TIEMPO MUERTO

GROENLANDIA PRESENTA

ALFONSO VILA FRANCÉS

TIEMPO MUERTO
© A lfonso V ila F rancés
© D el prólogo : J osé Pastor G onzález
© D el epílogo : M anuel G uerrero C abrera

E ditorial G roenlandia
P royecto

cultural sin ánimo de lucro
especializado en publicaciones digitales

D irectora : A na Patricia M oya
C orreción : A na Patricia M oya
M aquetación : A na Patricia M oya
D iseño : A na Patricia M oya

D epósito

legal :

C órdoba , 2016

CO 1525-2016

L

a poesía como refugio deL poeta
de

J osé pastor g onzáLez

E n lA POEsíA DE A lfOnsO V IlA f RAncés
hay una constante búsqueda de la
belleza: “Es cruel nacer en un planeta
/ tan bello y fascinante y tener sólo
/ una vida para conocerlo” , nos dice
el autor en este poemario que lleva
el sugerente y acer tado título de
“ Tiempo Muer to”. Pero Vila intenta,
por todos los medios, descubrir,

4

disfrutar y mostrar toda esa belleza,
“la cosa más inútil y frágil del mundo”.
En sus poemas, fotografías, viajes,
recuerdos, preguntas, respuestas...
flota, se respira, se acaricia la
sencillez de la belleza y la necesidad
de “apreciarla hasta la asfixia”. En
este libro no hay sentencias, no
hay dogmas, ni cer tezas absolutas

5

pero hay una reivindicación de la
poesía, de la literatura, del ar te
como respuesta a las preguntas y
a las incer tidumbres de la vida, que
puede ser un navegar “a oscuras, sin
rumbo / y sin tiempo”, pero siempre
habrá amaneceres, rescoldos, ascuas;
habrá fracaso, desamor, ruinas, pero
nos quedará la risa, la aventura, los
recuerdos; habrá muer te, olvido,
heridas, pero brindaremos por y

6

con Blas de Otero, Pavese, Gil de
Biedma, Lorca, Kur t Cobain y todos
esos compañeros de viaje que
encontramos en el camino. Una vida
y una poesía, la de Alfonso Vila
Francés, para disfrutar de un beso,
una canción, un paseo por Estambul,
una mujer (Ana) frente al río, o un
poema. Este libro es un respiro, una
isla, un descanso, donde poeta y
lector (a pesar de que “vivir es nadar

7

a ciegas” y “que el futuro sea una
mentira” ) encontrarán la posibilidad
de sonreír / de un refugio / de un
amor / de un poema... y “hincarle un
diente al pan duro de la vida ... / y ser
yo cuando no pueda ser otra cosa”.
J Aén ,

AgOsTO DEl

2016

8

TIEMPO MUERTO
A lfonso V ila F rancés

p at r i c i a H i g s m i t H
m i n U to d e s i l e n c i o p o r

Un

C

inCo años después .

T inder sTiCks
en el tocadiscos. Un libro. Una
car ta. Insomnio. Alcanzar la
precisión, eso sí, con sentido del
humor, puede llegar a ser muy
impúdico. Digital diaries. El viejo
Rocabruno apuntando con una
pistola a su amigo Ditidambo.
Vestido con su vieja gabardina
de espía, sintiéndose un cadáver
andante. ¿Historias? ¿Para qué?
Sólo los muer tos necesitan

12

historias, para sentirse vivos. Pero
te escribo recostada en la cama.
No, ya no puedo querer te como
antes. Digital diaries. New York /
PP. 192 / 215. Bocas tórridas, sexos
silenciosos, disparos a bocajarro.
MY LIFE HAS BECOME A BUNCH OF
DIGITAL PHOTOS. Edmundo baila
despacio, acariciando con la vista
a la que ya nunca será su novia.
Cuero. Cuero duro y homicida.
Agárrate. Esta historia acabará en

13

alguna carretera o en alguna playa
un atardecer sucio y húmedo o tal
vez en una habitación fría de una
pensión fría, con el joven amante
envuelto por una aureola de luces
turbias y parpadeantes, con un ramo
de flores mustias en su mano cerrada
y un olor a escalera orinada en sus
botas. El cristal. Contra el cristal. Sí.
Esta historia acabará algún día. Las
manos. Despacio. Nitidez. A medida
que uno escribe va despojando a

14

los poemas de lo prescindible. Lo
prescindible. Ditidambo. Ditidambo y
Rocabruno peleándose en la orilla.
El ar te imitará al ar te y será el ar te
de la mentira. Digital diaries, digital
diaries. Desnudos púdicos, espejos y
bañeras. Botellas, cor tinas, sábanas.
Por desgracia, la pista siempre resulta
ser falsa. Pero sí. Cinco años tarde.
Un minuto de silencio por Patricia
Higsmith.

15

d e c U e n ta s

a jUste

s

i pudiera empezar de nuevo ,

volvería a cometer
/ los mismos errores,
a dar los mismos rodeos,
/ a decir las mismas
tonterías.
Porque si no lo hiciera
viviría otras experiencias
y la vida
probablemente me iría mejor,
mejor de lo que me ha ido,
mejor de lo que me irá.

16

Pero entonces
jamás hubiese escrito el poema
/ de amor número veinte,
ese que nunca escribí
pero que cumplí fielmente
con todas las mujeres que conocí.
Si volviera a empezar de nuevo,
tendría miedo y vergüenza
de mi valentía y mi madurez.
Y buscaría el fracaso.
Buscaría la incer tidumbre.

17

Buscaría el dolor.
Y con todo eso, con mis fracasos,
/ mis dudas,
mi dolor,
te buscaría a ti.
No renunciaré, no, nunca lo haré.
No renunciaré a esta vida de perros,
a estos años de tristeza y soledad
que maravillosamente
/ me llevaron a ti.
Pobre de aquel hombre al que la vida
le sonríe desde la cuna.
Jamás podrá apreciar lo que tiene.

