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Dialogo Entre Masones

Artículos Masonicos Seleccionados


Año 8 - N° 86

FEBRERO 2021
L

Dialogo Entre Masones


Artículos Masonicos Seleccionados
Año 8 - N° 86
Director General
Herbert Oré Belsuzarri
Directores
Mario López Rico
Vicente Alcoseri
Julio Villarreal III
Artículos Publicados
- ¿Que había de masonería antes de la masone-
ría que hoy conocemos?...............................3
- El Culto Primitivo en el Régimen Escocés Rec-
tificado...................................................13

DOCUMENTOS DE LA INDEPENDENCIA DEL


PERU
- Acta de la independencia de Huancayo, Jauja
y Tarma de 1820.......................................24
- Batallón los Leales del Perú y 100 días de la
infantería...............................................43
- Los wankas juran independencia y dan bata-
lla por ella..............................................46

- El rito de Menfis - Mizraim........................71


- La pirámide de Saqqara...............………..84

La revista agradece la difusión de los artículos


publicados, mencionando la fuente y la auto-
ría.
Valle de Lima Febrero 2021

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¿QuE HABÍA dE MAsonErÍA AntEs dE lA MAsonErÍA QuE
HoY ConoCEMos?
Vicente Alcoseri

3
¿Que había de masonería antes de la masonería que hoy conocemos?
Vicente Alcoseri
Aunque la Masonería aparezca como fundada como una Ins-
titución el 24 de Junio de 1717, sabemos que su idea, o bien
sus ideas  se remontan a miles de años atrás, entendemos que
para antes de 1717 habían logias esparcidas por Inglaterra, Ga-
les, Escocia y York, e incluso en Irlanda la Masonería tenía ya
cientos de años operando antes de 1717, lo sabemos por las
historias del francmasón irlandés  Guillén de Lampart o William
Lamport, Guillén Lombardo o Lombardo de Guzmán  que lle-
gó  a México (Nueva España ) y que murió en la hoguera   en
la Ciudad de México el 26 de octubre de 1659 en manos de la
Santa Inquisición.  
 
En particular, cuál es el origen de La Masonería y su enseñan-
zas, una cuestión que no ha sido claramente bien formulada ni
aclarada en Historia de la Masonería.
 
Sin embargo, en aras de la claridad, permítanme decir algunas
palabras sobre la naturaleza de la enseñanza original de la Ma-
sonería, por así decirlo.
 
La Iglesia Católica intentó acabar con esa corriente de pen-
samiento Liberal, así por cientos de años dedicada la Iglesia al
exterminio de cualquier indicio de sociedades parecidas en sus
ideologías a lo que hoy conocemos como Masonería, el catálo-
go de esas sociedades secretas, que eran secretas debido a la
persecución de la Iglesia católica, entre esas sociedades están:
Los Cátaros, los Gnósticos, los Rosacruces, Sufíes, Albigenses
y cabalistas. Se preguntarán de la razón por la cual la iglesia
persiguió a estos grupo, la respuesta es sencilla, personas con
pensamientos libres son difíciles de gobernar o controlar, y la
iglesia solamente es la expresión, así  hasta hoy de esa parte del
inconsciente colectivo que intenta que la humanidad se man-

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tenga en el redil, y si la iglesia o la religión falla en ese come-
tido, parecen para hacerlo otras instituciones iguales como la
Universidades , los partidos políticos y otras más instituciones
de control, incluso  Nuestra Masonería de tan de corte Liberal se
ha prestado a ese juego de control de masas, por ello cuando al-
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gún masón aparece en Logias  con ideas liberales, es coartado.
En estos foros masónicos, por ejemplo siempre encontraremos
a esos masones censuradores reprobando a los liberales, escri-
biendo esos “Llueve”. Siempre la misma humanidad encontrará
mecanismos para autorregularse a sí misma, pero en ocasio-
nes no es lo más apropiado para la misma humanidad.  
 
Los masones muchas veces a través de los milenios fueron lla-
mados herméticos, místicos, sutilizadores filósofos, esotéricos,
astrólogos, ocultistas, teósofos, etc. Naturalmente, eso al surgir a
la luz la Masonería con estas ideas incomodó a los Clérigos en
el Vaticano e inmediatamente reaccionó condenando a la Maso-
nería.
 
Las enseñanzas Masónicas caen en una combinación de estos
experimentos llamados ocultismo o esoterismo, gnosticismo y
todas esas ideas políticas que tanto hacen enojar al Vaticano, a
las Universidades, a los partidos políticos opresores.
 
Es común que todos los seres humanos intuyan que en el uni-
verso, en la naturaleza, en la vida humana, hay fuerzas invisibles,
ocultas, escondidas bajo el velo de lo aceptable, seres directa-
mente invisibles para el hombre, pero que gobiernan o influyen
en estas esferas de la vida humana, una cosa es que las perso-
nas intuyan que existen estas fuerzas y otra es que asuman su
existencia como algo real. Estas fuerzas, cuya universalidad e
integridad son llamadas por el ocultismo, y su cognición como
ángeles o demonios. Estas entidades son desconocidas para la
mayoría de las personas, según el ocultismo. Solo unos pocos
humanos tienen la capacidad de captar a estos seres metafísi-
cos y hasta de controlar a estas entidades invisibles, y, en con-
secuencia, para gobernar a la mayoría de la humanidad. A estos
humanos privilegiados se les llama vigilantes y se consideran
una minoría tan selecta. Estos vigilantes fueron digamos pues-
tos por Dios para equilibrar las fuerzas entre humanos y estos
seres invisibles para la Mayoría.
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La Masonería al estar unida directamente a todas estas en-
señanzas ocultas que se remontan a miles de años atrás,  en
el sentido de tratar de un conocimiento secreto u oculto;  así
de  entre muy pocas enseñanzas similares en el presente, así la
Masonería seguirá siendo clave en este proceso. Sin embargo
se dice, que, había un conocimiento absoluto del Universo, de
la naturaleza, del hombre, que luego fue olvidado por diversas
razones, o bien fue transmitido a las siguientes generaciones en
forma distorsionada y deformada, o bien preservado solo por
algunos poco masones, pero solamente en fragmentos, y así la
idea original Masónica fue preservada en algunas pocas Logias
Masónicas Regulares pero solamente en pequeños fragmentos,
que deberían ser rearmados. Ahora se considera que el des-
cubrimiento o la restauración de ese conocimiento olvidado es
tarea de Masones auténticos.
 
Agreguemos también que, las formas este secreto masónico
olvidado se dividen en 3 grupos principales: en plano espiri-
tual, otro plano mental y otro físico, pero los 3 tienen la misma
importancia.   

La Masonería, que no requiere del aislamiento los miembros


masones que constituyen a la orden, la renuncia a los placeres
de la vida, el camino masónico se puede seguir permaneciendo
en condiciones normales de vida y viviendo una vida normal,
pero manteniendo la idea de que existe algo más trascendental.

Por lo tanto, la enseñanza Masónica es probablemente una de


las pocas en todas esas enseñanzas esotéricas que tiene una
orientación espiritualizada y de práctica cotidiana.

No hay lugar en la enseñanza Masónica para la fe ciega (reli-


gión) por tanto la razón y la lógica forman parte de la enseñanza
Masónica.
 
La revelación Masónica es considerada por destacados inves-
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tigadores como un fenómeno social que ha recorrido cientos de
años de manera exitosa,  vigente y actual, en comparación con
otras ideologías que no pasan la prueba de mantenerse a través
del tiempo.
 
La Masonería fue y es hoy especialmente elogiada por aque-
llos que sintieron directamente su grandeza a través del tiempo
y su adaptación perfecta a cada lugar a donde llegaba. Hoy a
la Masonería la conocen por su insuperable gracia para ‘des-
pertar’ a los que siguen sus directrices. Así, la Masonería trajo
al mundo un modelo integral de conocimiento que cambio al
Mundo.
 
Sin embargo, la Masonería que cambio al Mundo, sigue siendo
prácticamente, totalmente desconocida aun para la mayoría de
los masones, aun si estos llegan a grados filosóficos como el 32º
o el 33º ya que los obtienen sin reflexión y de manera robotiza-
da.
 
El origen mismo de la Masonería y sus enseñanzas
 
La Masonería y sus enseñanzas se mencionaron como milena-
rias. Pero bien pudieron ser elaboradas de poco en poca hasta
ir evolucionando, reuniendo fragmentos de varias desplomas.
 
Sin embargo, por extraño que parezca, La Masonería y sus
enseñanzas no se ven claramente en todas esas evaluaciones
hechas por los que han rastreado sus orígenes y sus actuacio-
nes en la escena mundial como realmente son. Ya que no son
visibles para los eruditos masonólogos (sean masones o no ma-
sones), porque estos investigadores carecen del ojo del místico
(en su investigación), tanto mística esotérica como psicológica-
mente, el ojo inquisitivo es incapaz de ver, algo que solo él y
su enseñanza pueden reconocer y comprender internamente.
Veamos cómo se ve en ese contexto la doctrina de la Masonería
y su acción.
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Seguro la filosofía masónica se originó en Asiria y Caldea,
pasó a la India, pasó luego a Egipto y fue práctica en Persia,
Babilonia y China. Los miembros de esa sociedad secreta pre-
cursora  de la que hoy es la Masonería asumieron que el cono-
cimiento absoluto buscado era esquivo y difícil de trasmitir de
generación en generación y por ello idearon símbolos y ritos
para conservarlo, pero, para ser más precisos, partes de este
conocimiento están ocultos tanto en mitos, leyendas, símbolos,
música, danzas, tradiciones, costumbres e incluso en  la vida co-
tidiana de los habitantes de  países en que partieron; los ingle-
ses que  al llegar a tierras de medio oriente, luego  llevaron  a
Inglaterra estos conocimientos y los pusieron en contexto para
el mundo occidental. Por ejemplo, la historia sumeria de Gilga-
mesh, que los ingleses escucharon de trovador en Mesopota-
mia  ese, héroe Gilgamesh su viaje al paraíso para obtener la
flor de la inmortalidad, y como resultado, los ingleses supusie-
ron  por la historia sumeria de Gilgamesh, escuchado en  estas 
historias, supusieron por tanto  que era importante obtener al
menos la inmortalidad si no física, si la de sus almas, el viaje al
paraíso del viaje del héroe Gilgamesh  a las altas montañas para
obtener la flor de la inmortalidad era digno para armar el mito
masónico del tercer grado.
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Seguro historias como la de Gilgamesh y otras tantas historias
míticas del Medio Oriente a los europeos e ingleses  les motivo
para crear una sociedad secreta, motivada que  a través de él
que el conocimiento absoluto se podían hacer prodigios.

Se creó una Sociedad en Inglaterra llamada Masonería, ya


bien institucionalizada para dar con estos sublimes secretos.
Una ’Unión con el fin de restaurar el conocimiento absoluto de
sus antepasados a través de esfuerzos conjuntos con los miem-
bros de la sociedad Masónica. Y en ese sentido, hubo muchos
logros evidentes en esta nueva sociedad de buscadores y que
se establecieron sólidos.
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Los Masones se extendieron por toda Europa, luego hacia
América y así hasta todo el resto del Mundo “buscadores de lo
Oculto” masones buscadores que encuentran el conocimiento
oculto en sus fuentes orales y escritas disponibles, deciden bus-
car esas enseñanzas en las fuentes perdidas y olvidadas.
 
Así los masones convencidos de que el conocimiento comple-
to estaba en enseñanzas del pasado, está en muchas partes del
mundo, se dieron por volverse eclécticos y no cerrarse a nin-
guna filosofía antigua. Masones así fueron a las montañas más
inaccesibles de Asia Central, en el territorios remotos, encuen-
tran por ahí historias de una Sociedad Secreta con bases en la
antigua Babilonia. Los masones  estudiaron de todas las ideas
posibles sin descartar ninguna , pensaron que en algún lado ha-
llarían la fuente original del conocimiento máximo , se familia-
rizaron  con muchas religiones, creencias y filosofías conocidas
y desconocidas de las época pasadas,  de ahí que las liturgias
tengan contenidos de las más diversas doctrinas esotéricas. Se
familiarizaron los masones con la rama secreta del Islam, el su-
fismo. Según algunas fuentes, un masón ingles cuyo nombre fue
olvidado se hizo estudiante del Seminario Teológico Dalai Lama
del Tibet, estudió manuscritos antiguos allí, ocupó una posición
financiera importante durante el gobierno tibetano en su estan-
cia allí.
 
Los masones fundadores de la Masonería especulativa esta-
ban muy interesados en ​​ la cuestión de las mismas fuentes de las
enseñanzas místicas. ¿De dónde surgió la enseñanza masónica?
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La respuesta a esta pregunta está clara y es que surgió de todas
partes posibles para indagar en aquella época.
 
Se puede decir que la enseñanza Masónica es una masa de
ideas reunidas eclécticamente, surgidas de lo más variados lu-
gares y escuelas esotéricas “ fragmentos de enseñanzas ocultas
unidas como en un rompecabezas”. Algunas personas piensan
que algunos aspectos de la enseñanza Masónica no pueden ser
de origen terrenal, ideas que se había dado por Dios sólo a los
profetas, o masones que estaba en contacto con alguna escuela
sobrenatural. Según otros, las enseñanza masónicas tuvieron na-
cimiento de genios de le época, uno de ellos Sir Francis Bacon,
o fue solo efecto de un eslabón en la cadena de transmisión del
conocimiento secreto iniciático que llego hasta Londres.

Lo más certero es decir que la Masonería tenía la misión his-


tórica de restaurar el papel de un conocimiento muy superior, a
la vida humana común y corriente para hacernos evolucionar”.

En términos de nuestra visión del origen de la enseñanza ma-


sónica, es que “No creo que unos cuantos masones medio ebrios
reunidos en un Bar o Taberna aquel año de 1717 en Londres
aglutinados allí   tuvieron la capacidad para inventar algo tan
complejo como es la enseña masónica. Estoy seguro de que
hubo personajes en algún lugar que les enseñaron y le ordena-
ron que luego lo enseñaran. “Esta enseñanza tiene su verdadera
fuente, de la cual se originó y luego desarrolló como resultado
del trabajo individual y grupal”.
 
Los masones reunidos aquel 24 de Junio de 1717 en Londres
en esa Taberna del Ganso y la Parrilla no inventaron (ni siquie-
ra crearon) la doctrina que, a diferencia de otras doctrinas, lla-
maron “Francmasonería “, los fundamentos de esa doctrina, así
como sus principales pilares, le dieron el mundo un cambio ra-
dical, el mundo moderno no sería lo que es hoy sin la influencia
Masónica.
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El Culto Primitivo en el Régimen Escocés Rectificado.
Jean-Marc Vivenza
13
El Culto Primitivo en el Régimen Escocés Rectificado.
Jean-Marc Vivenza

Extracto de su obra “Los Élus Cohen y el Régimen Escocés Recti-


ficado”, Capítulo V: “Expiación, purificación, reconciliación y san-
tificación: los cuatro tiempos de la reedificación del Templo del
menor espiritual”

“...¿cómo se va a traducir, para el Régimen Escocés Rectifi-


cado, esta “ciencia del hombre”, que procede directamente de
la enseñanza martinezista sobre la cual se apoya, por medio
de correcciones previas y significativas enmiendas efectuadas
para volverla conforme a las verdades de la fe cristiana? De qué
manera esta “ciencia” singular conseguirá, concretamente, co-
ger forma para conseguir fundirse enteramente en los diver-
sos grados y niveles de la “rectificación”, hasta tal punto que
se volverá tan íntima con el Régimen Rectificado que es ahora
relativamente delicado, debido al genio con el cual Willermoz
supo, mediante suaves toques, distribuir los elementos de esta
ciencia en su sistema, extraerla para proyectar sobre ella una
luz que le permita aparecer en toda su integral profundidad y
clara formulación.

La única manera de conseguir resolver estas legítimas cuestio-


nes, cuya elucidación es indispensable si se desea llegar a com-
prender la esencia espiritual auténtica del Rectificado, es pre-
guntarse en qué consiste el primer y mayor objetivo, el objetivo
central del Régimen fundado por Jean-Baptiste Willermoz. Aho-
ra bien, a esta pregunta se puede aportar una respuesta simple
e inmediata, que nos es expuesta por la Instrucción secreta de los
Grandes Profesos: “El único objetivo de la iniciación es conducir
del Porche al Santuario”; lo que significa, positivamente, que el
Rectificado, cuya finalidad es “esclarecer al hombre acerca de su
naturaleza, su origen y su destino”, no posee otro programa que
el de la “Reintegración”.

