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SAGRADA BIBLIA, EN LATIN Y ESPANOL, CON NOTAS LITERALES, CRITICAS E BISTORICAS, - PREFACIOS Y DISERTACIONES, Sacades del Comentario de D: Agustin Calmet, Abad de Senones, del Abad Veneé ¥ do los mas célebres autores, para faciliter le inteligencia de la Santa Escriturms @BRA ADORNADA CON ESTAMPAS Y MAPAS. PRIMERA EDICION MEJICANA, ’ MNTERAMENTE CONFORME A LA OUARTA Y¥ ULTIMA PRANOREA peL alo pg 1820. TOMO DECIMO CUARTO. JEREMIAS Y BARUC. MEJICO. UMFRENTA DE GALVAN A CARGO DE MARIANO AREVALO, CALLE DE CADENA RUM. 2, 8 —SS>E~hL»_LI»=~=~=zEzx=zx_—_—_—Iyy_>=_=»=>y=>=> —oyoycy—>ycy—c———>EEE—E—T*TT—~_—__E SAGRADA BIBLIA. PREFACIO BOBRE - JEREMIAS. —_— J gngwias, que por el 6rden de los tiempos es el segundo de los Y profeias mayores, nos dice (1) ‘ge era hijo de Helcias, uno de Reflexiones sacerdotes que habitaban en Anatot, en la tierra de Benjamin, Los *°*re Helel- Rabinos creen que este Helcias era el sumo sacerdote bajo el reinado steeae Y de Jusias, cuya opinion han seguido algunos antiguos y aun modernos, sobre Ans. (=) Mas si jas, padre de Jeremias, hubiera obtenido esa suprema tt, su pee inveatidura, prob4blemente el profeta no habria dejado de atribuirsela. a, Por otra parte, segun e! historiador Josefo, los sumos sacerdotes te- nian obligacion de residir en Jerusalen, y el padre de Jerem{as no has bitaba sino en Anatot, como uno de los sacerdotes establecidos en esta ciudad: De sacerdotibus qui fuerunt in Anathoth, expresion que da & entender bastante que noera sumo sacerdote. Anatot era una,ciudad sacerdotal de la tribu de Benjamin, como se ve por el testimonio de Josué y del autor del primer libro de los Pa- ralipémenos (3}. Parece que era la misma que Nob 6 Nobé (4), donde habitaba Aquimelec con su familia, cuando David se retiré & ese lu- gar (5). Enefecto, la sagrada Escritura hablando de los sangrientes destrozas que se ejecutaron en esta ciudad por 6rden de Saul, mani- Giesta que era ciudad eacerdotal (6); y cuando Salomon confina 4 Abiatar, hijo de Aquimelec, 4 la tierra de sus padres, se dice que le envia 4 Anatot (7). Se infiere por tanto que esta ciudad es la misma © que Nobé; de lo contrario Nobé no se hallaria en el namero de las ciudades sacerdotales. Por aqui puede conjeturarse que en el! libro de Nehem{as donde se numeran las ciudades de Benjamin, en vez de Ana- tot Nob (8), deberian leerse estas dos palabras como formando una sola, Anatot-Nob (9), que probablemente era nombre de la ciudad sacerdotal llamada unas veces Nob y otras Anatot. Eusebio dice (10) que Anatot estaba situada 4 tres millas de Jerusalen, es decir, 4 distan- {1]__ Jerem. 1. 1.—[2] Chald. Clem. Alex. Strom. 1. 1. Hieron, seu aliue Aut. Tra. dit. Hebr. in libris Parulip. Paul. Burg. Maldon, Sixt. Senens.—[3] Joe, xx1, 18. et 1. Par. m1. 60.—[4] Ast epina N. Sanson, segaido por Robert en ou carta de la Jaden (5) 1, Reg, 3x1. 1. et seg. La palabra con que se denomina en hebreo, s¢ tradace Nebé ode sta (6) L Bee se. 19. abe autem civitatem en “wm pereustit eve gladhi. |. Reg. ni. 26. in Anat agrum twum.—[8) Ne RL 92.—(9] Asi picnsa N. Sanson—[10] Enceb. in locis. Epoce, dure. cion ydemas Circunstan. cias do la mision de Je remias., Ob. pe obvio y literal de sus profecias. Va Tiedad con que cates 80 buyan distri. buides en los ejemplares Bebroos, grie gony latinos, 4 PREFACIO cia de una legua; y S. Gerénimo anade (1) que se hallabg al norte de ‘esta Guided. 4 ‘ab : he I h 1 Senor dirigié su palabra & Jeremias en tiempo de Josias, hijo de Amon, rey de Ju wh comenz6 4 hablarleen el ato décimotercio del reinado de este principe, y continud bajo el reinado de Joakim hijo de Josias, hasta el fin del aflo undécimo.de Sedecias, otro hijo de Josias, es decir, hasta el tiempo de la transmigracion de Jerusalen en el quinto mes del afio santo, undéoimo dél ano civil. Tambien nos dice el mis- mo Jeremfas que Josias tuvo por sucesor 4 Sellum, llamado por otro nombre Jnacaz, 4 quien sucedié: Joakim; a este le siguid Joaquin, co- nocido tambien por Jeconfas, y. 4 este Sedecfas. Jeremias no habla de Joacaz ni de Jeconfas, acaso porque no tuvo ninguna revelacion en el intervalo de estos dos reinados, que fué corto, pues el primero solo du- 16 tres meses, y el segundo tres meses diez dias. Despues de la ruina de Jerusalen, los Judfos que se retiraron 4 Egipto Hevuron consigo 4 Jerem{as, y este tuvo alli tambien-algunas revelaciones, segun dice eneste libro (3). no. . . El Senor ditigié su palabra & Jeremias por Ja primera vez, en el ano décimotercio del reinado de Josfas, y le dijo: Yo te conoci &n- tes que te formara en las entraftas de tu madres te santifiqué an- tes que salierus de su seno. Yo te he constituido profeta para lus naciones (4). Algunos antiguos padres y muchos intdrpretes (5), fun- dados en este lugar, han creido que Jeremias fué santificado y pu- Fificado de la mancha del pecado original desde el seno de su madre, lo mismo que San Juan’ Bautista, de quien Ja Iglesia se explica en los propios términos. San Agustin (6), observa exprésa- mente que San Juan Bautista y Jeremfas fueron santificados en el vientre de sts madres, y purificados desde enténces del pecado ori- ginal que habian contraido: Jeremias et Joannes, quamvis sanctifi- enti in utéris matrum, truxerunt tamen originale peccatum. Otros pa- dres_y varios intérpretes (7) opinan qoe .en e-te lugaryla palabra santificar, no significa mas que la simple preparacion 6: destinacion de una persona para un empleo. Es verdad que en la sagrada Es- critura se toma muchas veces en este sentido, por ejemplo, cuando dijo Dios 4 los Israelitas: Santificadme todos los primog*nitos, “ast de hombres como de animales (8): es decir, reservadmelos, consa- gradmelos, Asi mismo parece que el Espfritu Santo explica en este “ sentido lo que se dice aqui de Jeremias, cuando por boca del autor del Eclesidstico (9), dice que Jerenifas fué santificado profeta desde el seno de su madre, (expresion literal det autor); lo cual significa que Jerem{as fué consagrado profrta desde el seno de su madre, como se expresa nuestra Vulgata. Mas esta consagracion parece que importa alg> mas que una simple destinacion al ministerio profético, porque tomada simplemente no envuelve nada que no sea comun {1) Hieron, in Jer. t-[2] Jerem. 1. 2.3.—[3] Jerem. xian, of xuav—[4] Jerem, a. 4, 5.—[5] Orig. Homil x. in Jerem. Ambros. Apolog. in David c. 11. «. 7. ob- secure, Nasianz. Orat. 1. Apolog. Bernard. scu alius Aut. Serm. de privileg. S. Joan. Bapt. Hieron. hic Thom, Rabom. Hugo. Dionys. Liran. Cornel. a Lapide.—(6] Ang. 1. av, Operie imperf. contra Julian. c. 34. p. 1218. ron. in Galat. 1. Chald. Sanct, Meno. pretaeion por In mas veristmil{8] Exod. xn, Qui @ vsenire matris consccratus eat propheta. SOBRE JEREM[AS, 5 & todos los profetas; por manera que de todos ellos puede decirse que fueron destinados 4 su ministerio, no solo &ntes de que nacie- ran, smo aun antes de que fuesen concebidos. De consiguiente, cuando el Sefior por una distincion particular le dijo & Jeremias: Antes de que salieras del seno de. tu madre yo te he santificado, yo te he consagrailo y constituido profeta; cuando por boca de] autor del Eclesiéstico_repite que Jeremfas ha sido santificado 6 coneugrado Pprofeta desde el seno de su madre, puede creerse muy bien que no quiso expresar una simple destinacion, sino una consagracion verda- dera; es decir, que Dios dispensé 4 Jeremias el privilegio singular que en tiempos posteriores concedié6 4 San Juan Bautista, santifi- candole desde el vientre de su madre, y preparéndole desde ent6nces al ministerio que debia ejercer en lo sucesivo: Antequam ezires de vulva sanctificavi te, et prophetam in gentibus dedi te. Yo te he constituido profeta entre las naciones; 6 mas bien se- gun_ la expresion del hebreo: Yo te he constituido profeta para las naciones: Prophetam gentibus dedi te. Jeremias fué suscitado para anun- ciar los juicios que e] Sefior habia de ejecutat no solo sobre los hijos de Jud4, sino tambien sobre la mayor parte de las naciones infieles que los rodeaban: tales eran los Idumeos, Ammonitas, Moa- bitas, Sirios, Fenicies, Filisteos, Ezipcios, Arabes y Babilonios; de modo que Jeremfas fué el profeta de los gentiles, asi como San Pa- blo fué su apéstol: Prophetam gentibus ded: te, Instruido Jeremfas por el Sefior del ministerio & que lo habia destinado y consagrado, le dijo: ;Ay de mi! Seftor Dios, yo no sé ha- blur, porque no soy mas que un niflo (1). No se sabe exactamente cual era enténces la edad de Jeremias: unos le atribuyen catorce 6 quince aiios (2); otros ménos y otros mas. Pero aun cuando se le supongan veinte 6 mas afios, este lugar no ofrece inconveniente al- no, porque la Escritura da el nombre de nino 4 personas de edad Bren avanzada (3). Ademas, desde el ano trece de Josfas hasta la toma de Jerusalen, pasaron cuarenta 6 cuarenta y un anos; por con- siguiente, en el supuesto de que Jeremias hubiese muerto & los ochen- ta, jia tener treinta 6 treinta y cinco cuando Dios comenz6 4 hablarle. Las palabras que usa la Vulgata: A, a, a, Domine Deus, nescio logui (4), no indican el acento tartamudo de un niflo que no wabe expresarse, sino una interjeccion en tono de queja, como si di- jera: Ay de mi! ay de mi! ay de mi! Sefior Dios, yo no ¢engo ta- nto para hablar & otros en tu nombre; y aun el hebreo trae sdla- Mente una interjeccion, que en e! libro de los Jueces se ha tradu- cido por la palabra Heu puesta en boca de Gedeon cuando 4 la vista_del 4ngel exclamé: Heu mi, Domine Deus (5). ;Ay de mi! Se- Ror Dios, cuya expresion es idéntica. : El Senor le responde (6): No digas: Yo no soy mas que un niho: irs & donde yo te enviare, y dirds todo lo que yo te ordena- (1) Jerem. 1. 6.—{9] Castrens. Tirin. El P. Carriares adopta esta opinion en sw yrefacio y parkfrasie sobre este texto de Jeremfas. Lo que decimos aqui sobre este unto, esté tomado en parte del Comentario de Calmet y da & conocer la opinion de este autor.—{3} Vérse ol Gen rau. 5. xxxvn. 29. 30. xu. 12. x 20. Exod. xouu. UL. 1, Reg. xvn. 83. et alibi.—[4] Ite Munst, Mont. Peg. alii. interp. pas- eim—{5} Judic. vi, 22.—[6] Jerem. 3. 8. 6 PRErActo re (1). No tengas recelo de camparecer delante de esas gentes, porque yo estoy contigo para librarte, dice el Seftor. En estas palabras no pro- mete el Senor al profeta preservarlo de toda persecucion, sino sos- tenerlo y sacarlo victorioso. El Senor extiende su mano (2), toca la boca de Jeremias, y le dice: Yo pongo ahora mis palabras en tu bo- ea; he aqui que yo te constituyo hoy (el hebreo pudiera traducirse: yo te constituyo hoy vidente (3), esto es profeta) sobre las naciones y los reinas, para arrancar y destruir, para perder y disipar, para edificar y plantar, E\ Senor lo elige para anunciar por su medio lo que debia suceder no solo 4 la casa de Jud4, sino tambien 4 la mayor parte de los pueblos y reinos vecinos, No era el profeta quien habia de arrancar y destruir, edificar y plantar, sino quien habia de anunciar que Dios arrancaria y destruiria, edificaria y plantaria, se- gun lo dice el mismo Dios en otra parte por boca del mismo pro: feta, hablando de las dos casas de Israel y de Jud&: Asi camo estoy empefiado en arrancarlos y destruirlos, en disiparlos, perderlos y afli« Sirlos, asi me empeftaré en edificarlos y plantarlos 4). Jeremias es- taba destinado princip4lmente para anunciar el doble juicio de jus- ticia y misericordia que el Senor debia ejecutar sobre la casa de Juda, a saber, la grande desolacion.de esta casa en tiempo de Na- bucodonosor, y el restablecimiento y reunion de la de Iurael con la Tmisma en el reinado de Ciro, El Senor se expresa de un modo par- ticular al hablar de la desolacion que quiso que anunciara Jeremias; Yo te constituyo para arrancar y destruir, para perder y disipur; ¥, hablando del restablecimiento, lo hace “i lamente o dos palabr: ‘0 te constituyo para edificar lantar. Asi pues, el objeto pri pal de la profecia era la desoladion de la casa de Jada noe las ar- mas de Nubucodonosor, y Jeremfas fué el profeta de este sucesa mas bien que del restablecimiento de las dos casas bajo el reina- do de Ciro, El Sefior le dice ademas (5): Cinete & la cintura, levintate, é irés 4 decirles Yodo lo que yo te ordenare. No tengas recelo de com- parecer delante de ellos, y no temas que yo te destrace en su pre- encia (6); porque yo te constituyo hoy como una ciudad fuerte, como una eolumna de fierro, y como un mura de bronce contra toda esta tierra. (7) delante de los reyes de Judd, de sus principes, de sus sa- cerdotes y de su pueblo, Ellos te combatirda, y no lograrén sobre G ventaja alguna, porque yo estoy contigo para librarte, dice el Seftor. Parece que Jeremias se hallaba en Anatot cuando recibid eu miaion, puesto que el Senor le dice que se levante para que vaya 4 hacer Tesonar sus palabras en los oidos de Jerusalen (8) y de todos los hir jos de Jud& que allf concurrian, segun dice inmediétamente despues: Vade, et clama in auribus Jerusalem (9). El libro de Jeremias en [1] Ta Vulgate dica: Quoniam ad omnis qua mittam te ibis. &c. Mes el he. reo puede traduciree: Sed ad emnia que mittam te, vade, &o, La misma pen ticula que equivale & quonism, significa tambien sed; y el futuro ee toma muchas ‘veces por imperativo.— [2] Jerem. 1. 9. 10,—[3] La palabra hebrea que los Setenta ze Valgate traducen por una pelahra griega que equivale ¢ Ecce, como ai dijera & ja letra Vide, puede significar tambien Fidentem, cuyo nombre se deba entiguamon- te & los profetas. 1. Reg. rx. 9—[4) Jerem, xxx1. 98.—(5] Jerem. 1. 17, 18. 19.— [6] La Vulgata vierte: Nec enim timere te fuciam vultum eorum, El hebreo puede tra- daciree: Ne frangam te ante faciem .ccrum:—[T] La Vulgate, super [hebr. alit. ad- versus] omnem terram—[8) Jerem, 1. 17.—{9] Jerem. 2. 2, SORRE JBREMfAS. ‘m2 totalidad no solo eontiene sus profecias, sino tambien su historia y lade todos los combates que sufrié de parte de los Judfos, en cu- yos lances fué siempre conservado por Ja proteccion del Sefior, como aqui le promete: Bellabunt adversum te, et non praevalebunt. Las profecias contenidas en este libro no se hallan colocadas segun el érden de los tiempos, ya porque el autor que las reco- gi no cuidé de darles este drden, ya porque este s¢ trast ornare en Jo sucesivo por algun accidente, 6 por omision y descuilo de los copistas, Aun la colocacion que tienen en los ejemplares del texto hebreo y de la version Vulgata varia respecto de la que Ice da la version de los Setenta, en la cual tampoco se guarda el érden de Jos _ tiempos; por lo que es probable que esta varia colocacion no se hiciera de intento en unos ni en otros ejemplares, sino que provino mas biea de algun accidente, muy facil en aquellos tiempos en que & los escritos se les daba la forma de unos rollos, pudiendo suce- der por lo mismo que estos se embrollasen y se trastornara el ér- den de un libro. Darémos aqui el andlisia de este libro con arreglo 4 los ejem. plares del texte hebreo y de la Vulgata; expondrémos despues bré- , vemente la diferencia que se nota en la edicion romana de la ver sion de los Setenta en cuanto 4 la colocacion de las profectas; y en fin procurarémos reducirlas al érden de los tiempos en que fue- ron pronunciadas, lo cual podra contribuir 4 eu mejor inteligencia. El capitulo 1. contiene la mision de Jerem{as. Este la recibe del Senor en el ano trece del reinado de Josfas, E! Senor le presenta dos simbolos, de los cuales el primero significa que no tardaré en ejercer eus venganzas sobre la casa de Judé; y el segundo, que es- ta desolacion con que Ia amenaza le vendré del aquilon, esto ea, de la Caldea, cuyos pueblos aunque situados al oriente de la Judea, se estimaban como septentrionales, porque no_podian introducirse en _ el territorio de esta sino por aque] rumbo. El Senor ordena 4 Je- Temias que vaya 4 anunciar estos males 4 su pueblo, En el capitulo 11. comienza una profecta que continua hasta el ¥ 5. del cap. ut. inclusive. Esta profecia corresponde tal vez al ano trece del reinado de Josfas; & lo ménos parece ser anterior & la res forma que este principe hizo en sus estados el afio diez y ocho de sa reinado. El Sefior ordena 4 Jeremfas que vaya & hacer resonar eu Yor en los cidos de Jerusalen, para recerdar 4 esta ciudad los efec- tos de la misericordia de su Dios sobre toda Ia nacion que la re- conoce por centro; dirige su palabra 4 las dos casas de Jacob; se queja de su infidelidad; recuerda el juicio que ha ejecutado ya so- dre la casa de Israel, y amenaza con el mismo 4 la de Jud4; echa ea cara & los hijos de Jacob sy vana confianza en e! auzilio de los hombres; igudlmente su infidelidad 6 indocilidad, y les declara que asf como fueron confandidos por haber confiado en el Asirio, esi tambien lo serin confiando en el Egipcio. En fin, invita 6 los hijos de Jud4 & que vuelvan 4 su Dios sincéramente. Enel verso 6 del capitulo m. comienza otra profecia, que concluye al fin del cap. vi, y parece corresponder al aiio diez ocho de Josias (1), Tl) Véase ta Diserteci bre los 390 afios de que se Radla en ob tv. do ‘SMeequiah, ponsia al priseipio del Ubro de ovle.pratia, ” mI. Antlisis de las profecias de Jeremias conforme 4 su sentido ob- vio y literal, y la coloca. cion que tie. nen en los ejemplares del texto be. breo y do le Vulgate. . 8 PREPACIO cuando la casa de Judé se copvirtio al Sefior hipécritamente, y no de todo corazon, (Cap. im. ¥ 10). El Senor se queja de la infi- delidad de la casa de Jud&, que se ha hecho mas culpable que Ja de Israel, cuyas prevaricaciones ha imitado. Ordena al profeta que lame 4 la casa de Israel. Promete reunir 4 sus hijos dispersos, y darles pastores fieles: que Jerusalen se cubriré de gloria, concurriendo alli Gentes de todas las naciones 4 rendir homenage al Sefor; y que las dos casas de Israel y Jud4 Ilegaran 4 reunirse. El profeta, en nombre del pueblo, reconoce la iniquidad de la casa de Israel (Cap. am. ¥ 22 y siguientes). Prosigue e) Seftor anunciando los sucesos pros- peros que han de seguir 4 la reunion de la casa de Israel. En weguida exhorta 4 la de Jud& 4 que se convierta 4 él, y prevenga su célera, Anuncia la terrible desolacion que ha de venir sobre ella; .Y el‘ profeta al ver estos males siente unos dolores agudos en sus ‘entrafias y su corazon turbado. El Sefior promete no perder 4 su ueblo entéramente, La hija de Sion experimenta tambien unos do- ores zemejantes 4 los de una parturienta primeriza, y se desmaya al ver los destrozos que suften sus hijos (Cap. 1v). El Sefior promete perdonar & Jerusalen si se encuentra en ella un justo 4 lo inénos, estando los principes tan pervertidos como el pueblo: eclra en cara & los hijos de Juda su infidelidad, y su incredulidad 4 la voz de los profetas: les anuncia los males que van 4 caer sobre ellos; pro- mete segunda vez no exterminar complétamente 4 su pueblo, y se queja de la dureza 6 injusticia del mismo (cap. v). Advierte & los hijos de Jud4 que se preparen 4 sufrir la desolacion que les-ame- naza: se queja de la infidelidad de Jerusalen: anuncia los males que le han de sobrevenir: exhorta & los hijos de Judé 4 que indaguen cuales son los caminos buenos, y que marchen por ellos: les pone unos i de que ellos se desentienden: se determina 4 castigar la in- idad de este pueblo: los hijos de Jud4&* caen en el abatimiento y resienten vivos dolores: el Senor establece 4 Jeremias para probar & este pueblo (Cap. vi). Enel capftulo vu. comienza otra profecfa, que parece extenderse . hasta el fin del cap. x. y puede referirse tambien al aiio decimoc- tavo de Josias. El Senor advierte 4 los hijos de Judé, que no se fien en que ellos son los poseedores de su templo, cuanlo lo des- honran con sus crimenes: los ainenaza con que abandonaré el tem- lo de Jerusalen, asi como abandoné el tabernaculo de Silo: pro- ibe & Jeremfas que ruegue por este pueblo: hace entender & los hi- jos de Judé, que de nada les serviran sus sacrificios si no obede- cen 4 su voluntad: exhorta 4 Jerusalen 4 gemir y llorar, y anune cia la desolacion de todo el pais (cap. vit). Los huesos de los re- yes de Judé, los de los principes y sacerdotes,.los de los profetas Y de todo el pueblo, serén atrojados fuera de los sepulcros, y que- darén ingepultos sobre la tierra, El pueblo, mas ciego que los brue tos, no conoce el juicio terrible que le amenaza. Los faleos sabios del mismo serén castigados sevéramente: Dios enviar& enemigos for- midables contra la casa de Jud&; y el profeta, 4 vista de estos ma- Jes, siente vivos dolores,. La hija de Sion lanza tristes gemidos en gu cautiverio. El profeta, enetrado de afliccion, pregunta si en Ga- jaad no habré resina 4 algun médico para curar la llaga de su pue SOBRE JEREN{AS. 9 blo? (Cap. vin). Lamenta el destrog de los hijos de Jud4, y desea hallarse |éjos de ellos por gu pecado. Anuncia que el Sefur va 4 convertir su pais en un desierto espantovo, Ea vano se buscara un sdbio que conorca sus Juicios. Deben Iamarae mugeres de aqucllas que tienen por oficio hacer el duelo en las ceremonias ligubres, para que Iloren sobre la desolacion de los hijos de Jud&. No queda 4 cs- tos mas recurso que confesar humildemente la misericordia y justi- gia del Senor, que visitaré en su célera & los circuncidados y 4 los incircuacisos, 4 los hijos de Jud& y & los pueblos infieles sus veci- nos (Cap. 14). El Senor exhorta 4 toda la casa de Israel y 4 todos los hijos de Jacab, 4 no tomar parte en la idolatria de Jas naciy- nes durante eu cautiverio, haciéndoles entender la vanidad de los idolas y que él es el Gnico Dios verdadero. Advierte 4 Jerusalen quo se prepare para la desolacion que la amenaza. Ella llora sus }+0- pias deagracias, y eonjura al Senor para que desvic eu célera (Cap. x). el capitulo x1. comienza una profecia que parece contt- nuarse en el siguiente, Esta profecia puede haberse pronunciado cn el ano décimogctavo de Josias, con acasion de la alianza que se renovs enténces eon el Sefior por empefio de este principe. 