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La vela del amor

Porque de tal manera amó Dios al mundo... (Juan 3:16)

Hoy encendemos la vela de la Esperanza, y también la segunda vela que
representa el Amor. Recordamos que Dios nos amó tanto, que envió a su único hijo
Jesús para perdonar nuestros pecados, y para traer la salvación a todos los seres
humanos. Pero el Adviento no es sólo un momento para recordar, sino para prepararse
para la mejor forma que tenemos los cristianos de mostrar al mundo cómo es Dios: amar
como Él ama.

En este tiempo de Adviento tenemos la oportunidad de preparar nuestro corazón
y nuestro ánimo para la llegada de este amigo fiel que nos revoluciona la vida con la
simple invitación de amar a nuestro prójimo, del mismo modo como nos amamos a
nosotros mismos. Si no nos amamos a nosotros, no podemos amar a nuestro prójimo. Si
no amamos a nuestro prójimo, es probable que en el fondo no nos amemos a nosotros
mismos. Sí, Adviento es un tiempo para amar: para amarnos a nosotros en nuestra
dignidad y de amar al prójimo en solidaridad.

Con amor,

Jesús Polaino