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EL AGUILA BICEFALA

EN LA MASONERIA
Herbert Oré B 33°

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El artículo originalmente fué publicado
en noviembre del 2017 en la Revista Di-
gital “Dialogo Entre Masones” páginas
127 al 151 y el autor es Herbert Oré Bel-
suzarri 33°.

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EL AGUIL BICEFALA EN LA MASONERIA
El uso y significados que le dieron las antiguas civilizaciones, cultos de misterio
y sociedades secretas al símbolo del águila a través de las historia hasta nues-
tros días, es antiguo, diverso y abundante. En este trabajo exponemos nuevas
evidencias sobre su antiguedad y sobre su simbología.

MESOPOTAMIA

Mesopotamia: es el “lugar entre ríos”, la antigua región donde se cree en la


tradición sumeria y posteriormente en la bíblica, existió un lugar llamado E.din,
el jardín del Edén bíblico, donde el Dios Enki perfecciono a la criatura de su
creación una mezcla genética de los anunnaki y los homínidos del África. En la
tradición bíblica se dice que allí colocó Yahve a Adán y a Eva (Bereshit o Gé-
nesis 2: 7 al 22). Mesopotamia es pues la región donde prosperaron las prime-
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ras grandes civilizaciones, tales como la Sumeria, Acadia, Babilónica (Caldea),
Asiria, Medo-Persa y la Persa. Sumeria en la Biblia es llamada el Sinar, Senaar
o Shinaar.

Los sumerios dejaron constancia de como el hombre fue creado por los dioses
que habían llegado de las estrellas y estos dioses eran representados con forma
de águila.

En el mito de Etana que es conocido parcialmente se narra que, si bien la ciudad


de Kish ha sido fundada, todavía carece de rey. El siguiente episodio conser-
vado se refiere a un árbol habitado por una serpiente y un águila. Estas deciden
superar su desconfianza mutua, jurándose solemnemente amistad ante el dios
solar Shamash y convertirse en amigas que compartirán la comida. Todo va
bien hasta que un día el águila infringe el juramento y devora a una cría de la
serpiente, que clama venganza ante Shamash.

El dios sacrifica a un toro y le dice a la serpiente que se oculte dentro del cuerpo
del animal. Cuando el águila se posa, ávida, sobre el cadáver del animal para
comer sus intestinos, la serpiente la golpea, le arranca de cuajo las plumas y la
lanza a un hoyo. Mientras, en Kish el rey Etana aún no tiene heredero. Reza a
Shamash y le implora que le muestre la Planta del Parto, y el dios le habla de
un águila presa que le ayudará. Etana parte en busca del animal y encuentra al
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águila languideciendo en el hoyo. Alimenta a la criatura durante siete meses,
hasta que le vuelven a crecer las plumas, entonces el águila le ofrece una recom-
pensa, Etana menciona la Planta del Parto. Como ésta no se halla en ninguna
parte de la tierra, vuelan a los cielos juntos para consultar a Ishtar, diosa de la
procreación. En el primer intento, Etana cae del lomo del águila, pero tras un
sueño de buen augurio, lo vuelven a intentar y probablemente tienen éxito (el
texto se interrumpe en ese punto).

Este mito acadio de Etana refleja el papel clave de la monarquía en la sociedad


mesopotámica y ligada a ella el águila. En la lista de reyes sumerios, Etana apa-
rece como soberano de Kish, un pastor que ascendió a los cielos. Los dioses le
encomiendan la tarea de llevar a la humanidad las bendiciones de la monarquía;
pero no tiene un hijo para continuar la dinastía y sabe que la única solución
consiste en subir al cielo para que Istar, señora del nacimiento, le dé la planta de
la vida. Aconsejado por Shamash, dios del sol, se procura la ayuda de un águila
a la que rescata de una sima donde fue condenada el ave por haber traicionado
a su amiga la serpiente, y el águila lleva a Etana sobre la espalda, en un vuelo
espectacular. En este punto se termina el texto, pero como la lista de reyes su-
merios consigna el nombre del hijo y heredero de Etana, seguramente coronó
con éxito su búsqueda de la planta del nacimiento.

Inanna diosa sumeria y Pazuzu.


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En tablillas sumerias y esculturas antiguas de más de 5,000 años de antigüedad,
podemos observar la descripción de seres angelicales o dioses alados con for-
mas aguileñas. La diosa Inanna, “la diosa del amor sexual, la fertilidad y la
guerra” se le puede ver, junto a sus facciones femeninas, alas y pies de águila,
parada encima de un león. Así mismo, podemos observar al dios Pazuzu, “rey
de los demonios del viento”, con alas y pies de águila.

