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Dialogo Entre Masones

Artículos Masonicos Seleccionados


Año 7 - N° 81

SETIEMBRE 2020
L

Dialogo Entre Masones


Artículos Masonicos Seleccionados
Año 7 - N° 81

Director General
Herbert Oré Belsuzarri
Directores
Mario López Rico
Vicente Alcoseri
Julio Villarreal III
Artículos Publicados
-Capitán Matthew Flinders: El masón que dio
nombre a Australia....................................3
-Masonería australiana temprana................8
-Masonería de Nauvoo...............................13
-La desconocida y verdadera razón de la exco-
munión masónica al Gran Oriente de Francia ..
.............................................................26
-Christian Dam: masón, liberal y anarquista.34
-El dogma de la libertad de conciencia.........67
-San juan y la masonería..........................102

La revista agradece la difusión de los artículos


publicados, mencionando la fuente y la auto-
ría.
Valle de Lima Setiembre 2020

2
CAPITÁN MATTHEW FLINDERS:
El masón que dio nombre a Australia
3
CAPITÁN MATTHEW FLINDERS: El masón que dio nombre a Australia
Los filósofos que vivieron hace dos mil años sabían que la Tie-
rra era una esfera que giraba sobre su eje con un lento y suave
bamboleo. El límite de su conocimiento geográfico se centraba
en el hemisferio norte en las masas de tierra y las culturas que
conocían. Razonaron que, en el hemisferio sur, tenía que haber
una masa terrestre de igual tamaño para equilibrar la rotación
axial, de lo contrario, el bamboleo sería mucho más agudo. Los
filósofos llamaron a esta mítica masa terrestre Terra Australis
Incognita, la tierra del sur, aún desconocida.

El capitán Matthew Flinders es poco conocido en Gran Bretaña,


pero en Australia es un gigante en la historia del asentamiento
británico. Flinders se alinea con los logros de otros grandes ma-
rineros como el Capitán Cook, quien fue asesinado en Hawai; y
Bligh, conocido por su desventura en el Bounty. Cook aprendió
sus habilidades de navegación de la manera difícil, Bligh apren-
dió de Cook y Flinders aprendió a navegar al servir con Bligh
en el HMS Providence en el segundo viaje para transferir plan-
tas de fruta de pan desde Tahití a las Indias Occidentales. Pero
Flinders llevó sus habilidades de navegación a un nivel comple-
tamente nuevo.

LLAMANDO AL MAR
Nacido y criado en Lincolnshire, Flinders tuvo un llamado al
mar. Incluso como suboficial, demostró su capacidad de pensar
por sí mismo y actuar de forma independiente. En los últimos
años del siglo XVIII, Flinders navegó a la ciudad de Sydney en
la incipiente colonia de Nueva Gales del Sur. Sus habilidades de
marinería y cartografía llamaron rápidamente la atención del
gobernador a través de una serie de expediciones breves fun-
damentales. 

Respaldado por el gobernador, Flinders fue designado para


4
ordenar al HMS Norfolk que inspeccionara la costa de la tierra
de Van Diemen, que, en ese momento, se creía que era parte del
continente. Flinders descubrió que era una isla, más tarde re-
nombrada Tasmania. Regresó a Inglaterra en 1800, donde pre-
sentó su descubrimiento a la Royal Society. Este evento lo puso
en contacto con el francmasón Sir Joseph Banks, quien había na-
vegado a Botany Bay con el Capitán James Cook para descubrir
lo que ahora se conoce como la costa este de Australia, y luego
recomendó que para poblar el área, los convictos fueran trasla-
dados por mar a instalarse allí.

En el momento de la llegada de Flinders al puerto de Sydney,


había dos territorios costeros, a 2,000 millas de distancia, seña-
lados en mapas como New Holland y New South Wales, pero ha-
bía incertidumbre sobre lo que existía entre ellos. Banks alentó
una nueva expedición para trazar completamente los territorios
y descubrir si esta era la legendaria tierra de Terra Australis
Incognita, y Flinders era su comandante a bordo del HMS Inves-
tigator. 

En los años siguientes, Flinders produjo asombrosas cartas


de costas previamente desconocidas; Fue el primero en circun-
navegar Australia, sufriendo grandes dificultades en el mar en
el proceso. Cumplida su misión, y armado con sus cartas y re-
gistros, comenzó su viaje de regreso a Inglaterra. Naufragó en
la Gran Barrera de Coral, casi pierde todos sus registros, y los
franceses lo tomaron prisionero en Mauricio y lo tildaron de es-
pía mientras confiscaban y copiaban sus cartas. Algunos de sus
descubrimientos también fueron reclamados por exploradores
franceses. 

Flinders regresó a Inglaterra en 1810, donde fue celebrado por


la Royal Society e introducido por Banks al rey Jorge III y al prín-
cipe regente, que se convertiría en un gran maestro. Banks y el
Almirantazgo lo alentaron a escribir los detalles de su viaje, lo
que hizo en un volumen titulado A Voyage to Terra Australis. En

5
él, Flinders produjo un mapa del contorno de la tierra que le
habían enviado a explorar. Él escribió: “Si me hubiera permitido
alguna innovación del término original, habría sido convertirlo en
Australia; como ser más agradable en el oído y una asimilación a
las otras grandes porciones de la tierra”.

Estatua de Flinders fuera de la Catedral de San Pablo, Melbourne.

6
PRIMERO EN USAR EL NOMBRE
Los documentos australianos indican que Flinders fue el pri-
mero en usar ese nombre, después de haberlo escrito en una
carta a su hermano en 1804. Después de que su mapa se impri-
miera y publicara en 1814 con esta nueva designación estampa-
da en él, el nombre lentamente fue aceptado en tal grado que,
unas décadas más tarde, cuando se nombró al primer Goberna-
dor General, el nombre se atribuyó a su rango. 

Los investigadores han señalado que en los diarios de Flinders,


detallados después de su regreso a Inglaterra, hay varias entra-
das, a intervalos mensuales regulares, que indican que asistía
a una reunión, pero nada más para revelar su propósito. No hay
duda de que iban a asistir a un albergue. Según los archivos de
la Gran Logia de Nueva Gales del Sur y el Territorio de la Ca-
pital Australiana, Flinders se inició en la Logia de Cultivadores
Amistosos mientras se encontraba en Mauricio. Sus entradas en
el diario de julio de 1807, 1808 y 1809 señalan que celebró “la
fiesta de San Juan en el Freemasons Lodge establecido allí”. 

Matthew Flinders murió el 19 de julio de 1814, a la edad de


cuarenta años, de una enfermedad que se cree que contrajo
mientras estaba encarcelado. Está enterrado en lo que alguna
vez fue un gran cementerio, pero ahora se ha convertido en un
parque público, cerca de la estación Euston de Londres. La lá-
pida que marca la tumba de Flinders también ha desapareci-
do. Está inmortalizado en Inglaterra, junto con otros marineros,
en una vidriera de la Catedral de Lincoln y en Australia por ele-
gantes estatuas en Sydney y Melbourne.

Tomado de:
Supreme Grand Chapter of Royal Arch Masons of England
https://www.freemasonrytoday.com/features/captain-mat-
thew-flinders-freemason-and-namer-of-australia

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MASONERÍA AUSTRALIANA TEMPRANA
CHERYL TIMBURY
La masonería se ha asociado con el descubrimiento británi-
co y el asentamiento de Australia desde el principio. Sir Joseph
Banks (1743-1820), el naturalista que navegó en Botany Bay con
James Cook en 1770 se convirtió en francmasón antes de 1768 y
fue miembro de Old Horn Lodge No. 4 en Inglaterra.

Thomas Lucas (1759-1815), un soldado de la 23ª Compañía del


Cuerpo de Marines y miembro de la Logia de la templanza n. °
225 en Inglaterra, llegó con la Primera Flota.

El Capitán Matthew Flinders (1774-1814), que llegó en 1795,


fue iniciado en la Logia de Cultivadores Amistosos mientras es-

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taba detenido en Mauricio.

Los siguientes hombres eran todos masones y convictos:

Thomas Prior (1756-1836), Robert William Felton Lathrop


Murray (1777-1850) editor Colonial Times, Richard Fitzgerald
(1772-1860), primer propietario del Banco de Nueva Gales
del Sur, James Alexander Thomson (1805-1860), Arquitecto, El
ingeniero y constructor, Dr. William Bland (1789-1868), el pri-
mer practicante privado a tiempo completo de Sydney, Samuel
Clayton (1783-1853) transportó por falsificación y grabó los bi-
lletes de Bank New South Wales cuando abrió sus puertas en
1817 y Francis Greenway (1777-1837) el arquitecto colonial
apareció en el viejo billete de $ 10.

En 1797, la Gran Logia de Irlanda, reunida en Dublín, recibió


una petición de los soldados George Kerr, Peter Farrell y Geor-
ge Black solicitando una orden para formar una Logia Masónica
en el Cuerpo de Nueva Gales del Sur que sirve en Port Jack-
son. El asunto fue diferido y no se emitió ninguna orden judicial.

En septiembre de 1802, dos embarcaciones navales france-


sas, Le Geographe y Le Naturaliste, fueron ancladas en Port Jac-
kson y, mientras allí, se celebró una reunión en la logia en la que
se inició un Capitán Anthony Fenn Kemp del Cuerpo de Nueva
Gales del Sur. Es interesante notar que Anthony Kemp era un
Capitán adscrito al Cuerpo de Nueva Gales del Sur estacionado
en Port Jackson y, por lo tanto, un oficial superior de la batería
de Port Jackson.

La guerra entre Francia e Inglaterra había terminado solo unos


meses antes con la firma del Tratado de Amiens el 21 de marzo
de 1802, pero estos dos barcos franceses, en una expedición
científica bajo el control del comodoro Nicholas Baudin del Le
Geographe, habían estado navegando en Australia durante casi
un año antes de llegar a Sydney en junio para reponer las tien-
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das. No volvieron a navegar hasta noviembre, por lo que las tri-
pulaciones tuvieron cinco meses para fraternizar con los colo-
nos y el personal militar en tierra.

El Capitán Kemp estuvo muy involucrado en un negocio


que traía espíritus a la colonia para disgusto del Gobernador
King. Cuando el Atlas llegó con una carga de brandy en sep-
tiembre de 1802, King prohibió su desembarque en tierra, pero
permitió que se vendieran ochocientos galones del envío a
Baudin para reponer sus barcos. Kemp estaba furioso y acusó a
algunos de los oficiales franceses de vender el brandy a los co-
lonos. King ordenó una investigación y, al encontrar la denuncia
infundada, ordenó a Kemp que se disculpara oficialmente con
los oficiales franceses interesados. 

También se registra que la Logia Rameau d’Or d’Eleus (La


Leyenda de la Acacia Dorada) fue formada por mineros de oro
franceses en Ballarat (Victoria) en 1856 y que había solicitado
el reconocimiento de la Logia de la Constitución inglesa que ya
existía en El mismo pueblo. Recientemente (1992) se constituyó
una logia en francés en Sydney.

Sir Henry Browne Hayes (1762-1832), un convicto irlandés, in-


tentó formar una Logia en 1803 en desafío a una orden del rey
del gobernador, sin embargo, su reunión celebrada el 14 º de
mayo de 1803 es considerado como el día de la fundación de
la masonería en Australia. No volvió a intentarlo a pesar de que
más tarde formó una amistad con Lachlan Macquarie, el prime-
ro de muchos gobernadores en ser miembros de la fraternidad
masónica.

Era una práctica común en este momento que las Logias Masó-
nicas se formaran a bordo de buques de guerra y dentro de los
regimientos del Ejército Británico y que la Masonería se prac-
ticara dondequiera que el barco o regimiento estuviera esta-
cionado. El 46 º regimiento del pie, que llegó en 1814, se había
10
unido a él de la casa de campo social y militar Virtudes Nº 227,
Constitución de Irlanda. El 48º Regimiento con la Logia No. 218,
Constitución irlandesa, reemplazó este regimiento en 1817.

Fue esta Logia la que otorgó la dispensación para formar la


primera Logia en Sydney en 1820 en un momento en que la po-
blación total de la colonia era de solo 30,000. Esta Logia, con
solo doce miembros de la fundación, fue llamada la Logia So-
cial Australiana y la Gran Logia de Irlanda emitió la orden de
detención No. 260. The Lodge todavía se reúne en Sydney como
Lodge Antiquity No. 1 en el registro de la Gran Logia Unida de
Nueva Gales del Sur y el Territorio de la Capital Australiana.

Cuatro años más tarde, la Leinster Marine Lodge of Australia


No. 266, Constitución irlandesa, se formó en Sydney y, a su de-
bido tiempo, otras Logias estaban garantizadas, no solo por la
Gran Logia de Irlanda sino también por la Gran Logia Unida de
Inglaterra, en Sydney, en 1828 y la Gran Logia de Escocia, en
Melbourne, en 1844.
11
Desde los primeros años del siglo XIX, los colonos libres ha-
bían buscado alguna medida de autodeterminación política, lo
que resultó en el establecimiento de un Consejo Legislativo en
Nueva Gales del Sur en 1824, debido en gran parte al trabajo de
Bro. William Charles Wentworth.

Esto, a su vez, llevó a los masones a buscar el control local de


sus asuntos masónicos, lo que resultó en una serie de intentos
de formar Grandes Logias locales independientes de los cuer-
pos de los padres en Gran Bretaña. Las Grandes Logias de In-
glaterra, Irlanda y Escocia en particular, se opusieron enérgica-
mente a tal movimiento y no fue hasta 1877 que principalmente
las Logias irlandesas en la colonia formaron la Gran Logia de
Nueva Gales del Sur.

El primer Gran Maestro fue el Excmo. James Squire Farne-


ll, en ese momento el primer ministro de Nueva Gales del Sur,
que anteriormente había sido Gran Maestro Provincial de Nue-
va Gales del Sur de la Constitución irlandesa. Hubo una línea
similar de desarrollo masónico en Victoria, que resultó en el es-
tablecimiento de la Gran Logia de Victoria en 1883 con el Exc-
mo. George Selth Coppin, miembro de la Asamblea Legislativa,
como el primer Gran Maestro.

Finalmente, las otras colonias formaron una Gran Logia con


Australia del Sur a la cabeza en 1884, Tasmania en 1890, Aus-
tralia Occidental en 1900 y Queensland en 1904. Las Grandes
Logias Unidas se establecieron en Nueva Gales del Sur en 1888,
Victoria en 1889 y Queensland en 1921.

Artículo presentado por Lance Summergreene.

Tomado de:
https://firstfleetfellowship.org.au/uncategory/early-australian-free-
masonry/ Visitado el 3-8-2020 a 20:58 hora de Perú.

12
MASONERIA DE NAUVOO
Temas de Historia de la Iglesia.
13
MASONERIA DE NAUVOO
Temas de Historia de la Iglesia.
La masonería es una organización fraterna que surgió de gre-
mios comerciales europeos centenarios. Los masones (o maso-
nes) se reúnen en logias, donde recrean ritualmente una his-
toria basada en el breve relato bíblico de un hombre llamado
Hiram, a quien Salomón comisionó para trabajar en el templo
en Jerusalén. (1) Durante la recreación, los masones avanzan
gradualmente, usando asas, palabras clave y ropa especial. En
los rituales masónicos, los masones se comprometen a ser dignos
de confianza y a ser leales a sus hermanos masónicos. Además de
participar en estos rituales, los masones se reúnen socialmente,
participan en actividades de construcción de la comunidad y
hacen contribuciones caritativas a diversas causas.

Algunos de los primeros Santos de los Últimos Días fueron


masones. Heber C. Kimball, Hyrum Smith y otros pertenecían a
logias masónicas en la década de 1820, y Joseph Smith se unió
a la fraternidad en marzo de 1842 en Nauvoo, Illinois. (2) Poco
después de convertirse en Masón, José presentó la investidura
del templo. Hay algunas similitudes entre las ceremonias
masónicas y la investidura, pero también hay diferencias
marcadas en su contenido e intención.

Historia de la masonería
No hay documentos masónicos conocidos antes de aproxi-
madamente 1400. Los registros más tempranos cuentan una his-
toria de la masonería que se originó durante los tiempos del
Antiguo Testamento. Los minutos sobrevivientes más antiguos
de las logias masónicas datan de aproximadamente 1600 e in-
dican que la organización estaba principalmente preocupada
por regular el comercio de la cantería. Los minutos posterio-

14
res muestran que las logias fueron gradualmente superadas por
hombres que no eran albañiles. Estos miembros transformaron
la organización de un gremio comercial en una fraternidad.

Los masones contaron una historia sobre cómo sus antiguos


antepasados ​​habían aprendido la cantería, la usaron para cons-
truir el templo de Salomón, protegieron el sitio del templo y
mantuvieron el conocimiento sobre su oficio como un secreto
muy bien guardado. (3) En los días de José Smith, los límites
entre la historia europea temprana de la Masonería y sus mitos
y tradiciones fundacionales se habían borrado desde hacía
mucho tiempo. Los rituales de la masonería parecen haberse
originado en la Europa moderna temprana. (4) Los aspectos de
estas ceremonias se parecen a los ritos religiosos en muchas
culturas, antiguas y modernas. (5)

La popularidad de la masonería alcanzó su punto máximo en


los Estados Unidos entre 1790 y 1826. Los prominentes fundado-
res estadounidenses George Washington y Benjamin Franklin
fueron masones, y políticos conocidos como Andrew Jackson
y Henry Clay participaron más tarde en la fraternidad. (6) Aun
así, algunos estadounidenses en los días de José Smith estaban
preocupados por la naturaleza reservada y exclusiva de la
masonería. (7) Estos “anti-masones” formaron sociedades,
publicaron periódicos y, por un tiempo, se organizaron como
un partido político nacional. (8) A pesar de este movimiento,
sociedades secretas como los masones florecieron en los
Estados Unidos, y se establecieron logias masónicas en la
mayoría de las comunidades grandes. (9)

Masonería en Nauvoo
En diciembre de 1841, 18 masones mormones organizaron
una logia en Nauvoo. Joseph Smith y otros 40 solicitaron mem-
bresía al día siguiente. El 15 de marzo de 1842, el Gran Maestro
Mason de Illinois, Abraham Jonas, otorgó una dispensa para la
15
organización de Nauvoo Lodge, instaló a sus oficiales e inició
a Joseph y Sidney Rigdon al grado de “Aprendiz ingresado” en
el espacio del piso superior sobre el Rojo de José Tienda de
ladrillos. Al día siguiente, Jonas pasó a Joseph y Sidney como
“Fellow Craft” y los crió como “Master Masons”. (10) Las fuentes
históricas no explican los motivos de José Smith para unirse a
los masones. En muchas localidades de principios de América,
los funcionarios electos más importantes también eran maso-
nes. Al unirse, Joseph pudo haber asumido que ganaría una red
de aliados que podrían darle acceso a la influencia política y
protección contra la persecución. Después de ser traicionado
por algunos de sus asociados más cercanos en Missouri, Joseph
pudo haber encontrado atractivo el énfasis de Masonry en la
confidencialidad y la lealtad. Los masones mormones también
probablemente alentaron a Joseph a solicitar la membresía. En
cualquier caso, Joseph, como todos los masones, habría declara-
do que su propósito de unirse era estrictamente obtener cono-
cimiento y servir a los demás. (11)

Muchos Santos de los Últimos Días se unieron a Nauvoo Lod-


ge (Logia Nauvoo), que pronto se convirtió en el más grande
del estado. Este rápido crecimiento hizo que muchos masones
sospecharan que los mormones dominarían la organización en
Illinois. Al principio, la Gran Logia del estado continuó con la
dispensación de Nauvoo Lodge, dándole tiempo para corre-
gir irregularidades en su admisión de nuevos miembros, pero
en octubre de 1843, retiró la dispensación. (12) Luego, cuando
Joseph y Hyrum Smith fueron asesinados en Cartago en junio
de 1844, los masones mormones se sintieron indignados y trai-
cionados cuando los testigos notaron que había masones en la
mafia. Al escuchar el relato de su muerte, algunos miembros de
la Iglesia creyeron que José pudo haber estado invocando una
llamada masónica de angustia en sus últimos momentos, lo que
se sumó al sentido de traición de los santos. (13) Las tensiones
entre los Santos y los Masones de los Últimos Días en Illinois y
sus alrededores continuaron aumentando, y en octubre de 1844,

16
la Gran Logia cortó todos los lazos con la Logia de Nauvoo y sus
miembros. Sin embargo, los masones de Nauvoo continuaron
operando su logia de forma independiente hasta 1846, cuan-
do los santos dejaron Illinois en masa. (14) Después de llegar
a Utah, los Santos de los Últimos Días no establecieron nuevas
logias masónicas.

El salón masónico de Nauvoo.

17
Albañilería y la Dotación
El 3 de mayo de 1842, Joseph Smith reclutó a unos pocos hom-
bres para preparar el espacio en su Tienda de ladrillos rojos en
la que se reunieron los masones de Nauvoo, “preparatorios para
dar dotaciones a unos pocos ancianos”. (15) Al día siguiente,
José introdujo la investidura del templo por primera vez a nue-
ve hombres, todos los cuales también eran masones. (16) Uno
de estos hombres, Heber C. Kimball, escribió sobre esta ex-
periencia al apóstol Parley P. Pratt, quien estaba en una misión
en Inglaterra. “Hemos recibido algunas cosas preciosas a través
del Profeta sobre el sacerdocio”, escribió Kimball sobre la in-
vestidura, señalando que “hay una similitud del sacerdocio en
la albañilería”. Le dijo a Pratt que Joseph creía que la Masonería
fue “sacada del sacerdocio pero se ha degenerado”. (17) Joseph
Fielding, otro Santo de los Últimos Días y Masón dotado, señaló
de manera similar en su diario que la Masonería “parece haber
sido un peldaño o preparación para otra cosa”, refiriéndose a la
investidura. (18)

Los mormones en Nauvoo que experimentaron tanto los ritos


masónicos como la investidura reconocieron similitudes entre
algunos elementos de las dos ceremonias, pero también testi-
ficaron que la investidura fue el resultado de la revelación. Wi-
llard Richards, al escribir la historia de José Smith, enseñó que
la introducción de la investidura en Nauvoo estaba “goberna-
da por el principio de Apocalipsis”. (19) José y sus asociados
entendieron la Masonería como una institución que conservaba
vestigios de la antigua verdad. (20) Reconocieron paralelismos
entre los rituales masónicos y la investidura, pero concluyeron,
basándose en su experiencia con ambos, que la ordenanza fue
divinamente restaurada. (21)

El énfasis en las similitudes entre los estilos de enseñanza y


las formas externas de la masonería y la investidura del templo
oscurece las diferencias significativas en su sustancia. Las ce-
18
remonias masónicas promueven la superación personal, la her-
mandad, la caridad y la fidelidad a la verdad con el propósito
de hacer mejores hombres, quienes a su vez hacen una mejor
sociedad. (22) Durante las ordenanzas del templo, hombres y
mujeres hacen convenio con Dios de obedecer sus leyes con
el propósito de obtener la exaltación a través de la expiación
de Jesucristo. (23) Los rituales masónicos brindan instrucción
paso a paso usando dramatización y gestos simbólicos y
vestimenta, con contenido basado en leyendas masónicas. La
dotación emplea dispositivos de enseñanza similares, pero se
basa principalmente en las revelaciones y las traducciones
inspiradas dadas a Joseph Smith por su contenido.

Otra diferencia significativa entre los rituales masónicos y la


dotación era el acceso. Mientras que los masones tenían pautas
estrictas sobre quién podría unirse a la fraternidad, Joseph Smi-
th esperaba dar la investidura “incluso a los más débiles de los
santos” tan pronto como “estén preparados para recibir, y un lugar
apropiado esté preparado para comunicarlo...” (24) consiguiente,
Brigham Young y otros hombres y mujeres a quienes Joseph
dotó antes de su muerte administraron la ordenanza a miles de
Santos de los Últimos Días en Nauvoo. Además, la mayoría de
los grupos masónicos excluyeron a las mujeres. (25) Joseph, por
otro lado, enseñó que era esencial que las mujeres Santos de
los Últimos Días recibieran la investidura. Muchas mujeres en
Nauvoo estaban preparadas para esta ordenanza a través de su
participación en la Sociedad de Socorro. (26)

Hay diferentes formas de entender la relación entre la ma-


sonería y el templo. Algunos Santos de los Últimos Días seña-
lan las similitudes entre el formato y los símbolos de la inves-
tidura y los rituales masónicos y los de muchas ceremonias
religiosas antiguas como evidencia de que la investidura era
una restauración de una ordenanza antigua. (27) Otros señalan
que las ideas e instituciones en la cultura que rodeaban a José
Smith contribuyeron con frecuencia al proceso mediante el cual
19
obtuvo revelación. (28) En cualquier caso, la investidura no imi-
taba simplemente los rituales de la masonería. Más bien, el en-
cuentro de José con la masonería evidentemente sirvió como un
catalizador para la revelación. El Señor restauró las ordenanzas
del templo a través de José Smith para enseñar verdades pro-
fundas sobre el plan de salvación e introducir convenios que
permitirían a los hijos de Dios entrar en su presencia.

Bibliografía
La siguiente publicación proporciona más información sobre
este tema. Al referirlo o vincularlo a este recurso, no respalda-
mos ni garantizamos el contenido o las opiniones del autor.

