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Esquema I

Este documento describe el "Esquema I" creado por Lacan para representar la estructura de la psicosis una vez estabilizada. El esquema muestra cómo los registros simbólico, imaginario y real se reorganizan en la psicosis luego del fracaso de la metáfora paterna. Se utiliza el caso de Schreber como ejemplo, donde su delirio de transformarse en mujer de Dios le permite restaurar una realidad alterada a través de una nueva metáfora delirante. El esquema captura cómo la incidencia de

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Esquema I

Este documento describe el "Esquema I" creado por Lacan para representar la estructura de la psicosis una vez estabilizada. El esquema muestra cómo los registros simbólico, imaginario y real se reorganizan en la psicosis luego del fracaso de la metáfora paterna. Se utiliza el caso de Schreber como ejemplo, donde su delirio de transformarse en mujer de Dios le permite restaurar una realidad alterada a través de una nueva metáfora delirante. El esquema captura cómo la incidencia de

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Esquema I

Es una descripción topológica del


lazo psicótico. Los 4 vértices (i, M, I, m) sufren un corrimiento, salvo el M, que indica que no se logró
franquear el complejo de castración. En el Esquema R, en el vértice inferior izquierdo estaba el Ideal (I) que
ahora pasa al vértice inferior derecho; y la imagen especular (i), ubicada en el vértice superior derecho, pasa
al vértice superior izquierdo: producto de que no hay inscripción del Nombre del Padre (Po) y por ende no
hay licitación1 del falo como metáfora (0). Los registros S e I quedan en una relación de hipérbola
(“exceso” en griego), en relación al agujero de realidad. El plano proyectivo está agujereado.

La estructura de la relación imaginaria está modificada; el plano, la relación entre el Ideal del Yo (I)
coincide con la relación de la imagen del Yo (i) [i-I]; hay un entrecruzamiento de identificaciones
imaginarias. El yo psicótico es el de la certeza del discurso psicótico, quien engendra su propia verdad. El
campo de la Realidad en psicosis, muestra como se ha restaurado para ese sujeto. El Esquema I muestra
cómo está restaurada la realidad en el delirante. Este Esquema permite reconocer estos elementos en el
hablar de un sujeto, desde una perspectiva clínica.

El "Esquema I" nos muestra la "solución elegante" conseguida por Schreber. Si bien Lacan utiliza el
"Esquema R" para ilustrar su tesis sobre la metáfora paterna, se servirá del "Esquema I" para ilustrar,
desde el caso Schreber, los efectos del fracaso de la misma en la psicosis (desencadenamiento y
disolución imaginaria) y la determinación simbólica en la que la estructura imaginaria viene a restaurarse
(estabilización). En este Esquema, el campo de la realidad no constituye la base del ternario Simbólico-
Real-Imaginario, produciéndose una estructura doblemente abierta, definida en las dos asíntotas: "m-i" y
"M-I".
Al inicio de la explicación de este Esquema, Lacan situará, en la doble asíntota que une al yo delirante
con el otro divino, el proceso seguido por Schreber desde la irrupción del pensamiento: "A pesar de
1
La licitación, en términos empresariales, es el proceso reglado mediante el cual una organización da a conocer públicamente una
necesidad, solicita ofertas que la satisfagan, evalúa estas ofertas y selecciona una de ellas. Esta palabra también puede referirse a
un proceso de subasta.
todo, sería algo muy bello el hecho de ser una mujer en el momento en que es penetrada por el hombre",
hasta su estabilización a partir de "ser la mujer de Dios". Este proceso lo define: "De la divergencia
imaginaria en el espacio y en el tiempo a la convergencia ideal de su conjunción" (DUC p.553). Destacando
que Freud en su estudio sobre Schreber ya utilizó el término asymptotisch2 para marcar la evolución del
mismo. Freud plantea que el fantasma de deseo femenino se manifiesta en la evolución de la psicosis y
deviene aceptable pero se mantiene en una “realización asintótica”. El planteo freudiano señala que el
fantasma de deseo femenino se mantiene en la evolución de la psicosis y deviene aceptable, pero se
mantiene en una realizción asintónica del deseo, desplazando la solución hacia un futuro remoto. Freud
resalta la sustitución que realiza Schreber de Flechsig a la persona superior de Dios. Si bien en un principio
esta situación acrecienta la persecución insoportable, queda en evidencia que prepara el terreno para el
segundo cambio y finalmente la solución del conflicto. La criatura real se interpone para el sujeto entre el
goce narcisista de su imagen y la enajenación de la palabra donde le ideal del yo ha tomado el lugar del
Otro.

