BUTIRATO DE SODIO
En la búsqueda de alternativas nutrimentales como sustitutos de los antibióticos y de los
promotores del crecimiento en la alimentación de los animales, se encontró́ como opción
el uso de ácidos orgánicos. Éstos se han utilizado como aditivos alimenticios para prevenir
el deterioro del alimento y dar una vida de anaquel más duradera. Otra de sus
propiedades es controlar la contaminación microbiana por patógenos en el alimento.
Distintos ácidos orgánicos, en especial aquellos de cadena corta, tienen a nivel intestinal,
propiedades antimicrobianas similares a los antibióticos.
Figura 1. Ácido butírico
El ácido butírico es uno de los ácidos grasos de cadena corta (AG-CC) más comunes que se
producen en el colon de humanos, animales y en el rumen a partir de la fermentación
bacteriana anaeróbica de la fibra, proteínas y de almidón no digerido.
UN PEQUEÑO PARENTESIS:
El termino “sal”, es usado para referirse a un fármaco ionizable que ha sido combinado
con un contra-ion para formar un complejo neutro. Son el producto típico de
una reacción entre una base y un ácido, donde la base proporciona el catión, y el ácido el
anión. Convirtiendo un fármaco en una sal a través de este proceso puede aumentar la
estabilidad química, facilitar la administración del complejo y permite la manipulación del
perfil farmacocinético del agente.
Figura 2. Formación de una sal (saponificación) a partir de un triglicérido e Hidróxido de Sodio
Retomando el tema principal, el ácido butírico es volátil y corrosivo, así que, pensando en
una forma práctica, debemos utilizar una sal: butirato de sodio, el cual es apropiado para
su uso en alimentos en “pellet”, ya que este es estable durante el proceso.
Figura 3. Butirato de Sodio
Una vez que el butirato de sodio llega al estómago del animal (proventrículos y mollejas
en aves), este libera rápidamente al sodio y, debido al pH bajo, el butirato se convertirá
rápidamente en ácido butírico. Esta forma es la responsable de la actividad
antimicrobiana, ya que es fuertemente lipofílico y puede difundir a través de la membrana
de la bacteria (especialmente en gram negativos). Conforme descendemos a través del
tracto digestivo, el pH aumenta y la proporción de ácido butírico disminuye mientras que
la proporción de butirato aumenta. Aquí es cuando se puede observar el efecto del
butirato (y ácido butírico) en el epitelio intestinal, dado que estas dos formas pueden ser
absorbidas por los enterocitos gracias a diferentes transportadores.
Se sabe que el butirato tiene un efecto protector en intestino, además de ser un
estimulante del desarrollo intestinal, al aumentar la superficie de contacto de las
microvellosidades intestinales y la secreción de enzimas digestivas del cerdo. En aves, el
butirato es reconocido por su efecto directo sobre la secreción de mucina y su efecto
antibacteriano sobre enteropatógenos gram negativos como E. coli y Salmonella spp y
gram positivos como Clostridium spp. Existen estudios que indican que el butirato
estimula el sistema inmune no específico mediado por macrófagos y aumenta la
inmunidad local específica, también ejerce acciones antiinflamatorias, en el colon, es
fuente de energía para los enterocitos y regula su proliferación. Su empleo en alimentos
lácteos para lechones ha permitido mayor altura de las vellosidades, espesor en el yeyuno
e íleon. En pollos en crecimiento, su efecto bactericida modula favorablemente la flora
intestinal.
Referencias
Cortyl, M. (2014). Benefits of adding sodium butyrate, a sodium salt of the short
chain fatty acid butyric acid, in the feed of broilers and other farm animals. NOREL
ANIMAL NUTRITION Asia‐Pacific.
Sánchez, I., Posadas, E., Sánchez, E., Fuente, B., Laparra, J., & Ávila, E. (2011).
Efecto del butirato de sodio sobre algunos parámetros productivos de gallinas de
postura en semilibertad. Vet. Méx., 42 (3)