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Platón Selectividad. Resumen Completo.

Este documento resume el contexto filosófico y cultural de Platón. Explica las influencias de Sócrates, los sofistas y presocráticos en el pensamiento de Platón. También analiza el contexto cultural de Atenas en la época de Platón, incluyendo desarrollos en teatro, arquitectura, escultura, retórica e historia.

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Platón Selectividad. Resumen Completo.

Este documento resume el contexto filosófico y cultural de Platón. Explica las influencias de Sócrates, los sofistas y presocráticos en el pensamiento de Platón. También analiza el contexto cultural de Atenas en la época de Platón, incluyendo desarrollos en teatro, arquitectura, escultura, retórica e historia.

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RESUMEN PLATÓN.

1. Contexto filosófico-cultural.
Este fragmento que vamos a comentar pertenece al libro VII de La República,
diálogo platónico de madurez junto con Fedón, Fedro y el Banquete. La obra se presenta
al comienzo como una investigación del concepto de justicia, ampliándose a un cuadro
mas complejo que contiene los aspectos más maduros del pensamiento de Platón. Esta
obra es una muestra de la riqueza temática que implica el pensamiento platónico, pero es
el contexto filosófico y cultural lo que nos ayuda a entender el porqué este pensador
dedica su obra más extensa y gran parte de su pensamiento a reflexionar sobre cómo debe
organizarse un Estado justo.
La motivación platónica era principalmente política debido a su desengaño político tras
la muerte de Sócrates y su participación en la política de Atenas. ¿Cómo es posible que
un sistema político haya condenado a muerte al hombre más justo que conoció? Este
hecho conduce a Platón a un pesimismo y escepticismo respecto a la política práctica y
decide dedicarse a la teoría: la filosofía.
Nuestro autor decide poner el foco en la educación de los gobernantes para que
sean capaces de organizar un Estado justo. A raíz de esta preocupación, Platón llega a una
propuesta política que intentará poner en práctica en Sicilia hasta tres veces con resultados
catastróficos. Esto le lleva a fundar la Academia en Atenas para la educación de
ciudadanos y gobernantes, convirtiéndose en el filósofo más reputado de Atenas.
Contexto filosófico.
Así pues, la motivación inicial de su pensamiento fue fundamentalmente política
y moral motivada por quien fue su mayor influencia: su maestro Sócrates. Esta influencia
le llevó a buscar el fundamento de la justicia y el orden social, y lleva a Platón a considerar
que no pueden basarse en un mero relativismo ni ser fruto de un simple pacto social como
pensaban los sofistas. También respecto a la educación tienen discrepancias: la educación
en los sofistas tiene una finalidad práctica inmediata que consiste en enseñar retórica y
Platón la entiende de un modo distinto que funciona no solo como crítica a la explicación
sofista, sino a la corrupción del sistema político que había permitido el ascenso de un
modelo educativo que había conducido a la crisis.
En lo que respecta al relativismo, Platón sigue las ideas de Sócrates: solo por la
existencia de lo justo son posibles actos justos. Esa búsqueda del concepto de justicia
configura su sistema filosófico que conduce a Platón a la formulación de la teoría de las
ideas, centro de su filosofía. Igualmente, la filosofía platónica se orienta hacia otra idea
de los sofistas: el escepticismo. Los sofistas se equivocaban al pensar que no es posible
un conocimiento verdadero, y se debía a que se situaban en el terreno de lo sensible. El
conocimiento del mundo físico, cambiante y temporal, solo es posible por referencia a
otra realidad inmutable, eterna y permanente. Así, a la motivación político-moral de
Platón se añade una motivación epistemológica que conduce también a la formulación de
las ideas. La realización del ideal ético exige un conocimiento universal.
Además de un contexto filosófico en el que destaca la oposición entre sofistas y
Sócrates, hay que añadir una clara influencia presocrática. Una fuerte influencia la
encontramos en Parménides y su oposición con Heráclito. Heráclito había afirmado que
las cosas están en un continuo cambio, todo fluye. Parménides, había considerado que el
cambio era imposible. Platón concede terreno a Heráclito al afirmar que el mundo
sensible está sometido al devenir, pero Parménides tiene razón si pensamos no en el
mundo sensible, sino en aquellas entidades que, como los números, por ejemplo, no se
alteran. Todo lo que existe en el mundo sensible es una representación de otra realidad
diferente, el mundo inteligible, que podemos captar por la razón. El mundo sensible está
sometido al cambio, pero las ideas son inmutables, eternas e imperecederas. También
recoge de Parménides la división entre la vía de la verdad y la vía de la opinión que en
Platón se entiende como la división entre doxa y episteme. La importancia de la razón y
de las características del ser también pueden verse reflejadas en el pensamiento de Platón.
