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SAGRADA BIBLIA, EN LATIN Y ESPANOL, CON NOTAS LITERALES, CRITICAS E HISTORICAS, PREFACIOS Y DISERTACIONES, Sacadas del Comentario de D. Agustin Calmet, Abad de Senones, de] Abad Vencé ¥ de los mas célebres autores, para facilitar la inteligencie de la Santa Eacritura. OBRA ADORNADA CON. ESTAMPAS Y¥ MAPAS. PRIMERA EDICION MEJICANA, ‘ ENTERAMENTE OONFORME A LA OUARTA Y ULTIMA FRANCESA DEL ANo Dz 1820. TOMO DHCIMOQUINTO. EZEQUIEL. MEJICO. IMPRENTA DE GALVAN A CARGO DE MARIANO AREVALO, CALLE DE CADENA NUM. 2. rans 188%. COM LAS LIOENCIAM NECTSARIAS. ———— See SAGRADA BIBLIA. PREFACIO EZEQUIEL. | que es el tereero de los cuatro profetas mayores, nos dice que era bije de Buzi, de estirpe saverdotal (1). Un autor an- tiguo (2) prete: que este profeta era natural de un lugar llamado » acaso el mismo que Sareda, 6 segun los Setenta, Sarira, ‘ia de Jeraboam, jo de Nabat, de lu tribu de Efraim (3), en que debia estar dicha ciudad. Llevdrunle cautivo 4 Babilonia en tiempo de la transmigracion de Jeconfas, rey de Suda, y desde evta época cuenta fos aiios en que profetizé. Al principiar su libro, fe- cha su primera vision en el aNo quinto despues de Ia trunsmigracion del rey Joaquin 6 Jeconfas: Ipse est annus quintus transmigrutionis regis Joachin (4); y al concluir, fecha una de sus dltimas profe- cias en el ato vigésimoquinto de aquella transmigracion, y deja en- tender que él fué de los conducidos enténces: In vigesimo quinto anno _transmigrationis nostrac (3). Ezequiel empez6 pues & profetizar en el ao quinto despues de la tranami cion de Jeconfas; y dice que este quinto aio era el trigésimo deapues de otra época que no expresa: Et factum est in ites se dividen mucho sobre la épo- ca de este afo trigésimno; y Ja opinion mas veneimil la fya en la fuedacion de la monarquia de los Bavilonios por Nabopolassar, pa- Fs Nabopolassar se hizo reconocer 23 de la era de Nabonassar, 625 Sntes de la era cristiana vulgar; de modo, que el ano trigésimo de su remado correspondia al 595 antes de la era cristiana vulgar, y con- curria asi con el quinto de la transmigracion de Jeconias, que fué llevado 4 Babilonia en 559. El quinto ano de la transmigracion de Jeconias era tambien el quinto del reinado de Sedectas. Asf Eze- uiel profetizaba en Caldea, miéntras en Judea profetizaba Jeremias. trigesimo anno (6). Loa int dre de Nabucodonosor. Parece rey de Babilonia hacia el ano I historiador Josefo §? insinda que las ny viaban & Jerusalen. rofecias de Ezcquiel se en- Gerénimo (8) piensa lo mismo, y crée que Feciprocamente se enviaban 4 Babilonia las profecias de Jeremfas, pera que la conformidad del testimonio de ambos profetas contri- () Beech. 1. 3—{2) Peeudo.Epiph. & 2—(5) Ezech. xu. 1. Vide et xxxp 3% 6. 10—(8) Hieron. in Exech. xu. proy het 13) 3. Reg. x1. 26.—(4) Ezech. A. L—(7) Jooeph. Antig. ‘a Origen y pa- tri de Eves quiel. Su can tiverio. Prin. cipio y dura. cion desu mj, sion. Objeto literal 6 in. mediato de mu Ul. Anilisis de les profectas de Ezequiel, segun el eon- tido inmedia- to y literal. i PREFACIO buyese @ instruir & los que se habian quedado en Judea, y 4 cop- solar 4 los que en Caldea se hallaban cautivos. Parece que Jeremias murié & poco de la ruina de Jerusalen, es decir, en los cinco anos que la siguieron. Ezequiel siguié profetizando por lo ménos hasta el ano décimosexto despues de la ruina de Jerusalen, y vigésimoseptimo de la transmigracion de Jeconias: tales !a fecha de una de sus pro- fecias: In vigesimo et septime anno (1). Ast Ezequiel profetiz6 lo ménos por espacio de veinte y dos anos. El principal objeto de sus profecias, consideradas en el sentido inmediato y literal, es reprender sus infidelidades 4 los hijos de Ju- da, anunciarles las terribles venganzas que Dios iba 4 ejercer en ellos con las armas de Nabucodonosor, y predecirles su vuelta 4 su pa- tria, la reedificacion de Jerusalen: y del templo, y en fin, la reunion de las dos casas de Israel y de Jud4. Profetiza tambien contra mu- chas naciones extrangeras, contra los Ammonitas, los Moabitas, los Idumeos, los Filisteos, los Tirios, los Sidonios, los Egipcios y los Ba- bilonios, El cumplimiento de aquellas diversas profecias contra pue- blos extrangeros, servia al mismo tiempo para hacer conocer 4 estos el verdadero Dios, y asegurar 4 los hijos de Israel y de Jud4 el cumplimiento de las profecias relativas 4 ellos. Ezequiel estaba entre los cautivos de su pueblo junto al rio Cho- bar 6 Chaboras, en el quinto afio de su cautiverio, cuando abrién- dosele los cielos tuvo una vision misteriosa. Levantése del norte un torbellino, y el profeta vié venir una nube inflamada, en medio de la cual distingui6 cuatro animales con cuatro caras, y junto 4 cada uno de ellos una rueda tambien con cuatro caras. Sobre las cabe- zas de aquellos animales estaba un firmamento, en este un trono. y sobre este trono aparecia sentada y resplandeciente una semejanza .de hombre, era la imagen del Dios Supremo, que iba 4 ejercer sus tremendos juicios sobre Jud4 y Jerusalen, trayendo contra aquel pais y aquella ciuded cl ejército de los Caldeos, cuyo pais se reputaba septentrional respecto de la Judea (Cap. 1.). Al momento que tuvo el profeta aquella vision, cayé sobre su rostro, E! Senor le mand6é levantarse; hizolo, y el Senor le declaré que le enviaba & los hijos de Israel. (Siempre llama asi el profeta los hijos de Jud4; pues no existiendo ya el reino de Israel, no cabia equivoco en tal nom- bre). El Senor le exhorta & no temer sus amenazas, 4 llevarles to- das las palabras que él ordene, y 4 no imitar su indocilidad. En- 1énces una mano le presenta un libro en que habia escritas lamen- taciones y quejas (Cop. m.). El profeta se le come por érden de Dios, y recibe su mision del Senor. Este le advierte el endureci- miento de Israel, y le dice que le ha dado una frente diamantina para que reprenda sin temor 4 los hijos de Isracl. Enviale el Se for & Jos cautivos de su pueblo; va 4 unfrseles, y permanece con cllos siete dias en afliccion y tristeza. Pasados los siete dias, vuelve el Sefior 6 dirigir Ia palabra 4 su profeta, y le dice que le pone de centinela en la casa de Israel; y que si deja de avisar al justo y al impfo, serS responsable de su pérdida. ‘a el profeta de 6r- den del Senor 4 un campo, y alli ve la gloria del Senor bajo et (1) Exech, xxix, 17, SOBRE EZEQUIEL. mismo simbolo que Antes le habia visto. El Sefior Je manda encer- Targe en su casa, y permanecer alli en silencio, por la malignidad de la casa de Israel; y quiere que cuando ordene al profeta que les hable, este exhorte 4 los corazones déciles 4 que E oigan, y declare 4 los indéciles que ser4n entregados 4 si propios (Cap. m). El Senor manda 4 Ezequiel que dibuje en un ladrillo la ciudad de Jerusalen y figure su sitio. Le manda estarse acostado al principio sobre el lado izquierdo y despues sobre el derecho, durante ciertos dias determinados, que representan el numero de afios que fa pa- ciencia de Dios sufrié las inquietudes de los hijos de Israel y de Juda. Le ordena que se prepare un pan compuesto de varios gra- nos, y los haga cocer bajo polvo de excrementos, para alimentar- se con él durante el mismo nimero de dias, tomando con medida el pan y el agua, para representar la miseria de los hijos de Is- rael durante el dltimo sitio de Jerusalen y en su cautiverio (Cap. iv). Esta profecia seré asunto de una disertacion, en la que se exa- mine cual es el nimero de dias de que habla aqui el profeta, y lo que este ndmero significa. Manda el Senor 4 Ezequiel que se rape el pelo de la cabeza y de la barba, y queme una tercet parte de él en medio de la ciudad figurada en el Iadrillo; que hiera con [a espada otra tercera parte al rededor de la ciudad, y arroje al viento Ia otra tercera; que reuna algunos pelos de estos ultimos, y los ate en los 4ngulos de su manto; que aun de estos aparte al- gunos y los eche al fuego, del que debe salir una llama que se es- parza sobre toda la casa de Israel. El Senor se queja de la infi- delidad de Jerusalen, y le declara que va 4 Juzgarla, 4 consumir el tercio de sus hijos en su propio recinto con hambre y peste, 4 ha- cer pasar 4 cuchillo otro tereio en torno de sus murallas, y a dis- persar por todas partes el tercio restante, haci¢ndola asf ejemplo ter- Tible de su justicia 4 los ojos de todos los pueblos (Cap. v). La parte que el profeta debia reunir y guardar en su manto, podria yepresenrar 4 las que se reunieron en Palestina despues de tomada Jerusalen. El fuego que todavia consume una parte de ellos, podria simbolizar Ia rebelion de Ismael, que maté 4 Godolins y 4 los que con él estaban, Aquf empieza nueva profecia, que parece posterior al namero de dias durante los cuales deki6 permanecer acostado el profeta. El Senor le manda volverse h4cia la Judea y profetizar contra ella. Dios va 4 hacer caer la expada sobre. los hijos de Israel; sus altos serin demolidos, y ellos caeran muertos 4 los piés de sus fdolos, El Se- for se reservard algunos de los que esten dispersos entre Jas nacio- nes; estos se acordaran del Sefor, gemir&n por sus crimenes, y ro- conoceran en sf el cumplimiento de las amenazas divinas. El Se- flor manda 4 su profeta que muestre su dolor al ver los pecados de su pueblo, y los males con que va 4 castigurlos, Los pérfidos hijos de Israel pereceran con hierro, hambre y peste; la tierra quedura convertida en soledad, y veran cumplidas las ainenazas del Senor ‘ap. V1). ( PSigue otro discurso que poco mas 6 ménos puede reducirse a la misma época, El Senor declara que esta proxiwa la ruina de Ja tierra de Israel; que va 4 esparcir en ella su célera, la castiga~ FREFACIO 4 conforme 4 sus crimenes, y no se apiadard de sus males. Que el comprador no se alegre, ni a vendedor se aflija, porque ja célera del Senor va & derramarse en todo su pueblo. Pereceran con espae da, peste y hambre. Los que logren escapar, pareceran trémulos de pavor en los antros de Jas montanas. De nada serviréa las riquezas, y seran entregadas 4 los enemigos, que todo lo saquearén, y han de profanar hasta el Santuario. Los hijosde Israel buscarfn la paz sin oder hallarla; y no encontrarén consuelo ni en los profetas, ni en los sacerdotes, ni en los ancianos del pueblo. El rey estard bafia- do en lagrimas, los principes Ienos de tristeza, y el pueblo trému- lo de espanto (Cap. vn). En el aio sexto de-la transmigracion de Jeconias, vuelve 4 ver Ezequiel la gloria del Senor. Transpértase en espfritu & Jerusalen, al teinplo, y ve en este un fdolo que alli habian colocado; & los an+ cianos dé Kirael ofrecigndo incienso 4 varias imagenes; 4 las muge- res llorando & Adénis, y aun 4 los sacerdotes y levitas adorando al sol. El Senor, despues de mostrarle esto, le declara que va & der- ramar su ira sobre los hijos de Israel, y que no escuchard sus cla- mores (Cap. vin). El profeta ve seis hombres armados que se ade- Jantan para ejercer las venganzas del Senor contra Jerusalen, y en medio de ellos otro vestido de lino y con un escritorio en la cin- tura, Llama el Scfior 6 este, y le ordena ponga una senal en las frentes de cuantos gimen por Jos desérdenes de Jerusalen; y al mis- mo tiempo munda 6 los otros seis que exterminen 4 cuantos no tengan aquella senal. Eyectitase esta érden, y el profeta flige an- te el Senor, quien se queja de la infidelidad de las dos casas de Is- rael y Juda (Cap. 1x), Ordena al hombre vestido de lino que tome exrbones de fuego entre los querubines que sostienen su trono, y los derrame sobre Jerusalen; y el hombre cumple la érden del Senor. El profeta ve de nuevo los animales y ruedas que ya habia visto junto al rio Chobar. El Senor, que habia bajado de su carro, vuel- ve 4 subir en él, y va & la puerta oriental del templo (Cap. x). ‘Transpértase el profeta en espfritu 4 ella, ve allf veinte y cinco hombres, y en medio de ellos 4 Jezonias y Feltias, principes dat pue- blo. El Sefivr le hace penetrar los pensamientos de aquellos hom- bres, que decian: Si esta ciudad es una caldera, nosotros seremos su carne; v ‘intes que abandonarla, en ella perecerémos. Ordena el Senor 4 Ezequiel que profetice contra los principes de) pueblo, y declare que los que ellos han hecho morir son Ie carne encerrada en aquella caldera; y que en cuanto 4 ellos, no perecerdn en Jeru- salen sino en los confines de Israel. Miéntras que Ezequiel profe- tizaba, cae muerto Feltias. Ezequiel afligido se postra ante el Senor, i le pregunta si perder4 4 todo Israel, El Senor lo tranquiliza, y le declara que vela sobre los que estén en Caldea, y 4 quienes se mira como rechazados por él; que él mismo ser& templo suyo en el lugar de eu deatierro; que los reuniré de entre los pueblos, Jes restituiré la tierra de Israel, Z volverén 4 ella, y la purificarin; que Jes dara nuevos corazones, de manera que sigan fiélmente sue pre- ceptos; que ellos seran su pueblo, y él! seré su Dios; mas que tra- tara segun sus caminos 4 aquellos cuyos corazones se entregaron 6 Ja ‘idolatrfa. Enténces el carro del Senor ee eleva en medio de ba SOBRE RSEQUIEL. ? ciudad, y se para en el monts de los Olivos. El profeta vuelve en espiri- tu & Caldeu, y refiere 4 los cautivos todo lo que ha visto (Cap. xi). Con poca diferencia pueden referiree al misino tieinpo tas pro- fecfas contenidas en los ocho capjtulos siguientes. Manda el Senor 4 Ezequiel que aliste su bagage, como un hombre que marcha 4 otro pais, que horade la pared de su casa, transporte sus muebles de dia, tome hombres que le leven en hombros, se cubra el rostro con un velo, y salga asi la noche @ vista de los hijos de Israel, de- clarandoles que aquella es una senal de lo que debe sucedcr 4 ellos y & sas hermanos; que sas hermanos que estén en Judea, serin jle- vados cautivos; que el principe que esta en medio de ellos se pon- dra en fuga; y que despues de buberlo preso lo privaran de la vis+ ta, y te Nevaran & Babilonia. Promete que al dispersar 4 los hijos de teveel entre las naciones, reservaré algunos de ellos que testifiquen mi justicia, Ordena el Seftor 6 Ezequiel que coma su pan como un hombre tado, y fepresente agi las miserias del huinbre que su. frirén los hijos de Israel durante el Gltimo sitio. Se queja de los bijos de Terael, que se lionjean falsanente de que no se cumpliréa tan pronto las visiones de los profetas; y declara que con sus pro- pios ojos fas verin cumplides (Cap. x1). anda el Senor 4 juel que profetice contra los falsos pro- fetas de Israel, les reprende su temeridad, les anuncia las vengan- Zas que los amenazan, y les declara coino han de quedar confundi- das les promesas vamas con que sostenian la falsa coufianza del pue~ blo, Le ordena que profetice contra las falvas profetisas que sor- prendian las almas de los hijos de Israel, lisonjeando sus criminales pasiones, y les hace anuncier sus verganzas (Cap. x11). Algunos ancianos de Israel vienen & consultar «i profeta; y el Senor descubre 4 este el afecto de aquellos 4 lus {dolos; y los ame- Baza con que permitiré que los seduzcan los falsos profitas, y luego ojerceré sus venganzas en los falsos profetas y en los que los cm- eaitan. Declara que en cualquiera otro pais que sea objeto de sus venganzas, tan solo ha de salvar 4 los justos, y ni aun perdomaré & ° sus hijos; mas que respecto de Jerusalet, ealvard de sa ruina & mu- chos de sus habitantes con sus hijos 6 hiyas, que luego en el lugar de $e cautiverio testificarda la justicia soberana de sus juicios (Cap. xiv). Deelara el Seftor 4 su profeta que como la madera de Ia vide tolo arve para quemarse, entregars al faego los babitantes de Jeru- ealon; y qoe su pais seri desolado, porque violaron su ley (Cap. xv). Ordena despues 4 sa profeta que haga conocer @ Jerusaien sus abominaciones: Exequiel, dirigiéndose & aquella ciuded, la recuerda la corrapcion de su orfgen, a estado miserable de que la sacé el Se- Bor, ta gloria & que la elevd, la infidelidad 4 que ella se ha abando- nade; los castigos que ha ejercido contra ella por Jas armas de loa Filisteos, los nuevos excesos & que ella se ha entregado, y las vengan- gas que va & ejercer el Senor con las armas de los Caldeos. Decla- va que la infidelidad de Jerusalen excede 4 la de Samaria su her- mana meyor, y Slade Sodoma su hermana menor. Pero al mismo tiempo efiade que estas tres herntanas se verén rostauradas, y que el Senor renevard para siempre su alianza con Jerusalen, y la dard por bigas & Samaria y 4 Sodoma. (Cap. xvi). _ Que los padres se han comido 8 PREPACIO Manda el Senor al profeta que proponga al pueblo una parabo~ la: Una aguila corta el meollo 4 un cedro del Libano, y lo lleva 4 la tierra de Canaan; y planta en el Libano una vifia, que extiende sus ra- mas hacia ella, Aparece otra 4guila, hacia Ja cual aparta sus ramas Ja vina, por lo que merece ser arrancada por el Sguila que Ja planté. E! Senor manda luego al profeta que explique aquellé pardbola. El Sguila primera es el rey de Babilonia; el meollo del cedro del Libano, es Jeconias, rey de Jud4; la tierra de Canaan es Babilonia. La vita plantada por el 4guila, es Sedecius; la segunda Sguila es el rey de Egip- to, y la vifia arrancada es Sedecfas, 4 quien llevan cautivo. El Sefor’ declara que de aquel meollo del cedro que se llev6 el &guila, tomaré un pimpollo tierno (es decir, 4 Zorobabel, descendiente de Jeconfas), y To plantaré en la montana de Israel, en Ja que llegara 4 ser un cedro; de manera que como humillé al 4rbol grande, abatiendo la raza de David con el cautiverio de Jeconfas, fomentar4 el arbol pequeno y dé- bil, realzando la misma estirpe de David en la elevacion de Zoroba- be (Cap, xvi). El Sefior se queja de un proverbio de los hijos de Israel, & saber: Bs uvas verdes, y los hijos sufrian la den- tera, Declara estar préximo el tiempo en que no podré ya decirse este proverbio, porque enténces cada cual llevar4 solo la pena de su pecado, El justo recibiré segun su justicia; el