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SAGRADA BIBLIA, EN LATIN Y ESPANOL, CON NOTAS LITERALES, CRITICAS E BISTORICAS, PREFACIOS Y DISERTACIONES, Sacadas del Comentario de D. Agustin Calmet, Abad de Senones, del Abad Vence 7 de los mas célebres autores, para facilitar la inteligencia de la Santa Escritura, OBRA ADORNADA CON ESTAMPAS ¥ MAPAS, PRIMERA EDICION MEJICANA, ‘ ENTERAMENTE CONFONME A LA OUARTA Y ULTIMA FRAKOESA DEL ARO DE 1820. TOMO VIGESIMO SEGUNDO. EPISTOLAS DE SAN PABLO, ’ MESICO, (MPRENTA DE GALVAN A CARGO DE MARIANO aRbvaLo, CALBE DE CADENA Num. 2, arn 1833. ON LAS LIGEMOIAS NEOKSARIAS, ae SAGRADA BIBLIA. TABLA. CRONOLOGICA DE LAS EPISTOLAS DE S. PABLO. E. el prefacio siguiente haremos ver que las Epistolas de 8. Pablo no estén colocadas en la biblia por el érden de sus fechas. Y aun- que acerca de este 6rden solo pueden formarse conjeturas mas 6 mé- nos probables, que examinaremos y expondremos tanto en el prefacio general que sigue, como en los particulares que se hallan al frente de cada epistola; sin embargo, pareciéndonos interesante conocerle, y de- seando que el lector pueda con una mirada hacerse cargo del que pa- rece mas probable, le presentamos Ia siguiente tabla, cuyas pruebas daremos en los citados prefacios. EPISTOLAS DE 8AN PABLO, Aiiox dela ora. erist. vulg. I. A los Tesalonicenses, escrita hacia el afio.... Il. A los Tesalonicenses..... 52 A los Galatas... 55 I. A los Corintio: 56 Il. A‘los Corintios 57 A los Romanos.. 58 A los Filipenses . : A Filemon ..... . A los Colosenses = ?62 A los Efesios ... . i los Hebreos . . A Timoteo. . A Tito....... ‘fea iL. A Timoteo.... eeeeeees 6B PREFACIO GENERAL a LA EPISTOLAS DE S. PABLO. Exclioacia L.. Epfstolas de 8. Pablo siempre han sido consideradas en la Igle- de las Epic. sia como el monumento mas precioso despues de los santos Evangelivs, tvlss_de 8. de los cuales son, por decirlo asf, e] comentario mas natural, q:10 ubra- Pabio. za toda la moral de Jesucristo, todos sus misterios, y toda su religion. - En ellas ee hallan establecidos 6 confirmados los dogmas princi- pales de nuestra fe, y refutadas las heregias aun antes de su nacimien- to: ellas demuestran contra los judios la verdad y las prerogativas de ja nueva alianza, que por Jesucristo nuestro Salvador hizo Dies con Jos hombres; contra los arrianos Ia divinidad de Jesucristo; contra low pelegianos la corrupcion de la naturaleza humana por el pecado de nuestro primer padre, y la necesidad de la gracia de Jesucristo para Ja salud; contra los semipelagianos lo gratuito de nuestra vocacion 4 la fe; contra los_calvinistas la presencia real de Jesucristo en la eucaris- tia, y la amisibilidad de la justicia; contra todos los protestantes la ne- cesidad de las obras de la fe para la justificacion; contra los socinia- nos la resurreccion general de lus buenos y de los malos; y en fin con- tra todos los hereges y cismaticos la unidad, la perpetuidud y la auto- ridad de la Iglesia. Le - Las verdades de la moral evangélica se hallan alli tan claras y evi- dentes que no pueden confundirse; y todos los casos estan decididos con arreglo 4 los principios que se establecen. Lns Epjstolas de San © Pablo ensefian los deberes generales y comunes 4. todos Jos cristianos, y los deberes particulares y propios de cada estado y condicion: los stores y los pueblos, los principes y los subditos, los padres y los hi- Jos, los amos y los criados, los ricos ¥ los pobres, los casados y los que guardan continencia, las virgenes y las viudas, todos finalmeate halla- ran alli las virtudes que deben practicar, y Jus vicios que deben evitar. San Juan Criséstomo dice que en las cartas de San Pablo bebiéd todos sus conocimientos, y que en ellas hallaran los fieles cuanto necesiten para el arreglo de su vida. ,,Nuestros conocimientos, dice este padre, w8i es que tenemos algunos, no son debidos ni 4 la penetracion de nues- ntro entendimiento ni 4 nuestro talento natural; sino Gnicamente 4 la nasidua lectura de los escritos de este hombre incomparable, 4 quien nprofesamos mucho afecto y estimacion.... Por tanto, si quereis tam- nbien vosotros, (hubla con su pueblo), si quereis tambien vosotros apli- »caros con atencion 4 esta lectura, nada os quedaré que desear (1).” [1] Chrys, in ep. ad Rem. in prosemis. PREFACIO A LAS EPIBTOLAS DE & PABLO. 5 San Pablo, natural de Tarso en Cilicia (1), 6 hijo de un judio ciu- dadano remeno, estaba instruido en la literatura griega, puesto que Ci- ta 4 Fy-iménides (2) y a Arato (3), Estos covocimientos pudo ha- berlos adquirido eu ia misma Tareo, en la cual se halluban enténces tun florecientes Ins letras, que, segun Estrabon, aventajaba aquella ciu- dad aun 41a misma Aténus (4). Las letras sagradas las aprendié en Jerusalen, en donde fué su maestro Gamaliel, famoso doctor de la ley (5). Su celo por esta fué tal, que le hizo perseguir de muerte 4 los rimeros discipulos de Jesucristo, 4 quien consideraba como rival de oises v destructor de su ley (6). Cuando San Estévan fué martiri- zado, San Pablo guardé los vestidos de los que le apedrearon (7); y despues de la muerte de este protomértir, consiguié cartas del principe de los sacerdotes para las sinagogas de Damusco, & fin de poder po- ner presos 4 todos los discipulos de Jesucristo que encontrase (8). Cuando iba para esta ciudad, respirando sangre y muerte, fué derriba- do en tierra, y oy6 una voz que le decia; Saulo, Saulo, por qué me persigues! Y¥ habiendo cegado en aquel acto, fué necesario llevarle por ja mauo 4 Damusco, en donde se alojé en la casa de un tal Jadas. El Sefor se aparecié de noche 4 un discipulo llumado Ananias, y le man- dé que fuese & donde estaba Saulo. Fué en efecto, le restituyé la vista 3 le bautizo. jesde enténces Saulo comenz6 4 predicar el Evangelio de Je- sucristo en Damasco, de cuya ciudad pasd 4 la Arabia; y_habien- do permanecido alli algun tiempo, volvié 4 Damasco (9). Los Ju- dios levando 4 mal su mudanza, resolvieron quitarle la vida (10); pero él habiendo sabido esta resolucion, hizo que le descolgasen por’ Ja muralla de la ciudad en una espuerta, para escapar de sus ma- nos, y marché para Jerusalen, en donde conferencié con los apés- toles que alli encontré (11). De Jerusalen pasd & Tarso su patria 12), y alli fue & busearle Bernabé para llevurle 4 Antioquia, don- le su presencia era util 4 los progresos del Evangelio (13). De es- te lugar salieron é! y Bernabé con el fin de llevar 4 Jerusalen las Jimosnas de los fieles (14), y despues de haber desem ado este ministerio, velvieron & Antioquia, Hevando consigo 4 Juan, que te- nia el subrenombre de Marcos (15). Entonces por expresa dispo- sicion del Espiritu Sunto fueron separados de los profetas y doc- tores que alli habia, y constituidos apéstoles para que predicasen la fe los gentiles (16). Con esta nueva investidura partieron para Chi- pre, en donde Saulo convirtié al procénsul Sergio Paulo, desde cu- ya épora en adelante se Ilamé siempre Pablo. De Chipre pasaron & Panfilia (17), y de aqui & Pisidia, & Licaonia, acaso tambien & Galacia, y finalmente volvieron & Antioquia. Habiéndose enténces suscitado -en esta igleria la disputa acerca de la observancia de las ceremonias legales (18), fueron enviados Pablo y Bernabé 4 Jerusa- len, en donde se celebré el primer concilio,en que se dicidié que 1) Act. x21, 39. xx. 3(2) Tit, 1. 12. ex Epimenide, ¢e—(3) Act. ex Aratore (4) Strab, lo aay. p. 462—(5) Act. xan. S—(6) Ack. vin 3 27) Act. wu. $7 xxu, 20.—(8) Act. ix, 1. et ecqg. xxu. 5, ef . 17.— (10) Act. 1x. 23 et seg. et 2 Cor. x1. $2. 33—(12) Act. ix 2 aeqg. Gal. . 18.—-(12) Act. 1x, 3(.—(53) Aet. x1. 25— (14) Aet xi. 30.—(15) Act, xi, 25. (UG) Act. xur, 2. ef seqgg—(17) Act. aun 13. ef eegg.—(13) Act. xv. 1. et sega. i. Resamen de Ja vida de 8, je, desde sa necimien. to, hasta ou llegada & Ro ma Epidtolas 1+ IL* & fos »salonicen. nes, Epistola & Jos Galatas. Epistolas 1+ y 1" & los Corintios. Eptetols & les Romanos PREPATIO / los gentiles convertidos 4 Ja fe no estaban obligndos 4 recilir Io circuncision, ni 4 observar las ceremonias legales; sino solo 4 abs- teneree de la idolatria, de toda fornicacion, y de) uso de la sane gre y de los animales sofocados, Hullandose en Jerusalen fueron teconocidos y confirmados apdstoles de los gentiles (1). Volvieron despues 4 Antioquia (2), en donde habiendo liegado S. Pedro po- co tiempo despues, le reprendié §. Pablo publicamente por la si« mulucion de que usaba apartindose en secreto de los gentilés (3). Despues de permanccer a!yun tiempo en aquella ciudad, resolvid Pablo visitar law iglesias que él y Bernabé habian fundado en la Asia menor (4), para lo cual convidé @ Bernabé; mas habiendo es- te querido Ilevar consigo 4 Juan Marcos, Pablo que tenia otras mi- ras, se le separd uniéndose con Silas para hacer su visita, y le dejé ir & Chipre con su nuevo compaiero. Hallandose Pablo en Licaonia tomé por companero & Timoteo ©. Despnes atravesé la Frigia y la Galacia, pasé 4 Macedonia, pre- icé en Filipos (6), en Tesalénica (7) y en Beren (8), de cuyo lu- gar marché para Aténas, en donde convirtis 4 8, Dionisio Areo- Ppagita (9). Fué luego a Corinto (10), y alli escribié su primera car- ta a los Tesalonicenses, y poco de-pues la segunda. En seguida es- tavo en Efeso (11), en Jerusalen, y otra vez en Antioquia. De allf salid & visitar la Galacia y la Frigia, volviéndose despues & Efeso (12), en donde sufrid much y escribié la epistola 4 los Galatas, y Poco despues la primera 4 los Corintios. De alli pasé 4 Macedo~ nia, en donde escribié su segunda carta & los Corintios (13). Des- pues volvié 4 la Grecia, en donde permanecié tres meses (14), du- Tante cuyo tiempo escribié, segun se crée, en Corinto, su carta & los Romanos, De ja Grecia marché por Filipos, Troade y Mileto para Jerusalen (15), en donde entreg6é & Jos apéstoles las limosnas que se le habian encargado. Siete dias despues de su llegada se echaron sobre él los Judios en el templo con’grande tumulto (18), y hallandose & punto de perder la vida, le sacé de entre sus manos el tribuno romano Licias, y le envio ante Félix, gobernador de la Judea, re- sidente en Cesarea (17). Este le mantuvo preso dos aifios, y le dejé en tal estado hasta el tiempo de Festo su sucesor, el cual, querien- do congraciarse con los Judios, pregunts 4 Pablo si queria subir & Jerusalen para ser allf juzgado; pero Pablo apzlé al emperador (18), y fué poco despues embarcedo para Roma (19). El navio en que iba naufragé cerca de Malta (20), en donde tos naufragos to- maron tierra y permanecieron cosa de tres meses, despues de cu- yo tiempo volvieron 4 emburcarse para Roma. En esta ciudad es- tuvo Pablo preso dos anos, ocupindosé en su prision en instruir y anunciar el Evangelio & los que le visitaban. Este extracto de que somos deudores 4 Calmet, contiene lo que se halla en los Hechos apostdlicos y en las Epistolas de ~S. Publo, relativo a la vida de (1D) Gal. 1, et seqq.— (2) Act. xv. 30. ef 2eqq.—(3) Gal. mn. 11. et aeqq.—(4) Act. xv. 36. y #g.—(5) Act. xvi. 1. ef aegqy.—.6) Act. xxi. 12. et eeqg.—(7) Act. avn. 1. et segg. (8Y Act. xvi. 10. et seqg.—(9) Act. xvir. 16 ef seqy—(10) Act. xvin. I. et veqg.—(1) Act. xvin, 19. et 2eqq.— (12) Act. 19. 1. ef seyg—(13) Ae. xx. 1. (14) Act. xx. 2. 3,- (15) Act, xx. 3, et seq—(1b) Act. xxi QT ef #eqg. -(IT: Act xm, 22. et aeqg.—(18) Act, xxv. 1. et segg.—(19) Act. xxvu. 1. ef se7q,—(20) Act. xxv. 1. et 697. . A LAS EPferOLas DE 8. JUAN. @te apéstol deade su nacimiento hista su: legada 4 Roma, La sis guiente continuacion de su vida esté sacada por Carrieres de sus mismas Epistolas y de los mejores autores eclesidsticas, Los Judios de Roma, no hallindose en un pais donde pudi sen mandar como en la-Judea, nada se atrevieron 4 intentar.cun- tra S. Pablo, segun las dltimas palabras de los Hechos apostdlicos (1), & pesar de que debian estar muy irritados contra él por el mo-. do con que les habia hablado. Asi pues todo lo que hicieron lug Judios de Palestina para perder al Apostol é impedirle que anun-. ciase el Evangelio, no sirvid mas que de conducirle 4 un lugar en donde podia predicur con toda libertad; de suerte que su cau-, tiverio, léjos de perjudicar al establecimiento de la fe, como los Ju- dios se lo prometian, contribuyé mucho 4 sus progresos, Su_prision se hizo célebre en lu corte del emperador y en toda la ciudad de: Roma, y sirvid de dar @ conocer 4 Jesucristo (2), & quien S. Pa- blo no se desdenaba de predicar en medio de la pompa y la ma- gestad del imperio (3). Le anuncié pues .entre los Romanos con aquel celo que mucho tiempo despues Ie hacia acordarse de ellos en todas sus oraciones,.y pedir continuamente a Dios que le abrie- se algun camino favorable para lograr entre ellos algun fruto, asi: como entre las otras naciones (1). : : Las que habian sido iluminudas por él con, Igs tuces de Ia fe, luego que supieren que estaba preso en Roma, se apresuraron 4 dar- le muestras de su afecto y de su ayradecimiento, Los Filipenses, en- tre otros, le cnviaron 4 su obispo Epafrodita 4 fin de que le ‘Ile- vara los dones de su sincera caridad, y le hiciera persovalmente todos los servicios de que necesitase (5). Epatrodita lo hizo. con tanto celo y fervor, que cay6 enfermo (6); inas habiendo recobra- do la.salud, le hizo volver el Apéstol 4 los Filipenses, que habian reeibido grande pesadutnbre por la enfermedad de su obispo (7), y les escribid una carta manifestindoles su-reconocimiento porque tomaron parte en sus tribulaciones (8), la esperanza que tenia de ir pronto 4 verlos (9), y la confianza que Divs le inspiraba de per- manecer con ellos mucho tiempo, para hucerlos adelantar en el cono+ cimiento de Jesucristo, y aumentarles la alegria que les causaba la fe que tenian en él (10). La aplicacion con que S. Pablo trabajaba en laconversion de los Romanos, no le hacia deacuidar ta de los otros ueblos; pues siempre tenia presente que era deudor 4 griegos y bar- Paros, 4 sabios é ignorantes (11), y estaba siempre dispuesto 4 anun- ciarles 4 todos las verdades del Evengelio, Y comunicarles las in- comprensibles riquezas de Jesucristo, : Habiendo visto en Roma al esclavo Onesimo, que despues de haber robado 4 su amo, se le habia fugado de la Ciuded de Colésas en Frigia; le instruyé, le convirtié 4 lafe, le bautizs y le volver & Colosas (12) con una carta en que suplica 4 Filemon que |&itrjone, y le reciba, no ya como su esclavo, sino como su herinano en Jesu- cristo. Le encarga al mismo tiempo que le prevenga alojamiento, (1) Act xxmn. 95. et teqg-—(Q) Philipp. 19. 18—(3) Row. 1. 16.-(4) Ro et de ime Pi mae, ie) Phitpg a 20) Phitpe uae (8) Philipp. 1.7. 16. 10, 14:9) Philipp. us. ) Philipp, 1. Be Eom. 1. 14—(12) Philem, 10. at eegq. eB te Mem 1t) cion de le dade 5. Pus blo, desde wa Hegazuu Ko. aus asta au, Epistola « los Filipen. eee, Epistote & Filemon, Eptetole & Tos Culosen. wes. Epfstola & los Efesios, Episio & lobreos. 8 : PREFACIO porque espera que Dios le concedera volver 4 la Iglesia que esta” - en Ia casa de Filemon, en virtud de las oraciones que en ella se ha- cen incesantemente por él. Filemon recibié bien & Onesimo, y le volvié & Roma para que sirviese & S. Publo en su prision; pero el Apéstol no penso mas yue en hacer de é! un ministro de Jesucristo, y poco tiempo despues le encargé que regresase 4 Cokisus (1) eon una carta, en la cua! manifiesta 4 los fieles de aquella ciudad, & quienes esté dirigida, el interes con que mira las gracias que Dios les- ha concedido (2), y lo mucho que desea su aprovechamiento espiri- tual (3). Algunos creen que enténces fué cuando escribié tambien su epistola 4 lus Efesios. . Hacia este mismo tiempo escribié & los Hebreos, esto es, & los judios convertidos de Jerusalen y de la Palestina, para fortalecerlos contra la persecucion que sufrian de parte de los judios incrédulos (4), + y para afirmarlos en la fe cristiuna (3). Les ruega que oren por él, Eptstola 1+ 4 Timoteo. Epistola & Tito. y que lo hagan con instancin, a fin de que concediéndole Dios la liber- tad, pueda ir & verlos cuanto antes (6). Estas oraciones que S. Pablo pedia tan interesadamente, y que los fieles hacian sin duda por él con mucho fervor, llegaron por fin 4 producir su efecto. El Apostel reco- bré su libertad, aunque no sabemos de qué manera; y uso de ella, no gozando de una vida blanda y tranquila, sino emprendiendo nuevas peregrinaciones, sufriendo nuevos trabajos, sosteniendo nuevos comba- tes, y llevando la antorcha del Evangelio 4 los pueblos que aun esta- ban sumergidos en las tinieblas de fa idulatria (7). Algunoos se per- suaden que en este tiempo estuvo en Espana; Pero to 10 lo que sobre esto se sabe de positive ea, que escribiendo 4 los Romanos cinco 6 seis afios Antes, les manifesté que tenia énimo de hacer este viaje (8). Tambien se crée que durante el curso de estas nuevas peregrinacio- nes predicé el Evangelio en la isin de Creta, en donde despues de haber sanjado los fundamentos de la fe, dejé & Tito para que arregla- se lo que faltaba, y estableciese presbiteros, 4 obispos en las ciu- dades (9). Despues de esto fué & Judea, como lo habia prometido 4 los He= breos (10); pasd de alli a Asia; estuvo en Colésus. alojado en la casa de Filemon, que le esperaba (11); vino a Efeso, en donde dejé & Timo- teo encargado del cuidado de toda la Asia (12); estuvo en Macedo- nia, en donde cumplio la promesa que, de ir 4 verlos, habia hecho & los Filipenses (13), y excribi6 4 Timoteo eu primera epistola, instruyén- dole en los deberes de su ministerio, y ensenandole cémo debia por- tarse en la Iglesia, la cual llama casa del Dios vivo, columna y funda. mento de la verdad. Hacia el misino tiempo escribid & Tito, dicién- dole entre otras cosas ye viniese & verle & Nicépolis, en donde ha- bia determinado pasar el invierno. Volvié despues & Asia como lo habia prometido 4 Timoteo (14); estuvo en Tréas alejado en casa de Carpo. en donde dejé una capa, y algunos libros y pergaminos (15); y habiéndose separado en Efeso de su querido discipulo Timoteo, 4 quién no pudo dejar sin derramar (1) Colese, tv. 9.—{2) Coloss. 1. 3. et #e99-—(3) Coles. 1. 9. et s09.—(4) Hebe. au. 3. 7.=(5) Hebrs an. 12, 14, xin, 9.—(6) Hebr, xm, 18. ‘et 19.-(7) 9. Coy. xe 16.—(8) Rom. xv. 28.—(9) Tit. 1. 5. et 7.—(1U) Hebr. xin, 23.— (11) Philem. ¥ 22. (19) Le Tim. 4. 3.—(13) Philip, 93.2414) 1. Tim in. 14—(15) 2. Tim, av. 13, : ALAS EP{sTOLAS DE 8. PABLO, 9 sbundantes Mgrimas (1); pasd 4 Mileto, en donde dejé enfermo & Trofimo (2). Se crée que de alli fué 4 Antioquia en Pis iY 4 Lise tras 6 Iconio en Licaonia, donde sufrid los males de que habla en su segunda curta 4 Tunuteo (3). Habiendo vuelto de Asia & Corinto, dej6 en esta ciudad uno de gus discipulos llamado Erasto (4), y inarchd pura Roma, en donde se crée que Dios le habia revelado que habia de padecer el martirio; mas como miraba la muerte como gununcia (5), no procuraba huir de ella. . Llego 4 la capital del mundo el aiio 65 de la cra vulgar, y habien+ do hallado en ella a S. Pedro, que habia regresado de varios viages, se unié con él, y se ocuparon ambos en instruir @ los Judios en las sinagogas, y & los gentiles en Jas pluzus y asambleas piblicas, Tam- bien combatieron juntos, segun muchos ant guos, las impiedades de Simon el mago. y por la virtud de sus oraciones precipitaron a este impostor, que se habia elevado en los aires por el peder del demonio, Este milagro que acaecié en presencia de Neron, irrité 4 este empe- rador contra los apéstoles; pero la conversion de uno de aus oficiales, y especialmente Ja de una de sus concubinas, 4 quien S. Pablo persua- dié que se apartase del comercio criminal que tenia con aquel princi- pe. le determinaron &@ no dejar mas sobre la tierra 4 un hombre que predicobe doctrinas tan contrarias & sus corrompidas inclinaciones, fand6 pues poner preso a 8. Pablo, y habiéndole hecho comparecer en gu presencia, se manifesté tan enfurecido contra él, que los disci- ulos se llenaron de terror, y casi todos abandonaron al Apdstol (6). ero e] fué asistide por el Senor, que le fortalecid, y le libro esta vez de la garganta del leon, para que cuacluyese la predicacion del Evan- elio. : Be La concluys en efecto, y aunque él.se vié cargado de cadgnas, Ja palabra de Dios no pudo ser encadenada (7), y la _anuncié con en- tera libertad @ todas Jas nacioyes de la tierra, que hallandose como reunidas en la ciudad de Roina, Ja oyeron de su boea (8). Entre tan- to el calderero Alejandro se oponia 4 8. Pablo y te causaba muchos sinsab»res combationdo su doctrina (9); y se alejaban de é/ todos Jos asiaticos que se hallabin en Roma (19); pero Dios le envio 4 Ouesifo- ro que viniendo de Asja, dunde habia hecho muchos servicios 4 la Iglesia, bused al Apéstol, le hallé preso, y le asistié cuanto pudo (11). Conociendo S. Pablo que su muerte se acercaba, y considc- randose coma una victima proxima 4ser inmolada; escribid su se- gunda carta 4 Timoteo, en la cual le ruega que venga 4 verle intes del invierno, y que traiga consigo 4 Marcos, porque le nece- sita, y le dice que 4 Tiquico le envio @ Efeso (12); cuya circuns- tancia ha dado ocasion 4 que algunos eoloquen aqu{ su segunda garta A los Efcsios, Esta segunda prision duré cerca de un ano, y el Apéstol sufrid ea ella muchos males, hasta llegar & verse care gado_de cadenas como un malvado (13); pero nada de esto le atemoriz6 ui avergonz6 (14); porque Dios no le habia dado espiri- tu de temor, sino'de fortaleza, de amor y de cordura (15), el cual (2) 2. Tim. 1 (2) 2. Tim. ry. 20.