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Sobre el 1n()(h Sa:1to S:!c

pr:n·t\.:o ce administrar el

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1 806.

i~i.),

EL

IMPRESOR

VENECIANO

AL

LECTOR.

La obra que te presento , ama.- do Lector , llegó á mis mano~ por una cafüalidad. U na persona con- fidente mia, que mucho tiempo ha la conservaba entre otros muchos ma- nuscritos que babia procurado ir re- cogiendo con mucho selecto , me la dió á ver casualmente, y advirtiendo

que

haberla , tuvo al fin la bondad de re- galármela. Quedé entonces con el sen- timiento, y aun ahora le tengo, de que no s;upiese decirme con seguridad. quién era el autor; porque esto po- dria servir mucho á hacerla mas re-

comendable , si él fuese tal , que su

rwmbre solo bastase á conciliarte va-

que

yo mostnba

un vivo

deseo

de

lor y estimacion. Solo me añadió

tenia entendido , como cosa cierta, que no babia mucho que babia pasa- do de esta vida en buena opinioh de- santidad , ya por la inocencia de :<iu~ costumbres , ya por la constante prác--

a 2

tica

exercitado toda su vida : fuera de esto (y es cosa bien digna de saber- se) que en otras obras suyas , dadas :!. la luz pública, mientras vivió, lle- nas tod;ls de uncion , de doctrina , y de un modo de p~nsar verdadera-

de 1as virtudes en

que se

habia

rncnte sabio y juicioso , jamas había consentido que en ellas se pusiese su nombre, deseando ünicamente que toda la gloria v alabaeza se atribu- yese á Üios, y'nada á él: gran tes- timonio por cierto de una relevante

que asi supo despreciar , y

virtud ,

no h<Icer caso de aquello , que la mayor parte de los hombres suele desear con amhicion , y buscar con l:ls mayores fatigas. ·yo, no obstan- te todas estas noticias , por asegu-

r~rme mas y mas , hice que revie- sen e~ta obra sugetos desapasiona- dos , doctos y píos , los qualcs todos lE1ánimemente me aseguraron , qne

e:·3

bien

merecedora

de

darse á

la

kz

p~1blica , por

lo

mucho que

po-

d ;3. servir á los Confesores para la

dil'eccion de sus penile:itcs,

Y .i estos para la cmicnda de sus cos-

:-ertada a

mmbres' y

cion ; por 1o qual , h2biü::i.s las p1 é-

facultades, me de-

estamrar sin di-

para le-

vias

terminé á

lacion , y publicarla ahora

Len(lr

amado , lecla , p~ro sir. pasion; quie-

ro decir , sin

rara

asegurar rn

~a1va­

necesarias

b:1cerla

tollos.

nctlcio

de

Tu

pues ,

aquel c~puitll de par-

tido que freqi.~l

'11tementc

hace

com-

parecer las corns en

di,·crso

aspecto

del

nen.

propio y

Si

te

genuino

:1¡-_::radare ,

que

dbs

t :c-

como

e<:pero,

k:.-

s:Hho

y fueres

cer uso

mi:"!isterin: v

ciri:e ,

Contesor,

no dexe<> de

en

de ella continuo

qne

no tengn

rio

te

tu

recelo de de·

haberlo

pes;irá de

h~cho. Si te des~1gr;:idare , que todo

cabe , scgnn

juicios de los

sudea

ser ho:nbres , te

ni

diversos

mal

~ea

oyen

los

mego que

de

q:¡e

se

er.gen(!1-cn pnr cul tuy:i c!en::!s preocupaciones, en fuerza de las qt;.:i.-

les , q:1a::do ello" b

no la \'itupen:s,

ella

delant

!

de

En el :inimo

hables

no

otros ;

J.e los

qll·-~ te

l<:Jn ,

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.,

4• j

barrnn cor1 mnr~~13. :.::t~i.J::d s11y,1, si

no

estuviesen

de :~l:~-.:¡:12.no nial i:1-:-

Fe3i0nndos contra ella. Dexa pues á cad<i 1:no , que por sí mismo for- me su juicio, y segun él se regule, ó para aprobarla , y ponerla en prác-

t!ca, ó para reprubarla, y no valerse

Tú entre-

tanw vive en paz v contento. Vale.

de ella , segnn le parezca.

-

~

EL

TRADUCTOR

ESPAÑOL.

r 4.mado

Lector, lo poco que ten-

go que advertir sobre la traduccion de esta obra , se reduce á decir , que he procurado hacerla aon tuda fideli- dad, y acaso con nimiedad , con- formándome no solo con el espíritu y sentido , sino tambien con la ex- presion y modo del original Italiano, cuyo autor todavía se ignora. Esta

que salió á luz mereció

la aprobacion y el aplauso de los sa-

bios; y por eso buscada de todos con

tanta ansia , que agotada en breve la primera im presion , se hizo la se-

obra luego

gunda ,

atencion una y mas veces ; y me pareció siempre, que en ella se en- cerraba un tesorn de sabiduría y doctrina prácrica para los Confeso- res , <le prud~ncia y de verdadera caridad y zelo: todo , si;gun el es- píritu de ]e',u Christo y de la Santa Iglesia Católica. Movido de esto , y de las instancias de personas doctas, zelos:is y prudeutes, me resolví á ba- -

tambien italiana. Leíla coa

cer Ja traduccion de ella en nuestra lengua Cast~llana, p:<ra qu~ la Es- pafü1 goce tambien de lo:.; frutos y

riquezas de obra tan preciosa: ofre- ciendo continuar, si el Seiior me da tiempo, con b tra(tuccion de otras dos obritas , que se d:ce ser del mis- mo autor , ó á lo menos parecen ser-

intitulada : El Sacerdote smz· tifimdo por el atci!to rezo del Oficio Dh.Jino; v otra: El mismo Sacerdote

sa11tijicndo

del Sa11tfsillia Sticrificio de !a lliisa.

lo~ una

p(,r

!:1

devota cc!~bracion

Asi esta<> do", como la presente, que ahora sale á :uz, espero que serán de mucha gloria de Dios, v de gran- de utilidad para todos. ·

CAR-

r

CARTA PRIMERA

Sobre el modo práctico de administrar el santo Sacramento de la P¿11itencüt utilidad propia y de los penitentes.

con

I .L\ntes de emprender el santo rni- nisterio de Confesor, sabiendo vos

muy bien que : Qui 11011 es.t exper tus,

pauca recog1wscit ( Eccl. 3+ 1o.) que. reís saber de mí i qué cosas me ha en- señado la larga exp~riencia q~1c tengo de este ministerio'? Para co;npla ceros, como deseo, con provecho vuestro, y de otros, no cspereis de mí un Com- pendio de todo el Moral, ni tampoco un Tratado especulativo, y árido de este oficio. Lo que haré es. formaros una ordenada Exposicion de la prác- tica exacta y cautelosa , 3Si de \·ues-

tr3S oblig'

T0:11. r.

lcioees

para con los pcniten-

A

te~,

cer Ja traduccion de ella en nuestra lengua Cast~llana, p:<ra qu~ la Es-

pafü1 goce tambien de lo:.; frutos y riquezas de obra tan preciosa: ofre- ciendo continuar, si el Seiior me da

tiempo, con b tra(tuccion de otras dos obritas , que se d:ce ser del mis- mo autor , ó á lo menos parecen ser-

intitulada : El Sacerdote smz· tifimdo por el atci!to rezo del Oficio Dh.Jino; v otra: El mismo Sacerdote

sa11tijicndo

lo~ una

p(,r

!:1

devota cc!~bracion

del Sa11tfsillia Sticrificio de !a lliisa.

Asi esta<> do", como la presente, que ahora sale á :uz, espero que serán de mucha gloria de Dios, v de gran- de utilidad para todos. ·

CAR-

r

CARTA PRIMERA

Sobre el modo práctico de administrar el santo Sacramento de la P¿11itencüt utilidad propia y de los penitentes.

con

I .L\ntes de emprender el santo rni- nisterio de Confesor, sabiendo vos

muy bien que : Qui 11011 es.t exper tus,

pauca recog1wscit ( Eccl. 3+ 1o.) que. reís saber de mí i qué cosas me ha en- señado la larga exp~riencia q~1c tengo de este ministerio'? Para co;npla ceros, como deseo, con provecho vuestro, y de otros, no cspereis de mí un Com- pendio de todo el Moral, ni tampoco un Tratado especulativo, y árido de este oficio. Lo que haré es. formaros una ordenada Exposicion de la prác- tica exacta y cautelosa , 3Si de \·ues-

tr3S oblig'

T0:11. r.

lcioees

para con los pcniten-

A

te~,

2

EL SACERDOTE

tes, como de las cautelas que debeis tener para con vos mismo en este san- to exercicio; acompañándolo todo con aquellas importantes reflexiones , y con aquellas oportunas industrias,que eón el estudio y largo uso he apren- dido; las quales harán mas fácil , y juntament~ mas útil vuestro trabajo en este sagrado Tribunal , sin peligro de que erreis. ni por laxidad, ni por rigor, ni por imprudencia, ó impe- ricia: singularmente en todos aquellos casos que aunque son los mas fre- qüentes , piden no obstante un hábil y experto Confesor. Para lo qual no poco me ha ayudado el haber sido mu chas veces consultado de varios Con· fesores principiantes, con cuyo moti- vo he podido conocer dónde estaba el embarazo en que los tales, por ins· truidos que es~ en el Moral, se hallaban embrollados á lm principios:

Jviesen

y juntamente he podido notar, qué ad· venencias les eran mas necesarias en la práctica, ya para su propio res- guardo, ya pa:-a dirigir los penitentes. Fuera de esto, para mayor seguridad de todo quanto diré en esta Carta, os ase-'

SANTIFICADO.

