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Dialogo Entre Masones

Artículos Masonicos Seleccionados


Año 7 - N° 82

OCTUBRE 2020
L

Dialogo Entre Masones


Artículos Masonicos Seleccionados
Año 7 - N° 82
Director General
Herbert Oré Belsuzarri
Directores
Mario López Rico
Vicente Alcoseri
Julio Villarreal III
Artículos Publicados
- Las enseñanzas Ocultas de los cuentos infan-
tiles.........................................................3
- Caperucita roja, simbología esotérica........15
- La versión real de ‘caperucita roja’ es dema-
siado oscura para los niños..........................18
- El cuento de pinocho y la masonería.............23
- Blanca nieves y el simbolismo de la inicia-
ción.......................................................41
- La verdadera historia de blanca nieves.......47
- Simbología esotérica de blanca nieves y los 7
enanos……..............................................51
- Cenicienta... más allá del cuento..............58
- Cristóbal Colón esclavizo indios para lu-
crar.......................................................64
- Sir Arthur Conan Doyle: aspectos masónicos en
Sherlock Holmes.......................................88

La revista agradece la difusión de los artículos


publicados, mencionando la fuente y la auto-
ría.
Valle de Lima octubre 2020

2
Las enseñanzas Ocultas de los cuentos infantiles
3
Las enseñanzas Ocultas de los cuentos infantiles
Cuando uno habla de cuentos de hadas, se piensa en la niñez.
Se tiene entonces la imagen de la mamá, la abuela, o la nana,
contando mil y una veces los mismos cuentos, a uno o más niños
fascinados. Y como en la Kabballah, el cuento se transforma en
una enseñanza oral, que enlaza el entretenimiento con la ense-
ñanza, y evoluciona a lo largo del tiempo.

El cuento narrado viaja entonces del corazón a la palabra, y de


la palabra al corazón. Y es así como despierta imágenes e incre-
menta la capacidad de abstracción. Pero este cuento de hadas,
no nació para ser contado sólo para niños. Detrás de su aparien-
cia, se esconden numerosas claves esotéricas y astrológicas.

Revelador de arquetipos, el cuento de hadas tradicional, fun-


ciona como un poderoso catalizador de emociones, y es capaz
por sí solo, de invocar el sueño, de calmar, de provocar un movi-
miento interno terapéutico y consolador.

Contar cuentos, es como contar números, requiere un desplie-


gue lineal a lo largo de un tiempo, y elabora un espacio interno
para llenarlo con un mundo mágico. Como es oral, responde a
las leyes de la tradición viva, como las enseñanzas impartidas
por los druidas de la sociedad céltica. Los druidas enseñaban
sus secretos por medio de versos, facilitando así su memoriza-
ción. Los sabios de esta cultura desdeñaban la palabra escri-
ta, porque no querían divulgar sus conocimientos sin saber a
quién iban dirigidos, pero también porque la escritura, decían,
fomentaba la pereza. El escribir es perder fe en la memoria, y la
memoria es patrimonio de los pueblos.

Este principio aún hoy en día es seguido por antiguas tradi-


ciones por ejemplo como la budista, cuyos lamas transmiten de
maestro a discípulo las enseñanzas fundamentales de su doctri-
na. Recordemos que la Francmasonería es un cuento narrado, la
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trama de la historia es la Vida, Muerte y Resurrección de Hiram
Abiff, un mítico héroe solar.

Al pasar de boca a boca y de generación en generación, el


cuento se cualifica. De padres a hijos, de juglar a pueblo. Cada
narrador agrega, suprime o modifica elementos o y situaciones
que dentro de su ámbito cultural adquiere determinado valor, y
así, crece y evoluciona.

En cuanto alguien escribe los cuentos, los petrifica y les im-


pide el crecimiento, los congela en una estructura. Esta vía oral,
tan frágil y poco rigurosa, estaba plena de espiritualidad, pues
inconscientemente, el narrador, sea éste una madre amorosa o
un trashumante trovador, transmitía imágenes conocidas, arque-
tipos enclavados en la profundidad de una imaginación popular
rica y sabia.

La alquimia del cuento

Viajero de tiempos y espacios, el cuento maravilloso vistió


diferentes ropas para ocultar una misma esencia: y su esencia
es sin lugar a dudas, como muchos estudiosos lo demuestran,
alquímica y transmutadora. La palabra alquimia según algunos,
proviene de Cam, que era el hijo de Noé, y habría sido el primer
artesano. Otros dicen que deriva de als, que es la sal, y quimia
que quiere decir fusión. Así, la alquimia indica la permutación
de la forma por la luz, el fuego o el espíritu, y éste es el verdade-
ro sentido de lo que se llama el “lenguaje de los pájaros”.

Eruditos como Paul Sain-Yves, autor del Astronomicon, tem-


pranamente desaparecido, y Jean de Vries, ven en ellos una
extraordinaria experiencia iniciática. Y la iniciación implica la
transposición hacia otros planos, ¡lo cual se parece mucho a la
idea de la muerte! Pasar hacia planos superiores es morir en
cierto sentido. Y es iniciarse.

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Astrología

En la Astrología, la casa 8 del zodiaco es la casa de la muerte,


la transmutación y el cambio profundo, y sus regentes son Marte
y Plutón. La muerte, como la iniciación, es una labor de índole
plutoniana. Y el ocho, indicativo de la casa de la muerte, es la
imagen matemática del infinito y la base del caduceo mercurial.
Mercurio, ese dios de la mente y por lo tanto de la salud, es el
lenguaje mismo, y es a través de la palabra sagrada que el hom-
bre se transforma. Es la mente superior la que permite la trans-
formación del hombre inferior, a veces el animal, en el príncipe
u hombre superior, la transformación de la bella que muere en
una durmiente preparada para el despertar, o la transformación
incluso de dulces muñecos de jengibre en niños de carne y
hueso. Y más modernamente, es la transformación que permite
al Pinocho de pinotea, ser un niño responsable.

Plutón

También tiene Plutón una conexión íntima con el sexo, un tema


que está implícito también en numerosos cuentos de hadas,
como el cuento de Piel de Asno en donde se juega el tema del
incesto. Olvidado por el colectivo literario, el hombre moderno
no tiene acceso a la verdad profunda que las fábulas ocultan.

La característica curativa del cuento, es como la magia y la


psicoterapia, también dominio de Plutón, el planeta que acude
al subconsciente, lo destapa como un volcán en erupción, lo de-
rrama, lo modifica. Y si el carácter oral del cuento lo emparienta
con la tradición esotérica, su cualidad cíclica también lo une
a la cosmogonía, pues todo el movimiento de protagonistas y
escenas de maravilla en el cuento, van dirigidos a un mismo fin:
demostrar que el camino del iniciado necesita un período de
crisis, de putrefactio alquímica, para poder llegar a la sublima-
ción total de la materia. Basta, y esta es la esencia del acontecer
kármico de este mundo fenoménico en donde los astros nos li-
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gan al ritmo, y el pensamiento, a la Verdad Última.

Plutón es el último planeta en ser descubierto en el cielo por


el hombre. Los antiguos lo intuían, pero no poseían instrumen-
tos para captar su imagen. Como se trata de un planeta que sim-
boliza lo escondido, lo misterioso, es él mismo una incógnita, y
a diferencia de los demás planetas, es dibujado de diferentes
formas. El glifo que indica el iniciado maestro Serge Reynaud
de Laferrière, resulta una maravillosa síntesis gráfica de las ana-
logías de Plutón

Al mirar este símbolo, podríamos casi imaginar un volcán, el


fuego interior de la tierra que emerge a través de una chimenea
geológica al expulsar la lava, esparciéndola sobre la superficie
del planeta. Así son también las fuerzas internas del hombre,
que emergen por el sutil conducto o Kundalini, hasta salir fuera
del ser... la fuerza psíquica que se transmuta en poder Espiritual
o Anapana.

Analicemos un poco más este dibujo. El centro es un círculo,


desde el cual la energía asciende, hacia la cabeza o Brama Run-
dra. La pequeña barra horizontal indica la separación del cuer-
po físico. Plutón está relacionado, como ya dijimos, con Marte.
Y en relación con él, es su octava superior, indicando Marte la
energía y Plutón el dinamismo violento, Marte la actividad y Plu-
tón la superpotencialidad. En la mitología grecorromana, Plutón
o Hades es el dios del submundo, dominio de los tristes desen-
carnados y de las fuerzas oscuras e incontrolables del hombre.
Y el satélite de este planeta, Caronte, es el siniestro barquero
que lleva las almas por el río Leteo, el río del Olvido, a los que
pasan al más allá. Como consecuencia del conocimiento mitoló-
gico, Plutón es entonces la memoria como Caronte es el olvido:
Ambos al servicio del renacimiento tanto como de la muerte.

A su vez recordaré, que el 8vo. Signo del zodiaco es morada


de Escorpio, que en un tiempo perteneció a dos constelaciones,
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la Serpiente y el Águila. El escorpión al igual que la serpien-
te o el cocodrilo, era ya un símbolo de los colegios sagrados
del sur y del oriente, que fuera reemplazado por los iniciados
occidentales (de los colegios del norte) con el Tótem del águi-
la... El águila es también el símbolo del Fénix que renace de
sus cenizas. Escorpio es el águila de la transmutación hacia el
absoluto. Y Escorpio, según Saint Yves d’Alveydre, caracteriza
al hombre alquimista, que es capaz de transformación de las
fuerzas psíquicas en espirituales. Es pues, el paso del plomo al
oro. Y no es otra cosa el cuento de hadas, que la narración subli-
mada de una poderosa, exuberante transformación, que sólo se
logra después de fuertes pruebas, voluntad inquebrantable y
aprendizaje disciplinado.

Pero no es Plutón el único planeta relacionado con los cuentos


de hadas, que como en una danza cósmica, nos transmiten la
historia de la humanidad iniciática.

Si Plutón es alquímico y como tal está siempre presente en los


cuentos de maravilla, Neptuno es otra clave simbólica, porque
es el sueño, el ensueño, la magia y el engaño. Es el que mueve a
Aladino, a convocar al genio, es el que lleva a la Bella al palacio
de la Bestia, el que camufla o disfraza al anciano, al hada, a la
hilandera vieja. Es la mentira de la madrastra de Blanca Nieves
y también por supuesto, las ciudades sumergidas, las ciudades
encantadas. Caracteriza también la compasión y el amor sobre-
humanos que movilizan al héroe o la heroína. Y es Neptuno el
que logra que todos los protagonistas sean anónimos, que casi
de ninguno de ellos se conozca un nombre real, sino más bien
epítetos: la Bella, Blancanieves, Rosaflor, etc. Los héroes de los
cuentos de hadas son arquetípicos, tienen su morada natural en
la casa 12. Sin olvidar la relación de esta casa pisciana con el
subconsciente y con los pies. Neptuno es la devoción, la mística
y la revelación.

Es el amor celeste, y caracteriza las ciencias ocultas, rige lo


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secreto, las cosas del mar, del subconsciente, y está presente en
los cuentos por cuanto éstos son también la representación de
los miedos y las fantasías arcaicas del ser humano. Es el sueño
de la bella, el hechizo del príncipe o del cuervo, la magia y la
hechicería.

Es la receptividad, también la locura, y está presente en el limo


original, en la negra materia primera, o en el agua primordial
o el polvo cósmico. Es la disolución o indiferenciación. Él es el
agua, los animales grandes, la confusión y el humo. Neptuno es
en fin, la maravilla.

De Neptuno se dice que es el “planeta de los fenómenos psí-


quicos, es el que permite alcanzar las esferas etéricas y hace
posible entender la música celestial”. Está presente en la acti-
vidad compasiva y amorosa del héroe o heroína, en su extrema
inocencia y su capacidad de ensueño, como la que muestra la
Cenicienta, o el mágico escenario en donde transcurre el cuen-
to de la Bella y la Bestia.

Plutón por lo tanto es provocador de dramáticos cambios, así


como Neptuno el sueño, el encierro y la traición, el amor, la pro-
fundidad subconsciente, pero será Urano el que trae la rápida
aparición y desaparición de hadas, objetos, castillos y situacio-
nes. Como el Deus ex machina de la tragedia griega, trae de
los sidéreos espacios la revelación súbita, los protectores y los
ángeles, las hadas y los genios o djinnas. Es también, el pensa-
miento sublimado, el proyecto fraterno o comunitario.

Para Serge Reynaud de Laferrière, Urano es “El Eter, el Azoth


de los Antiguos, el Prana de los Hindúes, el Mercurio filosofal
(es el planeta Urano que simboliza también la desintegración
del átomo, el plano que se desprende del mundo ) es el elemen-
to sutil que facilita el trampolín al plano mental que servirá para
alcanzar la Conciencia Universal.

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Urano

En este nivel, Urano está emparentado por la Conciencia, su


esencia mental –es signo de aire– es lumínica. No es extraño en-
tonces que corresponda a elementos notables que irrumpen de
pronto, como animales parlantes, hadas, ancianos magos, etc.,
que pueden dar la luz, el brillo, el pensamiento repentino, la
salida inesperada. Y como es mente, octava superior de Mercu-
rio, es también Conciencia y supra consciencia. Urano es dentro
de la Revolución Francesa, la Libertad, como Libra la Igualdad
y Géminis la Fraternidad. Los tres signos de aire permean el
espíritu de uno de los acontecimientos dramáticos del devenir
histórico del hombre. Para la tradición esotérica, Urano corres-
ponde a la edad en que el principio del hombre recibía ya el es-
píritu Universal que planeaba sobre su todavía incipiente capa-
razón terrena. Esta relación con lo celeste lo une a la aparición
repentina de personas y circunstancias mágicas, y a menudo
irracionales.

Plutón, Neptuno y Urano, al decir de Don Necromand, ilustre


astrólogo francés, “están nítidamente emplazados en correla-
ción con las tres edades azoicas del globo, y nos conducen a la
aurora de la Vida”. Se consideran entonces ancestrales colabo-
radores de la formación del cosmos, de la tierra y del hombre,
por lo cual están presentes en cuentos arcaicos que a pesar de
sus múltiples ropajes siguen manteniendo la conciencia de su
ejemplarizante mensaje. Ellos caracterizan la estructura básica
de un cuento de hadas, que es también la narración de un ca-
mino iniciático, como las doce hazañas de Hércules, o la Odisea.

Saturno

El cuento de hadas es la narración de una serie de circuns-


tancias difíciles y poco felices. Será Saturno, presente en las
narraciones, el que representa los límites y obstáculos que lle-
van al héroe a perseguir su sueño o a obtener su redención. A
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menudo está Saturno expresado en la figura de un maestro o
maestra, camuflado de anciano, o de Sabio. Indica el tiempo, es
Kronos de los Griegos, es el Padre–tiempo, es Brama para los
hindúes, o el Abraham para los hebreos. El valor numérico para
Brama como para Abraham, en la tabla gemátrica griega (no la
hebrea), es 144, número que lo emparenta con el término Zeós,
Zeus que también suma 144. Por otra parte Saturno es el Plomo,
metal cuyo número de electrones es igual a 82, y éste número
se obtiene del cuadrado de 9 + la unidad (81+1). Esto da en el
lenguaje oculto, el simbolismo del tiempo que es igual a 81 y es
también Kronos, es Dios, es el Abraham, el que empuja hacia el
cambio a través de las pruebas.

Este anciano limitador y aparentemente inflexible, es el impul-


sor del cuento. Sin pruebas, el aprendiz no inicia su camino, no
insiste en el aprendizaje, no acude al maestro, no se disciplina.
A veces el cuento tiene una presencia saturnina explícita, como
el anciano o la Hilandera, contrapartida de Kronos y hermana
de las Parcas. Otras veces es una circunstancia temporal, por
ejemplo los 100 años que transcurren en el sueño de la Bella o
los 100 años de Rip van Winkle, o el año de prueba que la Bestia
da al anciano. Y otras, en la forma de montañas, castillos inex-
pugnables como el de Rapuntzel, o el del ogro de Pulgarcito.
Saturno puede aparecer en figuras de ancianas, a veces delez-
nables, como la de Hänsel y Gretel.

A medida que nos acercamos a los planetas más personales,


nos encontramos con analogías más simples y directas. Sol y
Luna, representacion de los padres cósmicos, el Rey y la Reina, o
el Príncipe y la Princesa cuando logran su encuentro. Venus está
presente en la belleza de la protagonista, a menudo escondido
bajo cenizas, harapos o pieles como ocurre con la princesa de
“Piel de Asno”. Marte, es el arrojo, la valentía o las situaciones
de destreza que obligan al protagonista a tomar armas. Júpiter
es siempre la benevolencia, la tolerancia, el sentido filosófico y
ético, el contacto con lo religioso y lo místico.
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Mercurio

Nada más mercurial, más hermético, que el mismo cuento. No


olvidemos que Hermes es Mercurio. Representante de la mente
y la conexión, es el Gato con Botas, es Pulgarcito, es Ulises con
sus astucias y su juego de nombres, es el sultán disfrazado que
camina por su ciudad. Puede ser un mensajero, un intermedia-
rio benéfico o negativo, el animal consejero, a veces la flor o la
rama dorada.

Adopta todos los disfraces, es dueño del habla y del silencio.


Es la conciencia de Pinocho, el grillo parlante, es el Hombre y
protagonista de la historia en su faz humana, es el que tiene la
cualidad de la conciencia de sí, sin sus recursos mentales no po-
dría tampoco llevar adelante la historia. Mercurio, hijo de Zeus
y Maia, (la diosa de la ilusión, que rige los fenómenos imperma-
nentes), es el dios que narra, el mensajero, el que lleva y trae, el
trashumante. Es pues, la fábula misma, lo que se habla.

El hilo narrativo del cuento de hadas ofrece circunstancias


interesantes: si habláramos desde el punto de vista astrológico,
sus principales puntos se caracterizan por las casas de agua,
emocionales, maleables y receptivas. Comienzan todos los
cuentos por un hogar, o por la falta del mismo, por una madre o
un padre ausentes.

Astrológicamente estaría representando la casa IV (Cáncer).


