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INTRODUCCION

En la sentencia SL 2845 DEL 2019 NOS ESTABLECE LA CORTE EN ESTA SENTENCIA DE CASACION
LABORAL LOS PARAMETROS ESOECIFICOS SOBRE LA CULPA DEL EMPLEADOR EN CASOS DE CULPA
GRAVE, LEVE Y LEVISIMA QUE ESTABLECE EL CODIGO CIVIL APLICABLE A LAS NORMAS LABORALES Y
SE UTILIZAN EN CASA DE ENGERMEDAD LABORAÑL O ACCIDENTE DE TRABAJO CUANDO EL
EMPLEADOR OMITE LOS CIUDADADOS NESESARIOS PARA LA PROTECCION DEL TRABAJADOR COMO
VEREMOS MAS ADELANTE.

Pero antes de ahondar en la sentencia debemos estableces conceptos básicos como las clases de
culpa o la diferencia y conceptualización de enfermedad laboral y accidente de trabajo. Es
conveniente percibir bien la diferencia y la distancia que existe entre el accidente de trabajo o la
enfermedad profesional emanados de la propia naturaleza del trabajo, y el accidente de trabajo o
la enfermedad laboral derivados de la culpa del empleador, dado que, “la culpa suficientemente
comprobada del empleador, es la esencia de la responsabilidad civil u ordinaria de perjuicios”, que
es muy distinta dela responsabilidad laboral que es la que asumen las Administradoras de Riesgos
Laborales cuando el accidente o la enfermedad provienen de la naturaleza del trabajo. Así pues, la
responsabilidad laboral (objetiva) será parte de la seguridad social y la responsabilidad plena y
ordinaria de perjuicios, parte del derecho civil.

Así pues, son dos regímenes diferentes, en el primero, el de riesgos laborales, no es necesario
demostrar la culpa de ninguna persona, sino que basta demostrar la existencia del daño y el nexo
de causalidad entre éste y el ejercicio de la profesión u oficio del trabajador, lo cual significa que es
un régimen de responsabilidad objetiva; en el segundo sí es indispensable demostrar de manera
suficiente y adecuada la existencia del daño, la culpa del empleador y el nexo causal entre ambos,
lo cual implica que es un régimen de responsabilidad subjetiva.
1. Accidente de Trabajo – Culpa del empleador, culpa del trabajador

En un comentario anterior me referí a las responsabilidades objetiva y


subjetiva derivadas del accidente de trabajo. Señalaba en dicho
comentario que todo trabajo, incluido el más simple y elemental, lleva
consigo un riesgo, el cual debe necesariamente ser asegurado por el
empleador, pues de no hacerlo será éste quien deba responder por las
prestaciones e indemnizaciones que se desprendan del accidente o de la
enfermedad profesional que sufra el trabajador. Indicaba así mismo
que por virtud del aseguramiento ese riesgo lo cubre la ARL.

Hoy me ocupo nuevamente del tema con el fin de complementarlo con


algunas precisiones.
Retomando “el hilo” quiero recordar que al lado de ese riesgo profesional,
propio del trabajo y por tanto no fundado en la culpa, existe otra clase de
riesgo, éste sí basado en la culpa o en el dolo del empleador, el cual no
es cubierto por la Administradora de Riesgos Laborales, sino que corre a
cargo del empleador.
De modo pues, que el accidente puede ocurrir sin que medie culpa del
empleador, o sea por los riesgos que por su propia naturaleza genera el
trabajo, caso en el cual responde la ARL. (Responsabilidad objetiva, o
sea basada en el riesgo), y también puede ocurrir por culpa del
empleador, caso en el cual responde éste (Responsabilidad Subjetiva,
basada en la culpa).

Así pues, son dos regímenes diferentes, en el primero, el de riesgos


laborales, no es necesario demostrar la culpa de ninguna persona, sino
que basta demostrar la existencia del daño y el nexo de causalidad entre
éste y el ejercicio de la profesión u oficio del trabajador, lo cual significa
que es un régimen de responsabilidad objetiva; en el segundo sí es
indispensable demostrar de manera suficiente y adecuada la existencia
del daño, la culpa del empleador y el nexo causal entre ambos, lo cual
implica que es un régimen de responsabilidad subjetiva.
Pero también puede suceder que el accidente ocurra por culpa del
empleador y del trabajador (Concurrencia de culpas), o por culpa
exclusiva del Trabajador.
La concurrencia de culpas se da cuando el trabajador lesionado participó
también en el desenlace del resultado, o sea que contribuyó realmente a
la causación de su propio daño. De modo pues, que hay una parte del
daño que no le corresponde al empleador sino al propio trabajador, lo
cual finalmente les traerá consecuencias a ambos.
Y en la última hipótesis, cuando el accidente ocurre por culpa exclusiva
del trabajador. En este caso ningún derecho le asiste al trabajador o a
sus causahabientes para reclamarle al empleador el resarcimiento de los
perjuicios sufridos por el accidentado y/o por sus parientes.

1.1.Accidente de trabajo

Toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que realiza por
cuenta ajena. El accidente de trabajo puede ser:

 Según su origen: in itinere o in labore.


 Según sus consecuencias en el trabajador: con baja o sin baja.
 Según las pérdidas que ocasiona: sin pérdidas o blanco, con daños y con lesiones.

Un accidente de trabajo puede no haber tenido consecuencia alguna, ya sea por la intervención del azar
o por las protecciones preventivas con que cuente el trabajador, aunque el accidente, también llamado
incidente o accidente blanco en estos casos, puede haber sido igualmente grave en atención a las
consecuencias que podría haber tenido de no haber mediado la suerte.

Puede suceder que se trate de un accidente con daños, así llamado porque no ha dado lugar a lesiones
en el trabajador, pero sí ha producido daños materiales como avería de herramientas, rotura de
instalaciones, etc.