—(3) 2. Tim. am. 11.-(4) 2. Timoaw 20. (5) Philip. 2, 21.— (6) 2. Tim. v.10. 11. 16, 17.—(7) 2. Tim § —(8) 2. Tie, wv. 17 (9) 2 Tim, av, 14. et 15,—(1U) 2. Tem 1. 15 (11) 2. Tima. 16. 17, 18. vae(19)° 2. Tint. fv. 12-118) 2. Tiras tas Yoo(14) 2 Tem. a, 42-5) 2, Timea. 70 Tom, Xxxn, 2 IE# Epfatola & Timotoe Vv. @brorvacio. mos acerca del orden ea que estén co locudas las Epictolas de 5 Pabie. 10 . . paBracry Loe Te hucia ver que el momente breve y ligero de Jos safrimientos dé esta vida, habia de producir en él el eterno peso de una gloria eu- prema é incomparable (1). Por tanto, viendo que {a casa de tier ra y de lodo en que hibitaba como en un taberntculo, estaba réxima 4 disolverse; se Ilenaba de gozo, porque sabia que Diva le habia de dar en el cielo otra cava de duracion eterna, y nd fabricada por Jas manos de los hombres (2). . Al paxo que se destruia en ¢! el hombre exterior, el hombré interior se renovaba de dia en dia (3); y al paso que se aumenta- bea en él los sutrimientus de Jesucristo, se aumentaban tambien sus eonsuelos por Jesucristo (4), que le daba la firme esperanza, dg qué si moria cou él, viviria tambien con él; y si sufria con 6l, reina- rm_con él igualmente (5). Estas esperanzas no le engufiaron (8), por= que despues de huber peleado bien, despues de haber consumado su carrera, y llenadv todos loa deberes de su ministerio, recibié del justo Juez Ja corona de justicia que le estaba preparada @ su- bis al cielo 4 vivir cou Jesucristo (8), por quien todo lo habia abandonado en fa tierra (9). : Su mucrte aceecié, como la de S. Pedro, ef 29 de Junio del ano 66 (10), con sulo la diferencia de que S. Pedr fué crucifis cado, y 8. Pablo, como ciudadano romano, decapitado, Asi hizo este grande Apéstol una aspersion completa de toda su sangre (11) sobre el sacrificio de la fe de aquellos que habia engendrado ent Jesucristo (12), y se did & si mismo por la salud de sus almas (13), despues de haber tolerado con resignacion todos los males que su- frié por ellos, para que aleanzasen, como él, la salud que es en’ Jesucristo con la gloria del cielo (14). En ef anterior sumario de la vida de 8. Pablo, se habr& ob- servado sin duda que sus Epistolas no fueron escritas segun el ore den con que se hallan colocadas en la biblia, en la cual parece que se trato de poner primero las que fueron dirigidas 4 iglesias entes ras, y despues las que se escribieron 4 los particulares. Entre aques llas se dio el primer lugar 4 la epistola 4 los Romanos, tanto por la dignidad de la iglesia de Roma & quien esta dirigida, como por la importancia de las materias que contiene. Siguen las dos 4 los. Corintios por ser las mas extensas despues de la anterior. A con tinuacion se hallan las que se dirigieron 4 los Galatas y 4 los Efe- sios, lus cuales aunque son mas cortas que las précedentes, ‘son mas largas que las siguientes; y de ellas, la primera es anterior 4 la segunda. En seguida estan las epistolas a los Flipenses y Colosenses, la primera anterior 4 la segunda, y ambas ménos extensas que lag de atras. Ultimamente aparecen las dos dirigidas 4 los Tesalonicen- ses, de las cuales la segunda es mas corta que todas tas que la’ preceden, Entre las epistolus escritas 4 los particulares se halla’ primero las dos 4 Timoteo, que son las mas largas, y fueron diri- CL) 2. Cor. rv. VT (2) 2. Cor. ve L—(3) 2. Cor. rv. W6.u0(4) 9. Cor. 1. Sin (8) 2 Tim. a Ul. 12.~ (6) Re (7) 2. Tim, rv. 7. 8.8) Philip. —_ (9) Philip. m. 8.—(10) Hay opiniones acerca de In épuca ep que mi 8. Pedro y 8. Pablo: anus que fue en 65 6 66, otros en 67 6 68, Parece mas fundada Ja opinion de que fuéelafo de 6f. Véase ta segunda ediciou del Ar- & de verificar tas fechas p. 288. art. de 8. Pedro—(11) PAilip. 1. 17—(19) Gat, TV. A9—(13) 2, Cor, au. 15.—(14) 8. Zim, uw 10, . & LAS EP(STOLAS BE 8. PABLO. n ides 4 un obispo. Sigue la épistola a Tito, de fecha posterior ala rimera de las dog que preceden, mas ¢orta.que ellas, y escrita tam~ ien & un obispo. Jespues se halla la epistola 4 Filemou, la cual, aun- que es de fecha mas atrasada que las tres unteriores, es mas peque- fia que ellus, y fué escrita un simple fiel. La epistola 4 los Ife- breos esta colocada al fin, acaso porque subre su auteuticidad hu- bo varias opiniones de que hablarémos despues. En e! estilo de S. Pablo no se advierten la pureza y elegancia de los autores griegos de su tiempo (1), y se hullan algunas veces expresiones broncas y hebraismos, casi inevitables 4 los hubreos ver- gados en la lectura de los libros sagrados. Tambien se encuentran aolecisinos, inversiones violentas, largos paréntesis. y digresiones que extravian el sentido, interrumpen el bilo del discurso, y hacen obs- cura y dificil sw lectura, Algunos (2) atribuyen estos defectos, que abundan mas en la carta 4 los Romanos, 4 Tercio que fué el ama- fuense; pero deben mas bien atribuirse al Apéstol, que rebosando en los pensamientos que queria explicar, y no pudiendo su pluma expresar la abundancia de sus ideas, ni seguir la rapidez de su es- Pfritu; no daba & sus razonamientos toda su extension, y mezlaba ‘de ordinario muchas cosas por falta de tiempo para explicarlas. Pero en cuanto 4 Io substancial de Jas cartas, sus mismos ene- migos convienen en que ellas son graves y fuertes (3), y aun él! confiesa que si: le fulta instruccion en lo relativo al lenguage, no carece de la ciencia necesaria para e! desempefio de su ministerio (4). 8. Agustin dice (5) que era excelente ligico, que nadie ha ra- ciocinado con mas fuerza que él, y que en sus cartas se advier- ten una elocuencia viva y nerviosa, y una sabiduria del todo divina. {%) S. Juau Criséstomo asegura (7) que aunque oia leer las epis- tolas de S. Pablo tres y cuatro veces cada semana, esto es, siem- pre que se celebraba h memoria de los santos m4rtires, jamas es. -cuchaba su lectura sin sentirse como fuera de sf. Dios, dice el mis- mo padre (8), revelé6 sus grandes misterios 4 este santo Apéstol. El es coino un cielo en donde brilla e! sol de justicia, y como un mar muy puro y profundo, que cubre abismos de infinita sabiduria, En otra parte (9) atribuye la elocuencia de S. Pablo 4 la fuer- za del Espirita Santo, y la tiene por un milagro particuler de la racia, En sus libros de Sacerdotio (10) impugna & los que hubla- an de S, Pablo como de un hombre iliterato, y aunque confiesa que no-estaba ejercitado en la elocuencia humana; defiende que te- nia la ciencia y fuerzas necesarias para sostener victoriosamente los dogmas de la fe. Es verdad que la elocuencia del Apéstol no tie- pe toda Ia delicudeza de la de Isdcrates, Demostenes, Tucidides y Platon; pero si tiene toda au fuerza, Efectivamente jcudnta fuer- za _manifiesta en su elocuencia cuando se ve precisado 4 confundir eet de Dap Pavio. & los Judios y gentiles, 4 hablar en presencia del Aredpago, y 4 dis- - (1) Este pérrafo y ef siguiente estan tomados del prefacio de Calmet 41a Epis. tola 4 los Romanus —(2) Sizt. Sen. Biblisth. lib. v. ex Died. Thare, (3) 2. Cor. x. 10.2-(4) 9. Cor. m1. 6. (5) Aug. lib, contre Crsscon. pag. Ypi8) Idem. lib, iv. cap. 7. de Doetr, Chritt.—(1) Chrysost. prolog im Epist. Pafli.—8) Chrysoet, domil. 4. de laud:b, Pauli. .(9) Idem in 2. Timéth. ut peg. 564, hom. 4-29(10) Chsysect, ib. wv. de Sacerdotio. p. Tb. 12 paeracio ok putor con los Fildsofos! jpor qie causa, sino pot su élocuencia of pretendié en Listras of:ecerle sacrificios como & Mercurio? ypore ue motivo le miraban con admiracion, como observa 8. Juan Tisdstemo, no solo Jos cristianos, sino hasta los -Judios y los pa- gunos? yp es por sus cartas, en que se advierte tanta fuerza y eloe cuencia S. Gerénimo dice (1) que este vaso de eleccion es la trompeta del Evangelio, el rugido del Ivcn de Juda, y un rio de elocuencia crise tiuna, que con rasgos de admitacien, mas bien que con sus expresiones y palabras, descubie los misterios del cristianismo ocultos & todas las encra‘ioves anteriores, y el abismo insondable de la sabiduria de ids. Siempre que leo sus Kpistulas, afade, me parece que’ oigo ef tuido de Jos truenos mas bien que los razonamicntos de un mortal: Quem quotiescumque lego, videor mihi non verba, sed audire to- nitrua, El mismo S. Gerdnimo dice tambien (2) que por humifdad y modestia aseguraba S. Publo que aunque era tosco en el lenguage no carecia de saber (3), puesen su concepto no le faltaba ni ciencia nielocuencia: Jlli utrumque non deerat; sed unum humiliter renue- dat. Finulmente, en otra parte (1) demuestra que el Apéstol era ex- celente logico. fundado en sus faciocinios, y en las consecuencias _ que deduce de sus prinvipios, y de que dsacon tanta fuerza para vi. Autoridad can nica de lus catorce E,nstolas do S Pablo, re. cibidas en le Iglesia. vii. ‘Otrow erori. ton que in. fondadamen. atacar 4 sus contrarios. Los marcionitas suprimian muchos trozos de Jas Epistolas de 8. Pablo, especialmente de Ja dirigida & los Rumanos (5), de fa cual qui taban fntegros los dos Gltimos capitulos (6). Otros hereges, como los ebionitas (7), las desechaban todas sin excepcicn, porque en ellas halluban condenados claramente sus errores_ Jos encratitas y marcio- nitas desechaban las epistolas 4 Timoteo y Tito (8). Cierto distipulo de Fabricio, contra quien escribié 8. Agustin (9), decia que en las Epis- tolas de S. Pablo habia muchas cosas, que no ercn dictadas por el Espiritu Santo, sino producciones de la industria 6 del espiritu hu- mano, como fa carta & Filemon, y algunas particularidades que el Apostol pude haber sabido por si mismo, sin necesidad de revelacion. Pero la Iglesia cat6lica ha tenido siempre por inspiradas, y hu recibi- do en su cénon todas las catorce Epistolas de 8. Pablo, sin excepcion nisnpresion alguna. Todavia se conservaban sus originales, 6 & lo mé- nos copias auténticas de ellos, en tiempo de Tertuliano, el cual se e>~ plica asi: Authenticae ipsae litterae apostolorum, sonantes vocem, et repraesentantes faciem uniuscujusque (10). En otro lugar (11) apela al original griego de estas Epistolas: Scimus plane non sic esse in grae- e0 authentico, quomodo in usum exiit, _ Se han atribuido & 8. Pablo algunos otros escritos indignos de su nombre, entre los cuales son bien conocidas tas cartas de él & Séneca, y de S*neca 4 él. Origenes (12) y Eusebio (13) hablan de (1) Hirrongm. ep. 61. ad Pommach.—(2) Hierenym. ad Mareellam, de Ephod, ge. (3) & Cor, xu 6. (4) Hieron. ad Paulam, de aiphaheto peal. Ws —'5) Ter‘ull, Ub. v, contra Marcion. rap. 13, Quantae autem fovear in vet mazime epistla Marcion fecerit, auferends quae walwit, de nogtri instrumenti in.egritete patebit.—(6) Orig. ad finem. ean. 16. ep. ad Rom asi Trenae. 1 1 € Euaeh. Ln. Heat. Tertull. contra Mar vy ¢€. 2—(9) Ang. l. contra adverear. bgie pt. cap. 26 11> Ider, lib, de Monagam. 6. xi— b. a cap. 2. de Principiie.—(13) Busch. Hist. eccl. libs ut -e, 95. . A LAS EP{sTOLAS DE §. PABLO, 1% Gertas actas de 8. Pablo, que contenian la relacion de sus viages, y muchus particularidades de su vida. De ellas sacé Nicéforo (1) un lar- go fragmento, en que se refiere el combate, verdadero 6 supuesto, que el Apésto! sufrid en Efeso, hallandose expuesto & las béstias (2). Los. discipulos de Simon el mago (3) para autorizar sus errores compusieron un libro, de! que no se sabe mas que el titulo, el cual era; La predicacion de S. Pablo, Tertuliano (4) dice que algunos atri- buian 4 este Apéstol el evangelio de S. Liicas, por la razon de que & veces se atribuyen al muestro Jas obras dadas a luz por los discipulos, Otros (5) pasando mas adelante, se perstadieron que 8. Pablo ha- bia dictudo este evangelio & S, Licas, y que 4 é! se refiere siempre ue ef sus Epistolas ves Segun mi Evangelio (6). cuya opinion ta sjamos ya examinada en el prefacio 4 8. Lécas. Finalmente, se le atribuian tambien un falso evangelio, y un falso Apocalfpsis, conde= nadosen el concilio rom2no celebrado en tiempo del papa Gelasio. Cierto presbitero de Asia escribid unos viages de 8. Pablo y ‘Banta Tecls, bajo el nombre de este Apéistol; mas habiéndosele cone vencido de fulsario, y habiendo confesado su fulta &‘S. Juan Evange- lista, fué depnesto del sacerdocio (7). S. Clemente A'ejandrino pone en boca de 8, Pablo el siguiente discurso, que acuso tomé de alguna obra apécrifa: Leed tambien los libros de los. griegos; consultad 4 la Sibila acerca de la unidad de Dios, y de lo queha de suceder en el tiempo venidero, Tomad a Histaspes y leedle; en él hallartis bien indicado al Hijo de Dios, y notaréis la guerra que habian de decla- varle muchos reyes, la que han de hacerle sus enemigos, tanto'd él, como 4 los Uevan sx nombre, y finalmente, su venida y sue sufrimientos, Despues en una palabra os pregunta: ,El mundo ente- ro, y cuanto él contiene, de quién es, sino de Dios (8)! Pero es muy probable que estas pretendidas palabrus de S. Pablo hayan sidu inven- tndas por los mismos escritores que nos fingieron las falsas Sibilas y el mentido Hist&spes. + Algunos comentadores se han persuadido que entre las dos epistolas & los Tesalonicenses escribié el Apéstol otra & los fieles de la misma ciudad, cuya opinion ha querid> fundarse en las si- guientes palabras del mismo Apistol: No ov «tenoriceis, aunque se os manifleste una carta como escrita de parte mia, como si el dia del Sefior estuviese ya cerca (9). Pero si la tal carta existié era enteramente falsa, como lo manifiosta bien claramente 8. Pablo en las palabras que acabumos de citar. Tambien ha querido atribuir- sele ana tercera epistola & los Corintios; por que leq dice: Os es- cribi en una carta que no os mezclaseis con los fornicarios (10). Mas este pasuge debe mus bien entenderse que habla de lo que poco 4ntes les habia dicho en la misma epfstola: yNo sabeis que sois el templo de Dios, y que el Espiritu de Dios habita en vosotros? Si alguno violare el templo de Dios, Dios le destruiré (11). ¥ po- (4) Nicephor. 1. un. eap, 25. Hist. ecel.—(2, 1. Cor. xv. 39.—(3) Cyprian. edit. Oxon. tom 3. de B » pag. 30, (4) Tirtull. lib, v.00, 5. contra Warcton. © (5) Atharas, seu ali Synapr. sacr, Seript Appeni (6) Rom. 18 xvi. 25, ef 2. T moth. uu. 8.—(7) Tertall. de Baptiamo, c. Vi. Hirronym. de Ver'e Uver. & T (8) Clem Alex. ( v1. Strom. p. 636.—(9) 2. Thess. u.2.—(10) 1. Cor.v. 9 644) t. Cor, un. 16. 17, te ee atribae yon 68, Pa ble. “4 PRERACIO . co despues: sWo sabeis qua un poco de levadura corrompe toda la VIL. ‘Obeervacio. hea sobre Is epistola alos Laodiconses, bis en laepis tole alos: Tosenses. masa? (1). Se ba creido tambien que escribié otra carta 4 los Efe, sios, y que Ja designa en estas palabras: Dios me ha revelado es- te misterio coma dates os lo he escrito en pocas palabras (2). Pe- ro esto se refiere 4 todo lo que les habia escrito en el! capitulo se- gundo de la misma epistola, Finalmente, muchos creyeron que S. Pablo habia escrito una carta a los Laodicenses (3), y en este sentido entendieron aquella ex- presion de la Vulgata al cap. iv. ¥ 16 de la epistola & los Colosenses, en donde dice el Apostol leida que fuere esta carta entre vosotros, hacedla leer tambien en la iglesia de los Laodicenses, y leed vosotros lade Laodicea; asi es como se explica el griogo (4), en cuyo lugar la Vulgata dice: Zam quae Laodicensium est, esto es, la de los de Lao; dicea (5). 8. Epifanio dice (6) que Marcion citaba una carta a los Laodicenses, distinta de la dirigida 4 los Efesios; pero el pasage que refiere como de la epistola & los Laodicenses, es de la epistola 4 los Efesios, y en realidad Marcion no distinguia estas dos cartas, segua dice Tertuliano en e] cap. xu. del libro que contra él escribis; Quam nos ad Ephesios praescriptam habemus, haeretici vero ad Laodice- nos. Y en el cap. xv. anade: Ecclesiae quidem veritate epistolam tstam ad Ephesios habemus missam, non ad Laodicenos. Esto prue- ba que entiempo de Marcion no se habia fingido todavia la carta que aparecié despues con e] titulo de epistola 4 los Laodicenses. Teodoreto (7) y S. Geronimo (8) dicen que en ‘su tiempo exig- tia una carta con este titulo, pero ambos la consideraron como sur puesta. Los padres del Sinodo Séptimo General (9) aunque confie- gan que los antiguos tuvieron conocimiento de una epistola a los de Laodicea, anaden que la desecharon como falsa. En el dia existe una en latin, In cual se halla en algunos manuscritos antiguos, y s@ imprimié en el comentario sobre s. Pablo publicado con el nom- bre de 8, Anselmo, y en las obras‘de Stapleton, Stapulense, Sixto Senense, Cornelio & Lapide &c. Tambien se halla en varias biblias impresas en Asburgo Worms, y Amsterdan, - Pero la diferencia de su estilo, su estcrilidad, y el poco érden que hay en ella manifiestan claramente que no es obra de! Apéstol, No se descubren tampoco en ella su fuego, su fuerza y elevacion, de suerte que aun puede dudarse que sea la misma de que tuvieron conocimiento los antiguos. S. Filastrio dice que los hereges le aiia- dieron algunas cosas, pero no se le encuentra nada herético, Aun- que los griegos hablan de una epistola apdcrifa 4 los Laodicenses, es- ta parece que no se escribio en griego. Timoteo, presbitero de Cons-. tantinopla dice (10) que fué fraguada por los maniqueos; pero en es- -ta no se descubren vestigios del maniqueismo. Hutero la publicé ea griego; mas é] mismo Ja tradujo en aquella lengua. . (1) _1. Cor. ¥. G—(2) Epher. ut. 8.—(3) Greg. Magn. . xxxv.e. 15. Morel. in Job, Philasir. de haeres. cap. 88. Haimo, Hervae Sixt. Sen. Biblioth. l. u. Stapu- bens. Staplet. Carmer. Stunica, Pruetorius, Mald, in notis MS. epud Corn. a Lepide. —(4) Quae script est Laodicea.—(5) Este ultimo parrafo esté tomado en parte det comentario de Calmet sobre este textu.—(6) Ephph. hacres, 42.~—(7) Theodoret “(®) Hieron. in Catalog. Legunt quidam ot ad Laodicensee epietolam, sed ul omnibue lexploditur.—(9) Septima Synod. CEcum. an. 787. seu Nicen. 2. act. 6. ge.- (10) Tim, prea. GP. libel. de bia qui ad Eccles. aceeduat, apud Meure, var. Divina. p. 117. A La8 EPisTOLAS DB #. PABLO. 