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Hernán Peralta

CÓMO HACER PARA SABER QUÉ HACER

Acerca de: Metodología de Análisis Colectivo con Registro Abierto

Metodología de Trabajo Comunitario

Edición: Cuaderno Nº 6 (Segunda edición 2004)

CÓMO HACER PARA SABER QUÉ HACER EDICIONES: CHURUATA SERIE CUADERNOS Nº 6 Primera Edición 1995 ISBN 980-07-2465-6

Este trabajo se empezó a redactar en enero del año 1.994, como actividad conmemorativa del X Aniversario de Promoción Socio-Cultural Churuata

y los 15 años de nacimiento del Plan Sebucán. Al mes siguiente se

concluyó una versión preliminar, abriéndose un espacio de consultas y discusiones con los integrantes de Promoción Socio-Cultural Churuata, los enlaces de Coordinaciones Regionales y promotores de agrupaciones socio-culturales. También recibimos valiosas opiniones de trabajadores comunitarios de pueblos hermanos. Además, el año fue muy intenso en la

vida del país y sus huellas marcaron nuestro trabajo comunitario, para bien

o para mal. Esto nos ofreció buenas razones en el afinamiento de algunos

puntos que gravitaron con mayor fuerza de lo previsto. Nos referimos, en especial, a asuntos relacionados con la política de los políticos. En el mes de diciembre, culminamos esta fase de sistematización a fin de enviarla a

la imprenta e ir en busca de ustedes.

Las experiencias compartidas que originaron este escrito inducen a reconocer ese protagonismo en esta

dedicatoria:

A mis compañeros de equipo "churuateros" y "sebucaneros"

A los enlaces de las Coordinaciones Regionales y Zonales

A los promotores de las agrupaciones socio-culturales con que hemos trabajado juntos

A los promotores y "saltamontes" de Chile

A los troveros oaxaqueños de México

A los promotores y docentes de Colombia

A los promotores quiteños del Ecuador

A las docentes de Brasil

A los que en cada rincón de esta América mestiza y mulata luchan día a día en sus comunidades por la justicia, la sobrevivencia y el bien-estar

A las comunidades, maestras de vida, espejos de esperanza

DDiieezz AAññooss PPrróóllooggoo nneecceessaarriioo

Cómo

sistematización de experiencias metodológicas en trabajo con las comunidades al cumplirse en 1.994 una década de la creación de Promoción Sociocultural Churuata. Estuvo dedicada especialmente a quienes la engendraron: promotores y, en general, responsables e integrantes de agrupaciones socioculturales comunitarias. En su mayoría, gente de escasos recursos económicos y, para entonces, con limitaciones de acceso al sistema educativo. Se concibió como ayuda memoria y como un instrumento de debate para los que día a día entregaban sus esfuerzos a un trabajo comunitario desprovisto de suficientes y adecuadas fuentes de aprendizaje escritas o instancias de capacitación profesional. Labor muy noble de servicio

una

hacer

para

saber

qué

hacer

fue

al pueblo en un terreno que no daba ni votos ni dinero, pero que ya empezaba a ser impactado desde diversos flancos por la ofensiva neoliberal.

Ya han transcurrido 10 años. Y no se trata de una década cualquiera. Una nueva República y una nueva Constitución iluminaron el firmamento venezolano. Recibimos el milenio con la esperanza puesta en el futuro, una efervescente expectativa de cambios para bien de nuestro pueblo y el corazón abierto a la hermandad latinoamericana y caribeña, empeñados en hacer realidad el sueño bolivariano.

Mucho hemos aprendido en este tiempo. De lo malo y de lo bueno. Por ello creemos necesario este nuevo Prólogo. Visualizar el contexto, repensar

conceptos, criterios y estrategias a la par que revalorizar la experiencia metodológica. Una vez más, como instrumento de debate.

Algo de lo malo

Siempre es bueno ir conociendo cómo es de verdad la gente, más allá de pomposas apariencias o de lo que nos imponen los vendedores de imagen. Aún así, con dolor, con asombro, con ira, en aras de la tolerancia hemos tenido que tragarnos la criminal prepotencia con que empingorotados representantes del mundo empresarial oligárquico, mediocres tecnófantoches petroleros y oficiales serviles montaron un tinglado con politiqueros de viejo y nuevo cuño y convirtieron sectores del este caraqueño en calderos infernales de drogadictos, asesinos a sueldo, matones racistas, irracionales sifrinas irrespetuosamente semi cubiertas con la bandera nacional, en fin, una letrina King Size o XL de lumpen burguesía y anti sociales. Y desde esos asquerosos escenarios, proyectaron basura a todo el territorio nacional para contaminar cerebros y voluntades.

¡Cuánto nos han revuelto el hígado la televisión comercial y alguna prensa escrita! Mentiras, ediciones con montajes tramposos, silencios cómplices de crímenes inocultables, en un desquiciado satanizar al Presidente Hugo Chávez, democráticamente elegido y repetidamente legitimado. Los más siniestros propietarios de medios de difusión masiva, ante la mediocridad de los dirigentes opositores, se despojaron de sus frágiles máscaras de “dignidad” saltando a la palestra con sus medios difusores como plataforma para convertirse en histéricos cabecillas políticos de una febril escalada desestabilizadora.

Los planes golpistas, cartillas que la CIA yanqui ha venido aplicando en escenarios latino-americanos, han colapsado aquí uno tras otro, aunque con doloroso costo de vidas humanas y cuantiosos daños al patrimonio nacional. Los pandilleros empresariales, sindicaleros, sociales y políticos encargados de poner en práctica este criminal recetario han fracasado en todos los terrenos. Otrora renombrados políticos, sesudos intelectuales izquierdosos, gansteriles propietarios de medios de difusión masiva, oficiales sin tropa con carreras made in AD y COPEI, añejos aventureros travestidos de “sociedad civil”, todos con la bendición de una diabólica jefatura eclesiástica, se han ganado un

doctorado en mediocridad a costa de ser repitientes en fracasos. A tal punto es su ineficacia, que el pérfido pulpo imperial se ha visto obligado a salir él mismo desde atrás del telón mostrando sus tentáculos con prepotencia y cubriendo de amenazas el mapa de las relaciones con Venezuela y el continente.

Algo de lo bueno

En el trabajo comunitario va adquiriendo cuerpo, un desarrollo explosivo y, a la vez, uniformemente acelerado.

En estos diez años, para asombro del mundo, el pueblo venezolano, que muchos calificaron de apático, indiferente e incapaz de movilizarse para nada, luego de alzarse contra el modelo neoliberal en el Caracazo de 1989, respondió masivamente al llamado de un proceso constituyente, principal plataforma política del programa de Gobierno del entonces candidato Hugo Chávez. Le dio su voto en las elecciones a Presidente y en la creación de la Asamblea Constituyente. Participó en los procesos de consulta para elaboración de la Constitución Bolivariana y en su referendum aprobatorio. Progresivamente fue saliendo del ámbito de sus respectivas comunidades hasta formar un océano que inundó las anchas avenidas en cada vez más multitudinarias manifestaciones de apoyo al proceso de cambios basado en su participación activa y determinante.

Las intentonas golpistas engendradas por el imperialismo a través de las vendidas oligarquías locales (Pedro el Brevísimo y Paro Petrolero) chocaron, como hecho sin precedentes en la historia, contra esa inmensa marea humana que, articulando una alianza cívico-militar, impusieron el regreso a Miraflores del Presidente preso en abril de 2001 y terminaron con el paro petrolero del siguiente diciembre y enero. La democracia participativa y protagónica va adquiriendo cuerpo en la vida comunitaria. La Misión Róbinson inicia una modalidad propia de este proceso revolucionario. Junto con abordar desde la raíz la lucha por superar la gravísima crisis educativa, se alumbra el camino con luces de otras Misiones educativas a las que se suman en salud integral la Misión Barrio Adentro, ejemplo conmovedor de solidaridad del pueblo y el gobierno revolucionario de Cuba, la Misión Mercal, la Misión Vuelvan Caras y la Misión Identidad. Paralelamente,

se impulsa un movimiento cooperativo cuya gestación apunta a la instauración de un modelo para la República Bolivariana.

Los Frentes de estudiantes, de trabajadores y de mujeres procuran una unidad de nuevo tipo. Clase

Media en Positivo, los Círculos Bolivarianos, las asociaciones gremiales en torno a y en defensa de la Constitución Bolivariana, la apertura de Congresos e instancias orgánicas latinoamericanas, las organizaciones indígenas dentro del país y con pueblos hermanos de otras naciones y otras múltiples iniciativas de articulación social en redes, diseñan un abanico de participación ciudadana jamás registrado en el país. Vacíos, exclusiones, deficiencias y errores, frecuentes en etapas iniciales, nos imponen la tarea de aprender a superarlos creativamente en un proceso donde todos aportemos

y nos nutramos en la construcción de nuevas relaciones sociales.

Necesariamente hay que mencionar los canales de participación popular específicamente establecidos en nuestra Constitución. Los Comités Locales y Estatales de Planificación Pública a nivel municipal comienzan a tejer un complejo tránsito de la democracia representativa a la participativa y protagónica. Al respecto, estimula observar que en diversos lugares las organizaciones comunitarias ensayan instancias similares de nivel parroquial e incluso comunitario.

El trabajo sociocultural comunitario amplia sus escenarios y se enriquecen iniciativas en desarrollo desde hace décadas, coincidentes con los postulados de esta revolución bolivariana. Y hoy, en vías de gradual superación de sectarismos y distanciamientos por ignorancia, comienza a producirse un encuentro de mutuo beneficio para las comunidades y la institucionalidad involucrada.

No obstante, cabe mencionar que se intentó inicialmente imponer redes sociales y afines desde las “alturas del poder” institucional. Las convocatorias se hicieron basadas en extensos y fundamentados documentos político-ideológicos dignos de análisis. Pero los organizadores ni siquiera contemplaron espacio para leerlos. Ni hablar de tener la oportunidad de estudiarlos, como debió ser. Así, una audiencia masiva sin clara orientación metodológica para su participación, carente de información sobre problemas que le atañen y que la convocante institucionalidad responsable no ha encarado, se lanzó al ruedo de un debate que generalmente se transformó en estéril diálogo de sordos. Para colmo, cerrando con “broche de oro”, la institucionalidad daba por aprobado un documento preparado por ella,

en circunstancias que su propia práctica impositiva y

descalificadora lo desdecía. Más de lo mismo llevó al fracaso y la frustración.

Las Mesas Técnicas de Agua, los Comités de Tierra Urbana, los Comités de Salud en torno a la Misión Barrio Adentro y otros programas de iniciativa gubernamental representan intentos de cogestión sin precedentes en las relaciones cogestionarias. Ahí está el amplio camino de la construcción de la nueva República. Es una carretera de tierra, con piedras y huecos que dificultan el avance, pero es el camino. Poco a poco, aprendiendo de nuestra propia experiencia y con nuestras propias fuerzas lo iremos pavimentando para transformarlo en una ancha autopista de justicia, paz y bienestar.

“Alo Presidente” , con el esfuerzo personal del Presidente Chávez se ha convertido en importante referencia informativa/formativa en un contexto de debilidad comunicional para la confrontación con un enemigo implacable en ese campo. También el avance empieza a sentirse. Mejores y nuevas programaciones, ampliación de coberturas y el nacimiento de VIVE TV abren ya una alternativa a la audiencia.

El surgimiento de cientos de radios y televisoras comunitarias alternativas y las diversas redes entre grupos de ellas pueden convertirse en una nueva contribución popular a este proceso de construcción revolucionaria, siempre y cuando se superen limitaciones y se precise la naturaleza de su relación con las comunidades.

En síntesis, nos movemos en otras comunidades:

Crecidas y con ascendente sentido de pertenencia. Estamos en un nuevo país.

Revolución cultural

Planes y proyectos nacionales barriendo esquemas previos responden a aspiraciones o necesidades deseadas de toda la vida por las comunidades más allá de sus habituales plataformas reivindicativas.

Las Misiones constituyen la muestra más elocuente en este sentido. En nuestro pasado trabajo comunitario jamás afloraron exigencias de carácter educativo por parte de los adultos. En los talleres de diagnóstico colectivo, los estudios estaban, desde las comunidades, focalizados sólo en niños y adolescentes. Nadie, como adulto, se atrevería a

imaginar siquiera su posibilidad de continuar estudios, aunque su sueño más preciado, uno de sus objetivos de vida fuera que sus hijos estudiaran para lograr ese futuro mejor inalcanzable para él por su carencia de estudios formales. Es así cómo al arrancar las Misiones educativas la respuesta comunitaria es masiva. Alrededor de dos millones de personas están inscritas y asumen sus estudios con disciplina y entusiasmo.

Otro tanto ocurre en salud. La Misión Barrio Adentro (que se inició como un Plan para Caracas) picó y se extiende transformada en Misión a todo el país. Aparecen nuevos mecanismos y formas de participación comunitaria por la vía de crear Comités de Salud que se convierten, en la práctica, en los anfitriones de los médicos cubanos en un esfuerzo local y cotidiano que llega a tocar, en su esencia, nuevas dimensiones en la búsqueda del equilibrio en lo internacional.

Los programas gubernamentales en economía social (cooperativas, microempresas, microcréditos, Misión Mercal, etc.) interpretan necesidades laborales y de consumo planteadas por las comunidades, aun cuando en su ejecución se note dispersión y falta de organicidad para agilizar procedimientos burocráticos, poca claridad para tramitación de créditos y, prioritariamente, carencia de una capacitación amplia para que las organizaciones comunitarias y la población se apropien de tales programas no sólo en los aspectos técnicos sino, priomordialmente, de sus aspectos sociales y políticos.

Tal como señalábamos anteriormente, las Mesas Técnicas de Agua, los Comités de Tierra Urbana y las modalidades de traspaso de propiedad de la tierra cultivable con apoyo crediticio, amplían el abanico de intereses para la población urbana y rural. Asimismo generan nuevas y urgentes necesidades de capacitación y participación y constituyen modalidades de cogestión con estimulantes elementos de democracia participativa y protagónica.

Inmensas expectativas se nos abren cuando el llamado es a crear cogestionariamente entre los niveles institucionales y las comunidades organizadas, Núcleos de Desarrollo Endógeno, sustentable e integral, donde confluyan Misiones, programas y planes para ir articulando desde nuestras propias fuerzas este nuevo modelo social propio de la inédita dinámica revolucionaria bolivariana.

El proceso de consolidación de tales iniciativas está dependiendo mucho del grado de compromiso así

como de la adecuada actitud de servir al pueblo por parte de los funcionarios a cargo en terreno y la eficiencia de ellos en la aplicación de instrumentos metodológicos que garanticen el proceso de transferencia de poder a las organizaciones comunitarias.

La demarcación territorial y otras medidas de revalorización de los pueblos indígenas responden asimismo a necesidades sentidas durante siglos.

Nos encontramos ante un cuadro general de nuevas características donde emergen múltiples iniciativas y problemas en la labor con o desde las comunidades, sin precedentes en importantes aspectos sociopolíticos como parte de un mundo convulsionado como nunca.

Esto se traduce en que nuestro actual trabajo sociocultural comunitario además de partir, como siempre, de los intereses y necesidades de las comunidades, debe tener presente como referencia en todos los niveles aquellos programas gubernamentales referidos a este ámbito y abordar como objetivo de investigación y diagnóstico el análisis colectivo de la interconexión o complementación entre unos y otros, sin dejar de lado el papel que Venezuela está asumiendo en el mundo de hoy.

Cada vez más, el proceso nos conduce de lo simple

a lo complejo, de lo particular a lo general, de lo poco

a lo mucho.

Es esta realidad la que exige un irreversible cambio cultural revolucionario que se manifiesta primordialmente en:

Pasar de lo individual a lo colectivo en la propiedad, en la planificación, en la toma de decisiones, en los beneficios y en los riesgos.

Pasar del egoísmo individualista encerrado entre cuatro paredes a la compartencia colectiva abierta a las comunidades, a la realidad nacional, latinoamericana y planetaria.

Revalorizar los saberes y los valores éticos, morales y culturales de nuestro pueblo, su vocación de soberanía y su amor a la patria.

Apropiarse de la identidad nacional, pluricultural y multiétnica, latinoamericana y caribeña.

¿Qué nuevos elementos se perfilan en este contexto? ¿Cuál es entonces la responsabilidad del promotor en el proceso revolucionario? ¿Y cuál, la de la organización comunitaria?

Durante años enfatizábamos el análisis colectivo de la realidad local comunitaria y construíamos la dimensión nacional desde los intercambios interlocales, zonales o regionales. En ese marco, los grupos y gente de las comunidades mostraban escepticismo e indiferencia hacia el mundillo politiquero gobernante. Sin embargo, vale destacar que a partir de sus intereses y sus necesidades comunes, en modesta escala, iban produciendo colectivamente conocimientos, políticas y articulaciones organizativas en un proceso de alcance nacional, con lazos internacionales a través de organizaciones comunitarias en el exterior. Distintos procesos de rasgos comunes en el trabajo sociocultural desarrollamos creativamente, a través de los años y los intercambios constantes, una construcción metodológica de democracia participativa y protagónica, cuyos instrumentos y valores adquieren en la actualidad una vigencia consagrada en la Constitución Bolivariana.

El proceso constituyente bolivariano y las iniciativas gubernamentales valorizan y comprometen a los sectores populares y se proponen una profunda transformación del modelo capitalista. Así va expandiéndose en las comunidades con amplia receptividad, con fervor.

El sentimiento de pertenencia es tal que ante los intentos golpistas se libran las épicas luchas protagonizadas por una espontánea y dinámica alianza cívico militar sentando precedentes históricos tanto por la decisiva participación de la población como por la vocación y naturaleza del contingente de la fuerza armada. Hay valentía y heroísmo ejemplar.

No obstante, en los 40 años de dictadura “democrática” el bipartidismo puntofijista montó su contaminante tramoya de corrupción y facilismo ahogando hasta la crisis al sistema educativo e incitando al desgaste de los valores morales y éticos. Mucha gente de pueblo, muchos de nosotros, en mayor o menor medida, sufrimos las consecuencias de este deshumanizado crimen contra la población. La capacidad de comprensión en cuanto a la culpa que cae sobre los gobernantes responsables de este crimen, requiere de un esfuerzo inmenso, paciente y prolongado.

Decenas de años de trabajo sistematizado en el área sociocultural comunitaria constituyen una valiosa experiencia. Esta puede ser una consistente base de

apoyo para encarar la etapa actual de revolución antiimperialista en el trabajo comunitario.

En tal perspectiva, la sistematización metodológica presentada en Como hacer para saber qué hacer, si bien define instrumentos y fases que permanecen válidos, requiere abrir discusión sobre factores políticos e ideológicos que antes parecían fuera de contexto en la labor comunitaria.

Hoy vemos como los preceptos constitucionales de democracia participativa y protagónica así como iniciativas programáticas volcadas en planes de Gobierno basados en una activa participación popular, ubican el escenario político, los espacios sociales de construcción de poder, en un ambiente comunitario donde va germinando un proceso revolucionario único, inédito en aspectos fundamentales.

¿Cómo actuar?, ¿cuál es el papel de los diversos actores? ¿Cómo se construyen nuevos conocimientos, nuevas políticas y nuevas articulaciones organizativas? ¿Qué, con quiénes y con qué es lo pertinente?

Muchos de nosotros vivimos un pasado de trabajo o militancia política o simplemente hemos acumulado experiencia y conocimientos prácticos y teóricos en la dedicación-compromiso de encarar el persistente desafío de una nueva construcción social. Obviamente esto no constituye mérito, sino mayor responsabilidad.

La intención es problematizarnos, poner en discusión apreciaciones, conceptos y realidades vividas como parte del trabajo comunitario en esta innovadora etapa tan difícil de atrapar con los esquemas de ayer.

¿Continúa en primer lugar nuestra responsabilidad de construcción colectiva de metodologías de análisis y de trabajo? ¿En un enfoque sistémico, hasta qué punto y cómo se vincula la construcción política con la metodológica?

Desde los acontecimientos en el mundo actual ¿hasta dónde fueron y permanecen válidos planteamientos, programas, conceptos, líneas de experiencias revolucionarias previas?

Necesitamos aprender del pasado, de las experiencias vividas por pueblos y organizaciones políticas o sociales. Hay una historia que nos incumbe y no podemos soslayar en esta coyuntura. Los aportes valiosos enriquecen el patrimonio popular. Las fallas, deficiencias y errores sientan precedentes de lo que no se debe hacer.

Por ejemplo, a modo a aproximación inicial tenemos que la “vía pacífica para construcción del socialismo” en Chile fue truncada, por el imperialismo yanqui y la oligarquía local cómplice, con una dictadura brutal que costó miles de vidas y cientos de miles de perseguidos políticos. ¿Cómo fue el comportamiento de los partidos políticos conductores de ese intento de transformación? ¿Dónde estuvieron sus fallas principales? ¿Qué pasó con las iniciativas de las organizaciones laborales, gremiales, sociales y vecinales? ¿Cómo se dieron las relaciones entre ellas y la institucionalidad oficial y partidista? ¿Cómo fue su participación, en qué consistió la lucha por el “poder popular”?

Al negarse a un amplio debate autocrítico sobre estos asuntos, los cogollos políticos siempre esgrimieron como disculpa que se trataba de temas delicados, difíciles de entender para la gente y que sacarlos a la luz pública debilitaría la lucha con el “enemigo”. Los cabecillas de los partidos no dieron oportunidad ni espacios para esta discusión tan trascendental en la perspectiva histórica de la apopéyica contienda de nuestros pueblos y de la reconquista popular chilena. Queda en evidencia que para ellos los pueblos no están en capacidad para entender la verdad. Pero hoy, un cogollo de tales dirigentes se encuentran atornillados en altos cargos de gobierno. A la cabeza figura el acomodaticio Presidente Ricardo Lagos, socialista como Allende, pero activo agente del neoliberalismo y apreciada pieza de la dominación imperial.

Tampoco sabemos que se hayan divulgado análisis autocríticos de los creadores y seguidores de la teoría del “foco” y la lucha armada, promovida tan intensamente en la década de los 60. El registro histórico arroja también un elevado costo en vidas y sucesivas derrotas políticas y militares. Igualmente, en el caso venezolano, connotados “comandantes” o “líderes” de las luchas de esa época se transformaron en expertos saltarines de talanquera al ocupar altos cargos en gobiernos de las dictaduras partidistas y otros más desviviéndose hoy, con un destemplado ensañamiento contra Chávez, por invocar la intervención del imperialismo y actuar como desgraciados payasos de la oligarquía golpista.

En los países de Europa oriental el socialismo como alternativa revolucionaria fue borrado del mapa. Un cataclismo estremeció al mundo revolucionario cuando el este europeo retornó al sistema capitalista. Concluida la guerra fría, el imperialismo yanqui instaló el más despótico mecanismo de dominación planetaria que haya conocido la historia universal.

Los dirigentes de la mayoría de esas históricamente fracasadas alternativas revolucionarias, manipularon

la organización política pretendidamente de vanguardia cobijándose en el centralismo democrático y abogando por él como irrenunciable cuestión de principios.

Es oportuno, cuando en Venezuela la democracia

representativa fue constitucionalmente sustituida por la democracia participativa y protagónica, preguntarse sobre la validez del centralismo democrático. Porque este concepto básico se aplica acríticamente y casi por costumbre en los partidos y movimientos marxistas o progresistas. La práctica viene demostrando tércamente que el centralismo democrático es un factor determinante en la usurpación de los poderes del pueblo mediante el manejo de las estructuras burocráticas partidistas copadas por minorías privilegiadas que agitando mañosamente banderas revolucionarias abren paso

a la explotación capitalista. ¿Sería conveniente analizar estos asuntos y darlos a conocer adecuadamente en las comunidades?

Quedan líderes, ex militantes o militantes activos de aquellas organizaciones que vivieron su apogeo hace unas cuatro décadas, sea en la vía pacífica

como en la armada

ellos quienes, ciegos y sordos ante la crítica para reconocer el fracaso y aprender de él, persisten aquí y ahora en imponer ideas, discursos y

Desafortunadamente, hay entre

comportamientos dogmáticos y añejos, como si representaran una expresión de avanzada en esta innovadora Venezuela de hoy.

¿Debemos analizar y estudiar estas cuestiones? Ahora que está en boga lo de las “Escuelas de Cuadros”, ¿sería este un tema adecuado? ¿Se esconde acaso la mano peluda del centralismo democrático en nuestras dinámicas

comunitarias?

que hay que asumir?

¿Podríamos hablar de un

el centralismo democrático es lo

¿O

protagonismo democrático como alternativa de construcción revolucionaria de nuevo tipo?

¿La asamblea es una forma de organización

realmente democrática para la toma de decisiones o

es una tribuna para los cuatro o cinco que hablan

hasta por los codos o para los diestros en manipulación de debates y acuerdos? ¿Qué ocurre si después de las asambleas se crea una instancia donde se concentra el poder para ejecutar los

acuerdos

¿Dónde empieza y dónde concluye la

responsabilidad de cada quién en estos procesos

político-organizativos?

?

Un problema central de creciente intensidad en el trabajo comunitario es precisamente el de la naturaleza de la organización política revolucionaria.

Se

comunitaria.

trata

de

un

problema

inherente

a

la

labor

Partidos y movimientos políticos incorporados al proceso revolucionario actual, están contaminados por politiqueros de perfil puntofijista. Cómo decíamos, lo de ellos es hablar de democracia participativa mientras se aferran a su cuotita de poder recurriendo a las mañas clientelares de la

democracia representativa. A otros los arrastra la cómoda fuerza de la costumbre, porque no alcanzan

a tener confianza en alternativas de protagonismo popular ni en la conducción revolucionaria del proceso.

Desde nuestro diálogo y compartencia en y con las comunidades, desde acuerdos reiterados en sucesivos encuentros y talleres de intercambio de experiencias, productos y expectativas, se viene esbozando otra visión en lo relativo a la organización política. Es vital adentrarse en ese debate. Ir construyendo consenso en cuanto a la necesaria organización política y el carácter o naturaleza de ella. ¿ Es prioritariamente una organización de servicio a la comunidad, al pueblo, o debe ser principalmente de vanguardia? ¿Cómo manejar la relación entre estas dos dimensiones (servicio y vanguardia) en una organización política de nuevo cuño y cuál sería su vínculo, su conexión, su modo de considerar la participación protagónica del pueblo? En esencia, ¿quién determina qué es desarrollo y cómo se va construyendo la interacción entre lo político, lo económico y lo social?

