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Dialogo Entre Masones

Artículos Masonicos Seleccionados


Año 6 - N° 72

Diciembre 2019
L

Dialogo Entre Masones


Artículos Masonicos Seleccionados
Año 6 - N° 72

Director General
Herbert Oré Belsuzarri
Directores
Mario López Rico
Vicente Alcoseri
Julio Villarreal III
Artículos Publicados
- Sobre el procedimiento de entrada al Tem-
plo..........................................................3
- ¿Mi pareja es masón? Los 7 síntomas más comu-
nes..........................................................9
- El verdadero misterio de la sesión masónica lla-
mada tenida en el primer grado..................13
- El desarrollo de la religión y el pensamiento
en el Antiguo Egipto.................................25
- El simbolismo más profundo de la masone-
ría........................................................44
- Historia de “Table Lodge”........................78
- Movimiento Scout: Hijo de la masonería…..87

La revista agradece la difusión de los artículos


publicados, mencionando la fuente y la auto-
ría.
Valle de Lima Diciembre 2019

2
SOBRE EL PROCEDIMIENTO DE ENTRADA AL TEMPLO
Marcos Desiderio

3
Saber andar por la Vida y determinar qué y cómo hay que dar
los pasos necesarios es un Arte que se aprende con esfuerzo,
experiencia, paciencia, observación y discernimiento. También
es un Arte estimar cuándo hay que avanzar, o eventualmente
retroceder momentáneamente para asegurar la Marcha. En la
Existencia, como en la Mas.:, que es una Escuela de Vida y está
destinada a la Vida, hay “que saber moverse”. En la Ob.: se en-
cuentra estatuido cómo se ha de ejecutar la marcha en el Temp.:
no sólo por requerimiento rituálico sino también para captar
el Simbolismo que encierra y para conocer cómo aplicarlo a
nuestra cotidianeidad. En alguna ocasión intentamos explicar
cómo se realiza la circunvalación por el recinto; básicamente en
sentido horario, saludando al Ara cuando se pasa por delante
de ella o nos encontramos entre las CCol.:, nunca pasando por
detrás del Ara, haciendo un movimiento de ángulo recto (90o.)
en los ángulos o rincones del Vall.:, siempre con el Sig.: Gut.:
a la Orden (o al Orden, como se prefiera). En esta ocasión nos
referiremos al procedimiento de entrada al Temp.:, insoslaya-
ble cuando se está funcionando “en Log.:”, a no ser que el Ven.:
Maest.: autorice la entrada informal o “en Familia”.

Encontrándose cerrada la puerta del Tall.:, todo H.:, sea cual


fuere su Gr.: o dignidad masónica, debe golpearla por tres ve-
ces. Cada golpe se halla ligado a una sentencia bíblica y a un
atributo: “Buscad y encontraréis (el Temp.:)”, Golpead y se os
abrirá (la Puerta)”, “Pedid y se os dará (la Entrada)”. A esos tres
golpes sigue un período de espera.

Una primera reacción desde adentro del Temp.: será dar un


sólo golpe de respuesta. Significa que hay que esperar momen-
táneamente porque todavía no se está preparado o en condi-
ciones de recibirnos (sea por la ejecución de alguna parte del
Ceremonial, la realización de algún Trabajo, o para esperar la
oportunidad de anunciar la llegada del foráneo al Venerable
Maestro, por ejemplo).

4
Otra respuesta puede ser
que escuchemos desde el in-
terior tres golpes; significa
que no se está trabajando en
Pr.: Gr.:, por lo que si se cono-
ce los golpes siguientes hay
que darlos, y si no hay que re-
tirarse.

Podría ocurrir que no se re-


cibiera respuesta. Significa
que se sabe quién está afuera,
y que por alguna razón ése no
es digno de que se le tribute
contestación. Que nunca le su-
ceda a nadie tal infamia.

Si no se recibiera respues-
ta porque el Temp.: estuviere
vacío, nadie podría abrir la
puerta sin la autorización del
Dignatario correspondiente.

Un golpear irregular de las


puertas del Temp.: puede sig-
nificar la ejecución de la en-
trada inicial del neófito a su
Inic.: (hecho por el Pr.: Exp.:
según el Rit.: del caso), o que
hay un Prof.: llamando y des-
conociendo el sistema para
anunciarse. Conviene en ese
último supuesto sacarse en el
interior las vestimentas ma-
sónicas y abrir la puerta para
atender; no sería recomenda-
5
ble armarse (las Espadas al Orden) porque podría causarse un
efecto negativo al extraño, aunque por supuesto debe restrin-
gírsele la Ent.:).

Volviendo al golpe de respuesta interior que indica “esperar”,


el Cubridor Interno avisa el llamado en forma discreta al Pr.:
Vig.: y sólo éste último lo anuncia en voz alta al Ven.: Maest.:, a
cuya respuesta debe atender y obedecer. Este Principal le indi-
cará cuándo se cerciorará de quién entra y bajo qué condicio-
nes se permitirá entrar, lo que el Pr.: Vig.: comete al Cub.: Int.: en
su ejecución. Si hubiere alguna dificultad, imprevisto o situación
anómala, o se encuentra con la llegada de algún visitante ilustre,
el Cub.: Int.: no debe resolver la situación por sí sino que debe
transmitir la circunstancia al Pr.: Vig.:, quien a su vez consultará
al Ven.:, de quien dependerá la decisión.

Si ocasionalmente se trabaja con Cub.: Ext.:, éste debe gol-


pear desde afuera (donde se encuentra) la puerta por tres ve-
ces y aguardar la reacción desde dentro, siguiéndose en más lo
que ya se ha dicho.

El Temp.: es un Recinto Sagrado, consagra A.: L.: G.: D.: G.: A.:
D.: U.:. Por tanto, se debe entrar a El con la disposición de es-
píritu y ánimo apropiado. Adentro se guarda una sintonía y un
Nivel de Conciencia más elevado, y si lo dicho no se observa se
puede ocasionar una alteración. Por lo menos, gran cosa sería
disponerse a entrar con una cuota de respeto, amén de las so-
lemnidades del caso.

Una breve meditación mediante una puesta momentánea de


silencio o sobre alguna reflexión o frase (lo cual sería proce-
dente tanto antes de entrar a trabajar como en forma personal
cuando el grupo está en Log.: y nos disponemos a ingresar) no
estaría de más justamente para lograr predisponerse a otra to-
nalidad como la que se observa dentro del Temp.:. Por supues-
to, ni pensarse en entrar fumando. También recomendamos que
6
nuestra conciencia no esté por ninguna razón alterada. Afuera
del Temp.: dejaremos nuestras preocupaciones e inquietudes
Profanas que puedan distraernos en Log.:. Se evitará asimismo
la previa ingesta alcohólica o de cualquier otra clase de drogas
(entrar así a un Temp.:, aparte de que no nos permite la concen-
tración y espiritualidad necesarias, es una falta de respeto a los
TTrab.: y a los HH.:). Desgraciadamente se ha mostrado común
el “hacer Bar o Cantina” antes de comenzar, y si bien eso puede
ser tolerable en pro de la interacción o buen relacionamiento
fraternal, es deplorable pensarse en entrar a algo tan solem-
ne como lo es una Cer.: Mas.: o a algo tan importante como un
Temp.: Mas.: con unas copas (o algo más) encima.

Con el estado espiritual de elevación que requiere las circuns-


tancias, nos dispondremos a ingresar una vez nos han abierto la
Puerta y concedido la Entrada.

Hasta no ponerse entre Columnas no haremos el Signo Gutural.


No se le ocurra a nadie perder tiempo saludando a los HH.: más
próximos a la Puerta, o como se ha visto desafortunadamente
en una ocasión, saludar profanamente y en voz alta a los HH.:
uno por uno. Por supuesto, una vez que se nos abrió la Puerta, no
distraerse con HH.: que andan afuera. Al Temp.: se entra en Si-
lencio, como en Sil.: debe estarse mientras se está fuera, porque
los ruidos ajenos o externos distorsionan los Trabajos adentro.

Una vez puestos entre CCol.:, con el Signo Gutural al Orden,


el pie izquierdo hacia el Oriente y el derecho hacia el Sur o Me-
diodía juntos y angulados en 90o., daremos tres pasos sucesivos
adelantando el pie izquierdo y llevando luego el derecho en la
misma posición observada en cada uno de los tres pasos. Sin
moverse se saluda en la pose descripta al Ven.: Maest.:, luego
al Pr.: Vig.: y por último al Seg.: Vig.:. En la misma postura (Sig.:
al Orden y pies juntos en ángulo recto - izquierdo hacia Orien-
te y derecho hacia Sur-), esperaremos las directivas del Ven.:
Maest.:, y si éste nos recomienda “ocupar nuestro lugar”, lo ha-
7
remos con la Marcha ritual, con seriedad y en Sil.:, sin saludar a
los HH.: por los quienes se pase. Si se autoriza la entrada “en Fa-
milia” se prescinde de los tres pasos, pero no del sentido de la
Marcha y del uso el Sig.:. Todo ésto ha de seguirse tanto si se es
H.: regular del Cuad.: (o sea, de la Log.: a cuyos TTrab.: se entra),
como si se es H.: visitante. Si quien entra es una autoridad de la
Gr.: Log.: o de otra Pot.: Mas.:, se observa el orden de entrada
ceremonial del caso, todo lo que debe comandar el Ven.: Maest.:
debidamente asistido.

Volviendo a los tres pasos, hay varios usos y costumbres dife-


rentes para darlos. A veces se da un paso pequeño, uno largo
y otro tercero promedial (“entre el Miedo y el Atrevimiento se
debe optar por la Prudencia”), o se acostumbra también dar un
paso cada vez más largo que el otro, tendencialmente de 9, 12
y 15 pulgadas respectivamente (cuya adición mística da 36, y
3 + 6 = 9, el número de la Perfección que debe guiar nuestros
pasos). La recomendación actual es que los pasos sean en lo po-
sible los tres iguales entre sí (entre otras cosas, equivalente a la
identidad potencial de las fuerzas de los Ternarios y Trípticos).

QQ.: HH.:: Como en la Vida, en la Mas.: hay que saber an-


dar porque en la nivelación y calibrado de nuestras opciones
y pasos es que evolucionamos y adelantamos en facultades. El
pensamiento debe guiar nuestra marcha con Prudencia, ponde-
rando por igual todas las fuerzas y cualidades que se nos pone
a disposición para hacerlas rendir su máximo. Y como a la Vida,
la entrada al Templo debe tomarse en serio y con la lucidez y
elevación que se merece. En la Existencia como en nuestros
Santuarios se aprende, y ese internarse por sus laberintos re-
quiere por lo menos de respeto y concentración, o siquiera una
debida atención. Entrar el Temp.: significa ingresar a un Recinto
Solemne y Sagrado cuyas Fuerzas Interiores están armadas por
nuestra propia Energía. Ustedes elegirán si el Temp.: sirve para
vuestra propia edificación anímica o como casa para dar alegre
rienda y distensión a los vicios.
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¿MI PAREJA ES MASÓN? LOS 7 SÍNTOMAS MÁS COMUNES.
Leandro Horacio Barone
9
Todos nos lo hemos preguntado alguna vez: “¿mi pareja es
masón? ¿Sus padres o familiares son masones? ¿Soy yo masón,
sin saberlo?” Estas dudas han costado más horas de sueño que
el problema de la cuadratura del círculo. Si la incertidumbre y
el recelo carcomen su tranquilidad, siga leyendo.

La Masonería es una orden secreta envuelta en el misterio. Su


origen se remonta a la noche de los tiempos, y hay quienes sos-
tienen que continúa existiendo hasta el día de hoy. Estructurada
como un gremio de trabajadores de la piedra, esta institución se
organiza en grupos denominados “logias” y celebra reuniones
secretas llamadas “tenidas”, en las que se abordan temas de
dudosa salubridad para la paz mental de sus participantes, tales
como simbolismo, filosofía, ética y moral. Se dice que aquel que
ingresa a la Masonería nunca vuelve a ser el mismo.

¿Pero cómo reconocer los síntomas de la pertenencia a esta institución?


Si su ser querido está relacionado con la Masonería, invariablemente
presentará ciertos cambios de comportamiento, que el ojo atento podrá
reconocer. A continuación enumeramos las 7 señales más comunes.

1. Si un individuo modifica sus hábitos de lectura, debe sospe-


char. Se dice que los masones frecuentan literatura inadmisible
para la gente común; tópicos como historia, religión, psicología,
simbolismo y filosofía. Y si en su mesa de luz aparecen libros
de autores con nombres sospechosos, tales como “Magister”,
“Mago Jefa” o “Tres Iniciados”, ya todo está perdido.

2. Los desdichados que caen presa de la Masonería se ven afligi-


dos por preocupaciones impropias de gente de su edad y perfil.
Si su pareja desarrolla interés por cuestiones como filantropía,
política, educación o progreso, no quedará otra opción que huir,
ya que usted mismo podría verse afectado.

3. Uno de los requisitos de la pertenencia a esta misteriosa or-


den es la participación de encuentros periódicos en sitios se-
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cretos previamente acordados. Estas reuniones pueden exten-
derse por periodos que la gente sana y honesta encontraría
inaceptables. Si su ser querido regresa a casa a altas horas de
la noche vestido con elegancia inusitada y semblante agotado,
busque ayuda de inmediato.

4. Los masones están obsesionados con la construcción. Una


señal inequívoca de este padecimiento es el uso de emblemas
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que representan herramientas de albañil. En particular, el uso
de niveles y plomadas es indicio de una pertenencia de larga
data, y en el caso del uso de escuadras, recomendamos dar la
causa por perdida, ya que es prueba de una pertenencia vene-
rable a esta institución.

5. La Masonería es una fraternidad. Sus miembros desafían la


moral y las buenas costumbres estrechando fuertes vínculos
con personas ajenas a sus ámbitos académicos y laborales. Si
su ser querido se comunica regularmente con personas a las
que llama “hermano”, “manito” o “bro”, esto puede ser señal
de corrupción masónica. Y si oye expresiones como “venerable
hermano”, ya no habrá duda de que se encuentra ante una víc-
tima de la Masonería.

6. Los ciudadanos honestos y adaptados sabemos que la forma


moralmente aceptable de reaccionar ante la adversidad es con
ira y violencia. Un signo irrefutable de la influencia masónica es
una serenidad y tolerancia impropias de la gente de bien. ¿Qué
hacer ante esta situación? Intente mantener la calma, y recuerde
que, muy en el fondo, los masones son personas como usted.

7. Los masones usan palabras como “autoconstrucción, “auto-


rrealización” o “autoconocimiento”. No encontrará estos auto-
móviles en ningún concesionario, ya que se trata de mensajes
codificados vinculados con el consumo de Masonería. Este há-
bito trae invariablemente aparejado un deseo de crecimiento
intelectual y espiritual que puede afectar a su ser querido de
manera irreversible. Recuerde: la única cura es la prevención.

Ahora que conoce los síntomas de la Masonería, usted podrá


reconocer a sus víctimas con facilidad. Proteja a su familia y a
usted mismo: el peligro de la Masonería acecha en cada rincón.

*Leandro Horacio Barone, publicado en grupo Masonería (Todo


lo que querías saber pero no tenías a quien preguntarle)
12
El verdadero misterio de la sesión Masónica llamada
Tenida en el Primer Grado
Vicente Alcoseri

13
La ceremonia Tenida en Primer Grado guarda un misterio que
pocos masones conocen. Pero mucho menos gente “No Masona
o Profana” sabe que el misterio de la Tenida en Primer Grado
y el verdadero misterio de los antiguos y verdaderos masones,
los templarios cismáticos, los verdaderos rosacruces masones,
son uno y el mismo misterio y el mismo misterio masónico.

Este misterio de la Tenida en Primer Grado y el verdadero


misterio de los antiguos masones, los templarios cismáticos,
los verdaderos rosacruces, los cristianos gnósticos consiste en
comunicarse con Dios “El Gran Arquitecto del Universo”, cuya
celebración simbólica es el acto de la iniciación masónica, pues
es en ese grado donde se efectúa tan importante acto masónico,
acto que dejará marcado al iniciado para siempre.

Las explicaciones e interpretaciones dadas por los mismos


masones a través de los Siglos sobre la naturaleza del misterio
de la Tenida en primer grado de aprendiz de masón son enga-
ñosas, oscurecen la verdad, la ocultan, incluso la falsifican se-
guro deliberadamente. Y son así deliberadamente engañosas,
ya que pocos masones en la Masonería Azul conocen la ver-
dadera naturaleza del misterio y su verdadera interpretación.
Sin embargo, la gran masa de masones, por supuesto que no la
conocen, queda completamente a oscuras sobre la verdadera
naturaleza del misterio. Este ocultamiento y falsificación fueron
de la mano con la gradual falsificación y transformación de toda
la Masonería primitiva por los mismos fundadores de la Maso-
nería. Sin embargo, son tan engañosas como las interpretacio-
nes que se dan sobre la esencia del misterio de la mencionada
tenida y las explicaciones de la llamada Masonería reconocida
sobre la naturaleza y el contenido de la Masonería.

Los pocos masones conocen el verdadero misterio de la ma-


sonería y la mayoría de los pocos que lo saben no se atreven a
admitir que han descubierto o adivinado la naturaleza del ver-
dadero misterio.
14
Como sabe cualquiera que haya tratado el asunto, todos los
candidatos que deseen ingresar a la masonería aún tienen un
juramento que se efectúa al contexto del Primer Grado de la
Masonería.

