Codigo Procesal Penal Comentado Tomo III
Codigo Procesal Penal Comentado Tomo III
TOMO III
CODIGO
PROCESAL
PENAL
COMENTADO
TOMO fti
ARTÍCULOS 321 al 445
LIBRO TERCERO
El proceso común
LIBRO CUARTO
La Impugnación
ACETA
JU R ID ICA
Av. Angarrios Oeste N° 526, Urb. Miraflores
Miraflores, Lima - Perú / * ( 0 1 ) 710-8900
[Link]
CÓDIGO PROCESAL PENAL COMENTADO
Tomo III
G aceta J u r íd ic a S .A .
Av. A ngamos O este N ° 526, U rb . M iraflores
M iraflores, L ima - Perú
C entral Telefónica: (01) 710-8900
E-mail: ventas@[Link]
[Link]
Coordinadores ejecutivos
Colaboradores
PERCY R EV ILLA LLAZA / RO BERTO V ÍL C H E Z LIMAY
L IZ B E T H SOLÍS H U A CH O / D IE G O D ÍA Z PR E T EL
M A N U E L PA CH ERRES C O N C H E / E L K E SA LA ZA R A RM A S
JOÑAS PADILLA M O R Á N PE D R O M IG U E L A N G U L O A R A N A
Abogado por la Universidad Nacional Federico Villa- Abogado, magister y doctor en Derecho por la Uni
rreal, maestría en Derecho Constitucional y Dere versidad Nacional Mayor de San Marcos. Ex miem
chos Humanos, y maestrando en Ciencias Penales bro del Consejo Ejecutivo del Poder Judicial (CEPJ).
por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ex miembro integrante de la Comisión de Imple-
Fiscal adjunto provincial del Distrito Fiscal de Lima. mentación del Código Procesal Penal en el M inis
terio Público. Ex fiscal supremo. Catedrático y con
JOSÉ DAVID BURGOS ALFARO ferencista en diversas universidades e instituciones
Abogado y maestro en Derecho con mención en públicas y privadas del país.
Ciencias Penales por la Universidad Nacional José
Faustino Sánchez Carrión. Decano del Colegio de DANILO ESPINOZA CARO
Abogados de Huaura. Abogado por la Universidad Nacional Mayor de San
Marcos, con estudios de maestría en Derecho con
JULIO CÉSAR TAPIA CÁRDENAS mención en Ciencias Penales por la misma universi
Abogado por la Universidad Nacional de San Agus dad. Coordinador de la Procuraduría Pública Espe
tín de Arequipa (UNSA). Estudios de maestría en cializada en Delitos Ambientales.
Derecho Constitucional por la Universidad Católica
de Santa María. Docente en la Facultad de Derecho CARLOS ALFREDO MARROQUÍN
de la U N SA y de la Academia de la Magistratura. DEZA
Abogado por la Universidad Nacional de Trujillo.
FRANCISCO ALARCÓN SOLÍS Abogado de la Secretaría Técnica de la Comisión Espe
Abogado por la Universidad Inca Garcilaso de la Vega. cial de Implementación del Código Procesal Penal.
Maestro en Filosofía con mención en Historia de la
Filosofía por la Universidad Nacional Mayor de San DOMER ADOLFO LOZANO
Marcos. Fiscal provincial anticorrupción del Callao. RODRÍGUEZ
Abogado por la Universidad Nacional de Cajamarca
ISABEL TELLO CARBAJAL y con estudios concluidos de maestría en la misma
Abogada por la Pontificia Universidad Católica del casa de estudios. Asistente en función fiscal en la Pri
Perú, magister en cumplimiento normativo por la mera Fiscalía Superior Penal de Cajamarca. M iem
Universidad Castilla - La Mancha y en Derecho Penal bro del Instituto de Derecho Penal Económico y de
por la Universidad de Sevilla. Abogada del estudio la Empresa.
Rodrigo, Elias & Medrano.
MARIO LOHONEL ABANTO
CATHERINE APAZA MACHACA QUEVEDO
Abogada por la Universidad Nacional San Agustín Abogado por la Universidad Nacional de Cajamarca.
de Arequipa y maestra en Ciencias con mención en Juez del Juzgado Penal Colegiado Supraprovincial de
Derecho Penal y Procesal Penal por la misma casa de la Corte Superior de Justicia de Cajamarca.
estudios. Abogada en Santa Cruz abogados.
JAIME FRANCISCO COAGUILA
LIZBETH SOLEDAD AURAZO VALDIVIA
PAREDES Abogado por la Universidad Nacional de San A gus
Presidenta de la Asociación de Derecho Penal y Crimi tín de Arequipa y maestro en Ciencias con mención
nología Ius Puniendi. Miembro del Instituto de Dere en Derecho Civil por la m ism a casa de estudios.
cho Penal y Criminología Ius Puniendi. Integrante Doctor en Derecho por la Universidad Católica de
de la Asociación de Derecho y Debate Rimanakuy. Santa María. Juez del Primer Juzgado de Investiga
ción Preparatoria de Arequipa.
10
ABREVIATURAS
DLey 25475 Ley que establece la penalidad para los delitos de terrorismo y los
procedimientos para la investigación, la instrucción y el juicio,
Decreto Ley N° 25475 (06/05/1992)
12
LIBRO
TERCERO
EL PROCESO
COMÚN
SECCION I
LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
TÍTULO I
NORMAS GENERALES
Concordancias:
C: arts. 159, 166; CPP: arts. IV inc. 3, 322; LOMP: art. 5.
El artículo 321 del Código Procesal Penal (en adelante, CPP) establece que la inves
tigación preparatoria persigue reunir los elementos de convicción de cargo y de descargo
que le permitan al fiscal decidir si formula acusación y en su caso al imputado ejercer su
defensa. Todo ello en función de la misión que le asigna la Constitución Política. En efecto,
tanto la Ley Orgánica del Ministerio Pública como el CPP, le asignan al fiscal la carga de
la prueba, lo que significa que tiene la responsabilidad de investigar la comisión de deli
tos y dado que, actúa bajo la vigencia del principio de objetividad, debe recabar tanto los
(*) Texto vigente del inciso 2 según modificatoria efectuada por el art. único de la Ley N ° 28697, publicada el
22-03-2006. 15
ART. 321 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
elementos que le permitan decidir si formula acusación, así como los medios probatorios
que propone el imputado en ejercicio del derecho de defensa.
^ BIBLIOGRAFÍA
CUBAS YILLANUEVA, Víctor (2017). E l proceso penal común. Lima: Gaceta Jurídica; ORÉ GUARDIA,
Arsenio (2016). Derecho Procesal Penal peruano. Lima: Gaceta Jurídica; SAN MARTÍN CASTRO, César
(2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales.
¿ Ü JURISPRUDENCIA
L a primera etapa procesal -investigación preparatoria- se fundamenta en la necesidad de consolidación o descarte de
una atribución penal, pues la noticia criminal, en Id mayoría de casos, requiere de la realización de actuaciones inves-
tigativas, no jurisdiccionales, a cargo del titular de la acción penal o de la policía, bajo la dirección de aquel, a fin de
determinar si existe base suficiente para calificar la antijuricidad del hecho y la incriminación por tal evento a uno o
varios sujetos determinados. Cas. N ° 528-2018-Nacional, considerando 1.
Que, la formalización de la investigación preparatoria tiene como una de sus finalidades trascendentes la legitimación
de los sujetos procesales, de manera que es recién a partir de dicho acto procesal que los mismos pueden constituirse y ser
reconocidos como tales en el proceso para el efectivo ejercicio de sus pretensiones, debiendo tenerse en cuenta, además, que
según dispone el artículo trescientos veintiuno del Código Procesal Penal, la investigación preparatoria tiene comofin a
lidad reunir los elementos de convicción de cargo y de descargo. Cas. N ° 02-2008-La Libertad, considerando 9.
17
Artículo 322.= Dirección de la mvestñgaeióim
1. El fiscal dirige la investigación preparatoria. A ta l efecto podrá realizar por sí mismo
o encomendar a la policía las diligencias de investigación que considere conducentes
a l esclarecimiento de los hechos, ya sea por propia iniciativa o a solicitud de parte,
siempre que no requieran autorización ju d ic ia l ni tengan contenido jurisdiccional.
En cuanto a la actuación p olicial rige lo dispuesto en el artículo 65.
2. Para la práctica de los actos de investigación puede requerir la colaboración de las ■
autoridades y funcionarios públicos, quienes lo harán en el ámbito de sus respectivas
competencias y cumplirán los requerimientos o pedidos de informes que se realicen
conforme a la ley.
3. E lfiscal, adem ás, podrá disponer las m edidas razonables y necesarias p a ra proteger
y aislar indicios m ateriales en los lugares donde se investigue un delito, a fin de
evitar la desaparición o destrucción de los mismos.
Concordancias:
C: art. 159 inc. 4; CPP: arts. IV inc. 2, 65, 61, 321.
Concordancias:
CPP: arts. 4 a l 6, 8.
Bajo esa tendencia, el CPP de 2004 señala, en el inciso 1 del artículo 322, que el fis
cal es el sujeto procesal que conduce la investigación preparatoria. Asimismo, en el men
cionado artículo se señalan los límites de sus prerrogativas y competencias.
Dicho aspecto fue percibido con jolgorio por un sector de hombres y mujeres de
leyes, algunos de los cuales, persuadieron al legislador de que con ello se estaría cum
pliendo el principio acusatorio, afirmando como una gran bondad la “abolición del sistema
inquisitivo”®, es decir, la estricta separación de las fases de investigación, a cargo del fiscal
y, enjuiciamiento, a cargo del juez, “otorgan las garantías de objetividad e imparcialidad”®,
lo cual resulta bastante cuestionable si se tiene en cuenta que el Ministerio Público al ser el
sujeto que precisamente tiene el encargo legal de perseguir el delito y acusar, por reglas de
la lógica y el sentido común no podría estar premunido de objetividad y mucho menos de
imparcialidad, además que en la práctica tiende a jugar a favor de la concesión de mayor
credibilidad a su versión en la formación de la convicción del juzgador®.
(1) En las últimas décadas se han producido reformas legislativas concretadas en la promulgación de nuevos códi
gos para los procesos penales y han tenido como objetivo central “ajustarse a los estándares internacionales”.
(2) En otras latitudes como el caso de México y Brasil son llamados procuradores.
(3) GÁLYEZ VILLEGAS, Tomás, RABANAL PALACIOS, William y CASTRO TRIGOSO, Hamilton (2013).
El Código Procesal Penal, comentarios descriptivos, explicativos y críticos. Lima: Jurista Editores, p. 655.
(4) INFANTES VARGAS, Alberto (2006). El sistema acusatorio y los principios rectores del Código Procesal Penal.
Lima: Jurista Editores, p. 41.
(5) ALVAREZ DE NEYRA KAPPLER, Susana y otros (2015). Los sujetos protagonistas del proceso penal. Madrid:
Dykinson, p. 492.
(6) Cabe señalar que en nuestro actual modelo procesal rige el principio acusatorio, sobre la base de que no puede
llevarse a juicio un caso donde no haya existido previamente una acusación fiscal (¡nullum acussa-tione sine iudi-
cium).
ART. 323 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
Una vez emitida dicha disposición, se deberá verificar que en la misma estén conte
nidos los siguientes elementos:
“La acusación directa, forma parte del proceso común y es un mecanismo de acele
ración del proceso que busca evitar trámites innecesarios que se encuentra regulada
en el artículo 336.4 y faculta al fiscal, formular directamente acusación, si concluida
las diligencias preliminares o recibido el informe policial, considera que los elemen
tos obtenidos en la investigación establecen suficientemente la realidad del delito, y
la participación del imputado en su comisión, esta facultad procesal se funda en la
necesidad de generar respuestas rápidas al conflicto penal, la economía procesal y la
eficiencia del nuevo proceso penal”®.
