Está en la página 1de 99

MENTE y CEREBRO

MENTE y CEREBRO n. o 37/2009 6,50 € ALUCINACIONES Entre los sueños y la percepción LA

n. o 37/2009 6,50 €

ALUCINACIONES Entre los sueños y la percepción LA AGORAFOBIA EL SINDROME DE KORSAKOFF SIMULACION CEREBRAL
ALUCINACIONES
Entre los sueños y la percepción
LA AGORAFOBIA
EL SINDROME
DE KORSAKOFF
SIMULACION CEREBRAL
SUPERDOTADOS
RETROSPECTIVA
EMILIO MIRA Y LOPEZ
MENTE y CEREBRO
JULIO/AGOSTO 2009
0 0 0 3 7
9
7 7 1 6 9 5 0 8 8 7 0 3

SUMARIO

70

66

54

12
12

82

12 LA AGORAFOBIA

José Pedro Espada Sánchez

Uno de los trastornos de ansiedad más frecuentes es el miedo a los lugares don- de no se puede recibir ayuda, por temor a sufrir una crisis de pánico. El paciente limita su movilidad a sitios considerados seguros.

22 LAS ALUCINACIONES:

ENTRE LOS SUEÑOS Y LA PERCEPCION

Alexandre Lehmann y Juan C. González

Nadie está al abrigo de experimentar una alucinación; pero si el episodio se produce, rara vez ocurre de nuevo. Existen, no obstante, ciertas condiciones fisiológicas y diversas patologías que favorecen su aparición recurrente. Las alucinaciones pueden presentarse en todas las modalidades sensoriales.

28 LAS ALUCINACIONES:

¿VERDAD O FALSEDAD?

Juan C. González y Jérôme Dokic

¿Cómo definir una alucinación? Las personas que experimentan esos fenó- menos no siempre entienden que los mensajes o las imágenes que perciben son producidos por su propio cerebro. Cabe, pues, preguntarse sobre la natura- leza de la percepción.

32 SUSTANCIAS ALUCINOGENAS

Felix Hasler

Las drogas alucinógenas actúan en el cerebro y perturban la conciencia. Las investigaciones sobre las alucinaciones evalúan las bases neurobiológicas de los estados alterados de la conciencia.

38 CURACION POR PSICODELIA

David Jay Brown

Drogas alucinógenas, ruina de tantas mentes en los años sesenta, podrían apli- carse para el tratamiento de trastornos mentales.

54 SIMULACION CEREBRAL

Felix Schürmann

Un equipo de investigación suizo está construyendo un cerebro artificial den- tro de un supercomputador. Se trata del Blue Brain. Con él se proponen descifrar el funcionamiento del encéfalo.

60 ERASE UNA VEZ MAÑANA

Thomas Grüter

¿Por qué necesitamos evocar el pasado para imaginar el futuro?

EL CEREBRO ALUCINADO 22 LAS ALUCINACIONES: ENTRE LOS SUEÑOS Y LA PERCEPCION
EL
CEREBRO ALUCINADO
22
LAS ALUCINACIONES:
ENTRE LOS SUEÑOS Y LA PERCEPCION

28

32

38

LAS ALUCINACIONES:

¿VERDAD O FALSEDAD?

SUSTANCIAS ALUCINOGENAS

CURACION POR PSICODELIA

66 EL SINDROME DE KORSAKOFF

Patrick Verstichel

Los que sufren el síndrome de Korsakoff muestran una pérdida grave de memo- ria. Para ellos, carecen de sentido el futu- ro, los proyectos, la historia personal o la capacidad de no permanecer bloqueado en el instante presente.

70 MENTES EXCEPCIONALES

Christian Hoppe y Jelena Stojanovic

¿En qué estriba la diferencia entre el cerebro del genio y el del sujeto común? Durante mucho tiempo la investiga- ción ha venido dando palos de ciego. Por fin comienza a descorrerse el velo que ocultaba el encéfalo de la persona brillante.

75 TESTS PARA SUPERDOTADOS

Detlef H. Rost

¿Cómo se reconoce una capacidad inte- lectual extraordinaria, cómo se convive con ella y qué prejuicios sobre el tema sería mejor abandonar?

82 EL FACTOR HUMANO EN LOS EQUIPOS MULTIETNICOS

Susanne Rytina

Quienes colaboran con personas de otras nacionalidades deben conocer las for- mas de trabajo típicas del país respectivo y así evitar fáciles malentendidos. La psicología ha emprendido un ambicioso estudio mundial sobre las relaciones humanas implicadas.

SECCIONES

5

9

Encefaloscopio

Expresión corporal Sonrisas falsas En tres dimensiones Ideación ¿Meros halagos? Motilidad cerebral

Retrospectiva

Emilio Mira y López

45 Entrevista

Ernst Fritz-Schubert:

Felicidad

48 Mente, cerebro y sociedad

¿Cómo será ser abeja? Ataques personales Más mediciones, menos discursos

89 Ilusiones

Neurología de la belleza

92 Syllabus

La espermina y el daño cerebral

94 Libros

Función cerebral. Novedades e innovaciones

MENTE y CEREBRO

DIRECTOR GENERAL

José M.ª Valderas Gallardo

DIRECTORA FINANCIERA

Pilar Bronchal Garfella

EDICIONES

Juan Pedro Campos Gómez Laia Torres Casas

PRODUCCIÓN

M.ª Cruz Iglesias Capón Albert Marín Garau

SECRETARÍA

Purificación Mayoral Martínez

ADMINISTRACIÓN

Victoria Andrés Laiglesia

SUSCRIPCIONES

Concepción Orenes Delgado Olga Blanco Romero

EDITA

Prensa Científica, S. A. Muntaner, 339 pral. 1.ª 08021 Barcelona (España)

Teléfono 934 143 344

Telefax 934 145 413

www.investigacionyciencia.es

Gehirn & Geist

HERAUSGEBER:

Dr. habil. Reinhard Breuer

CHEFREDAKTEUR:

Dr. Carsten Könneker (verantwortlich)

ARTDIRECTOR:

Karsten Kramarczik

REDAKTION: Dr. Katja Gaschler, Dr. Hartwig Hanser, Dipl.-Phych. Steve Ayan, Dr. Andreas Jahn, Dipl.-Phych. Christiane Gelitz, Dipl.-Theol. Rabea Rentschler

FREIE MITARBEIT:

Joachim Marschall

SCHLUSSREDAKTION:

Christina Peiberg, Sigrid Spies, Katharina Werle

BILDREDAKTION:

Alice Krüßmann, Anke Lingg, Gabriela Rabe

LAYOUT:

Claus Schäfer

REDAKTIONSASSISTENZ:

Anja Albat-Nollau, Eva Kahlmann, Ursula Wessels

GESCHÄFTSLEITUNG:

Markus Bossle, Thomas Bleck

COLABORADORES DE ESTE NUMERO

AsesorAmiento y trAducción:

Juan C. González: El cerebro alucinado, Las alucinaciones: entre los sueños y la percepción, Las alucinaciones: ¿verdad o falsedad?; Bruno Moreno: Sustancias alucinógenas, Ataques personales; luis Bou: Curación por psicodelia, Encefaloscopio, ¿Cómo será ser abeja?, Más mediciones, menos discursos; anGel González de PaBlo: Entrevista, Mentes excepcionales; alex santatala:

Simulación cerebral, El factor humano en los equipos multiétnicos; iGnaCio navasCués: Erase una vez mañana; Pilar GarCía-villalBa: El síndrome de Korsakoff; F. asensi: Tests para superdotados; sixto J. Castro: Ilusiones

Tests para superdotados ; s ixto J. C astro : Ilusiones Portada: Mente y cerebro DISTRIBUCION

Portada: Mente y cerebro

DISTRIBUCION

para España:

LOGISTA, S. A. Pol. Ind. Pinares Llanos - Electricistas, 3 28670 Villaviciosa de Odón (Madrid) - Teléfono 916 657 158

para los restantes países:

Prensa Científica, S. A. Muntaner, 339 pral. 1.ª - 08021 Barcelona - Tel. 934 143 344

PUBLICIDAD

Teresa Martí Marco Muntaner, 339 pral. 1.ª - 08021 Barcelona Tel. 934 143 344 - Móvil 653 340 243

publicidad@investigacionyciencia.es

Copyright © 2008 Spektrum der Wissenschaft Verlagsgesellschaft mbH, D-69126 Heidelberg

Copyright © 2009 Prensa Científica S.A. Muntaner, 339 pral. 1.ª 08021 Barcelona (España)

Reservados todos los derechos. Prohibida la reproducción en todo o en parte por ningún medio mecánico, fotográfico o electrónico, así como cualquier clase de copia, reproducción, registro o transmisión para uso público o privado, sin la previa autorización escrita del editor de la revista.

ISSN 1695-0887

Dep. legal: B. 39.017 – 2002

Imprime Printer Industria Gráfica Ctra. N-II, km 600 - 08620 Sant Vicenç dels Horts (Barcelona)

Printed in Spain - Impreso en España

ENCEFALOSCOPIO

EXPRESIÓN CORPORAL Más testosterona, mejores bailarines C asi todas las mujeres están de acuerdo en
EXPRESIÓN CORPORAL
Más testosterona, mejores bailarines
C asi todas las mujeres están de
acuerdo en que los hombres
que saben bailar resultan atracti-
vos. Un estudio reciente aporta la
razón. Los varones que estuvieron
expuestos a más elevadas concen-
traciones de testosterona en el seno
materno resultan —a juicio de
las damas— mejores bai-
larines. Peter Lovatt, de
la Universidad de
Hertfordshire, ha
observado que
la coordina-
ción y com-
plejidad de
la danza de un hom-
bre, así como la
amplitud de
sus movi-
mientos, afectan al grado en que
tal varón le resulta, a las mujeres,
atractivo, viril y dominante. “Sa-
bemos que la testosterona provo-
ca efectos sobre las características
físicas”, afirma Lovatt. “Pudiera
ser que los individuos con mayor
concentración de testostero-
na posean un control más
completo de sus cuerpos.”
La danza viene a sumarse
a las facultades atléticas,
a la destreza musical y a la
simetría facial en una lista
creciente de rasgos que acen-
túan el atractivo masculino
y están asociados con las
concentraciones prenata-
les de testosterona.
— Clara Moskowitz
© FOTOLIA / ALEXANDER YAKOVLEV

SONRISAS FALSAS

Una ruptura puede tener al menos una cosa buena: mayor destreza para detectar sonrisas falsas. El equipo liderado por Michael Bernstein, de la Universidad de Miami, ha descubierto que las personas que se sienten recha-

zadas poseen mejor capacidad para discriminar entre las sonrisas falsas y las sinceras. Sostienen que una sonrisa sincera expresa emociones auténticas, como la cooperación, porque algunos de los músculos que utilizamos —los orbiculares de los ojos— no están sometidos a control consciente. A nuestros antepasados, para sobre- vivir, les resultaba imprescindible la integración en un grupo —afirma Bernstein—, por lo que a un individuo ajeno no le convendría despilfarrar energía actuando según una reacción

falsa

ser aceptado.

— Rachel Mahan

ni perder la oportunidad de

EN TRES DIMENSIONES

Representación cerebral

C uando vemos una fotografía, identificamos sin esfuer- zo a personas y objetos. Recreamos en nuestra mente

una escena tridimensional a partir de una imagen de dos dimensiones. Por sencilla que nos parezca semejante tarea, los científicos han estado largo tiempo perplejos, tratan-

do de averiguar cómo lo consigue nuestro cerebro. Hasta los más potentes ordenadores han de librar duras batallas para extraer objetos tridimensionales a partir de imágenes planas. Hasta ahora, casi todas las investigaciones se habían centrado en un problema más sencillo, la representación neuronal de configuraciones bidimensionales. En un nuevo estudio se expone por vez primera que algunas neuronas se hallan sintonizadas para captar también detalles tridi- mensionales. El fantástico número de posibles formas tridimensionales ha dificultado el estudio de su procesamiento cerebral. Un equipo dirigido por Charles Connor y Yukako Yamane, de la Universidad Johns Hopkins, ha obviado este problema valiéndose de un programa informático que generaba una serie de formas cuya evolución dependía de los elementos que suscitasen respuestas más intensas en determinadas

neuronas. Al final, lograron individualizar varias neuronas que respondían, cada una, a configuraciones tridimensio- nales específicas. Las respuestas más intensas eran las provocadas por frag- mentos de objetos: puntas o aristas sobresalientes. “Las neuronas llevan información muy clara, correspondiente

a elementos tridimensionales, y a la relación mutua de esos

elementos entre sí”, afirma Connor. Estos hallazgos vienen

a respaldar una teoría clásica, según la cual el cerebro pue-

de comprender objetos como combinaciones espaciales de partes tridimensionales, en vez de aprender solamente a re- conocer objetos a partir de diferentes perspectivas bidimen- sionales. Connor señala, sin embargo, que el cerebro puede apoyarse en el procesamiento en dos di- mensiones, más veloz, en situaciones

JUPITERIMAGES
JUPITERIMAGES

que exijan un

reconocimien-

to rápido. — Jeremy Hsu

IDEACIÓN

Pensar deprisa produce mejor humor

ar en co- n rapi- en seis ueran rti- a la a © FOTOLIA /
ar
en co-
n
rapi-
en seis
ueran
rti-
a
la
a
© FOTOLIA / STEPHEN COBURN

¿ U n día horrible? No intente pensar en co-

sas gratas. Limítese a pensar con rapi-

velozmente, velozmente como al resolver un crucigrama fácil, o un

acelerado acelerado to torbellino de ideas para un problema pueden

dez. Según un nuevo estudio, la aceleración ración

reforza reforzar la energía y levantar el estado de ánimo,

del pensamiento mejora el estado de ánimo. ánimo.

opina opina Emily Pronin, directora del estudio.

Investigadores de Princeton y Harvard, en seis

Pronin Pron señala que pensar así puede entrañar

experimentos, hicieron pensar rápidamente ente a a los los

también también consecuencias negativas. En quienes pa-

sujetos de su estudio, exigiéndoles que generasen generasen

decen decen trastorno tra bipolar, los pensamientos pueden

en 10 minutos tantas ideas como les fuera era po- po-

agolparse agolparse con celeridad tal, que el sentimiento ma-

sible para ciertos problemas (aunque fueran

níaco níaco engendre en aversión. Y en otro artículo recien-

disparatadas); les hicieron leer deprisa una una

te, te, Pronin Pro y una colega proponen que, aunque

serie de ideas presentadas sobre una pantalla talla

el el pen pensamiento veloz y variado puede suscitar

y contemplar en avance rápido un clip de de

ufanía, ufaní los pensamientos repetitivos (y rápidos),

vídeo de la serie I Love Lucy. Otros parti-

en en cambio, pueden provocar ansiedad. (Am-

cipantes realizaban tareas similares, pero ro con calma.

bas bas autoras conjeturan, además, que el pen-

samiento sam diversificado y tranquilo conduce

De los resultados obtenidos se desprende nde

a la mansa y plácida felicidad que acompaña

que, al pensar velozmente, los probandos os

se sienten más ufanos, más creativos y —en menor grado— con más energía y vigor. Las tareas que inducen a pensar

a la meditación reflexiva, mientras que el

pensamiento lento y repetitivo tiende a mermar la energía y espolear pensamien- tos deprimentes.)

¿MEROS HALAGOS?

La imitación de las expresiones emotivas de otras personas puede fomentar la empatía

L a mayoría de nosotros sonreímos por puro re-

flejo al ver un rostro radiante o adoptamos un gesto de pe- sar al ver sufrir a un compa- ñero. Nuevas investigaciones sugieren que esa mímica fa- cilita —en especial, a las fé- minas— la captación de las manifestaciones emotivas de los demás. Mariëlle Stel, de la Uni- versidad de Leiden, y Ad van Knippenberg, de la Universi- dad Radboud en Nimega, le mostraron a los 62 partici- pantes en su investigación una serie de fotografías de rostros, durante tiempos inferiores a una décima de segundo en todos los casos. Tras ver cada fotografía, los participantes pulsaban un botón para indicar si la

CORBIS
CORBIS

imagen mostraba emociones positivas o negativas. En la mitad de los ensayos expe- rimentales, Stel y van Knip- penberg habían instruido a los participantes para que evitasen remedar las expre- siones emotivas de los ros-

tros vistos, indicándoles que debían apretar los dientes, pues eso dificulta la capaci- dad de gesticular. En una situación de con- trol, se les pidió a los par- ticipantes que, mientras respondían, mantuvieran rígidos los hombros, una li- mitación que a juicio de las investigadoras les distraía aproximadamente en igual medida que el tener que evitar el movimiento de los músculos faciales. Las investigadoras midie- ron la rapidez con la que los participantes respondían a cada rostro. Hallaron que, cuando las féminas eran libres de remedar expresiones emo- tivas, tardaban menos que los varones en reconocer si se tra- taba de una emoción positiva o negativa. Cuando se les im- pidió gesticular, no se observó variación en los varones, pero las mujeres perdieron veloci- dad, que se redujo hasta la de los hombres. Según las autoras, estos resultados concuerdan con estudios por formación de imágenes cerebrales, que su- gieren que nuestro cerebro

Aunque no está clara la razón de que la velocidad con la que se piensa afecte al estado de ánimo, Pronin y su grupo sospechan que nuestras propias expectativas tal vez sean premisa en un silogismo. Habían descubierto, en investiga- ciones anteriores, que se tiende a creer que las ingeniosida- des dan una prueba de buen humor. Esta popular creencia puede llevarnos a inferir instintivamente que, si pensa- mos con rapidez, es porque nos sentimos felices. Además, al pensar rápidamente puede que en el cerebro dé rienda suelta al sistema de dopaminas, un sistema que adora las novedades y que participa en las sensaciones de placer y de recompensa. El “subidón” que se obtiene del pensamiento rápido puede ser transitorio, pero “estas pequeñas oleadas de emoción positiva son acumulativas”, afirma Sonja Lyu- bomirsky, de la Universidad de California en Riverside. Se ha demostrado en numerosos estudios que el sen- timiento de felicidad engendra una miríada de efectos benéficos, entre ellos, mayor productividad, un respaldo social más robusto y una función inmunitaria más efi- ciente, explica Lyubomirsky, quien añade que “incluso breves períodos de entusiasmo pueden dar paso a espi- rales ascendentes”.

— Siri Carpenter

posee un atajo para procesar expresiones emotivas. Los hallazgos indican también que las mujeres pueden ha- cer mayor uso de este atajo biológico que los varones. Dacher Keltner, de la Uni- versidad de California en Berkeley y experto en emo- tividad, afirma que el estudio es importante porque viene a corroborar otros trabajos que demuestran que, en compa- ración con los varones, las mujeres manifiestan una mayor correspondencia entre sus propias emociones y las ajenas y que exhiben empa- tía en mayor grado. Casi todos los datos exis- tentes, explica Keltner, son de carácter subjetivo, y se basan en manifestaciones de los propios participantes en la investigación. “En este estudio se muestra que estas diferencias entre uno y otro sexo se observan también en una mímica conductual muy rápida.” Según el psicólogo Simon Baron-Cohen, de la Universi- dad de Cambridge, se sigue ignorando de qué modo se remedan las expresiones emotivas en circunstancias naturales, o si la mímica es esencial para la “vía rápida” que las mujeres toman para reconocer emociones. “Exis- ten, sin duda, abundantes pruebas de que las mujeres sienten una tendencia más vigorosa a enfatizar, pero está por establecer firme- mente si tal hecho está me- diado por la gesticulación. Este nuevo estudio es, cuan- do menos, coherente con tal posibilidad”, reconoce. —Siri Carpenter

MOTILIDAD CEREBRAL

La reconducción de conexiones desde la neurona al músculo permite al cerebro el movimiento de extremidades inutilizadas

el dominio de la recuperación de

movilidad en víctimas de paráli-

sis por lesiones o enfermedades se ha abierto una senda prometedora. Investi- gadores de la Universidad de Washington han ideado un procedimiento para re- conducir señales emitidas por la corteza motora del cerebro que pudiera excitar directamente a los músculos motores. Los investigadores llevan un decenio “prestando oído” y descodificando las se- ñales cerebrales específicas que suscitan el movimiento muscular, valiéndose de un amplio despliegue de ordenadores y complejos algoritmos para traducir la actividad cerebral en instrucciones para desplazar un cursor o mover un brazo o una pierna de un robot. La nueva metodología simplifica este proceso. Un equipo de ingenieros y neu- rocientíficos ha devuelto el uso de una extremidad inmovilizada de un mono reemplazando la conexión biológica que se había perdido. “En lugar de descodifi- car la intención, nos hemos limitado a establecer una conexión y a estimular al mono para que aprendiera a actuar sobre ella”, dice Chet Moritz, pionero con Eberhard Fetz, también profesor en la Universidad de Washington. Ambos entrenaron a macacos para que jugasen un sencillo videojuego usando una

E

n

la

palanca (joystick). A continuación llevaron

un cable eléctrico desde una neurona in- dividual de la corteza motora del animal hasta un ordenador personal. El impulso eléctrico emitido por la neurona fue am- plificado por el ordenador y transmitido por otro hilo hasta uno de los músculos del brazo de los primates, brazo que había sido transitoriamente anestesiado. Al cabo de unos minutos, los monos aprendieron a controlar con el pensa- miento movimientos de la muñeca, des- plazando la palanca hacia la derecha o hacia la izquierda para acertar en dianas de la pantalla del ordenador. Lo sorprendente, explica Moritz, fue que una neurona cualquiera de esa re- gión general del cerebro pudiera apren- der a estimular los músculos de la mu- ñeca, con independencia de que tal célula nerviosa se hallara originalmente impli- cada en ese movimiento específico. “Los monos pueden aprender rápida- mente a modificar la actividad neuronal, en este caso, para generar movimiento, de forma muy parecida a la manera en que los humanos modificamos el ritmo de la actividad cardíaca mediante bio- retroalimentación”, explica Fetz. Este control exigía atención consciente; la realización subconsciente de tales mo- vimientos demandaría un entrenamien-

JASON LEE
JASON LEE

to repetitivo, algo así como aprender un

nuevo deporte. La meta a largo plazo consistirá en desarrollar un dispositivo neuroprosté- tico, miniaturizado e implantable, que facultara a los paralíticos para mover sus extremidades. Fetz ha dado ya el paso siguiente, el desarrollo de un neurochip del tamaño de un teléfono móvil que puede ser enlazado con un microproce- sador, lo bastante pequeño para que los monos puedan llevarlo implantado en

la cabeza.

