PLATÓN SELECTIVIDAD 2022
1. Describa el contexto filosófico-cultural que influye en el autor del texto (2 puntos)
Platón vivió en Atenas (427-347 a. C.) a finales del “siglo de oro” de Pericles, clásico por la
extraordinaria eclosión cultural que Renan llamó “el milagro griego”. Grecia había efectuado un siglo antes
el “PASO DEL MITO AL LÓGOS” en la concepción del universo. En el siglo VI a. C. los físicos
presocráticos interpretaron la naturaleza como orden cósmico igualitario, regido por ley y necesidad frente al
caprichoso voluntarismo politeísta.
Ello era reflejo de la nueva experiencia política de isonomía (ley igual para todos) que concluyó en
DEMOCRACIA al extenderse a isegoría (derecho a hablar y decidir en el ágora pública de todo ciudadano,
excepto mujeres, esclavos y extranjeros). Con la democracia del siglo V a. C. la Atenas clásica margina los
problemas cosmológicos y se concentra en los problemas antropológicos. Esta cultura de la
“ILUSTRACIÓN GRIEGA” irradia el ideal objetivista de razón, ley y medida que Platón recoge en su
filosofía idealista, aunque ya como recuperación crítica frente a su decadencia. Porque se confundió libertad
y pluralismo en democracia con relativismo, que es irreflexión irresponsable que desvirtúa la razón como ley
o límite y conduce al desorden por confundir bien y justicia con placer y dominio.
En esta cultura ilustrada y antropocéntrica florecieron nuevos géneros de poesía y la prosa, como la
tragedia que refleja la crisis del concepto de justicia. En escultura se impone el canon o medida ideal de la
figura humana y la arquitectura exhibe el equilibrio que es también el criterio de salud en la nueva medicina
racional. La prosa alfabética, por su parte (una creación griega) muestra la atención hacia los datos
empíricos y el interés por las explicaciones racionales en sus diversos géneros (historiografía, medicina,
filosofía).
Pero Platón vivió, ya en el siglo IV a. C., una CRISIS CULTURAL creadora de nuevas artes
expresivas del subjetivismo y escepticismo que rompen con el ideal compartido de la verdad y el bien común;
por ejemplo, la comedia y la retórica, así como la escultura patética que refleja variables emociones.
La inflexión fue consecuencia de la CRISIS POLÍTICA de la democracia y su corrupción en la
demagogia que propicia la guerra civil del Peloponeso, la tiranía de Esparta y una débil restauración
democrática en la que Sócrates es condenado a muerte por contravenir el convencionalismo relativista que
dio lugar a este proceso de decadencia. Precisamente la muerte de su maestro Sócrates, al que el oráculo de
Delfos había reconocido como el hombre más sabio de Atenas, desencadenó la vocación filosófica de
Platón, que renunció a la política activa en Atenas para reflexionar sobre las condiciones ideales de un
Estado justo. De ahí que, tras varias experiencias políticas fallidas en el sur de Italia, fundara la Academia
para educar a futuros buenos gobernantes, convencido de que “mientras no gobiernen filósofos o filosofen
los gobernantes no acabarán los males entre los hombres” (Carta VII y República 473e y 499b).
Platón se convenció de que la mala práctica se debía a una teoría inadecuada. Por eso tomó como
interlocutores de su pensamiento no sólo a Sócrates y sus adversarios sofistas, sino a toda la tradición
presocrática para fundamentar la política en una completa filosofía. En esta “segunda navegación” filosófica
descubrió como fundamento de la realidad el mundo inteligible de las Ideas o mundo meta/físico (aunque
esta palabra sea posterior) en el cual se cumplen las exigencias ontológicas del radical racionalismo de
PARMÉNIDES, mientras que la movilidad subrayada por HERÁCLITO queda como característica de
nuestro mundo físico (dualismo cosmológico platónico).