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Es evidente, como lo mostrará Willermoz, que si el hombre no
hubiese degradado su naturaleza librándose a la prevaricación,
sería inútil iniciar hoy en día tal proceso de regeneración. Pero
ahora, pudriéndose en su estado lamentable, un importante tra-
bajo se le impone puesto que el hombre es “indigno de acercar-
se al Santuario”, trabajo que podría resumirse en la imperativa
obligación para el Menor espiritual caído de obrar en recobrar
su estado primitivo original, que fue el objetivo reconocido de
la verdadera Iniciación por el intermedio de sus profetas y de
sus enviados que prescribieron siempre “una multitud de lustra-
ciones y purificaciones de todo tipo que exigían a los iniciados,
y solamente tras haberles preparado de esta manera, les hacían
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descubrir el único camino que puede conducir al hombre hacia
su estado primitivo y restablecerle en sus derechos perdidos”
(Instrucción secreta). Si no hay otra finalidad para la iniciación,
ni otro objetivo más precioso y vital, lo que sostendrá con gran
fuerza y enérgica convicción Jean-Baptiste Willermoz, entonces
se hace necesario organizar un camino, preparar una “vía” que
se encarnará en lo que quiso ser, y se pensó en tanto que Orden
de los Caballeros Bienhechores de la Ciudad Santa, la rectifica-
ción comprometida en 1778 en Lyon.

Curiosamente, para llevar a la práctica este proceso de rein-


tegración del hombre, y casi invisiblemente dándole a primera
vista un barniz “ético” o “moral”, que llegará hasta engañar a
algunos Masones, y no los menos instruidos, el Rectificado reto-
mará por su cuenta sin divulgarlo demasiado las tesis de Mar-
tinès relativas al culto primitivo, y reproducirá así los grandes
principios de la doctrina de los Cohen: “El hombre, ser espiritual
menor, tenía que operar un culto. Era puro y simple, pero habien-
do degradado su ser y desnaturalizado su forma, su culto cambió.
Se ha vuelto sujeto a la ley ceremonial del culto. El hombre, que
participa de la naturaleza divina y completa la cuádruple esen-
cia, debe rendir un culto que corresponde a las cuatros facultades
divinas de las cuales es imagen y semejanza”. Es cierto que el
culto celebrado por los Cohen integraba elementos del culto
celebrado por Adán, pero perfeccionándolos, haciéndoles más
eficaces y justos: “Culto de expiación, purificación, reconcilia-
ción, santificación. El último corresponde al pensamiento divino,
el tercero a la voluntad o al verbo, el segundo a la acción, el pri-
mero a la operación. El hombre en su primer estado solo tenía
que operar para él un culto de santificación y de alabanzas. Era el
agente por el cual los espíritus que debía traer de vuelta debían
operar los otros tres. Al haber caído, debe operarlos él mismo. Es-
tos cuatro cultos se designaban en la antigua ley por los 4 diferen-
tes sacrificios que hacía el gran sacerdote, por las 4 especies de
animales. También lo eran por los 4 tiempos, o fiestas principales,
y por las 4 oraciones diarias. El verdadero culto fue enseñado a
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Adán tras su caída por el ángel reconciliador, fue operado santa-
mente por su hijo Abel en su presencia, restablecido bajo Enoc
quien formó nuevos discípulos, olvidado después por toda la tie-
rra y restaurado por Noé y sus hijos, renovado luego por Moisés,
David, Salomón, Zorobabel y finalmente perfeccionado por Cristo
en medio de los doce apóstoles en la Última Cena”[1].

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Este culto nunca será enseñado en términos directos a los
miembros del Régimen Rectificado, puesto que Willermoz reser-
vará su conocimiento, no práctico sino teórico, únicamente a los
Caballeros Profesos y a los Grandes Profesos. Sin embargo, se
conducirá a los hermanos del Régimen por un proceso de rege-
neración espiritual tal que cumplirán, sin estar realmente cons-
ciente de ello, los principios, las reglas, las leyes y ceremonias
de este culto, llevándoles a comprometerse, lenta y armoniosa-
mente, en una santa labor de regeneración espiritual durante
todo el tiempo de su vida masónica. Sin embargo, el carácter
fundamental del cuaternario va a tomar con el Régimen Rectifi-
cado, que se libera de los marcos de la masonería estructurada
en tres grados de Aprendiz, Compañero y Maestro, tal evidente
dimensión que va a posicionar al sistema de Willermoz en una
actitud de brusca y, para algunos, chocante originalidad, de tal
forma que se va a acoplar con las convicciones de la doctrina
Cohen, que retoma para su propósito a este respecto y las hace
completamente suyas. Así, para reedificar el templo tripartito
destruido y en ruinas, el Menor de potencia cuaternaria deberá,
en cuatro tiempos, reencontrar los elementos del culto original
fundado sobre los cuatro sacrificios, las cuatro oraciones diarias
y las cuatro fiestas principales. Descubrimos entonces mucho
mejor por qué Willermoz, quien deseaba situar su Orden bajo
los auspicios del “verdadero culto” y del sacerdocio primitivo,
edificó su sistema masónico en cuatro grados y no en tres.

Volviendo con un sentido consumado de la pedagogía espiri-


tual sobre las grandes líneas de la historia universal, Jean-Bap-
tiste Willermoz, que observará sobre este punto una gran fide-
lidad con respecto a la enseñanza de Martinès de Pasqually,
sobre todo cuando éste, como era natural, se fundaba y se ba-
saba en la exposición de su doctrina sobre el texto y la letra de
la Santa Escritura, llevará entonces toda la perspectiva de su
sistema iniciático en una sutil y extremadamente realista obra
de regeneración, siguiendo casi paso por paso las diferentes
etapas que vieron a Adán, escuchando desgraciadamente al pa-
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dre de la mentira, ser desposeído de su estado glorioso, luego
expulsado del Edén para sufrir, en este mundo tenebroso, el es-
pantoso duelo de un exilio que le valdrá, debido a una penosa
expiación, al principio sufrida, pero que todo hombre tendrá
que aceptar y poner en práctica para poder colaborar en el tra-
bajo de purificación que permitió a la humanidad reencontrar
la amistad de Dios y beneficiarse de la gracia reparadora y san-
tificadora de su Hijo, ofrecida hoy en día gratuita y libremente
a toda criatura deseosa de reencontrar el camino que conduce
a la inefable comunión con el Eterno por la reconstrucción del
Templo universal tripartito.

Estas tres partes del Templo universal, y por ende del Menor,
van a ser particularmente marcadas y resaltadas en el seno del
Régimen Escocés Rectificado, el cual, recogiendo y adaptando
magistralmente la forma arquitectónica del Templo que Salo-
món edificó en Jerusalén (forma organizada según las diferentes
estancias del santo edificio: Porche, Santo, y Sancta Sanctorum,
perfectamente adaptable, al menos simbólicamente, en lo que
debiera ser la reedificación espiritual de cada hijo de Adán), in-
vitará a los hermanos a franquear los muros que les alejan, des-
graciadamente, del recinto sagrado y, a continuación, penetrar
piadosamente, bajando la cabeza con el sentimiento de su falta,
en el interior de este majestuoso Templo para poder, finalmen-
te, al entrar en el Santuario, alabar a la Divinidad y celebrarle un
verdadero culto, magnificando la gloria del Padre, del Hijo y del
Espíritu, cantando la inmensidad de su Amor.

En este esquema tripartito de reconstrucción, todo participa


de un gran y escrupuloso respeto hacia la Palabra de la Revela-
ción, todo está en profundo acuerdo con la doctrina de los pa-
dres de la Iglesia, todo se corresponde con un exigente cono-
cimiento de la realidad espiritual y antropológica que preside
en el fondo la constitución interior de cada ser y condiciona
rigurosamente los más mínimos progresos en su camino perso-
nal hacia el Reino de la Verdad.
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Cuando trataban la cuestión del camino espiritual, los doc-
tores de la fe hablaban efectivamente de un progreso que se
descomponía en tres tiempos distintos, respectivamente: la pu-
rificación, la iluminación y la unión. La mayoría de los tratados al
respecto explicaban con todo lujo de detalles lo que distinguía
estos tres tiempos, y describían la manera de avanzar en el seno
de estas etapas esenciales de la perfección cristiana donde el
alma se purifica sintiendo su inteligencia, su memoria y su vo-
luntad. Pero la juiciosa intuición de Willermoz fue la de conju-
gar, reuniendo los cuatro tiempos del culto primitivo con la re-
construcción tripartita del Templo universal, la perspectiva de
la “Reintegración” tal como la describió Martinès de Pasqually,
con los criterios seguros y sabios de la tradición secular de la
teología ascética y mística. Esta pertinente “alianza” desembo-
cará en la constitución de una arquitectura iniciática muy eficaz,
respetuosa de los fundamentos de la Revelación, atenta al senti-
do simbólico propio que podían constituir para la criatura caída
los grados de su retorno amistoso cerca de Dios.

Presentando al hermano de manera clara el Porche, el Templo


y el Santuario como tantos recintos que tendrá que franquear
para acceder a la plenitud de la iniciación que espera obtener
de por su compromiso en la Orden, el Régimen Escocés Recti-
ficado, al reconstituir con sus tres clases (Masonería, Caballería
y Profesión) las tres partes tradicionales del Templo, se inscri-
birá desde entonces como una verdadera escuela de realiza-
ción evangélica, a saber, volver a dar consciencia, aquí abajo,
a cada miembro, hermano querido del Señor, del lugar que le
corresponde y que le espera desde siempre en el Cielo cerca
del Eterno.

Estas tres partes del Templo responden a un ternario que sa-


bemos ocupa un lugar fundamental en el Régimen Escocés Rec-
tificado, y van por tanto a desempeñar un papel central desde
el punto de vista de la aplicación del trabajo iniciático que solo
podrá apoyarse, claro está, porque todo depende de ello, todo
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procede de ello y todo conduce a ello, sobre el ternario en el
sentido genérico del término. Robert Amadou publicó una ta-
bla recapitulativa muy instructiva al respecto en su Prefacio a
las Lecciones de Lyon, precedido de esta advertencia: “El terna-
rio fue elegido entre las diez páginas del libro del hombre porque
es necesario empezar con lo que se tiene. 3 es del mundo univer-
sal, según lo cual todo es producido, y número de las formas pro-
ducidas; número del Verbo y del Espíritu Santo en acción, número
de sus agentes creadores; número de nuestro mundo, pobres de
nosotros, ricos de nosotros”.

Con el objetivo que sea un paradigma permanente en su sis-


tema masónico, Willermoz, fino pedagogo, añade a este cuadro
general los tres tiempos de la historia del hombre y de la recons-
trucción de su Templo, insistiendo sobre el trabajo necesario
derivado de la comprensión de esta puesta en perspectiva uni-
versal que condiciona, en cada período y para todas las genera-
ciones que se han sucedido y que se sucederán en este mundo,
el destino de los hijos de Adán esperando la reconciliación que
les abrirá por fin las puertas del Reino: “Este término, escribirá
Saint-Martin, solo será alcanzado por aquel que haya pasado por
el crisol de la purificación, haya sufrido todas las pruebas que la
justicia exige a los culpables menores y haya trabajado el tiempo
requerido a la gloria del Gran Arquitecto del Universo. Esto será
el salario que recibirá cada elegido cuando haya fielmente cum-
plido con los deberes de aprendiz y de compañero, para merecer
ser recibido maestro, es decir, ser admitido al culto en el altar y a
llevar el incensario”.

No podemos dejar de recordar las palabras dirigidas por el


hermano Orador al nuevo iniciado del Régimen Escocés Recti-
ficado, explicándole el sentido de los tres viajes que acaba de
realizar: “Los tres estados de Buscador, Perseverante y Sufriente
están tan ligados en el hombre de deseo que nos ha parecido
necesario recordárselos juntos a través de cada uno de los via-
jes. Los tres viajes en la oscuridad han representado la penosa
21
carrera que el hombre debe recorrer, los inmensos trabajos que
debe realizar sobre su espíritu y sobre su corazón, y el estado de
privación en el cual se encuentra cuando está abandonado a sus
propias luces. La espada sobre el corazón designa el peligro de
las ilusiones a las cuales está expuesto durante su carrera pasaje-
ra, ilusiones que no puede rechazar más que con vigilancia y de-
purando siempre sus deseos. Las tinieblas que os rodean desig-
nan también aquellas que cubrían todas las cosas en el principio
de su formación. Finalmente, el guía desconocido que os ha sido
dado para recorrer este camino figura el rayo de luz innato en el
hombre, única vía para sentir el amor a la verdad y poder llegar
hasta su Templo”.

[1] Las Lecciones de Lyon, nº 99, del sábado 22 de junio de 1776,


W.

Tomado de:
Masonería Cristiana: https://www.masoneriacristiana.
net/2014/11/el-culto-primitivo-en-el-regimen.html?fbclid=I-
wAR1_LJtIsTDVUwOuViQOGegPKMOkJOfpaaVYm0_WHY-
G7k6UkP_iOtOE4CsE
22
23
CENTRO DE ALTOS ESTUDIOS MASONICOS DE
DOCUMENTOS DE LA IND

ACTA DE LA INDEPENDENCIA DE H
CENTRO DE ESTUDIOS HISTORI
José Soto Meza – O
24
LA GRAN LOGIA CONSTITUCIONAL DEL PERU
INDEPENDENCIA DEL PERU

HUANCAYO, JAUJA Y TARMA – 1820


ISTORICOS SOCIALES “HAUCCA”
Oscar Espinoza León
25
ACTA DE LA INDEPENDENCIA DE HUANCAYO, JAUJA Y TARMA – 1820
CENTRO DE ESTUDIOS HISTORICOS SOCIALES “HAUCCA”
José Soto Meza – Oscar Espinoza León

las reBeliones en el centro del peru mucho antes a la rebelion de tu-


pac amaru ii.
Los principios de libertad e igualdad como contenidos ideo-
lógicos de la Revolución Francesa e independencia de estados
Unidos, fueron los puntos de partida tomados en cuenta en el
campo fértil de la América Latina quienes tenían ansias de li-
bertad de tiempos atrás. La explotación, indiscriminación y la
injusticia del régimen colonial causo una oposición indignada
que constantemente estaban al acecho de cualquier movimien-
to separatista del régimen de entonces, hubo por esos tiempos
movimientos probados como el de Juan Santos Atahualpa (1743-
1775); la sublevación de los Caciques Torote y líderes nativos
campas (1724-1737). Hubo 112 rebeliones en el Perú de aque-
llos años a medio siglo anterior a la rebelión de Túpac Amaru II
(1730-1780), formando así de esta manera un tipo de Concien-
cia Nacional Indígena.

En este proceso de movimientos independentistas a comien-


zos del siglo XIX, hubo muchos sucesos de levantamientos en
nuestro valle, solo citaremos referencialmente algunos de ellos
porque nos ocuparía mucho tiempo y espacio.

-El Levantamiento de Manuel Aliaga y Prospero Astocuri en


Chupaca a comienzos de 1811.
-Las propagandas revolucionarias del cura Cecilio Tagle, natural
de Buenos Aires - Argentina. Fue cura de Cañete, San Gerónimo
de Tunan y Chongos. En este último lugar en 1813, incitaba a la
población a rebelarse.

26
A comienzos del siglo XIX, se produce un suceso fatal para
España, fueron apresados sus monarcas, Carlos IV y su hijo Fer-
nando VII por parte de Napoleón. A raíz de dicho apresamiento
se organizó en España una Junta Central de Gobierno, para que
gobierne a nombre del rey, y en América también se formaron
Juntas Gubernativas entre 1809 y 1810 para que gobiernen a
nombre del rey, pero estas Juntas se rebelaron contra la auto-
ridad española y comenzaron a gobernar “por su cuenta”, en
este caso llevaron a la practica un principio de boga o moda de
entonces de la “soberanía popular”, que quería decir “el poder
nace del pueblo”. Ausente o no estando el Rey, el pueblo tenía
todo el derecho de construir su gobierno.
27
LAS CORTES DE CADIZ Y LA PROMULGACION DE CONSTITUCION DOCEAÑISTA
Simultáneamente a la organización de las juntas se organizó
o constituyo en España, Las Cortes de Cádiz, una especie de
parlamento de todos los pueblos de la península y de América.
Estas cortes dictaron leyes eminentemente liberales, que favo-
recieron más aun las aspiraciones independistas. Las leyes prin-
cipales fueron:

-Igualdad de derechos entre españoles y americanos.


-Libertad de Imprenta.
-Libre comercio.
-Supresión del tribunal de la Santa Inquisición.
-Supresión del tributo y de la mita impuesta al indio.
-Libertad para cultivar la vid y el olivo.
-Elección de cabildos por voto popular.

Estas disposiciones conformaron la Constitución Doceañista.


La que se promulgo en Cádiz el 9 de marzo de 1812. Se difundió
por toda España y América, se ordenó la respectiva juramenta-
ción y su cumplimiento por parte de todas las autoridades y los
pueblos.
28
LA JURA DE LA CONSTITUCION EN LA PROVINCIA DE
JAUJA Y DISTRITO DE HUANCAYO.

