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LA VÍA POPULAR Y DE LOS PUEBLOS A LA CONSTITUYENTE

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LA VÍA POPULAR Y DE LOS PUEBLOS A LA CONSTITUYENTE

LLAMADO A LA VÍA POPULAR Y DE LOS PUEBLOS A LA CONSTITUYENTE (LIBRE Y SOBERANA)
CHILE 2011
El país enfrenta el agotamiento generalizado del modelo imperante hasta ahora. El capitalismo fracasa en todo el mundo, y sus sostenedores chilenos, la derecha y la Concertación, no lograrán controlar el desborde de un nuevo movimiento social que emerge para sepultar el viejo orden de la desigualdad económica, la injusticia política y la opresión cultural. Hoy los movimientos sociales tenemos la tarea histórica de refundar Chile, y lo haremos desde abajo y a la izquierda, donde late el corazón. El régimen de dominación que sufrimos fue creado y es reproducido por una constitución y un Estado impuesto en 1980 que, al igual que el de 1833 y 1925, niega la deliberación ciudadana y la decisión soberana de la gente sobre su propio destino. Es por ello que no sirven las soluciones que vengan desde adentro del sistema. Las alternativas parlamentarias y ejecutivas para resolver políticamente este cuadro, y los maquillajes económicos que lo reforman, no han tenido ni tendrán fruto alguno. La solución de fondo estará siempre en el pueblo y los trabajadores, cuando se decide crear proyecto popular. Y lo nuevo está en nosotros. De la unidad de la ciudadanía y los pueblos se asoma un bloque histórico para inaugurar el amanecer del Nuevo Chile. Hoy reaparece en la política chilena una alternativa. Una que ha caminado los últimos 500 años por una ruta paralela a la institucionalidad. Una que propone un proceso marcado por el encuentro, la construcción y el baile. El encuentro es la asamblea como voluntad soberana. La construcción está en las Constituyentes Sociales como espacio deliberativo donde nacerá una Nueva Constitución. El baile es y será todos los días en la lucha y organización para crear un poder popular constituyente que nos permita implementar este proyecto de vida digna para Chile y sus pueblos. Es por esto que los movimientos sociales de una sociedad en movimiento, recuperando la confianza en nuestras propias fuerzas y sin depender de una fuerza externa, nos autoconvocamos a recorrer este camino de unidad. Porque todas y todos los que luchamos, organizamos y pensamos desde abajo estamos en una misma vía, aunque aún no nos conozcamos. Ha llegado el momento de reconocernos como iguales, de mirar al pasado y planificar en conjunto la ruta, y anunciarlo a todo Chile. El camino de la Vía se hace en el andar de las fuerzas vivas, en su recorrido de construcción de poder popular constituyente, desde las mayorías en lucha, contra el poder instituido y agotado de las minorías dominantes. La Vía es un proceso, no un producto y por tanto importa lo que produce su desarrollo: encontrarnos, reconocernos, auto-educarnos. La Vía no le pide nada a este Estado ya que, como siempre, nuestros derechos deberemos conquistarlos. El rostro de la Vía será la organización asamblearia de la ciudadanía. La Vía construye poder político, económico y

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cultural. La Vía lucha por la democracia real, hacia afuera y hacia dentro. La Vía habla de nación(es) y defiende el carácter plurinacional de esta tierra. La Vía es una alternativa de transformación para Chile y sus pueblos. La Vía es movilización, es asamblea, es deliberación, es soberanía, es lucha, es diversidad. La Vía es poder popular. En el camino de liberación de nuestros pueblos hemos encontrado en la autogestión, la educación popular y las nuevas formas de lucha las claves para construir con autonomía un tramo de la historia social de Chile. Expresión de nuestra capacidad de autogobierno es nuestra voluntad de reunirnos y dar en conjunto creación a este espacio de unidad que hemos denominado La Vía Popular y de los Pueblos a la Constituyente.

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Por eso, nos autoconvocamos, a través de esta acta solemne, al Congreso Popular Preparatorio el 19 y 20 de noviembre en Valparaíso que tiene por fin organizar, promover y programar la realización de las distintas Constituyentes Sociales que recorrerán el país abriendo un cause rebelde que en su avance conquiste el pan, la educación, la salud, el trabajo y la casa, desembocando en la gran Asamblea Plurinacional del Poder Constituyente. Elevamos la invitación urgente a las mujeres y hombres dignos, estudiantes universitarios, secundarios, pescadores, mineros, obreros, cesantes, campesinos, trabajadores independientes, empleados públicos, profesionales, pobladores y pueblos originarios, a darse cita a este espacio libre y soberano.

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La vía popular y de los pueblos a la Constituyente

LA VÍA POPULAR Y DE LOS PUEBLOS A LA CONSTITUYENTE

EL PROYECTO DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES Y DE UNA SOCIEDAD EN MOVIMIENTO EN CHILE (SIGLO XXI)
Documento propuesto por Henry Renna del Movimiento de Pobladores en Lucha.

NOTAS PARA LA CONSTRUCCIÓN

La Vía, nuestro encuentro, nuestra construcción, nuestro baile Para nuestro pueblo, trabajadores, pobladores, estudiantes, mujeres y hombres del campo y la ciudad, el camino hacia un esfuerzo constituyente representa la tarea de los últimos doscientos años. Para nuestros pueblos, mapuches, aimaras, quechuas, pascuenses, alacalufes, onas, diaguitas y atacameños, es la tarea de los últimos quinientos. Para ambos la Vía es un ejercicio de encuentro, construcción y de baile. Encuentro entre territorios, sexos, edades y pueblos que se pensaban distintos, pero que a la luz de la esperanza por una vida y un mundo distinto no parecen distantes. Una construcción, ya que Chile hay que refundarlo, desde abajo, por cada damnificado por el terremoto y por cada damnificado por estos malos gobiernos y su mal desarrollo. Un baile, por la alegría de la construcción colectiva que recupera confianzas y teje vínculos. El encuentro es la asamblea como voluntad soberana de la ciudadanía y los pueblos, la construcción está en las Constituyentes Sociales como espacio deliberativo donde nacerá una Nueva Constitución, el baile es y
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NOTAS PARA LA CONSTRUCCIÓN

