“Desde todas l as mujer es”

,
de B egoña L eonar do
© Begoña Leonar do
© Del prólogo: su r espectiva

autora

Prólogo: Isabel Chi ara
Todos los der echos r eservados.
Editado digitalmente por Groenl andi a
per miso de su autora .
Editor i al Groenl andi a
Proyecto sin ánimo de lucro

con

especi aliz ado en

publicaciones digitales

Dir ectora: Ana Patr ici a Moya
Corr ección: Ana Patr ici a Moya
Maquetación: A na Patr ici a Moya
Diseño: Soni a Mar pez (cubierta, fotografías
inter ior ) \ A na P atr ici a M oya

Depósito

legal :

Cór doba, 2015

CO 1087-2015

de

C ora zón de mujer,
cora zón de poeta

P or

isabel

C hi ara

E

scr ito desde l a atmósfera del amor y

de la amenaza, Desde todas las mujeres
deambula por paisajes muy cer teramente
trazados; el terreno desconocido de la
feminidad y sus disfunciones, la crueldad
del maltrato a la mujer, la pérdida de la
belleza, la mala educación, la precariedad
de la vida y esa verdad inmutable que
llevamos impresa en la frente todas y cada
una de las mujeres en el mundo: nuestro
papel en la sociedad.
5

B

egoña L eonardo for ja su identidad como

poeta a través del contacto directo con
los lectores, a través de una interactividad
que, siendo en gran medida patrimonio
de las mujeres, ha ampliado sus idas y
venidas gracias al milagro de la red; y es
del resultado de ese pensamiento colectivo
que ella compone sus versos desde una
óptica política, sexual, romántica, y desde
una identidad cultural, en definitiva,
que evidencia más el encuentro que la
distancia.

6

D

esde todas l as mujeres entreteje un

tapiz del viaje de Begoña por el mundo, una
galería de dioses y monstruos, la memoria
de una amazona asfáltica con la suficiente
inteligencia emocional para apresar de
lo menudo sus infinitas posibilidades
narrativas y estéticas, y para desmenuzar
lo inaudito, esa extrañeza que nos permite
mantener el pulso, “inventar un hogar”
con una habitación propia a la que acudir
en caso de necesidad, un espacio donde
sublimar dolor y esperanza.

7

A

través de su espacio , de su blog , conocí a

Begoña Leonardo y su apetito por la poesía
hace ya varios años; una poesía librada de
los depredadores a los que afrenta a través
de su palabra y de su lucha constante y
consciente en los colectivos y plataformas
que a día de hoy se ar ticulan como una
estimulante garantía y amparo en un
mundo-país que parece haber perdido toda
perspectiva posible. Ese dolor compar tido
y la experiencia femenina frente a la

8

ingeniería cultural tan arraigada y
constreñida en el ámbito literario, son
utilizados por Begoña Leonardo para
contar pequeñas historias de mujeres
desde una perspectiva muy honesta. Con
una gran sencillez, y mucho ingenio y
sentido del humor, esta autora saca a relucir
aquello que nos hace y nos deshace a las
mujeres en este poemario exquisitamente
sensible y lúcido, a veces discurso, otras
pensamiento y siempre comprometido.

9

L

Begoña Leonardo en
Desde todas las mujeres se centran en
temas diversos, y a menudo trágicos, como
la marginación de las mujeres maltratadas,
el sexismo, la degradación, los valores
femeninos, la niñez y la adolescencia, la
maternidad o el amor. De forma transversal,
conversa con el tiempo, la memoria, la
identidad, la necesidad de per tenencia a
un lugar, la injusticia social con un tono
generoso, positivo e inconformista.
as histor i as de

10

B

Leonardo, traba jadora de l a voz
y la palabra, como ella misma se define,
tiene un don poco frecuente en la vida
y escaso en la irrealidad de la poesía: el
sentido común, que habita de forma natural
en su trabajo, un ejemplo de integridad,
entusiasmo y humanidad.
egoña

