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MENTE y CEREBRO

MENTE y CEREBRO n. o 34/2009 6,50 € El lenguaje de las emociones y su interpretación

n. o 34/2009 6,50 €

El lenguaje de las emociones y su interpretación CIENCIA, DESARROLLO Y CEREBRO FOBIA SOCIAL CUIDADO
El lenguaje de las emociones
y su interpretación
CIENCIA, DESARROLLO Y CEREBRO
FOBIA SOCIAL
CUIDADO DEL PREMATURO
APRENDIENDO A APRENDER
ILUSIONES
AMBIGÜEDAD Y PERCEPCION
RETROSPECTIVA
LOUIS PASTEUR
MENTE y CEREBRO
ENERO/FEBRERO 2009
0 0034
9
771695 0 88703

SUMARIO

12

30

16

23 68
23
68

12 Aprendiendo A Aprender

Silvia Jiménez Torres y Luis Raimundo Guerra Cid

Existe un acuerdo creciente sobre la necesidad de que el alumno regule su propio aprendizaje. ¿Cuáles serían los componentes principales del proceso?

16 CuidAdo del premAturo

Stefanie Reinberger

El comienzo de la vida del niño prema- turo es difícil. Con frecuencia supera sus primeras semanas sólo gracias a una técnica médica muy avanzada. La luz, los ruidos, los movimientos bruscos y otros estímulos ambientales le perjudican. Para evitarlos precisa atención especial.

23 Borrones mentAles

Kelly Lambert y Scott O. Lilienfeld

Terapias traumáticas pueden inducir efectos durables en la salud mental.

30 lA psiCologiA Ante lA muerte

Christoph Uhlhaas

Los ensayos acometidos muestran que todo aquel que tiene presente su propio fin desarrolla estrategias inconscientes frente al miedo ante la muerte.

38 CienCiA, desArrollo y CereBro

Christine Soares

Miguel A. L. Nicolelis se apoya en la con- versación entre neuronas para accionar prótesis robóticas. Con ese aval, espera hacer uso del potencial de la población de su país construyendo una red de ciudades de la ciencia.

52 emoCiones en el trABAjo

Dieter Zapf

Mantener siempre el rostro amable, cuando uno desearía huir: el dominio de las emociones propias resulta obligado en muchas profesiones. Pero reprimirse siempre, puede dañar la salud.

58 mimiCA emoCionAl

Harald C. Traue

¿Sabemos por la expresión de la cara si los demás están angustiados, enfadados o alegres? El secreto de nuestro acierto re- side, al parecer, en prestar la debida aten- ción a las señales mímicas adecuadas.

62 somos lo que sentimos

Albert Newen y Alexandra Zinck

¿Qué son las emociones? ¿Qué función desempeñan? ¿Cómo surgen? Se aportan nuevas respuestas a viejas preguntas.

68 FoBiA soCiAl

Christiane Gelitz

Ante la inminencia de una reunión so- cial, algunos invitados sufren palpitacio- nes, temen hacer el ridículo o ni siquiera aparecen. Pero esa fobia admite cura.

74 rAtones trAnsgeniCos en el estudio de los proCesos de AprendizAje y memoriA

José M. Delgado García

En los mamíferos, el aprendizaje motor y cognitivo constituye un proceso dis- tribuido entre diversas estructuras cere- brales, en el que intervienen complejos mecanismos moleculares y de comuni- cación interneuronal.

SECCIONES

5

Encefaloscopio

Hable con jóvenes, vivirá más

Una solución gélida

Alivie su ansiedad, reprima sus anhelos

Dos grajos hacen el trabajo

¿Provoca cáncer cerebral el herpes?

Logaritmos naturales

El sonido de la vista

9

Retrospectiva

Louis Pasteur (1822-1895)

44 Entrevista

Mario Gmür:

Víctimas de los medios de comunicación

emoCiones en el trABAjo

52

mimiCA emoCionAl

58

somos lo que sentimos

62

48 Mente, cerebro y sociedad

Comorbilidad, abuso de alcohol y trastornos de personalidad

Numero de hermanos y repercusiones en la personalidad adulta

Inmigracion y salud

86 Ilusiones

Ambigüedades y percepción

89 Syllabus

Inteligencia animal

94 Libros

Comunicacion cerebral

MENTE y CEREBRO

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COLABORADORES DE ESTE NUMERO

AsesorAmiento y trAducción:

Luis Bou: Encefaloscopio, Borrones mentales, Ilusiones; F. Asensi: Cuidado del prematuro; AngeL gonzáLez de PABLo: La psicología ante la muerte, Entrevista; J. ViLArdeLL: Ciencia, desarrollo y cerebro; ignAcio nAVAscués: Emociones en el trabajo, Mímica emocional; sixto J. cAstro: Somos lo que sentimos; i. nAdAL:

Fobia social; ALex sAntAtALA: Syllabus

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ENCEFALOSCOPIO

Hable con jóvenes, vivirá más

Los jóvenes, ayudados por un gen, mejoran la salud de los mayores

“L a juventud es algo maravi- lloso”, dijo George Bernard

Shaw en cierta ocasión. “¡Es un crimen que se desperdicie en niños!” Finezas aparte, de inves- tigaciones recientes se deduce que la energía juvenil podría no quedar tan desperdiciada. Mer-

ced a interacciones sociales, los jóvenes podrían transferir par- te de su vigor a las personas de edad, mejorar las capacida- des cognitivas de los ancianos, amén de su salud vascular, e incluso prolongar sus vidas. Estos beneficios han sido documentados en mamíferos —ratas, cobayas y primates no humanos—, pero las causas del efecto han permanecido vela- das. Ahora, Chun-Fang Wu, de la Universidad de Iowa, ofrece una explicación genética. Wu y uno de sus posgraduados, Hongyu Ruan, han descubierto que la presencia de drosófilas juveniles

y activas duplicaba la duración

de la vida en un grupo de dro- sófilas portadoras de una mu-

tación de Sod1, gen que ha sido asociado en los humanos con la enfermedad de Alzheimer y con

la esclerosis lateral amiotrófica,

un desorden de las neuronas motoras, conocido también como mal de Lou Gehrig. Las moscas de la fruta son su- mamente sociales, explica Wu; sus procesos de reproducción y envejecimiento están goberna- dos por señales grupales. Y la manipulación de sus genes es más sencilla que la de mamífe- ros homólogos. Por alteración de Sod1, Wu creó moscas que mo- rían al cabo de sólo dos semanas, una cuarta parte de la duración media de su esperanza de vida. Sin embargo, al ser alojadas con moscas más jóvenes, las mutan-

tes de Sod1 vivieron alrededor de 30 días. Las moscas mutantes se mostraron más aptas física- mente, de acuerdo con pruebas de calor-estrés y otras medidas, cuando fueron alojadas junta- mente con “ayudantes” jóvenes. Pero al serles cortadas las alas a las moscas más jóvenes, se redu- jeron apreciablemente los efec- tos positivos sobre la vida de las mutantes, lo que induce a pensar que el ejercicio físico desempeña un papel crítico en el mecanismo de prolongación de la vida. Aunque es bien sabido que el ejercicio es beneficioso para los humanos de edad, parece desarrollado en un contexto social con personas más jóvenes resulta especialmente favorable. Sharon Arkin, de la Universidad de Arizona, dirige un programa clínico en el cual pacientes de Alzheimer participan en sesio- nes de ejercicio comunal con

estudiantes universitarios. Ar- kin ha demostrado que su pro- grama estabiliza el deterioro cognitivo y mejora el estado de ánimo de sus pacientes. ¿Es posible, pues, que el gen

Sod1 esté desempeñando un papel en los humanos? Wu no lo considera imposible. Además de su asociación con el mal de Alzheimer, Wu descubrió que las moscas portadoras de la mu- tación Sod1 se mostraban más receptivas a señales sociales que las moscas dotadas de otras mu- taciones que aceleraban el enve- jecimiento. Son necesarios estu- dios ulteriores para determinar las posibilidades terapéuticas de la socialización intergenera- cional. En cualquier caso, no es probable que visitar a los abue- los les resulte nocivo. —Erica Westly

visitar a los abue- los les resulte nocivo. —Erica Westly © FOTOLIA / IvAn GrLIc U

© FOTOLIA / IvAn GrLIc

Una solUción gélida

¿Cómo evitar los efectos tóxicos de la rein- troducción de oxígeno en organismo tras un traumatismo?

L a terapia hipotérmica —consistente en la disminu- ción de la temperatura corporal del paciente para

reducir su metabolismo y, parejamente, su necesidad de oxígeno— puede ser la solución, según Hasan Alam, cirujano traumatólogo del Hospital General de Massa- chusetts, quien ha establecido que esta terapia ha sido eficaz en cerdos de la raza yorkshire que sufrieron he- ridas críticas. La técnica en cuestión se aplica ya para la conser- vación de órganos destinados a trasplantes y para re- ducir las necesidades de sangre oxigenada durante la cirugía cardíaca, pero todavía no ha sido experimen-

tada con amplitud en pacientes traumáticos. A pesar de que ha sido utilizada —y con gran publicidad— en un jugador profesional de fútbol americano llamado Kevin Everett, tras una lesión medular que le dejó paralítico en septiembre de 2007, los tratamientos por hipotermia siguen siendo controvertidos, y los estu- dios sobre sus efectos no son concluyentes todavía. —Victoria Stern

siguen siendo controvertidos, y los estu- dios sobre sus efectos no son concluyentes todavía. —Victoria Stern

JUPITErIMAGES

alivie sU ansiedad, reprima sUs anHelos

El bloqueo de un mecanismo de estrés en el cerebro reduce el ansia de ingerir alcohol

U na vez alcohólico, alcohó- lico de por vida. Aunque el

refrán es antiguo, no se ha des- cubierto hasta hace poco por qué acostumbra ser cierto. El abuso del alcohol durante largo tiempo provoca cambios en el cerebro, torna al individuo más suscepti- ble al estrés y aumenta con ello la probabilidad de que eche mano de la botella para aliviar su an- siedad. Ciertos fármacos que inhiben estas sendas de estrés podrían ayudar a los alcohólicos que se están recupe- rando a mantenerse abstemios. Científicos del norteamericano Insti- tuto Nacional de la Salud y del Colegio Universitario de Londres criaron ratones carentes del receptor de neuroquinina 1 (NK1R), una proteína que interviene en la respuesta de estrés en el cerebro del ratón. Durante 60 días, se les facilitó a los animales el acceso ilimitado a agua aderezada con alcohol; la concentración de alcohol fue elevándose progresiva- mente desde el 3 al 15 por ciento. Los ratones con deficiencia en NK1R consu- mieron mucho menos alcohol que los

en NK1R consu- mieron mucho menos alcohol que los ratones normales, sobre todo, en las úl-

ratones normales, sobre todo, en las úl- timas fases, cuando la concentración de alcohol era máxima. Asimismo, dieron muestras de una mayor sensibilidad al alcohol que los ratones normales. En estudios con humanos se ha encontra- do que, cuanto mayor es la sensibili- dad de un individuo al alcohol, menor resulta la probabilidad de que caiga en su abuso. Seguidamente, el equipo trató a 25 alcohólicos en recuperación, que sufrían ansiedad intensa por la absti- nencia, con un fármaco que bloquea el receptor NK1. Tras cuatro semanas de internamiento hospitalario, los sujetos que tomaban el fármaco informaban

de menores ansias de beber, lo mismo espontáneas que induci- das por estrés, que los pacientes a quienes se administró un placebo. Cuando se procedió a examinar mediante resonancia magnética la actividad cerebral de los sujetos, se observó que los probandos tra- tados exhibían menor actividad en la ínsula, una región asociada con el deseo vehemente. Los investigadores creen que el fár- maco se orienta hacia una senda de estrés específica de los alcohólicos, pues se ha demostrado que apenas tiene efectos sobre el grado de estrés de pacientes de otros tipos. El autor principal de la comunica- ción, Markus Heilig, del estadouni- dense Instituto Nacional de la Salud, advierte que, si bien los resultados del estudio parecen alentadores, no está demostrado que el fármaco vaya a re- sultar beneficioso a la larga. Es necesa- rio acometer estudios sobre pacientes extrahospitalarios y contemplar una reducción en la bebida. — Melinda Wenner

dos grajos Hacen el

trabajo

Las aves pueden colaborar para asegurarse un festín

P ájaros de igual pluma no sólo se juntan en bandada: cola- boran también para obtener alimento. En una investiga-

ción reciente, unos grajos han resultado ser los primeros no primates en los que se ha observado una cooperación fecunda para hacerse con una plataforma cargada con comida. En la Universidad de Cambridge se han hecho pruebas con una especie de córvidos euroasiáticos, abundantes en Gran Bretaña, parecidos a las grajillas, colocando platos con comida sobre una plataforma inalcanzable desde el aviario. Con un cordel se creaba un bucle que iba y venía desde el aviario hasta la plataforma. Para aproximar la plataforma era necesario tirar simultáneamente de ambos extremos del cordel, lo que sólo sería posible por la cola- boración de dos aves; cada una habría de tirar de una punta.

sería posible por la cola- boración de dos aves; cada una habría de tirar de una

© iSTOcKPHOTO / AndrEw HOwE

¿provoca cáncer cerebral

el Herpes?

Una vacuna contra un virus muy común retarda las recidivas tumorales

E l tipo más mortífero y más frecuente de cáncer ce-

rebral tiene un extraño com- pañero de cama: el citome- galovirus, un tipo de herpes presente en torno al 80 por ciento de la población nor- teamericana. De semejante coincidencia se están aprove- chando para tratar el cáncer con una vacuna, que si bien

© FOTOLIA / JörG vOLLMEr
© FOTOLIA / JörG vOLLMEr

Con todo, no parece que los números cuadren: cuatro de

cada cinco personas son por-

tadoras de CMV y sólo una de

cada 30.000 acaba sufriendo

un glioblastoma. Amén de contarse un pequeño número de enfermos de glioblastoma cuyos tumores no contienen

CMV.

“La mayoría de las pruebas

va dirigida contra el virus, de-

 

de que disponemos no respal-

Don

Diamond, del Centro

mora

la recidiva del tumor.

Mitchell ha desarrollado ahora

de 14 meses a más de 20.

dan que el CMV sea un virus

Se demostró en 2002 que el citomegalovirus, o CMV,

una vacuna experimental que desencadena un ataque del

Así pues, ¿provoca cáncer el herpesvirus? La respuesta no es

carcinógeno”, afirma Mitchell.

operaba en los tumores ce-

sistema inmunitario contra el

obvia. Cabe que las células tu-

Oncológico Ciudad de la Es-

rebrales, pero no en el tejido

CMV

y, con ello, contra el tejido

morales constituyan un campo

peranza, cerca de Los Angeles,

sano

circundante, de la tota-

tumoral donde reside. Según

cuando el plazo típico de reci-

fértil para el crecimiento del

se manifiesta de acuerdo: su

lidad

de los pacientes estu-

se ha informado en la Sociedad

virus, pues las células de este

amplia investigación sobre el

diados —27— que padecían

del hospital clínico de la Uni-

de Oncología Clínica de EE.UU.

tipo a menudo carecen de fun-

CMV

y el cáncer le han con-

glioblastoma multiforme. En la mayoría de los individuos,

a principios del año en curso, la vacuna, en conjunción con

ciones inmunitarias normales que suprimen la reproducción

vencido de que el virus no provoca tumores. Mas, para

el CMV se halla en estado dur- miente e indetectable. Duane Mitchell y su equipo,

versidad de Duke, confirmaron

radioterapia y la quimiotera- pia, detuvo la reaparición del tumor tras una intervención quirúrgica durante 12 meses,

del CMV. Pero investigadores de la Universidad de Wiscon- sin en Madison informaron en mayo pasado que el virus tiene la capacidad de imponerse a los

los pacientes, resulta indife- rente si la correlación entre cáncer cerebral y el virus es o no causal: la vacuna parece efectiva. Mitchell confía po-

en 2007 la intervención del

diva

es de unos 6 o 7 meses. El

mecanismos de frenado de la

derla

comercializar dentro de

CMV

en el 90 por ciento de

período medio de superviven-

célula y provocar su reproduc-

dos o tres años.

los glioblastomas. El equipo de

cia de los pacientes aumentó

ción incontrolada.

—Victoria Stern

Las investigadoras hallaron que las parejas de estos córvi- dos aprendieron espontáneamente a resolver el problema. “Estamos asombradas de lo bien que actuaron las grajillas”, explica Amanda Seed, adscrita hoy al Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig. “La coordinación de acciones es difícil. Si se espera un segundo de más, la opor- tunidad se escapa.”

Los chimpancés, y posiblemente algunos otros primates, han sido las únicas especies que se han mostrado a la altura de la tarea. Las grajillas, aves sociales, viven en colonias de decenas y a veces centenares de individuos; entra dentro de lo verosímil que hayan tenido que afrontar presiones evolutivas para aprender a cooperar, prosigue Seed. No obstante, en una investigación posterior se observó que

estas grajillas pueden no haber alcanzado una comprensión

tan completa del problema como la que exhiben los chim- pancés. Cuando un chimpancé se percata de que necesita de

un socio para acercar la plataforma, si se encuentra solo deja de intentarlo. Las grajillas del laboratorio de Seed, en cambio, siguieron esforzándose en mover la plataforma por si solas (y fracasando), incluso después de haberla acercado y obtenido comida con la colaboración de un socio. Seed conjetura que estos resultados pueden emanar de las diferencias entre las comunidades de grajillas y de chimpan- cés. Pese a sus hábitos sociales, los grajos son monógamos y se aparean de por vida, creando así una comunidad relativa- mente estable de adultos. Los chimpancés, por el contrario, son polígamos, lo que complica las relaciones, las hace va- riables y difíciles de negociar. En consecuencia, opina Seed, los chimpancés pueden haber tenido que afrontar presiones evolutivas que les lleven a una comprensión más perfecta de la cooperación, la competición y las relaciones sociales que las grajillas.

—Emily Anthes

© FOTOLIA / TASOSK (notas musicales); © FOTOLIA / cHrISHArvEY (cabeza)

logaritmos nat

Urales

Nuestra comprensión innata de los números tal vez no sea lineal, sino logarítmica

P arece como si los humanos, al nacer, llevásemos dibujada en nuestra mente una escala numérica. Pero, según un

estudio reciente, puede que dicha recta se parezca menos a una regla graduada, con divisiones equidistantes, que a una escala logarítmica, como la de una regla de cálculo, en la cual la dis- tancia entre dos números es una representación de su cociente (resultado de dividirlos) y no de su diferencia (al restarlos). La idea matemática de una recta numérica —una recta con

números ordenadamente situados en ella, a intervalos igua- les— sirve para toda clase de fines, desde efectuar medidas has- ta sus aplicaciones en la geometría o el cálculo diferencial. Estudios anteriores con personas de cultura “occidental” hi- cieron ver que éstas tendían a situar los números sobre una es- cala lineal, con los numerales distribuidos a intervalos iguales sobre la recta. Pero si los números son presentados mediante grupos de puntos difíciles de

contar individualizadamente, la tendencia es a agrupar las cantidades mayores en un ex- tremo de la escala, atendiendo a un “efecto de compresión”.

Los niños de preescolar agrupan también los números en esta forma, antes incluso de que comiencen su educación formal en matemáticas. Queriendo averiguar si el concepto de recta numérica consti- tuye una noción innata, Stanislas Dehaene, del College de France de París, estuvo trabajando con los mundurukú, una cultura amazónica que ha tenido muy escaso contacto con las matemá- ticas modernas o con dispositivos de medición. Cuando les fue solicitado, los mundurukú no dudaron en situar números sobre una línea, pero los agruparon en forma logarítmica. Dehaene afirma que la idea de una línea graduada logarít- micamente podría constituir una noción matemática intuitiva, mientras que la graduación lineal, de marcas equidistantes, tendría que ser aprendida.