En la religión asiria-babilónica el dios principal era Marduk/Asur (Merodach


o Bel en la Biblia), hijo de Ea (Enki), descendientes de An/Anu (de donde se
deriva el adjetivo anunakis: señores del cielo y la tierra). Marduk es conocido
como el creador y el señor del cielo y la tierra, llegando a ser el dios supremo y
patrono nacional de Babilonia. Se le representa como una serpiente/dragón con
sus patas delanteras de león y sus traseras de águila, y una cola de escorpión. La
diosa que le seguía en importancia en Babilonia fue Ishtar (conocida anterior-
mente como Inanna en Sumeria), de ella se derivan las diosas Astarte en Fenicia
y Afrodita en Grecia, más tarde Venus en Roma. Y el dios sol era conocido
como Shamash, dios la justicia, juez sobre la tierra.

Batalla de Marduk contra Tiamat (serpiente acuática) poema del Enuma Elish.

Ya en el imperio babilónico (posterior a los imperios sumerios y acadios) po-


demos detectar la influencia religiosa y simbólica de las culturas previas en la
descripción de las historias míticas, que formaban parte de la herencia cultural
de la región.

En ellas podemos observar la recurrencia de seres divinos, angelicales o celes-


tiales alados, y el uso del círculo solar junto con alas de águilas, para represen-
tar el predominio del dios sol, Anu, padre de Enki y Enlil los hermanos dioses
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rivales que han sido retratados en el Tanaj y la Biblia como la serpiente y Yahvé
respectivamente.

Gravado babilónicos de seres divinos alados.

PERSIA

Los persas heredaron la iconografía de sus ancestros mesopotamios y babiló-


nicos, y desarrollaron el culto al dios solar Ahura Mazda, dios de la vida, el
conocimiento y la sabiduría, juntamente con su antítesis el dios Angra Mainyu,
dios de las tinieblas y de la destrucción. Pero podemos observar que en las
representaciones de Ahura Mazda permanecen las alas de águilas y el disco
solar como elementos principales en la representación del dios persa. Según
estudios realizados, este dios persa está ligado en sus derivaciones de origen al
dios indo-iraní Varuna, de la literatura védica, como dios del cielo y la lluvia, y
su hermano Mitra, dios solar, del alba y la luz solar.
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Ahura Mazda.

EGIPTO

En el panteón de los dioses egipcios tres dioses sobresalen y todos están relacio-
nados con el culto al sol y a la vida o fertilidad: Ra, el dios águila; Isis, la diosa
con alas de águila y su hijo Horus, muy popular en la masonería por su ojo “que
todo lo ve”. Al igual que la mayoría de las religiones y civilizaciones antiguas,
en Egipto el culto al astro rey era predominante y sufrió muchas variaciones,
aunque el intento de un faraón, Akenatón (esposo de la famosa Nefertiti y padre
de Tutankamón) crea un culto monoteísta al dios solar, Atón.

Ra, Isis y Horus


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Los egipcios representaron de sus dioses, con forma de águila y “serpiente ala-
da”, tomando más relevancia la representación del ojo (el Ojo de Horus, a un
lado el águila y al otro la serpiente).

INDIA.

Podemos clasificar como águila de dos cabezas al Gandhabherunda de la tradi-


ción hindú, que pudiera tener un origen común con el águila bicéfala hitita. Un
mito dice que Vishnú asumió la forma de un águila de dos cabezas para aniqui-
lar Sarabha, una forma adoptada por Shiva para destruir Narasimha (un avatar
de Vishnú). Fresco en el templo de Brihadiswara, consagrado en 1010

Gandhabherunda y Vishnu sobre Garuda.

Garudá es jefe de la raza de las aves y enemigo de la raza de las serpientes,


vehículo (vajana) del dios Visnú, e hijo de Kashiapa y Vinatā. Según el sagrado
texto épico Majábharata, al nacer Garudá los dioses se atemorizaron debido a su
terrible brillo corporal. Supusieron que era Agní (el dios del fuego) y le pidieron
protección. Luego descubrieron que era un bebé, y de todos modos lo alabaron
como un ser supremo y lo llamaron Fuego y Sol.
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GRECIA

Desde el Imperio MACEDONIO (Antigua Grecia 330 - 30 a. C.) al dios Zeus


se le represento como el águila que luchaba contra su hermano Tifón represen-
tado como una “serpiente alada”.

A diferencia de los dioses orientales, los dioses griegos eran más antropomor-
fos, con apariencia humana; pero los conceptos y significados que representan a
sus dioses permanecieron intocables en semejanza con los dioses de antiguas ci-
vilizaciones, ya que los griegos fueron altamente influenciados por los egipcios
y los persas. Así el dios principal del panteón griego es Zeus, dios solar y del
trueno, dios supremo del Olimpo; luego le siguen en importancia Palas Atenea,
diosa de la sabiduría, el conocimiento y la guerra; y Poseidón, dios de los mares
y los abismos. Sin embargo, aunque sus representaciones son antropomorfas
estos dioses entre otros, también tienen sus símbolos que los representan: Zeus
tiene como símbolo principal el águila; Palas Ateneas la lechuza; y Poseidón es
representado por los caballos y los delfines.