Son muchos los obstáculos. Resulta difícil tomar registros de una misma neurona durante períodos largos. Al cabo de algunos días o de pocas semanas, se forma tejido cicatricial en torno a los electrodos, que interrumpe la comuni- cación. El problema se podría mitigar guiando electrodos hasta nuevas ubi- caciones mediante motores diminutos. No es cuestión baladí proporcionar una fuente de energía que durase decenios.

La biocompatibilidad está por resolver; la

implantación de un sistema tal bajo la piel entraña enormes riesgos de infección.

Y no faltan problemas teóricos crucia-

les: ¿Será posible aumentar de escala este

modelo para estimular a una multitud de neuronas que gobiernen a otros tan- tos músculos? ¿Qué versatilidad ofrece

el cerebro para asignar tareas nuevas a

sus neuronas? El equipo confía, a corto plazo, en restaurar los movimientos del brazo y, con el tiempo, devolver a parapléjicos la facultad de andar. Pero los ensayos clínicos se encuentran a un decenio de distancia.

— Sharon Guynup

Se confía en poder restaurar la facultad de mover miembros paralizados estableciendo una conexión directa desde una neurona (amplificando la señal nerviosa mediante un ordenador personal). Esta metodología podría resultar mucho más sencilla que la interpretación del pensamiento con el fin de controlar un brazo robótico.

RETROSPECTIVA

EMILIO MIRA Y LOPEZ (1896-1964)

El psicodiagnóstico miocinético

JOSE MARIA TOUS RAL

E milio Mira y López nació el 24 de oc- tubre de 1896 en Santiago de Cuba,

colonia española en aquella época. Su madre, Emilia López García, y su padre, Rafael Mira Merino, eran españoles, re- sidentes en Cuba. Rafael Mira, especiali- zado en medicina tropical, ocupaba allí el cargo de Subinspector de Sanidad del Ejército Español. Repatriados a España, terminarán por instalarse en Barcelona, donde Emilio se licenciará en medicina en 1917, después de haber sido alumno interno del labo- ratorio de fisiología de la facultad de medicina, bajo la docencia de Augusto Pi y Sunyer. La influencia en su forma- ción de la obra de Ramón Turró, le lleva a desarrollar una psicología fuertemente arraigada en la fisiología. Sostendrá Mira que todos los con- tenidos mentales del ser humano son obtenidos a partir de cambios muscu- lares de sus órganos sensoriales, que son transmitidos mediante los nervios al cerebro. La cualidad específica de las senso-percepciones la confieren los cam- bios musculares que acontecen por re- lación con el mundo externo e interno. Así, sólo entramos en relación con nues- tro mundo externo e interno mediante los cambios motores que experimentan nuestros músculos. En 1919 accede por concurso a la direc- ción del laboratorio de psicofisiología del Instituto de Orientación Profesional de la Mancomunidad de Cataluña. En 1922 de- fiende en la Universidad Central de Ma- drid su tesis doctoral, sobre “Las correla- ciones somáticas del trabajo mental”, con la concesión del premio extraordinario. El tema allí abordado marcará su futuro desarrollo investigador. En 1923 ocupa la primera cátedra de psiquiatría en la facultad de medicina

primera cátedra de psiquiatría en la facultad de medicina 1. Fotografía de Emilio Mira y López.

1. Fotografía de Emilio Mira y López.

2. Monotonómetro ( izquierda ) y axiestereómetro ( derecha ) diseñados y utilizados por Mira

2. Monotonómetro (izquierda) y axiestereómetro (derecha) diseñados y utilizados por Mira (1935 y 1936).

de la Universidad Autónoma de Barce- lona. Ese mismo año es invitado a presi- dir junto con Wolfgang Köhler, Charles Spearman y Henri Piéron, la Sección de Psicología de la Sociedad Norteamericana para el Progreso de las Ciencias, con sede en Chicago. Sus investigaciones, paralelas a las de Alexander Luria y A. Mosso, representan el logro máximo de la técnica analógi- ca, aplicada al estudio de las funciones psicosomáticas no directamente obser- vables. Dos instrumentos, el monotonó- metro y el axiestereómetro marcaran el desarrollo de su sistema de evaluación miocinética de la personalidad. A punto de terminar la guerra civil española, se exilió el 23 de enero de 1939. Hubo de proseguir sus investiga- ciones sin contar con estos instrumen- tos, teniendo que trasladar sus obser- vaciones, referentes a la disposición motora del movimiento, en diferentes planos espaciales, sin ayuda de la visión, a una prueba de papel y lápiz que fue el fundamento del psicodiagnóstico miocinético. En 1940, se encontraba ya integrado en el sistema público inglés de investiga- ción, en el Hospital Maudsley y en el Mill; publica, en los Proceedings of the Royal Society of Medecine, la revisión y estruc-

turación de su nueva técnica de evalua- ción, con el título: “Myokinetic Psycho- diagnosis: A new technique of exploring conative trends of personality”. En 1946 es nombrado director-funda- dor del Instituto de Selección y Orienta- ción Profesional (ISOP) de la Fundación Getulio Vargas con sede en Río de Janeiro, cuyo objetivo consistió en un desarrollo completo del proyecto iniciado en el Ins- tituto de Orientación Profesional de la Mancomunidad de Cataluña. Mira publicó 269 trabajos. De ellos, 32 son libros con múltiples ediciones y traducciones generalmente del español al inglés, francés, brasileño e italiano. Su Psychiatry in War fue traducido del inglés al castellano y Le Psychodiagnos- tic Miokinetic del francés al castellano, inglés, brasileño, alemán e italiano. Mira falleció el 16 de febrero de 1964 en Pe- trópolis, estado de Río de Janeiro. Póstu- ma fue la obra que cierra el ciclo de su preocupación investigadora: Influencia da expectativa e da atitude individual no rendimento mental. Quedó, en cambio inédita una Psicología laboral, su trabajo postrero. Como reconocen cuantos han estu- diado la obra de Mira y López (Carpin- tero, Galland, Muiños, Rosas, Vilanou) su concepto de psicología era científico,

experimental y aplicado. Era científico en cuanto se basaba en la fisiología; ex- perimental, por cuanto desarrolló para- digmas de investigación e instrumentos psicométricos, y aplicado, por su interés desde la psicología criminal hasta la psi- copedagogía, pasando por sus aportacio- nes a la psicología del trabajo, fundadas en la orientación profesional. Para Mira tiene gran importancia la relación entre la intención y la ejecución, que hoy en día conocemos como el es- tudio del control motor de la conducta. Mira establece como puente, entre las intenciones y las ejecuciones, la “cona- ción”, término que denomina la relación entre intención y la ejecución, basada en una pre-acción que consiste en la presen- cia de un cambio muscular anticipatorio y preparatorio del movimiento. Debido a su formación fisiológica considera las intenciones como la ma- nifestación externa de las tensiones internas musculares. Si se alteran las tensiones musculares, se modifican los contenidos mentales tal como observa- mos, nos dice, en la terapia ocupacional. Este planteamiento le llevó a interesarse por la psicología topológica de Lewin y por el método de la expresión motriz de Luria. Le acercaría también a la teoría motriz de la conciencia, iniciada por

James y continuada, entre otros, por Jacobson con su teoría motriz de la in- teligencia. Merece destacarse el interés de Mira en la influencia de la percepción sobre los cambios de la tensión muscular, que desarrolló para evaluar la capacidad de los pilotos de la aviación republicana española de manipular los mandos de sus aviones, a pesar de haber perdido la referencia espacial de su cuerpo duran- te el vuelo. Según Mira, en estas con- diciones de ausencia de información exteroceptiva respecto a la posición, la única información disponible con- siste en aquélla que procede del propio cuerpo, para facilitar el movimiento adecuado a la manipulación exacta del avión. La evaluación de esta información la realizó mediante el axiestereómetro, instrumento que le permitía evaluar la precisión del movimiento adecuado sin el auxilio de la información externa del objeto a manipular. Una constatación especialmente suge- rente de esa serie de observaciones fue que las personas con perfiles de perso- nalidad similares, obtenidos mediante pruebas independientes como Rorschach, Bernruter y Jung-Rosanoff, presentaban estereogramas (registros gráficos de sus respuestas al axiesterómetro) más semejantes, en comparación con perso- nalidades más dispares y anormalmente exageradas.

3. Equipo del PMK analógico tal como se utiliza en la actualidad en Brasil.

analógico tal como se utiliza en la actualidad en Brasil. En esos resultados se apoyó Mira

En esos resultados se apoyó Mira para establecer las dimensiones básicas de temperamento y carácter del psicodiag- nóstico miocinético: “depresión-manía”, “auto-hetero agresividad”, “intra-extra tensión”, “no emotividad-emotividad”. Como señala Muiños (2008) en su tesis doctoral: “Mira trasladó el fenómeno ob- servado en el monotonómetro de que la persona inhibidora tiende a disminuir la extensión de sus movimientos y en cambio la persona excitable tiende a aumentarlos a una nueva dimensión de ‘inhibición-excitación’ del psicodiagnós- tico miocinético”. Mira introduce la distinción entre un concepto de personalidad estático y un concepto de personalidad dinámico. Des- de su enfoque estrictamente monista, el ser humano funciona adquiriendo infor- mación de sí mismo y del mundo, gracias

a una interacción meramente somática

con el medio natural y social en que se encuentra; esta información, que cons- tituye todo su contenido conceptual, se halla disponible para la ejecución de su conducta. Por tanto, la conducta sólo se describe plenamente desde un concepto dinámico de la personalidad, capaz de establecer la relación entre la informa- ción material que elaboramos median- te nuestra respuesta muscular, y la in- formación conceptual que tenemos en nuestra mente. Del mismo modo que los cambios musculares afectan a los contenidos mentales, éstos inciden sobre los múscu- los modificando sus tensiones y creando la disposición para las conductas. Desde que la persona desea algo hasta que lo consigue, se suceden una serie de cam- bios somáticos en los centros motores que controlan las vías efectoras del sis- tema nervioso, detectables en los haces musculares lisos y estriados que se con- vierten en tensiones internas, que de- terminan una postura somática acorde

a una actitud mental. El estudio de la personalidad diná- mica presupone el concepto estático de personalidad, que describe cómo lo heredado se convierte en tempera- mento (disposición) a través de la inter- vención de las variaciones del tono y la tensión muscular en la adquisición del

conocimiento de la realidad. Además, el estudio de la personalidad dinámica implica la consideración de la microhis- toria como biografía personal de lo ad- quirido de un medio determinado y que comporta la experiencia. Por último, el estudio de la personalidad dinámica implica tomar en consideración el ca- rácter como el mecanismo que explica el cambio que experimenta la persona, resultante de su interacción con el me- dio en que vive. La teoría de Mira, gracias a esos tres componentes, se constituye como un modelo de la personalidad evolutivo, con validez para describir a la persona como un ser en desarrollo. El psicodiag- nóstico miocinético le permitió la eva- luación del temperamento y del carácter, según la definición conceptual y opera- cional que hizo de los mismos, al medir en los movimientos de la extremidad superior no dominante la disposición motora heredada y en los movimientos de la extremidad superior dominante el resultado de la interacción de aquella disposición con un medio socio-cultural determinado. En la actualidad el laboratorio Emi- lio Mira y López de la Universidad de Barcelona, a partir de la revisión con- ceptual del fundamento teórico del psicodiagnóstico miocinético, basada en las aportaciones de Van Beers al es- tudio de la propiocepción, ha elaborado un nuevo instrumento de evaluación, sustituyendo la técnica analógica por la técnica digitalizada y utilizando el análisis factorial, para el diagnóstico propioceptivo del temperamento y el carácter. El instrumento representa una revolución en los sistemas de evalua- ción psicológica, parecida a la consegui- da con la introducción de la radiología en medicina y más recientemente con el desarrollo de la resonancia magnética funcional, ya que nos aporta una infor- mación directa de los cambios internos relacionados con las diferentes estrate- gias individuales de afrontamiento de la realidad.

José María Tous Ral es catedrático de psicología de la personalidad, de la Universidad de Barcelona.

La agorafobia

Uno de los trastornos de ansiedad más frecuentes es el miedo a los lugares donde no se puede recibir ayuda, por temor a sufrir una crisis de pánico. El paciente limita su movilidad a sitios considerados seguros

JOSE PEDRO ESPADA SANCHEZ

© DEFORMAT - FOTOLIA.COM

1. CONOCER LA ANSIEDAD y aceptarla como una respuesta normal son los elementos necesarios para aprender a manejarla.

“M i mujer lleva más de medio año sin ape- nas salir de casa. Antes hacía una vida

normal, trabajaba en la empresa familiar, esta- ba pendiente de nuestros hijos, quedábamos a

cenar con amigos

sitio. Cuando le insisto mucho para que salga un rato, se pone muy nerviosa y no es capaz. Parece que sólo se sienta segura en casa. Esta- mos desesperados.” En la primera entrevista, Vicente, un fabricante de 46 años, relataba así el caso de su esposa, que fue diagnosticada de agorafobia. Tras unos meses de terapia mejoró bastante. Es uno de los casos que se diagnos- tican y se tratan diariamente en las clínicas psicológicas.

Ahora no quiere ir a ningún

El Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales (DSM-IV-TR), editado por la Asocia- ción Americana de Psiquiatría y convertido en canónico del diagnóstico clínico, define la agorafobia como el miedo a estar en luga-

res o situaciones de los que puede ser difícil

o embarazoso escapar, o en los que puede no

disponerse de ayuda en el caso de sufrir un ataque de pánico. Un ataque de pánico (o crisis

de ansiedad) se caracteriza por un aumento de

la frecuencia y presión sanguínea (taquicardia),

respiración agitada, sudor, sensación de ahogo,

mareo, temblores y despersonalización.

Por miedo a sufrir un ataque, el individuo tiende a evitar situaciones en las que cree más probable la crisis, las soporta con ansiedad o bien necesita ir acompañado. Los temores suelen estar relacionados con situaciones ca- racterísticas, que la persona intenta eliminar

o reducir al máximo para evitar la angustia.

Entre estas situaciones, se menciona el temor intenso a los espacios abiertos y a las multitu- des, comercios concurridos, centros públicos en los que circula gran cantidad de personas, etcétera.

RESUMEN La agorafobia se puede controlar 1 La agorafobia es un trastorno de ansiedad. Consiste
RESUMEN
La agorafobia
se puede controlar
1 La agorafobia es un
trastorno de ansiedad.
Consiste en un miedo intenso
a lugares concurridos o en los
que se percibe dificultad para
escapar o recibir ayuda.
2 Las personas que pa-
decen el trastorno han
tenido alguna experiencia
negativa. La evitación actúa
como un mecanismo de
aprendizaje que mantiene el
problema.
3 El
tratamiento cog-
nitivo-conductual ha
mostrado una alta eficacia.
Se basa en la exposición
gradual a las situaciones
que generan miedo.
4 La exposición “in vitro”
a
los síntomas temidos
como taquicardia, mareo o
sensación de ahogo, facilita
la interpretación no catas-
trofista de los síntomas.

© LISA F. YOUNG - FOTOLIA.COM

Autorregistro diario de un agorafóbico

Situación

 

Qué ocurrió

Pensamientos

Pensamientos alternativos

Día 30, 8 p.m. En el coche volviendo a casa.

Empecé a sentir mareos

Puede que me ponga más

Probablemente estoy mareada por el viaje. Abro la ventana y me despejo.

y

hormigueo.

nerviosa y a gritar.

Día 2, 8,30 p.m. Hablar con un chico un rato al salir de la biblioteca.

Me asusté por si me ponía nerviosa y empecé a marearme.

Voy a tener que irme para que no se de cuenta.

Me centro en la conversación y me distraigo enseguida. Es poco proba- ble que él note algo raro en mí.

Día 3, 8,15 a.m.

Estaba un poco nerviosa.

Espero no ponerme mal durante el camino.

Hoy estoy un poco más nerviosa, no pasa nada. Tengo que respirar tranquila y me relajaré.

Día 4, 2 a.m. En la dis- coteca llena de gente.

Noté un nudo en la garganta, hormigueos y mareo.

Si me mareo y quiero salir, hay mucha gente que me impide el paso.

Aquí hace mucho calor y por eso me siento rara. Debo aguantar.

 

De pronto noté dolor de cabeza

Pensé que iba a ir a más, que

Voy a pensar en otra cosa. En unos minutos se me habrá pasado.

Día 7, 9 p.m. Viendo un reportaje en televisión.

un nudo en la garganta, hormigueo.

y

tendría que tomarme una pastilla y no sabía si podría controlarlo.

El temor del peligro es diez mil veces más aterrador que el peligro mismo. Cuando éste aparece ante nuestros ojos, descubrimos que el peso de la ansiedad superaba en mucho a las consecuencias de esa misma ansiedad.

Daniel Defoe.

Robinson Crusoe.

La agorafobia es miedo al miedo. Los agorafó- bicos temen las situaciones que puedan generar- les sensaciones de ansiedad, miedo a la propia activación fisiológica y a los pensamientos sobre las consecuencias de experimentarlas, como la idea de morir. Entre los miedos agorafóbicos, reseñemos el miedo a experimentar una crisis, desmayarse, tener un infarto, perder el control, volverse loco, hacer el ridículo o ahogarse. La mayoría de los agorafóbicos que acuden a tratamiento (entre el 80-100 %) informa ha- ber tenido ataques de pánico. La agorafobia sin historia de trastorno de pánico no presenta, en cambio, antecedentes de ataques de pánico re- currentes; aquí la evitación agorafóbica se basa en el miedo a la incapacitación o vergüenza

2. LOS ATAQUES DE PANICO presentan síntomas que con frecuencia son interpretados como un problema físico.

producidas por síntomas repentinos similares a los del pánico. La característica principal de una crisis de angustia estriba en la aparición aislada y tem- poral de miedo o malestar de carácter intenso, en ausencia de peligro real, que se acompaña de al menos cuatro de un total de trece sínto- mas somáticos o cognitivos. Las crisis se ini- cian de forma brusca y alcanzan su máxima expresión con rapidez (en 10 minutos o menos), acompañándose a menudo de una sensación de peligro o de muerte inminente y de una urgente necesidad de escapar. Entre los precedentes teóricos se citan el “vértigo histérico”, acuñado ya en el siglo XVIII, el “corazón de soldado” descrito en la primera

© iSTOCKPHOTO / DIANE DIEDERICH

guerra mundial, el cuadro que Westphal deno- minó “agorafobia”, o el caso Catalina descrito por Freud. Desde 1960 las crisis de angustia o ataques de pánico se vienen considerando una entidad específica distinta de otros trastornos de ansiedad. Se calcula que la prevalencia vital de la ago- rafobia en adultos es del 5 %, mayor en mujeres que en varones. La edad media del comienzo de la agorafobia es 28 años, aunque el trastorno puede darse también durante la infancia y ado- lescencia. Entre los trastornos fóbicos, la agora- fobia es posiblemente el más incapacitante.

Su origen

¿Cómo comienza el problema? Así describía Jor- ge, de 19 años, su primera crisis: “Debían de ser las tres de la mañana. Me desperté sobresaltado con una extraña sensación. El corazón parecía que se iba a salir del pecho. Latía fuerte y rá- pido. Me asusté. Me costaba respirar y sudaba. Según pasaban los minutos, la cosa iba a más. Mis padres me llevaron a urgencias porque nos temíamos que fuera un infarto. Allí me hicie- ron un reconocimiento y el diagnóstico fue que había sufrido una crisis de pánico”. En ocasiones, los ataques, inesperados, se atribuyen en un primer momento a una cau- sa física. Jorge tardó un tiempo en aceptar que su problema fuera psicológico. Aunque había experimentado ansiedad en otras ocasiones, nunca había sido tan intensa ni con esos sín- tomas físicos tan marcados. Después de la mala experiencia pasó dos meses sin salir de casa. Pensaba que, si le había ocurrido una vez, podría repetirse en cualquier momento, y así fue. Cuando acudió a consulta seguía cuidando mucho adónde iba. Limitó sus actividades. Por ejemplo, no asistía a sus clases en la universi- dad por miedo a sufrir una nueva crisis. Había dejado de conducir por la misma razón. Cuando salía de casa procuraba hacerlo siempre acom- pañado. Alguna vez había intentado seguir con su vida normal, pero lo había pasado muy mal

y no había logrado tranquilizarse.

Entre los factores desencadenantes del pri- mer ataque de pánico, destacan dos: un estrés psicológico y un conjunto de reacciones fisio- lógicas. El estrés viene instado por problemas laborales, de relación afectiva o familiares. Las reacciones fisiológicas no son peligrosas, aunque sí desagradables y desconocidas para

el sujeto, como la hipoglucemia, bajadas brus-

cas de presión arterial, intoxicación cafeínica,

consumo de drogas o de otra índole.