Con este Esquema se materializa de manera significante que el estadio terminal de la psicosis de Schreber
no es el caos coagulado, sino que el problema presenta una solución elegante. Lacan habla de un “orden del
sujeto”, que luego de la disolución imaginaria se restituye un orden del sujeto.. El Esquema anota relaciones,
a través de las cuales, los efectos de inducción del significante que actúan sobre lo imaginario, determinan el
trastorno denominado clínicamente crespúsculo el mundo que, para responder, necesita de nuevos efectos
de significante. Es necesario tener presente que el orden simbólico subsiste fuera del sujeto y lo determina,
esto permite captar en su fenomenología estructural lo que presenta. Así, es posible para Lacan ser más
sensibles a esa verdadera invasión imaginaria de la subjetividad a la que Schreber nos hace asistir. Soler
extra esta secuencia: perturbaciones significantes / efectos imaginarios / compensaciones significantes.
La incidencia causal del significante se aplica al conjunto del proceso: desencadenamiento, desarrollo,
estabilización. Si lo imaginario está enfermo en el psicótico, no obstante, no se cura con lo imaginario.
Ubica en el centro de la cuestión, la incidencia significante, que aparece aquí en su carácter alienante.

En Schreber la transformación en mujer de Dios es la producción de un significante nuevo que localiza el


goce y detiene el proceso de infinitización en el que se encuentra inmerso, dado que no existe el marco del
fantasma por la no extracción del objeto a. Transformación que Schreber sitúa en un futuro como finalizada.
Es la dimensión del espejismo en tanto hay un tiempo infinito en su promesa, que condiciona la ausencia de
mediación que testimonia el fantasma

En las dos asíntotas del Esquema I, Lacan sitúa, en correlación causal, Po y o respectivamente. Po en
cuanto a la ausencia de un significante en particular, el significante NP, y o en cuanto a la falta, a la
ausencia de significación fálica. La correlación causal Po-->o queda determinada en el sentido en que si

2
“Sólo que el miramiento por la realidad efectiva, entretanto fortalecido, constriñe a desplazar la solución del presente al remoto
futuro, a contentarse con un cumplimiento de deseo por así decir asintótico. La mudanza en mujer previsiblemente se cumplirá alguna
vez; hasta entonces, la persona del doctor Schreber permanecerá indestructible" (Freud)
no hay significante N.P en el Otro, no hay efecto metafórico de esta respuesta que es la significación fálica
en el registro imaginario. En el "Esquema R" esta significación fálica produce un apaciguamiento de la
dialéctica imaginaria madre-hijo en torno al falo. Así podrá ser localizado y permitirá al niño identificarse
imaginariamente. Esto no se produce en la psicosis.

Situará en la rama asintótica de la izquierda, la que rodea el agujero o, todo lo que concierne a la
feminización del sujeto. o en cuanto el abismo producido en el registro imaginario por la ausencia de
significación fálica. En la psicosis, tal como veremos en Schreber, puede suplirse esta significación fálica
por una significación delirante, una metáfora delirante. Lacan habla ya de estabilización en Las psicosis
cuando plantea la idea del anillo como elemento de unión "¿Dónde está el padre ahí dentro? Está en el anillo
que permite que todo se mantenga unido". Y también cuando se refiere las identificaciones imaginarias
como mecanismo de compensación imaginaria tomando como referencia el "como sí" destacado por
Deutsch en algunos casos clínicos, que vendría a realizar la misma función de coordinación que la
"identificación imaginaria al deseo de la madre" anterior al desencadenamiento. Ante la imposibilidad de
asumir la realización del significante padre a nivel simbólico, al sujeto le queda, dirá Lacan "la imagen a la
que se reduce la función paterna".

