Está en la página 1de 9

Apuntes de Psicología

F. D. Casado Colegiode
Abordaje clínico y comprensión de un trastorno Ofiestrés:
cial deelPsicología
mobbing
2004, Vol. 22, número 2, págs. 257-265. de Andalucía Occidental y
ISSN 0213-3334 Universidad de Sevilla

Abordaje clínico y comprensión de un


trastorno de estrés: el mobbing
Francisco Dionisio CASADO CAÑERO
Servicio Andaluz de Salud

Resumen
En este trabajo realizamos una valoración clínica del acoso moral en el trabajo, el
denominado mobbing, señalando la pertenencia del mismo a la categoría de los trastornos
de adaptación y su relación con otros problemas en el ámbito laboral, como el burnout,
o el acoso sexual en el trabajo. Analizamos sus caracteres clínicos, sociales y laborales,
su diagnóstico y su abordaje terapéutico desde un modelo de afrontamiento.
Palabras clave: mobbing, trastornos por estrés, estrategias de afrontamiento.

Abstract
In this paper we trie to understand analyze in a clinical line the mobbing, its relation
with other stress disorders in working places, like bourn-out or sexual abuse in working
places. We analyze this problem in a clinical line and we propose a treatment strategy
in the line of cognitive coping skills training.
Key words: mobbing, stress disorders, coping skills.

Este trabajo sobre la vivencia de acoso del mismo está orientado a ese ámbito de
moral en el trabajo o mobbing está reali- intervención. Realizamos esta salvedad de
zado desde la perspectiva de un psicólogo principio porque reconocemos que éste es
clínico. Ello determina el abordaje del un problema que entra de lleno en otras
problema, los aspectos del mismo que áreas, como la psicología del trabajo, la
vamos a tratar, así como la orientación prevención y salud laborales, o el derecho
de las fuentes usadas y las alternativas laboral, y es también objeto de atención
que serán planteadas. Muchas de las re- por parte de la acción sindical y de diversas
flexiones que motivan este artículo han asociaciones específicas. Ámbitos todos
nacido en la consulta, donde hemos tenido ellos que aportan una perspectiva diferen-
contacto con esta problemática, y el objeto ciada a la que ofrecemos en este artículo.

Dirección del autor: Equipo de Salud Mental de Distrito de Dos Hermanas. Hospital “El Tomillar”, carretera de
Dos Hermanas a Alcalá de Guadaira, s/n. Dos Hermanas, 41700 Sevilla. Correo electrónico: curro@cop.es
Recibido: marzo 2004. Aceptado: junio 2004.

Apuntes de Psicología, 2004, Vol. 22, número 2, págs. 257-265. 257


F. D. Casado Abordaje clínico y comprensión de un trastorno de estrés: el mobbing

El acoso moral en el trabajo, mobbing, (1993). En ambos trastornos, el evento vital


