Está en la página 1de 3

HIPÓTESIS DE LA TEORÍA LACANIANA

Es de común conocimiento que la teoría de Lacan se basa en un retorno a la


teoría fundamental de Freud, en un retorno al maestro teniendo como idea de que
los psicoanalistas posteriores se alejaron del núcleo duro de la teoría freudiana.
Sin embargo las ideas de Lacan tampoco son un simple releer a Freud sino que él
realiza su retorno tomando criterios adicionales del estructuralismo, la lingüística
(Ferdinand de Saussure, Roman Jakobson), de la filosofía (Kojève, Sartre, Hegel),
de la fenomenología (Husserl), de corrientes existencialistas diversas a las
sartreanas (Martin Heidegger, Karl Jaspers, Maurice Merleau-Ponty) y de la
antropología (Lévi-Strauss).

En términos generales Lacan considera que los fundamentos o hipótesis centrales


del psicoanálisas son el inconsciente, la repetición, la transferencia y la pulsión.

Nasio (1998, re edit. 2005) considera que la mejor forma de entrar a la teoría
lacaniana parte considerar la tríada síntoma-saber-deseo ya que esta nos permite
introducirnos en las ideas de inconsciente estructurado y goce (pulsión); sostiene
que el síntoma se caracteriza por a) la manera de expresar mi sufrimiento, b) la
teoría sobre la causa de mi sufrimiento y c) el analista forma parte de mi síntoma;
es decir, las personas a medida que van tomando consciencia dentro del pasar de
las sesiones psicoanalíticas va otorgando un significado a su síntoma.

Pero ¿cómo tiene lugar la aparición del significado o del contenido que le doy a lo
que me pasa o siento?

El primer supuesto lacaniano asume al inconsciente estructurado como un


lenguaje y que este leguaje se expresa de forma metonímica y metafórica; de aquí
que el lenguaje del que se habla no es un lenguaje fijo sino que es en sí mismo un
lenguaje resultante de las distintas formas de combinación de significantes o
palabras que se van construyendo; por ende el inconsciente se expresa de
muchas formas ya que siempre va variando la manera de expresar el pensamiento
y el inconsciente.
Lacan formuló los conceptos de lo Real, lo Imaginario y lo Simbólico para describir
estos tres nudos de la constitución del sujeto. Estos tres registros se hallan
imbricados según la forma de un nudo borromeo: El desanudamiento de
cualquiera de los tres provoca el desanudamiento de los otros dos. Se trata de
otra herramienta conceptual típica de la topología combinatoria, como lo es la
Banda de Möebius.

Aquileana (dir. Blog Audacia de Aquiles) define los tres registros de la siguiente
manera:

 Registro de lo real

Lo real es aquello que no se puede expresar como lenguaje, lo que no se puede


decir, no se puede representar, porque al re-presentarlo se pierde la esencia de
éste, es decir, el objeto mismo. Por ello, lo Real está siempre presente pero
continuamente mediado mediante lo imaginario y lo simbólico.

 Registro de lo imaginario

Lo imaginario está constituido en un proceso que requiere una cierta enajenación


estructural, es el reino de la identificación espacial que inicia en el estadio del
espejo y es instrumental en el desarrollo de la agencia psíquica. Lo que es
designado como ‘yo’ es formado a través de lo que es el otro. Es la forma primitiva
de pensamiento simbólico.

 Registro de lo simbólico

Constituye el registro más evolucionado y es el que tipifica al ser humano adulto.


Lacan considera que el lenguaje construye al sujeto y el humano padece este
lenguaje porque le es necesario y le aporta a cada sujeto una calidad heurística
(con el lenguaje simbólico se piensa, con este lenguaje se razona, con tal lenguaje
existe comunicación -simbólica- entre los humanos).

Siguiendo con Nasio pordemos afirmar: el inconsciente es la trama hilada por el


trabajo de la repetición significante, con más exactitud, el inconsciente es una
cadena virtual de acontecimientos o de "decires" que puede actualizarse en un
"dicho" oportuno que el sujeto dice sin saber lo que dice. (1998)

Para el segundo supuesto lacaniana hay que retornar al concepto de síntoma,


este se vivencia como sufrimiento y alivio, es decir va ligado a un padecer y un
gozar. Se sufre por el significante pero se da una satisfacción o goce al
inconsciente. ¿Cómo se entiende ello? Para entenderlo asumimos tres conceptos
del goce: goce fálico, plus del goce y goce del otro. El primero hace referencia a
liberación de la pulsión a través de los mecanismos estipulados por Freud como
los sueños y los actos fallidos; el segundo, a la energía no descargada en los
mecanismos mencionados que ahora generarán una estimulación o empuje en las
zonas erógenas y el tercero, que es un supuesto, al goce que producimos a partir
del otro; es a partir de este último que se logra la comprensión lacaniana del goce,
es decir, no es que se hable de un goce sexual literal sino al significante otorgado
al concepto de goce; no obstante, el goce no es realmente sobre el otro sino sobre
una parte de este porque no es posible, al decir de Lacan, lograr una relación con
el otro de forma total. El goce es la energía del inconsciente cuando el
inconsciente trabaja, es decir, cuando el inconsciente es inconsciente activo —y lo
es constantemente— al asegurar la repetición y al exteriorizarse incesantemente
en producciones psíquicas o cualquier otro acontecimiento significante.

Referencias:

https://aquileana.wordpress.com/2008/04/27/psicoanalisis-jacques-lacan-lo-real-lo-
imaginario-y-lo-simbolico-lo-imaginario-y-el-concepto-del-otro/

Nasio, Juan David. Cinco Lecciones sobre la Teoría de Jacques Lacan (1998).
Barcelona: Regisa Editorial. ISBN: 84-7432-470-X

Lacan, Jacques. Función y campo de la palabra y del lenguaje en psicoanálisis.


(1952) Análisis y Psicodinámica de la Actividad Humana.