ROMA

Los romanos por su parte fueron influenciados por los griegos y los egipcios;
por eso, sus dioses también comparten apariencias antropomorfas y mantienen
básicamente los mismos atributos, poderes y significados en su cosmogonía y
cosmovisión universal. Júpiter (el equivalente al Zeus griego) era el dios del
sol y la lluvia; Ceres, la diosa de los granos y frutos; Marte, el dios de la guerra;
y Minerva (el equivalente a Atenea), la diosa guerrera de la sabiduría, las artes
y patrona de Roma.

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Pero nuevamente nos encontramos que Júpiter, al igual que Zeus, compartía el
mismo atributo del águila y el rayo, además del cetro como rey del panteón de
los múltiples dioses romanos. Por esa razón, los romanos usaron el símbolo del
águila (Aquila) como representación de su máximo patrono, donde quiera que
ellos fueron, para asegurar sus victorias y conquistas en lejanas tierras.

De esto podemos resaltar que el águila es usada para representar el culto al


sol, como principal divinidad en todas estas civilizaciones. El águila, es repre-
sentación del poder, de la fuerza guerrera y dominio celestial, y por lo tanto,
terrenal. Las partes orgánicas del águila son usadas para describir atributos de
seres celestiales y divinos, como sus alas (rapidez), su cabeza (dominio), sus
ojos (visión) y sus pies (fiereza, agarre). El águila aparece representada junto al
círculo o anillo solar, para resaltar su relación con el culto al sol.

Gravado de la aldea turca de Bogazkey donde se encontraba Hattusa, capital del


Imperio hitita siglo XIII a. C., en esa iconografía aparece un águila bicéfala con alas
extendidas sosteniendo a dos liebres con sus garras. Las liebres son animales pusiláni-
mes que se reproducen con gran facilidad...posiblemente esas liebres hagan referencia
al ser humano.

Muchos estudiosos e investigadores actuales, trazan el origen del águila bicéfa-


la a las civilizaciones mesopotámicas, mientras otros la ubican desde los egip-
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cios. Así dicen que, “El Águila Bicéfala tuvo su origen en la poderosa ciudad
samaritana de Lagash donde fue considerada un símbolo de poder durante más
de 2000 años antes de la construcción del Templo del rey Salomón. Posterior-
mente pasó de los samaritanos a los hombres de Acad; de allí a los Hititas; a
continuación a los Sultanes de Slkujian, de donde fue llevada, por los Cruzados
a Europa, observándose este símbolo entre los Habsburgos y los Romanoff”.
Pero todos concuerdan en el mismo uso y significado básico como símbolo de
poder, tanto terrenal como celestial, material y espiritual.

El imperio bizantino, sucesor del otrora gran imperio romano, que ostentaba dos
capitales o centros de poder: Roma y Constantinopla (330 d.C., anteriormente
llamada Bizancio). En el 395 d.C. el imperio se dividió en dos partes, y luego
Roma cayó en manos de las tribus bárbaras en el 476 d.C., pero el imperio bi-
zantino continuó hasta 1453 (s. XIV). Y fue en este período, específicamente
a partir del 620 d. C. que el imperio y por lo tanto, la iglesia, adquirieron una
marcada influencia griega en su cultura y religión.

Escudos o Heráldicas Europeas

De Roma el águila pasó como símbolo a Bizancio, donde en sus escudos de


armas se grafico como bicéfala. Una de las cabezas representaba al viejo impe-
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rio caído de Roma (occidental), y la otra al nuevo imperio de Constantinopla
(oriental). Cuando Carlomagno restauró el Imperio de Occidente o Sacro Im-
perio Romano Germánico, éste también adoptó como símbolo el águila real
bicéfala, aunque en la Edad Moderna los Habsburgo prefirieron sustituirla por
el águila imperial. Durante la Edad Media y Moderna, muchas casas nobles
adoptaron también el águila real como emblema, muchas veces flanqueando el
escudo de armas de la familia. Y a partir de allí varios reinos, tanto de Europa
oriental como occidental, adoptaron este símbolo en sus emblemas o heráldicas,
de los cuales resaltan los Habsburgos (Austria/Alemania) y Romanoff (Rusia)
y la Iglesia griega ortodoxa.

Luego estará en el escudo de Carlos I de España o V de Austria, y en el escudo


de Isabel I, también conocida como “la católica”.