Luego, la caminata del héroe o la heroína en la búsqueda de un
tesoro, un reinado o un objetivo, pasa por diferentes casas hasta
hacer una crisis típica de la casa 12 (Piscis) y llega a la dolorosa
transformación (casa 8, Escorpio) que le permite en las alquí-
micas bodas (casa 7, Libra) ejercer una labor jerarquizada y en
donde se separa lo oscuro de lo claro(casa 6, Virgo) para llegar
por fin al éxito, el reino (casa V, Leo). Es un viaje que se realiza
en sentido sinistrógiro y al revés de lo que tradicionalmente se
conoce como casas zodiacales.
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Cuando el sapo se transforma en príncipe, la princesa dormida
en una despierta doncella, cuando, en casa V, total y poderosa-
mente, el aprendiz adquiere la sabiduría maestra y encuentra el
centro, su morada, su contacto con el Yo Soy Superior, entonces
culmina el cuento. Esta casa que considero la verdadera finali-
dad del camino que preconizan los cuentos de hadas, posee un
número altamente significativo. No es pequeño su significado,
dice Cornelio Agrippa. Es el número de la Creación, es base
de la principal construcción sagrada, es decir el Templo de la
Sabiduría, que es imagen del Universo. Presente en el número
de oro, o sección áurea, representa al hombre integrado, cons-
ciente de sí mismo y dominador de sus potencialidades. Es la
primer suma del primer número par y el primer impar, está por
lo tanto compuesto como varón y hembra.

Es también, el omfalos, el ombligo, y se sabe en el estudio


de proporciones sagradas, que el ombligo divide el cuerpo hu-
mano adulto según la razón 1,618. Es en el omfalos en donde
el hombre acude a su centro interno, es en Delfos, el omfalos
en donde el griego acudía para obtener respuestas divinas, el
oráculo sacratísimo. Y en la palabra “ombligo” castellana, se ad-
vierte el pasaje de la sílaba bija, la sílaba “om”, el sonido con la
cual comienza el mundo...

Con la llegada a la casa V, el cuento tiene su feliz final. Como


un ejemplo de Alquimia, esa ciencia nacida en Oriente, patria
al mismo tiempo del misterio y la maravilla, se fue expandiendo
por occidente a través de tres grandes vías: bizantina, medite-
rránea e hispánica. Y el cuento de hadas viene de su abrazo.

Hay piedras que se resquebrajan al tratar de labrarlas.

En cierta ocasión un masón se encontró a un joven que salía


de una tenida de exaltación. El joven le dijo: ahora rehuyó, a
estos hombres, porque sólo se ocupan de trivialidades. ¡He per-
manecido aquí por años para iluminarme de su sabiduría, y me
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ofrecen un cuento infantil! Pensé que esto sería más serio.

El masón autentico le dijo al joven, hay mil libros, todos escri-


tos para ilustrar un millar de mentiras, y la humanidad las toma
como verdades. Sin verificar nunca, su autenticidad.

Hay un solo cuento que contiene un millar de verdades dentro


del mismo relato. Si no fuese porque muchos piden la aparien-
cia antes que la relevancia, la primera frase de una simple histo-
ria de niños sería suficiente para instruir al hombre. Es debido
a que los aspirantes a masones son de tan pobre calidad por
lo que los verdaderos masones tienen que repetir, remarcar, y
hacer como en este, relatos voluminosos que de otro modo el
aspirante a masón no sería incapaz de ver, si no fuera tan re-
petitivo; tal vez a tanto repetir algo comprenderán. Temiendo
ahora, cualquier forma de profanación, los verdaderos masones
siempre se han impuesto la disciplina del silencio.

Solamente han hablado imponiéndose una prudente reserva


y únicamente en presencia de masones probados, no con cual-
quier tipo de masón. Sin embargo, la verdad masónica debía
de ser puesta al alcance de quienes la pretenden y están en
condiciones de apreciarla. Asi la masonería, la ha puesto en di-
ferentes medios, como los poemas, cuentos, historias, etc. que
contienen enseñanzas masónicas a veces velada.

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CAPERUCITA ROJA, SIMBOLOGÍA ESOTERICA
Caperucita Roja: nuestro chakra muladara, centro de control
de la sexualidad, se relaciona al color rojo, debido al tipo de
Energía Pránica que maneja, por eso se habla de Caperucita
Roja.

Ese chakra es el encargado de dotar al cuerpo de la energía


vital; en él reside la energía de mayor potencial en nuestro pro-
pio organismo. Se encuentra allí el fuego generador que nos da
la vitalidad, la fuerza, la resistencia y la eterna juventud.

Cuando derrochamos esa energía sexual, vamos pasando


por estados de enfermedad, decrepitud y hasta la mal llamada
muerte, es decir, ya nuestra materia no sirve y tenemos que re-
emplazarla por otra más nueva.

15
La mamá de caperucita: la conciencia de cada uno de nosotros,
le pide que le lleve el alimento a la “abuelita”: miel, pasteles,
frutas, el fuego generador contiene el Alimento para darle vita-
lidad al Ser.

La abuelita: el hombre en evolución, que avanza de aquí para


allá, y se deja llevar a veces por las cosas aparentes, que ha he-
cho mal uso de esa energía, se ha dejado llevar por sus pasio-
nes, tristezas, dudas, miedo, ambición, egoísmo. Y lógicamente
al hacer mal uso de la energía y se deja llevar por las cosas
aparentes, su cuerpo se deteriora, cae enfermo, vive en el dolor,
soledad, pobreza.

Caperucita se tropieza en el bosque con el lobo: el espectro del


umbral. Nuestro ego, el demonio que llevamos dentro, que trata
por todos los medios de impedir nuestra evolución. Es nues-
tra personalidad, conjunto de nuestros Temores, Dudas, Odios,
Resentimientos, Deseos. El que nos mal aconseja, que nos dice
que estamos cansados, que hoy no vamos a meditar porque es
domingo, que no nos levantemos tan temprano porque no hay
necesidad, que durmamos media hora más, nos lleva a la laxi-
tud, sibaritismo, que nos dice: “¡tomate otra copita de vino! Por-
que te alimenta, no te hace daño”; “cómase la carne, ¡eso que le
va a hacer daño!”, que nos incita a criticar, a condenar, a sentir
resentimientos y odios, nos lleva a la lujuria, impulsos sexuales
mal canalizados.

Y le pregunta a Caperucita para dónde va, y Caperucita le


dice voy a llevarle el alimento a mi abuelita que está muy enfer-
ma. Y el lobo como es astuto y suspicaz, la convence para que
tome el camino más largo, y en medio de su inocencia, ya que
no Discrimina, no Piensa, simplemente tiene la función de Dar,
de Ayudar, de Elevar, de Nutrir, toma ese camino, y resulta ser
el más largo. Y aprovecha el lobo para llegar muy pronto donde
la abuelita y se la devora de un bocado.

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Es cuando el ego toma posesión de nuestra materia. A veces
dejamos que el lobo nos devore, nos dejamos absorber y es el
que comienza a dirigirnos.

Cuando Caperucita llega a visitar a su abuelita se siente ex-


trañada de verla tan cambiada. Que también es lo que ocurre
cuando el ser humano hace mal uso de su propia energía y se
llena de resentimientos y odios. Y por eso ella la encuentra tan
cambiada, con esas orejas tan largas, la boca muy fea y grande,
unos ojos negros horribles, y ella le pregunta: ¿Abuelita, porqué
esos ojos, orejas y boca tan grandes? Y el Lobo le va respon-
diendo: Para verte, oírte y finalmente comerte mejor. Induda-
blemente el lobo lo que pretende es aniquilar esa energía, y
termina devorándola para poder continuar adelante. Es decir,
queda Caperucita, sin la posibilidad de cumplir su cometido
para el cual fue creada.

Sin embargo aparece un CAZADOR.Y entra a la casa y encuen-


tra al Lobo con semejante panza, y le abre el estómago al lobo y
libera a la Abuelita y a Caperucita.

Ese cazador es nuestro ser divino, nuestra chispa divina, nues-


tro ángel solar, nuestro ser superior. Y en ese momento nueva-
mente es cuando sentimos y recibimos el llamado de nuestra
esencia más recóndita, y empezamos a hacer buen uso de la
energía, recuperamos nuestra herencia y retomamos el camino
inicial hacia nuestra propia realización.
17
LA VERSIÓN REAL DE ‘CAPERUCITA ROJA’ ES DEMASIADO OSCURA
PARA LOS NIÑOS
Rusty Epstein

“Érase una vez”: probablemente hayas escuchado esas pala-


bras al comienzo de una historia con tanta frecuencia que sabes
exactamente lo que va a suceder: un poco de magia, una situa-
ción inquietante, tal vez incluir una princesa y algunos animales
que hablan y estás en camino a un feliz para siempre.

Pero los cuentos de hadas no siempre fueron las historias boni-


tas para niños a las que estamos acostumbrados hoy. Hace cien-
tos de años, cuando se escribieron por primera vez, estas histo-
rias a menudo tenían una narrativa más oscura de lo que puedas
imaginar. Uno, en particular, fue especialmente espantoso...

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Todos conocemos la historia de “Caperucita Roja”. Una niña
va camino a casa de su abuela, se encuentra con un lobo, el lobo
se disfraza de su abuela y luego se come a la niña cuando llega
a la casa. Pero esa no es toda la historia...

Resulta que “Caperucita Roja” se remonta a cientos, incluso mi-


les de años. Y esas primeras versiones no eran los pintorescos
cuentos de hadas de “peligro extraño” con los que estamos fa-
miliarizados hoy. Eran mucho, mucho más oscuros.

Siglos antes de que los hermanos Grimm hicieran lo suyo,


hubo otro narrador legendario que probó la historia. La primera
versión registrada de la historia provino del propio Esopo.

Allá por el año 600 a. C., cuando Esopo estaba haciendo lo


suyo, probó suerte con una fábula que algunos llaman el origen
de la historia de “Caperucita Roja”. Los lobos eran los favoritos
de Esopo, después de todo. ¿Recuerdan “El niño que gritó lobo”
y “El lobo con piel de oveja”?

Ahora nos hallamos a 2.000 años después en la dinastía Qing


de China, y finalmente obtenemos la primera versión que se
asemeja al cuento de hadas moderno que los padres les cuen-
tan a sus hijos hoy. Pero no es tan alegre como la historia a la que
estamos acostumbrados...

En la versión china, llamada “abuela tigre” o “tía abuela ti-


gresa”, no hay lobo, es un tigre. La historia dice así: una madre
deja a sus hijos en casa una noche, advirtiéndoles que no dejen
entrar a ningún extraño. Pero poco después, escuchan un golpe
en la puerta...

El tigre está ahí, haciéndose pasar por la abuela de los ni-


ños. (Es bastante grosero que los niños piensen que su abuela
parece un animal salvaje, pero es una fábula, así que lo deja-
remos atrás). Una vez que su “abuela” está adentro, los niños
19
comienzan a notar cosas extrañas en ella.

Rápidamente comienzan a señalar las extrañas características


físicas de la criatura que finge ser su abuela. Podemos supo-
ner que fue algo así como, “Abuela, ¡qué rayas tan grandes tie-
nes!” Muy observadores, niños.

Pero una vez que están en la oscuridad, las cosas empeoran. El


niño mayor escucha crujidos y mordiscos y pide un bocadillo
de la “abuela”. Pero lo que el tigre le da es completamente in-
esperado...

A la hija mayor se le entrega uno de los dedos de sus hermanos. El


tigre ata al niño con una cuerda y la niña se da cuenta de que los han
engañado. ¡No será un lío divertido de limpiar en la mañana! Pero el niño
tiene un truco bajo la manga...

La niña elabora un plan y atrae al tigre al bosque donde, según


la versión, ahoga, apuñala o quema a la bestia hasta la muer-
te. Suena más como el final de un episodio de Game of Thrones,
¡no como un cuento de hadas para niños!

Un escritor francés, Perrault, adaptó esta versión a su propia


historia en la que un lobo vestido como su abuela se come a una
niña. ¿Te suena familiar todavía? Perrault quería ser absoluta-
mente claro sobre su moraleja intencionada con esta historia:
¡mantente alejado de los extraños!

¿Y por qué un lobo en lugar de un tigre? Perrault pensó que los lobos


tenían rasgos espeluznantes, parecidos a los humanos, que pensó que
funcionaban bien con la historia. Los lobos pueden ser silenciosos y
furtivos para engañarte con una falsa sensación de seguridad. ¡No los
llaman lobos con piel de oveja por nada!

Y finalmente llegamos a la versión que todos conocemos y


amamos: los hermanos Grimm. Este Little Red es el que ha apa-
20
recido en innumerables películas y programas de televisión,
como Shrek, Into The Woods y  Hoodwinked. Pero esta versión
tiene un final que puede sorprenderte...

21
En el cuento de Grimm sobre “Caperucita Roja”, una vez que
el lobo se traga enteras a la Pequeña y su abuela, parece que
todo está perdido, un leñador que pasa se da cuenta de que
algo extraño sucede en la casa.

Él irrumpe adentro para encontrar al lobo dormido y le abre el


estómago, dejando que Little Red y la abuela caigan al suelo. Tal
vez debería haberlo comprobado dos veces para asegurarse
de que no era la casa del lobo, pero lo dejaremos pasar.

Otras versiones del folclore en realidad cambian el final para


que Little Red prevalezca sobre el lobo usando su ingenio para
burlarlo. Pero otro autor tenía una idea diferente en mente.

El escritor francés Charles Marelles hizo una grieta en la histo-


ria, pero esta vez, la abuela se robó el espectáculo. En su histo-
ria “Caperucita de oro”, la abuela sale a comprar algunas hier-
bas antes de que llegue el lobo, dejándolo con una sorpresa...

Cuando llega Caperucita Dorada, intenta morderle la cabeza,


¡pero su capa mágica lo detiene! En ese momento, Granny en-
tra para salvar el día y atrapa al lobo en un gran saco. Pero esa
no es la única reinterpretación que ha visto el cuento de hadas
clásico.

La historia de “Caperucita Roja” sigue siendo tan popular que


los ejecutivos de Hollywood incluso hicieron una película de
gran éxito sobre ella en 2011. Protagonizó a Amanda Seyfried
como una mujer joven que protege a su ciudad de un hombre
lobo salvaje.

A medida que los narradores continúen adaptando la historia


a su manera, es probable que Little Red siga existiendo durante
mucho, mucho tiempo. De hecho, es por eso que otros clásicos
actuales de Disney eventualmente llegaron a los cines: fueron
modificados desde sus siniestros orígenes.
22
EL CUENTO DE PINOCHO Y LA MASONERÍA
Spacey Demon - Herbert Oré B.
Varias generaciones recuerdan a Pinocho por ser el protago-
nista de la película de animación de Disney, pero existen va-
rias películas sobre este personaje. Pinocho es para el pueblo
italiano, uno de los personajes más queridos que tiene de su
literatura. Desde que sus aventuras se publicasen en el perió-
dico a finales del s. XIX, se han hecho varias versiones del niño
de madera que quería ser un humano. Asi Matteo Garrone ha
querido aportar su granito de arena y produjo una nueva versión. En él
vemos a Geppetto, interpretado por Roberto Benigni, que escul-
23
pe una marioneta de madera con forma de niño. El hombre se
asusta cuando su creación le dice “Papá”. A partir de ese mo-
mento, el carpintero lo adopta como su hijo y le enseña cómo
debería comportarse. A pesar de los esfuerzos, Pinocho se deja
llevar por el mal camino, lo que hace que su nariz crezca ante
las mentiras que tiene que decir. Esto podría poner en peligro
su sueño de convertirse en un niño de verdad si no cambia su
actitud pronto. Esta versión en diferente a la película de Disney
y en mi modesto entender se acerca más al libro, pero tampoco
refleja a la idea original de su autor Collodi.

EL CUENTO DE PINOCHO 
La mayoría de los cuentos encierran mensajes ocultos, algunos
de ellos que inclusive, no conocemos aún a cabalidad todas las
implicaciones que encierran, sus enseñanzas si bien se enca-
minar a una moral, también implican enseñanzas psicológicas
de transformación. El cuento de Pinocho no es la excepción, en
este artículo trataremos de decodificar los rasgos de este cuen-
to, hoy conocido por millones, y se ha adaptado fácilmente a
casi todas las culturas. Y está impreso en la formación psicológi-
ca de muchos seres humanos, pero no conocen que Pinocho fue
una creación de un masón. 

Para entender el cuento Masónico de “Pinocho”, inmortaliza-


do en el cine por Disney, debemos remontarnos a la Italia del
siglo XIX y dedicar unas líneas a su autor, Collodi. 

Carlo Collodi (Carlo Lorenzini) nació en Florencia en 1826.


Influido por los ideales políticos de Giusseppe Mazzini, Collodi
plasmó en sus obras la doctrina liberal de este gran líder de la
Italia Unificada. 

La influencia de Mazzini en los literatos era evidente, ya que


este insistía que debían influir filosóficamente en sus lectores,
creando conciencias y educando al pueblo. 
24
Al igual que muchos literatos, Carlo Collodi ingresó a la Ma-
sonería a mediados del siglo XIX. Esta organización fue otra in-
fluencia importante en la obra de este autor, y en su obra más
notable (“Pinocho”) encontramos interesantes simbolismos ini-
ciativos que son el objeto de estudio de este artículo.

La nueva Italia unificada al igual que el resto de Europa tenía


una fuerte influencia masónica, dado que sus grandes líderes
(Garibaldi y Mazzini) pertenecían a esta fraternidad. El Papa
por fin había sido arrinconado en un rinconcito de Italia, el Vati-
cano, que era lo poco que quedaba de los enormes Estados Pon-
tificios. Sin embargo, aunque la Religión Católica estaba siendo
atacada, el espíritu de Cristo seguía vigente y como bien dijo
un francmasón italiano “en aquel tiempo de resurgimiento se
sentía la necesidad de conciliar a Cristo y a la Masonería, la
iglesia y la sociedad secreta”. 