Otra influencia clara es la del pitagorismo. Esta puede verse en la importancia que
concede Platón a las matemáticas, la creencia en la inmortalidad del alma, la doctrina de
la transmigración de las almas, la concepción dualista del ser humano considerado como
cuerpo (cárcel del alma) y alma. Finalmente, Platón criticará el mecanicismo atomista y
defenderá una teleología cercana a Anaxágoras.
Contexto cultural.
No solo es importante el ambiente filosófico e influencias que repercuten en la
filosofía platónica, sino también el contexto cultural que rodea su obra. Con Pericles,
Atenas se convirtió en el foco cultural del mundo. Algunos la llaman la Ilustración
Ateniense, pues una de sus preocupaciones fue fomentar el arte y las ciencias en la polis,
lo que implicó una “explosión” cultural en Atenas: teatro, arquitectura, escultura, etc. Sin
embargo, la crisis de la polis ateniense tiene su impacto igualmente en lo cultural: se
produce un giro hacia el naturalismo psicológico frente al tono heroico-trágico anterior.
Destacamos en la literatura dramática a Sófocles y Eurípides, que llevan a escena
las grandes inquietudes personales y políticas de los griegos afectados por la enorme
crisis. Respecto a la arquitectura, será fundamental Fidias como creador del Partenón, la
acrópolis y de esculturas como la de la diosa Atenea. Su obra quedará oscurecida por
acusaciones de corrupción. En la escultura destacamos a Mirón en su estudio de la
proporcionalidad humana presente en el canon de belleza griego y el Discóbolo. También
cabe destacar a Praxíteles con la Afrodita de Cnido, primera escultura que representa un
desnudo integral en la historia del arte.
Podemos destacar, por último, la retórica con Lisias, que fustiga el régimen de los
Treinta Tiranos; la comedia ática con Aristófanes en la que cuestiona en clave humorística
la sofística y las instituciones familiares y ciudadanas; y el género histórico, con Heródoto
y Tucídides, que fundan el género histórico.
2. Identifique y explique las ideas contenidas en el texto.
*Como siempre serán de la caverna, empezaremos siempre con la misma
introducción y luego se concreta el tema:
Este fragmento que vamos a comentar hace referencia al mito de la caverna.
Mediante este mito, Platón trata las consecuencias educativo-políticas de sus
planteamientos sobre realidad y conocimiento. Es decir, abarca temas epistemológicos y
ontológicos además de temas éticos, políticos, antropológicos y educativos. Toda su
filosofía puede entenderse en torno a este mito. Presenta las Ideas y el conocimiento de
estas como guías de los hombres para superar las convenciones humanas y alcanzar la
verdad moral. Un camino ascendente desde la ignorancia al conocimiento que solo puede
alcanzarse mediante un proceso de educación.
Concretamente, el texto seleccionado trata...
3. Justifique las ideas del texto en relación con la filosofía del autor.
*Para esta pregunta, igual que para la anterior, se necesita conocer la filosofía del
autor. En esta deberéis exponer los planteamientos fundamentales de su filosofía
(salvo aquellos aspectos ya comentados en la anterior pregunta). La introducción es
siempre la misma y, a partir de ahí comentar la filosofía de Platón teniendo como
referencia el texto.
Como hemos explicado en la anterior pregunta al analizar el tema del texto, la
alegoría de la caverna implica todos los aspectos de la filosofía platónica.
Ontológicamente, expresa la jerarquía de lo real y su dualismo ontológico;
epistemológicamente, el grado de conocimiento y tránsito de la ignorancia al saber;
pedagógicamente el proceso educativo en sí; políticamente quién debe gobernar, por qué
y cómo; y antropológica y éticamente, el acceso a la plenitud humana. Así pues, el tema
del texto se relaciona con toda la filosofía del autor.
(Y ahora, se empieza con la teoría).
Filosofía de Platón.
1. Ontología (realidad).
La gran novedad del pensamiento de Platón radica en descubrir una realidad
superior e inteligible que da razón de toda la realidad del mundo físico. Así, la doctrina
central de Platón es la teoría de las ideas. Esta consiste, de forma breve, en la afirmación
de que existen entidades inmateriales, absolutas, inmutables y universales que son
independientes del mundo físico. Platón, por tanto, divide la realidad en dos mundos: por
una parte, el mundo superior, invisible, eterno e inmutable de las Ideas y por otra parte el
mundo físico, visible, material y sujeto al cambio. Al distinguir dos mundos, hablamos
de un dualismo ontológico.