Estos supuestos mencionados también deben ser objeto de investigación, por parte de los técnicos
correspondientes, como si de un accidente con lesiones se tratara, de cara al descubrimiento de los
factores de riesgo y de las medidas preventivas que se deban aplicar para evitar que en la siguiente
ocasión, si se repite, pueda ser ya un accidente con lesiones en el trabajador y, por tanto, de mayor
gravedad.

El accidente con lesiones, según las consecuencias en el trabajador, puede ser «con baja» (el alcance
de la lesión impide al trabajador el desarrollo de sus tareas habituales, lo que implica la baja laboral
hasta su recuperación) o «sin baja» (las lesiones que se han producido no impiden al trabajador su
actividad laboral normal).

Según el momento en que se produce el accidente puede ser in itinere (se ha producido en el trayecto
desde el domicilio habitual del trabajador y el edificio en que tiene su puesto de trabajo o, por el
contrario, de regreso a su casa) o in labore (cuando el accidente tiene lugar en la jornada laboral del
trabajador, durante el desarrollo de su actividad).

Sin embargo, no todas las circunstancias que ocasionan lesiones en el trabajador durante su jornada
laboral se consideran accidentes de trabajo. Por ejemplo, los accidentes que se produzcan en las
gestiones personales que el trabajador realice en su horario laboral, aunque cuente con la autorización
de sus mandos, no serán considerados accidentes de trabajo, como tampoco lo serán las enfermedades
que, aunque se produzcan en la jornada laboral, no estén relacionadas en su origen con el trabajo, como
en general sucede con un cólico nefrítico o una reacción alérgica primaveral intensa.

1.2. ENFERMEDAD PROFESIONAL

La enfermedad laboral en Colombia está definida en el artículo 4 de la ley 1562 de


2012. Por la cual se modifica el Sistema de Riesgos Laborales y se dictan otras
disposiciones en materia de Salud Ocupacional donde enuncia:
“Enfermedad laboral. Es enfermedad laboral la contraída como resultado de la
exposición a factores de riesgo inherentes a la actividad laboral o del medio en el que
el trabajador se ha visto obligado a trabajar. El Gobierno Nacional, determinará, en
forma periódica, las enfermedades que se consideran como laborales y en los casos en
que una enfermedad no figure en la tabla de enfermedades laborales, pero se
demuestre la relación de causalidad con los factores de riesgo ocupacional será
reconocida como enfermedad laboral, conforme a lo establecido en las normas legales
vigentes.

Parágrafo 1°. El Gobierno Nacional, previo concepto del Consejo Nacional de Riesgos
Laborales, determinará, en forma periódica, las enfermedades que se consideran
como laborales.

Parágrafo 2°. Para tal efecto, El Ministerio de la Salud y Protección Social y el


Ministerio de Trabajo, realizará una actualización de la tabla de enfermedades
laborales por lo menos cada tres (3) años atendiendo a los estudios técnicos
financiados por el Fondo Nacional de Riesgos Laborales.”

El artículo 142 del Decreto ley 019 de 2012. Por el cual se dictan normas para suprimir
o reformar regulaciones, procedimientos y trámites innecesarios existentes en la
Administración Pública establece:
“CALIFICACIÓN DEL ESTADO DE INVALIDEZ.
El artículo 41 de la Ley 100 de 1993, modificado por el artículo 52 de la Ley 962 de
2005, quedará así:
Corresponde al Instituto de Seguros Sociales, Administradora Colombiana de
Pensiones (Colpensiones), a las Administradoras de Riesgos Profesionales (ARP), a las
Compañías de Seguros que asuman el riesgo de invalidez y muerte, y a las entidades
promotoras de salud (EPS), determinar en una primera oportunidad la pérdida de
capacidad laboral y calificar el grado de invalidez y el origen de estas contingencias.
En caso de que el interesado no esté de acuerdo con la calificación deberá manifestar
su inconformidad dentro de los diez (10) días siguientes y la entidad deberá remitirlo a
las Juntas Regionales de Calificación de Invalidez del orden regional dentro de los
cinco (5) días siguientes, cuya decisión será apelable ante la Junta Nacional de
Calificación de Invalidez, la cual decidirá en un término de cinco (5) días. Contra
dichas decisiones proceden las acciones legales. (…)”
El Decreto 1477 de 2014. Por el cual se expide la Tabla de Enfermedades Laborales,
establece:
Artículo 1°. Tabla de Enfermedades Laborales.
Artículo 2°. De la relación de causalidad.
Artículo 3°. Determinación de la causalidad.
Artículo 4°. Prestaciones económicas y asistenciales.
Artículo 5°. Vigencia y derogatorias.

1.3PRINCIPIOS DE LAPREVENCIÓN SEGÚN LALEY DE PREVENCIÓN DE


RIESGOS LABORALES
La ARL marca el camino que debemos seguir en relación al control de los riesgos laborales en la
empresa:

 Evitar los riesgos siempre que sea posible.


 Evaluar los riesgos que no se puedan evitar.
 Combatir los riesgos en su origen.
 Adaptar el trabajo a la persona.
 Tener en cuenta la evolución de la técnica.
 Sustituir lo peligroso por lo que entrañe poco o ningún peligro.
 Planificar e integrar la prevención.
 Adoptar medidas que antepongan la protección colectiva a la individual.
 Dar las debidas instrucciones a los trabajadores.

Si cumplimos estos preceptos tendremos perfectamente acotado el riesgo que amenace a los
trabajadores de nuestra responsabilidad, reduciendo contundentemente la posibilidad de accidentes de
trabajo.

Dentro de este apartado es preciso comentar que las herramientas básicas para el desarrollo de la
prevención en la empresa, aquellas de las que nacen todas las actuaciones de la empresa en materia
de prevención, son:

 La evaluación de riesgos.
 La planificación de actividades preventivas.

