Síndrome Constitucional y Pérdida de Peso
Síndrome Constitucional y Pérdida de Peso
2023
Cascallana Lara
Síndrome de repercusión general / constitucional:
El síndrome constitucional ha sido considerado un “cajón de sastre” (sitio en el que se reúnen cosas diversas
y desordenadas, y en el que cabe todo lo que no tiene una ubicación concreta); pero en realidad, se trata de
una entidad clínica bien definida.
Cuando un paciente tiene un síndrome de repercusión general habla de algo subagudo o crónico. Porque el
eje principal de este síndrome es la pérdida de peso, que no es aguda, sino que es necesario un tiempo de
evolución.
Es importante ver si el paciente tiene este síndrome de repercusión general como un síndrome
acompañante del síndrome principal.
Pensar en un criterio unicista → si una persona es jóven y tiene una enfermedad que abarca tres
sistemas/órganos distintos, no pensamos que tiene tres enfermedades distintas, sino que pensamos que
muy probablemente sea una misma enfermedad que abarque estos tres sistemas. (A medida que una
persona va aumentando en años, es más probable que tenga dos o tres patologías).
Síndrome de las 3 A:
1) Astenia: es la manifestación más sutil del síndrome constitucional: alude a la sensación de falta de
energía, que suele notarse incluso en reposo, aunque es más evidente durante la realización de
ejercicio. Está presente en el 25% de los pacientes que acuden a una consulta general.
Los pacientes intercambian el término “astenia” por “fatiga” o “debilidad”, pero tienen diferentes
significados:
Fatiga: cualquier factor que dificulte la actividad física. Ej: disnea, claudicación intermitente. No
hay cansancio cuando está en reposo, se cansa cuando empieza a hacer el ejercicio.
Causas:
- Astenia genuina: trabajar mucho, descansar y/o dormir poco.
- Astenia funcional: stress, depresión, ansiedad. Suele encontrarse astenia aislada → El
paciente ya se levanta cansado.
- Astenia orgánica: → El paciente que tiene una enfermedad que le da cansancio, generalmente
después de un sueño reparador se levanta con más energía, y con el correr del día la energía se va
perdiendo por la enfermedad que tiene.
- Endocrina: hipo/hipertiroidismo, Addison.
- Metabólica: anemia, deshidratación.
- Insuficiencias orgánicas: renal, hepática, cardíaca, respiratoria.
- Oncológica.
- Infecciosa / inflamatoria / inmunológica.
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La diferencia entre la astenia orgánica y la
funcional se centra en la etiología, la duración
(larga cuando es funcional), la tolerancia al
ejercicio, el curso y la sintomatología (mal
definida cuando es de carácter funcional).
Stress Sobreadaptación
Síntomas: Enfermedades:
Acidez Úlcera
Hay personas que “aguantan” un mal estilo de vida, por lo que se dice que se sobreadaptan; pero
son estas las personas que, a largo plazo, pasan del síntoma a la enfermedad.
2) Adelgazamiento: Núcleo del sme constitucional. Pérdida de peso por disminución de tejido graso y
a veces se acompaña de disminución de masa muscular. → La pérdida de masa muscular (sarcopenia)
y la pérdida de peso por deshidratación, NO son adelgazamiento. → Diferenciar sarcopenia de
dinapenia, que es falta de fuerza muscular.
2 preguntas claves:
- Voluntaria / involuntaria.
- Con apetito aumentado / disminuido.
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Incluir siempre en el examen físico: peso, talla, IMC. Es necesario objetivar esa pérdida de peso que
refiere el paciente.
➔ Examen físico detallado por aparatos: estado general, piel y faneras, existencia de
adenopatías, otorrinolaringología y cavidad oral, tiroides, cardiopulmonar, abdominal,
neurológico, musculosquelético, mama y próstata
mediante tacto rectal.
Etiología:
1. Adelgazamiento por disminución del aporte calórico:
a. Falta de apetito: Anorexia:
- Orgánica: medicamentos; alteración del:
gusto, olfato, dentición; disfagia; etapa
anoréxica de enfermedades oncológicas o inflamatorias.
- Psicógena: depresión; demencia; alcoholismo; anorexia nerviosa.
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Manifestaciones clínicas:
● Cambios en el tamaño de la vestimenta (cinturón).
● Confirmación de la historia por otra persona.
● Medidas objetivas del peso.
● Comparar fotos previas.
● Evaluar la ingesta alimentaria.
● Varían en función de la pérdida de panículo adiposo:
○ Depresión de la región temporal.
○ Hundimiento de las mejillas (Bola de grasa de Bichat).
○ Intenso relieve de las estructuras esqueléticas: caquexia.
○ Aspecto laxo de la piel en brazos y abdomen.
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Pistas sobre la pérdida involuntaria de peso:
➢ Cuando la pérdida de peso es involuntaria, suele estar documentada o corroborada por la
familia, sin causa aparente y en personas sin fluctuaciones importantes de peso previas.
➢ Si la ingesta dietética es inadecuada, deben investigarse causas psicosociales y en las
personas mayores, alteraciones fisiológicas del envejecimiento (sequedad de boca, pérdida de
piezas dentarias, alteración del gusto, etc.). En las personas mayores las causas más
frecuentes son: depresión y neoplasia.
➢ Cuando se asocia con astenia y anorexia, se habla de «síndrome constitucional» y suele estar
en relación con neoplasias digestivas.
3) Anorexia: Es la pérdida (falta) de apetito; en realidad podría llamarse “hiporexia”, porque los pacientes
suelen referir disminución del apetito. Se debe a múltiples procesos y es común que lleve de forma
progresiva a situaciones de caquexia o inanición, incluso, si no se revierte puede ocasionar la
muerte.
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La palabra caquexia deriva del griego cakos hexos (mala condición). Los criterios diagnósticos de
la caquexia son:
- IMC < 20 en los sujetos con edad menor de 65 años.
- IMC < 22 en las personas mayores de 65 años.
Otros parámetros que traducen desnutrición avanzada, como la baja masa grasa, el descenso de la
albúmina y la elevación de las citocinas, forman parte del estado de caquexia.
La caquexia ha tenido una especial relevancia en el cáncer y se considera un factor pronóstico
desfavorable, ya que se observa en el 80% de las personas con cáncer avanzado.
La caquexia difiere de:
● La inanición: se debe a la falta de alimentos y puede ser revertida con la introducción
paulatina de estos, a diferencia de la caquexia.
● La deshidratación.
● La sarcopenia.
Es frecuente en:
1. Enfermedades infecciosas, inflamatorias, neoplásicas, digestivas, endocrinas.
2. Insuficiencia de órganos vitales.
3. Cuadros dolorosos.
4. Tóxicos: alcohol, tabaco, drogas.
5. Fármacos.
6. Anorexia vera o nerviosa.
Siempre buscar un signo o síntoma guión, del cual nos podamos agarrar para seguir estudiando. Si no
encontramos ningún signo/síntoma guion, basarnos en la prevalencia según sexo y edad.
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- SOMF +, cambio del hábito
evacuatorio: colonoscopia.
Conclusiones:
1. Aproximadamente el 25% de las
pérdidas ponderales involuntarias pueden representar una neoplasia.
2. Estas neoplasia, casi siempre, serán de origen gastrointestinal o hematológicas.
3. Una valoración inicial normal excluye razonablemente el diagnóstico de enfermedad neoplásica. →
(El riesgo de patología orgánica grave, incluyendo las neoplasias, es bajo si la evaluación inicial es
normal).
4. En caso de no encontrar diagnóstico, el seguimiento, sin ampliar estudios, parece una actitud
razonable (revisiones periódicas). → Necesidad de un seguimiento clínico estrecho sin recurrir a
exploraciones complejas, ya que la mayoría de los síndromes constitucionales cuyo diagnóstico no se
ha establecido en el primer contacto se trata de procesos no graves.
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Lumbalgia:
Epidemiología:
El dolor lumbar es muy frecuente especialmente en adultos activos. El dolor lumbar se compone de un
grupo de síntomas que incluyen: dolor, tensión muscular o rigidez que se localizan entre la escápula y las
nalgas con o sin irradiación a la pierna (ciática).
La lumbalgia suele ser autolimitada y se resuelve con o sin tratamiento. El principal objetivo del tratamiento
es aliviar el dolor, enseñar a los pacientes estrategias para sobrellevar el dolor que sienten y mejorar el
funcionamiento cotidiano incluyendo la reanudación del trabajo.
Etiología:
● Lumbalgia no específica (> 85%): no puede identificarse una causa que
claramente justifique el dolor. La mayoría tienen una muy buena
evolución, pero las recaídas son muy frecuentes.
Duración:
● Aguda: 4 semanas.
● Subaguda: 4-12 semanas.
● Crónica: más de 12 semanas.
Pronóstico:
● Sólo ⅓ consultan al sistema de salud.
● 70-90% mejoran en las primeras 7 semanas.
● Recurrencias frecuentes.
● Cronicidad: 5-20%.
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Etiología:
Dolor lumbar mecánico (97%) Enfermedad visceral (2%) Dolor lumbar no mecánico (1%)
Evaluación inicial:
Anamnesis + examen físico + evaluación psicosocial → tiene como objetivo detectar si el paciente tiene: una
patología específica seria; una urgencia neurológica; riesgo de mal pronóstico.
● Anamnesis: En todo paciente con dolor lumbar la historia clínica debe identificar:
○ Riesgo de enfermedad serias. Banderas rojas (deben considerarse para realizar investigaciones
complementarias o derivar) → síntomas y signos de infección (fiebre), inmunosupresión,
antecedente traumático menor, consumo corticoides, empleo de drogas EV o instrumentación
(por infección por ingreso de microorganismos), antecedente oncológico, síndrome cola de
caballo (triada: compromiso radicular bilateral, compromiso
esfinteriano -retención fecal/urinaria-, compromiso en la
sensibilidad -anestesia en silla de montar-), pérdida de peso,
paciente jóvenes con dolor nocturno de tipo inflamatorio
reumático (mejora con la actividad física, empeora con el
reposo, rigidez matinal).
○ Cuánto lo limitan los síntomas.
○ Episodios similares previos.
○ Factores que puedan limitar la recuperación.
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○ Características del dolor: calidad, localización e irradiación; factores agravantes y
atenuantes.
Los elementos más importantes del interrogatorio son las características del dolor y la
determinación de la presencia de ciática.
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● Examen físico → Pedirle al paciente que señale la zona del dolor.
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la columna (hipercifosis, hiperlordosis). Vista posterior: línea de la columna (lateralización,
desviación), asimetría en las masas musculares, hiper o hipotonía en cualquiera de los lados,
espinas iliacas, implantación de las escápulas, posición de los hombros.
○ Movimientos activos → Flexión de la columna hacia delante (nos fijamos que las manos pasen
las rodillas): si tiene limitación de la flexión, pensar en espondiloartropatía axial (duele el
cuerpo vertebral). Extensión de columna hacia atrás: el dolor con la extensión es frecuente en
dolor facetario lumbar (duele la faceta). En vista anterior con el paciente de frente, podemos
ver si tiene lateralización de columna (si el hombro llega a la línea media del cuerpo). Para
evaluar la rotación, le pedimos al paciente que se intente abrazar a sí mismo y rote hacia un
lado y hacia el otro.
Flexión anterior de columna normal: 90°. Extensión de columna normal: 35°. Flexiones laterales
normales: 40°.
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Examen neurológico: reflejos, fuerza, sensibilidad, marcha. Si sospecho radiculopatía: maniobras
específicas. reflejos, fuerza, sensibilidad, marcha. Si sospecho radiculopatía: maniobras específicas.
Signos que hacen pensar en componente psicológico (Waddell).
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○ Reflejos osteotendinosos: El reflejo rotuliano nos va a dar la indicación de L4 (con el paciente
relajado, sentado en la camilla y con los pies colgando; con un martillo de reflejos se golpea
suavemente el tendón rotuliano -que se encuentra entre la rótula y la tuberosidad de la
tibia-, evaluando presencia y la intensidad del reflejo). El reflejo
aquiliano evalúa S1 (con el paciente sentado en la camilla, le
pedimos que ponga uno de sus pies sobre la rodilla de su otra
pierna, manteniendo el pie en el aire y relajado; el examinador
puede sostener el pie y debe golpear con el martillo de reflejos
el tendón aquiliano, evaluando la presencia del reflejo).
Debido a que en la mayoría de las veces no existe un diagnóstico anatómico preciso, es preferible y
más útil, antes que realizar una búsqueda minuciosa de la causa, responder a las siguientes
preguntas:
- ¿Hay una enfermedad seria que está causando el dolor?
- ¿Hay situaciones psicosociales que puedan amplificar/prolongar el dolor?
- ¿Existe compromiso neurológico que pudiera requerir evaluación quirúrgica?
En la mayoría de los pacientes estas preguntas pueden responderse con una historia clínica y un
examen físico minucioso. Los estudios complementarios rara vez deben ser empleados.
● Evaluación psicosocial: Banderas amarillas (son factores psicosociales que aumentan el riesgo de
desarrollar o perpetuar incapacidad a largo plazo e inclusive la pérdida del trabajo asociado a la lumbalgia.
La identificación de las banderas amarillas debería conducir a una intervención apropiada de manejo
conductual y cognitivo) → creencia de los pacientes de que el dolor está asociado a daño o es
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potencialmente discapacitante, miedo o evitación del movimiento,
pensamiento negativo, bajo ánimo, tendencia a la depresión, aislamiento
social, expectativa alta en tratamientos pasivos/externos más que un
enfoque en el que esté activo, preocupación por alguna patología grave
que no se haya detectado, pacientes que tienen alguna comorbilidad de
salud mental→ estos pacientes tienen más chance de tener una mala
evolución, de ir a cronicidad, de recurrencia. Se puede evaluar con la
STarT Back Screening Tool (SBST). Preguntarle al paciente: ¿Ha perdido
tiempo de trabajo por lumbalgia en el pasado? ¿Cuál cree Ud. que es la
causa del dolor lumbar? ¿Qué espera que lo ayude a resolver el
problema? ¿Piensa que volverá al trabajo, cuándo?. La mayoría de estos
pacientes pueden ser manejados eficazmente por el médico de atención
primaria sin necesidad de derivación.
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Tratamiento:
Fármacos → no es la primera línea de tratamiento. El grupo que más se usa son los AINES.
● El objetivo es mejorar el síntoma para poder continuar con actividades habituales, movimiento,
trabajo y no para eliminar el dolor.
● Los AINES y paracetamol son los más utilizados.
● Relajantes musculares: algo de beneficio a corto plazo. Ojo con efectos adversos.
● Los opioides pueden utilizarse en pacientes seleccionados con dolor agudo severo.
● Poca evidencia o beneficio pequeño en lumbalgia aguda de anticonvulsivantes, IRSS, antidepresivos
tricíclicos.
● Revisar medicación. Ojo con interacciones.
Quirúrgico:
● Lumbalgia inespecífica:
○ Casi nunca.
○ Síntomas y limitación >1 año sin respuesta a otros tratamientos.
○ Sin posibilidad o fracaso a tratamiento físico y cognitivo conductual intensivo.
○ Fijación vertebral es el procedimiento a considerar.
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● Estenosis espinal:
○ Mejoría a corto plazo pero no se mantiene a largo plazo.
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Omalgia:
Evaluación del paciente con omalgia:
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Lateral:
- Acromion.
Posterior:
- Óseos: Escápula y espina.
- Músculos: Supraespinoso (origen en la fosa supraespinosa de la escápula, inserción en el troquiter
del húmero, abducción del brazo). Infraespinoso (origen en la fosa infraespinosa de la escápula,
inserción en el troquiter del húmero, aducción y rotación externa del brazo). Redondo menor (origen
en la pared lateral de la escápula, inserción en el troquiter del húmero, aducción del brazo y rotación
externa del húmero).
Examen físico:
● Lavado de manos.
● Explicarle al paciente lo que se va a realizar.
● Exponer correctamente la zona.
● Inspección → buscar que no haya hipotrofia marcada (habla de compromiso crónico), que no haya
tumoración, que no haya enrojecimiento de la piel, que no haya una puerta de entrada, herpes. Que el
paciente marque con la mano la zona que le duele.
● Maniobras activas (limitación articular)→ Flexión y extensión del hombro. Abducción y aducción.
Rotación interna y externa.
● Si tuvo dificultad o dolor al realizar las maniobras activas → Movilidad pasiva (limitación
periarticular)→ evalúa el componente articular y bursas. Se repiten los movimientos anteriores, pero
los realiza el examinador.
● Movimientos contra resistencia → evalúan músculos y tendinopatías. Supraespinoso: resistencia
contra la abducción. Subescapular: resistencia contra la rotación interna. Infraescapular y redondo:
resistencia contra la rotación externa.
● Palpación → (es lo último porque si se toca, se sensibiliza la zona y duele). Tocar las inserciones y
evaluar si duelen.
● Evaluación de la columna cervical → Maniobra de Spurling: flexión lateral de la cabeza hacia el lado
del dolor, después una rotación y después extensión, y se puede sensibilizar realizando presión hacia
abajo; lo que se intenta es comprimir la zona de facetas y los espacios radiculares, y si duele pensar
que es cervical.
Examen de imágenes: en dolor de hombro no traumático usarlas poco, porque no cambia mucho la
conducta. Casi todos los problemas de hombro mejoran con actividad física, rehabilitación.
Algunos
patrones
comunes:
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Artralgias y artritis:
Introducción a la evaluación de los problemas musculoesqueléticos:
La mayoría de estas patologías no producen deformación articular ni invalidez (excepto la osteoartritis),
pero constituyen un serio problema de salud pública y afectan la calidad de vida del paciente.
En un pequeño porcentaje de pacientes, los síntomas son la manifestación de patologías más complejas de
evolución más agresiva, como las enfermedades reumáticas inflamatorias: la gota, la artritis reumatoidea
(AR); otras menos frecuentes son el lupus eritematoso sistémico (LES) y la espondilitis anquilosante (EA).
Epidemiología: Los síntomas musculoesqueléticos representan cerca del 30% de las consultas en atención
primaria. Los más frecuentes son los problemas no articulares y entre éstos prevalecen las periartritis y la
fibromialgia. El síntoma principal de la consulta es el dolor.
Prevalencia:
● Adultos jóvenes (18-34 años):
○ Problemas no articulares: periartritis, traumatismos y lumbalgias (sin compromiso
articular).
○ Problemas articulares inflamatorios: artritis gonocócica. Menos frecuente:
espondiloartropatías (artritis psoriásica, espondilitis anquilosante y síndrome de Reiter) y
gota. Más raramente y sobre todo en mujeres: artritis reumatoide y LES.
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● Población adulta (35-65 años):
○ Causas no articulares: periartritis, traumatismos, lumbalgias (sin compromiso articular),
osteoartritis, fibromialgia y síndromes de atrapamiento (túnel carpiano y túnel tarsiano).
Más frecuente en mujeres posmenopáusicas: osteoporosis.
○ Causas articulares inflamatorias: gota (principalmente en hombres).
Clasificación:
➔ Problemas no articulares: son los más frecuentes. Involucran las estructuras articulares externas a
la sinovial, es decir, ligamentos, tendones, bursas y músculos.
◆ Periartritis: se caracterizan por la afección de los músculos, los tendones, los ligamentos o
las bursas periarticulares. Pueden presentarse como dolor referido a la articulación, aunque
ésta no esté comprometida. En general son producidas por sobreuso articular por
movimientos repetitivos (planchar, pelar vegetales, practicar tenis con frecuencia, etc.),
infección, gota y traumatismos reiterados. Las periartritis pueden afectar cualquier
articulación.
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- La seudogota también es una artritis por depósito de cristales (dihidropirofosfato de
calcio) pero, a diferencia de la gota, no se forman tofos ni se presentan trastornos
renales. El diagnóstico se realiza con el hallazgo de cristales de pirofosfato de calcio
en el líquido articular.
- La fiebre reumática (FR) es una complicación no supurada de la faringitis aguda por
estreptococos betahemolíticos del grupo A. En el lapso de 1 a 3 semanas luego de una
amigdalitis o faringitis estreptocócica aparece el cuadro de artritis. La afectación
articular de la FR es una poliartritis migratoria (es decir, que cuando cede la
inflamación en una articulación, se afecta otra y así sucesivamente) en grandes
articulaciones de las extremidades, como la rodilla, el tobillo, el codo y la muñeca.