El juramento masónico en su forma original es el siguiente:

“Yo XYZ en presencia de Dios El gran arquitecto del universo por


la presente juro solemne y sinceramente por la Sagrada Biblia que
siempre ocultaré el Secreto Masónico que se me confiere desde
hoy, esconderé y nunca revelaré ninguna parte o partes, punto o
puntos, de los secretos o misterios de, o perteneciendo a Franc-
masonería regular ,libre y de aceptados, que puede haber sido
revelada a mí o que me será comunicada en el futuro, a menos
que sea un hermano masón o hermanos verdaderos y legítimos, e
incluso no él o ellos, excepto después del examen más cuidadoso
de su confiabilidad al reteje. Prometo solemnemente que Nunca
escribiré estos secretos masónicos, ni perforaré, cortaré, dibujaré,
grabaré, rayaré, tallaré, burilaré, trazaré , ni de ninguna otra mane-
ra rendiré o manifestaré, ni causaré ni toleraré, que otros lo hagan
cuando está en el mí El Poder que es capaz de evitarlo, evitaré que
se divulgue el secreto en cualquier cosa móvil o inmóvil. Evitaré
que se pueda transparentar tras la cortina que lo cubre, sobre el
cual cualquier letra que se distinga, característica, carácter o mar-
ca podría ser legible o comprensible para cualquier persona en
el mundo, de modo que nuestras artes secretas y misterios ocultos
no sean indebidamente conocidas por quien no fue reconocido,
admitido y aceptado como aprendiz de masón, de tal modo que
si el secreto masónico fuera expuesto parcialmente, lo ocultaré
tras un velo aún más denso. Todos estos puntos que juro observar
solemnemente, sin evasión, ambigüedad o reserva espiritual de
ningún tipo, con no menos castigo, que eso, si alguno de estos
puntos fuera herido, mi cuello sería cortado de oreja a oreja, mi
lengua cortada debajo de mis mandíbulas , mi corazón arrancado
desde debajo de la tetilla izquierda, mi cuerpo cortado debajo
del ombligo por la mitad de mis entrañas arrancadas y arrojado
15
se al mar donde en lo más profundo allí donde la marea descien-
de y sube dos veces en veinticuatro horas, luego mi hígado será
devorado por los peces, así que ayúdame a Dios a mantener mi
gran juramento solemne, que es el voto de un masón “.

Después de eso, el candidato tuvo que besar la Sagrada Es-


critura. Ahora está claro que cualquier candidato pensante que
alguna vez se haya visto obligado a presentar un juramento tan
grave y terrible ante la Santa Biblia seguramente habría espe-
rado y esperaba que se le confiaran algunos secretos terribles
después de eso, y que estaría aprendiendo y haciendo cosas
muy secretas.

Sería dedicado hoy a saber. Pero para su asombro, cada candi-


dato que se ha visto obligado a hacer un juramento tan terrible
para ser aceptado en la masonería está aprendiendo que todo
el gran misterio consiste en una señal, signo , saludo y toca-
miento de anclaje y una palabra, cosas que han estado expues-
tas en tantos libros y ahora por internet durante ya mucho tiem-
po impresos y con cuyos conocimientos el candidato ni siquiera
garantiza el acceso a ninguna Logia Masónica extranjera o na-
cional, si que no puede probarlo ni con un pasaporte especial
(pues puede ser falsificado) ni con un recibo de la contribución
pagada de alojamiento en Logia de los últimos 15 días, así que
lo más pertinente será una entrevista dedicada, ya que el ma-
són es reconocible y reconocido mediante sus actos, palabras
y aplomos espirituales, y no por simple reteje, recordemos hay
masones disolutos, disidentes, irradiados, malvados que saben
contestar un reteje. Esta circunstancia sin duda estará abierta a
todos los candidatos pensantes después de su admisión.

Todo candidato engreído admitido en la masonería dirá que


es todo es superfluo, o al menos exagerado, verse obligado a
jurar solemnemente que preferiría cortarse el cuello de oreja
a oreja, o el corazón arrancado del pecho, y cortada la lengua,
o corta el cuerpo por la mitad, y arroja las entrañas al mar. Pero
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nos preguntamos ¿cómo puede ser traicionando el secreto de
la masonería?, si este secreto consiste en auténticas niñerías, o
cosas de jovencitos en un club de una universidad, en nada más
que una forma especial de estrechar la mano de otro Masón,
hacer ciertos signos en ángulo recto con la mano en el cuer-
po y no pronunciar palabras de algunas letras sin sentido, sino
sólo deletrear o reducir a la mitad o parcialmente al abreviarlas
, lo que no debería significar en idioma hebreo nada más que
“El Señor te fortalecerá “Jehová establecerá (J ) tu trono para
siempre” “en la fortaleza (B) de Jehová se regocijara el rey” “ o
“El Señor te fortalecerá” o “ Levántate, Hijo “ Bueno cosas por
el estilo . Pero ahora, a pesar de todas las reflexiones, estudios
y avances en las logias, un Mason, en Argentina, España, Brasil,
Cuba, Chile , México o en cualquier país Latinoamericano no
es confiado o dado más secretos por los masones reconocidos,
incluso si pertenece a una logia durante más de cincuenta años
la fórmula es la misma y llegará el 2100 o el año 3000 y la fór-
mula será exactamente la misma al menos en el Rito Escoces
Antiguo y Aceptado en el que me inicie yo en la Gran Logia
de Nuevo León México es así , y así será , no sé de otros ri-
tos masónicos, pero supongo que el rito de aprendiz de masón
es universal para todos los grados. Si se logra, que la mayoría
de los masones gradualmente se contentarán con unirse a una
Confederación Única y Mundial de masones regulares, salvajes
e irregulares (cosas que dudo) pero con la magia de la internet
todo se puede y quizá el Alcoserianismo masónico será la unión
a futuro, aunque pensándolo bien, muchos hermanos masones
me odian o repudian, buen en fin, penando que dentro de 100
años como miembro del cual se les otorgan algunos beneficios
sociales y materiales. Y más tarde, ya no piensan por qué los
ancestros masones de los misterios ancestrales o antiguos can-
teros constructores de Catedrales y los padres fundadores de la
masonería en Londres, piensen que en realidad no hicieron ju-
ramentos tan fuertes. El juramento se convertiría en una fórmula
vacía para ellos. Seguro en aquellos tiempos, el juramento ma-
sónico era cosa de vida o muerte, pues la Iglesia Católica con su
17
santa inquisición, a quien era sorprendido haciendo cosas como
lo que hacemos hoy los mesones era razón más que suficiente
para quemarnos en la hoguera, y por eso eran juramentos tan
rigurosos, y ahora simplemente son simbólicos.

Este era otro proceso de pensamiento y esta mentalidad era


de otra época, era de desilusión o resignación forzada ante el
poder de la Corona Imperial o del Papa en el Vaticano, sobre la
ignorancia y la capacidad de no razonamiento de la razón por la
cual los antepasados masones hicieron juramentos tan severos,
los alemanes tan lógicos tomaron en cuenta esto hace 100 años,
y sustituyeron ciertos sistemas masónicos, donde se, abolió esta
vieja fórmula de juramento y puso un voto simple en lugar del
viejo juramento ancestral. El viejo juramento en Logias Alema-
nas sólo se cuenta en libros de historia masónica, más como
una especie de curiosidad. Este llamado acto de reforma fue,
en cierta medida, muy lógico para los pensadores masónicos
alemanes, que creían haber reconocido correctamente que la
masonería no tenía secretos para ocultar un juramento tan se-
rio. Al mismo tiempo, sin embargo, este acto reformista fue una
triste admisión por parte de estos pensadores masónicos ale-
manes de las aparentes pretensiones de secretos inexistentes
y de un juego de comedia indigno por parte de la masonería
en general, que terminó siendo un fiasco de la Alemania Ma-
sónica, es como si el ingrediente de juramentos donde la vida
está en peligro si se divulgan los secretos masónicos causara un
impacto en la Psique. He leído por ahí que masones de hoy y del
pasado se toman muy enserio eso de castigos físicos y mortales
a partir de divulgar secretos masónicos. En lo que concierne a
mi experiencia como masón he sido testigo de muchas cosas
paranormales en Masonería.

En estas circunstancias el que la Masonería tuviera un Secreto


Terrible contribuyó a la persecución de la masonería en mu-
chos países, pues muchos interpretaron equivocadamente que
este secreto masónico atentaba contra Gobiernos, Religiones o
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la Moral. En los países de habla hispana, las logias masónicas
revelaron claramente ser verdaderos cotos o partidos políticos
con los resultados que hasta el día de hoy son vistos como eso,
como clubes políticos. En muchos casos el que no se supiera
de los alcances secretos de la masonería protegió a los maso-
nes, pues no sabe hasta el día de hoy que secretos se traman
desde dentro de las Logias masónicas, ni hasta donde alcanzan
sus tentáculos dentro de las Religiones o de los Gobiernos. Y,
sin embargo, los buenos y honestos pensadores alemanes en la
masonería habían quedado atrapados en un grave error que re-
sultó fatal cuando daban por sentado que la masonería no tenía
ningún secreto que justificara el viejo juramento.

Los masones alemanes, que cambiaron la antigua fórmula


del juramento pesado, habían sido “ignorantes”, a pesar de su
pensamiento e investigación y su afiliación a la masonería. Y la
ignorancia de los entonces reformadores masónicos ha contri-
buido a que sus sucesores, por así decirlo, hayan elevado la au-
sencia de un secreto realmente digno de esconderse al dogma.
La supresión del viejo y severo juramento sólo estaba parcial-
mente y lógicamente justificado, si de hecho no había ningún
secreto masónico, ningún misterio en la masonería, para qué el
juramento, por cuyo secreto justificaba la ejecución de un ju-
ramento severo. Y, sin embargo, y eso se acaba de manifestar,
conocer y establecer, y sin embargo, la masonería guarda un
secreto que justifica plenamente y exige la deposición del viejo
y pesado juramento.

Era Obvio el verdadero secreto masónico acabó por perder-


se en el transcurso del tiempo para los hermanos masones ale-
manes , y por ello el ascenso de Adolf Hitler al Poder, o mejor
dicho, por razones de conveniencia, ha sido suprimido en algún
momento y reemplazado por un secreto “sustituto” subordina-
do a otros intereses no muy claros. No se puede decir que el
secreto ha sido falsificado o adulterado. Sin embargo, se puede
decir que lo que actualmente se comunica como un misterio en
19
la masonería es un
secreto falso, no el
verdadero y ver-
dadero misterio. El
verdadero y ver-
dadero misterio o
secreto masónico
todavía está por
buscarse y encon-
trarse ya través de
los símbolos que
todavía se usan hoy
en la masonería.
Este es especial-
mente el caso en el
simbolismo de los
grados superiores
de ciertos sistemas
y enseñanzas masó-
nicas.

Pero como se ha
dicho antes, inclu-
so la mayoría de
los pocos masones,
que han reconocido
o adivinado el ver-
dadero misterio de
los símbolos masó-
nicos, son reacios
a confesar abier-
tamente su conoci-
miento, ya que esta
confesión (y reve-
lación) sería suya
en sus supuestos al-

20
cances. Muchas buenas ideas causan graves daños y terminan
volviéndose contra de los mismos que las idearon. La opinión
pública hipócrita primero gritaba hosannas a Jesús el Cristo y
más tarde pedía que Cristo fuera crucificado, como igual pre-
paró en la antigüedad a los templarios, que terminaron en ar-
diente hoguera, a esta opinión hipócrita los masones debemos
protegernos, en España el pueblo alabó a los masones como los
reformadores, más tarde los franquistas asesinaron a miles de
masones españoles.

Y así, desde el establecimiento de la dominación mundial de


la iglesia católica, el verdadero significado del misterio del
sacramento de la misa católica había sido suprimido y reem-
plazado por otra interpretación subvertida, desde los primeros
siglos se formó la era cristiana adulterada y el dominio de la
Iglesia romana política en todas sus partes. El mundo donde el
nuevo cristianismo eclesiástico de los Padres de la Iglesia llegó
al poder, iglesias, sectas, sociedades secretas, etc., que conser-
varon el verdadero significado del misterio de la Santa Misa,
pero fueron perseguidos por la Iglesia gobernante a lo largo de
los siglos. Los miembros individuales de estas sectas y socieda-
des secretas, si se descubrían, incluso fueron castigados con la
muerte. Estas sectas y sociedades secretas, que preservaron el
verdadero significado y el significado del misterio de la Santa
Misa, incluyeron a los gnósticos, los templarios, los rosacruces
esotéricos prohibidos y los antiguos masones primitivos.

Estas sectas y sociedades secretas, a pesar de toda la per-


secución y las dificultades de los siglos, han sobrevivido hasta
nuestros días, a qué va esto se preguntarán, y es que la tenida
masónica del primer grado sería la verdadera y original forma
de la misa católica. Esto se hace ver en LA MISA Y SUS MISTE-
RIOS. Del francmasón J.M. RAGÓN.

Los neocristianos gnósticos, o templarios gnósticos de Orien-


te, que están estrechamente asociados con los antiguos maso-
21
nes templarios primitivos, aún conservan el verdadero misterio
de la masonería, que es idéntico al misterio y misterio de la
Santa Misa Católica.

Todas las personas que se han dado cuenta, o incluso instinti-


vamente, de la falsedad interna de las enseñanzas de la Iglesia
Católica que hoy es gobernante en el país del Vaticano, un epi-
centro de poder mundial solamente material , y ahora que todos
los masones que han reconocido y se han dado cuenta de que
la Masonería de hoy no se ha desviado del verdadero misterio
místico solar espiritual, entendiendo la idea del objetivo esoté-
rico es superior, pero de hecho y la verdad la masonería no sólo
es una asociación de caridad y de venta de arreos y suvenires
masónicos.

El ejercicio de la caridad y la filantropía general es enten-


dida por los verdaderos como una ayuda para alcanzar no un
algo material sino un apoyo para alcanzar los altos niveles de
consciencia espiritual, incluso en un sentido material, son me-
dios secundarios para alcanzar el propósito de la masonería,
y el apoyo mutuo en la relación material puede considerarse
como un medio meramente incidental, pero en la búsqueda de
estas ayudas y en diferir la educación esotérica de la Herman-
dad Masónica tendiente a propósitos superiores como elevar el
nivel de consciencia de masones y de la humanidad en general,
que ese es el propósito principal y la actividad principal de la
palabra perdida custodiada por nosotros los masones.

Bien, debemos entender que en la Liturgia del Primer Gra-


do, su rito, su programa, su iniciación, su todo, está encaminado
a presentar el programa masónico de manera general y total.
Pero no será entendido bien, hasta luego de varios años en de-
sarrollarse dentro de cada uno de nosotros. Yo siempre tengo a
mi lado la liturgia del primer grado masónico, aquí al lado de la
computadora de donde escribo , la leo y la releo , una y otra vez,
y cada que la leo encuentro una nueva clave masónica.
22
23
DESARROLLO DE LA RELIGION Y EL PE
24 JAMES HENRY B
ENSAMIENTO EN EL ANTIGUO EGIPTO
BREASTED 1912 25
VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE -EL DESCANSO EN
LA TUMBA- LA MUERTE HACE SU IMPRESIÓN
SOBRE LA RELIGIÓN.

Ningún pueblo antiguo o moderno tiene la idea de una vida


más allá de la tumba en un lugar tan prominente como entre los
antiguos egipcios. Esta creencia insistente en el más allá tal vez
haya sido, y la experiencia en la tierra de Egipto me ha llevado
a creer que fue muy favorecida e influenciada por el hecho de
que las condiciones del suelo y el clima resultaron en una pre-
servación tan notable del cuerpo humano. Como se puede en-
contrar en condiciones naturales en ningún otro lugar del mun-
do. Al subir a la tarea diaria en algún templo vecino en Nubia, no
me vi obligado a pasar por la esquina de un cementerio, donde
los pies de un hombre muerto, enterrado en una tumba poco
profunda, ahora estaban descubiertos y extendidos directa-
mente a través de mi camino. Eran precisamente como los pies
ásperos e insensibles de los trabajadores en nuestras excava-
ciones. ¿Cuántos años tenía la tumba? No lo sé, pero cualquiera
que esté familiarizado con los cementerios de Egipto, antiguos
y modernos, ha encontrado numerosos cuerpos o porciones
de cuerpos indefinidamente antiguos que parecían tan bien
conservados como los de los vivos. Esta debe haber sido una
experiencia frecuente del antiguo egipcio, y como Hamlet con
el cráneo de Yorick en sus manos, a menudo debe haber re-
flexionado profundamente mientras contemplaba a estos testi-
gos silenciosos. El sorprendentemente perfecto estado de con-
servación en el que encontró a sus antepasados ​​cada vez que
la excavación de una nueva tumba los reveló, debe haber esti-
mulado enormemente su creencia en su existencia continua, y
a menudo despertó su imaginación a imágenes más detalladas
del reino y la vida de los misteriosos difuntos. La primera y más
simple de estas creencias comenzó a una edad tan remota que
no han dejado rastro en los restos sobrevivientes. Los cemente-
rios de las comunidades prehistóricas a lo largo del Nilo, descu-
biertas y excavadas desde 1894, revelan una creencia en la vida
26
futura que ya estaba en una etapa avanzada. Miles de tumbas,
la más antigua de las cuales no pueden datarse mucho después
del quinto milenio antes de Cristo, fueron excavadas por estas
primitivas personas en las gravas del desierto a lo largo del
margen del aluvión. En el fondo del pozo, que tiene solo unos
pocos pies de profundidad, se encuentra el cuerpo con los pies
estirados hacia la barbilla y rodeado por un exiguo equipo de
cerámica, implementos de sílex, armas de piedra y utensilios.