Steven C. Harper, “La masonería y la Ceremonia de la investidu-


ra del Templo Santo de los Últimos Días”, en Laura Harris Hales,
ed., Una razón para la fe: navegar la doctrina SUD y la historia
de la Iglesia (Provo, UT: Centro de Estudios Religiosos, Universi-
dad Brigham Young, 2016)

NOTAS:
1 En Manuscript History of the Mormon Battalion, 18 de julio de 1846 ,
1–2, Biblioteca de Historia de la Iglesia, Salt Lake City. Ver Tema: Ba-
tallón Mormón .
Manuscrito Historia del Batallón Mormón, 18 de julio de 1846
2 Joseph Smith journal, 15 de marzo de 1842 , en Journal, diciembre de
1841 – diciembre de 1842, 91, josephsmithpapers.org. Joseph Smith
journal, 15 de marzo de 1842
3 Las Constituciones de los masones libres, que contienen la historia,
cargos, reglamentos, etc. c. de la Fraternidad adoradora más antigua y
correcta (Filadelfia: np, 1734).
4 Margaret C. Jacob, Los orígenes de la masonería: hechos y ficcio-
nes (Filadelfia: University of Pennsylvania Press, 2006); David Ste-
venson,  Los orígenes de la masonería: el siglo de Escocia, 1590-
1710 (Cambridge: Cambridge University Press, 1988); Arturo de
Hoyos, ed., Esoterika de Albert Pike: El simbolismo de los grados azu-
20
les de la masonería (Washington, DC: Scottish Rite Research Society,
2005).
5 Ver Hugh Nibley, Temple and Cosmos: Beyond This Ignorant Pres-
ent, editado por Don E. Norton (Provo, UT: Foundation for Ancient Re-
search and Mormon Studies, 1992), 419–23; William H. Stemper Jr. y
Guy L. Beck, “Masones”, en Lindsay Jones, ed., Enciclopedia de Re-
ligión, 2ª ed. (Nueva York: Thomson Gale, 2005), 3193–99.
6 Steven C. Bullock, Hermandad Revolucionaria: Masonería y la trans-
formación del orden social estadounidense, 1730–1840 (Chapel Hill:
University of North Carolina Press, 1996).
7 Los amigos cercanos de Joseph Smith, Martin Harris y William W.
Phelps, eran anti-masones. Según los informes, Harris pensó que el Li-
bro de Mormón era de carácter antimasonico, al igual que algunos de
los primeros críticos del libro. Véanse “Religión antimonónica”, Ge-
auga Gazette (Painesville, OH), 15 de marzo de 1831; Alexander Cam-
pbell, Delirios: un análisis del Libro de Mormón con un examen de sus
evidencias internas y externas, y una refutación de sus pretensiones a la
autoridad divina (Boston: Benjamin H. Greene, 1832), 9-10. Este malen-
tendido probablemente se basó en la mención del Libro de Mormón
de la frase comúnmente utilizada “combinaciones secretas”. Ver Paul
Mouritsen, “Combinaciones secretas y cuerdas de lino: retórica anti-
masónica y el Libro de Mormón”, Journal of Book of Mormon Studies,-
vol. 12, no. 1 (2003), 64–77, 116–18.
8 David G. Hackett, Esa religión en la que todos los hombres están de
acuerdo: la masonería en la cultura estadounidense (Berkley: Universi-
ty of California Press, 2014), 111–24.
9 Mark C. Carnes, Ritual secreto y virilidad en la América victoriana (New
Haven, CT: Yale University Press, 1989); Mary Ann Clawson, Con-
structing Brotherhood: Class, Gender, and Fraternalism (Princeton, NJ:
Princeton University Press, 1989).
10 Ver Glen M. Leonard, Nauvoo: A Place of Peace, a People of Prom-
ise (Salt Lake City: Deseret Book, 2002), 313–21.
11 David Bernard, Light on Masonry: una colección de todos los docu-
mentos más importantes sobre el tema de la masonería libre especula-
tiva ... (Utica, NY: William Williams, 1829), 16.
12 Ver Brady G. Winslow, “Irregularidades en el trabajo de Nauvoo
Lodge: Mormonismo, masonería e intereses en conflicto en la frontera
de Illinois”, John Whitmer Historical Association Journal, vol. 34, no. 2
(Otoño / Invierno 2014), 58–79.
13 “The Murder”, Times and Seasons, vol. 5, no. 13 (15 de julio de
21
1844), 585. Véase también Orson F. Whitney, La vida de Heber C. Kim-
ball, Apóstol: El padre y fundador de la Misión Británica (Salt Lake City:
Oficina del Instructor de Menores, 1888), 26–27 .
14 Kenneth W. Godfrey, “Masonería en Nauvoo”, en Daniel H. Ludlow,
ed.,  Enciclopedia del Mormonismo, 4 vols. (Nueva York: MacMillan,
1992), 2: 527–28.
15 Lucius N. Scovil, “Las ordenanzas superiores”, Deseret Evening
News, 11 de febrero de 1884, 2.
16 Joseph Smith, “ History, 1838–1856, volumen C-1 [2 de noviembre
de 1838–31 de julio de 1842] “, 1328, josephsmithpapers.org . Los
hombres eran Hyrum Smith, Brigham Young, Willard Richards, Heber
C. Kimball, William Law, William Marks, James Adams, George Mi-
ller y Newell K. Whitney ( Joseph Smith, 4 de mayo de 1842 , en Jour-
nal, diciembre de 1841– Diciembre de 1842, 94, josephsmithpapers.
org) Nueve también fue el número mínimo de miembros necesarios
para establecer un capítulo de Royal Arch Masons. Royal Arch Mason-
ry involucró una serie de grados masónicos superiores practicados
por algunos masones. Aquellos que reciben grados de Royal Arch pa-
san a través de un velo hacia un Lugar Santísimo y entran en la “Orden
del Sacerdocio Sagrado”. Se desconoce lo que Joseph Smith sabía de
Royal Arch Masonry. Hubo un capítulo del Royal Arch en Springfield
en 1841 y el socio cercano de Joseph Newel K. Whitney era un Royal
Arch Mason. Ver Michael W. Homer, Templos de Joseph: La relación di-
námica entre la masonería y el mormonismo (Salt Lake City: University
of Utah Press, 2014), 245-49.
17 Carta de Heber C. Kimball a Parley P. y Mary Ann Frost Pratt, 17 de
junio de 1842, Biblioteca de Historia de la Iglesia, Salt Lake City; or-
tografía estandarizada. Kimball había sido masón durante casi dos
décadas. Ver Steven C. Harper, “La masonería y la ceremonia de la
investidura del Templo Santo de los Últimos Días”, en Laura Harris
Hales, ed., Una razón para la fe: Navegando la doctrina SUD y la historia
de la Iglesia (Provo, UT: Centro de Estudios Religiosos, Universidad
Brigham Young , 2016), 143–57.
18 Andrew F. Ehat, ed., “’Podrían haber sabido que no era un profeta
caído’ - The Nauvoo Journal of Joseph Fielding”, BYU Studies, vol. 19,
no. 2 (Invierno de 1979), 145.
19 José Smith “ Historia, 1838–1856, volumen C-1 [2 de noviembre
de 1838–31 de julio de 1842] “, 1328–29; vea también Andrew F. Ehat,
“’¿Quién ascenderá a la colina del Señor?’ Reflexiones sesquicente-
narias de un día sagrado: 4 de mayo de 1842 “, en Donald W. Parry,
22
ed., Temples of the Ancient World: Ritual and Symbolism (Salt Lake City:
Deseret Book, 1994), 51. Una revelación a Joseph Smith en enero 19,
1841, instó a los santos a construir un templo, para que “pueda revelar
mis ordenanzas allí a mi pueblo” (“ Apocalipsis, 19 de enero de 1841
[D. y C. 124] “, en el Libro de la Ley del Señor, 6, josephsmithpapers.
org ; puntuación estandarizada).
History, 1838–1856, volumen C-1 [2 de noviembre de 1838–31 de julio
de 1842]
Apocalipsis, 19 de enero de 1841 [D. y C. 124]
20 Véase Benjamin F. Johnson, My Life’s Review (Independence, MO:
Zion’s Printing and Publishing Co., 1947), 93.
21 Carta de Heber C. Kimball a Parley P. y Mary Ann Frost Pratt, 17 de
junio de 1842. La comprensión de los primeros Santos de los Últimos
Días de la relación entre la Masonería y la adoración en el templo se
refleja en la aparición de símbolos comúnmente asociados con la Ma-
sonería en el arquitecto William Los diseños de Weeks para el Tem-
plo de Nauvoo y algunos edificios de los Santos de los Últimos Días a
principios de Utah.
22 Ver William Hutchinson, The Spirit of Masonry: In Moral and Elucida-
tory Lectures (Nueva York: Isaac Collins, 1800), 125–34; véase también
Steven C. Bullock, Hermandad Revolucionaria: Masonería y la transfor-
mación del orden social estadounidense, 1730-1840 (Chapel Hill: Uni-
versity of North Carolina Press, 1996).
23 Ver James E. Talmage, La casa del Señor: un estudio de los santuarios
antiguos y modernos (Salt Lake City: Deseret News, 1912), 99–100; Rus-
sell M. Nelson, “ Preparación personal para las bendiciones del tem-
plo “ , Liahona, mayo de 2001, pág. 32.
Preparación personal para las bendiciones del templo
Conferencia general de abril de 2001
24 Joseph Smith, “ Historia, 1838–1856, volumen C-1 [2 de noviembre
de 1838–31 de julio de 1842] “, 1328; ver también Joseph Smith jour-
nal, 4 y 5 de mayo de 1842 , en Journal, diciembre de 1841 a diciembre
de 1842, 94; ver también 94, nota 198. Si bien casi todas las logias ma-
sónicas eran fraternales, hubo algunas logias femeninas en la Europa
del siglo XVIII. Ver Jan A. M. Snoek, Iniciando a las mujeres en la maso-
nería: el rito adoptivo (Leiden, Países Bajos: Brill, 2012).
History, 1838–1856, volumen C-1 [2 de noviembre de 1838–31 de julio
de 1842]
Joseph Smith journal, 4 y 5 de mayo de 1842
25 Margaret C. Jacob, Los orígenes de la masonería: hechos y ficcio-
23
nes, 92-129.
26 Dos días después de que José Smith se convirtiera en masón, or-
ganizó la Sociedad de Socorro Femenina de Nauvoo en la misma ha-
bitación de su tienda donde se reunió la Logia de Nauvoo. Joseph a
veces usaba términos masónicos cuando se dirigía a la Sociedad de
Socorro. Por ejemplo, los instó a “examinar detenidamente a cada
candidato”, explicó que “la Sociedad debería crecer gradualmente”,
y los exhortó a mantener la confidencialidad del contenido de una
de sus cartas como “buenos albañiles”. Él y otros también se referían
con frecuencia a la investidura prometida del templo. Libro de actas
de la Sociedad de Socorro de Nauvoo, 17 de marzo de 1842; 31 de
marzo de 1842; y “ Documentos copiados, 31 de marzo y 2 de abril
de 1842 “, churchhistorianspress.org; ver también la introducción
al “1.2 Libro de Minutos de la Sociedad de Socorro de Nauvoo”, en
Jill Mulvay Derr, Carol Cornwall Madsen, Kate Holbrook, Matthew J.
Grow, eds., Los primeros cincuenta años de la Sociedad de Socorro:
documentos clave en la historia de las mujeres santas de los últimos
días (Salt Lake City: Church Historian’s Press, 2016), 24-25.
Documentos copiados, 31 de marzo y 2 de abril de 1842
27 Por ejemplo, los investigadores de los Santos de los Últimos Días
notaron similitudes entre la ropa ritual usada en partes del antiguo
Egipto y la ropa sagrada que usan los Santos de los Últimos Días junto
con la investidura. Ver C. Wilfred Griggs y otros, “Evidencias de una
población cristiana en el egipcio Fayum y estudios genéticos y texti-
les de las momias nobles Akhmim”, BYU Studies, vol. 33, no. 2 (1993),
214–43. Para una revisión de otras antiguas ceremonias de iniciación
religiosa, vea Hugh Nibley, El mensaje de los papiros de José Smith: una
investidura egipcia, 2ª ed. (Salt Lake City: Deseret Book, 2005).
28 Ver Samuel Morris Brown, En el cielo como está en la tierra: José Smi-
th y la conquista mormona temprana de la muerte (Nueva York: Oxford
University Press, 2012), 185; Harper, “La masonería y la ceremonia de
investidura del templo santo de los últimos días”, 149–53.

Tomado de:
THE CHURCH OF JESUS CHRIST OF LATTER-DAY SAINTS
https://www.churchofjesuschrist.org/study/history/topics/ma-
sonry?lang=eng
Visitado el 3-8-2020 19:50 hora de Perú.

24
25
LA DESCONOCIDA Y VERDADERA RAZON
DE LA EXCOMUNION MASONICA AL GRAN ORIENTE
DE FRANCIA
Milton Arrieta López 33°

26
La desconocida y verdadera razón de la excomunión masonica al
Gran Oriente de Francia.
Milton Arrieta López 33°
Según el discurso oficial de la masonería de corte anglosa-
jón y nórdico, el Gran Oriente de Francia cayó en irregularidad
en 1877 cuando eliminó de sus estatutos la obligación para sus
miembros de creer en una deidad y su voluntad revelada, en la
inmortalidad del alma y prestar juramento sobre un libro de la
ley sagrada (Biblia, Torá, Corán).

Sobre lo anterior ha escrito el prestigioso masonólogo y


sacerdote jesuita Pedro Álvarez Lázaro de la Universidad Pon-
tificia de Comillas en la ponencia: Origen, Evolución y Natura-
leza de la Masonería Contemporánea, presentada en la Facultad
de Teología en Porto (1994): “A partir de entonces se estable-
ció una nueva y trascendental división en la masonería universal,
pasando en adelante el conjunto de obediencias a denominarse
«regulares» o «irregulares». Las primeras, englobadas en lo que
ha venido conociéndose como dependientes de la masonería an-
glo-sajona, se caracterizaban por mantenerse dentro de la más
estricta ortodoxia andersoniana, por prohibir rigurosamente ha-
blar en las logias de temas políticos y religiosos y por admitir en
su seno sólo a varones que creen en Dios y en la inmortalidad
del alma. Esta masonería “regular”, representada principalmente
por la Gran Logia de Inglaterra, tiene una presencia mayoritaria
en países anglosajones y cuenta también con importantes
asentamientos en países latinos”.

Las segundas o “irregulares”, seguidoras con mayores o me-


nores matices de los ejemplos belga y francés, denominada
también inexactamente masonería latina, se caracterizaron por
permitir en sus templos el debate político (no necesariamente
partidista) y religioso y, por iniciar y afiliar agnósticos y ateos.
27
Dentro de la masonería irregular se situaron también aquellas
obediencias que dieron entrada a la mujer en los trabajos de
logia. La compleja situación creada por el nacimiento de las
obediencias irregulares, ha perdurado hasta nuestros días. In-
cluso la Gran Logia de Inglaterra, sólo se ha limitado a exigir la
ortodoxia formal de las obediencias que auspicia y ha cerrado
los ojos, con demasiada frecuencia, a las realidades socio-
ideológicas de las mismas. Dicha corruptela ha dado lugar a
que muchas obediencias, tenidas oficialmente por regulares
(especialmente establecidas en países de la Europa Meridional y
de Iberoamérica), estén impregnadas de un espíritu anticlerical
y laicista, contrario, sin duda, a la neutralidad político-religiosa
exigida por las Constituciones de Anderson.

Como resultado de todo ello, en la actualidad coexisten en


cada país ramas masónicas (Grandes Orientes y Grandes Lo-
gias), de talantes ideológicos muy distintos. Así, al lado de fami-
lias masónicas de corte tradicionalista conviven las radicalmen-
te racionalistas y librepensadoras.”

Sin embargo de lo anterior, el examen minucioso de los acon-


tecimientos revela otra historia, una muy poco conocida, de la
cual nada se habla ni se discute y mucho menos se medita.

Ya en 1869 (8 años antes de la excomunión proferida por


la Gran Logia Unida de Inglaterra) toda la masonería norteame-
ricana había irradiado al Gran Oriente de Francia, cabe decir
aquí que para ese tiempo el Gran Oriente de Francia era una
obediencia teísta (mantenía la obligación a sus miembros de
creer en una deidad que interviene en los asuntos del mundo).

Este es un hecho real que poco se conoce, la ruptura de la


masonería anglosajona con la masonería continental europea o
latina había comenzado mucho antes y en virtud de un verda-
dero landmark de la masonería norteamericana: El color de la
piel.
28
Lo anterior puede ser examinado en documentos de institu-
ciones oficiales de investigación masónica como: The Transac-
tions of the Scottish Rite Research Society, Volume 5, 1996, pá-
ginas 221-244 escrito por Paul M. Bessel. Pero También puede
encontrarse en documentos oficiales de las Grandes Logias de
Luisiana y Iowa: Louisiana Proceedings 1869, pp. 15-16, 76-80,
145-146. Iowa Proceedings 1918, p. 22-34.

Todo este aberrante desencuentro geopolítico comenzó


en 1868 cuando el Gran Maestro del Gran Oriente de Fran-
cia Émile Mellinet autorizó el reconocimiento de un cuerpo ma-
sónico integrado por masones de raza negra en el Estado de
Louisiana, a lo cual el Gran Maestro de la Gran Logia de Louisiana
llamó “una extraña perversión”.

El asunto fue llevado al seno de la Conferencia de Grandes


Logias de EEUU, la Gran Logia de Louisiana solicitó formalmen-
te a todas las Grandes Logias de la unión norteamericana rom-
per relaciones con el Gran Oriente de Francia, evento que se
formalizó en 1869.

En mi libro: Los masones en el mundo: Geopolítica masónica.


Editorial Almuzara. 2016; podrán encontrar en mayor detalle los
antecedentes y consecuencias del mencionado evento histórico.

The Lousiana Proceedings de 1869 expone que el decreto del


Gran Oriente de Francia se fundamentaba en que el cuerpo
masónico que recientemente había reconocido permitía la ini-
ciación de hombres sin discriminarlos por nacionalidad, raza y
color de piel, así mismo el Gran Oriente de Francia se expresó
“a favor de la igualdad política y civil entre blancos y razas de
color, oposición a la esclavitud y la necesidad de su abolición”.

Otra cuestión que ha pasado lamentablemente desapercibida


es que la masonería liberal venía gestándose desde comien-
zos del siglo XVIII a partir de los aportes intelectuales de dos
29
grandes masones y amigos:  Andrew Michael Ramsay y Charles
Louis de Secondat de Montesquieu.

Ambos se iniciaron en la masonería en la logia Horn de Lon-


dres y desarrollarían su vida masónica en Francia, también se
pronunciarían en contra del poder absoluto de los reyes; Ramsay
con su República Universal de 1736 y su “Viajes de Ciro” de
1727 un best seller de la época y Montesquieu con su “Espíritu
de las Leyes” de 1747.

Ramsay y Montesquieu eran viejos amigos, se conocieron en-


tre 1725 y 1728 cuando frecuentaban el Club literario l’Entresol
de París, apartes de lo anterior pueden encontrarse en: The po-
lítical theory of Montesquieu. Melvin Richter. Cambridge Uni-
versity Press. P.15.

Después de Montesquieu siguieron otros masones gigantes y


filósofos de la ilustración que se pronunciaron fuertemente en
contra del totalitarismo monárquico como Joseph Lalande, Dio-
nisio Diderot, Claude Adrien Helvétius, Paul Henri Thiry d’Hol-
bach y Voltaire, quienes inspirarían la Revolución Francesa. Ese
grito antimonárquico, ese grito republicano, sería el mismo que
gobernaría los corazones de los próceres masones latinoame-
ricanos, cuestión que poco o nada tiene que ver con la actual
masonería de corte anglosajón en Latinoamérica, una masone-
ría muy diferente a la antimonárquica continental europea, la
masonería de corte anglosajón desde 1721 ha sido liderada por
una obediencia gobernada por miembros de la casa real de In-
glaterra.

Sin embargo de los antecedentes progresistas gestados en


el seno de la masonería continental europea, solo fue hasta
1854 cuando oficialmente el Gran Oriente de Bélgica iniciaría
el camino hacia la masonería liberal, una masonería que había
sido influenciada por los profundos cambios sociales que se
gestaban en el mundo.
30
En 1854 el Gran Oriente de Bélgica suprimió la norma que pro-
hibía toda discusión sobre temas políticos y religiosos, puesto
que consideraba que a un hombre libre y de buenas costum-
bres no se le debía prohibir el debate libre de ninguna de sus
ideas.

En 1872 el Gran Oriente de Bélgica eliminó la norma que obli-


gaba a la invocación del Gran Arquitecto del Universo dejando
en libertad a cada logia de hacer dicha invocación si así lo con-
sideraba, en un intento de unir lo disperso, de hermanar a los
diferentes, de incluir en su seno a hombres sin discriminaciones
de ninguna clase, teniendo en cuenta una cuestión sencilla, el
Método Masónico funcionaba muy bien a pesar de los teísmos,
no teísmos, deísmos, agnosticismos, ateísmos, panteísmos, pa-
nenteísmos, paninteísmos, etc.
31
Lo anterior está demostrado por masones de todos los tiem-
pos, masones que han sido verdaderas Luminarias para la
humanidad, desde Claude Adrien Helvétius quien fue tajan-
te en su obra filosófica De l’esprit manifestando que no se
necesita de ninguna revelación para forjar una ética y moral
universal, George Washington quien en una carta a Sir Edward
Newenham en 1792 dijo: “De todas las animosidades que han
existido entre la humanidad, aquellas causadas por diferencias
en sentimientos respecto a la religión me parecen las más
arraigadas y preocupantes…”, pasando por el deísmo de Vol-
taire y el interesante panenteísmo de  Karl Christian Friedrich
Krause que es una suerte de reconciliación entre el teísmo y el
panteísmo.

Y todas estas reformas institucionales llevadas a cabo por el


Gran Oriente de Bélgica acontecían en completa normalidad,
sin pronunciamientos en contra por parte de la Gran Logia Uni-
da de Inglaterra, ni de otras obediencias.

Empero, ya el Gran Oriente de Francia se encontraba irradia-


do de la masonería norteamericana desde 1869 por su apoyo a
cuerpos masónicos compuestos por masones de raza negra.

Cabe decir que en aquella época existía una virulenta animo-


sidad política entre Inglaterra y Francia, ambas eran las poten-
cias con mayor presencia en el extranjero “colonias” y compe-
tían por la geopolítica de la época.

En 1877 el Gran Oriente de Francia adopta la política no dis-


criminativa que había materializado el Gran Oriente de Bélgica
cinco años antes sin ningún problema, pues eliminó de sus esta-
tutos la obligación para sus miembros de creer en una deidad,
su la voluntad revelada, en la inmortalidad del alma y prestar
juramento sobre un libro sagrado; pero recibe la sanción de la
Gran Logia Unida de Inglaterra: La declaratoria de irregulari-
dad.
32
Desde ese entonces todo el universo anglosajón completó
su rechazo contra el Gran Oriente de Francia, en primer lugar,
tal como lo explicamos anteriormente, lo hicieron las Gran-
des Logias de Estados Unidos por apoyo que el Gran Oriente
de Francia había dado a cuerpos masónicos conformados por
masones de raza negra, y en segundo lugar lo hizo la Gran Logia
Unida de Inglaterra habiendo encontrado el mejor pretexto
geopolítico para completar el rechazo que había comenzado
hacía ocho años.

Es momento de analizar las cosas, de sentirlas… ¿acaso este


cisma le hace bien a alguien hoy en día?

Tanto la masonería liberal como la regular se fundan en prin-


cipios (esencia) que preceden a la existencia masónica, ambas
masonerías tienen valores comunes.

Es momento de considerar la Unión, la aceptación entre igua-


les a pesar de sus diferencias, ¿acaso ese no es el fin último el
mandato andersoniano?

Hermanos Todos, propugnemos por la Unión de lo disperso.

Tomado de:

FenixNews, de fecha 3 de junio de 2016. Revista publicada y aus-


piciada por la R.°.L.°.S.°. FENIX No. 137-1, cuyo V.°.M.°. Herbert
Oré Belsuzarri 33° (2020) del Valle de Lima y por la Gran Logia
Constitucional de los AA.°.LL.°. y AA.°. Masones de la República
del Perú, consideró de importancia su divulgación. El artículo
en mención se puede visitar en: https://fenix137rls.blogspot.
com/2016/06/la-desconocida-y-verdadera-razon-de-la_3.html
y/o https://fenix137rls.blogspot.com/2016/06/la-desconoci-
da-y-verdadera-razon-de-la_3.html?m=1

33
CHRISTIAN DAM: MASON
34
Herbert Oré B
N, LIBERAL Y ANARQUISTA
Belsuzarri 33° 35
CHRISTIAN DAM: MASON, LIBERAL Y ANARQUISTA
Herbert Oré Belsuzarri 33°
En las aulas universitarias de mi época, era común el debate
ideológico -cosa que ahora ya no existe- entre las diversas ex-
presiones de la ideología política peruana, cuyas raíces inevita-
blemente nos lleva al pensamiento de Marx, los comunistas, los
liberales, los anarquistas, los socialistas, los social demócratas
y el aprismo. La literatura que abundaba en las universidades
eran especialmente las comunistas, que estaban como ellos de-
cían a un precio simbólico, ya que evidentemente el material
y la calidad de sus libros no reflejaban lo que se pagaba por
ellos. Llevado por las circunstancias termine siendo uno de los
varios polemistas políticos en la Universidad Nacional del Cen-
tro del Perú, y gracias a esta eventualidad nació el interés por
la investigación académica en relación al vínculo entre comu-
nistas, intelectuales, obreros, anarquistas y apristas, que con el
transcurrir del tiempo y luego de mi iniciación en la masonería,
me ha permitido ver con mayor amplitud aun lo que la historia
no dice, porque ella se ha centrado con demasiado énfasis en
lo que nos quieren decir, pero no en lo que deberíamos saber.
Existe un gran número de personajes cuya labor estuvieron a la
vanguardia del pensamiento social, político, ético y moral, que
no figuran en las historias oficiales.

En este proceso de acercamiento de los intelectuales de


principios del siglo XX que contribuyeron a la formación del
pensamiento político, ético y moral de mi país y Latinoaméri-
ca encontramos a muchísimos masones, y en esta ocasión tra-
taremos sobre la relevante figura de Christian Dam, personaje
que muestra la transición de los intelectuales que pasaron del
liberalismo radical al anarquismo, sobre cuyos antecedentes se
constituirán los partidos políticos modernos del siglo XX en el
Perú.

36
LOS INICIOS DE DAM.
Christiam Dam, no era de origen peruano, él nació en las An-
tillas Danesas en 1852, llegará al Perú a los 18 años en 1871 y
se nacionalizó peruano. Fue cirujano dental y activista social de
finales del siglo XIX e inicios del siglo XX. Habría que agregar
una labor más que emprendió y reafirma su espíritu altruista y
filantrópico: fue comandante de la compañía de Bomberos “Cos-
mopolita”, y realizó las gestiones en el año de 1890, para que el
gobierno de Andrés Avelino Cáceres cediera la propiedad del
local de las antiguas carceletas de la inquisición. Y finalmente
diré que fue un destacado masón. Dam, tuvo en esos años una
destacada participación en el Perú. Sin embargo, al igual que
otros personajes, como Francisco Bilbao, Mariano Amézaga,
Glicerio Tassara, Carlos del Barzo, Pedro Pablo Astete, Leopoldo
Urmachea, Alfredo Baldasari, entre otros, no son considerados
por nuestros historiadores como parte de la historia oficial re-
publicana peruana.

Al que consideran en la historia, es Manuel Gonzales Prada,


cuya vida y obra ha sido materia de abundantes estudios, y a
partir de él podemos entender la vida de Christian Dam, el ma-
són, liberal radical y posteriormente anarquista. Sus contempo-
ráneos, identificaron a ambos como consecuentes con los idea-
les liberales y opuestos al clero, sus luchas buscaban la igualdad
de la mujer, y a inicios del siglo XX fueron al anarquismo y a la
acción sindical del incipiente movimiento obrero peruano.

Cuando se funda el partido “Unión Nacional” en 1891, muchos


de sus integrantes pertenecieron al “Círculo Literario”: Manuel
González Prada (presidente del partido), Carlos G. Amézaga
(periodista), Antúnez Dámaso (médico), Manuel Carrión (es-
tudiante universitario), Abelardo Gamarra (profesor). Alberto
Químper (abogado), José B. Ugarte (abogado), y otros. El pro-
grama político contemplaba: “Dar representación a las mino-
rías y tender el sufragio directo y universal sin exclusión de los
37
extranjeros; Elevar la condición social del obrero; Recuperar, por
iniciativa oficial, las propiedades usurpadas a las comunidades
indígenas; Hacer legal y prácticamente inviolable la libertad de
conciencia, de imprenta, de sufragio, de reunión y de asociación;
La aplicación de reformas con tendencia a la inclusión de los
obreros peruanos.” También se nota atisbos de xenofobia en el
punto V del programa, donde se menciona: “Favorecer la inmi-
gración europea y oponerse al fomento de la asiática”, posible-
mente para no incrementar la competencia en el mercado labo-
ral con la presencia china en el ambiente limeño.

