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Apunte de aprendizaje n°10:

“Cognición Social”

Educación digital de calidad y a


tu alcance
Autor: Rodrigo Trujillo
Validador: Mabel Angulo
Cognición Social
El concepto de cognición social es un término nuevo que busca englobar a todas las
funciones cognitivas básicas y superiores bajo una posición funcional orientada hacia el
desenvolvimiento social del sujeto. Este paradigma entiende al sujeto como un constructo
social en el cual se ponen en juego y dinamizan, en tiempo presente, todas las habilidades
necesarias para interpretar, inferir y establecer intenciones y creencias de los otros y en si
mismo. El hecho que ocurra en tiempo real, o en otras palabras “on time” pone en
evidencia un concepto que a partir de la revolución cognitiva del 57’ quedó asentado: el
ser humano es un objeto con mente, y los límites de su pensamiento son los límites de su
propia mente. Este hecho además se entronca con conceptualizaciones venidas desde los
modelos dinámicos de la cognición, que yendo más allá de estos preceptos, plantean que
no solo el sujeto en sí mismo es un ente cognitivo, sino que todo lo que nos rodea, pues
al estar expuesto a una conceptualización mental por parte del ser humano, se
transforman en objetos mentales. El almacenar información en nuestra memoria nos
obliga, dada nuestras propias limitaciones cognitivas, a externalizar parte de estas
representaciones –los llamados andamios por parte de Bruner- andamios que formaran
parte de la cognición, la cual se encontrará diseminada tanto adentro como afuera del
sujeto, siendo los patrones sensoriomotores quienes medien entre ambas entidades. En
otras palabras la cognición subyace en el propio sujeto (incluyendo su mente y patrones
sensoriomotrices, los objetos y el entorno en el cual estos se insertan). Estamos frente a
la llamada cognición corporalizada y cognición expandida.

A modo de corolario se entenderá la cognición como una conducta emergente, que


permitirá adaptarse a las diferentes condiciones que disponga el medio (agentes- objetos-
etc.), por cuanto el diálogo constante entre el ser humano y los diferentes ambientes

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posibilitará la creación de sistemas funcionales, que tienen como base la experiencia, en
respuesta a las tareas que el medio determine.

Ante esto entenderemos el flujograma de la cognición social como una pirámide donde
las habilidades cognitivas más básicas conformarán y serán el sustrato de las habilidades
superiores, por lo que un daño en estas repercutirán en las habilidades superiores.

Una vez delimitado el sustrato conceptual de la cognición social nos acercaremos a una
definición de esta y los elementos que la conforman.

Entenderemos por ella un conjunto de operaciones mentales que subyacen en las


interacciones sociales, y que incluyen los procesos implicados en la percepción,
interpretación, y generación de respuestas ante las intenciones, disposiciones y conductas
de otros. Es el conjunto de procesos cognitivos implicados en cómo la gente piensa sobre
ella misma, otras personas, situaciones sociales e interacciones. Estos procesos cognitivos
sociales son los implicados en cómo elaboramos inferencias sobre las intenciones y
creencias de otras personas y cómo sopesamos factores situacionales sociales al hacer
dichas inferencias.

Formalmente la podemos desglosar en tres grandes componentes:

1- Percepción social: es aquella habilidad que nos permite detectar e identificar los
estímulos sociales.
2- Cognición social central: es aquella habilidad que nos permite reconocer, evaluar
e interpretar el material social.
3- Conducta social: es aquella habilidad que nos posibilita dar respuestas sociales
adecuadas a las demandas que nos impone el acto social.

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Cada una de estas habilidades posibilitarán conductas que se considerarán socialmente
adaptadas y, que en caso de ser desadaptadas o disruptivas pueden ser autorreguladas por
las competencias de monitoreo que subyace a toda conducta humana. En este sentido
muchas delas dificultades que se observan en el ámbito de salud mental se explicarán por
un déficit a nivel de la cognición social, ante lo cual será necesario delimitar si las
competencias o habilidades cognitivas básicas se encuentran indemnes o bien la propia
conducta social es la afectada.

La imagen anterior pone en evidencia como nos transformamos en entes sociales y como
esta habilidad puede explicarse desde una aproximación neurocortical, conexionista,
microsocial –la familia- o macrosocial- el entorno sociocultural.

En este punto es importante dar cuenta de los sustratos nuerocorticales de esta habilidad.
En general, y a sabiendas que no existe una zona que pueda por sí misma sostener y
explicar esta competencia, se describe un sistema funcional conformado por el córtex
prefrontal que posibilitará habilidades vinculadas a cooperación social, establecimiento
de juicios morales, capacidad de inhibición y regulación de conductas agresivas,
motivación de interacción social, planificación y tareas mentalistas que posibilitan
establecer estados mentales de primer, segundo y tercer orden, comprensión de lenguaje
metafórico e ironías, meteduras de patas, entre otras. La amígdala estrechamente
vinculada a la comprensión de las emociones faciales y la autoexpresión de sus
emociones. El circuito de Papez que nos posibilita almacenar la información no solo de
conceptos sino de experiencias, situaciones, eventos, actos motores, etc.

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En síntesis no vemos frente a una macro habilidad conformada por un gran sistema
funcional que posibilita conformarnos como entes sociales y desenvolvernos
funcionalmente ante las demandas constantes que nos impone el medio.

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Bibliografía

1. Kandel, E (2001) Principios de neurociencia. McGraw-Hill.


2. Purves (2007) Neurociencia. Médica Panamericana.
3. Subash, C y Orlando, J. (1997) Neurociencia para el estudio de las alteraciones
de la comunicación. Masson.
4. Belinchón, M. (1992) Psicología del lenguaje. Investigación y Teoría, Trotta,
Madrid.
5. Cuetos, F. (2001) Evaluación y rehabilitación de las afasias: aproximación
cognitiva. Médica Panamericana.