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SAGRADA BIBLIA, EN LATIN Y ESPANOL, CON NOTAS LITERALES, CRITICAS E HISTORICAS, PREFACIOS Y DISERTACIONES, Secadas de] Comentario de D. Agustin Calmet, Abad de Senones, del Abad Vencé ¥ do los mas célebros autores, para facilitar 1a inteligencia de la Santa Escritura, OBRA ADORNADA CON ESTAMPAS Y MAPAS. PRIMERA EDICION MESJICANA, ’ RMTERAMENTE CONFORME A LA OUARTA Y ULTIMA FRANOKSA DEL affo pe 1820. . TOMO DHCIMOSEXTO DANIEL. ‘ MESICO. DMFRENTA DE GALVAN & CARGO DE MARIANO AREVALO, CALLE DE CADENA NUM. 2 panne 162% com ras cromsthile! bibesanias. SAGRADA BIBLIA. PREFACIO SOBRE DANIEL. Aonave esté Daniel contado en el ultimo lugar de os cuatro profetas mayores, comengé 4 profetizar 4ntes que Ezequiel; pero como continué haciéndolo mucho despues que este, bajo tal aspecto es cierto que es el Gltimo de aquellos. Daniel era de Ja tribu de Jud4 y de Ja familia misma de Da- vid. Fué del nimero de los que Nabucodonosor llevS cautivos 4 Ba- bilonia en el cuarto ano de Joakim, rey de Judd (1): permanecia allf setenta afios despues cuando Ciro dié Ia libertad 4 los Judios, y era uno de los primeros ministros de este principe: de donde ee infiere que debia ser muy joven cuando fué conducido 4 Babilonia; y se supone que tendria enténces cerca de diez aiios, Fué elegido cen tres companeros suyos, qe eran Anantas, Misael y Azarias, pa- Fa permanecer en la corte de Nabucodonosor agregado con ellos 4 su servidumbre; y se les dié por espacio de tres afios una educa- cion correspondiente al empleo 4 que se les habia destinado. Daniel y sus companeros hicieron grandes progresos en todas las cienciag de los Caldeos; pero al mismo tiempo procuraron observar fiélmen- ve la ley del Senor: y para conservarse puros de toda mancha, se abstuvieron de las viandas que debian dérseles de la mesa del rey. La primera ocasion en que se manifests de un modo brillan- te la sabiduria de Daniel, fué cuando libré 4 Susana (2) injustamen- ta acusada y condenada. Por esta accion adquirié6 mucho crédito y reputacion entre sus compatriotas que estaban cautivos en Babilonia; y su consideracion se aumenté mucho entre los cortesanos y sabios del pais por el hecho siguiente. Nabucodonosor tuvo un sueno (3) eo el segundo ano de su reinado despues de la muerte de su pa- dre, y cuarto de su asociacion al imperjo. Este era tambien el cuat- to de la cautividad de Daniel, quien hacia poco: tiempo qua en union de sus companeros habia sido admitido en la corte de Nabuco- doposor. Este principe vié una gran estatua compugsta de cuatro metales, la cual fué derribada y hecha pedazos por una piedra des- prendida de una montaia. Los Caldeos eran muy supersticiosos en @) Dan. 1—(2) Den. x1u.—(8) Dan. n. 1 Por qué se Fepute 6 Da. niel por el ‘Gitimo de los cuatro profe. tas mayeres, Sa hi Distribacion le sus profe. sange orden Se os tiempos. a PREFACIO materia de suefios, y el principal estudio de sus sabios se dirigia 4 sprender “& explicatlos. Nabucodonosor habia olvidado el que he- bia tenido, y queria que sus magos lo adivinasen_y se lo explicasen. Sin embargo de .que esto era imposible, les intimb que moririan to- dos si no’ satisfacian sus deseos. Informado de esto Daniel, vino, adi- vind y explico el sueno, diciendo que lo quoen él se habia repre- sentado 4 Nabucodonosor era una estatua de cuatro metales der- ribada por una piedrecilla, y que esto era eimbolo de los cuatro im- perios que precedieron al de Jesucristo. Nabucodonosor colmé de ho- nores & Daniel, haciéndolo gobernador de la provincia de Babilonia y gefe de todos los sabios y adivinos del pais. Algun tiempo despues, habiendo terminado Nabucodonosor la guerra de Judea, hizo levantar una estatua de oro (1), ordenando 4 todos sus vasallos que luego que ayesen sonar los instrumentos de misica se prosternasen ante ella; y ta adorasen. Daniel estaba ausente; y sus tres compaferos, que no pudieron prestar obediencia 4 tal mandato, fueron arrojados 4 un horno éncendido, de donde salieron sin le- sion alguna. Nabucodonosor, asombrado de la grandeza y evidencia del milagro, ‘publicé’ un decreto prohibiendo blasfemar de! nonrbre del Divs de Ananias, Misael y Azarias, ensalzando 4 estos tres jéve- nes & Jas mas altas' dignidades. Embriagado Nabucodonosor con sus prosperidades en fos Alti- mos afios de su reinado, fué tarbado por un espantoso suefio (2). Vié un grande ‘&rbo! derribado, cortado y hecho pedazos: la raiz que- dé en tierra, y el tronco fué ligado fuértemente con ataduras de hier- ro y de bronce. Llamado Diniel para dar al rey la interpretacion de este suchv, le anuncié que estaba amenazado de una desgracia préxima: que se veria reducido at estado de una bestia; y que per- maneceria en él por espacio de siete afios. Le aconsejé que pro- curase obtener la remision de sus pecados por medio de limosnas; pero Nabucodcnosor no se aproveché del consejo, y un aio despues s- vié cumplida la prediccion de Daniel, pues vino 4 quedar seme- jante 4 una bestia, y se vid obligado 4 salir de su palacio. Cum- plidos los siete anos de su humillacion, recobré sus potencias, vol-” vid 4 subir al trano, y publicé por medio de un decreto las ma- ravillas que habia obrado Dios en él. 7 Muerto un ano despues, fe sucedié su hijo Evilmerodac, el cual- fo rein6 mas que dos anos; pucs habiéndose formado una conjura- cion contra él, Neriglisor, su cufiado, que se puso 4 la cabeza de leg conjurados, ocupé el trono. Pero habiendo entrado en guerra con” Ciaxara, hijo de Astifges, rey de los Medos, fué muerto en una ba-' talla, despues de haber reinado cuatro anos. Laborosoarcod su hijo le sucedié, y solo reiné nueve meses, habiendo sido condenado 4 muer- te poy, sus vasallos que conspiraron contra él. Tuvo por sucesor & Labinif’ 6 Nabonid, & quien’ Daniel da el nombre de Baltasar (6 scgun ef hebreo, Balsasar). Se conjetara cen bastante fundamento™ que este era hijo de Evilmerodac y de Nitocris su esposa, y por consiguiente nieto de Nabucodonosor, 4 quien, segun la profecia de Jeremfaa (3), debia quedar syeto el puebly judio, y despues de &1 a wu hijo y & su nieto. 4) Dan. 1.—(@) Dan. w—(3) Jerem. axvu. 7. SOBRE DANIEL. __ 35 El primer afto del reinado de Baltasar (1) tuvo Daniel la vision de Jas cuatro bestias que representaban los cuatro grandes imperios de los Caldeos, Persas, Griegos y Romanos; el tercer ano (2) tuvo la del carpero y el macho de cabrio que corneaban uno contra otro. El carnero representaba la monarquia de 10s Persas,y e! macho de cabrio la de los Griegos. Baltasar_rein6é diez y- siete afos. Al fin de su reinado,4 tiem- po que los Persas y los Medos sitiaban a Babilonia, dié un ban- quete @ sus cortesaiios y concubinas (3), Enel calor del vino man- d6 que se trajesen los vasos del’ templo de Jerusalen, que habian sido trasportados 4 Babilonia por Nabucodonosor; y miéntras que se servian de ellos, como si fueran vasos profanos y del servicio ordinario, apare- ci una mano que escribié en la pared tres palabras misteriosas. Lla- mado Daniel para que diese la explicacion de este prodigio, decla- 1 al rey que su fin se acercaba, y que su reino iba 4 pasar al po- der de los Medos y de los Persas. Baltasar fué muerto la misma noche, y le sucedid Dario el Medo, que es el mismo Cidxara, hijo de Astiages. Dario el Medo conscrvé & Daniel en las dignidedes y hono- res que en los reinados precedentes habia obtenido en la corte, y lo hizo primer ministro de los tres 4 quicnes confié ta administracion de !os negocios de todo el imperin (4). Por esta distincion se atrajo Danie] la envidis de los cortesanos, quienes buscando me. dios para perderlo, wbtuvieron de Dario una érden en que man- daba que nadie pudiese pedir, durante el término de treinta. dias, ninguna cosa 4 ningun hombre 6 dios, excepto al rey, bajo la pena de ser arrojado al \ugo de los leones. Daniel fué sorprendido ha- Hgudose en cracion, y se le aplicé el expresado castigo; pero habién- ‘dose conservado en el Iago milagrésamente, y salido de él sano y salvo, fueron precipitados allf sus calumniadores, y devorados al mo- mento por los leones. Este suceso aumenté mas el crédito del profeta. A fines del mismo ajio, que era e! primero de Dario el Medo en el trono de Babilonia (5), y el sesenta y nueve de la cautividad de Daniel y de sus hermanos, viendo que se aproximaba el fin de los setenta anos de cautividad prefiyados por Jerem{as, rogé Daniel 4 Dios fervor6ésamente que se acordase de su pueblo, sirviéndose res- tablecer 4 Jerusalen, y ver con ojos piadosos & la ciudad santa, y al santuario que allf tenia edificado. El Senor le envié en esta oca- sion al 4ngel Gabriel para anunciarle la época de una libertad mas importante, 4 saber, la de la servidumbre del pecado. Le anuncid que el Cristo, el libertador prometido que debia hacer reinar la jus- ticia sobre la tierra, compareceria al fin de un intervalo de setenta semanas, contadas desde la 6rden que se hobia de dar para el res- tablecimento de los muros de Jerusalen, Dario el Medo reiné sdlamente dos anos en Babilonia. Este Principe, que tambien se Ilamaba Astiages, como su padre, tuvo por sucesor 4 Ciro su sobrino, quien reunié bajo su imperio las tres mo- Barqufas de Medos, Babilonios y Persas, Conservo & Daniel en el rango en que Jo habia puesto Durfo el Medo, y tambien lo hacia (1) Dar. vn.—@) Dan. vin.~(3) Dan. ¥.—(4) Dan, vim(5) Dan. ix. 6 : PREPACIO comer 4 su mesa (1). Estando Ciro en Babilonia, iba todos los dias & adorar al idolo de Bel; y habiendo preguntado 4 Daniel por qué no lo adoraba él tambien, te descubrié enténces el fraude de los sa- cerdotes de Bel; y logré que el {dolo fuese destruido, Habiéndole prepuesto despues el mismo principe que adorase 4 un dragon, como lo hacian los Babilonios, lo hizo Daniel morir. Irritados los Babilonios por la destruccion de Bel y la muerte del dragon, obligaron al rey 4 que les entregase 4 Daniel, y lo arrojaron al lago de los leones: pero habiendo permanecido allt ileso por espacio “Fe siete dias, fué sacado por 6rden del rey. y echados en su lugar los que habian intentado perderlo, los cuales fueron inmediStamente devorados. Desde el primer afio de su reinado, y presidiendo al nuevo imperio formado de la reunion de las tres monarqufas, habia con- cedido Ciro la ‘libertad 4 los Judios, y permitidoles restablecer el templo del Sefior en Jerusalen. Esta empresa fué estorbada por los Samaritanos, y !u obra qued6 suspendida, siendo este al parecer el motivo de que Daniel entrase en cierta especie de duelo en el tercer ano de Ciro (2). Ayuné tres semanas; despues de lo cual, estando en Persia cerca del Tigris, tuvo una vision concerniente 4 la sucesion de los reyes de Persia, al imperio de Alejandro, al po- der de los reyes de Egipto y de Siria, a la persecucion de An- tioco Epifanes y al fin desgraciado de este principe. El fia de esta profecia (3) da lugar 4 la conjetura de que Da- niel murié bien pronto despues. Y efectivamente, su avanzada edad no permite crecr que haya podido vivir por mas tiempo; debiendo enténces tener por lo ménos ochenta y tres afios, suponiendo que no tu- viese mas que dicz cuando fué trasladado 4 Babilonia con los demas prisioneros. Se duda si murié6en Babilonia 6 en Susa. El falso Epi- fanio dice (4) que fué en la primera de.dichas ciudades; y Benja- ° min de Tudela refiere que se le mostré su sepulero en Chuzestan, Namada antiguamente Susa. El libro de Daniel, de donde se ha sacado casi todo lo que se acaba de exponer sobre su historia, no presenta sus profecias distribuidas segun cl érden de los tiempos; y por esta razon nos ha parecido opor- tuno presentar la serie de los hechos que forman su vida 4ntes de hacer el andfisis de su libro, Dos cosas pueden haber contribuido al desordenamiento de las diferentes partes que contiene: 1.° La dis- locucion de Jas hojas 6 rollos que contenian los capitulo v y vs, los cuales deben colocarse entre el vin y 1x: 2.° La distincion que se ha hecho entre los capitulos xu y xiv, que no encontrandose en el texto hebreo, se han puesto al fin del libro en los ejemplares latinos: los griegos colocan el x11 al principio, y el xiv al fin. Segun el ér- den crunolégico, el cap. xu deberia estar entre ely elu, y el xiv entre el x y x. Nosotros seguirémos el drden de los ejemplares la- tinos. V.Cautividad Comienze Daniel refiriendo la época del azote con que Dios cas- de Danie! y tigd & su pueblo por medio de las armas de los Caldeos. Hacia el fin mus compas del aio tercero del reinado de Joakim, asociado Nabucodonosor por (1) Dan. xiv.—(2) Dan. x. x1. 21.—-(3) Dan. x1. 13. Tu autem vade ad praefnitum, et requieaces, et atabis in sorte tua in finem dierum.—{4) Paeudo.Epiph, de vita et mor ta prophetarum. SOBRE DANIEL. 7 sa padre al imperio, parte de Babilonia y llega 4 Jerusalen en el cuarto: la pone sitio y la toma. Se apodera de una parte de los va- sos del templo, y se lleva prisioneros & algunos hijos de Judé. Da érden al gefe de sus eunucos para que elijs entre ios cautivos de los hijos de Isreel, y particulérmente entre los que eran de la famitia Teal, algunos j6venes destinados 4 formar su comitiva, y entrar en su servicio. Daniel, Ananfas, Misael y Azarfas son de este namero; y estos cuatro jévenes toman la resolucion de no comer de las viandas de la mesa del rey para no contaminarse, limiténdose 4 no tomar mas que legumbres, y 4 no beber mas que agus, no obstante lo cual aparecen mas robustos que los demas. Dios da la sabiduria 4 estos jovenes, y 4 Daniel en particular la inteligencia de lus visiones y sue- nos. Despues de tres afos de preparaciones comparecen ante Nabu- codonosor, quien los encuentra mas ilustrados que todos los subios de su imperio (Cap. 1). Aqui se encuentra lo que sucedié en el segundo afio del reina- do de Nabucodonosor, 4 saber, en el segundo ano despues de la muer- te de su padre y cuarto de su asociacion. Nabucodonosor tuvo un sueno del que no puede acordarse; y para que se lo refieran y se fo expliquen junta 4 todos los sabios de su imperio. Conficsan es- tos su impotencia, y Nabucodonosor los condena 4 todos & muerte. Damel pide tiempo, ye pone en cracion con sus companeros. Dios le revela el suefio de Nabucodonosor, y su interpretacion, Daniel le Tinde gracias por esta merced, y se hace presentar & Nabucodonosor, declaréndole que el Dios del cielo es quien le ha manifestado en es- te suefo un simbolo de lo que debe suceder en Jos siglos venide- tos. Le dice que ha visto una grande estatua, cuya cabeza era de oro, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los muslos de bron- ce, las piernas de fierro, y los piés parte de fierro y parte de barro: que una piedra desprendida de una montana habia dado contra los piés de fa estatua, la que al choque se habia hecho pedazos y des- aparecido entéramente, al paso que la piedra se habia convertido en una gran mootafia que ocupaba toda la superficie de la tierra. En ida le da la explicacion de este suefio. La cabeza de oro es el mismo Nabucodonosor y su imperio: despues de é! debe levantarse un reino de plata (esto es, menor que el primero, y es el de los Per- tas fundado por Ciro): luego un reino de bronce (que ex el de los Griegos fundado por Alejandro el Grande): sobrevendré el cuarto que sera como cl fierro, que todo lo hace pedazos (este es el imperio ro- mano, levantado sobre las ruinas de los otros tres); y la debilidad 6 decadencia de este imperio est significada en los piés de fierro y de barro, La pequeia Piedra transforinada en montana representa otro Teino que destruiré a todos los enteriores, y subsistira etérnamente (es- te es el del Mesfas). Nabucodonosor se prosterna en presencia de Daniel, reconoce que su Dios es superior & todos los demas dioses, lana 4 mayores honores al profeta y @ sus tres compafieros P-_ 1). el cap. m1 se ve la historia de los tres jvenes hebreos echa- 2. Primer su. eiio de Naba. codenosor. Estatua de cuatro meta. les, represen. tativa de los cuatro impe- Tio. 3.Conserva- des en el borno. Daniel no senala la fecha de esté acontecimiento; cion y liber. Y Calmet, suponiendo que el decreto que se halla 4 continuacion de dicha historia fué dado en esta ocasion, concluye que el suceso debe tad de los tres jovenes he. on echs- dos en el hor. no. 4. Segundo wueito de Na. bucodonoeor Arbol corta. 