15 Volviendo pues 4 Ia carta que 8. Pablo queria que leyesen los Colosenses, muches autores tanto antiguos como modernos (1) opinan que era una carta escrita por los Laodicenses al Apéstol: y que este de- seaba que se leyese en Coldsas, seguramente porque contenia alguna cosa relativa 4 los fielea de aquella ciudad, y podia serles Gtil, @ tan solo porque los de Laodicea hablaban ea ella con mucha fe y ca- ridad, y esto pudiera servir para la edificacion de los Colosenses. Culmet dice que esta es la opinion mas general, y mas conforme al texto griego; pudiera tambien afiadirse que aun las expresiones de la Vulgata admiten este sentido. No obstante esto, el P. Mauduit se persuade de que el texto de que tratamos habla de una carta escri- ta por 8. Pablo & los Laodicenses, y ha compuesto para pr¢batlo, una Disertacion, en la cual observa que en la expresion del griego: Eam quae ex Laodicea est, debe wuplirse necesariamente ad me scripta, 0 ad vos mittenda, esto es, la carta que se me escribid de Laodicea, © la carta que se os enviarad de Lacdicea; de cuyos dos sentidos le parece mas natural el ultimo. »Efectivamente, dice este autor (2), como estas dos ciudades eran »vecinas (Colésas y Laodicea), se hallaban turbadas por los mismos nfalsos predicadores. Los Judios les predicaban las ceremonias lega- nies, y los aimonitas cl culto de los &ngeles como dioses. Asi pues se whallaban en el mismo peligro y necesitaban de tog mismos auxilios, »Basta leer estas palabras tan tiernas del cap. u. ¥ 1: Porque quie- nro que sepais el cuidado y la solicitudque tengo (6, segun el grie- 0, el combate que sufro) por vosotros, 6 Colosenses, y por los de "i eodicea, y por cuantos no me han visto, 4 fin de asegurar, 6 dar 4° wsus corazones el consuelo del Evangelio; basta, repito, leer estas pa- slabras, para persuadirse que el cuidado que S. Pablo tenia de estas wdos iglesias, le oblig6 4 eacribirles & ambas, y que al fin de sus res- wpectivas cartas les recomend6 que se las comunicasen reciprocamene »te; porque siendo casi unas mismas sus necesidades, podian de es- wta suerte recibir mayor edificacion, y confirmar la segunda carta lo »que habia comenzado la primera: esta es la idea que naturalmen- nte excitan aquellas palabras: Cum lecta fuerit apud vos epistola haec, pfacite ut et in Laodicensium ‘ecclesia legatur, et eam quae Laodi- wcensium est (6 quae ex Laodicea est), vos legatis. Supuesto que el »Apéstol manda 4 los Colosenses que hagan leer en Ia iglesia de Lao- »dicea Ja carta que les dirige; no hay cosa mas natural que entender wque se hacia un cambio (6 una comunicacion) de cartas entre es- wtas dos iglesias, y que S. Pablo ordena tambien 4 los Colosenses que lean ia que escribio 4 Jos fieles de Laodicea, mundandoles que Ja co- »municasen a los primeros.” A lo expuesto afade el P. Mauduit otras Teflexiones en apoyo de su opinion. ‘Esta nos parece tan natural, pe+ ro al mismo tiempo tan poco importante, que no insistirémos mas en ella, No es imposible que se haya perdido alguna carta de S, Pa- blo. Por otra parte es digno de notarse que al fin de la segunda epise tola & los Tesalonicenses hace observar 4 los fieles de aquella igle- aia la firma con que, segun dice, terminaba todas sus cartas; y sip (1) Ghrysoat, Theodoret. Phot. CEcumen. Est. Menoch, Tillem. Baron. Cornsl. Bea Daven. Voret. Ligf. alii—(2) Disert. x. sobre el textade la Epist. 4 lot Coles. in @ hicia el fin. Oersion y objeto de ia opinele, 16 PREFACIO A LAS RPISTOLAS DE 8, PABLO. — embargo, tos intérpretes convienen en que nv tenemos ninguna ante- rior & estas dos. De aqui puede pues inferirse que nu poseemua toy das las que escribid, ee PREFACIO A ‘LA EPISTOLA A LOS ROMANOS. E. Roma tan célebre, y los Romanos tan conoridns, que nos pare- ce inutil detenernos en darlos 4 conocer. Solo dirémos que fueron convertilos 4 !a fe por el apéstol 8. Pedro, de quien recibieron con admirable “goz9 y docilidad cl Evangelio que les anuncid. Mas el de- monio, que miraba con disgusto la fe de lus Romanos, y el esplendor que ella esparcia por todo el m indo; traté de obscurecerla, excitando en Roma disputas entre los cristianos _circuncisos y los gentiles con- vertidos. La natural aversion que los Judios tenis @ los gentiles, no estaba tan apagada por la fe que les era comun, que no se thanifes« tasen de cuando en cuando algunas chispas capaces de turbar la Igle- sia; & lo cual no dejaba de dar frecuentes ocasiones la disposicion en - que unos y otros se hallaban con respecto 4 la observancia de las ce+ remonias legales. Los primerns, abstengéndose siempre de las viandas prohibidas en la ley de Moises, llevabin 4 mal la libertad con que los segundos se manejaban en esto, y el desprecio ‘con que veian aquel es- erdpulo vano. Facilmente se pasé de aqui a las reconvenciones, y de estas 4 contestaciones, en las cuales los unos preteudian la superiori- dad sobre los otros, Los primeros se gloriaban de ser ellos solos el pueblo de Dios,’ & quien é/ habia dado su ley, dirigido sus profetas, y prometido y en- vido su propio Hijo, el cual asegura en el Evungelio que vino solo por ellos: distinciones honrosas, que ‘segun ellos, no podian atribuirse mas que al celo y 4 la fidelidad con que hatian observado gu ley y las ceremonias de su culto, De aqui inferian que el Evungelio era como patrimonio de ellos solos, y la fe su herencia: que los gentiles, siendox extrafios respecto de Dios, habiéndose prostituido al culto de los ido- fos y de los demonios, y sumergido en toda clase de crimenes, no has bian sido recibidos en la Iglesia sino por gracia; y que no era con- veniente, que unos extrajios como ellos quisiesen hacerse superiores & los hijos de fa casa. : Tos gentiles volvian & los Judfos estos vituperios con bastante’ fuerza, porque tenian de su parte todas las Escrituras, Los acusaban de haber side siempre rebeldes & Dios, y de haber adorado tambien divinidades falsas; lo cual era en. ellos una idolatria mas detestable, PRAFACIO ALA EPISTOLA & LOS RONANOS. “47 por cuanto conocian al Dios verdadero y habian violado con ella la alianza del Senor. Les echaban en cara el haber perseguido de muer- te a los profetas que Dios les habia enviado, y puesto el colmo a es- tos excesos, con el parricidio que cometieron en la persona del Hijo de Dios, su propio Mesias, y con la persecucion que su nacion tenia todavia declarada a la Tylesia. Afiadian que @ los gentiles solo podia vituperarseles la ignorancia en que habian nacido: que no les habia fal- tado en los siglos anteriores mas que el conocimiento del verdadero Dios: y que su Magestad Jos habia lamado 4 la fe para recompensar+ les la rectitud de sus sentimientos y de au conducta con respecto & to- dos los deberes de la ley natural, Estas contestaciones que se versaban particularmente entre los fieles de Roma, Ilegaron en Corinto & oidos de S. Publo, y resolvio remediarlas; con cuyv objeto escribié esta carta con tal temperamen- to, que hace casi iguales 4 los contendientes. Contede 4 unos y otros lus luces y conocimientos que ee atribuian, y aun asegura 4 los Judios todos los privilegios que Dios les habia concedido, ensalzando con es- ion sobre la de loa gentiles ; pero al misino tiempo confir- ma todas las acusaciones que reciprocamente se hacian, vituperando- se los crimenes que contra sus respectivas luces hubian cometido. Y como tanto uuos como otros atribuian 4 sus propios meritos la gracia de su vucacion 4 la fe, los iguala tambien en las reprensiones que les dirige sobre este punto, para que no tuvieran que vituperarse. Les prueba que los principios en que fundabun sus pretendidos méritos an- teriores @ la fe, eran ruinosus 6 incapaces de producirselos, y que ni los gentiles por el estudio de la sabiduria humana, ni los Judios por la pbservancia de la ley. de Moises, habian hecho una sola obra bue- na, que mereciese la gracia que Dios les hubia hecho, de ilamarlos al Evangelio y a la salud eterna, Asi pues, se formara de la epistola 4 los Romanos la idca mas sene cilla_y natural, considerandola como una Disertacion, cuyo objeto es aniivstar gue ni la filosofia, ni la ley de Moises, aun en su parte mo- ral, pudieron jamas hacer al hombre verdaderamente justo; y que s0- lo la fe en Jesucristo produce esta verdadera justicia que nos hace gra- - tos 4 los ojos de Dios, . _§. Pablo, considerando que iba & hablar no solamente con los gentiles convertidos, sino tambien con los judios fieles que sc hallaban en Roma, trata de borrar desde luego (J) las malas impresiones que les del Oriente pudieran haberles causado acerca de la pureza de su fe, y de asegurar & su carta la autoridad que necesitaba para ser itil. on esta mira comienza anunciandose como sicrvo de Jesucristo y apéatol destinado por su vocacion 4 predicar e] Evangelio (Cap. 1). Ex- plica de we Evangelio es discipulo y nuncio; establece la verdad de su apostolado, y termina esta inscripcion deseando salud a los fieles & quienes escribe (2). Procura captar su benevolencia, manifestandolos lo mucho que ge interesa por ellos (3). Declara que no se avergien- za de anunciar el Evangelio de Jesucristo, porque este Evangelio ex la fuerza y la virtud de Dios para los que creen, sean Judios 6 genti- » (1). Para este endlisis, asf como para los de las siguientes epistolas nos han eer. vido de mucho los del P. ‘Mavduit— (2) ¥ 1-73) ¥ 8.=15. TOM. XXII, 3 1. Anflisis de la epistola, 18 PREFATIO les (1). De agqni toma ocasion para decir que en el Evangeliv se nos descubre la justica de Dios, aquella justicia que viene de la fe, y se pertecciona por ella (2): cuya proposicion es el verdadero objeto de su carta. De ella infiere desde luego que los hombres que no tienen fe, solo deben esperar os efectos de la ira de Dios (3); la cual amena- za comprende tanto los Judios como 4 los geatiles, pero el Apdstol Ja aphica @ estos primeramente. Comienza por ellos, porque su causa era la mas facil: les hace ver que toda la sabiduria de los fildsofos no pado justificarlos a los ujos de Dios, sino que al contrario, solo sirvié de hacerlos mus criminales (4); pues el abuso de sus luces (5) los pre- Gipité 4 los tuayores desérdenes (6). Pasa desdues & hablar de los Judios, que ilustrados por la ley, con- denaban las acciones criminales de los gentiles, cometiéndolas ellos mismeos (Cap. 1). Les declara que Iéjos de evitar el: juicio de Dios, se hacen inexcusables, juzgando de los pecados agenos que ellos tam- bien cometen (7). Insiste particularmente en que Dios en su juicio da- r4 & cada uno segun sus obras sin acepcion de personas, castigando, 6 premiundo 4 los hombres conforme 4 lo bueno 6 malo que hayan hecho bajo la ley 6 sin ella (8). Confiesa la instruccion de los Judios en Ja ley, y aun fa ensalza mas de lo que ellos pudieran hacerlo, pero es para echarles despues en cara que ensefiendo & los otros, no se ense- han & sf mismos, y que aunque se glorian de la ley que han recibido, deshonran & Dios violandola (9). Les manifiesta que la circuncision, que es signo de la alianza que Dios hizo con ellos, no les cs ttil,si no observan {a ley; y que la fidelidad en observarla les basta a los que po estan circuvcidados, porque la verdadera circuncision, Gnica nece- saria, consiste en el corazon (9). Confiesa e! Apéstol que los Judios tienen sin embargo algunas prerogativas (Cap. i), y especialmente porque se Ics confiaron los eracufos de Dios (11). Manifiesta que si estos eraculos no se cumplie- ron en algunos de ellos, la incredulidad de estos no destruye la fide- lidad de Dios, sino gue al contrario la hace resplandecer mas (12). Di- ce que de esto no debe inferirse, ni que Dics sca injusto castigando al pecador, ni que el pecador deba perseverar obrando mal, para que suceda un bien (13). Mapifiesta que por muchas prerogativas que ten- gan los Judios, no pueden creevse superiores 4 los gentiles; porque es- tan comprendidos con ellos en una misma condenacion, siendo tan cule pables como ellos (14). Esto lo prueba con las reprensiones que les ha- ce la misma ley (15); y de aqui infiere que la ley sola no’basta para ha- cer al hombre justo, porque no da mas que el conocimiento del pecae do (16). Despues de haber hecho ver que ni las luces naturales ni la ley de Moises sun capaces de dar & los hombres la _verdadera justicia, declara que esta verdadora justicia, que viene de Dios, y de la cuat dun testimonio la ley y los profetas, se ha descubierto 4 lus hombres sin la ley, y solo por medio de }a fe en Jesucristo (17) que se Ha derrama- 0 indistintamente sobre todos los que creen en Jesucristo (18): que es (Ly & 16.—(2) W 17. Justitia enim Dei in €0 (Epungelio\ revelatur ex fide in fidem. —(3)_ VIR (4) VID. ef 20, (5) W 21-23.— (8) W 24 ad finem.— (7) W ¥.-10. —(8) 1.16, (9) V 17-24, (10) ¥ 25, ad firem—(11) VP et 2m(12) Y 3. ot dm (13 (1) ¥ 915 Y 10-19.—(16) F 20. (17) W QL. et 22, Nunc autem sine lege ata eat, testificata @ lege et prophetis, justitia autem Dei per fix 1s) ¥ 22. of 23. In omnes et auper omnes qui credunt ia eum: now > omnes enim peccuverunt, et egent gluria Dei, 5.8. Justitia Dei ma ‘dem Jeau Christ enim eat distinc . ALA EP(efOLA A LOS ROMANOS 19 efecto de la gracia divina, pur la cual son justificados los hombres (1): que esta justificacion causada por la gracia es gratuita (2): que la gracia es fruto de la redencion que de nosotros hizo Jesucristo, entregando- se 4 si mismo para sacarnos de la esclavitud del pecado (3): que es fruto de lu sangre de Jesucristo, 4 quien Dios hizo la victima de nues- tra reconciliacion por la fe que debemos tener en su sangre (4): que si Dios toleré con tanta paciencia Ios pecados pasados cometidos por los hombres en los siglos anteriores, antes de la ley, y bujo ella; fué para manifestar en el tiempo de la gracia la justicia que viene de él (5), y para hacer ver que el solo es esencialmente justo, que él es el unico principio y autor de Ia verdadera justicia, y que la fe es el nico medio para flegar 4 ella (6). Estas son las importantes verdades que el Apéstol propone aqui, 4 las cuales puede referirse toda la doc~ trina de su carta. Despues de esto manifiesta 4 los Judios que no tie- nen motivo para creerse superiores 4 los gentiles; que unos y otros han legado a la justicia, no por los méritos do sus propias obras, sino por cl don de 1a fe (7): que Dios no solamente es Diosde los Judios, sino tambien de los gentiles; y que por la fe justifica iguslmente ab circuncidado y al incircunciso (8). Pero ul mismo tiempo asegura que ia fe no destruye la ley, sina que al coutrario la establece y afirma, dando 4 los hombres la justicia que la Jey manda (9). Prosigue el Apéstol haciendo ver que el hombre llega 4 ta justi- cia por la fe, y no por las obras (Cap. iv), y lo prueba con el ejem- plo de Abraham y con el testimonio de David. El primero fué jus- tificado no por el mérito de sus propias obras, sino por el de su fe (10): y el segundo declara que la justicia es una bienaventuranza gratuita, que Dios concede sin atender 4 las obras prevedentes (11). Despuce anade el Apéstol que no adquiriéndose esta bienaventuranza por ch mérito de las obras, no se_adquiere por el de la circuncision, puesto que cl misino Abraham aun no estaba circuncidado cuando su fe se le impute 4 justicia (12); y que la circuncision no fué en él mas que el sett de la justicia que habia adquirido antes de circuncidarse, pa- ra ser padre de todos los creyentes, tante de los circuncidados coino de los ineircuncisos (13). Habiendo dicho que aquel patriarca fué lie- cho por la fe padre de todos los creyentes, se vale de esta ocasiun pe advertir que Dios no habia resuelto cumplir por lu ley, sino por ja fe la promesa que le hizo de darle el mundo entero por herencis, y hacerle padre ‘de la multitud de las naciones (14). Pues si Dios hu- biera hecho depender de la ley el cumplimiento de esta promesa, la fe hubiera sido inutil, y la promesa hubiera quedado sin efecto; por- que la ley Iéjos de haber justificado 4 aquellos 4 quienes fué dada, se hizo ocasion de pecado para los que la recibieron y no la cumplie- ron, y atrajo sobre ellos la ira de Dios (15). Escogié Dios la fe pa- (1) W 94 Juatificati... tiam insiue—(2) Ibid. Juatificati gratis cations ipsivam(3) Ibid. Per re Pomphonem we, est in Cl rea iy 35° Quem PTO i fionent per fidem in eargwine — (5) ¥ 25. et 26. Ad osten. Propter remissionem pracedentium delictorun, in suetentetzone Dei, ad ostensionem justitie ejue in hoe tempore.—(6\V 25. Ut eit ipse justua, et juatifcans cum gui fue ¢ ft Jesu Gna wer et W.— 34 29. ef 50 « + et ult—(10) ¥_i.5,—(11) ¥ 6.-8—(12) ¥ 9. ef 10-3) Vet Lo (14) F 13.215) y 14 et 15, 20 PREFACIO Ya que su_promesa fuese gratuita y firme, cuyos catacteres son insepa- rables de ella (1), Despues de haber manifestado el Apdstol de qué manera es Abraham padre de todos los creyentes, ensalza ja fe de es- te patriarca por los dos grandes obstaculos que tuvo que vencer, f sa- ber: la érden que Dios le dié de que inmolase 4 su hijo, nico here- dero de la promesa (2), y antes de esto, la abanzada edad que tanto él como Sara su esposa tenian, cuando Dios le anuncié el nacimiento de aque! hijo (8). Y nos hace notar que cuando dice la Mscritura que & Abraham se le imputo 4 justicia su fe, es para ensefarnos que el modo de alcanzar la justicia, es imitar la fe de este patriurca (4). Establecido ya el Gnico principio de la verdadera justificacion, trata S. Pablo de exponer sus efectos (Cap. v). Dice que ella nos da la paz con Dios (5), |e eoperanza de la gloria (6), y el consuclo en los sufrimientos, los cuales dan firmeza 4 Ja esperanza, conduciéndonos a Ja gloria (7). Insiste en dos motivos que hacen inalterable la esperan- za cristiana, 4 saber: la caridad derramada en nuestros corazones por medio del Espiritu Santo que se nos ha dado (8), y el amor que Dios nos ha manifestado, haciendo que su Hijo muriese por nosotros cuando éramos pecadores 6 implos, y reconciliandonos con él por este medio cuando éramos enemigos suyos (9). Afade que no solo hemos sido reconciliados, sino que tambien podemor gloriarnos en Divs como hi- jos suyos (10), siendo estos los dos Bineipales efectos de la justifica- cion. Compara despues el estado de la justicia con el de! pecado, y comienza esta comparacion manifestando que el pecado y lu muerte entraron en el mundo por un solo hombre, y se comunicaron despues & todo el género humano (11). Antesde pasar al segundo miembro det paralelo, nota que e] pecado reiné en el mundo aun antes de la ley de Moises, que le dié & conocer, y que la muerte reiné tambien des- de Adan hasta Moises, aun sobre aquellos cuyo pecado no era trans- gresion voluntaria, como lo fué el de Adan (12). En seguida manifies- ta que los dos estados que compara se distinguen en tres puntos esen- ciales: si el pecado de Adan fué tan eficaz para perdernos jcuanto mas Jo es la gracia de Jesucristo para salvarnos (13)! un eolo pecado pre- cedié 4 nuestra condenacion; una multitud de pecados precedieron & nuestra justificacion (14): si un solo pecado nos dié la muerte; Ja abun- dancia de Ja gracia y de la justicia nos avegura la vida (15). Aqui rea- sume y concluye el Apéstol el paralelo, y hace ver que asi como el pecado y la muerte entraron en el mundo por un solo hombre; asi tambien por un solo hombre entraron en el mundo Ja justicia y la vi- da (16). Despues de haber concluido el paralelo, dice, que habiendo dado la ley ocasion 4 la abundancia del pecado (17), vino posterior~ mente Ja abundancia de la gracia, que reina en virtud de la justicia para dar la vida eterna (18). {Deberémos entregarnos al pecado (Cap. v1) para dar lugar 4 la abundancia de la gracia (19)? El Apéstol refuta esta objecion respondiens do desde luego, que estando nosotros ya muertos al pecado, no debemos vivir en él (20). Prueba esto con el Pautismo, cuyo efecto es aplicar- (1) ¥ 162) H 17 et 18.18) ¥ 19..29.—(4) ¥ 93. ad finem.—(5) ¥ 1 et 2am Gied aed aie Rae Modem ead Fa . (18 5. — [14 =[L e . et 19! ).—| . ed finem.—{19] 10) y a 1 A LA EPigTOLA A LOS ROMANOS. et nos los frutos de la muerte y resurreccion de Jesucristo, é imprimir en nosotros la scmejanza de estos dos misterios, haciéndonos morir al cado y vivir para Dios (1); de donde infiere que el pecado no de- Ee reinur ya en nosotyos, ni debemos obedecerle (2). Esto le da oca- sion de advertir que al mismo tiempo que hemos muerto al pecado, nos hemos libertado de él, porque no nos hallamos bujo la ley, sino ba- i fa gracia (3). Pero jpodrémos pecar por no hallarnos sujetos 4 la ley (4)! ‘Tambien refuta el Apésto! esta objecion, manifestando que libertados de! pecado, hemos venido & ser siervos de la justicia, y es- tamos obhigadus & cumplir qyn los deberes que ella nos impone (5). Con este motivo compara cstas dos servidumbres, y hace notar cudo_ diferentes son los frutos de una y otra. La una conduce 4 la muerte, que es el fin del pecado; y la otra lleva 4 la vida eterna, que Dios da & los que le sirven (6). Habiendo dicho el Apésto! que ya no estamos sujetos 4 la ley, ex- plica su concepto (Cap. vu), y dirigiéndose 4 los Judios, instruidos en ella, les hace cbservar que la ley no puede dominar al hombre sino. miéntraa este vive (7). Esto lo confirma valiéndose del ejemplo de Ja ley del matrimonio, segun Ja cual esta la muger ligada d su mari- do, miéntras este vive, deja de estarlo luego que muere (8). Apli- ca este ejemplo & los Judios infieles, con quienes habla, los cuales, _ habiendo quedudo libres de Ja ley por ta muerte de Jesucristo, en quien tambien ellos murieron 4 la ley; pertenecen desde enténces 4 Jesucris- to resucitado, y esta nueva union los obliga 4 producir frutos dignos de Dios (9). be aqui toma ocasion para comparar el estado en que los hombres se hallaban bajo la ley, en el cual sus pasiones, excitadas po ella les hacian producir frutos de muerte, con el estado en que se allan bajo la gracia, en el cual estén libres de la ley; pero sujetos a Dios para obedecerle, nv por aquel espiritu de temor que inspiraba la letra de uquella, sino por el de amor que produce la gracia (10). Cuan- do el Apéstol dice que las pasiones eran excitadas por la ley, no quiere dar @ entender que esta era mala y criminal (11). Al contrario, pre- viene esta falsa cousecuencia, munifestando que la ley solo hacin cono- cer el pecado, lo cual es un bien; masel pecado, esto es, la concupis- cencia, tomaba de aqui ocasion para revivir, y dar al hombre la muer- te (12). Y asi la ley es santa, y no es ella por si misma Ja que causa Ja muerte; sino el pecado, con ocasion de Ja ley (13). De aqui pasa el Apésto] & explicar los efectos del pecado, y el combate interior que experimenta el justo. Siendo la ley perfecta y espiritual, habla a los hombres como si fueran espiritus puros; mas nosotros somos carnales, vendidos pera ser esclavos del pecado, el cual mora en nosotros (14), esto es, la concupiscencia que es su origen. De aqui se sigue que aunque nos complacemos en la ley de Dios segun e] hombre interior, experimentamos en nuestros miembros otra ley que combate nuestros deseos, y nos impide hacer el bien que queremos (15). El Apéstol gime por este combate, desea su libertad, reconoce que no puedé es- perar auxilios mas que de la gracia de Divs por Jesucristo, y confie- 1) W211 f2] ¥ 12. of 13.