En algunos casos, las crisis aparecen en un momento tranquilo, meses después de una etapa estresante. Otras veces no existe un antecedente claro. Se han detectado variables predisposicionales, aunque puede darse el tras- torno en cualquier sujeto. Se distingue entre vulnerabilidad biológica, propia de personas con un sistema nervioso autónomo muy reacti- vo, y vulnerabilidad psicológica, característica de quienes se preocupan por la salud al haber convivido con una enfermedad propia o de un familiar.

Persistencia del problema

Maya, de 24 años de edad, asistía a clases de relaciones laborales en la universidad. En la última clase de la mañana, empezó a encon- trarse mal. Ese día había desayunado poco. Notó cómo se le nublaba la vista y se sentía cada vez más débil. Lo siguiente que recuerda es despertar en medio de la clase con un pa- ñuelo húmedo en su frente. El siguiente día que acudió a clase, quiso sentarse cerca de la puerta por si se encontraba mal y necesitaba salir. Aguantó media hora, pero decidió mar- charse por lo nerviosa que se sentía. Cuando acudió a consulta llevaba meses sin ir a clase,

Cuando acudió a consulta llevaba meses sin ir a clase, 3. LA AGORAFOBIA puede llegar a

3. LA AGORAFOBIA

puede llegar a ser un trastor-

no incapacitante, que impide

llevar una vida normal.

Modelo cognitivo del pánico-agorafobia

Cambios fisiológicos, cognitivos o ambos Estresores situacionales Respuestas emocionales (ansiedad, enfado)
Cambios fisiológicos,
cognitivos o ambos
Estresores situacionales
Respuestas emocionales
(ansiedad, enfado)
Esfuerzo físico
Ingestión de fármacos
Percepción de los
cambios
Interpretación de los
cambios corporales,
cognitivos, o ambos,
como amenaza
Retroali-
mentación
Respuesta de ansiedad
ante la percepción de
amenaza
posi
tiva
Aumento de la activación
Aparición de más
síntomas de ansiedad
ATAQUE DE PANICO

Mantenimiento de la agorafobia

Estímulos externos, internos o ambos (lugares, acciones, sensaciones corporales, etcétera) Pensamientos 1
Estímulos
externos, internos o ambos
(lugares, acciones, sensaciones
corporales, etcétera)
Pensamientos 1
Sensaciones 1
Sensaciones 2
Pensamientos 2
Conductas de evitación
(dejar de hacer algo, no asistir,
quedarse en casa)
Conductas de escape
(marcharse a medias, irse a otro lugar)
Alivio del malestar

Alivio del malestar

Alivio del malestar
Alivio del malestar
(marcharse a medias, irse a otro lugar) Alivio del malestar Se refuerza las conductas de evitación

Se refuerza las conductas de evitación Se mantiene/aumenta el problema

nunca salía sola de casa y había generalizado su temor a restaurantes, cines y teatros. Los modelos etiológicos de la agorafobia son de corte cognitivo-comportamental. Durante el ataque de pánico se produce un aprendizaje mediante condicionamiento clásico. La persona asocia el malestar fisiológico con sensaciones internas fisiológicas inocuas. A partir del pri- mer ataque, cada vez que se percibe un peque- ño cambio en el organismo, como resultado del condicionamiento, la persona se pone ansiosa. El siguiente paso es la consolidación y gene- ralización del aprendizaje. Desde la primera asociación, por similitud se aprende a tener miedo ante otras situaciones parecidas. Si la persona sufre un ataque de pánico en una determinada situación, además de asentar más firmemente la asociación a las sensaciones internas, puede condicionar a la situación exte- rior, apareciendo el miedo y la evitación agora- fóbica. El aprendizaje que mantiene el proble- ma se consolida cada vez que la persona evita enfrentarse a las situaciones que le producen miedo, o escapa de ellas cuando no soporta el malestar. De este modo, la conducta de escape, la evitación o ambas se refuerzan mediante el

alivio de la ansiedad; aumenta así la probabi- lidad de que el sujeto opte por la estrategia de huida ante una situación similar.

Cómo se evalúa la agorafobia

Cuando una persona acude a una clínica psico- lógica, se procede de entrada a la evaluación del caso. Dicha evaluación incluye varios métodos (entrevistas, autoinformes, tests, autoobserva- ción) y fuentes de información (el paciente y sus familiares). Suele emplearse el Inventario de Agorafobia de Echeburúa y De Corral, un cuestionario autoaplicado, que consta de 72 preguntas en dos partes; la primera mide la frecuencia o intensidad con que se experimen- tan tres tipos de respuestas diferentes (moto- ras, psicofisiológicas subjetivas y cognitivas) ante situaciones o lugares temidos. Se evalúa cada situación según dos modalidades: solo o en compañía. La segunda parte valora los fac- tores que contribuyen a modificar la ansiedad que provocan dichas situaciones o lugares. Los síntomas físicos de la ansiedad suelen evaluarse con el Inventario de ansiedad de Beck

o autoinformes similares. Esta prueba explora

los aspectos físicos relacionados con la ansie-

dad y facilita la discriminación entre ansiedad

y depresión. Se aplica también el Cuestionario

de ansiedad estado-rasgo, de Spielberger, Gor- such y Lushene. Basada en los síntomas de crisis de angustia,

la Escala de Síntomas de Ataque de Pánico pon-

dera la gravedad total de la crisis de angustia; se trata de un instrumento autoadministrado de 14 preguntas. El paciente debe indicar la gra- vedad de los síntomas de crisis de angustia,

mediante una escala de 4 puntos (inexistente, intensidad leve, moderada y grave); la puntua- ción de cada entrada tiene un rango de 0 a 3; se obtiene un valor total, suma de las puntuacio- nes de todas las entradas. Cuando se dispone de suficiente información sobre el problema, el siguiente paso consiste en elaborar una hipóte- sis que explique su origen y persistencia.

El tratamiento de la agorafobia

La mayoría de los tratamientos son de tipo multicomponente, que comprende técnicas educativas (psicoeducación), entrenamiento en control de la ansiedad (respiración y relajación), técnicas cognitivas (análisis de pensamientos catastrofistas y entrenamiento en autoinstruc- ciones) y exposición en vivo. La Asociación Norteamericana de Psicolo- gía destaca dos programas de tratamiento, que

© STEPHEN COBURN - FOTOLIA.COM

© iSTOCKPHOTO

comparten bastantes aspectos. El primero es el programa de tratamiento de Barlow, que abarca un componente educativo, con énfasis en la exposición del paciente a los estímulos internos temidos (sensaciones corporales), técnicas de análisis cognitiva de las creencias erróneas sobre las amenazas asociadas al pá- nico, entrenamiento en técnicas de control de la ansiedad (relajación y respiración lenta) y tareas para casa. El segundo es el programa de terapia cogniti-

va de Clark, que resalta la interpretación catas- trófica que hace el paciente sobre sus sensacio- nes corporales durante los ataques de pánico. Incluye un módulo educativo, un componente cognitivo en el que se entrena al paciente a identificar y desafiar las interpretaciones ca- tastróficas, experimentos conductuales en los que se expone a los estímulos internos y exter- nos temidos, y que sirven además para poner

a prueba sus creencias sobre las sensaciones

somáticas, y tareas para casa. El tratamiento psicológico de la agorafo- bia se propone que el paciente conozca el funcionamiento de la respuesta de ansiedad, aceptándola como una emoción normal y ayu- dándole a interpretar sus crisis. Se le enseña a detectar niveles elevados de ansiedad y aplicar el control de la activación, primero en situa- ciones de tranquilidad y luego en momentos de estrés. Se busca, en definitiva, recuperar la movilidad y autonomía que poseía antes del inicio de las crisis. El tratamiento psicológico se apoya en técnicas de control físico (relajación y respi- ración profunda) y técnicas de control cogni- tivo (terapia cognitiva para el control de los pensamientos catastróficos, con criterios de racionalidad, análisis verbal y búsqueda de al- ternativas) para afrontar el pánico mediante técnicas de exposición interoceptiva y expo- sición en vivo. Hay que exponerse a aquello que teme, comprobar que sus pensamientos automáti- cos no se cumplen y familiarizarse con ese

estado fisiológico hasta que no produzca mie- do o ansiedad. Para proceder a la exposición

en vivo, debemos elaborar primero un listado de situaciones temidas, graduadas de menor a mayor intensidad, enfrentándose una a una a dichas situaciones y permaneciendo ante las mismas hasta que el nivel de ansiedad haya descendido o se reduzca a cero. ¿En qué con- siste el tratamiento cognitivo conductual de

la agorafobia?

Primera fase

El tratamiento comienza con la fase educati- va. Terapeuta y paciente ponen en común la información recabada durante la fase de eva- luación. Se pretende que el paciente conozca qué supone tener agorafobia, por qué padece el trastorno y qué hacer para solucionarlo. Terapeuta y paciente analizan la hipótesis de origen y mantenimiento del problema. El exa- men funcional del caso sirve para conocer las

variables implicadas y la relación entre ellas. Conviene que la ansiedad se conciba como una emoción normal, e incluso positiva, que ayuda

a vivir y es adaptativa. Sólo cuando su intensidad es demasiado ele- vada, se mantiene demasiado tiempo o aparece

ante situaciones no amenazantes, puede perder su carácter adaptativo. Debe, pues, dilucidarse

si la ansiedad es positiva o negativa. Y perder el

miedo a la ansiedad; aunque reacción algo moles- ta, no es ni incontrolable ni insoportable. Ante los primeros síntomas, el miedo a ponerse nervioso insta interpretaciones negativas que acentúan los síntomas y provocan la aparición de otros.

En el curso de la etapa educativa han de explicarse los fundamentos del tratamiento,

Uno de los principales componentes de la terapia psicológica para la agorafobia consiste en la

Uno de los principales componentes de la terapia psicológica para la agorafobia consiste en la interacción con las situaciones que provocan miedo.

4. LAS PERSONAS QUE PADECEN AGORAFOBIA reducen al máximo su movilidad. En los casos más
4. LAS PERSONAS QUE
PADECEN AGORAFOBIA
reducen al máximo su
movilidad. En los casos
más graves pueden llegar
a permanecer largas tem-
poradas sin salir de casa.

© iSTOCKPHOTO / SUMMER DERRICK

5. LAS CONDUCTAS DE EVITACION, como no asistir a reuniones sociales, o no salir a la calle por miedo a una crisis, surgen como una estrategia protec- tora, pero contribuyen a largo plazo al mantenimiento del problema.

Tratamiento psicológico de la agorafobia

Fase educativa

Tratamiento psicológico de la agorafobia Fase educativa Exposición en vivo Terapia cognitiva Generalización y

Exposición en vivo

de la agorafobia Fase educativa Exposición en vivo Terapia cognitiva Generalización y mantenimiento de

Terapia cognitiva

de la agorafobia Fase educativa Exposición en vivo Terapia cognitiva Generalización y mantenimiento de resultados

Generalización y mantenimiento de resultados

comprender que igual que se ha condicionado la respuesta de ansiedad, puede descondicio- narse mediante nuevos aprendizajes. Alex, de 19 años, marchó a la capital para estudiar Ingeniería de Caminos. Durante unos meses se esforzó en adaptarse al alto nivel de exigencia de la carrera. Cierta tarde empezó a

palpitaciones son respuestas de activación normales ante la percepción de una amena- za, que al cabo de un tiempo vuelven a sus parámetros normales. Miedo a ahogarse o asfixiarse. Una de las respuestas de activación del organismo es el aumento de la frecuencia respiratoria. El cuerpo se prepara para consumir más oxí- geno, luchando contra la amenaza o huyen- do. En ausencia de una u otra estrategia, se produce una situación de hiperventilación. Como resultado, se reduce en exceso la con- centración de dióxido de carbono en sangre y baja la actividad del centro del reflejo respi- ratorio en el cerebro, que ordena disminuir la frecuencia respiratoria. De esa forma aparece la sensación paradójica de falta de aire. Miedo a volverse loco. Algunos síntomas de las crisis de pánico, en particular la desreali- zación y la despersonalización, pueden hacer

notar “cosas raras”. Los objetos ante él parecían extraños. Era una sensación muy extraña. La visión era normal, pero las cosas no parecían del todo reales. Tuvo que sentarse hasta que se le pasó. Desde ese día no dejaba de pregun- tarse si los objetos eran reales o no. Cuando se daba cuenta de lo que hacía, pensaba que era absurdo y se angustiaba por pensar esas cosas. Perdió el curso. En la fase educativa del trata- miento de Alex, fue necesario demostrarle que

que quien las experimenta piense que son síntomas peligrosos (alucinaciones). Miedo a perder el control. Quien sufre un ataque de pánico, teme perder el control de su conducta y gritar, gesticular o realizar otras acciones que llamen la atención o se reputen ridículas. En realidad, el comporta- miento durante una crisis se dirige a buscar un escape de la situación.

la

ansiedad a veces tiene ese tipo de síntomas.

Segunda fase

El

estrés por adaptarse a una situación nueva y

El segundo paso del tratamiento consiste en

Fase tercera

difícil le había hecho experimentar la desrea- lización. Ofreciéndole datos sobre el síntoma

aprender a controlar la activación. Se indican diversas técnicas y ejercicios de relajación,

y

las diferencias respecto a las alucinaciones

cuyo propósito es alcanzar un estado fisioló-

delirios, dejó de preocuparse sobre el riesgo de volverse loco y comenzó a comprender las respuestas de ansiedad. Como experimento, realizamos una prueba de hiperventilación. Después se concentró en

y

gico antagónico a la ansiedad, activándose la rama parasimpática del sistema nervioso cen- tral. Además de la relajación, la percepción del sujeto de su propio grado de activación contri- buye a la sensación general de ansiedad.

los cambios corporales y comprobó cómo una pauta respiratoria inadecuada, típica de la res- puesta de ansiedad, puede provocar reacciones somáticas muy extrañas, todas ellas atribuibles

La relajación muscular progresiva, una de las medidas habituales, comprende ejercicios de tensión y distensión de 16 grupos musculares, 8 grupos musculares, 4 grupos musculares y

a

la ansiedad. Antes de pasar a otros compo-

relajación mental (2 minutos). Puede dominarse

nentes del tratamiento, se resuelven las du-

en poco tiempo y es muy eficaz en la reducción

das sobre el modelo explicativo del trastorno

de la activación física del sujeto. Existen ejer-

y

sobre las bases de la terapia. Alguno de los

cicios de respiración en diferentes posiciones

miedos más comunes en la agorafobia que se tratan en esta fase son:

corporales. Se recomienda la práctica varias veces al día. En el momento de la crisis se aplica

Miedo a sufrir un ataque al corazón. Las pal- pitaciones y el aumento del ritmo cardíaco del que sufre un ataque de pánico puede in-

para evitar la hiperventilación.

ducirle a pensar en una muerte inmediata por infarto. En realidad, la taquicardia y las

El tercer paso del tratamiento persigue que la persona afronte gradualmente las situaciones

© iSTOCKPHOTO / CHRIS SCHMIDT

temidas. Con la exposición, se busca descondi- cionar los estímulos asociados a la respuesta de ansiedad. Cada vez que se evita la situación te- mida (salir a la calle, entrar a un lugar determi- nado), la ansiedad se reduce mediante un pro- cedimiento de aprendizaje de reforzamiento negativo. Hay que provocar, pues, el fenómeno opuesto, lograr que se extinga la ansiedad sin escapar o evitar la situación temida. El sujeto ha de afrontar la situación a pesar de su ansie- dad, comprobando que no sucede aquello que teme (sobreestimación de la probabilidad de ocurrencia) y que, en caso de que ocurra, no es tan catastrófico e insoportable como creía (sobreestimación de las consecuencias). En coherencia con los síntomas, se reali- zan ejercicios de exposición a dos tipos de estímulos: internos (sensaciones corporales) y externos (situaciones temidas). La exposición interoceptiva consiste en provocar las sensa- ciones corporales que el sujeto teme. Mediante ejercicios sencillos, se expone a lo que teme, comprueba que sus interpretaciones no son correctas y se familiariza con ese estado fisioló- gico hasta que le pierde el miedo. Hay ejercicios para cada tipo de temor. La exposición intero- ceptiva se consigue provocando los cambios corporales que más teme el sujeto y exponién- dose gradualmente a esas sensaciones. Cierto paciente temía la “llegada” de la ta- quicardia. Incluso había dejado de practicar de- porte porque los latidos del corazón le recorda- ban a las palpitaciones de las crisis. Las tareas de exposición consistieron en subir escaleras hasta que el ritmo cardíaco aumentara. Luego debía sentarse para concentrarse en los latidos. En las primeras exposiciones el malestar por notar los latidos era muy elevado; tras varios ensayos, la ansiedad decayó. En la exposición en vivo se elabora, de forma conjunta con el paciente, un listado jerárquico de situaciones temidas. La mayoría tiene que ver con lugares donde haya aparecido alguna crisis

o en los que el sujeto prevé un mayor riesgo. Otras personas están más preocupadas por el impacto social de su problema. Por eso en la exposición se incluyen situaciones sociales, como cenar con amigos. En los primeros ele- mentos de la jerarquía de exposición las cenas serían en un lugar seguro (en casa), con poca gente y de confianza. Progresivamente se va aumentando el número de invitados y el grado de intimidad con ellos, para terminar por rea- lizar esos encuentros en todo tipo de lugares

y con cualquier persona.

En el caso de Elena, de 32 años, para ordenar las situaciones se tuvo en cuenta incluir dife- rentes espacios, medios de transporte, situacio- nes sociales y la presencia de elementos de se- guridad, como el teléfono móvil o los fármacos. Cada situación era valorada según una escala de 0 a 100 unidades subjetivas de ansiedad. Posteriormente fueron ordenadas según la an- siedad que generaban. Los primeros ensayos se realizaron con la presencia del terapeuta. Se le programó luego una visita conjunta a un cen- tro comercial en horario de máxima afluencia. Elena informó de que esa situación le producía malestar y solicitó afrontar ella sola la situa- ción. En el centro comercial su ansiedad inicial era de 100. Tras descender a 40 (30 minutos más tarde), le propusimos realizar un recorrido por el centro comercial por separado. Aceptó afrontar la situación, valorando su nivel de an- siedad inicial en 90. La exposición con el terapeuta puede com- plementarse con la autoexposición. Cada día Elena se exponía por su cuenta a las situaciones acordadas, comprobando la curva de ansiedad e introduciendo las estrategias cognitivas y de relajación-respiración. En todo caso se reco- mienda no abandonar la situación hasta que la ansiedad haya descendido a la mitad del valor máximo alcanzado o se haya reducido a cero.

Cuarta fase

El cuarto paso concierne a la terapia cognitiva. Se centra en detectar los pensamientos que afec- tan negativamente al problema. Según las teo- rías que subrayan los aspectos cognitivos en los

La reestructura- ción cognitiva

persigue que la persona mo- difique sus expectativas sobre la probabilidad de padecer una crisis de ansiedad y des- dramatice las consecuencias.

