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guía práctica

JAVIER VILLASTEIN

Presidente del Poder Judicial

Con la colaboración de:

Wendy Guzmán Irazabal Ch. Robin A. López Torres

los recursos

procesales penales

Ch. Robin A. López Torres los recursos procesales penales TELEFAX: (01) 241-2323 AV. ANGAMOS OESTE 526
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(01) 710-8900Torres los recursos procesales penales TELEFAX: (01) 241-2323 AV. ANGAMOS OESTE 526 - MIRAFLORES www.gacetajuridica.com.pe

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LOS RECURSOS PROCESALES PENALES PRIMERA EDICIÓN Junio 2010 9,780 ejemplares © Javier Villa Stein ©
LOS RECURSOS PROCESALES PENALES PRIMERA EDICIÓN Junio 2010 9,780 ejemplares © Javier Villa Stein ©
LOS RECURSOS PROCESALES PENALES PRIMERA EDICIÓN Junio 2010 9,780 ejemplares © Javier Villa Stein ©

LOS RECURSOS PROCESALES PENALES

PRIMERA EDICIÓN

Junio 2010

9,780 ejemplares

© Javier Villa Stein © Gaceta Jurídica S.A.

PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL

DERECHOS RESERVADOS D.LEG. Nº 822

HECHO EL DEPÓSITO LEGAL EN LA BIBLIOTECA NACIONAL DEL PERÚ

2010-07593

LEY Nº 26905 / D.S. Nº 017-98-ED

ISBN: 978-612-4038-88-4

REGISTRO DE PROYECTO EDITORIAL

31501221000513

DIAGRAMACIÓN DE CARÁTULA

Martha Hidalgo Rivero

DIAGRAMACIÓN DE INTERIORES

Rosa Alarcón Romero

GACETA JURÍDICA S.A.

ANGAMOS OESTE 526 - MIRAFLORES LIMA 18 - PERÚ

CENTRAL TELEFÓNICA: (01)710-8900 FAX: 241-2323

E-mail: ventas@gacetajuridica.com.pe

Imprenta Editorial El Búho E.I.R.L. San Alberto 201 - Surquillo Lima 34 - Perú

Presentación

El proceso penal peruano está en una importante etapa de transi- ción.El cambio de modelo procesal introducido por la entrada en vigen- cia en varios distritos judiciales del país del nuevo Código Procesal Pe- nal (año 2004) ha obligado a un redimensionamiento de la actuación de los diversos sujetos procesales, particularmente del scal y del juez, y con ello a un cambio de visión completo en la forma de afrontar la in- vestigación y juzgamiento penales.

Uno de los aspectos que ha sido objeto de variaciones relevantes con la nueva regulación procesal penal es el de los medios impugnato- rios o recursos. Particularmente destaca que se haya introducido el re- curso de casación como el mecanismo procedimental para que la Cor- te Suprema conozca extraordinariamente de un proceso, sin constituir una tercera instancia. A través de este recurso, dicha Corte solo cono- ce aquellos casos en los que se cuestione una aplicación legal concre- ta o aspectos procedimentales trascendentes, por los motivos y contra las resoluciones expresamente señalados en la ley. A priori se trataría de un recurso no devolutivo, pues vía casación no se conocería del ín- tegro de las cuestiones (probatorias u otras) analizadas por las instan- cias iniciales, sino especí camente el cuestionamiento que se formuló (vicio material o in procedendo), o sea, del fondo del “recurso” y no del fondo del “proceso”. Sin embargo, en varios de los supuestos casato- rios, particularmente en caso de errores in indicando, la nueva normativa

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faculta a la Corte para resolver sobre el fondo de la controversia, por lo que el recurso tendría efectos devolutivos mediatos (*) .

Como consecuencia de lo anterior, en la regulación procesal del 2004 desaparece el tradicional recurso penal de nulidad, contempla- do en el Código de Procedimientos Penales de 1940. El cambio deno- ta principalmente la intención de atribuirle a la Corte Suprema un rol más elevado, especialmente en la búsqueda de la uniformización de la aplicación de la normativa de la materia, que es nalmente una de las funciones fundamentales cumplidas en abstracto por todo recurso de casación. Del mismo modo, se clari can y ordenan los supuestos y competencias concretas de la Corte en estos casos, lo cual se mues- tra como un avance de desarrollo de la regulación impugnatoria proce- sal penal. Cuestión relevante adicional es que se incorpore en el nuevo código el recurso de reposición, esto es, como gura propia del Dere- cho Procesal Penal peruano, volviéndose innecesaria la aplicación su- pletoria del Código Procesal Civil en este y otros supuestos.

Pues bien, la obra que en esta oportunidad tenemos a bien pre- sentar a la comunidad jurídica, tiene la principal nalidad de mostrar el tratamiento de los recursos procesales penales desde la perspectiva jurisprudencial y, en ese sentido, los cambios aplicativos experimen- tados con motivo de la entrada en vigencia del nuevo Código Procesal Penal. Así, encontramos en ella algunos de los más relevantes crite- rios emitidos en torno a los diferentes mecanismos de defensa proce- sal regulados tanto en la norma señalada como en el Código de Pro- cedimientos Penales, y en su condición de garantías derivadas de los derechos constitucionales a la defensa, a la pluralidad de instancias y al debido proceso. Volcamos en esta obra parte de nuestro trabajo de varios años en la magistratura penal, que nos ha colocado en innu- merables ocasiones en la delicada situación de resolver los diversos cuestionamientos impugnatorios formulados por los justiciables y, por ende, de conocer sus problemáticas y alcances aplicativos concretos.

Como se podrá observar, la obra no se limita a analizar los recursos o medios impugnatorios típicos o clásicos (nulidad, casación, apelación,

(*) Cfr. ARIANO DEHO, Eugenia. “Sobre el deber de fundamentar la apelación y la deno- minada, ‘segunda instancia’”. En: Diálogo con la Jurisprudencia. N° 76, Gaceta Jurídica, enero 2005, pp. 81-82.

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queja), sino también aborda otros medios de defensa fundamentales en el proceso penal, como el ya mencionado recurso de reposición. Pero también los medios de defensa técnicos contra la acción penal (cuestiones previas y prejudiciales y las excepciones), las cuestiones probatorias (tachas y oposiciones), la facultad de inhibición y la recusa- ción de jueces; y la impugnación denominada “recurso de revisión”, que no constituye un recurso en estricto sino un nuevo procedimien- to de revaluación de un fallo emitido sobre la base de nuevos elemen- tos probatorios o circunstancias. Los fallos jurisprudenciales incluidos son principalmente supremos, pero aparecen también relevantes cri- terios superiores y del Tribunal Constitucional. Entre estos criterios se encuentran las primeras resoluciones superiores y supremas que apli- can las disposiciones del nuevo Código Procesal Penal.

Por lo señalado, creemos que esta obra muestra un panorama su - cientemente amplio de la realidad jurisprudencial peruana sobre los re- cursos y demás medios de defensa procesal penal, en aras de conocer sus alcances y complejidades. Esperamos, por ende, que sea de utili- dad e interés para quienes tengan a bien recurrir a ella.

Finalmente, agradecemos a Gaceta Jurídica por su interés en la pu- blicación de esta obra. Felicitamos la encomiable labor que realiza esta empresa peruana en la difusión de la más importante y actual infor- mación jurídica, constituyéndose sus muchas publicaciones y demás productos en herramientas sumamente valiosas para el cumplimien- to adecuado de la función de administrar justicia en todas las instan- cias jurisdiccionales.

JAVIER VILLA STEIN Presidente del Poder Judicial

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Guía al lector

1) La presente guía ha sido elaborada sobre la base de un con- junto de extractos de sentencias de la Corte Suprema, de las Cortes Superiores y del Tribunal Constitucional, ordenados sis- temáticamente y contiene los comentarios del autor a dichas resoluciones.

2) En la elaboración de esta obra se asume una noción amplia del concepto “recurso”, a efectos de incluir el análisis de algunos medios de defensa procesales penales de relevancia (como las excepciones o la recusación, entre otros), pero que en doctrina suelen no ser considerados dentro de dicho concepto.

3) Los extractos de sentencias (en letras redondas) han sido orde- nados de forma que permitan re ejar, con precisión y claridad, los criterios de los tribunales respecto de los temas tratados. Tanto la selección y clasi cación de los extractos como el orden en que aparecen dentro de cada capítulo corresponden al autor.

4) Los extractos de sentencias no son necesariamente textos li- terales, pues excepcionalmente se han hecho modi caciones mínimas para facilitar la lectura de la obra, pero sin que tales agregados o modi caciones alteren el sentido de lo dicho por el tribunal en el caso concreto.

5) Los extractos contienen la referencia al nal del número de sen- tencia, expediente o resolución de donde provienen; y la fuente

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bibliográ ca o informática en abreviaturas (ver listado de abre- viaturas).

6) Los comentarios del autor (en letras cursivas) están diseñados bajo la forma de análisis jurisprudenciales breves para cada tema tratado. Estos comentarios críticos permiten al lector conocer los alcances de la jurisprudencia sobre el tema especí co y la problemática que esta pudiera presentar.

7) En cada tema general analizado se incluye la referencia a la base normativa respectiva.

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NORMATIVAS

Abreviaturas

A.V.: Auto de vista. Acuer. Plen.: Acuerdo Plenario. C de PP: Código de Procedimientos Penales. Cons.: Consulta. CP: Código Penal. CPP: Código Procesal Penal de 1991. Exp.: Expediente. Inh.: Inhibición. Inst.: Instrucción. N°: Número. NCPP: Nuevo Código Procesal Penal de 2004. Rec.: Recusación. R.N.: Recurso de nulidad. R.Q.: Recurso de queja. R.R. Recurso de revisión. TC: Tribunal Constitucional.

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FUENTES

Anales J.: Anales judiciales de la Corte Suprema de Justicia de la República.

Baca, Rojas y Neira III: BACA CABRERA, Denyse; ROJAS VARGAS, Fidel; NEIRA HUAMÁN, Marlene. Jurisprudencia penal procesos sumarios. T. III, Gaceta Jurídica, Lima, 1999.

Caro Coria: CARO CORIA, Dino Carlos. Código Penal. Actuales ten- dencias jurisprudenciales de la práctica penal. Gaceta Jurídica, Lima,

2002.

Castillo Alva: CASTILLO ALVA, José Luis. Jurisprudencia penal. To- mos I, II y II. Grijley. Lima, 2006.

Centro de Investig. del P.J.: Archivo de jurisprudencia del Centro de Investigaciones del Poder Judicial.

Corte Superior de Justicia de Lima: Corte Superior de Justicia de Lima. Jurisprudencia penal. Cultural Cusco, Lima, 1990.

Data 40 000 G.J.: Cd-ROM Data 40 000 jurisprudencias. Base de datos de jurisprudencia. Gaceta Jurídica, Lima, 2009.

N. L.: Normas legales. Revista de legislación peruana. Normas Lega- les. Trujillo.

Pérez Arroyo: PÉREZ ARROYO, Miguel. La evolución de la jurispruden- cia penal en el Perú. Tomos I, II y III, Editorial San Marcos. Lima.

Retamozo, A. y Ponce, A. M.: RETAMOZO, Alberto y PONCE, Ana

María. Jurisprudencia penal de la Corte Suprema. Idemsa, Lima,

1994.

Rojjassi Pella: ROJJASSI PELLA, Carmen. Ejecutorias supremas pe- nales (1993-1996). Legrima, 1997.

Villavicencio R. y Reyes A.: VILLAVICENCIO RÍOS, Frezia Sissi y REYES ALVARADO, Víctor Raúl. El nuevo proceso penal en la juris- prudencia. Gaceta Jurídica, Lima, 2008.

www.tc.gob.pe: Página web del Tribunal Constitucional.

www.pj.gob.pe: Página web del Poder Judicial.

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Capítulo 1

Introducción a los medios impugnatorios

Capítulo

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Introducción a los medios impugnatorios

COMENTARIO

Los medios impugnatorios se basan en la garantía institucional del derecho a la instancia plural (artículo 139.6 de la Constitución Política del Perú de 1993), que se materializa en el derecho de recurrir; en tal contexto se debe respetar también el principio de interdicción de la re- formatio in peius, es decir la prohibición de la reforma de la sentencia en perjuicio de los sentenciados, cuando estos son los únicos impug- nantes (1) .

Los medios impugnatorios pueden dividirse en intra o extraproceso. Los primeros se subdividen en recursos y remedios (oposición, tacha); mientras que entre los segundos –que proceden contra resoluciones judiciales rmes cuestionadas a través de un nuevo proceso– encon- tramos a la revisión.

Otra clasi cación, esta vez según las formalidades exigidas, es en medios impugnatorios ordinarios y extraordinarios. La interposición de los primeros no necesita fundarse en causa legal y, por lo tanto, cabe alegar la totalidad de errores judiciales o vicios, materiales y forma- les, sufridos en la sentencia o en las actuaciones de primera instan- cia; tampoco impiden al juez ad quem se pronuncie sobre la totali- dad de la cuestión litigiosa. Los medios impugnatorios extraordinarios solo proceden contra determinadas resoluciones, por motivos tasa- dos y se exigen mayores formalidades para su interposición. Ejemplos

(1)

Cfr. Acuerdo Plenario de los Vocales Superiores de la República Nº 6/2000.

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representativos de cada uno de los medios impugnatorios ordinarios y extraordinarios son la apelación y la casación, respectivamente.

Los recursos (apelación, reposición, casación y queja) según el nue- vo Código Procesal Penal del 2004 (en adelante, NCPP) puede plan- tearlos la parte legitimada cuando esta considere que existen vicios o errores en las resoluciones judiciales, por lo que buscan que estas se anulen o revoquen. Hemos de recordar que los vicios (o también lla- mados errores in procedendo) pueden ser tanto por defecto procesal de trámite o por defectos estructurales en la motivación; mientras que los errores (in iudicando) son defectos sustantivos que se aprecian en la inaplicación, aplicación indebida o interpretación errónea de una nor- ma de derecho material, así se dice también que existen tanto errores in iure (problemas de subsunción) como errores in facto (apreciación y valoración probatoria).

Dentro de los efectos que pueden originar los recursos están: el de- volutivo, suspensivo y extensivo. El primero de ellos importa que tan- to el trámite como la resolución del recurso estén a cargo de un órga- no jurisdiccional de superior jerarquía, que se encargará de reexaminar lo dispuesto por la instancia inferior y de resolver dentro de los límites de lo apelado. El efecto devolutivo opera automáticamente para todos los recursos, a excepción del recurso de reposición, pues en este últi- mo el competente para hacer el reexamen es el mismo juez que emi- tió la resolución impugnada.

El efecto suspensivo de los recursos implica que se detenga la eje- cución o cumplimiento de la resolución recurrida. El artículo 412 del NCPP recoge el efecto no suspensivo de los recursos, siendo una de las excepciones a la regla lo señalado en el artículo 418: “El recurso de apelación tendrá efecto suspensivo contra las sentencias y los au- tos de sobreseimiento, así como los demás autos que pongan n a la instancia”.

Cuando en los procesos exista una pluralidad de imputados, en prin- cipio, el juez ad quem está facultado para extender los efectos de la impugnación de cualquiera de ellos a los demás, siempre y cuando les favorezca y los fundamentos del medio impugnatorio no respondan a criterios exclusivamente personales. He aquí donde se aprecia el efec- to extensivo de los recursos.

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Por último, en el artículo 410 del NCPP también se consagra el efec- to diferido de los recursos. Este consiste en que en los procesos con pluralidad de imputados o de delitos, cuando se dicte auto de sobre- seimiento y estando pendiente el juzgamiento de los otros, la impug- nación que se presente –si es concedida– reservará la remisión de los autos hasta que se pronuncie la sentencia que ponga n a la instancia, salvo que ello ocasione grave perjuicio a alguna de las partes.

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BASE NORMATIVAJAVIER VILLA STEIN Constitución Política del Perú de 1993 Artículo 139.- Principios de la función jurisdiccional

Constitución Política del Perú de 1993

Artículo 139.- Principios de la función jurisdiccional

Son principios y derechos de la función jurisdiccional: (…)

6. La pluralidad de instancia.

Pacto Internacional de Derechos Civiles Y Políticos

Artículo 14.- (…)

5. Toda persona declarada culpable de un delito tendrá derecho a que el fallo condenatorio y la pena que se le haya impuesto sean sometidos a un tribunal superior, conforme a lo prescrito por la ley.

Convención Americana sobre Derechos Humanos

Artículo 8.- Garantías Judiciales (…)

2. Toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presu- ma su inocencia mientras no se establezca legalmente su culpa- bilidad. Durante el proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad, a las siguientes garantías mínimas: (…)

h) Derecho de recurrir del fallo ante juez o tribunal superior.

Código Procesal Penal (2004)

Artículo 404.- Facultad de recurrir

1. Las resoluciones judiciales son impugnables solo por los medios y en los casos expresamente establecidos por la Ley. Los recur- sos impugnatorios se interponen ante el juez que emitió la reso- lución recurrida.

2. El derecho de impugnación corresponde solo a quien la Ley se lo conere expresamente. Si la Ley no distingue entre los diver- sos sujetos procesales, el derecho corresponde a cualquiera de ellos.

3. El defensor podrá recurrir directamente en favor de su patroci- nado, quien posteriormente si no está conforme podrá desistir- se. El desistimiento requiere autorización expresa de abogado defensor.

4. Los sujetos procesales, cuando tengan derecho de recurrir, po- drán adherirse, antes que el expediente se eleve al juez que

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corresponda, al recurso interpuesto por cualquiera de ellos, siem- pre que cumpla con las formalidades de interposición.

Artículo 405.- Formalidades del recurso

1. Para la admisión del recurso se requiere:

a) Que sea presentado por quien resulte agraviado por la reso- lución, tenga interés directo y se halle facultado legalmente para ello. El Ministerio Público puede recurrir incluso a favor del imputado.

b) Que sea interpuesto por escrito y en el plazo previsto por la Ley. También puede ser interpuesto en forma oral, cuando se trata de resoluciones expedidas en el curso de la audiencia, en cuyo caso el recurso se interpondrá en el mismo acto en que se lee la resolución que lo motiva.

c) Que se precise las partes o puntos de la decisión a los que se re ere la impugnación, y se expresen los fundamentos, con indicación especí ca de los fundamentos de hecho y de dere- cho que lo apoyen. El recurso deberá concluir formulando una pretensión concreta.

2. Los recursos interpuestos oralmente contra las resoluciones na- les expedidas en la audiencia se formalizarán por escrito en el pla- zo de cinco días, salvo disposición distinta de la Ley.

3. El juez que emitió la resolución impugnada, se pronunciará sobre la admisión del recurso y noti cará su decisión a todas las partes, luego de lo cual inmediatamente elevará los actuados al órgano jurisdiccional competente. El juez que deba conocer la impugna- ción, aun de o cio, podrá controlar la admisibilidad del recurso y, en su caso, podrá anular el concesorio.

Artículo 406.- Desistimiento

1. Quienes hayan interpuesto un recurso pueden desistirse an- tes de expedirse resolución sobre el grado, expresando sus fundamentos.

2. El defensor no podrá desistirse de los recursos interpuestos por él sin mandato expreso de su patrocinado, posterior a la interpo- sición del recurso.

3. El desistimiento no perjudicará a los demás recurrentes o adhe- rentes, pero cargarán con las costas.

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Artículo 407.- Ámbito del recurso

1. El imputado y el Ministerio Público podrán impugnar, indistinta- mente, del objeto penal o del objeto civil de la resolución.

2. El actor civil solo podrá recurrir respecto al objeto civil de la resolución.

Artículo 408.- Extensión del recurso

1. Cuando en un procedimiento hay coimputados, la impugnación de uno de ellos favorecerá a los demás, siempre que los motivos en que se funde no sean exclusivamente personales.

2. La impugnación presentada por el imputado favorece al tercero civil.

3. La impugnación presentada por el tercero civil favorece al impu- tado, en cuanto no se haya fundamentado en motivos exclusiva- mente personales.

Artículo 409.- Competencia del Tribunal Revisor

1. La impugnación con ere al Tribunal competencia solamente para resolver la materia impugnada, así como para declarar la nulidad en caso de nulidades absolutas o sustanciales no advertidas por el impugnante.

2. Los errores de derecho en la fundamentación de la decisión re- currida que no hayan in uido en la parte resolutiva no la anula- rá, pero serán corregidos. De igual manera se procederá en los casos de error material en la denominación o el cómputo de las penas.

3. La impugnación del Ministerio Público permitirá revocar o modi - car la resolución aun a favor del imputado. La impugnación inter- puesta exclusivamente por el imputado no permite modi cación en su perjuicio.

Artículo 410.- Impugnación diferida

1. En los procesos con pluralidad de imputados o de delitos, cuan- do se dicte auto de sobreseimiento, estando pendiente el juzga- miento de los otros, la impugnación que se presente si es con- cedida reservará la remisión de los autos hasta que se pronuncie la sentencia que ponga n a la instancia, salvo que ello ocasione grave perjuicio a alguna de las partes.

2. En este último caso, la parte afectada podrá interponer recurso de queja, en el modo y forma previsto por la Ley.

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Artículo 411.- Libertad de los imputados.- Los imputados que ha- yan sobrepasado el tiempo de la pena impuesta por una senten- cia pendiente de recurso, sin perjuicio que este sea resuelto, se- rán puestos en inmediata libertad. El juzgador está facultado para dictar las medidas que aseguren la presencia del imputado, siendo aplicable en lo pertinente las restricciones contempladas en el ar- tículo 288.

Artículo 412.- Ejecución provisional

1. Salvo disposición contraria de la Ley, la resolución impugnada mediante recurso se ejecuta provisionalmente, dictando las dis- posiciones pertinentes si el caso lo requiere.

2. Las impugnaciones contra las sentencias y demás resoluciones que dispongan la libertad del imputado no podrán tener efecto suspensivo.

Artículo 413.- Clases.- Los recursos contra las resoluciones judi- ciales son:

1. Recurso de reposición.

2. Recurso de apelación.

3. Recurso de casación.

4. Recurso de queja.

Artículo 414.- Plazos

1. Los plazos para la interposición de los recursos, salvo disposición legal distinta, son:

a) Diez días para el recurso de casación.

b) Cinco días para el recurso de apelación contra sentencias.

c) Tres días para el recurso de apelación contra autos interlocuto- rios y el recurso de queja.

d) Dos días para el recurso de reposición.

2. El plazo se computará desde el día siguiente a la noti cación de la resolución.

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1. GARANTÍAS JUDICIALES

El numeral 24 parágrafo e) del artículo 2 de la Constitución Política del Perú señala que toda persona es considerada inocente mientras no se haya declarado judicialmente su responsabilidad; asimismo, confor- me a lo previsto en el artículo 284 del Código de Procedimientos Pe- nales vigente, la sentencia absoluta debe sustentarse en el hecho de que la inocencia se presume y la culpabilidad se prueba (R.N. Nº 4894- 2007, Centro de Investig. del P.J.).

2. NATURALEZA Y OBJETO DE LOS RECURSOS O MEDIOS IMPUG- NATORIOS

Todo medio impugnatorio tiene por objeto lograr por parte del jus- ticiable que un órgano de una instancia superior modi que determina- da decisión que obviamente le es desfavorable a sus intereses (Exp. N° 4533-2001-Lima, Data 40 000, G.J.).

