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3


















































“PAPEL, LÁPIZ Y SOLEDAD”,
DE TOMÁS SOLER BORJA

© TOMÁS SOLER BORJA
© DEL PRÓLOGO: SU RESPECTIVA AUTORA

Prólogo: Rocío Escobar

Todos los derechos reservados. Editado
digitalmente por Groenlandia con permiso
de su autor.

Editorial Groenlandia
Proyecto cultural sin ánimo de lucro
especializado en publicaciones digitales.

Directora: Ana Patricia Moya Rodríguez
Corrección: Ana Patricia Moya Rodríguez
Maquetación: Ana Patricia Moya Rodríguez
Diseño: Lola López-Cózar (portada,
contraportada, fotografías de interior) \ Ana
Patricia Moya

DEPÓSITO LEGAL: CO 1070-2014

CÓRDOBA \ ÁGUILAS (MURCIA), 2014


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6




















































“Cada verso escrito \ me condena \ en el
camino de salvación \ que me ofrece la
poesía.”

A navegar os invito por estos afluentes de
poesía, afluentes que se riegan de las más
condenadas premoniciones y de las más
espirales porciones de intimismo. Así
mismo, nos adentramos en aguas sociales y
políticas que, a su vez, nos tornan
incrédulos en su naufragio. En el terreno
íntimo, los temores, las reflexiones de su
mala suerte y el amor; sus numerosas
menciones al mar nos abre nuestros
sentidos al licor de la brisa y al salitre,
aromas imborrables de sus recuerdos.


7




















































“Misterios de piel y labios. \ Certeza de ti,
certeza de mí. \ Y el verbo amar \
conjugado en la primera del plural.” El
condenado amor convertido en milagro.

“Puede que no lo sepas. \ Puede que nunca
seas consciente \ de este pequeño gran
milagro.” Sus lugares y secretos.

“A tu lado, encima, \ debajo, \ delante,
detrás...” En el poema “El siguiente
gemido”, no te preguntes si eres un
demonio: porque la lujuria hizo posible el
milagro, y viceversa. Amor, entrega,
pasión, sexo: sólo somos unas marionetas,
arrastrados en apetitos sublimes.

8





















































“Sólo pienso en eso: \ en hacernos uno, \ en
arrastrarla al abismo \ donde el instinto […]
\ como si la vida nos fuera \ en el siguiente
gemido.”

Nuestras sombras ya se rozan, en el
húmedo sentir del deseo; sin tocarte, ya te
toco, y en mi sombra, te poseo: “Cómo no
morir…” \ pleamar en horas de temporal…” ;
“Probócame”, sin duda, las bocas hechizadas
en bailes; “en lo más abierto de tus
vocales”, desgarrada manipulación, pero
encontrada y mutua.

En campos de batalla, de muertes
esperadas, vencedores y vencidos: todo en
uno, en el cordón umbilical de las almas
encontradas. Y también mucha tinta
corrida: “Lo sabes, ¿verdad?”.



9























































Después de tan intenso remar, nos
encontramos con una persona que refleja
sus más profundos temores: las
inevitables secuelas del dolor, recuerdos
maltrechos que hieren a muerte,
puñaladas traperas al alma, “segando
brotes verdes bajo mis pies”. Más
llevaderos son los otros miedos, como la
pérdida de libertad o al precio de la
ansiada independencia.

Depresión y esperanza, la confusión que
se deja ver y que da por perdida la
jornada presente; fe para que un nuevo
día sea más favorable, para que cambien
los acontecimientos que nos hagan más
fácil nuestra existencia.

10






















































“Un día de niebla \ al que una vez más \ se
le ha negado la luz del sol. \ Mañana será
otro día.”

Nos pasa la vida, nos pasa, rellenando los
espacios, con gratitud escasa, y
enseñándonos su cara menos amable. A
cara de perro, “Pobres poetas, siempre tan
raros”, y siempre tan escasos, los poetas de
corazón.

Demasiados charlatanes le allanaron el
terreno que pisa, con trampas hipócritas de
letras sin sentido, retóricas inimaginables y
horribles. La desnudez en sus palabras le
dignifica.



11






















































Sí, es raro, es raro por su escasez , como
los diamantes. “En mitad de un mar de
dudas....”, un instante. Nademos juntos por
estos ríos con barquitos de papel, tan
frágiles como la vida, como la felicidad
interior y no monetaria, la falta de
necesidad: “¿Y es que no queda ya nada
auténtico?”.

Algo así es la felicidad en estos tiempos:
“Eso, un punky, de los de toda la vida, \
pero con una sudadera Adidas”.

12



















































13



















































14























































Reflexiones sociales, activistas dormidos,
algunos reflejos de necesidad de cambios
son expuestas en gran parte de su
poemario. En el poema “De canto”, la
fortuna, siempre huidiza para los que han
sido víctimas de una mala vida, nunca le
enseña su sonrisa etrusca, siempre su
desprecio más absoluto: “Imposible esperar
algo \ de esa esquiva diosa despechada”.

Encontramos simbolismo en elementos de
la naturaleza, como la lluvia o el invierno,
que nos invita a la decadencia del bienestar
social. En la pérdida de nuestros derechos
sociales, una pérdida continua: “Lluvia \ y
mas lluvia \ en un mundo gris \ calado
hasta los huesos”.




15

























































Encontramos una desilusión constante en
la política; esta pérdida de fe en que nos
solucionen nuestra existencia se halla
presente en títulos como “La gran guerra” ,
“Truhanes” y “Corazones de piedra” . En ésta
última destaca la frialdad de los políticos:
“Que nunca, nunca \ me toque ese virus
que asola al Hombre, \ que deshumaniza
hasta el horror, \ cuando henchidos de
poder, \ sus corazones se tornan en
piedra” . Hasta en la más absoluta
suciedad, esa gente que fingimos no ver, y
que a veces hasta nos asustan, requiebran
su osadía social viviendo, sobreviviendo, y
nos enseñan que hasta en lo más bajo de
nuestra sociedad, las clases sociales
existen.