La evaluación de riesgos pretende analizar y registrar documentalmente, siguiendo una metodología


determinada, todos los riesgos que puedan amenazar la seguridad de los trabajadores, así como las
correcciones precisas para neutralizarlos o minimizarlos según las posibilidades en cada caso. Es un
documento básico del que parte prácticamente toda la prevención que se tenga que desarrollar en la
empresa. Uno de los métodos más utilizados en nuestro país es el del Instituto Nacional de Seguridad
e Higiene en el Trabajo. El análisis de riesgos que propone se basa en las posibilidades de que el riesgo
se materialice en un accidente y en la severidad del daño que pueda producirse en el trabajador.

El otro elemento básico de la prevención es la planificación de actividades preventivas. Es éste un


documento en el que la empresa plasma los compromisos que asume en materia de prevención en un
periodo determinado. Suelen ser ejercicios anuales estos periodos contemplados. Las actividades
preventivas que se suelen programar tienen que ver con los riesgos detectados en la evaluación de
riesgos. Se incluyen los nombres de los responsables de cada actuación, plazos y presupuesto.
2.0 RESPONSABILIDAD DEL EMPLEADOR RESPECTO A LAS
ENFERMEDADES LABORALES Y ACCIDENTES DE TRABAJO

Con la afiliación y pago de la cotización a una Administradora de Riesgos


Laborales, el empleador sólo traslada la responsabilidad laboral, pero
la empresa, la alta dirección y las personas que causen el accidente
mortal, pueden entrar a responder civil, penal y administrativamente,
hecho que debe ser tenido en cuenta por el empleador por cuanto le
puede acarrear graves consecuencias.
Responsabilidad laboral

«La responsabilidad laboral es la que nace de la relación laboral o


contrato de trabajo y mediante la cual los trabajadores están protegidos
de las contingencias que se ocasionen con causa o con ocasión
del trabajo, reconociendo principalmente promoción, prevención,
prestaciones económicas y asistenciales por accidentes de trabajo y
enfermedad profesional».

Esta responsabilidad es delegada por el empleador en la ARL.


Conozca qué es una ARL y cuáles son las obligaciones de la
Administradora de Riesgos Laborales. Para mayor información consulte
nuestro artículo Responsabilidad laboral derivada de un accidente
laboral.
Responsabilidad civil

«Es el pago de una indemnización de daños o perjuicios al trabajador y/o


familiares,
cuando por culpa del empleador se causa o se presenta un accidente de
trabajo o enfermedad laboral».

Para mayor información consulte nuestro artículo Responsabilidad civil


derivada de un accidente laboral.
Responsabilidad penal

«Al presentarse un accidente de trabajo por culpa o dolo del empleador,


surge de parte del causante del delito, una responsabilidad penal por las
lesiones o el homicidio del trabajador.
La responsabilidad penal, es asumida directamente por el causante del
accidente mortal, llámese gerente, jefe inmediato, compañero de trabajo
o supervisor, quienes pueden ser privados de su libertad como
consecuencia de un proceso penal por homicidio».

Para mayor información consulte nuestro artículo Responsabilidad penal


derivada de un accidente laboral.
Responsabilidad administrativa

«La vigilancia y control en salud ocupacional y el Sistema General de


Riesgos Profesionales es ejercida por entidades como el Ministerio de la
Protección Social, la Superintendencia Bancaria y la Superintendencia
Nacional de Salud. El empleador responde con multas o cierre de la
empresa por el incumplimiento de las normas ante las
autoridades administrativas.

La investigación del accidente mortal se adelanta conforme al artículo


2.2.4.1.6 del Decreto 1072 de 2015 y el empleador es sancionado si en el
accidente mortal existieron violaciones o incumplimientos a las normas
en salud ocupacional, como por ejemplo la falta de elementos de
protección personal, la no inducción a la labor, el mal funcionamiento o
inexistencia del programa de salud ocupacional y la inoperancia
del Comité Paritario de Salud Ocupacional; siendo todas estas sanciones
compatibles
entre sí, lo cual afecta la estabilidad económica de una empresa y la
libertad personal de sus directivos».

Cabe destacar de la responsabilidad del empleador respecto a


accidentes de trabajo y enfermedad de oriden profesional se destacan si
esta conducta en cometida con culpa y sus diferentes grados como es la
grace, leve y levísima como lo analizaremos posteriormente.