18

o lv i d a d o

L

Lévame aL fondo de Todos

/

Los oLvidos :

el olvido de ser
miembro de una raza inmunda
que sólo aprecia lo que pierde
cuando lo pierde;
el olvido de saberme condenado
/ a la muer te,
a cualquier muer te posible;
el olvido de querer encontrar
un sentido a todo lo humano
y lo divino,

20

cuando en realidad lo divino
nunca me consuela
pero lo humano siempre me aterra.
Llévame al país de la lluvia continua.
Llévame donde los paraguas
/ tapen las preguntas.
Déjame allí, al fondo de todos
/ los olvidos,
arrinconado como un trasto,
feliz,
olvidado.

21

el

tr aid o r

m

e pidió que par TiCipara

/ en un reCiTaL .
Nunca volvió a llamarme.
Dijo que produciría mi disco.
Jamás pisé su estudio.
Rechazó mi primera novela
/ por demasiado provocativa.
Rechazó mi segunda novela
/ por demasiado conser vadora.
Hizo campaña política y consiguió
con mi voto un puesto en
/ el depar tamento de cultura.
Prometió ayudar a los actores
/ jóvenes

22

y cerró el único teatro
/ que quedaba en la ciudad.
Compré todos sus libros
/ buscando
el secreto de su éxito.
Ayer me contaron que lo iban
/ a ascender.
No me sorprende.
Los ar tistas somos gente
/ obstinada.
Nadie mejor que él
para abrirnos los ojos.

23

s e n t i r lo q U e s i e n to

para

L

pavese .
Estoy sintiendo lo que
/ sintió Pavese.
Y no hace falta el teléfono.
Llamas y nadie te contesta.
Pides ayuda y el silencio
/ te escupe su desprecio.
o que sinTió

No.
No hace falta el teléfono.
Para sentir lo que siento.

24

Para sentir lo que sintió Pavese.
Algunos, los que nada saben,
creen que la soledad
puede ser la peor pesadilla
de un hombre.
“Pobre Pavese, que solo
/ se debió sentir ”,
murmuran, apesadumbrados
y ciegos.
¡Ciegos!
Los que nada saben…

25

hablan y hablan. Sus palabras
/ parecen
veredictos irrevocables.
Son palabras tan claras y soberbias
que no explican nada.
Y ahora estoy siento lo que sintió
/ Pavese.
Ahora soy Pavese frente
/ al teléfono…
Hay demasiado pasado sobre
/ mi espalda.

26

No puedo seguir andando, pero
/ tampoco puedo volver atrás.
Por eso,
y porque sé
que una respuesta inesperada
puede ser infinitamente peor
que el silencio,
os digo: cier to, Pavese se sintió
/ muy solo,
tan solo como sólo puede
/ sentirse un hombre solo,
pero no basta.

27

No basta la soledad para acabar
/ con un hombre acostumbrado
/ a la soledad.
(Y lo digo con conocimiento
/ de causa).
Así que, vosotros que
/ lo sabéis todo, cerrad
vuestras bocas.

28

Cerrad vuestra vanidad, y oíd:
algo peor que una
/ respuesta inesperada
es una respuesta predecible.
(Pavese lo sabía bien.
Por eso prefirió el silencio.)

29

p ier r e m o l inier

(E l

pintor p iErrE M oliniEr
rEpasa su vida antEs dE Entrar
En la lEyEnda aúrEa ).

L

a poLaCa ... su TroTe miLenario .

El pequeño vampiro… sus besos
/ en sangre…
Muriel y su inocencia manchada…
Mi madre… los dedos de
/ Anne-Marie…
Las adelfas agudas…
París… los museos…
Tutune… Lucie… Danielle…

30

Pies sombríos bajo óleos impuros.
Los látigos y la vergüenza…
/ La vergüenza
y la dicha:
todo y nada, amor
y muer te.
Muer te: un gato asustado.
Besos, ilusiones, heridas…
Amor : un gato huido.
Huido, huido…

31

B eetH ov en

(v iEna ,

H

una fría Mañana dE

1827).

ay un Himno en eL Caos

/ y eL naufragio .
Hay un himno en el frío y la tiniebla.
Ahora lo sé.
Es un himno pausado, monótono,
/ casi inaudible.
Es un himno extraño, no suena
/ para el hombre,
perdura más allá de la muer te.
Lo sé.

32

Y también sé que hay un puñal
/ en el rocío,
una herida en el beso,
un grito oscuro en la sangre
/ que empuja desde dentro.
Toda mi vida he tratado de ignorar
/ este himno.
Si soy músico, él es
/ el único culpable

33

– mi música fue sólo
el vano intento de borrar
/ su música –.
Estaba muy equivocado.
Ahora lo sé.

34

e l va l l e d e l a l U z t e n U e

en

(B uBal , 2003).

e

n eL vaLLe de La Luz Tenue

el tiempo se remansa
/ en los prados.
En el valle de la luz tenue
el amor no arrolla, atraviesa.
En el valle de la luz tenue
la noche deja un rocío de sueño
en los ojos de las muchachas.
En el valle de la luz tenue
alguien llegó de lejos para
/ domar la nieve.

36

p ante ó n

H

oy He venido a veros a Todos .

Lorca, olvida tu vergüenza
/ y tu rabia
y sal de tu rincón.
Hoy he venido a traerte mi ofrenda.
Machado, Neruda, Brines,
/ Goytisolo, Prado,
querido Blas de Otero…
Tanto da si estáis en este mundo
/ o en el otro:
Hoy os necesito a todos.
El tedio de la existencia
me aleja de vuestra luz

38

y navego a oscuras, sin rumbo
y sin tiempo.
Pero vosotros sois
como un árbol robusto
en mitad de un páramo nevado.
Vosotros indicáis el camino.
Sin vosotros
blasfemo y reniego
de todo cuanto hay de hermoso
/ en este mundo.
Por eso hoy he venido a veros.
Os pido que aceptéis
/ estos versos.

39

Mi humilde admiración.
/ Mis tristes excusas.
Os suplico
que perdonéis mi retraso.
Y os prometo que de ahora
/ en adelante
vendré a visitaros más a menudo.