111 Senor man- da &@ Jeremfas 4 exbortur 6 los hijos de Juda y de Jerusalen para que observen eu alianza, Se queja de la infidelidad de ellos: los ame- Rata con sj venganza, y probibe al profeta que ruegue en su fa- vor. Los habitantes de Anatot forman el designio de quitar ja vida 6 Jeremias, y el Sefor les hace la amenaza de exterminarlos _ on él dia de sys venganzas (Cap. x1). I} profeta se queja 4 Dios de | prosperidad de los malos, y cl Senor ie anuncia las persecu- ciones que ba de gufrir, y que abandonara ou heredad en manos de sas enemigos por los ados de sy pueblo. Lws hijos de Judi y los preblos que los rodean serdn arrancados de su pais, y des- pues seran restituidos: si enténces se convirtieren al Senor, él toi estableceré en medio de su pueblo; pero si no quisioren escuchur su voz, los perder4 (Cap. x11). Algunos creen que el verso 13 de] capitulo x1 se dirigo 4 Jeco- aias_y & Nohesta su madre, y muchos opinan que Io que se refiere al princi io del mismo capitulo, acontecié dajo el reinado do Joakim, re de Jeconias, suponiende que Jeremfas hioiese dos viajes desde Judea al Eufrates, quya distancia aleula sér de 150 leguas. Owos piensaa que este suceso del vite de Jerumias pasd solo en vision; y Bochart juzga que el lugar Uamado uqui en el hebreo Pherath, no es el rio Eufrates, sino el lugar liamado Efrata, ct ismo que Betlehem, 4 dos leguaa de Jerusalen, El verso 18 po- dria dirigirse & Joakim y & Nohesta eu espqaa, por manera que tod+ este capitulo se refiera & la époce del reinado de este principe, y gua 4 sus prismeros afios, antes que Nubucodonosor viniese la Ju- dea. El Sefior ordena & Jeremiss que compre ua cinto y se le ujuste: & |e cintura. Eo seguida le manda que vaya al Eufrites (6 al lu- gar llamado Ferut 6 Efrata), y oculte cl cinto en el agujero de una yoca; y & poco tiempo despucs le previene que vuelva traerle, em cuya vez Je eacuentra podrido y en tstudo de inservible. En- ténces ef Senor le oxplica el significado de estos simbolos, vy le da Grden de que vaya @ anunciar sus venganszas 4 los hijos de Judi. “fom. Xiv. 2 10 : FREFACIO & exhortarlos 4 la penitencia.-Le manda tambien que anuncie al rey I 4 la reina (¥ 18) que dentro de breve perderén su corona. Joa- imla perdié en efecto por una muerte funesta, y su esposa No- hesta por la cautividad. Prosigue el Sefior echando en cara:a los hijos de Jud4 su infidelidad, y les anuncia sus venganzas (Cap xi). En el capitulo. xiv comienza otra profecia que parece continuarse en el siguiente. El verso 1.° de aquel da 4 entender que lo que dice Jerem{as en ese capitulo, fué con ocasion de la ‘seca y hambre coa- siguiente que afligia ent6nces, 6 habia de afligir en lo sucesivo 4 la Judea; lo cual parece haberse verificado en tiempo del Giltimo sitio de Jerusalen por Nabucodonosor bajo el reinado de Sedecias, segun da lugar 4 creer el verso 18. Mas todo este discurso pudiera ser pro- fetico, segun el verso 13, referirse & los primeros afos del reina- de de Soak, cuando los falsos profetas aseguraban que no se veria la espada del enemigo, ni vendria e! rey de Babilonia. El profeta des- cribe la consternacion en que llegura 4 verse la Judea al tiempo de Ta seca y hambre que ha de experimentar; implora la misericordia del Senor 4 nombre de su pueblo, y el Senor le prohibe que rue- gue por él, declarandole tambien que no admitiré los ayunos ni lop sacrificios de su pucblo. Los falsos profetas prometen una paz enga- fiosa (W 13), y perecerin al rigor de la espada y del hambre. Jere- mias |lora los males de su pueblo al saber que unos han de pere- cer bajo la espada de! enemigo, otros por el hambre, y otros serén Hevados cautivos (¥ 15 y 18). Insta de nuevo suplicando al Se- flor en nombre de los hijos de Jud4é (Cap. xiv). El Senor le de- clara que aun cuando Moises y Samuel intercedieran por este pue- ‘blo, se mantendria inflexible 4 sus ruegos, y que los hijos de Juda se- rian entregados 4 la espada del enemigo. E1 profeta se queja de que ha Iegado 4 ser un objeto de contradiccion au pueblo & con- secuencia de los anuncios tan funestos que le Races implora el socor- ro del Seftor, quien le promete Ilenarle de fortaleza y librarle de las manos de sus enemigos (Cap. xv). ~ En el capitulo xv. comienza una profecia que parece continuar- se hgsta el verso 18 del siguiente inclusive. Esta profecta pudiera re- ferirse tambien al principio del reinado de Joskim. El! Senor prohibe 4 Jeremfas que se case, y que se mezcle en el luto 6 en el regoci- jo de este pueblo, sobre quien van & caer las venganzas del Sefior. Los hijoe de Judé han abandonado al Sefior, y cerrado los oidos 4 su voz; por eso va 4 lanzarlos 4 un pais extrangero, de donde los ha- ra volver despues al suyo, Enviari sobre ellos 4 los Caldeos & ma- nera de unos pescadores que los aprendan en sus redes, y despues @ manera de cazadores que los persigan hasta en los lugares mas ocultos. Pero cuando el Senor restablezca 4 los hijos de Judd, Jas naciones reconocerin su poder y la vanidad de sus fdolos (Cap. xvi). E] pecado de Juda est escrito con pluma de hierro. Jeruyalen sera entregada 4 sus enemigos en castigo de sug crimenes. Maldito el hombre que eonfia en otro hombre; y.por el centrario, dichoso el que confia en Dios. El corazon del-hombre es impenetrable; solo Dios puede conocerle y curarle, Los impfos insultan 4 Jeremias pregun- tandole jdénde est4 el cumplimiento de las amenazas que les ha he- cho? y el profeta implora contra ellos el auxilio del Senor (Cap. xvi): SOBRE JBREMaS. u A esta misma época pudiera referirse la profecia que se con- tiene en los Gitimos nueve versos del cap. xvi, y 4 que did motivo li violacion piblica de la ley del sdbado. El Sejior exhorta 4 los hijos de Judi & que cumplan esta ley santa, prometiendo recom- pensarles su fidelidad, y amenazndoles con castigos severos si le fue- ren infieles. La profecia del capitulo xvi tiene alguna relacion con 1a del 0X; y como esta se halla enlazada con la del capitulo xx, la cual puede referirse al principio del reinado de Joakim, puede creerse que todas tres fueron pronunciadas en esa misma época, Jeremfas de or- den del Senor va 4 la casa de un alfarero, & quien halla ocupado en su trabajo y disponiendo del barro como le agrada; y en seguida le declara el Sefior que del mismo modo puede tratar 4 su pueblo, segun viere que obra bien 6 mal. Se queja de la infidelidad dees- te. Los hijos de Juda conspiran contra Jeremfas, y este reclama la justicia del Senor (cap. xvm), quien ordena al profeta que to- mie un vaso de barro, y que Ilevando consigo al valle de los hijos de Ennon 4 los ancianos de los sacerdotes y del pueblo, les anuncic fos males ternbles que van a caer sobre Jerusalen y han de con- vertir aquel valle en un lugar de matanza; y que para simbolizarlcs estos niales rompa el vaso 4 presencia de ‘llon Joremias, vuelto de aquel lugar, se dirige @ 1a entrada del templo, y-alli anuncia a todo el pueblo los males que le amenazan (cap. xx). Fassur, saccrdote éintendente del templo, oyendo 4 Jeremfas hablar de este modo, Je ultraja, y manda poner en prision. Jeremfas puesto en libertad 4 lu manana del dia eiguiente, profetiza contra Fassur; se queja al Se- tor del oprobio que ha sufrido; pone su confianza en Dios, cuya jus- ticia_reclama; y penetrado del mas vivo dolor, maldice el dia en que salié del seno de su madre, mirandole como el mas funesto y des- graciado para él (cap. xx.), Hasta aqu{ parece bien seguido el érden de las profecfas de Jeremias, Los doce primeros capitulos pueden referirse. 4 los alti- mos diez y nueve afios del reinado de Josfas,y los ocho siguientes, incluso el vigésimo, 4 los tres primeros del reinado de Joakim. Mas en adelante se observa este 6rden turbado notdblemente. El 1 del cap. xx1 da 4 entender que la profecfa contenida en este ca- pftulo corresponde al reinado de Sedecias, y lo que sigue da lugar 4 creer que corresponde al ano décimo de este principe, cuando Nabu- codonosor despues de haber marchado contra el rey de Egipto, vol- vid & sitiar 4 Jerusalen. Enténces mand6 Sedecias 4 decir 4 Jere- “ mfas que consultara al Senor, y el Senor declara por boca de este profets que hara perecer al pueblo con Ia peste, la espada y el ham- re; y qu los que queden seran entregados 4 Nabucodonosor, que haré en ellos una horrible carniceria, Hace entender al pueblo no quedarle otro recurso que rendirse 4 los Caldeos; y al rey de Ju- dé le declara que no tiene otro medio de evitar las venganzas del Se- Ror, que hacer justicia defendiendo al oprimido. En el capitulo xxn. comienza un discurso que parece continuarse shasta el verso 8 del siguiente inclusive, y que es dirigido al rey Joakim. Puede referirse tambien al principio del reinado de este principe Antes de la Ilegada de Nabucodonosor. Jeremfas exhorta 4 fe PREFACIO . Joakim y & su pucblo a que sean déciles 4 la voz del Benot, obrando cn justicia. y equidad parn evitar los males que les amenezan, Les de- clara que en vez de Hlorae 4 Josfas, que muri santamente, lamemten la suerte do Scllum, que fué Nevado cautivo por el rey de Egipto y moriré en ticrra extrangera, Hace inculpaciones 4 Joakim; anuncia el fin des- fraciado de este principe, y que Jerusalen seré abandonada de sue alid- dos, Jeconfas, hijo de Joakim, seré entregado 410s Caldeos, morira en tierra extrangera, y no tendri descendicnte que ke suceda, El Senor se jueja de lox pastores, estu es, de los pefes de su pueblo que han disper. rado las ovejas de su rebano. Proiete reunir 4 estas, darles pastores tieles y un rey juste de la estirpe de David (el Mesias). Promete tam- bien reunir 4 los hijos de Jsra€{, recogiéndolos de todos los paises don- dese hallen dispersos. : Al verso ¥ del capitulo xxi. comienza un discurso dirigide 4 los profetas falsos, y continga hastael fin del capftulo, Puede re~ ferirse, lo mismo que el anterior, al principio del reinado de Joakim. En é! manifiesta Jeremfas el dolor y turtacion que experimenta al con- siderar los decretos terribtes de la justicia del Sefior, y 4 su nombre se queja dezla_corrupcion de los sacerdotes y de los profetas, y anuncia su ruina, Compara la infidelidad de los profetas de Jerusalen & la de los_de Samaria, y reproduce el anuncio de su perdicion. Advier- te 4 su pueblo que no escuche las palabras de estos hombres que en vano le prometen la paz. Declara que sus juicios terribles se cjecu- tarén, y que sus designios serén conocidos cuandose hayan cumplide, Prosigue quejindose de esos profetas que no tienen mision; les opone ta fuerza y eficacia do su palabra, y los amenaza con sus vengauzas. Se queja del desprecio que ge ha hecho de su vor, y tanto 4 los del pueblo como 4 los profetasy sacerdotes que persistieren despreciandola, los amenaza_ con Ios efectos de su colera, La profecia del capitulo xxiv. segun el mismo Jerem{fas, tuvo lugar al principio del reinndo de Sedecias, derpues que Nabucodono- sor hizo que Jeconfas cop aus principes y una parte del puelslo, se trasladasen de Jerusalen 4 Babilonia. El Senor presenta & Jeremiss dos canastos Ilenos, el uno de higos buenos y el otro de higos malos; y le hace entender qne los higos huenos representan 4 los hijos de Jnd& que hayan sido trasindados 4 Babilonia con Jeconies, sobre quie- nes ejerceré el Senor su misericordia, llam&ndolos J restitayéndolos 4 su herencia; y los higos matos, 4 los que han quedado en el pais de Jud& 6 han emigrado 4 Egipto, sobre los cuales descargara el Senor bu justicia con castigos espentosos. La profecia del capftulo xxv. se data en el afo cuarto del rei- nado de Joakim. En ese tiempo contaba ya Jeremfas veinte y tres afios de mision, como dice en el verso 3 (4), y Nabucodonotor no ha- bia entrado todavia en la Judea, segun el contexto del verso 9. Je- remias anuncia 6 todo e] pueblo de Judd y 4 todos los habitantes de Jerusalen, que por no haber escuchado su voz ni la de los de- © mas profetas verdaderos, el Senor énviaré contra ellos y contra to- dos sus vecinos al rey de Babilonia que los sojuzgue, y que esta- ran subyugados 4 este principe y a sus sucesores-por espacio de (1) Véaso sobre este. punto la Dieertacien sobre los 390 aiios, de que habla le pro- fecia contenida en el cap. sv. de Exoquie), tom. xv. SOBRE JEREMIAG, , I welthla afios, déspues de cuyo tiempo descargaré e} Senor su célera sobte lox Babilonios que hayan sido instramentos de su, venganza. El profeta refiere que conforme 4 la érden del Senor £ 15 y si- fuentes), presenté el céliz de au ira 4 Jerusalen, 4 los Egipcios, I'i- , _Idumeos, Moabitas, Ammonitas, Tirios, insulares, & todos los pueblos de Ta Arabia, y § todos los del Aquilon (muchos creen que esto solo pasd en vision); y el Sefior anade que el rey de Babilo- nia Sesac, beberd del mismo caliz despues de ellos, Prosigue anun- ciando las vengangas que ha de ejercer sobre la tierra, y en pri- mer lugar sobre su pueblo. La profecia del capitulo xxvi. se halla datada cn el principio del reinado de Joakim. Mas esto no debe entenderse en rigor, por- que el verso 21 hace creer que este principe en la época de esta profecia Hevaba ya algun tiompo de ocupar el trono. Sin embargo, perece que fué anterior & 1a venida de Nabucodonosor. El Senor en- via 4 Jerem{fes al atrio del templo para que alli anuncic de nucvo 4 los habitantes de Juda, que si no son déciles 4 la voz del Seior, Jerusslen correr4 la misma suerte que Silo. Los sacerdotes, loa pro- fetas y el puebla que oyen esto, se apoderan de la persona de Je- remfas para que sea condenado @ muerte. Toman conocimiento de este suceso los principes de Juda; habla Jeremias en au defen- fa, Z Jos principes y el pueblo Je declaran inocente 4 presencia de [ca sacerdotes y de los profetas. Algunos de los anciands ale- gan en favor de Jeremfas el ejemplo de Miqucxs que profetizs en tiempo de Ezequias sin que este principe le persiguicra. En se- guida se cita ef eyemplo del profeta Urias perseguido y condensdo 4 muerte por drden de Joakim. (Como este ejemplo es desfavorable * 4 Jeremias, muchos autores han creido que fué propuesto por sus adverserios ; mas otros juzgan que no lo fué sino por sus mis- tos defensores, quienes para formar un contraste entre Ezequias, cu- ya memoria era cara, y Joakim que se habia hecho odioso con sus violencias, comparan la conducta del primero respecto de Miqueas con la del segundo respecto de Urias, infiriendo de aquf que de- bia imitarse mas bien la clemencia y piedad de Ezequias.) Ahicam, sijeto que habia obtenido un empleo distinguido en tiempo de Jo- fas, defiende tambien 4 Jeremias, y logra itnpedir su muerte La profecia del capitulo xxv. se data al principio del reina- do de Joakim, siendo asf que por el contexto corresponde mas bien al de Sedecias. Algunos han pretendido conciliar esto, diciendo que en tienrxpo de Joakim recibié Jeremfas la érden de preparar los la- tos y cadenas que habia de enviar 4 otros reyes en tiempo de Se- decfas, Mas el siriaco y el 6rabe en la data de esta profecia leen cias en lugar de Joakim. Esta leccion compone aquella dife- Tencia, y hace un sentido mas natural, por lo’ que algunos autorcs ke prefieren. La profecta de este capitulo est4 enlezada con In det figniente, cuyo verso 1.° manifiesta que una y otra corresponden al ato cuarto de! reinado de Sedecfas. El Sefior ordena 4 Jeremins que tome y ponga sobre su cuello unos lazos y yugos, y fos man- da & los reyes de Edom, de Moab, de Ammon, de Tiro y de Si- don por conducto de los mismos embajadores que cllos enviaron 4 len cerca del rey Sedecfas, previniéndoles digan 4 sas seno- ‘4 Parracio res que el Senor ha entregado todas sus tierras & Nabucodonosor, que él les promete Ja paz si se someten 4 eute principe, y que por el contrario, les amenaza con sus venganzas si no le obedecieren, El profeta exhorta igualmente 4 Sedecias para que se sujete al rey de Babilonia. Declama contra los falsos profetas que seducen al pue- blo prometiéndole que no se vera subyugado 4 Nubucodonosor, y que los vasos del templo tlevados & Babilonia, seran bien pronto resti- tuidos. Declara que los vdsos que quedaron en Jerusalen seran tam- bien trasladados fo mismo que los otros 4 Babilonia, dinde perma- neceran hasta el dia de la restitucion de low cautivos. La profecfa del capitulo xxviu. sc data igualmente en e] ato cuar- to del reinado de Sedecias. Hananias, falso profeta, predice delante de los sacerdotes y de todo el pueblo que dentro de dos anus se- ran restituidos 4 Jerusalen lus vasos !levados a Babilonia, y Jeconfas volveré con todos los cautivos. Jeremias consiente en que Hananias sea tenido como verdadero profetd, si esa prediccion se cumple. Hana- ning para confirmarla, rompe el yugo que portaba Jeremias; y el.Se- hor manda 4 este declarar 4 aquel, que en vez de un yugo de ma- dera impondré el rey de Babilonia uno de hierro 4 todos los pue- blos contra quiencs ha hablado el Senor; y que Hananias morira en aquel mismo afo por «haber hablado contra el Senor, Hananias er. efecto mucro & los dos meses de este suceso. La profecia dol capitulo xxrx. se data en el reinado de Sede- cfas, cuando: est? principe envié unos legados a Babilonia~cerca de Nabucodonosor, despues que Jeconias con una parte del pueblo ha- bia sido trasladado de Jerusalen 4 aquel reino. De aqui puede in- ferirse que esta profocfa se refiere 4 lus primeros afos del reinado de Sedecias, antes que Ezequiel hubiese comenzado 4 profetizar en a Caldea adonde fué lIlevado con Jeconias. Jeremias escribe 4 los caulivos de Babilonia advirtiéndoles de parte del Senor, que se es- , tablezcan en ese pais y no dejen extinguir su raza; que rueguen r la paz de esa ciudad adonde han sido trasladadus, y no se de- jen. alucinar de los falsos: profetas. El Sefior promete 4 los cautivos restituirlos 4 su pais al cabo de setenta afios, como ya les habia anunciado: amenaza con sus venganzas 4 los que han quedady en Ia Judea y no escucttaron la voz de sus profetas: anuncia el cas- tigo que sufriran Acab y Sedecias, que enganaban 4 los cautivos de Babilonia con ‘falsas predicciones. Semeias, otro fulso profeta entre los cautivos, escribe 4 Sofonias, intendente del templo, quej4udose de la carta de Jeremfas; y el Senor anuncia tambien el castigo que le tiene decretado. : Al capitulo xxx. comienza una profecia que parece continuar- se hasta el siguiente. Ella se refiere al V LU. del capftulo xxix. donde Jeremias predice el fin de la cautividad, y tal vez correspon- de 4 la misma epoca. El Senor ordena al profeta que escriba lo jue é] va 4 descubrirle sobre la libertad y regreso de los cautivos le su pueblo. Una.desolacion terrible vendra sobre.la Caldea; el es- panto se apoderar4 de los Babilonios, y ese tiempo seré de afliccion aun para los hijos de Jacob; pero poco despues ser&n librados, y sas- virén al Seftor y al gefe descendiente de la estirpe de David que él les dar& El Sefior librara 4 Ios hijos de Jacob, y hara que vuel- SOBRE JEREM{as, 45 van 4 su paia, El los ha tratado con severidad por la multitud de sus crimenes; pero vendré un dia en que abandonaré al pillage a log que los han afligido. Sion ser4 invocaila de nuevo, Jerusulen rcedi- ficada; sus hijos serfn exaltados en gloria; de en medio de ellos-sal- dra un gefe; y el Senor sera su Dios, Mus los dias de su miscri- cordia eerin precedidos de los de su justicia; y el Sefior ejerceré gus venganzas sobre los impfos que se hullan en medio de su pue- blo. Sus designios no se comprenderin sino hasta que se hayan cum- ido (Cap. xxx.) El] Senor promete reconciliarse con todas las tri- bos de Israel. La doncella Israel volveré & presentarse con pompa; las montsfias de Samaria serfn cultivadas de nuevo; y Efraim ven- dra 4 adorar al Senor en el monte santo de Sion. El Seiior convida 4 toda Ja casa de Jacob & celebrar la libertad de fas reliquias de Israel, cuyos hijos serén reunidos, y vendran 4 alabar al Scnor en Sion. Raquel, abuela de Efraim, que ha Ilorado 1a cautividad de sus hijos, los veré volver 4 su pais. Efraim reconoce su iniquidad, € im- pbra Ja misericordia del Senor, que se compadece de él, le exhor- ta 4 que llore sus antiguos desdrdenes, y para excitarlo 4 que se con- vierta le llema la atencion anuncifndole un prodigio de su poder (el nacimiento del Mesias). Isracl bendeciré la tierra de Jud, y es- ‘te volveré 4 habitar su propio suelo, E) Senor restablecers lag dos casas de Israel y de Jud&. Las iniquidades de los padres no se im- putaran 4 Ios hijos. El Senor haré una nueva alianza con Ja casa de Israel, asi como con la de Jud4; no abandonaré etérnamente 4 Israel, y Jerusalen seré reedificada para siempre. (Cap. xxx.) La profecta del capitulo xxxm. se data en el nno décimo de Se- decfas, cuando Nabueodonosor vuelto de Egipto sitiaba 4 Jerusalen, Jeremias se hallaba cnténces detenido por drden de Sedecias en el ftrio de le cércel del palacio. Le‘manda Dios que compre el cam- po de uno de sus parientes; el profeta previene f Baruc que cuide de guardar bien las ezcrituras de este contrato; y declara que Juda volvera & entrar en Ia posesion de su pais; invoca al Sefier; consi- ‘dera Ja grandeza y el poder de este Ser Supremo, las maravillas que ha obrado en favor de Isracl, Ja ingratitud € infidelidad de este pueblo, las venganzas que Dios ejecutaba enténces snbre él, y la 6r- den que al mismo tiempo le daba de comprar el campo. E! Senor le declara que en efecto abandona por ahora 4 Jerusulen y Juda en manos de los Caldeos para castigar Ia infidelidad de su pueblo; pero que al fin reuniré 4 este mismo pueblo, lo restablecera en este mismo lugar, har&é con él una alianza eterna, y lo colmara de bienes. La profecfa del capftulo xxxm. parece haber sido pkonunciada poco tiempo despues que la anterior, pues Jeremfas se hallaba toda- via detenido en el Atrio de la carcel. El] Sefior promete curar las Nagas de Jerusalen, restituir los cautivos de su pueblo, perdonarles sus pecados y llenarlos de beneficios. Promete tambien que de la es- tirpe de David saldr4 un principe que reine en justicia, y que no con- sentiré que se extinga aquella raza ni la de Levi, sino que Antes bien hard que una y otra se multipliquen como la arena del mar. A vista de Jos jicio que el Senor habia ejecutndo sobre las casas de Israel y de Jad&, creian muchos que habia abandonado ya a su pueblo en- téramente; mas el Senor protesta que jamés abandonara & la posteri- dad de Jacob, asi como tampoco 4 la estirpe de David. 