Está en la página 1de 2

Seminario de Psicoanálisis de Orientación Lacaniana - Lic.

Raquel Bertona-
Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis
El presente trabajo se realiza en base al seminario XI del Dr. Jacques Lacan “Los cuatro
conceptos fundamentales del psicoanálisis” de 1964; en el mismo, se abordan los
conceptos que Lacan aisló de la obra de Sigmund Freud (en su trabajo de “retorno a
Freud”) y que conforman el pilar de la doctrina psicoanalítica. Los mismos son; el
inconsciente, repetición, pulsión y transferencia. El contexto político en el que emerge
este seminario refiere al momento de la “Excomunión”, donde Lacan es excluido de la
comunidad analítica internacional (IPA) y funda la escuela freudiana de París. Emerge
entonces, un Lacan que se despega de Freud, reformulando algunos conceptos; entre
ellos: renueva la mirada en lo referido a la cuestión ética de lo inconsciente; plantea
una lógica al trayecto de la pulsión; liga la repetición al fracaso y articula la
transferencia al saber y al objeto a.
La guía y llave maestra para abordar el Seminario XI, es releer a Freud orientados por
“lo Real” y a través de estos cuatro conceptos. Así mismo, en el tratamiento de
aquellas nociones freudianas, Lacan va deslizando los conceptos de “objeto a” (en el
binomio inconsciente/repetición) y la idea de “alienación/separación” (en la
transferencia y pulsión).
Lo común en los 4 conceptos es: el Inconsciente; no obstante, la novedad en torno a
Inconsciente freudiano, es el hecho de suponerlo estructurado como un lenguaje, no
realizado y en términos de discontinuismo. Es decir, que aquel ya no aparece del lado
del sujeto alienado a su historia (diacronía - Freud), sino con un carácter evanescente.
En esta misma línea, plantea la importancia de que la clínica psicoanalítica, se adapte a
dicha evanescencia, justificando los tiempos de la sesión y las interpretaciones que se
encuentran en la línea de la discontinuidad (cuyo efecto es la sorpresa o el
acontecimiento imprevisto). En suma: Lacan propone el concepto de inconsciente
como algo del orden de lo no realizado, que necesita de la interpretación del analista
para existir como tal; la posición que el analista tome, puede hacer que la hiancia de lo
pulsátil se cierre o se abra. Es función del analista hacer posible esa apertura.
Lacan sitúa la hiancia del inconsciente como pre-ontológica, por tanto, no se encuentra
del lado del “ser” ni del “no-ser” sino que es “no realizado”. Así mismo, el inconsciente
no tiene un carácter óntico sino ético; no es tanto “un ser” como un “querer ser”. El
inconsciente que propone Lacan en este momento, nos lleva a suponer un sujeto,
diferenciando de este modo: inconsciente y sujeto del inconsciente (en el Seminario XI
para nombrar la causa del sujeto del inconsciente supone dos aspectos: la causalidad
significante y la causación del sujeto por el objeto).
Respecto a la noción de transferencia, Freud en 1909 subraya un primer lazo entre
transferencia e inconsciente, diciendo que la transferencia no siempre es aliada de la
cura y tomándola a modo de resistencia; cuando el analizante se instala en el silencio,
la asociación libre y la rememoración se paran.
Lacan avanza en esta línea, remarcando que es un error pensar la transferencia y la
repetición como equivalentes; explica que si bien, lo analizable es la repetición, no
podemos realizar la misma operación con la transferencia ¿Por qué? Esta última, es
ubicada en el campo de lo simbólico, como regresión a los significantes primarios de la
demanda del sujeto. La transferencia, es la encargada de hacerle conocer el tiempo a
la repetición, (hay que utilizar la transferencia contra la repetición y el tiempo de la
sesión contra la duración eterna de la repetición).
En este seminario, la repetición es en torno a lo Real, entendida como aquello que
vuelve siempre al mismo lugar y que intenta capturar algo que siempre escapa (el no
cesa de escribirse de la repetición, está causado por lo que no se inscribe en el
significante de lo Real). Así mismo, podríamos pensar que si Freud supone un sujeto a
las formaciones del inconsciente; Lacan continúa la idea, articulando la transferencia
en términos de (SSS) sujeto supuesto al saber.
En esta noción, El Automaton es la repetición que siempre encuentra lo mismo para
quedar a resguardo de lo Real y La Tyche es el encuentro con lo Real. Es entre estos
dos conceptos vemos como la repetición viene a exigir lo nuevo (el objetivo de la
interpretación no es añadir sentido ni significado sino, generar un corte, provocar la
Tyche en el acto analítico).
Otro de los temas con los que prosigue el seminario, en cual Lacan nos ofrece un
recorrido, es el de la pulsión escópica (La mirada como objeto a: el cuadro, la línea, la
luz) si bien Freud definió los objetos: oral y anal, sabemos que los objetos mirada y voz,
ya se encontraban presentes en sus textos. Lacan plantea estos cuatro objetos
fundamentales, pero en enlace directo con la noción freudiana de pulsión.
Un punto clave es la introducción de la pulsión en el concepto de inconsciente (la
pulsión no es un material significante) sino que aquella surge en el dispositivo analítico
anudándose a la transferencia: Lacan realiza un salto cualitativo, partiendo de la idea
del inconsciente pensado como discurso del Otro y como lugar de los significantes
dónde circula el deseo (inconsciente freudiano); para arribar a la idea de un
inconsciente pensado en términos de: una pulsación temporal dónde alternan
apertura y cierre (el inconsciente significante se cierra, cuando surge la realidad sexual
debido a la presencia del analista). La transferencia como cierre, es la única manera de
traer la pulsión a la escena analítica. Así mismo, en este punto Lacan toma dos
alegorías “La bella detrás de los postigos” y el “Esquema de la nasa” para describir las
nociones de: alienación y separación.
En el capítulo XII se plantea la cuestión de que la realidad del inconsciente es sexual. El
inconsciente estructurado como un lenguaje, necesita de algo que circule bajo la
cadena significante. La transferencia no es la puesta en acto de la ilusión de una
identificación alienante, sino la puesta en acto de la realidad sexual del inconsciente.
Por último, Lacan insiste sobre el deseo del analista, que permitirá unir sujeto y pulsión
amarrando la transferencia al objeto y separándola de la repetición.

También podría gustarte