impfo, segun su impie- dad. Las iniquidades del malo que se convierta, quedaran olvidadas, y tambien las justicias de) justo que se pervierta. Los caminos del Seftor son justos, y no los de los hijos de Israel, 6 cuya casa invita el Sefior 4 la penitencia (Cap. xvi). Ordena despues al profeta que entone un céntico Idgubre por los principes de Israel. En este cantico deplora el profeta' el cautiverio de Joacaz y el de Jeconias, y luego la ruina final de Jerusalen con Sedecfas. ba la primera parte de este c4ntico, se representa 4 Jeru- salen bajo el simbolo de una leona, y 4 sus dos priucipes bajo el de dos cachorros; en su segunda parte la representa bajo la figura de una vina. (Cap. xtx). . En el ano séptimo de la transmigracion de Jeconias, vienen los. ancianos de Israel 4 buscar al profeta para consultar al Sefior por medio suyo. El Senor dice que no les ha de responder; y ordena & su profeta que les reprenda las iniquidades de sus padres imitadas por ellos. Infidelidades de los Israelitas en Egipto, donde adoraban & los idolos; en el desierto, donde violaron la ley que acababan de recibir, y fueron condenados 4 perecer en él; aus hijos que se’ sal- varon, tambien ofendieron al Sefor. Infidelidades de os Teraelitas en Ja tierra prometida, hasta la ruina de Samaria; infidelidad de los mis- més, hasta en el] propio tiempo en que Ezequiel profetizaba. Quie- ren salirse del imperio del Senor; pero este les declara que sabr& hacerlos volver & su obediencia. Los reuniré de entre los pueblos, Jos restituira 4 su patria, reinar{ cara 4 care en medio de ellos, y Jos hara entrar 4 todos en su alianza, despues de haber expelido y abandonado 4 los prevaricadores. Ya no le serdn infieles, sino le ser- viran en la montana de Israel. Reconocern sus iniquidades, y las misericordias del Senor con ellos. En seguida manda el Senor 4 sus profetas que profeticen contra el bosque del Mediodia, es decir, con+ SOBRE EZEQUIEL, i in la Joven y le anuncie que va 4 ser complétamente devorado. (Cap. xx.). Al mismo ano pueden referirse las profecias de ‘los tres capf- tulos siguientes, Ordena ‘el Senor 4 su profeta que hable paludina- Mente y explique su Gltima profecfa que anunciaba la desolaciun completa de la tierra de Ieracl. Mandale gemir ante sus hermanos, y declararles que la causa de sus gemidos es e] aspecto de su pré- . xima desolacion. La espada del Seiior esté preperade contra su pue- blo, y aun debe romper el cetro de Juda. Nabucodonosor, despues que salga de Caldea, consultar4 si. debe marchar contra los Ammo- nitas 6 contra Jerusslen; y Divs permitira que tome esta Gltima re- solucion. Perdera Sedecfas Is corona, y ninguno volvera 4 llevarla, hasta que Dios la-dé 4 aquel & quien la destina, al Mesias. Des- pues anuncia el profeta las venganzas que deben caer sobre los Am- monitas, y finélmente las que caeran sobre los Babilonios. (Cap. xx1.) Manda e! Sefior & sa profeta que eche en cara sus abomi- naciones 4 Jerusalen. Ella misma apresura su ruina con los fdolos que adora, la sangre que vierte, y los crfmenes que cn medio de ella se perpetran. La casa de Israel est4:como una escoria de me- tales, y el Senor reuniré sus hijosen Jeruselen como en un horno, 4 fin de purificarlos como con fuego. Jerusalen se parece & una tierra impura y 4rida; sus profetas, sus sacerdotes, sus principes, su pueblo, todos estén corrompidos, yno hay en ella quien detenga la eélera del Senor (Cap. xm). Representa el Senor las infidelidades y castigo de Samaria y Serusalen bajo el simbolo de dos mugeres, llamadas Oolla y Ooliba. Ambas nacieron de una propia madre, y ambas se mancillaron en Egipto. El Sefior las tom6é por esposas, y le dieron hijos. Oolla se abandoné 4 los Asirios, sin romper sus relaciones con los Egipcios; el Sefior la entregé en manos de los Asirios, que le dieron muerte, dotiba imité6 4 su hermana Oolla, y aun la excediéd en desérdenes; abandonése ‘al principio & los Asirios, luego 4 los Caldeos; se abur- 16 de estos, y se entregé:- 4 los Egipcios, El Senor se ha retirado de ella, como se retiré de su hermana; cesé de cubrirlas con su pro- teccion, y declara que va 4 entregar 4 Jerusalen en manos de los Caldeos, que serén instrumentos de su venganza contra ella, y que ha de apurar hasta Ja Gltima gota la copa de Samaria, su hermana, Ambas son reas de adulterio y homicidio;.y ambas sufriran las per nas de las adilteras y homicidas (Cap. xxm). En el décimo dia de! décimo mes del afio nono de Ja transmi- gracion de Jeconfas, (el dia mismo en que Nabucodonosor sitié por tercera vez 4 Jerusalen) ordena el Senor 4 su ptofeta que sefule fa fecha de aque! dia, y hable 4 la casa de Israel en una parabola. reséntasé 4 Jerusalen bajo la figura de una marmita enmohecida ~ y Ilena de care: tfrase esta carne cocida hasta los huesos, y el moho se expone al fuego, eumo tnico medio capaz de hacerle des- sparecer. El Senor anuncia despues al profeta la _pérdida de cuanto gas amaba, es decir, de su muger, y le prohibe facer duelo alguno, & fin de que senale de este modo el estado en que se hallaria la casa de Israel, al verse privada de cuanto amaba mas, es decir, de cu tem. plo, y sin atreverse 4 mostrar su dolor por tal infortunio, (Cap. xxiv.) rou. Xv. 10 . PREFACHO _ Aqui empieza una serie de profecias relativas 4 naciones extran- geras. siguiente puede referirse con poca diferencia al mismo tem we [a anterior. El Senor manda 6 Ezequiel profetizar con- tra los Ammonitas y Moabitas que van & regocijarse por los males de lacasa de Jud&, y contra los Idumeos y los Filisteos que van 4 satisfacer en ella su venganza (Cap. xxv). En el primer dia del primer mes del ann undécimo 6 duodé- cimo (1) de la transmigracion de Jeconias, declara el Seftor que por haberse regocijado Tiro en la ruina de Jerusalen, enviard con- tra ella 4 Nuabucodonosor , quien la destruiré. Su caida estruendosa Nenaré de terror & todas las islas. Empero miéntras Tiro yazca der- ribada, hara el Senor que resplandezca su gloria sobre la tierrade ‘Israel (Cap. xxv1). Ordena el Sefior 4 su'profeta que entone un c4ntico lagubre sobre la ruina de Tuiro. El profeta describe /a situacion ventajosa de aquella ciudad, su hermosura, su fuerza, sus riquezas y la extension de su comercio con varios pueblos, entre los que se cuenta Ia pro- pia casa de Judé. Su ruina debe llenar de asombro 4 todos fos pueblos maritimos. (Cap. xxvu1). Manda el Senor 4 Ezequiel que profetice contra el rey de Ti- ro. Aquel_ principe se elevaba en su corazon, y se consideraba casi como un Dios; mas el Sefior hara venir contra él extrangeros que le harén perecer miserablemente. El Sefior manda entonar al pro- feta un c&ntico lagubre sobre la ruina de aquel principe; en este céntico se describen la elevacion y la ruina del rey de Tiro. En seguida ordena el Senor al profeta que profetice contra Sidon, ma- dre de Tiro,y le anuncie su ruina. Al mismo tiempo ofrece el Se- Hor qua restableceré la casa de Israel, despues que haya eyercido Ge juicios sobre todas las naciones que se han alzado contra ella (Cup. xxv). _ En fos cuatro capitulos siguientes se juntan las profecias rela- tivas 4 Egipto, algunas de Jas cuales son anteriores 4 las dirigidas A Tiro. En el undécimo dia del mes décimo, del décimo ano des- pues de la transmigracion de Jeconias, ordena el Senor & Ezequiel que profetice contra ¢l rey de gip Este principe reposa con- adoen medio del rio que le circunda; mas el Senor le sacaré de su tierra con su ejército, y le haré perecer miser4blemente. Lison- . je4base de poder servir de apoyo 4 !a casa de lsrael, mas se rom pid bajo su peso, y fué causa de que ella se lastimase en su cai, da; presto el Senor va & reducir 4 soledad el Egipto. Tras una de- ~solacion de cuarenta afios, serd restablecido este; mas en estado muy débil, y de modo que no pueda ya atraer la confianza de la casa de Terael. Aqui se halla una profecfa que es muy posterior 4 la pre-e cedente, y 4 las que la siguen. El primer dia del primer mes del aie vigésimo séptimo despues de la transmigracion de Jeconfas (¥ 17), declara el Senor 4 su profeta que para recompensar 4 Na- bueodonosor y 4 su_ejército de trabajos que han pasado en el si- tio-de Tiro, les abaodonaré ipto, El Senor anuncig que vad (1) La Valgsta y Ia edicion romane de ia version de los Betenta loon ef undés cine is. El manuverto Algjendrine de Is version do lee Batenta 7 61 bobreo leeny ans lécimo. SOBRE EZEQUIEL. n acer reflorecer un retofio de la casa de Israel (esto se refiere aca- to’ 4 Ia elevacion de Jeconfas, que diez afios despues fué sacado de su prision, y elevado 4 in honor en la corte del rey de Ba- bilonia); anade que su profeta hablaré enténces con mas libertad en medio de su pueblo (Cap. xx1x). La profecia que sigue no tiene fecha; y podria referirse a! ano vigésimoseptimo, como la anterior, 6 al décimo, como la que pre- cedia 4 esta dltima. £1 Senor anuncia de nuevo por el érgano de st profes Ja desolacion de Egipto, que debe !levat el terror hasta la Etiopia. Todos los extrangeros que se hullen en Egipto, y hasta los Isrnelitas que allf estén refugiados, seran envueltos en la ruina. Aquf se halla agregada otra profecia, En el dia séptimo del pri- mer mes del undécimo ano de la transmigracion de Jeconias ( 20) anuncia e] Senor por medio de su profeta que el brazo de Fa- raon, herido ya por Nabucodonosor 4ntes del sitio de Jerusalen, ha de ser complétamente quebrantado por este principe despues de la ruina de dicha ciudad (Cap. xxx). En el primer dia del tercer mes del propio ano, vuelve el Se- for 4 dirigir la palabra 4 su profeta; y queriendo humillar al rey de Egipto, que se ensoberbecia con su grandeza, le exhorta 4 conside- rar el poder que habian tenido los reyes de Asiria. Sin embargo, esta monarquia, mucho mas poderosa que la de los Egipcios, fue destruida; y el] Senor anuncia que la monarquia de Egipto ha de te- ner la misma suerte (Cap. xxx1). En el primer dia del mes dundécimo del duodécimo ano des- de la transmigracion de Jeconias, pronuncia el profeta, por man- dato del Senor, un c4ntico ldgubre sobre la ruina del rey de Egip- to. En ef décimoquinto dia del propio mes (¥ 17) pronuncia el profeta otro cantico ligubre sobre la ruina de Egipto y de todo su pueblo (Cap. xxxu). Aqui vuelven 4 empezar las profecfas relativas 4 los hijos de Is- rael. La siguiente no tiene fecha; parece anterior 4 la ruina de Je- rusalen, y puede referirse al nono 6 décimo ano despues de la trans- migracion de Jeconias, Manda el Senor 4 su profeta advertir 4 los hi- jos de Israel, que cuando hay un hombre puesto de centinela, y es- te da fiélmente la alarma, el que perece, es por su propia culpa; anade el Sefior que si el que est4 de centinela no da la alarma, el que perece, perece 4 causa de su pecado; pero el que estaba de centinela es responsable de su pérdida. Declara el Senor al profeta que él es el centinela de la casa de Israel; y le ordena decir 4 esta que no quiere la muerte del pecador, sino au conversion. Sigue otra pro- fecfa. En el dia quinto del mes décimno del dundécimo afio despues de la transmigracion de Jeconfas (Y 21), un hombre que esca de Jerusalen trae al profeta la noticia de su toma. Loe hijos de ls- rael que han quedado en la Judea deapues de la ruina de Jerusa- len, se_lisonjean vénamente de conservar la posesion de aquella tier- ra; el Senor los exterminaré, y reducir4 el pais 4 un yermo. Los hi- es de. Israel vienen 4 escuchar al profeta como quien oye a un mé- sico, y no aprovechan sus avisos; no le reconoceran por profeta has- ta que el éxito haya verificado sus predicciones (Cap. xxx). La profecfa que sigue parece anterfor 4 la toma de Jerusalen. Ww PREFACIO E! Seftor manda & su profeta que profetice contra los pastores de Terael. Repréndeles que solo buscan sus intereses, descuidan gu re- bano, y le abandonan 4 las bestias de la tierra, que le hacen su press. Declara que vendré& 4- libertar de tal violencia 4 su rebano. romete Hamar & sus ovejas, récogerlas de sw dispersion, reunirlas en su propia tierra, y hacerlas pastar en pastos gruesos. Declara lue- que va 4 juzgar y castigar, no sdlamente 4 los pastores, sino 4 ovejas; y que libertara 4 los débiles de la opresion de los fuer- tes. Promete suscitar para sus ovejas al pastor Gnico, al Mesias, 4 quien designa con el nombre de David, y que estaré enmedio de ellas como su pastor y su principe. Promete hacer alianza de paz con sus ovejas y colmarlas de sua bendiciones (Cap. xxx1v). . La profecfa que sigue podria ser posterior al. sitio de Jerusa- Jen. Ordena el Senor 4 Ezequiel que profetice contra la Idumea. Los Idumeos han derramado Ia sangre de sus hermanos los Israelitas, y estos derramardn la de ellos. (Parece que esto se refiere al tiempo de los Macabeos.) Se han lisonjeado con Ja esperanza de reunir en su posesion las tierras de Israe] y de Judé; pero el Sefor los exterminaré de su propio territorio, Miéntras se restablezcan todos los prises inmediatos, la Idumea estara reducida 4 soledad (Cap. ‘XXxXv). . Declara el Senor que la tierra de Israel, que ha estado entre- gada al saqueo; y yace expuesta 4 los insultos de los pueblos cir- cunvecinos, se restablecer4 en su primitivo esplendor, y sus habitan- tes serdn restituidos ella, y afirmados alli para siempre. Sigue otra profecia (V 16). Dios ha dispersado 4 los hijos de Israel en diyer- 808 paises & causa de sus pecados; los reuniré, no por sus méritos, sino por la gloria de su nombre. Les quitaré su corazon de piedra, y les daré corazon de carne; y al ver los beneficios de que Dios ha de colmarlos, todas las naciones que los rodean le reconocerén por el Dios verdadero (Cap. xxxvi). ‘ Las dos profecfas que siguen pueden referirse al rnismo tiempo. El Sefior conduce 4 Ezequiel en espiritu 41a mitad de un campo, y allf le hace ver una miultitud de huesos desecados que reviven; i. le da este prodigio. como sefial del restablegimiento de los hijos de sracl. El profeta, por mandato del Sefior (¥ 16 y siguientes), toma dos pedazos de madera que acerca y reune, para indicar Ja reunion de las casas de Israel y Judé. Estos dos pueblos han de formar uno solo; seran restablecidos en su tierra; e] Mesfas, designado con el nombre de David, ser4 su rey para siempre; y el santuario del eae fijaré en medio de ellos por toda Ja serie de los siglos (Cap. xxv). Lo qe se dice aquf acerca del restablecimiento de la casa de Israel, y de su reunion con la de Juda, seré objeto de una Diser- tacion, en la que se examine si las dirz tribus volvieron de su caus tiverio 4 la tierra que habitaron sus padres. Hécia el mismo tiempo se puede tambien referir la siguiente profecia, Ordena el Senor su profeta que profetice contra Gog, prin- cipe de Magog. Apénas hayan vuelto de su cautividad los hijosde Terael, y se hayan restablecido en su herencia, avanzaré Gog contra, ellos con numeroso ejército para saquearlos y asolar au tierrs. To- SOBRE KZEQUIEL. 18 da esta se Ienari de espanto; pero el Sefior exterminaré & Gog y 4 su ejército (Cap xxxvi.) EI profeta mandado por el Seiior, sigue prefetizando contra Gog. El Sefior hard venir 4 este principe de los clinas del aquilon, y lo traeré 4 las montanas de Israel, donde lo haré perecer can to- dos los que le hayan seguido. Los pareclitas recogeran los despojos de aquel ejército; sus armas solas les producirén una cantidad pro- digiosa de lena, que estaran quemando siete aiies; siete meses ocu- -parfn en sepultar los muertos, y el lugar en que los entierren se- r4 famoso. El Senor manda 4 su profeta que llame 4 las aves del cielo y & las bestias de la tierra 4 comer la carne y beber la san- gre de aquellos hombres que habr4 exterininado su justicia, El Se- hor hard resplandecer su gloria entre las _naciones con la destruc- cion de los enemigos de su pueblo. Restituiré este a su tierra, y derramaré sobre 6] su espiritu (Cap. xxxix). La profecfa conteni- da en estos dos capitulos ser4 asunto de otra disertacion. En el décimo dia del primer mes del ano vigésimoquinto des- es de la transmigracion de Jeconias, y décimocuarto despues de a ruina de Jerusalen, es transportado Ezequiel en espiritu 4 la tier- rade Israel, y allf ve un edificio magnifico, que es el templo del Sefior. Un Angel en figura de hombre le enscna todas las partes de aquel edificio, y le hace observar todas sus proporcioncs, medi- das con una cafia 6 vara de seis codos, subdivididos en seis pal- mos, cada unio de los cuales tenia el ancho de cuatro dedos. Es to que decimos del codo por que se miden todas Jas proporciones del edificio, daré lugar & una Disertacion sobre el codo hebreo, El) pro- feta describe todas Jas partes de aquel edificio. A] principio esta la descripcion de las puertas, vestibulos y atrios del pueblo y de los sa-. cerdotes, y la del vestibulo del templo (Cap. xx). Sigue la descrip- - sion del Santo, del santuario y de las camaras contiguas al templo (Cap. x11.); despues la descripcion y el destino de los cuartos que estaban frente al templo en of atrio de los sacerdotes, y la dimension de todo el recinto de los atrios que rodeaban el templo (Cap. xi). E] profeta ve al Senor .que vuelve 4 entrar 4 su templo, y de- clara que en é] fija eu morada para siempre, y que la casa de Is- rael no ha de profanar ya su nombre. Dice luego al profeta las me- didas del altar de los holocaustos, y le prescribe las ceremonias con que debe consagrarse (Cap. xxim). La puerta oriental del atrio de Jos sacerdotes por la que volvié el Senor 4 entrar en su templo, cerrada, sin que nadie pueda volver 4 pasar por ella en sde- Jante: tan solo el principe tiene la pretogntiva de entrar al vest{- ulo, y sentarse en aquella puerta. Reprende el Sefior 4 los hijoa de Israel que hayan introducido en su santuario hombres incircun- - isos de corazon y de carne, declarando que en lo sucesivo ningun ncircunciso de corazon ni de carne entrard en su santuario, y que aun los sacerdotes