Desde las creencias arcaicas representadas en entierros como


estos, es cuestión de mil quinientos años hasta la aparición de
los primeros documentos escritos que nos sobreviven, docu-
mentos de los cuales podemos extraer un conocimiento más
completo de la fe más desarrollada de un pueblo que se eleva
rápidamente hacia un Alta civilización material y una organi-
zación gubernamental unificada, el primer gran estado de la
antigüedad. Mucho tuvo lugar en el pensamiento de esta gente
remota durante ese milenio y medio, pero durante otro medio
milenio después del comienzo de los documentos escritos, aún
no podemos discernir la deriva del desarrollo. Durante dos mil
años, por lo tanto, después de la etapa de creencia representa-
da por los primeros entierros recién mencionados, ese desarro-
llo continuó, aunque ahora es un capítulo perdido en el pensa-
miento humano que nunca recuperaremos.

Cuando tomamos el curso del desarrollo sobre 3000 a. C., te-


nemos ante nosotros los resultados complicados de una mezcla
de creencias originalmente distintas que se han interpretado
hace mucho tiempo y que han circulado durante muchos siglos,
por lo tanto, una masa enmarañada de hilos que ahora es muy
difícil o imposible de desenredar.

Sin embargo, se pueden hacer ciertas distinciones fundamen-


tales. La creencia inicial de que los muertos vivían en la tumba o
en la tumba, que por lo tanto debe estar equipada para satisfa-
cer sus necesidades en el más allá, era una de la cual el egipcio
27
nunca escapó por completo, ni siquiera en la actualidad. Como
criaturas hostiles que infestaban los cementerios, los muertos
temían y era necesaria la protección contra su malicia. Incluso
la pirámide debe protegerse de los muertos malignos que me-
rodean por la necrópolis, y en tiempos posteriores un hombre
puede verse afectado incluso en su casa por un miembro fa-
llecido de su familia que sale del cementerio. Por lo tanto, sus
prácticas mortuorias expresaron constantemente su convicción
involuntaria de que los difuntos continuaron habitando la tumba
mucho después de la aparición de puntos de vista altamente
desarrollados sobre un bendito más allá en otra parte de alguna
región distante. Quienes seguimos colocando flores en las tum-
bas de nuestros muertos, aunque al mismo tiempo apreciamos
las creencias en algún paraíso remoto de los difuntos, no debe-
ríamos encontrar nada de qué maravillarse en las creencias y
prácticas conflictivas de los antiguos habitantes del Nilo. hace
mil años Una al lado de la otra, las dos creencias subsistieron,
que los muertos continuaron viviendo en o cerca de la tumba, y
al mismo tiempo que partió a otro lugar a un reino lejano y ben-
decido. Aunque al mismo tiempo podemos apreciar las creen-
cias en algún paraíso remoto de los difuntos, ciertamente no de-
beríamos encontrar nada de qué maravillarse en las creencias y
prácticas conflictivas del antiguo habitante del Nilo hace cinco
mil años. Una al lado de la otra, las dos creencias subsistieron,
que los muertos continuaron viviendo en o cerca de la tumba,
y al mismo tiempo que partió a otro lugar a un reino lejano y
bendecido.

Al retomar la primera creencia, la estancia en la tumba, es ne-


cesario comprender la noción egipcia de la persona y aquellos
elementos de la personalidad humana que podrían sobrevivir a
la muerte. Esto, no el producto estudiado de una autoconciencia
altamente entrenada y desarrollada. Por el contrario, tenemos
en ellos las impresiones involuntarias e inconscientes de un
pueblo primitivo, donde es evidente que nos enfrentamos con
la psicología popular que desciende del pasado.
28
En las paredes del templo de Luxor, donde el nacimiento de
Amenhotep III fue representado en escenas esculpidas a fines
del siglo XV antes de Cristo, encontramos al principito traído
del brazo del dios del Nilo, acompañado aparentemente por
otro niño. Esta segunda figura, idéntica en apariencia externa
a la del príncipe, es un ser llamado por los egipcios “ka”; nació
con el príncipe y se lo comunicó el dios. Este curioso compañero
de un individuo era corpóreo y las fortunas de los dos siempre
estuvieron estrechamente asociadas; pero el ka no era un ele-
mento de la personalidad, como se suele decir. Me parece, de
hecho, a partir de un estudio de los Textos de las Pirámides,
que la naturaleza del ka ha sido fundamentalmente malenten-
dida. Era una especie de genio superior destinado a guiar las
fortunas del individuo en el más allá, o fue en el mundo del más
allá donde principalmente tuvo su morada, si no exclusivamen-
te, y allí esperó la llegada de su compañero terrenal. En las ins-
cripciones más antiguas, la muerte de un hombre puede afir-
marse diciendo que “él va a su ka”; cuando Osiris muere, “va a
su ka”. Por lo tanto, los muertos se conocen como aquellos “que
han ido a su kas”. Además, el ka era realmente separado de
su protegido por más que la mera distancia al cementerio, por-
que en un pasaje el difunto “va a su ka, al cielo”. De manera si-
milar, la estadía en el más allá se describe como una asociación
con el ka, y uno de los poderes de los muertos bendecidos era
tener dominio sobre el otro kas allí. En sus relaciones mutuas,
el ka era claramente superior a su compañero mundano. En los
textos más antiguos, el signo del ka, los brazos levantados, con
frecuencia se llevan sobre el estándar que lleva los signos de
los dioses. “Llama a tu ka, como Osiris, para que te proteja de
toda ira de los muertos”. Dice uno al difunto; y ser el ka de una
persona es tener un control total sobre él. Así, al dirigirse a Osi-
ris se dice de Set: “Él (Horus) ha herido a Set por ti, atado; tú
eres su ka (de Set)”. En el más allá, al menos, una persona está
bajo el dominio de su propio ka. El ka ayuda al difunto hablando
con el gran dios en su nombre, y después de esta intercesión,
presentando al hombre muerto al dios (Re). Él Pienso para los
29
difuntos y le trae la comida que ambos pueden comer juntos, y
como dos invitados se sientan juntos en la misma mesa. Pero el
ka es siempre el genio protector. El rey muerto Pepi “vive con su
ka; él (el ka) expulsa el mal que está delante de Pepi, elimina el
mal que está detrás de Pepi, como los bumeranes del señor de
Letopolis, que eliminan el mal que está delante de él y expulsar
el mal que está detrás de él “. A pesar de su asociación íntima,
existía el peligro de que el ka fallara reconocer a su protegido,
y los difuntos, por lo tanto, recibieron una prenda peculiar para
él, por medio de la cual el ka no puede confundirlo con un ene-
migo al que podría matar. El ka era tan fuerte, y su unión con
su protegido era tan cercana, que para tener control sobre un
dios o un hombre era necesario obtener el poder sobre su ka
también, y la justificación completa del difunto solo era segura
cuando su ka también estaba justificado. Así unidos, el difunto y
su genio protector vivieron una vida común en el más allá, y le
dijeron a los muertos: “¡Qué hermoso es en compañía de tu ka!”
El sacerdote mortuorio cuyo deber era suplir las necesidades
del difunto en el más allá fue llamado por esta razón “sirviente
del ka”, y lo que sea que proporcionó el ka fue compartido por
él con su protegido, como lo hemos visto buscando comida. Por
su cargo, y asegurando para él provisiones que comieron jun-
tos. Finalmente, después de un largo desarrollo, encontramos
tumbas de alrededor de 2000 a. C. que regularmente contienen
oraciones por bendiciones materiales en el más allá que termi-
nan con las palabras: “por el ka de X” (el nombre del difunto).

Si bien la relación del ka con los muertos es bastante clara, no


es tan evidente en el caso de los vivos. Evidentemente, su poder
protector había comenzado en el nacimiento del individuo, aun-
que fue más útil para su protegido después de que la vida terre-
nal terminó. Encontramos al ka como el genio protector de un
templo mortuorio que habita en la tierra, pero es ciertamente
significativo que sea un edificio mortuorio que él protege. Ade-
más, el primer ejemplo de tal genio local es Osiris, un dios mor-
tuorio, que se dice que se convierte en el ka de una pirámide
30
y su templo, para que puedan disfrutar su protección. Como di-
jimos anteriormente, sin embargo, el ka no era un elemento de
la personalidad, y no estamos llamados a explicarlo física o psi-
cológicamente como tal. Es más o menos paralelo con la noción
posterior del ángel guardián que se encuentra entre otros pue-
blos, y es, por supuesto, el ejemplo más antiguo conocido de tal
ser. Es importante tener en cuenta que con toda probabilidad el
ka fue originalmente posesión exclusiva de reyes, cada uno de
los cuales vivió bajo la protección de su genio guardián indivi-
dual, y que por un proceso de desarrollo lento, el privilegio de
poseer un ka se hizo universal, entre toda la gente.

La personalidad real del individuo en la vida consistía, según


la noción egipcia, en el cuerpo visible y la inteligencia invisible,
el asiento del último considerado el “corazón” o el “vientre”,
que de hecho proporcionó las principales designaciones para
la inteligencia. Entonces, el principio vital que, como tan fre-
cuentemente entre otros pueblos, se identificaba con el aliento
que animaba el cuerpo, no se distinguía claramente de la inte-
ligencia. Los dos juntos fueron representados en un símbolo, un
pájaro con cabeza humana con brazos humanos, que encontra-
mos en las escenas de tumbas y ataúdes representadas flotando
sobre la momia y extendiendo a sus fosas nasales en una mano
la figura de una vela hinchada, el jeroglífico para viento o alien-
to, y en la otra -llamado crux ansata , o símbolo de la vida. Este
curioso hombrecito de pájaros fue llamado por los egipcios
“ba”. Se ha pasado por alto extrañamente el hecho de que ori-
ginalmente el ba surgió realmente por primera vez a la muerte
del individuo. Se recurrió a todo tipo de dispositivos y ceremo-
nias para que el fallecido pudiera convertirse en un ba, o como
dicen los Textos de las Pirámides, dirigiéndose al rey muerto,
“para que puedas convertirte en un ba entre los dioses, vivien-
do como (o ‘en’) tu ba”. Había un verbo denominativo “ba”, que
significa “convertirse en ba”. Ba se ha traducido comúnmente
como “alma”, y la traducción de hecho corresponde aproxima-
damente a la idea egipcia. Sin embargo, es necesario recordar,
31
al tratar con términos como estos entre personas tan tempranas,
que no tenían una noción claramente definida de la naturale-
za exacta de tal elemento de personalidad. Es evidente que el
egipcio nunca disoció por completo a una persona del cuerpo
como instrumento o vehículo de sensación, y recurrió a dispo-
sitivos elaborados para restaurar al cuerpo sus diversos canales
de sensibilidad, después del ba, que comprendía estas mismas
cosas, se separó del cuerpo. Pensó en su amigo fallecido como
existente en el cuerpo, o al menos como en apariencia externa
aún poseída de un cuerpo, como lo hacemos nosotros, si inten-
tamos imaginarnos a nuestro amigo difunto. Por lo tanto, cuando
se representa en pinturas mortuorias, el difunto, por supuesto,
aparece como lo hizo en la vida.

En armonía con estas concepciones estaba el deseo de los fa-


miliares sobrevivientes de asegurar la restauración física de los
muertos. Reunidos con los familiares y amigos del difunto, en el
techo plano de la enorme tumba de mampostería, el sacerdote
mortuorio se paró sobre el cuerpo silencioso y se dirigió a los
difuntos: “Tus huesos no perecen, tu carne no se enferma, tus
miembros no están lejos de El”. O se vuelve hacia la carne de
los muertos y dice: “¡Oh, carne de este rey Teti! No te pudras,
no perezcas; que tu mal olor no sea malo”. Él pronuncia toda
una serie de estrofas, cada una de las cuales concluye con el
estribillo: “El rey Pepi no se descompone, no se pudre, no está
hechizado por su ira, dioses”.

Por efectivos que hayan sido estos mandatos, no se conside-


raron suficientes. El cuerpo inmóvil debe ser resucitado y res-
taurado para el uso de sus miembros y sentidos. Esta resurrec-
ción podría ser el acto de un dios o una diosa favorecedores,
como cuando Isis u Horus lo logran, o el sacerdote se dirige
a los muertos y le asegura que la Diosa del Cielo lo levantará:
“Ella se pone de nuevo para ti por tu cabeza, ella recoge por ti
tus huesos, ella une por ti a tus miembros, ella trae por ti tu co-
razón a tu cuerpo”. A veces el sacerdote asume que los muertos
32
ni siquiera entra la tierra en el entierro y asegura los familiares
de duelo: “Su abominación es la tierra, rey Unis entra no Geb (la
Tierra-dios) Cuando perece, durmiendo en su casa sobre tierra,
sus huesos son restaurados, sus heridas son removidas”. Pero
si se acepta el hecho inexorable de que el cuerpo yace en la
tumba, el sacerdote incansablemente invoca a los muertos: “Le-
vántate, habitantes de tus tumbas. Suelta tus ⌈bandas, ⌉ tira la
arena de tucara( sic! ). Levántate de tu lado izquierdo, sostén tu
lado derecho. Levanta tu rostro para que puedas ver esto que he
hecho por ti. Soy tu hijo, soy tu heredero”. Asegura a los muer-
tos: “Tus huesos están reunidos para ti, tus miembros están pre-
parados para ti, tus “impulgas” son arrojadas por ti, tus venda-
jes están sueltos para ti. La tumba está abierta para ti, el ataúd
está roto abierto para ti”. Y sin embargo, el insistente hecho de
la muerte tan inexorablemente proclamado por la tumba sin
abrir llevó al sacerdote a llamar a los muertos a despertarse y
levantarse antes de cada ceremonia que realizaba. Mientras él
trae comida y bebida, lo encontramos llamando: “Levántate, rey
Pepi, recibe a ti tu agua. Reúne tus huesos, ponte de pie sobre
tus dos pies, siendo glorioso ante los gloriosos. Levántate para
esto tu pan que no se puede secar, y tu cerveza que no pueda
ponerse rancia”.

Pero incluso cuando resucitó, los muertos no estaban en po-


sesión de sus sentidos y facultades, ni el poder de controlar y
usar su cuerpo y extremidades. Sus amigos de luto no podían
abandonarlo al futuro incierto sin ayudarlo a recuperar todos
sus poderes. “La boca del rey Teti está abierta para él, la na-
riz del rey Teti está abierta para él, las orejas del rey Teti están
abiertas para él”, dice el sacerdote, y se realizaron ceremonias
elaboradas para lograr esta restauración de los sentidos y la
facultad del habla.

Sin embargo, todo esto no sirvió de nada, a menos que el cuer-


po inconsciente recibiera nuevamente el asiento de la concien-
cia y el sentimiento, que en esta restauración de los poderes
33
mentales era regularmente el corazón. “El corazón del rey Teti
no es quitado” dice el ritual; o si se ha ido, la Diosa del Cielo “te
trae tu corazón a tu cuerpo (otra vez).

Se necesitaron varios dispositivos para hacer de esta momia


insensible una persona viva, capaz de llevar la vida de aquí en
adelante. No se ha convertido en un ba, o en un alma simple-
mente muriendo, como dijimos al referirnos a la naturaleza del
ba. Era necesario ayudarlo a convertirse en un alma. Osiris,
cuando yacía muerto, se había convertido en un alma al recibir
de su hijo Horus el ojo de este último, arrancado de la cuenca
en su conflicto con Set. Horus, recuperando su ojo, se lo dio a
su padre, y al recibirlo, Osiris se convirtió de inmediato en un
alma. A partir de ese momento, cualquier ofrenda a los muertos
podría llamarse, y comúnmente era, el “ojo de Horus”, y podría
producir el mismo efecto que en Osiris.

”Levántate”, dice el sacerdote, “por esto tu pan, que no se


puede secar, y tu cerveza que no puede volverse rancia, por lo
cual te convertirás en un alma”. La comida que ofreció el sacer-
dote poseía el misterioso poder de efectuar la transformación
del hombre muerto en un alma, ya que el “ojo de Horus” había
transformado a Osiris. E hizo más que esto, porque el sacerdo-
te agrega, “por lo cual te convertirás en uno preparado”. Ser
“uno preparado” o, según las variantes, “uno equipado”, se
explica en las tumbas del Reino Antiguo, donde encontramos al
propietario alardeando: “Soy un espíritu excelente y equipado,
conozco todos los secretos encanto de la corte”. Este hombre,
un noble provincial, está orgulloso del hecho de que se le con-
cedió la gran bendición de conocer el equipo mortuorio má-
gico utilizado para el rey en la corte, un equipo destinado a
hacer que los muertos sean invulnerables e irresistibles en el
más allá. Entonces podemos entender a otro noble del mismo
período cuando dice: “Soy un excelente espíritu equipado (li-
teralmente, ‘glorioso’) cuya boca sabe”. Lo que significa que su
boca está familiarizada con el equipo mágico mortuorio, que
34
puede repetir cuando lo necesite: de manera similar, una de las
designaciones de los difuntos en los Textos de las Pirámides es
“la gloriosa por sus bocas equipadas”. Finalmente, este pan y
cerveza extrañamente potentes que el sacerdote ofrece a los
muertos, no solo lo convierte en un “alma” y lo hace “prepara-
do”, sino que también le da “poder” o lo hace “poderoso”. El
“poder” conferido estaba en primer lugar destinado a controlar
el cuerpo de los muertos y guiar sus acciones, y sin este poder
destinado a este propósito específico, es evidente que el egip-
cio creía que los muertos estaban indefensos. Este “poder” tam-
bién pretendía dar a los muertos la capacidad de enfrentar con
éxito a los adversarios misteriosos que lo esperaban en el más
allá. Era tan característico de los muertos, que se los podía lla-
mar “poderosos” como decimos “bendecidos”, y era una parte
tan tangible del equipo de los difuntos que se purificaba junto
con él. Este “poder” finalmente le dio al difunto también “po-
der” sobre todos los demás poderes dentro de él, y el sacerdote
le dice: “Tú tienes poder sobre los poderes que están en ti”.