Artropatías no inflamatorias agudas: los traumatismos (golpe, torsión, etc.) que puedan
generar daño articular o ligamentario; hay que descartar la posibilidad de una fractura que
comprometa la superficie articular. Dentro de este grupo también podrían incluirse algunos
tipos de lumbalgia y cervicalgia aunque éstas pueden deberse tanto a problemas articulares
como no articulares, inflamatorios y no inflamatorios.
Evaluación:
La anamnesis y el examen físico aportan la información más importante para diferenciar las enfermedades
articulares de las no articulares y, entre éstas, las inflamatorias de las no inflamatorias. Los estudios de
laboratorio son poco específicos y, la mayoría de las veces, no aportan datos de relevancia.
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Dentro de las enfermedades del sistema musculoesquelético, la artritis reumatoidea (AR), el lupus
eritematoso sistémico (LES), la polimialgia reumática y otras enfermedades del tejido conectivo son las que
tienen peor pronóstico y deben ser tratadas por el especialista en reumatología.
Anamnesis: ¿cuáles son las patologías más prevalecientes según la edad y el sexo del paciente?, ¿el dolor que
refiere el paciente es articular o extraarticular?, si es articular, ¿es inflamatorio o no inflamatorio?, si hay
artritis, ¿es simétrica o asimétrica?, ¿el problema es local o sistémico?
- Dolor no inflamatorio: el dolor articular no inflamatorio (principalmente la OA) aparece por la tarde
y suele empeorar a medida que transcurre el día, con el uso de la articulación. Puede asociarse con
edema articular, es decir, la presencia de líquido intraarticular, pero faltan los otros signos de
inflamación. Si existe rigidez matinal, ésta es de corta duración (menos de media hora). En los
cuadros avanzados, el dolor puede estar presente por la mañana o cuando el paciente duerme.
Generalmente se alivia con el reposo. Es la clásica presentación de la OA.
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Tiempo de evolución:
- Afección aguda: que dura menos de seis semanas. Ejemplos: las artritis sépticas, la artritis gotosa
aguda, la fiebre reumática o la seudogota y entre las artropatías no inflamatorias, las fracturas o los
traumatismos.
- Afección crónica: la que dura más de seis semanas. Ejemplo: la artritis reumatoidea, las
espondiloartropatías, el lupus eritematoso sistémico, etc. El ejemplo más claro de una artropatía no
inflamatoria crónica es la osteoartritis.
Examen físico: Es importante que la articulación o la zona evaluada se compare con la zona o articulación
contralateral en busca de asimetrías (por lo general por edema o crecimiento óseo) u otra diferencia.
- Inspección de las articulaciones: detectar cambios de coloración, deformaciones.
- Palpación: permite ubicar exactamente la zona de dolor, la temperatura local, la presencia de los
signos de inflamación, de líquido intraarticular o de crepitación. Además, el trofismo muscular se
puede determinar palpando la masa del músculo con los dedos índice y pulgar y comparando con el
músculo contralateral. Por ejemplo, la hipotrofia de un músculo es un indicador de que el problema
articular es importante, ya que habla de un uso menor de la articulación, habitualmente debido a un
gran compromiso funcional.
- Exploración de la movilidad activa, pasiva y contra resistencia de una articulación y la relación con
el dolor, la presencia o no de inflamación, la fuerza, el trofismo muscular y el rango de movimiento. A
partir de la evaluación de la movilidad se pueden determinar tres patrones de afectación:
1. Patrón articular o capsular: el dolor es intracapsular o articular y está presente en todos los
planos de movimiento y se caracteriza por dolor en la movilidad activa, pasiva y contra la
resistencia.
2. Patrón periarticular o no capsular: se caracteriza por limitación de la movilidad activa y
contra la resistencia pero, por lo general, indoloro en la movilidad pasiva. Habitualmente
duele en un solo plano o en pocos planos de movimiento articular. Se asocia con lesión en las
estructuras blandas que rodean la articulación.
3. Dolor referido: muchas veces, el dolor musculoesquelético (articular o no) puede ser
secundario a un problema no originado en esa articulación o zona sino en otra. La
característica principal es que el dolor no es provocado o modificado por la movilización de la
zona donde se percibe (dolor en la rodilla secundario a OA de cadera, dolor de hombro en un
infarto agudo de miocardio o en una colecistitis).
La presencia de dolor articular en todos los planos del movimiento (pasivo o activo y contra
resistencia) sugiere compromiso articular, mientras que el dolor puntual en uno o pocos planos del
movimiento orienta a dolor periarticular (tendinitis o bursitis). Cuando el dolor no es provocado o
modificado por la movilización de la articulación, se debe sospechar un dolor referido.
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Exámenes complementarios: El principal estudio complementario es la radiografía; también existen
estudios bioquímicos, que pueden utilizarse en pacientes con síntomas musculoesqueléticos para descartar
o diagnosticar enfermedades reumatológicas.
La resonancia magnética (RM) permite observar las estructuras blandas como meniscos, ligamentos,
sinovial.
La tomografía computarizada (TC) es útil para evaluar problemas óseos (necrosis, tumores,
metástasis).
- Aspiración del líquido articular: Debe realizarse siempre ante una artritis, salvo en la artritis gotosa
de la primera articulación metatarsofalángica (podagra), ya que esta lesión es típica de la gota. Este
método permite determinar la presencia de cristales, realizar tinciones (Gram), cultivos y un análisis
fisicoquímico. Con estos datos, se puede diferenciar si la artritis es séptica o no y determinar qué
conducta seguir.
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- Hemograma: puede servir si sospechamos polimialgia reumática o artritis reumatoidea, ya
que la anemia es muy frecuente durante la enfermedad activa. Si el paciente tiene una
enfermedad multisistémica y pensamos en lupus eritematoso, también es útil porque uno de
sus criterios es hematológico (anemia hemolítica, leucopenia, linfopenia, trombocitopenia).
- Factor reumatoideo: debe solicitarse si hay sospecha de AR, ya que tiene una alta sensibilidad
(80 a 90%). La sensibilidad es menor al comienzo de la enfermedad (33% a los tres meses y
60% a los seis).
- Anticuerpos anti-DNA: son altamente específicos (98%) para LES, aunque su sensibilidad es
moderada (50 a 80%).
Es importante destacar que los estudios complementarios deben indicarse juiciosamente porque gran
parte de la población general, sana, puede tener pruebas reumatológicas positivas sin presentar
enfermedad.
Mano:
● Inspección (tanto en la cara dorsal como palmar):
○ Signos inflamatorios (aumento de volumen o tumefacción, eritema).
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Enfermedad de Dupuytren (en la región palmar se encuentra una retracción de la
aponeurosis palmar, y como consecuencia de esta contractura, una flexión del 4° o 5° dedo).
○ Movilidad articular:
Activa → evalúa MÚSCULOS y TENDONES (la realiza el paciente): apertura y cierre de la
manos (para evaluar dolor); prensión (para evaluar fuerza).
Pasiva → evalúa ARTICULACIONES (la realiza el examinador): flexión y extensión de cada
dedo de la mano, empezando del meñique (evaluar presencia de dolor, crepitaciones por
afectación del cartílago).
Muñeca:
● Inspección:
○ Signos inflamatorios (eritema, aumento de volumen).
○ Hallazgos:
Gangliones (quistes que se pueden encontrar tanto en la parte dorsal como ventral de la
muñeca; son dolorosos y suelen presentarse en mujeres jóvenes).
● Palpación:
○ Temperatura (con la parte dorsal de los dedos del examinador).
○ Rangos articulares:
Movimientos activos: Flexión palmar (se le pide al paciente que apunte con sus dedos hacia el
suelo; lo normal es la flexión de 90°). Flexión dorsal (se le pide al paciente que apunte sus
dedos hacia el techo; lo normal es 70°). Lateralización cubital (se le pide al paciente que
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apunte con sus dedos hacia el lado cubital, es decir hacia el lado de su meñique; lo normal es
60°). Lateralización radial (que apunte sus dedos hacia el lado de su pulgar; lo normal es 20°).
Movimientos pasivos: el examinador con una de sus manos agarra el antebrazo del paciente,
y con la otra toma la mano del paciente, llevándola hacia abajo, hacia arriba, hacia adentro y
hacia afuera).
○ Síndrome del túnel carpiano: es una afección al nivel del nervio mediano, alterando las
regiones que compromete este nervio (eminencia tenar, cara palmar de los dedos pulgar,
índice, medio, y el lado radial del dedo anular). Si este nervio se encuentra afectado, lo que
refiere el paciente es que siente parestesias, hormigueos, incomodidad; también podríamos
encontrar una hipotrofia de la eminencia tenar. Signos especiales para corroborar que se
trata de este síndrome:
Signo de Tinel (el examinador con una mano toma la mano del paciente y la hiperextiende, y
con la otra percute entre las dos eminencias, en la región del nervio medial); si el paciente
refiere hormigueos, parestesias, el signo es positivo.
Test de Phalen (pedirle al paciente que levante sus codos a 90° grados y que coloque los
dorsos de sus manos enfrentadas con los dedos apuntando hacia abajo; debe mantenerse en
esa posición durante 1-2 minutos); si el paciente refiere hormigueos, parestesias,
incomodidad, el test es positivo.
Pruebas de hombro:
Prueba de lata vacía: de pie o sedestación. Hombros en abducción de 90°, abducción horizontal de 30°, con
pulgares hacia abajo; el examinador intenta reprimir el movimiento → si presenta dolor o dificultad para
mantener esta posición, existe debilidad del supraespinoso o tendinosis.
Prueba de Yergason: decúbito dorsal. Flexión de codo a 90°, apoyando el brazo en el tórax; el examinador
reprime el movimiento en rotación y supinación → si refiere dolor, es positivo a una tendinosis del bicipital o
tendinosis de la corredera bicipital.
Prueba de Speed: de pie. Flexión del hombro a 90°, con extensión del codo, y antebrazo en supinación; el
examinador reprime el movimiento en flexión → si hay dolor, indica tendinosis del bicipital.
Prueba del brazo caído: de pie, hombros en abducción de 90°. Se le pide al paciente que baje lentamente su
brazo y que vuelva a la posición inicial → si es incapaz de hacerlo o siente dolor, se dice que hay lesión del
manguito rotador.
Signo de la Tecla de Piano: sedestación. Presente en la luxación de clavícula cuando se rompe los ligamentos
coracoclaviculares y acromioclaviculares. El extremo del cúbito protruye hacia el dorso, donde queda
“flotando” y puede ser deprimido fácilmente ejerciendo una presión local.
Cascallana Lara- 35
Prueba de Cajón Posterior: sedestación. Abducción de hombros a 90°, flexión horizontal 20-30°; el
examinador coloca una mano en la cavidad articular del hombro, con el dedo pulgar en la apófisis
coracoides; se realiza una rotación interna del hombro y se aplica una presión hacia el suelo, empujando la
cabeza del húmero hacia posterior.
Prueba del Cajón Anterior: sedestación. Estabilizar el hombro, colocar el dedo pulgar en la cabeza humeral
en la parte posterior y ejercer una fuerza para empujar la cabeza humeral hacia delante.
Semiología de cadera:
● Movilidad:
○ Flexión pasiva y activa: decúbito dorsal. El examinador toma el tobillo, lleva la rodilla a 90° y
flexiona la cadera hasta el máximo posible (comparando con la camilla, ver a qué ángulo
llega; para eso se puede utilizar un goniómetro); el rango normal de flexión es 120-130°.
Luego se le pide al paciente que haga el mismo movimiento de manera activa, y evaluamos si
el grado de flexión coincide con el que se realizó pasivamente.
○ Extensión pasiva: decúbito ventral. El examinador toma el tobillo con una mano y coloca la
otra debajo de la rodilla, flexionando la pierna a 90°. Luego levanta la rodilla (la separa de la
camilla), generando una extensión de la cadera, hasta donde la pelvis no bascule; una
extensión normal es de 10-15°.
○ Extensión activa. decúbito ventral. El examinador fija la pelvis del paciente hacia la camilla, y
se le pide al paciente que realice el mismo movimiento que realizó el examinador
anteriormente. Los ángulos deben coincidir.
○ Rotación externa e interna. decúbito dorsal. Rodilla a 90° grados. El examinador coloca una
mano en el tobillo (sosteniendo la pierna) y la otra mano en la parte lateral del muslo del
paciente. Luego, con la mano con la que se sostiene el tobillo, el examinador lleva la pierna
hacia afuera (evalúa la rotación interna) y hacia adentro (evalúa rotación externa), siempre
comparándolo con el eje del cuerpo. El promedio de los movimientos de rotación es de 45°.
○ Abducción y aducción. decúbito dorsal. El examinador toma la pierna desde el tobillo y fija la
pelvis con la mano libre. Con la mano con la que está sosteniendo el tobillo (con la pierna
extendida), se realiza un movimiento hacia afuera (para evaluar la abducción; normal 45-60°)
y un movimiento hacia adentro pasando por arriba del otro miembro (para evaluar la
abducción; normal: 30°).
● Signo de Trendelemburg: Evalúa la función del músculo glúteo medio. Paciente en bipedestación y el
examinador detrás del paciente (el examinador no debe utilizar sus manos). Se le pide al paciente que
levante la pierna que se quiere evaluar y haga un apoyo monopodal sobre la pierna sana. En
condiciones normales, ambas crestas ilíacas mantienen una línea horizontal (por contracción de los
glúteos medio y menor). Luego se repite la prueba elevando la otra pierna (la sana). La prueba es
positiva si la pelvis cae hacia el lado sano, y el cuerpo se cae para el lado donde estan apoyando.
● Signo de Thomas: Prueba para evaluar contractura en flexión de la cadera. Paciente en decúbito
dorsal con los miembros inferiores por fuera de la camilla, y el examinador al lado del paciente (el
examinador no debe utilizar sus manos). Se le pide al paciente que levante la pierna sana
(sosteniéndola con sus manos), y se evalúa la extensión de la pierna contralateral (que sea paralela a
la camilla). La prueba es positiva si el eje del muslo no es paralelo a la horizontal.
Cascallana Lara- 36
Semiología de rodilla:
La rodilla en semiflexión (a 90°) tiene movimientos de rotación externa (25-30°) e interna (10°). Esto no
sucede en extensión, debido a la forma que presenta la tibia y el bloqueo que se genera cuando rodilla está
en extensión completa.
Bostezos LCM y LCL: Evaluar suficiencia de ligamentos colaterales mediales y laterales de la articulación de
la rodilla. Paciente en decúbito dorsal. Examinador con su mano derecha toma el tobillo del paciente, eleva el
miembro en semiflexión y realiza valgo forzado (fuerza sobre la tibia proximal, llevando la pierna hacia afuera
→ evalúa el ligamento colateral medial y la apertura de la articulación) o varo forzado (realizando la fuerza sobre
la tibia proximal del lado interno; se realiza en extensión completa, para evaluar los ligamentos per se, y en flexión
de 30°, para evaluar el resto de las estructuras que componen la estabilización ligamentaria medial y lateral: por ej.
cápsula postero interna, ligamento poplíteo, ligamento cruzado posterior); con su mano izquierda sujeta la
rodilla del lado lateral interno (evalúa LCL) o externo (evalúa LCM). La maniobra es positiva cuando se
evidencia separación de las superficies articulares.
Para decir que hay “inestabilidad” siempre hay que comparar con la pierna sana, porque hay personas que
son un poco más laxas que otros, por lo que puede interpretarse una apertura articular como una
inestabilidad, cuando en realidad es una laxitud del paciente.
Cajón anterior y posterior: Prueba que se realiza para evaluar la lesión del ligamento cruzado anterior y
posterior. Paciente en decúbito dorsal. Examinador coloca la rodilla a 90° y coloca su peso encima del pie del
enfermo (se sienta sobre el pie del paciente para generar un tope); con sus manos toma la rodilla nivel de la
tibia proximal y realiza movimientos hacia adelante (para generar un desplazamiento de la tibia sobre el
fémur; en caso de que el ligamento cruzado anterior esté roto, la tibia se va a trasladar) o hacia atrás (para
evaluar la indemnidad del ligamento cruzado posterior). La maniobra es positiva cuando se evidencia el
desplazamiento de la tibia. Este no es un test muy fidedigno (puede haber traslación de la tibia sin que el
ligamento este roto; o el ligamento puede estar roto y no haber translación, por la contractura muscular que
le genera al paciente el dolor de la maniobra).
Maniobra de Lachman: Prueba que se realiza para evaluar la lesión del ligamento cruzado anterior. Paciente
en decúbito dorsal con rodilla en flexión de 15°. El examinador con la mano derecha sujeta el fémur distal,
con la mano izquierda sujeta la tibia proximal y realiza movimientos hacia anterior (para evaluar ligamento
cruzado anterior) y hacia posterior (para evaluar ligamento cruzado posterior). En caso de que el ligamento
esté indemne, sentiríamos un tope, no podríamos realizar la traslación. La maniobra es positiva cuando no
se percibe tope en el desplazamiento anterior.
Maniobra de Pivot Shiftc: Maniobra dinámica que se realiza para evaluar la lesión del ligamento cruzado
anterior. Paciente en decúbito dorsal. El examinador con la mano derecha toma el talón del paciente e
imprime rotación interna de la tibia sobre el fémur; con la mano izquierda sujeta el fémur distal desde el
lateral, realizando un valgo forzado de la pierna pasando de la extensión a la flexión hasta los 30°. La
maniobra es positiva cuando se evidencia un resalto característico de lesión de LCA; el resalto corresponde
a la reducción de la tibia sobre el fémur.
Cascallana Lara- 37
Cuando el ligamento cruzado anterior está lesionado, en extensión la tibia va a estar subluxada con respecto
al fémur; cuando realizamos la rotación y la llevamos despacio hacia la flexión, la cintilla iliotibial (insertada
en la tibia), va a ir hacia posterior hasta que el cóndilo femoral sobrepasa los 30°, lo que va a generar la
reducción de la tibia sobre el fémur → Este es el resalto que sentimos cuando realizamos la flexión de 30°.
Maniobra de Godfrey: Prueba que se realiza para evaluar la lesión del ligamento cruzado posterior. Paciente
en decúbito dorsal. Examinador en los pies del paciente, con las manos toma ambos talones elevando los
miembros inferiores con la rodilla a 90°. Se evalúa si se evidencia una subluxación posterior de la tibia
(diferencia entre las dos rodillas, o que no se pueda evidenciar la tuberosidad anterior de la tibia en alguna
de las rodillas); esto sucedería en caso de lesión del ligamento cruzado posterior La maniobra es positiva
cuando se evidencia transición de la pierna posterior. Desaparece el relieve de la TAT.
● Movilidad pasiva y activa: Paciente en decúbito dorsal. Examinador toma el tobillo del paciente y
eleva el miembro inferior (el paciente debe estar relajado), evaluando una extensión completa, que es
de 0°. Luego se realiza una flexión de la rodilla, con una flexión de cadera para relajar el músculo
recto anterior; la flexión máxima de rodilla tiene un promedio de 130°. Para evaluar la
flexo-extensión activa, se le pide al paciente que realice por sí mismo los movimientos anteriores;
evaluamos que tenga una extensión completa de 0° y una flexión de 130-135°.
● Movilidad pasiva y activa: Paciente en sedestación con las piernas colgando. Examinador toma el
tobillo del paciente, extiende y flexiona la pierna, evaluando que no haya ningún tope. Debe tener
una extensión completa de 0° y una flexión de 130-135°. Para evaluar la movilidad activa, se le pide al
paciente que realice por sí mismo los movimientos anteriores.
Múltiples patologías pueden tener una afectación de la flexo-extensión, y varía si esta afectación es la
flexo-extensión pasiva o activa.
Laboratorio en reumatología:
Reumatología: subespecialidad de la medicina interna que estudia y trata pacientes con problemas músculo
esqueléticos, así como también enfermedades autoinmunes que comprometen el mesénquima y diferentes
órganos, teniendo en común un rol patogénico del sistema inmune.