como una problemática de estrés estresante se encuentra en el medio laboral;
aunque hay una diferencia que permite dis-
La validez que a nuestro juicio poseen tinguir ambos cuadros.
los modelos centrados en la noción de afron- En el burnout, o síndrome de estar que-
tamiento al estrés (Lazarus y Folkman 1986, mado, la raíz de la problemática se encuentra
Lazarus 2000, Bandura 1987, 1999) como en las condiciones de la propia tarea y en las
marco de comprensión estratégica de las con- exigencias afectivas y cognitivas de la misma.
ductas de los sujetos en su medio, justifican Muy importante es la implicación afectiva,
su relevancia en la comprensión de aquellos el desgaste producido por el contacto con el
problemas que, como el acoso moral o mob- otro y sus problemas, los sentimientos de im-
bing, surgen de la interacción del individuo potencia al no poder cubrir unas expectativas
con demandas de éste. Ello nos permite es- de logro en muchos casos poco realistas, que
tablecer la relación de esta problemática con lleva a una problemática en la que destacan,
otras con las que guarda grandes similitudes junto con la sintomatología ansioso-depresiva
y a la vez establecer las diferencias. y somática y el deterioro en su ajuste familiar
El mobbing pertenece a la constelación y social, la despersonalización, el alejamiento
de los trastornos reactivos (códigos F43.2), afectivo, la deshumanización defensiva del
que tanto en la CIE-10 (OMS, 1992) como otro y el deterioro del rendimiento y de la
en la DSM IV-TR (APA, 2000), constituyen implicación laboral.
un apartado específico. Podríamos señalar, El burnout ha sido descrito en profe-
como elemento nuclear de la definición de siones sanitarias, educativas, de servicios
trastorno reactivo, la relación temporal cla- sociales y comunitarios, o en servicios en los
ra, (que no ha de ser de inmediatez), entre que la relación con el cliente es importante.
una problemática, un evento vital estresante Existen numerosos trabajos realizados en
y la aparición de trastornos, que pueden España a ese respecto (por ejemplo, Mingote
adoptar varias formas (ansiedad, depresión, Adán 1997).
irritabilidad, conductas de riesgo, etc.), así Por el contrario, en el mobbing el factor
como la presencia de un buen ajuste personal deletéreo se encuentra en el clima social y en
y social previo. Ello no es obstáculo para las relaciones que se establecen en el medio
que en un momento determinado sea apli- laboral.
cable otro diagnóstico. Resulta interesante Hemos de señalar que se dan casos en
conocer los trabajos en los que se estudia que ambas problemáticas se solapan y que
desde la perspectiva de la psicología social, en ambas un factor que predispone es la
ámbito donde ha sido descrito por primera implicación de la víctima en el trabajo, en el
vez, en los que se describe el fenómeno y desempeño eficiente en la tarea, y su elevado
se señala su incidencia en varios ámbitos nivel de compromiso personal con los objeti-
laborales. (Irigoyen, 1999; Piñuel, 2001; vos de la organización a la que pertenece.
Barón, Munduate y Blanco, 2003; Martínez En el caso del mobbing entran en juego
Pecino, 2003). factores que tienen que ver claramente con la
En el caso del mobbing, hemos de seña- dinámica de grupos, con el reparto de roles,
lar su relación con otra patología del ámbito de información y de funciones, tanto forma-
laboral, el burnout, descrito por Maslach les como de facto en la organización.