40

v o l U n ta d

Ú lt i m a

a

nTes de morir quiero voLar

Antes
Antes
Antes
Antes
Antes

/ en aLa deLTa .
de morir quiero conocer
/ las fuentes del Nilo.
de morir quiero montar
/ a caballo.
de morir quiero viajar
/ en tren por Siberia.
de morir quiero hacer surf
/ en California.
de morir quiero volver
/ a bañarme

42

en la balsa de riego de mi tío Pepe,
como en aquel atardecer
/ de verano,
con todos mis primos y mi hermano.
Antes de morir quiero dar te
/ un beso.
Antes de morir quiero aceptar
/ que he vivido.
Antes de morir quiero acabar
/ este poema.
Antes de morir quiero ver te
/ sonreír.

43

n o s ot r o s

n

osoTros no Teníamos fuTuro .

Nosotros no teníamos pasado.
Nosotros teníamos un par de
/ colchones mugrientos, una
/ mochila vieja, cuatro paredes
desoladas y un café caliente
/ por la mañana.
Los demás bebían y cantaban
/ al fondo de la calle,
donde la guadaña del frío
/ siega los corazones.

44

Nosotros nos desnudábamos
/ y nos dábamos calor.
Y cuando el amor dolía
y los ruidos de la ciudad no
/ conseguían apagar su gemido,
nos vestíamos deprisa y salíamos
/ a buscarles,
a ellos que eran como
/ nosotros,
que sentían el frío
/ y no se asustaban.

45

Que no renunciaban,
/ que no ocultaban.
Que no tenían futuro.
Que no tenían pasado.
Que se bebían el presente
/ noche a noche
cuando el amor dolía.

46

F oto g r a F í a s

r

e sTambuL .
Recuerdo que antes yo jugaba
/ a las car tas,
al dominó, al parchís, a cualquier
/ cosa que se les ocurriera
a los que estaban conmigo.
Recuerdo Estambul.
Recuerdo que cuando paseaba
/ por sus calles
no pensaba: “tengo que retener
/ este momento.
Tengo que fijarme en todo porque
algún día escribiré sobre ello”.
eCuerdo

48

Recuerdo que jugaba al escondite,
/ a pillar, a todos
esos tontos juegos infantiles.
Y no pensaba en nada.
Sólo me entretenía. Me entretenía
como cualquier otro niño
/ de mi edad.
Recuerdo Estambul.
Y Budapest. Donde recuerdo
/ que me llevé
mi cámara, mi vieja cámara Nikon,
aunque no hice casi fotos.
/ Y sobretodo

49

no me fotografié a mí mismo.
No me retraté sobre las aguas
/ del Danubio.
No pensé en enseñar
/ la fotografía y decir :
“Mirad. Éste soy yo.
/ Con el Danubio detrás”.
¿Qué me ha pasado? ¿Por qué
/ ya no juego a las car tas?

50

¿Por qué me preocupa tanto
/ lo que digan
los otros, los que me acusan
/ de andar siempre
perdiendo el tiempo?
¿Por qué he lamentado no tener
/ ninguna imagen mía
de aquella época?
¿Acaso temo que no fuera cier to?

51

¿Acaso no sé que fue cier to?
/ ¿Y acaso no debería bastar
/ con eso?
Recuerdo Estambul.
Recuerdo que fui niño.
Y todo me parece lejano,
/ muy lejano.

52

tr egua

La

C

uando salió a la autopista

/ ya era Casi de noChe .
Todavía repiqueteaban
/ en su cabeza
las palabras del delegado sindical:
“por fin hemos acabado
/ con los informes”.
No quería pensar en la reunión
/ del lunes.
Encontró a su mujer durmiendo.

54

Intentó acostarse sin desper tarla.
Lo primero que se quitó fueron
/ los zapatos.
Después el reloj.
Por último, el anillo.
Respiró aliviado.
La vida le había concedido
/ una tregua.

55

de h om IcIdIo

I n t e n to

C

uando esCribo un buen poema

/ pienso :
¡Dios mío! Nunca seré capaz
de escribir nada mejor.
Y me entran ganas
de romperlo,
de romperlo todo en mil pedazos.
Pero nunca lo hago,
nunca soy
capaz de hacerlo.

56

eS p e r a nd o S u L L a m a da

d enI a ,
en

S ó Lo

s

olo en d enia , esperando su llamada ,

pienso en cómo sería mi vida
/ sin ella.
Solo en Denia, esperando
/ su llamada.

58

era

her moSo

e

ra hermoso salir de la Ciudad

/ en CoChe
con las primeras luces del alba,
sintiéndose querido
de esa manera insólita
que trae el amor cuando
/ es correspondido.
Era hermoso volver a la ciudad
/ en coche
con las últimas luces del ocaso,
sintiendo el amor en ascuas,
sintiendo el amor aún caliente
después de un día largo y frío.

60

Era hermoso abandonar la ciudad
/ en coche.
Y regresar a la ciudad
/ en coche.
Y ver pasar amaneceres y días,
crepúsculos y años,
sintiendo el amor en ascuas,
sintiendo los rescoldos del amor
/ aún calientes
después de una vida de lluvia
/ y ruinas.

61

V eLaS

r

h eredia murió de sobredosis .
Kur t Cobain se pegó un tiro.
Adrian Borland se arrojó a las vías.
Pienso que todos somos velas.
Velas consumiéndose
/ lentamente.
Velas tratando vanamente
/ de iluminar
ay

62

una caverna inmensa y desolada.
Cuando la llama se extinga
quedará un rastro
/ casi imperceptible,
unas gotas de cera, un puñado
/ de ceniza,
una minúscula mancha
en el alto techo.

63

auS ente de tI

eL

t

e tengo tan CerCa que te he perdido .

