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Ocultismo en la

Creación de Adán
Nelson Ressio Agüero
AUTOR

Nelson Ressio Aguero

Programador de Sistemas.
Productor de música Dance.
Escritor - Autor de Novelas de
Ficción.

Su Cueva Digital:
EL ERMINAUTA
http://www.erminauta.com/
2014/05/la-creacion-de-
adan-por-miguel-angel.html

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@NelsonJRessio
Ocultismo en la Creación de Adán,
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por Miguel Ángel. Descorriendo el
velo de un Creacionismo que oculta
un claro Racionalismo en una de las
pinturas más enigmáticas pintadas
en la Capilla Sixtina.

Les presento aquí, queridos lectores, al Creacionismo


Medieval, capturado por la mente de un gran artista como
lo fue Miguel Ángel, y plasmado en el techo de la Capilla
Sixtina, allá por el año 1511, representando uno de los más
enigmáticos pasajes bíblicos, como lo es el del Génesis,
respecto del cual, el primer hombre, Adán, ese primer ser
mítico y terrenal que el creacionismo medieval impuso, -y
que hasta hoy en día aún se mantiene-, sobre las mentes
intelectualmente desprotegidas. Adán, el primer ser varón
creado por otro ser varón, espera sentado pacientemente
desde su triángulo terrenal, que una grata compañía, -que
todavía está dentro de los ámbitos de lo divino-, le sea
provista para multiplicarse y esparcirse por sobre la faz de
la Tierra.
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La Creación de Adán, de Miguel Ángel.

Pero lo que no se imaginaban aquellos que le encargaron


tan magnánimo trabajo artístico y filosófico a
Miguel Ángel Buonarroti, es que esta pintura, oculta tras un
complejo velo transparente, un concepto que se opone
drásticamente, a todo lo que el creacionismo, impulsado
por la religión Católica de aquellos tiempos, ha pregonado
erróneamente por muchos cientos de años, llegando a
asesinar a todo aquel que no estuviera de acuerdo con su
corriente de pensamiento; ese concepto opuesto al
creacionismo es el racionalismo, concepto que fue
presentado por Miguel Ángel, por intermedio de esta
pintura, ante los ojos de sus "clientes eclesiásticos", sin que
éstos se percataran siquiera del verdadero significado
oculto que encierra la pintura. A la vista del mundo
eclesiástico fue representado el concepto creacionista,
mientras que a los ojos de su autor, y luego de muchos
otros más, fue representado un claro racionalismo, oculto
a plena vista de todos, pero a la mirada de unos pocos, por
un conjunto de detalles que pasaré a detallar a
continuación.

En esta pintura, en "La Creación de Adán", podemos


percibir a simple vista, dos secciones bien diferenciadas,
dos representaciones de realidades contrapuestas, dos
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mundos separados por un muy estrecho espacio -
incognoscible- entre dos dedos índices a punto de hacer
contacto para que surja la chispa divina que unirá aquellos
dos mundos, aquellas dos realidades, realidades éstas que
dejaron sellado con el óleo y el sudor de Miguel Ángel, el
origen dual del ser humano.