6. LOS LUGARES MUY CONCURRIDOS suelen estar entre las situacio- nes más temidas por los ago- rafóbicos.

MUY CONCURRIDOS suelen estar entre las situacio- nes más temidas por los ago- rafóbicos. MENTE Y

© STEPHEN COBURN - FOTOLIA.COM

trastornos psicopatológicos, las personas come- temos errores o sesgos al procesar la informa- ción, que
trastornos psicopatológicos, las personas come-
temos errores o sesgos al procesar la informa-
ción, que provocan malestar. El objetivo sería,
pues, modificar la interpretación del suceso.
Uno de los errores más frecuentes es el pen-
samiento polarizado o dicotómico, que lo redu-
ce todo a blanco o negro. El agorafóbico, aplica
ese sesgo a la valoración de su estado emocio-
nal: bien/mal, tranquilo/ansioso, etcétera. Cree
que su estado pasa de tranquilo a nervioso sin
solución de continuidad, cuando la ansiedad
implica un conjunto de parámetros (tasa car-
díaca, frecuencia respiratoria y tensión muscu-
lar) que aumentan de forma gradual. Al corregir
No es lo mismo una recaída esporádica que
una vuelta al punto inicial. Una persona que
haya superado el problema y que al cabo del
tiempo vuelve a experimentar una crisis, puede
cometer el error de pensar que ha empeorado y
que el problema ha vuelto. La ansiedad es sinó-
nimo de grado de activación, y es una emoción
que forma parte del ser humano. Si la persona
Con ayuda psicológica es
posible afrontar el miedo
a salir de casa.
el
sesgo del pensamiento dicotómico, llega a la
conclusión de que la ansiedad pasa primero de
cero a 10, luego a 20, después a 30, etc. No pasa
de 0 a 100 como a veces cree percibir. Por eso,
su objetivo no es tanto controlar no ponerse
nervioso, una meta imposible, sino mantener
su activación en unos niveles tolerables.
Otro sesgo frecuente es la interpretación de
síntomas como indicador de algo negativo. La
terapia cognitiva consiste en buscar pruebas
que develen su temor y ensayar interpretacio-
nes alternativas fundadas.
A la terapia cognitiva compete identificar
las interpretaciones catastrofistas sobre los
síntomas de la ansiedad o las predicciones ne-
gativas sobre las consecuencias, y modificarlos
por otros pensamientos más racionales. Para
vuelve a experimentar una crisis, no debe asus-
tarse. Ha de valorarla como un desliz en el que
no se ha podido controlar la ansiedad o que se
ha bajado la guardia. Debe servir de oportuni-
dad para analizar qué aspectos de la situación
se han dado para favorecer su aplicación. Al-
gunas de las situaciones que más fácilmente
provocan recaídas son los estados fisiológicos
negativos (sueño, fatiga, consumo de sustan-
cias o cambios en los horarios) y situaciones
estresantes (exámenes, divorcio, enfermedad)
o
inesperadas (enfrentarse a una situación de
riesgo sin haberse preparado). También debe
analizarse en qué ha podido fallar la persona
controlando la ansiedad.
Algunas técnicas que se aplican en esta fase
son el ensayo escrito, mediante el cual cada
persona resume qué es el pánico-agorafobia,
cómo se mantiene, por qué empezó a sufrir-
lo, cómo controlarlo, etcétera. Se recomienda
leer el ensayo cada día. También se realiza un
listado de posibles situaciones problemáticas
futuras (hacer un viaje largo, hablar en público,
cambiar de trabajo, padecer una enfermedad).
El
paciente escribe las sensaciones que cree que
BIBLIOGRAFIA
aparecerán en cada una de ellas y las cognicio-
COMPLEMENTARIA
BECK ANXIETY INVENTORY –
ello, partiendo de los registros diarios de pen-
samientos, el paciente y su psicólogo realizan
juntos un listado con las preocupaciones prin-
cipales. En el caso de Víctor, un empleado de
banco de 35 años, ante una situación que temía
sus pensamientos eran “me voy a desmayar”
BAI; Beck, Brown, Epstein
y Steer, 1988.
o
“lo pasaré muy mal”. Enseñamos a Víctor a
TRASTORNO DE PANICO:
buscar argumentos a favor y en contra de di-
chos pensamientos sobre las crisis y sobre su
conducta.
EVALUACION Y TRATAMIEN-
nes sobre ellas. Se practica el análisis cognitivo,
sometiendo a prueba los pensamientos y bus-
cando alternativas y ejercicios de exposición.
Por último, se potencian otras áreas de sa-
tisfacción, dado que la persona ha organizado
su vida en función del problema y se ha visto
privada de muchas actividades. Se recomienda
retomar y ampliar aficiones y actividades (con
TO. C. Botella y R. Balles-
ter. Martínez Roca; Barce-
lona, 1997.
Prevención de recaídas
la
pareja y amigos, de ocio, profesionales, etc.)
La última fase del tratamiento se dedica al
eliminadas por el trastorno, con el fin de elimi-
mantenimiento de los logros y la prevención
de recaídas. Es el momento idóneo para que
nar el aislamiento y la dependencia.
AGORAFOBIA Y ATAQUES DE
la
persona en tratamiento valore su evolución
PANICO. A. Bados. Pirámi-
de; Madrid, 2000.
y
refuerce el trabajo realizado. Normalmente,
TERAPIA
PSICOLOGICA . J. P.
Espada, J. Olivares y F. X.
Méndez. Pirámide; Ma-
drid, 2008.
una señal de que el tratamiento ha sido un
éxito es que la persona haya automatizado su
comportamiento, sin estar ya pendiente de la
situación ni de la ansiedad derivada. En oca-
siones puede persistir un recuerdo, pero nunca
tan negativo e intenso como para evocar una
respuesta de ansiedad elevada.
José Pedro Espada es doctor en psicología y profesor
titular del Area de Personalidad, Evaluación y Trata-
miento Psicológico en la Universidad Miguel Hernán-
dez. Se ha formado en psicología clínica y de la salud
en diversas universidades norteamericanas. Autor de
numerosos artículos especializados ha escrito también
varios libros, entre ellos, Terapia psicológica, Terapia
psicológica con niños y adolescentes e Intervención
psicológica y educativa con niños y adolescentes.

MENTE Y CEREBRO

El cerebro alucinado
El cerebro
alucinado
MENTE Y CEREBRO El cerebro alucinado “¡Está viendo elefantes rosas!” —esta expresión burlona capta un aspecto

“¡Está viendo elefantes rosas!”

—esta expresión burlona capta un aspecto que muchas veces se asocia con las alucinaciones. Pero también encontramos que las alucina- ciones evocan la jocosidad, las insinuaciones (“¡seguro que está borracho!”), la sorpresa, la

incredulidad

y la preocupación por su propia

salud mental. Aunque típicamente se presentan en la es- quizofrenia y el trastorno bipolar, así como en condiciones extremas (falta de sueño, aisla- miento sensorial prolongado), nadie —o casi

nadie— está al abrigo de ellas. Una de cada tres personas tendría alucinaciones al comen- zar a quedarse dormida. Las alucinaciones pueden presentarse en

cualquier modalidad: visuales, auditivas, verba- les (escuchar voces), gustativas y las referentes

al

de ellas mezclan modalidades. El fenómeno es complejo desde el punto de vista fisiológico y filosófico. ¿Qué son, pues, las alucinaciones?

equilibrio y la orientación. Más aún, algunas

¿Una realidad que a fin de cuentas no lo es, una falsa percepción, una ilusión? No, nada de eso. Además, ¿cómo estudiarlas, dado su carác- ter fugaz e imprevisible? Para ello, debemos dirigir la mirada hacia quienes las sufren: los pacientes esquizofrénicos, entre otros. Gracias

a

cerebrales implicadas en tales fenómenos y co- menzamos a entender mejor los mecanismos subyacentes en las alucinaciones verbales. Otra manera de estudiar las alucinaciones consiste en el seguimiento de voluntarios que se someten a la ingestión de substancias alu- cinógenas. Este tipo de estudios, que habían sido abandonados, resurgen por un doble mo- tivo: porque ahora, gracias a las técnicas de formación de imágenes, pueden observarse los efectos neurobiológicos que ejercen esas substancias, y porque se ha descubierto que algunas de ellas tienen efectos terapéuticos en patologías para las que no se conoce cura. Françoise Petry