“Quien no ha investigado no tiene derecho a hablar”, sentencia Mao Tse Tung. La investigación colectiva es un requisito ineludible en la construcción de nuevas relaciones sociales y de las teorías propias de esta revolución. En la actualidad, múltiples problemas urgentes nos presionan en las dinámicas

de trabajo comunitario. Situación que se agrava al

tener que asumir relaciones institucionales donde

muchos funcionarios atornillan al revés por

escualidez saboteadora, por inercia de apatía laboral

reaccionarias, por grandes y superdotadas que ellas sean. Esta fuerza de lo popular proviene, entre otras

cosas, de la sabiduría que le otorga su conocimiento de la realidad concreta. Vale decir, el lugar donde en última instancia se define el éxito o fracaso de una confrontación. Y este es el momento de unir al pueblo, unir a las organizaciones y promover la coordinación en los niveles institucionales, laborales

y comunitarios donde operamos. ¿Hay otro camino ?

Estas son algunas complejidades de la actual etapa antiimperialista en la revolución bolivariana. Su comprensión colectiva es hoy por hoy parte de nuestro proceso de aprendizaje. A su vez, en la práctica, obligan a un cambio cultural para cada uno de nosotros, para nuestras organizaciones o instituciones, para la gente del pueblo protagonista

de la historia y diseñadora del desarrollo y de la

nueva República.

¿Cómo afecta todo esto en el proceso de elecciones tan tercamente diseñado en los cánones de la democracia representativa?

¿Cómo dar la lucha por insertar las campañas electorales en procesos de participación comunitaria con los equipos y/o el candidato correspondiente?

¿Cómo ir neutralizando esa voracidad violenta del imperio? ¿Cómo prepararnos para vencerla en todo terreno si se desborda?

Algo más sobre nuestra experiencia

Antes de concluir este nuevo prólogo del Cómo hacer

necesaria es la referencia a

nuestra propia evolución como proceso sociocultural y servicio comunitario. Satisfacciones y avatares.

para saber qué hacer

o

incapacidad. Partir del diagnóstico colectivo

La

batería neoliberal centró una de sus miras en el

apropiándose de una metodología también colectivizante aplicada en los espacios comunitarios

ámbito comunitario a fin de paliar el efecto del drástico cambio derivado de sus medidas

servicios. Paralelamente, el recetario incluía hacer de

e

institucionales pareciera ser requisito indispensable

económicas, políticas y conceptuales en las

del trabajo sociocultural, sociopolítico y socioeconómico basado en el protagonismo popular.

relaciones laborales dentro de la producción y los

¿Es cuestión de principios para una verdadera organización política de nuevo tipo?

comunidades y sus habitantes campo propicio

para imponer la economía de mercado, el consumismo y la rentabilidad así como el éxito

las

“El

pueblo unido, jamás será vencido”. Esta consigna

personal por sobre el interés colectivo. Talleres

encierra una verdad históricamente confirmada. Porque el pueblo es, de verdad, el mayor de todos

aparentemente “técnicos” sesgados por una carga mortal de individualismo, de egoísmo y culto al dinero

los

recursos. La movilización popular ha comprobado

fueron propagados por ONGs., algunas de las

ser

la más eficaz piedra de tranca ante las ofensivas

cuales, aplicando las gansteriles reglas de que el pez

más grande se come al más chico, se hicieron ricas en el intento.

Este reduccionismo en la problemática local y la planetaria globalización mediática sembrando consumismo, facilismo y odio son dos caras de la misma moneda.

Conviene no perder de vista la incidencia que tiene en nuestra historia y en esta coyuntura la profunda crisis educativa. Como señalamos anteriormente, ella representa un tenebroso tributo de entrega de la patria a nuestros colonizadores imperiales.

El

neoliberales

“trabajo

comunitario”

de

las

ONGs.

La tarea neoliberal de las ONGs. consistía en sembrar esperanzas sobre recursos para agrupaciones comunitarias condicionando el apoyo a proyectos de adscripción obligatoria a tendencias puestas en boga internacionalmente (género, indios, etc.) o a “programas sociales” gubernamentales que, sin provenir de intereses o necesidades sentidas por las comunidades, satisfacían manipulaciones de dominación planetaria del capitalismo salvaje. Esta encomienda operaba a través de talleres de capacitación, encuentros y publicaciones donde, envueltos en atractivos y vistosos diseños de “sensibilidad social” y “entretenidas dinámicas metodológicas”, esparcían su tóxico ideológico.

Las ONGs.(nos referimos a las que se aproximaban a las comunidades, no a aquellas fantasmas creadas por partidos o instituciones oficiales en sus estratagemas de corrupción) acudían a las comunidades para ofrecer apoyo a proyectos destinados a resolver un determinado y específico problema reivindicativo. Tales proyectos debían vaciarse en kilométricos y enredados formatos propios de cada institución o agencia que dispusiera de recursos. Las trabas para entender y elaborar los proyectos puso a valer a las ONGs como asesoras de grupos y expertas en talleres sobre el tema.

Al abordar un solo problema específico en esta metodología de proyectos, el diseño y su aplicación eran reduccionista. Tampoco se asignaban recursos para fortalecimiento organizativo, salvo excepciones con grupos de confianza para los donantes. Refrescando memoria, acordémonos que la antigua PDVSA firmó convenio con SOCSAL, ONG creada por la Fundación Interamericana del Congreso de EE.UU., contubernio esquivo para las organizaciones

y proyectos surgidos desde las comunidades, pero de generoso financiamiento millonario para la creación y fortalecimiento de organizaciones como Primero Justicia.

Nuestro proceso sociocultural

Como ya está señalado, las comunidades, pese a sus incontables vicisitudes y a la abrumadora cotidianidad de la pobreza, cansadas ya de la demagogia y deshonestidad de politiqueros y funcionarios, se mostraban indiferentes al manejo del país aunque no ignorantes del hacer corrupto, deshumanizado y entreguista de los gobernantes. Así lo apreciamos en aquella sorprendente rebeldía del 27 de febrero de 1989, cuando, con la esperanza oculta en lo más recóndito de sus sueños, el pueblo se alzó lanzando su luminosa señal en códigos que nos empezaron a orientar hacia nuevas y enriquecedoras lecturas.

A mediados de la década de los 90, poco después de terminar la sistematización de nuestra experiencia metodológica en Cómo Hacer para Saber Qué

, Churuata como equipo de servicio y con agrupaciones y promotores de las diversas zonas.

Hacer

iniciamos prolongados debates dentro de

Para nosotros, asociación civil Promoción Sociocultural Churuata, de estos últimos 10 años podemos resaltar lo siguiente:

a) Los Encuentros Nacionales de Trabajadores Socioculturales (ENAC) y las reuniones nacionales de coordinaciones regionales dieron como línea de orientación que Churuata continuara prestando los servicios requeridos por el proceso, rechazando de plano las estrategias neoliberales como amenaza para la lucha por los ideales de justicia y bienestar en un modelo social más justo.

b) Esto significó que nos distanciáramos del mundillo de las ONGs. en circunstancias que, por presión de agencias norteamericanas y europeas donantes de recursos para el trabajo comunitario, se comenzaba a montar una “coordinación” servil. Con un tramposo paquete programático y metodológico, las instancias multinacionales impusieron allí su línea neoliberal. A la cabeza de esa “coordinación” se estableció un cogollo de ONGs. aplicando entre ellas la ley del embudo y la del que el pez más grande se come al más

chico. Así algunas obtuvieron sustanciosos beneficios. Años más tarde ese cogollo, abrogándose la representación de una escuálida “sociedad civil”, apoyaron públicamente las intentonas golpistas contra la Constitución Bolivariana y contra la democracia participativa y protagónica.

c) Los subsidios o apoyos gubernamentales, además de ser caldo de cultivo para la corrupción, se condicionaron totalmente a las políticas neoliberales. Fueron frustrados nuestros esfuerzos de encontrar respaldo por esa vía para el desarrollo sociocultural comunitario.

d)

Fundamentalmente, para nosotros como proceso de coordinación y como servicio comunitario, dar un salto cualitativo y cuantitativo nos indujo a una revisión interna tanto de las articulaciones organizativas como de nuestra concepción, condición y perfil como promotores socioculturales.

La crisis educativa repercutía con graves consecuencias en nuestro pueblo y entre nosotros mismos, los trabajadores comunitarios. Algunos alcances al respecto:

En las reuniones, talleres e intercambios se daba una fluida y locuaz narración de experiencias por parte de los participantes. El venezolano de todas las regiones es extrovertido y de una espontánea facilidad de expresión oral. Sin embargo, al llegar al análisis no se lograba el salto cualitativo en la reflexión. Se carecía de referencias aportadas desde experiencias y realidades de otros lugares o de otros tiempos.

Los grandes vacíos en cultural general dieron margen al engaño del pueblo a la vez que mermaron nuestra propia capacidad de orientadores metodológicos como promotores.

La necesidad educativa era imperiosa. Todos necesitábamos capacitarnos. Pero el momento histórico no era para proponer encerrarse entre cuatro paredes en una dinámica académica divorciada del diario vivir del pueblo. El desafío era aprender en el fragor mismo del trabajo comunitario, de la lucha cotidiana por transformar la realidad. Lógicamente, rechazamos postular a “gerenciadores” y “expertos en elaboración de proyectos” que tras la pantalla de conseguir recursos de instituciones o ONGs. esparcían el esclavizante veneno neoliberal.

Otro

experiencia de décadas.

punto

clave

venía

de

nuestra

Pese a los esfuerzos hechos, tuvimos dificultad para vincular la dimensión sociocultural con el ejercicio de iniciativas socioeconómicas basadas en la producción de bienes y servicios, en la perspectiva de un desarrollo sustentable con generación de recursos propios. Por consiguiente, el autosostenimiento organizativo se hacía inalcanzable. Un elevado porcentaje de jóvenes promotores con vocación para el desarrollo comunitario y experiencia suficiente para convertirse en excelentes servidores socioculturales de su localidad, se veían obligados a abandonar su vocación para buscar trabajo remunerado a fin de aportar económicamente a su familia o crear su propio hogar.

¿Cómo hacer, en nuestro modesto trabajo local, para abrirnos mejores caminos de justicia, armonía y bienestar en un mundo de dominación milenaria cuando se derrumbaban países socialistas en Europa y caían a nuestro lado tantos grupos guerrilleros?

Nos movía la convicción de que la fe en el pueblo debía ofrecernos elementos para crear lo nuevo en un proceso prolongado, de generación en generación y de conquista en conquista. Pensar en nosotros, nuestros

hijos, nuestros nietos y los nietos de nuestros

nietos

Como

lo hacen los indígenas.

De las inquietudes expuestas, surge como proyecto la Red Nacional de Capacitación.

Se propone hacer de la capacitación una actividad permanente conscientemente asumida a nivel de comunidades, de agrupaciones y de equipos de servicio comunitario. Por eso la llamamos Red Nacional.

Desde el análisis de las prácticas vividas en forma directa, debíamos enriquecernos con otras experiencias. Atrapar, debidamente sistematizados, elementos de la historia de la humanidad y, muy en especial de nuestro continente y así elevar nuestro propio nivel de análisis.

Revalorizar culturalmente la importancia del trabajo manual, de los oficios. Aprender a cultivar la tierra, a practicar carpintería, electricidad, plomería, computación, artesanía, etc.

En resumen, este cuadro grafica el propósito:

 

Tres bloques de enseñanza-aprendizaje

CULTURAL GENERAL

 

METODOLOGÍA

 

PRODUCCIÓN

La Historia de:

Construcción de conocimientos, políticas, articulaciones organizativas y métodos y estilos de trabajo comunitario a partir del análisis colectivo de la práctica. Mitología de análisis colectivo con registro abierto Metodología de trabajo comunitario (Sistema Investigación) Otras metodologías de trabajo comunitario. (Análisis a partir de la práctica) Fortalecimiento organizativo

Cultivos agrícolas (conuco y otros artesanales) Cría Valor agregado a cultivos agrícolas Artesanía tradicional y urbana Carpintería Albañilería Plomería Electricidad Protección ambiental Medios alternativos de difusión Cine/Video foros Instrumentos comunicacionales Computación

Las sociedades Del trabajo De los sistemas educativos De los procesos culturales De la asistencia social

 

 

Tres sujetos/objetos de la capacitación.

 

RED NACIONAL DE CAPACITACIÓN

Nivel básico:

Las comunidades Nivel de servicios comunitarios:

 

Organizaciones comunitarias e Instituciones sociales con actividades comunitarias Núcleo Central de Capacitación Orientadores metodológicos, personal docente, personal administrativo y obrero, promotores-estudiantes

Postulantes: Promotores avalados por organización comunitaria. Edad mínima 16 años. Experiencia en trabajo comunitario Educación básica

Cupo inicial: 60 promotores (4 equipos de 15 cada uno) Calendario laboral (no escolar) Duración: 3 años

 

A partir del segundo trimestre, se rota permanentemente 1 equipo que gira en las comunidades según coordinación regional con las agrupaciones comunitarias respectivas.

Las actividades de producción y servicios deben llegar al autosostenimiento alimentario del Núcleo y a su financiamiento.

Las actividades de cultura general deben tener texto sencillos elaborados para ir articulando teoría y práctica. Apoyo fuerte de medios audiovisuales, cine, video, etc. Asimismo el proceso de aprendizaje en las Historias debe incluir como base las entrevistas/intercambios con sectores de nuestra patria multiétnica y pluricultural.

e) No hubo posibilidad de hacer realidad este sueño de Red de Capacitación. Los aportes, muy valiosos, así como el entusiasmo de los postulantes, no fueron suficiente.

El equipo de servicio de Churuata se concentró para esos tiempos en Nirgua, bajo el ala protectora de Guillermo López, octogenario y vital librero asturiano que nos ofreció afecto solidario, terreno y galpón para instalarnos en la perspectiva de hacer realidad la propuesta. Sin embargo, al no disponer siquiera de recursos mínimos para la subsistencia nos vimos en la obligación de disolver el equipo de servicio a fin de buscar medios de subsistencia para cada uno de nosotros y nuestras familias.

En aquel período previo a la disolución del equipo permanente vivimos una valiosa experiencia. Fue nuestra única participación en un programa social gubernamental, ya que éste coincidía con nuestros postulados esenciales de participación democrática. Nos referimos al proyecto de Capacitación de Equipos de Comunidades Educativas a cargo del Ministerio de Educación. Se aceptó nuestra oferta metodológica. Fue un éxito en tres de los cuatro Estados donde lo aplicamos. Fracasó parcialmente en Lara, donde la instancia responsable por la parte institucional estaba en manos de Bandera Roja. Adjuntamos Términos de Referencia para este proyecto como un anexo de este Cuaderno # 6.

El proceso revolucionario y nuestra experiencia organizativa y metodológica.

El estallido popular caraqueño de 1989 tiene repercusión nacional. En las comunidades la gente empieza a mostrar creciente preocupación por la forma en que se maneja el país y se enfocan sus problemas laborales y de subsistencia. El 2 de Febrero de 1.992, en una reunión nacional de Coordinaciones Regionales para preparación del Encuentro Nacional de ese año acordamos incluir en los talleres del proceso preparatorio como punto del temario “El país visto por las comunidades”, ya que sentíamos una diferencia notable entre lo que era el sentir y actuar de las comunidades y lo que aparecía en los medios de difusión masiva o en la desatada

demagogia politiquera, que nada habían aprendido de la protesta popular.

Tres años más tarde, en la última reunión nacional de Coordinaciones Regionales efectuada en Nirgua analizamos la campaña que estaba haciendo Chávez para la Presidencia de la República y acordamos que, si el Proceso Constituyente planteado por él se hacía realidad, debíamos rediscutir nuestro trabajo sociocultural para darle la dimensión política que el pueblo estaba asumiendo para emprender ese inédito camino.

Fue en esa misma reunión cuando se aprobó la disolución del equipo de servicio hasta que hubiera recursos para sostenerlo. Continuaríamos coordinándonos e intercambiando información vía la red de contactos tejida a través de los años.

El planteamiento fue:

Profundizar el trabajo comunitario y el fortalecimiento organizativo en cada espacio de actividad y, en esa misma perspectiva, realizar, hasta donde nos arropara la cobija, Encuentros Nacionales de trabajadores socioculturales para enriquecernos con el constante intercambio de experiencias con base en el conocimiento mutuo, el respeto mutuo y el apoyo mutuo.

Abrir contactos y coordinaciones con las nuevas autoridades y los otros procesos de trabajo comunitario de nivel regional y nacional.

Nuestro sello de identidad continuaba siendo: Partir de los intereses y necesidades sentidas por las comunidades y aplicar nuestra metodología de análisis colectivo y de trabajo comunitario con base en el Sistema Investigación.

Primera fase

La participación en todas las diversas etapas del proceso constituyente fortaleció notablemente el trabajo comunitario. La gente entendió desde el comienzo que se estaba abriendo un esperanzador camino de participación popular. Principalmente en sectores caraqueños aportamos experiencia metodológica y, en Ciudad Bolívar, asesoramos metodológicamente el Congreso Extraordinario de

los Pueblos Indígenas donde se decidió la participación constituyente y se designó a los que más tarde serían los tres diputados a la Asamblea Constituyente y posteriormente a la Asamblea Nacional.

Fueron contratados por Gobernaciones y Alcaldías promotores con experiencia en nuestro proceso sociocultural. Pero en la mayoría de los casos, para poner en marcha asistenciales prácticas paternalistas manejadas al viejo estilo.

Los grupos comunitarios vinculados a nuestro proceso han venido participando activamente desde las iniciativas iniciales de jornadas cívico-militares para beneficio popular hasta las múltiples y decisivas acciones masivas emprendidas en el proceso revolucionario.

Apenas instalado el gobierno bolivariano, dimos los pasos necesarios para poner nuestra experiencia y nuestro entusiasmo a la orden. Enviamos documentos y cartas, acudimos a entrevistas con los nuevos responsables, presentamos proyectos, etc., etc. Cero respuestas. Actitudes un tanto prepotentes, además de algunos comentarios descalificatorios porque nuestro trabajo no era “político”.

Segunda fase:

Las Misiones, además de constituir una multitudinaria convocatoria de desarrollo social popular al margen de las estructuras del Estado, van aflorando como producto de la experiencia acumulada desde el primer momento del gobierno revolucionario con sus Planes cívico-militares y de la gigantesca y sin precedentes movilización de apoyo a las víctimas de la tragedia de Vargas.

Esta marcha infatigable, clara en sus objetivos de lucha contra la pobreza y por los cinco equilibrios, va convirtiendo en gigantesca marea humana la participación del pueblo como respuesta a las iniciativas gubernamentales.

Los golpes contrarrevolucionarios tramados por el imperialismo, sirven de alimento a la voracidad desinformativa de los medios, chocan con la realidad popular que los aplasta. Pese al desespero del imperio y sus lacayos locales son traídos a Santa Inés, arena política que los obliga a actuar en democracia.

En el hacer comunitario, empiezan a tomar cuerpo experiencias metodológicas que tienen elementos comunes con nuestro proceso sociocultural y que, a

la vez, lo enriquecen con aportes significativos en diversos terrenos: La Red Social de Guayana y su proyecto de Gobiernos Comunitarios, la Red de Calendarios Productivos en Escuelas Bolivarianas, la Mesa de Diálogo y Participación Cultural de Monagas, la Organización de Servicios Comunitarios de Los Arangues en el Municipio Torres, Estado Lara, y otros en ejercicio y en gestación. La unidad es la voz del momento. Y para que ella sea sólida debe irse construyendo desde la práctica local. El apoyo mutuo, que se viene produciendo informalmente y a través de contactos personales, requiere ir cuajando progresivamente para consolidar una fuerza popular comunitaria con un nuevo modo de hacer y una nueva concepción de la organización política y la organización social.

Con el paso del tiempo, debido a un progresivo reconocimiento de la eficacia de la metodología y la experiencia nuestra en el trabajo comunitario, se nos ha empezado a llamar desde diversas instituciones oficiales. Igual cosa viene ocurriendo con instancias y proyectos de otras asociaciones que manejan metodologías similares.

Desde el año 2000 el INTI y el FUS nos han brindado apoyo en la consecución de recursos para la realización de sucesivos Encuentros Nacionales y han demostrado interés por el seguimiento del proceso sociocultural. En CORPOANDES (2000- 2001) hicimos asesorías metodológicas en Mérida y Táchira con resultados positivos. Asimismo se brindó esta asesoría metodológica en zonas educativas y diversas Alcaldías para trabajos en Escuelas y comunidades.

El interés por nuestros métodos de sistematización es creciente. En este aspecto, con el SAPI, el Ministerio del Ambiente y VIVE TV hemos aportado herramientas metodológicas en investigaciones colectivas, seminarios y publicaciones.

Vale

institucional se nos ha ido tomando en cuenta.

decir,

que

en

instancias

de

alto

nivel

No ha sido ni está siendo fácil lograr, mantener y ampliar esta situación.

Nos encontramos en un momento definitorio del proceso revolucionario bolivariano, donde la etapa antiimperialista nos lleva a enfrentar férreamente unidos la intervención directa del gobierno yanqui con sus títeres apátridas de la oligarquía local. Mientras, desde la otra perspectiva, en el seno de las fuerzas bolivarianas, responsables de la marcha del gobierno y del cambio revolucionario debaten intensamente y someten a la prueba de la práctica definiciones políticas, estrategias y de articulaciones

organizativas propias de nuestro país y del momento histórico que protagonizamos, para ejecutar los lineamientos de la Constitución Bolivariana.

Se hace camino al andar.

Está claro que este proceso que vamos llevando adelante cotidianamente trasciende ya a todo el planeta, muy en especial a los pueblos de Asia, Africa, América Latina y El Caribe. También traspasa las dimensiones temporales para inscribir el registro de su marcha en páginas que están haciendo historia.

Modestamente, en la medida de nuestras capacidades, y con el corazón puesto en las comunidades indígenas, en los sectores rurales y las barriadas urbanas, en el fortalecimiento de sus organizaciones y en el esfuerzo por darle poder a los pobres, podemos concluir que nuestra experiencia metodológica es fruto maduro cuya semillas se esparcen en campos libertarios cada vez más amplios.

Constituimos una red de agrupaciones socioculturales cuyos nudos cubren el territorio nacional al mismo tiempo que formamos parte de una informal red de redes similares que hemos ido creciendo alimentándonos mutuamente hasta donde nos arropa la cobija.

Estas consideraciones al finalizar el prólogo nada tienen de gratuitas. Exponemos esta constatación de lo hecho, suma de más aciertos que desaciertos, porque la consecuente aplicación en nosotros mismos de la metodología de análisis colectivo y de trabajo con base en el colectivizante sistema investigación, es lo que nos ha permitido llegar hasta estas alturas de la batalla por los cinco equilibrios con la convicción y el entusiasmo de llevar adelante el proceso revolucionario.

Hemos forjado una unidad con solidez política entre los promotores y las agrupaciones comunitarias porque la metodología abierta de par en par al intercambio de experiencias basado en el conocimiento mutuo, el respeto mutuo y el apoyo mutuo se ha convertido en un mágico detector que pone de relieve los problemas comunes y los intereses compartidos para traducirlos en acciones comunes en función del propósito colectivo.

El bravo pueblo noblemente sigue a su líder que lo sabe escuchar. No obstante, nos topamos también con que el sendero de avance está atravesado por

costumbres y apetitos sectarios, partidistas e institucionales, que pugnan por imponerse en el poder. Asimismo, mucho queda por avanzar en el rompimiento de esquemas que se pegan al humano porque de alguna manera, representan apetitos personales alimentados desde las difíciles condiciones de vida y de las valoraciones sociales del viejo modelo. Como aspecto importante al respecto es lo difícil que resulta aceptar los saberes populares así como lo fácil que se acepta que un título universitario basta para consagrar la sabiduría del titulado. Esto, en la práctica, ha contribuido a copar estructuras con una titulocracia inepta dejando por fuera a quienes por su experiencia serían un aporte significativo para asumir esa responsabilidad.

Estas metodologías, desarrolladas en el crisol de la lucha comunitaria, no sólo alcanzan validez en este momento crucial de nuestro avance revolucionario, sino que se proyectan como instrumentos valiosos para construir la unidad necesaria en la construcción de un desarrollo apoyado en nuestras propias fuerzas; en el lenguaje de hoy: Un desarrollo endógeno, integral y sustentable.

Los invitamos, entonces, a una lectura de este escrito muy abiertos, en primer lugar, a enriquecer el debate sobre estos asuntos y a aportar las sugerencias, comentarios y críticas que enriquezcan contenidos y procederes. Al mismo tiempo, leerlo contemplando los intereses y necesidades de las comunidades a la vez que los planes y programas sociales de gobierno para asumir una práctica basada en el trabajo en equipo y en los equipos de

sólidos cimientos de la construcción

sociocultural, del poder popular.

trabajo,

Julio de 2004.

INDICE

Introducción

7

Métodología de Análisis Colectivo con Registro Abierto

15

Introducción al Taller

18

1era. Fase: Acumulación de Información

19

2 da. Fase: Análisis de la Información

22

3 era.Fase: Síntesis del Análisis

24

Metodología de Trabajo Comunitario

26

Introducción

27

I. Sistema Investigación

31

Investigación

31

Diagnóstico

34

Programación\Acción

35

Evaluación

39

II. Redes de Coordinación e Intercambios

41

Las Coordinaciones

41

Niveles Institucionales, descentralización, programas "sociales", y trabajo comunitario

43

Los talleres de capacitación

45

"Autosostenimiento" y "Rentabilidad"

46

Construyendo alternativas

48

El flujo de información

51

El Promotor

53

Anexos

57

* Diseño Taller: La Comunidad y el Promotor

58

* Diseño Taller sobre Trabajo Comunitario

60

* Cuadro Las Coordinaciones y Churuata

62

Todo lo que a continuación vamos a ir sometiendo a consideración de ustedes viene desde
Todo lo que a continuación vamos a ir sometiendo a consideración de ustedes viene desde

Todo lo que a continuación vamos a ir sometiendo a consideración de ustedes viene desde la experiencia directa y desde las conjeturas provocadas por ella y nuestras ambiciones. Llevamos muchos años en este trajinar y siempre ha sido una labor de equipo que cuaja en creación colectiva los pensares y sentires de cada quien. Hoy asumo la osadía de redactar personalmente estas líneas a fin de empezar a cubrir un vacío que al pasar de los años no nos dimos tiempo para llenarlo. Además de pagar esa deuda con un inmenso colectivo de cuya experiencia y enseñanzas nos nutrimos, nos interesa hacer de este escrito un aporte para el debate. No se pretende estampar aquí las "tablas de la ley", ni las conclusiones finales en torno a la metodología que hemos ido gestando, desarrollando y consolidando a través del tiempo y del trabajo comunitario. Deseamos ofrecer un instrumento para el debate, una invitación a aportar opiniones e ideas alrededor de estos temas.