El reto filosófico al que Platón responde así en su tiempo fue la confrontación entre el relativismo
“antilógico” o sensualista de los SOFISTAS, que adiestraban en la elocuencia, y el universalismo racional
o crítico de SÓCRATES, que buscaba la sabiduría. O bien, con palabras de Platón al fin del libro V de la
República, la pugna, de significación perenne y clásica, entre “ filodoxia” y “filosofía”. Los sofistas fueron
conscientes del fundamento humano (no divino ni natural) de las normas, su convencionalidad y relatividad,
pero incurrieron en el absurdo extremo subjetivista del convencionalismo relativista según el cual “ todas las
opiniones son verdaderas” (Protágoras). En cambio, Platón reivindica la universalidad y objetividad de los
principios de la verdad y la justicia en general, desarrollando dos influencias principales: Sócrates
Página 1
(importancia de la definición y el concepto buscados por el diálogo como método de la filo/sofía, con su
eléntica o refutación de prejuicios y su mayéutica o dilucidación de la verdad) y el PITAGORISMO
(importancia de la forma y la medida para entender las cosas); los dos, por su afirmación de la inmortalidad
del alma racional frente a la vida mortal del cuerpo.
2. Identifique y explique las ideas contenidas en el texto (2 p.)
El texto pertenece a la obra platónica de la “República”, término que traduce la palabra griega
“politeia”, cuyo significado es:
a) la condición de la ciudadanía (privada a mujeres, esclavos y “metecos”) o
b) el conjunto de los ciudadanos libres, o
c) el de Constitución o régimen político propio de tal ciudadanía.
El tema central se indica en su subtítulo: “Acerca de la Justicia”. Dividido en diez “libros” o
capítulos, el primero es una discusión con los sofistas sobre la relación entre justicia y felicidad. Los libros
siguientes buscan la definición la justicia como el orden adecuado entre las diferentes clases que han de
componer un Estado, o las partes que componen el alma, y tratan de diseñar el modelo ideal de Estado para
Platón, pero a propósito de ello abordan toda su filosofía de madurez de manera sistemática: epistemología,
ontología, ética y pedagogía. Con ella Platón pretende fundamentar su filosofía política, que fue el móvil y
el objetivo de su pensamiento.
Este fragmento forma parte del pasaje con que comienza el libro VII, conocido como mito o alegoría
de la caverna, una metáfora, según el propio Platón, de la educación que necesitamos para
a) formar a cada ciudadano lo mejor posible y
b) preparar a sabios gobernantes.
En él, el mito de la caverna, se resumen, en forma narrativa, el símil de la línea dividida y el símil
del Sol en los que se concentra didácticamente la filosofía de Platón y aparecen antes, en el libro VI.
Esta metáfora del libro VII no sólo es quizá la más famosa de la historia de la filosofía, sino que tiene
valor imperecedero en su descripción del proceso humano de aprendizaje o descubrimiento de la verdad
(educación).
El relato puede dividirse y resumirse en estas cuatro etapas:
1ª, DESCRIPCIÓN de la caverna: Unos hombres están desde niños encadenados de pies y cuello en
el fondo de una caverna inclinada donde sólo ven las sombras proyectadas desde atrás por un fuego que
alumbra unas figuras porteadas por hombres que hay detrás de ellos, ignorando que son sólo sombras.
2ª, LIBERACIÓN: Un prisionero es desencadenado para curarlo de su ignorancia, pero la liberación
le resulta forzada y penosa porque no está acostumbrado a mover pies y cuello ni a la luz, aunque al salir y
descubrir la realidad original se alegra y siente pena por sus compañeros.
3ª: REGRESO a la caverna para liberar a otros compañeros de su inconsciente prisión encontrando
oposición, como a él le pasó antes.
4ª: INTERPRETACIÓN de la comparación: la caverna y la naturaleza exterior regida por el sol se
corresponden respectivamente con el mundo visible y el mundo ideal o inteligible en cuya cima se encuentra
el Bien, causa de todo ser y saber, como el sol natural es causa de vida y visión en el mundo natural.
Pero también cabe señalar correlación entre esta alegoría y el símil de la línea dividida. Así, los
cuatro segmentos de la línea que simbolizan los grados correlativos de realidad y conocimiento estarían
representados en esta división:
dentro de la caverna: a) sombras y b) figurillas;
fuera de la caverna: c) reflejos y visión nocturna y d) seres físicos a la luz del sol.