Factor reumatoide (FR): Se basa en la detección de inmunoglobulina, generalmente de tipo IgM dirigidos
contra fragmento Fc de la IgG. Se realizan mediante técnicas de ELISA cuantitativas o mediante técnicas de
precipitación, las cuales se expresan como dilución (títulos de dilución). El FR tiene una sensibilidad en
enfermedad establecida del orden de 70% y en enfermedad precoz del orden de 50%. El gran problema del
FR en el diagnóstico de AR es que existen un número importante de situaciones en las cuales puede haber
un falso positivo. En general cualquier situación en la que hay estímulo persistente para la producción de
complejos inmunes e hipergammaglobulinemia, puede producir un FR, como por ejemplo: Enfermedades
inflamatorias crónicas, Infecciones, Neoplasias, Enfermedades linfoproliferativas, Crioglobulinemia, Edad.
Cascallana Lara- 38
Además, puede haber artritis que simula una AR: Tuberculosis, Endocarditis Bacteriana, Crioglobulinemia
Mixta Esencial por infección por Virus Hepatitis C.
En consecuencia el valor diagnóstico de un FR es bajo y requiere una buena suma de sospecha clínica,
examen físico e historia bien realizados para poder hacer el diagnóstico.
Anticuerpos anti péptido cíclico citrulinado (CCP): Nuevo test diagnóstico para AR, que se basa en
determinación de proteínas citrulinadas. Se ha especulado que al citrulización de algunas proteínas como la
filagrina podría hacer que éstas se volvieran antigénicas y eventualmente jugar un rol patogénico en esta
enfermedad. Independiente, la determinación de la presencia de anticuerpos dirigidos contra péptidos
citrulinados ha demostrado ser una potente herramienta diagnóstica en AR, especialmente en aquellos
cuadros de presentación temprana. La sensibilidad del examen es de 60 a 70% en etapa temprana,
aumentando a 60 a 80% en pacientes con la enfermedad establecida y con una especificidad de 80 a 95%.
La presencia de ambos test positivos (FR y anti-CCP) tiene un valor positivo predictivo de casi 100%, por lo
que su valor en el diagnóstico es muy importante y la presencia de ambos marcadores podría ocurrir antes
que la aparición clínica de la enfermedad, lo que abriría la oportunidad potencial de tratar la enfermedad
antes de su aparición clínica.
Patrones:
● Homogéneo: Que es el más inespecífico, pero el más común de observar.
● Periférico: Es infrecuente, pero su presencia debe orientar fuertemente a un lupus eritematoso
sistémico.
● Moteado: El cual orienta a la presencia de anticuerpos dirigidos contra proteínas no DNA del núcleo,
y asociado muchas veces con la presencia de otros anticuerpos denominados anticuerpos contra
antígeno extractables nucleares o ENA. Se pueden observar en muchas condiciones pero su
asociación más habitual es con lupus o síndrome de Sjögren.
● Nucleolar: Es infrecuente y su presencia orienta a cuadros como las polidermatomiositis.
● Anticentrómero: es característico de la esclerodermia limitada o enfermedad de CREST.
Este examen tiene la ventaja de tener un bajo costo, pero la desventaja de depender del observador y de la
poca especificidad. En títulos bajos hasta un 30% de población sana puede tener un falso positivo de estos
exámenes. Mientras mayor es el título, se gana especificidad en el sentido que la presencia de una
enfermedad autoinmune es más probable. Con la excepción de los anticuerpos anticentrómero y el patrón
periférico, la asociación con enfermedades específicas no es muy buena, y pueden verse en tiroiditis
autoinmune, enfermedades hepáticas, uso de medicamentos, infecciones, fibromialgia, etc. En consecuencia
la presencia de estos anticuerpos, especialmente cuando los títulos son menores a 1/80 debe interpretarse
con precaución y tener presente la alta tasa de falsos positivos.
Cascallana Lara- 39
Anticuerpos anti antígenos extractables nucleares (ENA): se detectan actualmente por una técnica de
ELISA, y permite identificar los siguientes antígenos:
● Anti Ro, asociado a Sjögren y Lupus.
● Anti La asociado a Sjögren y Lupus.
● Anti Sm muy específico de Lupus.
● Anti RNP marcador de la Enfermedad Mixta del Tejido Conectivo.
● Anti SCL-70 se asocia fuertemente con esclerodermia difusa.
● Anti Jo-1, asociado a una variante de las dermatomiositis denominado síndrome antisintetasa.
La presencia de estos anticuerpos tiene mayor valor diagnóstico que los ANA, ya que la presencia de falsos
positivos es mucho más rara.
Anticuerpos anti DNA: La presencia de estos anticuerpos se hace generalmente por medio de IFI. Sin
embargo existen otras dos técnicas en uso, la de ELISA y la por radioinmunoensayo, denominada para este
caso técnica de Farr. La IFI ha sido validada ampliamente y es la técnica standard en la determinación de los
anti-DNA. Es un examen relativamente barato, pero muy operador dependiente. La presencia de estos
anticuerpos orienta fuertemente a un lupus.
Se pueden determinar por medio de IFI, técnica que permite identificar dos patrones de fluorescencia, un
patrón perinuclear, denominado consecuentemente ANCAp y uno citoplasmático denominado ANCAc.
Estos anticuerpos particularmente el ANCAp tiene una especificidad baja y aparecen positivos en
numerosas situaciones, no solo en vasculitis. Estos anticuerpos se pueden detectar no solo mediante IFI
sino también por ELISA, lo que permite identificar antígenos específicos, lo que evidentemente aumenta el
rol diagnóstico del examen (un ANCA positivo por IFI deba ser evaluado siempre con un ANCA por ELISA).
Los cuadros asociados a ANCA PR3 y MPO son principalmente vasculitis sistémica del tipo de
Granulomatosis de Wegener (PR3), poliangeitis microscópica (MPO), glomerulonefritis rápidamente
progresiva (MPO) y menos común en Churg-Strauss y muy raro en poliarteritis nodosa clásica. La
sensibilidad de los ANCA es mala, no superando el 50%, por lo tanto la ausencia de ANCA no descarta el
diagnóstico. Por otro lado un cuadro sistémico con compromiso renal y ANCA negativo debe hacer
sospechar otra etiología.
Complemento: Es una parte del sistema inmune, el cual interviene en los mecanismos de defensa frente a
agresiones de diversas índoles. El complemento está formado por una serie de proteínas las cuales se
activan en forma secuencial, dando finalmente origen a proteínas con acción deletérea sobre membranas
plasmáticas, pero adicionalmente el complemento al unirse a anticuerpos forma complejos inmunes, los
cuales son reconocidos por células del sistema retículo-macrofágico y “retirados” de circulación. El depósito
tisular, sin embargo puede dar comienzo a un proceso inflamatorio, el cual es parte de los mecanismos
involucrados en la patogénesis de algunas de las enfermedades autoinmunes; esto se asocia con la aparición
de fenómenos mediados por anticuerpos como lupus.
En la práctica cotidiana, se determina la concentración de C4 y C3. C3 es una vía final común a la activación
del complemento por ambas vías tanto la clásica (activada por la presencia de complejos inmunes) como la
alterna (activada por proteínas y componente de las membranas bacterianas) y por lo tanto puede disminuir
tanto en infecciones como en activación por complejos inmunes. C4 es una proteína propia de la vía clásica
y su disminución implica una activación por la vía de complejos inmunes.
Cascallana Lara- 40
El lupus es sin duda el estereotipo de las enfermedades en las cuales el complemento juega un papel
patogénico y también aquella en que la determinación de los niveles de complemento es más importante en
el diagnóstico y seguimiento. Es frecuente que mientras más activa la enfermedad (y por ende mayor
concentración de complejo inmunes) menor sea la concentración de los niveles de complemento en sangre.
Sin embargo, al igual que en otras situaciones clínicas, esto no es siempre así y no es inhabitual encontrar
pacientes en los cuales los niveles de complemento están permanentemente disminuidos. Una potencial
explicación es que se trate de pacientes con defectos genéticos del complemento. En situaciones en las
cuales se logra correlacionar la actividad clínica de la enfermedad con los niveles de complemento, el
seguimiento de estos puede ser útil.
Si bien en cualquier situación en la cual aumente la concentración de complejos inmunes puede haber un
descenso de los niveles de complemento, es en lupus que la determinación de éstos tiene utilidad clínica. En
otros cuadros su utilidad es más limitada. En aquellos pacientes con síndrome de Sjögren, la disminución
persistente de C4 se asocia con la evolución a linfoma.
Síndrome antifosfolipídico: Es la trombofilia adquirida más frecuente. Sus manifestaciones clínicas pueden
ser variadas e incluir trombosis venosa o arterial, pérdidas fetales recurrentes, infertilidad, livedo
reticularis, trombocitopenia y otras alteraciones menos comunes como síndrome antifosfolipídico
catastrófico. Este último es un cuadro clínico de alta mortalidad, caracterizado por trombosis en 3 órganos
en forma simultánea, generalmente incluyendo falla renal, anemia hemolítica y trombocitopenia.
- Los anticuerpos más comúnmente detectados son las anticardiolipinas de clase IgG e IgM en títulos
moderados o elevados. Este examen se realiza mediante un técnica de ELISA y detecta los
anticuerpos dirigidos contra fosfolípidos de membrana asociados a un cofactor. De acuerdo a los
criterios de diagnóstico, se requieren al menos dos determinaciones distanciadas por 3 meses para
considerar el examen como positivo. Esto dado que la detección de anticuerpos en forma transitoria
no es infrecuente, más aún en títulos bajos y no son suficientes para definir un síndrome
antifosfolipídico.
- Otro test de utilidad diagnóstico es la detección de anticuerpos contra beta glicoproteína I. También
se determina por medio de una técnica de ELISA, sin embargo no hay un nivel de corte que defina
significancia, como si la hay para las anticardiolipinas, por lo que cualquier positivo debe
considerarse positivo.
- El otro test que completa la trilogía de elementos que define un síndrome antifosfolípido es el
denominado anticoagulante lúpico. Este es un examen cualitativo en el cual se mide indirectamente
la presencia de anticuerpos contra fosfolípidos por su capacidad de interferir con la cascada de
coagulación y dar tiempo de sangría prolongado el cual no se corrige al agregar plasma normal (lo
cual ocurriría si hubiera un déficit de algún factor de la coagulación alterado).
En suma, el cuadro de síndrome antifosfolipídico se define por la presencia de uno o más de los test
mencionados. La presencia de dos o más en forma simultánea aumenta el riesgo de manifestaciones
clínicas.
Cascallana Lara- 41
Patología Estudio S/E Criterios
Anti CCP E
Artritis reumatoidea
Latex AR S
Anti DNA E
Lupus eritematoso
sistémico Anti SM E
FAN S
SCL 70 E?
Esclerodermia
Capilaroscopia S
Cascallana Lara- 42
Anri JO-1 E
Dermatopolimiositis
CPK S
ERS prot. C
Para todas las patologías S
reactiva
Cascallana Lara- 43
● Espacio articular: En la Rx simple el cartílago articular es evaluado indirectamente determinando la
amplitud del espacio articular. En la medida que el cartílago se adelgaza, se estrecha la interlínea
articular. En articulaciones de carga como caderas, rodillas y tobillos la amplitud del espacio solo
puede ser valorada correctamente en radiografías obtenidas con carga, es decir, en posición de pie.
Es importante determinar si el estrechamiento del espacio es focal o asimétrico, lo que orienta a una
artropatía de tipo degenerativo (Figura 1), o si lo compromete de manera uniforme, como en el caso
de las enfermedades inflamatorias ya que por lo general éstas afectan difusamente el cartílago y por
lo tanto la disminución del espacio es más simétrica (Figura 2a). La máxima expresión de
disminución del espacio se manifiesta como anquilosis (Figura 2b), que por lo general traduce la
etapa final y crónica de una enfermedad inflamatoria, como la anquilosis sacroilíaca de la
espondiloartritis anquilosante.
Figura 1.
Figura 2.
Hay que tener en cuenta que ciertas patologías pueden aumentar la amplitud del espacio articular,
ya sea por la presencia de derrame o por hipertrofia del cartílago como en la acromegalia.
● Tejidos blandos: El aumento de volumen de los tejidos blandos puede ser el signo radiológico más
precoz de una enfermedad articular. Este hallazgo es generalmente inespecífico y no es posible
diferenciar si el aumento de volumen se debe a la presencia de derrame, sinovitis, edema o
compromiso periarticular. En enfermedades inflamatorias tiende a ser fusiforme y relativamente
simétrico.
El aumento de las partes blandas no siempre se relaciona con enfermedad articular. Por ejemplo, en
la artritis reumatoide puede haber una tenosinovitis del extensor cubital del carpo que produzca
aumento de volumen en el lado cubital de la muñeca.
Cascallana Lara- 44
● Calcificaciones: Las calcificaciones de los tejidos blandos son distróficas en el 95-98% de los casos. En
general la apariencia radiológica no permite hacer un diagnóstico específico. Muchas veces no es
posible definir con certeza si se trata de calcificación u osificación. Las calcificaciones pueden afectar
el tejido celular subcutáneo, las fascias, el músculo, las estructuras vasculares, nervios o tejidos
periarticulares (tendones, fibrocartílago, cartílago hialino, bursas, cápsula articular, sinovial). Su
distribución, localización y la presencia de otros signos radiológicos deben ser analizados en la
aproximación diagnóstica.
La causa más frecuente son las artropatías por depósito de cristales. En el caso de hidroxiapatita, se
depositan principalmente en situación periarticular, especialmente en tendones, bursas y la
localización más frecuente es la articulación del hombro (Figura 3).
Figura 3.
Figura 4.
● Hueso subcondral y periarticular: Uno de los sitios más importantes de evaluar por la especificidad
de sus hallazgos es el hueso subcondral. Aquí debe analizarse la mineralización, la presencia de
erosiones y sus características, signos de formación de hueso y osteofitos.
1. Erosiones: están presentes en una variedad de artropatías. Su patrón orienta al tipo de
proceso patológico del que se trata. Se debe distinguir entre erosiones centrales, marginales
y periarticulares.
Las artritis se caracterizan por las erosiones marginales, en los bordes de la superficie
articular, en las áreas “desnudas” de cartílago (Figura 5a). En la medida que la enfermedad
progresa, éste se compromete y aparecen erosiones centrales. Es importante tener en cuenta
Cascallana Lara- 45
que las erosiones no siempre son tangenciales al haz de rayos X, de manera que vistas de
frente pueden simular imágenes cistoídeas.
Las erosiones de la gota tienen un patrón bastante característico y diferente de las artritis
erosivas. Tienen aspecto de “mordisco de rata” o “sacabocado” y presentan un margen
prominente y esclerótico (Figura 5b).
Figura 5.
2. Hueso subcondral: Los cambios en esta ubicación son propios de la artrosis y consisten
básicamente en esclerosis e imágenes quísticas o cistoideas. Se presume que la esclerosis es
el resultado de la reparación de microfracturas secundarias a fuerza anormal aplicada a la
superficie articular, especialmente en articulaciones de carga (Figura 1). Esto lo distingue de
las enfermedades articulares inflamatorias, las cuales incluso pueden acompañarse de
disminución de la densidad ósea en el hueso subcondral.
Figura 6.
Cascallana Lara- 46
La formación de nuevo hueso perióstico constituye un hallazgo de las artritis seronegativas y
puede encontrarse más comúnmente en las entesis y diáfisis de las falanges.
● Alineamiento óseo: La Rx simple permite una buena aproximación al alineamiento óseo y articular el
que puede estar alterado como consecuencia de la disminución asimétrica del espacio articular,
como en la enfermedad degenerativa o por el compromiso de tejidos blandos periarticulares y por
laxitud capsular o rotura tendínea en las enfermedades inflamatorias. Para las articulaciones de
carga, las radiografías deben ser obtenidas en posición de pie.
Ultrasonido (US) → permite la evaluación dinámica, rápida y eficiente de los tejidos blandos. Mediante el uso
de Doppler color y Power se puede evaluar la vascularización. También puede ser utilizado como guía para
procedimientos diagnósticos y terapéuticos.
Sus principales ventajas: es una técnica no invasiva, accesible, de bajo costo y que no utiliza radiación
ionizante por lo que se puede repetir el examen tan frecuentemente como se requiera, constituyéndose así
en una herramienta para valorar la evolución de un proceso patológico y/o su respuesta al tratamiento.
Dentro de las desventajas está su incapacidad para explorar el hueso medular, las estructuras anatómicas
intraarticulares y el acceso limitado a algunas regiones de anatomía compleja y su resultado es operador
dependiente.
En la sinovitis, además de permitir evaluar el grado y el aspecto del engrosamiento sinovial, mediante el uso
de Doppler Color y Doppler de potencia (Power) se obtiene información del grado de vascularización de la
sinovial o de los tejidos blandos afectados por un proceso inflamatorio. De esta manera puede aumentar el
número de casos detectados solo por evaluación clínica y monitorizar la actividad de la enfermedad o la
respuesta al tratamiento (Figura 7b).
Figura 7.
Cascallana Lara- 47
La utilidad del US no está limitada sólo al diagnóstico. Puede ser utilizado como guía para aspiraciones
percutáneas, toma de biopsia e infiltraciones terapéuticas en diversas condiciones patológicas, visualizando
en tiempo real el lugar exacto en donde se localiza la punta de la aguja, evitando las punciones “a ciegas”
(Figura 3).
Resonancia magnética (RM) → provee mayor detalle anatómico y además entrega información bioquímica,
molecular y funcional de los tejidos.
Se representan con excelente detalle anatómico médula ósea, médula espinal, discos intervertebrales,
meniscos, fibrocartílagos, músculos, tendones, ligamentos, bursas, y sinoviales. De esta manera, detecta
alteraciones articulares mucho más precozmente que otras técnicas como el edema óseo, sinovitis,
capsulitis, entesitis o tenosinovitis. Es la técnica de elección en la detección temprana de artritis reumatoide
y sacroileítis, entre otras.
Densitometría ósea → Existe una relación entre la masa o densidad mineral ósea (DMO) y el riesgo de
fractura.
La osteoporosis afecta a una importante parte de la población, con gran trascendencia clínica y
socioeconómica, y pasó de ser considerada un fenómeno fisiológico, a una enfermedad crónica asintomática
que se manifiesta al momento de una fractura.
El US es poco confiable, con alta variabilidad y la tomografía computada cuantitativa es precisa, pero no
utilizada por su alto costo y radiación. La única técnica aceptada y reconocida para medir la DMO es la
densitometría o absorciometría de rayos X de doble energía (DXA).
La DMO predice el riesgo relativo de presentar fractura pero no a las personas que la tendrán, ya que esto
depende además de otros factores, como las condiciones de vida del paciente.
Las indicaciones del estudio se pueden resumir en tres grandes grupos: para valorar el riesgo de presentar
fracturas antes que se produzcan y así iniciar medidas preventivas, confirmar el diagnóstico de fragilidad
ósea ante la presencia de una fractura y para monitorizar la respuesta al tratamiento.
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Hemoptisis:
Generalidades:
Hemoptisis: Expulsión por la boca de sangre procedente del aparato respiratorio a nivel subglótico (del
árbol traqueobronquial o de los pulmones).
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Diferenciar de: pseudohemoptisis: gingivorragia, nasofaringe posterior, orofaringe o tracto GI
(hematemesis).
HEMOPTISIS HEMATEMESIS
Sangre roja brillante, líquida, espumosa o coágulos. Sangre marrón o negra, posos de café, restos
alimentarios.
Puede asociarse a irritación faríngea, tos, gorgoteo, Puede asociarse a malestar abdominal, pirosis,
dolor costal, expectoración purulenta, fiebre. náuseas, vómitos, melena.
Clasificación:
● Amenazante: cuando esta puede comprometer la vida del paciente, bien por el volumen de sangrado
o por la escasa reserva cardiopulmonar de este. Aunque no existe un criterio fijo, se considera
amenazante cuando el volumen de la hemorragia es superior a los 500 ml en 24 horas o cuando la
cuantía del sangrado supera los 100 ml/hora.
● No amenazante.
Tiempo:
El curso clínico de una hemoptisis es impredecible y un mismo agente etiológico puede manifestarse de
forma muy distinta, a veces produciendo un sangrado mínimo y otras veces con una hemorragia masiva.
Etiología:
Hasta hace pocas décadas, las dos principales causas de hemoptisis eran la tuberculosis y las
bronquiectasias.
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Actualmente, las causas más frecuentes de hemoptisis en los países desarrollados son: la bronquitis, el
carcinoma broncogénico, las bronquiectasias y las neumonías.
En los pacientes sometidos a embolización las causas más frecuentes son las bronquiectasias (40%), las
metástasis pulmonares (14%), el carcinoma broncogénico (12%) y la infección por hongos (7%)(3).