Así, cual sea el mecanismo, se debe tener en claro que la finalidad de la investiga
ción preparatoria, en concordancia con el artículo 321 del CPP será reunir los elemen
tos de convicción, de cargo y de descargo, que permitan al fiscal decidir si formula o no
(7) CUBAS VILLANUEVA, Víctor (2017). Elproceso penal común. Lima: Gaceta Jurídica, p. 126.
20 (8) Acuerdo Plenario N ° 6-2010/CJ-116 del 16 de noviembre de 2010 (fundamento jurídico 6).
NORMAS GENERALES ART. 323
Para cumplir tales fines que se encuentran señalados de manera expresa en el Código
Procesal Penal que el representante del Ministerio Público deberá organizar su estrategia de
investigación, a efectos de poder realizar las diligencias que sean necesarias y que guarden
relación con el objeto de la investigación; asimismo, se deberá preservar el debido respeto
de los derechos fundamentales de los sujetos intervinientes en aras de que dichos actos de
investigación practicados sean legales y lícitos.
Conviene señalar que para cumplir con dicha finalidad, el representante del Ministerio
Público deberá disponer de realizar ciertos actos de investigación que se encuentren acordes
al principio de interdicción de la arbitrariedad, pues como señala Peña Cabrera Freyre9(10),
estos deberán seguir ciertas pautas a fin de no desbordar su legalidad e intrínseca legiti
midad, de que su concreción siga al pie de la letra de lo contenido en la norma procesal.
En tal sentido, el artículo 337.1 señala que el fiscal realizará las diligencias de investi
gación que considere pertinentes y útiles, dentro de los límites de la ley. Solo podrá adop
tarse aquellas diligencias que se encuentren comprendidas en la norma, pues de no ser así,
dichos actos señalados y ejecutados serían ilegales.
Para practicar dichos actos, el fiscal los podrá ejecutar por sí mismo o ya sea mediante
encargo a la Policía Nacional del Perú (en adelante, PNP). Cuando solicite el auxilio poli
cial a efectos de realizar dichos actos, se deberá remitir al artículo 68 del CPP que esta
blece cuáles son las funciones y los actos que puede realizar la PNP, así como a la Ley de
la Policía Nacional de Perú aprobada mediante Decreto Legislativo N° 1267, el cual en su
artículo 2 señala, entre los principales, los siguientes:
5. Prevenir, investigar y denunciar ante las autoridades que corresponda, los acci
dentes de tránsito y las infracciones previstas en la normatividad vigente.
Por otro lado, tal como menciona Cubas Villanueva, se deben destacar los valores
que rigen al personal de manera general, quienes están destinados a proteger y garantizar:
1. El libre ejercicio de los derechos y libertades, es decir mantener las necesarias con
diciones de paz ciudadana para que los derechos se puedan ejercitar por sus titu
lares, libres de todo ataque que proceda de otros sujetos. Así por ejemplo, prote
ger a quienes ejercitan su derecho constitucional a manifestarse pacíficamente y
sin armas, frente a quienes perturban el normal desarrollo de la manifestación.
Por otro lado, el artículo 68 del CPP, establece cuáles son las facultades que tiene la
PNP a efectos de poder intervenir en la investigación de posibles hechos delictivos, situa
ción que no ocurría en ningún cuerpo normativo, pues recién con la dación de este norma,
se han podido definir y regular las funciones de la PNP taxativamente. Al respecto, las
facultades concedidas para la actuación policial son las siguientes:
i. Recibir las denuncias escritas o sentar el acta de las verbales, así como tomar decla
raciones a los denunciantes.
ii. Vigilar y proteger el lugar de los hechos a fin de que no sean borrados los vesti
gios y huellas del delito.
iii. Practicar el registro de las personas, así como prestar el auxilio que requieran las
víctimas del delito.
iv. Recoger y conservar los objetos e instrumentos relacionados con el delito, así
como todo elemento material que pueda servir a la investigación.
vii. Levantar planos, tomar fotografías, realizar grabaciones en video y demás ope
raciones técnicas o científicas.
ix. Asegurar los documentos privados que puedan servir a la investigación. En este
caso, de ser posible en función de su cantidad, los pondrá rápidamente a dispo
sición del fiscal para los fines consiguientes quien los remitirá para su examen
al juez de la investigación preparatoria. De no ser posible, dará cuenta de dicha
(11) Cfr. DE LLERA SUÁREZ, Emilio (1997). Derecho Procesal Penal. {Manualpara criminólogos y policías). 2a edi
ción. Valencia: Tirant lo Blanch.
(12) Actualmente, para poder definir las situaciones de flagrancia delictiva, debemos remitirnos al artículo 259 del
CPP, el cual establece lo siguiente:
“Artículo 259.- Detención policial
La Policía Nacional del Perú detiene, sin mandato judicial, a quien sorprenda en flagrante delito. Existe fla
grancia cuando:
1. El agente es descubierto en la realización del hecho punible.
2. El agente acaba de cometer el hecho punible y es descubierto.
3. El agente ha huido y ha sido identificado durante o inmediatamente después de la perpetración del hecho
punible, sea por el agraviado o por otra persona que haya presenciado el hecho, o por medio audiovisual,
dispositivos o equipos con cuya tecnología se haya registrado su imagen, y es encontrado dentro de las
veinticuatro (24) horas de producido el hecho punible.
4. El agente es encontrado dentro de las veinticuatro (24) horas después de la perpetración del delito con
efectos o instrumentos procedentes de aquel o que hubieren sido empleados para cometerlo o con señales
en sí mismo o en su vestido que indiquen su probable autoría o participación en el hecho delictuoso”. 23
ART. 323 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
xi. Efectuar, bajo inventario, los secuestros e incautaciones necesarios en los casos
de delitos flagrantes o de peligro inminente de su perpetración.
xii. Recibir la manifestación de los presuntos autores o partícipes de delitos, con pre
sencia obligatoria de su abogado defensor. Si este no se hallare presente, el inte
rrogatorio se limitará a constatar la identidad de aquellos.
xiii. Reunir cuanta información adicional de urgencia permita la criminalística para
ponerla a disposición del fiscal, y
Una vez practicadas todas las diligencias, la policía deberá sentar actas detalladas las
que entregará al fiscal. Para ello, deberá respetar las formalidades previstas para la inves
tigación. Cabe señalar que el fiscal durante la investigación preparatoria puede disponer
lo conveniente con relación al ejercicio de las atribuciones reconocidas a la policía en este
cuerpo normativo.
Por otro lado, luego de haber sido realizadas las diligencias encomendadas por el fis
cal, el imputado y su defensor tendrán acceso a las investigaciones realizadas. Rige, en lo
pertinente, lo dispuesto en el artículo 324 del CPP, el cual establece la reserva y el secreto
de la investigación, pues, en principio, la investigación tiene un carácter reservado. La toma
de conocimiento de la investigación siempre es de manera directa o a través de sus aboga
dos defensores quienes deberán estar debidamente apersonados a la causa penal.
Siguiendo la línea del profesor Oré Guardia(13), aquellos actos que realizan el Minis
terio Público y la Policía Nacional del Perú pueden ser divididos en tres clases: i) actua
ciones de investigación y de constancia, ii) actuaciones de anticipación de prueba, y iii)
actuaciones de aseguramiento cautelar.
Las actuaciones de investigación y constancia son aquellos que tienen como finali
dad determinar si ha tenido lugar el hecho delictivo objeto de investigación, con todas las
circunstancias que puedan influir en su calificación final(14). Un principio que surge con
dichas actuaciones es el principio de libre desarrollo de las actuaciones, puesto que el fis
cal tiene las potestades de señalar que actos de investigación se deberán actuar sin vulnerar
(13) ORÉ GUARDIA, Arsenio (2016). Derecho Procesal Penal peruano. Análisis y comentarios a l Código Procesal Penal.
Tomo III. Lima: Gaceta Jurídica, p. 115.
24 (14) ídem.
NORMAS GENERALES ART. 323
los derechos fundamentales de los sujetos sobre los cuales recaen. Sin embargo, excepcio
nalmente estos podrán ser tolerados en la medida que prevalezca el interés publico. Al res
pecto, señala Martín y Martín(15), que dichos actos deben moldearse a los fines del proceso
y la proporcionalidad de ellos. Entre estos podemos señalar los siguientes:
• -Las declaraciones.
• La diligencia de reconstrucción.
(15) MARTÍN Y MARTÍN, José Antonio (2004). La instrucción penal. 2a edición. Madrid: Marcial Pons, p. 138.
(16) MIRANDA ESTRAMPES, Manuel (1997). La mínima actividad probatoria. España: Bosch, p. 324. 25
ART. 323 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
satisfacción del resultado del proceso evitando un daño jurídico(17). Dichos actos deben
ser, en primer lugar, cualitativamente aptos para alcanzar los fines previstos, idóneos de
su naturaleza(18). Dentro de estos actos tenemos los reales y los personales: i) Las medidas
cautelares reales son aquellas en las cuales su ámbito de aplicación recae en el patrimonio
del imputado o de terceros, limitando de tal forma la disposición del mismo. Por ejemplo:
el embargo, la orden de inhibición, el desalojo preventivo, entre otros; y, ii) las medidas
cautelares personales son aquellas en donde la afectación recae sobre la persona imputada,
limitando y/o restringiendo su libertad personal y otros derechos conexos. Por ejemplo:
la prisión preventiva, la medida de comparecencia, el impedimento de salida, entre otros.
Previamente, habíamos señalado que el fiscal tiene la potestad de llevar a cabo las
diligencias en la etapa de investigación preparatoria ya sea por su propia cuenta como dele
gando funciones a la PNP. Pues, si bien es cierto el fiscal es el director de la investigación
preparatoria y este puede disponer de los actos que deban efectuarse, estos actos deben estar
limitados a que no sean bajo autorización ni conocimiento judicial. Debido a que nuestro
CPP regula de manera taxativa distintos supuestos en los que el fiscal deberá solicitar la
autorización judicial para poder ejecutar ciertos actos de investigación o aseguramiento.
El artículo VI del Título Preliminar del CPP establece que las medidas que limitan
los derechos fundamentales a los sujetos procesales solo podrán ser dictadas por autoridad
judicial, ya sea en modo, forma y con las garantías prevista por la ley, salvo aquellas que se
encuentren en la Constitución. En tal sentido, la autorización de dichas medidas deberá
estar debidamente sustentada y motivada por la autoridad judicial, quien se convierte en
la única entidad autorizada y legitimada para dictarla.
Dicha resolución deberá ampararse en los actos de investigación que respalden una
base indiciarla de la posible responsabilidad penal del sujeto afectado, en la naturaleza de
la investigación y en la finalidad que se pretenda con la medida. Para dichos efectos, se
crea la figura del juez de investigación preparatoria, que como manifiesta el artículo 16.4,
es un magistrado de primera instancia y cuya organización depende del Poder Judicial.
Asimismo, la competencia del juez de investigación se encuentra normada por los artícu
los 29 y 323 del CPP, en la cual se le asignan las siguientes potestades(20):
(17) CLARIÁ OLMEDO, Jorge A. (2008). Derecho Procesal Penal. Tomo II. Actualizado por Jorge Eduardo Váz
quez Rossi. Buenos Aires: Rubinzal-Culzoni Editores, p. 352.
(18) GONZÁLEZ-CUÉLLAS SERRANO, Nicolás (1990). Proporcionalidad y derechosfundamentales. Madrid: Colex,
p. 180.
(19) Dicho principio establece que, en el contexto de un modelo acusatorio, las medidas solamente podrán ser
impuestas en razón de haber sido solicitadas, en principio, por la parte legitimada; y, segundo, autorizado por
la parte correspondiente, en nuestro modelo procesal, el juez de investigación preparatoria para los actos de
investigación.
