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El declive de la infancia moderna.

La Infancia Hiperrealizada en la cultura de las tecnologías de


la información y la comunicación1.

Magdalena Costanzo
2013

El presente trabajo tiene como propósito analizar una de las expresiones de la infancia en los
tiempos actuales, llamada por Narodowski (1999) Infancia Hiperrealizada, cuando la infancia
misma ha dejado de responder a la definición unánime y universal de la modernidad, momento
histórico que no solo la define sino que también la produce y la hace posible.

De hombre pequeño a infante: la construcción moderna de la infancia.

La infancia no ha sido siempre significada como en la actualidad. Por el contrario,


Phillipe Ariès demostró en su reconocida obra “El niño y la vida familiar en el Antiguo
Régimen” que el sentimiento de la infancia es un producto histórico, no biológico. Siempre
hubieron niños biológicos, lo que se conoce y se siente por ellos es un producto del siglo XVI y
XVII cuando los chicos y grandes dejaron de mantener con los adultos una relación de cierta
equivalencia, en la que compartían las labores productivas, educativas y lúdicas. Todo ello es
evidenciado, entre otras cosas, según el análisis iconográfico del autor en las representaciones
del niño Jesús que deja de aparecer como un hombre pequeño para ser representado como un
niño, junto con una virgen María que deja de representarse en una relación pareja y distante con
el niño para aparecer como una mamá en su rol, que mira a su niño, que ejerce una identidad
maternal.

Este cambio histórico en el que se pasa progresivamente de ver al niño como hombre

1
El presente documento fue el trabajo final del Seminario “Sociedad, Política y Educación” a cargo del Dr. Mariano
Narodowski en la Maestría en Política Educativa de la Universidad Torcuato di Tella.
pequeño a ver al niño como ser dependiente del adulto y de su protección, al que le debe
obediencia, es el que da origen a la infancia tal como se conoce ahora junto con los aportes
creados por la disciplina naciente para estudiar al niño en tanto infante: La Pedagogía y junto a la
institución donde se intentan materializar los preceptos de la Pedagogía para educar y preservar a
los niños y adolescentes: La Escuela.

“Cuerpo dócil en el sentido de Foucault, cuerpo maleable, la infancia es


construida como ese lugar de heteronomía y juego del que siempre sentimos
nostalgias. Un espejo en el que se refleja nuestra racionalidad adulta,
heterónoma, severa. Un lugar construido a partir de la carencia de razón, de
autonomía. De la carencia de saber” (Narodowski, 1999:43)

Carencia de saber en tanto que la infancia moderna constituye el camino a la


emancipación, el camino de la plena heteronomía a la plena autonomía, mayoría de edad,
adultez. La adultez en la Edad Moderna es un secreto, un conjunto de saberes misteriosos
relativos a tres cuestiones: El sexo, el conocimiento y el poder.

¿Se puede hoy seguir hablando de seres heterónomos, ignorantes, obedientes y


dependientes de los adultos, de cuerpos dóciles disciplinados por la escuela?

La “infancia hiperrealizada” en una “cultura posfigurativa” o ¿cómo sostener la asimetría


hoy si ya no existe?

La introducción del libro “¿Qué hay de nuevo en las nuevas infancias?” de Gabriela
Diker (2009) es tan contundente como clara. Allí comienza dando algunos ejemplos de la
infancia de la actualidad, ejemplos que, según ella,

“(...) expresan con elocuencia la radicalidad de los cambios en la experiencia


infantil que han tenido lugar en los últimos años. Cambios que se inscriben en
los cuerpos de los niños pero que deben ser leídos como signos de
transformaciones más generales: en las posiciones adultas y en las relaciones
intergeneracionales, en las configuraciones familiares y en las prácticas de
crianza, en los objetos y modalidades de consumo, en los discursos y en las
políticas de la infancia, en las instituciones por las que los chicos transitan”.
(op.cit:9)

Esos cambios son producto de un cambio cultural. Previo a los años 60’ y 70’ según
Margaret Mead (1977) se vivía bajo una cultura llamada “Posfigurativa” en la cual había
vínculos asimétricos entre jóvenes y adultos, en donde éstos mandaban y decidían sobre
aquéllos. Desde los 60’ hasta esta parte se ha ido constituyendo y fortaleciendo la cultura
“Prefigurativa” en la cual se suceden cambios sociales violentos, en la que ser sabio o experto
(valoración suprema de la cultura “Posfigurativa”) ya no tiene tanto valor en tanto y en cuanto
los saberes acumulados son rápidamente cambiados, quedando obsoletos. En la cultura
“prefigurativa” la relación transgeneracional ya no es asimétrica como se acostumbraba antes ya
que el joven no atiende necesariamente al adulto.

Si esto es lo que ocurre, si la cultura “prefigurativa” es la que pareciera definir el tiempo


actual, resulta pertinente preguntarse ¿cuál es la posición de la infancia? Narodowski en su obra
“Después de clase. Desencantos y desafíos de la escuela actual” (1999) argumenta que la
infancia moderna está en crisis e identifica dos “nuevas reconfiguraciones” que constituyen los
dos polos por los que se fugó la infancia moderna, la infancia posfigurativa2.