Esa dualidad a la que hago referencia en el párrafo anterior,


proviene de la unión de lo divino con lo terrenal, de la fusión
de dos características innegablemente intrínsecas al ser
humano, de la integración de dos particularidades que
provienen desde la mismísima creación del universo, desde
el enigmático Big Bang; y que es la unión de la energía (o
materia) por medio de las fuerzas físicas y cuánticas que
gobiernan nuestro universo, siendo estas últimas fuerzas,
características meramente divinas que le dan forma,
entidad y razón de ser a todo lo que existe en el universo,
y en este caso de estudio, al propio ser humano. Es decir
que, en la pintura, Miguel Ángel ha querido dejar reflejado
el carácter dual del ser humano, comprendido éste por la
materia gobernada divinamente por las fuerzas físicas de la
naturaleza. La Materia y las fuerzas físicas, la tierra y el
cielo, lo humano y lo divino, lo que se encuentra abajo y lo
que se halla arriba; dualidades éstas que, más allá de las
incontables interpretaciones que diferentes filosofías le han
querido conferir por siglos, siempre tienden a unirse, de
una u otra manera, por la acción inconsciente, -y
posteriormente consciente-, de la divinidad innata que el
Hombre conlleva sobre su propio Ser, sobre su psique.
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Por consiguiente, y sin dejar de lado la divinidad plasmada
por el pincel de este gran artista sobre su magnánima obra;
producto ésta, de su mente creadora, y que hoy me he
decidido a analizar aquí desde mi punto de vista; quiero
continuar interpretando, o bien, descorriendo el velo
transparente que oculta el verdadero significado de esta
obra, que impide que se revele a simple vista lo que el
mismísimo Miguel Ángel ha querido transmitir en aquel
entonces, más allá de que lo solicitado por el papado de
aquellos años oscurantistas haya sido de carácter
eminentemente creacionista, este gran artista se las
ingenió para dejar en claro oscuro su postura al respecto y
su visión racionalista de la creación del Hombre, aunque
ésta no haya sido percibida en aquellos momentos.

Pero continuemos con el análisis de la obra. Sigamos


descorriendo el velo que cubre el verdadero mensaje que
se encuentra a la vista de todos pero a la mirada de unos
pocos, por lo menos, era así en el medioevo.

Si observamos la postura de Adán, lo podemos ver con la


mayor parte de su cuerpo desnudo recostado sobre ese
pequeño triángulo verde de la Tierra, representando con
ello, su origen terrenal, material, animal, como queriendo
significar que Adán recién está emergiendo desde las
entrañas de la Madre Tierra, madre que le supo dar la
materia que por ahora, débilmente puede mover hacia un
Dios que espera con ansias hacerse carne por intermedio
de Adán. Y siguiendo con Adán, podemos apreciar que él
apenas puede levantar su brazo izquierdo para estirarlo
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débilmente, al igual que lo hace con su mano, en dirección
al Ser que, desde los cielos, le dará la Chispa Vital, le
imprimirá el empuje Causal proveniente desde la divinidad,
desde la creación del universo, desde aquel punto
infinitesimal denominado Big Bang, desde aquel cúmulo de
fuerzas de la naturaleza que todo lo impregna y que harán
de Adán un ser dual y rebosante de vida quien luchará por
llegar a la divinidad... querrá ser Dios, sabiendo que Dios,
también quiere ser él.

Casi todo el cuerpo de Adán yace apoyado sobre la madre


Tierra y solo tiene las fuerzas necesarias para alcanzar la
Divinidad, Divinidad ésta que lo espera y trata de alcanzar
también, desde lo alto, desde el cielo, desde
arriba. Adán intenta con todas sus fuerzas terrenales
alcanzar a Dios, sin saber que Dios intenta alcanzarlo a él.
Es que ambos son lo mismo, con la diferencia de que Dios,
la divinidad, las fuerzas de la naturaleza, están conscientes
de su propia condición divina, mientras que Adán no, ya
que todavía no ha comido el fruto del árbol del
conocimiento del bien y del mal, por lo que su conciencia
no se ha desarrollado aún.
También es evidente la condición andrógina de Adán,
debido a que su miembro viril aparenta ser un pene y una
vagina, ambos en el mismo lugar de su pubis,
representando con esto, lo masculino y lo femenino, esa
dualidad desde la que todos provenimos, y que luego
anhelamos transmutar, -mente consciente de por medio-,
para arribar a la Unidad de la dualidad, para alcanzar esa
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Chispa Divina que nos convertirá en Uno con el universo.
Chispa que debemos encontrar por medio de nosotros
mismos, con el racionalismo que nos debería caracterizar a
todos los seres humanos, y no por medio del creacionismo
que hasta hoy en día todavía tiene sus fieles defensores, ya
sea por simple e inocente creencia, o también por interés.