En el Perú el virrey Abascal acepto la constitución a regaña-


dientes, otras autoridades en el interior del virreinato, la des-
echaron totalmente por atentar contra los intereses de la monar-
quía; por esta actitud se sublevaron Juan José Crespo Castillo,
en Huánuco, Pumacahua en el Cuzco, etc. exigiendo su cumpli-
miento. En la Región Central, donde despachaba la Intendencia
de Tarma, el pueblo jaujino y huancaíno exigieron su cumpli-
miento y su respectiva juramentación. En Jauja se juramentó el
25 de diciembre de 1812. En Huancayo se juramentó el 1 de
enero de 1813, el personaje que organizo con todo entusiasmo
y fervor patriótico la ceremonia fue nada menos que el ilustre
cura José Ignacio Moreno.

El pueblo de Huancayo en la Plaza Comercio, frente a la igle-


sia; se celebró una misa Solemne de Acción de Gracias. El pá-
rroco Moreno pronuncio un vibrante discurso que lo hizo pu-
blicar después (imprenta de los huérfanos 1813). Acto seguido
se procedió a la Solemne Juramentación. En memoria a de este
29
acontecimiento se impuso el nombre de “Constitución” a la an-
tigua Plaza Comercio. Sobre una piedra blanca se grabó la ins-
cripción: “Plaza Constitución, 1813, la que se colocó en la pa-
red de la casa del señor Ignacio Sotelo. Actualmente el pueblo
huanca le rinde veneración todos los días (Oscar Chávez, Huan-
cayo, 1926 pág. 35). En Tarma también se llevó a cabo en 1813 la
juramentación. En memoria de ello se erigió un obelisco en la
Plaza Mayor, pero lamentablemente se lo retiro a mediados del
siglo XIX.

Al iniciarse la década de 1820 el virreinato del Perú era el


único que subsistía en América del Sur, el de Nueva Granada
que puso fin la campaña de Simón Bolívar con la batalla de Aya-
cucho. La Junta de Buenos Aires después de derrotar a los es-
pañoles en argentina, pensó para asegurar su Independencia,
era indispensable liquidar el poderío español del Perú. Envió
tres expediciones por la ruta del Alto Perú (actual Bolivia), (Bal-
carce y Castelli, Belgrano y Rondeau), las que coordinando con
los levantamientos peruanos de Francisco de Zela y Paylardelli,
atacaron al gobierno español, pero, lamentablemente, dichas
expediciones fueron derrotadas por el Virrey Abascal, en esas
circunstancias adversas aparece la providencial figura del Ge-
neral José de San Martín quien, en base a un pequeño contin-
gente de los “Granaderos de a Caballo”, organizo un formida-
ble ejercito denominado de los “Andes”, Su plan de ruta era por
los andes de Chile, según el cual libertaria primero a Chile y
luego al Perú para completar su obra. Con la aprobación del Di-
rector Supremo de Argentina Juan Manuel de Pueyrredón, salió
la expedición libertadora de la ciudad de Córdova a comienzos
de 1817. Su formidable y noble plan se cumplió como lo pensó.
Sin mucha dificultad obtuvo la victoria en Chile, proclamó su
independencia y luego paso a Perú. El 8 de Setiembre de 1820,
desembarco en la Bahía de Paracas e instalo su cuartel general
en la ciudad de Pisco. La estrategia que San Martín aplicaría en
el Perú lo denomino Plan de Puertos, de acuerdo con esto divi-
dió su ejército de los Andes en dos columnas. La primera deno-
30
minada Expedición a la Sierra Central le encomendó al general
Juan Antonio Álvarez de Arenales con 1,200 hombres a su man-
do; la segunda al mando del mismo general San Martín con más
cantidad de hombres avanzo por el océano pacifico rumbo a la
capital virreinal.

La expedición al centro tenía las siguientes expectativas:

-Hacer conocer a los lugareños la llegada de la expedición li-


bertadora y avivar el espíritu revolucionario.
-Abatir las guarniciones realistas.
-Reconocer la zona y asegurarse de los recursos.

Por otra parte confirió al general Arenales facultades extraor-


dinarias como:

-Ocupar militarmente Huamanga, Huancavelica y Jauja.


-Nombrar nuevas autoridades: Intendentes, gobernadores, cu-
ras, etc. en las Zonas liberadas.

La primera expedición estaba conformada por los batallones


Número 11 de los Andes y Número 2 de Chile, un escuadrón de
caballería a órdenes del mayor La Valle y el teniente Vicente
Suárez; 2 piezas de artillería a cargo de Hilario Cabrera. Jefe
de Estado Mayor: Manuel Rojas (argentino). Figuraban también
en esta Expedición destacados militares como el mayor José
Félix Aldao, natural de Mendoza y ex-capellán del Ejercito de
los Andes; el teniente coronel Francisco Bermúdez y otros. La
expedición partió de Pisco. A su paso por Ica logro sorprender
y derrotar al español Quimper (15de noviembre 1820). Luego
paso a Huamanga y logro ocuparlo.

El Mayor La Valle ocupo Huancayo el 19 de noviembre; mientras


que el Intendente de Huancavelica José Montenegro y el subde-
legado de Jauja Domingo Jiménez con sus respectivas fuerzas
realistas se replegaban hacía Tarma y Cerro de Pasco. El día 20
31
de noviembre por la noche, los independistas ocuparon Jauja.
Poco después el Comandante Rojas se posesiono de Tarma y
luego avanzaría a Cerro de Pasco (Mitre, Bartolomé, Historia de
San Martín, cap., XXVIII. P 709.). El General Juan Antonio Álva-
rez de Arenales arribo a Huancayo con el propósito de destruir
a los realistas, pues ahí ánimo y convenció a los habitantes de
este pueblo de Huancayo, perteneciente a la provincia de Jauja,
para que proclamara y jurara su independencia. En ese enton-
ces el el Gobernador Político y Militar del “termino” o distrito
de Huancayo era el Coronel Don Marcelo Granados (natural de
Mito) y el Párroco el Licenciado Don Estanislao Márquez, crio-
llos ellos, Márquez natural de Jauja. Se reunieron los tres, más el
Escribano del Cabildo Constitucional, Don Juan de Dios Marti-
corena y acordaron redactar el Acta y Jurar la Independencia
de Huancayo –provincia de Jauja- el día señalado seria al día
siguiente de la llegada del argentino Álvarez de Arenales o sea
el día 20 de noviembre de 1820. El lugar escogido para la jura-
mentación seria la Plaza Huamanmarca, (5ta cuadra de la Calle
Real frente a los edificios del Centro Cívico actual) donde se
erigió un tabladillo para tal acto patriótico.

El día 20, el Coronel Granados manifestó al pueblo huancaí-


no sobre el acontecimiento histórico. Acto seguido el Escribano
Juan de Dios Marticorena leyó el Acta de juramentación en voz
alta con mucho fervor patriótico, Arenales, Orihuela y los solda-
dos de la Expedición Libertadora acompañaron y enaltecieron
la ceremonia con sus honrosas presencias. La alegría jubilar y el
32
patriotismo fue muy eufórico y alegre, y fue así, porque gracias
a la música marcial de la banda del Ejercito Libertador enalte-
ció dicha ceremonia y fiesta patriótica jubilar. En medio de esta
grata solemnidad y el bullicio alegre de fervor patriótico, se fir-
mó y rubrico el Acta de la Jura de la Independencia del Perú
por primera vez en la Provincia de Jauja, distrito de Huancayo.

Dice German Leguía Martínez, “Después del acto solemne de


la proclama, el pueblo huanca vitoreo y obsequio a sus liber-
tadores, chicha, licores, dulces y cuanto tenían más agradable
y con tanta emoción que se pusieron a bailar” (historia de la
Emancipación, t. III, pp. 33-34).

ACTA DE LA INDEPENDENCIA DE HUANCAYO


“En el pueblo de Huancayo de la jurisdicción de Jauja y go-
bierno de Jauja, de la Intendencia de Tarma reunidos por con-
vocación especial, los legítimos representantes, delegados y
voceros de esta sierra corazón del Perú después de deliberar,
discutir y estudiar el asunto:

A. CONSIDERAN:

Primero.- Que se a hecho pesado en demasía el yugo de la do-


minación española en el Perú y que no se aprecia y se reconoce
el valor, la inteligencia, ni saber de los peruanos, ni aun si son
hijos de peninsulares nacidos en el país.

Segundo.- Que los peruanos han contribuido como nadie con


su oro hasta con su sangre a la grandeza y poderío de España
defendiendo en sus luchas contra sus enemigos de Europa.

Tercero.- Que el yugo que soportan los peruanos se hace más


intolerable que los continuos abusos de malos virreyes, los
que ni aun son capaces de organizar una buena defensa contra
los piratas ingleses y holandeses que atacan descaradamente
33
nuestras costas.

Cuarto.- Que el Perú tiene preparación cultural y recursos sufi-


cientes en hombres y en oro para gobernarse solo, sin interven-
ción y ayuda extranjera siguiendo el ejemplo de las antiguas
colonias inglesas en América del Norte y españolas en el Río de
la Plata en el sur.

B. RESUELVEN:

Tomar armas para separar partidos que forman el Perú y Char-


cas del dominio español, defendiendo y sosteniendo la libertad
e independencia obtenidas con sus vidas sí es preciso.

C. DECLARAN:

“EL PERÚ SERA DESDE ESTE INSTANTE LIBRE DEL DOMINIO


ESPAÑOL O DE CUALQUIER OTRO PORQUE ASÍ LO JURAMOS
SUS HIJOS ANTE EL DIOS DE NUESTROS PADRES EN EL ALTAR
DE LA PATRIA”

Cabildo de Huancayo, 20 de noviembre del año de la gracia de


un mil ocho cientos y veinte.

MARCELO GRANADOS (Coronel efectivo) – JUAN DE DIOS


MARTICORENA (Escribano) – ESTANISLAO MARQUEZ (Sacer-
dote).

Mariano Crespo Huayla, Carlos Arizmandi Pérez, José Luis Tu-


pinayos, Luis Espindola Huayla, Pedro Abdón Loza del Mar, Jo-
sef Luis Malpartida, Ceferino Escobar Peña, Alfonso María del
Béjar, Arnaldo Poma Luqui, Pedro Espindola Huayla, Faustino
Herrera Loza, Rudecindo M. Cáceres, Alberto Jiménez, Abelar-
do Ochoa Velezmoro, Roberto Sobreviela, Carlos Sobreviela,
Bernardo José Camacachi, Luis Zubiaga de Cáceres, Manuel
José Márquez, Marino Espindola Pella, Ricardo Luis Condema-
34
rin, Alfonso Gómez Vegas, Demetrio Ortiz de la Giralda, Maria-
no Orne Orne, Ismael López Peñafiel, Nicolás Herrera Palomi-
nez, Pedro Luque Soria, Silvestre Reos Picado, Ignacio Carvo
Márquez, José de Jaime, Carlos Manuel de Jaime, Ruy Alejandro
Peña y Pardo, Augusto Pio Rosell y García, Ernesto Ruy Pine-
da, Miguel Asunción Córdova y Tupinayos, Nemesio Apolonio
Pineda, Isaac Avendaño y Soria, Wenceslao Huamán Palomino,
Francisco Huayla y Túpac.

PROCLAMA Y JURA DE LA INDEPENDENCIA EN JAUJA 20 DE NOVIEMBRE DE 1820


.
Mientras se festejaba jubilosamente la Independencia en
Huancayo, Álvarez de Arenales, al enterarse de la fuga precipi-
tada de los españoles hacia Tarma por la ruta de Jauja, ordeno al
Mayor La Valle realizar una persecución implacable hasta alcan-
zarlos. El Mayor La Valle al mando de 55 jinetes escogidos y ofi-
ciales voluntarios, forzando su marcha causaron serios estragos
a la retaguardia enemiga en San Lorenzo, Ataura y Maquinhua-
yo. Cuando los españoles se aprestaban a saquear e incendiar
a la primera Capital del Perú, providencialmente, los patriotas
capturaron al realista Intendente de Huancavelica, Brigadier
Montenegro y los realistas apresuradamente abandonaron la
ciudad. Sin embargo el Mayor La Valle a las 9 de la noche del
20 de Noviembre de 1820, les dio alcance en la cuesta de “Pu-
chococha” y “Cruzpata” a un kilómetro de a la entrada al valle
de Yanamarca. Refiere Dellepiane: “A pesar de las dificultades
del terreno, La Valle ordeno a sus jinetes que cargaran contra
la columna del enemigo, y logro desorganizarlos por comple-
to, convirtiéndose la fuga en un desastre definitivo. Los realistas
fugaron dejando 8 muertos y los patriotas tomaron 16 soldados
y 4 oficiales realistas. En Jauja los patriotas capturaron al Inten-
dente de Huancavelica, Brigadier José Montenegro y además
tomaron 300 caballos…”, que los había requisado el Subdele-
gado de jauja, Domingo Jiménez por orden del Virrey, para en-
tregarlos a O´Really.

35
Los jaujinos sin embargo no se quedaron a la saga en estas de-
cisiones patrióticas, impacientes por su libertad no esperaron
la llegada de del Ejercito Libertador, y sin contar con la presen-
cia de Antonio Álvarez de Arenales, vibrando de entusiasmo,
Juro y proclamó su Independencia el 20 de Noviembre de 1820,
pero en la tarde (Eliseo Sanabria, historia de Urin huanca, pág.
93). En efecto los patriotas jaujinos a la cabeza del Gobernador
de la Provincia de Jauja, Coronel Pedro Gonzales y los principa-
les y notables ciudadanos Hilario Lino, Gregorio Suarez, Rafael
Zevallos y el cura Estanislao Márquez (que redacto la indepen-
dencia en Huancayo) designaron al Capitán Alejo Martínez Lira
para realizar el acto histórico.

El Capitán Alejo Martínez Lira con gesto de irrecusable patrio-


tismo, desde los balcones del Cabildo (municipalidad) anuncio
del deseo del pueblo de proclamarse libre por siempre. Así, en
medio de aplausos efervescentes, delirantes de entusiasmo, re-
pique de campanas, se rompió las cadenas después de 3 siglos
de oprobio, dominio y esclavitud española. Ironías de la vida.
Dice Apolinario Mayta “Este acto heroico cobra mayor relieve
si tomamos en cuenta que Jauja fue fundado por el conquista-
36
dor Francisco Pizarro con la categoría de la Capital de la Nueva
Castilla en América.

Clodoaldo Espinoza Bravo, con la acuciosidad que le caracteri-


za manifiesta que se sentó el Acta de la Independencia en Jauja y
“entre los documentos sustraídos o quemados por los chilenos,
al ocupar la ciudad en 1882, desapareció del municipio, es in-
dudable que ahí estuvo el Acta” No se descarta esta posibilidad
toda vez que en Jauja, Andrés A. Cáceres, reorganizo el ejercito
de la Resistencia con los heridos y enfermos que estaban en
jauja, de ahí el ensañamiento de los chilenos con la población
de Jauja. El General Álvarez de Arenales y el grueso del Ejer-
cito Libertador, llegaron a Jauja la noche del 21 de noviembre,
permaneciendo hasta la madrugada del 25 para dirigirse hacia
Tarma, siempre persiguiendo a los realistas. El Capitán Alejo
Martínez Lira, por su arrojo y patriotismo, fue nombrado Capi-
tán del Regimiento de Granaderos Cívicos y más tarde Teniente
Coronel de las huestes del General Don José de San Martin y de
Simón Bolívar.

PROCLAMA Y JURA DE LA INDEPENDENCIA EN TARMA 29 DE NOVIEMBRE DE 1820


El 25 de noviembre Arenales arribo a Tarma y este con las fa-
cultades extraordinarias que gozaba, nombro nuevo Goberna-
dor Intendente de Tarma y Coronel de Milicias a Don Francisco
de Paula Otero (28 de Nov. 1820) que resultó ser un excelente
luchador por la causa libertaria. Luego se fijó como fecha para
la proclamación de la Independencia el día 29 de noviembre.
Para ese día se convocó a todos los pueblos circunvecinos. Lle-
gado el día se celebró una misa solemne de Acción de Gracias
en la mañana. Luego se pasó a proclamar la Independencia de
Tarma y al mismo tiempo se abolió la tributación indígena.

El acta se ha conservado íntegramente hasta la actualidad,


constituye sin lugar a dudas, una de las fuentes históricas más
valiosas para los investigadores que se ocupan de conocer el
37
fascinante y complejo mundo de las ideas y el lenguaje de la
época, los elementos modernos y tradicionales de las doctrinas,
como también la cultura política prevaleciente. Justamente para
evitar caer en cualquier modalidad de anacronismos.