El carcinoma adquiere gran importancia en varones de más de 40 años de edad, sobre todo, si tiene
antecedentes de tabaquismo. También es causa frecuente de hemoptisis el tumor carcinoide, pudiendo
ocasionar una hemorragia masiva, dado que es un tumor muy vascularizado, siendo más frecuente en
pacientes jóvenes.
Anamnesis:
● Tiempo: Se debe establecer si el sangrado es agudo o crónico, pues algunas enfermedades, como
bronquiectasias, tuberculosis o bronquitis crónica, pueden manifestarse con una hemoptisis
recurrente.
● Factores de Riesgo: Hay que tener en cuenta los factores de riesgo para carcinoma broncogénico
(tabaquismo principalmente, pero también exposición a asbesto) y para tuberculosis pulmonar
(contacto con pacientes bacilíferos, inmunodeprimidos, etc.); así como, la existencia de
enfermedades cardiacas, síndrome de Goodpasture, granulomatosis de Wegener, lupus eritematoso
sistémico.
Examen físico:
Es de gran ayuda por dos motivos, ya que sirve para orientar el diagnóstico etiológico y, además, permite
estimar la gravedad.
Cascallana Lara- 57
● Auscultación: según las propiedades físico-acústicas de los ruidos respiratorios:
○ Ruidos respiratorios: aquellos que se auscultan en situación fisiológica.
- Sibilancias: son continuas y de mayor duración que los crujidos. Las encontramos
sobre todo en la espiración, aunque pueden ser inspiratorias (lo que indicaría mayor
gravedad). Son debidas a las vibraciones en la pared bronquial estrechada, debida a
un broncoespasmo o una inflamación de la mucosa. Ej: crisis asmática (estetoscopio
en la tráquea).
Cascallana Lara- 58
de vasculitis, chapetas malares, equimosis o contusiones; examen cardiovascular minucioso
(auscultación cardiaca, ingurgitación yugular, reflujo hepatoyugular, edemas en miembros
inferiores); palpación de cadenas ganglionares cervicales, supraclaviculares y axilares; exploración
abdominal y de miembros inferiores.
El aparato respiratorio tiene como función principal obtener oxígeno del aire y expulsar dióxido de
carbono producido por el metabolismo celular. Las vías respiratorias comunican el exterior con los
pulmones, que son los órganos encargados de esta función. En cada inspiración, el aire que penetra
atraviesa las fosas nasales, donde se calienta y humidifica para proseguir su recorrido a través de la
faringe, la laringe, la tráquea y los bronquios, hasta alcanzar la profundidad del tejido pulmonar. En
los alvéolos, se produce el intercambio gaseoso entre el aire y la sangre, mediante un proceso de
difusión pasiva de gases, que tiende a igualar la concentración a uno y otro lado de la membrana
alveolocapilar. Con la espiración, el aire pobre en O2 y cargado de CO2 es expulsado al exterior. El
diafragma y los músculos intercostales que suceda la entrada y salida del aire.
● Inspeccionando la piel para valorar la existencia de lesiones cutáneas, como telengiectasias, signos
de vasculitis, chapetas malares, equimosis o contusiones; examen cardiovascular minucioso
(auscultación cardiaca, ingurgitación yugular, reflujo hepatoyugular, edemas en miembros
inferiores); palpación de cadenas ganglionares cervicales, supraclaviculares y axilares; exploración
abdominal y de miembros inferiores.
Pedirle al paciente que levante la lengua y la mueva hacia ambos lados para visualizar el piso de la
boca, cara ventral y caras laterales de la lengua.
Diagnóstico:
Pruebas iniciales:
Una anemia crónica microcítica puede ser un dato útil en el diagnóstico de una hemorragia alveolar.
El recuento de leucocitos ayuda al diagnóstico etiológico de una posible causa infecciosa o una
enfermedad hematológica maligna. El estudio de coagulación sirve para descartar la presencia de
una diátesis hemorrágica como causa primordial o coadyuvante del sangrado. Otras analíticas más
especificas pueden realizarse dependiendo de la sospecha etiológica, como marcadores tumorales en
caso de carcinoma broncogénico; proBNP en caso de insuficiencia cardiaca, dímero D ante posible
TEP, autoanticuerpos si se sospecha colagenosis o vasculitis, estudio de función renal para descartar
nefropatía.
● Rx tórax: útil para localizar el sitio de sangrado. Es la exploración complementaria más importante
en la valoración inicial. Radiografía normal no excluye neoplasia.
Cascallana Lara- 59
La presencia de imágenes alveolares, especialmente en zonas declives, en enfermos con hemoptisis
importante, puede corresponder a acumulación de sangre por efecto de la gravedad y no ser el
origen del sangrado.
Pruebas dirigidas:
● Broncoscopia: tiene una triple misión: ubicar el origen del sangrado, identificar la causa y controlar,
aunque sea de forma transitoria, la hemorragia.
Es la técnica más útil para evaluar o descartar una etiología. Localiza el sangrado (en el 93% de los
casos si se realiza antes de las 48 horas) y permite la aplicación de medidas terapéuticas.
Siempre deberá realizarse en la hemoptisis amenazante o masiva y en leve con radiografía de tórax
patológica o dudosa. Si la radiografía es normal, se realizará si existen dudas o no existe una causa o
diagnósticos previos, supera a los 7 días, mayor a 10 cc/día, es recidivante u ocurre en fumadores
mayores de 45 años (el 10% de los carcinomas broncogénicos con hemoptisis tienen una RX normal).
Tratamiento:
Debe recomendarse reposo relativo, abstención tabáquica, antitusígenos en caso de tos molesta o si
esta agrava el sangrado y tratamiento antibiótico si se sospecha infección.
Medidas generales:
- Reposo absoluto.
- Decúbito ipsilateral al lugar del origen del sangrado, si es que este dato se conoce.
- Dieta absoluta.
- Cateterización de vía venosa y reserva de sangre.
- Cuantificación del volumen del sangrado.
Aunque no hay evidencia de la utilidad de los antifibrinolíticos (ácido tranexámico), parece que
puede acortar la duración de la hemoptisis, debiéndose en cada caso valorar los riesgos-beneficios.
Cascallana Lara- 60
● Hemoptisis severa o masiva: Los objetivos primordiales del tratamiento son los siguientes:
- Asegurar la permeabilidad de la vía aérea y la oxigenación.
- Lograr la estabilidad hemodinámica.
- Localizar y detener el sangrado.
- Identificar y tratar la causa de la hemoptisis.
Los protocolos de actuación varían en función del centro y deberían incluir la disponibilidad urgente
de la TAC, la fibrobroncoscopia, la embolización arterial y el eventual tratamiento quirúrgico
Algoritmo resumen:
Cascallana Lara- 61
Cascallana Lara- 62
Insuficiencia renal:
Insuficiencia renal: pérdida de la actividad renal tanto en su función excretora, con retención de sustancias
nitrogenadas (urea y Creatinina), como de sus funciones de regulación del estado ácido-base, el equilibrio
hidrosalino (agua corporal total, electrolitos), metabolismo fosfocálcico y la síntesis de EPO (eritropoyetina).
Cascallana Lara- 63
IRA vs IRC:
IRA:
● Aumento rápido de los valores de Urea y Creatinina (horas o días). Va a haber retención de productos
de desechos nitrogenados, y donde va a haber alteración del equilibrio hidroelectrolítico y ácido básico.
Para que se produzca este síndrome, lo que va a haber es una alteración súbita de los elementos necesarios
para el correcto funcionamiento del riñón. Esto va a ocasionar un deterioro agudo de la función renal.
● Puede ser oligúrica o no oligúrica.
Cuando la IR se produce rápidamente, una de las primeras cosas que vamos a notar es la oliguria (diuresis
< 500 ml/día). Un 50-60% de los pacientes que van a entrar con IRA van a estar oliguricos, pero no es algo
constante. La IRA también se puede presentar en forma asintomática y uno la puede diagnosticar cuando
pide, por ejemplo, un examen de laboratorio (donde vemos un aumento de urea y creatinina en sangre). En
condiciones normales, el volúmen urinario va a oscilar entre 1200-1500 ml/día (según la dieta y cantidad
de agua que tome la persona). La diuresis no debería causar ninguna molestia. La orina de la mañana suele
ser de menor volumen y mayor concentración con respecto a las micciones del resto del día. En algunos
pacientes no tenemos que esperar todo el día para definir una oliguria; entonces, en pacientes que tienen
sonda vesical, nefrostomía o cistostomía, tenemos que ir evaluando la diuresis horaria → en este caso, la
definición de oliguria sería diuresis < 0,5 ml /kg/hr.
Anuria se refiere a la ausencia absoluta de la producción y eliminación de orina; definimos así a la diuresis
< 100 ml/día.
Cascallana Lara- 64
para recuperar su función, a partir de haberse restaurado la adecuada perfusión
renal. Esta lesión es la que conocemos como necrosis tubular aguda (NTA).
Así mismo, a una IRA intrínseca se puede llegar por otras causas que no son
directamente la hipoperfusión renal, como por ejemplo las causas inmunológicas,
sistémicas o locales, como pueden ser las vasculitis o la nefritis intersticial aguda
inmunoalérgica por fármacos; problemas vasculares como la enfermedad
ateroembólica, los embolismos o trombosis en la arteria o venas renales; los
nefrotóxicos directos como los antibióticos (particularmente los aminoglucósidos),
el contraste yodado, y los AINES, que también pueden modificar la hemodinamia
renal.
Cascallana Lara- 65
Clasificación IRA:
● Pérdida de la función renal en semanas (punto de corte: 12 semanas; más allá de eso, se considera
IRC).
● Es fundamental el diagnóstico precoz para mejorar la supervivencia del riñón.
Cascallana Lara- 66
Su prototipo es la glomerulonefritis rápidamente progresiva. Esta se puede manifestar clínicamente como un
síndrome nefrítico donde vamos a encontrar un paciente que puede llegar a tener hematuria, proteinuria variable,
hipertensión, edema en MMII, oliguria.
El dx definitivo se hace en forma histológica, con una biopsia renal. Aquí vamos a observar la clásica lesión con
presencia de semilunas epiteliales en el 50% o más de los glomérulos no esclerosados.
En este tipo de glomerulopatía es importante realizar un correcto dx y dx diferenciales. Por esto, muchos veces a
estos pacientes les vamos a tener que complementar con serologías completas, pedir todo el perfil autoinmune,
para ir descartando las etiologías.
IRC:
● La enfermedad renal crónica (ERC) es un proceso fisiopatológico con múltiples causas, cuya
consecuencia es la pérdida inexorable del número y funcionamiento de nefronas, que a veces puede
culminar en insuficiencia renal terminal.
● Velocidad de filtración glomerular menor a 60 ml/ kg/ min/ 1,73 m² y/o presencia de daño renal,
independientemente de la causa, por 3 meses o más. Esto implica que las alteraciones deben ser
persistentes y habitualmente van a ser progresivas.
● Problema de salud pública por su carácter epidémico y elevada morbimortalidad y costos.
● Se desarrolla en meses o años.
● Etiología variada; pero la nefropatía diabética e hipertensiva son las más frecuentes.
● Independientemente de la causa hay una variabilidad entre individuos en la progresión de la
enfermedad.
● FR: Algunos individuos tienen mayor probabilidad de desarrollar ERC:
Cascallana Lara- 67
● Etiología:
● Laboratorio:
● Características clínicas:
○ La uremia ocasiona trastornos a nivel de todos los sistemas orgánicos.
○ Urea y Creatinina elevadas.
○ HTA (por el mal manejo del volumen).
○ Anemia (por déficit en la producción de eritropoyetina) → normocítica normocrómica
(característica de las enfermedades crónicas).
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○ Alteración del equilibrio ácido base → acidosis metabólica (por disminución en la excreción
de iones hidrógeno y por la pérdida de bicarbonato por el riñón. En la acidosis grave (acidosis
de kussmaul), podemos ver la respiración de Kussmaul y también puede haber una
hipekalemia (aumento del potasio por redistribución).
○ Se pueden ver edemas, anasarca y como consecuencia en el laboratorio encontrar una
hiponatremia dilucional.
Síndrome urémico:
Se produce por:
Aparece cuando la función del riñón del filtrado glomerular disminuye a 10-15 ml/min, generando una
cantidad de signos y síntomas con altísimo riesgo de muerte.
Cascallana Lara- 69
Una manifestación muy importante es el daño
neurológico: la encefalopatía urémica → es un
paciente somnoliento, con alteraciones del ritmo
sueño-vigilia, puede llegar a tener confusión mental y
hasta convulsiones. Semiológicamente, estos
pacientes pueden llegar a tener flapping o asterixis.
Exámenes complementarios:
Laboratorio:
- Hemograma.
- Urea y Creatinina.
- Ionograma.
- Orina completa/ sedimento de orina en fresco (para ver células, cilindros, cristales, hematuria en
enfermedades autoinmunes)
- En algunos casos: calcemia, fosfato, dosaje de vitamina D.
Métodos de cálculo de la función renal: calculadora de función renal o clearance en la orina de 24 hs (pero
este último está cada vez más en desuso).
Cascallana Lara- 70
Imágenes:
- Ecografía renal: aporta info sobre el tamaño, diferenciación corticomedular, descartar obstrucciones
de la vía urinaria, dilatación ureteropielocalicial.
- Ecodoppler: para ver estenosis o trombosis de la vasculatura renal.
- TAC o RMN: aportan información morfológica.
- Otros: radiorrenograma, arteriografía (más específicos: dan idea de la perfusión renal y del filtrado
glomerular). La arteriografía se utiliza muy pocas veces, pero puede llegar a ser terapéutica.
Inspección de las facies renal: edema de cara con localización palpebral; palidez de los tegumentos y los
labios.
Palpación: abdomen, región lumbar, órganos genitales. Normalmente, los riñones no son palpables.
Cascallana Lara- 71
- Puntos dolorosos: tienen por objeto despertar el dolor a distintos niveles del trayecto de los nervios,
que suelen referirse al dolor renal, que proceden de las últimas raíces dorsales y la primera lumbar.
Los puntos dolorosos son:
➔ Costovertebral o de Guyón: se localiza en el cruce de la masa muscular sacro-lumbar con la
12° costilla.
➔ Muscular o de Surraco: en el 12° espacio intercostal, contra el borde del dorsal ancho
- Puntos ureterales:
➔ Superior: en la intersección del borde externo del recto anterior del abdomen y la línea
umbilical a ambos lados.
➔ Medio: en la intersección del borde externo del recto anterior del abdomen y la línea biiliaca.
➔ Inferior: corresponde a la implantación del uréter en la pared de la vejiga. Solo puede
detectarse por la palpación digital rectal o vaginal.
- Palpación profunda:
➔ Maniobra de Guyon: paciente en decúbito dorsal, con los MMII semiflexionados y las rodillas
separadas. El examinador se ubica a la derecha para evaluar el riñón derecho, y a la izquierda
para evaluar el riñón izquierdo. Colocar la mano pasiva en la región lumbar con los dedos
dirigidos perpendicularmente al eje longitudinal del cuerpo, la palma de la mano hacia arriba
y los pulpejos de los dedos en el ángulo costovertebral (correspondiente al plano posterior de
la celda renal). La mano activa se aplica en el plano sobre la pared abdominal anterior, con el
extremo de los dedos orientados en dirección craneal, ejerciendo firme presión en dirección
del plano posterior. Se le indica al paciente que respire lenta y profundamente, mientras la
mano posterior hace de sostén y eleva a la vez la región lumbar; la mano anterior o activa,
trata de de palpar el polo inferior y la superficie accesible al exámen.
➔ Peloteo renal: cuando la mano activa colocada en la pared anterior percibe el contacto con el
riñón, la mano posterior ejecuta un movimiento rápido de fricción, impulsando el órgano
hacia delante. Solamente un órgano que haga contacto lumbar puede originar el signo del
peloteo; pero además, es necesario que exista un espacio entre el riñón y la pared anterior del
abdomen para poder percibir esa sensación.
➔ Maniobra de Israel: paciente en decúbito lateral opuesto al riñón que se va a palpar, con sus
piernas y cadera ligeramente flexionadas. El examinador se sitúa frente al paciente, y coloca
una mano en la región lumbar con sus dedos en al ángulo costolumbar; mientras que la otra
mano, con los dedos dirigidos a la región subcostal, se ubica en el flanco correspondiente al
riñón que se va a palpar. Se le pide al paciente que inspire profundamente, y al final de la
inspiración, la mano lumbar presiona de atrás hacia delante y la mano abdominal se va
profundizando en cada respiración. Cuando la mano abdominal ha llegado al plano profundo,
Cascallana Lara- 72
siente como el riñón desciende en la inspiración, circunstancia que aprovecha para
examinarlo.
➔ Maniobra de Belington: paciente en bipedestación con una inclinación del tronco hacia
adelante, sosteniéndose con los MMSS en el respaldo de una silla. El examinador coloca una
mano en la zona lumbar y la otra en el abdomen, en acecho inspiratorio del riñón.
Las últimas dos maniobras aprovechan tanto la acción de la gravedad que hace descender a los
riñones, como la máxima relajación de los músculos abdominales que permite profundizar bien la
mano abdominal.
Puño percusión:
- Directa: dar ligeros golpes con el puño en la región lumbar, para obtener una exacerbación o
despertar el dolor.
- Indireta: colocar una palma sobre la región lumbar, y con la otra mano empuñada se dan ligeros
golpes sobre la mano del examinador.
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Cefalea:
Cefalea: dolor referido a la mitad superior del cuello, bóveda craneal y mitad superior de la cara.
Receptores sensitivos:
Estos estímulos son vehiculizados por los pares craneales V, IX y X y por las 3 primeras raíces nerviosas
cervicales.
Epidemiología:
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● Alto impacto socioeconómico.
● Frecuente motivo de consulta en la atención médica → 2% de las consultas por guardias. → Cefaleas
secundarias.
● 98% de las cefaleas tienen curso benigno. → cefaleas primarias, son en sí misma la enfermedad., no hay
ninguna etiología subyacente de gravedad que complique la salud del paciente.
Clasificación:
1. Primarias: dejan de ser un síntoma ya que constituyen por sí mismas una enfermedad y no se deben
a patologías estructurales subyacentes.
- Tensional.
- Migrañosa .
- Trigémino-autonómicas.
- Otras primarias.
2. Secundarias: tienen una causa de base, pueden ser de etiología neurológica (en general de
pronóstico más ominoso) como tumores o malformaciones vasculares, o de causa sistémica, que
involucran desde síndromes miofasciales cervicales y lesiones dentales hasta cuadros infecciosos
sistémicos o metabólicos.
- Trastorno vascular craneal y/o cervical.
- Trastorno intracraneal no vascular.
- Infecciones.
- Otras.
- Síndromes: HTEC; Cefalea en estallido/trueno.
Cómo enfrentar al paciente con cefalea → El primer paso al evaluar a un paciente que consulta por cefalea
debe ser descartar una cefalea secundaria, ya que habitualmente requerirán un manejo agudo y específico.
En el servicio de urgencias las cefaleas primarias representan la gran parte de las consultas (50-60%). El
resto corresponde mayormente a cefaleas secundarias de causa sistémica como cuadros febriles sistémicos
infecciosos o sinusitis. Un muy bajo porcentaje corresponde a causas neurológicas graves como por ejemplo
cefaleas por hemorragia subaracnoidea.
Diagnóstico:
○ Frecuencia:
- Esporádica (ocasional).
- Episódica (menos de 15 días al mes en los
últimos 3 meses).
- Crónica (más de 15 días por mes por al menos
3 meses).
Cascallana Lara- 78
○ Duración:
- Segundos: neuralgia del trigémino. → como una electricidad
- Minutos: cefalea tipo Cluster, hemicránea paroxística. → similar a la trigeminal con
síntomas vasovagales asociados.
- Horas-días: migraña, cefalea tensional.
- Constante: tumoral avanzada, tensional, hematoma subdural crónico.
○ Intensidad:
- Pueden ser leves, moderadas o graves.
- Las migrañas, las neuralgias, la cefalea en racimos pueden ser incapacitantes por su
severidad.
- La CT en general no incapacita.
- La cefalea en trueno (intensidad máxima e inicio súbito) es una de las “banderas
rojas” en cefalea.
○ Desencadenantes:
- Factores hormonales.