D esde t odas
l as m ujer es
B egoña L eonar do
S oni a M ar pe z

una diosa

U

na mujer camina con garbo

le guiña el ojo a la mañana.
Una mujer, delante
sujeta la frente del que teme
acaricia el pensamiento
/ del que no se asusta,
al que no engaña, ni muerde.
Una mujer es un recipiente,
un habitáculo de victorias y derrotas.
14

A

hí , del ante ,

la que lleva una vida de dudas
de respuestas en los brazos
la que levanta un fusil
o un ojo morado al cielo,
puede ser tu madre
o la mía, o la de ese despistado
que sonríe f lojo.
15

P

orque una mujer

trota su arco iris
por el prado,
por la oficina,
por el supermercado,
por el hospital...
Una mujer es una diosa
que se pone una melena multicolor
/ para recibir el día,
que domina lo conocido,
que intuye lo que vendrá, y afronta
/ el presente
con lo que de vacío hay en la nevera.
16

corredoras
de fondo

L

as hay morenas ,

L

as hay mutil adas

rubipecas, frescotonas,
salerosas, habladoras...

de emociones,
de refrescos anaranjados,
de orgasmos;
18

las hay corredoras de fondo,
sabedoras de todos los oficios,
licenciadas en matices humorísticos,
en picores subyugados,
a secuencias de terror
noche tras noche entre etílicos sudores...
Las hay harapientas,
pulcras,
19

impías,
soñolientas
y sucias al atardecer,
entre delantales almidonados,
pañales sin mácula
y dolores de barriga.
Pero todas libran las batallas
del día a día
y ganan esta guerra:
la de hoy.
20

la elegida
A

lmibarados sus ojos

/

detrás del mostrador

peinada su sonrisa
pulida su melena.
De entre tantas
era ella
la que siempre se encargaba
de atenderle
discreta y sosegada...
El pan nuestro de cada día...
De entre todos
22

escogió al del cabello azabache
al que fumaba con estilo
al rudo enfundado en aquellos vaqueros
que la dejaban sin respiración...
De entre todas
ella fue la elegida
por descar te
por empeño
por debilidad en su mirada,
y cuando la mató
dijeron que la quería locamente.

no me olvides

A

bra z ada a una duda ,

se colgaba de su vida
en un día gris,
rosa y púrpura
o sea, en el día
del tiempo susurrado...
24

La vi,
la oí,
la contemplé,
vivíamos entonces frente a su jardín
repleto de madreselvas
/ y nomeolvides...
25

26

É,

l amorataba a su antojo

la posibilidad de dicha;
luego abrigaba su cuello,
le ponía cristales oscuros
a su ceguera...
Cuando se marchó
de repente
todo en el jardín
estaba muer to...

preguntando a
las margaritas

N
no
no
no
no

o perder l a ilusión

perder
perder
perder
perder

la alegría
la paciencia
el humor
el sentido común
28

no perder las ganas de gritar
no perder las ganas de arrancar sonrisas
no perder el tiempo
preguntando a las margaritas
si alguien la quería...
29

30

E

l día de l a primera

comunión con él
supo que su camino estaba pintado
en el suelo de la iglesia,
primero esposa
luego madre
luego...

afor tunadamente,
viuda.

quiero ser tú

E

ra l a más guapa del barrio :

sonreía sin medida
contenía el aire enamorado
en sus pulmones de núbil sorprendida.
32

E

ra l as más aplicada

en reventar braguetas
al cumplir los dieciséis.
33

34

C

uando l a vi en el parque ,

no me saludó:
el cabello revuelto,
el vestido contenido,
los zapatos al revés.

A

l sábado siguiente ,

llorando me abrazó:
“quiero ser tú”.

de rodillas

L

o oí perfectamente :

una sentencia más que una amenaza,
y me sentí aliviada,
parecía que iba acabándose
la espera,
las renuncias...
La cabeza se refrescaba con canciones.
36

D

e nuevo ,

abrían hasta tarde las ventanas;
olía a bizcocho,
a tor tilla de patatas,
y el aire aterrizaba
en su cabello.
37

L

o oí perfectamente :

“Como vuelvas a pegarme,
te mato”.