Luego, el derecho a la pluralidad de instancias garantiza que los jus- ticiables, en la sustanciación de un proceso, cualquiera sea su natura- leza, puedan recurrir las resoluciones judiciales que los afectan ante una autoridad jurisdiccional superior. En la medida que la Constitución no ha establecido cuáles son esas instancias, el principio constitucio- nal se satisface estableciendo cuando menos una doble instancia; y, en esa medida, permitiendo que el justiciable tenga posibilidad de ac- ceder a ella mediante el ejercicio de un medio impugnatorio. La Cons- titución tampoco ha establecido qué tipo de resoluciones pueden im- pugnarse. Y aunque el ordinal “h“ del artículo 8.2 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos haya establecido que la plura- lidad de instancias solo comprende al “fallo”, considera el Tribunal Constitucional que el derecho a recurrir las resoluciones judiciales no solo comprende a las sentencias, sino también a los autos. Sin embar- go, como sucede con todo derecho constitucional, el derecho de acce- so a los medios impugnatorios no es un derecho cuyo ejercicio pueda considerarse absoluto, pues puede ser objeto de limitaciones, siem- pre que con ellas se busque preservar otros derechos, bienes o princi- pios constitucionales, y que las mismas sean razonables. La razón de ser de un medio impugnatorio radica en el reconocimiento de la equi- vocación humana como accidente posible en el proceso. Ello autori- za la intervención de un órgano para acordar o reconocer la e cacia de

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una relación o situación jurídica (STC Exp. N° 2877-2005-PHC/TC, Data 40 000, G.J.).

Como precisa el inciso 14 del artículo 139 de la Constitución Políti- ca, el derecho se proyecta a todas las etapas y articulaciones que pu- diera comprender el proceso judicial. De este modo, uno de los ámbi- tos en los cuales se van a desplegar sus efectos es el referido al uso de los recursos impugnatorios. El derecho a los recursos forma parte, así, del contenido esencial del derecho a la pluralidad de instancias, no solo a título de una garantía institucional que posibilita su ejercicio, sino también como un elemento esencial del debido proceso, en la medi- da en que promueve la revisión, por un superior jerárquico, de los erro- res de las instancias inferiores (STC Exp. N° 0787-2003-HC/TC, www. tc.gob.pe).

En el sistema judicial los recursos o medios impugnatorios buscan a corto plazo una revisión de las cuestiones contenidas en una resolu- ción, que puede ser rme o no, dependiendo de la naturaleza del re- curso y la etapa procesal en que este se encuentre, así como un exa- men de los trámites seguidos por el juzgador para su emisión. Como ya quedó establecido, la impugnación tiende a corregir la falibilidad del juzgador y, de esta manera, lograr la e ciencia del acto jurisdiccional. En este esquema, si bien es cierto que un sistema procesal en el que no se permitiese a cada parte recurrir las resoluciones judiciales, y así resolver las contiendas con tremenda rapidez, sería poco menos que inconcebible o injusto, no lo es menos que este servicio podría com- prometer drásticamente el propio contenido de las resoluciones, sacri- cando la justicia de la decisión a su prontitud. De ahí que una impug- nación signi ca una alerta o un instante de re exión frente al impulso de la rapidez de quien resuelve en las primeras instancias, que nos permita recordar que ello constituye el precio que los ciudadanos de- ben pagar por la custodia de sus derechos y deberes. En consecuen- cia, la naturaleza de los recursos es impugnar una sentencia o una re- solución judicial que, o bien es gravosa para una parte, o bien no se ajusta a normas procesales. Como fundamentos de los medios de im- pugnación se tiene que estos sirven para recurrir el error de las resolu- ciones judiciales, si lo que se intenta en este caso es que el órgano ju- dicial pueda reconsiderar su decisión (los defectos que se denuncian pueden consistir en vicios de la actividad procesal o un error de juicio; vale decir, una torcida interpretación de una voluntad abstracta de la

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ley existente), o atender, no tanto al error de las resoluciones judiciales, sino al gravamen que provoca la resolución judicial (STC Exp. N° 2877- 2005-PHC/TC, Data 40 000, G.J.).

Finalmente, las normas procesales que regulan los medios impug- natorios son imperativas y, por tanto, son obligatorias y de estricto cum- plimiento para las partes que intervienen en un proceso (R.Q. N° 888- 2005-Cañete, Data 40 000, G.J.).

3. ALCANCES DE LA IMPUGNACIÓN

En materia penal, la interposición de un medio impugnatorio permi- te determinar la competencia del órgano judicial superior en el sentido de que este no puede: a) modi car arbitrariamente el ilícito penal con el que se venía juzgando al procesado; y, b) aumentar la pena inicial- mente impuesta si es que ningún otro sujeto procesal hubiera hecho ejercicio de los medios impugnatorios. Una exigencia de esta naturale- za se deriva: a) de la necesidad de respetar el derecho de defensa de la persona sometida a un proceso penal, lo que no se salvaguardaría si, destinando su participación a defenderse de unos cargos crimina- les, precisados en la denuncia o en la formulación de la acusación s- cal, sin embargo, termina siendo condenada por otros, contra los cua- les, naturalmente, no tuvo oportunidad de defenderse; b) del hecho de no poder modi car, para aumentar, los extremos de la sanción, pues es indudable que, no habiendo interpuesto medio impugnatorio el ti- tular de la acción penal, esto es, el Ministerio Público, aquel extremo debe entenderse como consentido y, por tanto, queda prohibido de re- formar para empeorar (STC Exp. N° 1258-2005-PHC/TC, Data 40 000, G.J.).

Así, dado un caso concreto, la Sala Penal como juez recursal: (I) Se li- mitará a conocer la materia objeto de la impugnación. La garantía cons- titucional de la defensa en juicio prevista por el artículo 139, inciso sex- to de la Carta Fundamental pone límites al juzgador en cuanto a que no puede pronunciarse ni en exceso a lo pedido, ni fuera de lo pedido, ni en menos de lo pedido (principio de congruencia resolutiva); (II) Dará una respuesta razonada a las pretensiones de las partes, sin que esto suponga un razonamiento autónomo y pormenorizado respecto a to- dos y cada uno de los fundamentos jurídicos en que aquellas se sus- tenten. Las exigencias derivadas del artículo 139, inciso tercero de la Constitución Política han de entenderse cumplidas con la denominada

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motivación implícita y no solo y necesariamente con la expresa y mani- esta. Con este criterio, debe descartarse cualquier lesión que puedan anunciar las partes en caso de que esta Sala no abarque en cada uno de los razonamientos formulados en sus alegatos; (III) Evaluará dentro de los alcances actuales la interdicción de la reforma peyorativa, regu- lada en el artículo 300 del Código de Procedimientos Penales (en ade- lante, C de PP), modicado por el Decreto Legislativo N° 959, interpre- tando que la prohibición de reformar en peor se re ere al monto de la pena y no al contenido de la imputación, y siempre, claro está, que la decisión modi catoria que adopte el tribunal de alzada no vulnere el derecho de defensa del recurrente (cfr. SAN MARTÍN CASTRO, César. Derecho Procesal Penal. Vol. II, Lima 1999, p. 707 y ss.); (IV) Tendrá en cuenta el criterio jurisprudencial vinculante consolidado que admite la nulidad parcial de la sentencia, siempre que por imperativos deduci- bles del principio de acción y celeridad procesal sea necesario aplicar (decisión del Pleno Jurisdiccional de la Primera Sala Plena de Jurispru- dencia Vinculante de la Corte Suprema de Justicia de la República de 1999 (Exp. Nº 306-2004-Lima, Data 40 000, G.J.).

4. PRESUPUESTOS DE LA IMPUGNACIÓN

La garantía de la pluralidad de instancias amparada constitucional- mente no es absoluta, en tanto el legislador puede, como lo hace, es- tablecer algunos parámetros como lo son el plazo impugnatorio y la materia de impugnación (R.Q. N° 813-2006-Lima, Data 40 000, G.J.). Veamos:

4.1. Presupuestos subjetivos

4.1.1.Agravio

Para la admisión del recurso se requiere que este sea presentado por quien resulte agraviado por la resolución. A estos efectos es de asumir la concepción de la denominada “voluntad impugnativa”, aten- to al contenido o fundamentación y a la pretensión hecha valer me- diante determinado recurso (Cas. N° 01-2007-Huaura, Villavicencio R. y Reyes A., p. 312).

Así, solo es posible cuestionar indirectamente un fallo supremo cuando hay, de un lado, vicios de procedimiento en la tramitación del recurso en la propia Sala Penal, siempre que importen una efectiva

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indefensión a la parte afectada, y, de otro lado, pero muy restricti- vamente, vicios por defecto de la propia sentencia de mérito, y solo cuando se vulnere el principio de congruencia entre la pretensión im- pugnatoria y la absolución del grado o sentencia proferida (R.N. Nº 798- 2005-Ica, www.pj.gob.pe).

En el mismo sentido, se hace evidente el agravio sufrido por el recu- rrente, si ha dictado un fallo cuyos fundamentos no obedecen al propó- sito del dictamen scal acusatorio, infringiéndose los principios de lega- lidad y del debido proceso; en consecuencia, se incurre en vicio procesal insubsanable de conformidad con lo previsto y normado en el artículo 298 del C de PP (R.N. N° 4045-2001-Piura, www.pj.gob.pe).

4.1.2.Carácter de parte

Constituye un presupuesto subjetivo de todo recurso impugnatorio en orden a la legitimación activa del recurrente que este sea parte o, en todo caso, un interviniente accesorio (R.N. N° 680-2005-Arequipa, Data 40 000, G.J.). En ese sentido, la interposición de un medio impug- natorio es un derecho exclusivo de las partes procesales y, excepcio- nalmente, de terceros que puedan resultar afectados; pero, en modo alguno de los propios integrantes de los órganos jurisdiccionales (R.N. N° 686-2005-A-Arequipa, Data 40 000, G.J.).

La facultad de recurrir una resolución judicial constituye una garan- tía constitucional que encuentra un tratamiento especí co en el NCPP

en el numeral 4 del artículo I de su Título Preliminar y artículo 404 y si- guientes. Corresponde al imputado y a la parte civil recurrir una sen- tencia, al primero, en lo que atañe a la condena, pena y reparación civil,

y al segundo, única y exclusivamente respecto de la reparación civil,

salvo cuando se trate de una sentencia absolutoria que tiene el dere- cho de impugnarla. En el nuevo modelo procesal se admite un nuevo juicio oral, previo al mismo una etapa de traslado del escrito de funda- mentación del recurso de apelación, su absolución por la parte contra-

ria en el plazo de ley, un control de admisibilidad y un estadio de ofreci- miento de medios probatorios, que el órgano de juzgamiento admitirá

o no (Exp. Nº 2007-00479-14-1308-JR-PE-1, Corte Superior de Huau- ra, Data 40 000, G.J.).

En el mismo sentido, el C de PP en su artículo 290 proscribe la po- sibilidad de que la parte civil pueda impugnar el extremo de la pena

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privativa de la libertad jada en la sentencia, pues solamente está au- torizado a cuestionar la reparación civil, salvo que el fallo sea absoluto- rio (R.N. N° 2614-2005-Junín, Data 40 000, G.J.).

Cabe agregar que, el agraviado está legitimado para solicitar su constitución en parte civil, por ende ejercitar todos los derechos y re- cursos impugnatorios que establece el C de PP, siempre y cuando exista una causa penal abierta por acción del Representante del Minis- terio Público, por lo tanto antes que se decida la apertura del proceso penal no corresponde al agraviado ejercer ningún derecho de impug- nación al carecer de legitimidad procesal (Exp. Nº 630-1998-Lima, Data 40 000, G.J.).

Por otro lado, la constitución en parte civil es fundamental para ha- cer uso de los recursos. Así, al no haberse constituido en parte civil el procurador público, carece de la facultad para interponer los me- dios impugnatorios que la ley concede (Exp. Nº 066-1997-Lambaye- que, Data 40 000, G.J.).

4.2. Presupuestos objetivos

4.2.1.Acto impugnatorio

El acto de impugnación está sujeto a un procedimiento en el que se exige la concurrencia de requisitos objetivos y subjetivos. Así, la im- pugnación se interpone dentro de un plazo perentorio, legalmente es- tablecido. Cuestión complementaria y no necesariamente simultánea a la interposición de la impugnación es la fundamentación del agravio (Exp. Nº 306-2004, Data 40 000, G.J.). Luego, uno de los presupuestos de carácter objetivo de todo recurso impugnatorio está referido al ob- jeto impugnable, esto es, a la resolución materia de impugnación (R.Q. Nº 1500–2007-Moquegua, www.pj.gob.pe).

Los recursos impugnatorios están sometidos al principio de taxa- tividad; por consiguiente, el acto impugnatorio debe reunir los presu- puestos previstos por ley, que condiciona su admisibilidad. Así, por ejemplo, el inciso tres apartado “c” del artículo 297 del C de PP, pres- cribe que el recurso de queja excepcional está condicionado a que se indique en el escrito que contiene el recurso, las piezas pertinentes y sus folios para la formación del cuaderno respectivo (R.Q. Nº 64-2008, www.pj.gob.pe).

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Sobre la actuación del scal, cabe advertir que si este solicita la nu- lidad de la sentencia, sustentando su pronunciamiento en razonamien- tos que inciden sobre aspectos que no fueron objeto de impugnación, tal pretensión debe ser desestimada, por cuanto la Ley Nº 27454 que modi có el texto del artículo 300 del C de PP ha precisado que la Cor- te Suprema solo puede emitir pronunciamiento sobre el asunto mate- ria de impugnación (R.N. N° 3830-2002-Santa, Data 40 000, G.J.). En

el mismo sentido, si el scal superior mostró su conformidad con to-

dos los extremos del fallo, y son los acusados quienes expresaron su

disentimiento en cuanto a su condena, es de concluirse que el extre-

mo absolutorio dictado a favor de estos se encuentra rme y no puede ser objeto de análisis por la Sala Penal, en aplicación del artículo 300 del C de PP, que solo permite al órgano revisor pronunciarse sobre as- pectos que han sido materia de impugnación, a menos que favorezcan

al encausado (R.N. Nº 466-2005-Junín, Data 40 000, G.J.).

4.2.2.Plazo

El plazo para la interposición del recurso o medio impugnatorio es un presupuesto procesal de carácter objetivo de toda impugnación, de carácter insubsanable, cuya vulneración determina la inadmisibili- dad del medio de impugnación deducido (R.Q. N° 1336-2006-C. Sup., Data 40 000, G.J.). La jación de plazos para impugnar se sustenta en exigencias válidas como la igualdad de oportunidad para impugnar

que tienen las partes (igualdad de armas) y la seguridad jurídica para

el desarrollo de los actos procesales (Exp. Nº 306-2004, Data 40 000,

G.J.).

Esto se observa, por ejemplo, en el inciso 5 del artículo 300 del

C de PP, ya que el objeto de esta norma es otorgar 10 días a la parte

apelante para que prepare la argumentación de su recurso, lo que evi- dentemente signi ca que el interesado dispone de 10 días después de realizada la diligencia de lectura de sentencia, no pudiéndose compu- tar como parte del plazo el día en que la diligencia se lleva a cabo, por cuanto es en ella donde se toma conocimiento de las razones que sus- tenta la resolución que se va a recurrir (STC Exp. Nº 4739-2004-PHC/ TC, Data 40 000, G.J.).

Debe tomarse en cuenta que el cómputo de los plazos, para la in- terposición de los medios impugnatorios solo comprende los días há- biles, debiendo entenderse de la misma forma, que para el cómputo

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de los plazos de cualquier otra articulación, no resulta aplicable lo dis- puesto por el artículo 92 del código acotado (R.N. N° 1266-2003-Lima, Data 40 000, G.J.).

5. EFECTOS

Los recursos o medios impugnatorios, por su naturaleza, pueden tener dos tipos de efectos: los que se deducen de la simple interpo- sición del recurso, y los que se deducen de la decisión del medio im- pugnatorio. Entre los primeros efectos, encontramos que solo la inter- posición de los recursos interrumpe la producción de la cosa juzgada, por lo que la resolución dictada y sometida a impugnación, no adquie- re la calidad de rme. Por otro lado, se admite una clasi cación de los recursos o medios impugnatorios según sus efectos, de modo que la normatividad ha reconocido distintos tipos. A parte de los recursos con efecto no devolutivo (la tramitación y la resolución corresponde al mismo tribunal que dictó la resolución que se impugna), con efecto di- ferido (cuando hay pluralidad de imputados o delitos o cuando se dic- te sobreseimiento o cualquier resolución que ponga n al ejercicio de la acción penal) y con efecto suspensivo (el tribunal dictará una resolu- ción que sustituirá total o parcialmente la resolución recurrida), existen también los que gozan de efecto devolutivo. En este último supuesto, corresponde resolver al tribunal jerárquicamente superior del que dic- tó la sentencia o resolución, por lo que el inferior devuelve al ad quem la facultad del fallo para que, en segunda instancia, se encargue del reexamen y emita decisión nal; por este efecto, la causa se eleva del órgano judicial que ha conocido (a quo) a uno jerárquicamente su- perior, lo cual provoca un lógico cambio de sede que, a consecuencia de la centralizada estructura jerárquica, ampliará el territorio jurisdic- cional del segundo (ad quem) (STC Exp. N° 2877-2005-PHC/TC, Data 40 000, G.J.).

6. PRINCIPIOS Y DERECHOS QUE AMPARAN A LOS MEDIOS IM- PUGNATORIOS

6.1. Principio dispositivo

El uso de los recursos o medios impugnatorios constituyen un de- recho individual, en tanto que la interposición de cualquier impugna- ción constituye un acto voluntario del justiciable (entiéndase todas las partes procesales) conforme lo prescribe el artículo once de la Ley

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Orgánica del Poder Judicial (R.N. Nº 708-2004-Arequipa, Data 40 000, G. J.).

Luego, si bien es cierto que la persona sometida a juicio, en uso irrestricto del principio constitucional del derecho de defensa, puede presentar los recursos que franquea la ley; también es cierto que tal derecho debe enmarcarse dentro de los límites que la propia ley seña- la (R.N. N° 2618-2004-Lima, Data 40 000, G.J.).

6.2. Derecho a la pluralidad de instancias, principio de legalidad y especialidad

El derecho a la pluralidad de instancias no signi ca la existencia de una organización judicial estructurada en fases sucesivas sin tope, pues por lo contrario el proceso ordenado en el Perú se lleva por dos instancias dentro de las que se diseña el tema de la impugnación, re- gido por los principios de legalidad y especialidad, de modo tal que el justiciable no puede ofrecer medios impugnatorios no previstos en la ley ni utilizar arbitrariamente alguno de los que conforman el catálogo de medios para destinarlo especí camente a cuestionar resolución de tipo distinto a la que le causa agravio, en una suerte de aplicación del proscrito “recurso indiferente” no aceptado por nuestro sistema re- cursivo. Luego, tratándose de delitos juzgados conforme a las reglas del proceso penal sumario, contra lo decidido en segunda y última instancia no cabía la interposición del denominado recurso de nuli- dad, previsto exclusivamente para casos tramitados en vía ordinaria, ni menos el recurso de queja (STC Exp. N° 0478-2005-PA/TC, Data 40 000, G. J.).

En consecuencia, la garantía procesal de la pluralidad de instancias no obliga a que el legislador ordinario regule un recurso impugnatorio para toda resolución judicial, solo exige que legalmente se con gure un recurso devolutivo contra las sentencias y las resoluciones equiva- lentes; por lo demás, tratándose de una institución de con guración le- gal, como ya se dijo, la impugnación está informada por el principio de legalidad, en cuya virtud solo son recurribles las resoluciones que esta- blece la ley, y únicamente pueden hacerlo las partes a las que se le re- conoce ese derecho, salvo los supuestos de excepción taxativamente autorizados por esta (R.N. N° 708-2004, Arequipa, Data 40 000, G.J.).

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6.3. Prohibición de reforma en peor y afectación de derecho de defensa

Como expresa el artículo único de la Ley N° 27454, que modi ca el artículo 300 del C de PP, si el recurso de nulidad es interpuesto por uno o varios sentenciados, la Corte Suprema solo puede con rmar o redu- cir la pena impuesta y pronunciarse sobre el asunto materia de impug- nación, salvo que el medio impugnatorio haya sido interpuesto tam- bién por el Ministerio Público, en cuyo caso la Corte Suprema podrá modi car la pena impugnada, aumentándola o disminuyéndola cuan- do esta no corresponda a las circunstancias de la comisión del delito. Una exigencia de esta naturaleza se impone por la necesidad de respe- tar el derecho de defensa de la persona sometida a un proceso penal, lo cual no se lograría si, destinando su participación a defenderse de unos cargos criminales, precisados en la denuncia o en la formulación de la acusación scal, termina, sin embargo, siendo condenada por otros, contra los cuales, naturalmente, no tuvo oportunidad de defen- derse; y, asimismo, porque no se puede modi car la pena aumentan- do los extremos de la sanción, pues es indudable que, si no interpone medio impugnatorio el titular de la acción penal, esto es, el Ministerio Público, debe entenderse como prohibido reformar para empeorar la pena (STC Exp. N° 6590-2005-PHC/TC, Data 40 000, G.J.).

Por otro lado, el derecho de defensa también queda afectado cuan- do, en el seno de un proceso judicial, cualquiera de las partes resulta impedida, por concretos actos de los órganos judiciales, de hacer uso de los medios necesarios, su cientes y e caces para ejercer la defen- sa de sus derechos e intereses legítimos, como son los medios im- pugnatorios (STC Exp. N° 10114-2005-PHC/TC, Data 40 000, G.J.).

7. SUPUESTOS DE IMPUGNACIÓN

7.1. Impugnación de auto de apertura

La apertura de la instrucción tiene establecido como uno de sus re- quisitos sine qua non para el inicio del periodo investigatorio que de los primeros recaudos y de la denuncia del representante del Ministe- rio Público se adviertan indicios su cientes o elementos de juicios re- veladores de la existencia de un delito, que se haya individualizado a su presunto autor o partícipe y que la acción penal no haya prescrito. En

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tal virtud la normatividad procesal vigente –véase artículo 77 del C de PP– exige solo que se aprecien datos primigenios indiciarios, no feha- cientes que constituyan la fuente primaria de la posible comisión de un ilícito penal, y que permitan conducir al descubrimiento de la existen-

cia o no del delito y, por ende, a la culpabilidad o inocencia de los pre- supuestos implicados en el desarrollo de la etapa sumarial, en tanto, aquí se va acumular o reunir la prueba de la realización del factum, las circunstancias en que fue perpetuado y sus móviles. Sin perjuicio de lo expuesto, si el juez penal ya expidió “el auto de procedimiento penal” por el mérito de lo resuelto por el Tribunal Superior, que revocando la resolución del juez penal “ordenó que se abra instrucción”–; en tal sentido, dicha resolución no puede ser revocada o anulada –que con- llevaría amparar la pretensión de los recurrentes– analizando la concu- rrencia de prueba su ciente, pues dicha decisión es inapelable y cual- quier cuestionamiento a dicho auto podrá promoverse a través de los medios de defensa que regula la normatividad procesal vigente, entre los que tenemos las cuestiones previas o en su defecto la excepcio- nes; que al respecto sostiene el doctor César San Martín Castro en su libro Derecho Procesal Penal –tomo I, Grijley, segunda edición, 2003, p. 515– ”es obvio que el auto del juez penal que aprueba la promoción

de la acción penal o abre instrucción es inapelable (

) Solamente son

impugnables las medidas coercitivas que contiene dicha resolución. No cabe la impugnación no solo porque la ley no acepta tal recurso, sino también porque contra los extremos o elementos que integran di- cha resolución existen medios de defensa especí cos” (R.N. Nº 2167- 2006-Lima, www.pj.gob.pe).

