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CERTIFICACIONES Y REGULACIONES SANITARIAS

I. Regulaciones sanitarias

Las Regulaciones Sanitarias son todas aquellas leyes, reglamentos, prescripciones y procedimientos,
establecidos por los países, necesarias para proteger la vida y la salud de las personas y los animales o
para preservar los vegetales, previendo que no se introduzcan en sus territorios, plagas o enfermedades
que atenten contra el bienestar nacional.
El Acuerdo sobre la Aplicación de las Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (Acuerdo MSF), se refiere a la
aplicación de reglamentaciones en materia de inocuidad de los alimentos y control sanitario de los
animales y los vegetales, autoriza a los países a establecer sus propias normas. Estas medidas deben
estar basadas en principios científicos y no pueden ser mantenidas sin testimonios científicos
suficientes. Dado que algunas MSF pueden ser fácilmente utilizadas para la restricción del comercio, las
disposiciones de este Acuerdo prevén el uso de las mismas con fines proteccionistas, estableciendo
normas claras con respecto a su aplicación. Se alienta a los Miembros a que utilicen las normas,
directrices y recomendaciones internacionales, cuando ellas existan. No obstante, los Miembros
pueden aplicar medidas que se traduzcan en normas más rigurosas si hay una justificación científica.
Pueden establecer asimismo normas más rigurosas sobre la base de una evaluación adecuada del riesgo
siempre y cuando la técnica sea coherente y no arbitraria.

ELEMENTOS FUNDAMENTALES DEL ACUERDO


Todos los países aplican medidas para garantizar la inocuidad de los productos alimenticios
destinados al consumo humano y para evitar la propagación de plagas o enfermedades entre los
animales y los vegetales. Estas medidas sanitarias y fitosanitarias pueden adoptar muchas formas:
por ejemplo, pueden referirse a la necesidad de que los productos procedan de zonas libres de
enfermedades, a la inspección de los productos, a su tratamiento o elaboración por medios
específicos, al establecimiento de niveles máximos autorizados de residuos de plaguicidas o a la
exclusión del uso de determinadas sustancias como aditivos alimentarios. Las medidas sanitarias
(destinadas a proteger la salud de las personas y de los animales) y fitosanitarias (destinadas a
preservar los vegetales) se aplican tanto a los artículos alimenticios de producción nacional o a las
enfermedades locales de animales y vegetales como a los productos procedentes de otros países.

¿PROTECCIÓN O PROTECCIONISMO?
Por su propia naturaleza, las medidas sanitarias y fitosanitarias pueden dar lugar a restricciones del
comercio. Todos los gobiernos reconocen que puede ser necesario y conveniente aplicar algunas
restricciones al comercio para garantizar la inocuidad de los alimentos y la protección sanitaria de
los animales y los vegetales. Sin embargo, los gobiernos se ven a veces sometidos a presiones a fin
de que, en lugar de limitarse a aplicar las medidas estrictamente necesarias, utilicen las restricciones
sanitarias y fitosanitarias para proteger a los productores nacionales de la competencia económica.
Es probable que esas presiones se intensifiquen al disminuir la incidencia de otros obstáculos al
comercio como resultado de los Acuerdos de la Ronda Uruguay.
Una restricción sanitaria o fitosanitaria que no esté realmente justificada por motivos pertinentes
puede ser un instrumento proteccionista muy eficaz y, debido a su complejidad técnica, un
obstáculo especialmente engañoso y difícil de impugnar.
El Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias (en adelante “Acuerdo”) está
basado en las precedentes normas del GATT tendentes a restringir la utilización injustificada de
medidas sanitarias y fitosanitarias con fines de protección comercial. El objetivo fundamental del
Acuerdo es reafirmar el derecho soberano de todo gobierno a garantizar el nivel de protección
sanitaria que estime apropiado y evitar al mismo tiempo un mal uso de ese derecho, con fines
proteccionistas, que se traduzca en la imposición de obstáculos innecesarios al comercio
internacional.

