supone perdida, no se podra tener ningun conocimiento de las obras que comenzaran? Afirma que Dios le mando preparar gran cantidad de box para escri- bir lo que se le dictara. jSe usaba en tiempo de Esdras servirse para la escritura de tablillas de box? En los libros del Antiguo Tes- tamento no se hace mencion de ellas, y siempre se habla de voli- Menes, nombre que no conviene 4 los trozos de box, ni 4 ninguna ta- blilla de madera (2). Estas palabras casi no se pueden explicar de un modo regular: Qui voluerint vivere in novissimis, vivant. Los nom- bres de los cinco escritores que debia llevar consigo el falso Es- dras no han sido conocidos en tiempo del verdadero. jEn qué sen- . tido se’ puede tomar la distincion que hace de sabios y perfectos? Esta expresion Si imperaveritis sensui vestro, es muy extravagante ara indicar el imperio que uno debe tener sobre sus pasiones 6 so- re sus sentidos externos. La resurreccion general y el juicio se se- fialan alli de un modo tan claro, que es dificil encontrar en los li- bros del Antiguo Testamento un testimionio mas positivo, No se sa- be cémo se debe entender esta expresion: Spiritus meus conserva- batur memoria, Lo mismo puede decirse de otra que le sigue poco despues, en que el escritor hablando de jos cinco secretarios que Nev6 consigo, asegura: que el Altfsimo les dié inteligencia; y sin embar- g0, afade: Scripserunt qua dicebantur excessiones noctis, quas non sciebunt. Aventurando, explicamos estas palabras de log éxtasis; pero, jeémo se puede decir que estos hombres recibieron inteligencia, y sin embargo no sabian lo que escribian? En fin, si el pretendido Esdras dicté de nuevo toda la ley, y reparé todas las Escrituras des- truidas y consumidas por el incendio, por qué dice que escribié dos- cientos cuatro libros! No era sin duda tan grande el numero de los que se habian escrito Gntes del cautiverio. Aunque este autor supuesto no parezca digno de fe, sin embar- go su autoridad ha arrastrado 4 algunos de los antiguos Padres, que creyeron que Esdras en la realidad habia tenido una inspiracion par- ticular del Espiritu Santo pare dictar de nuevo las Escrituras, que segun ellos se habian ido entéramente y consumido en el incen- dio de Jerusalen, San Basilio era uno de los que pensaban de es- - ta manera, pues dice, hablando de Ia Tierra santa, que hay en ella puna llanura situada en un campo, donde Esdras retirinduse del co- »mercio humano, dict6 y dié 4 luz por mandato de Dios todos los slibros de la Escritura, divinamente inspirados, para uso comun de to- ndos (3).” Pero lo que prueba que este santo doctor no examin6 bien el texto que le indujo 4 errar, es la suposicion que hace de que el campo & donde se retiré Esdras, estaba en In Tierra santa, siendo asf que el autor del libro 4° fe sitda en un Ilano cercano 4 Babilonia. (1) Deut. xxm. 7.—(2) Se habla de tablillas en Ia Escritura, y se hace mencion del box en ef cap. 211 de Ieafas ¥ 19. entre los drboles que Dios promete producir en el desierto, En In Vulgata se habla del boz en ol exp. xxx. 8. Pero el hebreo trao sencillamente tablillas; Is palabra usada por los Setenta puede entenderse de tablé, Uas ds box.—(3) 1. Busil. Ep. ad Chilon. . SOBRE ESDRAS. 27 Leoncio, que ha escrito contra las diferentes sectas que se le- yantaron poco tiempo despues del concilio de Calcedonia, se ex- plica casi del mismo modo; porque al hacer mencion de la vuelta de los Judios 4 Jerusalen, dice (1): que Esdras describié como regresa- Fon 4 su patria; y que estando ya en ella, y viendo que todos los libros se habian consumido por e! fuego cuando el pucblo fue le- vado al cautiverio, hizo que se escribivsen de nuevo veinte y dos que dict6 de memoria. Es verdadque Leoncio afade, ut perhibetur, no weriendo asegurar del tode lo que ha dicho. Mas agrega, como S, Basilio, que esto se hizo despues de la vuelta de Esdras 4 Jerusa- fen, en vex de que el falso Esdras indica con mas razon que fue en una llanura cerca de Babilonia, treinta anos Antes de la vuelta de los Judios 4 Jerusalen; porque es cierto que Esdras tuvo la ley de Dios en las manos, cuando obtuvo el permiso del rey Artajerjes para regresar & aquella ciudad. He aquf como le habla este princi- pe al darle aquella comision: Eres enviado para visitar la Judea y Jerusalen, conforme 4 la ley de Dios que esté en tus manos (2). Es dig- no de notarse que Leoncio no hable de los 204 libros de que ha- ce mencion el falso Esdras, sino sélamente de los 22 que los Ju- dios reconocian como canénivos; y causa _sorpresa que numere en- tre ellos la profecfa de Ezequiel, la de Daniel, el. libro de Esdras y los doce fetas menores. ;Cémo en tal suposicion puede decir- se los 22 libros perecieron en el incendio? Ezequiel escribié sus profecias en Babilonia y no en Jerusalen; Daniel no escribid la su- ya, sino despues de la ruina completa de la ciudad yel templo; Es- drag compuso su obra despues de] cautiverio; y Ageo Zacarias y Ma- laquias profetizaron cuando los Judios estaban ya restablecidos en su tria. Bato manifiesta cuan débil y mal sostenido es e] sistema de [a perdida de log libros santos en el incendio de Jerusalen, San Optato Milevitano (3) afirma otra cosa todavia mas absur- da, diciendo que los libros santos fueron quemados en tiempo de la persecucion de Antioco Epifanes, y dictados de memoria por Esdras; siendo as{ que se deben contar doscientos ochenta anos desde el tiem- - po en que existié este. doctor tan instruido en la ley, hasta el de la per- secucion de Antioco, Para excusarle dicen que equivocé al Esdras que vivia en tiempo de los Macabeos con el otro mas‘célebre que vivid mucho 4ntes en el de la cautividad de Babilonia; mas este er- ror siempre es craso, y en tal suposicion no se puede sostener el sis- tema del autor del libro 4.° He aqui tres escritores eclesi4sticos que han hablado de un mo do mas positivo que los demas, del restablecimiento de Jos Jibros san- tos, en la suposicion de que habiendo perecido complétamente en el incendio general de Ja ciudad y del templo, tuvo Esdras que dictar- los de memoria por una nueva inspiracion. Acaso se podria excusar & San Optato, diciendo con algunos criticos, que el 7.° libro contra los Donutistas no es suyo; sobre lo que se puede consultar Ja ultima edicion que hizo Je sus obras Mr. Du-Pin. Examinemos ahora lo que los padres mas antiguos que aquellos de que acabamos de hablar, han dicho sobre esta materia, comen- (1) Leont, de Sectinn Act, 2-2) 1. Bnd. ra M43) Optat, vom Iv. Opinion de 8. Ireneo, SEGUNDA DISERTACION . zando por San Ireneo. Este ilustre martir, hablando de Ja version de los Setenta, dice que estos intérpretes fueron inspirados para traba- jar ensu traduccion; y anade que no debe sorprendernos que Dios haya hecho con ellos esta maravilla, supuesto que despues del cau- tiverio del pucblo por los Caldeos en tiempo de Nabucodonosor, ha- biéndose corrompido las Escrituras, y obtenido Joe Judios la liber- tad de regresar 4 su patria los setenta afios de cautividad, Dios inspiré &@ Esdras en tiempo de Artajerjes el proyecto de renovar to- dos los escritos de los profetas, y restablecer para utilidad del pue- blo la ley dada por Moises (1). De este modo puede traducirse el tex- to latino de este padre, que solo ofrece alguna dificultad en la ex- presion preteritorum prophetarum omnes rememorare sermones; porque parece que quiere decir que el fin que se propuso Esdras para ese trabajo, fue restablecer Ins Escrituras que se habian corrompido, co- Mo poco 4ntes habia dicho, corruptis Scripturis; mas debemos no- tar que no afirma que bubieran perecido entéramente consumidas por el fuego, sino solo que estaban corrompidas. Sin embargo Mr. de Va- Jois en Ia traduccion de este pasage referido por Eusebio, se sepa- ra de la antigua version latina, y se sirve de una expresion que da 4 entender que San Ireneo estaba persuadido de que Esdras compuso de nuevo los libros canénicos que habipn perecido en el incendio de Jerusalen, Estas son las palnbras que pone en boca de San Ireneo: Esdram afflatu suo impultt (Deus) ut omnes veterum prophetarum lis bros ‘denuo componeret (2). Mr. de Valois hizo decir 4 San Ireneo mas de lo que en efecto dijo, substituyendo este verbo componere & ordinure, que es lo que significa en el texto griego la palabra de que se sirve Eusebio, San Ireneo reconocié ciértamente una inspiracion -¢oncedida 4 Esdras, no para dictar de nuevo, sino para restablecer los libros que se habian corrompido, corrptis libris, ordenarlos, cor- regir los defectns que se habian introducido en-ellos durante las guer- ras del cautiverio, reducirlos 4 su pureza primitiva, y en una palabra hacer una revision general de ellos, que es lo que el antiguo traduc- tor quiso indicar sin duda por la palubra rememorare. v. Ojalé se pudiesen explicar las palabras de Tertuliano en un sen- Opinion ds tido tan favorable como han procurado hacerlo algunos hébiles cri- ertaliano. ticng (3). Veamos si lo han conseguido. Este antiguo escritor dice hablando del libro de Henoc, que se le deseché por no hallarse en el chnon de los Judivs, in armarium iudaicum non admittitur, Y ana- de que acaso no se le quiso poner en ei catélogo de los libros santos, qte no eracreible que esta obra pudiese subsistir despues del di- Tovio. Pero responde que Noé, biznieto de Henoc, habiendo sobrevi- vido al diluvio, podia haber conservado esta obra de su abuelo, y aun restablecerla y renovarla con el auxilio de la inspiracion divina,-si hu- ‘Diera perecido entéramente en las aguas: Potuit abolefactam eam violentia cataclysmi in spiritu rursus reformare (4). Tertuliano pa- ra probar su opinion se vale del ejemplo de Esdras, y asegura ser constante que despues de les ruinas de Jerusalen por los Babilonios, restablecié todos los libros de Ja Excrituta que los Judios reconocian (1). Tren. 1 ag. e. 95.