será todos los días en la lucha y organización para crear un poder popular constituyente que nos permita implementar este proyecto de vida digna para Chile y sus pueblos. Chile, para los chilenos y sus pueblos El mundo ha cambiado y Chile también. En cada una de nuestras comunas estos cambios se vuelven evidentes. Estamos frente a un sistema que dice estar bien, pero se vive todos los días la desigualdad económica, la injusticia política y la opresión cultural de las grandes mayorías. La dictadura y la Concertación nos dejaron un sistema que debemos transformar; tenemos muchos desafíos como pueblo. Una matriz económica que produce una concentración brutal de la riqueza y una socialización acelerada del endeudamiento, creando día a día pobreza y miseria; un esquema laboral que genera trabajo penoso e inseguridad; un régimen productivo depredador de la naturaleza y que pone en jaque la supervivencia de nuestros hijas e hijos; un aumento de la segregación, guetización y de la inseguridad en las ciudades; un sistema político cerrado a la participación ciudadana y que pone el aparato burocrático al servicio de intereses empresariales, la exclusión de bastos sectores de la población de la educación, la vivienda y la salud; y un sistema de valores que exacerba el individualismo consumista y que niega la diversidad (sexual, etaria, étnica y religiosa) del género humano. Tenemos la tarea histórica de refundar Chile, y lo haremos desde abajo y a la izquierda, donde late el corazón. Este esquema fue creado y es reproducido por un Estado parido en 1980 que, al igual que el de 1833 y 1925, ha negado la deliberación ciudadana y la decisión soberana de la gente sobre su destino. Es por ello que las soluciones que vengan desde adentro no sirven. Las
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alternativas parlamentarias y ejecutivas para resolver políticamente este cuadro y los maquillajes económicos que lo reforman no han tenido, ni tendrán fruto alguno. Lo nuevo viene de abajo, estaba en nosotros. Los procesos organizativos del movimiento social; el terremoto del 27 de febrero que mostró las enormes incompetencias del modelo; las últimas movilizaciones del sector estudiantil y su profundo arraigo en el sentir de las mayorías, han instalado un creciente cuestionamiento a las bases de nuestro orden social. De este fenómeno se siembra el desborde de los iguales, donde germina -en la unidad de estudiant@s, poblador@s, trabajador@s y los pueblos- el nuevo bloque histórico. Un acercamiento de las diferentes fuerzas que, gracias a una perspectiva de mayorías desisten del vanguardismo, por una mirada de transformación estructural dejan atrás el sectarismo, y fruto de las diferentes formas de autogobierno económico, político y cultural de los últimos años ponen por delante un proyecto país. Hoy reaparece en la política chilena una alternativa. Una que ha caminado los últimos 500 años por una ruta paralela a la institucionalidad. Una que propone un proceso, una Vía, no una salida. Una donde lo central es la organización asamblearia de la ciudadanía. Una que se ha hecho camino al andar en los alrededores del Estado gracias a las experiencias de autogobierno y autogestión del movimiento social. Una que construye poder político, también económico y cultural. Una que lucha por la democracia real hacia afuera y hacia dentro. Una que habla de nación(es). Una que se propone redistribución económica, participación política y reconocimiento cultural. Como movimiento hemos creído siempre que lo fundamental está en el camino que se abre con la lucha organizada y, por cual,

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en la necesaria acumulación de fuerza para la conquista de transformaciones vivenciales y estructurales. Por ello un plebiscito es necesario, en tanto y en cuanto sea parte de un proyecto, sino es nuevamente una vía de escape organizada desde la institucionalidad para su propia reproducción, nuevamente de arriba hacia abajo como un pozo. En un voto no hay deliberación, sin ésta no hay soberanía, ergo no hay poder popular. Asimismo una asamblea constituyente es crucial, siempre y cuando sea un punto álgido y más no el comienzo del proceso. Hoy convocar a una sería caer en una repartija de cuotas de privilegios, un trasvasije de poder del ejecutivo a un legislativo social que no asegura representatividad, participación, ni coherencia con las necesidades populares. En definitiva ambas políticas propuestas de modo aislado, son un retroceso, y uno cuando el enemigo está débil, proponen una solución parcial cuando está la posibilidad histórica de una transformación estructural, y mandan de nuevo a la ciudadanía a sus casas cuando la calle está siendo recuperada a manos de los que luchan. Así pues, somos los movimientos sociales de una sociedad en movimiento que, recuperando la confianza en sus propias fuerzas y sin depender de una fuerza externa, avanzan en la “Vía Popular y de los Pueblos a la Constituyente”.

FRUSTRACIÓN
Cómo podría escribir una palabra alegre si estoy triste. triste de ver a mi pueblo golpeado, engañado y frustrado. Pero aun así, tengo la esperanza, de muchos jóvenes de un colegio, de los liceos y universidades. Hoy están en las calles, las calles se visten de flores con todos sus colores, danza, carteles y bailes ¡ellos son! nuestros estudiantes. El clamor de un pueblo es un grito de justicia un sonoro de igualdad
Violeta Paz [Eugenia Huilcaleo]
NOTAS PARA LA CONSTRUCCIÓN

el despertar de un joven,

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LOS EJES DE LA VÍA PARA LA CONSTRUCCIÓN DE UN PODER POPULAR CONSTITUYENTE EN CHILE (SIGLO XXI)
Documento generado de las mesas deliberantes sobre la Vía, donde participaron movimientos tales como: Andha Chile a Luchar Democrático, Movimiento Asambleas del Pueblo, Movimiento de Pobladores en Lucha, Corriente Praxis, Partido Wallmapuwen, Partido Igualdad, Movimiento Patriótico Manuel Rodríguez, Nuevo Chile, Colectivo de Educación Popular Paulo Freire y compañeros y compañeras como Cristián Candia, Cristián Dinamarca, Felipe Berríos.

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3. El rostro de la Vía será la organización asamblearia de la ciudadanía. La vía no se piensa desde un hito, y menos uno organizado por arriba y a espaldas de la gente. Ésta necesariamente parte desde abajo, por lo cual su rostro será, la organización asamblearia de la ciudadanía. Este es el espacio histórico de deliberación, como lugar permanente de encuentro de la comunidad. Desde aquí se problematiza sobre lo local y al mismo tiempo se empieza a repensar lo global. Nacen desde la vivienda, la educación, la salud, el trabajo y pasan a dirimir sobre las estructuras que las producen y condicionan. En estas se vive el mayor acto de libertad del ser humano, el derecho a elegir sobre el destino colectivo y decidir sobre el camino emancipatorio para su conquista. 4. La Vía construye poder político, económico y cultural. La Vía se propone construir un poder alternativo y esto exige una mirada al campo político, económico y cultural. En efecto este poder propio corresponde al despliegue social y político del bajo pueblo y la ciudadanía y a su poder-hacer en el campo de la producción material y simbólica. 5. La Vía lucha por la democracia real. Por más que ésta sea otra forma de las clases dominantes por mantener su orden de desigualdad, debe ser disputada para radicalizarla y practicada para radicalizarnos. Es una tarea de los movimientos sociales constituyentes llevar la intensidad de la democracia al punto máximo de difuminar el Estado y dispersarlo en cada espacio deliberante de la sociedad. Asimismo llevarla al interior de las organizaciones y a nuestras relaciones resulta fundamental para dotar de mayor profundidad y perspectiva revolucionaria

1. La Vía es un proceso. La vía es un proceso no un producto y, como tal, interesa lo que produce su desarrollo: articular el movimiento social, coordinar las fuerzas ciudadanas en lucha, recuperar las confianzas, autoeducarnos reconociéndonos entre las y los de abajo, y deliberar libre y soberanamente sobre una nueva sociedad. En definitiva es acumulación de fuerza de los pueblos. 2. La Vía no pide, construye fuerza. Quienes hacemos parte de la Vía no le estamos pidiendo nada a este mal gobierno o al mal desarrollo. Como siempre, deberemos conquistarlo. Es con una acumulación de fuerzas lo suficientemente fuerte que seremos capaces de desmontar las estructuras que producen dominación e implementar este proyecto de vida digna para Chile.