A partir de estos hechos, es evidente que los egipcios habían


desarrollado una psicología grosera de los muertos, de acuerdo
con la cual se esforzaron por reconstituir al individuo mediante
procesos externos a él, bajo el control de los sobrevivientes, es-
pecialmente el sacerdote mortuorio que poseía las ceremonias
indispensables, por lograr este fin. Podemos resumirlo todo en
la afirmación de que después de la reanimación del cuerpo,
hubo una restauración mental o una reconstitución de las facul-
tades una por una, logradas especialmente por el proceso de
hacer del difunto un “alma” (ba), en el cual capacidad, él nueva-
mente existió como persona, poseyendo todos los poderes que
le permitirían subsistir y sobrevivir en la vida del más allá. Por
lo tanto, no es correcto atribuir a los egipcios una creencia en la
inmortalidad del alma estrictamente interpretada como impe-
recedera o para hablar de sus “ideas de inmortalidad”. 

Esa vida ahora involucraba un equipo material elaborado, una


35
tumba monumental con sus muebles mortuorios. La enorme
tumba de mampostería, como una pirámide truncada con lados
muy empinados, no era más que el descendiente rectangular
del túmulo prehistórico, con un muro de contención a su alre-
dedor, una vez de piedras rugosas, ahora de mampostería de
piedra tallada cuidadosamente, que ha adquirido algunas de la
inclinación de su ancestro antiguo, el montón de arena, o túmu-
lo, todavía dentro de él. En el lado este de la superestructura,
que a menudo era de un tamaño imponente, había una habita-
ción rectangular, quizás mejor llamada capilla, donde se podían
presentar las ofrendas por los muertos y se podían realizar es-
tas ceremonias en su nombre. Porque, a pesar de la elaborada
reconstitución de los muertos como persona, no fue incuestio-
nablemente capaz de mantenerse en el más allá sin la ayuda de
sus familiares sobrevivientes. Todos estos arreglos mortuorios
eran principalmente osirios, porque en la fe solar el dios del Sol
no murió entre los hombres, ni dejó una familia para llorar por
él y mantener ceremonias mortuorias en su nombre. Sin duda,
la noción más antigua de la relación de Osiris a los muertos, que
se percibe en los Textos de la Pirámide, lo representa como hos-
til hacia ellos, pero esta es una supervivencia arcaica de la que
solo queda un rastro. Como hijo de Geb, el dios de la Tierra, era
completamente natural confiar a los muertos a su cargo.

Era deber de cada hijo organizar el material de su padre para


la vida en el más allá, un deber tan natural y universalmente
sentido que involuntariamente pasó de la vida de las personas
al mito de Osiris como el deber de Horus hacia su padre Osi-
ris. Era una obligación que a veces se cumplía con fidelidad
ante la dificultad y el peligro, como cuando Sebni de Elephan-
tine recibió noticias de la muerte de su padre, Mekhu, en el Su-
dán, de inmediato salió con una escolta militar para penetrar el
país de las peligrosas tribus del sur, para rescatar el cuerpo de
su padre. El motivo de tal sacrificio fue, el deseo de recuperar el
cuerpo de su padre para embalsamarlo y preservar, a fin de que
no se perdiera la perspectiva de vida en el más allá.
36
La erección de la tumba era un deber igualmente obvio que
incumbía a los hijos y parientes, a menos que ese padre estu-
viera tan apegado a su propio padre difunto que deseara des-
cansar en la tumba de su padre, como un noble de la familia.

El siglo veintiuno antes de Cristo nos informa que era su de-


seo. Él dice: “Ahora hice que me enterraran en la misma tumba
con este Zau (el nombre de su padre) para poder estar con él en
el mismo lugar; sin embargo, no porque no estaba en condicio-
nes de hacerle una segunda tumba; pero hice esto para poder
ver este Zau todos los días, para poder estar con él en el mismo
37
lugar”. Este piadoso hijo dice además: “Enterré a mi padre, el
conde Zau, superando el esplendor, superando la bondad de
cualquier” igual “de él que estaba en este Sur” (es decir, el Alto
Egipto). 

Desde el siglo treinta y cuatro en adelante, como muestran las


tumbas de la Primera Dinastía en Abydos, se había convertido
en costumbre que los funcionarios favoritos y los partidarios
del faraón fueran enterrados en el cementerio real, formando
una especie de corte mortuoria alrededor del monarca a quien
había servido en la vida. Poco a poco, el rey se vio cada vez
más involucrado en la obligación de ayudar a sus nobles en la
construcción de sus tumbas y contribuir desde el tesoro real al
esplendor y la integridad de sus funerales. El médico favorito
del rey recibe una solicitud de tesorería y de las canteras rea-
les para el trabajo y el transporte necesarios para procurarle
una gran y suntuosa puerta falsa de piedra caliza masiva para
su tumba, y nos cuenta el hecho con gran satisfacción y mucha
satisfacción, la circunstancia en las inscripciones de su tumba.
Vemos al faraón en el palanquín real en el camino que se ex-
tiende desde el valle hasta la meseta del desierto, donde ha
ascendido para inspeccionar su pirámide, que ahora se eleva
lentamente en el margen del desierto que domina el valle. Aquí
descubre la inacabada Tumba de Debhen, uno de sus favoritos,
que puede haber presumido en un momento de complacencia
real para llamar la atención sobre su condición inacabada. El
rey de inmediato detalla a cincuenta hombres para que trabajen
en la tumba de su protegido, y luego ordena a los ingenieros
y canteros reales que trabajan en un templo en las cercanías
que traigan al afortunado Debhen dos falsas puertas de piedra,
los bloques para el fachada de la tumba, y también una esta-
tua de retrato de Debhen para ser erigida en la misma. Uno de
los principales nobles que florecía a fines del siglo veintisiete
antes de Cristo nos cuenta en su autobiografía cómo fue favore-
cido de manera similar: “Entonces supliqué... a la majestad del
rey que me trajeran una piedra caliza sarcófago de Troja (can-
38
teras reales cerca de El Cairo, de donde se tomó mucha piedra
para las pirámides de Gizeh). El rey hizo pasar al tesorero del
dios (= tesorero del faraón), junto con una tropa de marineros
bajo su mano, en orden para traerme este sarcófago de Troja, y
llegó con él en un gran barco perteneciente a la corte (es decir,
una de las galeras reales), junto con su tapa, la puerta falsa...
(varios otras bloquea las palabras para el que no están del todo
seguros en el significado), y una tableta de oferta”.

En casos como estos, y de hecho con bastante frecuencia, se


esperaba que el rey contribuyera al embalsamamiento y entie-
rro de un noble favorito. Ya hemos visto cómo el faraón envió
su cuerpo de funcionarios funerarios, sacerdotes y embalsama-
dores para encontrarse con Sebni, regresando del Sudán con
el cuerpo de su padre. De manera similar, envió a uno de sus
comandantes para rescatar el cuerpo de un noble desafortuna-
do que con toda su escolta militar había sido masacrado por los
Bedwin en las costas del Mar Rojo, mientras construía un barco
para el viaje a Punt, la costa somalí, con toda probabilidad la
tierra de Ofir del Antiguo Testamento. Aunque el rescatador no
lo dice en su breve inscripción, es evidente que el Faraón de-
seaba asegurar el cuerpo de este noble también para prepa-
rarlo adecuadamente para el más allá. Tal solicitud solo puede
haberse debido al apego personal del soberano a un funciona-
rio favorito. Esto es bastante evidente en el caso de Weshptah,
uno de los visires de la Quinta Dinastía alrededor del 2700 a. C.
El rey, su familia y la corte estaban un día inspeccionando un
nuevo edificio en curso de construcción bajo la supervisión de
Weshptah, además de ser grandioso visir, también fue arquitec-
to jefe. Todos admiran el trabajo y el rey se vuelve para alabar
a su fiel ministro cuando se da cuenta de que Weshptah no es-
cucha las palabras de favor real. La exclamación del rey alarma
a los cortesanos, el ministro afectado es llevado rápidamente a
la corte, y los sacerdotes y los médicos principales son convo-
cados apresuradamente. El rey tiene una caja de rollos médicos
traídos, pero todo es en vano. Los médicos declaran su caso sin
39
esperanza. El rey está herido de tristeza y se retira a su cámara,
donde reza a Re. Luego hace todos los arreglos para el entierro
de Weshptah, ordena un ataúd de ébano y unge el cuerpo en su
propia presencia. El hijo mayor del noble muerto fue facultado
para construir la tumba, que el rey proporcionó y dotó. El noble
cuyo piadoso hijo deseaba descansar en la misma tumba con él
disfrutó de un favor similar en manos del rey. Su hijo dice: “Pedí
como un honor a la majestad de mi señor, el rey de Egipto, Pepi
II, que vive para siempre, que se le impusiera un ataúd, ropa y
perfume de fiesta para este Zau (su padre muerto). Su majestad
hizo que el custodio del dominio real deben traer un ataúd de
madera, perfume de fiesta, aceite, ropa, doscientas piezas de
lino de primer grado y de lino fino del sur… tomado de la Casa
Blanca (el tesoro real) de la corte para este Zau”.

Enterrado así en esplendor real y equipado con suntuosos


muebles, el mantenimiento de los difuntos, al menos en teoría,
a lo largo de todos los tiempos era una responsabilidad que no
se atrevía a confiar exclusivamente a su familia sobreviviente o,
finalmente, a una posteridad cuya solicitud en su nombre debe
continuar disminuyendo y finalmente desaparecer por comple-
to. Por lo tanto, el noble ejecutó testamentos cuidadosamente
testados y dotaciones testamentarias, cuyos ingresos se dedica-
rían exclusivamente al mantenimiento de su tumba y a la pre-
sentación de oblaciones de incienso, ungüento, comida, bebi-
da y ropa en cantidades liberales y en intervalos frecuentes. La
fuente de este ingreso podría ser los ingresos de las tierras del
noble o de sus oficinas y los requisitos que pertenecen a su
rango, de los cuales una porción podría desviarse permanente-
mente para el apoyo de su tumba y su ritual.

En varios casos, el instrumento legal que establece estos ci-


mientos ha sido grabado como una medida de seguridad en la
pared dentro de la capilla de la tumba y, por lo tanto, nos lo ha
conservado. En Siut Hepzefi, el conde y el barón de la provincia
nos ha dejado diez elaborados contratos en el muro interior de
40
la capilla de su tumba, destinados a perpetuar el servicio que
deseaba celebrar regularmente en su tumba o en su nombre.

El monto de la dotación era sorprendentemente grande. En el


siglo XXIX a. C., la tumba del príncipe Nekure, hijo del rey Kha-
fre de la Cuarta Dinastía, fue dotada de la fortuna privada del
príncipe con no menos de doce ciudades, cuyos ingresos fue-
ron exclusivamente para el apoyo de su tumba. Un mayordomo
de palacio de la época de Userkaf, a mediados del siglo XXVIII
a. C., nombró a ocho sacerdotes mortuorios para el servicio de
su tumba, y un barón del Alto Egipto dos siglos y medio más
tarde dotó a su tumba con los ingresos de once aldeas, y asen-
tamientos. Los ingresos de un sacerdote mortuorio en tal tumba
eran, en un caso, suficientes para permitirle dotar la tumba de
su hija de la misma manera. Además de tales recursos privados,
la muerte de un noble no pocas veces resultó en una mayor ge-
nerosidad por parte del rey.

Los privilegios que se otorgan a los muertos de estas dota-


ciones, mientras estaban destinados a protegerlo contra toda
aprensión de hambre, sed o frío en la vida futura, parecen ha-
ber consistido principalmente en permitirle compartir las fies-
tas y celebraciones más importantes del año. Como todos los
41
orientales, el egipcio se deleitaba mucho con las celebraciones
religiosas, y el buen ánimo que abundaba en tales ocasiones no
estaba dispuesto a renunciar cuando partía de este mundo. El
calendario de fiestas, por lo tanto, era un asunto de la mayor im-
portancia para él, y estaba dispuesto a desviar abundantes in-
gresos para permitirle celebrar todos sus días importantes en el
más allá como lo había hecho una vez tan generosamente entre
sus amigos en la tierra. Realmente esperaba, además, celebrar
estas ocasiones alegres entre sus amigos en el templo, tal como
solía hacerlo una vez, y para lograr esto, se erigió una estatua de
sí mismo en la corte del templo. A veces, el rey, como distinción
particular otorgada a un poderoso cortesano, comisionó a los
escultores reales para que hicieran una estatua y la coloquen
dentro de la puerta del templo. Del mismo modo, en su tumba, el
grande de la Edad de la Pirámide levantó una suntuosa estatua
de piedra de sí mismo, oculta en una cámara secreta escondida
en la masa de la mampostería. Tales estatuas, también, el rey
no con poca frecuencia proporciona a los principales nobles de
su gobierno y corte. Evidentemente, se suponía que esta esta-
tua de retrato, la primera de las cuales sabemos algo en el arte,
podría servir como un cuerpo para los muertos sin cuerpo, que
podrían volver a disfrutar de una apariencia al menos de pre-
sencia corporal en el templo.

Percibimos en tales usos la aparición de un más desarrollado y


más deseable en el más allá, que ha suplantado gradualmente a
las opiniones más antiguas y simples. Indudablemente, la gente
común todavía pensaba en sus muertos ya sea como habitantes
de la tumba o, en el mejor de los casos, como habitantes del
sombrío reino del oeste, el reino subterráneo gobernado por
los antiguos dioses mortuorios eventualmente liderados por
Osiris. Pero para los grandes de la tierra, el rey y sus nobles
al menos, ahora había amanecido un destino más feliz. Podrían
morar a voluntad con el dios del Sol en su glorioso reino ce-
lestial. En la tumba real podemos discernir a partir de ahora la
aparición de este en lo sucesivo Solar.
42
43
EL SIMBOLISMO MÁS PROF
WL Wilm

44
FUNDO DE LA MASONERIA
mshurst

45
El candidato que se propone ingresar a la masonería rara vez
ha formado una idea definitiva de la naturaleza de lo que está
haciendo. Incluso después de su admisión, por lo general sigue
sin saber qué es la Masonería y para qué existe su Orden. Él
encuentra, de hecho, que es “un sistema de moralidad velado
en alegoría e ilustrado por símbolos”, pero esa explicación, si
bien es cierta, es parcial y no lo lleva muy lejos. Para muchos
miembros del Oficio ser un Masón implica simplemente una
conexión con un cuerpo que parece ser algo que combina la
naturaleza de un club y una sociedad benéfica. Encuentran, por
supuesto, un cierto elemento religioso en él, pero como se les
dice que la discusión religiosa no es admitida en la masonería,
-lo que significa, por supuesto que, la discusión religiosa secta-
ria, está prohibida en la Logia-, infieren que la Masonería no es
una institución religiosa, y que sus enseñanzas están destinadas
a ser meramente secundarias y complementarias a cualquier
principio religioso que puedan tener. A veces se oye que la Ma-
sonería “no es una religión”; lo cual en cierto sentido es bas-
tante cierto; y, a veces, que es una religión secundaria o suple-
mentaria, lo cual es bastante falso. Una vez más, se supone que
la Masonería, incluso por sus propios miembros, es un sistema
de extrema antigüedad, que se practicaba y que se ha reducido
en casi su forma actual del egipcio o al menos de las primeras
fuentes hebreas: una visión que nuevamente posee el más mí-
nimo de verdad. En resumen, las nociones más vagas se obtie-
nen sobre el origen y la historia de la Artesanía, mientras que
el tema aún más vital de su propósito inmediato y presente, y
de sus posibilidades, permanece casi completamente fuera de
la conciencia de muchos de sus propios miembros. Nos reuni-
mos en nuestras Logias regularmente; llevamos a cabo nuestro
trabajo ceremonial y repetimos nuestras clases de instrucción
catequética noche tras noche con un grado menor o mayor de
inteligencia y perfección verbal, y ahí termina nuestro trabajo,
como si la capacidad de realizar este trabajo de manera creíble
fuera el final. -todos los trabajos masónicos. Raramente o nunca
empleamos nuestras reuniones de la Logia para ese propósito
46
para el cual, tanto como para fines ceremoniales, estaban des-
tinadas, a saber: para “expandirnos en los misterios de la Arte-
sanía”, y quizás nuestra negligencia en hacerlo es porque nos
hemos dado cuenta imperfectamente de cuáles son esos mis-
terios en los que nuestra Orden se formó principalmente para
presentarnos.

Sin embargo, existe una gran cantidad de hermanos que vo-


luntariamente repararían esta deficiencia obvia; hermanos a
cuyas naturalezas, la Masonería, incluso en su aspecto más limi-
tado, hace un profundo llamamiento, y que sienten que su per-
tenencia a la Artesanía es un privilegio que los ha llevado a la
presencia de algo más grande de lo que saben, y que consagra
un propósito y eso podría desplegar un mensaje más profundo
de lo que actualmente se dan cuenta.