“No se trata de una crisis de vacío o de vacancia, sino una crisis en la que la
infancia moderna declina, pero reconvirtiéndose: esto es, fugando hacia dos
grandes polos. Uno es el polo de la infancia hiperrealizada, la infancia de la
realidad virtual. (...) El otro punto de fuga (...) lo constituye el polo que está
conformado por la infancia desrealizada (...)” (op.cit.:47 y 51).

La infancia hiperrealizada está conformada por aquellos chicos que crecen con acceso
permanente a Internet, a los video juegos, a los canales de cable de la televisión... chicos que

2
El presente trabajo no tendrá en cuenta en su análisis a las “Infancias desrealizadas” que presenta aspectos muy
importantes para analizar la reconfiguración del sentimiento moderno de ternura sobre la infancia.
hace ya tiempo abandonaron el lugar del “no saber”. Se trata de chicos que ya no esperan, que
quieren todo y lo quieren de manera inmediata, atrapados por la publicidad de los medios y las
pantallas, que promocionan el valor de lo actual y de lo joven, de lo fresco e inexperto, chicos
que tienen el monopolio del control remoto, que se desenvuelven en el medio digital
naturalmente, sorprendiendo al decir de Narodowski (1999): “(...) a los adultos descubriendo
aquello que para éstos estaba vedado”. (op. cit.: 48)

Eso evidencia que se ha revertido la jerarquía del saber adulto en lo que refiere al
conocimiento digital. Ese misterio, ese tabú que constituye el saber y que en la cultura
posfigurativa es condición constitutiva de la infancia pareciera desvanecerse. Marlon Yezid
Cortés Palomino (2009) lo expresa de la siguiente manera:

“(...) Se puede llegar a decir entonces, que entre el tabú y la función paterna
hay un elemento en común: el ingreso del sujeto al orden simbólico. Es en esa
lógica que es posible decir que no hay cultura sin tabú. Pero el aumento cada
vez más evidente de los niños sin-vergüenza también pone en evidencia otra
realidad: en la cultura se está instalando un intento cada vez más decidido por
eliminar el tabú, y con él, los diques psíquicos que hacen posible la
coexistencia entre los seres humanos”. (op.cit.:74)

Esta asimetría entre chicos y adultos se ve de alguna manera invertida en lo que hace al
manejo de los medios tecnológicos. Neil Postman, un reconocido autor estadounidense
problematiza sobre la relación de la infancia con los adultos en su libro “La desaparición de la
infancia”. En él, analiza el desarrollo de televisión en Estados Unidos en la década del 80’ y da
cuenta de cómo dicha tecnología irrumpe en la cultura moderna, generando un proceso de
equivalencia entre niños y adultos, si bien se diferencian en cómo decodifican el mensaje.
Observa que cada vez con mayor frecuencia los programas son para todos, sin distinción de
edades. De esa forma, también avanza desde una postura sociológica en la desaparición del
misterio de la adultez, arrasando la televisión con todos los secretos de la cultura, el sexo, la
religión, etc. Postman argumenta que el acceso indiferenciado a la televisión que tienen los
niños, facilitado por el hecho de que la televisión no necesita de una preparación rigurosa para
ser entendida y usada, hace que al no haber secretos, no haya nada posible de ser llamado
infancia.

La televisión de Postman es hoy la computadora y todo lo que posibilita Internet, las


páginas de búsqueda, el chat, las redes sociales, los juegos online, aquello que es llamado “la
ventana al mundo”, los video juegos... Todo ello es verdad, se vive en un mundo atravesado por
pantallas, pero eso no hace que desaparezca la infancia, aún cuando algunas asimetrías entre
chicos y adultos se redefinan, aún cuando los medios no discriminen las edades, aún cuando el
acceso a los misterios de la adultez sea más temprano y accesible que en los tiempos pasados. No
es como argumenta Postman que la infancia deja de existir, por el contrario, como argumenta
Mariano Narodowski (1999) la infancia se reconvierte, se reconfigura, fuga hacia esos dos polos
a los que se hacía referencia más arriba, polos que al decir de los autores brasileños Fabris, H.;
Terezinha, E.; de Amorim Marcello, F.; y Sommer L. E. (2011) se entrecruzan, se aproximan
borrando sus fronteras en el deseo compartido de consumo favorecido por los medios y la
publicidad, que no discrimina clases sociales3.