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a nuestra lucha. La mayor garantía de la deliberación libre y soberana es su organización democrática. 6. La Vía habla de nación(es). En nuestra tierra llamada Chile, coexisten ocho naciones, ocho pueblos. La nación chilena puede ser vista como una totalidad, pero es sólo una parte de una gran riqueza civilizatoria. Somos una sociedad con sociedades en su interior, y deben ser reconocidas como tales, con sus identidades y formas de autogobierno. Somos un país plurinacional y el nuevo Chile debe defender esta diferencia. 7. La Vía es Poder Popular Constituyente. En la Vía nos hacemos nuevamente personas gracias a la organización y el ejercicio de nuestra libertad. Así nos hacemos iguales y nos constituimos como un todo. La Vía representa el levantamiento de este poder constituyente desde las mayorías contra el poder instituido de las minorías dominantes. La Vía es asamblea, es deliberación, es soberanía, es lucha, es diversidad. La Vía es poder popular constituyente.

ME DESCONOCÍ
Sometidas a sus barbaries Decisiones me encontré sometida asesinas mi propio cuerpo mi propia sangre. Sometida compañera sometida me encontré mientras ella revoloteaba en mi barriga pidiendo nacer ¿quién preguntó lo siento? ¿quién? Mientras una lágrima cubría mi rostro ¿dónde está el amor a la vida… que por un momento desconocí? obedecer a la barbarie sería enloquecer mi conciencia que importan las malas lenguas qué importa que la sociedad nos margine si somos dos vidas aquella presión vivida fue el experimento más fuerte más violento pequeña mariposa, estando en mi barriga nadie podrá dañar aunque el pan nos han negado pero mi amor jamás.
Violeta Paz [Eugenia Huilcaleo]
NOTAS PARA LA CONSTRUCCIÓN

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A REFUNDAR CHILE DESDE ABAJO
Documento propuesto por Manuel Hidalgo de Amerindia.

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Las movilizaciones populares en Chile en el último año han ido generando una nueva conciencia: hemos llegado a un punto en que la solución efectiva a los problemas que tenemos no pasa ya por unos pesos más o una pequeña reforma legal que siga “parchando” un sistema que definitivamente sigue concentrando la riqueza y los beneficios del crecimiento en unos pocos y postergando a la inmensa mayoría. Este sistema no da para más. Tenemos que cambiarlo, de raíz y por completo. Y no vamos a delegar esa responsabilidad en otros u otras. Queremos que el pueblo mande. Que él sea el protagonista del cambio. Hemos llegado a esta convicción porque hemos vivido hasta el cansancio la experiencia de que las autoridades ejercen sus atribuciones y toman decisiones sin basarse en mandatos recibidos del pueblo –no se consultan, precisamente, como debieran las cuestiones más importantes que nos afectan- ni persiguen con ellas el bien común, el bienestar de la mayoría social. Por el contrario, sus decisiones se basan en sus particulares apreciaciones de la realidad y buscan satisfacer prioritariamente sus intereses particulares a nivel personal y de grupos y camarillas de que se rodean o a cuyo servicio están. Estamos frente al desafío de construir una capacidad comunitaria, social, de influir decisivamente, en nuestra suerte como país, de asumir un protagonismo histórico. De construir un poder ciudadano, popular, comunitario, desde abajo.

Esto requiere, en primer lugar, de que recuperemos la vida en comunidad como horizonte real de vida de las personas. No es fácil, ya que por más de 30 años hemos sido empujados violentamente –por la fuerza de la ley, de las instituciones y aún de la violencia contra los espacios de asociatividad popular- a vivir unos a espaldas de los otros. Y muchas personas ya se han acostumbrado a eso. Ya interiorizaron como sentido común el vivir así, “cada una pa’ su santo”, “cada quien mata su toro”. Y así nos tienen, jodidos. Sólo reaccionamos buscando a los demás cuando la tragedia y el dolor nos rebasan y obligan a tener que encontrarnos para juntar fuerzas que nos permitan enfrentarlos. Sea las amenazas de los desalojos o la fuerza destructora de un terremoto-maremoto. Pero, menos mal, ya nos hemos ido encontrando y reconociendo como iguales, más allá de nuestra individualidad. Como los niños y jóvenes, que han puesto de pie al movimiento estudiantil de estos años y que han empezado a reaccionar contra el sistema discriminador, segregador y explotador a favor de la banca que opera en la Educación que se les viene dando. Y que hasta acá habíamos permitido… Y como ellos, es hora de decir: No más. Es hora de construir otro país. Este sistema de dominación, que nos ha destruido como personas, como familias, como pueblo, también está destruyendo la naturaleza, el medio ambiente en que vivimos. Es hora de romper con esta forma de vida, desde nuestra propia vida cotidiana; no sometiéndonos ni a su ritmo ni a sus exigencias. Es hora de cuestionarse qué sentido tiene seguir viviendo esclavizado del crédito, en largas jornadas de trabajo, sin gozar siquiera un momento de la compañía de las personas que amamos y que nos rodean. En segundo lugar, es necesario avanzar en la refundación de nuestra vida como país, par-

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tiendo desde abajo. Eso es lo que nos proponemos quienes estamos por una Vía Popular y de los Pueblos hacia la Constituyente. Se trata de que construyamos los espacios y procesos de deliberación, de lucha y autonomía, desde las comunidades territoriales, locales, así como de otra comunidades de carácter temático o sectorial, que se articulan ya sean como movimientos o redes sociales, algunas de las cuales incluso funcionan por Internet. Se trata que en la dinámica de estas comunidades vayamos combinando la lucha contra el sistema de dominación actual, con la prefiguración en nuestra práctica y en nuestra reflexión de un sistema de vida distinto. Eso es lo que entendemos como el proceso de construcción de un poder ciudadano, popular, comunitario, alternativo al que actualmente impera en Chile. Hay que abrir un ancho cauce para que en cada localidad, en cada espacio de vida en que nos desenvolvemos, entremos a participar como vecinos, como compañeros de estudio, de trabajo, de convicciones y motivaciones ciudadanas, para construir entre todos y todas los espacios y experiencias que hagan a la refundación del país, desde abajo. El mayor desafío teórico y práctico es que seamos capaces de inventar y redefinamos en los hechos la relación entre el espacio y las atribuciones del mercado, las del estado y las de la sociedad civil organizada comunitariamente. A nivel del país, de cada región, de cada localidad. Es un largo camino, pero ya nos hemos puesto a andar con este horizonte. Perseverar en él, sin abandonarlo por los atajos o alternativas de quienes dominan o no confían en el pueblo, es esencial. Como también sumar a esta perspectiva a los más amplios sectores organizados.