En un breve discurso como este, es inútil tratar de tratar de ma-


nera adecuada lo que he sugerido son deficiencias en nuestro
conocimiento del sistema que pertenece. Lo máximo que uno
puede esperar es ofrecer algunas pistas o pistas, que aquellos
que lo deseen pueden desarrollar por sí mismos en la priva-
cidad de su propio pensamiento. Porque en el último recurso
nadie puede comunicar las cosas más profundas de la Masone-
ría a otro. Todo hombre debe descubrirlos y aprenderlos por sí
mismo, aunque un amigo o hermano pueda conducirlo a cierta
distancia en el camino de la comprensión. Sabemos que incluso
los secretos elementales y superficiales de la Orden no deben
comunicarse a personas no calificadas, y la razón de esta orden
no es tanto porque esos secretos tienen un valor especial, sino
porque ese silencio pretende ser típico de lo que se aplica a los
secretos mayores y más profundos, algunos de los cuales, por
razones apropiadas, no deben ser comunicados, y algunos de
los cuales no son comunicables en absoluto.

Es bueno enfatizar entonces, al principio, que la Masonería es


un sistema sacramental, que posee, como todos los sacramen-
47
tos, un lado externo y visible que consiste en su ceremonial, su
doctrina y sus símbolos que podemos ver y oír, y un interior,
lado intelectual y espiritual, que está oculto detrás del ceremo-
nial, la doctrina y los símbolos, y que está disponible solo para
el masón que ha aprendido a usar su imaginación espiritual y
que puede apreciar la realidad que se esconde detrás del velo
del símbolo externo. Cualquiera, por supuesto, puede entender
el significado más simple de nuestros símbolos, especialmente
con la ayuda de las conferencias explicativas; pero aún puede
perder el significado del esquema como un todo vital. Es ab-
surdo pensar que una gran organización como la masonería fue
ordenada simplemente para enseñar a los hombres adultos del
mundo el significado simbólico de algunas herramientas sim-
ples de constructores, o para imponernos virtudes elementales
como la templanza y la justicia: a los niños de cada escuela del
pueblo se les enseñan tales cosas; o para imponer principios
morales tan simples como el amor fraternal, que cada iglesia y
cada religión enseña; o como alivio, que practican tanto los no
masones como nosotros; o de verdad, que todo niño aprende
sobre las rodillas de su madre. Seguramente, tampoco es nece-
sario que nos unamos a una sociedad secreta para que se nos
enseñe que el volumen de la Ley Sagrada es una fuente de ver-
dad e instrucción; o pasar por la gran y elaborada ceremonia de
tercer grado simplemente para aprender que tenemos que mo-
rir cada uno. El Oficio cuyo trabajo se nos enseña a honrar con
el nombre de una “ciencia” un “arte real” seguramente tiene un
objetivo más amplio que simplemente inculcar la práctica de
virtudes sociales comunes a todo el mundo y de ninguna mane-
ra el monopolio de los masones. Seguramente, entonces, nos co-
rresponde familiarizarnos con lo que ese fin más grande consis-
te, preguntar por qué el cumplimiento de ese propósito es digno
de ser llamado ciencia, y determinar qué son esos “misterios”
a los que nuestra doctrina promete que finalmente podremos
lograr si nos aplicamos lo suficientemente asiduamente para
comprender lo que la Masonería es capaz de enseñarnos.

48
Al darnos cuenta, entonces, de lo que no se puede considerar
que es la Masonería, preguntémonos qué es. Pero antes de res-
ponder esa pregunta, permítame ponerlo en posesión de cier-
tos hechos que le permitirán apreciar mejor la respuesta cuan-
do la formule. En todos los períodos de la historia del mundo, y
en cada parte del mundo, las órdenes secretas y las sociedades
han existido fuera de los límites de las iglesias oficiales con el
propósito de enseñar lo que se llama “los Misterios”: para im-
partir a las mentes adecuadas y preparadas ciertas verdades
de la vida humana, ciertas instrucciones sobre cosas divinas,
sobre las cosas que pertenecen a nuestra paz, sobre la naturale-
za humana y el destino humano, que no era deseable publicar a
la multitud que profanara esas enseñanzas y aplicara el conoci-
miento esotérico que se comunicó a perversos y tal vez a fines
desastrosos.

Estos misterios fueron enseñados anteriormente, se nos dice,


“en las colinas más altas y en los valles más bajos”, lo cual es
simplemente una forma de hablar para decir, primero, que se
les ha enseñado en circunstancias de mayor aislamiento y se-
creto, y en segundo lugar, que se les ha enseñado en formas
avanzadas y simples de acuerdo con la comprensión de sus dis-
cípulos. Es, por supuesto, de conocimiento común que los gran-
des sistemas secretos de los Misterios (referidos en nuestras
conferencias como “órdenes nobles de arquitectura”, es decir,
de construcción del alma) existió en el Este, en Caldea, Asiria,
Egipto, Grecia, Italia, entre los hebreos, entre los mahometanos
y entre los cristianos; incluso entre las razas africanas incivili-
zadas se encuentran. Todos los grandes maestros de la huma-
nidad, Sócrates, Platón, Pitágoras, Moisés, Aristóteles, Virgilio,
el autor de los poemas homéricos y las grandes tragedias grie-
gas, junto con San Juan, San Pablo e innumerables otros grandes
nombres, fueron iniciados de Los sagrados misterios. La for-
ma de la enseñanza comunicada ha variado considerablemente.
De edad en edad; se ha expresado bajo diferentes velos; pero
como la verdad última que los Misterios apuntan a enseñar es
49
siempre una y la misma, siempre se ha enseñado, y solo se pue-
de enseñar, una misma doctrina. Lo que esa doctrina fue, y sigue
siendo, la consideraremos en la actualidad hasta que podamos
hablar de ella, y hasta que la Masonería le dé expresión. Por el
momento, permítanme decir simplemente que detrás de todos
los sistemas religiosos oficiales del mundo, y detrás de todos
los grandes movimientos morales y desarrollos en la historia
de la humanidad, han estado lo que San Pablo llamó los guar-
dianes o “administradores de los Misterios”. De esa fuente, el
cristianismo mismo vino al mundo. De ellos se originó la gran
escuela del kabalismo, ese maravilloso sistema de tradición se-
creta y oral de los hebreos, un elemento fuerte del cual ha sido
introducido en nuestro sistema masónico. De ellos también se
emitieron muchas fraternidades y órdenes, como, por ejemplo,
las grandes órdenes de Caballería y Rosacruces, y la escuela
de alquimia espiritual. Por último, de ellos también se emitió, en
el siglo XVII, la masonería especulativa moderna.

Trazar la génesis del movimiento, que entró en actividad hace


unos 250 años (nuestros rituales y ceremonias se han recopi-
lado alrededor del año 1700), está más allá del propósito de
mis comentarios actuales. Puede decirse simplemente que el
movimiento en sí incorporó el esbelto ritual y el simbolismo
elemental que, durante siglos antes, se había empleado en rela-
ción con los gremios de construcción medievales, pero les dio
un significado mucho más completo y un alcance mucho más
amplio. Siempre ha sido la costumbre de los gremios de comer-
cio, e incluso de las sociedades amigas modernas, para espiri-
tualizar sus oficios y hacer que las herramientas de su comer-
cio señalen alguna moraleja simple. Ningún comercio, tal vez,
se presta más fácilmente a tal tratamiento que el comercio del
constructor; pero donde haya florecido una gran industria, allí
encontrará rastros de esa industria que se alegoriza, y de la ale-
goría que se emplea para la simple instrucción moral de aque-
llos que eran miembros operativos de la industria. Conozco, por
ejemplo, un sistema ceremonial egipcio, de unos 5.000 años de
50
antigüedad, que enseñaba exactamente las mismas cosas que
la Masonería, pero en términos de construcción naval en lu-
gar de arquitectura. Pero los términos de la arquitectura fueron
empleados por aquellos que originaron la masonería moder-
na porque estaban listos para la mano; porque estaban en uso
entre ciertos gremios comerciales que existían entonces; y, por
último, porque son extremadamente efectivos y significativos
desde el punto de vista simbólico.

Todo lo que deseo enfatizar en esta etapa es que nuestro siste-


ma actual no proviene de la antigüedad remota: que no hay con-
tinuidad directa entre nosotros y los egipcios, o incluso aquellos
antiguos hebreos que construyeron, en el reinado del rey Salo-
món, un cierto templo en Jerusalén. Lo que es extremadamente
antiguo en la masonería es la doctrina espiritual oculta dentro
de la fraseología arquitectónica; porque esta doctrina es
una forma elemental de la doctrina que se ha enseñado en
todas las edades, sin importar en qué vestimenta se haya
expresado. Nuestra propia enseñanza, por ejemplo, reconoce
que Pitágoras ha sufrido numerosas iniciaciones en diferentes
partes del mundo, y como haber alcanzado una gran eminencia
en la ciencia. Ahora es perfectamente cierto que Pitágoras no
era un masón en absoluto en nuestro sentido actual de la pa-
labra; pero también es perfectamente cierto que Pitágoras era
un maestro muy avanzado en el conocimiento de las escuelas
secretas de los Misterios, de cuya doctrina está consagrada una
pequeña porción para nosotros en nuestro sistema masónico.
¿Cuál fue entonces el propósito que los redactores de nuestro
sistema masónico tenían a la vista cuando lo compilaron? A
esta pregunta no encontrará una respuesta satisfactoria en los
libros masónicos ordinarios. De hecho, no hay nada más triste y
triste que la literatura masónica y las historias masónicas, que
generalmente se dedican a considerar cuestiones meramente
no esenciales relacionadas con el desarrollo externo del Arte y
su aspecto antiguo. No logran abordar por completo su signifi-
cado y esencia vitales, un fracaso que, en algunos casos, puede
51
ser intencional, pero que a menudo parece ser debido a la fal-
ta de conocimiento y percepción, ya que la verdadera historia
interna de la Masonería nunca se ha dado. Adelante incluso al
Oficio mismo. Hay miembros de Oficio a quienes les resulta fa-
miliar, y quién a su debido tiempo puede sentirse justificado al
hacer público gradualmente, en cualquier caso, una parte de lo
que se conoce en los círculos interiores. Pero antes de que lle-
gue ese momento, y que el Oficio en sí mismo pueda apreciar
mejor lo que se puede contar, es deseable, incluso necesario,
que sus propios miembros hagan un esfuerzo para darse cuen-
ta del significado de su propia institución y muestren síntomas
de deseo sincero de tratarlo menos como un sistema de ritos
arcaicos y superficiales, y más como una realidad vital capaz
de entrar y dominando sus vidas; menos como un simple orden
social agradable, y más como un método sagrado y serio de
iniciación a las verdades más profundas de la vida. Está escrito
que “al que tiene se le dará, y al que no se le quitará incluso lo
que él tiene “; y queda con el Oficio en sí mismo determinar por
su propia acción si entrará en su patrimonio completo o si, al no
darse cuenta y salvaguardar el valor de lo que posee, al sufrir
que sus propios misterios sean vulgarizados y profanados, su
organización degenerará y pasará al descrédito y al olvido me-
recido, como ha sido el destino de muchas órdenes secretas en
el pasado.

Sin embargo, hay signos de un aumento de interés casi univer-


sal, de un deseo genuino de conocimiento del contenido espi-
ritual de nuestro sistema masónico, y me alegra poder ofrecer
a mis hermanos un resumen ligero e imperfecto de lo que Creo
que es el verdadero propósito de nuestro trabajo, que puede
tender a profundizar su interés en el trabajo de la Orden a la
que pertenecen, y (lo que es aún más importante) ayudar a ha-
cer de la masonería un factor vital para ellos. , una realidad se-
ria, más que un mero apéndice placentero de la vida social.

Para exponer brevemente las cosas, la Masonería nos ofrece,


52
en forma dramática y mediante ceremonias dramáticas, una fi-
losofía de la vida espiritual del hombre y un diagrama del pro-
ceso de regeneración. Veremos en el presente que esa filosofía
no solo es consistente con la doctrina de cada sistema religioso
enseñado fuera de las filas de la Orden, sino que explica, aclara
y define más claramente, doctrinas fundamentales comunes a
todos los sistemas religiosos del mundo, pasados o ​​ presentes,
cristianos o no cristianos. Las religiones del mundo, aunque to-
das apuntan a enseñar la verdad, expresan esa verdad de dife-
rentes maneras, y somos más propensos a enfatizar las diferen-
cias que a buscar las correspondencias en lo que enseñan. En
algunas Logias masónicas, el candidato hace su primera entra-
da a la habitación de la Logia en medio del choque de espadas
y los sonidos de la lucha, para darle a entender que está dejan-
do la confusión y la agitación de las sectas religiosas del mun-
do exterior, y está entrando en Un Templo donde los Hermanos
habitan juntos en la unidad de pensamiento con respecto a las
verdades basales de la vida, verdades que no permiten diferen-
cia o cisma.

Aliada sin un sistema religioso externo en sí, la Masonería es


aún una síntesis, un concordato, para hombres de todas las ra-
zas, de todos los credos, de cada secta, y sus principios funda-
mentales son comunes a todos, no admiten variaciones. “Como
era en el principio, así es ahora y siempre será, en los siglos de
los siglos”. Por lo tanto, es necesario que cada Maestro de una
Logia jure que no es posible ninguna innovación en el cuerpo
de la Masonería (es decir, en su doctrina sustancial), ya que ya
contiene un mínimo y, sin embargo, una suficiencia de verdad
que ninguno puede agregar o alterar, y de la cual ninguno pue-
de quitar; y dado que la Orden otorga perfecta libertad de opi-
nión a todos los hombres, las verdades que tiene para ofrecer
son completamente “libres” de acuerdo con nuestra capacidad
para asimilarlos, mientras que aquellos a quienes no apelan,
aquellos que piensan que pueden encontrar un lugar más su-
ficiente en la filosofía u otra parte, son igualmente “libre” ellos,
53
y los hombres de honor, que hallará su deber de retirarse de la
Orden, en lugar de sufrir la armonía de pensamiento que debe
caracterizar la artesanía y no ser molestado por su presencia.

La admisión de todos los masones en la Orden es, según nos


enseñan, “una representación emblemática de la entrada de to-
dos los hombres en esta existencia mortal”. Reflexionemos un
poco sobre estas palabras embarazadas. A esos cuestionamien-
tos profundos y persistentes que se presentan a cada mente
pensante, ¿qué soy yo? ¿De dónde vengo yo? ¿A dónde voy?,
la masonería ofrece respuestas enfáticas y luminosas. Cada
uno de nosotros, nos dice, ha venido de ese “Oriente” místico,
la fuente eterna de toda luz y vida, y nuestra vida aquí se des-
cribe como gastada en el “Oeste” (es decir, en un mundo que
es el antípodas de nuestro hogar original, y en condiciones de
existencia tan alejadas de las de dónde venimos y a las que re-
gresamos, como lo es el Oeste del Este en nuestro cálculo or-
dinario del espacio). Por lo tanto, cada candidato al ingresar se
encuentra a sí mismo, en un estado de oscuridad, en el oeste de
la casa de campo. De este modo, está repitiendo simbólicamen-
te el incidente de su nacimiento real en este mundo, en el que
ingresó como un bebé ciego e indefenso, y a través del cual, en
sus primeros años, sin saber a dónde iba, después de muchos
tropiezos e irregularidades, después de muchas desviaciones,
desde el verdadero camino y después de muchas tribulaciones
y adversidades relacionadas con la vida humana, puede ascen-
der, purificado y castigado por la experiencia, a una vida más
amplia en el Oriente eterno. Por lo tanto, en el grado de apren-
diz, preguntamos: “Como Masón, ¿de dónde? Después de mu-
chas desviaciones del camino verdadero y después de muchas
tribulaciones y adversidades que inciden en la vida humana,
puede ascender, purificado y castigado por la experiencia, a
una vida más amplia en el Oriente eterno. Por lo tanto, en el gra-
do Aprendiz, preguntamos: “Como Masón, ¿de dónde vienes?”
y la respuesta, que viene de un aprendiz (es decir, del hom-
bre natural de conocimiento no desarrollado) es “del oeste”, ya
54
que supone que su vida se originó en este mundo. Pero, en el
grado avanzado de Maestro Mason la respuesta es que viene
“del Este”, porque para este tiempo se supone que el masón ha
ampliado su conocimiento para darse cuenta de que la fuente
primaria de vida no está en el “Oeste”, no en este mundo; esa
existencia en este planeta no es más que una estancia transito-
ria, gastada en busca de “los secretos genuinos”, las realidades
últimas, de la vida, y que como el espíritu del hombre debe re-
gresar a Dios que lo dio, entonces él está regresando de este
mundo temporal de “secretos sustituidos” a ese “Este” del cual
vino originalmente.