En el festejo del segundo aniversario de la Liga de Libre-


pensadores del Perú del año 1899, el conocido liberal Alberto
Químper manifestó: “En la triste historia del liberalismo patrio
se destacaban en la actualidad dos prominentes figuras, que, con
clara inteligencia y fe inquebrantable, conducían a las huestes li-
berales por la senda del triunfo: el señor doctor Christian Dam,
que simboliza la actividad y la firmeza del carácter, y el señor
Manuel González Prada, la inteligencia, el pensamiento” (El Libre
Pensamiento, 4 de noviembre de 1899). En este mismo evento, el
señor Leopoldo A. Pérez improvisó un interesante discurso: “Que
el doctor Dam y el señor González Prada se complementaban,
porque el uno representaba la acción, el carácter; y el otro la teo-
ría propagandista; es decir, la campaña de su bien cortada pluma;
y que a este paso, unidos ambos, se triunfaría fácilmente del ene-
migo” (El Libre Pensamiento, 4 de noviembre de 1899).

Emocionado por el aniversario de esta organización, y del re-


conocimiento a su persona por la agitada lucha social en nuestro
país, Gonzales Prada “desde este momento se declaraba miem-
bro activo, para cuyo efecto firmaría el acta correspondiente” (El
Libre Pensamiento, 4 de noviembre de 1899).

Como se dijo Dam nació el 29 de agosto de 1852 en la isla del


Caribe de Saint Croix (bajo dominio de Dinamarca). Dam dice
al respecto: “Mi padre era dinamarqués; mi madre, inglesa; y mis
38
abuelos, alemanes e ingleses, [y tengo] parientes cercanos hoy
día en Alemania. A los 14 años de edad abandoné la isla de Saint
Croix y a los 18 años de edad llegué a conocer la Perla del Pacífi-
co” (El Libre Pensamiento, 2 de febrero de 1901).

En 1867, el joven Dam llegó a un convenio con el doctor ciru-


jano dental Miguel V. Crespo. En virtud de tal acuerdo, Dam “se
consagró al estudio de la cirugía dental, bajo la inmediata ense-
ñanza de aquel doctor, con la obligación de servirle gratuitamen-
te, en la oficina, por el doble del tiempo que durase el aprendi-
zaje” (El Libre Pensamiento, 30 de enero de 1897). Esta relación
concluiría con la práctica y la recepción profesional.

Llegó a Lima a los 19 años. Para ejercer su profesión en el Perú


debió obtener un diploma otorgado en la Sección de Odon-
tología de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, que
le entregó el 15 de noviembre de 1872 el título profesional de
cirujano dentista.

DAM EL MASON.
En junio de 1875, Dam era parte de la Logia Alianza y Firmeza
Nro.16. Pertenecía a la jurisdicción del titulado Gran Oriente,
una de las 19 que existían en aquellos años en Lima, y que
estaban en disputa por la hegemonía masónica. Dam sobre-
salió al interior de esta logia y cumplió un papel protagónico
en la historia de la masonería con el transcurrir de los años.

El 5 de abril de 1879, Chile declara la guerra al Perú. Un mes


después, Christian Dam decide adquirir la nacionalidad pe-
ruana. Según el editorial del periódico El Libre Pensamiento
(26 de enero de 1901), que lleva por título “Reacción noble”,
se nacionalizó peruano en mayo de 1879, y como tal, partici-
pó activamente en el servicio de sanidad. En aquellos tiempos
Lima contaba con tan solo siete dentistas y uno de ellos era el
célebre Christian Dam, de ideas muy liberales.
39
En la Gran Logia del Perú (GLP), fundada en 1881, en pleno
conflicto contra Chile, Dam llegara a ostentar el grado de Gran
Maestro entre los años de 1896 a 1898 (dos periódos). Aunque
renunció al cargo por problemas internos dentro de la GLP, esto
a partir de una reforma acerca de la supresión de la Biblia en
los altares masónicos, el cual no fue del agrado de algunos ma-
sones adherentes a la religión. Para evitar un cisma dentro de
la masonería nacional optó por renunciar a su alto cargo, que
constantemente hizo la petición hasta que fue aceptada.

En la guerra con Chile que la nación peruana atravesaba, ocu-


rren enfrentamientos en el mundo masónico. En medio de estas
pugnas internas, Dam fue Venerable Maestro de la Logia Orden
y Libertad Nro. 2 en 1883, por entonces en Lima funcionaban las
logias: Orden y Libertad Nro.1, Virtud y Unión Nro. 3, Partenón
Nro. 4, Honor y Progreso Nro. 5, Alianza y Firmeza Nro. 6, Kosmos
Nro. 7, Arca de Noé Nro. 8, Regeneración Fraternal Nro. 9, Perse-
verancia Nro. 12, y pertenecían a la GLP: Luz de Guayas Nro. 10
(Guayaquil), Constancia y Concordia Nro. 11 (Tacna), Cosmo-
polita Nro. 13 (Trujillo), Sol de los Andes Nro. 14 (Moquegua),
Aurora de Huancayo Nro. 15 (Huancayo).

La Logia Orden y Libertad Nro. 1 se organizó en Lima con mi-


litares chilenos de las fuerzas ocupantes de la capital, que pos-
teriormente regularizaron su membresía a la GLP. En 1884 era
la segunda en número de miembros, pero en julio de ese año se
autorizó su traslado a Tacna como consecuencia de la retirada
de las tropas chilenas. Sin embargo, su actividad cesó en 1886
hasta que fue disuelta en 1887. De modo que las logias limeñas
realmente activas serían sólo ocho, comenzando por Orden y
Libertad Nro. 2, que no era la más numerosa, pero era conside-
rada como la más antigua de la jurisdicción y sus miembros se
preciaban de que no haber abatido jamás sus columnas, desde
el presunto año de su fundación en 1822.

Dam que pertenecía a Logia Orden y Libertad Nro. 2 junto


40
con Federico Ego-Aguirre, dieron unidad a los francmasones y
repotenciaron la orden. Surgiendo por entonces la Revista Ma-
sónica, que buscó apoyar la causa de la unidad masónica.

V.°.M.°. Christian Dam de la Logia Orden y Libertad N° 2 en 1883

La Revista Masónica se empezó a publicar regularmente en


febrero de 1882, bajo la dirección colectiva de Christian Dam,
Eduardo Lavergne y J. A. Ego-Aguirre; a partir del cuarto número
quedó bajo la sola responsabilidad de Lavergne hasta 1896. Se
imprimió primero en la “Imprenta de F. Masías y Hno.”, pero, por
la disposición del gobierno de ocupación, en julio de 1882, el
número 9 se debió imprimir como parte del diario “La Patria” y
41
con el sello de la “Imprenta de La Patria”, pero en setiembre del
mismo año recuperó su autonomía, aunque siguió imprimién-
dose en dicho taller hasta el número 18 (mayo de 1883). Del
número 19 al 22 se imprimió en la imprenta “El Pueblo”, hasta
que a partir del número 23 (octubre de 1883) se comenzó a im-
primir en la “Tipografía del Universo” del masón Carlos Prince
(1836-1919). La revista, que luego asumió el nombre de Revista
Masónica del Perú, cesó de publicarse en 1896 en que El libre
pensamiento, bajo la dirección de Christian Dam, asumió el pa-
pel de órgano oficial de la GLP, con la novedad de publicarse
cada semana y con avisaje comercial.

Primer Gran Maestro de la GLP Antonio Arenas Merino (1882-


1885).

42
El derrotero final de las luchas intestinas de los masones fue
la formación de la Convención Masónica en marzo de 1882, for-
mada por cinco logias, bajo la presidencia de Francisco Iriarte
y la vicepresidencia de Christian Dam. La Gran Logia del Perú,
se instaló el 25 de marzo de 1882 y que tuvo como primer Gran
Maestro a Antonio Arenas Merino (1882-1885). En la instalación
de la GLP se hallaron presentes representantes de todas las pro-
fesiones y nacionalidades, de la ciencia, la industria y el trabajo,
desde modestos artesanos hasta acaudalados propietarios. En
cuanto a las mujeres, su exclusión de las logias se daba por sen-
tada, sin que esto fuera óbice a que los masones manifestaran
una constante preocupación por la educación femenina.

Tercer Gran Maestro de la GLP César Canevaro Valega (1886-


1889)

43
Luego de la guerra con Chile, uno de los sucesos que marcó
la vida de Dam fue la acción de protesta contra la permanen-
cia de los jesuitas en el Perú, durante el Gobierno de Cáce-
res (también masón). Años después, escribió dos textos que
tratan sobre este hecho histórico. Uno de ellos es la Historia de
los jesuitas en el Perú y el otro es Breve reseña sobre las historia
de los jesuitas. Christian Dam tuvo participación activa en esta
campaña contra los jesuitas, junto con figuras de la masonería
como José Gálvez Barrenechea, Ricardo Palma Soriano, el ge-
neral César Canevaro Valera, Carlos Paz Soldán y Benavides,
y las fuerzas del radicalismo liberal anticlerical.

Gran Maestro de la GLP José Galvez Barrenechea (1955-1956)

44
Sebastián Lorente Ignacio, decano de la Facultad de Letras de la
UNM de San Marcos (1868). Fundador del Colegio Santa Isabel de
Huancayo (1851).

¿Cómo nace la disputa contra los jesuitas en el Perú? La dispu-


ta nació luego del derrocamiento del General Miguel Iglesias
en la Huaripampeada: “Uno de los hechos más notables, casi a
inicios del Gobierno de Cáceres (1886), que enfrentó a los viejos
y nuevos sectores portadores de ideales secularizadores y a los
grupos católicos, dejando traslucir una época cargada de fuerte
conciencia modernizante, fue sin duda el problema que generó la
publicación del texto escolar de historia del jesuita P. Ricardo Ca-
45
ppa,“Historia compendiada del Perú”, en el cual se critica severa-
mente el movimiento emancipador y los Gobiernos republicanos,
elogiando de paso la época colonial y su legado. La tradición edu-
cativa, forjada a la sombra de un liberal como Sebastián Lorente
(Fundador del Colegio Santa Isabel en Huancayo), había logrado
imprimir un cierto olvido del pasado español, de modo que el
texto de Cappa, revalorizando el tema e incluso imprimiendo un
aire apologético sobre la herencia hispánica, provocó el escán-
dalo. Por supuesto que detrás se encontraba el cierto desagrado
percibido entre muchos sectores influyentes de la sociedad, a la
vuelta de los jesuitas y a la apertura de colegios. La vieja bandera
antijesuita pudo levantarse entonces a raíz de este caso” (Armas,
1998, pp. 124-125).

Este suceso histórico de organización popular contra los


jesuitas -y principalmente contra el padre jesuita Cappa- fue
explicado por Dam en su texto Breve reseña sobre la historia
de los jesuitas. Christian Dam manifiesta sobre este hecho: “el
insigne literato limeño don Ricardo Palma (masón) publicó el
15 de julio de 1886, en las columnas de “El Nacional” de Lima,
una brillante refutación contra las doctrinas antipatrióticas de ese
jesuita. Esa refutación mereció los honores de ser impresa en un
folleto y distribuida al pueblo gratuitamente”.

Larrabure y Unanue también combatió al padre Cappa. La


juventud liberal, justamente indignada, proyectó un mitin po-
pular para el domingo 25 de julio de 1886, para cuyo efecto
se hizo circular con toda profusión el boletín siguiente: “Gran
mitin popular. La juventud de Lima y los alumnos de la universi-
dad invitan a los ciudadanos de esta capital al mitin que tendrá
lugar el próximo domingo en el teatro Politeama, a la 1 p.m.,
con el objetivo de pedir el cumplimiento de la ley respecto a
los jesuitas en el Perú. Lima, 17 de julio de 1866. La Comisión.”

Al respecto, escribió Dam: “Por circunstancias ajenas a la volun-


tad de los invitantes, no tuvo éxito dicho mitin. Varios peruanos
46
ocupaban la prensa con sus artículos contra la Compañía de Je-
sús, entre los que tuve el honor de figurar, en Lima, escribiendo
bajo mi conocido seudónimo de Demóstenes, en “El Comercio” y
“El Nacional”” (Dam, 1907, p. 20).

Los masones de las diferentes logias saludaron la actitud


de Ricardo Palma en su lucha contra los jesuitas, ya que por
cuestiones de principios compartían y apoyaban esta ges-
ta en pos del cumplimiento de la ley para la expulsión de
esta orden religiosa. Sobre esto, en una sección denomina-
da “Intereses generales” de “El Comercio”, se puede apreciar:
“Luego del 26 de julio en el teatro Politeama, ocurrió un even-
to importante en nuestra historia. Todas las fuerzas antijesuitas
(las logias masónicas, fuerzas liberales, radicales) -más de 2000
personas- se reúnen para redactar un memorial que se entrega-
ría al presidente y al Congreso.

Al final, “el resultado de todo fue la segunda expulsión de la


Compañía de Jesús, aquel mismo año. Sin embargo, a todas luces
era evidente que el Gobierno actuó presionado por las circuns-
tancias, pues no tuvo mayor inconveniente en aceptar su regreso
al año siguiente” (Armas, 1998, p. 126). El 23 de octubre de 1886
la Cámara de Diputados aceptó la expulsión de los jesuitas y al
día siguiente lo hizo la Cámara de Senadores, pero Andrés Ave-
lino Cáceres no quiso firmar su expulsión. “Se reunió con los su-
periores de la orden en la provincia y acordaron que lo mejor era
el retiro temporal del Perú, hasta que los ánimos y animadversio-
nes contra esta se aquietasen. Los jesuitas partieron con dirección
a Bolivia y Ecuador, para que luego algunos marcharan a España”
(Torrejón, 2014, p. 80).

Para 1891, las fuerzas del radicalismo liberal, formarían el


Partido Unión Nacional, encabezada por la figura de Manuel
González Prada. “Estaba integrado por un grupo heterogéneo:
estudiantes, profesionales de Lima y otras regiones del país. En
la lista del comité” (Sánchez, 1986, p. 143), se observan algu-
47
nos nombres que luego serían integrantes de la Liga de Libre
Pensadores del Perú: Christian Dam (cirujano dentista), Alber-
to Químper (abogado), Francisco Mostajo (orador y polemista
arequipeño), Benjamín Pérez Treviño (periodista y masón), José
B. Ugarte (abogado).

Paralelamente al apoyo que Dam entregó al Partido Unión Na-


cional, continuó su gestión dentro de las filas de la masonería.
De esta manera, luego de casi 20 años de vida en la masonería,
Christian Dam fue elegido en marzo de 1896 el gran maestre de
la Gran Logia de los Antiguos Libres y Aceptados Masones de
la República del Perú.

Decimo Gran Maestro de la GLP Christian Dam (1896 – 1898).

48
Producto del trabajo realizado durante un año dentro de la
Gran Logia del Perú, el doctor Dam fue reelegido para el cargo
de gran maestre en el periodo 1897-1898. En su segunda ges-
tión, el 13 de junio de 1897 emitío un decreto que causó gran
impacto dentro de la masonería peruana: decreto el retiro de
la biblia del ara masónica y cambiarlo con la Constitución de la
Gran Logia del Perú; y cambiar la palabra biblia por Constitu-
ción de la Gran Logia del Perú en los rituales.

El retiro de la biblia en las logias masónicas no era nuevo, en


1877, siguiendo los pasos que cinco años antes marco el Gran
Oriente de Bélgica, en un irrestricto espíritu de laicismo, el
Gran Oriente de Francia (GODF) decide retirar de sus rituales
toda referencia a Dios y a la inmortalidad del alma, y a renglón
seguido retira también el uso de la Biblia en los actos masóni-
cos. Era la expresión de “La libertad absoluta de conciencia que
debía estar ante todo”. En el Perú el “15 de diciembre de 1881
con motivo de la iniciación del médico candidato Ignacio Acuña,
se procedió a la Ceremonia con el uso de un nuevo ritual para las
logias simbólicas que causo extrañeza entre los asistentes. La im-
posición no admitía discusión por cuanto había sido oficiada por
el mismísimo Soberano Gran Comedor el ilustre hermano F.J. Ma-
riátegui, quien asistió a los trabajos de la Logia Orden y Libertad
N°2, cuyo Venerable Maestro era Christian Dam.

El nuevo ritual impuesto fue el de procedencia franco-chilena,


el desarrollado por Oswald Wirth, décadas atrás, en el país veci-
no del sur. Lo particular de ese ritual, que se sigue usando en el
territorio peruano, es la deformación clásica del rito Escocés al
sustituir a sus oficiales exclusivos: los Diáconos por los Expertos
de procedencia francesa” (Decada Decadente – Javier Agüero
Vega).

Al decreto de Dam, la reacción no se hizo esperar. Varias fac-


ciones opositoras organizadas en sus respectivas logias desaca-
taron el proyecto de Dam y pusieron en tela de juicio, incluso,
49
la soberanía de Gran Logia de Perú si se ponían en práctica las
reformas. Fue el caso de la fuerte oposición liderada por la lo-
gia de Kosmos Nro. 7 y secundada por otras logias limeñas. Al
final, precipito la renuncia de Christian Dam al cargo de gran
maestre, y generó el apartamiento de otros hombres más de la
masonería. Estos personajes buscarían desarrollar un nuevo es-
pacio que cobijaría sus intereses por difundir las ideas liberales
radicales con esencia anticlerical. De esta manera, apareció la
Liga de Librepensadores del Perú.

Gran Maestros de la GLP: Francisco Lewis Crosby (1885-1886); Igna-


cio La Puente (1889-1890).

En las elecciones generales del Perú de 1897, Christiam Dam


que era Gran Maestro de la GLP, llegó a un acuerdo con su par-
tido, Unión Nacional, para que algunos masones destacados en
la lucha por la libertad de pensamiento: Francisco L. Crosby, Ig-
nacio La Puente, César Canevaro y otros, integraran las listas de
candidatos. Sin embargo, Unión Nacional no respetó el acuerdo
tomado vetando precisamente a estos candidatos por lo cual

50
Dam abandonó la militancia en ese partido. Fue un momento
de retroceso en varios frentes para este activo masón, que se
retiró entonces de la masonería para dedicar sus esfuerzos a
mantener el semanario El Libre pensamiento, ya exclusivamen-
te vinculado a la Liga de Libre-pensadores del Perú, de la que
era fundador y jefe.

DAM EL LIBERAL.
La gran huella histórica liberal dejada por Christian Dam, a
finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, fue la Liga de Libre-
pensadores del Perú, fundada el 30 de octubre de 1897. Una
institución que generó un nuevo espacio alternativo de socia-
bilidad moderna, y anticlerical. Además, por primera vez en
nuestra historia republicana, se dio la institucionalización del
anticlericalismo en nuestro país. Su labor se adscribe de 1897
a 1904, año en que fue cerrada por el Gobierno aristocrático
de José Pardo y Barreda.

La Liga de Librepensadores, como institución que difunde y


propaga ideas liberales, tuvo su sede en Lima; sin embargo, a
poco tiempo de su creación, descentralizará sus acciones y or-
ganización al interior del país. Así lo demuestran las páginas de
“El Libre Pensamiento”: “La feliz iniciativa en virtud de la cual
queda constituida en Lima la Liga de Librepensadores empieza
a tener eco en las demás circunscripciones de la república. No
hace 15 días que se llevó a cabo la idea; sin embargo, dentro de
poco la veremos germinar en todas partes. Así lo demuestra el
entusiasmo con que se viene acogiendo, entusiasmo de que es
una muestra la actitud asumida en Yauli por un grupo de patrio-
tas liberales, que han querido ser los primeros en organizar-
se, manifestando así la nobleza de sus propósitos que lo anima.
Para ellos no tenemos más que palabras de gratitud y elogio”
(El Libre Pensamiento, 11 de diciembre de 1897).

Al comenzar el siglo XX, la inversión capitalista trajo proble-


51
mas económicos y sociales, que comenzaron a acentuarse en
nuestro país: el enganche, la falta de derechos laborales, la si-
tuación de la mujer, etc. Entonces, esta coyuntura generaría nue-
vas reflexiones en nuestro país bajo los ideales anarquistas. Así,
la vida del doctor Dam daría un viraje hacia el anarquismo.

DAM EL ANARQUISTA.
El anarquismo como ideología llego de Europa, donde sus
más connotados fundadores eran masones. “La masonería, como
sistema organizativo por un lado y como referente ético por otro,
aportó a la consolidación del movimiento obrero como tal y al
movimiento organizativo libertario y democrático en general”.

Cuando en 1717 se constituye en Inglaterra la primera Gran


Logia de Londres y Westminster de la masonería especulativa,
el concepto de obrero ni siquiera existía. Si bien afirmamos que
la masonería especulativa, la que hoy tenemos, es heredera de
la masonería operativa, la cual se remonta en el tiempo con-
forme dice Anderson en sus célebres Constituciones de 1723
al mismísimo Adán, y se caracterizaba, sobre todo, por ser una
organización creada para la defensa de los intereses de unos
colectivos determinados, básicamente artesanos de la piedra,
pero también de otras actividades. En este sentido podemos ci-
tar “Las Constituciones de los masones de Estrasburgo, 1459”, en
las que ya se reglamentaba, por cuenta de los propios interesa-
dos, el oficio de constructores.

La Revolución Industrial, de finales del siglo XVIII y principios


del XIX, cuando la masonería especulativa llevaba ya casi un
siglo, empieza a aparecer el concepto de obrero, si bien el con-
cepto de clase obrera, como tal, no empezó a utilizarse, por lo
menos en castellano, hasta la segunda mitad del siglo XIX. A raíz
de esta Revolución Industrial, es en Inglaterra donde empiezan
a crearse las primeras cofradías y hermandades tomando como
referencia, precisamente, las logias operativas medievales.
52
En este contexto, es precisamente un masón, Pierre-Joseph
Proudon, uno de los padres del pensamiento anarquista y el mo-
vimiento asociativo de los trabajadores. Entre 1830 y 1850 se
empiezan a fundar las primeras asociaciones obreras en Euro-
pa. Proudon escribe “La filosofía de la miseria” que recibe una
inmediata respuesta de Karl Marx con “La miseria de la filosofía:
Respuesta al escrito “La filosofía de la miseria” de M. Proudhon”
publicado en París y Bruselas en 1847, durante su exilio. En él,
Marx critica los argumentos económicos y filosóficos expuestos
por Proudon.

En 1864 se funda en Londres (Inglaterra) la 1ª Internacional


de los Trabajadores, siendo sus fundadores más conocidos Karl
Marx, Fiedrich Engels, Mijail Bakunin…, entre otros; Bakunin era
masón. Esta organización agrupó inicialmente a los sindicalistas
ingleses, anarquistas, socialistas franceses e italianos republica-
nos. Sus fines eran la organización política del proletariado en
Europa y el resto del mundo, así como un foro para examinar
problemas en común y proponer líneas de acción.

Como sabemos, pronto surgen diferencias entre las diferentes


formas de concebir la lucha y conquistas obreras, por un lado
los partidarios de partidos políticos centralizados y la conquista
del poder del Estado, con Marx a la cabeza y por otro, con Baku-
nin al frente, los que rechazan el poder centralizado y están a
favor de la defensa del federalismo y la autogestión.

En 1922 refundan la 1ª Internacional, también llamada AIT


(Asociación Internacional de Trabajadores), de corte anarcosin-
dicalista. Entre ellos nos encontramos con Bakunin (de origen
ruso), Malatesta (italiano), y Anselmo Lorenzo (español), todos
ellos masones.

Los precursores y defensores de las ideas anarquistas que


defienden ideales como el librepensamiento, la laicidad, la
autogestión, el apoyo mutuo…, encontramos las figuras como
53
Proudhon, Bakunin, Louise Michel, Elisée Reclus, Malatesta, Fer-
mín Salvochea, Ferrer i Guardia, Teresa Claramunt, Anselmo
Lorenzo, Elena Just… y un largo etc., todos ellos masones. Posi-
blemente por ello el saludo anarquista se parezca tanto a cierto
gesto de un Maestro Masón.

La influencia de la masonería en estos movimientos sociales,


desde luego no fue de forma organizada, orgánica o llamémos-
le conspirativa, esto queda descartado, no hay ningún dato que
nos lleve a pensar ello. La masonería pudo influir porque sus
ideas filosóficas que le son propias, como “Libertad, Igualdad y
Fraternidad”, desde hacía casi dos siglos llevaban impregnando
a la sociedad europea, al igual que lo hicieron con la Revolución
Francesa. Los conceptos anarquistas de librepensamiento, apo-
yo mutuo, autogestión, respeto al individuo, que emanan en el
anarquismo, son posteriores al ideal masónico.

Por otra parte las Logias fueron en muchos casos, escuelas


de los que posteriormente serían miembros activos del movi-
miento obrero, como es el caso de Anselmo Lorenzo, fundador
de la AIT (Asociación Internacional de Trabajadores), miembro
activo de su sección española y masón de la Logia “Los Hijos del
Trabajo” en Barcelona.

Anselmo Lorenzo era un trabajador sencillo y humilde, inicial-


mente con poca formación, que se inició con 42 años y no cabe
duda que la masonería le ayudó en su progreso intelectual, en
su logia, donde llegó a ser Orador y Venerable Maestro, tam-
bién fue Oficial de la Gran Logia Provincial de Cataluña y por
cierto, fue un gran defensor de la incorporación de la mujer a
las Logias, en total igualdad de condiciones.

Por otro lado, la masonería influyo al anarquismo con su in-


terclasismo. La masonería era y es interclasista, no diferencia
la condición social, mientras que lógicamente un movimiento
obrero es clasista por definición, sin embargo aquí es donde
54
vemos una gran diferencia entre los movimientos obreros here-
deros de la 1ª Internacional AIT que lo que aspiran es a un mun-
do de hombres libres, sin estado, sin dictaduras, mientras que el
movimiento obrero, liderado inicialmente por Marx, aspiran a
un estado con un poder fuerte y una dictadura del proletariado.

También podemos citar la gran obra inacabada del Francesc


Ferrer i Guardia, “La Escuela Moderna”. En este modelo educa-
tivo, Ferrer no sólo defendía la coeducación de ambos sexos, si
no la coeducación entre las diferentes clases sociales. Decía que
si las personas se educaban desde niños en la igualdad, juntos,
sin distinción de sexos, ni clases, el futuro sería más igualitario.
Ferrer i Guardia tuvo apoyo de organizaciones masónicas tanto
francesas (GODF), como belgas (GOB).

La masonería, a través de sus diferentes organizaciones masó-


nicas en Europa tuvo mucho que ver en la difusión del anarquis-
mo, sirviendo como elemento de contacto entre sus diferentes
miembros. Asi Léo Campion, franco-belga, librepensador, anti-
militarista, libertario y masón, estuvo en contacto en Bélgica con
los anarquistas Durruti y Ascaso, de este último se duda si llegó
a ser iniciado masón. Malatesta, masón italiano, que se consi-
deraba así mismo discípulo de Bakunin, también masón, tuvo a
su vez un estrecho contacto con el anarquista y masón gaditano
Fermín Salvochea. Elena Just (de la Logia Simb.°. Palmira Luz),
anarquista y masona valenciana, estuvo en contacto con Teresa
Claramunt, masona y anarquista catalana. Ferrer i Guardia, con-
tó para su proyecto de la Escuela Moderna, con los anarquistas
y masones Élie y Élisée Reclus, estos últimos a su vez coincidie-
ron en la Comuna de París con Louise Michel, también masona
y anarquista.