Escudo de Isabel I de España

Isabel I de Castilla (1451-1504), la católica, usó el águila real, según dicen los
historiadores, por su apego o admiración al apóstol San Juan, cuyo Evangelio
tiene como símbolo el águila, por su profuso lenguaje simbólico y revelador
mensaje del Mesías. De allí que es comúnmente conocida como el águila de
San Juan. Pero lo que no se reveló es que el mismo espíritu babilónico (águila),
cuyo vuelo hemos trazado anteriormente, también estuvo operando durante este
período de la historia de España y Europa, de una manera develada y encubierta.
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La reina católica española tenía claramente los atributos del espíritu que estaba
detrás de su reino (representado en su escudo): el espíritu de Jezabel, que do-
mina tanto el ámbito político como el religioso, y que aunque siendo de género
femenino se conduce como un ente masculino; de allí es porque decían que el
espíritu que guio el reinado de Isabel I era representado por el águila negra.
Tenía la habilidad mental y espiritual, aunque se manifiesta como una figura
casta, religiosa y piadosa, pero realmente era agresiva, hostil y despiadada. No
es casual que le arrebató el reino a su hermana Juana la Beltraneja y se casó
astutamente con Fernando de Aragón, desalojó a los musulmanes de Granada,
expulsó a los judíos de España y conquistó con mano férrea los recién descu-
biertos territorios de América.

Dato por demás interesante es que la palabra Isabel proviene de la misma raíz y
forma de la cananeíta Jezabel de Sidón, sacerdotisa de Baal; en hebreo Yzebel
“mujer casta, no desposada, o no habitada”, que se escribía igualmente con la
letra hebrea Y (Yod) o griega Y (ipsilón); y que se diferencia del nombre hebreo
Elizabeth, en hebreo Elishéba “Dios del juramento”; en griego Elisabet; “con-
sagrada a Dios”. Otra hipótesis apunta que Isabel deriva del nombre latino o
romano Isabella: bella Isis, refiriéndose a la diosa egipcia Isis, cuyo culto era
muy popular entre los soldados romanos. ¡Las similitudes entre la Jezabel bí-
blica y la española son impresionantes!

Escudo de armas de Carlos V


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Carlos I de España (1500-1558), también conocido como Carlos V de Austria,
hijo de Juan I de Castilla y Felipe el Hermoso, y nieto por vía paterna de Maxi-
miliano de Austria (Habsburgo) y María de Borgoña (de quienes heredó los
Países Bajos, los territorios austriacos y derecho al trono imperial) y nieto por
vía materna de los reyes católicos, de quienes heredó Castilla, Navarra, las islas
Canarias, las Indias (América), Nápoles, Sicilia y Aragón. En 1520, recibió el
título de emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, uniendo sus territo-
rios heredados por su abuelo Maximiliano I y bajo la anuencia del papa León X.

El nombre Carlos es de origen germánico (Kart) y significa: fuerte, varonil,


viril; de él derivan Carlus, Charlus y posterior su forma latina karolus, como
aparece en la Fuente dedicada al monarca en la Al-Hambra. Este nombre era
considerado con grandes cualidades, como fuerza y hombría, y por eso vamos
a observar que muchos monarcas y personalidades europeos importantes reci-
bieron dicho nombre.

Gravado en el Al-Hambra - España

Por su inmenso poder y amplios territorios heredados y adquiridos, el águila


bicéfala en Carlos V retomaría su significado de amplio dominio territorial, con
sus dos caras viendo hacia el este y al oeste; este monarca mostro, su intento
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de dominio del mundo espiritual y el material, pero a pesar de sus posesiones,
Carlos V no logró sus objetivos y al final de sus días optó por retirarse, lejos de
las exigencias y retos de los asuntos mundanos de su vasto imperio, muriendo
de paludismo en una casa-castillo, al lado del convento de Yuste, en las tierras
de La Vera, en Extremadura, España.

Aunque Carlos V logró expandir su reino y luego su imperio, realmente lo hizo


sobre la base del reinado de sus abuelos Isabel I de España y Maximiliano I de
Austria, y pudimos observar que en 1492 tres eventos históricos cambiaron el
rumbo de la humanidad:

1. La expulsión de los musulmanes de suelo europeo, con la conquista definitiva


del reino de Granada y la unificación de España.
2. El permiso y financiamiento de la expedición de Cristóbal Colón en búsqueda
de una nueva ruta marítima hacia la India, que luego se tornó en el descubri-
miento del nuevo mundo: América.
3. La expulsión de los judíos de suelo español. Todo esto aconteció en ese
mismo año en un período de siete meses, iniciando lo que conocemos como la
Era moderna.

Con el reinado de Isabel I, “el águila” voló a América, dejando su influencia


en muchos países, pero principalmente en los Estados Unidos de América. Y
durante el reinado de Carlos V y el proceso de Reforma que vivió Europa, co-
menzaron procesos independentistas, tanto en suelo europeo como americano.
De dicho proceso, surgirían las grandes potencias mundiales:

A comienzo del siglo XX comienzan movimientos, tanto en el mundo espiritual


como en el terrenal, y estallan las dos grandes guerras mundiales, que involu-
cran a países de Europa, África, Asia y América.

