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UNIVERSIDAD NACIONAL

AUTÓNOMA DE MÉXICO

FACULTAD DE PSICOLOGÍA

SISTEMA DE UNIVERSIDAD ABIERTA

ACTIVIDAD TEÓRICA 2: ACTITUDES,


EMOCIONES, CREENCIAS Y SESGOS
COGNITIVOS

1719 - INTEGRACIÓN DE INFORMES


PSICOLÓGICOS

JASMIN GÓMEZ JUNGHANS

MTRA. CARLA AILEED ALMAZÁN ROJAS


SEMESTRE 7
ENSAYO: ACTITUDES, EMOCIONES, CREENCIAS Y SESGOS
COGNITIVOS

Todos los seres humanos pensamos cosas, todos los días, a todas horas.
La particularidad de nuestra especie supone que podemos hacer un acto
consciente la acción de pensar y razonar sobre nuestros pensamientos,
aunque a menudo podemos llegar a sentirnos atrapados en un flujo
incesante de ideas, emociones y reflexiones, que pueden parecer fuera de
nuestro control. Sin embargo, existe un poder inherente en la conciencia
y el razonamiento que nos permite gestionar y dirigir nuestros procesos
mentales. A pesar de ésta capacidad que nos confiere la conciencia,
Albert Ellis identificó una serie de “afirmaciones no empíricas o irreales
que uno mismo se plantea y donde influyen aspectos innatos como
aprendidos de cada persona” (Tamayo, 2019), llamadas ideas o creencias
irracionales, las cuales pueden llegar a limitarnos, bloquearnos o generar
un estado de malestar continuo, así como pueden afectarnos en un
sentido emocional y en cuanto a nuestro sistema autovalorativo.

Pero, ¿cómo se forman las ideas irracionales y cuáles podemos


experimentar? Para contestar estas preguntas, primero debemos
entender cómo se conforma el rumbo de nuestras ideas o pensamientos.

Según Serrano (s/f), gran parte de nuestros pensamientos estarán


determinados por nuestras creencias, basadas en las experiencias que
hemos tenido a lo largo de nuestras vidas, así como la cultura en la que
estamos inmersos y los sistemas de valores que se nos han implantado.
Estas creencias pueden ser sobre nosotros mismos, hacia las demás
personas o sobre la realidad circundante.
Son nuestras vivencias las que harán que nuestro pensamiento tomen un
camino u otro. Las representaciones mentales formadas en nuestro
pensamiento muchas veces están basadas así mismo por nuestras
creencias, y nos ayudan a interpretar el mundo que nos rodea.

Además, nuestros pensamientos, influidos por nuestras creencias, son


componentes fundamentales para entender nuestra vida emocional y
conductual, pues nuestras acciones no son meras respuestas a
situaciones externas, sino que están profundamente influenciadas por lo
que pensamos y creemos. El siguiente ejemplo puede retratarlo un poco
mejor: “Entre una situación (A) y una emoción sentida (C), aquello que
media es nuestro pensamiento (B)”. Así, podemos entender que nuestras
interpretaciones sobre las situaciones generan nuestros estados
emocionales, y no al revés. Una persona podría tener una reacción
emocional muy diferente a otra ante exactamente la misma situación.

Esta forma de interpretar y experimentar el mundo estará, entonces,


regida por nuestro sistema de creencias, y contribuirá a nuestros estados
emocionales y en nuestro comportamiento. Existen creencias que pueden
facilitarnos el cotidiano, ya que que nos brindan seguridad, como que el
sol saldrá cada mañana, o que nadie allanará tu departamento porque
vives en un edificio que cuenta con guardias de seguridad las 24 horas
del día; esto nos hace deslindar de la necesidad de afirmar o comprobar
las cosas. Sin embargo, existen experiencias vivenciadas que pueden
generarnos creencias que nos hacen sentir, por el contrario, inseguros y
vulnerables, y que, a diferencia de las que mencionamos anteriormente,
nos generan estados emocionales displacenteros, e incluso pueden
limitarnos o bloquearnos en la forma en la que actuamos o respondemos
ante una situación determinada, o puede atraparnos en malestares
continuos.