2.1 la culpa patronal


En la órbita de la accidentalidad laboral, estamos acostumbrados a
identificar dos tipos específicos de consecuencias: las que corresponden
al sistema de seguridad social de naturaleza objetiva y de carácter tarifado
(auxilios e incapacidades) y la derivada de la denominada culpa patronal
prevista en el artículo 216 del Código Sustantivo del Trabajo (CST).
En esta oportunidad centraremos nuestra atención sobre la última de las
consecuencias, es decir, aquella respecto a las que se presentan cuando
en la ocurrencia del accidente o la enfermedad laboral se ve inmersa la
culpa del empleador. Lo anterior, no solo desde el concepto clásico de
reparación de perjuicios, sino considerando las nuevas tendencias en
materia penal, las cuales han simplificado la forma de estructuración de
los delitos culposos, categoría en la que podría devenir el accidente o la
enfermedad profesional cuando por razón de la acción o la omisión del
empleador se termina configurando un homicidio o unas lesiones
personales.
La culpa patronal se encuentra consagrada en el artículo 216 del CST,
norma que señala: “cuando exista culpa suficiente comprobada del
empleador en la ocurrencia del accidente de trabajo o de la enfermedad
profesional, está obligado a la indemnización total y ordinaria por
perjuicios, pero del monto de ella debe descontarse el valor de las
prestaciones en dinero pagadas en razón de las normas consagradas en
este capítulo”.
En este sentido, se entiende por culpa patronal aquella figura jurídica que
opera cuando un trabajador sufre un accidente de trabajo o una
enfermedad laboral a la luz de los artículos 3º y 4º de la Ley 1562 del 2012,
causado por la conducta culposa del empleador, quien resulta obligado a
reparar integralmente el daño en todas sus órbitas.
El régimen jurídico aplicable en la culpa patronal es el de la
responsabilidad civil consagrado en el Código Civil y sus normas
posteriores, pues aunque la reparación plena de perjuicios a la que
hacemos referencia se contempla en el CST, la jurisprudencia ha
considerado que aun si no existieran reglas sobre este asunto, la fuente
jurídica de la reparación plena está en los principios de la responsabilidad
civil establecidos en el Código Civil (1) .
Ahora bien, en cuanto a si el régimen aplicable será el de la
responsabilidad contractual o extracontractual, se debe afirmar que esta
institución contiene características tanto de una como de otra en su
desarrollo, por lo que la Corte Suprema de Justicia desde hace varias
décadas (sent., feb. 16/59) señaló que aunque la culpa patronal pueda
originar una responsabilidad similar a la extracontractual, es un escenario
típico de culpa contractual (al derivarse del incumplimiento de una
obligación propia de la calidad de empleador), criterio que ya se encuentra
plenamente aceptado por la jurisprudencia laboral de la misma corporación
(rads. 16782, 22175 y 31076).
Sin embargo, la sola ocurrencia del accidente de trabajo o la enfermedad
profesional no configuran la culpa patronal, puesto que se requiere del
elemento subjetivode la culpabilidad, el cual se desprende de la propia
consagración del artículo 216 del CST, como del artículo 1604 del Código
Civil, el cual dispone que de los contratos en los que existe un beneficio
recíproco para los contratantes —como en efecto ocurre con el contrato
de trabajo— cada uno de los contratantes responderá por la culpa leve.
En cuanto a la culpa leve, el artículo 63 del Código Civil la define como “la
falta de aquella diligencia y cuidado que los hombres emplean
ordinariamente en sus negocios propios”,criterio que a nuestro juicio
resulta insuficiente, ya que dada la especialidad de las relaciones laborales
y de los sujetos en que ellas intervienen, estos conceptos deben revestir
una mayor especificidad. Por ello la Corte Suprema de Justicia (rad.
16782) señaló que el fallador, a la hora de apreciar la culpa patronal,
deberá revisar qué habría hecho cualquier otro empleador, concretando el
abstracto vocablo de la culpa leve que el Código Civil ofrece.
Ello ha llevado a que la Corte Suprema de Justicia (rad. 26.126) señalara
que es prueba suficiente de la culpa del patrono, la inobservancia de las
normas, materia de protección al trabajo, salud ocupacional y seguridad
laboral, reconociendo que de esta manera no se le impone una carga
probatoria imposible (rad. 31076) al trabajador sino que resulta suficiente
con que este pruebe el incumplimiento del empleador en sus obligaciones
en materia de riesgos laborales por cualquier medio probatorio (rad.
35097).
El artículo 216 del CST identifica dos tipos de pagos a los que un trabajador
puede tener derecho cuando ocurre un accidente o una enfermedad
laboral: una indemnización de perjuicios y una serie de prestaciones en
dinero pagadas en razón de las normas consagradas en el CST, lo cual
podía ser predicable al tiempo de su expedición, donde el empleador debía
reparar los perjuicios causados con origen en su culpa y a su vez debía
atender al trabajador con las prestaciones asistenciales en dinero a que
era obligado, pues en tal momento no existía una reparación objetiva
tarifada a cargo del sistema de seguridad social, por lo que en desarrollo
del principio general del non bis in idem (no dos veces por lo mismo) la
norma evitaba una doble reparación a cargo del patrono responsable (2) .
Sin embargo, acerca de la expedición de normas propias de un sistema de
seguridad social, de las cuales cabe destacar la Ley 100 de 1993 y el
Decreto-Ley 1294 de 1994, se entra en discusión si esta compensación
perdió su sentido, pues hoy en día las prestaciones que asumía el
empleador son pagadas por el sistema de riesgos laborales.
2.1.2.clasificacion de culpa

Cuando hablamos de culpa grave nos referimos a que no se empleo el


debido cuidado en la labor que se ejecutaba o en el negocio ajeno que se
encomendó, es decir, que no se empleo el cuidado que aun las personas
negligentes emplearían. Esta clase de culpa el código civil la denomina
dolo pues se hace con intención.

En cuanto a la culpa leve en esta clase de culpa encontramos, que hubo


descuido o falta de diligencia en el giro ordinario de los negocios por
parte de la persona, pues se deben administrar los negocios como un
buen padre de familia. En esta clase de culpa falla el cuidad ordinario
que debería emplearse.

Falta de esmerada diligencia que debería emplear un hombre en el


cuidado de sus negocios aquí encontramos la culpa levísima.
En cuanto a la culpa grave que en derecho civil se entiende como dolo
en código civil en su artículo 63 inciso final lo define como:
La culpa, pues, se presenta en dos casos:
a) Cuando el autor conoce los daños que pueden ocasionarse con un
acto suyo pero confió imprudentemente en evitarlos. Esta es la llamada
culpa consiente y es desde luego las mas grave. Así cuando alguien
conociendo los defectos de una maquina, antes de proceder a su
reparación le emplea en una actividad en la esperanza de no perjudicar a
otro, es responsable de culpa o negligencia consiente en razón del daño
causado.
b) Cuando el autor no prevé el daño que pueda causarse con un acto
suyo, pero hubiera podido preverlo, dado su desarrollo mental y
conocimiento de los hechos, aquí se trata de una negligencia o culpa
inconsciente. En el ejemplo anterior el no conocer los defectos de una
maquina hace al autor responsable de una culpa inconsciente, pues una
persona prudente debe examinar continuamente los instrumentos que
emplea en una determinada actividad.”

