UNIVERSIDAD NACIONAL AUTONOMA DE MEXICO
FACULTAD DE FILOSOFIA Y LETRAS
LICENCIATURA EN PEDAGOGIA SUAyED
INTRODUCCION A LA FILOSOFIA DE LA EDUCACION II
ASESOR: JESUS CARLOS GONZALEZ MELCHOR
ESTUDIANTE: DIANA CORTEZ PINEDA
GRUPO: 9183
UNIDAD 3
ACTIVIDAD 2: J.J. ROUSSEAU
1. ¿Cómo caracteriza Rousseau al estado de naturaleza?
Rousseau afirma que el hombre ha nacido libre, pero que en todas partes está
encadenado. Aquí la sociedad natural es la familia y la libertad es algo inherente a
la naturaleza del hombre donde todos son iguales y buenos. Sin embargo, para él,
el estado natural del hombre es más una hipótesis de trabajo que permitiría
comprender al estado actual de la sociedad, que una afirmación que se pueda
aprobar. Y existen dos principios que fundamentan toda la estructura social,
anteriores a la ley natural: la propia conservación y no dañar a un ser vivo
inútilmente.
2. ¿Hasta qué punto estás de acuerdo en que el ser humano es bueno
por naturaleza y que es la sociedad la que lo corrompe?
Personalmente creo que en este planteamiento muchos otros factores entran en
juego, por ejemplo, la verdad es que cada humano es un mundo y no podemos
decir que todos nacemos siendo inocentes y bondadosos, y que la sociedad es
quien nos corrompe. La sociedad surgió de algún lado, no fue algo que
simplemente apareció y precisamente surgió por aquellas personas con un toque
más de liderazgo, o en su defecto, sed de poder, que ejercieron fuerza sobre otros
individuos y de ahí comenzó una relación de dominación que on el tiempo paso a
ser lo que hoy consideramos sociedad, es decir, en realidad la sociedad la
creamos nosotros porque algunos ya venían corrompidos y de ahí salió pero
también es cierto que este sistema corrompe a otras personas que podemos decir
que eran “buenas”, entonces en realidad podríamos decir que es un círculo
vicioso.
3. ¿Por qué se origina la desigualdad?
Rousseau dice que originalmente los hombres eran iguales, que el progreso
genero la desigualdad, esta se produjo por el paso del estado natural a la
sociedad civil, proceso que se aceleró con la introducción del derecho de
propiedad, con esto apareció la esclavitud, el trabajo, la agricultura, la metalurgia,
lo que dio origen a un estado de guerra. Con todo lo que menciona el autor
considero que la desigualdad surge al momento en que comienzan a existir clases
dominantes, personas con más poder que otras y con mayores ingresos, de
manera que sometían a quienes estaban por debajo de ellos, y obviamente nunca
dejarían que estas personas los superaran porque perderían todo el poder.
4. ¿En qué medida estás de acuerdo en que la propiedad privada genera
desigualdad?
Estoy completamente de acuerdo en que la propiedad privada genera
desigualdad. Las personas que pueden adquirir dicha propiedad de la forma en la
que sea lo harán y las que no, se sentirán inconformes y anhelaran tenerla, por lo
tanto, esto traerá consigo conflicto entre clases.
5. ¿Debería abolirse la propiedad privada?
El establecimiento de la propiedad privada es el momento en que se rompe el
encanto del estado natural: introducida la propiedad, se introduce la desigualdad
moral y con ellas la sociedad, mediante el contrato social, que con sus leyes
sanciona y perpetúa la propiedad privada y la división entre ricos y pobres. Por
otra parte, en una sociedad sin propiedad privada nadie puede vender nada. Si
Juan quisiera vender los zapatos que lleva puestos, estaría rompiendo el principio
de la “sociedad sin propiedad privada”, y se le tendría que castigar duramente.
Para que alguien pueda vender algo, tiene que asumir que tiene el derecho de
vender, pero eso significaría que hay derechos de propiedad privada, lo
cual contradiría el supuesto de no-propiedad. Es, por tanto, un contrasentido
hablar de una sociedad sin propiedad privada y con comercio.
6. ¿Cómo concibe Rousseau el contrato social?