PUEblO PRESIONADO
No sé qué pensar hoy mi pueblo veo sollozar juventud de bienestar que hoy pide libertad. Presionados ellos viven, por buscar la verdad paz y amor en cada ciudad los días van pasando policías baleando, resentimiento va quedando dentro del ser humano. La represión continúa girando a lo largo y ancho van quedando manchas, frustraciones y desengaños padre y hermanos quedan atormentados. Aquellos que dicen velar por la ciudad y el bienestar es algo fingido que nos desconciertan, y nos hacen desconfiar de la cobardía que le llaman fuerza policial…
Violeta Paz [Eugenia Huilcaleo]
NOTAS PARA LA CONSTRUCCIÓN

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LA VÍA COMO PODER POPULAR CONSTITUYENTE
Documento propuesto por Leandro Torchio, Centro de Estudios Francisco Bilbao.

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El tema de las vías es un debate antiguo de aquellos que queremos cambios reales para nuestra patria y nuestros pueblos. Hoy nuevamente vuelve entre nosotros a estar presente el término vía, es decir un camino, un proceso, un transitar, un acumular fuerzas, una apuesta política al fin de cuentas hacia objetivos predefinidos. El trasfondo de todo esto tiene una pregunta inicial o que estimamos debería ser originaria: ¿Cómo se producirán los cambios revolucionarios en nuestro país? Es claro que no podemos responderla con certeza (el intento de hacerlo de ante mano, parece que corresponde a otra etapa, otro registro que ya no calza con el espíritu de esta época). Tenemos claro lo dicho hace muchos años por el gran intelectual peruano y latinoamericano, José Carlos Mariátegui. “Ni calco ni copia, sino creación heroica”. Cualquiera sea el escenario propicio para los cambios estructurales que Chile necesita, que implica en algún momento realizar una asamblea constituyente, que pueda expresar una real soberanía popular, y además logre justicia social, libertad y el fin de la explotación de los seres humanos y de la madre tierra o que se encamine en esa dirección, pasa por el protagonismo, decisiones y organización de los explotados, especialmente de los trabajadores, que son los pueblos de este territorio.

No existe posibilidad alguna de cambios sustanciales y de permanencia, sin la existencia y protagonismo de estos poderes populares reales, vivos, diversos, que son en definitiva los que deben ejercer la soberanía de hecho y ojalá en derecho. Pensamos que en este tema no hay atajos posibles y hay que ser radicales al máximo. Acuerdos palaciegos, ingeniería política por arriba, preeminencia de aparatos burocráticos, ya sean políticos, militares o con sesgo social, sólo producirán más de lo mismo, es decir un reacomodo del sistema. Podrá cambiar el rey, pero los vasallos seguiremos siendo los mismos. Nótese, que como soberano estamos pensando en poderes populares, que por definición son organizaciones colectivas, democráticas, deliberantes, con autonomía, en definitiva comunidades con identidades construidas desde sus vivencias, necesidades y auto-definiciones. Es decir un poder popular colectivo que está por el respeto irrestricto a la dignidad y libertad del individuo, hombre o mujer, pero que no se construye en torno al concepto egoísta del individualismo. Chile necesita ser refundado en un nuevo pacto social, por supuesto. Chile necesita una nueva institucionalidad, por supuesto. Chile necesita una asamblea constituyente, por supuesto. El tema está es que esa nueva institucionalidad, no puede ser construida entre cuatro paredes, como ha sido a lo largo de nuestra historia. Ha llegado la hora, de que los pueblos, las organizaciones sociales de base, los plebeyos, los trabajadores, los marginados, hombres y mujeres, niños, jóvenes o adultos, tengan la palabra y las decisiones. El camino a transitar es construir ese protagonismo popular.

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Para nosotros es claro que la institucionalidad que resulte de una refundación del país, va a ser la expresión de la correlación de fuerzas de las clases sociales e intereses sectoriales en disputa. Esa confrontación puede tener múltiples variantes como conocemos en nuestra historia y por tanto la creación, recreación, agrupamiento de los poderes populares tendrá que tener capacidades en todos los terrenos posibles. Por esto nosotros apostamos a que se tiene que ir configurando desde la base social, poderes populares constituyentes, construyendo desde ahora un contra poder que le dispute la hegemonía a las clases dominantes. Un orden social de base en contradicción y lucha con el orden social impuesto por las clases dominantes. Esto ya sucede en muchos lugares hoy en día: en la comunidad mapuche o de otros pueblos originarios, en las tomas de terreno, en algunos campamentos o poblaciones populares, en los liceos o universidades en tomas, donde los propios pobladores, trabajadores o estudiantes, fijan sus reglas de juego. La creación o coordinación de los poderes populares, debe ser desde abajo, desde la base, debe ser deliberante, de propuestas, creativo, que dé cuenta de la diversidad de las democracias y de las soberanías, que a ve-

ces de manera oculta practican diariamente nuestros pueblos. Tenemos que tener como horizonte la disputa de espacios legales y la disputa del gobierno, usando todas las formas de lucha, incluyendo las formas electorales para conquistar una asamblea constituyente real y efectiva, de carácter popular. En paralelo la vía popular a la constituyente puede y debe convertirse en un poder popular constituyente que influya en la vida cotidiana, para lo cual tiene no sólo el voto como una herramienta eficaz, también la movilización, la desobediencia, el uso de la fuerza legítima, como sucede en múltiples sucesos de la vida real que esperamos multiplicar como parte de la confrontación social que han vivido y viven nuestros pueblos. Es necesario que la vía popular, sea un polo social popular en que los explotados puedan encontrar un sostén, una ayuda para las luchas cotidianas. Necesitamos un camino y necesitamos una práctica que muestre un horizonte de victoria tangible para los trabajadores y los pueblos. Para esta propuesta estamos invitando a todas y todos a participar y trabajar por la Vía Popular y de los Pueblos.
NOTAS PARA LA CONSTRUCCIÓN

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LA CONSTITUYENTE SOCIAL: POR QUÉ, PARA QUÉ Y CON QUIÉN(ES)
Carlos Torres, Estudiante Doctorado U.Arcis y colaborador de OLCA