—[3] ¥ 14—(4) 15 (5) F 16-19.—(6) Y 20. ad ont. (TY V8) V2 ot Re (9 HA —[10} WS. ef C(I] ¥ 7—L[12] ¥ BALL. Ay ¥ 12. et 13—[14) ¥ gt i? ol a ° PREFACIO sa que él mismo se ve sujeto scgun el espiritu 4 la ley de Dios, y sex gun la carne 4 la ley del pecado (1). En seguida habla de los efectos de la justificacion, de Jos cuales el primero es reconciliar al hombre con Dios (Cap. vin ); y despues de ha er explicado el combate interior que experimenta el justo en la resis- tencia que la ley de la carne opone 4 Ja de! e=pirituy infiere de aqui que no hay condenacion para aquellos que, estando en Jesucristo, par- ticipan del beneficio de la justificacion, y no proceden segun Ia carne, sino segun el espiritu (2), Esto lo prucba con el caracter de Ia jus- tificacion, que nos substrae de la ley del pecado y de Ja muerte (3), fi- bertando nuestras almas del yugo del primero, cuyo fruto es la segun- da, Nos hace advertir que en Jesucristo es en quien gozamus este Le- Neficio (4), y con este motivo vuelve a hablar de la diferencia csen- cial que hay entre Ja ley de Moises, y la gracia de Jesucristo. Aque- Ils no pode roducir la verdadera justicia, porque la curne que nos dominaba la facia débil 6 impotente (5). Pero lo que no pudo ha- cer la ley, lo hizo Dios, enviando 4 su Hijo vestido de una carne se- mejante & la del pecado, y valiéndose del mismo pecado cometido con- tra su Hijo, esto es, de su condenacion, para condenar el pecado que reinaba en nuestra carne, 4 fin de que, hallandonos libres de la ley de este, por la del espfritu de vida, que es Ja misma gracia de Jesucristo, se cumpliese en nosotros la justicia de la ley (6). Para ilustrar esta doctrina, hace el Apdstol un paralelo entre los que se hallan bajo la ley de la carne, y los que estan bajo la del espiritu: lox unos gustan de las cosas de a carne, + hallan en ellas la muerte: Jos otros gustan de jas del espiritu, y en ellas hallan la vida (7): estos estan en paz con Dios, y aquellos son sus eneinigos, y no pueden agradarle (8). Mas nosotros no vivimos segun el espiritu, sino en cuanto habita en noso- tros el espiritu ce Dios (9); si Jeeucristo esta en nosotros por su espi- ritu, aunque el cuerpo esté myerto, vive el espfritu, y vendra tiempo en que aun el cuerpo participaré de la vida que recibimos del Espi- ritu de Jesucristo (10), aqui infiere San Pablo que na debemos vi- vir segun la carne, é insiste de nuevo en que si vivimos segun ella mo- rirémos; pero si con el espiritu hacemos morir Jas obras de la carne, vivirémos (11). Con este motivo pasa 4 hablar del segundo efecto de Ja justificacion, que es la gloria que por ella alcanzamos. Dice que son hijos de Dios todos los que son conducides por el Espiritu de Dios (12). Manfiesta la diferencia que hay entre los esclavos que obran por temor, y los hijos que obran por amor (13); y afiade que este es- pints de amor es el que interiormente nos da testimonio de que somos ijos de Dios, y que siendo sus hijos. somos tambien sus herederos (14). Pero insiste en la necesidad de tener parte en los sufrimientos de Je- sucristo, para tener!a en su glorin (15), con la cual dice que no tienen proporeion log sufrimientos de esta vida ('6). Manifiesta que todas jas criaturas aguardan con ansia esta gloria que nos esta prometida (17), ¥ que tambien nosotros, si hemos recibido las primicias de) Espiritu de Dios, debemos gemir esperando la entera redencion y libertad aun de nuestros cuerpos (15). Afixde que no somos sulvos sino por la es- - 1) ¥ 24. od fron 12) Y 13] ¥ 2.—[4] Ihih.- [5] ¥3—[6) 0 3. et 4—[7} Y 5. et 6.48) V 6.8.—[9] 0 9. [10] V 10 of 1] —{11] ¥ 12 er 13—[19) Wm (13) F544) ¥ 16. ist ¥ Trt) yey y 19.3 they ¥ 3. 4 LA EPfSTOLA A Los ROMANOS, 28 peranza, y que asi, debemos aguardur con paciencia el objeto de es- ta esperanza (1). Nos advierte despues, que uno de-los efectos del Espirntu Santo, que babita en nosotros, es darnos testimonio de que somos hijos de Dios, y formar en nosotros gemidos inexphicables, que ho podeims formar por nosotros mismos, y que siempre sun oidos por Dios, porque siempre son conformes 4 su voluntad (2). Finaiinente, nos consuela en medio de las penas que tenemos que sufrir, pura lle~ gar 4 la bienaventuranza que esperamos, y nus hace notar que todo contribuye al bien de squellos que aman @ Dios, y que son Ilamadus por é14 la santidad segun sus eternos decretos (3). Con este moti- vo expone por qué medios conduce Dios 4 sus excogidos hasta la glo- ria que les tiene preparada (4). De esto jafiere que si Dios esta por nosotros, ninguno puede estar en contra (5). En seguida nos hace Notar hasta qué punto se declaro Dios por nosotros, puesto que nog dié 4 au propio Hijo (6); y cuan cierto es que despues de esto ningu- no puede estar contra nosotros (7). Prosigue manifestando que nin; gina cosa es capaz de sepnrurnos del anor de Jesucristo, por el eual vencemos todos los obstaculos (8). L Despnes de haber hablado San Pablo del principio y de los-efec- tos de la justificacion, manifiesta el continuo dolor qué le causa la per. dicion de la multitud de los Judios (Cap. 1x), que-son sus hermanos segun la carne, y que se hallan privados de los’ efectos de la justifica- cion, porque destonucen el principio de ella: cuanto mayores fueron las prerogutivas que ellos gozurou, tanto mas giente el Apéstol si per- dicion (9). Se lamenta de su reprobacion; pero coufiesa que ¢sta no menoscaba la verdad de las promesas de Dios; -y pare probarlo, dice que no todos los descendientes de Israel sun verdaderos israelitas, eae to es, verdaderos herederos de las promesas (10); y advierte la diferen- cia que Dios puso entre Isaac, heredero de las promesas, y los otros hijos de Abraham. excluidos de ellas (11). Habla tambien de la dife- Tencia, puesta igualmente por Dios, entre Jacob y Esai, hijos mellizos de Isaac y de Rebeca; y dice que esta diferencia fué gratuita, pute hae biendo precedido al nacimiento de estos dos nijios, no pudo fundarse en sus obras, sino dnicaniente en {a eleccion de Dios (12). En seguida manifiesta que lo gratuito de esta diferencia. no es contrario & la jus; ticia de Dios (13): porque-es efecto de la misericordia divina, que por: su naturaleza es euteramente Jibre, y no es debida 4 nadie (14), Va-, liéndose del ejemplo de Faraon, hace ver que asi como Dios es quien por su misericordia salva al que quiere; él es tambien quien por su fei abanduna al que quiere (15). De aqui no ha de inferirse. que Jios no debe quejarse de los que se abandunan al pecado, puesto que. todo se hace por su voluntad (16). El Apéstol advierte que seria una temeridad querer reconvenir a Dios, y manifiesta con el ejemplo del alfwrero, que Dios puede hacer de una misma masa vusos de hopor y de ignominia (17), lo cual snpone que toda la masa esta corroinpida, corny lo ha dicho arriva, Demuestra no solamente qie Dios pyede poner esta diferencia, sino tanvien el motivo por que la pone; y nom YW 24 et 25.19) 0 96. 61 97. V 23.—[4] ¥ 29. et 30,—[5) 7 31.— yh i ri3 th Vy v 3 iy ada oy vaegh ¢ 3 wy 1 a13.—=(13] W Lay YS. et Met) YT ef 18ef 16} 19, [17] 40, ot al. 24 PREFACIO ensefia que ninguno debe quejarse de que Dios se porte de esta ma- nera, para manifestar su ira y su poder en los unos, y su gloria y mise- ricordia en los otros (1). Bespues anade que Dios ha puesto uqueila diferencia no solo entre los Judios, sino tambien entre Jos gentiles (2). Con el testimonio del profeta Oseas prueba que el Senor coucibié el designio de formarsé un pueblo, entre aquellos que antes no eran su pueblo, esto es, entre los gentiles (3). Con el de Isaias hace patente ue en cuanto 4 Israel, es decir, en cuanto 4 los Judios, habia resuelto Dios hacer en ellos una grande rebaja por un efecto de su justiciu, y salvar por su misericordia algunos restos de ellos solamente (4). De aqui tomu ocasion de comparar lo que entonces sucedia 4 los gentiles, que por el don de la fe habian Ilegado 4 Ja verdadera justicia que no buscaban antes, con lo que sucedia 4 los Judios, que habiendo busca- do la justicia con sus obras, no habian llegado 4 ella (5). Hace notar dos ‘causas de! descarrio de estos: la una es que creyeron poder llegar & ld justicia por el mérito de sus obras: Ja otra, que tropezuron en Je~ sucristo,” que para ellos fué piedra de escandalo, a! paso que es la glo- Tia de todos cuantos creen en él (6). Vuelve el Apéstol 4 manifestar e! afecto que profesa & los Ju- dfos sus hermanos (Cap. x.), y las oraciones que dirige @ Dios por la salud de ellos (7). Les dice que tienen celo, pero no ilustrado (3). Les indica el orfgen de su error, y es, que no conociendo la justicia que viene de Dios per la fe, y tratando siempre de establecer su pro- pia justicia como adquirida por el mérito de sus obras, no se han sujetado 4 Ia justicia que viene de Dios, ni han querido tomar el finico camino que podia conducirlos 4 ella, que es la fe en Jesucristo; lo cual le da motivo para advertir que Jesucristo es el fin de la ley para justificar & todos los que creen en é1 (9), Hace ver la diferencia que hay entre Ia justicia que viene de la ley, y la que viene de la fez Ja und depende de la observancia penosa de todos los preceptosde la ley; y'la otra no depende en cierto modo mas que de la boca y del corazon: de la boca, para confesar que Jesucristo es el Sefior: y del corazon, para creer que Dios le resucité de entre los muer- tos (10). Dice que, segun el testimonio de ta miema Escritura, esta justicia qué viene de la fe, y que conduce 4 la salud, esta pro- metida 4 todos los que crean en Dios y le invoquen, sean Judios 6 gentiles (11). Afiade que los hombres no pueden invocar 4 Dios, ni creer en él, si no se les anuncia (12). Demuestra que efectiva- mente los profetas habian predicho la mision de los predicadores del Evangelio, per al mismo tiempo dijeron que no todos cree- rian en la palabra que oyeran (13). De esto mismo infiere que la fe viene de la predicacion (14), y manifiesta que los Judios que no han creido son inexcusables, porque han oido la voz de la predi- cacion del Evangelio, y no ignoran el buen éxito de esta predica- cion (15). Advierte que Moises habia anunciado la fe de los genti- les, y el funesto celo que lus Judios concebirian por ella (16), y que Isafas tambien habia anunciado 1a fe de aquellos, y la incredelidad a oa as, ¥ 24[9] 95. ef 26.—[4] 27. -29.-15] ¥ 90.et aL. YR et 23. \— ef 26. += 29. 90. 21.— i 32. ad fin—[7) Pie) reer V3.8 ho ¥ 5. MOAN Y M13 1 ary tf SABI ¥ “et WG raf 4) Y 1715] ¥ 18. et 1¥—f16] ¥ 19, u7 ALA EPISTOLA A LOS ROWANOS, 25 En fin, el Apéstol examina hasta dénde se extiende la repro- bacion de lus Judios en cuanto 4 las personas y en cuanto 4 la dlu- racion (cap. x1), ¥ primeramente ea cuanto 4 las personas, exa- mina si Dies ha desechado generalmente 4 todo su pueblo, esto es, @ todos los Judios. Manifiesta que no (1), y lo prueba con su pro- pio ejemplo (2). Hace ver que Dios, desechando 4 los incrédulos, que se hacen indignos de pertenecer @ su pueblo, no desecha 4 los que son su pueblo ie un modo mas particular, por la eleccion que de elios ha hecho en su presciencia (3). Compara lo que sucedio en tiempo de Elias con lo que enténces sucedia. Dios habia abandona- do de tul suerte la multitud de los hijos de Israel que componiun el reino de las diez tribus, que Elias creia ser el Gnico que habia per- manecido fiel; sin embargo, el Senor le declaro que se habia reser. vado siete mil hombres que no habian tenido parte en la infidelidad comun (4). Dela misma suerte observa el Apéstol que en el tiem- po en que escribia, Dios se habia reservado de entre Ios Judios ale gunog restor, por una eleccion del todo gratuita (5). Insicte en lo gratuito de esta eleccion, y advierte que no por el mérito de sus obras, sino por Bracia, han sido salvados estos restos, y separados de la multitud de los que perecen (8). Manifiesta que no todo Israel esta privado do Ia justicia, que buscaba por un camino que no podia con- ducirle 4 ella; pues los escogidos por Dios la han hallado por gracia, y Ios otros han sido cegados por justicia, habiéndose prenosticado su ceguedad (7). Despues en cuanto 4 la duracion de la reprobacion de los Judios examina el Apostol si la caida de los hijos de Israel no tiene remedio (8). Manifiesta la econvnifa de los designios de Dios en Ia incredulidad de los Judivs yen la conversion de los gen- tiles. El Seior, permitiendo que |4 caida de los Judios fuese ocasion de silud para los gentiles, quiso quela sulvacion de estos fuese mo+ tivo de emulacion para aquellos (9). Nos hace tambien advertir el Apoatol que si la caida de los Judios, did lugar & que se dr amasen con tanta abundancia las riqueza» de la gracia sobre los gentiles; la vocacion de aquellos debe tambien enriquecer al mundo (10). Decla-- fa que entrand en los designios de Dios, trataré siempre de excitar unasanta emulacion en los corazones de los Judfos sus hermanos por medio del celo con que ejercer& su ministerio respecto & los entiles (11), Segunda vez manifiesta estos los grandes bienes que eben eaperar de la futura vocucion de aquellos {h2), Dice que la eleccion de los apéstoles y de los primeros discipulos de Jesucristo, que fueron las primicias del pueblo judaico, y la de los patriarcas que son su raiz, son una-prenda de los designios de _misericordia que ‘conserva el Senor para con el mismo pueblo [13]. En segnida se vuel- ye & fos gentiles que substituyeron & aquellos Judios que fueron des- echados. Les advierte que no deben ensoberbecerse, é insiste en es- ‘to por muchos motivos: por modestia y humildad, porque en su origen no eran respecto del pueblo judaico, sino como un acebur che respecto de un olive [14]: por reconccimiento, porque habiendo - sido ingertados en este olivo, se han hecho partucipantes de su sabia, 1. Mid. (3) V2. [4] ¥ 2.-4.[5] V5. (6) 05. (7) 9 7.10. any v | 110) §! why, 14. a} vist Mi) wn (14) ei TOM, XML 4 26 PREFACIO esto es, del espfritu de gracin que animaba & los primeros discipulos, y que tambien habia animado 4 los patriarcas y @ Jog justos que de ellos descendieron [1]: por justicia y Orden, porque no son ellos los jue sustentan la raiz, sino que la raiz los sustenta; es decir, que los ludios nu dependen de ellos; sino ellos de Jos Judios [2]: por temor, poraue silos Judios fueron desechados por su incredulidad; solo por ja fe pueden los gentiles permanecer firmesen el estado en que la bondad de Dios los ha puesto; y porque si Dios no perdoné 4 las ramas naturales, que no se adhirieron & él por Ja fe; aquellos gen- tiles a quienes dio esta fe, deben temer ser tambien desechados, si no perseveran en ella [3]: finalmente por esperanza, porque si los Ju- dios se apartan de su incredulidad, seran otra vez ingertados en su tronco; pues Dios es poderoso para hacerlo, porque si las ramas dei acebuche pudieron ingertaree en el olivo, con mayor razon podran ingertarse las del olivo en su propio tronco [4]. Despues hace ver el Apéstol que no solamente es posible Ia vocacion de los Jud{os, si- ne que tambien es cierta. Una parte de Israel ha caido en obsecacion, hasta tanto que la plenitud de los gentiles haya entrado, y despues de esto se salvaré todo Israel [5]. Sobre esto cita 8. Pablo dos pa- sages, uno de Isafas, y otro de Jeremias, y con ellos prueba que este acontecimiento est4 anunciado por Jos antiguos profetas [6]. Dice que aunque Jos Judios son ahora enemigos en cuanto al Evange- lio, son sin emba: muy amados respecto & la eleccion de Dios, que se ba reservado un numero de escogidos en los tltimos res- tos de aquel pueblo [7]. Prueba la certidumbre de este acontecimiento con la inmutabilidad de los dones y de la voca- cion de Dios [8]. Descubre la conducta que Dios ha obser- vade succesivamente con los gentiles y con los Judios, permitien- do que tanto unos como otros cayesen en la incredulidad, para ejer- cer despues con ellos su misericordia (9). Admira la profundidad de los tesoros de la sabiduriay dela ciencia de Dios, sus incom- prensibles juicios, sus inapeables caminos, sus designios ocultos, y desconocidos 4 los hombres, y su absoluta independencia de toda criatura [10]. Confiesa que todo viene de Dios, que por él subsiste todo, y que todo se refiere & él. Le da gloria, y termina la parte dogmatica de su epistola [11]. : Sigue la parte moral, en Ja cual ruega encarecidamente el Apés~ tol 4 los fieles 4 quienes escribe (Cap. xu.), que ofrezcan & Dios sus cuerpos en sacrificio con un cultd racional, que no se conformen con el presente siglo, y que estudien sin cesar la voluntad de Dios (12). Despues de estas reglas generales, los exhorta 4 que no se levanten mus alto'de lo que deben; sino que se contengan dentro de los li- mites de la mioderacion, segun la medida de la fe que Dios ha repar- tido & cada uno de ellos, considerandose los unos cono miembros de los otros (18). Con este motivo pasa 4 hablar circunstanciada- mente de los diversos dones que pueden haber recibido, y, 4 ar- reglar el uso que deben hacer de ellos. Sefala primero los deberes 17. (2) 18. [3] 19 22, 23. et 24. 25 26. (6) ¥ 26. ah ‘ a ¥ sf! bi ¥ 30 ah) fo} 7 ‘ae ay V'56. et fav ag. ¢ et 2. 4 LA BPieTOLA A 108 ROMANGS. 27 de Jos que han recibido algun don sobrenatural 6 ejercen algun mi- nisterio en la Iglesia [1]. Pasa despues 4 los deberes comunes & to- dos los cristiunos, tanto respecto al projimo, como respecto & si mis- mos. Arregla primeramente los sentimientos y disposiciones inte- riores que debemos tener para con el projimo te}. y en segundo lu- ar nuestros deberes con relacion 4 nosotros mismos [3]. Despucs fable de nuestros deberes exteriores para cun el projimo [4], € insis- te principalmente en la obligacion de no volver mal por mal, sino al contrario, vencerel mal con el bien (5). | En seguida recomienda la obligacion en que estamos de sujetar- nos @ las potestades [Cap. xin.], exponiendo las razones de ello, y exhortando 4 los fieles 4 dar 4 cada uno lo que le es debido [6]. Es- to le da ocasion de vulver 4 nuestros deberes para con el projimo, y los reduce todos 4 la caridad, 4 la cual exhorta 4 aquellos 4 quie- nes escribe (7). Les insta, en consideracion 4 la brevedad de la vida. Los estimula a que salgan del letargo, 4 que dejen las obras de ti- nieblas, y se revistan de las armas de Ja luz, 4 que anden con ho-~ nestidad y decencia, 4 que se revistan de Jesucristo, y & que no satisfagan los deseos desarreglados de la carne [8]. spues de esto habla de lo respectivo al discernimiento de las viandas, materia sobre la cual estaban en disputa los Judios y los gentiles, creyéndose aquellos obligados 4 observar en esto la ley, y estos dispensados de ella [Cap. xiv]. Desde luego exhorta a los que ge juzguban dispensadog, diciéndoles que traten con caridad 4 sus her- manos flacos en la fe, que se creian obligados & aquel precepto do Ja ley (9). Expone la conducta diversa de lor unos y de los otros, y los deja en entera libertad, prohibiéndoles tan solo que se desprecien y se condenen reciprocamente (10). La misma libertad les deju acer- ca de la distincion de lus dias; pues como los unos observaban las fiestas legales, y los otros no; les permite que en esto siga cada uno su modo de ponsar (11). Advierte que tanto unos como otros signen © no, estas practicas con el fin de agradar al Senor; y que este es efectivamente el fin que debemos pr nernos en today nuestras acciones (12). Insiste en que algun dia hemos de comparccer ante el tribunal de Jesucristo, y que cada uno ha de dr cuenta de si mismo, y de aqui infiere que no debemos juzgarnos los unos 4 los otros (13), Despues se dirige particularmente @ tos gentiles, y los exhorta 4 que no den 4 sus hermanos ocasion de escandalo. Dice que ninguna cosa es impura por si misma, y que solo llega 4 serlo paralos que la creen tal; mas 4 pesar de esto, afiade que los gen- tiles por muchos motivos que les manifiesta, deben abstenerse de ciertas viandas delante de los Judios; porque estos, débiles en la fe, Jas consideraban como impuras (14), Exhorta 4 los gentiles4 soportar las flaquezas de los Judios (Cup. xv.), y4no dejarse llevar dela complacencia por si mismos; sino que al contrario, den gusto 4 sus hermanos en todo /o que es bueno, y pue- de edificarlos (15). Les pone 4 la vista el ejemplo de Jesucristo, que no busc6 su propia satisfaccion, sino que se sujet6 por nosotros # las pe- IM) V6.8. [2] V9. e010. [3] HU. ot 12. [4] Y 13.