Está en la página 1de 8

otros medios, en donde podamos dar al menos 5 ejemplos de acciones que podemos

calificar como comportamientos que transforman nuestro entorno, ya sea a nivel


individual o social y 5 que consideremos que nos impactan y transforman nuestros
comportamientos a nivel personal y como docentes

Las preguntas que nos guiarán en este ejercicio serán, considerando los ejemplos que
hemos identificado:

¿Cuál es la diferencia entre comportamiento, conducta y acción?

 ¿Cuáles son las principales influencias sobre nuestras acciones?

 ¿Al actuar, seguimos patrones designados previamente o improvisamos?

 ¿Por qué a veces nos cuesta trabajo entendernos con los demás?

Cuando se habla que un comportamiento humano depende del


contexto que nos rodea, evidentemente estos comportamientos
podrían tratarse en ambos sentidos, es decir, tanto positivos como
negativos. ¿de qué dependerá entonces si el comportamiento es
positivo o negativo? Pues esto dependerá de las experiencias
individuales de cada sujeto y de como éste se relaciona con su
entorno. Es decir, que este comportamiento de la persona estaría
condicionado por el entorno. Los humanos poseemos ciertas
condiciones genéticas que nos predisponen a actuar de una u otra
manera (Galarsi y otros, p. 10).

Por ejemplo, un comportamiento humano muy generalizado es hacia


el hecho de mentir. De acuerdo al psicólogo Robert Fieldman del MIT
este comportamiento esta ligado al hecho de que el ser humano
cuando ve amenazada su autoestima inmediatamente comienza a
mentir como mecanismo de defensa.

Ligado a este comportamiento negativo, existen otro tipo de


comportamientos destructivos, motivados en muchos casos al
concepto darwinista de la supervivencia que activan en el cerebro una
serie de procesos mecánicos y estereotipados en procura de la
conservación de la especie. Tenemos por ejemplo comportamientos
como la tendencia a robar, hacia los actos violentos, hacia la traición
o el engaño o a robar.

Sin embargo, existe un comportamiento que llega a mediar entre


nuestro comportamientos mas instintivos y primitivos y las
necesidades que se nos presenta del entorno, y este es el
aprendizaje. Comportamientos negativos, como los descritos mas
arriba, solo son evitables en la medida en que el aprendizaje
intervenga sobre ellos. el hecho de aprender implica que el individuo
es capaz de racionalizar un acto y de esta manera pueda determinar si
es necesario ejecutarlo o no.

El aprendizaje es capaz de tomar información preexistente en nuestro


cerebro y conectarla con otros comportamientos y hacer, ya sea, que
surja un nuevo comportamiento, o que evite que otro comportamiento,
que ya se ha vuelto un habito, continue repitiéndose (Curtis, Barnes,
Schnek y Massarini, 2008, citado por Galarsi y otros, p. 10)

El aprendizaje es tal vez uno de los comportamientos humanos mas


provechosos no solamente para aprehender nuevas formas de actuar,
sino también para interactuar con el entorno. Para el docente es de
suma importancia que comportamientos como el aprendizaje se
repliquen y se reproduzcan ya que, como todo comportamiento, éste
también se aprende por imitación (Galarsi y otros, p. 10) ayudándonos
a modificar actitudes, tal vez una de los retos en la enseñanza, que no
permiten que ocurra un buen proceso educativo.

Luego de Descartes, otros tomaron la tarea de explicar la conducta como una reacción a sucesos
puramente físicos, químicos o mecánicos.

En “El origen del hombre” (1871), llegó a la conclusión (Darwin) de que los rasgos del
temperamento de los animales son heredados

el enfoque mecanicista no podía explicar todas las conductas. En el siglo xx esta postura impulso
en conductismo.