258 Apuntes de Psicología, 2004, Vol. 22, número 2, págs. 257-265.


F. D. Casado Abordaje clínico y comprensión de un trastorno de estrés: el mobbing

Conforme a nuestra propia experien- las metas, tanto formales como informales,
cia clínica, un elemento de vulnerabilidad de la organización, para poder determinar
detectable en las víctimas del mobbing es la presencia de una situación de acoso mo-
que realizan una valoración ingenua de las ral. Asimismo es fundamental para hablar
relaciones sociales, quizás como resultado de mobbing, conocer cual es la dinámica
de una socialización que ha reforzado con- relacional en el ámbito de trabajo, aunque
ductas y patrones cognitivos favorecedores sea a través de datos indirectos, ya que
de conductas prosociales. como clínicos no nos es posible realizar una
Normalmente la víctima del mobbing es observación directa del clima laboral. Para
una persona bienintencionada, que proyecta ello nos hemos de fiar de la información que
sus esquemas y patrones de actuación muy en nos da el paciente, por lo que insistimos en
la línea del debe ser, de esquemas centrados la necesidad de realizar un escrutinio de sus
en las necesidades del otro, del grupo, en la rasgos de personalidad, y contrastar, si es
comprensión y anticipación en una interac- posible, con la información que nos puedan
ción de las conductas de otros. Este sesgo de dar los familiares.
proyección de nuestras motivaciones para la Es evidente que no podemos hablar de
acción, en el que solemos caer con frecuen- acoso moral en una situación conflictiva entre
cia todos los humanos, lleva al fracaso en la compañeros, o entre empleados y jefes, si hay
interacción si no hay una conciencia crítica, una historia previa de falta de rendimiento
una cierta mala fe, que permita realizar una en el trabajo sin causa aparente, de escasa
reevaluación de los patrones antes citados a implicación en las normas y metas de la or-
partir de los datos discordantes (ya que los ganización, y de escaso ajuste a las demandas
otros actúan por sus propios parámetros, y las formales e informales de un medio laboral
metas de sus actuaciones pueden ser discor- o una organización. Los conflictos surgidos
dantes y hasta contrapuestas). Este fracaso en este contexto no pueden ser considerados
lleva a una etapa de confusión, en la que la en ningún caso acoso moral, y nos harían
víctima realiza un continuado autoescrutinio, explorar otras problemáticas distintas.
buscando en que ha fallado. Esta autofocali- Otra problemática de raíz laboral que
zación lleva a una autoculpabilización, con hemos observado, con rasgos próximos al
la depresión y angustia consiguientes, que mobbing, (de hecho la sintomatología pre-
refuerzan su sensación de ineficacia. Ésta, sentada por el paciente es con frecuencia
también lleva a una actitud de continua vigi- indistinguible y las conductas abiertas en
lancia de las reacciones de los otros, buscan- el medio laboral son muy similares), viene
do índices de aprobación o de rechazo, con dada por una política presente en una gran
lo que sus conductas en el medio laboral son variedad de empresas (desde grandes entida-
cada vez menos ajustadas. La víctima queda des a microempresas) de provocar despidos,
señalada como el eslabón débil del sistema sobre todo de personal con contratos de
y la profecía (la expectativa del acosador, en mayor estabilidad y con mayor antigüedad,
este caso) se ha cumplido a sí misma. tratando de recortar los costes económicos
Es muy importante evaluar estos patro- que estos suponen. En éste caso la motiva-
nes previos de personalidad, caracterizados ción no reside esencialmente, aunque se
por el ajuste exagerado a las demandas de den situaciones en las que sí existe, en una
su medio social y la implicación excesiva en dinámica viciada de las relaciones dentro
Apuntes de Psicología, 2004, Vol. 22, número 2, págs. 257-265. 259
F. D. Casado Abordaje clínico y comprensión de un trastorno de estrés: el mobbing