“En la capital de Tarma, a beinte y ochos días del mes de no-


viembre, de mil ochocientos beinte años, congregado todo el
vecindario de esta villa, en casa del Señor General del Exercito
de la Patria, Don Juan Antonio Alvarez de Arenales, por citación
de su señoria, tuvo á bien mandarle hacer hayer; manifestó su
señoria al Congreso, ser conveniente que para el bien general
eligiere el vecindario francamente un Governador, que lo fue-
se de esta Capital, y todo su territorio, para administración de
Justicia, por lo respectivo a lo Politico y Militar: En consecuencia
de esto cada uno de los concurrentes presto su opinion, voto
en publico, que generalmente, y sin discrepancia de un solo in-
dividuo de todos los que subscriven, recayó en la persona del
Señor don Francisco Paula Otero; y viendo Su Señoria el refe-
rido Señor General la uniforme elección, que se havia hecho,
manifestó su complasencia, al concurso del vecindario, reitero
las expresiones de benebolencia, con que desde su llegada ha
visto la deferencia de esta capital, a la justa causa de la Patria,
y dispuso, que extendiese esta Acta del /. Gobernador Politi-
co nombrado, y rubricada por los becinos de honor, patriotas,
que han hecho la eleccion, se pase a Su Señoria, para la debida
aprobación; y que en seguida el dia de mañana beinte, y nueve
del corriente Noviembre, se solemmise esta elección del Go-
bernador Político nombrado, con una solemne Misa cantada en
acción de gracias al Todo Poderoso, en esta Santa Iglesia Parro-
quial sentándose todo asi para la debida constancia. A conti-
nuación de esta elección, y como convencidos todos los vecinos
suscribientes de la justicia de la causa de la Patria, expresaron
abrasarla franca y gustosamente, renunciando todo derecho de
la Nacion Española y que desde luego estaban prontos a prestar
el juramento de seguir las banderas de la Patria, lo que execu-
tarian gustosos el dia, que el señor General Don Juan Antonio
38
Arenales designase para el efecto».

Participó y firmó el Acta como secretario del cabildo Juan Ma-


nuel de Cárdenas, y aparecen como firmantes del documento
las siguientes personas: José de Arrieta (Presvitero), José María
de Aguirre, Fray Vizente Ortiz, Juan Evangelista Cardenas, Ata-
nasio de la Canal, Domingo Garrido, Jose Maria Gomez, Juan de
Dios Gallardo, Jose Gabriel Gomez, Jose Antonio Sarrio, Pasca-
sio del Castillo, Manuel Caseres, Santiago Nalvarte, Francisco
Trinidad Leon, Fernando de Doñobeytia, José Aguayo, Mariano
Gochi, Antonio Fee (?), Eulalio Benavides (Teniente de Cura),
Gerónimo de Aguirre, Fray Leonardo Saavedra, Custodio Al-
vares, Juan Tomas de Benavides, Manuel de Gorbea, Francisco
Hurtado, Luis Gamarra, Bernardo Ancieta, Domingo Bustaman-
te, Domingo de Oyarzabal, Jose Maria de Santa Maria, Ambro-
cio de la Parra, Juan de la Parra, Francisco Boladeras, Tomas de
Mendizabal, Juan Ruiz y Pedro Pagan.

Una consecuencia inmediata a la declaración de la indepen-


dencia en Tarma, fue el triunfo militar patriota en la batalla de
Cerro de Pasco el 6 de diciembre de 1820. Esta victoria hubiese
sido impensable si Arenales no hubiese contado con el apoyo e
intervención de las milicias que ya se habían constituido en Tar-
ma y sus alrededores, por efecto del potente simbolismo que
rodeo al acto público de la independencia. En realidad, las pro-
pias autoridades patriotas recientemente constituidas en Tar-
ma, ya se habían ocupado de divulgar en todo el territorio de la
ahora extinguida Intendencia y mediante el Bando respectivo,
su determinación por la libertad, formalmente establecido en el
Acta; tal como figura en la siguiente nota añadida al Bando: “Se
publicó este Bando en la Plaza Mayor de esta Capital, á usanza
de Guerra y con la solemnidad de estilo, en la tarde del dia de
su fecha: y se fixaron las Copias respectivas en los lugares acos-
tumbrados. Así lo certifico. Juan Manuel de Cardenas Secretario
(Rubricado)”.

39
40
En los siguientes meses el Ejercito Libertador, tuvo enfrenta-
mientos con el Brigadier español Mariano Ricafort que se halla-
ba al cuidado de la plaza realista del Cuzco, quien avanzó hacia
el centro presentando serias batallas a los indios a su paso este
avance y ofensiva de Ricafort causo serios problemas en nues-
tra región, por su parte el ejército libertador había dejado por
esta parte a José Félix Aldao y la gran parte del Ejercito Liber-
tador se había retirado a Huaura donde Don José de San Martin
había instalado su cuartel general, dejando desguarnecido la
sierra central y fue donde aprovecho Ricafort para presentarle
dura batalla a Aldao. Bueno pero vayamos a lo nuestro a lo que
nos concierne a la historia de Jauja.

SAN MARTÍN SE PERCATA DEL VALOR ESTRATÉGICO DE LA SIERRA.

CREACION DEL PRIMER EJERCITO PERUANO EN JAUJA.


El generalísimo Don José de San Martín, se dio cuenta que la
posesión de la sierra central era vital para el éxito de la gue-
rra por las siguientes razones: a) Permitía córtarles a los realis-
tas de Lima la comunicación con la región sur, b) Disponía de
excelentes recursos humanos patentizados en las guerrillas, c)
Contaba con abundantes recursos materiales, víveres, caballos,
etc. y d) Ofrecía un clima más saludable que el de la costa. Se
había cometido, pues, un grave error al abandonarla y convenía
inmediatamente. Esta importante misión le encomendó al Co-
ronel Agustín Gamarra, natural del Cuzco, que se había pasado
a las filas patriotas. Para el caso fue designado COMANDANTE
GENERAL DE LAS FUERZAS DE LA SIERRA. Este con un cuadro
de oficiales y clases y provisto de algunos elementos de guerra,
se dirigió a la sierra y se posesiono tranquilamente de Jauja y
Tarma (20 Feb. 1821). Aldao ascendido a Teniente Coronel, se
puso a sus órdenes. Gamarra vio por conveniente organizar un
ejército Peruano aprovechando el contingente valiosísimo de
las guerrillas que ya José Félix Aldao, Bruno Terreros y otros
41
jefes las habían organizado. Estableció la Infantería con el nom-
bre de “Leales del Perú”; y la Caballería, con el de “Granaderos
a Caballo del Perú”. Para el sostenimiento del flamante ejército,
el Gobernador y Coronel de Regimientos Cívicos de Jauja Pe-
dro J. Gonzales aporto con 933 pesos y cuatro reales, De este
modo, nace el “PRIMER EJERCITO PERUANO” en Jauja, en el
mes de febrero de 1821. Lamentablemente, hecho importantí-
simo no ha sido destacado debidamente por la Historia Militar
y permanece en el olvido. Empero, las unidades mencionadas
no duraron mucho. Pues, los “Leales del Perú” fue incorporado
en el Batallón Nº 1 de infantería (Enero de 1822); y la Caballería
“Los Granaderos a Caballo del Perú” fue asimilado una parte a
los Granaderos a Caballo de los Andes; otra a los “Húsares de
la Guardia”, Gamarra personalmente no respondió a las expec-
tativas, pues, era militar de academia y no estaba hecho para
dirigir milicias populares.

Bueno con este artículo queremos rememorar importantes fe-


chas que no son tomadas en cuenta dentro de la historia local de
Jauja, fechas trascendentales que marcaron hitos en la historia
peruana y local. Jauja primero en Jurar y proclamar la Indepen-
dencia en el Perú, la batalla de “Puchucocha”, quizás muchos
no conozcan está cerca en el camino a Pachascucho antes del
subir la curva por la carretera a Acolla, existe ahí un obelisco en
conmemoración a dicha batalla, la creación del Primer Ejercito
en el Perú, en JAUJA pues el Ejercito Libertador vino con San
Martin y eran extranjeros. Ojala que el presente trabajo sea leí-
do y transmitido a nuestros jóvenes, niños y darles conocimien-
tos históricos sobre nuestro terruño y sobre todo que no pase
desapercibido esta memorable fecha de mucha trascendencia
histórica.

CENTRO DE ESTUDIOS HISTORICOS SOCIALES “HAUCCA”


José Soto Meza – Oscar Espinoza León

42
ESCUELA MILITAR DE CHORRILLOS (emech)
BATALLON LOS LEALES DEL PERÚ y 100 DÍAS DE LA INFANTERIA
Su origen se remonta a diciembre de 1820, cuando el sargento
mayor Juan Mangas organizó el Batallón Veteranos de Jauja con
voluntarios de esa provincia. Fue la tercera unidad peruana y en
febrero de 1821 se instruía en Huancayo. Había incrementado su
efectivo con veteranos del “Regimiento del Cusco”, unidad que
en enero de 1821 se separaron de filas realistas y se unieron a
la causa patriota.

43
San Martín, oficializó la creación de este y otros cuerpos pe-
ruanos, que habían aumentado su efectivo, mejorado su instruc-
ción y organización. En la Orden General del 20 de febrero de
1821, se aprobó su formación de acuerdo a ordenanza y se les
dio nuevo nombre. Al “Auxiliares de Ica” lo denominó “Escua-
drón Granaderos a Caballo del Perú” y al “Veteranos de Jauja”,
lo llamó “Batallón Leales del Perú”. Asimismo, con las unidades
peruanas se creó también la primera División Peruana, al man-
do del coronel Agustín Gamarra.

Los “Leales del Perú”, en el transcurrir de su historial ha te-


nido diversas denominaciones. Así, poco después de la procla-
mación de nuestra independencia se les denominó Batallón de
Infantería Nº 1 “Cazadores del Perú”; y desde enero de 1822 se
nombró Batallón de Infantería de Línea Nº 1 del Perú. En 1823 se
convirtió en Regimiento de dos batallones y su segundo bata-
llón se formó con reclutas de Huaylas. A fines de ese año Simón
Bolívar dispuso que se reorganizara como unidad suelta y tomó
el nombre de Batallón de Infantería Nº 1. Bajo las órdenes del
coronel José de Paula Otero participó en las batallas de Junín y
Ayacucho.

En 1825, luego que se aprobara el Primer Reglamento Or-


gánico de la Infantería y Caballería del Perú, esta unidad y el
Batallón Legión Peruana de la Guardia se convirtieron en el Re-
gimiento “Ayacucho”, en mérito a su gloriosa actuación en la
batalla que selló la independencia de América. En 1827 el re-
gimiento se desdobló y el Batallón Nº 1 por ser el más antiguo
tomó el nombre de “Glorioso Ayacucho” mientras que el “Le-
gión Peruana” mantuvo su nombre.

El general Don José de San Martin cuando llega al Perú en-


carga al sargento mayor José Antoni de Mangas para organizar
el Batallón y sea el instructor principal fundamentando que el
Perú necesitaba su propio Ejercito regular dando como plazo
cien (100) días como máximo para que los voluntarios en lo
44
que se encontraban mestizos, criollos, negros e indios tengan
los conocimientos sobre armamento , uniformes y otros lo cual
le sirva para la vida en campaña y poder presentarse como un
ejercito formal de un país independiente.

Es por eso que desde la creación del ejercito hasta la actua-


lidad la etapa básica son de tres (03) meses, donde un soldado
aprende lo necesario para servir a la patria.

Tomado de:
Ejercito del Perú.
https://www.ejercito.mil.pe/index.php/nosotros/ejerci-
to-del-peru-3/resenas-historicas
Infanteria EMECH
h t t p s : / / w w w. f a c e b o o k . c o m / i n f a n t e r i a e m c h /
posts/2325676864212923
45
Centro de Altos Estudios Masónicos de

LOS WANKAS JURAN INDEPENDE


46
e la Gran Logia Constitucional del Perú.

ENCIA Y DAN BATALLA POR ELLA. 47


Centro de Altos Estudios Masónicos de la Gran Logia
Constitucional del Perú.

LOS WANKAS JURAN INDEPENDENCIA Y DAN BATALLA POR ELLA.

LAS PRIMERAS REBELIONES WANKAS.


Los guerrilleros de la sierra central Luchadores contra la opre-
sión y la invasión foránea, demostrando su valentía y heroicidad
desde el inicio mismo de la Colonia. Veamos un breve repaso
de estos hechos:

Manco Inca en Wankamayo (río Mantaro) con el primer grito


separatista (1536). Destacan los héroes rebeldes Cristóbal Ca-
llavallauri en 1565 y Carlos Apoalaya (1666), ambos de Chupa-
ca. Melchor Julián Mayta Canchari (1710) en Acolla, torturado
por tres días seguidos y arrastrado por un caballo cabalgado
por un negro llamado Jacinto Hurtado tras haberse revelado
contra los hacendados españoles de Yanamarca, en defensa de
sus tierras. Cristóbal Huayna Atoc del pueblo de Junín en 1735
defendió a los arrieros indígenas contra los propietarios de mi-
nas. La revuelta de Casimiro Lambato (1752) en Jauja.

Ignacio Torote, cacique asháninka, sublevado en 1737, el movi-


miento del Apu Inga Juan Santos Atahualpa, que liberó la Selva
central. En este movimiento destaca la heroína Ana de Tarma,
con un grupo de corajudas mujeres tarmeñas que tuvieron inti-
midados al Intendente Benito Troncoso al igual que al sanguina-
rio realista Pedro de Milla Campo, derrotándolos en las batallas
de Cerro la Sal, río Perené y Nijandaris.

Nicolás Dávila Astocuri en 1781 en Jauja, con apoyo de su ma-


dre Josefa Astocuri Limaylla, liberó del pago de mitas y el pon-
tazgo en Huancayo (Castro: 37).

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LA EXPEDICIÓN LIBERTADORA DE ANTONIO ÁLVAREZ DE ARENALES.
Luego de dos meses en Pisco, José de San Martín busca un
lugar estratégico y, decide trasladarse a Huaura. Ordena a Álva-
rez que se interne en la sierra central para insurreccionar a los
pobladores y tender un cerco sobre Lima.

Antonio Álvarez de Arenales, comandante y estratega de la


expedición libertadora de la Sierra Central, partió de Pisco el 5
de octubre de 1820 y cubrió Ica, Cangallo, Huamanga, Huanta,
Huancayo, Jauja, Tarma hasta Cerro de Pasco con 1242 hombres
y, retornó a Huaura el 8 de enero de 1821.

Alvarez, en este recorrido pudo conocer la situación real de


los realistas, solivianto a las poblaciones contra los godos, hizo
propaganda, promovió que los pueblos proclamen su indepen-
dencia y elijan sus propias autoridades, desconociendo al virrey
Pezuela. Hubo varias batallas, como el de Puchococha-Acolla,
donde el mayor Lavalle derrotó a los realistas con montoneros
acollinos y se inmolo Rudecindo Mayta. En Tarma y Cerro de
Pasco, se enfrentaron victoriosamente con O‘Reilly en Uliachín
y Patarcocha el 6 de diciembre 1820. El 29 de diciembre del
mismo año, en Azapampa las tropas del cura guerrillero Félix
Aldao, fueron vilmente masacradas por Ricafort, sucumbiendo
más de quinientos héroes wancas que lucharon y ofrendaron su
vida, por la independencia peruana.

LA INDEPENDENCIA DE HUANCAYO Y LA BATALLA DE AZAPAMPA.


Con la presencia del Gral. Alvarez de Arenales, el Obispo
Orihuela, autoridades huancaínas y diversas delegaciones de
los pueblos de Chupaca, Sicaya, Chongos y otros, el 20 de no-
viembre de 1820, el sacerdote Estanislao Márquez celebró una
misa de acción de gracias en la Iglesia de Huancayo, luego de
ello fueron a la plaza Huamanmarca donde se habían reunido

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la población, tomando la palabra el Gobernador Coronel Ma-
nuel Granados, igualmente el Gral. Arenales, quién expuso su
misión, mientras el escribano Juan de Dios Marticorena tomaba
nota, se proclama que “¡Huancayo será desde este instante, li-
bre del dominio español o de cualquier otra nación extranjera,
porque así los juramos sus hijos ante el dios de nuestros padres,
en el altar de la patria libre!” La proclama fue redactada por el
RP Estanislao Márquez de las Casas, que luego lo haría también
para Jauja.

Este hecho provocó la furia de los españoles comandados por


Mariano Ricafort que se trasladaron desde el Cusco hasta el va-
lle del Mantaro, avanzó arrasando e incendiando a los pueblos,
su intención era castigar a Huancayo para escarmiento de los
demás pueblos.