JUSTIFICACIÓN DE LAS MEDIDAS


El Acuerdo permite que los gobiernos garanticen la protección sanitaria y fitosanitaria apropiada,
pero reduce la posible arbitrariedad de las decisiones y fomenta la coherencia en la adopción de las
medidas sanitarias y fitosanitarias, cuya aplicación no puede tener más finalidad que la de garantizar
la inocuidad de los alimentos y la protección sanitaria de los animales y los vegetales. En particular,
en el Acuerdo se especifica qué factores han de tenerse en cuenta al proceder a la evaluación del
riesgo existente. Las medidas encaminadas a garantizar la inocuidad de los alimentos y el control
sanitario de los animales y los vegetales deben basarse en la mayor medida posible en el análisis y
la evaluación de datos científicos objetivos y exactos.

NORMAS INTERNACIONALES
En el Acuerdo se anima a los gobiernos a establecer medidas sanitarias y fitosanitarias nacionales
que estén en consonancia con las normas, directrices y recomendaciones internacionales, cuando
existan. Este proceso suele denominarse “armonización”. No es la OMC quien elabora, ni elaborará
las normas internacionales. No obstante, la mayoría de los gobiernos Miembros de la OMC (121 en
el momento de la preparación del presente folleto) participan en su elaboración en otros
organismos internacionales. Prominentes especialistas científicos y expertos gubernamentales en
protección sanitaria se encargan de elaborar las normas internacionales, que son objeto de examen
riguroso y de revisión a nivel internacional.
Las normas internacionales suelen ser más estrictas que las prescripciones nacionales aplicadas en
muchos países, incluso en países desarrollados, pero el Acuerdo reconoce expresamente el derecho
de los gobiernos a no utilizar esas normas internacionales. Sin embargo, si las prescripciones de un
país representan una mayor restricción al comercio, puede pedírsele una justificación científica que
demuestre que en ese caso la norma internacional no ofrece el nivel de protección sanitaria que el
país considera apropiado.

ADAPTACIÓN A LAS CONDICIONES


Teniendo en cuenta las diferencias en cuanto a clima, plagas o enfermedades existentes y situación
en materia de inocuidad de los alimentos, no siempre resulta apropiado imponer las mismas
prescripciones sanitarias y fitosanitarias a los artículos alimenticios y a los productos de origen
animal o vegetal procedentes de diferentes países. Por consiguiente, las medidas sanitarias y
fitosanitarias varían a veces según el país de origen del artículo alimenticio o del producto animal o
vegetal de que se trate. El Acuerdo tiene en cuenta estas diferencias. Además, los gobiernos deben
reconocer la existencia de zonas libres de enfermedades que pueden no corresponder a fronteras
políticas y deben introducir en sus prescripciones las modificaciones apropiadas para adaptarlas a
los productos procedentes de esas zonas. No obstante, el Acuerdo impide la discriminación
injustificada en la aplicación de las medidas sanitarias y fitosanitarias, ya sea en favor de los
productores nacionales o entre los abastecedores extranjeros.

MEDIOS DIVERSOS
A menudo existen diversos medios para lograr niveles de riesgo aceptables. Siempre que esos
medios sean viables desde el punto de vista técnico y económico y garanticen un mismo nivel de
inocuidad de los alimentos o protección sanitaria de los animales y los vegetales, los gobiernos
deben optar por los que no entrañen un grado de restricción del comercio mayor del requerido para
lograr su objetivo en esta esfera. Además, si otro país demuestra que las medidas por él aplicadas
garantizan el mismo nivel de protección sanitaria, éstas deben aceptarse como medidas
equivalentes. Ello contribuye a asegurar que se mantenga la protección y garantiza al mismo tiempo
que los consumidores dispongan de la mayor cantidad y variedad posible de productos alimenticios
inocuos, que se facilite el acceso de los productores a insumos inocuos y que exista una
competencia saludable en la esfera económica.