Albert Ellis nombró a las creencias no-empíricas o irreales implantadas


por experiencias pasadas, las cuales generan malestar continuo o incluso
conductas disfuncionales, como ideas o creencias irracionales. Identificó
10 ideas irracionales más comunes en la civilización occidental actual
(Tamayo, 2019):

1. Necesidad de aprobación: Se manifiesta cuando una persona busca


constantemente aprobación y validación por parte de los demás,
basando su valía personal en la percepción que otros tienen de él o
ella. La necesidad de recibir esta aprobación puede repercutir en
las personas de forma en que les haga comportarse sumisos,
complacientes o incluso manipuladores al relacionarse con otras
personas, afectando su autoestima, relaciones interpersonales e
incluso repercutir en su salud mental. El sujeto con esta idea
irracional puede sacrificar sus necesidades personales y valores
con tal de obtener la aprobación de las demás personas, lo que
puede generar relaciones poco saludables. Al generar una
dependencia emocional con el sentimiento de aprobación, el sujeto
podría experimentar emociones negativas y dañinas cuando la
aprobación deseada no se materializa, tal como ansiedad y
frustración. Desde la psicología, esta idea irracional está ligada a la
autovalía y autoestima, y puede ser resultado de experiencias
referentes al rechazo o falta de apoyo emocional. Los sujetos que la
arraigan pueden internalizar la idea de que solamente serán dignos
de amor y aceptación si satisfacen las expectativas ajenas.
2. Perfeccionismo: Es una búsqueda de la excelencia absoluta,
manifestándose en la vida de los sujetos como un ideal inalcanzable
que se persigue incesantemente. Quienes padecen esta idea
irracional suelen estar inmersos en un ciclo de autocrítica y
autoevaluación constante.
3. Falacia de justicia: Es la creencia irracional de que el mundo debe
ser justo en todo momento. Sin embargo, esto no es posible cuando
observamos la realidad inevitablemente injusta. Esta creencia
puede provenir de la concepción idealista de que al hacer lo
correcto nos será recompensado y que la gente que obra mal será
castigada, sin embargo, la justicia siempre es aplicada.
4. Baja tolerancia a la frustración: La persona quien padece esta idea
irracional tiene gran dificultad para manejar situaciones en las que
las cosas no cumplen sus expectativas o planes, y puede tener
reacciones emocionales intensas y comportamientos impulsivos o
destructivos. Genera en las personas una sensación de malestar
abrumadora al enfrentarse a obstáculos o adversidades, lo que
proviene de un bajo poder adaptativo, así como las expectativas
poco realistas realzan este tipo de idea. La menor dificultad puede
llegar a percibirse como un gran desastre, generando enojo,
ansiedad y desesperación. Tiene sus orígenes en experiencias
anteriores donde el sujeto no logró aprender a afrontar la
adversidad de forma saludable.
5. Locus de control externo: Es la tendencia a atribuir los eventos
propios a fuerzas externas fuera del control personal, sean éxitos o
fracasos. Las personas que la padecen tienden a creer que el curso
de su vida está determinado por factores como la suerte, el destino
o la influencia de otras personas, en lugar de sus propias acciones
o habilidades. Esto genera impotencia, desesperanza o falta de
responsabilidad sobre la vida propia de las personas quienes lo
experimentan.
6. Miedo a lo desconocido: Es el miedo a la incertidumbre, a lo que no
se entiende o a lo que no puede preverse. Puede manifestarse de
diversas maneras, como miedo a los cambios grandes, a tomar
decisiones por las consecuencias desconocidas, ir a un lugar nuevo,
entre otras cosas.
7. Evitación de problemas: Se manifiesta cuando una persona evita
enfrentarse a situaciones complejas o desafiantes en su vida, por
temor al fracaso, al rechazo o a cualquier otro resultado negativo
que pueda generarse al afrontar la situación conflictiva. De esta
forma, la persona elige ignorar o evitar por completo los
problemas, lo cual puede evitar emociones como la ansiedad o
malestar en primera instancia, pero a largo plazo puede generar
malestar emocional y psicológico. Además, la persona pierde la
capacidad de afrontar problemas de forma saludable y la capacidad
de desarrollarse personalmente.
8. Necesidad de apoyo: Se refiere a la idea de que uno mismo debe
ser respaldado, validado y apoyado constantemente, por el
sentimiento de incapacidad de adaptación. Sin embargo, el ser
humano tiene gran capacidad de resiliencia y superación.
9. Determinismo: Sugiere que todos los eventos son causales, es
decir, consecuencia de un evento anterior. Esto incluye
pensamientos y sentimientos. Plantea que no existe el libre
albedrío y que lo que vivimos son eventos causales de una acción
en cadena de condiciones previas. “Desde una perspectiva
determinista, las acciones humanas no son producto de la voluntad
consciente, sino más bien el resultado de una compleja red de
influencias que actúan sobre el individuo”. Dichas influencias
incluyen factores tanto biológicos (genética, neuroquímica
cerebral) como ambientales (crianza, cultura).
10. Felicidad por el ocio indefinido: Es la idea de que somos
desdichados por tener que trabajar o realizar actividades, y que la
felicidad se puede alcanzar en la libertad de no tener que hacer
nada. Esto puede generar sentimientos de injusticia en la persona
que experimenta esta idea irracional. La psicología observa esta
creencia como la aversión al esfuerzo y a la responsabilidad, donde
la mente busca refugiarse “en un estado de reposo perpetuo” para
evitar el desafío inherente que presenta el hecho de vivir. Esta idea
propone en la mente de las personas una existencia utópica, sin
metas ni obligaciones que atender, viviendo simplemente en el
instinto del placer e inacción. Sin embargo, si bien el reposo y el
descanso son importantes para el bienestar humano, una vida sin
propósito ni acción puede generar un vacío existencial y falta de
significado para vivirla, por lo que es relevante que los sujetos se
propongan metas claras, mantengan relaciones consistentes y
significativas, así como tengan compromisos que proporcionen un
sentido de satisfacción.