Lo que es cierto es que la vinculación entre masones que a su


vez fueron anarquistas fue muy estrecha en toda Europa y en
España.

55
Sobre el anarquismo y la masonería hace algún tiempo escri-
bimos un artículo “Los masones anarquistas” que se publicó en
la revista Dialogo Entre Masones correspondiente al mes de se-
tiembre del 2018, donde con amplitud tratamos sobre los anar-
quistas masones europeos y latinoamericanos, y a solicitud de
muchos se publicó como un libro manteniendo el titulo original.

Revista masónica: Dialogo Entre Masones setiembre 2018

Como vemos el pensamiento anarquista peruano era una ré-


plica de la europea, los documentos doctrinarios eran traduc-
ciones o reproducciones de libros y revistas de Europa. Los
anarquistas peruanos básicamente eran prácticos y estaban en
el escenario de las luchas sociales, eso no quita mérito a que
algunos intelectuales ideólogos, expresaran sus más sentidas
experiencias que vivían en su realidad, así tenemos a González
Prada, Glicerio Tassara, Christian Dam, Ismael Gacitúa, Manuel
Caracciolo Lévano y su hijo Delfín, Eulogio Otazu, Nicolás Gu-
tarra, y otros. Ellos pensaron y criticaron a partir del modelo
56
ideológico antiautoritario que llegaba de Europa, pero cuando
teorizaban, lo hicieron desde nuestra realidad.

Los anarquistas se agruparon en “sociedades de resistencia”,


organizaciones mediante el cual se pretendió difundir el idea-
rio anarquista en Lima. El concepto de “sociedad de resistencia”
fue manejado por los obreros de la época, y plasmado en los
periódicos anarquistas. El anarcosindicalista, obrero panadero
perteneciente a la Federación de obreros panaderos “Estrella
del Perú”, Manuel C. Lévano, fue uno de los más connotados ac-
tivistas, él define a las “sociedades de resistencia” como “todas
aquellas que están formadas única y exclusivamente por salaria-
dos y que aspiran a la completa emancipación de los trabajado-
res practicando como único medio para este fin la lucha econó-
mica y rechazando en absoluto la lucha política gobernativa... Y
se llaman de resistencia, porque en su propia organización llevan
imbíbitos las sacrosantas ideas de rebeldía, de lucha, de protesta,
contra todo lo que significa explotación, opresión, servidumbre.
Ellas son centros de recreos morales y de enseñanza artística. Son
escuelas en las que el obrero estudia y trabaja y aprende a ad-
ministrar una organización ante las luminosas proyecciones del
racionalismo científico”.

Los objetivos de las “sociedades de resistencia”, apalancaban


la actividad emprendida por Christian Dam. En 1905, publica
un opúsculo anticlerical llamado “El Dogma de la Libertad”, que
circuló de manera gratuita, con una tirada de 6300 ejemplares.
Esto grafica la amplitud de las ambiciones hacia la configura-
ción de una nueva sociedad en el plano de la libertad de las
creencias. La sociabilidad está presente en el actuar de Dam,
del que es artífice connotado, no se limitó solo a las organiza-
ciones liberales y anarquistas, sino que se proyectó a las orga-
nizaciones de trabajadores mediante dos tipos de prácticas: la
primera, el aspecto formal, en los centros de lecturas (bibliote-
cas obreras), ateneos y publicaciones periódicas; el segundo
mediante charlas y reuniones. Este proyecto cultural alternativo
57
anarquista, va a paliar y en muchos casos reemplaza la educa-
ción que el Estado descuida en las clases populares..

Las “sociedades de resistencia”, tomaran diversos nombres


como por ejemplo: “Luchadores por la verdad”. Este grupo se
conformó en 1910, luego de que algunos elementos anarquistas
pertenecientes al “Centro de Estudios Sociales Primero de Mayo”
decidieron formar otra. Dentro del grupo de “Luchadores por la
verdad” podemos distinguir a artesanos, obreros e intelectua-
les, no hay una homogeneidad en su composición. Esto se nota
a partir del estudio del periódico que editó tal grupo libertario,
La Protesta (1911-1926), cuyo grupo redactor lo constituían: tex-
tiles, choferes, pintores, ebanistas, panaderos, estudiantes uni-
versitarios, músicos, etc.

Christian Dam tuvo contactos con los miembros del Centro


de Estudios Sociales Primero de Mayo, órgano que publicaba El
Oprimido, algunos obreros anarquistas no se limitaban a la con-
secución de mejores pagos o cosas en el plano material, sino
que forjan la pretensión de los valores, una utopía social. En tal
sentido, “los obreros anarquistas no se limitaron a perseguir rei-
vindicaciones económicas, mediante la “acción directa” (como
por ejemplo la huelga), ellos “también se preocuparían por coad-
yuvar al mejoramiento del nivel intelectual de la clase trabajadora
(propender al engrandecimiento de la cultura de los trabajado-
res), fundándose: Grupos literarios, Centros de Estudios Sociales,
publicaciones periódicas, Bibliotecas Obreras”.

Los periódicos anarquistas que se fueron editando en este pe-


riodo -las primeras tres décadas del siglo XX-, en sus páginas
encontramos, no sólo manifestaciones de su ideología, los tex-
tos llevan una carga política contra distintas instituciones, por-
que eran medios, donde se podían expresar los actores socia-
les, que sufrían en carne propia, la inclemente tiranía del Estado
opresor. Y una de ellas fue la poesía.

58
“La lira anarquista fue un importante elemento de difusión a
partir de este particular pensamiento de la época. La poesía se
intercalaba con los demás artículos, siempre persiguiendo la mis-
ma consigna, que era la de enviar un mensaje determinado ape-
lando a la inocultable sensibilidad que produce en el lector este
género literario”.

El vínculo de Dam con los ideales anarquistas es innegable.


Este contacto se hacía a través de los centros de estudios obre-
ros, erogaciones voluntarias, conferencias, artículos en diversos
periódicos ácratas, etc. El accionar de Dam queda atestiguado
en los periódicos de la época: Los Parias, El Hambriento, El Opri-
mido, Humanidad, etc.

“Los Parias”, el primer periódico anarquista fundado en 1904

59
“El Hambriento”, fundado en 1906

El primer periódico ácrata Los Parias y Dam tenían una re-


lación cercana, las figuras de la redacción de este periódico
anarquista integraban la Liga de Librepensadores del Perú:
Glicerio Tassara, Carlos del Barzo, Alfredo Baldassari, Pedro
Pablo Astete, etc.

En esos años, los anarquistas y Dam buscaron consolidarse


sobre el eje de los Centros de Estudios Sociales Obreros, deba-
tiéndo ideas, realizando conferencias y actos culturales.
60
“El Oprimido”, fundado en 1907

Antes de 1908 el periódico El Oprimido pertenecía al Centro


de Estudio Socialista 1 de Mayo y luego formó parte del Centro
de Estudios Sociales 1 de Mayo. Dam estuvo presente en estas
dos organizaciones obreras tanto como conferencista o como
escritor. Con el transcurrir de los años se observa una mayor
cercanía a los ideales libertarios, conservando su argumen-
to anticlerical, como el elemento medular, unido al cuestiona-
miento del Estado y al capital imperialista, elementos distintos
a su etapa de librepensador.

En esta etapa su vínculo con Delfín Lévano, Sixto Rojas, Her-


minio Gonzáles, Hugo Cuffini, Víctor Gonzáles y Manuel C. Lé-
61
vano se hace más íntimo. En los trabajadores de aquellos años
es muy clara la solidaridad de la clase obrera. Así en 1908 la
Federación Obrera de Río de Janeiro invitó a los anarquistas pe-
ruanos a adherirse a manifestaciones por la paz sudamerica-
na ante el avance del belicismo en América Latina, el centro
de Estudios Sociales 1 de Mayo aceptó la invitación y el 16 de
diciembre realizó una velada literaria musical. En este evento
Dam da la conferencia titulada “El hogar y el confesionario”, jun-
to a Leopoldo Urmachea, José Ugarte, entre otros personajes.

La conferencia de Dam es publicada por el periódico El Opri-


mido y en ella se observara cambios en cuanto a su visión de
los problemas de la sociedad peruana. No trataba únicamente
del clero, como cuando era jefe de la Liga de Librepensadores
del Perú, sino que ahora incluía otras rémoras: la inversión de ca-
pitales del imperialismo y el Estado republicano, lo que indica
su viraje de ser liberal-radical a ser libertario.

La huella que dejó la ideología anarquista en Christian Dam


fue indudable. El pensamiento ácrata era una nueva forma de
acercarse a los nuevos problemas que el Perú atravesaba por
aquellos años ante el ingreso del capital extranjero y la proleta-
rización de los trabajadores peruanos.

Las decisiones y las acciones que el ilustre liberal y anarquista


tomo en su vida, le trajeron múltiples opositores y detractores.
La visión negativa contra la masonería de un sector clericista
todavía persistía. Esta perspectiva se aprecia, claramente, en la
obra del masón Carlos López Albújar La historia de la masonería
en el Perú, muy citada en nuestro medio. López Albújar indica
que el retiro de Christian Dam de la Gran Logia del Perú fue la
causa principal del decaimiento de esta organización. Induda-
blemente, los miembros de la Iglesia católica en el Perú en su
momento anatematizaron su obra, su periódico y a la Liga de
Librepensadores del Perú. A favor de la obra de Dam estuvieron
siempre aquellos hombres y organizaciones que respaldaron el
62
progreso de la sociedad peruana: librepensadores, liberales,
masones, anarquistas, la joven clase obrera, y los nuevos líderes
políticos del siglo XX.

Dam en 1920.

LA TRASCENDENCIA DE DAM.
Dam falleció a los 68 años en Lima, el mediodía del 26 de
abril de 1920. La muerte de Dam no pasaría silenciosa, cau-
so tristeza, melancolía entre muchos hombres y mujeres que
buscarían luego continuar su legado. Diferentes diarios ca-
pitalinos comentaron la muerte del ilustre personaje de fi-
nes del siglo XIX y principios del siglo XX. El diario La Prensa,
en su espacio “El día social” del 26 de abril de 1920, expresó:
“Hoy ha dejado de existir el doctor Christian Dam, decano de
63
los cirujanos dentistas del Perú y ciudadano lleno de merecien-
tes, que se distinguió siempre por su sincero y ferviente amor a
la causa del progreso humano, y por los intereses de esta patria
que él le llamo suya desde que se radicó en su suelos. La noticia
de su muerte ha de producir hondo pesar no solo en Lima, sino
en toda la república y fuera de ella, pues el prestigio del doctor
Dam como hombre virtuoso e infatigable luchador y notable
intencionado era conocido en todo el mundo liberal”.

Sus cualidades son producto de un largo proceso: salió de


la isla Santa Cruz en 1852, donde su condición económica y
social no era muy buena. Su trajinar por el Caribe y luego por
el Perú hizo que fuera masón, liberal radical y luego anar-
quista. Dam también fue un sembrador de ideas, en la Liga
de Librepensadores del Perú, que le dio mayor alcance nacio-
nal e internacional. Fue la institucionalización de la lucha an-
ticlerical y heredero del liberalismo radical.

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masonería Peruana: La masonería peruana al servicio ex-
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pp. 79-97.
65
66
67
PROLOGO
El dogma de la libertad de conciencia es la conquista moral de
las naciones cultas, y es por consiguiente, la única religión posi-
ble para la humanidad, que tiende a emanciparse de los sofis-
mas y embustes de las religiones reveladas.

El hombre es un Ser sensible, inteligente, racional y social, que


en todos los instantes de su duración, anhela incesantemente
por su conservación y felicidad, que las religiones adulterando
y falseando los dogmas de la verdad, la Justicia y la Libertad,
hayan esclavizado las ciencias con el establecimiento de ídolos
espirituales y materiales, haciendo un comercio ilícito con la
ignorancia y la credulidad del pueblo, A pesar de la variedad
prodigiosa, dice el Barón de Holbaeh, que se observa entre los
individuos de la especie todos tienen una naturaleza común;
que no se contradice jamás, No hay hombre qué no se propon-
ga algún bien en todos los instantes de su vida, ninguno hay
que por los medios que supone los más acertados, no busque la
felicidad, y huye de las penalidades. De aquí el abuso que han
hecho las religiones reveladas, cuyos monstruosos errores des-
truye la labor admirable de libertad de conciencia.

La superstición y el error de las religiones reveladas, son las


verdaderas causas de los extravíos de los hombres y de las des-
gracias que ellos mismos se acarrean.

Por no haberse formado ideas ciertas de la naturaleza del


hombre, las religiones reveladas han calumniado y aprisiona-
do la Razón, y han dado a la humanidad fabulas y romances en
lugar de la verdadera historia del hombre, siendo para ellos la
voz Naturaleza, una palabra vaga, insignificante y hasta sin sen-
tido común, Más, como el dogma de la libertad de conciencia,
es la Moral en acción, es necesario que desde un principio nos
formemos ideas verdaderas y exactas de lo que es la MADRE
68
NATURALEZA, para apreciar la grandeza y exactitud de los dog-
mas en que se apoya el libre pensamiento.

Para conocer al hombre, decimos con el Barón de Holbaeh, no


es menester que investíguenos, como lo han hecho otros libres
pensadores, con una Metafísica incierta y engañosa, las delez-
nables bases en que se apoyan las religiones reveladas, y par-
ticularmente la llamada católica, Apostólica y Romana; nosotros
buscamos la verdad en el terreno mismo de esa Naturaleza in-
mortal creadora, reproductora y conservadora; calumniada por
todas las religiones reveladas.

Manifestado esto, el dogma de la libertad de conciencia lla-


ma naturaleza en el hombre al conjunto de cualidades y pro-
piedades que constituyen su ser, que son Inherentes a suespe-
cie. Sin remontar hasta el origen que produce en el hombre la
sensación y el acto de pensar, basta saber, tratando del libre
pensamiento, que todo hombre siente, piensa, obra, y busca su
bienestar en todos los instantes de su vida: estas son las cua-
lidades que constituyen la naturaleza humana, y que se hallan
constantemente en todos los individuos de nuestra especie, sin
que haya necesidad de saber más para descubrir la nulidad y
falsedad de las religiones reveladas.

Las reflexiones profundas y continuas sobre los respetos in-


mutables y deberes de la Moral libre pensadora, los dogmas
que pueden ilustrar la consciencia, y mostrar al hombre lo que
debe hacer o evitar para emanciparse de las falsas doctrinas y
creencias de las religiones reveladas.

La libertad de conciencia es nula, o poco menos que esclava


del oscurantismo en las sociedades o poblaciones donde pre-
dican y dominan las instituciones religiosas,compuestas de clé-
rigos y frailes; aquí porque los pueblos católicos son ordinaria-
mente el centro y abrigo de los fanáticos, y de los negociantes
de sotana y hábito.
69
La conciencia en sus inefables dogmas solamente habla a los
que protestan de los sofismas y embustes de las religiones re-
veladas. Un hombre educado en la libertad de conciencia, es
un recto juez de sus propias acciones, que se condena cuando
ha cometido alguna acción que puede alterar los sentimientos,
que quisiera excitar en aquellos, cuya estimación y cariño son
necesarios su felicidad; que se avergüenza, se confunde y arre-
piente, si alguna vez llega a obrar mal: que se observa, en fin y
se corrige temeroso de experimentar en adelante estos afectos
dolorosos que le obligan al aborrecimiento de si propio; porque
se mira entonces con los mismos ojos con que demás lo miran.
Todonos prueba que la conciencia lejos de ser una cualidad in-
nata adherente en la naturaleza del hombre, que no esté prepa-
rado y educado para el libre pensamiento, es solo fruto de la ex-
periencia, de la imaginación guiada por la razón, del hábito de
rechazar como absurda toda religión revelada, de la atención
que debe prestarse a la Moral, basada en la libertad de sentir,
creer y pensar en materias religiosas,

La libertad de conciencia es la recompensa del trabajo y la


virtud, y consiste en la seguridad de que no es el hombre escla-
vo de la superstición fanática y explotación de ninguna religión
revelada,

La moral del dogma de la libertad de conciencia, fundada en la


Naturaleza, no tiene medicina para curar las llagas cancerosas
de la idolatría de las religiones reveladas, por eso tiende a com-
batir sus errores, para que sean cuerdos y felices en la práctica
de los dogmas de la libre razón emancipada del oscurantismo
religioso.

El dogma de la libertad de conciencia, es en el mundo la pie-


dra de toque de su progreso y civilización. Este dogma prome-
te en la vida presente recompensas sensibles a todo hombre
virtuoso; y amenaza al perverso con castigos visibles y segu-
ros y sus sentencias confirmadas por la sociedad, reciben una
70
nueva fuerza de la autoridad de las leyes radicales en países
donde el Liberalismo gobierna. De aquí se sigue, que la libertad
de conciencia de acuerdo con la Moral, prohíbe condenar a los
hombres por opiniones respecto las religiones reveladas; cuya
falsedad está de manifiesto.

Sin embargo, nada ha costado más sangre y lágrimas a las na-


ciones que el engaño de las religiones reveladas; y tratándose
del catolicismo, sacerdotes ambiciosos hanquerido dominar el
Universo y establecer su imperio sobre los pensamientos mo-
dernos de los hombres,

Los fanáticos é impostores que fomentaban y protegían la am-


bición de los sacerdotes citados, se atrevieron a decir, que la
causa de su religión se debía defender a sangre y fuego, y de
aquí esas nefastas y crueles guerras religiosas que han asolado
poblaciones y traído la ruina y la desolación de ellas.

Unas doctrinas tan bárbaras inhumanas han hecho conocer


que las religiones veladas, tal como la católica, apostólica y ro-
mana, son obras de tiranos, impostores y perturbadores de la
tranquilidad y el progreso universal, y que los sacerdotes son
unos seres perversos, coaligados para esclavizar y bestializar
al género humano.

Pero sea cual fuese en este caso la duda o la incredulidad;


sean cuales fueren las opiniones de los hombres acerca de la na-
turaleza, de las Religiones reveladas y de sus falsos ministros,
estas opiniones no cambian ni alteran en nada las que deben
formarse sobre la moral de la libertad de conciencia, ampliar
las que ligeramente esbozamos en este prólogo, es el objeto y
plan de esta obra y probando así, que la libertad de conciencia
es el dogma de los hombres libres, que viven para la unión, el
trabajo y la felicidad de especie a que pertenece, Si nuestro
débil trabajo contribuye a emancipar la razón de las tinieblas
é idolatrías de las religiones reveladas, quedarán ampliamente
71
satisfechas las modestas operaciones de nuestra propaganda
en pro de la libertad de conciencia, que es la verdadera y única
redención humana.

Christian Dam

72
CAPÍTULO PRIMERO
DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE EN SOCIEDAD, SEGUNLA LIBERTAD
DE CONCIENCIA
Entendemos por libertad de conciencia la práctica de la virtud,
cifrada en el amor a la humanidad, trabajando infatigablemente
por emanciparla de las funestas doctrinas del clericalismo, que
tienden a esclavizarla y a degradarla hasta el punto de negarle,
al libre examen en materias religiosas.

De aquí que el clero, titulándose el encargado de guiar a los


hombres a una fidelidad que no existe, haya establecido un di-
vorcio total entre la libertad de conciencia y el progreso de la
humanidad.

La libertad de conciencia, que no puede ni debe aceptar todo


lo que no esté fundado y explicado por la Razón, solo tiene un
dogma que proponer al hombre y este es el amor a la justicia y
el amor al trabajo por el culto de la caridad y la filantropía.

La moral hablando con propiedad, establece el destierro de


toda superstición o fanatismo, como perturbadores de la paz de
las conciencias, como las religiones reveladas son las que alejan
al hombre de llenar sus semejantes las augustas funciones de
la Naturaleza, principio y fin de todas las acciones humanas. La
justicia es la base del amor y la caridad, y las religiones revela-
das, no hacen otra cosa que oponerse a los triunfos que alcanza
en el terreno de las investigaciones racionales. La justicia es la
voluntad habitual y permanente de mantener los hombres en
posesión de todos sus derechos, y de hacer de ellos útiles a sí
mismos y sus semejantes.

73
El dogma de la libertad de conciencia establece como princi-
pio regulador del progreso y civilización, el amor al trabajo y la
abjuración de toda doctrina religiosa, que tiende a hacer de la
especie humana los feudos y vasallos de cierta clase privilegia-
da, que se llama clericalismo. El dogma de la libertad de con-
ciencia, que protesta de las victimaciones que hace a la razón
las máximas clericales, establece el libre uso de su voluntad y
de las facultades que le concede la Naturaleza para procurarse
los objetos necesarios a su felicidad.

En el estado civil, el trabajo por medio de la labor intelectual


o material, tiene perfecto derecho para conservarse y lograr su
bienestar, porque en ese estado nadie ofende, sino es al clerica-
lismo que trata de dominarlo y avasallarlo con el poder de sus
falaces doctrinas.

Sin embargo, en ese mismo estado civil, están limitados por


la razón, que le prescribe no usar de sus facultades sino de un
modo conforme a su conservación y a su felicidad verdadera y
es por esto porque trata de alejarlo del falso culto de las religio-
nes reveladas, verdadera carcoma del progreso y del bienestar
positivo de las naciones.

Ningúm hombre, a no estar loco o hinoptizado por clérigos,


puede usar de su libertad haciéndose mal o destruyendose.
Todo ser inteligente y racional debe ser justo consigo mismo:
sus obligaciones en este punto están definidas por la Naturaleza,
pues no usar sino abusar de sus derechos al dañarse a sí mismo
voluntariamente, como lo hacen los fanáticos con ayunos, disci-
plinas y penitencias de Iglesia, como lo prescriben, mandan y
aconsejan clérigos y frailes.

En el estado de sociedad perfecta, sin las influencias tene-


brosas del catolicismo decadente, supersticioso y fanático, los
derechos de los hombres basados en el dogma de la libertad
de conciencia, están limitados por la Justicia lacual les enseña
74
que deben obrar de un modo conforme al bienestar de la socie-
dad, cuyo interés general es el mismo que el particular de sus
miembros. Todo hombre, que vive en sociedad, no de clérigos,
se entiende, injusto, si el ejercicio de sus derechos propios, o de
su libertad de conciencia dañase a los derechos, a la libertad y
al bienestar de sus consocios. Es así que los derechos del hom-
bre en sociedad consisten en el uso de su libertad, conforme la
justicia que debe a los conciudadanos.

La justicia, según el dogma de la libertad de conciencia, no


quita al hombre la libertad o la facultad de trabajar por su pro-
pia felicidad, le impide solamente el ejercitar este poder de un
modo dañoso a los derechos, de los otros, como lo hacen los
clérigos católicos, los cuales la sociedad está obligada defen-
der, esto supuesto, la libertad del hombre en lo social o civil, es
el derecho que cada ciudadano puede ejercer sin causar per-
juicio a los demás, lo que no sucede con el clericalismo porque
este ataca todos los derechos bajo la máscara de santidad que
se le atribuye. El uso del poder que perjudique a otros, como los
clérigos con las contribuciones y gabelas eclesiásticas, como
pago de bautizos, matrimonios, y sepelio de cadáveres, es com-
pletamente injusto, y se llama SACRO CATOLICO APOSTOLICO
Y ROMANO. Cada hombre, no consultando sino su propio inte-
rés en el dogma de la libertad de conciencia, rechazara toda
imposición o gabela clerical, porque es injusto, tanto más, que
sirve para dar tributo a hombres ociosos y corrompidos„ que
no tienen otra industria que engañar bobos, con la mentirosa y
fetichista administración de sacramentos.

Con las leyes del dogma de la libertad de conciencia la socie-


dad arregla las acciones de sus miembros, que no sean clérigos
ni frailes, impidiendo que se dañen recíprocamente. Las leyes
que sanciona el dogma de la libertad de concienciacon la vo-
luntad de la sociedad civil, o las reglas de vida que prescribe
a cada uno de sus miembros laicos, para que observen entre sí
los deberes que la justicia les impone, o para que no se turben
75
los unos a los otros en el uso y ejercicio de sus facultades mora-
les de las que, tan cínico abuso hace el clericalismo en todos los
países y en todos los tiempos. De aquí el desprestigio, aniquila-
miento y ruina de las instituciones Monásticas.

Las leyes según el dogma de la libertad de conciencia, son jus-


tas en cuanto mantienen cada miembro de la sociedad exento
de las gabelas y contribuciones eclesiásticas; cuando lo preser-
van, cuando facilitan todos el derechos y el uso de la libertad
personal, y el goce de los bienes accesorios conservación y fe-
licidad.

Estos son los objetos que la sociedad, obedeciendo el dogma


de la libertad de conciencia debe asegurar igualmente a todos
sus miembros útiles. Su autoridad en ellos tiene por base las
ventajas que les proporciona la libertad de conciencia: la auto-
ridad es justa, cuando es conforme al fin de la sociedad esto es,
cuando trabaja por librar la humanidad de embustes y tiranías
de clérigos y frailes.

En cl curso de esta obra tendrá el lector oportunidad de ver


las excelencias de la libertad de conciencia, en el progreso y la
civilización: libertad que está llamada a destruir las sensualida-
des de las religiones reveladas que tienden al retroceso y fin la
servidumbre de los pueblos.

CAPITULO SEGUNDO
LA LIBERTAD DE CONCIENCIA CON RELACIÓN AL EMBUSTE RELIGIO-
SO LLAMADO “PECADO ORIGINAL”
La libertad de conciencia es el acto de tributar a la Moral el
76
culto que le tiene marcado la Naturaleza. De aquí la inutilidad y
la falsedad de las religiones reveladas, que tienden a esclavizar
la razón con adoraciones reliquistas, de las que solo aprovechan
los que han hecho del sacerdocio, una Carrera de usura y co-
modidad.

La Historia presenta en las religiones reveladas, el culto de


las pasiones y la negación de la libertad de conciencia. De aquí
es que la CATÓLICA haya establecido el absurdo religioso del
pecado original. Y su trasmisión o herencia atávica a todos los
mortales.

EL PECADO ORIGINAL tal como lo define la religión llamada


APOSTÓLICA Y ROMANA es la calumnia más grosera que haya
podido inventar la superstición humana; pero esta MENTIRA o
EMBUSTE TEOLÓGIC0 se ha podido sostener y se sostiene to-
davía, porque los hombres que negocian en presbiterios, altares
y sacristías, hacen consentir la eficacia de la religión que mate-
rializan, o lo que es lo mismo la desaparición de ese MONS-
TRUOSO PECADO, con la aplicación del AGUA DEL BAUTISMO,
nada pulcra y limpia por cierto, que es la que según un falso
dogma eclesiástico, es la que borra esa mancha; y sin esa ridí-
cula patraña,nadie puede salvarse, y en consecuencia no entran
al reino imaginario de los cielos.