El águila americana junto con sus aliados europeos venció a tres águilas (Ale-
mania, Italia y España), iniciando la era de las dos grandes superpotencias: Es-
tados Unidos de América y la Unión Soviética (1945-1991).

EL AGUILA EN DIFERENTES PARTES DEL MUNDO.

En el SACRO IMPERIO GERMANICO (962 - 1806 d. C.). Símbolo del impe-


rio: el águila

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Imperio MONGOL (1206 - 1405 d. C.). Símbolos del imperio: el águila y la
barca solar

Imperio ESPAÑOL (1492 - 1898 d. C.) Guión real de los reyes católicos: el
águila

El escudo de Felipe II de nuevo el águila, durante su reinado la corona española


forjó uno de los mayores imperios de la historia:

Imperio FRANCES (1804 - 1814/1852 - 1870 d. C.). Símbolo de los imperios:


el águila

Imperio RUSO (1721-1917 d. C.). Símbolo del imperio: el águila

Imperio ALEMAN – III REICH– (1933 - 1945 d. C.). Símbolo el águila.

Estados Unidos de Norteamérica (1947 - 2017 d. C.). El águila en su billete de


un dólar.

PAISES DEL AFRICA: el águila en banderas y escudos de algunos países del


continente africano (Nigeria, Zambia, Zimbawe, Sudáfrica, Sudán, Ghana,
Egipto, Libia, Mali y Namibia).

PAISES DEL CONTINENTE EUROPEO: Países con el águila (Alemania, Ru-


mania, Rusia, Serbia, Polonia, Rep. Checa y Montenegro).

A partir del 11 de septiembre del 2001, se inició un movimiento de retorno del


“águila” hacia Europa, para luego volver nuevamente a Medio Oriente, espe-
cíficamente a Jerusalén; algunos estudiosos dicen que estos acontecimientos
son parte de la profecía bíblica. Los pactos y secretos que protegían al poderío
norteamericano han sido develados y sacados a la luz; y por eso somos testigos
de su presente crisis económica y su caída como imperio mundial, lo cual está
generando una gran sacudida en las naciones y un nuevo re-ordenamiento, tanto
en el mundo espiritual como terrenal.

Si hablamos de profecías biblicas, eso quiere decir que el águila está presente en
las escrituras del Tanaj o Biblia Hebrea, que actualmente constituye el Antiguo
Testamento de la Biblia Cristiana y, naturalmente la Biblia cristiana que esta
dividida en dos partes: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Veamos
cómo es eso.
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EL ÁGUILA EN LA BIBLIA.

La primera referencia que encontramos en la Biblia, está en el Tanaj o Antiguo


Testamento de la Biblia en Shemot o Éxodo 19: 4, “cómo los tomé sobre alas
de águilas, y los he traído aquí”. Está claro que es una ilustración en lenguaje
simbólico, ya que Dios no saco al pueblo hebreo de Egipto sobre ninguna ala
de águila.

Nuevamente encontramos referencia en Vayikra o Levítico 11: 13; Devarim o


Deuteronomio 14: 11 y 12).

Levitico 11: 13
Y de las aves, éstas tendréis en abominación; no se comerán, serán abomina-
ción: el águila, el quebrantahuesos, el azor,

Deuteronomio 14
11 Toda ave limpia podréis comer.
12 Y estas son de las que no podréis comer: el águila, el quebrantahuesos, el
azor,

En ambos casos se refiere al águila como una abominación, inmunda y no lim-


pia, por esa razón no debían comer su carne.

En Devarim o Deuteronomio 28 nuevamente se menciona al águila.

Deiteronomio 28
49 Jehová traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que
vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas;

Esto contrasta en extremo con lo que Él declara que sacó a Su pueblo “sobre
alas de águilas”, y aquí promete que traerá una nación extranjera, lejana, del
extremo de la tierra, que vuele como el águila, por cuanto no sirvieron a Jehová
su Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas
que les dio, para que sirvan a su enemigo sufriendo hambre y sed, con desnudez
y con falta de todas las cosas; el enemigo pondrá yugo de hierro sobre el cuello
de los hebreos, hasta destruirles. Se estima que la nación extranjera sería el
Imperio romano.

Aquí podemos apreciar la dualidad del significado de un mismo símbolo, que


puede tener un significado positivo y otro negativo.
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Ratificando el valor simbólico positivo del águila en Deuteronomio 32 no dice:

Deuteronomio 32
11 Como el águila que excita su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus
alas, los toma, los lleva sobre sus plumas,

En un cántico profético de Moisés, describe a Jehová como un águila sobre su


nido, que cuida a sus polluelos, los protege y los lleva sobre sus plumas, por lo
cual Él es el guía de Su pueblo. Aquí ya se relaciona al águila con lo profético,
con el espíritu de la profecía y su objetivo: alimentar, consolar, guiar a la batalla,
dar dirección y visión.