16 PREPAC) Le profecia del capitulo xxx:v.es anterior 4 las dos pracedentes, pues corresponde al afio nono de Sedectas, cuando Nabucodonosor estrechaba 4 Jerusaleu y demas ciudades de la Judea. E! Senor orde na al profeta vaya 4 anunciar 4 Sedecfas que 6! y Ja ciudad de Je- rusalen scran catregados en manos de Nabucodonogor; pero le mete no obstante, que no moriré al filo de la espada. A poco tieme po despues, habiendo ordenado Sedecias, con motivo de ser au sa- batico, que se diese libertad 4 los esclavos hebreos conforme 4 Ja ley, obedecen los Judios esta 6rden, y los esclavos quedan en libertad. Mas en seguida levantado el sitio por Nabucodonosor para marchar contra los Egipcios, los Judios despreciando la ley, volvieron & to- mar sus esclavos. El Sefior, por medio de su profeta les echa gn cara esta nueva infidelidad, y les declara que por esta causa va 4 entregar- los 4 la espada, al hambre y 4 la peste en nanos de gus enemigos, anadiendo que el rey de Babilonia aunque ha levantado el sitio, volver4, se haré dueno de Jerusalen, la incendiaré, y reduciré & ‘un degierto la tierra de Suda. La profecfa del capftulo xxxv. se data en el reinado de Joakim,, y probéblemente corresponde al afo cuarto de este principe, en cuya €poca tmarchaba Nabucodonosor contra Jerusalen, Los Recabitas, que hasta entonces habian acostumbrado vivir en tiendas de campaiia con- forthe 4 las leyes de su padre Jonadab, tuvieron que refugiarse dentro de Jerusalen pura ponerse 4 cubierto del éjercito de los Caldeos, Je- remias de 6rden del Senor, se dirige 4 ellos, les brinda con vino, y cllos lo rehusan, por haberles prohibido Jonadab esta bebida, El Se- for se vale de este ejemplo de fidelidad de los Recabitas para con- fundir la infidelidad de fos hijos de Juda: amenaza & estos con sus ven- yanzas, y promete & aqucllos que conservaré su raza. Loe Recabitas de quienes se habla aqui, serén materia de una disertacion. . La profecia del capitulo xxxvi. se data en el ano cuarto de Joakim, y parece corresponder al fin de ese ano, poco tiempo antes del ayuno que este principe mandé publicar en el mes nono del ato quinto de su reinado; y como este ayuno se pres, en opinion de muchos au- tores, con motivo del aniversario de la toma de Jerusalen por Nabu- eodonosor, verificada el ano euarto de Joakim, es de inferirse que esta rofecia fué posterior 4 la toma de aquelia ciudad. Jeremfas se ha- Taba oculto en ese tiempo por no caer en manos de sus enemigos. 1 Senor le manda que escriba todo lo que habia dicho relativamente a Israel, 4 Juda y demas pueblos, desde el principio de su mision hasta aquella fecha, Barac escribe el libro dictindole Jeremias, y por érden de este profeta va 4 lecrie en el teinplo 4 presencia de todo el pueblo el dia del ayuno publicadoen el mes nono del ano quinto de Joakim, Los principes de Juda hacen comparecer & Baruc, y le exigen que les lea el libro: le advierten que é! y Jeremfas se ocul- ten, y van 4 dar parte al rey. Este principe manda que se le lea el libro; y upénas comienza 4 oir su contenido, cuando Jo hace pedazos y Jo arroja al fuego, dando érden al mismo tiempo que se aprisione & Baruc y Jere- mias. El Senor ordena 4 este que lo escriba de nuevo, y le declara el juicio que ha de ejecutar sobre Joakim por haber quemado el libro. Enel capitulo xxxvis. refiere Jeremias algunos sucesos ocurridos al tiempo en que Nabucodonosor vino 4 sitiar 4 Jerusalen en el ano . SOBRE Jememfas, 17 nono de Sedecfas, y cuando volvié sobre la misma en el afio décimo de este principe, despues de haber marchado contra los Egipcios. Se- decias sucede 4 Jeconias, y ni él mismo ni su pueblo obedecen 4 las moniciones del Senor. Nabucodonosor viene a sitiar 4 Jerusalen. Se- decias envia 4 suplicar al profeta que le auxilie con sus ruegos. Na- bucodonosor levanta el sitio, por tener que marchar contra los Egip- cios. Jeremias predice la vuelta de este principe y la raina de Jeru- salen: pretende salir de esta ciudad para ir 4 su patria, y es detenido Y puesto en una prision. Vuelve Nabucodonosor: Sedecias consulta de nuevo al profeta, y manda ponerle en libertad. La profecia del capitulo xxxvi. parece que es del ano décimo 6 undécimo de Sedecfas: tiepe-relacion con la del capitulo xxi, y pare- ce ser la altima que pronuncié Jeremias antes de la toma de Jerusa- len. Los principes de Juda ofendidos de que este profeta aconsejara al pueblo que se fuese 4 vivir entre los Cildeos, y de oirle asegu- rar que la-ciudad seria tomada por el ejército del rey de Babilonia; pi- -den 4 Sedecfas que le mande quitur la vida: este principe le entrega ‘en sus manos, y ellos lo ponen preso en una mazmorra; de allf lo saca Abdemelec, eunuco etiope, con permiso de Sedecias, y le colo- ca _en el pértico de aquella prision. Sedecias consulta en lo reservgdo 4 Jeremias, y este le aconseja que se rinda 4 los Caldeos: le encarga Sedecias el secreto de esta conversacion; Jeremias lo guarda, y se man- tiene en el portico dela prision hasta la toma de la ciudad. El capitulo xxix. contiene la historia de la toma de Jerusalen bajo el remado de Sedecfas. Habiendo venido Nabucodonosor 4 sitiar la ciudad en elaip nono de aquel principe, la toman los Caldeos en el undécimo del mismo, Sedecias y los grandes huyen, y son apresa- dos: se les conduce 4 la presencia de Nabucodunosor, quese hallaba en Reblata, lugar de ta Siria; y despues de hacer morir 4 los hijos de Sedecias 4 vista de este mismo, manda que se le arranquen los ojos, y_cargado de cadenas se le lleve 4 Babilonia. Nabuzardan, general del ejército caldeo, conduce alli mismo 4 todos los del pueblo que habian quedado en Jerusalen, 6 se le habian rendido, y solo deja en !a Judea 4 los mas pobres del pais. Por 6rden de Nabucodonosor deja tambien libre 4 Jeremias, y este profeta le refiere la promesa que Dios habia hecho 4 Abdemelec de conservarle la vida en la toma de la ciudad. Los cinco capftulos que siguen contienen la historia de lo ocur- rido despues de Ja toma de Jerusalen hasta la retirada de algunos judios & Egipto, y las profecfas que enténces pronuncié Jeremias Gl- timamente para dar fin 4 su mision, Nabuzardan pone en libertad & Jeremias, y deja 4 su eleccion el irse 4 Babilonia 6 quedarse én el pais. El profeta se decide por lo segundo, y se acoge cerca de Go- dolias, & quien Nabucodonosor habia puesto de gobernador en la Judea. Bajo el amparo de este mismo se reunen los Judios que andaban profagos y dispersos. Johanan, uno de los principales entre ellos, des- cubre & Godolfas los perversos designios que traia contra si pcrsonn, Jamael, descendiente de la casa real: Godolfas se resiste a creerln xu), y le da la muerte Ismael. Se arroja este sobre ochenta hombres que venian 4 hacer oblaciones al Senor; les quita la vidi réonando 6 diez de ellos sdlamente, y se lleva prisoners 4 todoy que estaban en Masfa: le persigue Johanun, huye él al puis do Tom. XIV. 3 18 PREFACIO los Ammonitas, y aquel recobra los prisioncros. Fistos, temerosos de que los Caldcos vengasen sobre ellos la muerte de Godolias, forman la resolucion de retirarse & Egipto (Cap. x11): se presentan 4 Jere- mias pidiéndole que consulte al Senor lo que deben hacer, y prome- tiéndole seguir fiélmente su voluntad: el Sefor, por medio del profe- ta, les declara que los sostendré si se mantienen en la Judea; que no teman al rey de Babilonia, porque él esta con ellos para defen- derlos; y les advierte que si se obstinan en fa idea de retirarse 4 Egipto, se encontraran alli con las mismas desgracias que quiefen evitar. Jeremias los exhorta 4 que obedezcan al Senor, les echa en cara au indocilidad, y Jes anuncia los males que les vendran en cas- tigo (Cap. xu). Los judfos tratan de mentiroso 4 Jeremias, ‘aria prenden su retirada 4 Egipto contra la voluntad, del’ Sehor, lfevan- dose consigo al profeta y 4 Baruc. Jerem{as, estando yaen Téfnis, Ics predice por érden de Dios que Nabucodonosor desolaré tambien el Egipto, incendiaraé sus templos y se Ilevaré cautivos 4 sus dioses (Cap. x11). El Senor ordena 4 Jeremfas que vaya & var 4 los Judios que se hallan esparcidos en Egipto; que les eche en cara su idola- -trfa, declarfndoles que perecer&n por la espada y el hambre, y solo se salvarén los que prevengan esta desgracia regresandose 4 hh Ju- dea. Los Judios fe contestan que ellos han de continuar en su ido- latrfa 4 pesar de las amonestaciones que les hace; y él les anuncia de nuevo las venganzas del Senor, prediciéndoles en senal del cum- plimiento de estas amenazas que Faraon Efres, rey de Fgipto, caeré en manos de sus enemigos (Cap. xuiv). La profecia del capitulo xiv se data en el ano cuarto de Joakim, en cuya época escribié Baruc este libro. E! Senor por boca de Je- remfas reprende 4 Baruc que se quejaba de no hallar descanso; y le promete conservarle la vida en medio de los males que consumiao & los demas judios. Las profecins que se refieren desde el principio del capitulo xzv1 hasta el verso 33 del xi1x pacecen ser las mismas de que hace men- cion el profeta en el verso 13 del capitulo xxv. La primera es an- terior 4 la expedicion de Nabucodonosor sobre Cércamis enel aio euarto de Joakim, y puede referirse al primer afo de este principe cuando Necao regresé & Egipto despues de haber dejado én Carca- mis una guarnicion poderosa. Las otras pueden ser de la misma épo- ea. En el capitulo xuvr se Ieen desde luego dos profectas relativas al Egipto. La primera, que se conticne en los doce_primeros versos, anuncia la expedicion de Nabucodonosor sobre los Egipcios en Car- cams, y tuvo su cumplimiento en el afio cuarto de Joakim, La se- gonda contenida en los diez y seis versos G\limos, puede ser del mismo tiempo que t1 primera. En ella anuncia Jeremias la segunda expedicion de Nabucodonnsor sobre el Egipto, que se verificé treinta y cinco anos despues que fa primera, bajo el reinado de Faraon Efres 6 Apriés, 4 los diez y seis anos de la toma de Jerusalen. Despues de haber anun- ciado el profeta ta desolacion del Egipto por Nabucodonosor, pre- dire su restablecimiento bajo el reinado de Ciro, y al mismo tiempo el de la casa de Jacob. esto es, la reunion de las dos casas de Is- rael vy de Juda que habia de verificarse en la misma & - La profecia del capitulo xxvu. habla- con los. Filisteos, y segua SOBRE JEREMiAS. 19 el verso primero, se pronuncid 4otes que los Egipcios se apoie- raran de Gaza. Muchos autores creen que esta expedicion de los Kgip- cios debe referirse ol ano décimo de Sedecius, cuundo el rey de Egipto se puso en marcha para auxiliar 4 este principe. Otros juz- gan que corresponde al tiempo de Necao, bien sea cuando este priu- cipe marché 4 Cércamis, 6 cuando volvié 4 la misma ciudad, En es- te segundo supuesto Ia profecia de este capitulo puede ser de la_inisma época que las dos precedentes, y refcrirse al ano primero de Joakim. Jeremias anuncia la expedicion de Nabucodonosor sobre los Filisteos, y la degolacion de sy pais despucs de ‘a toma de Jerusulon duran- te el sitio de Tiro, La profecia del capitulo xnvuz. trata de Ia expedicion de Na- bucodonosor subre los Moabitas al tiempo del sitio de Tiro. Jer mias anuncia la cautividad de esas gentes y su restitucion.’ Los trei tay tres versos primeros del capitulo xuix. hablan de otras varias expedi- ciones de Nabucodonosor en fa época del mismo sitio: 1.° contra los Ammonitas, en los svis primeros versos: 2.° contra los Idumcos, des- de el 7. hasta e} 22: 3.° contra la ciudad de Damasco, desde el 23 hasta el 27: 4.° contra la de Cedar, desde el 28 hasta, el 33. ‘To- das estas profecfas pueden ser del afio primero de Joakim. Al verso 34. del mismo capitulo xuix. comienza una profecia que se data en el principio del reinado de Sedecias, y trata de la expedicion de Nabucodonosor sobre los Elamitas. El verso 36, don- de se dice «ue el Senor lanzaré los vientos de los cuatro dngulos de la tierra contra estas gentcs, da lugar & creer que esta expedi- cion de Nabucodonosor fué una cle las ditimas que hizo con un ejér- cits compuesto de tropas de todas las naciones que habia ya con- quistado. . Fin&lmente, la profecia que contienen los capitulos vy ut, anun- cia la expedicion de Ciro contra Babilonia, la toma de esta ciudad, la desolacion de la provincia, da ruina del imperio, li libertad, re- greso y reunion de las dos casas de Israel y de Jud4, Esta profe- cia Ia remitid Jeremias 4 Babilonia, y su duta se encuentra al ver- so 59 del capitulo tt, donde se refiere al ano cuarto de Sedecias, Este Gltimo capitulo termina con estas palabras: Hucusgue verba Je- remiae: Hasta aqui las palabrus de Jeremias; cuya expresion se en- cuentra en el hebreo lo mismo que cn ta Vulzats, mas no en los ejemplares de los Sctenta, donde estos dos ditimos capitulos ocupan otro lugar. Ega misma conclusion hace dudar que el enpitulo in. sea de Jeremias. Es paramente histérico, y casi_na contiene mus que. lo que se refiere er libro cuarto de los Reyes, desde el verso 18 del capitulo xx.v hasta el verso 24 del capitulo xxv, 4 suber, la recanitulacion de los sucess ocurri- dos en la Judea bajo el reinado de Sedecias; el namero de Judios que fueron Hevados 4 Babilonia en los anos séptino, décimooctuvo y vigé- simotercio de Nabucodonosor; y la clevacion de Joaquin 6 Jeconias al uoao, puesto en libertad por Evilmerodac 4 los treinta y sinte afos de cautivo. Este altitno hecho, que tambien se refiere al fin del libro cuarto de los Reyes, parece haber: sido posterior al tiempo de Jere- mnfas. Algunos autores, por lo misino, atribuyen 4 Esdras todo este eapitalo. we Distribucion que tienen Jas profecias dé Jeremias en la edicion I loa Betenta. PREFACIO La edicion romana de la version de los Setenta esti conforme con ¢] texto hebreo y con el de la Vulgata, hasta el verso 13 del capitu- lo xxv, de suerte que la profecfa contenida en los trece versus pri- meros de ese capftulo, acaba con las mismas palabras del verso ci- tado: Et adducam super terram illum omnia verba mea quae locutus 8 sum contra eam, omne quod scriptum est in libro isto. Lo restante del verso 13 y el 14, se halla omitido, En seguida se encuentra la pro- fecfa contra los Elamitas, que la Vulgata trae en el capitulo x1ix; las dos profecias contra el Egipto, que estén en el xtv1; la dirigida con- tra Babilonia, que se contiene enel x y 11; 1a relativa 4 los Filisteos que se halla en el xivi; las cuatro primeras del xuix contra los Idumeos, los Ammonitas, la ciudad de Cédar y de Damasco; la del xivin con- tra los Moabitas. Despues entra el verso 15 del capftulo xxv y todo lo slemas del texto hasta el xxv inclusive, despues del cual se halla co- locado el tn. Asi es que toda la diferencia entre esta version y la Vulgata, consiste cn que aquella 4 la mitad del capitulo xxv de es- ta, coloca los seis capitulos que se hallan entre el xuv y el uit, dan- do otro érden 4 las profecfas que aquellos seis contienen; de donde resulta la variacion que se nota en la numeracion de los tapitulos pos- teriores al xxv. Para utilidad de los que quieran consultar esa version darémos aqui una tabla que manifieste la correspondencia de la nu- meracion de sus capftulos, con la que tienen los de la Vulgata y del ebreo. Namoros de los capitulos del hebreo y | Nameros do los capitalos de la version de Ja Vulgate. los Setenta sogun la edicion romana. xxv. hasta el Y 13, xz xxm. axxiv. falta. ‘XXIV. xzxvi. $0. 30. xxv. xxix. hasta ol Y 7. xxx. el soenee desde-el 6, hasta el 22, SOBRE JEREM{AS. 21 ‘Nameros de los capitulos del hebreo y | Numeros de lon eapitulos de Ia _versien de Ja Vulgate. do los Setenta segun 1a edicion romana. xxx. desde el ¥ 33. xxx, desde el 5. hasta el 33. xxv. deade el 13. xxv, xxvin. Ln. Réstanos ahora presentar del modo posible la serie de estas pro- fectas segun el Orden cronolégico, en cuyo punto conviene tambien Ja Vulgata con el hebreo, mas no con las versiones griega y lati- na. Muchas de estas profecias tienen sus datas, y por ellas pueden reducirse 4 dicho érden; pero otras no ticnen ninguna, 6 es tan vaga que solo por conjeturas puede juzgarse del lugar que les correspon- de, Segun lo que hemos hecho notar 4ntes, no hay necesidad de va- riar el érden de los primeros veinte capitulos; y asimismo parece que los quince Gltimos deben dejarse en el lngar y distribucion que tienen en los ejemplares del hebreo y de la Vulgata; por manera que de los cincuenta y dos capitulos que cumponen este libro de Jcre- mias, solo diez y siete no se hallan en aquel érden; y realmente nueve solo aparecen fuera de su lugar, como sc vera en la ta- bla que sigue, donde se marcaran estos con un asterisco. Las profecfas de Jeremias pueden distribuirse en cinco clases: Ja 1. contendra las del reinado de Josias; la 2.* las del reinado de Jeakiin; la 3.8 las del de Sedecias; la 4.* las posteriores 4 la ruina de Jerusalen; y la 5.* las profecfas patticulares: tales son la relati- va 4 Baruc, y las que se dirigen 4 las naciones extrangeras. J. Al ano décimotercio de Josius cor- responde la época de la mision de Jeremfas, de que trata el capitulo.....sseceeeeeeee fe En los uttimos diez y ocho anos de este (11. ym. 1.—5. principe pueden colocarse las profecias que ) ur, ¥ 6. y siguientes v1. se contienen enlos once capftulog siguien-) VIL. +..