Y

él , de rodill as ,

pidió perdón.
38

y

S
a
a
a
a
a
a
a
a

dicen que al
cielo no llegó

u piel olía a tormenta

naufragio
soledades
mentiras
obsesiones
verdades
fuente
orilla
tierra
40

a
a
a
a
a
a
a
a

sueños
nostalgia
perdón
candidez
columpios
margaritas
rododendro,
cielo.
41

Y

dicen que al cielo no llegó

una tarde fresca
y limpia,
y no estaba arrepentida:
ese día, recuperó la liber tad.
42

basta

P

ronunció l a única pal abra

que le quedaba en la garganta.
Dijo: “¡basta!”,
pero nada se paró
ni la niebla
ni el olor nauseabundo
ni los golpes
ni el miedo
44

ni la sangre.
Fue un grito helado
fue un manantial vesper tino
una corriente abrasadora
un atronador latido.
Sonó a tripas,
a hígado desahuciado...
El demonio salió por la puer ta.

y vuelta

a empezar...

C

reía haber encontrado

la razón para cantar
y todas las mañanas
plantaba al sol su sonrisa
y las notas
brotaban sin intención.
46

C

reía cabalgar por l a dicha

de tiendas
de maquillaje temporal
a depilación permanente
de Mar tini a Gintonic
de conocida a conocido.
47

Y

vuelta a empez ar

de lunes a sábado;
y el domingo,
una humilde cura
con tratamiento de
no sé qué al oro puro.

C

reía ser feliz ,

pero felices son
los que saben que alguien les ama.
48

hubo más

L

a sombra que amena z a

es la del que amó.
Las pisadas que escucha
son las del dueño de sus horas.
Las atronadoras sílabas
que le gritan, aún en sueños,
son las del padre de sus hijas,
de las vivas
50

de las muer tas.
Porque hubo más
que tuvo que matar
porque él quería un varón.
Todavía no ha cumplido los veintiséis.
Y las no natas,
cada noche se presentan,
piden cuentas...

es posible

D

ecir no ,

decirse por vivir
por la vida completa
por pensar lo que quiera
y contestar con buena cara
a quien le dé la gana.
Le dijeron que era posible
que existía la liber tad
que había algunas
que salían solas
52

que llegaban tarde
que lucían bronceado
en primavera
que llevaban escote
¡ah, y falda cor ta!
Decirle no a quien te da de comer
/ sólo es posible
cuando puedas ponerle la nómina
/ sobre el mantel.

el azul se coló
por sus sienes

L

a dicha se coló por l a ventana

nada más volvería a ser negro
ni gris
ni marrón,
nunca más sus labios sellados /
amurallados
se atragantarían con las palabras
/ no pronunciadas.
El azul se coló por sus sienes
54

y una luz catapultó
las ideas naufragas / mutiladas.

E

l sol gritó su nombre

y ya no habría quien la hiciera
/ retroceder;
la for tuna se rió muchas veces,
pero eso fue ayer.

nunca vio,

nunca dijo...

L

e dedicó una mirada

y conquistó su corazón
su cuerpo
y lo que detrás de la frente
/ nunca se marchita.

C

on los años y l a nostalgia

aprendió a mirarle con los ojos
/ de la rendición.
56

S

in emitir un sonido ,

limpia y automáticamente,
se escuchó la muda queja.
Una mujer,
dejada, tirada, mancillada...
Ninguno vio, ninguna dijo...
57

T

odavía pregunta por qué

sin dirigirse a nadie
en un monólogo que pocos adivinan.
Las tardes, en el parque
se dedica a contemplar los gorriones.
Los niños la temen.
Mi hija le sonríe.
58

y el corazón
en el balcón

U

na madre sujeta su vientre ,

el habitáculo donde crece
y escucha la vida del que vendrá...
El fruto de su amor maduro.
Una madre vivida
hambrienta de la mirada que le devuelva
/ la esperanza.
Una madre postrada, hospitalizada,
cuerda a ratos, enloquecida,
dislocada otros tantos...
60