Entendemos por ideas aquellas realidades eternas e inmutables de la que se deriva
todo lo que hay en el mundo físico. Idea en Platón implica, además de algo realmente
existente, unidad, reunión indisoluble, definición y esencia de las cosas. Las ideas son
absolutas y el fundamento del conocimiento en cuanto que el auténtico conocimiento será
el de las ideas: lo universal, no lo particular concreto.
Si las ideas no dependen de los seres físicos, es decir, son independientes; estos sí
que dependen de ellas. Platón recurre a dos términos para caracterizar cómo se relacionan
los seres sensibles con las ideas: mediante imitación (los seres sensibles imitan las ideas)
y participación (los seres sensibles participan de las ideas correspondientes). La mímesis
o imitación pone el foco en el hecho de que las ideas son modelos que las cosas pretenden
imitar sin que lleguen a igualarlas.
El mundo de las ideas o inteligible alberga no solo las ideas de las cosas sensibles
o seres físicos, sino también las ideas matemáticas y los ideales morales y políticos
(bondad, justicia, etc.) que tienen relación con la conducta individual y la organización
de la convivencia social. Para Platón las ideas no son un aglomerado inconexo de
esencias, sino que forman un sistema jerarquizado en cuya cúspide está la idea del Bien.
El Bien es la idea más importante, expresión del orden, sentido, causa, fin, la razón última
de ser y de la inteligibilidad de lo real. En el mito de la caverna aparece representado por
el sol (en el libro VI de la República), aquella idea que ilumina a las demás ideas. Es
fuente de conocimiento de todas las cosas.
2. Epistemología. Sobre el conocimiento.
El verdadero conocimiento es el de las ideas. Conocer implica conocer la idea.
Por lo tanto, se nos presenta un problema: si el ser humano está en el fondo de la caverna,
viviendo en la ignorancia sujeto al mundo sensible, ¿cómo alcanzamos un conocimiento
de las Ideas si pertenecen a un mundo separado? La respuesta es la teoría de la
reminiscencia.
Platón soluciona el problema del origen del conocimiento entendiéndolo como
anámnesis, es decir, una forma de recuerdo, un despertar de algo que ya existía desde
siempre en nuestra alma. Para entender esto, es preciso detenernos en su concepción del
ser humano. El ser humano es una realidad dual en el que el mundo sensible y el mundo
inteligible confluyen: está compuesto de cuerpo y alma. El cuerpo pertenece al mundo
sensible, mientras que el alma pertenece a las ideas. Cuando el alma se encarna en un
cuerpo, olvida incluso la existencia del mundo de las ideas y cae en la ignorancia. El
cuerpo es la cárcel del alma, que la atrapa en el mundo sensible, lejos de su lugar natural.
Pero el alma, por su carácter ideal, conoce las ideas aunque las haya olvidado tras esa
unión. Es necesario, por tanto, emprender un camino en el que, partiendo de la
observación de las cosas sensibles, el alma vaya recordando las ideas y culmine en la idea
del bien.
En diálogos posteriores desaparece toda referencia a la doctrina de la
reminiscencia y se centra en la dialéctica como saber verdadero, admitiendo distintos
grados de conocimiento y una jerarquía.1 Nos muestra en La República una teoría del

1
Para que lo entendáis, la reminiscencia no necesariamente desaparece: la idea de que hay que empezar
por algo, y eso sea el recuerdo, sigue estando. A partir de lo que el alma ya sabe, se emprende el camino
conocimiento objetivista e intuicionista. Objetivista porque es el objeto el que determina
el carácter y dimensión del conocimiento y el sujeto es un mero receptor sin aportar nada.
Habrá que avanzar hasta la filosofía moderna para que el sujeto adquiera protagonismo.
E intuicionista porque al alcanzar los niveles máximos de conocimiento este solo se puede
producir por captación inmediata.
Teniendo esto en cuenta, Platón determina las fases y modos específicos del
conocer de forma jerárquica: se resume en el famoso símil de la línea dividida. A lo largo
de su obra, Platón distingue y contrapone dos formas de conocimiento: el saber o ciencia
(episteme) y la opinión (doxa). Es posible opinar y equivocarse, pero es imposible saber
algo y estar equivocado, pues de estarlo no sabía realmente. Las opiniones son inestables,
mientras que el saber es estable. Y las opiniones carecen de fundamento sólido, mientras
que el saber es conocimiento verdadero y estable. No son solo formas de conocimiento
distintas, sino que, por su propia naturaleza, tienen distintos objetos: el saber tiene como
objeto las ideas y la opinión tiene como objeto el mundo sensible. Son opiniones
justamente por eso: por la inestabilidad y mutabilidad del mundo físico. No puede haber
saber del mundo físico, solo opinión.