25
En este convulsionado contexto italiano, Collodi escribió “Le
avventure de Pinocho”, publicado en 1882. Un análisis super-
ficial de la obra nos revela una apología de la educación del
pueblo y una denuncia del vicio y la holgazanería, Gepetto ha-
bía pasado toda su vida deseando un hijo (deseo real), es por
eso que al ver brillar en el cielo la Estrella Azul pidió con todo
fervor que su deseo le fuera concedido (contactar con algo de
nivel superior). Aquella noche, mientras Gepetto dormía, hizo
su aparición el Hada Azul y dio la vida al muñeco advirtiéndole
que debía portarse bien para llegar a ser un niño de verdad.
Para que le aconsejase sobre su comportamiento nombró a Pe-
pito Grillo conciencia de Pinocho. 

El muñeco de madera que cobraba vida era amoral, tonto y


estúpido, carecía de consciencia objetiva, y un personaje se-
cundario (Pepe Grillo) intenta aconsejarlo y convertirse en la
voz de su conciencia externa. En la obra original, Pinocho se
molesta con su compañero y lo aplasta y mata de un manotazo. 

Detrás de la historia de Pinocho hay “otra” historia, con un pro-


fundo contenido iniciativo y espiritual que Collodi –al igual que
otros escritores de cuentos clásicos– supo manejar con maes-
tría. 

SIMBOLISMOS FRANCMASÓNICOS DEL CUENTO 


En el cuento original, es el carpintero Maese Cereza quien
descubre un trozo de madera que lloraba y reía como un niño:

“Pues, señor, es el caso que, Dios sabe cómo, el leño de mi cuento


fue a parar cierto día al taller de un viejo carpintero, cuyo nombre
era Maese Antonio, pero al cual llamaba todo el mundo Maese
Cereza, porque la punta de su nariz, siempre colorada y relucien-
te, parecía una cereza madura. Cuando maese Cereza vio aquel
leño, se puso más contento que unas Pascuas. Tanto, que comenzó
a frotarse las manos, mientras decía para su capote:
26
-¡Hombre! ¡Llegas a tiempo! ¡Voy a hacer de ti la pata de una mesa!

Dicho y hecho; tomó el hacha para comenzar a quitarle la corteza


y desbastarlo. Pero cuando iba a dar el primer hachazo, se quedó
con el brazo levantado en el aire, porque oyó una vocecita muy
fina, muy fina, que decía con acento suplicante:

-¡No! ¡No me des tan fuerte!”

Ya se imaginaran el susto que tuvo Maese Cereza, por lo que


regala el pedazo de tronco a su amigo Gepeto, el cual lo acepta
para construir un muñeco maravilloso, que sepa bailar, tirar a
las armas y dar saltos mortales.

Pinocho fue la creación del Maestro Carpintero Gepetto, quien


elaboró a partir del leño (la materia prima) una obra de arte.
El trabajo fue realizado con amor profundo, que fue canalizado,
para lograr dar vida al muñeco de madera, “un hombre de bue-
na madera” como manifiesta el dicho popular, que equivale a
decir un hombre con virtudes. La idea básica es independiente
a si es piedra o madera. En el sentido alegórico la madera per-
tenece a un reino superior al mineral. 

“Cuando ya las piernas se fueron soltando, Pinocho empezó pri-


mero a andar solo, y después a correr par la habitación, hasta que
al legar frente a la puerta se puso de un salto en la calle y escapó
como una centella.

El pobre Gepeto corría detrás sin poder alcanzarle, porque aquel


diablejo de Pinocho corría a saltos como una liebre, haciendo sus
pies de madera más ruido en el empedrado de la calle que veinte
pares de zuecos de aldeanos.

-¡Atrápenlo, atrápenlo!- gritaba Gepeto; pero las personas que en


aquel momento andaban por la calle, al ver aquel muñeco de
madera corriendo a todo correr, se paraban a contemplarle en-
27
cantadas de admiración, y reían, reían, reían como ya te puedes
imaginar.

Afortunadamente un guardia de orden público acertó pasar por


allí, y al oír aquel escándalo creyó que se trataría de algún apren-
diz travieso que habría levantado la mano a su maestro, y con
ánimo esforzado se plantó en medio de la calle con las piernas
abiertas, decidido a impedir el paso y evitar que ocurrieran más
desgracias.

Cuando Pinocho vio desde lejos aquel obstáculo que se ofrecía a


su carrera vertiginosa, intentó pasar por sorpresa, escurriéndose
entre las piernas del guardia; pero se llevó chasco.

El guardia ni tuvo que moverse. La nariz de Pinocho era tan enor-


me que se le vino a las manos ella solita. Le atrapo, y le puso en
manos de Gepeto, quien quiso propinar a Pinocho, en castigo de
su travesura, un buen tirón de orejas.

Pero figuraos qué cara pondría cuando, al buscarle las orejas, vio
que no se las encuentra. ¿Sabéis por qué? Porque, en su afán de
acabar el muñeco, se había olvidado de hacérselas.

Entonces le agarró por el cuello, y mientras lo llevaba de este


modo, le decía mirándole furioso:

-¡Vamos a casa! ¡Ya te cobraré allí las cuentas!

Al oír estas palabras se tiró Pinocho al suelo y se negó a seguir


andando. Mientras tanto iba formándose alrededor un grupo de
curiosos y de papanatas.

Cada uno de ellos decían una cosa.

-¡Pobre muñeco! -decían unos-. Tiene razón en no querer ir a su


casa. ¡Quién sabe lo que hará con él ese bárbaro de Gepeto!
28
Otros murmuraban con mala intención:

-Ese Gepeto parece un buen hombre; pero es muy cruel con los
muchachos. Si le dejan a ese pobre muñeco en sus manos, es ca-
paz de hacerle pedazos.

En suma, tanto dijeron y tanto murmuraron, que el guardia, dejan-


do en libertad al muñeco, se llevó preso al pobre Gepeto, el cual,
no sabiendo qué decir para defenderse, lloraba como un becerro;
cuando iba camino de la cárcel, balbuceaba entre sollozos:”

Pinocho tenía vida pero, sin embargo, carecía de libre albe-


drío pues estaba dormido. Desconocía el sendero de la virtud y
la liberación, pues era un “muerto viviente”. 

Disney nos da una lección magistral en la representación tea-


tral que Pinocho hace en teatro de marionetas, donde recibe
grandes aplausos y se siente muy contento por ser reconoci-
do; será de esta forma que muestra abiertamente su vanidad,
como un “Ego” sobresaliente que nos hace débiles y nos incita
a representar nuestro falso Yo ante los demás. Después de la
actuación lo encierran en una jaula, ya que su representación,
aunque a simple vista puede parecer adecuada para mostrar la
petulancia del “Yo”, nos somete al ensueño y esclaviza al alma.
En consecuencia, el dejarnos llevar por la vanidad, por el orgu-
llo y el amor propio puede otorgarnos un momentáneo placer
mas, a la larga, producirá desvarío y dolor.

Lamentablemente, la mayoría de los seres humanos son como


Pinocho. Siguen el camino fácil y no saben que existe algo me-
jor. En eso, todos somos como Pinocho. 

“La verdad es que hay sólo dos clases de hombres en todo el


mundo: los pocos que se han dado ya cuenta del poderoso es-
quema divino, y la inmensa masa que todavía no lo conoce. Los
últimos viven para ellos mismos, y están muy esclavizados por
29
sus pasiones; los primeros viven para Dios y para la evolución,
que es Su Voluntad, ya se llamen budistas o indos, musulmanes
o cristianos, librepensadores o judíos”. 

Pinocho es esclavo de sus “agregados psicológicos” o “yoes”


y sus mentiras hacen que le crezca la nariz y más tarde orejas
de burro. Es decir, la vida descarriada y la mentira lo lleva a un
retroceso a lo involutivo ANIMAL, donde la nariz que crece re-
presenta las ataduras terrenales, la materialidad. (Un agregado
facial).

Una y otra vez Pinocho recoge lo que siembra. Sus malas ac-
ciones lo llevan a una vida desgraciada, donde el muñeco de
madera paga con sufrimiento el karma generado. Cuando la
vida de Pinocho no podía ser más insoportable, es tragado por
una ballena. Este episodio nos recuerda a Jonás, que fue engu-
llido por un pez gigantesco, morando en su interior tres días y
tres noches.  Indudablemente alli hay una clave iniciática que
por generaciones desde las culturas clásicas se ha repetido con
todos los heroes de la mitología.

Esta parte de la adaptación de Disney es muy diferente al


cuento original. Disney hace que una ballena se trague a Pino-
cho, mientras que Collodi dice que es un dragón.

“¡Figuraos cómo latiría el corazón del pobre Pinocho! Redobló sus


esfuerzos para nadar más de prisa en dirección del islote blanco, y ya
habría avanzado una mitad de la distancia, cuando he aquí que vio salir
del agua la horrible cabeza de un monstruo marino con la boca abierta,
que parecía una caverna, y tres filas de dientes que hubieran causado
miedo con sólo verlos pintados.

¿Sabéis quién era aquel monstruo marino?

Pues aquel monstruo marino era nada menos que el gigantesco


dragón de que se ha hablado varias veces en esta historia, y que
30
por su insaciable voracidad venía causando tales estragos por
aquellos mares, que se le llamaba el “Atila de los peces y de los
pescadores”.

El mar de bronce.
Disney que era un masón, consideró que el interior de la ba-
llena representa la cámara de reflexiones masónica, el descen-
so al centro de la Tierra, el VITRIOLO Es importante recordar
las palabras de Mateo 12:40: “Porque como estuvo Jonás en el
vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo
del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches”. El
Hijo del Hombre que también –al igual que Pinocho- era hijo de
un MAESTRO carpintero. 

A luz de la vela, Pinocho medita sobre su suerte y decide cam-


biar, dejando atrás su pasado de inconsciencia. 

En el cuento original de Collodi Pinocho y su padre salen de


las entrañas del dragón caminando:

“Pinocho tomó la mano de su padre, y andando siempre sobre la


punta de los pies, consiguieron llegar otra vez a la garganta del
monstruo.

Atravesaron toda la lengua, y salvaron las tres filas de dientes. An-


tes de saltar al agua dijo a su padre el muñeco.

-Monta a caballo sobre mi espalda y agárrate fuerte. ¡Todo lo


fuerte que puedas! De lo demás me encargo yo.

Así lo hizo Gepeto. Y el gran Pinocho, valiente y seguro de sí mis-


mo, se arrojó al agua y empezó a nadar vigorosamente. El mar
estaba tranquilo como un lago; la luna llena esparcía su pálida luz
de plata, y el dragón seguía durmiendo con un sueño tan profun-
do, que no le hubieran despertado cincuenta cañonazos.”
31
En la versión de Disney, finalmente el muñeco es expulsado
por la ballena y sale al mar abierto, el agua actúa como ele-
mento purificador, limpiando interna y externamente a Pinocho.
Sabemos que cuando alguien es sumergido en una corriente
de agua, renace a una vida nueva. Esta costumbre es común a
muchos cultos religiosos y sobrevive en nuestros países latinos
en el sacramento católico del bautismo.

LA MUERTE MÍSTICA.
Pinocho no sobrevive a la furia del océano y finalmente se aho-
ga. Esta muerte del muñeco es la “muerte mística” del profano
al ser iniciado. Este deceso se repite en otros cuentos infantiles
(Blanca nieves, la Bella Durmiente, etc.) y es el prólogo de un
renacimiento: el nacimiento segundo del cual habla Cristo en
Juan 3:3-10: “De cierto te digo, que el que no naciere de nuevo,
no puede ver el Reino de Dios (...) el que no naciere de agua y
el Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”. Al volver a la
vida, Pinocho pasa a un estado superior, el mismo que podemos
apreciar en el relato del “patito feo”. Como hemos notado, en el
relato de Pinocho se narran las desventuras del Muñeco Profano
que no puede controlar su destino pues es esclavo de sus pasio-
nes y su renacimiento como Humano Iniciado.

En el cuento original Pinocho no muere en el mar, es salvado


por su amigo el bacalao.

“Ya estaba casi desmayado, y empezaban a hundirse los dos,


cuando oyeron una voz de guitarra desafinada que decía:

-¿Quién es el que se muere?

-¡Soy yo y mi pobre papá!

-¡Yo conozco esa voz! ¡Eres Pinocho!

32
-¡El mismo! Y tú, ¿quién eres?

- Yo soy el bacalao, tu compañero en la barriga del dragón.

-¿Cómo has conseguido escapar?

-He imitado tu ejemplo. Tú me has enseñado el camino, y yo no he


hecho más que seguirte.

-¡Oh, querido bacalao; no has podido llegar más a tiempo! ¡Por


nuestra amistad, por la salud de la respetable bacalada, tu mujer,
y de tus bacalaítos, te ruego que nos ayudes, porque si no estamos
perdidos!

-¡Pero, hombre! ¡Pues ya lo creo! ¡Con mil amores! ¡Agárrense a


mi cola y déjense llevar! ¡En cuatro minutos los llevaré a la orilla!
Ya se imaginarán que padre e hijo se apresuraron a aceptar la
amable invitación del buen bacalao; pero en vez de agarrarse a
la cola, creyeron mucho más cómodo sentarse encima de él, pues
era un bacalao mucho mayor que los corrientes y con una fuerza
tan grande, que era campeón de boxeo en su pueblo.

-¿Pesamos mucho?— le preguntó Pinocho.

-¡Hombre! ¡Absolutamente nada! ¡Me parece llevar encima dos


conchas de almeja!- respondió el complaciente bacalao.

Al llegar a la orilla saltó Pinocho el primero, y ayudó a su papá a


hacer lo mismo”.

Luego de la “muerte mística”. La labor de adaptación del


cuento de Carlo Collodi al cine fue realizada magistralmente
por Walt Disney. Éste respetó la esencia del cuento, pero trans-
formó a Pinocho en un muñeco más querible que el descrito por
su autor en 1882. 

33
Vale la pena volver a ver “Pinocho” y descubrir el maravilloso
contenido espiritual de sus locas aventuras. “Muerto viviente”
es el adjetivo que utilizan algunos esoteristas (H.P. Blavatsky,
Gurdjieff, Ouspensky, Leadbeater, Judge, etc) para denominar
a los profanos que parecen vivos pero, en realidad, están dor-
midos.

En “El Credo Cristiano” Ver Jonás 1:17. Jonás significa “Palo-


ma” o “Mensajero de Dios”.

Sobre el simbolismo de la ballena de Jonás, dice H.P. Blavats-


ky en “Isis sin velo”: “A los animales que hoy los naturalistas
llaman cetáceos, los designaban los antiguos con el nombre ge-
nérico de Cetus, forma latinizada del griego Keto, equivalente a
Dagon o Poseidón, cuyo elemento femenino era la Atargatis asi-
ria, conocida también por Venus ascalonita o Astarté, cuya ima-
gen llevaban los buques en el mascaron de proa. Los cabalistas
dicen que Jonás era un sacerdote escapado del templo donde
se veneraba la paloma, por haber intentado abolir la idolatría y
establecer el culto monoteísta. Que sus perseguidores le pren-
dieron cerca de Jaffa y lo encerraron en una celda carcelaria
del templo de Dagon, cuya figura de hombre-pez dio origen a
la leyenda”. Véase el evangelio apócrifo “Historia arabe de José
el carpintero”. Esos “tres días y tres noches” son los que perma-
neció Cristo en el sepulcro y luego resucitó. “resucitar entre los
muertos significa, pues, algunas veces simplemente reencarnar
o recurrir, otras tomar la primera gran iniciación, según el rito
Escocés, y otras tomar aquella iniciación aún más alta que per-
mite al hombre escapar por completo de la fantasía, el samsara,
como la llaman los budistas.

Disney nos muestra una ballena furiosa, que se abalanza sobre


los fugitivos destrozando la balsa de un coletazo. Gepetto que
estaba demasiado fatigado para nadar, pidió a Pinocho que se
salvara él solo. Pero el muñeco de madera lleva a su padre hasta
la orilla, consiguiendo salvarle a cambio de su propia vida. 
34
Mientras Gepetto lloraba la muerte de Pinocho, se apareció el
Hada Azul y recompensó el heroísmo del muñeco devolviéndo-
le la vida y transformándolo en un niño de verdad.

El final del cuento de Collodi es mucho más rico en simbolo-


gía que el propuesto por Disney.

“En vez de velar aquella noche hasta las diez, Pinocho estuvo tra-
bajando hasta después de medianoche, y en vez de ocho canastos
hizo dieciséis.
Después se acostó, y se quedó dormido.Y mientras dormía, le pa-
reció que veía en sueños a su Hada, bella y risueña, que le decía,
después de haberle besado cariñosamente.

-¡Muy bien, Pinocho! ¡Por el buen corazón que has demostrado


tener, te perdono todas las travesuras que has hecho hasta hoy!
Los muchachos que atienden amorosamente a sus padres en
la miseria y en la enfermedad, merecen siempre ser queridos,
aunque no se los pueda citar como modelos de obediencia ni de
buena conducta. Ten juicio en adelante, y serás feliz.

En este momento terminó el sueño y despertó Pinocho.

Ahora imagínense cuál sería su sorpresa cuando, al despertar, se


dio cuenta que ya no era un muñeco de madera, sino que se había
convertido en un chico como todos los demás.

Miró en torno suyo, y en vez de las paredes de paja de la cabaña,


vio una linda habitación amueblada con elegante sencillez. Salió
de la cama y se encontró con un lindo traje nuevo, una gorra nueva
y un par de preciosos zapatos de charol.

Apenas se hubo vestido, sintió el natural deseo de registrar los


bolsillos; y al meter la mano, encontró un portamonedas de marfil
que tenía escritas las siguientes palabras: “El Hada de los cabe-
llos azules devuelve a su querido Pinocho los cuarenta monedas
35
de cobre, y le agradece mucho su buena acción”.

Cuando abrió el portamonedas, en vez de cuarenta monedas de


cobre encontró otras cuarenta relucientes monedas de oro.