la imaginología cerebral, se observan áreas

en patologías para las que no se conoce cura. Françoise Petry la imaginología cerebral, se observan
Las alucinaciones: entre los sueños y la percepción Nadie está al abrigo de experimentar una
Las alucinaciones:
entre los sueños y la percepción
Nadie está al abrigo de experimentar una alucinación; pero si el episodio se produce, rara vez ocurre
de nuevo. Existen, no obstante, ciertas condiciones fisiológicas y diversas patologías que favorecen
su aparición recurrente. Las alucinaciones pueden presentarse en todas las modalidades sensoriales
ALEXANDRE LEHMANN Y JUAN C. GONZALEZ
¿ P odemos tocar o ver lo que no existe? ¿Es
necesariamente perceptible por los sen-
psicológico, el médico, el filosófico, el clínico y
tidos aquello que existe? ¿Acaso existen los
el antropológico.
¿Qué son las alucinaciones? En latín, hallu-
dolores, los sueños, los pensamientos? Estas
son algunas preguntas propias de filósofos, no-
velistas, médicos, psicólogos o teólogos, que
permanecen sin respuesta convincente.
Sobre las alucinaciones, ¿qué se puede decir?
cinatio significa “extravío, error, engaño”. En
1838, Jean-Étienne Esquirol, psiquiatra francés,
definió el término como “una percepción falsa
o sin objeto”, sentido que prevalece todavía.
,
ciones suscitan fascinación y desconfianza.
Están envueltas en misterio y en clichés. Para
algunos, la alucinación es un signo mendaz,
indeseable y patológico; para otros es un sig-
no informativo, visionario y a veces hasta di-
vino. Sea lo que sea, constituye un estado de
conciencia fuera de lo común, que se conoce
mal y que ha sido dejado de lado por los in-
vestigadores.
A pesar de que los estudios científicos sobre
la conciencia han progresado en los últimos
veinte años, la investigación de las formas no
ordinarias de conciencia se encuentra en un
claro retraso. Lo que resulta llamativo, si to-
mamos en consideración que, en la explora-
ción del cerebro —y en la de otros objetos—,
el conocimiento detallado de los fenómenos
“anormales” permite explicar ciertos fenóme-
nos “normales”.
En ese contexto, las alucinaciones ofrecen
una situación original para estudiar la concien-
cia y la percepción, toda vez que permiten ser
abordadas desde distintos ángulos, incluidos el
Parecen reales
pero no lo son. Las alucina-
La versión más reciente del Diccionario de en-
fermedades mentales —DSM IV— define una
alucinación como una percepción sensorial
que, real en apariencia, se produce sin la esti-
mulación exterior del órgano sensorial corres-
pondiente a la alucinación.
Esta definición presenta varias dificultades.
En nuestro artículo adoptaremos la siguiente:
una alucinación constituye un estado mental
cuyo contenido es consciente, involuntario y,
en ciertos aspectos, parecido a los sueños y a
la percepción.
¿Cómo nace una alucinación?
La transición entre el estado de vigilia y el
sueño es propicia para que se presenten alu-
cinaciones. Según diversos estudios epide-
miológicos, el 37 por ciento de la población
experimenta alucinaciones “hipnagógicas”
(que se manifiestan al estar quedándose
dormido) y 13 por ciento experimenta alu-
cinaciones “hipnopómpicas” (que se presen-
tan al despertarse). La carencia de sueño, el
ayuno o la falta de oxígeno por altitud son
otros factores que favorecen la aparición
22
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
de alucinaciones. La privación sensorial, es decir, la reducción o la supresión deliberada de estimulación
de alucinaciones. La privación sensorial, es
decir, la reducción o la supresión deliberada
de estimulación en uno o más sentidos, si es
suficientemente prolongada, puede llevar a
alucinar. A la inversa, una sobrecarga senso-
rial puede también producir una experien-
cia alucinatoria. Asimismo, las alucinaciones
pueden darse bajo condiciones físicas o emo-
cionales extremas (accidentes, hazaña depor-
tiva, muerte de un ser querido, agotamiento
intenso, fuerte dolor, depresión profunda,
euforia, etcétera).
Numerosas patologías se acompañan de
alucinaciones; así, las patologías psiquiátricas
(esquizofrenia, por ejemplo) o las neurológi-
cas (enfermedad de Parkinson o epilepsia). El
consumo de substancias psicoactivas como el
alcohol, ciertos medicamentos y las substancias
“alucinógenas” provocan alucinaciones. Final-
mente, pueden darse en los estados hipnóticos,
en la meditación profunda, en el trance y en
el éxtasis místico.
Intervienen todos los sentidos
Existen métodos para autoinducir aluci-
naciones, como las técnicas de respiración
rítmica, de concentración de la atención y
la presión sobre los globos oculares. La esti-
mulación directa de ciertas zonas del cerebro
(por medio de corrientes eléctricas) puede
producir alucinaciones más o menos com-
plejas; en concreto, la estimulación del gyrus
de Heschel produce alucinaciones auditivas.
Sin embargo, buen número de alucinaciones
aparecen de forma espontánea; según distin-
tos estudios epidemiológicos, este fenómeno
afectaría a entre el 5 y el 15 por ciento de la
población normal.
La aparición de elefantes rosas en medio de
la escena, de cuya existencia objetiva está con-
vencida la persona que alucina, es el cliché más
extendido cuando uno piensa en alucinaciones.
Mas la manifestación de las alucinaciones re-
sulta en verdad tan compleja y diversa como
los factores que las provocan.
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
23
© FOTOLIA / SARAH5 (elefante); © FOTOLIA / THESUPE87 (fondo)
TODOS LOS SENTIDOS, ya sea el tacto, el oído, el olfato, el gusto y hasta
TODOS LOS SENTIDOS,
ya sea el tacto, el oído,
el olfato, el gusto y hasta el
equilibrio pueden dar lugar
a alucinaciones.
De entrada, las alucinaciones pueden tener
componentes sensoriales y psíquicos. Por un
lado, pueden estar determinadas por la acti-
vidad de nuestros órganos sensoriales y, por
otro lado, por nuestra actividad psíquica o
mental. El impacto emocional que ejercen las
alucinaciones incide de modo decisivo en su
fenomenología. Aquí examinaremos las alu-
cinaciones sensoriales en las seis principales
modalidades sensoriales: visual, auditiva, ol-
fativa, gustativa, táctil y vestibular (el llamado
“sentido del movimiento”).
El contenido de las alucinaciones abarca
un amplio espectro. Las hay elementales (colo-
res, luces, puntos, cuadrículas, círculos, ruidos
indefinidos, rugidos, vibraciones, picoteos,
etcétera) y complejas (animales, paisajes, pa-
labras, cantos, sensación de una mano que
nos sujeta, olor a pescado, etcétera).
Los elementos componentes y su acomodo
espacio-temporal pueden ser, lo mismo que en
los sueños, más o menos incongruentes. La fre-
cuencia de aparición y la duración de una aluci-
nación varían mucho. La alucinación puede ser
intermitente y breve, o crónica y persistente.
El individuo puede a menudo distinguir per-
fectamente entre la alucinación y la escena
percibida, aunque en ciertos casos, muy raros,
confundir la alucinación con la percepción.
“Comencé a disfrutar el increíble espectáculo
de formas y colores que persistía incluso con
los ojos cerrados. Tan cambiantes como en un
caleidoscopio, me llegaban imágenes fantás-
ticas multicolores, se abrían en círculos y en
espirales, para cerrarse luego, como si fueran
fuentes de donde brotan colores, acomodán-
dose en orden y cruzándose, en un flujo con-
tinuo”.
Las alucinaciones visuales se manifiestan
con destellos de luces o colores, motivos y
también con formas más organizadas, como
las geométricas. Se pueden producir con los
ojos abiertos o cerrados. Cuando los ojos están
abiertos, ciertos motivos elementales pueden
combinarse con la escena que se percibe. La
forma, el tamaño, la perspectiva, el brillo y los
colores de los objetos o elementos presentes
en el campo visual se deforman. Los objetos
parecen a veces animados por un movimiento
de pulsación periódica. Con los ojos cerrados, el
sujeto puede tener la impresión de ver objetos,
paisajes, seres fantásticos y escenas complejas.
En ciertos casos muy raros, las alucinaciones
pueden adquirir una intensidad tal, que la per-
sona no ve lo que ocurre a su alrededor, a pesar
de que tenga los ojos abiertos.
En cuanto a las alucinaciones auditivas, te-
nemos sonidos simples (zumbidos, rugidos,
frotamientos, golpes, silbidos o ruidos mecá-
nicos), aunque no dejan de presentarse sonidos
complejos (agua que corre, campanas, puertas
cerrándose, un objeto que se rompe, murmu-
llos, gemidos, ruido de pasos, música, voces, et-
cétera). Pueden ser localizadas subjetivamente
en el espacio o bien parecer que provienen del
propio cuerpo.
Un olor a
santidad
Las alucinaciones verbales son un caso de aluci-
nación auditiva. El sujeto oye voces, conocidas
o desconocidas, que hablan un lenguaje com-
prensible o que murmuran cosas incompren-
sibles. Estas constituyen una clase particular
de alucinaciones auditivas complejas; aparen-
temente, ocurren con frecuencia en la pobla-
ción general. Las personas con esquizofrenia
suelen sufrirlas. Las voces percibidas pueden
ser amables u hostiles; puede tratarse de co-
mentarios descorteses, sobre el paciente y su
conducta, o pueden ser mandatos u órdenes.
Las alucinaciones verbales están a menudo
asociadas con el síndrome de influencia, en
el que el sujeto tiene la impresión de que sus
gestos y pensamientos son controlados por una
fuerza externa.
Existen también alucinaciones del olfato
y del gusto. Ambas modalidades sensoriales
24
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
CERVEAU & PSYCHO
La sinestesia: ¿una alucinación? se hallan estrechamente relacionadas, pues el olfato desempeña una función crucial
La sinestesia: ¿una alucinación?
se hallan estrechamente relacionadas, pues
el olfato desempeña una función crucial en
la apreciación gustativa. Además, en la expe-
riencia alucinatoria, el gusto y el olfato se ha-
llan comprometidos a la par. Citemos algunas
alucinaciones olfativas de las que informan los
pacientes: olor a putrefacción y descomposi-
ción, a caucho quemado, a rosas, a canela e
La sinestesia, un fenómeno cognitivo, se produce cuando una estimulación en una
modalidad (en la percepción cromática, en el oído, el olfato, el gusto o el tacto)
activa simultáneamente y de forma automática una sensación en otra modalidad. El
caso de la sinestesia “congénita” sólo afecta a una pequeña porción de la población
general. Estas mezclas intermodales presentan combinaciones variadas: en algunos
incluso a
‘santidad’. En cuanto a las alucina-
ciones gustativas, se mencionan los sabores a
ostras, a cebollas, a metal o a sangre.
“Siento mariposas en el estómago” o “Mis
pies están ardiendo”, son algunos ejemplos de
alucinaciones táctiles, que podemos clasificar
en superficiales (sensaciones térmicas, de vis-
cosidad, picoteos, impresión de ser picado por
agujas o de ser tocado, hormigueos) y viscera-
les (dolores, pesadez, expansión o contracción
de órganos, palpitaciones).
Continuando nuestro paseo exploratorio
encontramos las alucinaciones kinestésicas.
Este término remite al sentido que nos infor-
ma sobre la posición del cuerpo, la postura, el
equilibrio y el movimiento. Intervienen en esas
alucinaciones la propiocepción (capacidad de
percibir la posición, la orientación y el mo-
vimiento de los miembros y el tronco) y el
sistema vestibular (captores de la gravitación
situados en el oído interno).
Una alucinación kinestésica se presenta
con una simple sensación de temblor o con la
impresión de estar sobre un disco giratorio.
Aparece también con la sensación de sumirse
en el suelo o de elevarse por los aires. Se da,
asimismo, la sensación de distorsión y de alar-
gamiento de los miembros, o de que se posee
un miembro extra o uno de menos. Una ilusión
que es muy común y que se puede catalogar en
este tipo es la del “miembro fantasma”, expe-
rimentada por personas que han sufrido am-
putaciones y mantienen la impresión de seguir
contando con la pierna o el brazo perdido.
Se impone aquí mencionar las alucinaciones
que disparan la sensación de que hay alguien
cerca de uno. Los sujetos describen una presen-
cia cercana, sienten su respiración, la oyen des-
plazarse, huelen su olor o simplemente están
convencidos de que hay alguien. Ese “alguien” a
menudo parece estar imitando los movimien-
tos y las posturas del sujeto. Nos encontramos
con un tipo de alucinación que evoca la cues-
tión del “doble”, espejo del sentido del “yo”.
Muchos fenómenos alucinatorios atañen a
varias modalidades sensoriales al mismo tiem-
po. En el caso de los fenómenos de autoscopía,
casos, la visión de un número evoca en el sinesteta un color (la cifra le aparece en
colores, aunque esté escrita con tinta negra), mientras que en otros casos la percep-
ción de una nota musical evoca un color o un sabor; en otros casos un sabor evoca
una textura, etcétera.
Aunque estas características asemejan la sinestesia a la alucinación, la sinestesia
se distingue por su carácter crónico, independientemente de su modo de inducción.
Por lo demás, los mismos sinestetas se dan cuenta de su condición en una fase de su
vida. Hay que tomar en cuenta también que la sinestesia mantiene una correspondencia
estable y precisa a través del tiempo entre las representaciones de las modalidades
concernidas. Por ejemplo, un sinesteta grafema-color que percibe como rojo el número
5 (escrito en negro) lo verá siempre de la misma manera, como si dos codificaciones
estuvieran relacionadas de manera inextricable.
Frente a tal correspondencia, los neurobiólogos han sugerido que ciertas zonas
cerebrales de los sinestetas presentan conexiones nerviosas en exceso, quizá debido
a un déficit local en el proceso de poda neuronal que suele darse en los primeros
años de vida. (Durante esa poda, se van eliminando conexiones neuronales inútiles.)
El superávit de sinapsis comportaría que ciertas regiones anatómicamente cercanas
a la corteza cerebral se mantuvieran en contacto mutuo, incluso en la edad adulta,
de modo que la activación de una zona se propagaría a una zona vecina, provocando
las percepciones cruzadas.
Mientras que las alucinaciones podrían resultar de un debilitamiento de ciertos
mecanismos cerebrales inhibidores, por culpa de la drogadicción, la sinestesia se
identifica en razón de sus características estructurales. Un estudio funcional por re-
sonancia magnética ha mostrado que, en el caso de los sinestetas grafema-color, la
percepción de números arábigos provoca la activación atípica de una región cortical
ventral cercana, selectivamente excitada por la percepción de colores.
Asimismo, un estudio anatómico reciente ha mostrado que en los sinestetas para
quienes los intervalos musicales (una quinta, una tercia, etcétera) disparan ciertos
sabores precisos, las fibras cerebrales situadas en la interfaz de las cortezas auditiva
y gustativa son especialmente densas. Estos resultados refuerzan la hipótesis de que
hay una base biológica para explicar la sinestesia.
Philippe Pinel, INSERM U562
Unidad de Neuroimaginería cognitiva, Neurospin (CEA)
Cuando las notas se hacen colores.
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
25
© FOTOLIA / DAVIDCREHNER
el sujeto se ve a sí mismo desde el exterior. Y hay diversas variantes dentro
el sujeto se ve a sí mismo desde el exterior. Y
hay diversas variantes dentro de este tipo de
alucinación. La más conocida es la experiencia
de salida del cuerpo, en la que el sujeto tiene la
sensación de haberse salido del cuerpo (aluci-
nación kinestésica), observándose a sí mismo
desde una posición espacial elevada (alucina-
ción visual).
En los años cuarenta del pasado siglo se ob-
servó que la estimulación eléctrica directa de
una pequeña zona cerebral (la unión temporo-
parietal) disparaba en ciertos individuos expe-
riencias autoscópicas e impresiones vestibu-
lares erróneas. Estos fenómenos han cobrado
nuevamente importancia en las neurociencias
cognitivas, pues permiten el estudio bajo esta
nueva luz de cuestiones como el sentido de sí
mismo, el esquema corporal y hasta la empa-
tía. Entre los nuevos métodos hemos de citar
nes pueden relacionar elementos simples (ver
colores que se mueven al ritmo de la música)
o complejos (ver a una mujer bailar al ritmo
de la música). De las asociaciones que se re-
latan, la mayoría relacionan la audición con
otra modalidad (visión, tacto), pero también
se mencionan asociaciones entre el olfato y la
visión, por ejemplo.
Por otro lado, encontramos la sinestesia
congénita, que es una condición diferente,
pues presenta asociaciones sistemáticas entre
elementos complejos que, además, no son es-
trictamente sensoriales; por ejemplo, asociacio-
nes con números o días de la semana. ¿Acaso
sería la sinestesia congénita una alucinación
crónica?
La dimensión psíquica
de la alucinación
la
técnica de formación de imágenes cerebrales
y
la realidad virtual.
La alucinación es un fenómeno complejo, cuya
manifestación sensorial sólo representa una
Las alucinaciones que implican a varios
sentidos simultáneamente nos llevan a otro
fenómeno, la sinestesia (es decir, la “mezcla de
los sentidos”): la activación de un sentido por
medio de la estimulación de otro. Piénsese en
un sonido que evoca un sabor o un olor, una
letra que evoca un color, etcétera.
Se habla de sinestesia cuando, al experi-
mentar una sensación en una modalidad, se
produce una sensación concomitante en otra
modalidad. En varios relatos de alucinaciones
encontramos ese fenómeno. Dichas asociacio-
faceta del mismo. En realidad, una alucinación
combina a menudo componentes sensoriales,
psíquicos y emocionales. La alucinación tiene
muchas veces un impacto emocional (angustia
o euforia, por ejemplo). La riqueza fenomenoló-
gica de la experiencia alucinatoria surge justa-
mente de la imbricación de esos componentes
múltiples.
Las alucinaciones “psíquicas” son fenóme-
nos sin carácter sensorial, en donde sólo los
pensamientos son relevantes. Estas pueden in-
cidir en el conjunto de contenidos mentales,
26
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
© iSTOCKPHOTO
de estados cognitivos o emocionales. Pueden modificar nociones tan fundamentales como las del tiempo y
de estados cognitivos o emocionales. Pueden
modificar nociones tan fundamentales como
las del tiempo y del espacio, pero también
nuestra atención o el sentido de individuali-
dad, actuación o control consciente. Numero-
sas experiencias revelan , sobre todo, una pér-
dida de la unidad del “yo”, un debilitamiento
la propia desaparición de la distinción entre
uno mismo y el entorno, entre el sujeto que
o
varios modelos que comportan distintas hi-
pótesis que postulan desde perturbaciones en
la planificación del habla, en el control o en la
atribución de las acciones de uno, hasta una
imaginación desbordante.
Una hipótesis más general declara que, en
la experiencia alucinatoria, se abre un acceso
consciente a los procesos mentales y fisioló-
percibe y el objeto percibido, entre lo visible
y
lo invisible.
El valor atribuido a estas vivencias varía
mucho, según el contenido de la experiencia,
la personalidad del sujeto, su biografía y el
contexto sociocultural donde se desarrolla la
vivencia. En el marco de las ciencias cognitivas
actuales —que subrayan el carácter dinámi-
co e interactivo de la percepción, así como el
importante papel que desempeñan las emo-
ciones y la intersubjetividad—, el explicar la
experiencia alucinatoria representa un desafío
considerable, en el cruce de las humanidades
y
las ciencias naturales. Además, el estudio de
BIBLIOGRAFIA
estos estados fuera de lo habitual de la concien-
cia parece indispensable si queremos pergeñar
una aceptable teoría general de la conciencia.
¿Cuáles son los mecanismos que explican
COMPLEMENTARIA
LES HALLUCINATIONS.
G.
Lanteri-Laura.
Masson,
la experiencia alucinatoria y los factores que la
producen? Desde un punto de vista fisiológico
1991.
y
psicológico, no existe ninguna teoría satisfac-
gicos normalmente vedados a la conciencia
(como las motivaciones ocultas, el diálogo in-
terno, etcétera). Sería algo así como contemplar
la sala de máquinas donde se forja la experien-
cia consciente.
Existe, además, la teoría “onírica” de las alu-
cinaciones, según la cual, el estado alucinato-
rio sería el resultado de un funcionamiento
simultáneo del sistema que produce los sue-
ños y del sistema que nos mantiene en vigilia.
Así, la alucinación constituiría una especie de
sueño que vivimos despiertos o un estado de
vigilia en el que soñamos.
¿Qué podemos concluir de lo expuesto?
¿Es necesariamente patológica la experiencia
alucinatoria? ¿Debe temer por su salud men-
tal una persona que sufre de alucinaciones?
Ciertas “revelaciones” y “visiones místicas”
que han marcado la historia de la humanidad
pueden ser fácilmente identificadas con los
fenómenos alucinatorios que hemos descrito
aquí. Algunas culturas y religiones atribuyen
HALLUCINATIONS.
G.
toria que permita explicar las alucinaciones en
su conjunto. La gran variedad de los modos
de inducción, sumada a la amplia diversidad de
fenómenos alucinatorios, ha dado lugar a una
gavilla de hipótesis que se proponen dar cuenta
de ciertos tipos de alucinación; sin embargo, su
validación empírica y conceptual es bastante
limitada hasta la fecha.
esas experiencias un carácter visionario y un
valor sagrado, expresado a través de su arte.
La experimentación con, y la experiencia de,
substancias psicoactivas ha marcado el estilo
a
Fénelon, J. Cambier y D.
Widlöcher. Colec. Regards
Croisés. Masson, 2001.
y
la creatividad de numerosos artistas (pensa-
La sala de máquinas
del psiquismo
mos en Baudelaire, Rimbaud y Michaux, por
ejemplo).
La definición de la alucinación como una
percepción falsa o errónea carece, pues, de
sentido en muchos casos. Antes bien, se trata
de la adopción de una nueva perspectiva para
abordar la realidad. Sea como sea, una mira-
da transdisciplinar resulta indispensable en
el estudio de las alucinaciones. Las ciencias
cognitivas, en las cuales se subraya el carácter
dinámico e interactivo de la conciencia per-
ceptiva, ofrecen un marco favorable para el
desarrollo de nuevos modelos explicativos de
ese fenómeno rodeado todavía de misterio.
THE ANTIPODES OF THE
MIND: CHARTING THE PHE-
NOMENOLOGY OF THE AYA-
HUASCA EXPERIENCE. B.
Shanon. Oxford University
Press, 2003.
Según el modelo “de visión entóptica”, ciertas
alucinaciones visuales bastante estereotipadas
de tipo geométrico pueden explicarse aten-
diendo a la activación espontánea de la corteza
visual primaria. El modelo matemático de estas
alucinaciones simples produce imágenes que
coinciden con descripciones elementales de ta-
les fenómenos, pero no permite dar razón de
las alucinaciones visuales complejas.
Existe abundante bibliografía sobre las alu-
cinaciones que sufren los pacientes esquizofré-
nicos, sobre todo en lo concerniente a las aluci-
naciones verbales y al síndrome de influencia.
Para este tipo de alucinación se han ofrecido
ESCUCHAR COLORES, SABO-
REAR FORMAS. V. S. Rama-
chandran y E. M. Hubbard
en Investigación y Ciencia,
n. o 322, págs. 20-27; julio,
2003.
Alexandre Lehmann realizó su tesis en ciencias
cognitivas en el Collège de France bajo la dirección
de Alain Berthoz. Juan C. González es profesor
de filosofía y ciencias cognitivas en la Universidad
Autónoma del Estado de Morelos en Cuernavaca.
HALLUCINATIONS — THE
SCIENCE OF IDIOSYNCRATIC
PERCEPTION. A. Aleman
y F. Laroi. American Psy-
chological Association,
2008.
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
27
Las alucinaciones: ¿verdad o falsedad? ¿Cómo definir una alucinación? Las personas que experimentan esos fenómenos
Las alucinaciones:
¿verdad o falsedad?
¿Cómo definir una alucinación? Las personas que experimentan esos fenómenos no siempre
entienden que los mensajes o las imágenes que perciben son producidos por su propio cerebro.
Cabe, pues, preguntarse sobre la naturaleza de la percepción
JUAN C. GONZALEZ Y JÉRÔME DOKIC
© FOTOLIA / PERRUSH (planeta); © FOTOLIA / ALESSIA (paisaje)
28
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
UNA ALUCINACION, por ejemplo “ver” un planeta desconocido flotar en el aire no plasma la
UNA ALUCINACION,
por ejemplo “ver” un planeta
desconocido flotar en el aire
no plasma la realidad. Sin
embargo, el espectáculo puede
resultar tan “real” que plantea
una cuestión aún sin respuesta:
L a definición clásica de alucinación —una
“percepción falsa o sin objeto”—, pese a su
arraigo, no se halla exenta de problemas. De
entrada dice que se trata de una percepción.
En calidad de organismos cognitivos, hemos
adquirido nuestra capacidad perceptiva a tra-
vés de millones de años de evolución y de in-
¿hasta dónde podemos fiarnos
de los sentidos?
teracción con un entorno que nos determina.
La percepción nos conecta con el mundo en
tiempo real y de ahí obtiene sus propiedades
intrínsecas. Desde este punto de vista, “perci-
bir” es muy distinto de “alucinar”, “imaginar”
nición de alucinación que evite las dificulta-
des ya mencionadas, que la distinga de otros
conceptos similares y que, además, tome en
cuenta la gran variedad de tipos que hay? En
efecto, dependiendo de la forma en que es in-
ducida, de la manera en que se manifiesta y
de la personalidad y el contexto socio-cultural
del que tiene la vivencia, la alucinación puede
ser experimentada como una simple curio-
sidad cognitiva, como una gracia visionaria
sagrada, como una fuente de información
o incluso como una angustiante patología.
o “soñar”.
Proseguir declarando que una alucinación es
una percepción falsa nos remite a la cuestión
de saber si podemos calificar una percepción
como falsa o verdadera. John Langshaw Austin
(1911-1960) defendía que eran las proposiciones,
los enunciados y los juicios —pero no los es-
tados perceptivos— los que podían ser falsos
o verdaderos. Ciertamente nos equivocamos
cuando tomamos una pieza de ropa sobre
el sofá por un gato que duerme, pero no es
nuestra propia experiencia sensorial la que se
equivoca, sino el juicio que emitimos a partir
de ella.
Por último, decir que una alucinación es una
percepción sin objeto choca con el hecho de
que la percepción nos conecta con el mundo
real y, con ello, adquiere un contenido. Des-
de una óptica lingüística, el verbo “percibir”
exige un complemento gramatical que desig-
na el contenido o el objeto de percepción (no
necesariamente un objeto material). Dicho de
otro modo, una percepción se relaciona siem-
pre con un objeto, por lo que decir que una
alucinación es una percepción sin objeto es un
contrasentido.
Para aclarar ese punto, vale la pena traer a
colación algunos enfoques filosóficos de las
alucinaciones.
En sus Meditaciones, Descartes se hace una
pregunta que interesa mucho a los filósofos
que investigan sobre la teoría del conocimien-
to: ¿cómo puede estar uno seguro de que nues-
tros sentidos no nos engañan? ¿Cómo estar
seguro, por ejemplo, de que lo que creo ser mi
experiencia del mundo, en realidad no es un
sueño? Siguiendo a Platón —y contrariamente
a los filósofos empiristas—, Descartes creía que
la experiencia sensorial no puede fundamentar
ni suministrar un conocimiento a prueba de
errores. Creía que la razón era la única facultad
humana que podía ofrecernos certeza. Descar-
tes era un escéptico en cuanto al conocimien-
to empírico, pues desconfiaba de todo cuanto
procedía de los sentidos.
Las alucinaciones representan quizás el
mayor desafío para los epistemólogos que in-
vestigan sobre teoría de la percepción. Con los
sueños, se supone que las alucinaciones son
indiscernibles de las percepciones reales. Y,
además, se da por cierto que el sujeto o agente
se encuentra despierto y consciente cuando se
produce el fenómeno. ¿Qué es, pues, este fenó-
Una definición falsa
Importa sobremanera distinguir entre la alu-
cinación, la ilusión, la imaginación y la enso-
ñación, por más que puedan darse semejanzas
entre estos estados. ¿Existe, pues, una defi-
meno que no traduce la realidad y se presen-
ta, sin embargo, cuando estamos conscientes?
En razón de esta aparente contradicción, las
alucinaciones han servido tradicionalmente
como la base escéptica principal para criticar
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
29
Las alucinaciones de los chamanes shipibo-konibo Unas alucinaciones son espontáneas, otras son provocadas por ciertas
Las alucinaciones de los chamanes shipibo-konibo Unas alucinaciones son espontáneas, otras son provocadas por ciertas
Las alucinaciones de los chamanes shipibo-konibo
Unas alucinaciones son espontáneas, otras son provocadas por ciertas substancias y
otras forman parte de las prácticas culturales de ciertos pueblos. En este último caso
tenemos al pueblo shipibo-konibo del Amazonas peruano, que se destaca por sus
prácticas chamánicas de curación. Para estos indígenas, los fenómenos visionarios u
oníricos constituyen un aspecto más de su vida cotidiana y resultan de una práctica
que ellos dominan. No los consideran alucinaciones —es decir, una transformación
delirante de la realidad—, sino “visiones” o sueños lúcidos. Cuentan con un sistema de
aprendizaje, bien establecido, para cultivar, interpretar y utilizar tales fenómenos.
Desde el nacimiento y quizá desde el vientre materno, los shipibo absorben plantas
con distintos fines, medicinales en particular. Según una clasificación etnobotánica,
peculiar de ellos, se les reconoce poderes a las plantas y a los grandes árboles del
bosque. Las plantas tienen dos aspectos: un carácter físico (el cuerpo de la planta) y un
carácter espiritual múltiple. Con el cuerpo de la planta, los shipibo elaboran remedios
diversos; para ello utilizan las raíces, la corteza, las hojas o los tallos, preparándolos
según diversos procedimientos, como la maceración, la cocción, la infusión o la reduc-
ción a polvo tras el secado. Para establecer un contacto privilegiado con los espíritus
de las plantas, el curandero-aprendiz debe seguir una dieta que le permite purificar
su cuerpo y su espíritu y recibir los mensajes de las entidades vegetales.
Gracias a este trabajo de purificación, el universo onírico se desarrolla: los sueños
se tornan más claros, más vívidos, y los colores, más vivos. A causa de su fuerza, este
tipo de sueños (visiones dentro del sueño, mejor) operan sobre la realidad en estado
de vigilia. Un curandero confirmado, que ha seguido la dieta iniciática un mínimo de
6 a 12 meses, puede curar gracias a las visiones que le aparecen. Los pacientes le
consultan durante ceremonias nocturnas, en las que él ingiere un brebaje que modifica
su conciencia y que le permite viajar a diferentes mundos. Para el curandero shipibo,
la visión es un espacio psíquico necesario para su trabajo. Las visiones son estimula-
das por los efectos que tienen sobre la conciencia los componentes químicos de las
plantas psicotrópicas y se inspiran en las representaciones culturales que acompañan
al entorno natural.
En resumen, el proceso iniciático que siguen los curanderos shipibo les permite
afinar su acuidad visual durante las visiones.
Rama Leclerc, doctora en antropología social
las teorías de la percepción. No obstante, en
cuanto nos acercamos al fenómeno para estu-
diarlo con más detalle, vemos esfumarse varios
prejuicios y supuestos que lo han ocultado, en
detrimento de un análisis conceptual y em-
pírico sólido y de una teoría de la percepción
capaz de salir al paso de las objeciones de los
escépticos.
¿Podemos fiarnos
de nuestros sentidos?
La mayoría de los filósofos de la percepción han
invocado la noción de alucinación para respon-
der a la postura del “realismo ingenuo”, que
mantiene que percibimos cosas y eventos físi-
cos independientemente de la experiencia que
tenemos de los mismos. La premisa principal
del argumento de la alucinación es que toda
percepción ordinaria podría ser reemplazada
por una experiencia alucinatoria sin que el
sujeto se dé cuenta. A partir de esta premisa,
el argumento se propone establecer que toda
experiencia sensorial (y no sólo las alucinacio-
nes) está basada en un dato sensorial “interno”
o, por lo menos, distinto del mundo físico que
creemos percibir.
El argumento de la alucinación, aceptado
por los filósofos clásicos, se ha convertido en
objeto de discusión crítica en la filosofía con-
temporánea. Aquí, podemos distinguir dos
posturas principales: el intencionalismo y el
relacionalismo. Según la primera postura, la
percepción ordinaria y la experiencia alucina-
toria pertenecen al mismo tipo de experiencia
(sensorial), pero deben ser consideradas como
representaciones mentales: verdaderas en un
caso y falsas o sin objeto en el otro. La venta-
ja de esta postura es que no se exige recurrir
a datos sensoriales internos, ni siquiera en el
caso de las alucinaciones, ya que, al tratarse
de representaciones mentales, no necesitamos
apelar a las señales provenientes del mundo
externo que dan lugar a las experiencias sen-
soriales.
Según el relacionalismo, la percepción ordi-
naria debe ser concebida en términos realistas,
como una relación fundamental con el mun-
do físico, muy diferente de una alucinación.
Por ende, en esta perspectiva, la percepción
ordinaria y la experiencia alucinatoria (aun-
que aparentemente indistinguibles) son dos
cosas cognitivamente diferentes. Cuando se
nos aparece visualmente un elefante rosa,
nuestra experiencia es o verídica (un elefante
rosa se encuentra frente a nosotros en realidad)
30 3030
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
o alucinatoria; de aquí su apelativo de “teoría Conciencia y conocimiento disyuntiva de la percepción”.
o alucinatoria; de aquí su apelativo de “teoría
Conciencia y conocimiento
disyuntiva de la percepción”.
La dificultad principal del intencionalismo
estriba en que la alucinación parece presen-
tarnos objetos particulares, recuperados a
veces en otro episodio alucinatorio. Recorde-
mos la película Una mente maravillosa; en
ella, John Nash, quien sufre de esquizofrenia,
se encontraba durante sus episodios aluci-
natorios con personajes bien identificados.
Es difícil explicar la relación que Nash tenía
con esos personajes si describimos sus expe-
riencias como representaciones falsas o sin
objeto, como el intencionalismo concibe las
alucinaciones.
Por su lado, el relacionalismo se muestra
acorde con el sentido común en lo concernien-
te a la percepción ordinaria (que nos pone en
contacto con las cosas y sucesos de nuestro
entorno), pero falla al carecer de una teoría
satisfactoria para explicar las alucinaciones o
los objetos de percepción aparente.
Una ficción útil
La noción filosófica de alucinación en tanto
que experiencia indiscernible de la percepción
ordinaria es, de entrada, “una ficción útil” que
los filósofos han inventado para tratar de des-
cifrar la naturaleza de la percepción ordinaria,
más que la naturaleza de los fenómenos alu-
cinatorios reales. Una diferencia importante
entre las alucinaciones en el sentido filosófico
y
las alucinaciones reales remite a la lucidez
cognitiva del sujeto. Cuando el filósofo emite
la hipótesis de una experiencia alucinatoria
indiscernible de una percepción ordinaria,
supone que el sujeto se encuentra cognitiva-
mente lúcido, en el sentido de que mantiene
todas sus facultades cognitivas superiores (sus
pensamientos y su razonamiento). Otro caso
muy diferente es el de las alucinaciones reales,
que a menudo se acompañan de una alteración
de esta cognición superior.
Otra diferencia pertinente concierne al he-
cho de que los sujetos que alucinan son ca-
paces, en ciertos casos, de distinguir entre su
experiencia extraordinaria y sus percepciones
ordinarias, contrariamente a lo que implica (por
definición) la noción filosófica de alucinación.
Así Nash, por ejemplo, termina distinguiendo
entre sus episodios de percepción ordinaria y
sus episodios alucinados. Sus “visiones” no de-
saparecen, pero se le presentan como tales y no
como experiencias —a veces aterrantes— de la
realidad ordinaria.
El objetivo de los filósofos es, así, poner en
evidencia los rasgos que distinguen la expe-
riencia alucinatoria de la percepción ordinaria.
Por ejemplo, la percepción ordinaria implica
contingencias sensoriales y motrices que le
son peculiares. Así, cuando vemos un objeto
familiar, creamos expectativas, al menos im-
plícitamente, sobre la manera en que nos apa-
recería si nos moviéramos a su alrededor o si
lo manipuláramos. Es poco probable que, fuera
de los experimentos mentales de los filósofos,
la experiencia alucinatoria involucre las contin-
gencias sensorio-motrices propias de la percep-
ción ordinaria. Sin duda, nuestra conciencia de
esas contingencias es uno de los elementos que
subyace a nuestro sentido de la realidad, de la
irrealidad o de la hiperrealidad de los objetos
de experiencia de un sujeto que alucina.
Dadas las dificultades que hemos mencio-
nado sobre la definición de las alucinaciones,
parece arriesgado pronunciarse con contunden-
cia sobre la naturaleza de las alucinaciones o
sobre las consecuencias que éstas pueden tener
sobre nuestras teorías de la conciencia y del
conocimiento. Pese a ello, pensamos que el es-
tudio de las alucinaciones es útil para aclarar la
naturaleza de la experiencia perceptiva, de la
conciencia y del conocimiento. También cree-
mos que es posible y deseable que distingamos
entre un estado perceptivo real y un estado
alucinatorio real. Una descripción precisa del
fenómeno alucinatorio permitiría diferenciar
entre estos dos tipos de estado, permitiéndo-
nos aprehender nuestra relación cognitiva con
el mundo y la naturaleza de la conciencia de
los fenómenos.
Independientemente del interés filosófico de
las alucinaciones, éstas pueden ser experimen-
tadas como episodios engañosos, indeseables o
patológicos, o bien como episodios visionarios,
benéficos y deseables. Basta con pensar en las
personas que se dicen movidas por voces diabó-
licas cuando cometen crímenes odiosos o en los
chamanes que se entregan a la curación de en-
fermos graves diciéndose guiados por visiones
extraordinarias, para apreciar el abismo concep-
tual que puede haber entre las diversas interpre-
taciones de lo que es una “alucinación”.
BIBLIOGRAFIA
COMPLEMENTARIA
THE PROBLEM OF PERCEP-
TION. A. Smith. Harvard
University Press, 2002.
Juan C. González es profesor de fi losofía y ciencias
del conocimiento en la Universidad de Morelos,
en Cuernavaca. Jérôme Dokic es jefe de estudios en
la Escuela Superior de Estudios de Ciencias Sociales
y miembro del Instituto Jean-Nicod.
QU’EST-CE
QUE
LA
PER-
CEPTION? J. Dokic. Vrin,
2004.
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
31
Sustancias alucinógenas Las drogas alucinógenas actúan en el cerebro y perturban la conciencia. Las investigaciones
Sustancias
alucinógenas
Las drogas alucinógenas actúan en el cerebro y perturban la conciencia.
Las investigaciones sobre las alucinaciones evalúan las bases neurobiológicas
de los estados alterados de la conciencia
FELIX HASLER
32
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
1. BAJO LOS EFECTOS DE LA QUETAMINA, todo el entorno se deforma, se retuerce y
1. BAJO LOS EFECTOS DE LA
QUETAMINA, todo el entorno
se deforma, se retuerce y se
curva. Este anestésico es res-
ponsable de estados alterados
de conciencia.
E l voluntario que acaba de salir del tomógra-
fo está tumbado tranquilamente. Mira el
Las imágenes de una alucinación
mundo con aspecto asombrado y no dice nada.
A través de sus pupilas dilatadas, percibe un
entorno extraño, temible y fascinante. Siente
la impresión de que ya no está en el mundo,
sino en otra realidad. O, más bien, tenía esa
impresión, ya que el efecto alucinógeno de la
quetamina (un anestésico disociativo), que se
¡Una experiencia impresionante para un estu-
diante de segundo curso de medicina! Pero, no
una experiencia única. Millones de personas
han consumido LSD, hongos alucinógenos,
mezcalina y muchos otros agentes alucinóge-
nos que provocan estados alterados de con-
ciencia. Lo que sí es único en este caso es el
le ha administrado para la prueba, comien-
za a desvanecerse. Como se ha previsto en el
protocolo experimental, el participante deberá
escribir un relato de su experiencia algunos
días más tarde.
De hecho, el diario de viaje psicodélico de
este alumno de medicina, de la Universidad
de Zúrich, es sorprendente: “¡Qué embria-
guez! La quetamina es un brillante torpedo
que contiene un carburante lleno de posibi-
lidades. En comparación, el alcohol no es más
que una lata de conservas oxidada. Empezaba
conjunto de circunstancias del viaje de nuestro
estudiante de medicina. Sólo lo hizo, y quiere
que esto quede muy claro, por exigencias de
la investigación.
Como el estudiante estaba de acuerdo con
recibir, inyectada, una pequeña cantidad de
un marcador radiactivo durante su viaje con
quetamina en el tomógrafo de emisión de po-
sitrones, los neurólogos de Zúrich del equipo
de Franz Xavier Vollenweider disponen ahora
tomando la forma de una esfera y subía como
un corcho. Fui proyectado hasta un sarcófa-
go de hielo, en el cual bailé sobre la cresta de
tres olas altísimas. Me transformé de maneras
insospechadas. Me hice plano, inclinado, an-
guloso o retorcido. Fluía y después me quedé
paralizado, todo ello a una velocidad pasmosa.
no sólo de un relato de sus experiencias sub-
jetivas, sino también de las imágenes del es-
tado neuronal que produjo las alucinaciones
de aquel universo de fantasía.
Con el acuerdo del Ministerio de Sanidad
y bajo la estrecha vigilancia de dos comités
éticos, desde mediados de los noventa, los
científicos administran drogas alucinóge-
nas a personas sanas, para explorar las ba-
ses neurológicas de los estados alterados de
El entorno parecía emitir luz, como las setas
conciencia.
sobre la madera podrida. Me deslicé a través
de espacios geométricamente imposibles. Un
niño pequeño, que llevaba puesto un sombrero,
se columpiaba muy rápido, hasta que despe-
gué de nuevo en un helicóptero para atravesar
llanuras cubiertas de nieve, seguido por haces
luminosos estroboscópicos deslumbrantes. De
nuevo, fui transportado por encima de teja-
La biología cerebral de los estados alterados
de conciencia es lo que interesa a estos inves-
tigadores, que quieren comprender el mecanis-
mo de operación de los agentes alucinógenos
en el cerebro. ¿Qué receptores participan en
el proceso? ¿Qué consecuencias funcionales
ejercen tales interacciones? Sabemos que to-
dos los agentes alucinógenos clásicos, como
dos y torres doradas. Ascendí muy alto, por el
cielo azul, y a mi paso surgieron miríadas de
metrópolis: ciudades como Nueva York, Tokio
el LSD, la mezcalina o la psilocibina (principio
activo de los hongos alucinógenos), se hallan
esencialmente vinculados a los receptores de
o Calcuta”.
la serotonina.
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
33
© FOTOLIA / MARK LEWIN
2. ESTRUCTURA MOLECULAR de la serotonina (a la izquier- da) y de la psilocina (a
2. ESTRUCTURA MOLECULAR
de la serotonina (a la izquier-
da) y de la psilocina (a la
derecha), el principio activo
de la psilocibina.
La alteración de la conciencia provocada por
las sustancias mencionadas se debe a la activa-
ción del receptor 2A de la serotonina. Esto se
determinó bloqueando dichos receptores me-
diante sustancias farmacológicas, de manera
que, cuando se administraba a un participante
una sustancia que se fija sobre el receptor 2A
de la serotonina (la quetanserina), una hora an-
los realizado por el tálamo, de manera que las
zonas corticales superiores son invadidas por
estímulos perceptivos internos y externos,
provenientes de todas las modalidades sen-
soriales. Los agentes alucinógenos perturban
el
tratamiento de la información y provocan
la
confusión de las percepciones: la visión, los
tes de administrar la psilocibina, el voluntario
apenas sentía efecto alguno.
sentimientos, el pensamiento, el espacio, el
tiempo, el yo y el entorno.
Confusión de las percepciones
Pasemos del nivel molecular (el de los recepto-
res) al nivel celular: ¿Qué neuronas se activan o
inhiben con agentes psicodélicos? Si responde-
mos a esta pregunta, podremos identificar las
redes neuronales implicadas. Parece ser que los
circuitos que llevan desde la corteza cerebral
frontal hasta el cuerpo estriado y después al
tálamo, volviendo finalmente a la corteza ce-
rebral, y que también están regulados por el
sistema serotoninérgico, desempeñan un papel
importante (véase la figura 4).
Al conectar la corteza cerebral frontal, el
cuerpo estriado y el tálamo, los circuitos en
cuestión forman sistemas de regulación; vale
decir, contribuyen a la recogida, el tratamien-
to y la transmisión de información interna y
externa. El equilibrio de los neurotransmisores
es perturbado por los agentes alucinógenos,
con la consiguiente superproducción de glu-
tamato, un trasmisor excitador, en la corteza
cerebral frontal.
Los investigadores estudian los circuitos
neuronales relacionados con el tálamo, consi-
derado a menudo “puerta de entrada a la con-
ciencia”. Esta estructura cerebral es responsable
de la clasificación de la información y de su
distribución. Se supone que los agentes aluci-
nógenos perturban el filtrado de los estímu-
Después de haber pasado del neurotrans-
misor al circuito neuronal, hemos llegado a la
interfaz de la biología y la psicología. ¿Cómo
sentimos las modificaciones de la química ce-
rebral realizadas por los agentes alucinóge-
nos? ¿Qué estado funcional tiene el cerebro de
las personas que, bajo la influencia de la psi-
locibina, describen una experiencia insopor-
table o, al contrario, un profundo bienestar?
¿En qué estado de actividad se encuentra el
cerebro bajo la influencia de las drogas, cuan-
do las personas viven aventuras psicodélicas
del tipo de la descrita por nuestro estudiante
bajo la influencia de la quetamina? En este
punto, la investigación sobre las alucinacio-
nes se convierte en una investigación sobre
la conciencia; los agentes alucinógenos son
sustancias perfectamente adaptadas para ello,
ya que actúan en la interfaz del cerebro y de
la
mente.
Aldous Huxley distinguía tres facetas en la
experiencia vivida bajo los efectos de la mez-
calina: el cielo, el infierno y las visiones. Adolf
Dittrich, que ha clasificado las experiencias
vividas bajo la influencia de los alucinógenos
y
de otros generadores de estados alterados,
llega a conclusiones similares. Dittrich ha dis-
tinguido tres categorías de estados alterados
de conciencia: el “infinito oceánico”, la “diso-
lución angustiosa del yo” y la “reestructuración
visionaria”.
34
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
ICON PERMISO DE: NSTITUTO DE INVESTIGACION HEFFTER, SANTA FE, EE.UU.
La dimensión psicológica del infinito oceá- nico describe los aspectos agradables de la sen- sación
La dimensión psicológica del infinito oceá-
nico describe los aspectos agradables de la sen-
sación que consiste en abandonar los estados
habituales de conciencia. En esta dimensión,
se agrupan las experiencias de unidad con el
mundo, la supresión de las barreras del espa-
cio y del tiempo, el sentimiento de amor total
Algunos estudios recientes han mostrado
también que se pueden encontrar, a grandes
rasgos, esas tres dimensiones fundamentales
en todos los estados alterados de conciencia.
Es la proporción en la que dichas dimensiones
están presentes lo que lleva al bienestar o al
horror.
o
la impresión de una realidad superior. Este
síndrome, en el que la persona abandona la rea-
lidad, está acompañado por una disolución de
las fronteras del yo: esa disolución es caracte-
rística del consumo del LSD.
El opuesto de este estado de felicidad per-
fecta es la disolución angustiosa del yo. El yo
se disuelve, la angustia y el pánico triunfan, el
mundo se fragmenta y se derrumba, se tiene la
sensación dolorosa de estar a punto de perder
Tres estados alterados de conciencia
la
razón, de hundirse en una soledad eterna o
incluso de estar al borde de la muerte.
En cuanto a la tercera dimensión psicológi-
ca, la “reestructuración visionaria”, se trata del
Para comprender el estado global del cerebro,
ya sea bajo la influencia de una droga o durante
la resolución de un problema matemático, se
utilizan técnicas de formación de imágenes.
Las imágenes mediante resonancia magnéti-
ca y los diferentes métodos de tomografía son
las técnicas socorridas. Por ese camino hemos
conseguido mostrar que las alucinaciones se
desencadenan por la fijación de la psilocibina
sobre el receptor 2A de la serotonina, en el
cíngulo anterior y en ciertas zonas frontales
y
temporales.
aspecto más complejo. Este síndrome percep-
tivo se caracteriza por ilusiones, alucinaciones
y
sinestesias (una mezcla de sentidos, como,
por ejemplo, “ver” los sonidos). Todos los cam-
bios de la percepción que se producen en los
estados alterados de conciencia pertenecen a
esta categoría. Las personas experimentan
¿Hemos descubierto así las correlaciones
neuronales de los estados alterados de concien-
cia? ¿Nacen las alucinaciones en el cíngulo an-
terior? No es tan sencillo. De hecho, esta región
cerebral participa en muchos otros procesos;
por ejemplo, la resolución de problemas o el
tratamiento de informaciones contradictorias.
a
menudo la sensación de que las cosas tienen
A
pesar de las innegables ventajas ofrecidas
un sentido diferente del que generalmente se
les atribuye. Los objetos u acciones habituales
pueden tomar un nuevo sentido durante una
experiencia psicodélica. Bajo la influencia del
LSD, una taza de café puede cobrar vida y ad-
quirir una importancia especial.
por las técnicas de captación de imágenes ce-
rebrales, los investigadores deberían utilizar-
las con prudencia. Aun cuando las imágenes
obtenidas parezcan representar la realidad, no
se debe olvidar que se trata sólo de cálculos
estadísticos, realizados por un ordenador. Va-
3. REPARTO DEL RECEPTOR 2A
de la serotonina, observado por
tomografía por emisión de posi-
trones. La activación de estos
receptores debida a una sustan-
cia alucinógena, la psilocibina
(parte superior), se ha compa-
rado con la provocada por la
administración de un placebo
(parte inferior). Las zonas ama-
rillas indican una fuerte activa-
ción de dichos receptores.
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
35
FELIX HASLER, HOSPITAL UNIVERSITARIO DE PSIQUIATRIA, ZURICH, SUIZA
Cuerpo estriado Tálamo Huston Smith, que llegó a ser posterior- mente un filósofo de la
Cuerpo estriado
Tálamo
Huston Smith, que llegó a ser posterior-
mente un filósofo de la religión, fue uno de
Corteza
cerebral frontal
los participantes que recibieron la psilocibina.
Describió así su experiencia: “En el momento
culminante de la misa, una voz de soprano
cantaba un cántico. Esa voz de ángel me su-
mergió inmediatamente en un estado que los
hinduistas denominan una experiencia Bhakti:
un estado de amor a un Dios encarnado”. Sin
embargo, también hubo reacciones negativas
durante la experiencia, pero no se les dio pu-
blicidad: uno de los participantes sufrió una
reacción psicótica grave. Estaba convencido de
que Dios le había escogido para anunciar la lle-
gada de la era de la paz al mundo. Se marchó
de la capilla para ir a la ciudad a proclamar
la buena nueva en las concurridas calles. Fue
4. UN CIRCUITO (flechas azules)
que incluye la corteza cerebral
frontal (en gris), el cuerpo
estriado (en verde) y el tálamo
(en rojo) sirve para recoger,
tratar y transmitir la informa-
ción externa e interna. El tála-
mo se considera a menudo la
puerta de entrada a la concien-
cia. Las drogas perturban la
clasificación de la información,
de modo que los estímulos
dejan de distribuirse correcta-
mente (flechas rojas) y todas
las percepciones se mezclan.
riaciones ínfimas de los parámetros iniciales
pueden tener consecuencias notables sobre el
resultado.
Si, bajo los efectos del LSD, una persona no
se contenta con sufrir alucinaciones, ver for-
mas geométricas atractivas y tener extraños
sueños, sino que también cree ver u oír a Dios,
abordamos nuevas cuestiones, las de la metafí-
sica. Y, estos últimos años, los neurólogos han
abordado ese ámbito, reservado normalmente
a la filosofía y a la teología, para crear la neuro-
teología, eliminando así un tabú. Estudian los
fenómenos de la creencia en Dios en el labora-
torio, buscando demostrar, mediante el uso de
métodos científicos, la existencia de un “área
cerebral de Dios”.
Ya se descubrió en los años sesenta que
las drogas alucinógenas provocan experien-
cias trascendentes. El Viernes Santo de 1962,
un joven médico y teólogo norteamericano,
Walter Pahnke, realizó una de las primeras
experiencias de misticismo experimental. Ad-
ministró cápsulas a una veintena de estudian-
tes de teología de Boston. La mitad recibió un
placebo y la otra mitad recibió 30 miligramos
de psilocibina. La misa de Viernes Santo fue
retransmitida por altavoces a los participantes
en la experiencia, que se encontraban en el
sótano de la capilla. Después de la experien-
cia, cada uno tuvo que responder a cuestio-
narios relativos a su experiencia: la mayoría
de los voluntarios habían vivido experiencias
místicas y espirituales bajo los efectos de la
psilocibina.
necesario que varias personas lo llevaran de
nuevo a la capilla y lo calmasen, inyectándole
un neuroléptico.
Recientemente, Roland Griffiths, psicólogo
norteamericano dedicado al estudio de las alu-
cinaciones, repitió el experimento de Pahnke,
pero en un laboratorio en lugar de en una igle-
sia durante el Viernes Santo. Obtuvo resultados
comparables a los de Pahnke: dos tercios de los
participantes vivieron una “experiencia místi-
ca completa”. Además, cerca de los dos tercios
de los participantes afirmaron posteriormente
que esta experiencia había sido uno de los cin-
co sucesos más importantes de su vida. ¿Hay
que considerar esas experiencias límite como
experiencias místicas auténticas o como psi-
cosis? La cuestión sigue abierta.
El polvo de conciencia
Las distintas experiencias vividas bajo los efec-
tos de los alucinógenos comparten un rasgo: no
se sabe nunca a dónde llevará el viaje, a dón-
de llevará este pequeño “polvo de conciencia”,
como llamaba al LSD su descubridor, Albert
Hofmann, químico suizo recientemente falle-
cido a la edad de 102 años. Entrar en éxtasis
o sentir una tristeza de muerte. Admirar la
belleza del mundo o sentirse destruido inter-
namente por el miedo de perder la razón. Todo
es posible: o bien el LSD y las demás sustancias
alucinógenas amplían el campo de la concien-
cia o exacerban nuestras angustias.
Las alucinaciones, como las experiencias
místicas límite de tipo espontáneo, están a me-
nudo cerca de la psicosis. Esa es la razón por la
que los agentes alucinógenos se utilizan como
modelos de la psicosis. El LSD, por ejemplo, se
vendía inicialmente para los autoexperimen-
36
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
© FOTOLIA / OOZ
             