—Kurt Kleiner

Escala

logarítmica

Escala lineal

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 1 2 3 4 5
1
2
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5
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8
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1
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el

sonido de la vista

Una anomalía de la percepción podría contribuir a explicar cómo se integran en el cerebro la vista y el sonido

E n el curioso estado neurológico de- nominado sinestesia, los sentidos

del sujeto se funden unos con otros, por lo que el sinesteta puede “oír” colo- res o “degustar” formas. Los científicos se han tropezado ahora con una forma de sinestesia cuya existencia se desco- nocía, en la cual las visiones fugaces o en movimiento pueden suscitar per- cepciones sonoras. Melissa Saenz y Christof Kock, del Instituto de Tecnología de California, han confirmado la existencia de una sinestesia audiocinética. La hallaron tras idear una tarea en la que los sines- tetas tendrían ventaja. Las investigado- ras le presentaron a cuatro sinestetas (según manifestación propia) y a 10 individuos no sinestésicos un centenar de pares de secuencias rítmicas simila- res a las del código Morse, compuestas, respectivamente, por pitidos sonoros y

Morse, compuestas, respectivamente, por pitidos sonoros y por destellos de color blanco sobre un fondo negro.

por destellos de color blanco sobre un fondo negro. Los participantes debían juzgar si las dos secuencias de cada par eran iguales o distintas. Ambos grupos juzgaron correcta- mente las pautas auditivas en un 85 por ciento de los casos. Pero en las pruebas visuales, los resultados de los no-sines- tésicos descendieron hasta índices de acierto similares a los de la respuesta

al azar, resultado que corrobora otras investigaciones que demuestran que la mayoría de los humanos juzgamos más acertadamente las pautas auditi- vas que las visuales. En contraste, los sinestetas —que informaban de que oían sonidos similares a toques o bips en sincronía con las señales visuales— distinguían los ritmos concordantes de los discordantes en un 75 por ciento de los casos. “A mi parecer, es como si estas per- sonas tuvieran una banda sonora más ancha en [la película de] sus vidas”, opina Saenz. Su equipo recurre a las técnicas de formación de imágenes ce- rebrales para dejar a la vista las raíces de esa banda sonora, así como la forma en que un cerebro típico combina las señales visuales y auditivas para me- jorar la percepción.

—Siri Carpenter

RETROSPECTIVA

Louis Pasteur (1822-1895)

La vacuna antirrábica

JOsE MaRia LOpEz piñERO

L ouis Pasteur nació en Dôle el 27 de di- ciembre de 1822 y se formó en la École Normale Supérieur de París, donde tuvo como profesor a Jean Baptiste Du- mas, importante cultivador de la quími-

ca orgánica que le influyó decisivamen-

te. Su primera aportación, cuando era profesor de química en la Universidad de Estrasburgo (1848-1854), fue distin- guir los cristales de ácido tartárico que desvían el plano de la luz polarizada a

la derecha (dextrógiros) y a la izquierda

(levógiros), descubrimiento que sirvió

de punto de partida a la estereoquímica.

Tras su traslado a la Facultad de Ciencias de Lille (1854), se ocupó de las fermen- taciones alcohólica, láctica y butírica, iniciando con este motivo sus estudios sobre los microorganismos. Inventó la técnica que hoy llamamos “pasteuriza-

ción”, observó por vez primera bacterias anaerobias y demostró que el hongo mi- croscópico Mycoderma aceti es el agen-

te de la conversión del vino en vinagre.

Frente a la idea de la fermentación como un proceso puramente químico, defen- dió que “toda fermentación es obra de

un microbio especial” y, en la línea de Re-

di

y Spallanzani, desmintió experimen-

talmente la generación espontánea de las bacterias.

A partir de 1866, poco antes de ser

nombrado profesor de química de la

Universidad de París, Pasteur se dedicó

a investigar la etiología microbiana en

enfermedades contagiosas de los anima-

les, entre ellas, las del gusano de seda,

el cólera de las gallinas y el carbunco de

los óvidos. El año 1880 se enfrentó con la grave epizootia carbuncosa que diezmaba

el ganado de varias comarcas francesas,

en especial los llamados “campos maldi-

1. Louis Pasteur trabajando en el laboratorio de la École Normale Supérieur, París. Pintura al
1. Louis Pasteur
trabajando en el laboratorio
de la École Normale Supérieur, París.
Pintura al óleo de albert G. a. edelfelt.
tos de Beauce”, donde una quinta parte de las ovejas moría de esta afección. De-

tos de Beauce”, donde una quinta parte de las ovejas moría de esta afección. De- mostró que los bacilos procedentes de los animales enterrados eran llevados por las lombrices de tierra a la superficie del suelo, infectando allí los pastos, y que las ovejas contraían la enfermedad al comer los pastos infectados si éstos les erosionaban sus vías digestivas. El mode- lo explicativo del carbunco fue aplicado después al mecanismo de transmisión de las enfermedades infectocontagiosas hu- manas, para lo que fue necesario aclarar las cuestiones relativas a los portadores sanos y los vectores animales. Desde 1875, Pasteur investigó la etio- logía bacteriana de las enfermedades padecidas por el organismo humano. Descubrió el estafilococo en el pus de los forúnculos y en los focos de la os- teomielitis, el estafilococo en la fiebre

puerperal y el “vibrión séptico anaero- bio” (Clostridium septicum) en algunos casos de septicemia. Aunque al final de su vida le fue imposible aislar el agente etiológico de la rabia, cuya condición de virus se comprobó más tarde, consiguió obtener la vacuna antirrábica. Antes de la era bacteriológica, la única vacuna existente era la antivariólica, que Jenner, como es sabido, había introducido empíricamente, basándose en la varioli- zación china. La invención de las vacu- nas modernas se debe a Pasteur, quien observó, en el curso de sus investigacio- nes sobre el cólera de las gallinas (1880) y el carbunco (1881), que los animales se hacían resistentes a la infección cuando se les había inyectado gérmenes de viru- lencia atenuada por el calor. Para desig- nar este proceso biológico creó el término “vacunación” en homenaje a Jenner. La

2. Louis Pasteur mira con ansiedad cómo se aplica por vez primera su vacuna antirrábica al niño alsaciano de nueve años Joseph meister, a las ocho de la tarde del 6 de agosto de 1885. Litografía de roger Viollet.

primera vacuna moderna para una en- fermedad humana de origen bacteriano fue la anticolérica de Jaime Ferrán Clúa, bacteriólogo catalán seguidor de Pasteur. Su utilización durante la epidemia de 1885 en Valencia motivó una polémica de alcance internacional, en la que, jun- to a otros motivos, pesaron los prejuicios frente a las teorías microbiológicas. Di- chos prejuicios comenzaron a ser definiti-

vamente superados cuando el mismo año se aplicó la vacuna antirrábica de Pasteur:

“El lunes 6 de julio del presente año [1885] se presentaron inesperadamente en mi laboratorio tres personas procedentes de Alsacia. Théodore Vone, tendero de Meis- sengott, localidad cercana a Schlestadt, al que había mordido el 4 de julio su propio perro, que se había vuelto rabioso. Joseph Meister, de nueve años, mordido también

el 4 de julio a las ocho de la mañana por el

mismo perro. Este niño había sido derri- bado por el perro y presentaba numero- sas mordeduras en las manos, las piernas

y los muslos, algunas tan profundas que

le hacían difícil caminar. Las principales habían sido cauterizadas con ácido féni- co a las ocho de la tarde del mismo 4 de julio, doce horas después del accidente, por el doctor Weber, de Villé. La tercera persona, que no había sido mordida, era

El

la madre del pequeño Joseph Meister

Dr. Vulpian y el Dr. Grancher, profesores de la Facultad de Medicina, tuvieron la amabilidad de venir a ver enseguida al pequeño Joseph Meister y comprobar el estado y el número de sus heridas. Tenía nada menos que catorce. La opinión de nuestro sabio colega y del Dr. Grancher fue que, debido a la gravedad y al número

de las mordeduras, era casi seguro que Jo- seph Meister padecería la rabia. Comuni- qué entonces a ambos los nuevos resulta- dos que había conseguido en el estudio de

la rabia desde la comunicación que había

presentado en Copenhague un año antes. Puesto que la muerte de este niño parecía inevitable, me decidí, no sin una viva y

cruel ansiedad, como puede imaginarse,

a aplicar a Joseph Meister el método que

siempre había tenido éxito en los perros En consecuencia, a las ocho de la tarde del 6 de julio, sesenta horas después de las mordeduras del día 4, y en presencia de los Drs. Vulpian y Grancher, se inoculó al pequeño Joseph Meister, en un pliegue de la piel del hipocondrio derecho, me- dia jeringa de Pravaz con médula espinal de un conejo que había muerto de rabia el 21 de junio. Desde entonces, es decir, desde quince días antes, había estado conservada en un frasco con aire seco. Durante los días siguientes se practicaron nuevas inoculaciones, hasta un total de trece, durando el tratamiento diez días. Como después advertiré, hubiera bastado un número menor de inoculaciones. Pero resulta comprensible que la primera vez actuásemos con la máxima prudencia En los últimos días inoculé a Joseph Meis-

ter el virus rábico más virulento, es decir,

el procedente de un perro y reforzado por

un gran número de pases de conejo a co-

nejo; produce la rabia en estos animales

a los siete días de incubación, y en los

Por consiguiente,

Joseph Meister ha escapado no solamente de la rabia que le hubieran causado las mordeduras que había recibido, sino de la que yo le inoculé para comprobar la inmunidad producida por el tratamiento, mucho más virulenta que la rabia canina de la calle.” Desde entonces fueron elaborándose vacunas para las principales enfermeda-

perros a los diez días

des infectocontagiosas, algunas de ellas mediante la inmunización activa con gérmenes vivos de virulencia atenuada

y otras con gérmenes muertos, como la

antitífica de Richard Pfeiffer y Wilhelm

Kolle (1896). El punto de partida de la inmunización pasiva con sueros fue el aislamiento de la toxina diftérica por Émile Roux y Alexandre Yersin, dos co- laboradores de Pasteur (1888). El éxito de la aplicación de esta vacu- na antirrábica desde 1885 hasta 1886 a casi dos mil quinientas personas motivó

una suscripción popular, cuyos fondos permitieron la fundación del Instituto Pasteur (1888). El gremialismo médico acogió de for- ma agresiva las aportaciones de Pasteur, pretendiendo basarse en que un profesor de química no tenía la preparación ade- cuada para la investigación patológica. Por ejemplo, Édouard Hervieux, autor de un difundido Traité clinique et pratique des maladies puerpérales (1870), pronun- ció el año 1879 en la Académie de Méde- cine un discurso acerca de sus causas,

en el que se refirió de forma despectiva

a los microorganismos. Ignoró inten-

cionadamente la memoria que en 1878 había presentado Pasteur sobre la “teo- ría de los gérmenes” y sus aplicaciones médico-quirúrgicas y afirmó que nunca llegaría a encontrarse “el microbio del miasma puerperal”. Incluso la vacuna-

ción antirrábica sufrió violentas críticas

y tuvo que ser defendida por el patólogo

experimental Edme F. A. Vulpian y otros médicos de mentalidad no gremialista.

el patólogo experimental Edme F. A. Vulpian y otros médicos de mentalidad no gremialista. MENTE Y

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Aprendiendo a aprender

Existe un acuerdo creciente sobre la necesidad de que el alumno regule su propio aprendizaje. ¿Cuáles serían los componentes principales del proceso?

Silvia JiMENEz TORRES Y luiS RaiMuNdO GuERRa Cid

los componentes principales del proceso? Silvia JiMENEz TORRES Y luiS RaiMuNdO GuERRa Cid 12 MENTE Y

1. El aprEndizajE es un proceso complejo que requiere la im- plicación del profesor y la implicación activa del alumno.

plicación del profesor y la implicación activa del alumno. E l fracaso escolar preocupa a estudian-
plicación del profesor y la implicación activa del alumno. E l fracaso escolar preocupa a estudian-

E l fracaso escolar preocupa a estudian- tes, padres, profesores y a la socie-

dad en general. Según el Instituto Nacio- nal de Calidad y Evaluación, la tercera parte de los estudiantes de ESO obtiene calificaciones negativas. En la enseñan- za media, un 32 % del alumnado repite curso, un 35 % no termina con éxito 2. o de ESO y el 48 % no supera el bachiller. En la universidad el abandono de los es- tudios ronda el 50 %. Según el Centro Na- cional de Información y Comunicación Educativa, las causas más reseñables que pueden influir en el fracaso escolar se- rían intelectuales, motivacionales, falta de esfuerzo, orgánicas, emocionales, ca- rencia de técnicas y hábitos de estudio y programación inadecuada. Sin embargo, a menudo, los estudian- tes fracasan en unas asignaturas, pero no en otras. Según el Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa, en matemáticas y lengua aparece mayor fracaso. En el informe PISA de 2003 (In- forme del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes), España quedaba por debajo de la media euro- pea en matemáticas. ¿A qué se debe ese dispar rendimiento en unas asignaturas

y otras? ¿Por qué existen tantas diferen-

cias entre unos alumnos y otros? Suele responderse que las causas de estas dife-

rencias residen en la inteligencia, perso- nalidad, problemas emocionales, conoci- mientos previos, motivación, trastornos de aprendizaje y otros. Del aprendizaje autorregulado, en que

el alumno decide lo que tiene que apren-

der y la manera de hacerlo, se dice que es el que da sentido y significado a lo que aprende. Aquí, lo importante no es sa- ber cuánto conocimiento ha adquirido el alumno (nota del examen), sino conocer la estructura y la calidad de ese conoci- miento, así como los procesos utilizados para aprenderlo. El aprendizaje es un proceso social- mente mediado; requiere la intervención del profesor y la implicación activa del alumno. Las estrategias que el estudiante

utiliza resultan primordiales para apren- der. (No se estudia con la misma predis- posición la asignatura preferida que la aborrecida.) La motivación constituye, en efecto, un componente necesario de

la conducta estratégica. Ante una tarea de aprendizaje el estudiante se pregun- ta: “¿qué quiero conseguir con esto y qué hago para conseguirlo?” Motivo y estrategia, combinados, son pilares en el proceso de aprendizaje del alumno consciente. Para obtener mejores rendimientos académicos deben aplicarse esas estra- tegias cognitivas unidas a estrategias autorreguladoras (supervisión de la com- prensión, establecimiento de metas y gestión del esfuerzo y la tenacidad). Para que el alumno emplee tales estrategias debe mostrar disposición para aprender. La disposición implica motivación.

El alumno ante una situación de aprendizaje

Cuando el alumno se encuentra ante una

determinada asignatura, debe pregun- tarse qué quiere conseguir, ¿aprenderla? ¿obtener buena nota? ¿superarla para abandonarla? ¿exceder en ella sobre sus compañeros? ¿impresionar al profesor,

a sus padres o a sus compañeros? ¿pro-

fundizar en sus contenidos? Preguntas que conciernen al dominio de la meta académica que se proponga. Su determi- nación vendrá condicionada por su acti- tud ante la materia, sus expectativas de

eficacia, de éxito y otros. Una vez decidi- da la meta académica, elegirá qué estra- tegias de aprendizaje va a utilizar para alcanzarla. A las intenciones y motivos hay que añadir el control y regulación que debe ejercer sobre la planificación

y puesta en práctica de las estrategias

más adecuadas. Si uno de esos pasos se frustra, se produce un bajo rendimiento académico.

Metas académicas

En el concepto de motivación entra un conjunto de procesos relacionados con la activación, dirección y persistencia de

la conducta académica. La llamada pers-

pectiva de la orientación de las metas considera la motivación como un cons- tructo que explica el inicio, dirección y perseverancia de una conducta. Importa distinguir entre metas de aprendizaje y metas de rendimiento. Las primeras se centran en la tarea, mientras que las se- gundas contemplan la capacidad.

© istockphoto / Rich Legg

Los alumnos orientados hacia metas de aprendizaje se sienten absorbidos por la tarea y consideran el aprendizaje un fin en sí mismo. Se proponen la adqui- sición de conocimientos e incrementar su formación. Actúan con autonomía y libertad, prefiriendo los ejercicios que les suponen un reto aunque cometan errores. En cambio, los estudiantes que persiguen metas de rendimiento mani- fiestan interés por demostrar su capa- cidad o evitar parecer incompetentes; consideran los errores un fracaso y por eso suelen elegir las tareas fáciles en las que pueden sobresalir. Entre las variables determinantes de la elección de un tipo u otro de metas académicas, destacan la concepción de la inteligencia que tiene el estudiante, las atribuciones y las expectativas. En un trabajo de investigación desarrollado por uno de nosotros (Jiménez Torres), en la facultad de psicología de la Universi- dad de Salamanca, sobre las metas aca- démicas en los alumnos de psicología, participaron 52 voluntarios, que estaban matriculados por primera vez en las asignaturas de estadística inferencial, psicometría y desarrollo adulto y enve- jecimiento. Observamos que las variables personales que influyen en la elección de las metas académicas diferían con la asignatura. El sentirse poco autoeficaces en una disciplina repercute a la hora de implicarse menos en su aprendizaje. En cambio, cuando los alumnos disfrutan con su estudio, se manifiesta una inten-

Taxonomías de metas

intrínsecas

Extrínsecas

Metas de aprendizaje (learning goal)

Metas de rendimiento o ejecución (performance goal)

Metas centradas en la tarea (task envolved)

Metas centradas en el yo (ego involved)

Metas de tarea (task goal)

Metas de ejecución o rendimiento (performance goal)

Metas de dominio o desafío (mastery goal)

Metas de rendimiento o ejecución (performance goal)

ción clara de aprender, con la consiguien- te repercusión en el éxito académico.

Estrategias de aprendizaje

Las estrategias, constituidas por una se- cuencia de actividades, parten de la de- liberación y planificación del alumno, quien también las controla. Gracias a la práctica y al aprendizaje, el alumno auto- matiza sus destrezas. Ese dominio libera otros mecanismos mentales y permite que el sujeto preste mayor atención a as- pectos importantes de la tarea. Técnicas de aprendizaje que se prestan fácilmente a la mecanización son la repetición, el su- brayado, los esquemas, apuntes, árboles de desarrollo, redes semánticas y otros. Las estrategias se encargan de disponer lo necesario para resolver bien la tarea de estudio, determinar las técnicas más adecuadas a utilizar, controlar su aplica- ción y tomar decisiones posteriores en función de los resultados.

Son muchas las actividades incluidas en las estrategias de aprendizaje, desde la selección y organización de la infor- mación hasta las técnicas para crear

y mantener un clima de aprendizaje y

concentración. Para lograr el aprendiza- je, además de dominar las técnicas de estudio, es necesario conocer la génesis del aprendizaje y reflexionar sobre los propios procesos y productos del cono- cimiento. Las estrategias de aprendizaje se po- drían clasificar en cuatro grandes gru- pos: estrategias cognitivas, que incluyen las estrategias de selección o esencializa- ción, repetición o ensayo, elaboración y organización; las estrategias metacogniti-

vas o de autorregulación, que comprenden las estrategias de planificación, supervi- sión, revisión y valoración; las estrategias de gestión, manejo de recursos o apoyo que engloban la gestión del tiempo, del entorno y de la ayuda, etc.; las estrategias motivacionales, orientadas al sosteni- miento de los compromisos e intenciones de estudio y también a la defensa de la imagen y el bienestar personal. Los estudiantes no siempre utilizan las estrategias adecuadas cuando se enfren- tan al aprendizaje. Esto puede deberse

a factores personales tales como el des-

conocimiento de las estrategias adecua- das, no saber cuándo y cómo emplear las estrategias que forman parte de su repertorio, carencia de una base de co- nocimientos adecuada, perseguir metas personales que no favorecen el uso de estrategias adecuadas, utilización de las

2. El alumno dEbE hallarsE motivado para lograr el control de su aprendizaje.

de las 2. El alumno dEbE hallarsE motivado para lograr el control de su aprendizaje. 14

© FotoLiA / FeNg YU

mismas estrategias en todas las materias, no realizar una supervisión adecuada de la comprensión y el aprendizaje, entre otras. No sólo hay que enseñar al estudiante las técnicas (subrayar, toma de apuntes, hacer resúmenes, etcétera), sino también

a planificarse y decidir la técnica más

adecuada, de acuerdo con varios crite- rios: el tipo y cantidad de los contenidos de aprendizaje, los conocimientos que ya posee, las condiciones de aprendizaje y

el tipo de evaluación a la que se va a ser

sometido. El analizar las características y de- mandas de la tarea, el ser consciente de las posibilidades y limitaciones de uno mismo, el reflexionar sobre las expecta-

tivas y el valor concedido a la tarea, y el planificar y decidir qué estrategias son las más adecuadas para enfrentarse a la resolución de la misma, exige un alto grado de control y regulación sobre el propio proceso de aprendizaje. No todas las materias reclaman idénticas estrate- gias, ni siquiera todas las partes de una misma disciplina. Por tanto, aprender estrategias de aprendizaje, saber cómo, cuándo, por qué y dónde utilizarlas, así como ponerlas en práctica es garantizar

el aprendizaje, aprender a aprender.