Luego, fue a mirarse al espejo, y le pareció ser otro. No vio ya


reflejada en él la acostumbrada imagen del muñeco de madera,
sino la imagen viva e inteligente de un lindo muchacho con los
cabellos castaños, los ojos celestes y con un aire alegre y festivo
como la pascua florida.
En medio de tan maravillosos sucesos, ya no sabía Pinocho si todo
era realidad o estaba soñando con los ojos abiertos.

-¿Dónde está mi papá? —gritó poco después; y entrando en una


habitación contigua, encontró al viejo Gepeto sano, listo y con su
antiguo buen humor, que habiendo vuelto a su oficio de tallista,
estaba dibujando una preciosa cornisa adornada de hojas, de flo-
res y de cabezas de diversos animales.

-¡Papá mío! Dime, por favor, ¿qué quiere decir todo esto?

-¿Cómo se explican estos cambios tan imprevistos?—le preguntó


Pinocho, saltando a su cuello y cubriéndole el rostro de besos.

-Todos estos cambios imprevistos son debidos a tus méritos.

-¿Por qué a mis méritos?

-Porque cuando los muchachos se convierten de malos a buenos,


tienen la virtud de dar otro aspecto nuevo y mejor a su familia y a
todo lo que los rodea.

-¿Dónde se habrá escondido el viejo Pinocho de madera?

-Mírate

36
-Contestó Gepeto, y le indicó un gran muñeco apoyado en una
silla, con la cabeza inclinada a un lado, los brazos colgando y las
piernas cruzadas y dobladas por la mitad, de tal forma que pare-
cía un milagro que se pudiese sostener derecho.

Pinocho se volteó a contemplarlo y, cuando ya lo había observado


un poco, dijo para sí con grandísima complacencia:

-¡Qué cómico resultaba yo cuando era un muñeco! ¡Y qué contento


estoy ahora de haberme transformado en un chico como es
debido!”

Probablemente más de uno, no alcanza a notar la enseñanza


del cuento, pero se emociona por el desenlace... Eso ya es bas-
tante.

Pinocho es un ícono cultural. Los niños de todo el mundo se


relacionan instantáneamente con el títere que solo quiere ser un
niño de verdad. Pero, resulta que hay mucho más en esta histo-
ria de lo que los fanáticos de Disney se dan cuenta.

Pinocho un personaje original de Carlo Collodi, detalló las


aventuras del títere en números de revistas para niños. En con-
37
traste con la adaptación cálida y difusa de Disney, Carlo parecía
más interesado en usar realmente la historia para enseñar una
lección.

Carlo no solo recompensa a los personajes por hacer el bien,


sino que también hace todo lo posible para castigar cualquier
acto inmoral en la historia. Con todo, su cuento de hadas se ase-
meja al tono siniestro de los escritos de los hermanos Grimm.

Geppetto de Collodi no desea explícitamente que Pinocho


cobre vida. Es solo un pobre mendigo tallando una marioneta,
que gana conciencia por sí sola. Desde el momento en que el
hombre solitario comienza a tallar, la nariz de Pinocho comienza
a tomar forma y crecer.

Aunque Collodi no tiene al Hada Azul que le dé vida a Pinocho,


ella aparece luego. Llamada el Hada con Cabello Turquesa, apa-
rece esporádicamente para guiarlo. Y, para agregar una capa de
escalofrío, se describe a sí misma como una niña muerta que
nunca fue enterrada.

Pinocho de Disney comete una buena cantidad de errores,


que lo ponen en peligro a sí mismo y a sus seres queridos. Pero
el original hace todo lo posible por ser grosero y egoísta, con
todos los que rodean a Pinocho.

La marioneta hace más que mentirle a Geppetto. Lo explota


económicamente, vendiendo sus escasas posesiones por una
entrada de teatro y otras frivolidades. Cuando la policía es tes-
tigo de las payasadas de Pinocho, acusan a Geppetto de negli-
gencia y arrojan al padre adoptivo a la cárcel.

Pepito Grillo sirve como la conciencia de Pinocho y canta so-


bre desear a las estrellas. La novela de Collodi, sin embargo, ni
siquiera lo nombra. Probablemente sea una buena elección, ya
que el grillo parlante no tiene mucho papel en la historia.
38
El grillo aparece, soltando consejos al mal comportamiento de
Pinocho, pero él no acepta nada. Canalizando su Thor interior, la
marioneta agarra con indiferencia uno de los martillos de Ge-
ppetto y lo lanza contra la pared. Pulveriza al pobre insecto.

Es probable que Collodi ideó estos momentos desagradables


para establecer la eventual redención de Pinocho, aunque eso
no es todo. También ayudan a los lectores a sentirse menos cul-
pables por Pinocho cuando le suceden cosas terribles.
La adaptación de Disney ve al títere atrapado en Pleasure Is-
land, donde los niños que se portan mal se convierten en burros
y son vendidos como esclavos. Afortunadamente, la transforma-
ción de Pinocho se detiene después de que recibe una cola y
orejas de burro.

Collodi, sin embargo, tiene al protagonista completamente


transformado en un burro. Cuando un anciano intenta ahogar
a Pinocho para desollarlo, el títere sale del peligro por medios
perturbadores: los peces devoran toda la carne de burro a su
alrededor, dejando al títere ileso.

Al igual que en la película animada, el cuento presenta a un zo-


rro y un gato conspiradores que intentan estafar a Pinocho. Para
el público familiar, Walt Disney y compañía dejaron de lado sus
tramas más sanguinarias.

El libro incluye una escena, que Collodi planeó como el final


original, donde Fox y Cat intentan asesinar a Pinocho. Disfraza-
dos de bandidos, lo emboscan en el bosque y lo cuelgan de un
árbol. Afortunadamente, el Hada aparece más tarde para resca-
tarlo.

A pesar de caminos muy diferentes, tanto el cuento como la


película de Disney llegan al mismo destino. El Hada usa su ma-
gia para cumplir el deseo de Pinocho convirtiéndolo en un niño
de verdad.
39
Las variaciones en estas historias de Pinocho solo enrique-
cen su leyenda. Les dan a los escritores y cineastas más espacio
para proyectar sus propias visiones, lo que explica las muchas
otras adaptaciones cinematográficas lanzadas a lo largo de los
años.

No importa cuál sea tu versión favorita, no se puede negar que


la marioneta es uno de los íconos de la cultura más perdurables
de todos los tiempos. Si afirma que no ha oído hablar de Pino-
cho, es muy probable que su nariz comience a crecer.

Si bien Disney puede basar sus películas en algún material


de fuente fantástica, los realizadores recurren con frecuencia a
la realidad para hacer estas exitosas películas. Algunos de los
momentos más increíbles de Disney, tuvieron su origen en la
realidad...

Collodi y Disney, eran masones, el autor escribió el cuento


en una época en que la masonería era “perseguida” y como tal
los símbolos masónicos son “velados” con gran habilidad, para
evitar perjuicios a la publicación, cosa que ocurrió. Por su parte
Disney hace una adaptación muy inteligente de la obra, de tal
manera que su aceptación por el público cinéfilo de todas las
edades fue y es grande, de tal manera que muchísimas perso-
nas conocemos a Pinocho en la adaptación de Disney y pocos
han leído el cuento original, como es mi caso, que por nece-
sidad del “ofico” lo tenía que hacer, para verificar las muchas
opiniones que se han dado sobre las enseñanzas masónicas del
popular Pinocho. Si me preguntan cuál es mejor, diría “cada una
de ellas se adapta a su época” y como tal no son comparables,
pero ambas tienen un claro mensaje masónico velado o no.

Este cuento nos muestra el simbolismo de nuestro propio viaje


de desarrollo espiritual. a través de las distintas pruebas que
nos sucederan, dandonos una experiencia individual unica,
para exteriorizar nuestras cualidades espirituales.
40
BLANCA NIEVES Y EL SIMBOLISMO DE LA INICIACIÓN
Israel Hernández Arriaga
41
Las antiguas escuelas de los misterios se encargaron de en-
cerrar en un lenguaje simbólico todas sus enseñanzas secretas,
convirtiéndolas en relatos populares, con el propósito principal
de mantenerlas ocultas a los ojos y el conocimiento de los pro-
fanos.

Es por ello que muchas de estas leyendas, como el caso de


“Blanca nieves y los siete enanos”, así como el Libro de la Selva
y Pinocho, contienen conceptos, mensajes y enseñanzas esoté-
ricas que son narradas en toda la historia y que están dirigidas
y solo son develadas a los verdaderos iniciados, quienes reci-
ben las claves para descifrar y entender la verdadera enseñan-
za. Esta ha sido la única forma segura de preservar y difundir
los conocimientos secretos que se transmitieron de generación
en generación, hasta nuestros días.

Jacob Ludwig Karl Grimm y Wilhelm Karl Grimm, nacidos en


Alemania, recorrieron su país entrevistando a los campesinos,
vendedoras de mercados y leñadores, recogiendo historias de
los lugareños, estudiando además la lengua y su uso, al igual
que el antiguo folclore de cada región. Los hermanos Grimm
escucharon todas las leyendas que los campesinos alemanes,
habían oído a sus abuelos y que estos, a su vez, habían aprendi-
do también de sus abuelos.

Se dice que obtuvieron de una mujer llamada Pastora la mayor


parte de las historias que fueron recopiladas como Los Cuen-
tos infantiles y Caseros, en 1812 y Cuentos para la Infancia y el
Hogar, en dos volúmenes en 1812-1815, esta colección fue au-
mentada en 1857 y hoy es conocida como los Cuentos de Hadas
de los Hermanos Grimm, en ellas recrearon las historias de los
campesinos y las relataron con gracia y gran sencillez, logrando
que los niños del mundo entero apreciaran la belleza y la mara-
villa de sus cuentos.

“Blanca Nieves y los siete enanitos” con el transcurrir del tiem-


42
po se convirtió en uno de los cuentos clásicos infantiles, más
populares. El año 1934 empezó el aumento de su popularidad y
difusión con la intención de nuestro H.°. Walt Disney de adaptar-
lo y crear un largometraje completamente animado en Techni-
color, esta película fue estrenada en diciembre de 1937, en una
avant-première que reunió a las grandes estrellas hollywooden-
ses del momento (cosa insólita tratándose de una animación), al
término del film se escucharon sollozos en la sala y luego una
gran ovación para nuestro Q.°. H.°. Disney.

QQ.°. HH.°. todo eso es parte sólo del aspecto exotérico, para
poder entender el simbolismo iniciático que encierra este
cuento, es necesario identificar a sus protagonistas, para ello les
asignaremos los siguientes significados simbólicos a cada uno:

1. La Madrastra es el mundo profano, con sus constantes ata-


ques y maldad imperante, que pretende adueñarse de nuestro
corazón.

2. Blanca Nieves representa al iniciado que debe escapar y


alejarse de la malvada Reina y así empezar el proceso de la
iniciación, que le permitirá encontrarse o conocerse a sí mismo,
llegando a identificar y reconocer a los siete pecados (defec-
tos) capitales, que son aquellos, que forman parte de nuestra
propia naturaleza humana, estos están simbolizados por los sie-
te enanitos.

Es importante para el iniciado que desea avanzar en el cami-


no de la superación interior o espiritual, aprender a detectar y
reconocer estas tendencias en su propio interior, debe realizar
un examen interior sobre las características de estos defectos o
pecados, tomando en cuenta que ellos están presentes en todo
nosotros, nadie escapa, todos los tenemos ya sea uno de ellos,
o a todos.

Debemos comprender que todo lo que se deseamos o recha-


43
zamos en los pecados puede tener naturaleza material o espiri-
tual, pero si son afrontados con la voluntad (el mazo) y la verda-
dera conciencia (el cincel) para vencerlos, se dará lugar a una
encarnizada lucha interior que permitirá vencer a cada uno de
ellos y así podremos transformarlos en virtudes (pulir la piedra
bruta), este es el método más adecuado que nos hará avanzar
en el camino hacia nuestra superación, labor que hemos em-
prendido y nos hemos comprometido a seguir y cumplirla al
ingresar a nuestra augusta orden.

QQ.°. HH.°., ahora me queda por explicar y tratar de identificar


a cada uno de los siete enanitos, que forman parte de nuestro
propio ser. Cada una de estas personalidades, en ciertos mo-
mentos nos gobierna y hace que actuamos de cierta forma. Los
siete pecados capitales están claramente representados por
sus respectivos enanos, la siguiente explicación mostrará clara-
mente la relación que existe entre una virtud que se debe cul-
tivar y el pecado capital o personalidad, que se debe derrotar.
Les pido que hagamos un viaje imaginario para poder visuali-
zar estos personajes en nuestro modo de ser e identificarlos con
las características de propias de cada pecado y así hagamos el
firme propósito de trasmutarlos en virtudes.

Enanitos, Pecados Capitales que simbolizan y Virtudes para


Vencerlos

DOC.- Soberbia: es el deseo de recibir altos honores y gloria


a cualquier costo, creerse superior a los demás.

Humildad. Reconocer que nosotros mismos solo tenemos la


nada y los siete pecados y también somos nada comparados
con el G.·. A.·. D.·. U.·.

ESTORNUDO.- Avaricia: es el deseo desmedido de acaparar


riquezas materiales, sin importar el daño que se haga al próji-
mo.
44
Generosidad. Dar con gusto de lo propio a los pobres y los que
necesiten, sin esperar nada a cambio.

TONTIN.- Lujuria: Ante el apetito sexual, que nos convierte en


esclavos tontos.

Castidad. Logra el dominio de los apetitos sexuales.

GRUÑON.- Ira: es la dificultad para aceptar contrariedades o


vivir en permanente descontento y odio a los demás.

Paciencia. Sufrir en paz y serenidad todas las adversidades.

FELIZ.- Gula: ante la comida y bebida nuestro accionar.

Templanza. Moderación en el comer, en el beber y en nuestro


actuar.

TIMIDO.- Envidia: vivir resentido por las cualidades, bienes o


logros de otros, reduciendo nuestra auto-estima.

Caridad. Desear y hacer siempre el bien al prójimo.

DORMILON.- Pereza: desgano por obrar en el trabajo o por


responder a los bienes espirituales y hacer el bien a los demás.

Diligencia. Prontitud de ánimo para hacer el bien, sin mirar a


quien.

Para recorrer el camino iniciático descrito en este cuento y


haber vencido a estos siete pecados, tenemos que morir (re-
nunciar) al mundo profano (abandonarlo o escapar de él) y al
igual que lo hizo Blanca Nieves y así renacer como virtuosos, te-
niendo dentro de nuestro ser a los siete enanitos convertidos en
virtudes, que nos alumbraran el sendero y permitirán continuar
la eterna búsqueda de la verdad y de la luz.
45
QQ.°. HH.°. pidamos al G.A.D.U. que nos ayude a evitar la SO-
BERBIA que solo nos hará tener un amor propio indebido, bus-
cando solo la atención y el honor, creyéndonos superiores a to-
dos los demás, ocasionando daño a todos los que nos rodean
por el mal trato que se les podemos dar. También es importante
evitar caer en las GARRAS DE LA AVARICIA, tal como le suce-
dió al personaje de Ebenezer Scrooge en el clásico de Char-
les Dickens, titulado “Un Cuento de Navidad”, que representa a
un impiadoso empresario, oprimido por la avaricia, que tuvo la
oportunidad de escoger entre sus amigos y el dinero, prefirien-
do el segundo, por ello representa a un hombre con un estilo de
vida confuso y siniestro, obcecado por la avaricia.

En conclusión QQ.°. HH.°., debo decir que para lograr encon-


trar esa riqueza que muchos han buscado y no la han encontra-
do aún, hay un pequeño, pero significativo secreto, “La verda-
dera búsqueda de este Gran Paitití o Dorado, debemos hacerla
en nosotros mismos, toda esa riqueza, está dentro de nosotros”,
recordemos esas palabras sabias, antiguas y muy conocidas,
que estaban inscritas en el TEMPLO DE DELFOS, que indican
claramente el camino a seguir y que dicen lo siguiente:

“Te advierto, quien quiera que fueres, Oh! Tu que deseas son-
dear los arcanos de la Naturaleza, Que si no hallas dentro de ti
mismo, aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si
tu ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿Cómo pretendes
encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el tesoro de los
tesoros. Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Uni-
verso y a los Dioses.”

Que de una manera muy resumida dice “Nosce Te Ipsum” o


“Conócete a ti mismo”.

Tomado de:
http://marianoarista2.blogspot.com/2009/05/blanca-nieves-y-
el-simbolismo-de-la.html
46
LA VERDADERA HISTORIA DE BLANCA NIEVES
Rodrigo Ayala Cárdenas
47
¿De dónde viene el origen de este fantástico cuento de la prin-
cesa que murió por una manzana envenenada? No hay cuentos
más crueles ni terroríficos que los de los hermanos Grimm.

Estos dos escritores de origen danés son los responsables de


una larga colección de relatos infantiles cuyas adaptaciones por
Disney fueron suavizadas en extremo para hacerlos más asequi-
bles a los menores de edad. Si tan sólo supieran que al final de
“La Cenicienta”, por ejemplo, los pájaros se lanzan contra las
hermanastras de la heroína del relato para arrancarles los ojos
con sus filosos picos o que en el cuento de “Pulgarcito” ocurre
una masacre donde un gigante asesina a sus propios hijos con
un hacha, es probable que tales adaptaciones no tuvieran el éxi-
to mundial con que cuentan hoy. Los Grimm tal vez sean los pri-
meros exponentes del gore y el slasher en la literatura.

Otro de los relatos célebres de estos escritores es el de “Blan-


canieves”, aquella simpática princesa de piel pálida y cabello
negro que vive con siete hombrecitos en mitad del bosque des-
pués de que su madrastra la mandara matar a manos de un ca-
zador cuando su espejo le revelara que Blancanieves era más
hermosa que ella. La cruel mujer pidió el corazón de la joven
como prueba del crimen. El relato tampoco está exento de es-
cenas de verdadero horror: la bruja malvada, quien en realidad
es la madrastra convertida en tal, es obligada a llevar un par de
zapatos de metal ardiente con los que debe bailar hasta morir
como castigo a su crueldad.