3

aseguro, que no fiándome de mí pro- pio parecer , he consultado á orros muchos Confesores , de los qua le-> por su doctrin:i, experiencia y picd.:d, y

por su christiana lib~rtad en mular. cosa alguna, podía yo

fiarme; y conforme á lo que me han ido sugiriendo • he ido yo retocan,.io este mi trabajo. Reservan.:io pues pa- ra el fin las ad verten:ias que J~beis usar para cautela vuestra, co:ncnzaré por las tres principales qualiJadcs que debeis tener, y excrcicar para con

los penitentes , que "ºn : caridai de Padre, perícia de MéJico, y exacti- tud de Juez. Hablaré separadamente de cada una; pero no extrañeis , si de q uando en quando las junto, y las con- fundo : porque á la verdad todas tres deben inseparablemente concurrir, y unirse, para gobernara~ en qualquiera paso que deis, á fin de reconducir las alrnas á Dios , como ovejas al redíl. U na cosa os pido de gracia , y es, que no leais estas mis Cartas sin métojo,

saltos , sino que las leais

con órden, y todo seguido, como está,

á lo menos donde se habla de mate-

no di:>i-

y d~bia

y

como á

4

EL SACERDOTE

rias entre sí conexas; pues de la con- tinuacion , y union de todas sus par- tes juntas resultará , que unas cosas den luz á las otras, y mutuamente reciban fuerza, perleccion y comple- mento. Al contrario, si se interrum- pen y separan unas partes de otras, podrán salir mancas , obscuras, y aun tambien menos castigadas. Por Último, despues qlje hayais terminado y leido á satisfaccion todo lo que toca al re- glamento y direccion de los peni- tentes, no os dcdigneis de leer lo que pertenece á \'uestro provecho perso- nal y propio: porque sobre este asun· to , que no tan fácilmente lullareis tratado por extenso en otros Autores, os daré aqui en pocas hojas recogido todo lo que basta para tres importan- tes fines. Primero de estimularos , y aun de empeñaros fuertemente á em- prender est~ santo ministerio. Segun· do, de quitaros todo temor y dudas de comenzarlo , y proseguir en él. Tercero, finalmente de preveniros con c~utclas , y perficiunaros en su exerci· c10 con duplicapa santificacion vues-

tra , y de los penitentes.

PRI-

PRI:'VIERA

SANTIFICADO.

QUALIDAD DEL

s

CONFESOR.

Caridad de padre. Caridad, que ti t1ing11r.o desecha • .Que aco~e y da alie11to al penite;zte desde el principio. · Q11e á todos sufre por todo el tiem- ro que dura la Ccnfesion.

Y.,11e rn

toda ella sir:·.'l'J1pre ayuda, y

principalmente en el fin, para justifi-

Ct1r al pecador, para conservado jus- to , para promoverlo á la perf".:ccfrm.

'2 Tened pues caridad de padre, ya C]l!e con este dulce nombre de padre os 11ama desde el principio el peniten- te; y en este Sacra:mento es donde m lia dexado Je~u Christo , segun habla S. Ambrosio, por Vicarios de su amor;

//"icarios amoris Christi.

Ahora bien;

nada hav mas casto ni mas honest0, que el a'mor de un padre'; ninguno mas intenso, mas incansable, mas des- interesado, ni mas solícito y liberal, ni mas cauto y paciente que el amor

de un padre. Tal sea pues el rnestro pa··

A

;)

6

IL SACERDOTE

para con el hijo espiritual , vuestro peniu:nte, y tal lo habeis de mostrar con las práccicas siguientes.

Jamas desechar á alguno.

3 P rimerarnente con v.o desechará nadie. Allá decia un Poeta al pQsca-

dor: S€mpe1· tibi pendeat hamus

ninime rcris, f!.ur¡2:ite piscis erit. Del

mi~mo me.do conviene que os poneis v0s; estc.d siempre dispuesto á todas horas para oirá qualquieraque os bus- que para confesar5e, sin excepcion de pers<inas, aunque sean pobres y viles, especialmente en dias y horas desusa- d;1s ~¡.,orc;ue no sabeis el estado y la disposicil~ndel que os busca, y qua.n- do meno" lo penseis, podeis, rehusan- do el confesaile, ~~ ocasion de in- mensos c!años, y de la ruina espiri- tm:l ce 2c¡1:ella alma. Muchas veces J1n ~uce¿!dL', que de tales perso!1as c¡t:e en di~;" y horas dc;sus1da" busca- brn un eq;fesor, una había seis me- ses ó 1~n .iro, oua 5Íeie, otra diez y mas aüus <::üe i.o se habi.'.ln confcsJdo.

Quo

SANTIFJCADO.

7

Si el Confesor entonces los echase de sí, y se negase á oirlos, 2quán fácil era. y quánto de temer, que apagado aquel impulso extraordinario de la gracia , que despues de tanto tiempo los habia anim~do á buscar , y aun á presentarse al Confesor, se partiesen <le alli para no volver jamas , y prosi· guiesen en su mal estado, aumentan- do sus desórdenes hasta la 1nuene ~ i Y qué cuenta tan severa tendríais vos que dar en el Tribunal Divino, si por vuestra falta de caridad despe- didos así y abandonados. en vez de ser reconducidos y reconciliados con el Padre Celestial, se condenasen estos hijos suyos, ó sin llegar á tanto , pro- siguiesen por largo tiempo en ofen- cler~c ~ Al contrario , qué dicha la vuestra, si recibiendo con amor , y 2C,)giendo prc,ntarneate átales.alma~, lograis volverlas felizmente , y c0n- ducirlas al Seno de Dios~ p.oniéndola5 en su gracia? Y aun puede suceder., que en alguna de estas ocasiones ha- gais un gran negocio , y log.rcis para el Cielo una señalada c011quista. Lo cierto es que S. Felipe l\ eri decía,

& FI, ~ACERDOTE

que lo~ mas fervorosos eritre sus pe- nitentes eran :iquellos que había con- venido estando expuesto á todas ho- ras. y aun de noche, esperando para recibir á qualquíera, y confesarle. 4 :t\o desecheis pues, no echeis de vo~; jamas á ninguno, especialmente si es desconocido; pero ni tampoco á ltis que ya conoceis : porque puede haberles• sucedido alguna novedad· que vos no sepais; por cuyo motivo, si el remedio no es pronto , les puede venir gran daiio á ellos, y grandes ofensas contra Dios. Os sucederá tal vez , que aqnel dia en que menos lo espcrais , en que teneis menos gana de conte.,ar, en que estareis mas ocu-

pado ó indi:~:p11esto, ese j11scam~nte

~1~rá el dia en qüe os bus'lue alv,uno, o algunos para confesarse. Acordaos entonces, que Dios los buscó primero con su gracia , que Dios es quien los .trae y los dirige á vos en aguel1as dr- cunstancias, para s~ntificar á dos de un g-olpe , al penitente, y á vos con iel exercicio de vuestra caridad. No :ciegticis pues á Dios esta honra y ob-

!;.SCquio ,

ni

á

vos

este

mérito , ni

á

aqce-

SANTIFJC'A"OO.

9

~nima la ayuda y socorro que

1ereo;it;:i. Y si por entonces realmente oc; hallais tan impedido, que no po-

daic: oírle, seifaladle día y hora en que vuelva , aunque sea menos cómoda para vos, y ponedle en empeño de

volver, rogándole que noº" niegue la consolacion que tendreis en ayudarle y oirle.

- 1uel1a

.Acoger y

alentar al penitente desde el principio. ,

5 lt. c~gedlopuec:~y animadlo des-

lo menos quando

be: circuns.tanci:is os avisan que tiene

de esco necesidad , como será , si él

dice que ya ha mucho tiempo que no ~e ha confec:ado. En tal cac:o, para quirarle ó disminuirle el rubor, y la dificultad que naturalmente tendrá en manife"t:u todas sus culpas , vos con caridad interrurnpidle un poco, y

decidle : Demos !{racias al Señor que

os hrt esperado hasta abara, y

t1·aido este dia. Consolaos: la pacien-

cia que hasta ahora ha usado con vos,

es

de el principio , á

os Í'a

IO

EL SACERDOTE

es señal de que estais en tiempo , JI que Dios quiere consolaros. A1iimaos pues, que yo os ayudaré, traigais lo que traxereis : todo lo remediaremos con la ayuda del Señ01·; Id pues di- ciendo con santa cor1fianza vuestras culpas.