16



















































En nuestro navegar, nos encontramos con
la parte más emocional de mirar a la
poesía; nos hallamos envueltos en una
catarsis que nos deleita: “Dejar que la
palabra, \ aliento de dioses antiguos, \ aire
que nos hace diferentes, \ me llene” .
Aliento que se alimenta de la más pura
devoción a la palabra, a los sentimientos
que se desprenden como lava de un volcán,
potencial... a la espera de su próxima
erupción: “En la incandescencia de la
palabra escrita, \ que consumidos todos los
alientos \ del labio que la forjó, \ continúa
mostrando a los ojos \ la luz de un remoto
ayer” .

Poeta, soñador... corazón intranquilo en
ardientes inquietudes.




17























































Es notable la búsqueda constante del
sentido poético en sí mismo, mucho más
allá de las matemáticas incontinentes de
las rimas perfectas.

“Quien sólo vea letras, \ palabras y más
palabras \ hilvanando oraciones,
trenzando versos, \ en esto de buscar el
poema, \ aún no ha comprendido el
milagro. \ Y continúa cayendo \ junto a la
gran Torre de Babel” .

“La poesía, sólo tiene un idioma." El llegar
al corazón, me atrevo a acompañarle en
ese sentimiento, querido compañero de
tragedias y triunfos.


18





























































En “Cadáveres” , todo llega y nada queda en
los soñadores anónimos: “Los poetas, su
poesía \ y sus muchos cadáveres \ en el
camposanto de la memoria, \ camino del
olvido, de vuelta a la nada” .

“Sobre la nieve, mis pasos” : tal y como
queda en la memoria, en la memoria de
quienes han encontrado sus vivencias en
las palabras del autor; éste poeta nos
reconforta, a veces, hasta se nos abre la
realidad constante de ser anónimo. No
somos nadie en el mundo editorial, bueno,
no pretendemos vivir de la poesía, ni
siquiera transformarla en algo rentable.




19






















































Es nuestra fuente de esperanza, nuestra
rebeldía se manifiesta con soberbia en
cada palabra que escribimos y que llega al
corazón. Lo siento, yo también soy poeta,
perdona por mi atrevimiento, estimado
amigo lector, tú también, al leernos,
cometes un acto de rebeldía ante el olvido
del poeta. Gracias.

“Tengo un silencio \ de peces \ fuera del
agua \ que boquea versos \ y sueños sin
más ánimo \ que el respirar poesía. \
Escribir ahoga \ y si no escribiera \ ya
sería un cadáver de espinas \ en lo
inhóspito del mar.”


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23






















































“De espuma y sal,
el vértigo”.
(Magda Robles)







A los que están
y ya no,
aunque aquí dentro
sigan estando.

A los que son
y espero sigan siendo.

A todos, gracias:
sin vosotros quién sabe
dónde estarí a yo.

Aquí, todos estáis a mi lado.


24




















































25






















































La soledad deberí a ser un verbo
para poder conjugarse.

Papel, lápiz y soledad.
¿Se necesita algo más
para echarle un pulso al silencio?

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27




















































28





















































Dejar que la palabra,
aliento de dioses antiguos,
aire que nos hace diferentes,
me llene.

Dejar que ella, la palabra,
el milagro que nos define,
me colme.
Que no deje ningún rincón,
nada vacío en mi pecho,
en el latido que me permite ser.


Darle paso

29























































Dejar que la palabra, ella,
respire, crezca, hable.
Que diga de mí
lo que tenga que decir.
Sea lo que sea,
me sentencie o me libere.


30






















































Dejar que haga,
aunque no siempre me guste,
a pesar de que en ocasiones
/ al releerme
me duela, me cause herida,
incluso en lo incorpóreo
/ del silencio.




31


















































Y no oponer resistencia.
No hacer nada más,
sólo eso, esto que aquí intento,
darle paso.


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34



















































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A

V
I
D
A

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38


















































Ni oso,
ni hormiga.
Pobre oso hormiguero.
Un incomprendido
/ en ambos mundos.
Espaldas y más espaldas.

Ni en silencio,
ni haciéndose palabra.


A cara de perro

39


















































Pobres poetas,
siempre tan raros.
Espaldas y más espaldas.

Y sólo la vida de cara,
a cara de perro.



40


















































El secreto de alumbrar
sin llegar a quemarse
se esconde amarillo y etéreo
en el vacío que arde tras el cristal.

En la incandescencia
/ de la palabra escrita,
que consumidos todos los alientos

Incandescencias

41


















































del labio que la forjó,
continúa mostrando a los ojos
la luz de un remoto ayer.

Los poetas son bombillas
en mitad del oscuro silencio.
¿Será su brillo poesía
en los días que estén por venir?

42


















































Todas las respuestas
a los misterios de la vida
se hayan escondidas
en el estucado de cualquier pared.

Tan sólo se trata
de saber leer entre líneas.

Entre líneas

43



















































44























































En esta vi da esperar algo
es sentarse a ver l l egar l a muerte.


En mitad de un mar de dudas
la única certeza
es que nadas o te ahogas.

Y tan sólo tienes un instante
para decidirte. Uno solo.
Nada más.


Un instante

45



















































46


















































Buscando la felicidad
se esforzó en los estudios.
Buscó un buen trabajo,
/ lo encontró.
Fue ascendiendo en la empresa.
Se casó, tuvo hijos,
/ cambió de casa.
Adquirió un coche de alta gama.
Pasó por el cirujano plástico,
se echó una joven amante,
viajó a París por primavera.


La felicidad

47



















































Creía que era feliz, mucho.
Nada le faltaba,
pero entonces sucedió.

Le regalaron un cachorro
y con el devenir de los días,
observándolo detenidamente,
supo que nunca podría alcanzar
las cotas de felicidad,
/ a las que sin esfuerzo,
llegaba su perro.



48


















































Hoy nos hemos cruzado
con un punky por la calle.
Ni recuerdo el tiempo que haría.
Vamos, lo menos un mundo
que no veíamos uno.

Iba con sus crestas de colores.
Imperdibles como pendientes.
Cadenas y más cadenas a cuestas.
Sus pantalones, negros,
de pitillo, por supuesto.


Estos tiempos

49


















































Sus botazas militares.
Y con esos aires nihilistas
que tanto invitan a la reflexión.

Eso, un punky,
/ de los de toda la vida,
pero con una sudadera Adidas.

Qué asco de tiempos estos.
¿Es que ya no queda
/ nada auténtico?