—(2) Eysed, l. my, ©. (3) Vide P. Alezand. Dissert. wv. srt, (4) Tertull. de cult. aie! 23. p nm” Abe ™ SOBRE ESDRAR, 23 como canénicas: .Ferosolymis Babilunia expugnatione deletis, onine ine strumentum iudaica literatura Esdrum caystat exse.restauratum. Estas expresiones acasa se podrian entender da una revision de los libros del Antiguo Testamento para corregirlos y ponerlos en érden; mas la comparacion del libro de Henoc perdido en jas aguas del di- luvio, con los libros canénicos en cuyo restablecimiento trabajé Esdras, deja una grande dificultad que solo se puede resolver, diciendo que na m debe insistir en ella, y que no es completa en todas sus partes, co mo lo son generalmente un gran ndmero de comparaciones. San Clemente Alejandrino parece que favorece, lo mismo que Tertuliano, la opinion de los que consideran 4 Esdras, no como revi- sor que ordené y arreglé los libros de la Esoritura, corrigiendo los defectos que se introdujeron en ella, sino como restaurador que los dicté de nuevo por una inspiracion divina. He aqu{ como se expli- ca: ,,Habiéndose perdido las Escrituras en tiempo del cautiverto de Moa wludios bajo Nabucddonosor, Esdras, sacerdote dela tribu de Levi, ins- wpirado por el espiritu de profecia, las renové on el reinado de Arta- sjerjes (1). Asi se puede traducir el texto de San Clemente, no con- sultando sino 4 la version latina, que si fuera exacta, debgriamos con- fesar que este doctor creyé que ss perdieron en tiempo del cauti- verio los antiguos libros de la Escritura; mas debe notarse que la expresion griega traducida con estas palabras cum tnteritasent Scri- ptura, podria vertirse con mas exactitud usando de estas, cum car. rupta: essent Scriptura. Explicado de este modo el texto de San Cle- mente, desaparece gran parte de la diffcultad; pues lo que dice so lo significa que Esdras renové las Escrituras que se habian corrom. pido por la negligencia de los Judios, que cuidaron poco de conser- var sus ejemplares en tiempo del cautiverio, y que reviéndolas cor Figid los defectos que se babian introducido en eHos. Se debe notar que San Clemente no habla del incendio de la ciudad, y no refie- fe @ este. acontecimiento la corrupcion de los libros de la Escritura, sino al tiempo de la cautividad, que compreade el largo espacio de setenta aiios; de donde se deduce que la relacion de este Santo no fue tomada del false Esdras que asegura que la ley fue quemada: lex tua incensa est, Se dice que Origenes refiere la opinion de los que pretendion qe Exdrus y jos agcianos de su tiempo, acaso tos principales de la gran sinagoga, hicieron la coleccion de Ins Salmos, contribuyendo gada uno con lo que 4ntes habia aprendido bien de ellos, y le recor- daba su memoria. Para probar esto citan un fragmento que esti ew las Hexaplas del P. Montfhucon, el cual leido con atencion se co- Roce que no es verdadéramente de Origenes. No se dice de qué lu- r de sus obras fue tomado; su estilo es muy obscure, y ademas se g hace afirmar al autor que cada cual contribuia 4 esta coleccion con lo que antes sbia bien, no siendo lo que, segun parece, significa el texto griego. Grigenes, 6 mas bien el autor de este fragmento, so- Jo dice que los antiguos hacian la coleccion de los Salmoe y de Jos himnos, qui crcumferebantur, la que se escribia ordindriamente segua se iban presentanda 6 la memoria de cadu uno de ellos, En ew Q) Clem. Alex. 1. 1. Strom. VI. Opinion de 8. Clemente Alejandrino vit. Opinion del autor de on fragmento stribuido & Orfgeues. Opinion det nion autor de Ia Binopsis a tribuidad 8, Atanasio. ont ae 8, Juan Cri- etatomo. x. Opinion de 8. Geroni- xr Opinion de ‘Teodoreto. 30 SEGUNDA DISERTACION tas palabras no se halla el menor vestigio de la opinion de los que: jurgan que Esdras restublecié todos los libros de la Eecritura, y los dic- t6 de nuevo, por haher perecido corisumidos en el incendio de la ciu- dad y del templo. : El autor de la Synopsis qae se atribuye 4 San Atanasio, y es muy antiguo, parece que insinéa la pérdida de los cinco libros de Moises en tiempo de la dilatada cautividad de Babilonia. Se refiere de Esdras, di- ce, que habiéndose perdido tos cinco libros por descuido del pueblo y la larga duracion del cautiverio, este doctor que se habia aplicado al estudio de las cosas Gtiles y honestas, y que ademas tenia mucha habi- lidad y lectura, los guardé con cuidado (habla de los de Moises), los dié despues 4 luz, y comunic6 4 todos, conservandolos por este medio. Toda la dificultad del pasage que acabamos de referir, consiste en es- tas palabras: Cum libri quinque per incuriam populi, ac diuturnam ca- ptivitatem periissent. Mas el autor no va hablando de una pérdida completa y absoluta, supuesto que confiesa que Esdras los guardé con cuidado; quiso pues decir que el pueblo habia perdido los cinco li- bros, que los ejemplares eran muy raros, y que Esdras los hizo mas comunes por el empefio que tuvo en mandar sacar muchas cépias, despues de haber corregido y restaurado el texto 4 su antigua pure- za. Tambien puso los Salmos, como nota el autor de la Sinopsis, en un solo volamen, recogiendo los que habian sido compuestos por di- ferentes autores en distintos tiempos. Se debe advertir que el supues- to San Atanasio solo hubla de los cinco libros del Pentateuco, y asf estaba muy distante de creer que todos los compuestos 4ntes del cau- tiverio hubieran perecido en el incendio del templo. S, Juan Crisdstomo se explica sobre esta materia de un modo’ mas exacto, y que no ofrece ninguna dificultad. Quiere que se admi- re la bonded de Dios que inspiré 4 Moises, y le entregé las tablas en queestaba grabada la ley; envié deapues (1) 4 los profetas que tu- vieron que sufrir muchas contradicciones; y habiendu sobrevenido las guerras en que perecié mucha gente, las tablas pasaron por el fue- go, y Dios inspiré 4 otro hombre admirable llamado Esdras, e! pro- yecto de ordenar las Escrituras, y hacer una composicion de lo que bia quedado de ellas: Et fecit ut componeret ex reliuiis, Lucgo se- gun S. Juan Criséstomo no se consumieron ni perdieron; y aunque se expusieron 4 la profanacion de los Caldeos, y padecieron algu- na alteracion por Ja negligencia de los Judios; pero lo que quedé de ellas fue suficiente para que ge restablecieran 4 su antiguo estado, que fue lo que hizo Esdras, . S. Geronimo confiesa que Esdras trabajé con suceso en una obra tan. importante, y por esole llama restaurador del Pentateuco, y le distingue de su autor Moises, para dar 4 entender que aunque Esdras se empeiié en restablecerle corrigiéndole y ordenéndole, no fue au- xiliado de una nueva inspiracion para dictarle de nuevo: Sive Moy- sen volueris auctorem Pentateuchi, sive Esdram eiusdem instauratorem, non recuso. De este modo se explica escribiendo contra Helvidio. Teodoreto en su prefacio sobre los Salmos afirma que Esdras re- nové la memoria de las Escrituras; lo que supone que se habian ol. Q) 8. Chrysoet. Hom. vas. in Epist. ad Hebr, SOBRE ESDRAS. 31 Yidado, mas no perdido y acabado en el incendio, En otro lugar, hablando de 1a version de los Sctenta, dice ,que se hizo ciento cin- yeuenta aflos despues de Esdras, el cual, Ileno de una gracia toda di- avina, escribio los libros sagrados que hacia mucho tiempo se habian ncorrompido, 6 por descuido de los Judios 6 por la impiedad de los »Babilonios. Pues si Esdras animado por el soplo del Espiritu Santo wha renovado la memoria de estos libros sagrados, y los Setenta con wun concierto admirable los han traducido al griego inspirados por Dios, »y han vertido tambien sus inscripciones y sus titulos, es una teme- wtidad y un atrevimiento que toca en audacia decir que las Escri- sturas son falsae, y preferir nuestros pensamientos 4 la virtud eficaz sel Espiritu divino.” Teodoreto reconocia que Esdras, animado de una asistencia especial del Espiritu Santo, renové la memoria de las San- tas Escrituras que se habian olvidado, pero no arruinado entéramen- te; y si nada mas hubiese dicho, le pondriamos en el namero de Jos que consideran & Esdras reparador de los libros santos, porque Testaurd su memoria, los corrigié, puso en érden, y suplié todo lo que parecia defectuoso, despues de haber recogido con cuidado los * que desde fa antigiedad se habian recibido como canénicos. Pero de distinta manera se explica cn su prefacio sobre el CAntico de los c4nticos. ,,Habiéndose quemado, dice, parte de las Santas Escrituras yen e} reinado dé Manasses, y desaparecido la otra durante el tiem- npo del cautiverio, el bienaventurado Esdras despues de muchos aiiog nascribié de