Watson (1930), afirmó que las diferencias en el ambiente pueden explicar todas las diferencias en
el comportamiento, y no creía que la genética tuviera efecto alguno sobre la conducta

Skinner (1958) escribió que todo comportamiento puede ser explicado por medio de los principios
de estímulo-respuesta y del condicionamiento operativo.
El interés primario de los etólogos es el comportamiento instintivo o innato, como así también
entender los mecanismos y la programación que producen patrones innatos de comportamiento,
y las motivaciones por las cuales los animales se comportan de la forma en que lo hacen.

los etólogos sostienen que los secretos del comportamiento se encuentran en los genes del animal
y en la forma en que esos genes han sido modificados a lo largo de la evolución para enfrentar
entornos particulares.

Todos los comportamientos dependen de los genes del organismo y de la interacción de sus
productos con el ambiente.

La mayoría de los sociobiólogos consideran que las aptitudes de comportamiento de los animales
y del hombre son resultado de sus potencialidades genéticas

los genes no predeterminan sino que predisponen el desarrollo de capacidades comportamentales


que se activarán en el curso del desarrollo epigenético, o sea, como resultado de las experiencias o
aprendizaje del individuo.

En la raíz de toda actividad humana se encontraría el impulso (reflejo/instinto/necesidad) que


garantiza la eficacia de la transmisión genética

En la lucha por la sobrevivencia genética, entonces, una proporción de genes favorece la


prolongación de la supervivencia de organismo individual, mientras que la otra favorece actitudes
altruistas de alianza, cooperación, sacrificio y unidad de la progenie.

La habituación es una de las formas más simples de aprendizaje; consiste en aprender a ignorar un
estímulo repetido. En la habitación, un organismo reduce o suprime la respuesta a un estímulo
persistente no por fatiga
El comportamiento es un proceso estrictamente físico, registrable y verificable, que consiste,
precisamente, en ser la actividad por la que un ser vivo mantiene y desarrolla su vida en relación
con su ambiente, respondiendo a él y modificándolo. El comportamiento rabioso, por ejemplo, no
es sin más un deseo de venganza o de ataque. Como detalla Aristóteles, no es el fenómeno
psicológico de la ira
Tarea 2: ensayo

Tema del ensayo: Estas lecturas abordan desde el origen de la relación entre el medio y el
comportamiento humano, el papel de los elementos simbólicos y físicos del entorno de los seres
humanos, así como la posibilidad de transformación del contexto, cómo estos factores se
encuentran interactuando de manera conjunta en el comportamiento humano, pero
estableciendo igualmente la importancia que tiene el “sobre valorar” o “devaluar” alguno de estos
aspectos para que las personas desarrollen un comportamiento adaptativo a su contexto.

La lengua como medio de interacción con el entorno

La relación individuo-entorno tiene un carácter reciproco y dinámico. Así, si el

hombre actúa sobre el contexto que lo rodea, sus propios comportamientos y percepciones

del mundo son igualmente influenciados por el medio en sí mismo. Aquí entonces, el

concepto de interacción toma sentido. El medio por el cual el individuo comienza a

relacionarse y a comprender el mundo es el lenguaje. A través del lenguaje se moldea el

pensamiento, por un lado; y por el otro, se comprende y se interactúa con el entorno. Como

Roland Barthes (1964, p. 44) ya lo remarcaba en su concepto de semiología de la imagen, a

través de la observación y la interacción con mundo fenomenológico, el individuo se crea

significados, sin embargo, esta creación de conceptos simbólicos debe estar dada y

condicionada por una serie de datos culturales del entorno del individuo. El lenguaje es

entonces el medio por el cual los individuos interactúan, comprenden y se adaptan al

contexto en el cual se desarrollan.