Previamente, deseo aclarar que hablaré siempre en "nosotros". Aunque hoy yo asuma esta redacción, jamás he sido un creador individual. En el trabajo comunitario específico constantemente he compartido la acción y el análisis con alguno, algunos o muchos. Y en el marco más general de cómo este mundo se mueve, nos afecta, nos determina o nos llama a incidir en él, nunca me he sentido solo. La sensación es más bien contraria, me veo inmerso entre millones de seres, que en todos los puntos del planeta y especialmente de nuestra América Latina vivimos soñando un mundo mejor, pasando sinsabores, engaños y desventuras en un permanente remontar de búsquedas y esperanzas, de descubrir causas y efectos, persiguiendo empecinadamente la construcción de ideales que a pesar de los pesares seguirán indestructibles, aunque ocurran resquebrajamientos

Por eso el "nosotros".

¿Cuáles han venido siendo nuestras problemati- zaciones o desafíos principales?

Los pasos iniciales

Eran los albores de los años 70. Una década convulsionada por crisis nos legaba: el desmoro- namiento de grandes proyectos políticos y propo- siciones ideológicas; fracasos y frustraciones productos del dogmatismo y presiones extracontinentales; múltiples vías de alcanzar el poder para cambios de sistemas aparentemente agotados, y luego ir sucum- biendo en el intento o fracasando al ejercer el poder conquistado; hambre, miseria, represión, guerras de dominación imperial y otras formas de prepotencia definiendo el mapa de injusticias, desigualdades y desequilibrios imperantes.

Ante las crisis de teorías e ideologías, si pretendíamos ser socialmente válidos, útiles a nuestros pueblos, se nos planteaba como imperativo encontrar respuestas cónsonas con nuestras propias realidades pero, ¿nosotros conocíamos esas realidades propias nuestras?

Por aquellos tiempos se nos planteó la posibilidad de hacer un trabajo comunitario de cierta escala, en la perspectiva de motivar una participación mayor de la gente. Nadábamos en un mar de vaguedades, de generalidades, de frases huecas que sonaban bonito pero no decían nada. Los dirigentes hablaban y hablaban sobre aquello de la "participación", de la "socialización", de la "autonomía" y del "poder" pero en verdad poco se definía. Aunque la demagogia sí se alimentaba con estas tendencias incipientes hacia el trabajo comunitario. También es cierto que nosotros, sin notarlo,arrastrábamos nuestros respectivos lastres de baterías ideológicas.

Mirando hacia atrás y desde estas latitudes, casi un cuarto de siglo después, vemos subsistir aún mucha de esa pestilencia.

Sin embargo, en la otra cara de la moneda, existía gente valiosa, dentro y más allá de este continente, que se problematizaba en las mismas líneas y nos daba contribuciones de sumo interés. Ellos nos aportaron con su rica experiencia elementos concretos, que en síntesis convergían en un punto central: crear a partir de la propia práctica.

Esto se lee fácil y rápido, pero

¿cómo

se hace

?

Meditándolo llegamos a preguntarnos si realmente creíamos que la gente, el pueblo, las comunidades eran lo más importante; si considerábamos que ellos eran, en esencia, fuente de toda riqueza, y que sin su acción y su decisión era inútil plantearse cambios profundos en las relaciones humanas.

Responder afirmativamente significaba que teníamos que confiar en ellos, de lo contrario, la afirmación también pecaba de hueca, demagógica. Y confiar significaba apoyarse en ellos, aprender de ellos. Confiar suponía considerar que la dominación y la explotación los habían afectado y eso los limitaba para reconocer en sí mismos sus virtualidades y hasta sus propios conocimientos y capacidades.

Entonces, encarábamos dos desafíos:

* aprender de ellos * y aportarles instrumentos para sistematizar su conocimiento de la realidad y reconocerse en ella.

El diálogo, el entendimiento y la acción debía partir de los intereses y necesidades de las comunidades.

Para acometer estos desafíos necesitábamos a juro formar un equipo debidamente preparado.

Reclutamos gente que desde el principio dio muestras de su compromiso y su mística. Organizamos cursillos:

Charlas sobre política, economía, agricultura, ciencias sociales, etc. Todo en el marco de los grandes

Ninguno de esos

expertos charlistas pudo hablarnos con propiedad de las comunidades de nuestro suelo, de cómo eran y hacia donde querían marchar. Cuando mucho, obtuvimos

movimientos del país y del mundo

discutibles datos estadísticos o abstractos "análisis de clases", generalmente basados en esos mismos

datos

por el otro o, en el mejor de los casos, llenaban de palabras los cuadernos de los adictos a tomar notas,

enseñanzas entraban por un oído y salían

Estas

pero no encontraban aplicación en las cosas que necesitábamos emprender. En el fondo era un proceso eminentemente burocrático que no podía hallar su espacio en este desafío no-burocrático.

Buscamos variantes, incorporando debates sobre los contenidos de las charlas desde el conocimiento de la realidad comunitaria de los propios participantes. Tampoco se logró dar la talla requerida para la capacitación.

Dándole vueltas al asunto, arribamos a algunas conclusiones que alimentaron el nacimiento de esta experiencia metodológica.

En primer lugar, no sabíamos de precedentes sobre lo que nos proponíamos hacer: un trabajo social basado en el análisis de la práctica y a partir de los intereses y necesidades de la gente.

Los trabajos previos conocidos, arrancaban de intereses, quizás muy nobles, pero ajenos y extraños a la realidad local. Tampoco la comprensión de las cosas partía de la práctica concreta para sistematizarla desembocando en conclusiones pertinentes. Se adoptaba una teoría, tal vez muy coherente y grata al oído, y luego se tomaban elementos de la práctica para ajustarlos contra viento y marea a esa teoría prestada. Así se satisfacía el ego de un líder que "estaba muy claro" o se embotellaba la acción poniéndola a servicio de la línea de alguna organización política "popular". Habíamos visto a personas muy bien intencionadas que al proceder en esta dirección fracasaban, pero culpaban a la gente. La tildaban de indiferente ("apática" como le llaman algunos). También nos habíamos dado cuenta que con este proceder resultaba relativamente fácil que se formaran en una localidad, aunque fuera pequeña, grupos comunitarios enfrentados detrás de sus respectivas "banderas", en vez de unirse frente a una necesidad o problema común.

Concordábamos en que esos estilos y maneras lejos de resolver los problemas de la gente, los agudizaban. En esencia, estábamos convencidos de la absoluta nece- sidad de actuar distinto. Pero no sabíamos de dónde partir y hasta dónde llegar.

Finalmente, nos dijimos: Respecto de la gente, nosotros intentamos revalorizar su rol y tratarla de otro modo. Entonces para capacitarnos no podemos recurrir a métodos educativos tradicionales, porque ellos están hechos para crear dependencia desde una posición de poder del profesor o maestro hacia su estudiante o alumno. Y eso resulta absolutamente coherente con un sistema que procura construirse, en todos los aspectos

de la vida, en función del ejercicio del poder de unos pocos sobre unos muchos. Y justamente nosotros nos proponemos trabajar con los muchos, prescindiendo al máximo de estas relaciones específicas de poder.

Así comenzamos a darnos cuenta cómo se expresaba, en términos de relaciones, eso de partir de los intereses y necesidades de la gente

¿Y, entonces, quién nos podía enseñar a transitar este camino? Nadie más que la propia gente. Y he aquí que el rompecabezas empezó a encajar, se fue haciendo lógico, coherente; desaparecieron los temores sobre lo que nos dirían, si nos entenderían o no y tantos otros miedos que lo asaltan a uno ante lo desconocido.

Teoría y práctica.

Pudiera pensarse, como de hecho se piensa que despreciamos la teoría. Y ello plantea un interesante problema sobre la relación entre teoría y práctica.

Si nosotros creamos elementos de teoría cada vez que analizamos nuestra práctica, mal podríamos despre- ciarla. Consideramos vital la teoría porque es producto del análisis de la práctica. Negar o aceptar la teoría no encierra problema. El problema radica en la relación entre teoría y práctica.

Esta metodología postula las siguientes relaciones:

Esto coincidió con un hecho determinante para el proceso de construcción del método.

*

Toda teoría surge del análisis de la práctica;

 

Para entonces, hacíamos actividades recreativas con

*

La práctica transforma la realidad en cada momento

familias de diversa procedencia popular. El trabajo era

y

lugar. El análisis de este proceso alimenta el

muy intenso para nosotros. Las jornadas diarias iban desde las 8 a.m. hasta las 10 p.m., aplicando en ellas

desarrollo constante de la teoría

;

múltiples iniciativas para que fuera la propia gente

*

Sin teoría la transformación de la realidad y el

quien creara sus espacios e instrumentos de recreación

desarrollo

de

la

práctica

no

logran

un

hilo de

con miras a sacar elementos que le ayudaran a comprender mejor su realidad concreta. Terminábamos

continuidad;

 

agotados y luego íbamos a evaluar la jornada y a

*

Históricamente el ser humano viene haciendo aportes

programar las actividades del día siguiente. La respuesta de las familias era tan entusiasta y abierta y la actitud de

teóricos que constituyen un legado para la humanidad;

los promotores tan exigente que las evaluaciones se

*

Para adoptar o no una teoría dada, necesitamos

convirtieron en momentos magníficos de capacitación.

analizarla a la luz de la práctica y la realidad concreta

Debido a la cantidad de información que se iba acu-

donde se pretende aplicar.

 

mulando con las intervenciones de cada quien, a fin de que nada se nos escapara y pudiéramos someter a

* En esencia, el criterio de la verdad práctica.

yace en

la

análisis lo que nos resultara más importante para la actividad del día siguiente, probamos registrar todas las intervenciones escribiéndolas con marcador en pliegos de papel tamaño afiche.

Resultan importantes estas relaciones porque nos conducen a la práctica para crear teoría, pero también para analizar críticamente la teoría ya existente.

Los elementos que la gente iba aportando de su propia percepción de la realidad, su respuesta y sus iniciativas en torno a las actividades programadas y nuestro propio comportamiento, nuestros estilos y modos de relacionarnos con los demás, fueron un "pensum" que nos permitió aprender maneras de irnos conformando como un equipo de servicio promotor de instrumentos comunicacionales y de debate.

Así empezó este recorrido que parte, valga la reite- ración, del análisis de la práctica y de los intereses y necesidades de la comunidad.

Si a comienzos de los años setenta esto nos inquietaba como promotores sociales, hoy ante el estrepitoso derrumbe de los llamados "países socialistas" en Euro- pa y el desaparecimiento de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) el asunto se torna mucho más grave.

El "marxismo" parece vencido y con él toda posibilidad de transformación social. Por tanto, sin siquiera decirlo, el capitalismo se nos presenta como el sistema social legitimado de aquí a la eternidad.

Una cosa es clara, el marxismo, que en casi todo el siglo

XX inspiró cambios sociales impactantes en una

porción significativa de países y generó esperanzas de terminar con las tremendas injusticias del capitalismo no sólo en las naciones donde había triunfado, no consiguió interpretar cabalmente la situación de los que pretendía liberar, ni las características, posibilidades y recursos de los dominadores.

Otra cosa clara es que los "países socialistas" estable-

cieron una competencia por el "desarrollo" con los imperios del capitalismo, tras los mismos objetivos:

locas carreras armamentistas, espaciales y de mercado mundial. Ahí se han invertido, por unos y otros, re- cursos gigantescos mientras millones de millones de personas vienen padeciendo hambre, enfermedades curables y una cotidianidad de miseria.

Es cierto. Los gobernantes de ambos sistemas montaron esa carrera financiada a costa de la miseria de millones

de

preguntaron para hacer eso? Seguro, que a ninguno de

nosotros

le

seres

Y

¡Y

¿con

qué

derecho?

¿A

quién

ese es el problema!

En definitiva, desde que hay sectores dominantes y sectores dominados, jamás los dominados, los más humildes habitantes de las comunidades del planeta han sido consultados sobre qué creen que es desarrollo y qué buscan como futuro para sus vidas y la de sus hijos

Incluso, los teóricos, conocidos por sus teorías que propugnan un cambio de sistema, exhiben un esquisito y acabado conocimiento sobre los poderosos, con sesudos diagnósticos, en torno a los cuales montan debates universales. Ellos han tenido el mérito de ayudarnos a comprender cosas a nosotros, pero principalmente a dirigentes y "cuadros" y a los pode- rosos. No obstante, sobre quién, qué y cómo es el pueblo su ignorancia es abismante, supina.

Siempre han sido los sectores dominantes que a nivel de cada país y del mundo entero, definen qué es el desarrollo, cómo se construye y cómo se financia.

Para producir cualquier cambio, no necesariamente se

requiere enarbolar formidables proyectos políticos que cautiven a la gente para ir a votar o para tomar las armas

contra el sistema.

Nosotros estamos postulando que el pueblo, la gente se compenetre de su propia realidad, se reconozca en ese conocimiento y vaya proponiendo y dando los pasos subsiguientes para modificar ese diagnóstico en función

de su propia idea de desarrollo, de sus aspiraciones para la vida.

¿Esto cambiará al mundo de la noche a la mañana? No. El proceso es inimaginablemente prolongado.

Pero, aquí y ahora, estaremos empeñados en una participación distinta, empezando por la toma de decisiones sobre lo que se quiere hacer.

Tal vez valga la pena insistir en el tema.

Si nos preguntáramos de dónde salen dominadores y dominados, nos encontraríamos con que en ambos

sectores hay inteligentes y hay brutos, hay negros y

blancos, hay hombres y mujeres

da por características de las personas.

O sea, el asunto no se

Quizás haya que empezar por admitir que nosotros, como especie humana, no estamos ganados para vivir solos, necesitamos vivir con otros de nuestra misma especie. Parece bastante seguro que nuestros primeros padres coexistían, como otros mamíferos, en manadas. En aquellos tiempos se habitaba en las cavernas, se comía lo que se cazaba o se pescaba y, en las zonas de mucho frío, el abrigo eran cueros.

Es posible que estemos un tanto especulativos cuando se trata de entender cosas muy concretas. Pero si la industria del video y del cine están recurriendo a los dinosaurios para legitimar valores y relaciones de esta sociedad, se vale que nosotros echemos mano a los progenitores de nuestra especie para fundamentar una alternativa.

En las manadas se resuelve la subsistencia con una vida en común, con responsabilidades compartidas, cada quien cumpliendo su rol dentro del colectivo y un sustento asegurado por el hecho de estar juntos.

Al parecer el problema surgió cuando hubo exceso de cosas por distribuir y unos cuantos empezaron a acapararlas para luego transformarlas en beneficio personal. Para seguir por esa vía necesitaron consolidar un poder: legitimación de sus órdenes; fuerza de represión contra los inconformes, y embustes para validar su poder ante los demás. Es decir, adulterar la visión de la realidad con elementos donde las cosas que no se conocían o no se entendían se justificaran recurriendo a la magia, la hechicería o a los poderes sobrenaturales. Ante la ignorancia del colectivo, suplieron la investigación y la información con imaginerías que alejaran a la gente de su propia reali- dad.

De este modo nos convirtieron de manada en rebaño. No es difícil imaginar que entre los primeros animales domesticados por el hombre estuvimos los propios seres humanos.

Mientras diseñamos el instrumental metodológico y durante su aplicación, se han dado momentos de

temores e incertidumbres: -"¿Y qué pasa si la gente es

tímida

experiencia ?"

qué pasa si se niega a narrar su

?"-"¿Y

Y eso ocurrió hace miles de miles de años. Pero sin duda, jamás volvimos a ser manada. Hemos continuado

Con la metodología intentamos quebrar aquel momento

Y, desde la otra banda, están los que sentencian que a la

siendo rebaño con unos pocos pastores que determinan

gente no le gusta pasar el tiempo sentada escuchando el

los campos donde nos desenvolvemos, la cantidad y calidad de nuestros alimentos, la atención sanitaria, lo "necesario" para vivir mejor, lo justo o lo injusto, nuestros valores culturales, etc.

lejano en que nos fueron transformando de manada en

bla, bla de los demás. Peor aún, hay quienes andan preocupados porque la gente "no tiene nivel suficiente para analizar los problemas" y habría que darles orientaciones. Además argumentan que eso resulta más rápido, más dinámico que estar en la discutidera. También algunos se muestran, sin duda muy sinceramente, impacientes por cuestiones que no afloran

rebaño

y

comenzar de nuevo, empezar por el principio,

en los análisis "debido al nivel de la mayoría de la

sin pastores.

gente"; en circunstancias que existen "cuadros de mayor nivel" con más visión. Estos han propuesto reuniones especiales para promotores especiales, que nunca las hicimos.

Construcción de conocimiento,

En

un comienzo quizás porque intuíamos que la cosa no

política y organización.

era por ahí, pero luego por razones acumuladas en el propio desarrollo de esta experiencia, que nos avalaron la negativa.

Vivimos el inmenso vacío de no saber quienes somos como conglomerado, como comunidad. Y paradójica-

La práctica, siempre tan testaruda, se encargó de

mente, acumulamos, sin percatarnos, el saber para

mostrarnos desde el principio que, sin importar la etapa

superar ese vacío y cambiar nuestra existencia social.

o

el lugar donde aplicáramos la metodología, una

Yo, pueblo-comunidad, quién soy, qué quiero ser y hacer y qué puedo hacer ahora

inmensa mayoría de los participantes actúa con un espíritu y una actitud abierta, animados por el interés de dar a conocer a los demás su experiencia y su situación.

Yo, servidor del pueblo, cómo aprendo de él para

La

obstinada práctica nos va demostrando que el nivel

actuar mejor sin ser ni "cuadro", ni representante,

de

análisis coincide con las posibilidades concretas del

ni dirigente, ni juez, ni pastor, sino servicio.

colectivo y eso genera unidad en la acción. Igualmente

Se trata de un proceso complejo, donde el ejercicio del poder, columna vertebral de esta sociedad, se maneja en la perspectiva de irlo subvirtiendo a medida que el colectivo se lo va apropiando.

Veamos otras problematizaciones y por qué, desde un ángulo distinto.

Analizar la práctica en conjunto permite construir conocimiento, política y organización colectivamente.

¿Quiénes construyen? La gente como colectivo. Por eso planteamos que la metodología consiste principalmente en el análisis colectivo de las prácticas individuales.

Eso quiere decir que se van abriendo espacios donde cada quien aporta su práctica, por pequeña o insig- nificante que le parezca.

al garantizar la participación de cada quien aportando su

experiencia para el análisis y sintiéndose reconocido por

ese mismo hecho, el ejercicio de la democracia se despliega al máximo.

La democracia.

Y el disfrute más pleno de la democracia es otro de los por qué.

Desde un comienzo, nos esforzamos en crear reglas del juego metodológicas que brindaran la oportunidad de responder a nuestros objetivos, a los por qué enunciados a lo largo de esta introducción.

Desde ese punto de vista, buscamos establecer ins- tancias de participación de cada quien desde la definición de los diseños hasta la elaboración colectiva de las conclusiones. Apreciamos la participación no sólo en las intervenciones de palabra, sino también en el establecimiento y asunción de las actividades, en el escuchar con atención las otras intervenciones, en la iniciativa y en las evaluaciones.

De este análisis del significado y alcance de la partici- pación y la democracia llegamos a sintetizar lo que llamamos los tres "mutuo". De acuerdo a nuestra experiencia, ellos vienen siendo una varita mágica para el entendimiento entre la gente, para ir creando un ambiente propicio al cambio gradual de las relaciones de poder en relaciones de armonía: El conocimiento mutuo, el respeto mutuo y el apoyo mutuo: tres elementos esencialmente interdependientes e inter- actuantes.

Creemos que ya estamos en condiciones de profundizar más en cuanto a la democracia. Si realmente confiamos en la comunidad, si partimos de los intereses y necesidades definidos por ella misma y si respetamos sus valores, sus creencias y sus ritmos, el ejercicio democrático encuentra cauce y razón. Nos sumamos así al clamor generalizado por ensanchar el marco de la democracia, asociándola eso sí más con la justicia que con lo "moderno" o lo del grado de "madurez" del pueblo.

La práctica de nuestra metodología levanta resistencias y divergencias en las agrupaciones de base de corte tradicional y también en ciertas asociaciones de servicio, de las que se conocen como ONG.

No se trata solamente de discrepancias en procedi- mientos o instrumentos, sino en asuntos conceptuales.

Anotamos previamente que los "representantes" del pueblo una vez en el poder se olvidaban de él. Así son las cosas. Se salvan aquellas excepciones honrosas de siempre.

En la actualidad, la elección de estos mal llamados "representantes", después de 35 años de democracia y mientras todos los políticos coinciden en elogiarla, aún la hacen los "cogollos" y "cogollitos" partidistas. Los fraudes y sus consabidas denuncias y peleas ya no extrañan a nadie; están en la lista de ingredientes del folklore político nacional. A estas alturas muchos se preguntan si vale la pena preocuparse por quien va a ganar cuando la falta de seriedad y decencia está tan generalizada.

Pero, exijamos a nuestra imaginación y supongamos

que no existan fraudes. El pueblo, o mejor dicho los electores (que son sólo el 50% de_la población), o mejor dicho aú_ la mitad de los electores (porque la otra mitad, en cálculos optimistas, se abstiene de votar), elige a sus supuestos "representantes" y luego no cuenta con ningún mecanismo legal que le permita controlarlos, fiscalizarlos o cambiarlos por incapaces

A esto le

durante todos los años de su mandato (*) llaman "libertad de elección".

No se niega que es preferible la democracia a la dictadura, porque se respira un clima de mayor libertad.

No obstante, al pensar en lo que hemos visto y hacer un recorrido mental por lo que queda, admitimos que si bien esta democracia dispone de herramientas o espacios para criticar al sistema y reducir en cierto grado sus injusticias, desigualdades y desequilibrios, a su vez, representa una garantía elegante, sutil y demagógica para consolidar el sistema. Vale decir, para no terminar con las injusticias, las desigualdades ni los desequilibrios.

En el fondo y cantidad de veces en la forma, las agrupaciones llamadas "populares" tienden a imitar los modelos y normas organizativas del Estado, sus maneras de elegir y estructurarse. Se explica también

Este sistema, en esencia, es un sistema de explotación donde los sectores dominantes utilizan las libertades democráticas en función de sus objetivos.

por las imposiciones de la legislación vigente en lo organizativo, que sigue a pie juntillas los lineamientos

Abundemos con otro ejemplo. Si basándonos en la

dominantes.

libertad

de

expresión

nosotros

nos

empeñamos

en

difundir

masivamente

nuestros

pensares,

sentires

y

La democracia, si no tenemos la decencia y la estatura de plantear las cosas por todo lo ancho, se convierte en un laberinto de señales turbias que lleva al desgaste y la frustración.

Quienes bregamos en el trabajo comunitario tenemos la obligación de decirnos estas cosas porque nos afectan directamente.

realidades por las cadenas nacionales de TV, radio o periódico, la primera pregunta que salta y que elimina las siguientes es: "¿Quién tiene dinero para pagar tales

(*) Las recientos destituciones y juicios a altos funcio- narios son por peculado no por incapacidad.

publicaciones?" Esta es una "libertad de expresión" que

no nos queda otra cosa sino ponerla entre comillas.

En mayor o menor grado, esto sucede con las demás "libertades" de la "democracia" prevaleciente en el país.

Al hablar de democracia en la metodología estamos apuntando a algo muy diferente de lo que practican e imponen los sectores dominantes.

Planteamos que, desde el primer momento, la gente asuma las instancias de análisis como algo propio y decida junto con los demás todos los asuntos organizativos, logísticos y de dinámica metodológica.

El desafío se extiende a brindar mecanismos eficaces

para llegar a acuerdos por consenso en cuanto a los objetivos del análisis y los temas a analizar. La metodología debe ofrecer una batería de instrumentos donde el colectivo saque también por consenso sus conclusiones.

Nuestra apuesta es que la participación activa de la gente impide el desarrollo de elementos manipuladores desde la orientación metodológica y desde el colectivo. La manipulación, por ser una manifestación de

corrupción, no prospera donde exista participación cabal

y amplia en la información, en la decisión, en la ejecución y en la evaluación.

Diseñamos esta metodología para asumir cada instancia de análisis colectivo como una expresión vasta y profunda de democracia, donde el pueblo acumula sabiduría y deseos de superación adoptando un espíritu sano, honesto y constructivo.

Globalidad, dispersión y discontinuidad.

Múltiples manifestaciones revelan la riqueza creativa del pueblo, su capacidad de producir bienes materiales y espirituales. El mismo conserva para sí aquellos valores y expresiones más adentrados en su modo de subsistir,

de ser y de trascender, en sus creencias y sus anhelos, en

su historia como conglomerado comunitario. Los traspasan de generación en generación, cimentando tradiciones que amalgaman una identidad cultural enraizada en el tiempo y el espacio.

Pero en América Latina, los sectores dominantes siempre, en mayor o menor medida, se han colocado en

la dirección opuesta.

Hoy, la fuerza del capital transnacional en la

producción, los servicios y las finanzas, se ha propuesto y ha impuesto, a nivel mundial, las bases de las políticas económicas y sociales en cada país con miras a una globalidad del desarrollo. Ello redunda, además, en imposición de modas y valores que dan la vuelta al mundo inundando las cadenas de establecimientos comerciales y los medios de difusión masiva. Nos están forzando a olvidar y hasta negar nuestra propia identidad reemplazándola por un prototipo "planetario".

A modo de ejemplo, por esta vía hoy se hace difícil

distinguir por su vestimenta, música, modales y aspiraciones a ciertos grupos de jóvenes urbanos que igual podrían ser de Singapur, de Londres, de Buenos Aires o de Valencia. Lo bravo es que ellos mismos se vanaglorian de ser originales. Evidentemente chocamos con una fuerza impactante que, paradójicamente, estimula el individualismo a ultranza.

En dramático contraste con esa compulsiva realidad, observamos que las agrupaciones comunitarias adolecen de raquitismo como consecuencia de su dispersión y discontinuidad. Se corre un grave riesgo de extinción de las expresiones tradicionales y, además, se halla al descubierto una seria debilidad en muchos aspectos del hacer socio-cultural.