nuevo las que nos eran saludables y necesarias, y las es- »cribi6, no copiando de ejemplares, sino con el auxilio del Espfritu de »Dios de que . estaba lleno.” Tres diticultades se encuentran en este texto; primera, que una parte de las Escrituras se hubiese quemado en tiempo de Manasses, y desaparccido entéramente 1a otra en tiem- po del cautiverio, Segunda, que las restableciese Esdras despues de muchos afios, escribiendo las que nos eran mas necesariag, Gtiles y saludables. Y en fin, que nose valiese para una obra tan importan- te de los antiguos ejemplares, sino solo del auxilio del Espiritu divi- no de que estaba lleno. : A esto se puede responder en primer lugar, que aunque en tiem- po de Manasses se quemaron algunos ejemplares de la Escritura, tin embargo es muy posible que se hubieran conservado otros com- pletos, como en efecto acontecié, pues en el reinado de Josias el sumo tacerdote Helcias hallé en el templo un ejemplar de la ley.Por lo tan- to, cuando Teodoreto habl5é de este suceso, acaso sdlamente qui- 0 decir que el impiv Manasses habia hecho arrojar al fuego algu- nos de Jos libros sagrados, y que el furor de este principo hizo que muchos particulares ocultasen sus ejemplares para librariog de ague- la profanacion. Por lo que respecta al tiempo de la cautividad, es cierto que Teodoreto dice que desaparecieron los libros santos; pero tal vez di6 4 entender que temiendo el furor de los Caldeos, los ocul- taron con tanto cuidado, que los ejemplares Ilegaron 4 ser muy ra- 08, y solo procuraron conservar algunos los que amaban sincéra- mente la ley y la verdad. Cuando aiiade Teodoreto que el bienaventurado Esdras escribié de nuevo fas Escrituras que nos son saludables y necesarias, ase- gud Io que han dicho todos los que creen que aque) sabio intér- XU Lo que re. eulta del tes. timonio de los antiguos Opiniones do algunos jernos. Xin. Que juicio debe hacer. 20 dela opi. nion de los ue han croi jo que Es. dras dicts de nuevo to. dos tos li- bros antiga- oe do la critura, Es. ta opinion es falen, y nose puede soutoner, 32 SEGUNDA DISERTACION prete de la ley corrigié los libros autiguos en que se habian lotro- ducido una multitud de errores, Fin4linente, dice una verdad cuan- do afirma que para hacer estas correcciones, y restublecer los libroa de la ley en su fuerza, no se sirvid de los anfiguos ejemplares qua estaban corrompidos, y por eso tuvo necesidad del auxilio del Es- iritu Santode que estaba lieno, y cuya inspiracion era indispensa- le para dar una autoridad cierta € infalible 4 las mutaciones que se vid precisado 4 hacer en ellos. . Parece que la mayor parte de los autores ahtiguos, 4 excepcion de tres, son de sentir que Esdras solo hizo una coleccion de los li- bros santos que orden, corrigiendo muchos defectos introducidos en ellos en el largo tiempo del cautiverio de los Judios, de modo que. estos escritores han dicho de Esdras con relacion 4 Ia Escritura, lo que S. Hilario dijo de él con relacion 4 los Salmos (1): que los re- cogi6é, puso en érden, y formé de ellos un solo volimen. Sorprende encontrar autores en Jos siglos siguientes que han abra- zado la opinion que con mucha claridad explicé S. Basilio en su carta 4 Quilon, & saber, que Esdras dicté de nuevo todos los libros de la Escritura que entéramente habian desaparecido en tiempo del cautiverio. 8. Isidoro de Sevilla la defendié en el siglo séptimo (2), y Rabano Mauro en el nono. Mucho tiempo despues, es decir, en el con- cilio de Constanza, Juan de Ragusa, habil tedlogo de la orden de Sunto Domingo, la sostuvo en una arenga que pronuncid delante.de. aquella augusta asamblea; mas debe notarse que aunque era tedlogo, afamado, carecia de una buena y sabia critica, contra cuyas reglas cometié muchas faltas en el discurso de que hablamos, Nicolas de Lira, imtérprete sabiode la Escritura, y Genebrardo, han sido del mis- mo modo de sentir. Sixto de Sena, uno de los mas modernos de. Jos que le han adoptado, no asegura que todas las Escrituras ee hubieran perdido en el incendio de Jerusalen; pero afirma que casi to- das lo fueron (3): omnes pene divinas Scripturas restituit: que las dic- té con mucha fidelidad de memoria, memoriter, con el auxilio parti- cularde la Divinidad, non sine divinitatis nomine. : Despues de huber referido los pareceres de tos cscritores anti- guos y modernos sobre la corrapcion de los libros sagrados, y lo que Esdras hizo para corregirlos 6 restablecerlos entiramente, si fue cierto que todus se consumieron en el incendio general; solo now resta ahora manifestar nuestro juicio acerca de la opinion de los que ban creido con mucha ligereza que Esdras dicto de nuevo todos los libros antiguos de la Escritura que desaparecieron despues del in- cendio de Jerusalen y el cautiverio de Babilonia. En primer lugar decimos, que esta opinion léjos de estar apoyada sobre un fundamento sdlido, se puede demostrar que es falsa en todas gus partes; porque solo estriba en el testimonio del escritor fabuloso del: libro iv. de Esdras, que no merece ningun crédito, como ee vera des- pues. y porque es falsa tambien la pérdida completa ae los libros santus, supuesto que Esdras hablando de si mismo (4), dice que era un tor instrundo en la ley de Moises; y sin duda se instruy6 eu ella es» (1) Hil. Pref. in Pa—2) eid. 1, vt. Orig. c. 1.3) Sizt, Sen. La. Bibliot.—' () 1. Eedr. vu. 6. . , SOBRE ESDRAS, BJ judidndola y mediténdola cuando estaba en Babilonia con los demas cautivos. Escribiendo Daniel poco tiempo antes de que se concedie- we la libertad 4 los Judios, esto es, en el primer ano del reinado de Dario Medo que gobernuba el imperio de los Culdeos, dice (1) que entendié que oe anos del cautiverio se acercaban 4 su fin, y que edquirié este conocimiento consultando los libros; y como el que se- tala ese namero es el dé Jeremjas, se infiere que aun todavin exis- tia su profecia, y que no perecié en el incendio. Dexpues dice (2) que todo Israel pecd contra la ley de Dios dada por Moises, y que el pueblo no escuché la, voz del Senor, por cuya razon ja maldi- cion de Dios de que se habla en’ el libro de Moi:es, cay6 sobre ellos. Luego aun existia la ley de aque! legislador. Luego se conser- vaban el Pevitico y el Deuteronomio 4 que hace alusion el profeta @n_ese Iugar. Ultimamente, reconoce que todas las desgracias que afligian 4 Jerusalen estaban marcadas en la ley de Moises, sicut scriptum est, in lege Moysi (4), es decir, enel cap. xxvi. del Deu- teronomio W 14 y siguientes. Seria necesario para sostener el sistema que combatimos, su- ner que oo existian mas ejemplares de la ly que los que ha- ia en Jerusalen cuando fue sitiada por los Caldeos, suposicion ciértamente falsa; porque cuando Salmanasar llevé cautivas las diez tribus, existian en el reino de Israel muchas personas que temian 4 Dios, estudiaban su iey, no habian abandonado la religion de sus padres, ni consentido en el cisma de Jeroboam, ni adorado al becerro de oro. Estos Israelitas sin duda leian y conservaban loa libros sagrados, semejantes & aquellos de quienes habis Dios 4 Elias, diciéndole, que se reservé siete mil hombres que no habian dobla- do la rodilla delante de Baal. En tiempo de Eliseo habia una es+ cuela 6 sociedad compuesta de los que Iamaban hijos 6 discfpu- los de los profetas, que se inatruian en Ja ley ocupandose en la lectura de los libros santos que guardaban con cuidado y respeto. Estos procuraron formar otros discipulos; y no se puede dudar que un gran admero de ellos llevé consigo estos’ monumentos precio: cuando Salmanasar trasladé las diez tribus mas allé del Eufrates, ciento treinta afios antés que Nabucodonosor incendiase el tem- Los libros que trajeron estos piadosos israelitas se libertaron del De Tobias se sabe que conducido al cautiverio con los de- mas, congerv6 un ejemplar, como lo da 4 entender el autor del li- bro que Meva su nombre, cuando refiere (5) que habiéndose levantado oo dia de la mesa para sepultar 4 un hombre de su nacion que ha- bia sido degollado, y cuyo cuerpo yacia en una calle sin sepultura, se acordé de aquella expresion del profeta Amos; Vuestros dias fes- fivos se convertirén en dias de lutp y de Uanto (6); esto manifiesta que Tobias conservaba y leia la Escritura, que los piadosos Israelitas cui- daron de Jlevar consigo ejemplares de ella cuando: fueron trasladados 4 las provincias de Asiria y Media, y que por lo mismo no todos Jos ejemplares de Ja ley permanecian encerrados en Jerusalen, ni aun en la Judes. ‘ 1) Den. 1x. 2. Dan. Tid. 10, et 1) Levit. xxvi. 21, et egg. Deat, we. ere age) Dow ix 1-6) MESS ‘Amor, vue I. TOM, VII. : 34 SEGUNDA DIBERTACION Sino se puede dudar racion&lmente que hubiese ejemplares de la ley. entre, los Israelitas que fueron levados al cautiverio, no hay necesidad de recurrir 4 otro, medio,, siendo este bastante para que dichos libros existiesen en Jerusalen, despues de fa vuelta de éf, Porque es constante que muchos Judiosde .Asiria y Media volvieron & Judea con los que ge habjan salido de Babilonia, favorecidos del edicto de Ciro que les did.una plena libertad para regresar con tos que anteriérmente babian tenido,como hermanos. | . Mucho antes de la destruccion de Jerusalen, el rey de Asiria