Me enredo en ti y no te encuentro.
Me gritas, tu voz me atraviesa
y me queda el silencio.
En el silencio nado, palpo, escalo,
desciendo, grito.
En el silencio te miro
sin ver te,
te recorro
a ciegas, te siento fría, distante,
/ muda;

64

y yo soy
el frío, el distante,
el mudo.
Te tengo tan cerca
/ que te he perdido.
Me enredo en ti y no te encuentro.
Me gritas, tu voz me atraviesa
y me queda el silencio.
En el silencio
te busco, te palpo, te penetro.

65

Y todo eres tú
y nada me basta.
Porque te tengo tan cerca
que me he perdido.
Porque me besas
y besas
el espacio frío
de mi ausencia.

66

S ab In a
un a can cI ó n de

c omo

¿y

Cómo no reCordar te ? ¿y Cómo

no llorar te en silencio y sin miedo,
sin dolor, sin vergüenza,
/ sin remedio?
¿Y cómo no lamentarse?
/ Lamentarse
como en la canción de Sabina,
/ recordar
tus ojos, tus cabellos, tu piel,
/ todo lo que
me hacía daño de ti, tanta belleza
/ y temeridad,

68

tanta energía, tanto dolor.
Después de tantos fracasos
/ y tragedias, después
de tantos rezos y risas inútiles,
Después de tantos cuerpos
/ naufragados
entre libros y sábanas sucias.
Aún te apareces por las noches.
Aún me miras con tus ojos
/ de selva infranqueable
y me haces llorar, llorar como
/ un niño.

69

¿Acaso no lloro por ti, por tu olvido,
por tu fantasma reincidente
/ y obsceno?
¿Acaso lloro por mí, por
/ mi juventud,
por mi inocencia, por todo lo que
enterré contigo?
Pasan los años y tu recuerdo
/ se extiende.

70

Lejos de borrarse, cada día
/ está más grande.
Maldito árbol de ramas inmensas.
Lo mejor de mi vida yace
/ bajo su tronco.
Pasan los años. Tu recuerdo crece.
Nada es como nos contaron.
/ Cuanto más
cerrada está la cicatriz, más duele.

71

eL

Intr uSo

y

o no sentí tanto dolor inútil .

Yo no encontré placer
/ en el sufrimiento,
oscura flor que crece en la herida
/ desbocada
y cuyos pétalos brillan
/ como cristales asesinos.
Yo no me relamí en soledad.
Yo no fui aquel adolescente duro,
/ con la garganta
quemada por las palabras
/ que no pude decir.
Reniego. Reniego de todo aquello.

72

Hay tantos momentos terribles…
Tantas noches de oprobio
/ y frustración…
Cumplí integra mi condena.
Es hora de abrir la celda
y dejar entrar la luz.
Pero no puedo.
El pasado vela el futuro.
El que no quiero ser
aún habita en mí.

73

d e f I e S ta

V í Sper a

t

u nombre en la noChe

es el grito de un niño
que apenas conoce
el espanto de la vida.
Tu nombre en la noche
es un anuncio de tormentas
silbado por serpientes
que estrangulan en silencio.

74

Tu nombre en la noche
no se puede escuchar.
Las hojas se agitan
y no hay viento que pase.
Es el miedo sin forma.
La agonía primera.
Un dolor imposible
mor tal y callado.

75

e - m aIL

n

o tengo tiempo para

/ los viejos amigos .
Hola, Thierr y. ¿Cómo estás?
/ ¿Qué tal
tus hijas? ¿Ya van a la escuela?
/ ¿Cómo se llamaba
la pequeña? No lo recuerdo.
/ Hace tiempo
que no voy por Bruselas.
/ Y no sé si podré volver
a hacerlo algún día.
Me acuerdo mucho de ti. Y de Cova.

76

Y de los pocos viejos amigos
/ que me quedan.
Todavía conser vo aquel
/ posavasos donde
copiaste aquella extraña frase
que nos murmuró un camarero.
Algo sobre alguna revolución
/ olvidada.
El Mayo francés. La Primavera
/ de Praga.
Páginas que borró el fuego.
/ Ilusiones

77

que ahora nos hacen
/ sentir vergüenza.
No tengo tiempo para
/ los viejos amigos.
El trabajo. Las facturas.
Hay que cambiar de coche.
/ Hay que llamar
al electricista. Todavía miro
/ los mapas.

78

Pero sé que no los usaré nunca.
No me puedo quejar. Sabía dónde
/ me metía.
Media vida esperando…. Y ya ves…
Gil de Biedma nos lo dejó muy claro.
Pero ¿cómo íbamos
/ a hacerle caso?
La vida es una gran derrota.
Una interminable agonía.
Un lento resbalar hacia la muer te.

79

t he

LaSt So n g

“S ólo

m

la gente infeliz baila mal ”.
(D e la película 9 SongS )

l isa . a lta . d elgaduCha .
Desgarbada. Again. Again. Mi
dulce Lisa. En el idioma del
deseo. En el idioma de la piel.
Mi dulce Lisa. El sol. Tu pelo. Tu
cuerpo sobre la mesa. Tu cuerpo
desnudo. Mi dulce Lisa. Faster.
Faster. En el idioma del placer.
En el idioma del deseo. Mi dulce
Lisa. El sol. El sol en tu pelo. El
i dulCe

80

sol entero en tu pelo. Ahora.
Ahora. En el idioma del dolor.
Mi dulce Lisa. Osada. Terrible.
Radiante. Nunca antes. Nunca
antes la vida fue tan hermosa:
tu cuerpo y el sol. Tu voz. Tus
palabras. Un café y una pieza
para piano. Satie. Mer tens. Glass.
Nyman. La belleza del mundo
en un acorde. Pero entonces.