Como la admisión de cada candidato a una Logia presupone


su existencia previa en el mundo sin la Logia, así nuestra doctri-
na presupone que cada alma nacida en este mundo ha vivido y
ha venido de un estado anterior de vida. Ha vivido en otro lugar
antes de entrar en este mundo: vivirá en otro lugar cuando pase,
por lo tanto, la vida humana es solo un paréntesis en medio de
la eternidad. Pero al entrar en este mundo, el alma debe asumir
una forma material; en otras palabras, se necesita un cuerpo fí-
sico para permitirle entablar relaciones con el mundo físico y
realizar las funciones apropiadas para él en esta fase particular
de su carrera. ¿Necesito decir que la forma física con la que to-
dos hemos sido invertidos por el Creador a nuestra entrada en
este mundo, nuestro delantal masónico? Este, nuestro cuerpo de
mortalidad, este velo de carne y hueso que nos cubre el alma
interior, esta es la verdadera “insignia de la inocencia”, el “lazo
de amistad” común, con el que el Gran Arquitecto se complace
en investirnos a todos: este, el cuerpo humano, es la insignia
que es “más antigua y más noble que la de cualquier otra Orden
en existencia”: y aunque no sea más que un cuerpo de humilla-
ción en comparación con ese cuerpo de incorrupción que es la
herencia prometida del que perdura hasta el final, nunca olvide-
mos que si nunca hacemos nada para deshonrar la insignia de
carne con la que Dios nos ha dotado a cada uno de nosotros, esa
insignia nunca nos deshonrará.
55
Hermanos, les cobro que consideren su delantal como uno de
los símbolos más preciosos y habladores que nuestra Orden tie-
ne para darles. Recuerde que cuando lo usó por primera vez era
un pedazo de pura piel de cordero blanca; un emblema de esa
pureza e inocencia que siempre asociamos con el cordero y el
recién nacido. Recuerde que lo usó primero con la solapa levan-
56
tada, siendo así una insignia de cinco esquinas, que indica los
cinco sentidos, por medio de los cuales entablamos relaciones
con el mundo material que nos rodea (nuestros “cinco puntos
de comunión” con el material mundo), pero indicando también
por la porción triangular de arriba, junto con la porción cua-
drangular de abajo, que la naturaleza del hombre es una combi-
57
nación de alma y cuerpo; el emblema de tres lados en la parte
superior agregado al emblema de cuatro lados debajo de hacer
siete, el número perfecto; para, siete más que todas las cosas
bajo su trono, lo que significa que el hombre, el ser séptuple,
es la más apreciada de todas las obras del Creador. Y por lo
tanto, también es que la Logia tiene siete oficiales principales, y
que una Logia, para ser perfecto, requiere la presencia de siete
hermanos; aunque el significado más profundo de esta frase es
que el hombre individual, en virtud de su constitución séptu-
ple, constituye en sí mismo la “Logia perfecta”, si se conoce a sí
mismo y analizar su propia naturaleza correctamente.

A cada uno de nosotros también desde nuestro nacimien-


to se nos han dado tres luces menores, mediante las cuales la
Logia dentro de nosotros mismos puede iluminarse. Porque el
“sol” simboliza nuestra conciencia espiritual, las aspiraciones
y emociones superiores del alma; la “luna” refleja nuestro razo-
namiento o facultades intelectuales, que (como la luna refleja la
luz del sol) deben reflejar la luz que proviene de la facultad es-
piritual superior y transmitirla a nuestra conducta diaria; mien-
tras que “el Amo de la Logia” es una frase simbólica que denota
la fuerza de voluntad del hombre, lo que debería permitirle ser
dueño de su propia vida, controlar sus propias acciones y re-
primir los impulsos de su naturaleza inferior, incluso cuando El
golpe del mazo del Maestro controla la Logia y llama al orden
y la obediencia a los Hermanos bajo su dirección.es decir , la
forma en que su propia naturaleza humana ha sido compuesta
y constituida, la longitud, amplitud, altura y profundidad de su
propio ser. También con su ayuda, percibirá que él mismo, su
cuerpo y su alma, son “tierra santa”, sobre la cual debe cons-
truir el altar de su propia vida espiritual, un altar que no debe
sufrir “herramienta de hierro”, ningún hábito degradante de
pensamiento o conducta, para contaminar. Por ellos también
percibirá cómo la Sabiduría, la Fuerza y ​​la Belleza han sido em-
pleadas por el Creador, como tres grandes pilares de apoyo,
en la estructura de su propio organismo. Y por estos finalmente
58
discernirá cómo hay una “escalera mística de muchas rondas o
pentagramas”, es decir, que hay innumerables caminos o méto-
dos por medio de los cuales los hombres son conducidos hacia
la Luz espiritual que nos rodea a todos, y en los cuales vivimos,
nos movemos y tenemos nuestro ser, pero el de los tres métodos
principales, el más grande de estos, el uno que los comprende
a todos y nos acerca al cielo más cercano, es el Amor, en cuyo
pleno ejercicio, cuya virtud divina, un Masón alcanza la cima de
su profesión; esa cumbre es Dios mismo, cuyo nombre es amor.

Hermanos, no puedo impresionarles demasiado el hecho de


que, a lo largo de nuestros rituales y nuestras conferencias, las
referencias hechas a la Logia no son al edificio en el que nos
encontramos. Ese edificio en sí está destinado a ser solo un
símbolo, un velo de alegoría que oculta algo más. “¿No sabéis?”,
dice el gran iniciado San Pablo, “¿que sois los templos del Altí-
simo y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” La verdade-
ra Logia a la que nos referimos a lo largo de nuestros rituales
es nuestra propia personalidad individual, y Si interpretamos
nuestra doctrina a la luz de este hecho, descubriremos que re-
vela un aspecto completamente nuevo del propósito de nuestro
Arte.

Es después de la inversión con el delantal que el iniciar se


coloca en la esquina NE. De este modo, tiene la intención de
aprender que al nacer en este mundo, la piedra angular de su
vida espiritual fue colocada e implantada debidamente y ver-
daderamente dentro de sí mismo; y se le encarga desarrollar-
lo; para crear una superestructura sobre ella. Dos caminos están
abiertos para él en esta etapa, un camino de luz y un camino de
oscuridad; un camino del bien y un camino del mal. La esquina
NE es el lugar simbólico de división entre los dos. En lenguaje
simbólico, el N. siempre significa el lugar de la imperfección y
el desarrollo; En la antigüedad, los cuerpos de suicidios, repro-
bados y niños no bautizados siempre estaban enterrados en el
lado norte o sin sol de un cementerio. El asiento de los miem-
59
bros menores del Oficio está asignado al norte, porque, simbó-
licamente, representa la condición del hombre espiritualmente
no iluminado; el novicio en quien la luz espiritual latente dentro
de él aún no se ha elevado por encima del horizonte de la con-
ciencia y ha dispersado las nubes de intereses materiales y los
impulsos de la vida inferior y meramente sensual. El iniciado
colocado en la esquina NE tiene la intención de ver, entonces,
que por un lado de él está el camino que conduce a la luz perpe-
tua del Este, hacia el cual se le anima a avanzar, y que por el otro
lado está el de oscuridad espiritual e ignorancia en la cual es
posible que él permanezca o recaiga. Es una parábola de los ca-
minos duales de la vida abiertos a cada uno de nosotros; por un
lado, el camino del egoísmo, los deseos materiales y la indulgen-
cia sensual, la ceguera intelectual y el estancamiento moral; por
otro, el camino del progreso moral y espiritual, en la búsque-
da de cuál puede decorar y adornar la Logia dentro él con los
adornos y las joyas de la gracia y con los muebles invaluables
del verdadero conocimiento, y que puede dedicar, en todas sus
acciones, al servicio de Dios y de sus semejantes y marcar el de
esas joyas que se dice que son movibles y transferible, porque
cuando se muestra en nuestras propias vidas y naturalezas, su
influencia se transfiere y comunica a los demás y ayuda a elevar
y endulzar la vida de nuestros semejantes; mientras que algu-
nos son inamovibles porque están permanentemente fijados y
plantados en las raíces de nuestro propio ser, y de hecho son la
materia prima que nos ha sido confiada para que trabajemos
desde el caos y la aspereza en la forma debida y verdadera.

La Ceremonia de nuestro primer grado, entonces, es una re-


presentación rápida y completa de la entrada de todos los hom-
bres en, primero, la vida física, y segundo, en la vida espiritual; y
al extender las felicitaciones cuando un niño nace en el mundo,
también recibimos con aclamación al candidato a la masonería
que, simbólicamente, busca el renacimiento espiritual; y aquí
emulamos lo que está escrito sobre la alegría que existe entre
los ángeles del cielo sobre cada pecador que se arrepiente y se
60
vuelve hacia la luz. El primer grado es también eminentemen-
te el grado de preparación, de autodisciplina y purificación. Se
corresponde con esa limpieza simbólica otorgada en el sacra-
mento del bautismo, que, en las iglesias, es, por así decirlo, el
primer grado en la vida religiosa; y que se administra, apropia-
damente, en la fuente, cerca de la entrada de la iglesia, incluso
cuando el acto mismo se lleva a cabo a la entrada de la carrera
espiritual. Para todos nosotros tal inicial es necesario limpiar y
purificar. Como ha sido bellamente escrito por un compañero
de trabajo en el Oficiot:

“No es cierto que las almas bajen desnudas


 para morar en este pueblo terrenal,
 o pase desnudo, de todo lo que visten negado.
 Entramos en ropa de cama y con ropa sucia,
 y llevamos con nosotros mucho tiempo antes de
 mayo No es una tarea fácil de dejar de lado.
 Limpia, por lo tanto, lo que nos rodea se aferra;
 Te rogamos, Maestro, antes de
 entrar en tus sagrados salones .

DESPOJARNOS DE COSAS REDUNDANTES, Y VESTIR-


NOS DE PONTIFICALES.

En las escuelas de los Misterios, cuando los aspirantes a la


vida superior solían abandonar el mundo exterior y entrar en
templos o santuarios de iniciación, se asignaban períodos pro-
longados al logro práctico de lo que se resume brevemente en
nuestro primer grado. Se nos dice que siete o más años fue el
período normal, aunque menos suficiente en casos dignos. Se
requirieron las pruebas más severas de disciplina, de pureza,
de auto-equilibrio antes de que un neófito pudiera pasar, y una
reminiscencia de estas pruebas de aptitud se preserva en nues-
tro propio trabajo por la conducción del candidato a los dos
guardias, y someterlo a un juicio meramente formal de eficien-
cia. Porque es imposible hoy, como era imposible en la antigüe-
61
dad, que un hombre alcanzara las alturas de la perfección moral
y la conciencia espiritual que eran entonces, y ahora son, La meta
y el objetivo de todas las escuelas de los Misterios y todas las
órdenes secretas, sin purificación y prueba. Acero inoxidable
completo del cuerpo, absoluta pureza de mente, son elementos
esenciales absolutos para el logro de cosas de gran momento fi-
nal. “Quién” dice el salmista (y recuerda que los salmos eran los
himnos sagrados utilizados en los misterios hebreos), “¿Quién
subirá al monte del Señor y ascenderá a su lugar santo? Incluso
el que tiene manos limpias y un Corazón puro”; de donde viene
que usamos guantes blancos y delantales como emblemas de
que hemos purificado nuestros corazones y nos hemos lavado
las manos con inocencia. Así también nuestro Santo Patrón (San
Juan) enseña: “El que tiene esta esperanza en él se purifica a sí
mismo, así como Él (es decir, el Maestro a quien busca) es puro”.
Porque el que no es puro en cuerpo y mente: el que está escla-
vizado por pasiones y deseos, o por la esclavitud a los intereses
materiales de este mundo, es, por el hecho mismo de su impu-
reza, impedida de pasar. Nada impuro o que contamine a un
hombre, se nos dice, puede entrar en el reino, y, por lo tanto, a
nuestros candidatos se les dice que si tienen “dinero o metales
sobre ellos”, si eso es, están sujetos a cualquier atracción física
o impureza mental, su verdadera iniciación en las cosas supe-
riores, de las cuales nuestra ceremonia no es más que un símbo-
lo dramático, debe diferirse y repetirse una y otra vez hasta que
estén limpios y preparados para transmitir.

Después de la purificación vienen la contemplación y la ilu-


minación, que son los temas especiales del segundo grado. An-
tes, el candidato a los Misterios, después de una prolongada
disciplina y purificación que le permitía a su mente adquirir un
control completo sobre sus pasiones y su naturaleza física infe-
rior, avanzó, como puede avanzar hoy mismo, al estudio de sus
facultades más interiores, a entender la ciencia del alma huma-
na y rastrear estas facultades en su desarrollo desde su etapa
elemental hasta que se dé cuenta de que se conectan y termi-
62
nan en lo Divino mismo. Los secretos de su naturaleza mental
y los principios de la vida intelectual se convirtieron gradual-
mente en su punto de vista. Así percibirán, hermanos, que el
título de Compañero Francmason, a veces considerado como
algo poco interesante, tipifica en realidad un largo curso de de-
sarrollo personal que requiere el conocimiento más profundo
del lado mental y psíquico de nuestra naturaleza. Implica no
solo la limpieza y el control de la mente, sino una comprensión
completa de nuestra constitución interna, de los misterios más
ocultos de nuestra naturaleza y de la psicología espiritual. En
este grado, llamamos nuestra atención sobre el hecho de que el
masón que ha alcanzado la competencia en este grado ha sido
capaz de descubrir un símbolo sagrado, colocado en el centro
del edificio, y aludiendo al GADU. Sin duda, a menudo hemos
preguntado nosotros mismos qué implica esa frase y qué impli-
ca ese símbolo. Necesito repetir que el edificio aludido no es el
edificio en el que nos encontramos, sino nuestro propio ser, y
que el símbolo sagrado en el centro del techo y del piso de este
templo exterior es simbólico de lo que existe en el centro de
nosotros mismos, y del que habló el Maestro cristiano cuando
proclamó que “el reino de los cielos está dentro de ti”; que en
lo más profundo de nuestro propio ser, oculto bajo los pesados​​
velos de la naturaleza sensual y baja, reside ese principio vital e
inmortal, aparte de una chispa de Dios mismo inmanente dentro
de nosotros. Sobre los antiguos templos de los Misterios estaba
escrito el mandato “Hombre, conócete a ti mismo, y conocerás
el universo y a Dios”. Feliz entonces es el masón que hasta aho-
ra ha purificado y desarrollado su propia naturaleza para dar-
se cuenta en su plenitud del significado del “símbolo sagrado”
de segundo grado, y encontró a Dios presente no afuera sino
dentro de sí mismo. Pero para encontrar los “puntos de entrada
perfectos” a este secreto (y se nos dice en otra parte que “el
camino es recto y estrechar la puerta, y pocos serán los que
lo encuentren”) nuevamente se pone énfasis en nuestra ense-
ñanza sobre necesidad de completa rectitud moral, de absoluta
exactitud de pensamiento, palabra y acción, como lo demuestra
63
la rígida observancia de los principios simbólicos del cuadra-
do, el nivel y la regla de plomada.

Aquí nuevamente el simbolismo de nuestro trabajo se vuelve


extremadamente profundo e interesante. El que desea elevarse
a las alturas de su propio ser primero debe aplastar y crucificar
su propia naturaleza e inclinaciones inferiores; debe forzar el
paso de lo que en otra parte se describe como el camino de la
Cruz; y esa Cruz está indicada por la conjunción de esas herra-
mientas de trabajo (que cuando se unen forman una cruz); y esa
“forma” está involucrada en el desempeño escrupuloso de todo
lo que sabemos que significan esas herramientas de trabajo. Al
perfeccionar su conducta, al luchar contra sus propias propen-
siones naturales, el candidato está trabajando el sillar tosco de
su propia naturaleza en el cubo perfecto, y le pediría que ob-
serve también que el cubo en sí contiene un secreto, ya que se
desarrolló denota y toma la forma de la cruz.

El desarrollo interno que simboliza el segundo grado se ca-


racteriza por la bajada de la aleta triangular del delantal sobre
la porción rectangular a continuación. Esto es equivalente al rito
de la Confirmación en las Iglesias cristianas. Denota “el progre-
so que hemos hecho en la ciencia”, o en otras palabras, indica
que la naturaleza superior del hombre, simbolizada por la trini-
dad del espíritu, ha descendido y ahora está impregnando su
naturaleza inferior. Hasta ahora, en su estado de ignorancia y
ceguera moral, la parte espiritual de su naturaleza, por así de-
cirlo, se cernía sobre él; él ha sido inconsciente de su presencia
en su constitución; pero ahora, habiéndose dado cuenta de su
existencia, el día de primavera desde lo alto lo ha visitado, y la
parte más noble de él desciende a su naturaleza inferior, ilumi-
nándola y enriqueciéndola.

Ahora el hombre que se desarrolla así, rápidamente se vuel-


ve más consciente de las dificultades de su tarea, más sensi-
ble a los obstáculos que la vida del mundo exterior pone en el
64
camino de la vida espiritual. Pero se le enseña a persistir con
fortaleza y prudencia, a desarrollar lo más elevado dentro de él
con “fervor y celo”. Al auto-escrutinio, también, es decir, al en-
trar en ese “pórtico” de contemplación que, como una escalera
sinuosa, conduce hacia el interior del Lugar Santísimo dentro
de sí mismo, se da cuenta de que el Eterno utiliza las dificulta-
des y los obstáculos colocados en su camino. La sabiduría como
el medio necesario para desarrollar el bien latente y potencial
en él, y eso como el sillar en bruto solo puede ser cuadrado y
perfeccionado por astillado y pulido, por lo que también puede
ser perfeccionado solo por trabajo y sufrimiento. Él ve que la
dificultad, la adversidad y la persecución tienen un propósito
benéfico. Estos son sus “salarios”: y aprende a aceptarlos “sin
escrúpulos y sin dudarlo, sabiendo que tiene derecho a ellos y
por la confianza que tiene en la integridad” de ese Empleador
que lo envió a este extremo... fuera del mundo para preparar
los materiales para construir el templo de la ciudad celestial. Y
así, como lo sugiere el signo peculiar del grado, se esfuerza por
examinar y poner al descubierto su corazón, desechar toda im-
pureza de él, y se para, como Joshua, rezando para que la luz del
día pueda extenderse hasta él. Ha logrado el derrocamiento de
sus propios enemigos internos y de todos los obstáculos para su
completo desarrollo.