6 Esta paternal acogida, no se puede

creer de quámo sirva y aproveche ~l penitente, y tambien á vos. Al pem- tente , porque sorprendido de vuestra caridad , sie·me que se le dilata el co-

razon , se aníma para no callar co~a alguna , y queda dispuesto para rec1- bir de vos, y tomar bien todo quauto le dixereis, porque ya os experimenta, no Juez solamente, sino tambien Pa- dre. A vos tambien os ayudará mu- cho , porque echando de ver la doci-. lidad y connanza de vuestro peni- tente, os empeñais mas en procurar su remedio , y os hallais desembara- zado para decirle con libertad y fir- meza christiana lo que conviene: y vuestro amor para con él , y su con- fianza para con vos, os autorizan para mandarle , y esperar de él qualquiera cosa , y os libran del peligro de caer

en

SANTTFICADO.

l

I

en aquellas perjudiciales condescen- dencias, á que tal vez se ve obligado un Confesor, que por haber recibido con aspereza al penitente, le halla despues renitente á sus órdenes y

c0nsejos.

7 Grande seria vuestro yerro , si ~semejantes pecadores recibieseis con severidad; y al oir á uno que os dice, que ha· mucho tiempo que no se ha confesado, le dixeseis : i r vos. sofr Christia110 "? ¿Vos, que por tan largo

tiempo habeis podido vivir

apartado

de Dios y de los Sacramentos~ Qué cosa mas fácil, ni mas natural que suceda en este caso , sino que el pe- nitente aterrado , al oiros hablar asi, se reconcentre en sí mismo , y cierre de nuevo en su seno todos , ó á lo menos algunos de aquellos pecados que ya antes tenia gran dificultad de manifestar, y ahora la siente mayor; por lo qual se vaya de vuestros pies con un sacrilegio mas: que es decir, con un impedimento mucho mayor que antes. para no volver jamas, y con un impulso harto grande de darse por perdido, y abandonarse á des-·~·

ór-

1 2

!'.L SACERDOTE

órdenes siempre mayor. No ha:

mucho tiempo que sucedió, que le- y~ndosele á un reo la sentencia de· muerte, á que le habían condenado los Jueces , uno que ~e hallaba pre- [;e:1te protestó que las primeras ex- presiones de aquel infelíz luego que . oyó la sentencia de su condenacion, fueron estas: No hubiera yo llet.ado a este estado , si no fuese po1· 1m Con- fesor que me recibió áspe1·amente. y n.e echó de de mala manera. Sed~

Yos pues en este punto cauto y muy· c~1uto con qualguiera que sea; porque. h~1beis de saber ; que á la vergiienza de manifes~arsus culpas no solo estan sujetos los niflos , niñas y jóvenes, sino t;imbicn Lis personas mas adultas , y kastJ. los Sacerdotes y Religiosm y~ o¡;ras almas buenas ·tienen vergüen- za: de manifestar sus culpas, mm quan- do no son mas que veniales. Y quanto

~~ mayor la edad , mas alto el grado,

o estado que tienen , tanto suele cre- ce:-r la dificultad de descubrir su mi· S°eTia, si por desgracia les sucede. una ~r-ave caída. Por esto nos avisa el

· ·A p<\stol ; Fratres, et si pra?occupntus

fi1e-

MNTIFICADO.

I 3

fuirit homo

in

aliquo

delicto ,

vos,

qui spirituales estis , hujusmodi i11s- truite in spiritu lcnitatfr, considernns te ipsum, ne et tu tenteris. (Ad Gal. 6. 1. ) La razon del Apóstol : Consi- dera ns te ipsum , ne et tu tenteris. Os

advierte lo que os podria sucederá

vos , en castigo

y que del modo con que querriais vos ser tratado de otros , quando (lo que Dios no quiera) os sucediese alguna vergonzosa caida, apr~·ndais el modo con que habeis de recibir y acoger á vuestros próximos.

Sufrir al penitente en el decurso d.: lci Conft'sicu.

de vuestra· aspereza;

3 ~.Job:ic;ta haber

recibido bien,

y animado desde el principio al pe-

nitente : debeis sufrirle todo el tie1r.-

oc;

confieso ingénu:imente , que mnchas ó la multitud de penitentes, ó

veces

p<1 que dura su ConiCsion.

Aqui

aunque sea uno solo, si es muy larga su Confcsion , si. él es ve1 baso , ó rús-

tico y irosero, ó está embrollado co:-i

un

l 4 un fárrago de cosas y casos intrin- cados, causan al pobre Confesor gran~ dísima pena y molestia : ni hay otro remedio que pueda templar la natural impaciencia y enfado que esto causa, sino un amor de padre, que jamas se cansa, y que hace dulce qualquier tra- bajo y fatiga. Para fomentar pues y conservar en vuestro pecho esta cari- dad, tened fixas en vuestro ánimo , y quando fuere menester , repasad y re- novad estas máximas. Primera: Si Jesu Christo no dudó dar su Sangre y su Vida por la salud de las almas, quién habrá de sus Ministros que pueda ex- cusarse de emplear si quiera tiempo y fatiga por estas mismas al mas·~ Antes bien , ?. qué uso mas noble ni mas ventajoso podemos hacer de nuestras fuerzas y talentos, que emplearlos en aquella obra , en la qual todo un Dios se empleó á sí mismo? Segunda: Qua mensura mensi fueritis remetietur vobis. (Matth. 7. 2. ) Como si nos di- xese el Señor : Si tú con esta alma te muestras paciente, si la ayudas. la instruyes , la consuelas y santificas, consuélate: Eadem mensura remetie- 1 tur

EL SACERDOTE

SANTIFICADO.

I 5

tur tibi: Yo tambiea te sufriré á ti, te ayudaré , te santificaré : pero si te niegas á hacer estos oficios de cari- dad con este probrecillo pecador; ¡ay de ti miserable! que aparraré yo 'mis ojos de ti: no seré en adelante tan indulgente en tolerar tus fal:as : te ayudaré menos en tus aprietos: Ea- dem mensura. He aqui pues, quánto os conviene , aun mirando á vuestro provecho, saber sufrir al penitente. Tercero: Si en el dia del Juicio Uni- versal tiene Dios preparadas públicas alabanzas , y público premio eterno para recompensar las mas pequeüas obras de la caridad in feriar , qual es la corporal: i qué alabanzas y qué recompensas estarán reservadas para las obras de la caridad espiritual, tan superior , como es revestir las almas con la estola de la gracia, apacentar- las. desatarlas de las cadenas del in- fier,no, y curarlas de las enfermedades del esptritu ~ Mas no, no tendreis que esperar al dia del Juicio, para expe- rimentar las gracias y recompensas del Padre Celestial, á cuyo seno pro- curasteis reconducir, á costa l;le vues- tra

16

EL SACERDOTE

tra paciencia, los hijos arrepentidos. ¡Oh, y de qeántas ttmaciuBt.:s fa¡_a-

ks us iibrará, de quáutas hará que

salgais victorioso , qué consuelos , y quán poderosas ayuuas da1 á á vuestro espiriru , aun en esca viaa ! l\io os canseis pues de ser pacit:ute y pa-1 cientísimo con todos , por Ludo el rn::mpo que durare la C<JUÍl.!SÍon. Y aque1 dia que saliereis del Sag1 ado Tri- buual cu11 ia cab~za awwuuraáa , y con el pecho fatigado , si os hubie- redc:s mostrado P~'-üe por la car_idad con vuestros próxunos, en tse mismo dié,l experimentaréis á lJius tanto mas liberal P~wre con vus, por el aum¡;nto de su g~·acia , y abuadancia de sus consolaciones.

os reco-;

1111encto

corporai>;;!S , o lle surd·.::ra, ó ae im-'

pectimenw en la lengua, ú otros se-

mey111tes. , corren gt au peí igro de uo

ser Jamas bien asisridos a mu.tic.ta dt! .su neceskiad. Si llegan estos á vuestro co~feso113no, ya qm: en públiLO bay peligro ée que os oigan los circuns-

.9

\

aqui singularmente

aquellos

que

por

ddecios

tamts, 11

:vaJlos

á otro sitio op.ununo~

en

SANTIFICADO.