81

El reverso. El reverso oscuro.
Un piano esconde una hoz. Una
herida abier ta es un beso. Lisa,
tú sabes. Vivir es nadar a ciegas.
Sobre los muer tos o sobre las
rocas. Hundir la cabeza y no ver
nada. Alargar la mano y no tocar
fondo. Mi dulce Lisa. Muévete.
Muévete así. En tus ojos hay un
fantasma. Bailas. Bailas y todo

82

se vuelve lento. Tus ojos son
lentos. Tus manos son lentas.
Tu fantasma es lento. No nos
alcanzará. Nunca antes de esta
noche. Nunca mientras el sol y
la música y tus palabras y tus
pechos y tus dedos y tu pelo…
Lisa. Lisa. Loca. Temeraria. Fugaz.
Fugaz como tu risa. Tu risa sobre
la noche. Nieve. Nieve y fuego. El

83

oro y su reverso. Lisa. Tú sabes. Tú
siempre supiste. Hay un fantasma
en tus ojos. Un espectro que es
un número. Un número que es
un colegio. Lisa. Mi dulce Lisa.
Nunca antes. Nunca ahora. Sol.
Música. En el idioma del deseo.
Dolor. En el idioma del placer.

84

a po caL IpSIS

e

mpezaremos Con un violín .

Nada clásico. Algo tipo
/ Rodrigo Leao.
No el Rodrigo Leao de Madredeus,
/ sino el de Alma Mater.
¿Quién dice que Dios no sabe
/ apreciar la buena música?
Caerán ciudades y torres y llegará
la primera bala.
Que dolerá.
Pero no será mor tal.
Continuaremos con una guitarra
/ eléctrica.

86

El éxtasis de Santa Teresa
no será nada en comparación
con la segunda bala.
Se secarán ríos y bosques.
Pero no dolerá.
Después un piano.
Para terminar nada mejor que
/ un buen piano.
El fuego se volverá ceniza
/ y la ceniza será rocío.
Entonces se acercará, le dará
/ un beso fuer te
y le cerrará los ojos.

87

P o le

A

mor mío , trátAme mAl .

No me halagues ni comprendas.
Carga mi espalda
con un fardo de reproches.
No me des tregua.
No consientas que me pare
/ ni me relaje.
Sonríe una vez por semana.

88

Que tu cuerpo divino
me sea negado tres veces.
Y retírate pronto.
No permitas que arda la ternura.
Te lo pido por favor.
Mi máquina sólo funciona bien
cuando la llevas al límite.

89

de e xc eP ci ó n

e s ta d o

P

árAmo desolAdo ,

espacio vacío y diáfano.
Piedras y cielo. Y tú.
La imposible.
Postal incompleta.
Después de tantos años,
nada ha cambiado.

90

Chopos oscuros. Puntos borrosos
en el aire quieto.
La memoria conser vó lo esencial.
Argamasa débil, destinada
/ a perdurar
inútilmente.

91

ana

en el r í o

A

veces todo es tAn sencillo

como esta fotografía que tengo
/ sobre mi escritorio.
Ella está frente al río
de aguas claras y rumorosas.
El sol incendia la hierba
y un bosquecillo de chopos
horada el horizonte.
Sobre su cabeza – aunque
/ no se pueda ver –
hay un viejo puente de piedra.
Por él pasa un camino que la une
/ al mundo,

92

a esta ciudad, a esta casa.
¿El tiempo? El tiempo no existe.
El instante es eterno: como el río,
como el sol que viste
/ los chopos,
como la hierba húmeda
/ de la ribera.
Ella está frente al río.
La mirada perdida
entre los cantos pulidos
/ del fondo trasparente.
Lo demás es vano, absurdo,
/ inútil...

93

A veces todo es tan nítido
como una fotografía,
/ una canción, un beso.
Ella me ama. Yo la amo. El amor
es algo tan abarcable
/ como un copo de nieve,
como la nieve que después será río
y el río que después será mar.

94

(Ahora ha caído la noche.
En la casa vacía el silencio
trepa por las paredes como
/ una araña invisible.
Pero ella está, ella sigue,
/ frente al río.)

95

h i s to r i a d e a m o r s u c i o

o tr a

e

n lA cAmA follAmos .

En el bar hablamos.
En la cama no hablamos
/ más que lo justo.
Me haces daño. ¿Te gusta?
/ Así mejor.
En el bar hablamos del trabajo
(o de la falta del trabajo),
de los amigos
(o de la deserción de los amigos),

96

de la vida
(o de la falta de vida).
En el bar somos dos hermanos,
dos compañeros,
dos viejos camaradas
/ con nostalgia de alguna
/ ciudad por tuaria,
una ciudad brumosa y sin nombre
/ donde todo sea posible.
En la cama no.

97

En la cama somos
/ dos cuerpos ciegos,
dos cuerpos perdidos
/ entre las olas
que se palpan con brusquedad.

98

d e l Pa i s a j e

o m niP r es e n ci a

H

As escrito :

“Con infinito cuidado, el tren
/ se abría paso
entre los pantanos”.
Luego, tras un instante de reflexión,
lo has tachado
/ sin contemplaciones.
Siempre es igual.
En todos los viajes hay imágenes

100

que se cuelan por la ventana
que se meten bajo la piel,
que regresan contigo,
y ya nunca te abandonan.
Ahora, si te miras en el espejo
con la atención necesaria
puedes ver la aguas del Tirza
anegándote los ojos.

101

P r e g u n ta s

¿Q

ué HAbrá sido

de aquella mujer callada y ser vicial
qué nos preparó la cena
/ y nos encendió el fuego
cuando cayó la noche y, ateridos,
nos refugiamos en
/ la sencilla cabaña?
¿Y ese muchacho, su sobrino,
que enseñaba a montar a caballo
en un claro del bosque
/ de Hor tobagy,
habrá acabado sus estudios,
/ se habrá casado?

102

Me gustaría volver allí,
/ pero el tiempo
pasa rápido y aún tengo
muchas tareas por hacer,
/ muchos lugares
por descubrir, muchos amigos
/ por visitar.
(Es cruel nacer en un planeta
tan bello y fascinante y tener sólo
una vida para conocerlo).
De manera que tendré
/ que conformarme
con escribirles este pobre poema

103

que lo más seguro es que
/ no lleguen a leer,
diciéndoles burdamente
/ que lo siento,
que me gustaría regresar
a ese bosque, a esa cabaña,
para confesarles lo dichoso
/ que fui
aquella noche lejana
/ que ya nunca
habrá de repetirse.