Se frena, se percata:
no es posible retener amores y dolores,
no es posible conciliar trabajo, lozanía
y el corazón en el balcón...
Una madre de dos
una hija entre tres,
una esposa de uno,
de dos,
de ninguno.
61

L

a vida te pone y te quita

la vida te empuja, te tropieza
y te levanta
cuando todo parece cuesta arriba
cuando atraviesa tu corazón
/ la nostalgia
cuando tu piel, tu grito, tu útero...
62

Pero valiente te atreves:
te dilatas consciente de que habrás
/ de derramar
todas la lágrimas que almacenaste
/ en público
cuando a solas te hagas las preguntas
que ahora ahogas, todavía.

61

abrió el pecho

de nuevo...

H

abía escuchado todas l as canciones ,

y cuando la oyó
creía que era una de tantas.
Su dolor estaba muer to;
sus lágrimas
horadaban despeinadas sus sienes;
su sexo encallecido
entendía a medias
las maniobras que hacían palpitar
/ el olvido...
64

C

uando aquellas notas salpicaron

/ l a mañana,
la resaca remolona se escondía debajo,
en la alhomada.
Cuando la melodía se arrimó
/ a la esperanza,
abrió el pecho de nuevo.
Dolía menos,
dolía tarde.
65

E

sa misma noche

la maleta descendía de puntillas
/ las escaleras...
66

de cuando

no dejan ser...

M

iró su cuerpo

M

iró sus manos

ya no era la misma:
miró su pies
tan dilatados, tan doloridos.

agrietadas, prietas, atadas.
68

M

iró el camino por recorrer

las piedras, los guijarros,
las huellas que profundas dejaron otras.
69

70

I

ntentó no ver l a vergüenz a

pero hubo alguien:
una voluntaria para levantar ampollas
que le recordó
por qué no la querían allí.

vivir deprisa

P

isando con ganas

rompiendo el suelo
agitando la vida
preguntando a gritos
con el silencio de la paz perdida.
72

Consumiendo la adolescencia a muerdos
bocados de lo que se tercie
bebiendo lo que no se puede
lo que se debe sin dinero...
73

74

Apretando sexo con sexo
apurando la salud
arriesgando lo ganado
y regalando lo que la suer te
te presta...

L

o inmediato es lo que cuenta .

Mañana está tan lejos...

dejarse caer

E

s lenta l a secuencia que se pasea

/

por su frente ...

la conciencia pretende
/ seguir preguntando:
no hay descanso,
no hay fin.

O

lvidar que fue

olvidar que tuvo
76

olvidar que sintió tanto dolor
/ en las entrañas
tantos gritos para no pensar,
sentidos tar tamudos,
huér fanos en piel que agoniza el día.
Para olvidar el vér tigo de vivir
la adrenalina del querer,
dejarse caer...
77

78

E

l elegido

la miraba: se ofrecía cada tarde
tan gris como voluntario,
tan alto, como dieciséis plantas.
Y era sábado,
pasaba poca gente
algunos grises también
y se tiró...

así fue

E

scuchó y aprendió

y el éxito como una condena
perseguía a sus tacones...
Resultó ser espabilada
resultó ser descarada
resultó ser comestible, devorada:
primero a medias,
después hasta el túetano.
De mil consejos,
80

ninguno.
Despiadada
sin nada que temer;
deslenguada, caprichosa
egoísta, maliciosa
pendenciera...
Tronista a la fuerza
decapitada sin querer.
81

A

sí fue :

preciosa aunque en el fango
terrible aunque en la iglesia
tierna aunque de rodillas
comiendole éso a ése...
82

no contagiarse
de pesadumbre

C

on l a sonrisa almidonada

con
con
con
con

las puntillas tercas
las rodillas marciales
los brazos semiatados
las trenzas apretadas, rojas,
/ enlazadas...
Creía que podía comer hoy,
soñar hoy, reír hoy.
No tropezar
no contagiarse de pesadumbre.
84

