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Auguste Comte: Padre del Positivismo y Sociología

Auguste Comte fue un filósofo francés considerado el fundador de la sociología. Propuso la ley de los tres estadios, según la cual la humanidad y los individuos pasan progresivamente por un estadio teológico, uno metafísico y uno positivo o científico. Definió la sociología como la ciencia que estudia a las sociedades y creó el positivismo, que sostiene que sólo es posible el conocimiento a través de la observación de los hechos.

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Temas abordados

  • sociología,
  • sistema de política positiva,
  • dictadura del saber,
  • monoteísmo,
  • filosofía y derecho,
  • calendario positivista,
  • teológico,
  • ciencia y política,
  • politeísmo,
  • filosofía positiva
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Auguste Comte: Padre del Positivismo y Sociología

Auguste Comte fue un filósofo francés considerado el fundador de la sociología. Propuso la ley de los tres estadios, según la cual la humanidad y los individuos pasan progresivamente por un estadio teológico, uno metafísico y uno positivo o científico. Definió la sociología como la ciencia que estudia a las sociedades y creó el positivismo, que sostiene que sólo es posible el conocimiento a través de la observación de los hechos.

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  • teológico,
  • ciencia y política,
  • politeísmo,
  • filosofía positiva

Auguste Comte, cuyo nombre completo es 

Isidore Marie Auguste François Xavier


Comte (Montpellier, Francia, 19 de enero de 1798 - † París, 5 de septiembre de 1857). Se le considera
creador del positivismo y de la disciplina de la sociología, aunque hay varios sociólogos que sólo le atribuyen
haberle puesto el nombre.
Junto con Agustín Thierry, fue secretario del conde Henri de Saint-Simon durante siete años y ambos se
separaron de él debido a las muchas discrepancias que surgieron. Después de esta ruptura, Comte inició una
etapa que calificó de "higiene cerebral" para alejarse de la influencia de las ideas de Saint-Simon. Otra versión
menciona que Saint-Simon cedió los derechos de su avance (los Principios de la sociología) a Comte, con la
condición de que la mejorara y la diera a conocer al mundo entero, ya que Saint-Simon había dejado atrás o
en el olvido toda su investigación. Por eso se considera a Comte el padre de la sociología.
Murió en París a la edad de 59 años.
Descubierto bajo su influencia el problema social, Comte consagraría su esfuerzo a concebir un modo de
resolverlo, cerrando la crisis abierta por la Revolución francesa y sus consecuencias. Halló la respuesta en la
ciencia, hacia la que estableció un verdadero culto: el conocimiento objetivo que proporciona la ciencia debía
aplicarse a la ordenación de los asuntos políticos, económicos y sociales, superando las ideologías apoyadas
en la imaginación, los intereses o los sentimientos.
Contra la libertad de pensamiento, origen de la anarquía moral que atribuía a la Revolución, no oponía el
dogma religioso o los principios de la tradición, sino la «ciencia positiva» que, al atenerse a los hechos tal
como son, proporcionaba -según él- el único punto de apoyo sobre el que se podría edificar un futuro de
«orden y progreso». Contrario al individualismo y a la democracia, confiaba en un mundo regido por el saber,
en el que productores y banqueros ejercerían una especie de dictadura.
Tales ideas, fundamento del pensamiento positivista, tuvieron un gran éxito en los países occidentales desde
mediados del siglo XIX, proporcionando un credo laico para el mundo del capitalismo liberal y de la industria
triunfante. Sin embargo, Comte vivió una vida desgraciada: el exceso de trabajo le produjo problemas
psiquiátricos, un intento de suicidio y el abandono de su mujer.
Su rebeldía y su intransigencia le impidieron insertarse en el mundo académico: expulsado en 1817 de la
Escuela Politécnica, no pudo acabar sus estudios, que completó de forma autodidacta; luego, aunque llegó a
enseñar en la misma escuela desde 1832, no pudo obtener cátedra en ella, y fue expulsado de nuevo en
1844. Sólo la ayuda económica de algunos admiradores (como Littré o John Stuart Mill) le salvó de la miseria.
En 1848 creó una Sociedad Positivista, que tuvo seguidores sobre todo en los países anglosajones. Su
pensamiento, reflejado en obras como Curso de filosofía positiva (1830-42) o Sistema de política
positivista (1851-54), ha ejercido influencia sobre las más diversas ramas del conocimiento (filosofía,
medicina, historia, sociología…) y sobre corrientes políticas diversas (incluyendo el pensamiento reaccionario
de Maurras).