Aprender más

Con el fin de delimitar los tipos de en-

foques que mejor definen el aprendizaje de los estudiantes, J. B. Biggs señaló en 1985 que las expectativas que se suelen generar ante una situación de aprendiza-

je y que configuran los motivos o inten-

ciones del alumno para implicarse en la tarea eran tres: obtener una calificación con el mínimo esfuerzo, actualizar los propios intereses y manifestar públi- camente la propia valía. Estos motivos

van asociados a ciertas estrategias afines:

reproducir lo que se percibe sin datos esenciales, comprender el significado de

la tarea y organizar el tiempo y la dedi-

cación adaptándolo a las demandas de

la tarea. Estos tres motivos y estrategias

se corresponden con tres grandes enfo- ques del aprendizaje: “enfoque superfi- cial”, “enfoque profundo” y “enfoque de logro”, que indican tanto la forma en que un estudiante se enfrenta a la mayoría de

las tareas de aprendizaje, como la forma en que se enfrenta a una tarea particular

en un momento determinado. La investigación ha puesto de mani- fiesto la relación entre la motivación del alumno y su enfoque del aprendizaje. Si el sujeto muestra interés por el con- tenido y por su relevancia (motivación intrínseca), refleja un enfoque profun- do. El enfoque de aprendizaje suele ser superficial cuando predomina el miedo al fracaso. Por fin, el enfoque de apren- dizaje tiende a ser de tipo estratégico si el alumno presenta una alta necesidad de logro o una elevada motivación por el éxito. Es probable que el enfoque superficial se relacione con bajos niveles de rendi- miento y con resultados de aprendizaje cualitativamente inferiores, mientras que los enfoques profundo y de logro se vinculen con altas calificaciones y con resultados de aprendizaje superiores. Caben modos compuestos de enfo- ques. El enfoque de logro puede asociarse

a una aproximación profunda o superfi-

cial en razón del contexto. Se desarrolla un enfoque logro-superficial cuando el alumno busca buenas notas, pero se con- forma con reproducir el contenido para conseguirlas, es decir, no ahonda en la materia. Se desarrolla un enfoque logro- profundo, cuando, amén de buenas califi- caciones, el alumno se propone dominar la asignatura. En definitiva, lo importante no es la transferencia de información al estudian- te, ni el aprendizaje de calidad equivale

a un expediente brillante. El aprendizaje

es un proceso con una intención, en que el alumno debe hallarse motivado para lograr su control. Pero el estudiante no

aprende a autorregularse de la noche a la mañana, sino que necesita apoyo del instructor y conocer y experimentar los distintos recursos estratégicos.

Silvia Jiménez Torres, doctora en psicología, es directora de formación del Instituto de Psicoterapia de Orientación Psicoanalítica y Antropología IPSA-Levante en Valencia. Luis Raimundo Guerra Cid, doctor en psicología, dirige el Instituto de Psicoterapia de Orienta- ción Psicoanalítica y Antropología IPSA-Levante en Valencia.

BiBliografia complementaria

The Role of MeTaleaRning in STudy

PRoceSSeS. J. B. Biggs en British Jour- nal of Educational Psychology, vol. 55, págs. 185-212; 1985.

laS eSTRaTegiaS de aPRendizaje: caRac­ TeRíSTicaS BáSicaS y Su Relevancia en el

conTexTo eScolaR. A. Valle, R. gonzá- lez-cabanach, L. M. cueva, s. Rodríguez y M. Baspino en Revista de psicodidácti- ca, vol. 6, págs. 53-68; 1998.

enfoqueS de aPRendizaje. A. Valle,

R. gonzález-cabanach, J. c. Núñez pérez, J. M. suárez, i. piñeiro y s. Rodrí- guez Martínez en Psycothema, vol. 12, n. o 3, págs- 368-375; 2000.

auToRRegulación del aPRendizaje y eS­

TRaTegiaS de eSTudio. R. gonzález caba- nach, A. Valle, s. Rodríguez e i. piñeiro en Estategias de aprendizaje. Concepto, eva- luación e intervención, por J. A gonzález- pienda, J. c. Núñez, L. Alvarez y e. soler. pirámide; Madrid, 2002.

adecuación de laS MeTaS acadéMicaS de loS eSTudianTeS a aSignaTuRaS de la licenciaTuRa de PSicología. MeTodolo­ gía de laS cienciaS del coMPoRTaMien­

To. M. M. gonzález-tablas, s. Jiménez, J. J. plaza, L. R. guerra y e. López. Volu- men especial, págs. 287-291; 2004.

la eSTadíSTica en la licenciaTuRa de PSi­ cología: MeTaS acadéMicaS. M. M. gon-

zález-tablas, s. Jiménez, J. J. plaza, L. R. guerra y e. López en Motivos, Emociones y Procesos Representacionales: De la Teo- ría a la Práctica, dirigido por e. Barberá, L. Mayor, M. chóliz, e. cantón, e. car- bonell, c. candela y c. gómez. Departa- mento de psicología Básica, Universidad de Valencia; Valencia, 2004.

d-foto / rainer weisflog

Cuidado del prematuro

El comienzo de la vida del niño prematuro es difícil. Con frecuencia supera sus primeras semanas sólo gracias a una técnica médica muy avanzada. La luz, los ruidos, los movimientos bruscos y otros estímulos ambientales le perjudican. Para evitarlos precisa atención especial

STEfaNiE REiNBERgER

1. ANTES DE TIEMPO. Aunque los niños nacidos pre- maturamente parezcan tenerlo todo igual, en miniatura, que los nacidos a término, la mus- culatura, los órganos y el cere- bro no se encuentran todavía preparados para la vida fuera del claustro materno.

cortesia de la clinica universitaria de heidelberg

P or la ventana de la sala de cuidados in- tensivos de la Clínica Universitaria de

Heidelberg no entra el sol del día de octubre. Las persianas, bajadas, le impiden el paso. No luce tampoco la potente iluminación que ca-

racteriza a los hospitales. Antes bien, la severa presencia de algunas lamparillas apenas aporta algo de claridad para que las enfermeras no se desenvuelvan a obscuras. Hablan en voz baja y sus movimientos son pausados. En penumbra, los pequeños pacientes, prematuros diminutos. Las “incubadoras”, cunitas de técnica refinada donde reposan los bebés con una temperatura de 33,5 o C y una humedad del 65 %, se cubren con una manta gruesa. ¿Por qué son aislados del mundo exterior hasta tales extremos esos bebés? Johannes Pöschl, director del departamento de neonato- logía de la Clínica Universitaria de Heidelberg,

neonato- logía de la Clínica Universitaria de Heidelberg, lo expone con rotunda sencillez: “En condicio- de

lo

expone con rotunda sencillez: “En condicio-

de base de más de 90 decibelios, que para los

nes normales, estos niños estarían todavía en el seno materno y allí se encontrarían prote- gidos de todos los estímulos que de repente reciben del mundo circundante”. En Alemania cada año nacen unos 60.000 niños prematuros. No han cumplido las 37 se- manas de embarazo. Les falta al menos cuatro semanas para completar la duración normal de una gestación. De esos niños, unos 8000 nacen en el curso de la semana 30 y alrededor de 1000 lo hacen en la semana 24. Gracias a los avances de la técnica médica, a partir de ese momento es posible salvar al bebé, aunque se

adultos supone el límite superior de lo tolerado durante el trabajo. Las complicaciones en el desarrollo del siste- ma nervioso central de los prematuros pueden dar lugar a lesiones permanentes. Incapaces de regular eficazmente la presión arterial, no es raro que sufran hemorragias intracraneales. Los esfuerzos o una postura corporal inade- cuada —al elevarle las piernecitas para cambiar los pañales— pueden elevar la presión sanguí- nea hasta el extremo de dañar sus finos vasos cerebrales.

ve obligado a madurar no en el útero, que sería

la

Falta la protección natural

su ambiente natural, sino en un mundo para el

No sólo son de temer las hemorragias. Un en-

cual su organismo todavía no está preparado. Durante la fase en que su crecimiento es

torno inapropiado deja secuelas. El último ter- cio del embarazo se revela, pues, decisivo para

más rápido se ven de repente privados de su

el

desarrollo del cerebro. Cuanto más inmadu-

fuente nutritiva natural. Sus pulmones toda- vía no han alcanzado su desarrollo cabal y no pueden respirar por sí mismos. Buena parte

ro sea el niño, y con ello su cerebro, mayores serán las secuelas que podrían acompañarle el resto de su vida. Entre ellas hemos de incluir

de los problemas asociados los ha resuelto ya

retrasos psíquicos, epilepsias, sordera, ceguera, trastornos del equilibrio y déficits sensoriales

 

medicina. Según Pöschl, “la principal dificultad está en

o

cognitivos.

el

desarrollo del cerebro que, fuera del útero, en

De acuerdo con la investigación reciente, se

esta fase tan precoz no se encuentra preparado

acerca a la mitad de los prematuros, el número

para procesar los estímulos que le llegan”. En vez de flotar casi ingrávido en el líquido am- niótico, el bebé debe enfrentarse de pronto

de quienes, incluso al cabo de muchos años, presentan un retraso en sus capacidades psí- quicas, comparados con los niños de su misma

a

la gravedad, sin que su musculatura haya

edad, aun cuando al darles el alta hospitalaria

adquirido la capacidad necesaria. Al mismo tiempo esos pequeños experimentan diversos estímulos táctiles, luminosos y sonoros proce- dentes de personas y aparatos. En una unidad de cuidados intensivos normal, existe un ruido

hubieran alcanzado un desarrollo aparente- mente normal. En 2003, Peter Pharoah, de la Universidad de Liverpool, comparó las notas escolares de un total de 334 jóvenes. La mitad de los jóvenes

2. UNA MANO LLENA DE VIDA. Este prematuro de la Clínica Universitaria de Heidelberg es acariciado suavemente por su padre.

cortesia de la clinica universitaria de heidelberg

cortesia de la clinica universitaria de heidelberg ¿Cuánta precocidad es prematuridad? Aunque la duración normal del

¿Cuánta precocidad es prematuridad?

Aunque la duración normal del embarazo son 40 semanas, el niño es capaz de sobrevivir a partir de la semana 37, si no hay com-

plicaciones. El pulmón es el último órgano en terminar su desarrollo;

a esa edad ya lo está, por lo que el niño puede respirar por sí mismo. Si el niño viene al mundo antes, se habla de parto prematuro. El estado actual de la medicina, con cuidados intensivos de técnica de punta, consigue la supervivencia desde las 23 o 24 semanas de embarazo. Cuanto mayor sea la maduración del feto, van aumentando sus posibilidades. Las posibles y múltiples causas de un parto prematuro acostumbran estar en relación con la salud de la madre y el consumo de alcohol, nicotina y otras drogas. Los embarazos múltiples y las fecundaciones in vitro aumentan las probabilidades de parto prematuro. La edad de la madre desempeña también una función importante:

si es mayor de 34 años, aumenta el riesgo de parto prematuro. En

alemania, el número de partos prematuros ha aumentado desde al- rededor del 7 % hasta el 10 % en la última década, fenómeno que se relaciona con el aumento de la edad en que dan a luz las mujeres.

EN LO ALTO DE LA MONTAÑA. Madre con su hijo prematuro.

3. NECESIDAD DE RECUPERACION. La tomografía de resonancia magnética nuclear registra la actividad de un cerebro de re- cién nacido prematuro ( A) y de un recién nacido a término (B). El color rojo corresponde a la sustancia blanca del cerebro. El tejido nervioso de la corteza del prematuro evidencia menos conexiones que la del niño control.

de 16 años habían nacido antes de tiempo con un peso inferior a 1500 gramos. Por término medio, los nacidos prematuros obtenían en casi todas las asignaturas —con excepción de geografía e historia— unas notas un 50 % in- feriores que sus compañeros de clase.

Rendimiento inferior

En otro estudio del año 2002 se señala que, ade- más de tener afectadas las capacidades cogniti- vas, es frecuente que los antiguos prematuros presenten limitaciones en otras conductas. Un grupo de investigadores dirigidos por Adnan Bhutta, de la Universidad de Arkansas en Little Rock, valoraron los datos de tests de conduc- ta y de capacidades de más de 3000 niños de cinco años, de los cuales aproximadamente la mitad eran prematuros y el resto nacieron al cabo de 40 semanas de gestación. El resultado fue que los prematuros corrían doble riesgo de

A
A

padecer un trastorno de déficit de atención e hiperactividad (DAHA). La aplicación de técnicas de formación de imágenes nos demuestra que la perfección del cerebro de un niño desarrollado en una incubadora dista de la evidenciada por el del niño nacido a término. Terrie Inder, de la Universidad de Melbourne en Australia, junto con colegas de la Facultad de Medicina de Harvard en Boston y de la Universidad de Ginebra, estudió las imágenes del cerebro de los bebés. Aplicaron resonancia magnéti- ca nuclear a los cerebros de niños a término y prematuros. Todos tenían la misma edad biológica, medida desde el momento de la fecundación. Sin embargo sus cerebros mos- traban evidentes diferencias: el volumen de la sustancia gris era un 22 % menor en los prematuros y un 35 %, la sustancia blanca. En consecuencia los prematuros partían con

B cortesia de petra hüppi
B
cortesia de petra hüppi

© istockphoto / Matthew hull

© istockphoto / Matthew hull desventaja en el desarrollo de las neuronas y de las vías

desventaja en el desarrollo de las neuronas y de las vías nerviosas. Los médicos creen que las consecuencias de la prematuridad mencionadas podrían atemperarse en buena medida con una serie de cuidados que estimulasen el desarrollo. En Heidelberg se ha establecido un programa con dicho enfoque. Aunque con nuestros cuidados intensivos no podremos obtener unos resul- tados tan buenos como los que se alcanzan en la vida intrauterina, que es donde el feto se encuentra en su ambiente natural, nuestro objetivo es adecuar en lo posible las condicio- nes de la clínica a las exigencias del bebé”, dice Pöschl.

Estas condiciones no se limitan a evitar al

niño el alud de estímulos que se producen en las unidades de cuidados intensivos corrientes.

El personal que lo cuida está adiestrado en inter-

pretar las señales que emite el bebé: cuándo está lo suficientemente despierto para alimentarlo, cambiarle los pañales, recibir un tratamiento o dejarlo simplemente tranquilo. Cada actuación comienza con una suave caricia en la cabecita y termina con otra en los pies. Este ritual prepara

a los niños para lo que se les va a hacer y les

indica cuándo se les deja tranquilos porque han

terminado los cuidados o el tratamiento. En vez de unas atenciones planificadas, las enfermeras de la unidad de cuidados intensi-

Desarrollo del cerebro infantil en el seno materno:

el último tercio del embarazo es decisivo

Dieciocho días después de la fecundación empieza el desarrollo del cerebro con la formación de la placa neural en la región dorsal del embrión. a partir de la quinta semana comienzan a emigrar las primeras neuronas, desde la parte central de lo que luego será el cerebro hasta la superficie, para formar la corteza cerebral. Las capas más externas son las últimas en constituirse. alrededor de la semana 23 ha terminado la emigración neuronal, como se conoce al proceso de desplazamiento de las células nerviosas troncales. Con esto aún no se ha completado ni mucho menos el desarrollo del cerebro. En un feto de esa edad, el electroencefalograma (EEg) apenas muestra actividad y presenta un trazado casi plano. No es sorprendente: antes de que las neuronas desarrollen actividad eléctrica han de vincularse. En esa fase, el cerebro es todavía liso. Las circunvoluciones que permiten aumentar la superficie se forman a partir del último tercio del embarazo. En ese período se produce un rápido crecimiento en la parte superior: las células nerviosas establecen mutuo contacto mediante “sinapsis”. además, da comienzo la mielinización, formación de una capa lípido-proteica aislante que confiere al cerebro su color y permite acelerar la transmisión de las señales nerviosas.

4. IMPORTANTE AYUDA VITAL. La combinación de una téc- nica médica de punta con los cuidados estimuladores del desarrollo resulta óptima para la maduración de los niños prematuros. De ello no sólo se benefician en la edad de la lac- tancia, sino también en edades posteriores.

Hechos

el peso normal de un

recién nacido está entre

2500 y 4500 gramos.

el avance actual de la

medicina consigue la supervivencia desde los 500 gramos.

desde hace diez años, cae el número de partos en alemania; al propio tiempo, han venido aumentado desde 1990 los partos prematuros de

alto riesgo (peso inferior

a 1500 gramos) en un

20 %, llegando a ser

8006 en 2006.

una de las razones aso- ciadas al crecimiento del parto prematuro guarda relación con el retraso del primer hijo. Muchas mujeres son primíparas a los 34 o más años.

en 2005 murieron un 18 % de los prematuros que nacieron entre las semanas 24 y 25. para los que nacieron en la semana 26 la mortalidad fue del 10 %.

© istockphoto / Michal koziarski

Clásico

© istockphoto / Michal koziarski Clásico ein kind entsteht, por len- nart nilsson y lars hamberger.

ein kind entsteht, por len- nart nilsson y lars hamberger. Mosaik; Múnich, 2003.

las laureadas fotografías del fotógrafo sueco lennart nilsson de fetos en el seno ma- terno inspiraron a la psicóloga heideliese als su concepto de desarrollo de los prematuros.

vos para prematuros de la clínica de Heidel- berg realizan su trabajo cuando los niños lo demandan. “Sabemos que el niño necesita algo cuando extiende sus brazos y piernas en vez de mantenerlos junto a su cuerpecito como en la vida intrauterina”, explica Sophia Gruhl. Luego se detiene brevemente y acaricia a su niño para que vuelva a adoptar una posición distendida. Los comienzos de este especial cuidado a los prematuros se remontan a los años seten- ta, cuando Heideliese Als, adscrita hoy a la facultad de medicina de Harvard, preparaba su tesis doctoral sobre las interacciones entre las madres y sus recién nacidos. En el curso de la investigación entró en contacto con la Unidad de Prematuros. Lo que vio allí no tenía absolutamente nada que ver con los contac- tos entre los recién nacidos a término con sus madres. “Parecía una lucha entre los bebés y los médicos, hasta tal punto me impresiona- ron los brazos y piernas extendidos de forma tan poco natural y los pequeños cuerpos en hiperextensión. De vez en cuando los niños se acurrucaban y se llevaban sus manitas a la cara, lo mismo que había visto en unas foto- grafías de fetos en el seno materno obtenidas por el sueco Lennart Nelsson”, que la psicóloga

interpretó como síntoma de que los niños es- taban tranquilos.

Estudios de campo en las unidades de prematuros

A esas conclusiones llegó Als. Luego centró su

trabajo en los niños nacidos a término. A prin-

cipios de los años ochenta volvió a ocuparse de los pequeños prematuros. Observó cuándo se mostraban tranquilos y cuándo estresados. El ruido no parecía gustarles, ni la luz. En cam- bio, “cuando estaba oscuro, abrían los ojos y parecían distendidos”. Comunicó sus observa- ciones al personal sanitario. Con dos enferme- ras, empezó a cambiar la rutina de atención a los bebés. Por ejemplo, no los acostaban boca arriba sino de lado, posición en la que podían relajarse más fácilmente. O con paños blandos construían una suerte de nido protector, que simulaba el espacio uterino. En 1986 Als, junto con sus colegas de la fa- cultad de Harvard, publicó un estudio donde se informaba de los resultados. Los niños así cuidados crecían más deprisa y aumentaban más de peso. Además, podían respirar por sí mismos antes que los niños cuidados según

el método tradicional. Lo que para Als revestía

5. REFUGIO CON TECNICA DE PUNTA. Los prematuros pasan en incubadoras el tiempo que deberían haber permanecido en el claustro materno. Allí están protegidos de ruido, luz y olores, hasta que desarrollen sus sentidos y órganos.

cortesia de la clinica universitaria de heidelberg

algo más que alimento y limpieza. Cuidados estimuladores del desarrollo

Para desarrollarse bien los prematuros necesitan bastante más que unos cuidados médicos. Lo que motivó que Heideliese als propusiera un programa sobre cuidados estimuladores del desarrollo. (Sus iniciales NiDCaP corresponden al título en inglés Newborn individualized Deve- lopmental Care and assessment Program.) El programa requiere que las personas que lo vayan a poner en práctica reciban una formación especializada durante cinco años que las capacite para aplicar cuidados estimuladores del desarrollo en las unidades de cuidados intensivos neonatales. La federación internacional del NiDCaP (Nif) cuenta hoy con más de 250 miembros en todo el mundo.

El NIDCAP puede aplicarse también a neonatos enfermos no prema- turos. El cuidado individualizado favorece su desarrollo cognitivo y emocional. Por otra parte, acorta la estancia hospitalaria. Pese a en-

contrarse en la unidad de cuidados intensivos, supone, en efecto, un ahorro en el gasto asistencial. La idea central del tratamiento estriba en que el entorno que rodea al niño y todas sus interacciones se adecuen

a sus necesidades peculiares.

Luz. En el útero reina la oscuridad. aun cuando la embarazada tome directamente baños de sol, al feto no le llega ni siquiera el 2 % la luz

solar. En las salas de prematuros se evita la luz intensa. Durante el día,

la sala permanece a oscuras; por la noche, reina una tenue penumbra.

además, las incubadoras están cubiertas con paños. Se evita que la radiación luminosa incida directamente sobre los ojos.