50



















































51



















































52


















































Mi viejo anarquismo,
lleno de sesudas noches
de razonamientos e insomnios,
durante años y más años,
choca cada poco de frente
con la joven y espontánea anarquía
de mi hija mayor,
adolescente en plena
/ efervescencia.

Y ésta parece ser la cruda realidad
de la historia
/ del anarquismo familiar


Anarquía

53


















































entre generaciones
/ y más generaciones
tan parecidas
y a la vez tan enconadas.

Todas ellas tan convencidas
de sus razones,
/ indiscutibles razones.
Todas tan creídas
/ de su anarquía.



54


























































¿Quién f ue antes,
Di os o el hombre?


Fui a misa con espíritu
/ antropológico.
Era cuestión de comprobar in situ
cómo iba la cacareada renovación
de tan trasnochado estamento.

Nada había cambiado:
Bienvenida.
Lectura de las escrituras.
Homilía.
Consagración.
Evolución

55


















































Cestillo para las donaciones.
Pan para el penitente.
Vino para el padre cura.

Y a la salida, en el bar
/ de la plaza,
me pedí una cerveza bien fría.
Al menos algo
/ había evolucionado,
la última vez no pasaba
/ de la Fanta.



56


















































A los amigos de verdad
se les perdona todo:
que sean del equipo rival,
que beban sólo agua,
que siempre lleguen tarde.

Joder, hasta que sean gilipollas,

Amigos de verdad

57


















































pero eso sí,
una sola traición,
aunque sea por una tontería
y se acabó el perdón,
se nos jodió la amistad.


58


















































Mientras una hacía punto,
la otra le leía hasta las comas
de “Palmeras en la nieve”.

¿No es hermosa la gramática
en el molde de una historia
/ en común?


Amores prohibidos

59


















































Teje la vida las mejores letras,
aquellas que nacen
/ del amor cómplice
que no necesita
/ de aprobaciones ajenas.


60


















































Tengo un silencio
de peces
fuera del agua
que boquea versos
y sueños
sin más ánimo
que el respirar poesía.

De peces

61


















































Escribir ahoga
y si no escribiera
ya sería un cadáver de espinas
en lo inhóspito del mar.



62


















































Se armó hasta los dientes,
en nada escatimó.
Y una vez que estuvo listo,
llegada la hora “X” del día “Y”,
acudió a la llamada.

Una vez allí, pacientemente,
sin el más mínimo atisbo
/ de compasión,
apuntó, apretó con decisión
los dedos índices
/ de sus dos manos,
bien pertrechadas para la ocasión
y sucedió lo que tenía que suceder.

Un tiro en el pie

63



















































Una vez que realizó el barrido:
arriba y abajo,
a derecha y a izquierda,
ya satisfecho con el resultado
y con el silencio estupefacto
/ como testigo,
desenfundó su arma
/ reglamentaria,
la única cargada
/ con munición real
y se pegó un tiro en el pie.
Curiosidades de la vida,
este disparo fue
/ el que menos le dolió.



64



















































65



















































66



















































Es tri ste aceptarl o,
pero val e más, mucho más,
el parecer al ser.


A pie de calle, en mangas
/ de camisa,
sin corbata, campechano,
te vende la moto.

Luego, tras el domingo
en el que regresas al colegio
a celebrar la gran mentira,
le ves de continuo en la tele,
en los diarios, en tus pesadillas,

Truhanes

67






















































vestido de manera impecable
tan lejano, tan insensible,
tan ajeno al pueblo.

En fin, eso, lo que ya sabes:
ni moto, ni carretera, ni nada.
Una vez más te han oscurecido
/ el horizonte,
te han vuelto a robar la cartera.


68



















































El oj o de l a pi edra
está en l a mano que l a arroj a.


Por los ojos de las estatuas
pasa cada día la vida
de manera fría, insensible, ciega.

Pasa el niño, el hombre, el viejo.
Pasa la hija, la madre, la abuela.
Pasa el alba, el mediodía, el ocaso.
Y nada, nada altera su pulso,
nada perturba el vacío
/ de su mirada.

Ni tan siquiera
cuando se apean de su pedestal


Corazones de piedra

69


















































y caminan por tierras de dolor
sintiendo los bocados del suelo,
los mordiscos de la realidad,
su expresión hierática
/ varía un ápice.

Que nunca, nunca, nunca,
me toque ese virus que asola
/ al Hombre,
que deshumaniza
/ hasta el horror,
cuando henchidos de poder
sus corazones se tornan piedra.

70


















































El viento del norte,
lobo viejo de pelo cano
y colmillo afilado,
aúlla oraciones antiguas
de oscuridad y frío.

El invierno
y su cohorte de demonios blancos
ya galopan monte abajo.


Lobo viejo

71



















































72


















































Llueve.

Sólo agua.
Sólo lágrimas del cielo.
Sólo eso.

Lluvia
y más lluvia
en un mundo gris
calado hasta los huesos.


Lluvia

73




















































74


















































Qué dice el burro
vencido por el peso
/ de las injusticias:

- Vamos tirando.

Así vamos, así nos llevan.

- ¡Arre!


Nos llevan

75




















































76





















































Para el hombre sin suerte
todos los vuelos
de monedas al aire
terminan sus sueños azules
en un empate con cuerpo de canto.

Imposible esperar algo
de esa esquiva diosa despechada.


De canto

77


















































Inútil esfuerzo parece
el ir a por algo más.

Sólo los cementerios
saben de más esperas baldías.
Sólo ellos conocen
/ de más empeños
que quedaron en nada.


78



















































79



















































80





















































Hoy he vuelto a verlo.
No iba, no venía,
estaba, simplemente permanecía
empinando su decadencia.

Era un cartón de vino
que con la mirada vidriosa
vagaba sin rumbo
dando tumbos por las calles.

Hacía tiempo que no me cruzaba
con algunos de estos suicidas
/ a plazos


Clases sociales

81



















































asido a la teta
/ de la mala muerte.

En fin, qué pena,
por apenas un euro más
podría haber sido
toda una botella
/ de cristal andante.

Hasta en lo más bajo
asoman la cabeza las malditas
/ clases sociales.



82





















































Quien sólo vea letras,
palabras y más palabras
hilvanando oraciones,
/ trenzando versos,
en esto de buscar el poema,
aún no ha comprendido el milagro.
Y continúa cayendo
junto a la gran Torre de Babel.