En Shemuel o 2 Samuel nuevamente encontramos otra referencia:

2 Samuel 1
23 Saúl y Jonatán, amados y queridos; inseparables en su vida, tampoco en su
muerte fueron separados; más ligeros eran que águilas, más fuertes que leones.

Esta oportunidad cantado por el rey David, en el que relaciona a las águilas con
los leones, las primeras como aves que señorean en el cielo y los últimos como
bestias que señorean en la tierra; las primeras vuelan ligeras, y por lo tanto con
rapidez, y los segundos son fuertes y atacan con ferocidad. Esta relación, entre
el águila y el león, se verá en otros contextos, con significados diferentes.

Luego, encontraremos en Job 9: 26 y Job 39: 27 al 30; Proverbios 23: 5 y Pro-


verbios 30: 17 al 19; Daniel 4: 33; Miqueas 1: 16

También podemos ver que se usa el símbolo del águila, para describir al creyen-
te, quien con la ayuda de Dios se puede renovar (Salmos 103: 5); y se puede
revitalizar (Isaías 40: 30 y 31).

Se usa en el discurso profético para describir cómo actuarán los enemigos inva-
sores del pueblo de Dios (Jeremías 4: 13; 49: 15 al 18; Jeremías 4: 19; Ezequiel
17: 3 al 12; Oseas 8: 1 al 3; Habacuc 1: 8); pero también se usa para describir
cómo Dios mismo actuará contra los enemigos de su pueblo (Jeremías 48: 38 al
42; 49: 22; Abadías 4).

En la revelación apocalíptica se describe una de las apariencias cambiantes de


los querubines (seres vivientes) como de águila (Ezequiel 1: 10; 10: 14 al 15;
); y también se describe a una de las potencias imperiales mundiales como un
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“león con alas de águila”, para referirse a Babilonia (Daniel 7: 4).

En el Nuevo Testamento de la Biblia cristiana encontramos:

Jesús usa una referencia del Antiguo Testamento (Job 39: 30) para describir al
evento profético del rapto, que acontecerá en Su segunda venida: “porque don-
dequiera que esté el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas” (polluelos del
águila, Mateo 24: 28; Lucas 17: 37), indicando que cuando Él se manifieste to-
dos los santos se reunirán con Él, lo cual concuerda con lo que el apóstol Pablo
también enseña (1Tesalonicenses 4: 17).

En el Apocalipsis, se describe una de las apariencias de los querubines como de


águila (Apocalipsis 4: 7). Y al pueblo de Dios, se le describe como una mujer
que está en el desierto, a la que se le dan “las dos alas de la gran águila”, para
que pueda escapar de la serpiente (dragón) que la persigue. Y aquí encontramos
un misterio: ¿a cuál de las “dos alas de la gran águila” se referirá aquí? La
única mención a “grandes águilas”, que podemos encontrar en la Biblia, es en
otro pasaje apocalíptico del Antiguo Testamento, en Ezequiel 17: 1 al 12, para
referirse al reinado de Babilonia y a Jehová (Ezequiel 17: 22 al 24), que está en
sintonía con la primigenia revelación de Dios como un águila (Éxequiel 19: 4;
Deuteronomio 32: 11). Y otra vez, podemos observar en el pasaje de Ezequiel
17, cómo en las mismas Escrituras, un mismo símbolo puede ser usado para
ilustrar algo/alguien bueno o malo.

De lo mencionado el símbolo del águila en el Tanaj y la Biblia cristiana se usa


para describir las acciones buenas (a favor de Su pueblo) o malas de Dios (con-
tra Sus enemigos). Se usa para describir al creyente en su relación con Dios y
Sus promesas. Se usa para describir a los enemigos del pueblo de Dios, espe-
cialmente a los grandes imperios. También se usan sus conductas o acciones,
para ilustrar eventos o situaciones de la vida. Se usa para describir la apariencia
de seres espirituales de alto rango: a “los seres vivientes” protectores de la gloria
de Dios, es decir a los querubines.

El águila bicéfala también fue usada por la iglesia católica apostólica y romana,
y nada menos que en el emblema de la Santa Inquisición. Así en 1535 el inqui-
sidor general de España y arzobispo de Toledo, Alfonso Manrique, expidió el
título de inquisidor apostólico al primer obispo de México, Juan de Zumárraga,
quién cometió el error de formar proceso a un indio, señor principal de Texcoco,
bautizado ya con el nombre de Carlos y era nieto de Netzahualcoyotl, a quién
acuso de seguir sacrificando victimas a sus dioses. El inquisidor lo mando a
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quemar en la plaza pública el 30 de noviembre de 1539, convirtiéndolo en la
primera víctima del santo oficio en la Nueva España. Zumárraga recibió castigo
porque no se podía ejercer castigo contra cristianos nuevos de la raza india.