Porqué es necesario un camino hacia una Constituyente Muchos de los políticos tradicionales de los cuales hablamos, incluso balbucean, no muy convencidos furibundos llamados a cuestionar las políticas neoliberales y terminar con el lucro. Mientras en sus espacios de control ejercen censura sindical, subcontratan mano de obra y sin mucho alarde utilizan el neoliberalismo cuando les es ventajoso. Es más, muchos incluso pontifican sobre la necesidad de una nueva constitución, con la salvedad claro está, que los partidos políticos, tal como los conocemos, y las supuestas instituciones vivas del país, sean las depositarias de la soberanía otorgada por el caudal de votantes. Aunque lo afirman con cierta sospecha pues nadie sabe con certeza hacia donde se mueve el péndulo electoral actual y por quienes o qué votaran los que aun no se inscriben. Por otro lado se ha ido conformando una cierta insurgencia social que interpela a la democracia neoliberal y la institucionalidad vigente y que nos convoca a construir nuevos sentidos comunes. Que nos a repensar y reinventar el territorio geográfico que habitamos, el país que ya no sabemos a quien pertenece ni hacia donde orienta su rumbo pero que no estamos dispuestos a entregar sin batalla. Como sabemos, la constitución que nos rige no es tan sólo antidemocrática por el contexto en el que fue gestada sino que también lo es por sus contenidos y restricciones que impone a la participación y soberanía popular, o de la gente, como igualmente se afirma. No es casualidad que más de la mitad de la población en edad de votar no lo haga ni que el sistema electoral defina el rayado de la cancha para que el duopolio electoral se apropie de las poltronas parlamentarias. Se apropie de los empleos estatales además de

El tema de la Asamblea Constituyente (AC) ha devenido un lugar común de debate en los sectores sociales y políticos excluidos y/o marginados del arreglo constitucional que rige al país y que tiene como expresión electoral el sistema binominal en la urnas. Hasta hace poco tiempo tendencias partidarias de dilatada existencia en la política nacional también reclamaban ante tamaña injusticia. Sin embargo, con el tiempo pareciera que las magras plazas de participación concedidas por el club de los distinguidos por el modelo los hubieses encandilado. Y desde allí intentar ahora posicionar sus propuestas para avanzar, dicen, hacia los cambios del futuro desbrozando camino en el parlamento o municipios. La singular clarividencia de algunos pareciera no causar mella en el aparato estatal ni en los Olimpos de los partidos del modelo, instancia que aunque venida a menos siempre goza de cuotas nada despreciables de poder sistémico. Lo concreto es con esas intrascendentes migajas de poder no basta para transformar una sociedad atrapada por la camisa de fuerza neoliberal. Este país anhela cambios profundos y no de caricaturas de progresismo, de rabietas críticas u obsoletas interpelaciones al poder constituido o de los que transgreden las fronteras de la política deseable. Es necesario ir más allá y pero hacerlo se necesitan transformaciones profundas.

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embajadas, misiones internacionales, becas de capacitación y becas internacionales de estudio. Mientras la mayoría de la población se debate entre deudas, altos aranceles educacionales, viviendas indignas o de elevado costo y con un sistema de salud prohibitivo que no cura los cuerpos ni almas de personas mal nutridas. Hablamos de una población expuesta cruelmente a un medio ambiente de alta contaminación del aire y a consumir las pesadas aguas filtradas artificialmente por químicos que corrompen el cuerpo humano. Esa calidad de vida es pontificada a diestra y siniestra por los defensores de las políticas públicas del modelo, llámese la autoridad; desde un paco raso o de las fuerzas especiales pasando por los parlamentarios, sotanas, ministros y tinterillos de tribunales. Para qué es necesario el cambio Para cambiar este orden de cosas se requiere más que una reforma educacional o un cambio al sistema binominal pues este orden jurídico no permite la expresión popular, la de los hombres y mujeres que cotidianamente construyen el país desde el alba y hasta después del oscurecer. Para ello es necesario, pensar e imaginar otro país, otra constitución, otro sistema de representación; soberano, autónomo y popular, otra economía; solidaria, comunitaria y nacional. Es necesario romper con la lógica neoliberal, del mercado invulnerable, y buscar los caminos de salida, que liberen las capacidades de los pueblos y naciones que habitan dentro de las fronteras que se extienden desde Arica hasta Tierra del Fuego. Chile es un territorio controlado y usurpado por intereses que no representan las necesidades de sus ciudadanos, por eso es necesario transformarlo. Sin embargo, para realmente liberar toda la potencia contenida es necesario atreverse a incursionar en cambios que por sus conteni-

Con Quién(nes) podemos avanzar en este desafío El largo camino de la transformación social es incongruente y cubierto de obstáculos, así lo demuestra la propia experiencia vivida en Chile y se puede constatar ciertamente en otros procesos derrotados y amenazados; la lucha por la transformación social es y será constantemente amenazada desde afuera y en ocasiones desde el mismo campo popular. Por lo tanto la construcción de amplias alianzas y la unidad en la diversidad que nos toca vivir y actuar debería ser el horizonte social no sólo en términos tácticos sino que igualmente estratégicos; aquí la máxima zapatista de concebir un mundo donde quepamos todos y todas, los oprimidos y quienes luchamos por una mundo diferente, cobra gran relevancia.

NOTAS PARA LA CONSTRUCCIÓN

dos tengan características transformadoras y revolucionarias, en el sentido profundo e integral del concepto. Los cambios deben ser democráticos por sus formas organizativas y movilizadoras y por la germinación de nuevas prácticas políticas, que reúnan a la indignación con las propuestas. No obstante, ello sólo es posible si sus actores y sujetos, hombres y mujeres, asumen un rol protagónico en su gestación, reflexión y ejecución, dicho de otro modo el cambio al que debemos postular debe emanar desde abajo, desde las organizaciones y sectores oprimidos y discriminados del país. De otro modo se corre el riesgo que en el camino se pierda el rumbo a pesar de las buenas intenciones de quienes han servido de intermediaros de los intereses populares, por muy buenas intenciones que ellos tengan sea en su calidad de lideres o de partidos tradicionales. En los laberintos del poder institucional-estatal se confunden y corrompen las ideas más revolucionarias, si observamos América Latina, Chile incluido, lo podremos constatar sin muchas dificultades.