Sobre dicho pecado original hay mucho que decir y refutar,


siendo como materia frágil y deleznable, en la cual se apoya el
clericalismo para ejercer impunemente la más inicua y abomi-
nable de las industrias.

Basta solo conocer que la iglesia obliga a todo ser que nace
pagar una onerosa gabela, pues como se ve y se verá siempre,
a nadie se bautiza de balde, aunque en los esos extremos los
clérigos ven el modo práctico y hacedero de que se les pague
el gran beneficio que hacen de hacer cristianos a quienes no
tienen conciencia de sus actos.
77
La historia del pecado original es la fábula más grosera y men-
tirosa que haya podido inventar la superstición v el egoísmo
clerical en provecho propio y en perjuicio de todo el mundo,

Esta patraña religiosa se hace consentir en que Adán y Eva


contrariaron el precepto de creced y multiplicaos y en el hecho
de haber comido del árbol de In Ciencia del Bien y el Mal con-
tra la prohibición expresa de Jehovah; cuya desobediencia dio
lugar la cópula carnal de ambos sexos, que decía perpetuar la
especie de ese Creador.

Nada hay más sofistico que- semejante prohibición, porque si


Adán y Eva no hubiesen prevaricado, la especie humana se hu-
biera quedado en ellos y no se habría reproducido jamás.

La Biblia que es un libro lleno de obscenidades, embustes y


disparates, y no ha podido consignar una fábula más grosera del
pecado Original de Eva. Aún en el supuesto, que este pecado
hubiera existido en los primeros habitantes del planeta, éste ha
desaparecido con la estupenda mentira de la llamada reden-
ción; el gran favor que hizo Jehovah a los mortales de encarnar,
venir a la tierra, y sufrir muerte afrentosa para satisfacer la di-
vina justicia; es decir pagando a Jehovah, el hecho práctico de
la reproducción de la especie humana, por la cópula carnal de
Adán y Eva.

La mentira religiosa principia con una monstruosa falsedad,


y para hacer más cómico el hecho, introduce a la serpiente ha-
blando con elocuencia tal, que deja atrás al mismo Jehovah, que
tan sabio se muestra en el mandato de creced y caos, estable-
ciendo así la procreación de los seres vivientes.

En esto de hacer hablar, discutir y seducir un animal inmundo


como es la Serpiente: la Biblia no le ve con buenos ojos a los
animales parlantes de los fabulistas como Esopo, Fedro de la an-
tigüedad, todo lo cual prueba que el apólogo en la Biblia, con un
78
solemne disparate como la seducción de Eva por un irracional
de la peor especie conocida.

Pero era necesario este embuste para forjar otro igual a este,
como es la promesa de la redención, siendo el mismo Creador
el que expiase el gran delito de Adán y Eva de haber procreado
y tenido hijos.

Solamente una Religión, en que todo es farsa, mentira, ne-


gociado y latrocinio, pudiera consignar un disparate tan risible
como la tentación de Eva por una serpiente, que entonces ha-
blaba y que hoy permanece muda, eternamente muda, pero sí
esparramando veneno cuanto le rodea o puede picar.

El pecado original, no es un dogma sino el dogma excelencia


de la religión católica, Apostólica y Romana.

El más intonso sabe lo que significa este irracional dogma. Es


el tesoro o rico filón con que explotan a la humanidad los lla-
mados ministros de la Iglesia Por el pecado original hacen sus
negociados de bautismo, a cuya ridícula ceremonia del agua,
agregan la que es según el lenguaje de la sotana, el condimen-
to esencial para completar la gracia cristiana y la salvarse del
pecado original, que es según los católicos hereditarios desde
Adán hasta nuestros días y hasta la consumación de los siglos,
y que como el virus se trasmitede generación en generación,
sin declinar ni tener un relevo de parte, le basta y le sobra para
que cesen sus efectos, pagar a buen precio el agua pestilente
y la sal nociva que la Iglesia proporciona por plata a todos sus
creyentes y no creyentes.

Y cuenta que hay que comprar de grado o fuerza ese solemne


embuste o majadería religiosa, porque si no se hace se queda
el neófito y no va al Cielo, y se va sin más remisión a servir de
combustible a las calderas hirvientes del Infierno si es adulto:
que es un lugar de llamas eternas y de obscuridad perpetua,
79
parecidos al alcázar del Luzbel bíblico, todo lo cual constituye
un soberbio plagio del Baratro o dominios de Plutón, según la
Mitología Griega; y si es párvulo va a esa curiosa invención del
Limbo, donde no hay goces ni sufrimientos, según el sentir de
los teólogos.

Pasemos ahora a ver siguiente Capítulo, la eficacia del bautis-


mo o sainete de agua y sal para borrar el pecado original, y el
estupendo uso y abuso que hace la religión católica, revelada
con esta superchería o embuste, que es contraria a la libertad
de conciencia.

CAPITULO TERCERO
RITOS Y CEREMONIAS DEL PAGANISMO CATÓLICO EN RELACIÓN
CON LA LIBERTAD DE CONCIENCIA
Nada tendría de censurable el que el clericalismo, plagiando
los ritos y ceremonias religiosas de las teogonías de Oriente, los
aplicara al Culto de que se titulan apóstoles enviados o minis-
tros, si estas ceremonias no tuvieran el objeto de hacer negocios
sin trabajar, embruteciendo las multitudes con las absurdas en-
señanzas de una Fe ideal que sirve para sostener embustes como
los dogmas del Infierno, Purgatorio y remisión de pecados por
el acto inmoral y cínico de la confesión auricular.

Estudiándose las teogonías de Oriente, se ve que, en el ramo


de adoraciones materiales y groseras, no le va en saga el cleri-
calismo; y falta de los dioses de la Mitología griega, han inven-
tado Santos y Santas, cuya nomenclatura cabe ya en calendario
Gregoriano.

80
El clericalismo en su carrera de negocio y lucro, ha ido más
adelante de lo que imaginar es posible.

Para no trabajar, inventó los llamados sacramentos, cosa in-


dispensable para salvar el alma de las llamas del Infierno: pero
como para recibir esos sacramentos es necesario pues la Igle-
sia católica nada hace, resulta que el que no compra y paga esos
sacramentos, se va en recta a arder en el fuego eterno, desde
que han habido Papas que han declarado que para los pobres
no se ha formado el reino de los cielos.

El más cínico y audaz de los negocios clericales es el acto del


bautismo. Aquí entra a actuar el agua que nada cuesta y la sal
que vale algo gracias al sistema proteccionista de gobiernos
ultramontanos; para que el clericalismo explote todo con la su-
perchería de darle nombre de cristiano por medio de la tarifa
o derechos parroquiales que ha establecido.

Y cuenta, que el clericalizarnos hace consentir que el que no


recibe dicha agua se queda moro, y como tal está bajo la juris-
dicción del demonio.

He aquí lo que respecto al absurdo dogma del Infierno, hay


de verdad, según las juiciosas observaciones del ilustre Ramón
Verea, a favor de la libertad de conciencia.

De todos los absurdos que a Dios se le han atribuido, ninguno


mayor que el de crear millones y millones de hombres conde-
nados a sufrir indecibles tormentos por toda una eternidad.

Si el demonio creara hombres, ¿qué peor podría darles?

Un Dios que no perdona nunca; un Dios que castiga con infier-


no a todas sus criaturas, sería el mayor monstruo de maldad que
la mente humana puede concebir.

81
¿Y cómo ese Dios cuya venganza dicen que no se satisface
jamás puede mandar al hombre que perdona las ofensas de su
prójimo cualesquiera que sean?

Los mismos que inventaron el infierno, inventaron también la


gloria, sin reparar la contradicción en que incurrían. Un infierno
eterno y una buena venturanza, son dos polos que se rechazan,
¿Qué hombre, prescindiendo de esos inventores, pudiera ser
feliz por un solo momento, sabiendo que otros, tal vez su padre,
sus hijos, Sus hermanos,estaban padeciendo penas eternas? ¿Y
cómo pudiera ser feliz ni el mismo Dios, oyendo el esténtor de
los que se retuercen en eterna agonía?

Acabamos de una vez para siempre con esa doctrina, inven-


tada y propalada para intimidar las masas y arrancarles dinero.

Un Dios infinitamente justo no puede imponer al hombre un


castigo por una ofensa de momento, condenarle a sufrir eter-
namente. Un ser finito no puede hacer nada infinito ni bueno ni
malo. Un castigo infinito sería por lo tanto una injusticia infinita.

Si después de una vida nublada por la duda y sembrada de


sinsabores y padecimientos mil: si después de una llena de mi-
serias, se nos condenase aún a sufrir penas eternas, tendríamos
derecho a maldecir el Creador que se dice erróneamente que
nos ha sacado de la nada y nos ha tenido con su propia sangre.
La no existencia es infinitamente mejor que la existencia que
nos pinta el clericalismo. El que unos pocos se salven no justifi-
ca la creación de millones de millones que se condenan.

He aquí los espantosos sofismas y garrafales mentiras, que re-


chaza, condena y destruye la libertad de conciencia. El Infierno,
el Purgatorio el Limbo y la Gloria son los mayores embustes que
han fraguado en provecho suyo el clericalismo.

Estudiemos ahora otros embustes del catolicismo, con el fin


82
de probar, que esta es la religión del agio y de la mentira, y a la
luz de la conciencia es una calumnia a la Razón, al derecho y a
la justicia; y en seguida nos ocuparemos del matrimonio Civil
en sus relaciones con el libre pensamiento y el progreso de la
sociedad civil.

CAPITULO CUARTO
LA LIBERTAD DE CONCIENCIA ANTE LAS LEYES IDÓLATRAS Y CERE-
MONIAS DEL CLERICALISMO
Probado como está que el pecado original en una monstruosa
calumnia la Naturaleza. Se desprende de aquí que una religión
que tiene por base el sofisma, embuste y mentira, tiene por me-
dio de ellos, embruteciendo y dominando la conciencia por la
superstición y el fanatismo. Semejante religión se apoya en ritos
y ceremonias que no son otra cosa que una parodia de sacrifi-
cios del Paganismo.

La religión revelada, que se dice la única y verdadera„ esta-


blece en el dogma de la redención, el pago por el primer varón
con motivo de la supuesta culpa engendrada por el pecado ori-
ginal o sea al acto de la reproducción de la especie humana. De
aquí que son necesarios actos, que se borran por absolución de
un delegado, titulándose Juez impecable de esa absurda y ma-
terial divinidad.

La Confesión como acaba de manifestarse, es el precepto más


inmoral que haya podido establecer la perversidad humana. Es
el crimen elevado al rango de sacramento.

Donde se manifiesta el catolicismo en toda su deformidad es


83
en las prácticas rituales, pasando por la absolución del bautis-
mo y concluyendo con el matrimonio, cuya grandeza y majestad
profana, ante sí la categoría de sacramento o sacro explotaje de
la bolsa ajena, desde que esta ceremonia religiosa cuesta dine-
ro y siempre dinero.

La falsa religión, obra perversa del clericalismo imitando al


paganismo, ha establecido, como tesoros de gracias, el llamado
incruento sacrificio de la misa, según el ritual romano. En esta
farsa o sainete religioso entran como componentes y que el Al-
tar y por las palabras cabalísticas del oficiante, se convierten
en cuerpo y sangre de una Divinidad muy complaciente para
prestarse sin protestar, esta Clase de sainetes del clericalismo
cosecha pingües y escandalosas ganancias.

Para dar ese maravilloso sacrificio, el carácter de una ceremo-


nia del paganismo, el sacerdote se disfraza con una ornamen-
tación de ropaje extravagante, significándose así que se halla
revestido con el traje de los habitantes del cielo, siendo la casu-
lla, la túnica que el apócrifo Jesús cristiano llevó sobre la tierra.
Aquí con genuflexiones de altar y manipuleos y bendiciones se
hace bajar la inútil divininidad de los cielos y bajar también al
estómago oficiante en el fragmento de pan y vino que consume
en la hostia y el que dizque son el cuerpo y la sangre de todo un
Dios, con vertido por decirlo así, en un Deófago.

Sin entrar en apreciaciones de que la tal misa no la inventó


ni celebró jamás el Profeta de Nazaret, porque el clericalismo
hace de esto, una materia de embuste y de idolatría para dar
una idea de la santidad que disfruta en el hecho de ser tantos
dioses imaginarios como misas se celebran. I cuenta que la au-
gusta ceremonia ha sido invención de los Pontífices Romanos,
que a la misa le han agregado tantas ceremonias, como las que
ha ido inspirando su condición de explotadores de la humani-
dad.

84
Tan escandaloso ha sido este sacrificio, que hasta el Papa Six-
to IV en 1482 de bárbaro asesinato, mandando a un cardenal
que esgrimiera el puñal homicida, durante la ceremonia de la
consagración, y todo por heredar el ducado de Florencia a la
muerte de Lorcazo y Julián de Medicis.

Para comprobar la veracidad de este monstruoso suceso, he


aquí como lo refiere el ilustre historiador Mauricio de laCha-
tre (Historia de los papas reyes Tomo II página 736 y siguientes):
Como él escandalo fuese grande, Sixto IV cometió la imprudencia
de publicar una bula en la cual declaraba que los sobrinos y los
bastardos de los papas, serían de derecho príncipes romanos.

A consecuencia de este decreto, Pedro a y Gerónimo de Riario,


sus dos bastardos, ocuparon un puesto entre los príncipes italia-
nos; Pedro además, alcanzo el capelo de cardenal y una pensión
anual de un millón y quinientos mil escudos de oro, suma enorme
en aquel tiempo, y que apenas le bastaba para sostener el lujo de
la cortesana Teresa Fulgura, su “querida”.

«Desgraciadamente para los pueblos, esta mujer depravada,


que se abandonaba a todas las caricias de todos los hombres
escandalosos de Roma, cogió un mal hombre, el cual infectó su
amante, después de dos años de atroces sufrimientos, Pedro murió
con su cuerpo «cubierto de llagas repugnantes y con el rostro lle-
no de úlceras espantosas. Gerónimo que había vivido al lado de
su padre, el Padre Santo como príncipe de Forlì fue más afortuna-
do en amores que su hermano y luego de haber pasado un año el
escandaló, se casó con la hija natural del duque de Milán.

No contento con los honores y riquezas que le había colmado su


padre, el Papa Sixto IV, Gerónimo pensaba levantarse a más altura
y había fijado sus ojos en Florencia y en los pequeños estados
limítrofes para constituirse en principado independiente. Su San-
tidad aprobó los proyectos de su bastardo, y se ocupó en los me-
dios para deshacerse de los Medicis que gobernaban Florencia y
85
que a eran los únicos obstáculos que se oponían a sus tentativas.
Organizose una vasta conspiracion en el Vaticano desde Roma se
extendió a Florencia- Prometiese al arzobispo Salviate el capelo
de cardenal y entró el complot.

Un sacerdote llamado Stefano y la familia de los Pazzi recibieron


dinero y se obligaron dar de puñaladas a los Medicis. Por fin cuan-
do todo se halló dispuesto, el Cardenal de San Jorge. Rafael Riario,
sobrino de Geronimo. Dejó la ciudad Santa y se entendió con los
conjurados para el sitio y el día de la ejecución.

EI Pontífice Sixto IV desde el Vaticano dirigió esta criminal em-


presa. El lugar fijado para ejecutar el asesinato fue la iglesia San-
ta Reparada, el día, un domingo y el momento aquel en que se
celebraría la Misa; la señal cuando se elevaría la hostia, a fin de
que los asesinos pudiesen matar a los dos hermanos Lorenzo y
Julio de Medicis, sin que tu viesen tiempo de colocarse en defensa
y mientras encorvarían su frente ante la majestad del mitológico
Dios Cristiano.

En aquel día el arzobispo Salviati„ que a ambicionaba el ca-


pelo, quiso celebrar el sacrificio de la Misa, en el instante en que
elevaba el cáliz por encima de su cabeza, los sacerdotes que lle-
vaban sus armas ocultas bajo los pliegues de sus vestiduras, se
precipitaron sobre los Medicis; Julio cayó herido por once golpes
dados con una espada. Lorenzo, su hermano, aunque perdiendo
su sangre por tres heridas, tuvo bastante fuerza para huir a la sa-
cristía, cerrar su puerta, y aguardar socorro. El pueblo que por
tumulto conoció que pasaba, invadió la Basílica y atacó los con-
jurados, Salviate fue ahorcado con sus vestiduras episcopales; los
sacerdotes y los diáconos Poggio, Pietro, Stefano y Juan, sufrió el
mismo suplicio. El cardenal de San Jorge, que fue encontrado en
las bodegas de su palacio, habría recibido sin duda alguna, el
justo castigo de su felonía, si Lorenzo de Medicis no hubiese soli-
citado el perdón del culpable. Únicamente se le obligó a confesar
en voz alta é ininteligible, que no había hecho nada que no fuese
86
mandado por el Soberano Pontífice Sixto IV.

Este suceso también está consignado en la Vida del papa Sixto


IV, escrita en francés por el historiador Duplesis Moruny.

La misa es el factoture del clericalismo; es como si dijéramos,


la obligada grotesca representación de rodas sus supercherías
y desmanes en pro de la esclavitud humana. La misa sirve para
todo; es el biombo que oculta todos los vicios y todas las sensua-
lidades eclesiásticas. Por la misa se da libertad a las naciones,
salud que no la necesita y se sacan ánimas del Purgatorio; y
como esta representación de sainete místico está sujeta a tarifa,
hay que pagar al clérigo o fraile para que se trague y digiera a
Dios todos días.

Sucede en la misa, la que sucede en todas las pantomimas del


ritual del culto católico, apostólico y romano, que hay jerarquías
en el oficiante; no todas las coronillas hacen lo mismo. El sacer-
dote vulgar, es decir, el que no es obispo ni cardenal, va al altar,
y celebra su misa rezada o cantada con ayuda de un cirineo; no
así el obispo, que requiere palio y ornamentación especial, todo
lo que lleva el nombre de pontificia y medio pontifical, y cuando
celebra esa misa lo hace en privado; o en capilla especial, esta-
blecida en su domicilio.

Según se ve nada más mentiroso que ese tan preconizado san-


to sacrificio de la misa, Se dice que es la conmemoración real
y verdadera de la tragedia del calvario, y que su recuerdo es el
homenaje que la Divinidad recibe con gratitud.

Semejante disparate solo puede convencer a ignorantes. La


misa no es sino el de negociar a poca costa con la idea del ma-
ravilloso y absurdo dogma de la redención. En el supuesto que
el hijo putativo de José el carpintero, hubiese sido Dios, él ha-
bría establecido esa ceremonia del sacrificio de la misa, y como
tal lo habría enseñado a sus apóstoles, y no habría dado el en-
87
cargo a los Pontífices romanos de que la hubieran inventado,

Para conmemorar el drama del Calvario no era menester el


aparato de un altar ornado de paños y zarandajas con la llama-
da piedra del ara y con un oficiante luciendo una vestidura que
los hace semejantes, esos fantoches o Pontífices de otra época,
en que los ritos eran puramente simbólicos y extravagantes.

La misa es la alcancía del Clericalismo. Para todo acto humano


sale a lucir el sainete religioso, que da tanto dinero a los curia-
les. Por ella se explota sin compasión ni caridad alguna a vivos
y muertos. Veamos ahora en el próximo capítulo los llamados
sacramentos, titulados extremaunción y orden sacerdotal, que
como el sacrificio de la misa; son las materias de que se vale el
clericalismo para engañar y explotar a la humanidad con falsos
dogmas y embustes, que rechaza y condena la libertad de con-
ciencia.

CAPITULO QUINTO
EXPLOTAJES RELIGIOSOS CON RELACIÓN A LA LIBERTAD DE CON-
CIENCIA
El clericalismo en su descomunal avaricia ha inventado el lla-
mado sacramento del orden sacerdotal, para que la colmena de
parásitos aumente y con ella la iglesia continúe alimentándose
de vivos y muertos hasta la consumación de los siglos.

El sacramento del orden, que por cierto, no fue instituido por


el apócrifo Yesesus Christna, se hace consentir por imposición
de manos que el obispo dice, que es de precepto divino, para
que su santidad recaiga en el que lo recibe, y es de esa manera
88
como se convierte en ministros de la divinidad los que han sido
tocados por su diestra.

Tan grosera impostura es propia de una religión, que sostiene


de las mentiras más absurdas que imaginar es posible. ¿Cómo
es racional creer que un hombre haga tantos ministros de la Di-
vinidad, con solo tocarles con las manos, como la aberración
eclesiástica cree? ¿De dónde les nace este poder? ¿Qué divi-
nidad se lo ha dado? Preguntas son estas que ningún obispo
puede absolver satisfactoriamente, desde que toda religión re-
velada no es sino un embuste, y una calumnia a la naturaleza
inmortal, fuente de todo bien y de toda belleza.

La iglesia no es sino un bazar o banca de comercio, donde el


clericalismo realiza estupendas ganancias, idiotizando y fanati-
zando a los pueblos. Se les hace creer que allí la divinidad está
encerrada en una oblea, y que colocada en el altar, es el espíritu
de esa misma, sin probarse otra cosa, si no que esto es una paro-
dia del paganismo de otra edad y otras épocas en que se hacían
sacrificios humanos a los dioses del Olimpo.
La oblea, convertida en divinidad, es la mentira más formida-
ble que ha lanzado el clericalismo a la faz del universo. ¿Puede
un hombre realizar tal prodigio? ¿Puede una divinidad prestar-
se a este acto que la ridiculiza y la degrada? Si esto fuera cierto,
sería preciso declarar, que el hombre que realizara tales prodi-
gios sería superior a esa divinidad, lo cual verosímilmente es
imposible. Por mucho que declame el clericalismo en favor de
esta monstruosa transformación de la oblea, en divinidad, esto
no es sino una calumnia a la naturaleza y un insulto al sentido
común.

Pasaron ya los tiempos del paganismo, en que la religión hacía


de los hombres, bestias de carga o instrumentos de tortura. El
dogma de la libertad de conciencia, declara, que esa oblea no
es divinidad, ni cosa que se le parezca, sino que, un pedazo de
pan sin levadura, sujeto a corromperse por la acción del aire;
89
de aquí la renovación que hace la iglesia cada ocho días; y si la
oblea fuese espiritual, como se dice, y cuerdo de divinidad, real
y aparente, no se corrompería jamás.

La falsa iglesia de Cristo, lleva la monstruosa exageración de


su santidad idólatra hasta llenar de amargura y dolor los últimos
momentos del hombre sobre la tierra. Para hacer estos más do-
lorosos ha inventado la más de la sacrílega y bestial confesión
auricular, el llamado sacramento de la extrema unción, que en
la estúpida creencia de los clericales da la salud al cuerpo si le
conviene.

Este ridículo sacramento, cuya eficacia nadie conoce, ni nadie


sabe explicar racionalmente, consiste en aplicar al moribundo
el llamado santo oleo o pestilente aceite, bendecido por el obis-
po cada año, allá por el titulado día de Jueves Santo.

Este aceite, que nada tiene de higiénico ni de aseado siquie-


ra, todo lo que pudiera hacer en beneficio del que lo recibe,
es inocular en su sangre microbios desconocidos, o el germen
de alguna enfermedad infecciosa, por que dicho aceite, por la
acción del tiempo, se encuentra en estado de descomposición.
A este acto anti humanitaria, anti higiénico y anti racional, los
clérigos, el acto Sacramental de la extrema unción, uno de los
más maravillosos medios de que dispone la iglesia para ganar y
tener almas que explotar. A más de este acto, que no deja de ser
aterrador y mortificante para los enfermos, con el que hombre
de Iglesia aterra difundiendo la idea de la muerte eterna y del
castigo eterno, obliga a la familia del enfermo, a que coloque en
su cabecera un ayudador de bien morir. El cual está encargado
de torturar al moribundo hasta su último suspiro con la amenaza
del Infierno y tormentos inauditos por toda una eternidad.

Racionalmente juzgando estos actos del catolicismo, la cruel-


dad más refinada se nota en los salvajes actos de la extrema
unción y de ayudar a bien morir, Estas ceremonias rituales, de
90
las que según los buitres de sotana y jerga, no debe ni puede
prescindir todo fiel cristiano, tiene toda la tortura de la época
inquisitorial. Al enfermo se le hace temblar hasta el momento
supremo, en que la caridad ordena se le deje morir tranquilo.

La iglesia no quiere ni debe hacerlo. Ese moribundo tiene for-


tuna, y es preciso arrancarle en el lecho de muerte beneficios
para la iglesia, a condición de sufragios y rogativas por la paz
de su alma. Sin estos sufragios ni rogativas, se va al infierno sin
remisión. Dejando dinero a la iglesia por criminal que haya sido
su vida, obtiene la eterna gloria en el imaginario cielo, cuyas
llaves imaginarias también, tiene el apócrifo primer Pontífice
romano,llamado Simón Pedro.

Sin más que conocer, que la iglesia explota las lágrimas y do-
lores de la humanidad hasta para hacer de ella la religión de la
avaricia y de las tinieblas, puesto que de todo duelo y de toda
desgracia saca pingues ganancias que se emplean en sostener
los vicios y las sensualidades de clérigos y frailes.

La libertad de conciencia, que trata de salvar la humanidad de


las garras de la tiranía y la servidumbre, no puede menos que
protestar contra esas prácticas idólatras y salvajes que hacen
de la falsa religión de Cristo un comercio con las desventuras
humanas, pues no hay dolor, ni acontecimiento fúnebre, que el
fraile o clérigo no lo explote en provecho propio, sosteniendo
el embuste y la mentira de que es un ministro o Enviado de la
Divinidad.

De las religiones reveladas, que dicho sea de paso, todas tie-


nen algo del Paganismo de la antigüedad, ninguna alcanza en
calumnias y mentiras la titulada Católica Apostólica y Romana; y
ninguna es tan cruel y bárbara como esta, principiando con sus
ritos de bautismo y penitencia y concluyendo con la extrema
unción y ayuda de bien morir.

91
En la iglesia romana, todo se negocia y vende, lo que consti-
tuye en sí una religión de explotaje y miserias, enemiga decla-
rada de todo progreso y de toda libertad, tanto nacional como
individual. Alguien ha llamado a la iglesia romana: taller donde
el clérigo corta el oro a cincel, y a fe que esta pintura gráfica
es exacta, puesto que desde el Papa hasta el último clérigo, to-
dos venden sus servicios religiosos por dinero a mayor o menor
precio.

Finalmente analicemos el matrimonio eclesiástico y con este


análisis y refutación de otras supercherías religiosas, probare-
mos que la libertad de conciencia es la única verdadera reli-
gión de la humanidad.

CAPÍTULO SEXTO
EL MATRIMONIO ECLESIÁSTICO, ORIGEN DEL DIVORCIO Y DESVEN-
TURAS DOMÉSTICAS
El matrimonio es para el clericalismo un sacramento, a mane-
ra de explotar en provecho propio, la formación del hogar, que
trae por consecuencia irreparable males para la sociedad y la
familia.

El matrimonio para la libertad de conciencia es un contrato


cuya majestad está bajo el amparo de la ley civil que le da el
carácter de respetabilidad social y con él, el rango moral que
afianza la unión de la familia y la felicidad doméstica.