Opinión (Doxa)
Siguiendo con el símil, tanto opinión como saber tienen dos grados distintos. La
opinión se divide en conjetura o imaginación (Eikasía) y en la creencia (Pistis). Cada
grado de conocimiento posee un grado de realidad y de ser. La imaginación se refiere a
las sombras e imágenes de las cosas y la creencia a las cosas y objetos sensibles en sí
mismos. Tienen diferente grado ya que, si de por sí las cosas y objetos representan una
imitación de la idea, las imágenes de esas cosas suponen una representación de algo
previamente falso2 (copia de la copia, esto no los pongáis que es una expresión para que
lo entendáis)). El conocimiento de conjetura es engañoso, no fiable, el grado más bajo
posible. En cuanto al conocimiento de creencias es aquel que conseguimos mediante los
sentidos. El segundo grado de conocimiento corresponde a la Física, el cual para Platón
no es una ciencia (es opinión, doxa). La conjetura es un estado mental de inseguridad, la
creencia es un estado de seguridad, pero sin fundamento.
Episteme (saber o ciencia)
Por otro lado, la episteme se divide igualmente en dos grados de conocimiento al
que le corresponden distintas realidades, pero ya moviéndonos en el terreno de la ciencia,
del verdadero saber. Es decir, los objetos son inteligibles, pero también poseen distinto
grados. El primero y más bajo en grado se refiere al conocimiento de entes matemáticos,
ya que el alma todavía se sirve de imágenes y objetos del mundo sensible a modo de
hipótesis para llegar a una conclusión: recurren a lo sensible para elevar a lo inteligible.
Le corresponde la razón discursiva (Diánoia), propia de las Matemáticas: Aritmética y

hacia la idea del Bien de modo ascendente, desde lo más bajo (interior de la caverna, sombras e imágenes)
hasta lo más alto. Esto es solo para que lo entendáis.
2
Explicado con mejores palabras sería: conjetura implica la captación de imágenes de los objetos que de
por sí son una imitación, por lo que implica menor claridad y realidad.
Geometría. En cuanto al conocimiento filosófico, este tiene por objeto las propias ideas,
que el alma aprende sin recurrir a lo sensible. Le corresponde la inteligencia (Nóesis)
pura y la ciencia perfecta, que es la Dialéctica, la cual conduce a la idea del Bien.
3. Antropología. Ser humano.
Como ya se ha adelantado, la concepción platónica del ser humano se relaciona
estrechamente con la teoría de las ideas. Y es que este dualismo antropológico separa
tanto cuerpo y alma como el ámbito de las ideas y el ámbito de los seres físicos, sometidos
al cambio y corrupción: el alma es afín a las ideas y se siente impulsada por su propia
naturaleza hacia ellas, mientras que el cuerpo pertenece al mundo físico. El destino del
alma se cumple en la contemplación, en el conocimiento de las ideas. Tal y como
menciona Diego Sánchez Meca en su Teoría del conocimiento, toda la ocupación del
filósofo o del sabio debe, pues, consistir en tratar de superar los obstáculos que proceden
de la vinculación del alma al cuerpo y de la pertenencia del cuerpo al mundo sensible.

En sus obras más maduras (República, Fedro) adopta una concepción más
compleja del alma, ya que esquema básico dualista no tenía en cuenta que las tendencias
y pasiones son, en realidad, fenómenos psíquicos también y no meramente corporales.
Esta concepción más compleja del alma distingue en ella tres partes o funciones.
Por un lado, el alma está asociada con lo sensible, con los Apetitos. Por otro lado,
hay una tendencia dentro del alma hacia lo inteligible y verdadero, que es la Racionalidad.
Entre estos dos extremos se produce una síntesis trabajo de la tercera función o parte del
alma, encargada de proporcionar a la razón dominio sobre lo irracional, que es la energía
de la voluntad. A estas tres funciones o partes, Platón llama a la asociada con los instintos
y las pasiones alma concupiscible. A todo el ámbito de la racionalidad la llama alma
racional (es la única inmortal). A la que hace una función mediadora que se encarga del
ámbito de la emotividad y las pasiones nobles la llama alma irascible. (De hecho, Platón
llega a situarlas en zonas del cuerpo distinta: la concupiscible bajo el vientre, irascible en
el corazón y la racional en el cerebro). Aparece en el famoso Mito del carro alado.
4. Ética y política.