Muchas veces, los Grimm llegaban a basarse en acontecimien-


tos reales para la confección de sus crueles y retorcidos relatos.
“Blancanieves” no es la excepción a esta regla: según algunos
historiadores, sus orígenes datan de la princesa alemana María
Sofía Margarita Catalina Von Erthal quien sufrió los desprecio
de su cruel madrastra. María Sofía, ciega a causa de una viruela,
quedó huérfana de madre en 1741. Su padre, Philipp Christoph
von Erthal, conde de Kurmainz, se casó entonces con Claudia
48
Elisabeth Maria von Venningen, condesa imperial de Reichens-
tein, famosa por su carácter cruel y sanguinario.

Los historiadores sostienen que no hay evidencias claras de


que María Sofía sufriera los desprecios y maltratos de su ma-
drastra, pero sí una especie de rechazo hacia la joven. Es un he-
cho que la madrastra le daba preferencia a los hijos que había
tenido de un matrimonio anterior y que se llevó a vivir consigo
cuando se casó con Von Erthal. Este rechazo y oscuro carácter
daría vida a la madrastra mala del cuento y la película. Asimis-
mo, la historia del espejo con el que la madrastra se comunica
a diario en el cuento para preguntarle quién es la mujer más
hermosa del reino, data de un espejo parlante colocado en el
castillo donde vivía la familia, un objeto de adorno que estuvo
muy de moda por aquellos tiempos y que hoy se encuentra ex-
hibido en el Museo Spessart en la ciudad de Mainz.

En la región existía una mina en la que laboraban niños con los


que la princesa entró en contacto por razones que no se cono-
cen del todo bien. Los niños trabajaban en condiciones de alto
peligro y llevaban gorros de colores para proteger su cabeza
de los golpes. Estos niños serían lo que los hermanos Grimm
retomarían para transformarlos en enanos mineros en su relato.
Asimismo, la salud de María Sofía era en extremo frágil, algo
acentuado por su ceguera. Esto se reflejaría en el carácter frágil
y la constitución enfermiza de Blancanieves.

Una versión diferente


Para el historiador alemán Eckhard Sander, autor del libro
Schneewittchen: Marchen oder Wahrheit? (Blancanieves: ¿un
cuento de hadas?) la verdadera historia de Blancanieves se en-
cuentra en Margarete von Waldeck, condesa alemana nacida
en 1533. Desde temprana edad, la niña jugaba con siete niños
desnutridos, envejecidos de manera prematura quizá debido a
alguna enfermedad, y de corta estatura que eran súbditos del
49
reino. Vestían viejas ropas coloridas que les iban grandes y los
hacían lucir aun más pequeños de lo que eran. Las pésimas con-
diciones laborales les alteraría su capacidad de crecimiento y a
menudo eran llamados los “pobres enanos de las minas”.

Al crecer, Margarete fue obligada por su madrastra Katharina


de Hatzfeld, a mudarse a Wildungen, Bruselas por razones que
no se explican por el historiador. En Bélgica, Margarete se ena-
moró totalmente de quien sería después Felipe II de España,
quien se encontraba de viaje para conocer los límites y alcan-
ces del Imperio que heredaría y del que se tendría que hacer
cargo cuando llegara al trono.

Sin embargo, el padre y la madrastra de la princesa se opusie-


ron a la relación al considerarla poco provechosa para sus inte-
reses. A los pocos meses, la condesa fue hallada muerta en sus
habitaciones cuando apenas tenía 21 años de edad, al parecer
envenenada por manos misteriosas que el historiador achaca a
enviados especiales por el propio rey de España para cometer
el crimen.

Si los hermanos Grimm en verdad retomaron ciertos aspectos


de las historias que acabamos de relatar es algo que aún sigue
en debate por parte de los mismos historiadores de sus cuen-
tos, quienes señalan que fue el folclore de aquellos años la ver-
dadera inspiración para los autores. Quizá cierto, quizá falso, la
verdad es que todo autor se basa en los problemas que aconte-
cen en su tiempo para crear una obra que refleja precisamente
la verdad de una época. Cenicienta no tiene una hada madrina,
sus hermanas feas no son feas, pero sí se rebanan sus pies para
tratar de meterlos en la zapatilla de cristal. Y las palomas les pi-
cotean los ojos. Rapunzel está embarazada cuando la encierran
en la torre. Y, para que el príncipe convertido en rana recupere
su forma original no hay que besarlo sino estrellarlo contra la
pared.

50
SIMBOLOGÍA ESOTÉRICA DE BLANCA NIEVES
Y LOS 7 ENANOS.
ROLANDO JESÚS GARCÍA
51
BLANCANIEVES Y LOS 7 ENANOS es el cuento más popular
de los hermanos GRIMM, recordemos que estos hermanos de
origen alemán, ante el advenimiento de la revolución industrial
en la Europa del siglo XIX, se dedicaron a la tarea de recorrer
poblados en los bosques de la antigua Germania a los fines de
recopilar los antiguos mitos, cuentos y tradiciones heredadas
de las tribus Celtas y de los sacerdotes Druídas, los cuales eran
transmitidos de generación en generación. En la década de los
años 30 del siglo XX, dicho cuento fue mundialmente conocido
por la versión en dibujos animados que hiciera WALT DISNEY,
la cual omite muchos elementos esénciales del cuento original,
y decimos esenciales si es que queremos comprender realmen-
te su lenguaje oculto.

52
En la mayoría de los casos a lo largo de la historia las ense-
ñanzas de gran contenido espiritual y esotérico adquieren un
lenguaje universal, y ese lenguaje es el simbolismo, y el simbo-
lismo a través del cuento nos proporciona una herramienta ex-
traordinaria, porque su enseñanza para los hombres es como el
agua en cualquier recipiente, que sin importar tamaño o forma,
se adapta al envase, así pues, el simbolismo a través del cuento
es una manera de que la enseñanza llegue a cualquier ser hu-
mano, sin importar su grado de evolución o edad, porque desde
los niños hasta los más ancianos logran ver en el cuento alguna
enseñanza de tipo moral.

Pero nosotros, amantes del saber, sin ánimos de creernos


superiores o mejores que los demás, en nuestra condición de
aprendices en la Sabiduría antigua, debemos aprender a ob-
servar más que a ver, a escuchar más que oír, y como verdade-
ros quijotes, aprendamos a ver gigantes donde los Sanchos del
mundo profano, que en sus vidas solo les bastan un pedazo de
pan y un queso manchego, ven simples molinos de vientos.

“Érase un vez una hermosa reina que cosía sentada junto a una
ventana cuyo marco estaba hecho de madera de ébano. Era un
frío día de invierno, y distraída por la belleza de los copos de
nieve que caían como plumas blancas, la reina se picó el dedo
con la aguja y tres gotas de sangre cayeron sobre la nieve. La
reina contempló el contraste de la sangre roja sobre la nieve
blanca y el marco negro de ébano y suspiró: “¡Cómo quisiera
tener una niña con la piel tan blanca como la nieve, los labios
rojos como la sangre y el cabello negro como la madera del
ébano!”…

Así comienza el cuento en la versión original de los hermanos


GRIMM, algunos detalles omitidos por Walt Disney y que nos
resulta importante conocer son entre otros: que la madrastra in-
tenta matarla tres (03) veces, la primera con una cinta para el
cabello la cual se la amarra en la garganta para asfixiarla, pero
53
los enanos llegan a tiempo y la salvan, la segunda, con un peine
envenenado, pero también se salva con ayuda de los enanos; y
una tercera vez con la manzana envenenada, ahí es donde ella
cae víctima de un poderoso veneno que le provoca la llamada
“MUERTE DORMIDA”.

Básicamente el cuento de Blancanieves nos muestra el viaje


del alma, su descenso a la materia, su aprendizaje, sus pruebas
en la vida, hasta su evolución en un ser superior, puro y perfecto.

Su contenido esotérico de este relato hace referencia a una


realidad bastante seria; la iniciación, es decir aquel tránsito en
el sendero de la evolución humana que a través de algunos ar-
tificios provocan la muerte, muchos la llaman una muerte cata-
tónica, o un estado de catalepsia en el cual entra el candidato, y
una resurrección simbólica desde la ignorancia a la sabiduría, y
de la inmadurez a la adultez espiritual.

Blancanieves es una joven muchacha que habita en el palacio


de su padre, pero se encuentra bajo la tutela de su perversa ma-
drastra, la cual conoce las artes ocultas; la madrastra consulta y
conjura a un espejo mágico, el cual esotéricamente representa
al “ojo que todo lo ve”, y esta le pregunta que quien es la más
bella de todo el reino, a lo que el espejo le responde: “mi seño-
ra, tu eres tan bella como una estrella, pero existe un ser celes-
tial que es la más bella de toda la tierra, y mil veces más bella
que tu…”. El espejo es como la conciencia de la reina malvada
que le dice la verdad.

La reina es hermosa y bella, pero malvada, porque simboliza la


belleza material, y Blancanieves es mil veces más bella que ella
porque simboliza la belleza espiritual, la cual no tiene compara-
ción con nada en la tierra, recordemos que su piel es tan blanca
como la nieve que cae del cielo.

Blancanieves es la materia primordial, dicho en lenguaje Sans-


54
crito es la “Mulaprakriti”; es la materia primordial antes de al-
canzar su propósito debe pasar por un proceso de alquimia, el
cual está representado por tres colores; el blanco, el rojo y el
negro; el blanco simboliza la pureza y belleza espiritual, el rojo
el amor y la pasión; y el negro la muerte; recordemos que el
deseo de la madre de Blancanieves, que representa el segundo
logos, la madre cósmica, elemento femenino quien gesta la vida
en los universos, fue el de tener una hija que fuese Blanca, Roja,
y Negra. En ese arte arcaico llamado “ALQUIMIA” también se
utilizan estos tres colores que son etapas en el proceso de la
transmutación; estas fases se llaman: Nigredo, que es el negro
o la muerte; Albedo, es el blanco, la pureza y la luz; y Rubedo;
que sería la manifestación perfecta que a través del amor tiene
la Gran Obra. Vale destacar que este conocimiento de las artes
ocultistas era bien conocido por algunos grupos esotéricos de
principios del siglo XX, uno de ellos fue la sociedad de THULE,
no en vano dos (02) de sus integrantes, Adolf Hitler y Rudolf
Hesse, conciben que el símbolo del movimiento Nacional Socia-
lista llevara esos tres colores, recordemos como era la bandera
nazi, esvástica negra, esfera blanca, y cuadrado rojo.

La madrastra mala visita tres (03) veces a Blancanieves con la


intención de “matarla”, con un poco de magia en las tres visitas
se disfraza para que Blancanieves no la reconozca, en las dos
primeras es salvada por los enanos, pero en la tercera no, ahí los
enanos no pueden hacer nada ante una fuerza superior, como lo
es, el veneno de la manzana roja.

Esta manzana guarda mucha relación con el fruto prohibido


del Jardín del Edén, el cual se encontraba en el árbol del cono-
cimiento, y ahí también estaba la serpiente quien le da el fruto a
Adán y Eva con la promesa de que si lo comían iban a ser como
Dios. Aquí la manzana representa el conocimiento y la serpiente
a un gran maestro o hierofante.

Una vez que muerde la manzana Blancanieves cae víctima


55
de la Muerte Dormida, luego es colocada en un urna de cristal
como si estuviese muerta, hasta que llega el príncipe y con un
beso la despierta, aquí se reitera el tema de la “salvación por
el amor” amor divino que todo lo vence, luego se casan, aquí
alude al matrimonio celeste, unión divina que hay entre el alma
y el espíritu para una fusión eterna que nos proporciona el “ser
felices para siempre”.-

La triple muerte y resurrección a la vida cumple con el proce-


so iniciático de la vida, y nos recuerda también a las tres caídas
que tuvo El Cristo en el viacrucis, los tres días que demoró su
resurrección, y los tres pasos que debemos dar para alcanzar la
maestría en la masonería.

A los enanos por su parte podemos interpretarlos desde tres


puntos de vista: uno universal, otro humano, y uno numérico.

Desde el punto de vista universal, los enanos representan el


aspecto de la materia mineral en sus siete (07) prolongaciones,
es decir, los siete metales. Cada enano tiene, además, el carác-
ter del planeta que lo domina –Alegre es el Oro (Sol). Dormilón
es la Plata (Luna). Tontín es el Azogue (Mercurio). Cegato es el
Estaño (Júpiter). Tímido es el Cobre (Venus). Gruñón es el Hie-
rro (Marte). Estornudo es el Plomo (Saturno).

Desde el punto de vista humano, los enanos vendrían siendo


los siete (07) vehículos de la personalidad del ser humano, a
través de los cuales se manifiesta esa chispa divina que tiempo
atrás tubo su descenso en la materia.

Desde el punto de vista numérico aquí hace su presencia la


Kábala esotérica reflejada en ellos, vemos 7 enanitos, 7 cuchari-
tas, 7 camitas, 7 platitos. También vemos el numero tres (3) par-
ticipar bastante en el presente cuento, tres son las gotas de san-
gre que la madre de Blancanieves vio reflejada en la nieve, tres
son las muertes por las que ella pasa antes de su resurrección
56
a una nueva vida; y en otros relatos fantásticos también vemos
reflejado el numero 3; tres son los deseos que se le piden al ge-
nio, tres son las hadas madrinas, tres son las pruebas o enigmas
por resolver, etc…

Y ya para finalizar, debemos prestarle mucho la atención a la


siguiente frase: “colorín colorado, este cuento se ha acabado” ,
porque colorado, porque es el rojo y no otro color, es la pasión
transmutada en amor puro a través del cual se manifiesta la gran
obra una vez superada la muerte, representada por el negro,
y alcanzada la luz (blanco), recordemos lo que decíamos del
proceso de transmutación o alquimia. Citemos una vez mas a la
bandera nacional socialista, el orden de los colores es el miso
que acabamos de mencionar, desde su centro hasta su expan-
sión; Negro, muerte (Sagrada Esvástica en sentido de las agujas
del reloj); Blanco, luz, que se expande en forma circular, y por
ultimo el Rojo.

Los cuentos de Hadas son muy ricos en enseñanzas esotéricas


milenarias, sin embargo nos muestran las grandes verdades de
una forma tan sencilla que casi ni nos damos cuenta, sin em-
bargo es poco útil que sepamos interpretar el lenguaje simbó-
lico, si en nuestra vida cotidiana seguimos siendo las mismas
personas comunes y corrientes; la verdadera piedra filosofal se
encuentra en nuestros corazones, y el proceso de transmutación
o alquimia lo debemos realizar día a día, siendo mejores per-
sonas, mejores hijos, mejores padres, mejores amigos y mejo-
res en todo; y esa Gran Obra, esa Alquimia mágica se logra a
través de un despertar de conciencia, de vernos en ese espejo
mágico que llevamos dentro y no temerle a la verdad ni huir
de ella. Seamos humildes y empecemos a conocernos, hagamos
ese gran viaje hacia lo mas profundo de nuestra conciencia y
contemplemos dichosos la verdadera luz.

Tomado de https://rolandojgr.webnode.com.ve/news/simbo-
logia-esoterica-de-blancanieves-y-los-7-enanitos/
57
CENICIENTA... más allá del cuento
Daniel Peluas
58
Cenicienta ¿Qué no vemos?

“Un grave problema con el que se encuentra el estudioso de


estos materiales tiene que ver con las malas o inexactas traduc-
ciones. Son adaptaciones pretendidamente “para niños”, donde
se ha intentado quitarle crueldades al texto con el lamentable
resultado de tergiversarlo. Por ejemplo: hay una traducción in-
glesa de La Cenicienta, en la cual se eliminó la parte final del
relato, aquella en la cual se describe el castigo sufrido por las
dos hermanastras en manos de las palomas amigas de Ceni-
cienta. Este fragmento, que es decisivo, tiene que ver ni más ni
menos con las leyes cósmicas de Retribución y Castigo, eso que
los hindúes llaman Karma.

Otro de los motivos que explican la tergiversación de estos


cuentos es su adaptación a la pantomima en el siglo XVIII. Si a
ello agregamos el toque Disney, tenemos ya un caso de adulte-
ración proyectada a públicos masivos. Si tomamos como ejem-
plo nuevamente La Cenicienta: en la versión original no apare-
cen ni zapatitos de cristal, ni calabaza, ni ratón (elementos que
se agregaron para darle más brillo). Otro detalle que se dejó
de lado fue la escena en que las hermanastras aparecen cor-
tándose los dedos de los pies para poderlos hacer entrar en los
zapatitos.

Hay elementos que se reiteran, como la presencia del príncipe


y la princesa; uno de ellos o ambos han sido encantados, y el
amor los libera. El casamiento final alude a la “boda química”
de los antiguos alquimistas, y a la unión del alma humana y el
espíritu presente en todas las antiguas enseñanzas. Los cuentos
comienzan en general con la expresión “Erase una vez...” lo que
hace referencia a que se trata de algo que puede volver a suce-
der una y otra vez, en diferentes casos, lo que está vinculado a la
ley de Recurrencia y también a la ley cósmica del Eterno Retor-
no. Y suelen culminar los relatos con una frase harto sugestiva:
“ y si no han muerto desde entonces, ellos están todavía vivos”.
59
Podríamos seguir con la interpretación de elementos recu-
rrentes en muchos de los relatos. Por ejemplo, el viejo rey que
muchas veces aparece, es tal vez la Eterna Conciencia, el Ancia-
no de los Días de los cabalistas. El número siete lo vemos reite-
rado: los siete enanos de Blancanieves, los siete cabritos con el
lobo. Recordemos que entre los egipcios y los griegos, entre los
pitagóricos y todos los cultores del profundo simbolismo de los
números, el siete fue altamente significativo. No por casualidad
se habla de siete planetas astrológicos, de siete metales alquí-
micos, de siete cuerpos de la anatomía oculta del ser humano,
de siete cosmos en referencia al macrocosmos, y que sean siete
los días de la semana.