Y7

en donde podais con libertad y segu· ridad oírlos , y haceros entend~r de

ellos:; y haciéGdolo asi, acaso con una sola Confesion remediareis los defec- tos de otras muchas Confesiones pa- sadas. Ni caigais de ánimo, si algu- na vez hallais , que es necesario que hagan una Confesion general : porque habeis de saber , que en estos y en otros muchos casos la Confesion ge- neral viene á ser poco mas larga que la particular ; siendo estos tales. por lo regular de una vida uniforme y semejante en todos tiempos; y por tanto, con explicar solamente el ma- yor, 6 menor nómero, sin otra va-

no las suele

riedad· de especies (que

haber) , queda todo enterameute ma- nifestado. Tampoco habeis de ser muy fácil en enviar á esios tales á otros; Confesores, con el motivo de que ha- llais alguna dificultad en entenderlos,

ó que ellos os entiendan ; porque si el def.~cto corporal del penitente es de. tal calidaJ, q!le á qualquiera otro Con- fesor, igualmente que á vos, causará rnukstia y em~arazo, como si es sor- do, ó mudo ; vos eatonces , ig11al-

t 8

EL

SACERDOTE

mente que otro qualquiera Confesor, podreis darle aquel consuelo y aque- lla ayuda, de que segun su estado es capaz : no debeis pues echar la carga

á los otros; tomadla sobre vos mis- mo , que. vuestro será el galardon. Pero si el defecto no fuese absoluto, y comun á todos , sino solamente re- lativo á vos, que no entendeis aquel lengu:ige que otro· entiende, enton ces, ya que con razon os dispensais de oirle , empeñaos á lo menos con caridad en buscarle otro hábil Con-

, lo menos enseñadle , y dirigidle á donde fácilmente pueda encontrarle. He visto yo algunos Lugares , en donde la caridad de los Parrocos jun- ta en dias particular~.s , y en sirios oportunos á tod::J.'> estas personas, 6 sordas, ó béilbucientes-, ó de otra suerte delcctuosas. ·y de S. Francisco de Sales se lee, que empleó una vez quatro horüs largas procurando de va- ' rias maneras ha~er que entendiese un misterio de nuestra Santa Fe un jó- \en sordo y mudo.

fesor , á quien; lo recomendeis

ó á ·

1 o Pt.:r.o hablando en general , no

se-

~BNTIFICADO.

19

será dificil que varias veces un falso zelo os baga u-aicion ; ó por mejor decir , una cólera fogosa, y una im- paciencia con capa de zelo oc; trans- pone y mueva á tratar ~<:peramente al penitente que os es rno)esto y en- fadoso, con el pretexto de que con- viene hacerle c<Jiwct:r y sentir la gra- vedad de sus pecados; pero en reali- dad no es sino p~n· dar desahogo á la impaciencia y enfado qu<! o<; causa, y por veros libre quanto antes del trabajo de aquella Confosion. Y aun- que vos no seais, por máxima, ni lar- go ni estrecho de opiniones, os ven:-is en peligro de caer en uno de los dos extremos, ó de rígido , despidiendo sin absolucion al penitente, como in· dispuesto; ó de laxó, absolviéndole sin haberos informado bien de su cau- sa , solo por libraros quanto antes del embarazo. Ni es tan fácil conocer el secreto engaño que en estm casos causa la impaciencia; porque ella en el larf!,o se cubrirá con la dorada ca- pa de caridad, de que no conviene cansar al penitente con preguntas y repreguntas, ni hacerle odioso el Sa-

B2

~O

EL

SACERDOTE

c~amento , dificultáudole la absolu- c1on ; y en el severo con el platea~

do manto de religion , de que no es lícito exponer á peligro el valor del !lacramento, absolviendo al que no

está bien dispuesto: y no , no es

un Moral sano el que os hace pensar asi , y juzgar de esta manera , sino vuestra voluntad impaciente, que no da lugar á que ei entendimiento se aplique á ver y pensar en otras ma- yores y prudentes cautelas que pudie· r;:i haber para absolverlo sin laxídad; 6 para buscar mayores y mejores in-

ya

d:.:scrias con que disponer mejor al penitente, para absolverle desúe lue- go , y no despedirle siu absolucion

c

m demasiado rigor: de donde nace,

q~e venís á caer en un práct:co laxís-

n~o, ó rigori5mo; porque asi el uno como el otro os libran qua[¡to antes

que os

hallais. 1 i Asentemos pues que sola una

dd

fastidio

y

emba1aw

t'.n

<:"ª ridad pate1 ndl e-'> Ja que, haciéndoos

culee la fati¡¿,a, os pou.d:1. tener en cal· n~a, y conservar i1bre y despejada

\ uestra m~ntl!, pata usar bien o~ la cien·

SANTIFICADO,

~t

ciencia propia de Juez, y preserva- ros de las traiciones y engaños que ocasiona la inquietud y la ansia con- gojosa de desembarazaros de lo que os <.'nfada y molesta. Por tanto, des- confiad siempre de vuestro zelo, quan- do no va unido á la paciencia y al J?;USto de la fatiga ; pues segun San Gregario el Grande , esta es la dife-

rencia que hay entre el zelo propio de un Padre, como Jesu Christo , y el zelo de un Fariseo • como de Pa- drastro, que el uno en fuerza del amor se compadece tanto del vicioso y pe- cador, que casi casi parece que abor- rece menos el vicio de lo que es justo; y el otro de tal manera aborrece el vicio, que nada se compadece; antes bien desprecia al vicioso: Vera justi- tia compassionem habt't , fa Isa de-

dignationem. ( Hom. 3+ in Evang.)

AJJudar al penitente para que consiga

· su justificacion.

1 ~ Por esto vuestra caridad, ade- mas de sufrir al penitente, debe ~yu-

~2

1'.L

SACERDOTE

ác.r!e siempre , pt·illcipalmente al fin, con la 11Jira de hacerle justo , si es

pecador. Digo, ayudar siempre;

esto

es , con oportunas preguntas , para <;.u~ la Confesion sea cabal y cum-

plida ,

lidad , como al número y circunstan- cias de las culp3s graves, que son la materia necesariJ; en lo qual, ademas de la ciencia y de la paciencia, os es necesaria la destreza , de que luego hab~~:ré quand<J trate de la perícia de

Médico. Pero principalmente en el fin

le ba b;:i'> de a ytidar ; rorque este es el \.'.m ?eiío de un verdadero padre, sal· var vida Je su hijo, cueste lo que cos•a;t:. No quiero decir con esto, que

Jue:;iv li

lo absulvais; no por cier·

to. Este no ."eria amor verdadero , ni

dest:u dd ,·era.adero bien del peniten· te. Lo que di~o es, que al tenor de su necesida-l le habt:i<> de ayudar, pa· ra a<>egurar en él un ~incéro dolor y propósiw; de suerte, que vaya justifi·

si vino pecador y reCJ de cul-

pa->, aungu~ sean graves y gravísi·

mas. El mismo amor y cari.Jad os su- gerirá medios, y os armará, quando

de

asi por lo que toca á la qua-

:cgo

ca

:o,

SANTIFICADO.

'23

de dulzura , quando de rigor , segun la necesidad. Porque asi como en una familia ó casa suele suceder , que si

un hijo está enfermo, y no quiere to- mar las medicinas, presto se cansan de asistirle los criados, y si necesitan lidiar mucho con el enfermo para ha- cerle tomar los remedios necesarios, ó para que se abstenga de los man- jares nocivos , tal vez ceden á su ca- pricho, de puro enfado, dispensán= dale de los remedios, y permititndo-

fruta que k hace daño~ porque

en realidad se aman á sí mismos, y á su comodidad, mas que al enfermo, para con el qual, ó no tienen verda-

dero amor , ó es muy escaso

le tienen. Al contrario los padres no ceden de esta suerte al hijo capricho-

so; porque por el verd:i<lero amor que le tienen, y que les hace sufrir qualesquiera incomodiJades propias, temen que se les muera, y ponen to- dos los medios posibles para apartar el peligro de perderlo, y estudian, y se valen de mil arres para endulzarle la cura : pero si la dulzura no al- canza, saben tambien alzar la voz,

ame-

le la

el que

u,+

EL SACERDOTE

~4

amenazar, y extender ellos mismos, ó tener inmoble la mano de su hijo, para que reciba la sajadura; porque el amor les pone en el corazon la fir- meza y valor necesario, pero siempre, aun en medio del rigor, va mezclado, y SI? d"xa conocer bien el amor mismo

c:ue le t¡e;1en. Esto mismo sucede en

el TnLunal de la Peuitencia. Un Con·

feso1 que sea verdadero padre, huye

_la laxídad

y el rigor,

aunque uno y'

otru le ttndrian cuenta si mirára á su conveniLncia, para acabar presto, y de-;embarazarse, ó absolviendo, ó'

dc-spidiend0 : pero como esto no trae-'

ria provecho , antes daño ,

daüo <- l pi:n iten te , el amor le hace

y gran

que

se vaya c.on tiento ,

sue se

in-

considerar,

sea po_sible , la

n-~w1:1'1 ae sanarlo y jmtificarlo. Al ~P11tr un Confesor que no tenga est<i caridad de verdadero padre, por

Gocto q11e s~a y doctísimo, 3yuda po-

te; 1:e ,

y apfo~ue á

ver ,

y c.sc~urar, quanto

::rio,

c0 al p1.;ciiteute, porque nv tiene es

pl:rn

11i

pac!encia para hacer

Je su

Jo,-_ ~i'ina el

oporuu.o.

uso

mas conn.:niente

y

Vues-

SANTIFrC ADO.