En el contrato social, Rousseau establece la posibilidad de una reconciliación
entre la naturaleza y la cultura: el hombre puede vivir en libertad en una sociedad
verdaderamente igualitaria. El problema fundamental es “Encontrar una forma de
asociación que defienda y proteja con toda la fuerza común proporcionada por la
persona y los bienes de cada asociado, y por la cual cada uno, uniéndose a todos
los demás, no se obedezca más que a sí mismo, y permanezca, por tanto, tan
libre como antes”.
La solución reside, según Rousseau, en un contrato social basado en la
enajenación de todas las voluntades, de forma que cada uno recupere finalmente
todo lo que ha cedido a la comunidad. De este modo, dándose cada individuo a
todos, no se da a nadie, y no hay ningún miembro de la sociedad sobre el que no
se adquiera el mismo derecho que se cede. Se gana en equivalencia lo mismo
que se pierde, adquiriendo mayor fuerza para conservar aquello que cada cual
posee.
7. ¿En qué medida la sociedad es necesaria?
Es de suma importancia a mi parecer pues la sociedad se integra por individuos,
con el fin de garantizar la supervivencia común mediante el ajuste de normas
sociales. Por lo tanto, la creación de este tipo de colectividad hace que
las personas puedan compartir cultura, hábitos y costumbres, siendo una unidad
importante que fortalece la solidaridad y cohesión entre sus habitantes. De esta
forma, es posible cumplir de manera eficaz y positiva sus funciones, siendo
la sociedad la organizadora y protectora de la vida.
8. ¿Qué es la voluntad general?
La voluntad general es un concepto elaborado por el filósofo Rousseau para
nombrar al querer colectivo, al fin común de un grupo de personas, que es más
que la suma de las voluntades de cada una de ellas, y lleva a lograr el bien
común, es decir es un acuerdo de todos, que no se obtiene de la suma de
voluntades particulares, sino que representa el resultado de intereses particulares
que se unen en un pacto conducente al bien común.
Esta voluntad nace de la necesidad de satisfacer necesidades de todos, generales
(de seguridad personal y de sus posesiones, defensa, salud, justicia, educación)
por lo cual deben unirse con libertad, y crear lazos comunitarios, que se forjan en
virtud de un contrato social. Cada uno tiene ciertas inclinaciones hacia fines
individuales y egoístas, pero la convivencia social exige que se resignen en ciertos
casos esas tendencias, para lograr una sociedad en paz, que obliga a compartir y
a establecer límites a nuestros derechos, a través de la ley, para el bien de todos.
9. ¿Por qué la voluntad general no es lo mismo que la voluntad de la
mayoría?
Hay mucha diferencia entre la voluntad de la mayoría y la voluntad general: esta
solo mira al interés común; la otra mira al interés privado, y no es más que una
suma de voluntades particulares, pero quítense de estas mismas voluntades el
más y el menos, que se destruyen mutuamente, y quedará por suma de las
diferencias la voluntad general.
Sí cuando el pueblo suficientemente informado delibera, no tuviesen los
ciudadanos ninguna comunicación entre sí, del gran número de pequeñas
diferencias resultaría siempre la voluntad general, y la deliberación seria siempre
buena. Pero cuando se forman facciones y asociaciones parciales a expensas de
la grande, la voluntad de cada asociación se hace general con respecto a sus
miembros, y particular con respecto al estado: se puede decir entonces que ya no
hay tantos votos como hombres, sino tantos como asociaciones. Las diferencias
son en menor número, y dan un resultado menos general. Finalmente, cuando una
de estas asociaciones es tan grande que supera a todas las demás, ya no
tenemos por resultado una suma de pequeñas diferencias, sino una diferencia
única; ya no hay entonces voluntad general y el parecer que prevalece no es ya
más que un parecer particular.
Bibliografía:
Barreiro Güemes, JUAN JOSÉ, “Aspectos generales de la Ilustración”, “Juan
Jacobo Rousseau”, “Kant” en Historia de las Ideas, vol. 3, 2ª ed., Universidad
Pedagógica Nacional / Secretaría de Educación Pública, México, 1983, p. 37-
46.
Sabine, G. H., “El redescubrimiento de la personalidad: Rousseau” en Historia
de la teoría política, 2ª ed., traducción de V. Herrero, Fondo de Cultura
Económica, México, 1987 (Obras de Política), p. 423-438.