Ruidos. Ya en la vida intrauterina, al final de la semana 22 de gestación,

el

niño puede oír. En el seno materno el niño oye los ruidos intestinales,

la

corriente sanguínea, la voz de la madre y sonidos ambientales (música,

por ejemplo). Los tonos agudos son muy filtrados. En las unidades de prematuros se reduce el ruido en lo posible. Las alarmas de los monitores se programan para que suenen amortiguadas. Se evitan los ruidos que se producen, por ejemplo, al abrir o cerrar las incubadoras. Los teléfonos se utilizan sólo fuera de la unidad. Sin embargo, es bueno que los pa-

dres les hablen con tranquilidad e incluso les canten alguna tonada. La estimulación acústica del niño mediante la voz de la madre, que conoce desde la vida intrauterina, facilita el desarrollo del habla.

Olores. Los prematuros se hallan capacitados para captar los olores del ambiente. Se han de evitar olores fuertes (desinfectantes, nicotina, perfumes o vaporizadores para el pelo). Se recomienda, en cambio, acercar a la carita del niño un paño suave que haya estado en contacto con la piel del padre o de la madre.

haya estado en contacto con la piel del padre o de la madre. PAPA CON HIJO.

PAPA CON HIJO. El contacto corporal protector beneficia a ambos.

Contacto corporal. Para no limitar los contactos corporales del prema- turo o recién nacido enfermo al personal asistente, que va cambiando con frecuencia, se recomienda a los padres que tomen al niño en las manos para darle seguridad y confianza. De este modo se estimula la percepción corporal y la capacidad de interacción, al tiempo que se intensifica la confianza del niño en sus padres. El personal que cuida al niño inicia su actuación de acuerdo con un protocolo táctil: lo inicia con caricias en la cabecita y lo termina con las mismas caricias.

Canguros. En el denominado cuidado de canguro, el niño, desnudo salvo los pañales, se coloca sobre la parte superior del cuerpo del padre o de la madre recostados cómodamente en una tumbona (véase la figura, arriba). Este contacto íntimo con la piel reporta efectos benefi- ciosos: los niños se tranquilizan, respiran regularmente y con frecuencia hacen mejor la digestión. Hay indicios de que esto ayuda también a disminuir el estrés durante su traslado desde la sala de partos hasta la de cuidados intensivos neonatales.

Colocación y estímulo de movimientos propios. En los cuidados estimuladores del desarrollo, los lactantes se colocan en una postura que esté de acuerdo con sus propias necesidades. Lo ideal es que el bebé tenga suficiente libertad de movimiento para que pueda jugar con sus pies o llevarse las manitas a la boca. Un soporte blando, como una piel de oveja o un saquito de dormir con capucha, sirven como frontera delimitadora y protectora para el pequeño. algunos niños se encuentran a gusto en hamacas especiales para recién nacidos, en cuyo caso se estimula también el sentido del equilibrio.

especial interés era la conducta de los niños al alta hospitalaria mostraba también diferencias:

tenían una motilidad mejor, eran más recepti- vos y podían interactuar más fácilmente con sus padres. A partir de lo que en aquel tiempo fueron cambios casi intuitivos en el cuidado de los prematuros se ha venido gestando el proyecto de NIDCAP (de “Newborn Individualized De- velopmental Care and Assessment Program”),

cuya eficacia se ha puesto de relieve en múl- tiples trabajos. Se ha aplicado incluso a recién nacidos enfermos que han tenido que pasar largo tiempo en unidades de cuidados inten- sivos aunque no fueran prematuros. Junto a la protección del niño frente a es- tímulos que su cerebro no puede todavía pro- cesar, el método reclama la colaboración de los padres, que desde un principio, participan en el cuidado del niño. Mediante suaves caricias, los

Mortalidad del prematuro: nacer donde no toca

“Uno de cada cinco niños fallecidos en Alemania con muy bajo peso al nacer podría haber vivido, si hubiese sido tratado en un buen hospital”, declaraba a Der Spiegel (nú- mero 44/2007) Christian Poets, director médico de la Clínica Universitaria de Tübingen y presidente de la Sociedad de Neonatología. a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de los países, en alemania los prematuros de alto riesgo no sólo pueden ingresar en las

pocas clínicas especializadas que hay sino también en cualquier otro hospital con servicio de neonatología. Puede demostrarse una relación entre la experiencia de los médicos y la supervivencia de los prematuros. De un estudio reciente sobre la mortalidad de pre- maturos en Baden-Würtenberg, realizado por Helmut Hummles, se desprende que, entre los nacidos antes de la semana 26 de embarazo, murieron más del doble en pequeños hospitales que en clínicas especializadas (véase la gráfica, a la derecha). En estas últi- mas hay también menos hemorragias intracraneales que, la mayoría de las veces, dejan secuelas permanentes. Hay que esperar hasta los nacidos a partir de la semana 28 para que los resultados de unas y otras clínicas se acerquen. Las causas son escandalosas: cuanto más precozmente llega un niño al mundo, mayores ingresos supone para la clínica. Estos ingresos pueden alcanzar hasta los 90.000 euros.

Si los niños se remitieran a los centros de perinatología de las clínicas universitarias, los

hospitales pequeños sufrirían un grave quebranto económico. Una posible solución sería

unificar la facturación por caso y establecer una normativa como la de los Estados Unidos

o finlandia, según la cual las madres cuyos hijos se prevé que pesarán al nacer menos de 1500 gramos, por principio, sólo dan a luz en las clínicas especializadas.

(Zeitschrift für gebrsthilfe und Neonatologie 2006. Der Spiegel 44/2007)

Mortalidad de prematuros en Baden-Würtenberg (en porcentaje) en 2003/2004

33,3

Grandes centros

de perinatología

(Freiburg, Heidelberg, Tübingen, Ulm y Stuttgart)

Otras clínicas

8,9

11,4

En las semanas 26 y 27 de embarazo

15,0

Antes de la semana 26 de embarazo

 

progenitores tranquilizan al bebé mientras es atendido por la enfermera o bien lo recuestan sobre su pecho desnudo para calentarlo con su propio cuerpo, procurándole la “tranquilidad del canguro”. Medida que no sólo beneficia al bebé, sino también al padre y la madre, pues refuerza los lazos emocionales. Los niños son confiados sobre todo a las madres. Aunque ha- yan nacido prematuramente, reconocen una voz que venían oyendo en el seno materno. Al- rededor de la semana 22 de embarazo, el niño tiene ya muy desarrollado el sentido del oído.

en los niños nacidos a término, pero sí supone un notable avance respecto a los que reciben cuidados tradicionales”, resume Als. Ahora Als y su grupo estudian niños prema- turos después de haber sido dados de alta de la clínica. Se proponen averiguar si los niños a los que aplicó el NIDCAP presentan capacidad cog- nitiva equiparable a los otros niños de su misma edad, o, cuado al menos, alcanzan una facultad superior a la manifestada por prematuros aten- didos según métodos tradicionales. Los primeros resultados hablan a favor de que los niños de ocho años que en su tiempo fueron incluidos en el NIDCAP tienen mayor capacidad para esta- blecer relaciones abstractas. “Típicamente es un campo en el que los nacidos prematuros suelen encontrar problemas”, explica Als. Y continúa: “Si se confirma esta tendencia quedará sentado defi- nitivamente que vamos por el buen camino”. A mayor abundamiento, en otro estudio realizado en 2007 en la Clínica Universitaria de Würzburg, un equipo dirigido por Michael Strassburg analizó datos de unos 300 niños na- cidos muy prematuramente. Hoy, con edades comprendidas entre 17 y 24 años, no muestran diferencias en la calidad de vida respecto al resto de jóvenes.

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Recientemente, el equipo dirigido por Heide- liese Als ha demostrado que los cuidados pro- tectores de los prematuros repercuten de ma- nera favorable sobre el desarrollo del cerebro. El estudio se ha hecho mediante la técnica de imagen por tensor de difusión (DTI), método que permite visualizar los puntos de contacto entre neuronas cerebrales. En los cerebros de los niños incluidos en el NIDCAP aparecieron más contactos neuronales que en los prema- turos que no recibieron este tipo de cuidados. “Lo que vemos en los prematuros tratados no corresponde exactamente con lo que aparece

program guidE — nEw- Born individualizEd dEvEl- opmEntal carE and assEss-

mEnt program (nidcap):

an Education and train- ing program For hEalth carE p ro FEssionals.12ª

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Medical center corpora-

tion; boston, 2007.

 

Stefanie Reinberger es bióloga.

Borrones mentales

Terapias traumáticas pueden inducir efectos durables en la salud mental

KEllY laMBERT Y SCOTT O. liliENfEld

C ierta mañana de febrero, de hace diez años, Sheri J. Storm abrió el Milwaukee Journal

Sentinel y leyó el titular: “Querella por mala práctica: La demandante afirma sentir horror de sus recuerdos, y declara, con gran emoción,

que su psiquiatra implantó en ella falsas evo- caciones”. Este titular la dejó conmocionada. La persona del artículo tenía mucho en común con ella: el mismo psiquiatra, iguales recuerdos e idéntico diagnóstico de personalidad múltiple. Súbitamente, Storm comprendió que su propia enfermedad y sus más de 200 personalidades, que tan dolorosamente reales le parecían, no

eran sino creaciones de su imaginación

cidas por el psiquiatra Kenneth Olson, en quien ella depositó su confianza. Storm, en un principio, acudió a Olson porque sufría insomnio y ansiedad asociada a los trámi- tes de su divorcio y a los comienzos de su nuevo trabajo en publicidad radiofónica. Esperaba que le fuesen prescritos antidepresivos o, quizá, téc- nicas de relajación. Pero tras soportar sesiones de hipnosis, medicaciones psicotrópicas e inter- namientos en clínicas de salud mental, Storm tenía muchos más motivos de preocupación que un mero estrés. Ella “recordaba” que su padre la había sometido a abusos sexuales a la edad de tres años y la había obligado a participar en actos de bestialismo y en rituales satánicos, con sacrificio y antropofagia de bebés humanos. Se- gún su psiquiatra, estas experiencias traumáti- cas habían engendrado en la psique de Storm toda una gama de personalidades diferenciadas, llamadas “alters” (del latín alter, otro). Storm tiene ahora la convicción de que su trastorno de personalidad múltiple es de ori- gen iatrogénico, esto es, consecuencia de su “terapia”. Aunque las sesiones psiquiátricas concluyeron hace años, sigue atormentada to- davía por recuerdos muy vívidos. Padece pesa- dillas y reacciones somáticas provocadas por cosas que hagan aflorar su ficticio pasado. Le han asegurado que estos falsos recuerdos irán desvaneciéndose con el tiempo, pero Storm ha

indu-

T O D AS L AS IL US T R A CI O N ES
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1. ABRAZAME. El psiquiatra de Sheri J. Storm la indujo a expresar sus diversas personalidades ha- ciéndola escribir y dibujar mientras se encontraba en un estado similar al trance. Este dibujo, realizado en 1995, representaba el deseo de Storm de consolar a una niñita interior, que había sobrevivido a un incesto. La referencia estampada en lo alto es la identificación procesal del dibujo, introducido como prueba en la querella por mala práctica profesional que Storm presentó.

RESUMEN

Recuerdos

traumáticos

1 a cierto número de pacientes que se some-

tieron a terapia de recupera- ción de recuerdos, utilizada extensamente durante los años noventa, y todavía hoy, se les diagnosticó trastorno de personalidad múltiple. Según parece ahora, mu- chos de sus “recuerdos” y “personalidades” pudieron haberles sido introyectados inadvertidamente mediante sugestión terapéutica. Se ha descubierto que la exci- tación emotiva contribuye a vigorizar los recuerdos.

2 El estrés, el miedo y el desamparo asociados a

recuerdos traumáticos pue-

den dejar improntas graves

y duraderas en el funcio-

namiento del cerebro. aun cuando los pacientes lleguen

a convencerse de que no

sufrieron en su infancia ni

abusos sexuales, ni parti- ciparon en ritos satánicos

o de canibalismo infantil,

pueden, no obstante, verse atormentados por vívidos recuerdos de tales horrores.

3 investigaciones recien- tes sobre personas que

se han visto expuestas a acontecimientos terribles sugieren que la rememora- ción de recuerdos pertur- badores puede mermar su tenacidad e impedir que se recobren de tales sucesos.

atravesado momentos difíciles en sus esfuer- zos por depurar el tejido de su mente de estas “máculas cerebrales”. El caso de Storm se asemeja al de muchos otros pacientes a quienes las terapias de recu- peración de memoria les revelaron sórdidas historias de abusos sexuales y ceremonias sa- tánicas. A pesar de que la bibliografía científica lleva a pensar que los sucesos traumáticos rara vez —si alguna— son reprimidos u olvidados, este tipo de terapias se aplicaba con profusión en los años noventa del pasado siglo. Todavía hay quien la sigue practicando. Fueron necesarias varias demandas judi- ciales de gran relieve mediático para que la Asociación Norteamericana de Psiquiatría ad- virtiera a los pacientes de la escasa fiabilidad de la recuperación de memoria. Nadean Cool, la paciente a la que se refería el artículo perio- dístico que trastornó la vida de Storm, fue una de las querellantes. Al cabo de quince días de testimonios ante un tribunal, Cool logró una indemnización de 2,4 millones de dólares en un acuerdo extrajudicial. En medio de la acalo- rada controversia, la Asociación de Psiquiatría suprimió la categoría diagnóstica de trastorno de personalidad múltiple, y la sustituyó por un diagnóstico ligeramente diferente, el trastorno de identidad disociativa. Parecía que la ciencia y la ley habían triunfa- do sobre los procedimientos terapéuticos cha- puceros y asistemáticos. Hubo pacientes que recibieron indemnizaciones sustanciosas; sus

terapeutas, puestos en la picota por los medios de comunicación. Los científicos dieron a cono- cer pruebas convincentes de que era realmente

posible implantar falsos recuerdos en la mente humana. Caso cerrado. ¿De verdad? En el de Storm, y en el de otros como ella, la errónea terapia parecía haber alterado los circui-

tos emocionales del cerebro, con efectos durade- ros en la memoria y la salud mental. Felizmente, al igual que sucede con otros borrones, cabe la posibilidad de que estas máculas sean reversibles, aunque sólo tras un esfuerzo considerable.

La falibilidad de la memoria

Donald O. Hebb conjeturó en 1949 que ciertas modificaciones celulares desembocaban en la creación en el cerebro de “circuitos de recuerdos”. Tim Bliss, del Instituto Nacional de Investigación Médica de Londres, y Terje Lomo, de la Univer- sidad de Oslo, validaron esa hipótesis en 1973, tras demostrar que la estimulación eléctrica de ciertas áreas cerebrales —el hipocampo, entre

otras— provocaba efectos persistentes sobre las conexiones entre neuronas. Las investigaciones efectuadas a lo largo del siglo xx han aportado pruebas inequívocas de la modificación cons- tante de las estructuras funcionales del cerebro para generar y conservar recuerdos. Pero el cerebro, en la gestión de recuerdos, no es muy selectivo. No dispone de una “car- peta de mensajes-basura” donde arrojar los que sean imaginarios o impuestos. Nuestro cerebro almacena episodios de películas, ru- mores sin fundamento e imágenes de sueños parejamente a los recuerdos de nuestro décimo cumpleaños, de nuestro primer beso de amor o del examen de acceso a la universidad. Investigaciones realizadas por Elizabeth F. Loftus en la Universidad de Washington, y ahora en la de California en Irvine, han demos- trado cuán difíciles de distinguir pueden ser los recuerdos ficticios de los reales. En 1995, ella y su asociada de investigación, Jacqueline E. Pic- krell, se pusieron en contacto con las familias de 24 voluntarios, y tras recopilar las informa- ciones facilitadas por sus parientes sobre las vidas de aquéllos, prepararon unos libritos de recuerdos que contenían acontecimientos rea- les de su infancia juntamente con una historia inventada, según la cual los sujetos se habían perdido en un centro comercial cuando con- taban cinco años de edad. Las investigadoras constataron que el 29 por ciento de los proban- dos “recordaba” el suceso falso, e incluso eran capaces de proporcionar detalles del mismo. La terapia de recuperación de la memoria se fundamenta en la idea de que algunos re- cuerdos resultan tan imposibles de expresar verbalmente, que la mente, para protegerse, los reprime. Investigaciones efectuadas a lo largo de decenios por James L. McGaugh, de la Universidad de California en Irvine, inducen a pensar justamente lo contrario: que una de las funciones básicas de la memoria consiste en recordar situaciones amenazantes, para tratar de evitarlas en el futuro. Diversos ensayos sobre seres humanos, efec- tuados por McGaugh y Larry Cahill, también de Irvine, han demostrado que la excitación emotiva tiende a reforzar los recuerdos. Aná- logamente, cuando se les suministran a ani- males inyecciones de una hormona de estrés, la epinefrina (adrenalina), superan fácilmente los tests de recordación. Tales experimentos no sólo contradicen la idea de que los recuerdos traumáticos tienden a reprimirse por norma, sino que pueden contribuir a elucidar por qué

pacientes como Storm, cuya terapia se centraba en una “imaginología dirigida” y en la psicodra- matización de situaciones traumáticas, relaten que las experiencias en cuestión se han conver- tido en elementos indelebles de su memoria.

Multiplicidad de personalidades

La relación de Storm con su psiquiatra se fun- daba en la confianza. Sabía que éste poseía re- conocida acreditación universitaria y gozaba de una prestigiosa reputación en el hospital de su localidad. Una vez diagnosticada de trastorno de personalidad múltiple, le fueron facilitadas publicaciones de aspecto oficial que parecían confirmar tan sorprendente juicio. Storm relata que, en el transcurso del tiempo, sus “recuer- dos” fueron fabricados y consolidados me- diante una multitud de técnicas, prolongadas sesiones de hipnoterapia, diversas medicacio- nes psicotrópicas, amital sódico (un presunto suero de la verdad), aislamiento de sus fami- liares y hospitalización en salas de enfermos mentales. La transcripción de las sesiones de Storm con Olson revelan que era éste quien llevaba el peso de la conversación. A pesar de que Storm no proporcionó inicialmente ninguna informa-

ción sobre los alters, Olson los identificó y con- versó con ellos. Cuando ella repitió y respondió

a las aterradoras acusaciones, fue grabada en

vídeo, con el fin de que sus alters pudieran ser validados una vez concluidas las sesiones. Con el progreso de las sesiones, los actos descritos por Storm se fueron haciendo cada vez más

horripilantes, y los alters se volvieron activos incluso cuando la paciente no se encontraba en la consulta de su terapeuta. “Sentía que estaba loca de atar”, escribiría Storm más adelante. “Bajo la tutela de Olson,

la disociación llegó a ser para mí una segunda

naturaleza. Me veía saltando aleatoriamente de un alter a otro con tanta frecuencia, que perdía el tiempo u olvidaba cómo realizar funciones sencillas y rutinarias que efectuaba a diario.” La idea de que en un ambiente clínico es posible inducir recuerdos cargados de emoti- vidad se remonta a experimentos realizados hace casi un siglo. James B. Watson “condicio- nó” a un bebé de 11 meses, conocido en todos los manuales de psicología como “Little Albert”,

para que sintiera miedo ante una rata blanca. Al principio, en la primera sesión, el niñito no sintió temor alguno ante aquella bolita peluda, pero después de que la rata blanca fuese acom- pañada con un fuerte estruendo, la respuesta

fuese acom- pañada con un fuerte estruendo, la respuesta de Albertito fue el llanto. En adelante

de Albertito fue el llanto. En adelante lloraría siempre que se le presentada una variedad de estímulos que le recordaban a la rata. Ese ejemplo clásico sugería que un terapeu- ta (o un psicólogo experimental) podía crear fácilmente asociaciones emotivas, conexiones mentales cuya intensidad podría ser tal, que se generalizasen a estímulos parecidos. En el caso de Little Albert, los recuerdos eran “implícitos” —es decir, no evocados de forma consciente—, pero los hallazgos de Watson no permiten olvi- dar que los recuerdos con fuerte carga emotiva pueden ser duraderos. En Storm, una técnica denominada “terapia ab-reactiva” contribuyó a crear esas asociacio- nes emocionales. A Storm se le dijo que las ab-reacciones eran reacciones retrospectivas (“flashbacks”) totalmente somáticas que le permitirían revivir los acontecimientos trau- máticos de su vida, sin faltar los sonidos, olo- res, visiones y experiencias táctiles de tales sucesos. Olson instruyó a Storm para que per- mitiera que sus alters salieran a la luz y para que compartiera con ellos su participación en actos tan inconcebibles como devorar bebés. Semejante terapia le resultó a Storm física, mental y afectivamente agotadora y lacerante. Han transcurrido años desde entonces, pero sus asociaciones condicionadas siguen vigo- rosas. Storm no sólo está atormentada por re- cuerdos explícitos de las demoledoras escenas resucitadas en la consulta de su terapeuta, sino también por recuerdos implícitos que le provo- can reacciones reflejas de orden corporal.