+eee0+0e x. tes, & saber.. « Ux. seco ee XI II. En tos tres primeros anos del reina- (xu. do de Joakim pueden colocarse las profecfas | XIVecse eee seee es eX¥e contenidas en los ocho capftulos siguientes, xvi.. xvn.. 1—18. & saber... ss seececessecccesceceesccee | XVIL 19, y siguientes. . XVI sesesee veces AX . A la misma época pueden referirse tam- § xxn y xxI. bien las profecfas de los eapitulos.. xiv. En el principio del ano cuarto de este principe debe colocarse la profecia del ca- Pitulo ....cecceccececrcrcccceccceeeees XEV, * En ese mismo ano puede tener fugar la profecta del capitulo...... + xxxy. * _Al fin del mismo ano toy princi. pio del quinto debe referirse el capitulo xxxv. * v. Distiibucion de las profe- cias de Jere. mias segun el orden de los tiempos en que pro. béblemente faeren prof nunciedes. VI. Misterios 6 inetruccio~ Nes que con. tienen las. rofecias de jerom{as.Es- te profeta a. nuncia Ia vo. nila y reins. do del Meni. as, de qi es figura muchas za, cuyo m diador debia sere] Mosias PREFACIO con Ios dos primeros versos del xxxvit, que forman Ju transicion de esta segunda parte 4 la siguiente. Ill. Al principio del reinado de Sede- cias debe reterirse Ja profecia del capitulo.. xxiv. * - En los tres primeros anos pueden colo- § xx1x. carse Ins profecias de los capitulog...... (xxx. y XXxxt. Al ano cuaito del mismo principe deben ( xxvir. * referirse las profecfas de los capitulos.... {a * Al afio nono debe referirse la profecia del capitulo. eee XXKIV, A los afios nono y CAPMtUlOrsssecccevcccececcceaceesrseces XXXVI desde el V 3 hasta el fin. Al ano décimo corresponden las profecfas § xxxtr. de los capitulos.. foe * Puede agregarse 4 e! ladel capitulo. xx * Al aito Techno 6 undécitno se refiere la profecia del capitulo...... eves | XXXVITL Al undécimo el capftulo........e+e00, XXXIX. IV. .Las profecias posteriores & la ruina de Jerusalen se contienen en los capitulos.. xu oss seceeseesoXLI¥. Lay prefectas particulares se com- prenden en los siete capjtulos siguientes, 4 saber: La relativa 4 Baruc en el capitulo..... xv. Las que se dirigen 4las_naciones infieles, en los capftulos....sseeccsececesceecece XLVEcseeeeeseveee sell Al fin del libro se halla fa recapitula- ‘ cion histérica de to ocurrido desde el prin- cipio del reinado de Sedecias hasta la ele- vacion de ‘Jeconfas en su cautiverio; tedo lo cual forma el capitulo.......s.eeee08 Llk ' La infidelidad. de la casa de Judd en tiempo de sus altimos reyes, el castigo que Dios habja de ejecutar sobre ella por medio de las armas de Nabucodonosor, en fin la libertad y restablecimien- to de la misma bajo e! reinado de Ciro; tales son los objetos prin- cipales que presenta el sentido obvio y literal de las profeciis de Jeremfas, Pero & mas de estos cl profeta se ocupé de otros mas im- portantes todavia, de que habla algunas veces con biustante claridad. Jerem{as goyncia claramente el reinado del Mesias: Viene el tiempo, dice el Sriior por boca de este profeta (1), viene el tiemno en que yo daré 4 Daya ung prole justa; reinar4 un rey stbo, que obraré en equidad y hard justicia sobre la tierra. En ese tiempo se salvaré Juda, y Jerusalen (2) habitaré con entera confianza, y he aqui el nombre que le dartn: El Seftor que es nuestro justo; 6 s-gun cl he- breo: senova, cl Ser Supremo, que es nuestra justicia. Esta profocia se refiere al Mesjas, esto es, & Jesucristo, de una manera tan clara, Q) Jerem, xxn, 5.6. xxxnt. 15, 16=0(2) Ea ol cap. xxi. so leo et feraely mas on el xxx. #0 leo ef Jerusalem. . SOBRE JEREMIAS. “23 que no-puedé explicarée liter4lmente de ningun otro. En vano al. ganos Judins y otros autores muy adictos 4 las interpretaciones de los Rabinos, pretenden aplicarla 4 Zorobabel, Es verdad que este prin- cipe era de la estirpe de David, fué gefe de su nacion, goberné en justicin, y cn su tiempo la casa de Fada se libré del cautiverio, y Jerusalen empez6 4 restablecerse; pero Zorobabel no tuvo el titulo de rey; la libertad dé la casa de Juda en tiempo de este princi- pe fue muy imperfectn; Jerusalen no habité enténces con entera con- fianza; ni jamas pudo darse 4 un simple hombre el epiteto incomu- nicable de el Ser Supremo, sxnova, que es nuestra justicla, El aw. tor de ja pardfrasis culdaica y. muchos Rabinos reconocen tambien que esta profecia se dirige al Mesias, y en lo mismo contienen los padres de la Iglesia, 4 quienes siguen la mayor parte de los comen- tadores cristianos. Concebirds en tu scno, dice el Angel & Maria, y Pariras un hijo 6 quien pondrés el nombre de Jesus; él ser grande, y se lamar& hijo del Altisime; el Sefior Dios le dar& el trono de David su pare. Reinar& etérnamente sobre la casa de Jacob, y sa reinado no tendré fin (1). El angel que hablé 4 José tambien le dijo: No temas recibir & Maria tu muger; porque lo que ha nacido en ella ha sido formado por el: Espiritu Santo; y ella daré & luz un hijo & quien Uamarts Jesus, porque el ser el que ha de salvar 4 su pueblo librandole de sus pecados (2). Pilatos preguntando 4 Jesucristo si era rey, Jesucristo le responde: Ta lo dices: Yo soy rey (3). To- da fy plenitud de Ia divinidad habita substaucidlmente en él (4); ¥ Dios nos le ha dado para que sca nuestra sabidurfa, nuestra justi- cia, nuestra santificacion y nuestra redencion (5). El mismo Jcremfas en otro lugar sc expresa en estos términos: El Sefior ha criado sobre la tierra un prodigio nuevo; una muger circundara 4 un hombre (os cuyas palabras, los padres y demas in- térpretes cristianos las aplican 4 la encarnacion del Hijo de Dios, como si dijeran: La virgen santa, habiendo llegado 4 ser madre por un prodigio sin ejemplo, y de una manera del todo sobrenatural, cir- eunda 4 un hombre, esto es, 4 Jesucristo, que bajo Ia forma de un nino es el] mas sabio y poderoso de todos los hombres; que es la misma fuerza y sabiduria del Padre, el esplendor de su: gloria, la marca de su sulbstancia, y que sostiene todas las cosas con su par labra omnipotente, Aun algunos Judfos convienen en que esta profe- cla se refiere al Mesfas. : Herodes el Grande, irritado en extremo al considerarse burlado por los Magos, mand6 gentes armadas con érden de matar en Be- tlehem y sus alrededores & todos los nifios de edad de dos afos aba- #, segun el tiempo que los Magos le habian dicho: Enténces, dice S. Mateo (7), se vid cumplido lo que dijo el profeta Jeremias (3): Un rumor grande se ha oido en Rama; se han oido Uantos y gri- tos de lamentacion; Raquel llora & sus hijos; y no quiere admitir con- selos en su pérdida, Estas pninbras de Jeremfas, atendido cl sen- tido literal, se refieren & Ia cautividad de las diez tribus de [srael; yen ese lato de Raquel, abuela de Efraim, sobre la cautividad y dispersion de sus , Lue. t. 82. et 2egq.—(2) Matth. 1. 20, 21.—(3) Joan. xvin. 37-—(4) Coloss. 1. B45) 1. Cor. 1. 30,6) Jerem. axx1, 22.—(7) Matth. v.17. 18.—(8) Jerem. xxzt. 15. 24 PRMFACIO hijos, veia 8. Mateo una im4gen de la desolacion de las madres ju- dias por la ruina de fos suyos en tiempo de Jesucristo. Jeremias en muchas circunstancias ha sido figura de Jesucristo. El Sefior al darle la mision le dice: Yo te he conocido desde antes que te formara en las entrunas de tu madre, y te he santificady desde Gntes que salicses de su seno. Yo te he constituido profeta para todas las naciones (1). Isaias tambien hablando en nombre del Me- sfus, dice: Escuchad, tslas, y vosotros pueblos lejanos, aplicad el oido: El Seittor me ha Uumado desde el seno de mi Ire; ha hecho mencion de mi nombre cuando yo estaba todavia en sus entrajias; ha hecho mi boca como una espadu aguda; me ha protegido bajo la sombra de su mano, y me ha dicho....el que me ha formado me hut hecho su siervo desde el seno de mi madre, con el fin de que yo haga que Jacob vuelva hacia él....Es poco que me sirvas en resta- blecer las tribus de Jacob, y convertir & mi los restos de Israel; yo te he establecido para que seas la luz de lus naciones, y la salud que he de enviar hasta los confines de la tierra (2). Este texto, que in- dudablemente se entiende de Jesucristo, es tan semejante 4 las-pala- bras citadas del Senor 4 Jeremfas, que es faci) reconocer que la mision de este prdfeta es una figura de la de nuestro Salvador. La misma semejanza se nota cuando el profeta hablando del ejercicio de su ministerio explica de una manera admirable el celo, auffimientos, mansedumbre y paciencia del Hombre Dios: Yo era, dice, como un cordero Ueno de mansedumbre que es llevadu 4 ser vic- tima (3). Esto mismo habia predicho Isaias de Jesucristo: El ha si- do conducido & la muerte como un cordero (4). ,,Todas las Iglesias »convienen, dice §. Geronimo, en que lo que dice aqui Jeremias, debe wentenderse del mismo Jesucristo que habla de ese modo por wea del profeta: Omnium Ecclesiarum iste est consensus, ut sub per- wsona Teremiae, a Christo haec dict intetligant (5).” Continua el pro- feta en el mismo lugar (6): Yo no sabia las maquinaciones que ellos habian formado contra mi, diciendo:' Echemos leito en su pan (6 apli- quemos el leflo & su cuerpo) (7); exterminémosle de lu terra de los vivientes, Zt we su nombre se borre de la memoria de los hombres. Esto tambien Io habia anunciado Isafas de Jesucristo: El ha sido’ corta- do de la tierra de los vivientes (8). En fin, los santos padres han re- conocido en las palabras de Jeremias, una profecia de Ia crucifixion del Salvador. 8. Pablo nos descubre en el libro de Jeremias una profecia muy clara y expresa relativa 4 la nueva alianza. Jesucristo, dice el ap6s- tol 9). ha obtenido un sacerdocio tanto mas excelente, cuanto que é es el mediador de una alianza mejor, y que estt establecida sobre mejores promesas; porque st la primera no hubiera sido defectuosa, Dios no habria pensado en substituirla con otra segunda. Asi es que censurando 4 aquellos con quienes habia hecho la primera, les dice: Vendra un tiempo, dice el Senor por boca de Jeremias (10), Vendra (1) Jerem. 1. 5.12) Teal, xuix. 1. et 8e99.—(8) Jerem. x1. 19.—(4) Taai. un. 7. —(5) Hieron. hic.—(6) Jerem. x1. 19.—(7) La frave bebrea que corresponde aqal & esta fm panem ejus, ne confunde ficilmente cen otra que puede significar in cer- nem ejus: la prueba de ento se halla en Sofonias 1. 17, donde una palatra muy s¢- mejante 4 esta se toma en este sentido en la Vulgata.—(8) Zeai. tan. 8.—(9) Heir vin, 6. ef seqq.—(40) Jerem. xxz1. 31. ef seg. SOBRR JBREMAS. 25 un tiempo en que haré una nueva alianza con la casa de Israel, asi como con la de Juda; no segun la alianza que hice con sus padres el dia en que los tomé de la mano para sacarlos de Egipto; porque ellos no_ han perseverado en esta alianza que hice con ellos, y por eso los he ‘despreciado, dice el Senor. He aqui la alianza que haré con la casa de Israel, cuando haya Wegado ese tiempo, dice el Senor: Yo grabaré mis leyes en su espiritu, y las escribirf en su co-- razon; y yo seré su Dios, y ellos serin mi pueblo; y ninguno de ellos tendr& necesidad de ensefNlar 4 su préjimo y 4 su hermano, di- créndole: Conoce al Seiior, porque todos me conoceran, desde el mas pequeito hasta el mas grande; porque yo les perdonaré sus iniquida- des, y no me acordaré mas de sus pecados. (Todo esto ex de la pro- fecia de Jeremias). Asi pues, llamando nueva 4 esta alianza, ha ma- nifestado que la primera pusaba, y se envejecia; y lo que pasa y 3e envejece, se acerca & su fin. Mas adelante dice el mismo apos- tol: Con una sola oblacion Jesucristo ha hecho perfectos para siem- Pre & los que él ha santificado. Y esto es lo que el mismo Espiri- tu Santo nos declara, ue despues de haber dicho: He aqui la alianza que haré con hos" cuando haya Uegado ese tiempo, dice el Seftor: Yo grabaré mis leyes en su corazon, y las escribiré en su espiritu; aftade: Y no me acordaré mas de sus pecados nide sus iniguidades. Ahora bien, cuando los pecados estin perdonados, no se necesita ya de oblacion por los preados (1). . San Mateo, San Marcos y San Lucas nos dicen que Jesucris- to, cuando entré en el templo y lanzé de ulli 4 los mercadcres y ne- gociantes, dijo: [No esté escrito: Mi casa es una casa de oracion? y vosotros la habets hecho cueva de ladrones (2). De estas dos ex- presiones, la primera se encuentra en Isaias (3), y la segunda en Je- rem{as, por cuya boca dice el Senor: ¢.Mi casa pues, Sa Uegado & ser una cueva de ludrones (4)? La infidelidad de los Judfos en tiem- po de Jeremfas, era una figura de la infidelidad de los mismos en tiempo de Jesucristo, y las venganzas que Dios ejecuté sobre este peeblo por las armas de los Caldeos, eran tambien una figura de las que ejecuté despues sobre ese mismo pueblo por las armas de los Ro- manos despues de la muerte de aquel‘Hombre Dios. . . En efecto, es facil notar muchas semejanzas entre esos dos acon- tecimientos. En el uno vengé Divs la eantidad de su nombre pro- fanada largo tiempo por Ia idolatria, 4 la que este pueblo era incli- nado en extremo, y la sangre de sus profetas y demus sicrvos der- ramada en tiempo del rey Manasses. En el otro descargé todo el peso de su colera sobre los asesinos de! santo y del justo, sobre los enemigos -declarados de su religion y perseguidores infatigables de sus discipulos, en fin sobre unos hombres que 4 los ojos de la verdad eran culpables de una idolatria tanto mas abominable cuanto que era mas encubierta; y que adheridos en lo exterior al culto solo del Dios ver- dadero, le negaban el homenage de su justicia que solo querian tri- butarse 4 si mismos, Rehusaban creer en el Mes(as verdadero que Dios les habia dado, y ponian su esperanza en Ja falsa idea que se habian formado del Mesfas que Jes habia prometido. (0) Hebe. x. U4. ot segqem(@) Matth. x2 31. Mare. m. 17, Lue."x1x. 46.—(3) Teai. im. T—(4) Jerem. va. 11. . Tom. XIV. 4 VIT. Continuaci- on de los mis terios 6 ins. mi Jo entre Jas yenganzasde ios sobre los Judios por lasarmas de tos Cal. deos, y lon que ejercio sobre el mis. PREPACIO Dios hizo que se _anunciara 4 los Judfos en diverses ocastones la expedicion de los Babilonios sobre Jerusalen. Isafas y Miqueas en tiempo de Ezequfas, Sofonfas’ bajo el reinado de Josfas, Jeremias en el mismo tiempo y bajo los reinados siguientes les hicierpn en- tender los males terribles que se les preparaban si no se convertian 4 Dios, Las calamidades que sufrieron desde la muerte de Josfas r sus frecuentes rebeliones contra el rey de Babilonia, 4 quien de ian someterse por orden del Senor; la Judéa asolada por sus ene- migos; Jerusalen sitiada y tomada por dos veces; Jecon{as llevado cautivo con Ins habitantes mas principales; todo esto junto con la voz de loa profetas, les anunciaba la funesta catistrofe que habia de causar el exterminio del reino y la dispersion del pueblo de Juda, La altima’ ruina de los Judios fas tambien precedida de muchos avi- sos y de signos muy claros, que eran otras tantas manifcstaciones de los Juicios que Dios habia pronunciado sobre este desgraciado pueblo, y los preludios de una desolacion la mas grande é inaudita. Jesucris- to, maestro y doctor de los profetas, hablando 4 los Judfos pocos-dias 4ntes de su pasion, les anuncié que la sangre inocente derramada sobre la tierra desde la muerte del justo Abel, no tardaria en caer sobre ellos, y que el pais que habitaban se convertiria en un desierto. El dia de su entrada en Jerusalen Ilor6 sobre esta ciudad, anuncian- dole que seria arruinada entéramente de manera que no quedaria pie- dra sobre piedra, Caminando al calvario vuelve la vista hacia las mugeres que lloraban por él; les advierte que mas bien lloraran por su suerte propia y Ia de sus hijos; y les declara que se acercaba el tiempo en que se tendrian por felices los vientres que no hubieran dado fruto, No omite indicarles ina de las causas principales que habian de arrastrar 4 este pueblo 4 eu perdicion completa, & saber, Ia seduccion de los profetas falsos que le habian engafiado en tiempo de Jeremfas lisonje4ndole demasiado con vanas esperanzas. Esto mismo advierte Jesucristo & sus discipulos que sucederia 4 los Ja- dios de su tiempo, levantdndose un gran némero de aquellos im- postores que seducirian 4 muchos. Los discfpulos de Jesueristo ha- cen filos Judfos las mismas predicciones que su divino Maestro, y Ja.tradicion nos ha conservado entre otras las de San Pedro y'San Pablo (1). Hallindose estos apéstoles en Roma y préximos 4 sufrir el martirio, anuncian el castigo que amenazaba & los Judios, decla- randoles que dentro de poco tiempo les enviaria Dios un rey qué los subyugaria 4 mano armada, arruinaria sus ciudades y los reduci- tia & un estado de hambre tan extremada, que se devorarian unos & otros; que los que escaparan de esta plaga serian cautivos de sus ene- migos, verian violar 4 sas mugeres € hijas, destrozar sus hijos, ar- ruinarse todo & fuego y sangre, y ellos mismos serian desterrados para siempre de su pais. Finalmente, el historiador Josefo (2) re- fiere muchos prodigios que se vicron como tristes pronésticos de una gran desgracia que amenazaba al lugar santo y & Jerusalem. El mas admirable de ellos y que nunca se habia visto es el siguiente: Cuntro afos fntes de que se declarara la guerra sc presenté un hom- bre gritando: ;Desdichada, desdichada Jerusalen! No cesaba de re- (V) Lact. Insts Lav. c, QQ) Jos, de Bello, vu c. 12. SOBRE JERRMIAS. 27 petir lo mismo dia y noche,'y en los dias festivos redoblaba sus cla- mores. Se asegura su persona de érden de los magistrados, se le pregunta, se le manda azotar, y 4 cada pregunta y 4 cada azote con- testa siempre sin quejarse: Desdichada Jerusalen. Tenido por un in- sensato, se le pone en libertad, y vaga por todo el puis repitiendo incesantemente su triste prediccion, que continud publicando 4 gritos por siete ajios sin que se le debilitara la voz. Puesto el ditimo sitio 4 Jerusalen, se entro 4 la ciudad, y giraba infatigable al rededor de los muros gritando con todo su esfuerzo: ;Desdichado templu, desdicha- da ciu desdichado el pueblo todo! Aiadié al fin: ; Desgraciado de mi! yen ese momento le postra una piedra disparada de una mé- quina. 1No podr4 decirse (reflexiona (1) cl ilustre wet) que la ven- ganza divina quieo hacerse visible en este hombre, 4 quien solo con- ‘servaba para anunciar sus decretos, comunic&ndole sa fuerza para que sis clamores fueran tan grandes como las desgracias que amenazaban al pueblo; .y que al fin debia perecer por un efecto de esa misma Vven- ginza que él habia anunciado tanto tiempo, para hacerla mas sensible y palpable, siendo no solo su profeta y testigo, sino tambien su victima? Las frecuentes rebeliones de los Judios, impacientes por sacudir el yugo de los Caldeos, les atrajeron !as desgracias que nos reficre la Escritura. Lo mismo sucedié en los tiempos que siguieron 4 la muerte de Jesucristo y al nacimiento del cristianismo, Este pueblo inquieto, envanecido mas que nunca con el honor de.ger el pueblo de Dios, y con las futuras conquistas de su pretendido Mesfas, que debia subyugar 4 todas las naciones, no podja aufrir la dominacion de los Romanos. Facil 4 conmoverse en sus frecuentes sediciones, se avanzaba 4 los mayores excesos si no era reprimido por la fuerza de tas armas y el terror de los suplicios. Ostigado al fin por las ve- jaciones injustas de algunos gobernadores, se rebelé contra los Ro- manos, y se encendié aquella guerre que lleg6 4 ser tan funcsta & toda la nacion. Cestio Galo, gobernador de la Siria, viendo que en todas partes se armaban los Judjos, emprende reducirlos, toma y sa- quea muchas ciudades, y pone sitio @ Jerusalen donde se hallan los principales sublevados, Se apodera de una parte de la ciudad; pero no sabiendo aprovecharse de sus ventajas, se retira con pérdida, y Tenuncia 4 su empresa. En seguida marcharon 4 la Judea Vespasia- no y Tito su hijo mayor; y_tomadas por ellos las plazas mas fuer- tes, se dirige el segundo 4 Jcrusalen, y sitia la ciudad. Enténces su- frieron los Judfos unos males que ninguno puede leer sin horrorizar- fe, y que no se creerian si no atestiguara los hechos un historiador tal como Josefo, judfo por nacimiento y religion, que casi no re- fiere cosa que no hubiese visto, y de cuya buena fe no puede due darse. De ese modo Ia justicia divina que se manifest6 tan cléra- mente en la primera ruina de Jerusalen por las armas de Nabuco- donosor, se hizo sentir de una manera incompardblemente mas es- pantosa en la segunda por Jas armas de Tito, cuando los crimencs de jos Judfos eran mas atroces y los criminales mas endurecidos. Para entender mejor el drden de los consejos de Dios, dice el grande obispo de Meaux (2), demos: ante todas cosas por sentada (1) Hist. Univ, part. & ¢. 