del grupo laboral, ya sean horizontales o Evaluación y diagnóstico de esta


verticales, elemento propio del mobbing. problemática
Sólo es un modo claro y franco de econo-
mizar eliminando puestos de trabajo, sobre La evaluación de esta problemática en un
todo aquellos con más salario y derechos, y contexto clínico descansa fundamentalmente
evitando hacer frente a las indemnizacio- sobre la entrevista clínica. No tenemos cons-
nes por despido. Es una dinámica basada tancia, al menos en dicho contexto, de una
en amargar al trabajador para que se vaya escala de valoración del acoso moral equipa-
sin más, acceda a pactar un despido a la rable a la existente sobre el burnout (Maslach
baja, o se de baja y pase a una situación de y Jackson, 1997).
invalidez. En éste caso la víctima no ha de En la entrevista clínica es fundamental
tener necesariamente los rasgos previos de realizar una exhaustiva exploración de la pa-
personalidad antes descritos para el mobbing tología, valorando la evolución de la misma,
o el burnout, basta con que sea un trabajador la historia del trastorno, y realizar un análisis
que cumpla de forma razonable, tanto en funcional de las conductas problema. Ello es
rendimiento como en ajuste a normas, y no necesario para conocer y establecer la pre-
pueda ser despedido por causa objetiva. Otro sencia de sucesos antecedentes, realizando
factor diferencial es la conciencia más clara una descripción detallada de los mismos, su
que posee de la situación y la motivación de cronología y topografía, y la relación tempo-
la misma. Ello facilita que pueda aparecer de ral y causal, en base a la vivencia del sujeto.
forma espontánea, una atribución externa e Es muy importante, para poder realizar un
inestable a la causa del conflicto, lo que fa- diagnóstico diferencial, el análisis detallado
cilita el afrontamiento dirigido a la emoción, del ajuste previo del paciente. Explorar si ha
evita la autoculpabilización, y facilita la sido competente en los ámbitos familiares,
recuperación y búsqueda de alternativas. personales, sociales y laborales. Es relevante
Para finalizar, hemos de hacer mención también preguntar si ha habido una buena
al acoso sexual en el lugar de trabajo, en el relación laboral previa y si ha sido objeto de
que un compañero (que normalmente es un premios o promociones en su empresa o en
superior en la jerarquía de la empresa) se trabajos previos.
vale de esa relación para de un modo más En relación al problema, es importante
o menos sutil, de forma franca o insidiosa, conocer si su inicio coincide con un cambio
obtener favores sexuales de una empleada, de jefatura, con un cambio en la política de
ya que en casi todos los casos la víctima es personal, o con un cambio en su rol. Así
una mujer. Es común que ante la negativa de mismo, hay que indagar si ha cumplido de
ésta, la consecuencia de la amenaza sea una forma oficiosa tareas que sobrepasaban su
situación de acoso moral o mobbing. categoría y si ha habido conflictos por ello
En la mayoría de los casos, nos encon- con jefes, normalmente por negarse a seguir
traremos con situaciones en las que de un cumpliéndolas, o con los compañeros.
modo u otro se solapan las tipologías antes También es necesario valorar el funcio-
descritas, y en las que hay comorbilidad namiento social previo, su ajuste a grupo de
con otras problemáticas. A nuestro juicio iguales, su desempeño en roles de pareja y
constituye una constelación de problemas parentales, la relación con su familia de origen
con límites difusos entre unas y otras. y propia, así como el apoyo que puede recibir

260 Apuntes de Psicología, 2004, Vol. 22, número 2, págs. 257-265.


F. D. Casado Abordaje clínico y comprensión de un trastorno de estrés: el mobbing

de su medio más cercano, tanto afectivo como una valoración clínica. Aportan a lo anterior
económico. una profundidad estratégica y permiten una
Los rasgos de personalidad previa son otra planificación integrada de las diferentes inter-
área a evaluar. Hemos señalado en el apartado venciones, estableciendo su pertinencia para
anterior que los rasgos de personalidad que se el afrontamiento a la situación de conflicto en
asocian con ésta problemática, van más en la un plan individualizado y muy específico a
línea, sin tener que poseer una intensidad pa- sus necesidades y recursos. Esta orientación
tológica, de la dimensión: tendencia hacia el estratégica a las víctimas del mobbing ofrece
otro, que implica los esquemas disfuncionales un conjunto de conocimientos y habilidades
tempranos de: subyugación, autosacrificio, eficaces para la comprensión y manejo de sus
búsqueda de aprobación/búsqueda de reco- conflictos, problemas y vivencias presentes y
nocimiento. Por otro lado y en la dimensión futuras de forma autónoma y comprensible en
sobrevigilancia e inhibición, solemos encon- el plano cognitivo y vital.
trar los esquemas: control excesivo/inhibición Los elementos estructurales de éste
y reglas implacables hipercrítica descritos modelo, que nos servirán de heurísticos en la
por Young (Gluhosky y Young 1997, Young intervención son:
1999) y que se superponen con las descritas
por Millon y Davis (1996), como variantes Los procesos de evaluación de la
no patológicas de los trastornos anancástico situación estresante:
u obsesivo y dependiente de la personalidad.
Ello nos permitirá también sopesar la credi- • Evaluación primaria. Es la valoración
bilidad que podamos otorgar a nuestra fuente que el sujeto hace de la situación como
principal de información, esto es, el relato del tal, lo que significa de riesgo, de com-
paciente. promiso a su bienestar o hasta de super-
Como pruebas complementarias, pura- vivencia. Está íntimamente ligada a la
mente a nivel de apoyo clínico, puede ser evaluación secundaria.
útil utilizar el cuestionario de Esquemas • Evaluación secundaria. Es la evaluación
Disfuncionales Tempranos que se incluye que hace el sujeto de los recursos que
como apéndice en el texto de Young de 1999 posee, tanto personales, sociales, como
(recordando que no está traducido ni validado económicos e institucionales, para hacer
en población española), y alguna escala de frente a la demanda del medio. En fun-
síntomas, como la de Depresión de Beck, de ción a esta valoración el sujeto considera
Ansiedad, de apoyo familiar, etc. si posee recursos y capacidad para hacer
frente.
Estrategias de intervención
El juego de estas dos evaluaciones deter-
El modelo de afrontamiento de Lazarus mina que la situación sea valorada como:
(Lazarus y Folkman 1986, Lazarus 2000,
Casado Cañero, 2002) nos es útil en la plani- 1. Desafío o reto. El sujeto considera que
ficación de las intervenciones psicoterapéu- sus recursos son suficientes para hacer
ticas para este problema. Ello no significa frente a la situación. Esta situación mo-
un abandono de lo que es una evaluación del viliza los recursos del mismo y genera
problema desde un análisis funcional y desde sentimientos de eficacia y de logro.
Apuntes de Psicología, 2004, Vol. 22, número 2, págs. 257-265. 261
F. D. Casado Abordaje clínico y comprensión de un trastorno de estrés: el mobbing