104

de v i aj e

c o m Pa ñ e r o s

l

A mAyoríA de lAs veces

/ ni siQuierA llegué
a aprender sus nombres. Otras,
intercambiamos direcciones
/ y teléfonos
que luego, con las prisas,
/ dejamos olvidados
en algún hotel o vagón.
/ Raramente volvimos
a vernos. Y cuando esto
/ sucedió nos encontramos
iguales y distintos, felices
/ y calmados.

106

Nunca me negaron su ayuda.
/ Ni dejaron
de obsequiarme con sus
/ historias. Si mi viaje
resultó tan rico en enseñanzas
/ y aventuras,
a ellos fue debido.
Hoy ya no cruzan fronteras.
Como a mí, los pudo la vida
/ y sus trabajos.
Pero quiero pensar que guardarán
en una esquina soleada
/ del alma

107

mi recuerdo – como yo guardo
/ el suyo –,
y seguirán venerando
/ aquellos días luminosos
y puros, como yo también venero.

108

e da d es

A

los Quince Años uno se PreguntA

si será capaz de vivir su vida
/ con heroicidad.
A los cuarenta años
/ uno se pregunta
si será capaz de soportar su fracaso
con dignidad.

110

y m a n d ato

r uego

H

ijo mío , te PodríA Pedir

/ mucHAs cosAs .
Te podría pedir honradez
(o astucia).
Te podría pedir valentía
(o fingir valentía).
Te podía pedir humildad
(o avaricia).
Pero te pido sólo una cosa
(pero por favor, cúmplela).
Disfruta de la vida. No hagas
/ como yo.

112

su cio

t r abaj o

A

migos míos , no cAigáis

/ en lA ProvocAción .
Los burgueses os abrirán
/ sus salones
pero no dejarán
/ que os acerquéis a sus hijas.
El pueblo os dirá que os quiere
y os dejará morir en una celda.
Y los políticos…
Los políticos os cegarán
/ con sus promesas

114

y cuando os deis cuenta
os habréis abier to de piernas
/ para ellos.
Amigos míos, no caigáis
en la provocación.
No penséis que todo esto
se os da porque se os debe.
Vuestro trabajo es indigno y sucio.
Pero alguien tiene que hacerlo.

115

y r e s P u e s ta s

P r e g u n ta s

A

lgunos buscAn consuelo

/ en unA botellA .
Otros buscan desaparecer
/ en un coño.
Algunos buscan respuestas
/ en un edificio vacío.
Otros buscan culpables
/ con una pistola en la mano.
Y yo, idiota de mí, yo escribo
/ poemas.

116

F eedb ack

v

uelvo A tener Quince Años .

Pero si antes intuía que el futuro
/ era una mentira,
ahora ya lo he visto.

118

i N t e N va r i o d e l u g a r e s p r o p i c i o s pa r a e l a m o r

N uevo

L

os garajes son muy aptos

para el amor canalla:
protegidos por el pilar
/ y la penumbra
escuchamos como la puer ta
/ se abre y se cierra
mientras las manos socavan.
El fulgor repentino de unos faros
nos indica que es hora de pasar
/ a mayores…
Los hospitales huelen a muer te.
Y los cementerios a olvido,

120

Amar allí es un acto
/ de rebeldía.
Pero lo mejor son las iglesias.
¿Qué mejor lugar para el amor
que un templo consagrado
/ al amor?
Las ermitas en diciembre
guardan muchos recodos
/ propicios para la hoguera.
Pero lo mejor son las catedrales
/ y los grandes santuarios.
Allí es preceptivo dejar una prueba

121

(unas bragas usadas,
/ un condón roto…)
para escarnio y deleite
/ de los decentes.

122

lo co

amor

L

a conocí en un concier to .

Bailamos. Bebimos.
Nos reímos mucho y
/ cuando nos dimos cuenta
– es lo que tiene la risa –
/ estábamos demasiado cerca
para tomar precauciones.
Llegó la mañana y con ella
/ el sueño.
Después me levante y escribí
/ este poema.

124

el

pueNte

a

queL puente a medio hacer

/ sobre eL r ódano
me proporcionó la pista esperada.
Tu país estaba ya cerca,
/ al otro extremo
de la silenciosa noche, del lado
/ del otoño perezoso,
entre rudos edificios y cívicos
/ comercios,
junto al sucio andén
/ de la atiborrada estación.
Sí, aquel puente inconcluso
/ y pese a todo elegante,

126

prodigio de técnica, orgullo
/ de un continente,
fue la confirmación esperada.
Tu país quedaba ya cerca,
/ tan cerca como está
un adiós de un hola, un sueño
/ de un deseo,
un beso de otro beso.
/ Y, recostado
en mi asiento, con la música
/ hermosa
anegando mis oídos,
/ con los ojos deslumbrados

127

por tan perfecta escena
/ (el crepúsculo
quemando la llanura,
/ las grúas colgando
sobre las aguas serenas y doradas
con sus luces parpadeantes
/ y sus hierros impúdicos,
las redondas pilastras emergiendo
cual cercenados troncos) deseé,

128

por un instante deseé
/ – debo confesarlo –,
que el tiempo no transcurriera.
No porque no ansiara ver te,
sino porque aquel momento
justificaba por sí mismo el viaje.
(Como no pude parar el tiempo,
le dedico este poema).

129

t ó p i co s

p

ara un poeta

enseñar sus poemas
es más doloroso que desnudarse.
Para un poeta
los versos saben mejor
que los besos.
Para un poeta

130

la soledad
es la más fiel compañera.
Por eso (y por otras razones
que debo omitir)
el oficio de poeta
es poco apto para valientes.

131

a N t i - t ó p i co s

n

o hay que confundir

/ La reLigión de La renuncia
con el culto a la mentira.
Muchos hombres valientes
/ se hunden
a la hora de enfrentarse
contra sí mismos,
y muchos hombres cobardes

132

que son exper tos en esas lides
y llegado el momento definitivo,
saben compor tarse
/ con admirable temeridad.
Que ya no escriba sobre ti
no quiere decir
que haya dejado de querer te.