que queria restablecer el culto prescrito por la ley, creyé 4 propésito enviar sacerdotes judios para ensenar & los habitantes de Samaria 1d que la Escritura llama, Legitima Dei terra, que era hacer observar los sacrificios que, acostumbraban ofrecer en el pais, Antes de que los Is- raelitas hubiesen sido trasportados de é1. Estos sacerdotes llevaron consigo los libros divinos, escritos con los antiguos caracteres Ilama- dos despues samaritanos, los que sin duda no estaban en el templo ni fueron consumidos por el incendio. , . Tambien fueron trasportados & Babilonia con Jeconfas fintes de la .destruccion de Jerusalen muchos judios, y entre ellos Brequiel y Da- nil. ,Y ser4 creible que ninguno de loa dos ‘/profetas, ni,de sus com- -paneros hubiese procurado llevar consigo un ejemplar de los libros ca- nénicos 6 agiégrafos, y principalinente Ezequiel que era sacerdote, ‘ jue como tal debia cuidar con particularidad de los libros de Ja ieyt demas de lo que hemos dicho de este profeta, tenemos otra prueba en la historia de Gosana, en que sc dice (1) que sus padres siendo justos, procuraron edycar é instruir 4 su hija segun la ley le Moises; de donde se infiere que existian ejemplares de elja en Babilonia antes dela, Glti- ma ruina de Jerusalen, supuesto que Ja historia de Susana acaecié al principio de la primera transmigracion antes del iricendio de Ja ciudad y del templo. . oo . Por otra parte, jpodré alguno persuadirse quo Jerem/as, teniendo tiempo y medios para poner los libros, sagrados & cubierto de log in- .sultos de lus Caldeos, hubiese descuidado conservar siquiera_un ejér plar de cellos? Jeremias era sacerdote muy celoso de la gloria de ‘Dios, yen todas las penalidades que afligieron 4 su , nacion, fue protegido por Nabuzardan, gefe de la milicia de Nabucodonosor, rey de Babio- ma, que habia dado érden para que- se tratase bien 4 este profeta y se Je diese una completa y entera libertad. Nabuzardan en virtud de ésta 6rden, h'zo salir @ Jeremfas del vestibulo de a prision, y le puso “en manos_de Godolias, bajo cuya proteccion fue libre para entrar en su casa éir 4 donde quisiera, Esto sucedié al tiempo de la toma de Je- rusalen el dia nueve del mes cuarto (2), es decir, un mescntero 4n- tes del incendio del templo, porque como se dice en el libro cuarta. de jos Reyes (3), despues de un mes fue cuando |e incendiaron lis Caldeos, Tuvo pues Jeremfas el tiempo necesurio para tomar sus medidas con el fin de conservar, guardar cuidadisamente y preservar del incendio los libros de la ley. . Despues de Ja vuelta del cautiverio de Babilonia, al Principio “se trabaj6 en Ia reparacion del templo; pero habiéndose interrumpido mu- Q) Dan, xa, 3—(2) Jovem, xxxcx. 11. et ogg) 4 Reg. xxv. 8. et dogg - SOBRE ESDRAS. 35 chas veces esta obra, no se conélfy6 sino‘‘el sexto afio del reinado de Dario, en que se estableciérot sacerdotes y levitas para cjercer sus fun- cionés' con arreglo ala ley'de Moises, sicut sriptum est in libro Moysi (1): Esdras'entonces no estaba én Jerusalen porque no volvié 4 ‘ella sino Thucho tiempo despues, 4 sdber, ene! aio septimo del reinado de Arthjerjes, cotno se !ée en el’ capftuld mn ‘de su primer libro (2). Luego existian' fos libros de ‘Ja ley “en Judea antes'de que Esdras re- esase 4 ella y drites de! que se restabléciesen; eguri el autor del libro cuarto, lds libros santos ue supone hdber péretito ‘en el itcendio. - * Habiendo vuelto Esdtas on el decreto de Artajerjes que le: auto- rizaba ‘para cuidhr de todb' lo' perteneciehte’4 le regio y4 ‘la buena disciplina,’ e! pueblo que’ queria ithponetse mejor én fa doctrina de la ley, suplicd @ este doctbr tan insttuido~y versadé eh ‘Ia lectura de los” libros_de' Moises, aie le Hevase tl de'la ley que el Senor habia dado al pueblo de Ysrael: Et digérunt: Esdre scribe ‘ut afferret librum le- Fe Moysi, quam praceperat Déthitus Israeli (3). Debe riotarse que los udios no pedtan 4 Esdrds que les dictase de nievo los libros que supo- nian completos'y bien conservados, ni tampoco trataban de saber si tuvo una inspiracion particular para ‘restabldcer fos {libros escritos antes del cautiverio; sino que piden'sereilamente se les lleve el fibro de la ley, y hablan de é!'como de una ‘obra que sieinpre strbsistia y de Ia que hacian un uso ordinario;: rdzones que prueb:in hasta hu evidencia ue nada hay nas insdstenible’ qué el que Esdras los hubiese‘dictado le nuevo. Sin ser mas difusos,. manifestarémos que esta opinion es no séla- mente’ falsa, sino tambien muy peligtosa; porque jqué certidumbre ten- drémog de la ‘verdad de las. antiguas’ profecias, si destruidos entéra- mente los libros de la Escritura, ha sid? necesario que Ecdras Ins dicte? Se prueba que son divinos, porque los a¢ontecimientos se predicen en éllas inucho tiempo Antes de que se verifiyuen, Es' por cierto “cosa muy digna de admiracion ver 4 Isafas anunciar el? restablecimiento de Jerusalen' y del templo,..y'no solo predecir este suceso tan favorable y gloridad 6 sd ‘nacion, sino tambien’ nombrar el prfncipe que debia ser autor de tanto beneficio, y designarle por su nombre mas‘de cien anos Antes ‘de sunacimicnto. Yo, dice Dios ‘por boca ce su profi'ta, digo 4 Ciro: Té eres el pastor que he escogido; tt cumplirds mt voluntad; yo digo & Jerusalen: Ty serhs edificada; yal templo: Serds construido (4). Una profecfa tan clara y terminante es la prueba mas concluyente de Ja divinidad del que la revelé al profeta, y la mas capaz de cerrar la boca 4 los incrédulos y 4 los pretendidos eeptritus fuertes. Pero no podré conservar toda su fuerza sin reconocer que Esdras no dicté de nuevo las Escrituras, sino que han subsistido siempre, ya en el tiempo penoso de los reyes impfos, como el de Manasses, y ya en el de las mayorcs calamidades comoel de !acautividad de Babilonia. En todas estas €pocas de turbacion las personas piadosas y los Judios celosos de eu ley, se empefiaron en conservar Ing raros ejemplares de los libros san- tos, porque los respetaban mucho, y procuraban servirse de ellos para #4 propia edificacion é instruccion de los demas. Q) 1. Bede, ni. 18—(@) 1. Badr. vu, 12,—(3) 2 Eadr. vin, 1. etc-—(4) leai, xuav. Bam. i * XxIv. Esta opini. on no rolo ce faleo, no tambien. peligrosa. mut: time Dadelncon wervacion de Joe libros sa. grades enti. empo del enativerio. SEGUNDA DISERTACION SOBRE EspRAs. . Lo que hemos dicho de la profecia de Isafas acerca de Ciro, de- be aplicarse 4 sus otras predicciones sobre /a cautividad y libertad de los Judios. Ser& muy difeil, por no decir imposible, demostrar su di- vinidad si se conviene en la pérdida general de los libros sagrados en el incendio de Jerusalen, y se insiste en que Esdras los dict6 de nuevo. Lo miamo debe tambien entenderse de las profecfas en que Jeremfas anuncié el cautiverio, el tiempo de su duracion y la libertad de los Ju- dios; de las de Ezequiel sobre la ruina de Tiro y la devastacion del Egipto por Nabucodonosor; de las de los tres profetas sobre el fin del imperio de los Babilonios, y la desolacion de otros muchos pueblos; en fin, sobre tantas revoluciones acaecidas en el reinado de Na- bucodonosor y sus succsores, que todag ian por piezas formada: posteriérmente por un escritor que babia visto el cumplimiento de ellas. Otro tanto se diré de la profecfa de Abdias contra los Idumecs, de la de Sofonfas (1) contra los Moabitas, Ammonitas y otros pueblos, que tuvieron su cumplimiento 4ntes de Esdras; y si se suponen escritas por él, se creeré que mas bien habl6é como historiador que como profeta, con detrimento de la divinidad de las profecfay, Pero anadamos aqui otra reflexion sobre la profecfa de Jsafas acerca de Ciro. Dice Josefo (2) que cuando los Judios de Babilonia la presentaron 4 Ciro y le ensenaronel pasage del profeta en que se le nombra y se ma- nifiestan los beneficios que habia de conceder 4 la nacion, su espfritu ce movié de tal manera, que en el decreto gue dié & favor de los Judios, confesé (3) que al Dios de Israel debia el imperio del mundo, y que el Senor Dios del cielo le habia mandado edificar un templo en Je- rusalen, De esto se infiere que el libro de las profecfas de Isaias exis- tia cuando Ciro entré victorioso en Babilonia, y no se puede decir que habia sido dictado de nuevo por Esdras; porque ademas de opo- . nerée esto 4 Ia hipétesis del autor del cuarto libro que tiene su nom- bre, jqué creencia hubiera dado Ciro 4 una profecfa que se acababa de escribir! jqué fe 4 un libro que babria visto como una obra hecha ex- présamente para lisongearle? Es pues necesario confesar, que aquel ejemplar se habia conservado desde el profeta Isaias, y que no tenen- do ninguna senal de novedad 6 suposicion, era respetable y digne de veneracion por su antigiedad. (U) Sophon, ix) Jovephe 1. x1. &. 