En resumen, nuestros pensamientos están mayormente determinados por


nuestras creencias personales, las cuales se han formado por
experiencias pasadas, nuestro sistema de valores y la cultura donde nos
desarrollamos. Esto influye en nuestra forma de concebir el mundo e
interpretarlo, así como en nuestro mundo emocional y en nuestra
conducta. Por ello, cada persona tiene reacciones emocionales
determinadas ante cada situación.
Aunque existen creencias que pueden hacernos sentir seguros, también
existen algunos que nos ocasionan emociones displacenteras y nos hacen
accionar de forma disfuncional en nuestro inmediato, generando lo que
Albert Ellis expuso como ideas irracionales, las cuales pueden afectar
profundamente nuestro estado emocional, generarnos sufrimiento,
relaciones desequilibradas con los demás y nuestro entorno, además de
una concepción negativa de nuestra valía persona.

La identificación y comprensión de estas ideas irracionales es


fundamental para promover un cambio positivo en nuestra forma de
pensar y accionar. A través de un proceso consciente de reflexión y
reestructuración de nuestras creencias, podemos comenzar a
desmantelar los patrones de pensamiento que nos mantienen en ciclos
personales de malestar. Por ello resulta importante la autoconciencia y
adoptar perspectivas más flexibles, pues así mejoramos nuestra salud
mental y abrimos la puerta a un crecimiento personal significativo y a
una vida más plena y satisfactoria. Al hacer conscientes del poder que
tenemos sobre nuestros pensamientos, podemos transformar la forma en
que interpretamos y enfrentamos la realidad, permitiéndonos vivir con
mayor nivel adaptativo.

Bibliografía
Ideas irracionales, emociones y pensamientos negativos que nos hacen
sufrir. Disponible en: https://www.avantpsicologia.com/ideas-irracionales/

Serrano, Isabel. (s/f). “Pensamientos y Creencias: tras mis pensamientos,


están mis creencias”. Disponible en:
https://www.webpsicologos.com/blog/detras-de-mis pensamientos-
estanmis-creencias/

Tamayo, M. (2019). Creencias Irracionales en Estudiantes de Psicología


de una Universidad Privada de Lima Metropolitana, según el Nivel de
Estudios, Sexo y Lugar de Origen. Acta de investigación psicológica, 9(2),
79-90. Disponible en:
https://doi.org/10.22201/fpsi.20074719e.2019.2.266

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