Corno sacramento, el matrimonio es un objeto de escandalo-


sos negociados de la iglesia Católica, y como contrato civil, es
en la sociedad fuente armonía y lazo de unión que se trasmite
92
de generación en generación con el respeto y dignidad que les
dan las leyes que los amparan, legalizan y garantizan.

El influjo que la manera de cumplir, lo tiene en la moralidad


social y en la suerte de los hijos que produce, es de tal tras-
cendencia, que su carácter deja de ser privado, según lo da a
entender el clericalismo al elevarlo, por dinero, al rango de sa-
cramento.

Es un contrato, según la civilización y el progreso y las leyes


de natura. Se trata de la formación de la sociedad por los lazos
benefactores de la familia.

El divorcio es en ciertas condiciones de gran utilidad social y


de beneficios mutuos a los cónyuges.

Para este resultado la ley civil establece que la separación de


cuerpos no pueda verificarse por mutuo consentimiento de los
cónyuges, sino después de dos años de matrimonio, y que solo
después de dos años de realizado pueda a petición de uno de
los interesados, convertirse en divorcio.

Por este medio, la ley civil evita que la inexperiencia y el arre-


bato de pasiones pasajeras se sirvan de un remedio que solo
para situaciones extremas es oportuno.

Esto es lo que no quiere reconocer el catolicismo en su super-


chería de elevarlo a la categoría postiza de sacramento.

Cuando estas situaciones vienen creadas por el matrimonio


eclesiástico, el divorcio civil aminora males inevitables; hay ca-
sos en que el clericalismo los estorba, haciéndola la vida de los
cónyuges una cadena de mortificaciones y sufrimientos.

Matrimonios desavenidos, como lo son en su mayor parte los


matrimonios santificados por el dinero y bendecidos por los
93
clérigos, envenenados por la discordia, fomentada, estimula-
da y robustecida por la inmoral práctica religiosa la confesión,
penitencia y comunión en que la armonía es imposible o que
acaso manchó la deshonra, no son fuentes de virtudes y buen
ejemplo para el público, ni aún para los hijos de su tálamo, son
piedras de escándalo; pequeños infiernos, el brillo lúgubre de
cuyas llamas se refleja en la sociedad católica o ultramontana
que les rodea.

Sus hogares son focos de ponzoña, su lazo, cadena de Para este


resultado la ley civil establece prisión; porque en esos matrimo-
nios intervienen obispos y curas. Desacreditan esos sacerdotes
idólatras con sus malos consejos y pésima dirección espiritual,
la institución nupcial, corrompan la familia en el confesionario,
forman a su alrededor atmósfera de santidad sombría, en oca-
siones pestilente, por la lujuria y la avaricia del confesor.
Hacer perdurar estos matrimonios eclesiásticos es un absurdo
y una inmoralidad.

En el concepto de la libertad de conciencia, la reforma que la


institución del matrimonio civil requiere, no puede venir, sino,
con una educación más amplia y más sólida en la mujer, por me-
dio del libre examen y del pensamiento libre.

Después de pocas generaciones en que el cerebro de mujer


se haya fortalecido, emancipándose de las absurdas creencias y
máximas del decadente catolicismo, cuando su bóveda cranea-
na se haya dilatado, cuando se habitúe a la gimnasia intelectual,
que es para el hombre ejercicio común, y solo excepcional para
la mujer; el matrimonio y la familia se elevarán sin esfuerzo a la
dignidad que les toca, del cual la aleja el absurdo matrimonio
eclesiástico, cuya bendición se paga con dinero y cuyos divor-
cios se parecen a las penas del Infierno de Dante.

Es cierto, que sin la tolerancia de algunos divorcio cónyuges,


resignados a su suerte, el divorcio eclesiástico pudiera ser en
94
los matrimonios, fuente de abusos de obispos y curas y que lo
es hoy mismo en muchos países donde impera el clericalismo.
Es cierto que el matrimonio no debe mirarse como una nego-
ciación privada, que solo de un modo indirecto a la sociedad,
afecte, sino como un contrato fijo, permanente, basado en la fi-
delidad y afecto mutuo.

Por eso es que debe rechazarse el matrimonio eclesiástico,


como un acto que nada tiene de sacramental ni divino; es un ne-
gocio de iglesia y nada más. La indisolubilidad según el cato-
licismo, constituye una tiranía insoportable y base de inmora-
lidad. Nada humano puede tener carácter absoluto. Las reglas
generales, sin excepciones posibles, no cuadran a la relatividad
compleja de la naturaleza, del hombre y de la vida.

Para cualquier sociólogo reflexivo, la mejor defensa que pue-


de tener el divorcio en el matrimonio civil, es que no es tan fre-
cuente como en los matrimonios eclesiásticos.

Los hechos, con su elocuencia característica, han puesto en


relieve, que la institución matrimonial reglamentada por la ley
civil, la hace más moral y perdurable que las uniones autoriza-
das y bendecidas por clérigos.

Por lo demás, en el matrimonio civil, ninguna conciencia ha


sido maltraída: a nadie obliga la ley tener por roto el vínculo
nupcial, ni aun cuando Ío desata está exento de cumplir con sus
deberes de esposo.

El cónyuge católico, cuyo divorcio ha sido pronunciado por


sugestión o influencias clericales o mucho oro a la iglesia por
vía de limosna; puede seguir considerándose como casado con
aquel de quien se separó: está en idéntico caso de aquel a quien
su cónyuge abandona.

En el terreno de la libertad de conciencia ésta es una anomalía


95
social y una inmoralidad doméstica.

Para quien haya estudiado las simonías y escándalos ecle-


siásticos, es una evidencia, que el matrimonio santificado por
el clero, es el que da más ejemplos de divorcio, que cualquiera
otra religión revelada.

Bien puede decirse, por ejemplo, que Inglaterra es cien veces,


mejor dicho, mil veces más moral ahora, que cuando era absolu-
tamente católica, romana; pero aunque el dato es indiscutible, el
clericalismo sostiene que solo es válido y moral, el matrimonio
católico, y esto se comprende por cuanto el matrimonio consti-
tuye para el clero una de sus más saneadas fuentes de recursos
pecuniarios.

Hay naciones, donde el clericalismo se ha impuesto como re-


ligión del Estado, donde la facilidad del divorcio ha hecho del
matrimonio una especie de juego, lo cual en cuanto a la moral
se refiere, es de desastrosas consecuencias.

Esta anomalía social es la que trata de abolir por el matrimo-


nio civil, la libertad de conciencia.

Eduquemos ampliamente a la mujer, saquémosla de la jaula


religiosa ultramontana, en que vive cautiva, abramos a su activi-
dad mental todas las vías que da la libertad de conciencia: la fa-
milia, el matrimonio, llegarán al máximum de su dignidad y de
su dicha, cuando se constituyan por el concierto de voluntades
igualmente vigorosas libres y conscientes.

Solo el divorcio desaparecerá, y con él, los negociados del


matrimonio eclesiástico, que tan pingües ganancias dan a esos
apóstoles de la iniquidad, llamados pontífices, Obispos y Curas.

96
CAPÍTULO SEPTIMO
DISPARATADOS RITOS Y ABSURDAS EMBUSTERAS CEREMONIAS
RELIGIOSAS
De todo lo que dejamos expuesto, se deduce, que las máximas
y preceptos del clericalismo se oponen a la libertad de Concien-
cia, que es el progreso y la civilización de la humanidad.

Hemos visto, que los ritos y ceremonias inventados por Pontí-


fices romanos desde la llamada Agua bendita hasta el acto de
la bendición de las palmas en día domingo de Ramos tienden a
idiotizar las multitudes para sacar dinero, porque el dinero es el
móvil de todas las acciones de la tenebrosa religión apostólica
romana.

Pero donde la cosecha es abundante, para todos cuervos de al-


tar y sacristía es la representación mística grotesca, titulada el
santo sacrificio de la misa.

El sacrificio de la misa es la comedia que deja incalculables


ganancias a los clericales. Es el tesoro, o rica mina que no se
agota jamás y donde se cosecha mucho dinero embaucando a
tontos y a fanáticos.

Veamos lo que es la misa y en que consiste su decantada efi-


cacia y santidad.

Encontramos en la obra “La Bible Dans L’inde” por Louis Ja-


colliot, pagina 307 y respecto a este sacramento, con relación al
Génesis Indostánico, lo siguiente:

97
SACRIFICIO DE SARVAMEDA
«En la primera parte de esta Obra hemos escrito que:

Brahma es considerado por los Vedas «como si se hubiese sa-


crificado por la creación. No solamente se ha encarnado Dios y
ha sufrido para regenerarnos y llevarnos a nuestra fuente divi-
na, sino que él mismo se ha inmolado para darnos existencia, su-
blime idea que se encuentra expresada, dice el Barón de Hum-
boldt, en todos los libros sagrados de la antigüedad.

De allí dicen los libros santos (de la India) —Brahma es a la


vez el sacrificador y la víctima, de manera que el sacerdote que
oficia todas mañanas en las ceremonias del Sarvameda, sacrifi-
cio universal simbólico de la creación, al presentar su ofrenda a
Dios, se identifica al sacrificador divino, que es Brahma; o más
bien es Brahma, la víctima en su hijo Christna, que ha venido a
morir sobre la tierra para salvarnos, quien ha realizado por si
mismo el sacrificio.

«Así el sacerdote en el altar, en este sacrificio del Sarvameda,


presentará a Dios su ofrenda y sus suplicas en honor de la crea-
ción y de la encarnación de Christna, refiriéndose el resto de
sus oraciones más bien a atraer la protección divina, sobre las
cosechas y las frutas.”

La misa dicen, los hombres de iglesia, es la representación


real del drama o tragedia del Calvario. Es el sacrificio de los sa-
crificios; es la ofrenda que se hace a la Divinidad en expiación
de las culpas de todos los hombres nacidos y por nacer. Tiene
además la particularid.id, de servir para todo, hasta para sacar
almas del imaginario Purgatorio y llevarlas al cielo con la velo-
cidad de una locomotora que corre a 90 millas por hora.

La milagrosa misa, que fue invención dc Pontífices romanos


en que cada uno le ha ido agregando en cada siglo alguna pan-
98
tomima de su intelecto con el fin de prolongar las escenas la
representación, es uno de los muchos medios de que dispone el
clericalismo para pescar dinero sin trabajar.

La misa es el factótum del clericalismo, y como para sujetar-


la a tarifa, se hace con el bautismo y demás sacramentos de la
iglesia, las hay rezadas, cantadas y solemnes con y órgano y
orquesta. Cada uno de esta tiene su precio. Y como tal eficacia
embaucadora da mayor provecho a la colmena eclesiástica.

No deja de ser acto indecoroso y risible, que se crea que la


Divinidad se preste a esta clase de payasadas, que no son sino
la resurrección del Paganismo.

Los dioses del Olimpo de la mitología griega, son esa corte


de santos y santas de que está plagado el calendario Gregoria-
no; y aunque están disfrazados con otros nombres no dejan de
ser sino ídolos imaginarios, como Júpiter. Saturno, Baco. Plutón
Ceres, Venus, Cupido, etc. La religión católica es la mitología
cristiana; .y sus santos, los dioses de las teogonías de Oriente.

Volviendo a la misa, que nadie comprende, porque es dicha


en un latín que el público no entiende ni el mismo que la oficia
en el altar, muchas veces se reduce a genuflexiones de altar, y a
convertir una partícula de pan sin levadura y unas gotas de vino
dulce, no siempre de uva pura, en el cuerpo y sangre del que se
dice fue el Redentor de la especie humana del absurdo pecado
original.

La misa que nada tiene de real y verdadera, sino es el fanático


simbolismo que le rodea desde las vestiduras extrañas del ofi-
ciante hasta el acólito o ayudante que lo rodea con cambio de
misal y escanciadoras (l) de vino y agua, deja al auditorio tan
ignorante de sus misterios como el sordo mudo en una repre-
sentación teatral.

99
Creer que esto es un oficio grato a la Divinidad, equivale juzgar
a ésta, susceptible á los actos ridículos en que actúan el idiotis-
mo y la insensatez de los escapados de una casa de Orates.

El clericalismo que se alimenta, vive, medra con el embuste y


la mentira, hace de la misa, el acopio de milagrosos bienes es-
pirituales, y para todo y por todo la aplica en pro de su bolsillo
y en explotaje de la necia credulidad de fanáticos y tontos, en
cuyo número se cuentan los pueblos que tienen la desgracia de
llamarse católicos, apostólicos y romanos.

Se conmemora un aniversario patrio, una batalla o matanza,


cruel y violenta, allá va la misa a santificar esas horribles heca-
tombes, no siempre justas y racionales.

Se quiere honrar la memoria de un deudo querido, pues no


hay más que aplicarle una misa o misas, que son para su alma
el glorioso triunfo, que más podría apetecerse, puesto que la
misa, pagada al clericalismo, es tesoro de gracias é indulgen-
cias en la otra vida. Si el alma está condenada, la justicia divina
enmudece, se deja cohechar por las genuflexiones del clérigo y
fraile, por más lúgubre inmoral que sea en su vida y costumbres;
y si el alma está en el cielo, con la misa aumenta en gloria y en
deleites espirituales.

Esto nadie ha visto, ni vera jamás, pero la iglesia romana con un


Papa sensual a la cabeza lo asegura, y hay que creer en la men-
tira, so pena, de que el que afirma lo contrario se le tilde de ateo,
o de hereje, que da lo mismo.

A más de las misas, el clericalismo cuenta con las letanías,


novenas, rosarios, trisagios, jubileos y triduos, todo lo que cons-
tituye la idolatría religiosa elevada al rango de explotación y
embrutecimiento de la pobre humanidad, que está sujeta bajo
la férula de la Curía Pontificia romana.

100
El dominio de la libertad de conciencia destruirá toda religión
revelada, que como la católica, es un tejido de mentiras, idola-
trías y embustes.

FIN

101
SAN JUAN Y LA MASONERIA
Víctor Guerra

102
SAN JUAN Y LA MASONERIA
Víctor Guerra.
Introito.
Cuando llegan los solsticios, bien sea el de verano o el de
invierno, al personal se le sube la bilirrubina masónica y no im-
porta que uno esté adscrito a una logia regular, o liberal, mixta,
masculina o femenina, pues resulta que de una u otra forma casi
todo el mundo se enreda en la celebración de la festividad sols-
ticial del san Juan.

Lo hacen los masones creyentes y no creyentes, liberales u


ortodoxos, baste decir que a la cabeza de estas celebraciones
están los de la masonería líquida, y como no, los guenonianos
los cuales lo celebran con efusión y alegría medíante ceremo-
nias varias.

 Lo cierto es que este fenómeno parece insertarse cada vez más
en esa corriente de sentir una cierta nostalgia por lo sagrado,
algo que empieza a ser muy común entre la grey masónica
postmoderna, y que muy bien ha descrito Michel Maffesoli en
su último libro.[i]

Las justificaciones para celebrar los solsticios, tanto de san


Juan de verano como de invierno, son muy variopintas, y por lo
general su justificación no se asienta sobre los textos de referen-
cia que nos son propios, como pueden ser los Antiguos Deberes,
las divulgaciones o los rituales, sino que al personal masónico
le gustan las leyendas y enraizarse en las ramas esotéricas de
las distintas escuelas del misterio, y como no, retrotraerse a las
vetustas témporas paganas que celebraban la fiesta a la memo-
ria de Jano, oportunamente reconvertido en San Juan, por efec-
tos de la cristianización, lo que parece dio pie a extrañas cofra-
días constructivas que las cuales nos hablan Krause y Eckert, las
103
«Confraternities de Saint -Jean» o les «frères Johannes» grupos
al parecer un tanto heréticos.[ii]

Algunos ante tales cuestiones se preguntan: Sí eso es así ¿Por


qué nosotros como masones no podemos llevar acabo tales ce-
lebraciones?

Lo cierto es que unos aducen razones históricas que no suelen


citar a la hora de llevarlas a cabo y justificar así su presencia en
el seno de las logias, otros ponen pegas acerca de esa extra-
ña relación de San Juan y la masonería aunque terminan en un
grupal ágape sin mucho más objetivo que festejar estar juntos,
y una mayoría aduce leyendas y cuestiones más legendarias y
místicas para poder celebrar los solsticios en buena lid con la
historia…

La cual parece esencial para algunos que orbitan alrededor de


la masonería de la  Gran Logia Unida de Inglaterra (GLUI), en
cambio para aquellos que estamos insertos en el seno del Rito
Francés, corriente que representa el Gran Oriente de Francia
(GOdF), digamos que no parece que haya razones de peso, más
allá de la costumbre o tradición, para celebrar tal fiesta solsti-
cial de San Juan, lo cual no impide que en algunas latitudes de
uno y otro signo se celebre tal evento, por muy masón laico o
creyente que uno se declare, para eso están los viejos mitos pa-
ganos para justificar tal celebración.

Las leyendas en torno a san Juan son varias y variadas, una


que se recoge en 1789 en The Miscellaneous Work o Richard Lin-
necar,[iii] nos lleva hasta la destrucción de Jerusalén por Titus,
siendo reconstruido luego por Zorobabel para la construcción
de un segundo templo, tras lo cual fueron disueltas las cofradías,
y sintiendo la necesidad de volver a reunirse constituyeron una
logia en la villa de Benjamín, y enviaron una comitiva de cinco
hermanos ante San Juan Evangelista, obispo de Éfeso para que
este les permitiera contar con su patronazgo. Esta leyenda se
104
encuentra en los primeros rituales del Rito de Emulación.

Otras leyendas indican que tal patronazgo deviene cuando


el rey Enrique VII presidió la reunión de la gran Logia el 24 de
junio en el 1502, con ocasión de poner la primera piedra de la
capilla de Westminster. Otros en cambio llevan el patronazgo al
27 de diciembre de 1561, cuando bajo la batuta Thomas Sack-
ville se reunió la gran logia de York, con la curiosidad de que la
guardia armada enviada por la reina Elisabeth para disolver tal
asamblea, los masones le dieron la vuelta a la cuestión iniciando
a los oficiales al mando, y revocando de esta manera las órde-
nes de la reina.

Otros le otorgan al cardenal Wolsey el hecho de que en 1509


se decidiera junto con otros obreros a crear una gran gilda…
sin dejar de prestar atención al imperio subterráneo del Prête
Jean,[iv] soberano tártaro que algunos ensayistas nos enlazan
con las leyendas esotéricas de Deméter o de Cibeles.

Antes de perdernos en leyendas y en argumentarios esoté-


ricos que es lo habitual, demos un profundo repaso para com-
probar el peso que en los textos masónicos tuvo, y tiene san
Juan, puesto que, en otro orden de cosas ya sabemos que esa
presencia es innegable cuando echamos una hojeada a los títu-
los distintivos de las logias inglesas y francesa desde los siglos
XVIII al XIX.

Las bases documentales secundarias: diccionarios, ensayos e historiadores.


Como he dicho, todas las justificaciones y explicaciones que
he visto y leído en estas semanas atrás cuando abordaba el
tema por lo general obvian los textos masónicos relacionados
con el san Juan, bien sea el de verano o el de invierno, por tan-
to, lo que ha proliferado con abundancia son las citas y apoyos
documentales provenientes de las más diversas moliendas y de
otras escuelas y fraternidades: hermetismo, paganismo, etc.
105
Estado de la situación
Algunos estudiosos e historiadores caen en esas mismas tram-
pas, por ejemplo Irene Manguy, en su libro La Symbolique maçon-
nique du troisieme millenaire, nos deja tres abundantes páginas
sobre los san Juanes, y salvo un par de escuetas citas, en las cua-
les recoge los Status et Réglements de la Muy Respetable Gran
Logia de Francia de 1771, y de los Estatutos de 1801 del Gran
Oriente de Francia, lo demás es escribir sobre  los san Juanes,
pero no sobre el proceso de cómo estos fueron vinculados a la
masonería, o cómo han terminaron siendo los santos patronos
del gremio. Por tanto, sí eso lo hace I. Mainguy todo un referente
en historia masónica.

Ante este panorama, será bueno indagar sobre la cuestión


acerca ¿de dónde procede esa vinculación entre san Juan y la
masonería? Partiendo de la certeza que tal figura de San Juan ha
sido desde el medievo un importante santo patrón del gremio
de la cantería, pero no siempre.
 En este trabajo quiero ir más allá de las leyendas, y por tanto
deseo analizar cómo se fue perfilando esa subordinación, y para
ello algo algunas consultas.

Por un lado, consulto la prestigiosa Enciclopedia de la Franc-


maçonnerie, (Saunier)  en su entrada «Fiestas de san Juan» plan-
tea que el protector turiferario de san Juan está considerado
como un patrón de la Orden, y que como tal tenía hueco en las
solemnidades de las guildas y cofradías profesionales, partici-
pando de procesiones y banquetes».[v]

En Escocia era de uso común reunirse en la fiesta de san Juan


Evangelista, de conformidad con la orden de Vigilante General,
a excepción de la Mother Kilwinning (20 de diciembre), activi-
dad que además se recoge en las actas de algunas cofradías,
como tal anota Gould[vi], en el Edinburgh en 1599, Aberdeen en
1670, Melrose en 1674, Dunblane en 1696 y en Atchinson´s Ha-
106
ven en 1700.

En la Inglaterra protestante la cita más antigua sobre la fiesta


de san Juan Bautista está en el seno de las actas de la logia de
York de 1713, cuestión que parece bastante tardía con respecto
a lo que estamos observando. Aunque no hay que olvidar que
en Escocia tenía, al menos en ciertos momentos, más peso entre
los masones operativos y especulativos la figura de San Andrés,
que la de san Juan.

Lo que queda claro nada más acercarse a los textos referen-


ciales de carácter masónico, es que la tradición pesaba, y se
escogía la fecha de san Juan algo así como por inercia, como
así hizo en su momento la Gran Logia de 1717, que eligió para
instalar a su Gran Maestro precisamente la fiesta de san Juan,
tal vez por el peso de las logias operativas que estaban en esa
operación de 1717, sin menoscabar el peso innegable de los ja-
cobitas. Dicho acto y fecha quedó como un «uso común» dentro
de la masonería especulativa.

En todo caso con el tiempo, la Gran Logia se iría despren-


diendo de esa tradición patronal, más allá de realizar actos
administrativos en tales días, pues los llamados Antiguos, y las
instituciones masónicas irlandesas operativas y especulativas
siempre estuvieron muy apegadas a esta fiesta, e incluso acusa-
ban a los Modernos proveniente de 1717 de haber abandonado
tales festividades.

Daniel Ligou, por su parte en las entradas que hace en su Dic-


cionario Enciclopédico, se limita a decirnos quiénes eran los
san Juanes, y su significación esotérica e iconográfica, y poco
más.[vii]

Por otro lado, un simbolista como Jean Pierre Bayard, tampoco


es que se explaye mucho más allá de plantear tal figura como
«una enseñanza desaparecida y de carácter ostensiblemente
107
oral. Tal tradición joánica viene a reflejar un espíritu, y una po-
tencia que traspasa el hecho de haber sido un simple discípulo
de Jesús».[viii]

Ese mismo contexto  Bayard, nos aporta unas simples notas


acerca del ritual de la Fiesta de san Juan, pero provenientes del
Droit Humain (DH) cuyos miembros y Obediencia  son muy pro-
clives a la celebración de este tipo de fiestas, rindiendo un ho-
menaje a san Juan y sus solsticio por ser la «luz que ilumina y
que brilla en las tinieblas, y por tanto su fiesta simboliza eso, la
luz que se manifiesta en la ofrenda una espiga de trigo, símbolo
de la vía material, y el vino como símbolo de la vía espiritual».
[ix]

El famoso simbolista Jules Boucher, tampoco de adentras en


muchas profundidades, más allá de exponer que es una fiesta
que está presente entre los operativos, y extenderse a renglón
seguido acerca de lo que les gusta a casi todos los ensayistas,
o sea en profundizar en las significaciones esotéricas y exotéri-
cas del tal mítica.[x]

El que más se desarrolla dicha temática sobre San Juan, es Ro-


ger Richard,[xi], ya que es el primero que nos aporta diversas
citas sobre tal cuestión, y cita el manuscrito Sloane de 1700 y el
texto ritual: Recueil Précieux de la Maçonnerie adonhiramite de
1787, aportando una cita más antigua sobre tal patronazgo de
san Juan, que data de 1427, aunque no colabora con más datos
al respecto, y lo mismo sucede acerca de la existencia de una
carta circular en latín de 1637, en la cual se habla de los «fréres
de Jean», pero nada nos dice del lugar donde eso se produce, ni
de qué documento se trata, ni dónde se halla.

Pero sí que Paul Naudon, nos dice algo más de esta situación
cuando habla «acerca de la supresión por parte del parlamento
inglés de acabar con ciertas asambleas de francmasones… se-
diciosas…» y que dentro de York, en la Saint Jean se constataba
108
que entre los masones ingleses se había abandonado la
costumbre de reunirse en san Juan (Bautista).[xii]

En todo caso siguiendo con ese rastreo bibliográfico pue-


de consultarse la página del Museo Virtual de la Masone-
ría, que adentra en las referencias paganas, pasando por las
citas guenonianas, llegado al borde de las citas bíblicas para
decirnos que «María tuvo así tres «guardianes»: José, Jesús, Juan.

A este respecto hay que señalar que José es el patrón de los


carpinteros –constructores de madera- y Juan el de los ma-
sones –constructores en piedra-. Por otra parte, los nombres
de los tres «guardianes» comienzan por una yod, primera
letra del tetragrama; y se sabe que las tres S que figuran en
el «Delta» del grado de «Caballero del Sol» son en realidad
tres yod deformadas. Grado bastante practicado en otro tiempo:
el de «Escocés de las tres JJJ».

Esto es todo lo masónico que presenta la entrada de una en-


ciclopedia virtual que se supone sería el trabajo académico so-
bre la investigación masónica.[xiii]

Otra vuelta por las esferas siderales de la Red nos la ofre-


ce el Diario Masónico que ha publicado ¿Por qué San Juan es
nuestro Patrono?, un artículo bajo la firma del brasileño José
Castellani, tras su lectura uno empieza a comprender como la
mayoría de los masones construyen sus idearios míticos.[xiv]

Hay quien desde la seriedad de las paginas masónicas, como


la de Manaz, expone el razonamiento de Étienne-François Bazot,
(que ya había sido expuesto por Naudon) el cual nos sitúa en
un panorama donde tendríamos no dos san Juanes, sino tres, si
atendemos a lo que expone el estudioso francés, «...en cuanto
al San Juan que los masones han tomado como Patrón no puede
ser ni el Bautista ni el Evangelista, ya que no tienen ninguna re-
lación con la francmasonería. Se debería pensar en que el ver-
109
dadero patrono de las logias es San Juan el Limosnero, hijo del
rey de Chipre, que, en tiempos de las cruzadas, dejo a su patria
y la esperanza del trono para ir a Jerusalén a prodigar los soco-
rros más generosos a los peregrinos y a los caballeros. Juan fun-
dó un hospital e instituyó hermanos para cuidar a los enfermos,
al os cristianos heridos, y distribuir ayudas pecuniarias a los
viajeros que iban a visitar el Santo Sepulcro....Roma lo canonizó
con el nombre de San Juan de Jerusalén y los masones cuyos
templos destruidos por la barbarie él había erigido de nuevo, lo
eligieron de común acuerdo como su protector».[xv]

Esta teoría de Bazot, más allá de algunas confusiones histó-


ricas, las cuales se remontan a 1765 cuando un ritual manus-
crito de Chevaliers Kadosch deja una referencia a san Juan de
Aumonier…[1] Y que sin embargo algunos autores rechazan,
pero tiene mucho que ver con la propuesta del Caballero
Ramsay, y por tanto este razonamiento de Bazot encajaría en ese
contexto caballeresco rulando por territorios míticos palestinos.