26 (20) CUBAS VILLANUEVA, Víctor (2017). El proceso penal común. Ob. cit, pp. 199-200.
NORMAS GENERALES ART. 323
• Conocer las cuestiones derivadas de ia constitución de las partes, pues una vez
formalizada la investigación preparatoria nace la relación jurídica entre el órgano
requirente y los imputados. Como ya se ha señalado, dicha disposición debe ser
comunicada al juez a efectos de que asuma la jurisdicción;
• Ejercer los actos de control que estipula el código, sobre todo el cumplimiento de
los plazos de diligencias preliminares (artículo 334), de la investigación prepara
toria (artículo 342) y de la prisión preventiva;
(21) RUIZ VADILLO, Enrique (2016). Estudios de Derecho Procesal Penal. Granada: Comares, p. 129. 27
ARX 323 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
ÁLVAREZ DE N E Y R A K A PPLER, Susana y otros (2015). Los sujetos protagonistas delproceso penal. Madrid:
Dykinson; CU BA S V ILLA N U EV A , Víctor (2017). E l proceso penal común. Lima: Gaceta Jurídica; C LA RIÁ
O LM ED O, Jorge A. (2008). Derecho Procesal Penal. Tomo II. Actualizado por Jorge Eduardo Vázquez Rossi.
Buenos Aires: Rubinzal-Culzoni Editores; DE LLER A SU Á REZ, Emilio (1997). Derecho Procesal Penal.
(M anualpara criminólogos y policías). 2a edición. Valencia: Tirant lo Blandí; GALVEZ V ILLEGA S, Tomás,
R A B A N A L PALACIOS, W illiam y CA STRO TR IG O SO , Hamilton (2013). E l Código Procesal Penal, comen
tarios descriptivos, explicativos y críticos. Lima: Ju rista Editores; G O N Z Á LE Z -C U É LL A R SERRA N O , Nicolás
(1990). Proporcionalidad y derechosfundamentales. Madrid: Colex; IN F A N T E S VARGAS, Alberto (2006). E l
sistema acusatorio y los principios rectores del Código Procesal Penal. Lima: Ju rista Editores; M A R T ÍN Y M A R
T ÍN , José Antonio (2004). L a instrucción penal. 2a edición. Madrid: Marcial Pons; M IR A N D A ESTRA M -
PES, Manuel (1997). L a mínima actividad probatoria. España: Bosch; ORE GU A RD IA , Arsenio (2016). Dere
cho Procesal Penal peruano. A nálisis y comentarios a l Código Procesal Penal. Tomo III. Lima: Gaceta Jurídica;
PEÑ A CA BR ER A FR E Y R E , Alonso Raúl (2012). Derecho Procesal Penal. Tomo II. Lima: Rodhas; RU IZ
VADILLO, Enrique (2016). Estudios de Derecho Procesal Penal. Granada: Comares.
n JURISPRUDENCIA
E l Código Procesal Penal de 2004, confiere dos roles concurrentes pero sucesivos a l Ministerio Público en cuanto titular
del ejercicio de la acción penal: i) Conductor de la investigación desde su inicio {Tres consecuencias acarrea esta posición
institucional: 1) Tomar las decisiones acerca delfuturo de la investigación: necesidad de realizar ciertas diligencias de
investigación, provocar audiencias ante eljuez de la investigación preparatoria, impulsar la continuación de los actos
de investigación, declarar su cierre, 2) Conseguir autorizaciones judiciales -m edidas lim itativas de derechos en gene
ra l-, 3) Responder frente a los perjuicios generados por la actividad de investigación y responder por el éxito ofracaso
de las investigaciones frente a la opinión pública) y iii) Acusador en eljuicio oral. Por estas razones, a l ser el conductor
de la investigación preparatoria conforme a las atribuciones concedidas por el artículo 61 del Código Procesal Penal,
practicará u ordenará practicar los actos de investigación que correspondan. Ju zgad o Supremo de Investigación
Preparatoria. Tutela de Derechos A.V. N ° 19-2018, Resolución N ° 1, considerando 9.
28
Artícul© 324o= Reserva y secreto de la investigación!
1. La investigación tiene carácter reservado„ Solo podrán enterarse de su contenido
las partes de manera directa o a través de sus abogados debidamente acreditados
en autos. En cualquier momento pueden obtener copia simple de las actuaciones,
2. E l fiscal puede ordenar que alguna actuación o documento se m antenga en secreto
por un tiempo no mayor de veinte días, prorrogables por elju ez de la investigación
preparatoria por un plazo no mayor de veinte días, cuando su conocimiento pueda
dificultar el éxito de la investigación. L a disposición delfisc a l que declara el secreto
se notificará a las partes.
3. L as copias que se obtengan son p a ra uso de la defensa. E l abogado que las reciba
está obligado a m antener la reserva de ley, bajo responsabilidad disciplinaria. S i
reincidiera se notificará a l patrocinado p a ra que lo sustituya en el término de dos
días de notificado. S i no lo hiciera, se nom brará uno de oficio.
Concordancias:
CPP: arts. IX, 68 inc. 3.
Concordancias:
CPP: arts. 242 a l 246; CPC: arts. 33, 284 a l 288.
Este apartado es una breve y sencilla distinción que el propio CPP ya se ha encargado
de establecer y aclarar, esto es, la diferencia entre la reserva de la investigación y el secreto
de esta, la misma que radica en los sujetos respecto a los cuales opera, por un lado, y las
actuaciones y documentos sobre los que tiene efectos, por el otro.
ART. 325 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
La reserva de la investigación se entiende como una limitación que impide que cual
quier persona extraña al proceso pueda tomar conocimiento de este mientras se desarro
lla la investigación. De acuerdo a lo establecido por el inciso 1 del artículo 324 del CPP,
esta limitación se extiende inclusive a los sujetos procesales que aún no se han hecho parte
del proceso.
El inciso 2 del artículo 324 del CPP, señala de manera incuestionable que el secreto
se podrá mantener en su primera etapa por un tiempo no mayor de veinte días, de lo que
se desprende que el plazo del secreto puede ser uno menor a juicio del fiscal a cargo de la
investigación.
Cabe resaltar que, al referirse al secreto, el encabezado del artículo 324 del CPP señala
de manera desafortunada la expresión “reserva y secreto de la investigación”, lo que puede
llevar a una confusión por parte del eventual lector. Más abajo se puede observar que el
secreto ordenado o propuesto por el fiscal solo puede versar sobre alguna actuación o docu-
30 mentó en particular, interpretándose luego que no puede ser sobre toda la investigación o
NORMAS GENERALES ART. 325
Si el inciso 2 del artículo 324 del CPP señala que la finalidad del secreto es ocultar
una actuación o documento para asegurar el éxito de la investigación(1), debería entenderse,
a primera vista, que el secreto operará solo respecto a quienes por su condición podrían
entorpecer la investigación, esto es, al investigado.
Sin embargo, esta afirmación no es del todo cierta, ya que, si bien resulta remotamente
posible que el agraviado o la parte civil puedan querer entorpecer la investigación, no olvi
demos que en esta etapa recién se están levantando los datos necesarios para la formación
de convicción en el fiscal para una eventual acusación; por lo que, en el desarrollo de ella,
un presumible agraviado podría convertirse en cómplice, por ejemplo, a la luz de mayores
elementos de convicción. De la misma manera, un agraviado podría (sin tenerlo planifi
cado) obstaculizar la investigación si toma conocimiento de una actuación que, según su
libre juicio y entender, pudiera perjudicarlo indirectamente, motivo por el cual se puede
afirmar que la determinación de contra qué partes procesales va a operar el secreto debe
quedar al arbitrio del fiscal a cargo de la investigación, de acuerdo a su estrategia y los
resultados que desee obtener, debiendo señalar expresamente en el requerimiento corres
pondiente respecto a quién va a operar el secreto.
Se puede afirmar, entonces, que el secreto puede operar contra cualquier parte proce
sal o contra todas ellas, debiendo el fiscal señalarlo expresamente. Resulta obvio que debe
señalar también el plazo por el cual va a durar el secreto (fecha de inicio y fecha de final)
y las actuaciones o documentos sobre los que recaerá este.
(1) Angulo Arana, refiriéndose a la decisión que dispone el secreto de la investigación, refiere que “(...) {s]e advierte
que tai decisión debe tener como motivo objetivo que el conocimiento de ello pueda poner en peligro el éxito
de la investigación”. ANGULO ARANA, Pedro (s/f). “La investigación preparatoria”. En: Selección de lecturas.
Lima: Instituto de Ciencia Procesal Penal, p. 145. 31
ART. 325 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
dispuesto. Concluido este plazo, deberá anexarse el cuaderno al principal a fin de integrar
lo actuado al proceso principal.
(2) Artículo 24 de la Ley Orgánica 5/2000, del 12 de enero de 2000, reguladora de la responsabilidad penal de
menores. FUENTES SORIANO, Olga (s/f). “El modelo acusatorio y el Ministerio Público”. En: Selección de
lecturas. Lima: Instituto de Ciencia Procesal Penal, p. 67.
(3) La norma española sí hace referencia expresa al “secreto del expediente” a diferencia de la nuestra que hace
referencia al secreto de un “documento o actuación procesal”. ídem.
32 (4) BINDER, Alberto (1999). Introducción a l Derecho Procesal Penal. 2a edición. Buenos Aires: Ad Hoc, p. 241.
NORMAS GENERALES ART. 325
Aquí nos encontramos ante una colisión de principios, por lo se hace necesaria la
herramienta de la ponderación para determinar cuál es el principio que debe preferirse
en el caso concreto. Si los principios contrapuestos son, por una parte, privilegiar el éxito
y eficacia de la investigación por medio de la limitación o restricción de un derecho fun
damental (donde ya se ponderó que el principio preferido es el interés común) y, por otro
lado, el principio-deber de la motivación de las resoluciones, entonces resulta que para pri
vilegiar .el éxito de la investigación, tendrá que preferirse el criterio de eficacia antes que
el de garantías.
Esto tiene sentido por cuanto en una eventual motivación de la disposición fiscal, el
contenido esperado sería la razón por la cual se va a disponer el secreto de determinado
documento o actuación; es decir, que la resolución tendría que contener una descripción
del modo en que se va a realizar la actuación y su contenido, lo que evidentemente va a
afectar el éxito de la investigación al poner esta información en conocimiento de las par
tes. Como se puede ver claramente al notificar esta disposición a las partes, se les esta
ría poniendo en conocimiento el contenido del propio secreto que se pretendía guardar.
Se puede colegir que la razón por la cual se exige que la disposición sea notificada
a las partes, es porque los asistentes de la función fiscal o los propios fiscales no pueden
impedir que una parte pueda revisar la carpeta fiscal sin disposición previa. Así, cuando
la parte acude a la sede fiscal para revisar la carpeta, no puede darse con la sorpresa de que
no puede acceder a determinado documento o actuación. Dicha situación sería por demás
arbitraria, ya que el impedimento de acceder a la carpeta no estaría respaldado en una deci
sión expedida válidamente por el fiscal a cargo de la investigación; la idea es que al notifi
car a las partes, la parte procesal acerca de la cual va a operar el secreto sepa de antemano
que no podrá revisar determinados actuados durante un plazo específico, debiendo acep
tar que su derecho está siendo restringido en ponderación de uno de mayor importancia
relativa en este momento en particular.
Las garantías para la parte afectada con el secreto, radican en que debe saber con
certeza por cuánto tiempo no podrá tener acceso a esa información, y culminado el plazo
podrá tomar nota de lo actuado. Como se puede ver, el sistema se hace más eficiente si,
como ya se expuso líneas arriba, el trámite se hace en un cuaderno aparte, de tal manera
que no se vulnere el derecho de la parte a revisar el resto del expediente que no está inmerso
en la disposición del secreto®.
