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VIOLENCIA DIRECTA ESTRUCTURAL Y CULTURAL LOS CONCEPTOS

VIOLENCIA DIRECTA ESTRUCTURAL Y CULTURAL LOS CONCEPTOS

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Published by: Colectivo Utopía Contagiosa on Jan 31, 2008
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VIOLENCIA DIRECTA: EL CONCEPTO.

El concepto más “sencillo” de violencia es el de violencia física o directa: toda aquella acción agresiva o destructiva contra la naturaleza (daños contra la biodiversidad, contaminación de espacios naturales, etc.), contra las personas (violaciones, asesinatos, robos, violencia de género, violencia en la familia, violencia verbal y/o psicológica, ...) o contra la colectividad (daños materiales contra edificios, infraestructuras, guerras, etc.).

El uso (mejor sería decir, el abuso de la fuerza) tiene objetivos diferentes: lucro personal, intereses políticos, compensación de problemas psíquicos, etc. La violencia directa tiene como principal característica diferenciadora que es una violencia visible en lo que se refiere a muchos de sus efectos; básicamente los efectos materiales (por ejemplo, los antes citados). Sin embargo, también es cierto que algunos efectos aparecen más o menos invisibles (odios, traumas psicológicos, sufrimientos, relaciones internacionales injustas, adicción a una cultura violenta, concepciones culturales como la de ‘enemigo’, etc.) o no se suelen considerar de tanta importancia como los efectos materiales. A este concepto de violencia directa le suele acompañar una concepción del conflicto humano, social o natural como algo totalmente negativo que hay que evitar de cualquier forma y que cuando surge acaba rompiendo la situación de paz. De aquí deriva una visión de la paz y de las prácticas que se ponen en juego para garantizarla, paz que denominaremos directa, que aparece caracterizada por ausencia de conflicto y de violencia, es decir, como ausencia de guerra, de violencia callejera, violencia familiar, etc. Si estos no existen, existe la paz. Desde esta visión de paz ausente que venimos comentando se ha optado, sobre todo en occidente, por una respuesta principal de entre todas las posibles, la actuación represiva y punitiva por medio de la legalidad. Se ha buscado regular legalmente las continuas situaciones de violencia que surgen en el desarrollo cotidiano de la vida, de las relaciones sociales e, incluso, de las relaciones internacionales. Así, se ha legislado sobre las situaciones que son violentas y cuáles son sus agravantes y eximentes, se han previsto penas en mayor o menor cuantía para aquellas conductas que violenten más o menos los derechos reconocidos por las leyes y se han valorado de maneras diferentes los diversos tipos de violencia. Además, se ha previsto todo un sistema de control (ejército, policía, cárceles) para hacer cumplir la legalidad estrictamente. Con ello ya se asume como inevitable la existencia cotidiana de conflictos pero no se avanza mucho en la forma de encararlos, ya que la represión, sea legal o no, sigue transmitiendo sólo una visión negativa del conflicto. Conceptos más avanzados y completos de violencia como son la violencia estructural y la violencia cultural se plasman en las ideas dinámicas de Galtung de paz estructural y paz cultural, que pretenden tener en cuenta las causas profundas y no visibles de los conflictos y la violencia. Estas nuevas ideas son importantes porque no sólo complementan las visiones anteriores, sino que presentan alternativas de análisis político, de comprensión de la realidad social e internacional e, incluso, proponen

opciones diametralmente distintas para la actuación política porque entran en confrontación directa con las visiones negativas de conflicto y paz. Es decir, no sólo se analizan las situaciones de forma más completa y detallada sino que estos análisis tienen hondas repercusiones para la práctica política. Suele ocurrir que, de pronto, nos sorprendemos con el estallido de una guerra en un país que hasta entonces habíamos creído pacífico, o con un episodio violento en una familia que hasta entonces considerábamos ‘normal’. ¿Qué es lo que ha ocurrido para que los acontecimientos desemboquen en una situación tan aberrante y tan inesperada? Cuáles son las causas internas del conflicto, qué nos puede hacer comprender estas situaciones. Cuando se quiebra la paz, todos nos preguntamos por qué y la falta de análisis y de comprensión hace palpitar en nuestro subconsciente colectivo la duda y la sospecha de si algo así nos podría ocurrir a nosotros, también de repente. Otra inquietud nos acecha leyendo la prensa o viendo los telediarios, ¿cómo ha sido posible que 110 millones de personas hayan muerto en las diversas guerras del siglo XX?1 Para contestar a estas cuestiones, a inicios de la década de los años ’70 del siglo XX, Galtung2 y otros desarrollaron el concepto de violencia estructural, concepto que avanza a una visión de violencia más dinámica y más invisible: se define la violencia estructural como “aquello que provoca que las realizaciones efectivas, somáticas y mentales, de los seres humanos estén por debajo de sus realizaciones potenciales”. Siguiendo y concretando esta línea de razonamiento, posteriormente Galtung definiría cuatro tipos de violencia: · · la clásica o directa que se ejecuta contra el cuerpo y la mente humana, la pobreza que provoca la privación de las necesidades humanas básicas, por ejemplo, ¿cómo es posible que hoy en día mueran 9 millones de niños y niñas menores de cinco años por falta de antibióticos o vacunas?3 la represión que provoca la privación de los derechos humanos y la alienación, que provoca la privación de los derechos humanos y políticos4 .