- Comidas (chocolate, tabaco, alcohol, comidas muy condimentadas).
- Estrés.
- Alteraciones en el sueño.
- Actividad física o coito (bandera roja).
○ Concomitantes:
Cascallana Lara- 79
- Aura (frecuente en la migraña, principalmente trastornos visuales).
- Fotofobia/Sonofobia/Osmofobia.
- Vómitos/Diarrea (frecuentes en migrañas intensas).
- Edema palpebral, ptosis, miosis, enrojecimiento y/o sensación de arenilla
ocular, lagrimeo.
- Sensación de congestión nasal, rinorrea.
- Puede existir un síndrome de Horner incompleto reversible.
○ Uso de medicación:
- Causa frecuente de abuso de analgésicos.
- Uso de drogas incorrectas o con alto riesgo de efectos adversos como la ergotamina.
- Presencia de cefalea de rebote.
- Riesgo de tolerancia y adicción en uso de opiáceos.
- Preguntar por el uso de fármacos que pueden provocar cefalea (nifedipino, sildenafil,
nitritos) o uso de anticoagulantes.
Cascallana Lara- 80
- Antecedentes de neoplasia, que inicie con cefalea → descartar la aparición de
metástasis cerebrales.
- Las alteraciones del flujo de líquido cefalorraquídeo pueden causar cefalea:
- La hipotensión de LCR, habitualmente post punción dural, con cefalea que
puede ser severa y que aumenta en decúbito.
- La hipertensión de LCR (hipertensión intracraneal benigna) genera cefalea
persistente que se puede acompañar de papiledema y diplopía (por paresia de
sexto nervio).
Si detectamos banderas rojas, bajo la sospecha de que tengan una cefalea secundaria vamos a usar métodos
complementarios:
Cascallana Lara- 81
● Estudios por imágenes:
○ RNM de encéfalo (discriminación muy certera de muchas estructuras, sobre todo si agregamos
contraste para ver si capta alguna imágen dentro del encéfalo, también permite evaluar el sistema
arterial y venoso).
○ TAC simple → es la que se tiene más a mano (se puede utilizar como primer método de imagen).
○ Angiografía cerebral → es el gold standard, se puede estudiar todas las estructuras vasculares y
ver causas como la aneurisma o la trombosis venosa cerebral.
● Punción lumbar (presión de apertura en SHTEC, citofísicos, cultivos) → Se debe solicitar ante sospecha de
infecciones del SNC como meningitis o encefalitis o sospecha de HSA. Siempre es recomendable solicitar
un estudio de neuroimagen previo.
● Analítica de sangre → Son utilizados como ayuda en ciertos casos.
○ VHS se utiliza ante la sospecha de arteritis de la temporal.
○ Hemograma si hay sospecha de cefalea por anemia.
○ Pruebas tiroideas para descartar hipo o hipertiroidismo.
○ Tamiz reumatológico ante sospecha de una vasculitis;.
○ Test para VIH si se sospecha de cefalea asociada a patologías oportunistas.
○ La insuficiencia renal, hepática o la hipercalcemia por ejemplo, pueden causar cefalea y pueden ser
evaluadas a través de exámenes de laboratorio.
Si bien no existe una fuerte evidencia a favor se prefiere la RNM porque visualiza mejor el parénquima
cerebral.
Cefaleas secundarias:
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globalmente la presión intracraneana puede general alteración uni o bilateral
del VI par.
Cefaleas primarias frecuentes: una vez que descartamos las cefaleas secundarias.
1. Tensional:
● Más frecuente en mujeres, y por encima de los 30 años.
● Constituyen el 60% de las cefaleas primarias.
● Crisis de dolor de intensidad leve-moderada, localización bilateral (en vincha), calidad
opresiva.
● Duración variable: minutos-semanas-meses.
● Dolor a la palpación de estructuras tegumentarias en cuello.
● Tratamiento:
○ Preventivo: amitriptilina (ADT).
○ Sintomático AINES (importante usar las dosis adecuadas):
■ Ácido acetilsalicílico (500-1.000 mg).
■ Paracetamol (500-1.000 mg).
■ Ibuprofeno (600-800 mg).
■ Naproxeno (500-1.000 mg).
■ Ketoprofeno (75 mg).
■ Ketorolaco oral (20 mg) o intramuscular (60 mg).
■ Indometacina (50 mg).
(Texto) Cefalea tipo tensional (CTT): Es la causa más frecuente de cefalea sin embargo, al ser de intensidad
leve a moderada y carecer de síntomas acompañantes, es menos incapacitante y por eso, su consulta médica
es más baja que la migraña.
La CTT se caracteriza por dolor holocráneo, bilateral, carácter opresivo, leve a moderado, sin agravamiento
por actividades habituales ni esfuerzo físico. No presenta náuseas ni vómitos pero puede acompañarse sólo
de fotofobia o sólo de sonofobia. Actualmente se clasifica en tres subtipos, según su frecuencia:
- CTT episódica infrecuente (menos de un episodio al mes).
- CTT episódica frecuente (entre 1 a 14 episodios al mes).
- CTT crónica (15 o más días de dolor al mes).
Cascallana Lara- 83
Esta clasificación no es arbitraria y resulta útil al evaluar el compromiso de calidad de vida de cada subtipo y
por ende, el enfoque terapéutico en cada uno de los casos. También está relacionado con su mecanismo
fisiopatológico que puede variar si es infrecuente o crónico. A pesar de que sus mecanismos fisiopatológicos
aún no son completamente conocidos o entendidos, se plantea que habría una sensibilidad pericraneal
aumentada, input dolorosos asociados a contractura de musculatura pericraneal y con sensibilización de
nocioceptores periféricos que expone causas periféricas en CCT infrecuente. El efecto a largo plazo de la
estimulación persistente de input dolorosos y nocioceptores periféricos llevaría activación de mecanismos
por sensibilización central en la forma de CTT crónica.
Es importante también, evaluar comorbilidades habitualmente asociadas a la CTT como disfunción ATM,
cuadros miofasciales y trastornos del ánimo, las cuales deben ser consideradas en su enfoque terapéutico. El
diagnóstico de CTT es clínico y sólo se deben solicitar más estudios para descartar causas secundarias en
caso de sospecha. El tratamiento habitual de la CTT debe ser farmacológico y no farmacológico. El enfoque
de fármacos considera terapia aguda y preventiva.
Terapia aguda → Indicada en pacientes con CTT episódica infrecuente o frecuente. El uso de analgésicos
para los episodios de dolor como paracetamol o AINES (ibuprofeno o naproxeno) sería suficiente. Solamente
si el dolor progresa se debe agregar terapia preventiva y disminuir el riesgo de cefalea por abuso de
analgésicos. Los triptanos y los opioides no han mostrado utilidad en la CTT por lo cual no están
recomendados. Tampoco hay buena evidencia con el uso de relajantes musculares.
Tratamiento no farmacológico → Se debe considerar en todos los pacientes con CTT. Consiste en
optimizar el manejo del estrés, regular alteraciones de sueño y mejorar la actividad física regular. Técnicas
más específicas como EMG biofeedback o terapias cognitivo-conductuales tendrían buena evidencia. La
acupuntura es recomendable aunque faltan más estudios para apoyar su uso.
2. Migraña:
● Enfermedad crónica con manifestaciones episódicas.
● Más frecuentes en mujeres.
● Características:
○ El dolor es pulsátil, de moderado a grave, más frecuente hemicraneal, alternando
hemicráneo.
○ Suele acompañarse de náuseas y vómitos, puede precederse de aura.
○ Muchas veces tras desencadenantes → ciertos alimentos, alcohol, falta o exceso de
sueño, estrés, mestruación fatiga, luces, ruidos.
● Se puede hacer un mapa temporal:
○ Pródromo: los días previos al ataque migrañoso, los pacientes se sienten más
cansados, con más bostezos, cambios en patrones de sueño o alimentación.
○ Aura: inmediatamente previo o al mismo tiempo que la cefalea. Son aquellas
manifestaciones sensitivo sensoriales, previas o concomitantes al dolor; la más
frecuente es la visual). También hay otras manifestaciones más raras y que dan
mucho miedo, como la hemiplejía (síntomas motores severos).
○ Dolor: de intensidad alta o moderada, típicamente como que “late” el dolor y
hemicraneal, aunque a veces se puede distribuir y hacerse holocraneal.
Cascallana Lara- 84
○ Resolución: muchos pacientes quedan cansados, con dificultad para concentrarse.
● Tratamiento:
○ No farmacológico:
- Educación.
- Identificación de desencadenantes.
- Diario de cefalea.
○ Farmacológico:
- Sintomático → AINES, triptanes, ergotamínicos.
- Preventivo → topiramato, amitriptilina, propranolol.
Cascallana Lara- 85
- Fármacos analgésicos no específicos de migraña como paracetamol y AINES. Los estudios han
mostrado que paracetamol de 1 gramo, ibuprofeno, naproxeno y ketorolaco podrían ser más
efectivos.
- Los analgésicos específicos incluyen ergotaminas y triptanes. La ergotamina puede ser bastante
efectiva en las crisis de migraña, pero tienden rápidamente a provocar cefalea por abuso de
analgésicos, por lo que su indicación debe ser muy cuidadosa. Se debe evitar su uso en pacientes con
HTA severa o cardiopatías, además durante el embarazo y la lactancia, principalmente por su efecto
vasoconstrictor.
- Los triptanes actualmente son el tratamiento de elección para crisis moderadas a severas, son los
más específicos y selectivos antimigrañosos. Son agonistas de receptores serotoninérgicos HT-1
1B/1D, los cuales actúan a través de la vasoconstricción de vasos leptomeníngeos, la inhibición de
inflamación neurogénica y sobre algunas neuronas del complejo trigémino vascular).
- El uso de otros analgésicos como los opioides no han demostrados ser mejores que los anteriores y
presentan mayores efectos adversos.
- En caso de náuseas y vómitos son útiles los prokinéticos (metoclopramida).
Todos los analgésicos usados sobre cierta cantidad pueden ser causa de cefalea por abuso de fármacos y
empeorar su dolor y calidad de vida, por lo cual es necesaria su correcta indicación al paciente en cuanto a
dosis y cantidad adecuada de fármaco.
Tratamiento preventivo → está indicado cuando existen más de cuatro crisis al mes o cada crisis presenta
severidad o duración importante, con difícil manejo analgésico. El objetivo es lograr disminuir la frecuencia
y la severidad de las crisis y mejorar la calidad de vida del paciente. Recomendaciones:
- Su duración debe ser de tres meses mínimo para que el efecto benéfico logrado se mantenga en el
tiempo sin embargo, algunos pacientes requerirán de un tratamiento más prolongado.
- Las dosis iniciales deben ser bajas, con titulación gradual a dosis más óptimas según respuesta.
- Se debe esperar entre uno a dos meses para evaluar su efectividad y eventual cambio de fármaco o
dosis.
- Respecto a este último punto, es importante involucrarlo en su terapia, establecer junto con el
paciente expectativas realistas en relación a su terapia y explicarle que está orientada a mejorar y no
“curar” la migraña.
- Los pacientes no deben estar abusando de analgésicos al momento de iniciar la terapia preventiva,
ya que tendrá poca efectividad. Primero hay que tratar la cefalea por abuso.
- Para evaluar la respuesta es útil el uso de “calendarios de cefalea” con registro de crisis de dolor y
uso de analgésicos.
La mejor evidencia actual la tienen los antidepresivos tricíclicos (amitriptilina), bloqueadores de canales de
calcio (flunarizina), beta bloqueadores (propanolol, metoprolol), anticonvulsivantes (topiramato
o ácido valproico). La elección dependerá de cada paciente, de los efectos adversos de cada droga y de las
patologías concomitantes. Por ejemplo en pacientes con elementos depresivos o insomnio puede ser
útil la amitriptilina, pero contraindicada en pacientes mayores ya que puede causar sedación o hipotensión
postural, por su efecto anticolinérgico. El propanolol puede ser de elección en pacientes hipertensos pero no
en pacientes asmáticos o diabéticos.
De segunda línea y con menor evidencia están la Gabapentina, venlafaxina, candesartan, o el lisinopril.
Alguna evidencia existe para la riboflavina (vitamina B6) y el magnesio oral, que son especialmente
útiles en pacientes embarazadas.
Cascallana Lara- 86
3. Trigémino-autonómicas:
● Episodios recurrentes de dolor intenso, tipo lancinantes/punzante, unilateral, breve (e/1¨y
2´), de comienzo y final abrupto, en territorio del trigémino, desencadenados por estímulos
inocuos (gatillantes).
● Síntomas autonómicos asociados (epifora, inyección conjuntival, etc).
● Buena respuesta a carbamezapina y lamotrigina. Sintomático: indometacina.
(Texto) Cefalea crónica diaria → Cuando una cefalea presenta más de 15 episodios al mes se considera
crónica y su enfoque y manejo pueden cambiar. Los pacientes más específicamente deberían clasificarse
en: cefaleas crónicas primarias (como migraña crónica); cefalea tipo tensión crónica; cefaleas crónicas
secundarias (como postraumáticas o por abuso de analgésicos).
Existen ciertos factores de riesgo en la evolución de cualquier cefalea que la pueden llevar a hacerse crónica
y empeorar la calidad de vida:
- Obesidad.
- Alteraciones del sueño como SAHOS.
- Trastornos del ánimo o eventos de vida estresantes.
- Dolor crónico asociado (p ej dolor de tipo músculo-esquelético o disfunción témporo-mandibular).
- Alta frecuencia de crisis de cefalea.
- Uso excesivo de cafeína y de fármacos.
Es importante recalcar que todos estos son factores modificables, por lo que es deber del médico estar
atento para su prevención o manejo precoz.
Cefalea por abuso de fármacos → Es un tipo de cefalea crónica que se produce en pacientes con cefaleas
primarias (especialmente migraña) al consumir analgésicos en exceso por más de tres meses. La cefalea
progresivamente empeora en frecuencia y/o intensidad y va perdiendo sus características clínicas
habituales, llegando a ser muy invalidante y difícil de manejar.
Su manejo es complejo y puede requerir incluso la hospitalización de algunos pacientes, como aquellos
que estén abusando de opioides en forma importante. Lo primero es retirar el fármaco que está provocando
el abuso, usar otro analgésico o un corticoide como terapia transicional y agregar un fármaco preventivo.
Requiere un enfoque multidisciplinario.
Sin embargo, el mejor manejo es la prevención, con una buena indicación de analgesia en la primera
consulta (tipo de analgésico, dosis e indicación sobre cuándo consultar).
Conclusiones:
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Cascallana Lara- 88
Cascallana Lara- 89
Déficit neurológico focal:
Consideraciones generales:
Lesión en motoneurona superior o inferior → va a haber debilidad, porque se está lastimando la vía motora.
Cascallana Lara- 90
Ataque cerebro vascular (ACV): → Ya no se dice accidente.
(Texto) La enfermedad vascular cerebral (EVC) constituye la segunda causa global de muerte. La EVC es un
síndrome clínico caracterizado por el rápido desarrollo de signos neurológicos focales, que persisten por
más de 24 h, sin otra causa aparente que el origen vascular.
Epidemiología:
Clasificación:
2 subtipos:
- Isquémica → La isquemia cerebral es la consecuencia de
la oclusión de un vaso y puede tener manifestaciones
transitorias (ataque isquémico transitorio) o
permanentes, lo que implica un daño neuronal
irreversible.
Cascallana Lara- 91
Fisiopatología:
Si se tapara alguna de estas arterias o se produjera una hemorragia → se produce un disbalance entre el
aporte y el requerimiento de O2 → al bajar el flujo cerebral en un área específica, tenemos anoxia y depleción
de O2 → eso baja la cantidad de ATP intracelular → por ende, va a haber compromiso de las bombas y de las
membrana celular, con alguna extravasación de algunos materiales → va a haber un cambio en el
metabolismo hacia la anaerobiosis → finalmente va a haber especies reactivas del O2 → eso termina en
NECROSIS.
Cascallana Lara- 92
Ataque Isquémico Transitorio (AIT):
Episodio de DNF:
● Súbito.
● Breve → < 1 h.
● Transitorio (reversible).
● Sin evidencia clínico-radiológica de infarto.
15% de los ACV son precedidos por un AIT. Determina un riesgo aumentado (19% a 10 años) de ACV.
A los 2 días:
- 0-1 → 0%.
- 2-3 → 1.3%.
- 4-5 → 4.1%.
- 6-7 → 8.1%.
→ ≥ 4 puntos → se interna para estudios. (Si suma 4 o más puntos: se dice que es un paciente de alto grado).
(Texto) En el ataque isquémico transitorio (AIT) no existe daño neuronal permanente. La propuesta actual
para definir al AIT establece un tiempo de duración de los síntomas no mayor a 60 min, recuperación
espontánea, ad-integrum y estudios de imagen (de preferencia resonancia magnética), sin evidencia de
lesión. Los pacientes con AIT tienen mayor riesgo de desarrollar un infarto cerebral (IC) en las 2 semanas
posteriores, por lo que se han diseñado escalas de estratificación de riesgo.
La escala ABCD se basa en 5 parámetros (por sus siglas en inglés), a los que se asigna un puntaje de entre 0 y
2, de acuerdo a si está o no presente:
Cascallana Lara- 93
- D, diabetes (2 puntos si está presente).
Aunque aun no existen guías de tratamiento basadas en el resultado de esta escala, los pacientes con alto
riesgo son los que principalmente podrían beneficiarse de hospitalización, realización de estudios y
establecimiento temprano de prevención secundaria.
Episodio de DNF:
● Súbito.
● Sin duración arbitraria de tiempo.
● Evidencia clínica e imagenológica de infarto/sangrado.
Tipos:
● Isquémico (87%) → Fisiopatología del infarto cerebral: Una vez que existe oclusión de un vaso
cerebral con la consecuente obstrucción del flujo sanguíneo cerebral (FSC), se desencadena una
cascada de eventos bioquímicos que inicia con la pérdida de energía y que termina en muerte
neuronal. Otros eventos incluyen el exceso de aminoácidos excitatorios extracelulares, formación de
radicales libres, inflamación y entrada de calcio a la neurona. Después de la oclusión, el núcleo
central se rodea por un área de disfunción causada por alteraciones metabólicas e iónicas, con
integridad estructural conservada, a lo que se denomina “penumbra isquémica”.
Farmacológicamente esta cascada isquémica puede ser modificada y disminuir sus efectos
deletéreos, lo que representa en la actualidad una de las áreas de investigación más activa.
Cascallana Lara- 94
hemiparesia atáxica. Los principales factores de riesgo son hipertensión arterial y diabetes
mellitus.
- Infartos de causa inhabitual: Se presentan principalmente en menores de 45 años. Las más
frecuentes son vasculopatías no aterosclerosis como disección arterial cérvico cerebral.
- Infartos de origen indeterminado o indeterminable: IC con más de una etiología posible o
aquellos en los que a pesar de una evaluación completa, no se puede determinar la causa, o
que tienen una evaluación incompleta.
Abordaje diagnóstico: En el paciente con sospecha de IC, los estudios de imagen son indispensables;
la tomografía axial (TC) simple es el estudio de elección ya que es accesible y rápida. En la valoración
del paciente en la fase aguda son necesarios también los siguientes estudios: glucosa sérica (la hipo e
hiperglucemia son simuladores del IC), biometría hemática y tiempos de coagulación y
electrocardiograma.
Cascallana Lara- 95
generales: el manejo soluciones, de la presión arterial, de la glucosa y de las complicaciones
tempranas, logran disminuir la morbimortalidad.
Manifestaciones clínicas: Al igual que otros subtipos de EVC, se presenta de forma súbita o con
síntomas rápidamente progresivos. Es frecuente el déficit neurológico máximo al inicio, así como
síntomas acompañantes sugestivos de aumento de la presión intracraneal (PIC) tales como cefalea,
náusea y vómito. La HIC supratentorial puede presentarse con déficit neurológico sensitivo-motor
contralateral y las infratentoriales con compromiso de nervios craneales, ataxia, nistagmus o
dismetría. Las crisis convulsivas aparecen en el 5-15% de las HIC supratentoriales y los signos
meníngeos se presentan en HIC con apertura al sistema ventricular o espacio subaracnoideo.
Uno de cada 4 pacientes sufre de deterioro neurológico en las primeras 24 h, secundario a extensión
del hematoma, aumento de sangre ventricular o edema, aunque pueden presentarse también entre
la segunda y tercera semana.