25

r 3 Vuestra caridad pues para evi- tar aquella laxidad que sugiere el amor de la comodidad propia , y aquellas condescender::.cias exc~sivas , que na- cen de resp~tos humanos , ó de in- dinacion y afecto natural al peni- tente. no debe mino.rarse , ni dismi- nuirse ~ antes bien dt!be crecer , y FUrificarse de todo terreno afecto, pa- ra que corno pura y cele5tial no mire 2 otra cosa que al bien solo espiritual del p~nitente y c0mo fuerte y pode- rosa venza todos los impedimentos que hubiere, p;i.ra salir con el inten- to de justificarlo. Quáles deban ser los medios para lograr este fin , pa- réceme que está representado en la diferencia que hay emre el buen Pas- tor y el Mtrcenario. Este en hallan- do la oveja perdida se contenta con llamarla, y darla silvos para que vuel-

pone otros me-

dios p=ua ª'egurarse de que en me- dio del camino no vuelva otra vez á huir y descarriarse: y este me pare- ce ser el Confesor nimiamence lapso:

6 5Íoo , va tras ella, la tira con el

ca_y'a<lo, ó la arroJa piedras para re-

du-

va al redíl ~ pero no

'2fi

EL

SACERDOTE

ducirla al rebaño; sin reparar que es· to mas es amedrentar á la miserable, y dar ocasion para que huya m:is le- jos, y vaya á dar consigo en la boca del lobo : y este se me representa el Collfesor demasiadamente rígido. Nin· guno de estos dos es buen Pastor; por· que ambos , por huir su propia fati-

en salvo á la

ovejita : al contrario el buen Pastor,

habiéndola felizmente hallado. no la hiere , no; no la maltrata , ni Ja es·

ga , dexan de poner

panta : pero tampoco la dexa en

bertad. Lo que hace es, echársela al cue1lo. tomarla sobre su::. hombros, y teniéndola con ambas manos , ase- gurarse de que no se le vuelva á huir; haciendo con esto , que en vez de fatigarse ella, vaya con descanso quie- ta, reposando sobre el blando cuello

de su Pastor; mientras tanto, éste vuel·

su camino , y sudando

con el peso de su dulce carga, vuel· ve lleno de alegria y fiesta , porque la trae sal va á su redíl. Á este modo,

un Confesor, lleno de paternal amor, él solo es el buen Pastor , que con

así , uno

de

Ji.

ve á tomar

ambos

brazos , por decirlo

MNTTFICA_no.

'27

de su saber y doctn ::ia , como Juez, otro de la perícia y destreza, como Médico, recibe y abraza al penitente, y le salva sin espantarlo con rigor, ni dispensarlo tampoco de '\U deber con laxídad ; pero sí librándole en gran parte de la fatiga , y tomándola sobre ~í, acogiéndolo, sufriéndolo, y ayu- dándolo de todos modos, para dispo-

nerlo , y dispuesto que esté , justifi- carlo, y enviarlo lleno de consuelo. 14 No basta pues ser gran Teólo- go, ni experimentado Ascético, para ser bt;u1 Confesor: es necesaria cari- dad. , y no como quiera , sino caridad propia de padre, y de buen Pastor, y no de M cr _·::nario. El caso es, que mien- tras cst:i ca: iJad puede parecer á al- guno ser er.tre las qualidades de un

la m.1.'> fácil , en realidad es

la ma<> dificil; porque dla debe ser

empeñar, en tres

Conf1

sur

tal. que os ha de

cosas. Primera: En procurar adquirir la ciencia de un Moral sano, propio de un Juez, y de una cauta y prndente pe- rkia de Médico. Segunda: en el ex~cto uco y exercicio de estas dos cosas, mi-

1ando siempre al provecho del peni-

tcn-

!:L SACERDOTE

~8

tente. Tercera : En procurar todo ·10 dicho de modo, que tomando sobre

vos una buena l'arte de la fatiga, to- do el fru ro lo goce vuestra oveja; de tal suerte que en adelante no mi_:.

re con aver~ion ni al

tor, ni intente otra vez la fuga para nunca volver; antes bien, experirnen·

tando dulce y suave ., en

vuestra caridad, lo a.margo de la Con. fesion, no le pese de volver á vos fre- qüentemente , y por este medio se conserve fiel á Dios.

fuerza de

redíl, ni· al Pas·

Promover al penitente á la perfeccion. ,

15 e onservar al Justo en su esta-

do, y mantenerle en gracia y amistad de Dios , como tambien el adelantar- le, y promoverle á la perfeccion, es el í1ltimo oficio en que se ha ·de em- plear vuestra caridad. i Quánfas almas despues de justificadas vuelven presto á caer en las redes del enemigo ., por

falta de empeño y ze1o en el Confe- sor que no las previno con preser-

vativos contra los peligros

que

de-

 

bian

SANTIFICADO.

29

bian huir , y no las instruy6 en los medios convenientes para mantener la piedad y devocion ? i Quántas se estan de asiento hasta la muerte de- tenidas en solos los principios de la vida devota, sin levantarse de aqui., ni dar un paso adelante; porque nin- guno las instruye, ni las anima á vida mas perfecta, siendo así que no les faltan para ella óptimas disposiciones de la gracia ~ Ahora pues, para que vuestro zelo se empeñe en esta em- presa, basta que os acordeis de que tal vez recibe Dios nuestro Señor mas honra de una persona que le sirve coa perfeccion, que de otras mil que son tibias; que si bien no cometen culpas graves, pasan la vida sin especial exercicio de virtudes. Muchas veces para santificar una familia entera , y á otros muchos, conduce y aprove- cha mas una sola persona que haya fervorosa con sus exemplos , con sus consejos, pláticas, y con su zelo, que otras ~nucbas juntas , frias , tibias, é inexpertas. Un padre de familias, que por medio de vuestra direccion tome coa empeño el uso quotidiano del

Ro-

30

EL SACERDOTE

Rosario, del Exámen de conciencia á la noche. de meditar , ó á lo me- nos leer cada dia alguna Máxíma eter· na : que aprenda de vos el arte de negociar para el Cielo, y merecer mu· cha gloria , con la n.:cta intencion en todas sus obras , renovándola til- qiientemente entre dia, y con morti- ficar 110 solo las pasiones en lo que es de ubligacion , sino ta:nbien el gé- nio aun en cosas inocentes; y que santifique las Novenas y Fiestas del Señor, de la Vírgen y otros Santos, con prácticas singulares de virtud:

i quánto podrá ayuJar á sus hijos y á todos sus domésticos, iminuándoles se· mejantes prácticas y devociones, con gran provecho no solamente de ellos, sino tambien de otras fami:ias, á donde por enlaces pasen sus hijas, educadas ya, y tan bien instruidas en devocion y vida ajustada? Asi que , cultivando vos, y promoviendo á aigunos peni- tentes á vida perfecta, podeis ayu• dar en gran manera no solo á ellos, sino cambien á otros muchos. El mo- do y el arte para conseguir esto os lo mostraré luego.• este es el motivo que

SANTIFICADO.

3I

que movió al P. Scaramelli, de la Compañía de Jcsus (segun él mismo protesta), á componer su Directorio Ascético, en el qual junta felízmente con una sólida y docta teórica avisos prácticos y prudentes para el Director.

SEGUNDA QUALIDAD DEL

CONFESOR.

Pericia de Médico espiritual, exer- citada.

en investigar y

descubrir todo el mal.

l. Con la

dest1·eza

n. Con la penetracion en saber re-

conocer y

hacer el concepto debido del

mal.

111. Con

la

cautela

en

aplicar

y

adaptar los

remedios al mat det pe-

niti:nte.

16 Pastor que sea bueno , solo de corazon , mas no de mente, poco ayudará á sus ovejas: del mismo mo- do , Confesor que tiene caridad de padre, mas no tiene ciencia de Juez, ni pcrícia de Mt!dico, podrá sí desear, pero no podrá causar y traer prove- cho

32

EL

SACEltDOTE

cho considerable á las almas. Por tan:-

to , ademas de la ciencia propia de Juez, de que trataré de-;pues, es me- uester que vuestra caridad se empeñe en adquirir la pcrícia propia de Mé- dico, la qual se aprende no tanto eri los libros de Moral , quanto en los Espirituales y Ascéticos , los quales dan maravillosa ayuda á la ciencia Moral , para la espiritual curacion y perfeccion de los penitentes : como lo podréis inferir de una muestra ó ensayo que aqui os pondré del uso práctico que habeis de hacer, oyende> Confesiones.