descendientes de Levi que se han abandonado 4 Ia idolatrfa, quedan excluidos de] ministerio sacro, y reducidos & - Tos oficins bajos del templo. Confirma el sacerdocio 4 los de la ra- ge de Sadoc que le han permanecido fieles, y prescribe las reglas que han de observar en el ejercicio de su ministerio (Cap.. xu1v). Determina ef Senor Ia porcion do tierra que debe consagram ~ i. Paralelo on. tre las profe. clasde Isaias Jeremias_ y Ezequiel.Bs. flexiones so— bre las profe- Otss de éste; misterios 6 instruccio~ nes que con- tienen. Esto i PREPACIO sele para formar con.ella ‘a ciudad santa, en medio de la cual de- be estar su templo, y senala otra que debe darse al principe dg Is- rael. Recomienda la exactitud en los pesos y medidas; prescnbe el tributo que ha de pagarse al principe, y ordena los sacrificios que deben ofrecérsele al principio del_afo santo, en: la solemnidad de la Pascua, y en la fiestade los Tabernfculos (Cup. xiv). Da re- gilas respecto de la puerta oriental del atrio de los sacerdotes, orde-‘ nando que esté cerrada durante los seis dias de la semana, y se abra ef dia del sabado, y el primer dia de cada mes (empero sin que pueda ninguno pasar por ella). Tambien establece reglas so- bre ‘el érden con que deben entrar y salir al templo el principe y el pueblo; respecto de varias-clases de sacrificios, y acerca de los dones del principe. El 4ngel ensena luego al profeta las cocinas del atrio de los sacerdotes, y las del atrio del pueblo (Cap. xxv1). El profeta ve unas aguas que salen por debajo de la puerta oriental del templo, dirigen su curso al Sur, van siempre aumentan- done, y desembocan en el mar Muerto, Las aguas de este mar se vuelven saludables; los animales se vivifican por ellas, los se multiplican, y solo conservan sal Jas orillas y pantanos del mar dicho. En las m4rgenes de aquel torrente crecen muchos 4rboles, dan cada mes nuevos frutos; estos frutos sirven para alimentar 4 los_pueblog, y sus hojas para curarlos, El Sefor determina luego los Ifmites de la tierra de Israel, y ordena que se distribuya con igual- dad entre las doce tribus,y que los extrangeros que se hallen en- tre los hijos de Israel, tengan su parte con ellos (Cap. xivu). Dee cribe el Senor el érden de la reparticion de la tierra de Israel, distribuida en doce tribus; fija la parte que ‘debe consagrarsele pa: ta el templo y la ciudad santa; determina la particion de los le- vitas y la del principe, y senala el namero y nombre de las puer- tas de la ciudad y el nombre de esta (Cap. xuvi). As{ acaba el libro de Ezequiel. Pueden distinguirse en este libro tres partes principales: |x pri- Mera que contiene los veinte y cuatro capftulos primeros, se Te principalmente & las venganzas que Dios debia ejercer sobre la casa de Jud4 con las armas de Nabucodonovor; la segunda, que con} tiene los ocho capftulos siguientes, encierra una serie de profecfas relativas principélmente 4 los juicios que Dios debia ejercer sobre las naciones extrangeras; la tercera, que contiene los diez y seis ca- Pitulos ultimos, se refiere princlpalmente & los hijos de Israel; en es- ta ‘Gltima parte, el profeta, despues de hacerles al principio algunas, Teprensiones, se extiende sobre las promesas de au restablecimiento. Asf Ezequiel reune los dos grandes objetos que ocuparon prin- cipalmente 4 Isafas y 4 Jeremfas. Isafas fué el profeta especial de las misericordias del Senor, y Jeremfas fué el profeta de sus ven- ganzas; Ezequiel lo es al mismo tiempo de sus venganzes y de sus misericordias, El restablecimiento de los hijos de Israel y Judd en tiempo de Ciro, es lo que principalmente anuncia Isafas; sobre to- do en los veinte y siete Gltimos capitulos de sus profecfas: la de- solacion de los hijos de Juad4 en tiempo de Nabucodonosor, es el princi- pal objeto de Jeremfas: Ezequiel anuncia la mism» desolacion, el mis mo restablecimiento, y sus promesas se extienden aun mas SOBRE EZEQUIEL, Bt) te, refiriéndose mucho mas particularmente al misterio de Jesucris- to y de su Iglesia, anunciado iguélmente por Jeremias é Isaias; de ‘imanera que los tres profetas se reunen particulénnente acerca de. este grande objeto, : promesas que hace el Senor & su pueblo por boca de es- tos tres profetas, se refieren principélmente al reinado del Mes{as, de quien Ciro fué solo figura; y las amenazas que los tres profe- tas dirigen & los hijos de Jud4, rebeldes contra el Sefior, y trans- resores de su ley, nos muestran lo que debia temer el pueblo ju- eS al rebelarse contra Jesucristo, y lo que debemos temer noso- ros mismos, si quebrantamos los preceptos del Evangelio. __. Dos veces anuncia Jerem{as (1) que el Seftor suscitaré 4 Da- vid un descendiente justo, un rey que reinaré con sabidurfa, y gober- nar& con equidad; y hemos hecho ver que este rey no es otro que el Mesias, el mismo Jesucristo. Dos veces anuncia Ezequiel al pro- pio rey bajo el nombre de David, 6 mas bien el Sefior mismo es quien por 6rgano de su profeta, se expresa en estos términos: Sal- varé mi grey, y no seri mas expuesta 6 la presa, y juzgaré en- tre ganado y ganado Y levantaré sobre ellos un solo pastor que los apaciente, & mi siervo David: él mismo los apacentara, y é mismo ser& su pastor. Y yo el Sefor seré.su Dios, y mi siervo David Rrincipe en medio de ellos: yo el Seitor he hablado [2}. Repite el ior esta misma promesa: Tomaré 4 los hijos de Israel de en me- dio de las naciones adonde fueron; y los recogeré de todas pur- tes; y los conduciré & su tierra, y los haré'una nacion sola en la tierra, en los montes de Israel....Mi siervo David seri rey sobre ellos, y uno solo seré el pastor de todos ellos: en mis juicios anda rén, y guardarén y cumplirén ms mundamientos....y David mi sier- vo ser& principe de ellus perpétuamente (3). Jesucristo mismo nos sprena al sentido, de cata, profecta, cuando. hablabe asf 4 los Judios: ‘0 buen Pastor. pastor da la vida por sus ovejas; mas ef asalariado, que no es el pastor, del que ‘no son propias las ovgjas, ve venir al lobo, y deja las ovejas, y huye....porque no tene parte en las ovejas. Yo soy el buen Pastor, y conozco mis ovejas,y las mias me conocen. Cono el Padre me conoce, asi co- hozco yo al Padre: y pongo mi alma per mis ovejas. Tengo tam- bien otras ovejas que no son de este aprisco: es necesario que yo las tyaiga, y oirin mi vor, y se haré un solo aprisco y un pastor (4). Jesucristo mismo es pues el Pastor Gnico prometido por e! Senor, nacido de la estirpe de David, in_la carne, figurado en la per- gona de David, y por excelencia el bien amado que bajo el nom- bre de David se designa. San Pablo nos ha hecho notar que en el libro de Jeremias se anuncia la nueva alianza del modo mas expreso (5); esta misma alian- za se anuncia en el libro de Ezequiel; y 4 fin de que esta profe- cia quedase mas sefalada y clara, quiso Dios que fuese inmedidta- mente unida 6 la promesa del pastor Gnico, Inmediatamente despues de haber dicha que David su siervo seria principe en medio de sus (1) Jerem. xm. 5 6. xxmm, 15. 16.—(2) Beech. xxmiv. 22, et oegq—(3) Exech. marrn. 81, et scqgq—{4). Joam x. 11. ef seqq—(5) Hebr. vin. 8. et aegg. x. 14. et mage . . profeta anun cia el reina- do de Jesu. cristo, y la nueva aiian~ 1. Sigel iguen lasr0 fotos so o las focias do E- zequiel. Las Feprensiones reat gue dir Toe bijoe' de Judd, son a. licables jndioe ine erédulon cristianos prevaricado. Tes. Obser. vaciones de 8. Geronimo pobre el pe. ralelo de las dos herma- 16 . . PREFACIO ovejas, anade: Huré con ellos alianza de paz; y haré cesar las bes- . tias malignas de la tierra, y los que moran en el desierto dormi- rén con sosiego en los bosques. Y los pondré al rededor de mi colla- do para bendicion; y haré venir Uuvia en su tiempo; Iluvias de ben- diction serén. Y el drbol del campo dart su fruto, y la tierra dar su pimpollo; y estarén sin miedo en la tierra; y sabrdn que yo soy el Se- flor, cuando quebrantare las cadenas del yugo de ellos, y los libra- re de la mano de los que los dominaban (1). Y despues de haber dicho segunda vez que su siervo David seré perpétuamente su prine cipe, anade: Huré con ellos alianza de paz, alianza eterna tendrén ellos; y los cimentaré y multiplicaré, y pondré mi santificacion en me- diode ellos por siempre. Y estara mi taberndculo entre ellos; y yo seré su Dios, y ellos seran mi pueblo. Y subrén las gentes que yo * soy el Seftor, el santificador de Israel, cuando estuviere mi santifica- cion en medio de ellos perpétuamente (2). Por boca de Jerem{fas dice el Sefior: Este seré ot pacto que ha- ré con la casade Israel despues de aquellos dias, dice el Senor: Pon- dré mi ley en las entranas de ellos, y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serén mi pueblo. Y no ensefard en ade- Yonte hombre & su préjimo, y hombre & su hermano, diciendo: Conoce al Seftor; porque todos me conocerdn, desde el mas pequefo de ellos hasta el mayor (3). Hablando el Sefior 4 Jerugalen la dice por bo- ca de Isafas: La alianza de mi paz no se moveré.... Todos tus hi- jos serén ensenados por el Sehor.... y serés cimentada en justicia (4). Por boca de Ezequiel dice el Senor a los hijos de Israel lo que sigue: Derramaré sobre vosotros agua pura, y os purificartis de to- das vuestras inmundicias, y 08 limpiaré de todos vuestros idolos. Y os daré un corazon nuevo, y pondré un espiritu nuevo en medio de vo- sotros; y quitaré el corazon de piedra de vuestra carne, y os daré corazon de carne. Y pondré mi espiritu en medio de vosotros; y ha- ré que andeis en mis preceptos, y que guardeis y hagais mis juicios @. Jeremias y Ezequiel unen sus voces para anunciar que el Se-, for va 4 ejercer sus venganzas sobre la casa de Judé4; Ia tierra de Jud& quedar{ desolada, Jerusalen seri destruida, aun el templo ha de ser derribado, los hijos de Jud& serén reducidos 4 caufiverio, y dispersos entre Jas naciones. Esto se verificé desde luego en tiem- po de aquellos mismos profetas, cuando Dios ejercié sus venganzas en los hijos de Jud4 sirviéndose de las armas de los Caldeos; y lo propio volvié 4 verificarse despues de muerto Jesucristo, cuando Bios ejercié sus Venganzas en los Judfos incrédulos sirviéndose al efecto le las armas romanas. Al hablar de !as profecfas de Jeremias be- mos desarrollado bastante este paralelo, y no creemos necesario in- sistir aquf sobre el mismo asunto. El Senor por boca de Jeremfas compara las dos casas de Terael y Jud4, representéndolas como dos hermanas que culpadas ambas, su- frirén igusimente el peso de sus venganzas, Reprende 4 la casa de Jud4 (6) el haber imitado y aun superado la infidelidad de la casa de Israel: La rebelde Israel parecer& justa, dice el Senor, si se la (1) Exack. xxxrv. 25. et seqa.—-(2) Execk. xxv. 26. et veqg.—(3) Jerem. xxx1. 3. 34,—(4) Jeni. av. 10, 13, (5) Exech. xxxm. %. ot on 8) Jerem. ni, 12, SOBRE EZEQUIEL. 17 compara con la pérfida Judé. Anuncia 4 tos hijos de Juda que por haber quebrantado sus preceptos y despreciado sus avisos, los tratard como ha tratado 4 los hijos de Israel, que son sus hermanos, Haré con esta casa,-en la que ha sido invocudo mi nombre, dice el Se- for (1), y en la que vosotros teneis la confianza; y con el lugar que os di & vosotros y & vuestros padres, asi como hice con Silo, Y as desecharé de mi presencia, usi como deseché & todos vuestros herma- nos, @ todo el linage de Efraim. Como este paralelo puede contri- buir mucho 4 la inteligenciu de las profectas de Jeremfas, puede tambien contribuir mucho 4 la inteligencia de las profectas de Eze- quiel, pues por boca de Ezequiel, compara tambien el Senor a Sa- maria y 4 Jerusalen, representéndolas iguéimente bajo el sfmbolo de dos bermanas. Hijo del hombre, dice el Sefior dirigiéndose 4 Eze- quiel, hubo dos mugeres hijas de una madre....en su moceduad si Pprostituyeron....(2). La mayor se lamaba Oolla, es decir, tienda 6 tabernaculo; y la menor Oolibu, es decir, aquella en medio de la cual esté mi tabernéculo; y /as"tuve Yr ¥ parieron hijos é hijas, Ahora en cuanto & los nombres, Samaria es Oolla, y Jerusalen es Oolibu; Oolla pues fornicé contra wt, y perdi6 el juicio por sus amantes, por los Asirios sus vecinos.... y se contamin6 con las impurezas de to~ dos aquellos por quienes enloqueci6.... Por esto la entregué en ma- nos de sus amantes, los hijos de Assur, por los que se enloquecié de lujuria.... Y habiendo visto esto su hermana bolita, enloquecié de lujuria mas que ella....Vi que el camino de ambas estaba mancha- do.... Por tanto, Ooliba, esto dice el Senor Dios: Hé aqui, yo des- pertaré contra fi & todos tus amantes, de los cuales se harts tu alina, y los congregaré al rededor contra &.... Y pondré contra ti mi zelv, que lo ejercitaran en ti con zafla.... En el camino de tu hermana anduviste, y pondré su copa en tu mano. Esto dice el Setor Dios: Beberés la copa de tu hermana hondsy ancha;, serGs para escurnio Y para mofa, que ella es muy capat. embriaguez y de dolor seraz Hena; de la copa de Moro y de tristeza, de lu copa de Sumaria tu her- mana. Y la Ceberts y apurards hasta las hecex, y devorards sus ties- tos, y despedazarés tus pechos; porque yo lo he dicho, dice el Se- aor Dios. Por boca del mismo profeta compara tambien el Senor 4 Je- rusalen no solo con Samaria, sino ademas con Sodoma, Son tres her- manas cuyas infidelidades y castigo compara el Senor, aunque al mis- mo tiempo anuncia au restablecimiento, conservando 4-Jerusalen las prerogativas que la distinguen sobre las otras dos. Aqui pues las promesas estap unidas con las reprensiones y las amcnazas; y esta Circunstancia es un rayo de luz que contribuye 4 la inteligencia de esta_profecia. El Senor empieza por los cargos y amenazas. Hijo del hombre, dice & Ezequiel (3), haz conocer & Jerusalen sus abomina- ciones, y dirés: Esto dice el Senor Dios & Jerusalen: Tu raiz y tu raza es de la tierra de Canaan; tu pare era Amorreo y tu madre Cetea, y cuando naciste, en el dia de tu nacimiento no te cortaron el ombligo, ni te lavaron con agua para salud, ni te saluron con sal, ni (1) Jerem, vnem(Q) Ezech, xxtit. 2. ef seqy. 14. et 15.48) Ezech. xv. 2 of TOM. Xv. 3° nas, Oolla y Ooliba, y de as trea her- manaa Bama Fin, Jorusu Iu y Go- mora. 18 - PREFACIO te envolvieron en paitales.... Pasundo junto ti vi que estabas ho- Uada en tu sangre, y te dije cuando estubas en tu sungre: Vive; de nuevo te dije: Vice en tu sar «+++ Te hice multiplicur como la yer- ba del campo.... Uegaste Glos atavios mugeriles.... Pasé junto & ti, y te vives. Y extendt mi manto sobre ti.... Y entré en concierto contigo, dice el Seftor Dios, y fuiste mia. Y. te lavé con agua, y limpié tu sangre de sobre ti; y te ungi con oleo. Y te vesti de va- rios colores, y te di calzado morado,... Y te atavié con adornos.... y puse corona de hermosura en tu cabezu.... Comiste la flor de ha- rina, y miel, y leo, y fuiste muy extremédamente hermoseada; y Ue- gaste hasta ser reina. Y se esparcié tu nombre entre las naciones por tu hermosura.... Mas confiada en tu beldad, fornicasie en nombre tuyo.... ¥ tomando de tus vestiduras, te hiciste altos de aqui y de ali coxidos.... Y tamaste los vasos de tu adorno de mi.oro y de mi pla- ta que te di;y te hiciste imégenes de hombres, y fornicaste con ellos... Y el pan que te di, la flor de la harina, y el olen, y la miel con que te alimenté, pusiste delante de ellos en olor de suavilad; y asi fué, dice el Senor Dios. Y tomaste tus hijos y tus hijeas que engendras- te para mi;.y se los sacrificaste, para que fuesen devorados Y despues de todas tus abominaciones.... no. te has acordado de los dias de tu mocedad cuando estabag desnuda y lena de vergiienza, holla- da en tu propia sangre. Y acaecis despues de toda tu malicia, (ay, ay de ti, dice el Senor Dios).... Esto dice el Senor Dios.... Con- Sregaré & todos tus amadores,.con quienes te _revolviste....°Desnuda- ré tu ignominia delante de ellos, y verGn toda tu torpeza. Y te, juz- garé segun los juicivs de las adilteras y derramadoras. ile sangre, y haré derramur tu sangre en furor y zelo.... Todo cl que profiere aquel proverbio"comun, te lo aplicaré & ti, diciendo: Cual la madre, tal su hija. Ta eres hija de tu madre, que desechd & su marido y & sus hijos; y ti eres hermana de tus hermanas, que desecharou & sus maridos y @ sus hijos....Y tu hermana mayor Samaria, ella y sus hijax que moran & tu izquierda; y tu hermana menor que mcra 4 tu derecha, Sodoma y sus hijas.... Vivo yo, dice el Senor Dios, que no hizo Sodoma tu hermana, ella y sus hijas, como, hiciste tt y tus hijus. Mira, esta fué la maldad de Sodoma ‘tu hermana, la soberbia, la hartura de pan, y la abundancia, 9 1a ociosidad de. ella y la de sus hijas; y no alurgaban la mano al necesitado y al pobre. Y en- griéronse, é hicieron abominaciones delunte de mi, y ye lus destrui, vomo ti has visto. Y Samaria no pecé la mitad de tus pecados, sino que las sobrepujaste en tus malades, é hiciste buenas 4 tus hermanas por todas tus abominaciones que has cometido. Asi pues, lleva tambien tu confusion, th que venciste G tus hermanas en tus pecados, obrando con mayor malicia que ellas; porque por ti han sidq hechas buenas.... Y yo las restubleceré haciendo volver del cautiverio 4 Sodoma con sus hijas, » haciendo volver G Samaria con sus hijas; -y & ti tambien te haré volver en medio de ellas.... (1). Tu hermana Sodoma y sus [1] Debe notaree que lo dicho aqui por Exequiel de Sodoma y sus infidelidedes, domuostra bastante que segun la letra, no habla de Ia antigua Sodoma que consu- mié el fuego dol cielo por las abominaciones de sus habitantes. Pareco que esta ciudad .se habia restablecido, y que sus nuevos habitantes, por haber irritado al Se- ijor con nuevos crimenes, fueron subyugados, y llevados cautivos acase por Salma. . . SOBRE EZEQUIEL. 19 hijas tornayin & su antiguo estado: y Samaria y sus hijas volvertn 4 su estado antiguo; y tt tambien y tus hijas volueréis 6 vuestro piri- mitivo estado. ... 