2. VICTIMA DE RITOS SATANICOS. Storm dibujó este rostro en 1994 para comunicar los senti- mientos lóbregos y amenazan- tes provocados por el conoci- miento de que coexistían en su mente varias personalidades malvadas. En aquel momento estaba internada en Green Oaks, un centro de tratamiento psiquiátrico de Dallas.

El problema con el cerebro es que no es muy selectivo en la gestión de recuerdos. No dispone de una “carpeta de correo- basura”.

Desde la perspec- tiva del cerebro, las técnicas de creación de imágenes podrían presentar escenas tan vigorosas como la visión de actos obscenos o de abusos filmados en películas caseras.

3. RAGE UNDER WRAPS (Rabia encubierta): Storm trazó este dibujo en 1995 para ilus- trar su desgarramiento interior. En aquel entonces confiaba en que sus personalidades más brillantes podrían ocultarle al mundo exterior sus egos más malignos, si no le resultase posible depurarlos.

Un cabello que Storm encontró en una pizza que había pedido en un restaurante de su loca- lidad, desencadenó en ella recuerdos visuales y emotivos, con atragantamientos y arcadas, en los que se devoraban bebés con ceremonial de

magia negra. El humo de un puro le recordó las quemaduras con cigarros y violaciones subsi- guientes que le infligía su tío. Los llantos de un bebé le provocaban un intenso deseo de “salvar” al pequeño. Y la lista no termina aquí: el aire viciado de un coche cerrado le hacía recordar sensaciones de ser enterrada viva; la visión de animales muertos en las cunetas le suscitaba el miedo y el horror asociado a abusos y rituales satánicos; y cualquier forma de ansiedad o es- trés le provocaba tartamudeos, llanto histérico

o sensaciones de asfixia. Y lo peor: Storm quedó convencida de que sus padres —las personas a quienes hasta entonces había asociado con cui- dados, seguridad y amor— la habían torturado de formas inimaginables.

Impactos a largo plazo

Antes de someterse a terapia, los síntomas de Storm consistían en un insomnio leve y en ansiedad moderada. Una vez comenzada la terapia de Olson, empezó a sufrir migrañas, vértigos, dolores de espalda, náuseas, trastor- nos intestinales e insomnio grave. Olson le recetó litio, Prozac, Desyrel, Tegretol, Xanax y varios medicamentos contra la migraña para tratar esos nuevos síntomas. Diez años después, Storm conforma su uso continuado de medica- mentos psicotrópicos: Prozac, Xanax, Cytomel

y una rotación de inductores del sueño. Sigue experimentando la intrusión de imágenes y

sueño. Sigue experimentando la intrusión de imágenes y pensamientos perturbadores, continúa sin em- pleo y se

pensamientos perturbadores, continúa sin em- pleo y se encuentra socialmente aislada. Ciertas investigaciones llevan a pensar que el caso de Storm no es único. Según un infor- me del Crime Victim Compensation Program (plan de ayudas para víctimas de delitos) del estado de Washington, correspondiente al año 1996, la terapia de recuperación de memoria puede tener efectos negativos sobre muchos pacientes. En esta encuesta, que comprendía 183 casos de represión de recuerdos de abusos sufridos en la infancia, se seleccionaron al azar 30 casos para ulterior estudio. La muestra esta- ba formada casi exclusivamente por individuos caucasianos (97 por ciento) de sexo femenino

(97 por ciento). Del estudio se espigó la siguien- te información:

El 100 por ciento de los pacientes informó de torturas o mutilaciones, aunque ninguna de estas afirmaciones fue corroborada por exámenes médicos

El 97 por ciento recuperó recuerdos de abu- sos en rituales satánicos

El 76 por ciento recordó actos de canibalismo con bebés

El 69 por ciento recordaba haber sido tortu- rado con arañas

El 100 por ciento seguía bajo terapia al cabo de tres años desde que aflorase el primer re- cuerdo en la terapia; más de la mitad seguía en tratamiento cinco años después

El 10 por ciento manifestaba haber tenido pensamientos suicidas antes de la terapia; el porcentaje se elevó al 67 por ciento al seguir la terapia

La hospitalización aumentó desde un 7 por ciento antes de la recuperación de recuer- dos hasta un 37 por ciento consecutivo a la terapia

Las automutilaciones aumentaron desde el 3 al 27 por ciento

El 83 por ciento de los pacientes tenía un empleo antes de la terapia; al cabo de tres años de someterse a terapia sólo lo tenía un 10 por ciento

El 77 por ciento estaba casado antes de la te- rapia; al cabo de tres años de tratamiento, el 48 por ciento de estas personas se había separado o divorciado

El 23 por ciento de los pacientes con hijos perdieron su custodia

El 100 por ciento se vio aislado de los parien- tes lejanos Cierto es que no hay forma de saber si las técnicas de recuperación de recuerdos fueron la

THERESA SAkNO

causa exclusiva de estos lamentables resultados, pero estos hallazgos sí ponen, y gravemente, en tela de juicio su generalizada aplicación. Mientras que las metodologías terapéuticas tradicionales están concebidas para reducir los síntomas problemáticos, la terapia de recupera- ción de memoria los exacerba y, en ocasiones, de forma intencionada. Paul R. McHugh, de la

Universidad Johns Hopkins, señalaba, en un ar- tículo de 1993, que la mayoría de los pacientes a quienes se les diagnosticaban trastorno de per- sonalidad múltiple (TPM) habían acudido a sus terapeutas con síntomas psicológicos corrien- tes: dificultades en sus relaciones de pareja o sentimientos depresivos. Los terapeutas, según McHugh, sugirieron que tales síntomas podrían tener una raíz emocional profunda y estaban provocados por personalidades alternativas. Al contemplar sus problemas desde esta nueva perspectiva, que tal vez les parezca interesante, algunos pacientes exhiben repe- tidamente cambios de conducta y formas de comportamiento, a tenor de la orden recibida. Estos pacientes acaban siendo diagnosticados de trastorno de identidad disociativa (TID). En la versión más reciente (2000) del Ma- nual Diagnóstico y Estadístico de la Asociación Psiquiátrica Estadounidense, entre los criterios para el diagnóstico de TID figura la presencia de al menos dos identidades bien diferencia- das, que gobiernen con frecuencia el compor- tamiento de una persona. El Manual enuncia, asimismo, que el lapso medio de tiempo entre

la aparición del primer síntoma y su diagnós-

tico es de seis a siete años. La mayoría de los pacientes comienzan la terapia sin presentar síntomas claros de TID. La determinación de tal trastorno se debe, en su mayoría, a un reducido número de “especialistas” en TID. August Piper, un psiquiatra de Seattle con consulta privada, y Harold Merksley, de la Uni- versidad de Western Ontario, efectuaron un rastreo y análisis de la bibliografía científica

y en 2004 llegaron a la conclusión de que no

existían pruebas científicas concluyentes de que el TID esté provocado por traumas infan- tiles. Informaron que este trastorno no suele diagnosticarse de manera fiable, que nunca se ha informado de casos de TID en niños y que existen indicios reiterados de manifiesta iatrogénesis en la práctica profesional de tera- peutas que utilizan métodos de recuperación de memoria; por ejemplo, invocando a alters y dirigiéndose a ellos como si se tratase de per- sonas diferentes. Piper y Merksley llegaron a

Trauma cerebral

No se ha efectuado una investigación detenida y sistemática de pacientes so- metidos a terapia de recuperación de memoria. No obstante, las investigaciones sobre los efectos del miedo y el estrés crónico señalan un posible grupo de explicaciones de cómo la terapia de recuperación de recuerdos podría causar lesiones de carácter emotivo en determinados pacientes:

3 El estrés crónico asociado con recuerdos traumá- ticos pone en situación comprometida a la corteza prefrontal; reduce la capacidad del paciente para olvidar falsos recuerdos después de concluir la tera- pia. En experimentos sobre ratas, animales carentes de una corteza prefrontal que funcione correctamen- te, pierden la capacidad de extinguir el recuerdo de terrores que ya no son relevantes.

4 las investigaciones sobre pacientes que sufren de trastorno de estrés pos- traumático evocan un funcionamiento deficiente de la corteza cingulada anterior, una estructura que ayuda a elegir entre percepciones en conflicto, como, por ejemplo, “Mis padres me quieren” y “Mis padres me hirieron”.

2 la intensificación de la ansiedad activa los centros de estrés del hipotálamo, estructura reguladora,
2 la intensificación de
la ansiedad activa los
centros de estrés del
hipotálamo, estructura
reguladora, que, a su
vez, apremia a la amíg-
dala para que consolide
rápidamente recuerdos
temibles, sean o no
auténticos.

1 la amígdala puede quedar sensibilizada al cabo de meses de terapias provocadoras de ansie- dad. Se sabe que la amígdala —el centro cerebral del miedo— se torna hipersensible a información relevante procedente del tálamo (en azul), órgano que procesa se- ñales llegadas desde los sentidos y de un centro cognitivo superior denominado corteza prefrontal.

5 El estrés crónico lesiona a las neuro- nas del hipocampo, conocido por su papel en el aprendizaje y procesamiento de emociones. Esta región del cerebro interviene en el aprendizaje “contex- tual”; debilitada, explicaría por qué los pacientes informan de pérdida del sentido del tiempo y desconcierto en ambientes que no les sean familiares.

la conclusión de que el TID “se entiende mejor

como una situación vinculada a formas cultu- rales y, a menudo, iatrogénica”. Libros y películas han desempeñado un pa- pel importante para convertir el trastorno de personalidad múltiple en una especie de moda,

y después, el de identidad disociada. Sybil, una

película filmada en 1976 para la televisión, pre-

sentaba la vida de una tímida estudiante de doc- torado, llamada Shirley Ardley Mason, a quien se

le había diagnosticado TPM. Esta impresionante

película, basada en un libro de 1973, le mereció

un premio Emmy a la actriz Sally Field. Se pue-

Víctima: ¿real o de confusión?

Kenneth Olson, el psi- quiatra de Sheri J. Storm, grabó en vídeo algunas de sus sesiones terapéuticas tras administrarle amital sódico (un presunto suero de la verdad) a la paciente. En este breve extracto de una de tales sesiones, Olson trata de convocar personali- dades alternativas. Sheri Storm: ¿Cómo actúa esto en el cerebro? ¿Es algo así como el alcohol?

Kenneth Olson: Sí, supon- go que sí.

SS: Entonces, ¿no me acor- daré de esta parte?

KO: (Inaudible)

SS: ¡Ah! ¡Se está grabando en cinta!

KO: Me parece que lo primero que Sheri quería preguntar, y probablemen- te lo más importante, es:

¿ocurrió de verdad?

SS: (Inaudible)

KO: ¿Pasó de verdad? Yo la animo a hablarle a la cámara como si le estuviera hablando a Sheri.

SS: ¿Qué es lo que ocurrió de verdad?

KO: Ella quiere saber si realmente sufrió abusos sexuales. Está confusa y

cree que lo está asumien-

do

que dé un paso adelante y se decida a responder a esa pregunta? ¿Para Sheri? ¡Hola! ¿Quién es?

SS: No lo sé.

KO: ¿No sé quién es?

SS: Tiene que ser.

¿Hay alguien por ahí

Matrícula del coche de Storm.

de hallar una confirmación complementaria de la vigorosa interpretación de Field en el claro aumento de diagnósticos de TPM tras la apari- ción del libro y de la película. Con anterioridad a 1973 eran menos de 50 los casos de TPM asocia- dos con abuso infantil; en 1994, ese número se había disparado hasta superar los 40.000. Es posible que la propia Mason hubiera sido víctima de prácticas iatrogénicas. Un psiquia- tra que había trabajado con Mason durante 4 años, le dijo a un entrevistador que el com- portamiento de Mason había sido inducido por técnicas de sugestión terapéutica de su psiquia- tra inicial. Esta revelación no ha impedido que la CBS haya producido una segunda versión de aquella película, con Jessica Lange en el papel de psiquiatra de Sybil.

Reestructuración neuronal

Al cabo de varios decenios de experimentación neurocientífica del comportamiento, sobre modelos animales, se ha llegado a conjeturar con bastante fundamento que los traumas y los terrores pueden modificar la arquitectu- ra del cerebro. A este respecto, el grupo de Bruce McEwen, de la Universidad Rockefeller, ha demostrado que el estrés crónico altera la complejidad neuronal en tres áreas cruciales:

la corteza prefrontal medial (que interviene en la memoria operativa y en la función ejecuti- va), el hipocampo (con importante papel en el aprendizaje, la memoria y el procesamiento de las emociones) y la amígdala (que interviene en el miedo y en las emociones intensas). McEwen observó que el estrés crónico reduce en un 20 por ciento la longitud y el grado de ramificación de las dendritas de la corteza pre- frontal medial. A tal reducción se asocia una merma en la capacidad para desviar la aten- ción, mientras se aprenden tareas nuevas. En cambio, las neuronas de la amígdala crecen en respuesta al miedo. En los estudios sobre animales, las funciones de las áreas cerebrales que están afectadas por el miedo y el estrés se muestran en íntima correspondencia con los síntomas que presentan los pacientes someti- dos a recuperación de memoria. El funciona- miento anómalo de la corteza prefrontal puede hallarse asociado con la incapacidad del pa- ciente para distinguir entre realidad y ficción, mientras que el crecimiento de las neuronas de la amígdala puede desembocar en exacer- bación de la suspicacia y la vigilancia. Las investigaciones sobre animales hacen pensar, asimismo, que incluso después de cesar

las sesiones de terapia, el irregular funciona- miento de la corteza prefrontal puede reducir

la facultad para inhibir recuerdos pavorosos. Aunque está por investigar la respuesta cere-

bral de los pacientes de TPM-TID, en los estudios efectuados mediante técnicas de formación de imágenes en pacientes con síndrome de estrés postraumático (SEPT) se aprecian asombrosas semejanzas con las imágenes de regiones cere- brales de animales de las que se sabe que resul- tan afectadas por el miedo y el estrés. El estrés postraumático se clasifica como un trastorno de ansiedad caracterizado por recuerdos intrusivos y recurrentes de un acontecimiento traumático del pasado; por rechazos de carácter cognitivo y conductual;

y por excitación psicofisiológica que provoca

perturbaciones en el comportamiento y en la dormición. Todos ellos, tomados conjuntamen- te, resultan en minusvalías funcionales. Las investigaciones sobre pacientes de SEPT han revelado atenuación en las respuestas de la

corteza prefrontal medial e intensificación de

la actividad en la amígdala, proporcionales am-

bas a la gravedad de los síntomas del SEPT. Las técnicas de visualización guiada y de psicodramatización utilizadas en la terapia de recuperación de memoria pueden provocar una sintomatología similar a la del SEPT. Steven M. Kosslyn, de la Universidad de Harvard, ha hallado pruebas de que las mismas regiones del cerebro que se activan cuando vemos un objeto resultan activadas igualmente cuando cerramos los ojos e imaginamos que vemos el objeto. La evocación de imágenes guiada por el terapeuta podría resultar, desde la perspectiva del cerebro, tan vigorosa como la visión de películas hechas

en casa de vejaciones o abusos sexuales. Los sentimientos de desamparo asociados con la terapia de recuperación de recuerdos pueden acentuar la probabilidad de efectos ne- gativos. Martin Seligman y Steven Maier, éste hoy en la Universidad de Colorado en Boulder, observaron, en experimentos realizados en 1967 en la Universidad de Pennsylvania, que cuando se les permitía a perros huir de un brusco es- tímulo que les era hostil, los canes continuaban en el futuro presentando tendencia a huir. Pero cuando a los perros no se les permitía escapar de la experiencia traumática, muchos renun- ciaron a intentarlo cuando fueron sometidos al choque por segunda vez, a pesar de habérseles facilitado una vía de escape. Resulta difícil imaginar una situación en la que pudiéramos sentirnos más desamparados

y descorazonados que los pacientes de TPM-TID

al saber que otras personalidades, algunas de

ellas demoníacas, podrían asomarse al exterior en cualquier momento. Empero, la noción de posesión demoníaca persiste en nuestros días entre un número restringido de psiquiatras. Olson “exorcizó” a su paciente Cool en el hos- pital, sin que faltase ni un extintor de incen- dios, pues había leído que, a veces, los pacien- tes entran en combustión espontánea en tales circunstancias.

Recobrarse de la memoria recuperada

Storm, al principio, se resistió a aceptar su diag- nóstico de TPM, pero terminó por admitirlo. Se convenció de que si no continuaba con su terapia y aceptaba su “historia”, su enferme- dad se agravaría y uno de sus alters satánicos causaría daño o mataría a sus niños. Cuando por fin se dio plena cuenta de que había sido diagnosticada erróneamente, no supo a quién dirigirse. No existen programas formales ni clínicas para “desprogramar” a las víctimas de la mala psicoterapia, a las cuales, por otra parte, les resulta difícil confiar en otras nuevas posibles terapias. Aunque se carece de pruebas experimen- tales, algunos pacientes podrían hallar alivio en fármacos ansiolíticos, que mitiguen las respuestas emotivas de notable intensidad.

A otros les ha sido de ayuda un condiciona-

miento conductual concebido para extinguir a los alters, consistente en ningunearlos. Sin em- bargo, la eficacia de estas acciones terapéuticas en TPM-TID no ha sido evaluada en estudios de gran escala. Los estudios de McEwen sobre ani- males sometidos a estrés crónico sugieren que las alteraciones cerebrales, aunque de natura- leza corporal, podrían ser invertidas con medi- camentos, o viviendo en ambientes de mayor libertad y psíquicamente enriquecedores. Richard McNally, de la Universidad de Har- vard, sugiere que la maleabilidad de los recuer- dos es producto de los más valiosos dones de la inteligencia humana: las facultades de inferen- cia, imaginación y predicción. Los pacientes de TPM-TID exhiben una facilidad impresionante para imbricar en el tejido neurobiológico de su mente los fragmentos de ficción y de realidad que afloran a la conciencia en las consultas de sus terapeutas. El desarrollo de los síntomas TPM-TID parece ser el resultado de una mente poderosa, aunque mal orientada. La comprensión de la ciencia de la formación de recuerdos y de los impactos que provocan

en el cerebro las experiencias emotivas reviste un interés máximo para refinar la terapéuti- ca de la salud mental. Es posible que se hayan de revisar prácticas terapéuticas que ostentan una larga tradición. Una amplia revisión de las investigaciones, llevada a cabo por McNally y Richard Bryant, de la Universidad de Nueva Gales del Sur, y Anke Ehlers, del King’s Colle- ge, han demostrado que la rememoración de experiencias traumáticas al poco de un acon- tecimiento aterrador puede provocar un estrés innecesario e impedir la recuperación del equi- librio mental. Por su parte, George Bonnano, de la Uni- versidad de Columbia, propone que ya es momento de examinar sin prejuicios las di- ferentes formas en que los individuos se adap- tan y prosperan cuando se hallan en medio de acontecimientos traumáticos. La psiquia- tría y la psicología, a lo largo de su historia, se han centrado en individuos que exhiben escasa tenacidad natural; ya va siendo hora, pues, de averiguar más sobre las estrategias eficaces para afrontar las adversidades. De ta- les indagaciones se podría deducir en qué ca- sos resultaría beneficiosa, y en cuáles, dañina, la implicación en terapias que proporcionan constantes evocaciones de acontecimientos traumáticos. En el caso de Storm y de pacientes como ella, el “olvido” de sucesos traumáticos —tanto si realmente acontecieron, como si no— puede constituir la mejor opción para recuperar la sa- lud mental. Pero la dificultad de olvidar puede adquirir proporciones insospechadas cuando se está pendiente de un pleito. Storm formuló una querella por mala práctica en septiembre de 1997. Diez años después, su caso todavía no había sido juzgado.

Kelly Lambert dirige el departamento de psicología del Randolph-Macon College. Sus trabajos se centran en modelos animales de la neuroplasticidad indu- cida por experiencias vitales, más concretamente, los efectos neurobiológicos de la experiencia de los progenitores; investiga también la identificación de estrategias de refuerzo de la tenacidad que impi- dan la instauración de la enfermedad mental. Scott O. Lilienfeld enseña psicología en la Universidad de Emory. Entre sus temas de investigación se cuentan las causas y diagnósticos de los trastornos de la personalidad y las prácticas profesionales de carácter empírico en psicología clínica. Los autores desean manifestar su agradecimiento a Sheri J. Storm por sus aportaciones al artículo.

La evocación de recuerdos traumáticos al poco de haber vivido aconteci- mientos terroríficos puede provocar un estrés innecesario e impedir la recuperación.

BiBliogRafia

coMplEMENtaRia

Multiple personality Di-

sorDer. Paul R. McHugh en Harvard Mental Health Letter; otoño, 1993.

the Myth of represseD MeMory: false MeMories anD allegations of sexual

a buse. Elisabeth F. Loftus y katherine ketcham. St. Martin’s Press, 1994.