Destreza en descubrir el mal del penitente.

I 7 V'ruestra perícia pues exerci-

tadla con la destreza en descubrir to-

ei mal : este es el primer peligro

do

en las enfermedades espirituales , el que no se manifiestan con sinceridad, por la grande repugnancia que esto tiene nuestra flaca naturaleza , au- mentando el demonio con mil artes la

~,.SANTIFICADO.

33

la dificultad que en esto hay. Por tan- to, vos ademas de la 1 paternal aco- gida con 1 que babeis de rt!cibir desde

el principiG "al penitentt; , para ani-

marle, procurad. despues- en el de- curso de la Confesion oirlo de tan buen modo, que apenas sienta repug- nancia en descubrirse. Una admira- cion que. mostreis al oir algun peca- do, un suspiro ~ un movimiento del cuerpo desusado , un d~irlc que des-

pache , que acabe

presto, un, sem-

blante de enfado , una palabra, úna accion de pOC3 paciencia , podrá tal vez dañar y perjudicar á la sinceri- dad de la Confesion ; y asi para faci- litarla mas ~ será bien que ni siquiera mostreis conocer al :penitente, au!l · quando le conozcais, si él primero no se)_d~scubre y manifiesta; pue<> acaso, por eso mismo ha ·yenido á bu~caros á vos., porque entiende que . no le conoceis : y si lo ois fuera · · del Confesonario , poned la mano en- tre vuestro rpstro y el .suyo , por no aumentarle con alguna mirada el eu- cogimiento y la vergüenza. Por este n1ísmo fin ( á excepc,ion de algun ca-:-

34

ELSACERDOT~

so raro , en que por sus particular<!§~ circunstancias la prúdencia dicte lo' contrario) tened como regla inmoble,~ fixa y asentada, el reservar siempre; para el fin qualquiera reprehension' que hayais de dar; y aun tambien,\ si le habeis de intimar alguna obliga-. cion que le corra, reservadlo para el fin • quando esteis' bien . asegurado:

que ya nada le resta que decir.

18 Estad atento ,

y

de lo

que ~1:

penitente de suyo dice y manitiest4', ~'

sabed vos diestramente dar un paso adelante, y preguntadle lo que él acaso no dice. Si él, por exemplo, se contiesa de haber tenido un ódio gran·, de contra alguno, vos con la perícfa·:

y ciencia que teneis de los efectcis naturales de esta pasion , preguntad·' le si le ha deseado mal grave.,_,~¡ le . injurió , sí niega á su enemig~.~ salutaciones comunes, si teniendo P~:

renteséo estrecho con él no le visita; siguiéndose escándalo en los que o~; servan su conducta. En el hacer e~; tas· preguntas os servirá mucho su poner siempre lo peor, asi en la es:- pecie, como en el número de las cuk' · pas,

SANTIFICADO.

35

·

pas , para facilitarle con esto el que diga la verdad , y que antes bien ten-

ga q_ue alabarse disminuyendo, que

humillarse aumen~ando lo que vos le

sugerís. -

·

.,;~\U9 Mas: sepa vuestra destreza des- <.cubrir todo el mal : no solo de lo que el penitente comienza ya á de- cir, sino tambien quando nada dice; y aun tambien quando él lo niega, pero las circunstancias os dan moti- vo probable de temer que lo calla ó niega por vergüenza 6 por ignoran- cia culpable. Diligens ini¡uisitor , et subtilis investigator , sapienter , et quasi astute interrogat a prenitente, quod forsitan ignorat , ve/ prte vere- cu11dia velit occultare. ('Aug. lib. de vera , et falsa pcenitentia. ) Y, por quanto en materia de impureza tbdos .estan sujetos á ser tentados, y por otra ·parte en ella mas que en otras matedas causa vergüenza el manife~

con· ;perso-

nas que aun no conoceis , si de nada

y por

otra parte las circunstancias os dan

motiv_o de temer que su silencio sea

·

·

·

,

,j

tar las caidas ; por· eso,

se acusan en esta materia ,

,·~i

e ·2

cul-

f 36

EL SACF.P,DOT.E

culpable: como v. gr. si advertís qtte'. son jóvenes mal educados , sin fre- qüencia de Oraciones ni de Sacra~ mentos , en medio de peligros , que.

es casi imposible que no hayan teni.:.

do en el espacio de un tiempo nol, table , á lo menos tentaciones ; voaj

con estos, antes de acabar la Confo S:. sion, hacedles alguna prt:gunta, su- poniendo siempre lo peor , y abrid

el camino diciendo: Tmnbien hnbreis

oido algunas malcrs palabras y con'.:. versaciones, y tenido malos pensa- mientos; i no es asi ~ y aunque lo nie- guen, tomad la negativa por afirma::! tiva, y proseguid p9r dos ó tres veces diciendo : En algunos malos pensa· mientos os habreis detenido por gustó; i no es verdad ~ Y aunque os res.;.; ponda que no , proseguid vos , y ,del' cidle : No os turbeis, ni desalenteii, aunque hayais consentido, que misé;.;

rabies sornos todos ; y esto os .habra sucedido V(wias veces , j en fuerza de las tentaciones habreis hecho tam- hien alguna accion mala : ¿ no es asi ~

Y si sucede que el penitente, viendo

qce entendiendo yos.mal su respuesta

ha.-

~ANTIFTCADO.

37

habeis. adivinado la verdad , os co- mience á decir con voz baxa: Si Pa- dre , asi es ~ vos disimulando , prose- guid en descubrir aun alguna 6 algu- nas culpas mas, y despues dctened1o, y con caridad y perícia decidle i No

os ale[!.rais ahora de que os hqya he- cho decir estos pecados 1: Decidme la ·verdad,; ·1.1os. al principio os habeis dexado sobreCof!e1· de la vergiienza, .Y se os escapó la p1enth-a; pero con- solaos. Dios os hiJ!.O esta merced: que .JIO no ere.yendo vuestra negativa , os

he ayudado á decir ·ta ·verd6!d. Con-

solaos: esta es señal que su frlages-, tad os quiere pe1·dor.cw: pero decidme Ja verdad, i estos pecados los habreis crrl!ado tambien en otras Confesiones 1:

Con todo no temais : en tie1i1po esta- mos de remediarlo todo : basta que 1·cnovimos todas esas malas Confesio- nes. Hq_y que acabais de echar estas f1Jentiras, no estais dispuesto ; tome- rnos ocho ó 11ueve días por el bien de vuestra alma : entretanto· exerci-

taos en buei1é1s obras , haced tal cosa,

tales Oraciones iJ' para

decid tales y

prepararos para la Confesion gcne-

38

EL SACERDOTl!:

,

ra/ , haced esto que os digo :

rad los pecados de una especie de los de otra; JI los que son de una misma especie juntad/os todos, pnm decir- los en la Co1.fesion, 110 uno á uno, sino todos juntos; v. gr. tantos poco masó menc;s ; JI si aun asi no acertais á decir el número, direis dos cosas: el

Sepa-·

tiempo que ha que tencis ese vicio y caeis en ese pecado, JI la freqücncia en co11:eterle: de suerte que se pueda hace1· u11a prudente regulacion entre el tiempo de mas caídas y el de me- nos , quá.ritos serán poco 11:as ó menos los pecados cada mes , ó cada sema- tla, ó cada dia ; JI esto basta. /7o/-

'I.Jed

confesaros bien, y entcramwte de to- do , y espero que quedareis contento

'"

ayudaré á

tal

dia ,

que

~'Yº os

J' co11so/ado.

·

20 ¡Oh, y qnánta<> almas han sido curadas con estas industrias, v se han salvado! T<:l detia ser la pedcia pro- pia de aquel Médico espiritual exce- lente, el Canónigo de Rosi, de quien se lee en la Oracion Furlebre que se

1 762,

le hizo

que con su caridad r destreza indu-

xo

en Roma en el año de

SANTIFICADO.

39

xo y persuadió á uno á que mani- festase sincéramente todas sus culpas, el qual ya trece veces habia recibido la Extrema Uncion, y siempre habia callado en la Confesion. Mirad ahora la importancia ., y las ventajas que hay en que el Confesor sea verdade· ro Padre por la caridad, y Médico lleno de destreza. En este caso ., el mas docto Teólogo, sin las otras qua· lidades ,"no lograría el intento de des- cubrir todo el mal que estaba escon- dido y sepultado en el fondo de aquel ·

corazon.