5. Condena. cion de Bal. tasar, PREFACIO colocarse despues de los siete anos de humillacion que sufrio Nabucow donosor, y de los cuales se habla en el decreto. Mas es dificil creer que despues de haber descargado el Senor sobre él su mano podero- sa, hubiera concebido el insensato designio de levantar esa estatua de oro que los tres j6venes hebreos rehusaron adorar. La opinion comun €s que estos dos sucesos no tienen entre si conexion alguna, y que de- ‘bemos atenernos al érden en que se hallan referidos. Se supone que . despues de la ruina de Jerusalen, fué‘cuando Nabucodgnosor hizo le- vantar esta estatua de oro: los siete anos de su humillacion no pue- den ser colocados sino al fin de su reinado, despues que subyugd 4 Tiro y saque6 al Egipto. Nabucodonosor, pues, hace levantar la es- tatua, y dispone que todos la adoren, so pena de ser arrojados 4 un horno encendido. Los Caldeos acusan 4 Ananias, Misael y Azarias de inobedientes, y Nabucodonosor hace que se les aplique el terrible castigo, al cual marchan en medio de las lamas bendiciendo al Se- nor. Azarias se humilla ante él, y le dirige su plegaria 4 nombre de sus hermanos. Un Angel desciende hécia ellos; y los tres hebreos alas ban al Senor en medio de las llamas, é invitan 4 todas las criatue ras 4 alabarlo en su compania. (Su plegaria y su c4ntico no seen- cuentran en el hebreo, sino solo en los ejemplares griegos, de los cua+ les pasaron 4 a Vulgata). Nabucodonosor Ileno de admiracion, Ila- ma 4 estos tres j6venes, bendice, 4 su Dios, y prohibe bajo pena dé muerte blasfemar de su nombre. ¥ 93 y siguientes. Este monarca tuvo despues un suefio (Cap. 1v.), en que vid un grande frbol que se elevaba hasta el cielo, y parecia extenderve has- ta las extremidades del mundo. Uno de los espiritus celestiales deseen- dié, y ordené que sa cortase este Grbol por el pié, que se dejase en tier- ra ‘d tronco y las raices, y que el 4rbol quedase encadenado durante siete tiempos. Daniel, llamado por Nabucodonosor para que diese la explicacion de este suefio, le declaré que lo que significaba era que él seria arrojado de su trono y reducido 4 la clase de las bestias por el es- pacio de siete tiempos (esto es, durante siete anos), y le aconsejé que evitase este destino por una sincera conversion. El sueiio se realizo des- pues de un ano; Nabucodonor, echado del trono, permanenié por siete anus reducido 4 la clase de las bestias; y d2spues, habiéndose humillado ante el poder de Dios, fué restablecido 4 su alta dignidad, y lleg6 4 ser mas grande que nunca. El mismo refiere este acontecimiento, y decla- ra que este er el motivo que lo obliga 4 publicar la gloria del Dios del cielo (Cap, 1v.). Lo que se ha dicho aqui dé la degradacion de Nabu- eodonosor reducido al estado de las bestias, ser4 asunto de una Di- sertacion. . Aqut se hallan referidus dos acontecimientos, de los cuales uno per- tenece al Gltimo ano de Baltasar, y otro al primero del reinado de Da rio el Medo, sucesor de Baltasar en el trono de Babilonia. Se hallaba esta ciudad sitiada por los Medos y los Persas cuando Baltasar dié un festin 4 mil de sus principales cortesanos; y lleno del vino, hizo que trav jesen los vasos que Nabucodonosor habia robado del templo de Jerusa~ len. Despues de haber bebido él y sus concubinas, en medio de las ala- banzas que tributaban 4 sus fdolos, la turbacion se apodera de los con- vidados, 4 causa de una mano que ha escrito en la pared, sin que bs snbios de Bubilonia pudieran leer ni explicar la tal escritura, La rei- SOBRE DANIEL. 9 oa (Nitécris, madre 6 abuela de Baltasar), luego que supo el caso le indica que consulte con Daniel como el mas capaz de interpretarla. Lo hace venir el rey prometiéndole grandes recompensas, las cuales rehusa el profeta, reprochandole e] que no sa hubiese aprovechado del castigo que Dios habia aplicado 6 Nabucodonosor. Le declara que segun las \abras cuya explicacion se le pide , Dios le va 4 privar del reino y de Pride en castigo de su impiedad. ° Baltasar despues de haber recom- peosadolo conforme 4 sus promesas, es muerto aquella misma acche, y Dario el Medo Je sucede (Cap. v). Dario escogié 4 Daniel para que fuese el primero de los tres prin- cipes que puso 4 la cabeza de ciento veinte sitrapas, a quienes confid el gobierno de las provincias de su reino, y pensaba elevarlo & mayores grandezas; mas excitada la envidia de aquellos, fraguan su ruina acu- saidolo de haber desobedecido un decreto que el monarca habia dado, sugerido por ellos; y de esta manera lo obligan 4 que lo mande arrojar al lago de los leones. Afligido Dario por e} mal que se le ha hecho in- ferir 4 Daniel, va al lago la majiana siguiente 4 la madrugada, y encon- tréndolo con vida, lo hace salir, y manda arrojar allf 4 sus acusadores, quienes son inmediétamente devorados, Admirado de estos prodigios, ordena Dario qua el Dios de Daniel sea temido y reverenciado en to- dos sus estados (Cap. vi). Aqui se lée la vision de las cuatro bestias, datada en el primer aito de Baltasar. Cuatro vientos se levantan en el mar, de donde salen al mismo tiempo cuatro bestias diferentes. La primera es parecida 4 un leon, la segunda 4 un oso, la tercera 4 un leopardo; la cuarta, entéra- mente diversa de las otras, es tambien mucho mas terrible. Tiene diez cuernos, en medio de los cuales despunta uno pequefio: tres de los pri- meros caen delante de este, el cual tiene unos ojos de hombre y una ca que habla ingoléntemente. Erigense unos tronos, siéntase el Eterno, tiénese el juicio, abrense los libros. La cuarta bestia es muerta; les otras lan sin poder, y la duracion de gu vida limitada 4 un tiempo fijo. niel ve al Hijo del hombre que se avanza hacia el Eterno, y el Eter- no da al Hijo del hombre el poder sobre todos los pueblos. Daniel re- cibe de uno de los espfritus celestiales la interpretacion de esta vision. Estas cuatro bestias representan cuatro imperies (los mismos que ha- bian sido representados por la estatua de cuatro metales, 4 saber, el de bos Caldeos, el da los Persas, el de los Gricgos y el de los Romanos); y 4 continuacion de estos cuatro imperios debe suceder el reino eterno de Jos santos. Daniel pregunta cuai-es esta cuarta bestia; qué significan sas diez caernos y el pequefio, delante del cual caen los otros tres, y al que ve Daniel hacer Ja guerra 4 los santos. Aparece el Eterno; da 4 los santos el poder de juzgar, y entran estos en posesion de] reino, El éngel explica 4 Daniel todos estos simbolos. La cuarta bestia es e] cuarto rei- no que se formara sobre la tierra; sus diez cuernos eon diez reyes que saldran de este reino: el cuerno chico es otro rey que vendré despues de los otros dies; el monarca representado por él, llegara 4 ser mas po- deroso que aquellos; abatir4 6] tres reyes; hablaré con insolencia del Altisimo; destruir4 4 los santos; pretenderé mudar Ja ley del Senor, y Jog santos serén entregados 4 su brazo por el espacio de tres ticinpos y medio. Despues se tendré el juicio, y este monarca sera privado pa- ta siempre de su poder. Enténces el poder y la extension del imperio TOM, XVL 6. Danial e- chado por primera Yes an el lagods Jon leonss. 7. Vision de lan cuatro bestias Tepresentan: los cuatro im Perios. 8. Vision del earnero y del macho de ca. brio, que re. presentan le monarquia de los Porses k Modos, y in do low Grie gos. 9. Profecia de las seten- ta semanas, 10 PREFACIO . gue est bajo del cielo, se daran 4 los santos del Altfsiino (Cap. vit). (La mayor parte de los intérpretes conviene en que este reino es el im- perio romano; pero se dividen en opiniones diferentes en érden & los diez cuernos y al pequeno que se alza en medio de ellos. Unos creen que este es Vespasiano, otros Diocleciand, otros Juliano el Apéstata , otros Mahoma y su imperio, otros en fin, que es el Anticristo; y el ma- yor numero reconoce que esta profecfa no tendr4 su entere cumplimien- to sino en la persona del Anticristo. En una Disertacion particular exa- minarémos lo concerniente 4 los cuatro grandes imperios representados por la estatua de cuatro metales, y por las cuatro bestias). En este lugar aparece la vision del carnero y macho de ca- brfo datada el tercer ano de Baltasar. Daniel ve 4 las orillas de un rio 4 un carnero que tenia dos cuernos, uno mas alto que otro: corneaba al occidente , al septentrion y al mediodia; y Ilegé 4 ser muy poderoso. Un macho de cabrio aparece por el occidente con un cuerno muy grande: se avanza con una extrema rapidez, y ataca al carnero: lo hiere, le rompe los dos cuernos, lo echa por tierra y lo conculca, El macho de cabrfo llega 4 ser grande en extremo, y habiéndose roto su gran cuerno, se forman vtros cuatro en su lu- ‘ar. De uno de estos sale otro pequeiio que se alza contra el me- jiodfa, contra el oriente y contra la tierra de gloria, esto es, la Ju- dea. No perdona 4 los ejércitos del cielo, de los cuales abate una parte, ni al mismo Dios, 4 quien insulta profanando su santuario, En- t6nces uno de fos santos pregunta 4 otro hasta cuando duraré esta desolacion; y este le responde que dos mil trescientos dias, esto es, cerca de seis afios y medio. Daniel desea saber la inteligencia de es- ta vision, y el Sngel Gabriel se la explica. El carnero representa al rey de los Persas y de los Medos (esto es, la monarquia de los Per- sas y Medos considerada desde Ciro que fué su fundador, hasta Da- rio Codomano que fué su dltimo rey. Esta monarquia reunia el po- der de los Persas figurado por el cuerno mas elevado, y el de los Medos por el ménos clevado). El! macho de cabrfo representa al - rey de los Griegos, esto es, la monarquia de los Griegos. El gran cuerno al primer rey de los Griegos, 4 saber, Alejandro el Grande, Los cuatro cuernos que reemplazan el lugar del primero son los cua- tro reyes que sucederén al primero, 4 saber, los cuatro principes entre quienes se hard la particion final de los estados de Alejandro, 4 saber, Tolomeo, hijo de Lago, Casandro, Lisfmaco y Seleuco. E} cuerno chico que sale de uno de estos cuatro, es un rey de uno de estos cuatro reinos, esto es, Antioco Epifanes, rey de Siria, des- cendiente de la familia de Seleuco. Perseguiré al pueblo de log san- tos, es decir, al pueblo Judio consagrado al servicio del Senor; y sera reducido 4 polvo sin que intervenga la mano de ningun hom- bre (el impio Antioco muri6 herido de la mano del Sefior, cap. vim). En este lugar vuelve & comenzar Ia serie de las visiones de Da- niel segun el 6rden de los tiempos, hallandose priméramente la cé~ lebre profecfa de las setenta semanas, la cual est4 datada en el primer ano de] reinado de Dario el Medo en el imperio de los Cal- deos. Habiendo conocido Daniel por la lectura de Jeremias la proxi- midad de la desolacion de Jerusalen, se humilla ante el Senor, é im- plora su misericordia para su pueblo y su montana santa. En medio SOBRE DANIEL. H de su oracion se le aparece el 4nge! Gabriel, y le anuncia que en el término de setenta semanas (que son semanas de nfivs, y por lo mis- mo hacen cuatrocientos noventa) quedaré expiado el pecado, aparecer4 Ja justieia eterna, se cumplirén las profecias, y seré ungido el Santo de los santos. Le declara tambien que estas setenta semanas comen- zarin en la época en que fuere dada la 6rden para restablecer 4 Jerusalen (esta 6rden fué dada & Nekemias por Artajerjes Longi: mano en el vigésimo ano de su reinado, y en el primer mes del afio santo, séptimo del ano civil que comenzé el mes de septiembre del ano 455 &ntes de la era vulgar): que desde dicha época se de- bern contar 4ntes siete semanas, y luego sesenta y dos: que en el intervalo de las siete primeras semanas (que comprenden cuarenta y fueve ajios) se restableceran los muros de Jerusalen y de las otras ciudades de Judea, pero en tiempos tristes y dificultosos: que despues de las sesenta y dos semanas siguientes (que comprenden cuatrocientos treinta y cuatro ahos, y se terminan en el mes de sep- tiembre del ano 29 de la era vulgar) apareceré el Cristo (Jesucristo comenz6 el ejercicio de su ministerio pablicoal principio del afi si- guiente); que despues ser4 condenado 4 muerte; que en seguida ven- dra un pueblo (el pueblo Romano) conducido por el gefe que debe venir, y destruiré la ciudad y el templo (la ciudad y el templo fue- ron destruidos el ano 7U de la era vulgar); que antes de esto el Cristo establecer4 su alianza en la dltima semana (comenzada el mes de septiembre de] ano veinte y nueve); que 4 la mitad de es- ta semana (en la pascua del afo 33) serén sbolidos los sacrificios (por la muerte misma de Jesucristo, que es el Gnico sacrificio ver- dadero, y del cual no eran los otros mas que sombra y figura); que de es la abominacion de la desolacion circundaré a Jerusalen (si- tiada por el ejército Romano en cuyas banderas profanas se repre- sentabun las imagenes de los falsns dioses); y que en fin las des- gracias se sucederfa hasta tocar una ruina extrema (Cap. 1x). Ee ta célebre profecfa seri asunto de una Disertacion, Agut se encuentra Ia vision concerniente 4 la sucegion de los reyes Persia, imperio de Alejandro y empresas de sus sucesores los reyes de Egipto y Siria. ‘a vision est& datada en el tercer ano del reinado de iro 4 la cabeza del nuevo imperio de los Per- sas. Daniel afligido durante tres semanas (tal vez con motivo de los reveses que su nacion sufria) ve 4 un 1 bajo la figura de un hombre, cuya voz era tan fuerte como la de una multitud reunida. (Se crée que este era el angel Gabriel que ya se habia aparecido 98 veces al profeta). A esta voz huyen todos los que estabanter- ca de Daniel, y él queda solo, y se prosterna sobrecogido de horfor. El Angel lo serena, y le declara que el principe del reino de los Per- sas (esto es, el Angel de las tinieblas que presidia 4 este reino) le ha resistido por el espacio de veinte y un dias; pero que Miguel, el Primero entre. los primeros principes celestinles, ha venido 4 su so- corto. Tambien le declara que au aparicion tiene por objeto anun- ciarle lo que debe suceder en lo de adelante 4 su pueblo. Daniel Je manifesta su espanto; mas serenndolo de nuevo ebéngel, le ana- de que se vuelve & combatir con el principe de los Persas, y que cuando habia venido para hablarle, habia visto comparecer al prin- 10. Profecfa relative 4 la qoesion ae Jos reyes do Persia, al im rio de Ale- andro y & ‘empresas de los reyes de Egipto y Suia Sueesion de Jo- reyes do Porsia. trimonfo de Berenice con Aatioco Teo Profectas re. Tatvas @ las expdiciones te Antieoo Grande. 12 PREPACIO - cipe de los Griegos (4 saber, al angel de las tinieblas que presidia al reino de los Griegos, el cual venia tambien 4 oponérsele). Y que en todo esto Miguel era au Gni¢o apoyo (Cap. x). . Le manifiesta que desde el primer ano de Dario el Medo ha ayudado él 4 este principe. Le anuncia que habré todavfa tres re- yes en Persia, y que el cuarto ser4 muy rico, muy poderoso, y que se armaré contra los Griegos. (Conforme 4 esto, lus tres reyes son Cambises, Esmerdis ¢l mago 7 Darfo, hijo de Histaspes; y el cuar- to Jerjes. Mas como el dngef va 4 hablar inmediétamente de Ale- jandro,, rey de los Griegos, gue subyugé 4 los Persas, parece que en este lugar se hubiera podido leer originalmente: Habra todavia trece reyes en Persia, y el décimocuarto sera muy rico, muy poderoso, y se armar4 contra los Gri Enténces. estos trece reyes serian lug trece pvincipes sucesores de Cambises, padre de Ciro, de manera que rio Codomano, ultimo rey de los Persas, seria el décimo~ cuarto contando desde Cambises, padre de Ciro, inclusive (1). 1 Cam- bises, padre de Ciro, 2 Ciro, 3 Cambises, hijo de Ciro. 4 Esmerdis el mago. 5. Dario, hijo de Hist4spes. 6 Jérjes. 7. Artajerjes Longi- mano. 8. Jerjes II. 9. Sogdiano. 10. Dario Noto. 11. Artajerjes Mne- mon. 12, Artajerjes Oco, 13 Arses. 14. Darfo Codomano). Le agre- ga el 4ngel que se levantaré un valiente que dominaré con un gran poder (este es Alejandro el Grande). Despues de 61 sera di- vidido su reino en cuatro (segun se ha manifestado yaen la vision Y del cap. vm). Otros principes extrangeros poseerin tambien algunas partes de este imperio, ademas de las cuatro principales. El rey del mediodfa (el rey de Egipto) se fortificaré cr 5.); pe ro otro principe (el rey de Siria) sera mas leroso que él. La hi- jadel rey del mediodia (Berenice, hija de Tolomeo Filadelfo) Ile- gard & casarse con el rey del aquilon (Antioco Teo, rey de Siria). Mas esta alianza no durard, porque Ja princesa serf entregada con au hijo (4 Laodice, primera muger de Antioco Teo, que hizo mo- rir al hyoy 4 la madre). Un vastago de la misma estirpe vendri 4 las provincias del rey del aquilon, y hara en ellas grandes ex- tragos. (Tolomeo Fyergétes, hermano de Berenice, emprendié ven- gar la moerte de su hermana,y se hizo duefio de una parte con- siderable de los estados de Seleuco Calinico, hijo y sucesor de An- tioco Teo). Uno de los hijos de} rey del septentrion llevar& Ja guer- ra hasta las fronteras de ‘Egipto. ‘Antioco el Grande, hijo y sucesor de Calinico, declaré la guerra & Tolomeo Filopator, hijo y sucesor de, Evergétes). El rey del mediodfa combatiré contra el rey del sep~ tedtrion; pero dejaré su victoria imperfecta, (Filopator gané 4 An- tioco el Grande ta famosa batalla Rafia; pero no se aproveehd de este suceso). El rey del aquilon vendra de nuevo con un gran poder. (Antioco reunié6 sus fuerzas contra el joven Tolomeo Epifi- nes, que sucedié 4 Filopator su padre). Muchos se levantaran con- tra el rey del mediodfa. (El j6éven principe, que no tenia mas de cuatro 6 cinco afos, tuvo que sostener la liga de Antioco el Grande (1) 8. Geronimo observa on este miemo fuger que Darfo Codomano, derrotado ‘Alejandro, no fué el cuarto despues de Cire, sino 6] décimocuarte: Nen quar- aed quartus decimus, post Cyrum Perearum rez fait. Y Kenofonte en el primer libro de qu Ciropedia dice exprésamente que Cambisee, padre de Ciro, era rey de . SOBRE DANIEL. 