3.0 sentencia sl 28-45 del 2019

Para estudiar en debida forma la sentencia nos es presiso realizar


un análisis jurisprudencial de la sentencia en mención.

A. ANALISIS CONCEPTUAL

I. IDENTIFICACION DE LA PROVIDENCIA

SALA DE CASACIÓN LABORAL


M. PONENTE : CLARA CECILIA DUEÑAS QUEVEDO
NÚMERO DE PROCESO : 77082
NÚMERO DE PROVIDENCIA : SL2845-2019
CLASE DE ACTUACIÓN : RECURSO DE CASACIÓN
TIPO DE PROVIDENCIA : SENTENCIA
FECHA : 24/07/2019
DECISIÓN : NO CASA
ACTA n.º : 25
FUENTE FORMAL : Código Civil art. 63 y 1604 / Código
Sustantivo del Trabajo art. 57 y 216 /
Decreto 1771 de 1994 / Ley 100 de
1993

ASUNTO:

Las demandantes en calidad de cónyuge e hijas, solicitan se condene a la


demandada al pago de la indemnización plena de perjuicios por los (i) daños
materiales, consolidados y futuros, (ii) perjuicios morales y (iii) daño a la vida en
relación; por la enfermedad profesional denominada «mesotelioma de la pleura
maligno del hemitorax derecho» adquirida por el causante cuando se desempeñó
como de jefe de producción de la planta de tubos y otros productos de asbesto
que, finalmente, le ocasionó la muerte.

PROBLEMA JURÍDICO I:

El discurrir de la censura propende, en síntesis, porque la Corte Suprema de


Justicia modifique su jurisprudencia en dos sentidos: (i) que la responsabilidad
por culpa «leve» del empleador en los accidentes y enfermedades de origen
profesional la subroga el sistema de riesgos laborales, de modo que no procede la
condena por concepto de indemnización plena de perjuicios y, (ii) que en caso de
que se imponga el pago indemnizatorio, de su monto debe descontarse las sumas
dinerarias que haya sufragado la administradora de riesgos laborales con ocasión
del siniestro.

PROBLEMA JURÍDICO II:

Debe determinar la Sala si el ad quem incurrió en un yerro al considerar que no era procedente la
indemnización por perjuicios materiales en la modalidad de lucro cesante, toda vez que no se
acreditó en el proceso que el causante tuviera un ingreso diferente al que percibía por la pensión
de vejez.

TEMA: SISTEMA GENERAL DE RIESGOS PROFESIONALES »


INDEMNIZACIONES » INDEMNIZACIÓN TOTAL Y ORDINARIA DE
PERJUICIOS » COMPATIBILIDAD CON LAS PRESTACIONES A CARGO
DEL SISTEMA - El empleador no puede descontar de la indemnización total y
ordinaria de perjuicios a su cargo lo pagado por la administradora de riesgos
profesionales al trabajador o a sus beneficiarios, pues el origen de los pagos es
disímil y obedecen a causas diferentes, siendo plenamente compatibles, aunado
a que esta no asume el daño causado por el patrono - enfermedad profesional,
mesotelioma de la pleura por exposición al asbesto-

Tesis:
«Ahora bien, lo anterior no obsta para que la Sala reitere que el empleador culposo
de la enfermedad o accidente de trabajo no está facultado para pedir en su favor
la devolución de lo que el sistema le pague al trabajador afectado o a sus
beneficiarios, en cuanto resulta absurdo que el responsable del siniestro se
beneficie de su propia desidia, a costa de que aquel o su familia vean mermada la
reparación económica del daño causado.

Muchos son los pronunciamientos de esta Sala, al referirse a los mandatos del
artículo 216 del Código Sustantivo de Trabajo y posterior Decreto 1771 de 1994,
en los que ha mantenido intacta la tesis según la cual, las entidades de seguridad
social no asumen las indemnizaciones originadas en enfermedades profesionales
o accidentes de trabajo que ocurran por culpa suficientemente comprobada del
empleador y, por tanto, no es dable que se disminuya del monto de la
indemnización plena de perjuicios a su cargo, las sumas dinerarias sufragadas
por aquellas que las cubren bajo una teleología proteccionista y prestacional
diametralmente opuesta a la incuria del empleador (CSJ SL 18520, 25 jul. 2002,
CSJ SL 35158, 30 nov. 2010,CSJ SL 39798, 13 mar. 2012, CSJ SL10985-
2014 y CSJ SL 5463-2015,
entre otros).

En punto al llamado que hace la recurrente con el fin de que la Corte retorne a la
“vieja” tesis jurisprudencial que admitía descontar de la indemnización a cargo
del empleador culposo lo pagado por el sistema de riesgos profesionales, ha de
precisarse que si bien es cierto hasta 1993, la Sala sostuvo que ello era posible,
también lo es que ello obedeció a otro contexto normativo. Además, desde
entonces rectificó su doctrina para explicar que el infortunio acaecido en tales
condiciones, no podía ser asumido por las entidades administradoras de riegos
laborales (CSJ SL 5868 12 nov. 1993, y CSJ SL5463-2015).