C

on l a brisa huracanada

templó la sopa
con el estrabismo de su mirada
supo retorcer el mantel.
Había un filete aquí
cuando el hambre no latía
pero hoy que ha revivido no queda.
85

I

nventarse un hogar con todo

/ hace daño
con un padre a miles de besos
y una madre en el regazo del miedo.
86

la buena educación

E

ll a levantó l a cabez a ,

E

ll a levantó l a cabez a ,

sonrió núbil, correcta, cordial:
- Eres una niña bien educada.

sentía el viento como una caricia:
la alegría
calentándole, tímida, el alma
el corazón al trote...
88

É

l levanto una mano ,

E

ll a ba jó l a cabez a :

una respuesta;
ella levantó una f lor,
una pregunta…

tenía un dolor antiguo en las entrañas.

perderse lo mejor

F

resca , recién peiná

resultaba tan bonita...
Los chicos de su clase
la idolatraban.
Era brillante
era rutilante
la contemplaban sin verla
la oían sin escucharla
90

porque todo estaba trazado:
su futuro escrito
el triunfo, su destino.

N

adie le preguntó ,

nadie quiso saberla
ni sentirla,
apostaban por ella, caballo ganador...
91

L

legó a los veinte virgen ,

pasó los treinta sola.
A los cuarenta,
directora;
a los cincuenta,
presidenta.
92

P

ara el amor se hizo tarde ,

para los hijos se hizo imposible;
la frescura dijo adiós,
la belleza dijo adiós.
Sólo el éxito su compañía.

se vende

L

o primero que vendió

fue su cuerpo;
pensó que, al fin y al cabo
sólo era carne:
su alma permanecía a salvo.
No le dolió.
Ella, que sabía de hambre
de enfermedades trasatlánticas
de penas en el corazón
y de todas las canciones escuchadas
94

no desgastaría su tiempo en lamentos.
Después quiso vender su coche:
nadie que sabía de su atento acento
subiría en él.
Cuando salió aquella mañana
y regresó sin pelo
la miré con una ternura infinita;
la melena que lucía
le recordaba a la niña que había muer to:
ya no le quedaba nada.
95

D

esde que vendió su alma

no necesitaba trotar
su cabello en las esquinas.
96

la mala fe

L

a mirada esquiva , oblicua

L

a sonrisa falsa

desde el rincón oscuro
desde la tierra mojada
desde la misa de domingo.

desde la golosa intención:
las manos prietas, generosas…
98

El lazo se af loja
la melena resbala
la bragueta se templa…

C

onfieso los lunes también ,

y se atusa la sotana, la barba, la fe…
- Ave María Purísima...
- Sin pecado concebida.

ser feliz
y no saberlo

C

aminaba con los ojos resentidos

respiraba odio y sumisión
no se alborotaba por nada
no se conmovía por nadie.

P

asaba l a existencia

con la soledad profunda
arraigada en el cabello
rubio antes
verde ahora...
100

G

élida por fuera ,

por dentro, derrota
sumida en lo que pudo
haber sido y no fue,
perseguida por dolores
no asumidos,
jamás dispuesta a entregar...
101

A compar tir,
a pronunciar la palabra “amiga”
a sentir
y abandonar el ostracismo.

T

e di l a mano

el pie
y una canción:
no esperes más de mí.

102

tú no puedes verlo

E

ra pálida ,

pero sonreía;
su silueta
conser vaba la cintura con su nombre;
las manos sostenidas
entrelazaban palabras inconexas,
serpientes no terrestres,
abalorios deslumbrantes colgaban
/ de su pie izquierdo,
ajado.
104

Parecía libre
y era sólida su mirada:
contaba todo lo que debíamos saber.
Dijo no tener nada
y a borbotones su garganta
dejaba escapar pájaros.