8—(2) Idem: 28 PREFACIO aquella verdad tan repetida en las Sagradas Escrituras, de que uno de los efectos mas terribles de la venganza divina, es que ella en castigo de ‘nuestros pecados nos abandone 4 nuestro sentido repro- bado, de manera que nos hagamos sordos 4 los avisos que nos da oporténamente, cerremos los ojos & los caminos de salud que nos’ muestra, nos prestemos ficilmente & creer todo lo que puede per- dernos con tal que nos lisonjée, y nos aventuretnos 4 toda empre- sa sin medir nunca nuestras fuerzas con las de los enemigos 4 quie- nes provecamos. Asi perecieron por la primera vez Jerusalen y sus Principes por la mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia. Débiles y abatidos siempre por este rey victorioso, sabian por experiencia lo vano que eran los esfuerzos que contra é! hacian, estando al mismo tiempo obligados 4 jurarle fidelidad. El profeta Jorem{as les decla- raba de parte dé Dios, que el mismo Senor los habia entregado 4 este principe, y que no les quedaba otro recurao para salvarse que sufrir su yugo. A Sedecfas y & todo su pueblo les decia: Someteos al rey de Babilonia, y viviréis: No escucheis 4 los falsos profetas que os dicen: Por qué se ha de reducir 4 un desterto esta ciudad (1)? ‘Mas en vez de creer & Jeremfas, al paso que Nabucodonosor es- trechaba prodigiésamente el sitio de Ja ciudad, se dejaban encan- tar por los falsos profetas con las vanas esperanzas que les ha- cian concebir, habléndoles os&damente en nombre de Dios sin tener mision alguna. El pueblo seducido con sus falsas promesas, sufiia el hambre, la sed y Jas mas crueles penurias, llegando su loca auda- cia hasta el extremo de no haber ya miscricordia para él. La ciu- dad se vid arrainada, el templo incendiado, y todo perdido. Mas en Ja altima ruina de Jerusalen jcual no fué la seduccion, la temeri- dad y la obstinacion extrdordinaria que se observ en este misino pueblo? Aunque su rebeldia y su empefto temerario en sacudir un yugo bajo el cual estaba encorvado todo el universo, hicieron que vinieran sobre é! las armas de los Romanos, Tito sin embargo no tenia 4nimo de perderlos; por el contrario, mandé ofrecerles muchas veces e! perdon, no solo al Brincire de la guerra, sino aun cuan- do ya no podian escaparse de sus manos. Habia ya Jevantado al re- dedor de Jerusalen una gran muralla guarnecida de torres y reduc- tos tan fuertes como Ia misma ciudad, cuando les envid 4 Josefo, conciudadana, capitan y sacerdote entre ellos, que habia sido hecho prittonero en esta fsa al estar defendiendo su pais. jCudnto no es dijo para moverlos? jCu4ntaa razones poderosas no les alegé pa- ra inclinarlos 4 volver 4 Ia obediencia? Les hizo ver que el cielo y la tierra estaban conjurados contra ellos, que su perdicion era in- evitable si se resistian, y que todo se salvaria acogiéndose 4 la cle- mencia ‘de Tito. Salvad la ciudad santa, les decia, salvaos 4 voso- tros mismos; salvad ese templo, maravilla del universo, que respe- tan los Romanos, y que Tito no vera perecer sin sentimiento (2). Mas jc6mo salvar 4 unas gentes tan: obstinadas en perdersc? Sedu- cidos por sus profetas, no escuchaban estos sabios discureos; redu- cidos 4 la Gltima miseria, el hambre hacia mes estragos entre ellos que la guerra, y las madres se comian 4 sus hijos. Enternecido Ti- @) Jerem. xxvu. 12 17,—() Jos. de Bello, vi. c. & SOBRE JEREM[AS. 29 to 4 vista de estos males, pone al cielo por testigo de no ser él la causa, al paso que los Judios daban mas créiito 4 las falsas pre- dicciones que les prometian el imperio del universo, Estabua ya to- mada la ciudad, se le habia puesto fuego por todos lados, y ellos insensatos creian todavia 4 los falsos protetas que les ascguraban ser llegado el dia de Ja salud, para que siguieran resistiéndose hasta no dejar lugar 4 la misericordia. As{ sucedid en efecto: todos perecie- ron 4 cuchillo; la ciudad fué arruinada hasta en sus cimientos; y 4 excepcion de algunos restos de lus torres que dejé Tito para que sir- vieran de monumento 4 la posteridad, no quedd picdra sobre piedra. Asf fué como estatlé sobre Jerusalen la misma venganza que se ina- nifesté en otro tiempo bajo Sedecias. ‘Tito fué enviado por Dios lo mismo que Nabucodonosor. Los Judios perecieron de la misma suer- te que enténces, habiendo tenido abiertos los mismos caminos de sal- varse. La seduccion, la rebeldia, el hambre y demas calamidades, Ja obstinacion y la ruina, todo fué lo mismo que en aquella épo- ca; y para que la semejanza fucse cabal, el incendio del segundo templo por Tito se verificé en el mismo mes y dia que el del pri- mero por Nabucodonosor (1). Era preciso que todo sucediera de una manera tan marcada, para que ese pueblo no pudiese dudar de la veoganza divina. Hay sin embargo diferencias memorables entre estas dos ruinas de Jerusalen y los Judios;. pero todas hacen ver en la tltima una justicia mas severa y declarada. Nabucodonosor mandé incendiar el templo, y Tito no omitié nada para salvarle, no obstante que sus consejeros le representaban que miéntros se conservara, no de- jarian de ser rebeldes los Judios que creian vineulado en el templo su destino. Mas era lIlegado el dia, y & pesar de las érdenes pro- hibitivas que dié Tito 4 presencia de los Romanos y de los Judivs. z, & pesar del carfcter propio de los soldados que naturalmente de- ian inclinarse al pillage, mas bien que dejar consumir tantas ri- quezas, uno de estos, segun refiere Josefo, impulsado de una inspi- racion divina y ayudado de sus compaiieros, sube 4 una ventana del templo, y allf le pone fuego. Acude Tito, manda que se apague in- medidtamente, pero en vano; la llama cunde en un momento por todas partes, y aquel admirable edificio se reduce 4 cenizas. Sila obstinacion de los Judios en tiempo de Sedecfas era el efecto mas terrible y el indicio mas seguro de Ja venganza divina, yqué debcria pensarse de la ceguedad que se observé en tiempo de Tito? En la Brimera ruina de Jerusalen, 4 lo ménos estaban acordes entre sf los ludios; pero en la Giltima, 4 la vez de hallarse atacada exterior. mente la ciudad por los Romanos, tres facciones la destrozaban in- teriérmente; y si el odio qne todas ellas tenian 4 los Romanos to- caba en el extremo del furor, no era menor el encarnizamiento de unas contra otras; por manera que ménos sangre les costaban los combates .contra el enemigo comun, que los suyos propios. Un mo- Mento despues de sostenerse contra log asaltos del extrangero, re- novaban su guerra intestina; la violencia y el pillage reinaban en toda Ja ciudad: esta perecia ya, y no era sino un campo cubierto @) Jos. ibid. ¢. 10. VIII. Continuaci. on delos mia terios 6 ins. truceiones contenidas on lan profe. alas de Jere. mias. Refle. xiones de O. rigenes y de B.Geréaimo sobre Ia ale. gorta dé las dos casas de Israel y do Judé, consi. deradas co. mo figura de dos pueblos, 4 ber, Te rael, figura det pueblo ju. dio, y Judé del” “pueblo cristiano. 30 FREFACIO de cadéveres, cuando todavia los gefes de las facciones combatian por e! mando. {No era esto una imagen del inferno, donde los condenados no se aborrecen ménos entre sf que 4 los demonios sus enemigos comunes, y donde todo es orgullo, confusion y rabia? Confesemos, pues, que la justicia que ejercié Dios sobre los Ju- dios por medio de Nabucodonosor, no fué mas que una sombrade esta otrade que fué ministro Tito. {Qué ciudad ha visto jamas pe- recer un millon y cien mil hombres en el espacio de siete meses durante un solo sitio? Esto vieron los Judios en e] de Jerusalen. Los Caldeos no les hicieron sufrir otro tanto, y aquellos barbaros sin embargo no pudieron dejar de reconocer la _manode Dios que he- ria & aque! pueblo pérfido. El Seftor tu Dios, dijo Nabuzardan & Jeremias, ha cumplido todo lo que habia anunciado contra esta ciu- dad, por vuestros pecacos (1). No es por tanto de admirar que Tito, victorioso despues de la toma de Jerusalen, no quisiera admitir las felicitaciones de los pueblos vecinos, ni las coronas que le enviaban para honrar su triunfo. Tantas circunstancias memorables, la cdlera y la mano de Dios que 61 veia tan manifiestas, lo tenian absorto; y esto le obligs 4 decir que él no era mas que un débil instru- mento de la venganza divina. No estaba en todo el secreto; y aun- que bastante ilustrado para conocer que la Judea perecia por un efecto declarado de la Justicia de Dios, no alcanzaba 4 saber cual era el crimen que Dios habia querido castigar de un modo tan ter- rible, La muerte de su Hijo unigénito, el mayor de todos los cri- menes, crimen inaudito hasta enténces, este fué el que did lugar 4 una venganza que no habia tenido ejemplo en el mundo. Mas las venganzas de Dios sobre la casa de Judé por las ar- mas de Nabucodonosor, pueden considerarse todavia bajo otro pua- to de vista igualmente instructivo é interesante. Kl mismo Jeremias lo insinda con 4a comparacion que hace mas de una vez entre la infidelidad de la casa de Israel, y la de fa de Juda; entre las ven- ganzas de Dios sobre la primera por las armas de los Asirios, y las que estaba préximo 4ejercer sobre la segunda por las armas de los Cal- deos. Origenes y S, Ger6énimo nos dardn 4 conocer las instrucciones que podemos sacar de este paralelo. . Jeremfas on el capftulo im refiere que en tiempo de Jostas le habl6 el Sefior en estos términos: ,No viste lo que hizo la rebelde Israel? Se retiré & los montes mas elenados, y bajo los Grboles mas SFrondosos, y alli se abandon6 4 su fornication. Y despues de haber cometido todos estos crimenes, le dije: Vuelve 4 mi; y ella no ha vuelto. Y la péirfida Jud& su hermana, viendo que yo habia desecha- do 4 la rebelde Israel, y le habia dado el libelo del repudio; Judd, diye, esta pérfida no ha temido, sino que se ha ido y corrompido to mismo que aquella; ha manchado la tierra con sus excesos, y se ha prostituido con la piedra y el leno. Y despues de todos estos cri- menes, la pérfida Judi no ha vuelto 4 mide tedo corazon, sino &idamente, dice el Senor. Y el Sefior me dice, continGa el profeta: La rebelde Israel parecer justa, si se compara con la pirfida Jud& Q) Jerem 2 2 SOBRE JEREM{AS. 3r (1). »Si comprendemos bien, dice Origenes (2), cuales son las dos ca- wsas de Israel y de Jud4 de que habla el profeta, reconozcamos que ndebe entenderse de los Judios lo que se dice de la casa de Is- ntael: Yo la he desechado, y la he dado el libelo del repudio; por- »que Dios ha repudiado verdadéramente los Judios....En segui- da ventmos nosotros 4 ucupar nuestralugar, y somos los varones de sJuda, Namados asi porque nuestro. Salvador desciende de Ja tribu wte Jud4. Nosotros nos convertimos desde luego al Senor; pero »fuestros dltimos tiempos serin semejantes, sino peores que los de nlos Judios, As{ se verificaré al fin de los siglos, como nos lo ha- »ce entender Jesucristo en el Evangelio cuando dice (3) que mul- sfiplicindose la iniquidad, se enfriard la caridad de muchos; que so- wlo se salvarén los que perseveraren hasta el fin; y que se an wentonces tales signos y prodigios que aun los escogidos, si es posi- ble, serén seducidos. Y para que no ignoremos cual seré nuestro ew ntado en ese tiempo, nis habla al Senor de su venida (4) como si apé- was podiera hallarse enténces un solo hombre animado de la fe wen unas iglesias tan numerosas....En tal virtud, ai -el Sefior des~ »pues de haber dicho por boca del profeta: Yo he repudiado 4 Is- wrael por sus pecados, y la he enviado cautiva, cuando anade: »¥ Judd viendo lo que sucedié 6 Israel, se ha prostituido tambien nella; no puede dudarse que ha tenido presentes nuestros pecados; njPor qué cuando leemos lo qne sucedi6 4 Ins Jndios, no tememos, »Y fo decimos: Si Dios no ha perdonado 4 las rumas naturales, con weusola mayor razon no nos perdonard 4 nosotros” Si Dios Ileno da wmisericordia y bondad, ha cortado no obstante 4 los que se »gloriaban de ser ramas del olivo, y traer su orfgen de los patriar- ~cas Abraham, Isaac y Jacob, jcon cuanta mayor razon debe te- n™@erse que no nos perzone?....Luego si cuando Dios dice por cl nprofeta: ;No viste lo que hizo la rebelde Israel? entendeis por I+ wrael el pueblo judfo....cuando anade: La pérfida Judé ha visto la wprevaricacion de Israel gc., esta reprension se dirige 4 nosotros, wque no guardamos Ia alianza que hicimos con Dios, sin considerar via caida de los Judfos, 4 pesar de ser hijos de Abraham, y haber arecibido ellos las promesas....Nosotros que hemos Ilegado 4 ser Judd, leamos la sagrada Escritura; allf se ve que Israel fué sor- »prendida en gus’ aduiterios; que Dios la deseché, y le dié el libelo adel repudio por su prostitucion, El juicio que Dios ejecuté sobre yella por sus pecados entregindola al cautiver‘o y espada de sus ene- sMigos, deber& instruirnos; y haciéndonos entrar en serias reflexiones, weada uno deber4 decir: Si Dios no ha perdonado 4 las ramas natura- zles, jcudnto ménos debemos esperar que nos perdone 4 nosotros? Si wha abandonado 4 los que descendian de los patriarcas porque se hicieron pecadores, jqué no sufrirémos nosotros que hemos sido lla- »mados de entre los gentiles? Mas nosotros no reflexionainos en na- wia de esto....Si los Judios experimentaron tan grandes males, con 1) Jevem. mn. 6. et segg-—(2) Orig. Homil. wv. in Jerem, edit. Huctite 1679. Et mismo principio se halla repetido en Ia homilfaix. sobre el mismo profeta, Viri Ju. da, moa sumus propter Christum; nec enim dubium est quod ex Juda Dominus noster ortus sit—-(3) Matth. xxiv, 12. et 13. ef 24—(4) Luc. xvui. 8, 32 PREFACIO Mayor razon serémos envueltos nosotros en mayores desgracias si npecamos.” : En el capftulo vir. refiere Jeremias que el Sefior, dirigiéndole & é1 la palabra, le dijo: Parate & la puerta de la casa del Seior; publica alli estas palabras, y diles: Iscuchad la palabra del Senor, vo- sotros todos habitantes de Jud4, que entrais por estas puertas para adorar al Senor. He aqui lu que dice el Senor de los ejércitos, el Dios de Israel: Iinderezad wuestros caminos, corregrul vuestra conducta, y yo habitaré en este lugar con vosotros (6, yo os haré habitar en este tugar). No cs confiets en de mentira, diciendo: Es el templo del Senor, es el ‘templo del Scitor, es el templo del Scior; porque si procurais en- derezar vuestros caminos, y corregir vuestra conducta; si haceis jus- ticia & los que litigan; si no haceis violencia ul extrangero, al pu- pilo, ni G la viuda; si no derramais en este lugar la sangre ino- cente, y si no seguis & los dioses extraius para desgracia vuestra; yo habitaré con vosotros (6, yo os haré hubitdr) de siglo en sigh, en este lugar y en la tierra gue he dado 4 wuestros padres. Mas vosotros confiais en unas pala de mentira que de nada os han de aprovechar; porque vosotros robais, matais, adulterais, jurais en vano, sacrificais & Baal, vais & buscar 4 los dioses extraiios que os eran desconocidos; y despues de esto venis atrevidos & presentaros de- lante_de mi en esta casa en donde se ha invocado mi nombre, y de- cis: Estamos 4 cubierto, aunque hiyamos cometido todas estas abomi- naciones. Mi casa en donde se ha invocado mi nombre 4 vista de vosotros gse ha hecho, por ventura, cueva de ladrones? Yo mismo he visto estas cosas, dice el Schor. Mus id 4 Silo, lugar que me es- taba consagrady, donde yo habia establecido mi nombre al principio, y ved cémo le he tratado por la perversidad de Israel mi pueblo. Ahora, pues, que vosotros habeis hecho todas estas cosas, dice el Se- Ror, que os he hablado con el mayor empefio sin que mie hiyais es- enchado, y que os he Uamado sin que me héyais respondido, yo tra- taré & esta casa en donde se ha invocado mi nombre y en la que poneis toda vuestra confianza, 4 este lugar que os endoné despues de haberle endonado & vuestros pudres, yo lo trataré como traté 4 Silo, y 08 arrojaré igor de mi presencia, como arrojé 4 todos vuestros her- manos, & toda la raza de Efraim (1). Lo que el Sefior decia en- sténces 4 los Judios: Enderezad vuestros caminos, y no os confeis en npalabras de mentira, diciendo: Es el templo del Seftor, se dirige tam- wbien 4 nosotros, dice S. Gerénimo (2); y nos advierte que no pon- »gamos nuestra confianza en los soberbios edificios consagrados 4 su gloria entre nosotros, y que no digamos: Es el templo del Sefior, el stemplo del Senor, el templo del Senior. E\ verdadero templo del! Se- wfor es aquel en donde habita una fe verdadera, y en donde se en- »cuentra una vida santa la reunion de todas las virtudes. En se- nguida afiade el Senor: & vosotros’ proctrais enderezar vuestros ca- mninos; si vuestros pensamientos no se dejan llevar en pos del error »Y la mentira; si practicais ta yusticia y no cometeis el mal; si no wderramais la sangre inocente escandalizando 4 los sencillos y débi- (1) Jerem. vu. 2. et 9¢qq.—(2) Hieron. in Jerem, vu. tom. 3, col. S64, ef segge. now. edit, . SOBRE JEREM{AS. 33 vies; sino seguis & los divses extraiios, adorando los dogmas perver- ns03 que vuestro corazon se ha forjado para desgracia vuestra, yo ha- rbitaré con vosotrosen este lugar que Ilamais el templo de Dios, y nen esta tierra que endoné 4 vuestros padres, esto es, & los apésto- nies y 4 los hombres apostdlicus; 6, yo mismo os estubleceré de fir- nme en esta tierra que habitais desde el principio, y Aaré que per- wnanexcais hasta el fin.... Vosotros os confiuis, dice el Senor, en unas npalabras de mentira que de nada os han de aprovechar.... Porque nvosotros robais, matuis, adulterais, jurais en vano, sacrificais 4 Bual, weais & buscar & los dioses extraios que os eran desconocidus. Y des- npues de esto venis & presentaros atrevidamente delante de mi en es- ria casa donde se ha invocado mi nombre, y decis: Estamos & cubier- to aunque h4yamos cometido todas estas abominaciones. Nadie duda, scontinia S. Gerénimo, que todo esto entendido en un sentido es- npiritual sucede efcctivamente en la Iglesia, cuando lus malos con- nSiderando la felicidad de que gozan al presente, reputan por nada sus pecados, y creen que Dios no toma conocimiento de ellos, por- nque no los castiga prontamente....JJi casa, sobre la gual se ha rinvocado mi nombre 4 vuestra vista gha legado @ ser ventura wueva de ladrones? dice el Senor, La Iglesia de Dios, si puede de- wcirse, se convierte en cueva de ladrones, Ecclesia Dei vertitur in wspeluncam latronum, cuando en medio de ella, esto es, cuando en- wtre los hombres que abriga en su seno hay robos, homicidiog, adul- nterios, sacrilegios, perjurios, invenciones de error, y toda clase de cri- emenes....Yo mismo he visto todas estas cosas, dice el Senor, mis 7ojos han observado lo que vosotros pensais que se me oculta.... nilas, id & Silo, dice el Senor, y ved como le he trutado por la per- wersidad de Israel mi pueblo. Les advierte que juzguen de lo pre- ysente por lo pasado: y como ellos decian: El templo del Senor, el wtemplo del Senor, el templo del Senor, y sc vanagloriaban del esplen- ador de aquella preciosa casa, les recuerda lo que sucedié 4 Silo, »donde estuvo al principio el tabernaculo de Dios, y del cual esté weacrito en un Salmo (1): El abandoné el taberni de Silo, para hacerles entender que asf como este lugar llegé 4 arruinarse y re- nducirse 4 cenizas, asi tambien acabaria el templo, porque los que rentraban y habitaban en él eran culpables de crimenes semejantes. Asi como Silo fué un ejemplo respecto del templo, asi el templo lo sera para nosotros, cuando llegue el tiempo en que se verifique nlo que dice S. Lucas (2): Cuando venga el Hijo del hombre jpién- was que habré fe sobre la tierra?.... Ahora pues, continia el Se- wtior, porque habeis hecho todas estas cosas, y que os he hablado sin wque me héyais escuchado....yo trataré 4 esta casa....y 4 este lu- far....como he tratado & Silo; y os arrojaré....como arrajé 4 to- la raza de Efraim. Dios que los habia llamado, y por decirlo wasi, s¢ habia levantado 4 Ja media noche, para sacarlos de las ti- mnieblas en que ‘estaban, sin que ellos hubicran escuchado su voz, los amenaza anuncidndoles que hara conel templo de Jerusalen lo hizo con Silo, donde estuvo su taberndculo al principio, 4 fin "de que el castigo de una y otra parte fuese semejante, asi coino “Q) Peel. uxxvu, 60-—(2) Lue, avin. 8. Tom. xv. - 5 ™ Continuaci- on de los mis terios ¢ ins. trucciones contenidas on las profe. clas de Jere. mias. xiones de 5. Geronimo #0 ‘ore muchos textos de este profeta, don- de el santo Doctor reco- noce la pro- mosa de la vocacion fu- tara de los Judios, 34 * PREFACIO lo habia sido la infidelidad::y asf como el Sefior abandoné 4 la ra- wza de Efraim, es decir, 4 las diez tribus que se designaban con el wnombre de Israel, y que contaban 4 la cabeza de sus principes 4 weroboam, hijo de Rabat, que era de la tribu de Efraim, llamada »tambien tribu de José; les declara, que abandonaré igualmente 4 »Jerusalen y 4 la tribu de Jud, 4 Ja cual estaba unida la de Ben+ jamin. Abandoné & Silo, y abandonar4 tambien al templo; abando- wndé & las diez tribus, y abandonar4 tambien 4 las otras dos, Enten- ndamos que todo lo que se dice 4 este pueblo, se dice iguélmente wi nosotros, si imitamos aus prevaricaciones: Quidquid alli populo di- neitur, inteligamus et de nobis, si similia fecerimus.” £1 principio que establece aquf este santo doctor, lo repite en muchos lugares, y vie- ne 4 ser en cierto modo el fundamento de su comentario sebre Je- remias, en el cual pretende demostrar 4 cada paso que lo que se dice de Judé y Jerusalen, puede referirse tambien & la Iglesia de Jesuctisto (L), esto es, 4 los que estén en la Iglesia de Jesucristo, que siempre santa y pura, subsistente 6 indefectible, contiene en sa seno miembros muertos, cristianos prevaricadores, 4 quienes convie« nen las reprensiones y amenazas que los profetas dirigian & bos pér- fidos hijos de Juda, 4 los habitantes criminales de Jerusalen. Estos, que eran el principal objeto de las profectas de Jerem{as, represen< taban 4 las: naciones que han entrado en la Iglesia; v eh este sens tido se verifica exictamente que Jeremias fé establecido profeta pa- ra las naciones: Prophetam gentibus dedi te. Hablando 4 los tos de Juda, nos habla 4 nosotros; y es el profeta de los gentiles, asf co- mo S. Pablo es su apéstol. . . La casa de Ierael debia reunirse algun dia 4 la de Jud’; y asimis- mo el pueblo judio debe reunirse algun dia al pueblo cristiano: en ténces las dos casas formarén una sola familia; los dos pueblos un solo pueblo, y no habra mas que un rebano, asf como no hay mas que un pastor. San Gerénimo nos hace observar en muchos luga+ res del libro de Jeremias la promesa de ese tiempo dichoso. El Se- for, 4 continuacion de la profecia del capitulo m que hemos referi- do, y despues de baber manifeatado el exceso de la infidelidal-de la casa de Jud& comparada con Ia de la casa de Israel, le dice @ Seremfas: Anda, haz que resuenen estas palabras hécia ef norte, y diles: Vuelve, rebelde Serach, dice el Senor,y yo no quitaré mi vis- ta deti...... Pero reconoce tu iniquidad; porque has pecado con- tra el Senor tu Dios ...... Volved, hijos rebeldes, dice el Senors porque yo soy vuestro esposo; y yo os recibiré, G uno de wna cim dal, y @ dos de una familia, y os haré entrar en Sion (2). San Geronimo, despues de haber explicado esto en un sentido, dice (3): yOtros entienden este lugar de lo que sucederd al fin de los tiem- (1) Hieron, in Jerem. ry. tom. mi. col. 546. Hoc autem pracipitur virie Juda et Jerusalem, qui veram sectontur fidem, et habitant in Ecclesia. Et cel. 547. Hoc aw. diat Juda, hoc Jerusalem, in qua confessio fidei est, et in qua paz Christi habitat. Et col. 550. et S61. Quidquid jucts historiam de Jerusalem dizimue ct Judas, re- feramus ad Ecclesiam Dei. Et cel. 551. Quidquid ut eupra diximus, in historia in- telligitur contra Jerusalem, refertur ad Becl . Et col. 558. Hac omnia referamus ad Feclesiam. Et col. 560. Quidquid justa litteram intelligimus auper Jerusalem, juxta intelligentiom spiritualem referamus ad Ecolesiam. Et alibi peasim.