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Los procesos excluyentes están condenados al fracaso, el dolor y la tragedia, travesía que no queremos volver a transitar, puesto que recobrarse de la derrota y de las heridas toma un tiempo histórico indeterminado, con todos los retrocesos que ello implica. El futuro es incierto, la certidumbre de ayer debe ser reformulada, lo evidente sin embargo es que el capitalismo, tanto en su fase fordista como neoliberal, ha llevado al planeta a un camino sin salida si es que continuamos por este rumbo. También es adecuado y oportuno afirmar que el socialismo industrial del este europeo, la otra cara del modelo de desarrollo occidental tiene responsabilidad compartida en la actual debacle humana. El capital como fuerza dinamizadora de la economía y el capitalismo como movimiento de ideas ya no son capaces de avizorar un camino de rectificación a sus diversas y gastadas construcciones sociales; estado de bienestar, capitalismo escandinavo, neoliberalismo central o periférico. En otras palabras el capitalismo ya no es capaz de ofrecer ni garantizar servicios ni programas sociales básicos para la población. La crisis actual del capitalismo puede devenir en oportunidad para profundizarla, ello es posible si cerramos las fronteras de expansión del capital y si cuestionamos desde las alternativas en construcción lo nefasto de su modelo de sociedad. Por lo tanto sólo podemos contar con la fuerza innovadora propia e irrenunciable de quienes ya no están dispuestos a tolerar un sistema que explota, reprime y excluye a la mayoría; el camino sale de nuestra propia experiencia y capacidad innovadora. “Ni calco ni copia, sino creación heroica” nos legaría Mariátegui para orientar el camino. De lo que se trata es de construir una vía a la constituyente social capaz generar convergencias sociales y políticas que apunte a
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ampliar las agendas sociales de quienes se oponen al duopolio neoliberal representado tanto por el gobierno de Piñera como por la Concertación. En este remedo de democracia no se puede confiar, si fuese democracia plena y participativa el actual gobierno habría sido impugnado y desalojado de la moneda, pues no sabe gobernar, no quiere ni puede. Para que esta vía tenga sentido histórico y trascendente debiera confluir con las reivindicaciones de todos los hombres y mujeres que luchan por la educación pública gratuita, por la defensa del medio ambiente y los bienes comunes y colectivos de la sociedad, por la salud centrada en el ser humano y no en el mercado, por empleos con salarios dignos y seguros, por los derechos culturales y territoriales de las naciones indígenas, por una política agraria centrada en el campesinado sin tierra y sin empleo, por los derechos anti-patriarcales de la mujer, por viviendas decentes al alcance de la población trabajadora, por el fin a la violación de los derechos humanos, a la represión, la criminalización social y a los montajes policiales y judiciales. Así se podrán ir construyendo espacios de reflexión y acción mancomunada con quienes luchan por una sociedad, plural, libre, democrática y participativa. Será desde espacios realmente democráticos y participativos, cuestión que al capitalismo y a sus clases aterra, que se podrá convocar a las asambleas constituyentes sociales. Desde donde se podrá nivelar el campo de acción para que todas las organizaciones y movimientos sociales y populares se transformen en los actores que definan el rumbo histórico del país, se liberen de ataduras ancestrales, ejerzan un rol transformador y nos podamos encaminar hacia la superación sistémica del capitalismo. La Asamblea Constituyente se construye democráticamente desde el pueblo, de lo contrario no es ni Asamblea ni es Constituyente.

COMPAÑERA MAPUCHE
A ti compañera a ti compañera mapuche Fresia, Mirella, Huacolda, etc. A ti compañera encontrarme contigo quisiera platicar en nuestra lengua que un día y hoy en día compañera mía aquí estamos frente a tiranos y tiranas soportando sus palabras grosera e insolentes prepotentes mas que nada a ti compañera de la soledad mansa, silenciosa levántate entre las serpientes que contaminan nuestra sangre nuestra mente
Violeta Paz [Eugenia Hilcaleo]
NOTAS PARA LA CONSTRUCCIÓN

han tratado de exterminar

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EDUCACIÓN POPULAR: UN NUEVO LENGUAJE PARA UN NUEVO CHILE
Documento propuesto por Pilar Santander del Colectivo de Educación Popular Paulo Freire.

“Sueño con una sociedad reinventándose de abajo hacia arriba, donde todos tengan derecho a opinar y no apenas el deber de escuchar”.
Paulo Freire
LA VÍA POPULAR Y DE LOS PUEBLOS A LA CONSTITUYENTE

Chile hoy más que nunca se encuentra en un escenario convulsionado, donde se vuelve a rearticular el tejido social que había sido fragmentado como una de las condiciones para poder tranzar esta seudo democracia, los movimientos fueron invisibilizados e inmovilizados por el Estado que los encadenó a las lógicas peticionistas, donde el proyecto se convirtió en una forma de sobrevivencia, donde se combatía entre organizaciones y artistas, por los recursos, más que una apuesta de construcción colectiva. En el marco de la crisis actual que vive la educación chilena, que se consolidara a mediados de los ‘90, caracterizándose por un proceso de exclusión, donde la educación de calidad parece ser sólo un derecho de las clases acomodadas, se pone de manifiesto un efecto segregador donde los establecimientos que ocupan mecanismos de selección pueden asegurar alumnos/as que obtienen mejores resultados y así aseguraran mayores aportes económicos.

Esta educación está hoy en jaque, las autoridades con sus expertos no se han hecho cargo de estas desigualdades que sólo se han acrecentado, el sistema educacional chileno ha procurado otorgar a todos los chilenos la igualdad en las oportunidades de ingreso a la enseñanza básica (aumento de la cobertura educacional), no obstante, no da garantías de una igualdad de oportunidades de resultado (“calidad” de la educación), otro elemento importante para mencionar es la resistencia que generan los oprimidos1 frente a los dominantes, es frente a esta resistencia y miedo generado por las fronteras que se construirán a partir de un lenguaje que les es ajeno y complejo a los oprimidos, provocara el rechazo que conlleva a la deserción y desencanto, con los procesos educativos. Aunque han tratado de doblegar el espíritu de la gente éste está ebulliendo en su interior, parece que el terremoto despertó esa energía dormida, que ha reventado en las calles, donde las organizaciones se presentan con nuevas herramientas, donde se reinventan antiguas prácticas para ser leídas con nuevos lenguaje, “la Vía Popular y de los Pueblos a la Constituyente” es un espacio de convergencia donde no se busca imponer sino construir en conjunto una nueva manera de hacer política, donde las asambleas reconstruyan el poder popular, ese que hace temblar al Estado, donde se quiebre la fragmentación y desconexión en que se encuentran las organizaciones, este “poder popular” no es un ejercicio de dominación es un acto de liberación, de lucha y organización, aliñado de un cambio interior de recuperación de las confianzas, de los cariños y el respeto hacia el otro. Entonces a partir de este esce-

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Concepto utilizado por Freire en “La alfabetización como elemento de la formación de la ciudadanía”

nario donde la educación emanada desde el Estado está al servicio de los intereses de este y es utilizada para colocar sus propios discursos e intereses, ejerciendo una dominación simbólica, donde el Estado ha hablado de “educación popular” pero una educación de dominación, control y neutralidad, donde busca dejar las características individuales de la puerta para afuera. Se volverá a convocar a la “Educación Popular” la cual algo tiene que decir, ésta responderá a las necesidades de los sujetos y no a los interese de los poderosos, es un enfoque de educación alternativa que sembrará el cambio social utilizando la organización, que lleva a los sujetos a la liberación y la transformación. “Es aquí donde adquieren sentido las prácticas que se atribuyen a la Educación Popular. Esa práctica, tal vez, podría haber sido expresado con la palabra educación, recuperando para esta expresión su verdadero sentido. (Etimológicamente: extraer, sacar, exteriorizar cada uno lo mejor de sí, expresarse en espíritu de verdad y justicia). La necesidad de agregarle el apellido de “popular” surgió del hecho mismo que, en nuestra sociedad, el conjunto de prácticas, estructuras y normas que rigen y legitiman la institucionalidad educativa han jugado generalmente al servicio de una élite”2. La Educación Popular, no es neutral, y menos lo será frente al tema del cambio social,

buscará dejar atrás las lógicas “bancarias”3, devolverles su voz a los excluidos, despertarlos para empoderarse de su historia y su capacidad transformadora y “para quebrar la cultura del silencio es preciso que los sectores populares recobren su palabra, aunque en un primer momento esta palabra no sea plenamente suya, sino en buena medida la expresión de su dominación”4. La educación popular como nos dice Freire será una praxis, reflexión y es acción del hombre sobre el mundo para transformarlo, al vincularse con las organizaciones y los sujetos y sujetas añadirá sus modelos culturales y propiciara la reconstrucción de lo político, la Educación Popular “como una práctica educativa que se inscribe al interior de un proceso más amplio, que busca que los sectores populares se constituyan en un sujeto político conciente y organizado5”.Es un elemento fundamental dentro de este escenario de reposicionamiento del poder popular, y como dice el llamado a la constituyente se forjara un camino para la liberación de nuestros pueblos y ahí en ese camino la Educación Popular permitirá los procesos de autoformación, la reflexión desde las bases y orientara los procesos educativos rescatando los saberes de los excluidos, metodologías participativas celebrando la diferencia y las diversas visiones que se enrielan en el camino hacia la liberación.