13 y de Filipo, rey de Macedonia, ‘que querian despojario de aus es- tados, la conspiracion de Agatocles y de Agatocleo que aspiraban 6 la cia, y la de Escopas que queria quitarle la corona y la vida). hijos infieles del pueblo do Israel serin exaltados para xe se cumpla la vision; 1 despues caerén. (Muchos Judfos aban- lonaron el partido de Tolomeo Epifines, bajo cuyo poder estaba eutéaces la Judea, y abrazaron el partido de Antioco el Grande, por lo cual logreron el favor de este principe: pero iéndose de esta suerte bajo la obediencia del rey de Siria, preparaban ellos mis- mo el cumplimiento de ta vision que habia tenido Daniel on el ter- cer aio de Baltasar (Supra vin.), en Ia cual se le anunciaban los males que debia hacer 4este pueblo Antioco Epifanes, hijo de An- tioco el grande, de lo que resulté 1a apostasfa en que cayé un gran nimero de ellos). Kl rey del Aquilon vendré, y los: brazos del me- diodia no podran resistir su fuerza. (Antinco el Grande despues de baber derrotado al ejército egipcio mandado por :Ercépas se hizo dueno de la Palestina, sin que pudieser impedirlo las tropas de To- lomeo Epifines). Entrara en la tierra de gloria, la cual seré por él asolatia. (Antioco el Grande entré cn la Judea, ficsignada bajo el nombre de tierra de gloria (Supra vir. 9. Infra V 41), y establecis alli su autoridad). Y daré 4 su hija en matrimonio al del me- diodia, con el designio de corromperla; pero ella no lo favorecer4. (Antioco el Grande dié 4 su hija Cleopatra 4 Tolomeo Epifénes con el proyecto de inducirla 4 que hiciese traicion 4 su marido; mas ella, vigndose esposa de Tolomeo, abandoné los intereses de su padre). Y- tomara muchas islas; pero un: principe haré recser ‘sobre él Ja con. fosion de que lo iba 4 llenar. (Antioce se hizo dueno de muchas islas del mar Egeo; mas el prfncipe del pueblo, 4 saber, el cénsul romano L. Escipion, 4 quien Antioco habia insultado con esta ex- icion, hizo recaer sobre él la afrenta, batiéndolo y echéndolo de la Asia menor). Y se chocaré y desaparecers. (Habiendo Antioco ido 4 saquear el templo de Elimaida, perecié alli miseraéblemente). Y¥ fo reemplazaré un exactor que hari perecer la gloria de eu rei- no. (Seleuco Filopator, hijo y sucesor de Antioco el Grande, no tu- vo otra ocupacion durante su reinado, que recoger el tributo debi- do 4 los Romanos por el tratado hecho con su padre). Y perece- rh en dias, no por muerte violenta, ni en el combate. (No reiné él mas de once afios,y murié envenenado por Heliodoro, que queria usurpar su dignidad). Un hombre despreciable le sucederé (¥ 21), al que no se da- rar los honores debidos -4 la dignidad real; se har& duefio del rer bo por sus artificios, (Antioco Epifanes, hombre despreciable.por sus mates cualidades, no subié al trono ni por derecho de nacimiento ti por Hasion de los pueblos; sino que habiendo implorado el socor- ro de Euténes, rey de Pérgamo, yde Atalo, hermano de este prin- ipe, se unieron ambos para colocarlo en el trono: y se_conservé en 41 atrayéndoee mafidsamente 4 los adictos de Tolomeo Filometor.que lo pretendia). Y seria destruidas las fuerzas en su presencia, asf co- mo el caudillo que las mande. (Las fuerzas del usurpador Heliado- ro faeron destruidas por Atalo y Euménes; y poco tiempo 4ntes To- Jomeo Epifines, padre de Filometor, perecié cuando estaba preme- Profectas so bre el reins. do de Selou- co Filepator. Profecias re. Tativas 4 An. tivco Epifi. Res. Bus querras con- tual Egipto : PREFACIO ditando apoderarse de Ja Siriz). Despues de hacer amistad con el fe de la confederacion, ee adelantara y triunfaré. (Antioco despues le haber guardado las exterioridades de la amistad con wu sobrino Tolomeo Filometor, hijo y sucesor de Epifanes, marché contra Egip- to, bajo.el pretexto de defender & este joven principe, y gané una victowa cerca de Pelusio). Atacaré al rey del mediod{a con un gran- de ejército, y el rey del mediodia no se sostendrd. (Antioco hizo una segunda -expedicion contra el Egipto: Tolomeo huyé, y habién- dose rendido en seguida, conquist6 aquel casi todo el pais). Estos dos. reyes sentados 41a misma mesa se dirén palabras engafiosas, pero nO conseguirén sus fines, (Antioco fué por tercera ver 4 Egipto ba- jo: el pretexto de favorecer los intereses de Filometor contra Ever- gétes su hermano: Filometor y Antioco concurrieron en Ménfis, co- mieron juntos y se dieron recfprocamente testimonios de amistad, miéntras que el tio pensaba oprimir al sobrino, y este en avenirse con su hermano y desconcertar los designios de aquel; pero nada Porsecacion (ued concluido enténces). Su corazon (¥ 28.) se declararé contra de Antioco la alianza santa. (Antioco regresando 4 Siria, marché contra Jeru- Epifines con salen, la tomé, y cometié alli toda especie de violencias). Y se di- rigiré al mediodia; pero los navios de Macedonia vendrén contra él, Z£ ser hecho pedazos. (Antiocu fué por cuarta vez 4 Egipto; pe- ro Popilio Lénas, y los demas embajadores romanos que habian lle- gado en una flota de navfos macedonios, lo obligaron 4 rendir las armas y 4 salir de Egipto). Y se volvera, y derramar su indignacion contra la alianza del santuario, (Retirandose Antioco Ileno des- pecho, descargo su célera en log Judfos, enviando contra ellos & Apolonio, quien desol6 4 Jerusalen). Y vendrén de su parte hombres poderosos que contaminarén el santuario del Dios fuerte, harén usar el sacrificio perpetuo, é introduciran en el templo la abominacion de la desolacion. ‘(Esto fué lo que sucedié en Jerusalen despues de la expedicion de Apolonio, y cuando se pusoen el templo el fdolo de Japiter Olimpico). En medio de estos males extremos seran un po- co consolados con un pequeno socorro los que hubiesen permane- cido fieles. (Esto se refiere 4 Matatias y 4 sus hijos, conocidos por los Macabeos, que sostuvieron !a nacion oprimida y la religion casi ebandonada), Esta desolacion duraré hasta el tiempo prescrito. (La persecucion de Antioco duré dos mil trescientos dias, senalados por el Senor en la vision del carnero y macho de cabrio. (Supra, vit. 14). Antioco marché contra Israel y vino 4 Jerusalen en el afo 143 de la era de los Seleucidas (1. Mach. 1.21), 170 dntes de la era cristiana vulgar. Murid en el 149 de la era de los Seleucidas (I. Mach. vi. 16.), 164, Antes de la era jana vulgar. Dentro de es- te intervalo se hallan comprendidos los dos mil trescientos dias que hacen cerca de seis anos y medio).. Y no tendré ningun miramien~ to 4 los dioees de sus padres, y colmaré de honor 4 un Dios que sus padres no han reconocido, (Miéntras que Antioco menosprecia-~ ba todas las religiones, se obstinaba en querer que se adorase em Jerusalen 4 Jupiter Ofimpico, que ‘no pertenecia al ndmero de.las di- ls. vinidades que sus padres habian adorado). Aqui yuelve el fngel & Recapi cow Raal hablar compendiésamente (¥ 40) de lo que, concierne al reinado de {a principe,” @8t0 principe del Aquilon, esto es, de Antioco Epifines. Repasa sus SOBRE DANTEL 15 expediciones contra Egipto y la tierra de gloria, es decir, la Judea, Auuncia que este principe serd turbado por las noticias que le lle- garfn del oriente y del septentrion. (Antiocu fué turbado al fin de su reinado, cuando supo que en la Persia, que estaba al oriente, no se le pagabun puntualmente los tributos, y que en el norte se le habia rebelado Artajfas, rey de Armenia, Bividis sus tropas, de- jando un ejército destinado 4 reducir 4 los Judfos; llevé otro 4 Ar- menia, batié 4 Artajfas, y lo hizo prisionero: paso de alli & Persia y supo las ventajas que los Judfos habian obtenido sobre sus tropas). ¥ saldr4 con una gran célera para perder todo, (El partié de la Persia animado de una grande célera contra los Judios). Y levan- tara sus tiendas en Apadno, entre los dos mares, cerca de la monta- fa santa de Sabi; y llegara 4 su fin, sin que haya nadie que le socor- ra (Cap. xt) (Parece que como en Hebreo Padan-Aram significa la campana de Siria, y designa el pais llano de la Mesopotamia, la cual est4 tambien designada bajo el nombre de Aram-Naharaim, 6 Siria de lbs dos ros, del mismo modo aqui Apadno entre los dos mares pue- de designar el pais llano que habia entre el mar Caspio y el golfo Pérsico, y que se Ilamaba la Paretacena, en la cual coloca Quinto Carcio la ciudad llamada en griego Tabai y en latin Tabae, donde murié Antioco segun Polibio, Esta ciudad estaba al parecer sobre el monte Sabi 6 Sibai, Tati 6 Tabai; porque los Orientales mudan asi algunas veces el Sade en Teth. Esta montana es llamada santa, ie Dios hizo resplandecer en elld’su santidad, con el terrible Juicio que en este lugar ejerci6 sobre Antioco). Continéa el ang.:! hablando con Daniel. Vendr4é un tiempo de Gibulucion tan grande, que no se habr& visto otra semejante, Entén- ces se levantara Miguel en defensa del pueblo de Dios, y solo se salvarén jos que estuvieren inscritos en el libro de la vida. Todos Jos que duermen en el polvo de Ia ticrra despertar4n, unos para la vi- da eterna, y otros para un oprobio que no tendr4 fin. Los que ha- yan sido sabios en la ley de Dios. brillarén como la luz del firma- mento; y los que hubieren ensenado 4 muchos los senderos de la jpaticia, luciran como estrellas por toda la eternidad. El 4ngel or- dena 4 Daniel que tenga guardadas estas palabras hasta el tiempo tefalado para su cumplimiento. (Algunos creen que esta continua- con de la profecia puede referirse tambien al tiempo de la perse- eucion de Antioco Epifanes, y del restablecimiento de la nacion ju- dia despues de la muerte de este impfo monarca. Pero los mas con- yienen en que mira princip4lmente 4 la persecucion de! Anticristo, 4 la cual ha de seguir el fin del mundo, la resurreccion general, y fa gloria eterna de los santos). Daniel ve dos Angeles bajo la fi- de dos hombres. Uno de ellos pregunta al que hasta entén- ces habia hablado con el profeta, cuanto tiempo duraria la espan- tosa desolacion que habia anunciado; y le responde que -durara an fempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo (esto es, tres‘ anos y medio, en cuyo intervalo ae‘ contienen precisamente los cuarenta y dos meses que en el Apocalipsis x1, 2, abrazan el tiempo de In persecucion del Anticristo). Anade el dngel que todas estas cosas ge cumpliran cuando haya sido completa la dispersion de la asam- blea del pueblo santo. No comprendiendo Daniel las palabras del 4o- Persecucion del aitimo Anticrnto, jgurada por In de Antic. co Epifines, Historia de Susana. i] PREFACIO gel, le preganta lo que sucedera despues de esto, y el Angel le di- ce sélamente que guarde sus palabras husta el tiempo sefialato. Afia- de que muchos serin como purificados por el fuego de la tribula- cion: que los impios no entenderan estas cosas; pero que aquellos que estuvieren instruidos en la ley del Seftor las comprenderan; que des- de que el sacrificio perpetuo fuere abolido, y la abominacion de ia desolacion establecida, pasarin mil doscientos noventa dias (que ha- cen tres afios y siete mexes; debiéaduse acaso leer mil doscientos sesenta dias (1), que hacen precisa:nente los tres tiempos y medio de que se acaba de hablar). Agrega tambien que ser& feliz el que llegue al térimino de los trescientus treinta y cinco dias (4 saber, cua-" renta y cinco diag sobre los mil doscientos noventa 6 setenta \¢ co sobre los tres tiempos y medio). El, en fin, deja @ Danieh ase- garéndole que viviré tranquilo hasta el fin de sus dias. (Cap. ar). Aqui (Cap. xm) se halla colocada en los eyemplares latinos la his- toria de Susana. El hecho que en este lugar se refierc, sucedié en tiempo de la cautividad de los Judfos en Babilonia (¥. 1). Daniel era aun muy j6ven (¥. 45), y enténces fué cuando comenz6 4 se- falarse esclarecidamente ante el pueblo (¥. 64);lo que nos inclina 4 creer que este suceso acaecié en el intervalo de los tres prime- tos afios de eu -cautiverin, y antes que fuese elevado 4 los honores con que lo distinguié Nabucodonosor. Susana, esposa de un judio que vivia en Babilonia, era muy bella, y temia 4 Dios, Dos vie- jos conciben por ella una ion criminal, sofocando en su interior todo temor 4 los juicios de Dios, Al principio se ocultan mdtuamen- te su pasion; pero despues se !a descubren, tratando de corromper & Susana, y amonazéndola con su perdicion, si ella no se rinde 4 sus deseos. Susana prefiere la muerte al crimen 4 que la provocan, y enténces la acusan de adiltera ante sus criados y ante todo el pueblo de Israel, Comparece Susana en juicio; los viejos le hacen quitar el velo para satisfacer su pasion, 4 lo ménos con la contem- placion de su belleza: sostienen su acusacion, y la hacen condenar 4 muerte: Susana invoca al Sefior como testigo de la injusticia que se. la hace. Su Magestad la oye, y suscita al jéven Daniel, quien ha- | ce juntur de nuevo al pueblo para examinar su causa, y juzgarla segunda vez Interroga separfdamente & los dos viejos, les echa en cara gus injusticias y violencias, y deacubre el falso testimonio de que se han valido contra Susana. Los Judios bendicen 4 Dios, per haberla salvado de la calumnia de aqueilos, y los hacen monr. To- da la familia de Susana rinde 4 Dios gracias por haber descubier- to su inocencia, y desde este dia comienza Daniel 4 ser grande an- te el pueblo, El Gltimo versiculo del mismo capitulo xux. pertenece al ca- pftulo siguiente; y en efecto, algunos ejemplares pregos lo colocan en este lugar. Es necesario observar que lo que se halla referido en el ca- pitulo que va & seguir, sucedié al principio del reinado de Ciro, su- (1) Es muy notable que 8. Gerénime, qxplicando esta palabra, aaponga que este namero de ‘die expresa la misma duracion que los tres ‘dagen pmesio wolnladoe a1 principio, to cual darn lugar & creer que 61 habia leido 1260. Ee cierto que bo * be en sa Comentario 1390; mae evo namero ne concuerds con Ia cuenta que 41 hace. SOBRE DANIEL. Ww cesor de Astiages, esto es, de Dario el Medo, hijo de Astfages. Da- niel se hallaba honrado por este principe. Los Babilonios adoraban un {dolo llamado Bel, y el rey, que asimismo lo adoraba, pregun- t6 & Daniel por qué no lo hacia él tambien; 4 lo que el profeta le contesté que é] solo adoraba al Dios vivo. El principe, enganado por el artificio de los sacerdotes, sostiene que Bel es un Dios vivo, que come y bebe aquello que se le presenta. Danie) le descubre la su- percheria de los sacerdotes, los cuales substraian secrétamente las co- gas que se ofrecian ante el idolo. Desenganado el principe, los ha- ce morir, y entrega el fdolo 4 Daniel, quien lo destruye, y arruina su templo. Habia tambien un dragon que adoraban los Batilonios como & un Dios; y queriendo el principe obligar 4 Daniel @ que le tributase el mismo honor como 4 un Dios vivo, le pide el profeta el permiso de matarlo, como de facto lo verifica. Irritados los Ba- bilonios por la destruccion del idolo de Bel, y la muerte del dra- gon, obligan al principe 4 que les entregue al profeta, y lo ar- rojan al lago de tos leones. Otro profeta llamado Habacuc, fué ar- tebatado de Judea por on fngel, y trasportado @ Ia orilla del la- go en que Daniel se hallaba. Le da la comida que tenia brepara- da para sus segadores, y vuelve 4 eer llevado por el Angel al lugar en que se hallaba. Al cabo de siete dias, mirando el rey que Daniel estaba vivo en medio de los leones; manda sacarto del lago, y ar- rojar en él 4 sus enemigos, los cuales son davorados al instante; de Yo que result6é que ordenase que el Dios de Daniel fuese reveren- ciado en todos sus estados (Cap. x1v). Aqui acaba el libro de Daniel. Los principales objetos de las profectas de Daniel son pues la werie de los cuatro grandes imperios que se sucedicron desde Nabu- codonosor hasta Jesucristo; la humillacion de Nabucodonosor, la ruina de Baltasar, las conquistas de Alejandro y In division de su imperio; las contiendas de los reyes de Bgipto y de Siria, y princip&lmente el reinado de Antioco Epifines, la época precisa de la manifestacion del Mesias, y el establecimiento y progresos de su reinado. Algunos prvtenden hallar tambien en ellas la division y desmembramiento de i provincias del imperio romano, y el nacimiento y progresus det im- perio anticristiano de Mahoma. En fin, todos reconocen en las mis- mas la persecucion det Aatieristo, la resurreccion general y el juicto universal. Pero en todo esto jqué detalles tan sorprondentes no se echan de ver! jqué penetracion tan admirablel ;Cuando se ha ma- nifestado la revelacion divina con sefiales mas clarus, mas sensibles y mas dignas de admiracion? En efecto, jdénde veia Daniel (I) el 6rden y sucesion de ex tos caatro imperios que, destruyéndose unos 4 otros, debien ser reempla- xadoa por el imperio eterno de Jesucristo? jQuién le descubria esas revoluciones, sino aquel que se ensenorea y que dispone de los tiem- poe y de las rmonarqufas, que to ha previsto todo en sus decretos, y que comunica & quien le agrada sus altos designios por medio de una luz sobrenatural? ;Cémo habia eabido que el-imperio de los Persas se compondria de dos naciones diferentes, Medos y Persas, v (1) Hist. Ant. de Roflin, lib, av, cap. 1. art. 9. § 2, 6 Tratado de tos principios de In fe, part. u. cap. vi. art. 1. . Tom, Xvi 3 Historia de Bel y del Dragon. contienen en este libre. Reflexiones sobre lag pro feolas € que conciernen & jas monar- quias tempo. rales. 