En todo este batiburrillo que pulula por la Red, tenemos hasta


planchas masónicas que son el reflejo de lo que hay por esos
mundos internáuticos, lo cual se transfiere en fondo y forma, por
ejemplo, pues eso a una plancha masónica en este caso titula-
da Jano, la cual pretende indagar sobre los orígenes de los pa-
tronos (los Juanes) en la masonería, y en la que se pueden ver
cuáles son las apoyaturas documentales y conceptuales para las
conclusiones del masón proponente:

«Los paralelismos entre San Juan Evangelista y la masonería


no solo se encuentra en los conceptos de la Luz y el amor
fraternal. No solo encontramos en ello conceptos de fuerza
y establecimiento que hallamos en la vida y obra de los San
Juanes. En el libro de las Revelaciones podemos encontrar rela-
ciones simbólicas. La Masonería y el libro de Apocalipsis tienen
el mismo símbolo numérico…».[xvi]

110
Si se repasa la postura de algunos notables historiadores, como
es el caso de Mackey, este nos dice que «siglo XVI san Juan el
Bautista parece haber sido considerado el patrono particular de
la francmasonería, pero posteriormente este honor se dividió
en los dos san Juanes, el Bautista y el Evangelista»,[xvii] empata
en este caso con del «círculo y las líneas paralelas en el seno de
las logias bien constituidas».

En todo caso, quien más ha estudiado el tema de la presencia


de san Juan en la masonería es el francés Paul Naudon, el cual
dedicó un libro entero a la cuestión, y que he estado esperando
a recibir para poder cerrar este trabajo, mientras he ido perge-
ñando el resto del artículo en cuyo desarrollo hemos ido coin-
cidiendo en el manejo de algunas fuentes durante las primeras
hojas, luego el escritor y notable ensayista tomó unas derivas
que  están en una órbita diferente en la que me propongo per-
severar. [xviii]

Este interesante estudioso hace un repaso partiendo del Dum-


fries nº 4 (1710) que nos sitúa en la era de San Albano, donde se
empleaba a los masones para levantar los muros de la villa, con
la fijación de un día cada año, en el mes de junio para festejar la
unidad, tal y como nos expone el citado documento de 1710.

En su libro, cuando realiza la relación entre san Juan y los franc-


masones del Temple, curiosamente no sale a relucir el discurso
del Caballero Ramsay, sino a la historia francesa y a las posicio-
nes de Ragon.[xix] [2]

El estudioso francés nos expone que ese patronazgo sanjua-


nista junto con la evolución protestante de la masonería, la cual
recibe un varapalo por parte de la iglesia de Roma con la publi-
cación en 1738 de Clemente XII, al excomulgar a los francma-
sones, lo que hizo que las logias francesas de origen francés se
emanciparan de la tutela de la Gran Logia de 1717.

111
Esta una cuestión a estudiar, ya que de buenas a primeras
explicaría en parte esa deriva hacia el catolicismo reinante en
Francia, lo cual hace que los rituales ingleses al ubicarse en
Francia sufran una especie de reacondicionamiento al virar de
los pragmáticos pedestales donde reposaba el VLS, a los altares
franceses donde reposaba la biblia abierta por el evangelio de
san Juan, y las rectilíneas espadas anglosajonas se vuelvan fla-
mígeras al llegar a las mesas de los Venerables en Francia, o las
habitaciones en semi-penumbra anglosajonas se reconvierten
en poderosos Gabinetes de Reflexión de fuerte condición eso-
térica…aunque hay que anotar una paradoja muy a la francesa.

Aunque la bula de Clemente XII podía dejar fríos a los ingle-


ses como tales protestantes, las excomuniones de 1738 In Emi-
nenti Apostolatus Specula, y en 1751 la encíclica Providas Roma-
norum Pontificum, a los franceses no parece tocarles en demasía
su alma católica, pues algunos nobles masones no dejaban de
ser Pares católicos de Francia, pero el parlamento francés al no
reconocer tales acciones papales las dio por nulas en virtud de
un adagio jurídico «Lex non promulgata non Obligat».

Por cuyo motivo los eclesiásticos franceses no se vieron afec-


tados, ni parece que tuvieran muchos prejuicios en afiliarse a
la masonería, es más, hasta se publicó un panfleto en respuesta
a la acción papal: l´Extrenne au Pape ou les Franc-maçons Van-
gés. Réponse a la bulle de excomunication lancée par le Pape Be-
noit l´an 1751. En este contexto un laico abad, como el Conde de
Clermont no tuvo gran problema para ser Gran Maestro de la
Masonería francesa y crear su famoso sistema ritual masónico
denominado de Perfección.

«Tal vez se pueda considerar como un eclipse durante la


revolución, durante la cual las logias seguirán trabajando, de
hecho, los masones de Lyon buscaran conciliar la tradición con
el espíritu nuevo, creando la logia de San Juan du Patriotisme.
Pero en la primavera de 1794 las logias al oriente de Toulou-
112
se se constituyen en logias republicanas bajo la protección de
las leyes. Ellas retoman el nombre patronímico, pero como Lo-
ges de la Montagne en lugar de las Logias de San Juan»[xx]

El historiador Naudon, miembro del Gran Priorato de las Ga-


lias, no pudo sustraerse a dejar patente, en más de mitad de su
libro, también su inclinación por el simbolismo esotérico de san
Juan, y su relación con el fuego, o su presencia en el mazdeísmo,
y realizar una mixtura en base al mito de Heracles, o la cosmo-
gonía y la cábala, jugando durante sesenta páginas con el signi-
ficado y significante de san Juan en todo ese detonante histórico
conceptual masónico.

Pero poco más nos aporta Naudon, al menos en el sentido que


aquí interesa mostrar, o sea la presencia joánica en los textos
referenciales de la masonería.

La gran Enciclopedia de Frau Abrines, le dedica unas cuantas


hojas al tema de san Juan y la celebración de sus fiestas.

Por su parte Patrick Negrier reflejado por Joaquim Villalta


en su blog Racó de la Llum en un reciente artículo, nos indica :
«En principio, al inicio del Siglo XVII, cuando los masones cal-
vinistas presbiterianos se oponían ferozmente a todo alinea-
miento sobre el modelo anglicado de los Antiguos Deberes que
recibían el día de San Juan de invierno (27 de diciembre), se
desmarcaron y recibieron a sus propios aprendices en una
fecha distinta (Négrier,“La Tulip”, pág. 26, donde cito al Profesor
David Stevenson, “Les premiers Francs-Maçons”, 2000, pág. 93).

Pero con el paso del tiempo, los practicantes de la Palabra


de Masón terminaron por volver al uso escocés de la recepción
de los aprendices el día del San Juan del 27 de diciembre (ya
que si bien el calendario de los santos fue rechazado por los
calvinistas, el Apóstol Juan no fue rechazado por estos puesto
que sus escritos formaban parte de las escrituras), como así
113
aparece textualmente en el Edimburgo de 1696 que menciona la
noción de «Logia de San Juan» término mencionado en otra parte
por James Anderson en sus Constituciones de 1738, coincidente
después de la Bula papal.

No obstante, este uso de recibir a los aprendices en Logia el 27


de diciembre, día de San Juan, no fue la regla general.

Así, en 1723 el Examen de un masón” menciona la “Logia de


San Esteban” que se celebra el 26 de diciembre. Ahora sabe-
mos que este catecismo, que era el de la Gran Logia de Londres,
fue probablemente transmitido por el pastor escocés calvinista
presbiteriano James Anderson, quien solamente podía haberlo
obtenido de su padre que era miembro de la Logia de Aber-
deen, la cual practicaba el Mason Word desde al menos 1699 y
por lo tanto recibía aparentemente a los aprendices el día de
San Esteban el 26 de diciembre, lo que confirma la declaración
de David Stevenson mencionada anteriormente».[xxi]

Esto es lo expuesto por Joaquim Villalta /Patrick Negrier, los


cuales nos dejan ver a través de sus anotaciones que había al-
guna fecha más a la hora de realizar la recepción de los apren-
dices e incluso las exaltaciones.

Pero examinemos las fuentes que tenemos a nuestro alcance.

Los dos Juanes y otras míticas.


Los dos Juanes marcan los solsticios, y la masonería no se sabe
muy bien si celebra estos como representación pagana, o re-
memora las figuras joanicas, tal y como veremos consta en las
documentaciones rituales.

Está claro que los san Juanes remplazaron los cultos paganos
y romanos, haciendo que el 24 de junio que marca el comienzo
del verano con un Juan el Bautista que abre  la puerta anuncian-
114
do el ciclo en el cual la oscuridad se irá haciendo patente y  que
se le adjudica la tradición operativa, ya que “bautiza con sus
manos” mientras al san Juna Evangelista que abre la puerta del
invierno, e inicia el ciclo de la iluminación, es el escribano, al
que se le adjudica  la cualidad especulativo.

Y con ellos convivían otros santos que estaban ligados a las


cofradías: «Thomas, Louis, Grégoire, Alpinien, Marin, Martin,
Étienne, sainte Barbe y «los Cuatro Coronados».

En todo caso este tema fue de bastante hondura y máxime


cuando tras la refundación de Antiguos y Modernos en 1813
de la cual salió la Gran Logia Unida de Inglaterra, se dio la cir-
cunstancia que la GLUI  siguiendo las tesis de Hemming  se
planteó el abandono de la traidición joanica, lo que puso
al  Dr. George Oliver en pie de guerra cuya polémica se pu-
blicó en el Mirror for the Johannite Mason´s[xxii]  y que a juz-
gar por lo que hoy se expone : « El Dr. Oliver recolectó y puso
a disposición una gran cantidad de material que arregló y
discutió en la forma más legible, aunque sus conclusiones están
demasiado evidentemente sesgadas por sus propios puntos de
vista teológicos peculiares para tener mucho valor real para la
erudición masónica actual».[xxiii]

San Juan en las Fuentes primarias. Antiguos Deberes y catecismos.


Ante tan poca información con relación a los textos masónicos,
cabe preguntarse ¿Cuáles son las fuentes que unen al famoso
san Juan con masonería?

  Esto es algo que pocos estudiosos parecen haber abordado,


lo que nos obliga a un rastreo específico sobre las fuentes
masónicas tanto operativas como especulativas.

 Más allá de que unos mercaderes Amalfi (golfo de Salerno)


fundarán hospitales y monasterios bajo la advocación de san
115
Juan y se reconociera a la Orden Hospitalaria de San Juan de
Jerusalén como próxima dentro del sugestivo ideario masónico,
y que Hugo de Payns y sus compañeros fundaran de la mano de
Bernardo de Claraval, la Orden del Temple, con cuya existencia
y desgracia se quieren enlazar ciertos masones y ciertas maso-
nerías.

Nuestras referencias documentales las podemos dividir en va-


rios sectores, por un lado, el buceo en los Antiguos Deberes, (Old
Charges) que pertenecen al ámbito de la masonería operativa,
documentos de regencia normativa ético moral de los gremios
profesionales de la piedra y la cantería.

Analizando tales documentaciones, no parece que la figura


patronal de San Juan fuera universal dentro de los gremios pro-
fesionales, muchos de ellos tenían sus propios patrones: San Al-
bano, San Crispín, San Andrés, etc., y tal situación se deja notar
en la ingente cantidad de manuscritos existentes y en principio
solo afloran la presencia de san Juan en algunos de ellos, y en
número muy escaso dada la ingente producción documental.

Aparte de las citas ya comentadas, el primer manuscrito del


que se tiene noticia que habla de san Juan es el manuscrito Edim-
burgo (1696) que lo hace en el seno del juramento del aprendiz
recibido o entrado, el cual jura «por Dios y por San Juan, por la
Escuadra y el Compás». El catecismo que aporta dicho manus-
crito cuando se le pregunta al Hermano cantero recién incor-
porado acerca ¿de dónde viene?, esta contesta que de Kilwin-
ning, [3] en lo que incide a su vez uno de los manuscritos que
aportará las bases para el desarrollo del Rito de los Modernos,
el Chetwode Crawley (1700).

De esto se desmarca otro manuscrito que pone las bases para


el desarrollo de la ritualidad de las Gran Logia de 1717, el ma-
nuscrito Sloane (1700), que al preguntar:

116
Pr. ¿Dónde fue convocada la primera logia
Rp. En la Santa capilla de San Juan
Unos años más tarde en 1710 el manuscrito Dumfries nº 4, que
pertenecía a la Old Lodge de Dumfries de Escocia, hace una
pregunta de otro estilo.
Pr. ¿En qué logia ha sido usted recibido?
Rp: De la verdadera logia de San Juan
Catorce años más tarde se hace la pregunta, pero con otra orien-
tación, la cual se recoge en el seno en The Whole Institutions of
Masonry (1724).
Pr. ¿De dónde viene usted?
Rp. Vengo de una muy respetable logia de San Juan de Maestros
y Compañeros

El examinador, repregunta ¿de qué logia es usted? a lo que el


recién aceptado responde: De la logia de San Juan; lo mismo se
plantea en ese mismo año en The Grand Mystery of Free-Masons
Discover´d y también en Institución of Free-Masons de 1725, don-
de se responde casi lo mismo, aunque con algún añadido más
que en el The Whole Institutions of free-Masons Opened (1725), lo
que remacha igualmente el manuscrito Graham en 1726.

Volvemos a encontranos con el citado san Juan en el seno del


manuscrito Wilkinson de 1727: «¿De dónde venís? De la Sagrada
Logia de San Juan».

Pero quien de alguna manera relaciona el tema de San Juan


directamente con las logias masónicas, y como tal quedará en el
subconsciente colectivo masónico, es a través del discurso del
Caballero Ramsay (1736).
Ramsay escribe que «En el momento de las guerras santas en
Palestina, varios príncipes, señores y artistas ingresaron a la so-
ciedad, hicieron un voto para restaurar los templos de los cris-
tianos en Tierra Santa, comprometidos por juramento a utilizar
su ciencia y sus bienes para llevar la arquitectura a La institu-
ción primitiva, recordó todos los signos antiguos y las miste-
117
riosas palabras de Salomón, para distinguirse de los infieles y
reconocerse unos a otros ... [y decidió] unirse íntimamente con
... [los Caballeros de San Juan de Jerusalén]. Desde entonces
nuestras logias han sido conocidas como logias de San Juan en
todos los países». Lo cual reafirma un año más tarde.

Tal vez de los catecismos que más se separan de la cuestión


planteada, y lo hacen de una manera algo más lacónica, a ex-
cepción de la cuestión de Ramsay, es el catecismo de The Grand
Mystery Laid Open 1726, que expone: «¿dónde se sentaba el
Juan por la mañana cuando se reunía la Sociedad? Se sentaba en
la ventana del Este del templo, en la silla de mármol esperando
la salida del sol».

Pr. ¿Dónde se sentaba por la tarde cuando la despedida?


Rp. En el extremo Oeste del templo en misma Silla esperando la
puesta del Sol.
Pr. ¿Por qué San Juan, era llamado Rey?
Rp. Porque era la cabeza de todas las logias cristianas y por su
conocimiento superior en el excelente arte de la Masonería.

Volviendo a los Old Charges, tenemos en 1690 el manuscri-


to Taylor, el cual, en el capítulo de las Obligaciones, aprobadas,
concluidas y acordadas por los Compañeros de la Hermandad de
los Francmasones, indica que «está acordado entre los citados
Compañeros que deberán escoger anualmente dos vigilantes
en día de la festividad de San Juan el 27 de diciembre…».

En un Antiguo Deber, un tanto tardío, como el Krause de 1806,


dice: «cada año, alrededor del día de San Juan Bautista, cada
logia se reunirá en Asamblea con el Arquitecto para quien
trabajan los Miembros, o con sus diputados, conversarán de
manera amistosa, tomarán consejo respecto al nuevo Maestro a
elegir y comerán juntos en amor mutuo».

Hasta aquí la presencia de San Juan en los Antiguos Deberes,


118
algo escasa, aunque contundente en algunas documentaciones,
y que abarcan casi todo el universo geográfico anglosajón, tanto
de Inglaterra como de Escocia, quedando por saber su presen-
cia y desarrollo en Irlanda y pendiente de analizar cómo ésta
cuestión pudiera haber sido afectada por el protestantismo, en
cuanto a la utilización por parte de los gremios de la figura de
San Juan, pues las primeras citas documentales son anteriores
a la Reforma.

También se dejó ver este tema en el seno de las Grandes


Logias, como la de Irlanda: «con una reunión de la Gran Logia
de Munster el día del evangelista, 1726. La reunión anual se
celebró en la misma fecha en 1727. Las reuniones de 1728, 1730
y 1731 fueron fechadas el Día de los bautistas. En 1732, ese día
que cayó el domingo, la Gran Logia se reunió el sábado y se
aplazó hasta el lunes 25. El año 1729 no muestra constancia de
una reunión. Las Regulaciones Generales fueron incorporadas
en la misma acta, y están fechados como adoptados el día
del Evangelista de 1728, pero no hay otro registro de esa
comunicación».

Lo mismo parece haber sucedido con la Gran Logia de Esco-


cia, establecida en 1736, aunque justifica un cambio: «sus minu-
tas muestran una reunión preliminar el 30 de septiembre, que
sugiere ser la festividad de San Miguel. La organización real se
llevó a cabo el día de San Andrés, el 30 de noviembre, y ese día
todavía se observa como la fiesta principal de los masones es-
coceses, coincidiendo así en la celebración de la fiesta del pa-
trón de su país. Hermano Mackey, sin embargo, cita a Lawrie en
el sentido de que los masones escoceses siempre observaron el
festival de los bautistas hasta 1737, cuando se hizo el cambio al
día de San Andrés.»

[1] Juan el Capellán o simplemente Juan de Chipre, el cual nació en


mitad del siglo VI, siendo patriarca de Alejandría, proclamado santo
por la iglesia católica ortodoxa.
[2]
119
[3] La Orden de Heredom de Kilwinning es el Gran Capitulo de los
altos grados vinculados a la Gran Logia Real de Edimburgo, cuya fun-
dación según Thory se le asigna al rey Robert Bruce.

[i] Maffesoli, Michel. La Nostalgie du sacré. Éditeur Cerf. 2020.


[ii] Eckert. La franc-maçonnerie dans sa véritable signification ou son
organisation, son but et son historie. Nabu Press.2012
[iii]ttp://www.google.it.ao/books?id=Hp5YAAAAMAAJ&print-
sec=frontcover&dq=editions:OXFORD590400198&vq=%22the+
earth+%3F+Behold+the+heaven,+and+the+heaven+of+heave
ns,+cannot+contain+thee,+how%22&source=gbs_quotes#v=one-
page&q&f=false
[iv]ttps://fr.wikisource.org/wiki/L%E2%80%99Encyclop%C3%A-
9die/1re_%C3%A9dition/PRESTE-JEAN
[v] Encyclopédie de la Franc-maçonnerie. Director Éric Saunier. Éditions
La Pochothèque. 2000. Pág. 302.
[vi] Gould, F Robert. History of Freemasonry.
[vii] Ligou, Daniel. Dictionnaire de la franc-maçonnerie. Éditions PUF.
1998. Pá 1100-1002.
[viii] Bayard. Jean Pierre. Le symbolisme maçonnique traditionnel.
Tome I Les Loges bleues. Éditions Edimaf. 2008. Pág. 19.
[ix] Ibidem. Pág 325.
[x] Boucher, Jules. La Symbolique maçonnique. Éditions Dervy. 2002.
[xi] Richard, Roger. Dictionnaire maçonnique. Éditions Dervy. 2015.
Pág. 370-372.
[xii] Rebold, Emmanuel. Historie des Trois Grandes Loges de Francs-ma-
çons. Etd. Collignon.1864 Pág. 637.
[xiii]https://www2.uned.es/dptodi/museovirtualhistoriamasone-
ria/18formacion_en_logia/origen%20logia%20san%20juan.htm
[xiv] https://www.díariomasonico.com/planchas/san-juan-es-nues-
tro-patrono/
[xv] http://historiamasonica.blogspot.com/2011/11/solsticios-
masonicos-y-san-juan.html
[xvi] http://www.atlantica84.org/planchas/acvisitante-Jano.pdf
[xvii] Mackey, Albert. The Simbolism o Freemasonry 1882. Vl. 2 . Pág.
901.
[xviii] Naudon, Paul. Les Loges de Saint Jean, et la philosophie exoté-
rique de la connaissance. Éditions Dervy. 1974.
[xix] Op. Cit. Les Loges de Saint Jean, et la philosophie… Pág 21-22.
[xx] Op. Cit. Les Loges de Saint Jean, et la philosophie… Pág 51.
120
[xxi] https://racodelallum.blogspot.com/2020/07/a-vueltas-con-san-
juan-y-otras.html
[xxii] Mirror for the Johannite Masons,” Rev. George Oliver; J.W. Leon-
ard & Co., New York, 1855; included in vol. 5, Universal Masonic Li-
brary., Rob. Morris, Lodgeton, Ky., 1856.
[xxiii] Wellington Bryant, Benjamin. The Holy Saints Jonh. ttp://www.
masonicdictionary.com/holysts.html

Victor Guerra. MM.:. Presidente del Círculo de Estudios Rito Mo-


derno y Francés Röettiers de Montaleau. (www.ritomoderno.es) 

San Juan y la Masonería, (2ª entrega)


Victor Guerra
Llega el momento de ir cerrando este largo trabajo, que nace
con la idea de dejar sentadas unas serie de cuestiones que se 
prodigan por la red, nada más llegar las fechas de los solsticios, y
que generalmente no son otra cosa que elucubraciones muy per-
sonales, pero en el 95% alejadas de las documentaciones masó-
nicas, por tanto aporto los documentos en los que consta la pre-
sencia sanjuanista, al menos para que sirva para referenciar en
los futuros trabajos  cuando se habla de San Juan en la masonería.
VGG.

La Logia de san Juan en las divulgaciones francesas e inglesas.


El desarrollo de la figura de San Juan se va a dejar ver a partir
de las divulgaciones inglesas y las exposures francesas, que en
un principio su adscripción patronal en muy pareja.

En 1730 Prichard en su famosa Masonry Dissected, o en su de-


fecto en la traducción francesa La Maçonnerie Disséquée, en el
catecismo aborda el tema:

Pr. ¿de dónde viene usted?


121
Rp. De la santa logia de San Juan

Sin esa reiteración de santa que plantea Prichard, se sitúa el


texto titulado Dialogo entre Simón y Felipe (1740). Cuándo se
pregunta ¿de dónde viene? Respuesta: De la respetable logia
de San Juan».

La explicación de por qué las logias están dedicadas a San


Juan nos la explica la divulgación de 1758 La Maçonnerie Corri-
gée que en la instrucción de grado, que responde cuando se le
pregunta al aprendiz el porqué de San Juan en todas las logias,
y el interpelado contesta: «porque es el divino precursor de
la luz y que despues de esos tiempos de las guerras santas de
Palestina los caballeros masones siguieron a los caballeros de
San Juan de Jerusalén y celebraron sus primeras asambleas en
la iglesia de San Juan».[1]

En 1744 el Berné, un texto de ascendencia Moderna, plantea


casi que las mismas tesituras en las cuales se va a situar tam-
bien el Sceau Rompu (1745), ambos van a recoger la propuesta
ramsayana de Palestina y los Caballeros de San Juan, lo que
hace a su vez, una divulgación tardía como es Salomón en toda
su Gloria de 1766:

Pr. ¿En qué Logia habeis sido recibido Mason?


Rp. En una logia justa y perfecta.

Pr. ¿A qué está dedicada?


Rp. A Salomón como Logia general, y a San Juan Bautista como
Logia cristiana.

Al final del catecismo se reafirma la adscripción con el juego


de pregunta y respuesta. Pr. ¿Hermano, de dónde vienes? Rp. De
la logia de San Juan.

Esto es lo que se concita  respecto a la ritualidad alrededor


122
del quehacer de los Modernos, pero si nos vamos al rito de
los  Antiguos, tenemos el panflet en Master -Key to free-mason-
ry de 1760, en el cual nos encontramos con varias cuestiones,
por un lado está la figura de un Gran Maestro que durante la
ceremonia de aceptación del recipiendario este «se encuentra
en la extremidad superior tras un sillón, sobre el que está colo-
cado el Evangelio según San Juan»,[i] luego en el contexto de
relato aparecen los dos san Juanes, el Bautista y el Evangelista. Y
vuelve a plantearse el mismo método de pregunta y respuesta:
Pr. ¿Como Masón, de dónde viene? Rp. De la Logia de San Juan
En la versión de 1802, vinculada según algunos ensayistas a
los  Antiguos, y según otros a la Gran Logia de los Modernos,
digamos que el texto presenta la clásica mixtura de usos de otras
divulgaciones, y en ese sentido resulta curioso el intercambio
de preguntas y respuestas, las cuales en este caso particular se
volverán a ver muy poco a lo largo del siglo.

Pr. ¿A quiénes dedicamos nuestras logias?


Rp. A San Juan Bautista
Pr. ¿Por qué San Juan Bautista?
Rp. Fue el precursor de nuestro Salvador. Predicó el arrepen-
timiento en el desierto y trazó la primera línea del evangelio a
través de Cristo
Pr. ¿Hubo un igual?
Rp. Tenía a San Juan Evangelista.

En este caso se entiende que los Antiguos de ascendencia ir-


landesa, y como tales católicos, apoyarán la inclusión de los dos
san Juanes, frente al abandono del que hacían gala los Moder-
nos, o al menos eso parece.

Unos años antes aparece la famosa divulgación provenien-


te de la molienda de los Antiguos, The Three Distinct Knocks de
1760, nos dice que la «logia está abierta, en el nombre de Dios
y del bienaventurado San Juan». En lo que incide también unos
años más tarde la divulgación Hiram (1764).
123
Esta dedicación de la logia a san Juan se repite varias veces
en la larga divulgación inglesa de los Tres Golpes Distintos, lo
cual la adscribe a esa plausible cristianización ya mencionada,
y lo hace en base a varias metáforas, una de ellas la dedicada a
san Juan «como precursor del Salvador siendo el trazador de la
primera línea paralela del Evangelio».

Otra divulgación que bebe de la misma fuente es Jachin y


Boaz de 1762, que se nutre al igual de otro texto como es Shibbo-
leth, dos fuentes distintas yuxtaponiendo elementos narrativos
provenientes de los veneros ingleses e irlandeses, y que en este
caso sigue fielmente al texto anterior, indicando que la «logia
está abierta en el nombre del Sagrado San Juan…». Estando la
biblia abierta por dicho evangelio, y jurando los recipiendarios
sobre dicho evangelio y «por la logia dedicada a san Juan».