En esta hipótesis, cabe afirmar, entonces, que la disposición fiscal no debe ser moti
vada en el sentido estricto, debiendo contener solamente los motivos generales y normati
vos que le permiten disponer el secreto de determinada actuación o documento, a fin de
preservar la eficacia de la diligencia y cumplir al mismo tiempo con el requisito de la noti
ficación a las partes procesales.
(5) Al respecto, Salinas Siccha señala “[ejntiéndase bien: solo se puede disponer que se tenga en secreto la actua
ción de alguna diligencia o documento más no los cargos de la imputación. Estos deben ser de conocimiento
amplio del investigado desde el inicio y en todo momento de la investigación”. SALINAS SICCHA, Ramiro
(2007). “Conducción de la investigación y relación del fiscal con la policía en el nuevo Código Procesal Penal”.
En: RevistaJUS-Doctrina. Tomo 3. Lima: Grijley, p. 14. ' 33
ART. 325 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
V. ILa prórroga
De acuerdo al inciso 2 del artículo 123 del CPP, los autos se expiden “siempre que
lo disponga el Código”, previa audiencia con intervención de las partes. De lo que se des
prende que no todos los autos se expiden previa audiencia. Así, el auto de formalización de
la investigación preparatoria, el de confirmación de incautación de evidencia, el que auto
riza la detención preliminar incomunicada, entre otros, son ejemplo de ello.
i) Se tendría que citar a la parte respecto a la cual va a operar el secreto, porque pre
cisamente ella va a ser afectada con la decisión. Ello implicaría poner en su cono
cimiento los motivos y circunstancias por los cuales se va a disponer la prórroga
del secreto, generando, como ya se dijo, que el pretendido secreto sea ineficaz al
no poder lograr sus objetivos.
ii) Para poder debatir en audiencia, es un derecho básico tener acceso a la carpeta
fiscal. Si en la carpeta fiscal (o en el cuaderno correspondiente) se encuentran
los documentos o la descripción de las actuaciones en cuestión, ¿se podrá permi
tir el acceso a dicha carpeta por parte de la parte citada? Y si no se le permite el
acceso, ¿sería apropiado llevar a cabo una audiencia en la que una de las partes no
conozca el fondo acerca de lo cual se va a oponer? Y si la parte no se opone, ¿sur
tiría algún efecto jurídico la conformidad a un acto cuyo contenido no conoce?
En estos supuestos la audiencia sería puramente simbólica y formal, práctica que
precisamente el nuevo modelo pretende proscribir.
iii) Existe la hipótesis de que la audiencia se lleve a cabo solo con la presencia del
Ministerio Público, a fin de que sustente sus puntos; sin embargo, ¿es posible rea
lizar una audiencia con citación a solo una de las partes? Entonces, ¿cómo se lle
varía a cabo el debate y el contradictorio? Volveríamos a la idea de la audiencia
simbólica, por lo que, en ese caso, por un principio de economía procesal, bas
tará que el Ministerio Público sustente sus puntos por escrito, lo cual irá acom
pañado en el cuaderno correspondiente.
VI. Oportunidad
Un punto aparte es la discusión de si la solicitud del secreto de las investigaciones
puede pedirse por una única vez o, si siendo diversas diligencias o documentos, la totali
dad de las solicitudes deben concentrarse en un solo pedido.
De otro lado, en cuanto al artículo 325 del CPP, si bien no se le da la debida impor
tancia, su contenido es crucial: no es posible usar en juicio un acto de investigación. Los
actos de investigación dan lugar a elementos de convicción, la legalidad, pertinencia, con
ducencia y utilidad de los elementos de convicción son analizadas por el juez en etapa
intermedia cuando el fiscal decide ofrecerlos como medio probatorio y solo así llegan a
juicio para su actuación. No será posible invocar un determinado acto de investigación —
frustrado o completado- en un juicio oral para causar convicción alguna en el juzgador.
Esto que parece ser tan sencillo, muchas veces no es tomado en cuenta y se pretende
hacer valer determinados actos de investigación en juicio; así, por ejemplo, se invoca el
acta donde consta que el investigado se negó a que se revise el contenido de su celular para
pretender acreditar el comportamiento del procesado durante la investigación (compor
tamiento no colaborativo posiblemente); sin embargo, esta acta no podrá ser admitida,
pues no es un elemento de convicción. El acto de investigación -revisión de contenido de
celular- no ha producido elemento de convicción alguno, su efecto procesal para juicio
es sencillamente inocuo y no podría, de ninguna manera, ser admitido para juicio. Los
elementos de convicción solo pueden ser aquellos que aportan información sobre la reali
dad o no de las premisas fácticas de la imputación y no sobre el comportamiento proce
sal del investigado.
5¡5 BIBLIOGRAFÍA
ANGULO ARANA, Pedro (s/f). “La investigación preparatoria”. En: Selección de lecturas. Lima: Instituto de
Ciencia Procesal Penal; BINDER, Alberto (1999). Introducción al Derecho Procesal Penal. 2a edición. Buenos 35
ART. 325 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
Aires: Ad Hoc; FU E N T E S SO RIA N O , O lga (s/f)- “El modelo acusatorio y el Ministerio Público”. En: Selec
ción de lecturas. Lima: Instituto de Ciencia Procesal Penal; SA LIN A S SICCH A, Ramiro (2007). “Conduc
ción de la investigación y relación del fiscal con la policía en el nuevo Código Procesal Penal”. En: Revista
JUS-Doctrina. Tomo 3. Lima: Grijley.
36
TÍTULO II
LA DENUNCIA Y LOS ACTOS INICIALES
DE LA INVESTIGACIÓN
CAPÍTULO I
LA DENUNCIA
Concordancias:
C: art. 2 inc. 18; CPP: arts. 521, 328; CP: art. 401.
El Código Procesal Penal se refiere en su artículo 326 tanto a los sujetos legitimados
para realizar una denuncia como a los sujetos que ante la confluencia de situaciones delic
tivas, por la posición que ostentan, están obligados a hacerla.
Es así que, de manera expresa, se prevé que ante sucesos que revistan carácter de
delito y que el ejercicio de acción penal para perseguirlos sea público, la denuncia puede1
(1) GIMENO SENDRA, Vicente (2012). Derecho Procesal Penal. Navarra: Aranzadi, p. 308
(2) SAN MARTÍN CASTRO, César (2020). Derecho Procesal Penal. Lecciones. 2a edición. Lima: Inpeccp-Cenales, p. 393 37
ART. 326 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
ser realizada por cualquier persona física, sea la víctima, el perjudicado o cualquier tercero.
El único requisito que se debe cumplir para la interposición de ella es que el denunciante
debe ser mayor de edad, en caso de que un menor de edad quiera realizar una denuncia,
deberá ser interpuesta mediante su apoderado.
Por otro lado, en el inciso 2 del artículo 326 se hace mención al deber legal de algu
nos sujetos que impide que puedan omitir la realización de una denuncia ante el conoci
miento que ha llegado a ellos del acontecimiento de un hecho delictivo. Esto teniendo en
cuenta que el suceso haya ocurrido cuando ellos estaban en el desempeño de su actividad,
el ejercicio de sus atribuciones o el desempeño de su cargo. Es así que, tanto los educadores,
respecto de los delitos que se hubieran presentado en el centro educativo; como los médi
cos, en el desempeño de sus actividades; y los funcionarios, en el ejercicio de sus atribucio
nes o por razón de su cargo, serán obligados por ley a denunciar los hechos delictivos que
hubiesen llegado a su conocimiento, y que de no hacerlo su conducta tipificaría en el delito
de omisión de denuncia que se encuentra tipificado en el artículo 407 del Código Penal®.
A manera de ejemplo de este último inciso podemos mencionar el caso donde un obs-
tetra es requerido para el chequeo de una embarazada, en el caso en concreto se observa
que la examinada era menor de edad y ni siquiera pasaba los catorce años, por ende, corres
ponderá al mencionado profesional de la salud dar aviso a la autoridad para que se realicen
las respectivas investigaciones, siendo este su deber y obligación por imposición de la ley.
BIBLIOGRAFÍA
CU BA S V ILLA N U EV A , Víctor (2017). E l proceso penal común. Aspectos teóricos y prácticos. Lima: Gaceta Ju rí
dica; G IM EN O SEN D R A , Vicente (2012). Derecho Procesal Penal. Navarra: Aranzadi; SA N M A R T ÍN C A S
TRO , César (2020). Derecho Procesal Penal. Lecciones. 2a edición. Lima: Inpeccp-Cenales.
Concordancias:
C: art. 2 inc. 18; CPP: arts. 163 irte. 2, 165 inc.l, 326, 328; CC: art. 236.
Finalmente, se menciona en el inciso 2 del artículo 327 a aquellos sujetos que tie
nen la posibilidad de no denunciar por estar amparados bajo el secreto profesional, siendo
el secreto profesional la obligación de reserva que tienen algunos agentes en relación con
determinados actos cometidos por un tercero que llegan a su conocimiento por las activi
dades que estos realizan. La reserva del secreto profesional tiene un sustento preestablecido
39
ART. 327 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
en la Constitución Política (artículo 2, inciso 18(1)) siendo que esta disposición prescribe
la necesidad y obligación de mantener la reserva del secreto profesional; asimismo, esta
importancia se recalca en los códigos de ética, y el mismo Tribunal Constitucional® ha
prescrito que “en cuanto a la garantía, el secreto profesional impone un deber especial de
parte del Estado a efectos de preservar su eficaz cumplimiento. Dichas acciones de parte
del Estado deben concretarse en una adecuada legislación, así como en la promoción de
una cultura de respeto al ejercicio de las profesiones en general y, en especial, de aquellas
que tienen directa implicancia con la promoción de los derechos y libertades públicas
^ BIBLIOGRAFÍA
CU BA S V ILLA N U EV A , Víctor (2017). E l proceso penal común. Aspectos teóricos y prácticos. Lima: Gaceta Ju rí
dica; G IM EN O SEN D R A , Vicente (2012). Derecho Procesal Penal. Navarra: Aranzadi; SA N M A R TÍN C A S
TRO , César (2020). Derecho Procesal Penal. Lecciones. 2a edición. Lima: Inpeccp-Cenales.123
C o n c o r d a n c ia s:
CPP: arts. 326, 321.
Respecto del análisis del artículo 328 del CPP podemos observar que se trata de una
regulación respecto de los requisitos y maneras de proponer una denuncia. Es así que, el
Código Procesal Penal ha expresado determinadas formalidades que se deben tener a con
sideración al momento de la formación de la denuncia.
Respecto del inciso número 1 del artículo 328 del CPP, se puede expresar que, la
persona que recurra a una dependencia policial o al Ministerio Público para la realiza
ción de una denuncia deberá brindar una narración detallada de los sucesos delictivos así
como su adecuada identificación, si fuese posible también se deberá consignar la identifi
cación del presunto autor del delito denunciado; sin embargo, esta última condición no es
obligatoria; asimismo, es necesario mencionar que tampoco es imprescindible que dentro
de la denuncia se establezca la calificación jurídica o anexen medios probatorios, estable
ciendo que la única manera de calificar un hecho como delito para efectos de Derecho la
ostenta el fiscal y que tampoco será necesario anexar medios probatorios en la formulación
de la denuncia puesto que este ofrecimiento será realizado cuando el fiscal decida acusar
al imputado, en una etapa mucho más distante y sólida de la investigación.
(1) CUBAS VILLANUEVA, Víctor (2017). Elprocesopenal común. Aspectos teóricos y prácticos. Lima: Gaceta Jurídica,
ART. 328 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
El inciso 2 del artículo 328 expresa que en todo momento el denunciante tendrá la
posibilidad de realizar una denuncia y presentarla de manera escrita o de manera verbal.