Página 2
El fragmento X se refiere a la parte del mito Y (1, 2, 3 ó 4) y se corresponde con la parte Z (1, 2, 3 ó
4) del símil de la línea dividida.
3. Justifique las ideas del texto en relación con la posición filosófica del autor (2 p.)
La alegoría platónica de la caverna contiene un mensaje imperecedero sobre la necesidad de
educación o aprendizaje (pedagogía) que tiene el ser humano (antropología) para liberarse de la ignorancia,
es decir, sobre la necesidad de filosofía como búsqueda de la sabiduría que nos hace falta sobre el ser, el
saber y el hacer humano (ontología, epistemología, ética/política).
(PEDAGOGÍA) Platón considera a los sofistas responsables de la decadencia ateniense al mantener a
la población en una caverna de inconsciencia por culpa del relativismo que convierte en absurdo cualquier
aprendizaje (si todas las opiniones son verdaderas, como sostenía Protágoras, entonces no hay nada que
aprender). A la concepción sofística de la enseñanza como intro/ducción de conocimientos en la mente
(erudición y retórica para exhibirla), Platón opone su concepción como e/ducación que extrae de modo
reflexivo y mayéutico la sabiduría innata de la razón acerca de las verdades fundamentales, cuando mira
hacia las Ideas superando las meras sensaciones. Éste es el sentido del plan de estudios de la Academia que
fundó para hombres y mujeres en inédita igualdad de oportunidades.
(ANTROPOLOGÍA) Y es que los sofistas, para Platón, muestran una visión superficial de la
naturaleza humana: cuando proponen como principio de justicia la búsqueda del dominio para el placer,
pasan por alto la razón, capaz de conocer el Bien, que no coincide con el deseo. La razón no es sólo
instrumento de cálculo para intereses particulares, sino que puede definir realidades, valores y fines
comunes, aunque la sofística la desvirtúe en mera palabrería o “antilogía” convencionalista cuyo
sensualismo epistemológico y consiguiente fenomenismo ontológico conducen al grosero hedonismo moral
y al cinismo político.
(ONTOLOGÍA Y EPISTEMOLOGÍA) Platón reconoce que en este mundo sensible todo es
cambiante y perecedero, pero este juicio de la razón le lleva a afirmar la existencia de un mundo inteligible
en que se encuentran los principios inmutables de la naturaleza y la sociedad: las Ideas. No se trata sólo de
pensamientos o criterios de juicio sino de auténticas realidades o Formas de ser originales y modélicas de
todas las demás: la Justicia en sí, el Bien en sí, etc. Así, la respuesta de Platón al problema originario de la
filosofía, el del principio de physis, es que el principio es una raíz que se encuentra más allá de la physis y se
revela a la razón. Por eso podría decirse que con Platón la razón descubre el mundo ideal y funda la
metafísica (aunque este término sea posterior).
La ontología de Platón es idealista porque considera que el mundo más real o mejor es el ideal. Esta
concepción implica un dualismo cosmológico, pero jerárquico: el mundo sensible o de la génesis es
participación o copia del mundo de la esencia pura o plena, el ideal o inteligible.
La teoría de las IDEAS es la aportación original de la ontología platónica. Pero requiere algunas
presiones mínimas para entenderla. Aristóteles sugiere en su Metafísica que el origen de la teoría se
encuentra en la búsqueda socrática de la definición. Platón pensaba que las ideas no podían referirse a las
cosas, múltiples y variables, sino a ese carácter común y universal que nombra a todas las de una clase y
que es visto no por los sentidos sino por la inteligencia. El añadido platónico está en “separar” las ideas y
hacerlas trascendentes a las cosas individuales, convirtiéndolas en realidades o sustancias independientes
para ponerlas a salvo de las variables y relativas opiniones, aunque la noción de “mundo”, naturalmente, sea
metafórica.