Las hermanastras de La Cenicienta no eran, contra todo lo


que se ha creído, feas -al menos no en el cuento de los Grimm-
pero sí “de corazón duro y negro”. A quienes se han acercado
valiéndose de la lógica común a este relato, les ha sorprendido
la frialdad del padre, favoreciendo siempre a las que en defi-
nitiva no eran sus hijas de sangre; aquí debemos recordar el
sentido alegórico, e interpretar que ese padre equivale al Ser
interior de cada uno, nuestra Conciencia más profunda en otros
términos. Desde la perspectiva religiosa: ese Dios que en mu-
chos casos resulta duro, pero que en definitiva actúa como el
perro pastor que muerde a las ovejas para que no se desvíen de
la buena ruta y se precipiten en un barranco.

Las palomas y otras aves ayudan a Cenicienta a separar el gra-


no para poder ir al baile. Esto nos habla de otra realidad oculta:
la relación que puede darse entre un alma pura y esas “ánimas”
que son la parte espiritual de los animales.

Por tres veces Cenicienta baila con el príncipe, y al llegar la


noche (no la medianoche, que es algo que agregaron versio-
nes posteriores) se escapa para no ser reconocida. El número
3, la acción realizada por tres veces, es un elemento también
constante en este tipo de historias tradicionales. Vale recordar
60
el profundo sentido Cabalístico del 3.

Culminando con la peripecia de Cenicienta, la muchacha ape-


la a su madre difunta; acude a su tumba a la hora de la imposibi-
lidad, y es allí donde aparece la solución. Aquí percibimos dos
elementos de inusitada hondura: el aspecto maternal-espiritual,
simbolizado en el catolicismo por la Virgen María, que puede
prestar ayuda a quien transita un camino de búsqueda trascen-
dente; pero también está la tumba, o sea -herméticamente ha-
blando- la “muerte que nos da vida”.

La película animada de Disney del año 1950, en la que una


joven con zapatillas de cristal logra convertirse en princesa
tras conquistar al príncipe en un baile real, y también gracias
a la ayuda de los animales de su granja y de su hada madrina.
Sin embargo, la historia original del cuento no es tan romántica
como pensabas, pues no hay ni magia, ni ratones que hablan, y
en su lugar hay mucha sangre y una madrastra y hermanastras
realmente sádicas. El cuento original de La Cenicienta tiene un
origen un tanto incierto, pues se han encontrado paralelismos
con un cuento persa de Las mil y una noches, y la historia ha
pasado por manos de muchos escritores famosos como los her-
manos Grimm y Charles Perrault, quienes le agregan detalles
particulares a cada versión; pero también hay un relato de la
China antigua que bien podría ser el primero en su tipo, donde
las zapatillas no son de cristal sino de seda bordada y la román-
tica historia de magia y amor en realidad es oscura y terrorífica.

Yeh Shen es un cuento chino escrito durante la dinastía china


Táng, que duró desde el siglo VIII hasta el X. En la historia se
habla de una hermosa joven con pies muy pequeños, que eran
símbolo de belleza en esa cultura por la tradición de los “pies
de loto”.

La bella joven de pies diminutos vivía con su madrastra y con


tres malvadas y envidiosas hermanastras, quienes la hacían la
61
vida imposible a la pobre Yeh Shen. El baile Un día, se llevó a
cabo el baile de parejas, al que asisten todas las jóvenes solte-
ras del pueblo, y la malvada madrastra, cegada por la iniguala-
ble belleza de Yeh Shen, la deja encerrada para que no pueda
asistir al baile y no le robe a sus hijas la atención de los demás
jóvenes que buscan pareja. Antes de irse con sus hijas, la malva-
da madrastra se come a un pequeño pez de colores del que Yeh
está sumamente encariñada. Tras el malvado acto, la pequeña
guarda como recuerdo las espinas de su amigo. La joven se
queda muy triste en casa y saca las espinas de su pez, con las
que invoca a los espíritus para que la ayuden a escapar, y es así
como logra aparecer en el baile. Sin embaro, antes de volver a
casa la joven pierde uno de sus zapatos de seda bordados, que
era tan pequeño que no medía más de 10 centímetros.

Al descubrir el pequeño zapato, los rumores sobre una joven


con tan diinuto pie se esparcen por toda China llegando a los
oídos del emperador, quien decide tomar por esposa a la joven
a quien le quede el singular zapato y así comienza la búsqueda
hasta que el hombre llega a casa de Yeh Shen. Con tal de que el
emperador tome por esposa a una de sus hijas y no a Yeh Shen,
la malvada madrastra corta los dedos de una de sus hijas y le
venda el pie fuertemente para que quepa en la zapatilla de seda,
logrando convencer al emperador de que ella era la dueña del
zapato; sin embargo, camino al palacio real la joven empieza a
sangras abundantemente revelando la mentira. Cuando llevan a
la primera hermanastra de vuelta, la mujer corta ahora el talon
de su segunda hija y de nuevo engaña al hombre, pero no por
mucho tiempo, pues también empieza a sangrar. En un tercer
intento es Yeh Shen quien se pone el zapato que le queda a la
perfección. Volviendose así la esposa del emperador mientras
la madrastra y sus hijas son condenadas a morir apedreadas
en el fondo de un pozo. Otras versiones de la historia igual de
sangrientas dicen que la madrastra y las hermanastras fueron
atacadas por una bandada de palomas, dejándolas ciegas como
una forma de castigo “divino” a su maldad.
62
63
CRISTÓBAL COLÓN ESCLAVIZ
64
IZO INDIOS PARA LUCRAR
65
CRISTÓBAL COLÓN ESCLAVIZO INDIOS PARA LUCRAR.
La figura de Colón y su controvertido legado regresan a la
actualidad empujados por los ataques y el debate sobre el sig-
nificado de sus estatuas, algunas fueron mutiladas y otras sim-
plemente retiradas.

Siguiendo la tradición comercial de su padre, Colón viajó por


diferentes países. Aprendió lenguas clásicas que le permitió
leer tratados antiguos en griego y latín, y estudió geografía. Co-
lón pensaba: si la Tierra era esférica, podría llegar hasta Asia
navegando hacia el Este. Lo que no esperaba, era que sus cál-
culos eran incorrectos, y que la Tierra era mucho más grande
de lo que él había previsto… y claro no sabía que había todo un
nuevo continente de por medio.

El viaje a las Indias por el Este, era una aventura cara y arries-


gada. El rey Juan II de Portugal rechazó el proyecto porque lo
consideraba poco viable; En un principio, los Reyes Católi-
cos también se negaron, pero finalmente la reina Isabel la Cató-
lica accedió a la propuesta. Después de años de guerras contra
los musulmanes, la corona española necesitaba una fuente de
ingresos: tener su propia ruta comercial a las Indias era su opor-
tunidad.

El 3 de agosto de 1492, Cristóbal Colón zarpó del puerto de


Huelva con tres navíos: la Niña, la Pinta y la Santa María. Dos me-
ses después, llegaría a la isla de Guanahaní (ahora isla Waitling
en las Bahamas), convencido de que había llegado a Asia.

A Cristóbal Colón pretendieron adjudicarle, tantas naciona-


lidades como países existen. Celso García Riega y Prudencio
Otero Sánchez sostienen que Colón era gallego. Luis Ulloa y
otros manifiestan que era catalán. En 1936 Francisco Meléndez
Polo, lanzó la tesis de Colón vizcaíno, y aseveró que el nombre

66
del Gran Almirante era Cristóbal Maiztegui Larreategui Salo-
goen Lascuarin, nacido en la villa guipuzcoana de Plasencia. Al-
gunos insisten en creer que nació en Villa de Génova, cerca de
Palma de Mallorca. El profesor Piero Cánepa sostiene que era
oriundo de la villa de Cuccaro Monferrato. Un catedrático de la
Universidad de Yale señaló hace unos años, “La teoría según la
cual Cristóbal Colón habría sido un pirata vasco o gascón”. El
historiador Fernando del Valle arguye que Colón era el nieto de
Guillaume di Casenove Coullón, un capitán aventurero gascón
que alternaba la piratería con su cargo de vicealmirante de la
flota francesa bajo Luis XI.

Para el investigador Leridano Juan Querol y Calvis, el descu-


bridor de América no era genovés ni gallego, sino leridano, que
habría nacido en Lérida y su verdadero nombre sería Colom, no
Colón. En cambio, el historiador Millas Vilacrosa asegura que
Colón era un judío converso, nacido en la isla de Mallorca, Ba-
leares. Esta tesis alude a su tipo físico, su psicología, y sus escri-
tos (invocaciones al cielo, metáforas, nombres bíblicos).

Maurice David, señaló que en doce de las trece cartas que se


conservan de Colón a su hijo Diego, hay un monograma hebreo
(B:, H:) que significaría Berth y Hai (Besrath Hashem, es decir,
Con el favor de Dios). Además, la firma del Gran Almirante tenía
también un monograma:

.S.
.S.A.S.
.X M Y

Para Maurice David la cosa es muy simple. Esto era la mitad


del emblema de David, “cuyas letras serían las iniciales de la
oración judía llamada Kadish”.

El judaísmo del Descubridor es también alentado por Simón


Wiesenthal, el sostiene que el viaje al Nuevo Mundo, era en
67
realidad la búsqueda de un país en el cual se refugiarían los
descendientes de las diez tribus de Israel. Treinta años antes
Salvador de Madariaga, sostuvo una idea parecida, Colón tuvo
origen hebreo.

El presbítero Andrés Sánchez Serrano, por su parte, afirma que


Colón era un fraile domínico, nacido en España, que pretendió
ser italiano para poder casarse una vez que abandone la sotana.
Colón, insiste Sánchez Serrano, nació en Oliva de la Frontera,
una aldea de Badajoz.

Los corsos pretendieron también que Colón fuera su compa-


triota, y decían que nació en Calvi. La idea tuvo tanta resonan-
cia que el gobierno francés aprobó inclusive la erección de un
monumento al Gran Almirante. Y por otra parte, fue reconocida
a contrario sensu por los españoles, al sostener que si Colón ha-
bía nacido en Córcega era español, porque en el siglo XV esta
isla pertenecía a Aragón. 

Aarón Goodrich, escritor norteamericano -explica sabrosa-


mente un estudio- habría hecho de Colón un griego, compa-
ñero del corsario Bissipat, llamado Colón el Joven. El verdade-
ro Cristóbal Colón habría sido un pirata y negrero que adoptó
el nombre de Colón, se casó con la portuguesa Felipa Moniz,
robó a un muerto -Alonso Sánchez de Huelva- los documentos
en que constaba su descubrimiento en el Océano, se hizo pa-
sar por descubridor y redujo a esclavitud a sus compañeros.
Spyros Cateras encontró que el nombre América se origina en
Homeric, que el Descubridor era un pirata griego llamado en
realidad Nicolás Yphilantis y que en Centroamérica se hablaba
griego, hasta el punto de que buena parte del maya no es maya,
sino griego.

Suiza no quiso ser menos. Portugal tampoco se quedó atrás.


Un inglés señaló seriamente que Colón había nacido en Albión,
y porque en realidad su apellido era una corrupción de Collins.
68
A pesar de las caudalosas teorías, no puede negarse que es
genovés. Todas las peregrinas patrias chocan con la existencia
de las actas notariales de Génova, descubiertas en 1904, y que
son ilevantables en cuanto al hecho de que Colón nació en dicha
ciudad italiana en 1451. En ese sentido se pronunció la Novena
Convención Internacional sobre Historia Marítima, celebrada
en Sevilla 1967. Las actas notariales de Génova, también mues-
tran que los antecesores de Cristóbal Colón no eran cardadores
de lana, como se dijo siempre, sino tejedores de paños de lana,
queseros y taberneros. Los jóvenes se empleaban como apren-
dices de tejedores de paños de lana y de seda. Nunca como
cardadores.

69
En 1887 el marqués Marcelo Staglieno demostró que la casa
en que vivió Colón estaba en Ponticello número 37, Génova. En
el mismo año la Municipalidad genovesa adquirió la propiedad,
por intermedio de terceros. La adquirió José Baldi en 31.500 li-
ras, pasándolo inmediatamente a la comuna de la ciudad.

LAS CRÍTICAS
Sostienen que Colón no descubrió el Nuevo Mundo, y que
antes de él lo hicieron otros navegantes. Si bien es aceptable la
existencia de viajeros antes del Gran Almirante, no se descubre
una tierra por la mera circunstancia de arribar una vez. La Glo-
ria de Colón se basa en un conjunto de hechos, de sueños, de
proyectos, y de realidades, más de un viaje y serios estudios de
colonización.

Mil años antes del genovés, los israelitas habrían estado por
estos lados. El hallazgo de una piedra, en 1885, en una tumba de
Tennessee, con curiosas inscripciones en estilo Canaán (idén-
ticas a los grabados en las monedas hebreas de la época ro-
mana), autorizó al profesor Cyrus Gordon en 1970 a emitir esa
tesis.

Los vikingos no podían faltar en esta saga. Desde siempre se


afirmó que esos audaces navegantes, habían llegado al Nuevo
Mundo antes que Colón. En 1966 el Congreso Internacional de
Americanistas de Mar del Plata aprobó la tesis (gracias a inves-
tigaciones del matrimonio noruego Ingstad, que halló restos de
casas pertenecientes a los vikingos y clavos de hierro que ex-
puestos al método del carbono 14, revelaron pertenecer al año
1.000) de que los vikingos llegaron a América unos 500 años
antes que Cristóbal Colón. La decisión del Congreso de Ameri-
canistas, aclaraban que se basan también en el famoso mapa de
Vinland, adquirido por la Universidad de Yale.

70
Este mapa prueba incuestionablemente, que el explorador
vikingo Leif Erickson había llegado a América antes que Co-
lón. Desconfiados expertos sometieron al documento a minu-
ciosas pruebas a lo largo de dos años. Mientras se llevaban a
cabo estos análisis, con inexplicable imprudencia el gobierno
norteamericano, aceptaba oficialmente la tesis vikinga. Richard
Nixon instituía el 9 de octubre como Día de Leif Erickson, en
ceremonias presididas por el entonces secretario de Estado
Dean Rusk. Pero un buen día, se da a conocer el resultado de
los exámenes científicos del mapa de Vinland: los expertos
habían hallado que la tinta del dibujo contenía pigmentos de
óxido de titanio, un elemento recién descubierto en 1920. Este
intento para abatir la gloria de Cristóbal Colón, se vino estrepi-
tosamente abajo, por la hábil pesquisa científica que demostró
que solo era una formidable falsificación, cuyos autores jamás
fueron identificados.

ORGANIZAN LA EXPEDICION DE COLÓN


El duque de Medinaceli tomó sobre sí la tarea de armar la flota
en los astilleros de Santa María, y cuando las carabelas esta-
ban prácticamente listas, la reina Isabel agradeció los esfuerzos
del duque y de Colón, y dijo que prefería asumir ella misma la
responsabilidad de la expedición, para cuando lo considerara
oportuno. Isabel la Católica conocía bien los proyectos de Co-
lón -quien venía fatigando a los monarcas con sus planes desde
hacía tiempo-, y una vez armada la flota, advirtió la importancia
de la empresa y no quiso que su mérito recayera en un particu-
lar como el duque de Medinaceli. 

Abatido, Colón abandonó Santa María y se dirigió al convento


de la Rábida, encontrándose allí con viejos amigos: los sacer-
dotes Antonio de Marchena y Juan Pérez. Este último intercedió
ante la reina, y el resultado de la negociación fue que Colón
recibió veinte mil maravedíes, con la orden de volver a la Corte. 

71
Esto ocurría entre fines de 1491 y comienzos de 1492. Comen-
zaron entonces consultas con sabios, geógrafos, cosmógrafos,
sacerdotes, navegantes, asesores y filósofos. Se tejió una larga
red de intrigas y ambiciones, aparecieron personajes codicio-
sos y aventureros, idealistas y románticos. Colón fue examina-
do por varias juntas de notables, criticado, ensalzado, injuriado,
alentado. Lo que pedía era algo muy singular. 

Tan seguro estaba de encontrar otras tierras, que sus condicio-


nes eran firmes: “Exigía que se lo nombrase Almirante del mar
océano con todos los títulos, prerrogativas y preeminencias de
los almirantes de Castilla, y virrey y gobernador en todas las
tierras que descubriese con la misma autoridad y jurisdicción
que se concedían a los almirantes de Castilla y de León; que se
le diesen poderes amplísimos y, además de los sueldos de al-
mirante, virrey y gobernador, la décima parte de todo lo que se
comprase, hallase o rescatase”.

“Cristóbal Colon es un personaje perturbador. Al fin y al cabo,


condujo la gesta más notable de la historia de la humanidad,
pero aun así circulan en torno a él, múltiples misterios. El hispa-
nista Hugh Thomas, resume a la perfección la compleja figura
del almirante.

Cristóbal Colón, el marino que descubrió el Nuevo Mundo


lleva varios años sometido al escrutinio con los valores del siglo
XXI, y de su legado, especialmente desde los EEUU, destacán-
dose prácticas de esclavitud y extrema violencia. A partir de
ello, surge el movimiento popular para retirar sus estatuas, que
ha saltado ya el Atlántico y amenaza a uno de los monumen-
tos más icónicos de Barcelona. ¿Pero qué hay de cierto en estas
cuestiones?

En la madrugada del 11 al 12 de octubre de 1492, las carabe-


las de la expedición de Colón avistaron la orilla de una tierra
que era totalmente desconocida para los ojos europeos. Así lo
72
dejó reflejado en su diario de abordo: “A las dos horas después
de medianoche pareció la tierra, de la cual estarían dos leguas.
Amainaron todas las velas, y quedaron con el treo, que es la vela
grande sin bonetas, y pusiéronse a la corda, temporizando hasta
el día viernes, que llegaron a una islita de los Lucayos, que se
llamaba en lengua de indios Guanahaní”.

Al poco de desembarcar, se les acercaron varios grupos de in-


dígenas: gente desnuda y con tez oscura que se sorprendió de
la llegada de unos marineros de piel blanca, ropajes extraños y
un idioma desconocido. La primera vez que el navegante pisó
tierra firme en América describió a los habitantes de las islas
caribeñas como “gente mansa, tranquila y de gran sencillez”.
Los llamaban “taínos”. Pero allí no había ni oro, ni especias, ni
sedas. Luego saltaron a otras islas, como Cuba y Santo Domingo,
bautizadas como Juana y La Española.