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Titus Bustos, Luís (2003). “Los Discursos y Prácticas de la Educación Popular: 1973-1990”. En: Revista de Historia Nº1, Universidad Arcis. Sobre la concepción “bancaria” de la educación, ver Freire, Paulo (2005). “Pedagogía del oprimido”, Capítulo II. Buenos Aires: Siglo XXI. García-Huidobro, Juan Eduardo y Martinic Sergio. (1980). Intento de Definición de Educación Popular. Cide, p. 7. García-Huidobro, Juan Eduardo y Martinic Sergio. op.cit., p. 1.
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LA VÍA POPULAR Y DE LOS PUEBLOS A LA CONSTITUYENTE

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BASES FUNDAMENTALES PARA UNA NUEVA CONSTITUCIÓN POLÍTICA EN CHILE (SIGLO XXI)
Documento propuesto por Gabriel Salazar, Historiador.

PARA EMPEZAR A PENSAR EL NUEVO CHILE

NOTAS PARA LA DELIBERACIÓN

1. La nueva Constitución deberá garantizar, en lo esencial, mecanismos efectivos de participación ciudadana, y autonomía relativa a las regiones del país en lo tocante a la administración de los recursos que generan. 2. En función de lo anterior, la nueva Constitución deberá estructurar un Estado que, de un lado, represente orgánicamente las asambleas locales (barriales, comunales y regionales) y de otro, los intereses generales de la Nación. Las primeras deberían estructurar unidades de gobierno barrial, éstas proyectarse directamente en la asamblea de gobierno comunal y/o regional, y ésta dentro de una Asamblea Nacional (que para estos efectos deberá ser el Senado) (ver Constitución de 1828). Los segundos deberían estructurarse, principalmente, en el Gobierno Central (Presidente y Ministros) y en la Cámara de Diputados. Para la aprobación de los proyectos de ley, la cámara superior (determinante en última instancia) sería el Senado. Las intendencias deberían ser propuestas en terna por las Asambleas Regionales y elegidas por el Gobierno. 3. Se promoverá tres formas de organización ciudadana para los efectos de incidir en el proceso político: las asambleas locales (consejos ciudadanos), que rematarían su
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NOTAS PARA LA DELIBERACIÓN

incidencia a nivel del Senado; los partidos políticos, con incidencia directa sólo en la Cámara de Diputados y la Presidencia, y las organizaciones sociales (incluye gremios y sindicatos), con incidencia directa en las asambleas comunales y regionales. Se requiere un Código del Trabajo coherente y relacionado con el código social de la participación soberana de la ciudadanía en las decisiones pertinentes. 4. La participación ciudadana a través de asambleas y consejos tendrá incidencia directa en todos los asuntos y procesos con impacto en la vida local y regional, sean de tipo productivo, comercial, financiero, educacional y/o laboral. Estos asuntos y procesos serán determinantes en la configuración de la política nacional, interna y externa. 5. El nuevo Estado deberá realizar dos tareas históricas fundamentales: a) desarrollar la producción (re-industrializando el país de una manera racional, en armonía con la naturaleza y sin desconectarse del todo del mercado mundial) y nacionalizar racionalmente la explotación de los recursos naturales (la participación del capital extranjero debe ser siempre minoritaria), y b) establecer un sistema educacional público gratuito orientado a potenciar la recuperación de la capacidad productiva, industrial y tecnológica del país y formar ciudadanos participativos con conciencia de soberanía. 6. El nuevo sistema educativo público deberá ser financiado y supervisado técnicamente por el Estado (el cual no subvencionará, a ningún nivel, la educación particular y privada) pero definido y supervisado por la comunidad local (la cual controlará el desarrollo comunal). La educación privada podrá existir y ser reconocida como un sector coadyuvante
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en la educación nacional, pero deberá financiarse a sí misma en todo lo que sea necesario. Quedará prohibida toda forma de lucro que se base en la educación y que haga de ésta un negocio. 7. Deberá dictarse un nuevo Código del Trabajo, que sea funcional a los nuevos planes de desarrollo productivo-industrial (contemplando el interés del empresario), que garantice la formación tecnológica del trabajador, un salario justo y el desarrollo de una carrera profesional. Las asambleas regionales evaluarán el equilibrio, caso a caso, entre los intereses (utilidades) de las empresas privadas (locales) y los intereses profesionales del trabajador, para garantizar, a la vez, la reinversión productiva y el desarrollo social y local. 8. El nuevo Senado supervisará el funcionamiento y desarrollo del proceso educativo, y promoverá el control y supervisión del sistema educativo específico de las Fuerzas Armadas, que deberán educarse en el servicio pleno, en todos los ámbitos, del conjunto de la ciudadanía. Quedará expresamente prohibido que ellas se autoeduquen de modo sectorial (la familia militar), o en recintos extranjeros donde, eventualmente, se entrenen en lo que se ha denominado “guerra sucia”. 9. Se implantarán, en todos los niveles de representatividad, la exigencia de que las asambleas ciudadanas constituyan sus acuerdos como “mandatos”, y designen a sus representantes como “mandatados” para realizar expresamente esos acuerdos y no otros, a cuyo efecto se aplicará, en casos críticos, los mecanismos de revocación y juicio de residencia. No se elegirá ningún representante que no sea miembro reconocido de la comunidad local/regional o de la correspondiente asamblea de base.