1—(8) 1. Rede. 4 — 37 ———————————————S TERCERA DISERTACION sOBRR ESDRAS, En que se examina si mudé los antiguos caracteres he- breos, substituyéndoles las letras caldeas. POR CALMET. L. cuestion del orfgen y antigiedad de los caracteres de que se grven hoy los Judios, ha dividido y divide todavia 4 los sabios. Los doctores hebreos no estén conformes en este punto, y los mas ha- biles escritores cristianos de ambas comuniones han escrito y habla- do sosteniendo el pro y el contra, y dejando este usunto indeciso y problemftico. Sin duda seria una presuncion querer terminar esta dis- puta con nuevos descubrimientos, y aun pretender tratar de esta ma- teria despues de haberla agotado tantos hombres grandes. Es pues mi fin principal examinar otro punto de critica accesorio & este, 4 saber, si Esdras eg ef autor de la mutacion que pretenden haber acaecido en la Escritura de Jos Hebreos; cuestion indtil para aque- los que defienden que no se han mudado aquellos caracteres, y que solo_puede interesar 4 los que sostienen que las letras que hoy usan Jos Judios han substituido 4 los caracteres fenicios de que se servian &ntes del cautiverio, y que usan todavfa los Samaritanos de la Pa- testina. Expondrémos las principales razones de ambos partidos 4n- tes de examinar nuestra proposicion Principal, Hay una prevencion fuerte en favor de los que niegan que los Judios bayan abandonado alguna vez sus antiguos caracteres, Esta facion fiera y supersticiosa hasta el exceso, casi solo tiene por bue- Bo y santo lo que ella practica y estima; y ni las guerras,. ni las fpersecuciones, ni las calami-ades péblicas y particulares Ja han obli- gado 4 separarse de sus antiguas précticas, en tantos siglos que Ile- . Ya de estar mezclada con nosotros, y dizpersa en todas las partes del mundo. Conserva los libros sagrados que ha recibido de sus ma-- yores en la misma forma que Gntes tenian; y aunque el uso haya madado su ficara, la imprenta loshaya multiplicado, libréndonos del ‘trabajo de copiarlos, y la puntuacion inventada y puesta en practica por famosos autores circuncixos haya facilitado y fijado su tectura; sin embargo, los Judios los conservan hoy en la sinagoga como n+ tes, manuscritos de un solo lado en royos de pergamino, y sin‘pun- tox _voeafes; y creerian que un ejemplar estaba manchado 6 incapaz de servirles en Ja sinagoga, si pasaba por manos extranas y por le L 28e ban mn dado los an. * Jos que nie. ‘q06 68 madado los antiguos de los libros Re * Razones de conven}! a! Teatimo. nio de los antiguos an. dere joa 38 TERCERA DISERTACION imprenta. ;Y se podra alguno persuadir que un pueblo con tales pre- venciones abandonara sus antiguos caracteres, substituyéndoles otros desconocidos 4 sus padres? Mas aun cuando [a gupersticion les hubiese permitido esta varia- cion, ella no era practicable en el tiempo’ en que dicen se hizo, esto es, despues ,del cautiverio, cuando casi todos los Hebreos estaban repar- tidos en diversos paises. Bien pudo ser, porque no es imposible, que los Judios de la Caldea hubiesen tomado los caracteres del pais en que vivian; pero lo es absolajamente que ge hubiesen convenido re- ntinamente y de concierto en ‘vartar su escritura los habitantes del Beipto, la Fenicia, la Siria, las Islas, y tantas provincias remotas 4 donde los habian dispersado las altimas guerras de Nabucodonosayy Porque ni imaginarse puede que hubiesep vuelto de ‘gu cautiverity y Teunfdose 4 un mismco tiempo en su pais los Judie y'los Israelitas de las diez tribus, siendo esta vuelta tan larga, y no habiéndola he- cho todos, pues quedaron en las provincias de Ja Asia una infini- dad de Hebreos que jamas regresaron 4 la Palestina. j¥Y estos ha- brian adoptado la reforma de Jas letras hecha por Esdras? ,A! con- trario, no ge habrian levantado contra él, como contra un profano, un suerilego y un corruptor de los libros gagrados? Si los Hebreos pudieron conservar su idioma sin mezcla, en me- dio de su larga cautividad, de suerte que Ezequiel, Ester, Daniel, el mismo Esdras, y los profetas Aggeo, Zacarjag y Malaquias, que es- cribieron en ese tiempo 6 despues de él, no emplearon ofro lengua- ye que el antiguo de sus padres, el hebreo puro tal cual se habia hablado en la Fudea utes de la transmigracion; jquién creer que estos mismos Judios hayan abandonado sus caracjeres cop, tapta |j- gerezal ;Qué cosa es mag facil, conservar el lenguage puro y sin cor- rupcion, 6 la escritura? Por otra parte jqué utilidad 6 ventajas leg resultaban de semejante variacion? jseria acaso facilitar el comercio? Y iquiéo les impedia hablar y escribir 4 los Caideos en idioma cal- deo, y conservar su lenguage para si y para los ysos religiosost Esto Jes era enténces tan practicable como lo es hoy, pues vemos que conservan obstingdamente ambas cosas, & pesar de estar mezcladog con tan diferentes pueblos. . A estas razones de conveniencia se agrega el testimonio de los mas antiguos autores judios, que sostienen que jamas ha habido en- tre ellos substitucion de caracteres; que los que hoy se usan en log libros santos han estado siempre en ellos, y que la Excrjtyra de Mpi- ses, 6 mas bien de Dios, Jamas pudo mudarse gin sacril legio; crimep. ue no debe imputarse ligéramente & un hombre tan santo coma . En favor de esta opinion alegan la autoridud de Judas e} santo, que hizo Ja coleccion de la Misna, y que es mas, eptiguo que Origenes, primer autor cristiano que sestuvo la contraria; |a de jog Rabinos Ilamados Eliezer, célebres en el Talmud; y la de otros mu- chos famosos en la Gemara, 4 cuyo lado colocan 4 Buxtorf cop un @ran nimero de hombres instruidos que han tomado parte en est diapeta. .En una cuestion de hecho como la presente, se, debp de da preferencia & kos Judios mas bien que & ningun otra, “porque .e@ io tocante 4 su nacion deben estar mas instruidos. Tales. son ‘lag Yazones que se alegan en favor de esta opinion. | =. oe, . sone wspeas. 3 La ‘oonitraria %e. apoya en pruebas no ménos fuertes y que se fiiridan -tambitn en la autoridad. Su principal argumento consiste . ‘en uh hecho qe. pliréce devisivo. ‘Los antiguos caracteres hebreos no erha aitgguleres'y ‘propios de los Judios, sapuesto que Moises los apren- “& en él Bgipto, y queeran comunes en la Fenicia, y ta Palesti- ‘tik Abtés'tle Ia venidh de Josué. Y siendo asf que los caracteres modernos gon muy diferentes de las antiguas letras fenicias 6 egipcias, por- ‘tue cofno” hettos procurado probar en otra parte (1), los individuos de ‘Siivbas ‘navtones, ésctibian del mismo modo: es consigutente que las letras ‘hebitaldtg de hoy no ‘sdin lo mismo que las antiguas. Los caracteres que @hort tos Samaritanos ve parecen & Ios antiguos fenicios, es Gecif,’6 ts ‘antiguos ‘hebreos. XY como no se puede designar otro tiempo path la substitucion ‘de dichos caracteres queel de \a vuelta “del cautivétic, ii otro hombre mas caparz de hacerla que Esdras, “se ‘erée con razon que 6] dié curso 4 las letras caldeas, suprimiendo Jos ‘dhtiguos ‘ciiracteres hebraicoa, Alifique se disputaraque en tiempo de Moises las letras egip- cias y'las fenicias fuesen las mismas 6 muy semejantes, ho ke po- dria negar por lo ménbs qite la antigua escritura hebraica era lo ‘mismo que la fenicia 6 cananea: y si Moises instruido en las cien- ¢ias del Egipto donde recibié6 su educacion, no escribié su obra con ctiracteres de este pais, lo hizo sin duda con los cananeos, de que allf usaron sus padres, que conservando el idioma, conservaron tambien la ‘esctitura. Mas el resultado viene 4 ser el mismo, si las letras egipcias y fenicias gon origindlmente las mismas, No’se puede negar racion4lmente que las letras samaritanas con que est4 escrite el Pentateuco que usan los de esta nacion, sean las_mis- mas que las antiguas fenicias; y para convencerse de ello bastar con- frontarlos en In tabla que esta al fin de.esta disertacion, cuya vista produdiré mas efecto que todos los _raciocinios, Los Samaritanos re- cibieron estos caracteres y la ley de Maises por conducto del sacerdote ieractita (2) que para instroirlos les envié Assaradon, rey de Asi- fa, cuando el pais de Jud4 estaba todavia floreciente y la Fenicia ‘eta muy poderosa, y usaba de su lenguage primitivo y de sus anti- ‘guos caracteres, Es pues indispensable confesar que las letras sama- ritaniés son lng’ mismas que tad antiguas hebreas usadas antes de] cau- Werio, portjue el levita que se les envié no conocia otras; porque tiendo los tinicos que se usabin en la Palestina, solo con cllos po- ‘dia estar escrita la ley de Moises, y porque la nacion samaritana, compuesta de muy poca gente, y situada entre la Fenicia y la Ju- dea, tenia la absoluta necesidad de aprender el idioma del pais, y ser- yirse de sus caracteres. Ni se ‘puede decir que los hayan variado des- pues, no teniendo ninguna noticia de esta mutacion, y no pudiendo designar el tiempo, citcitnstancias y motivos racionales que los hu- biceen dbligado & hacerla. : . Si los caracteres hebreos que ahora tienen los Judios son dis- tintos ‘de los caldeos, sera preciso decir que entéramente se perdie- Ton, y que no se conserva ninguna noticia de ellos, & pesar de que ese idioma ha sido muy conocido, se ha bablado mucho tiempo, y aun 1) Voase ba Disertacien sobre lee libros antiguos, y sobre los divers modos de sseribir, al principio del libra de los Provorbioe, tom. x1.