Tratamiento: Puede ser médico o quirúrgico e idealmente debe ofrecerse en unidades de terapia
intensiva. Para su elección debe considerarse la edad, escala de Glasgow, tamaño y localización del
hematoma, desplazamiento de la línea media, apertura ventricular, hidrocefalia y etiología. El
objetivo principal del tratamiento es reducir la PIC y prevenir complicaciones. Se basa en protección
Cascallana Lara- 96
de la vía aérea, reemplazo del factor apropiado, transfusión de plaquetas, uso de vitamina K en
algunos pacientes y manejo de la presión arterial (no descender bruscamente, porque una reducción
brusca de las cifras tensionales reduce la PPC, empeora el daño cerebral y se asocia con mayor
mortalidad, por lo que no se recomienda.
Etiología: 80% de los casos son secundarios a ruptura de un aneurisma sacular, y tiene una alta
morbimortalidad; el riesgo de ruptura de un aneurisma depende de su tamaño y localización. Otras
causas: ruptura de MAV, de aneurismas micóticos, disección de arterias intracraneales,
coagulopatías y vasculitis del SNC.
Su principal factor de riesgo es la HAS, así como el tabaquismo, etilismo intenso, historia de HSA en
familiares en primer grado y enfermedades hereditarias del tejido conjuntivo.
Cascallana Lara- 97
que a su vez secretan metaloproteinasas, elastasas y citocinas, que favorecen la remodelación
excéntrica.
Manifestaciones clínicas: El síntoma cardinal de la HSA es la cefalea severa de inicio súbito (“la peor
de su vida”), acompañada de náusea, vómito, fotofobia y alteración de la conciencia. En el examen
pueden encontrarse hemorragias subhialoideas en el fondo de ojo, signos meníngeos o focales, tales
como parálisis del III o VI nervios craneales, paraparesia, pérdida del control de esfínteres o abulia
(arteria comunicante anterior) o la combinación de hemiparesia, afasia o negligencia visuoespacial
(arteria cerebral media).
Las complicaciones más importantes de la HSA son el resangrado (tiene una mortalidad elevada), el
vasoespasmo (puede llevar a isquemia) e hidrocefalia.
Diagnóstico: La TC confirma el diagnóstico de HSA desde las primeras 12 hs. La ATC se utiliza para
detectar aneurismas cerebrales. En los pacientes con diagnóstico confirmado de HSA y estudio de
imagen negativo para aneurisma, éste debe repetirse en los siguientes 7 a 14 días, o debe
considerarse etiología no aneurismática. La punción lumbar está indicada en casos con sospecha de
HSA y TAC normal. El líquido cefalorraquídeo (LCR) hemorrágico, la presencia de eritrocitos y la
xantocromía confirman el diagnóstico de HSA. Una TC negativa y LCR normal descartan HSA.
Tratamiento: Medidas generales: mantener un aporte hídrico y de sodio adecuados, evitar esfuerzos,
de ser necesario manejo de analgesia y de hipertensión arterial, tratando de mantener TA media
menor a 125 mmHg. La hiperglucemia y la hipertermia se asocian con un mal pronóstico y deben
evitarse.
La profilaxis para trombosis venosa profunda debe iniciarse con aditamentos de compresión y
heparina subcutánea una vez que el aneurisma fue tratado.
Cuando existen signos de focalización por vasoespasmo puede utilizarse la terapia “Triple H”
(hipertensión inducida, hipervolemia y hemodilución), que incrementa la PPC, aunque no hay
evidencia clara sobre su beneficio. Si no hay mejoría, puede considerarse angioplastía química con
infusión de vasodilatadores.
Existen 2 opciones para asegurar un aneurisma roto: el clipaje quirúrgico y el manejo con terapia
endovascular (TEV).
Cascallana Lara- 98
Anamnesis:
Exámen físico:
- Escala NIHSS: más específica, apuntada al tratamiento del paciente. → Centrada en infartos de
circulación anterior.
Cascallana Lara- 99
- Signos y síntomas más orientadores de isquemia en la circulación posterior (cerebelo, tronco
cerebral, algunas cuestiones occipitales):
Para evaluar los movimientos oculares → hacemos una “H” con nuestro dedo, y le pedimos al paciente que lo
siga con sus ojos. (estamos evaluando el III, VI y IV par).
Evaluación facial → si hay compromiso del cuadrante superior (parálisis facial periférica). Si no tiene
alteración en la parte superior de la cara (lo dejamos internado y estudiamos).
Evaluación de la fuerza →
- Prueba dedo-nariz.
- Prueba talón-rodilla.
● Hipoglucemia.
● Convulsión.
● Migraña con aura.
● Encefalopatía hipertensiva.
● Psicógeno.
● Otras lesiones focales no vasculares de SNC.
Estudios complementarios:
● Laboratorio:
○ Glucemia: Los estados de hipoglucemia pueden simular un ACV, y los estados de hiperglucemia
son una contraindicación relativa para el comienzo de tratamiento con trombolíticos.
○ Función renal.
○ Hemograma (plaquetas).
○ TP-RIN.
○ Considerar otras pruebas de laboratorio según el paciente.
Tratamiento:
1. Control del daño → zona de penumbra (evitar que toda la zona dañada termine siendo un infarto,
intentando recuperar la mayor cantidad de neuronas posibles).
Medidas no farmacológicas:
● Ayuno (hasta evaluación kinésica de la deglución). Evitar ayuno prolongado (para evitar
complicaciones como sarcopenia o dificultades al momento de la rehabilitación).
● Cabecera 30°, cama con baranda. (Colchón antiescaras: dependiendo del paciente).
● Vía periférica. Valorar utilidad de PHP.
● No sondado vesical rutinario.
Vías corticoespinales y corticobulbares: neuronas motoras superiores que inician movimientos voluntarios
complejos.
Haz piramidal o corticoespinal recorrido: se origina en las áreas motoras y premotoras y sus axones
descienden hasta los centros del tronco del encéfalo y de la médula espinal en los tractos corticobulbares y
corticoespinales. Estos axones atraviesan luego la base de la protuberancia, donde quedan dispersos entre
las fibras pontinas transversas y los núcleos de la sustancia gris pontina.
En el extremo caudal del bulbo raquídeo, la mayoría de los axones están en el tracto piramidal, cruzan e
ingresan en los cordones laterales de la médula espinal donde forman el tracto corticoespinal lateral. Una
cantidad menor de axones ingresa directamente en la médula espinal; estos axones, que forman el tracto
corticoespinal ventral terminan del mismo lado.
Etiología: Enfermedades que causan embolia arterial con mayor frecuencia son la ateroembolismo o las
estenosis mitral, la fibrilación auricular, la endocarditis infecciosas y el infarto de miocardio con acinesia
ventricular (cardioembólicos).
Manifestaciones clínicas:
Signos negativos: debilidad o paresia; arreflexia superficial o cutáneo mucosa; pérdida de la destreza; atrofia
leve por desuso.
Signos positivos: espasticidad; hiperreflexia osteotendinosa profunda; clonus, sincinesias; signo de Babinski.
Hemiplejia y hemiparesia: pérdida de la motilidad voluntaria total o parcial de una mitad el cuerpo. En su
forma completa el trastorno motor compromete el territorio facial, miembro superior e inferior siendo en
este caso faciobraquiocrural. Si afecta solo miembro superior: predominio braquial. Si afecta miembro
inferior: predominio crural.
Hemiplejia flácida:
- Hemiplejia F-B-C completa con hipotonía.
- Compromiso inferior de la cara.
- Paciente no puede abrir o ocluir el ojo del lado afectado.
- Abolición de reflejos cutaneoabdominales y osteotendinosos.
➔ Directas: todas las áreas paralizadas se encuentran en la misma mitad del cuerpo. Lo habitual es que
la lesión se encuentre en uno de los hemisferios cerebrales afectando la vía piramidal antes de su
decusación comprometiendo los territorios facial, braquial y crural del mismo lado. La localización
de la lesión puede ser cortical, subcortical, capsular, talámica o espinal.
➔ Alternas: existen áreas paralizadas en ambos hemicuerpo, la lesión que se encuentra a cierta altura
del tallo cerebral, caudal a la cápsula interna genera compromiso homolateral de las fibras, ya
decusadas de uno o más nervios craneales después de su origen y de la vía piramidal antes de su
decusación bulbar, existiendo parálisis periférica de uno o más nervios craneales del lado de la lesión
con hemiplejia en el lado opuesto.
Paraplejia: Compromiso en la motilidad de dos regiones simétricas del cuerpo. La lesión en la primera
neurona en algún punto de su trayecto medular es bilateral y la parálisis se designa como paraplejia
espástica.
Los signos se hallaran en distinta altura según el sitio de lesión y por debajo de ella:
- Paraplejia o paraparesia.
- Hipertonía precedida de una fase de flacidez cuando es agudo.
- Resistencia a movimientos pasivos.
- Piramidalismo bilateral por debajo de la lesión con hiperreflexia profunda, abolición de reflejos
cutaneoabdominales, signo de Babinski.
- Alteraciones esfinterianas.
Cuadriplejia: afección motora de los cuatro miembros por lesión bilateral de la vía piramidal a nivel cervical.
Mismas causas que el anterior.
Examen del paciente se comprueba compromiso de la motilidad en los cuatro miembros y los mismo signos
descritos en el punto anterior.
Monoplejia: trastorno de la motilidad de un solo miembro que puede ser braquial o crural. Puede ser
cerebral generando una hemiplejia directa o medular dando monoplejia espásticas.
El término delirium sugiere un descarrilamiento o desvío de la conducta habitual. Es preferible evitar este
término, y referirse a él como Estado o Síndrome Confusional Agudo.
Es quizás el más frecuente de los síndromes psiquiátricos orgánicos. Pero está subdiagnosticado.
Características clínicas:
1. El paciente que lo desarrolla durante una internación por patología clínica o quirúrgica.
2. El paciente cuyo motivo de ingreso es un estado confusional agudo.
Manifestaciones clínicas:
Se encuentran en un continuo que va desde las alteraciones leves, que pueden pasar inadvertidas hasta
formas graves con riesgo de vida.
1. La primera presenta una alteración cuantitativa de las funciones mentales normales: alerta,
orientación, memoria. Esta corresponde al SCA de tipo inhibido, subdiagnosticado con frecuencia y
que no requiere mayor preocupación a menos que las manifestaciones sean graves (estupor).
2. La segunda presenta trastornos claramente anormales: terror, alucinaciones y delirios paranoides.
Corresponde a la confusión agitada y violenta que requiere la atención médica y psiquiátrica de
urgencia.
Pleomorfismo clínico: Sobre los defectos cognitivos se agregan cuadros depresivos, paranoides o histéricos
que tienen cierta relación con la personalidad del paciente. Estos son los que determinan que los pacientes
confusos sean bastante diferentes entre sí pero que se observe cierta constancia de la presentación clínica
cuando un paciente presenta episodios recurrentes de delirium.
- Con los ojos cerrados, ejercer una leve presión en los globos oculares. En el sujeto normal se produce
una imagen de luz y color sobre fondo oscuro. En el caso de delirium aparecen imágenes de objetos
definidos o escenas complejas.
- Al hacerle fijar la vista sobre un fondo blanco, el paciente tiene una experiencia alucinatoria. Este
signo también se encuentra en la fase inicial de la abstinencia alcohólica.
La detección precoz es útil, porque el delirium debe interpretarse como una señal de agravamiento de los
trastornos médicos del paciente, aún antes de que estos se manifiesten por otros medios.
Variabilidad temporal: Induce a confusión diagnóstica. El enfermo puede aparecer lúcido y ubicado en un
examen y mostrarse desatento y desubicado poco después. Tener en cuenta los informes médicos y de
enfermería que describen estas diferencias en las actualizaciones y más aún cuando los cambios siguen un
curso diario predecible (variabilidad diurna). El trastorno suele agravarse por la noche y primeras horas de
la mañana y a veces sólo se presenta por la noche. La presentación nocturna solamente puede explicarse por la
deprivación sensorial relativa de estímulos visuales, auditivos y táctiles y al hecho de que la oscuridad puede
precipitar o intensificar las alucinaciones visuales.
Insomnio: Suele ser grave y puede haber alteración del ciclo sueño vigilia. Además el insomnio por sí sólo
puede ser causa de SCA.
Alteración de la conciencia: Los trastornos de la atención varían desde un estado de apatía y desinterés a un
estado de excitación e hiperactividad que forzosamente reducen la apreciación del entorno.
Los cambios en el estado de conciencia fluctúan desde un fallo mínimo hasta la dificultad de ser activado y al
estupor. Se deben a las alteraciones metabólicas en el sistema activador reticulado.
Desorientación Temporal (día, fecha, hora): es la que primero se altera, luego se altera la espacial. Aún en las
formas más graves, es raro que se pierda la orientación del paciente respecto a sí mismo (autopsíquica).
Memoria: Hay un defecto en el registro y retención de nuevos recuerdos que se puede evaluar en el examen
clínico. También puede haber lagunas en la memoria remota. Pasado el momento agudo suele quedar un
recuerdo vago de lo sucedido, debido a los defectos que se produjeron en la atención y en la memoria
durante el mismo.
A veces el paciente recuerda ilusiones y alucinaciones terroríficas. Esto sugeriría que la memoria de los
sucesos neurales que se han generado dentro del cerebro puede ser mejor que la memoria de los hechos
externos, que exige percepción, concentración y fijación.
Alteraciones del pensamiento: Están siempre presentes ya que se deben a la disfunción del estado de
conciencia, de la atención, de la percepción y de las funciones cognitivas. Debido al trastorno atencional la
evaluación es difícil.
Las ideas suelen estar desorganizadas, lo que lleva a una incapacidad de razonamiento y a conductas
impulsivas o impetuosas. Un solo factor induce a la acción, desechando otras consideraciones más
significativas.
Los delirios o falsas creencias suelen surgir en respuesta a las percepciones imprecisas o distorsionadas. Es
común que se acompañen de vivencias de peligro, aunque no incluyen la sensación de estar dirigidas hacia
el paciente. Ej. interpretar el medio hospitalario como una prisión donde se tortura.
Si bien el paciente cree en ellos, rara vez persisten o se sistematizan. Pueden provocar gran temor, cólera o
indignación. Suelen aliviarse con la tranquilización y la argumentación.
Alteración de las emociones: Puede hallarse una emotividad embotada, sobre un estado de apatía y
somnolencia.
El miedo puede dar lugar a conductas de huída o de ataque. La intensa depresión puede dar lugar a
conductas suicidas. Esta alteración suele modificarse con la presencia de una persona acompañante que
tranquilice.
● Lenguaje: alterado, hablando en forma rápida o arrastrada o en una jerga incomprensible. En las
formas inhibidas monótono y susurrante.
● Temblor: fino o grueso, irregular, distal, 8 a 10 ciclos/ seg.
● Asterixis: sacudidas anormales involuntarias que se obtienen al extender los brazos, con manos en
pronación e hiperextensión de los dedos.
● Mioclonías multifocales: contracciones repentinas de grupos musculares en reposo. Ej. sobredosis
de litio.
● Convulsiones generalizadas, hiperrreflexia.
Actividad autonómica:
- Reacción pupilar conservada.
Factores predisponentes:
- La edad, por la mayor frecuencia de enfermedad cerebral orgánica y /o de enfermedad sistémica.
- Las intervenciones quirúrgicas: por el stress psicofísico, el dolor, el insomnio, el empleo de múltiples
fármacos, los factores ambientales, las infecciones, la fiebre, las alteraciones electrolíticas, la anemia.
- Las adicciones a alcohol y drogas.
Pseudodelirium: trastorno cognitivo transitorio en los que no se encuentra un factor orgánico causal (5 a
20%). Los pacientes viejos, con déficit cognitivo previo, están propensos a presentarlo como parte de una
depresión, una esquizofrenia o de una psicosis reactiva breve.
Siendo ambos síndromes muy parecidos, la diferenciación en el campo clínico suele ser difícil. En las
pseudodemencias, se encuentran inconsistencias en el desempeño cognitivo. Por ej. se queja de estar
desorientado pero no tiene dificultad en hallar su camino en el lugar.
Se debería a una alteración de la relación acetilcolina dopamina, con una disminución relativa de la primera.
El delirium experimental puede producirse por la administración de fármacos anticolinérgicos y ser
revertido con fisostigmina o neurolépticos. En el delirium del post-operatorio se encuentra un aumento de
la actividad anticolinérgica sérica; a mayor valor de la misma, mayor déficit cognitivo y su reducción se
asocia con la resolución del delirium.
La actividad dopaminérgica suele tener una relación inversa con la colinérgica. La administración de drogas
antidopaminérgicas mejora el delirium por anticolinérgicos. El delirium por dopaminérgicos: Ldopa,
dopamina, bupropion, puede reflejar también este disbalance de la relación acetilcolina - dopamina.
La deficiencia de tiamina, la hipoxia y la hipoglucemia actúan reduciendo la acetilcolina por efecto en las
vías metabólicas del ciclo de ácido cítrico, que provee AcetilCoA precursor para su síntesis.
En la encefalopatía hepática los niveles corticales de colina están disminuídos, y el aumento de tirosina y
fenilalanina (precursores de la síntesis) pueden producir niveles altos de dopamina. La hipoxia aumenta la
liberación de dopamina.
Tratamiento: Tiene dos objetivos simultáneos: la identificación y corrección del factor causal, y la aplicación
de una serie de medidas para la protección inmediata del paciente, para reducir su ansiedad y para favorecer
la reorganización cognitiva. Estas son: la contención física en el caso de agitación, la sedación, la
modificación de las condiciones ambientales inadecuadas (ruidos, mala iluminación) la presencia de un
acompañante tranquilizador y buena enfermería que contenga y oriente. Para el sueño puede emplearse una
benzodiazepina.
El haloperidol es la droga de elección por ser efectivo, relativamente seguro y por tener una actividad
anticolinérgica baja. En los ancianos el extrapiramidalismo es el principal efecto no deseado. Si el síndrome
confusional asienta sobre una demencia subcortical, se recomienda el empleo de antipsicóticos atípicos ej.
risperidona.
En el caso de los pacientes con alucinaciones y delirios que aún después del tratamiento con haloperidol
siguen hiperactivos o presentan síntomas extrapiramidales con el aumento de las dosis, conviene asociar
haloperidol y lorazepam. Poner fija la dosis de haloperidol y titular el nivel de sedación con benzodiazepinas.
Detectar el alcoholismo y prevenir las manifestaciones de abstinencia en los casos de hospitalización por
razones clínicas o quirúrgicas.
Preparación psicológica en las cirugías complejas. Control de las condiciones ambientales, ruidos, luz,
traslados, etc.
Fisiopatología:
Es multifactorial. Se va a ver
en pacientes que ya tengan
cierta vulnerabilidad, po ej
ejemplo tener una patología
degenerativa previa.
Consecuencias:
● Retraso del alta, internaciones prolongadas.
● Complicaciones, iatrogenia.
● Mortalidad total.
● Institucionalización.
● Demencia.
Epidemiología: FR/desencadenantes
● Pacientes hospitalizados.
● Adultos mayores → 23%.
● Cirugía → mayores, cardíacas, traumatológicas.
● ACV → 25%.
● Unidad cerrada (35%), ventilados (50-70%).
● Paliativos (59-88%).
● Institucionalizados.
Factores de riesgo:
Tener en cuenta que el delirium es fluctuante, por lo que a lo largo del día podemos encontrar al paciente tanto en el
polo hipoactivo como en el polo hiperactivo.
El patrón de hiperactividad se suele dar a la noche ya que, al haber una disminución de los estímulos externos, el
paciente genera una cuestión paradoja y se hiperactiva. Mientras que el patrón de hipoactividad suele darse
durante el día.
Diagnóstico: 2 pasos:
1. Valoración de atención y reactividad.
2. Cambio agudo del estado basal, fluctuación.
+ Perfil del delirium (delirios, alucinaciones, cambios de ánimo).
Etimológicamente:
Delirium:
● Estructural:
○ Vascular: isquémico, hemorrágico.
○ No vascular: infeccioso SNC, evento epiléptico.
● No estructural:
○ Endocrina → alteraciones en la función tiroidea.
○ Metabólico → falla renal o hepática; alteración de la glucemia.
○ Farmacológico → BZD, opiáceos.