133

e da d es d e l h om b r e

las

a

Los veinte años uno busca

/ una mujer que Lo quiera
y le de sexo.
A los cuarenta uno busca
/ una mujer que lo comprenda
y le de sexo.
A los sesenta uno busca
/ una mujer que lo aguante
y le pida poco.

134

so ledad )

( eN
co d i f i c a d o

porNo

e

L sexo codificado en soLedad

/ es como eL otro .
Pero mientras en uno tienes
/ la ilusión de la compañía,
en el otro tienes el recurso
/ de la ilusión.

136

fueNte

la

L

a ciudad nos ofrecía sus encantos

cual decadente y lasciva dama.
Ni por asomo sospechaba
que después de treinta horas
/ de tren,
tan sólo anhelábamos
/ un lugar tranquilo
/ donde entregarnos sin lucha
al dulce sueño del olvido.
Un chico argentino
/ nos había hablado

138

de un parque en las afueras,
extenso, frondoso, custodiado
/ por una verja
de fácil franqueo
y decidimos pasar la noche allí.
(Hacia buen tiempo,
/ podíamos permitirnos
el capricho de ser pobres
en la ciudad más rica.)
No nos arrepentimos
/ en absoluto.

139

Al margen de algún
/ pequeño accidente
– del que salieron peor paradas
/ las arañas
que nosotros –, dormimos,
llanamente hablando, de maravilla
– incluso diría que mejor
que en la propia cama,
aunque tal vez
se debió a la fatiga,
más que al lecho de tierra y hojas –.

140

Por la mañana, dejando atrás
/ a los otros,
fui a lavarme a una fuente cercana.
Cuando la niebla se disipó,
descubrí encantado
que al otro lado del canal,
estaba la iglesia barroca
de Santa María de la Salud,
la misma que en clase
/ había aprendido
que fue obra de Baltasar Longhena,

141

la misma
que una aburrida tarde de invierno,
me había hecho pensar que era
/ ABSOLUTAMENTE
/ IMPRESCINDIBLE
salir de una vez por todas
de viaje.
Aquel día dejamos
las mochilas en la consigna
/ de la estación
y como un grupo de turistas
/ cualquiera,

142

recorrimos la ciudad entera.
Mas
si alguien me pregunta
qué imagen prefiero,
respondería de inmediato
/ que la que vi
desde esa fuente sin nombre,
con los ojos pasmados y la mente
a medio desper tar,
y si alguien me cuenta
que ha estado en Venecia,
/ que ha visto
San Marcos, que ha hecho

143

muchas fotos,
yo pienso
“pobre hombre, qué engañado
/ está”,
y cambio de tema,
mientras oculto la sonrisa irónica
que sin querer
se me escapa.

144

f a lo c r a c i a

L

o tuyo es una auténtica estafa .

Has cogido una manía
/ tan antigua como el hombre
y la has convertido en reglamento.

146

q u e e s ta m o s s o lo s

ahora

e

scuchad :

yo he dicho:
“Maldigo a la vida y a la muer te”,
“Maldigo al amor
/ y sus nostalgias”,
“Maldigo al hombre que escribe
/ estos versos”.
Lo he dicho, sí, y no lo olvido.
Es más: lo mantengo.

148

Pero permitidme que añada algo:
A pesar de todo, amo la vida,
/ me abro
al amor, me exculpo y abrazo.
Tal vez, no estoy seguro, la vida
consista en eso:
en maldecir lo que se aprecia
y apreciarlo hasta la asfixia.

149

al m ar geN

N ota

“E scribir

e

Es sonrEír con un puñal
hincado En El cuEllo”.
(b las dE o tEro )

scribir es sonreír con un puñaL

/ hincado en eL cueLLo
Escribir es buscar refugio
/ en un bosque arrasado.
Escribir es vadear un río
/ que no acaba nunca.

150

Escribir es golpear con fuerza
/ el cristal de los días.
Escribir es hincarle un diente
/ al pan duro de la vida.
Escribir es ser yo cuando
/ no puedo ser otra cosa.

151

t ie r m es

v

einte años .

Una herida sangrando
/ en el pecho y otra
a punto de abrirse.
¡Pobre corazón!
La luz del verano en el mundo
y tú llorando por dentro.

152

TIEMPO MUERTO
A lfonso V ila F rancés , 2016

L

a necesidad vitaL de La poesía
de

M anueL G uerrero c abrera

D igo una verDaD a meDias si afirmo que
no conozco a Alfonso Vila. Había
visto sus fotografías en Internet
antes de que él se pusiera en
contacto conmigo para colaborar
en la revista Saigón, con el resultado
de ser cubier ta de los números
veintitrés y veinticuatro, así como
de la buena par te visual del interior.

156

Por esto es una verdad a medias: el
buen ojo y la atinada sugerencia de
su objetivo nos ofrece un resultado
fascinante, un buen trabajo sobre
la realidad que fotografía. La otra
par te de su verdad nos la ofrece la
poesía. Debido a mis circunstancias
personales, que no son relevantes
para el discurso de este texto,

157

no pude ahondar en una relación
cultural con él; por lo que tomo
como un presente esta opor tunidad
para dedicarle unas palabras acerca
de su poemario “ Tiempo muer to”
que me brinda Groenlandia.

“ Tiempo muer to” es un libro claro,
abier to se diría, si no estuviera tan
manida la expresión, que destaca
por lo sugerente de su poética:

158

la necesidad vital de la poesía.
Tanta es esta necesidad que no
hay motivo por el que no sea una
última voluntad: “Antes de morir
quiero acabar este poema. \ Antes
de morir quiero ver te sonreír ”.
Alfonso Vila sabe que nada es
superfluo en este género literario,
que no hay modo de desprenderse
de la poesía ante las circunstancias

159

o lo cotidiano, que es similar al
oxígeno que respiramos y que nos
envejece. Así nos lo hace saber
en este volumen con su natural
inclinación a dejar constancia de que
está en todo: “Después me levanté
y escribí este poema”, “Y yo, idiota
de mí, escribo poemas”, “Como no
pude parar el tiempo, / le dedico
este poema”.