—(2) Véase 4. Reg. xvu. 97. Il. Motivos de Jos que sos. tienen que #0 nudaron oe antiguos caracteres hebreos , y que Esdras hizo esta mutacion. Le Razo. nos de con. Yeniencia. Qs Testimo. nio de low antiguos an. tores judios, de los Pa. dres de la I. lesia y do los nas doc. tos en estas materiang 40 . TRRCHRA BISERTACION existe un gran nimero de libros escritos en él. Serf necesario tam- bien convenir en que los autores que escribieron en la Caldea cuan- do este idioma era vulgar, no usaron de sus letras. Pero siendo esto falso 6 insostenible, se debe asegurar que los caracteres usados en- tre los Judios, son lo mismo que los caldeos en que estén escri- tas originélmente todas las obras caldeas, tanto de aque! pais, come de la Judea 6 de otras partes, Si se quisiere retorcer e] argumento, diciendo que & la verdad las letras hebreas y caldeas son semejantes, mas que esto proviene de que siempre se ha escrito el hebreo con caracteres caldeos, desde e] principio Abraham que era caldeo, comunicé su escre tura 4 sus descendientes gue la han conservado y la conservan to- davia, respondéremos: 1.° Que los Israelitas se servian en au es- critura de caracteres cananeos 6 fenicios, porque los Samaritanos re- cibieron la ley de su mano escrita en aquel jdioma. 2.° Los mismos Judios deponen en favor de la opinion que defendemos; y su deposi- cion es tanto ménos sospechosa, cuanto que Iéjos de tener interes en descubrirla, estén al contrario interesados en suprimir 4 ocultar una cosa que todavia les causa alguna vergienza Ciértamente ahora de ninguna manera harian la mutacion de la Escritura de la ley que se atribuye 4 Esdras, porque la verian como un atentado digno del Gltimo suplicio. No obstante, aun log mas an- tiguos Judios convienen en que esta mutacion se hizo despues dela vuelta del cautiverio, Asi lo sostiene el rabino José citado en la Misna contra Judas el santo, y los dos rabioos conocidos con el nombre de Eliezer, diciendo que las letras hebraicas de hoy se lla- man asirias entre los Judios, porque trajeron su uso de la Asiria, Lo mismo ensenan e! rabino ‘sMusuara en la Gemara con otro doctor judio, y Moses Nacman que vivia hace quinientos anos. Finalmente, tos tres padres de la Iglesia mas sabios en esta materia, Origenes Eusebio y San Gerénimo, y los mas doctos criticos modernos estén devididamente en favor de esta opinion. Origenes en un fragmento dado 4 luz por el padre Montfaucon (1), dice que en los ejemplares hebreos mas correctos estaba escrito el nombre de Jehova con an- tiguas letras hebreas, yne con las que usaban los judios de su tiempo; porque se asegura que Esdras despues del cautiverio mudé6 la antigua escritura 6 introdujo otra nueva. Eusebio en su Cronica (2) dice ex- présamente lo mismo, asentando como un hecho reconocido que Es- - drag, para romper todo comercio y union entre los Judios y Sama- ritanos, abolié la escritura antigua y le substituy6 los nuevos carac- teres que usan los Hebreos, San Gerdnimo, no contento con expli- carse una sola vez y de paso sobre esta materia, habla de ella en muchos lugares como de una cosa indubitable, Los Samaritanos, dice(3), tienen todavia escrito el Pentateuco de Moises con les mismas le- tras con que él lo escribié, y diferente del de los Judios solo en log rasgos y en la figura deellas: Totidem litteris, figuris tantum et ‘apicibus discrepantes; porque es cierto, afiade, que Esdras en tiempo de Zorobabel y despues de la construccion del templo, inventé las '1) Vide Paleograph. Grec. tu. c. 1. p. 119. ubi Origeace de nomine Je: bebe) ge SG) Bueh, Cirone, ed an? 4740-43) Brafet."m th, Begowe SOBRE ERDRAS. al letras hebraicas de que. nos servimes, en lugar de las samaritanas de que hasta ent6nces se habia usado: Certumyue est [ésdraim scribam alias litterax reperisse, quibus nunc utimur; cum ad illud usque tempus iidem Samaritanorum et H. breorum caracteres fuissent. En el misino lugar nota Sau Gerdnimo, conform4udose con lo que dicen Orige:es y Eusebio, que e! sagrado tiombre de Jehova se lvia escrito con le- tras samaritunas en ulgunos ejemplares griegos de su tiempo, y ex- plicando el texto de Ezequiel: Signa tau in frontibus eorum (1), aitma como indudable que la letratau tiene lu figura de una cruz en la antigua escritura de los Hebreos de que ahora usan los Su- maritanos. Origenes, (2) escribiendo sobre el mismo profeta dice, que un judio convertido le cnsend que la antigua tau, tenia la figura de una eruz, y en efecto la tiene en los antiguos alfabetus samaritanos que conocemos (3). He aqui una verdad fundada no solo en la autoridad de estos padres, cuyo saber es bien conocido, sino tambien en el testimonio de los rabinos y de los antiguos libros hebreos que conservaban el nombre de Jehova escrito con antiguos caructercs samaritanos en tiempo de Origenes, que lo asegura asi, no refiriéndose al testimo- nio de otro, sino 6 lo que hubia visto, sabido, y era muy capaz de juzgar. En tiempo de San Gerénimo era esto indudable aun para los mismos Judios, y é| se explica no dudando y vacilando, sino afirmando y decidiendo. Resta examinar las razones de la opinion contraria, Debemos convenir en que los Judios han tenido siempre mucho apego a sus antiguos usos y 4 la letra de su ley, y que si alguno pretendiesc hoy mudar los caracteres de sus libros santos, 80 ex- pondria 4 sufrir todo lo que su célera y su celo les inspirase de mas Violento y extremado. Mas si se supone lo 1.°: Que la mutacion de Jos caracteres fenicios en caldeos no importa mutacion en las co- sas, que las letras caldeas corresponden perféctamente 4 las hebreas ea fuerza, némero y valor, y que se pueden facilmente poner unas por otras sin variar el sentido; de este modo la diticultad de la mutacion de que hablamos, pareceré menor sin comparacion, que si se escribiesen los mismos librog en caracteres griegos, como lo hizo Origenes en sus Hexaplas, 6 en latin como se_hace algunas veces en beneficiode los que no poseen el hebreo. 2.° En todo tiempo ba sido conocida y declaruda Ja antipatia que se han tenido los Ju- dios. y Samaritanos, quienes iy as se han podido tolerar. No es pues joverosimil que viendo los Judios 4 los Samaritanos en posesion de sus caracteres, los hubicsen variaclo exprésamente para no tener nadd comun con un pueblo que en extremo aborrecian. Acaso tambien la politica, y si se quiere la religion, tuvieron parte en esta muta- cion, como lo insintéa Euscbio en el pasage citado, y que para Guitar todo comercio y prevenir los peligros de la seduccion, fos principales del pueblo juzgarian 4 propdsito suprimir hasta Ins letras de la ley, temerosos de que los Samaritanos corrompiesen 4 los Judios con el Pretexto de que ambos tenian una misina ley. 3.0 Una mutacion re- (1) Hieron. in Exech. 1x, p. 754. nov. edit.—(2) Origen. in Ezech. u—(3) Vide iu Peleograph. Graca, |. u. ¢. 1. p. 122. et hie ad fin. D TOM. Vill. 6 Iv. Rorpuestas & lus obje- ciones de los que nic. gan quo so hayan mu. dado los an. tiguos ea. racteres de los librow santer, pretendida difcultad do quo los Ju. dios disper. sen tal ma. tacion. 42 TERCERA DISERTACION : pentina de fos caracteres de la ley en otros desconocidos 6 poco usa- dos, -hecha por un simple particular, exaltaria sin duda 4 un pueblo, aun siendo ménos supersticioso y preocupado que el de los Judios; Piro una mutacion inseusible y por grados hecha por autoridad le- gitima,de caracteres conocidoz, pero que comenzaban 4 anticuarse en otros mas conocidos, le seria agradable 4 la nacion léjos de ir- Titarla, como si entre nosotros se quitase al pueblo de la mano cl Nuevo Testainento escrito con letras géticas, y traducido en el idioma rancio del tiempo de Carlos V, para substituirle una hermosa edi- cion en bella letra y buen lenguage. El pueblo judio habituado & estos caracteres en lo civil y en el lenguage particular por el laggo uso que de ellos habian hecho en Babilonia, jqué dificultad ‘habria tenido en adoptarlos para lo sagrado y para los libros dela Escri- tura, cuando Esdras y los ancianos de la nacion comenzuron & for- mar la nueva coleccion de los libros santos y candnicos, y la pre- sentaron mas correcta, conexa, completa y en caracteres caldeos mas usados y conocidox enténces, sobre todo al otro lado del Eufrates, que Jos antiguos fenicios? No es tanta como se piensa, la imposibilidad de que los Judios dispersos en diversas provincias recibiesen esta mutacion, porque la mayor parte de ellas estaban sometidas 4 los reyes de la Caldea y despues 4 los de Persia, que sucedieron 4 aquellos monaicas. El lenguage caldeo 6 siriaco, 6 aramen, que era uno mismo en este tiempo, era el idioma de la corte de Caldea y Persia y comun 4 todo el imperio, como lo vemos ‘tanto en los decretos de jos reyes de ambas naciones que Daniel (1) y Esdras (2) nos han conservado, como en las cartas escritas 4 estos principes @ en caldeo, cuya costumbre dur} hasta el reinado de Alejandro Magno y de sus su- cesores lus reyes griegos. No se hablaba sino caldeo 6 siro en la Asiria, la Mesopotamia, la Palestina, la Fenicia, la Siria, la mayor parte de las provincias de Asia sometidas 4 los Persas, y probable- mente en el mismo Egipto, 4 !o ménos en los lugares que tenian bernadores enviados por los reyes de Persia. Era pues facil que fis Judios dispersos en cstos paises, adoptasen la reforma de los ca- racteres hecha y autorizada por Jos gefes de su nacion, y mas cuando no se hizo en un momento ni de un golpe, porque es sabido que tales mutaciones demandan algun tiempo. No habria israelita ni ju- dio, que no estuviese muy contento con una providencia que le fa- cilitaba leer y entender las Escrituras; y como probiblemente esto acontecié cn el tiempo en que se fijé el nimero de los libros san- tos, y se hizo una exacta revision de cllos, todos se apresurarian & reformar sus ejemplares por los que los principales del pueblo re- cibieron y reconocieron como auténticos; y 4 sacar nuevas copias de los nuevos originales; de la misma manera que hemos visto 4 los cris- tianos en fos Gltimes siglos correr con anhelo tras las traducciones de los libros santos, hechas en lengua conocida y entendida por todos; siendo sin embargo menor mutacion la de una letra conocida de pocos, en otra conocida de todos, que traducir en lengua vulgar un original Q) Daniel, 89. m. 4. 