EVALUACIÓN DEL RIESGO


El Acuerdo aumenta la transparencia de las medidas sanitarias y fitosanitarias. Para establecer ese
tipo de medidas, los países deben efectuar una evaluación apropiada de los riesgos reales existentes
y, de serles solicitado, dar a conocer los factores que han tomado en consideración, los
procedimientos de evaluación que han utilizado y el nivel de riesgo que estiman aceptable. Aunque
son muchos los gobiernos cuya gestión en materia de inocuidad de los alimentos y control sanitario
de los animales y los vegetales ya incluye una evaluación de riesgos, el Acuerdo fomenta un mayor
uso de la evaluación sistemática de riesgos por todos los gobiernos Miembros de la OMC y con
respecto a todos los productos que podrían ser objeto de este tipo de medidas.

TRANSPARENCIA
Los gobiernos han de notificar a los demás países todas las prescripciones sanitarias y fitosanitarias
nuevas o modificadas cuya aplicación afecte al comercio y establecer oficinas -denominadas
“servicios de información”- para atender las peticiones de información complementaria sobre las
medidas nuevas o en vigor. También deben ofrecer la posibilidad de que se examine la manera en
que aplican sus reglamentaciones en materia de inocuidad de los alimentos y control sanitario de
los animales y los vegetales. La comunicación sistemática de información y el intercambio de
experiencias entre los gobiernos Miembros de la OMC proporcionan bases más sólidas para
establecer las normas nacionales. Esa mayor transparencia también protege los intereses de los
consumidores, y de los interlocutores comerciales, del proteccionismo encubierto que entraña la
utilización de prescripciones técnicas injustificadas.
Se ha establecido un comité especial de la OMC en cuanto foro para el intercambio de información
entre los gobiernos Miembros sobre todos los aspectos relacionados con la aplicación del Acuerdo,
a saber, el Comité de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias, que vigila el cumplimiento del Acuerdo,
examina las cuestiones que puedan tener repercusiones en el comercio y mantiene una estrecha
cooperación con las organizaciones técnicas competentes. De plantearse una diferencia comercial
en relación con una medida sanitaria o fitosanitaria, se utiliza el procedimiento normal de solución
de diferencias de la OMC y cabe pedir asesoramiento a expertos científicos competentes en la
materia.

REGULACIONES SANITARIAS POR PAISES


1. Estados Unidos

Regulación contra el bioterrorismo:

La Ley de Seguridad de la Salud Pública y Preparación/Respuesta ante el Bioterrorismo (Ley


contra el Bioterrorismo) establecida en junio del 2002, es una de las numerosas iniciativas
de seguridad de los Estados Unidos en respuesta al trágico evento del 11 de setiembre del
2001. Esta Ley establece una serie de disposiciones referidas al suministro de los alimentos,
con el propósito de preservar la seguridad de los EEUU frente al bioterrorismo.

Notificación previa de alimentos Importados (Prior Notice):

Cada envío de alimentos a EE.UU. deberá notificarse al FDA antes del arribo de la carga a
puerto estadounidense, siendo exigida para alimentos que van a ser usados, almacenados o
distribuidos en los Estados Unidos, incluyendo los regalos, muestras comerciales, muestras
para el control de calidad / aseguramiento de la calidad, alimentos que transitan a través de
Estados Unidos hacia otro país, así como alimentos enviados por correo. El envío de la
notificación previa deberá ser recibido y confirmada su recepción por la FDA no más de 15
días antes del arribo y no menos del tiempo especificado según los modos de transporte
utilizados, como se indica a continuación:

- 2 horas antes del arribo vía terrestre


- 4 horas antes del arribo por vía aérea o férrea
- 8 horas antes del arribo vía marítima

La notificación previa puede ser emitida por cualquier individuo con conocimiento de la
información requerida, incluido, pero no limitado a brokers, importadores y agentes en
Estados Unidos. Las notificaciones previas se realizan por artículo. Este trámite se efectúa
por vía electrónica a través del portal de la FDA. En caso de alimentos enviados por correo
internacional, la notificación previa debe ser emitida y confirmada antes que el alimento sea
embarcado. Además, el número de dicha notificación previa deberá acompañar al artículo
alimenticio.