2. Amenaza. El sujeto considera que ante futuros retos. En el mobbing es funda-


no posee recursos para hacer frente mental tener en cuenta el aspecto laboral
a la situación, se siente desbordado e institucional del problema. Es necesaria
por ella y le genera claras respuestas una orientación estratégica a planificar con
ansiosas. Por tanto, su actividad de el paciente de acuerdo a sus necesidades y a
afrontamiento se deteriora, se torna poner en marcha por éste en el ejercicio de
poco eficaz y oscila desde una activi- su autonomía. Es muy importante señalar que
dad caótica, frenética, poco organiza- nuestra tarea es ayudar a que el paciente cree
da, a la simple inactividad. sus propias estrategias y utilice sus propios
recursos. Ésta implica la movilización de
Es evidente que en el acoso moral o recursos que tenga la persona a nivel social,
mobbing hablamos de una amenaza real que laboral y familiar (relaciones sindicales,
recae sobre nuestro rol profesional y laboral, legales, contactos informales, etc.), con el
que es fundamental para nuestra integración objetivo de intentar resolver la situación.Esta
en nuestro entorno social, que es un elemento solución de modo ideal pasa por la conserva-
definitorio clave, tanto a nivel material como ción de su trabajo y la recuperación de una
simbólico, de nuestra posición relativa en relación adecuada con su entorno laboral.
nuestra red social. Cuando éste se deteriora, Para ello sería muy útil la existencia de una
se deteriora la imagen y los roles que pro- labor de mediación y reestructuración del
yectamos a los otros en todos los ámbitos, entorno laboral por parte de los psicólogos
incluido el familiar, y con ello nuestra pro- del trabajo. Cuando ello no sea posible, por
pia imagen y autoconcepto. Está descrito el lo deteriorado de la situación, es fundamen-
proceso de corrosión del carácter que supone tal establecer alternativas aceptables para el
la pérdida de esta referencia (Sennett, 2000) paciente y sus compromisos vitales, como un
y como la vivencia de rechazo, de pérdida cambio de trabajo y orientación profesional,
de rol en el grupo de iguales, que es una, si y a veces, hasta la aceptación de una situa-
no la mayor, fuente de angustia en todas las ción de prejubilación. Es evidente que éste
culturas (Pinker, 2003). enfoque entra en ámbitos que sobrepasan la
actuación meramente clínica, y que entran
Tipos de afrontamiento dentro de otras áreas de intervención: sindi-
cal, laborales, político y legales.
Afrontamiento dirigido al problema Es muy importante en este ámbito de la
intervención aclarar con el paciente los límites
Orientado a modificar su situación, hacia de lo que podemos ofrecer. Es necesario tener
otra que no suponga amenaza para el sujeto. claro, y transmitirlo también de forma clara a
La superación de estas situaciones da lugar los pacientes, que sólo somos psicólogos clí-
a un aumento de la capacidad de ajuste del nicos, reconocer nuestra ignorancia en muchos
sujeto, a una autoevaluación en el sentido de temas y aconsejar que acudan a expertos en los
eficacia, y a claros sentimientos de gozo y mismos (abogados, sindicalistas, etc.).
alegría. El proceso implica un refuerzo del Esos límites también han de estar claros
papel del sujeto en su entorno, tanto social con nuestra intervención en los procedimien-
como personalmente, facilitando una disposi- tos legales y judiciales, en los que normal-
ción anclada en la valoración de autoeficacia mente acaban estas problemáticas.