PARA EMPEZAR A PENSAR EL NUEVO CHILE

Se evitará toda forma de profesionalización de la representación ciudadana. 10. Toda elección de representante, para asamblea o cargo nacional, deberá ser precedida por proceso de deliberación ciudadana, tanto para acordar el “mandato” respectivo, como para elegir la persona adecuada. El voto individual, sin deliberación colectiva, carece de valor soberano. 11. El nuevo Estado deberá velar por el desmantelamiento de las formas más excesivas y monopolistas del modelo neoliberal. A este efecto, entre otras medidas, deberá procederse a regionalizar la reinversión de las empresas locales que operan como cadenas nacionales (por ejemplo, Falabella, Jumbo, los bancos o las Isapres, CODELCO, etc.), a cuyo efecto las asambleas regionales impondrán a las empresas respectivas las condiciones que sean necesarias para mantener en la región tasas de reinversión significativas, evitando el centralismo y el volcamiento de las ganancias al exterior del país. 12. El nuevo Estado deberá propender a renacionalizar, total o parcialmente, las empresas exportadoras que inciden en el equilibrio comercial y financiero de la economía nacional. En el mismo sentido deberán revisarse uno a uno los tratados de libre comercio que se han firmado durante los gobiernos de la Concertación. 13. El Estado Central o las Asambleas Regionales deberán hacerse cargo directamente de la administración de las empresas o servicios que se relacionan directamente con la vida comunitaria: el transporte público urbano, los ferrocarriles nacionales, la construcción de viviendas baratas, teléfonos y electricidad, evitando que se instale en ella el lucro privado, etc.

14. El Estado Central re-nacionalizará todos los fondos de pensión (en particular las AFPs y las ISAPRES), y procurará que los trabajadores cotizantes participen de modo decisivo en su administración, bajo la supervisión técnica del Estado Central y de las Asambleas Regionales. 15. Se mantendrá el Cuerpo de Carabineros en tanto función preventiva y de acción operativa en torno a delitos criminales. El Cuerpo de Servicios Especiales disminuirá su dotación y equipos y quedará sujeto a las determinaciones de las asambleas provinciales, no del Gobierno Central. 16. La Constitución garantizará, a todo nivel, la absoluta igualdad de derechos entre el hombre y la mujer, particularmente en el plano laboral. Del mismo modo, se reconocerá como legítimas las opciones personales y privadas que se tomen respecto a las prácticas sexuales y a las relaciones de pareja. 17. El nuevo Estado chileno reconocerá a los pueblos indígenas del país en su condición de tal, y propenderá a restablecer su dominio usufructuario, en la mayor medida posible, del territorio original. Del mismo modo se reconocerá, para todo efecto, la validez de su cultura, economía y modo de vida. Deberán organizarse en asambleas comunales y regionales específicas y participar, desde esas entidades, en el Estado Nacional. 18. En política exterior se privilegiará, por sobre toda otra convención, la relación fraternal con los pueblos latinoamericanos, en una línea de integración progresiva (sobre todo en los planos económico y cultural) y superación programada de las fronteras rígidas heredadas del pasado. Eso implica superar y anular los recuerdos de guerras pasadas que constituyen obstáculos para la integración de hoy.

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NOTAS PARA LA DELIBERACIÓN

BASES FUNDAMENTALES PARA UNA EDUCACIÓN CRÍTICA Y EMANCIPADORA EN CHILE (SIGLO XXI)
Documento propuesto por el Colegio Paulo Freire del Elqui y profesores y profesoras de la Escuela de Educación de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

para aprender a ser, para aprender a convivir, para aprender a aprender. 4. Manifestamos nuestro mayor rechazo a la idea de lucrar con la educación y, con ello, desfavorecer, una vez más, a los sectores más vulnerables y postergados de este país. Queremos, en consecuencia, que el lucro sea reemplazado por el valor de la equidad y de la inclusión. 5. En este contexto, que la “desmunicipalización” es un proceso necesario para el mejoramiento de la calidad de la educación chilena, siempre y cuando ello implique una revitalización del rol del Estado en lo referido a trazar políticas educativas basadas en el bien común; en la capacidad de desarrollar una gestión eficiente y directa del Estado en las principales escuelas y liceos del país; en la legítima expectativa de recuperar una educación gratuita para los sectores medios y bajos de la sociedad. Se debe alentar “desmunicipalización” si la idea de una educación pública lleva consigo procesos crecientes de dignificación de todos profesores y profesoras del país. 6. La crisis de la educación persistirá si los cambios demandados hoy no apuntan a modificar las prácticas educativas cotidianas que se viven en el grueso de las escuelas del país, de modo que la calidad educativa anhelada signifique contar con profesores capaces de generar intervenciones orientadas al logro de aprendizajes significativos en sus estudiantes y que conviertan el aula en un lugar de coexistencia basado en la seguridad, la confianza, el diálogo y el mutuo respeto. Queremos enfatizar que hace falta, esencialmente, desplegar cambios que iluminen a las escuelas en la tarea de fundar proyectos educativos emancipadores

PARA EMPEZAR A PENSAR EL NUEVO CHILE

1. La pedagogía es la principal disciplina llamada a reflexionar sistemáticamente sobre la educación, capaz de articular las distintas aportaciones científicas y filosóficas existentes y de nutrir a la educación de sentidos o de una razón de ser. El desarrollo presente y futuro de la educación chilena debe desprender de una discusión pedagógica sobre la educación que tenemos y la educación que deseamos. 2. La educación que nuestro país requiere es una educación liberadora y dialógica cuyo propósito principal es el desarrollo del pensamiento crítico y transformador en las nuevas generaciones, con vistas a construir una sociedad más justa, más alegre, más incluyente, más solidaria. Se necesita una educación que resignifique y expanda todas las fronteras mentales, morales y culturales de cada uno de los habitantes de este país. 3. La educación de calidad debe ser entendida como un derecho para cada chileno y chilena, en todos los niveles del sistema escolar, sin distinciones de ningún tipo. Chile tiene que asegurar a la ciudadanía y los pueblos inequívocamente similares oportunidades educativas, similar volumen de recursos económicos y didácticos

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cuyo propósito mayor sea la formación de ciudadanos críticos, democráticos y democratizadores. 7. En este sentido, que es de ineludible importancia para el país la implementación de una política de desarrollo profesional docente que garantice una formación común y pedagógica de excelencia en todas universidades del país, que releve la autonomía profesional docente como criterio mayor de calidad, que garantice a todos los educadores y educadoras las condiciones de vida material y espiritual que se merecen y, sobre todo, que reconozca públicamente el permanente y generoso aporte del profesorado al desarrollo cultural, social y económico del país. Cualquier experiencia de revolución educativa sea hecha a favor de los profesores

y, en ningún caso, sin ellos o en contra de ellos. 8. Manifestamos, con todo, que hasta ahora nos parece subvalorado aquello que la pedagogía -como el saber sistemático y responsable de la educación- debiera ofrecer, es decir, sentidos para hacer lo que se hace; razones para educar; argumentos sociales, éticos y políticos para discernir lo que es bueno o malo en la sociedad actual. Queremos que sea la pedagogía de los educadores chilenos y latinoamericanos la que aporte las orientaciones necesarias para diseñar un proceso de cambio efectivo, dialogado, participativo y reflexionado del aula, de la escuela y de su entorno social y cultural.
NOTAS PARA LA DELIBERACIÓN

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PARA EMPEZAR A PENSAR EL NUEVO CHILE

Contacto: viaconstituyente@gmail.com 56+2+6342207

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NOTAS PARA LA DELIBERACIÓN

PARA EMPEZAR A PENSAR EL NUEVO CHILE

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