-18, [5] Y 19, ad finem. 6) W.-7. $7] 8.-10. (8) Vit. ad finem. (9H 1. [0] V2.4. (MH 5. (12! ey jis} ¥ to. 8 fh wits ad ee Uae any ae 8 (Le 28 PREFANIO : tas que mereciamos, Cita en apoyo de esto un texto de los Salmos, ¥ de aqui toma ocusion de advertir, que asi es como debemos aprovechar- nos de la Sagrada Escritura,que fué escrita para nuestra instruccion (1). Ea seguida se dirige & los Judios y 4 los _gentiles, y desea que Liow Jes conceda estar unidos en sentimientos y afectos, segun Jesucristo, pa- ra que puedan glorificarle todos con un mismo corazon, y con una wnis~ mia boca (2). Los exhorta 4 que se unan reciprocamente, como Jesucri - to lus ha unido consigo (3). Advierte @ los gentiles que cuando Jesu- cristo snuncié el reino de Dios 4 los Judios, fué por cumplir las prome- sus hechus & sus pudres; pero que no habiéndose hecho 4 los gentiles pro- mesa alguna, fueron llamados 4 la fe por pura misericordia (4). Cita cua- tro textos de las Escrituras para probar 4 los Judios que estaba anuncia- da Ja conversion de los gentiles (5)- Desea 4 todos, tanto los Judios como 4 lox gentiles, que Dios los colme de gozo y de paz en su creeu- cia (6). Confiesa que los considera como llenos de caridad y de luz, Jes pide que le dispensen la libertad que se ha tomado en escribirles, y les manifiesta los motives que tuvo para hacerlo (7). De aqui toma ccusion para significarles el buen éxito de su predicacion, y la grun- de extension del pais que ha recoirido propagando el Evangelio (8). Les dice que estos dilatudus viages le babian impedidv hasta entonces ir 4 verlox, que lo desea, y que espera verificarlo al emprender su via- ge para Espuna (9). Les comunica que va 4 Jerusalen 4 Jlevar las li- mosnas de los fieles de lu Mucedonia y de la Acaya (10); y con es- te motivo les hace advertir cuén justo es este testimonio de afecto y de reconocimiento de los gentiles para con los Judios (11). Afiade que despues de haber cumplido esta comision, pasara por Italia para ir & Espuiia, y que esta persuadido de que su llegada 4 Roma sera acum- pafiada de una abundante bendicion (12). Les pide el socorro de aus oraciones, @ fin de librarse de la persecucion de los Judios incrédulos de la Judea, para que los Judios fieles acepten la ofrenda que les Hle- va. y para que, si fuere la voluntad de Dios, pueda ir despues & Ro- me (18). Finalmente desea que el Dios de paz sea con todos (14). Les recomienda 4 Febe, diaconisa de Corinto, que era la porta~ dora de la carta (15). Saluda 4 muchos fieles, & quienes nombra, de- signéndolos cusi a todos con distinciones honrogas (16). Los convida & que se saluden unos 4 otros con el ésculo santo, y los saluda en nom- bre de todas las Iglesias de Oriente (17). Les ruega que huyan de la conversacion de aquellos que siembran la division y a escéndalo en- tre ellos, y les ruega esto por dos razones: la primera, porque estas gomes son seductores que no buscan mas que sus propios intereses: segunda porqie déndoles oido mancharian Jos Romanos la reputa- cion que por su fe habian adquirido (18). Se complace en esta fe, y les desea que sean subins en el bien para discernirle, y sencillos ea el mu] para evitarle [19]. Les anuncia que debajo de los piés de ellos quebruntaria (segun el griego) Dios dentro de poco & Satanas {20],en lo cus! entienden algunos que pronostica la caida de Simon el ma- go. Desea que fa gracia de Jesucristo sea con ellos [21]. Los saluda 1 V3 of 4 (2) V5. ef & (V7 ATS ot B [51H 912, (6) 713. as v 16. hy WT i. iy 8. 4 tot 735 Ae (yy agi et 30. .32.- (14) ¥ 33. le 6) Y 3.16. <0 ¥ is—liel iis 8) 19, (anys Be dal Tisg! 2081 St ALA FPISTOLA A LOS RON ANOS, 29 on nombre de algunos fieles, y Tercio, amanuense de Ja carta, pone entre estas salutaciones la suya [1]. Les desea otra vez la gracia de Jesucristo [2], y concluye con uns orucion 6 elevacion que abraza en compendio toda la doctrina de la epistola, y todo lo esencial de la religion; pues dice en ella que toda la gloria de nuestra salud es de- bida sulo 4 Dios [8]: que el poder de su gracia es nuestro tnico =po- yo, y toda nuestra confianza [4]: que asi como la gracia es la que for- ma. ‘en nosvtros la fe, osi tainbien es la que la afirma y perfecciona fie que el Evangelio de Jesucristo, y la doctrina de los apéstoles son ja regla de la fe que la gracia forma en nosotros [6]: que los miste- rios que se nos han descubierto en el Nuevo Testamento por el Evan- gelia, se figuraron en el Antiguo, y fueron anunciados por los profe- tas [7]: que estos misterios han sido descubiertos en distintos paises, en distintos tiempos. y 4 varias personas, no por acaso, sino segun el. 6rden y la voluntad de Dios [8]: que el fin porque han sido descubier- tos es la obediencia que los fieles tributun a la fe [9]: que estos mis- terius, desconocides en otro tiempo 4 los gentiles, y manifestados 4 los Judios bajo el obscure velo de lus sombras y figuras, estan ahora pa tenteg no solo & los Judios, sin» tambien 4 los gentiles de todos los puebl’@ y de todas las naciones [10]: que en todas las verdades que es- tos misterios encierran, y que mortifican ul espiritu humano, debemos deacansar en la sabiduria de Dios [11]: que todos Jos raciocinios del hombre acerca de estas verdades no son mas que locura; pues solo Dios ee verdaderamente subio [12]: que la conducta de su sabiduria en la reparacion del g‘ nero humano se dirige & recibir honor por la mis- ma Sabiduria encarnada, que es su Hijo, puss no justifica al hombre en la tiorra sino por la gracia de este Hijo suyo, y no es adorado en el cielo, sino en él, con él y por el [13]: finalmente, que la gloria que Dios recibe por su Hijo encarnudo, y por su Espiritu en sus_miem- bros, es la Gnica gloria verdaderamente digna de Dios, la cua) jamas se mudara; durura por los siglos de los siglos, y haré en la eternidad la religion del cielo [14]. De este modo concluye la epistola de 8. Pa- blo 4 los Romanos, Esta conclusion manifiesta que el Apéstol escribié su carta, cuan- do, habiendo recorrido las provincias de Oriente, tomaba la resolu- cion de pasar al Occidente: que en aquellas circunstancias se halla- ba en Grecia, y se disponia 4 ir & Jerusalen, con el fin de pusar des- pues & Espana: y finalmente que su carta fué conducida por Febe, fu diacouisa de Cencree, puerto en el arrabal de Corinto, del lado del Helesponto. De todo esto se infiere que 8. Pablo excribié esta car- ta en el ultimo viage que hizo & Grecia (15), de donde partié para Je- Tusulen, en cuya ciudad fué preso, y !levado despues & Roma, esto {1] ¥91 99, [2] V24. [3] V 25. od finem. Bi eutem......s0li......Dee......honor a gions. [4] ¥ 25. EB: qur potens est. (5! Ibid. Qui potene eat vos confirmare a Abid. Confirmare jurta Evangelium meum et predirationem Jesu Crieti—[T) ¥ 95, 61 26, Secundum revelationem myeterii femporibve eternie taciti, qued mune patefactum eat per Scriptures prophetarwm. [8] W 26. Qued rune patefectum cet...eccundum ‘aceptem aterni Dei. [9] Thid Quod mune patefe.tum ext... ad nbeditionem fidei, 10] % 25 ef 26.1 Securdum, revelationem myste-ii temporibus Via teciti. own. Gta gentibue rogmiti. (11] W 97. Sapienti Des. [12] fhid. Soli eapienti Deo. [1%] ibid. Beli anpienti Deo per feanm Chriatum, cur honor et gloria, id est, ipsi honor et gloria. [14] Jbid. Honor ot gloria ss eccule seculorum. [15] Act. 2x. 2. et segq. m1. Obsarvacio. nes sobre of tiempo y hn. mar en que cacrita esta carta. iPor qué ss eacribid en Erlego? 30 PREFACIO es, hacia el afio 58 de la era cristiana vulgar. Se crée que enton- ces se hallaba e} Apéstol en Cencrea 6 en el misino Corinto, Fata carta, aunque enviada 4 Roma, y dirigida a los Romanos, fire eserita en griego; porque la lengua griega era entonces tan comun en el mundo, y tan familiar en Roma, que aun las mugeres de aquella ci dad la entendian y la hablaban (1); y era tambien la lengua propia de S. Pablo, que Ja habia aprendido en Tarso su patria. Tercio, que fue el amanuense, pudo haber sido latino, segun lo inJica su nombre; i, como enténces era muy frecuente el don de lenguas, pudo S, Pa- lo tener conocimiento del latin. Mas sin hacer uso ui de este don, ni del auxilio de Tercio, dicté la carta en griego, para que pudie- sen en‘enderla todos los fieles que habia en Roma, tanto Judios co- mo gentiles, pues 4 todos les interesaba igualmente, como dirigida & terminar sus diferencias, (1) Juven. sat. 6. wens DISERTACION SOBRE LA SALVACION DE LOS GENTILES QUE NO TUVIERON CONOCIMIENTO NI DE LA LEY DE MOISES NI DEL EVANGELIO. Norco precaucion debe omitirse cuando se tratade decidir sor bre la salvacion 6 condenacion de Jos hombres. Los recursos de la providencia, los secretos de la sabiduria, y los tesoros de la mises ricordia de Dios nos son muy desconocidos; y sus caminos muy su- periores @ los nuestros, para que nos atrevamos 4 someterlos 4 nues- tros juicios y 4 nuestras decisiones. E! con su gracia omnipotente pue~ de mudar las mas criminales disposiciones de un corazon obstinado; puede quitarnos el corazon de piedra para darnosle de carne, redu- cir la voluntad mas rebelde al yugo de su amor y de su gracia, y hacer en un momento que un Jedron pase del patibulo al paraiso. Asi pues, cuando tratamos de examinar si en virtud de sus co- Rocimientos y de su justicia natural pudieron salvarse los gentiles, que aunque no tuvieron noticia de la ley de Moises ni del Evangelio, co- nocieron con la luz natural & Dios y las reglas de la justicia, y vi- vieron de un modo laudable 4 los ojos de los hombres; no preten- demos poner Ifmites 4 la misericordia del Senor, penetrar sus conse- DISERTACION FOBRE LA BALVACION DE LOS GENTILES. 31 jos ni prevenir sus juicios. Queremos solamente examinar con suje- cion 4 lo que Dios nos ha revelado en las Escrituras, y & lo que nos han ensefiado los padres, si scgun el curso ordinario de las cosas, y prescindiendo del orden milagroso de una iluminacion repentina, y de una justificacion sobrenatural @ la hora de la muerte, los gentiles que no conocieron 4 Dios ni la ley natural gino por una luz especulativa, que vivieron a los ojos de los hombres de un modo conforme 6 la naturaleza y 4 la razon, merecieron por esto la salud eterna, aun careciendo de la fe sobrenatural y de la gracia de Jesucristo. Las palabras de S. Pablo que han dado motivo 4 esta cuestion son las siguientes: En su carta 4 los ronianos dice que les fildso- fos gentiles han retenido injustamente la verdad de Dios, pues han conocido lo que de Dios puede conocerse, porque Dios se lo ha ma- nifestado, Porque las perfecciones invisibles de Dios se han hecho visibles desde la creacion del mundo, por el conocimiento que de ellas nos dan sus criaturas; de suerle que tules hombres son inexcu- sables. porque habiendo conocido & Dios, 20 le glorificaron como Dios (1). Despues anade: Tribulacion y angustia aguardar al alma de toe do hombre que obra mal, del judio primerumente, y despues del gen- til; mas la gloria, el honor y la paz seran la herencia de todo aquel que obra bien, del judio primeramente y despues del griego; porque para con Divs no hay acepcion de personas, y asi todos los que han pecedo sin ley, pereceran sin ley; y los que han pecado bajo la ley, seran juzzados por ella....Cyando los gentiles que no tienen ley, Aacen naturalmente Jo que la ley manda; no teniendo ley, son ley para si mismos, haciendo ver gue lo que esta ordenado por la ley, es- ta escrito en sus corazones gc. (2). Y mas adelante dice: Si un in- circunciso (un gentil) guarda los preceptos de la ley jpor ventura sin estar circuncidado, no sera reputado por circunciso, y no os con- denard & vosotros que estando circuncidudos, y habiendo recibido la ley, sois violadores de ella (3)! Dos consecuencias se infieren de este discurso de 8, Pablo: pri- mera, que los gentiles, especialmente los filésofus y sabios, tuvieron de Dios y de sus leyes un conocimiento bastante para ser inexcusables cuando [as violaban: segunda, que Dios no hace acepcion de personas, y ue ticne por justos indiferentemente & los Judios 6 & los gentiles ie observan sus Jeyes, y los condena cuando las violan, bien tengan de ellax idea distinta y expresa, como los Judios que recibieron la de Moises; 6 bien las conozcan de un modo implicito, y por la luz de su conciencia, como los gentiles. De aqui parece que debe in- ferirse, que pueden salvarse los gentiles siguiendo la razon y la luz patural. : ' Mas para no dejar duda alguna en la materia, pueden distinguir~ Pha Textoade 8. Pablo que han aavo o. casion a esta cuestion. Conse.uen. cias que we ellos ban que Fado eacaree, sc tres clases de gentiles. La primera de aquellos que antes, y saun © despues de la ley de Moises conservaron la verdadera religion, fa fe e y del Libertador, y vivieron conforme @ la ley natural. Tales fue- ron Abel, Set, Noé, Abraham, Melquisedec, Job, y ta! vez otros mu- chvus, que sin conocimiento de leyes escritas, y con el auxilio de las (1] Rom, 1. 18,19, 20, [2] Rem, uw. 9.10, 11, 12,14, [3] Tbe, Y 2b. 27, ios yen ss promesas, y la esperanza en los méritos del Mesias _ M1 Autores an. tiguos y mo. dernos que parecen fa. vorables dle salvacion de loa gentiles que conocie. ron & Dios y obververon ta ley nataral 32 TASERTACION gracias y luces sobrenaturales, cumplicron con los deberes de la jus- ticia y de la piedad para _con Dios y para con el projimo. La segunda, de aquellos que viviendo en medio de las naciones idélatras, y sin idea distinta de la verdadera religion, se elevaron en fuerza de su genio hasta conocer la unidad de Dios, y Ins deberes del hombre para con el Ser supremo y para con sus semejantes, y vivieron de un modo laudable 4 los ayos de los hombres, siguicndo Ja luz de la razon y Ia ley natural que Divs ha grabado en el fon- do de nuestros corazones, La tercera finalmente de los gentiles iddlatrus, que se entrega- ron & toda la corrupcion de su corazon, y 4 tudos los desurregios del puaganismo, sin procurar conocer 4 Dios, sin hacer aprecio de la ley natural, 6 aun violandola sin remordimientos, y sofucando la vor de la conciencia que les reprendia sus descarr.os y su injusticia. Nadie ha pretendido salvar esta altima clase de geatiles, excep- tuando & Origenes (1), que por una piedad mal entendida extendia los efectos de la. misericordia de Dios 4 todos los pecadores, y aun & los Angeles rebeldes, persuadiéndose que despues de un gran na- mero de afios quedurian unos y otros libres de !os suplicios, y gozarian de la bienaventuranza que con su muerte merecié Jesucristo para todos, ‘Tampoco hay quien dude (2) que jos gentiles de la primera clase de que hemos habiado, pudierun conseguir la salvacion como justa recom- nga de su piedad y de su justicia. Consiste pues la dificultad en sa- ber si pudieron salvarse los que hemos colocado en la segunda clase; sobre lo cual algunos escritores han profesado opiniones que cierta- mente no pueden aprobarse. Tales eon los que se han persuadido que los gentiles que conocie- ron 4 Dios, y vivieron de un modo laudable y conforme 4 la ley na- tural, se salvaron por los méritos de su vida, Tales son tambien los que han creido que permanecieron detenidos en los infiernos hasta que Jesucristo descendié 4 ellos y predicé alli la penitencia; y que en- ténces habiendo creido en é! aquellas almas detenidas, merecieron por su fe que Dios las recibiese en su bienaventuranza. Efectivamente los mas de los padres son de sentir que ninguno de los que han care- cido del don sobrenatural de fa fe, de la esperanza en el Mestas,"y de la gracia de! Libertador, ha podido salvarse. Examinemos esto con mas detencion. 8. Justine Martir dice (3) que los antiguos filésofos que vivieron conforme & la razon, fueron cristiunos aun sin conocer 4 Jesucristo, pues siguieron anticipadamente sus maximas y su doctrina: tales fue- ron entre los griegos Sécrates, Heractito y press y entre los barbaros (4) Abraham, Ananfas, Azartas, Misael, Elias y otros muchos, San ‘Clemente Alejandrino (5) dice que los que vivieron Antes de Jesucris- "to tuvieron dos medios para adquirir !a justificacion; 4 saber: la ley y Ja filogufia; que esta ultima podia hacerlos justos, 6 & lo ménos dispo= nerlos 4 ello, que era como un escalon para llegar & serlo, y que pro= (1] Origen. 1. 1. de Princip, .6, e¢ contre Celeum, 1 av. et vit. et in Exod. hems 6. et im po. xxxv1. Anmil, 3. et in Excam. homil. 14 et 24, [9] Vide Aug. de Cie, 1 xvut. e. 4. (3] Justin. Apolog. 2.9. 83. (4) Esto es, entre los pueblos que no eran griegos, pucs ostos Vamahan Bérbaroz & todos los que no pertencan 4 om nacion. (5),Clm. Ales, vi. Strom. p.637, 698, 639; et Strom. LL. Pr BLD, SOBRE LA SALVACION DE LOS CENTILES. a ‘ducia justicia aunque no entera y perfecta. Dice tambien que los gens tiles que murieron 4ntes de que muriese el Salvador, esperaron en los infiernos el advenimiento de Jesucristo 6 de los apéstoles, y habiendo vido su predicacion creyeron, y se salvaron. Parece que S. Clemen- te en los pasages citados tuvo 4 la vista aquellas palabras de S. Pedro: Jesucristo fué & predicar & los espiritus que estaban detenidos en la prision, f, que antes habian sido tncrédulos (1). 8. Juan Criséstomo (2) asegura que los gentiles que vivieron 4n- tes de Jesucristo pudieron salvarse sin confesarle: que no se les exi- gia fe explicita en el Mesias, porque aun no habia venido; y que solo estaban obligados & apartarse de! culto de los idolos, y & confesar y adorar un solo Dios criador de todas las cosas. Y un poco mas ade- lante dice que los que murieron antes de la venida de Jesucristo, y que por esta razon no pudieron conocerle; si abandonaron |a idolatria ara confesar un solo Dios, y si tuvieron una vida arreglada y lauda~ Bie, tendran parte en la bienaventuranza, segun aquella sentencia de San Pablo: La gloria, el honor y la paz serdn lu porcion de todo aguel que obra bien (3). ‘S. Agustin dice (4) que la alma de Jesucristo descendié hasta los lugares en que los pecadores son atormentados, y qe libro de los tormentos @ los que su justicia, impenetrable & lus hombres, juzgé que debian librarae. En estg sentido explica aquellas palabras de los Hechos apostélicos: Dios le resucité, conteniendo los dolores del in- fierno, porque era imposible que fuese detenido alli (5). 8. Epifanio (8) dice que Jesucristo descendié & los intiernos 4 dar la fibertad & Jos que habiendo conocido & Dios, se hallaban detenidos en aquellos lugares 4 causa de Ios errores en que habian caido; lo cual se refiere & los filésofos que, como dice S. Pablo (7), conocieron 4 Dios, pero no -le glorificaron como debian, y se precipitaron en groseros errores, Marcion (8), citado por S. Epifanio, aseguraba que Jesucristo habia descendido & los infiernos 4 insultar al Dios de Tos Judios, la ley y los profetas; y & salvar & Cain, Coré, Datan Abiron y Esai, y & to- das las naciones que no conocieron 4 aquel Dios; pero que aia de- jado all & Abel, Enoc, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, Moises, David y Salomon, en castigo de que sirvieron al Dios de los Judios. Nosotros ni adoptamos estas blasfemias de Marcion, cuyo nombre basta para desacreditar cualquiera opinion; ni tratamos de apoyar con etlas un dictimen que no fué seguido mas que por un corto ntimero de pa- dres; sino que solamente referimos lo que hallamos en los antiguos, y To que tiene alguna relacion con la cuestion de que tratamos. Origenes escribiendo contra Celao dice (9) que la alia de Jesu- eriato habiendo salido de su cuerpo, conferencié con las otras almus de fos muertos, para convertir & aquellos que eran mas déciles, 6, por algunas razones, mas 4 propésito para recibir su doctrina, 8. Grego- rio Nacianceno (10)hablando del descendimiento de Jesucristo 4 Ins in- (1) 1. Petr, m. 19. 