En lo que corresponde al alcance hermenéutico del aparte del artículo 216 del
Códigos Sustantivo de Trabajo que autoriza descontar del monto de la
indemnización plena de perjuicios, “el valor de las prestaciones en dinero pagadas
en razón de las normas consagradas en este capítulo”, ha de decirse que la Corte
ya lo precisó y, al efecto, señaló que dicha facultad se refiere única y
exclusivamente a las sumas que el empleador haya pagado al trabajador con
ocasión del accidente o enfermedad, pero no a las prestaciones que haya
reconocido el sub sistema de riesgos profesionales por el mismo motivo, en cuanto
este no tiene por qué asumir el daño causado por aquel (CSJ SL 14847, 9 de nov.
2000 y CSJ SL 18520, 25 jul. 2002), razón por la cual, en dicho caso, tampoco
aplica lo previsto en el artículo 12 del Decreto 1771 de 1994 (CSJ SL 35271, 26
en. 2010, CSJ SL
35158, 30 nov. 2010, CSJ SL 39798, 13 mar. 2012 y CSJ SL5463-2015)».

SISTEMA GENERAL DE RIESGOS PROFESIONALES » INDEMNIZACIONES »


INDEMNIZACIÓN TOTAL Y ORDINARIA DE PERJUICIOS » COMPATIBILIDAD
CON LAS PRESTACIONES A CARGODEL SISTEMA

La indemnización de perjuicios por culpa grave o leve del empleador no se


subsume en las prestaciones del sistema general de riesgos profesionales, puesto
que estas tienen un carácter protector y prestacional frente al riesgo objetivo
propio de la actividad laboral, mientras que aquella es de carácter resarcitorio
ante la negligencia subjetiva del empleador, con lo cual quien recibe las dos, no
obtiene doble reparación del mismo perjuicio

Tesis:

«Entonces, queda claro que pese al carácter conmutativo del contrato de trabajo
la culpa debidamente comprobada del empleador, bien puede configurarse en
cualquiera de sus modalidades, de donde sigue la necesidad de establecer si la
grave, implica la indemnización plena de perjuicios a cargo del empleador en
concurrencia con las prestaciones económicas que asume el subsistema de
riesgos laborales, mientras que la leve, lo exime de responsabilidad en cuanto se
subrogó en este, tal como lo impetra la recurrente.

De entrada advierte la Corte que, pese al esfuerzo argumentativo que hace la


recurrente y que básicamente se sustenta en normas del Código de Comercio, lo
cierto es que no lograr variar la línea de doctrina que durante décadas ha
mantenido vigente esta Sala de la Corte Suprema de Justicia según la cual, unas
son las responsabilidades de las administradoras del sistema de riesgos
profesionales que objetivamente responden por el riesgo creado, propio de la
actividad laboral y de las consecuentes prestaciones a su cargo (incapacidades,
indemnizaciones, auxilios , pensiones, etc.) y, otras, muy diferentes, son las
obligaciones del empleador frente a la seguridad industrial, ambiental y
ocupacional de sus trabajadores, cuyo incumplimiento en caso de accidente o
enfermedad, le genera la obligación de resarcir los daños al trabajador y a sus
beneficiarios.

Es decir, mientras que las obligaciones del sistema de seguridad social en riesgos
profesionales son en esencia de carácter protectorio y prestacional ante el riesgo
objetivo o creado, propio de la actividad laboral, la indemnización plena de
perjuicios es de carácter resarcitorio ante la negligencia subjetiva del empleador.
De allí que no se acoja la tesis de la censura encaminada a que la culpa
debidamente comprobada del empleador que, como ya se dijo puede ser grave o
leve, ha quedado subsumida en las cargas del sistema, puesto que nadie puede
beneficiarse de su propia culpa, tal como lo dijo la Corte en la sentencia CSJ SL
5868, 12 nov. 1993, al interpretar el genuino sentido del artículo 216 del Códigos
Sustantivo del Trabajo, exégesis que se ha reiterado en múltiples ocasiones.

Lo anterior, permite aseverar que quien perciba una indemnización a título de


reparación integral de perjuicios, con ocasión de un accidente o enfermedad
profesional por culpa del empleador, y simultáneamente una pensión de invalidez
o de sobrevivientes de origen laboral, según el caso, no se beneficia de doble
reparación por un mismo perjuicio, no incurre en un enriquecimiento sin causa
y mucho menos el efecto reparador resulta desproporcionado, tal como lo sugiere
la censura.

Así es, porque la fuente de los derechos amparados es distinta y su teleología es


diferente. En efecto, mientras el propósito de la pensión por riesgo profesional
prevista en la Ley 100 de 1993 y demás normas que la complementan y
reglamentan, constituye una prestación social que propende por garantizar la
subsistencia del asegurado o de sus beneficiarios ante la ocurrencia de un
siniestro laboral que no les permite un ingreso; la indemnización plena de
perjuicios que prevé el artículo 216 del Estatuto Laboral resarce, al menos en
parte, los perjuicios materiales y morales ocasionados a la víctima y a su familia
por la conducta imprudente, negligente y descuidada del empleador.

Ahora, lo que sí resultaría desproporcionado es aceptar que ante el infortunio


derivado de la culpa del empleador, solo hay lugar al reconocimiento de las
prestaciones que consagra el sub sistema de riesgos profesionales. Ello implicaría
que aquel no tiene responsabilidad alguna en ese campo y que no tendría el deber
de adoptar medidas que proporcionen seguridad y salud a sus trabajadores, como
legalmente le corresponde.

En efecto, conforme a los numerales 1.º y 2.º del artículo 57 del Código Sustantivo
del Trabajo, es deber del empleador poner a disposición de los trabajadores los
instrumentos necesarios para la realización de sus labores y procurarles
elementos adecuados de protección contra los accidentes y enfermedades
profesionales, de forma tal que se garantice razonablemente la seguridad y la
salud.

Tampoco resulta admisible el argumento de la censura encaminado a cuestionar


la eventual incuria de las demandantes, en cuanto, en su entender, no exigieron
el reconocimiento de la pensión de sobrevivientes a la administradora de riesgos
profesionales, en tanto esa no fue la materia del litigio que solo versó sobre la
culpa del empleador, cuyos supuestos fácticos tampoco se desconocen en sede de
casación.