Finalmente, el inciso 3 del artículo 328 menciona el caso en el cual, por algún motivo,
el denunciante no pudiera firmar la denuncia, en caso sucediera esto, lo correspondiente
sería la colocación de su impresión digital, donde se deje establecido el fundamento del
porqué no se pudo firmar el documento.
^ BIBLIOGRAFÍA ,
CU BA S V ILLA N U EV A , Víctor (2017). E l proceso penal común. Aspectos teóricos y prácticos. Lima: Gaceta Ju rí
dica; G IM EN O SEN D R A , Vicente (2012). Derecho Procesal Penal. Navarra: Aranzadi; SA N M A R T ÍN C A S
TRO , César (2020). Derecho Procesal Penal. Lecciones. 2a edición. Lima: Inpeccp-Cenales.
42
CAPITULO II
ACTOS INICIALES DE LA INVESTIGACIÓN
Concordancias:
CPP: arts. IV, 1; LOMP: arts. 9 al 11.
El Ministerio Público, dentro del sistema penal peruano, ha sido delegado exclusiva
mente para ejercitar la acción penal, ya sea a petición de parte o de oficio, ello enmarcado
dentro del principio de independencia absoluta que la Constitución Política de 1993 pro
mulga. Es por esta razón que el legislador plasma en el artículo 329 del Código Procesal
Penal (en adelante, CPP), la exclusividad de ejercer la acción penal, traducida en las for
mas en las cuales el fiscal puede iniciar la investigación penal como director de la misma.
I. La acción penal
En sede penal, a diferencia de la acción civil, únicamente puede hablarse de acción
como poder y solo en sentido abstracto (Carnelutti)(1) y (...) cuando la ley penal es vio
lada, el Estado, como titular de la pretensión punitiva, debe ejercer el iuspuniendi (...)1(2),
es decir, ante la vulneración de un bien jurídico protegido legalmente, el Estado (Minis
terio Público) realiza (poder-deber) un proceso y formula una acusación ante el Estado
(órgano jurisdiccional), la cual finaliza con una sentencia, escenario que corresponde a un
sistema acusatorio.
(1) SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales, p. 255.
(2) QUINTERO, Beatriz y PRIETO, Eugenio (2000). Teoría general delproceso. 3a edición. Bogotá: Temis, p. 251.
(3) “(„.) Es en Manzini en donde se halla esta definición: “Subjetivamente, acción es el poder jurídico que corres
ponde al Ministerio Público de actuar las condiciones para obtener del juez una decisión sobre la realizabilidad
de la pretensión punitiva del Estado derivante de un hecho que la ley prevé como delito”. Y en Oderigo, “la
acción penal lo es cuando su contenido es una pretensión punitiva, vale decir, cuando el actor reclama la acti
vidad jurisdiccional para que se declare el derecho del Estado a someter a alguien a la ejecución de una pena”. 43
ART. 329 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
1. Ministerio Público
En nuestra historia, la Constitución Política de 1979 fue la primera constitución en
otorgar autonomía al Ministerio Público (artículo 250), potestad que luego es recogida por
nuestra Carta Magna de 1993 (artículo 158), la misma que al amparo de la norma cons
titucional, mantiene el concepto de independencia institucional (autonomía) que implica
alejamiento del poder político. En ese sentido, Rubio Correa sostiene que el Ministerio
Público “es un órgano autónomo del Estado, esto es, independiente en sus decisiones, que
tiene por finalidad principal velar por la adecuada administración de justicia en represen
tación de la sociedad”(4).
Es por tal deber constitucional (artículo 159 de la Constitución Política de 1993) que
el Ministerio Público tiene funciones delimitadas, no siendo las únicas, aunque sí las prin
cipales, por lo que corresponde, para una lectura sistemática remontarnos a la ley extrape
nal para conocer más de las funciones del Ministerio Público (artículo 1 de la Ley Orgá
nica del Ministerio Público) la misma que desarrolla la norma constitucional.
Es así que, el fiscal inicia los actos de investigación cuando tenga conocimiento de
la sospecha de la comisión de un hecho que reviste los caracteres de delito (artículo 329,
numeral 1, del CPP), siendo importante el modo en que el Ministerio Público tome cono
cimiento de la comisión de un hecho delictivo para que (como director de la investigación)
plantee los medios que utilizará de acuerdo con la estrategia de investigación, según sea
el caso en específico. Claro está, que cuando se trate de delitos de acción privada (quere
llante), la persecución penal será exclusiva del particular (víctima) quien podrá accionar
la justicia mediante una querella. Por lo que el CPP (artículo 329, numeral 1, del CPP)
ha clasificado en dos las formas de iniciación de la investigación preparatoria, por denun
cia de parte o de oficio:
(4) BERNALES BALLESTEROS, Enrique (1999). La Constitución de 1993. Análisis comparado. 5a edición, Lima: Rao,
p. 703.
44 (5) NEYRA FLORES, José Antonio (2010). Manual del nuevoprocesopenal & de litigación oral. Lima: Idemsa, p. 235.
LA DENUNCIA Y LOS ACTOS INICIALES DE LA INVESTIGACION ART. 329
del delito(6). Asimismo, San Martín Castro(7)8precisa que se realiza ante el fiscal o policía
y se define como una declaración de conocimiento por la que se transmite a la fiscalía o a
la Policía Nacional la noticia de un hecho constitutivo de delito.
Por lo que se debe entender que el denunciante o tercero, recurre ante la autoridad
(fiscalía o policía) a quien pone de conocimiento (de manera formal u oral), la notitia cri-
minis (artículo 328 del CPP) y recurre en busca de tutela judicial efectiva®.
(6) NEYRA FLORES, José Antonio (2010). Manual del nuevo proceso penal & de litigación oral. Ob. cit., p. 283-
citando a ANGULO ARANA, Pedro. “La investigación preparatoria’’. En: Selección de lecturas. Lima: Instituto
de Ciencia Procesal Penal, p. 78.
(7) SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal Lecciones. Ob. cit., p. 255.
(8) El Tribunal Constitucional señala: “14. El derecho a la tutela judicial efectiva está reconocido en nuestro
ordenamiento constitucional en el artículo 139, inciso 3, donde si bien aparece como “principio y derecho de la
función jurisdiccional”, es claro tanto para la doctrina unánime como para la propia jurisprudencia de este Tri
bunal, que se trata de un derecho constitucional que en su vertiente subjetiva supone, en términos generales,
un derecho a favor de toda persona de acceder de manera directa o a través de representante ante los órganos
judiciales; de ejercer sin ninguna interferencia los recursos y medios de defensa que franquea la ley; de obtener
una decisión razonablemente fundada en derecho; y, finalmente, de exigir la plena ejecución de la resolución
de fondo obtenida” (Expediente N ° 4080-2004-AC/[Link], del 28 de enero de 2005, caso Mario Fernando
Ramos Hostia). 45
ART. 329 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
Por medio del Decreto Legislativo N ° 1327 y su reglamento (Decreto Legislativo que
establece medidas de protección para el denunciante de actos de corrupción y sanciona las
denuncias realizadas de mala fe(12)) se establecen procedimientos y mecanismos para faci
litar e incentivar las denuncias(13) realizadas de buena fe de actos de corrupción y sancionar
las denuncias (en sede administrativa y/o penal) realizadas de mala fe, ello para fomentar
y facilitar que cualquier persona que conozca de la ocurrencia de un hecho de corrupción
en la Administración Pública, pueda denunciarlo.
Es así que el artículo 6 del citado decreto, regula el principio de reserva, mediante
el cual la identidad del denunciante es protegida por la asignación de código cifrado; sin
embargo, dicha reserva, es una de carácter relativo, ya que solo podrá ser protegida hasta
la emisión de la resolución sancionatoria, en el ámbito administrativo, que pone fin al
procedimiento.
Finalmente, San Martín Castro(16), citando a Jauchen, señala que es viable la inter
posición de una denuncia anónima, ya que el CPP no ha establecido una norma prohibi
tiva para su admisión(17), y la misma no podría servir de base para el inicio de una investi
gación penal; sin embargo, puede permitir la investigación de oficio de parte de una auto
ridad competente.
1.1.2. De oficio
La persecución de un delito no debe estar sujeta a la exclusividad de la comunica
ción por parte de un agente denunciante, sino que debe ser obra de una autoridad pública,
quien debe establecer parámetros que limitarán su estrategia, ello para el esclarecimiento
de un hecho (principio de la investigación de oficio).
Es por ello que, el inciso 1 del artículo 329 del CPP(18) señala la obligatoriedad de la
persecución pública por parte del Ministerio Público cuando este, tenga conocimiento (de
oficio) de la sospecha de la comisión de un hecho que reviste caracteres de delito.
a) Flagrancia delictiva
Cuando el Ministerio Público o la Policía Nacional conocen del hecho porque pres
tan asistencia a la perpetración del mismo (flagrancia delictiva) o inmediatamente después
de haberse consumado el delito (cuasi flagrancia)(19).
b) D ifusión de la noticia
El Ministerio Público, enmarcado dentro de la Política Nacional de Moderniza
ción de la Gestión Pública, aprobó el “Protocolo para Facilitar la Intervención Oportuna
del Ministerio Público frente a Noticias Relevantes”(20), la misma que permite facilitar la
intervención del Ministerio Público ante las noticias que revelen la sospecha de la comi
sión de un delito. Es así que, la Oficina de Imagen Institucional del Ministerio Público
de cada distrito fiscal, identifica la noticia relevante de los medios de comunicación a tra
vés de radio, televisión, prensa escrita y plataformas digitales que revelen sospecha de un
delito, irregularidades de la actuación fiscal o hechos que tengan relación con una inves
tigación en curso; siendo la presidencia de la junta de fiscales superiores de cada distrito
fiscal, quien recibe y evalúa dicha noticia, designando al fiscal competente cuando corres
ponden a hechos nuevos o hechos con investigación en curso para que tome conocimiento
y determine si corresponde, o no, iniciar actos de investigación.
§5 BIBLIOGRAFÍA
A N G U L O A R A N A , Pedro (s/f) “La investigación preparatoria”. En: Selección de lecturas. Lima: Instituto
de Ciencia Procesal Penal; BE R N A LE S BA LLESTERO S, Enrique (1999). L a Constitución de 1993. Análi
sis comparado. 5a edición. Lima: Rao; N E Y R A FLO RES, José Antonio (2010). Manual del nuevo proceso penal
& de litigación oral. Lima: Idemsa; Q U IN T E R O , Beatriz y PRIETO , Eugenio (2000). Teoría general del pro
ceso. 3a edición. Bogotá: Temis; SA N M A R T ÍN CA STRO , César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones.
Lima: Inpeccp-Cenales.
(19) SA NCH IS CRESPO citando a ARAGO N ESES, en N EY R A FLORES, José Antonio (2010). Manual del nuevo
proceso penal A de litigación oral. Ob. cit., p. 281.
48 (20) Mediante Resolución de la Fiscalía de la Nación N ° 284-2018-MP-FN, del 17 de enero de 2018.
Ai fíenlo 330=- Diligencias preliminares
L El fiscal puede, bajo su dirección, requerir la intervención de la policía o realizar
por sí mismo diligencias preliminares de investigación para determinar sí debe
formalizar la investigación preparatoria,
2. Las diligencias preliminares tienen por finalidad inmediata realizar los actos
urgentes o inaplazables destinados a determinar si han tenido lugar los hechos objeto
de conocimiento y su delictuosidad, a sí como asegurar los elementos m ateriales de
su comisión, in dividualizar a las personas involucradas en su comisión, incluyendo
a los agraviados, y, dentro de los límites de la ley, asegurarlas debidam ente.