El lugar de los Ideales


Hablará, en referencia a Schreber, de una metáfora delirante que vendría a suplir la falta de metáfora
paterna: "Es la falta del Nombre del Padre en ese lugar la que, por el agujero que abre en el significado,
inicia la cascada de los retoques del significante de donde procede el desastre creciente de lo imaginario, hasta
que se alcance el nivel en que significante y significado se estabilizan en la metáfora delirante" (DUC,
559). En la estabilización en la psicosis vemos que los tres registros, desanudados en el
desencadenamiento, vienen a coordinarse de nuevo mediante la metáfora delirante. El delirio enmarca al
goce en un escenario fantasmático, mediante el cual se coordina a la imagen y a lo simbólico.

Podemos referirnos al "Esquema I", creado por Lacan para formalizar el curso de la estabilización en el
caso Schreber. En este Esquema Lacan sitúa tanto a Flechsig como a la esposa de Schreber, limitando
la extensión infinita del delirio. Schreber, en las cartas que escribe a su esposa, intenta explicarle el
proceso de su transformación en mujer, proceso que entra en oposición con su orgullo viril.

Es en el polo de los Ideales que debemos situar la escritura de Schreber. Es por eso que escribe:
"Debo imponerme una particular discreción por respeto a mi mujer, por quien conservo siempre el mismo amor. Tal
vez mi sinceridad exagerada me hiciera apartar de esa discreción durante conversaciones y en mis comunicaciones
por escrito. Evidentemente mi mujer no puede seguirme enteramente en todos los desarrollos de mi pensamiento; le
debe ser difícil conservar el amor y la atención que sentía por mí en otro tiempo cuando escucha que todas mis
preocupaciones se centran en la idea de mi posible e inminente transformación en mujer. Puedo lamentarlo, pero no
lo puedo evitar; también, en este caso debo prescindir de todo sentimentalismo falso".
Hay que destacar la función tranquilizadora que cumplió la esposa de Schreber en el curso del "proceso en el
que se hallaba inmerso", tal como destaca Freud en su estudio. Lacan, tal como hemos mencionado, situará a
la esposa de Schreber en el Esquema más que como una defensa contra la homosexualidad como, a falta del
significante Nombre del padre, lo que asegurará una identificación imaginaria, una identificación viril que
no puede sustentarse en lo simbólico. Esta identificación que apelará al "como sí" imaginario se puede ver
en la adjetivación que realiza Schreber en este sentido: "la bravura viril".

Tal como nos indica en su prefacio aunque al principio no tenía intención de publicar sus anotaciones,
posteriormente va a ubicar como lectores a la ciencia -representada por Flechsig y por su propia esposa. En
la redacción y posterior publicación de las Memorias está en juego algo del orden de los ideales: convencer,
tanto a la ciencia como a su mujer, de que no están leyendo la obra de un perturbado mental, de que todos
estos cambios desarrollados en su cuerpo tienen una lógica y un orden superior. La escritura de las
Memorias, pues, tiene cómo funciones:

1. Poner límite a esa significación que le viene del Otro, y que lo sitúa como objeto de goce del
Otro.

2. Preservar sus ideales: el honor viril en relación a su mujer y el prestigio intelectual en


relación a Flechsig y a la ciencia.

3. Sostener todo el proceso delirante que se articula alrededor de la idea que se le impone sobre el
hecho de ser mujer en el momento del coito y que culmina con "ser la mujer de Dios" como
condición necesaria para el orden del universo y para la "redención de la humanidad futura".