18 PREPACIO que este imperio seria destruido per el de los Griegos? {Cémo habia des- cubierto la rapidez de las cbiquistas de Alejandro, que caracteriza tan digoamente, diciendo que él no.tocaba e} suelo? ,Como llego 4 en- tender que Alejandro no tendria ningun sucesor digno de él, y que el primer autor de la moniarqufa de los Griegos seria tambien el -mas poderoso? jQué otra luz que la de la revelacion divina, pudo descubrirle que Alejandro no tendria ningun hijo que le sucedsese: -que su imperio se desmembraria en cuatro reinos principales: que sus sucesores serian de su oacion, mas no'de su sangre: que en los despojos de una monarquia formada en tan corto tiempo habria lo suficiente para organizar grandes estados, de los cuales unos esta- rian al oriente, otros al occidente, otros al mediod{a y otros al septentrion? : {Qué apariencias habia (1) de que el Egipto y la Siria, que en tiempo de Daniel dependian y bacian parte del imperio de Babilo- -nia, habian de tener reyes originarios de Grecia? El profeta los ve establecidos alli mas de trescientos anos 4ntes. Ve 4 estos dos re- yes en guerra y despues reconciliados por un tratado de paz, que se ratifica y concluye por medio de un matrimonio, Ve que el rey de Egipto, y no el de Siria, es quien da 4 su hija para que sirva de vinculo reciproco de su amistad. La ve conducir de Egipto & Siria con una pompa magnifica, 4 la cual debe seguir bien pronto una extrafia catéstrofe. Ve, en fin, que su dinastia, sin embargo de las precauciones expresas tomadas en el tratado, en que se estipu- 16 que sucederia ella sola en la corona, con exclusion de los hi- jos del primer matrimonio, no sélamente no sube al trono, sino que es absolitamente exterminada: quo la nueva esposa sucumbe por si misma, y es entregada 4 su rival, pereciendo con todos sus oficia- les que la habian conducido de Egipto 4 Siria, y que hasta enton- ces habjan sido su fuerza y su apoyo. Seleuco Calinico, rey de Siria (2), muere, y deja dos hijos. El mayor reina sdlamente tres aiios, sin que se oiga hablar de él: tam- poco Daniel nos dice de este principe cosa alguna. El otro es An- tioco,. por sobrenombre el Grande, 4 causa de sus grandes acciones: el profeta nos pinta en compendio las principales circunstancias de su vida, Se ven sus expediciones 4 la Cele-Siria y 4 la Feni- cia, donde pone sitio, y toma 4 muchas ciudades: su entrada 4 Je- rusalen, la cual es desolada por la permanencia de sus tropas: las conquistas, que hace de un gran numero de islas: el matrimonio de su hija con el rey de Egipto, que no tiene el resultado que él se proponia: su derrota por el cénsul romano: su retirada & Antio- quia; y en fin, su muerte funesta. Estos son los principales rasgos . del retrato de Antioco el Grande, los cuales no pueden convenir 4 otro, Y jser4 posible que el profeta los haya tirado al acaso en la ‘pintura que nos ha dejado? Los hechos que marcan la ejecu- cion de Ja profecia se hallan referidos por autores paganos y no sos- Pechosos, que han vivido muchos siglos despues que el profeta. Como Antioco Epif’nes fué un gran perseguidor del pueblo de Dios (3), que formaba la iglesia judaica, y como es la figura del An- + (2) Hist. Ant. lib. xv. art. 3. § (2) Hist. Ant. lib. xvi. art. 1. §8.—(3) Hist. Ant. lib. xv. art. 2. § 4. : SOBRE DANIEL. 19 - ticristo que debe perseguir 4 la iglesia cristiana al fin de los siglos, la profecia de Daniel se extiende mucho mas sobre este principe, que sobre ninguno de los otros de que habla. Esta profecia tie- ne dos partes, de las cuales una concierne 4 las guerras de este prin- cipe con el Egipto, y la otra 4 la persecucion que hizo al pueblo judio. Al leerla, es imposible no Jlenarse de una singular sorpresa, por la puntualidad y exactitud con que el profeta pinta los princi- pales caracteres de un rey que ha tenido tantas relaciones con el pueblo de Dios: y se percibe facilmente que esta es la razon por que el Espiritu Santo, omitiendo, 6 no recorriendo sino ligéramen- te las acciones de otros prficipes mucho mas célebres, se detiene tanto en las de Antioco Epifanes. |Con qué certidumbre predice Da- niel una multitud de acontecimientos tan lejanos, y que dependian de tantas circunstancias arbitrarias! {Cu4ntas cosas le mostraba como si estuvieran presentes, y con una luz tan infulible como si las hu- biera visto con los ojos corporales, aquel espiritu que le descubria lo por venirl La divinidad de las Escrituras, y por consecuencia la ccr- tidumbre de la religion cristiana, no quedan con tales pruebas como sensibles y palpables? Ninguna profecfa ha tenido un cumplimiento tan claro, tan perfecto y tan incontestable, como Ja de que aqui se trata. Porfirio, aquel enemigo tan declarado del cristianismo, co- mo de las Santas Escrituras, encontréndose infinitamente embaraza- do con la conformidad de las predicciones de Daniel, y el testimo- nio de los historiadores que referian los hechos que él predijo, no pens6 siquiera negarla: esto hubiera sido chocar con el buen sen- tido, y negar la luz del medio dia; sino que emprendié otro cami-* no para destruir la autoridad de las Escrituras. Asi es que trabuj6, citando & todos los historiadores conocidos en su tiempo, y que des- es se; han perdido, en hacer ver con mucha extension que todo Pr que se halla escrito en el capitulo x1. de Daniel, habia sucedi- do precisimente conforme 6] lo habia dicho; y de esta perfecta conformidad concluia que todos los pormenores tan puntuales de tan- tos acontecimientos no podian haber sido escritos por Daniel tan- tos afios antes de que hubiesen verifichdose, y que era_necesario abso- ldtamente que esta fuese obra de alguno que habia vivido despues de Antioco Epifines, y que habia tomado el nombre de Daniel. Pero segun la observacion de S. Gerénimo, los mismos esfuerzos de Por- firio para atacar este libro no sirven sino para atestiguar la verdad y-certidumbre de las profecfas que contiene; pues las palabras de es- te profeta merecen una creencia tal, que aun 4 juicio de los mis- mos incrédulos, parece haber referido mas bien lo pasado que pre- dicho lo futuro: Cujus impugnatio testimonium veritatis est: tanta enim dictorum fides fuit, ut propheta incredulis hominibus non videatur fu- tura dixisse, sed narrasse praeterita (2). Asi pues, en el proceso de los cristianos contra los paganos, el cristianismo ganaba su causa sin réplica_ni apelacion, si podia llegar 4 demostrar que las pro- fecias de Daniel eran verdadéramente suyas; y esto es lo que los cristianos probaban de una manera incontestable, citando 4 un pue- blo entero de testigos, 4 saber, los Judfos, cuyo testimonio no po @) Hieron. pracf. in explan, Dan. 20 PREFACIO™ dia ser sospechoso ni recusado, pues eran enemigos del cristianis- mo, y eneinigos mas acérrimos que los mismos pagatos, E] profundo respeto que tenian 4 las Escrituras, de las cuales los habia consti- tuido la providencia depositarios y guardianes, se extendia 4 tal gra- do, que hadrian mirado como crimen y sacrilegio la trasposicion de una gola palabra, 6 la variacion de alguna letra: jcuanto mas la su- osicion de algunos libros? Véanse pues los testigos que deponen de la realidad de las profecfas de Daniel. jSe han visto jamas pruebas tan convincentes y una causa tan victoriosa? Maa no es esta la Gnica ventaja que podemos sacar de estae profecias admirables. Ellas nos descubren tambieh la sabiduria pro- funda y la soberana omnipotencia del Ser Supremo, que revelaba & Daniel todas esos acontecimientos y todas esas revoluciones. Dios preside generélmente 4 todo lo que sucede en el universo (2), y arregla como Seftor absoluto la suerte de todos los particulares, de .todas las ciudades, de todos los imperios; pero 61 oculta los resortes de su sabiduria y las maravillas de su providencia, bajo el velo de las cousas naturales, y de los ordinarios acontecimientos. En .todo aquello que nos presenta 4 la vista la historia profana, en los si- tios, en las batallas ganadas 6 perdidas, en las ciudades tomtadas, en el estublecimiento 6 ruina de los imperios, nada hay que no nos parezca humano y natural: para uada entra, al parecer, Dios; y aca- 80 entraria uno en la tentacion de creer que abandona entéramen- te 4 los hombres y 4 los pueblos 4 sus proyectos, a sus talentos y 4 sus pasioncs, 4 excepcion tal vez de la nacion judfa, 4 la cual con- sideraba como 4 su pueblo y como & su dominio propio. Para ale- jarnos de una tentacion tan contraria 4 la religion y 4 la razon mis- ma, rompe Dios el sileucio de tiempo en tiempo, disipa las nubes que lo ocultan, i tiene 4 bien descubrirnos los secretos resortes de su providencia, haciendo anunciar por medio de sus profetas; mu- cho Gntes de los sucesos, la suerte que tiene preparada 4 los dife- rentes pueblos de la tierra, Muestra 4 Daniel el érden, suceaion y diferentes caracteres de Ing cuatro grandes imperios, 4 los cuales ha resuelto someter las naciones mas poderosas del universo. Ya habia hecho anunciar por boca de Isafas las victorias de Ciro: tam- bien habia designado su nombre doscientos anos*4ntes de su naci- tmiento; y habia hecho predecir todas las circunstancias de la toma de Babilonia, circunstancias singulares de que todavia no se habian visto ejemplos enténces. Aqui por boca de Daniel, desigaa “a Ale- jendro, atribuyéndole calidades y caracterea que no convienen maa que 4 él, y que lo hacen conocer tan cl4ramente como’ «i hubie- ra sido nombrado. De esta suerte, por el drgano de estos dos gran-~ des profetas, se fija particulérmente en los dos conquistedores mas famosos que hun existido, fundador el uno, y destructor el otro del poderoso impetio de los Persas, Estos lugares de la Escritura, en que ios se explica claramente, deben sernos muy preciosoa, y servirnos como de clave para entrar en la inteligencia de les vias secretas r las cuales gobierna el mundo. Al resplandor de estos rayos de z, un hombre racional y religioso debe abrir los ojos sobre todo lo (2) Hiat. Ant. lib. av. § 7 SOBRE DANIEL. - 21 demas, y concluir de cuanto se ha dicho con respeeto 4 los cua- tro grandes imperios, y particulérmente de Ciro y Alejandro, que es preciso conocer y admirar en todos los acontecimientos de la histo- tia profana la atencion continua de Dios hacia todos los hombres, y hacia todos los estados, cuyo destino depende Gnicamente de su sa- biduria, de su poder y de su libertad, . Pero si las profecias de Daniel que conciernen & las monarquias temporales, son tan admirables 6 instructivas, jcudnto mas dignas no son tambien de nuestra atencion y edmiracion Jas que miran al im- perio eterno de Jesucristo? {Qué admirable precision en la célebre profecia que sefula la época de la manifestacion de! Mesias! |Qué” asombrosa prueba no nos euministra ella eo favor de la religion cristiana! Efectivamente, de esta profecia resultan dos verdades que confunden la ceguedad y Ia incredulidad de los Judfos enemigos de Jesucristo. Ellos aguardan al Mesias prometido en los profetas; pero rehusan obstinaédamente reconocerlo en la persona de Jesucriato. Mes si es cierto, como lo es por esta profecfa, que ha mucho tiempo que el Mesias ha venido, es tambien cierto por la comparacion de la historia con esta misma profecia, que Jesucristo es el Mesias que ella promete. En otra parte tendrémos lugar de exponer las prue- bas de estas dos verdades (1); y afadirémos aqui sclamente una re- flexion. Si esta profecia tan clara y tan precisa se ha cumplido, jquien que no carezca de sentido comun podra no reconocer Ja verdad y la divinidad de la religion cristiana? Aun cuando esta religion no es- tuviera tan provista por todas partes de las mas luminosas pruebas, esta sola profecia bastaria para confundir cualquier razonamiento que se formase contra el Evangelio de Jesucristo. Descibrasenos fuera del cristianismo alguno de aquellos que se han llamado enviados de Dios, que justifique su mision por una sola profectes que manifieste que muchos siglos antes de su nacimiento ha sido anunciado y prome- tido 4 los hombres como su libertador, su doctor y su macstro; que haga en fin, ver que su obra es una obra divina, anunciada como tal por los profetas, y ligada con las obras que Dios ha hecho en los si precedentes. Ninguvo de ellos lo ha emprendido hasta abo- ya. El mismo Mahoma, 4 quien los incrédulos de nuestros dias, in- curriendo en una borrible blasfemia, se atrevan 4 poner en paralelo con Jesucristo, para desechar iguélmente 4 ambos, Mahoma, digo, ha osado en verdad lamarse enviado de Dios; y despues de haber en- ganado 4 unos pueblos simamente ignorantes, ha sabido aprovechar- se de las divisiones de sus vecinos, para extender entre ellos por medio de las armas una religion toda carnal; pero ni se ha atrevi- do 4 avanzar que haya sido 61 prometido y esperado como envia- do de Dios, ni ha podido dar & su persona nia su religion enla- ce alguno real 6 aparente con las obras divinas de los siglos para- dos. Jesucristo ha probado su mision, ao s6lamente con los milagros que noha podido hacer ninguno de aquellos que despues de él han venido, sino tambiea con e! cumplimiento de los ordculos divinos que anunciaron sus misterios, y sesalaron hasta el tiempo preciso en que debia comparecer. La religion que ha establecido no es nueva (1) Véewe In Disertacion sobre las setente semanas en este tome. Vv Continua. cion de las instruceio- nes y miate. trios conteni. dos on las focias do aniol. Re- flexiones so. bre las profe- clas que mi. ran al impe. Jecuoristo x al del. Ant. cristo, PREFACIO como todas las demas: ella sube hasta el nacimiento del mundo, To- da su econom{a hace ver que tiene una {ntiina relacion con [a ley dada 4 los Judios: que ella es su complemento y su fin: que Moi- ses fué por Jesucristo: que Jesucristo ha sido el principal abjeto del minieterio de los profetas: que todos los tiempos, asi los de la ley natural, como Jos de la ley escrita, entran en el plan de Dios con respecto 4 la obra de su Hijo, reducida 4 Ia _destruccion del peca- do y al establecimiento de una justicia eterna. De esta manera la re- ligion que poseemos Ilena todos los siglos precedentes por una se- rie encadenada que no puede contestérsele. La ley precede al Evan- gelio; y la sucesion de Moises y de los patriarcas no hace mas de una serie con la sucesion de Jesucristo. Ser prometido al primer hom- bre, ser esperado por los patriarcas, ser anunciado por los, profetas, venir en la plenitud de los tiempos, y ser reconocido, servido y ado- rado por una posteridad que durarS tanto comoel mundo; este es el cardcter del Mesias en quien creemos. Daniel no sélamente anuncia la época precisa de la manifesta- cion del Mesfas, sino tambien el establecimiento y los progresos de su reino. Una piedrecilla desprendida de una montafa sin que in- tervenga la mano de ningun hombre, vendra 4 dar en los piés de Ja estatua, la echar4 por tierra, la har& pedazos, y se convertira des- ues en una gran montafia que llenard toda Ia tierra. En tiempo de a decadencia del imperio romano es cuando Jesucristo ha pareci- do en el mundo y comenzado la fundacion de un nuevo reino que ha hecho de todos Jos reinos del mundo un svlo imperio, al cual esté prometida la eternidad. Este imperio es la Iglesia cristiana; y Jesucristo, de quien ella es obra, esté figurado por la piedra des- rendida de la montana sin la mano de ningun hombre. El ha ba- Jado del ciclo al seno de una Virgen, donde ha sido concebido por obra del Espiritu Santo, y del cual ha nacido de una manera mi- lagrosa, Nada mas débil en la apariencia que esta piedra, nada mas despreciable que los principios de este nuevo imperio que debia sub- ugar 4 todos los demas. Jesucristo nace en un pesebre: se cria en Nearet, pequena ciudad de Galiléa, en casa de un carpintero, cuyo oficio ejerce hasta la edad de treinta afos. En su obra no apare- ee la mano del hombre: ningun medio humano interviene en el ejer- cicio de su ministerio, ni el brillo de las riquezns, ni el favor y pro- teccion de los grandes, ni el estudio de las ciencias, ni ninguna de Jas ventajas que el mundo estima, Su obra al parecer queda des- truida sin recurso por la afrentosa muerte que padece en una cruz, y por la fuga y dispersion de sus discfpulos, gentes débiles y timi- das, pobres como su maestro, destituidas de todo socorro y de to- da esperanza de buen suceso, si este hubiera dependido del hom- bre. Sin embargo ja Iglesia se forma, y los discipulos de Jesucris- to con la sola fuerza de su palabra sujetan al yugo de Ia fe 4 las potencias mas formidables del universo: el coloso queda por tierra y reducido 4 polvo: la idolatrfa, despues de muchos esfuerzos, y des- pues de derramada la sangre de tantos m4rtires, cae y desaparcce: el orgullo de los emperadores es subyugado por la cruz; y Roma se somete al yugo del Evangelio. He aqui los grandes acontecimien- tos que Dios ha revelado 4 Daniel, y que este profeta anuncia 4 SOBRE DANIEL. 23 bucodonosor. Este principe queda convencido de Ia suprema gran- deza ae! Dios de Israel, que ha descubicrto 4 eu servidor secretos tan impenetrables al espiritu humano. jQué impreswn no deben ha- cer estas mismas profecias sobre nosotros que las vemos cumplidas 4 la letra? La sola prediccion del reino de Jesucristo, de sus dé- biles principios, de su aumento prodigioso y de la fuerza invisible que debia someterle las potencias mas grandes de la tierra, esta prediccion, digo, cuyo cumplimiento atestiguan todas las historias, demuestra que el espfritu de ese profeta sc hallaba ilustrado por una luz sobrenatural y divina, En efecto, jqué otra fuz sino ella puede mostrar 4 un espiritu tan limitado como el del hombre, un porvenir que distaba mas de seiscientos anus, y darle un conoci- moiento tan seguro y cierto de él como si todo posara: ante sus ojos? Luego es cierto que Dios mismo es el que hebla por los profetas: I es cierto que é! mismo es el autor do la religion santa que profesamos. . Pero el profeta eva aun sus miras mas léjos,é mas bien, el espfritu del Senor le descubre un porvenir todavia mucho mas dis- tante, y nos prepara grandes motivos de consuelo bien capaces de sostenernos y fortificamos contra el escéndalo de la prosperidad de los enemigos mismos del nombre cristiano. Daniel, despues de haber- nos anunciado el débil origen y !os inmensos progresos del impe- rio de Jesucristo, nos anuncia tambien el origen despreciable y los Pl os maravillosos de un poder enemigo suyo. Una pequeiia pie- dya da contra los piés de Ja estatua, la vuelca, la destroza, y se co! vierte en una gran montana que Ilena toda la tierra: he aqui el im- perio de Jesucristo. Un pequeiio cuerno nace de la frente de la cuarta bestia, bajo del cual caen otros tres, y é! llega 4 ser mas grande y mas poderoso que todos los demas: he aqui el imperio del enemigo de Jesucristo. Algunos creen que este imperio podia ser el de "Mahoma, lo cual exarninarémos en otro ‘ugar (1); notan- do aquf sélamente la precision con que caracteriza el profeta e] im- perio que anuncia. Este cuerno ee alza, no sobre la frente de algu- na de las tres primeras bestias, sino sobre la de la cuarta: no an- tes de los diez cuernos que debia haber sobre la frente de aquella, sino despues de ellos. Este cuerno es al principio mas pequefio que Jos otros; pero despues Ilega 4 ser mas grande. Este cuerno hace caer 4 algunos de los primeros, y el ndmero de estos esta marcado, & saber, tres, Este cuerno tiene un carécter en todo singular ¥ ue lo hace Gnico en su especie: él tiene ojos. Este cuerno habla, y ha. bla con altaneria, con insolencia. Este cuerno hace la guerra 4 los santos, y aun obtiene sobre ellos Ja ventaja. Mas no es esto todo: el profeta nos declara exprésamente que esta cuarta bestia sobre cuya frente se -eleva este cuerno, es el cuarto reino que debe levan- tarse sobre la tierra: que los diez cuernos de esta bestia son otros tantos reyes que se han de levantar de en medio de este cuarto rei- No: que este onceno cuerno es tambien un rey: que este rey se le- vantaré despues de los otros; que vendré 4 ser muy diferente de los primeros: que abatird tres reyes: que hablar& insoléntemente contra _ (1) Véase on este tomo la Disertacion sobre los cuatro imperios. 