tos que llevaban a cabo los terapeutas, para compartir temporalmente lo que sienten los pacientes psicóticos. Esperaban poder com- prender mejor así sus sufrimientos. La investigación demostró que al menos cua- tro sistemas de neurotransmisores participa- ban en los mecanismos psicopatológicos de la esquizofrenia: la dopamina, la serotonina, el GABA y el glutamato. Existen sustancias farma- cológicas específicas para estudiar la actividad de cada uno de esos sistemas y diversos méto- dos de captación de imágenes para seguir su actividad. Se puede observar que la actividad cerebral registrada durante los brotes psicó- ticos se asemeja, al menos parcialmente, a la provocada por las drogas alucinógenas. De este modo, la psilocibina y la quetamina provocan, en personas sanas, una hiperactividad de la corteza cerebral frontal, parecida a la que se observa en pacientes con psicosis grave. En cualquier caso, hay que recordar que un estado provocado por una droga no es una es- quizofrenia. Además, las alucinaciones de una psicosis son principalmente de tipo acústico, mientras que las sustancias psicodélicas provo-

       

can, de preferencia, ilusiones visuales y (pseudo)

sirven para el estudio de la conciencia y de las

BIBLIOGRAFIA

     

alucinaciones: desde configuraciones simples y elementales hasta escenas completas, pasando

COMPLEMENTARIA

   

por formas complejas y en movimiento.

HALLUCINOGENS.

D. Ni-

 

Las drogas alucinógenas tienen diversas aplicaciones en la investigación fundamental:

experiencias místicas, pero también como mo- delos para la psicosis. Durante decenios, han

chols en Pharmacology & Therapeutics, vol. 101, págs. 131-181; 2004.

DROGUES ET CERVEAU. S.

 

sido objeto de discusiones muy animadas. Para algunos, el LSD es la droga más peligrosa que ha existido nunca y los agentes alucinógenos, venenos que destruyen la moral de los jóvenes

Horel y J.-P. Lentin. Édi- tions du Panama, 2005.

PSILOCYBIN CAN OCCASION

 

y

los llevan a la locura. Otros, en cambio, las consideran una vía quí-

MYSTICAL-TYPE EXPERIEN- CES HAVING SUBSTANTIAL

 

mica hacia la creatividad y la paz eterna. Poco

AND SUSTAINED PERSONAL

 

a

poco, la razón científica parece imponerse.

MEANING AND SPIRITUAL

 

En numerosos países, cada vez más institucio-

SIGNIFICANCE. R. Griffiths

 

nes universitarias vuelven a obtener la auto- rización para realizar investigaciones sobre las drogas alucinógenas en el ser humano. No

y col. en Psychopharmaco- logy, vol. 187, págs. 284- 292; 2006.

 

es imposible que, un día, la neuropsicodelia se convierta en una materia adicional de las

SEROTONIN RESEARCH:

 

investigaciones sobre el cerebro.

CONTRIBUTIONS

TO

UN-

 
   

DERSTANDING PSYCHOSES.

 

Felix Hasler lleva a cabo sus investigaciones en el Centro de Investigación Heffter, adscrito al Hospital Clínico de la Universidad de Zúrich, en el equipo de neuropsicofarmacología y diagnóstico por imagen cerebral dirigido por Franz Vollenweider.