VictiMs of MeMory: sex abuse accusations anD shattereD liVes. Segunda

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a critical exaMination of DissociatiVe iDentity DisorDer, part i: the ex- cesses of an iMprobable

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© fotolia / geoff varosky (ambas fotos)
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© fotolia / geoff varosky (ambas fotos) Los ensayos acometidos muestran que todo aquel que tiene

Los ensayos acometidos muestran que todo aquel que tiene presente su propio fin desarrolla estrategias inconscientes frente al miedo ante la muerte

ChRisTOph Uhlhaas

1. TODAS LAS FLORES SE MARCHITAN. Las observaciones cotidianas nos invitan a percatarnos de la transitoriedad de la vida.

Instrucciones dadas a los voluntarios de un ensayo dirigido por Jeff Greenberg y Tom Pyszczynski,
Instrucciones dadas a los voluntarios de un ensayo dirigido por Jeff Greenberg y Tom Pyszczynski,

Instrucciones dadas a los voluntarios de un ensayo dirigido por Jeff Greenberg y Tom Pyszczynski, de la Universidad de Arizona en Tucson

RESUMEN

la teoría de la gestión del terror

1 a diferencia de otras espe- cies, el hombre sabe que ha

de morir. la confrontación con la propia finitud desencadena las reacciones de gestión del terror.

2 se empieza por reprimir el pensamiento sobre la

muerte. ahora bien, como la angustia inconsciente sigue actuando, desarrollamos estra- tegias que aumentan nuestro sentimiento de autoestima y proporcionan a nuestra vida un sentido individual.

3 El pensamiento sobre la muerte repercute también

sobre los gustos artísticos, la

capacidad de crítica y la toma de decisiones.

Cada individuo debe de- terminar lo que realmente le constituye. así reza el principio sobre

Cada individuo debe de- terminar lo que realmente le constituye. así reza el principio sobre el que pi- vota la filosofía existencial. el ser humano no puede entenderse desde un orde- namiento teórico propor- cionado por la teología, la biología o la psicología, sino sólo a partir de su existen- cia individual. resultan por ello decisivas las situaciones propias y las experiencias individuales específicas de cada persona, sobre todo las relacionadas con la angustia, las preocupacio- nes, la muerte o el fracaso. el sentido se adquiere sólo mediante la realización de la existencia propia. el “yo” ha de hacer de él mismo lo que es.

E scondida en la maleza de la batería de tests, acechaba la pregunta decisiva: “¿Qué piensa que va a pasar con usted cuando mue- ra? Describa, por favor, de la forma más exac- ta posible las emociones que el pensamiento sobre la muerte despierta en usted.” Quien reflexiona sobre esto, tiene ya inoculada la “inducción de la certeza de la muerte”. Con semejante expresión designan Jeff Greenberg

y Tom Pyszczynski, de la Universidad de Ari-

zona en Tucson, su inyección verbal de una dosis baja de angustia ante la muerte, cuyo efecto quieren observar en los voluntarios que se someten a su ensayo. Con sus equipos de co- laboradores, están investigando la naturaleza de las preocupaciones existenciales. Irrumpen de ese modo en un terreno que hasta ahora había estado confiado a la especulación filo- sófica y a la religión. Detrás del experimento se encuentra cierta teoría de Ernest Becker, antropólogo que ganó el premio Pulitzer de 1974 con The Denial of Death (“La negación de la muerte”). Los huma- nos, argumentaba, poseen, igual que los anima- les, una voluntad de supervivencia instintiva. Sin embargo, su capacidad para el pensamiento simbólico le permite a Homo sapiens imagi-

narse el futuro. Vive en la certeza de que va a morir. En algún momento. Este conocimiento singular produce una angustia inconsciente que puede hacerse aguda en cualquier instante. Un paseo por el cementerio, imágenes de un ac- cidente, la contemplación de una persona ma-

yor

bastar para sacar a la superficie el miedo a la muerte, lo mismo que preguntase Greenberg en su ensayo. Las reacciones ante el recuerdo consciente de la muerte siguen un patrón. Primero se re- primen los pensamientos más lúgubres: “Soy joven y estoy sano; la muerte queda muy le- jos”. Sin embargo, cuando se desplaza el foco de atención, la angustia retorna. “Gestión del

terror” denominan los psicólogos a estas reac- ciones defensivas que se establecen de manera automática. Para que el hecho de morir no signifique algo absurdo, nos esforzamos en demostrar- nos que somos una pieza llena de sentido de un universo pleno de significado. Una posible estrategia para tal fin consiste en aumentar directamente el sentimiento de autoestima, a través del deporte, de la dieta

o de operaciones de embellecimiento. Otros

pueden asumir perspectivas culturales glo-

o cualquier otra escena cotidiana puede

bales y se consuelan viéndose como la tesela de un gran mosaico: una parte de la cultu- ra de un conjunto de valores colectivo o de una nación, por ejemplo, que sobrevive al propio fin individual. Verse como parte de algo mayor proporciona una inmortalidad simbólica. Debido a la angustia que nos oca- siona la muerte, le exigimos más a la vida

y escenificamos una gran película sobre la negación de la mortalidad.

Para que todo lo anterior no se quede en una oscura teoría, el equipo de investigación diri- gido por Jeff Greenberg ha ideado un ensayo para comprobar de qué modo la presentación de pensamientos mórbidos repercute sobre la conducta de los voluntarios. Un ejemplo de ello fue el experimento realizado en 2006, que perseguía establecer una relación entre la certeza de la muerte y el gusto artístico. Los psicólogos de Arizona esperaban que las preferencias estéticas se volvieran más con- servadoras con el recuerdo de la muerte, ya que el incremento de la necesidad de sentido

y de estructura que dicho recordatorio con-

lleva se satisfaría mejor con obras concretas

y fácilmente comprensibles que con el arte

abstracto y desconcertante. Eso al menos era

lo que decía la teoría.

La angustia ante la transitoriedad de la vida enturbia el sentido para el arte abstracto

Tras algunas tareas que tenían como finali- dad disimular el auténtico interés de los in- vestigadores de la mortalidad, plantearon su pregunta estándar sobre la muerte. Al grupo de control no plantearon la cuestión directa, relativa a la muerte, sino que se les inquiría por el recuerdo de un examen que hubiera tenido especial importancia durante su pro- ceso formativo. A continuación se realizó un test sobre el estado de ánimo, que fue seme- jante para ambos grupos. Luego, se hojearon algunas páginas de literatura. ¿Por qué? Otros ensayos anteriores habían mostrado que las estrategias de gestión del terror desplegaban su efecto con mayor intensidad transcurrido cierto intervalo. Los investigadores hallaron confirmada su hipótesis. Quienes se habían representado su muerte, reaccionaban refractariamente ante el

arte abstracto, corriente de difícil comprensión

e interpretación. Las manifestaciones artísti-

cas de ese movimiento fueron valoradas por los voluntarios, sobre una escala que iba del

© fotolia / Melanie vollMert

© fotolia / Melanie vollMert uno al nueve, con un 3,9 de media. Los parti- cipantes

uno al nueve, con un 3,9 de media. Los parti- cipantes que sólo habían tenido que pensar en un examen difícil se mostraron, con un 5,8 de media en su valoración, mucho más proclives a la abstracción en el arte. El arte moderno, en opinión de los psicólogos existenciales, repre- senta una “ventana a la nada”; los voluntarios que tenían la certeza de la muerte preferían mirar para otro lado. El mismo mecanismo determina también otras formas de conducta, desde la manera de comprar hasta la ambición deportiva, se- gún mostraron Greenberg y sus colaborado- res en más de 250 experimentos que trans- curren sin excepción de igual forma que el experimento sobre el gusto artístico. Según un estudio realizado en 2003, la angustia ante la muerte también reduce la capacidad de crítica; los estadounidenses que partici- paron voluntarios en otro ensayo valoraron unas declaraciones ficticias que criticaban el papel de EE.UU. en la política mundial con unos tintes mucho más negativos cuando antes se les había hecho recordar su propia mortalidad. Los psicólogos de la gestión del terror ven aquí una amenaza potencial, pues los ata-

ques terroristas llevados a cabo en los EE.UU. acarrearon, según su opinión, una gigantesca inducción sobre la constancia de la muerte en- tre la población norteamericana, pensamiento que tuvo fatales consecuencias para los acon- tecimientos políticos posteriores. En 2004 una serie de experimentos de Greenberg levanta- ron especial revuelo; en el año de las elecciones presidenciales norteamericanas el psicólogo investigó la influencia de la constancia de la muerte en el comportamiento electoral de los ciudadanos. Siguiendo el procedimiento ha- bitual, 190 estudiantes valoraron eslóganes de campaña electoral ficticios. Se emplearon tres tipos de políticos distintos: un demago- go carismático, un político realista orientado a problemas concretos y un “conexionador” (cuya finalidad principal era establecer rela- ciones sociales). El carismático, en sus discursos, hacía hin- capié en temas tales como “visiones de una gran nación”, cuyos ciudadanos “son algo verdaderamente especial”. El político realista que intentaba solucionar problemas concre- tos expresaba un discurso razonable en el que prometía “sólo aquello que era alcanzable”. El “conexionador” apelaba al “compromiso ciu-

2. EL ULTIMO VIAJE. Los accidentes mortales consti- tuyen una auténtica epidemia en las carreteras de la sociedad moderna.

© fotolia / indykb

© fotolia / indykb 3. DESPEDIRSE. Quien no reprime los pensa- mientos sobre la muerte dice

3. DESPEDIRSE. Quien no reprime los pensa- mientos sobre la muerte dice más fácilmente adiós.

pensa- mientos sobre la muerte dice más fácilmente adiós. dadano” y a la “transparencia”. Las piezas
pensa- mientos sobre la muerte dice más fácilmente adiós. dadano” y a la “transparencia”. Las piezas
pensa- mientos sobre la muerte dice más fácilmente adiós. dadano” y a la “transparencia”. Las piezas

dadano” y a la “transparencia”. Las piezas de los tres discursos políticos se tomaron pres- tadas de estudios procedentes de las ciencias políticas. ¿Podía el factor de la conciencia de la muerte influir en la popularidad del can- didato? Sin la menor duda. El carismático, que en el experimento de control no tenía ninguna posibilidad, sobrepasó al “conexionador” en cuanto la pregunta sobre la muerte se intro- dujo en el ensayo. Recibió un tercio de los vo- tos, mientras que en el test previo sólo había conseguido un cinco por ciento. Los votos del “conexionador”, por el contrario, se re- dujeron a la mitad y pasaron del 45 al 22 por ciento. Se llega así a la conclusión de que, a los electores “concienciados de su muerte”, les gustan las visiones. Con todo, el político realista orientado hacia los problemas obtu- vo en ambas mangas la mayoría; en los dos momentos se llevó en torno al 50 por ciento de los votos. Estos resultados tenían que comprobarse en la realidad. Así, los investigadores preguntaron en concreto por los candidatos presidenciales de 2004. El crédito de George W. Bush y su po- lítica antiterrorista creció rápidamente por la influencia de las preocupaciones existencia-

les. Sobre una escala de cinco, el presidente en funciones de los Estados Unidos consiguió unos valores aceptables entre los voluntarios con “conciencia de su muerte”: un poco más de 3,5. Cuando no estaba presente la idea de

muerte, la figura de Bush se cuestionó con du- reza y recibió por término medio un escueto 2,2 de crédito. Pocos días antes de la cita electoral real, los investigadores volvieron a la carga y ce- lebraron en el laboratorio sus elecciones presidenciales particulares: George W. Bush contra John Kerry y Ralph Nader. De nuevo

la conciencia de muerte determinó el resul-

tado. Kerry cayó de niveles del 57 por ciento alcanzados en el experimento control a menos del 20 por ciento. Bush, por el contrario, se granjeó más del 45 por ciento de los votos de los voluntarios. Pero sin las preocupaciones existenciales, Bush había cosechado antes un amargo descalabro en las elecciones del labo-

ratorio: sólo el 13 por ciento de los voluntarios

le confiaron su voto. En el análisis y criba de los resultados, los

investigadores hicieron hincapié en la decisiva influencia de la conciencia de la muerte

y no sólo en el laboratorio, sino también

en las elecciones reales del 2 de noviembre

© fotolia / alex White

de 2004. Cuatro días antes de esta fecha se

Los seguidores de la teoría de la gestión del

 

Quizás esta tarea corresponda a los filóso-

mostró por televisión un vídeo de Bin La- den. En opinión de los psicólogos, el presi- dente en funciones Bush debe agradecer su segundo período de gobierno a las reaccio-

fos. A la postre, filosofar no significa otra cosa que enseñar a morir. Así al menos lo entendió Michel de Montaigne (1533-1592), quien no se circunscribía al suicidio, sino que inscribía

nes implícitas de gestión del terror de sus

la

filosofía en una consideración global de la

electores ante el mensaje de los terroristas de Al Qaeda.

terror se comportan como incansables vigi- lantes de la influencia de sutiles mensajes de angustia ante la muerte. Según un estudio realizado en 2006, estos mensajes refuerzan

realidad, vale decir, desde la perspectiva del propio final. Uno de los pocos pensadores contemporá- neos que han reflexionado sobre el fenómeno de la muerte es Ernst Tugendhat. Para este fi- lósofo de Tubinga, percibimos la muerte como una amenaza, porque nos arrebata la oportu-

el

consentimiento para soluciones violentas

nidad de darle a la vida un sentido. “¡Ojalá no

y

radicales. Esta circunstancia se ha obser-

vado en los EE.UU. y en Irán: los estudiantes de dos universidades iraníes valoraron en el laboratorio frases en pro y en contra de los atentados suicidas; los alumnos norteame- ricanos, por su parte, juzgaron una serie de argumentos en pro y en contra de la lucha antiterrorista.

fuera precisamente ahora, tan sólo quiero no tener que morir sumido en este absurdo!” La

conciencia de la muerte provoca angustia, coin- cide Tugendhat con los psicólogos existenciales. Aunque el miedo a la muerte, prosigue, no deja de encerrar un lado positivo. Demuestra que somos capaces de llevar a cabo una “relación volitiva con la vida”. Implica el reto de actuar

En uno y otro enclave salió reforzada la to-

y

permite la libertad de asumir uno mismo

lerancia frente a la violencia. En el laboratorio

la

iniciativa.

iraní la constancia de la muerte artificialmente inducida incrementó, como era de esperar, las

¡Carpe diem

pero con medida!

tasas de simpatía por los atentados. Los inves- tigadores norteamericanos valoraron los resul- tados de forma distinta, distinguiendo entre estudiantes conservadores y liberales. Pusieron de relieve que los estudiantes conservadores reaccionaban de forma más intensa ante la su- gerencia sobre la angustia por la muerte que

Sin embargo, el filósofo de Tubinga no predi- ca una vida en tensión. Antes bien, sólo quien aprovecha el pensamiento sobre la muerte para quitarse del centro del mundo puede superar la

angustia que desata la finitud. Dejarse llevar le hace a uno ser más sereno. ¿Nirvana puro? Tu- gendhat aconseja que, mediante la conciencia de nuestra propia caducidad, nos apartemos de

los liberales. El apoyo a la guerra antiterrorista creció sobre todo en los bancos conservadores.

la

idea de ser el centro de todos los aconteci-

Las preocupaciones existenciales fomentan a menudo los conflictos culturales y los conflic- tos culturales producen por su parte angus- tias profundamente incardinadas. Un círculo vicioso. ¿Qué se puede hacer ante esto? Greenberg

mientos, de forma similar a lo que practican los budistas. Aunque la despedida definitiva

de la ilusión del “yo” la considera imposible, pues ¿quién ejecuta esa despedida sino el mis- mo “yo”? En todo caso, el debate en torno a la tran-

y

“científico del año” 2006 en Austria, afir-

y

Pyszczynski apelan a la racionalidad. “Elige

sitoriedad no está ni mucho menos concluso.

con la cabeza y no con el corazón”, aconsejan. Una afirmación frágil, sobre todo si tenemos en cuenta las inmensas influencias que ejercen

El hombre prefiere eludir la pregunta sobre la muerte. Konrad Paul Liessmann, filósofo

las preocupaciones existenciales sobre el pen- samiento. Aun cuando dichos investigadores sólo han sometido a prueba la relevancia de las “preguntas últimas” en pequeños grupos

ma que todo aquel que reflexiona sobre la finitud de la vida se desenvuelve mejor con la angustia que provoca la conciencia de la muerte. Sólo quien sabe que su vida acaba-

de voluntarios, el conocimiento sobre la finitud individual parece ejercer una influencia deter-

rá un día se halla en condiciones de valorar adecuadamente lo que él tiene que ofrecer

minante sobre preferencias y decisiones. Con

al

mundo.

todo, no se atreven a dar consejo alguno para un trato adecuado de la conciencia de nuestro propio fin.

Christoph Uhlhaas se graduó en filosofía por la Universidad de Colonia.

se graduó en filosofía por la Universidad de Colonia.  Casi tres cuartos de los alemanes
 Casi tres cuartos de los alemanes sienten miedo a morir — El 75 por

Casi tres cuartos de los alemanes sienten miedo

a morir — El 75 por

ciento de los varones y el 63 por ciento de las mujeres reprimen sus pensamientos sobre la muerte, porque “menos- caban la alegría del vivir”

Uno de cada dos entre los mayores de 70

años oculta el tema de

la muerte

“Mi fe me quita el miedo

a morir”, dicen el 30 por

ciento de las mujeres y el 22 por ciento de los hombres en alemania

El 60 por ciento de los alemanes creen que “con la muerte se acaba

todo”

Encuesta representativa rea- lizada por la Universidad de Hohenheim y la Fundación Identity de Dusseldorf en 2006

ENTREVISTA

ENTREVISTA Entrevista con el filósofo Konrad Paul Liessmann, de la Universidad de Viena, “científico del año”
ENTREVISTA Entrevista con el filósofo Konrad Paul Liessmann, de la Universidad de Viena, “científico del año”

Entrevista con el filósofo Konrad Paul Liessmann, de la Universidad de Viena, “científico del año” 2006 en Austria

de Viena, “científico del año” 2006 en Austria Profesor Liessmann, ¿qué se sabe sobre la muerte?

Profesor Liessmann, ¿qué se sabe sobre la muerte? No mucho, hay que admitirlo. La tra- dición platónica no ha dejado de darle vueltas a la pregunta sobre la realidad de la inmortalidad del alma. Immanuel Kant considera la idea de la inmortalidad del alma un postulado obligatorio de la razón práctica: presuponemos una vida después de la muerte y la comparamos comportándonos en ésta moralmente. Pero no está probada ni mucho menos

la inmortalidad del alma. Se le contrapo-

ne la perspectiva materialista: la muerte

como final absoluto.

Entonces no necesito desperdiciar toda

la vida reflexionando Al contrario. ¿Quiere usted atenerse sin más a los límites de su período de vida

o está disconforme con ellos y desea ir

más allá? En la Antigüedad, tales límites se traspasaban con la gloria o la fama. El héroe épico seguía viviendo en sus hechos. Hoy priman otros valores, con las obras de arte a la cabeza. La creatividad se ha convertido en el vehículo para superar la mortalidad. Pero las raíces de la disconfor- midad frente a la muerte no se encuentran simplemente en la angustia; sin una exi- gencia de autorrealización, no cabe discon- formidad alguna ante la muerte.

Pero, ¿sabemos ahora más que antes sobre la parca?

En el terreno teórico persiste un pro- blema fundamental: no podemos ima- ginarnos nuestra propia muerte. Puedo “verme” observando mi entierro. Pero cuando lo hago me imagino a mí mis-

es decir, un sujeto

vivo. Sabemos que algún día llegaremos a nuestro propio final, pero no podemos imaginarlo. Por eso tenemos una concep- ción religiosa del tiempo posterior a la muerte.

mo como espectador

¿Dónde acaba la filosofía y dónde em- pieza la religión? Sören Kierkegaard, predecesor del exis- tencialismo de Martin Heidegger y Jean-Paul Sartre, es el que quizás ha marcado mejor esa frontera. Para el fi- lósofo danés, nosotros podemos pen- sar la muerte sólo desde la perspectiva de nuestra experiencia vital conjunta, es decir, desde toda la vida, desde su principio hasta su final. Mas, desde la parcialidad de la vida no se puede imaginar uno la muerte; por puras razones lógicas. Para Kierkegaard, la desesperación es la única actitud ade- cuada ante la muerte. A partir de ahí, mediante el salto hacia la fe indemos- trable, se llega a la religión.