El intercambio de experiencias y el apoyo mutuo, son piezas clave en la fundamentación de la metodología, y expresan en la práctica la lucha por superar la dispersión y la discontinuidad e ir edificando unidad entre comunidades, unidad del pueblo.

Percibimos con nitidez en nuestra experiencia, que los procesos generados en esta perspectiva señalan en la esencia de sus aspiraciones dos factores de desarrollo: una subsistencia digna y una identidad cultural propia, enriqueciéndose en el intercambio con otras identidades.

Estos son algunos de los principales por qué.

Algunos podrían pensar que aquí pecamos de caer en "ingenuidades" y "romanticismos" poco realistas. Otros podrían alegar por carencia de un proyecto orientador políticamente hablando

Ese guiso substancioso, con aquella gama de sabores que es la vida, encuentra entre sus ingredientes la ingenuidad y el romanticismo.

A la hora del balance de qué es nuestra vida y qué nos

propusimos hacer con ella, esos ingredientes la aliñan con un sabor más apetecible y, muy importante, más digerible.

De todas maneras, es posible que no hayamos podido dar consistencia a algunos argumentos que son para

nosotros muy profundos, intentando tocar fondo. La subversión hacia una vida mejor, obliga a poner en tela de juicio todos los elementos que se atraviesen en el camino: Razonarlos desde sus causas últimas, desde sus

El reconocimiento de nuestra

posibles orígenes

incapacidad no es otra cosa que un llamado a

mancomunar esfuerzos.

llegar a la verdad verdadera? Hay que

procurarlo, tener osadía para ello. Porque circulan "verdades" que se han venido forjando desde alguna mentira centenaria y parecieran verdades verdaderas, pero no lo son.

¿Cómo

Sabemos que encaramos un proceso muy largo, que rebasará nuestras vidas y las vidas de nuestros hijos y los hijos de ellos.

No obstante, también sabemos, como gran enseñanza histórica del siglo XX, que en una determinada sociedad se puede construir un sistema que la lleva a ser un monumento de potencia mundial, pero que en sólo algunas décadas se desploma estrepitosamente ante el asombro general.

Ahí muchas de las que se creyeron verdades no eran verdaderas, según lo dice la práctica, como criterio de la verdad.

Entonces pensamos que más vale largo que nunca

¿Qué significa confiar en la gente y partir de los intereses y necesidades de la comunidad, en el marco esbozado? Significa la orientación estratégica para llegar a las relaciones de armonía que desbanquen a las vigentes relaciones de poder como factor prepon- derante de la sociedad.

Al partir de los intereses y necesidades de la comunidad, nos encontraremos con cosas muy concretas, palpables, al alcance aquí y ahora.

Y lo que las comunidades logren en cuanto a satisfacer

sus necesidades e intereses marcará un paso hacia ese

gran fin estratégico, pero será también un logro específico. Logro del cual se parta para reajustar los intereses y necesidades por satisfacer en los próximos pasos.

La idea de proceso se yergue como una catedral. Y el gran proyecto es ir construyendo el proyecto entre todos.

Entonces, esta metodología de análisis y de trabajo sostiene que la contradicción principal es aquella que el colectivo o la comunidad pueden resolver. Las razones son obvias: El diagnóstico lo hizo el mismo colectivo, lo cual asegura que esa contradicción responde a necesidades sentidas; luego, al resolverla el colectivo conoce cómo identificar una contradicción y cómo superarla y se reconoce en su capacidad. Así aumenta su fuerza para ir enfrentando retos mayores y más complejos, para incrementar sus posibilidades de autosostenimiento.

Después vienen las contradicciones que se pueden

manejar

capacidades autogestionarias.

sus

y

que

inciden

en

el

desarrollo

de

Se trata, entonces, de un proceso infinito en su búsqueda del mundo mejor por descubrir y construir. Se trata, entonces, de un proceso que día a día se traduce en metas para soluciones concretas donde se van inventando, ensayando, aprendiendo y estableciendo nuevas formas de relaciones entre la gente.

Articular una metodología de análisis colectivo y una metodología de trabajo en comunidad, como herramientas para caminar este proceso es nuestra proposición y es nuestra necesidad y es nuestra oferta.

Caracas, 1994.

3 fases:

acumulación de

información análisis de la

información síntesis del análisis

3 instrumentos

metodológicos

orientación del debate

registro del debate

colectivo que debate

Los talleres son una instancia colectiva donde con la aplicación de la metodología y, en

Los talleres son una instancia colectiva donde con la aplicación de la metodología y, en base a los objetivos de la convocatoria, se procede al análisis en conjunto de las practicas de cada quien.

Ellos han sido la columna vertebral en el desarrollo de toda nuestra experiencia. Por tal razón, los tomaremos como referencia para explicar la aplicación de esta metodología de análisis.

Resulta muy fácil, luego, hacer la proyección de las fases y los instrumentos metodológicos utilizados en los talleres a reuniones y encuentros de diverso tipo. También hay gente que la aplica a aspectos de su vida personal y familiar.

Para cada Taller se conforma un equipo de orientación metodologica integrado por un orientador de debate y preferiblemente dos registradores de debate por comisión

Al comenzar cada Taller se hace la “Plenaria Inicial”, en base a lo siguiente: *
Al comenzar cada Taller se hace la “Plenaria Inicial”, en base a lo siguiente: *

Al comenzar cada Taller se hace la “Plenaria Inicial”, en base a lo siguiente:

* Presentación social

Cada asistente se presenta al resto del colectivo y manifiesta sus expectativas en torno a la jornada.

Los encargados de la orientación dan cuenta de cómo se hizo la convocatoria y el grado de acogida encontrado, asimismo informa sobre las ausencias y su por qué.

* Exposición de objetivos y temario

Se describen los objetivos, el temario y el proceso para llegar a ellos.

Si hay expectativas o sugerencias de los presente que pudieran alterar estos objetivos o el temario, se abre discusión colectiva y, de haber consenso, se procede

a su ajuste o modificación.

* Explicación de la metodología a utilizar y el por qué de su uso.

Se describen los instrumentos, las fases y la dinámica metodológica en cada uno de sus pasos y se dan a conocer todos los aspectos organizativos, incluido el de la dirección del Taller (de no haber comisiones el

colectivo asume la dirección; en caso de conformarse dos o más comisiones,

cada una designa un delegado que, junto con el equipo de orientación metodológica y el de organización, conforman dicha dirección para control de los aspectos organizativos y de la dinámica general).

* Las comisiones se articulan de modo que los grupos de debate no tengan menos de 8 ni más de 15 participantes y simultáneamente abordan el mismo temario. Esto facilita la participación de todos los asistentes y ahorra tiempo.

La Plenaria Inicial es orientada por el coordinador del equipo de orientación metodológica. Es clave esforzarse por ser siempre lo más didáctico posible.

Todos las intervenciones, incluidas las presentaciones sociales y la conformación de comisiones, son anotadas en el Registro de Debate.

Además de la explicación oral, se despliegan en las paredes cuadros con los objetivos, el temario, el calendario de trabajo y otros puntos estimados de interés. Se informa que todo lo que se escriba será tipeado y puesto al alcance de cada participante.

* La orientación de debate El orientador reitera aspectos de la metodología, con énfasis en

* La orientación de debate

El orientador reitera aspectos de la metodología, con énfasis en lo relativo a las reglas del juego para esta fase de acumulación de información:

Insiste en tener presente los objetivos y temario del Taller.

Resalta la importancia que tiene la práctica como factor para construir un pensamiento colectivo. Pone de manifiesto que nadie que no sean ellos mismos saben a fondo cómo es su propia realidad y experiencia y que ése es su gran aporte.

Insiste en que el Taller es de ellos mismos, haciendo notar la importancia de escuchar cada experiencia y volcar, muy honestamente, la propia.

Llama la atención sobre la Pauta para Narrar la Experiencia como referencia para no olvidar cosas o para ordenar el relato. Pero subraya que cada tallerista es libre de exponer lo suyo como le parezca. Advierte que se debe dejar a cada quien narrar tranquilo, procurando no interrumpirlo con preguntas que es mejor hacerlas cuando la persona haya concluido.

Recalca tres puntos para las intervenciones:

1.

No

se permite descalificar a personas o a

experiencias, porque son gente cuya labor representa un esfuerzo respetable donde siempre emergen elementos de aprendizaje.

2. Procurar ser honestos y objetivos en el relato, ya que, de lo contrario, se engañan, se caen a embustes ellos mismos.

Se trata de “echar el cuento” como cuando uno se mira al espejo por la mañana: los párpados a medio abrir, etc. De nada sirve recurrir a poses falsas, con una mueca de sonrisa “poniendo la cara para la foto”.

3. Escuchar, atenta y pacientemente, sin interrumpir al que habla, anotando aquello que a uno le sugiera preguntas para cuando termine el relato.

Una vez concluidas las narraciones, el orientador conduce la lectura del registro y la codificación de ideas para el análisis, en la forma y con las razones que veremos más adelante.

Pauta para Narrar la Experiencia

(Echada de Cuento)

¿Qué hago?

¿Desde cuándo?

¿Con quién?

¿Cuándo, dónde, cómo?

Principales logros

Principales obstáculos

MODELO DE PAUTA PARA NARRAR EXPERIENCIAS EN UN TALLER CON PROMOTORES NOVATOS

* El registro de rebate

Como irá quedando claro a lo largo de esta exposición, el registro de debate tiene la inmensa responsabilidad de anotar todas las ideas e informaciones dichas en el Taller.

Esta es una delicada función-tarea y constituye un rasgo fundamental en la identificación de esta metodología de análisis.

A medida que se van llenando las hojas de registro se despliegan en las paredes del local, ala vista de los participantes. Permanecen allí como instrumento de trabajo y como telón de fondo del intercambio de experiencias. Así los talleristas empiezan a apropiarse de las ideas desplegadas creándose un sentido de pertenencia colectivo.

Este nivel de apropiación resulta curioso, porque al hacer las intervenciones o relatos no se anota en el registro el nombre de quien habla. Las narraciones se identifican con el nombre de la agrupación del expositor o con anónimo rotulado de “otra experiencia”.

El registrador, sin embargo, no debe perder ni una sola idea, tal como hemos insistido previamente. Y sus anotaciones, sin pretender ser textuales como en dictado taquigráfico, deben ser fieles al contenido expuesto.

Al proceder de este modo, el registro se convierte en una referencia básica para el análisis colectivo, en el mejor material de trabajo que dispone el grupo para analizar su práctica.

Hemos visto numerosos talleres o reuniones con metologías donde quien registra anota aquellas cosas que a él le parecen acordes con los objetivos, o correctas para afirmarlas , o erróneas para cuestionarlas. De esta forma, muchas veces muy dinámica y entretenida, se habla de participación y decisión colectiva, en circunstancias que se está echando mano a una flagrante manipulación. Pero la práctica enseña que, de verdad verdad, el colectivo no se apropia de esos análisis ni de las conclusiones subsecuentes.

¿Se puede llegar a que el colectivo decida la orientación del análisis de las prácticas?

El registrador no es juez que decida qué se registra y qué no.

Su misión es anotar todo lo que se diga.

Tampoco es juez que califique lo justo o erróneo de las ideas, sino que debe respetar absolutamente el contenido expuesto.

Al construir los contenidos del Taller con la narración de la experiencia de cada quien, ya se tiene dado un paso importante en esta dirección. Pero, evidentemente, no basta.

Es necesario asegurar dos cosas:

1. Que el colectivo califique las ideas vertidas en esta fase de acumulación de información, y

2. Que el colectivo señale sus énfasis para el análisis teniendo como referencia los objetivos y temario del Taller.

TEMARIO

* Investigación de la acción socio-cultural

* Programación de la acción socio-cultural

* Articulación organizativa

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CODIFICACIÓN CON LETRAS

Código Tema

I

Investigación

P

Programación

AO

Articulación Organizativa

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❇❇❇❇❇❇❇❇❇❇❇❇❇❇❇❇❇❇❇❇❇❇❇

CODIFICACIÓN CON SIGNOS

Código Tema

Investigación Programación Articulación Organizativa

Ejemplos de codificación con letras o con signos, teniendo como referencia el temario.

* El colectivo que debate

Cada quien narra su experiencia, mientras los demás escuchan.

Los participantes formulan, si tienen, preguntas una vez que alguien termina su narración.

Tal como adelantamos en el rol de la orientación, una vez finalizadas las narraciones y respondidas las preguntas, el orientador de debate abre un espacio importante de tiempo donde se hace una lectura en voz alta, seguida por los miembros del colectivo, del registro de debate completo, ya desplegado en las paredes de la sala.

El orientador explica previamente al colectivo que los objetivos de este importante paso metodológico son dos:

Verificar silo escrito se corresponde con lo dicho y, de no ser así, introducir las modificaciones necesarias y, luego,

Hacer

le parezcan de interés para el debate.

que cada participante señale las ideas que

Las ideas señaladas, ya sea porque se comparten o no, ya sea porque se quiere debatir con mayor detenimiento para llegar a conclusiones, se anotan en el registro de debate con una codificación previamente establecida por el colectivo.

Esta lectura y codificación se transforma en una reiteración que devuelve la atención sobre lo ya dicho y lleva a repensar lo ya escuchado. También, al poner tanta rigurosidad en la identificación de las ideas expresadas por los participantes, éstos sienten valorada su experiencia y reconocen mejor las experiencias de los demás. Hay que tener presente que el colectivo es el dueño de las ideas del registro; por lo tanto, si plantea modificar una de ellas, el registrador debe hacerlo sin mayor discusión.

En cuanto a la dinámica para continuar el Taller, se calcula el grado de incidencia de los códigos anotados por el colectivo y esto define las prioridades o énfasis en la orientación del análisis.

* La orientación de debate. Consideraciones introductorias desde el orientador:  Se destaca la importancia

* La orientación de debate.

Consideraciones introductorias desde el orientador:

Se destaca la importancia del proceso previo con la acumulación de información, resaltando el aporte de todos los participantes con sus experiencias.

Se llama la atención sobre la utilidad que tuvo el registro como instrumento para el aprendizaje en la lectura y codificación de ideas. Tal vez puede ser conveniente dejar en claro que ni la grabación en cinta, ni ningún otro modo de registro audiovisual, puede presentar mayores facilidades para el análisis y aprendizajes colectivos, como el que estamos experimentando con todas las intervenciones escritas y desplegadas a la vista del grupo.

Se definen los criterios para la orientación del debate en esta fase de análisis, a saber:

Se tomarán como referencia las ideas codificadas en el registro. Para ello, se leerá (por orden de tema o por orden numérico de páginas del registro) una o varias de las ideas codificadas y se dará paso al análisis con intervenciones solicitadas.

Se hace necesario poner en consideración el hecho de que antes ya se escucharon toas las experiencias y después también se leyeron; por tanto, al leer una idea codificada necesariamente tenemos en la mente otras ideas emitidas al respecto.

Asimismo, el debate de una idea nos puede llevar a un análisis donde se traten simultáneamente otros asuntos. Esto no es malo, pero el orientador necesita dar seguridad de que los puntos se van a ir tratando uno tras otro, para evitar enredarse en un mar de elementos a la vez. Y al despejar por consenso un punto ha de pasarlo de inmediato a la síntesis.

Se explica que a medida que se vaya debatiendo, se va a ir encontrando opiniones de consenso sobre determinadas cosas que al colectivo le parezcan de importancia. En tal caso, el orientador preguntará si esa idea se considera central y, de haber respuesta afirmativa, se procederá a su redacción para la síntesis.

Hemos manejado varias maneras de ir leyendo las ideas codificadas y abrir debate sobre ellas:

* Se sigue el orden de aparición en las

registro desplegadas, idea por idea, o

hojas de

* Se leen todas las ideas marcadas en una página y así se abre debate sobre ellas, o

* Se toman varias páginas correlativas y se van

leyendo y sometiendo a debate las ideas de un mismo código analizando:

coincidencias, complementariedades, divergencias y puntos de interés para despejar, o

* Combinaciones de estas opciones.

La orientación de debate debe estimular la participación de todos los asistentes, escuchar atentamente cada intervención y, a medida que se desenvuelve el debate, va poniendo de relieve elementos surgidos en las diversas intervenciones y que enfilan a un mismo punto, sea de manera coincidente o divergente, buscando el consenso en relación a esa determinada idea.

Suele suceder que el discutir una idea aparece consenso respecto a otra u otras ideas que el colectivo también considera centrales. En tal caso, la orientación va asumiendo esas ideas centrales como parte de la síntesis.

Tres cosas se recalcan como determinantes para el buen desarrollo del debate:

1. Hacer respetar el uso de la palabra, sin intervenciones simultáneas ni ni interrupciones.

2. No permitir elementos de descalificación de experiencias o de personas.

3. Basar la discusión en la práctica concreta.

El debate es para extraer aprendizajes de la práctica con miras a mejorar la práctica, no para ganar discusiones.

* El registro de debate

En

intervenciones procurando no perder ni una sola idea.

esta

fase

el

registro

de

debate

sigue

las

De acuerdo con el orientador, cada cierto tiempo se lee lo registrado con el fin de verificar su fidelidad en relación con lo dicho. Si del colectivo surgen modificaciones, se procede al cambio.

Esta lectura, donde se coordinan la orientación, el registro y el colectivo, brinda una buena ocasión para ir señalando ideas que contribuyan a centrar mejor las discusiones o que se definan como centrales para la propia síntesis.

Debido a que generalmente hay poca disponibilidad de tiempo y de paredes, el registro de esta segunda fase no se despliega como el de la acumulación de información.

A medida que los debates van llegando a ideas

centrales de consenso, se abre un registro simultáneo que se convierte en el registro de la síntesis.

Al

partir de la práctica para retornar a ella, mejorando

el

desarrollo del trabajo, el intercambio de opiniones

producido en el análisis genera diversas proposiciones de acción. El registro de debate debe marcarlas de manera destacada en sus páginas. También puede ser conveniente recurrir a un registro especial para ellas.

Lo importante es que las proposiciones de acción vayan quedando siempre visibles para el colectivo, porque a medida que se desenvuelve el debate puede irse optimizando su formulación.

* El colectivo que debate

En esta fase del intercambio la participación debe llegar a ser muy activa. La práctica nos enseña que la interrupción con juegos bajo el pretexto de impedir que los talleristas se aburran o se cansen, son elementos que, por una parte, impiden la ilación y profundización de la creación colectiva en las ideas que se van gestando y, por la otra, revelan una falta de confianza en que las comunidades tengan interés por discutir sus asuntos.

Toda opinión cuenta y, por consiguiente, es muy determinante que la gente escuche con atención y hable con ganas de compartir.

La lectura periódica del registro debe ser asumida por el colectivo y la redacción de las ideas centrales que van integrando la síntesis debe contar con la participación directa de los asistentes, ya sea en la redacción o, de todas maneras, en la lectura y aprobación de cada idea.

El colectivo, en esta fase, se manifiesta de una forma muy notoria al ir descartando debates sobre ideas que a su entender ya fueron tratadas y definidas en ideas centrales previas.

Así

se empiezan

a fundir

análisis y síntesis.

realidad

circundante

y

las

posibilidades

reales

de

cambio.

y las posibilidades reales de cambio. * La orientación de debate El problema central a resolver

* La orientación de debate

El problema central a resolver en la orientación de la síntesis radica en que ésta sea apropiada por el colectivo. Nada se saca con redactar conclusiones muy bellas si los participantes no sienten que es su producto.

El orientador debe contribuir a que las ideas relativas a conclusiones y de diagnóstico se redacten con claridad y expresen fielmente los resultados del análisis, junto con tener la seguridad que los talleristas se ven dueños de las ideas generadas en conjunto.

Desde otro ángulo, la orientación debe esmerarse por lograr que el colectivo construya claras proposiciones de acción. Nos llevó mucho tiempo aprender esto. El entusiasmo provocado por el debate colectivo que va creando un clima mágico en el entendimiento entre los participantes, suele precipitar proposiciones sin viabilidad de concreción que no pasan de ser meras muestras de buenas intenciones.

La función del orientador, en esta parte tan determinante en términos de continuidad, apunta a poner en debate los elementos necesarios para transformar las buenas intenciones en una proposición de acción factible.

Las proposiciones deben poseer una caracterización precisa, objetivos bien definidos, tareas preparatorias ubicadas en el tiempo y en el espacio con clara valoración del proceso en su relación con al producto, responsabilidades nítidamente señaladas, identificación de los recursos que garanticen su factibilidad y, garantía de métodos y estilos de trabajo adecuados, incluyendo las evaluaciones correspondientes.

El debate de los factores enunciados constituye un momento de fértil y amplia capacitación en el uso de esta metodología de análisis para reconocer la

* El registro de debate

Es necesario que en esta fase el registro de debate sepa diferenciar bien los momentos y los espacios correspondientes al análisis y los que atañen a la síntesis.

En el proceso de redacción o afinamiento de las ideas de síntesis, es frecuente que afloren en el colectivo debates de real interés sobre lo que está en discusión.

Como esto a veces coincide con las tareas de redacción de síntesis, se corre el riesgo de no registrar ese debate. El registrador o los registradores deben prever esta situación y adoptar las medidas para que no ocurra, aunque ello signifique solicitar colaboración a los propios talleristas.

Las diversas ideas conceptuales y diagnóstico por lo general suelen redactarse por orden de aparición, sin importar su correspondencias con algún tema en particular.

Por acuerdo entre el equipo orientador y el colectivo se puede elaborar cuadros con columnas por temas donde se incorporen las ideas correspondientes ya redactadas (por ejemplo: una columna para Investigación, otra para Programación, etc.)

También como registros de la síntesis, en ocasiones se confeccionan cuadros de diversa índole para apoyar las conclusiones.

La síntesis del análisis se compone, por lo general, de dos tipos de ideas:

*

Conclusiones conceptuales y de diagnóstico.

*

Proposiciones de acción.

* El colectivo que debate

Asume la síntesis aprobando por consenso cada una de las ideas y de las proposiciones de acción, y reconoce como suyo el resultado.

El consenso se expresa en el acuerdo colectivo en relación a las ideas expuestas. Pero, además, puede existir consenso para reconocer el carácter central de una idea determinada, junto con identificar discrepancias que no se pudieron zanjar dentro del debate en cuanto a contenidos

se pudieron zanjar dentro del debate en cuanto a contenidos Las proposiciones de acción así adoptadas
se pudieron zanjar dentro del debate en cuanto a contenidos Las proposiciones de acción así adoptadas

Las proposiciones de acción así adoptadas nos han ido conduciendo a la

zanjar dentro del debate en cuanto a contenidos Las proposiciones de acción así adoptadas nos han
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Cuando hace quince años se nos planteó la posibilidad de echar a andar un proceso

Cuando hace quince años se nos planteó la posibilidad de echar a andar un proceso que fuera construyendo, junto con las agrupaciones de base, un plan de desarrollo para la cultura popular, decidimos asumir la responsabilidad siempre que hubiera total respeto a la autonomía de los grupos culturales y sociales involucrados y no se impusiera modelo organizativo alguno.

Nuestra proposición se basó entonces en dos principios básicos:

A) Insertar en una estrategia de desarrollo coherente la acción cultural; asumiendo, de manera consciente, la necesidad de superar la dispersión y la discontinuidad.

B) Partir de los intereses y necesidades de cada región, para impulsar participativamente el proceso de regionalización.

Al adentrarnos en el vasto campo de la cultura popular, nos alentaba la idea de obtener en los valores culturales del pueblo respuestas y caminos para remontar vacíos y desengaños y construir, codo a codo con la gente, espacios sociales innovadores basados en la identidad propia. Fue entonces cuando ensambla-

mos un conjunto de ideas dispersas que plasmaron los dos principios básicos señalados.

En primer término, reafirmamos nuestro sólido reconocimiento hacia el pueblo como máximo constructor social, en todo momento de la historia y en todo espacio del planeta. El contrasentido inmenso al ubicarnos en esta perspectiva radica en el hecho de que el mismo pueblo es un perfecto desconocido, ya sea como sujeto, ya sea como arquitecto para diseñar o caracterizar su desarrollo local y el de la humanidad, ya sea como sobreviviente milenario de la dominación y la injusticia. Porque los teóricos y los políticos muestran mayor inclinación por saber las características y el desenvolvimiento de los poderosos sectores dominantes. Muchos de ellos lo hacen a nombre del pueblo, que de todas maneras permanece como el gran desconocido. Tan grande ha sido la estafa que ni el pueblo tiene conciencia de lo mucho que sabe y puede.

Si nos proponemos traspasar esta barrera, chocamos con desarticulaciones paralizantes. Las posibilidades de que el pueblo o las comunidades sean capaces de conocerse y reconocerse recíprocamente parecen remotas. Porque resulta fácil verificar que las comunidades o el pueblo, con toda esa sabiduría atesorada, sufren un alto grado de dispersión y discontinuidad en sus modos de articulación. Esto no

es casual, ya que levantar obstáculos a la unidad de la gente es una de las fórmulas manipuladas por la dominación para irse perfeccionando a lo largo de la historia.

En nuestro quehacer, aportamos como dato de dispersión la frecuencia con que grupos con sedes cercanas y de una misma área de actividad operan sin conectarse, sin aunar sus debilidades para convertirlas en fuerza. Asimismo, la dispersión se multiplica con las incontables modalidades de sectarismo ideadas o reproducidas desde la mezquindad de grupos políticos o desde el afán de figuración y las ambiciones de poder de algún mandamás local. Todos éstos condicionan la acción conjunta o la coordinación, a su línea y a su mando.

Desde otro ángulo, se presenta la discontinuidad. Frecuentemente, grupos con fines sociales o culturales desaparecen tras una corta existencia. por carecer de recursos y de apoyo. A veces sus idealistas fundadores reinciden poco después creando otra organización que corre con igual suerte. Otro indicador se observa en la constante rotación de jóvenes dedicados a labores comunitarias de todo corazón, pero que se ven obligados a desertar en busca de trabajos remu- nerados. A ello se agregan algunas celebraciones, ciertas campañas espontáneas en torno a asuntos sociales o fiestas de carácter tradicional hechas espo- rádicamente con mucha participación, mientras en el resto del año no ocurre nada más. Creemos que esto es negativo o, en el mejor de los casos, insuficiente para un desarrollo del trabajo. Al evaluar la acción de la escuela en la comunidad desde el punto de vista de la continuidad del trabajo, alguien argumentaba, con razón, que la comunidad está siempre pero el funcionamiento de la escuela está sujeto a un horario, un calendario y cantidad de imprevistos. Obviamente, dispersión y discontinuidad se contienen y se nutren entre sí.