Como hemos mencionado, la motivación inicial de Platón fue fundamentalmente
política y moral, influido por su maestro Sócrates. En base a esto, Platón se centró en la
justicia, a la que calificó como principal virtud política. Es pues, fundamental, encontrar
un concepto de justicia relacionada con el saber y no con la opinión (que es lo que
enseñaban los sofistas). Debido a esto, a la justicia como virtud general, Platón busca una
definición precisa de virtud, y ofrece dos significados: Virtud como sabiduría. Recoge el
significado de Sócrates: quien conoce lo que es el Bien, necesariamente obrará bien.
Mediante el conocimiento y el saber, el alma logra purificarse, concentrarse en sí misma.
Y Virtud como armonía entre las partes que integran el alma. Este es el que se aplica
a la justicia: la justicia es entendida como una virtud general que se alcanza cuando las
tres partes del alma logran la perfección que le es propia a cada una. Dicho de otra
manera: la justicia es la armonía entre las tres partes del alma con sus respectivas
virtudes.
Por tanto, queda determinar qué virtud le corresponde a cada parte del alma. Para
el alma racional tenemos la prudencia, virtud que capacita para elegir la acción más
adecuada. El alma racional debe ser prudente para dirigirse al mundo de las ideas al que
pertenece. El alma irascible debe poseer fortaleza, virtud que permite acometer acciones
difíciles y soportar lo penoso. Y para el alma concupiscible tenemos la templanza, virtud
que regula la tendencia hacia el placer sensible. ¿Qué es la justicia? Podemos definirla
mejor: es la armonía entre las partes del alma junto con sus virtudes. Justicia como
virtud total que nace de la armonía entre las partes del alma.
Pero Platón entiende que el individuo forma parte de la comunidad y está sujeto a
ella, por lo que esta armonización debe darse también en la sociedad. El Estado debe
proporcionar los medios para alcanzar la sabiduría, por lo que ética y política serán
inseparables (algo que Maquiavelo, siglos después, puso en duda). ¿Cómo se da esta
armonía en la sociedad? Dicho de otra manera: ¿cómo conseguir que un Estado sea justo?
Hay fundamentalmente tres necesidades que cubrir: económicas, de defensa y de
gobierno. Para que un Estado sea justo debe comenzar por cumplir el principio según el
cual cada una de estas necesidades debe ser atendida por un tipo diferente de individuos,
definiendo así tres tipos de individuos o estamentos en los que divide la sociedad:
- Productores. Deben dedicarse a cubrir las necesidades inmediatas
(labradores, constructores), a proporcionar las herramientas necesarias
(herreros, carpinteros) y a facilitar el comercio (navegantes, comerciantes).
- Guardianes. Deben defender el Estado de los desórdenes internos y ataques
externos.
- Gobernantes. Deben recibir una preparación muy especial que los capacite.

Para Platón, como puede verse, la sociedad posee la misma estructura que el alma. Tres
son los grupos o clases sociales en las que se divide la sociedad y tres son las partes en
las que se divide el alma. No es coincidencia: se corresponden con las tres partes del alma.
Es lo que se conoce como correlación estructural entre alma y estado. Así, el alma
racional se relaciona con los gobernantes, el alma irascible con los guardianes o guerreros
y el alma concupiscible con los productores. Y cada individuo y grupo social debe
dedicarse a la tarea que le es propia: principio de especialización funcional. Cada uno
debe hacer el trabajo que le corresponda por aptitud natural y educación, y dedicándose
a aquello que sobre lo que tiene aptitud, logrará satisfacción personal.
La justicia es la misma para la sociedad que para el alma: armonía entre las
partes del alma, la virtud propia y el estamento social. Habrá justicia si cada uno de
los grupos sociales realiza su función y de modo adecuado al poseer la virtud que le es
propia. Prudencia para gobernantes, fortaleza para guardianes y templanza para
productores. Desde el punto de vista político representa un estado ideal y utópico que
puede definirse como el gobierno de los sabios.
Pues el gobierno corresponde a los que saben, es decir, a los filósofos. En la
cúspide de las ideas se encuentra la idea del Bien, expresión de orden, sentido e
inteligibilidad de todo lo real. El conocimiento del Bien es la culminación de todo saber,
tanto teórico como moral. El filósofo, en tanto que debe conocer el bien, debe igualmente
gobernar, como se ve en el mito de la caverna cuando el prisionero debe volver para guiar
a los demás. El sabio platónico es hombre de ciencia y de estado. Así pues, esta
concepción del estado implica una desestimación de las leyes: si el que conoce el bien
hace el bien, una sociedad gobernada por sabios no necesitará de leyes (aunque el Platón
de la vejez reflexionará, entre otras cosas, sobre las leyes, con una visión pesimista de su
propio pensamiento).
También prohíbe la propiedad privada debido al predominio del interés público.