¿Proporciona la filosofía actual algo nuevo a este respecto? Curiosamente, el tema de la muerte se

aborda hoy en día bajo otras perspecti- vas. Tenga en cuenta el debate que existe sobre la ayuda a morir. La pregunta ya no es qué puedo saber yo sobre la muerte

y qué significa la muerte para mi vida. Importa, en cambio, cuándo ha llegado

la hora de morir o si tenemos o no dere-

cho a determinar el momento exacto en que ha de producirse y a juzgar sobre la muerte de otra persona. Estas cuestiones implican, por un lado, un increíble acre- centamiento de la soberanía humana,

pero las dimensiones metafísicas y éti- cas del morir quedan, por otro, bastante menoscabadas.

¿Es esto una carencia de la filosofía contemporánea? Sin duda. El problema filosófico anti- guo, irresuelto, se ha dejado arrincona- do. La inmortalidad sigue siendo una ilusión. Una ilusión acariciada, como se refleja en la forma en que nos re- ferimos a los accidentes. La muerte accidental es tratada en principio como algo rechazable. “Se murió por esta causa o por esta otra.” Nadie diría hoy: “se murió porque su tiempo se ha terminado”.

¿Tiene entonces razón el psicólogo Jeff Greenberg cuando afirma que el verdadero problema se reprime? La muerte no es hoy en día un tabú. Al contrario, puede decirse que somos una sociedad asediada por la muerte. Pensemos en las masacres virtuales de la televisión y de los juegos de ordenador y la fascinación que nos producen. Le hemos encontrado el gusto a la muerte y la consumimos co- tidianamente. El problema se encuentra en que trasladamos al ámbito económico nuestro intervalo de vida. Lo consideramos un recurso que hay que utilizar de forma óptima.

Es decir, ¿tenemos que vivir tan rápido y tanto como sea posible? Exacto. Los 80 años de que disponemos

por término medio se viven para las va- caciones, la casa en el campo, el éxito en

Vivir significa hoy sacar tanto

partido como se pueda. La muerte se con- vierte así en el límite absoluto del propio capital humano.

el trabajo

¿Se encuentra, pues, esa permanente carrera por tener más en contradicción con una actitud filosófica? Nadie se ha puesto por meta la contempla- ción y el ocio. Reputadas en la Antigüedad las experiencias vitales más intensas y hu- manas, se las supone hoy una pérdida de tiempo. Pero sin ese detenimiento interior no puede haber ninguna reflexión cons- ciente sobre nuestra vida.

¿Qué actitud frente a la vida y la muerte recomienda usted? Pensar la muerte sigue siendo una de las principales tareas de la filosofía. A pe- sar de todo, en la vida cotidiana yo re- comiendo mantener un sano pragmatis- mo: también tenemos que neutralizar los pensamientos mórbidos, para no quedar paralizados. Ni debemos construir nues- tra vida sobre la inmortalidad. Por mucho que brille esa esperanza en el firmamen- to de la ciencia, nunca se acabará con la muerte.

La entrevista ha sido realizada por Christoph Uhlhaas.

Bi B liog R afia co M pl EMEN ta R ia

Handbook of ExpErimEntal ExistEntial psycHology.

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212-215; 2006. Ü bEr dEn t od . e. tugend- hat. suhrkamp; frankfurt a. M., 2006.

koichi sameshima (abajo a la izquierda); cristobal corral vega (demás fotografiías)

CienCia, desarrollo

y Cerebro

Miguel A. L. Nicolelis se apoya en la conversación entre neuronas para accionar prótesis robóticas. Con ese aval, espera hacer uso del potencial de la población de su país construyendo una red de ciudades de la ciencia

RESUMEN

Neurociencia nacional

1 El plan de un neuro- científico para esta-

blecer institutos científicos

de alta calidad en Brasil constituye al propio tiempo un experimento social sobre la distribución de los frutos intelectuales y económicos de la ciencia.

2 Un sistema de co- nexiones globales, una

financiación heterogénea y un acertado sentido políti- co de la oportunidad han facilitado el rápido progreso del proyecto.

3 Los científicos expa- triados creadores del

plan esperaban conformar un país competitivo cuyos futuros ciudadanos puedan aspirar a la superación sin tener que emigrar.

ChRisTiNE sOAREs

E n un aula, casi a oscuras, de la Universidad de Duke Miguel Nicolelis supervisa el aná-

lisis que dos alumnos realizan de las corrien- tes de datos que atraviesan las pantallas de los ordenadores. Las rayas y picos, en colores brillantes, reflejan en tiempo real la actividad cerebral de un macaco rhesus que, en la sala contigua, camina a ritmo pausado sobre una rueda móvil. Los chasquidos que salen de un altavoz situado en la pared del fondo son el sonido amplificado de los disparos de una de sus neuronas. “Esta es la música más hermosa que podemos oír procedente del cerebro”, de- clara Nicolelis. Se trata de un ensayo preparatorio de una demostración formal de las investigaciones en torno a la prostética humana mentalmente controlada, que ya en 2003 mereció grandes ti- tulares en la prensa mundial. En aquel momen- to el grupo demostró que podían oír las señales cerebrales generadas por un mono que se valía de una palanca para manejar un videojuego y traducir el código biológico en órdenes para que un brazo mecánico ejecutara los mismos movimientos. Ahora el grupo se propone que unas piernas robóticas caminen bajo las órde- nes procedentes de la corteza motriz de una mona que pasea como la del ensayo. Pero en esta ocasión se intenta, además, alimentar el cerebro del animal con información proceden- te de sensores instalados en los pies del robot, de tal modo que aquél “perciba” las zancadas de las piernas mecánicas como si fueran las suyas. Para redoblar el desafío, la mona se encontrará en Duke, que está en Carolina del Norte, pero las piernas robóticas se hallarán a medio mun-

do de distancia, en el Instituto Internacional de Investigación de Kyoto (Japón). Nicolelis reconoce que la complejidad del experimento está sembrada de obstáculos potenciales, pero entre éstos ya no se cuenta

la demora en la transmisión de las señales vía

satélite. Uno de los jóvenes de la sala halló el modo de reducirla a unos despreciables 120 mi- lisegundos. “Y es un estudiante”, añade Nicole- lis, disfrutando de la oportunidad de ilustrar una de sus opiniones favoritas: no se requiere un doctorado en física para participar prove- chosamente en la ciencia. Alude así a una idea personal que, durante los últimos cinco años, ha venido impulsando nuestro neurólogo de 46 años. Convencido de que la ciencia es la llave para

destrabar el potencial humano hasta mucho más allá de las rígidas jerarquías de las aca- demias —y fuera de los bastiones científicos tradicionales de Norteamérica y Europa—, se propone transformar el modo en que se lleva

a cabo la investigación en su Brasil natal. En

ese proceso, la ciencia puede, cree, provocar la transformación social y económica del país.

1. LA CIENCIA EN UN NOVEDOSO ESCENARIO. El centro del Instituto Internacional de Neuro- ciencia de Natal (IINN), en la ciudad del mismo nombre; Sidarta Ribeiro, director del IINN, observa la actividad cerebral de un roedor (fila superior). Alumnos en prácticas de electrónica; residentes del área de Natal (fila central). Acceso al centro médico del IINN en Macaíba; Miguel A. L. Nicolelis frente a la entrada al edificio de investigaciones en Macaíba (fila inferior).

MENTE Y CEREBRO 34 / 2009 39
MENTE Y CEREBRO 34 / 2009 39
MENTE Y CEREBRO 34 / 2009 39
MENTE Y CEREBRO 34 / 2009 39

miguel a. l. nicolelis

El meollo de la visión de Nicolelis es una ca- dena de “ciudades de la ciencia” construidas a lo largo y a lo ancho de las regiones más pobres, centrada cada una en un instituto de investiga- ción de talla mundial y especialista en un área diferente de la ciencia o la técnica. Un tejido de programas educativos y sociales vincularía a cada institución con las poblaciones circundan- tes, a la vez que mejoraría la infraestructura y la calidad de vida locales. Y la presencia de esos oasis del saber facilitaría, a imagen de Silicon Valley, la creación de empresas, constituidas en motor de arranque del desarrollo regional. El impulso que el plan de Nicolelis ha alcanzado en poco tiempo sugiere que podría haberse acertado con algo importante.

La concreción de una idea

En agosto de 2007, la fundación sin ánimo de lucro que Nicolelis y sus socios formó en 2003 para construir un instituto piloto de neuro- ciencia en el nordeste de Brasil había recau- dado 25 millones de dólares, procedentes en buena parte de una donación de la viuda del multimillonario Edmond Safra. Además, se habían terminado tres elementos nucleares de un “campus del cerebro” en un accidenta- do terreno de 100 hectáreas de Macaíba, ciu- dad costera y agrícola. Hay ya construidos un edificio de 25 laboratorios, una clínica gratis especializada en perinatología y una escuela que ofrece clases de ciencias y letras dos ve- ces por semana a 400 niños del lugar, de 11 a 15 años de edad. En Natal, una ciudad mayor a 20 kilómetros de distancia, lleva construida y en marcha, des- de febrero de 2007, otra escuela de ciencias con unos 600 alumnos, junto con un conjunto de laboratorios equipados para las investigaciones

Una instantánea a la ciencia

 

RORAIMA

La ciencia y la industria brasileñas están concentradas en las regiones sureñas, a donde va a parar el grueso de la inversión federal en ciencia y tecnología. Algunos de los 26 estados federales, particularmente são

 

AMAZONAS

Paulo, proporcionan también unas importantes ayudas económicas a la investigación. Abajo se muestra el gasto de 2004 en investigación y desarrollo, en euros y reales brasileños.

ACRE

 

RONDÔNIA

 

CONCENTRACION DE RECURSOS Gasto en I+D por región

FUERZA LABORAL CIENTIFICA Número de investigadores por región

$139.021.8093793  

3793

$139.021.809 3793  
 
 

(R405.832.000)

(1772 doctores)

$261.455.49412.939

12.939

 

(R763.240.000)

(7703 drs.)

$112.129.4806162

6162

 

(R327.328.000)

(3771 drs.)

$3.052.251.39241.365    

41.365

   
 

(R8.910.122.000)

(30.018 drs.)

$563.589.989

$563.589.98919.932  

19.932

$563.589.989 19.932  
 
 

(R1.645.230.000)

(10.636 drs.)

 

FUENTES DE FINANCIACION POR REGIONES

 

Norte

Nordeste

Centro-oeste

Sudeste

 

Sur

Federal Estatal Empresarial Federal Federal Federal Federal

Federal

Estatal

Empresarial

Federal Estatal Empresarial

Federal

Federal

Federal

Federal Estatal Empresarial Federal Federal Federal Federal

Federal

Estatal

Empresarial

Estatal Empresarial Estatal Empresarial Estatal* Empresarial

Estatal

Empresarial

Estatal Empresarial Estatal Empresarial Estatal* Empresarial

Estatal*

Empresarial

Estatal

Empresarial

jen christiansen

FUENTE: Ministerio brasileño de Ciencia y Tecnología

*El 25 % del I+D regional total procede del estado de São Paulo

2. LA DONACION DE UN

TERRENO en Macaíba para el

“campus del cerebro” hizo más

apetecible para el estado y

la Universidad Federal de Rio

Grande la puja para acoger el

instituto de neurociencia de la

AASDAI en la zona de Natal.

de Nicolelis sobre la enfermedad de Parkinson con ratones transgénicos. Un tercer laboratorio de neurociencia dirigido por el grupo de Nico- lelis, establecido en el Hospital Sirio-Libanés de la ciudad sureña de São Paulo a cambio del patrocinio del hospital sobre la clínica de Ma- caíba, está centrado en las aplicaciones clínicas de la investigación prostética. El terreno de Macaíba fue donado por el gobierno del estado de Rio Grande do Norte y aún carece de carretera de acceso pavimen- tada, pero la fundación ya tiene planes para una escuela de 5000 alumnos, más espacios de laboratorio, un centro sanitario mayor, una instalación deportiva y un parque ecológico para completar lo que será el campus principal del Instituto Internacional de Neurociencia de Natal (IINN). El gobierno federal brasileño se comprometió con 25 millones de dólares para acabar el complejo después de que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva visitara el campus en agosto de 2007. Tras la visita de Lula, el grupo de Nicolelis empezó con el ministro de Educación las con- versaciones acerca de la creación de un plan de estudios de ciencias para 354 nuevas escuelas técnicas nacionales. Si funciona, en dos años se habrá llegado al millón de estudiantes.

nacionales. Si funciona, en dos años se habrá llegado al millón de estudiantes. 40 MENTE Y
N 0 400 kilómetros AMAPÁ RIO GRANDE ˜ MARANHAO DO NORTE PARÁ CEARÁ Natal PARAÍBA
N
0
400
kilómetros
AMAPÁ
RIO GRANDE
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MARANHAO
DO NORTE
PARÁ
CEARÁ
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PARAÍBA
PIAUÍ
PERNAMBUCO
TOCANTINS
ALAGOAS
MATO
BAHIA
GROSSO
SERGIPE
Salvador
GOIÁS
DISTRITO
Brasilia
FEDERAL
MATO
MINAS
ESPÍRITO SANTO
GROSSO
GERAIS
DO SUL
˜
SAO
PAULO
RIO DE JANEIRO
Rio de Janeiro
São
PARANÁ
Paulo

RIO

GRANDE

DO SUL

SANTA CATARINA

BRASIL
BRASIL
Re gion e s Norte Nordeste Central-Oeste Sudeste Sur
Re gion e s
Norte
Nordeste
Central-Oeste
Sudeste
Sur

“Lo que llevamos [a Natal] no es sólo la idea de hacer ciencia a nivel internacional, tal como hacemos en Duke, sino la idea de que dejamos que eso se convierta en parte de una escuela, de una clínica para mujeres, que fundimos una iniciativa científica con la sociedad.” Está muy interesado en que la investigación científica en el IINN se centre, por ejemplo, en cómo aprende el cerebro para que a los métodos de enseñan- za de los colegios puedan incorporarse nuevas ideas. Dada la importancia de los primeros pa- sos en el desarrollo del cerebro, la clínica ofre- cerá también un banco de leche humana para las nuevas madres que no puedan producir la suya y llenará el vacío que en tratamientos neuropediátricos padece la región. Se trata de un experimento ambicioso que vincula la neurociencia con la educación y los servicios sanitarios. El plan ha seguido evolucionando desde que fue concebido en Duke con otros dos científicos brasileños como método de aumentar el calibre de la ciencia en Brasil. “Se trataba de recuperar gente e invertir la fuga de cerebros”, dice Nico- lelis de la idea que él, Claudio Mello y Sidarta Ribeiro tuvieron en 2002 para establecer en Brasil un instituto de neurociencia de potencia mundial. “Pero también sabíamos que debía

ser una fuerza impulsora del cambio social,

y demostrar que, con oportunidad, el talento

en cualquier lugar puede tener su ocasión.” A la fundación sin ánimo de lucro que crearon para ejecutar sus planes la llamaron Asociación

Alberto Santos-Dumont de Ayuda a la Investi- gación (AASDAI), en honor del brasileño que en los años noventa del siglo xix cumplió su sueño de ir volando a París.

La escala mundial

QUEDA ATRAS

natal es la capital de rio grande do norte, un estado subdesarrollado cuya contri- bución al Producto interior bruto (Pib) es inferior al 1 %

POBLACION

NATAL: 789.896

(área metropolitana: 2,7 millones)

BRASIL: 186,8 millones

En 1989, Nicolelis y su esposa se marcharon de Brasil para que él pudiera dedicarse a la neu-

MORTALIDAD INFANTIL

rociencia, terminada la carrera de medicina

(por 100.000 nacimientos)

en la Universidad de São Paulo, la ciudad más

NATAL: 36,1

populosa de Brasil. Allí se había doctorado bajo

BRASIL: 25,1

la

dirección de César Timo-Iaria, destacado in-

vestigador de la esclerosis lateral amiotrófica. Pero el país acababa de salir de veinte años de régimen burócrata militar, el presupuesto para investigación era minúsculo y, escasas, las pers- pectivas laborales de los jóvenes científicos. Ya

ANALFABETISMO (MAS 15 AÑOS DE EDAD) NATAL: 21,5 % BRASIL: 11 %

en EE.UU., Nicolelis se encontró con la reticencia sobre la preparación de un médico brasileño. “¿Qué o quién de alguna relevancia ha salido alguna vez de la Universidad de São Paulo?” so- lían preguntarle en las entrevistas de trabajo. Lo contrató la Universidad Hahnemann de Philadelphia. No tardó en convertirse en un adelantado en técnicas de escucha pasiva si- multánea de la conversación de centenares de neuronas, en un empeño por descifrar el lenguaje fundamental del cerebro. Reconocido hoy como una figura neurocientífica mundial, atribuye a su propio éxito profesional haber ali- mentado la convicción de que las jóvenes pro- mesas científicas no deberían abandonar Brasil para desarrollar plenamente sus capacidades. Desde su salida, en Brasil han mejorado las condiciones para los científicos. Aunque el gasto nacional en investigación y desarrollo, público y de la industria, de 14.500 millones de dólares durante 2006 se encuentra, sin embar- go, muy por debajo de la cantidad invertida por otras economías emergentes con las que suele compararse Brasil. Lula apoya a la ciencia y la técnica como vías hacia el desarrollo de Brasil

y recientemente anunció un aumento del pre-

supuesto de investigación de 23.000 millones de dólares para los próximos tres años. La fijación por la ciencia del presidente está sin duda alentada por algunas demostraciones, recientes y de gran resonancia, de los frutos del gasto en investigación, subraya Sergio Masca-

renhas de Oliveira, director del Instituto de Es-

ESPERANZA DE VIDA NATAL: 70,1 % SÃO PAULO: 73,9 %

CONTRIBUCION DEL ES- TADO AL PIB NACIONAL

RIO GRANDE DO NORTE: 0,9 %

SÃO PAULO: 30,9 %

FUENTE: Instituto Brasileño de Geografía y Estadística

EN DOS PALABRAS en el logo de la aasDai aparece el 14-bis, el avión que
EN DOS
PALABRAS
en el logo de la aasDai
aparece el 14-bis, el avión
que pilotó el pionero de la
aviación alberto santos-Du-
mont en 1906 y ganó en
París dos premios europeos
a los primeros vuelos en
máquinas motorizadas
más pesadas que el aire.
la constelación de la cruz
del sur refleja la meta de
la aasDai de hacer posible
que los brasileños “vuelen”
en su propia tierra.

jen christiansen

METAS GLOBALES

otros países con econo- mías de transición como la brasileña están cifrando sus esperanzas de desarrollo en la ciencia y la técnica, algunos invirtiendo una frac- ción mayor de sus recursos nacionales.

GASTO BRUTO EN I+D, 2004

(miles de millones de euros y porcentaje del Pib)

BRASIL: 13,5 dólares/ 0,91 % CHINA: 95,5 dólares/ 1,23 % INDIA: 23,7 dólares/ 0,69 % SINGAPUR: 2,6 dólares/ 2,23 % COREA DEL SUR: 28,3 dólares/ 2,85 % TAIWAN: 15 dólares/ 2,38 %

FUENTE: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico

tudios Avanzados de São Carlos, una sección de

estados de Brasil interesados en albergar los tres

la

Universidad de São Paulo. Mascarenhas elogia

institutos siguientes, cuyas áreas de especiali-

la

empresa nacional de investigaciones agrícolas,

zación serán probablemente la bioenergía, la

Empraba, particularmente por su liderazgo en

microelectrónica y las ciencias ambientales.

el

desarrollo del etanol y otros biocombustibles,

así como por delimitar la biotecnología agrícola tropical como un área en la que el país puede instituirse como experto. En 2000 un consorcio

de unos 30 laboratorios brasileños produjo una secuencia genómica de Xylella fastidiosa, parási- to de las cosechas cítricas. Se hallan en marcha varios proyectos más para secuenciar plantas de cosecha, tales como la caña de azúcar. “Embrapa está en camino de cambiar los productos de ex- portación [de nuestro país] de materias primas

a ciencia aplicada”, dice Mascareñas. “Lo que

Brasil aún no sabe hacer es cómo transformar la investigación universitaria en productos y capital empresariales”, añade, culpando parcial- mente de esta debilidad a la cultura de torre de marfil de la comunidad investigadora, en gran parte asentada en las universidades. Recuerda Mascarenhas que algunos de esos científicos dudaron del proyecto Natal. La idea de Nicolelis de una cadena de centros de inves- tigación independientes, inspirada en los pres- tigiosos institutos Max Planck de Alemania, es

insólita en Brasil. El lema de la AASDAI, “Aquí empieza el futuro de la ciencia brasileña”, desde luego no ayudó, observa Mascarenhas. Por si fue-

ra poco, la decisión de ubicar el primer instituto

en el empobrecido interior de Natal desconcertó

a no pocos. Nicolelis cree que la influencia social

y económica del instituto se notará al máximo en las comunidades que rodean Natal y Macaíba

y que la región se halla exactamente donde más

se necesita esa transformación. El puerto y un aeropuerto que reciba vuelos directos de Europa convertirán el lugar en un emplazamiento atractivo para la ciencia aplica- da. El gobierno federal lo ha declarado zona de libre empresa. La propia AASDAI está negocian- do la creación de un parque biotecnológico de

1000 a 2000 hectáreas, que se espera despier-

te la atención de empresas enfocadas a pro-

ductos exportables, tales como fármacos

y biocombustibles. Nicolelis mantiene, además, conversaciones con otros

La nueva ciudad de las ciencias

Como medio de fomentar el desarrollo eco- nómico regional, la estrategia de agrupar em- presas de tecnología punta en torno a insti- tuciones de investigación importantes con la esperanza de estimular la innovación, nunca ha tenido más aceptación que ahora. Gobier- nos locales y nacionales, especialmente en Asia, dedican miles de millones a la construcción de tales parques y “ciudades” de las ciencias, a la vez que vinculan a la ciencia sus objetivos de desarrollo. En 2006, China declaró su plan para cons- truir 30 nuevas ciudades de las ciencias y ele- var su gasto anual en investigación hasta más de 100.000 millones de dólares para 2020. En ese momento, el gobierno espera que el 60 por ciento del crecimiento económico se base en la ciencia y la técnica. India, donde un reducido nú- mero de universidades de elite se han convertido en puntos focales de agrupaciones tecnológicas, como Bangalore, está también apostando por un auge técnico ininterrumpido. Aunque sus plan- teamientos difieren, lo que muchos de esos paí- ses comparten es el objetivo declarado de atraer de nuevo a casa la preparación de la diáspora de científicos que se formaron en Occidente, ob- serva Marina Gorbis,

INSTITUTO y

LABORATORIO

CENTRO

MEDICO

RESIDENCIA

ESCUELA

3. EN LOS PLANES de los componentes del campus del cerebro en

Macaíba se incluyen un centro médico mayor, espacios de direc-

ción y administración y laboratorios para el IINN, alojamientos

para becarios y estudiantes visitantes, una escuela para 5000

alumnos a tiempo completo y un centro deportivo. Hay

previsto un parque biotecnológico contiguo al campus.