Ahora bien, Adán yace sin fuerzas sobre la Tierra, diría yo


que todavía entremezclado con ella, mientras que el
supuesto evento creacionista desciende desde los cielos, de
la mano derecha creadora de un Dios antropomorfo,
rodeado de ángeles y de diversas telas de color verde y rojo
oscuro, como una manera de demostrar la acción de Dios
sobre el ser humano, que, -como dicen las escrituras-, fue
creado a su imagen y semejanza. Dios, desde arriba,
desciende con su firme y fuerte brazo derecho extendido, y
por medio de su robusta mano, levantando su dedo índice
en dirección a Adán, como intentando hacer contacto con
el débil dedo índice de la mano de éste.

El brazo izquierdo de Adán trata de alcanzar y obtener


aquellas fuerzas físicas de la naturaleza que hacen que la
materia tenga su razón esencial de ser, mientras que su
brazo izquierdo permanece inmóvil, retraído bajo su
cuerpo, como esperando utilizarlo luego, para abrazar a
quien será su compañera: Eva. Mientras que Dios, desde el
cielo, estira su poderoso brazo derecho para intentar entrar
en Adán y ser carne, -así como aquel, llegar a ser divino-,
mientras que el brazo izquierdo de Dios, abraza a una figura
femenina detrás de Él, figura ésta que no hace más que
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mostrarse expectante y con su mirada fija hacia un
terrenal Adán que espera liberarse de su condición de
andrógino. Incluso la supuesta figura femenina, Eva, coloca
su mano izquierda sobre el brazo izquierdo de Dios, como
simbolizando una posible procedencia divina de la Mujer,
ya que el nombre Eva significa, "Madre de los vivientes",
"dadora de vida", como una fiel muestra de la condición
divina de Eva, debido a que, mucho antes de que ella sea
creada a partir de una de las costillas de Adán, más un poco
de barro, ésta ya estaba en la mente de Dios. Incluso, uno
de los ángeles de la derecha, o sea, a la izquierda de la que
sería una futura Eva, intenta retenerla para que Dios no
pueda reunir lo masculino y lo femenino en dos cuerpos
separados, eliminando la condición andrógina de Adán.

De todas maneras, hasta aquí, muy someramente he


detallado mi punto de vista respecto de lo que ocultaría esta
gran obra de Miguel Ángel, pintada con mucho sudor
y lágrimas, sobre el techo interior de la Capilla Sixtina,
ubicada ésta en la Ciudad del Vaticano, hace más de
quinientos años.
Lo que en realidad oculta esta pintura, va más allá de la
capacidad de imaginación que tenían los religiosos de
aquella época, -y de muchos de hoy en día-, debido a que,
Miguel Ángel supo ocultar un perfecto racionalismo detrás
de un velo transparente de creacionismo, hecho añadido
que le vale mis más sinceras y humildes felicitaciones.
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Pero veamos a que me refiero con que Miguel Ángel estaba
convencido de que el creacionismo era un concepto
teológico muy errado y que el racionalismo, el uso de la
razón, era la única vía para entender al Universo, como
también a Dios, y por supuesto a los Hombres. Y a lo que
me refiero, es a que el Sr. Buonarroti, de una manera
magistral supo simbolizar a Dios, a Eva, a sus Ángeles y a
las largas telas rojas y verdes que los envuelven, como una
fiel representación anatómica y fisiológica del cerebro
humano. Es así estimados lectores, aquella divinidad que
desciende de los cielos, no es más que un gran símbolo que
nos hace ver que dicha divinidad del hombre pasa por el
uso de la razón y del llegar a la tan ansiada -aunque
desafortunadamente no alcanzada por todos- conciencia
del Si, y que la creación de nuestra especie no fue obra de
un Dios omnipotente con forma humana masculina, sino
que fue debido a la interacción de la materia con aquellas
fuerzas divinas de la naturaleza, que le dieron y le dan
estructura y vida a nuestro universo.