El aspirante que alcanza la competencia en el trabajo de au-


toperfeccionamiento al que alude el grado Compañero, ha fa-
llecido del lado N. de la Logia, el lado de la oscuridad y la im-
perfección; y ahora se encuentra en el lado SE en la luz solar
meridiana de la iluminación moral (hasta donde el hombre na-
tural puede poseerla), pero aún lejos de esa comprensión más
completa de sí mismo y de los misterios de su propia naturaleza
que es posible para el adepto espiritual o Maestro Masón para
lograr. Antes de alcanzar ese logro, queda para él “esa última
y más grande prueba” por la cual solo él puede entrar en los
grandes consuelos y conocer las realidades supremas de la
existencia. En los lugares donde siempre se han enseñado los
65
grandes misterios, carácter: uno cuya naturaleza difícilmente
puede hacerse inteligible, o incluso creíble, para aquellos que
no están familiarizados con el tema. Me abstengo, por lo tan-
to, de hacer más que una simple mención de ello, observando
solo que no se trata de una muerte física, y solo a este respecto
nuestra ceremonia está de acuerdo con la experiencia simboli-
zada. Porque si sigues de cerca la ceremonia de levantamiento,
aunque se hace una clara referencia a la muerte del cuerpo, sin
embargo, dicha muerte obviamente tiene la intención de ser
meramente simbólica de otro tipo de muerte, ya que el candi-
dato finalmente es restaurado a sus antiguas circunstancias y
materiales mundanos, consuelo, y su carrera masónica terrenal
no se representa como llegando a su fin en esta etapa. Todo lo
que ha sucedido en tercer grado es que él ha pasado simbóli-
camente a través de un gran y sorprendente cambio: un rena-
cimiento, o regeneración de toda su naturaleza. Se le ha “sem-
brado un cuerpo corruptible”; y en virtud de la autodisciplina
y el autodesarrollo que ha sufrido, ha surgido en él “un cuerpo
incorruptible”, y la muerte se ha tragado en la victoria que ha
logrado sobre sí mismo. A veces temo que la exhibición dema-
siado conspicua de los emblemas y trampas de la mortalidad en
nuestras Logias pueda crear la falsa impresión de que la muerte
a la que alude el tercer grado es el mero cambio físico que es-
pera a todos los hombres. Pero se pretende un significado mu-
cho más profundo. El masón que conoce su ciencia sabe que la
muerte del cuerpo es solo una transición natural de la que no
debe temer; él también sabe que cuando llegue el momento
oportuno, esa transición será un respiro de la esclavitud de este
mundo, Se le ha “sembrado un cuerpo corruptible”; y en virtud
de la autodisciplina y el autodesarrollo que ha sufrido, ha sur-
gido en él “un cuerpo incorruptible”, y la muerte se ha tragado
en la victoria que ha logrado sobre sí mismo, de su cáscara de
mortalidad como prisión, y de las cargas diarias que inciden en
la existencia en este plano inferior de la vida. Todo lo que teme
es que, cuando llegue el momento, es posible que no esté libre
de esas “manchas de falsedad y deshonra”, esas imperfeccio-
66
nes de su propia naturaleza, que pueden retrasar su progreso
posterior. ¡No! La muerte a la que alude Masonería, usando la
analogía de la muerte corporal y bajo el velo de una referencia
a ella, es esa muerte en la vida del ser inferior de un hombre al
que se refirió San Pablo cuando protestó: “Muero a diario”. “Es
sobre la tumba, no del cadáver de uno, sino de su ser inferior,
que el aspirante debe caminar antes de llegar a las alturas. Lo
que se quiere decir es ese completo sacrificio y crucifixión que,
como enseñan todas las religiones, son esenciales antes de que
el alma pueda ser elevada en gloria”

En todas las escuelas de los Misterios, así como en todas las


grandes religiones del mundo, el logro de la meta espiritual que
se acaba de describir se promulga o enseña bajo el velo de un
episodio trágico análogo a la de nuestro tercer grado; y en cada
uno hay un Maestro cuya muerte se instruye al aspirante que
debe imitar en su propia persona. En Masonería ese prototipo
es Hiram Abiff: pero debe quedar claro que no existe una base
histórica para el legendario relato de la muerte de Hiram. Toda
la historia es simbólica y fue inventada a propósito para los pro-
pósitos simbólicos de nuestra enseñanza. Si lo examina deteni-
damente, percibirá cuán obvia es la correspondencia entre esta
historia y la historia de la muerte del Maestro Cristiano rela-
cionada en los Evangelios; y no hace falta decir que el masón
que se da cuenta del significado de este último comprenderá
el primero y la alusión velada que está implícita. En un caso,
el Maestro es crucificado entre los dos ladrones; en el otro, lo
matan entre dos villanos. En un caso aparecen el penitente y el
ladrón impenitente; en el otro tenemos a los conspiradores que
confiesan voluntariamente su culpa y fueron perdonados, y los
otros que fueron declarados culpables y ejecutados; mientras
que las lecciones morales y espirituales deducibles de las his-
torias corresponden. Como a cada cristiano se le enseña que en
su propia vida debe imitar la vida y la muerte de Cristo, así cada
Masón está “hecho para representar uno de los personajes más
brillantes registrados en nuestros anales”; pero como los anales
67
de la Masonería están contenidos en el volumen de la Ley Sa-
grada y no en otra parte, es fácil ver a quién se alude el perso-
naje. Como esa gran autoridad e iniciado de los Misterios, San
Pablo, enseñó, solo podemos alcanzar la resurrección del Maes-
tro al “hacernos conformes a su muerte”, y en el otro tenemos
a los conspiradores que confiesan voluntariamente su culpa y
fueron perdonados, y los otros que fueron declarados culpables
y ejecutados; mientras que las lecciones morales y espirituales
deducibles de las historias corresponden. Como a cada cristia-
no se le enseña que en su propia vida debe imitar la vida y la
68
muerte de Cristo, así cada Masón está “hecho para representar
uno de los personajes más brillantes registrados en nuestros
anales”; pero como los anales de la Masonería están contenidos
en el volumen de la Ley Sagrada y no en otra parte, es fácil ver
a quién se alude el personaje. San Pablo, enseñó, solo podemos
alcanzar la resurrección del Maestro al “hacernos conformes a
su muerte”, y debemos “morir con Él si vamos a ser criados
como Él”: y es en virtud de esa conformidad, en virtud de ser
hecho individualmente para imitar al Gran Maestro en Su muer-
te, que somos dignos de ciertos” puntos de comunión “con Él:
69
porque los “cinco puntos de comunión” del tercer grado son
las cinco heridas de Cristo. El ministerio de tres años del Maes-
tro Cristiano terminó con Su muerte y, estos se refieren a los
tres grados de la Artesanía que también terminan en lo místico:
muerte del candidato masónico y su posterior resurrección.

El nombre Hiram Abiff significa en hebreo “el maestro (Guru, o


el iluminado) del Padre”: un hecho que puede ayudarlo aún más
a reconocer el propósito oculto de la enseñanza. Bajo el nombre
de Hiram, entonces, y bajo un velo de alegoría, vemos una alu-
sión a otro Maestro; y es este Maestro, este Hermano Mayor al que
se alude en nuestras conferencias, cuyo “carácter que preserva-
mos, ya sea ausente o presente” , es decir , si Él está presente
en nuestras mentes o no, y con respecto a quién “adoptamos el
excelente principio, silencio, “para que en cualquier momento
no haya entre nosotros entrenado en otra cosa que no sea la fe
cristiana, ya quien, por ese motivo, la mención del nombre del
maestro cristiano podría ser una ofensa o provocar una disputa.

Para tipificar el avance del candidato en esta etapa de su de-


sarrollo, el delantal aquí supone una mayor elaboración. Está
adornado con un borde azul claro y rosetas, lo que indica que
una luz más alta que la natural ahora impregna su ser e irra-
dia de su persona, y que el desierto del hombre natural ahora
florece como la rosa, en las flores y gracias incidentes a su na-
turaleza regenerada; mientras que a cada lado del delantal se
ven dos columnas de luz que descienden desde arriba, fluyen
hacia las profundidades de todo su ser y terminan en las siete
borlas que tipifican el espectro prismático de siete veces de la
Luz superna. Ahora es señor de sí mismo; el verdadero maes-
tro masón; capaz de gobernar esa logia que está dentro de sí
mismo; y al pasar por los tres grados de purificación y auto per-
feccionamiento, y al cuadrado, nivelado y armonizado su triple
naturaleza de cuerpo, alma y espíritu, también usa, al alcanzar
la Maestría, el triple Tau; que comprende la forma de un nivel,
pero también es la forma hebrea de la Cruz; Las tres cruces so-
70
bre el delantal se corresponden con las tres cruces del Calvario.

Para resumir la importancia de la enseñanza de los tres grados,


está claro, por lo tanto, que de grado en grado, el candidato está
siendo llevado de una calidad de vida antigua a una completa-
mente nueva. Comienza su carrera masónica como el hombre
natural; lo termina convirtiéndose a través de su disciplina, en
un hombre perfeccionado y regenerado. Para lograr esta trans-
mutación, esta metamorfosis de sí mismo, primero se le enseña
a purificar y someter su naturaleza sensual; luego para purificar
y desarrollar su naturaleza mental; y finalmente, al rendirse por
completo de su antigua vida y perder su alma para salvarla, re-
sucita de entre los muertos un Maestro, un hombre justo hecho
perfecto, con una mayor conciencia y facultades, un instrumen-
to eficiente para el Gran Arquitecto en su plan de reconstruir el
Templo de la humanidad caída, y capaz de iniciar y adelantan-
do a otros hombres a participar en el mismo gran trabajo.

Esto -la evolución del hombre hacia el superhombre- siempre


fue el propósito de los antiguos Misterios, y el verdadero pro-
pósito de la Masonería moderna no son los propósitos sociales
y caritativos a los que se presta tanta atención, sino la acelera-
ción de la evolución espiritual de aquellos quienes aspiran a
perfeccionar su propia naturaleza y transformarla en una cuali-
dad más divina. Y esta es una ciencia definida, un arte real, que
cada uno de nosotros puede poner en práctica; mientras que
unirse al Oficio para cualquier otro propósito que no sea estu-
diar y perseguir esta ciencia es entender mal su significado. Por
lo tanto, nadie debe postularse para ingresar a la Masonería a
menos que sea por los más profundos impulsos de su propio
corazón, ya que tiene hambre de luz sobre el problema de su
propia naturaleza. Todos somos seres imperfectos, conscientes
de algo que nos falta y que nos haría lo que, en nuestros mejores
momentos, Nos gustaría serlo. ¿Qué es lo que nos falta? “¿Qué
es eso que se pierde?” Y la respuesta es “Los secretos genuinos
de un Maestro Masón”, el verdadero conocimiento de nosotros
71
mismos, la realización consciente de nuestras potencialidades
divinas.

La esencia misma de la doctrina masónica es que todos los


hombres en este mundo están buscando algo en su propia na-
turaleza que han perdido, pero que con la debida instrucción
y con su propia paciencia e industria pueden esperar encon-
trar. Su filosofía implica que este mundo temporal es la antípo-
da de otro mundo más real del que vinimos originalmente y al
que podemos acelerar nuestro retorno mediante un curso de
autoconocimiento y autodisciplina, como inculca nuestra en-
señanza. Implica que este mundo actual es el lugar donde las
piedras y maderas simbólicas se están preparando “tan lejos”
de esa Jerusalén mística donde un día se encontrarán juntas y,
colectivamente, para constituir ese Templo que incluso ahora
se está construyendo. Sin manos y sin el ruido o la ayuda de
herramientas metálicas. Y este mundo, por lo tanto, no es más
que un transitorio temporal para nosotros, es necesariamente
uno de sombras, imágenes y simplemente “secretos sustitui-
dos”, hasta el momento en que se eleva no solo simbólicamente
sino en realidad, en carácter, conocimiento y conciencia, para
En el grado sublime del Maestro Masón, nos capacitamos para
aprender algo de los “secretos genuinos”, algo de las realida-
des vivientes, que acechan y viven ocultas detrás del espectá-
culo exterior de las cosas. Toda la vida humana, que se originó
en el místico “Oriente” y viajó a este mundo que, con nosotros,
es el “Oeste”, debe regresar nuevamente a su origen. Para citar
nuevamente el verso del Hermano que ya he citado;

“De Oriente a Occidente, el alma que emprende su viaje;


 en muchas fuentes amargas, su fiebre apaga; se
 detiene en extrañas tabernas por el camino del banquete,
 reanuda su carga y el doloroso progreso
 regresa al este”.

La masonería, a través de una serie de representaciones dra-


72
máticas, tiene como objetivo proporcionar a aquellos que se
preocupan por descubrir su significado y aprovechar las suge-
rencias que arroja en forma alegórica, con un ejemplo y con
instrucciones por las cuales nuestro regreso al “Oriente” “pue-
de ser acelerado. No se refiere a ninguna arquitectura de tipo
mundano, pero a la arquitectura de la vida del alma. No es en
sí misma una religión; sino más bien una forma dramatizada e
intensificada de procesos religiosos inculcados por todos los
sistemas religiosos del mundo. Porque no hay religión sino que
enseña la lección de la necesidad de la purificación corporal de
nuestro primer grado; nada más que enfatiza que, en segundo
grado, que los desarrollos mentales, morales y espirituales son
esenciales y conducirán al descubrimiento de un cierto centro
secreto “donde la verdad permanece en plenitud”, y que ese
centro es un “punto dentro de un círculo” de nuestra propia na-
turaleza de la cual ningún hombre o Mason puede errar jamás,
porque es el reino divino latente dentro de todos nosotros, en
el cual todavía no hemos podido ingresar. Y no hay nadie más
que insiste en la lección suprema de auto-sacrificio y muerte
mística a las cosas de este mundo tan gráficamente retratadas
en nuestro tercer grado; nada más que indica que en esa hora
de mayor oscuridad la luz de la chispa divina primaria dentro
de nosotros nunca se extingue por completo, y que por la leal-
tad a esa luz, por la paciencia y la perseverancia, el tiempo y las
circunstancias nos restaurarán los “secretos genuinos”. “Las úl-
timas verdades y realidades de nuestra propia naturaleza. Esta-
mos aquí, enseña la Masonería, como si estuviera en cautiverio,
junto a las aguas de Babilonia y en una tierra extraña; y nuestra
doctrina realmente nos dice que las armonías más ricas de esta
vida no son nada en comparación con las canciones de Sion; y
que, incluso cuando estamos instalados en las eminencias más
altas que este mundo o el Oficio puede ofrecer, nuestras espal-
das, que en todos nuestros actos no recordamos la Jerusalén que
yace más allá.

Nuestra enseñanza está deliberadamente velada en alego-


73
rías y símbolos y su importancia más profunda no aparece en
la superficie del ritual en sí. Esto está en parte en correspon-
dencia con la vida humana misma y el mundo en que vivimos,
que son en sí mismas alegorías y símbolos de otra vida y los
velos de otro mundo; y en parte intencional también, de modo
que solo aquellos que tienen mentes reverentes y comprensivas
puedan penetrar en el significado más oculto de la doctrina del
Arte. Los secretos más profundos de la Masonería, como los se-
cretos más profundos de la vida, están muy velados; están muy
escondidos Existen ocultos bajo una gran reserva; pero quien
sabe algo de ellos también sabe que son “muchos y valiosos”, y
que son revelados solo a aquellos que actúan de acuerdo con la
pista dada en nuestras conferencias, “Busca y encontrarás; pide
y tendrás; pero se puede afirmar que para el candidato que está
“adecuadamente preparado” (en un sentido mucho más com-
pleto de lo que convencionalmente atribuimos a esa expresión)
hay puertas que salen del Oficio que, cuando lo golpean, segu-
ramente lo abrirán y lo admitirán en esos lugares. También para
él, quien entraría en las iniciaciones mayores, se aplica la misma
regla que la que se representó simbólicamente en su primera
entrada a la Orden, pero esta vez ya no será un símbolo, sino un
hecho realista. 

La espada siempre amenaza delante de él, y todavía tiene un


cable de remolque alrededor de su cuello. El peligro, de hecho,
espera al candidato que se precipitará precipitadamente y en
un estado de incapacidad moral hacia los misterios más pro-
fundos de su ser, que de hecho son “serios, solemnes y horri-
bles”; pero, por otro lado, para el que una vez ha entrado en el
camino de la luz, es un suicidio moral regresar.

Y ahora, hermanos, para poner fin a este breve e imperfecto


estudio del significado y los propósitos más profundos de nues-
tro Arte, rezo para que lo que se habla ahora pueda ayudar a
demostrarles a algunos de ustedes una nueva restauración de
esa luz que es, en todos los tiempos, el deseo predominante de
74
nuestros corazones. Depende de nosotros mismos si la Maso-
nería sigue siendo para nosotros lo que en su lado externo y
superficial parece ser simplemente una serie de ritos simbóli-
cos, o si permitimos que esos símbolos pasen a nuestras vidas
y se conviertan en realidades en ellos. Independientemente de
las formalidades que hayamos pasado en relación con nuestra
admisión en la Orden, no se puede decir que hemos sido “ini-
ciados regularmente” en la Masonería, siempre y cuando con-
sideremos el Arte como un mero incidente de la vida social y
tratemos sus ceremonias como si fueran ritos de naturaleza ar-
caica y superficial. La nave, Como ya he sugerido, fue entregada
75
al mundo, de fuentes aún más secretas, como un gran experi-
mento y un medio de gracia, y como una gran oportunidad para
aquellos que se preocuparon por aprovechar lo poco conocido
y poco enseñado fuera de ciertos santuarios de ocultamien-
to. Tenía la intención de proporcionar un epítome o sinopsis, en
forma dramática, de la regeneración espiritual del hombre; y
tirar consejos y sugerencias que podrían llevar a los capaces
de discernir su propósito y simbolismo más profundos en ini-
ciaciones aún más profundas que las meramente superficiales
promulgadas en nuestras Logias. Porque, como en el lado ex-
terno de la Orden, podemos ser llamados a ocupar puestos de
honor y oficio en la Gran Logia Provincial, o podemos ingresar
a otros grados masónicos fuera de la Nave, por lo que también
en su lado interno hay eminencias a las que podemos Llamarse
así, aunque no nos ofrece distinción social ni avance visible, son
realmente los verdaderos premios, los logros más valiosos del
deseo masónico. Para alcanzar este objetivo, todos pueden al-
canzar a quienes realmente buscan hacerlo y quienes preparan
el camino para sí mismos al apropiarse de las verdades que se
encuentran debajo de la alegoría superficial y los velos simbó-
licos de la enseñanza del Oficio.