M. Geyer y F. Vollenwei- der en Trends in Pharma- cological Sciences, vol. 29, págs. 445-453; 2008.

 

MENTE Y CEREBRO 37 / 2009

     

37

 
Curación por psicodelia Drogas alucinógenas, ruina de tantas mentes en los años sesenta, podrían aplicarse
Curación
por psicodelia
Drogas alucinógenas, ruina de tantas mentes en los años sesenta,
podrían aplicarse para el tratamiento de trastornos mentales
DAVID JAY BROWN
V uelven las drogas psicodélicas, sustancias
que alteran los estados mentales. Ahora
son objeto de estudio científico, para aplica-
ción terapéutica, no para uso ilegal. Se pre-
tende utilizarlas en trastornos psiquiátricos
refractarios a otros tratamientos; en particu-
lar, la depresión crónica, el síndrome de estrés
postraumático o las dependencias del alcohol
y las drogas.
En los quince últimos años se viene apre-
ciando un tranquilo resurgimiento en la in-
vestigación de sustancias psicodélicas, habida
cuenta de las posibilidades, largamente in-
fravaloradas, que tales sustancias ofrecen. En
tiempos recientes, un número cada vez mayor
de estudios sobre voluntarios ha comenzado a
explorar las aplicaciones terapéuticas potencia-
les del LSD, psilocibina, DMT, MDMA, ibogaína
y ketamina.
Son muchos los puntos oscuros que subsis-
ten sobre los mecanismos neurológicos que
rigen la distorsión mental inducida por estas
sustancias, pero los efectos psicoactivos que
suscitan son a menudo bastante similares y pu-
dieran ser de utilidad terapéutica. Los estudios
sobre humanos, aunque en fases preliminares
todavía, permiten pronosticar que tal vez no
diste demasiado el día en que se puedan pro-
gramar sesiones de psicodelia, dirigidas por
terapeutas, encaminadas a superar problemas
psiquiátricos de gravedad.
Comienza el viaje
Las investigaciones sobre sustancias psico-
délicas comenzaron en 1897, cuando Arthur
Heffter, químico alemán, aisló la mescalina, el
principio psicoactivo fundamental del peyote,
un cactus. El suizo Albert Hofmann descubrió
en 1943 los efectos alucinógenos de la dietila-
mida del ácido lisérgico, vulgarmente conocida
por “ácido”, o LSD, al estudiar los efectos del
cornezuelo del centeno —un hongo ascomi-
ceto— en los laboratorios Sandoz de Basilea.
Quince años después, en 1958, Hofmann ais-
ló la psilocibina y la psilocina, componentes
psicoactivos del hongo Psilocybe mexicana, el
“hongo mágico.”
Hasta 1972 se habían realizado unos 700 es-
tudios con sustancias psicodélicas. Las investi-
gaciones sugerían que las sustancias mencio-
nadas podrían ejercer efectos benéficos, pues
le facilitaban la abstención a los alcohólicos,
aliviaban la ansiedad de enfermos de cáncer
en fases terminales y atemperaban los sínto-
mas de muchas enfermedades psiquiátricas de
difícil tratamiento, como el trastorno obsesivo-
compulsivo.
Stanislav Grof y sus compañeros del Hospital
estatal Spring Grove, de Baltimore, demostra-
ron, a través de investigaciones llevadas a cabo
entre 1967 y 1972 sobre pacientes de cánceres
terminales, que el LSD, en combinación con psi-
coterapia, podía aliviar los síntomas de depre-
sión, tensión, ansiedad, trastornos del sueño,
el síndrome de abstinencia e incluso dolores
físicos graves.
No se efectuaron estudios de sustancias psi-
codélicas sobre humanos en el período de 1972
a 1990. Su desaparición se debió a un movi-
miento político de rechazo, consiguiente a la
promoción de estas sustancias por la contra-
cultura de los años sesenta. Esta reacción no
sólo provocó que las sustancias psicodélicas
fuesen declaradas ilegales para uso personal,
“SAN ALBERTO”.
Así lo proclama (traducido) el
título de este retrato de Al-
bert Hofmann, obra del pintor
estadounidense Alex Grey
para celebrar el centenario del
nacimiento de este químico
suizo. Hofmann descubrió las
propiedades alucinógenas del
LSD en 1943.
38
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009

ST. ALBERT AND THE LSD REVELATION REVOLUTION, PINTURA DE ALEX GREY, CAPILLA DE LOS SAGRADOS ESPEJOS, NUEVA YORK

REVELATION REVOLUTION , PINTURA DE ALEX GREY, CAPILLA DE LOS SAGRADOS ESPEJOS, NUEVA YORK MENTE Y
RESUMEN Terapias de psicodistorsión 1 Las sustancias respon- sables de la psicodelia introducida en los
RESUMEN
Terapias
de psicodistorsión
1 Las sustancias respon-
sables de la psicodelia
introducida en los años
sesenta son objeto de re-
novado interés e investiga-
ción. Ofrecen posibilidades
terapéuticas.
2 El LSD y la psilocibina
(“hongo mágico”)
podrían aliviar una serie de
enfermedades mentales de
difícil tratamiento, como la
depresión crónica, el tras-
torno de estrés postraumá-
tico o las dependencias del
alcohol o las drogas.
3 Están en curso ensayos
clínicos en humanos de
algunas de estas sustancias.
sino también que resultase sumamente difícil
obtener autorización gubernativa para trabajar
con ellas.
La situación empezó a cambiar hacia 1990,
cuando unas autoridades de la FDA de más
amplias miras decidieron anteponer la ciencia
a la política en la investigación de los efectos
psicodélicos y médicos de la marihuana, decla-
ra Rick Doblin, director de MAPS (asociación
multidisciplinar para estudios de psicodelia).
“En realidad, para la investigación, el elemento
clave estriba en que la FDA se muestre permisi-
va. Además, los jefes de grupo o de laboratorio
que se vieron involucrados en el movimien-
to psicodélico de los años sesenta, son hoy
personas maduras que desean dar a conocer
sus experiencias antes de jubilarse, y que han
merecido credibilidad.” David E. Nichols, quí-
mico y neurofarmacólogo de la Universidad
Purdue, añade, “quienes experimentaron con
las sustancias psicodélicas de los años sesen-
ta rondaban entonces la veintena. Ahora son
científicos y clínicos maduros, que conservan
su curiosidad de entonces, pero que hasta hace
poco no han tenido la oportunidad de volver a
explorar estas sustancias.”
La investigación recomienza
En los Estados Unidos, una gran parte de la re-
ciente ola de investigaciones ha estado cataliza-
da por los esfuerzos de dos organizaciones de
financiación privada: MAPS, fundada en 1986
por Doblin, y el Instituto Heffter de Investi-
gación, que inició su actividad en 1993. Debe-
mos mencionar también la Fundación Beckley,
en Inglaterra, y la Sociedad Psicodélica Rusa.
Estas organizaciones buscan investigadores
interesados, proporcionan asesoramiento en
el desarrollo de los diseños experimentales
correspondientes a los estudios y contribuyen
a obtener financiación y autorización guberna-
tiva para realizar ensayos clínicos. Han puesto
en marcha varios ensayos autorizados por la
FDA en EE.UU., Suiza, Israel y España. Hasta el
momento, la FDA ha aprobado siete estudios, a
los que han de sumarse dos en revisión y otros
varios más en espera.
Los trabajos emprendidos se centran en
los tratamientos psicodélicos para cefaleas
de racimo, depresiones, trastornos obsesivo-
compulsivos (TOC), ansiedad grave en casos
de cáncer terminal, síndrome de estrés pos-
traumático (SEPT), alcoholismo y adicción a
opiáceos. Las nuevas sustancias han de pasar
por tres estadios clínicos antes de poder co-
mercializarse: fase I (estudios de seguridad con
voluntarios, cuyo número oscila entre 20 y 80),
fase II (comprobación de eficacia, esta vez con
varios cientos de sujetos) y fase III (datos más
completos sobre seguridad y eficacia obtenidos
al ensayar la sustancia en grupos más nume-
rosos, de hasta varios miles de personas). To-
dos los estudios examinados en este artículo
han recibido aprobación gubernamental; sus
investigadores se encuentran en el proceso
de reclutar participantes o han comenzado o
concluido investigaciones sobre humanos en
la primera o segunda fases de este proceso de
ensayos.
Las sustancias psicodélicas afectan a la to-
talidad de las funciones mentales: percepción,
emoción, cognición, conciencia del cuerpo y
del propio yo. A diferencia de sustancias de
otros tipos, los efectos psicodélicos dependen
Corteza
cerebral
Bloqueo en el flujo de datos
Corteza
frontal
Los estímulos sensoriales llegan al tálamo, lo atraviesan y prosiguen, describiendo
un bucle ( fl echas negras) que recorre las áreas sensoriales de la corteza cerebral, conti-
núan hasta la corteza frontal y desde allí retornan al tálamo. En este bucle son filtradas
y moduladas en la corteza las señales ascendentes. En experimentos que se valen de
procedimientos que producen imágenes muestran que los alucinógenos perturban el filtro
Cuerpo
estriado
Tálamo
tálamo-cortical, que separa las informaciones internas de las procedentes de los sentidos.
Por esta razón, la corteza se ve inundada de señales. La psilocibina logra estos efectos
mediante la activación de los receptores 2A de serotonina en el tálamo y la corteza
frontal. La ketamina produce el mismo efecto al bloquear el bucle de realimentación entre
la corteza frontal y el tálamo, que depende del neurotransmisor glutamato (GLU).
40 40
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
GEHIRN & GEIST / SIGANIM
Así actúan en buena medida del entorno y de las expec- tativas del sujeto. Ahí
Así actúan en buena medida del entorno y de las expec- tativas del sujeto. Ahí
Así actúan
en buena medida del entorno y de las expec-
tativas del sujeto. Ahí reside la importancia
máxima de combinarlas con psicoterapia.
En palabras de Rick Strassman, de la facul-
tad de medicina de la Universidad de Nuevo
LSD
México,“las sustancias psicodélicas pueden te-
ner función terapéutica en la medida en que
suscitan procesos cuya utilidad en contexto
terapéutico es conocida: reacciones de transfe-
rencia y actuaciones mediadas por ellas; inten-
sificación del simbolismo y de la imaginación;
acentuación de la sugestibilidad; refuerzo del
contacto entre emociones e ideaciones; regre-
sión controlada, etc.” Strassman llevó a cabo
entre 1990 y 1995 el primer estudio, desde ha-
cía unos 20 años, de administración de sus-
tancias psicodélicas a humanos. Investigó los
efectos de la DMT (dimetiltriptamina) en 60
probandos. Pero advierte: “Todo lo dicho de-
pende del planteamiento y el ambiente. Estas
mismas propiedades podrían convertirse en
experiencias muy negativas si no se cuenta con
Intensamente alucinatoria, hace
que se tomen como auténticos
formas y colores que carecen de
existencia real. Las fronteras en-
tre el individuo y el ambiente se
tornan difusas. El tiempo parece
discurrir lentamente.
Psilocibina
Los principios activos del “hongo
mágico” provocan alucinaciones
parecidas, que se producen toda-
vía más rápidamente que con el
LSD. Las impresiones sensoriales
y el pensamiento no obedecen a
relaciones lógicas, sino asocia-
tivas. También en este caso se
difuminan los límites entre el
individuo y el medio.
el
respaldo y la expectativa de que la experien-
cia resulte beneficiosa.”
Extasis
Mecanismos y dianas
Las sustancias psicodélicas clásicas se divi-
den en dos grupos químicos fundamentales:
la
triptaminas (LSD, DMT y psilocibina) y las
feniletilaminas (mescalina y MDMA). Algunos
profesionales han considerado que los anes-
tésicos disociativos (ketamina y fenciclidina,
Esta droga, habitual en deter-
minadas fiestas, tiene un papel
“liberador”. El sujeto se desinhi-
be y se siente en sintonía con su
ambiente. El individuo gana en
iniciativa, el apetito disminuye.
Al aumentar la dosis se pueden n
producir ligeras alucinaciones.
o
PCP) entrarían también bajo el epígrafe de
sustancias psicodélicas, si bien la forma en que
afectan al cerebro sea totalmente diferente.
Aunque existan divergencias en los mecanis-
mos exactos, todos los alucinógenos basados
en triptaminas —que constituyen la mayoría
Ketamina
de las sustancias psicodélicas— se ligan selecti-
vamente a receptores específicos de serotonina
en las neuronas, remedando así los efectos del
neurotransmisor sobre los receptores. Por su
parte, las feniletilaminas remedan la estruc-
tura química de otro neurotransmisor, la do-
pamina. En realidad se ligan a muchos de los
mismos receptores de serotonina activados por
las triptaminas. La serotonina es responsable
de muchas funciones importantes, entre ellas,
Esta sustancia narcótica alivia los
dolores, limita la coordinación de
los movimientos y puede llegar a
producir la pérdida completa del
control corporal. A dosis elevadas
provoca alucinaciones disociati-
vas: como si el cuerpo y la mente
se separasen y finalmente volvie-
ran a reunirse.
el
estado de ánimo, la memoria, el apetito, la
actividad sexual y el sueño. Tan esenciales son
las funciones de este neurotransmisor, que es
de esperar que cualquier sustancia que inter-
fiera con su acción —caso de los alucinóge-
nos— produzca efectos impresionantes sobre
el
funcionamiento cerebral.
¿De qué forma provocan estas sustancias sus
efectos sobre la percepción? Se supone que la
activación de un conjunto particular de recep-
tores de serotonina, los del subtipo 2A, que se
encuentran muy expresados (es decir, están
presentes) en la capa más externa del cerebro,
la corteza, obstaculiza el procesamiento de in-
formación sensorial. Se admite que el estado de
consciencia entraña una compleja interacción
entre la corteza cerebral, el tálamo y el cuerpo
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
41
DE ARRIBA A ABAJO: BILDAGENTUR ONLINE; GEORG MÜLLER (WWW.PILZEPILZE.DE); U.S. DRUG ENFORCEMENT ADMINISTRATION; CARO
41 DE ARRIBA A ABAJO: BILDAGENTUR ONLINE; GEORG MÜLLER (WWW.PILZEPILZE.DE); U.S. DRUG ENFORCEMENT ADMINISTRATION; CARO
GLOSARIO ¿Un chispazo creador? Aspectos legales En España, la posesión, adqui- sición, cultivo, manufactura,
GLOSARIO
¿Un chispazo creador?
Aspectos legales
En España, la posesión, adqui-
sición, cultivo, manufactura,
compra, venta o donación
de estupefacientes figura entre
los delitos contra la salud
pública y es motivo de fuertes
multas y penas de prisión.
(L.O. 15/2003; arts. 368 y sigs.
del Código Penal.)
Contraindicaciones
Quienes sufran enfermedades
cardiovasculares, hepáticas o
renales deben abstenerse de
consumir sustancias psico-
délicas. Otro tanto vale para
personas proclives a angustiar-
se, con expectativas negativas
Se dice que Francis Crick y Kary Mullis, galardonados con el premio Nobel, atribuyeron parte de
sus originales concepciones científicas a sustancias psicodélicas. Y el diseño del hospital psiquiátrico
ideal concebido por el arquitecto Kyosho Izumi, inspirado por LSD, mereció una citación honorífica de
la Asociación Psiquiátrica norteamericana. A otros, en cambio, la idea de que las drogas tengan algún
mérito les produce sobresalto. ¿Qué nos dicen los estudios científicos?
Louis Berlin investigó en 1955 los efectos de la mescalina y el LSD sobre las capacidades plásticas
de cuatro pintores de reconocida fama. Aunque el estudio demostró que las facultades técnicas de los
artistas sufrían merma, un grupo de críticos de arte sin relación con el experimento opinó que las pinturas
experimentales poseían “mayor valor estético” que los trabajos “normales” de los mismos artistas.
Dos años más tarde, Oscar Janiger, otro psiquiatra, les solicitó a 60 distinguidos artistas que
pintasen una muñeca de los nativos americanos, primero, antes de tomar LSD, y después, cuando ya
estuvieran bajo sus efectos. Un jurado independiente compuesto por historiadores y críticos de arte
efectuó después una evaluación de los resultados. La opinión general fue que la destreza técnica del
segundo grupo de pinturas se había resentido, pero muchas de estas piezas recibieron puntuaciones
más altas por su originalidad e imaginación.
En 1965, James Fadiman, psicólogo, y Willis Harman, sociólogo, de la Universidad de San Francisco,
administraron mescalina a voluntarios de diversas especialidades, que habían de buscar soluciones
originales para un problema propio de su profesión. Tras cierta preparación psicológica, los probandos
trabajaron en sus respectivos problemas, tras habérseles administrado mescalina. Los tests psicoló-
o
tendencias psicóticas.
Resaca
gicos, los informes subjetivos y la eventual validación comercial o industrial del producto final o de
la solución definitiva sirvieron para medir lo producido por cada voluntario. Prácticamente todos los
individuos produjeron soluciones tenidas por satisfactorias y sumamente originales de acuerdo con
A
menudo, desvanecidos los
efectos de la intoxicación
alucinógena, el sujeto se siente
débil y fatigado, experimen-
ta sentimientos depresivos y
dificultades de recordación y
esos criterios.
Sin embargo, Stanley Krippner, de Saybrook Graduate School and Research Center de San Francisco,
se manifiesta escéptico. “Resulta pueril afirmar, sostiene, que las sustancias psicodélicas engendran
experiencia creadora. En el mejor de los casos, puede que constituyan uno de los muchos factores
que fructifican en que algo nuevo adquiera existencia.”
concentración.
Riesgos y efectos
secundarios
Además de los efectos desea-
dos, los alucinógenos suelen
elevar la frecuencia cardíaca, la
presión arterial, la temperatura
corporal y provocar náuseas,
mareos y desasosiego. En per-
sonas proclives a la angustia,
los efectos que acompañan al
LSD producen una caída más
violenta que los hongos. En
particular, los individuos angus-
tiados pueden sufrir ataques
de pánico.
Bajo los efectos de LSD: Una pintura abstracta creada en condiciones experimentales por un artis-
ta a las dos horas de la ingestión del “ácido” (a la izquierda) y una muñeca kachina pintada antes
de la ingestión de la sustancia.
42
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
FROM LSD, SPIRITUALITY AND THE CREATIVE PROCESS: BASED ON THE GROUNDBREAKING RESEARCH OF OSCAR JANIGER,
M.D., BY MARLENE DOBKIN DE RIOS AND OSCAR JANIGER. INNER TRADITIONS/PARK STREET PRESS, 2003
estriado. La perturbación de esta red mediante la activación de los receptores 2A de serotonina
estriado. La perturbación de esta red mediante
la activación de los receptores 2A de serotonina
constituye en la actualidad la teoría más acep-
tada para dar cuenta del mecanismo de acción
de los psicodélicos basados en triptaminas y en
feniletilaminas.
“Existen al menos dos posibles mecanismos
para acciones beneficiosas”, explica Nichols. “El
primero entraña una simple modificación del
número de receptores cerebrales 2A de seroto-
nina. La activación mediante sustancias psico-
délicas de receptores 2A de serotonina provoca
una disminución en el número de receptores
expresados sobre la superficie de las neuro-
nas, proceso conocido por hiporregulación o
regulación descendente. En el caso de algunos
trastornos, como el obsesivo-compulsivo, pu-
diera ser que esta hiporregulación ejerciera
una función terapéutica.” Y prosigue: “El otro
mecanismo posible consiste en un efecto psi-
cológico de más difícil definición, que modi-
fica la forma en que el sujeto percibe el dolor
Las drogas
psicodélicas
afectan a la
totalidad de
las funciones
mentales:
y el sufrimiento. Las sustancias psicodélicas
parecen capaces de producir un profundo
cambio en la cognición, que le proporciona al
paciente una nueva concepción —la capacidad
de ver el mundo desde una nueva perspecti-
va— que alivia la ansiedad y eleva el umbral
de dolor.”
La MDMA (3,4-metilendioxi-N-metilanfeta-
mina) se incluye por su composición química,
percepción,
emoción,
cognición, a la
conciencia del
cuerpo y del
propio yo.
entre las feniletilaminas. Mas su acción cere-
bral difiere sustancialmente de la ejercida por
otras sustancias mencionadas. Distínguese de
la mayoría de las sustancias psicodélicas por-
que la MDMA no estimula directamente los
receptores 2A de serotonina. Lo que sí provoca,
en cambio, es la liberación de dopamina, se-
rotonina y norepinefrina (otro neurotransmi-
sor) desde los reservorios de las terminaciones
neuronales. Existe cierta controversia sobre la
neurotoxicidad potencial de la MDMA. No obs-
tante, la mayoría de los investigadores juzgan
que el uso moderado y esporádico de MDMA a
dosis terapéuticas no resultaría lesivo. No exis-
“Observamos
una drástica
reducción en la
sintomatología.
Nos dijeron que
no se habían
sentido tan
bien desde
hacía años.”
ten estudios recientes que utilicen mescalina,
pero la asociación MAPS tiene la intención de
iniciar alguno en el futuro.
En contraste con las sustancias psicodélicas
tradicionales, los anestésicos disociativos se
ligan selectivamente a receptores del ácido
N-metil-D-aspártico (NMDA); impiden con ello
que otro neurotransmisor, el glutamato, acti-
ve dichos receptores. “Dado que el glutamato
es un neurotransmisor esencial que activa las
neuronas, este efecto bloqueante parece evitar
el procesamiento cerebral de la información
que le envían los sentidos”, razona Nichols.
La ketamina se muestra prometedora para
la terapia psicodélica. Se encuentra entre los
fármacos admitidos por la farmacopea de la
medicina occidental. Además de pertenecer
a una categoría química distinta de las otras
sustancias psicodélicas, la ketamina se encua-
dra en un estatuto legal aparte, pues figura
entre los fármacos aprobados por la FDA para
actuaciones de tipo III. Tal designación signi-
fica que cualquier médico puede prescribirla
para “uso compasivo” si juzga que le será útil
al paciente.
Aunque algunas investigaciones señalan
que las sustancias psicodélicas pueden acen-
tuar la sugestibilidad y ciertos aspectos de la
psicoterapia, los beneficios de los anestésicos
disociativos —ketamina e ibogaína— pueden
ser simple consecuencia de modificaciones
bioquímicas duraderas en el cerebro. Carlos
Zárate, del Instituto Nacional de Salud Mental
estadounidense, publicó en 2006 un estudio
donde ponía de manifiesto las propiedades
insólitas de la ketamina en su función antide-
presiva. Una sola infusión de ketamina alivió
en algunos pacientes síntomas de depresión al
cabo de pocas horas, alivio que persistió du-
rante varios días.
Era éste el tercer estudio que demostraba la
potencia y duración de los efectos antidepre-
sivos de la ketamina. En uno de los estudios
anteriores se hizo un descubrimiento harto
curioso. A los probandos se les anestesió con
ketamina para una intervención quirúrgica
ortopédica, con lo que ni siquiera estuvieron
conscientes durante el intervalo en que la ac-
ción de la sustancia alteró su estado mental;
los efectos antidepresivos se produjeron tras
la operación.
En otro trabajo en el que se buscaba la cu-
ración de adicciones, un trabajo preliminar
con ketamina, en el que Evgeny Krupitsky,
psiquiatra de San Petersburgo, trató a 59 he-
roinodependientes, produjo resultados alen-
tadores. Por su parte, Iboga Therapy House, de
Vancouver, ha iniciado un estudio en el que
han sido tratados con ibogaína tres probandos
de un colectivo de 20 adictos a opiáceos, con
resultados satisfactorios hasta la fecha. El pro-
cedimiento experimental redujo el síndrome
de abstinencia asociado a las adicciones por
opiáceos, y ayudó a estas personas a recupe-
rarse y a romper su drogodependencia.
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009
43
DOC, cefaleas de racimo, y cáncer codélicas en la Universidad de Harvard desde 1965. En
DOC, cefaleas de racimo, y cáncer
codélicas en la Universidad de Harvard desde
1965. En concreto, John Halpern y su equipo
está examinando la posibilidad de utilizar LSD
y
psilocibina para tratar los síntomas debi-
litantes de las cefaleas en racimo, o cefaleas
histamínicas.
Ansiedad aguda y SEPT
En Harvard, en otro estudio también dirigido
por Halpern, se estudiará la aplicación de psi-
coterapia concomitante con MDMA en vícti-
mas de cánceres en fases avanzadas. Un tanto
similar al estudio de Grob con la psilocibina,
se utilizan medidas para evaluar la ansiedad,
el
dolor y la calidad general de vida.
Michael Mithoefer, en Charleston, investiga
BIBLIOGRAFIA
la
aplicación de MDMA en el caso de pacientes
COMPLEMENTARIA
HALLUCINOGENS. D. E. Ni-
chols en Pharmacology
& Therapeutics, vol. 101,
n. o 2, págs. 131-181; febre-
ro de 2004.
SAFETY, TOLERABILITY, AND
EFFICACY OF PSYLOCYBIN IN
9 PATIENTS WITH OBSESSIVE-
COMPULSIVE DISORDER.
F. A. Moreno, C. B. Wie-
gand, E. K. Taitano y P. L.
Delgado en Journal of
Clinical Psychiatry, vol. 67,
n. o 11, págs. 1735-1740;
noviembre de 2006.
THE USE OF PSYLOCYBIN IN
PATIENTS WITH ADVANCED
CANCER AND EXISTENTIAL
ANXIETY. C. S. Grob en
Psychedelic Medicine: New
Evidence for Hallucinogens
Substances in Treatments,
vol. 1. Compilación de Mi-
chael J. Winkelman y Tho-
mas B. Roberts. Praeger/
Greenwood Publishing
Group, 2007.
Además de los prometedores trabajos con ibo-
gaína y otros anestésicos disociativos, se está
avanzando en el conocimiento de las sustan-
cias psicodélicas tradicionales. Un grupo de
investigadores de la facultad de medicina de
la Universidad Johns Hopkins publicaron en
2006 los resultados de un proyecto, de seis
años de duración, sobre los efectos de la psi-
l locibina. Más del 60 por ciento de los parti-
cipantes informaron de cambios positivos en
su estado de ánimo y su conducta después de
tomar la sustancia, beneficio que se prolongó
varios meses.
En otro estudio, también de 2006, un equipo
de la Universidad de Arizona, encabezado por
Francisco Moreno, apreció que la psilocibina
aliviaba los síntomas de nueve pacientes que
sufrían trastornos obsesivo-compulsivos. Estos
sujetos padecían un amplio abanico de obse-
siones y compulsiones. (Algunos se duchaban
durante cuatro horas; otros se vestían y des-
nudaban una y otra vez hasta que finalmente
se sentían bien.) Los nueve probandos experi-
mentaron mejoría con al menos alguna de las
dosis ensayadas.
“Lo que observamos fue una drástica dismi-
nución de los síntomas durante cierto tiempo”,
explica Moreno. “Estas personas nos dijeron
que hacía años que no se sentían tan a gusto.”
Moreno advierte que el ensayo se proponía de-
terminar la seguridad de la administración de
psilocibina a pacientes de DOC, y que la autén-
tica eficacia de la sustancia sigue estando en
cuestión en tanto no se realice un estudio más
amplio. Tal investigación se encuentra en pro-
yecto, aunque por el momento no se dispone
de financiación para acometerla. No obstante,
según Moreno, ninguno de los tratamientos
expuestos en la bibliografía médica alivia los
síntomas del DOC con la presteza con que lo
hace la psilocibina. Mientras que otros fárma-
cos tardan semanas en ejercer su efecto, la psi-
locibina actuó casi inmediatamente.
Según resultados preliminares de un estu-
dio en curso, dirigido por Charles Grob, del
Centro Médico Harbor-Universidad de Cali-
fornia en Los Angeles, cabe la posibilidad de
que la psilocibina reduzca el padecimiento
psicológico asociado al cáncer terminal. Esta
investigación se propone determinar la efica-
cia de la psilocibina para aliviar la ansiedad, la
depresión y el dolor físico de los pacientes en
fases avanzadas de cáncer. También están en
marcha investigaciones sobre sustancias psi-
de estrés postraumático que responden mal a
los tratamientos habituales, como a menudo
les acontece a quienes han sido víctimas de
delitos, guerras o abusos sexuales infantiles.
Hasta el momento han sido 17, de un total de
20, los pacientes en quienes se ha ensayado
ya la terapia experimental. “En este momento,
los resultados son muy alentadores”, dice Mit-
hoefer. “Me parece que estamos observando
efectos robustos y vigorosos en algunos pa-
cientes. Me apresuro a añadir que se trata de
resultados preliminares, de los que todavía
no estamos en situación de extraer conclu-
siones. Pero suponiendo que las cosas sigan
por el mismo camino hasta el final del estudio,
parece no haber duda de que hay muy buenas
razones para pasar a ensayos de fase III, con
grupos más numerosos.”
Aunque nos hallamos todavía en los prime-
ros días de la investigación en terapias psico-
délicas, los datos iniciales resultan alentadores.
Cada vez es mayor el número de científicos que
opinan que las sustancias psicodélicas pueden
ayudar de forma eficaz y segura a pacientes que
sufren trastornos psiquiátricos resistentes a
los tratamientos disponibles y contribuir a que
otras personas que solamente logran un alivio
parcial con los métodos actuales alcancen una
curación más completa.
MDMA-ASSISTED PSYCHO-
THERAPY FOR THE TREAT-
MENT OF POSTTRAUMATIC
STRESS DISORDER. M. Mi-
thoeffer. Ibid.
David Jay Brown, psicobiólogo, ha publicado Mave-
ricks of Medicine (Smart Publications, 2007), entre
otros libros relativos a las fronteras entre la medici-
na y la ciencia. El autor desea agradecer al químico
y neurofarmacólogo David E. Nichols, de la Universi-
dad Purdue, su inestimable ayuda en la descripción
de los aspectos neuroquímicos de las sustancias
psicodélicas.
44
MENTE Y CEREBRO 37 / 2009