262 Apuntes de Psicología, 2004, Vol. 22, número 2, págs. 257-265.


F. D. Casado Abordaje clínico y comprensión de un trastorno de estrés: el mobbing

Quienes trabajamos en el Sistema Sani- de personalidad (Millon y Davis 1996; Beck


tario Público, con todo lo que supone ello y Freeman 1995; Young, 1999).
en nuestro quehacer (Casado Cañero, 1998), Es fundamental evaluar hasta que punto
hemos de considerar que el paciente tiene las estrategias dirigidas a la emoción son
derecho, según la Ley General de Sanidad y formas espurias o permiten el desarrollo por
la Ley de Salud de Andalucía, a recibir in- parte del sujeto, de mecanismos eficaces de
forme escrito sobre su estado y tratamientos manejo de las demandas de su medio. Es un
realizados, previa solicitud por escrito, y que mecanismo sano, de adaptación funcional
éste tiene la consideración de un documen- cuando, desde una valoración racional y
to público. Ello significa que no podemos ajustada, acepta y asume que hay situa-
negarnos a emitir un informe, si nos es soli- ciones y conflictos que no son resolubles y
citado en forma, y que éste ha ser veraz con reversibles. En tal caso, en el afrontamiento
relación a la información que disponemos y se realiza una reevaluación de la situación, se
limitado a lo relevante del estado clínico del valora el nivel de amenaza que significa, si
paciente. Es importante aclarar desde el pri- realmente afecta a compromisos tan relevan-
mer momento que nuestros informes serán tes para nuestro necesario e imprescindible
veraces, no introduciendo en ellos datos no bienestar, hasta que punto es posible soportar
contrastados; en esa veracidad reside su fuer- y convivir con la situación, y la valoración de
za. Vinculado a ello se encuentra las posibles otros compromisos de orden superior a los
citaciones en los juicios. Aquí es importante comprometidos en ese momento.
aclarar nuestra posición, valorando si nuestra Este tipo de afrontamiento parte de la
intervención puede servir a la resolución del aceptación de la realidad, de la limitación de
problema, siempre tras citación por parte nuestros recursos para modificarla, y en la
del juez como perito, desde el principio de valoración de la virtud como capacidad de
veracidad y relevancia clínica de nuestro tolerar y soportar, aspecto ya señalado por los
dictamen. autores de la escuela estoica. No significa una
renuncia al afrontamiento dirigido al proble-
Afrontamiento dirigido a la emoción ma, sino que se entrelaza con él, permitiendo
una acción más ajustada, con metas más
En este caso el foco no es modificar realistas, y por tanto más funcional. Consti-
la situación, ya sea por considerar que no tuye en muchos casos el objeto de la terapia,
es posible en ese momento, o en ningún no sólo la modificación de la situación en sí,
momento, o porque la modificación que po- sino el paso de un afrontamiento dirigido a la
demos realizar no es plena. Presente en las emoción disfuncional a otro funcional. Esto
patologías cuando el sujeto evita afrontar la es especialmente claro en terapias más cen-
situación problema y busca un alejamiento o tradas en el proceso de evaluación cognitiva:
un manejo a nivel no-real, sino ilusorio. Es en la reestructuración cognitiva de Beck y la
definitiva un intento de manejo no-funcional terapia racional-emotiva de Ellis.
ante las demandas que la realidad hace al En la problemática que nos ocupa es fun-
sujeto. A nuestro juicio juega un papel muy damental establecer este marco realista desde
relevante tanto en los trastornos de ansiedad el inicio de la intervención. El paciente ha de
como en las depresiones (Beck, Rush, Shaw y ser consciente que en muchos casos lo mejor
Emery, 1983; Ellis 1996) y en los trastornos es enemigo de lo bueno y que no soluciona
Apuntes de Psicología, 2004, Vol. 22, número 2, págs. 257-265. 263
F. D. Casado Abordaje clínico y comprensión de un trastorno de estrés: el mobbing