Escudo de la santa inquisición México, gravado de del Palacio de Medicina del Centro
Histórico – México.

EL AGUILA DE LA MASONERIA.

El águila bicéfala es un símbolo de origen antiquísimo. Sigue siendo el em-


blema de multitud de países, ciudades, logias... aparece adornando paredes en
todas partes del mundo a través del tiempo desde Sumeria, pasando por la India,
Europa e incluso apareciendo en la misma américa precolombina, como símbo-
lo de Olmecas y otras muchas civilizaciones y tribus mesoamericanas.

“El águila mira muy de frente al Sol sin temor, tal como el hombre contempla el
resplandor eterno si su corazón es puro”.
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Grabado sumerio: Enki el dios de la sabiduría y sobre el un águila bicéfala.

El símbolo del Águila Bicéfala, indiscutiblemente tiene su origen en Sumeria,


permaneciendo luego en la tradición acadia, hasta llegar a Babilonia y de allí a
todo el Medio Oriente. En todas ellas era el símbolo del poder. Cuando Abra-
ham sale de Ur, llevándose a su tribu y familia, se llevó también las tradiciones,
mitos y diversos aspectos con los que formara posteriormente las tradiciones y
creencia del pueblo hebreo. Se debe hacer hincapié que Ur era una antigua ciu-
dad sumeria y allí había nacido Abraham conforme a las tradiciones y escrituras
del Tanaj y la Biblia cristiana. Es decir el águila bicéfala viajara junto al pueblo
hebreo hasta que se constituye Israel, y uno de sus reyes llamado Salomón, edi-
ficara el Primer Templo a Yahvé. Luego de ello cuando Israel se divide en judíos
e israelitas, el águila bicéfala continuara junto a ellos. Así mismo el primer hijo
de Abraham de nombre Ismael llevara el águila bicéfala a las tribus árabes que
profesan la religión del islam. Por esta razón no es extraño que los pueblos y
culturas que se originaron en el Medio Oriente utilizaran como emblema o sím-
bolo al águila bicéfala, como es el caso de Persia (como insignia de sus reyes),
en Egipto (como ave sagrada dedicada al Sol), en Grecia (como emblema de
Zeus), en Roma (asociada a Júpiter y es emblema de algunas legiones romanas)
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y, entre los Druidas como el símbolo del Dios Supremo.

El simbolo del águila bicéfala, será adoptada en la Edad Media por los turcos
seljucidas, quienes a su vez lo transmiten a los cristianos en la época de las
Cruzadas, quienes ya lo conocían por las tradiciones hebreas, para llegar poste-
riormente a las armas imperiales de los Habsburgo (Austria) y de los Romanoff
(Rusia).

Monedas de los turcos seljucidas

El escudo del Imperio bizantino (Parte oriental del Imperio romano en edad media),
hace referencia al papel político y religioso del emperador; el águila bicéfala porta en
una pata un orbe o una cruz (la Iglesia); y en la otra, una espada (Estado).
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El Águila es el símbolo de San Juan Evangelista, si bien no hay que confundir el
Águila de San Juan con el Águila Bicéfala; El águila, es considerada en diversas
tradiciones de la Antigüedad, como el rey de las aves, símbolo universal de la
maestría del vuelo, de las alturas, del aire y del poder dominador resultante de
ello. Es un ave de vida solitaria, representando así la fuerza de la independencia.
Es capaz de elevarse más allá de las nubes y de mirar directamente al Sol, repre-
sentando la percepción directa de la Luz del conocimiento, la Iluminación. Así,
el águila es el símbolo del hombre sabio que mediante el empleo de la audacia,
la investigación y el ingenio es capaz de contemplar la deslumbrante luz de la
Verdad sin el temor que el conocimiento de ésta inspira a los mediocres. “levan-
ta el vuelo muy alto y trasciende las densas tinieblas de la tierra y contempla de
hito en hito, sin pestañear, la luz de la verdad”.

El Evangelio de San Juan se inicia con el reconocimiento del Logos, de la Pala-


bra, de la Luz; San Juan Evangelista simboliza el esoterismo cristiano, mientras
que San Pedro y San Juan Bautista lo son del exoterismo; San Juan Evangelista
anuncia la llegada del Mesías, es el Discípulo preferido de Jesús y su Evangelio
es el más místico de los cuatro, nos presenta a Jesús no en su dimensión huma-
na, sino en su dimensión divina y mesiánica.