El mundo ideal reúne las características que Parménides exigía al ser: cada Idea es única, eterna e
inmutable. Platón llama a las Ideas principios, causas, esencias y modelos de las cosas. Frente a
Parménides, sin embargo, en el Sofista Platón desbloquea la ontología superando el desafío lógico del
monismo del Ser de Parménides al distinguir dos sentidos de no ser (“oposición” existencial y “diferencia”
esencial) y por tanto de ser, que justifican el pluralismo idealista. Y en el “mundo” ideal reina también una
combinación y jerarquía de ideas o esencias, cuya cúspide es la “Idea suprema” del Bien, “Principio de
todo”, que “está más allá de la esencia en dignidad y potencia”. Pero esta concepción crea el problema de la
Página 3
relación entre las Ideas y las cosas, que Platón responde con el nombre de “presencia” de las Ideas en las
cosas o “participación” de las cosas en Ideas, aunque a Aristóteles esto le parece un nombre, pero no una
explicación, cuyos problemas lógicos encara el propio Platón en sus últimos diálogos.
La epistemología guarda una correlación estricta con la ontología: a cada grado de realidad
corresponde un grado (o tipo) de conocimiento. Así, el conocimiento de la realidad es un proceso
esquematizado en cuatro pasos, agrupados en dos, según el símil de la línea dividida del libro VI de la
República.
Su inicio es el estado mental en que se toman por realidad verdadera lo que sólo son sus imágenes, la
eikasía o “imaginación”, que equivale al momento de mayor inmersión en el mundo de la caverna (mundo
sensible) con la visión de las sombras proyectadas o imágenes (el arte, por ejemplo, como copia de la copia
de las Ideas que ya es la Naturaleza).
El siguiente momento de progreso epistemológico o liberación de la ignorancia, todavía
“cavernario”, es el de la pistis o creencia de que los objetos naturales o artificiales percibidos en el mundo
físico son la realidad única, total y definitiva. Estos dos primeros escalones del conocimiento constituyen la
doxa o parecer (apariencia y opinión a la vez) que tiene como objeto la naturaleza o mundo sensible. La
opinión es tan variable e inestable como las sensaciones de cada sujeto.
En tercer lugar, se accede al exterior de la caverna cuando aprendemos la exactitud de los objetos
matemáticos, que ya no pertenece al mundo sensible sino al mundo inteligible o ideal y nos prepara para la
captación intelectual de las Ideas: porque en las realidades matemáticas se da ya la estabilidad propia del ser.
La mente se encuentra en este momento en el estadio de la dianoia o raciocinio, que se eleva por encima de
las realidades físicas y las juzga en cuanto a su relativa verdad.
En cuarto y último lugar captamos las Ideas mismas o esencias puras que sólo capta la mente en su
estado supremo de noésis, la comprensión, inteligencia o entendimiento, que es la captación de las Ideas
como esencias o Formas de ser de todas las cosas hasta llegar a su fundamento, que es “la Idea suprema” del
Bien, “principio de todo”, según el símil del sol del libro VI, simbolizado por el sol del exterior de la
caverna. Estos dos últimos escalones del proceso educativo componen el nivel de conocimiento verdadero,
el de la episteme o ciencia, que conoce el mundo inteligible de las Ideas. Frente a las opiniones acerca del
mundo sensorial, la ciencia es opinión verdadera fundada en razones, según el Teeteto.
Platón llama dialéctica al método y a la ciencia que accede a la realidad auténtica y plena, la ideal.
La dialéctica es la filosofía en acción o el proceso educativo que nos conduce a la buscada sabiduría del
Bien, el cual posibilita la vida buena, justa y feliz, de individuos y comunidad. No es sólo un conocimiento
teórico sino un saber práctico que nos hace moralmente buenos (huella del intelectualismo moral
socrático), y capaces de gobernar la ciudad (intelectualismo político: quien conoce el Bien será el mejor
gobernante).