nada una posición no-realista en la que se importante si sirve para mejorar la situación
esperan soluciones absolutas e inmediatas. de aquellas personas que lo sufren, no sólo
Aunque podamos estar de acuerdo con él el paciente, sino también su familia. Valoro
en la justicia de sus planteamientos, esto tan que nuestra actuación como profesionales
sólo le servirá para no sentirse culpable en de salud mental reside en hacer un buen
el mejor de los casos, pero no le ayudará a abordaje clínico, ser sensibles al sufrimiento
buscar alternativas realistas a su situación. que transmite el paciente, ofertar a éste una
Es necesario enseñar a aceptar que nuestros orientación terapéutica eficaz y ajustada.
intereses y los de otros no han de coincidir, En este artículo pretendemos ofrecer una
sino que pueden ir por caminos distintos, y herramienta para ello, desde el convenci-
es necesario buscar soluciones, componendas miento que esta problemática ha existido y
a veces, que permitan convivir esos intereses ha sido abordada por los psicólogos clínicos
en una misma organización. Hay también que desde mucho antes de su descubrimiento
hacer reconocer que otros nos pueden que- mediático.
rer mal, que el mal como componente de la
conducta, es una elección que está dentro de Referencias
la naturaleza humana, sin que ello signifique
la presencia de locura o de ignorancia, puede American Psychiatric Association (2002).
ser una elección racional para conseguir unos D.S.M. IV-TR. Manual diagnóstico y
objetivos, aunque sea amoral y rechazable estadístico de los trastornos mentales.
(Arendt, 1999, Safranski, 2000). Esta visión, Barcelona: Masson (Edición original
tan descorazonadora, es necesaria para poder de 2000).
hacerle frente de forma eficaz, para recono- Arendt, H. (1999). Eichmann en Jerusalem:
cer en la conducta de otros su presencia, así un estudio sobre la banalidad del mal.
como para poder mantener íntegro nuestro Barcelona: Lumen.
autoconcepto cuando nos vemos afectados Bandura, A. (1987). Pensamiento y acción:
por él. Asimismo es necesario para poder fundamentos sociales. Barcelona: Martí-
aceptar, aunque signifique pérdidas doloro- nez Roca (Edición original de 1987).
sas, aquella solución que en cada momento Bandura, A. (1999). Auto-eficacia: como
nos sea racional y moralmente más ventajosa afrontamos los cambios de la sociedad
y aceptable. actual. Bilbao: Descleé de Brouwer
(Edición original de 1995).
A modo de conclusión Barón, M., Munduate, L. y Blanco, M.J.,
(2003). La espiral del mobbing. Papeles
Para terminar este trabajo volveremos del Psicólogo, 23 (84), 71-72.
a lo declarado en el comienzo. Esta es la Beck, A.T., Rush, A.J., Shaw, B.F. y Emery,
visión de un psicólogo clínico sobre una pro- G. (1983). Terapia cognitiva de la de-
blemática que ha saltado recientemente a la presión. Bilbao: DDB (Edición original
actualidad social, que ha dado lugar a varios de 1979).
éxitos de ventas en libros de divulgación y Beck A.T. y Freeman, A. (1995). Terapia
autoayuda, que ha generado alguna propues- cognitiva de los trastornos de personali-
ta de ley y para la que han surgido varias dad. Barcelona: Paidós (Edición original
asociaciones. Considero que todo ello es de 1992).