Escribir sentimiento, darle cuerpo


Un idioma

83


















































a lo más íntimo, a lo que
/ trasciende la carne,
es levantar de la nada
los cimientos del lenguaje
/ del alma.

La poesía, sólo tiene un idioma.



84





















































Ya pueden contar
todas las batallas que quieran:
que si son esto
y aquello de más allá.
Que si no fuera por ellos
o que si por ellos fuese,
también.

Que sí, que sí,
que son unos héroes.


La gran guerra

85


















































Los protagonistas
/ de esta película
cuyo título es vida.
Los putos amos, vamos,
pero la guerra, la gran guerra,
como tú, como yo...

Esa, la de siempre,
la tienen perdida,
como todos.



86


















































Del biombo de la niebla
cada poco emerge
/ la deforme realidad
confundiendo percepciones,
agigantando falsos horizontes.

Lloran las farolas
pálidas gotas heladas,
tiritan las baldosas
ante el frío de la tarde en su caída.
La soledad de las calles


Mañana será
otro día

87


















































es el preludio inevitable
de una noche de silencios.

Ha sido un día gris,
espeso, calmo, ceniciento.
Un día de niebla
al que una vez más
se le ha negado la luz del sol.

Mañana será otro día.



88


















































Cuántas, de las que brillan
/ ahí fuera,
de las que guían a los marinos
para que no se pierdan
/ en la noche.

Cuántas, de las que en este ahora
están llenando los ojos
/ de incendios,
el corazón de ardientes sueños
y la oscuridad de nueva esperanza.


En la noche

89


















































Cuántas estrellas son hoy luz
y no memoria azul
/ de ángeles caídos
que hace mucho,
/ que hace ya tanto,
entregaron su fuego al enemigo.

Quizá todo es una ilusión
y sólo contemplamos un pasado
de un tiempo presa del olvido.



90


















































Todo llega, todo pasa.
Nada queda, o eso dicen.

Hay letras que dejan huella,
ligera sombra cargada
/ de significado
enmarcada a tiza sobre el asfalto.

Tarde o temprano, la intemperie,
reina absoluta a este lado
/ del gran río,


Cadáveres

91


















































hará su trabajo.
Y todo regresará al silencio
del que osó partir.

Los poetas, su poesía
y sus muchos cadáveres
en el camposanto
/ de la memoria,
camino del olvido, de vuelta
/ a la nada.


92



















































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97




































































Cada verso escrito
me condena
en el camino de salvación
que me ofrece la poesí a.


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99



















































100





















































No es cuestión de creer
ni de saber.
No, tampoco eso ya es suficiente.
¿Alguna vez lo fue?

Se trata de sentir,
de sentirlo de verdad
aunque el resto crea, crea saber,


La búsqueda

101


















































que eso no puede ser,
que es el sueño imposible
de un soñador más.

De eso se trata,
de esto trata la búsqueda.

Mi gran búsqueda.



102


















































Un día cualquiera,
el menos pensado, sin buscarlo,
va y descubres de repente
que no eres tanto.
Vamos, ni la mitad
de lo que esperabas ser.

Bueno, qué se le va a hacer,
la vida.

Menudo día

103


















































Desde entonces, menudo día,
pedazo de descubrimiento,
ya sólo es cuestión
de encontrar algún motivo,
aunque sea uno bien pequeño,
para no considerarte tan poco.



104


















































El día tensa la cuerda,
la vida y el siguiente vuelo.
Alma de flecha
en cuerpo de arco.

¿Dónde la siguiente diana?


El siguiente vuelo

105



















































106





















































Los días que me levanto
por el lado izquierdo de la cama
fantaseo con cambiar mi vida.

Entonces me imagino
en otro lugar, en otro tiempo
e incluso en otro cuerpo.

Lo que hay

107


















































Y la verdad, me miro
y no me veo.

Será que, poco o mucho,
lo que me devuelve el espejo
es lo único que hay.


108





















































Algo de bici,
un poco de piscina,
mucha literatura,
unos buenos tragos,
mejores bocados,
la mujer, las hijas,
un puñaito de amigos,
no demasiados, los suficientes
y el discurrir tranquilo de los días.

Pues eso,
la vida, mi vida.

Pues eso

109



















































110





















































Cada poco se me olvida
regarme
abonarme
curarme
podarme.

Y me mojo si llueve.
Y como único alimento
los despojos que trae el viento.
Y me atacan mil plagas.


Se me olvida

111


















































Y crezco salvaje
buscando escapar de mí mismo.

Cada poco se me olvida
que no soy un árbol,
sólo un hombre a la intemperie
y que estos mis pies
no son raíces hundidas
/ en el barro.


112



















































113



















































114





















































Y una vez que el espejo
se acostumbró a la oscuridad
más oscura,
un simple destello de luz
fue todo un acontecimiento
de mentón, boca, nariz, mirada.

Parado frente a él,


La madrugada

115


















































con los ojos abiertos a la noche,
contemplo los vacíos del silencio.

Sólo el fugaz paso
de algún coche en la madrugada
rompe por un instante
el embrujo de mirar de cerca
a la nada.



116





















































La infancia es aquel lugar
dejado atrás
al que nunca se regresa.
Y sin embargo
cada poco te lo encuentras
paseando por la acera de enfrente
tras voltear una esquina cualquiera.

Le saludas,
te saluda si hay suerte

Aquel lugar

117


















































y sin más remedio
sigues tu camino.

Tal vez algo más ligero,
pero sin duda
mucho más cargado de equipaje.

En mi maleta,
la nostalgia no para de crecer.



118





















































La angustia
a una llamada a deshoras,
a un golpe bajo,
a un ay inesperado.

La angustia de saberse
tan a merced
/ de los acontecimientos

Temores

119


















































es el temor más grande
que me ha dejado
/ el haber vivido
tantos ruidos de guadañas
segando brotes verdes
/ bajo mis pies.

120



















































Muchas veces
en muy poco tiempo.

Esa fue de labios a fuera
la historia hablada
de mi relación con la palabra mamá.

El resto del tiempo,
mucho, todo,

La palabra mamá

121


















































es un grito sin voz
que muere en mi garganta.
Un clamor que por momentos
me desgarra.
Un puñal en mi corazón
que no mata,
pero tampoco me deja vivir
/ en paz.