24 PREFACIO an el Altisimo; y que aniquilaré 4 sus santos. Aflade que este rey pte- tenderé mudar el tiempo y la ley: que los santos serén entregados 4 su brazo; y senala la duracion precisa de esta opresion, diciendo que duraré un tiempo, dos tiempos y la‘mitad de un tiempo. No di- ce que durara cuatro tiempos, pues sabe que el cuarto no sdlamen- te no ser& entero, sino que no Ilegaré mas que 4 la mitad. Anuncia “en fin que despues de concluido este término se tendré el juicio: que enténces le ser& quitado 4 este rey el poder; y sera exterminado para siempre, entrando los santos en posesion del reino que les est4 preparado. Aun no es esto todo; pues anuncia tambien que vendré un tiempo de desolacion tan grande, que no se habr4 visto otro se- Mejante, despues del cual todos los que duermen en el pulvo de la tierra despertarén, unos para la vida eterna, y otros para un opro- bio que jamas tendré fin: declara que esta desolacion herrorosa du- raré tambien un tiempo, dos tiempos y la mitad de un tiempo; que entonces muchos serdn purificados como por el fuego: que Ja abo- minacion de la desolacion se establecer{ en el lugar santo; y que el sacrificio perpetuo sera tambien proscripto por la autoridad del impfo que doroinar& enténces. Y aqui va mas adelante: miéntras es mayor el esc4ndalo, 90n mas admirables los motivos de consuelo que se nos preparan, y jamas fué la profecia Ilevada & un grado de pre- cision mas grande. No sélamente senala aquf el profeta el némero de tiempos, sino tambien el de los dias. Ya 6l habia antnciado iguél- mente e] naGmero de los dias precisos de Ja desolacion que debian experimentar los Judfos bajo el reinado del impfo Antioco, dicien- do que esta desolacion duratia dos. mil y trescientos, dias: pues de Ja misma suerte determina el namero de los dias precisos que de- ben pasar desde que el sacrificio perpetuo haya side proscripto por el dltimo enemigo de Jesucristo; y lleva en cierto modo {a preci- sion mas Iéjos: porque no se contenta con decir que pasarén desde esta triste época mil doscientos noventa dias, sino que afiade que se- rf feliz aque! que pasare de este término y que llegare hasta mil trescientos treinta y cinco dias, San Gerénimo no duda que es- ta precision maravillosa de dias concierna al tiempo del Gltimo An. ticristo. Véase lo que dice de ella: ,,Porfirio pretende que estos mil wdoscientos noventa dias se cumplieron en tiempo de Antioce y en wa desolacion del templo. Pero el historiador Josefo, y el autor del yprimer libro de los Macabeos demuestran que esta desolacion no »durd mas que tres afios: de lo cual resulta claramente que estos »tres afos y medio miran al tiempo del Anticristo, quien persegui- wf & los santos durante tres anos y medio, esto es, por e] espacio »de mil doscientos noventa dias, y despues seré exterminado: Ex quo wPerspicuum est tres istos et semis annos de Antichristi dici tempo- wribus, qui tribus et semis annos, hoc est, mille ducentis nonaginta wdiebus, sanctos persecuturus est, et portea curruiturus. Y as{ desde la interdiccion de lo que los Setenta han explicado por la palabra watiega que yo he vertido juge sacrificium, (sacrificio perpetuo), es ndecir, desde que e] Anticristo, hecho dueno de toda la tierra, haya wprohibido el culto de Dios, hasta la ruina de este.impio, pasuréa ntres anos y medio, 6 mil doscientos noventa dias; A tempore igitur n@motionis....quod nos interpretati sumus suck sacmuricium, quando SOBRE DANIEL. d wAntichristus orbem Gtinens, Dei cultus interdizerit, usque ad inter- wnecionem ejus, tres ot semis anni, id est, mille ducenti et nona- r&inta dies complebuntur. Despues: anade el profeta: Felis aquel que rdlegue hasta mil trescientos treinta'y cinco dias: Quiere decir, con- inva S. Gerénimo: Feliz aquel que despues de Ja muerte del An- aticristo viva aup cuarenta y cinco dias mus sobre el ndmero sena- nlado; despues del cual Jesucristo, nuestro Sefor y nuestro Salva- wior,. vende en toda su magestad: Beutus, ingutt, qui interfecto Aa- stichristo, dies supra numerum pracfritum quadraginta yuinque prae- wttolatur, quibus est Dominus atqwe Salpator in nua ‘majeniate’ ven- wturus. Mas jpor qué este silencio y este intervylo de cuarenta y rxinco dias despues de la muerte det Anticristo? Solo 4 Dios perte- mmece el saberloy & no sex que digamos tal vez que. tiene por obje- wo probar Ia paciencia de los santos esa dilacion que Dios les po- ate para aposegionarlos del reino que les ha prometido: Quare au- stem post taterfectionem Antichristi, quadraginta,quingue dierum si- pentium sit, divinae scientias est: nit forte dicamis, dilatio regns stanctorum, patientiae comprebatio est (1).” As( sp explica eate ean- to doctor, Despues de exo no nos debeince admirar de qae los ene- migos del nombre cristiano se fortiiquen, y aan prevalezcan sobre los pueblos cristianos, y tengan. bajo una dura opresion & los servi- dores del Senor, 4 low santos del {ittino. El rita Santo nos lo ha predicho el aniel, con el fin de que no sea- mos por ailo caren slinedee’ Hace locurus sume vobis. ut non scan- dalisemini (2). Nos lo. ha predicho, 4 fin de que cuando estas co- sas sneedan, reanimemos nuestra {6, acordimdonos de que 4! mis mo nos las ha anunciado: Husc locutus sum vobis, ut cum venerit hora, corum reminiscamini: quia ego dizi vobis (3). Humillémonos en- ténces bajo el poder de Dios: imploremos sa misericordia: volv4mo- nos 4 él sincéramente, y entremos en los sentimientos en que en- traban los mismos profetes cuando veian la mano de Dios extendi- da de esta suerte para castigar 4 su pueblo; recordemos sus pala- bras, 3B repit4mosias con ellos gimamos con Jeremias: humillémonos con Daniel: unamos neestra vos con la del Salmista, para implorar eomo él! la misericordia dei Seftor, y solicitar su podeross ayuda; ‘pero no temamos, no nos dejemos abatir: esperemog en Dios, gamos en él solo nuestta confianza: acordémonos de las palabras de aus profelas: tengamos preseute que 6] mismo. ha anunciado la dura opresion que su pueblo tendria un dia que suffir: que é) mismo ha fjado eu término y duracion: los tiempos estén sefialados, Jos ‘dias estén contados: Tooutus sum vobis, ut cum venerit hora, eorun Feminiscamini, quia ego dizi vobis. - . Algunos rabinos han querido en otro tiempo excluir 4 Daniel @ no del rango de los eacritores sagrados, en cuyo nimero ha si- eontado siempre, siao del de los profetass J de aqui viene que desde el tiempe de 8, Gerdnimo, y avo hoy dia, se encuentra el libro de Daniel en las biblias hebraicas, no en Ia serie de los tres profetes mayores, sino entre los libros que loa Hebreos !laman Ha- Kieron, én Dow. x. col, 11332) Foon. avi. 1—(8) Bid. Y. dom(ty Vide when Pregl Den. ct Thesdent, pay. commere in Dex, Hw Tom. XVl. v. Por qué log ince no colocané Ds niel enel nd mero de loo tres proficas mayorer, Cusnto me- jor juzgaban los ‘«ntiguoa del merito de Da, piel. 26 pREracto ~ gidgrafos, 6 Escrituras santas, tales como los de Job, de Ester, de Esdras y otros. Estos rabinoe pretenden que Daniel no debe ser colocado en el rango de los profetas: 1.°, porque era eunuco, y Moi- ses excluye & los eunacos de las asambleas de Israel (1): 2.9, por- que él vivia fuera de la tierra prometida, & la cual estaba anexo exclusivamente el don de profecta, segun los Judios: 3.°, porque el dolor y a afliccion que acompanan al destierro y al cautiverio, son, segun ellos, incompatibles con -el: espfritu de profecia: 4.°, en fin, porque Daniel vivid en el esplendor de una condicion ilustre, y en la delicadeza de una vida cémoda y muy diferente de la austera y fetirada que han llevado los otros profetas. - Mas Teodoreto sostiene (2) que estos reproches no son mas que efecto de mala disposicion de Judios contra Daniel. Este profeta los condena de una manera muy clara, y marca con bastante evi- dencia y precision el tiempo dela venida del Mesias, & quien ellos han rechazado; y esto es lo que los indispone contra Daniel. Los antignos Hebreos que vivieron Antes de Jesucristo, y que no fue- ron interesados en rebajar la autoridad de Daniel, no han hablado de él‘de la misma manera. Ezequiel, hablando por el Espiritu de Dios, ensalza la sabiduria de Daniel, cuando dice irénicamente al rey de Tiro: Ta eres mas sabio que Daniel, y no hay secreto que se te eculte (3). Y el Seiior, por boca del mismo profeta, hace un exce- lente elogio ‘de la virtud de Daniel, cuando lo compara con Job No, diciendo (4): Hijo de hombre, cuando un pueblo hubiere peca contra mi....extenderé yo mi mano sobre él....y si estos tres hom- bres, Not, Daniel y Job, se hallaren en medio do este pueblo, no ibrarém’' por su justicia mas que 4& sus propias almas. Y |o repite: Si yo enviare la peste & este pueblo, y se _encontraren allt Not, Da- niel y Joh, juro por mi mismo, dice el Seftor Dios, que no libra- ran ni G sus hijos ni & sus hijas, sino slamente & sus propias al- mas, por su justicia, Los que han formado el céaon de las divinas Excrituras, lo han puesto en el rango de los profetas, Matatfas, en el primer libro de los Macabeos (5) habla con estimacion de Daniel y de sus tres companeros, El Salvador en el Evangelio lo cita, dén- dole tambien el nombre de profeta: Abominationem desolationis quae dicta est & Daniele propheta (6). . Josefo dice (7) que Dios lo Wen6 de sus gracias, y lo elevé au RANGO VE LOS MAS GRANDES PROFETAS: quo goz6 del favor de los prin- cipes y del afecto de los pueblos durante su vida; y que tuvo una reputacion inmortal despues de su muerte. Y afiade: Los libros que nos ha dejado estan todavia en nuestrus manos, y los conservamos co- mo prendas seguras de que Dios le ha hablado; porque no sélumente ha predicho lo futuro como los otros profetus, sino que ha fijado tam- bien el tiempo preciso en que sus predicciones debian cumplirse: yen lugar de que los otros profetas no anunciaban mas de cosas tristes y enfadosas, que les grangeaban la desgracia de los principes y el odio de los pueblos, Daniel al contrario, no habiendo casi_anunciado sino cosas felices, ha merecido por un lado la benevolencia de todos los (1), Dent. xxi. 1,—(9) Theodoret. in cap. ult, Daniel—(3) Beech. xxvin. S— @ Beech. 4. 16. 15, 20.045) Mack. u. 59. 60.—(6) Marth. xxiv, 15.<-(7) Jos. Int. d, x. €, 12. . hombre la calidad de SOBRE DANTEL. ha ada 8 i sus predicciones, y por otro iris do una Fine creencia con relacion & la certidumbre de los aconte- cimientok, cuya ejecucion se ha visto igudalmente. He aqui la idew que Jos antiguos Judios tenian de Daniel; no sélamente lo ponian en el rango de profeta, sino que lo colocaban en el numero de los mag grandes, Entre las diferentes obras de Daniel reunidas en el libro que lleva su nombre, hay algunas que no han sido contradichas, y otras que se han contestado largo tiempo. Todo lo que eaté en hebreo 6 en caldeo, ha sido siempre mirado como canonico; pero lo que esta en griego ha sufrido grandes contradicciones, El hebreo era la Je patria de este profeta; pero habiendo sido Ilevado joven a Caldea, aprendié esta lengua, y algunas veces se ha servido de ella en su obra, sobre todo cuando refiere las propias palabras de las personas: por ejemplo, el edicto de Nabucodonosor, y el de Dario el. Medo; 6 cuando habla de cosas que podian interesar 4 los Caldeos: por ejemplo, habiendo escrito en caldeo la historia del sueno de Na- bucodonosor, tocante 4 la sucesion de lus cuatro impcrios represen- tados por la estatua do cuatro metales, escribié tambien en la pro- pia lengua la vision de las cuatro bestias que tenia el mismo objeto. jesde el V 4. del cap. 11. hasta el fin del cap. vu, todo esta en caldeo. El uso que de este hace Daniel, sobre todo, cuando refie- re las propias palabras de Nebucodonosor, de Baltasar y de Datia el Medo, manifiesta su grande exactitud y la fidelidad de sn narta- cion, en la cual conserva tambien las propias expresiones de estos principes. . ‘Todo el resto del libro esté en hebreo, excepto un fragmento del cap. ui, desde el ¥ 24. husta el 90. inclusive, que contiene la oracion y el cantico de los tres jovenes hebreos en el horno, y los: dos ultimos capftulos. que contienen la historia de Susana y la his- toria dé Bel y del Dragon. Estos tres trozos estan en griego. Se conviene en que no han sido escritos cn esta lengua por Paniel, sino que al parecer lo fueron al principio en hebreo 6 en caldeo, y despues se les tradujo al griego. En efecto, jde donde vendria el i de Teodocion que se conserva hasta hoy, sino se hubiera ja- mas tenido el original hebreo? Este original no se encuentra; pero no se signe de esto que nunca haya existido, La alusion que se nota en el greeo entre las palabras schinos, lentisco, y schiset, que sig- nifica él cortaré (1); y entre prinos, roble, y prises, que significa él aserraré (2), ha hecho dudar que el original habiera estado en he- breo 6 en caldeo; porque en estas dos lenguas no se habia podido encontrar tan felfzmente la alusion-de estas palabras. Esta era una de las objeciones que Julio Africano hacia contra la historia de Su- sana; y se puede decir que es la mas fuerte. Pero Origenes le res- pondia que es muy posible y muy verisimil que Daniel, escribiendo esta historia en hebreo 6 en caldeo, haya empleado algunos nom- bres de Arboles, @ los cuales correspondian en algunas de esas dog lenguas los verbos que significan binder, desgorrar 6 cortar en doe; Y por esto el intérprete griego habr4 procurado substituir algunos a Dan. xin, 54. 55.0(2) Bib. ¥. 58. 59. vr. Observacio- nes sobre el libro de Da. niel, y patti- culdrmonte aobre Ja ora~ cion yeledn tico “de los trea jovenca hebreos, Ia historia de Susans, y la de Bel y del Dragon. - PREPACIO nombres de 4rboles que pudiesen conservar la misma -alusion, auu- que tal vez no fuesen los que Daniel habia mencionado, E! historiador Josefo no ha hablado ni de la historia de Susa- na ni de Ja de Bel y del Dragon; lo que al parecer proviene de que No encontrandose ya desde ent6nces estas historias en hebreo, pa- saban por dudosas en su nacion, Pero José, hijo de Gorion, que ha €scrito en hebreo fa historia de los Judfos, refiere largamente (1) las historias de Bel y del Dragon, sin hablar no obstante de la de Susana. Se ve en 8S. Gerdnimo (2) la parcialidad que reinaba sobre esto entre los antiguos Judios: unos decian que los dos viejos que habian querido corromper 4 Susana eran Sedecias y Acab, de quie- nes se habla en Jeremias, y & los cuales hizo quemar Nabucodo- Nosor en una paila encendida (3); otros admitian la historia de Su- sana, & excepcion de 1a circunstancia del suplicio de los dos viejos, sosteniendo que estos no habian sido apedreados, sino quemados y - condenados, no por los Judios, sino por Nabucodonosor. La mayor rte de los otros Judfos desechaban por las mismas razones toda la historia, y la miraban como una fabula indigna de ser leida en Yas sinagogas; porque jcémo, decian, se hubieran atrevido unos cau- tivos detenidos en una tierra extrana, 4 apedrear & sus jueces y 4 sus profetas (4)? - Los antiguos escritores cristianos han estado tambien divididos sobre la canonicidad y autoridad de-estos capitulos de Daniel, que solo estan escritos en griego. Porfirio graduaba de fibulas estas his- torias, y pretendia que el resto de Ia profecia de Daniel se habia compuesto posteriérmente. Eusebio, Apolinario y Metodio, han con- testado 4 Porfirio sobra el punto de tas profecfas: mas no han que- - rido defender las historias de Susana, de Bel y del Dragon, por no tener la misma autoridad que las Escrituras can6nicas (5). Preten- dian ellos que estas piezas eran obra de Habacuc, hijo de Jest, de la tribu de Levi, y que el Daniel de quien hablaba era otro dife- rente de nuestro profeta. Esta opinion se fundaba en una inscrip- cion que se leia al frente de la historia de Bel en los ejemplares de los Setenta, la cual estaba concebida en estos términos: ofe- cia de Habacuc, hijo de Jesti, de la tribu de Levi: Habia un hom- bre que era sacerdote, llamado Daniel, hijo de Abda, el cual comia & la mesa del rey de Babilonia, Gc. Pero esta inscripcion no apa- rece hoy dia en nuestros ejemplares, y por otra parte es de muy po- ca autoridad, por haberse sacado de la version que pasaba cnté6n- ces como de los Setenta y bajo su nombre, la cust era tan defec- tuosa y poco segura, que la Iglesia desde fntes de 8S. Gerdnimo, la habia abandonado entéramente, adoptando Ia version de Teodocion, sin embargo de’ ser este enemign de su doctrina (6). (1) Joseph. Ben.Gorion, lib. 1. cap. 13. 14.—(9) ‘Hieron. in Den. xin, 4. es Origen Stromat. lib. x.—{3) Jerem. xxix, 22-—(4) Hieren. in Jerem. xx1x. 2. onl. 608. Unde « plerisque ac pene omnibus Hebresis, ipea quasi fabula non recipitur, nec legitur ix Synagogis corum. Qui enim, inguiunt, fieri poterat, ut captivi lapidandi principes ef prophetas suoe haberent poteatatem? Et in Jovin. 