En cuanto a la publicación de las Memorias hay en Schreber una voluntad de trasmitir al mundo sus
experiencias, las cuales le permiten un conocimiento negado a los demás seres humanos, y al que da "un
valor universal". En la carta abierta que dirige a Flechsig, aclara que no es por resentimiento personal que
quiere publicar, sino que su propósito es “ampliar el conocimiento de la verdad en un campo muy
eminente: el campo religioso". En el interés por la publicación también está la certeza del conocimiento de
Dios: "El conocimiento indubitable que tengo de Dios, mi certeza confiada de estar en contacto directamente
con Dios y con los milagros divinos, transciende desde muy lejos a toda ciencia de orden humano"..."eso
explica que atribuya una importancia tan excepcional a la publicación de mis Memorias. Pues si yo
consiguiera despertar en el prójimo aunque fuera una duda ¿no se me habría permitido después de todo,
levantar un extremo de ese velo oscuro tras el cual el Mas allá se oculta a los ojos de los hombres? Y mi
trabajo podría contarse entre las obras mas interesantes que jamás hayan sido escritas por el hombre...".

Lo que el Esquema I representa es lo que sucede si falta el significante del Nombre del Padre. En ese caso,
se produce un deslizamiento del eje imaginario en relación con el eje simbólico, y los cuatro extremos del
mundo se abren al infinito, en un doble par de asíntotas sin confluencia posible. Queda así una realidad que
se pierde por los cuatro costados. Dos de ellos corresponden, en el lugar del Padre, al Ideal que le habla con
una voz que le es exterior, y en el lugar del Falo, al goce transexualista. En cuanto a los dos elementos
forcluidos, actúan como los polos de las dos hipérbolas que demarcan, sin cerrarlo, el territorio de la realidad
de Schreber. El motivo por el cual actúan como polos es que son eludidos por el recorrido que el psicótico
hace de su realidad, los cual los convierte en polos de rechazo [sistema abierto], y no de atracción, como sí
ocurre, en cambio, con los vértices de una elipse [sistema cerrado].

En la naturaleza del psicótico no hay un punto de imposible. Pero eso hace, justamente, que, al no extraerse
el objeto a, falte la perspectiva que le permite a la naturaleza del neurótico ser inscripta en un superficie
finita, y a la vez poder abarcar un espacio sin límites, produciendo un efecto de ventana abierta. En vez de
encontrarnos con el plano proyectivo, cerrado y a la vez infinito, nos encontramos con un universo
hiperbólico, abierto, en un proceso de desgarramiento constante, con una fuga de símbolos a la que es
correlativa una cascada de formaciones imaginarias. El goce carece de fijación imaginaria, y la castración
simbólica es sustituida por un goce ilimitado y mortificante. Schreber se mira en el espejo de la
identificación imaginaria con la madre, se viste de mujer y siente cómo el Dios Ideal le otorga senos que
oscilantemente aparecen y desaparecen, objeto perdido que aparece allí donde no debería, en el reflejo
especular.

Partes del Esquema


i (goce transexual, goce narcisista de su imagen) M (Otro divino)

m (yo delirante) I (Ideal del yo que ha tomado el lugar del Otro)

a – a´: se dirige a nosotros / ama a su mujer

Po: vacante Po; P no está en A, efecto de la forclusión del NP. Hace que lo imaginario y lo simbólico sigan
abiertos.

o: Vacante 0; el falo no está en su función

M: Lugar de El Creador, designado por le liegen Lassen –dejar plantado-. Simbolización de la madre, Otro
absoluto (Dios)

I: Lo creado, que asume le lugar vacante de la Ley

Los dos términos M e I, quedan anudados por una curva asintótica que, ocupando el lugar del niño anhelado
por el sujeto, culmina en las criaturas de la palabra. Curva que va a rodear el agujero Po. Por el laco del
Creador (M), Lacan determina que Schrebr sí ha logrado constituir una primera simbolización de la ausencia
primordial de la madre (“dejar plantado”); no así con le padre, cuya ley está vacante. El agujero Po es
anotado como le centro donde se libra el delirio, bordeado por el asedio de voces de los pájaros.