En Huancayo el sacerdote José Félix Aldao, en menos de un


mes logró reunir a unos diez mil bravos wancas. El 28 de di-
ciembre Ricafort alevosamente incendió Viques y Huayucachi,
pueblos cerca de Huancayo. Un día después Ricafort y su ejér-
cito realista aparecieron en Azapampa con 1300 hombres bien
armados, mientras que los patriotas era una masa de indios ar-
mados de lanzas, rejones, hondas y escopetas casi inservibles.

La batalla fue muy dura, las armas decidieron a favor de los re-
alistas, el resultado, una masacre. “Las tropas de Ricafort rodea-
ron y asaltaron Huancayo. Saquearon al vecindario y degollaron
a más de 1000 indefensos pobladores. Los sanguinarios españo-
les persiguieron a los patriotas hasta quebrada honda” (Mayta
y Canchari). Paz Soldán refiere que “El castigo que aplicó a los
pueblos wancas fue cruel y monstruoso: masacres, incendios,
fusilamientos, violaciones, degüellos”, Mitre (1887) dice: “Pasó
a cuchillo a más de quinientos hombres indefensos”.

Esta batalla hizo que Huancayo sea conocida en el Perú como


la “Ciudad Incontrastable”. Denominación en reconocimiento a
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los valientes wankas que demostraron su valentía ante el po-
deroso ejército español en la batalla de Azapampa el 28 de di-
ciembre de 1820, El reconocimiento está fechado 19 de marzo
de 1822, por Torre Tagle, que le confiriera a Huancayo el título
de Ciudad Incontrastable (ciudad que no puede ser conquista-
da), ratificado por el gobierno provisorio de José La Mar el 5 de
febrero de 1828.

LAS HEROINAS TOLEDO DE CONCEPCION.


Las Heroínas Toledo de Concepción fueron tres damas, María
Ramos de Toledo (madre) y su dos hijas: Cleofé e Higinia Tole-
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do Ramos, hijas de Pedro Toledo. En esos días el sacerdote pa-
triota Aldao, que operaba en Cerro de Pasco, había dejado un
destacamento de caballería de 100 hombres en Concepción,
que sirvieran en los puestos de observación y sean núcleos de
concentración de los indígenas del valle después de la infausta
batalla de Azapampa y los asesinatos de Huancayo. El 2 de mar-
zo de 1821, a media noche, el realista Ricafort marcha a Concep-
ción con toda clase de precauciones para caer de sorpresa y
así no gastar municiones ni tener bajas. El 3 de marzo a las tres
de la madrugada los realistas entraron sigilosamente a Con-
cepción y atacaron por diversos puntos el cuartel patriota, los
primeros disparos despertó al pueblo y se movilizó la guerrilla
en defensa de la pequeña y única fuerza dejada en el valle; la
confusión y el desorden manifiestos por la oscuridad produjo
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sorpresa y numerosas bajas entre los patriotas del pueblo que
se defendió con escopetas y rejones.

Concepción no olvida lo ocurrido el 3 de marzo. Fue tan dolo-


rosa que dejó huellas profundas en el corazón de este pueblo.
Informados de la presencia de los españoles, los pobladores
destruyeron todos los puentes sobre el río Mantaro para impe-
dir la reunión de las dos fuerzas de los chapetones. Excepto el
“Puente Balsas” a la altura de Concepción; era amplio, hecho
de mimbre y con pisos de madera. De ello se enteró Valdés y
aceleró la marcha, se adelantó con un escuadrón de caballería
y pudo alcanzar al pueblo de Mito, situado frente a Concepción
(Vargas Ugarte, citado por León Gonzales). Las mujeres de Con-
cepción al mando de María Ramos de Toledo y sus dos hijas,
organizaron a la población y prepararon la defensa del puen-
te. Recibieron el apoyo de un sargento del batallón N.° 11, la
mayoría de los varones se alistaron en las filas de Aldao, y solo
quedaban unos cuantos ancianos.

Tomaron la iniciativa para la defensa de la población las her-


manas Toledo, y recibe la adhesión de los pobladores de Con-
cepción. Esta iniciativa, el general Álvarez de Arenales lo re-
conocerá en su segunda campaña cuando llega a Concepción
persiguiendo a Carratalá, y rinde patriótico homenaje a las
hermanas Toledo diciendo: “debo consignar aquí un heroico
acontecimiento que hace ilustre el nombre de este pueblo en
la historia de la independencia americana […] cuando la ca-
beza de la división Valdés comenzaba a desfilar por el puente
(9 de abril) fue repentinamente aturdida por una descarga de
la orilla opuesta, unos cuantos realistas fueron al agua y los de-
más volvieron atrás. Indignado Valdés con esta imprevista ocu-
rrencia, mandó romper vivo fuego de mosquetería ayudado por
las piezas de artillería ventajosamente situadas y cuyas balas
desde corta distancia disparadas hicieron graves destrozos. En
medio de esto Valdés mandó de nuevo que entrara una partida
de húsares por el puente; pero las comandantes Toledo corrie-
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ron inmediatamente a la cabeza del puente con algunos de los
suyos y se empeñaron en cortarlos. Esta operación ejecutada
con presteza y entre el fuego de la metralla enemiga concluyó
tan oportunamente que los que intentaron pasar fueron víctimas
de su imprudencia y cayeron al agua. No por ello cesó el fuego;
y en medio de él Valdés gritaba a los patriotas que se rindie-
ran y que les perdonaría; pero las heroínas le contestaban del
modo más heroico y firme. Así sostuvieron la acción paseando
filas con marcial altivez y sin cesar de proclamar a su gente es-
timulándola a la pelea con la más ardorosa elocuencia” (León
Gonzales).

La situación era difícil después de haber humillado a los es-


pañoles en Concepción y tras un balance de lo sucedido el 3
de marzo, las hermanas Toledo decidieron el retirarse hacia las
montañas de Comas, internándose por los bosques de Ocopa,
dejando sus hogares y llevándose lo que pudieron.

Una vez arreglados los puentes, las fuerzas de Ricafort y Val-


dés se juntan el 10 de abril y entraron a Concepción y el pueblo
sufrió un ignominioso pillaje por las tropas españolas. La solda-
desca realista antes de retirarse incendió la localidad. El pueblo
de Concepción sufrió su primer holocausto en su lucha por la
independencia. El realista Ricafort se retiró a Huancayo e Izcu-
chaca en donde lo esperaba Carratalá (narración de Germán
Leguía y Martínez, citado por León Gonzáles Jesús).

PROCLAMACIÓN Y JURA DE LA INDEPENDENCIA EN JAUJA.


Mientras jubilosamente Huancayo festejaba su Independen-
cia. El general Antonio Álvarez de Arenales, al enterarse de
la fuga precipitada de los españoles hacia Tarma por la ruta
de Jauja-Acolla, ordenó al mayor argentino Juan Lavalle una
persecución implacable al brigadier realista José Montenegro
“hasta alcanzarlo y aniquilarlo”. Objetivo que se cumplió, en
la Gloriosa Batalla de ACOLLA, Puchococha y Cruzpata. Lavalle,
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forzando su marcha causó serios estragos a la retaguardia
enemiga en San Lorenzo, Ataura y Maquinhuayo (Apolinario
Mayta Inga).

Los patriotas jaujinos presididos por el Gobernador de la


villa de Jauja, coronel Pedro Gonzáles y los principales y nota-
bles ciudadanos Hilario Lino, Gregorio Suárez, Rafael Zevallos
y el sacerdote Estanislao Márquez, que redactó el Acta de la
Independencia de Huancayo, designaron al capitán Alejo Mar-
tínez Lira para el Acto Histórico (Apolinario Mayta Inga).

22 noviembre de 1820, con la presencia de Arenales procla-


maron y juraron su independencia, con mucho entusiasmo los
descendientes de los indómitos Hatun Xauxas, juraron ser un
pueblo libre e independiente de los reyes de España y de toda
dominación extranjera, defender la religión católica y la liber-
tad aún a costa de sus vidas.

Alejo Martínez Lira, encargado de proclamar la independen-


cia de Jauja, fue capitán del Regimiento de los Granaderos Cí-
vicos. De él, Waldemar Espinoza dice: “He aquí un hombre que
permanece verdaderamente ignorado. He aquí a un patriota
que, desde un comienzo, dio las pruebas más inequívocas de
su adhesión al régimen instaurado por San Martín y Bolívar. Un
jaujino que permaneció invariable a la causa de la Independen-
cia y a los principios republicanos. Un jaujino que no tuvo otro
deseo que la libertad del Perú y América. Un peruano que ja-
más traicionó el compromiso que contrajo desde un comienzo
y cuya conducta, honor y decoro nunca desmerecieron la per-
sonalidad de un oficial honrado”. El general Antonio Álvarez
de Arenales nombró a Martínez Lira, Abastecedor General del
Ejército Libertador. En aquel servicio demostró gran activi-
dad, celo poco común, también enorme dinamismo y, sobre
todo emoción patriótica. Gracias a su dinamismo y a su patrio-
tismo, los soldados patriotas no carecieron de nada.

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JURA DE LA INDEPENDENCIA EN TARMA.
El último gobernador e intendente de Tarma, general Joseph
González, huyó hacia Lima ante la proximidad de la expedición
libertadora. Por orden de Álvarez de Arenales, el coronel Ma-
nuel Rojas ataca a los realistas y logra tomar varios prisioneros,
además de 6 piezas de artillería, 500 fusiles y 50000 cartuchos.
El pueblo tarmeño encabezado por el argentino residente en
Tarma Francisco de Paula Otero, ayuda a Rojas y la noche del
25 de noviembre reciben apoteósicamente al grueso del Ejér-
cito patriota comandado por Antonio Álvarez. Por designación
del Cabildo, Francisco de Paula Otero el 28 de noviembre de
1820 proclamó la Independencia de Tarma, al día siguiente se
abolieron las contribuciones de tributos, los estancos y se re-
conoció el libre tráfico del comercio. Su misión fue sostener a
los beligerantes, continuar la propaganda política e impedir o
retardar cualquier empresa de las tropas realistas sobre la reta-
guardia de la expedición libertadora.

ENFRENTAMIENTOS, Y JURA DE LA INDEPENDENCIA EN CERRO DE PASCO.


Las ideas y noticias libertarias circularon por los caminos co-
merciales desde Lima a Cerro de Pasco por los valles del Chi-
llón o del Rímac. La batalla que precedió la jura de independen-
cia de Cerro de Pasco, ocurrió el 6 de diciembre.

La expedición de Álvarez de Arenales en su marcha liber-


taria llegó el 5 de diciembre a Yanamate, a 7 km de Cerro, allí
planeó la estrategia para atacar al enemigo que acampaba en
Cerro de Pasco. Desde Villa de Paco, el 6 de diciembre muy de
madrugada el ejército patriota se dirigió al encuentro del ene-
migo, superó las lagunas de Yanamate y Chaquicocha, treparon
la montaña inaccesible de Uliachín, y a las 8 de la mañana ya
habían copada, el cerro Patarcocha, que estaba alfombrada de
nieve, que se derretía y se mezclaba con la sangre de los de-

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fensores de la patria, su toma y posesión se hizo conforme a lo
planificado.

Los montoneros indígenas estaban en la cima, en tanto que las


4 piezas de artillería estratégicamente colocadas operaron de
inmediato, los enemigos ante el primer disparo de la artillería
patriota salieron asustados y se posicionaron en la salida hacia
Lima. Cientos de montoneros cazadores pro realistas se ubica-
ron para defender el centro minero, pero también hubo cientos
de indios de montoneros patriotas. Álvarez de Arenales, con el
fuego de artillería que inició, obligó a los realistas a dar com-
bate. La lucha fue sin cuartel, las columnas de ambos bandos se
enfrentaban tenazmente y con mucho coraje, muchos de estos
enemigos eran familiares pero estaban en bandos opuestos. El
apoyo del aguerrido pueblo cerreño que ansiaba su libertad
fue decisivo para el triunfo. Con la fuerza, el pundonor y he-
roísmo que mostró el ejército patriota (menos de mil efectivos,
contra 1400 de los godos) pudo dar fuertísimo golpe al enemigo
que huyó en desbande cargando a cuestas su derrota. En esta
lucha los realistas tuvieron 58 muertos, 15 heridos y 315 prisio-
neros, entre ellos estuvieron el coronel Diego O’Reilly y Andrés
de Santa Cruz, más tarde presidente del Perú. Además cayeron
en manos de los patriotas 2 piezas de artillería y 360 fusiles.

Informados los indios que O’Reilly se retiraba con calma por


el Chaupihuaranga, decidieron perseguirlo y lo apresaron en el
pueblo de Baños, en la hacienda de Lauricocha, capturado fue
llevado a Huaura y meses después cuando fue enviado a Espa-
ña, prefirió suicidarse en alta mar.

Aquella mañana del 7 de diciembre de 1820 amaneció radian-


te. Los últimos vestigios de nieve que alfombrara de albura el
campo de batalla donde los patriotas se cubrieran de gloria,
había desaparecido. Un rutilante sol brillaba omnipotente, allá
arriba, bajo un sobrecogedor imponente fondo azul. Gentes de
toda condición, venidas de los pueblos aledaños, entremezcla-
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das con los lugareños, iban tomando sus ubicaciones dentro de
los linderos de la plaza Chaupimarca. El día anterior, el general
Arenales había hecho publicar una convocatoria a un Cabildo
Abierto para perpetuar en un acto simbólico el trascendental
triunfo que las fuerzas patriotas de América acababan de obte-
ner en un extremo de la minera ciudad. A un costado de la igle-
sia San Miguel, donde hasta el día anterior había permanecido
la horca en la que habían ajusticiado a muchos facinerosos, se
levantaba majestuoso un entarimado adornado con banderines,
quitasueños y cadenetas. En la parte central: el altar. A un cos-
tado la bandera nacional recientemente creada por el general
don José de San Martín, en Pisco el 21 de octubre del mismo año,
dividida por líneas diagonales en cuatro campos, blancos los
de los extremos superior e inferior, y rojos los laterales con una
corona de laurel ovalada al centro y, dentro de ella, un sol sa-
liendo por detrás de las sierras escarpadas que se elevan sobre
un mar tranquilo. A un lado, la bandera chilena. En la parte baja
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del estrado, se exhibían los trofeos de armas arrancados a los
realistas: tres banderas y dos estandartes; la espada del prófu-
go general O´Reilly; armamento completo de dos batallones de
infantería y un escuadrón de carabineros, dos cañones, la caja
militar y el parque de repuesto.

A las diez de la mañana hicieron su aparición por las calles


adyacentes los bravos soldados de la libertad: argentinos, chi-
lenos, paraguayos y peruanos. Cientos de hombres, mujeres y
niños, los aplaudían vitoreándolos. Inmediatamente después,
irrumpió un grupo de cerreños notables presididos por don Ra-
món de Arias, Primer Alcalde Republicano y Juez Mayor de la
Patria; don Francisco Quirós, notable político cerreño, nombra-
do Gobernador General; Don Miguel Francisco Maíz y Arcas,
Comandante General de Armas; don Anacleto Benavides, Sub
delegado Político Militar en el territorio de su Jurisdicción; el
doctor don Dionisio Vizcarra, Director General de Minas; Ma-
nuel de Arias, delegado minero que al año siguiente firmaría el
acta de independencia del Perú, el 28 de julio de 1821 en la ciu-
dad de Lima, en representación del Cerro de Pasco. A continua-
ción el Estado Mayor de los libertadores. El general Álvarez de
Arenales con uniforme de gala; detrás el Jefe del Estado Mayor,
Teniente Coronel Manuel Rojas, flanqueado por los comandan-
tes Ramón Antonio Deheza y Santiago Aldunate. Los capitanes
Federico Brandsen, José Vilela Castillo y Rufino Guido. A un cos-
tado, al mando del grupo de granaderos a caballo, el comandan-
te Juan Lavalle. Detrás de los heroicos soldados, venía un grupo
de hombres demacrados y escuálidos pero con la mirada alta y
orgullosa. Eran los bravos sobrevivientes huanuqueños de la va-
lerosa revolución de Crespo y Castillo que, cumpliendo senten-
cia del Tribunal de Lima, venían trabajando bajo rigor, a ración
de pan y agua, y sin sueldo, en las galerías mineras del Rey que
regentaban los españoles. Allí estaban los Alcaldes, Mariano
Silvestre, del pueblo de Panao; Honorato Callán, de Pillao; Patri-
cio Martínez, de Acomayo; José Calixto, de Santa María del Valle;
Gregorio Evaristo, de Huacar; Francisco Antonio, de Acobamba;
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Mariano Camacho de Cayna; Manuel Beraún, con alias “Saguac-
cay” de Huallayco; Juan de Dios Esteban, Alcalde de Campo de
Pachas; Lucas Ruiz, de Rondos; Marcos Sánchez, de Punchauca,
Pablo de la Cruz Vilca, de Chupán; Antonio Ambrosio, de Chavi-
nillo; del mismo pueblo los ediles, Julián Ortega, Manuel Con-
cha y Nicolás Charín. De Huánuco José Huanca, Pablo Usuriaga,
Antonio Mallqui, Julián Gaspar, Ascencio Briceño, Manuel Ro-
que, Santos Trujillo, Pedro Cabello, Francisco Cabello, Hipólito
Gómez, Santos Tello, Víctorio Soto. Por disposición especial del
general Álvarez de Arenales fueron puestos en libertad en me-
dio de conmovedores aplausos del pueblo cerreño.