2. n. col. 1—) Hieron. Proef. in * exp'an. Dan. col. 1073. Nec se debera re ¢ ie, pro hie quae sullem Seri. pturae eanctac euctorite/em procheant, 3) Hieron f. in Den. Denielem prephe. tam juxta Septuaginta Interpretes, jelveterie Ecclesiae non legunt, utentes Theodotionis editions: et hoe cur acciderit nestio...... Hoe enum afirmare possum, quod maltum @ veritate discordet, et recto judicio repudiatue eit, Jol Af SOBRE TANIEL 3 julio Afrieano, en su carta & Origeues, niega expréeamente tas historias de que acabamos de hablaryy 8. Gerboumo parece que tambien da d nombre de fabulas 4 las historias de Bel y del Dra- (1). Pero este santo doctor, respoadiendo 4 Rufino, quien te ha- Bie scusado de esta confesion como de un crimen, dice que eu in- tencion no era otra que exponer lo los Judios ponsaban de ellas, y loque decian contra nosotros: enim quid ipse sentirem, sed quid Vi contra nos dicere soleant, explicavi (2). En otro lugar dice el Santo, que estas historias corrian por todo ed mundo: Jn toto orbe dispersae sunt (3). Y que no solamente las leian y admitian los Grie- gos y los Latinos, sino tambien los Sirios y los Egipcios. Tambien nos ensefta (4) que la historia de Susana se hallaba al principio del ‘ libro de Daniel en las ediciones ordinarias, habiéndola colocado Teo- docion en eve lugar, por ser el que je convenia en razon del tiem- po en que habia acaecido, En cuanto 4 /a opinion de Julio Africano, Origenes ba ha re~ fotado lérgamente en una obra que de propésito escribié (5), donde demuestra la verdad de la historia de Susana. Todas sus pruebas se dirigen igadlmente 4 esta historia, y 4 todas las otras piezas que BO se en el hebreo. Si todo lo que no se encuentra en esta lengua es apécrifo, jcuél sera el ilbro de la Eseritura en que no se halle algun defeeto? )No bastard para fijarnos y determinarnos, la tradicion y la autoridad de la Iglesta, que lée, recibe, ensena, y da estos libros por auténticos? En estos casos es cuando principdlmente debe observarec este precepto de la Escritura: No mudorée los Ut tates fjados por tus padres (6). Origenes sigue 4 su adverzatio paso 4 paso, y responde 4 todas tas dificultades propuestas por él. Puede afadirse 4 las pruebas de Origenes la sutoridad de los padres grie- gee y latinos de todos los sigios (7), que han citado los capftujos que se trata, asf como el resto de la Escritura, como canénicos y recibidoy como tales en Ja Iglesia. Los talmudistas parece que dicen haber sido escritas las pro- fecias de Daniel miembros de Ia gran sinagoga, despues de Is cautividad de Babilonia; y acaso por la tradicion de los Judfos lle- g6 4 saber 8. Isidoro (8) que algunos atribuian & los sabios de la los esoritos de Danie! y de Ezequiel. La razon en que se fundaban, era que e] espiritu de profecia no se comunicaba 4 nadie fuera de la tierra prometida; prueba débil y ridicula. Espinosa (9) conjetusa que los siete primeros capftulos de este libro fueron ta- cados de los anales de los Caldeos, despues que Judas Mecabeo pu- (1) Hieron. Apud Hebrasce nse Susennee habet (hic liber) historiam, ws dime trim ‘nce Beli Draconisve fabulas.. (2) Hieron. Apolog. centra Rufn. lu. col. 191-8) Hieron. Pracf in Dan —(A) Hieron, im Ieai, un. 1. Vide netan in cum, dem locum nev. edit. col. 43.—(5) ed Jul. Afr. et Tract. 31. in Matt. —O) Deut. xr. M—{7) Vids gust. Mortyr. ep. 0d Megnerioncs, Athanas. ep. ad Serepion. ot o8 Merecllin. at a Synopsi. . Lm. de Spiritu Santo. cap. 7. Ter- vit. Otras obser. vaciones so. de Daniel, 20 bre fas obras que ee le atri Doyen falsa- mente, sobre las versiones grieges y le 30 PREFACIO pane de ea rificé el templé del Senor, y erée que Daniel no ha escrito mas que su azion™? loa cinco capitulos siguientes que estén en hebreo. Su conjetura se funda en Ja suposicion que hace de que los sieto primeros capitulos se hallan entéramente escritos en caldeo; mas se engaha. Todo el primer capitulo y los tres primeros versiculos del segundo estén en ebreo, Ademas, jde dénde habria tomado Matatias, padre de Judas Macabeo, lo que cita (1) de los capitulos mm. y vi. de Daniel, si es- tos capftulos no se hubiesen sacado de los anales caldevs sino des- pues de fa muerte de este anciano? ;Basta 4 Espinosa avanzar atre- vidamente hechos sin dar de ellos la menor prueba? Se atribuyen 4 Daniel algunas obras que la Iglesia no reconoce absolitamente, pues en el decreto de Graciano se lée la condenacion de un libro titulado: Somnialia Danielis (2), que segun [a opinion de M. Huet era un libro latino escrito por algun autor cristiano bastante moderno; porque ninguno de los antiguos que han escri bre los sue- Nios hace mencion de é!. El autor de fa Sindpsis atribuida 4 San Ata- nasio (3) babla tambien de un fibro apécrifo que Ilevaba el nombre de Daniel; pero esta obra no nos es conocida. - La version griega que tenemos de Daniel es toda de Teodocion, como ya Jo hemos hecho notar (4). La de los Setenta, pordida hace mucho tiempo, se encontré tan defectuosa, que los ministros de la Igle- sia se creyeron obligados 4 abandonarla entéramente, como dice San -Gerénimo. En la nueva edicion de los Héxaplas se han recogido al- gunos ‘restos de esta antigua version de los Setenta y de las de Sima- coy Aquila. Origenes dejé senalados los lugares que no se encontra- ban en el hebreo, y lo mismo hizo San Gerénimo en su edicion latina hecha sobre el hebreo y el caldeo, & la cual reunié log trozoa que no se Jeian mas que en griego y en Jatin. Calmet ha creido observar (5) que hay poca elevacion, fuerza y elegancia en el estilo de Daniel, y que se resiente un poco de aquella hu- millacion y aire sombrio que se contraen en la cautividad y en el des- tierro, El abad Vencé pretende (6) que ninguno ha resentido ménos Jas incomodidades del destierro y del cautiverio que Daniel, el cual fué siempre muy querido en la cérte, y elevado & los mas grandes honores y 4 los emplecs mas brillantes, anadiendo que si el estilo de Isaias es grande Y Magestuoso, porque se resiente de le nobleza de su origen { le su educacion, se podria acaso decir lo mismo del estilo de iel Es cierto que Daniel descendia de la familia real de David, lo mismo que Isaias; pero js crée que Daniel, leno de afccto & su nacion y & -8U patria, no sintiese toda Ja pena del destierro y del cautiverio, aun en medio de los honores 4 que se vi ensalzado? Para juzgar de esto -Do se necesita mas que leer la oracion de este profeta, contenida en el (1) 1. Mach, 1. 58, 60.—(2) Deeret, én caus. xxV1. quaeet. Tm (3) Synope, Athan. £3. nev. ed. p, M0114) Histon! Proof. ta Vora, Dan loco tuphscha at Poach, te explan. Dan. Ilud quogue lectorem admoneo, Danielem non justo .xx. Anterpretes, cod Justa Theodotionem, ecclesias legere, qui utigue post adventum Christi incredulus Suit; Uicet eum quidam dicant Ebienitam, qui altoro genere Judecxs eat. Et én Dan. 1v. dicio Magistrorum Ecclesiae, editio eorum (Lxx) in hoc volumins repudiate eat, ef. dotionis vulgo legitur, quae et hebraco, et cacteris translatoribus congruit. Et |. 1. con. tra Rufin. pag. 43.—(5) Prefacio de Calmet sobre Daniel. (6) Disertacion do Calmet sobre al libro de Daniel, p. 144, SOBRE DANIEL aL capitulo nono de su libro, Por lo demas, Calmet reconoce que Ja gran- deza de las cosas de que habla Daniel, y la importancia de sus reve- laciones, realzan mucho lo que dice, y suplen lo que podria faltar 4 la magestad de su estilo, DISERTACION SOBRE LA METAMORFOSIS DE NABUCODONOSOR. Nyascconoxosor, rey de Caldea, despues de haber extendido su do-' minacion por todo el Oriente, regresé 4 Babilonia colmado de gloria, y No penso mas qus en hermosear esta gran ciudad, y efi yozar en paz del fruto de sus victorias. Un dia vid en suefos un grande Arbol O, que fué cortado, derribado y hecho pedazos: el tronco y la raiz fue- ron conservadds; pero el Arbol derribado fué ligado con ataduras’ 6 anillos de fiero y de cobre. Daniel le explic6 este suefo, diciéndole’ ue el arbol representaba su persona y au imperid! qué Dios irritado i su orgullo, fo habia condenado 4 vivir durante siete afios ‘separa. do de ta compania de los hombres, entre log animales y béstias salva-: ges banado del rocio del ciclo, expuesto @ las injurias del aire, y pacien-' lo 1a yerba & manera de buey, hasta que reconociese’ que todos los imperios de los ‘hombres estabun sujetos al senor{o del Altfsimo. Des- pues de algun tiempo, halfAndose el inonarca complacido al considerar las grandes obras que habia hecho en Babilonia, oy6 una voz que le tepitié Jas mismas amenazas; y perdiendo inmedi&tamente el juicio y la inteligencia, fué echado de au pulacio y de la sociedad humana, y" redacido 4 comer la yerba como un buey: creciéronle los cabellos co-' mo las plumas del dguila, y las uftas como las gutras de las aves, que-’ dando de esta manera mas seineyante 4 las bestids que’4 los hombies _ y permaneciendo en este’ estado todo el tiempo reéferido, ** Un acontecimiento tan extraordinario ba dado orfgén 4 muchas conjeturas y opiniones diferentes. Origenes (2), acostumbrado 4 bus- car alegorias en todos los lugdtes en que le parecia dificil ‘el texto sa- grado, ha avanzado que bajo el nombre, de, Nabucodonosor se habia Pippuesto Daniel representarnos una im4geg de la caida de Lucifer: circunstancias de esta historia le han parecido inexplicables é in- compatibles en el sentido simple y literal, yComo habia de ser posi- ble, decia, que un hombre fuese madado en buey? Eso esti bueno para los poetas, que nos hablan de los companeros de Ulises y de Diémedes transformados en aves y en obos; metamorfésis fabulosas que jamas tu- vieron realidad sino en la imaginacion de aquellos. jEs posible que un" Principe como Nabucodonosor criado en la delicadeza y en los .place- res haya podido vivir siete aiios desnudo, expuesto 4 las inclemencias del (1) Dan, av. 1. et 2egq-—{2) Orig. apud Hieron, in Dan. iw. p. 1087. nov. edit, - IL Exposicion del hecho so- bre que verns, ette Diserta. cion, I. Opinion ein. * gular de Ori. gener, que ne en dudu verdad de! hecho, miréu dolo como u. na simple a. legoria. mm. Opiniones di forenies de los que reco- nociendo Ia verdad del hecho han buseado me- dios paraex. Pt! plicarlo. La mas general y probable es Ia que supo- ne 4 Nabuoo- donosor aco- motido de de. meneig. az DISERTACLON tiempo, y no teniendo mas alimento que yerba y frutes silvestres? ,C6- mo, abaadonado por tan larga tiempo en medio de las bestias feruces, ha podido resistir 4 su vielencia y ferocidad? jQuién goberné durante su ausencia el imperio de los Caldeos? jCémo fué recibido de los suyos despues de los siete afos que ella duré, y culocado de nuevo sobre el trono, como si solo hubiera estrdo ausente por uma nochet En fn, jan acontecimiento tan singular y tan memorable habria podido ocultarse 4 los historiadores profenos, los cuales nos refferen de este mismo prine cipe tantas otras cosas mucho méuos curiosas y dignas de atencion que esta? Aaf discurria Qrigenes. Mas el nombre de Origenes y la fuerza aparente de su raciocinio no han heeho kasta‘aqui mas de una impresion’ muy kgera en los &ni- mos; y no hay uno que no haya reconocido la verdad de esta historia, y que no la haya tomado 41a letra. Es verdad que ee ha manifesta- do diversidad de opiniones, como era natural sucediese en una materia tan dificil y extraordinaria como esta: pero estas dificultades solo ver- gan sobre. el modo en que se verificé el suceso, y no atacan el fonde ni la verdad de él. Se pueden sefialar seis opiniones diferentes sobre este asunto. La primera es la de Origenes de que se acaba de hablar. En to lu- gar colocamos la de Bodin (1), el cual ha pretendido que Nabucodo- nosor seria convertido reflmente en toro: que este principe habia per- dido la forma, las ideas y el espiritu de hombre; findlmente que en su cuerpo y alma ee habia obrado una mutacion semejante 4 la que ex- riment6 ciérto individuo llamado Alberto Pericof, hombre rico y eva. to, el cual habiendo perdido en una noche todo su ganado, juntado por él hacia muchos afos por medios injustos y violentos, cay6 en una desesperacion tan extrafia, que tuvo‘el atrevimiento de disparar su fu- sil contra el cielo, acompafando esta accion brutal con discursos im- pfos. TInmediatamente se vieron caer del aire gotas de si yy este hombre fué convertido en un perro negro, que echandose sobre los ca~ d4veres corrompidos de sus animales, comengé & devorarlos. Clu: vier (2) refiere esta historia, la que segun pretende, descansa en la fe de testi no solo auriculares, sino de vista. 32 creen (3) que esta metamorfésis no tuvo lugar mas que en el cuerpo y en la forma exterior; y de ninguna manera en el alma, co- mo sucedié 4 Apuleyo (4), quien sin perder sus conocimientos y su es- piritu faé mudado, segun él cuenta, en asno, 4 virtud de la m Tal era la mutacion de que habla San Agustin (5), y que segun se decia exe perimentaban ciertos hombres de Italia, los cuales, despues de haber comido de un queso que les daban los mmigicos de este pais, se trans- formaban en caballos, y les servian de tales, hasta que pasado algua tiempo volvian 4 su primer estado y forma. Este padre no -crée que fuesen ciertas estas mutaciones, de las cuales hablarémos mas adelan- te. Herddoto (6) cuenta, refiriéndose 4 los Scitas y Griegos que vi+ vian en Scitia, que los Neuros, pueblos de este pais, se convierten en. lobos una vez cada afo, y pasados unos dias vuelven 4 eu primer esta~ 1), Bodin. Doemonolog. 1. 11. ¢. 6. Vide Joan. Georg. Bucheim Dissert, singulert de Metemorphose Nabuckodonesor.—{2) Clucer. Appendic. ed Epitem histor. 1. x.—() Vide Maldon hic Tertull. de Pecnit. cap. 12. ef 1S -(A) Apulat, de Asine eure —(5) Avgvet. L. avs. de Civit. ¢. 18.—(6) Herod, L in e105. 9ORRE La METAMORFoSIB, &c. do; y Gaspar Peucer asegura que esto es muy comun en la Libonia, Plinio, 4 quien se tacha 4 veces de crédulo, acusa a su turno 4 los Grie- gos de ligereza y falsedad (1), cuando refieren que en la Arcadia hay una familia cuyos hombres se mudan en lobos. He aqui la cereino- nia que alli se observa: se saca por suerte de la familia de los Auteos al que debe ser transfurmado: se le conduce 4 Ia orilla de un lago, don- de cuelga sus vestidos de un arbol; pasa el agua 4 nado, entra en el desierto, y se convierte en lobo por nueve afos. Si durante este perio- do no acomete ni come 4 ningun hombre, tuelve al lago al cabo de Tos nueve afos, lo pasa de nuevo, vuelve 4 tomar sus vestidos y la fur- ma de hombre, y vive otros nueve afios en este estado, Se cuenta que uno llamado Demarco, 6 Demeneto (2), habiendo comido las entranas de un nifio que inmolaban los Arcades 4 J&piter Licio, 6 el Lobo, ha- bia sido mudado en lobo; y-que despues de diez anos habia vuelto 4 su.primer estado. Bartolin (3) dice que Constantino Manasses preten- dia que Nabucodonosor habia sido mudado en puerco: de humana for- ma in porci figuram commutatum. 4.0 Algunos rabinos (4) han avanzado que el alma de Nabucodo- nosor, habiendo pasado 4 otro cuerpo, habia sido reemplazada por cier- to tiempo por la de un buey, y que apoder&ndose esta de su m4quina, Je habia comunicado sus inclinaciones, y hecho producir todas sus ac- ciones, tanto como puede permitirlo la figura humana que subsistia siempre; y que despues de siete anos habia vuelto el alma de Nabuco- donosor 4 entrar en su domicilio, arrojando de é1 4 ta del buey: opi- Rion que podria acomodar 4 un pitagérico defensor de la metempaicosis, de la cual estuvieron y aun estan hoy dia contagidos los Judios. 5." Otros (5) no han reconocido en Nabucodonosor mas de una imagimacion enferma, ni otra cosa en sus sGbditos que una fasci- nacion en los ojos, la cual les hizo creer que su monarca se ha- bia convertido en buey, aunque él no fuese nada ménos que esto. Segun ellos la mutacion no era real ni absoluta, sino solo respec- tiva. En la vida de San Macario (6) se lée que un dia le lleva- ron 4 una doncella, 4 la cual se creia modada en junento, y que sus padres y todos los que los acompafiaban estaban persuadidos de esta metamorfosis, Sin embargo, no habia nada de esto, y el san- to los desengané en un momento, haciendo desaparecer A sortile- 0 que fascinaba su vista. San Agustin no puede persuadirse de que el demonio haya podido redlmente mudar los cuerpos de los hombres en animales, queriendo que esta mutacion sobrepuje su poder (7), y creyendo que las pretendidas metamorfésis que hacian los magi- cos de Italia, de que ya se ha hablado, no consistian sino en la imaginacion de aquellos hombres que el demonio trastornaba y con. movia de manera que se creian verdadéramente caballos 6 asnos, y ze imaginaban llevar cargas que jamas habian tocado;y da una prue- ba de su opinion que es muy digna de notarse. El padre de un tal Prestancio habia experimentado en s{ mismo el efecto de las hechi- (1) Plis. l. vm, ¢. 22.—(2) Vide" Plin. loco cit. Pausan. in Eliacia Demarchom wocat — g Bartholin. de Morbie Biblicis cap. 13.—(4) Rabbini ipud Holaten.—(5) Medina, 1. de Recta inDeum fide, c.7, Vier. de praestigiis cap. ‘24,—(8) Historia Lausiaca.—(7) August. 1. xviu. de Civit, e. 18, Nec corpus ulla ratione crediderim Daemonum arte vel potestate in membra vel lineamenta bes! teraciter posse convertis TOM. XVL 34 DISERTACION : cerias de los magicos, permaneciendo dormido durante algunos dias que no pudo despertar. Cuando volvid del sueno, conto que habia sido trasformado en bestia de carga, y que habia llevado pan 4 los soldados en cierto convoy en compaiia de otros caballos. Se in- formaron de la cosa, y hallaron que habia pasado eomo é! la re- feria, sin embargo de que no miraba esto sino como un sueno (1). Es necesario, pues, que el demonio 6 haya fascinado Jos ojos de los que cieian haber visto sy cuerpo en su cama, 64 los que creye- ron ver un caballo en el convoy; y que la imaginacion de este hom- bre, perturbada por el demonio, se haya figurado haber hecho un viaje que en realidad no habia hecho. 