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Figueroa Velasco Usiel Isidro

Estrategias para Aprender a Aprender


5A1 - A309
Profesora: Águila Moreno Esperanza

Estrés en estudiantes universitarios

En la actualidad, el estrés es un problema que merece la búsqueda de soluciones


satisfactorias. A nivel académico, es una cuestión que se debe solucionar ya que
los jóvenes universitarios, debido a las múltiples tareas como exámenes, trabajos,
exposiciones, proyectos, entre otras, que realizan en el semestre escolar, van
generando problemas de salud tanto físicas, emocionales y psicológicas. Este
problema es un arma de dos filos: aquel estrés sano que se manifiesta como
impulso, potencia, que moviliza nuestro pensamiento para ofrecer una respuesta
favorable a conseguir nuestras metas y objetivos. (Osorio, M. (2015), Por otro lado,
el estrés que se va generando con la gran demanda y exigencias que se asumen
en un mismo tiempo, lo que puede agudizar la respuesta y disminuir nuestro
rendimiento (Osorio, M. (2015). Este tipo de estrés, reduce el desempeño
académico y su reacción se manifiestan en un conjunto de alteraciones producidas
en el organismo como respuesta física ante determinados estímulos repetidos
debido al exceso de exigencias.

Como bien lo mencioné anteriormente, el estrés en el estudiante produce


alteraciones físicas y psicológicas, ejemplo de ellas están las enfermedades
estomacales, las cuales el estudiante sufre dolor, ardor e inflamación, síntomas
molestos e incómodos e incluso pérdida de apetito y una dieta desbalanceada cuyos
síntomas son: agruras, gastritis, estreñimiento, diarrea, náuseas. Otros problemas
generados por el estrés escolar es el cansancio, fatiga, desconcentración cuya
consecuencia se refleja en el desempeño académico.

El segundo factor son los trastornos psicológicos, los cuales son consecuencias de
segundo nivel donde el alumno no solo sufre de enfermedades estomacales sino
también cambios de conducta (Avifes. (2014). Los trastornos psicológicos son
afecciones que perturban el estado de anímico del individuo, su pensamiento y
principalmente su comportamiento, además la persona que lo sufre consigue una
alteración emocional y cognitiva, en la cual son perturbados los procesos
psicológicos básicos como son la conducta, la cognición, la emoción, la motivación,
la percepción, el aprendizaje, el lenguaje, entre otros (Avifes. (2014)). Finalmente,
todo esto dificulta al alumno adaptarse a su entorno, principalmente al entorno
escolar, creando una forma de incomodidad subjetiva, adquiriendo
desconcentración, inseguridad, problemas de memoria, inquietud, ansiedad e
irritabilidad frecuente, que lo llevan no solo a manifestar desinterés escolar sino
también a aislarse de los asuntos normales de la vida cotidiana que todo joven
requiere: socializar, hacer deporte, convivir con la familia, recreación, entre otros.

El tercer factor es la depresión, la cual es la consecuencia de último nivel donde el


alumno llega a la etapa más alta de riesgo (Bridge, J. (2007), La depresión es una
enfermedad o trastorno mental que se caracteriza por una profunda tristeza,
decaimiento anímico, baja autoestima, pérdida de interés y disminución de las
funciones psíquicas (Bridge, J. (2007)). El alumno manifiesta un estado de ánimo
irritable, dificultad para conciliar el sueño o exceso de sueño, considerable aumento
o pérdida de peso, sentimientos de desesperanza y abandono, pérdida de placer en
actividades que suelen hacerlo feliz, dificultad para concentrarse, entre otros.
Finalmente el estudiante se encuentra aislado de sus seres queridos, como lo son
sus amigos y su familia, por ello no permite recibir algún posible consejo y se priva
de mantener una conversación. Además, el estudiante adquiere no solo
pensamientos repetitivos de muerte o suicidio.

En conclusión, la salud física y mental de los estudiantes universitarios está en


peligro y urge la búsqueda de una solución satisfactoria, para evitar lo antes posible
los trastornos mencionados anteriormente.

Somos jóvenes, estudiantes del presente y futuros profesionistas, somos los que
marcan la diferencia, los que en conjunto con las instancias correspondientes,
debemos estar en la búsqueda a una solución favorable a muchas demandas de
estudiantes que día a día viven esta triste realidad.. ¡YA BASTA!, ES MOMENTO
DE DESPERTAR!
Bibliografías

 Avifes. (2014). “Enfermedad mental”. Consultado el 22 de noviembre de


2017, de http://avifes.org/z_enfermedad-mental/
 Bartolomé, R. “Enfermedades del aparato digestivo”. Consultado el 22 de
noviembre de 2017, de
http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/12966/1/b11169126_0001.pdf

 Bridge, J. (2007). “Depresión”. Consultado el 22 de noviembre de 2017, de


https://www.nimh.nih.gov/health/publications/espanol/depresion/depresion_
38791.pdf

 Osorio, M. (2015). “Reconocer, prevenir y afrontar el estrés académico”.


Consultado el 22 de noviembre de 2017, de
http://www.uchile.cl/portal/presentacion/centro-de-aprendizaje-campus-
sur/114600/reconocer-prevenir-y-afrontar-el-estres-academico

 Raheb, C. (2010). “Enfermedad mental”. Consultado el 22 de noviembre de


2017, de http://www.paidopsiquiatria.cat/files/sistemas_clasificacion_dsm-
iv_cie-10.pdf

 Román, C. (2011). “El estrés académico: una revisión crítica del concepto
desde las ciencias de la educación”. Consultado el 22 de noviembre de 2017,
de http://revistas.unam.mx/index.php/repi/article/viewFile/26023/24499