Pero, finalmente, debo pedirle que recuerde que, de acuerdo


con el diseño general de nuestro sistema, cada Maestro de una
Logia no es más que un símbolo y una sustitución, y eso de-
trás de él, y detrás de todos los demás grandes oficiales de la
Masónica Jerarquía, allí está la “Gran Cabeza Blanca”, el “Gran
Iniciador” y el Gran Maestro de todos los verdaderos masones
en todo el Universo, ya sean miembros de nuestro Arte o no. A
quienes todos nos inclinamos en agradecimiento por el inesti-
mable regalo que se nos otorga en esta nuestra Orden; y a cuya
protección, y a cuya guía esclarecedora en sus misterios más
profundos, los felicito a todos.

Tomado de:
https://www.sacred-texts.com/mas/mom/mom03.htm
76
77
HISTORIA DE “
78
“TABLE LODGE”
79
En la antigüedad, cuando la existencia era peligrosa y la vida
severa, y cuando el hombre buscaba algún noble propósito para
perseguir, festejar se convirtió en una gran diversión. Su origen
estuvo en las demandas del cuerpo físico, pero su prevalencia
se debió a los deseos sociales de su alma.

Primero hubo fiestas familiares, luego fiestas religiosas, lue-


go fiestas nacionales, y finalmente fiestas fraternas. Las fiestas
que son probablemente las más antiguas de todas las fiestas fra-
ternas son las fiestas de los “Misterios” del Antiguo Egipto, los
llamados “Hijos de la Luz”. Las fiestas más antiguas de origen
masónico, de las cuales tenemos constancia, fueron las fiestas
al ser “ingresadas”, y al “pasar a un Compañero del Arte”. No
podemos decir cuántos años tienen, pero se remontan mucho
más allá de los registros de la masonería organizada.

En 1717, para revitalizar las Logias en Londres y sus alrededo-


res, se organizó una Gran Logia. La razón dada fue: “Cementar
bajo un Gran Maestro como centro de unión y armonía”, y “revi-
vir la Comunicación trimestral y celebrar la Fiesta anual”. Este
último fue el más importante, y los historiadores masónicos es-
tán bastante de acuerdo en que el movimiento fue especialmen-
te diseñado para mejorar la “fiesta, diversión y compañerismo”
del Arte.

Unos años más tarde, bajo la dirección del Gran Maestro, se


instalaron las “Tostadas y Salud de los masones antiguos, regu-
lares y peculiares”. En 1723 se publicó “Las Constituciones”, en
el que se alentaron más las fiestas, y las normas y reglamentos
que las controlaban estaban en detalle.

Lawrence Dermott, uno de los líderes de la masonería tem-


prana y autor del primer “Ahiman Rezon”, comentó: “Se pensó
conveniente abolir la antigua costumbre de estudiar geometría
en la Logia, y algunos hermanos más jóvenes hicieron que pare-
ciera un buen cuchillo y tenedor, en manos de un hábil Herma-
80
no, sobre materiales apropiados, daría una mayor satisfacción y
agregaría más a la convivencia de la Logia que la mejor escala
y brújulas en Europa”.

De la idea de la fiesta, y el deseo de promover un mayor grado


de compañerismo y parentesco en la Masonería, nació el Table
Lodge. Tanto el afecto de los amigos como el amor por la Frater-
81
nidad florecieron dentro de sus paredes. Sus reuniones fueron
más como una reunión que una Logia regular, y se convirtió en
un centro de relajación, celebración e inspiración en la maso-
nería.

El Table Lodge tenía un patrón muy inusual. Toda su reunión


se llevó a cabo alrededor de la mesa, y las porciones de comida
y bebida se sirvieron de tal manera que no interfirieran con las
otras preocupaciones de la Logia. La disposición de las mesas
se parecía a una herradura gigante, con el Maestro Adorable
en el Este, en el centro, y ambos Guardianes en el Oeste, en los
extremos opuestos. El Lodge se abrió con una invocación y se
cerró con una canción.

Al principio, había una dirección, seguida de muchas tostadas


y canciones, pero a medida que pasaba el tiempo la conferencia
se omitió y el número de tostadas y canciones disminuyó. La cifra
final que se estableció para los brindis fue de siete, y en algunas
jurisdicciones ese número todavía se conserva hoy. Pensilvania
ha designado tres brindis: a la derecha Gran Logia Adorable de
82
la Fraternidad más antigua y honorable de los masones libres
y aceptados de Pensilvania y la jurisdicción masónica a la que
pertenece; a la memoria de nuestro hermano fallecido, George
Washington; y a la masonería alrededor del mundo.

The Table Lodge es un mosaico entrado aprendiz Masons Lod-


ge. Esto tenía varias ventajas. Primero, permitió la asistencia de
Aprendices y Fellowcraft, y así promovió su temprana comunión
en la Logia. La otra fue que proporcionó meseros para servir
la comida durante el progreso de la reunión. Se obtuvieron del
aprendiz ingresado y Fellowcraft que estaban presentes, un pro-
cedimiento que estaba de acuerdo con la antigua costumbre,
que los iniciados sirven en esa capacidad durante el período de
“refrigerio” en la Logia.

En nuestros días coloniales, el Table Lodge era el mayor activo


de la masonería. Alentó el espíritu de los Hermanos cuando el
espíritu de los colonos era bajo. La comida puede haber sido
limitada en estas condiciones, tal vez pan, queso y vino, pero el
fervor estaba allí. En el momento en que abrió Table Lodge, se
agregó al discurso de los presentes una variedad de términos
militares.

Bajo su hábil fórmula, se cambiaron los nombres de los objetos


en la habitación. La mesa era el tablero de caballete, la tela, el
estándar, la comida, los materiales, los vasos se convirtieron en
cañones, la bebida en polvo, las botellas, los barriles, la servi-
lleta, una bandera, los tenedores eran picos, los cuchillos eran
espadas y las cucharas.paletas. Llenar el vaso era “cargarlo” y
beberlo era “disparar”.

Aunque los registros masónicos son breves, hay indicios de


que el Table Lodge fue una experiencia agradable. El Dr. Geor-
ge Oliver, uno de los escritores más prolíficos de la masonería
temprana, escribió en sus memorias sobre el efecto de Table
Lodge sobre los presentes. Estas son sus palabras: “La canción
83
parece tener más entusiasmo que en compañía privada, el brin-
dis emocionó más vívidamente al recordarlo, y la pequeña can-
tidad de golpe con la que fue honrada, conservaba un sabor más
alto que la misma poción si se producía en un tablero privado “.

Las bebidas alcohólicas no eran un complemento necesario


para el Table Lodge, aunque contribuyeron a las festividades en
días pasados. El vino fue la libación, pero eso cambió en nuestra
tierra cuando se adoptó la 18a Enmienda. Luego, por respeto a
la Ley, se seleccionó un sustituto, y aunque la Prohibición fue de-
rogada más tarde, la Masonería no hizo lo mismo. Retuvo la sus-
titución, en parte porque siempre había advertido la templanza
en el comportamiento de los masones, pero más especialmen-
te, como una expresión de respeto por los hermanos abstinen-
tes. Hoy usamos ponches de frutas, o jugos, y una Jurisdicción ha
autorizado recientemente un ponche con especias picantes. El
jugo de uva se usa a menudo en Pennsylvania.
84
No es lo que contiene el vidrio, sino el concepto que ofre-
ce. Esa es la idea principal detrás de cada brindis. Nuestros
Hermanos Antiguos reconocieron este hecho, incluso en el Ta-
ble Lodge temprano, porque aprobaron el uso del agua cuando
un participante estaba tan dispuesto. Hay un viejo poema ma-
sónico, titulado “Come Quaff the Mason’s Bowl”, publicado en
1847, cuando el vino era la costumbre. Destacó el simbolismo
de la Copa en la masonería.

The Table Lodge es una herencia de nuestro pasado. Se ha


dicho que “el Table Lodge es el resumen de la doctrina masó-
nica”. Prescribía reverencia por la Divinidad y la ley moral. For-
taleció la devoción que los masones tenían por Lodge y Coun-
try. Aumentó la unidad y el compañerismo del Arte.

Logias en Pensilvania que planifican y programan la tabla Las


logias deben primero aclararlo con el Gran Maestro Adjunto
del Distrito y también deben consultar con la Escuela de Ins-
trucción para el procedimiento.

Table Lodge = Mesa de la Logia.

Tomado de:
http://www.lodge700.org/education/table_lodge.html

La costumbre de reunirse en la Mesa de la Logia aún se prac-


tica en diferentes logias, como ejemplo colocamos el siguiente.

Anacostia Lodge No. 21 Tabla anual Lodge

Hermanos de Anacostia Lodge No. 21 y amigos interesados,

Cuándo: lunes 5 de junio de 7:30 p.m. a 9:30 p.m.

Qué: Table Lodge con pechuga estilo sureño y parrillada de


puerco desmenuzado, ahumado sobre madera de manzana y
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servido con guarniciones tradicionales del sur por nuestro chef
de formación clásica.

Dónde: 6 ° piso, Odd Fellows Temple, 419 7th Street, NW, Wash-
ington, DC (parada de metro Gallery Place)

Toastmaster: Joe Crociata, PGM

Los asientos son limitados, así que reserve el suyo antes de


fin de mes enviando $ 25.00 por persona a secretary@anacos-
tialodge.org a través de  https://www.paypal.com . Su boleto
incluye cena, cañones y cigarros para quienes lo deseen. Luego
nos retiraremos a Shelly’s Back Room en 1331 F Street NW para
una beca continua.
86
MOVIMIENTO SCOUT: HIJO DE LA MASONERÍA
El escultismo es un movimiento paramasonico educativo
para jóvenes que está presente en todo el mundo, con apro-
ximadamente 30 millones de miembros, agrupados en dis-
tintas organizaciones. Las directrices del escultismo fueron
dadas por el libro Escultismo para muchachos (1908), escrito
por su fundador, el británico Lord Robert Stephenson Smyth
Baden-Powell, Barón de Gilwell y están sembradas de Simbo-
logía e Ideales Masónicos.
 
Este movimiento nace como una manera de combatir la de-
lincuencia en la Inglaterra de principios del siglo XX, buscan-
do el desarrollo físico, espiritual y mental de los jóvenes para
que puedan constituirse en “buenos ciudadanos”. El sistema
fue ideado por el propio Baden-Powell, y además buscando la
igualdad y sentimiento de fraternidad entre sus miembros.
87
El Movimiento Scout pone énfasis en las actividades lúdicas
con objetivos educativos, en las actividades al aire libre y en el
servicio comunitario, estos últimas con el objeto de formar el
carácter y enseñar de forma práctica valores humanos. Toma
como base de su sistema educativo el sistema de patrullas (pe-
queñas “células” de amigos).  Y en el caso de los niños, el “lo-
batismo”.

En 1907 se realizó el primer campamento experimental en la


isla de Brownsea, Bahía de Poole, en la costa sur de Inglaterra,
en donde participaron 20 muchachos separados en 4 patrullas
(“Lobos”, “Toros”, “Chorlitos” y “Cuervos”), hijos de conocidos
militares y de obreros de Londres (coexistiendo dos clases so-
ciales con diferencias bien marcadas, buscando la igualdad y
fraternidad). Como consecuencia del éxito del nuevo sistema,
Baden-Powell escribió un libro donde recopilaba experiencias
y anécdotas relacionadas a esta práctica, lo que terminó siendo
el ya mencionado “Escultismo para muchachos”.

Muchos han expresado interés en saber si Baden-Powell fue o


no masón y no es el objeto del presente artículo teorizar al res-
pecto, sino que pretendemos establecer los puntos de contacto,
88
así como destacar la inspiración Masónica que hay en la filoso-
fía e idearios del Escultismo.
 
Algo que es indiscutible es que en la actualidad como en el
pasado alrededor del mudo las Logias Masónicas patrocinan las
actividades de grupos Scouts, debido precisamente a que el es-
cultismo lleva las ideas masónicas y forma a las juventudes con
dichos principios.

Algunos puntos de contacto entre ambas instituciones que po-


demos enumerar son los siguientes:

-La promesa scout como una iniciación del aspirante. 


-Uso y reiteración del número 3. En el escultismo existen tres
principios y tres virtudes, mientras que en la alegoría y simbo-
lismo masónico el número 3 es muy importante.
-Los scouts poseen tres grados de adelanto (Tercera, Segunda
89
y Primera Clase), mientras que en la masonería existen los tres
grados simbólicos.
-Es imprescindible la creencia de un Ser Supremo.
-Ambas Ordenes respetan las leyes del país donde radica, e ins-
ta a sus miembros a ser buenos ciudadanos.
-No tienen ambas proyecciones en el ámbito de la política ni de
la religión.
-Los scouts y los masones tienen saludos secretos a fin de reco-
nocerse entre ellos.
-Es significativo del uso del término “lobatos” y toda una mística
inspirada en “El Libro de las Tierras Vírgenes” de neto contenido
masónico escrito por el Masón Rudyard Kipling. Si leemos dete-
nidamente “El Libro de las Tierras Vírgenes”, no nos será difícil
encontrar el paralelismo entre la logia masónica y el consejo de
roca, y la denominación “Pueblo Libre” que se da a la manada
de lobos, teniendo en cuenta que la acepción “Free-mason” sig-
nifica “constructor libre” y el primer requerimiento para todo
masón es que sea “libre y de buenas costumbres”.
-La ayuda al prójimo y la práctica de la caridad es una particu-
laridad de ambas instituciones.
-Se utiliza el término “Hermano Scout” o “Hermano Masón”,
dando a entender la existencia de una Hermandad mundial.
-El escultismo es una Fraternidad, y no acepta distinciones en-
tre los seres humanos. Sus miembros se tratan de hermanos; así
mismo la Francmasonería proclama la Libertad, La igualdad y
la Fraternidad.
-La Fraternidad está muy influenciada espiritualmente por las
Órdenes de Caballería Medievales.
-Enseña a sus miembros aparentando que no lo hace, a lo que
en los scouts se llama “Aprender haciendo” algo parecido a lo
que hacen los masones mediante su Simbolismo, Rituales y Ale-
gorías.
-Se utilizan colores para distinguir las diferentes ramas de la
Institución, lo que nos recuerda los diferentes colores que tie-
nen las distintas Cámaras en que trabajan los masones.
-En la tumba del fundador de los Scouts Baden-Powell se en-
90
cuentra un símbolo netamente masónico (el circulo con el punto
en el medio), el cual también es utilizado en el escultismo para
señalar el fin.
-Los grupos scout son representados con estandartes vestimen-
tas y medallas. (Las logias Masónicas también)
-Se dice que una vez scout, se es scout toda la vida. (Igual que
en la Masonería)
Los Scouts y los Masones tienen ceremonias de compromiso: la
Promesa Scout y la Iniciación.
-Hay muchas ceremonias de scouts que guardan gran parecido
con las ceremonias masónicas, circunstancia que solamente po-
drá notar alguien que haya sido scout y sea masón 

A continuación insertamos la “Promesa Scout”, que junto con


la Ley Scout, son las Piedras Filosofales donde descansan los
principios del Escultismo, y en la cual resaltan las ideas masó-
nicas:
 
“Por mi honor prometo hacer cuanto de mí dependa para
cumplir mis deberes con Dios y la patria. Ayudar a los otros,
sin importar el sacrificio propio. Conocer la Ley Scout y obe-
decerla.”
 
En el texto de la Promesa están las respuestas a las Tres Pre-
guntas que todo Masón debe formularse, y los objetivos funda-
mentales de los Tres Grados de la Masonería Simbólica, es de-
cir, nuestra relación con Dios (el Gran Arquitecto del Universo),
con nosotros mismos y con los demás.
 
No pueden faltar algunas palabras de Baden-Powell, escritas
en 1939:
 
“Toca al hombre restaurar para sí las bendiciones de la paz con
la prosperidad y la felicidad que ella trae para todos. Como pri-
mer paso para obtener esto se necesita desarrollar el espíritu de
buena voluntad y tolerancia, de verdad y justicia que sustituyan a
91
la envidia, al odio y a la malicia”.

Dijo Baden Powell en un Congreso de Scouters celebrado en


París en el año 1922:
 
“El Movimiento scout representa una unión mundial de socorro
fraternal, una asociación universal de amistad que no se detiene
en las fronteras. Educados en la comprensión de que las naciones
son hermanas, de que forman parte de una gran familia humana
cuyos miembros deben ayudarse y comprenderse mutuamente,
los jóvenes ciudadanos y ciudadanas de todas las naciones ce-
sarán de mirarse como rivales y no alimentarán más que pensa-
mientos de amistad y de estimación mutuas”.
 
Esa vieja idea de cosmopolitismo es netamente masónica.
Boucher afirmaba que “La patria del masón es la Tierra entera y
no sólo el lugar donde ha nacido o se ha desarrollado” (Citado
en “Las sociedades secretas” de Serge Hutin, Eudeba, Buenos
Aires, 1961)
92
Tomado de:
https://masoneriacomarcalagunera.jimdo.com/2015/07/09/
movimiento-scout-hijo-de-la-masoner%C3%ADa/
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Diciembre 2019

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