Las obras de Comte son: 


 Sistema de política positiva;
 Consideraciones sobre las ciencias, los sabios y el poder espiritual,
 Tratado elemental de Geometría analítica;
 Discurso sobre el espíritu positivo;
 Tratado filosófico de Astronomía popular;
 Discurso sobre la totalidad del positivismo;
 Sistema de política positiva, o tratado de sociología,
 Instituyendo la religión de la humanidad;
 Calendario positivista;
 Catecismo positivista.
 Curso de filosofía positiva

LOS 3 ESTADIOS:
En 1822 terminó de definir el proyecto de una gran reforma universal inspirada en su "Ley de los Tres
Estadios". Según esta ley, tanto la humanidad cuanto cada individuo atraviesan a lo largo de su existencia
tres estadios diferentes, los cuales se alcanzan progresivamente: el teológico, el metafísico y el positivo. En
su Curso de Filosofía Positiva, el propio Comte lo explica de esta manera: “Estudiando el desarrollo de la
inteligencia humana […] creo haber descubierto una gran ley básica, a la que se halla sometida la
inteligencia con una necesidad imposible de variar […]: cada una de nuestras principales concepciones,
cada rama de nuestros conocimientos, pasa necesariamente por tres estadios teóricos diferentes: el estadio
teológico (o ficticio); el estadio metafísico (o abstracto); y el estadio científico, o positivo […]. De aquí
proceden tres tipos de filosofías o sistemas conceptuales generales acerca del conjunto de los fenómenos
que se excluyen recíprocamente. El primero es un punto de partida necesario para la inteligencia humana; el
tercero es su estadio fijo y definitivo; el segundo es simplemente una etapa de transición.”
En los estadios teológico y metafísico, el hombre se hace las grandes preguntas a las cuales no tiene
manera de dar una respuesta fundada: ¿Qué sentido tiene la vida? ¿Por qué existe el mundo? En el estadio
científico, el hombre se limita a plantear las preguntas que pueden ser respondidas a partir de la
experiencia, por ejemplo: ¿A qué temperatura hierve el agua? Sobre las afirmaciones basadas en la
experiencia externa el hombre puede hacer Ciencia y el conocimiento así surgido puede progresar y ser
acumulativo. El hombre de Ciencia busca las leyes que rigen la Naturaleza.
Comte es considerado uno de los padres de la Sociología. Al clasificar las Ciencias, él ubica en primer lugar
a las más globales y menos complejas. Así, primero aparece la Matemática; luego la Astronomía, la Física,
la Química y la Biología; y, por último, la Sociología, que en su época aún no existía y cuya necesidad de
creación él reclamaba. Como entiende que sólo hay hombre en sociedad, no hace lugar a la Psicología,
cuyo contenido entiende que se reduce al de la Biología o al de la Sociología.
Comte quería devolverle a Occidente la unidad y armonía que le había dado la fe en la Edad Media. Pero
como entendía que ese fundamento ya no era viable, pensó en la Ciencia como nuevo polo de atracción y
factor de unidad. Sin embargo, con el tiempo vio la necesidad de recurrir a la Filosofía (fundó la Filosofía
Positiva) y a la Religión (fundó la Religión Positiva, de la que se declaró Papa). Su Religión de la Humanidad
sustituye el amor a Dios por el amor a la Humanidad, que incluye a los ya fallecidos, los vivos y los que
nacerán.

También llamada ley fundamental, la ley de los tres estados afirma que la humanidad en su conjunto y el
individuo como parte constitutiva, está determinado a pasar por tres estados sociales diferentes que se
corresponden con distintos grados de desarrollo intelectual: el estado teológico o ficticio, el estado metafísico
o abstracto y el estado científico o positivo.
Este tránsito de un estado a otro constituye una ley del progreso de la sociedad, necesaria y universal porque
emana de la naturaleza propia del espíritu humano. Según dicha ley, en el estado teológico el hombre busca
las causas últimas y explicativas de la naturaleza en fuerzas sobrenaturales o divinas, primero a través
del fetichismo y, más tarde, del politeísmo y el monoteísmo. A este tipo de conocimientos le corresponde una
sociedad de tipo militar sustentada en las ideas de autoridad y jerarquía.
En el estado metafísico se cuestiona la racionalidad teológica y lo sobrenatural es reemplazado por entidades
abstractas radicadas en las cosas mismas (formas, esencias, entre otros) que explican su por qué y
determinan su naturaleza. La sociedad de los legistas es propia de este estado, en el cual la sociedad se
organiza de acuerdo a la filosofía y el derecho. Comte considera al estado metafísico como una época de
tránsito entre la adolescencia o juventud del espíritu hacia su madurez, correspondiente ya al estado positivo.
En este estado el hombre no busca saber qué son las cosas, sino que mediante la experiencia y la
observación trata de explicar "cómo" se comportan, describiéndolas fenoménicamente e intentando deducir
sus leyes generales, útiles para prever, controlar y dominar la naturaleza (y la sociedad) en provecho de la
humanidad. A este estado de conocimientos le corresponde la sociedad industrial, capitaneada por científicos
y sabios expertos que asegurarán el orden social.
Finalmente, cabe destacar la propuesta que hizo Comte de un calendario humanista donde cada uno de los
meses y de los días representaba la conmemoración de un personaje histórico. Este calendario se conoce
también como el Calendario Positivista