La política de Platón se divide en tres estamentos y ninguno tiene un predominio sobre el
otro, y posibilita la permeabilidad entre estamentos. Esta permeabilidad de las clases
sociales, para que sea justa, exige un sistema educativo para todos que otorgue
determinación de las actitudes de cada uno y acepte de buen grado el lugar que le
corresponde. Las mujeres han de recibir la misma educación que los hombres, medida
igualitaria que tristemente desaparecerá de la filosofía posterior hasta filósofos y filósofas
cercanos a una edad contemporánea.
En la República, la educación se organiza en dos niveles:
1. El nivel primario, común a todos los ciudadanos, la educación se lleva a cabo por
medio de la gimnasia y la música (música englobaba arte y poesía3).
2. El segundo nivel, reservado a futuros gobernantes, se prolonga desde los 20 a los
35 años y se desarrolla mediante un estudio detallado y progresivo de las
matemáticas y, en su fase definitiva, abordarse la dialéctica, que culmina con el
conocimiento del bien (¡qué casualidad, como en el símil de la línea!)
Todos estos ingredientes conforman el Estado Ideal de Platón.
[5. Simbología del mito de la caverna. 4
Como se ha visto, el mito de la caverna recoge todos los aspectos del pensamiento
platónico. Además del visto en el texto (que siempre cae uno), puede verse en esta alegoría
toda una simbología que hace referencia al pensamiento platónico.
El mito consiste en unos prisioneros que desde su nacimiento permanecen en lo
más profundo de una caverna atados de piernas y cuello, y solo se les permite mirar a un
punto. Detrás de ellos se encuentra un fuego por el que pasan hombres sosteniendo formas
físicas de animales, objetos, etc. Y esas sombras se proyectan en la parte de la caverna
que ven los prisioneros. Y como no han visto nada más, piensan que es la única realidad.

3
Expulsa finalmente a los poetas de su república ideal por ser inventores de mentiras innobles. Si os da
tiempo, metedlo como curiosidad.
4
Esto es para vosotros. Haced referencia si queréis en el desarrollo de la pregunta 3.
Pero uno de ellos es liberado y descubre la verdadera realidad a través de un costoso y
sufrido proceso, y cuando sale es deslumbrado por la luz del sol. Finalmente, tras el
deslumbramiento, puede apreciar la verdadera forma de las cosas: ve los reflejos en el
agua y la luz del sol que le permite apreciar todo lo real.
Una vez conocida la verdadera realidad regresa a la caverna a ayudar a sus
compañeros, pero estos, al no conocer otra realidad, piensan que es un engaño. Pese a la
insistencia en liberarlo, los prisioneros no ceden, y se abre la posibilidad incluso de que
lleguen a matarlo.
Simbología.
Ontológica. El interior de la caverna representa el mundo sensible. Las sombras
proyectadas y los objetos que la proyectan componen los objetos del mundo sensible, que
solo son imitaciones y sombras de esas imitaciones. El fuego que las ilumina representa
el sol. En el exterior de la caverna tenemos el mundo inteligible, la verdadera realidad.
Los reflejos que ve en el agua representan los entes matemáticos (ideas, pero en menor
grado), todos los entes que ve representan las ideas y el sol que permite que todos se vean
es la idea máxima, la idea del Bien.
Epistemología (Símil de la línea). El interior de la caverna representa la opinión, pues
no podemos hacer ciencia o verdadero saber de algo que no es real. A las sombras que
proyectan los objetos le corresponde la imaginación o conocimiento de conjetura y a los
objetos en sí la creencia. El exterior representa el verdadero saber, episteme. La visión de
los objetos reflejados le corresponde la dianoia, razón discursiva; y a los objetos el saber
dialéctico (inteligencia, nóesis). La culminación sería conocer el Bien.
Antropología. Los prisioneros representan a los humanos que viven en la ignorancia, y
la liberación de uno de ellos representa el primer paso hacia la liberación del alma y el
camino hacia su plenitud. El camino es difícil, representando el paso de la ignorancia al
saber. El mundo exterior y el reconocimiento de que es la verdadera realidad mediante la
luz del sol representa el lugar natural del alma, y llegar hasta allí el objetivo de una vida
plena. El alma está donde tiene que estar, que es el “objetivo de la vida”.
Ética y política. La liberación del prisionero y su salida al exterior representa el camino
que del futuro gobernante. El contemplar las cosas y, en especial, el sol, representa el
conocimiento de las virtudes morales y el Bien que capacita para gobernar (rey filósofo).
El regreso del prisionero representa el compromiso de ayudar a los demás, guiándoles
hacia la verdadera realidad (mediante educación). Platón habla de un posible intento de
asesinato, mostrando su pesimismo alimentado por la condena de Sócrates.]