La escuela moderna ante la infancia hiperrealizada de la cultura prefigurativa

En páginas precedentes se indicó que la escuela también es un producto moderno, creado


a partir del concepto de infancia. La escuela es una tecnología social en términos de Narodowski
que está caracterizada de la mejor manera posible en la obra de Comenius “Didáctica Magna” en
la que se establecen los dispositivos constitutivos de dicha tecnología que Narodowski (1999)
sintetiza de la siguiente manera:

“Una concepción moderna de infancia y la consecuente constitución del


alumno como lugar del no saber, una alianza entre escuela y familia por
medio de la cual se produce un desplazamiento del cuerpo infantil de la órbita
paterna a la órbita escolar, la instrucción simultánea que determina el lugar

3
Los autores aquí se refieren a los niños que se ubican dentro de la infancia desrealizada pero que no viven en la
calle, sino que viven con su familia y que posiblemente trabajen para ayudar a la economía. Son los niños que viven
con su familia y que también están atravesados por la pantalla al decir de Postman. Pantalla que estimula en ellos el
deseo de consumo y les hace posible pertenecer a una misma mancomunidad estructurada alrededor del consumo.
del docente como lugar del saber y la simultaneidad sistémica que hecha las
bases para la creación de los sistemas educativos nacionales: los elementos
intervinientes en el paradigma transdiscursivo de la pedagogía moderna son
varios y los mismos se entrelazan en forma estándar, constituyendo un corpus
visible, recurrente y no difícilmente identificable” (op.cit.: 20)

Todos estos dispositivos, que hicieron de la escuela la institución monopólica del saber, y
la formación de la infancia se encuentran hoy de alguna manera cuestionados. El acceso a los
medios de comunicación hace que la información esté disponible para todo aquel que la busque.
Ello hace que la escuela ya no detente el monopolio que acostumbraba y que tenga que
relegitimarse constantemente. La escuela ya no goza de una legitimación incuestionable, la
alianza escuela-familia se encuentra en crisis, los padres ya no le asignan el mismo valor de
antaño a la tarea docente, con lo cual la escuela hoy debe considerar las demandas de los padres
e intentar responder a ellas.

¿Cuáles son los desafíos de la escuela hoy para responder a las demandas actuales?
Reconociendo que es la escuela uno de los dispositivos que infantilizan, aunque ya no el único,
Narodowski (2009), pone una cuota de esperanza en ella y en el trabajo que allí se realiza a
diario con la infancia:

“Pueden destacarse entonces, entre los desafíos que estas transformaciones


representan para la escuela y para la sociedad en nuestros días, la
reformulación de los términos que han sostenido la asimetría escolar sin
desresponsabilizarnos de ella en nuestra condición de adultos. En otras
palabras: si nuestra sociedad reconoce nuevos valores en torno de lo infantil,
nuestra escuela es, de los diversos artefactos sociales que infantilizan, aquél
sobre el que poseemos mejores posibilidades de operar, para entender el
presente y proyectar el futuro”. (Op.cit: 76)

El trabajo se ha propuesto analizar cuál es el lugar de la infancia hoy en relación a la


revolución de los medios tecnológicos. El interrogante que se abre es cómo la escuela habrá de
trabajar con ello y si hay una única manera de hacerlo.
Bibliografía

 Baquero, R. Narodowski, M. (1994) ¿Existe la infancia? Revista del Instituto de


Investigaciones en Ciencias de la Educación – IICE. AÑO III, Nº 4. Disponible en:
http://giddet.psicol.unam.mx/giddet/prod/articulos/existe_%20la_infancia_ricardo_baque
ro.pdf (Consultado el 1/5/2013)
 Cortés Palomino, M.Y. (2009) La desaparición de la infancia. Dos perspectivas teóricas.
Revista Educación y Pedagogía, vol. 23, núm. 60. Disponible en
http://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/revistaeyp/article/viewFile/11410/1
0431 Consultado el 1/5/2013
 Diker, G. (2009) ¿Qué hay de nuevo en las nuevas infancias? Buenos Aires: Universidad
Nacional General Sarmiento.
 Diker, G. (2009) Tiempos de infancia: Argentina, fragmentos de 200 años. Buenos Aires.
Santillana.
 Cohen Imach, S. (2009) Infancia y niñez en los escenarios de la Posmodernidad. Buenos
Aires. Ponencia. IV Congreso Argentino de Salud Mental. Disponible en:
http://psicocent.com.ar/articulo.php?idart=59. Consultado el 1/5/2013)
 Fabris, H.; Terezinha, E.; de Amorim Marcello, F.; y Sommer L. E. (2011) “Crisis de
la infancia moderna y nuevas configuraciones de la metáfora de la infancia”, traducido
del portugués por Mariano Narodowski y Lucía Zuain, Revista Educación y Pedagogía,
Medellín, Universidad de Antioquia, Facultad de Educación, vol. 23, núm. 60, mayo-
agosto. Disponible en:
http://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/revistaeyp/article/viewFile/11412/1
0434 Consultado el 1/5/2013
 Mead, M. (1977) Cultura y compromiso Estudio sobre la ruptura generacional. Gedisa
 Narodowski, M. La infancia como concepto histórico y relacional. En: Diker, G. y
Frigerio, G. “Tiempos de infancia: Argentina, fragmentos de 200 años”. 2009. Ediciones
Santillana. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. República Argentina.
 Narodowski, M. (2004). Infancia y Poder. La conformación de la pedagogía moderna.
Buenos Aires: Aique educación.
 Narodowski, M. (1999). Después de clase. Desencantos y desafíos de la escuela actual.
Buenos Aires: Ediciones Novedades Educativas.
 Postman, N. (1994).The disappearance of childhood. New York: Vintage Books.

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