5 me acordaré de mi alianza contigo en los dias de tu mocedad; y renovaré contigo una alianza eterna; y te acordaras de tus caminos, y te avergonzarés; cuando recibieres & tus hermanas mayores que ti con-las menores que ti, y te las daré por hijas, mas no en virtud de tu pacto; y renovaré yo mi alianza contigu, y subrés que: yo soy el Seflor, para que te acwerdes y te confundas, y que no pue- das té abrir mas la boca de vergitenza, cuando me.hubiere aplaca- do contigo sobre todas las cosas que hiciste, dice el Seftor Dios. Al explicag San Gerénimo esta profecta, observa que generil- mente en las Fines Escrituras, puede tener cuatro sentidos diferen- tesel nombre de Jerusalen: Quatuor autem modis intelligi potest Je- rusalem. Puede significar 6 la Jerusalen terrestre que abrasaron log nBabilonios y los Romanos; 6 la Jerusalen celestial, considerada co- »mo la reunion de los ‘primitivos; 6 la Iglesia de Jesucristo, 4 la que nparticulérmente conviene el nombre de Jerusalen, que significa vi- nsion de paz; 6 finélmente la alma de cada uno de los que ven y wconocen 4 Dios por la fe: Vel haec quae Babylonio et Romano igne wSuccensa est; vel caelestis primitivorum; vel Ecclesia quae interpre- statur visio pacis; vel animae singulorum, quae fide cernunt Deum +(1).” A continnacion, despues de explicat de la Jerusalen terrestre todo lo que el Senor dice de los bienes de que ha colmado 4 Je- tusalen, aiiade:',,Para no detenernos aqui ea cada palabra, y no. nfastidiar al lector con el tamafio del volimen, bastard observar que solo tenemos que referir 4 la Iglesia todo lo que decimos de Je- wtusalen: Omne autem quod dicimus de Jerusalem, ne in singulis hae- wreamus, et librorum magnitudo taedium legentibus factat, referagnus wd Ecclesiam. Porque, afiade, si Jerusalen es nuestra madre, como sdice e] Apéstol, resulta de aquf que siendo nuestra madre la Iglesia, ;Jerusalen es la Iglesia madre de los primitivos, que estan escritos en wl cielo: Si enim Jerusalem, juxta Apostolum, mater nostra est, mater autem nostra Ecclesia est, consequenter Jerusalem Ecclesia ést, mater sprimitivorum qui descripti sunt in caelis (2).” Pasa luego al paralela de tag tres hermanas, y dice: ,Segun el sentido trépolégico 6 moral, Sama- xtia y Sodoma, es decir, los hereges y los paganos, son muchas veces nteos"de menores crimenes que los que se consideran ciudatlanos de Je- stusalen, miembros de Ja Iglesia, Porro secundum tropologiam, Sa- wmaria et Sodoma, id est,-haeretici et ethnici, saepe leciora commit- stunt, quam hi qui putantur Jerusalem, hoc est, ecclesiastici (3).” Fi- ndlmenté; Mega 4 las promesas hechas 4 las tres hermanas, y des- pues de haber referido la opinion de los Judfos y judaizantes, que tontando estas promesas en un sentido grosero y carnal, pretendian haberse’ de cumplir literatmente en el advenimiento del Mesfas, y en el reittado de mil afios que aguardaban, continda: ,,Nosotros, dejando wal juicio de Dios el conocimiento perfecto de estas cosas, 6 tnas wbien, confesando claramente que despues del segundo advenimiento Basar, como crée Ualmet, 6 en tiempo de Assarhaddon, como opina G. Si ve la Disertacion de Calmet sobre Sodoma y Gomorra, tom. 1; y la de sobre las ciudades de Pentépolie en el tomo im. de Ja Geografia sagrada que pu- blieé Robert—(1) Hieron. in Ezech. xvi. tom. m. col. 783. nev. edit.—(2) IMieron. in Breck. xvi. tom. su. col. 782.—(3) Ibid. col, 895. 20 PREFACIO wde nuestro Salvador Jesucristo, nada habré de bajo ni de terreno, »8ino sélamente el reino celestial prometido, en el propio Evangelio; ndecimos que todo esto se ha cumplido, y aun se cumple todos los ndias en el estado presente de Ia Iglesia: Nos autem horum perfectam swsctentiam Dei judicio relinguentes, immo liquide confitentes, post se- neundum adventum Domini Salvatoris nihil humile, nihil futurum es- nse terrenum; sed regna caelestia quae primum in Evangelio promit- wluntur; hoc dicimus, quod in Ecclesiae statu cuncta completa sint, et nquotidie compleantur. Sodoma vuelve 4 su estado antiguo cuando nel alma 4ntes impia y pagana, vuelve 4 fa naturaleza de su origen, wy reeonoce 4 su Criador: Sodoma revertitur in antiquum statum, quun- so naturae suae redditae gentilis prius et impia animatintelligit Crea- ytorem: Samaria recobra su antigua dicha cuyndo menosprecia y re- wchaza el error de -los hereges, y se reune 4 la doctrina y fe de los nverdaderos cristianos: Samaria recipit antiquam beatitudinem, haere- nticorum errore contempto, et juncta doctrinae et fidei christianae. Y »euando estén restablecidas asi en su estado antiguo, Jerusalen, que nes la Iglesia, llamada asf por un nombre que significa vision de paz, »8e vera tambien restablecida en su primer estado: Cumque illue re- nversue fuerint, et Jerusalem visio pacis, quae interpretatur Ecclesia, _otevertetur in pristinum statum (1).” £n el misino sentido explica S.Gerénimo el] paralclo de las dos hermanas Qolla y Ooliba. ,,En cuanto al sentido anagégico 6 espiri- »tual, dice, hemos hecho ver mas lérgamente al tratar de la profecta »de Oseas, lo que significan José, Efraim, Samaria 6 Israel, y como se oponen 4 la casa de David y 4 Jerusalen, que significa 4 la [gle- wsia: Juxta anagogen, in Osee prepheta quid significet Joscph, Ephraim, »Samaria et Israel, et quomodo contrariae sint domui David et Je- xrusalem, quae significat Ecclesiam, plenius disseruimus (2)." Supo- ne aqui lo que ya tiene fundado en su comentario sobre sear, 4 6a- ber, que Samaria representa & !os hereges; y cuando llega 4 compa- rar las infidelidades de Oolla y Ooliba, se expresa enestos terminos: »Segun el sentido tropoldgico 6 moral, es dificil comprender cémo - ,puede la Iglesia superar aun logs excesos de la heregia: Porro se- yeundum tropologiam, difficilis intelligentia, quomodo Ecclesia hae- areticam vincat libidinem, sino es porque acaso podemos decir que el siervo que sabe la voluntad de su senor y no la hace, sera castign- ndo mas sevéramente; y que los crimenes que cometen los hereges, won cometidos fuera de Ja Iglesia; y si naufragan, es porque estén fuera del arca; empero los que pertenecen 4 la Iglesia y estan en nella, son mucho mas dignos de castigo, si miéntras profesan la ver- »dadera fe, imitan Jos vicios de las naciones infieles, como los Asirios ny los Caldeos, y se dejan atraer por los diversos coloridos con que upara seducirlos se les presenta el pecado: Nisi forte possimus hoc ndicere, quod servus qui scit voluntatem domini sui, et non facit, »vapulabit multis: et quod haeretici foris nefanda committant, et ex- ,wra_arcam Noe naufragio pereant; ecclesiastici autem si veram fidem wtequentes, Assyria atque Chaldaea imitentur vitia, et discolores se- nquantur imagines peccatorum, majoribus digni sint cruciatibus (3).” (1) Hieron. in Ezech. xvi. tm. col. 808. et aeqqu(2) Hieron. in Exech. xx1i, tom, int. col. 854, et segg.—(3) Ibid. col. 856, SOBRE EZEQUIRL. ai Y alhablar de las venganzas del Senor contra Oolla y Ooliba, di- ce lo siguiente: ,Esto puede ademas entenderse de lo que sucedi( wdespues de la venida de Jesucristo; y podemos decir que hombres njustos de entre las naciones juzgaron enténces 4 los Samaritanos y wi los Judios; Ja propia justicia y virtud de aquellos hombres fielez, faba para condenar 4 los otros prevaricadores, si se comparaba Con sus crimenes; y con este mismo paralelo condenaron los expre- »sados hombres justos 4 los perversos, 4 quienes el Senor habia dicho: nVuestra morada quedaré desierta, &c. Possunt haec ef post adven- wtum Christi’ intelli, quod viri justi de populis nationum, ipsi Sama- writnos et Judaeos comparatione sui judicent, et tradant eus ad devu- wandum, quibux Dominus dizerat: Relinquetur vobis domus vestra deserta, Y¥ el castigo de estos debe ser, dice el mismo pa- adre, un motivo de temor para los gentiles, aun para aquellos que whan creido en Jesucristo; y deben temer que se les trate como 4 »Samaria y 4 Jerusalen, si cometen los crimenes en que Samaria y vJerusalen incurrieron: Quorum poena gentibus timor est, immo his qui nezgentibus crediderunt; ne nmilia patiuntur, si ea fecerint, quae fe- wit Samaria et Jerusalem (1).” Esta ultima reflexion nos conduce 4 considcror bajo nuevo aspec- to la parabola de Jas dos hermanas Oolla y Ooliba. Samaria, 4 la que 8. Gerdnimo mira principSimente como un simbolo que representa 4 los hereges, puede muy bien representar asimismo 4 los Judios in- crédulos. El mismo lo reconoce asi en otra parte (2); y asf pensuba Origenes, cuando al explicar el paralelo de Jas dos caus de Isracl y Juda, representadas por Jeremfas como dos hermanas, decia: ,La weasa de Israel es el pueblo ie ; a casa de Juda somos nosotros (3).” Oresmo, doctor famoso de Paris y obispo de Lisieux, el célebre Ger. son y Clermangis, discfpulo suyo, vivamente afectados por los males que en su tiempo afligian & la Iglesia, ban recordado -con frecuencia las reprensiones y amenazas que dirigian tos profetas & los hijos de Ju- dé, insistiendo particularmente sobre el paralelo de las dos hermanas Oolla y Ooliba, y asentando por principio que Samaria es la figura de la Sinagoga, y Jerusalen Jo es de la Iglesia. Sus expresiones en este punto no son mas fuertes que las de S. Gerdnimo, el cual en sus comentarios sobre los profetas, se ocupa cont{nuamente en apli- car 4 la Iglesia lo que se dice de Jerusalen (4); 6 mas bien, en aplicar 4 la Iglesie las promesas hechas a Jerusalen, y 4 los prevaricadores que hay en Ja Iglesia las reprensiones y amenazas que los profetas (1) Hieron. in Exzech. tom. xxn. col. 860.—(2) Hieron. in Osee x. col. 1305, Di- cant montibus, Operite noe, Qu inves in ultimo tempore captivitatie Judai. eae dicit esse complendum. iquid ergo nune contra decem tribue, sive contra 0. snem dicitur Israel, sciamus etiam ad totum populum posse transferri: ut Romani ceperint Jerusalem, $c. Et alibi—(3) oe Homil. 4. in Jerem. edit. Huctii, 1679.—(4) Hieron. in Exeoh. col. 724. Ve me ne i#ta panie contritio elism in no- ttre irveniatur Jerneclem, $c. Et col. 728. Hoc idem et in Ecclesia intelligendum eat, &c. Et col. 730. Quod on solum tune in Jerusalem factum est, eed in nostra fit Jerusalem, ge. Et col. 740, Ceterum et in nostra Judaec.. uando multiplicatae Suerint iniguitaies, ft refiguerit multorum charitas, omnes ma: Sonoran operum die. solventur, Ge. Et col. 744, Haec quotidie in Ecclesiia reqeiruntur, ge. Et col. 148, Quod quidem potest et de nostra Jerustlem, nostroque templo intelligi gc. Et col. ‘788. Possumue juzta anogegen habitatoree Jerusalem credentes Christo dicere, qui ha- bitant in Ecclema. Etscol. 769. Quidquid autem ee tempore Iereclitico populo dice. betur, hee nunc refertur ad Ecclesiam. Et alibi passim, v. Sigventas re flexionen 80. bre las profe. cis de Exe. quiel, y par. ticularmente sobre ol pa talelo de tae dos _herma. nan Oolla y Ooliba, y de las trea her. manas, Sa. maria, Jerus salen 'y So. doma. 22 PRERPACIO dirigen 4 Jerusalen, pues asf debemos entender las expresiones vivas con que aquel santo doctor, explicando les palabras de los profetas, dice (1)?" ‘Todo lo que henios dicho de Jerusalen y de !a Judea se- wgun lo que respecta 4 la historia, refiramoslo 4 la Iglesia de Dios, wcuando ofenda 4 Dios: Quidquid jurta historiam de Jerusalem dizi- wmus et Judaea, referamus ad Ecclesiam Dei, cum offenderit Deum;” es decir, segun él mismo lo explica luego: ,Cuando en medio de es- nta Iglesia, donde antes residia la reunion de todas las virtudes y un n0ZO puro y santo, aparezca enténces tina multitud de pecados y wabundancia de tristeza: Ut ubi quondam erat virtutum chorus at- ngue laetitia, ibi peccatorum et moerorum multitudo versetur.” Y al punto repite la misma expresion: ,Todo lo que se entiende histérica- wmente centra Jerusafen, se refiere 4 la Iglesia cuando esta ofende nf Dios: Quidguid autem, ut supra diximus, in historia intelligitur contra Jerusalem, refertur ad Ecclesiam, eum offenderit Deum (2).” S. Augustin usa tambien de una expresion scmejante, cuando dice wque algun dia la reunion de los‘ fieles ha de ofender tambien al »Sefior: Et ista te offensura est (3); lo que no puede entendérse sino dela multitud de prevaricadores que 4 veces estan mezclados en la tierra con los justos en el seno de !a Iglesia. Esta esposa cas- ~ ta del Dios vivo, siempre pura, siempre santa, no toma parte algu- na en los pecados de sus hijos; al contrario, Rime y llora_por ellos. Por lo mismo, aunque los padres é intérpretes le apliquen las repren- siones y amenazas de los profetas, es porque en ella-hay hombres pre- varicedores que la pertenecen, y 4 los que por esta razon llama S, er6nimo, Ecclesiastici viri, hombres que son de la Iglesia, que per- tenecen 4 la Iglesia, y son sus miembros; sobre estos hombres pieva- ticadores_recaen Ins reprensiones y amenazas de los profetas, En este sentido, las dos hermanas Oolla y Ooliba, 6 Samaria y Jerusa- len, pueden considerarse como figuras, !a primera de la Sinagoga, y la segunda de la Iglesia. Empero Ezequiel habla tambien de una tercera hermana, y es- ta podria representar 4 la Iglesia griega. Vicedominus, uno de los tedlogos del concilio de Trento, compara asf 4 estos tres pueblos en un discurso que pronuncié en presencia del.concilio. Explicaba el Evangelio del domingo vigésimocuarto despues de Pentecostes, en que hubla Jesucristo de Ins senales que deben preceder 4 la ruina de Jerusalen y 4 su ultimo advenimiento; y notando que en aquel texto se hallan mezcladas las sefiales de la ruina de Jerusalen con las del Gltimo advenimiento de Jesucristo, de modo que aun es difi- cil distinguitlas, decia, dirigiéndose 4 los padres del concilio: ,,No se ba spermitide esto sin misterio, padres mios; sino para que con-esta santa nconfusion de diferentes sefiales, comprendiésemos que ninguna de nellas es tan peculiar & Ja primera ruina que es la de los Judios, que nno podamos aplicar 41o que nos toca, y toca 4 nuestra Jerusalen naquella misma sefal 6 alguna otra semejante: .Quod quidem, patres, non sine mysterio permissum, ut ex hac sacra signorum confusione, nintelligamus nulla esse primo Judaeorum excidio sic propria, quin (1) Hieron, in Jerem. col, 550. et eeq7-—(®) Mid. col, 551(3) Aug. Enar. tp Pema. T. SOBRE E2EQUIEL. 23 veadem possint, vel similia, rebus nostris nostracque Jerusalem ada- wplari. Fito, anade, se ha verificado ya en la Iglesia de Oriente; y es péicil extender Jas mismas senales 4 lo que vemos en nuestro tiempo: Quod jam verificatum-est in Ecclesia Orientali, facileque ex his tra- nduci possunt ad nostra tempora. Porque habiendo pasado ya para yMosotros los acontecimientos de los siglos anteriores, no debemos ya »pensar ep la Jerugalen de los Judios 6 en la de los Griegos, sino npara poder conjeturar y adivinar vista de esos terribles ejemplos ang que tambien puede sucedernos, puesto que tenemos una enferme- dad semejante: Nec de Judaica vel Graeca Jerusalem nobis ulla whabenda est cura, nisi ut earum exemplo et repetitione, divinare et au- are. possimus, quae de nobis. consimili morbo laburantibus decerni npossunt (1).” Este tedlogo distingue pues tres Jerusalencs; la de los Judiog, la de los Griegos y la nuestra; y piensa que lo sucedido 4 la de los. Judios y 4 la de los Griegos, es un ejemplo y un aviso para la nuestra, es decir, para nosotros mismos. He aqui tambien precisa- mente 4 lo que se reduce el paralelo de las tres hermanas de que ha- bla Ezequiel, y en éles esencial la observacion de que aquellas tres hermanas, despues de su castigo, recobran su primer estado; y que en- tonces Samaria .y Sodoma se reuuen 4 Jerusalen, de modo que esta conserva el primer rango entre las otras dos, que se la dan por hijas: Et dabo eas tibi (2). Si en efecto sucediere algun dia que la Iglesia griega vuelva 4 su primer estado, al estad@ que perdié, sera reuniéndose. 4 la Iglesia romana, de Ja que ge ha separado; y de igual modo, cuando la nacion judia tore, segun esta prometido,4 Ja de sus padres, sera tambien reuniéndose 4 la Iglesia romana: Ee daba eas tibi in filias. . Eatando pues ya bien distinguidas asf estas tres hermanas, po- demos observar que Samaria por el cisma.en que incurrié separdn- dose de la. casa de Juda, puede representar particulérmente 4 la Iglesia griega, que ha incurrido en un cisma semejante al separar- ee de la Iglesia romana, en la cual reside el centro de la unidad catolica."Enténces Isafas nos descubrir4 qué pueblos puede representar aqui Sodoma, cuando dice 4 los hijos de Israel: Oid la palubro del Senor, Principes de .Sodoma; prestad oido a la ley de nuestro Dios, pucblo de Gomorra (3). Hablando el Senor en Jeremias 4 los falsos pro- fetas de Jerusalen, dice igualmente: Han sido todos pura mi como Sodoma, y los moradores de ella como Gomorra (4). Judios al tebelarse contra el Senor, merecieron pues, ser comparados & So- doma y 4 Gomorra; en ello convienen Isaias y Jeremfas; y por lo mismo, bien puede Sodoma representar 4 los Judfos en el parale- Jo de las tres hermanas. Mas ya los fepresente Sodoma 6 Sama- tia, su reunion futura 4 la Iglesia de Jesucristo est4 igudlmente ase- rada, por el testimonio. del apéste] S. Pablo, y las promesas de los profotas. : Esta reunion de la nacion judja con la Iglesia de Jesucristo, se representa muchas veces en los profetas bajo el sfmbolo de Ia reu- nion de la casa de Israel con la de Juda; y esta es una de las pruebas que sirven para fundar y .justificar esta alegoria de las dos (1) Cone. Labb. tom. xiv. p. WAT. et segq—(@) Eseok, xvi. 61.—(8) Zeai. 1. 