Ahora centrémonos en esa especie de cerebro simbolizado


por Dios y los Ángeles, que el pintor supo plasmar en su
obra, y de una manera oculta para quienes no tenían -o
tienen- ojos para ver (o mirar desde mi punto de vista).

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Comparativa gráfica del Creacionismo Católico, con el


Racionalismo oculto por Miguel Ángel, basado éste en la
razón y por ende, en el cerebro humano.

Como vemos en la imagen comparativa, podemos apreciar,


en la parte superior derecha de la pintura de arriba, la idea
del "creacionismo católico", representado éste, aunque de
manera oculta por el pintor, pero fundamentándose en una
idea antagónica a aquella, es decir, por medio de un claro
racionalismo basado pura y exclusivamente en la
morfología y el funcionamiento del cerebro humano, como
se puede ver en la parte inferior derecha de la misma
imagen.

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Representación de Eva sobre la pierna erguida izquierda


de Adán.

Veamos, y antes de proseguir con el análisis de esta


incuestionablemente enigmática pintura, podemos
encontrar que Eva, quien todavía se ubica en lo alto del
cielo, dentro de la mente de Dios, ya está destinada a ser
parte de Adán. ¿Y porque digo esto?, porque, como lo
podrán apreciar en la siguiente imagen, en la pierna
izquierda erguida de Adán, sobre la que
apoya débilmente su brazo izquierdo, -mismo brazo que
utiliza Dios para retener a Eva en su mente divina-, se
vislumbra una figura un tanto humanoide que se asemeja
a un torso y a las piernas de una mujer, por lo que, si coloco
la cabeza de Eva, -quien todavía se halla dentro de los
planes de Dios-, sobre la rodilla izquierda de Adán, queda
conformada una figura femenina, como que Miguel Ángel
nos está queriendo decir que Adán y Eva, -antes de que
Dios la cree, luego de extraerle una costilla a Adán-, son
ambos un solo Ser por el momento, y que está
representado por la condición dual, Andrógina de Adán.
Pero veamos la imagen de lo anteriormente expresado.
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Centrémonos ahora en la mente de Dios. En esa intrigante


imagen que baja desde los cielos, repleta de ángeles, todos
dispuestos alrededor de Dios y de Eva, y que es envuelta
por una especie de tela de color rojo.

Como ya lo nombre antes, en este mismo artículo, Miguel


Ángel representó en su pintura, ni más ni menos que al
cerebro humano, y no solamente por su forma externa, sino
que también lo hizo con ciertas funcionalidades, plasmadas
allí, muy ocultas, tras un velo transparente de racionalismo,
propio de él mismo, pero no así del creacionismo católico.

Para continuar analizando ese cerebro dibujado por Miguel


Ángel, y que contiene, psicológicamente hablando, a todos
nuestros dioses y a nuestros demonios, e incluso, también
a Eva; primero debo mostrar la imagen que se corresponde
con el supuesto cerebro que el artista quiso plasmar en su
obra. La imagen es la siguiente:

En dicha imagen, a mi parecer, el artista ha representado,


no solamente a la forma externa del órgano que nos hace
ser y existir, que nos hace ser seres conscientes y de razón,
-aunque a algunos, esto les sea indiferente-; sino que
también ha querido representar ciertos aspectos internos
del mismo, tanto morfológicos como también funcionales.

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El cerebro de Dios. Su forma y su funcionamiento.

Veamos.