En efecto, el auto de apertura de instrucción constituye una resolu- ción que resulta inimpugnable por ausencia de una previsión legal que prevea un recurso con este n. Siendo así, determinar su inimpugna- bilidad generaría un estado de irresolubilidad hasta el momento de la nalización del proceso penal mediante sentencia o por alguna causal de sobreseimiento, lo que no se condice con el respeto del derecho al debido proceso y a la tutela jurisdiccional efectiva. De ahí la necesidad de que las resoluciones judiciales, como el auto de apertura de instruc- ción, sean motivadas es un principio que informa el ejercicio de la fun- ción jurisdiccional y, al mismo tiempo, un derecho constitucional de los justiciables. Mediante ella, por un lado, se garantiza que la administra- ción de justicia se lleve a cabo de conformidad con la Constitución y las

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leyes (artículos 45 y 138 de la Constitución) y, por otro, que los justicia- bles puedan ejercer de manera efectiva su derecho de defensa (STC Exp. N° 10226-2006-PHC/TC, Data 40 000, G.J.).

Sin embargo, resulta totalmente distinto cuando se trata de un auto que deniega la apertura de instrucción. Ya que si el derecho de acción está reservado al Ministerio Público, la facultad de impugnar el auto del juez en el extremo que declara no ha lugar a la apertura de instruc- ción, es también atribución o potestad solo suya; por tanto, el agravia- do no está facultado para solicitar directamente la apertura del proceso ni legitimado para interponer recurso impugnatorio alguno al auto que decide no abrir proceso (Exp. N° 54-1999-JPCN, Data 40 000, G.J.).

7.2. Impugnación del auto de no ha lugar a juicio oral

La impugnación de algunas resoluciones judiciales solo puede inter- ponerla una parte procesal especí ca; así, el auto que declara no ha lu- gar a juicio oral respecto de un procesado no puede ser impugnado por el coinculpado, pues la única parte procesal facultada a impugnar dicha resolución es la parte civil, que en los procesos por delitos contra el or- den nanciero y monetario sería el procurador, previo apersonamiento (R.N. N° 2014-2004-Cusco, Data 40 000, G.J.).

7.3. Impugnación del auto de sobreseimiento

Nuestro ordenamiento procesal permite la impugnación del auto de

sobreseimiento cuando el artículo 292, literal c) del C de PP establece

que procede el recurso de nulidad “contra los autos que (

la acción o pongan n al procedimiento o a la instancia”. En tal senti- do, el ordenamiento jurídico penal permite que el auto que declara el

sobreseimiento del proceso (en tanto pone n al juzgamiento), sea pa- sible de impugnación (STC Exp. N° 6838-2006-PHC/TC, Data 40 000, G.J.).

En esa línea, si el órgano judicial está conforme con el dictamen no acusatorio del Fiscal Provincial y, por ello, no decide incoar el procedi- miento para forzar la acusación, y si a continuación, con motivo del re- curso de apelación de la parte civil, el scal superior igualmente emite un dictamen no acusatorio, rati cando el parecer del Fiscal Provincial; no existe posibilidad jurídica que el órgano jurisdiccional de alzada

) extingan

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dicte una resolución de imputación. No obstante ello, es posible –asu- miendo una ponderación de otros derechos fundamentales en con ic- to– una anulación del procedimiento cuando, de uno u otro modo, y de manera especialmente relevante, se afecte el derecho a prueba de la

parte civil –que integra la garantía constitucional de defensa procesal–

o

la decisión scal incurra en notorias incoherencias, contradicciones

o

defectos de contenido que ameritan un nuevo pronunciamiento s-

cal y, en su caso, la ampliación de la propia instrucción (R.Q. Nº 1678- 2006-Lima, Data 40 000, G.J.).

8. IMPUGNACIÓN DIFERIDA

Finalmente, el artículo 410 del NCPP establece que en los proce- sos con pluralidad de imputados o de delitos, cuando se dicte auto de sobreseimiento, estando pendiente el juzgamiento de los otros, la im- pugnación que se presente si es concedida reservará la remisión de los autos hasta que se pronuncie la sentencia que ponga n a la instan- cia, salvo que ello ocasione grave perjuicio a alguna de las partes (Exp. Nº 2008-00097-Huaura, Villavicencio R. y Reyes A., p. 277).

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Capítulo 2

Apelación

Capítulo

COMENTARIO

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Apelación

El recurso de apelación es un medio impugnatorio de carácter ordi- nario, devolutivo y suspensivo. En vista de que el fundamento de to- dos los recursos previstos en nuestro ordenamiento es la falibilidad de los operadores judiciales, mediante la apelación se busca especí ca- mente que la instancia inmediatamente superior a la que emite la reso- lución apelada, la revoque, con rme o anule, si es que se ha produci- do un defecto insubsanable que vicie la validez de los actos procesales correspondientes.

Se pueden apelar resoluciones interlocutorias o autos que den n a una instancia del proceso (en general, se puede apelar casi toda de- cisión jurisdiccional; es decir autos y sentencias); aunque en el C de PP no existan disposiciones de un trámite uniforme para todos los su- puestos en los que procede la apelación (ya sea en procesos ordina- rios u otros), sí podemos mencionar algunas características comunes para la tramitación: se interpone por escrito ante el órgano jurisdiccio- nal que emitió el auto o sentencia que se quiere apelar (si se quiere ha- cer oralmente, debe hacerse constar en la diligencia judicial que le da origen); el juzgado deberá formar un cuaderno de apelación que se ele- vará con un o cio a la Sala Penal Superior. Es importante recordar ade- más que previamente a la resolución de nitiva por la Sala, el scal su- perior debe emitir dictamen en los casos señalados en el artículo 91 de la Ley Orgánica del Ministerio Público, Decreto Legislativo Nº 052; por ejemplo, cuando se trate de medios técnicos de defensa, acumulación

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o desacumulación de procesos, o en los casos referentes a la libertad

incondicional o provisional del inculpado, entre otros.

La ley no restringe la interposición del recurso de apelación a ciertas partes procesales, por lo que cualquiera de ellas está legitimada para hacerlo: el inculpado, el actor civil, el tercero civilmente responsable

y el scal. Sin embargo, y ya que el C de PP consagra el modelo de la

apelación limitada, en la segunda instancia las partes solo podrán apor-

tar prueba documental.

Para hacer un análisis más ordenado, el recurso de apelación pue- de clasicarse en: contra autos y contra sentencias (como se hace en el NCPP, desde el artículo 416 hasta el 426). A efectos de la apelación contra autos se debe recurrir en vía supletoria a lo dispuesto en el ar- tículo 376.1 del Código Procesal Civil, por lo que la impugnación debe producirse dentro del término de tres días. Para que el juez a quo con- ceda la apelación basta que la resolución recurrida produzca un perjui- cio o gravamen a la situación procesal de las partes y que se cumplan los requisitos formales para la interposición del recurso.

Algunas de las resoluciones dictadas durante la instrucción pasibles de ser apeladas son el auto de no ha lugar la apertura de la instrucción (artículo 77 del C de PP), in riéndose de allí que el auto que resuelve abrir instrucción no es objeto de apelación, salvo en los extremos de las medidas cautelares –detención (artículo 138 del Código Procesal Penal de 1991, en adelante CPP)–. También son apelables las resolu- ciones que resuelvan incidentes (artículo 90 del C de PP), como las de- cisiones que requieren motivación expresa y que resuelvan cuestio- nes relacionadas con la validez del procedimiento o la procedencia de determinados actos procesales; entre otros.

Sobre los autos de detención, el CPP establece que la apelación se interpone en el lapso de 24 horas será concedida con un solo efecto

y el pronunciamiento de la Sala se hará sin necesidad de vista scal, en el mismo plazo. Además, en el mismo cuerpo normativo se señala

la posibilidad de apelar, en el término común de dos días, el auto que

concede la libertad provisional.

Por otro lado, el recurso de apelación contra sentencias u otras resoluciones que ponen n a la instancia dictadas por jueces pena- les en los procedimientos sumarios (artículo 7 del D.Leg. Nº 124) es

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susceptible de ser interpuesta en el plazo de tres días o en el acto mis- mo de la lectura de sentencia ante las salas penales de las cortes su- periores. Además, pueden apelarse también las sentencias expedidas en los procedimientos por faltas ante el juez especializado en lo Penal correspondiente, dentro del plazo de un día de efectuada la lectura de sentencia.

Para la interposición del recurso de apelación contra sentencias por delitos menos graves basta cumplir con los requisitos de admisibilidad previstos en la ley y presentar el recurso en el plazo de tres días, para que el a quo lo conceda. Luego de ello, el ad quem asume el conoci- miento del proceso y debe pronunciarse sin más trámite que la vista scal –que se emitirá en el término de ocho días si hay reo en cárcel,

y de veinte días si no lo hay–, dentro de los quince (15) días siguien-

tes. Contra lo que decidan estas salas superiores sobre la apelación no cabe interponer recurso de nulidad (artículo 9 del D.Leg. Nº 124).

En los procedimientos ordinarios por delitos graves no se contem- pla la posibilidad de apelar, pues las sentencias de las salas penales son recurridas ante la Sala Penal de la Corte Suprema, a través del re- curso de nulidad. Ello restringe el derecho de impugnar del accionan- te, pues pese a que tanto con la apelación como con la nulidad se revi- sa el fallo del juez de instancia inferior, ambas formas de impugnación tienen diferencias sustanciales, como lo explicaremos al tratar el recur- so de nulidad, lo que, en efecto, reduce las posibilidades de impugna- ción en los procesos señalados.

El NCPP establece un nuevo sistema que generaliza la segunda ins- tancia, sea para delitos más graves como para los que no son. Así, las impugnaciones interpuestas contra las sentencias de los juzgados de paz letrados las conocerán los juzgados penales unipersonales; de las sentencias que pronuncien estos o los juzgados colegiados, conocerá

la Sala Penal Superior; mientras que a la Sala Penal de la Corte Supre-

ma le corresponde conocer del recurso de casación. Además, se es- tablecen plazos legales para la presentación del recurso de apelación:

cinco y tres días contados desde el día siguiente de la noti cación, para apelación de sentencias y autos, respectivamente.

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BASE NORMATIVAJAVIER VILLA STEIN Código de Procedimientos Penales - En las cuestiones de prejudicialidad civil (artículo 3).

Código de Procedimientos Penales

- En las cuestiones de prejudicialidad civil (artículo 3).

- Acumulación o desacumulación de procesos (artículo 20.5).

- Contra la resolución de rechazo in limine de la recusación o pedi- do de inhibición (artículo 34-A.2).

- Contra el auto que desestima la solicitud de constitución en parte civil (artículo 55).

- Contra el auto que resuelve la oposición a la constitución en parte civil (artículo 56).

- Contra el auto que declara No Ha Lugar a abrir instrucción y con- tra el auto que resuelve devolver la denuncia por falta de requisito de procedibilidad (artículo 77).

- Contra el mandato de comparecencia (artículo 83).

- Contra las resoluciones que resuelvan incidentes (artículo 90).

- Contra el auto de embargo (artículo 94).

- En los procesos complejos (artículo 202).

- En el procedimiento de querella (artículo 314).

Ley del Proceso Penal Sumario (Decreto Legislativo Nº 124)

- Contra la sentencia dictada por el juez penal (artículo 7).

Ley que establece el procedimiento por faltas (Ley Nº 27939)

- Contra la sentencia en los procedimientos por faltas (artículo 6).

Código Procesal Penal (1991)

- Contra el auto que resuelve prolongar la detención del imputado (artículo 137).

- Contra el mandato de detención (artículo 138).

- Contra el auto que resuelve la libertad provisional (artículo 185).

Código Procesal Penal (2004)

Artículo 416.- Resoluciones apelables y exigencia formal

1. El recurso de apelación procederá contra:

a) Las sentencias;

b) Los autos de sobreseimiento y los que resuelvan cuestiones previas, cuestiones prejudiciales y excepciones, o que declaren

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extinguida la acción penal o pongan n al procedimiento o la instancia;

c) Los autos que revoquen la condena condicional, la reserva del fallo condenatorio o la conversión de la pena;

d) Los autos que se pronuncien sobre la constitución de las par- tes y sobre aplicación de medidas coercitivas o de cesación de la prisión preventiva;

e) Los autos expresamente declarados apelables o que causen gravamen irreparable.

2. Cuando la Sala Penal Superior tenga su sede en un lugar distin- to del juzgado, el recurrente deberá jar domicilio procesal en la sede de Corte dentro del quinto día de noti cado el concesorio del recurso de apelación. En caso contrario, se le tendrá por noti- cado en la misma fecha de la expedición de las resoluciones dic- tadas por la Sala Penal Superior.

1.

NOCIÓN

En el sistema procesal penal acusatorio rigen fundamentalmente los principios de oralidad, inmediación, contradicción y publicidad, por tanto, ya no es posible como en el antiguo modelo, que la litis se re- suelva con la sola revisión del expediente judicial (Cas. Nº 2008-00220- Huaura, www.pj.gob.pe). En este aspecto, el derecho a la pluralidad de instancias, reconocido en el inciso 6) del artículo 139 de la Constitu- ción, tiene por objeto garantizar que las personas que participen en un proceso judicial tengan la oportunidad de que lo resuelto por un órga- no jurisdiccional sea revisado por un órgano superior de la misma na- turaleza, siempre que se haya hecho uso de los medios impugnatorios pertinentes, entre estos, la apelación, formulados dentro del plazo le- gal por la parte perjudicada con la resolución que cuestiona (STC Exp. N° 05041-2008-PA/TC, www.tc.gob.pe).

Si bien es cierto la normatividad hace referencia exclusivamente al acusado y al scal recurrentes, no se puede excluir de ella cuando los recurrentes sean la parte agraviada o el actor civil, ya que tienen los mismos derechos y deberes que el imputado, conforme así lo estable- ce en el numeral tercero del artículo 1 del Título Preliminar del NCPP,

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que señala que las partes intervendrán en el proceso con iguales po- sibilidades de ejercer las facultades y derechos previstos en la Consti- tución y en este Código; y los jueces preservarán el principio de igual- dad procesal (Cas. Nº 2006-939-Huaura, Villavicencio R. y Reyes A., pp. 295-296).

En consecuencia, la parte agraviada está legitimada para solicitar su constitución en parte civil siempre y cuando exista una causa pe- nal abierta por acción del representante del Ministerio Público (Exp. Nº 2014-1998-Lima, Baca, Rojas y Neyra III, p. 805). La petición de constituirse en parte civil debe ser formulada con anterioridad a la sen- tencia o auto que pone n a la instrucción; por lo que de haberse for- mulado dicho pedido con posterioridad a la resolución impugnada, el recurso de apelación deviene improcedente (Exp. Nº 348-1998-Lima, Baca, Rojas y Neyra III, p. 807).

Ahora, respecto al momento de interponer la apelación se ha dicho que si el sentenciado demostró su conformidad en el acto de lectura de sentencia, no procede que reconsidere su manifestación de volun- tad anterior e interponga recurso de apelación (Exp. Nº 3947-1997-Li- ma, Baca, Rojas y Neyra III, p. 811).

2. RESOLUCIONES APELABLES

Conforme lo estipula el artículo 416.1. del NCPP, el recurso de ape- lación procederá contra a) las sentencias, b) los autos de sobresei- miento y los que resuelvan cuestiones previas, cuestiones prejudicia- les y excepciones, o que declaren extinguida la acción penal o pongan n al procedimiento o a la instancia, c) los autos que revoquen la con- dena condicional, la reserva del fallo condenatorio o la conversión de la pena, d) los autos que se pronuncien sobre la constitución de las apor- tes y sobre la aplicación de medidas coercitivas o de cesación de la pri- sión preventiva, y e) los autos expresamente declarados apelables o que causen gravamen irreparable (Exp. N° 2007-01327-Huaura Villavi- cencio R. y Reyes A., pp. 41-42).

Por otro lado, cabe precisar que el recurso de apelación no procede en el caso de decretos, tan solo procede en los casos de autos y sen- tencias (Exp. Nº 6863-97-A-Lima, Data 40 000, G.J.). La resolución ve- nida en grado es un decreto si su parte resolutiva se remite a otra reso- lución (acto de mero trámite): “Estése a lo resuelto por resolución (…)”;

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por consiguiente, no es un auto (decisiones que requieran motivación). Dejándose presente que el artículo 121 del Código Procesal Civil apli- cable supletoriamente, prescribe: “Mediante los autos el juez resuel- ve (…) la improcedencia o modi cación de medidas cautelares (…)”. Siendo esto así, el artículo 365 del mismo cuerpo legal adjetivo, seña- la los actos procesales (autos y sentencias) por los cuales proceden recurso de apelación, no encontrándose los decretos (R.N. Nº 1214- 2005-B, Centro de Investig. del P.J.).

Tampoco cabe conceder apelación contra la decisión del juez que no acepta la recusación. Al tribunal corresponde decidir si esta es pro- cedente o no (Exp. Nº 527-1987, Corte Superior de Justicia de Lima, p. 216).

3. APELACIÓN DE AUTOS

3.1. Audiencia de apelación

Tratándose de autos, respecto de la mecánica para el desarrollo de la “audiencia de apelación” o “vista de causa”, corresponde aplicar lo dispuesto en el numeral 5 del artículo 420 del Código en mención, que establece que después de dar cuenta de la resolución recurrida, de los fundamentos del recurso, acto seguido se oirá al abogado del recu- rrente y a los demás abogados de las partes asistentes, lo que signi ca que a defensa de la parte apelante tendrá que obligatoriamente concu- rrir a la “vista de causa”, o “audiencia de apelación”, donde oralmente debe sustentar su pretensión impugnatoria (Exp. Nº 2008-00220-Hua- cho, Villavicencio R. y Reyes A., pp. 283-284).

3.2. Apelación de auto de no ha lugar a la apertura de instrucción

De conformidad con lo establecido en el artículo 77 del C de PP, el juez instructor puede pronunciarse en los siguientes términos: a) dic- tar el auto apertorio de instrucción, b) dictar el auto de no ha lugar a la apertura de instrucción, y c) devolver la denuncia. Contra estas dos úl- timas resoluciones, es decir, contra el auto de no ha lugar a la apertura de instrucción y contra el auto que devuelve la denuncia al scal provin- cial procede recurso impugnatorio de apelación, tal como lo señala con toda claridad el tercer párrafo de la norma antes citada (Exp. Nº 6567- 1997-A-Lima, Baca, Rojas y Neyra III, p. 809).

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Luego, según el inciso quinto del artículo 159 de la Constitución, co- rresponde al Ministerio Público ejercitar la acción penal de o cio o a petición de parte cuando el hecho en cuestión constituye un delito de persecución pública. El derecho de acción, reservado en estos casos a favor del Ministerio Público, alcanza tanto a la legitimación procesal para solicitar la apertura del proceso cuanto a su poder derivado, cual es el de impugnar por vía de apelación la resolución que declara no ha lugar a la apertura de instrucción. La garantía constitucional de la doble instancia se cumple, en este caso reconociendo la facultad del Repre- sentante del Ministerio Público para interponer el mencionado recurso de apelación; asimismo, al concentrar los derechos de acción e impug- nación derivada en el titular del ejercicio de la acción penal nuestro or- denamiento procesal no viola el derecho fundamental a la tutela juris- diccional efectiva, ya que la pretensión resarcitoria del agraviado podrá siempre ser ejercida o hecha valer, sin perjuicio alguno, en la vía civil (Exp. Nº 630-1998-Lima, Data 40 000, G.J.).

3.3. Apelación del auto de prisión preventiva

El artículo 278.2 del NCPP establece que la Sala Penal se pronun- ciará previa vista de la causa, que tendrá lugar dentro de las 72 horas de recibido el expediente, con citación del scal superior y del defen- sor del Imputado (Exp. Nº 2008-00220-Huacho, Villavicencio R. y Re- yes A., p. 283).

3.4. Apelación del mandato de detención

La apelación es el único medio impugnatorio capaz de permitir que el tribunal superior cambie la detención por comparecencia (Exp. Nº 160-1988, Corte Superior de Justicia de Lima, p. 273). Es de resaltar que la ley no contempla como requisito para apelar el mandato de de- tención, que se exija previamente que el inculpado se ponga a derecho (Exp. Nº 4-1988, Corte Superior de Justicia de Lima, p. 269).

Luego, al no haber norma expresa que regule el plazo de la apela- ción del mandato de detención en el procedimiento penal ordinario, se debe recurrir supletoriamente al Código Procesal Civil que establece un plazo de tres días (STC Exp. N° 8444-2005-PHC/TC, Data 40 000, G.J.).

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Respecto a la apelación del auto de prolongación de la detención, será la Sala la que resuelva, previo dictamen del scal superior den- tro del plazo de 72 horas (STC Exp. Nº 01680-2009-PHC/TC, www. tc.gob.pe).

3.5. Apelación del beneficio de semilibertad

El bene cio de semilibertad es un incidente de ejecución penal re- gulado por el Código de Ejecución Penal. Así, el artículo 50 de dicho cuerpo legal, modi cado por la Ley N° 27835, solo prevé recurso de apelación contra la resolución del juez penal que se pronuncia sobre la semilibertad (R.N. Nº 1945-2008-Lima, www.pj.gob.pe).

4. APELACIÓN DE SENTENCIA

La respuesta jurisdiccional de los magistrados de segunda instancia respecto a una apelación de sentencia (por ejemplo, si resuelven de- clarar nula la sentencia apelada y disponen que el juez penal de primer grado expida nueva resolución), es una decisión que forma parte de la discrecionalidad e independencia que el artículo 138 de la Constitución reconoce al poder jurisdiccional del Estado (STC Exp. N° 04797-2009- PA/TC, www.pj.gob.pe).

4.1. Fundamentación de la sentencia

La garantía procesal especí ca de motivación, como es doctrina ju- risprudencial, integra a su vez la garantía procesal genérica de tutela jurisdiccional. Toda decisión jurisdiccional, de primera y segunda ins- tancia, debe ser fundada en derecho y congruente, es decir –en lo que interesa al presente recurso–, ha de estar motivada mediante un razo- namiento jurídico que exprese de modo claro, y que permita entender el porqué de lo resuelto –basta con que se exprese o explique las razo- nes jurídicas en que se apoya para adoptar su decisión, sin entrar a de- batir cada uno de los preceptos o razones jurídicas alegadas por la par- te–. Se trata de una garantía esencial del justiciable mediante la cual se puede comprobar que la resolución dada al caso es consecuencia de una exégesis racional del ordenamiento jurídico –ello será posible en tanto el órgano jurisdiccional explique las razones de su decisión, lo que a su vez permite controlar si la actividad judicial se ha movido

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dentro de los parámetros de la lógica racional y la legalidad (Cas. Nº 05- 2007-Huaura, Villavicencio R. y Reyes A., p. 304).

La sentencia de fondo que resuelva las pretensiones debe estar ju- rídicamente fundada. Esta exigencia, como ha quedado expuesto, es aplicable tanto a la sentencia de primera como a la segunda instan- cia, como ha quedado expuesto, es aplicable tanto a la sentencia de primera instancia como a la de segunda instancia. Este deber inclu- ye la obligación de fundamentar los hechos y la cali cación jurídica, así como la pena y reparación civil nalmente impuestas. Los órga- nos jurisdiccionales deben hacer explícitos los elementos de convic- ción que sustentan la declaración de hechos probados, a n de acredi- tar la concurrencia de prueba de cargo capaz de enervar la presunción constitucional de inocencia, y asimismo ofrecer un razonamiento jurí- dico lógico y sustentado en valores jurídicamente aceptables de la fun- damentación que sostiene la subsanación en la norma penal aplicable. Es claro, por lo demás, sostener que la sentencia de segunda instan- cia no vulneraría la garantía de motivación –en concreto, de motivación su ciente–, cuando utiliza la técnica denominada del “fallo por remi- sión”, es decir, cuando el Tribunal Superior se remite a la sentencia de primera instancia, siempre y cuando esta resuelva con rigor y motiva- damente la cuestión planteada (Cas. Nº 05-2007-Huaura, Villavicencio R. y Reyes A., p. 304).