—(2) Jerem. wt, 12, et 2eqg.—(3) Hieron. in Jerem, ui. tom. ur. col. 544. et seg. SOBRE JEREMSA3, 35 npos, cuando entrada la plenitud de las naciones, se salvaré todo risrael:” y en est® sentido sigue explicando lo demas de la profecia: Como una muger que desprecia 6 un hombre que la ama, asi meha despreciado la casa de Israel, dice el Senor (1). ,He aqui la voz sie Jesucristo, dice San Gerdnimo, y el pueblo judio 4 quien se di- atige....Porque la casa de Israel, esto es, el pueblo judio despre- ncl0 para su perdicion al Senor, que es su Dios y Salvador.” Con- tinda el Senor: Volved, hijos rebeldes, y yo curaré vuestras heridas (2). Inmediatamente despues de estas palabras sigue hablando el profe- ta & nombre de los hijos de Israel: Hétenos agui, Seior: Volvemos 4 ti, porque tit eres el Sefor nuestro Dios.... Ei Sejior nuestro Dios es en quien verdadéramente se halla Ia salud de Isracl. ,Esto tam- bien, dice San Gerdnimo, lo entendemos de! pueblo judio que vuel- nve al Senor”. Prosigue el profeta 4 nombre de la casa de Israel: Nosotros hemos pecado contra el Senor nuestro Dios, nosotros y nues- tros padres, di nuestra juventud. hasta este dia, y no hemos escu- chado la vor del Senor nuestro Dios (3). Sobre este lugar se ex- plica asf San Gerdnimo: ,Jsrael es quien dice esto, Israel es quien nto ha escuchado al Senor su Dios.... Porque Israel abandoné ver- ndadérainente al Senor su Dios abandonando 4 Jesucristo contra nquien pecé, no solo cuando este Dios Salvador se present6 reves- wtido de nuestra carne, sino aun 4ntes de su venida. Por ego dicen, whosotros y nuestros padres, desde nuestra juventud hasta este dia, nY nosotros no hemos escuchado la voz de nuestro Dios, que ha- nblaba 4 nucstros padres y les decia (4): Si vosotros creyereis 4 Moi- wes, tambien & mi me creeréis, porque él escribid de mi.” En el capitulo xvi reficre Jeremias aquella promesa consolado- ra: Vendré el tiempo, dice el Senor, en que ya no se dir; vive el Seftor, que ha sacado 4 los hijos de Israel de la tierra de Eyipto; sino, vive el Sejior, que ha sacado & los hijos de Israel de la tierra del Aquilon, y de todas las regiones de lu tierra alonde yo los ha- bia arrojado, y yo los restituiré 4 su tierra, 4 la tierra que endoné 4 sus padres (5). ,,Es claro, dice San Gerénimo (6), que el profe- a predice aqui el restablecimiento del pueblo de Israel, y la mi- avericordia que se habia de ejercer con este pueblo despues de su + gcautiverio. Esta prediccion, atendido el sentido literal, se cumplié ren pe en tiempo de Zorobabel y dcl sumo sacerdote Jesus, hi- njo de Josedec, , en tiempo de Esdras; perd segun el sentido es- spiritual, .el profeta manifiesta lo que debe cumplirse de un modo wmas perfecto y verdadero en tiempo del Mesias, que es Jesucristo. »Vendré un tiempo, dice, en que ya no se dirG que el pueblo fué sa- weado de Fagipta por Moises y Aaron; sino que ha sido restituido de wa tierra Aquilon, por la libertad que dié 4 los cautivos Ciro, stey de los Persas; y quc ha sido restituido de todas lus regiones we la tierra; \o cual no puede entenderse del tiempo de Ciro, si- mo del fin de los siglos, cuando se verificara esto realmente segun wo que dice el Apdstol (7): Despues que haya entrado la plenitud yfle las naciones, se salvaré todo Israel.” (1) Jerem. ni. 20.—(2) Ibid. W 22. et 23.—(3) Ibid. W 25—(4) Joan. v. 46.— 9 Jaen. avis 14. ef 15.~(6) Hieron. in Jer xvi. tam. alte col, 608,—(7) Rom. xb 36 ” PREFACIO La misma promesa y casi en los mismos términos se halla re- petida en el capftulo xxm. Viene el tiempo, dice el Sefor, en que ya no s¢ diré: Vive el Senor, que sacé 4 los hijos de Israel de la trer- ta de Egipto; sino, vive el Seflor que sacé y restituys la estirpe de la casa de Israel de la tierra del Aquilon, y de todas lus regiones de la tierra, adonde yo los habia arrojado, y ellos hubiturdn en su tierra (1). Sobre este lugar se explica asf San Gerdnimo. EI sen- ytido es: Ya no ge dira que e} pueblo de Dios se ha libertado del »Egipto por Moises, sino que se ha libertado por Jesucristo de to- ydas las regiones de la ticrra adonde habia sido dispersado. Por aho- wma se ha cumplido esto en parte; pero no se cumpliré enléramen- nte sino cuando vengan del Oriente y Occidente, dei Septentrion y »Mediodia 4 sentarse con’ Abraham, Isaac y Jacob; por manera que se salvar todo Israel cuando haya entrado la plenitud de las na- nciones (2). En el capitulo xxx1 refiere tambien Jeremfas aquella otra pee mesa del Sefior: Viene el tiempo, dice el Sefior, en que yo sembra- ré la casa de -Israel y lu casa de Judé; yo las sembraré de hom- bres y animales: y asi como me empeiié en arrancarlus, destruirlas, disiparlas, perderlas y aftigirlas, ast me empenaré en edificarlas ¥ plontarlas, dice el Senor (3). Sobre lo cual hace San Gerdnimo es- ta importante observacion (4): ,,Los Judios y nuestros judaizantes »creen que estas promesas y todas las demas de igual naturaleza 00 »se cumplirén sino en el reinado de mil anos de que habla San Juan yen el Apocalipsis: Omnes huiuscemodi repromissiones iuxta iudaeos vet nostros_iudaizantes, in mille annorum regno putantur esse com- »plendae. Mos en nuestra opinion, stendido el sentido espiritual, yse han cumplido en la primera venida de Jesucristo, aunque no eD- ntéramente sino en parte; porque como dice el Apéstol (5): Por aho- wta solo vemos como en un espejo y en enigma, y no tenemos aquel nconocimiento completo que tendrémos algun dia; cuando hayamos nllegado & un estado perfecto, enténces quedar& destruido y al Lido wtodo lo que es imperfecto: In primo adventu Christi spiritualiter nimpleta defendimus, et impleta ex parte, non ex toto, quia nunc in wSpeculo widemus et in aenigmate, et nescimus sicut oportet nos sci wre; cum autem quod perfectum est venerit, tunc quod ex te est, wiestruetur, Y ciértamente creemos que tendrin su cabal cumpli- nmiento en la segunda venida de Jesucristo cuando aparezca en na- wgestad, salvandose enténces todo Israel despues que haya entrado nla plenitud de las naciones, y cumpliéndose Tas promesas no en per- te en cada uno de los creyentes, sino de modo que Dios sea to wo én todos: Aut certé in secundo complenda mus, quando in ysua majestate Dominus apparebit et subintraverit plenitudo gentium, wut omnis Israel salvus fiat, et nequaquam ex parte per singulos, nted sit Deus omnia in omnibus.” _ x El libro de las profecfas de Jeremfas contiene casi todo lo que ecirganeton- se sabe de Ja historia de este profeta, excepto una circunstancia de Jeremins que solo xe refiere en el segundo libro de los Macabeos (6). Allt (1) Jerem. xx, 7, 8.—(2) Hieron. in Jerem. xx. tom. ui, col. 635,—(3) Jere, ‘ax. 27. 28.—(4) Hieron. in Jerem, xxxu. tom. we col 635,-{5) 1. Cor. xite 9: ef #eqq—(6) 2. Mach. 1, 19. et ue 1. SOBRE JEREMIAS. 37 ve Iée que este profeta mandé 4 unos de los que transmigraban de la Judea 4 pais extrangero, que 4ntes de marchar tomasen el fuego sagrado que estaba sobre el altar; y ellos le ocultaron secrétamente en un valle; guardindole en ua pozo seco y profundo, que estuvo ignorado hasta que Nehemias, vuelto dej cautiverio & la Judea, en- vid & los nietos de los que habian oculiado el fuego para que le buscaran; que estos no hallaron otra cosa que una agua crasa, la cual se inflamé despues milagrosamente 4 los rayos del sol. Se dice tambien (1) que Jeremfas, por una 6rden particular que recibio de Dios, hizo que se llevara el Arca y el Tabernéculo a Ja cima del monte desde donde Moises habia visto Ia heredad de! Senor; y lle- gado alli el profeta metié el Tabernaculo, el Arca y el altar del ti- miama en una cueva que se encontré en aquel lugar, y tapo la entrada; que algunos de los que le habian seguido, se aceroaron al sitio con animo de marcarlo, y no pudieron hallarlo; por cuya pre- tension los reprendié Jeremias, y les dijo que aquel lugar quedaria ignorado hasta que Dios reuniera su pueblo disperso, y se compa- deciera de él; que enténces manifestaria el Scior todas estas co- sas; que la magestad de! Senor apareceria de nuevo, y habria una nube como la que vid Moises, la cual se vid en efecto cuando por mandado de Salomon se santificé el templo, y se consagré al gran Dios, Esto sera el asunto de una Discrtacion ‘particular, donde se examinard tambien si‘ el Arca volvid 4 colocarse en el templo des- pues de la cautividad de Bubilonia (2). No se sabe bien el género de muerte que sufrié Jeremfas, nt tampoco el tiempo y lugar. Muchos (3) asicntan que fué apedrea- do en TAfhis por los Judios que no toleraban sus reprensiones y amenazas; que su sepulcro se hizo cvélebre en aquella ciudad por los muchus milagros que en él se obraron; y aquellas palabras de Ja carta alos Hebreos ‘4) Lapidati sunt, las aplican especialmente a la muerte de este profeta, Baruc, si se aticnde 4 la época de tu profecfa, re hallaba en Babilonia en el ano quinto de Ja ruina de Jerasalen (5); y esto hace creer que Jerem{as murié ‘en el interva- lo de esos cinco anos. En la Cronica de Alejandrfa se cuenta, que Jerem{as estando en Egipto Predijo 4 los sacerdotes de aquel pais Ja destruccion de sus fdolos mediante un terremoto que sucederia al tiempo de nacer el Salvador def mundo, y de acostarle en un pesebre: que verificado el anuncio, hicieron que se figurara una vir- gen y un nino acostado en un pesebre, y le tributaron honores di- vinos: y que habiendo preguntado uno de los Ptolomeos. 4 los sa- cerdotes la razon de esto, le contestaron que Jeremfas habia predi- cho este suceso 4 sus antepasados. Afiade la Crénica’que Alejandro Magno fué un dia 4 ver el sepulcro del profeta, y sabedor de las prediccicnes que habia hecho relativamente 4 su persona, mand6 que se trasladasen sus ccnizas 4 Alejandria, donde le erigié un sepul- cro magnifico (6). Estas particularidades son muy sospechosas, no es- 1) 2. Mach. u. 4. et seqq.—(9) Esta Disertacton oe colocaré al frente de los ibroa de los Macabeos, tom. xvit—(3) Hebracorum traditio. Tert. adv. Qnoatic. c, 8. Hieron. contra Jovinian. lw. Pseudo. Epiph. de Vita et Morte prophet. Doroth, in Bynops. Ieidor. de Vita et Morte prophet. et alios.—(4) Hebr, xi, 3T.—/5) Baruch. t 2. 3.—(6) Juan Moso on su Prado Espiritaal cap. 77. dice lo mismo, y afiade que Joxemias era muy estimade en un barrio de Alejandria llamado ol Tetrafilo. que 20 reficre en cl 2. libro de Jos Maca. beon, Muerte de esto profo. Opinion algunos iguoe Ao bre la preten- dida vuelta del mismo, Aparicion de Jeremias 4 Judas Maca- beo. Este pro feta on hon. rado como Profeta, vir. gen y mértir. Otras obras jue compuso jeremias, 6 B PRBPACIO tando apoyadas por el testimonio de ningun otro historiador. Por otra parte, no consta que Jeremfas hubiese anunciado el reinado de Ale- Jandro; si acago, lo seria mas bien por Daniel, cuando habla de lus grandes monarquias, y por Isaias cuando habla de Tiro, Algunos antiguos (1) han creido que Jeremias vive todavia co- mo Elias, porque la Escritura nada dice de su muerte, y porque Jos apéstoles cuando Jesucristo les pregunté lo que se peneaba de él en el pueblo, le contestaron, que unos lo tenian por Elias, y otros por Jeremfas (2). Bajo este supuesto los autores cilados entienden de estos dos profetas aquello del Apocalipsis: Et dabo duobus testi- bus meis, et prophetabunt diebus mille ducentis sexaginta....Pero de quae Ja Escritura no refiera la muerte de Jeremfas, no puede infe- yirse que no haya muerto; y cuando los apéstoles respondigron 4 Jesucristo que unos lo tenian por Elfas, y otros por Jeremias, ana- dieron que algunos pensaban que era el Bautista, que ciértamente iz era muerto, y otros que era alguno de los profetas, que tam- en habian terminado su vida como los demas hombres- Ademas, Jos dos testigos de que habla el Apocalipsis, segun la tradicion co- mun, son Elias y Enoc, de quienes se sabe asertivamente que no han muerto, sino que fueron arrebatados, y volveran algun dia, el uno para restablecer las tribus de Jacob, y el otro para predicar peni- tencia 4 las naciones (3). E} autor del segundo libro de los Macabeos (4) refiere, que Judas Macabco estando para ser atacado por Nicanor, general del cjército de Siria, tuvo una vision en que vid 4 Onfas, sumo sacerdo- to (Onfas 1), que con las manos éxtendidas rogaba por el pueblo judfo; que en seguida vié tambien 4 un anciano venerable rodeado de resplandor y magestad, y Onfas senalandoselo & Judas, le dijo: He aqu{ al amigo verdadero de sus hermanos y del pueblo de reel; este es Jeremias el profeta de Dios, que ruega mucho por es- te pueblo, y por toda Ja ciudad santa; y enténces Jeremias exten- dié la mano, y dié & Judas una espada de oro, diciéndole: Toma es ta espada santa, como un presente que Dios te hace, y con ella des truirés 4 los enemigos de Israel mi pueblo. La Iglesia honra 4 este profeta como uno de los santos mae grandes del Antiguo Testamento, por haber reunido en su persona Jas cualidades de profeta, mértir y aun virgen, y la de haber sido santificado desde el vientre de su madre. Cuando el Senor le dijo: No tomes muger, y no tengas hijos ni hijas en este lugar (5), 86 hallaba en la Judea; y por tanto es verosimil que esto fuese en los rimeros afios del reinado de Joakim Sntes de la invasion de Na- ucodonosor. De aqui mismo infieren algunos que hasta enténces ha- bia vivido Jeremfas en el celibato, y en estado de virginidad, en el cual se crée tambien que persever6 hasta su muerte (6). Ademas de las profecias contenidas en el libro que lleva e] nom- bre de este profeta, hay otras obras compuestas por el mismo: tales son las Lamentaciones que leemos bajo su nombre, y que parecen (1) Victorin. in Apoe. x1. 3. Et quidam apud Hilar. in Matth. xx.—(2) Matth. xv. 14.—(3) Véase le Disertacion el_patriarca Henoc, tom. 1.—(4) 2. Mach. xv. Ll, et —(5) Jerem, xvi. 2—-(6) Hieron, in Jerem. xxi. Isidor, de Vite et Morte proph. et aii. SOBRE JEREMIAS. 39 compuestas despues de a ruina de Jerusalen, con motivo de esta queseleatri. desolacion, objeto literal sobre que se versan. Tenemos tambien al ™7°- fin del libro de Baruc una carta del mismo Jeremfas dirigida 4 los Judfos que iban cautivos 4 Babilonia, despues de la ruina de Je- rusalen. E] autor del segundo tibro de los Paralip6menos (1) habla de un canto finebre compuesto por Jerem{as sobre la muerte de Jo- sias, caya obra no ha llegado 4 nosotros. Los Salmos uxtv y cxxxv1 en algunos ejemplares griegos y en la Vulgata tienen 4 la cabeza el nombre de Jeremias; pero esto no prueba que este profeta hu- biera sido el autor de estos Salmos, porque su nombre no se halla en los ejemplares del hebreo; y por otra parte pudo suceder muy bien que el profeta adlamente dirigiera & lus cautivos esos Salmos compuestos mucho tiempo Antes que él existiera. Algunos le atribu- yeh la compilacion de los libros tercero y cuarto de los porque el Gltimo capitulo del libro de sus profeefas es semejante al ultimo de) libro euarto de los Reyes, Pere es todav(a mas probable que el dltimo capitulo de Jeremfas se hubiese tomado de los libros de los Reyes, 6 de las memorias sobre que se formaron estos. Los Judfos de Je- rusalen en su‘ carta 4 los de Egipto, escrita en el aio 188 de la era de los Seleucidas, 124 antes de fa era Vulgar, y que est in- serta en el segundo libro de los Macabeos, Aablan de ciertos escritos de Jereinfas que se conservaban ent6nces (2), en los cuales se hallaban las particularidades del Arca y del fuego sagrado, de que hicimos Mmencion mas arriba. La carta de Jeremias que se encuentra al fin del libro de Baruc, parece que hacia parte de estos escritos. Los santos padres (3) citan frecuéntemente este libro de Baruc bajo el nombre de Jeremfas, sin pretender por eso que este le hubiese com- puesto. Baruc fué el secretario de Jeremias, y por esta razon sus escritos se hallan colocados a! lado de los de este profeta, y la carta de este de que ya hemos hablado, al fin del libro de aquel. En el evangelio de 8. Mateo se citan bajo el nombre de Je- remias estas palabras: Et acceperunt triginta argenteos pretium ap- pretiati, quem appretiaverunt @ filiis Israel: et dederunt eos in agrum é, sicut constituit miki Dominus (4). Pero no se encuentran en fibro de Jeremias sino en el de Zacarias, cap. x. ¥ 12, Los Judios notaron tantos caracteres de semejanza entre estos dos pro- fetas, que por eso decian que el espiritu de Jeremias descansaba so- bre Zacarias. Algunos intorpretes conjeturan que 8. Mateo tomé las palabras citadas de algun libro de Jerem{as que no ha Ilegado & Ruestras manos; otros piensan que el sombre de Jeremias se intro- dujo en el texto de -S, Mateo en lugar de] de Zacarias, sobre lo cual pueden verse los comentadores de 8. Mateo en esta parte. Al- gunos antiguos han atribuido tambien 4 Jeremfas aquellas palabras que cita 8. Pablo en su carta & los de Efeso: Surge Ts dormis, et exurge & mortuis, et illuminabit te Christus (5). San Ireneo (6) y 8. Justino mértir (7) citan igudlmente estas otras: Et commemoratus est Dominus Sanctus Israel mortuorum suorum, qui dormierunt in terra ) ©. Per. 25.—(2) 2. Mach. n. let ) Aug. de Civit. xvin. 33, OMe, auth TT 6 Tle) dies Padeg. tt iS iabroe Hescerar nes 1A Basil Epipk et elii—(A) Matth. xxvu. 9. 10.—(5) Ephes. v- 14.—=(6) Iren. 1. iv. ¢. 39, et dibi. (7) Justin. Dialog. cum Tryph. Xu. Obnervacio- tes sobre el estilo de este Pevieta, XIII. Paralelo en. tro Isaian y Jereinias. 40 PREFACIO SOBRE JEREM{AS. sepultionis, et descendit ad eos cvangelizare salutem quae est ab eo ut salvaret eos. San Justino acnsa & los Jydfos de haber cercenado estas palubfas en sus ejemplures, y sostivne que todavia se conser- van en algunos. San Pedro purece fue hace alusion al misino pa- sage en stl primera carta, cap. m. W 19, El estilo de Jeremias, comparado con el de Isafas, Oseas y otros profetas, es bajo en sentir de S, Gerdnimo (1), el cual crée que este defecto proviene de que siendo Jeremias natural de 1a ciudad de Anatot, no pudo adquirir aquella elevacion, elegancia y pureza de estilo que se nota ordinariainente en las ciudades capitales y en la cérte de un principe. Pero él mismo observa que esa humildad de estilo esta bien compensada con la profundidad y magestad del sen- tido que encierra: Qui quantum in verbis videtur simpler et facilis, tuntum in majestate sensuum profundissimus est. Cuneo (2) se avanza 4 decir que la belleza del estilo de Jereinias consiste toda en esa noble negligencia con que desprecié 1a colocacion de las palabras: Jeremiae omnis majestas posita in verborum neglectu est, adeo illum decet rustica dictio. Grocio observa que el talento de este profeta era propio para penetrar los animos y excitar la compasion; y lo compara con Siménides, tan alabado por sus obras ligubres: Tristius lacrymis Simonideis. Algunos (3) han creido hallar elevacion y gran- deza en este profeta. Otros encuentran dulzura y ternura en sus sen- timientos, y vehemencia en sus afectos: Jeremiae mansuetudinem, affe- ctus teneros, fervidosque motus, Asf se expresaba M. Fleuri en ua prefacio manuscrito sobre los profetas, citado por Calinet. Isafas habia profetizado las desgracias de Israel _y de Judé: las de Israel se habian verificado, y Jeremias recuerda la memoria de estas al anuncisr de nuevo las que debian venir sobre Judé. Isaias habia anunciado lus expediciones de Sennaquerib y de Nabucodonosor sobre la Judea. La del primero se efectué @ poco tiempo despues y en vida de Isaias: Jeremias repite e] anuncio de In del segundo, y continta prediciendo sucesivamente todas las cir cunstancias. Isafas, despues de haber predicho las violencias que comete- rian los Babilonios, anuncié tambien !a ruina de.ellos, Jerein{as re- nueva esta prediccion, insiste cn ella mas que Isaias, y aun senala el tiempo de su cumplimiento. -_ Isaias predijo el reinado de Ciro, y al Mesfas de quien .aquel Principe debia ser Fgura. Serem{as no insiste sobre Ciro, pero anun- cia exprésameute al Mesfas. En fin, Isaias y Jeremfas anuncian igudlmente el misterio de Je- sucristo y de su Iglesia, algunas veces de un modo claro y sin ve~ los, y por lo comun bajo la sombra de figuras y alegorias Bajo esto pante de vista se descubriré en toda su extension el misterio de aque- llas palabras que el Senor dirige 4 Jeremias: Prophetam gentibus dedi te. (1) Hieron, Praf. in lib, vi. Comment. in Jerem.