6.9. 10. haste ol fin del cap. rl. Eadras, vn. 19.-96-— 13) 1, Eadrae, rv. 7. y siguientes hasta ol Y 22, Be : SOPRE ESDRaAs, 43 antiguo, escrito en idioma desconocido del pueblo despues de mu- chos siglos, Aunque los profetas Ezequiel y Daniel, y posteriérmente Esdras, Nehemias, Aggeo, Zacarfas y Malaquias escribiesen en hebreo puro; no es generalmente cierto que los Judios cautivos conservaban lu len- gua hebrea en su pureza, asf como no puede coucluirse que se ha mantenido el uso comun y general de la lengua latina, porque hasta estos Gltiinos sizglos sc ha escrito en este idioma en Occidente, y aun hoy se usa en el oficio aolemne de la [glesia latina, Otra de- mostracion de que el pucblo entendia iguélmente el caldeo y el he- breo, son los grandes frisgmentos escritos en caldeo, que sin dar explicacion de ellos se encuentran en Daniel y Esdras. Finalmente, es indudable que Daniel y Nehemias, por ejemplo, que desempena- ban en la corte empleos considerables, hublaban el caldeo, y sin em- bargo escribieron en hebreo porque poseian ambos idiomas, A pro- porcion sucedié lo mismo 4 los demas Israelitas que se veian en la necesidad de saber e] caldeo para hablar y comerciar con. el puelto en que visian. De modo que cuando sin ninguna limitacion se use- gura que los Hebreos ¢onservaron en la cautividad su_lenguage, con- eluyen'to de aqui que no mudaron sus caracteres; se asienta por prin- cipio una cosa muy dudosa que puede calificarse de muy falsa, y se deduce de él una consecuencia igudlmento falsa é incierta. Despues de haber probado sucintamente que los antiguos carac- teres hebreos se mudaron en los calleos de que hoy usan los Ju- dios, resta averiguar quién fue el autor de esta variacion que cs el -principal objeto de Ja disertacion presente. Ya dijimos que San: Gerénimo, Origenes y Eusebio se la atribuyen 4 Esdras; y de la mis- maa opinion son la mayor parte de los criticos que admiten la subs- titucion de las letras caldaicas, 4 las fenicias 6 samaritanas; de suer- te que no nos es permitido dejar de seguir una tradicion tan bien continuada y no deferir & una doctrina tan autorizaln. Mas se di- ré: jNo es imposible que un simple particular como Esdras haya he- cho de propia autoridad tal mutacion, y empefado al pucblo he- reo disperso por todo el mundo 4 recibir sus correcciones! No, por- que no debe mirarse 4 Esdras como un perticular despreciable, obs- curo y sin crédito en su nacion. Era un hombre de una santidad conocida, de un mérito superior, de una capacidad consumada,. que teoia_una reputacion muy sélida aun entre los paganos, y que vino 4 Judea con amplio poder del rey de Persia (1) para gobernar su na- cien segun sus leyes,y para refrenar con el oastiga a los que se Opusiesen 4 sus érdenes, Esdras en fin, gozaba de la fama de gran doctor de los Judios y de hombre inspirado. ;Y seria imposible que hiciese la variacion & caracteres en los libros sagrados, habiendo vivide tanto tiempo, adquirido tan grande antoridad entre los suyos, © y estando ademas apoyado de Nehemias y los otros gofes de su pueblo? . San Gerdnimo que no lleaé en la Iglesia latina al punto de autoridad y crédito que tivo Esdras en la sinagoga, tradujo de! he- breo el Antiguo Testamento; y aunque no era mas que un simple (1) 2, Bedr, ou. 11. 12 etc. 3+ Re twa iu obje- cion que wo forma con- que Ezequi- sl, Dunel, Eadras, Ne. hemuas, Ag- geo, Zaca- rue y Mali v. Respuestas Alas ovjecio. nes de los que podrian contestar que esta mu tacion de cas factores tue hecha por Esdras. 44 TERCERA, DISERTACION sacerdote particular, y tuvo un gran numero de contrarios, su ver- sion fue r-cibrla en la Iglesia, se leyé en ella pGblicamente, y lle- go 4 ser tan comun y 4 adquirir tal supcrioridad, que sin que nin- gun concilio, ni otra autoridad ordenase su lectura, d obligase 4 re- cibirla, fue en breve tieinpo la unica que se admitio, siguid y cité, suprimiéndose insenstblemente los ejemplares que exsistian antes de ella; de modo que ahora es imposible encontrar uno que esté com- pleto, En fin, el aitimo concilio general ha declurado auténtica es- ta traduceion, y le ha conservado sobre Jas nuevas fa misma supe- rioridad que hubia adquirido hacia ya mucho tiempo sobre las an- tiguas. ues si San Gerdnimo, siendo muy inferior a Esdras en cré- dito, autoridad, y me atrevo @ decir en capacidad, porque nunca se ha tenido por inspirado, pudo hacer que toda la Iglesia latina re- cibiese su version, sepultando en el olvido las antiguas traducciones; Por qué Esdras reconocido por profeta € inspirado, y por el hom- re mas instruido de su tiempo, no habria podido hacer en la Igle- sia judia una mutacion menor, substituyendo 4 las letras fenicias otras del mismo valor, sin innovar nada en el texto? Hay otra diferencia que merece una. considcracion particular, y es que el pueblo en tiempo de Esdras estaba dispuesto 4 recibir esta mutacion, la deseaba y tenia necesidad de ella. Los Hebreos que habitaban del otro lado del Eufrates yen ta Si estaban acos- tumbrados al lenguage y letras caldeas, de suerte que casi solo los sabios conocian Ja antigua escritura; por lo tanto escribiendo el mis- mo texto con los caracteres comunes en el pais. se facilitaba el es- tudio de la ley, se ponia mas al alcance de todos, y se libertaba al pueblo de la molesta necesidad de .conocer dog clases de letras i de leer su Biblia en fen cuando escribia, hablaba y leia todo lo demas en caldeo. Estaban pues los Judios dispuestos 4 esta mu- tacion, la _deseaban y la prdian. En fin, aunque no sepamos con puntualidad las circunstancias de este acontecimiento, del que nada dice la Escritura, y sobre el cual los Judios no estan un{nimemente conformes; aunque no poda- mos fijar el tiempo y modo con que se hizo, ni la oposicion 6 fa- cilidad que Esdras encontré en su empresa, es muy verosimil que pas6 mucho tiempo para que todos recibiesen los caracteres nue- vos en lugar de los antiguos; porque estas cosas se hacen con len- titud é insensiblemente; y acaso contribuyé mucho al progreso de es- ta reforma el odio y antipatia que rcinuba en lo yeneral entre los Judios y Samaritanos, Bastaba qne estos usasen del Pentutenco con caracteres antiguos, para que los verdaderos Hebreos le aborrecie- sen escrito de esa manera. . Por lo demas aunque la mutacion de que hablamos no sea tal vez mucho mas antigua que Esdras, ni muy posterior 4 él, no preten- demos fijarla de tal suerte en este tiempo, que no se pucda utrasar 6 adelantar un poco, Cuando se dice que «gun todas las aparien- cias, Esdras es su principal autor, no se excluyen los demas sabios de su siglo, ni tos otros gefesde su nacion que seguramente con- currieron con él para esta obra, por lo ménos con su aprobacion. cion de los caracteres nuevos & los anti- guvs no fue tan entera y perfecta, que no quedase ningun vestigio Por otra parte Ia substi . SOBRE ESDRAS, de ellos en el uso y los libros de tos Judios; y asf hemos visto en Origenes que habia aun en su tiempo ejemplares antiguos de la Bi- bli, en que el nombre de Jehové estaba escrito con caracteres sa- maritanos; y hay medallas del tiempo de Simon Macabeo, abiertas érden de este principe, que tienen bien sefialadas las letras he- Freas. No estaban pues tan suprimidys estos caracteres, que no se conservase su uso para algunas ¢osas. Bien sea que Simon se sirvie- se para fabricar sus monedas de artifices fenicios que solo conocian los caracteres de su pais, 6 que quisiese edur-& sus siclos cierto ai- re de antigiedad, haciendo grabar en ellos las letras que habia usa- do éntes su nacion, como lo hacen ahora los reyes poniendo en latin la inecripcion de sus monedas q medallas, aunque hace mucho tiempo que esta lengua ha dejado de ser vulgar, 6 sea el motivo que fuere el que tuvo, el hecho es cierto, y no es probable que hu- biese querido grabar en sus monedas letras que de ningun modo fuesen conocidas de eu pueblo. No encontramos en efecto ninguna dificultad para confesar que los caracteres samaritanos 6 fenicios eran |as antiguas letras, que usa- ron Moises y todos los Hebreos hasta despues del cautiverio de Ba- bilonia; y que en estos tiempos el pueblo acostumbrado ya al idio- may letras caldeas, debié recibir sin repugnancia los libros sagrados eseritos con ellas, revistos, arreglados, retocados, redactados y corre- gidos por este sabio y docto escriba, y autorizados por los gefes y principales de la nacion; de