122


















































No prefiero, quiero.
Esa es la sutil diferencia,
que no me conformo con elegir.

Del todo, algo más.


Algo más

123



















































124


















































En los pliegues de la memoria
habitan los olvidos
que no se fueron
/ con el primer lavado.

El recuerdo es una mancha
que mancha.

No todo lo limpia el paso
/ del tiempo.

Mancha

125



















































126



















































127



















































128


















































En vez de corazón
una pecera.

Y por mis venas de madera
nada de sangre.
Sólo mares


Una pecera

129


















































y más mares.
Todos salvajes y azules,
todos amados y amantes.

Y si acaso,
algún que otro naufragio.


130


















































La patria de la vela
es el viento.
La prisión de la quilla
el agua vieja de los puertos.

A bordo de este
nuestro tiempo de calmas
y ciclones
rompamos las fronteras de cabos
y echémonos al mar.


Echémonos al mar

131


















































El gran azul,
la eternidad
/ de tantos momentos
y yo...

Un hombre de mar
que amarrado a tierra
se siente morir de a poco.


132


















































Ha roto una oda
sobre la orilla
y con sus dedos de espuma
nos ha dejado un poema blanco
de resacas y aguas bravas
/ llamado ola.

No hay duda,
la mar es poesía.


Poema blanco

133



















































134


















































Yo he visto a la mar
como sólo los hijos del viento
y del salitre la han visto.

Furiosa, dormida, amada,
amante.
Azul, verde, roja,
negra, blanca.
Tan negra y misteriosa.
Tan blanca y salvaje.

Yo la he visto


La palabra mamá
Hijos del viento
y del salitre

135


















































y no una,
tantas veces,
tantas...

Yo he sido viento
y sal
durante tantos años.

Sí, yo también fui
hijo de su vientre de espumas,
de su amor de algas y marea.
De ella, la mar salada.


136



















































Vivir a la contra.

Maldita sea,
ese parece mi signo,
esta la inevitable condición.
Sin quererlo,
sin buscarlo,
sin viento a favor.

Y remar,


En mar abierto

137


















































no parar de remar.
Siempre proa marea,
de continuo embistiendo olas.

Mientras la vida pasa,
las aguas se tornan frías
e inhóspitas
y la siguiente orilla,
ahí, sin moverse del sitio,
pero cada poco, más y más lejos.


138



















































139



















































140




















































141





































































Todo pasa en la vida,
en la poesía se queda a vivir
lo mejor.


142



















































143



















































144


















































Lo miro,
una y otra vez,
lo observo en silencio.

Ahí, clavado a la pared
con alfileres
como una mariposa aún viva
que intenta zafarse
para echarse a volar.


En mar abierto
Un intento
de poema

145


















































Y eso que sólo se trata
de un intento de poema.
Nada más que un puñado
/ de letras
buscando ser algo más.


146


















































En fin, demasiadas alas,
demasiado color,
demasiadas primaveras
para una realidad
donde predomina el gris,
el asfalto y el casi invierno.
Me da pena arrancar
esa hoja ya amarillenta
que me acompaña largo tiempo.


147


















































Aunque no me gusta demasiado,
no mucho, la verdad,
pero me trae recuerdos
de aquellos primeros instantes.

Me evoca como comenzó todo.


148


















































Me dice que mis letras,
éstas que tal vez lea,
le llegan, le llegan mucho.

Eso me ha dicho
y no una, en varias ocasiones.

Que yo sepa está lejos
o al menos eso creo
de donde me encuentro,
del lugar desde el que escribo.


Distancias

149


















































Curioso, ¿no?
Y aquí sigo, como ayer,
como hoy,
como siempre.
En idéntico enclave
sin ver que esto se mueva,
que estas letras vayan
/ a ningún lado.

Ya no sé qué pensar.


150


















































Gracias a los pies que me sostienen
mis huellas sobre la arena
son todo un desafío para la marea.

Sonrío ante el mar en calma.
Él reirá el último, sin duda,
pero esta sonrisa tonta
que aún cuelga de mis labios
ya nadie me la borra de la memoria.

También mis pequeñas victorias
tendrán fecha de caducidad.


Mar en calma

151


















































Lo sé, como mis huellas,
como mis pasos,
como yo, supongo.

Es ley de vida. Ya llegará.
Mientras tanto disfruto
/ del momento.
Aguardo sereno a la pleamar
que me arrastre al olvido.


152


















































La tarde languidecía
como otra tarde cualquiera
y casi sin darme cuenta
la noche se nos echaba encima.

Me aburría
y me puse a contemplar la calle
desde la ventana de la sala.

Las luces de los pisos de enfrente
se encendían y apagaban


Casi

153


















































como retándome a echar
una partida al tres en raya.

Por momentos creía
/ poder completar
una raya, sólo era cuestión
de un golpe de fortuna,
de que el vecino
/ del tercero derecha
llegara pronto a cenar.

154


















































Lo tenía hecho, iba a ganar.
Este tipo era puntual
como un reloj suizo.

Pobre de mí,
de pronto, cuando ya entraba
por el portón de su edificio,
se produjo un apagón general



155


















































y cómo no, una vez más,
esa partida, como tantas otras,
la ganó la oscuridad.

Esta es la historia
de lo que da de si mi vida.
Un casi nunca parece suficiente.

156


















































Todas las manos
las juego con las cartas boca arriba
en una baraja marcada a fuego
por el que siempre fue
/ mi único rival.

¿Cómo ir de farol
en la partida de la vida?


El solitario

157



















































158


















































Yo trato de ser feliz,
lo intento con todas mis fuerzas,
a cada instante.

E incluso en ocasiones casi lo logro
y creo rozar la felicidad
con la yema de mis dedos.

Y así, de manera milagrosa,
la veo ahí, justo aquí,
piel a piel, como levitando,


Es humo

159


















































sobre el alba de mis manos,
dispuesta a ser apresada
a nada que cierre mis palmas.

Pero, la felicidad es humo
que se disipa con lo tenue
de un simple aliento.

Y respiro,
no puedo dejar de respirar.


160


















































Hace un frío azul
de mañana sin rastro de nubes.

Un frío de finales de noviembre,
de otoño que olvidó ser otoño,
de día sin historia,
donde el norte barre
y la intemperie se presiente
invierno prematuro que muerde
/ la carne.