3. E l fisca l a l tener conocimiento de un delito de ejercicio público de la acción penal,
podrá constituirse inm ediatam ente en el lugar de los hechos con elpersonaly medios
especializados necesarios y efectuar un examen con la fin a lid a d de establecer la
realid ad de los hechos y, en su caso, im pedir que el delito produzca consecuencia
ulteriores y que se altere la escena del delito.
Concordancias:
C: art. 159 inc. 4; CPP: art. 65 inc.2/ LOMP: arts. 5, 9, 10.
Las diligencias preliminares se inician una vez que el fiscal tiene noticia del delito(1) o
noticia criminosa -notitia criminis-, como suele llamarse en el argot judicial; así una vez
que los hechos que presuntamente configuran el delito, se ponen en conocimiento del fis
cal, este se encuentra ante dos posibles etapas consecutivas:
ii) Si no se advierte que la investigación deba ser archivada, deberá disponer la for-
malización y continuación de la investigación preliminar o preparatoria, enten
diéndose que la llamada continuación, constituye el inicio como subetapa o fase
de la investigación preparatoria propiamente dicha.
Se debe tomar especial atención al hecho de que el inciso 2 del artículo 65 del Código
Procesal Penal (en adelante, CPP), menciona entre guiones que las primeras diligencias pre
liminares se realizarán si correspondiere, por lo cual cabe preguntarse, ¿cuál es la hipótesis
en la que estas diligencias no corresponderían? A este punto cabe retornar sobre nuestros
pasos: una vez que el fiscal toma conocimiento de la noticia del delito, debe disponer las
primeras diligencias preliminares, salvo que no corresponda hacerlo; es decir, cuando para
los fines del proceso resulta que estas no son necesarias, pues la evidencia primaria apor
tada en la denuncia o recabada en la escena del crimen es por sí misma suficiente para esti
mar que efectivamente se ha producido un acto delictivo que amerita ser investigado, esto*2
implica que el supuesto de la frase entre guiones del inciso 2 del artículo 65 del CPP, se
debe interpretar de la siguiente manera: las diligencias preliminares no son siempre nece
sarias, y el fiscal puede optar por emitir de manera directa la disposición de formalización
y continuación de la investigación preparatoria.
L Lo urgente j lo inaplazable
El inciso 2 del artículo 330 del CPP, establece taxativamente en su primera parte
que “ [1]as diligencias preliminares tienen por finalidad inmediata realizar los actos urgen
tes o inaplazables destinados a determinar si han tenido lugar los hechos objeto de cono
cimiento y su delictuosidad (...)”, donde la expresión “actos urgentes o inaplazables” no es
una disyunción propiamente dicha, pues los significados de las palabras “urgente” e “ina
plazable” son idénticos, y una proposición disyuntiva solo puede construirse sobre la base
de premisas distintas. Es por ello que se puede afirmar que el texto normativo responde a
la voluntad del legislador de poner énfasis a la característica de perentoriedad de estas dili
gencias; es decir, que estas diligencias deben reservarse para ejecutar los actos que de reali
zarse posteriormente carecerían de sentido y utilidad para los fines del proceso.
Partiendo de esta idea, y tal como hemos apuntado en otros trabajos más extensos
sobre este tema, no podrán realizarse, entonces, en las diligencias preliminares, actos que,
estando destinados a determinar si han tenido lugar los hechos denunciados y si estos
constituyen delito, puedan ser postergados o no sean urgentes, dado que estos podrán lle
varse a cabo dentro de la fase de investigación preparatoria propiamente dicha y que ser
virán, además, en esta etapa para fortalecer o desvirtuar la hipótesis del fiscal, con la cual
formalizó la investigación.
Estos ejemplos aludidos en el párrafo anterior, justifican el porqué de que esta situa
ción no podría darse (en la casi absoluta generalidad) dentro de la etapa de investigación
preparatoria, salvo en aquellos casos excepcionales donde la fiscalía omite por completo,
LA DENUNCIA Y LOS ACTOS INICIALES DE LA INVESTIGACIÓN ÁRT. 330
ii) La segunda hipótesis se deriva del caso en el que, a pesar de tener la certidumbre
de la comisión de un delito, o por lo menos indicios suficientes, si es que no se
ha individualizado al autor, no se podría disponer la formalización de la investi
gación preparatoria y, por lo tanto, se paralizaría cualquier acto orientado a ase
gurar la evidencia hasta que se pueda identificar al posible responsable.
HL La individualización
La individualización del presunto autor del delito es un requisito indispensable para
la formalización de la investigación preparatoria, así lo establece el literal a), del inciso 2 ,
del artículo 336 del CPP, que señala que la disposición de formalización contendrá, en
primer lugar, el nombre completo del imputado.
Tiene mucho sentido dentro del sistema garantista que el requisito de la individuali
zación sea uno insoslayable, ya que durante la etapa de las diligencias preliminares puede
aún rondar un ambiente de penumbra e incertidumbre referido al qué, cómo y quién del
ilícito, pero esta bruma debería estar desvanecida en gran porcentaje a la hora de la forma
lización, precisamente porque en ese acto se ponen en movimiento las ruedas del engranaje
judicial, entre estas, la de la tutela de los derechos del imputado, y resulta evidente que es
necesario saber quién es el titular de los derechos que se pretenden tutelar dentro el pro
ceso penal garantista por parte del sistema. Esta necesidad no es un capricho del Estado,
no se trata de identificar para etiquetar, sino que el objetivo de fondo es posibilitar que un
ciudadano concreto pueda asumir con actos concretos también su derecho a la defensa.
Se podría eventualmente decir que el sistema apunta hacia una mayor protección
del imputado frente a la protección que recibe el agraviado (no se exige que el agraviado
sea individualizado), pero no se debe olvidar que además de las garantías del imputado, el
deber del Estado no es solo resguardar los derechos fundamentales de este, sino también
hacer cumplir su rol de persecución del crimen, y su consecuente facultad sancionadora.
No se podría esperar que el Estado, por medio del aparato judicial, se detenga en el pro
ceso de juzgar al presunto imputado debido a la imposibilidad de identificar al agraviado,
cuando se tienen indicios razonables de la comisión del delito.
Sin embargo, se debe considerar que el agraviado no puede ser solo un espectador
impávido, ya que su intervención en el proceso no es voluntaria. Normalmente se puede
apreciar en los procesos penales que al agraviado no tuvo la intención de estar inmerso en 51
ART. 330 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
ellos, el azar muchas veces lo lleva a ser seleccionado como víctima por el perpetrador y
este hecho es el que provoca que se encuentre en los escenarios judiciales en busca de tutela
respecto a sus derechos vulnerados: honor, propiedad, libertad, integridad física, salud,
etc., por tanto, no podría afirmarse que no se afecta derecho alguno cuando el imputado
aún no ha sido individualizado y el plazo de las diligencias preliminares sigue corriendo.
Existe el derecho del agraviado a obtener una respuesta pronta y eficaz del Estado respecto
al resguardo de sus derechos, y cuando el proceso se dilata como la consecuencia de la arbi
trariedad o la negligencia de los encargados de tutelar esos derechos, entonces nos encon
tramos ante una revictimización también del agraviado.
IV. Fines
Se puede resumir que los fines de las diligencias preliminares, conforme el artículo
330 del CPP, son:
a) Realizar actos urgentes solo para determinar si los hechos denunciados son reales
(a nivel de verosimilitud) y si además configuran uno o varios ilícitos tipificados
penalmente.
En este orden de ideas, cualquier actuación que no esté dentro de los parámetros de los
puntos precedentes, no debe ser materia de diligencias preliminares y deberá desarrollarse
dentro de la investigación preparatoria. Ante una solicitud de control de plazos presentada
ante el juez de investigación preparatoria y que contenga una infracción a estos preceptos,
tendrá que ser amparada y el juez deberá, discrecionalmente, reducir el plazo fijado por el
fiscal para el desarrollo de las diligencias preliminares a uno que razonablemente permita
realizarlas, siempre que estas acciones puedan subsumirse en los presupuestos detallados.
V. Labor fiscal
La norma autoriza el desplazamiento fiscal, a partir de ella se tiene que el trabajo fis
cal es uno eminentemente de campo. El proceso penal moderno (oral, público y contra
dictorio) exige un perfil de fiscal proactivo en donde el fiscal no puede ser un funciona
rio de escritorio, ya que al intervenir personalmente desde el inicio de la investigación se
LA DENUNCIA Y LOS ACTOS INICIALES DE LA INVESTIGACIÓN ART. 330
impregna de los hechos y sucesos, y está en mejores condiciones de sustentar su teoría del
caso en juicio oral.
Es claro que el fiscal no se constituye solo al lugar de los hechos, debido a que es un
profesional en derecho que dirige la investigación, pero para ello se sirve de profesionales
y técnicos especializados: miembros de la Policía Nacional debidamente capacitados en
labores de investigación, peritos, etc.; la responsabilidad y función no termina solo con el
acto de recabar evidencia asegurando la escena del crimen, adicionalmente se debe evitar
que el delito materia de investigación siga afectando bienes jurídicos.
^ BIBLIOGRAFÍA
B IN D E R , Alberto (1999). Introducción a l Derecho Procesal Penal. 2a edición. Buenos Aires: Ad Hoc; O RE
G U A R D IA , Arsenio (2016). Derecho Procesal Penal peruano. Lima: Gaceta Jurídica; SA N M A R T ÍN C A S
TRO , César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales.
É l JURISPRUDENCIA
L as diligencias preliminares es una fase prejurisdiccional, porque se encuentra en el contexto que el Fiscal ya conoció la
noticia criminal, pero aún no ha resuelto formalizar la investigación y dar por inicio a la investigación preparatoria;
en ella se busca verificar si el conocimiento que se tiene de la sospecha de un delito -sea de oficio o por la parte denun
ciante- tiene un contenido de verosimilitud y ver si existen elementos probatorios suficientes para continuar con la per
secución de delitos y sus autores, se funda en la necesidad de determinar los presupuestos formales para iniciar váli
damente la investigación judicial y por ende el proceso penal; que, además, la investigación preliminar que realiza
el fiscal en su despacho o la policía bajo su supervisión, la realiza con el fin de establecer: i) si el hecho denunciado es
delito, ii) si se ha individualizado a su presunto autor, y iii) si la acción penal no ha prescrito. Sino existe alguno de
esos requisitos el fiscal debe archivar provisionalmente o definitivamente los actuados. Cas. N ° 14-2010-La Liber
tad, considerando 4.
E l nuevo modelo de investigación procesalpenal ha traído consigo la facultad exclusiva delfiscal de llevar a cabo ‘dili
gencias preliminares”, de las que tiene el señorío y control, son conceptualizadas normativamente comoparte de la inves
tigación preparatoria y la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, las define como aquellas que lleva a cabo elfis
cal en la fase prejurisdiccional previa a l proceso penal.
Las “diligencias preliminares”, como actuaciones iniciales del fiscal orientada a una finalidad específica, no advierten
un carácter jurisdiccional sino de indagación y de averiguación; conforme a l rol de persecutor que le corresponde, posi
bilita que pase a otra fase del proceso, si así lo decide, a l instaurar la formalización dé la investigación preparatoria o
disponer el archivo definitivo. Cas. N ° 599-2018-Lim a, considerando 1.3 y 1.4.
53
Artículo 331=- Actuación policial
L Tan pronto la policía tenga noticia de la comisión de un delito, lo pondrá en conoci
miento del M inisterio Público por la vía más rápida y también por escrito, indicando
los elementos esenciales del hecho y dem ás elementos inicialm ente recogidos, así como
la actividad cum plida, sin perjuicio de d ar cuenta de toda la documentación que
pudiera existir.
2. Aun después de comunicada la noticia del delito, la policía continuará las inves
tigaciones que haya iniciado y después de la intervención del fisca l practicará las
demás investigaciones que les sean delegadas con arreglo a l artículo 68.
