Seminario control VI Clásicos del pensamiento pedagógico mexicano
14/Feb/2025
El sistema lancasteriano, introducido en México entre 1819 y 1822, fue un método educativo basado en la enseñanza mutua, donde los
alumnos más avanzados (monitores) enseñaban a los menos avanzados. Este sistema, de carácter filantrópico, buscaba proporcionar
educación a las clases más necesitadas. La Compañía Lancasteriana, fundada en honor a su creador, Joseph Lancaster, requería grandes
espacios para su implementación, ya que se organizaba en corredores donde los estudiantes se distribuían según su nivel de
aprendizaje.
Antonio García Cubas, en su obra El libro de mis recuerdos, describe detalladamente el funcionamiento de estas escuelas. El día
comenzaba con una inspección de aseo, donde los alumnos presentaban sus manos y uñas para ser revisadas. Aquellos que no cumplían
con los estándares de limpieza recibían un golpe con una campanilla. Luego, los estudiantes se organizaban en mesas largas y estrechas,
donde los monitores (alumnos avanzados) guiaban a los demás en ejercicios de escritura y lectura. Las clases se dividían en diferentes
niveles, desde los más básicos, donde los niños escribían en arena, hasta los más avanzados, que practicaban la escritura en papel con
tinta.El sistema era altamente estructurado y disciplinado. Los castigos eran comunes y variaban desde arrodillarse con piedras pesadas
hasta ser suspendidos en un saco desde el techo. Aunque el método buscaba ser democrático y accesible, la disciplina era estricta y los
castigos físicos eran frecuentes.
La pedagogía positivista de Gabino Barreda
Tras el triunfo de la República en México, se impulsó una reforma educativa basada en los principios liberales y positivistas, liderada
por Gabino Barreda, discípulo de Augusto Comte. Barreda fue el artífice de la Ley Orgánica de Instrucción Pública de 1867, que
estableció la Escuela Nacional Preparatoria como eje del nuevo sistema educativo. Su enfoque pedagógico se basó en el positivismo, que
buscaba formar ciudadanos libres, lógicos y prácticos, capaces de observar, analizar y razonar de manera científica.
Método positivista en la enseñanza primaria
Barreda criticó los métodos tradicionales de enseñanza, que se limitaban a la memorización de conceptos abstractos y reglas, sin
fomentar el razonamiento ni la observación. En su lugar, propuso un método objetivo y práctico, que partiera de la experiencia directa
con los objetos y hechos concretos. Este enfoque buscaba desarrollar todas las facultades intelectuales de los estudiantes, no solo la
memoria, y fomentar habilidades como la observación, la inducción y la deducción.
Objetivos de la educación
Barreda distinguía entre tres tipos de cultivo en la educación:
1. Cultivo moral: Buscaba reforzar las inclinaciones positivas y reprimir las negativas.
2. Cultivo intelectual: Consideraba que todas las facultades intelectuales debían desarrollarse por igual, ya que ninguna era
intrínsecamente dañina.
3. Cultivo físico: Aunque no lo desarrolló en profundidad, reconocía su importancia.
El objetivo principal de la educación era formar individuos lógicos y prácticos, capaces de comprender el mundo a través de la
observación y el razonamiento, y no mediante la aceptación acrítica de autoridades o dogmas.
Críticas al método tradicional
Barreda denunció que el método tradicional, basado en la memorización y la repetición de conceptos abstractos, atrofiaba las facultades
intelectuales y fomentaba la dependencia de autoridades externas. En su lugar, abogó por un método inductivo, que partiera de lo
concreto para llegar a lo abstracto, y que permitiera a los estudiantes desarrollar su capacidad de análisis y síntesis.
Conclusión
La pedagogía positivista de Barreda representó un cambio radical en la educación mexicana, al priorizar el método científico y la
formación de ciudadanos críticos y autónomos. Su legado sentó las bases para un sistema educativo que buscaba la regeneración social
a través de la razón y la observación, alejándose de los dogmas y las prácticas autoritarias del pasado.
Norman Calkins y el Método Objetivo
El método objetivo, también conocido como lecciones de objetos, se implementaba en la educación primaria, mientras que la pedagogía
positivista se reservaba para niveles superiores. Norman Calkins, influenciado por Comenius y Pestalozzi, defendía que la educación
debía iniciarse con la observación directa de los objetos, ya que el conocimiento se adquiere a través de los sentidos.
Principios del Método Objetivo
1. Aprendizaje sensorial: El conocimiento del mundo material se obtiene por los sentidos, y la educación debe basarse en la
observación.
2. Percepción como base de la inteligencia: La educación primaria debe enfocarse en desarrollar las facultades perceptivas.
3. Diferenciación y clasificación: El aprendizaje se fortalece al percibir semejanzas y diferencias entre objetos.
4. Ejercicio de las facultades: El desarrollo intelectual depende del uso adecuado de cada facultad.
5. Diferencias en el desarrollo mental: Algunas capacidades, como la percepción y la memoria, son activas desde la infancia,
mientras que la razón y la generalización requieren madurez.
6. Curiosidad y placer en el aprendizaje: El deseo de saber es un motor fundamental en la infancia.
7. El aprendizaje debe ser placentero: La instrucción efectiva evita el aburrimiento y se adapta a la naturaleza infantil.
8. Atención y repetición: La atención es clave en la educación, y los hábitos se forman a través de la repetición.
9. Progresión del aprendizaje: La enseñanza debe avanzar de lo simple a lo complejo, de lo concreto a lo abstracto, asegurando
que las ideas precedan a las palabras y los principios a las reglas.
Enrique Rébsamen y la Importancia del Maestro
Rébsamen promovió la enseñanza simultánea, donde los alumnos se agrupan por edad, reemplazando el sistema lancasteriano, basado
en monitores alumnos. Su enfoque priorizaba la figura del maestro sobre los métodos pedagógicos.
Principios de Rébsamen sobre la Enseñanza
• El maestro es el centro del aprendizaje: Su personalidad, cultura, vocación y trato con los niños determinan el éxito educativo
más que el método utilizado.
• Crítica a Pestalozzi: Aunque Pestalozzi promovía la enseñanza basada en métodos, Rébsamen argumenta que su éxito no se
debió a estos, sino a su entrega y pasión.
• El método es una herramienta, no un fin en sí mismo: Un buen maestro puede lograr excelentes resultados incluso con métodos
imperfectos, mientras que un maestro deficiente no tendrá éxito, sin importar la calidad del método.
• El método es individual: Cada docente desarrolla su propio estilo de enseñanza, y la efectividad depende de su entusiasmo,
empatía y habilidades.
Conclusión
Tanto Calkins como Rébsamen abordan la educación desde perspectivas complementarias. Mientras Calkins enfatiza la importancia de
la observación y el aprendizaje a través de los sentidos, Rébsamen destaca el papel del maestro como el factor determinante en la
enseñanza. Ambos enfoques coinciden en la necesidad de una educación dinámica, atractiva y adaptada a la naturaleza del niño.