El lenguaje es una manifestación de la identidad cultural, y todos los individuos, por

el idioma que hablan, llevan dentro de ellos los elementos visibles e invisibles de una

cultura dada. Esta noción de cultura puede ser entendida dentro de dos dimensiones: la

cultura subjetiva y la cultura objetiva (Morresi, p. 87). En la cultura, para que exista, debe

intervenir el intelecto, por lo tanto, esta solo es posible con la participación del hombre. El
propósito de la existencia de la cultura subjetiva, según Morresi, es la cultivación del propio

ser, para su satisfacción personal de superación y de aprendizaje, como por ejemplo el arte;

mientras que la cultura objetiva nace evidentemente del hombre, pero a nivel colectivo y no

individual, como es el caso de las ciencias y, al ser expresiones sociales y colectivas, estas

terminan por poseer un carácter autónomo externo a aquellos individuos que la crearon

(Morresi, p. 87).

En estas expresiones de cultura, ya sea objetiva o subjetiva, el lenguaje hablado o el

discurso representa el medio por el cual se producen las interacciones. La manera en que se

desarrolle la lengua, y por consiguiente la representación de las cosas, depende de los

hábitos culturales de un grupo étnico, expresando una forma de pensamiento cultural ya sea

colectivo o individual (G. Zarate et A. Gohard Radenkovic, 2003: p57). Como Humboldt lo

resaltaba es a través de la lengua que se traspasa el mundo fenomenológico a la

representación subjetiva que hacemos de él dentro de cada individuo (Humbold, 1991

citado en Velásquez, 2016). En efecto, esta representación esta ligada estrechamente con el

entorno. El tipo de interacción social que tenemos con una persona influye en la distancia

entre ellos y nosotros, donde aparte del lenguaje entran en juego otros factores que

determinan el tipo de interacción que se quiere lograr. Según la teoría del equilibrio, cuando

estamos comprometidos en un encuentro, deseamos un determinado grado de intimidad que

evaluamos deliberadamente (Morval, 2017).

Ferdinand de Saussure sostenía que el hecho lingüístico fue concebido como el

resultado de leyes psicológicas y fisiológicas (biológicas) que explican la acción del

individuo. Definió el lenguaje como un hecho social, es decir, como un hecho

independiente de la acción del individuo y de sus acciones y que, por el contrario, se


impone a él en la sociedad, en la "masa parlante" de todos los que hablan el mismo idioma

que él (Saussure, 1965). Sin embargo, este hecho no influencia solamente al sujeto, sino

que el entorno también viene a ser transformado y modificado por la intervención de este

individuo en él, por eso se habla de una modificación y transformación reciproca. El simple

hecho de que vivimos en la sociedad, para establecernos como objeto de una ciencia

autónoma, y que esto lo hacemos por medio del lenguaje, tuvo que ser identificado como el

origen de hechos específicos y sociológicos: resultado no sólo de la observación del

comportamiento de los individuos en la sociedad, sino también de regulaciones colectivas

que son cada vez más que las limitaciones orgánicas (biológicas) y las leyes psicológicas

que obviamente rigen el comportamiento de cada individuo.

Referencias

Barthes Roland. Rhétorique de l'image. In: Communications, 4, 1964. Recherches


sémiologiques. pp. 40-51.

Zarate, G., Gohard-Radenkovic, A., Lussier, D., Penz, H. 2003. Médiation


culturelle et didactique des langues. Strasbourg : Edition du Conseil de l’Europe.

Morresi, Z. (2007). Georg Simmel: aportes para pensar el devenir cultural.


La trama de la Comunicación, Volumen 12,UNR Editora, Rosario. 85-95.
Recuperado de https://rephip.unr.edu.ar/bitstream/handle/2133/1851/12-
Morresi_Georg_Simmel.pdf?sequence=1&isAllowed=y

Velázquez, E. (2016). Afecto y lenguaje: la construcción del sujeto.


Barcelona, Spain: Universitat Autònoma de Barcelona. Recuperado de
https://elibro.net/es/ereader/ucuauhtemoc/59961?page=59.
MORVAL, Jean. 1. Les concepts de base In: La psychologie
environnementale [en línea]. Montréal: Presses de l’Université de Montréal, 2007
(generado el 17 septembre 2020). Disponible en Internet:
<http://books.openedition.org/pum/10107