3. Las citaciones que en el curso de las investigaciones realice la policía a las personas
pueden efectuarse hasta por tres veces.
Concordancias:
CPP: arts. 61, 68.
El profesor Peña Cabrera Freyre, referenciando aTiedemann, señala® que, por sobre
la labor preventiva, la Policía Nacional tiene como labor fundamental la persecutora, para
lo cual cuenta con algunas facultades represivas® ya desarrolladas en los análisis de los
artículos 67, 6 8 , 89, 205, 206, 208, 209, 210, 218.2 y 259 del Código Procesal Penal (en
adelante, CPP). Sin embargo, es necesario precisar que para el ejercicio de las atribuciones
generales de investigación y dentro de estas, las de naturaleza cautelar que tiene la poli
cía en el Libro Primero -Disposiciones generales- y Libro Segundo -Actividad procesal-
respectivamente del CPP, debe de existir una noticia criminal que ponga en marcha todo
el accionar indagatorio que a su función obedece y que aperture lo que procesalmente se
denomina “diligencias preliminares”, como primer escenario del “proceso común”.
Y es, a este contexto estructural al que corresponde el análisis del artículo en cuestión;
pues la “actuación policial” del artículo 331 del CPP esta parametrada por el Título II: La
denuncia y actos iniciales de investigación, del Libro 3 del mismo código; y orgánicamente
obedece a los actos que se realizan en la etapa preprocesal® de “diligencias preliminares”
-com o subetapa de la investigación preparatoria®-, como puerta de ingreso al proceso1234
(1) Cfr. PEÑA CABRERA FREYRE, Alonso Raúl (2016). Manual de Derecho Procesal Penal. 4a edición. Lima:
Instituto Pacifico, p. 290.
(2) Entendiendo este término conforme a la tercera acepción de la Real Academia Española: “3. Acto o conjunto
de actos, ordinariamente desde el poder, para contener, detener o castigar con violencia actuaciones políticas o
sociales”.
(3) No cabe discusión el afirmar que estamos dentro de un proceso propiamente solo a partir de la formalización
de la investigación preparatoria y no antes. Este certero anuncio nos lo da el mismo Código Procesal Penal en el
numeral 3. del artículo IV del Título Preliminar, cuando señala que “3. Los actos de investigación que practica
el Ministerio Público o la Policía Nacional no tienen carácter jurisdiccional. Cuando fuera indispensable una
decisión de esta naturaleza la requerirá del órgano jurisdiccional, motivando debidamente su petición”.
(4) Así lo ha señalado también el profesor Arana Morales, en: ARANA MORALES, William (2014). Manual
de Derecho Procesal Penal. Lima: Gaceta Jurídica, p. 71, donde señala que: “Se afirma que a partir de la
54 formalización de la investigación -que es una decisión unilateral del fiscal-, se da inicio formalmente al
LA DENUNCIA Y LOS ACTOS INICIALES DE LA INVESTIGACIÓN ART. 331
proceso penal, pues a partir de ese acto procesal del fiscal que comunica al juez de la investigación preparatoria,
el Ministerio Público pierde la posibilidad de poner fin al conflicto jurídico penal”.
(5) Mercedes Cabanillas Bustamante, congresista peruana desde el 26 de julio de 2000 hasta el 26 de julio de
2011, quien siendo Ministra del Interior, ingresa su Proyecto de Ley N ° 3205/2008, el 24 de abril de 2009-
(6) Además de la criminalización primaria referida a la emisión de leyes penales que criminalizan algunas
conductas de las personas, la criminalización secundaria según Zaffaroni “es la acción punitiva ejercida sobre
personas concretas, que tiene lugar cuando las agencias policiales detectan a una persona, a la que se le
atribuye la realización de cierto acto criminalizado primariamente, la investiga, en algunos casos la priva de su
libertad ambulatoria, la somete a la agencia judicial, esta legitima lo actuado, admite un proceso, se discute
públicamente si la ha realizado y, en caso afirmativo, admite la imposición de una pena de cierta magnitud
que, cuando es privativa de la libertad ambulatoria de la persona, es ejecutada por una agencia penitenciaria
(prisionización)”. En: ZAFFARONI, Eugenio Raúl (2000). Derecho Penal. Parte general. Buenos Aires: Ediar, p. 7. 55
ART. 331 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
a ellas decidir quienes serán las personas que criminalice (...) Esto responde a que
las agencias de criminalización secundaria, dada su pequeña capacidad frente a la
inmensidad del programa que discursivamente se les encomienda, deben optar entre
la inactividad o la selección. Como la primera acarrearía su desaparición, cumplen
con la regla de toda burocracia y proceden a la selección. Este poder corresponde fun
damentalmente a las agencias policiales”(7)89.
Esto tuvo un positivo revés con la emisión del Decreto Legislativo N° 957 de julio de
2004, pues, pese a la “atribución®” contenida ya en el artículo 159.4 de la Constitución
Política de 1993, que reformando la de 1979® otorgaba al Ministerio Público la “facultad”
de: “conducir desde su inicio la investigación del delito”, fue recién a través de la dación del
CPP, que la fiscalía tuvo que llevar a la práctica esa titularidad ejerciendo el control legal y la
dirección estratégica de los actos de investigación realizados por la policía. Debiendo, ante
una noticia criminal, conforme lo señala el artículo 331 -in comento-, comunicar inme
diatamente y por la vía más rápida al fiscal, señalando la información más esencial sobre
los hechos, así como las evidencias obtenidas, para que sea este órgano “letrado” quien dé
la corrección jurídica de la actuación y sobre todo, parametre la conducta no discrecional
de la policía dentro de los cauces del respeto de los derechos fundamentales de la persona.
Además de lo señalado, la Policía Nacional deberá dar cuenta por escrito de todos
los actuados materiales (documentales y de coordinación) y objetos de prueba recabados
desde el inicio de investigación; manteniendo latente la obligación de actualizar al fiscal
del avance de la investigación y toda circunstancia desconocida por este.
a) Recibir las denuncias escritas o sentar el acta de las verbales, así como tomar decla
raciones a los denunciantes.
(7) ZAFFARONI, Eugenio Raúl (2000). Derecho Penal. Parte general. Ob. cit., p. 7.
(8) Cfr. BERNALES BALLESTEROS Enrique (1997). La Constitución de 1993. Análisis comparado. 3a edición.
Lima: ICS, p. 705.
(9) El inciso 5 del artículo 250 de la Constitución Política de 1979, únicamente señalaba como facultad del
56 Ministerio Público la de vigilar: “Vigilar e intervenir en la investigación del delito desde la etapa policial (...)”.
LA DENUNCIA Y LOS ACTOS INICIALES DE LA INVESTIGACIÓN ART. 331
b) Vigilar y proteger el lugar de los hechos a fin de que no sean borrados los vesti
gios y huellas del delito.
c) Practicar el registro de las personas, así como prestar el auxilio que requieran las
víctimas del delito.
57
ART. 331 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
No obstante la norma autoriza -no ordena-, que la notificación a una persona a nivel
policial puede ser hasta por tres veces, en la práctica se verifica que los policías a cargo de
investigaciones penales, han optado por realizar una sola notificación “personal” -cuando
es ubicado el destinatario-, y más de una, cuando pese a tener domicilio cierto, se desco
noce la ubicación del destinatario; procediéndose en ambos casos a la formulación y remi
sión -al fiscal- de las actas de inconcurrencia en el primer supuesto y de preaviso y notifi
cación bajo puerta -si es el caso- en el segundo supuesto; para que el fiscal a cargo adopte
los apercibimientos de ley correspondientes.
^ BIBLIOGRAFÍA
A R A N A M O RALES, W illiam (2014). Manual de Derecho Procesal Penal. Lima: Gaceta Jurídica; BERN A -
LES BA LLESTERO S, Enrique (1997). L a Constitución de 1993- Análisis comparado. 3a edición. Lima: ICS;
PEÑ A CA BR ER A FR E Y R E , Alonso Raúl (2016). Manual de Derecho Procesal Penal. 4a edición. Lima: Ins
tituto Pacífico; Z A FFA RO N I, Eugenio Raúl (2000). Derecho Penal. Parte general. Buenos Aires: Ediar.
58
Artículo 332 -=Informe policial^
0
1. La policía en todos los casos en que intervenga elevará al fiscal un informe policial.
2. E l informe policial contendrá los antecedentes que motivaron su intervención, la
relación de las diligencias efectuadas y el an álisis de los hechos investigados, abste
niéndose de calificarlos jurídicamente y de im putar responsabilidades.
3. E l informe policial adju n tará las actas levantadas, las manifestaciones recibidas, las
pericias realizadas, las recomendaciones sobre actos de investigación y todo aquello
que considere indispensable p a ra el esclarecimiento de la imputación, así como la
■comprobación del domicilio y los datos personales de los imputados.
Concordancia:
CPP: art. 331.
“Documento que se formula como resultado de las diligencias realizadas por la pre
sunta comisión de delitos a la puesta en vigencia del nuevo Código Procesal Penal
(Decreto Legislativo N ° 957), (...) El original del informe con todo lo actuado será
cursado con oficio a la autoridad competente del Ministerio Público. Cuando en un
hecho delictivo además de las personas adultas hubiesen participado menores de edad
se remitirá copia del informe policial con sus actuados a la autoridad competente”®.
(*) Texto vigente según modificatoria efectuada por el art. 3 de la Ley N ° 30076, publicada el 19-08-2013.
(1) Artículo 60 del Código de Procedimientos Penales de 1940:
“Artículo 60.- Contenido del atestado policial
Los miembros de la policía judicial que intervengan en la investigación de un delito o de una falta, enviarán a
los jueces instructores o de paz un atestado con todos los datos que hubiesen recogido, indicando especialmente
las características físicas de los inculpados presentes o ausentes, apodo, ocupación, domicilio real, antecedentes
y otros necesarios para la identificación, así como cuidarán de anexar las pericias que hubieren practicado”.
(2) POLICÍA NACIONAL DEL PERÚ. Manual de documentación policial, aprobado por Resolución Directoral
N ° 776-2016-DIRGEN/EMG-PNP Lima, 27 de julio de 2016, p. 82, consultado el 25 de julio de 2019
en<[Link] 59
ART. 332 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
“Al respecto, San Martín Castro escribe que dichos actos no son prueba documen
tal, ni tampoco pueden, al no ser diligencias sumariales, acceder al juicio mediante
la lectura (...) basándose en que se refieren a actuaciones irrepetibles en el juicio oral
(juzgamiento)”®.
e. Anexos”.
atribuir responsabilidad a los sujetos implicados; pues tal como lo señala el Cubas Villa-
nueva^, esta es una labor que le pertenece exclusivamente al Ministerio Público como
órgano letrado competente y sobre quien recae la responsabilidad de actuar con impar
cialidad en la investigación.
^ BIBLIOGRAFÍA
CU BA S V ILLA N U EV A , Víctor (2017). El proceso penal común: aspectos teóricos y prácticos. Lima: G aceta Jurí
dica; PEÑ A C A BR ER A FR E Y R E , Alonso Raúl (2016). M anual de Derecho Procesal Penal. 4a edición. Lima:
Instituto Pacífico; PEÑ A C A BR ER A FR E Y R E , Alonso Raúl (2009). Exéresis del nuevo Código Procesal Penal.
Lima: Rodhas; SA N C H E Z PO N CE, Lyceth (2018). L a prueba en el proceso penal: ¿En qué momento se debe
excluir la prueba ilícita en el proceso penal peruano? Lima: Gaceta Jurídica.