—(Q) Cunaus de Repub. Hebs. t am. ¢. T—(3) Sanct. Prolegom. 2. Dupin. Frassen. Pero M. Simon, en ous Cartas escogidas, tom. ul. carta 7. en el Suplemento, y on sus Disertaciones criticas pajo el norabre de Reuclin impresas en Franfort afio de 1688, sostione que no ee juzguria asi ai ee tuviera un conocimiente mas profundo de Ia lengua hebrea, DISERTACION SOBRE LOS RECABITAS. L. Escritura habla bien poco do los Recabitas; pero eso L nos da una alta idea de ellos, Eran hombres que vivian jemplar. ies, aoe la mente en una abstinencia rigorosa, en gran retiro, y con un desin- dade los Ke. teres casi absoluto. Habitaban en el campo bajo de tiendas huyen- cabitas. do del comercio del mundo, sin bienes, sin tierras, sin casas, y sin domicilio fijo. Se les ha considerado como imitadores de la vida de los profetas, y como modelos de los Essenios y Terapeutas entre los Hebreos, y de los solitarios entre los cristianos (1). El aimor y es- timacion que tenemos al estado que profesamos, debe hacerpos muy apreciable todo fo ue tiene relacion con el mismo; y por tanto nos es muy glorioso hallar el origen de nuestro institute, y los prime- tos gefes de nuestra profesion en lo mas santo y distinguido que hu- bo en el Antiguo Testamento, 4 saber, en los Elias y Eliseos, en los hijos de los profetas, en Jos Recabitas y en S, Juan Bautista. Sobre el origen de los Recabitas varfan las opiniones, A!gunos 1. Jos juzgan descendientes de la tribu de Judé. Tal es la opinon de Variedad de Teodoreto (2), el cual, suponiendo que pertenecieran 4 esta tribu to- drool origen dos aquellos me s@ nombran en el capitulo segundo del libro pri- de los Reca-. mero de los Paralip6menos, infiere de esto que los Recabitas que bites. allf se encuentran,eran de la misma tribu. Pero hay pruebas por otra parte de que eran Cineos de origen, aunque habitasen en la here- dad de Juda. Otros (3) han creido que eran levitas y aun sacerdotes, aquello que dice Jeremfas: Se veré siempre & los descendientes do Jonadab aplicados al servicio del Sefior (4). Algunos rabinos conje- turan que habiendo casado los Recabitas con hijas de sacerdotes 6 de levitas, aus hijos servian en el templo como si fuerag verdade- tos levitas. Mas esto no podia ser sino por un privilegio 6 distin- cion particular, por cuanto de nada valia haber nacido de muger descendiente de Levi para ser admitido en el mimero de los minis- tros del templo, sino que era necesario tener padre sacerdote 6 levita. Otros creen (5) que los Recabitas servian en el templo, no en Hieronym. ad Poulin. ep. 49. cl. 13, Noster princepe Elias, noster Eliseue, we REI Ae peetsiana qui habitabont tn cprie Ge solitadinibue, de Mis axat et fii Rechab, qui vinum et siceram non bibebant, &c.—[2} Theodoret. in 1. Pav. initia, Vide 1. Por, us. 55.—-[3] Hegesip! apud Euseb. hist, lib. ut, ¢. 23.—[4] Jerem, xxxv.19.—[5] Vide Senet. et Cornel. ad Jerem, xxxv. TOM, XIV. 6 ular: del P. Iduc sobre Rocabitas DISERTACION calidad de sacerdotes ni de levitas, sino de simples ministros, como Tos Gabaonitas (1), los Natineos (2), y aquellos que se llamaban sir- vientes dados por Salomon (3); los cuales estaban destinados a ser- vir 4 los sacerdotes y levitas en los ejercicios mas laboriosos del tem- plo, como acarrear lena y agua, por manera que venian & ser lo que los esclavos en las casas de los ricos. . Los Recabites en realidad tenian un empleo superior al de Jos Gubaonitas y Natineos, porque cantaban las alabanzas del Senor (4), aunque siempre estaban bajo el mando y dependencia de los sacerdotes y levitas. Cuando digo que eran cantores en Ia casa de Dios, hablo segun la Vulgata y muchos intérpretes que leen: Canentes, atque re- sonantes, atyue in tabernaculis commorantes, Hi sunt Cinaei, qui ve- nerunt de culore patris domus Rechab. El hebreo puede traducirse tambien en el mismo sentido; pero otros intérpretes traducen: Los porteros, los obedientes, 6 sirvientes, y los gue habitan bajo de tiendas; estos son los que se llaman Cineos, descendientes de Camat, padre de la casa de Recab (5). Aunque el oficio de porteros tocaba 4 los le- vitas (6); pero estos podian tener ministros-subalternos que les ser- vian en estas funciones, porque ademas de los sacerdotes y levitas habia en el templo muchos sirvientes de inferior clase, como se ha dicho; por ejemplo, Samuel que era de Ja tribu de Efraim (7), Anna la profetisa, de la tribu de Aser (8), los Gabaonitas y Natineos (9) que no eran Israelitas de orfgen sino Caldeos. Todas estas personas gervian en el templo, cada una en su clase y enel ejercicio que se le confiaba. Otros creen que los Recabitas no eran cantores’ ni porteros, ai- no escribas; y traducen el hebreo en estos términos: Hubo alli tam- bien familias de los escribas que habitaban en Jabes, & saber, Tiratcos, Semateos y Sucateos; estos son los que se aman Cineos, que son des- cendientes de Camat, padre de la casa de Recab (10). Bolduc (11) se ha imaginado sobre los Recabitas el sistema mas extravagante que pudiera inventarse. Pretende hallar su orfgen én- tea del diluvio en Enos y sus descendientes que despues del dilu- vio se Ilamaron Cineos, y posteriérmente en distintas épocas tuvie- ron los nombres de Cenezeos, Hebreos 6 descendientes de Heber, Na- zarenos, hijos de los profetas, y Gitimamente elde Recabitas, jY este nombre de dénde les vino? In etimologia que se supone es remar- coble. Eliseo al ver & su maestro Elias subir al cielo, exclamé dicién= dole: Padre mio, padre mio, que eres el carro de Israel y su conduc. tor (12), Tambien el rey Joas habiendo ido 4 visitar al mismo Eli- seo, discfpulo de Eltas en su ultima enfermedad, le hablé en los mis- mos términos, llorand): Padre mio, padre mio, que eres el carro de Ul] "Josue, 1x. 27. 1. Par, mm. 2 et 1. Fedr. u. 43. 58.70. vn. 7. 24. vin. 20,—{3] 1. Hedr, 1, 55, 58. ef 2. Eadr. vu. 57.60. x1. $.={4] 1. Par. 1. 55.—[5) 1. Pere us, 38, Hebr. jaxta quosdim: Janitoree, et ebedientes, et in tabrrnaculie commorantes: hi sunt Cinai gui venerunt d Chamath patre domus Rechab.—|6] 1. Par. x. 17. xv. 38. xxm. 5.xxv1 1, ef et 2. Par. wut. 14, xxi. 19.—{7] 1. Reg. 1. 1. et mm. 1—{8] Lue. . n, 36—T9) 1. Ee u. 17. 3. Reg. 1x, 20. 21—(10] 1. Per. j quosdam: Cognati uogue acriborum habitantium in Jaber. thei et Sucath sunt Cinei qui venerunt & Chemath patre domue Rechab.—(ll} Jecob, Bolduc, Capue. de Beclesia ante logem. lib. rn. cop. 16. p. 472. 473.—{12] & eg. u. 12, SOBRE LOS NECABITAS. 43 Fsrael y su conductor (1): y comv la expresion, carro de Israel, equi- vale en hebreo 4 esta, Recheb Israel (2); he aqui segyn el pudre Bol- duc el origen del nombre de los Recabitas: Hijos de los dos Rechebs de Israel, esto es, de los dos carros de Israel, Elfas y Eliseo. Juan Jerosolimitano (3) dice que eran discipulos de Eliseo; y Jos libros de los Paralipomenos (4) dicen, eegun Bulduc, que tambien eran discfpulos de Elias, La prueba que se alega en favor de este aserto es singular y digna de notarse: He ayui, dice la Escritura, quienes eran los Cineos que descienden del calor del padre de lu ca- sa de Recab, jQuién es este calor del padre de la casa de Recab sino Elias,de quien se dice en el Eclesifstico: El profeta Elias apa- recié como un fuego, y su palabra era como una hacha ardiendo (5)? * Este autor no se contenta con haber hecho 4 los Recabitas des- cendientes de! earro de Elias, sino que tambien qniere que los Furi- seos traigan su origen de los caballos de ese carro, aludiendo 4 la voz pharaschim, que era el nombre propio de esos animales. Los Farisegs, segun J mismo, eran verdaderos Recabitas que se abste- nian del vino: y la prueba de ello es, que aquellos echaban en ca- ta al Salvador el uso de ese licor: Homo voraz, et potutur vini (6). Jesucristo era de Ja secta de los Essenios, y sus contraring pertene- cian’a la de los Recabitas 6 Fariseos, que .cambiaron de nombre muchas veces desde su orfgen bajo de Enos. Con semejantes supo- siciones no hay aserto que no pueda fundarse en la Escritura. Los Recabitas traen su verdadero origen de los Cineos (7), pue- blo pequeno que habitaba en la Arabia, 6 en el pais de Madian. Jetro, suegro de Moises, y Hobab, hijo de Jetro, eran Cineos (8) que abandonaron su pais con sus mugeres é hijos, y acompannron 4 los Hebreos por el desierto hasta entrar con ellos en la tierra prome- tida (9). Habitaron la orilla occidental del mar Muerto cerca de Engaddi (10) en la suerte de Judas, de donde se cxtendieron bas- tante en fa Arabia, pucs que en tiempo de Saul se hallaban tan vecinos 4 los Amalecitas (11), que este principe les mandé que se re- tiraran, para que no fuesen envueltos en la ruina de Amalec. An- tes de entrar en ta tierra de Canaan habitaban cn la orilla orien- tal 6 meridional del mar Muerto y entre los Madianitas, pues Ba- jaam desde las montanas de Moab veia el pais de los Cineos (12). Yo creo que la yoz Cineos en hebreo, significa lo misino que Trogloditas en griego, esto es, unos pueblos que habitan en las con- eavidades de Jag rocas, y aun en lugares subterréneos. Bulaam apos- trofando 4 Ia familia de los Cineos, se expresa en estos términos: Tu habitacion ests en un lugar fuerte, y pones tu nido en una ro- ca; no obstante, 6 Cineo, serds expuesto 4 la devastacion hasta que el Asirio te Leve cautivo (13). S. Gerénimo describe los pueblos que (1), 4. Reg. xn. 14°48] Currus Ieraql—{3} Joan. Hicrosolym. de institut. Mock, oop, 25—{41 1. Per, 1, 55.—{5] Ecclicxuvin, 1.—[6] Matth. xic 19.—(7] Itu Hrbrat. D: Thom. Hugo. Liren. Dionys. Cornel. alii.—[8] Judie. 1. 16—[9] Num. x. % [10] Judie, 1.16. De civitate Paimarum, LA ciudad de lue Palmas parece ser la mma que Engaddi, Uamedo tambien Haznzon-Tamar; ouya. palatira famay en hebree sig. rien palma—{1l] 1. Reg. xv. 6.—[12] Num. xxiv. 21-—-{13] Num. xxiv. 21,29, Ros ductem quidem est habitaculum tuum: aed si in petra posueris nidum tuum, ot fueria lectus de atirpe Cis, quandiu poterie permancré?. Ascur enim cupiet tr. Heby. Ro. dettum quidem cat habitaculum tuum; et positus in~petra nidus tyus; eed erit in com tas duscien’ dean de low Cineor. Quie v. Tastituoion de tos Reca- ditas por Jo- nadab, que vivia en ti. empo de Je ha, rey de Isreal. 44 ‘DUERTACION se hallan al mediodia de la Judea como unos Trogloditas (1), y Bes lon (2) hace la misma pintura. Esto es lo que da 4 entender la palabra Cineos, unos hombres encaramados y ocultos como en nidos. No es extrano per tanto que se vean designados con nombres diferentes, 4 saber, de Cuschim, Mudianitas, Cineos, Salmeos 5 Sal- moneos. Este ultimo nombie les da siempre el Caldeo. No eran de la raza de Israel, sino de la de Cusc 6 Madian, y aun de la de Canaan, pues se hallan en el nimero de los pueblos cuya heredad habia de dar el Senor al patriarca Abraham (3). A Séfora, muger de Moises, se le llama Cusquita (4), y & su padre Jetro, Cineo (5) y sacerdote de Madian (6). A orillas del mar Rojo, de! mar Muer- to y casi en toda la Arabia Petrea habia Trogloditas. Los Cineos no tenian casas ni domicilio fijo, sino que andaban errantes de uno en otro lugar: unas veces se alojaban entre las rocas, otras bajo de tiendas 6 de palmeres. Bajo de tiendas vivia Heber el Cineo, en medio de la tierra de Canaan en tiempo de Barac y Débora (7). Al regreso de la eautividad habitaba ese pueblo en las cercanfas de Jabes de Galaad (8); y poco fntes del sitio de Jerusalen por Na- bucodonosor, habia de esa gente cerca de la ciudad, que habitaba bajo de tiendas (9), y no se metié en ella hasta que ya no se con- sideré segura en el campo. Por todo esto se conoce que el modo de vivir de ese pueblo era semejante al que hoy tienen Jus Sarra- cenos, 6 los Arabes Scenitas, sin ciudades, sin casas ni domicilio fijo; asf como tambien vivieron los Hebreos en el desierto por espacio de cuarenta afios, y los patriarcas durante su peregrinacion en la tierra prometida. \ Los Cineos pues, eran de la raza de Hobab, 6 de Jetro, sue- de Moises, Desde que los Israelitas entraron en la tierra pro- metida habitaron aquellos cn las orillas del mar Muerto; y no se dis- tinguian de los Israelitas sino en la vida campestre sin casas ni ciu- jades. Algunos (10) han creido que Hobab, 6 su padre Jetro, fué el au- tor del instituto de Jos Recabitas, Ilamados asi perque uno de los nombres de aquel era Recab; que Jonadab conocido en tiempo de Jehé, erd hijo suyo, esto es, uno de sus descendientes, segun el es+ tilo de Ja Escritura; que Heber el Cineo observaba algunas costum- bres de los Recabitas, porque habitaba bajo de tiendas y se abste- nia del vino, como se infiere de que Jael en vez de aquella bebi- da le dié leche 4 Sfsara, Sanccio se avanza 4 decir que loa Madia- nitas, de cuyo namero era Jetro y los Cineos, seguian casi en toda * Jas costumbres de los Recabi Berari (11) distingue dos ‘dses de Recabitas, antiguos y moder- nos. Los primeros fueron los sucesores inmediatos de Jetro, que vi- bustionem, Cinee, suguedum Aesur coptivum te abducat, vol forte, estulia Assur ca. plicum te Seciet, Vouso lo gue ba dicho de este wo teat 92.—{1} Hieron, in Abdiam, 1, Omnis australis regio Idumeorwm, li weque Petram et Ailam in epecubue habitatiunculas Aabet: et propter nimioe caloree eolie, eubterrancts tuguriie efiter—{2] Bellon. obscreat, lib. u. ¢. @1—{3) Gen. xv. 18—{4) Num. xu. 1, Bthiopissam (hebr. Cuachaam.)— (5) Judie. 1. 16—{6} Exed. m. 1—{7) Judie. xv. 11. et eeqq - [8] 1, Par. n. 55.—[9] Jerem, xxxv. 10. 11.—{10] Arias Mont. in Judic. 1, Vide Sanet.'ad Jerem. xxxv. n. 5, 6, 7, Serer. Trikares. lib. w. ¢. 9. Minerval. © 13, 14, 15—{11} Serere loco citete. SOBRE LOS RECABITAS, 45 vian en el campo sin hacer mansion fija, y sin pesesiones propias, ejercitandose en practicas de virtud y de picdad. Los segundos son los discipulos de Jonadab, descendiente de Jetro é hijo de Recab, el cual anadié algo 4 las costumbres antiguas de los Cineos. Segun esta hipdtesis seria necesario remontarse hasta el primer origen de es- te género de vida. Mas la opinion comun sostiene que Jonadab, hi- jo de Recab (1), fuéel primero que anadié la prohibicion de beber vino _y de cultivar el] campo, ordenandoles que se contentaran con los frutos de la tierra y de los ganados para vivir (2). Este Jona- dab vivia en tiempo de Jehu, rey de Israel, en cuya época debe colocarse el verdadero origen de Ja institucion de los Recabitas. Jo- nadab, hijo de Recab, nuestro parlre, dijeron estos 4 Jeremias, nos ha ordenado, y dicho: No beberéis jamaa vino ni vosotros, ni vues- tros hijos; no edificaréis casas; no sembraréis ni un zrano, mi plan- taréis vitias, ni poseertis alguna; sino que habitaréis baje de tiendas toda la vida, para que vivais largo tempo en el pais donde os ha- ais como extrangeros. Tal era el instituto de los descendientes de Recab. Por lo que mira 4 las otras familias de los Cineos, no te- nian tales obligaciones, sino que vivian simplemente errantes, sin ca- sas ni mansion fijn, como otros muchos pueblos de aquellos cantones, Jonadab, fundador de los Recabitas, sin duda era uo hombre de mucho mérito y de una virtud muy calificada, puesto que tuvo el crédito bastante para hacerse de discipulos que no eran pocos en Israel y Jud4.‘No se sabe el lugar de su residencia ordinaria, por- que no Ja tenia fija, asi como tampoco la tenian sus secuaces, En los libros de los Reyes se lée que caminando Jehé 4 Samaria, adon- de era enviado por Divs para vengar los crimenes de la_casa de Acab, y dar muerte 4 todos Ins sacerdotes y profetas de Baal, en- contr 4 Jonadab, y despues de galudarle le prégunt6 (3): 7Tu co- razon es recto para con el mio, asi como el mio lo es para con eb twyo? \Estés en tavor de mis intereses,y eres tan amigo mio como rc Jo soy tuyo? Jonadab le contest6 que sf; y ent6nees JehG déndo- la mano, Je hizo subir & su carro, y le dijo: Ven conmigo, y séme testigo del celo que tengo por el Sefor. Lo condujo & Samaria; y flegados alli, Jehii hizo perecer & cuantos encontré de la raza de Acab y 4 todos los sacerdotes de Baal. El instituto de los Recabitas se observé en todo su vigor por ew pacio de thae de trescientos afios, hasta la cautividad de Babilonia. Cuando Nubucodonosor vino 4 sitiar 4 Jerusalen ene] ano altimo (6 mas bien en el ano cuarto) (4) del reinado de Joakim, los Recabi- (I) 4. Reg. x. 15.—[2] Jerem. xxxv, 6. 7-—[3} 4 Reg. x. 15. 18—[4) Nabuco— donosor sitié dos seed Reece bajo el reinado de Joakim, como observa Cal- met en su Comentario sobre Jeromias xxxv 1; la primera vez fad en el avo cuur- to del reinado de esto principe, y Ia segunda en el wltimo. Calmet opina que en ls epoca del segundo sitio sucedié lo que refiere Joremias de los Recabitas; y el fun. damente que tuvo para creerlo asi, segun declara el mismo comentando el ¥ 1}, ea lo que en ese lugar se dice do las tropas do Siria que se agregaron & las de los Caldeoe, lo cual estd en consonancia con lo que se refiers de Joakim en el libro 4 de los Reyes xxiv. 1. 2, & eaber, que habiéndose rebelado este principe « loe'tres ios de caativo bajo el yugo dsl rey de Babilonia, el Seftor envis contra 4] trow Re de Caldsos, di iros, Moabitas y Ammonites, que asolaron 6] pais de Judé. iag los Siros pudigron wnirge & los Caldeoe desde 1s primera expedicion de Nabu. eodonosor; y es muy verisimil que desde enténces se Bubiasen visto los Recabites Vi. Historia de los Recabites desde ru esta. blecimiento basta la vael. ta de la cau. tividad. DISERTACTON tas no considerandose seguros en el campo, se retiraron 4 lo intenor de la ciudad, sin dejar por eso su costumbre de habitar bajo de tien- das. En esa época Jeremias de érdendel Sefor (1) fué aver 4 los discipulos de Recab, los Ilevé al templo, los intro.{ujo en una de las bodegas donde se guardaba el vino para los sacrificios, y habiéndo- Jes presentado unas copas ilenas de esta bebida para que toma- ran, le contestaron: Nosotros no hemos de beber vino, porque Jona- dab, hijo de Recab, nuestro padre, nos lo tiene prohibido, y hasta hoy le hemos obedecido nosotros y nuestras mugeres, nuestros hijos y nues- tras _hijas. Y cuando Nabucotonosor se acercé 4 nuestro pais, dijimos: Venid, entremos en Jecrusalen, para ponernos & cubierto del ejercito de los Caldeos y de los Siros; y por eso nos hallamos en Jerusalen. »Enténces el Senor habl6 4 Jerem{fas, y le dijo: He aqui lo que dice el Senor, el Dios de los ejércitoa, el bios de Isracl: Anda, y dile wal pucblo de Juda y 4 los habitantes de Jerusalen: {Por ventura no wquereis corregiros ni obedeccr jamas mis palabras? dice el Senor. »Las palabras con que Jonadab, hijo de Recab, probibié 4 sas hi- nos que bebieran vino, hicieron enellos tal impresion. que no Je han »bebido hasta hoy, por obedecer el Precepto de su padre. Mas 4 mi, wque os he hablado, y no he dejado de instruiros oportundmente, »no me habeis obedecido, Yo os he enviado mis siervos los profetas, wy 0s he dicho por su boca: Convertios, y dejad cada uno eu vida »corrompida; rectificad vuestros afectos y deseos: no sigais 4 los dioses nextrangeros, ni log adoreis; y vosotros 4 pesar de esto no habeis que- wtido escacharme, al paso que los hijos de Recab han ejecutado invio- wldblemente la érden que les dié su padre. He aqui por tanto, lo nque dice el Senor de losejércitos Dios de Israel: Yo haré que vengan wobre Juda y sobre Jerusalen todos los males con que los he amena- nzado; porque yo les he hablado, y ellos no me ban escuchado; yo nles he Iamado, y ellosno me han respondido. Y en seguida Je- »tennfas dirigiendo he Jabra 4 los Recabitas, les dice: He aqui lo wque dice el Senor: Porque vosotros habeis obedecido el precepto de wJonadab vuestro padre, y habeis observado lo que os ordené, Ia es- ntirpe de Jonadab, hijo de Recab, no dejar de producir varones que vestaran siempre en mi presencia.” Esta Gltima promesa la explican de varios modos los autores, Unos (2) la entienden de los oficins de la judicatura, en que segua los mismos, fueron empleados los Recabitas: otros (8), del Nazarea- to perpetuo 4 que estaban obligados, como se ve por su abstinencia del vino: otros (4), del oficin de cantores, al cual pretenden que fueron. destinados, conforme al texto latino del libro primero de los Paralipé- menos (5), Pero la opinion mas comun eg,, que 4 consecuencia de esa declaracion del Sefior, los Recabitas fueron admitidos en el templo para ejercer allt el oficio de porteros & las rdenes de los levitas, & quienes tocaba de derecho, Dos Recabitas por su género de vida on Ia necesidad de refugiaree en Jerusalen, hasta que esta ciudad fué eitiada y to. mada por este principe en el afio cuarto de Joakim; y por consiguiente que entén- cen eueadiera Io que refiere Joremias.—{1] Jerem. ixxv. 1. ef segq. (3) Dionye. Carthue. in Jorem. xxxv.