4. Relacione el tema o el autor del texto con una posición filosófica de un período
histórico diferente al del autor del texto elegido.5

5
Teniendo en cuenta lo que ya sabéis de Nietzsche podéis tener algo más de libertad y comentar las cosas
en otro orden, poner otros detalles, etc. Siempre y cuando habléis de diferencias ontológicas,
epistemológicas, antropológicas y éticas. Además de sus similitudes. Eso hará que no os queden iguales a
todos.
Los planteamientos que hemos expuesto de Platón serán criticados en todas sus
dimensiones por Nietzsche. La filosofía de Nietzsche supone una inversión del
platonismo y entenderá la filosofía platónica y socrática como una forma de decadencia
cultural y filosófica que tiene un problema fundamental: el olvido de la vida. Por ello,
Nietzsche será llamado por Paul Ricoeur un filósofo de la sospecha, pues su objetivo es
sacar a la luz las razones de la profunda crisis que asolaba occidente. Y el responsable
será, en mayor medida, Platón.
La crítica nietzscheana muestra el platonismo como uno de los principales
representantes de la decadencia de occidente que posteriormente cristalizará en el
cristianismo, al que Nietzsche llamó platonismo para el pueblo. Dicha crítica se dirige
hacia la propia cultura occidental, como hemos dicho, decadente en base al idealismo
platónico que supone un rechazo de los instintos, el odio contra la vida y la inversión de
la verdadera perspectiva El problema de la metafísica tradicional representada por Platón
es que se asienta en un error fundamental: creer que las cosas de valor supremo tenían un
origen distinto y propio que no podía derivarse de este mundo terreno y efímero; tenían
que venir directamente de Dios o el “otro mundo”. Para justificar una serie de categorías,
el filósofo inventa un mundo distinto a este que no es más que una ficción y poseerá las
categorías totalmente contrapuestas al otro. La metafísica platónica no ha hecho más que
inventar ficciones porque el mundo les parecía insoportable, como menciona en Así habló
Zaratustra. En De las tablas viejas y nuevas ofrecerá la metáfora del río y los puentes que
ha ido construyendo la metafísica de Platón para evitar el devenir, un mundo que no
pueden controlar. Por ello, la filosofía de Nietzsche puede entenderse como una inversión
del platonismo, aunque Heidegger pensara que Nietzsche no es el superador de la
metafísica tradicional, sino el último gran metafísico.
Esta separación entre el ser real y el ser aparente es ya un juicio valorativo sobre
la vida y negativo, pues pone el peso en el mundo de las ideas como lo verdaderamente
real y desecha el mundo de los sentidos. ¿Qué valor tiene la vida si el objetivo de esta es
huir de ella misma? Por ello, la perspectiva que se tenga en torno a lo verdaderamente
real se relaciona estrechamente con la moralidad; por eso mismo Nietzsche emparentó la
división del mundo en real (o «verdadero» para ser más precisos) y aparente propio del
platonismo con la moral contranatural de la que habla principalmente en Crepúsculo de
los ídolos. Para enfocar su crítica, Nietzsche usará el método genealógico (principalmente
en La genealogía de la moral) que consiste en rastrear los orígenes de los conceptos
básicos de la cultura occidental con el fin de denunciar los valores que subyacen de ellos.
La cuestión de los valores y las fuerzas contra la vida que impulsan los valores de
occidente (fuerzas reactivas que llamará Deleuze en Nietzsche y la filosofía) será central
en Nietzsche. Se propone, por tanto, un análisis psicológico que arranque la máscara a la
moral de su época. Este análisis es una “filosofía a martillazos”, destructora de valores,
pues para ser un creador, según Nietzsche, hace falta destruir. Los valores son creaciones
humanas, por lo que la moral expresa una necesidad vital. Así, Sócrates establece la
equivalencia entre felicidad y conocimiento y es a partir de Sócrates que la virtud se
convierte en renuncia (a los sentidos, a los placeres, etc. Solo conocimiento). Los goces
de la conciencia (la ciencia, el conocimiento) sustituyen a todos los otros y se convierten
en el único bien del sabio.