Hace frío

161


















































Un frío de domingo cualquiera,
otro más,
que se despereza temeroso
de salir a la calle.

Hace frío, sólo eso,
frío y poco más.


162


















































Aunque mi piel
se torne azul
y mis labios morados,
no me amedrenta el frío
que sabe de lumbres
y abrazos cálidos por llegar.

Me estremece
el que presienten mis huesos


Tiemblo

163


















































cuando la tierra helada:
toca, palpa, muerde
la desnudez de mi carne,
dejándola sólo escapar
tras la promesa eterna
de que algún día será,
seré todo suyo.

Tiemblo nada más pensarlo.


164


















































No es de ese,
del que atesora el invierno,
del que trae el norte
en volandas.

No del que viene
como ladrón en la noche
a finales de cualquier diciembre.
No, de aquel tampoco,
es del que surge de repente


Al que tanto temo

165


















































de las entrañas propias.
De ese que estremece por dentro,
que se hace fuerte
y no hay manera de sacar fuera.

Ese, precisamente este
que en ocasiones me ronda,
es el único frío
al que tanto temo.


166


















































Echo de menos
lo que nunca tuve,
lo que no conozco.

Eso es todo.


Eso es todo

167



















































168


















































En mitad de la intemperie,
soledad de nubes y aire,
caminando de perfil
todos los vientos lo son menos.

La lluvia cala de igual modo.
Algo es algo.
La nada se antoja tanto,


De perfil

169


















































tanto,
más.

El frío viene de dentro,
de los mimbres que soportan
lo insoportable,
el peso de no dejarse caer.


170


















































Sobre la nieve
pasos, profundos pasos,
que parecen pisar firme.

Sólo eso, parecen.

Historia de un camino de ida
sembrado de huellas
en busca de…


Pasos

171


















































En nada serán barro.
Memoria que se une a la tierra,
olvido que se pierde
en el anonimato
/ del propio olvido.

Sobre la nieve, mis pasos.

172


















































El fondo del pozo
siente hondo, mucho.
Y de profundo, oscuro.

¿Será la falta de luz
el sentir más íntimo,
tal vez el último


No lo creo

173


















































cuando el vacío abre sus puertas
y la gran incógnita se desvela?

No lo creo,
o quizá es que algo en mi interior
no me deja creerlo.


174


















































No sé si será buena
o mala.
Tal vez como todo
sea sólo regular.
Pero temo que dure mucho,
demasiado.


La vejez

175


















































No me da miedo
el llegar a soplar muchas velas,
el alcanzar una gran cifra.
Es la vejez,
/ la decrépita existencia,
la que me atemoriza.

176


















































A veces creo que nací sin piel,
en carne viva.
Cualquier diente,
hasta el bocado más pequeño
es capaz de traspasar mi cuerpo,
de llegarme dentro, tan dentro.
Donde la materia no tiene nombre,
donde acaso no exista ya ni ésta.

Espero llegado el día,


Saberme vivo

177


















































la inevitable hora,
morir del mismo modo
que he vivido, que estoy viviendo,
sin coraza, a pecho descubierto.
Con el corazón abierto
/ de par en par
al latido de sentirme,
de saberme tan frágil,
tan vivo.


178


















































Me acostumbré
a verle las espaldas
a las gracias de la vida.

Igual, si llega la hora,
en la que se gira
durante apenas un relámpago
y me busca en su nuca
y se detiene en mis ojos,
entonces ni me reconoce.


Nunca es tarde

179


















































Tal vez mi reflejo en el cristal
de su mirada de lluvia
esté ya a salvo, lejos,
muy lejos de la tormenta.

Nunca es tarde
hasta que cesa el viento,
la niebla se posa en tierra,
hace nido en los epitafios
y el frío penetra hasta el hueso.

180



















































Me duele l a vi da
porque l a he vi vi do.


Nunca, ni los tropezones,
ni las caídas,
ni las muchas convalecencias.

Nunca ha podido la vida
y sus circunstancias
con mis ganas de caminar.
De echar adelante el pie,


Siempre en el camino

181


















































de cubrir la pequeña distancia
que me separaba
/ del siguiente paso,
de desafiar al horizonte.

Nunca me he cansado de vivir.
Hoy tampoco.
Siempre en el camino.


182



















































183



















































184



















































185




















































186




















































187


































































El amor no tiene nombre
y es todos los nombres.
Misterios de piel y labios.
Certeza de ti,
certeza de mí .
Y el verbo amar
conjugado en la primera del plural.


188



















































189



















































190


















































Ahora, que al fin
te he encontrado.
Ahora que soy tuyo
y tú mía,
sé que me he pasado
toda la vida buscándote.

Puede que no lo sepas.


El milagro

191


















































Puede, que nunca seas consciente
de este pequeño gran milagro.

Es lo mismo, casi ni importa.
Ya no te dejaré marchar.
Ya siempre estaré a tu lado
y tú al mío.


192


















































A tu lado, encima,
debajo,
delante, detrás...

En fin, el amor
y sus lugares.
Todos bellos, todos ellos.


Lugares

193



















































194


















































Cuando la veo,
así, como es ella:
un ángel caído del cielo,
una diosa encarnada
en mujer para el pecado,
siento arder toda mi carne.
Y entre las llamas
/ que me consumen
crece en mí la urgencia
de hacerla mía, de ser entero suyo.

¿Seré un demonio?


En mar abierto
En el siguiente
gemido

195


















































Sólo pienso en eso:
en hacernos uno,
en arrastrarla al abismo
donde el instinto
apenas si nos permita pensar
en otra cosa que amarnos
como si no hubiera un mañana,
como si la vida nos fuera
en el siguiente gemido.


196


















































La ropa interior como mejor luce,
como nos queda divina,
es tirada por el pasillo
de camino al paraíso de sábanas
que nos aguarda.


Por los suelos

197



















































198


















































Te he visto,
me has visto.
Entonces me he acercado a ti
en silencio, despacio,
tal vez algo nervioso.

Y ya antes de tenerte,
de siquiera rozarte
con la yema de mis sueños,


Nuestras sombras

199


















































con la piel de mis deseos,
nuestras sombras,
tan oscuras, tan ellas,
ya se confundían, ya se enredaban
en un mar de labios
y caricias
sobre el lecho que nos aguarda.