○ Medio interno → hiponatremia, hipocalemia, hipocalcemia.
Diagnósticos diferenciales:
El delirium y la demencia son los dx más difíciles de diferenciar. Otros cuadros son la depresión y la
psicosis,
Abordaje:
● El delirium es un síndrome, no una enfermedad en sí misma.
○ Punción lumbar → siempre que la etiología no sea clara, exista sospecha de infección del SNC
o de hemorragia subaracnoidea con TC de encéfalo normal.
Tratamiento:
● No farmacológico:
○ Es el tto predominante.
○ Tto multidominio → poca evidencia real, recomendación de expertos.
○ No suele incluir tratamiento farmacológico más allá de atb.
○ Los antipsicóticos no se recomiendan de rutina. Solo si hay síntomas psicóticos.
○ BUSCAR LA CAUSA SUBYACENTE (DESENCADENANTE).
○ 30-40% de los pacientes pueden prevenirse mediante medidas no farmacológicas.
○ Evitar la contención física ya que aumenta la agitación.
○ Proveer un ambiente con adecuada iluminación diurna y con mínimo nivel de ruidos,
tranquilo y oscuro para el descanso nocturno.
○ Visitas familiares frecuentes/acompañante permanente.
○ Utilizar técnicas de reorientación o memoria, como calendarios, relojes, fotos familiares y
objetos personales. Reorientación frecuente en lugar, tiempo y situación.
● Farmacológico:
○ Benzodiacepinas → no están indicadas.
- Solamente en delirium tremens, convulsiones o abstinencia.
○ Neurolépticos (Haloperidol)
- No suprime el reflejo respiratorio.
- Favorece el pensamiento organizado, trata alucinaciones y es sedativo.
- Monitoreo cardíaco. Baja umbral convulsivo.
○ Delirium severo, no cuento con otra vía que la parenteral (IM o IV):
- Haloperidol.
Prevención:
● Consideraciones generales.
● Reconocer pacientes en riesgo y screening.
● Orientación ambiental.
● Hidratación.
● Manejo adecuado de esfínteres.
● Corrección de posibles desencadenantes (metabólicos, infecciosos, comorbilidades).
● Evitar drogas (Bzd, antipsicóticos).
● Respetar horarios de descanso.
● Evitar contenciones físicas.
Se realiza una PL para confirmar afecciones como meningitis y otros trastornos del sistema nervioso
central (SNC) como síndrome de Guillain-Barré y esclerosis múltiple. También permite establecer el
compromiso en SNC o en la médula espinal de diferentes tipos de cáncer. En ocasiones, se utiliza una PL
para inyectar en el líquido cefalorraquídeo medicamentos anestésicos o quimioterápicos.
● Infecciones por bacterias, hongos y virus, en el contexto de cuadros compatibles con meningitis y
encefalitis.
● Sangrado alrededor del cerebro (hemorragia subaracnoidea).
● Determinados tipos de cáncer que afectan al cerebro o a la médula espinal.
● Enfermedades inflamatorias del sistema nervioso como esclerosis múltiple y síndrome de
Guillain-Barré.
Qué complicaciones puede ocasionar una PL: En general se considera que la PL es segura, pero pueden
presentarse algunos efectos no deseados como:
● Dolor de cabeza posterior a la PL. Hasta un 25% de las personas que se sometieron a una PL
desarrollan cefalea a causa de la pérdida de LCR. La misma suele comenzar desde unas horas
después del procedimiento hasta los dos días posteriores y puede estar acompañada por náuseas,
vómitos y mareos. Por lo general, se presentan cuando el paciente está sentado o de pie, y finalizan
cuando se acuesta. Y su duración va desde unas horas hasta una semana o más.
● Molestias o dolor lumbar. Es posible sentir dolor o sensibilidad en el sitio de PL luego del
procedimiento. En ocasiones el dolor se extiende hacia la parte posterior de los miembros inferiores.
● Sangrado. Se puede producir un sangrado cerca del sitio de la punción o, en pocas ocasiones, en el
espacio epidural.
● Hernia cerebral. El aumento de la presión dentro del cráneo ocasionada, por ejemplo, por un tumor
cerebral u otra lesión que ocupa espacio puede generar la compresión del tronco encefálico luego de
la extracción de una muestra de LCR.
Se puede obtener una exploración de tomografía computarizada (TC) o una resonancia magnética (RM)
antes de hacer la PL, para determinar si hay evidencia de una lesión ocupante de espacio que pueda
ocasionar aumento de la presión intracraneal, por el riesgo de generar una hernia del cerebro durante la
maniobra. Esta complicación es poco frecuente pero sumamente grave.
En estos escenarios puede ser necesario realizar un fondo de ojo, una TC o una RM para determinar la
presencia de lesiones que ocasionan hipertensión endocraneana, y/o recuento de plaquetas y parámetros de
coagulación para descartar riesgo de hemorragia en el procedimiento.
Maniobra:
2) Infiltrar el tejido celular subcutáneo y avanzar luego hasta el periostio con el anestésico local (0,5 ml
de lidocaína al 2%).
6) Si no se logra llegar al canal medular y se choca con el hueso, se retirar la aguja hasta el tejido
subcutáneo sin sacarla de la piel, y volver a introducirla corrigiendo la dirección.
7) Cuando la aguja penetra el espacio subaracnoideo y fluye LCR, procedemos a llenar los tubos.
Se está planteando dejar de usar el término “crisis hipertensiva”, ya que representa una emergencia que nos
lleva a tomar medidas rápidas y agresivas suponiendo probable evolución desfavorable, lo cual aumento la
posibilidad de un daño iatrogénico. El uso de antihipertensivos de acción rápida con descenso marcado de la
presión arterial se asocia a eventos adversos que pueden manifestarse hasta 72 hs más tarde.
HTA severa:
● PA sistólica > 180 mmHg y/o PA diastólica > 110 mmHg, en un promedio de 3 tomas, separada cada
una al menos por un intervalo de 5 minutos.
● Puede estar aislada o acompañada por entidades con características fisiopatológicas y evolutivas
propias.
● Es una condición frecuente.
● Representa hasta un tercio de las consultas en guardia.
● Sólo un 2% son verdaderas emergencias.
Se propone una estrategia secuencial de diagnóstico y tratamiento según exista o no daño agudo de órgano
blanco, el que puede ser generado por la HTA misma o tratarse de una emergencia clínica a la que se asocia
la HTA.
➔ La lesión aguda de un órgano blanco causada por la HTAS impone la toma rápida de conducta con
uso de drogas EV e internación en UTI → Emergencia hipertensiva.
➔ En pacientes sin daño agudo a órgano blanco o con daño previo a HTAS, el beneficio del descenso de
la TA es discutible, ya que no es la base fisiopatológica de esta patología → Emergencia clínica
asociada a hipertensión. HTA severa de riesgo indeterminado. HTA severa aislada.
Emergencia hipertensiva: situación clínica o subclínica que pone en riesgo inminente la vida del paciente,
por la presencia de daño agudo de órgano blanco, en el que la elevación de la PA cumple un rol fundamental
en la génesis y progresión del mismo, que hace imperativo el pronto descenso de la misma. Se define por la
gravedad del cuadro clínico, independientemente del valor absoluto de la PA.
Ejemplos:
- Encefalopatía hipertensiva.
- Hipertensión maligna-acelerada.
- Edema agudo hipertensivo (insuficiencia cardiaca izquierda aguda).
- Disección aórtica aguda.
Emergencias clínicas asociadas a HTA: situación clínica con daño orgánico agudo que pone en riesgo
inminente la vida del paciente, en la que la HTA tiene una co-participación variable en la génesis y en la
progresión del cuadro. En las que no existe evidencia clara sobre la necesidad y el beneficio del tratamiento
antihipertensivo.
Ejemplos:
- ACV.
- IRA.
- Crisis hipertiroideas asociadas a HTA.
HTA severa de riesgo indeterminado: grupo de situaciones en las que, debido a una posible evolución hacia
un cuadro de emergencia hipertensiva o emergencia clínica asociada a hipertensión, se requiere la
realización de estudios diagnósticos y observación clínica prolongada.
Ejemplos:
- HTA severa acompañada de signo-sintomatología sin relación definida con la elevación de la PA
(cefalea gravitatoria, vértigo, visión borrosa, vómitos, disnea, precordialgia atípica).
- Pacientes con compromiso previo de órganos blanco que a juicio del médico actuante requieren de
una observación especial (pacientes con cardiopatía, aneurisma de aorta, tratamiento
anticoagulante, etc.).
HTA severa aislada: situación clínica que presenta HTA severa asintomática o con signo-sintomatología
leve o inespecífica (inestabilidad, malestar general, mareos, etc.), sin evidencia de compromiso agudo de
órgano blanco.
Examen físico:
Estudios complementarios:
● Según hipótesis clínica, para evaluar daño agudo de órgano blanco y buscar enfermedades causales
o asociadas. Ejemplo:
○ Sospecha de IAM → ECG, enzimas, troponinas.
○ Sospecha de ACV → TC cráneo (a veces diferida).
○ Sospecha de IC → Rx tórax.
Fisiopatología:
- La elevación severa de PA activa mecanismos de diuresis por presión, generando una hipovolemia
relativa, situación en la que deben evitarse los diuréticos. Ej: edema agudo de pulmón hipertensivo.
- El flujo cerebral depende de la presión de perfusión y de la resistencia vascular cerebral. El ajuste del
diámetro vascular permite mantener el flujo dentro de un amplio rango de presión de perfusión
(autorregulación entre 50-150 mmHg de PAM). La presión por encima o por debajo de estos límites
producirá:
- Hipoperfusión con infarto (ACV isquémico) → no debemos disminuir la TA de manera muy
rápida e intensiva porque empeoraría la isquemia.
- O hiperperfusión con edema o hemorragia → en este caso, sí es útil el descenso de la TA.
Esto fundamenta la recomendación de no descender la PAM más del 20-25% de su basal en dos horas y hasta
160/100 mmHg como mínimo.
Clave para el manejo racional de la HTA severa → definir el objetivo terapéutico → nos importa más la
seguridad que la eficacia antihipertensiva (“primero no dañar”).
Es la situación clínica, y no los valores absolutos de la PA, lo que determina la urgencia del tratamiento.
HTA severa de riesgo indeterminado e HTA severa aislada → alternativas como el reposo (↓ PA en ∿1/3 de
cuadros de HTA severa en guardia) y drogas de acción inmediata a prolongada (y exclusión de
diuréticos), han demostrado seguridad y eficacia.
En resumen:
La HTA severa se define por una PAS > 180 mmHg y/o PAD > 110 mmHg, como promedio de tres
determinaciones.
Los episodios de HTA severa pueden presentarse con o sin daño de órgano blanco, y a su vez ser su causa o
su consecuencia.
La lesión aguda de órgano blanco asociada a HTA severa es realmente una emergencia clínica (ACV o IRA) o
hipertensiva (encefalopatía, EAP, IAM, eclampsia, disección, etc.) e impone la internación, habitualmente en
UCI, el uso de drogas EV y monitoreo estricto de la PA.
No debe otorgarse el alta de un paciente con HTA severa son daño de órgano blanco desde el servicio de
emergencia o desde el consultorio sin asegurar el seguimiento a corto plazo.
● Recuento globular.
● Creatinina.
● Filtrado glomerular (MDRD simplificada o Cockcroft-Gault).
● ionograma (Na, K).
● Glucemia.
● Perfil lipídico.
● ECG.
Resumen:
HTA:
Las consultas por hipertensión arterial severa (PA 180/110 mmHg) son muy frecuentes en los servicios de
emergencia. Aproximadamente 10% de los individuos hipertensos presentará al menos en una ocasión un
episodio de este tipo.
Históricamente no ha sido adecuada la asignación del término “urgencia” para definir a la mayor parte de
estas situaciones ya que él mismo ha condicionado al médico y tal vez al mismo paciente a la
implementación de medidas de intervención inmediatas sin que existiese un sustrato fisiopatológico que
las justifique. En la actualidad, cuando no se halla presente un daño nuevo y agudo de los órganos blanco, el
manejo de los episodios de HTA severa ha devenido en un desafío en el que es difícil determinar si nos
encontramos ante un fenómeno de alerta, un cuadro urgente, con la potencialidad de evolucionar hacia
situaciones de mayor severidad, o no urgente, en el que el manejo agresivo de la presión arterial estaría
contraindicado por alterar los mecanismos desencadenados de autorregulación vascular (cerebral,
miocárdica, renal).
Natriuresis por presión: La elevación severa de la PA activa los mecanismos de natriuresis por presión
cuando el individuo afectado tiene intactos sus sistemas renales, aún con deterioro del filtrado glomerular
leve y en pacientes diabéticos con microalbuminuria, se incrementa la eliminación de volumen y sodio ante
ascensos marcados de la presión arterial. La velocidad de este mecanismo de manejo puede variar según las
condiciones basales del paciente, por ello no se recomienda agregar drogas diuréticas mientras se
mantenga la situación aguda ya que se trata de una hipovolemia relativa y la homeostasis hidroelectrolítica
se equilibraría con los mecanismos normales de autoregulación.
Sistema Renina Angiotensina: En casi todos los tipos de HTA esencial y secundaria puede identificarse el
estado del eje renina angiotensina aldosterona, siendo de utilidad para promover una intervención racional.
(Larragh y Col) 4 posibles situaciones según la reninemia:
1) Renina alta:
● Hipertensión maligna.
2) Renina media a elevada:
● Hipertensión renovascular.
● Vasculitis renal.
● Trauma renal.
● Tumores hipersecretores.
● Crisis adrenérgicas.
3) Probable renina media a elevada:
● Encefalopatía.
● Hemorragia intracerebral.
● Isquemia cerebral.
● Edema agudo de pulmón, IAM, angina inestable.
● Disección aórtica aguda.
● Situaciones perioperatorias.
4) Renina baja:
● Sobrecarga de sodio-volumen.
● NTA.
● GMN aguda.
Valdeverde y col (España), han identificado una mutación genética en el gen de la 5 nucleotidasa que estaría
asociada a un menor riesgo de padecer crisis de hipertensión arterial severa.
Pompeau Fabra y un grupo de investigadores franceses, demostraron el efecto del canal de potasio Maxi K
en el control del tono vascular favoreciendo la relajación.
Este concepto fundamenta la recomendación de no descender la PAM más allá del 20% de su valor basal.
Straangard identificó un límite inferior de descenso de la PAM conservando la autorregulación y con
reducido riesgo de hipoperfusión. De ese modo partiendo de los posibles valores más elevados de PAM
compatibles con la vida se corresponde en los seres humanos aproximadamente con un descenso no mayor
de 25%.
Manejo diagnóstico:
El diagnóstico de HTA severa requiere en primera instancia una medición sistemática adecuada de la PA.
La anamnesis debe dirigirse a evaluar la presencia de factores (como episodio de estres agudo, uso de drogas
con efecto presor: AINES, descongestivos, corticoides), búsqueda de antecedentes de riesgo y de sospecha de
daño en órganos blanco.
El examen físico debe incluir la realización de un estudio de fondo de ojo aún sin midriáticos que permitirá
reconocer los grados avanzados de retinopatía que identifican a la HTA maligna acelerada que puede cursar
silenciosamente hasta sus complicaciones.
Manejo terapéutico:
El descenso de presión arterial es recomendable, pero al no haber evidencias acerca de la evolución natural
de la HTA severa sin daño agudo de órgano blanco, no está aún claro cuándo y cómo es necesaria la
intervención farmacológica en estos pacientes.
La seguridad más que la eficacia antihipertensiva parece ser la premisa: “primero no dañar”.
Los parámetros de seguridad propuestos por las normas mencionadas y evaluados en el estudio REHASE
son:
En los pacientes con daño agudo de órgano blanco es indudable el beneficio de su internación en un área de
cuidados críticos y el descenso de su PA con drogas por vía intravenosa siguiendo las sistemáticas
recomendadas para cada situación (infarto de miocardio, insuficiencia cardíaca, aneurisma disecante de
aorta, eclampsia, etc).
Conclusiones:
Los episodios de HTA severa pueden ser estadios evolutivos de la enfermedad vascular, fenómenos de alerta
con valores elevados de PA en un paciente con HTA mal controlada, o situaciones clínicas con
características genéticas y fisiopatológicas propias. Su manejo requiere de una estrategia diagnóstica que
considere la variabilidad de la PA, la identificación del estado de los órganos blanco y la evaluación de los
posibles mecanismos fisiopatogénicos involucrados. El reposo es una herramienta de indudable utilidad, y
los esquemas de tratamiento secuencial incluyen la persistencia del reposo aun cuando se agregue al
tratamiento un fármaco antihipertensivo por falta de respuesta al reposo aislado.
La indicación de drogas que descienden la PA de manera rápida y marcada no tiene lugar en el tratamiento
basado en el conocimiento de la fisiopatología y es importante recordar que sus consecuencias pueden no
observarse en el período inmediato sino hasta 72 horas posteriores.
Conceptos:
Coherencia interna:
En el laboratorio se miden la pCO2 y el pH, en cambio el HCO3- es calculado con la ecuación de Hesselbach.
Valores Normal:
Las alteraciones ácido-base generalmente son consecuencia de una patología preexistente, aunque en raras
ocasiones tienen un carácter primario.
Para poder identificarlos, se debe evaluar la respuesta fisiológica compensadora para cada trastorno.
Si los valores se encuentran fuera del rango esperado, se traduce en un trastorno “mixto” o “agregado”.
Trastornos primarios:
Acidosis metabólica:
● Puede tener una alteración en el GAP (lo más frecuente es que esté aumentado). Las causas más
frecuentes son: hipoxia tisular, sepsis, shock, cetoacidosis diabética.
Las causas de acidosis metabólica con GAP aumentado también pueden dividirse en
endógenas (cetoacidosis DBT) y exógenas (tóxicos y fármacos).
Alcalosis metabólica:
Alcalosis respiratoria:
Método de evaluación:
3 pasos:
Trastornos metabólicos:
→ Acidosis metabólica: una vez detectado un trastorno de acidosis metabólica, el siguiente paso es
determinar la compensación respiratoria producto de la pCO2 esperada para ese trastorno. No hay que
utilizar los valores de referencia, sino los valores esperados.
→ Alcalosis metabólica: determinar la compensación respiratoria producto de la pCO2 esperada para ese
trastorno.
→ Acidemia respiratoria:
● pH <7.35.
● pCO2 aumentada.
● Aguda o crónica → ver EB →
→ Alcalemia respiratoria:
● pH > 7.45.
● pCO2 disminuido.
● Aguda o crónica → ver EB →
Los trastornos respiratorios agudos (< 24 horas) no modifican la base, por lo que no será necesario calcular
compensación esperada.
CAD SHH
Más frecuente en: Jóvenes con DBT 1. Adultos mayores con DBT 2 y comorbilidades.
CAD SHH
Tratamiento CAD:
Manejo agudo: Objetivos:
- Hidratación. - Restaurar el volumen intravascular.
- Reposición electrolitos. - Prevenir y corregir alteraciones
- Insulina. electrolíticas (mención especial al K+).
- Corregir la hiperglucemia.
- Corregir acidosis.
Luego → evaluar valores de Na para ver si 250-500 ml/hr según demanda SF 0,45% (solución ½ normal)
se sigue con SF 0,9% o se pasa a solución ojo hipercloremia + acidosis metabólica
normal (menor concentración de cloruro
de Na)
A tener en cuenta:
- Buscar causa desencadenante. No “comerse” la infección. → Cultivos.
- Están deshidratados → hidratar!
- No apurarse, todavía no está resuelto → pasar de etapa poco a poco, dar tiempo para la correción del
medio interno.
Tratamiento SHH:
Objetivos:
● Corregir la deshidratación severa y la hipovolemia.
● Reducir y normalizar la hiperosmolaridad.
● Corregir la hiperglucemia.
Normas ADA:
Recordar:
● La primer causa de descompensación → INFECCIÓN → Buscar foco y cultivar
● Deshidratación severa → HIDRATAR
● INSULINA → ojo con el K+ → valorar diuresis y reponer. No empezar insulina si K+< 3 mEq/lt.
● Descenso gradual de la glucemia → resuelve más lento que una cetoacidosis.
MANEJO DE LÍQUIDOS:
Se utiliza insulina
corriente, de rápida
acción.
El parámetro de
control serán las
glucemias; debemos
disminuir al menos
10% de la glucemia
inicial.