suerte que la escritura fenicia 6 sama- ritana se abolié insensiblemente, y los libros sagrados escntos con cs- tos antiguos signos se suprimieron, porque despues solo se leyeron, tscribieron y copiaron en caracteres caldeos. fy El alfabete hebreo se considera compuesto solo de con- sonantes ; Jos puntos sirven de vocales. CUARTA DISERTACION SOBRE ESDRAS, En que se examina si es el autor de los puntos que sirven de vocales en el hebren, y si se le deben atribuir la Mas. sora y lo que llaman Cébala. POR M. EL ABAD DE VENCE. PRIMERA PARTE, En que ee examina si Eedres es autor de los puntos que airven de vecales, y i so le debe atribuir ln Massora, Pan entender mejor la cuestion sobre os puntos que sirven de vocales en el hebreo, es preciso advertir que entre las veinte y dos letras de que se compone su alfabeto, no hay ninguna vocal que tenga por sf misma un sonido particular capaz de determninar la pro~ nunciacion de las demas; casi todas se consideran como consonan- tes, esto es, como simples articulaciones que no se pueden pronun- ciar sino con el auxilio de los sonidos expresados en las otras len- guas por las letras llamadas vocales. Sin embargo se puede decir que hay ciertas letras en el hebreo que parece que corresponden 4 algu- nas de nuestras vocales; por ejemplo, tienen la letra aleph que cor- responde 4la A, aunque por sf misma no tiene ningun sonido, de suerte que se pronuncia igualmente como A, E,1, O,y aun U. La he, es solo una simple aspiracion, que debe cunsiderarse como con- sonante. La ied, se toma algunas veces como I, mas frecuéntemen- te corresponde 4 nuestra J. La rau que algunas veces tiene cl so- nido de ov, por lo regular corresponde 4 nuestra V. Algunos creen que la letra Ain se usa como A6 E; imas parece que es una as Piracion mas fuerte que he, y algunas ocasiones se expresa como G. Puede decirse que el_alfabeto hebreo slo se compone de consonan- tes, cuya pronunciacion y lectura se determina por los puntos que hacen de vocales. Por ejemplo, segun los diversos puntos que se pon- gan 4 estas tres le'ras 1), B, R, se lecra Daber 6 Dibber, 6 Da- bar &c. De esto proviene la diferencia de las traducciones; y ast CUARPA DISERTACION SOBRE EspRAg. at .enel Salmo xxxix. ¥ 5 las letras puntuadas de un modo se leen sam, que significa posuit, puso; y enténces se traduce el verso: Feliz el hombre que puxo su e-peranza en el Sefior: Beatus vir qui posuit in Dominum confidentiam suam, como lo virtié San Gerénimo segun el modo con que se leia en su tiempo; mas logs Setenta leian schem que significa nomen, nombre, y tradujeron: Feliz el hombre que tiene si esperanza en el nombre del Sefor, lo que en la Vulgata se ex- lica de esta suerte: Beatus vir cuius est nomen Domini spes eius. ros muchos ejemplos podrian ponerse para demostrar que lus tnis- mas letras reciben distintas significaciones, segun los diferentes pun- tos que se les juntan, de lo que hablarémos en el cuerpo de esta di- sertacion, siguien‘lo las observaciones de San Geronimo. Volviendo 4 la cuestion propuesta, debemos notar qne hay cua- tro opiniones diversas sobre el! origen de los puntos que sirven de vo- cales en el texto hebreo. La primera de lds que sostienen que son tan antiguos como la lengua hebrea, cuyos defensores son el rabino Aza- rias, Meor Enasim, Rodulfy. Pedro Caballero y Matias Flacco Ilirico, luterano, en gu obra intitulada Clave de la Excritura. Otros atribuyen 4 Moises la invencion de estos puntos, y dicen que el mismo Dios ense- #6 al santo legislador la verdadera puntuacion, que se ha conserva- do entre los Judios por una tradicion oral, que algunos creen inne- cesaria, porque él al escribir la ley, usd de puntos que‘le sirvie- ron de vocales. La tercera opinion es de los que defienden que Moi- ses aprendié de Dios el verdadero modo de pronunciar las palabras hebreas, conservéndose su ciencia por tradicion oral hasta Esdras, que inventé los puntos y los acentos para fijar el modo con que debia leerse y pronunciarse el texto de las Escrituras. Esta opinion se atri- buye al autor del libro intitulado Zoar, y la han abrazado muchos rabinos y estantes, y aun algunos catslicoa que han escrito des- Pues que el docto protestante Luis Cappel, profesor de Saumur, im- Primid Ia obra titulada: Arcanum punctuationis revelatum, La cuarta en fin propuesta y sostenida con fuerza por el judio aleman Elias Levita que hebia hecho un estudio particular de la gramatica hebrea, eta reducida 4 que la invencion de los puntos es muy moderna, ha- biendo tenido principio el ano 500 de la era cristiana. Este erudito dio compuso en el siglo diez y seis un libro con el titulo de Mussiros soret, y en la tercera parte de esta obra, impresa en Venccia y en Basilea, prueba que los puntos que sirven de vocales en el texto he- breo, om muy posteriores 4 Esdras, y que su invencion se atribuye 4 los Judios de ‘Tiberiades, quienes sin embargo no llevaron su arte has- fa la Gitima perfeccion que Je dieron los dos famosos Massorettas Ben Ascher, y Ben Nefialf, en el siglo once hacia el afio-de 1040. El P, Mo- fin, que est4 por la novedad de los puntos, Neva que se inventaron en el siglo décimo, y pretende probarlo en su-segundo libro de las Di- - sertaciones sobre la sinceridad del texto griego } hebreo, Muchos es- critores catélicos han seguido la opinion de Elias Levita, y creido com @ que los Massoretas de Tiberiades eran los autores de estos puntos. Salmeron, Genebrardo, Massio, Serrario, el cardenal Belarinino, Mer- cero y otros sun dl mismo sentir. El paire Alejandro hizo una di- sertacion para demostrarlo, y Buxtorf el hijo compnso un libro para Tesponder 4 Luis Cappel; pero no consiguio destruir las pruebas-con- a Diferentes opiniones 80 bro el origen de los pune tos. M1. Argumon. tos para pro- bur que os moderna Ia invencion de los pun. tos. fl» El silen. cio de Ori. mo,y las an. tigfedades que esto no. . 48 SUARTA DISERTACION . vincentes de que este se ha servido para hucer ver que es moderna la invencion de los pumos. Sus argumentos parecen muy convincentes; porque en primer lu- par si los puntos vocales hubieran existido en tiempo de Origencs, abria hecho mencion de ellos, presentandosele tantas ocasiones de hacerla, cuando se trataba de explicar las variedades que encontraba en las versiones, que eran 6 diferentes del texto hebreo 6 diversas en- tre sf. Lo mismo debemos decir de San Geronimo que jainas hablé de los puntos vocales; y si los hubiera conocido se habria valido de ellos para fijar el sentilo de algunos versos de la Escritura, de cuya ambig:iedad estaba cie:to, como ahora nos sirven muchas veces pa- ra explicar la causa de las vuriedades que se notan entre la version de los Setenta y el texto hebreo. Manilestarémos esto con algunos ejemplos. San Gerénimo explicando el verso 10 del cap. x1 del profeta Oseas, que dice que el Senor rugiré, y los hiyos de la mar 6 de Jas Ieles se llenaran de pavor, advierte que se podria traducir poniendo los Ai- jus de las aguas en vez de los hijos del mar; porque las tres letras M, I, M, pueden tener dos pronunciaciones, 6 Majim que significa aqua- rum, de las aguas, 6 Mijjam, de mari, de) mar. Pues si hubiesen exis- tido los puntos en el hebreo como existen hoy, San Gerdnimo se hu- biera determinado a leer Mijjam, de mari, y no habria dejado libre la eleccion para adoptar cualquiera de los dos modos, Los Setenta que tampoco conocian los puntos, leycron Majim, ayuarum, los hijos de las aguas, lo que ordinériamente se entiende de los que habitaban en las orillas del mar Rojo. En el verso 3 del cap. 1111 del mismo profeta ge dice que los pre- varicadores desaparecer4n como una nube que se levgnta por la ma- fiana, como un rocio que pasa, como el polvo que es arrebatado por el viento, y como e} humo que sale de una chimenca. Con este mo- tivo pregunta San Geronimo jpor qué los Setenta en lugar de poner € fumario, pusieron é locustis, de las langostas? Y responde: porque en el hebreo lus dos palabras se escriben con unas mismas letras, y preden pronunciarse de dos modes, 6 Arbe 6 Arubba; arbe significa ngostas, y arubba, chimenea, fumarium 6 caminus. Sobre lo cual es digno de notarse que despues de lus tiempos de San Gerdnimo y Teo- doreto ha habido una mutacion considerable en el texto de los Se- tenta, porque en vez de langostas se lée otra palabra que signifiea lagrimas, lo que arguye que habia diferentes lecciones; esta palabra Arubba significa tambien caterata, y puede aplicarse a los ojos en donde se halla et origen de las lagrimas, San Geronimo nos suministra todavia otros ejemplos en su libro de las tradiciones hebraicas sobre el Génesis, donde observa que unas mismis letras podian significar 6 avaluo, 6 cebada, lo que dependia del modo de Jecr la*palabra que enténces no se habia fijado por los pintos como esté hoy; Schearim significa estimationes, y scorim, ceba- ada, y Ja pronunciacion de la letra schin depende del punto que se coloca sobre ella, unas veces 4 la derecha y otras 4 la izquierda, Advierte tambien este padre, que la palabra iebrea raeh que signi- fica amigo, se confunde con la palabra rohe que quiere decir pas- tor, Eu efecto, las misimas letras se pronuncian de distinta manera