-{3] Cornel, d-Lapid, im Jerem. xxxv—i3] Sanctina, iB. demo(5) 1. Par u. 5 SOBRE LOS RECABITAS, _ 47 ran mas propios que otros muchos para este ministerio; porque no eutraban en ninguna casa, ni dormian bajo de techo, sino en_tiendas, y ve abstenian del vino, cuyo uso era tambien prohibido 4 los sacer- dotes y levitas en la casa del Sefior, miéntras se hallaban do servi- cio. La declaracion, pues, de la voluntad de Dios por la boca de Je- femiag, era una razon suficiente para admitir 4 los Recabitasy em- plearlos ea esta clase de oficios, aunque no fuesen de la estirpe de Levi. Estas funciones no las ejercieron en paz por largo tiempo. (To- mada Jerusalen, ef rey Nabucodonosor hizo conducir 4 Babilonia una parte del pueblo en calidad de cautivos, de cuyo ntimero fueron Daniel y sus compateros, y probAblemente lus Recabitas @ quienes en el titulo del Salmo uxx. se les llama primneros cautivos (1), esto es, de los que fueron conducidos como tales bajo el reinado de Joakim; Porque la cautividad de Juda por Nubucodonosor se distingue en tres épocas; la primera bajo el reinado de Joakim; la segunda bajo el de Jeconias; la tercera y ultima bajo el de Sedecias (2). Mas es de no- tarse que el titulo del Samo uxx. nose {ée enel hebreo ni en el caldeo, sino sélamente en la version de los Setenta y en las otras que la han seguido, 8, Gerdnimo (3) entiende que los Recabitas sc cuen- tan entre los primeros cautivos, tomando este cautiverio por el en- cierro de ellos en Jerusalen, 4 donde se refugiaton, dejando la liber- tad del campo cuando Nabucodonosor vino 4 poner el sitio: Hane primi cuptivitatem sustinuisse dicuntur,' quod post solitudinis liberta- tem, urbe quasi carcere sintreclusi (4). Mas ya se entienda esto de la primera cautividad, 6 de la Gl- tima, es indubitable que los Recabitas fueron trasladados 4 Bubi- lonia lo mismo que los hijos de Juda, y que volvieron con ellos, como aparece por el libro primero de los Paralipmenos, donde se dice que las familias de los escribas que habitaban en Jabes, Ua- mados eros, sirvientes y que vivian baje de tiendas, son los Ci- | neos, descendientes de Camat, padre de lu casa de Rechab (5). Des- pues de su vuelta probablemente continuaron ejerciendo en el tem- plo las mismas funciones que 4ntes de la cautividad; pero se ig- ora por qué se situaron en Jabes, ciudad de Galaad, al otro lado del Jordan, (1) Paalm. uxx. 1. Filiorum Jonadab, et priorum captivorum.—(2) Hemos creido conveniente volver 4 tocar este articulo en que Calmet se contradice 4 sf mismo ea cierto modo; porque despues de haber dicho conforme 4 su primera hipdtesis que tomada Jerusalon y aondeuado 4 muerte Joakim, el rey Nabucodonosor puso de su. eaeor & Jeconian, que imité Ia impiedad de Joakim, y no goberné mas que tres me- sea y diez dias: que el mismo Nabucodonosor en Ia segunda vez que invadi6 y tomé la ciudad, ve Ilev6 lou vasos mas preciosos del templo, ¢ hizo conducir ¢ Babilonia al rey y todos los principales del pueblo, dejando en el pais sdlamonte 4 los mas miserables: y que del ndmero de estos cautivos fueron Mardoqueo y Ezequiel, y pro- biblemente lee Recabitas; despues do todo esto siade inmediftamente: porque leencs add thtale del Salmo xx. que ellos eran del niimero de los primeroe cautivos; lo cual ecatradico su primera hipétesis, porque los primeros cautivos fueron los que se hicie. rea en el afio cuarto del reinado de Joakim, como el mismo Calmet lo reconoce a el opigrafe que puso al Salmo citado, donde distinguiendo las trex cautividades 2 nosotros hemos didinguido, y siguiendo la misme opinion que ‘nosotros homos weguido, dico que los Recabites entraron en Jerusalen un poco dntes que Nabucodono- te tomara 1s ciudad bnjo el reinudo de Joakim, y que. por consiguiente pudieron sr &! numero de los primeros cautinos Uevsdos d Babilonia. (Nota de la tercera edicion.) ~() Hieron. ad Poulin, tom. sv. col. 565.—(4) Jerem. xxxv. M.-(5) 1. Par. u. 55, 48 DisERTACION Se duda tambien si la palabra Jabes en este pasage de los Para- lip6menos significa alguna ciudad. El aptor de las tradiciones he- braicas sobre el mismo libro, crée que es nombre de persona, esto es, de un doctor famoso entre los Cineos, & quien seguian como su maestro en ta ciencia de la ley. En efecto, en ef capitulo wv WY 9 y 10 del mismo libro se mienta un hombre ilustre con el nom- bre de Jabes, Este, en opinion de algunos (1), era ef mismo Otoniel, que segun los Judios, era maestro de los Cineos 6 Recabitas. Mas sea deesto lo que fuere, la Escritura despues de referir Ja‘ vuelta de la caulividad dé Babilonia, no habla mas de los Reca- bitas, y los otros libros que han llegado 4.nosotros dicen muy po- co. Josefo nada dice absolitamente, aunque trae el pasage que he- mos referido de Jehi cuando hizo que Jonadab su antiguo amigo su- biese al carro para ir 4 Samaria. Hegesippo citado por Eusebio (2), cuenta que al tiempo de ser conducido al suplicio el apdstol San- tiago, & los Judios.que iban 4 apedrearle les grit un sacerdote de la familia de los Recabitas, diciéndoles: ;Qué vais 4 hacer? El jus- to ruega por vosotros, Esta circunstancia de sacerdotes hijos 6 dex cendientes de Recab se lée en Rufino y en todos los ejemplares grie- gos. Scaligero y otros (3) la impugnan; y ciértamente es necesario convenir en que aquella expresion es incxacta, porque los Recabites no eran sacerdotes ni levitas, Mas Hegesippo. quiso tal vez decir sim- plemente que ese Recabita era ministro 6 portero del templo, por- que ese autor aplica abusivamente el nombre de sacerdotes & todos aquellos que servian en la casa del Senor, sin hacer distincion de los oficios grados y funciones; 6 quiso dar 4 entender que era algun sa- cerdote que seguia el instituto de los Recabitas aunque no fuese de la familia de estos; porque no cabe duda en que tuvieron imitado- res en la ley antigua (4), asf como tambien en la nueva en la per- gona de los religiosos y solitarios, Al; créen que los agsideos de que se habla en los libros de los Macabeos (5), eran Jos sucesores é imitadores de los Reca- bitas. Mas nosotros estamos persuadidos de que los assideos eran Mucho mayores en nG@mero que estos. Se daba el nombre de assi- deos & todas las personas que hacian una profesion particular de de- vocion y de piedad, en cuyo sentido se hallan nombrados en el tex- to hebreo de los Salmos y de los Paralip6menos. Y jquién se atre- veria 4 sostener que todos log que consagraban su vida 4 los ejerci- cios de la religion, seguian el instituto de los Recabitas? Otros (6) los confunden con los Essenios, Pero el género de vida de unosy otros era muy desemejante. Los Essenios vivian en e] campo ocu- pados en cultivar Ja tierra (7); no‘ tenian bienes propios, sino que to- do lo ponian en un depésito comun; no tenian mugeres ni esclavos; hacian oblaciones en el templo; pero no sacrificaban, porque sus ce Temonias eran mas puras y santas que las del comun de los Hebreos; Q) Petr. Martyr. in Tudic. 1, Rodolph. Hostinian. de Origine Monechatee, cop. 4, Vide Serarti Mineroal. c. 91) Hagevipg, aped Ease Hist. Becles, Wb, uo 29. Vide Valeri not, in fe toe). jcatig. Animad. Buseb. et in Eleache tris Aaresii cap. 25. Cornel. @ Lapide in Jerem. xxxv.—(4) Vide Theodoret. in Jerem. xxxv. ult, Hugo in eundem locum—(5) 1. Mack, 1. 42. vin. 13. at 9. Mach. xiv. 6 (6) Ita ex Nilo et Suida, Serer. ib, wi trikeres. cep, 9—{1) Joveph. Antig. tid. xv, € 2 et de Bello, 1. n. 2. SOBRE LOS RECABITAS. 4 hacian sus sacrificios por si y separ4damente; tenian oficiales que cuidaban de sus rentas y las distribuian segun las necesidades de ca- da ano; no moraban todos en alguna ciudad determinada, sino que estaban dispersos en muchos lugares, en donde recibian 4 sus herma- nos con demostraciones de una perfecta union. Todo esto es con- tracio al instituto de los Recabitas, que como se ha visto antes, te- nian mugeres 6 hijos, no cultivaban ni ian campos ni vinas; no habitaban: en ciudades ni en casas; estaban tan léjos de hacer sus ceremonias aparte y fuera del templo, que muchos de ellos ejercian el oficio de porteros en la casa del Senor. Jusefo no dice que los Essenios se abstuvieran del vino, como los Recabitas, conforme 4 las leyes de su instituto. : La historia no nos dice el fin que tuvieron los Recabitas duran- te Ia ditima guerra de los Judfos y despues de la toma de Jerusa- fen por los Romanos. El! viajero Benjamin asegura que ¢n Teima 6 muchos Recabitas que habitaban un pais de extension bien con- siderable. Mas este autor es poco exacto, y pidiera engafarnos en Jo que dice sobre este particular, He aquf sus palabras (1). »De Pundebit sobre el Enufrétes, me dirigi al pais de Seba, Ila- »mado hoy dia Aliman, que confina por el norte con el pais de »Sennaar, A los veintiun dias de camino por desiertos, llegué al pais que habitan tos Judios llamados Aijos de Reeab, y por otro nom- sbre pueblo de Teima, porque en esta ciudad comienza su esta- nfo, que al presente se qobierna por el principe ‘Hanan. La ciu- dad de Teima es grande y bien poblada. El pais tiene veinte jor, wtedas de largo entre las montafas septentrionales; ubunda en ciu- rAlades boenas y fuertes, y no obedece & ningun principe extrange- #ro. Sas babitantes hacen correrias sobre sus vecinos, y aun sobre los spueblos lejanos que habitan aquellos desiertos. Lo mismo hacen los wAsabes sus aliados, que tambien hay algunos que moran bajo de ntiendas sin mansion fiya en todo el pais de Aliman, y se mantie- when del pillage que hacen en las tierras de los vecinos. Por lo que stespecta & los Judfos de que hablamos ahora, cultivan los campos wy Crian ganmados en un pals grunde y bueno, Ceden el diezmo de ntodos sus productos para la manutencion asi de los disc{pulos de nlos sabios que se ocupan de continuo en la predicacion, como tam- bien de los Fariseos que lamentan la desgracia de Sion y fa rui- vita de Jerusalen; se abstienen del vino y de la carne; visten siem- pre de Into, no tienen otras mansiones que Ids cuevas y cavernas; wayunan todos los dias, 4 excepcion del sdbado, y estén continua- wMente en oracion pidiendo 4 Dios Ia libertad y restitucion del cau- ntiverio de Israel. - : nTodos los demas judfosde Teima y de Telimas piden lo mis- »mo al Seftor, y su nGmero se acerca 4 cien mil. Tienen por prin- weipe & Salomon, hermano de Hanan, de quien se ha hablado, sien- fo ambos de la estirpe de David, como !o prueba la historia ge- sfealégica que tienen 4 la mano. Traen ordindriamente vestidos de sluto y desgarrados, y acostumbran ayunar cuarenta dias por todos ioe Jadios que se hallan cautivos. La provincia comprende como 1) Benjamin. iter, pag. 75. 76. Tom. XIV. ? Vint. Testimonie sospechoso del viajero Benjamin so- bre ‘e] estade que. tenian loa Recabitas en 0] sigiodo co ts Noew. cristo. DISERTACION SOBRE LOS. BBGARITAS. »cuarenta ciudades, doscientas villas y cien castillos. La capital de »pais es Tenai, y el ntimero de Judfos que habitan en la provin. acia es de unos trescientos mil. La capital est4 bien amurallada; y, »dentro de sus muros comprende campos en que se siembra tigo yen cantidad, porque tiene quince millas de largo, y otras tantas de »ancho (es decir, einco leguas de didmetro, y como quince de cit- weunferencia), All{ se ve el palacio del principe Salomon con muy wbellos jardines.” Tal es el pais de los Recabitas, segun el viaje- vo Benjamin, testigo ocular que vivia en el siglo xu. Se conoce la ciudad de Teima situada en la Arabia, y pro- nablemente fundada por Tema, hijo de Ismael (1). Job hace men- cion de ella (2), asf como tambien los profetas, Isaias (3) y Jere- mias (4); pero no hay prueba alguna de que esta ciudad tenga la extension que dice Benjamin, ni de que sea la mansion de los Re- cabitas. Fuera de este autor no hay otro que lo diga, cuando una ciudad A estado de tal importancia no debia ser desconocido en el dia, Me temo que solo exista en los espacios imaginarios ese pais de Teima, que se supone con una extension de yeinte jornadas, y gobernado por unos soberanos que tienen bajo su mando cuarenta ciudades, doscientas villas, cien castillos, y trescientos mil Judfos. Se- ria cosa extrafa que un pais tan bello hubiese estado ignorado de nuestros historiadores, geografos y viajercs, 4 ménos que esas ciuda- des y esos Recabitas sg, hubieran destruido y exterminado despues del siglo xn. El género de vida de ese, pueblo, sus h4bitos y pro- fesion, son tambien unos caracteres que hacen increible e) dicho de ése autor. Cada cual crea de esto lo que le parezca; nosotros na da decidimos entretanto, permaneciendo en nuestra duda hasta que tengamogs nuevas pruebas de la existencia de los Recabitas, asf en- tre los Judios del dia como entre los del siglo xu. (Gen, xxv. 18.—(@) Job. vi. 19.—(3) Zeai, xx. 1A Terram auatri. (Hebe. Ter- ram Thema,)—(4) Jerem. xxv. 23. : JEREMBEA APITULO PRIMERO. Mision de Jere.mas. Desgracias que deben caer sobre cl pais de los Judie. 1. Versa Tereniiae filij Mel- ciae, de sacerdotibus, qui fue- sunt in Anathoth, in terra Ben- iamin. 2. Quod factum est verbum Domini ad cumin divbus Io- sae filij Amon regis fuda, in tertiodecimo anno regni cius. 3. Et factum est in diebus Joakim filij Losiae regis Inda, usque ad consummation sa a decuni anni Sedeciae, filij To- siae regis Juda, usque ad trans migrationem — Terusalem, in mense quinto. 4. Et factum est verbum Do- mini ad me, dicens: 5. Priusquam te formarem in utero, novi te ntequam exires de vulva, sanctifieavi te, etprophetam in Gentibus de- dite. Yi. Woase el libro de Josué xx1. ¥2. En lugar de ertas pelabres: ds traducirse ¥ 3. Literélmento. Et factwm est, 1. Proreciy de Jeremias, hijo de Heleias, azo de los sacerdotes que lu bo en Anatol, etudad sacer total” nerda en ta ade Bo nyamin, 2. Dengidle el Seftor su palabra’ en tiempo de Joss, hijo de Amon, rey de Judé, el ano decimotercio de su renal. 3 Y le hablé iguilmente" en tiem- pode Takin hyo de x, rey de Juda, y ‘ndole sn’ va ano undéeime, : Bede » Josias, rey de y hasta la iyo va de latransini- gracion de los Judies que fucrou lle- ralos de derusilen, y conduridos cate. tives & Babdonia en cl quinto me Dingitins pues enténces su pa- el Scar, yme dijo: 5, Antes que yo te formara en las entrants de tr madre, te conoci y te ames y antes que silieras de si sen yo te sauttique:’ y desde entin- desting para prela a que anun- ciara mis designios ente las nacio- nes. st 18. Quod factum est verbum Domini ad eum, pue-’ hebreo: Ad quem factum est verbum Domini in diebus &c. ae ontionce Ta oxpresion verbum Domini ad abigamt quo la omitieron los copistas. Mid. Jeremias pronuncié algunas prefecias aun despues do esta tranemigracion. om vereo precedente. Supone Ao: Véase el fecio. Wc ease 40 que sobre ol particalar so dice en el prefacio. id. | mex bea segan él ebroo: pare anunciar lov designias que he fornade 4 1 werca de Jas neciones. Los vaticinic J Judé, sino tambien & diversos pueblos, como los Egipcio itas, Idameos, Siros, Elamitas Dios habja determinado Iamar 4 la Jeremias, no solo son relatives ¢ I Filisteos, Moabitar, Caldevs. Miran asiimismo 4 les naciones que » ¥ qae habiendo roemplazado 4 los Judios, Antes de la eracr. vulgar 629. Unfr.xmn.7. 52 sEmemias. 6. YYo le dije: ,Ab, a, ah,’ Se- for Dios, bien ves que soy i de semejante ministerio: no 8é hablar, porque aun soy un jovencito gue tengo quince aiios apénas." 7. Y el Senor me contesté: No di- gas: Soy un jovencito; porque ti irés @ donde yo tevenviare, y diras cuanto te mande decir, 8. Noreceles de uquellos hacia quie- nes te he de enviar, y no temas pre- sentarte delante de ellos, porque yo estoy contigo para librarte de sus ma- nos, dice el Senor, é impedir que pue- dan mas que ti, 9. Extendié el Sefior ent6nces su mano, tocd mis labiogy me dijo: Yo pongo ahora mis palabras en tu boca. Jo. Hoy" te he establecido sobre Jas _naciones y sobre los reinos, para @ que voy & arrancarlos y destruirlos, urrasar y disipar ¢ los unos, edificar y Plantar 4 los otros ‘bre las ruinas de los primeros,como lo exijan las reglas de mi sabiduria y mi jus- 11. Y me habl6 el Senor mas, y me dijo: ;Qué ves, Jeremfas? Yo le respondi: Veo una vara vela, esto ex, una rama de almendro" que se apre- aura & dar los frutos que ha prome- tido. 12, Y anadid el Sedor: Has visto bien: pues sabe yo haré lo que esta vara, porque velaré” tambien en cum- iit a labra. babléme el Sefior otra vez, y me dijo: ;Qué ves? Veo, respondi, oon representadas frecuéntements bajo el simbolo de loe hijos de Judé bitantes de Jerusalen. Jeremias ee el profeta de los gentiles, como Sen epostol. x & Hebreo dif. ;Ay de mi! Hebr. di Ie de Je 10. Hel if. Yo te constitayo ‘V 11, Tal es ef sentido del hebreo: 6. Et dizi, A a a, Domine Deus: ecce nescio loqui, quia puer ego sum. 7. Ecdixit Dominus ad me Noli dicere: Puer sum: quo- niam ad omnia, quae mittam te, ibis: et universa, queecum- que mandavero tibi, loqueris. 8. Ne timeas facie corum: quia tecum ego sum ut ercam te, dicit Dominus. 9. Et misit Dominus manum suam, et tetigit os meum: et dixit Dominus ad me: Ecce dedi verba mea in ore tuo: — 10. Ecce constitui te hodie super Gentes, et super na ut evellas, et destruas, et dis perdas, et dissipes, et acdifices, et plantes. 11. Et factum est verbum Domini ad me, dicens: Quid tu vides, Ieremia? Et dixi: Vie- gam vigilantem ego video. 22 Er dixit Domin are me: nd vidisti, quia vigilabo ego super verbo meo ut faciam illud, 13, Et factum est verbum Domini secundé ad me, dicens: de los ba- on porque yo soy jéven. Véase lo que oe dice en el prefacio sobre jas. videnta, 6 profeta sobre las naciones &¢. ‘0 veo un ramo de almondro. E! al vendre on hebreo toma sa mombre de una vos que indica vigilencia, y esta denomineciod rene cierta anelogia con le naturalexa de este drbol que camo mas vigilante Jos otros, se eprasura 4 dar ‘flores y frutos. ¥ 12. Esto es, 7 voy 4 apresurarme 4 cumplir mi palabra, lo mismo que el ames" dro, como io indica su nombre, se spresura & dar eu CAPITULO I, Quid ta vides? et dixi: Ollam succensam “go video, et fa- ciem eius a facie Aquilonis. 14, Et dixit Dominus ad me: Ab Aquilone pandetur malum super omnes habitato- Tes terrae. 15. Quia "ecce ego convo- cabo omnes cognationes re- gooram Aguilonis, ait Domi- Dus: et ventent et penent unus- quisque solium suum in in- troitu portarum Ierusalem, et super omnes muros eius in cir- cuitu, et super universas urbes luda. 16. Et loquar iudicia mea cum eis super omnem mali- tiam eorum, qui dereliquerunt me, et lbaverunt diis alienis, et adoraverunt opus manuum susrum. 17, Tu ergo accinge lumbes tuos, et surge, et loquere ad eos oninia quae ego praeci- pio tibi. Ne formides a facie eorum: nec enim timere te fa- ciam vultum eorum. 18, Ego quippe dedi te ho- die in civitatem munitam, et io columaam ferream, et in muram aereum, super omnem terram, regibus Iuda, princi- ¥ 1% De otre modo, y segun ol hebrev literal: uns caldera, lado del aquilon. Esta cald 3. et ocqq). El viento que bb siguiente. Le caldea 53 una caldera hirviendo que viene” del: lado del norte. 14, Ent6nces me dijoel Sfior: Esa vision te indica jaldea que esta de la parte del norte de Palestina, se derramarén" sobre todos Jos babitantes de esta ticrra los males con que 6 afligirlos; 15” Porque’ voy & convocar todos los pueblos de les reinos del norte, dice el Sefior; y vendran, y cada uno de ellos pondré su pabellon 4 la en- trada de las puertas de Jerusalen, y al rededor de todas sus murallas, y¥ en todas las ciudades de Juda. 16. Y yohablaré con ellos acerca del castigo de toda la malicia de los que me abandonaron,” y ofrecieron sa- crificios 4 dioses extrangeros, y ado- raron 4 los idolos que eran obra de sus_manos, - 17 mentar & mi pueblo los castigos que tan jistamente ha merecido, qutero ad- vertirselo para que pueda evitarlos. Aho- ra pues, Jeremius, cine tus lomos, dl- zate la ropa, y ve préntamente 4 esos ingratos y pirfidon ¥ diles todo lo que yo te mando. No temas compa- recer delante de ellos, porque no te causarén ningun perjuicio; y aun haré que no temas” su presencia; 18. Porque yo te constituyo en este dia como una ciudad fuerte, como una columna de hierro y un muro de bronce sobre toda la tierra, contra low reyes de Judé, sus principes, sus sa- soplada, y vuelta por o! jera_roprosontaba é le Judes, y aan ¢Jerusslon (Bzech. xz1V. laba del norte, al nordeste i Jado del morte en ol pais de loe Judice. & Nabucodonosor. Véase el versicu- Jadea, y viniondo de allé se entraba por 14, En el hebreo so leo aperietur: loe Setenta leyeron aqui la misma palabra Gl verse anterior: exfflabitur. come una tem ‘aqailon seplaré el mal, esto es, vendré & caer speatad sobre todos los babitantos de cata tierra. ¥ 46. Hobr. dif. Y yo les diré, 4 los habitontes de este tierra, is inicios (Iofr. w. 12. xxmx. 5.), & cans de toda su malicia, porque ellos me abandonaron, -— incionsos 4 los dioses extrangeros, y los adoraron &c, tere cin bait 1. Hebr dif. no tomas em wu prosencis. de ellos; y 70 temas que yo te que. Pero antes de hacer experi-: Iafeew. @ Infr. 1. Me