6.° En fin, la opinion mas comun y mas probable (2) es que Nabucodonosor (por un efecto del poder de Dios) cayé en la de- . mencia y en la enfermedad que se llama licantropia, y consiste en que un hombre 4 causa de algun trastorno de imaginacion 6 de exaltacion de cerebro se imagina ser buey, lobo, perro 6 gato, y con- trae todas las inclinaciones, maneras, y habitudes de estos animales. Este principe, pues, creyendo firmemente que era buey, comenzé &@ andar en cuatro piés, 4 pacer la yerba, 4 querer dar cornadas, vi- vir en el campo, huir de la compania de los hombres, y dejarse cre- cer el cabello y las unas como una bestia. Admirados los suyos de un suceso tan prodigioso, lo cogieron y lo ataron, como dice Daniel: aligetur vinculo ferreo et aereo (3). Lo trataron como se trata 4los maniaticos nl furiosos, para que no se precipiten 6 cometan alguna violencia. Mas é! se escap6 por fin, y vivis en el campo como bes- tia. Esta especie de enfermedades no son absolGtamente desconoci- das 4 los médicos; y hay pocos libros de su facultad en que no ha- blen de ellas. . Se crée que esta enfermedad, cuando es natural,es causada por una sangre melancélica y muy diluida, muy seca y ardiente, y por un excesivo calor en las entrafias. Se nota en esta especie de enfermos una. fuerza extraordinaria, capaz de romper los lazos y lus cadenas con que se les quiere aujetar: pueden permanecer mucho tiempo sin comer ni domir, y sufren sin incomodidad los mas gran- des frios. Algunas veces duran estus enfermedades muchos aiios, otras solo algunos dias, y hay remedios naturales para aliviarlas y curar- las, Pero en Nabucodonosor era el mal sobrenatural,y su duracion se habia fijado mucho antes que se declarase. Esto no obstante se pue- de presumir que en la persona do este principe habia disposiciones naturales que |o hacian susceptible de este achaque, y que la Pro- videncin pudo muy bien servirse de ellas para hacer que fuese mas visible su venganza sobre este rey soberbio y presuntuoso, Los ejemplos de esta clase de enfermedades son comunes. Ae- cio (4) cuenta con referencia & Galeno, que aquellos que estén ata- Tb. Quod ita ut narravit factum fuisse compertum eet. Quae tamen ei jantur—(2) Hieron, Theodor. Maldon. Perer. Cornel. Sanct. hic. Frane. Philosophia cap. 80. Mercurial, 1. vi. Var. Lect. cap. 20. D. Thom. de Regim, Drincip, & a cag. ult, Rupert. de Trinit. l. vi et de Victoria Verbi, cap. 29, Dririo, 1.1. Diequisit. Magic. c. 18. Bartholin, de Morbie Biblicis. Vives, et Leo. nard. Coquaeue ad Auguat. 1, xvi.de Civit. alii.—(3) Dan. rv. 12. Hieron. in Dan. 1¥. p- 1089 Cum perepicuum sit omnes furiosos, ne ae praecipitent, et alios ferro invadant, catenis ligari—(4) Actiug, L vi. €. 11. Bx Galeno. a7 ‘ SOBRE LA METAMORFOSIS, &c. 35 cados de la manfa que les hace creer que se han vuelto lobos 6 perros, salen de noche en el mes de febrero y corren toda ella que- riendo abrir los sepulcros. Didgenes Laercio (1) refiere que el fild- sofo Heréclito se enfermé de, una negra melancolia que lo convirtié n misintropo, de manera que fué necesario encerrarlo para impedir que se fugase; pero que habiéndose por fin escapado, se fué 4 las montanas, donde vivio alimenténdose con yerbas silvestres. Homero nos representa 4 Belerofonte corriendo por tas campifias y erran- do por loa desiertos, atormentada su alma, y evitando el encuen- tro de los hombres para calmar su pesar y melancolia (2). Se ven mos de estos miserables que ladran como perros, ahuyan como 1 rugen como leones, huyen de fas ciudades y de la compa- Dia de los hombres, y buscan las cuevas y los bosques. Otros se imaginen ser de manteca, de vidrio 6 de nieve. Algunos creen que tienen la nariz tan larga como la trompa de un elefante. Estos se persuaden de que tienen un diluvio de agua en las entranas, No faltan quienes se hayan imaginado estar muertos, rehusando obs- tinidamente tomar alimento algano. Se sabe de otros que en cier- tos accesos imitan 4 los gatos, los conejos, los ratones y los polos. En fin, no hay cosa de que no sea capaz una imaginacion des- ordenada. Pero el efecto mas ordinario de Ja manfa es que los que es- tén atacados de ella se persuadan de que han pasado 4 ser anima- les, No por esto picrden la razon, sino que slamente imitan lo que saben que los animales acostumbran hacer. Si el maniaco se figura convertido en lobo, ahullaré, morder4, huiré de los hombres, come- r4 carne cruda, arrebataré las ovejas; en una palabra, imitara inge- niosa y razondblemente todas las acciones del lobo, y solo sera loco en creer que es lo que ciértamente no es. Si se consiguiese des- Preocupar su imaginacion, se le curaria complétamente, Algunas ve- ces, aunque son bien pocas, se consigue esto por medio. de la ra- zon; y lo mas frecuente es Jograrlo con remedios purgantes y refres- cos. El pastor Melampo despues de haber observado que sus cabras se purgaban cuando comian eléboro, determiné que bebijeran de su leche, poco despues que hubieran comido esta yerba, dos hijas del rey Preto que creian haberse vuelto vacas, 4 causa de una enfer- medad que la fébula atribuye @ la célera de Baco,64 la de Juno, & la que habian pretendido exceder en hermosura. El remedio de Melampo surtié todo su efecto, habiendo sanado las princesas y re- cobrado su imaginacion. Pero jconservé Nabuccdonosor el uso de la razon y de la pa- Yabra durante los siete afios de su inetamérfosis? Parece que debe- tia haber gozado de la razon para satisfacer los designios de la Providencia, que queria humillarlo, y darle tiempo para que entra- se en sf, 6 hiciese penitencia, Tertuliano (3) no dudaba que fué sensible 4 su desgracia, y que conocié toda su humillacion, pues creia que este principe recibié su castigo con un espfritu de mortificacion, que perinanecid siete aos en estado de dolor y dv arrepentimiento, (1) Diegen. Laert. vite Heracleti—(2) Homer. Miad.—(3) Tertull, |. de Poeniten- ta, c. 12. Vide Maldon, hic. . Law. Conserve Nabucodono sor el uno de la razon y do lapalabra durante Jos siete afion dv Bu metainor. fosie? 36 DITERTACION Y que participando‘su pueblo de estos sentimientos, obtuvo por me. dio de su penitencia que Dios restableciese al rey & su primer es- tado: Poenitentia Babyloniorum, regem in regna restituit; diu enim poenitentiam Domino inmolarat, septennii squalore exomologesim epe- ratus, En efecto, jde qué Je habria servido, se dir4, este castigo, si hu- ‘biera sido insensible 4 61, si no lo hubiera conocido, si hubiera en- contrado en él algun placer, como le encuentran los otros manid- ‘ticos en el desérden de su imaginacion? {Un hombre que crée fir- memente que es lobo 6 buey, sufre acaso en este estado, se que- ja por ventura de no ser hombre? Ni aun piensa en ello, y tal vez no conserva idea alguna de haberfo sido nunca. Un antiguo se ima- ginaba que asistia siempre 4 representaciones de excelentes trage- dias, y que las ejecutaban habiles actores, Permanecia todo el dia solo en el teatro, y aplaudia un especticulo quimérico que ningun otro veia. Sus amigos y su familia, con el eléboro y otros remedios, lograron sacarlé de su error. El se, los llevé muy 4 mal, y se que- j6 de que le hubiesen arrebatado el mas grande placer del mundo: suePol me roecidistis, amici, ‘Non servastis, ait: Cui mc extorta voluptas, Et demptus per wim mentis gratresimus error, Me matastois, amigos, ciértamente, Por ealvarme, exclamé: me habeis dejado Sin placeres, habiéndome arrancado De la ilusion mas grata do mi mente (1). Si lo mismo bubiera sucedido 4 Nabucodonosor, jen qué habria consistido su pena, su castigo y su humillacidn? Léjos de sentirla, ee habria complacido en su estado de buey, lisonjeandose su fantasfa, Sin embargo, la opinion contraria ba prevalecido, creyéndose que Nabucodonosor fué privado del juicio, y que eu imaginacion perma- necié desarreglada por el espacio de siete afos: que su lengua es tuvo tan embargada, que jainas pronuncié una palabra durante ese tiempo: que sus inclinaciones, su voz, sus acciones, su alimento sus movimientos eran los de un toro (2) tanto como podia permi- tirlo la figura humana que conservé siempre, aunque muy deforme, porque se hubia abandonado entéramente, dejfndose crecer todo e} pelo, andando siempre desnudo y en cuatro piés como bestia. Si se Pregunta, pues, en que consistia su castigo y su bumillacion, diré- mos que el estado en que se encuntraba, su indolencia, su insensibi- lidad en su desgracia y su satisfaccion en una situacion tan horro- Tosa, son cuanto se puede imaginar de mas triste y aflictivo para un hombre. }Qué cosa hay mas miserable que un deagraciado que no conoce su miseria? ;Una falsa felicidad no es una verdadera desven- tura? Tertuliano supone que Nabucodonosor habia perdido la forma humana, y que su _trasformacion se verificé sin que perdiesc la ra- zon y la inteligencia. Mas esta opinion es no solo singular, sino que descansa en un hecho absolétamente falso. Nabucodonosor, aunque conservé la forma humana, apénas po- (1) Horat, 1. u. ep, 2—(2) Vide Gregor. Mogn. tv. Moral. c.6. of lib.t, Pesto. val cap. 4, Senct. hic, SOBRE LA METAMORPOSIS, Gc. 37 dia réconocerss como hombre, y la sima racional estaba como liga- da y cautiva en un cuerpo tan desfigurado. Una fantasia tan lasti- tmada no podia producir cosa arreglada. E] no podia hacer ninguna de las fanciones propias del hombre racional por falta de libertad y porla obscuridad de su razon; halléndose en cierto modo como un hombre dormido 6 embriagado, incapuz de reflexionar y de obrar con conocimiento por el desarreglo de su cerebro y de sus érganos. © El uso que tinicamente hacia de su razon era el de conformarse 4 lo que conocia estar en la naturaleza y acciones del buey, y de con- ducirse como si re4lmente se hubiese transformado en este animal. El priacipio de su razonamiento era falso; pero, supuesto él, razo- maba consecuéntemente: y miéntras mas avanzaba en sus consecuen- cias, mas ge extraviaba. Aunque una situacion tan triste no fuese bastante para afligir a un hombre que no sentia ni conocia su de- formidad y horror, esta misma indolencia era el mayor de todos los males. Tuvo tiempo de reflexionar en ella cuando se le restituyé la salud. Todo su imperio hallé en esta humillacion un motivo de edi- ficacion y de terror; y todos los siglos han considerado este casti- como uno de los efectos mag sensibles de la célera del Benor contra la vanidad y la insdlencia de los mortales, Los Judios han afiadido arbitrariamente varias particularidades & la historia de Nabacodonoser, Suponian que durante la ausencia - de este principe y miéntras vivid entre las bestias, habia goberna- do el imperie sa hijo Evilmedorac con tan pocas consideraciones h4- cia sus vasallos, que al punto que Nabucodonosor volvié 4 aparecer, se habian apresurado todos @ ponerlo en el trono: tanto era el des- pege con que miraban 4 Evilmerodac 4 causa de sus excesos. Este Joven principe fué encerrado en una prision por su padre, y alli fué donde conocié y trabé amistad con Jeconias, rey de 4os Judfos, Al- gun tiempo despues murié Nabucodonosor, y dejé el imperio 6 Evil- Merodac, el cual puso inmediétamente en libertad & su companero de Prision; y temiendo que Nabucodonosor volviese despues de muerto, como habia vuelto despues de la ausencia de siete anor, dividié su cadéver en trescientos pedazos que hizo comer 4 otros tantos buitres, a fin Je que no se instruyese jamas de esto (1), De la misma fuente nos han venido al parecer las _reflexiones que se hacen sobre la pretendida forma de Nabucodonosor duran- te su desgracia. Algunos 2 quieren que haya tenido alguna seme- janza_con los querubines de Ezequiel (3), y participado de las figu- ras de hombre, de leon, de éguila y de vaca. Estos cuatro anincles designan los crimenes por los cuules habia merecido ser castigado de Dios, 4 saber, su orgullo, sus violencias, su fiereza y su sensualidad, Otres (4) pretenden que haya tenido por delante la semejanza y la Divorsas par. ticularidades ailadides 4 te historia de Nabucodono sor sin funda mento algue no. cabeza de buey, y por detras la de leon, como para denotar elex- . ceso de los placeres y las voluptuosidades sensuales 4 que se ha- bia entregado, y las crueldades y violencias que habia ejercido con los pueblos que habia vencido. Lo primero estaba representado por lo (1) Vide Hieron, ia Teai. xr. Livan. in Jerem. un. Tostat, in 4. Reg. xxv. Hist. Scholast. inv. Dan-~(3) Vide Just. quactt. 44. ad Ortodozee. (3) Exech 1.5. ct #099, —(4) Doreth. et Pecude-Epiphan. de Vita et Morte proghetar. Ita et Chron. Alexend. En qué con. ‘aista el mila- grode la me. tamorfosia de Nabucodeng nor, 38 DISERTACION que tenia de toro, y lo segundo por lo que tenia de leon. Mas na- da de esto esta apoyado en la Escritura. Pero se dira: Sila metamérfosis de Nabucodonosor no consistia mas que en el desarreglo de su imaginacion, y en las acciones é . inclinaciones de buey que ejecutaba, jen qué consistia el milagro? UNo se ven todos los dias personas cuya imaginacion se trastorna, y que tienen accesos de mania que les hacen imitar 4 ciertos anima Jes en que se creen transformados? jNo se haa visto en nuestros dias algunas (1) que se han hecho Impiar con la almohaza como los eaballos, que han comido heno, y que han hecho todo lo que hacen los verdaderos caballos? ;Cu4ntas gentes no han permanecido to- da gu vida fascinadas con la locura de que son dioses, reyes 6 Gn- eles, sin embargo de hallarse encerrados on una jaula, 6 en un ca- faboro de la casa de locos? . Yo respondo que aun cuando no hubiese otro milagro que el sueno de Nabucodonosor, y la explicacion que le dié Daniel, quien predijo esta metamérfosis un ano Antes de que se verificase, senalan- do su duracion y anunciando lo que debia suceder al principio y al fin de esta penosa enfermedad, seria este un prodigio bien grande para convencer 4 los incrédulos de que ‘este acontecimiento no era PGrameste natural, sino que la Providencia de Dios lo habia dispues- to para castigar y humillar 4 Nabucodonosor. Cuando no hubiese en esto otra cosa mas digna de atencion que la voz del cielo que se hizo oir de este principe un afio despues de su sueiio, é inmedidta- mente 4ntes de su metamérfosis, no se necesitaria mas para hacer- nos reconocer en esto el milagro. Quiero concedér que haya ha- bido disposiciones naturales en la sangre, en los humores y en el temperainento de este principe; pero una mutacion tan extraordi- naria no pudo haberse anunciado tanto tiempo 4ntes, ni verificar- se con tanta puntualidad, si no hubiera sido efecto de la omnipo- tencia del Seiior, Es preciso reconocer en esto Ia mano de Dios, que en un momento perturba la imaginacion del monarea, introduce la con- fusion de sus ideas, trastorna la econom{a de sus humores, enar- dece su sangre y su bilis, y les da un movimiento irregular y der- arreglado que le hace contraer inclinaciones y deseos absolita- mente contrarios 4 Jos que habia tenido toda su vida. Los humo- res y-la sangre podian hallarse predispuestos naturélmente y desde muy atras 4 estas alteraciones; mas no parece natural ni la mutecion tan sGbita que se obré en él, ni la que experimenté ensu curacion, Fué, menester volver ja calma 4 estos humores, sanar esta imaginacion fas- cinada, tranquilizar este espiritu despavorido y perturbado, restablecer el orden en estas ideas é inclimaciones desarregladas, y hacer todo esto en el tiempo senalado por el profeta ocho anos 4ntes, Hablando de buena fe jest esto en el orden natural? ;Un agente ordinario, un médico por experimentado que se supusiera, fijaria con tanta exactitud el principio Gel fin de un acceso de manta, 6 responderia con tanta seguridad del efecto de sus remedios? jSabria él 4 punto fijo hasta que grado se irri- tarian y desconcertarian log humores, y el momento en que debian res- tableeerse y tranquilizarse? () M. Bernier. SOBRE LA METAMORFOstS, dec, 39 Los médicos convienen en que todos los purgantes sean 6 no na- turales, son buenos para la mania. Pero solo Dios ha podido saber exdctamente que los humores melancélicos no serian disipados sino al cabo de siete aiios, y que lo habian de ser indefect(blemente en ese tiempo: solo Dios pudo anuncidraelo 4 Daniel; y esto basta para que jamos asegurar que la curacion de Nabucodonosor fué milagroaa, & ménos en este sentido. Se nos objeta tambien el silencio de los historiadores profanos como una razon legitima para dudar de la verdad de esta historia, Mas esta objecion no es de ninguna fuerza despues de la pérdida casi total de los antiguos monumentos de los Caldeos y de las historias del Oriente. Pero aun cuando nos hubiera quedado de ellas un nimero con- siderable para creer que no hubieran debido olvidarse sus autores de esta metamérfosis, ella esta apuntada de una manera tan precisa y circuns- tanciada en Daniel, que es autor contemporaneo y fué testigo de lo que escribia, que la duda de fidelidad é integridad deberia recaer, no sobre Daniel, sino sobre los autores del pais que hubiesen podido disfrazar este acontecimiento por razones particulares que nos son desconocidas, En materia de historia ge prefiore siempre aquella en que se ven mas caracteres de verdad, y contra la que se pueden formar ménos sos- has de lisonja, complacencia, ‘falsedad 6 corrupcion. Ahora bien: Baniel tiéne esta ventaja, no s6lamente entrundo en cotejo’ con todos los fragmentos de historia que nos quedan de aquel pais, sino aun con todos Jos historiadores, cuyas obras pudieran haberse conservado in- tegras: porque era un hombre de nacimiento ilustre, muy acreditado en todo el reino, muy favorecido cun la estimacion y confiunza de los re- yes caldeos, colocado en los primeros empleos del estado, muy reli- gioso, muy instruido, hombrede bien, contemporaneo que 'produjo pie- zas auténticas, y monumentos tan publicos, como Jo es una declara- cion del principe en que este mismo refiere el hecho de que se trata, Que se nos indique un historiador de tanto peso, mérito y capacidad que reéfiera la historia de Nabucodonosor sin hablar de este hecho; y enténces verémos si basta simplemente su silencio para dudar de un hecho tan circunstanciado como el que nos refiere Duniel. Pero la Providencia no ha permitido que aun bajo este respecto fuese desmentida la historia sagrada por Ja profana. En los pocos mo- numentos que nos quedan de fe historia de Caldea, hallamos uno que ‘insinda de una manera bastante clara el acentecimiento de que se trata. Alfeo, citado por Eusebio (2), refiere conforme con Megistenes, antiguo historiador caldeo, que Nabucodonosor de vuelta de sus expediciones fué llenado de un furor enviado de Dios, 6 de un entusiasmo sobrenatural, que exclamé: Voy 4 anunciaros, 6 Babilonios, una desgracia que ni Be- , ni todo el poder de los Dioses podrén jamas evitar, Va 4 venir un mulo persa, & saber, Ciro nacido de un persa y de una meda, que os reducira & servidumbre. Despues de haber dicho estas y otras semejantes palabras, desupurecid, dice el histeriador. El furor 6 entusiasmo que se apoderé de Nabucodonosor segun este autor, no es otra cosa al pa- recer que el primer acceso de su mania, despucs del cual desaparecié, imaginandose que se habia convertido en buey, y no volviendo 4 parecer 1) Alphus. Apud Euseb, Praepar, |. ix. ¢. ult. pe, puesta & Ta objecion to mada del si- lencio de los historiadorea profanos. vit. Retutacion ae los parece. res contra. Tios é la opi. pion comun. 