Es exacto que con arreglo a los principios de inmediación y de orali- dad, que priman en materia de la actuación y ulterior valorabilidad y va- loración de la prueba personal, el Tribunal de Alzada no está autorizado a variar la conclusión o valoración que de su contenido y atendibilidad realice el órgano jurisdiccional de primera instancia. Ello, desde luego, reduce el criterio scalizador del Tribunal de Apelación, pero no lo eli- mina. En esos casos –las denominadas “zonas opacas”–, los datos expresados por los testigos estrechamente ligados a la inmediación (lenguaje, capacidad narrativa, expresividad de sus manifestaciones, precisiones en su discurso, etcétera) no son susceptibles de supervi- sión y control en apelación; no pueden ser variados (Cas. Nº 05-2007- Huaura, Villavicencio R. y Reyes A., p. 304).

Empero, existen “zonas abiertas”, accesibles al control. Se trata de los aspectos relativos a la estructura racional del propio contenido de la prueba, ajenos en sí mismos a la percepción sensorial del juzgador

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de primera instancia, que pueden ser scalizados a través de las reglas de la lógica, la experiencia y los conocimientos cientí cos. En conse- cuencia, el relato fáctico que el Tribunal de Primera Instancia asume como hecho probado, no siempre es inconmovible, pues: a) puede ser entendido o apreciado con mani esto error o de modo radicalmente inexacto –el testigo no dice lo que menciona el fallo–; b) puede ser os- curo, impreciso, dubitativo, ininteligible, incompleto, incongruente o contradictorio en sí mismo; o, c) ha podido ser desvirtuado por prue- bas practicadas en segunda instancia (ver: Gimeno Sendra, Vicente. Derecho Procesal Penal. Colex, Madrid, 2004, pp. 275-276) (Cas. Nº 05- 2007-Huaura, Villavicencio R. y Reyes A., p. 304).

4.2. Trámite

Conforme lo dispone el artículo I.2 del Título Preliminar del NCPP, toda persona tiene derecho a un juicio previo, oral, público y contra- dictorio. De tal suerte que conforme lo dispone el artículo 139.4 de la Constitución Política, un proceso será llevado con todas las garantías, si está regulado bajo el régimen de publicidad y de oralidad que es una consecuencia de la publicidad del debate. Así tenemos que como con- secuencia de la oralidad –expone Florencio Mixán Mass– “el órgano jurisdiccional debe fundar la sentencia que emita en el material proba- torio proferido oralmente en el debate”. Asimismo, la oralidad genera otro principio rector del juicio oral, esto es la inmediatez que permite al juzgador generar convicción respecto a los medios de prueba actua- dos en la audiencia del debate, de tal suerte que su juicio valorativo se efectuará solo de lo actuado en dicha audiencia (Exp. Nº 2007-00214- Huaura, Villavicencio R. y Reyes A., pp. 298-299).

En esta instancia conforme lo dispone el artículo 421 del NCPP, pre- via a la realización del juicio oral de segunda instancia sea por una eta- pa eminentemente formal, esto es que si bien las partes pueden ofre- cer pruebas a efectos de fundamentar su pretensión, el artículo 422.1 del mismo cuerpo de leyes especi ca que estas serán ofrecidas indi- cando el aporte que se espera de la prueba ofrecida, bajo sanción de inadmisibilidad; asimismo, el artículo 422.2.a precisa que solo serán admitidos los medios de prueba que no se ofrecieron en primera ins- tancia por desconocimiento de su existencia, y si bien es cierto la de- fensa técnica ofreció pruebas testimoniales, estas no fueron admiti- das por cuanto no se acreditó que dichas testimoniales no las pudo

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proponer en el juicio oral de primera instancia, por desconocimiento de su existencia, formalidad que debió acreditar el impugnante (Exp. Nº 2007-00214-Huaura, Villavicencio R. y Reyes A., pp. 298-299).

4.3. Pruebas de segunda instancia

El derecho a la prueba pertinente está ligado al derecho de defensa. No se puede ejercer tal derecho si no se permite a las partes llevar al proceso los medios que puedan justi car los hechos que han alegado; siempre que: a) la prueba haya sido solicitada en la forma y momento procesalmente establecido; b) sea pertinente, es decir, debe argumen- tarse de forma convincente y adecuada al n que persigue; y, c) que la prueba sea relevante. Por esta razón, el ofrecimiento a tiempo opor- tuno de la declaración (del agraviado) –en segunda instancia– está re- gulado por el artículo 422 apartado c) del NCPP, con el objeto de que bajo las exigencias de inmediación y contradicción (el declarante) sea examinado por los jueces a cargo del control y revisión de la sentencia apelada, declaración relevante y necesaria para los nes del esclareci- miento de la imputación formulada. Ahora bien, el imputado no podría ser afectado en su derecho de defensa, puesto que luego del examen del declarante, conserva el derecho del contraexamen o contra interro- gatorio, incluso de un careo; se resguarda de este modo la igualdad de actuación entre las partes (Cas. Nº 09-2007-Huaura, Villavicencio R. y Reyes A., pp. 292-293).

4.4. Emplazamiento para la audiencia de apelación

En lo que respecta al trámite que se debe seguir a la apelación de sentencias, se ha establecido en el artículo 423 numeral 1 del NCPP, que decidida la admisibilidad de la prueba ofrecida se convocará a las partes, incluso a los imputados no recurrentes, para la audiencia de apelación. Y cuando la parte recurrente no se presenta a la Audiencia, y, por lo tanto, no ha sido posible realizar o llevar a cabo la misma, el numeral 3 del artículo 423 de la misma norma establece que si el acu- sado recurrente no acude injustamente a la audiencia, se declarará la inadmisibilidad del recurso que interpuso. De igual manera se proce- derá si no concurrre el scal cuando es parte recurrente (Cas. Nº 2006- 939-Huaura, Villavicencio R. y Reyes A., pp. 295-296).

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Teniendo en cuenta además que en el sistema procesal acusatorio rigen fundamentalmente los principios de oralidad, inmediación, con- tradicción y publicidad; es aplicable en estos casos lo dispuesto en los artículos 4 (que establece que la audiencia se realizara oralmente), 6 (garantiza que los sujetos procesales sean oídos y que sus posiciones sean sometidas, en igualdad de condiciones, aún debate contradicto-

rio), 9 (actuación activa del recurrente), 12 (que faculta al órgano juris- diccional para dictar mandato expreso para la concurrencia obligatoria de un sujeto procesal, y el apercibimiento respectivo si no concurre) y

el 37.2 (que establece que se debe otorgar la palabra al abogado del re-

currente) del Reglamento General de Audiencias, bajo las normas del NCPP, aprobado mediante Resolución Administrativa N° 096-2006-CE- PJ de fecha 28 de junio del 2006; asimismo, el artículo 16.2 del Regla- mento de noti caciones, citaciones y comunicaciones bajo las normas del NCPP, establece la posibilidad de disponer la concurrencia obliga- toria de un determinado sujeto procesal (Exp. Nº 2008-00220-Huacho, Villavicencio R. y Reyes A., p. 284).

4.5. Sentencia de segunda instancia

Conforme lo dispone el artículo 425.2 del NCPP, la instancia supe-

rior solo valora la prueba actuada en este segundo juicio, así como las pruebas periciales y documentales. Y por el principio de inmediación,

la Sala Penal Superior no puede otorgar diferente valor probatorio a la

prueba personal que fue objeto de inmediación por el juez de primera instancia, salvo que su valor probatorio sea cuestionado por una prue- ba actuada en segunda instancia (Exp. Nº 2007-00214-Huaura, Villavi- cencio R. y Reyes A., p. 299).

El principio de inmediación impide que la prueba testimonial pue- da ser valorada nuevamente y esto constituye un obstáculo insalvable para modi car la sentencia condenatoria recurrida. Así Climent Durán ha previsto que “las audiencias consideran que el recurso de apela-

ción es limitado cuando se re ere a sentencias condenatorias las cua- les han de ser respetadas cuando estas se fundamentan en una prue- ba testimonial de cargo que el juzgador de primera instancia ha visto

y oído de manera personal e inmediata, y cuya valoración es privile-

gio exclusivo de dicho juzgador que el tribunal de apelación ha de res- petar” [CLIMENT DURÁN, Carlos. La prueba penal. Segunda edición,

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España, 2005, p. 203] (Exp. Nº 2007-00214-Huaura, Villavicencio R. y Reyes A., p. 299).

4.6. En el proceso sumario

El Decreto Legislativo Nº 124 establece claramente cuál es el pro- cedimiento a seguir cuando se está frente a un proceso penal suma- rio y al trámite de la apelación. Así, el artículo 8 de la norma mencio- nada señala que: “El Tribunal, sin más trámite que la vista scal, que se emitirá en el término de ocho días si hay reo en cárcel, y de veinte días si no lo hay, optará por resolver la apelación por el pleno de sus miembros o por uno solo de ellos como Tribunal Unipersonal, en aten- ción al número de procesados y a la complejidad del caso. Esta resolu- ción se expedirá dentro de los quince días siguientes”. Es decir, de la referida norma se in ere que una vez interpuesto el recurso impugna- torio de apelación dentro del término previsto por el artículo 7 del mis- mo cuerpo normativo, esto es, en el mismo acto o dentro de los tres días de dictada la sentencia, solo se espera el dictamen del scal supe- rior para que se dicte una resolución válida que con rme o revoque la resolución apelada, por lo que de acuerdo a la norma que regula dicho proceso no existe audiencia o vista de la causa, en la que el recurrente pueda “oralizar sus argumentos de defensa”, sin que ello implique un estado de indefensión contra el recurrente (Exp. N° 04081-2009-PHC/ TC, www.tc.gob.pe).

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Capítulo 3

Recurso de nulidad

Capítulo

COMENTARIO

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Recurso de nulidad

El recurso de nulidad desaparecerá de nuestro ordenamiento jurídi- co una vez que el NCPP entre en vigencia en todo el territorio nacional, pues sus supuestos de procedencia serán “absorbidos” por la apela- ción de la manera como se encuentra regulada en tal cuerpo normati- vo. Ello se explica debido a que la nulidad se constituye en una espe- cie de “recurso ordinario que introduce una modalidad restringida de apelación”, según señala San Martín Castro (Derecho Procesal Penal. Tomo II, p. 116). Se aprecia así que la Sala Suprema no puede exten- der el objeto del proceso penal ni condenar al absuelto, además que en tal sede tampoco se puede ofrecer nueva prueba (en la apelación, recordemos, que solo se acepta nueva prueba documental). En suma, en la nulidad –a diferencia de la apelaciónsí existen causales tasadas de procedencia.

Para determinar qué órgano ad quem es competente para decidir sobre la impugnación en sentencias o autos dictados se diferencia si los procesos son seguidos por delitos graves o menos graves, pues la Sala Suprema conoce mediante la nulidad los primeros, y la Corte Superior, con la apelación para los delitos menos graves, tratamien- to legal que no tiene mayor lógica o justi cación. Menos aún que se restrinjan las opciones para recurrir sentencias que generalmente re- sultan más perjudiciales para el recurrente-inculpado; mientras que en los procesos por delitos menos graves se cuenta con una más amplia variedad de opciones para impugnar.

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El recurso de nulidad tiene causales legalmente establecidas en el artículo 298 del C de PP, dispositivo legal que señala que la Corte Su- prema declarará la nulidad cuando: a) en la sustanciación de la instruc- ción, o en la del proceso de juzgamiento, se hubiera incurrido en gra- ves irregularidades u omisiones de trámites o garantías establecidas por la Ley Procesal Penal; b) si el juez que instruyó o el tribunal que juzgó no era competente; o, c) si se ha condenado por un delito que no fue materia de la instrucción o del juicio oral, o que se haya omiti- do instruir o juzgar un delito que aparece de la denuncia, de la instruc- ción o de la acusación. En este sentido, no se deberá declarar la nuli- dad si se trata de vicios procesales susceptibles de ser subsanados, o que no afecten el sentido de la resolución; en cuyo caso los jueces po- drán completar o integrar en lo accesorio, incidental o subsidiario, los fallos o resoluciones judiciales.

De lo señalado podemos notar que se delimita el alcance de este recurso, es decir, se han establecido motivos tasados en los cuales procederá la nulidad –cuyo único efecto es el de retrotraer el procedi- miento a la fase procesal en que se cometió o produjo el vicio– por lo que allí se aprecia la mayor diferencia y “desventaja” de este recurso con la apelación. En suma, con esta última se posibilita un nuevo juicio, una nueva decisión; mientras que con la nulidad solo se realiza una s- calización o enjuiciamiento crítico de la resolución recurrida, de acuer- do a los motivos legales señalados.

El recurso de nulidad es interpuesto por los sentenciados, el Minis- terio Público o la parte civil ante la Sala de la Corte Superior que emi- tió la resolución; para lo cual se cuenta con el plazo de un (1) día hábil desde que la sentencia o noti cación de la decisión impugnada fuera expedida y leída; salvo que se interponga en el juicio oral. Luego de su presentación, el recurrente cuenta con diez (10) días para funda- mentarlo: en caso se trate de sentencias o de cinco (5), para autos; de lo contrario, el recurso se declarará improcedente (artículo 300.5 del C de PP).

La Sala Superior podrá declarar de plano su admisibilidad o inadmi- sibilidad en tanto se halle (o no) comprendido dentro de alguno de los supuestos de procedencia –establecidos en el artículo 292–; se inter- ponga por las partes procesales legitimadas y se haga dentro del pla- zo de ley.

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Una vez que el recurso de nulidad es admitido por la Sala Penal Su- perior, deben elevarse los actuados a la Corte Suprema, etapa en la que no cabe el desistimiento del recurso. No obstante la admisión de la nulidad, la resolución recurrida se seguirá cumpliendo (efecto no suspensivo), salvo que se trate de una sentencia que imponga pena de muerte. Además, en el artículo 296 del C de PP se señala que la Sala Suprema cuenta con quince (15) días para pronunciarse sobre la nuli- dad que se interponga en procesos sobre el delito que penaliza la co- misión de actos hostiles contra Estados extranjeros.

La Corte Suprema puede ordenar anular todo el proceso y mandar

rehacer la instrucción por el mismo juez u otro superior; o declarar solo

la nulidad de la sentencia y señalar la Sala que ha de repetir el juicio.

Por último, es necesario resaltar que ya que la Sala Suprema no puede pronunciarse sobre aspectos que no hayan sido impugnados

mediante el recurso de nulidad, tampoco puede aumentarse la pena

o medida de seguridad impuesta si el inculpado fuere el recurrente

(prohibición de reformatio in peius); pero sí se tiene tal facultad cuan-

do quien interponga el recurso es el Ministerio Público.

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BASE NORMATIVAJAVIER VILLA STEIN Código de Procedimientos Penales Artículo 292.- Resoluciones recurribles en recursos de nulidad.

Código de Procedimientos Penales

Artículo 292.- Resoluciones recurribles en recursos de nulidad.

El recurso de nulidad procede contra:

a) Las sentencias en los procesos ordinarios;

b) Los autos expedidos por la Sala Penal Superior en los procesos ordinarios que, en primera instancia, revoquen la condena condi- cional, la reserva del fallo condenatorio, la pena de multa o las pe- nas de prestación de servicios a la comunidad o de limitación de días libres;

c) Los autos de nitivos dictados por la Sala Penal Superior que, en primera instancia, extingan la acción o pongan n al procedimien- to o a la instancia;

d) Los autos emitidos por la Sala Penal Superior que, en primera ins- tancia, se pronuncien sobre la refundición de penas o la sustitu- ción de la pena por retroactividad benigna, o que limiten el dere- cho fundamental a la libertad personal; y,

e) Las resoluciones expresamente previstas por la ley.

1. FINALIDAD Y FUNDAMENTO JURÍDICO

En nuestro ordenamiento procesal el recurso de nulidad es un me- dio de impugnación que tiene por nalidad primigenia que el Tribunal Supremo, realice un nuevo examen de la sentencia emitida por la Sala Superior, garantizando de esta forma el derecho a la pluralidad de ins- tancia amparado en el artículo 139 inciso 6 de la Constitución Política del Estado, que implica el derecho de todo ciudadano a que una reso- lución judicial que lo perjudique pueda ser revisada por un órgano jerár- quico superior (R.N. Nº 855-2004-Huánuco, Castillo Alva T. I, p. 571).

El recurso de nulidad es un medio de impugnación de mayor jerar- quía entre los recursos ordinarios que se ejercitan en el procedimiento penal peruano, el que, a diferencia del recurso de casación, que se cir- cunscribe al análisis de las infracciones de forma y de ley debidamente

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tasadas, permite al Supremo Tribunal evaluar autónomamente la prue- ba actuada (STC Exp. N° 618-2005-HC/TC, Data 40 000, G.J.).

Para el profesor argentino Alberto Luis Maurino (Nulidades procesa- les. Astrea, 2001, pp. 217-218), el recurso de nulidad tiene un objeto mediato o indirecto y otro inmediato o directo: a) objeto mediato o in- directo. Tiende a hacer posible un fallo ajustado a derecho. (…) b) obje- to inmediato o directo. El n inmediato del recurso nuli catorio es de- nunciar los vicios extrínsecos de la resolución (…) Su nalidad es servir de correctivo a un pronunciamiento que se ha desviado de los medios de proceder, sea por violación u omisión de las formas legales o de las que asuman el carácter de sustanciales”. Añade también que “proce- de contra las resoluciones pronunciadas con violación u omisión de las formas prescriptas por la ley bajo esa sanción, o que asuman carácter sustancial” (Ibídem, p. 219.) (STC Exp. Nº 06476-2008-PA/TC, www. tc.gob.pe).

Si se ha cumplido con el principio de pluralidad de instancias, no resulta procedente el recurso de nulidad de su propósito interpuesto por los procesados, en aplicación del inciso sexto del artículo 139 de la Constitución Política del Estado, concordante con el artículo 11 del Texto Único Ordenado de la Ley Orgánica del Poder Judicial; por lo tan- to, no cabe emitir pronunciamiento sobre el fondo de la controversia (R.N. Nº 3069-2004, Centro de Investig. del P.J.).

2. RESOLUCIONES RECURRIBLES

El artículo 292 del Código de Procedimientos Penales señala que el recurso de nulidad procede contra: a) las sentencias en los procesos ordinarios; b) los autos expedidos por la Sala Penal Superior en los pro- cesos ordinarios que, en primera instancia, revoquen la cadena condi- cional, la reserva del fallo condenatorio, la pena de multa o las penas de prestación de servicios a la comunidad o de limitación de días li- bres; c) los autos emitidos por la Sala Penal Superior que, en primera instancia, se pronuncien sobre refundición de penas o la sustitución de la pena por retroactividad benigna, o que limiten el derecho fundamen- tal a la libertad personal; y, e) las resoluciones expresamente previstas por la ley (R.N. Nº 995-2007, Centro de Investig. del P.J.).

Así, el citado artículo 292 del C de PP regula taxativamente los ca- sos en que procede el recurso de nulidad (R.N. Nº 1933-2008-Lima,

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Corte Suprema de Justicia); debido a que uno de los presupuestos de carácter objetivo de todo recurso impugnatorio está referido al objeto impugnable, esto es, a la resolución materia de impugnación (someti- da como tal al principio de taxatividad del recurso) (R.Q. Nº 1500-2007- Moquegua, www.pj.gob.pe).

Como se observa, además de las sentencias en los procesos ordi- narios y los otros supuestos que establece el inciso b) del artículo 292 del C de PP, el inciso c) prevé que serán recurribles en nulidad los au- tos de nitivos dictados por la Sala Superior que, en primera instancia, extingan la acción o pongan n al procedimiento o a la instancia (R.N. Nº 938-2008-Cañete, www.pj.gob.pe).

El recurso de nulidad también procede cuando la Sala Penal emite autos que afecten la libertad personal, así, la prolongación de la deten- ción que carece de sustento jurídico es causal para interponer el recur-

so de nulidad, por expresa determinación del artículo 292, literal d) del

C de PP (R.N. Nº 1596-2006-Santa, www.pj.gob.pe).

Por su parte, el inciso e) del artículo 292 del C de PP estipula como objeto procesal del mencionado recurso las resoluciones expresamen- te previstas por la ley (R.N. Nº 2074-2008-Ayacucho, www.pj.gob.pe).

Y conforme al artículo 300 del mismo código solo procede interponer

recurso de nulidad frente a los procesos ya concluidos (R.Q. Nº 2217- 2002-Ayacucho, Data 40 000, G.J.).

Ahora, antes de la modi cación operada (mediante el Decreto Le- gislativo Nº 959) en el artículo 292 del C de PP, se facultaba la conce- sión del recurso de nulidad cuando mediare grave violación de normas sustantivas o procesales de la ley penal (Exp. N° 265-1991-Piura, N. L. T. 231, p. J-22).

De otro lado, la resolución superior que decide un bene cio peni- tenciario no es susceptible de recurso de nulidad al emitirse en vía de recurso de apelación, no en primera instancia, y porque el menciona- do recurso de nulidad tampoco está contemplado expresamente por el artículo 55 del Código de Ejecución Penal, que establece que contra el auto que se pronuncia sobre bene cio de liberación condicional expe- dido por el juez penal solo procede recurso de apelación (R.N. Nº 438- 2005-Junín, Data 40 000, G.J.). Tampoco se concederá el recurso de nulidad para la resolución que decida una medida cautelar, pues esta

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no tiene el carácter de de nitiva y, por ende, no extingue la acción pe- nal ni pone n al procedimiento o a la instancia (R.N. Nº 630-2003-San Martín, Pérez Arroyo III, p. 1884).

Del mismo modo, el recurso de nulidad no afecta a las decisiones que resuelvan excepciones, tanto más si se tratan de autos dictados en primera instancia por la Sala Penal Superior conforme a los supues- tos de los incisos c) y d) del artículo 292 del C de PP (R.N. Nº 208-2005- Chincha, Pérez Arroyo III, p. 1894). Igual sucede si la resolución im- pugnada se re ere a una medida provisional o patrimonial, no así a una medida de coerción personal que limite el derecho fundamental a la li- bertad personal (R.N. Nº 15-2003-W-Lima, Data 40 000, G.J.).

3. PRINCIPIO DE CANJEABILIDAD

El principio de canjeabilidad permite admitir y adecuar el recurso co- rrespondiente a la naturaleza de la decisión, de modo que si frente a la excepción de declinatoria de jurisdicción interpuesta al amparo del ar- tículo 27 del C de PP es resuelta por el Tribunal Superior, el imputado se limita a recurrir en apelación, y no con nulidad tal como lo dispone el artículo 28, segundo párrafo del Código acotado; en virtud del principio de canjeabilidad de recursos debe entenderse tal impugnación como recurso de nulidad (R.N. Nº 1842-2004-Lima, Data 40 000, G.J.).

Por el principio de canjeabilidad debe entenderse el recurso de ape- lación como recurso de nulidad a n de no recortarse el derecho a la defensa que consagra el inciso catorce del artículo 139 de la Consti- tución Política del Perú, más aún si se trata de un pedido de libertad que tiene rango constitucional (R.N. Nº 2678-2004, Centro de Inves- tig. del P.J.).