Todo en un principio fluyó como un intercambio pacífico en-


tre nativos y españoles: los primeros agasajaron a sus visitantes
con pequeños objetos de oro, mientras que Colón y su tripu-
lación respondieron con baratijas -zapatos, gorros de tela, co-
llares cuentas- que causaron una tremenda fascinación en los
antillanos. Sin embargo, el almirante, guiado por la avaricia y el
73
ansia de lucrarse, no tardó en darse cuenta de que allí no había
los tesoros esperados. “Colón ve que las islas y los indígenas
son pobres y piensa que la única ganancia está en comerciar
con esclavos”, explica el historiador Juan Eslava Galán, autor de
La conquista de América contada para escépticos (Planeta).

En el regreso de ese primer viaje, Colón se llevó consigo a


diez nativos -según el almirante los que quisieron subir volun-
tariamente a las carabelas-, de los que tan solo llegarían seis
con vida a la Corte de Isabel y Fernando. Era uno de los pre-
sentes que el navegante brindó a los Reyes Católicos por haber
financiado la expedición. Aunque también, según indicó el cro-
nista Gonzalo Fernández de Oviedo, Colón pensó en aquellos
indios como herramienta para aprender su extraña lengua y uti-
lizarlos como intérpretes facilitando la colonización: “Para que
cuando aquestos acá tornasen, ellos y los cristianos que queda-
ban encomendados a Goacanagari, y en el castillo que es dicho
de Puerto Real, fuesen lenguas e intérpretes para la conquista y
pacificación y conversión de estas gentes”.
74
Así empezarían las idas y venidas de Colón a las Américas. En
noviembre de 1493, apenas un año después del primer e histó-
rico viaje, Cristóbal Colón regresó al Nuevo Mundo presumien-
do de los títulos de virrey y gobernador general de las Indias
Occidentales, con la primera partida de hombres destinada a
colonizar las tierras descubiertas. Más de un millar de personas
llegaron en este segundo viaje, el más espectacular y con más
presupuesto. Aparte de marineros, había funcionarios, agricul-
tores, mineros, artesanos, ganaderos con sus animales y cléri-
gos: había que evangelizar a aquellos seres salvajes.

COLÓN EL “TIRANO”
A tres meses de haber desembarcado en América, comenza-
ron los problemas. La tierra no era fértil como se pensaba y el
hambre se generalizó entre los colonos. Además, se había ex-
tendido la noticia de que aquellos indefensos indios habían ani-
quilado a los 39 españoles que el almirante había provisto con
munición para un año en el asentamiento de La Navidad. Nada
salió según lo previsto: “Había carpinteros que no sabían coger
un hacha, y mineros que eran incapaces de distinguir el oro de
una aleación”, así se quejaba Colón.

Comenzó una oleada de deserciones, reducciones de racio-


nes y pequeñas revueltas. “Los indígenas se percataban que la
estancia de los colonos, no sería pasajera, tras la edificación de
tantas fortalezas en sus tierras”. Falto de recursos, Colón decre-
to: todo indio de más de 14 años de edad, tenía que entregar
una cierta cantidad de oro cada tres meses. Quien no lo hiciera
se enfrentaba a una pena que consistía en cortarles la mano y
dejarlos morir desangrados.

El navegante se granjeó enemigos entre los indígenas ameri-


canos... y los españoles. A las repetidas rebeliones y alzamien-
tos contra su gobierno, el navegante siempre respondió “con la
misma barbarie que había mostrado con los indígenas”. Hasta
75
sus más allegados le calificaban como “tirano”, tanto a Cristóbal
como a sus hermanos, que impidieron por todos los medios po-
sibles el bautismo de los indígenas, para que estos pudieran ser
vendidos como esclavos.

ISABEL I
La amistad entre los Reyes Católicos y Cristóbal Colón fue lle-
na de altibajos. Su trato inicial estuvo guiado por la cordialidad,
y mantuvieron una relación estrecha, con el paso de los años,
terminaría deteriorándose. Desde un primer momento, la reina
Isabel de Castilla, mantuvo que los indios debían ser tratados
correctamente, pese a que el culto explorador consideraba que
“con cincuenta hombres podría someter a todos ellos y obligar-
les a hacer todo lo que deseara”.

Los pensamientos esclavistas de Colón deben ser contextua-


lizados en su época. En Europa había comercio de esclavos: los
portugueses, se desplazaban hasta la costa africana para conse-
guir y vender mano de obra negra; por otra parte, esta práctica
era considerada legítima, si se hacía en medio de una guerra
justa -los cristianos capturaron musulmanes, por ejemplo-. Y el
descubridor, como buen hombre de su tiempo, atisbó en esas
comunidades indígenas una fuente de riqueza. “Pero la reina
Isabel se opone y hasta devuelve al Nuevo Mundo alguno de
los barcos con nativos que había enviado Colón”, detalla Eslava
Galán.

La monarca mostró así las dudas que terminarían en la re-


dacción de una legislación que buscaría proteger a los indios y
devolverles su libertad, con las Leyes Nuevas de 1542, ya con
Carlos V en el trono: “Nos querríamos informarnos de letrados,
teólogos e canonistas si con buena conciencia se pueden ven-
der estos. Y esto no se puede hacer hasta que veamos las cartas
que el Almirante nos escriba, para saber la causa porque los
envía acá por cautivos”, reflexionaba Isabel la Católica.
76
Cristóbal Colón pide permiso al príor de La Rábida para ir a descubrir
América. Museo del Prado

La época del almirante genovés como gobernador de La Espa-


ñola es menos polémica. De hecho, Bartolomé de Las Casas ca-
lificó como “granjería” el comercio de esclavos de Colón. A este
le daban igual las palabras de la reina, ya que pese a ser obli-
gado a abandonar su proyecto de enviar hasta 4.000 esclavos a
Europa a 1.500 maravedís la pieza, seguía capturando a los in-
dígenas en el Nuevo Mundo: “Tenía determinado de cargar los
navíos que viniesen de Castilla de esclavos y enviarlos a vender
a las islas de Canarias y de las Azores y a las de Cabo Verde y
dondequiera que bien se vendiesen”, señalaba de Las Casas
sobre la conducta del almirante.

Eslava Galán manifiesta: “Lo que se dice de Colón en este caso


es absolutamente cierto”, llamando también la atención sobre
las exageraciones del fraile dominico que ayudaron a confor-
mar la leyenda negra. Y el historiador destaca un hecho impor-
tante en este debate: “A Colón ni siquiera en su época le die-
ron una gran importancia. Lo putearon porque había mentido a
Fernando, a quien no podía ni ver”, pero su figura se dispara a
finales del siglo XIX, con la conmemoración del cuarto centena-

77
rio del descubrimiento. Ahí es cuando se erigieron muchas de
las estatuas que se vandalizan ahora. Fue la época de las gran-
des olas de inmigración desde Italia a Nueva York, y los italia-
nos, que se sentían ciudadanos de segunda, valoraron mucho la
figura de Colón, les dijeron a los estadounidenses: ‘Todo esto lo
tenéis gracias a que uno de los nuestros lo descubrió”.

PROHIBIERON LA ENTRADA A LAS COLONIAS A LOS HERMANOS COLÓN


Ante las noticias de desórdenes y la pésima gobernanza de
los hermanos Colón, los Reyes Católicos decidieron enviar a
La Española a un administrador real en 1500 para obtener un
diagnóstico más profundo. “Nos habemos mandado al comen-
dador Francisco de Bobadilla, llevador desta, que vos hable de
nuestra parte algunas cosas quél dirá: rogamos vos que le deis
fee e creencia y aquello pongáis en obra”, le escribieron los re-
yes a Colón. El mensaje estaba claro: iba a ser destituido como
virrey.

La estatua de Cristóbal Colón en Barcelona


78
El encuentro entre ambos se hizo de esperar. Colón no tenía
ninguna intención de reunirse con él y no sería hasta un mes
después de que Bobadilla llegara a La Española cuando el almi-
rante entró en razón. Mientras tanto, a Bobadilla le dio tiempo,
no sin encontrar resistencia, de conocer la administración de las
colonias y de cómo el virrey había ejercido su poder de manera
déspota e injusta, con presos sin siquiera haber tenido juicio
alguno.

El informe, de 46 páginas y que recogía testimonios de 23


testigos, fue demoledor: Cristóbal Colón era un tirano, y se de-
mostraba con hechos. Bajo su mandato se registraron subastas
de personas en la plaza y se ejecutaron crueles castigos. A un
chico que descubrieron robando trigo le cortaron las orejas y la
nariz, le colocaron unos grilletes y le convirtieron en esclavo. A
otra mujer que se atrevió a decir que el almirante era de clase
baja y que su padre había sido tejedor, su hermano Bartolomé
ordenó cortarle la lengua y pasearla desnuda por las calles a
lomos de un burro. Cristóbal se mostró orgulloso de su prójimo
por defender el honor familiar.
79
Tanto el almirante como sus hermanos fueron detenidos y en-
cadenados, y los metieron en un navío cuyo destino era Castilla.
Apunta la investigadora Consuelo Varela que los enemigos de
Colón, acudieron al puerto y tocaron sus cuernos para que los
recién apresados pudieran escuchar desde la lejanía la tierra
que habían descubierto y que ahora abandonaban rumbo a la
Península Ibérica por la fuerza. Sería indultado y aún empren-
dería dos viajes más hacia el Nuevo Mundo, pero en el último
(1502- 1504), ya ni siquiera pudo pisar La Española: los Reyes
Católicos se lo habían prohibido.

Los historiadores españoles criticaban la actitud de Colón


para con sus compatriotas, pero no hacían ni siquiera un gesto
de indignación sobre el comportamiento, de los españoles y de
Colón, respecto a los naturales del Nuevo Mundo. Parece que
esa actitud ahora ha cambiado, y Cristóbal Colón antes consi-
derado un héroe, ahora pasa a ser un villano.

Dicen: Colón ha dado nombre a ciudades, regiones e incluso


un país (Colombia). Pero también se ha convertido en sinónimo
de conquista y colonialismo. Y colonizar, recuerda el origen de
los primeros viajes a América de Colón.

EL DESCONTENTO CONTRA COLÓN


En los EEUU las estatuas de Colón son retirados, destruidos o
mutilados, así tenemos la estatua de bronce de Cristóbal Colón
que fue decapitada en el parque de Yonkers, al norte de Nueva
York, y horas más tarde, rayaron otro monumento dedicado al
genovés en Queens, un barrio muy cercano al del primer inci-
dente. No son casos aislados. Días antes había pasado lo mismo
en Baltimore, Houston y Búfalo. Por esa fecha ya rodaba un vi-
deo en YouTube en el que un hombre encapuchado golpeaba
uno de los monumentos con un martillo, mientras una voz de
fondo decía: “Cristóbal Colón simboliza la invasión inicial del
capitalismo europeo en el hemisferio occidental”. La historia se
80
repitió en pleno Central Park, uno de los sitios más reconocidos
de Nueva York, donde una estatua de Colón apareció manchada
de rojo.

“Abajo el genocida”, “terrorista cristiano”, “el origen de una


ola centenaria de asesinatos, violaciones y esclavitud” y hasta
“culpable de la degradación ecológica y de la explotación la-
boral en América”. Los calificativos contra Cristóbal Colón se
han multiplicado en Estados Unidos. Algo que no solo se ve en
los actos de vandalismo de grupos radicales de izquierda, sino
en decisiones políticas y movimientos ciudadanos. Los Ángeles
decidió cambiar el nombre de la festividad del 12 de octubre
de Día de Colón a Día de los Pueblos Indígenas. Una estatua
de Colón acabó en un estanque en Richmond, la capital de Vir-
ginia. En la ciudad de Saint Paul, vecina a Minneapolis, ataron
una soga a una estatua de Colón de bronce y la tiraron al suelo.
Vandalizaron una estatua del navegante localizada en el centro
81
de la ciudad a las afueras del Bayside Marketplace, un recinto
al aire libre con tiendas y restaurantes situado frente a la bahía
de Miami y al puerto de cruceros. En Boston (Massachussetts),
el ayuntamiento retiro la estatua de piedra de Colón del par-
que que lleva el nombre del descubridor, después que durante
la noche fuera decapitada. En la población de Camden, Nueva
Jersey, arrancaron la cabeza de una estatua de Cristóbal Colón
en el Farham Park poco antes de que los funcionarios se dispu-
sieran a retirarla, y en un comunicado, el ayuntamiento justificó
su decisión, porque había “herido durante tiempo a los residen-
tes de la comunidad”. Una petición firmada por más de 10 mil
personas exige que sea retirada la estatua de Cristóbal Colón
ubicada en Minnesota, porque asesinó, violó y esclavizó gente
indígena y negra en América.

82
El tema escaló la atención en Estados Unidos, debido al au-
mento de las tensiones raciales y al debate sobre la convenien-
cia o no, de honrar a figuras históricas con un pasado contro-
vertido –como los generales confederados que pelearon en la
guerra civil y defendieron la esclavitud–, pero las polémicas so-
bre el genovés no son nuevas. En Venezuela, el 2004, ciudada-
nos chavistas tumbaron a un Colón que estaba en la plaza Vene-
zuela de Caracas luego de hacerle un juicio simbólico. Cristina
Fernández de Kirchner ordenó cambiar en 2013 una legendaria
estatua del navegante, que estaba en frente a la Casa Rosada en
Buenos Aires, por una de la líder indígena Juana Azurduy.

La figura de Colón siempre ha generado controversias. Sin em-


bargo, Colón es considerado el descubridor de América y en
varias ciudades del mundo se levantan monumentos y estatuas
en su honor. “En la década sesenta y setenta, surgió una mira-
da revisionista, que va al otro extremo, lo acusan de genocida y
asesino”.

La llegada de los españoles a América –gracias a Colón– fue, a


la larga, una mala noticia para los pueblos indígenas. Las enfer-
medades traídas del Viejo Continente, la violencia para ocupar
territorios, saquear tesoros escondidos, el abuso de la fuerza la-
boral (prácticamente esclavos) diezmaron a estas poblaciones.
Las ciudades españolas reemplazaron los centros indígenas más
grandes a los ubicados en lo que hoy es Cuzco - Perú y Ciudad
de México - México, y quienes no se entregaron voluntariamen-
te al nuevo poder, murieron asesinados o desaparecidos. Algu-
nos españoles de la época, como fray Bartolomé de las Casas
o Francisco de Vitoria, denunciaron esos hechos y provocaron
debates ante la Corona española, que tomó medidas para pro-
teger a los nativos. “Si uno quisiera ver una serie de crímenes a
la luz de hoy, es obvio que los hay”. Las cifras son escandalosas
y la colonización no es una historia bonita. “Los historiadores
de América sin proponerse son jueces morales de otras épocas;
los del viejo mundo, a regañadientes ya empiezan a aceptarla,
83
pero puede ser un problema”. Hacer un juicio a un personaje
del pasado sobre si es racista o no es complicado, porque esta-
mos fuera de contexto, dicen. “Colón, por ejemplo, vivió en un
mundo donde la esclavitud existía y era natural, y tuvo el afán
de ir más allá de lo conocido, dejando un gran aporte al mundo.
Movió la frontera del conocimiento y eso, en cualquier campo,
es lo que hace avanzar a la humanidad”.

Pero Colón respondía más a su interés pecuniario que a un


asunto moral, incluso en su Diario de a bordo, donde contó la
travesía que lo llevó a pisar un nuevo continente, habla de los
indígenas como una población bella, generosa y salvaje, sobre
todo por el hecho de estar desnudos y no ser cristianos. “Aun-
que lo cierto es que hizo ese relato para los reyes católicos (Isa-
bel de Castilla y Fernando de Aragón), que le financiaron el via-
je y a quienes quería contentarlos”. También hay versiones que
cuentan que Colón sí pensó en los indígenas en términos de
conquista, ordenó matar a algunos que se opusieron e incluso
les propuso a los reyes, usarlos para venderlos como esclavos.

En el fondo, hay un debate sobre la memoria histórica. Las


estatuas y monumentos que se erigen en las ciudades o los
nombres de las calles y las plazas, son en muchos casos, una
referencia del pasado histórico de una sociedad que elige hon-
rar. “Son lugares de memoria”, pero a la vez son espacios cuya
ocupación genera combate o lucha, por nuevos personajes de
la historia “más limpios moralmente”.

No es raro que los países retiren monumentos o cambien de


nombre las calles o plazas en ciertas coyunturas históricas. Así
ocurrió, cuando terminó las dictaduras de Stalin, en la Unión So-
viética; Franco, en España; Trujillo, en República Dominicana, y
muchos otros en diferentes lugares, los nuevos gobiernos quita-
ron las estatuas que los enaltecían. Lo mismo ocurrió en Méxi-
co, con Hernán Cortés, o en Perú, con Francisco Pizarro. Incluso
en Colombia, durante el periodo conocido como la hegemonía
84
conservadora (entre 1886 y 1930), el gobierno trasladó las esta-
tuas de presidentes liberales como Aquileo Parra (1876-1878) o
Santiago Pérez (1874-1876) al Cementerio Central.

85
El caso de Colón en lo EEUU, está enmarcado dentro de las
luchas raciales. Los grupos de izquierda, los movimientos indi-
genistas y los defensores de los derechos de los afro descen-
dientes critican que las ciudades –sobre todo en el sur del país–
tengan estatuas de personas que defendieron la esclavitud,
como el general Robert E. Lee.

Aunque los debates sobre la historia que se cuenta y los per-


sonajes que una sociedad elige como sus estandartes son per-
tinentes, los expertos coinciden en que no es posible hacer jui-
cios absolutos. Sobre todo con parámetros morales y éticos de
una época muy diferente. Cristóbal Colón seguramente no fue
monedita de oro, pero no es el único culpable de todo lo que
vino con la colonización. “Lo importante, más allá del debate, es
que la sociedad conozca y entienda los hechos históricos den-
tro de su contexto”, para corregirlo. “Los monumentos deben
honrar a quienes sufrieron la segregación racial y la perdida de
sus vidas, y no a sus esclavizadores y verdugos”. Los masones
del Nuevo Mundo, lucharon por liberar a sus países en el Norte,
Centro y Sur de América bajo el lema: Libertad, Igualdad y Fra-
ternidad, siglos después, otras fuerzas, toman el ejemplo.