Merece también recordarse la doctrina del diálogo Timeo acerca de la cosmogénesis de nuestro
mundo natural. Se trata de otro “mito” platónico según el cual un dios artesano o DEMIURGO contemplaba
con pena el receptáculo o vacío informe anterior a nuestro mundo, al mismo tiempo que el mundo luminoso
de las Ideas o Formas de ser perfectas. Y por su bondad moldeó el receptáculo de acuerdo con el modelo de
las Ideas, con lo cual dio nacimiento a nuestro mundo sensible, “mezcla de ser y no ser”.
Y, por fin, no podemos olvidar que para Platón el conocimiento en general es un proceso de
ANÁMNESIS, reminiscencia o recuerdo de las Ideas o verdades fundamentales, que las cosas sensibles no
provocan sino que sólo evocan a través de sucesivas reencarnaciones, como cuentan el Menón, Fedón y
Fedro. Ni tampoco que es EROS, el amor, como cuenta en el Banquete y el Fedro, el que impulsa al alma a
perseguir el rastro de la verdad completa o ideal desde sus manifestaciones ínfimas en la materia hasta el
“mundo celeste” de la verdad pura.
(MORAL Y POLÍTICA) En definitiva, la reforma política requiere una reforma moral basada en una
reforma intelectual, y se orienta al gobierno de los sabios que, al conocer el Bien, pueden dirigir la ciudad
con justicia. Platón establece un principio de CORRELACIÓN ESTRUCTURAL entre alma y ciudad.
Distingue en el alma individual tres partes o facultades:
Página 4
deseo o apetito concupiscible;
voluntad o apetito irascible y
la razón, inmaterial e inmortal como las Ideas, pero encerrada en el cuerpo, reencarnándose hasta la
completa reminiscencia del mundo verdadero del que procede (to logistikón, to thimoidés, to epithimetikón).
En su diálogo Fedón, Platón representa esta concepción en su famoso mito o símil del alma como un
carro conducido por un auriga (la razón) que tiene dos caballos: uno blanco (la voluntad) y otro negro (el
deseo).
Siguiendo también un principio de ESPECIALIZACIÓN FUNCIONAL, asigna a cada parte las
correspondientes virtudes para su funcionamiento adecuado, que serían
moderación o templanza,
fortaleza o valentía y
sabiduría o prudencia.
Análogamente, en Kalípolis, la ciudad bella y buena (“bonita”) que representa al Estado ideal, habría
tres clases sociales encargadas de satisfacer las tres funciones necesarias para la vida con las mismas
virtudes correspondientes:
trabajadores que sirvan a la supervivencia de la comunidad;
guardianes fuertes y valientes que la defiendan de ataques o desórdenes y, por fin,
gobernantes [“guardianes perfectos”] que con su superior sabiduría conduzcan a la comunidad hacia
el bien común de la justicia.
La moderación sería una virtud necesaria para las tres clases sociales. Y la JUSTICIA sería la virtud
global, del alma o la ciudad, el orden adecuado, la realización del principio de especialización funcional:
“que cada cual haga lo suyo”, es decir, que cada individuo o clase social realice su función propia.
Lo que Platón pretende, en cualquier caso, es el gobierno de los SABIOS, o sea, de la razón: la
aristocracia moral de la sabiduría y la virtud, reconocida tras los estudios de Dialéctica. En realidad, no otra
cosa sería la democracia si se entiende como una aristocracia electiva que no elige cargos por sorteo sino por
presunta capacitación. Pero Platón no dice cómo se implantaría el gobierno de los sabios, sino que plantea su
Kalípolis (bella ciudad) como un régimen que nunca ha existido ni probablemente existirá, que es lo que se
llamó en el Renacimiento “utopía”, y que sirve sólo como criterio crítico (o ideal) de los regímenes reales.
Tras su experiencia en Siracusa de la dificultad de hallar un rey filósofo incorruptible o de ser
aceptado como filósofo gobernante, en obras posteriores (el Político y las Leyes) Platón cambió su propuesta
de un gobierno de sabios por un gobierno de las LEYES, considerando que, si se respeta la ley, el valor de
los regímenes sería: primero, la monarquía (más simple de gobernar), seguido de la oligarquía y por fin la
democracia, mientras que, sin respeto a la ley, el orden de valor es inverso (y, por tanto, la democracia sería
el menos malo).