10. * (A) Jerem. xxi. 14, Vi. Continuaci- on do lon mis terios 6 ins. trucciones que conti. nen las pro. fecias de E. zequiel. Ob. sorvaciones wobre lu reu- nion do las dos casas de Israel y de Judd, y sobre lu ifupgion de Gog. 24 PREFACIO Casas consideradas como figura de los dos pueblos. En aquel dia, dice Isafas, extenderé el jor su mano segunda vez para poseer el resto de su pueblo, que yuedard de los Asirios, y de Eyipto.... y de las islas del mar. Y alzaré su estandarte & las nactones, y congregaré los fugitivos de Israel, y ‘eré: los dispersos de Ju- dé de los cuatro Gngulos de la tierra, Y se quitaré la emulacion de Efraim, y pereceran los enemigos de Jud&: aim no envidiara & Jidé, y Jud@ no pelearé contra Efraim (1). Ya no habr4 envidia ni enemistad entre los dos pueblos, porque los reuniré una misma fé, y un mismo espfritu. En aquellos dias, dice Jeremias, la casa de Judé iré & lacasa de Israel, y vendrdén & una de la tierra del Aqui- Jon, donde estaban dispersas, 4 la tierra que di & vuestros padres ® Y en otra parte dice tambien: Vendré el dia en que gritarén los uardus en el monte de Efraim: Levantaos, y subamos 4 Sion al Senior Dios nuestro (3). Pero nada es mas expreso que lo que di- ce el Sejior, hablando 4 Ezequiel: Hijo del hombre, toma un leio y escrihe con él: A Juda y & los hijos de Israel sus compaferos; y toma otro leno, y. escribe sobre él: A José, letio de Efraim, y & to- da la casa de Israel, y & sus compaiieros, Y junta un leno con otro, para que sean uno sole; y e harédn uno en tu mano. Y cuan- do te hablaren los hijos de tu pueblo diciendo: ;No nos dirts lo que quieres significar con estas cosas? les dirts: Esto dice el Setor Dios: Tomaré el leno de José, que est4 en la mano de Efraim, y las tri- bus de Israel que lesextén unidus; y las pondré juntas con el le- no de Judé, y lus haré un solo leno, y seran uno en su mano. Y es- tarén en tu mano & vista de ellos los lefios en que escribieres. Y les diras: Esto dice el Senor Dios: Tomaré & los hijos de Israel de en medio de las nuciones 4 donde fueron: y los tecogeré de todas par- tes, y los conduciré & su tierra. Y los haré una sola nacion en la tierra, en los montes de Israel, y seré solo un rey que los mande 6 todos: y nunca mas serdn dos pueblos, ni se dividiran en to venidero en dos reinos. Ni se contaminardn mus con sus idolos y con sug abomina- ciones, y con todas sus maldades: y los sacaré sulvos de todas las mo- radas en que pecaron; y los purificuré, y ellos serGn mi pueblo, y yo se- ré su Dios. Y mi siervo vid sera rey sobre ellos, y uno solo se~ ré@ el pastor de todos ellos: en mis juicios andarén, y guerdarén y cumplirén mis mandamientos. Y morarén sobre la tierra que di 6 mi siervo Jacob, en la cual moraron vuestros padres: y moraran en ella ellos y sus hijos, y los hijos de sus hijos por sempre: y David mi siervo sera principe de ellos perpétuamente. Y haré con ellos alianza de paz, alian- za eterna tendrén ellos: y los cimentaré y multiplicaré, y pondré mi santificacion en medio de ellos siempre. Y estaré mi taberna- + culo entre ellos: y yo seré su Dios, y ellos seran mi pueblo. Y sa- bran las gentes que yo soy el Seiior,el santificador de Israel, cuan- do eftuviere mi santificacion en medio de ellos perpétuamente (4). Ya (1) Taai, 1. 11, et 96997—@) Jerem. m, 18.—La Vulgate dice: In diebus illis ibit domus Juda ad domum Terael, et venient simul, ge. Lo que podria significar que la casa de Judé iré & buscar & in casa do Iorael, pare reunirse & ella. Masel hebreo _ ¥ la version de los Setenta dicen de un modo ménos equtvoco: [bunt domas Juda super domo Israel, et venient sunul. Super, Por cwm, es un hebraismo,-de que vemos + un ejemplo en el Exodo, xxxv. 22. Venerunt viri exper mulieribus, os decir, ‘cum mulioribue, regan lo expresa In Vulgata,—(3)derem, xxx1,6.—-(4) Brech. xxxvu.l6, of aegg. SOBRE EZEQUIEL. 25 hemos referido Ins ‘Gitimas palabras de esta profecfa al hablar def primer advenimiento de Jesucristo, y del establecimiento de la nue-" va .alianza; porque ‘efectivamente esta profecfa se verificd enténces en parte. Enténces aparecié el que el profeta habia anunciado con el nombre de id; emtonces quedé establecida la alianza de paz, la alianza eterna de que habla el profeta, Mas cuando Ja nacion judia participe al fin de esta alianza, cuando reconozca por su prin- cipe id por su pastor al que anuncid el profeta con el nombre de David, entonces recibiré nuevo cumplimiento esta profecia; enténces ha de verificarse plénamente.Ja reunion de que habla el profeta; reu- nirinse Israel y Jud4, para no formar en adelante mas que un solo pueblo y un reino solo: tédos tendrén el mismo principe, y partici- parin de Ja propia alianza..Reunidos ent6nces los Judios 4 los Cris- tianos, solo formarén un pueblo con ellos; reconocerdn enténces co» mo nosotros, 4 Jesucristo por au principe y su pastor; enténces quedarén restablecidos en et reino de Dios, en la Iglesia de Jesucristo, que es la tierra de que fueron lanzados; y tendran parte en la alianza de paz, em Ja alianza eterna que ha hecho Dios con su Iglesia por Jesucristo, Despues de esta admirable profecia, continéa Ezequiel diciendo: Y vino 4 mi palabra del Seftor, diciendo: Hijo del hombre, ge tu ca» ra contra Gog, la tierra de Magog....y profetiza sobre ad, y le dix ras: Venzo 46, Gog te sacaré fuera & ti y 4 toda tu hueste...« y muchos pueblos contigo....Vendras 4 la tierra que se ha salvado de la espada, y se ha recogido de muchos pueblos 4 los montes de Is- rael, que estuvieron mucho tie desiertos.... Vendrés como tempes- tad y como nube, para que cubras Ia tierra....Para robar despojos yecharte sobre presa, para poner tu mano sobre aquellos que habian | sido abandonados, y despues restablecidos, y sobre el pueblo recogido | de las gentes que comensd & poseer y ser morador del centro de la tierra....En filtimos dias serés, y te traeré sobre mi tierra, pa- ra que me conozcan las gentes, cuando yo fiere santificado en ti,6 Gog, & los ojos de ellos, con el esplendor de mis juicios....Llama- ré contra él (Gog) en todos mis montes la espada, dice el Senior Dioe +02. V le juzgaré..., fuego y azufre lloveré sobre él, y sobre su ejérci- fo, y sobre los muchés pueblos que estén con él. Y seré engrandecido y santificado; y seré conocido en los ojos de muchas gentes, y sabrén que yo soy el Seftor (1). Continia el profeta anunciando los juicios de Dios sobre Gog y cuantos sigan su: causa. Los intérpretes se di- widen mucho respecto del sentido de esta profecta, y no se sabe si ha tenido algun cumplimiento, Hay alguna apariencia de que em- z6 4 cumplirse en el tiempo y en la persona de Cambises, rey de ersia, que pasd por el territorio de los Judios en su marcha hacia Egipto, y 4 su vuelta perecié en Judea. Mas han quedado tan po- ens vestigios de este acontecimiento, que muchos intérpretes rehusan absolitamente reconocer cumplimiento alguno de esta profecfa de Eze- quiel antes de Jesucristo, Acaso podrian descubrirse algunas relacio- nes entre ella y la irrupcion de los barbaros en et-territorio del im- perio romano, libertado ya entéramente del poder de los emperado. tes gentiles. Pero San tan en el Apocalipsis dirige aun mas léjos Duestras ideas: recuerda esta profecia de un modo bastante visible, (Q) Beech. xxxvin. 1, et aegy. ~ ‘TOM. XY. 4 Vit: Siguen los misterios 6 instrueoto. es conteni- das_en les rofecias de zoquiel. Ob servaciones sobre In des. cripcion del templo, la articion de ja tierra pro. motida, le descripcion do In ciudad santa, y las aguas que sa. len de Ie ca- en del Sofior. oe PREFACIO y nos muestra su cumplimiento final cuando sefiala un tiempo en qué seri desatado Satands, y saldrd de su cdrcel, y engafara 4 las gen- tés que estén en los cuatro Gngulos de la tierra, & Gog y 4 Mugog,y los congregaré para batalla en nfimero como la arenu del mar. Yau bieron sobre la anchura dela tierra, y cercaron los reales de los san- tos y la ciudad amada, Y Dios hizo descender fuego del cielo, y los trag6. Y el diablo, que los engafiaba, fué metido en el estunque de fuego y de azufre, en donde tambien Ia bestiu pe falso profeta se- ran atorment dia y noche en los siglos de los siglos (1). Y an- tes habia dicho: Vé un Gagel que estaba en el sol, y clamé en voz al- ta, diciendo & todas las aves que velaban medio del cielo: Venid, y congregtos @ la grande ‘cena de Diof para comer carnes de re- ye y carnes de tribunos, y carnes de poderosos, y carnex de caba- » y de los que en ellos cabalgan, y carnes de ‘todor, libres y es- clavos, y pequenos y grandes. Y vi la bestia y los reyes de la tier- ra, y las huestes de ellos congregadas para pelear con el que estate sentado sobre el caballo y:con su hueste. Y fué preea la bestia, y con ella el falso profeta, que hizo en su presencia las sefales con que ha- bia enganado 6 los que recibieron la marca de la bestia, y adoraron su, 3 . Estos dos fueron lanzados vivos en un estanque de fu:go ardiendo y de azufre: ¥ los otros murieron con la espada que sale de la boca del que estaba sentado sobre el caballo: y se hartaron todas las &ves de las carnes de ellos (2). Misterios futuros, cuyo sentido solo po+ drén desarrollar del todo los mismos acontecimientos que anuncian: Hay ademas grande analogia entre el templo que se mostré 4 Ezequiel (3), Z cuyas proporciones todas le hizo notar un Angel, y el de que habfa San Juan en el Apocalfpsis, cuando dice: Didseme una caiia semejante & una vara,y se me dijo: Lethntate, y mide el templo de Dios y el altar, dj @ los que aderan en él. Mas el atrio que est fuera del templo, ijalo fuera, y no lo hnidas, porque se ha dado 6 lax gentes.... (4) Pocemos decir aqui del templo lo que decia un intérprete famoso del taberndculo, por cuyo modelo se cons Ytruyé el templo: ,,La Escritura compara sus diferentes partes 4 los ‘ymundos visible € invisible, sujetos al imperio de Jesucristo, Nos hace mirar este universo como el testibulo y el atrio que estén ‘fuera del templo, y aun yacen abandonados 4 les profanaciones de ‘wlos infieles y de los impios. El eegundo recinto llamado el Santo, weorresponde al cielo de los bienaventurados, cuya entrada solo so nabre & los sacerdotes reyes para ofrecer perpétuamente allfel ins scienso de gus oraciones i el perfume de sus alabanzos en el altat yde oro que esta ante el! tronode Dios. Por el Santo de los santos, nquiere el] Apbstol hacernos concebir e} lugar mas eminente del G+ timo cielo, en que Dios ha pintado sus perfecciones con los co- ‘plores mas vivos, y donde ha reunido todos los rasgos de sa be- slleza, de su poder y de su gloria. El arquitecto de “este santuario “pho es un hombre mortal, sino el mismo Dios. Allf residen con toda ‘su magestad, el Padre, el Hijo y el Espiritu Santo; allf con plena ‘,autoridad dispone de todo Jesucristo; de aquel verdadero santuario tia sido hecho para sieinpre soberano pontifice, por un juramente (1) Apoe. xx. 7. et segg—(2) Apoc. xix. 17, et seqq.—(3) Exech. x1. 3. et - apes. Ba fe ipoc. xix. 17, et seqg.—(3) Exech, xu. 3. et seqgae SOBBE-EZEQUIEL. Prd irrevocable, y no entra en él como Aaron una vez al ano, entre yla obecuridad de una nube de incienso, con el velo siempre cery wrado, ni Wevandg la sangre extrangera de una victima muda, sing la euya propia; donde se presenta continuamente & interceder por vfogotros, mo ante un arca ni ante un propiciatorio, sino ante la »fiz de Dios mis.no; donde ejerce abiértamente el ministerio de un wsacerdocio tan eterno como 6] miamo, y cuyas funciones solo é1 »podria desempenar dignamente, porque es el dnico infinitamente agra- wdable @ Dios, es la sola fuente de toda justicia, incapaz de man- wcha alguna, tierno hacia los pecadoras, accesible @ sus ruegos, que »Subsiste perpétuamente, que nada necesita para af, y siempre eg noido como intercesor de otros (1).” . A la descripcion del templo junta Ezequiel la particion de la tierra rometida (2), sobre la cual copiarémos aqui las observaciones y re- Pextones del mismo intérprete: ,,Ezequiel no se contenta con prede- »cir que los hijos de Israel ser4n todos restituidos 4 su herencia antigua, sino que ademas hace la particion de la tierra prome- ntida, y coloca en ella 4 todas las tribus, sin exceptuar 4 ninguna, wni conceder 4 una privilegio alguno sobre otra. Tira lineas igua- wles desde el Jordan al oriente hasta el Mediterréneo al poniente, sempezando por el norte y acabando al sur. Dan, es la primera tribu wen este Orden. Asser, Neftalf, Manasses, Efraim, Ruben y Jud4 la »siguen. Entre esta y las otras queda uo grande espacio consagrado w4 Dios, donde tienen un territorio Jimitado por medidas senaladas wla ciudad que es Gnica, el templo, la habitacion de los sacerdotes ih de. los levitas y la del principe. Despues de este espacio entra nla _tribu de Benjamin, 4 la que siguen las de Simeon, Issacar, Za- wbuloa y Gad que termina al sur la tierra prometida. Cuando xlos Judios volvieron de Babilonia & su pais, no olservaron esta par- sticion y este drden, en que ninguno pensd. Era, pues, solo una f- gure de ia vuelta de toda la nacion 4 la herencia de la fe y de nla justicia que ha perdido; pero una §gura admirable cuando se wentiéade bien. El territorio queda reducido 4 los antiguos limites sreveladog 4 Abrahan, mas allé del Jordan nada queda. La ateligion se coloca en a centro, y no en una de las extremidades, como 4ntes sucedia en la tribu de Juda. Nada se habla i de Je- stusalen, ni por consiguiente del templo que estaba en ella. Asi el wculto ee ha mudado y abolfdose la ley. La ciudad es dnica, y tq- sos tienen 6 ella el mismo derecho, Sus puertas se hallan situadgs ebhécia_las cuatro partes del mundo, 4 fin de que se eutre por ellas w8in dificultad. Mag parece que allf es uno civdudano sin tener casa; qmada de esto conviene 4 una ciudad material, ni la particion sen- wsible del pais pequeno situado entre el Jordan y el mar, que po- dria _Ilenarse con una sola tribu bien reunida. Empero nada era may npropio para indicar la conversion igual de todos los Judios, su ar- dor ij por la fe, su igual anhelo por entrar en la Iglesia, y el w=cumplinvento. igual de todas las promesas hechas 4 Abrehan en fa- wevor do ellos @).” ) las para la inteligencia do las santas Escrituras. Regla ix. p. 143.—(2) 2), Regl per ntelige st P. -Bageh. xiv. 13. et 2e99- les para la inteligencia de tas santas Escrituras, 24. Verdad sobro la vaclta do tadicn Pp 280. y stg. 28 PREPACIO Finalmente, lo que dice Ezequiel de la ciudad santa (1) y de Yas aguas que salian de Ia casa del Senor (2) tiene tambien mu- cha correlacion con lo que San Juan dice de la Jerusalen celes- tial y de las aguas que salen de! trono de Dios. Vino uno de los siete dngelea, dice San Juan, y Aabl6 conmigo, diciendo: Ven act, y te mostraré la esposa que tiene al cordero por esposo. Y me llevé en espiritu G4 un monte grande y alto, y me mostré la ciudad santa de Jerusalen, que descendia del cielo de la presencia de Dios, que tenia la Claridad de Divs: y la lumbre de ella era semejante 4 una Piedra preciosa de jaspe, & manera de cristal. Y tenia ua muro grande alto con doce puertas; y en las puertas doce angeles, y los nom- e8 escritos, que son los nombres de las doce tribus de los hiyos de Israel. Por el oriente tenia tres puertas, por el septentrion tres puer- tas, por el mediodia tres puertas, y tres puertas por el occidente. Y el muro de la ciudad tenia doce fundamentos, y en estos doce los nombres de los doce apéstoles.del Cordero. Y el que hablaba conmigo te- nia una medida de una caita de oro para medir la ciudad y sus puertas y el muro. Yla ciudad es cuadrada, tan larga como anchu, y_midié la ciudad con la cafta de oro, y tenia doce mil estadios, y el largo y la altura, y la anchura de ella son iguales. Y midié su | muro, y tenia ciento y cuarenta y cuatro codos, de medida de hom- bre, que era la de Gngel. Y el material de este muro era de piedr a jaspe; mas la ciudad era oro puro semejante 4 un vidrto limpio. Y los funda- merttos del muro de la ciudad, estaban adornados de toda piedra precio- sa, El primer fundamento era jaspe: el segundo safiro: el tercero calee- donia: el cuarto ermeralda; el quinto sard6nica: el sexto sardio: el stpti- mo crisélito: el octavo beril: el nono topacio: el décimo crisopraso: el un- décimo jacinto: el duodécimo ametisto. Y las doce puertas son doce mar- &ritas, una en cada una: y cada puerta era de una margarita: i la pla- 2a de la ciudad oro puro, como vidrio transparente. Y¥ no vi templo enella; porque el Senor Dios Todopoderoso es el templo de ella, y el Cordero. Y - ciudad no_ha menester sol ni luna que alumbren en ellay por- gue la_claridad de Dios la alumbré, y la lampara de ella es el Cor- lero. Y andarén las gentes en su lumbre: y los reyes de la tierra Uevarén 4 ella su gloria y honra. Y sus puertas no serén cerradas de dia, porque no habré alli noche. Y 4 ella levartn la gloria y la honra de las naciones. No entraré en ella ninguna cosa contamina- ‘da, ni ninguno que cometa abominacion y mentira, sino sélamente los que estan escritos en el libro de la vida del Cordero, Y me mostré un rie de agua de vida, resplandeciente como cristal que salia del trono de Dios y,del Cordero. En medio de su plaza, y de la una y de la otra parte del - rto el Grbol de la vida, que da doce frutos, en cada mes su fruto: y las ho- jas del Grbol para sanidad de las gentes. Y no habré alk jamas mal- dicion; sino que los tronos de Dios y del Cordero, estarén en ella, y sus siercos le servirdn. Y verdn su cara, y su nombre estaré en is frentes de ellos. Y alli jamas habré noche: y no habrén mene» ter lumbre de antorcha ni lumbre de sol: porque el Senor Dios los alumbrard, y reinarén en los siglos de los sigls (3). Estas ultimas () Bzeck. xuv. 1. et . ef xivin. 8, ef ——@) Exech. xxv. 13. et seqy.. (3) Apoc. xm. 9. ef ome wat?) ont, SOBRE EZEQUIEL. 