Una vez que hubieron tomado sus emplazamientos en el es-


trado, el cura huanuqueño, párroco de Yanahuanca, reverendo
padre, Manuel Sáenz, celebró la misa de campaña escuchada
con emoción patriótica. En su corta elocución, se refirió al sig-
nificado que el acto encerraba para la historia de América y
pidió que se orase por los patriotas muertos el día anterior, es-
pecialmente por el valeroso joven teniente de granaderos, el
mendocino Juan Moreno, caído en la primera carga patriótica,
con el corazón atravesado por una bala. El padre Sáenz inicial-
mente había sido un piadoso y esforzado arriero que llegó a
hacerse muy conocido en Huánuco y gran parte de la quebrada
de Chaupihuaranga. Al entrar de cura, en sus viajes misiona-
les, observó de cerca la manera cómo los españoles trataban
a los nativos. Para ellos todo lo mejor, dejando lo peor para los
naturales. En sus conversaciones con el padre Villavicencio, lle-
gó a la conclusión de que era necesaria la insurrección. En sus
viajes ya se convirtió en agente propagandístico de la subleva-
ción, llevando consigo proclamas, pasquines décimas y demás
propaganda especialmente en los pueblos de Tápuc, Chacayán
y Yanahuanca en donde formó partidas de cívicos que estaban
dispuestos a luchar por la libertad y, cuando se efectuó la insu-
rrección de Huánuco y Panataguas, él estuvo con los insurrec-
tos alentándolos en condición de Capellán. Preso y herido fue
severamente castigado. Cumplida su condena se hizo cargo de
60
la parroquia de San Pedro de Yanahuanca en cuya condición ha-
bía celebrado la santa misa de independencia. Para terminar
el acto litúrgico, el padre Sáenz bendijo el Estandarte de Gue-
rra del Batallón CONCORDIA DE PASCO, formado por patriotas
cerreños que en el futuro velarían por el mantenimiento de la
libertad conseguida. Luego el General Juan Antonio Álvarez de
Arenales, invitó a Don Ramón de Arias -elegido Alcalde Mayor y
Juez de la Patria- a que declarara la independencia del Cerro de
Pasco. El instante era solemne. Un silencio sobrecogedor se hizo
en todos los ámbitos de la vieja e histórica plaza Chaupimarca.
El primer alcalde republicano cerreño, tomo la mano derecha,
la primera bandera peruana y en la izquierda un crucifijo de
plata. Se acercó al borde mismo del estrado, miró a todos los
rincones de la plaza y con voz potente y emocionada, pronun-
cio estas históricas palabras:

“Cerreños: Juráis por Dios y la señal de la Santa Cruz, el ser


independientes de la corona y el gobierno del Rey de España y
ser fieles a la patria?”

Mil voces quebradas por la emoción, respondieron al unísono:


-¡¡¡Sí, Juramos!!!!!

En ese momento, los noveles soldados del Batallón Concordia


de Pasco, efectuaron disparos de fusilería en homenaje al histó-
rico momento.

Lo que ocurrió después, fue indescriptible. La emoción se


apodero de todos los hombres, mujeres y niños que enmarca-
ban la plaza. Se gritaban vivas a la patria, a San Martín, a Arena-
les. Muchos lloraban, otros cantaban, pero todos emocionados
se abrazaban. Los imbatibles soldados patriotas venidos de to-
dos los confines de América, rompieron filas y se confundieron
en emocionados abrazos con los cerreños que los vitoreaban.
Entre tanto, todos rubricaban el acta que había levantado del
momento supremo, el escribano del Cabildo de Huánuco, Don
61
Asencio Talancha. El Cerro de Pasco era el primer pueblo del
Perú que juraba la independencia después de la triunfal Batalla
de Pasco, que constituyó la primera y más importante victoria
de las armas patriotas en una batalla franca y abierta por la li-
bertad.

PROCLAMA Y JURA DE LA INDEPENDENCIA EN HUÁNUCO.


La noble ciudad de los caballeros del Perú, fue escenario de
la revolución popular de indios, mestizos, criollos y miembros
del clero que acaudilló Juan José Crespo y Castillo. Las causas
de esta revolución, según refiere Macera, fueron “Sociales y po-
líticas. Los indígenas estaban descontentos no solo por los re-
partos de las mercaderías, sino también por el saqueo de sus
cosechas y contra los abusos que cometían las autoridades es-
pañolas…” (citado por Mayta y Canchari).

La revolución que mencionamos se inició el 22 de febrero de


1812, en la ciudad de Huánuco que fue tomada por un grupo
de indígenas liderados por el criollo Juan Crespo y el curaca
Norberto Haro.

Crespo y Castillo era un criollo natural de la misma ciudad,


y se trataba de un importante y solvente empresario agrícola
y minero, que ocupó cargos políticos como regidor y síndicio
procurador. ¿Qué era un síndico procurador?, pues se trataba
de lo que ahora sería el abogado de la municipalidad.

En el acto también participó Norberto Haro, un curaca huanu-


queño que también era denominado como Tupa Amaro por los
indígenas locales. Además, a él se sumó José Rodríguez, alcalde
de Huamalíes.

Juan José Crespo y Castillo representó el sentimiento de


descontento tanto de criollos como de indígenas frente a las
medidas tributarias y de control fiscal dictadas por el gobier-
62
no virreinal. Con apoyo masivo de indígenas de Panatahuas,
Huamalíes, Huánuco y otras poblaciones, y con la adhesión de
sectores criollos, el movimiento de protesta tomó control de la
ciudad de Huánuco el 22 de febrero de 1812, siendo elegido
algunos días después Crespo y Castillo como jefe político y mi-
litar. Un mes después, el Virrey Abascal decidió contrarrestar el
movimiento insurgente y envió a José Gonzales de Prada, Inten-
dente de Tarma, con hombres que pudieran hacer frente a las
huestes de los rebeldes huanuqueños.

Tras perder la batalla de Puente de Ambo, en marzo de 1812,


frente a las tropas realistas, habiéndose causado la muerte de
cientos de indígenas rebeldes, Crespo y Castillo, juntamente
con el alcalde de Huamalíes José Rodríguez y el curaca Norber-
to Haro, fueron enjuiciados y ajusticiados en Huánuco con pena
de garrote, en setiembre de 1814.

Esta rebelión es la primera revuelta regional en el centro del


país, donde el sentimiento de autonomía se fue haciendo cada
vez más evidente., como reflejo de la consolidación de una iden-
tidad criolla y de la apropiación regional de las ideas liberales.

Ocho años despues, el 15 de diciembre de 1820 la ciudad de


Huánuco juró a favor de la independencia. Según consta en un
documento que fue enviado por el comisionado Nicolás Herrera
al coronel Juan Antonio Álvarez de Arenales.

“En quince días de dicho mes y año, en cumplimiento de lo


mandado y obedecido se practicó por mí el comisionado el
Juramento de la Sagrada Independencia de la Libertad, en
la Plaza Mayor de esta ciudad, con los señores de este ilustre
Ayuntamiento, y demás vecinos que se hallaron presentes, para
cuyo efecto se publicó por bando la convocatoria el día de ayer.
Igualmente en virtud de la facultad que me es concedida por
el señor General que rubricó la anterior orden, y por lo que
aparece en ella he tenido a bien dejarlo reelecto de Juez al Sub
63
delegado absuelto don Eduardo Lúcar, por conocerse en él las
aptitudes propias; de todo lo que con esta fecha doy cuenta al
origen de donde emana mi comisión, y para su constancia lo
firmó conmigo el escribano el dicho comisionado de que certi-
fico.-Nicolás Herrera. Por mandato del señor comisionado.- As-
cencio Talancha, escribano público”.

Los gestores de este pronunciamiento fueron el alcalde coro-


nel Eduardo Lúcar y Torres con el apoyo del comisionado Nico-
lás Herrera.

Otros historiadores manifiestan que la jura de la independen-


cia en Huánuco es la consecuencia de algunos enfrentamientos
previos ocurridos en esa zona, asi dicen que el clérigo Juan Du-
64
rand fue uno de los más activos independentistas. En su celda al-
macenó armas y pólvora, mientras preparaba las composiciones
literarias y artísticas en favor del movimiento libertario. Luego
de las batallas de Uliachín y Patarcocha, en Cerro de Pasco que
consolidaba la victoria patriota, los habitantes de Huánuco se
aprestaron a derrotar por completo al ejército de Diego O’Rei-
lly que había sido capturado, y asi deciden en cabildo adherirse
a la causa libertaria, y el alcalde Eduardo Lúcar y Torre, el día 15
de diciembre de 1820, preside el acto en el cual el comisionado
Nicolás Herrera con toda solemnidad dice: “Huanuqueños, ju-
ráis por Dios y una señal de la cruz el ser independientes de la
corona y gobierno del Rey de España y ser fieles a la patria”, a
lo que la multitud respondió emocionada: “¡Sí, juramos!”.

DECLARACIÓN DE LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ EN LIMA.


La independencia se proclamó en un ambiente rodeado por
el temor social de los criollos ricos de Lima, pues la situación
del ejército realista era insostenible debido a la presencia del
ejército de San Martín, las guerrillas y montoneras en el cerca-
do de Lima, el bloqueo del Callao por Cochrane, la acciones de
Álvarez en el centro del Perú, la falta de alimentos y otros hizo
que el virrey La Serna abandonara Lima dejando a su gente el
control del Castillo del Real Felipe.

Los criollos ricos de Lima vivieron horas de angustia durante


el lapso intermedio entre la salida de los españoles y el ingreso
de San Martín. Su reacción fue de terror. Unos especulaban la
posibilidad de un alzamiento interno de los esclavos que vivían
en la ciudad. Otros temían el saqueo de las montoneras com-
puestas principalmente por indios y mestizos.

Los criollos ricos de Lima temían que la guerra entre españo-


les y criollos terminara convirtiéndose en una guerra social de
pobres contra ricos y de diversos grupos étnicos (indios, mesti-
zos, negros) contra los blancos… Estos factores fueron decisivos
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para que el Cabildo de Lima votase en favor de la Independen-
cia del Perú. No todos los que firmaron el acta de ese cabildo
fueron patriotas. Muchos habían sido simpatizantes y colabora-
dores del régimen español y continuarían siéndolo. A todos los
cabilderos los unía el deseo de mantener el orden y el sistema,
que en ese momento representaba San Martín.

Lo que a esos criollos y españoles ricos les importaba era que


hubiese gobierno, que hubiese orden. Quince días después de
su ingreso a Lima, San Martín hizo declarar la Independencia
del Perú el 28 de Julio de 1821, con un juramento que para él,
eran las tres fuentes principales de todo poder político: el pue-
blo, la justicia natural y Dios, por ello en la proclama dirá: “El
Perú es desde este momento libre e independiente por la vo-
luntad general de los pueblos y por la justicia de su causa que
Dios defiende”

En el Perú, en Lima, el 15 de julio de 1821 se aprobó y firmó el


Acta de Independencia por el Cabildo de Lima. En ella se en-
cuentran las firmas de los nobles y aristócratas criollos y espa-
ñoles, el alto clero y grandes comerciantes, pero no del pueblo.
Firmaron esta acta: el Conde San Isidro, el Conde de la Vega del
Ren, el Conde de Las lagunas, el Marqués de Villafuerte, el Mar-
qués de Monte Alegre, el Conde de Torreblanca, el Conde de
Vista Florida, el Conde de San Juan de Lurigancho, el Marqués
de Corpa, el Marqués de Casa Dávila y otros miembros de la
aristocracia y terratenientes como: Xavier de Luna Pizarro, José
de la Riva Agüero, Manuel Agustín de la Torre, Tomás e Ignacio
Ortiz de Cevallos, Antonio Boza, Hipólito Unanue, José y Miguel
de la Puente, Manuel A. Colmenares, Luis A. Naranjo, Mateo de
Pro, Lorenzo Zárate, Francisco Moreyra y Matute, Manuel y José
Ferreyros, Francisco Xavier Mariátegui, Antonio de Bedoya, José
Pezet, Pedro Olaechea, Manuel Tudela, Agustín de Vivanco, To-
ribio de Alarco y otros cuyos apellidos aún hoy los escuchamos,
porque siempre tuvieron el poder y el gobierno del país. La po-
blación nativa y su representación, verdaderos dueños del te-
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rritorio fueron omitidas totalmente, no obstante que su sangre
y su vida fueron ofrendadas por la independencia antes de su
proclama como después de ella.

Es difícil de entender, ¿Por qué San Martín ingresó a Lima, sin


la compañía de los batallones de indígenas, negros y cholos?
¿Porque estos no participaron ni vieron los ceremoniales de la
proclamación de la Independencia el 28 de julio de 1821?, salvo
los que vivían dentro de las murallas de la ciudad.

Declarada la independencia, San Martín consideró que lo me-


jor para los peruanos era una monarquía constitucional. Es por
eso que se reconocieron todos los títulos y derechos de la no-
bleza colonial, cambiando los “Títulos nobiliarios de España”
por “Títulos nobiliarios del Perú”; asimismo creó la Orden del
Sol, una condecoración militar de corte monárquico y heredita-
ria, fundó la Sociedad Patriótica de Lima, que tenía el objetivo
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de difundir el sentimiento monárquico a la población peruana a
través del diario El Sol del Perú, y envió una comisión diplomá-
tica a Europa con el fin de contactar con las principales casas
reales, y encontrar al futuro Rey del Perú.

San Martín, envió a fines de 1821 una misión diplomática en-


cabezada por su ministro Juan García del Río para convencer
a Leopoldo de Sajonia-Coburgo de que inaugurase la monar-
quía en Perú. Sin embargo, cuando se iniciaban las gestiones
en Europa, San Martín renuncia al gobierno en Lima y el Primer
Congreso Constituyente instauró un régimen republicano, por
lo que Juan García fue desautorizado inmediatamente y el an-
helo de un Perú monárquico con el que soñaba la aristocracia
limeña pasó en definitiva al olvido.

Las prerrogativas que brindaba San Martín a la Orden del Sol,


eran personales, vitalicias y heredables hasta la tercera genera-
ción. Según el general, “sin herir la igualdad ante la ley”, servi-
rían “de estímulo a los que se interesen en ella”.

Los fundadores de la Orden del Sol gozaban de los mayores


privilegios: el derecho de preferencia a las grandes dignidades
del Estado y al tratamiento de Señoría con el dictado de hono-
rable y una pensión vitalicia, extensiva a sus hijos y nietos. Las
dignidades de beneméritos y asociados eran, en cambio, exclu-
sivamente personales.

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pe/la-batalla-de-azapampa-hace-195-anos-huancayo-se-ga-
no-el-titulo-de-ciudad-incontrastable/
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El rito dE MEnfis-MiZrAÏM
rito dE MEnfis
Jean Etiénne Marconis de Négre, hijo del fundador del Rito, en
su libro “Le Sanctuaire de Memphis” (París, 1849), afirma que el
Rito proviene directamente de Palestina, y que tiene su origen
en los Caballeros Templarios. Esta es la tesis oficial y goza del
suficiente rigor histórico. Sin embargo, es cierto que los propios
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Caballeros Templarios contaban su propia leyenda acerca del
origen del Rito, manteniendo que éste era mucho más antiguo, y
se remontaba a muchos siglos antes.

Cuenta la leyenda que San Marcos, el evangelista, viajó a Ale-


jandría, con el fin de visitar las iglesias cristianas a lo largo del
valle del Nilo. Este hecho es verídico ya que existen numero-
sos testimonios de este viaje, también es verdad que de dudosa
procedencia. Sería más correcto decir, sin temor a dudas, que
su viaje fue a Ormuz (Siria), lugar donde el propio San Marcos
se convirtió al cristianismo al egipcio ORMESSIUS (también lla-
mado ORMUS), que era, hasta ese momento uno de los sacerdo-
tes del culto de Serapis. Al volver a Egipto, éste convirtió  a otros
seis hombres (puede que sacerdotes) y de esta forma que una
vez se reunieron siete iniciados, fundó la  Hermandad Iniciática
de “Los Sabios de la Luz”, primera Logia conocida que practi-
caba el llamado (posteriormente) Rito de Menfis.