BIBLIOGRAFIA
-ABC.es, El castigo de una furiosa Isabel La Católica a Cristóbal Colón
por esclavizar a 1600 indios: https://www.abc.es/historia/abci-humi-
llacion-furiosa-isabel-catolica-cristobal-colon-esclavizar-1600-in-
dios-201811300326_noticia.html
-El Español, El oscuro plan de Cristobal Colon: quiso esclavizar indios
para lucrarse, pero la reina Isabel le frenó: https://www.elespanol.
com/cultura/historia/20200618/oscuro-cristobal-colon-esclavizar-in-
dios-lucrarse-isabel/498450617_0.html
-La Vanguardia, El navegante que cambio la historia: https://www.la-
vanguardia.com/vida/junior-report/20181009/452240543252/cristo-
bal-colon-descubridor-america-1492.html
-Semana, Cristóbal Colón, ¿héroe o genocida?: https://www.semana.
com/cristobal-colon-es-un-heroe-o-un-genocida/590560/
86
87
Sir Arthur Conan Doyle: aspectos masónicos en Sherlock Holmes
Tupac
88
Uno de los escritores británicos más populares del s.XIX
y cuya fama no ha disminuido a casi cien años de su pase al
Oriente Eterno, es sin duda Arthur Conan Doyle, quien logró
inmortalizar al racional y excéntrico Sherlock Holmes, en una
obra encantadora y de narración amable, llena de acción, in-
trigas, misterios y acertijos, capaces de absorber a cualquier
lector medianamente curioso. Pero entre las numerosas aven-
turas del detective y su ayudante Watson, se encuentran rasgos
que podrían pasar desapercibidos para el lector profano, pero
que aluden a símbolos, valores y costumbres masónicas, que el
autor, iniciado en los misterios de la Orden, quiso deslizar entre
sus páginas.

Arthur Conan Doyle nació el 22 de mayo de 1859 en Edim-


burgo. Fue educado por los jesuitas y posteriormente estudió
89
medicina, carrera de la que egresó en 1881. Desde su ingreso a
la universidad, Conan Doyle experimentó tensiones espiritua-
les y religiosas, que lo llevaron a tener duros conflictos familia-
res. Como resultado, el futuro autor buscaría respuestas en el
espiritismo, cuyos principios investigó hasta sus últimos días,
llegando a publicar History of spiritualism en 1926. Participó
activamente en la campaña de Sudán (1898) y en la guerra de
los Boers (1899-1902) junto al ejército británico, actos por los
que recibió la distinción de Sir.

Aunque existieron algunas dudas sobre las fechas exactas, hoy


sabemos que se inició en masonería el 26 de enero de 1887 en la
Logia Phoenix Nº 257, a los 27 años. Menos de un mes después,
el 23 de febrero, fue elevado a Compañero, y un mes después,
es exaltado a Maestro Masón. Pasa a sueños en dos ocasiones,
aunque sigue asistiendo a tenidas como visitante hasta 1911. Su
logia lo honró con numerosas distinciones y reconocimientos,
incluyendo una placa conmemorativa dedicada al hermano más
famoso de la Logia Phoenix 257.

Comenzó a escribir hacia 1890, momento en el que crea a su


más afamado personaje, Sherlock Holmes, y al que se dedicará,
salvo por algunas temporadas de descanso, hasta su muerte, el
7 de julio de 1930. En sus personajes, que van adquiriendo cuer-
po y carácter en la medida de que la pluma de su autor madura,
Doyle pretende recrear la vida y sociedad del Londres de fines
del s.XIX, poniendo de manifiesto toda la tecnología y adelan-
tos que su época habría de entregar al mundo. Del mismo modo,
Sir Arthur vio en el enorme éxito de Sherlock, la posibilidad de
introducir aquellos valores que había adquirido o desarrolla-
do en la masonería, dejando así huella de la simbología, usos
y costumbres propios de la Orden. A continuación revisaremos
algunos de esos momentos con tintes propiamente masónicos,
que Doyle no pudo evitar incluir entre las aventuras de su genial
investigador privado.

90
Aspectos masónicos en Sherlock Holmes.
Ante todo, se debe indicar que la obra holmesiana de Doyle
ofrece dos mecanismos de referencia masónica. Una, de carác-
ter explícito y literal, que es accesible tanto para el lector profa-
no como para el iniciado. La otra, latente y alegórica, compren-
sible solo para el iniciado en los misterios. Ambas se presentan
conjuntamente en gran parte de las aventuras que, entre 1881 y
1907, protagonizan Sherlock y Watson.

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Sobre el primer mecanismo, diremos que no son pocas las ve-
ces en que usos y costumbres masónicas o algún personaje ma-
són (cuatro exactamente) son mencionados en la obra de Doyle,
identificándolos con anillos, medallas u otros emblemas conoci-
dos popularmente que, siempre visibles para el perspicaz Sher-
lock (y para el lector), facilitan su inmediato reconocimiento.
Los especialistas han mencionado algunas aventuras canónicas
como las más influenciadas por el pensamiento masónico, a sa-
ber, Estudio en escarlata (SCL), La liga de los pelirrojos (REDH),
la Aventura del constructor de Norwood (NORW), y la Aventura
del fabricante de colores retirado (RETI), fundamentalmente por
la aparición de personajes masónicos. Pero es en El Valle del
Terror donde la referencia a lo masónico se hace más evidente,
pasando a ser cita obligada cuando se intentan abordar asuntos
masónico-literarios en Doyle.  Revisemos algunos fragmentos
de esta novela holmesiana.

El tercer capítulo de la segunda parte de esta pieza se titula Lo-


gia 341, Vermissa, y en él se describe el interior de un taller que,
si bien no es estrictamente masónico, demuestra el conocimien-
to que Doyle poseía de aspectos ritualísticos y organizativos de
una logia[1]. Uno de los pasajes más decidores es el siguiente:

“Un sábado por la noche, McMurdo fue presentado en la logia.


Había creído que, por ser un iniciado de Chicago, le admitirían
sin ceremonias, pero en Vermissa tenían ritos especiales de los
que se sentían orgullosos, y todos los solicitantes tenían que so-
meterse a ellos. La congregación se reunía en una amplia sala
reservada para este fin en la sede del sindicato. En Vermissa se
reunían unos sesenta miembros, pero esto no representaba, ni
mucho menos, toda la fuerza de la organización, ya que existían
varias logias más en el valle, y también al otro lado de las mon-
tañas que lo flanqueaban. Entre ellas se intercambiaban miem-
bros cuando había en marcha algún asunto serio, de modo que
se pudieran cometer crímenes y los autores fueran desconoci-
dos en la localidad.”
92
Se observan acá detalles sobre los grados, y un lenguaje que
no puede ser sino referencia a la masonería. Junto a esto, se pue-
den encontrar en este mismo texto un sinnúmero de frases y ex-
presiones donde se manifiestan principios y valores masónicos,
como por ejemplo “Donde haya una logia encontraré amigos”,
“tiene que decidir la logia”, “la disciplina de la logia”, “vamos
a hacer el brindis de la paz de la logia”, “enseñar las marcas de
logia”, “esta logia, cuya dirección no conocéis”, “seremos una
logia unida en palabra y obra”, “las contraseñas de la logia”,
etc., etc., etc.

Añadiremos en este punto que es en El Valle del Terror donde


aparece por primera vez el archienemigo de Sherlock, el pro-
fesor James Moriarty. Este personaje, que acechará al detective
a lo largo de muchos años, es la otra cara de la misma moneda
de la inteligencia: Sherlock al servicio de la justicia y Moriarty
en contra de ella. Es muy importante destacar que estos perso-
najes se respetan y admiran mutuamente, pues reconocen en
el otro la mitad que los completa. La dualidad que mantiene el
equilibrio en el mundo creado por Doyle no es sino el mismo
que, simbólicamente, está en cada uno de nosotros.
En el segundo tipo de recursos, los latentes y alegóricos, las re-
ferencias son sutiles, más numerosas y ricas en carga simbólica.
Será sobre este segundo recurso de referencia a la masonería
la que deseamos analizar en nuestra exposición, aunque solo se
puedan mencionar aquellos aspectos más interesantes.

No cabe duda de que el protagonista de las aventuras – esas


que nos transmite Watson a través de sus cuadernos y anota-
ciones -, es la caracterización por antonomasia de la mente
lógica-racional, a veces con un desapego tan absoluto de las
emociones que es criticado por el propio autor. Sherlock es un
hombre pragmático, empírico y experimental, que desea hacer
de la deducción una ciencia exacta (cf. Estudio en Escarlata,
Cap. II), y que desecha todo aquello que presenta tintes emo-
cionales, juicios subjetivos o valoraciones espirituales. Aunque
93
no podemos obviar del todo los aspectos emotivos del detec-
tive (cuya faceta metódica, solitaria e imparcial en el trabajo,
esconde a un músico apasionado, a un sutil conversador, a un in-
genioso actor, un lector sensacionalista y a un íntegro amigo), lo
cierto es que Sherlock representa la exaltación de la razón y el
“desprecio” por la emoción[1]. En este sentido, es muy clara la
representación preeminente que del «librepensador» decimo-
nónico elabora Doyle, consciente y partidario de los paradig-
mas científicos que dominaron su tiempo. Y así como Sherlock
ha sido para algunos la encarnación de los principios kantianos
de razón y experiencia como fuentes de conocimiento, Doyle in-
cluyó en la arquitectura textual el contraste, la antítesis a la “ra-
zón pura”: Watson. Doyle evidencia, a través de Watson (su alter
ego), que la razón pura sin sentimiento (fundamento metafísi-
co) no genera siempre los mejores resultados, o al menos no
los únicos. Watson es, en este sentido, la figuración de la “razón
práctica”, en la que la ética que Sherlock no posee adquiere
forma y sentido. Watson, el eterno enamorado, investigador vis-
ceral y aventurero desmedido, es acusado numerosas veces por
su compañero de estar mancillando la validez de las activida-
des investigativas (pretendidamente empíricas) al incluir datos
demasiado espurios y sentimentales.  Así, la dualidad que confi-
guran los dos amigos, se trasforman en la tesis y la antítesis que
el autor se encargará de sintetizar en cada uno de los complejos
casos en que sus personajes se ven involucrados.

Por otra parte, los principios de «libertad, igualdad y frater-


nidad», confluyen en muchas de las conversaciones que el de-
tective y su ayudante entretejen durante sus momentos de ocio,
aunque no de manera patente. Los conceptos propiamente di-
chos aparecen en escasas ocasiones: la palabra “igualdad” se
menciona solo dos veces[2], “fraternidad” aparece una vez[3].
En cambio “libertad” la podemos encontrar hasta en sesenta
oportunidades a lo largo de toda la obra. Pese a esta aparente
variabilidad formal, será el desarrollo conceptual de estos valo-
res a los que podemos hacer seguimiento tanto en los diálogos
94
entre los personajes, las etopeyas de héroes y villanos, como en
los valores que encarnan los protagonistas. No se debe perder
de vista que la pareja Holmes/Watson viven y se desviven para
hacer justicia (no necesariamente para hacer cumplir la ley),
para ayudar al prójimo y para evitar el desorden social. Wat-
son nos relata que en un par de trabajos, Sherlock llegó a evitar
guerras internacionales, utilizando medios “no convencionales”
o haciendo uso de sus poco ortodoxas redes (como los «Irregu-
lares de Baker Street»[4]). Con esto, queda de manifiesto que
el objetivo último de ambos investigadores no otro que el de
hacer el bien, incluso sin recibir remuneración alguna por sus
esfuerzos.[5]

Filantropía, razón, justicia, solidaridad, amor fraternal, bien


armónico, paz duradera, buena voluntad… Sin duda parecen
conceptos afines a los principios y valores que defiende y prac-
tica la masonería, y que podemos observar (y admirar) en cada
acción de los entrañables investigadores de Baker Street 221 B.

Para finalizar, comentaremos que algunos autores holmesia-


nos, masones o no, han intentado establecer la pertenencia de
Sherlock Holmes y John Watson a la masonería. Cecil A. Ryder
Jr., por ejemplo, en su breve trabajo titulado “Un estudio en ma-
sonería”[6] afirma que no existen dudas sobre la condición de
masón de Holmes. Describe lo que sería la invitación que Sher-
lock hace a Watson para ingresar a la orden y el encuentro que
se produciría entre médico y su propio creador. Sin embargo,
afirmar o negar tal cuestión resulta improductivo, pues no hay
datos que permitan llegar a una conclusión certera. Que Sher-
lock fuese capaz de reconocer la pertenencia a la masonería de
algunos de sus clientes por los signos que portaban (compás
y escuadra), no deben sorprender al lector, dada la capacidad
de observación y los conocimientos que el detective manejaba.
Por el contrario, de ser Holmes y Watson hermanos masones,
resulta curioso que no trataran a esos clientes como hermanos.
Salvo que Watson hubiese tenido la cautela de no mencionarlo
95
en sus anotaciones. De lo que no cabe duda es que la relación
que estos amigos forjaron, es un ejemplo de fraternidad digno
de ser imitado dentro de nuestra orden.

Bibliografía
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Sherlock Holmes – Roastbrief. XY Asociados. Disponible en http://
www.roastbrief.com.mx/2013/07/construyendo-nuestro-mode-
lo-sociologico-con-sherlock-holmes/
• Cerza, Alphonse (1981): Sir Arthur Conan Doyle: freemason. The
Royal Arch Mason Magazine (13, nº12, pp. 379-380, ilus.)
• Couvert, R. J. (2012): Sir Arthur Conan Doyle. En Gaceta infor-
mativa. Disponible en http://gacetainformativa.blogspot.com.
es/2012/01/sir-arthur-conan-doyle.html
• Doyle, Arthur Conan (2003): Todo Sherlock Holmes. (Ed. Jesús Ur-
celoy). Mezki.
• López, Mario (2014): Sherlock Holmes del hermetismo (exoterismo
y esoterismo). Disponible en http://iluminando.org/2014/01/06/
sherlock-holmes-del-hermetismo-exoterismo-y-esoterismo/
• Mannaz (Simb.°.) (2012): Historia Masónica: Sir Arthur Conan
Doyle. Disponible en http://historiamasonica.blogspot.com.
es/2012/01/sir-arthur-conan-doyle.html
• Museo virtual de historia de la masonería: Artículo sobre Ar-
thur Conan Doyle. Disponible en http://www.uned.es/dpto-hdi/
museovirtualhistoriamasoneria/14literatura_y_masoneria/
conan%20doyle.htm
Notas.
[1] Cabe recordar que en el cap. II de Estudio en escarlata, Watson
realiza por primera vez un listado con los conocimientos que Sher-
lock posee en diversas áreas. El listado es el siguiente: “Literatura,
cero; filosofía, cero; astronomía, cero, política, ligeros; botánica, des-
iguales. Al corriente sobre la belladona, opio y venenos en general.
Ignora todo lo referente al cultivo práctico; geología, conocimientos
prácticos, pero limitados […], química, exactos, pero no sistemáticos;
anatomía, profundos; literatura sensacionalista, inmensos. Parece co-
nocer con todo detalle todos los crímenes perpetrados en un siglo.
96
Toca violín. Experto boxeador y esgrimidor de palo y espada. Posee
conocimientos prácticos de la leyes de Inglaterra.”
[2] Cf. “…absoluta libertad…” (El misterio de Boscombe Valley); “…
igualdad de condiciones…” (La aventura de Abbey Grange).
[3] Cf. “…algunos miembros de la fraternidad…” (El Valle del Terror)
[4] La cursiva es nuestra.
[5] No existe consenso entre los especialistas respecto a la fuente
de ingresos de Holmes. Aunque se conoce que recibió altas sumas
de dinero por trabajos realizados a políticos importantes, no llega a
explicar los largos periodos de inactividad por los que pasaba. Se ha
mencionado la ayuda de su hermano Mycroft, quien se desempeña-
ba en un importante puesto gubernamental, o de una importante he-
rencia familiar de la que posiblemente disponía. Es el mismo Watson
quien menciona repetidas veces su curiosidad por saber cómo hacía
su amigo para sobrevivir, conjeturando que su extrema austeridad o
su inapetencia en situaciones de trabajo, podrían permitirle susten-
tarse con muy escasos recursos.
[6] Ryder Jr., Cecil A. (1973): A Study in Masonry. Sherlock Holmes
Journal, nº 11, pp. 86-88.
 
[1] Es curioso que Doyle representara aspectos de la estructura in-
terna de un taller masónico encarnada por una banda de asesinos.
Es tal vez sea una ironía respecto a todas las leyendas oscuras que,
hasta hoy, rodean a la Orden. El autor nos refiere lo siguiente sobre
la estructura interna de la logia: “McGinty se sentaba a la cabecera
de la mesa, con un gorro plano de terciopelo negro sobre su enmara-
ñada cabellera negra y una estola morada alrededor del cuello, que
le hacían parecer un sacerdote presidiendo algún ritual diabólico. A
su derecha y a su izquierda se sentaban los altos cargos de la logia,
entre los que destacaba el rostro cruel pero atractivo de Ted Baldwin.
Todos ellos llevaban alguna banda o medallón como emblema de su
cargo. En su mayor parte eran hombres de edad madura, pero el resto
de la congregación estaba formado por jóvenes de dieciocho a vein-
te años, agentes diligentes y eficaces que ejecutaban las órdenes de
sus mayores”, demostrando un conocimiento de joyas y arreos típica-
mente masónicos.

Tomado de: GRAN LOGIA MIXTA DE CHILE.


https://granlogiamixta.cl/2017/12/18/sir-arthur-conan-doyle-aspec-
tos-masonicos-en-sherlock-holmes/
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Octubre 2020
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