ENTREVISTA

Felicidad

Cincuenta y seis alumnos de bachillerato y de formación profesional de la localidad alemana de Heidelberg han estudiado durante el pasado año académico una asignatura optativa denominada “Felicidad”. Su objetivo docente era la consecución de un estado de bienestar físico y mental. Nuestros redactores han preguntado al director de la escuela y pionero en esta docencia Ernst Fritz-Schubert sobre la experiencia con este proyecto docente, el único en su género llevado a cabo en el territorio federal alemán

CHRISTIANE GELITZ

a cabo en el territorio federal alemán CHRISTIANE GELITZ ERNST FRITZ-SCHUBERT nació en Fulda en 1948.

ERNST FRITZ-SCHUBERT nació en Fulda en 1948. De 1972 a 1976 estudió economía política y derecho en la Universidad de Heidelberg. Terminada la carrera, ha venido enseñando economía política, economía de empresa y ética. Dirige, desde el año 2000, el Instituto Willi-Hellpach de Heidelberg.

P erfilan la entrada de la escuela Willy- Hellpach dos palmeras; el conjunto

deja una primera impresión de abandono. Sin embargo, este edificio sobrio y fun- cional, construido en los años cincuenta, es el escenario de un proyecto docente piloto que ha causado una enorme sensa- ción: formar alumnos para convertirlos en personas sanas y felices mediante una asignatura específicamente concebida a tal fin. En su plan de estudios encontra- mos, con la gramática y el álgebra lineal, la satisfacción de vivir y el desarrollo de la personalidad. Desde principios de 2009, los alumnos pueden realizar el examen final de bachi- llerato también con esta nueva asignatura optativa, denominada “Felicidad”. El mi- nisterio de cultura del estado de Baden- Württenburg apoya la iniciativa del direc- tor de la escuela, Ernst Fritz-Schubert, pues coincide plenamente con el plan educativo del land: la escuela debe transmitir a los jó- venes en el aprendizaje, entre otras cosas, confianza, autoestima e ilusión.

Señor Fritz-Schubert: lleva usted un año enseñando la asignatura optativa “Felicidad”. ¿Tenía usted la impresión de que existía entre sus alumnos una de- manda a este respecto? Nosotros no nos hemos movido con esta asignatura para solventar una posible ca-

rencia. Su implantación ha partido de un proceso de reflexión sobre lo que estimu-

ha mostrado que los niños y los jóvenes necesitan la adquisición de esos recur-

la

la salud física y psíquica de nuestros

alumnos. Esta nueva asignatura tiene que ayudarles a que sepan formarse un almohadón anímico y cómo pertrecharse ante los posibles problemas de cualquier tipo que les salgan al paso en el futuro. La escuela intenta con ello solucionar una brecha abierta por la carencia de una ade- cuada red social, pues muchas familias no se encuentran hoy en situación de transmitir a sus hijos los fundamentos para alcanzar una vida feliz.

¿Cuál es el objetivo docente funda- mental de la nueva asignatura? Nos proponemos reforzar la perso- nalidad entera y preparar a los jóvenes para una vida razonable llevada a cabo con una serenidad tan jovial como sea

posible; esto es, para que tengan una vida feliz. El sociólogo y padre de la sa- lutogénesis, Aaron Antonovsky, escribió que, cuando alguien cree que su vida tiene sentido, que puede analizar los problemas y dominarlos, entonces se halla capacitado para experimentar el estrés de forma positiva, como euestrés

sos para superar las crisis que puedan sobrevenirles.

Las asociaciones científicas se quejan con frecuencia de que los alumnos de ba- chillerato no dominan ni siquiera la or- tografía. ¿No deberían concentrarse en la adquisición de habilidades básicas como calcular y escribir correctamente? No se puede decir que no hayamos oído con frecuencia este tipo de críticas. La ma- yoría de las personas piensan que nuestra idea está bien. Cierto es que siempre hay voces que afirman que la felicidad es algo que no se puede aprender o transmitir.

Pero existen pruebas empíricas de que la satisfacción vital es un rasgo propio de personalidades estables, que sólo se puede modificar en una pequeña pro- porción. Seguro. Y por eso hay personas que son capaces de recuperar rápidamente el bienestar, incluso tras haber sufrido gol- pes severos del destino. Pero yo creo tam- bién que la felicidad es algo que puede ser aprendido. Por ejemplo, quien prac-

o

estímulo para vivir. Antonovsky con-

tica la atención puede llegar a percibir

sidera que un estado anímico estable es

las cosas de una forma más consciente. A

la

condición principal para ello. También

nuestro bienestar contribuyen distintos

la

investigación actual sobre la resilencia

factores, de tipo material y espiritual: la

Evaluación: ¿Hace la asignatura “Felicidad” realmente más feliz?

Porcentaje de los alumnos que tras el año académico se sintieron “bien” o “muy bien”

Localización

Alumnos que cursaron “Felicidad”

Grupo de control

En la familia

85

66

En la clase

68

34

En la escuela

56

27

En la salud y en la forma física

59

43

En general

71

30

Retrospectiva: 3 años antes

50

51

satisfacción de las necesidades corpora- les, así como la sensación de vinculación, reconocimiento y significación cuando, por ejemplo, encuentro una pareja o una tarea que me llenan o me permiten reali- zarme. En la investigación sobre resilen- cia se habla en este caso de sensación de autoeficacia, es decir, del convencimiento de tener el destino de uno mismo en las propias manos. Aristóteles describió ya las tres actividades que podían transmi- tir ese sentimiento: lograr algo, superar una crisis y experimentar algo.

¿Cómo se dan las clases? Nosotros trabajamos predominantemen- te con proyectos que fomentan la propia experiencia, que van desde la realización de obras de teatro hasta la compra de ví-

Plan de estudios de la asignatura optativa “Felicidad”

80 horas por año académico para cinco temas:

Primer año académico

1. Alegría de vivir

2. Alegría por los propios rendimientos

3. Alimentación y bienestar corporal

4. El cuerpo en movimiento

5. El cuerpo como medio de expresión

Segundo año académico

1. Bienestar mental

2. La felicidad del momento

3. La aventura cotidiana

4. Cultura y técnicas de cultura

5. Responsabilidad social

Schulfach Glück, por E. Fritz-Schubert. Herder; Friburgo, 2008

veres. Durante el pasado año académico los alumnos aprendieron, en el prime- ro de los cinco módulos de que consta el primer año de la asignatura, cómo educar positivamente su emotividad. Empleamos, por ejemplo, la técnica de los viajes realizados con la fantasía en los cuales se dirigen de forma recíproca unos a otros a regresar mentalmente a aquellos lugares asociados con buenos recuerdos. Los sentimientos de felicidad se producen también acabando el día con pensamientos positivos. Sonja Lyubo- mirsky ha comprobado que el recuerdo de acontecimientos por los cuales uno siente agradecimiento sigue provocando sentimientos de bienestar.

¿Son hoy sus alumnos más felices que hace un año?

Sin duda. Al final del curso hemos ob- servado que en el sentimiento de colec- tividad o las experiencias sensoriales son mucho mejores que los del grupo de control. Según sus propias informa- ciones, los alumnos que habían cursado

la asignatura “Felicidad” se encontraban

más felices y contentos en relación con

la amistad, el compañerismo, la familia

y la sociabilidad.

En general, también se sentían a gus-

to en su clase y en la escuela. Entre los

participantes en el curso de “Felicidad”, sólo uno de cada cuatro señalaba ha- ber tenido preocupaciones o crisis re-

lacionales, mientras que en el grupo de

control, la proporción era uno de cada

dos. Además, pocos alumnos de “Felici-

dad” reconocían haberse pasado con la

bebida, fumar más de diez cigarrillos diarios o consumir hachís.

¿No podría ser que los alumnos que han elegido esta asignatura llevaran ya antes una vida más sana y satisfactoria? Lo temíamos. Y por esa razón pedimos a todos los participantes que echaran la vista hacia atrás y pensaran cómo se sen- tían hace tres años. Y los resultados mos- traron que en esa época todavía no había ninguna diferencia entre los asistentes al curso y los del grupo de control. Más valor informativo a este respecto tienen los resultados publicados recientemente por Wolfgang Knörzer, de la facultad de pedagogía de Heidelberg. Knörzer encuestó a 28 alumnos de for- mación profesional que habían seguido la asignatura de “Felicidad” y a un grupo de control al principio y al final del año académico. Llegó al siguiente resultado:

respecto a las relaciones interpersona- les y la autoestima, transcurrido un año, los alumnos que cursaron “Felicidad” no sólo conocían mejor lo que les iba bien sino también lo que ellos mismos podían hacer para mejorarlas. El fundamento de este estudio valorativo es una teoría de Klaus Grawe, fallecido en 2005. Grawe su- ponía que las personas eran felices cuan- do podían satisfacer sus necesidades en relación con las relaciones, la autoestima, el placer y los controles.

¿Dónde considera usted que se han conseguido los mejores resultados? Me ha alegrado especialmente que los participantes en el curso ganaran con- fianza en sí mismos y se haya incremen- tado el sentimiento comunitario. “Ahora me atrevo a hacer cosas que mis com- pañeros no consideran que estén bien”, declaran.

Salutogénesis

En vez de concebir el cuidado de

la salud como una evitación de la

enfermedad (patogénesis), Aaron Antonovsky (1923-1994) se interroga

sobre las condiciones de aparición de la salud: la salutogénesis. Su con- cepto de prevención se orienta hacia

el fortalecimiento de las facultades

que estimulan la salud.

Euestrés

Estrés “positivo”, en el sentido de desafío que incrementa el rendimiento; lo contrario recibe el nombre de dis- trés: estrés “negativo”, sobreexigente, que daña la salud a largo plazo.

Resilencia

El sistema inmunitario psíquico del

cuerpo: la fuerza de resistencia aními- ca o la capacidad de superar el estrés

y las crisis, saliendo indemne.

Atención

Actitud meditativa en la tradición

budista: estar en el aquí y en el ahora; percibir conscientemente los propios sentimientos, pensamientos y actos, y admitirlos tal como son, sin valorarlos

y sin cambiarlos.

¿Hubo aspectos en los que usted detec- tó pocos cambios? En tenacidad. Mientras que la autoefi- cacia en lo que compete a la asignatura se incrementó, no se consiguió que el sentimiento comunitario saliera del ám- bito de la asignatura y abarcara a todo el curso. En otras palabras: los alumnos se sintieron unidos entre sí en nuestra clase, pero ese sentimiento no se tras- ladó a las clases de deporte o de mate- máticas.

¿Cómo definiría usted tener buenos re- sultados en la asignatura “Felicidad”? Nosotros no valoramos la cantidad en la que se ha conseguido disfrutar de la vida, sino el grado de intensidad con el que el alumno interacciona con los contenidos de la asignatura, los docentes y sus pro- pios compañeros.

¿Se han puesto en contacto con usted

otras instituciones con la intención de imitar su ensayo piloto?

Más de una docena. Hay un colegio pri- vado en Weinheim en el que ya se va a dar la asignatura el año que viene. Hay además experiencias semejantes en otras escuelas de Rhein-Neckar-Dreieck y de Nordrhein-Westfalen. Y también exis-

te interés muy manifiesto por parte de

algunas sociedades: los futbolistas del TSG 1899 Hoffenheim quieren intro-

ducir un curso de estas características para su cantera. También se han intere- sado el equipo de fútbol del Schalke 04,

la Compañía Alemana de Ferrocarriles

(Deutsche Bahn) y la Fuerza Aérea Fede- ral alemana, así como varios consejeros empresariales que quieren probar la po- sible aplicabilidad de nuestros conceptos

para sus trabajadores.

¿Cuál sería el ideal de la asignatura “Felicidad” y a qué edad debería ense- ñarse? Nunca es demasiado pronto para asi- milar las competencias fundamentales para la vida y para aprender a disfrutar de ella. La escuela es indispensable para sentar las bases de una asignatura espe- cífica complementaria; se puede encar- gar de los contenidos al profesor de la

clase. Tomar una postura más concreta en esta cuestión resulta arriesgado, por prematuro. En el momento presente es- tamos todavía desarrollando módulos para la formación de los docentes en la materia.

¿Qué conocimientos debe poseer el do- cente que desee enseñar la disciplina? Entre otras cosas, debe ser competente

en terapia familiar, poseer conocimien- tos de pedagogía teatral y del movi- miento, de alimentación y nutrición

y de prevención de dependencias. Es

decir, ha de gozar de una serie de ha- bilidades cuya interacción se traduz- ca en estímulos para el alumno. Y es importante también despertar en los candidatos a la docencia la consciencia sobre la necesidad de llevar a cabo un desarrollo de su personalidad: es decir, que se conciencien de que deben for- jarse como pedagogos y sentirse como

tales para sacar lo mejor de las fuerzas de los jóvenes.

Usted ha dado en persona las clases de uno de los cursos. ¿Cómo y dónde ha adquirido las competencias necesarias para hacerlo? Con el fin de reforzar nuestros conoci- mientos, solicitamos la colaboración de unos diez especialistas para que nos pu- sieran al día en sus respectivos recursos. Entre ellos, un terapeuta familiar, un en- trenador en motivación, una psicóloga, un pedagogo en relajación, dos actores teatrales y una bailarina. Nos enseñaron muchas cosas en relación con la puesta en práctica de sus distintas especiali- dades. Y, junto al profesor Knörzer de la Universidad de Heidelberg, también nos ha dado su apoyo Bernhard Peters, director deportivo del TSG Hoffenheim, un equipo de fútbol de la Bundesliga.

¿Cree usted que hasta ahora nuestras escuelas se han limitado a formar a los alumnos en distintas materias, descui- dando su formación como personas? Afortunadamente siempre ha habido profesores muy interesados en fomentar este segundo aspecto. Mas hoy los con- tenidos educativos de la escuela vienen planificados de antemano en relación con las supuestas nuevas exigencias de la economía y de la sociedad. Cuando los empresarios esperen que sus trabajado- res vayan más allá de los conocimientos especializados y busquen que tengan también ciertas competencias persona- les, entonces la escuela deberá transmitir también esas competencias. Sólo así las expectativas para una vida más plena co- menzarán a hacerse realidad. Y enseñar eso es algo más que enseñar a contar y escribir.

BIBLIOGRAFIA COMPLEMENTARIA

SCHULFACH GLÜCK. E. Fritz-Schubert. Herder; Friburgo, 2008.

SALUTOGENESE. ZUR ENTMYSTIFIZIERUNG

VON GESUNDHEIT. A. Antonovsky. DGVT; Tubinga, 1997.

JEFF WILSON / UNIVERSIDAD NACIONAL AUSTRALIANA

MENTE, CEREBRO Y SOCIEDAD