200



















































El amor y sus gemi dos de muel l es
en mi tad de l os si l enci os de l a noche.

El amor
es un silencio de estrellas
que grita ecos nuevos
de piel y labios
desde las lunas llenas
de tus ojos vueltos al horizonte.

Cómo no arribar,
(ola de ardientes Caribes)
entre jadeos de muelles


En mar abierto
En horas
de temporal

201


















































a las orillas bañadas
por el infinito deseo.

Cómo no morir,
(pleamar en horas
/ de temporal)
en los abismos oscuros
de un gemido roto
en mil espumas de mar.


202



















































203



















































204



















































El amor deshi drata.
Beban.


Todo mi cuerpo
sumergido en la bañera
junto al tuyo,
desaloja ríos y más ríos de pasión.

Qué sabría Arquímedes
de nuestro amor.


Qué sabría

205



















































206


















































Anda, amor.
“Probócame”
y haz de tus labios
una provocación insoportable,
una invitación ineludible.

Hazlo, mi amor,
y mi boca será tuya
y toda tú, toda entera,
serás mía.

Provocación

207



















































208


















































Y dónde voy a poner mis acentos,
dónde, sino en lo más abierto
de tus vocales.

Mi amor es esdrújulo
y siempre,
siempre,
se acentúa en tu deseo.


En tu deseo

209



















































210


















































Tantas veces me has rendido
al fuego de tus labios,
al ardor de tus abrazos,
a ti.
Como vientos he sembrado
en las primaveras en flor
de tu cuerpo vencido al deseo.

El amor es una guerra sucia
de vencedores
y no vencidos.


Campo de batalla

211



















































Y yo me pierdo.
Y tú me ganas.
Nuestras sábanas,
/ tintas de vestigios,
son campos de batalla
de mil pequeñas muertes
que nos dan la vida.

212



















































213



















































214




















































215





































































El amor es un cordón umbilical
entre almas
que tira de dos cuerpos
hasta hacerlos uno.


216



















































217



















































218



















































Cuando tú no estás
mi mano te recuerda.


El hombre de letras
se hizo verso
sobre el temblor
de la mujer desnuda.

Amores de papel
y tinta corrida
ante el deseo de ser poesía.


Amores de papel

219



















































220


















































De todos los nombres
que han conocido mis labios
sólo a uno lo desnudo de silencios.

Amor.

El resto, en nada
se visten de adjetivos
buscando ser algo más.


Sólo a uno

221



















































222


















































So much o tanto menos.
Too many, many, many...
No, nunca son demasiados.
Incontable el amor
que en mi corazón late.

Lo sabes, ¿verdad?


Falling in love

223



















































224


















































Me vendió una estrella,
le compré el Universo entero.

El amor no tiene precio.
Los amantes,
pobres tontos ricos.


Pobres tontos ricos

225



















































226



















































227



















































228


















































En tus enigmas
de piel y sentimiento,
de ahora y siempre
habitan todas mis certezas.


Enigmas

229


















































Me busco
y sólo en ti
me encuentro.

230


















































Son tus ojos el lugar.

Ese lugar donde habita el rayo
y la lluvia,
el sol y la luna.

Ese bello lugar
donde baten las olas del mar
y los atardeceres quedan atrapados
en el brillo de tus pupilas.

Éste donde la noche
es más noche,
impenetrable oscuridad


Mi lugar

231


















































donde la luz muere
en miradas que me traspasan.

Éste donde el día
es mucho más que un día,
claridad rompiendo las tinieblas
que en ocasiones se cuelgan
/ de mis pestañas.

Son tus ojos,
posados en mis ojos,
mi lugar,
mi única patria.

232


















































Me dijo:
- Quiero verte, verte desnudo,
entero desnudo, sin nada
que te cubra. Sin algo
donde ocultar algo de ti,
siquiera una línea de tu sentir,
una sombra entre los pliegues
de tus silencios antiguos.

Y entonces dejó de mirarme
directamente a los ojos,
se acercó hasta donde se confundían


Me tomó

233


















































nuestros alientos
y de mis manos tomó,
me tomó.

Sólo en ese momento,
con mi desnudez más absoluta
expuesta sin pudor
al brillo de sus pupilas
comenzó a leerme.
Ella era así.
Ella siempre sabía como llegar
al fondo de mi ser.

234


















































Tal vez me pasaría una vida,
todas las vidas, así,
con tus manos entre las mías.
Contemplándote, sólo eso,
viéndome reflejado
en el brillo de tus ojos.

Sí, lo haría, sin dudarlo,
pero el mundo, los relojes, la vida.
¿Crees que me dejarían,


Tan nuestro

235


















































nos permitirían hacer eternidad
de este pequeño instante
que ya casi se nos escapa?

Lástima, tan sólo en mi memoria
y quizá también en la tuya,
este sueño de miradas cómplices
no tendrá despertar helado.

Este amor tan nuestro, sea eterno.

236



















































237



















































238



















































239


















































Tomás Soler Borja
(Águilas, Murcia, 2014)

240



















































Sobre el autor

241






















































TOMÁS SOLER BORJA \ ACRÓBATA
(ÁGUILAS, MURCIA, 1973)


Poeta, narrador. Sus poemas aparecen en
distintos blogs, tales como “Insólitos”,
“Huelva Sur Libre”, “Poetas Esenciales”,
“Poesía en el camino”, etc. Mantiene los
blogs personales “Acróbata” y “Diario de una
existencia”; también se pueden encontrar su
poesía en redes sociales, como Facebook y
Twitter. “Papel, lápiz y soledad” es su primer
poemario.

242



















































Sobre la fotógrafa

243




















































LOLA LÓPEZ-CÓZAR (GRANADA, ESPAÑA)


Fotógrafa, poeta, videoartista. Dirige el
programa de radio Retahílas; publica sus
trabajos en diferentes revistas. Ha ilustrado
el libro "Ángel de Cielos que derrumban",
(Amphibia Editorial, 2010) y “Tras la pared”
con poemas de Julián Alonso (Ediciones
Cero a la izquierda, 2014). En estos años,
sus obras de vídeo, poesía y fotografía han
sido expuestas en por toda España, también
en Estados Unidos, países latinoamericanos
(en México, Venezuela, Argentina, Cuba),
Portugal, Italia y China. Ha recibido premios
como artista multidisciplinar.