Con estas consideraciones, todavía vigentes, plan- teamos en aquel tiempo que el desarrollo de la cultura popular se traducía en la capacidad del pueblo, de las comunidades, para conocerse y reconocerse a sí mismos y expresar ese conocimiento con vistas a transformar su realidad. De ahí emerge como principio básico la construcción de una estrategia de desarrollo coherente y la lucha por superar la dispersión y la discontinuidad.

El reto para avanzar por este sendero se encaraba:

Con un instrumento: La metodología de análisis colectivo con registro abierto

Con un fundamento metodológico identificado en 4 fases interactuantes al que denominamos SISTEMA INVESTIGACION:

INVESTIGAR

DIAGNOSTICAR

PROGRAMAR/ACTUAR

EVALUAR

Con una convicción: confiar en la gente, en la comunidad, en el pueblo.

paso a paso, día tras día, en una cadena ininte-

rrumpida de años de trabajo conjunto, de aprendizajes,

de consecuencia en analizar la práctica e ir sacando

conclusiones para hacerlo mejor, de identificar y

procurar superar errores y vacíos, y de compartencias en

la lucha por construir un mundo nuevo y abrir amplio

cauce a la armonía en nuestras relaciones, hemos ido amasando criterios, perfilando procedimientos e instrumentos, dando luz verde a la magia de los

encuentros y, en esencia, construyendo lo que presentamos aquí como una metodología de trabajo comunitario.

Y

Como es en la comunidad, con la comunidad, desde y para la comunidad, que se han producido estos ha- llazgos, deseamos, consecuentemente, compartir con tantos otros "nosotros" cuya presencia percibimos, aún cuando no los conozcamos todavía de cuerpo presente.

Para abordar los elementos de metodología de trabajo comunitario que presentaremos a continuación, vamos a valernos de la narración de experiencias o, como le decimos entre nosotros en la metodología de análisis, la "echada de cuento".

Debido a que nos empezaremos a mover en espacios que nos resultan complejos y multidimensionales, intentaremos identificar y describir instrumentos y factores de esta metodología recurriendo unas veces a la perspectiva histórica y otras a la profundización de alguna idea o concepto. Hay cosas que se nos presen- taron como problematización hace más de 10 años y que hoy alcanzan mayor grado de definición con el afi- namiento que va dando ese diálogo constante con la práctica y con la evaluación.

Nuestra experiencia adquiere vida y sentido como servicio en la atención prioritaria a las comunidades socialmente más relegadas: Barriadas urbanas, pueblos

y caseríos rurales y comunidades indígenas. La práctica con estratos medios ha sido ocasional, no por falta de ganas o por afán discriminatorio, sino por carencia de fuerzas.

En 1979 este servicio comunitario se plantea un reto nacional como programa de gobierno en el campo de la cultura popular, en una negociación donde el gobierno acepta que el programa no existe sino que se va construyendo con la gente, en especial del interior, y que tampoco impone modelo organizativo alguno sino que respeta las formas de organización local. Por su parte, algunos promotores comunitarios aceptan in- tegrarse al programa incorporándose como funcionarios contratados por una fundación privada, con sueldos bajos y altas exigencias de movilidad dentro del país y de disponibilidad de horarios. El programa adoptó el nombre de Plan Sebucán y logró un crecimiento sostenido hasta 1984 cuando fue suprimido por el gobierno entrante. Ese mismo año, las agrupaciones y promotores beneficiarios del programa decidieron la continuidad del servicio, básicamente con las mismas funciones, pero no a cargo del Ministro sino de los propios grupos.

Durante ese lapso, asumimos como concepto de cultura popular el conjunto de expresiones del pueblo en su vida cotidiana y en su historia. Sostuvimos una lucha enconada para no ser arrastrados por la corriente que enjaulaba cultura popular exclusivamente en las manifestaciones de arte popular y artesanía, compo- nentes importantes pero no únicos en el universo cultural del pueblo. Ante la necesidad de incorporar nuevos espacios y protagonistas, reconocimos el papel del promotor junto al del artista y el cultor populares y nos referimos a lo socio-cultural para representar con mayor amplitud y claridad nuestra concepción de cultura.

Así nace Promoción Socio-cultural Churuata que en estos últimos 10 años ha continuado tejiendo esta experiencia metodológica. Los principios básicos definidos inicialmente con el Plan Sebucán, se redimensionan, facilitando la orientación de esta nueva trayectoria. Ellos son:

TRES PRINCIPIOS BASICOS:

1.

La política de desarrollo y la articulación organizativa del conjunto de nuestro proceso, se construye desde y con la base.

Nosotros, como pueblo, vamos edificando unidad en lucha contra la dispersión y la discontinuidad. Procurando mejorar con- diciones de vida y forjar nuevas articula- ciones sociales, formar sociedad.

2. La participación en la acción, en el debate y en la toma de decisiones es inherente al proceso y abarca los niveles: individual, grupal, zonal, regional y nacional; cada área del hacer socio-cultural, al igual que los aspectos referidos a políticas de desarrollo y articulaciones organizativas.

3. La transformación gradual y constante de las relaciones en el seno del pueblo, se orienta por lo que llamamos los "Tres Auto" y los "Tres Mutuo".

Estimular y consolidar la independencia con los tres auto:

* autonomía

* autogestión

* autosostenimiento

Estimular y consolidar la interdependencia con los tres mutuo:

* conocimiento mutuo

* respeto mutuo

* apoyo mutuo

Así como nos servimos de los Talleres para referencia en la metodología de análisis, la experiencia de ambos servicios (Sebucán y Churuata) será útil al aproximarnos a esta metodología de trabajo, teniendo en cuenta, eso sí, que dentro de este proceso hay grupos y promotores con aportes metodológicos de gran interés.

Tampoco pretendemos disponer de una metodología de trabajo exclusiva; la única "correcta". Por el contrario, deseamos incorporarnos a un amplio debate, a un intercambio sin fronteras con otras formas de hacer y actuar que sume y eleve nuestros conocimientos en pro del desarrollo comunitario.

En la continuación de este escrito, abordamos esta aproximación a la Metodología de Trabajo Comunitario en dos capítulos:

I. El sistema investigación

II. Redes de Coordinación e Intercambios

I El Sistema Investigación.

En esta parte, caracterizamos cada una de las fases del Sistema, intentando transmitir una natural e indis- pensable interacción donde cada fase contiene a las otras, a la vez que requiere pasar ineludiblemente a la siguiente.

Debido a que la investigación académica está tan difundida, se encara el riesgo de asumir por esta vía el Sistema Investigación aquí planteado. Desde nuestra concepción la investigación, el diagnóstico y la programación pueden resultar ejercicios meramente teóricos si no atrapamos su esencial y obligante vinculación con la acción. Por ello, en la tercera fase ensamblamos dos elementos: Programación/Acción, entendiendo que desde el inicio de la investigación la actividad práctica es un ingrediente determinante que se complementa e interactúa con la actividad analítica o teórica. En el trabajo comunitario, todo lo que analizamos proviene de la práctica y debe traducirse o reflejarse en acciones. Por ello conviene explicitar la acción dentro del Sistema Investigación. Y el tema Programación por estar referido a lo que se acuerda hacer, parece su acompañante más adecuado. No obs- tante, para efectos del análisis tratamos por separado programación y acción.

II. Redes de Coordinación e Intercambios

El tratamiento de este capítulo tal vez se enrede un poco al ir brincando desde nuestro proceso de articu-lación armónica dentro de las comunidades, hasta los acosos ideológicos y la inestabilidad sembrada en ellas por los sectores dominantes. Sin embargo, esa es la realidad vivida y ambos son elementos de peso en esto de redes e intercambios.

Desde fines de la década de los 80, vienen operándose cambios cuya incidencia en la vida y el trabajo comunitarios esbozan nuevos perfiles y caracteri- zaciones.

El estallido, la explosión inicial, puede ubicarse en el 27 de febrero de 1989. Hubo muchas cosas que ya no volvieron a ser como antes. La población fue eviden- ciando cada vez mayor preocupación por enterarse de lo que sucedía en el país, a la par que se generalizaba una abierta actitud de reprobación y protesta.

En el trabajo comunitario destacan

tantos acontecidos.

dos aspectos entre

El primero de ellos es el creciente interés de la gente por

las noticias políticas, económicas y sociales del país,

porque siente cómo le están tocando en carne propia. En consecuencia, desde febrero de 1992 nosotros acordamos incluir como punto inicial, en el temario de las reuniones de coordinación, un intercambio de información sobre el modo en que las comunidades aprecian la situación nacional.

Lo otro es que, traspasando los límites de los servicios

públicos, a comienzos de los años 90, el gobierno irrumpe en las comunidades de manera directa con los programas llamados "sociales". Operan localmente entes oficiales y organizaciones no-gubernamentales con proyectos pre escolares, "becas" y micro empresas. Ello embiste al mundo comunitario con una proble- mática desconocida para él y se modifica el contexto de aplicación de nuestra metodología de trabajo. Las comunidades y los trabajadores socio-culturales son cortejados con señuelos ideológicos negativos, lo que nos trae a la memoria cómo en el pasado manipularon hasta desvirtuar y corromper a organizaciones sindi- cales, vecinales y cooperativas. ¿Será que ante el desprestigio de tales "organizaciones tradicionales", ahora se opta por tocar directamente a las comuni- dades, ya que sus intermediarios se agotaron? ¿Será que,

más allá aún, están alterando las relaciones de trabajo en

la producción, en las formas de pago y en los

convenimientos?

Hemos querido poner en discusión tales problemas a partir de causas y efectos de su aplicación y confrontándolos con lo que venimos haciendo.

Para ello, en este capítulo presentamos unos subtítulos referidos a asuntos de coordinación propias del proceso

en su dinámica de desenvolvimiento. Corresponden a

esto: Las Coordinaciones, Construyendo alternativas

y El flujo de información. Y, por otra parte,

comentamos los programas gubernamentales e internacionales para la comunidad. Los subtítulos son:

Niveles Institucionales, descentralización, programas "sociales" y trabajo comunitario y "Autososte- nimiento" y "Rentabilidad".

INVESTIGACION Los primeros pasos, así como el inicio de cada nuevo trabajo comunitario, tienen como
INVESTIGACION Los primeros pasos, así como el inicio de cada nuevo trabajo comunitario, tienen como

INVESTIGACION

Los primeros pasos, así como el inicio de cada nuevo trabajo comunitario, tienen como punto de arranque una investigación de la situación, de la realidad específica, hecha con la misma gente.

Tocamos aquí un aspecto determinante para todo el trabajo. Porque, entonces, se trata de llegar a la comu- nidad para enterarse de la situación, desde la visión dada por sus habitantes. Desde la otra cara de la moneda, quiere decir que no vamos a “dictar cátedra” sobre lo que allí ocurre o sobre lo que corresponde hacer, sino que, como modestos aprendices, con oído atento, escuchamos para saber en qué y cómo actuar.

El Plan Sebucán, como programa de Gobierno, se orientó desde un comienzo hacia el interior del país. Operaba con las Direcciones de Cultura de los Esta- dos. Ellas actuaban bajo la influencia o las instruc- ciones del Consejo Nacional de la Cultura, quien en la práctica ha tratado siempre a la provincia como subordinada. En sus primeras giras, al llegar el equipo del Plan, era esperado con reuniones preparadas para que los capitalinos habláramos e indicáramos qué había de hacerse. Luego quedaban asombrados por el simple hecho de preguntarles a ellos cuál era su situación, cuáles sus problemas y necesidades y en qué podríamos ayudarlos. Hubo lugares donde nos dijeron que nunca se habían encontrado con un equipo de los niveles centrales que llegara preguntando opiniones y en actitud de aprendizaje.

Estas simples preguntas fueron llaves maestras que abrieron de par en par las puertas a una relación rompedora de esquemas y con claras repercusiones en el trabajo. Porque, aunque la relación no se daba aún en un sector comunitario, el contacto con ese nivel institucional era con miras a ese objetivo. Por lo tanto, nuestra actitud imprimió su sello al trabajo comunitario posterior.

En el contacto con trabajadores sociales y culturales y las agrupaciones populares, se produjeron diversas reacciones, según fueran sus situaciones particulares.

Finalizaba la década de los 70.

En Latinoamérica, cantidad de conductores políticos, militantes y simpatizantes habían visto desbaratadas sus aspiraciones de implantar nuevos sistemas socia- les, sea por la vía armada o la pacífica. Fue doloroso ir sintiendo cómo tantos esfuerzos bien intencionados, de gente buena, naufragaban con un saldo tan alto de víctimas o mártires, de frustraciones y desesperanzas. A muchos se les planteó como deber ineludible, impe- rioso, aprender de tanta desgracia y rectificar honestamente: Atreverse a someter a la prueba de la práctica la validez de los proyectos, las políticas, las organizaciones, las acciones y los métodos utilizados. Situarse en una actitud de descubrimiento y de apertura, capaz de reconocer nuestra incapacidad en cuanto a valorar la importancia intransferible del pueblo para cambiar este mundo de injusticias y desigualdades. Y capaz, también, de mirarnos al espejo en calidad de responsables, copartícipes o simpa- tizantes, en un momento o en otro, en mayor o menor medida, de esos proyectos fracasados a tan elevado costo.

Pero, al mismo tiempo, todavía persistían quienes se negaban a reconocer el fracaso y, más penoso aún, algunos que con irresponsabilidad, ignorancia y empecinamiento, mantenían una actitud prepotente, cuál infalibles portadores de la verdad, descalificando toda iniciativa de vincularse a las comunidades que no respondiera a sus dogmas.

En ningún país del continente las experiencias fallidas consiguieron ser mayoría. El apoyo y la receptividad provino siempre de poblaciones minoritarias. Sin embargo, quedaban descarados que pretendían aún “representar” a toda la población, al pueblo. Y con esa tramposería ideológica intentaban descalificarnos, sin entender que nosotros no buscábamos representar

a nadie sino ir haciendo el camino deseado, trazado y recorrido por todos.

Esto se hizo sentir especialmente en los grandes cen- tros urbanos. La persistencia de las provocaciones y del chisme, continuaron haciendo mella en la gente y causando daño. Fuimos blanco del ataque y el es- carnio en ciudades como Caracas, Maracaibo y Bar-

quisimeto. En esta última, donde agonizaban, víctima de virajes politiqueros esos movimientos tan entusiastas y convocadores como la Unión Cultural de los Barrios y

el Movimiento Aquiles Nazoa, se nos tildó por la prensa

de servidores del Opus Dei, pregoneros de la ideología demócrata cristiana y agentes de la CIA.

Paradógicamente, no faltaron funcionarios de gobierno que nos acusaron de ser piezas del “castro- comunismo” y de la K.G.B.

Pero este rechazo, aunque causó daño, fue francamen- te minoritario. Individuos dispersos y sectas urbanas dedicadas a alborotar. Igualmente minoritario era un apoyo incondicional y acrítico hacia nosotros, por parte de militantes que nos confundían con “correli- gionarios” por ser programa de gobierno.

La mayoría de los trabajadores sociales y culturales que se acercaron lo hicieron por curiosidad. Querían ver qué pasaba. Y empezaron a darse cuenta que los participantes eran quienes definían y decidían. Fueron

acudiendo al llamado de intercambiar experiencias entre ellos mismos para fortalecer sus respectivos trabajos. Luego, como respuesta al estímulo de investi- gar su realidad con las comunidades, comenzaron, paso

a paso, a tejer una red de contactos y entendimientos

informales que más tarde cuajaría en este proceso de

alcance nacional.

Han pasado quince años y la práctica y la consecuen- cia entre postulados y acciones va dejando claro cuál es el lugar de cada quien. Sin proponernos ganar discusiones, pero sí poniendo la práctica como argu- mento principal, creemos que es sano dejar sentado que nuestra posición y nuestra trinchera es la misma de entonces, con más experiencia y más aprendizajes, con dudas e inquietudes, abiertos al descubrimiento y aún sin pretender tener la verdad en la mano, ni a Dios agarrado por las barbas. También, como antes, estamos ganados a discutir e intercambiar en pie de igualdad, al calor del trabajo comunitario, con café y sin cafetín, no porque estemos contra el cafetín, sino de las discusiones ampulosamente vacías donde las palabras intentan infructuosamente esconder la carencia de práctica y de conocimiento de la realidad concreta.

Aquellos tiempos iniciales con personas de institucio- nes y de comunidades nos abrieron un mundo nuevo:

las agrupaciones y la gente indagando sobre su propia realidad con el propósito de irla transformando. Esto generó distintos sentidos, aproximaciones y herra- mientas para la investigación.

La investigación la aplicábamos, en primer término, a nosotros mismos. Y la fuimos manejando como un ins- trumento permanente en la perspectiva de que la comu- nidad o el colectivo se reconociera en sus necesidades e intereses compartidos.

De allí surgió la prioridad en el trabajo con niños y en la revalorización de las tradiciones; además, las pro- gramaciones de capacitación e intercambios de expe- riencia, buscando la coordinación y el trabajo conjunto.

Al tener como sujeto o protagonista de la investigación a los promotores y la gente de la comunidad, definimos cuatro objetos o campos o, mejor aún, relaciones, donde fijar la atención para investigar:

La relación de la gente entre sí.

Cómo se trata la gente entre ella, qué es lo que más la mueve a comunicarse y qué bloquea los contactos, dónde acuden con mayor frecuencia, cómo y por qué se agrupan espontáneamente, cuáles son sus principales problemas, motivaciones y anhelos, etc., etc.

Relaciones de la gente con el medio creado.

En qué condiciones vive la gente, cómo se aprecia el funcionamiento de los servicios y las instituciones locales, cuáles son las posibilidades de participación y control, actuación o no en las agrupaciones comunitarias y el por qué, cómo perciben a los partidos, a la iglesia, etc., etc

Relaciones de la gente con la naturaleza.

Junto con los indispensables asuntos relativos a la preservación del medio natural, esta relación se expresa también en actividades productivas (agropecuarias, mineras, etc.) y en las recreativas.

Relación entre nuestra actividad socio- cultural y las necesidades y anhelos de la gente.

El énfasis aquí se centra en las opiniones de la población, incluso para percibir cómo se entiende nuestra actividad y lo socio-cultural.

Mucha gente, cuando participa directamente en la investigación y pone en el tapete sus intereses y necesidades, se entusiasma por intervenir en la definición y puesta en práctica de las actividades.

Los Talleres donde se aplica la Metodología de Análi- sis Colectivo con Registro Abierto ofrecen un espacio privilegiado para entender la importancia de la investi- gación, porque ellos en sí mismos, por su diseño y su dinámica, son aplicación concreta de ésta. Sin embargo, no siempre tenemos al alcance un Taller. Por ello, en las reuniones o conversaciones informales hay que esmerarse en poner de relieve la importancia de los resultados que se están obteniendo al investigar.

A propósito de lo que se aprende al investigar con la gente desde su propia realidad, un promotor nos narraba una anécdota personal a la cual siempre recurrimos porque grafica muy bien el problema.

Lo suyo era el teatro y anhelaba utilizar sus cono- cimientos técnico-artísticos para “concientizar” a la comunidad en su lucha por mejores condiciones de vida. Acudió a una barriada muy pobre, ubicada en la falda de un cerro cuya cima daba a un barranco convertido en basurero. El duro cuadro de miseria se agravaba con la hediondez y el mosquerío provocados por la acumulación de basura en proceso de descom- posición. Se dijo a sí mismo que pondría todo su es- fuerzo en erradicar ese nocivo emplazamiento, amena- za permanente para la salud del pueblo. Convocó entonces a los jóvenes del sector interesados en hacer teatro. Luego de una entusiasta jornada inicial, propuso montar una obra sobre el basurero y citó a una segunda sesión para el día siguiente. Aunque llegó sólo la mitad de los jóvenes, dio comienzo a los ensayos de la obra donde denunciaba las nefastas consecuencias del depósito de basura . Al ensayo siguiente se presentó sólo un participante y tuvo que dar por terminada su empresa.

Pero él no podía soportar la visión de esa gente padeciendo los efectos de tan contaminante foco. Reanudó el intento con otros jóvenes del mismo sector y el ciclo se repitió tal cual. Luego de su segundo fra- caso, regresó en busca de razones para entender por qué no había logrado montar su pieza concientizadora.

Se acercó a la bodeguita, bebió unas cervezas con los vecinos, visitó algunos jóvenes y conversó con sus familiares. Descubrió que más del 70% de la población estaba desempleada y que más de la mitad vivía de escarbar el basurero, como su única fuente de ingre- sos. Y fue así como vino a darse cuenta que las necesidades de subsistencia definen prioridades impen- sables para alguien ajeno.

Insistimos en narrar estas anécdotas de nuestros primeros pasos, porque analizarlas en aquellos mo- mentos aportó a nuestra acción descubrimientos claros sobre actitudes y estilos en la investigación, en el trabajo y en la vida misma. Con el correr del tiempo, nos aumenta la comprensión de cuánto inciden en todo lo que hacemos. Al finalizar el segundo capítulo, reproducimos unos señalamientos sobre el promotor, sus métodos, estilos y actitudes. Intenta ser una síntesis de largos e inconclusos debates en torno a la práctica y nuestras relaciones comunitarias.

En el desarrollo de las labores locales y de las redes de coordinación que venimos tejiendo, la investigación se ha transformado en un factor determinante como método de trabajo y de capacitación.

No es fácil, porque la gente es renuente a aceptar que siempre está investigando y a atrapar conscientemente la importancia de la investigación para el trabajo y para la vida. Además, se dificulta porque existe la creencia de que lo que uno sabe no tiene valor ni importancia y que todo el mundo lo conoce.

No obstante, conviene apuntar que en estos quince años hemos logrado que cientos de agrupaciones y de pro- motores vayan asumiendo la investigación de manera consciente y con la naturalidad que da la práctica continua.

Algunos datos de la realidad para reafirmar que esto es posible. Actualmente todos los Encuentros Nacionales contemplan un proceso preparatorio con talleres zona- les y regionales donde, a partir de la realidad y la situación local, se debaten los puntos de análisis para el intercambio nacional. Esta investigación de la situación y las expectativas locales pasa a integrar el intercambio en el Encuentro. Allí se profundiza el análisis, se sacan conclusiones y se retorna a lo local con la visión colectiva de un universo más amplio, además de la identificación de problemas comunes y posibilidades de apoyo mutuo y actividades coordinadas o conjuntas para encararlos.

En febrero de 1992, debido a la inestabilidad política y social, a la veloz descomposición de las condiciones de vida y a la magnitud de la crisis moral y ética en los máximos niveles de decisión, decidimos dedicar espe- cial atención a la forma en que las comunidades esta- ban observando al país. Ya habíamos sentido la presión de la gente por debatir estos asuntos, que hasta poco tiempo atrás casi nadie les concedía interés. Acordamos incorporar, en toda reunión y taller, un intercambio sobre la visión que nuestra comunidad de trabajo tenía acerca del acontecer nacional. En el Encuentro Nacional de este año 1.994, todas las síntesis de los Talleres preparatorios zonales (22 en total) traían una descripción del país desde la mirada de las comunidades locales. Surgió una vertiente de aprendizajes valiosos, porque los medios de difusión masiva ven las cosas desde otros intereses. Y al cambiar el color del cristal, cambia el modo de ver y, por consiguiente, los asuntos que atraen la atención. Es posible que esta manera de encarar la investigación, traspase la idea que podamos tener en cuanto a lo cono- cido como “investigación participativa”. Entramos en estos detalles porque las palabras de repente varían caprichosamente en sus interpretaciones y pareciera que habláramos de lo mismo, cuando quizas no sea así. Creemos que al hablar de “investigación participativa” se tiende a entenderla sólo como actividad y método. Además de una actividad y además de un método, la investigación se enhebra con el diagnóstico y, sin cambiar de sujeto ni de objeto, programa los pasos cuyos resultados luego se evalúan. Y esta evaluación inicia una nueva investigación. Estamos, de este modo, ante un sistema cuyas fases interactúan en una cadena sin fin de práctica-teoría-práctica.

DIAGNOSTICO.

El diagnóstico es resultado de una investigación. Al poner, colectivamente, en orden datos e ideas y analizar los elementos extraídos en la investigación, la gente llega a determinadas conclusiones sobre la realidad, pero sobre todo, caracteriza problemas comunes y necesidades compartidas.

Primordialmente, el diagnóstico permite identificar las contradicciones. Es decir, el comportamiento de

elementos que en una determinada situación confi- guran un problema. El análisis de un problema in- tenta esclarecer sus características, las causas que lo generan y los efectos que produce. Así precisamos la contradicción. Y como, de un modo u otro, lo que nos va uniendo es darle a la vida el compromiso de mantenerla viva y el reto de superar los problemas para vivirla mejor, en el proceso mismo de precisar la contradicción se prefiguran alternativas para su- perarla.

Resumiendo, a partir de una realidad concreta, el diagnóstico aporta datos de la situación, identifica los problemas, define sus causas y sus efectos y plantea alternativas.

Al adentrarse en este proceso, en la comunidad el participante empieza a notar que hay cosas que sabe el vecino que él desconocía, a la vez que puede comprobar que ciertos datos de la realidad que él creía de dominio público sólo eran manejados por él y un par de personas más. El intercambio de conocimientos sobre la realidad compartida va insinuando virtualidades de apoyo mutuo y redimensiona el respeto hacia y desde los demás. Asombra cómo al aplicar la metodología se van percibiendo nuevas formas de relación entre la gente.

Nos ocurre a menudo en las reuniones y más aún en los talleres que la gente se admira y se fascina al verificar el conocimiento que tiene su colectivo de la realidad y del valor de sus propios conocimientos tan poco apreciados hasta ahora. Igualmente va saboreando la posibilidad de intervenir en las definiciones del trabajo y no esperar a “participar” cuando ya todo está decidido.

Pero, desde otro ángulo, en este punto del desarrollo, las agrupaciones tradicionales y los eternos caudillos locales, sienten que pierden piso. Hay quienes se contagian con lo que está sucediendo y se suman de buena gana. No son todos. Porque tampoco escasean los que al ver mermada su presencia o relegados los intereses de su “partido” o de su entidad, echan rápidamente mano a triquiñuelas y artimañas que obligan a permanecer atentos con miras a neu- tralizarlas y convertirlas, colectivamente, en elementos de aprendizaje a fin de entender lo que hay que erradicar en las prácticas verdaderamente comu- nitarias.