21 De lo dicho acerca de la pure- za podeis inferir la c,lestreza en otras materias, para suplir la ignorancia del penitente. Pero acerca de la pu- reza, esta arre de preguntar con-opor- tunidad debe ir acomtiañada de una

grande circunspeccion~, quando hay

peligro de perder un bien mayor. Me explicaré: el no abrir los ojos á la malicia del qlle los tiene aun cerra- dos , el no desp:.?rtar ni avivar la pasion en quien está dominado de ella, es un bit.!a mucho mayor que la integridad solamente material de

c4

la

40

EL ·S

\CERDOTE

.

la Confesion; la qual, aunque falte Ü!cu1pablemente, no impide la inte.;;. gridad formal, que es la necesaria, y~ la suficiente para el valor y fruto del; s~v:::ramento. Jamás pues expongais á peligro tin bien mayor por otro me• r.or. Y asi mrnndo confesais á gente muy jóven , de tal manera les habeis ci~ preguntar. que no entienda la ma- licia sino el que ya futse ~·eo de al-. guna culpa en este -género~ y si ellos os responden que han tenido malos pensamienros, preguntadles qué i:en- samieuos han sido~ porque muchas veces no son ~iGo algunos deseos pue_; riles de vengarse, ó de quitar á es.J oondidas cesas comestibles; y en tal c_aso no teneis que preguntar mas; y s1 aun os qi:eda duda y temor de que se oculte algun mal mayor, bstará que les traigais á la memoria como Dios está p1 eseute en todo lugar, y todo lo ve, y que así no hagan en su

]

.

presenda aquello que

1·ian á t,acer viéndolo i;us padres. •

.22 Y aun coo los ya adultos de tal manera del::eis ser cauto, para no po-:

no se atreve-

nerns

ni

á vos

ni

al

penitente en

pe-.

4 l peligro de alguna rea complacencia actual , que el· docto Séñeri, guiado

de otro~ Autores, os

SAN1'.JFICADO.

avisa.

_-1zm quan-

do quedase ilitacta á veces alg1:11tt circunstancia debida por otra p,H"te á

la integridt!d maaeriat de la

Confé-

sion, tzo ha¡J,ais caso; porque prepon-

dera tm bim mayo1·. Os debi;· bastar el inquirir la eJpeci:? del pecado feo, pero no el modo con que se cometió. qua11do otro, ó_fover~·cundo , ó ig- norante lo .quisiese e.xplicar, avisadle coti caridad, que no_ conviene hacerlo.

(Con f. instr. c. 2.) l Y qué deberá de- cirse de aquellos Confesores aun jó- venes, .que con per.sonas casadas se arrie~gan y adelantan los primeros sin necesidad á hacer preguntas s0:- bre el uso , ó abuso del Matrimonio~ por temor de que haya algun exce- so~ Estos no reparan ni advierten _el religro á que s.e exponen á sí mismos, y al penitente de actuales perversas ideas y complacencias , ni miran por el decoro y veneracion debida á su caracter , que deslustran , dando justo morivo á los penitentes para que los tengan, sino por maliciosos, á lo

me-

42

EL SACERDOTE'

menos por curiosos en semejantes' averiguaciones espontáneas. Vos pues

con mejor consejo , para poner en

seguro los

no seais el primero á preguntar, si no

fuese á lo mas con· frases generales:

portais vos como buenos

bienes que irn portan mas,

v.

gr.

i Os

sin que

os remuerda la conciencia de cosa,

Christianos entre los dos , y

alguna? Y no os metajs en mas; pero~ si ellos os preguntan sobre alguna du~. da que tengan, respondedles con· la, mayor brevedad, y con·la mayor liin~ 1 pieza y re5erva de palabras que sea. posible ; y en vuestras respuestas ate-:~ . neos á las sentencias , ni laxas , ni ríg-idas , sino discretas y prudentes; porque de otra suerte , por evitar al~; vm mal material é incierto' hay~ gran peligro de que se cometan peca·~ dos formales entre casados , como se dirá mas á la larga, quando tratemos'' de la ciencia que debeis tener como ' Doctor. '23 Pero no solo acerca de 1a pu-· reza, sino tambien acerca de qualquie- ra otra materia, os encargo que no seais vos el primero á preguntar, quan- do

1

~ANTIFICADO.

43

do las circunstancias no os dan justo motivo ,de dud~r que el penitente ha faltado en explicarlas, 6 que las dexe por ignorancia ó por vergüenza. Si quereis preguntar sobre todos los pe- cados en que puede caer un peniten- te, no acabareis jamás, y hareis odio- so el Sacramento á entrambos , fati- gandoos vos, y enojando al penitente con mil preguntas no necesarias, que si á vos se os hiciesen quando os con- fesais, en verdad que sentiriais lamo- lestia y el tédio. Reservad pues las

preguntas para las cosas necesarias, ó que probablemente hayan _sucedido al penitente. Y aun aquellas mismas

Romano y s~ Cárlos en

sus avisos in~in~¡an y proponen como dignas de hacerse al principio de la Cunfesioa, si recunoceis que son in- útiles en la ocasion y caso presente., no hay para qué hacerlas; y asi , si es porsoua que ya conoceis , ó que por haber poco tiempo que se confesó~ teneis ya motivo para tenerla por persona bien criada é instruida, po- dreis ck>:arla desde luego que expon- ga st:s culpas; que si'dcspues hallareis ser

que el Ritual

44

:EL SACERDOTE

ser necesario , entonces le hareis lás preguntas que al principio se ornitie~ ron. y aqni observad ., que por no porn;r al penitente en peligro de qúé se nube y que se olvide de lo que trae examinado y preparado para decir en, aquellas Confesiones, que por haber fOCO tiempo que se confesó, preveeis

que han de ser breves ,

mejor es no

interrumpirlo, sino dexar para el füf lo que se le hubiere de decir. Per:ó rtn h1.s Confesiones largas , porque 1i9 se os olvide despues alguna cosa de importancia , podreis irlo interrumf. piendo, quando convenga , pregun,1- tando brevemente lo ne<:esario sola':'.i Jnentc , como es el número y la es;· pecie , reservando para el fin todo IÓ'

demas.

Discrecion para hacer el concepto de:-- bido del mal del penitente.

24 ]Jebeis tambien reconocer.co~

discrecioí}\. y hacer el concepto de::,; bido del fo:ü que ya con destreza ha- beis investigado y descubierto, y po(

de~

SANTIFICADO.

45

decirlo asi ' sacado á luz del fondo del corazon del penitente, para no errar despues en la aplicacion de los remedios ; porque es, muy difer~nte la cura de un pecado que ya de- generó en mal hábito, á ·guisa de, lla- ga encangrenada, de la de otro peca- do cometido solo por accidente : y una ocasion que ya es pr6xíma pide mucho mayor atericion que la remo- ta : y ciertos pecados que hay de su- mo peligro piden otra camela que los ordinarios y comunes. No á todo pecado grave, de que se con tiesa el

temer, ni mo-

lestarlo con preguntas , si reconoceis que es accidental, 6 casual la c)casion; como si uno hubiese dicho graves in- jurias al qt}e en la ,calle le dió algun empujon, o le echo en el lodo: pero quando la ocasion es comun en todo tiempo, y el pecado despues de la úl :

tima Confesion se repitió ó cometió muchas veces; entonces hay motivo de dudar; y por tanto investigad, ~i es mas grave el mal de lo que parece á primera vista. Y esto lo consegui-

reis, haciendo. oportunas preguntas,

penitente, debe is luego

·y

46

EL SACERDOTE

·y al caso , con destreza , diciendo v. gr. de estos pecados habreis traído tam- bien en la última Confesio-n : JI aun habrá mucho tiempo que caeis en ellos:

con esa persona ya otras veces habrds caído: en la Pasqua pasada habrá si!, do lo mismo que en esta , que tambien'

habria un año que no os ·confesabais:

i 110 e.r asi ve1'dad ~ Y segun reconcr ciereis ser el estado del pecador, asi.

aplicareis el remedio; F.l rr

está todavia en sus principios, y es aun pequeño;¡ mas ay, si prosigue y toma fuerzas, qué presto se hace gran· de!Al perítoMédico le toca saber pro- veerlo , y hacer el concepto debidq en su principio. Asi S. Felipe Neri con sus penitentes, que se acusaban de ciertas familiaridades de mano con personas de otro sexA , diciendo que. no tenían mala intencion , ni sentian tcntacion alguna : esto, decia enton~ ces el sábio Maestro de espíritu, esto es lo peor para vos; es á saber , et no ser tentado; porque e&o es señal~ de que el demonio os qui.ere asi in~ cauto5 ir tirando y llevando á 'graves

. caidas; él tarda .en hacerse sentir,; y ha·

·

al

á veces

S_ANTJPICADO.