264 Apuntes de Psicología, 2004, Vol. 22, número 2, págs. 257-265.


F. D. Casado Abordaje clínico y comprensión de un trastorno de estrés: el mobbing

Casado Cañero, F.D. (1998). Algunas re- Síndrome del quemado por estrés laboral
flexiones sobre la incorporación de los asistencial. Madrid: TEA.
psicólogos clínicos a los servicios de salud. Martínez Pecino, R. (2003). Mobbing, una
Apuntes de Psicología, 16 (1- 2), 73-80. aproximación general al fenómeno.
Casado Cañero, F.D. (2002). Modelo de afron- Apuntes de Psicología, 21 (3), 329-
tamiento de Lazarus como heurístico de 337.
las intervenciones terapéuticas. Apuntes Millon, T.H. y Davis, R.D. (1996). Trastornos
de Psicología, 20 (3), 403-414. de la personalidad: más allá del DSM-IV.
Ellis, A. (1999). Una terapia breve más pro- Barcelona: Masson.
funda y duradera: enfoque teórico de la Mingote Adán, J.C. (1997). Síndrome
terapia racional emotivo condutual. Bar- “burnout”: síndrome de desgaste pro-
celona: Paidós (Edición original de 1996). fesional. Monografías de Psiquiatría,
Gluhoski, V.L. yYoung, J.E. (1997). El estado 9 (5), 1-44.
de la cuestión en la terapia centrada en Organización Mundial de la Salud (OMS)
esquemas. En I. Caro (Comp.), Manual (1992). Clasificación Internacional de
de psicoterapias cognitivas. Barcelona: Enfermedades: Trastornos Mentales y
Paidós. del Comportamiento (CIE-10). Ginebra:
Irigoyen, M.F. (1999). El acoso moral. Bar- Organización Mundial de la Salud.
celona: Paidós. Pinker, S. (2003). La tabula rasa: la nega-
Lazarus, R.S. y Folkman, S. (1986). Estrés y ción moderna de la naturaleza humana.
procesos cognitivos. Barcelona: Martínez Barcelona: Paidós.
Roca (Edición original de 1984). Piñuel, I. (2001). Mobbing. Cómo sobrevi-
Lazarus, R.S. (2000). Estrés y emoción: vir al acoso psicológico en el trabajo.
manejo e implicaciones en nuestra salud. Santander: Sal Terrae
Bilbao: Descleé de Brouwer (Edición Safranski, R. (2000). El mal, o el drama de
original de 1999). la libertad. Barcelona: Tusquets.
Maslach, C. (1993). Burnout: A multidimen- Sennett, R. (2000). La corrosión del carácter:
sional perspective. En W.B Schaufeli, las consecuencias personales del trabajo
C. Maslach y T. Marek (Eds.), Profes- en el nuevo capitalismo. Barcelona:
sional Burnout. Recent developments Anagrama.
in theory and research. Londres: Taylor Young, J.E. (1999). Cognitive therapy for
and Francis. personality disorders: An schema fo-
Maslach, C. y Jackson, S.E. (1997). M.B.I. cused approach (3ª Ed.). Sarasota, FL:
Inventario Burnout Maslach (Manual). Practitioner’s Resource Series.

Apuntes de Psicología, 2004, Vol. 22, número 2, págs. 257-265. 265