Como podemos apreciar en la imagen de arriba, la forma


externa del cerebro está representada por la tela de color
rojizo que cubre casi a todos allí dentro y que representaría
la llamada Duramadre, delgada membrana que recubre a
todo el cerebro y lo separa del cráneo. Allí, Dios no solo
atraviesa todo el cerebro, de punta a punta; desde el Tallo
Cerebral y el Cerebelo, hasta el Lóbulo Frontal, pasando por
el Tálamo, el Fórnix, la Hipófisis, el Hipotálamo, el Cuerpo
Calloso y la Circunvolución Cingulada; sino que también
puede salirse de los límites físicos del mismo. Mientras que
con sus pies, Dios estaría conectándose con el resto del
cuerpo, con su brazo derecho extendido (y no olvidemos
que el hijo de Dios se sentó a la derecha de Él) estaría
haciendo énfasis en el poder que tiene el cerebro humano;
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y que no es solamente el de limitarse al interior de esa tela
rojiza, de la denominada, Duramadre, o sea al interior del
cráneo; sino que nuestra naturaleza dual, material y divina,
nos convierte en dioses también, pudiendo trascender
nuestro propio límite corporal.

Ahora bien, alrededor de ese Dios, que es la parte principal


y central de ese vehículo divino que proviene de los cielos,
se encuentran los ángeles, y también la que será la futura
esposa de Adán: Eva, abrazada ésta por medio del brazo
izquierdo de Dios. Incluso, la mano izquierda de Dios, toca
el hombro derecho de uno de los ángeles que intenta
retener a Eva en ese mundo divino, ese ángel, con su
ademán, trata de que Eva no trascienda desde lo divino
hacia lo terrenal, que no forme parte externa de la dualidad
andrógina del hombre que Dios llamó Adán y que
débilmente aguarda recibir el insuflo de vida, la chispa
Divina, que le hará levantarse de su actual condición, para
poder, de esa manera, prepararse para la llegada de su
compañera. Ese ángel que trata de retener a Eva, estaría
representando las fuerzas tiranas del inconsciente.
Entonces, y con el objeto de ir comparando el cerebro
oculto de Miguel Ángel, con las partes y funcionalidades de
un cerebro humano real, primero les adjuntaré una imagen
descriptiva de éste último.

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El Cerebro Humano y alguna de sus partes.

Si vamos comparando con la imagen anterior a esta,


podemos encontrar unas cuantas analogías más, que las ya
expresadas hasta ahora, como por ejemplo, que el área
denominada "Circunvolución Cingulada", es la que
funcionalmente interviene en la manera en que el ser
humano se adapta al medio para asegurar su
supervivencia. Y, ¿qué coincidencias no? ya que dicho área,
en la pintura de Miguel Ángel, está representada por el
brazo izquierdo de Dios que justamente abraza y mantiene
preparada a Eva, para entregársela a Adán y de esa manera
asegurar la supervivencia de la especie. El Génesis, a este
respecto dice:

" 1,26: Y dijo Dios:

—Hagamos al Hombre a nuestra imagen y semejanza;


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que ellos dominen los peces del mar, las aves del cielo, los
animales domésticos y todos los reptiles.

1,27: Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios


lo creó; varón y hembra los creó. 1,28: Y los bendijo Dios y
les dijo:

—Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla;


dominad los peces del mar, las aves del cielo y todos los
animales que se mueven sobre la tierra."

Veamos ahora, una comparación gráfica de lo antedicho


respecto de la Circunvolución Cingulada:
Circunvolución Cingulada del cerebro representada por el
brazo izquierdo de Dios.

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Circunvolución Cingulada del cerebro humano que regula


características respecto a la supervivencia de la especie.

Como ya lo he explicado, Dios ocupa toda la parte central


del cerebro desde el Tallo Cerebral y hasta el Lóbulo
Frontal. Y como nos podremos imaginar, todas las partes
internas del cerebro, alejadas de la corteza, cumplen las
funciones mas importantes de éste, como por ejemplo, que
a través de lo que se denomina como Cuerpo Calloso (en
color rozado en la imagen anterior) exista una vía de
comunicación entre un hemisferio cerebral y el otro, con el
fin de que ambos lados del cerebro trabajen de forma
conjunta y complementaria.

