Está en la página 1de 3

ARISTÓTELES, Política. Libro I. Capítulo II.

“La razón de que el hombre sea un ser social, más que cualquier abeja y que cualquier animal
gregario, es clara. La naturaleza, pues, como decimos, no hace nada en vano. Sólo el
hombre, entre los animales, posee la palabra. La voz es una indicación del dolor y del placer;
por eso la tienen los otros animales. (Ya que por su naturaleza han alcanzado hasta tener
sensación del dolor y del placer e indicarse estas sensaciones unos a otros.) En cambio, la
palabra existe para manifestar lo conveniente y lo dañino, así como lo justo y lo injusto. Y esto
es lo propio de los humanos frente a los demás animales: poseer de modo exclusivo el sentido
de lo bueno y de lo malo, lo justo y lo injusto, y las demás apreciaciones. La participación
comunitaria en ésta funda la casa familiar y la ciudad”.

TEMA DEL TEXTO. Aristóteles defiende que el Ser Humano es un Ser Social por
naturaleza. Y esto es así porque posee el lenguaje (la palabra) que le permite expresar
y compartir lo que es justo e injusto, es decir, tener Ética. Los animales sólo tienen voz
para expresar dolor y placer.

IDEAS PRINCIPALES.
1ª Idea: “La razón de que el hombre sea un ser social, más que cualquier abeja y que
cualquier animal gregario, es clara. La Naturaleza no hace nada en vano”. Aquí Aristóteles
defiende la idea de que el Ser Humano es social por Naturaleza.

2ª Idea: “Sólo el hombre, entre los animales, posee la palabra. La voz es una indicación del
dolor y del placer; por eso la tienen los otros animales. (Ya que por su naturaleza han
alcanzado hasta tener sensación del dolor y del placer e indicarse estas sensaciones unos a
otros).” Aquí Aristóteles nos dice que la prueba de que el Ser Humano es un ser social es el
hecho de que, mientras los animales tienen la voz con la que expresan sensaciones, los Seres
Humanos somos los únicos que tenemos palabra.

3ª Idea: “La palabra existe para manifestar lo conveniente y lo dañino, así como lo justo y lo
injusto. Y esto es lo propio de los humanos frente a los demás animales: poseer de modo
exclusivo el sentido de lo bueno y de lo malo, lo justo y lo injusto, y las demás“. Aquí
Aristóteles nos quiere decir que la palabra (lo que diferencia al Ser Humano de los demás
animales) es lo que nos hace seres sociales. La palabra, el lenguaje, mediante el cual somos
capaces de expresar y compartir nuestras ideas acerca de lo que está bien y está mal,
nuestras ideas acerca del comportamiento humano (algo que no pueden hacer los animales).
Somos los únicos que tenemos el sentido de lo justo y de lo injusto y lo expresamos con
palabras.

4ª Idea: “En cambio, La participación comunitaria en ésta funda la casa familiar y la ciudad”.
Con esta última idea, Aristóteles nos quiere decir que es, precisamente, la posibilidad de
compartir en, comunidad, nuestras ideas acerca de lo que es justo y lo que injusto, lo que hace
posible que se forme la sociedad. En el origen de la sociedad están esas ideas comunes sobre
la justicia que expresamos a través de la palabra.

RELACIÓN ENTRE LAS IDEAS. El texto parte de una afirmación: la naturaleza social
del ser humano. Aporta como prueba de ello que la naturaleza no hace nada en vano y que, a
los seres humanos, nos ha dado la capacidad de tener un lenguaje y de comunicarnos con
otras personas. Por tanto, la existencia del lenguaje articulado y simbólico, frente a la simple
voz de dolor o placer de los animales, demuestra que somos seres sociales. La principal
diferencia entre el lenguaje animal y el lenguaje humano es que este último tiene como
objetivo que podamos comunicarnos entre sí nuestras diferentes ideas acerca de lo que es
justo o injusto. En conclusión, las ideas que tenemos y compartimos acerca de lo que es la
justicia están en el origen de la sociedad.

EXPLICACIÓN DE LAS IDEAS. La primera idea del texto es uno de los apoyos
fundamentales de la teoría ética y política de Aristóteles: en la naturaleza del ser humano está
el vivir en sociedad; somos animales cívicos. Como todos los seres naturales, el ser humano
tiene un fin propio, la felicidad, pero solo conviviendo en sociedad podemos alcanzarlo.
Necesitamos de los demás; por eso, se crearon las familias y, luego, las aldeas. La unión de
estas dio lugar a la ciudad (polis), la única que es autónoma y autosuficiente, autárquica; solo
en ella el hombre puede alcanzar su perfección y vivir una vida plenamente humana.

La prueba de que el ser humano es un ser social más que cualquier otro ser vivo radica en que
el lenguaje es un instrumento de comunicación exclusivamente humano, y si la naturaleza nos
ha dotado de tal instrumento es por alguna razón, ya que todo en ella tiene una finalidad.
También los animales se pueden comunicar, tienen voz, pero solo pueden comunicar
sensaciones (placer, dolor, etc.). Por el contrario, el lenguaje simbólico nos da la posibilidad de
comunicarnos con un nivel de complejidad mucho mayor. En este contexto, podemos entender
las diferentes funciones del alma: la nutritiva (propia de las plantas), la sensitiva (propia de los
animales) y la racional (humana).
El sentido de lo bueno y de lo malo nos distingue de los animales, por lo que la moral es un
ámbito exclusivamente humano, lo que nos define frente a los demás seres vivos. Ese ámbito
se deriva de nuestra razón y de nuestro lenguaje. La comunicación entre los individuos y, en
especial, las consideraciones sobre la justicia y la bondad fundan la sociedad. Una ciudad se
define por las leyes que la rigen, por su idea de la justicia, la cual se deriva de sus ciudadanos.
Así queda patente la unión entre ética y política en Aristóteles.

VIGENCIA DEL TEXTO EN LA ACTUALIDAD. La idea de que el hombre es un


ser social por naturaleza podría ser defendida en la actualidad, tal vez, en mayor medida que
en cualquier otro momento histórico. No somos independientes, autónomos, no podríamos
sobrevivir aislados de los demás. Aunque debemos preguntarnos si, hoy día, dependemos de
la convivencia con otros seres humanos o si dependemos sobre todo de la tecnología y de los
múltiples objetos que facilitan nuestra existencia.

La vida en la ciudad permite que podamos satisfacer las necesidades básicas y también hace
posible el acceso a la cultura, que es un producto social. Por eso, para Aristóteles, el hombre
debía vivir en sociedad, para poder satisfacer necesidades no solo, ni fundamentalmente,
materiales. El problema es que, actualmente, nuestra dependencia de muchos de los avances
técnicos supone una limitación a nuestra autonomía, pues estos pueden llevar a tiranizamos.
Ciertamente, necesitamos relacionarnos con otras personas, pero cuando observamos el uso
que hacemos del lenguaje cabe preguntarnos si los múltiples medios que hoy están a nuestro,
alcance contribuyen a hacer más superficial y carente de contenido la comunicación humana.

Es cierto que, también hoy día, reflexionamos sobre lo bueno y lo malo, lo justo y lo injusto: la
moralidad sigue siendo el rasgo que nos diferencia del resto de animales. No obstante, no
parece que en nuestra sociedad se mantenga la prioridad de lo social y lo común sobre lo
individual, prioridad incuestionable en Aristóteles.