29 palabras son relativas 4 la descripcion que hace Isafas (1) de la mie- ma ciudad descrita por Ezequiel. Un objeto mismo ocupa 4 estos . tres profetas: San Juan es el intérprete de Ezequiel, como de Isaias. ices (2) que Ezequiel fué muerto por el principe 6 juez de su pueblo, 4 quien exhortaba enérgicamente 4 que abandonase Ia idolatria; Lee anade que su cuerpo fué puesto en la misma cueva en que se bian enterrado Sem y Arfaxad, 4 la orilla del Eufrétes. Aun hoy se ensefia este sepulcro 4 quince leguas de Bagdad, junto al expre- sado rio. Benjamin de Tudela dice que est4 situado detras de una sinagoga de Judios entre el Eufrates y el Chaboras, Dicho sepulcro se halla cubierto con una béveda muy hermosa, construida, segun te dice, por el rey Jeconfas, que salié de su prision, y fué muy hon- rado por Evilmerodac, rey de Caldea, Este sepulcro era en otro tiem- po muy venerado y vigitado. No sol4mente los magnates del cauti- verio iban 4 él todos los anos con numerosa comitiva, sino que por devocion los acompunaba multitud de Persas, Medos y otros pueblos. ‘Los Judios mantenian una lémpara ardiendo continuamente ante aque- lla tumba. Jactanse de poseer el libro escrito de la propia mano de . Ezequiel; lo conservan en una biblioteca edificada sobre el sepulcro, i lo leen todos los anos en la sitagoga el dia de la expiacion so- moe. Esto cuentan los Hebreos; pero es muy sospechoso au tes- timonio sobre este asunto. San Clemente de Alejandra nos dice (3) que algunos creian que el Asirio Nazarat, preceptor de Pitagoras, fué Ezequiel. Pretenden que Fitggoras viajé por Caldea con el objeto de tratar 4 los sabios de aquel pais; y como suponen que Ezequiel disfrutaba alli gran re- putacion, infieren que el fildsofo griego deseoso de instruirse, no de- Jaria de tomar sus’ lecciones, Asf lo creen los que opinan haber si- do contemporineos Ezequiel y Pitagoras; y suponen que el Gitmo aprendié en Caldea lo que sabia de las leyes de Moises (4), y prin- cipalmente su Tetraquia (5) 6 Cuartenario, que dicen no ser otra co- sa que el nombre hebreo Jehovi, compuesto de cuatro letras en su lengua propia. : Empero San Clemente de Alejandrin en manera alguna sigue tal opinion, y no creia que Pitégoras hubiese visto jamas & Ezequiel. En efecto, si aquel filésofo no fué a Babilonia sino despues que ha- bia ya conquistado Cambjses el Egipto, segun ensena Yamblico en su vida; si no estuvo en Italia sino en el tiempo en que Bruto li- berté & su patria del yugo de los Tarquinos, como reficre Ciceron (6); finilmente, si vino al mundo cuatro generaciones despues de Numa Pompilio, por la Olitnpiada xuvn, segun demuestra Dionisio de Hu- licarnaso (7), es insostenible la opinion que pretende hicerlo disci- pulo de Ezequiel. La Olimpiada xivit_ corresponde al afio 590 &n- tes de la era cristiana vulgar, es decir, al tempo del cautiverio de Babilonia, durante el cual profetizaba Ezequiel en Caldea; y Cam- 1) Ieai, ux. 1. et seqq—(2) Paeudo.Doroth. et Psexdo~Epipk. Vita prophetarum. Auctores Martyrolog. Benjamini Itinerarium-—(3) Clem. Alex. Strem. 1. 1.—~(4) Vide Hermipp. apud Joesph. lib. contre Appian. ef Avistobel.. Judacum apud Clem, Ales. I. 1. Strom. et Evseb. Prasparat.1. xu. Huet. de Demonstr. Evarg. $¢.—(5) Selden. Byntogm. 2. de Diia Syriie. Godefrid. Vendelin. lib. de Pythagoras Tetrachy-—(8) Gic. Teac. Quecets Le sv—(7) Dion, Holic. tw. p. 120, et 121. vnt. Observacie. nee sobre Ia muerte de E. zequiel y a su nepal. ore. Cone, cid Pit ras 4 iol sec PREFACIO * : bises vino 4 conquistar 4 Egipto por el ano 525, unos cincuenta dnos: despues de Ja época de las Gitimas profecias de Ezequiel. : - ° Nadie ha negado ni puesto en duda que sean auténticos loa escritos que tenemus con el nombre de Ezequiel, y tienen todos los caracteres de verdad y de autenticidad que pueden apetecerse. Pe- to algunos dudan que tengamos hoy todo lo que él escribidé. Jose. fo i dice que dejé dos libros sobre el cautiverio de Babilonia. Mu- chas profecias de quiel_versan sobre este asunto, 6 por mejor de~ cir, casi todas ellas se refieren directa 6 indiréctamente 4 ese grande objeto; pero la coleccion entera de sus prcfecfad no compone mas que un libro solo, El autor de la Sinépsis, atribuida 4 San Atanasio, pa~ rece haber creido que el profeta escribié dos volamenes, y que uno de ellos se habia perdido; y un autor mas moderno (2), tan conoci+ do por la temeridad de sus opiniones como por la singularidad dea ellas, ha pretendido probar con el mismo Ezequiel, que lo que te memos de sus escritos solo es un fragmento de una obra mayor. Ob- serva que el libro de este profeta empieza con estas palabras: Y acaecié en el trigésimo afo; de donde concluye que algo debié, pre- ceder 4 Ja conjuncion ¥;y que el profeta debié senalar antes la épo- ea de ese trigésimo afio que deja indeterminada. Tainbien preten- de que la expresion del texto hebreo en el ¥ 3 del msmo capitu. lo primero, significa que ya otras veces habia dirigido el Senor & ‘Exequiel su palabra, sin indicar fuese aquella la primera vez que es- to sucedia. Mas sin que pretendamos sostener que Ezequiel solo haya es- crito Jo que tenemos con su nombre, puede al ménos asegurarse que no est4 probado que haya escrito mas de lo que tenemos. 1.° coleccion de las profecfas de Ezequiel, tal como hoy existe, podia muy bien hallarse dividida en dos partes en tiempo del historiador Josefo, Los nueve capitulos dltimos que contienen la descripcion det templo y de la ciudad santa, y la particion de las tribus, pueden haber formado un libro distinto de los treinta y nueve capitulos an- teriores, que se refieren mas particularmente abcautiverio de Babilot nia. 2.° El avtor de la Sinépsis comprendié mal lo que sobre es- to dice el historiador Josefo, y de ello infirié temerariamente que ha+ bia existido otro volamen de Ezequiel, y que este volimen se ha- bia perdido. 3.0 La conjuncion Y, con que principia el libro de Eze- quiel, es un hebraismo que no supone antecedente alguno. Hay mus chos libros en la Escritura que empiezan del propio modo; tales sod Tos libros de Josué, de los Jueces, de Rut, el primer libro de los Reyes, el libro de Esdras, el libro de Ester, el libro de Baruc, y el libro de Jonas, 4° El trigésimo ato de que habla Ezequiel se ree feria sin duda 4 una 6poca muy sabida por aquellos para quienes escribia, y por esto no la determiné. Ya hemos observado que esa &poca parece ser-la-fundacion de la nueva nionarquia.de los Ba bilonics por Nabopolassar, padre de Nabucodonosor; asi nada era mas sabido y commun en Caldea;y como en aquel pais escribia uiel, no tuvo necesidad de explicarla, 5.° Finalmente, ni el autor de Ie parafrasis caldea, ni los Setenta, ni San Gerénimo, autor de la Vuk Q) “Jon Ante a 6. G(R) Ancter, Tractat.. Theologicapeliss + SOBRE EZEQUIEL, - 3t gata, di los otros intérpretes han visto en el $3 del primer capf- tulo que el Sefior hubiese dirigido ya otras muchus veces su pala» bra a Ezequiel, sino sdlamente que se Ia diriyid en el trigésimo aho de que habla el W 2; y parece que enténces fué la primera vez, pues- to que la gerie de] texto muestra gus en aquella ocasion recibié el profeta su mision del Senor. Asf, el libro de Ezequiel, tal como exis- te, esta completo; y nada prueba que hayan existido algunas otras obras de este profeta. : Los Judius reconocen, como nosotros, por canénico el libro de Ezequiel, segun existe; mas pretenden que el sauhedrin deliberé mu- cho si se le admititia en el canon de las santas Escrituras. Lo que les embasaga es deade Igego la extrema obscuridad de su principio y de su fin, es decir, la descripcion del carro misterioso en que se aparecio el Senor & Ezequiel junto al rio Chobar, y la descripcion del templo que se enseno al profeta, la de la cided santa, y la par- ticion de las tribus, La Sinagoga creia deber prohibir 4 la juventud Ja lectura de estos lugares obscuros, y la concedia sdlamente 4 los que tenian ya treinta afios cumplidos. Tambien repugnan los Judioa que Ezequiel haya declarado que el hijo no soporturé la iniquidud de su padre (1), cuando ‘Moises dice que ef SeRor venga la tniquidad de los padres en los hijos, hasta la tercera carta generacion (2). Notan algunas innovaciones en lo que dice Ezequiel sobre los sacri- ficios que deben ofrecerse 4 la vuelta del cautiverio (3). Tambien hay alguna ligera diferencia entre las dimensiones del templo que le fué mostrado y las del templo de Salomon; por ejemplo en lo relativo al-altar de los holocaustos, y 4 la anchura de las camaras & losia- dos del templo. Mas jpor ventura Dios no puede modificar, alterar y abrogar sus leyes ceremoniales cuando quiera? jNo es dueno de contener los efectos de su ira, y dispensar 4 quien guste sus misericordias? Si Eze- quiel hubiera ensefiado supersticiones 6 errores, si hubiera autorizado el libertinage, e] crimen y la idolatria, estos serian motivos para que su libro se excluyese del cénon de las Escrituras. Pero jhay cosa - Mas pura que, su moral, mas fuerte que sus reprensiones 4 los pre- varicadores, mas clara que sus profccias relativas 4 la ruina de Jeru- salen por Nabucodonosor, al cautiverio de los Judjos bajo el yugo de los Caldeos, 4 su libertad en el reinado de Ciro, a! restableci- miento de Jerusalen bajo Ja autoridad de este principe y de los que Je sucedieron, &1la venida del Mes{as y al establecimiento de la nue- va alianza? Nada es, pues, mas frivolo que los escrapulos de los Judios sobre los escritos de este profeta. : Algunos opinan qne la causa de haber sido por espacio de muchos siglos casi ininteligible el texto de Ezequiel, fué la ignoran- cia que tanto tiempo hubo sobre matemfticas y arquitectura. Eze- guiel pasa por el mas sabio de los prof-tas. Grocio le compara con lomero por la belleza de su genio, su basta erudicion, sus ricas com- ciones y sus grandes conocimientos, sobre todo en Jo relativo 4 Ja arquitectura (4). ' (1) Ezeck. xvi 2. 0/2) Exod, xxzrv.7. Deut. vy. 9.—(3) Exech. xuvi. 4. com Wem. rxvuu, 9. et Beech, aun. 6. cum Num, xxvus. 11.—(4) Groting, pracf. Comm. tn Exech. ~ : ba Andlisia dol texto que da motivo desta disertacion. Variedad de lecciones so. bre los 390 aiios de que habla Exo. quiel. Este ndmero com prende 350 Pre ae i dad de Ja ca- pa de Judé, PREFACIO SOBRE EZEQUIEL. Nétese con cuanta dignidad se expresa cuando habla de par. te del Senor a los reyes de Tiro, Egipto y Babilonia; con que fuer- za reprende 4 los principes de Judé y 4 los Israelitas su idolatria y obstinacion; con qué vehetencia truena contra todos los desérdenes de su pueblo, En este profeta se advierte un uao mas frecugnte de comparaciones, metéforas y figuras; acaso por haber vivido y escri- to en Caldea, donde era mas familiar semejante estilo (1). San Ge- rénimo dice que el estilo de Ezequiel no es tan elegante como pu- diera serlo; mas que, sin embargo, tampoco es demasiado sencillo; sino que guarda cierto medio entre estos dos extremos: Sermo eius nec satis disertus, nec admodum runticus est; ex utroque medie tem- peratus (2). Otros créen que la fuerza y la gravedad eran su vere dadero caracter: Gravitas et vis sunt propria (3). 1) Basnage, historia de los Judios, c. 16. art. 2—(2) Hieron. pracf. in Exech— @) Pleurt not Me tn Beech. DISERTACION SOBRE LOS TRESCIENTOS NOVENTA ANOS DE QUE SE HABLA EN LA PROFECIA QUE CONTIENE EL CAPITULO IV. DE EZEQUIEL. Corsoo Nabucodonosor, rey de Babilonia, condujo 4 Caldea pre- so 4 Jeconfas, rey de Jud4, fué cautivo en su compaiia el profeta Ezequiel, y en el ano quinto de su cautiverio se le-aparecié el Se- nor en las inmediaciones del rio Chobar 6 Chaboras (1). Enténces tuvo aquella vision misteriosa que se refiere al principio del libro de sus profecias; y habiéndole ordenado el Sefor que fuese 4 reunirse con los cautivos que moraban junto 4 dicho rio, pas6 con ellos siete dias (2). Despues que transcurrieron estos, le dirigié el Sciior su pa- labra (3), y le mand6é que fuese 4 encerrarse en su casa, que to- mase un ladrillo (4), y en él representase el sitio de Jerusalen; que cargase las iniquidades de la casa de Israel, permaneciendo acosta- do sobre el lado izquierdo por cierto ndmero de dias, relativo & cier- to nGmero de anos de la iniquidad de la casa de Israel; y que igual- mente cargase las iniquidades de la casa de Juda, estindose acos- tado sobre el lado derecho durante otro numero de dias, relative 3 cierto namero de afios de la iniquidad de la casa de Jud4. Los ejemplares hebreos, griegos y latinos, estén conformes en (1) Execk. u 8. 3—(8) Esech, use 15m(8) Evock, an. 16, ef segg—(4) Beech, av. 1, at cegq. DISERTACION SOBRE 10s Cccxc. afos. cuanto al- naméro de dias dados al profeta para cargar las iniqui- ‘dades de la casa de Judd; este nGmero es cuarenta dias. Varian empero sobre el namero de dias que se did al mismo profeta para cargar las iniquidades de la casa de Israel; este numero en el he- breo y la Vulgata es de trescientos noventa dias; en los ejemplares griegos notaba Origenes que algunos decian ciento y cincuenta dias, otros ciento noventa, y otros trescientos noventa (1). Aun hoy la edi- cion, romana de la version de los fen dice ctento y cincuenta en el ¥ 4., y ciento noventa en el ¥ 5. del cap. iv. de Ezequiel; y asi leia Teodoreto. Mas ni uno ni otro de estos dos nimeros pue- den justificarse por c&lculo alguno, por lo que es evidente que en ellos hay errata. El numero ¢rescientos noventa considerado solo, pa- rece podria justificarse por el cilculo de los anos de la infidelidad de la casa de Israel, deade Ia ereccion de los becerros de oro en tiempo de Jeroboam, hasta la expedicion de Nabuzardan, general de las tropas de Nabucodonosor, y enviado por este principe 4 llevar- se los ultimos restos de Jos Judfos, unos cuatro anos despues de la ruina de Jerusalen. Jeroboam hizo colocar dos becerros de oro (2), uno en Betel y otro en Dan, y establecié un dia sclemne en el dé- cimoquinto dia del octavo mes, que correspondiese al dia solemne que celebraban en Jud& en igual dia del séptimo mes. Userio (3) supone que aquella fiesta se celebré por la vez primera en el mes de octubre del ano 975 antes de la era crivtiana vulgar, es decir, unos cinco meses despues de! cisma, que supone haber ocurrido en el mes de. mayo del propio aiio.. Desde la primera celebracion de aquella fiesta, cuenta los trescientos noventa ajfios de infidelidad de la casa de Israel; de modo, que terminan en el mes de detubre del afio 585 (4), es decir, por el tiempo en que Nabucodonosor envié 4 Na- buzardan 4 Ilevarse los Judios que aun permanecian en la Judea, y (ranspurterlos 4 Babilonia en el afo vigésimotercio de su reinado (5), 534 4ntes de la era cristiana vulgar. . . Mas si al ntimero trescientos noventa se anade el de cuarenta, que es el de los dias en que debié cargar el profeta las iniquida- des dela casa de Judé, se hace ya dificil y aun imposible concor- dar estos ‘dos nameros; porque si cl profeta permanecié acostado fres- Gientos noventa dias sobre el lado izquierdo, y cuarenta dias sobre el derecho, resulta que estuvo acostado cuatrocientos treinta dias. Em- pero segun el testimonio del mismo Ezequiel, parece que el ndmero’ de dias que permanecié acostado, no llegé 4 cuatrocientos treinta. Ya habia observado esto el mismo Userio. efecto, la célebre vision que tuvo Ezequiel antes que le mandaran acostarse, tiene la fecha del quinto dia del cuarto mes del quinto aflo despues de la trunsmigra- cion de. Jeconias (6). Pasaron siete dias, despues de los cuales (7) tecibié e] profeta la érden de permanecer acostado primero sobre el lado izquierdo, y en seguida sobre el derecho. Asf parece que esta érden se le ds por a duodécimo 6 décimotercio dia del cuarto mes del quinto afo despues de la transmigracion de Jeconfas; y el (1) Véanse las variantes reunidas por Lamberto Bos en su edicion de Ia version, de lon Setonta—(2) 3. Reg. xu. 26. ef 2¢79.—(3) Uster. ad ann. mundi 30.—(4) Ibid. 3490.(5) Jerem. un. 30.—(6) Ezeck. 1. 1.2~ (7) Bree. un, 15. 16. et #¢gq- TOM. XY. 34 DISERTACION profeta mismo nos dice (1) que en el guinto dia del sexto mes del aiio sexto despues de la transmigracion de Jeconius, estaba sentado en su casa con los ancianos de Jud&, cuando tuvo otra vision: In anno sexto, in sexto mense, in quinta mensis, ego sedebam in domo mea, Ahora bien, segun el calculo de los afos solares, solo media- ron cuando mas cuatrocientos diez y ocho dias entre estos dos tér- minos; y segun el calculo de los afos Junares, sulo unos cuatrocien- tos site dias. El quinto dia del sexto mes de la transmigracion de Jeconfas, no fué pues sino e] cuatrocientos siete 6 cuatrocientos diez y ocho despues que se mando al profeta estarse acostado, Ezequiel pues no permanecié acostado cuatrocientos treinta ‘dias, puesto que él mismo nos dice que aquel dia estaba sentado en ‘su casa: Ego Sedebam in domo mea. Es verdad que si el anu quinto despues de la transmigracion de Jeconfas hubiera sido uno de los afios llamados embolimianos, en que se intercalaba otro mes ademas de los doce ordinarios, el cual suplia lo que faltaba 4 los anos lunares para igualarse con los so- lares, ent6nces habrian mediado entre los dos términos unos cuatro. cientos treinta y seis 6 cuatrocientos treinta y siete dias. Mas aun cuando aquel afio hubiese sido embolimiano, la serie del discurso deja entender bastante que el] profeta no permanecié acostado sino trescientos noventa dias; porque el Senor le dice: Te harés pan se- gun la cuenta de los dias que dormirés sobre tu costado: trescientos y noventa dias comerds de él: FACItS TIBI PANES NUMERO DIERUM QUI- BUS DORMIE® SUPER LATUS TUUM: TRECENTIS ET NONAGINTA DiEBUS CO- MEDES ILLUD (2). E! profeta debié preparar estos panes para comer- log durante el nGmero de dias que permaneciese acostado; solo de- bi6é comerlos por espacio de trescientos noventa dias; luego solo pers manecié acostado trescientos noventa dias: es decir, que estuvo acos- tado sobre el lado izquierdo trescientos cincuenta dias, y sobre el lado derecho cuarenta dias, cuyo total forma el nGmero de trescien- tos noventa dias, durante los cuales permanecié acostudo el profeta. Asi lo supone Userio (3), y hay motivo para conjeturar que ssf se leia originalmente en el mismo texto. De aqu{ habr& provenido la leccion de algunos ejemplares griegos, en los que Origenes leia ciento y cineyenia dias, como leemos todavia en la edicion romana. Asi en el ¥ 5. se habrén leido trescientos’ cincuenta por el nGmero de dias, durante los cuales debia llevar el profeta la iniquidad de la ca. sa de Israel, estandose acostado sobre el lado izquierdo: el ¥ 6." Presa que fueron cuarenta los dias en que el inismo profeta debia rmanecer acostado sobre el lado dereho, cargando la iniquidad de ja casa de Judd; estos dos ndmeros juntos forman los trescientos no- venta dias de que se habla en el Y9., durante los cuales debia permanecer el profeta acostado sobre uno y otro lado. Egte ultimo nimero se habr& confundido con el primero; y como el ¥ 9. decia trescientos noventa, se miraria en el V 5. el namero de trescientos cincuenta como un yerro que se pretenderia corregir, ppbstituyéndo- te el numero trescientos noventa, No hablo -aqui del ¥ 4., porque el nimero que expresa el de la version griega, no se encuentra en el hebreo, Bi) Beech. vin. 1{2] Esech. iv. 9-—[3] Usoer, ad ann. mundi 3420. SOBRE Los cecxe. AfNos. 