De esta circunstancia proviene la expresión:

  “Toda Luz viene de oriente y toda iniciación de Egipto” 

Este sabio egipcio, Ormus, fue el depositario único de la mi-


lenaria tradición egipcia, la cual purificó de acuerdo con los
principios cristianos. Por esa misma época, los Esenios, junto
con otros grupos de judíos, fundaron una escuela de ciencia sa-
lomónica, a la cual se dice que concurría el propio Ormus. Este
último a su vez inició en sus misterios a algunos peregrinos ese-
nios, cuyos descendientes, siglos después a su vez, iniciaron a
algunos caballeros cruzados en Palestina.

Desde el Siglo I hasta el Siglo XII, los discípulos descendientes


de Ormuz fueron los depositarios de las antiguas tradiciones de
Egipto, adaptadas al cristianismo. Después de múltiples y di-
ferentes transformaciones a través de los siglos, ya en la Edad
Media, durante las Cruzadas, algunos Caballeros
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pertenecientes a la Orden del Templo (Templarios) fueron
iniciados en Palestina, en un centro iniciático heredero de las
antiguas tradiciones esenias.  Los esenios conocidos como “los
piadosos” y también los “nazarenos” (el término «nazareno»
significa «consagrado a Dios», o también «el que conoce las
cosas ocultas»), se denominaban a sí mismos,  “los Hijos de la
Luz”, obviamente no había motivos para denominarse «Hijos
de la Viuda» si bien, hay que apreciar que la viuda es Isis en los
Misterios Egipcios.

Son precisamente a estos «Caballeros del Temple» a los que


el Rito de Menfis reconoce como a sus fundadores inmediatos. Y
fueron ellos los que llevaron dicha Tradición Iniciática a Europa,
dentro de la Orden de caballería a la que pertenecían. Hacia el
año 1150, los Templarios se diseminaron por toda Europa, y mu-
chos Caballeros Templarios se refugiaron entre otros en lo que
hoy llamaríamos Escocia o Suecia, llegando a fundar debido al
auge que tomó en este siglo el cristianismo en la ciudad de Up-
sala (Suecia), una logia operativa. Tiempo después, también en
Escocia, establecieron otra logia de la Masonería Oriental.
Tras la muerte de Jacques de Molay, Gran Maestro de los Ca-
balleros Templarios de Francia, y luego de la abolición de la
Orden del Temple en el siglo XIV, los Caballeros Templarios es-
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coceses se reunieron en una nueva Orden fundada por el Rey
Robert Bruce I. Es en esta nueva Orden donde debe buscarse el
origen de la Masonería Escocesa.

Fue en este mismo siglo aunque más tarde, en 1332, que se


separaron los Masones de Edimburgo, de los Masones fieles
a la tradición de Ormus o Masones de Menfis, que decidieron
permanecer fieles a la Tradición Egipcia. Los masones de Edim-
burgo amparados por el poder político del propio rey fundan
un nuevo Rito bajo el nombre de Heredom de Kilwinning, pre-
decesores del llamado Rito de Escocia.  En torno a estos ritos
se creará posteriormente la Gran Logia Real de Kilwinning, la
Orden de San Andrés del Cardo, la de los Maestros Escoceses
de San Andrés, el Rito de Perfección o de Heredom y las Logias
de la Masonería Jacobita o Masonería Estuardista*.

*No se debe confundir los ritos escoceses con el Rito Escocés


Antiguo y Aceptado, que se estructura el 31 de mayo de 1801, al
constituirse en Charleston, Carolina del Sur, el Primer Supremo
Consejo de los Soberanos Grandes Inspectores Generales del
XXXIII y Último Grado del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Una vez minorizada la tradición egipcia de Menfis en Escocia,


reaparece a fines del siglo XVIII en Francia, como consecuencia
de la invasión de Egipto por Napoleón Bonaparte, y la “extraña”
decisión de llevar consigo 167 sabios para la invasión. Obvia-
mente se pretendía, desde el primer momento, ser una invasión
no sólo militar sino científica. Hay que señalar el hecho contras-
tado de que muchos de los oficiales militares que acompaña-
ban a Napoleón eran masones de antiguos ritos iniciáticos, tales
como los Philaletes, los Hermanos Africanos, el Rito Hermético,
los Philadelfos, el Rito Primitivo, e incluso miembros del Gran
Oriente de Francia. Por cierto, entre ese grupo de oficiales esta-
ba Jean François Champollion, quien logró descifrar el lenguaje
jeroglífico mediante el estudio de la famosa Piedra de Rosetta.

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En El Cairo, estos hermanos masones establecieron contac-
to con representantes de las escuelas hermético-gnósticas de
Egipto. Llegaron hasta el Líbano, y recibieron iniciaciones en la
Masonería Drusa, todo ello está reflejado y demostrado por el
libro “Le Voyage en Orient (Viaje a Oriente)” de Gérard de
Nerval, que no se publicó hasta 1850. Este libro es el culpable
de la introducción dentro de la masonería de la disonante figura
y leyenda de Hiram Abí. Tales conocimientos llegan a nosotros
gracias a el maravilloso libro “La Franc-Maçonnerie oubliée”
de Robert Ambelain.

Fue unos 50 años antes, en 1798 que los Generales Bonapar-


te y Jean Baptiste Kléber, Joachin Murat (según ha constatado
Gérard Galtier por escritos del Gran Maestro Zola) fueron ini-
ciaciados en los misterios y en la Tradición, por sabios masones
egipcios en la Cámara del Rey de la Gran pirámide de Keops,
donde recibieron como única investidura un anillo. Éstos fun-
daron la Logia Isis en El Cairo, para profundizar en los conoci-
mientos y la sabiduría que el rito les transmitía.

A su vuelta a Francia, el 23 de mayo de 1815 en la localidad


de Montauban, Francia. Se fundó la primera logia de Menfis, sus
fundadores fueron GABRIEL MATHIEU MARCONIS DE NÉ-
GRE, oficial de la armada napoleónica de Egipto, y el general
francés SAMUEL HONIS. Esta primera Logia Madre que funda-
ron recibió el nombre de “Los Discípulos de Menfis” sobre la
base de la Logia «Isis» de Egipto.

Y así los hermanos masones de la misión a Egipto y aquéllos


por ellos iniciados, decidieron unánimemente renunciar a la fi-
liación masónica proveniente de la Gran Logia de Inglaterra, a
la sazón enemigo número uno de Francia, al sentirse recipen-
diarios de una iniciación masónica mucho más pura y antigua,
que nada debía a la Obediencia de Londres.

El  Rito de Menfis avanzaba imparable y se extendió rápida-


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mente por Francia e Italia,  gozando de gran predicamento se
abrieron Logias en Marsella y Bruselas, pero la persecución
que propicia la ignorancia, el odio, el fanatismo y la envidia no
cesan nunca, y 35 años después todas las Logias de Menfis fue-
ron cerradas por autoridades civiles francesas en 1852, debido
a la nefasta influencia del Gran Oriente de Francia, que se con-
sideraba y aún lo hace, árbitro y fuente inspiradora de la “re-
gularidad”, tensión que mantenía con la Gran Logia Unida de
Inglaterra que bajo el mismo paraguas protector de dar creden-
ciales y patentes, se extendía por todo el orbe masónico. Esta
absurda lucha por liderar la masonería y distinguir los buenos
de los malos, produjo como consecuencia que el Rito de Menfis
entrara en una etapa de “sueño”.

La mayoría de miembros del Gobierno Provisorio eran maso-


nes o bien se convertirían posteriormente en masones del GOF,
sin duda ello pudo tener una influencia positiva en algunos as-
pectos como el desarrollo de las ideas y determinadas medi-
das tomadas, comenzando por la abolición de la esclavitud, por
Víctor Schoelcher, o la instauración del sufragio universal. Sólo
señalar que el mismo Lamartine mantiene que el lema republi-
cano Libertad-Igualdad-Fraternidad es de origen masónico.

A partir de la elección del príncipe Luis-Napoleón Bonaparte


en 1849 (que se convertiría en Napoleón III tras el golpe de esta-
do del 2 de diciembre de 1851), la francmasonería se encuentra
nuevamente amenazada y vigilada, bajo la tutela del Príncipe Lu-
cien Murat, impuesto como Gran Maestro del Gran Oriente de
Francia, está confabulación entre masones y políticos, condujo
al control férreo de la masonería, convirtiéndola en una única
organización controlada políticamente, que para mantener un
pensamiento único, no deseaba células de otras masonerías
campando libres por la Francia del Segundo Imperio. Si bien es
verdad que la masonería francesa totalmente radicalizada viaja
en pos de la tercera República, y abjuraba del emperador.
Unos años más tarde cercano a 1862, Marconis agobiado ante
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la desaparición arbitraria y política del Rito, no ve más salida
que rendirse al Gran Oriente de Francia «GOF», y agobiado
por la muerte en vida del rito, solicitó su incorporación al GOF,
con la esperanza de así poder revivir el Rito. El Gran Oriente
de Francia consultó al Gran Colegio de Ritos de Francia y fue
oficialmente admitido en la masonería “regular francesa»,
marchamo preciso para poder subsistir en noviembre de 1862.
Marconis, es nombrado sin oposición alguna Gran Hierofante
Mundial del Rito de Menfis, para ello tuvo que rendir su autori-
dad ante el Gran Oriente de Francia.

Con lo que se consiguieron los fines que motivaron la perse-


cución de los «aparentes Hermanos», es decir a partir de aquí
únicamente el Gran Oriente de Francia podría otorgar Cartas
Constitutivas para la creación de nuevas Logias del Rito de Men-
fis. Marconis recibió a cambio el “resucitamiento” del Rito, y el
permiso para reabrir las Logias cerradas por la policía.

Pero una condición más grave fue impuesta en esta venta al


poder político-masónico que suponía el Gran Oriente de Fran-
cia…. la caída a la decadencia y profanación del Rito. Así
se le impuso: Que estas logias de Menfis sólo podrían trabajar
en los rituales de los tres primeros grados de la Masonería Uni-
versal, prohibiendo su trabajo en todos los demás, no contentos
con ello, se adecuando estos primeros grados a las máximas del
Rito Escoces Antiguo y Aceptado y al Rito Francés, creando un
sucedáneo y una mixtura, que era bien visto y del agrado del
GOF, modificando la historia y adjudicándoselo como propio.
Una vez que no entraba en conflicto con sus propios ritos, y so-
bre todo no producía el efecto adverso de abrir los ojos a sus
adeptos. Este sucedáneo es aún practicado en el Gran Oriente
de Francia, manteniéndose los mismos tres grados que permi-
tieron coexistir, aunque, como es de su agrado vacío de toda la
simbología y contenido esotérico, y convirtiéndose en un ins-
trumento más de los fines políticos de la masonería del Gran
Oriente de Francia.
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RITO DE MIZRAIM
El Rito de Mizraim, según Marc Bédarride, remonta su remoto
y verdadero origen, al primer hombre: Adán. Simbólicamente,
indica su origen primordial y tradicional. Según la leyenda, el
patriarca Balaám, iniciado en el rito de Mizraim, se estableció
en Etruria, precisamente en el lugar que se conoce actualmente
como la ciudad de Florencia. Con el paso de los siglos, los ini-
ciados mizraimitas que vivieron en dicha región esparcieron su
influencia sobre el mundo civilizado. Fundaron Logias en toda la
Península Itálica. Sus iniciados participaron en la Primera Cru-
zada, y durante su estancia en la ciudad de Jerusalem, realizaron
una visita a la gruta del profeta Elías, en las cercanías del Mon-
te Carmelo, incluso cabe la posibilidad de haber sido iniciado
del propio sultán Saladino. Al regreso de la Cruzada, estos ini-
ciados se asentaron en la Liguria itálica. Destacan como inicia-
dos del momento en el Rito, el alquimista Nicolás Flamel y el
pintor Giotto.

Fue GAD BÉDARRIDE, padre de los hermanos Bédarride fun-


dadores del Rito de Misraim en Francia, quien recibió en Ca-
vallion en 1782, la visita de un misterioso «Iniciador Egipcio»
del cual sólo se conoce su nombre místico de ANANIAH «El
Sabio». Este Adepto fue quien inició a Gad Bédarride en la Ma-
sonería Egipcia.

Aun así la primera noticia que tenemos de este Rito proviene


de Venecia. En 1788 se constituyó el “Rito de Mizraim seu Ae-
gypti”. Su filiación proviene del propio Conde Cagliostro.

Realmente, no comenzó en Milán como creen algunos historia-


dores, sino que allí se estableció conjuntamente con Nápoles,
y emergieron las más importantes logias, para pasar de allí a
Francia.

THORY, escritor de masonería de la época nos narra en sus


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dos obras «Acta Latomorum» y «Nomenclatura de los Ritos
Principales», lo siguiente: «el Rito de Misphraim que es muy jo-
ven en Francia, era muy popular en Venecia y en las Islas Jóni-
cas. Allí existían muchos Capítulos de Misphraim en los Abru-
zos y en la Pouille (Italia)…Todos los grados, excepto el 88,89 y
90 tienen nombres diferentes. Los nombres de los últimos tres
grados no son conocidos, ellos están indicados, en el manuscri-
to que nos fue transmitido a nosotros, como estando velados”

La tradición del Rito de Misraim nos indica que sus últimos


grados eran practicados en tres diferentes formas o Regímenes.
1º:  RÉGIMEN COPTO-EGIPCIO: RÉGIMEN DE VENE-
CIA: Dónde se practicaban los Arcanum Arcanorum o Myste-
rium Magnum

2º: RÉGIMEN EGIPCIO-GRIEGO: RÉGIMEN DE NÁPOLES:


Dónde se mantenían los Arcana Arcanorum o Secreto de los Se-
cretos.

3º:  RÉGIMEN FILOSÓFICO-CABALÍSTICO: RÉGIMEN DE


BÉDARRIDE.

En 1823 es disuelta la de la Orden de Misraïm en Francia,


por orden del Tribunal Correccional debido a las simpatías na-
poleónicas de los hermanos Bédarride, quienes eran militares
inactivos del Ejército Imperial Napoleónico, aunque hasta 1831
los Hermanos Bédarride consiguen abrir nuevas logias de Mi-
zraim en Francia a pesar del Decreto de Disolución. En 1856
comienza la persecución política del Gran Oriente de Francia
para abolir el rito con la ayuda del Tribunal Correccional y la
policía.

El Rito de Mizraim estuvo activo también en Inglaterra. Hay un


documento emitido en 1824, por el “Supremo Poder para Esco-
cia de la Orden Masónica de Mizraim”, que proporciona intere-
sante información sobre quiénes eran los Miembros de los Altos
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Grados alrededor del mundo. Este documento está firmado en
el “Valle de Edimburgo”.

Estos Miembros perfectamente documentados eran:

– Soberano Gran Maestro Absoluto de la Orden, grado 90º.  Prín-


cipe Augusto Federico D’Este, 9º hijo de Jorge III Rey, y Duque
DE SUSSEX-Londres, Gran Maestro de la Gran Logia Unida de
Inglaterra, iniciado en el grado 90º en 1817.
– 90º Duque DE CAZES-Londres Embajador del Rey de Francia
en la Corte de Gran Bretaña.
– 90º Conde MURAIRE-París Gran Conservador de la Orden.
Gran Presidente del Supremo Poder en Francia. Gran Oficial de
la Legión de Honor.
– 90º MARC BEDARRIDE-París Gran Conservador de la Orden
Teniente Coronel.
– 90º JOSEPH BEDARRIDE-París Gran Conservador de la Or-
den Capitán de Caballería.
– 90 º Duque de Leinster, y Gran Maestre de la Gran Logia de
Irlanda.

Y continúa enumerando a los Grandes Maestros de la Orden


de Holanda, Rusia, Venecia, Nápoles, Berlín Palmira, Fran-
cia y el Gran Ministro de la Orden en Madrid, Gran Maestro An-
dorrah 87º.

Hasta 1870 que se produce la separación de la Gran Logia Uni-


da de Inglaterra, de nuevo invocando causas políticas, pasando
a ser el conde Earl de Beactive, grado 90º, el Soberano Gran
Maestre del Rito de Misraïm. Se mantiene la orden gracias a la
actividad de Robert Wentworth Little (fundador de la Socie-
tas Rosicruciana In Anglia), el Conde de Limerick, Sigismund
Rosenthal y E. H. Finney, que crean, en Londres, el Supremo
Consejo General 90º del Rito de Misraïm, invocando una consa-
gración de Adolphe Cremieux.