20. (2) Chrys, hom. 37. in Matt. pig 421. (3) Rpm. un. 10. Vide Chrys. p. 432 ¢.3. (4) Aug. de Gen. ad Litt, 1. xxu. ¢. 33. Chrieti quidem animam venisse usque ad ea loca in quibus peccat cruciantur, ut eor solveret ¢ tormentis, quoe esse soloendos occulta nobie rua ju ia judicabat, nen immerito cre- ditur, (5) Act. u.24, (6) Epiphan. hares, 46. (7) Rom.1.21. (8; Apvd. Epiptaa. Mares. 42, (9) Origien. did. u. contra Cele. p. 438. (10) Gregor. Nazianz. Orat. 4%, Jom. XXile 5 34 DISERTACION a fiernos, deja en duda si salvé sin excepcion & todos los que alli se ha~ llabap, v solarnente & los que habiun creido; sobre lo cual, el filusofo plaiénicu Nicetas (1) huce la siguiente observacion: En la historia de los padres se refiere que habiéndose indignado un cristiano celoso contra Platon, que habia muerto mucho tiempo antes, y habiendo ha- blado de él como de un iunpio, y de un malvado, se le aparecié este la siguiente noche, y le reprendio por las injurias que habia proferide contra él, diciéndole: Confiexo que fui gran pecador, pero cuando Je- sucristo bajé & los infiernos, fui el primero que creyé en él. El fal- so Ambrosio (2) en su comentar de la epistola & los Efesios dice que Jesucristo despojé al infierno de los eautivos que estabun detenidos en é1 por la prevaricacion de Adan, 6 por sus prupios pecados, y que lle- vo en triunto al cielo a los que se rindicron & su predicaciun, Y ex- plicando la carta & Jus Remanos, dice que todos los que vieron al Se- for en los infiernos. y esperaron en él fueron salvados: Omnis enim wicumgue viso Salvatore upud inferos, speravit de illo salutem, li- Seratus est, Petro apostolo testante, quia et mortuis praedicatus est. El] autor de la Gerarquia celestial (3) crée que los santos ange- les establecidos por Divs para gobernar los pueblos han wspirado & muchas personas el conocimiento dei verdadero Dios, y las han con- ducido @ su culto; y por tanto no duda que muchos de los gentiles ba- yan podido Iegar @ Is salud gniados é ilustrados por lus angeles que se interesaban en eu felicidad. Hubiendo preguntado Cesario & Amo- nio (4), si cuando el Sulvador descendid 4 los infiernos liberté & todos los que alli se hallaban; respondio este, que los liberto & todos, y aun & Judas, exceptuando solamente a los que fueron incrédulos 4 su predi- caciun. El manje Jobio (5), de cuyos escritos nos ha dado extrac- tos Focio, dice que habiendo descendido Jesucristo 4 los infiernos, sa- cé de ellos & tovos los que creyeron. A S. Juan Damaceno se le cita tambien como favorable 4 esta opinion, En su discurso sobre los que murieron en la fe (8), refiere el ejem lo de Fuconila, que salié del infierno por las oraciones de Santa Tecla, cuyo pasage se lée tambien en las antiguas actas de es- ta Santa (7). Ademas habla de Ja calavera de un pagano, la cual con- sultada por S. Mucario, respondi6 que las oraciones de los Santos ali- vian 4 sus semejantes en los infiernos: refiere, asi comos cuenta en otros libros antiguos, la historia de la libertad del.emperador Trajano porel papa S, Gregorio (8): q por fin, dice que Jesucristo cuando ba- J6 4 los infiernos cuncedié el don de la fe y de la justificacion & los que se hallaban alli, y habian vivido arregladamente; no permitiendo la misericordia del Senor que quedasen sin recompensa las buenas accio- nes que habian practicado. Entre los m-dernos, Ambrosio Catarino (9), Erasmo, y otros pa- rece que opinan en favor de la salvacion de aquellos filusofvs gentiles (1) Nicetas in Oat. 42 Gregor. Nasienz. Ambroviaater, in w. 8 Ex. poliarit inferos, cum capt.ros quos ex preva iene Ade, aut pro; eaptes pecca. fis m conditione tenebunt, abstulit conarntientes aibi, et aacendens inde in codes indusit, (3) Dionys. seu alive auctor calestin Hierarchia, ¢. 9 4) Vide Biblivthec. Coieiixi cod. 25. ip. 76, (5) Joh ue, Tract, d- Fncarnat apud Phot. cod 222. (6) Demascem oral. de ite qui_in fide doimer. p. 585. (1) Apud Grab Spicileg. PP. t. 1. (8) Eucholog. cap. 96. +t alii, lib, Grae. Damescen. loco citat. p. 588. (9; Ambros. Ca- thar. in ep. ad Rom. cap. i : SOBRE LA SALVACION DE LOS GENTILES. 35 suye vida y maxiinas se conformaiban tanto con las de la ley y el Evangelio, que pudieran creerse mspiradaus por el mismo espiritu. Erasmo apreciaba, y admiraba tanto @ Socrates, que decia: Nada falta para que yo exclame: Sin Socrates, ruega por mi. Tostado (1) es de sentir que los gentiles que vivian bien, que no pecaban contra el derecho natural, ni adoraban 4 los idolos, y cretan que habia un solo Dios, remunerador de la virtud; a0 dejaban de sal- varee, aun gin la fe de la Trinidad, y de los otros articulos de nuestra creencia; y que si en la hora de la muerte se hallaban culpables de algun pecado, iban al seno de Abraham, en donde sufrian algun dolor, Anade el mismo autor, que aun cuando hubieran adorado a los ido- los, y cometido toda clase de crimenes, si en la hora de la muerte se arrepentian y hacian actos de contricion, eran enviados al purgatorio- & expiar sus faltas, porque la contricion no era entonces un medio @ficaz_ como lo es en el dia. Séneca profeso opiniones tan snblimes y tan puras en materias morales, que muchos de nuestros escritores le han !lamado el cris- tiuno estoico, y otros muchos han creido que fué discipulo de 9. Pablo, Tertuliano dice (2) que por lo coman esta de nuestra parte: Se- neca saepe noster. Lactancio le cita ordinariamente. contra los pas ganos. 8. Agustin (8) refiere diversos pasages tomados de su libro contra las supersticiones, en donde advirtio y refuté sdlidumente la necedad de la supersticion pagana. En este libro no mienta & los cristianos, porque, como advierte 8. Agustin (4), no se atrevia & hablar bien de ‘ellos, por no contradecir el comun sentir de su atria, ni tampoco queria hablar mal por no .ofender su conciencia. ‘inalmente, 8. Geronimo, creyendo que las cartas que existen con el nombre de Séneca 4 S. Publo eran verdaderamente de aquel fi- l6sofo, le tuvo por santo, y le colocé entre los escritores eclesiasticos. - Los doctores judios, aunque muy celosos de las prerogativas de wm nacion, no dejan de admitir 2 la bienaventuranza varius cla- ges de gentiles. Por ejemplo, se persuaden que se salvaron (5) to- dos-tos que observaron fielmente los preceptos dados 4 Noé; cuyos preceptos son: No adcraras los idvlos; no matuarés; no adulteraris; mo maldeciras el nombre de Dios; no hurtarés; no comeras los saiembros de un animal vivo; estableceras jueces para que cuiden de la observancia de estos preceptos. A estus gentiles observadores de los preceptos:dadv 4 Noé agreg: Rabi Moises el egipcio 4 los que conovieron 4. Dios, tuvieron ideas sanas de la divimidad, y vi- vieron, arregladamente; y pone por ejamplo a Socrates y & Platon. Finalmente; en el Talmud se dice que habra cuatro clases de gen- tes. excluidas del reino da los cielos, 4 saber: Balaam, Doeg, Aqui- tofel, Giezi y sus semejantes; de donde se infiere que no seran exe cluides tos gentiles que no son semejantes 4 los dos primeros, ni los Judjos que nv imitan @ los dos ditimas (8), (1) Toatat. in Genes. xvn p. 485. (2) Tertull. de anime, eap. 20. (3) Aug. L wr. de Owwit. ¢ 10. (4) Idem, 1. vi. de Ciwrt. c. 11. Christianos jam tunc Judeis inimiciseimos in weutram partem commemorere ausue ext, ne vel lauderet contra sue patria octerem consuaradinem, vel reprehenderet contra prepriam foreitan voluntetem, (6): Rab. Moses, et R. Meyr, Gabay. (6) Vide Mencere.Ben-lsracl, tu. ¢. 9. de Re. ‘wurrect. mort, 36 DISERTACION Los autores que hemos citado se fundan en que habiendo cria» do Dios para si 4 todos los hombres, y habiendo muerto Jesucris- to por ellos; no es creible que el nimero de los que se salven sea tan corto como lo seria si no se contaran en él los gentiles que conocieron 4 Dios, y vivieron conforme 4 la ragon. Dicen que no pue- de ser que 4ntes del diluvio en el espacio de mil seiscientos cin- cuenta y seis ufos, no haya habido mas que aquel corto numero de predestinados que nos da & conocer la Escritura, y que en los tiempos de Abraham, Melquisedec, y Job no hayan existido otras muchas personas, que viviesen como ellos observando una vida pu- ra, profesando la fe del verdadero Dios, y dandole el culto debido, Afiuden que no debe restringirse de esta suerte la misericordia de Dios, ni limitarse el nimero de los escogidos; que es propio de Ia magestad y de Ja grandeza del Sefor derramar sus gracius sobre todas las criaturas, y llamarlas 4 todas 4 la bienaventuranza que les tiene preparada; que 4 los gentiles jos llama por la filosofia y por la religion natural, que les ha comunicado, segun 8. Clemen- te Alejandrino (1), por medio de los angeles inforiores; y 4 los Ju- dios por la ley que les dié por e! ministerio de los angeles supe- riores, y la mediucion de Moises. : S. Clemente Alejandrino repite esto mismo mans extensamente en otro lugar (2), en donde dice que Dios hizo en cierto modo con los hombres tres alianzas; una con los gentiles, otra con los Judios, y otra con los cristianos: que cada uno de estos pueblos le ha servido y adorado @ su modo: que did & los gentiles la fie losofia, y la ley & los Judios, y de estos dos pueblos compuso des- pues su Iglesia, reuniendo por decirlo asi, en una sola les tres alian- zas, todas las cuales estan fundadas en la palabra del mismo Dios porque asi como 4 los Judios les envid & los profetas, 4 los gen> tiles ies mando 4 los filésofos que fueron como sus profetas. on. firma 8S. Clemente su opinion con un pasage que cita como de 8. Pablo, aunque no se halla en las rituras canénicas; Tomed. en las manos los libros de los griegos, leed lu Sibila, que os des- cubre la unidad de Dios, y os anuncia lo futuro, allt vertis dese crito clara y evidentemente al Hijo de Dios. Despues cita como de S. Pedro estas palabras: El Sefior dice 4 sus apostoles (si: Ia 4 predicar por todo el mundo, para que nadie se excuse dicien- do: No hemos cido su palabra; porque ast como en este tiempo se nus ha dado la predicacion del Evangelio; ast en los tiempos pa- sados se les dieron & los. barbaros la ley y los profetas (4), ¥ 4 os griegos la filosofia, a disponerlos & recibir el Evangelio. Prosigue probando lo mismo con la Escritura que dice que Je- sucristo predicé en los infernos: opina que los apostoles imitaron. en esto 4 su maestro, y que despues de muertos fueron 4 concluir su mision en el infierno, para atraer & la salud & los que no hae bian conocido al verdadero Dios ni al Salvador; de suerte que Je- sucrisio descendié & aquellos lugares para convertir 4 los Sudions y los apéstoles para convertir & los gentiles; 6 mas bien, que habien- (1) Clem, Aler. 1 vn. de Strom. p. 708. (2) Clem. Ales.t. 1v. Strom. 636, et segq. (2) Ibid. p. 637. (4) Esto es, & los judios, Lamados asi por los griegos, porque Be pertenscian 4 au aacion. : . SOBRE LA SALVACION DE LOS GENTILES. 37 do bajado el primero @ predicar indiferentemente 4 todos los que alli se hallaban, se salvaron todos los que creyeron en él, sin dis- tincion de personas. Para apoyar esta opinion cita estas palabras del Pastor: De los que habian dormido, unos descendieron 4 la agua vivos,y salieron vivos (estos son los justos de entre los Hebreos), y otros descendieron muertos, y salieron vivos [1]; estos son los gen- tiles que muricron sin haber recibido la fe, y sal ieron vivos del in- fierno porque Ja recibieron por la predicacion de Jesucristo 6 de los apomtoles. in justo pues, anade ¢] mismo padre, no se distingue de otro justo, sea griego 6 judio, haya 6 po vivido bajo la ley, pues Dios ea el Sefior de todos los hombres, y es mas particularmente padre de los que creen en él, Dice (2) que seria una injusticia conde- nar 4 los suplicios eternos 4 los que habiendo vivido antes de la ve- nida del Salvador, no creyeron en él por no habérseles anwncia- do, no pudiendo por esto imputarseles el no haber creido: para probar esto cita como de la Escritura las siguientes palabres: To- do lo que hayais hecho en la ignorancia,y sin conocimiento dis- sinto de Dios, os sera perdonado siempre que os arrepintais de ello. De todo lo que acabamos de decir se sigue, que, segun un corto némero de padres, los gentiles que conocieron & Dios y vi- vieron de un modo laudable, pudieron salvarse. Pero es necesario examinar la significacion de estas palabras: Conocer 4 Dios y vi- vir de un modo laudable, porque sin esto no podra ponerse la cues- tion en claro. Puede conocerse & Dios de un modo puramente ee- peculativo y estéril, como los impios y los demonios que le cono- cen y blasfeman de él. Puede conocérsele por solo la luz de la ra- zon, como le conocieron muchos filésofos, que con esfuerzos pu- Famente naturales descubrieron a) Criador en la criatura. Mas ca- reciendo su conocimiento de fe i, de caridad, siendo ordinariamen- te su conducta contraria 4 sus luces, y hallandose manchada la pre- tendida pureza de su vida con und multitud de acciones opuestas ala usticis y 4 la caridad; no puede decirse que su conocimiento de Dios, ni su vide, arreglada en apariencia, pudieran merecerles la vida eterna, puesto que para merecerla son absolutamente necese- rias la fe, al ménos implicita, del Mesias, Ia gracia, la caridad y Jas buenas obras, tanto que la falta de una de estas cosas basta ‘para excluir al adulto para siempre de la bienaventuranza. Los santos patriarcas que vivieron antes de la ley de Moises, eomo Set, Noé y Melquisedec, conocieron & Dios mediante las lu- ees de la fe; le adoraron en espiritu y verdad; le tributaron un cul- to puro y religioso;. creyeron, & lo ménos implicitamente, en el Me- sias; tuvieron unos corazones abrasados con el fuego de la cari- dad; y vivieron segun las regigs de Ja mas oxacta justicia: nada de esto puede afirmarse en favdr de los filésofos gentiles. Si S. Pa blo confiesa por una parte que estos conocieron 4 Dios en sus criaturas; dice por otra que no le gorificaron como debian, que se descarriaron en sus pensamientos, y que su vida estuvo llena de @) Clem. Alex. lib. vi. Strom. p. 688. (2) Stromat. kB. vi. p. 699. 6. Iv. Los gentiles que no conoe cieren & Dios mus que per Ja luz do te Tagen, ¥ no ractigaron: la ley nate. ral mise que con las fuew. aus de lana. turaleta, ne pudieron eal. ‘vareo; porque solo en Jesu. cristo puéde ceperarse la salud, y Ins obras hechas sin gracia, y per soles [an foerzas natu. - rales, oon im perfectas, y no merecen, fa salad. 38 DISERTACION desordenes y desarreglos; lo cual esta bien claro en la historia que de ellos teuemoe. Detuvieron la verdad de Dios en la injusticia (4); sus conocimientos fueron vanos y estériles, y ao pasaron 4 sus obras; no temieron, ni adoraron, ni amaron sobre todas las cosas al Dios que conocieron; no se declararon abiertamemte contra la idvlatria, pues la practicaban exteriormente cuando la desprecia- bun en su interior. De aqui es que 9. Pablo en otro lugar dice que el mundo con toda su sabiduria no conocia a Dios. ;fn dén- de estan, pregunta, los sabios? jen dénde esos espirifus curiosos de. las ciencias de este mundo? ,No es verdad que Dios ha conven- cido de fatua la sabiduria de este mundo? Porque ya que el mun- do & vista de las obras de la sabiduria divina no conocié 4 Dios por medio de ia ciencia humana, plugo 4 Dios salvar & los que creyesen en él, por medio de la locura de la predicacion 1. Como los filésofos. que conocieron 4 Dios por sola Ia luz de la razon, no quisieron hacer uso de sus conocimientos, y poner en practica las verdades de moral que descubrieron, ni oraron como debian; Dios no lea concedié sus auxilios sobrenaturales, y les ne- 6 las gracias y luces interiores, sin las cuales sus conocimientos se hicieron vanos € indtiles para Ja salud eterna. Cunfesamos que Dios no nos manda imposibles, y que no aparta su misericordia de aquellos que, prevenidos por su gracia, hacen de buena fe todo lo que pueden, y le piden lo que no pueden (3); pero tambien sa- bemos que sin ls fe es imposible agradar & Dios (4); que el hom- bre no puede alcanzar la salud por solo las fuerzas de su libre al- bedrio, y sin gracia y caridad (5); y que la ciencia estéril y es peculativa de las verdades de moral, y a conocimiento de Dios sin buenas obras son por si mismos inttiles para la eternidad. _ Sabemos tambien que si Dios ha rehusado ciertas gracias 4 los fildeofos, ha obrado segua las reglas de su justicia, siempre recta; que estos se hicieron indignos de aquel beneficio por su ingrati- tud, por su infidelidad 6 por su orgullo; y finalmente, qae si se con- denaron, no fué por la privacioh de las gracias que no recibieron, sino por sus pecados, por el desarreglo de sus corazones, y por su mala conducta. 8. Pablo dice que son inexcusables porque no glorificaron ni tributaron gracias & Dios, habiéndole conocido co- mo autor de todos los bienes, y justo juez de todos los males (6); cuyos conocimientos, segun dice el mismo Apéstol en la carta @ los Hebreos, son absolutamente necesarios para acercarse & él: Cre- dere enim oportet accedentem ad Deum quia est, et inquirentibus se remuneretor sit [7]. Si la vida de los filésofos mas célebres se compara con las re- gles de Ia verdadera moral jqué se hallara.en ella digno de lu re- compenta eterna? {Sera por ventura su desprecio 4: los :idolos ¥ 4 las supersticiones de su tiempo! Nadie desprecié estas cosus mae (1) Row. 1. 18. Veritatem Dei in injuatii jetinent. (211. Cor. 1.20.21. (3) Cons cil. Trident 6. cap. 11, Deus smpocsibilia non jubet, sed jubendo monet, et far it petere quod non pessia, et’ adjurat ut possia. Vide et Conril, 2.¢..25. (4) Hebr. x. 6, Sine fide impossibile eet placere Deo, (5) Vide Perer. in cap. 1. Rom. disput. 17. (6) Hebr. x, 6 (7) Rem. & 21, SOBRE LA SALVACION DE LOS GENTILES. 38 que Sécrates, Platun y Séneca, y sin embargo el primero (1) al beber el veneno, dijo que debia padirse & los dioses que su fia fuese feliz: y conociendo que iba & expirar dijo & sus amigos: De- bemos un gallo 4 Esculapio, os suplico que no dejeis de ofrecér- sele, Estas expresiones no son propias de un hombre que muere en la fe de un Dios juez de viyos y muertos, y aborreciendo la idolatria, Se le vitupera haberse dejado arrastrar por un amor in- fuine (2). Al mismo tiempo que se burlaba de jos dioses que edo- raban los Atenienses, juraba por el perro, por la perra y por el ana- de (3). Se le acusabe de que adoraba las oubes, y destruia la re- ligion antigua de los Atenienses; su defensa fué muy débil, y en aquella ocasion no dié & Ja verdad el testimonio que debu. Lac- tancio (4) le echa en cara los juramentos ridiculos que hucia por los animales y por las cosas inanimadas; y dice qué era un cho- carrero, si con ellos queria burlarse de la religion del juramento; 6 un insensato, si juraba seriamente y tenia aquellas cosas por dio- ses; ;O hominem scurram, si cavillari voluit religionem! dementem, si hoc serio fecit, ut animal turpissimum pro Deo huberet. Geuo- fonte y Platon, discipulos suyos, le defienden como de una calum- nia, de la scusacion de ateismo que contra él se hacia; y hacen ver que efrecia sacrificios 4 los dioses griegos, que los respetuba, y que inspirava 4 los otros estos mismos sentimientos. Ordinariamente se gobernaba por la inspiracion de lo que é! llamaba su demonio, nombre que daban los paganos 4 ciertos genios que se figuraban inferio- res a los dioses: Secumdum deos, philosopht daemones deputant; So- cratis vox est, si daemonium permittat (5). El oracula de Apolo did en favor de Sdcrates el! testimunio mas glorioso, diciendo que era el mas sabio de todos los hombres, lo que ciertameste no habri dicho ai este filésofo hubiera negado la existencia de los dioses: O Apollinem inconsideratum! sapientiae testimonium reddit ei viro, qui negabat deos esse {6}, Hablemos ahora de Séneca, & quien los admiradores de los pa- ganos nos prescntan como un modelo de virtud. Séneca compuso sobre las supersticiones paganas, un libro cuyos fr intos nos con- servo S. Agustin (7); descubrid en él lo abrurdo de las ceremonias del culto de los dioses fulsos, manifest6 toda su ridiculez, y des- pues concluyé diciendo que el sabio debia observar todas aquellas cosas para conformarse con las costumbres y sujetarse 4 las leyes, pero no como persuadido de que fuesen gratus @ los dioses; y que debia practicarlas exteriormente sin creerlas en su interior: Quae omnia sapiens servabit tanquam legibus jussa, non tanquam diis gra- ta; aique omnem istam ignobilem deorum turbam, quam longo aevo longa superstitio congessit. sic adorahimus, ut meminerimus cultum ejus magis ad morem quam ad rem pertinere. Asi puer este gran- le senador y fildsofo romano, adoraba aquello de que se burlaba, practicaba lo mismo que condenaba, y sin ser interiormente supers- ticioso, autorizaba con su ejemplo las supersticiones que desaprobaba, (1) Plato in Phadone, p 118. (2° Juvenal. eat. 2, Vide Meng. wotae in Laert. Ubu. eegm. 138, (3, Tertull. Ap-iogetic. et lib. 1. ad nationes. (4 Taetant lb. at. de falaa sepenter, cap. 19. (5) Tertull. Apologet. (6) Tertull. ibidem. (7) Au. gust, de Civst, ib. vi. 6. 