4. EFECTOS

El efecto de la nulidad en materia penal es la de retrotraer el pro- ceso a la estación en que se produjo el vicio invalidatorio que la moti- vó conforme lo dispone el último acápite del numeral 298 del C de PP (Exp. N° 833-2003-Piura, Data 40 000, G.J.).

Cuando se trate de varios procesados, en atención a la observan- cia del debido proceso y a la tutela jurisdiccional efectiva, la nulidad de la sentencia debe surtir sus efectos solo en la parte cuestionada (R.N. Nº 3240-2001-Chincha, Pérez Arroyo III, p. 1935). Al declararse la nulidad

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de la sentencia en su integridad se atentaría contra el principio de eco- nomía y celeridad procesal, con lo que debe entenderse que la situa- ción jurídica de un imputado que durante la secuela del proceso ha sido con certeza, pasible de una sentencia condenatoria o absolutoria, no puede verse perjudicado con la anulación de la sentencia en su in- tegridad, al haberse advertido de ciencias en la apreciación fáctica o jurídica respecto de otro. Ello implica que el estatus de uno o más en- causados debe determinarse en forma oportuna y en atención a los principios últimamente señalados y que se sustentan, entre otros, en el debido proceso (Exp. Nº 3805-1997-San Martín, Data 40 000, G.J.). La Corte Suprema, por lo tanto, ha establecido en reiteradas ejecuto- rias que la declaración de nulidad debe estar referida única y exclusiva- mente a la parte cuestionada (R.N. Nº 32-2004-Huánuco, Pérez Arro- yo III, p. 1758).

Si el colegiado no ha efectuado una debida apreciación de los he- chos materia de inculpación ni ha compulsado adecuadamente la prue- ba actuada con el n de establecer fehacientemente la responsabili- dad o irresponsabilidad de los encausados, su situación jurídica debe ser materia de un nuevo juzgamiento. Y aun cuando ello resulta con- tradictorio con el principio de la unidad del proceso, no es menos cier- to que la justicia debe ser pronta y oportuna, al existir en el proceso otro encausado que con arreglo a ley y al derecho ha sido pasible de una sentencia condenatoria, que no pueden perjudicarse, por quienes no han tenido un tratamiento conforme a ley. Por tales razones y es- tando al principio de economía y celeridad procesal, la Corte Suprema mediante múltiples ejecutorias ha establecido que en casos como el presente, la declaración de nulidad debe estar referida única y exclusi- vamente en la parte cuestionada; y estando a la facultad conferida por el artículo 301 del Código Adjetivo antes invocado (R.N. Nº 2185-1998- Ica, Data 40 000, G.J.).

Respecto al efecto suspensivo es de tener presente el artículo 330 del C de PP, que establece que la sentencia condenatoria se cumpli- rá aunque se interponga recurso de nulidad, salvo los casos en que la pena sea la de internamiento, relegación, penitenciaria o expatriación. Ello signi ca que, salvo esas penas, la impugnación contra una sen- tencia condenatoria no es suspensiva y, por consiguiente, se ejecuta provisionalmente conforme a sus propios términos, lo que por lo de- más reitera el artículo 293 del C de PP y, en tal virtud, obliga al órgano

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jurisdiccional a disponer lo conveniente para que sus disposiciones se ejecuten cumplidamente mientras se absuelva el grado, lo que signi - ca que deberá instarse el cumplimiento de las reglas de conducta, las penas que no son objeto de suspensión y el pago de la reparación ci- vil, en tanto que para tales cometidos la competencia del órgano juris- diccional de ejecución no está suspendida (R.N. Nº 2476-2005-Lamba- yeque, Data 40 000, G.J.).

Es importante recalcar que el recurso de nulidad no impide el cum- plimiento inmediato de la sentencia absolutoria (Exp. N° 685-1987-San Martín, Anales J. T. LXXV, p. 159).

5. INTERPOSICIÓN DEL RECURSO

Los escritos se presentan directamente al órgano jurisdiccional que adelanta el proceso, y no por fax ni agregadas a un o cio dirigido al pre- sidente de la Corte Superior, pues se trata de vías no autorizadas por la ley y, por tanto, irregulares e inatendibles. Corresponde al órgano ju- risdiccional que debe conocer un recurso devolutivo revisar de o cio si la impugnación concedida por el a quo cumple con los requisitos para su concesión (R.N. Nº 3436-2004-Huánuco, 13/01/2005, Pérez Arroyo III, p. 1831).

6. PLAZO PARA SU INTERPOSICIÓN

El recurso de nulidad se interpondrá dentro del día siguiente al de expedición y lectura de sentencia o de noti cación del auto impugnado (R.N. N° 2644-2002-Cañete, Data 40 000, G.J.); y conforme al artículo 300 del C de PP el plazo para fundamentar el recurso de nulidad es de diez días. Es de precisar que un presupuesto material de toda impug- nación es el plazo para recurrir, el mismo que constituye una exigencia razonable y condicionante de la admisibilidad del recurso impugnato- rio; que, por ende, el derecho al recurso no tiene un carácter absolu- to, sino que está sujeto a condiciones que la ley ordinaria debe regular (R.Q. Nº 1343-2006-Ayacucho, Data 40 000, G.J.).

Ahora bien, se ha dicho que si el sentenciado manifestó en la au- diencia de lectura de sentencia no interponer recurso de nulidad, no resulta procedente posteriormente conceder dicho recurso a solicitud de este (Exp. N° 313-1992-B-Lima, Rojjassi Pella, p. 413). Sin embargo, esta idea ha sido abandonada en la medida que se acepta que aun si

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el procesado declare estar conforme con el fallo en la diligencia de lec- tura de sentencia, ello no impide que este interponga por escrito re- curso de nulidad, siempre que sea dentro del plazo de ley. Esto se ex- plica en que el derecho de defensa es amplio e irrestricto y no puede ser transgredido con una interpretación literal de la ley, o por un mero formalismo, más aún si cabe la posibilidad de que el procesado haya sido mal asesorado o haya manifestado una opinión apresurada (Exp. N° 227-1994-B-Lambayeque, Rojjassi Pella, p. 406).

Por otro lado, si resulta extemporánea la interposición del recurso, al constituir una infracción procesal insubsanable determina, sin más trámite, la rmeza de la resolución recurrida que genéricamente deri- va de la preclusión de la oportunidad que tuvo el recurrente para realizar el acto procesal de formalización del recurso de nulidad (R.N. Nº 962- 2008-Ayacucho, www.pj.gob.pe). Deviene en extemporáneo el pedi- do del recurrente, aun si el colegiado no dio oportunidad a que este fundamente el recurso de nulidad (R.N. Nº 044-2005-Callao, Data 40 000, G.J.). En el mismo sentido, es improcedente el recurso de nuli- dad interpuesto por el scal que luego de reservarse el derecho de ha- cerlo en el acto de la audiencia, lo hizo al segundo día de dictado el fa- llo (Ejecutoria del 28-11-1985, Anales J. T. LXXIII, p. 311).

7. SUJETOS LEGITIMADOS

En general, los legitimados para interponer el recurso de nulidad contra la sentencia son el acusado o el scal superior (Exp. N° 772- 1989-Junín, Retamozo, A. y Ponce, A. M., p. 163). Según lo dispuesto en el artículo 290 del C de PP, la parte civil puede también interponer este recurso pero únicamente en cuanto al monto de la reparación civil, salvo que la sentencia sea absolutoria. Si la sentencia venida en grado es condenatoria, el recurso de nulidad interpuesto por la parte civil, por interpretación a contrario sensu del referido dispositivo, resulta a todas luces improcedente (R.N. Nº 1483-2004-Piura, Data 40 000, G.J.).

8. CAUSALES DE NULIDAD

La justicia penal requiere que los magistrados encargados de ad- ministrarla cumplan elmente con las normas procedimentales que son de orden público, estricta observancia y obligatorio cumplimiento bajo sanción de nulidad (R.N. N° 4889-1998-Lima, Data 40 000, G.J.). Esto es exigible sobre todo en la emisión de sentencias, pues toda

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sentencia constituye la decisión de nitiva de una cuestión criminal, acto complejo que contiene un juicio de reproche o ausencia del mis- mo, sobre la base de hechos que han de ser determinados jurídica- mente; [por ello, si] se advierte que durante la tramitación del proceso se ha incurrido en vicios insubsanables que acarrean la nulidad del pro- ceso, como el hecho de no haberse rati cado los certi cados médico legales practicados a la menor agraviada, ni tampoco las evaluaciones psiquiátricas practicadas al encausado (R.N. N° 870-2003-Lima, Data 40 000, G.J.). Así, el inciso uno del artículo 298 del C de PP establece como un supuesto para declarar la nulidad de la sentencia y, en conse- cuencia, disponer la realización de un nuevo juicio oral, cuando se hu- bieran incurrido en graves irregularidades u omisiones de trámites (R.N. Nº 983-2008-Ayacucho, www.pj.gob.pe).

En esta causal se incurre cuando el colegiado no resuelve en la sen- tencia la excepción de naturaleza de acción deducida por el procesa- do (Exp. Nº 1732-1994-B-Cusco, Data 40 000, G.J.), cuando no se da lectura a la acusación escrita del representante del Ministerio Públi- co (R.N. Nº 3873-2001-Ancash, Pérez Arroyo III, p. 1803); cuando la Sala Penal Superior ha realizado el juzgamiento del encausado tenien- do a la vista el cuaderno de reserva incompleto, expidiendo sentencia sin tenerse a la vista piezas importantes como la ampliación del auto apertorio de instrucción donde se procesa al encausado, o cuando la acusación scal también se encuentra incompleta (Exp. N° 2537-2002- Ucayali, Data 40 000, G.J.). También si la sentencia se ha dictado sin tener en cuenta la falta de pronunciamiento sobre el mérito para pa- sar a juicio oral, y que además se ha votado cuestiones de hecho con- tra reos ausentes (Exp. N° 3327-1993-Callao, Rojjassi Pella, p. 255); o cuando la Sala Penal permita la participación del abogado del agravia- do sin que estuviera constituido en parte civil dentro del proceso, se transgrediría lo dispuesto en los artículos 55 segunda parte y 57 del C de PP (R.N. N° 3527-2002-Lima, Data 40 000, G.J.).

Por otro lado, si el scal superior al momento de emitir su acusa-

ción se pronuncia por un artículo distinto del que correspondía, situa- ción que no fuera advertida por la Sala Superior al momento de expedir

el correspondiente auto de enjuiciamiento, se incurre con dicha omi-

sión en la causal de nulidad que prevé el artículo 298 inciso tercero del

C de PP, en concordancia con el artículo 219 del mismo cuerpo de le-

yes (R.N. N° 2801-2002-Madre de Dios, Data 40 000, G.J.).

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Por último, según lo dispuesto en el cuarto parágrafo del artículo 298 del C de PP no procede declarar la nulidad tratándose de vicios procesales subsanables; por lo que si el Colegiado omitiera pronunciar- se respecto al plazo de prueba que le corresponde al encausado en la condena condicional, dicho extremo debe ser integrado (Exp. Nº 2030- 1995-B-Lima, Data 40 000, G.J.). Lo mismo sucede en caso se omita consignar a todos los agraviados por el delito (R.N. Nº 1318-2002-Tum- bes, Pérez Arroyo III, p. 1953), o cuando se omita el pronunciamiento respecto al plazo en el cual se deberá pagar los días multa y el aperci- bimiento (R.N. Nº 32-2004-Huánuco, Pérez Arroyo III, p. 1758).

9. ÁMBITO DEL RECURSO DE NULIDAD

Por el principio dispositivo (las partes son el sujeto activo de la ins- tancia recursal que inicia la impugnación del interesado) de aplicación a los medios impugnatorios, se le faculta al Tribunal de Apelaciones pro- nunciarse en estricto sobre los agravios de la impugnación de partes, en concordancia con el principio tantum devolutum quantum appella- tum (tanto devuelto como apelado). Asimismo, respecto a materia de nulidades insubsanable o absoluta las normas de garantía no pueden invocarse para afectar precisamente al propio garantizado (R.N. N° 268- 2007, www.pj.gob.pe).

El C de PP ha dispuesto que si el recurso de nulidad es interpuesto

por uno o varios sentenciados, la Corte Suprema solo puede con rmar

o reducir la pena impuesta. Las penas de los sentenciados que no ha-

yan sido objeto de nulidad solo podrán ser modi cadas cuando les sea favorable. Esto signi ca que dicha atribución es especí ca para la Cor- te Suprema y no para otra instancia jurisdiccional y además está refe- rido no solo a la con rmación de la pena para el sentenciado sino tam- bién al bene cio extensivo a los demás sentenciados cuando les sea favorable (Cas. Nº 357-2001-Loreto, Data 40 000, G.J.). Si la resolu- ción fue impugnada únicamente por el sentenciado recurrente, el Co- legiado se encuentra imposibilitado de modi car la pena (en la clase y extensión de sus consecuencias jurídicas), en atención al principio de la prohibición de la reforma en peor, contenido en el artículo 300 del

C de PP (R.N. Nº 3686-2003-Lima, Pérez Arroyo II, p. 984). Esta pros-

cripción de pronunciar una nueva sentencia más desfavorable para el imputado, se aprecia tomando como referencia el contenido del fallo en su totalidad y, sobre esta base, se impide se empeore la situación

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global del impugnante (R.N. Nº 874-2005-San Martín, Pérez Arroyo II, p. 1011).

Sin embargo, el panorama es distinto si el recurso de nulidad es in- terpuesto por el Ministerio Público, pues en este caso, según lo dis- pone la norma procesal vigente la Corte Suprema podrá modi car la pena impugnada aumentándola o disminuyéndola cuando esta no co- rresponda a las circunstancias de la comisión del delito (R.N. N° 1193- 2004-Ica, Data 40 000, G.J.).

Si la pena impuesta por el Tribunal Superior no guarda proporción con el daño causado, por criterio de prevención general es del caso au- mentarla prudencialmente, atendiendo a que los delitos de infracción de deber, son particularmente nocivos a la vida institucional del país; en aplicación de lo dispuesto por el artículo 46 del Código Penal con- cordante con el tercer parágrafo del artículo 300 del Código de Proce- dimientos Penales, modi cado por Ley Nº 27454 (Exp. Nº 1896-2005, Corte Suprema, Centro de Investig. del P.J.).

Finalmente, cuando se trata de impugnaciones mixtas o cruzadas en las que existe un “recurso acusatorio” paralelamente al del impu- tado, el Tribunal Ad Quem puede aumentar la pena impuesta cuando esta no corresponda a las circunstancias de la comisión del delito (R.N. Nº 3522-2004-Lima, Pérez Arroyo III, p. 1980).

10. FUNDAMENTACIÓN DEL RECURSO

Según lo normado por el artículo 300 del C de PP, el Ministerio Pú- blico, el sentenciado y la parte civil al interponer recurso de nulidad de- berán fundamentarlo en un plazo de diez días hábiles, en cuyo defec- to se declarará inadmisible dicha fundamentación por extemporánea (R.N. N° 4442-2001-Lima, Data 40 000, G.J.).

Tal plazo de diez días corre desde el día siguiente de la noti cación de la resolución de requerimiento para su fundamentación –en caso el recurso se interponga por escrito, fuera del acto oral–, oportunidad a partir de la cual el impugnante tiene certeza de la viabilidad inicial o preliminar del recurso que interpuso (R.N. Nº 1004-2005-Huancavelica, Pérez Arroyo III, p. 1818).

Si para el cómputo del término de presentación del recurso de nu- lidad no se ha tenido en cuenta que los días que fueron declarados

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feriados no laborables, el recurso se encontraría dentro del término previsto por el artículo 300 del C de PP, por lo que debe tenerse por interpuesto (R.N. Nº 631-2002-Lima, Data 40 000, G.J.). Lo mismo su-

cede si el escrito presentado por el Ministerio Público se hizo única- mente como la fundamentación de un recurso de nulidad, y no como

el recurso mismo; este error material no puede dar lugar a su invalida-

ción, toda vez que el texto del mismo contiene una pretensión impug- natoria interpuesta dentro del plazo de ley (STC Exp. Nº 7868-2005-HC/ TC, Data 40 000, G.J.).

11. NULIDAD Y ABSOLUCIÓN

Al no cumplirse con los requisitos establecidos por el artículo 285 del C de PP para emitir sentencia condenatoria es de aplicación lo dispuesto por el artículo 301, primer párrafo del mismo cuerpo legal; esto es, que se anule dicha sentencia y se absuelva al condenado, aun cuando este no hubiese opuesto esa excepción (R.N. Nº 222-2005-Su- llana, Pérez Arroyo III, p. 1983).

Así, por ejemplo, declarada fundada la queja por presuntas irregu-

laridades y si revisados los autos se advierte que la Sala Penal Supe- rior no ha efectuado una debida apreciación de los hechos materia de

la acusación, ni ha merituado adecuadamente la prueba actuada, a n

de establecer con certeza la inocencia o responsabilidad del encausa- do, su situación jurídica deberá ser resuelta por otra Sala Penal Supe- rior; en tal virtud de conformidad con el artículo doscientos 299 del

C de PP debe declararse nula la sentencia (R.N. N° 4466-2001-Amazo-

nas, Data 40 000, G.J.).

12. NULIDAD EN LOS PROCESOS SUMARIOS

Con las modi caciones operadas en el artículo 292 del C de PP, que contempla qué resoluciones son recurribles en recursos de nulidad, no solo se rati ca que no procede recurso de nulidad en los procesos su- marios, sino que tampoco cabe similar recurso contra las decisiones que resuelven excepciones, tanto más si no se trata de autos dicta- dos en primera instancia por la Sala Penal Superior conforme a los su- puestos de los incisos c) y d) del citado artículo 292 del Código acota- do (R.N. N° 208-2005-Chincha, Data 40 000, G.J.).

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Luego, en las querellas, cuyo trámite se sigue conforme lo previs- to en los artículos 302 y 303 del C de PP, no procede recurso de nuli- dad en tanto que por imperio del artículo 1 de la Ley N° 26353, el juez penal emite sentencia y la Sala Penal Superior conoce en recurso de apelación, con lo que –al igual que el procedimiento sumario– culmi- na la fase o periodo declarativo del proceso. Sin embargo, es distinto el caso del procedimiento de sumaria investigación estatuido por el ar- tículo 314 del mencionado Código (esto es, para delitos contra el ho- nor cometidos por medios de publicidad), en el que expresamente se prevé el recurso de nulidad contra la sentencia de vista que absuelve el grado en apelación de la sentencia en primera instancia (R.N. Nº 292- 2005-Lima, Pérez Arroyo II, p. 910).

Ahora bien, el recurso de nulidad en los procesos sumarios, está re- servado excepcionalmente para aquellos casos de infracción a la Cons- titución o grave violación de las normas sustantivas o procesales de la ley penal (R.Q. N° 1065-2001-Huánuco, Data 40 000, G.J.). En este sentido, el Tribunal Constitucional sostiene que el artículo 9 del De- creto Legislativo Nº 124 (Proceso Penal Sumario) efectivamente se- ñala que el recurso de nulidad es improcedente en los casos sujetos al procedimiento sumario; sin embargo, tal posibilidad no es absoluta, pues el artículo 297 del C de PP, modi cado por el Decreto Legislativo Nº 959, establece la posibilidad de acceder al recurso de nulidad (vía recurso de queja excepcional) cuando se evidencia que la sentencia o el procedimiento en la que se emitió vulneran normas constituciona- les o normas con rango de ley que deriven directamente de aquellas, siendo que si se ampara dicho recurso de queja, la Corte Suprema or- denará la concesión del recurso de nulidad (Exp. N° 2730-2006-PA/TC, www.tc.gob.pe).

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Capítulo 4

Queja de derecho

Capítulo

COMENTARIO

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Queja de derecho

El recurso de queja o queja de derecho, como también se le cono- ce, es el medio impugnatorio de naturaleza ordinaria y con efecto de- volutivo destinado a lograr la admisión del recurso que haya sido nega- do por una instancia inferior, ya sea de nulidad, apelación o casación.

En los artículos pertinentes del C de PP encontramos disposiciones sobre las quejas ordinaria y extraordinaria o excepcional. La primera de ellas procede frente a la denegación del recurso de nulidad dispues- to por la Sala Superior, cuando sí correspondía admitirlo al encontrarse el caso dentro de los supuestos de procedencia del artículo 292 de la norma citada. La parte interesada tiene veinticuatro (24) horas para in- terponer el recurso de queja ante la Sala que negó la nulidad y solicitar las copias del expediente; corroborados los requisitos de admisiblidad del recurso, la Sala ordena que se expidan las copias solicitadas (y las que considere pertinentes), disponiendo que se forme y eleve el cua- derno de queja a la Corte Suprema.

Por otro lado, en los casos en que no proceda la queja ordinaria, aún existe una posibilidad de impugnar las siguientes clases de reso- luciones: a) sentencias de procesos penales sumarios; b) autos que extingan la acción o pongan n al procedimiento o a la instancia; y c) resoluciones que impongan o dispongan la continuación de medi- das cautelares personales dictadas en primera instancia por la Sala Pe- nal Superior (a excepción de las cuestiones incidentales); el recurso pertinente para ello es la queja excepcional o extraordinaria. Esta se

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interpondrá directamente ante la Sala Penal de la Corte Superior que denegó el recurso de nulidad, la cual tendrá que admitirla si: a) se inter- pone en el plazo de veinticuatro horas de noti cada la resolución que deniega el recurso de nulidad; b) se precisan y fundamentan puntual- mente los motivos del recurso; y, c) se indica en el escrito que contie- ne el recurso las piezas pertinentes del proceso y sus folios, para la for- mación del cuaderno respectivo.

La procedencia del recurso de queja excepcional está condicionada a que se acredite que la resolución impugnada o el procedimiento que la precedió infringió normas constitucionales o normas con rango de ley directamente derivadas de aquellas.

En caso la Sala Penal Superior declarara inadmisible esta queja (por vulneración de la formalidad y plazo), el afectado, en el plazo de veinti- cuatro (24) horas, se podrá dirigir directamente a la Corte Suprema ad- juntando copia del recurso y de la cédula de noti cación que contiene el auto denegatorio. La Corte decidirá, sin trámite alguno, si correspon- de que la Sala Penal Superior eleve el cuaderno de queja; si la Sala Su- prema veri ca que los requisitos de admisibilidad contemplados en el artículo 297.3 no se han cumplido, niega la elevación del recurso, con lo que culmina también su tramitación. En cambio, si la Sala Penal de la Corte Suprema considera que debe elevarse el cuaderno, podrá re- solverse la queja excepcional, previo dictamen del scal supremo (que se pronuncie sobre la infracción constitucional o legal).

En el C de PP también se regula la posibilidad de interponer queja por detención arbitraria. Se considera que la detención es arbitraria si no se cumplió con noti car al inculpado dentro de las veinticuatro (24) horas de expedida la orden de detención. Si considera la queja funda- da, el Tribunal podrá ordenar la libertad del inculpado o con ar la ins- trucción a otro juez. El Tribunal, previo informe del juez y sin otro trá- mite que la vista scal, resolverá lo conveniente.

Por otro lado, en el artículo 9 del Decreto Legislativo Nº 124, que re- gula el proceso penal sumario se prevé expresamente la procedencia de la queja por denegatoria del recurso de apelación. Esta deberá in- terponerse en el plazo de tres días contados desde el día siguiente a la noti cación de la resolución que deniega la apelación.