160

También, el autor nos confiesa sus
motivos literarios, como Pavese,
Lorca, Blas de Otero o Neruda. El
poema “Panteón” es uno de los
acier tos del volumen como un
lúcido manifiesto de afirmación
del poeta. Más adelante, par tiendo
de una cita de su “querido Blas de
Otero”, antes mencionado, incidirá
en este reconocimiento, que me

161

obliga a volver al principio, a decir
la media verdad de que conozco a
Alfonso Vila Francés. Hasta que se
lee no es posible, porque para él:
“Escribir es ser yo cuando no puedo
ser otra cosa”.
C abra (C órDoba ),

septiembre Del

2016

162

í ndice
p rólogo ,

De J osé

pastor g onzález

u n minuto De silenCio por ...
a Juste De Cuentas
o lviDaDo
e l traiDor
para sentir lo que siento
p ierre m olinier
b eethoven
e n el valle De la luz tenue
panteón
Ú ltima voluntaD
n osotros
f otografías
l a tregua

4
12
16
20
22
24
30
32
36
38
42
44
48
54

i ntento De homiCiDio
s olo en D enia
e ra hermoso
velas
e l ausente De ti
C omo una CanCión De s abina
e l intruso
v ísperas De fiesta
e- mail
t he last song
a poCalipsis
pole
e staDo De exCepCión

56
58
60
62
64
68
72
74
76
80
86
88
90

a na en el río
o tra historia De amor suCio
o mnipresenCia Del paisaJe
p reguntas
C ompañeros De viaJe
e DaDes
r uego y manDato
trabaJo suCio
p reguntas y respuestas
f eeDbaCk
n uevo inventario De lugares ...
a mor loCo

92
96
100
102
106
110
112
114
116
118
120
124

e l puente
tópiCos
a nti - tópiCos
l as eDaDes el hombre
porno CoDifiCaDo ( en soleDaD )
l a fuente
faloCraCia
a hora que estamos solos
n ota al margen
t iermes
e pílogo ,

De

m anuel g uerrero

126
130
132
134
136
138
146
148
150
152

156

( p o es í a )
t í t u lo s

O tr os

HERRUMBRE
A na Vega
LUNA EN MI LECTURA
A mancio de L ier
DESDE MOMENTOS
ENCAPSUL ADOS
F rancisco P riegue
DIARIO DE UN ADOLESCENTE
DE PELO RARO
J orge H eras
EL FRÍO DE L A FE
J avier F lores L etelier
L A GUERRA A JENA
D avid M orán

RABIA
R akel R odríguez
L A EDAD DE LOS L AGARTOS
(SEGUNDA EDICIÓN)
A na Vega
PAPEL, LÁPIZ Y SOLEDAD
Tomás S oler B orja
UN INCENDIO
C arlos M azarío
DESDE TODAS L AS MUJERES
B egoña L eonardo
SOL ELÉCTRICO AMARILLO
M anuel O netti

( n a r r at i va )
t í t u lo s

O tr os

L A VIDA MIENTRAS TANTO
A lfonso V ila F rancés
CONTRAFÁBUL AS
F rancis N ovoa Terr y
REALIDAD PARALEL A
A na Vega
MOMENTOS EXTRAÑOS
Pepe Pereza
ME MIRO AL ESPEJO... Y ME
GUSTA LO QUE VEO
R amón Z arragoitia

L A MADRE QUE LO PARIÓ
R aúl B. C aravan
SOMBRAS
E va M aría M edina M oreno
UNOS CUÁNTOS
I nés V ázquez
CUENTO Y APARTE
J uan C ruz L ópez
EL TIEMPO ESTÁ PRÓXIMO
N oel Pérez B rey

( a n to lo g í a s )
t í t u lo s

O tr os

LOS RINCONES MÁS OSCUROS:
ANTOLOGÍA DEL MIEDO
(C oordinada por D avid G onzález )
DES-AMOR: ANTOLOGÍA
LITERARIA GROENL ANDESA
(Varios autores )
POETAS GUERREROS:
ANTOLOGÍA JÓVENES POETAS
(A ntología de poetas mexicanos )
UN POEMA SIEMPRE SERÁ NADA
MÁS QUE UN POEMA
(A ntología de jóvenes poetas
chilenos )

LO QUE HABITA EN EL CRISTAL
(ANTOLOGÍA DE JÓVENES
POETAS ESPAÑOLES)
(A ntología jóvenes poetas
españoles )
POESÍA EN LOS BARES
(C oordinada por A ndrés R amón
Pérez )
REPÓQUER DE REINAS: CINCO
MUJERES, CINCO POETAS
(A ntología de cinco poetas )

PR Ó X I M A M ENTE . . .

POESÍA
L a piel quieta ,
R osa M aría R ayego
M anual para nadie ,
I sabel Tejada
M uer te en conser va ,
J osé Á ngel C onde
R ecopilatorio de lo absurdo ,
J osé A ntonio F ernández S ánchez
Paradojas del conserje ,
J osé M aría M ar tínez
E l chico que se peinaba
con un revólver,
J orge H eras G arcía
V ísperas de casi nada ,
J ose L uís M ar tínez C lares
Para qué sir ve J orge B arco

NARRATIVA
R ecuerdos del pelo largo ,
A ntonio B áez
[D es ] encajados ,
A ntoni Vañó
A ras de suelo ,
A lfonso V ila F rancés
L unes de sol por la mañana ,
C hristian J. K anahuaty
C uentos desordenados ,
B ernardino C ontreras
ANTOLOGÍA
C uentos fríos ,
coordinada por R amón Z arragoitia

editoriaL GroenL andia
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EDITORIAL GROENLANDIA, 2016

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