10. . 40 DISERTACION Esto es puntualmente lo que e] Apéstol vitupera en general & todos los fildsofos (1), diciéndoles que se hicieron inexcusables en su descarrio _voluntario, que no glorificaron & Dios despues de ha- berle conocido, que no t tributaron las debidas acciones de gra- cias, que se envanecieron en sus pensamientos, se extraviaron en sus opiniones, y cayeron en una yerdadera locure, queriendo pasar por sabios; y que por tanto, Dios los abandoné & los malos deseos de sus corazones y 4 vergonzosas pasiones, de suerte que hacian co- gas que horrorizeban & la naturaleza. Se sabe la parte que Séne- ca (2) tuvo en la desgracia de Julia, que fué acusada de adulterio y de otros crimenes. Segun dice Dion (3), cometié este fildeofo lox crimenes mas yorgonzosos, y se los ensefié & Neron. Finalmente, & pesar de que declamé tanto contra Jas riquezas, poseyé bienes in- Menaos, que reunié en poco tiempo, y aumenté de dia en dia con sus usuras i: Seria facil manifestar que los otros filésofos, tanto entre los Griegos como entre los Egipcios, Caldeos é Indios, no fueron mas arreglados que aquellos cuyas vidas y opiniones acabamos de exa- minar. Todos merecieron las penas eternas del infierno, 6 por sa idolatria, 6 por su infidelidad, 6 por sa disimulo, 6 por otros des- érdenes. Solo la falta de fe y caridad era bastante para excluirlos del reino de los cielos. Hemos dicho ya que 8. Juan Criséstomo (5) no juzgaba necesario que los gentiles que existieron antes de Jesucristo creyesen explicitamente en el Mesias, pareciéndole bas- tante que renunciasen & los fdolos, conociesen 4 Dios, le adorasen, y viviesen de un modo conforme & la razon, Pero S. Agustin (6) y todos los tedlogos juzgan con el Apéstol, que es imposible al- canzar la salud sin la fe en Jesucristo, esto es, sin aquella luz so- brenatural que sos ensefa, y nos hace creer i practicar las verda- des de la salud; y que no basta creer simplemente en Dios, sino que se necesita creer en Jesucristo; porque, segun la Escritura (7), no hay salvacion por otro alguno, y no se ha dado debajo del cie- lo & los hombres otro nombre por el cual deban salvarse. - Esta fe en el Mesias, que es absolutamente necesaria para la salud, no todos convienen en que debe ser explicita, pues algunos opinan que & los gentiles les hubiera sido bastante la wmplicita (8) libertarse de las penas del infierno, y de este modo concilian 4 8. Juan Criséstomo y @ 8. Agustin, de los cuales el uno dice que la fe del Salvador es necesaria para la salud, y el otro pa- rece que lo niega. El primero solo exigia & los gentiles una fe im- plicita por la cual creyesen en Dios autor y reparador del géne- ro humano en el modo, érden y tiempo que tenia dispuestos y ocultos en los tesoros de su providencia, Los pocos padres que se persuadieron que Jesucristo y los apés= toles predicaron en los infiernos, y que los filésofos y muchos gen. (1) Rom. 1. 20,91. (2) Tacit, Arnal. 12, cep. 8. Sucten in Claudio 1. 29. (3) Dio, 1. uxi. et in excerptia Vales. p. 685.—(4) Dio in excerptis Vales. peg. 686. Tacit Annal. l. xu. ec. 41. (5) Chrysost. homil. 37. in Matt (6) August. ep. olim. 157. ed opie, nunc 190 Idem, epist. elim. 89. nunc 157, idem, 1 de Nat a Grat. c. 44. et Ln. de Peccater. remiss. cap. 29, (7) Act. av. 12, (8) Vide Perer. Dispet. 18. im cap. 1. ep ad : ROBRE LA SALYACION DE LOS GENTILER, | at tes se convirtieron, creyéron en él y merecieron Ia vida etern® no adoptaron esta opinion sino fundados en el principio que aca- bamos de establecer, & saber: que sin la fe, y la fe en Jesucrisio, nivdia puede salvarse. Se fundaban tambien ea algunos textos de la eptstolu de S. Pedro y del libro de Hérmas intitulado e? Pastor. Conrideraban como principio cierto que Jesucristo habia venido @ salvar & todos loa hombres, tanto Judios como gentiles;. les pare- cia evidente que solo aquellos 4 quienes habia sido anunciado et Mesias, eran culpables de no haber creido en 61; y por consiguien- te que Ios que habian muerto Gntes de su venida, y no habi»n por dido oir hablar de él, no podian ser excluidos con justicia de |s sae lad, especialmente si babian vivido conforme 4 la razon: natural; y por dltimo juzguban que habiendo predicado Jesucristo 4 los vivos, era conveniente que predicase tambien 4 los muertos. Acago tam- bien ulgunos de ellos temieron ofender 4 los paganos, condenando rigorosamente aun 4 los filésofos cuya vida parecia maa arreglada, y cuyos nombres tenian tanta reputacion en el mundo; y por tan- to prefirieron salvarlos haciéndolas discipulos de Jesucristo, 6 duran- te su vida asegurando que habian tomado sus opiniones de la ver- dad eterna, que es el mismo Jesucristo, como lo asegura S. Jus- tino; 6 despues de su muerte por ld fe en el Salvador, suponien- do que él 6 sus apéstoles habian predicado en los infiernos, como Jo suponen S. Clemente Alejandrino, Origenes, Nicétas y Jobio, Pero ninguna de estas dos opiniones puede defenderse, ni pue- de decirse que los gentiles de que bhablamos hayan creido en ios expresamente; porque aunque le conocieron, fué imperfectamente por sola la luz natural, y no tuvieron nocion distiata:de la mancha del pecrde original, ni ‘de la necesidad del Reparador. Nadie ha ha- lado mejor que ellos de las flaquezas y de las miserias del hom- bre, nadie ha hecho resaltar mas lo ridiculo de la falsa religion’ de los idélatras; pere ninguno de ellos tuvo la advertencia de bus- car el remedio de los males de su alma en el Salvador que era el verdadero médico de ella, Llenos de orgullo y presuncion se per- suadieron que en la razon y en las fuerzas de b naturaleza podian ballar recursos para libertarse dol vicio, y precaverse de las im- presiones de la: concupiscencia. jPor ventura se les vid alguna vex orar, gemir, confesar ante Dios sus pecados, iinplorar eu uuxilio, Ilo- Yar su flaqueza, poner en é1 su confianza, y referir & €1 todo lo bueno que habia en ellos? (Quién, decia Ciceron, dié jamas por sus yirtudes gracias 4 los dioses! zNunquis quod bonus vir esset, pra-~ tias diis egit unquam? at quod dives, quod honoratus, quod tnco- lunis....Judicium hoc omnium mortalium est, fortunam & Deo pe~ tendam, & se ipso sumendam esse sapientiam (1). Seles dun gra- sias por sus riquezas, por su belleza, y por otros dones exteriores; as cada uno es autor de su propia virtud: . Det vitam, det opws, acquum mi aximum ipse parabo (2). Este es.el espiritu de la filosofia ‘ana, un espiritu de o: flo y de independencia, segun el cual al sabio se ‘basis & ai ee. Q) Cicer. tb. unde Natur, deerum, (8) Horat. epist. 18. lib. 1. fou. KX. 6 a piseRTAcion. mio, y lo-halla todo em si mismo: Qui est totus aptus ex sese, qui- que in se uno sua pontt omnia [1]. El filosofo es su dios, y el estoico le cumpara con el mismo Jupiter: vsesSlapiens wna minor eat Jove.....(2)s Orfgenes 3] en su comentario 4 S. Mateo, dice que el Mau- tista envio & dos de sus discipulos 4 que preguntasen & Jesucris- to, si él era el que se esperaba, no porque lo dudase, sino para predicarle en los infiernos con mas certidumbre. En su comentario 4 los Reyes (4) asegura positivamente que el Buutista descendio a los infiernos 4 anunciar con enticipacion & Jesucristo, y 4 predecir que habia de descender & aquellos lugares. En otra parte [5] dice que Moises y Elias, despues de haber tenido parte en la transfi- rracion de! Salvador, volvieron 4 los infiernos de donde habian sa- ido, y anunciaron tal vez & los que habian de ser libertados en el tiempo de la pasion, la conversacion que Jesucristo habia tenido con ellos, S. Juan Crisdstomo censura esta opinion [6], y sin num- brar al autor, la trata de ridicula, haciendo ver [7] ‘que miéntrag vivimos podemos merecer 6 desmerecer, pero que dospues de la Touerte no hay lugar para la conversion, y cada uno es castigado 6 premiado segun sus obras, Si Jesucristo hubiera bajado & los in- fiernos & predicarles & todos los pecadores, no habria quedado uno que no hubiera creido en 61; y si los infieles pudieran convertirse pues de esta vida, ninguno de ollos pereceria, & lo ménos en el postrer dia. Pero sufriran su sentencia, se someterin 4 ella, se veran penetrados de dolor por sus crimenes; mas sin mérito algu- no, porque & su pesar seran obligados 4 ello, y no lo haran jibre y voluntariamente, . : Estas razones militan tanto contra Orfgenes, como contra to- dos los que opinan que los fildsofos gentiles creyeron despues de mu muerte, por la predicacion de Jesucristo 6 la de los apéstoles. Porque sea quien fuere el que les hubiera anunciado el Evangelio, era moralmente imposible que alguno de ellos hubiera dejado de creer las verdades que se les anunciaran despues de haber experimenta- do tanto tiempo los suplicios que sufren los incrédulos, y despues de conocer distintamente la resurreccion de los muertos, la vida fu- tura, la inmortalidad del alma, las penas y las recompeneas eter- nas. Todas estas cosas pueden parecer increibles 4 los hombres que viven en el mundo, pero para los que se hallan en los infiernos, y tienen conecimiento de la resurreccion de Jesucristo, son verda- des sensibles y palpables & que no pueden resistirse, Se habria va- ciedo el infierno mucho tiempo ha, si & los condenados les fuera dado valverse & Dios por una conversion sincera. Mas el mismo Jesucristo insinie, segun advierte S, Juan Criséstomo (8), que aun al fin del mundo permaneceran en aquel lugar los malvados que se hallan en él desde el tiempo de Abraham; pues en el Evan- Belio dice (9) que el dia del juicio Tiro y Sidon, Sodoma y Goe + (1) Paradox. 2, Cicero. (2) Horat. epts. 1. 1.1, (3) Origen. homil. 4. in Luc. Vow #2 el comentario 4 8. Mateo x1, 3. (4) comment. 1. Reg. (5) Idem in Matt. m tom. 12. (6) Chris. hom. 37. in Mott. p.430. 431. (7) Idem ibid. p. 491. (8) Chrys: Bemit. 87. p, 431. (9) Matt, my 91, 2%, 93, 24, — #OBRE LA BALVACION DE LOS GUNTILES. 48 morra seran tratadas con mas indulgencia que Corozain, Betsuida. y Cafarnaum, que despreciaron sus auxilios y los medios que tuvies, ron para santificarse y salvarse. Cuando 8. Agustin dijo en el lugar antes citado (1), que el Sal- yador, habiendo descendido al lugar en que los malos son atormenta- dos, sacé de 61 & los que juzgé dignos de ello, segun las leyea de su justicia, no quiso sin duda dar 4 entender que habian salido de allt los que jamas habian creido en Dios, y que habiéndole conocido con un conocimiento especulativo, no habian precurado adorarle y glorifi- carle; pues esto seria contradecir 4 8. Pablo, y aun 4 si mismo: solo quiso decir que entre los que habia en aquel de suplicios, 6 co- mo diriamos hoy, en el purgatorio, hallé el Salvador algunos que ya habian purgado sus faltas, y no merecian un suplicio eterno, y los sa- ¢6 de allf para levarlos 4 Ja bienaventuranza, colocéndolos en el gra- do conveniente 4 sus respectivos méritos. Estos eran 6 hebreos que habian muerto con algunas ligeras culpas, 6 gentiles que aunque ha- bian conocido & Dios, no habia tenido su fe entera perfeccion, ni esta- ban libres de pecados veniales. Bien claro dice S. Agustin que si hubiera podido seguir sus incli- naciones, hubiera opinado en favor de la salvacion de los filésofos, que conocieron al verdudero Dios, y combatieron la idolatria; pero que no podia ir contra sus propios principios: St omnes omnino dizerimus tunc esse liberatos, qui illic inventi sunt; quis non gratuletur, si hoc possimus ostendere? praesertim propter quosdam qui nobis litterario labore suo familiariter innotuerunt, quorum eloquium ingeniumque miramur. Cuando se examinan con cuidado los motivos de las accio- nes de aquellos hombres tan célebres, no se descubren otros mas que e] fausto y la vana gloria, los cuales inutilizaban sus pretendidas bue- Nas obras; de suerte que, si por una parte la humanidud nos hace de- sear que el Salvador los hubiera libertado, como & los patriurcas, de jos dolores del iufierno; por otra se opone 4 ello la justicia del Cria- dor: Verumtamen quadam indole animi ita delectant, ut eos in quibus haec feerun, vellemus vel praecipue, vel cum caeteris ab inferni crue ciatil liberari; nisi aliter se haberet sensus humanus, aliter justi- tia Creatoris. En cuanto & las historias de que hemos hablado citando 4 8. Juan Damasceno, se responde: 1.° que los discursos de donde estén toma- das no gon de este santo doctor, como lo han hecho ver Leon Alacio yel P. Quien: 2.° que aunque la obra fuera verdaderamente del san- to; como las historias que refiere no se hallan en ningua monumento eierto, y carecen por si mismas de autoridad; no pueden tenerse por ciertas. Ademas, ya hemos refutado la opinion de que los gentiles que se hallaban en los infiernos, recibieron Ja fe por la predicacion de Tos apostoles. i Tostado crey6 que los gentiles pudieron salvarse sin fe ni ex- plicita ni-implicita en Jesucristo, no tenemos dificultad en desechar su opinion como contraria 4 los padres y & la Escritura, que nos dice (2), que debajo del cielo no hay otro nombre por el cuat podamos salvarnos, mas que el nombre de Jesucristo, Pero si bajo la expresion de fe en (1) Aug. lib. a1. de Qenesi ad Litter. c. 38. (2) Act. rv. 12. « DISERTACION SOBRE LA SALVACION DE LOS GENTILES. un solo Dios que recompensa las busnas obras, comprendié la fe & le xo¢nos implicita, en Jesucristo, profesumos su misma opinion. Es dificil excnsar 6 8. Clemente Alejandrino en todo lo que es- eribié sobre los fildsofos paganos, y la predicacion de Jesucristo y de los apéstoles en los infiernos, Lo tnico que en eu favor puede decir- se es, que viviendv en un tiempo en que estas materias no estaban bien ilustradas, y habiendo leido algunos escritos de cuya autentividad no se dudaba, cuya autondad se creia proxima & la de los libros va- grados, y que eran favorables 4 esta opinion, se engané con ellos, asi como se engafaron los que le siguieron en su modo de pensar acer+ cade esto. Por otra parte, la manera de que S. Clemente habla de la filosofia (1), manifiesta que no hacia de ella mucho aprecio, y que es- taba bien léjos de equipararla con lu fe y cun la verdad de nuestra re- ligion. Tampoco aprueba ninguna de las sectas de los filésofos en par- ticular; sino que las condena 4 todus generalmente (2). Debe pues in- ferirse que no concedié la salvacion 4 ninguno de sua autores 6 de sus sectarios. Finalmente en su Exhortacion & los paganos [3] dice que lus pocas verdades que conocieron los fildsofos, y que parecen ser dese tellos del Verbo divino, son al mismo tiempo pruebas de la fuerza do la verdad, é indivios de la flaqueza de aquellos hombres, que con es- te conocimiento estéril no pudieron llevar al cabo su empresa. Es- to tambien manifiesta que los que obran sin el Verbo de la verdad, que es Jesucristo, son semejantes al que quisiera andar sin piernas, Si se desea ver tratada mas & fondo csta materia, puede consultarse la obra intituladu: La necasidad de la fe en Jesucristo, impresa en Pa- Tisen 1701, En este tiempo en que las materias de teologia se hullaa mas desenrolladas, se tiene por cierto que no pueden tener parte en e] reino de los cielos los gentiles que no tuvieron de Dios y de las ver- dades de la moral mas que Ym conocimiento natural especulativo y estéril, que no fueron iluminados ni por la fe, ni por alguna otra luz brenatural, que no creyeron al ménos implicitamente, en el Mesias, en el Libertador del género humano, que no tuvieron caridad duran- te su vida, y que no produjeron las obras de esta virtud. Izualmen- te se tiene por cierto que este es el verdadero sentido de S. Pablo cuando dice que los filésofus se hicieron inexcusales porque habien- do conocido 4 Dios, no le adoraron y glorificaron como debian; que cuando dice que lus gentiles que no tienen ley, hacen naturalmente las obras que ella manda, habla de aquellos que siguendo solo la ley natural practicaban las obras prevenidas por la ley escrita, aunque esto no podian hacerlo de modo que les fuese cti] para su sulvacion, sino por un auxilio sobrenatural, que S. Pablo no excluye, sino que, al contrario, supone necesariamente; pues toda la parte dogmatica de aquella epistola ae dirige @ probar que no puede haber justificacion sino con la gracia; y ue esta expresion del Apdstol: Hacer naturalmente lo que la ley man- dn no significa hacerlo con solas las fuerzas de la naturaieza, supuesto que la ley se reduce al precepto de la caridad, que no pueden cumplir aquellas fuerzas debilitadae por el pecado; sino hacerlo sin el auxi- lio de la ley escrita; pero siempre con el de la gracia, sin Ja cual Bo podemos hucer ninguna obra meritoris de la salud, (UW Clem, Alex Li. p. 203. 