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Así también, en el CPP de 1991 se establece la queja de hecho ante el mandato de detención no fundamentado, siendo que la Sala Supre- ma no necesitará de dictamen scal para resolver, lo cual deberá ha- cer en el término de veinticuatro (24) horas de recibidos los autos. Si se declara fundada esta queja, se apartará al juez que ordenó la deten- ción del conocimiento de la causa y esta se remitirá a otro juez, que no necesariamente deberá dictar mandato de detención, pero que de ha- cerlo deberá fundamentar adecuadamente.

Por último, encontramos el recurso de queja scal, cuyo fundamen- to legal se encuentra en el artículo 12 de la Ley Orgánica del Ministe- rio Público y que tiene como n el cuestionar la decisión el scal de ar- chivar la denuncia o investigación. Así, el denunciante o agraviado por el delito lo interpone ante el scal inmediato superior, dentro del plazo de tres (3) días de noti cada la resolución denegatoria. Consentida la resolución del scal provincial o con la decisión del scal superior, en su caso, termina el procedimiento; pues no es posible formular nue- va queja contra ella. Si se declara fundada la queja, se ordena al scal inferior que formalice la denuncia; en caso contrario, el archivo será de nitivo.

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BASE NORMATIVAJAVIER VILLA STEIN Código de Procedimientos Penales Artículo 297.- Recurso de queja 1. Denegado el recurso

Código de Procedimientos Penales

Artículo 297.- Recurso de queja

1. Denegado el recurso de nulidad por la Sala Penal Superior en los supuestos previstos en el artículo 292, el interesado podrá solici- tar copias, dentro de veinticuatro horas, para interponer recurso de queja ordinario. La Sala Penal Superior ordenará la expedición gratuita de las copias pedidas y las que crea necesarias, elevando inmediatamente el cuaderno respectivo a la Corte Suprema.

2. Excepcionalmente, tratándose de sentencias, de autos que extin- gan la acción o pongan n al procedimiento o a la instancia, o de resoluciones que impongan o dispongan la continuación de me- didas cautelares personales dictadas en primera instancia por la Sala Penal Superior, salvo lo dispuesto en el artículo 271, el inte- resado –una vez denegado el recurso de nulidad– podrá interpo- ner recurso de queja excepcional, siempre que se acredite que la resolución impugnada o el procedimiento que la precedió infrin- gió normas constitucionales o normas con rango de ley directa- mente derivadas de aquellas.

3. La admisión del recurso de queja excepcional, previsto en el nu- meral anterior, está condicionada a que:

a) Se interponga en el plazo de veinticuatro horas de noti cada la resolución que deniega el recurso de nulidad;

b) Se precisen y fundamenten puntualmente los motivos del recurso;

c) Se indique en el escrito que contiene el recurso las piezas per- tinentes del proceso y sus folios, para la formación del cuader- no respectivo.

4. La Sala Penal Superior solo podrá declarar inadmisible el recurso de queja si se vulneran la formalidad y el plazo previstos en este Código. En ese caso, el afectado, en el plazo de veinticuatro ho- ras, se dirigirá directamente a la Corte Suprema adjuntando copia del recurso y de la cédula de noticación que contiene el auto de- negatorio. La Corte Suprema decidirá, sin trámite alguno, si co- rresponde que la Sala Penal Superior eleve el cuaderno de queja.

5. La Corte Suprema, en todos los casos, resolverá el recurso de queja, previo dictamen scal. Bastan tres votos conformes para resolverla.

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Código Procesal Penal (2004)

Artículo 437.- Procedencia y efectos

1. Procede recurso de queja de derecho contra la resolución del juez que declara inadmisible el recurso de apelación.

2. También procede recurso de queja de derecho contra la resolu- ción de la Sala Penal Superior que declara inadmisible el recurso de casación.

3. El recurso de queja de derecho se interpone ante el órgano juris- diccional superior del que denegó el recurso.

4. La interposición del recurso no suspende la tramitación del prin- cipal, ni la e cacia de la resolución denegatoria.

1.

NOCIÓN

El recurso de queja es una impugnación instrumental habilitada –según los casos– para establecer, de un lado, la legalidad o no de la inadmisión de un recurso, y, de otro lado, si debe conocerse una de- terminada decisión por razones de vulneración de normas de rango constitucional o legal directamente derivadas de las primeras, las que están de nidas en el texto del artículo 297 del C de PP, según lo dis- puesto por el Decreto Legislativo N° 959 (R.Q. N° 596-2005-La Liber- tad, Data 40 000, G.J.).

En principio, la formulación del recurso de queja ordinaria se da con- tra resoluciones que deniegan el recurso de nulidad por la Sala Penal Superior (R.Q. Nº 61-2008, www.pj.gob.pe). Sin embargo, el artículo 1 del Decreto Legislativo Nº 959, modi catorio del artículo 297 del CPP, ha instituido el denominado “recurso de queja excepcional”. Dicho ar- tículo, en su inciso 2, re ere: Excepcionalmente, tratándose de sen- tencias, de autos que extingan la acción o pongan n al procedimiento o a la instancia, o de resoluciones que impongan o dispongan la con- tinuación de medidas cautelares personales dictadas en primera ins- tancia por la Sala Penal Superior, el interesado –una vez denegado el recurso de nulidad– podrá interponer recurso de queja excepcional, siempre que se acredite que la resolución impugnada o el procedi- miento que la precedió infringió normas constitucionales o de rango

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de ley directamente derivadas de aquellas” (STC Exp. Nº 2730-2006- PA/TC, www.tc.gob.pe).

Así, el recurso de queja excepcional tiene por objeto establecer la resolución o el procedimiento que la precedió infringió normas consti- tucionales o normas con rango de ley directamente derivadas de aque- llas (R.Q. N° 616-2005-Huánuco, Data 40 000, G.J.). En consecuencia, está destinado a garantizar la supremacía de la Constitución y de las leyes directamente referidas a aquellas, siempre y cuando se advierta una evidente e insubsanable vulneración de las mismas por el órgano jurisdiccional (R.Q. Nº 506-2004, Data 40 000, G.J.).

2.

PRESUPUESTOS

Uno de los presupuestos de carácter objetivo de todo recurso im- pugnatorio está referido al objeto impugnable, esto es, a la resolución materia de impugnada (R.Q. Nº 02-2008-Huaura, www.pj.gob.pe). Por ello, uno de los requisitos formales para la interposición del recurso de queja ordinario es que contra la resolución impugnada proceda el re- curso de nulidad (R.Q. Nº 229-2008-Ica, www.pj.gob.pe).

Luego, el numeral dos del artículo 297 del C de PP, modi cado por el Decreto Legislativo N° 959 establece que excepcionalmente, tratán- dose de sentencias, de autos que extingan la acción o pongan n al procedimiento o a la instancia, o de resoluciones que impongan o dis- pongan la continuación de medidas cautelares personales dictadas en primera instancia por la Sala Penal Superior, una vez el recurso de nuli- dad, se podrá interponer el recurso de queja excepcional, siempre que la resolución impugnada o el procedimiento que la precedió infringió normas constitucionales o normas con rango de ley directamente deri- vadas de aquellas (R.Q. Nº 207-2008, Centro de Investig. del P.J.).

El recurso de queja excepcional, por su parte, demanda el cumpli- miento de ciertos requisitos de carácter formal, como son: a) se inter- ponga en el plazo de veinticuatro horas de noti cada la resolución que deniega el recurso de nulidad, b) se precisen y fundamenten puntual- mente los motivos del recurso; y c) se indique en el escrito que contie- ne el recurso las piezas pertinentes del proceso y sus folios, para la for- mación del cuaderno respectivo, esto de conformidad con lo dispuesto por el inciso tres del artículo doscientos noventa y siete del C de PP (R.Q. Nº 25-2008-Apurímac, www.pj.gob.pe). Cabe agregar que dicho

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recurso está reservado puntualmente para los casos de impugnación de las resoluciones previstas de manera expresa en el inciso dos del artículo 297 del C de PP, modi cado por el Decreto Legislativo N° 959, que dicha norma constituye un presupuesto procesal de carácter obje- tivo que condiciona y limita la procedencia del recurso de queja excep- cional, cuyo incumplimiento determina su desestimación liminar (R.Q. Nº 1497-2007, www.pj.gob.pe).

Por todo lo anterior, es admisible el recurso si de la revisión de au- tos, aparece que el recurrente cumplió con los presupuestos del recur- so de queja excepcional, pues: i) cuestionó una sentencia de vista que con rmó una de primera instancia, ii) fundamentó los motivos del re- curso (expresó las razones por las que estimó que la resolución impug- nada infringió normas constitucionales), y iii) indicó las piezas pertinen- tes del proceso y sus folios para la formación del cuaderno respectivo (R.Q. Nº 1252-2008-Lambayeque, www.pj.gob.pe).

3.

PROCEDENCIA

El artículo 297 del C de PP prevé la procedencia del recurso de que- ja de derecho en dos supuestos; el primero de ellos, descrito en el primer párrafo de la norma antes acotada, este es, sobre las resolu- ciones expedidas por la Sala Superior que denieguen el recurso de nu- lidad planteado contra las siguientes resoluciones: a) las sentencias en los procesos ordinarios; b) los autos expedidos por la Sala Superior en los procesos ordinarios que, en primera instancia revoquen la con- dena condicional, la reserva del fallo condenatorio, la pena de multa o las penas de prestación de servicio a la comunidad o de limitación de días libres; c) los autos de nitivos, dictados por la Sala Penal Superior que, en primera instancia, extingan, la acción penal o pongan n al pro- cedimiento o a la instancia; d) los autos emitidos por la Sala Penal Su- perior que, en primera instancia se pronuncien sobre la refundición de penas o la sustitución de la pena por retroactividad benigna, o que limi- ten el derecho fundamental a la libertad personal; e) las resoluciones expresamente señaladas en la ley; y el segundo supuesto, el mismo que solo deberá ser concedido excepcionalmente, una vez denegado el recurso de nulidad y siempre que se acredite que la resolución im- pugnada o el procedimiento que la precedió infringió normas consti- tucionales o normas con rango de ley directamente derivada de aque- llas, cuando recaiga sobre: a) sentencias, autos que extingan la acción

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o pongan n al procedimiento o a la instancia; b) resoluciones que im- pongan o dispongan la continuación de medidas cautelares personales dictadas en primera instancia por la Sala Penal Superior (R.Q. N° 482- 2004-Lima, Data 40 000, G.J.).

Así, por ejemplo, el inculpado solo podrá interponer queja ante el tribunal cuando el mandato de detención no está debidamente fun- damentado, de lo contrario se declarará infundada su petición (Exp. Nº 113-1988, Corte Superior de Justicia de Lima, p. 270).

Luego, conforme al segundo supuesto señalado, en casos excep- cionales la Corte Suprema por vía de recurso de queja podrá disponer que se conceda el recurso de nulidad cuando mediare o se tratare de un infracción a la Constitución o grave violación de las normas sustan- tivas o procesales de la ley penal; esto es, si la decisión cuestionada ha inobservado, no ha aplicado o lo ha hecho erróneamente, una nor- ma constitucional o normas con rango de ley (R.Q. Nº 118-2008, www. pj.gob.pe). Por ello, si se advierte que se ha vulnerado la garantía cons- titucional del debido proceso concebido como cumplimiento de todas las garantías, requisitos y normas de orden público que deben obser- varse en las instancias procesales de todos los procedimientos, sea jurisdiccional como en el presente caso o administrativo –pues, en el caso concreto, la Sala Superior no tomó en cuenta el término prescrip- torio–; el recurso de queja ha cumplido con la exigencia de infracción de precepto constitucional que estipula el apartado dos del artículo 297 del Código de Procedimientos Penales (R.Q. Nº 1341-2007, www. pj.gob.pe).

4.

EFECTOS

El artículo 437 numeral 4 del NCPP establece que la interposición del recurso no suspense la tramitación del principal ni la e cacia de la resolución denegatoria (Exp. Nº 2006-00546-Huacho, Villavicencio R. y Reyes A., p. 348).

Por otro lado, tratándose de un mandato de detención, de declarar- se fundado el recurso de queja, se retira al juez del proceso, sin perjui- cio de la sanción disciplinaria (Exp. Nº 5-1986, Corte Superior de Justi- cia de Lima, p. 272).

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5.

TRÁMITE

Conforme a lo previsto en el apartado uno del artículo 297 del C de PP, modicado por el Decreto Legislativo N° 959, denegado el recur- so de nulidad por la sala penal superior en los supuestos previstos en el artículo 292 del acotado Código Adjetivo, el interesado podrá solici- tar copias, dentro de veinticuatro (24) horas, para interponer recurso de queja ordinario, en cuyo caso la sala penal superior ordenará la ex- pedición gratuita de las copias pedidas y las que crea necesarias, ele- vado inmediatamente el cuaderno respectivo a la Corte Suprema (R.Q. Nº 229-2008-Ica, www.pj.gob.pe).

En el caso del recurso de queja excepcional, el Decreto Legislati- vo Nº 959, establece en el inciso 2 del artículo 297 que: “Excepcional- mente, tratándose de sentencias, de autos que extingan la acción o pongan n al procedimiento o a la instancia, o de resoluciones que im- pongan o dispongan la continuación de medidas cautelares personales dictadas en primera instancia por la Sala Penal Superior, salvo lo dis- puesto en el artículo 271, el interesado –una vez denegado el recurso de nulidad– podrá interponer recurso de queja excepcional, siempre que se acredite que la resolución impugnada o el procedimiento que la precedió infringió normas constitucionales o normas con rango de ley directamente derivadas de aquellas”. Así, claramente se establece que la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia tiene competencia para conocer de los recursos de queja excepcional, siem- pre y cuando las resoluciones que concluyan un procedimiento sean dadas en violación de derechos constitucionales. Por lo tanto, siendo este un recurso establecido por la ley, este Tribunal Constitucional no podría concluir que la Sala emplazada ha cometido una violación al de- bido proceso ni a la libertad individual por el mero conocimiento del re- curso excepcional de queja en los términos y condiciones establecidos en el artículo 297 del Decreto Legislativo Nº 959 (STC Exp. Nº 03329- 2009-PHC/TC, www.tc.gob.pe).

De otro lado, el literal c) del inciso tres del artículo 297 menciona- do establece que la admisibilidad del recurso de queja está condicio- nada a que se indique en el escrito las piezas del proceso y sus folios para la formación del cuaderno respectivo (R.Q. Nº 1365-2007, www. pj.gob.pe).

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Ahora, como ya se dijo, las quejas deducidas por denegatoria de re- curso de nulidad, se forman de conformidad con el artículo 297 del C de PP, debiendo ordenar el Tribunal las copias pedidas y las que crean necesarias, entendiéndose que las copias pedidas tienen por nalidad hacer ver las graves violaciones constitucionales o legales en que se haya incurrido, en aplicación del artículo 292 del código acotado; pero no copias de todo el expediente, ni menos aún de escritos confusos y presuntas pruebas que lo único que persiguen es enredar el proceso y confundir al tribunal; por lo que en estos aspectos las salas penales su- periores deberán ser in exibles no permitiendo recursos maliciosos de cualquiera de las partes y ordenando la formación de los cuadernos de queja con copia de todos los elementos necesarios para resolver (Exp. N° 1133-1994-B-Lima, Rojjassi Pella, p. 450).

Es importante señalar que al declarar fundado el recurso de queja por denegatoria de recurso de nulidad, se debe precisar cuáles son los hechos o los actos procesales irregulares que originan la procedencia de la queja. Las irregularidades que se precisen servirán de marco para el informe oral, si es el caso; asimismo, serán base para el debate del pleno al momento de resolver el fondo del recurso de nulidad admiti- do vía recurso de queja, sin perjuicio que de o cio se resuelvan otras irregularidades existentes no invocadas (R.Q. N° 2182-2001-Lambaye- que, Data 40 000, G.J.).

La garantía de motivación exige que el órgano jurisdiccional expre- se las razones que justi quen una decisión en determinado sentido en respuesta a la pretensión del encausado, por lo que de ser el caso el recurso de queja excepcional planteado cumple la exigencia de in- fracción de precepto constitucional que estipula el apartado dos del artículo 297 del C de PP. Es de enfatizar además que tratándose de recursos impugnatorios, la resolución del Tribunal de Revisión que ab- suelve el grado tiene que pronunciarse, esencialmente, sobre cada uno de los motivos o en todo caso, sobre los motivos relevantes de la impugnación –resolución sobre los motivos– y, de este modo, cum- plir cabalmente con el deber de motivación, pues de lo contrario la de- cisión que emita adolecerá de un sensible defecto estructural o incon- gruencia citra petita al no comprender el íntegro de los agravios que integran la pretensión recursal como ocurrió en el presente caso (R.Q. Nº 1382-2006-Lambayeque, Data 40 000, G.J.).

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En el NCPP, a tenor su artículo 437, el recurso de queja solo pro- cede: i) contra la resolución del juez que declara inadmisible el recur- so de apelación, y ii) contra la resolución de la Sal Penal superior que declara inadmisible el recurso de casación (R.Q. Nº 12–2008, www. pj.gob.pe).

El trámite del recurso de queja está previsto en el artículo 438 del NCPP, cuyo numeral uno señala que en dicho recurso se precisará el motivo de su interpretación (en el caso analizado se indicó que era por denegatoria del recurso de apelación); además se exige que el impug- nante invoque la norma jurídica vulnerada; es decir, al no admitirse el recurso de apelaciones entonces qué norma jurídica se ha vulnerado, por cuanto si nos encontramos en un proceso especial de terminación anticipada, donde se aprueba o desaprueba el acuerdo, entonces ha- bría que señalar que norma jurídica se ha vulnerado ante la denegación del recurso de apelación; por ejemplo, si el juez hubiese denegado un recurso de apelación al mandato de prisión preventiva que dispuso, entonces el fundamento jurídico sería que se ha vulnerado lo dispues- to en el artículo 278, que autoriza expresamente la posibilidad de ape- lar la resolución que ordena la prisión preventiva. Asimismo, el artículo 438.1. exige que el recurso de queja acompañe: 1) el escrito que mo- tivó la resolución recurrida y, en su caso, los referentes a su tramita- ción, 2) la resolución recurrida, 3) el escrito en que se recurre, y 4) la resolución denegatoria; pues bien en el presente caso el impugnante se ha limitado a presentar el recurso de queja sin acompañar ninguno de estos requisitos, lo que imposibilita su admisión, por lo que tampo- co es posible realizar en control del plazo dispuesto en el artículo 403.2 del Código Procesal Civil, que es aplicable por remisión expresa del ar- tículo 438.2 del NCPP (R.Q. Nº 1286-2006-Huaura, Villavicencio R. y Reyes A., p. 346).

6. LÍMITES DEL RECURSO DE QUEJA EXCEPCIONAL

No es propio ni posible en sede de recurso de queja excepcional, por su propia característica, esto es, medio de impugnación extraor- dinario, el reexamen o valoración de la prueba actuada en el proceso, tanto más si se diligenció en un proceso regular; sino censurar si la vul- neración es irrazonada o incurrió en evidencias de vicios lógicos en su análisis y conclusión –si se alteran las reglas de la lógica, la experien- cia y la ciencia, esto es, si el juicio histórico se ha fundado en la razón,

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las pautas normales del comportamiento humano y el manejo de las máximas de experiencia– un contradictorio insu ciente, si este no se sustenta en verdadera prueba –carencia de prueba valorables– y que se valora una prueba prohibida (R.Q. Nº 1362-2007, www.pj.gob.pe). Así, los motivos del recurso de queja no permiten una revisión de valo- ración de la pruebas realizadas por el tribunal a quo, cuyo ámbito, al no ser de relevancia propiamente constitucional es propio de un recurso devolutivo ordinario (R.Q. Nº 1473-2007, www.pj.gob.pe).

Por lo señalado, en un recurso extraordinario como el de queja ex- cepcional no corresponde analizar como motivos de impugnación el denominado error facti o error en la apreciación de la prueba, pues es propio de un recurso ordinario de carácter amplio, a menos que se sus- tente en información que no es prueba, que se trate de prueba prohibi- da, que se haya vulnerado el derecho a la prueba pertinente, o que se omita responder los agravios del recurso de apelación con relación a la prueba (R.Q. Nº 613-2008-Junín, www.pj.gob.pe). En suma, se procu- ra la veri cación ex post de evidentes transgresiones a las normas ju- rídicas señaladas en el apartado dos del artículo 297 del C de PP (R.Q. Nº 1374-2008, www.pj.gob.pe).

7.

INADMISIBILIDAD

A tenor del inciso cuatro del artículo 297 del C de PP, el Tribunal Su- perior solo puede desestimar el recurso de queja excepcional cuando se infringe la formalidad o el plazo señalados en los incisos dos y tres del citado precepto (R.Q. Nº 1252-2008-Lambayeque, www.pj.gob. pe). En consecuencia, el recurso de queja no procede si la resolución objeto de impugnación no está prevista como objeto procesal del re- curso de queja excepcional, según se advierte de lo estipulado en el in- ciso dos del artículo 297 del Código acotado; y esto sucede cuando no se trata de una sentencia, ni de un auto que extinga la acción o ponga n al procedimiento o a la instancia, o que imponga o disponga la con- tinuación de una medida cautelar personal dictado en primera instancia por el Tribunal Superior (R.Q. Nº 31-2008, www.pj.gob.pe).

La misma consecuencia se deriva si de la revisión de lo actuado no se advierte que al expedirse la resolución recurrida o durante el pro- cedimiento que la precedió se hayan infringido normas constituciona- les o normas con rango de ley directamente derivadas de aquellas, (R.Q. Nº 268-2008-Junín, www.pj.gob.pe); más aún, si el recurrente

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no fundamenta en qué consiste la vulneración de tal principio constitu- cional –legalidad–, ni en concreto menciona cómo se incurrió en la gra- ve irregularidad constitucional que alega. Es decir, no acredita ni fun- damenta cómo se infringieron normas constitucionales a través de la sentencia de vista –cuestionada–, que razonablemente exige la con- cordancia del inciso dos y literal b) del artículo 297 del C de PP (R.Q. Nº 1473-2007, www.pj.gob.pe).

Respecto a su interposición, cabe recordar que el recurso de queja en tanto recurso instrumental, es un medio para la ulterior concesión de nulidad; en ese contexto, si la oportunidad de interponer y conce- der válidamente el recurso de nulidad de interponer y conceder válida-

mente el recurso de nulidad se perdió por la propia pasividad el intere- sado, no es admisible que logre el estatus de potencial recurrente por

la sola interposición oportuna del recurso de queja (R.Q. Nº 544-2008,

www.pj.gob.pe). Esto es, si no se cumplió con un presupuesto proce- sal de carácter formal del citado medio de impugnación, ello resta toda posibilidad de instar una revisión de la sentencia de segunda instancia (R.Q. Nº 103-2008-Junín, www.pj.gob.pe).

8. RECURSO DE QUEJA DIRECTO

Como se ha señalado, el numeral dos del artículo 297 del C de PP, modi cado por el Decreto Legislativo N° 959, señala que excepcional- mente, una vez denegado el recurso de nulidad, el interesado podrá in- terponer recurso de queja excepcional, siempre que se acredite que la resolución impugnada o el procedimiento que la precedió infringió nor-

mas constitucionales o normas con rango de ley directamente deriva- das de aquellas. Luego, conforme al numeral cuatro del artículo antes citado, la Sala Penal Superior puede declarar inadmisible el recurso de queja si se vulnera la formalidad y el plazo de veinticuatro horas de no- ticada la resolución que deniega el recurso de nulidad, previsto en el numeral tres del mismo artículo, y en dicho caso, el afectado en el mis- mo plazo, se dirigirá a la Corte Suprema adjuntando copia del recurso

y de la cédula de noticación que contiene el auto denegatorio (R.Q. Nº 870-2008, Centro de Investig. del P.J.).