H

aciendo eso ,
tendrías que ser rica...
- Y lo soy, sólo que tú no puedes verlo.
101

la vocación
T

uvo que pellizcar su mentón

T

uvo que gritar lejos ,

para sentir el placer de estar presente;
se sir vió un licor añejo después,
cuando la cer teza de la realidad
le impregnó la piel...

pero dentro, contar los metros,
los segundos y aprendérselos después
cuando aquel aroma
dejó su cabeza fresca, esclarecida...
106

A

vanzó dos pasos ,

saltó el obstáculo prisionero;
la luz del sol irrumpió en sus pupilas,
la ceguera involuntaria; huía,
se instalaba una vida en sus sienes.

C

reyó en el amor al prójimo

/

como a sí misma .

la alumna modelo

-C

ara a l a pared .

No muevas más la vida.
Deja de sonreír.
Los brazos pegados a las caderas.
Aprieta la frente contra el encerado.
Calla...
Ven, extiende la mano...
- ¡Ay!
108

- Siéntate.
Obedece.
Corrígete.
No abras las piernas.
No las cruces.
La espalda recta.
No comas chicle.
Recógete el pelo.
109

Estírate la falda.
Decoro, por favor...
Atusa el lazo.
No pongas esa cara.
No, ni esa tampoco.

-P

areces un saco de patatas ,

no vales para nada...
110

le dolía todo

V

ivió los últimos años

arrastrando su pudor verbal por
/ las esquinas;
conducía un cuerpo ajado, pintiparado,
abrazable todavía...
Visitaba las estrategias del crepúsculo,
se ser vía de disimulos
embestidas cotidianas
112

con su minifalda azul eléctrico
/ de pana rozada
que en entretiempo
suavizaba en amena compostura.

L

e dibujé un verso

y me regaló la sonrisa peor pintada
pero la mejor que poseía.
113

114

E

ra franca su melena

era tibia su osadía
helado su pie izquierdo
ibuprofénico el derecho
y su cadera y garganta
amoxicilínicas.
“Me duele el corazón”: vi en sus ojos...
El día que se la llevaron
/ a un asilo imnaculado,
pasé por delante,
le regale mi sonrisa de viernes,
la mejor que con mis veinte años poseía.

revelación

M

e dijeron que

apenas levantaba la mirada,
que detrás estaba su lugar.
Me hablaron de temblores,
de ataques de locura,
que estaba contaminada de residuos
emocionales...

116

L

legué y pronuncie su nombre .

Con ademán desquiciado
miró mi cara
miró mi vestido
miró mis zapatos...

117

118

Después de un rato de silencio / tor tura
dijo que le gustaba mi pelo
y afirmó:

- He sido invisible hasta ayer,
/ que escribí un poema.

destapó
su voluntad

P

retensiones no faltaban :

la hija única
tan deseada
bautizada católica
con honores confirmada
respetada graduada
insigne licenciada...
Una niña bien
peinada

120

calzada
viajada por Europa a los quince
transatlántica a los veinte...
Ejecutiva agresiva
eficiente intempestiva
irrisoria en la oratoria...
Cruzó la linea
emparentó con la esquizofrenia
y con treinta

121

122

se despidió de la familia
se despidió de su acordado amor
y dijo basta.
Lavó su rostro
destapó su voluntad
salió a la calle
y así,
abrazó la identidad propia.

ella también
R

escató de su recuerdo

las consignas, las buenas intenciones,
la energía, las palabras clave,
/ los eslóganes,
las noches en vela,
el sentido de comunidad.
Rescató del baúl el instrumento
/ de la discordia,
el que usaba como trueque
cuando abrillantaba aceras
con sus vaqueros tatuados
(sí, esos que parecían verdes,

124

que se tenían en pie).
Canturreó canciones que
/ con las protestas
aprendían miles almas
se puso las sandalias que cansadas
/ caminaban
la camisa que su padre con desgana
/ le prestó
sí, aquel año, cuando salieron a correr
/ las calles,
gritando liber tad.

125

A

hora indignad @ s , ell a también ,

y se queda bajo el raso
ella también,
y sabe que su hija la ve, porque la mira
a ella también
y sabe que así son mejores
cuando juntas se cogen de la mano
y dicen: “¡basta ya!”.