En consecuencia, no hay pago sin causa ni enriquecimiento injustificado de las


beneficiarias de Jorge Enrique Mendieta Rivas, así como tampoco
incompatibilidad entre la eventual pensión de sobrevivientes de origen laboral a
cargo del sistema de riesgos profesionales y la indemnización plena de perjuicios
que debe sufragar el empleador culposo.

En este orden de ideas, no incurrió el colegiado de segundo grado en el desatino


jurídico que le endilga la censura, de modo que, en tal aspecto, la acusación es
infundada».

SISTEMA GENERAL DE RIESGOS PROFESIONALES » INDEMNIZACIONES »


INDEMNIZACIÓN TOTAL Y ORDINARIA DE PERJUICIOS » COMPATIBILIDAD
CON LAS PRESTACIONES A CARGODEL SISTEMA

Existe compatibilidad entre las cifras pagadas por la administradora de riesgos


profesionales y las sumas a cancelar por indemnización a cargo del empleador
por tener distinta finalidad, en tanto, la primera es de naturaleza prestacional y
la segunda meramente indemnizatoria

SISTEMA GENERAL DE RIESGOS PROFESIONALES » CULPA PATRONAL

Si bien la culpa derivada de los accidentes y enfermedades de origen profesional


que se presentan en desarrollo del contrato de trabajo es la leve, en ciertos casos
puede configurarse la culpa grave del empleador

Tesis:

«1. DEL GRADO DE CULPABILIDAD DEL EMPLEADOR EN EL ACCIDENTE DE


TRABAJO COMO DETERMINANTE O EXIMENTE DE SU RESPONSABILIDAD

Como se dijo al reseñar la acusación, para la empresa recurrente la culpabilidad


que se le endilgó en la enfermedad y muerte de su ex trabajador lo fue en grado
leve y, bajo tal supuesto, según su criterio, debe eximírsele de responsabilidad
por haber subrogado sus obligaciones en el sub sistema de riesgos profesionales,
orientación que, pide, acoja la jurisprudencia de la Sala.

Para resolver se hace necesario acudir a las normas de carácter civil, a fin de
precisar en qué consisten los diversos grados de culpa y, en tal medida, cuál es
la responsabilidad del deudor. Así, el artículo 63 del Código Civil hace una
distinción clara entre la culpa grave, la leve y la levísima y explica que, la primera
consiste en no manejar los negocios ajenos con aquel cuidado que aun las
personas negligentes o de poca prudencia suelen emplear en sus negocios
propios; que la segunda se configura por la falta de diligencia y cuidado que los
hombres emplean ordinariamente en sus negocios propios, tal como lo haría un
buen padre de familia; mientras que la levísima se presenta cuando no se emplea
la esmerada diligencia que un hombre juicioso emplea en la administración de
sus negocios importantes.

En armonía con dichas definiciones, el artículo 1604 ibidem establece que el


deudor es responsable de la culpa grave en los contratos que por su naturaleza
solo son útiles al acreedor; de la leve en los contratos que se hacen para beneficio
recíproco de las partes; y de la levísima en aquellos en que el deudor es el único
que reporta beneficio, todo, sin perjuicio de las disposiciones especiales de las
leyes y de las estipulaciones expresas de las partes.

Lo anterior significa que, en principio, la culpa derivada de los accidentes y


enfermedades de origen laboral que se presentan en desarrollo del contrato de
trabajo es la leve. Sin embargo, ello no siempre es así, tal como lo ha definido esta
Sala al considerar que en ciertos casos también se configura la culpa grave del
empleador cuando, por ejemplo, a sabiendas del peligro inminente que deben
afrontar sus trabajadores en zonas de conflicto armado, deliberadamente los
envía a laborar sin haber tomado las medidas de seguridad necesarias (CSJ
SL16367-2014)».

SISTEMA GENERAL DE RIESGOS PROFESIONALES » CULPA PATRONAL


» CLASES DE CULPA - Grados de culpa y clases de responsabilidad del empleador
frente al accidente o enfermedad profesional

SISTEMA GENERAL DE RIESGOS PROFESIONALES » INTERPRETACIÓN Y


APLICACIÓN DE LA LEY - Artículos 63 y 1604 del CC

SISTEMA GENERAL DE RIESGOS PROFESIONALES » INDEMNIZACIONES »


INDEMNIZACIÓN TOTAL Y ORDINARIA DE PERJUICIOS » PERJUICIOS
MATERIALES » LUCRO CESANTE CONSOLIDADO Y FUTURO » ANÁLISIS DE
PRUEBAS - Ausencia de error de hecho del ad quem al considerar improcedente
el reconocimiento de la indemnización por lucro cesante en cuanto no se acreditó
cuáles fueron los ingresos que dejaron de percibir la cónyuge y las hijas del
causante, puesto que la pensión que disfrutaba este y que era lo que aportaba al
hogar fue sustituida en cabeza de la esposa y las descendientes no demostraron
que existía un vínculo económico con su padre que implicara que con el
fallecimiento se vieran afectadas

Tesis:

«[...]se impone precisar que una cosa es negar la indemnización por lucro cesante
en cuanto no se acreditó al plenario cuáles devengos dejó de aportar el causante
a sus beneficiarias a propósito de su enfermedad y posterior muerte, que fue lo
que sin error adujo el Tribunal y, otra muy diferente, es que se hubiere absuelto
al empleador de tal condena porque el sistema le reconoció la pensión de vejez -
prestación ajena al sistema de riesgos laborales- que luego se sustituyó en su
cónyuge, tal como erróneamente lo entiende el apoderado de las promotoras del
litigio.