De todos modos, ya en la Kalípolis de la “República”, Platón propone, como condiciones prácticas
de realización de su ideal político educativo y moral, una serie de medidas que anticipan lo que se llamará
despotismo ilustrado y que adolecen de un paternalismo totalitario inaceptable por quienes consideran que la
dignidad de los humanos adultos exige una igual autonomía. Así, junto a una progresista afirmación de la
igualdad de oportunidades de varones y mujeres en educación y posible gobierno, defiende para las dos
clases superiores del Estado, guardianes y gobernantes, la privación de propiedad y de familia propios,
con la finalidad de que la avaricia o el nepotismo no corrompan la justicia como orden que busca el bien
común (aunque sea a costa del de muchos individuos: colectivismo vs. individualismo). Esta posición
anticipa diversas formas de comunismo moderno, difiriendo en que no considera la eliminación de
propiedad y familia fines con valor moral propio (igualdad o justicia) sino como un mal menor, como
medios pragmáticos de controlar el abuso, aunque en ambos casos parece que la indignación por la injusticia
ofusca la pretendida razón del filósofo.
Página 5
4. Relacione el tema o el autor del texto con una posición filosófica de otra época (2 p.)
Hay tres aspectos importantes en los que cabe establecer una analogía entre el pensamiento de Platón
y el filósofo del siglo XIX Karl MARX.
En primer lugar, en cuanto al punto de partida de sus propuestas, al estado de inconsciencia
simbolizado por la caverna platónica le resulta aplicable el concepto de marxista de ALIENACIÓN.
Alienación o enajenación significa alejamiento, pérdida o desposeimiento. Estar alienado sería tener una
falsa conciencia sobre la realidad, a la cual llama Marx “ideología”, inducida por las clases sociales
dominantes para enmascarar y mantener su dominio económico sobre las demás clases. La diferencia teórica
estaría en que para Platón la mentalidad cavernaria se debe sobre todo a la moralidad individual, aunque el
pensamiento social dominante pueda influir en ella (los sofistas, en su caso), pero para Marx se debe sobre
todo a la opresión de la clase social dominante. Queda sin explicar en su teoría cómo es posible su teoría
misma, es decir, cómo es posible la crítica de las ideologías si fuera cierto que el pensamiento está
determinado por la posición económica del pensador, de acuerdo con la tesis de su materialismo histórico:
“no es la conciencia la que determina el ser sino, al contrario, es el ser social el que determina la
conciencia”.
En segundo lugar, en cuanto al fin político ideal, los dos autores coinciden en proponer el
COMUNISMO, es decir, la privación de familia y propiedades privadas. Pero se diferencian en que para
Platón no se trata de un bien, sino mal menor, como medio para evitar un mal mayor: la corrupción de las
clases superiores por favoritismo. En Marx, en cambio, el comunismo, que consiste en la eliminación de la
propiedad privada para todos de los medios de producción como presunta causa de la división social, es un
valor en sí mismo: la igualación económica de toda la sociedad. Dicho de otro modo, para Platón el valor
político principal es la justicia, es decir, dar a cada cual lo suyo, mientras que para Marx el valor principal
es la igualdad. Lo cual parece implicar el menosprecio de la libertad que marca diferencias morales, y no
sólo económicas, entre los individuos, y por tanto de la justicia, que es dar a cada uno lo suyo según su
mérito.
En tercer lugar podemos comparar el régimen político propuesto por ambos autores. El de Platón
sería la ARISTOCRACIA intelectual y moral y el medio que plantea para llegar a ella sería la educación,
aunque nos dice cómo se implantaría el régimen-. Por su parte, Marx aspira a una sociedad sin clases
sociales y sin Estado, pero el medio que propone en su Manifiesto Comunista es la revolución armada y una
subsiguiente “DICTADURA del proletariado”. Los dos serían casos de “DESPOTISMO ILUSTRADO”.
De ahí la famosa crítica de Karl Popper en su libro La sociedad abierta y sus enemigos tanto a Platón como
a Marx por el carácter totalitario de sus propuestas políticas.