35 Los trescientos cincuenta dias, durante los cuales debié llevar el profeta la iniquidad de la casa de Israel, deben corresponder 4 tres- @ientos cincuenta afius de infidelidad por parte de dicha casa. Dia por aio, dia, digo, por ato te he dado, dice el Senor: piew Pro ANNO, DIEM, INQUAM, PRO ANNO veDI T1BI (1). He aqui el modo con que cuenta Userio este namero de afios. Cuando establevié Jero- boam la fiesta solemne, que fué la época de la infidelidad de Israel, sacrific6 en un altar que en Betel habia erigido; y al mismo tiempo un profeta enviado por el Sefior, exclamé: Altar, altar, oye lo que dice el Sefior: Tiempo veniré en que ha de nacer enla familia de U David un hijo que se Uamard Josias, el cual hard degollar sobre tt los sacerdotes de los lugares altos que ahora queman sobre ti incien- sos, y él quemuré sobre ti huesos de hombres (2). Esta profecta se cumplié por parte de Josfas en el ano décimooctavo de su reinado (4); de manera, que segun la observacion de Userio (3), Josias des- truy6 aque! altar precfsamente 4 los trescientos cincuenta afios de gu ereccion por Jeroboam. Conforme 4 la cronologfa de Userio, esta ereccion fué por el mes de octubre del ano 975, antes de la era cristiana vulgar; los trescientos cincuenta afios se cumplieron el mes de octubre de 625, y el altar se destruyé el ano siguiente, es de- cir, 4ntes del mes de septiembre de 624. A los trescientos cincuenta anos de infidelidad de la casa de Israel, siguen, segun Userio, los cuarenta afios de infidelidad de. la casa de Juda: este cronologista los cuenta desde el mismo ano 624, de manera que terminan en la época de que ya hemos hablado, es decir, por el aio 584 (5), cuatro afios despues de la toma de Je- rusalen, cuando Nabuzurdan vino 4 Ilevarse 4 Bubilonia los dltimos restos de los Judfos. Asi, segun Userio, estos cuarenta anos de in- fidelidad tienen por época el afo mismo en que se renové la alianza con el Sefior. Y en efecto, segun el testimonio mismo del Senor por boca de Jeremfas, la pérfida Jud& solo volvié al Senor fingidamente y no con todo su corazon: Non est reversa ad me Rracvarientric Juda 1m toto corde suo, sed in mendacio, ait Dominus (6). Vemos tambien que el historiador sagrado, despues de haber dicho que ninguna pascua se habia celebrado con mas ,solemnidad que la inmediata siguiente 4 la expresada renovacion, en el mismo ano décimooctavo de Jos{as, ana- de: Sin embargo de eso, no depuso el Seftor el enojo de su gran Suror encendido contra Judé: VaRUMTAMEN NON EST AVERSUS DOMINUS AB IRA FURORIS SUI MAGNI, QUO IRATUS EST FUROR BSUS CONTRA JUDAM (7). Userio, pues, pone el principio de los cuarenta afos de la infi- delidad de Jud4 en 624, y el de los trescientos cincuenta aftos de la infidelidad de Israel en 975, unos cinco meses despues del cisma. Mas por el testimonio de la Escritura aparece que no comenzé sino tres aos despues; porque se dice que aun despues de la division de los dos reinos, todos aquellos que en todas las tribus de Israel se habian aplicado con todo su corazon 4 buscar al Sefior Dios de Israel, vinieron 4 Jerusalen para inmolar sus victimas en presencia de] Senor Dios de sus padres; que asf fortificaron el reino de Jud4 y sostuvieron 4 Ruboam, hijo de Sa- 1) Esech. oy, 6—0(2) 3, Reg. xu. 1. 13] 4. Reg. xx0. 3. ot egg. xan, is), egg) Gare ad ae nad 3300-18) Tha 38h 16) Jerome ae Toes U7 4 Reg. xx, 26, ig Determina- cion de los 350 afios de la infdeli. dad dela cas sa de Israel, y de los 40 adios de lain. Sdelidad de judé, ve} al eélouto de jeorio. m. Objeciones contra el cal culo de Jee. rio sobre la Spoca de les 350 afios de infidelidad do la cosa do De. terminacion, mas precisa dé esta epoca 1. Evoce del ci 1a de Ins diez tribus. Epoca de la ereccion ve los. bocerros de oro por Jeroboam, hije do Na. Dat, rey do Tenel. 36 | : DISERTACION . lomon, por espacio de tres alos, mas que solo siguieron los caminos de David y Salomon por espacio. de tres afios (1); de donde resulta que pasados estos, ya no vinieron 4 Jerusalen 4 inmolar sus victimas al Senor, sino siguieron el camino de Jeroboam, que hizo pecar 4 Is- rael. Parece por lo mismo que al dividirse los dos reinos, aun ha- bia en las diez tribus algunos Israelitas que permanecian fieles al Se- fior, y venian 4 tributarle su culto 4 Jerusalen; y es muy verisfinil que esto diese motivo & lo que en otra parte se cuenta de Jero- boam (2), que decia en su corazon: Si este pueblo va 4 Jerusalen pa- ra ofrecer alli sacrificios en la casa del Sefior, se volver el corazon de este pueblo & Ruboam su sefor, rey de Jud4, y me matarén 6 mi, y se tornarén 4 él, Y despues de haberlo pensado bien, hizo dos be- cerros de oro, y dijo al pueblo:- No subais ya mas & Jerusalen: He aqui, 6 Israel, tus dioses, los que te sacaron de la tierra de Egipto. Y puso uno en Betel y otro en Dan, lo que fué ocasion de pecado: Et factum est um hoc in peccatum; porque el pue- blo iba hasta Dan 4 adorar el becerro. Asif, despues del cisma 6 division de los dos reinos, los Israelitas fieles de las diez tribus con- tinuaron yendo 4 ofrecer sus sacrificios 4 Jerusalen, por espacio de tres afos. Jeroboam, para impedir 4 los Israelitas que fuesen 4 Je- rusalen con tal objeto, hizo erigir los becerros de oro, lo que fué ocasion de caida y motivo de pecado para la multitud de los Is- raelitas: enténces dejaron de ir 4 Jerusalen, se entregaron 4 la ido- latria, y esto fué-tres anos despues del cisma: he aqui, segun pa- rece, la época precisa de la infidelidad de Israel: Ee factum est verbum hoc in peccatum, Fécil es conciliar esta época con las otras qve nos da Ja Escritura, Userio pone el cisma en el mes de mayo del ano 975; pero bien pudo estallar desde el mes de mayo de 976. Pone la ereccion de los becerros de oro en e! mes de octubre del ano 975; pero este suceso pudo muy bien no haber orurrido hasta el mes de octubse del ano 974, Enténees la epoca de la infidelidad de la ca- sa de Israel, resultard precfsamente en el tercer afio despues del cisma. Userio nota (3) que los Judios observan un ayuno en memoria del cisma de las diez tribus, y que este ayuno es en el vigésimotercio dia del mes tercero del afo santo. Este mes tercero corresponde 4 la luna de mayo; y en esto se funda Userio para poner en dicho mes la poca del cisma. Empero supone que a expresado cisma fué en 975, y vamos 4 probar que pudo ser desde el aio 976, Est4 probado qu? aparecié muy poco tiempo despues de la muerte de Salomon; por- que la Escritura dice que Roboam, su hijo y sucesor, solo reiné diez y siete afios (4); y al mismo tiempo expresa que Abiam, hijo de Ro- Loam, le sucedi6 en el ano décimooctavo del reiriado de Jeroboam (5);era_ pues necesario que Jeroboam hubiese empezado 4 reinar ca- si al mismo tiempo que Roboam; conque el cisma 6 division de los dos reinos is muy decerca 4 la muerte de Salomon, cuya época se determina’ en Ia Escritura por Ja duracion’ de su reinade. La Es- critura dige que Salomon reiné cusrenta afios (6); pero no es nece- sario que estos cuarenta anos hayan sido completos; pues por ejem- 41) 2 Par. x. 16, 17.—-(2) 3. Reg. xu, 26. et eeqg.—(3) Useer. ad ann. mundi BOR, ot in Chronal, Sacra, parte w—(4) 8. Reg. mar. 21.—(6) 8. Reg. x0. 16) 3. Reg. x. 42. . SOBRE L08 CCCKC. ANOB. . 37 plo; la Escritura dice (1) que Nadab, hijo de Jeroboam, sucedi6 4 su padre en el afio segundo de Asa, rey de Jud4, y que reiné dos aitos; y sin embargo nos dice segufdamente (2) que Baasa mat6é 4 Nadab, y reiné en lugar suyo en el afo tercerode Asa. Se ve pues, que cuando la Escritura da 4 Nadab dos anos de reinado, no es porque reina- se dos afos enteros, pues se ve que le mataron al ano siguicnte, sino porque le mataron en el segundo ano de su reinado. Del propio modo, cuando la Escritura dice que Salomon reiné cuarenta afios,no se infiere de ello que reinase cuarenta afios cabales, sino basta que su muerte ocurriese en el aio cuadragésimo de su reinado. Ahora bien, es constante que Salomon estaba en este cuadragésimo ano de su reinado desde el afio 976; porque se ve que 4 la fundacion del templo en el segundo dia del segundo mes del ano 480 despues de la salida de Egipto, estaba en el ano cuurto de su reinado (3). Segun la cronologia de Userio, el segundo dia del segundo mes del aiio 480 de Ia salida de Egipto, corresponde al segundo dia de Ja luna de abril del afio 1012. Si rebajamos treinta y seis anos, resultaré que el se- gundo dia de la luna de abril del ano 976 estaba en el afio cuadra- gésimo del reinado de Salomon: empero la época del cisma solo se toma del vigésimotercio dia de la lunade mayo. Podemos pues su- poner que moriria Salomon en el cuadragésimo ufo de su reinado, en los primeros meses del afo 97, y que el cisma estallaria en el vi- gésimotercio dia de la luna de mayo del mismo ano. Bajo tal supuesto, la épvca de la infidelidad de Israel fijada por Userio en el mes de octubre del ano 975, puede ponerse en igual mes del afio 974. Hemos hecho notar que segun el propio Userio la época deesta infidelidad se debe tomar desde Ja primera celebra- cion de la fiesta que instituy6 Jeroboam, y debia celebrarse en el dia quince del octavo mes, es decir, en el dia quince de la luna de octu- bre. Hemos hecho ver, que segun el texto sagrado, esta fiesta no de- bié instituirse hasta los tres‘anios despues del cisma; pero no es necesario que estos tres afos estuviesen cumplidos, y basta que sucediese en el afio tercero: poniéndose pues la época del cisma en el dia vigésimo- tercio de la luna de mayo del ano. 976, el dia quince de la luna de oc- tubre del ano 974 caera en el tercer afo despues del cisma. Aquella fiesta pudo pues celebrarse por la vez primera el dia quince de la lu- na de octubre del ano 974, y enigual fecha puede ponerse la época de los treseientos cincuenta anos de infidelidad de la casa de Israel. El ano 350 estaria pues cumplido el dia quincede Ja luna de octubre del ano 624; y si como quiere Userio, el altar de Betel se destruyé €n este mismo ano, seria precisamente en el ano 350 de la infidelidad. Pero vamos 4 mostrar que verisimilmente aquella destruccion fué posterior al cumplimiento de Jos trescientos cincuenta afios, es de- ir, que acaecié despues de] mes de octubre del afio 624, Efectivamente, segun el mismo Userio (4), la célebre pascua del afio décimooctavo del reinado de Josias, debe ser la del ano 623. La serie de la narracion del historiador sagrado (5) deja entender bas- tante que Josias no destruyé el altar de Betel sino despues que ha- “A 3. Reg. xv. 25.—(2) Ibid. W W.—(3) 3. Reg. vi. 1. et 2 Par. wt. 2. In mene 4% secundo Hobr. addit. in recundo, scilicet die.—(4) User. ad ann. mandi 3301.— 4. Reg. xaxun. 1. et seqg. v. Epoca de le renovacion do laalienze, ydo ln des. 38 DISERTACION teecion at bia renovado Ja alianza con el Senor, en presencia nombre de to- then ‘lute dos fos hijos de Juda reunidos en Jerusalen por mandato suyo, en el décimoocta. propio aNu décimooctavo de su reinado, y que la alianza se renovd vo del reina- en el intervalo de Ia fiesta de los Taberndculos que se celebraba el So de Jostas dia quince de la luna de septiembre, y !a fiesta de la pascua, que era 7 "el dia quince de Ia luna de marzo; porque 1.° Si la alianza se hubiera renovate Antes de la fiesta de los ‘Taberndculos, parece que esta so- lemnidad deberia haberse celebrado con singular esplendor, como se ve que sucedi6 con la pascua de aque! ano; empero la Escritura na- da nos dice de la fiesta de los Taberndculos, y habla sélamente de la pascua. 2.° Como a la renovacion de la alianza siguié muy luego la destruccion de! altar de Betel, del propio modo 4 Ja destruccion de! altar de Bete] siguié préximamente la celebracion de la pascua. La Escritura nos dice que despues de haber destruido Josias el al- tar de Betel, y todos los templos de los lugares altos que habia en las ciudades de Samaria, volvié 4 Jerusalen, y segufdamente dijo al pueblo: Celebremos la pascua en honra del Seftor nuestro Dios, del modo que se hallaescrito en este libro de alianza (1); es decir, en el libro que se habia encontrado en el templo, y se habia leido el dia de la renovacion de la alianza: de manera que esta expresion de Jo- sfas prueba ademas que habia pasado poco tiempo despues de Ia in- dicada renovacion cuando ordené 4 los Israelitas que celebrasen la pascua: Reversusque est Jerusalem: et praecepit omni populo, dicens: Facite phase Domino Deo vestro, secundum quod scriptum est in li- bro fe is hujus; 6 mas bien in libro foederis isto, porque tal es el sentido del hebreo, La alianza pues se renové, y el altar de Betel fué déstruido poco éntes de la pascua del ano décimuctavo del rei- nado de Josias; y esta pascua fué la del afio 623, como confiesa Use- rio, y lo probarémos adelante. . Esto contribuye tambien 4 probar que la época de la infideli- dad de la casa de Israel debe colocarse, no en octubre de 975, sino en octubre de 974; porque si se pone en octubre de 975, segun pre- tende Userio, se habrian cumplido entéramente trescientos cincuenta y_un anos de infidelidad Antes de la destruccion del altar de Betel, & prin- cipios de 623. El Seftor no cuenta mas que trescientos cincuenta afos de infilelidad; luego esta infidelidad empez6 en octubre de 974, en el tercer afio despues del cisma, Asf los trescientos cincuenta anos de infidelidad de la casa de Israel tienen por época la consagracion sacrilega de] altar de Betel, tres anos despues del cisina, y acaban en la destruccion de dicho altar, trescientos cincuenta anos despues de su consagracion. Pasemos ahora 4 los cuarenta afios de infidelidad de la casa de Juda, VL Userio pone el principio de los cuarenta ajfios de infidelidad de dtiscion 3 la casa de Judd en 624, suponiendo que enténces renové la alianza Userio sobre Josfas; y el fin de estos cuarenta anos en 584, por el tiempo en Ja época de que Nabuzardan vino 4 Ilevarse los ultimos restos de los Judios, los cuarents Mas subre esto hay muchas dificultades. 1.° Acabamosde hacer ver Gelided dela que verisimilmente la alianza no se renové sino en 623, es decir, casadeJudé, por la pascua de aquel ano. Esta pascua se celebré con tal ardor y () 4. Reg. xxur. 20. et segg. SOBRE Los eccxe afos. 39 magnificencia, que segun el testimonio de la Escritura (1), ninguna otra pudo compararse con ella. Hay pues motivo de creer que hasta despues de esca solemnidad no viold de nuevo el pueblo fa alianza ue acababa de renovarse. Axi la época de la infidelidad de la cusa de Jud4, si se toma desde esta infraccion, solo podr4 ponerse des- pues de la pascua del afic 624. De aqui resultar4 que apénas podia es- tar empezado el afio cuadragésimo cuaudg Nabuzardan vino 4 Ile- varse 4 los Judios en 584; porque el texto 8 grado nos dice que esto fué enel ano vigésimotercio del reinado de Nsbucodonosor (2); y po- driamos probar conel mismo célculo de Userio, que el ano vigési- motercio del reinado de Nabucodonosor debia espirar entre el dia décimo de la luna de julio, y el dia décimo de la luna de agosto del ano 584. En una palabra, esta Gliima -xpedicion de Nubuzardan no puede suponerse posterior 4 los cinco meses que siguieron 4 Ia pas- cua de 584; y sdlamente en estos cinco meses pucde ponerse, cuando mas pronto el principio del aio cuadragésimo de infid: hdad, contado desde la infraccion de la alianza, despues de la pascua de 623. Pero ensegundo lugar, de las dos épocasn cuyo intervalo pone Userio estos cuarenta afos, una carece de pruebas, y Ja otra no conviene al término de dichos cuarenta anos. No hay prueba ol- guna de que los Judfos, tan poco tiempo despues de haberse renova- do la alianza, cayesen en una infraccion que pueda ser la época de estos cuarenta afios de infidelidad, y la Escritura apénas habla de Ja Gitima expedicion de Nabuzardan. Ya habian caido los grandes ra- yos de la célera del Senor, y habia cuatro afios que todo estaba des- truido; la Judea estaba asolada, Jerusalen en tierra, y el templo abra- sado. La expedicion de Nabuzardanen el ano vigésimotercio del rei- nado de Nabucodonosor, solo fué una consecuencia de] gran golpe que recibié la casa de Juda en el ano décimonono del reinado del mis- mo principe (3), cuando Jerusalen fué tomada y arruinada, Asi el cilculo de Userio fija como época de estos cuarcnta unes una in- fraccion que no esta probada, y por término de Ios mismos una ex- pedicion qe poca importancia, y que casi nada agravaba los efectos del gran infortunio de 588. Algunos intérpretes con mas verisimilitud pretenden que la épo- ca de los cuarenta anos de infidelidad de la casa de Jud4, e¢ la mision misma de Jeremfas, en el afio décimotercio de Josias, y su término fué la ruina de Jerusalen, en el undécimo aio de Se- decias, y décimonono de Nabucodonosor. En efecto, he aqui lo we dice el capitulo xxv. de Jeremins: ,,Profecfa que se revel6 4 jeremias, acerca de todo el pueblo de Juda, en el ano cuarto de Joakim, hijo de Josias, rey de Judd; que es el afio primero de Na- bucodonosor, rey de Babilonia: la cual predicé Jeremias profeta & todo el pieblo de Juda y 4 todos los habitantes de Jerusalen, di- diendo: Desde el ano décimotercio de Josias, hijo de Ammon, rey de Jud4, hasta el dia de hoy, en que han pasado veinte y tres anos, el Senor me ha hecho oir su palabra, y yo osls he estado anun- ciando, levant4ndome 4ntes de amanecer para prediceros, y vosotros no me habeis escuchado. Asimismo el Sener os ha enviado muy & tiempo 4 todos sus siervos los profetas; sin que vosotros, miéntras (1) 4. Reg. xm, 22. 