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LAS MANIFESTACIONES DE AFECTO EN EL NOVIAZGO

1.Finalidad de la sexualidad: Dios ha creado al ser humano y lo ha dotado de la


sexualidad, con una doble finalidad:

a) asegurar la continuidad de la especie. Por tanto, el ejercicio de la facultad


generadora, o uso del sexo, es algo noble y bueno cuando se respeta esa finalidad, de
acuerdo al orden establecido por Dios: dentro del matrimonio y con apertura a la vida;

b) la otra parte de la finalidad de la sexualidad, dentro del matrimonio, es favorecer


la unión entre los esposos, es decir, manifestarse y alimentar el amor que ha de haber entre
ellos.

2. Uso del sexo fuera del matrimonio: es gravemente ilícito, porque se aparta del
orden establecido por Dios, según lo dicho en el número anterior. En consecuencia, las
llamadas relaciones prematrimoniales no admiten ningún tipo de justificación, desde el
punto de vista moral.

3. Efectos del uso del sexo: el uso del sexo trae consigo, ordinariamente, dos
fenómenos naturales: movimientos carnales y sensaciones placenteras. Estos fenómenos
sólo son lícitos en el contexto del acto conyugal, dentro del matrimonio.

4. Uso parcial del sexo: el uso parcial del sexo, fuera del matrimonio, que produce
los fenómenos señalados en el n.3, es también gravemente ilícito, tanto si se refiere a actos
realizado consigo mismo o con otra persona, porque se aparta del orden establecido por
Dios.

5. Acciones deshonestas: las acciones deshonestas -tocamientos, etc.-, aunque no


lleguen a la relación prematrimonial, son siempre gravemente ilícitas, independientemente
de la intención o finalidad que con ellas se pretenda, la cual ordinariamente es egoísta. Pero
aunque teóricamente no lo fuera, la acción sería inmoral en sí misma, precisamente por su
carácter deshonesto. Lo mismo habría que decir, aunque en algún caso remoto no
produjeran excitación sexual.

6. Finalidad de las manifestaciones de afecto: las manifestaciones de afecto o


expresiones de cariño tienen una doble finalidad: expresar el amor que ya existe y alimentar
ese amor para que crezca.

7. Diversas maneras de expresar el afecto según las personas: las manifestaciones


de afecto deben adecuarse al tipo de relación de que se trate, según las personas: padres-
hijos, amigos, amigo-amiga, hermanos, esposos, novios, etc.
8. Elementos para valorar las manifestaciones entre novios: entre novios, si son
acciones no deshonestas, hay que atender a la intención y a los efectos, para valorarlas
moralmente.

9. Intención: el amor es esencialmente entrega y búsqueda del bien de la otra


persona. Por tanto, cuando no se trata de acciones deshonestas en sí mismas, hay que
atender a la intención que se pretende en esas manifestaciones de afecto, para lo cual será
preciso distinguir entre la búsqueda egoísta de placer y el verdadero amor. Si lo que se
busca es la satisfacción personal, el placer, la complacencia, dejan de tener el sentido que
les corresponde, pues ya no se orientan a expresar y alimentar el amor, sino que se
convierten en un proceso egoísta. Dejan de ser auténticas manifestaciones de amor. En este
caso resultan ilícitas por razón de su finalidad egoísta.

Hay que tener en cuenta que "sentir" afecto o cariño por la otra persona puede ser
compatible con la búsqueda egoísta de placer, lo cual no es verdadero amor, porque su
esencia no está en el "sentir", sino en el entregarse, en la donación de uno mismo, que exige
renuncia. Una renuncia que, en este caso, se refiere precisamente a esa búsqueda egoísta de
placer.

10. Efectos: si las manifestaciones de afecto no producen los efectos referidos en el


n.3 -movimientos carnales y sensaciones placenteras-, ordinariamente serán lícitas. En
cambio, si esos fenómenos se dan, hay que tener en cuenta los siguientes criterios:

a) si se buscan directamente, son gravemente ilícitos;

b) si no se buscan, pero se consienten, son igualmente ilícitos;

c) si no se buscan, pero no se quita la causa que los produce, equivale a consentirlos;

d) si no se buscan, no se consienten y se quita la causa con prontitud, no hay falta;

e) si se prevé que se producirán, como consecuencia de determinados actos, y se


llevan a cabo esos actos, equivale a consentirlos.

Conclusión: las manifestaciones de afecto serán lícitas cuando lo único que se busca
con esas acciones es manifestar el amor, y se rechaza, es decir, no se desea, la excitación
física. Ahora bien, si habiendo procedido de este modo, surge la excitación no deseada ni
buscada, habrá obligación de quitar de inmediato la causa, esto es, la acción que la provoca.
De lo contrario, habría complicidad y, de hecho, la intención original perdería su rectitud.

11. Prudencia: lo anterior exige evitar los gestos pasionales; que las manifestaciones
de afecto sean siempre practicadas con prudente cautela, en constante vigilancia y
autocontrol ante el peligro de apasionamiento erótico.

12. Complicidad: es preciso tener en cuenta que los novios son dos, por lo que no se
puede prescindir de lo que ocurre en la conciencia del otro. En otras palabras, si una
determinada acción incomoda en la conciencia de una de las partes, quien lo hace notar, la

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otra deberá facilitar la suspensión de tal acción, aunque a ella no le ocurra lo mismo. De lo
contrario sería cómplice de la falta de la otra parte.

13. Sinceridad: el discernimiento sobre la rectitud de intención de esas


manifestaciones de afecto y la licitud de esas acciones, exige una sinceridad profunda para
no engañarse, sino reconocer con precisión las intenciones y los hechos.

14. No reglas fijas: como puede verse, no es posible establecer reglas fijas y
universales sobre el tipo de acciones que se pueden realizar en el noviazgo, como
manifestaciones de afecto, pues las variantes pueden ser muy diversas. En cada caso habrá
que atenerse a los criterios anteriores y obrar con toda rectitud de conciencia.

15. Mejora espiritual: es necesario que haya siempre en las relaciones entre los
novios una transparencia que favorezca la vida espiritual, el diálogo del alma con Dios. Que
no dejen en la conciencia un fondo de impureza, de inquietud, de ofensa a Dios.

F.U.C.
10/12/aa