5. Complete los espacios en blanco de las siguientes frases con la palabra o expresión correcta (2
puntos: cuatro términos, a 0’5 ptos. cada uno)
DESCARTES
1) La primera regla del método cartesiano para el uso de la RAZÓN en la ciencia es la EVIDENCIA, que recomienda aplicar la DUDA
METÓDICA hasta encontrar la verdad clara y distinta. La primera verdad que así halla Descartes se conoce como el COGITO:
“pienso, luego existo”. Descubierta así la conciencia como primera evidencia, Descartes analiza a continuación sus distintas IDEAS.
Entre las ideas innatas encuentra Descartes una que no puede haber causado el propio yo y por tanto manifiesta la existencia de una
realidad distinta de la mente y sus ideas: la idea innata de ser perfecto o DIOS. Y la idea de Dios, que como ser bueno y veraz no nos
puede engañar en lo que la mente considere necesario, es el “puente” que garantiza la verdad de nuestra creencia en un MUNDO
EXTERIOR correspondiente a la conciencia y sus ideas.
2) Las reglas del …………MÉTODO………………. cartesiano son cuatro: la primera es la ………EVIDENCIA……….……….., la
segunda es el………ANÁLISIS…………..…….., la tercera es la ………SÍNTESIS……….……… y la cuarta es la………
ENUMERACIÓN…....
3) Según Descartes la …………RAZÓN……………. es la única facultad que puede conducir al hombre al conocimiento de la verdad.
Para ello es preciso que se siga un ………MÉTODO…………………. que consta de cuatro ………REGLAS………………….. La
primera de ellas es la ……EVIDENCIA……………
Página 6
4) Según Descartes, la…………RAZÓN………. es la única facultad que puede conducir al hombre al conocimiento de la verdad. Solo se
debe aceptar como verdadero aquellas ideas que aparecen con absoluta………CERTEZA………………….. Para ello las ideas deben
ser ………CLARAS…………………. y …………DISTINTAS………………. de modo que no quepa ninguna duda.
5) El objetivo de la duda cartesiana es encontrar una…VERDAD…………. de la que sea imposible dudar por pequeña y extravagante
que sea la duda. Por eso, fundamenta los motivos de la duda no solo en las falacias de los…SENTIDOS…………. y en la confusión
del…SUEÑO………con la vigilia sino en la existencia de un genio…MALIGNO……...........
6) En la metafísica cartesiana se establece la existencia de tres……SUBSTANCIAS……………….. porque Descartes considera que en
el hombre se dan la res…EXTENSA……………. y la res ……COGITANS………………, además de la que corresponde a Dios, que
es la única en cuya idea está comprendida la …EXISTENCIA…………………
7) Para Descartes las ideas claras y distintas no se derivan de los…SENTIDOS………………………., ni de la …
IMAGINACIÓN…………………., sino que son……INNATAS………………….y proceden en última instancia de un ser infinito y
perfecto que garantiza la ...VERDAD.............. de tales ideas.
8) La duda cartesiana tiene como objetivo la búsqueda de la verdad, por lo que no puede considerarse ……ESCÉPTICA………………,
sino meramente metódica. Sin embargo, tiene un carácter teorético y no…PRÁCTICA…………...……., porque no afecta a las
costumbres de la vida. La regla de la evidencia, que se obtiene de la superación de la duda, se basa en ideas…CLARAS……………….
y……DISTINTAS.…………….
9) Cuando habla de la res…EXTENSA…..………, Descartes distingue entre las cualidades…PRIMARIAS…………………. y las
cualidades ……SECUNDARIAS……………… Según Descartes, Dios solo garantiza la existencia de las primeras, a saber, la
extensión y el ………MOVIMIENTO………………..
10) Descartes defiende un……DUALISMO…………….antropológico radical, porque considera que el hombre está compuesto por dos…
SUBSTANCIAS………………… distintas, el cuerpo y el alma, de manera que aun sosteniendo el…
DETERMINISMO………………..científico de la época, quedara a salvo la……LIBERTAD………….....del alma humana.
Página 7