En los bestiarios medievales el águila es el símbolo de la renovación del hom-


bre por el bautismo, basándose en antiguas leyendas según las cuales cuando el
águila envejece se remonta para tonificarse con el calor del sol y sosteniendo el
vuelo a gran altura, busca con su agudeza visual algún manantial de cristalina
agua sobre el que desciende y se baña tres veces en sus aguas para recuperar de
nuevo su juventud.

El símbolo del Águila de dos cabezas (Bicéfala), es considerado desde la An-


tigüedad, como el símbolo del poder supremo, que expresa la culminación del
signo del águila como si se duplicase en importancia, representaría la autoridad
más regia, soberanía imperial, rey de reyes, divinidad, es decir toda potestad
duplicada en importancia.

El Águila bicéfala, con sus dos cabezas, una dirigida al Oriente y la otra Oc-
cidente, como protector de los peregrinos que pudieran acercarse por ambas
direcciones; también y recordando la imagen de Jano con sus dos cabezas di-
rigidas hacia el pasado y hacia el futuro, recordándonos que el presente es una
fina línea entre las dos eternidades.

Las alas desplegadas, podrían representar la búsqueda constante de la Verdad


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de cuyo conocimiento se encuentra tan necesitado el hombre y la Humanidad,
simbolizando así el vuelo del espíritu hacia las regiones superiores.

El águila es por tanto el símbolo de la elevación y de la Espiritualidad, de la


Sabiduría y del Conocimiento Espiritual.

La masonería ha colocado a esta poderosa ave como emblemática de las virtu-


des que ha de poseer el masón escocés en las enseñanzas que en los distintos
grados de los que componen el hermoso conjunto de rituales, símbolos, alego-
rías que ofrece el Rito Escocés Antiguo y aceptado a sus miembros, en los cua-
les se emplean los diferentes significados simbólicos que en la figura del Águila
ancestralmente el hombre ha plasmado desde tiempos inmemoriales.

El Símbolo del Águila de dos cabezas se conoció por primera vez en la Franc-
masonería en el año de 1759, después del establecimiento en Francia del Con-
sejo de los Emperadores de Oriente y Occidente, Rito éste de 25 grados del
que se deriva la mayor parte del actual sistema del Rito Escocés de treinta y
tres grados. Adoptado este símbolo debido a la doble jurisdicción que el mismo
comprendía, así una cabeza miraba hacia el Oriente, para proteger a los peregri-
nos que pudieran acercarse por esa dirección, y la otra guardaba el Occidente,
con los mismos propósitos.

Los actuales Supremos Consejos del grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Acep-
tado (R.E.A. y A), han heredado esa insignia del Rito de Perfección.

Como símbolo del Rito Escocés, el Águila aparece prominentemente en los


grados 18, 30, 32 y 33, siendo de una cabeza en el primero de ellos y bicéfala
en los demás.

Grado 18 Soberano Príncipe Rosa Cruz


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Aunque el Águila Bicéfala es el emblema del grado 33 del Rito Escocés An-
tiguo y Aceptado. El significado simbólico de este emblema es prácticamente
desconocido para una gran parte de los miembros del Rito Escocés Antiguo y
Aceptado.

El Águila Bicéfala, como su nombre lo indica, consta de dos cabezas, una diri-
gida hacia el este y la otra hacia el oeste, coronadas por un triángulo radiante en
cuyo centro se encuentra el número 33.

El Aguila se representa con las alas desplegadas, y sosteniendo entre sus garras
una espada en posición horizontal, cuyo puño se mantiene a la derecha. De la
espada pende una cinta en la cual se encuentra escrita la divisa “Deus meumque
jus”.

SIGNIFICADO SIMBÓLICO

El simbolismo del Águila Bicéfala indica que una de sus cabezas mira hacia
lo infinito del pasado, y la otra hacia lo infinito del futuro, mostrando con ello
que el presente es apenas una fina línea de contacto entre dos eternidades. En
general, el Águila de dos cabezas simboliza la SABIDURIA, una de las cabezas
representa al PROGRESO, la otra al ORDEN. Las alas desplegadas representan
lo presto que han de hallarse los masones escoceses, para emprender la búsque-
da constante de la VERDAD de cuyo conocimiento se encuentra tan precisada
la Humanidad. La espada que el Águila sostiene entre sus garras, representa el
PODER y el HONOR que son los atributos naturales que deben sostener los
Soberanos Grandes Inspectores Generales de la Orden en su lucha por alcanzar
la REDENCION HUMANA. A este respecto se dice que un Gran Inspector Ge-
neral de la Orden no deberá nunca desenvainar su espada sin una buena razón,
y jamás envainarla sin honor.

La divisa “Deus meumque jus”, significa que el hombre debe disfrutar de TO-
DOS sus Derechos, como ser humano que es, a plenitud, sin restricción alguna.

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