CENTRO

DEPORTIVO

cristobal corral vega

del Instituto Para El Futuro (IPEF), un gabinete estratégico radicado en Palo Alto (California). “El ejemplo que más se cita es Taiwán”, dice, “donde toda la industria de semiconductores se basa en los expatriados que permanecieron aquí, en Sili- con Valley, durante 20 años, y luego regresaron

a su país. Estamos viendo que lo mismo ocurre

en China: profesores que vuelven y montan sus

laboratorios, y se llevan sus alumnos y contactos

y se convierten en polos de atracción”. Nicolelis

podría desempeñar ese papel en Gorbis y Alex Soojung Kim Pang, también del IPEF, condujeron el proyecto “Delta Scan”, un análisis general y de previsiones sobre ten- dencias en ciencia y técnica encargado por el gobierno británico. En él, señalaban Brasil como posible líder científico mundial para 2025 y la

iniciativa de Natal como ejemplo de la dirección que el país tendrá que seguir para conseguirlo. El potencial de investigación interdisciplinar dentro y entre los institutos de la AASDAI es una ventaja importante, en opinión de Gorbis.

Y la misma insistencia de Nicolelis en la colabo-

ración entre su laboratorio de Duke, los centros del IINN y asociados internacionales plasma un estilo de trabajo a través de una red mundial que los autores del informe Delta Scan consideraron esenciales para que Brasil muestre su capacidad de investigación de calidad internacional. Pang contempla, además, el lanzamiento del IINN, posibilitado principalmente y al principio por donaciones internacionales, como el modo en que serán las cosas en otros lugares. “La otra cuestión interesante”, señala, “es el alza del ca- pital privado en respaldo de los centros de ese tipo y de lo que nosotros reputamos grandes proyectos científicos”. La próxima evolución en el desarrollo basado en la ciencia, observa Pang, es una “zona de innovación” menos es- tructurada y con menos impulso oficial, que surgirá del esfuerzo conjunto de empresarios, filántropos e investigadores.

Cosechar el potencial humano

Como quinto país mundial en extensión, excepcionalmente rico en recursos natura- les diversos, Brasil hace años que es descrito como “país del futuro”, que posee casi todos los ingredientes para convertirse en potencia económica. La mayoría de los analistas ven en el sistema legal uno de los mayores obstáculos para que Brasil despliegue su capacidad. De sofocar el dinamismo empresarial natu- ral de la población se culpa a la burocracia, a unos impuestos onerosos y a una escasa coer-

burocracia, a unos impuestos onerosos y a una escasa coer- ción en respaldo de las leyes

ción en respaldo de las leyes antimonopolio y de la propiedad intelectual. Otros obstáculos importantes para el progreso mencionados son

un sistema escolar deficiente y una alta tasa de analfabetismo. Bajo esa luz, el aspecto más heterodoxo del proyecto Natal podría constituirse en su máxi- ma fortaleza. Nada como el esfuerzo educativo

a la escala imaginada por Nicolelis ha estado

nunca vinculado a una iniciativa de ciudad de las ciencias. “Algunos lo aprueban sólo de pala- bra”, dice Pang, “pero incluso entonces hablan de una educación de nivel universitario.” En opinión de Nicolelis, llegar a los niños mucho antes de la edad universitaria es cru-

4. LA CLASE DE ELECTRONICA se cuenta entre las sesiones a dos por semana que se ofrecen en la escuela de Macaíba del IINN en asociación con las escue- las locales regulares. Del progra- ma de las escuelas de Macaíba y Natal del IINN, que totalizan 1000 alumnos entre ambas, forman también parte clases de química, física, biología, robóti- ca, informática y dibujo.

cial. Cree que la educación científica refuerza la capacidad de pensamiento crítico en gene- ral. Planea emplear las calificaciones escolares regulares de los niños como referencias para medir la efectividad de las clases suplementa-

rias en las escuelas de ciencia del instituto. Si algunos de los muchachos se interesa por una carrera científica o técnica, encontrarán abun- dantes oportunidades en la economía del saber. “El noventa y nueve por ciento del trabajo cien- tífico no requiere un doctorado”, insiste. No se trata de crear un país de científicos, sino de preparar una generación de ciudadanos capaces de pilotar Brasil. “Esos muchachos tie- nen las esperanzas; ahora lo que necesitan son las herramientas”, expone Nicolelis. Quieran ser médicos, arquitectos, pilotos o presidentes, confía él en que la experiencia de una investi- gación científica práctica pueda infundir una sensación de potencialidad que los niños se lle- varán a la adultez y emplearán para conducir

BiBLiogRafia

 

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Christine Soares es redactora de Scientific American.

ENTREVISTA

Víctimas de los medios de comunicación

En la carrera en pos de la mejor cuota, los medios de comunicación amarillos no dudan en instru- mentalizar a ciudadanos famosos y desprevenidos. Lo denuncia Mario Gmür, psiquiatra suizo que en 2007 puso nombre a la alteración que sufren los afectados: el síndrome de las víctimas de los medios de comunicación. Sobre el miedo, la ansiedad, la vergüenza y la impotencia de esas perso- nas se explaya aquí

ChRisTiaNE GEliTz

Dr. Gmür, ¿ha sido usted alguna vez una víctima de los medios de comuni- cación? Afortunadamente nunca he sufrido una campaña aniquiladora, pero no me he librado de pequeños malentendidos. Cierto artículo aparecido en un periódico excelente, por otro lado, el Neue Zürcher Zeitung, no acertó al interpretarme.

¿Cuál ha sido el camino que le ha lle- vado a investigar este tema? Como perito ante los tribunales he vis- to casos en que los protagonistas han sufrido auténticas condenas paralelas, ejecutadas por la prensa sin ningún tipo de consideración. Me apercibí, además, que en los afectados se desarrollaba un cuadro psíquico típico que recordaba al de los trastornos postraumáticos. Dicho cuadro, fruto también de una experiencia

MARIO GMÜR nació en Zúrich, en 1945. De 1963 a 1970 estudió la carrera de

MARIO GMÜR nació en Zúrich, en 1945. De 1963 a 1970 estudió la carrera de medicina en Ginebra y en Zúrich. En la universidad de esta última viene enseñando desde 1988.

traumática, cursaba, entre otros signos, con recuerdos en flash-back en estado de vigilia, un estado asustadizo y temeroso, trastornos del sueño y pesadillas.

¿De qué modo provocan los medios semejante padecimiento?

A menudo sólo hay ligeras discrepancias:

confusiones, malentendidos o relaciones,

nombres o datos laborales falsos. Pero en los casos con consecuencias graves se tra-

ta de la pura instrumentalización de una

persona para servir intereses bastados de entretenimiento. Los afectados son ridiculizados y escarnecidos y se divul- gan asuntos privados que las personas en cuestión preferirían mantener fuera del dominio público. Todo eso estimula en el público el deseo de nuevas sensa- ciones; a partir de ahí, se van trenzando nuevas historias que se engarzan con las anteriores. Se va creando un entrama- do que atrapa la atención del público. Un buen ejemplo al respecto es el caso de Stephan D., de quien a comienzos de 2006 un periódico amarillo de gran difusión se burló, llamándole “llorica”, porque se le saltaron las lágrimas ante las cámaras. Stephan participaba en un con- curso (“Alemania busca una superstar”), para el que no estaba dotado. Abandonó voluntariamente el programa porque no pudo soportar más la presión a que se encontraba sometido.

¿Conoce usted otros casos semejantes ocurridos estos últimos años? Uno ya casi clásico es el de Regina Z, de Sajonia, quien durante semanas fue ase-

diada por los paparazzi. Otro caso es el de la maestra Petra T. Sobre ésta la prensa amarilla propaló el bulo de que hacía proselitismo entre sus alumnos para in- troducirlos en una secta.

Al menos dos personas de las que aca-

ba de mencionar se pusieron ellas mis- mas voluntariamente en el candelero. ¿No deberían haber sido más prudentes y haber tenido en cuenta la batahola que originan los medios de comunicación? El ser más o menos ingenuo no impli- ca ser culpable. A mí, en todo caso, sólo me interesan los daños psíquicos, de la misma manera que a un médico sólo le importa la herida que ha de tratar. Da igual quién tenga la culpa, si el afectado ha sido un inconsciente o si ha actuado así por un patológico afán de notoriedad. Son los medios de comunicación los que trenzan nuevas historias a partir de la primera noticia y son ellos, por tanto, los responsables en última instancia, espe- cialmente frente a personas privadas que no tienen ningún tipo de experiencia con los medios.

A usted se le debe haber acuñado la

patología: “síndrome de la víctima de los medios de comunicación”. ¿Qué de- finición le daría? De la esencia del síndrome se encuentra el miedo a la muerte social. Que pueda ser rechazado, mofado, juzgado, discri- minado y, finalmente, socialmente ani- quilado. Los afectados sienten que se les expropia su personalidad y que se comer- cia libremente con ella sin que puedan

CORTESIA DE CHRISTIANE GELITZ

hacer nada para evitarlo. Muchos mues- tran una conducta casi paranoica: creen

que todo el mundo los reconoce por la calle y en el metro. La mayoría se retrae interior y exteriormente; no se atreven

a salir. Algunos tiene además que sufrir

consecuencias económicas reales: el due- ño de una tienda puede verse obligado

a cerrarla, si corre la especie de que es un pedófilo.

Insiste en la ansiedad y el miedo. ¿Es ésa la situación emocional típica de una victima de los medios de comuni- cación? Si una campaña persiste durante sema- nas, se agregarán otros síntomas ines- pecíficos: sentimientos de impotencia, trastornos del sueño, pérdida de la auto- estima y hasta agresividad y fantasías de venganza. Algunos afectados inten- tan contrarrestar compulsivamente los prejuicios, reales o supuestos, generados por los medios, otros reaccionan con una sobreadaptación. Muy significativa es la mezcla de sentimientos de vergüenza y de culpa.

¿Por qué sentimiento de culpa? Porque la víctima se identifica con el agresor.

¿Y por qué actúan así las víctimas? Ese mecanismo sirve para liberar la ten- sión. Parten de la idea de que es mejor

El síndrome de la víctima de los medios de comunicación: 10 síntomas

1. Miedo a exponerse, al voyeurismo, a las burlas y befas, a la discriminación y al aislamiento

2. sentimientos de vergüenza y de culpa

3. Retraimiento social

4. sobreadaptación

5. Preocupación compulsiva por contrarrestar los perjuicios, sean éstos reales o supuestos

6. humor depresivo, con eventuales pensamientos de suicidio

7. intranquilidad interior y excitabilidad

8. Trastornos del sueño y de la concentración

9. sentimientos de impotencia

10. Fantasías de venganza

Fuente: Mario Gmür, 2007

enjuiciarme a mí mismo que dejar que algún otro me enjuicie. De ese modo se anticipan a las críticas. Pero la actuación puede deberse a razones tácticas. A los políticos les encanta la frase “asumo la total responsabilidad”, con acento de autocrítica para ocultar un escándalo o cambiar de estrategia.

TITULARES DE TERROR. El joven cantante novel Stephan S. no pudo soportar la atención pública. Aban- donó voluntariamente en 2006 el progra- ma de cazatalentos “Alemania busca una superstar”.

GEHIRN & GEIST / bENjAMIN wENZ
GEHIRN & GEIST / bENjAMIN wENZ

¿Cuántas personas se han convertido en víctimas de los medios de comunica- ción? No hay cifras exactas porque la investiga- ción en este terreno todavía se encuentra en pañales. Pero la prensa sensaciona- lista produce víctimas sin cesar. De eso se lucran. A un periódico amarillo le basta para hacer una víctima con una portada estridente y una vergonzosa comercia- lización. Las revistas amarillas violan continuamente la esfera secreta, privada e íntima de las personas. Sólo les interesa tener una víctima que pueda ser colo- cada en la picota mediática. Lo más alarmante para mí, sin embargo, es la dimensión en relación con la psicología de masas que evidencian tales procedimientos: la disposición del público a complacerse en el sensa- cionalismo.

¿Cómo se produce esta circunstan- cia? Se trata de un problema de la demo- cracia. Con la pluralidad del panorama periodístico ha crecido la presión de la competencia en el mundo de los medios de comunicación. Para llamar la atención del público, el periodismo sensacionalis- ta y de ocio utiliza procedimientos cada

vez más agresivos. Es una carrera arma- mentística entre los medios: quien tiene las historias más estridentes puede atraer más atención. Las personas quedan así degradadas y convertidas en material de entretenimiento.

¿En que punto deberían preguntarse los periodistas si no han ido demasiado lejos? Esa es obviamente una pregunta jurídica. Yo la formularía así: a mí me gustaría que

los periodistas se sensibilizaran del lastre que implica estar expuesto a la crítica pública o simplemente a la maledicencia. Cualquier publicidad indeseada puede convertirse en carga insoportable. Para publicar esa información se necesita una legitimación. Por ejemplo, si un alcalde tiene un hijo drogadicto, eso, per se, no debería aparecer en los periódicos. Pero

si ese alcalde como político está llevando

un programa estricto contra las drogas y en cambio se muestra permisivo cuando

los implicados son sus propios familiares

y parientes, entonces sí parece justifica-

do un informe periodístico de fondo. Los medios tienen que llevar a cabo sus tareas propias: informar, comentar y di- vertir. Sin causar daño.

¿Es una cuestión, por tanto, de mesura en la conducta periodística?

Sí y una cuestión de dosificación: conse-

guir resultados, manteniendo los efectos secundarios tan mínimos como sea po- sible. Igual que cuando damos un me- dicamento.

¿Existe una terapia especial para las víctimas de los medios de comunica- ción?

la canción de la cerca de tela metálica

Regina Z, procedente de la localidad sajona de Auerbach, acu- dió en 1999 a un programa de la cadena sat.1 para quejarse de su vecino, cuyo seto dañaba supuestamente la cerca de tela metálica de la casa de la mujer. Como Regina hablaba en sajón, el moderador de TV stefan Raab escribió una canción para su programa “TV Total” en la que glosaba la cerca de tela metálica. la canción de marras y el episodio de programa de la sat.1 hicieron que la historia de la

disputa de vecinos se conociera por toda alemania, de tal forma que paparazzi, fans y curiosos no tardaron en venir a la localidad. Regina, secretaria en paro, al principio tomó parte en el juego de los medios de comunicación y cobró dinero por la canción de Raab, pero posteriormente el barullo de los medios, que se mantuvo de forma inmisericorde durante meses, le acabó resultando insoportable. al final vendió su casa y tuvo que seguir tratamiento psicoterapéutico.

Ap pHOTO

Prensa y ética: la protección de la persona

Sobre la vida privada de las personas privadas los medios de comunicación no pueden informar sin el consentimiento de los afectados. los políticos y los actores tienen que mostrar una cierta complacencia con los medios, pues sobre ellos existe un interés público legítimo, pero siempre dentro de unos límites. los juristas han distinguido diferentes campos vitales con el fin de establecer esos límites en relación con los titulares y las noticias acerca de la vida privada de las celebridades:

ESFERA INTIMA Y ESFERA RESERVADA abarcan, entre otras cosas, los detalles médicos y sexuales, los diarios personales y las cartas privadas. sin consentimiento, cualquier tipo de publicación sobre estos campos está prohibida.

ESFERA PRIVADA a ella corresponde todo lo concerniente a la vida del hogar y de la familia, que no debe ser accesible. Para informar sobre asuntos de ese dominio, debería haber un interés público manifiesto, es decir, existir una relación con la función pública de los afectados.

ESFERA SOCIAL Engloba, por ejemplo, las salidas de compras y las visitas a los restaurantes, que se de- sarrollan en lugares accesibles a todo el mundo. aquí la realización de informaciones está básicamente permitida, pero dichas informaciones tienen que estar legitimadas por algún interés general. la protección se sigue manteniendo también en este campo cuando la celebridad no quiere ser reconocida.

No hay soluciones generales. En primer lugar hay que considerar el estadio en el que se encuentra la persona. Sólo se instaura la terapia cuando la sintomato- logía persiste durante mucho tiempo. Al comienzo del tratamiento conviene soli- darizarse con la víctima; es decir, señalar la injusticia que se ha cometido con ella y sacarla del aislamiento interior en que se encuentra. En una fase posterior, trabajo con el paciente para que su amargura en relación con la injusticia que se ha come- tido con él no se transforme en su se- gunda identidad. Con ese fin, desarrollo su capacidad para considerar las campa- ñas de esta índole con humor, como una experiencia vital o simplemente como un factor de enriquecimiento de su per- sonalidad. Si el castigo de los medios de comunicación se mantiene, algunas per- sonas necesitan asesoramiento táctico proporcionado.

¿Qué entiende usted por esto último? Hemos de proceder en función del grupo profesional al que pertenecen las vícti- mas. Un ciudadano común puede per-

mitirse evitar el contacto con los medios. Para un político, eso mismo significaría la muerte, igual que para cualquiera cuya vida profesional gire en torno a la opinión pública, como es el caso de los

actores. El espectro de actuación va desde

la abstención del contacto con la prensa

hasta la huida hacia delante, pasando por las rectificaciones.

¿Aconsejaría dejar de leer los perió- dicos? No. Abstenerse de los periódicos revela a menudo un síntoma fóbico debido a una total pérdida de confianza en los medios de comunicación. Es importante la lec- tura crítica y, en determinadas circuns- tancias, también lo es defenderse y hacer algunas rectificaciones.

¿Es válido el principio: “mejor mala prensa que ninguna”? Sí, claro. Con todo, y sobre todo para

los políticos, lo importante es medir los tiempos: un escándalo sólo debe llegar

a saberse después de las elecciones. La

repercusión, aunque más amplia, acaba

JUZGADA En septiembre de 2007 algunos perio- distas reprocharon a Eva Hermann, escri- tora y

JUZGADA

En septiembre de 2007 algunos perio- distas reprocharon a Eva Hermann, escri- tora y ex presentadora de espacios de noticias, haberse manifestado de forma laudatoria en una conferencia de prensa sobre la política familiar desarrollada por el Tercer Reich. A pesar de que siempre se había manifestado distanciada de la ideología nazi, Hermann perdió su trabajo como moderadora de la NDR.

perdiendo sus tintes negativos con el tiempo.

No se oye ni se lee nada sobre la vida privada de la canciller federal alemana. ¿Por qué? La relación de la señora Merkel con los medios de comunicación es excelente. Permanece siempre objetiva y sobria y nunca ha buscado generar interés artifi- cialmente con historias baratas.

¿Recomendaría usted ese modo de actuar a otras personas que debido a su actividad profesional mantienen un contacto frecuente con la prensa? Si tuviera que dar un consejo general, se- ría el siguiente: salir poco en la