Así, el recurso de queja directo, tiene por objeto revisar si la deses- timación liminar del recurso de queja ordinario o excepcional, se en- cuentra arreglada a ley (R.Q. Nº 760-2008-Lima, www.pj.gob.pe). En ese sentido, el apartado cuarto del artículo 297 del C de PP establece

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el trámite a seguir a efectos de presentar el recurso de queja directo (formal o sin copias) ante la Corte Suprema, ocurrida la inadmisibilidad del recurso de queja excepcional declarada por el Tribunal Penal Supe- rior (R.Q. Nº 829-2008-Lima, www.pj.gob.pe).

Por todo lo dicho, en un caso concreto debía ser declarado funda- do el recurso al haber cumplido la impugnación con las formalidades previstas en el apartado cuatro del artículo 297 del C de PP; pues el tercero civil interpuso el recurso en el plazo de veinticuatro (24) ho- ras posterior al rechazo del recurso de queja excepcional, y cumplió con adjuntar copia del recurso en cuestión y de la cédula de noti ca- ción que contiene el auto denegatorio. Más aún si consideramos que la resolución que se impugnó estaba dentro de los alcances del inci- so dos del artículo 297 del Código acotado (R.Q. N° 1682-2006-Lima, Data 40 000, G.J.).

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Capítulo 5

Casación

Capítulo

COMENTARIO

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Casación

Conforme al NCPP la casación constituye un recurso extraordinario de competencia exclusiva de las Salas Penales de la Corte Suprema de la República, con carácter devolutivo y no suspensivo (a diferencia de lo que ocurre con la casación civil). La competencia de la Corte Supre- ma para fallar en casación o en última instancia, cuando la acción se ini- cia en una Corte Superior o ante la propia Corte Suprema, se encuen- tra establecida en el artículo 141 de nuestra Constitución; así como su potestad de conocer en casación las resoluciones del Fuero Militar solo cuando se imponga pena de muerte (artículo 173).

Mediante la casación se intenta lograr la revisión o control de la apli- cación de la ley y la corrección del razonamiento de las instancias infe- riores; con ello se uni can criterios jurisprudenciales y la casación se constituye como garantía de las normas constitucionales, de manera que se pueda lograr la obtención de justicia en el caso concreto.

Las cinco (5) causales por las que se puede interponer este recurso contra alguna sentencia o auto se encuentran numeradas en el artículo 429 del NCPP y son: a) si la resolución ha sido expedida con inobser- vancia de algunas de las garantías constitucionales de carácter proce- sal o material, o con una indebida o errónea aplicación de dichas garan- tías; b) si incurre o deriva de una inobservancia de las normas legales de carácter procesal sancionadas con la nulidad; c) si importa una inde- bida aplicación, una errónea interpretación o una falta de aplicación de la ley penal o de otras normas jurídicas necesarias para su aplicación;

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d) si ha sido expedida con falta o mani esta ilogicidad de la motivación, cuando el vicio resulte de su propio tenor; o e) si se aparta de la doc- trina jurisprudencial establecida por la Corte Suprema o, en su caso, por el Tribunal Constitucional. El recurso de casación apunta entonces

a que se anulen las resoluciones de nitivas (sean sentencias o autos)

de los tribunales inferiores que incurran en alguna de las cinco causa- les expuestas. Ello se logra a través de un reexamen de la fundamen- tación jurídica del fallo, ya sea material o procesal.

Las sujetos legitimados para interponer la casación son las partes que se consideren agraviadas con la decisión de segunda instancia, siempre que no sea el absuelto (salvo en casos de prescripción). Tam- bién pueden casar el Ministerio Público, cuando se afecte la legalidad (por lo que incluso puede hacerlo a favor del acusado); y, el actor civil, exclusivamente sobre lo que le corresponda (artículo 427.3).

El plazo para la interposición de la solicitud casatoria es de diez (10) días, contados desde la noti cación de la sentencia o auto a recurrir; y debe hacerse ante la Sala Penal Superior quien podrá declararla inad- misible cuando no se respeten las formalidades del recurso o se inter- pongan por causales diferentes a las previstas (entre otras señaladas en el artículo 429).

De admitirse el recurso, se noti ca a las partes procesales por el plazo de diez (10) días a efectos de que comparezcan ante la Corte Suprema, la cual tiene veinte (20) días para efectuar un segundo con- trol de admisibilidad del recurso; luego de los cuales las partes pue- den presentar alegatos ampliatorios. Posteriormente, en la audiencia de casación que se llevará a cabo con los asistentes, se puede decla- rar inadmisible el recurso si no concurre injusti cadamente la parte recurrente.

Por último, la Corte Suprema emite sentencia casatoria en el plazo de diez (20) días bastando cuatro votos conformes. De ser el caso, pro- cede a anular la sentencia –sea total o parcialmente– y reenviar el caso

a otro tribunal similar al que la dictó, o decidir por sí el caso, en tanto no se necesite de un nuevo debate para ello.

Se debe resaltar el hecho de que el conocimiento que asume la Cor- te Suprema sobre la resolución está limitado a los errores jurídicos de las resoluciones (de nitivas) recurridas, no pudiendo pronunciarse ni

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modi car los hechos legalmente comprobados y establecidos en ta- les. La nulidad solo se declara en tanto aquellos errores in uyan en la parte dispositiva de las sentencias o autos impugnados, correspon- diendo a la Corte Suprema su corrección.

correspon- diendo a la Corte Suprema su corrección. BASE NORMATIVA Código Procesal Penal (2004) Artículo

BASE NORMATIVA

Código Procesal Penal (2004)

Artículo 427.- Procedencia

1. El recurso de casación procede contra las sentencias de nitivas, los autos de sobreseimiento y los autos que pongan n al proce- dimiento, extingan la acción penal o la pena o denieguen la extin- ción, conmutación, reserva o suspensión de la pena, expedidos en apelación por las Salas Penales Superiores.

2. La procedencia del recurso de casación, en los supuestos indica- dos en el numeral 1), está sujeta a las siguientes limitaciones:

a) Si se trata de autos que pongan n al procedimiento, cuando el delito imputado más grave tenga señalado en la Ley, en su extremo mínimo, una pena privativa de libertad mayor de seis años.

b) Si se trata de sentencias, cuando el delito más grave a que se re ere la acusación escrita del Fiscal tenga señalado en la Ley, en su extremo mínimo, una pena privativa de libertad mayor a seis años.

c) Si se trata de sentencias que impongan una medida de seguri- dad, cuando esta sea la de internación.

3. Si la impugnación se re ere a la responsabilidad civil, cuando el monto jado en la sentencia de primera o de segunda ins- tancia sea superior a cincuenta Unidades de Referencia Proce- sal o cuando el objeto de la restitución no pueda ser valorado económicamente.

4. Excepcionalmente, será procedente el recurso de casación en casos distintos de los arriba mencionados, cuando la Sala Penal de la Corte Suprema, discrecionalmente, lo considere necesario para el desarrollo de la doctrina jurisprudencial.

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1. NATURALEZA JURÍDICA

El Tribunal Constitucional tiene dicho que, por su propia naturaleza, el recurso de casación es un medio impugnatorio de carácter excep- cional, cuya concesión y presupuestos de admisión y procedencia es- tán vinculados a los “ nes esenciales” para los cuales se ha previsto, esto es, la correcta aplicación e interpretación del derecho objetivo y la unicación de la jurisprudencia nacional por la Corte Suprema de Jus- ticia, como se especi ca en el artículo 384 del Código Procesal Civil (STC Exp. Nº 7022-2006-PA/TC, www.tc.gob.pe).

Es preciso acotar que, positiva y doctrinariamente el recurso de ca- sación, por su propia naturaleza no constituye una nueva instancia, precisamente por tratarse de un medio impugnatorio de carácter ex- traordinario con motivos tasados que tiene caracteres determinados en la ley y que han merecido una serie de disquisiciones en el campo de la doctrina; en ese contexto, constituye una de sus nalidades el control de logicidad en la motivación de las resoluciones judiciales, que pueden resumirse en lo siguiente: falta de motivación, de ciente mo- tivación, insu ciente motivación, aparente motivación y la incongruen- cia de la parte considerativa y la parte decisoria de la resolución (Cas. Nº 08-2009-Huaura, www.pj.gob.pe).

El Tribunal Constitucional ha señalado –STC Nº 0754-2004-AA/TC, FJ2– que conforme se establece en los artículos 384, 386, 387 y 388 del Texto Único Ordenado del Código Procesal Civil, el recurso de ca- sación tiene por nes esenciales la correcta aplicación e interpreta- ción del derecho objetivo y la uni cación de la jurisprudencia nacional por la Corte Suprema de Justicia, y procede frente a determinado tipo de resoluciones judiciales, por las causales y con los requisitos de for- ma y de fondo que en las referidas normas se establecen (STC Exp. N° 04278-2007-PA/TC, www.tc.gob.pe).

Por otro lado, de la interpretación de los alcances del artículo 388 del Código Procesal Civil –requisitos de fondo para el recurso de casa- ción– es atribución del juez ordinario quien en todo caso debe orientar- se por las reglas procesales establecidas para tal propósito, así como por los principios constitucionales que informan la función jurisdiccio- nal, no siendo competencia ratione materiae de los procesos consti- tucionales, evaluar la comprensión que de estos realice la judicatura, a menos que pueda constatarse una arbitrariedad mani esta de parte

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de esta, que ponga en evidencia la violación de otros derechos de na- turaleza constitucional, lo que no ha ocurrido en el presente caso (STC Exp. Nº 06232-2008-PA/TC, www.tc.gob.pe).

2. PRESUPUESTOS

Para que el recurso de casación no sea declarado bien concedido deben cumplirse determinados requisitos. Así, por ejemplo, el impug- nante que reprocha en casación una sentencia de vista que con rman- do la de primera instancia lo condenó como autor del delito contra la li- bertad sexual – violación sexual en agravio de una menor a la pena de cadena perpetua, cumple el presupuesto objetivo del recurso pues la resolución recurrida está comprendida en el literal b) del apartado dos del artículo 427 del NCPP; asimismo, cumplirá el presupuesto subjeti- vo pues el recurrente cuestionó la sentencia de primera instancia y, sin duda, la sentencia de vista lo agravia al desestimar su pretensión im- pugnativa absolutoria (Cas. Nº 14-2007-Huaura, Villavicencio R. y Re- yes A., pp. 320-321, pp. 287-288).

También cumplirá los presupuestos formales correspondientes de tiempo, lugar, modo y fundamentación, si en forma concreta cita los preceptos legales que considera erróneamente inobservados, preci- sa los fundamentos legales que sustentan su pretensión y expresa en forma especí ca cuál es la explicación que pretende y como exige el apartado uno del artículo 430 del NCPP (Cas. Nº 24-2008-La Libertad, www.pj.gob.pe).

3. PROCEDENCIA

El inciso uno del artículo 427 del NCPP prescribe que el recurso de casación procede contra las sentencias de nitivas, los autos de sobre- seimiento y los autos que pongan n al procedimiento, extingan la ac- ción penal o la pena o deniegan la extinción, conmutación, reserva o suspensión de la pena, expedidos en apelación por las Salas Penales Superiores (R.Q. Nº 17-2008, www.pj.gob.pe). Por ello, es inadmisi- ble este recurso si de los actuados que lo conforman, no se advierte vulneración a norma constitucional, norma sustantiva o procesal penal que se invoca; desprendiéndose que se pretende vía queja se conce- da el recurso de casación contra una resolución que no cumple con el requisito de procedibilidad, conforme lo establece el inciso uno del ar- tículo 427 del NCPP (R.Q. Nº 07-2008, www.pj.gob.pe).

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Por otro lado, desde el presupuesto procesal objetivo del recurso de casación se tiene que el apartado dos, literal b), del artículo 427 del NCPP, dispone que las sentencias son recurribles en casación siempre que el delito más grave, en su extremo mínimo, tenga señalado en la ley una pena privativa de libertad mayor de seis años. Por esta razón, por ejemplo, una sentencia por peculado doloso no es susceptible de recurso de casación, debido a que el artículo 387 del CP, modi cado por la Ley N° 27188, establece que para el peculado doloso la pena pri- vativa de libertad es no menor de dos años ni mayor de ocho años, por consiguiente, el extremo mínimo de dicho tipo legal no supera los seis años de pena privativa de libertad (Cas. Nº 07-2007-Huaura. Villavicen- cio R. y Reyes A., p. 313).

Ahora, si bien el apartado cuatro del artículo 427 del NCPP permite que, excepcionalmente, pueda aceptarse el recurso de casación fue- ra de las resoluciones que enumeran los apartados anteriores del ci- tado artículo, ello está sujeto a que se estime imprescindible para el desarrollo de la doctrina jurisprudencial, y que el recurrente consigne adicional y puntualmente las razones que justi can el desarrollo de la doctrina jurisprudencial que pretende, con arreglo al apartado tres del artículo 430 del NCPP (Cas. Nº 07-2007-Huaura, Villavicencio R. y Re- yes A., p. 314).

4.

DESESTIMACIÓN

La inadmisibilidad del recurso de casación se rige por lo normado en el artículo 428 y sus normas concordantes del Código, cuyos requi- sitos deben cumplirse acabadamente para que se declare bien conce- dido (Cas. Nº 04-2008-Huaura, www.pj.gob.pe).

En consecuencia, si confundiendo los alcances de la casación, el re- currente pretende que el correspondiente Tribunal realice un análisis independiente de los medios de prueba personales –que no es posi- ble hacer en virtud a los principios procedimentales de oralidad e inme- diación que rigen la actividad probatoria–, confundiendo juicio de su- ciencia –que parte de los medios y elementos de prueba analizados por el órgano sentenciador y se proyecta al examen de la conclusión que se arriba sobre el tema de prueba– con el análisis autónomo de la prueba de cargo actuada, que no cabe realizar, por su cognición limita- da, al órgano de casación. En tal virtud, el recurso interpuesto carece

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ostensiblementedecontenidocasacional(Cas.N°02-2007-Huaura,Data

40 000, G.J.). En consecuencia, el reproche que se formula no tiene entidad casacional, esto es, no se cumple el presupuesto procesal ob- jetivo que habilita el recurso objetivo de grado, siendo de aplicación el literal a) del inciso uno del artículo 428 del NCPP aludido (Cons. Nº 18- 2008-Huaura, www.pj.gob.pe).

Cabe agregar que si bien las costas serán pagadas por quien inter- puso un recurso sin éxito, y no se advierte que obró con temeridad o mala fe, es de aplicación el apartado dos, literal a) del artículo 501 del NCPP (Cas. Nº 24-2008-La Libertad, www.pj.gob.pe).

5.

CAUSALES

Para de nir la presencia de un interés casacional fundado, es de ri- gor analizar los motivos del recurso de casación del encausado; por ello, si el motivo de casación enlaza la invocación de inobservancia de las reglas de adecuación a la nulidad insanable del error que a rma se ha cometido y cita las normas implicadas, así como la garantía al debi- do proceso, cuando en puridad la garantía concernida es la de presun- ción de inocencia, en tanto que cuestiona, como regla de prueba, la va- lorabilidad de un medio de prueba, es decir, el juicio de legalidad que permite determinar, con carácter previo, si un medio de prueba debe integrar el análisis jurídico de la sentencia (ya se ha precisado que debe aceptarse el recurso, con las conexiones respectivas, aun cuando exis- ta error en la cita legal y en la denominación del motivo de casación y de la garantía invocada, en atención a la concepción asumida por esta Suprema Sala, de la voluntad impugnativa, y que a su vez asume el ca- rácter exible y amplio que corresponde observar para determinar el juicio de admisibilidad de todo recurso como consecuencia de la am- pliación de la garantía de tutela jurisdiccional), por lo que se trata de un precepto constitucional susceptible de análisis en sede casacional (Cas. Nº 03-2007-Huaura, Villavicencio R. y Reyes A., pp. 320-321).

Si el recurrente sustenta su motivo de casación en una indebida aplicación de la ley penal o de otras normas jurídicas necesarias para su aplicación (Cas. Nº 24-2008-La Libertad, www.pj.gob.pe). Por ejem- plo, los errores jurídicos derivados de la aplicación de las reglas de medición de la pena, por su propio alcance y naturaleza; las del pro- pio tipo legal o las que establecen las circunstancias o factores de

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individualización o determinación de la pena, y en la medida en que el CP disciplina razonablemente y desde el principio de proporcionalidad las pautas necesarias para jar la sanción punitiva, corresponde el am- paro de la casación por errónea interpretación o falta de aplicación de la ley penal: apartado tres del artículo 429 del NCPP (Cas. Nº 11-2007- La Libertad, Villavicencio R. y Reyes A., p. 325).

Una motivación insuciente de la sentencia se presenta cuando se vulnera el principio lógico de razón suciente, esto es, cuando no se cumple una de las dos condiciones necesarias para su existencia: a) la referencia al material probatorio en que se fundan las conclusiones del fallo con descripción de los elementos de prueba correspondientes –se utilizan formularios o frases rutinarias, se hace un simple relato de los hechos imputados sin base material en la causa, o se mencionan relatos insustanciales– o b) no se incorpora o expresa la ligazón racio- nal con las a rmaciones o negaciones que se incorporan en la senten- cia (Cas. Nº 12-2007-Huaura, Villavicencio R. y Reyes A., p. 321). El re- curso en tal caso debe ser admitido pues se trata de una causal de casación amparada por el inciso cuarto del artículo 429 del NCPP, bajo la denominación de “ilogicidad de la motivación”, que hace mención a la vulneración de las reglas de la lógica, de la experiencia, de la cien- cia o de la psicología en la apreciación de la prueba (Cas. Nº 03-2007- Huaura, Villavicencio R. y Reyes A., p. 320).

6. INTERPOSICIÓN Y ADMISIÓN

La admisibilidad del recurso de casación se rige por la concordancia de los artículos 428 y 430, primer apartado, del NCPP, cuyos requisi- tos deben cumplirse debidamente para que se declare bien concedido. Así, el apartado uno del artículo 430 citado estipula no solo que i) se precise las partes o puntos de la decisión a los que se re ere la impug- nación, ii) se detallen los fundamentos –con indicación especí ca de los fundamentos de hecho y Derecho– que lo apoyen, y iii) se concluya formulando una pretensión concreta, sino también que: a) se mencio- ne separadamente cada causal casatoria invocada, b) se cite concreta- mente los preceptos legales erróneamente aplicados o inobservados, c) se precise el fundamento o fundamentos doctrinales y legales, y d) se exprese especí camente cuál es la aplicación que pretende (Cas. N° 02-2007-Huaura, Data 40 000, G.J.).

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7. CASACIÓN Y PROCESOS SUMARIOS

La Sala Penal Superior es última instancia en los procesos sumarios y tiene amplia facultad para anular sus propias resoluciones. Carece de todo sustento legal la concesión de o cio del recurso de casación (Exp. Nº 2500-1993-B-Lambayeque, Rojjassi Pella, p. 452).

Por otro lado, respecto al trámite de los procesos por delito de ejer- cicio privado de la acción penal –querella–, el artículo 466 inciso dos del NCPP prevé taxativamente que contra la sentencia de la Sala Pe- nal Superior no procede recurso alguno (Cas. Nº 03–2008-La Libertad, www.pj.gob.pe).

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Capítulo 6

Reposición

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COMENTARIO

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Reposición

El recurso ordinario de reposición tiene como nalidad impugnar decretos que contengan vicios in indicando o in procedendo. Median- te los decretos se impulsa el desarrollo del proceso disponiéndose ac- tos procesales de simple trámite (de acuerdo el artículo 121 del Có- digo Procesal Civil), por lo que no se pronuncian sobre el fondo de la materia.

La nalidad de la reposición es dejar el proceso en el mismo esta- do en el que estaba antes de dictarse el decreto viciado. Esta correc- ción está basada en criterios de economía procesal, pues se busca dar la oportunidad de que el mismo órgano que expidió el decreto vi- ciado efectúe un nuevo estudio de la cuestión impugnada, de mane- ra que no se tenga que recurrir a una doble instancia. Por este moti- vo, se entiende que el auto que resuelve el recurso de reposición sea inimpugnable.

La reposición se constituye en el único medio impugnatorio no de- volutivo, y en vista que no se encuentra regulado en el C de PP, se apli- can de manera supletoria las normas pertinentes del Código Procesal Civil. Por lo tanto, el plazo para interponer el recurso es de tres días, contados desde la noti cación de la resolución.

Cuando el juez considere que el vicio o error es evidente o que el recurso es notoriamente inadmisible o improcedente, lo declarará así sin necesidad de trámite. En otros casos, si el magistrado lo considera

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necesario, se con ere traslado por tres días (o dos días, para el NCPP); vencido tal plazo, resolverá con su contestación o sin ella.

La reposición puede ser interpuesta por cualquiera de los sujetos procesales que se considere afectado por la resolución impugnada. E incluso en el NCPP se reconoce la posibilidad de que el scal lo inter- ponga a favor del acusado. De la misma manera, en el Decreto Legis- lativo Nº 957 se precisa que durante las audiencias solo será admisible el recurso de reposición contra todo tipo de resolución, salvo las na- les, debiendo el juez, en este caso, resolver el recurso en ese mismo acto sin suspender la audiencia.

BASE NORMATIVAel recurso en ese mismo acto sin suspender la audiencia. Código Procesal Civil Artículo 362.- Procedencia

Código Procesal Civil

Artículo 362.- Procedencia

El recurso de reposición procede contra los decretos a n de que el Juez los revoque.

Código Procesal Penal (2004)

Artículo 415.- Ámbito

1. El recurso de reposición procede contra los decretos, a n de que el Juez que los dictó examine nuevamente la cuestión y dicte la resolución que corresponda. Durante las audiencias solo será ad- misible el recurso de reposición contra todo tipo de resolución, salvo las nales, debiendo el Juez en este caso resolver el recur- so en ese mismo acto sin suspender la audiencia.

2. El trámite que se observará será el siguiente:

a) Si interpuesto el recurso el Juez advierte que el vicio o error es evidente o que el recurso es mani estamente inadmisible, lo declarará así sin más trámite.

b) Si no se trata de una decisión dictada en una audiencia, el re- curso se interpondrá por escrito con las formalidades ya es- tablecidas. Si el Juez lo considera necesario, conferirá trasla- do por el plazo de dos días. Vencido el plazo, resolverá con su contestación o sin ella.

3. El auto que resuelve la reposición es inimpugnable.

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1. CUESTIONES GENERALES

El recurso de reconsideración es un medio impugnativo cuya nali- dad es que la misma autoridad que conoció del procedimiento revise nuevamente el caso y pueda corregir sus equivocaciones de criterio y análisis, por lo que para posibilitar el cambio de criterio es necesario que el impugnante presente nuevos hechos tangibles no evaluados con anterioridad que ameriten la reconsideración, ya que no cabe la po- sibilidad de que la autoridad cambie el sentido de su decisión con tan solo un nuevo pedido o nuevas argumentaciones sobre los mismos hechos (Res. Nº 051-2005-PCNM, Data 40 000, G.J.).

Procede el recurso de reposición ante el mismo órgano judicial que las emitió, conforme lo establece el artículo 415 del NCPP (R.Q. Nº 12- 2008, www.pj.gob.pe). La reconsideración posibilita que el órgano que dictó la resolución que se impugna, pueda nuevamente considerar el caso en principio dentro de las mismas condiciones, condicionando la misma a la presentación de nueva prueba instrumental (R.R. Nº 39- 1997-Huaura, Data 40 000, G.J.).