Clínica
En Lacan podemos establecer al menos  dos divisiones.  Una será la aparente división del sujeto  entre saber
y verdad, entre el dicho y el decir, enmarcando una  realidad en donde satisfacción e insatisfacción hacen
una serie continua y lo simbólico/imaginario vela lo real. La división de índole moebiana,  neurótica. Y otra
radical, psicótica. En el Esquema I  habrá  banda cilíndrica de dos lados que implicará una ruptura
fundamental. División esquizoide, discordancia psicótica. Se estará  de un lado o se estará del otro. Allí el
sujeto es o no es.  Falta el artificio del loop o lazo que lo  haga pasar de un lado a otro. La falla de la
estructura moebiana implica el  mantenimiento de una oposición del tipo sí-no, en que la afirmación y la
negación son simultáneas e inseparables. Lo que especifica la disociación esquizofrénica es que es sin salida
y reviste un carácter de fijeza. El Esquema I de la psicosis la superficie contiene abismos y ya no es ni
cerrada ni unilateral. Hay encuentros asintóticos y no hay cierre de la realidad. El marco de la realidad (que
en el Esquema R era una banda de Moebius) no está aislado, no hace uno. Este no poder hacer unidad se
relaciona con la fórmula del dicho esquizofrénico, que tampoco hace uno. Y con la ausencia de límite finito 
introducido por  la rama asintótica del Esquema.
En matemática la función de los paréntesis es de hacer una unidad, que daría un marco; que vendría a ser la
función del fantasma. En la psicosis no funcionan los paréntesis, no hay marco, es un  Uno separado de otro
sucesivamente asintóticamente. Es un reseteo constante que nunca llega a prender el equipo.  Es un Uno que
nunca llega a serlo. Se corta en el intento. Marietan llama a esto la conservación del yo, en donde  el
pensamiento del  paciente siempre es el mismo. Repite lo mismo y no puede dar cuenta de ello.   Siguiendo
los Esquemas lacanianos,  la fórmula esquizofrénica y la rama asintótica del Esquema I, el sujeto de la
psicosis  nunca llegará  a lograr la unidad.

Los comentarios de Henry Ey respecto a la spaltung aclaran lo que queremos transmitir: “Es lo primero
característico de la persona esquizofrénica. La persona ha perdido su unidad, es decir, en último análisis, su
realidad.  Esta unidad es mantenida normalmente a través de todas las variaciones contingentes y los
cambios que constituyen la trama histórica de su desarrollo.  Ser realmente "si mismo" es lo que ya no puede
el esquizofrénico, porque su existencia ya no es existencia de persona, o no es más que la de una persona
que ha dejado de ser unitaria”.

En electrónica la compensación de las distorsiones de un sistema de lazo abierto se realiza mediante técnicas
de realimentación.  ¿Qué es la realimentación, el feedback? Es un mecanismo, un proceso cuya señal se
mueve dentro de un sistema, y vuelve al principio de este sistema ella misma como en un bucle. Este bucle
se llama "bucle de realimentación". En un sistema de control, hay entradas y salidas; cuando parte de la
señal de salida del sistema, vuelve de nuevo al mismo como parte de su entrada, a esto se le llama
“realimentación". Desde nuestro psicoanálisis  podemos decir que la cadena significante funciona de esa
manera, mediante englobamientos crecientes.  Es el metalenguaje necesario que hace discriminación entre
los animales y los hablanteseres.  Un discurso bien establecido pone constantemente un dicho anterior entre
comillas, como si fuera una cita y configura una secuencia que modaliza una posición respecto   a lo que dije
en esa cita.