El Tálamo controla los procesos físicos automáticos; la


Hipófisis que segrega hormonas para regular un proceso
que se denomina Homeóstasis, el cual es una propiedad
que tienen los organismos vivos, y que consiste en la
capacidad de establecer de manera indeterminada en el
tiempo, una condición interna estable reacomodando los
cambios que se dan en su entorno, mediante la regulación
del intercambio entre materia y energía con el exterior
(metabolismo); el Tallo Cerebral, que controla entre otras
funciones, la respiración, la regulación del ritmo cardíaco y
aspectos primarios de la localización del sonido, además de
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su función primordial de conectar el cerebro con el resto del
cuerpo; el Fórnix, que su función es de unir todos los
elementos del Sistema Límbico del Hemisferio Derecho con
los del Hemisferio Izquierdo.

Como podemos ver, y aunque el cerebro tiene muchas más


secciones internas cerebrales que nombrar, las detalladas
anteriormente nos dan una idea del porqué Dios se
encuentra en el mismo lugar que aquellas secciones dentro
de la pintura de Miguel Ángel. Con esta síntesis precedente,
comprendemos, o lo tratamos de hacer, por qué Dios ocupa
el centro del supuesto cerebro en su obra "La Creación de
Adán", y simplemente es porque en el centro del cerebro
se encuentran las funciones o secciones más importantes.

Antes de terminar, con una pequeña comparación de los


ángeles y la corteza cerebral, adjunto una imagen que
esclarece lo anteriormente explicado en el párrafo
precedente.

En cuanto a los ángeles, los cuales se disponen


conformando un enigmático conjunto de singulares poses y
ejecutando diferentes ademanes y expresiones faciales,
éstos seres celestiales se corresponden con la corteza
cerebral, es decir, con todo lo que se encuentra alrededor
de Dios, o sea, circundando a las funciones y órganos
centrales del cerebro.

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Nuestra divinidad ocupando las secciones más importantes


del cerebro.

Y antes de pasar a las comparaciones de la corteza cerebral


con los Ángeles que la representan en la pintura de Miguel
Ángel, debo agregar otra imagen para entender mejor a lo
que me refiero.
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Ángeles que representan la corteza cerebral en la pintura de


Miguel Ángel.

Como podemos observar en la imagen anterior, los tres


ángeles que se encuentran en el área motriz -en la parte
superior del cerebro- demuestran justamente movimiento,
se puede notar un viento que roza sus caras y cabellos,
como si se estuvieran moviendo hacia adelante a una cierta
velocidad.

Por otro lado, a los ángeles que se encuentran detrás de


Eva, se les pueden percibir expresiones que denotan
sentimientos varios, como preocupación, miedo e ira,
ángeles éstos que se encuentran justamente en el área de
sensibilidad general y en la psico-sensitiva, ubicadas
también en la parte superior y posterior del cerebro, en el
Lóbulo Parietal. En cambio, los ángeles que se encuentran
en la parte inferior del cerebro, específicamente en el
Lóbulo Temporal, denotan un aspecto oscuro y tenebroso,
y hasta uno de ellos no muestra su cara, debido a que se
halla de espaldas, lo que sugiere que están simbolizando la
psique profunda, el inconsciente, y físicamente, los dos
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niveles más antiguos del cerebro humano, y que son el
Sistema o Cerebro Límbico y el Cerebro Reptiliano.

Como vemos, el transparente velo que ha sabido colocar el


genial Miguel Ángel sobre esta bella obra denominada "La
Creación de Adán", y en plena época del creacionismo
católico, no hace más que reafirmar, que es imposible, -y
así lo será siempre-, evitar que la razón supere al dogma.
Este pintor del renacimiento ha sabido plasmar sobre un
fresco netamente creacionista a simple vista, un claro
racionalismo oculto a los ojos que solo veían e lugar de
mirar, racionalismo éste, muy acorde al pensamiento del
artista Buonarroti.

Nelson J. Ressio
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