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RITO DE MENFIS-MIZRAIM
En 1881 GIUSEPPE GARIBALDI unificó ambos ritos y vino a
ser el PRIMER GRAN MAESTRO MUNDIAL de los Ritos de Menfis
y Misraim, como tal unificados. Lamentablemente falleció en Ju-
nio de 1882, no pudiendo hacer nada por el nuevo Rito. Tras la
muerte de Garibaldi, es John YARKER quién se convirtió en el
Gran Hierofante de Menfis y Misraim para todos los países de
Europa hasta su muerte en 1913.

Tras la muerte de John Yarker, le sucedió como Gran Maestro


Mundial, el alemán Teodoro REUSS-WILSON, quien falleció en
1924, sin que la dirección mundial de Menfis-Misraim pudiera
asegurar un sucesor.

La lista de GRANDES MAESTROS del Rito, está ocupada no


sólo por aquellos que han ocupado esta función administrativa
dentro de la Orden Masónica, sino porque difundieron el Rito
allí donde fueron, entre ellos destacan:

– CAGLIOSTRO: fundador de los Ritos Egipcios


– MARC BEDARRIDE: fundador del Rito de Misraim
– JEAN MARIE RAGON: autor masónico
– MARCONIS DE NEGRE: fundador del Rito de Memphis
– GARIBALDI: unificador de los Ritos de Misraim y de Menfis
– JOHN YARKER: Gran Maestro
– TEODORO REUSS: fundador de la Ordo Templi Orientis
– GERARD ENCAUSSE: fundador de la Orden Martinista
– JOHAN BRICAUD: Gran Maestro
– ARTURO REGHINI: fundador del Rito Filosofico Italiano
– CONSTANT CHEVILLON: Gran Maestro
– JEAN MALLINGER: Gran Maestro
– RUDOLF STEINER: fundador de la Sociedad Antroposofica
– GEORGE LAGREZE: Gran Maestro
– ROBERT AMBELAIN: Gran Maestro
– GERARD KLOPPEL: Gran Maestro
81
suPrEMo ConsEJo dEl grAdo 33º
El Supremo Consejo de España de Menfis-Mizraim integrado
dentro de la Gran Orden Soberana de los Ritos Egipcios «GOS-
RE-España» presidida por el Muy Poderoso Soberano Gran Co-
mendador, Presidente del Soberano Santuario, y Gran Maestro
de España de la Gran Logia de España del Rito Español «GLE-
RE», posibilita el acceso a la auténtica masonería, librepensa-
dora y no dogmática, entre todos aquellos masones y profanos,
de buena voluntad, que hagan del proyecto masónico su camino
de mejoramiento personal y progreso ético, dentro de la frater-
nidad más pura.

En sus logias Hermanos/as de todos los grados del 4º al 33º,


practican la masonería ritualística, y los rituales antiguos y pri-
82
mitivos del Soberano Santuario del Consejo del Grado 33º del
rito de Menfis-Mizraim, con la pureza de saberse no contamina-
dos ni por la masonería dogmática, ni politizada, unidos ante el
reto común de ser mejores como hombres/mujeres y masones.
es

Fuente:
Gran Logia de España del Rito Español - Menfis&Mizraïm
https://www.glere-mm.com/
83
LA PIRÁMIDE
Herbert Oré Be
84
E DE SAQQARA
Belsuzarri 33°
85
LA PIRÁMIDE DE SAQQARA
Herbert Oré Belsuzarri 33°
La pirámide escalonada de Zoser o Djoser en Saqqara es el
primer monumento construido en piedra en la historia de la
humanidad, y marcara el camino para el desarrollo de futuras
pirámides durante las diferentes dinastías egipcias. La obra se
atribuye al genial arquitecto, filósofo y médico Imhotep. Sin em-
bargo el diseño de mastabas superpuestas corresponde a los
sumerios de Mesopotamia, quienes lo aplicaron a sus zigurats
de ladrillos de arcilla.

Saqqara permitió un gigantesco salto en el desarrollo de la


arquitectura egipcia, experimentó un elemento que tendría un
impacto enorme en la arquitectura egipcia y greco romana: “la
columna portante”.

¿DÓNDE ESTA UBICADA?
Está emplazada, al Oeste de Menfis, la capital faraónica y a
unos 7 kms del río Nilo. Saqara, no era un asentamiento habi-
tado, era una ciudad para los muertos. Su ubicación al Oeste
esta relacionado con el ocaso, una representación de la muerte
y del punto donde el sol toca la tierra al atardecer. La meseta de
Saqqara está emplazada en altura, que lo protege de las inunda-
ciones del Nilo.

LAS MASTABAS.
Los reyes egipcios desarrollaron una ostentación y un lujo in-
usitados. En parte era necesario: cuanto más lujosa era la mo-
narquía más convencida quedaba el pueblo de su naturaleza
divina y más fervorosa era su devoción. Esto se plasmó en su
preocupación por la vida de ultratumba: Tras la muerte, el alma
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realizaba un viaje hasta la gran Sala del Juicio. Si llegaba sana
y salva (lo cual podía lograrse con los rezos y ritos adecuados),
su vida era juzgada y si resultaba absuelta de todo mal ganaba
la gloria eterna junto a Osiris. Al parecer, para lograr la vida
eterna era necesaria la conservación del cadáver, por lo que
los egipcios desarrollaron una sofisticada técnica de momifica-
ción para conservar los cadáveres incorruptos durante un largo
periodo de tiempo. Los ataúdes, o sarcófagos, se depositaban
en unas construcciones oblongas de ladrillo llamadas masta-
bas. Se incluían estatuas del difunto y las paredes se decoraban
con escenas de su vida (quizá para abogar por sus virtudes). La
idea de la vida después de la muerte se entendía en un sentido
muy literal, pues también se depositaban alimentos y bebidas,
así como las riquezas del difunto. Los entierros reales debieron
de ser ceremonias fastuosas. Muchas tumbas de reyes de las
dos primeras dinastías se encuentran en Menfis, pese a que la
capital oficial era Tinis. Esto puede significar que algunos mo-
narcas gobernaron en la práctica desde Menfis, o tal vez que
era más conveniente celebrar el espectáculo en un lugar al que
podían acudir fácilmente los habitantes del Alto y el Bajo Egip-
to. Pronto los cortesanos influyentes consideraron que también
ellos debían “disfrutar” de esta clase de rituales, y exigieron ser
momificados. Debió de establecerse una cierta competencia en
quién tenía la tumba más fastuosa y con más tesoros. Esto hizo
surgir la figura del ladrón de tumbas, que conseguía fácilmente
grandes tesoros de oro y plata expoliando tumbas, pese a que
con ello horrorizaba a sus devotos paisanos. Se promulgaron le-
yes contra ellos, se les amenazó con la venganza divina, se trató
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de esconder bien las tumbas y de sellar sus entradas, pero po-
cas de ellas han llegado intactas a nuestros días.

Por aquel entonces, la ciudad sumeria más poderosa


era Kish, que había sido fundada a finales del cuarto milenio.
Su preeminencia no debió de durar más que unas décadas y
pronto fue reemplazada por Uruk, pero su efímera grandeza
dejó una gran huella, pues los reyes sumerios posteriores se lla-
maban a sí mismos “reyes de Kish”, pese a que no reinaban en
esa ciudad. De entre los reyes de Uruk, el más famoso fue Gil-
gamesh, quinto rey de la I dinastía de Uruk, que reinó hacia el
año 2700. Mientras tanto, la ciudad de Kish fue absorbida por los
semitas. La cercana Nippur, en cambio, siguió siendo sumeria,
pues, aunque había perdido su importancia política, continuó
siendo un centro religioso que aunaba a los sumerios en el culto
al dios Enlil. Como se sabe los sumerios hacía mucho tiempo
edificaban zigurat con mastabas superpuestas.
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Hacia el 2680 se produjo un segundo cambio dinástico en Egip-
to (del primer cambio que dio origen a la II dinastia sabemos
poco más que el hecho de que se produjo). El primer rey de
la III dinastía fue Zoser, quien estableció definitivamente la ca-
pital en Menfis, confirmando una tendencia ya marcada por las
dinastías anteriores. Con Zoser termina un primer periodo de
la historia egipcia conocido como periodo arcaico y comienza
el llamado Imperio Antiguo. La nueva dinastía llevó el lujo de la
casa real hasta extremos nunca vistos. Tal vez los nuevos reyes
temían que el pueblo recelara del cambio de dinastía, por lo
que se vieron en la necesidad de confirmar su naturaleza divina
mediante una ostentación inusitada. Entre los consejeros de Zo-
ser se encontraba Imhotep, considerado como el primer cien-
tífico conocido en la historia. Con el tiempo se crearon muchas
leyendas en torno a él. Se dijo que era un médico casi milagroso,
se dijo que fue capaz de predecir un gran periodo de sequía, lo
que permitió almacenar reservas de trigo que salvaron al pue-
blo del hambre. Al margen de lo que estas leyendas puedan
tener de verdad, Imhotep fue el primer arquitecto egipcio del
que tenemos constancia. Construyó la tumba de Zoser, que era
de piedra y no de ladrillo. En un principio tenía 63 metros de
lado y 8 de altura, pero a Zoser no le debió de parecer suficien-
temente grandiosa, por lo que Imhotep la amplió hasta que la
base midió 121 x 109 metros, luego construyó otra menor sobre
la primera, y luego otra, hasta llegar a seis pisos con una altura
total de unos 60 metros. El monumento tenía otras estructuras
auxiliares a su alrededor, y el conjunto estaba rodeado por un
muro de unos 550 por 275 metros. Aunque bastante deteriorada,
la mastaba de Zoser subsiste en nuestros días. Se terminó sobre
el 2650, por lo que tiene casi 5.000 años.

  Anteriormente a Zoser, que fue el segundo faraón de la tercera


dinastía del Imperio Antiguo de Egipto (gobernó del 2665 a. C
al 2645 a. C), las tumbas de nobles y dignatarios eran masta-
bas (en árabe significan “bancas”, dada su forma trapezoidal),
equivalentes en piedra de las casas de adobe de las ciudades.
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Eran estructuras de planta rectangular y de paredes ligeramente
inclinadas, con techo plano y una única entrada. Una vez colocado
el sarcófago y los tesoros del difunto en una habitación interior
llamada serdab la puerta era sellada y cubierta de rocas y arena.

LA PIRÁMIDE ESCALONADA.
  La forma de la pirámide no fue planificada desde un princi-
pio. Inicialmente sólo se desarrolló una mastaba, como era la
tradición. Pero se dice que Zoser se encontró muy decepciona-
do al ver la baja estatura de su tumba y demandó que se haga
más alta. Al genial arquitecto Imhotep se le ocurrió solucionar
el problema, aplicando la misma técnica que los sumerios uti-
lizaban en sus zigurates: construir una plataforma encima de la
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primera, y luego otra, y otra, hasta un total de 6. Para ello iba
ampliando las mastabas inferiores, hasta cubrir una base de
125 x 109 m. Estas adiciones se hacen evidentes al haber co-
lapsado una parte de la pared, revelando su estructura interior.

Para esconder el artilugio Imhotep cubrió la piedra caliza que


conformaban las plataformas con granito, otorgándole unidad y
homogeneidad estilística al monumento Por supuesto, Zoser ni
nadie habrían notado este artilugio.
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Grande fue la alegría de Zoser al ver su tumba terminada al-
rededor de 2650 a. C. Con sus 62 metros no solamente era mu-
chísimo más alta que cualquier otra tumba anterior, sino que su
forma escalonada estimulaba la idea de la ascensión a los cielos
y la conexión con el más allá. Además, la pirámide escalonada
significaba la concreción de dos estilos funerarios paradigmá-
ticos del Reino Antiguo: el tipo casa y el tipo montículo funera-
rio, que eran típicos de los asentamientos del Alto y Bajo Egipto
respectivamente.
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Combinados los dos estilos funerarios en la pirámide, la ar-
quitectura de la tumba real se convirtió en símbolo de los dos
componentes del Estado egipcio. Además de su impresionante
porte, la pirámide contenía un laberinto de pasajes y un innova-
dor sistema para que la tumba pudiera sostener el enorme peso
de semejante estructura.

EL COMPLEJO DE ZOSER
 El complejo funerario real está rodeado por una pared con
nichos, enmarcando un enorme recinto de 277 x 544 metros, el
cual es una imitación de la pared de adobe que circundaba la
residencia del faraón en Menfis, siendo el objetivo el proveer
al rey de un uso continuo de su palacio en el más allá. Por esta
razón muchos de los edificios son estructuras sólidas, macizas,
sin ningún espacio o habitación interior y careciendo de alguna
función particular más allá de la escenográfica.

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1. Pirámide. 2. Tumba del sur. 3. Capillas de la fiesta Sed. 4. Templo “T”. 5.
Patio sur. 6. Pabellón del sur. 7. Pabellón del norte. 8. Templo funerario. 10.
Columnata. 11. Corte del norte. 12 almacenes del norte. 13. Galerías del nor-
te. 14. Serdab. 15. Altar del norte.

La gran plaza frente la pirámide es una tipología espacial que


busca resaltar la escala y monumentalidad de la estructura. Es
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un recurso utilizado en las pirámides de otras culturas muy dis-
tantes a la egipcia como la maya y la mochica de Perú.

Sólo una de las 13 puertas falsas de esta muralla conduce al


interior de la plaza, a través de un pasaje techado, cuya cober-
tura estaba sostenida por vigas apoyadas en columnas. Estas
son las primeras columnas portantes en la historia, y al parecer
Imhotep no estaba muy seguro de que funcionarían, ya que las
agrupó en pares y rellenó el espacio entre ellas. Esta experien-
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cia sería la base para futuras columnas individuales en Luxor,
Karnak, etc. En Saqqara las columnas fueron redondeadas a fin
de parecer palmeras.

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Fueron construidas superponiendo bloques individuales y
tienen una base más ancha que su tope a fin de distribuir las
cargas del techo. Luego de recorrer este pasaje en la semipe-
numbra, el visitante se deslumbraba al acceder a una gran pla-
za donde se llevaba a cabo el Heb Sed, una ceremonia efec-
tuada en el vigésimo o trigésimo año del reinado del faraón,
una especie de jubileo real en el que el monarca era “bende-
cido” por los dioses tras haber participado en ceremonias re-
ligiosas y realizado una serie de demostraciones físicas. Para
ello, unas capillas (cuya forma asemejaba las tiendas del de-
sierto), acogían una procesión y una serie de ceremonias oficia-
das por el Sumo Sacerdote. Luego de la ceremonia el faraón era
coronado nuevamente con los símbolos del alto y bajo Egipto.

LA RESTAURACIÓN.
Un equipo combinado de expertos egipcios y británicos llevó
a cabo un proceso de restauración y de reforzamiento estructu-
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ral de la pirámide, especialmente la cámara funeraria que es-
taba en peligro de colapsar. El proyecto se realizó a pesar de
condiciones muy difíciles, tanto logísticas como políticas.

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Egipto reabrió el jueves 5 de marzo de 2020 la pirámide esca-
lonada de Saqqara construida para Zoser (o Djoser), la primera
de la historia, después de una restauración de 14 años que costó
casi 6,6 millones de dólares. La pirámide, patrimonio mundial
de la Unesco, después de décadas de abandono y riesgo de
colapso, en 2006 el Gobierno egipcio comenzó un ambicioso
proyecto para restaurarla y devolverle su esplendor.

La estructura fue diseñada por Imhotep, y “llena de admira-


ción cómo pudo crear esta estructura, que ha permanecido en
pie durante 4700 años”.

El trabajo de restauración se detuvo en 2011 después del le-


vantamiento popular de Egipto que derrocó al presidente Hos-
ni Mubarak. Las obras se reanudaron a fines de 2013.

El proyecto incluyó esfuerzos para evitar que la pirámide co-


lapsara, además de obras de restauración interna y externa,
como los caminos que conducen a la pirámide y los corredores
internos que llevan a la cámara funeraria. Los expertos también
restauraron el sarcófago del rey Zoser dentro de la pirámide y
las paredes del hueco funerario de la tumba.

Los trabajos se volvieron perentorios luego de que un terre-


moto dañara de manera considerable el interior de la pirámide,
en 1992. En 2014, estalló una polémica cuando medios de comu-
nicación egipcios informaran que la pirámide de Zoser había
sido dañada por las obras de restauración. Algunas ONG egip-
cias criticaron entonces los trabajos, considerando que altera-
rían el aspecto original del monumento. Después que la Unesco
cuestionara también los trabajos en 2015, fueron continuados
siguiendo sus normas, hasta que en 2018 la organización ma-
nifestó su beneplácito y Egipto reabrió el jueves 5 de marzo
de 2020 para la visita de los turistas. Lamentablemente con la
pandemia que azota al mundo, muchos turistas aún no lo han
visitado y estamos seguro que lo haran cuando pase.
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A:.L:.G:.D:.G:A:.D:.U:.
Febrero
100 2021