CURSO DE LA FILOSOFIA POSITIVA:

El contenido del Curso, publicado en el período que abarcan los años 1830 a 1842 en forma de seis
volúmenes, resume los principios básicos del positivismo (de ahí su nombre) y la teoría de los tres estados. El
positivismo, escribió Comte "reconoce como regla fundamental que toda proposición que no sea estrictamente
reductible al enunciado de un hecho no puede tener ningún sentido real o inteligible". El positivismo, lo
"positivo", no es contario a lo "negativo", sino que el término deriva de la raíz latina positum (lo puesto, lo
dado). En resumen, afirma que en la realidad existe un orden único que tiende al progreso indefinido de
la sociedad.
La teoría de los tres estadios, formulada por este filósofo durante 1830 a 1842, es lo que él consideró como
"la ley para organizar la sociedad, los principios sobre los cuales se asentaría". Esta afirmación se justifica con
la idea de lo que Comte hizo con su positivismo fue crear el concepto de sociología y desarrollar el
pensamiento científico y el método de observación, buscando siempre la objetividad total.
En el primer estado, el teológico o religioso, existe una necesidad del hombre de explicar cualquier hecho
mediante agentes sobrenaturales y mágicos. Este estado es de ignorancia, donde la sociedad se mantiene
unida por la fe, no existen dudas ni diferencia de conceptos. Se sostenía que las
sociedades obsoletas mantenían este sistema.
El estado teológico se subdivide en tres etapas más, a saber:
 Fetichismo: donde el hombre personifica los objetos materiales y les atribuye poderes mágicos y
capacidades humanas,
 Politeísmo: donde esas personificaciones pasan a transformarse en divinidades fantásticas, con
atributos especiales (dioses del fuego, de la tierra, del viento, etcétera), y
 Monoteísmo: es la etapa superior, donde todas estas deidades se resumen en una sola que es Dios.
En este estado predomina la imaginación y se corresponde con la niñez de la humanidad. No cabe
duda de que este estado tiene un papel sumamente importante en la historia universal.
Al nacer el método de observación, el estado teológico se disuelve y se inicia así el metafísico. En él, el
hombre observa su entorno, la naturaleza, tratando de contestar sus preguntas insondables mediante
cuestiones científicas y divagaciones metafísicas. En este estado, existe una diferencia de conceptos, que
genera una crisis política y social debido a las diferencias de interpretación en la búsqueda del significado.
Según Comte, la única función del estado metafísico es la de disolver las creencias del teológico. Es
básicamente un estado de transición entre ambos, por lo que en él todavía se intenta explicar lo desconocido
no cognoscible con entidades abstractas y metafísicas. La metafísica explica la naturaleza de los seres, su
esencia, sus causas por medio de la biología, la química o la física. En este estado, el concepto de Dios se
reemplaza por la naturaleza, como objeto de estudio.
Finalmente, en el estado positivo o científico, el hombre niega totalmente la razón y se amolda a la realidad,
sin cuestionar ningún hecho y anulando la filosofía. En este estado, sólo existe la objetividad, pues se parte de
lo que es comprobable sólo por la experiencia del individuo o de otros. Esta objetividad sólo podría ser la base
de la organización social, ya que si las normas se abordaban desde un punto de vista neutral y lógico, sin
cuestionar nada, la sociedad se mantendría unida, además de que las leyes serían universales. Según Comte:
El positivismo se compone esencialmente de una filosofía y de una política, necesariamente inseparables,
como formando la una la base y la otra el fin de un mismo sistema universal, en el que la inteligencia y la
sociabilidad se hallan íntimamente combinadas. En efecto, por una parte, la ciencia social no es sólo la más
importante de todas, sino que ante todo proporciona el único lazo, a la vez lógico y científico, que desde ahora
soporta el conjunto de nuestras contemplaciones reales. Y, por otra parte, a medida que el curso natural de
los acontecimientos caracteriza la gran crisis moderna, la reorganización política se presenta cada vez más
como necesariamente imposible sin la reconstrucción precedente de las opiniones y de las costumbres. Una
sistematización real de todos los pensamientos humanos constituye, pues, nuestra primera necesidad social,
análogamente referente al orden y al progreso.
Más adelante, Comte realiza una detallada descripción de cada ciencia y su utilidad, llamada jerarquía
enciclopédica, considerando a la mayor de éstas como la matemática y a la filosofía como la inferior.
En resumidas cuentas, lo que busca la filosofía positiva de Augusto Comte es una reorganización social,
política y economía en el contexto social de la revolución industrial.

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