0 DISERTACION ~ sino despues de siete afios, asf que fué entéramente curado y reeobré su razon. : : Para acabar de aclarar entéramente nuestra hipétesis, es necesario refutar Jas opiniones que estan en oposicion con ella, La idea de Ori- genes, que ha convertido esta historia en alegorfa, nada tendria de ex- traordinario, atendido au gusto por alegorizarlo todo, sino negara, co- mo al parecer lo hace, 1a cosa misma. Y 4 la verdad que nada tiene ménos la apariencia de figara 6 alegoria que esta historia, Una cosa referida con tantos pormenores, inculcada basta por tres veces, pre- dicha enun sueno un aio 4ntes de que sucediese, explicada por un profeta, repetida un ano despues por una voz del cielo, y publicada por una declaracion solemne de un principe: si un hecho de esta natu- raleza no es mas que una figura 6 alegoria, yo no sé cual podré presen- tarse como histérico y verdadero. Decir que la transformacion de Nabucodonosor en buey ha sido real y figica, y que no solo haya tenido él la figura de una bestia, sino tambien la esencia, el alma y la forma substancial, es querer multipli- car los milagros sin necesidad. El texto de Daniel no nos obliga de nin- guna suerte 4 recurrir 4 una explicacion que envuelve tan grandes di- ficultades y una metamérfosis tan increible : debiéndose tener por maxima el no aumentar Jas dudas de los incrédulos y las inquietudes . de las almas delicadas, suponiendo milagros ,tan frecuentes. Es muy sabio Dios para prodigar sin necesidad los efectos milagrosos de su ler. yNo hubiera sido contrariat su primera intencion el substituir al verdadero Nabucodonosor, al Nabucodonosor criminal, para que hiciese penitencia para castigarle por su orgullo, substituirle digo, otro individuo distinto? Los mas grandes pecadores envidiarian la suerte de ese principe soberbio, si pudiesen esperar llegar 4 una estupidez se- mejante “la de un animal para expiar au crimen en un Cuerpo extra- No, confiados en volver despues 4 su primer estado, y obtener la mise- ricordia de su juez. E] mismo Nabucodonosor destruye esta hipétesis al decir (1) que habiendo reconocido findimente su culpa, levanté sus ojos al cielo, y que Dios lo restablecié 4 su primer estado, La mctempaicosis, segun !a idea de los pitagéricos, no tenia lugar sino despues de la muerte..Una alma no abandonuba su cuerpo vivo para eer reemplazada por otra alma. Es cierto que los doctores judioe ereen que algunss veces una alma entra & un cuerpo ya animado, de manera que pueden & un mismo tiempo residir en 6! dos al- mas distintas. Mas esta especie de metempsicosis es desconocida de Ja antigiiedad; y no hay apariencia alguna de que se haya verificado esto en la persona de Nabucodonosor. Yo bien sé que ulgunos filéso- fos han pretendido, por lo tnénos se les ha imputado esta opinion, ora sea con seriedad, ora por un mero pasatiempo, que la alma abandona- ba algunas veces su cuerpo, y se ausentaba 4 lugares distantes, sobre lo cual se han referido algunos rasgos de historia, diciéndose que ha ha- bido muchas al:nas que babiendo ido muy \éjos y detenidose mas de lo necesariv en cl viaje, han hallado de vuelta 4 sus cuerpos ya quema- dos, 6 enterrados, como méquinas sin accion y entéramente abando- nados de quien les daba vida y movimiento. Ajfiadese que ciertos he- (1) Dan. av. 31, 33. SOBRE LA METAKGnPosts, &c. 4 chiceros de Dinamarca se alaban por la navilidad que suponen tener de referir nuevas de lo que pasa en paises muy-distantes; mandundo sus almas al lugar que 9@ les designa, vuelven ellas en pocas horas, y cuentan Jo que ban visto & distancia de trescientas leguas. Mas es- toe cuentos, no _ménos que la metempsicosis, jamas han sido del gusto de los buenos filésofos, y aun mucho ménos de los tedlogos, y no son de ninguna manera adecuados para hacernos comprender de qué mo- do se obré Ia metamérfosie de Nabucodonosor, ni cémo se restituyS 4 .su primer estado al cabo de siete anos. "En fin, por lo que reapecta 4 la opinion que no admite en toda la historia de este monarca mas de una fascinacion en los ojos de los cir= cunstantes, % acaso alguna impresion en la fantasia de este principe, se- mejapte 4 la que causan.algunas veces los mfégicos en la_imaginacion de ciertas personas que ee creen convertidas en caballos 6 en asnos, y hacen largos viajes sin moverse no obstante de su lugar, podemos decir que este modo de opinar no explica sino 4 medias ja dificultad, 6 mas . bien, que la deja toda en pié. Porque si habia padecido la figura de Nabucodonosor una mutacion real, la fascinacion de los ojos en las per- sonas que lo veian no era absolutamente necesaria; y sino habia mas que un desarreglo en su imaginacion y en sus humores, tampoco lo era; pues independiéntemente de las ideas de los circunstantes, se habria considerado siempre Nabucodonosor como un verdadero buey, y con- ducfdose confurme 4 esta aprension, Por witimo, si nien su alma, ni €n su cuerpo, ni en su imagiriacion sobrevino alteracion alguna, con- vengo en que el demonio pudo en este caso fascinat 4 los pueblos, re- present4ndoles 4 eu principe como buey, sin embargo de que no fuese tal. Pero en este caso nose me explica por qué se habia retirado de su palacio, cémo pacia la yerba 4 guisa de animal, como permanecié siete afios expuesto 4 la Iluvia, al sol, al frio y al aire, y como habiendo al cabo de este periodo levantado las manos al cielo recobré su antiguo estado, volvié 4 presentarse en Babilonia, fué bien recibido de sus va- gallos y restablecido en el trono. si se pretende que Ia fascinacion haya sido rec{proca de parte del principe y de los pueblos; que el uno se haya creido mudado en toro y los otros lo hayan considerado como tal, dirémos en primer lugar, que una fascinacion que dura siete anos enteros en todo un pueblo, nos Rarece dificil de comprender, y en segundo que la Escritura nada noe dice para que podamos presumirlo nj aur ligéramente. Nada se men- * ciona enella con relacion al espiritu diabélico: todo se obra por el po- der de Dios; y Daniel no nos descubre otra cosa mas que el dedo del Altisimo, que humilla & los soberbios y castiga 4 los malvados. Péro _ Como sin yecurrir oi 4 la fascinacion, ni 4la trasformacion real, nid le metemipsfcosis, 9¢ explica cl4ramente todo esto, suponiende tnicamente un acceso de mania en Nabucodonoeor, parece que debemos atener- aos racionéimente 4 este sistema, DISERTACION SOBRE LOS CUATRO IMPERIOS DESIGNADOS EN LAS PROFECIAS DE DANIEL 4 Los CAPITULQS Il. W Vil. . E.: un suefio que tuvo Nabucodonosor, y que fe explicé Daniel, #6 be Doble profe. represent6 una estatua compuesta de cuatro metales (1); yen una vi- cr de Daniel sion que tuvo este profeta, y que le fué explicada er un Sngel, se te sion de los Pepres*ntaron . cuatro bestias d». Danie! declara 4 Nabucodonosor que cuatro impe- Jog cuatro metales de esa extatun. representan cuatro imperios: el Aan- ries represen ge] anuncia & Daniel que las cuatro ias significan tambien lo mis- tados por Ia : : ° eatatuedecu mo, y ef profeta declara que el primero, representado por el primero atro metales -Je los cuatro metales, es el mismo imperio de los Caldeos, conyiniendo la javisionds ~myyor parte de los intérpretes en que este imperio esta representado bentian, Oph, €9 Te primera de Jas cuatro béstias; y que los otros tres figarados por, ‘nion comun {os otros tres metales, y por las otras tres bestias, son el imperio de los sobre arias Persas, el de los Griegos y-el de Ins Romanos. . ° Opinion par. ____Hay no obstante alyuoa divergencia sobre el altime. Porfirio, algue ticular deal. 108 de Jas antiguos, y muchva de los modernos han pretendido que la gunce intér- cuarta bestia representaba, no el imperio romano, sino la monarquia proton: as de Ios sucesores dé Alejandro, & saber, princip&lmente koa Lagidas que oI P- Howe, reinaron-en Egipto, yjlos Setéucidas que reinaron en’ Siria. De aqui han ant. Odjeto concluido algunos queda misma monarquia estaba tambien representa- lo exta Diver’ da por el ditimo de los cantro metales; y unos han avanzado que-ta pe- tacion. quefia piedra que desprendida de una montafia da contra la estatua, la derriba y se convierte despucs.en otra gran montana que ilena toda la tierra, podia signifu:ar el imperio romano, 4 lo ménos como figura del de Jesucristo, al que solo conviencn ex4ctamente todos los caracteres del quinto imperio figurado en esta gran montana, sete Calmet y el P. Houbigant, -habiéndose persuadido de qye la cuar- ta bestia es efectfvamente la monarquia.de los sucesores de Alejan- dro, no han seguido otra hipétesis en la explicacion que han dado del texto de Daniel con respecto 4 los caracteres de Lh cuarta. bese tia. Por lo que hace @ la monarquia representada por el ultimo me- tal, Calmet da dos explicaciones: ‘Va una supone que esta cuarta moe narquia ex ‘la de los Romanos: la otra, que es la de les sucesores de Alejandro; pero 4 esta ultima es 4 la que masse inclina. El P. (1) Dan. ee(2) Don. ri DISERTACION SOBRE LOS CUATRO IMPERIOS. 43 Houbigant, abandonando entéramente la primera, sc fija enla se gunda. En fin, conrespecto 4 la pequena piedra que representa un quinto imperio, conviene Calmet en que en rigor literal es este et imperio de Jesucristo; pero pretende que.no seria imposible que esta misma piedra designase tambien el imperio romano como figura del de Jesucristo: mas e! P. Houbigent desecha ‘totalmente esta alego- ria, y sostiene que segun la letra misma del texto, no puede ser ese quinto imperio sino el de. los Romanos. . iMerecia pues este sistema el sufragio de estos dos sabios intér- pretes? Eso es lo que nogotros no podemoe persuadirnos; y gi nu tu- viéramos que combatir aqui mas que 4 Porfirio y al corto nGmero de antiguos y modernos que han inventado 6 abrazado ese sistema, nos contentariamos con oponerles el parecer de la multitud de an- - tiguos y modernos, 4 cuya cabeza estén los dos mas habiles intér- pretes de entre los padres, 8. Geronimo y Teodoreto, con los cua- han sostenido que el cuarto imperio representado- por el Gltimo- de loa cuatro metales y por la dltima de las cuatro bestias, no es otro que el de los Romanos, y que el qninto designado - por la pears iedra, es precisamente el de Jesucristo, Pero Calmet y el P. Hou- jigant ban apoyado con su opinion el sistema de ese ‘corto nGmero . de antiguos y modernos; y por lo mismo hemos creido no deber avane donarle sin exponer los motivos que nos determinan 4 ello. Y 4 fin de que no se pueda imputarnes que hemos disintulado 6 debilitado las pruebas sobre las cuales pretenden establecerle sus defensores, ha- rémos priméramente aquf un fiel extracto del comentario de Calmet y de las notas del P. Houbigant sobre los capitulos n. ym de Da- niel; y despues de haber expuesto tambien fiélmente fa opinion de estus dos intérpretes, predentarémos las razones que nos determinan 4 preferir la opinion comun, Esto nos daré ocaston de entrar en al- gunss ilustraciones sobre fas profecfas que contienen estos des capf- tulos, y principélmente la contenida en el vu. Cuatro imperios pues se mostraron & Nabucodonosor bajo el sim- rt bolo de ima estatua compuesta de cuatro ntetales. El primero es el _Observacio. imperio de los Caldeos: Daniel mismo lo dice. El segundo y el ter. Det sohre Ie cero son los imperios de log Persas y de los Griegos: Calmet y el atro metales. P. Houbigant convienen en ello. En cuanto al cuarto, segun obscr- Sistema deal vael mismo Calmet (1), ,.su caracter es (2) que destrozura y reduciré Fan ea stodo 4 polvo, como el hierro destroza y vence todas las cosas. Es fa- por Culmét y weil; dice el mismo Calmet, distinguir al imperio romano por estas el P. Honbi- ssefias, El destruy6 y uniquilé todos los reinos y estados que sub- gant. Exposl stistian Antes de él en Europa, en Africa y en casi toda la Asia, io 4° one »Nada fué capaz de resistirle. Ni los Asirios, ni los Persas, ni los 4 »Griegos, habian Ilevado su poder al alto punto & que Ilegaron los t manos. Esta es la expficacion comun de este pasage, conforme w casi todos los comentadores (3).” »Pero algunos modems intérpretes (4) han pretendido, continta »Calmet, que este’ cuarto imperio' era- el de los Lagices en Egipto, xy él de los Seléucidas en Sirie. Sostienen unos que la piedra des- 1) Comentario sobre Daniel n. 40. y' siguientes—(2) Dan. 1s. 40.—’9) Hleren. ki Theed { " it. Perer. Sanct. Maldon: Cornel. Menoch, Sir, Tirin. Color. alii passim. (4) Grot, Jun. Piss, Polan. UEmper. Villet. 44 : DISERTACION - jprendida de la montana sin que interviniera la mano de tos home ‘bres, es el imperio de Jesucristo, y otros que es .el imperiv roma- no; y esta explicacion nos parece la mas sencilla, la mas natural »y la mejor sostenida. El imperio de cobre es mdudéblemente el de Alejandro, El que sucedié inmediétamente & este, no puede ser el de nlos Romanos por muchas razones, 1.*, porque el imperio romano sfo tenia ninguna conexion con el de Alejandro: 2,", no fué forma- »do sino mucho despues quo él: 3.*, no tenia ninguna relacion con + wel estado de: los Judfos, que era el principal objeto de Daniel: 4., nera Gnico, rf no podia naturélmente ser representado por los dos n»mMuslos de estatua: 5.*, el Mesias, que es el fin de toda esta ” prefecfa, debia venir despues de la destruccion de este cuarto im- nperio; y Jesucristo ha venido justamente al principio del imperio »romano.” n8i este cuarto imperio no es el de los Romanos, no puede ser nsino el de los reyes de Egipto y de Siria. Todos los caracteres que le fa Daniel convienen con ellos, pues estén |igados 4 Alejandro, como slog sucesores 4 la persona & quien suceden, como lo estan laa piernas wal cuerpo humano. Los mustos de la estatua no son ni del mismo wmetal, ni de la misma naturaleza que e] resto de ella. Los Seléu- wCidas y los Lagidas poseyeron una parte dé los estados de Alejan- wdr0; pero esto no fué ni por derecho de sucesion, ni por conce- wsion de Alejandro, .ni por eleccian de los pueblos. No eran ellos »de su sangre ni de su familia, y no debieron su reino mas que & »8u fortuna y 4 su valor.” nEllos son notables por estos cuatro caracteres que les da Da- nniel: 1.°, por la dureza dexigneda por el hierro que representa la vior nlencia y la .crueldad de estos monarcas con el pueblo de Dios. La shistoria atestigua los males que los reyes de Siria y de Egipto hi- weieron padecer & los Judios. 2.° Destruirén y despedazarin todos’ los otros imperios. ,Cudntos generales y principes no fueron des- ntruidos por Seleuco Nic&tor y por Ptolomeo, hijos de Lago? Sobre ntodo, Seleuco no pudo afirmar su monarquia sino por la pérdida de . »Antigono, de Nicanor y de Demetrio; y Ptolomeo tampoco pudo »consolidar Ja suya sino con la-ruina de Berdicas y de sus otros ene- nmigos, 3.° La division de estos estados, y la materia de los ‘piée vie la estatua que eran de hierro y de barro, designan perfécta- mmente las continuas divisiones que hubo entre estos dos imperios,’ ny la mezcla de buenas y malas cualidades en los principes que nsucedieron & Seleuco y 4 Ptolomeo, no habiendo tenido ninguno wde ellos todas sus buenas circunstancias, su valor, su eabiduria y su »conducta, y habiendo descubierto la mayor parte defectos bien gran- ndes. 4.° Los esfuerzos que hicieron estos principes para reuniree por nmedio.de matrimonius y alianzas, y la inutilidad de sus proyectos »y tentativas, se indicon bastante en estas palabras del texto: Com- syniscebuntur quidem humano semine, sed non adhaerebunt sibi. An- wtioco el dios, rey de Siria, casé con Laodicea y Berenice, hias de »Ptolomeo Filadelf) (1); Antioco el Grande dié su hija Cleopatra & (1D) Calmet debis haber dicho aslamente: Berenice, hija de Ptalemee Filedelfe. Por que Laodicea, 6 Laodice no era hija,de él sino de Antioco Soter, y hermans de Antie- 0 al Dios.