Principalmente, el diagnóstico genera y clasifica dos tipos de datos e informaciones:

Datos específicos y cuantificables.

Identificación de entidades, organizaciones y personas. Areas de actividad y programaciones. Recursos (humanos,materiales, financieros) Ubicaciones físicas

Hacer cuadros sencillos con estos datos para manejo del colectivo, facilita la comprensión y la toma de decisiones.

Informaciones

sobre

tendencias

de

la

acción

y

las expectativas.

Situación y formas de relación de la gente e instituciones. Políticas, programas, etc. Elementos históricos y tradiciones Comportamiento de servicios públicos Respuestas comunitarias y expectativas principales.

Estos datos se analizan y se sacan conclusiones para caracterización y proposiciones de acción.

La sistematización que produce el diagnóstico redimen- siona el conocimiento que agrupaciones e individuos creían tener respecto de su realidad concreta.

El temor, producto de la ignorancia, tiende a ser reemplazado por grados de confianza y seguridad para abordar y resolver problemas. Asimismo, la seguridad que da el conocimiento consciente, el reconocerse como parte de su propia realidad, confiere niveles cada vez mayores de identidad con su medio. Tener una dimensión real de los problemas y de las capacidades y potencialidades para solucionarlos o manejarlos, barre progresivamente todo tipo de ideas descabelladas, como las expresiones de facilismo o pesimismo, para abrir espacio a procesos realistas, con los pies puestos en la tierra, sin descartar la mística, ni la magia, ni la capacidad de soñar.

Obstáculos centrales para llegar a la investigación y el diagnóstico son la fuerza de la costumbre y los prejuicios.

Siempre han intentado convencernos que somos igno- rantes e incapaces, que los que saben son los “represen- tantes”, “los de arriba”, “los estudiados”. Y cuando se plantea que para diagnosticar una realidad local los “doctores” más “sabidos” son los habitantes locales, independientemente de su grado de escolaridad o de sus títulos o empleos, surgen signos de incredulidad. A la

invitación de que cada quien diga las cosas como las vive y las siente, afloran reacciones de desconfianza.

Necesitamos tener en cuenta que la gente no está acos- tumbrada a que se le escuche, ni a hablar en función de sistematizar sus conocimientos. Cuando se presenta un equipo que respetuosamente presta atención y, con modestia y en pie de igualdad, muestra y pone en práctica una disciplina sin reglamento sino con conciencia, la actitud de la gente va cambiando. Después, a medida que este equipo orienta la sistema- tización y eso produce acuerdos y acciones, los testigos se van transformando en actores asumiendo grados de rigurosidad y eficacia inimaginables para ellos mismos.

Metodológicamente, la idea de proceso ha sido clave para superar estos obstáculos. Recurrimos mucho a la figura de los pre-diagnósticos, especialmente en los talleres. La Metodología de Análisis contempla diseños de Talleres de Diagnóstico y de Pre-Diagnóstico. Así se puede ir investigando y diagnosticando a medida que se van obteniendo resultados prácticos, transformaciones parciales, producto de los análisis iniciales.

Cuando, por diversas circunstancias, no hay Talleres, se va llegando al diagnóstico en reuniones con mayor o menor grado de rigurosidad o formalidad, siempre pen- dientes de que la gente se vaya apropiando, haciendo suya esa realidad que le pertenece.

La práctica generalmente nos dice que, con los primeros resultados positivos, por pequeños que nos parezcan, o si las personas se sienten de verdad tomadas en cuenta y asumiendo lo suyo, se van desvaneciendo las actitudes de desconfianza y rechazo y se aceleran las facilidades para montar las reuniones y talleres necesarios.

Podemos variar los grados de rigurosidad e ingeniarnos instrumentos según las circunstancias, pero para ir aplicando la metodología, no para dejarla de lado.

PROGRAMACION/ACCION

PROGRAMACION

Si en algo hemos aprendido a lo largo de estos años, ha sido en lo relativo al significado y alcance de la programación.

Desde un comienzo, el diseño del Taller sobre trabajo comunitario contempló como temas Investigación, Programación y Organización, en ese mismo orden. No obstante, en las primeras etapas, cuando aún sosteníamos que lo primero era organizarse y el énfasis estaba en formar estructuras organizativas, suprimimos el tema Programación. Alegábamos carencia de tiempo para una discusión que, según decíamos, de todas maneras se daba en los otros dos temas. La práctica nos demostró cuán equivocados estábamos.

Hecho el diagnóstico, identificadas las contradicciones

y definidas las alternativas frente a ellas, se les asigna

en colectivo un orden de prioridad en función de los

objetivos compartidos y se plantea cómo, cuándo, con qué y con quiénes abordarlas.

A través de nuestra labor, hemos ido delineando

algunas aproximaciones en torno a la manera de priorizar las contradicciones o, si se prefiere, al orden

en que se clasifican los problemas.

Fundamentalmente, distinguimos dos grandes aspectos, determinantes para comprender nuestras funciones como servicio comunitario.

Por una parte, estamos conscientes de que las decisiones de los sectores gobernantes, de los económicamente poderosos, de los dueños de los medios de difusión masiva y, en fin, de las cúpulas o roscas dominantes, determinan un sinnúmero de problemas padecidos por las comunidades.

No nos referimos sólo a problemas tan importantes en el

diario vivir como el precio de los alimentos, medicinas y otros artículos indispensables, o las carencias e ineficiencias en los servicios, sino también a problemas más profundos en cuanto a decisiones trascendentales que nos vemos obligados a adoptar en nuestras vidas.

Por ejemplo, no es por gusto o antojo que la gente de los caseríos o las zonas rurales emigre a la capital o a otras grandes ciudades, improvisando rancherías, sin servicios y en dramáticas condiciones de subsistencia. Deja su tierra porque las políticas económicas y el abandono van haciendo insoportable la vida en el sector rural. Más aún, la imposibilidad de sobrevivir en su tierra natal por la miseria, el abuso violento y la falta de trabajo, hace que muchos vaguen de sitio en sitio y lleguen incluso a otros países en busca de no morir, aunque sea a costa del menosprecio y del maltrato. Estos problemas sólo desaparecerán con cambios muy profundos de política, donde las ambiciones de riqueza

encuentren tope, donde los multimillonarios robos al fisco y a los bienes nacionales sean castigados, donde la explotación ceda a límites menos inhumanos.

Estas son contradicciones muy determinantes, sufridas por la gente común, pero cuya solución resulta inal- canzable para ella en el momento actual. No existen todavía fuerzas ni capacidades para encarar tales pro- blemas y avanzar a grandes zancadas hacia un mundo mejor, donde las relaciones armónicas reemplacen a la miseria, las injusticias, los desequilibrios y las desigual- dades.

Y el mundo de hoy, nos exige paciencia y creatividad. Porque nos suministra las amargas lecciones de aquellos que, cargando con nuestras esperanzas y a nombre del pueblo, alcanzan el poder regando promesas de todo tipo, para terminar igual que sus caídos predecesores.

Por otra parte, tampoco podemos resignarnos y seguir viviendo en condiciones tan deplorables.

Si, en esencia, la gente es quien produce riquezas y bienes materiales y espirituales, entonces, también es capaz de definir y efectuar los grandes cambios, sin representantes ni intermediarios fuera de su control directo.

Desde este punto de vista, nuestra metodología de trabajo se sustenta en que las contradicciones principales para la comunidad son aquellas que puede resolver aquí y ahora. Las razones son varias:

Al solucionar una contradicción, quedan menos por resolver; es decir, la situación mejora en algo.

Lo hecho por la comunidad se convierte en un reconocimiento de su capacidad desde la propia práctica.

Se aprende a identificar una contradicción, a pro- gramar su superación y a resolverla.

Cuando la comunidad supera una contradicción con sus propias fuerzas y capacidades, no le queda debiendo nada a nadie.

En segundo término, se ubican las contradicciones que la comunidad puede manejar, aunque no las resuelva. Por ejemplo, gestionar ante organismos oficiales el mejoramiento o instalación de algún servicio público. En este caso, la comunidad por sí

sola no puede asumir el problema; no obstante, puede acumular fuerzas para presionar y lograr la reivindicación. También aquí se trata de contradic- ciones palpables directamente en la vida comunita- ria; cuestiones que se han hecho presentes a la hora de diagnosticar necesidades, definir intereses comu- nes y programar y realizar acciones específicas.

Finalmente, se encuentran aquellas contradicciones que no surgen de la cotidianidad lugareña y que, por muy determinantes que sean, se desechan por inal- cansables. Es posible que, en ciertas circunstancias y momentos, la gente pretenda manifestarse respecto de algunos de esos problemas, en cuyo caso procede en consecuencia. Pero eso resulta prácticamente imposible programarlo de antemano.

La programación, como elemento de la metodología de trabajo, implica la definición colectiva de los proyectos, planes, metas y tareas que la comunidad se plantea realizar en un período determinado.

Si la comunidad investiga y diagnóstica colectivamente sus necesidades y problemas y en base a intereses compartidos diseña una programación para actuar en forma coordinada o conjunta, quiere decir que se dispone a esforzarse por alcanzar una vida más llevadera, que se ha puesto en un camino de superación de la dispersión y la discontinuidad, entreabriendo las puertas a la construcción progresiva de su estrategia de desarrollo hacia un mundo con una coherencia distinta.

Cuando hablamos de comunidad, de trabajar con la comunidad, no nos estamos refiriendo a actuar desde el comienzo con todos y cada uno de sus habitantes. Para empezar el propósito es incorporar a esas personas u organizaciones de base ganadas a fin de situarse en esta perspectiva de trabajo. (*) Y ese propio colectivo busca incorporar a otros, según los planes que va elaborando.

Asimismo, cuando hablamos de aplicar esta metodo- logía de trabajo no nos referimos a la ejecución inmediata de todos y cada uno de sus aspectos. La gente nos va dando la pauta en la medida de lo que va aceptando, de lo que va adoptando y creando.

Ambos aspectos nos definen un modo de ir haciendo gradualmente; una idea de PROCESO donde desde

Salvo en las comunidades indígenas, donde la comunalidad es

una forma de vida y de articulación entre las personas. Y esto es algo digno de un estudio profundo, en abierta actitud de aprendizaje.

(*)

un punto dado la acción se va expandiendo paula- tinamente, como gota de aceite sobre una superficie plana. Este proceso tejido con el entrecruce de los hilos de la acción y del análisis y, con la progra- mación como herramienta de labor conjunta, va construyendo colectivamente conocimientos, políti- cas de desarrollo y articulaciones organizativas.

Tal vez ésta sea la mejor opción para edificar unidad. Y quizás, a su vez, ayude a diferenciar en- tre el servicio comunitario que somos y las supuestas “vanguardias”.

Cuántas veces no fuimos protagonistas o testigos del nacimiento de una asociación de vecinos, un grupo cultural o un sindicato con postulados lúcidamente volcados en blanco y negro, creyendo en que la unidad era cuestión de organizarse, sin importar el programa de trabajo y manipulando para elegir, según la costumbre, un presidente, vice-presidente, secretario de actas, tesorero, responsable de sociales, cultura y deportes, etc. Y luego veíamos cómo esa organización moría de ausencia, porque la mayoría de las veces ni los directivos acudían a las convocatorias, alegando con ácidos comentarios hacia la “apatía” de esa gente que “no se quiere unir” y es “tan floja”.

Nosotros mismos, en nuestro particular pasado, hicimos repetidos esfuerzos por unirnos en una Federación con grupos culturales o sociales de la misma área de

actividad

entendimientos no lográbamos acuerdos por discrepancias en cuanto al tipo de socialismo que imperaba en China o en la fenecida Unión Soviética o en Cuba o Libia. Y tan “profundas” divergencias se

hacían intolerables para unos pobres y tristes grupos que no alcanzaban a influenciar ni a una docena de personas. Más tarde, nos trenzábamos en enardecidas luchas pon los casilleros para poner a nuestros respectivos representantes en una estructura aún por

llegamos a superar esta etapa, pese a

definir

Y al sentarnos a discutir nuestros

Nunca

las masoquistas reincidencias.

Hoy, con estos nuevos criterios metodológicos y la orientación que nos brinda la programación colectiva, miramos hacia atrás y nos parece increíble habernos enredado tanto.

Dos últimos elementos en torno a la programación:

1.- Entender que la programación determinaba a la

organización;

consensualmente de acuerdo en qué hacer, nos fue enseñando la necesidad de hacer proposiciones que más allá de una manifestación de buenas intenciones,

ponerse

es

decir,

que

es

primordial

definiera un diseño factible, realizable. Elaboramos una pauta para orientarnos en los Talleres. Si asumimos sus puntos carece de importancia que la proposición se acuerde en un Taller o en el marco de alguna reunión.

Los puntos son éstos:

Fundamentación clara

Objetivos precisos

Caracterización del proyecto

Proceso preparatorio

( actividades, lugares, fechas, responsables)

Recursos y formas de ejecución presupuestaria

Definición de responsabilidades (individuales y colectivas)

Calendarización de la ejecución

Evaluación de procesos y productos

2. El carácter comunitario del trabajo exige repensar cómo han de relacionarse los seres humanos para mejorar este mundo. Es imposible eludir esto.

El desarrollo local no se logra aislándose, se necesita

conexión con otras agrupaciones y comunidades. La

interdependencia es un factor vital. Se genera aquí un campo de lucha enconada y compleja. La tendencia que sustenta nuestra sociedad es el individualismo en sus múltiples formas. Los valores de la solidaridad, los derechos humanos, la ampliación de la democracia mediante una mayor participación con todo y lo positivos que son, también se manipulan como máscara

y maquillaje para ocultar el individualismo y la

competencia, donde el pez más grande se come al más pequeño, verdadero rostro de este sistema.

No obstante, los valores señalados reflejan sentires de la gente, de su condición humana y es preciso potenciarlos como inherentes a nuestro ser. Insistimos

en que los seres humanos, como especie, no logramos

vivir solos, requerimos permanecer en grupo; lo que en otros mamíferos llamamos manada. Si agregamos a eso la capacidad de raciocinio que nos distingue, deberíamos aceptar como línea natural favorecer una existencia interconectada, grupal. El individualismo, al irrumpir como producto de las ambiciones de poder y riqueza de alguien a costa de otros integrantes del grupo, desencadena una acción antinatura, depredadora

del medio ambiente biológico. Por el contrario, aprender unos de otros, apoyarnos recíprocamente y

compartir, pone de manifiesto que cada quien vale por

lo que está haciendo en esta red social de infinitos

nudos convergentes, donde cada quien hace por los

demás y de ellos recibe

expresión de nobleza y dignidad.

cada

ACCION

quien, por tanto, es

Dentro del Sistema Investigación, asumimos la programación y la acción como una sola fase, por las razones expuestas en la Introducción

La aplicación de toda esta metodología se basa en el trabajo en equipo. El motor del trabajo en equipo es el equipo de trabajo, instancia en la que todos sus miembros buscan estar bien informados y ser eficaces informantes, evaluar y programar en forma colectiva, tomar decisiones en conjunto y asumir respon- sabilidades individuales.

Los componentes de esta metodología de trabajo enri- quecen el desarrollo progresivo del conocimiento, el respeto y el apoyo mutuos entre los integrantes del equipo. A la vez., en la relación entre los grupos y con las comunidades, estimulan el respeto a la autonomía junto con el desarrollo de la autogestión y el auto- sostenimiento.

La acción surge de una programación que es producto del diagnóstico al analizar nuestra práctica y situación concretas. Por lo tanto, es la expresión palpable de un proceso consciente con objetivos claros, factibilidad prevista y seguimiento constante mediante una evaluación que va introduciendo ajustes. Todo en colectivo.

En términos generales, las agrupaciones participantes de este proceso de vinculaciones ejercen funciones de servicio en su relación con la comunidad. Y en nuestra experiencia de servicio, la acción se concreta primor- dialmente en la labor de promoción.

Entendemos la promoción como la interacción per- manente de tres dimensiones:

La capacitación La comunicación La articulación organizativa

Abordar estas tres dimensiones junto con la gente y a partir de sus intereses y necesidades, nos ha situado en un proceso de descubrimientos y cambios en el desen- volvimiento y la sistematización gradual de las expe- riencias vividas.

Es la práctica consciente, en base a la aplicación del Sistema Investigación, la que nos ha hecho entender cada vez mejor el significado y alcance de la función de servicio. No ha sido fácil. Porque la noción de servicio implica, en esencia, partir de los intereses y necesi- dades de la comunidad. Y esto se traduce de todas maneras en marchar no delante de la gente ni atrás de ella, sino juntos. Esta noción no da cabida a ningún proyecto político que no sea ir construyendo ese pro- yecto colectivo, si esto responde a los intereses sentidos por la comunidad; tampoco hay espacio para “bajar línea”, ni para las verticalidades implacables de las estructuras organizativas.

Pero la tendencia impuesta por la fuerza de la costumbre nos empuja tercamente a la “vanguardia” y al “paternalismo”. Y aunque a efectos del análisis, hemos identificado con relativa claridad lo dañino que resulta decirle de manera inconsulta a la gente lo qué debe hacer, lo que está bien o mal, lo correcto y lo erróneo y hasta cómo va a vivir en la sociedad del futuro, a la hora de actuar nos va tentando echar mano a esos modos “vanguardistas” y “paternalistas”.

Estos interesantes asuntos nos problematizan y siem- pre estamos articulando instrumentos eficaces para debatirlos.

A lo largo de este trabajo, ya hemos expuesto variados

elementos relativos al cómo actuar y esto se extenderá aún más en el capitulo siguiente sobre Redes de

coordinación e intercambios.

EVALUACION

Si falla la evaluación todo se desmorona.

Manejamos distintos tipos de evaluación. Por ejemplo, en un Taller con diversos temas, evaluamos cada jornada diaria, cada tema y luego el conjunto del Taller. Por tener el propósito de mejorar la práctica, cada evaluación tiene sus objetivos y su especificidad. Retomando el ejemplo, la evaluación diaria está destinada principalmente a ver la marcha del Taller en ese día específico: asuntos organizativos y logísticos,

los grados de participación, la orientación y la dinámica del debate. La evaluación de Tema se centra en los elementos de aprendizaje y la orientación metodológica

y, la del Taller, hace un recorrido desde la convocatoria

hasta las conclusiones. Cada evaluación tiene su propia

dinámica y su pauta guía, considerando los objetivos de

la actividad y el espacio que ocupa dentro del proceso

general, para no confundir, en este caso, una evaluación sobre la marcha diaria con la evaluación del Taller.

¿Quiénes evalúan y deciden cómo evaluar? Los mismos que realizan la actividad. La práctica nos dice que una evaluación bien hecha y conscientemente asumida ge- nera una autopresión colectiva muy determinante para

incentivar la productividad y transformar positivamente

a los individuos involucrados, quienes ven desde el reconocimiento de los demás, cómo se les estima.

La evaluación debe convertirse en un espacio de apren- dizaje sustentado en una revisión de cada uno de los factores que intervienen en determinada actividad o propósito. A diferencia de la crítica y autocrítica, no pretende juzgar a nadie sino transformar los aciertos, deficiencias, vacíos y errores en patrimonio colectivo y

fuente común de enseñanzas para mejorar el trabajo (consolidar lo acertado y superar las fallas) y contribuir

al desarrollo del grupo y del promotor. No obstante,

tampoco es fácil desprenderse de la crítica y la auto- crítica como formas de ataque y acusación que provo- can actitudes de defensa y justificación. Asimismo, no carece de dificultades superar esa evaluación hecha desde el poder y con parámetros impuestos, donde el temor de los dominados, sean estudiantes o trabaja- dores, refleja una evaluación que adquiere en ocasiones forma de tortura.

Nos ronda el fantasma de la culpa y el culpable, en circunstancias que el avance está en convertirnos en aprendices y en adoptar la actitud de superar deficiencias, vacíos y errores.

En consecuencia, evaluamos hechos y situaciones, sin

descalificar a nadie, entendiendo que no somos “puros”

ni “perfectos” y que podemos ser cada vez más eficaces

y mejores seres humanos.

Un problema que nos viene costando esfuerzos y energía poderlo superar es nuestro liberalismo. Encubrimos nuestra negligencia e improductividad tras la supuesta “apatía” de la gente; peor aún, las escondemos achacándoselas al innegable respeto a los ritmos de la gente, cuando sabemos que son productos de nuestra flojera e inconciencia. Como producto de evaluaciones sacamos conclusiones y acuerdos que no

respetamos después. Esto se hace repetitivo y si bajamos la guardia, empezamos a deteriorarnos como equipo o colectivo de trabajo, porque nos perdemos el respeto y no nos tomamos en serio nosotros mismos. El asunto es delicado. Confundimos el grupo de trabajo con un club de amigos y se empiezan a entremezclar los asuntos personales con los laborales. Si no nos sometemos a la práctica de partir de los intereses y necesidades de la comunidad y hacemos girar nuestro trabajo en torno a ello, no logramos resolver el entuerto que se nos arma internamente. Eso lo dice la práctica. Por ejemplo, al ver que no hay sanciones no falta quien cae intencionalmente en fallas de trabajo y al llamár-

sele la atención, retruca con un “¿Y qué?

me evalúan!!!”. Esta gente no alcanza a entender que en la evaluación uno debe analizar en función de la comunidad y se limita a preocuparse por las opiniones del equipo y sus apetencias personales.

Después

Toda actividad debe ser evaluada con el fin de mejorar el trabajo y la articulación organizativa. Los instrumentos de evaluación son múltiples y hemos puesto especial cuidado de no mecanizarnos.

Con la evaluación siempre se va reiniciando el ciclo de las fases interactuantes del Sistema Investigación.

EN LA LABOR REALIZADA EN ESTOS QUINCE AÑOS, HA SIDO UNA LECCIÓN INMENSA CPMSTATAR QUE LA GENTE, LAS COMUNIDADES, EL PUEBLO, ASUMEN CON FACILIDAD EL ENTRETEJIDO CONSTANTE ENTRE INVESTIGACIÓN – DIAGNÓSTICO – PROGRAMACIÓN/ ACCIÓN – EVALUACIÓN.

– DIAGNÓSTICO – PROGRAMACIÓN/ ACCIÓN – EVALUACIÓN. PROBLEMAS TAN FRECUENTES COMO EL SEGUIMIENTO, DESAPARECEN

PROBLEMAS TAN FRECUENTES COMO EL SEGUIMIENTO, DESAPARECEN CASI POR COMPLETO.

LA APROPIACIÓN DE LOS ELEMENTOS NECESARIOS DE MANEJAR SON ATRAPADOS CON EFICACIA POR ORGANIZACIONES, PROMOTORES Y MIEMBROS DE LAS COMUNIDADES.

IGUALMENTE OCURRE CON LA CAPACITACIÓN. ELLA SE INCORPORA COMO FACTOR PERMANENTE, CUANDO SE ESTABLECE COMO UNA ACTIVIDAD ESPECIALIZADA ES PORQUE HA SIDO CONSIDERADA ASÍ POR LOS COLECTIVOS COMPROMETIDOS EN LAACCIÓN COMPARTIDA.

LA COMUNIDAD ES EL LUGAR DONDE LA COTIDIANIDAD TRAMA Y URDE TODOS LOS ELEMENTOS DEE LA VIDA DIARIA HACIÉNDOLOS INTERACTUANTES EN SU PROPIO UNIVERSO. SI NO ENTENDEMOS ESTO COMO UN ELEMENTO FUNDAMENTAL DENTRO DE LA FORMACIÓN CULTURAL DE LA GENTE, JAMÁS LOGRAREMOS ENTENDER EL SISTEMA INVESTIGACIÓN Y LA NOCIÓN O CONCEPTO DE CAPACITACIÓN PERMANENTE.

Las Coordinaciones Las coordinaciones son espacios de reunión donde grupos de una localidad, zona o

Las Coordinaciones

Las coordinaciones son espacios

de reunión donde grupos de una localidad, zona o región, se dan cita para analizar la situación del trabajo, ver necesidades e intereses comunes y llegar a conclusiones por consenso sobre asuntos que les competen y a proposiciones de acciones coordinadas

o conjuntas.

Vienen sesionando regularmente desde

el año 1.984.

Como coordinaciones programáticas, también operan las Comisiones de Trabajo con Niños y Artesanía,

En una primera fase de construcción metodológica, el proceso de vinculaciones grupales se fue dando principalmente a través de intercambios de experien- cias: giras de agrupaciones de promoción y de expre- siones tradicionales, talleres con participantes de diversos grupos de una misma localidad, encuentros nacionales sin mayor preparación.

Pero a medida que se fueron decantando problemas y reconociendo intereses comunes, fue adquiriendo forma la noción de coordinación. Los viajes, por largos que fueran, pasaron a formar parte del trabajo mismo, de las actividades naturales en la promoción socio- cultural. Debido a los aportes de las comunidades también los costos se empezaron a considerar con otro enfoque los costos y las asignaciones presupuestarias en cuanto a recursos necesarios para el trabajo.

El punto inicial para la construcción de las coor- dinaciones estuvo en la preparación del Encuentro Nacional de Promotores para el trabajo socio-cultural con niños, realizado en 1.982. En Febreros de ese año, en un Talller, también de alcance nacional, con t

trabajadores socio-culturales de todas las regiones del país, junto con establecerse la prioridad del trabajo con niños, se propuso el Encuentro Nacional mencionado.

Sin embargo, se recordó que en otro evento nacional, en Agosto de 1.980, se había aprobado algo similar que terminó en nada. Se coincidió en analizar con detenimiento la proposición, buscando luces en aquella experiencia frustrada. Quedaron identificadas dos causas del incumplimiento del acuerdo:

Designar una comisión organizadora sin disponer de recursos ni capacidad de gestión para preparar una jornada nacional y Rrechazar el ofrecimiento de apoyo hecho por el Plan Sebucán argumentando su condición de programa de gobierno. Asimismo, se vio como vacío no haber definidor con exactitud un proceso preparatorio orientado a la realización del Encuentro. Quedó claro que esas cuestiones resultaron determinantes para dejar el acuerdo en una mera declaración de intenciones y no en una efectiva proposición de acción.

Entonces, un año y medio después, el debate desencadenado en la Plenaria Final del Taller se tradujo en una trascendente lección de cómo ir forjando madurez y conciencia. Para superar las deficiencias y vacíos previos:

Se designó una comisión organizadora de tres miembros, todos presentes en la ocasión y asumiendo formalmente su responsabilidad en representación de sus respectivas regiones.