126

no le gusta reptar
L

egañosos versos diurnos

reclaman la versión que recuerdan.
Le sepultan palabras abandonadas
que refrescan su dolor noctámbulo
gritándole: “¡esa no eres tú!”.
Se burlan de sus ojeras
se mofan de las letras que empuña
palabras bravas que apenas dicen nada
/ con sentido.
Recapacita.
Se sabe culpable.
128

Fuera se conver tirá en serpiente
y no le gusta reptar:
prefiere estar erguida
obser vando las nubes que saben
/ de sus sueños
que escuchan sus ideas.

Y

se deja en el sosiego

domar por versos
que rumorean rutinas.

sí, eres preciosa
N

o tengas miedo .

Levántate, mírate:
sí, eres preciosa.
Ahora por dentro:
sí, eres preciosa.

L

evanta l a cabez a .

Recógete la frente,
que no se disperse el pensamiento,
/ tu objetivo.
Recoge su manita.
Sí, tú vales,
130

sí, tú puedes.
Haz del olvido un lugar de escombros;
quieta, no le mires,
no tiene nada que ofrecer te:
el puño cerrado ya lo dijo todo.

A

presa de una vez y para siempre

la energía que devora a tus entrañas,
haz el nudo a la alegría,
que no vuelva a escaparse de tus ojos
de tus labios
de tu falda.
131

B

esa a tus hijos

sujétalos en tu corazón
abre la puer ta
¡y lánzate!
Una vida te espera.
132

preguntas audaces

-M

amá , qué lista eres ,

yo no entiendo las cosas,
no las pienso.
- Mamá, quiero tener el pelo largo
como mis muñecas y no cor tarlo nunca.
- Mamá, ¿por qué me dicen que yo
/ no puedo?
- Mamá, ¿por que mi cole es distinto
/ y está lejos?
134

- Mamá, me gusta un chico.
- Mamá, me han dicho que no puedo
/ tener novio,
que no puedo tener hijos,
que no sería buena madre
/ porque soy tonta.
- Mamá, tú que eres lista,
¿sabes si soy tonta?

debajo de
la alfombra

T

anto vales que call as ,

tanto sueñas que no avanzas
tanto abrazas que sientes
/ que tu cuerpo se agota;
te sabes distinta
te sabes con la duda perenne.
Esa niña es muy guapa:
te mira y sonríe,
te confunde, te confundes.
Porque tú eres natural, salvaje,
136

porque tu cuerpo tiene quince años
y grita y explora...
Hablar con quién
preguntar a quién
a tu madre
a tu padre
a tu hermana tan...
A veces parece sencillo:
un chico de clase,
137

alguno del rellano que no está mal,
sería fácil dejarse hacer...

-E

n una ciudad como ésta ,

/ aparentar es lo más prudente.
- En una familia como ésta, casi todo
/ lo no apropiado
está debajo de la alfombra.
- En nuestra familia (voces del armario),
las mujeres son muy mujeres
y los hombres, muy machos.
138

en sus ojos

C

ontagiada de ritmo ,

la calle dibujaba tus pasos;
los transeúntes con sus cuerpos
/ apresurados
te hacían coreografiar tus tardes
/ de ensayos.
El desmayo hacía su entrada triunfal
/ a eso de las diez.
Nadie sabía tu secreto de ar tista.
140

E

ra una mañana lluviosa

/ y el sol no te saludaba,
pero ella estaba allí, mirándote,
escrutando el laberinto de tu silueta
/ menuda y poderosa.
Cuando dejó caer su mano
/ sobre tu hombro
y te dijo baila,
supiste que todo estaba ahí, en sus ojos.

nadie la iba
a recoger

P

intaba el dolor desde niña :

sabía permanecer debajo
manteniendo la respiración.
Un lugar en el mundo
parecía imposible;
su sitio, sin tener que ser otra.
Escribía con pocas palabras
la alegría de estar sola a la fuerza,
acompañada sin querer...
142

Y

así

hacía de los versos:
piedras, besos, mandarinas,
bombones, cuchillas, alfileres,
/ relámpagos,
muñones, panes, guijarros...
Arrojaba la vida por la ventana
(papeles donde dibujaba
/ la emoción rendida,
143

144

rimas de amor adolescente y letanías
/ de agravios escolares),
sabiendo que nadie la iba a recoger;
caprichos de saltimbanqui,
traspiés de equilibrista.