2. Unión Europea

- Los productos tienen que venir de una empresa autorizada/ reconocida por la UE,
controlado por la autoridad correspondiente responsable en el país de origen, en el
caso del Perú es el Instituto Tecnológico Pesquero – ITP.
- Se requiere un Certificado Sanitario otorgado por la autoridad correspondiente en el
país de origen. (Decisión UE 96/674/CE)
- Certificado de Origen
- Control sanitario

Autoridades veterinarias controlan los productos y certificados al llegar, resultando en el


documento Common Veterinary Entry Document.

El importador debe solicitar el control sanitario previo a la importación. La primera página


del Common Veterinary Entry Document (CVED) tiene que ser completada y presentada,
acompañada por los certificados mandatarios. El control puede incluir la toma de muestras
para análisis en laboratorios designados. Controles adicionales pueden ser ejecutados en
otras etapas de la cadena. Los controles solo pueden realizarse en los puntos fronterizos de
inspección designados; Border Inspection Posts.

3. Brasil

Para la importación de productos hidrobiológicos se requiere de la siguiente


documentación:

- Requerimiento de autorización de importación de productos de origen animal


emitido por el DIPOA/SDA (Formulario de registro de rótulo de producto de origen
animal importado)
- Catastro junto a la unidad operacional por donde ocurrirá la importación.
- Original del Certificado Sanitario Internacional, expedido por el servicio veterinario
oficial del país de origen (en el caso peruano el ITP), atendiendo las exigencias
sanitarias.
- Para productos en conserva, se requiere la presentación de los cálculos de
penetración térmica (Fo ) y el aval del ITP.
- Certificado de Análisis
- Certificado de Origen

4. Rusia

Los importadores deben diligenciar la declaración de aduanas rusa para todos los ítems
importados. El certificado de origen y el de conformidad con las normas de calidad también
se presentarán ante la aduana. Muchos productos importados para ser vendidos en la
Federación Rusa requieren de un certificado de conformidad expedido por el Comité de
Normas del Estado Ruso, el cual certifica que los productos cumplen las normas ISO-9000.
Las normas específicas aplicables a ciertos productos como alimentos están a cargo del
Ministerio de Agricultura.
La documentación básica que se requiere para exportar a Rusia es la siguiente:

- Declaración aduanera por cada importación. La declaración debe ser en ruso para su
presentación a la Aduana, ya sea por parte del importador o exportador, si está
autorizado para ello, o por parte del agente de aduanas.
- Factura comercial o pro forma en ruso. La aduana no admite facturas escritas a mano
pero no exige ninguna forma especial.
- Documento de transporte
- Lista de Empaque en ruso o inglés (a veces la aduana exige una traducción) emitido
por el exportador.
- “Pasaporte” exigido a los importadores rusos (por el tema de control de cambios)
para garantizar que las transferencias de divisas al extranjero en pago de las
importaciones rusas correspondan a mercancías que realmente entren en el
territorio aduanero ruso y hayan sido valoradas adecuadamente.
- Certificado de origen de la mercadería en ruso

5. China

Para la exportación a China es obligatorio solicitar el “Permiso de Cuarentena para la entrada


de Animales (excepto vivos) y Plantas” importadas así sean destinadas al re-proceso y
reexportación.

Previo a la importación o simultáneamente con el ingreso de los productos, el agente deberá


de solicitar la inspección y puesta en cuarentena para lo que deberá adjuntar los siguientes
documentos:

- Permiso de Cuarentena
- Certificado de Origen
- Contrato comercial
- Carta de crédito
- Conocimiento de embarque
- Certificado sanitario del país de origen; en nuestro caso se requiere un Certificado
sanitario (veterinario) bilingüe (chino – inglés) emitido por el ITP.

Al arribo de los productos, la Administración General de Supervisión de la Calidad,


Inspección y Cuarentena (AQSIQ) efectúa una inspecciona al azar.