En cibernética existen dos tipos de sistemas: los no realimentados o de lazo abierto (microondas, el
semáforo, la lavadora automática, el riego automático y el tostador de pan) y los realimentados o de lazo
cerrado (menstruación femenina, calentador de agua, heladera, inodoro). El lazo cerrado funciona de tal
manera que hace que el sistema se realimente, la salida vuelve al principio para que analice la diferencia y
en una segunda opción ajuste más, así hasta que el error es 0.  Los sistemas de lazo abierto no se comparan a
la variable controlada con una entrada de referencia. Cada ajuste de entrada determina una posición de
funcionamiento fijo en los elementos de control. Ante la presencia de perturbaciones, un sistema de control
en lazo abierto no realiza la tarea deseada. En la práctica, el control en lazo abierto sólo se utiliza si se
conoce la relación entre la entrada y la salida y si no hay perturbaciones externas.
Ahora bien, si decimos que la psicosis presenta un dis-torsión de la realidad (no una torsión moebiana como
en Neurosis) por no operar la banda unilateral moebiana, y si decimos que la realidad se presenta abierta y
sin límites, nos preguntamos ¿Cuáles son nuestras técnicas de realimentación en el asunto psicótico? 
Podemos aportar algo:
- Proveer  una torsión que habilite un pasaje entre el ser y no ser de manera  pacífica.
- Dialectizar los fragmentos dispersos para llegar al lazo social perdido.
- Darnos la posibilidad, aunque acotada, de calcular una intervención partiendo de los significantes que
tenemos a disposición.
- Marcar los abismos para atenuar el horror que causa su insondable profundidad.  
- Hacer operativa la lógica del no-todo mediante un “al menos algo no”
- Intentar poner en funcionamiento lo Otro del fenómeno y la pregunta consecuente.  

Podemos crear una clínica diferencial de la psicosis con elementos mínimos. Hasta aquí tres: presencia o no
del único corte válido de la realidad, con torsión  moebiana unilateral o cilíndrica bilateral,   función del
abismo sin límite y  tendencia a la infinitizacion (asintótica) que marca la imposibilidad de llegar al 1 y
hacer una unidad (fórmula esquizofrénica)  

Para Lacan, la división  no amerita ser pensada en términos de afuera/adentro. Podemos marcar dos tipos de
división: la del  sujeto dividido entre s1 y s2, o entre ser y sentido, entre 0 y 1  o entre verdad y saber.  Por
otro lado, la división entre el sujeto y el objeto caído, tal como se presenta en la fórmula del fantasma.
Contemplando los aparatos teóricos consignados en este escrito, la adherencia de la división psicótica a una
de estas divisiones puestas en stock  nos crea otro problema.  Sabemos que no es la división freudiana, pero
tampoco la división lacaniana, de índole moebiana,  que pone en funcionamiento lo Otro del fenómeno y da
pie a la otra escena (denominado aquí la aparente división). Será mas bien una división de índole radical
(soy o no soy), en la cual no operó el engaño aparente de la división neurótica (soy y/o no soy). En la serie  1
+ (1+ (1+( 1 +(....))))  Ningún significante funciona como s2.  La serie no se cierra, no se ordena. Cada 1 no
hace lazo con el otro 1. El Esquema I da cuenta del proceso psicótico. Específicamente,  lo usamos para  las
psicosis esquizofrénicas  en sus diferencias con la neurosis. Entonces, diremos que hay psicosis si la realidad
no se arma moebianamente, si el agujero existencial es graficado como un  vacío que no está limitado como
en la neurosis y  si no hay un punto de infinito que marca la pérdida de lo imposible.

Esquema I
Es  una  descripción
topológica  del
lazo psicótico. Los 4 vértices (i, M, I, m) sufren un corrimiento, salvo el M,
todo, sería algo muy bello el hecho de ser una mujer en el momento en que es penetrada por el hombre",
hasta su estabilizació
no hay significante N.P en el Otro, no hay efecto metafórico de esta respuesta que es la significación fálica
en el registro
Hay que destacar la función tranquilizadora que cumplió la esposa de Schreber en el curso del "proceso en el
que se hallaba i
mundo se abren al infinito, en un doble par de asíntotas sin confluencia posible. Queda así una realidad que
se pierde por lo
i (goce transexual, goce narcisista de su imagen)             M (Otro divino)
m (yo delirante)
En matemática la función de los paréntesis es de hacer una unidad, que daría un marco; que vendría a ser la
función del fanta
Ahora bien, si decimos que la psicosis presenta un dis-torsión de la realidad (no una torsión moebiana como
en Neurosis) por

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