Controlar glucemia
cada 1-2 hs.
(hemoglucotest o
glucometría).
Cuando la glucemia
llega a 300 mg/dl
debemos reducir la
infusión, e incorporar
dextrosa al plan.
MANEJO DE ELECTROLÍTOS:
Si K+ <5,2 mEq/l →
administrar potasio como
reposición en el plan.
Bicarbonato → cuando pH
<6,9. Repetir control del medio
interno a las 2 hs.
Anomalías electrolíticas:
● Hipopotasemia: insulina (redistribución) + disminución del aporte de potasio (reposición). → Puede
dar una arritmia. Mantener K+ entre 4 y 5.
● Hiperpotasemia: demasiado aporde de ClK + insuficiencia renal.
● Hipoglucemia: exceso de insulina o falta de agregado de dextrosa cuando comenzamos con la
correlación. → Estar atentos porque estamos usando insulina → si baja la glucemia usar dextrosa.
● Acidosis metabólica hiperclorémica (por reanimación con SF): no es considerada grave y se
resuelve en días con la disminucióin del aporte de solución.
Complicaciones cardíacas:
● IAM, IC con bajo gasto y rabdomiólosis por deshidratacion severa.
● Arritmia por alteracion electrolítica. (hipopotasemia severa)
Conclusión:
- La CAD y el SHH son emergencias metabólicas graves, requieren diagnóstico y tratamiento rápido.
- La causa más frecuente es la omisión de insulina y en segundo lugar las infecciones.
- Seguir los protocols durante la internación mejora los resultados en el tratamiento como la
hiperglucemia rebote, las hipogliucemias y anomalias electroliticas.
- La educación de los pacientes con DBT es fundamental para evitar estas complicaciones.
¿Cuál debe ser el manejo de un paciente que es diagnósticado con DM2 durante una hospitalización por otra
causa?
Justificación → La morbimortalidad de pacientes con diabetes en el hospital es mayor que la de personas sin
diabetes; esta cifra es aún mayor en pacientes con hiperglucemia cuyo primer reconocimiento se realiza
durante la hospitalización (sepan o no que tienen diabetes).
Recomendaciones de manejo del paciente con diabetes en una sala médica no crítica:
Tipo de insulina:
Dosis de insulina:
● La mitad de la dosis se debe administrar como insulina basal y la otra mitad como insulina rápida
o ultrarrápida.
● Para glucometrías preprandiales mayores a 140 mg/dL debe administrarse insulina de acción
corta suplementaria a través de un protocolo preestablecido de escala de corrección (idealmente
de tres columnas).
● El análogo de insulina basal se administra una vez en el día siempre a la misma hora. La insulina
NPH habitualmente requiere la administración dos veces en el día.
● Las insulinas rápidas o ultrarrápidas se inician en tres dosis iguales, divididas para cada comida
principal. No deben administrarse si el paciente no está recibiendo vía oral o es incapaz de comer.
● Si el paciente es capaz de comer y se espera que lo haga, se administra insulina rápida o
ultrarrápida suplementaria antes de cada comida siguiendo columna “estándar” de la tabla 10.7.
● Si el paciente no va a comer, se debe administrar insulina rápida o ultrarápida suplementaria cada
6 horas (6-12-18-24) siguiendo el ajuste de la columna “sensible” de la tabla 10.7 .
● Si la glucometría de ayuno o el valor medio durante el día es superior a 140 mg/dL, se aumenta la
¿Cuál es el mejor tratamiento para mantener el control glucémico en un paciente con DM2 estable
hospitalizado en una sala de medicina general por enfermedad intercurrente?
● Para la mayoría de los pacientes con DM2, se recomienda el uso un esquema de múltiples
inyecciones de insulinas con un monitoreo proactivo (glucometrías al menos antes de cada
alimento).
● Se recomienda realizar HbA1c en todos los pacientes con diabetes o hiperglucemia (glucosa mayor a
140mg/dL) que ingresan a hospital si no se ha realizado en los últimos 3 meses.
● En pacientes con hipoglucemiantes orales: Se recomienda la transición a un esquema de insulina
basal/bolos en aquellos pacientes en descontrol o que tengan contraindicación para
hipoglucemiantes orales.
¿Cuál debe ser el manejo de un paciente con DM2 en una descompensación aguda?
● En pacientes con cetoacidosis diabética (CAD) se puede utilizar un algoritmo siguiendo las
recomendaciones de los algoritmos de Manejo de insulina, Manejo de líquidos y Manejo de
electrolitos.
● Se aconseja la vía intravenosa como la más apropiada para la administración de insulina.
● En adultos con CAD, la administración de 500 mL/hora de solución salina normal por las primeras 4
horas, y luego 250 mL/hora por las siguientes 4 horas, puede ser apropiado para la mayoría de
pacientes.
● La administración de líquidos en pacientes con síndrome hiperglucémico hiperosmolar (SHH) debe
ser individualizada a la condición clínica del paciente y a las comorbilidades presentes.
● Para la infusión continua de insulina, se recomienda emplear insulina regular.
● En la transición de infusión continua a administración subcutánea, se deben preferir las insulinas
análogas.
¿Cuál debe ser el manejo de la DM2 en un paciente que será sometido a cirugía?
Justificación → La hiperglucemia aguda es común por el estrés físico y psicológico asociado a la cirugía
entre otras causas y ha sido vinculada a aumento del riesgo de infecciones posoperatorias, a rechazo de
trasplantes, a mayor estadía hospitalaria y morbimortalidad, cuando su valor excede los 200 mg/dL.
¿Cuáñ debe ser el manejo de la DM2 en un paciente agudamente enfermo por una causa diferente a la
diabetes?
La cetoacidosis diabética (CAD) es una complicación metabólica aguda de la diabetes que se caracteriza por
hiperglucemia, hipercetonemia y acidosis metabólica. La hiperglucemia causa diuresis osmótica con
pérdida significativa de líquidos y electrolitos.
La cetoacidosis diabética se identifica con mayor frecuencia en pacientes con diabetes mellitus tipo 1.
Aparece cuando las concentraciones de insulina no son suficientes para cubrir las necesidades metabólicas
básicas del cuerpo. La deficiencia de insulina puede ser absoluta (p. ej., durante períodos de administración
de insulina exógena) o relativa (p. ej., cuando la dosis habitual de insulina no cubre las necesidades
metabólicas del organismo sometido a un estrés fisiológico).
Los factores fisiológicos contribuyentes al estrés que pueden desencadenar la cetoacidosis diabética
incluyen:
● Corticosteroides
● Diuréticos tiazídicos
● Simpaticomiméticos
● Inhibidores del cotransportador 2 de sodio-glucosa (SGLT-2)
La cetoacidosis diabética es menos frecuente en la diabetes mellitus tipo 2, pero puede aparecer en
situaciones de estrés fisiológico inusual.
Fisiopatología:
El glucagón también estimula la conversión mitocondrial de ácidos grasos libres en cetonas. En condiciones
normales, la insulina bloquea la cetogénesis al inhibir el transporte de los derivados de los ácidos grasos
libres a la matriz mitocondrial, pero en ausencia de insulina, la cetogénesis avanza. Los principales
cetoácidos sintetizados, el ácido acetoacético y el ácido beta-hidroxibutírico, son ácidos orgánicos fuertes
que provocan acidosis metabólica. La acetona producida durante el metabolismo del ácido acetoacético se
acumula en el suero y se elimina lentamente a través de la respiración.
Los signos y síntomas de la cetoacidosis diabética incluyen los síntomas de la hiperglucemia junto con
náuseas, vómitos y, sobre todo en los niños, dolor abdominal. El letargo y la somnolencia son síntomas de
descompensación más grave. Los pacientes pueden presentar hipotensión arterial y taquicardia debido a la
deshidratación y la acidosis; también pueden tener que realizar respiraciones rápidas y profundas para
compensar la acidemia (respiraciones de Kussmaul). Los pacientes pueden tener un aliento frutal generado
por la acetona espirada. La fiebre no es un signo de la cetoacidosis diabética propiamente dicha pero, si se
detecta, indica una infección subyacente. Si no se trata rápidamente, la cetoacidosis diabética progresa al
coma y lleva a la muerte.
El edema cerebral agudo, una complicación observada en alrededor del 1% de los pacientes con cetoacidosis
diabética, se ve sobre todo en niños. La cefalea y el nivel de conciencia fluctuante sugieren esta complicación
en algunos individuos, pero el paro respiratorio es la manifestación inicial en otros casos. La causa puede
estar relacionada con reducciones demasiado rápidas de la osmolalidad sérica o con isquemia encefálica. El
retraso en la corrección de la hiponatremia y la administración de bicarbonato durante el tratamiento de la
cetoacidosis diabética son factores de riesgo adicionales.
Diagnóstico:
● pH arterial
● Cetonemia
● Cálculo de la brecha aniónica
La cetoacidosis diabética se diagnostica cuando se detecta un pH arterial < 7,30 con brecha aniónica > 12 y
cetonemia.
Deben buscarse signos y síntomas de la enfermedad desencadenante con estudios apropiados (p. ej.,
cultivos, estudios de diagnóstico por la imagen). En los adultos se debe realizar un electrocardiograma para
identificar un infarto de miocardio y para determinar la importancia de las alteraciones de la potasemia.
Pronóstico:
Las tasas de mortalidad general para la cetoacidosis diabética son < 1%; sin embargo, la mortalidad es más
alta en los adultos mayores y en pacientes con otras enfermedades potencialmente letales. El shock o el
coma al ingreso del paciente indican peor pronóstico. Las causas principales de muerte son el colapso
circulatorio, la hipopotasemia y las infecciones.
Tratamiento:
El tratamiento debe realizarse en la unidad de cuidados intensivos porque al principio hay que realizar
exámenes clínicos y de laboratorio 1 vez por hora o cada 2 horas para poder implementar los ajustes
necesarios en el tratamiento.
Este cuadro se detecta con mayor frecuencia en pacientes con diabetes mellitus tipo 2, a menudo en
circunstancias de estrés fisiológico. Tiene una tasa de mortalidad estimada de hasta 20%, que es
significativamente más alta que la mortalidad por cetoacidosis diabética (actualmente < 1%). Suele aparecer
después de un período de hiperglucemia sintomática, en el cual la ingesta de líquido es inadecuada y no
puede evitar la deshidratación extrema generada por la diuresis osmótica inducida por la hiperglucemia.
Síntoma principal: alteración del estado de conciencia (que oscila desde la confusión o desorientación hasta
el coma) → resultado de la deshidratación extrema asociada con o sin azoemia prerrenal, hiperglucemia e
hiperosmolalidad. A diferencia de la cetoacidosis diabética, pueden aparecer convulsiones focalizadas o
generalizadas y hemiplejía transitoria.
Diagnóstico:
● Glucemia
● Osmolaridad sérica
El diagnóstico del estado hiperglucémico hiperosmolar se alcanza por el hallazgo de hiperglucemia grave
(nivel muy elevado de glucemia en una muestra obtenida por punción digital durante la evaluación de un paciente
con alteración del estado mental) con hiperosmolalidad plasmática en ausencia de cetosis significativa.
La potasemia es normal, pero la natremia puede ser baja o alta en función de las deficiencias de volumen. La
hiperglucemia puede causar hiponatremia dilucional.
Las concentraciones de nitrógeno ureico en sangre y creatininemia son muy elevadas. El pH arterial suele
ser > 7,3, pero en ocasiones puede aparecer una acidosis metabólica leve como resultado de la acumulación
de lactato.
La deficiencia de líquido puede superar 10 L y el colapso circulatorio agudo es una causa habitual de muerte
en estos pacientes. La trombosis generalizada es un hallazgo frecuente en la autopsia y, en ciertos casos,
puede producirse una hemorragia como consecuencia de una coagulación intravascular diseminada. Otras
complicaciones incluyen neumonía aspirativa, insuficiencia renal aguda y síndrome de dificultad
respiratoria aguda del adulto.
Tratamiento:
La "Educación es un derecho que tiene todo paciente diabético" y debe formar parte del tratamiento en
todos los sistemas de salud, tanto públicos como privados. Entre el 50 a 80% de los pacientes desconocen el
carácter crónico de la enfermedad, las porciones de intercambio de alimentos, el autocontrol, cuidado de los
pies y otros.
Educación diabetológica: Proceso participativo y estimulante, donde las necesidades del paciente diabético
y el equipo de salud convergen para que las respuestas permitan una correcta toma de decisiones. Debe
lograr cambios de conducta. Es una intervención hacia el equipo de salud y hacia el paciente.
A quién educar?
● Todos los profesionales que asisten a los pacientes diabéticos: médicos (especialistas y de atención
primaria), enfermeras, nutricionistas, psicólogos, podólogos, trabajador social y laicos motivados y
orientados.
Objetivos generales:
Pie diabético: toda infección, úlcera o destrucción tisular del pie asociada a neuropatía y/o enfermedad
vascular periférica de miembros inferiores en personas con diabetes.
● En las personas con diabetes, las lesiones de pie frecuentemente son consecuencia de dos o más
factores de riesgo.
● El 25% de los individuos con diabetes desarrollarán una úlcera en el pie durante su vida.
● 45-75% requieren amputación.
Etiopatogenia:
1) Neuropatía:
- La neuropatía diabética es la complicación crónica más
frecuente de la diabetes.
- La neuropatía puede presentarse de manera asintomática hasta
en el 50% de los casos.
- Neuropatía periférica: distal y simétrica → En guantes y
calcetín.
- Prevalencia: entre el 16 y el 66%.
- Los principales FR son: hiperglucemia, estatura elevada, tbq,
HTA, sobrepeso y DLP.
- Clasificación:
2) Arteriopatía periférica:
- La enfermedad arterial periférica (EAP) se define como una
enfermedad arterial aterosclerótica oclusiva por debajo del
ligamento inguinal, resulta en una reducción del flujo sanguíneo
en miembros inferiores.
- Prevalencia de enfermedad arterial periférica del 4,5% en la
población general y de 9,5% en las personas con diabetes.
- Es importante recordar que el dolor puede estar ausente por la
presencia de neuropatía.
3) Deformidad articular:
- La hiperglucemia favorece la glicosilación del
colágeno en articulaciones, tejidos blandos y piel,
afectando la movilidad articular, lo que conlleva a una
alteración en la biomecánica del pie con aumento de
la presión plantar y de las fuerzas de fricción.
Factores desencadenantes:
Se dividen en:
1) Isquemia subclínica.
2) Necrosis tisular.
3) Infección progresiva.
Tener en cuenta que la hemoglobina A1c > 7,0% y la duración de la diabetes mayor a 10 años predicen mayor
riesgo de lesión.
EXAMEN FÍSICO:
Un score anamnético elevado y un score en el examen físico elevado → habla de una MAYOR
SUSCEPTIBILIDAD a desarrollar una úlcera en el pie.
● Hiperqueratosis.
● Cambio de color de la piel.
● Onicomicosis.
● Ampollas.
● Fisuras.
● Edemas.
● Anhidrosis.
● Infección bacteriana o micosis.
● Dedos en garra.
● Dedos en martillo.
● Dedos cabalgados.
● Hallux valgus.
● Pie plano. Pie cavo.
● Motilidad tobillo.
● Motilidad metatarso falángica.
● Otras evaluaciones:
○ Reflejos aquilianos.
○ Fuerza: (neuropatía motora).
Recordar excluir en todas las personas con diabetes y polineuropatía, otras causas
como: déficit nutricional, uremia, alcoholismo, quimioterapia, enfermedades
malignas (mieloma múltiple, carcinoma broncogénico), vasculitis, enfermedad desmielinizante crónica,
enfermedad medular y neuropatías hereditarias.
Evaluación vascular:
● Anamnesis:
○ Claudicación intermitente: Sólo el 10-20% de las personas con enfermedad arterial periférica
tienen claudicación intermitente.
Resumen:
Generalmente vemos componente mixto, pero hay diferentes características para definir si esa úlcera tiene
un predominio neuropático o isquémico.
Nutrición:
● Al realizar ejercicio se consume glucosa y por lo tanto se reducen sus niveles en sangre.
● Le ayudará a mantener un peso adecuado.
● Es recomendable para reducir la presión arterial y los niveles de colesterol, y por lo tanto reduce el
riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.
● Le relajará y ayudará a conciliar el sueño.
Puede realizar cualquier actividad física, siempre que esté dentro de sus capacidades y tomando ciertas
precauciones.
Objetivo: suministrar medicación al paciente, control de daño de órgano blanco, estrategias de educación
para el personal de salud y para los pacientes.
La función más importante del clínico en el primer nivel de atención es detectar tempranamente las
alteraciones neurológicas que aumentan el riesgo de un pie diabético.
Las guías del Grupo Colombiano de Pie Diabético, en su versión de 2012, revisan todas las herramientas y
recomiendan el uso del Total Symptom Score (TSS) en la anamnesis y el Neuropathic Disability Score (NDS)
modificado en el examen físico.
Las alteraciones vasculares del pie deben evaluarse de forma simultánea con las neurológicas, pues la
isquemia es, además de un factor pronóstico, un elemento clave en la cicatrización de lesiones ya
instauradas.
Se debe indagar siempre sobre dolor en miembros inferiores independiente de la existencia simultánea de
neuropatía, que se cree que altera los síntomas. La presencia de claudicación refleja isquemia que excede los
mecanismos locales de compensación vascular, por lo que su presencia requiere atención inmediata,
especialmente si se da en reposo, ya que refleja isquemia severa y alto riesgo de pérdida de la extremidad.
En el examen físico se puede evaluar la presencia de frialdad, palidez, cambios tróficos y llenado capilar
lento, así como la realización de pruebas más elaboradas como la de isquemia plantar. No obstante, se pone
en duda la capacidad diagnóstica de estos hallazgos, y se prefiere en su lugar la evaluación cuidadosa del
pulso pedio, tibial posterior, poplíteo y femoral, en ese orden.
La verificación diagnóstica se debe hacer en segundo nivel con el cálculo del índice tobillo/brazo mediante
equipo Doppler de onda continua, siendo valores < 0.9 indicativos de isquemia. Valores > 1.4 indican
calcificación arterial.
En caso de úlcera y alta sospecha de compromiso vascular, se debe iniciar tratamiento inmediato por parte
de cirugía vascular sin esperar a pruebas diagnósticas sofisticadas.
El tratamiento de úlceras causadas o agravadas por obstrucción arterial debe ser realizada siempre por un
equipo multidisciplinario. La prevención es siempre el abordaje ideal: una clínica ambulatoria de
especialistas orientada a prevenir las úlceras no sólo evita más amputaciones, sino que resulta mucho
menos costosa que el tratamiento de las mismas.
El equipo multidisciplinario para la atención del pie diabético debe idealmente incluir un especialista en
infectología.
Se sugiere realizar una clasificación de la infección usando cualquier escala validada (IDSA o GWDF). A
partir de la clasificación de riesgo se establece el tratamiento a seguir:
Hay que realizar un examen clínico cuidadoso para diferenciar una celulitis de un pie de Charcot, que la
radiografía simple tiene baja sensibilidad en el diagnóstico de osteomielitis en fases tempranas y que su
estándar de oro es la toma de biopsia ósea.
Prevención de úlcera:
Los principales factores de riesgo para una úlcera nueva o recurrente en un pie diabético son la neuropatía,
la enfermedad vascular, la deformidad en el pie, el tiempo de evolución de la diabetes, el control metabólico,
la edad, el género, el consumo de alcohol y tabaco, la presencia de otras complicaciones de la diabetes y el
antecedente de úlcera o amputación.
Las medidas a tomar para evitar su aparición son el control metabólico óptimo, la evaluación periódica de
los pies, la prescripción de calzado especial, la corrección de deformidades y otras lesiones no ulcerativas y
la educación en el autocuidado de los pies.
Se destacó el rol del abordaje en equipo, que incluye intervenciones por enfermería, ortopedia y podología.
Educación al paciente, la cual incluye los siguientes elementos: autoexamen diario, humectación diaria, uso
de medias adecuadas (preferiblemente blancas), y uso de calzado rígido, ancho y con plantilla personalizada.
Prevención de amputación:
El primer nivel de atención debe detectar los factores agravantes de una herida con alto riesgo de
amputación (isquemia, infección, edema y neuropatía) según la clasificación de San Elián para remitir
oportunamente al paciente a un nivel mayor de complejidad.