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Rousseau vs Burke

Los cánones establecidos por la academia respecto a figuras legendarias, como lo son los
ilustres europeos que preceden al movimiento de Revolución Francesa, han sido alcanzados
por una serie de pensadores contemporáneos. No hace falta desentrañar todo el librero ilustre
que desde ya hace ya algunas décadas se ha ido acrecentando, para hacer un listado sobre los
pensadores contemporáneos, quienes han brindado una fresca visión respecto al paradigma y
planteamiento de personajes del arquetipo de Jean Jacob Rousseau y el conglomerado de
enciclopedistas.
Que si bien, desde la perspectiva filosófica, social, política e histórica, cambió los
estatutos y aportó una serie de pensamientos que abonarían al movimiento social e intelectual
en la Francia de Luis XVI, también generarían un impacto en las naciones no aledañas.
Hablando en específico de América Latina. Es bien sabido que después de la Revolución
Francesa, el mundo tuvo una secuencia de revoluciones, donde las ideas de Rousseau son
escuchadas y tomadas en cuenta, sin embargo, existe un cúmulo de segregados que se resisten
y edifican argumentos para enfrentar los cánones establecidos, utilizando los
contraargumentos de autores contemporáneos a los íconos ilustres.
El ejemplo es bien citado por parte de una dominicana intelectual. La estrategia
de refutación, viejo ejercicio olvidado en la actualidad estudiantil, es empleado para derribar
los argumentos que puedan afirmar la influencia roussoneana en las revoluciones e
independencias llevadas a cabo en América Latina.
Es difícil refutar los argumentos de la doctora Adriana. Estoy hablando del bagaje
cultural de una estudiosa del positivismo en Latinoamérica puede llegar a manifestar en
diversos artículos. Pero antes de refutar, o intentarlo al menos, me es preciso resaltar los
aspectos que me parecen acertados, por parte de la doctora:

“el liberalismo dominicano, al igual que los liberalismos latinoamericanos, fueron


productos de un momento especial de expansión del capitalismo en Europa central, que llegó a
América sin transición y sin base social. Liberales y conservadores consideraban a Europa y Estados
Unidos como los modelos a imitar.”1

1
Sang Ben, M. (2015). Liberalismo versus conservadurismo en América Latina y el Caribe del siglo XIX:
Reflexión desde una perspectiva crítica. Memorias. Revista Digital de Historia y Arqueología desde el Caribe,
(27), 2.
Estados Unidos, desde sus desvaríos con los colonizadores ingleses y hasta el
final de su hegemonía, comenzó a plantear una estructura nacionalista que estaba inspirada en
los residuos ingleses y los modelos genéricos de Europa, en consecuencia, los ilustres
latinoamericanos se dieron a la tarea de rescatar lo importante para que el funcionamiento del
nacionalismo comenzase a surgir. Tal es el caso de México, con Lucas Alamán, quien fue
influenciado por influyentes políticos norteamericanos.
Hace falta hacer la mención correspondiente del lado contrario de la moneda,
cuando se trata de exponer los puntos que ofrece la doctora. Para hablar del lado conservador,
basta con hacer mención de uno de los autores que llevaría a cabo una dura crítica tras el
“triunfo” de la revolución francesa. Refiere a Edmund Burke, quien por el contrario de la
propuesta liberal de la libertad de espíritu que manifiesta Rousseau en trabajos como El
Contrato Social, Burke hace mención en Reflexiones Sobre la Revolución francesa, sobre la
necesidad de una autoridad para que el pueblo o la naciente sociedad, este llevada en un
sentido de orden y tranquilidad, es entonces cuando alcanza su condición de humano2

Adriana hace una afirmación un tanto arriesgada respecto a un supuesto balance


establecido en la obra de Burke:

“Lo cierto es, después de hacer un rápido balance sobre Edmund Burke, su vida
y su obra, podemos asegurar que su pensamiento no buscaba el enfrentamiento con el
poder político y económico”3

Parece que afirmar dichas palabras, pone en duda el argumento y contra


postura de la dominicana, pues es inocente pensar que tras la publicación y manifiesto del
pensamiento del inglés, no pueda existir tras él, un grado de conciencia mayor. No podemos
dejar las palabras selladas al vacío sin permitir realizar una crítica y análisis de verdad ante
la idea de que el pensador no iba más allá de un simple comentario.
Burke, siguiendo la escuela del conservadurismo clásico, argumenta que no
precisamente el conservadurismo cae en un estado de quietud, el término más acertado
para este acontecimiento es “estado evolutivo”. Pero, poniendo en estado de cuestión
permanente el clásico pensamiento del conservadurismo, ¿cómo podemos explicar el daño
colateral permanente que ha generado el conservadurismo?

2 De nuevo contrasta con la idea de Rousseau, quien piensa que el ser humano es bueno por
naturaleza, es la sociedad quien le corrompe. Y la firme creencia hacia el derecho natural de hombre.
(J. Rousseau- El Contrato Social)
3 Ibídem p-9
Ejemplificando y dando pie a una de las posibles respuestas; en primer lugar, el
estado evolutivo que tendría que ver etimológicamente con el cambio gradual, hace correcta
referencia a la palabra, sin embargo, existe un punto de quiebre, desde la perspectiva
histórica, social y abonando a lo que, en un futuro, los historiadores del siglo XIX llamarían
histoire des mentalités, donde resurgen las sociedades. La revolución francesa como principal
acontecimiento de esta idea parte del declive gradual, y por lo tanto la necesidad del ruido,
del dinamísmo, del movimiento constante que genera la antítesis de la idea que el
conservadurísmo plantea : estado de quietud.

« 1. Experiencia versus teoría. Afirman que es más importante el valor de la


experiencia que la construcción teórica basada en la imaginación; pues consideran que el
capital históricamente acumulado es esencial para la humanidad; un capital que se necesita
atesorar y preservar.”4

Una de las principales críticas que recibe Rousseau, es el debate de


Experiencia vs Teoriía. Burke amaza el argumento de la experiencia, y aterriza la idea de
Rousseau con desprecio, es decir, Jacob es mostrado como un soñador, que su teoría no
puede estar vigente si es llevada a la práctica. Por una parte, a manera de especulación, se
podría decir que es un mecanismo de defensa por parte de Burke, poner resistencia a las
nuevas ideas, pero sólo como especulación de mi imprudencia.
Ahora, todo lo que hace Burke es defender su postura ante la invasión, ante la
ruptura del nuevo paradigma, y el rompimiento del «estado de quietud ».
Decir que Rousseau expone su teoría desde la imaginación, es demeritar su
capacidad de raciocínio, de visualización de percepción del mundo. La desigualdad que él
manifiesta en su contrato social, es expuesto a manera de intereses que dividen la clase
baja, el uso de la retória en cuanto a la libertad de espíritu, es meramente una necesidad
del mismo Rousseau para exponer sus ideas, que nunca ha estado el sentido erudito, con la
visualización poética del estado en cuestión de las cosas.

4 Ibídem p-10