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Los tres últimos tipos de violencia serían los que conforman la violencia estructural. La violencia estructural sería un tipo de violencia indirecta, es decir, las acciones que provocan el hambre en el mundo, por ejemplo, no están diseñadas y realizadas directamente con ese fin, sino que son derivaciones indirectas de la política económica capitalista y de injusto reparto de la riqueza. Esto provocaría que las causas que producen la violencia estructural no sean visibles con evidencia, en algunos casos o en un análisis poco profundo, con lo cual se entiende el por qué de su denominación posterior. Se han descrito dos tipos de violencia estructural5:
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FISAS, V. “Cultura de paz y gestión de conflictos”. ICARIA. 1988, PG.39 GALTUNG, J. “Violence, peace and peace research”. Journal of peace research nº 3, 1969. Hay traducción al castellano en “Violencia, paz e investigación para la paz”, en “Sobre la Paz”. Fontamara 1985, pgs. 27-72. 3 FISAS, V. “Cultura...”op. cit .pg. 35 4 GALTUNG, J.Contribución específica de la irenología al estudio dela violencia: tipologías” en “La violencia y sus causas” UNESCO 1981, PG. 98. 5 FISAS, V. “Cultura...” op. Cit. Pág. 28.

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Violencia estructural vertical: “es la represión política, la explotación económica o la alienación cultural, que violan las necesidades de libertad, bienestar e identidad, respectivamente”. Violencia estructural horizontal: “separa a la gente que quiere vivir junta, o junta a la gente que quiere vivir separada. Viola la necesidad de identidad” .

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Algunos ejemplos de violencia estructural serían la obligatoriedad del servicio militar, el sistema de toma de decisiones de la O.N.U. con 5 países permanentes (EE.UU., Rusia, Gran Bretaña, Francia y China) en el Consejo de Seguridad y los demás miembros rotatorios, las dictaduras militares, el sistema económico y jurídico internacional que empobrece continuamente a los países del Sur, en beneficio de los del Norte ... En la década de los ‘90 del siglo XX surge una nueva aproximación a la violencia al acuñarse el concepto de violencia cultural, desarrollado también por Galtung y otros autores, que lo definen como una violencia que “se expresa también desde infinidad de medios (simbolismos, religión, ideología, lenguaje, arte, ciencia, leyes, medios de comunicación, educación, etc.), y que cumple la función de legitimar la violencia directa y estructural, así como de inhibir o reprimir la respuesta de quienes la sufren, y ofrece justificaciones para que los seres humanos, a diferencia del resto de especies, se destruyan mutuamente y sean recompensados incluso por hacerlo”6. Hay que señalar que los estudiosos ya reconocían, veladamente, el concepto de violencia cultural como uno de los aspectos inherentes del de violencia estructural, denominándolo “alienación cultural” pero sin darle la relevancia y autonomía que posteriormente tendría. Con el paso del tiempo se han reconocido las grandísimas implicaciones que tiene la violencia cultural, incluso para resituarlo al lado, en igualdad de condiciones, con los otros tipos de violencia citados. La violencia estructural aportó una nueva visión, más dinámica, más procesual, más amplia, de la violencia. Pero aún quedaban incertidumbres por resolver: ¿por qué optaban las personas por el uso de la violencia aún cuando sus posibilidades de lograr una victoria (léase transformación social que les beneficiase) eran muy escasas, teniendo en cuenta que el poder siempre puede hacer uso de una violencia mayor, más planificada e incluso legalizada? ¿Por qué no se usan, habitualmente, fórmulas diferentes a la violencia?. Las respuestas vienen del entorno cultural en el que nos educamos y desarrollamos. Estamos educados para no ver alternativas a la violencia porque en las escuelas y los demás medios de transmisión y reproducción de cultura nos han enseñado la historia como una sucesión de guerras; porque estamos acostumbrados a que los conflictos se reprimen por la incuestionable autoridad paterna, o por la autoridad del macho sobre la hembra, o por las leyes nacionales o internacionales; porque los medios de comunicación de masas nos venden como la única vía de solución de los conflictos internacionales el uso de los ejércitos (sea bajo bandera O.N.U., O.T.A.N., o Alianza de Naciones); etc. Nuestro substrato cultural es una concausa última y profunda de nuestra visión negativa de los conflictos, de nuestra visión pacata y constreñida de la paz.
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GALTUNG, J. “Tras la violencia 3R: reconstrucción, reconciliación, resolución”Bakeaz 1988.

La violencia cultural se utiliza para lograr la aprobación de posturas fanáticas en lo religioso, en lo económico, en las relaciones de género, en las relaciones con la naturaleza, se basa en un amplísimo entramado de valores que asumimos continuamente desde pequeños y que luego se refuerzan con las normas legales de la sociedad para inculcarnos una cultura opresiva porque es acrítica y delegadora y porque nos prepara para la colaboración pasiva y/o activa con estructuras injustas e insolidarias.

Colectivo Utopía Contagiosa.

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