Se programó un proceso de talleres sobre trabajo con niños en cada uno de los Estados participantes y se estableció que las síntesis de tales talleres circularan por las demás zonas antes del Encuentro Nacional

.

Se comprometió la participación del Plan Sebucán

asignándole el rol de enlace y responsablizándolo de garantizar los recursos para el funcionamiento de la Comisión., del proceso preparatorio y del Encuentro mismo. Al evaluar la manera en que se había decidido la aprobación de este acuerdo, el propio Taller le tomó el

peso a la importancia de una programación bien hecha. Propuso retomar el tema Programación en los Talleres sobre trabajo comunitario, que, tal como se planteó en páginas anteriores, había sido suprimido del diseño inicial. A partir de ese momento, nos cambia el modo de ver la relación entre programación y organización y comenzamos a darnos cuenta cómo nos había afectado en nuestro sano desarrollo ubicar a la organización como estructura que determina a la programación. De hecho esto opera así cuando las relaciones de poder dejan las cosas en manos de los pocos que deciden. Entonces se da la pelea preliminar por quién queda como responsable y todo lo demás pasa a ser consecuencia de esa decisión organizativa. Pero cuando las decisiones son colectivas y el "mandamás" no existe, el elemento de unidad, el aglutinante, pasa a ser el plan de acción, la programación decidida colectivamente. Sin duda, ésta debe determinar y definir a la organización, ya no como estructura sino como forma de articulación más amplia

Por esto, al hablar de democracia estamos muy dis- tantes de esa mera democracia representativa, esa democracia del voto. La democracia que practicamos consiste en decidir en pie de igualdad y actuar colec- tivamente. Nos referimos al ejercicio de la capacidad que la comunidad, el pueblo, tienen para gobernarse a sí mismos, para establecer nuevos espacios de poder, perfilar su propia noción de desarrollo y consagrar formas armónicas en las relaciones humanas.

Adentrándonos en el proceso de coordinación y de nuestra natural construcción de redes, en el mismo Encuentro Nacional de Promotores (ENAC '84) donde, luego de suprimido el Plan Sebucán y desde una línea totalmente autogestionaria, se aprobó la creación de Churuata, los representantes de las agrupaciones decidieron articularse en tres Coordinaciones Regio- nales de Promoción Socio-Cultural (Oriente, Centro y Occidente). En el ENAC'85 se aprobó la creación, desarrollo y consolidación de las Coordinaciones Zonales para una mejor vinculación a ese nivel y una base de sustentación sólida para las Coordinaciones Regionales. Con idénticos objetivos pero a nivel local, actualmente se estimula la gestación, desarrollo y consolidación de las Coordinaciones Locales. (*) Hoy, cuando a cada momento se emiten juicios y opi- niones sobre la descentralización, la regionalización y la participación de la "sociedad civil", creemos saludable

(*) Actualmente existen 4 Coordinaciones Regionales

(Oriente, Centro, Occidente y Los Andes), 22

Coordinaciones Zonales y 23 Coordinaciones Locales

entregar algunos elementos de nuestra experiencia. Porque quizás, a pesar de su alcance no tan vasto, aporte algunos aspectos fundamentales y algunos conceptos válidos para analizarlos críticamente.

A partir de 1.980, siendo programa de gobierno,

insistimos infructuosamente en la necesidad de regio- nalizar el Plan Sebucán. Nuestra insistencia se estrelló

contra implacables evasivas burocráticas. En 1.984, el nuevo Gobierno dió por liquidado el Plan sin que el objetivo de regionalización se hubiera alcanzado.

En el Encuentro Nacional (ENAC'84) los grupos con-

gregados autogestionariamente, en la Plenaria Final

antes de crear Churuata como servicio, aprueban la formación de las Coordinaciones Regionales.

Las Coordinaciones Regionales quedan integradas por

los enlaces de las zonas de cada región. Antes de un

año, en el ENAC'85, luego de un intenso debate sobre donde poner el énfasis para fortalecer las Coordina- ciones Regionales, si por la vía de consolidar su estruc- tura y su institucionalización o por la de crear y desarrollar las Coordinaciones Zonales (con agrupa- ciones de un Estado o varios distritos), se opta por esto último. Vale decir, descentralizar en las mismas regiones.

¿Y por qué podíamos actuar con tanta facilidad en estos

procesos de descentralización? Hay dos razones básicas:

Las Coordinaciones Regionales son articu- laciones programáticas y organizativas, pero no estructuras de poder.

Punto central para vincular a los grupos es: PARTIR DE LOS INTERESES Y NECESIDADES DE LA COMUNIDAD, con un método que garantice canales y procedimientos de participación en las decisiones y en la ejecución.

Nosotros siempre asumimos la descentralización en

todos sus niveles como una expresión más del principio

de partir de los intereses y necesidades de la comuni-

dad. Y valga la reiteración.

En la construcción de esta metodología de trabajo, estamos poniendo en práctica formas y métodos de transferencia de poder. La política consiste, fundamen- talmente, en definir y proyectar la manera en que se deben relacionar los seres humanos. En la mayoría de los conglomerados humanos actuales, las formas preponderantes de relación expresan relaciones de

poder. Necesitamos, según nos parece, ir creando

conclusiones

y

acuerdos.

Se

finaliza

evaluando

la

reunión.

espacios donde las relaciones de poder se conviertan en relaciones de armonía. Y éstas germinan de acuerdo a la manera en que se deciden y se articulan las acciones y el modo en que se define, se maneja y se distribuye el patrimonio social.

Las agrupaciones, las asociaciones de servicio, los res- ponsables de grupos, los dirigentes, los líderes, en el se- no de las comunidades, ejercen consciente o incons- cientemente un poder. Abundan quienes usan ese poder para mantener privilegios, sacar provecho personal, te- ner influencia y ser "respetado".Las organizaciones tra- dicionales son buen caldo de cultivo para estos vicios.

En las coordinaciones estamos encontrando alternativas novedosas (que a lo mejor datan de miles de años y aquí "descubrimos" el agua tibia). Para construir redes, las coordinaciones no son coordinadoras. Su poder no consiste en coordinar a terceros sino que son coordina- ciones; espacios donde colectivamente, entre todos los que quieran o vayan a emprender acciones coordinadas definen los aspectos de esa coordinación para después llevarlos, ellos mismos, a la práctica.

Seguir este camino nos ha brindado beneficios inimaginables. La capacidad de autogestión y autosos- tenimiento se ha acrecentado, los recursos financieros y materiales muestran nuevas dimensiones en el trabajo comunitario, se ha fortalecido el sentido de pertenencia en cuanto a las programaciones y la identidad cultural del proceso.

Esto nos lleva al convencimiento de que cualquiera de nosotros (agrupación, institución o individuo) al tener poder, necesita ejercerlo para que la comunidad o el colectivo se vaya apropiando de él, en un proceso de aprendizaje gradual y ampliamente democrático.

Niveles Institucionales, descentralización, programas "sociales" y trabajo comunitario.

Así se teje una red de nudos equidistantes e interac- tuantes, entre iguales. No es como esa telaraña típica donde desde un centro muy fuerte se irradia hasta los extremos alejados. Ese tipo de red no sirve para vincular a las comunidades.

Nuestras Coordinaciones se convocan para reuniones periódicas, en lapsos determinados de común acuerdo. Utilizando la Metodología de Análisis Colectivo se pone en discusión el temario, previamente conocido por las zonas respectivas. En términos generales, las reuniones regulares se ajustan a un modelo que ha impuesto su validez a través de múltiples compro-

baciones prácticas. Para comenzar, cada quien se presenta y se definen la dinámica y las reglas del juego metodológico para la reunión. Luego se procede a un intercambio de información sobre la forma en que sus comunidades están apreciando el acontecer nacional. Generalmente, se continúa con una descripción de la situación del trabajo en cada una de las zonas y una cuenta que rinde Churuata sobre su labor junto con la información sobre aspectos centrales de lo que sucede

Pensamos que si los niveles centrales, llámense gobierno, partido, orgzanizaciones no-gubernamentales (ONG), etc., no asumen así la descentralización y la participación, no llegarán a ninguna parte. Se podrían hacer algunos avances pero para quedar donde mismo, sin contribuir a superar la carga de injusticia, desi- gualdad y desequilibrio propia de esta sociedad.

En el trabajo comunitario pesan las consecuencias de los modos y las orientaciones existentes para gobernar. Por ello, a fin de captar mejor los factores que intervienen en nuestra acción y en nuestra metodología, nos detendremos en ciertos aspectos indispensables de considerar en relación al proceder político.

Los organismos oficiales protagonizan ese ciclo guber- namental donde con cada cambio de gobierno se instalan nuevos jefes. Muchos "inventan" programas antes de investigar las carencias y anhelos de los gobernados y los propios recursos del gobierno. Actúan convencidos de ser los primeros que "de verdad" gobiernan y los únicos que conocen las respuestas

en

las otras regiones. En esta parte se hace una revisión

adecuadas. Incapaces de coordinarse entre los feudos en

de

los avances en cuanto a programaciones coordinadas

que se atrincheran, jamás se les pasa por la mente

o

conjuntas y, además, cada zona plantea requeri-

propiciar la coordinación entre comunidades.

mientos de apoyo, invitaciones a actividades de

intercambio, etc. De acuerdo al temario y los objetivos

de la reunión, se prosigue con un análisis de la infor-

mación acumulada, se identifican problemas comunes y de interés compartido, llegando, por consenso, a las

Aun cuando llega a ciertas instituciones cantidad de gente eficaz y sensible, el peso del individualismo y el sectarismo institucional, hasta la fecha, inclina la ba- lanza del lado negativo. La corrupción y la politiquería

abundan aún. Y asimismo se hace sentir la prepotencia. Hacen gala, sutil o groseramente, de actitudes descali- ficatorias hacia quienes no son gobierno y más aún hacia quienes cuentan con experiencia en comunida- des. Compiten con agrupaciones de trabajo comuni- tario, invadiendo campos propios de ellas. Así intro- ducen subrepticiamente desde el nivel institucional manipulaciones sectarias destinadas a favorecer a sus correligionarios y a su organización partidista e, indu- dablemente, para su beneficio personal. Estas actitudes y manejos condicionan gravemente cualquier proceso sano de descentralización y de regionalización.

A propósito, nos llama la atención que los programas "sociales" del gobierno se presenten como esforzadas creaciones nacionales, cuando uno ve que se repiten con ligeras variaciones en diversos países del continente. A nivel hemisférico, nos unen o nos asemejan: la deuda externa, la economía de "libre mercado", los programas "sociales" y la estrecha relación con el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo. Curiosa coincidencia.

Desde lo local, nos encontramos que tales programas "sociales" distan de ser instrumentos destinados a fortalecer la coordinación entre la gente alrededor de una organización propia. La relación se define clara- mente entre organismos oficiales o para-oficiales con individuos aislados.

Nos preguntamos hasta dónde la creación de "micro- empresarios" incrementa la posibilidad de participación colectiva y la articulación comunitaria. ¿Ha cambiado esa visión según la cuál el empresario es un individuo que hace su fortuna basándose en el trabajo ajeno? ¿Es que los empresarios ya no tienen conflictos de intereses fuertes con los trabajadores? ¿Ya se acabó la explotación? (*) ¿Es casual ese esfuerzo para que los trabajadores se crean "empresarios" desprovistos de

(*) El asunto es complejo. Pero no por eso dejan de haber preguntas valederas. No estamos contra los empresarios como personas, sino con ese rol social dominante. Hay empresarios sensibles y generosos. Ellos tratan de ser más equitativos instalando fundaciones más allá del parapeto para evadir impuestos, repartiendo mayores utilidades a sus trabajadores y dando mejores servicios sociales. Si estos empresarios van por esta ruta y no tienen mucho dinero, quiebran. Los empresarios generosos no son los que reparten desde sus estrecheces, sino desde sus abundancias y, tal vez, para llegar a ellas explotaron mucho a más de alguien. A estas alturas del proceso, conviene traspasar las fachadas y escarbar el fondo de las cosas.

prestaciones sociales, de estabilidad laboral, pero con una deuda que les obliga a trabajar más allá del sol a sol para, en definitiva, alimentar a los peces más gordos?

La "beca alimentaria" vincula a cada padre o represen-

tante, por una parte, con el director de la Escuela y, por otra, con el Banco comercial. La gente la recibe porque

la situación es difícil. La necesidad tiene cara de hereje

y no hay razón para avergonzarse. Pero se trata de una limosna con la que hacen demagogia políticos profe- sionales sin escrúpulos. Eso es rebajar la condición humana, es irrespetar la dignidad del ser humano. Aumenta el dolor y la indignación cuando esas inmensas colas para cobrar el cheque se convierten en terreno abonado para engendrar el chisme, el rumor y el descrédito entre los beneficiarios, sobre todo cuando las asignaciones abren campo a los compadrazgos y los clientelismos partidistas.

Estamos convencidos que mientras los gobiernos insistan en este tipo de programas "sociales" jamás se llegará a la participación, a la descentralización y a la regionalización. Tampoco a redes comunitarias.

Otro punto preocupante para avanzar más y lograr un acuerdo más amplio en lo comunitario, se refiere a las llamadas Organizaciones No-Gubernamentales, más conocidas como las ONGs.

Para implementar programas "sociales" hay institu- ciones que han recurrido a la creación masiva e inten- siva de ONGs. Hacen talleres de capacitación sobre algunos puntos que inciden en la ejecución específica de ese programa específico y de ahí a probar suerte en la localidad respectiva. El programa de Multihogares viene pasando vicisitudes a costa de los niños. Cualquier intento de crear 40.000 "hogares de cuidado diario" o "multihogares" basándose en aquella estridente promesa presidencial de 1988, aunque fuera en cinco años, es de una irresponsabilidad demasiado grande y no puede cumplirse ni siquiera sacrificando, como lo han hecho, contenidos y manejos responsables.

Y al recurrir grupos e individuos de la comunidad para

ejecutarlos improvisadamente suelen enmarañarse complejas relaciones comunitarias, predecibles, pero muy difíciles de superar. Como lamentable consecuen- cia hay "hogares" que no pasan de ser "depósitos" de niños. Sería deseable que las organizaciones de servicio comunitario intercambiáramos ideas sobre las presiones ejercidas por agencias de países del norte que financian proyectos de las ONGs. del sur. Hemos sentido, de un tiempo a esta parte, que los condicionamientos de tales agencias nos empujan a trabajar con esos programas

gubernamentales. Por esta vía, corremos el riesgo de apoyar iniciativas contrarias al espíritu comunitario.

En resumen, existen cantidad de ONGs creadas desde el

nivel institucional, desconociendo el trabajo de otras con trayectoria comunitaria previa y compitiendo con ellas. Asimismo, existen ONGs que en zonas del interior las llaman "monopólicas" porque manteniendo en sus manos el manejo de los programas oficiales crean lazos de dependencia hacia las agrupaciones locales en las que se apoyan. Unas y otras están fuertemente determinadas por su atención a los progra-mas "sociales" de gobierno. Y como factor de peso, muchas agencias internacionales presionan a las ONGs hacia tales "programas". Nos preguntamos si esto no es un "zapato chino". Porque tras el calificativo de Organización No-Gubernamental, se puede estar engendrando un tipo de Organización Para- Gubernamental (OPG) caracterizada por ser un vínculo ejecutor de programas oficiales, pero conforme a los intereses y necesidades del gobierno y no de las comunidades.

Y aquí sí que se puede confundir la gimnasia con la

magnesia. Porque por esta vía podríamos estar, como servicio, enarbolando la bandera del trabajo comuni- tario para ponernos, en la práctica y tal vez sin inten- ción, contra la participación de la comunidad, la descentralización y la regionalización. Se corre el peligro de tejer redes muy engañosas y difíciles de desenredar con el tiempo.

Ponemos sobre el tapete estos asuntos porque nos preo- cupa y nos afecta lo que sucede. En igual perspectiva nos detendremos un poco en los talleres para promo- tores y trabajadores sociales y culturales.

Los talleres de capacitación.

Proliferan una serie de talleres muy de moda y pareciera darse por descontado que el afortunado beneficiario sólo con "participar" ya está capacitado. En nuestra historia, así como los empresarios siempre han sido patrones, los gerentes siempre han sido jefes a servicio de los empresarios. Pero ahora resulta que hay que saber gerenciar lo social y lo cultural, como si fueran empresas. Y se está dictando cualquier cantidad

de Talleres de Gerencia. Esta idea no nos cuadra con los

llamados a la participación democrática; mucho menos a mecanismos que encierren relaciones de armonía en reemplazo de relaciones de poder. ¿El desarrollo no es primordialmente un problema de contenido, del por qué y para qué de las cosas? ¿O simplemente concierne a asuntos de procedimientos "eficaces" en administración, de técnicas y destrezas gerenciales, donde la rentabilidad y el autosos- tenimiento se convierten en objetivos en sí mismos?. En este mundo, los sectores con máximo poder pretenden imponer una cultura de lo global, en desmedro de las profundas raíces de nuestros valores e identidades locales. Sería muy dañino perder la orientación, sacrificar un precioso tiempo de trabajo socio-cultural con la gente y dejarse arrastrar por tendencias ajenas al sentir comunitario, encandilándose por las pompas de jabón de una supuesta habilidad "gerencial", adquirida en unas pocas horas de taller y, generalmente, sin seguridad de tener donde llevar a la práctica los conocimientos recibidos.

Tampoco entendemos bien el sentido de los Talleres sobre Crecimiento Personal, Motivación al Logro y Autoestima. Los consideramos muy dirigidos a acre- centar el individualismo, a poner a la persona como el centro del mundo. Es como retroceder miles de años cuando se creía que el sol giraba alrededor de la tierra.

Vivimos una gran arremetida orientada a exacerbar el individualismo en sus múltiples caras. Y nosotros nos encontramos ensayando con éxito otro planteamiento. Sostenemos que la gente vale en cuanto ser social cuya existencia y desarrollo depende absolutamente de su relación con la otra gente. Ello toma cuerpo en la compartencia para abordar y resolver asuntos comunes donde nos reconocemos y necesitamos mutuamente.

Aquellos talleres que, según comentarios, provienen del desarrollo de la economía de mercado, estimulan la competencia en vez de la compartencia, la desigualdad en vez de la igualdad, las relaciones de poder donde los "mejores" tienen derechos sobre los "no-mejores" en vez de las relaciones de armonía con que buscamos va- lorarnos unos a otros por el simple y magnífico hecho de ser seres humanos.

¿Si el desarrollo comunitario implica una comprensión lo más honda posible de la realidad y situación circundante, cómo podemos precisar cuáles son las técnicas que necesitamos adoptar o crear? ¿Si el desarrollo comunitario se basa en el conocimiento, el respeto y el apoyo mutuos, cómo podemos enfatizar una capacitación para el individualismo y la competencia? Se trata de un problema que amerita profundizarse a medida que avanzamos por este sendero de conquistas,

reconocimientos y descubrimientos en procura de ese mundo mejor que nos conmueve.

En el trabajo comunitario, las necesidades de capacita- ción provienen de la práctica social y se establecen en el análisis colectivo de esa práctica. Consecuentemente, la capacitación en Talleres lleva impreso el anhelo de transformar la situación vivida con el recurso de la par- ticipación colectiva. Esto se refleja en el producto de cada Taller que aporta conclusiones teóricas emanadas del análisis colectivo de la práctica junto con las res- pectivas proposiciones concretas para una acción transformadora. Por ende, los Talleres constituyen momentos en un proceso de una investigación perma- nente con diagnósticos incansablemente actualizados y programaciones constantemente afinadas o redefinidas, donde la evaluación contribuye a que este movimiento perpetuo de la vida apunte al cambio consciente de una realidad dada y a la transformación de cada uno de nosotros mismos hacia aquel mundo mejor, siempre soñado y en descubrimiento.

Para el desarrollo del trabajo comunitario los Talleres puntuales destinados a que sus participantes sean más hábiles, diestros y conocedores sólo pueden lograr un beneficio indirecto. Y si la carga ideológica, en este andar de precisión tan delicada, tan por el filo de la navaja, guía a los capacitados a contemplarse a sí mismos en función de su propio progreso y a desa- rrollar sus capacidades para conseguir a toda costa su propio éxito, estaremos poniéndole un lastre, un tremendo peso al desarrollo comunitario.

En el desarrollo del trabajo comunitario, allí donde se ha llegado a grados de consolidación manejando la relación entre el hacer y el analizar, se ha ido perfeccionando el concepto y la figura del Taller Permanente instrumento metodológico que armoniza, según las necesidades de la programación colectiva, la ejecución de Talleres de diverso tipo con el desenvolvimiento de actividades prácticas y reuniones de evaluación.

En la Metodología de Análisis Colectivo con Registro Abierto se describen formas de orientación metodógica alcanzadas desde el análisis de nuestra práctica en función de los principios que nos mueven y que están relacionados con esta discusión sobre los Talleres. Otro punto no hecho explícito hasta ahora se refiere a las sedes. Para nosotros, los talleres de capacitación para el desarrollo de una comunidad, se hacen en la propia comunidad con el fin de facilitar la asistencia y, fundamentalmente, de estar en contacto directo con la población y con la realidad que se intenta cambiar.

Como otros aportes para incentivar el debate anexamos nuestro diseño para talleres sobre La Comunidad y El Promotor y sobre Métodos y Estilos de Trabajo Comunitario (Ver Anexos).

Por último, insistimos en la importancia de estos asuntos y en justificar el espacio dedicado al tema, tal vez alejándonos un tanto de la hilación del escrito. Por- que nuestra concepción y metodología en capacitación, pese a múltiples y aleccionadores altibajos y a vacíos y deficiencias que aún persisten, en la práctica han signi- ficado un aporte a la construcción de estas redes que crecen y se multiplican en el transcurso de los años.

"Autosostenimiento" y "Rentabilidad"

Deseamos poner también en debate otros asuntos del desarrollo socio-cultural que nos tocan. La autogestión y el autosostenimiento vienen siendo atrapados cada vez mejor y con mayor eficacia por promotores, agrupa- ciones y comunidades. No obstante, luchamos contra la corriente de las tendencias predominantes en lo que atañe a concepciones inherentes a la economía de mer- cado.

Muy consecuente con el individualismo, se plantea a cuento de rentabilidad que todo lo que se haga con la gente ésta tiene que pagarlo, aunque sea aportando una cantidad mínima. Se argumenta sobre el facilismo y la necesidad de superar los vicios de la Venezuela petrolera. Se dice que cuando no pagamos no nos sentimos dueños y descuidamos y maltratamos las cosas. Y otra serie de atrocidades semejantes. ¿Desde cuándo la vida hay que reducirla a la dimensión del dinero? ¿Dónde están los seres que nos demuestren que el desarrollo pleno o la felicidad sólo se obtienen con alta rentabilidad? ¿Por qué los valores culturales de un pueblo, o la necesidad social de compartir, o el disfrutar de la naturaleza, o el probar formas de amistarse deben ser rentables? ¿Por qué la educación para ser mejor debe ser paga? Nosotros sostenemos otra manera de ver, otra manera de hacer y otra manera de ser. En primer lugar, creemos que el Estado está obligado a brindar un apoyo decidido en lo económico, material y moral a las iniciativas sociales, culturales, educativas y científicas. En la actualidad el Estado no sólo no ayuda como debe, sino que con el argumento de hacer participar a la empresa

privada recurre a ella para financiar sus propios programas culturales y sociales, transformándose de

hecho en un competidor de las agrupaciones que él mismo desasiste. Luego, está la insistencia en que todo debe ser pagado, porque al Estado no hay que pedirle nada gratis. Así se combate dicen ellos el "populismo"

y "facilismo". Rotundamente, no concordamos con tamañas barbaridades.

comodidades. Su proyecto se circunscribe a una existencia resuelta en tal sentido. Aún cuando en su

inmensa mayoría los jóvenes son sanos y laboriosos, al hablar de este proyecto incluimos a la juventud delincuente, llamada anti-social. Porque unos y otros se mueven tras similares ambiciones, aunque sea triste reconocerlo. Cambian los métodos y los valores éticos,

lo demás es común.

Pareciera que esta crisis tan grave fuera culpa del pueblo, de las comunidades, de los trabajadores. Por eso, se les exige apretarse el cinturón y extremar los sacrificios a fin de sacar el país adelante. Este planteamiento es demasiado desvergonzado como dis- culpa por las carencias de recursos para el desarrollo

En el trabajo comunitario se presenta como gran difi- cultad la desincorporación de los jóvenes, quienes se sienten obligados a retirarse aduciendo razones labora- les o de estudio. Pero de alguna manera está presente el hecho de no verle futuro al trabajo socio-cultural. Es cierto que lo han hecho con entusiasmo y con regocijo;

social, cultural, educativo y científico, cuando el dinero

es cierto que lo encuentran atractivo. Pero son muy,

se

destina preferentemente a pagar la deuda externa.

pero muy pocos los que le ven futuro para sí mismos.

La

crisis que nos azota, tiene como responsables en el

Nos metemos en un tunel obscuro. La juventud de esta

orden moral, económico y político, en primer lugar, a

época carece de un proyecto social alternativo para

gobernantes corruptos y a empresarios ladrones que vaciaron las arcas fiscales y que diseminaron el veneno

luchar por él, comprometiéndose en la búsqueda de un sistema libre de injusticias y desigualdades. Su

de

la corrupción a toda escala de la vida nacional. En

"destino" se limita a gozar de los beneficios que esta

segundo lugar, a los políticos profesionales y gober- nantes indolentes que no han sabido administrar la tre- menda riqueza extraída al país, contribuyendo a que se

sociedad depara a quienes pueden pagarlos y a no preocuparse mayormente por lo que les ocurra a sus congéneres y para lo cual "no existe remedio". Vive

la

roben o se pierda en políticas, medidas y planes de

para ser. El trascender hacia futuras generaciones se

inversión erróneos.

De todos ellos fueron víctimas las comunidades y el pueblo. Entonces, ahora, cuando parece llegar el mo- mento de ajustar cuentas, no es justo que se exija tanto sacrificio al pueblo, ni tantos requisitos de "rentabi- lidad" a las organizaciones comunitarias que están a su servicio. El pueblo no contrajo esa cuantiosa deuda cu-

yo pago se le exprime por distintas vías, en vez de com-

pensarle por los daños ocasionados. No está demás se- ñalar que tenemos claro que las deudas contraídas son,

en buena medida, producidas por los corruptos hoy re-

fugiados en los países que hicieron los préstamos que ahora nos toca pagar mediante imaginativos impuestos y

ya tradicionales recortes del poder adquisitivo.