204. ef 934. (2) Strom. d, wu p.Qllet 918. (3) Ad. monit. od gentes, p, 36, DISERTACION SOBEB LOS EFECTOS DE LA CIRCUNCISION, Ex el primer tomo de esta Biblia tratamos del origen de la cir- cuncision, y manifestamos que Abrakam fué el primero que la practi- 6, Ahora vamos 4 indagar cuales son sus efectos, con qué fin fué es- tablecida por Dios, y particularmente #i causaba la remision del peca- do original. La circuncision no fué establecida por la lay de Moises, sino an- terior 4 ella, ordenada por Dios al patriarca Abraham, y practicada i por este y sus descendientes antes de la ley. E! Seiior, Ri mandarle tituida como que la practicase, le dijo: Este es mi pacto que guardaréis entre mi tigno de Pa y vosotros, y tu posteridad despues de ti: Todo varon de entre v080- Senor” con 4ros sera circuncidudo: circuncidaréis vuestra carne para que sea se= Abraham y fial de la aliunza que hago con vosotros. Todo niiio de ocho dias se- todos susdes ra circuncidado entre vosotros en la serie de todas vuesiras genera- cendieatom siones....Y mi alianza permunecer4 impresa en vuestra carne, en se- fial de una alianza eterna, El varon cuya carne no estuviese circuns eidada, seré quitado de su pueblo, porque violé mi alianza (1). Ee taba pues Ja circuocision destinada 4 servir de signo de la alianza del Sefior con Abruham. Las alianzas ordinarias se escribian en marmol 6 en bronce, al- unas veces se erigian monumentos publicos para ¢onservar su memo- ria, 6 se ponian testigos para que las certificasen, y las transmitiesen las generaciones futuras, Mas la pruebade esta alianza quiso Dios que subsistiese eternamente, no en la piedra nien el metal, sino en el cuerpo de! que !a contraté con él, y en los de sus descendientes, y aun en los de sus eaclavos; y para que nadie pudiese dispensarse de esta practica amenaz6 exterminar de su pueblo al que la omitiera, co- mo violador de su alianza, . Los pueblos de] Oriente acostumbraban marcarse para indicar su ‘eonsagracion 6 dedicacion 4 alguna divinidad particular. Acaso esta ractica estaba ya en uso antes de Abraham, 6 acaso es una simple imitacion de lo que hizo este patriarca; pero siempre es evidente que en esto so descubre el mismo espiritu y la misina intencion de dar pruebas ciertas, y senales indelebles de dedicacion 4 una divinidad par- ticular. Asi los que se consagrabon 4 Baco se hacian sefialar una ho- ja de hiedra (2), y los devotos de Ia diosa de Siria tenian estampados . algunos caracteres 6 en el puiio 6 en el cuello (3). Hay algunos, di- . ae oir IQ, ot.c09q. (2) 3. Mach. u.et 2. Mack. vn 7. xiv. 33, (3) Lew i Bhjeto de be. Disertaciom CJ DISERTACICN ce Filon (1), tan insensatos que se cierran todos los caminos de vol- ver 4 Dios por Ia penitencia, y se entregan al culto de los idolos con tanto furor, que estampan las senules de su servidumbre y dedicacion, no en papel como lo hacen los esclavos con sus amos, sino en su pro- pio cuerpo, grabandolas en él con un hierro caliente, para que siem- Pre duren, pues el tiempo jamas borra las sefales hechas de este modo. Era pues la circuncision un signo permanente de Ia adhesion que toda la posteridad de Abraham debia tener al culto del Sefior, y un distintivo que distinguia al pueblo escogido de todas las otras naciones: Genitalia circumcidere instituere, wt diversitate noscantur, dice Taci- to (2), Dios habia prometido multiplicar la descendencia de Abraham como las estrellas del cielo, y como las arenas del mar, y hacerla ben- dita de todas las naciones; y asi era preciso que se distinguiese por alguna seftal sensible, para que pudiese verse en ella el cumplimiento de aquellas promesas. De este pueblo debia nacer el Mesias, y por esto era tambien importante que no se confundiese con el resto de las naciones, para que no fuese dudoso € incierto el origen del libertador comun del género humano: Ne soboles dilecti Abrahami ceteris na- tionibus misceretur, et paulatim familia ejus fieret incerta, gregem Israeliticum quodam circumcisionis cauterio annotavit, dice San Ge- ronimo (3). Asi es que los Hebreos ponian su principal gloria en la circunck sion, y el nombre de incircunciso era para ellos el mas injurioso, por- que tenian por oprobio el no llevar la sefiat de su alianza con el Se- Nor. De los pueblos incircuncisos hablaban siempre con horror, y si los paganos los burlaban por Ia circuncision, ellos compensaban estas burlas con el desvio y menosprecio con que trataban 4 los gentiles, con los cuales no querian tener comercio de ninguna clase, y aun & penas se dignaban saludarlos y darles los auxilios que la bumanidad exige: Apud ipsos fides obstinata, misericordia in promptu. Sed ad- versus omnes alios hostile odium; separati epulis, discreti cubilibus (4). Acaso los Paganos exageraron algo sobre este particular, atribuyen- do & odio y 4 orgullo, lo que solo nacia del amor que profesaban & Ja pureza exterior, y del temor de mancharse con el comercio de los extrangeros. Por ejemplo, es falso lo que les imputa Juvenal dicien- do, que ni mostraban el camino, ni conduciam 4 una fuente 4 un pasa. gero que no fuese de su nacion: Non monstrare vias, eadem nisi eacrs solenti: Quecsitum ad fontem solos deducers verpes (5). Ala circuncision, ademas de que servia_para distinguir & los Ju- dios de los restantes pueblos, que era su significacion literal, se le atri- buyen otros efectos morales; servia, por ejemplo, de recordarles que eran hijos de un padre, que por la excelencia de su fe habia mereci- " do ser tronco del linage escogido, padre de! Mesias, y modelo de to- dos los creyentes: y tambien de alentarlos & imitar la fe de aque! gran- de hombre, y @ crecr en el Mesfas que se le habia prometido: Ut ae~- a Phil. de Monarchia, lib. t. pag. 819, (2) Tacit. 1. v. Hist. sub. init. (3) Hise oa in Gelos. un 4) Tecit. Hist. Uv, civoa initium, (5) Javenal, eat. 14. 2% SOBRE LOS RFRCTOS DR LA GIRCUNCISION. ay Yanuli essent paternae fidei, et crederent in Iesum, qui promisses o& Abrahamo (1). El mismo Moises les habia insinuado que la circunci- ‘sion exterior de la came era simbolo de la interior de] corazon: Cin cumcidet Dominus Deus tuus cor tuum, et cor seminis tui, ut dili - Dominum (2). Los profetas se habian explicado del mismo modo, Toe das las naciones de la tierra, dice Jeremias (3), son tncircuncisas de cuerpo; pero tada la case de Israel es incireuncisa de corazon, Segan Filon (4), la circuncision del cuerpo indicaba Ja separacion de los plac ceres seneuales que seducen el ulma, y especialmente los de la carne} y de las opiniones vanas 6 impias que maachan el corazon. . Asi como el bautismo instituido por Jesucristo nos imprime ua carécter indeleble que nos hace hijos de Dios, nos purifica de nues- tras manchas, y nos vuelve nuevos hombres, haciéndonos entrar en le alianza del Salvador; asi Ja circuncision de la curne imprimia en al cuerpo del que la recibia una sefial permanente de su adhesion 4 Dios, y de su dedicacion 4 servirle, distinguia al circuncidado de todos los pueblos profanog, y le con ba al Seftor de un modo particular. Eos ta ceremonia era figura del bautismo, constituia al hombre judio, le abria la entrada 4 la religion del Sedor, le daba derecho 4 las promey sasy 4lu herencia del pueblo escogido, y el que la recibia contraia obli- gacion de observar toda Ja ley (3). Las naciones extrangeras no podien tener parte en las promesas del Sefior, ni profesar publicamente sa rev ligion, sia apartarse desde luego de las supersticiones de la idolatria, y recibir el sello de la circuncision: Nisi circumcidamtni secumdum mos rem Moysi, non potestis.salvari (6) decian los Judios & los nuevos crim tianos, © . . Por una costumbre muy antigua, los Judios para recibir 4.un extrangero entre los prosélitos, afiaden & Ja cireuncision el bautis+ mo 6 ablucion de todo el cuerpo, Tres cosas, dicen (7), son abe solutamente necesarias para entrar en la alianze de Israel, la cir cuncision, el bautismo, y la oblacion del sacrificio a] Seiior. Pero esta no es mas que una simple tradicion antigua de los Judfos, pues en la Jey no se halla expresa tal prevencion. En los casos 4.que ella se refiere no bastaba que el extrangero fuese rociado con.aguay que se sumergiesa en ella solo una parte de su cuerpo;. porque si le quedaba soca alguna, por pequena que fuese, sé tenia por pulo el bautismo (8). Este no se reiteraba ni aun en les descem dientes del que. habia sido admitido de. esta suerte..en la. religion de Israel, y entre los del pueblo da Dios; ni mucho. ménos,. en ef mismo individuo, aunque apostatase, y volviese & entrar despues al jaismo, we Loa efectos de la Tegeneracion que causaban Ja. circuncision y el bautismo, eran segun los Rabinos: primero, que los prosélitos eran reputados por judios, cualquiera.que fuese la nacion 4 que 4n- tes hubieran pertepecido; de lo cual proviene aquella distincion de; ()) Ambrosiaater, in Rom. wv. (2) Deut. xxx. 6, Levit. xxm. 41. Donee erubee cat incircumeisa mens corum. (3) Jerent. ix. 26. (4) Philo de Cir¢umeisione. Et de Migrot. Abraham. (5) Galet. v. 3. Testifioer omni homini cirewmcidenti se, quoniam debitor est universes legis faciende. (6) Act. xv. 1. (1) Gemar, Babylon. ad Tit. Jabimath, cap. 4. at tit. Ceriteth, cap. 2. Maimon, Holec. leur. Bis, cap, 18. etc. (8¥ Maimon. Helec, Jeuri.Bia, cap. 13, et Hulec. Micuaorh, cap.12, Elogios ex: ceuvos que Jes Judios be dan. “8 DISERTAGION Bebreos de padres hebfeos, y hebreos simples. Por eso 8. Pablo we Ilama: Hebraeus ex hebraeis (1), y de da tribu de Benjamin. pa- ra distinguirse de los prosélitos que eran hebreos por una especié de adopcion. En segundo lugar, recibian con estas ceremonias co- mo an nuevo nacimiento, eran considerados como hombres distin- tos, y como nifics recien nacidos; de suerte que mudaban, por de- cirlo asf, de paturaleza, sus padres dejaban de serlo, y derapare- eian los vinculos de parentesco, Aun cuando el padre, la madre, Jos hijos y los hermanus abragasen 4 un tiempo ef judcismo, no se consideraban como parientes (2); sino que cada uno de ellos era fomo un hombre nuevo venido del cielo, y sus herederos natura- tes por parentesco perdian el derecho 4 la eucesion. Hasta el al- ma que animaba al prosélito le dejaba en esta ocasion, segun di- cen algunos judios, y venia otra alma nueva 4 ocupar su lugar (3). -No hariamos mencion de estas ideas de los Rabinos, si en la Eecritura, hablando del bautismo de los cristianos y del nacimien- to espiritual que tenenios al entrar al cristianismo, no se notaran muchas expresiones que parece que aluden y se refieren 4 ellas, especialmente en el Nuevo ‘Testamento, de donde los Judios pue- den haber tomado parte de lo que dicen. Por ejemplo, Jesucristo hablando con Nicodémus de la regeneracion, se explica asi: El que mo renaciere de nyevo no puede ver el reino de Dios....En vere dad :te digo, que et que no renacttre en la agua y enel Espiri- tu Sante, no puede entrar en elreino de Dios....;Eres maestro en Israel, é ignoras esto (4)? 8, Pablo en la epjstola a los Co- rintios dice: Si alguno esta en Jesucristo, es una criatura nueva; acabése ly que era viejo, y todo viene & ser nuevo (5). Y en otra parte: Respecto de Jesucrisio ni la circuncision, ni la incircunci> sion valen nada, sino el ser una nueva criatura (6). Os ezhorto & despojaros del hombre visjo, segun el cual habeis vivido en vues+ tra vida pasada, & renovaros en lo interior de vuestra alma, y & revestiros del hombre nuevo, que ha sido criado conforme 6 Dio# ‘en justicia y santidad verdadera (7). Todos (8) los que habeis si- do bautizados en Cristo, estuis revestidos de Cristo, Todos (9) los que hemos sido bautizados en Jesucristo, lo hemos sido en sx muer te, En el bautismo hemos quedado sepultados con él muriendo at pecado, para que asi como Jesucristo resucité de entre los muer~ tos, asi tambien vivamos nosotros una vida aueva...:Consideraos puss como muertos ul pecado, y como que.no vivis mat que para Dios. Jesucristo murié (10) por todos, para que los que viven, no vivan ge para si mismos, sino para el que muriéd y resucité por ellos. Por esta razon nosotros de ahora en adelante no conocemos @ nadie segun la carne. : . Todas estas expresiones tan semejantes & las que usan los Judioe indicar los efectos que la circuncision, y su bautismo causan en la alma de los prosélitos, no se verifican con propiedad sino en los (1). Philipp. us. 5. Vide et Rom. xi. 1. (2) Vide- Gemar. Babyl. ad tit. Jabimotha esp. 2. Moimen. Halac. Jebom. Vecbaliza, cap. 1. et leuri-Bsa, cap. 1d. etc. (3) Vick Seiden Mt Bs, “ gent, Pag is & 4 165, 164 (4) Joan. ni a ae 8 |. Cor. v.17, (&) Galat, vi, 7) na ebaeyg. ae V7. Cf Eom. 8. 4 UL (10) Core. Ie w @ : . SOBRE LO8 EFECTOS DE LA CIRCUNGISION. 49 bautizados, que verdaderamiente renacen de nuevo, se hacen nuevos hombres, nuevas criaturas, se despojan del hombre viejo, y se revise ten de Jesucristo, La circuncision y bautismo de los prosélitos, y loa efectos de estas ceremonias eran simbolos del bautismo instituido por Jesucristo: uno y otro sun los primeros sacramentos; aquclla de la ley antigua, y este de la nueva: por aquella se entraba en Ja adupcion @el pueblo de] Senor; por este se entra en el namero de los fieles y de los hijos de Dios: aquella, segun algunos antiguos [1], era un pre- servativo que hbertaba 4 los Judios de los insultos y violencias del demonio: y este, segun S. Basilio [2], produce el mmsino efecto en los Cristianos, El bautismo, recibido como se debe, no se reitera; la circuncision recibida entre los Judios, tampoco puede ser reiterada, aunque si po- dia serlo la que se recibia fuera del judaismo, por-ejemplo entre los Samaritanos, Arabes, Egipcios y Etiopes, pues los Hebreos decian que solo su circuncision era legitima, y daba derecho a las promesas y & . la alianza del Seftor. A los que habian sido circuncidados fuera del judaismo se les cortaba otra parte del prepucio, 6 se les sacaban algu- nas gotes de sangre del lugar de ia antigua circuncision Ph As tam- bien en la Iglesia se da nuevo bautismo & los que no le han recibido enel nombre de la Santisima Trinidad, 6 cuando en su administra- cion se ha faltado 4 las ceremonias esenciales, - Los Judios dan ordinariamepte excesivos elogios & la circunci- sion: la oracion que pronuncian cuando la administran & un prosé- hto (4), dice: Bendito seas, Seftor, Rey del mundo, que nos has Santificado con tus preceptos,y nos has mandado circuncidar & los prosélitos, y sacarles la sangre de la aliunza; pues sin esta san- gre no hubieran sido afirmados el cielo y la tierra, segun aquellas palabras (3): Sin mi alianza no hubiera yo establecido las leyes del cielo y da la tierra, de la noche y del dia. En esta oracion ge ve que atribuian & la observancia de aquella ceremonia la crea- cion y conservacion de] universe. Otros son de sentir que sus pa- dres en Egipto fueron libertados de la espada del Ange! extermi- nador, no solamente por la gangre del cordero pascual inmolado Ja tarde anterior, sino tambien por la de la circuncision de todos los hijos de los Hebreos, que, segun dicen, fueron circuncidados la misma tarde, 72 sangre se mezcl6 con la del cordero, Pero si Jos Israelitas fueron circuncidados enténces, jc6mo pudieron poner- ge en camino la misma noche? Creen que la circuncision estaba mandada con pena de la vi- da; y efectivamente, Dios dispuso que se exterminase de su pue- blo al que no la hubiera recibido (6); pero tambien la consideran ¢omo fuente de vida, y por eso al administrarla exclamaban: Bien, bien, bien, vive en tu sangre (7); y Maiménides crée que en fu ho- re de !a muerte aniquila Dios las almas de los que no han re- cibido aquel sacramento y mueren como Jas bestias. Way tambieo (1) Origen, lib. v. peg. 263. contra Celsum. ete. Vide et Chald. Interpr: in Cant. m. 6.9. (2) Basil. Exhort. ad beptiemum. (3) Gemer, Babyl. ad tit. Jabimoth, cap. * & Maimon. et Mibotsi, ete. Epiphan. lb, de Ponderib. et Meneur. (4) Vide Mai. son, Halac, Milla. (5) Jerem. tamm. 25. (6) Gen. xvu. 14, (7) Exech. xvi. 6 TOM. XX. 7 Iv, Opinion de S. sgustin y de otros pa- dres y ted gon que d de el tiempo de! primero ense iron que la circun cmion perio. nabs el peca. do original, y conferia Ia gracia. 50 DISRATACION . algunos hebreos (1) que en la sangre derramada cn la circuncision ven la necesidad de la satisfaccion, y en la geccion del prepucio, Ja abolicion total del pecado por la muerte, Otros enseiun que Abraham se halla en la puerta del intierno dejando entrar 4 to- dos los incircuncisos, y deteniendo 4 los de su nacion, 4 los cua- les los envia al cielo, porque Ja circuncisivn ubre las puertas del paraiso y hace 4 las almas gratas 4 Dios. Antes de S, atin vieron los padres con bastante indiferen- cia la circuncision, limitando casi todos sus efectos 4 distinguir & los Judios, de los otros pueblos que estaban fuera de la alianza del Sefior; pero 8, Agustin y muchos padres y tedlogos latinos que le siguieron, ensalzaron Ins efectos de aquella ceremonia, ensefian- do que perdonaba el pecado original, y conferia Ja gracia justifi- eante, Las razones en que apoyan esta opinion son las siguientes. S. Pablo hablando de Abruham (2) dice, que este padre de los creyentes recibi6 la circuncision como sello dela justicia que habia adquirido por la fe cuando era todavia incircunciso, Reci- bio pues la circuncision que era el signo de la alianza que Dios habia hecho con él: Ut sit signum foederis inter me et vos [3], y el sello de su propia justicia, no porque Ja alcanz6 por ella, pues- to que la tenia ya adquirida por su fe, sino porque esta ceremo- nia era signo exterior de la justicia interior que recibian los que se circuncidaban, en virtud de la fe del mediador que profesaban al circuncidarse: Eadem fides Mediatoris Christi, salvos fuciebat justos omnes, tam pusillos quam ‘magnos (4). En las mismas pala- bras conque la circuncision fué instituida, hulla S. Agustin Ja prue- ba de su opinion acerca de la remision del pecado original: To- do hijo varon cuya carne no haya sido circuncidada el dia octa- vo, sera exterminado de su pueblo, porque ha violado mi alianza (5). Estas palabras ef dia octavo no se leen en el hebrev, ni en nuestra Vulgate, que es traduccion de aquel; pero si se hullan en el samaritano y en los Setenta, y S, Agustin las leyS en la antigua - Vulgata, es decir, en la que se usaba en su tiempo, la cual era trae duccion de los Setenta, Es bien sabido que los Judios recibian la circuncision el dia octavo, como Dios se lo habia mandado expie- sumente: Infans octo dierum circumcidetur in vobis (6). . j©5mo pues un nino de ocho dias, que no ha recibido la cirs cuncision, merece ser exterminado de su pueblo, siendo asf que no puede darsela 4 si mismo, ni saber que Dios la tiene mandas dat jComo pue ie esie nifiv merecer que se le extermine de su pue~ blo, si no es & causa de la violacion de la antigua alianza que Dios hizo con Adan, cuya prevaricacion y pena han pasado 4 todos sus descendientes de cualquiera edad que sean? Nisi quia eliam pare vuli, non secundum suue vitae proprietatem, sed secundum com~ munem generis humani originem, omnes in illo uno testamentum (1) Vide Mayum. Synag. Jud, 1. xvi. p. 250. Leon. de Medene Theol. Jud. cap. 16. p. 562. [2] Rom.av. ¥1. [3] Genes. avn 11. [4] August. hb. u. de Nupctis ct Concwe pre. v. 11, Ex quo institute est cireumcisio t populo Dei, quod erat tune signace- tum justitia fider, ad significationem purgationis valebet et parvulte ariginali@ welos riaqne peccati: sicut et baptremve ex ‘le valere capil ad innovationem hominis, ex que eat tnstilutus, etc, [5] Genes, xvi, 14, (6) Genes -avn. 12, SOBRE LOS EPECTOS DE LA €IRCUNCISION. 61 Dei dissipaverunt, in quo omries peccaverunt. (1). Isaac, dice en otra parte el mismo 8. Agustin (2), recibié la circuncision a los ocho dias de nacido, y Ia recibié como sello de la justicia de la fe que entonces se le comunicé; y habiendo imitado despues la fe de su padre, su justicia se aumenté mas y mas. La circuncision, anede en otro Ingar (3), fné dada al pueblo hebreo, como el bautismo & los cristianos, para borrar el pecado original: Populus Dei circum- cisionem pro baptismo habebat (4), y como aquella se daba 4 los ni- fios que no pueden tener mas pecado que el original; se sigue que perdonaba propiamente este pecado: Cum autem parvulus proprium nullum amnino habebat peccalum, restat ut nullum eidem aliud au- Jeratur nisi originale, illo remedio sine quo perit anima ejus de populo suo, quod sub justo Deo non firret, nisi esset culpa qua fie re La misma doctrina inculca en otros muchos lugares de sus obras. . \,8. Gregorio Magno [5] nose explica acerca de este con ménos claridad que 8. Agustin. Dice que antes de Jesucristo habia tres modos de obtener Ia gracia de la justificacion, que los‘cristianos re- ciben en el bautismo, El primero era la fe de los padres, la cual bastaba para merecer 4 los hijos la remision del pecado original: el segundo, los sacrificios que los adultos ofrecian por si mismos: el tercero, para los Judios descendientes de Abraham, era la cir- cuncision: Quad apud nos valet gratia baptismatis, hoc egit apud veteres, vel pro parvulis sola fides, vel pro majoribus virtus sacri- Jeti, vel pro iis qui ex Abrahas stirpe prodierunt, mysterium cir~ cumcisionis. El venerable Beda (8), y los santos Bernardo, Fulgen- cio y Préspero aprueban la misma doctrina, que tambien es se- guida por un gran nimero de teslogos (7). Estos notan varias diferencias entre los efectos de la circun- cision y los del bautismo. 1." El bautisino confiere la gracia justi. ficante por su propia virtud que toma de los méritus de ia pasion del Salvador; la circuncision la conferia no por si misma, sino por la fe en la pasion de Jesucristo (8) de la cual era signo; pues 1} que la recibia, protestaba cuanto era de su parte, que creia en el Mesias faturo, y el que la daba, 6 el que presentaba al que iba 4 circuncidarse, hacia tambien por este, y por si mismo una_profesion de fe, 4 lo ménos implicita, en el Reparador que esperaba. 2." El bantismo imprime en el alma un caracter espiritual permanente 6 indeleble; mas fa circuncision imprimia solamente en el cnerpo una senal de la alianza-en que era recibido el circunciso, y por la cual entraba en la pxrticipacion de los derechos de los verdaderos hi- jes de Abraham. 3." La gracia que confiere el bautismo es sin (1) Augwet. ib, xvi. de Civit. ¢ 17, [9] Idem, lib.ww. de Boptiemo contra Dow natiatar, cap. 24. [3] Auguet. Lu. contra epistol. Petihani, cap. 72. (4 Auguat. contra Jutivn, Pelazianum, 1. vi. cap. 7. p. 673. Vide enmdem de pecento origin. contra Pelag. et Crlest. cap. [5] Gregor. 1. Moral, in Joh. cap. 3. [6] Bee a venerab in Lue. . (7} ferer. iu Genes. xvi. et in Rom iv. Disput. 6 Est. et Cornel. in Genes. xvi, Vide Innocent. apite Majorer, ete, Et Prosper. ad Demetriad, Fulzent. le Tnearn._ cap. 15, Bernurd. germ. in cana Domini, Aaidor, Rupert. Muze de 8. Viet. Petr, Lombard. in 4, sent, dist, 1. et seholosticos passim. [0] D. Thum. 3. parte, quast. 70. art. 4. In circuncisione conferebatur sra. tg, non ex virtute circumcisionis, sed ex virtute fidei passione Christi, cujue sin gnum erat cireumcisio,