244



















































Sobre la autora
del prólogo

245





















































ROCÍ O ESCOBAR (SEVILLA, 1973)


Poeta, narradora, dramaturga, agitadora
cultural. Estudió Administrativo, cursos de
Literatura Dramática y talleres de Teatro;
posee los títulos de “Elaborador de Figuras
Plásticas” y “Decoradora de Escenarios” .
Autora de los libros “La pobreza del alma”
(poesía, 2008) y “Alimentos innegables”
(2013). Ha organizado representaciones en
distintas localidades de la geografía
española y ha participado en recitales
poéticos, así como en antologías literarias.


246


















































Nota de edición

247






















































Las imágenes empleadas para el diseño de
la cubierta de este poemario (portada y
contraportada), así como las que forman
parte del interior (a doble página: 4-5, 12-
13, 20-21, 26-27, 32-33, 36-27, 50-51, 64-
65, 78-79, 92-93, 94-95, 98-99, 112-113,
126-127, 138-139, 142-143, 182-183, 184-
185, 188-189, 202-203, 212-213, 216-217,
226-227, 236-237; a página individual: 43,
45, 71, 73, 75, 105, 109, 123, 125, 133, 157,
167, 193, 197, 205, 207, 209, 219, 221, 223 y
225) pertenecen a la obra fotográfica de la
artista multidisciplinar Lola López-Cózar.


248






















































CORAZÓN DE POETA, DE ROCÍ O ESCOBAR / 6

DARLE PASO / 28

ESCRI BO
PASA LA VI DA / 35
A CARA DE PERRO / 38
INCANDESCENCI AS / 40
ENTRE LÍ NEAS / 42
UN I NSTANTE / 44
LA FELI CI DAD / 46
ESTOS TI EMPOS / 48
ANARQUÍ A / 52
EVOLUCI ÓN / 54
AMI GOS DE VERDAD / 56
AMORES PROHI BI DOS / 58
DE PECES / 60
UN TI RO EN EL PI E / 62
TRUHANES / 66
CORAZONES DE PI EDRA / 68
LOBO VI EJO / 70
LLUVI A / 72
NOS LLEVAN / 74



249






















































DE CANTO / 76
CLASES SOCI ALES / 80
UN I DI OMA / 82
LA GRAN GUERRA / 84
MAÑANA SERÁ OTRO DÍ A / 86
EN LA NOCHE / 88
CADÁVERES / 90

ME ESCRI BO
LA BÚSQUEDA / 100
MENUDO DÍ A / 102
EL SI GUI ENTE VUELO / 104
LO QUE HAY / 106
PUES ESO / 108
SE ME OLVI DA / 110
LA MADRUGADA / 114
AQUEL LUGAR / 116
TEMORES / 118
LA PALABRA MAMÁ / 120
ALGO MÁS / 122
MANCHA / 124
UNA PECERA / 128
ECHÉMONOS AL MAR / 130



250





















































POEMA BLANCO / 132
HI JOS DEL VI ENTO Y DEL SALI TRE / 134
EN MAR ABI ERTO / 136
UN I NTENTO DE POEMA / 144
DI STANCI AS / 148
MAR EN CALMA / 150
CASI / 152
EL SOLI TARI O / 156
ES HUMO / 158
HACE FRÍ O / 160
TI EMBLO / 162
AL QUE TANTO TEMO / 164
ESO ES TODO / 166
DE PERFI L / 168
PASOS / 170
NO LO CREO / 172
LA VEJEZ / 174
SABERME VI VO / 176
NUNCA ES TARDE / 178
SI EMPRE EN EL CAMI NO / 180

TE ESCRI BO
EL MI LAGRO / 190



251





















































LUGARES / 192
EN EL SI GUI ENTE GEMI DO / 194
POR LOS SUELOS / 196
NUESTRAS SOMBRAS / 198
EN HORAS DE TEMPORAL / 200
QUÉ SABRÍ A / 204
PROVOCACI ÓN / 206
EN TU DESEO / 208
CAMPO DE BATALLA / 210
AMORES DE PAPEL / 218
SÓLO A UNO / 220
FALLI NG I N LOVE / 222
POBRES TONTOS RI COS / 224
ENI GMAS / 228
MI LUGAR / 230
ME TOMÓ / 232
TAN NUESTRO / 234

SOBRE EL AUTOR / 241
SOBRE LA FOTÓGRAFA / 243
SOBRE LA AUTORA DEL PRÓLOGO / 245
NOTA DE EDI CI ÓN / 247



252



















































Otras publicaciones

253



















































EL RUI DO DE LOS CUERPOS AL CAER‚
JOSÉ PASTOR GONZÁLEZ
LA CARRETERA ROJA ( SEGUNDA EDI CI Ó N) ,
DAVI D GONZÁLEZ
POEMAS FUNDI DOS‚
LUI S AMÉZAGA & ADOLFO MARCHENA
HERRUMBRE‚
ANA VEGA
BOCADI TOS DE REALI DAD ( REEDI CI Ó N) ,
ANA PATRI CI A MOYA
LUNA EN MI LECTURA‚
AMANCI O DE LI ER
DESDE MOMENTOS ENCAPSULADOS‚
FRANCI SCO PRI EGUE
DI ARI O DE UN ADOLESCENTE DE PELO RARO‚
JORGE HERAS
EL FRÍ O DE LA FE‚
JAVI ER FLORES LETELI ER
LA GUERRA AJENA‚
DAVI D MORÁN
RABI A,
RAKEL RODRÍ GUEZ
LA EDAD DE LOS LAGARTOS ( SEGUNDA EDI CI Ó N) ,
ANA VEGA


254


















































Próximamente…

255























































PARA QUÉ SI RVE JORGE BARCO
MATERI AL DE DESECHO ( SEGUNDA EDI CI Ó N) ,
ANA P. MOYA
RECOPI LATORI O DE LO ABSURDO‚
J. ANTONI O FERNÁNDEZ
MUERTE EN CONSERVA‚
JOSÉ ÁNGEL CONDE BLANCO
MANUAL PARA NADI E‚
I SABEL TEJADA BALSAS
TI EMPO MUERTO,
ALFONSO VI LA FRANCÉS
UN I NCENDI O,
CARLOS MAZARÍ O


256



















































257


















































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