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Capítulo 7

Revisión

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COMENTARIO

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Revisión

En cuanto a la naturaleza de la revisión, pese a que en el C de PP y en el CPP se le llama “recurso”, en realidad no cabría cali cársele como tal pues no trata de obtener una revisión o nuevo estudio de lo impugnado al interior de un proceso. Su objetivo, más bien, es atacar las sentencias rmes haciéndoles perder ese carácter; por lo que re- sulta acertado denominarla “acción de revisión” como se hace en el NCPP, en vista de que con ella se pretende incoar un nuevo proceso en base a elementos probatorios nuevos o desconocidos por el tribu- nal que dictó la sentencia rme condenatoria recurrida, que tiene la ca- lidad de cosa juzgada.

Este “medio impugnatorio” es el único que permite revocar una sentencia condenatoria rme en base a supuestos expresamente es- tablecidos en la ley; hechos que de haber sido conocidos antes por el juez, hubieran producido una sentencia absolutoria. De ello obtene- mos que la acción de revisión tiene como características su extraordi- nariedad, pues se interpone después de transcurrido el plazo regular para la interposición de algún recurso. También resalta su legitimación amplia, pues la revisión puede ser pedida no solo por el agraviado, sino por su cónyuge, sus ascendientes, descendientes y hermanos en ese orden (en caso hubiera fallecido aquel) y además por el Tribu- nal Supremo.

La impugnación se basa no en los vicios o errores de la sentencia condenatoria, sino en hechos producidos o conocidos con posterioridad

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a ella. Tales hechos se encuentran contemplados en los artículos 361 del C de PP y 479 del NCPP; y pese a que son bastante similares en ambas legislaciones, en el Decreto Legislativo Nº 957 resalta una cau- sal de procedencia de la revisión referida a una norma inconstitucio- nal o inaplicable en algún caso concreto que hubiera sustentado la sentencia.

La Sala Penal de la Corte Suprema es competente para admitir, no admitir y resolver el pedido de revisión. De reunirse los requisitos para la admisión de la demanda (artículos 364.1 del C de PP y 441 del NCPP) en el modelo del C de PP, se solicita el expediente con citación de las partes. Cuando se reciba aquel, la Sala dispone la vista scal y ja una fecha para la vista de causa; mientras que en el NCPP la vista de causa es “reemplazada” por la actuación probatoria.

Si la Sala encuentra fundada la causal invocada (en el NCPP, la Sala tiene un plazo de veinte (20) días para emitir una sentencia), declarará sin valor la sentencia motivo de la impugnación y remitirá el proceso a un nuevo juicio o pronunciará la sentencia absolutoria. En este último supuesto, también se ordenará la restitución de los pagos efectuados por concepto de reparación civil y de multa, así como la indemnización que corresponda por error judicial, de haberse solicitado.

Un aspecto resaltante es que pese al efecto no suspensivo de la revisión, se permite que en cualquier momento del procedimiento la Sala pueda suspender la ejecución de la sentencia impugnada y dispo- ner, de ser el caso, la libertad del imputado, incluso aplicando, si co- rrespondiere, una medida de coerción alternativa.

Por último, habremos de referir que en el artículo 322 del C de PP se contempla la posibilidad que cuando la Sala Superior o la Corte Su- prema, en sus respectivos casos, fallen en una causa contra reos que fueron ausentes y en la que se expidió sentencia contra estos últimos, puedan revisar la sentencia de los condenados, con el n de atenuar la pena si hubiere lugar por los datos nuevos que resulten.

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LOS RECURSOS PROCESALES PENALES BASE NORMATIVA Código de Procedimientos Penales Artículo 361.- Procedencia La

BASE NORMATIVA

Código de Procedimientos Penales

Artículo 361.- Procedencia

La sentencia condenatoria deberá ser revisada por la Corte Supre- ma, cualquiera que sea la jurisdicción que haya juzgado o la pena que haya sido impuesta:

1. Cuando después de una condena por homicidio se produzcan pruebas su cientes de que la pretendida víctima del delito vive o vivió después de cometido el hecho que motivó la sentencia;

2. Cuando la sentencia se basó principalmente en la declaración de un testigo condenado después como falso en un juicio criminal;

3. Cuando después de una sentencia se dictara otra en la que se condene por el mismo delito a persona distinta del acusado; y no pudiendo conciliarse ambas sentencias, de su contradicción re- sulte la prueba de la inocencia de alguno de los condenados;

4. Cuando la sentencia se haya pronunciado contra otra precedente que tenga la calidad de cosa juzgada; y

5. Cuando con posterioridad a la sentencia se acrediten hechos por medio de pruebas no conocidas en el juicio, que sean capaces de establecer la inocencia del condenado.

Código Procesal Penal (2004)

Artículo 439.- Procedencia

La revisión de las sentencias condenatorias rmes procede, sin li- mitación temporal y solo a favor del condenado, en los siguientes casos:

1. Cuando después de una sentencia se dictara otra que impone pena o medida de seguridad por el mismo delito a persona dis- tinta de quien fue primero sancionada, y no pudiendo conciliarse ambas sentencias, resulte de su contradicción la prueba de la ino- cencia de alguno de los condenados.

2. Cuando la sentencia se haya pronunciado contra otra precedente que tenga la calidad de cosa juzgada.

3. Si se demuestra que un elemento de prueba, apreciado como de- cisivo en la sentencia, carece de valor probatorio que se le asig- nara por falsedad, invalidez, adulteración o falsi cación.

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4. Si con posterioridad a la sentencia se descubren hechos o me- dios de prueba, no conocidos durante el proceso, que solos o en conexión con las pruebas anteriormente apreciadas sean capa- ces de establecer la inocencia del condenado.

5. Cuando se demuestre, mediante decisión rme, que la senten- cia fue determinada exclusivamente por un delito cometido por el Juez o grave amenaza contra su persona o familiares, siempre que en los hechos no haya intervenido el condenado.

6. Cuando la norma que sustentó la sentencia hubiera sido declara- da inconstitucional por el Tribunal Constitucional o inaplicable en un caso concreto por la Corte Suprema.

1.

NOCIÓN

De conformidad con el artículo 361 del C de PP, la demanda de re- visión interpuesta contra una sentencia con autoridad de cosa juzgada material tiene lugar cuando la pretensión impugnatoria que hace valer se sustenta en algunos de los motivos establecidos en dicho disposi- tivo. La demanda de revisión de sentencia, en rigor, no es un recurso impugnatorio que autorice al Supremo Tribunal a pronunciarse sobre las actuaciones realizadas en el proceso penal que comprendió el he- cho materia de juzgamiento, ni mucho menos es el mecanismo para revisar las resoluciones recaídas en él, por lo que es necesaria la incor- poración de pruebas conocidas posteriormente a la emisión de la sen- tencia que se cuestiona para examinar si su mérito determinaría un cambio en la situación jurídica del condenado (R.R. Nº 001-2006, Cen- tro de Investig. del P.J.).

El recurso de revisión es un procedimiento extraordinario de impug- nación de marcado carácter excepcional destinado a rescindir senten- cias rmes de condena, previsto en supuestos legalmente tasados en que se ponga en evidencia a posteriori su injusticia, esto es, su nali- dad está encaminada a que, sobre la sentencia rme, prevalezca la au- téntica verdad y, con ella, la justicia material sobre la formal. Este re- curso, en tanto está sujeto al principio de excepcionalidad, por regla general está dirigido al examen de los fundamentos fácticos de la sen- tencia y, exclusivamente, por dos motivos esenciales: cuando la con- dena se sustentó en pruebas falsas o cuando se acrediten hechos

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nuevos o se descubran nuevas pruebas que permitan variar la situa- ción jurídica apreciada y de nida en el fallo. Tal como lo dispone el in- ciso cinco del artículo 361 del C de PP, requiere que con posteriori- dad a la sentencia objeto de revisión se acrediten hechos por medio de pruebas no conocidas en el juicio que sean capaces de establecer la inocencia del condenado (propter nova o ex capite novorum) (R.R. Nº 62-2004-Apurímac, Data 40 000, G.J.). Por su propia naturaleza ex- cepcional, está destinado a hacer primar el valor justicia sobre la segu- ridad jurídica (R.N. Nº 50-2004-Lima, Pérez Arroyo III, p. 1993).

En otras palabras, la revisión de sentencia es una impugnación ex- traordinaria y excepcional cuyo objeto estriba en rescindir sentencias formales y materialmente válidas y rmes, pero injustas, siempre y cuando se acredite un motivo o causal taxativamente previstos por ley. El inciso cinco del citado articulo 361 del Código adjetivo exige dos condiciones para amparar la revisión: primero, que formalmente se acrediten hechos nuevos o surjan nuevas pruebas –que se conoz- can con posterioridad a la sentencia–, no tenidos en cuenta por el ór- gano jurisdiccional sentenciador [criterio formal]; y, segundo, que esos nuevos hechos o nuevas evidencias permitan dar por acreditada la ino- cencia del condenado o, en su caso, enervar los hechos declarados probados en el fallo condenatorio [criterio material] (R.R. Nº 129-2006- Lambayeque, Data 40 000, G.J.).

2. NATURALEZA JURÍDICA

Si el demandante no hace mención a la existencia de nuevas prue- bas con capacidad para hacer variar el juicio histórico que sustentó el fallo cuestionado, sino que se limita a cuestionarlo sobre la base de consideraciones jurídicas que, en buena cuenta, implican una preten- sión de reevaluación del caso ya decidido –presencia de vicios in indi- cando de iure o in procedendo–, ello no se encuentra en la naturaleza jurídica y ámbito de funcionamiento del recurso de revisión (R.N. Nº 50- 2004-Lima, Pérez Arroyo III, p. 1993).

Debe tenerse presente el contenido del artículo 361 del C de PP, que regula las causales por las que puede presentarse el recurso ex- traordinario de revisión en materia penal; en tal sentido, si bien el ob- jeto de la norma precitada es obtener la revisión de la sentencia emiti- da en un proceso penal, en ningún caso puede estar dirigido a obtener

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una adecuación del tipo penal o a la reducción de la pena impuesta (STC Exp. Nº 1944-2005-PHC/TC, Data 40 000, G.J.).

Es de puntualizar, entonces, que la acción de revisión no está desti- nada a reexaminar la prueba actuada en el proceso fenecido ni a volver a discutir la aplicación de las normas jurídico-penales que sustentaron la condena, así como tampoco es un recurso impugnatorio devolutivo que permita valorar de nuevo la prueba practicada en el juicio, ni siquie- ra para contrastar aquellas con otra prueba que se aporte con posterio- ridad (R.R. Nº 129-2006-Lambayeque, Data 40 000, G.J.). La revisión no es un medio para obtener una tercera instancia que valore de nue- vo la prueba practicada en el juicio, ni siquiera para contrastar aquella con otra prueba que se aporte con posterioridad, a no ser que esta sea de tal naturaleza que evidencia la inocencia del condenado (R.R. Nº 62- 2004-Apurímac, Pérez Arroyo III, p. 1996).

3. OBJETO DE LA REVISIÓN

La revisión responde a una nalidad concreta: rescindir sentencias rmes de condena y únicamente puede admitirse en aquellos supues- tos previstos taxativamente en el artículo 361 del acotado Código, pues constituye una excepción a la inmutabilidad de las sentencias rmes y al principio de seguridad jurídica basado en la rmeza de la cosa juzga- da (R.R. Nº 109-2006-Loreto, Data 40 000, G.J.).

La efectividad de este motivo de revisión, como explica Gimeno Sendra, radica en la concurrencia de nuevos hechos o nuevos elemen- tos de prueba que evidencien la inocencia del condenado, de tal ma- nera que las nuevas pruebas anulen y eliminen el efecto incriminador de las anteriores, poniendo de relieve un error claro y mani esto oca- sionado por el desconocimiento de estos nuevos datos que hubieran cambiado el signo de las valoraciones y conclusiones obtenidas por el Tribunal sentenciador [Derecho Procesal Penal, primera edición, Co- lex, Madrid, 2004, p. 774] (Rev. Nº 62-2004-Apurímac, Data 40 000, G.J.).

4. PROCEDENCIA

De conformidad con el citado artículo 361 del C de PP, la demanda de revisión interpuesta contra una sentencia con autoridad de cosa juz- gada material, tiene lugar cuando la pretensión impugnatoria que hace

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valer se sustenta en alguno de los motivos establecidos en dicho dis- positivo. Además, la demanda de revisión, en rigor, no es un recurso impugnatorio que autorice al Supremo Tribunal pronunciarse sobre las actuaciones realizadas en el proceso penal que comprendió el hecho materia de juzgamiento, ni mucho menos es el mecanismo para revi- sar las resoluciones recaídas en él, por lo que es necesaria la incorpo- ración de pruebas conocidas posteriormente a la emisión de la sen- tencia que se cuestiona para examinar si su mérito determinaría un cambio en la situación jurídica del condenado (R.R. Nº 127-2006-Piura, Data 40 000, G.J.).

Por ello, no procede el recurso de revisión si la pretensión del de- mandante se ampara en un supuesto no previsto en el artículo 361 del C de PP, y no sustenta la revisión de la sentencia que lo condenó sobre la base de pruebas nuevas, sino que se apoya en las mismas pruebas y en los mismos hechos que el juzgador valoró oportunamen- te, dentro del proceso penal (STC Exp. Nº 8321-2005-PHC/TC, Data 40 000, G.J.).

Finalmente, antes que el artículo 216 de la Ley Orgánica del Poder Judicial fuera derogado por la Ley Nº 29277 –a partir del 06/05/2009–, se establecía que contra todas las medidas disciplinarias procediera el recurso de revisión (R.R. N° 50-2002-Junín, Data 40 000, G.J.).

5. REVISIÓN DE SENTENCIA PARA REOS AUSENTES

Se debe apreciar la vigencia de un principio básico del Derecho Pro- cesal Penal que obliga a modi car las resoluciones judiciales ante el surgimiento de nuevos hechos o pruebas relevantes, o cambios del Derecho Penal en sentido favorable al imputado, y de ese modo con- solidar el favor libertatis; expresión de ese principio, desde la ley positi- va, no solo es la acción de revisión penal, reconocida en el artículo 371 del C de PP –cuyo objeto es la revisión de condenas en aras de la abso- lución del imputado cuando surgen nuevas pruebas que modican la si- tuación de hecho anteriormente apreciada–, sino también la sustitución de la pena –que permite modicar incluso una sanción ya impuesta en aras de adaptarla a una nueva ley conforme al principio de retroactivi- dad benigna de la ley penal– y la revisión de la sentencia para atenuar la pena en los supuestos de un proceso seguido simultáneamente contra reos ausentes o contumaces en el que se les juzgue denitivamente de modo sucesivo, previsto en el artículo 322 del C de PP. La revisión de

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penas prescribe que cuando se decide en una causa contra reos que fueron ausentes, en la que anteriormente se expidió sentencia contra los reos presentes, es posible revisar la sentencia de los condenados con el n de atenuar (atenuación por el resultado), que por cierto pue- de importar la modi cación de la tipi cación o en su caso la inclusión de una exención incompleta o de una circunstancia de atenuación es- pecí ca descartada o no contemplada en el fallo originario, que como efecto permitan disminuir la sanción penal impuesta. Luego, si el con- tenido esencial del supuesto de hecho de dicha norma es, en princi- pio, que se trate de una causa contra reos ausentes y presentes, y que varíe en sentido favorable la situación jurídica anteriormente apreciada como consecuencia del aporte probatorio y del examen de la situación jurídica de los otros imputados, sucesivamente juzgados, es evidente, entonces, que si esto sucede en esa modalidad de procesos penales debe modi carse la penalidad impuesta anteriormente, sea de o cio en las sucesivas sentencias o a pedido de parte mediante una solicitud incidental especí ca (R.N. Nº 5326-2006-Lima, Data 40 000, G.J.).

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Capítulo 8

Medios de defensa técnicos contra la acción penal:

Aspectos generales

Capítulo

88

Medios de defensa técnicos contra la acción penal:

Aspectos generales

COMENTARIO

Es importante recordar que el derecho de defensa asiste a toda per- sona que se vea inmersa en un proceso (o aún antes de hablar de un proceso propiamente), como manifestación del derecho al debido pro- ceso y sobre todo de la tutela judicial efectiva, y que comprenderá to- das las previsiones que el inculpado pueda adoptar para la protección de sus derechos o intereses en el marco del proceso judicial (contradi- ciendo, argumentando, presentando medios probatorios, etc.) y en el que se le imputa la comisión de un hecho ilícito (procesos penales).

Una de las manifestaciones del derecho de defensa precisamente es el poder recurrir ante el órgano jurisdiccional competente, en tan- to el inculpado pueda “responder” a las actuaciones de dicho órgano que podrían afectar su estatus jurídico. Para ello se han establecido determinados “instrumentos” que coadyuvan a tal n, entre los cua- les propiamente encontramos a los medios impugnatorios. Pero no solo ellos, sino que –de manera extensa– se pueden considerar tam- bién a las excepciones (de naturaleza de acción, prescripción, de cosa juzgada, etc.), cuestiones (previas y prejudiciales), recusación, tachas, oposición, entre otras, ya que todas estas podrán ser usadas por el in- culpado para “defenderse” de la acusación en su contra y también prevenir se afecte o agrave su situación en el proceso.

Así, en el momento que el scal o un privado ejerciten la acción pe- nal, si el juez considera que no se cumplieron los requisitos necesarios

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para ello, puede devolver la denuncia (ordenando se subsane la omi- sión o que no hay mérito para la apertura de la instrucción). Si, en cam- bio, dictase el “auto apertorio” y exista –por lo tanto– un proceso, pero el inculpado considerase que tal acción no procede (por diversos mo- tivos), puede hacer uso de una defensa formal mediante el uso de los llamados medios técnicos. Tales medios de defensa se denomi- nan “técnicos” en vista que generalmente dependerá del asesor téc- nico (comúnmente un abogado) del inculpado el establecer la conve- niencia de deducirlas o no, y según sus características propias el elegir cual presentar, por lo que se requieren conocimientos previos de De- recho. En nuestro ordenamiento existen dos tipos defensa de forma:

las cuestiones y las excepciones que se promueven –como ya se se- ñaló– contra la acción penal, pero que están dirigidas a cuestionar la validez de la relación jurídico-procesal ya iniciada, y en tanto antes del inicio del proceso corresponde al juez percatarse de los impedimentos para el ejercicio de la acción penal.

Las cuestiones pueden ser prejudiciales o previas diferenciándose por el aspecto que están dirigidas a “atacar”. Las cuestiones previas están dirigidas a que se detenga el proceso, pues existe un requisito procesal (o de procedibilidad) para el ejercicio de la acción penal que no se ha satisfecho y que impedirían que el proceso continúe, ya que a la larga se anularía todo lo actuado. Mientras que las cuestiones pre- judiciales buscan que el proceso se suspenda ya que hay aspectos ex- trapenales que deben resolverse antes por la vía pertinente y que in- uenciarían en la continuidad del proceso. Así podemos apreciar que la cuestión previa constituye un obstáculo al ejercicio de la acción pe- nal y, por lo tanto, para que un proceso se inicie válidamente, mientras que las cuestiones prejudiciales impedirían que este último prosiga.

BASE NORMATIVAprejudiciales impedirían que este último prosiga. Código Procesal Penal Artículo 7.- Oportunidad de los

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Artículo 7.- Oportunidad de los medios de defensa

1. La cuestión previa, cuestión prejudicial y las excepciones se plantean una vez que el Fiscal haya decidido continuar con las

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investigaciones preparatorias o al contestar la querella ante el Juez y se resolverán necesariamente antes de culminar la Etapa Intermedia.

2. La cuestión previa y las excepciones también se pueden deducir durante la Etapa Intermedia, en la oportunidad jada por la Ley.

3. Los medios de defensa referidos en este dispositivo, pueden ser declarados de o cio.

Artículo 8.- Trámite de los medios de defensa

1. La cuestión previa, cuestión prejudicial y las excepciones que se deduzcan durante la Investigación Preparatoria serán planteadas mediante solicitud debidamente fundamentada ante el Juez de la Investigación Preparatoria que recibió la comunicación señalada en el artículo 3, adjuntando, de ser el caso, los elementos de con- vicción que correspondan.

2. El Juez de la Investigación Preparatoria, una vez que ha recabado información del Fiscal acerca de los sujetos procesales apersona- dos a la causa y luego de noticarles la admisión del medio de de- fensa deducido, dentro del tercer día señalará fecha para la realiza- ción de la audiencia, la que se realizará con quienes concurran a la misma. El Fiscal asistirá obligatoriamente y exhibirá el expediente scal para su examen inmediato por el Juez en ese acto.

3. Instalada la audiencia, el Juez de la Investigación Preparatoria es- cuchará por su orden, al abogado defensor que propuso el medio de defensa, al Fiscal, al defensor del actor civil y al defensor de la persona jurídica según lo dispuesto en el artículo 90 y del terce- ro civil. En el turno que les corresponde, los participantes harán mención a los elementos de convicción que consten en autos o que han acompañado en sede judicial. Si asiste el imputado tiene derecho a intervenir en último término.

4. El Juez de la Investigación Preparatoria resolverá inmediatamen- te o, en todo caso, en el plazo de dos días luego de celebrada la vista. Excepcionalmente, y hasta por veinticuatro horas, podrá re- tener el expediente scal para resolver el medio de defensa de- ducido, que se hará mediante auto debidamente fundamentado.

5. Cuando el medio de defensa se deduce durante la Etapa Interme- dia, en la oportunidad jada en el artículo 350, se resolverán con- forme a lo dispuesto en el artículo 352.

6. La cuestión previa, cuestión prejudicial y las excepciones deduci- das a favor de uno de los imputados bene cia a los demás, siem- pre que se encuentren en igual situación jurídica.

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1. CUESTIONES GENERALES

Respecto de la detención decretada contra el bene ciario o cual- quier otra resolución motivada y expedida por órgano judicial compe- tente, su impugnación debe efectuarse mediante los recursos [y me- dios técnicos de defensa] que establece la ley penal especí ca (STC Exp. N° 260-2000-HC/TC, www.tc.gob.pe).

Veamos algunas características de los medios técnicos de defensa:

1. Las impugnaciones de resoluciones y la formulación de medios técnicos de defensa se encuentran reservadas para quienes son parte del proceso y no para los testigos (STC Exp. N° 05041- 2008-PA/TC, www.tc.gob.pe).

2. La resolución de los medios técnicos de defensa es tarea exclu- siva del juez ordinario que escapa a la competencia del juez cons- titucional (STC Exp. N° 04546-2009-HC/TC, www.tc.gob.pe).

3. Las excepciones, cuestiones previas y cualquier otro medio de defensa técnica que se deduzcan después de formulada la acu- sación scal no darán lugar a la formación del cuaderno inciden- tal y serán resueltas con la sentencia, el decreto que así lo dis- ponga será noti cado a las partes con copia de los escritos en los que se deduzcan dichos medios de defensa” (STC Exp. Nº 4583- 2007-PHC/TC, www.tc.gob.pe).

4. Por último, cabe recordar que el artículo 5 in ne del Decreto Le- gislativo Nº 124, modi cado por el artículo 2 de la Ley Nº 28117, Ley de celeridad y e cacia procesal penal, establece: “Las ex- cepciones, cuestiones previas y cualquier otro medio de defensa técnica que se deduzcan después de formulada la acusación s- cal no darán lugar a la formación del cuaderno incidental y serán resueltas con la sentencia” (STC Exp. N° 6175-2006-PHC/TC, www.tc.gob.pe).

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