U

na poesía inacabada

con dolor de piel.

B egoña L eonar do
S oni a M ar pe z ,
2015

N OTA

DE EDICIÓN

Las imágenes correspondientes a
las páginas 26, 30, 34, 70, 74, 78,
114, 118, 122 y 144 pertenecen
a la obra fotográfica de S onia
Marpez.
149

Í NDICE

PRÓLOGO,

de I sabel

Chiara

Una Diosa
Corredoras de fondo
La elegida
No me olvides
Preguntando a las margar itas
Quiero ser tú
De rodillas...
Y dicen que al cielo no llegó
Basta
Y vuelta a empez ar
Hubo más
Es posible
El a zul se coló en sus sienes

4

14
18
22
24
28
32
36
40
44
46
50
52
54

Nunca vio, nunca dijo
Y el cora zón en el balcón
Abr ió el pecho de nuevo
De cuando no dejan ser
Vivir depr isa
Dejarse caer
Así fue
No contagiarse de pesadumbre
La buena educación
Perderse lo mejor
Se vende
La mala fe
Ser feliz y no saber lo

56
60
64
68
72
76
80
84
88
90
94
98
100

Tú no puedes ver lo
La vocación
La alumna modelo
Le dolía todo
Revelación
Destapó su voluntad
Ella también
No le gusta rep tar
Sí, eres preciosa
Preguntas audaces
Deba jo de la alfombra
En sus ojos
Nadie la iba a recoger

104
106
108
112
116
120
124
128
130
134
136
140
142

otros títulos
de poesía

Herrumbre,
Ana Vega
Luna en mi lectura,
Amancio de Lier
Desde momentos encapsulados,
Francisco Priegue
Diario de un adolescente de pelo raro,
Jorge Heras
El frío de la fe,
Javier Flores Letelier
La guerra a jena,
David Morán
Rabia,
Rakel Rodríguez
La edad de los lagartos (segunda edición),
Ana Vega
Papel, lápiz y soledad,
Tomás Soler Bor ja
Un incendio,
Carlos Ma z arío

próximamente...

Para qué sirve Jorge Barco,
Jorge Barco
Recopilatorio de lo absurdo,
J. Antonio Fernández
Muerte en conserva,
José Ángel Conde Blanco
Manual para nadie,
Isabel Tejada Balsas
Tiempo muerto,
Alfonso Vila Francés
Visperas de casi nada,
Jose Luís Martínez Clares
Sol eléctrico amarillo,
Manuel Onetti
Paradojas del conser je,
José María Martínez

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TAmbIéN EsTAmOs EN:

Begoña Leonardo (Zamora, España).

Poeta, narradora. Actualmente, escribe para diferentes
medios como freelance. Editora del fanzine Plaza Abierta y
editora de Mabele Ediciones. Coordina y dinamiza eventos
que aglutinan activismo y cultura, y pone su voz al servicio de
proyectos solidarios. Sus textos (poemas, artículos y relatos)
aparecen en distintos espacios de la red (páginas web, blogs,
emisoras de radio , etc), así como en publicaciones digitales
e impresas, de España e Hispanoamérica (Al otro lado del
espejo, En sentido Figurado, LaFanzine, Agitadoras, Fanzine
Creatura, Poe+, Vinalia Trippers, etc) y antologías literarias
(En Legítima Defensa, Editorial Bartebly; Des-amor, Editorial
Groenlandia; Vivir Mutando, Mabele Ediciones; entre
otras). Autora de Nadie dirige a las palabras (MAG, 2010),
No frenes la lengua de los pájaros (Editorial Groenlandia,
2012) y Desahucios en el paraíso (Mabele Ediciones, 2013).
Autora de poemarios y libros de relatos, aún inéditos.

GROENLANDIA, 2015

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