En efecto, lo que estableció el ad quem es que no era procedente el reconocimiento


de la indemnización deprecada por cuanto no se acreditó que el causante tuviera
un ingreso adicional al que percibía por dicha prestación de origen común y que,
en consecuencia, este no sufrió un perjuicio a partir de la estructuración de la
invalidez, debido a que aquella pensión de origen no laboral, la venía disfrutando
desde antes. Asimismo, que la cónyuge supérstite tampoco sufrió un detrimento
económico, puesto que por sustitución accedería a la totalidad de aquella
prestación, tal como ocurrió, se dio por acreditado y no se discute en sede
extraordinaria.

De modo que el Tribunal no solo afirmó que son compatibles la indemnización


por perjuicios y las prestaciones que reconoce el sistema de seguridad social de
riesgos laborales, pues también recalcó que para que la primera opere se requiere
acreditar un daño económico.

Por ello se hace necesario reiterar que, en el campo del Derecho Laboral, el lucro
cesante se configura cuando se deja de percibir un ingreso económico o se recibe
en menor proporción a causa de la pérdida de capacidad laboral o fallecimiento,
en cuyo caso el empleador está en la obligación de resarcir tal daño, bajo dos
condiciones: una, que se pruebe su culpa en el origen del siniestro y, dos, que se
demuestre que el trabajador afectado sufrió una merma en sus ingresos (CSJ
SL887-2013).

En este caso, se probó suficientemente la culpa del empleador en la enfermedad


que padeció Mendieta Rivas al punto que el ad quem a título indemnizatorio
condenó a la empresa al pago de sumas de dinero por concepto de daño
emergente, perjuicios morales y perjuicios por daño a la vida en relación; sin
embargo, no profirió condena por concepto de lucro cesante, en cuanto las
promotoras de litigio no acreditaron ni frente al causante ni a su familia, cuál fue
la mengua en sus ingresos económicos desde de la estructuración de la
enfermedad -14 de junio de 2006- ni desde su fallecimiento acaecido el 13 de
diciembre de 2008.

Las citadas fechas son de trascendencia en la medida en que lucro cesante se


liquida con base en los ingresos de la persona afectada y tiene dos componentes:
el pasado y el futuro. El primero se causa desde la ocurrencia del siniestro hasta
la fecha de la sentencia y, el segundo, desde el día en que se profiera el fallo hasta
que se cumpla la expectativa de vida probable del causante.

En el sub lite, el trabajador dejó de prestar sus servicios desde el 8 de mayo de


1998; luego, a la fecha de estructuración de la enfermedad profesional no
devengaba salario, percibía la pensión de vejez en cuantía que no se disminuyó
en cuanto, como se sabe, dichos ingresos en el régimen de prima media con
prestación definida, se otorgan con carácter vitalicio en cuantía que acrece año
por año y se sustituye bajo las mismas reglas a quien le sobreviva y acredite las
exigencias legales previstas al efecto, que fue lo que ocurrió con la cónyuge
supérstite.

En suma, el razonamiento del Colegiado de instancia en el tema en referencia no


es errado porque el perjuicio por lucro cesante deprecado no se acreditó en el
sub lite, ni en el caso del causante, ni de la cónyuge supérstite, así como tampoco
en el de sus hijas.

En el primero, porque desde antes de la estructuración de la invalidez, aquel venía


percibiendo la prestación económica por vejez, la cual continuó disfrutando en su
totalidad, de modo que su ingresó económico no se alteró.

En el segundo, porque el mismo ingreso que aportaba el causante al hogar antes


de su fallecimiento -valor de la pensión de vejez- se garantizó con posterioridad a
través de la figura jurídica de la sustitución pensional en cabeza de la cónyuge
demandante.

Y en el último, porque si bien las hijas están legitimadas para demandar el


resarcimiento en comento, para su reconocimiento debe acreditarse la
dependencia económica efectiva de su subsistencia, total o parcial, con respecto
del causante, excepto que se trate de obligaciones que emanan de la propia ley,
como por ejemplo las alimentarias de los padres para con sus hijos menores o en
condición de discapacidad, o en otros términos, que existía un vínculo económico
entre ellos que implicó que con el fallecimiento se vieron afectadas (CSJ SL 31948,
6 mar. 2012); no obstante, tal situación no se debatió en el plenario».

SISTEMA GENERAL DE RIESGOS PROFESIONALES » INDEMNIZACIONES »


INDEMNIZACIÓN TOTAL Y ORDINARIA DE PERJUICIOS » PERJUICIOS
MATERIALES » LUCRO CESANTE CONSOLIDADO Y FUTURO » PROCEDENCIA
- El lucro cesante se configura cuando se deja de percibir un ingreso económico
o se recibe en menor proporción a causa de la pérdida de capacidad laboral o
fallecimiento, en cuyo caso el empleador está en la obligación de resarcir tal daño,
bajo dos condiciones: i) Que se pruebe su culpa en el origen del siniestro y ii) Que
se demuestre que el trabajador afectado sufrió una disminución en sus ingresos.

NOTA DE RELATORÍA: Esta providencia es relevante en: SISTEMA GENERAL


DE RIESGOS PROFESIONALES > INDEMNIZACIONES > INDEMNIZACIÓN
TOTAL Y ORDINARIA DE PERJUICIOS > COMPATIBILIDAD CON LAS
PRESTACIONES A CARGO DEL SISTEMA - Elempleador no puede descontar de
la indemnización total y ordinaria de perjuicios a su cargo lo pagado por la
administradora de riesgos profesionales al trabajador o a sus beneficiarios, pues
el origen de los pagos es disímil y obedecen a causas diferentes, siendo
plenamente compatibles, aunado a que esta no asume el daño causado por el
patrono -enfermedad profesional, mesotelioma de la pleura por exposición al
asbesto-