47

hacer la suya ,- hasta que os vayais metiendo mas y mas con seguridad, y cogeros entonces de improviso. y haceros la traicion que pretende. Pues á este modo, ahora quando comienza una pasion, v. gr. del juego en aquel jóven, de la vanidad en una doncella:

prevenid vos el mal venidero que amenaza con oportunos avisos, y no tanto con severas ,prohibiciones de aquello que en sí. no es aun grave,

quanto con prudentes consejos' ani- mando al jóven á mortificar la pa- sion que comienza, absteniéndose del juego en los días de Comunion , ó los Viernes ert memoria y honor de la Pasion del Señor , ó á lo menos. moderando el tiempo, el dinero, los compañeros. para impedir por este camino • el que se haga nociva y pe- caminosa ; y á la doncella exhortán- dola á domar su vanidad , dexar á lo menos parte del supérfluo ornato que antes usaba, y á ponerse tal vez en honra de la Vírgen el vestido me- nos rico y vistoso. En algunos peca- dos el peligro no es tanto de que cre~can_, como de .que prosigan. y

aun~

48

ELSACERDOT$

aunque sean pequeños , si se conti~ núan puede seguirse nrncho daño. v. gr. ciertas aversiones habrá pequeñas,

y que se reducen á evitar el encuen:j

tro, á un parlar secamenre, y con pocas palabras á la persona contra':' ria. Pero si esta aversion es habitual

y continua, puede al fin traerá gran,! des excesos , mereciendo que Dios se ·rerire·, desmereciendo sus especialei gracias y auxilios, mayormente en personas espirituales. Asi el Sacerdcr. te Saprkio por una aversion de largo tiempo contra N icéforo, Secular, perÁ, di6 al fin de su vida la constancia,-,. estando á punto de llegar á. ser. un Mártir de Chrísto,renegando de la Fe; vino á. ser un Apóstat;'l. Es prcd>~ pues que seais perspicaz y prudentel para hacer el caim debido dd mar que hallareis en el penitente.

Cautela en aplicar los remedios.

:25 Pero en e~ apEcar los remedios al mal ya ccnondo, es donde mas se ha de descubrir la perícia del Médico

y

SANTIFICADO.

49

Y primeramente para curar la dureza de corazon en el penitente, y mover- lo á aquel dolor eficaz y verdadero, sin el qual no aprovech:t el Sacra- mento , aqui es donde vuestro zelo, reprimido antes, por no dificultar la integridad de la Confes!o:i , puede y debe tener un justo desahogo ea bien y provecho del reo : pero tened cuidado que preceda siempre la cari-

dad, para hacer que rt!ciba bien quan- to teneis que decirle ; pue~ segun el Concil. Trid. Sess. 13. de Refor.: S repe plus erga corrigendos agit be11evolen- tia, quam authoritas, plus exborta-

tio, qi:am comminatio , plus ch[witas, q11a111 potestas. Empezad consolándo- lo por haber cumplido la obligacion de acusarse enteramente ; d~spues, siendo la esperanza, como e~ aqui la mas importaate para empeihr al pe- nitente en todo io que luy mas difi- cil, cornen:e.ad siempre haciéndole es-

perar el perdon, con tal que de veras

se arrepienta: y para bgrar esto con felicidad, decidle, que éi á sí mi<>mo se haga justicia, para obtener de Dios su gracia , y el p~rd.on , se5uro <le al-

50

EL SACERDOTE

canzarlo. Pasad despues á representar~

le con una breve, pero afectuosa ex-

hortacion , los

moLÍ vos que la fe nos

enseña , para arrepentirnos saludable-

mente; es á saber , de confusion , de temor, de confianza y de amor. Y poniéndole otra vez delante , no cada uno de sus pecados , si la Confesion fué de muchos, sino los principales y mas graves; representadle su gra- vedad y multitud , tanto mas in- excusable, quanto él es Cbristiano, y mas favorecido de Dios. JI. Expo- nedle los castigos que merece ei que ofende á un Dios , á un Señor tan grande , y Señor tan bueno , y tan mal correspondido, y vilipendiado.

Y que estos ca-stigos son ciertamente

inevitables, y acaso estan muy veci- , nos , si no se arrepieme como debe. III. El provecho y los frutos in.;sli-

mables que sacará arrepintíendose, y ' cmendando su vida ; tiUtos seguros

y perpetuos de perdon , de pa2 , de

buena muerte , y de vida eerna. Re- pn:semadle tamb~e:D cor; viveza á Dios nuestro Señor , que teniéridole sus-

penso , y colgado sobn: el infierno,

le.

SANTIFICADO.

5t

le muestra allá abaxo tanto<> y tantl>'> que por semejantes pecaJos , ó ~ua menores que los suy0s , c.;tan f .1 ar-

diendo sin re:n~Jio: que le r~cu~rJa

los beneficios d~ la Cre:i;;ion , Re- dencion &c. que le hizo , y las in- gratitudes y ofensas que de et ha reci- bido: y que con una justí.;;i.n:i in- dignacion inexorablemente le intíma aquellas penas ; pero que se declara pronto al perdon de ellas, y á dade el Cielo, con tal que en sus pecados reconozca no solo el mal que se ha hecho á sí rrtismo , sino tambien la injuria y agravio qut:: á Dios hizo. lo que detesta y abomrna sobre todo. Y que asi volviéndose á Dios le diga:

Ne projicias me a facie tua &c. Pa-

dificil

pasar de aqui á la Contricion perfec~ ta , recordándole el amor de Dios para con nosotros ; amor tan genero~ so, que murió en un:i Cruz por nues- tro remedio; amor tan especial y liberal , que nos lknó de beneficios singulares , ma<; que á infinitos otros; amor tan desinteresado y tan cons-

tante 1 que sus dones y beneficios

ter , peccavi &c.

Ni os

será

F.L SACI:RDOTE

~2

pasados quiere que sean prendas de los futuros que nos quiere hacer, has- ta llevarnos y tenernos consigo en la bieuaventuranza eterna. Y bien, este Dios que con tan claras y sensibles . f>ruebas conocemos ser infinito en la Bondad, igualmente es infinito en la Magestad , en la Sabiduría , Omnipo- tencia, Santidad &c. Y asi es por sí mismo infinitamente digno de todo respeto, estíma y amor. Y con todo eso , ¿cómo le habemos tratado no- sotros ~ Le habemos vuelto á crucifi- car con r ucstras obras , le habemos despreci2.do, y tenido en nada. De- cidle pues, y decidle de corazon, que penetrado de dolor por tan mala cor- 1·espondencia detestais y aborreceis vuestros pecados , no solo porque ha- beis perdido la Gloria, y merecido el infierno, sino tambien y principal- meutc por haber ofendido á un Dios tan Grande , tan Bueno y Misericor- dioso ; y por tanto proponed &c. 26 Mas para usar con oportunidad y prudencia de estos avisos y exhor- taciones, notad: I. Con aquellos que ya de antemano sabeis ser diligentes

en

SANTIFICADO.

53

en prepararse bien , ó que actual- mente los veis ya muy compungidos y contritos, dexadlo" del todo, ó solo in<:inuádselos, porque no !~ay necesi- dad de mas. ll. Con los otros sí , car- ~ad la mano, y extended aquel mo- tivo que se adapta mas á cada uno; y asi con los pusilámines decidles po-

co de temor, y mucho de la confian- za en Dios. lH. Con personas de au- toridad no lnbeis de dexar por te-

mor lo que fuere necesari.o, para ex- citarlas al dolor y arrepentimiento

debido , si no le tienen; pero lo

beis de hacer de modo que ·no los confundais demasiado. Y con esta cir- cunspeccion poco á poco ganareis so- bre ellas una sagrada paternal auto- ridad que los hará dóciles y pron- tos para todo lo que fuere menester imponerles. Las reprehensiones con expresiones fuertes mas bien las usa- reis provechosamente con personas, ó duras de frente y obstinadas, ó n'1s- t icas é idiotas, que no se mueven con razones delicadas. Pero aun con estas todo ba de ir templado con la cari-

dad y amor á su bien; de tal suerte, D 3

ql!C

ba-

54

EJ;, SACERDOTE

Cl'e ellas mismas \ ean que no las des~

pt-ciais: porque t0dos hasta los mas viies. son zelosos de su honor, y mos- tr:- ndo vos que teneis empeño de su mayor bien, os abrireis camino en sus

cm

azones y voluntades, para lograr

de

ellos lo que quereis. Finalmente,

si exfonicndo y declarando los moti~ vos del dolor, veis qlie nada nada se connweve vuest1 o peniteP.te, no por

eso cCJiyais de ánimo; porque os que-

da todavía una arrna en la mano, que

mada con~o 5e debe, es infalible, co· Jr<' n< s lo enst·ña la fe; quiero decir, la 01 adon; n:ya estíma y práctica j2mas podreis bastantemente inculcar- la y rccc1mendarla, asi á vos mismo, cerno ~ los. penitentes. Esta Oracion en d< s zr aneras la podrcis usar. l. En el Cictü mismo de la Confesion, oran- c:1o rntI<:rntos á una, y pidiendo alli

rri~crkordia, y es ~l:cedcrá tal vez

f <' l ra r alli mim:o los efectos de elia. JI. ('uardo esto no se 10gTe por en· te rcrs, H,s cnt!e las cautelas, de que

l r.bl

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