En esta tesitura se enmarca a su vez el Noveau Ctachisme des


Franc-maçons de 1780.

Tal vez la divulgación que se desmarca de la clásica propo-


sición san juanista, es La Franc-maçonnerie Noire Réveélée de
1760, ya que cuando se le pregunta al recién aceptado aprendiz
¿De dónde viene?, este responde: Que de una logia de San
Juan Apocalipsis. O sea, del hijo de Zebedeo, y conocido con el
nombre del evangelista, al que se le adjudica el esotérico texto
del Apocalipsis, y sobre el cual la masonería ha personificado
la iniciación, y la iglesia lo ha constituido como patrón de los
escribanos, impresores, copistas y también de los gremios can-
teriles. O de una parte de ellos.

Por su parte en la divulgación Shibboleth  (1765) se comen-


ta, lo que justificaría la celebración moderna de los solsticios
por parte de la masonería en que «los hermanos de todas las
logias y en el alrededor de Londres y Westminster se encon-
trarán anualmente en algún lugar conveniente, o en cualquier
hermandad a lo largo del globo que sea verdadera y fiel, como
124
lugar designado. Se reunirán ya en el día de san Juan Evangelis-
ta, ya en el día de san juan Bautista, como la Gran Logia entienda
oportuno…».

El san Juan en los rituales.


Entre los rituales que tratan el tema de los san Juanes, se
encuentra el célebre del Marqués de Gages (1763), donde se
explica que la «veneración que los Masones tienen por este
santo hace que todas las logias le estén dedicadas».

Pr. ¿Por qué todas las logias están dedicadas a San Juan?


Rp. Porque éste fue el primer el primer masón que nos descu-
brió la Luz y que predicó la caridad, la igualdad y la amistad
hacia sus Hermanos.

Tenemos como nos recuerda en una nota al margen este ritual,


realizada por su traductor al castellano (Renato Torres) que, en
el cristianismo, las fiestas solsticiales de Jano se fueron convir-
tiendo en las fiestas de San Juan, que se celebraban en las proxi-
midades de los solsticios de invierno y verano, y dada la tradi-
ción joánica del cristianismo, esta se fue transmitiendo a través
de las diferentes corporaciones gremiales. El citado traductor
no puede resistirse a la atracción por René Guénon y nos expo-
ne este texto: «en relación con los dos san Juan y su simbolismo
solsticial, es también interesante considerar un símbolo que pa-
rece ser particular de la masonería anglosajona, o que al menos
solo se ha conservado en ella. Es un círculo con un punto en
el centro y comprendido entre dos tangentes paralelas, y estas
tangentes se dice que representan a los dos San Juan»[ii]

Al igual que hace el Corps Complet de Maçonnerie Adop-


te 1765, que ante la pregunta de ¿por qué está dedicada la logia
a San Juan?, se explica que «parece que san Juan fue el primer
precursor de la luz de la Fe por el Bautismo del Señor, y por eso
fue escogido como patrón».
125
En 1772 el Grade d´Apprentif des loges de Lyon, del Rito Fran-
cés, se queda en la mera confirmación de que la logia se llama
«de san Juan»

Por su parte el ritual de Chartres (1784) vuelve a rememorar


que el apelativo de san Juan, deviene del tiempo de las cruzadas
en Palestina, cuando los caballeros masones se reunieron con
los caballeros de San Juan de Jerusalén teniendo su primera
asamblea en la iglesia de San Juan…», motivo que ya exponía
Ramsay y que fue el detonante de que todas las logias tuvieran
como patrón a san Juan.

Luego  nos encontramos con los rituales codificados de 1786


del  Régulateur du Maçón, y sus diferentes versiones como la
de 1788, que son la expresión de  las moliendas de los Mo-
dernos desde 1717 donde se retoma la cuestión  de san Juan
añadiendo la propuesta ramsayana ya muy mermada, la cual
queda reducida a un escueto reglón en la versión de 1801, cuyo
catecismo ante la pregunta de ¿cómo se llama vuestra logia?,
contesta: Logia San Juan, desapareciendo la proposición «de»
que muestran otros textos.

En general en los textos rituales vistos hasta ahora, se dejaba


esa anotación de pertenencia a la logia de San Juan, y luego se
pasaba a la realización de la promesa o juramento, pero no se
nos indica que hubiera una apertura del libro sagrado y menos
que este se abriera por una parte concreta, esto es lo que suce-
de en el ritual con el Rito Escocés Rectificado 1802.

Sin embargo, en los preparativos de la logia, ya se nos mues-


tra una biblia abierta por el primer capítulo del evangelio de
San Juan. Luego en el catecismo de grado nos encontramos ante
este dialogo:

Pr. ¿Cuál es el nombre de vuestra logia?


Rp, Logia de San Juan y todas las logias tienen el mismo nombre.
126
P: ¿Por qué?
R: Para recordar en nuestra memoria de la persona elegida por
el Gran Arquitecto del Universo, por venir y anunciar la gran Luz
la que todos los masones reconocen como su patrón.
P: ¿Por qué los masones celebran la fiesta de San Juan Evange-
lista?
A: Porque reunió a los obreros que estaban dispersos.

Esta mención no solo acaba aquí, sino que estará presente


también en la Promesa o Juramento bajo esta fórmula:

¡Señor, el libro en el que descansa su mano derecha es una


Biblia, abierta al primer capítulo del Evangelio de San Juan!
Este es el Libro Sagrado sobre el que prestará su compromiso.
¿Crees que tu mano está en el Evangelio de San Juan?

El candidato debe responder a su voluntad. Si responde afir-


mativamente, el Venerable Maestro le pregunta:

¿Por qué lo crees?

El candidato da sus razones. Pero luego, ya bien hubiera res-


pondido que no lo dudaba, o expresara cierta incertidumbre, el
Venerable Maestro le dice:

¡Sí, señor, es el Evangelio de San Juan, créalo, le aseguro mi


palabra ¡Él fue quien dijo: «Bienaventurados los que creyeron
sin haber visto»! Así que recuerda estas cosas cuando medites
en lo que está escrito en este Santo Evangelio.

Por su parte en el ritual de la Grande Loge Generale Eccossaise


de France, de 1804, aparece esta alocución en el momento de la
apertura de los trabajos, cuando el Venerable se quita su som-
brero y dice: «En el nombre de Dios y de la San Juan de Escocia,
yo declaro esta logia abierta y a cubierto», y lo mismo se hace
en el cierre de los trabajos.
127
Siguiendo con el patrón escocista, tenemos la Guide des
Maçons Eccossais (1816-1821) donde plantea un en la instruc-
ción de grado:

Pr. ¿De dónde viene usted?


Rp. De la logia de San Juan de Escocia Venerable Maestro.

En otra parte del catecismo de instrucción, se pregunta:

Pr. ¿Quién está ahí?


Rp. A lo que respondí: Alguien que solicitaba ser admitido en
una respetable logia dedicada a San Juan. (un ritual anterior
añadía de Escocia)

En el seno del ritual de la Maçonnerie Adonhiramite de 1833,


en los contenidos del catecismo de instrucción se reproduce
este rol de preguntas y respuestas, lo cual empieza a ser ya una
directriz entre los rituales de la rama Antigua (Escocistas) o sea
seguir la directriz historicista del Caballero Ramsay. Pues ya
el ritual de la Loge Ecossaise «La Fidelite» (1744) realizaba la
apertura y el juramento «en nombre de Dios y de san Juan».

Pr. ¿Cuál fue la logia donde te recibieron?


Rp. En San Juan Bautista.
Pr. ¿Por qué?
R: Porque en la época de las guerras palestinas, los caballeros
masones se reunieron con los caballeros de San Juan de Jeru-
salén para luchar contra los infieles. Como estos se pusieron
bajo la protección de este gran santo y obtuvieron la victoria, le
agradecieron a su regreso y acordaron que en el futuro todas las
logias se dedicarían a él.

El libro de Ceremonias da Maçonaria Symbolica dos Antigos


Maçons Livres e Acceites de Portugal (1881) obvia igualmente la
pregunta.

128
El Masonic Ritual and Monitor Duncan´s (1866) situado den-
tro de la familia de los Antiguos ante la pregunta: ¿Quién viene
aquí? Ante la ceremonia de recepción como aprendiz masón. El
hermano encargado contesta por el recipiendario:

«Es el Sr…. quien ha estado en la oscuridad durante mucho


tiempo, y ahora busca salir a la luz y recibir una parte de los
derechos y beneficios de esta respetable Logia, erigida a Dios
y dedicada a los santos Juanes, como todos los hermanos y
compañeros que lo han hecho antes», y bajo la misma fórmula,
esta se repite en el ejercicio de la Obligación o promesa « Yo….
en presencia de Dios Todopoderoso y de esta Logia erigida
para él y dedicada a los Santos Juanes… y de la manera más
solemne y sincera , prometo y juro…»

En lo que respecta al catecismo de instrucción se le pregunta


al Aprendiz entrado: ¿De dónde vienes? Rp. De una logia de san
Juan de Jerusalén.

El ritual prosigue con la cita de los san Juanes, y nos dice que
una «logia regular y bien gobernada, con un punto dentro de un
círculo (como anteriormente exponía tras una nota de Guénon)
en lo cual el punto representa a un Hermano y el circulo el límite
de su conducta. Dicho circulo representado por dos líneas pa-
ralelas y perpendiculares representan a san Juan Bautista y san
Juan Evangelista…».[2]

Sin embargo «en 1813, cuando las conferencias de Hemming


fueron adoptadas como un ritual de compromiso. En el sistema
«ritual se eliminó la dedicación joánica, y se decía que las líneas
paralelas representaban a Moisés y Salomón, y las logias dedi-
cadas “a Dios y su servicio”. Así, nuestros hermanos ingleses
silenciaron, en lo que respecta a estos dos santos, toda posibi-
lidad de un cargo de sectarismo. Sin embargo, el cambio no se
realizó sin protestar; muchos hermanos se retiraron de la Fra-
ternidad en lugar de aceptar las nuevas conferencias, y como
129
se señaló anteriormente, incluso en 1848, el Dr. George Oliver
se inspiró para escribir y publicar su “Espejo para los masones
joanitas”, (Mirror for the Johannite Masons).

Por su parte el Rite Ancient et Primitif de Memphis-Misraim, que


practicaba la Gran Logia Tradicional, y el Rito Francés (versión
Groussier) del Gran Oriente de Francia, ninguno de ellos hace
mención alguna a san Juan, digamos en las versiones antiguas
y actuales, de los Rituales de Referencia del GOdF 6009, obvian
estas referencias joánicas.

En ese mismo orden de modernidad, por ejemplo, un ritual


REAA de la Gran Loge Mixte National de France en su ritual del
2012, ya nos indica que el Altar de los Juramentos, situado delante
de la mesa del Venerable Maestro, hay una biblia cerrada pero
señalizado para su apertura por el evangelio de San Juan, junto
con el Compás y la Escuadra.

Y en la apertura de los trabajos, «se declara abierta según el


Rito (REAA) y el grado de Aprendiz, esta Respetable Logia de
San Juan, regularmente constituida».

San Juan en los Estatutos y Reglamentaciones masónicas.


 En lo que respecta a estas herramientas constitucionales,
tenemos los Reglamentos Generales de los Masones compiladas
por George Payne en 1720 cuando era Gran Maestro adoptados
por la Gran Logia de Londres en el día de San Juan Bautista del
1721, cuyo artículo XXII dice: «Los Hermanos de todas las lo-
gias de Londres y Westminster se reunirán una vez al año en una
Asamblea seguida de banquete en cualquier lugar conveniente
en el día de San Juan Bautista o de San Juan Evangelista, con una
comunicación y una fiesta anual».[iii]

Pero haya o no Banquete anual, la Gran Logia habrá de reunir-


se anualmente en lugar a propósito, el día de San Juan Bautista,
130
o, si cayera en domingo, el día siguiente, a fin de elegir Gran
Maestre, Diputado y Grandes Vigilantes».

En 1751 se produce una fractura en la masonería inglesa, la


cual encabeza Laurent Dermott, para según él recobrar algunas
de las cuestiones que la Gran Logia de Londres de 1717, iba
abandonando, como eran las fiesta de los san Juanes, que como
vemos en 1720 constaban del mismo modo que lo planteaba la
biblia constitucional de los secesionistas el Ahiman Rezón:

«O.R. 22 Los Hermanos de todas las Logias regulares y cerca de


la Ciudad de Londres, se reunirán en algún lugar conveniente
cada día de San Juan; y cuando terminen sus trabajos pueden
preparar sus festivas cenas, como lo consideren más conveniente;
y cuando el día de San Juan caiga en domingo, la reunión pública
será el próximo lunes. La Gran Logia debe reunirse en algún
lugar conveniente en el Día de San Juan Evangelista, todos los
años, para proclamar el nuevo, o reconocer al antiguo Gran
Maestro, Diputado y Grandes Vigilantes.

N.R. 23 El Diputado (o el Hermano a quien la Gran Logia desig-


ne, en caso de Fracaso) deberá presentar una solicitud al Gran
Maestro al menos un mes antes del Día de San Juan Evangelista,
para averiguar si su aprobación será del gusto de la Fraterni-
dad, y pudiera tener el gran Honor (o Bondad) de continuar en
su Oficio un segundo año, o de nominar a su Sucesor».

En los Statuts et Reglaments de la Trés respectable Grande Loge


de France de 1771, en el capítulo VIII. Ordena que «cada año en
san Juan Bautista, cada logia regular envíe las actas de sus asam-
bleas conteniendo el acta de prestación de la jura o promesa de
todos sus miembros reconocidos por el Gran Maestro, o por sus
Grandes Oficiales de la Orden…».

Medíante el capítulo IX, «Todos los años, el día de san Juan


Bautista cada logia enviara a la Gran Logia el listado de todos
131
sus miembros, con los nombres, los apellidos, las cualidades
civiles, datos de recepción, grados, dignidades en la logia, y
aquellos otros que han sido conferidos…».

El capítulo XIV, ordena que cada logia se reunirá el día o al


menos en la quincena de la fiesta de san Juan Bautista de cada
año, para celebrar la fiesta del patrón de la Orden…».

Siendo el día de san Juan de Invierno, la fecha escogida por la


Gran Logia de Francia de 1771, para que el Gran Tesorero rin-
diera cuentas ante la Gran Asamblea».

En los Statuts del Grand Orient de France de 1806, aún se


mencionaba la cuestión sanjuanista, «cada fiesta de san Juan
Bautista, el Grand Orient determinará una suma a tomar de la
caja general, la cual será especialmente consagrada a los actos
de beneficencia, y en esa fecha el Hospitalero rendirá cuentas
de su gestión que justificará medíante sus registros y ordenan-
zas…».[iv]

CONCLUSIONES.
Hasta aquí todas las citas y relaciones que he encontrado acer-
ca de la figura de san Juan en los textos de uso cotidiano, y pre-
sentes en nuestras investigaciones masonólogicas, y aquellas
otras de gran espectro y que no son tantas, si tenemos en cuenta
el volumen de documentos que tenemos por delante, algunas
de las cuales han resultado de la consulta de las obras editadas
dentro de la colección Legado Masónico,[v] que resultan ser de
una maravillosa utilidad.

Vemos que por lo general que los estudiosos, ensayistas y de-


más escribidores de la historia masónica, por lo general con
consultan y constatan las informaciones, ni las parecen buscar,
más allá de citarse unos a otros, creando en ocasiones deforma-
ciones históricas importantes.
132
Lo que se observa es que hay dos tradiciones cuasi distintivas,
que no distintas, una masonería inglesa que preconiza la utiliza-
ción de la figura de san Juan, vista y basada en la tradición, por
tanto, una mención discreta en tanto al uso y abuso de los temas
joánicos, más allá de la posición mantenida por Ramsay.

Por el contrario en la masonería francesa, no se aprecia ese des-


apego por la tradición sanjuanista, salvo en la parte última del
siglo XX, lo cual se da sobre todo, dentro de la corriente de los
Modernos, lo que se patentiza en los documentos  que hemos
manejado, lo que aflora es una cierta descristianización, la cual
no creo que se deba  a la presencia judía como algunos autores
apuntan,  personalmente soy de la opinión de que la cuestión
joánica no dificulta gran cosa, puesto que es un elemento del
viejo testamento y por tanto a los judíos masones no creo que
ello les hubiera importunado,  pero sí que  creo que el excesivo
uso pudiera molestar más bien dentro del marco protestante en
el que se desarrolló la masonería inglesa y sobre todo a partir
de las reformas calvinistas.

Por otro lado, la masonería francesa puede decirse que reúne


un carácter radicalmente distinto al anglosajón, por su ubica-
ción en un medio católico y su vocación sanjuanista, y lo hace
sin problema alguno, planteando también dos sistemas distin-
tos y diferenciados,  una rama  ritual de origen Moderna que
es cierto  que se irá deshaciendo de las herencias religiosas
que pudiera desprenderse de la utilización de los santos juanes,
hasta llegar un momento en que tal figura ya desaparece por
completo, como sucede no solo  en los rituales de Referencia
del GOdF, sino también de los actos de la propia Obediencia
que están al margen de tales festividades.

Esto es debido al marco del libre pensamiento masónico


en que se enmarca la Obediencia gala, pese a que en 1865
el GOdF todavía planteaba una «francmasonería inserida del
principio de la existencia de Dios y la inmortalidad del alma y
133
la solidaridad humana», aun exponiendo y colocando a resguar-
do «la libertad de consciencia como un derecho propio de cada
hombre sin exclusión de las personas por sus creencias».

Será la Tercera República, cuando de nuevo se invoque las


propuestas originales de Anderson, y la tolerancia absoluta, lo
cual irá gradualmente marginando el uso del GADU en el seno
de los trabajos logiales, y perdiendo las citadas festividades
sanjuanistas todo su carácter religioso. 

Por otra parte, la rama Antigua, que modula el REAA en Francia,


sí que se impregna del espíritu joanico, fundamentalmente
al enmarcarse en la concepción que se desprende del lema
ramsayano, expuesto bajo diversas fórmulas.

A la vista de lo que he ido expuesto no parece que haya una


fundamentación importante que haga considerar que la fiesta
de los san Juan, (Bautista o Evangelista) o que los san Juan de
Verano o san Juan de Invierno, deban ser considerados como
una festividad esencial dentro de la masonería, al menos en el
seno de la masonería liberal, puesto que esa celebración ven-
dría impuesta solo por un “uso y costumbre” que como hemos
visto ni es universal ni unánime, más allá de perpetuar un uso.
Tampoco parece muy sostenido que más allá de mantener un
uso y costumbre, de que en dicha fecha se realicen algunos
actos administrativos, o incluso el paso de grado, se puedan
mantener a la vista de la documentación actos laudatorios o
conmemorativos de los solsticios, lo cual tampoco nada impide
celebrarlos, pero tampoco los viejos documentos nos indican
que los vetustos masones que nos procedieron hicieran nada
más allá que reunirse en una nuevo ágape fraternal, revestido
de cierta festividad.

Adjunto una tabla de referencias que puede ayudar para en-


tender como se ha ido vertebrando la cuestión de los San Jua-
nes y la masonería.
134
Documento Año Juramento 
Edimburgo 1696 Por el Dios y por San juan
Graham 1726 Por Dios y San Juan
La Maçonnerie Corrigée 1758 Juran sobre el evangelio y el GADU
Shiboboleth Biblia abierta por el evangelio sobre el que
se hiura
Corps Complet de Maçonne- 1765 Mano derecha sobre el evangelio
rie adopte
Rite Moderne 1788 Mano derecha sobre el evangelio (sin más
precisión)
Rite Moderne 1801 Mano derecha sobre el evangelio (sin más
precisión)
RER 1788 Mano derecha  sobre el evangelio de San
Juan
Masonic Ritual and Monitor Logia erigida por Dios  y dedicada a los
Duncan´s Santos Juanes
¿Cuál es el nombre de vuestra
logia?
Edimburgo 1696 Kilwining
Chetwode Crawley 1700 Kilwinnig
Convsersations allegoriques 1763  San Juan
Grade d´Apprenties de 1772 De San Juan
Loges Lyon
Ritual de Chartres 1784 San Juan + referencia a Ramsay
Rite Moderne 1788 San Juan + Referencia ramsayana
Rite Moderne 1801 San Juan
Rite Eccossaise  Recti- San juan igual que todas las logias
fie  (RER)
Donde fue convocada la primera
logia
Sloane nº 3329 1700 Sta Capilla S. Juan
¿Dónde fue usted recibido?
Dunfries nº 4 1710 Perfecta logia de San Juan
Ritual Berne 1744 Logia Justa y Perfecta
Loge Ecossaise La Fidelite 1744 San Juan Bautista y Referencia ramsayana
Maçonnerie Adonhiramite 1833 San Juan Bautista y Referencia ramyasana

135
¿De dónde viene usted?
Toute L´Institution de la 1724 De la muy Respetable logia de San Juan de
Maçonnerie MM y CC
L´ensemble des Institutions 1725 De la muy Respetable logia de San Juan de
de Franc-maçons au Gran MM y CC y saludo a todos los Hermanos
Jour
Ms Graham 1726 Logia Justa y Respetable de MM y CC per-
tenecientes a Dios y San Juan
Wilkinson 1730 De la Santa Logia de San Juan
La Masonry Dissected 1730 De la Santa Logia de San Juan
Díalogo entre Simón y 1740 Respetable Logia de San Juan
Felipe
Ritual Berné 1744 De la Logia de San Juan
Sceau Rompu 1745 De la logia de San Juan + referencia ramsa-
yana
La Franc-maçonnerie Noire 1760 De una logia de San Juan Apocalipsis
Révélée
The Three Disntinc Knocks 1760 Logia abierta en nombre de Dios y el
bienaventurado S. Juan, como precursor del
Salvador siendo el trazador..
Jachim y Boaz 1762 Ídem
Nouveau Catéchisme des 1780 De la Logia de San Juan
Francs-maçons
Ritual de Chartres 1784  De San Juan y propuesta ramsayana
Master Key 1802 Logia de San Juan
Guide des Maçons Ecos- 1816 San Juan de Escocia
saises
REAA  1875 1785 Logia de San Juan
Ritual Duncan´s 1866 De una logia de San Juan
¿De qué logia es usted?
Le Grand Mystères des 1724 Yo soy de la logia de San Juan
Francs-maçons
The Wole Institutions of 1724 De la Respetable logia de San Juan
Masonry
Ensemble des Institutions de 1725 De la logia de San Juan
Franc-maçon

136
The Grand Mystery of Free- 1725 De la logia de San Juan
masons Dicover´d
Référencia a otros Santos
Grande Loge Générale 1804 Referencia de apertura de la logia a San
Ecossaise de France Juan de Escocia
Guide des Maçóns Escosáis 1806 Referencia a San Juan de Escocia
Leyenda de Ramsay Masones y
Templarios
Discurs de Ramsay 1736 Los Caballeros de San Juan de Jerusalén
despues las logias `portan dicho nombre
Sceau Rompu 1745 Durante las Guerras Santas en Palestina los
Caballeros Masones
La Maçonerie Corrigée 1758 Caballeros Masones sirvieron a Caballeros
de San Juan Jerusalén
Nouveau Catechisme 1780 Caballeros Masones se reunieron con Caba-
lleros de San Juan …
A quien está dedicada vuestra
logia
Corps Complet de Maçonne- 1765  A san Juan, primer precursor de la luz de
rie Adopte la fe
Nouveau Catechisme  des 1780  San Juan y referencia a la tematica de
Franc-maçons Ramsay
Mater Key 1802 San Juan Bautista. Precursor de nuestro
Salvador 1º Línea y cita de San Juan Evan-
gelista
The Three Disntinc Knocks                          1760 Logia abierta en nombre de Dios y el
bienaventurado S. Juan, como precursor del
Salvador siendo el trazador..
Ritual Marques de Gages 1763 San Juan, fue el primer masón y nos descu-
brió la luz
Shibboleth 1765 Por la logia dedicada a San Juan
OTROS
Ms. Taylor 1690 Escoger anualmente los Vigilantes el 27 de
junio diciembre Festividad de San Juan
The Grand Mystery Laid 1726 ¿Porque San Juan era llamado rey? Porque
Open era la cabeza de todas las logias cristianas

137
Ms. Krause 1806 Cada año , alrededor del día San Juan Bau-
tista..
Gran Logia de Munster 1727 Día de los Bautistas y Evangelista
1731
Gran Logia de Escocía 1736 30 septiembre, día de  San Miguel y 30
noviembre día de San Andrés
Shibboleth 1765 Los hermanos de todas las logias y en el
alrededor de Londres y Westminster se
encontrarán anualmente en algún lugar
conveniente, o en cualquier hermandad a
lo largo del globo que sea verdadera y fiel,
como lugar designado. Se reunirán ya en
el día de san Juan Evangelista, ya en el día
de san juan Bautista, como la Gran Logia
entienda oportuno

Dejo este trabajo a la consideración de los diversos lectores,


con esa idea central de que deben ser los estudios sobre nues-
tras referencias documentales directas o indirectas las que nos
marquen el rumbo de las investigaciones, y no las opiniones de
unos y otros estudiosos o ensayistas.

Víctor Guerra. MM.°.


Presidente del Círculo de Estudios Rito Moderno y Francés Röe-
ttiers de Montaleau.

[1] La vinculación de la luz de san Juan, coincide con la iluminación


del pino, siempre verde, puesto que san Juan es la manifestación exte-
rior de la luz intensa que brilla en el seno de las tinieblas.
[2] En este contexto del amor fraterno se pone en la perspectiva de
la Revelación Trinitaria, cuyo díagrama completo viene explicado por
la figura simbólica en parte comentada. O sea el amor de los Herma-
nos entre ellos está en la imagen de lo que el Hijo siente por ellos y
en el cual moran, y este último es él mismo en la imagen del amor
que el Padre tiene por el Hijo y en el que habita el Hijo, este amor es
lo que procede del Espíritu. Lo cual fue parcialmente revelado en el
Antiguo Testamento en la forma del Nuevo Testamento en la forma de
una nueva ley de Gracia y Verdad (Juan 1:17). Los dos santos juanes
simbolizan estas dos fases de esta Revelación, fases en las que cada
138
masón debe revivir su viaje masónico a través de la expectativa en el
esfuerzo y en las obras que ya son amor.
[i]  Legado Masónico. Divulgaciones Inglesas (1754-1766). Editor A.C.
Pardes. 2019. Pág. 119.
[ii] Guénon, René. Symboles fondamentaux de la science sacrée. Edi-
tions Gallimard 1962. Capt. XXXVII y XXXVIII
[iii] Op. Cit. Dictionnaire maçonnique… Pág. 371.
[iv] Maingui, Irene. La symbolique du trosienme millenaire. Éditions
Dervy. 2006. Pág.510-514.
[v] Legado Masónico: Catecismos Masónicos. (1696-1750); Rituales
Franceses (1740-1825); Divulgaciones Inglesas (1754-1766); Textos Di-
vulgativos Franceses (1730-1748) Yorshire Old Charges (1600-1806).
Éditorial A. C. Pardes.

139
A:.L:.G:.D:.G:A:.D:.U:.
Setiembre 2020
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