Los asuntos tratados en estos dos últimos subtítulos ya forman parte de la vida cotidiana o de los comentarios

de la gente en las comunidades y en las agrupaciones

socio-culturales. Los análisis desmenuzan comple- jidades delicadas y se abordan desde un punto de vista diferente a los planteamientos de la mayoría de los polí- ticos y responsables de instituciones gubernamentales.

Nosotros comentamos con preocupación, la tremenda dificultad existente en relación con la juventud. Sus aspiraciones básicas giran en torno a alcanzar una vida mejor en términos de ingresos económicos y

limita a tener hijos o una creación personal que rebase

su propia existencia terrenal. Pero trascender hacia una

sociedad distinta y mejor carece de perspectivas tangi- bles. Este es un crimen que los adultos de generaciones previas cometimos con nuestros propios fracasos y que resiente sus heridas en el trabajo comunitario de hoy.

Otro punto antes de concluir esta parte.

Al abordar el tema de lo institucional y lo programático

en el ámbito comunitario, hemos expresado inquietudes

y hemos formulado juicios en cuanto a aspectos y tendencias generales.

No obstante, es preciso reconocer la existencia de excepciones valiosas. Hay programas educativos para la adolescencia y la juventud en temas como el embarazo precoz, la prevención del sida y otros males, la drogadicción y la delincuencia que son acogidos muy favorablemente y resultan un aporte para el desarrollo socio-cultural comunitario. También nos encontramos en el campo cultural, con organismos de poder local especialmente sensibles a las proposiciones de los grupos y promotores comunitarios locales, produ- ciéndose formas de convenimiento o coordinación de provecho.

Es mucho lo que se puede hacer en convenios entre agrupaciones comunitarias y organismos oficiales a diversos niveles. Son también numerosos los funcio- narios dispuestos a impulsar un desarrollo en base a los intereses y necesidades de la gente. Cada vez más frecuentemente hay maestros emprendiendo iniciativas comunitarias y culturales, en algunas partes apoyados por interesantes programas institucionales, regionales o locales. En nuestro trabajo ensayamos continuamente formas de coordinación y apoyo con las instancias institucionales.

No se trata de aprovecharse del gobierno. El empeño está, por una parte, en ver modos de coordinación y participación en base a intereses comunes y, por la otra, en exigir la atención y colaboración que por derecho nos corresponde como ciudadanos.

Construyendo alternativas - Logros y dificultades.

Retornemos a nuestra experiencia. Manifestábamos que las Coordinaciones deciden sus programaciones y sus articulaciones organizativas para ejecutar planes y proyectos coordinados o conjuntos. Su funcionamiento se enmarca en otros modos de apreciar el trabajo social y cultural, desde el momento mismo en que se toman las decisiones iniciales. Esta forma de hacer tiene un efecto multiplicador hacia las agrupaciones y las comunidades. Se va eslabonando una cadena donde comunidades y grupos se apropian poco a poco de las programaciones.

Cuando se efectúan Encuentros, las comunidades abren las puertas de sus casas para recibir a los encuentristas y les preparan comida diariamente. ¿Cuánto vale esto? ¿Qué costo le ponemos a este hecho o actividad que desde el punto de vista de la construcción de relaciones de armonía resulta invalorable? Otro problema de proporciones es el transporte. Los grupos en sus loca- lidades, a raíz de su trabajo cotidiano y de sus iniciati- vas con los gobiernos locales, consiguen autobuses cuyo gasto es sólo la gasolina y los viáticos del chofer. Esto reduce los costos a menos de la mitad; es decir; duplica la cantidad de gente que puede viajar por esa suma. ¿Esto no se valora como producto de un trabajo permanente? ¿Dónde quedan los criterios de rentabilidad de ese trabajo? ¿No son los criterios de

pertenencia, de apropiación del programa por parte de las comunidades los que trascienden?

Las Coordinaciones mantienen un funcionamiento tan operativo y de tan concretas referencias a la práctica que no han tenido necesidad aún de un lugar fijo para funcionar y dentro de una región o zona rotan sede para reunirse. Los grupos presionan por el derecho a ser sede, debido a que esas jornadas generan actividades que fortalecen el trabajo local de los anfitriones y constituyen instancias de capacitación para los promo- tores locales.

Las reuniones de nivel regional son orientadas metodo- lógicamente por Churuata. Sucede lo mismo en reunio- nes de Coordinaciones Zonales, cuando los enlaces solicitan apoyo al servicio argumentando su interés de participar activamente en los debates, sin tener la preo- cupación de la orientación metodológica. Todas las reuniones son a puertas abiertas y asisten los enlaces convocados y quienes deseen sumarse, en base al criterio de estar activo en el trabajo comunitario.

Los acuerdos y programaciones de las Coordinaciones Regionales y Zonales determinan la programación de Churuata. Desde ahí se elaboran los planes de capacitación, asesoría y contribución a la coordinación para nuestro servicio.

Dos veces al año se realiza una Reunión Nacional de Coordinaciones Regionales. En la de fin de año, Chu- ruata presenta su informe anual de actividades y la ejecución del presupuesto, y en la de los primeros meses se elabora la programación coordinada o conjun- ta a la cual Churuata debe prestar asesoría. También se someten a debate las asignaciones presupuestarias de Churuata para ese año.

Estas redes de coordinación han significado un aporte grande para multiplicar los intercambios entre los grupos y obtener una visión más completa del país. Su funcionamiento constante ha impreso dinamismo a procesos colectivos de desarrollo del conocimiento, el respeto y el apoyo mutuos, así como a la construcción de políticas y de articulaciones organizativas.

Los enlaces provenientes de sus respectivas zonas o agrupaciones con información de las comunidades, regresan con la información recabada colectivamente para transmitirla en su localidad. Este contacto permamente abre espacios a los intercam- bios bi o multilaterales. El proceso de vinculaciones ha venido poniendo en evidencia el significado de los intercambios como enriquecedoras instancias de capa- citación y fortalecimiento para los trabajos locales. Por

ello, las Coordinaciones Regionales y Zonales impulsan estas iniciativas a nivel de enlaces, de agrupaciones, de promotores y, muy especialmente, de comunidades, admitiendo las dificultades que ello conlleva.

Todos estos cauces por donde navegan los intereses comunes, las necesidades compartidas y el reconoci- miento en el desarrollo social y cultural, desembocan en los Encuentros Nacionales de Promotores efectuados cada uno o dos años, con puertas abiertas para la participación, en pie de igualdad, de quienes tengan práctica comunitaria. Tales Encuentros constituyen los espacios más representativos en nuestro proceso de vinculaciones grupales y sus acuerdos se convierten en lineamientos de acción para Churuata.

La democracia desplegada en esta red de vinculaciones así como en el trabajo en equipo de las agrupaciones cubre, centralmente, tres aspectos:

democracia en la elaboración y análisis constante de la política de desarrollo - desde la presentación de necesidades e intereses de cada grupo y el análisis colectivo de la situación en las comunidades, se definen criterios de desarrollo, programaciones coordinadas o conjuntas, apoyo a solicitudes locales en sus diversos modos de negociación reivindicativa y formas de capacitación permanente por la vía de la asesoría del servicio o de intercambios bilaterales-;

Tanto en las reuniones regionales como en los Encuentros, se ha popularizado la elaboración de los Cuadros de Necesidades y Ofertas, instrumento me- todológico surgido desde los mismos intercambios. Consiste en pliegos de papel desplegados en la pared

donde los interesados escriben columnas de necesidades

y de ofertas, con sus repectivas explicaciones y

requisitos, a nivel grupal o individual. Leídos los plie- gos se abre un mercado entre los interesados y se coro- na el apoyo mutuo con un "amarre" entre quienes ofrecen y quienes demandan. Este amarre también se anota con letra grande para lectura de todos en cuadros especiales junto a los de necesidades y ofertas.

Acotemos que en las formas de intercambio con expe- riencias comunitarias de otros países lationamericanos empiezan a perfilarse articulaciones esbozadas con cri- terios y procedimientos muy similares a los expuestos.

El crecimiento y desarrollo de las Coordinaciones se

pone de manifiesto en la misma práctica.

Este año celebramos el X Aniversario de Churuata y los quince años del nacimiento del Plan Sebucán. En el Encuentro Nacional de Promotores del año pasado (ENAC'93), se acordó programar para estos aniversa- rios un Encuentro Nacional de Promotores y, si había fuerza y recursos, otro de Niños y Adolescentes Indígenas y No-Indígenas.

democracia en la articulación organizativa -

Se

realizaron ambos Encuentros, como expresión fuerte

colectivamente se deciden las programaciones y sus

de

la capacidad de autogestión y autofinanciamiento

procesos preparatorios y se designan responsables de cumplir diversas tareas, a la vez que se evalúa el

alcanzado por las agrupaciones de base y sus Coordina- ciones. Pero, además, por iniciativa local se celebró un

comportamiento de las articulaciones-, y

Primer Encuentro Nacional de Ancianos con presencia

de

representantes de las diversas regiones del país. Este

democracia en lo económico - a la vista de todos se exponen el origen y monto de todos los recursos movilizados en las programaciones coordinadas o conjuntas o que Churuata percibe como subsidios, donaciones y colaboraciones para programaciones específicas; se decide sobre criterios de ejecución presupuestaria y sobre los proyectos a negociar en procura de financiamiento.

Encuentro decidió, como primer punto, la realización del Segundo Encuentro con un proceso preparatorio más exigente y una convocatoria más asumida a nivel nacional. En el plano de los análisis, ésta fue una experiencia aleccionadora que invita a replantearse actitudes y políticas hacia, con y de los ancianos, en el marco de su aporte promotor para la vida comunitaria.

En los quince años de esta experiencia metodológica, nunca se ha realizado una sola votación, ni una sola decisión donde la minoría se vea sometida a la fuerza de la mayoría. Las decisiones y acuerdos se toman por consenso, después de análisis hechos con el necesario detenimiento. Si no hay consenso, se espera hasta una próxima oportunidad. He aquí otro elemento signi- ficativo para dar concreción a nuestra concepción de democracia.

Intentamos dos vías de construcción coherente.

Una es la del Sistema Investigación en ese fluir constante de investigación, diagnóstico, programación, acción y evaluación. La programación, la ejecución, el seguimiento forman parte de una cadena; un hilo sin fin donde las programaciones se desarrollan a nuevas dimensiones desde un colectivo en debate y en acción constantes.

La otra es la de las relaciones en pie de igualdad. Trabajamos conjuntamente con gente de la ciudad y del campo, de las comunidades indígenas y de ambos sexos

programaciones, aunque ocasionalmente se recurra a antiguos contactos para invitarlos a presentar algún espectáculo o realizar un taller en un área específica.

creemos que la solución es abrir un amplio debate al

de diversas edades. No somos indigenistas, ni femi-

nistas, ni ancianistas, ni nada de esas corrientes que puedan estar temporalmente de moda. La comunalidad es nuestra forma de acción colectiva, abriendo espacios para que la gente se encuentre de igual a igual y decida según sus necesidades e intereses compartidos.

y

Parece que la diferencia está en quien ejerce el liderazgo. En todo caso, el asunto nos preocupa y

respecto, una discusión sobre la unidad del pueblo y los contactos entre la gente, como vertientes inagotables e inevitables hacia una transformación real, profunda, alternativa para navegar desde ya en el océano infinito de las relaciones comunitarias, de las relaciones

En ese proceso construimos en conjunto conocimiento, política de desarrollo y articulación organizativa, sin

humanas

El

mundo

por

hacer

El

mundo por

soltar jamás el análisis colectivo de la práctica.

descubrir.

Nuestra experiencia muestra resultados positivos. Pero confrontamos serios problemas en el seno mismo de nuestro proceso.

Veamos: En algunos lugares donde se empieza a ser autosuficientes en aspectos metodológicos y en

recursos, se genera un distanciamiento en relación con

la Coordinación Regional respectiva. Es preocupante el

asunto porque, como manifestábamos anteriormente,

podríamos hallarnos ante liderazgos locales que cierran

a las comunidades sus posibilidades de contactar con otras y enriquecerse recíprocamente.

En estos momentos existen en unos ocho Estados de diversas regiones del país, equipos de promotores socio-culturales que manejan nuestra metodología de análisis. Es decir, están en capacidad de montar talleres y dominan métodos y estilos de trabajo con la comunidad. Ellos, aún con diversos grados de experiencia, tienen en común el haber sido capa-citados por el Plan Sebucán o Churuata según acuerdo de Encuentros Nacionales o Coordinaciones Regio-nales. Hay promotores que incluso han pertenecido temporalmente a alguno de estos dos equipos de servicio. Otro punto en común es que han logrado tener apoyo institucional para desplegar proyectos propios o han pasado a integrarse como funcionarios en algún organismo oficial local. En cualquier caso, se han convertido en profesionales de la promoción socio- cultural.

En diversos lugares, este desarrollo logrado en la zona se reconoce como producto de todo el proceso de vinculaciones en el país y se mantiene un contacto es- trecho y permanente con las Coordinaciones respec- tivas, participando de programaciones coordinadas o conjuntas.

Pero en otras zonas no ocurre igual. Una vez conse- guido un espacio local, se deja de acudir a las reuniones de coordinación y no se participa en las

Hay quienes creen que el desarrollo del trabajo local se genera sólo desde dentro y buscando la autosu- ficiencia. Entonces las estrechas aspiraciones loca- listas se acentúan. Sin embargo, en la mayoría de los casos no ocurrre esto y el fortalecimiento de los trabajos locales se reconoce como producto de la interlocalidad, del intercambio. Ello viene robus- teciendo a su vez al conjunto de estas vinculaciones grupales.

Otro punto de preocupación es la aproximación que los órganos de poder local hacen hacia los promotores socio-culturales. No se discute la conveniencia de actuar desde y con el poder local, Alcaldía, Cámara Municipal, etc. Tampoco se desconoce la sana apertura hacia la participación popular en algunas de estas instancias de poder. Sin embargo, cunde en esos niveles una fuerte inclinación a considerar la gestión cultural bajo una concepción restringida a los espectáculos, las bellas artes y a lo "culto" que ha imperado fundamentalmente en el Estado. Peor aún, ante su incapacidad por ganar espacio con sus propias convicciones y esfuerzos, se valen de la "cultura" como una pantalla para crecimiento de su organización partidista.

Por último, volviendo una vez más a nuestras Coordi- naciones y aunque pudiera desprenderse de lo dicho, la pertenencia a ellas es libre y no exige filiaciones de ninguna especie. Al adquirir un compromiso de participación en programaciones coordinadas o con- juntas se llega voluntariamente a un acuerdo temporal que pasa a ser obligante para quien lo suscribe. Fuera de eso, hay plena libertad de acción. Si alguien deja de asistir a reuniones es bienvenido a su regreso. "Los que se van", decimos, "no son los malos, sino son simple- mente los que se van" y "tampoco son los buenos los que se quedan, sino son los que actualmente se han quedado". Entendemos que es el interés común lo que atrae, no la obligación por militante que sea.

Y así, en una actividad ininterrumpida y en medio de problematizaciones del tamaño expuesto, hemos ido construyendo en los últimos 10 años una red de contactos sostenida por cientos de agrupaciones de base, con programaciones nacionales, regionales y zonales.

El Flujo de Información.

Nadie consigue éxito en lograr la participación, si no se preocupa muy preferentemente de la información:

gestar, recabar y distribuir información.

Esta interconexión con programaciones conjuntas, bi o multilaterales, y esos procesos preparatorios con pasos simultáneos o similares en todo un territorio nacional exige fluidez en la circulación de información.

La necesidad de informar y de que los demás informen aparece como un criterio o ley central para el buen fun- cionamiento de esta metodología de trabajo comunita- rio. Igualmente, el flujo de información es vital para el funcionamiento adecuado en el seno de cada agru- pación.

Quien retiene información, retiene poder.

Porque las decisiones colectivas se fundamentan en un manejo conjunto de la información necesaria para decidir. Por eso se ha hecho indispensable en nuestra práctica estar pendientes de distribuir la información recibida, saber dejar mensajes oportuna y claramente, saber hablar por teléfono, arte comprobado como difícil de dominar. No está demás insistir en que la infor- mación y su debate también son pilares básicos en la ampliación de la democracia, en la participación para tomar decisiones y actuar.

Nos anotamos éxitos y fallas en cuanto a información.

En los inicios del Plan Sebucán, cuando junto con el naciente proceso descubríamos día a día el valor que tenía la información para enriquecer debates y deci- siones, planteamos que los Registros de Debate de los Talleres pertenecían al colectivo que los generaba y, por lo tanto, debía llegar a los participantes. Tipeábamos los Registros y los enviábamos. La gente quedaba sorprendida por el papelero (cada Registro tenía aproximadamente 50 páginas y en los Encuentros Nacionales o Talleres de 14 días podía alcanzar a 300 o 400 páginas), pero en realidad no le prestaba

atención. Sin embargo, después de realizar Encuentros e intercambios, esos registros adquirieron importancia creciente. Al punto que nos llamaban por teléfono cuando nos tardábamos en remitirlos.

Este hecho contribuyó notablemente a que la gente se sintiera respetada en sus expresiones, a que se apro- piara de las conclusiones de su Taller y a crear hábitos de comunicación por medio de documentos. Podemos decir, como elemento de la metodología de trabajo, que nos anotamos un éxito. Por razones de costo, mo- dificamos los envíos mandándole a cada participante la Síntesis con las conclusiones y acuerdos y a la agrupación o a la coordinación un ejemplar de todo el Resgistro de Debate.

Cuando analizábamos deficiencias en el flujo de

información, descubrimos que, por falta de costumbre o negligencia, los promotores no informaban lo que hacían. Cansados de insistir en esa línea, se propuso en

un Encuentro Nacional (ENAC'83, Maturín)) crear los

Centros de Recepción y Distribución de Información (CEREDI) situando el énfasis, tal como dice el nombre, en la recepción y la distribución. El resultado fue positivo. Empezamos a apoyar metodológicamente y con recursos mínimos a los CEREDI y éstos se fueron

desarrollando y son actualmente pilares de los procesos preparatorios coordinados nacional o regionalmente y

de la interconexión entre Coordinaciones y grupos.

Sin embargo, nos estamos refiriendo al flujo de infor- mación entre y dentro de los grupos, pero la informa- ción desde y para la comunidad no alcanza aún niveles

satisfactorios, aún cuando se dan progresos interesantes

y buenas perspectivas. Por ejemplo, con el esta-

blecimiento de Centros de Información Comunitarios coordinados por las agrupaciones de una determinada zona se han montado investigaciones sobre las necesidades de información detectadas en y con las comunidades, se han emprendido tareas para recabar la información necesitada y luego distribuirla. Esta iniciativa, que se inserta en un plan piloto multina- cional auspiciado por la Organización de Estados Americanos (O.E.A), encuentra cada vez mayor aco- gida por parte de agrupaciones y comunidades.

No es fácil la lucha por romper el cerco del grupo y ponerse de lleno en contacto con la comunidad. Hay una especie de encantamiento en la vida grupal, quizás

porque sus componentes se reconocen con facilidad, hablan el mismo lenguaje y comparten aspiraciones e inquietudes. Lo cierto del caso que no son pocas las veces que se acuerda formar un grupo para trabajar por la comunidad y luego la actividad interna es tan

absorbente que la comunidad queda relegada a segundo plano. Un riesgo siempre presente al formar un grupo es el de convertirlo en una secta. Si la información no fluye desde y hacia la comunidad perdemos percepción sobre sus intereses. Entonces los asuntos se restringen a intercambios sobre la situación y los problemas del grupo. Esto incide notoriamente en el debilitamiento de las acciones comunitarias locales.

El Centro de Información Comunitario y el CEREDI son instrumentos de la metodología de trabajo para superar deficiencias y vicios en la gestación y distri- bución de información, prestando un servicio eficaz tanto a la gente como a las agrupaciones.

En la actualidad, la sistematización de años de trabajo y de lineamientos y pensamientos surgidos en el análisis de prácticas y situaciones, así como la acumulación de registros de experiencias y casos de interés, nos vuelca hacia el cumplimiento de tareas editoriales. Conviene en estos momentos situar los flujos de informaciones e ideas en niveles de intercambio más amplio.

La propia discusión de materiales como este folleto y tantos otros que pueden realizarse desde distintas experiencias y con diversos enfoques, podría convertirse en un aporte a las búsquedas que generan estos tiempos de crisis y a las inquietudes compartidas en la construcción de un mundo mejor.

LOS ESTILOS DE TRABAJO Y EL PROMOTOR

Para terminar nuestras reflexiones y análisis en torno a estos problemas, transcribimos una especie de guía- manifiesto sobre el rol del promotor para el servicio. A solicitud de los grupos este escrito ha sido impreso y distribuido como material de referencia.

Todo promotor de Churuata debe aplicar los 3 MUTUO en su rela- ción con la
Todo promotor de Churuata debe aplicar los 3 MUTUO en su rela- ción con la
Todo promotor de Churuata debe aplicar los 3 MUTUO en su rela-
ción con la comunidad:
RESPETO MUTUO
* Respetar los valores, costumbres e ideas de la comunidad,
así como sus compromisos con ella.
* Ganarse, con su modo de actuar y ser, el respeto de la co-
munidad.
CONOCIMIENTO MUTUO
* Interesarse por conocer lo que pasa en la comunidad, co-
mo si fuera algo de sí mismo.
* Darle a conocer oportuna y claramente a la comunidad to-
do lo que se relacione con las responsabilidades y accio-
nes que puedan afectarla desde el trabajo que uno hace.
APOYO MUTUO
* En el apoyo a la comunidad está la máxima expresión de
vocación de servicio del promotor.
* Desde el apoyo de la comunidad se obtienen recursos
materiales, espirituales y éticos propios del pueblo y
fuente principal del desarrollo como promotor.
Por lo tanto, es grave faltar a un compromiso con la comunidad;
es grave no darle información oportuna de algo que le incumbe;
es grave, en el trabajo, anteponer sus intereses personales a los
intereses de la comunidad, sin discutirlo previamente con ella.
Cualquier promotor de Churuata es, para la comunidad, la imagen
de Churuata
Cualquier
estilo inapropiado del promotor pasa a ser
un "estilo inapropiado de Churuata"
al proceso.
Y esto perjudica al servicio y
EL PROMOTOR DE CHURUATA SIRVE A LAS COORDINACIO-
NES Y AL PROCESO.
No se vale, desde Churuata, hacer trabajo para un determinado
grupo, porque uno sea miembro de él, salvo que las Coordinacio-
nes Regionales lo decidan.
El promotor de Churuata no puede meterse en los asuntos internos
de ningún grupo, porque, por sobre todo, practica y reconoce el
principio de la autonomía.
Nadie, en Churuata, puede pedir a los grupos del proceso ayuda para beneficio personal o
Nadie, en Churuata, puede pedir a los grupos del proceso ayuda
para beneficio personal o apoyo para su propia organización.
Todo promtor de Churuata es parte de un equipo de trabajo y, en
consecuencia, su principal forma de trabajo es el trabajo en equi-
po:
* Participando en la toma de decisiones
* Asumiendo las responsabilidades individuales que el
colectivo le asigne
* Aportando su mejor evaluación para desarrollar al equi-
po.
El promotor de Churuata debe manejar el instrumental de la meto-
dología de análisis y de la metodología de trabajo; ser un abierto
activista de su utilización y reconocer la historia de su proceso de
creación y desarrollo, manteniendo una actitud crítica para irla ha-
ciendo cada vez más acorde con la realidad.
Hacer un mundo mejor exige investigar con la comunidad
la situación y sus causas; elaborar colectivamente un diag-
nóstico y programar acciones y realizarlas, para luego eva-
luar y así ir repitiendo este ciclo sin fin: tal es la esencia de
la metodología de trabajo que, por voluntad de los grupos,
encarna en los intercambios y en la construcción de redes
vinculantes.
Este es el arsenal que dispone el promotor para servir a
la comunidad; es el instrumental científico que se ha nu-
trido y enriquecido en la práctica con la gente; es el es-
pacio donde cada quién opina, cada quién decide y cada
quién actúa en función del interés común y de los anhe-
los compartidos.
APRENDER DE LA COMUNIDAD
APRENDER DEL EQUIPO DE TRABAJO
APRENDER DE OTROS PROCESOS
APRENDER DE LA REALIDAD
APRENDER DE LA METODOLOGIA
APRENDER DE LA TRANSFORMACION
APRENDER A APRENDER
SIEMPRE
Entonces, como promotores, ser modestos aprendices.
Esto se traduce en una acumulación de conocimiento que esta-
mos, indudablemente, obligados a devolvérselo a nuestras comu-
nidades.
Entonces, como promotores, ser maestros pacientes e incansa-
bles.
Al promotor de Churuata le pagan por hacer algo que muchos ha-
cen sin remuneración (incluso, que él mismo hacía antes sin sa-
lario).

Este privilegio lo debemos retribuir:

* Con una disponibilidad de tiempo, en horas y días, más

allá que las exigencias laborales empresariales o institu- cionales del sistema. * Con una movilidad que nos permita estar en cualquier lu- gar donde las Coordinaciones grupales nos soliciten o lo requieran los énfasis del servicio.

Esto constituye, también, un indicador importante de nues- tra vocación de servicio.

Para llegar a ser un

promotor así necesitamos, en primer lugar,

reconocer que hoy tenemos limitaciones y lastres; que cada uno de nosotros es expresión de un proceso que busca construir un mundo mejor desde lo que hoy es este mundo

 

NO

SE VALE SER PURISTA

El promotor de Churuata, en definitiva, se hace con las coordina-

ciones, con el equipo, con la comunidad

Con la sabiduría que

compartimos y con las imperfecciones que compartimos

Con

los

anhelos que compartimos.

 

NO

SE VALE SER INDIVIDUALISTA

EL PROMOTOR DE CHURUATA, EN DEFINITIVA, SE HACE CON LOS TRES MUTUO:

EL RESPETO MUTUO EL CONOCIMIENTO MUTUO EL APOYO MUTUO

Y JAMAS DEBE PERDER DE VISTA QUE EL CONTACTO PER- MANENTE CON LA COMUNIDAD Y ESTAR SIRVIENDO A LOS INTERESES QUE ELLA EXPRESA COMO PROPIOS, MOLDEAN EL HACER Y EL SER DEL PROMOTOR

A N E X O S

* Diseño Taller: La Comunidad y el Promotor

* Diseño Taller sobre Trabajo Comunitario

* Cuadro: Las Coordinaciones y Churuata

*

Cuadro: Las Redes (vinculaciones grupales)