93.—{2] Jorem. 1. 30—{3] Jerem. ux. 12. Detormina. cion mas pre cise de aque. Me época. DIREBTACION Jos iba enviando, los escuchiseis, ni aplicdseis vuestros’ oidos atender cuando él os ducia: Convertios cada uno de vosotros de su malvada conducta y de sus pésimas inclmaciones, y con eso mora- réis por todos los siglos en la tierra que e! Senor os dié 4 vosotrus y 4 vuestros padres; y no querais ir en pos de dioses agenos para adorarlos y servirlos, ni me provoqueis 4 ira con las obras de vues- tras manos, y yo no os enviaré aflicciones. Pero vosotros, dice el Se- fior, no me habeis escuchado; dntes me habeis irritado con vuestras fechorias para vuestro propio dafio. Por lo cual esto dice el Senor de los ejércitos: Por cuanto no habeis atendido 4 mis palabras, sa- bed que yo tomaré conmigo, y enviaré, dice el Senor, todas las fa- milias 6 pueblos de) Norte con Nabucodonosor, rey de Babilonia, ministro 6 instrumento mio, y los conduciré contra esta tierra y con- tra sus habitantes, y contra todas las naciones circunvecinas, y da- 6 cabo de ellos, y los reduciré 4 ser el pasmo y el estarnio de to- dos, y & una soledad perdurable todas sus ciudades. Y desterraré de entre ellos las voces de gozo y las voces de alegria, la voz 6 cantares del esposo y de Ja esposa, el ruido de la tahona, y las luces que alumbran las casas. Y toda esta tierra quedar4 hecha una soledad espantosa; y todas estas gentes servirén al rey de Babilonia por espacio de setentu aifos.”” 1 Senor anuncia los-grandes golpes que va 4 descargar sobre la casa de Juda, el ultimo de tos cuales sera el que destruya @ Je- ruzalen y al templo. Mas jcual ser& el motivo de sus justas y ter- ribles venganzas? La indocilidad de la casa de Judé, y la impeni- tencia de aus hijos: Porque no oisteis mis palabras, dice el Senor, PRO EO QUOD NON AUDISTIS VERBA MBA, enviaré y tomare todus las Samilias del aquilon y & mi siervo Nabucodonosor contra vosotros, {Desde cuando eran los hijos de Jud4 reos de esta indocilidad, que es su mayor crimen & los ojos de Dios? Desde el afio trece de Jo- sfas; de manera que en el afo cuarto de Joakim, cuenta ya Jere- mfas el aio veinte y tres empezado despues que los hijos de Jud4é habian incurrido en aquella indocilidad. Desde e! afto trece de Jo- sias....hasta el dia de hoy, que es el aio veinte y tres: itE TER- T10s ET VicEsimus ANNUS: vino & mi palabra del Sefior, y os ha- blé....y no oisteis, er won aupisTts. La época de la indocilidad> de Ja del aviso; hablé Jeremfas, y no Je oyeron: Et non qudistis. Esta indocilidad, esta impenitencia ha durado ya veinte y dos anog completos, y ha comenzado el veinte y tres; & estos veinte y dog aiios completos dnanse los filtimos ocho aios de Joakim, y los on- ce de Sedecias, y resultaré que la ruina de Jerusalen y el incen- dio del templo acaecieron en el aiio cuarenta y uno de la mision de Jeremfas, es decir, exactamente despues de cuarenta afos ente- ros de indocilidad ohstinada, que puso el colmo 4 las infidelidades de aquel pueblo, y atrajo sobre él las venganzas terribles del Ser Supremo, cuya voz habia menospreciado: Pro eo quod non audistis ver- ba mea, Mas procuremos determinar de un modo mas particular las épo- - cas de la mision de Jeremfas y de laruina de Jerusalen; lo que contri- buiré jantamente 4 confirmar el c4lculo que acabamos de proponer, y 4 dilucidar alguns dificultades sobre los textos de Jeremfas y Daniel. Desde luego debe notarse que algunas traducciones vulgares ex- (1) Jerem.-xxv. 1. ot seg. SOBRR- Loe eocxe. Afios. a presan asf e] texto de Jeremiss que aeabo-de citer: Desde el ate trece de Josias....hasta hoy, han pasado veinte y tres ailos: y es cierto que la version de los Setenta se expresa lo mismo; pero el hebreo dice, como la Vulgata: Iere reetius er viatemus ANNus: Este es ef ahto veinte y tres (1). Esta construccion es la misma que usd el profeta Zacarias,.cuando mucho tiempo despues, y en oca- sion muy diferente, decia: 1erk sErruacesmys annus Est: Este e¢ a qiio setenta 6 scptuegérimo (2). Aqui estéa conformes los Setene ta, la Vulgata y las traducciones vulgares, y su conformidad en cuane to & este texto, debe servirnos para determinar el sentido de ja ex- jon de Jeremfus, que con igual construceion significa lo mismo, ine TERTIUS ET viaraimus anwus mer: Es el aio veinte y tres. Pa- fece poes, que aun no estaban cumplidos los veinte y tres afos de a mision de Jerem(as; pero que habia empezado ya su ano vigé- simotercio, cuando a profeta anunciuba en el afio cuarto de Joa- kim la préxima I de Nabucodonosor. Ea efecto, no habiendo empezado Jeremfas 4 profetizar hasta el ano trece de Josfas, y no fabiendo reinado Josias mas que treinta y un afios (3). debi mo- rir en el] ano diez y nueve de la mision de Jeremfas. Joacaz, que sucedi6 & Josias, solo permanecié tres meses en el trono (4); apé- mision de Je Temias.Con- ciliacion de wu texto ye) de Daniel. mas podia haberse terminado e] ano diez y nueve de |a mision de . Jeremfas, cuando 4 Joacaz sucedié Joakim, cuyo primer ano con- curre asf con el vigésimo de la mision de Jerem{as; de modo que e} ano veinte y tres de esta mision no pudo comentzar hasta el fin del tercero de Joakim, 6 aun en el cuarto ano de este principe. ¥ segun el testimonio de Daniel, parece que Joakim estaba en el prin- cipto de su afo cuarto cuando Jeremfas anunciabe la llegada proxi ma de Nabucodonosor. “S . El libro de Daniel empieza con estas palabras: En el afo ter- cero del reinado de Joakim, rey de Judé, Ne lonosor, rey de Ba bilonia, aparecié ante Jerusalen, y la sitid (5). Ese texto parece det de luego contrario al de Jeremfas, que nos dice haber anunciado de parte del Befior la venida de Nabucedoaosor en el aXo cuarto (6) de Joakim. Y en otro lugar (7) nos dice el mismo profeta que tam- bien fué en el afte cuarto de Joakim cuando Nabucodonosor des- hizo el ejército de Faraon en Cércamis, cerca del Eufrites. Pero es ficil_conciliar ambos textos, diciendo que Nabucodonosor partié de Babilonia_al fin del afo tercero de Joakim; re batié 4 los Egip- cios en C4rcamis al empexar el aiio cuarto de éste principe, y que en seguida vino 4 sitiar & Jerusalen, segun habia anunciado Jeremias ‘Antes, y que esto fué al principS del mismo aio cuarto de Soakicn. Tambien fué pues al empezar el afio vigésimotercio del avi- #0 que Dios dis & mu pueblo por boca de Jcremfas: Istx Tarte . ET ViORSINUS ANNUS EST. Estando encargado Jeremfas de anunciar & todo el pueblo de Ju- d& la préxima legada de Nabucodonosor en el cuarto afio de Joakim, es muy verisimil que Io verificase en una de las tres fiestas solemnes @n que todos los Jadios tenian obligacion de ir & Jerasalen, Y que fue- 1) Jerem. xxv. Zach. {. 19, Volg. Lote jem ceptuagesizws onses cst eh pe ee 8 Pot ee ide Ret eth Pan aust, 45) Den. 2. 1(6) Jerem. xz7. 1—{7) xiv, 2. fom. Xv. vitr. Epoca de ta ruina de Je. rusalen y del templo por Nabucodeno sor. Confir macion dele época do mision de Jo- ramies pot. Ins ¢pocas de fon reinados de Sodecias, de Jeconias, de Joakim, QQ ; . DIVERTACION . #e en Ia mas inmediata al tiempo en que Nabucodonosor debia ete trar en la Judea. Los intérpretes notan qe el ayuno que se publi- c6 en el noveno mes del ano quinto' de Joakim (1), no pudo publi- carse sino en memoria de la toma de Jerusalen, de Ia que se ha- bia apoderado Nabucodonosor el aiio antes; de lo que resulta que Je~ rusalen fué tomada por Nabucodonosor el moveno mes, es decir, en ja luna de noviembre del ano 607. Hay pues, motivo de creer que el anuncio de la Ilegada pr6éxima. de Nabucodonosor se hizo en la fiesta de los Taberndculos, que se celebraba el dia quince del sép- timo mes, es decir, el dia quince de la {una de septiembre del mis- mo ano. El afio veinte y tres de la mision de Jeremias estaba ya empezado, es decir, que habia ya veinte y dos anos cumplides que Jeremias profetizaba; habia pues, empezado 4 profetizar Sntes del quin- ce de la luna de septiembre del ano 629, 6 acaso en ese mismo dia. Y..en efecto, si la pascua del ano 623 es la del ano diez y ocho del reinado de Josfas, resulta que la Pascua del ano 629 era la del ano duodécimo del propio monarea, Ahora bien, Josfas no entré en el ano trece de su reinado sino entre la pascua’ y la fiesta de los Tabernéculos del ano 629; luego Jeremfas no empez6 4 profetizar si- no entre la luna de marzo y la luna de septiembre de aquel ano; y entraba en el afo veinte y tres de su mision, cuando anuncié la legada préxima de Nabucodonosor, al principio del ano cuarto de Joakim, por el dia quince de la luna de septiembre: Iste tertius et eigesimus annus est. Y acaso este afo veinte y tres empezaba pre- cisamente en aquel mismo dia; porque es muy verisfmil que cuando Jeremias empez6 4 dirigir su vor 4 los hijos de Judé, fuese en un dia de gran concurso popular. Empero, entre la paseus y la fiesta de los Tabernéculos solo concurria mucha gente 4 Jerusalen en la fies ta'de Pentecostes; mag harémos ver que el principio del ano trece de Josias parece haber sido posterior 4 esta eolemnidad; con que fué tambien despues de ella cuando empez6 Jeremfas 4 profetizar; y si fue en dia que hubiese gran concurso, no pudo.ser mas que en la fiesta de los Tabern4culos del ano 6:29; de manera que el anuncio hecho:en tal dia def ano 607 seré precisamente en el mismo dia en que empezaba el ano veinte y tres de la mision del profeta: Iste ter- dius ef vigesinus annus est. Habiendo empezado & profetizar Jeremias por la fiesta de los Ta- berndculos del ano 629, el afo cuarenta de su mision debié estar - cumplido por la fiesta de los Tabern&culos de! afio.589; y al afio si- guiente fué tomada J-rusalen en el noveno dia del cuarto mes (2), es decir, en el dia noveno de la luna de junio; y el templo se quemo en el décimo dia del mes siguiente (3). El texto sagrado nos advier- te que Nabucodonosor estaba en el afo diez y nueve de su reinado cuando se quemé el templo (4). Esto nos’ da motivo 4 entrar con Userio (5) en un cfleulo que nos serviré para determinar de un modo mas preciso las épocas de los reinados de Sedecfas, Jeconias, Joakim, Joacaz y Josfas; y de & resultaré tambien confirinada la época de Ja mision de Jeremias, y [1] Jerem. xxrvi. 9.—{2] 4. Reg. xxv. 3. et seqq. Jerem. ut. 6 et seqq-—{3] & Reg. xxv. 8. et seqq. Jerem, Ls, 12—{4] Lbidse{S] Usver. Chronal.:eacra. SOBRE LOS cUCXC. aftos. 43 exacto el cdlculo de los cuarenta aifos de infidelidad contados desde dicha época. Jeremfas nos dice que el Senor le hablé desde el ano trece del reinado de Josias hasta el fin del afo undécimo del reina- do de Sedecfas (1). Y en efecto, se advierte que Nabucodonosor es- taba en el afo octavo de su reinado cuando ée le rindié Jeconias @)s y que esteba en el diex y nueve del mismo cuando sucedié el incendio del templo, que fué posterior un mes @ la prision de Sede- de Jouenz y de Josie, Epoca del principio del Feinado de Sedecias, cias (3); habian pasado pues, once aiios entre estos dos acontecimien- ~ tos, que son precisamente los once anos que reiné Sedecias, sucesor de Jeconfas. Empero Sedecfas cayé en poder de los Caldeos cuando estos tomaron 4 Jervsalen en el noveno dia del cuarto mes (4), y es- taba enténces en el afio undécimo de su reinado, Estos once anos que rein6 acaben pues, por el décimo dia de Ja luna de junio del afio 588. Es. te principe debié por lo mismo subir al trono cuando mas pronto, por el décimo dia de la luna de junio del ano 599, y vamos 4 mostrar que la deposicion y cautiverio de Jeconfas deben ponerse unos cin+ co dias Antes, . : En efecto, hemos hecho notar que la primera vision de Ezequiel. tiene. la fecha del dia cinco del cuarto mes del ano quinto de la trans migracion de Jeconfas (5); que despues de esta vision fué 4 buscar 4 sus companeros cautivos, y permanecié siete dias con ellos (6); que en- seguida.le mando c! Sefior estarse acostado trescientos cincuenta dias sobre el lado izquierdo, y cunrenta sobre el derecho, 8s decir, que en todo fueron trescientos noventa dias (7);-y que el quinto dia del sexto mes del afio sexto de la transmigracion de Jeconias, estaba sentaio en su casa (8). De aqui resulta que el sexto mes del sexto ano de Ja transmigracion de Jeconias no era el que seguia al cuarto del quiato aio; porque entre estos dos.términos solo median dos -méses, y por consiguiente en ellos no caben los trescientos noventa dias durante los cuales debid permanecer acostado el profeta. Es necesario pues, que este sexto mes a¢a del ano siguiente, de modo que entre ambos tér- minos medien ¢atorce meses, y en tal intervalo sehallarin ficilmente los trescientos noventa dias que estuvo Ezequiel acostado. Ahora bien, habiendo empezado 4 reinar Sedecfas, sucesor de Jeconias, por ej dia diez del mes cuarto, es decir, de Ja luna de junio del aio 599, el ano quinto de su reinado no se’ cumplié sino por el décimo dia dé Ja luna de junio de 594, Asfel quinto dia del sexto mes del sexto ano despues de Ja transmigracion de Jeconfas, debe ser el dia quin- to de la luna de agosto del afio 594. Si subimos catorce meses hasta el quinto dia del cuarto mes del aiio quinto de la transmigracion de Jeconias, nos hallarémos en el.dia quinto de la luna de junio del ano 595. Tal es la época precisa: de la primera vision de. Ezequiel, in quarto (mense) in quinta (die) mensis, tpse est annus guintus transmi- &rationis regis Joachin. De aqui se sigue que la cautividad 6 trans- Bigacion de Joconis to puede ponerse despues del quinto dia de Ta luna. de junia del ato 599; porque si la suponemos siquieraen el dia sexto, ‘resultaré que el quinito dia de la luna de junio del ano 595 estar ya en el-ano cuarto, cuando se debe hallar en el quinto; ni (1) Seem. 1.2. 3.—(8) 4. Reg. xxiv, 12-—-(3) 4. Reg. xxv. 8.-(4) 4. Reg. xxv. 3. ef egg. Jerem. xxxix. 2. et segq. un. 6. ef seqq.—(5) Ezeh. 1. 1, 2.—(8) Exech. Ui Lb—q7) Bsech. av. 9-8). Exech. Tun 1. Epoca de Is transnigra- cion de Joc Dios, DISERTACION u“ Lo - tampoco ‘se puede suponer Muy anterior al quinto dia,.“porque aca~ le * bamos de ver que cfas debié subir al trono el dia diez &lo mas, Bpoce del fin 3, Principio ol reinado + de Joakim, La Escritura no indica que hubiese un intervalo grande entrela de- Pposicion de Jeconias y la inauguracion de Sedecias, Puede pues’ su- ponerse que Jeconfas fué preso por el quinto dia de la Juna de: junio del ano 599; de manera que resulta un interregno de unos cinco dias entre su deposicion y el principio del reinado de Sedectas. La Escritura nos dice (1) que Jeconias habia reinado tres me- ses y diez dias cuando se rindid 4 Nabucodonosor; habia pues subido al trono por el dia veinte y cinco del mes duodécimo, es decir, por eb dia veinte y cinco de la luna de febrero del mismo afo 599: luego por este mismo tiempo habia muerto su padre Joakim, & quien suce- did; y Nabucodonosor estaba ent6nces en el silo octavo de su rei- nado (2). . : ra cireunstancia Presta mérito 4 inferir que los once afos del reinado de Joakim no fueron cabales; ue estando Nabucodono- sor en el primer afio de su reinado desde el findel afio tercero de * Joakim, si & este se debieran aumentar ocho afos completos, resul- taria Nabucodonosor en el ano nono de su reinado al fin de! undéci- mo de Joakim. Deben pues tomarse de los once anos de Joakim, los tres meses y diez dias que Jeconias reiné. Por lo mismo el principio de Joakim no puedo ponerse entreel dia veinte y cinco del més duo- décimo, y el dia quinto del cuarto mes, porque en tal caso habria espirado su afio undécimo en los tres meses que reiné Jeconfas, y Nabucedonosor aun estuviera en su afio noveno, Asf el principio de Joakim solo puede colocarse entre el dia cinco del cuarto mes y el dia veinte y cinco del mes duodécimo, es decir, entre el dia cinco de la lung de junio, y el veinte y cinco de le luna de febrero, Ya hemos advertido que este principe Ilevaba poce tiempo de haber entrado en el ano cuarto de su remado, cuando anuncié Jeremias Ja llegada ima de Nabucodonosor, por el dia quince de la luna de septiem- del afio 607: luego el principio de sa reinado debié eer entre et dia cinco de la luna de junio, y el quince de la luna de septiembre del ano 610. Ademas, sabemos por la Escritura, que el ano décimo de Se decfas concurria con el décimooctavo de Nabucodonosor (3): lue- ge el undécimo de Sedeécfas concurria forzéeamente con el décimo- nono de Nabucodonosor. Pero el undécimo -de Sedecfas terminaba por el décimo dia del cuarto mes; y la Escritura nos dice que un mes despues, es decir, en el dia diez del mes -quinto, aun estaba Na- bucodonosor en su afo décimonono (4); de lo que se infiere que el principio de Nabucodonosor ‘no pido ser &ntes del décimo dia del mes quinto, Empero el principio de] ano cuarto de Joakim es poste- rior al principio del primero de Nabucodonosor; luego el principio dé Joakim no pudo ser anterior al dia diex del mes quinto, ni poste- rior al dia quince del mes s€ptimo. El principio del reinado de Joa- kim debe pues ponerse entre el dia diez de la luna de julio y el dia quince de ‘a luna de septiembre del afio 610. Para tomar un medio ue nos acerque mas al término, puede suponerse el] principio de Joakim por el dia doce de la luna de agosto. . . Q) 2B. Per, xzx11. 9—(3) 4. Beg. sxrv. 12-00(3) Jovem. sxan, 1.—(4) Did. tan. 1D