Como hemos mencionado, el cristianismo es platonismo para el pueblo. En la
Genealogía de la moral establece que el resentimiento procede de la incapacidad que
tienen los hombres débiles para olvidar y acumular en el interior de su conciencia el deseo
de venganza. El resentimiento es un invento típico del sacerdote judío: aquí encuentra
Nietzsche la clave genealógica de la moral. Alejado de la guerra, el disfrute de las
mujeres, las alegrías del cuerpo; el sacerdote descubre en el espíritu una fuente de poder
adecuada a su general impotencia: pero para usarla al máximo, debe realizar mediante el
resentimiento una inversión radical del ideal ético vigente; esta es la inversión que
proyecta el cristianismo que produce el ideal ascético, compasivo e igualitario; en
definitiva, valores que van contra la vida. Se trata de la articulación moral de la envidia,
la expresión ética de la impotencia. Al no ser capaz de conquistar ni de disfrutar lo que el
otro tiene procura envenenarlo con reproches formulados en leyes universales
garantizadas por Dios y cuyos castigos alcanzan la eternidad.
Se establece así la mala conciencia. Si el resentimiento suponía dirigir la culpa
contra alguien exterior (alguien debe ser culpable de mi sufrimiento), la mala conciencia
supone dirigirlo contra uno mismo. Frente la jovialidad y a la alegría de vivir, se impone
ahora la vergüenza y los sentimientos enfermizos: la culpa contra todos los instintos. Nos
situamos por tanto en una conciencia ascética: que inventa ideales o ficciones que le
ayuden a aliviar los males de vivir; ofrece soportar la existencia. Y esos mecanismos son
que nos lleva a inventar otro mundo. Es, por tanto, la moral socrático-platónica que
posteriormente se refleja en el cristianismo (cristianismo = platonismo para el pueblo)
la que en su sistema de normas expresa la negación contra la vida, construyendo la moral
contranatural. Quizá la última frase de la Genealogía de la moral resuma bien la crítica
al cristianismo como forma de platonismo: el hombre prefiere querer la nada a no querer.
Para Nietzsche, Sócrates y Platón son los iniciadores de la decadencia de la
filosofía, los que imponen la moral de esclavos frente a la moral de señores. Platón
continúa la moral socrática en el que solo los placeres intelectuales le son propios al sabio:
recuérdese, que el objetivo del alma para Platón es volver a su lugar natural, el mundo de
las ideas, y que el camino es el conocimiento. Mundo verdadero prometido al sabio como
dice en la Historia de un error del Crepúsculo de los ídolos. Nietzsche propone, por tanto,
transvalorar todos los valores al final de El anticristo. Estas ideas han caído, el nihilismo
ha llegado, y ante esto solo queda crear nuevos valores de la mano del superhombre.
Nietzsche piensa que la realidad está constituidas por fuerzas dinámicas que
luchan por llegar al límite de su poder. En la conceptualización de la realidad no solo no
cabe la multiplicidad y el devenir que domina la realidad, son que supone siempre una
distorsión de lo verdaderamente real. No son más que ficciones que hemos necesitado.
Con un concepto nada queda explicado o comprendido, sino designado de modo inexacto
y simplificado pues es más cómodo. Vattimo decía a propósito de Nietzsche en
Introducción a Nietzsche que el objetivo de la metafísica tradicional con la
conceptualización era tener la realidad en un golpe de mano, algo que obviamente
pervierte la verdadera realidad). Por ello, cuanto más general es un concepto, más alejado
está su contenido de lo que de verdad existe. Esos conceptos más generales son los
conceptos supremos y en ellos se cumple la mayor separación posible con lo real, que no
es otra cosa que devenir (por ello son los más vacíos). Estos conceptos metafísicos son:
el Bien, la Verdad (que Nietzsche define como el error que hemos necesitado en los
Fragmentos póstumos) y, sobre todo, Dios, como concepto que representa de forma
ejemplar las características del “mundo verdadero”. Esta creación de conceptos supremos,
falsos y vacíos responde a una cuestión psicológica: temor al cambio, a la muerte, a la
vejez. «¿Qué es la historia de la humanidad? El ser humano no ha hecho nada más que
inventar a Dios para no matarse»., así el hombre encontraba seguridad, regularidad,
calma. Un mundo que entendemos y podemos controlar es un lugar más seguro. Pero de
esta manera se renuncia al mundo sensible y a los instintos.
Como acabamos de ver, las discrepancias entre Nietzsche y Platón son evidentes
y abarcan distintos ámbitos: ontológico, epistemológico (con su crítica al concepto de la
razón), ético y antropológico. Igualmente, podemos destacar algunas similitudes, como
el cuidado de los aspectos estéticos a la hora de escribir: belleza literaria, uso de
metáforas, alegorías, símiles, etc. Ambos poseen un lenguaje muy rico, metafórico y
bello. También podemos destacar ese sentimiento aristocrático frente al saber popular que
en Platón se ve en el recelo ante la democracia, pues la participación de la plebe avala el
triunfo de la ignorancia, aunque Nietzsche añade un elemento psicológico-moral con su
moral de esclavos.

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