(6) Cfr. CUBAS VILLANUEVA, Víctor (2017). El proceso penal común: aspectos teóricos y prácticos. Lima: Gaceta
Jurídica, p. 125. 61
Artículo 333== Coordinación! intermsíñtnciomal ole la Policía Nacional cosí
el Ministerio Público
Sin perjuicio de la organización policial establecida por la ley y de lo dispuesto en el
artículo 69, la Policía N acional instituirá un órgano especializado encargado de coor
din ar las funciones de investigación de dicha institución con el Ministerio Público, de
establecer los mecanismos de comunicación con los órganos de gobierno del M inisterio
Público y con las fiscalías, de centralizar la información sobre la crim inalidad violenta
y organizada, de aportar su experiencia en la elaboración de los program as y acciones
p a ra la adecuada persecución del delito, y de desarrollar program as de protección y
seguridad.
Concordancias:
CPP: art. 69; LPLA: pássim.
Con este propósito y para dar cumplimiento al artículo en análisis en el mes de junio
del 2005 se creó en Lima, la Comisión Especial de Implementación del Código Procesal
Penal (CEICPP) -vigente hasta la actualidad-, donde entre otras autoridades se encon
traban Rafael Donaire Otárola, representante del Ministerio del Interior y el general Car
los Olivo Valenzuela, representante de la Policía Nacional del Perú. En dicha reunión se
establecieron las directivas generales (objetivos, metas y actividades) del proceso de imple-
mentación, así como el cronograma de implementación a nivel nacional del novísimo
Código Procesal Penal.
Más tarde, en el año 2014 y dentro de la búsqueda de canales que concreticen la uni
ficación de la labor de investigación de la policía y el Ministerio Público como actores del
Código Procesal Penal, se emitió el Protocolo General de Trabajo y Coordinación Prepa
ratoria entre Ministerio Público y Policía Nacional(1), el cual como su nombre lo indica
establecía los parámetros generales de coordinación y de predictibilidad de la labor entre
estas dos instituciones del Estado.
(1) Protocolo General de Trabajo y Coordinación Preparatoria entre Ministerio Público y Policía Nacional.
Recuperado de:<[Link]
+general+de+trabajo+M P+y+[Link]?MOD=::AJPERES&CACHEID=le62248040999dba9dceddl007
62 ca24da>.
LA DENUNCIA Y LOS ACTOS INICIALES DE LA INVESTIGACIÓN ART. 333
Luego del nombramiento periódico de los integrantes del “Equipo Técnico Insti
tucional del Ministerio del Interior para la Implementación del Código Procesal Penal”,
órgano encargado según el Reglamento de la Comisión Especial de Implementación del
Código Procesal Penal -aprobado por Decreto Supremo N ° 003-20l4-JUS(2)- de la coor
dinación con las demás secretarías técnicas, incluida la del Ministerio Público, se tiene
que el actual encargado de la coordinación con los diferentes equipos técnicos de las insti
tuciones involucradas, es el nombrado a través de la Resolución Ministerial N° 992-2018-
IN del 20 de agosto 2018, teniendo a la cabeza al Director General de la Dirección Con
tra el Crimen Organizado, quien ejerce el cargo de Secretario Técnico para este fin en el
Ministerio del interior.
^ BIBLIOGRAFÍA
C U BA S V ILLA N U EV A , Víctor (2017). E l proceso penal común: aspectos teóricos y prácticos. Lim a: Gaceta
Jurídica; PEÑ A C A BR ER A FR E Y R E , Alonso Raúl (2016). Manual de Derecho Procesal Penal. 4 a edición.
Lima: Instituto Pacífico; PEÑ A C A BR ER A FR E Y R E , Alonso Raúl (2009)- Exégesis del nuevo Código Pro
cesal Penal. Lima: Rodhas.
(2) Reglamento de la Comisión Especial de Implementación del Código Procesal Penal. Recuperado de:< https://
[Link]/wp-content/uploads/2015/01/l-Plan-para-la-Consolidaci%C3%B3n-de-la-Reforma-Pro-
[Link]>.
(3) Protocolo de Actuación Interinstitucional Específico de Trabajo y Coordinación entre el Ministerio Público y
la Policía Nacional del Perú. Recuperado de:< [Link]
de-Trabajo-y-Coordinación-Entre-El-Ministerio-Público-y-la-Policía-Nacional-del-Perú-Legis.pe_.[Link]>.
T IT U LO III
LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
Concordancias:
CPP: art. 3; CP: art. 78.
I. Introducción
Las diligencias preliminares constituyen los primeros actos de investigación que rea
lizan los órganos de persecución, amén de poner a buen recaudo todos los elementos que
64 (*) Texto vigente según modificatoria efectuada por el art. 3 de la Ley N ° 30076, publicada el 19-08-2013.
LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA ART. 334
tengan relación directa o indirecta, con el hecho punible, importa una actuación de reco
gimiento y de conservación de pruebas a la vez que, desde otra arista, cumple con propo
ner al fiscal las piezas necesarias para que este pueda formalizar la investigación prepara
toria. En lo que concierne a este comentario, nos enfocaremos en la primera fase dentro
de la investigación preparatoria, es decir, las diligencias preliminares.
IL Calificación
Las diligencias preliminares determinan una fase de “averiguación previa”, esencial
mente cognoscitiva y conservativa a la vez, cuyo cometido es de servir al fiscal, para que
en un tiempo prudencial pueda tomar las decisiones jurídicas adecuadas según la natura
leza del caso. No perdamos de vista que se rige por el principio de “reserva procesal penal”,
pues solamente aquellos hechos que revelen suficientes indicios de criminalidad pueden
ser sometidos a una persecución formal del Estado; todas aquellas conductas que no pue
den cumplir con dicha exigencia material deben ser sustraídas de la vía penal, así lo exi
gen las máximas de un orden democrático de Derecho.
El fiscal, en el Código Procesal Penal (en adelante, CPP), asume por dentro su rol
directriz de la investigación criminal, con arreglo al principio acusatorio, el cual habrá
de desempeñarlo conforme al mandato de legalidad material; esto quiere decir que dicho
funcionario ha de ajustar su pronunciamiento en cuanto al cotejo del hecho investigado,
con la descripción típica de la figura delictiva denunciada, no solo con respecto a la tipici-
dad penal, sino que debe extender su análisis a la posible presencia de un precepto permi
sivo (causas de justificación), a lo cual cabe agregar que los plazos para promover la acción
penal se encuentren vigentes y que no concurran otras causales que válidamente pueden
extinguir la acción penal, según los alcances normativos del artículo 78 del Código Penal.
Con todo, ha de procurar el fiscal solo formalizar la investigación preliminar, cuando se
trate de un injusto penal, claro está, como juicio de orden preliminar, a fin de no saturar
el procedimiento con hechos que deben ser ventilados en sede extrapenal.
El persecutor público, entonces, cuenta con una serie de alternativas. Una vez cul
minadas las diligencias preliminares: disposición de archivo, le reserva provisional de la
investigación y la formalización de la investigación preparatoria.
Del precepto se colige que la ley procesal faculta plenamente al persecutor público a
dejar de lado aquellos hechos que no cumplen con las mínimas condiciones para poder ser
sometido a una persecución penal, sea por cuestiones de atipicidad objetiva (riesgo permi
tido), atipicidad subjetiva (ausencia de dolo y/o culpa, error de tipo invencible), concurren
cias de causa de justificación (legítima defensa, estado de necesidad justificante, ejercicio 55
ART. 334 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
Ante estos supuestos, el fiscal emitirá una disposición de archivo, que no tiene la
calidad de cosa juzgada, tal como hemos de inferir según lo previsto en el artículo 335,
inciso 2 del CPP.
El artículo 334, inciso 4 del CPP, dice así: “Cuando aparezca que el denunciante ha
omitido a una condición de procedibilidad que de él depende, dispondrá la reserva provi
sional de la investigación, notificando al denunciante”.
Del precepto se colige que el denunciante o agraviado tiene la potestad de acudir ante
el fiscal superior (vía queja de derecho®), en dos supuestos: primero, cuando el fiscal pro
vincial dispone el archivo definitivo de las actuaciones y, segundo, cuando el fiscal pro
vincial dispone de reserva provisional de la investigación. De lo dicho, debe dar entender
claramente que no procede recurrir ante el juez superior jerárquico, cuando el fiscal pro
vincial formaliza la investigación preparatoria, tal como también acontece en el caso del
Código de Procedimientos Penales de 1940.
A efectos del numeral citado, el fiscal provincial deberá elevar las actuaciones del fis
cal superior, en el plazo de cinco días, por lo que este último deberá pronunciarse dentro
del quinto día, pudiendo ordenar se formalice la investigación, se archiven las actuaciones2
(2) Así, ROSAS YATACO, Jorge (2012). Breves anotaciones a la investigación preparatoria en el nuevo Código Procesal
Penal. Lima: Grijley, p. 144.
ART. 334 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
55 BIBLIOGRAFÍA
ROSAS YATACO, Jorge (2012), Breves anotaciones a la investigación preparatoria en el nuevo Código Procesal
Penal. Lima: Grijley.
s JURISPRUDENCIA
L as diligencias preliminares constituyen, en esencia, la base o núcleo de la investigación, Comprenden la realización
de actos simples y complejos de investigación, que el fiscal conduce y controla jurídicamente de acuerdo a su finalidad.
E l artículo 3 3 4 2 del Código Procesal Penal establece que las diligencias preliminares duran sesenta días, salvo que se
produzca la detención de una persona. No obstante ello, elfiscal podrá fija r un plazo distinto según las características,
complejidad y circunstancias de los hechos objeto de investigación.
Esta facultad fiscal de fija r un plazo distinto a l de los sesenta días así como la falta de previsión legal de un plazo
máximo para las diligencias preliminares produjo problemas en su aplicación y evidenció la preocupación de la judica
tura por la transgresión de la razonabilidad de la duración de las diligencias preliminares, lo que conllevófinalmente
que vía doctrina jurisprudencial se fija ra uno teniendo como referencia elplazo ordinario previsto para la investigación
preparatoria form alizada. C as. N ° 528-2018-N acion al, considerando 7.
Ahora bien, es verdad que la formalización y continuación de la investigación preparatoria es una de las opciones tras
la culminación de las diligencias preliminares; sin embargo, no es la única, pues también puede: i) prolongar el plazo
de las diligencias preliminares (numeral dos del artículo trescientos treinta y cuatro del Código Procesal Penal), ii)
disponer que no procede form alizar y continuar con la investigación preparatoria (numeral uno del artículo en men
ción) y iii) form alizar acusación directa {numeral cuatro del artículo trescientos treinta y seis del código adjetivo). C as.
N ° 66-2018-Cusco, considerando 17.
E l control de plazos previsto por el artículo 3 3 4 2 del CPP de 2 0 0 4 constituye una facultad otorgada a l juez a efectos
de establecer elplazo razonable de la investigación, y que es peticionado por quien se considere afectado por una excesiva
duración de las diligencias preliminares o cuando elfiscal fija un plazo irrazonable. E l plazo que fije el representante
del Ministerio Público para la realización de sus diligencias de investigación solo puede ser materia de controlju d icial
si se presenta exceso en su continuación. Exp. N ° 2008-01670-25-2301-JR -P E-2-T acna.
Si bien la fiscal ha informado que ya se ha evacuado un informe dirigido a l juzgado de paz letrado, pues se trata de un
proceso por faltas que no es visto por la fiscalía. Esta situación que parece ser de hecho, no ha sido determinada en una
disposición fiscal como lo exige el artículo 3 3 4 .1 2 , que exige que elfiscal tendrá que disponer que noprocede form alizar
y continuar la investigación preliminar, que ordenará el archivo de lo actuado, o en este caso determinará que se derive
la investigación a l juzgado de paz letrado competente; que este acto procesal es indispensable puesto que la derivación
de la competencia en las investigaciones tiene que estar dispuesta por elfiscal en la respectiva disposición de archivo de
la investigación, que eso lo determina la norma en el artículo 334.1 del Código Procesal Penal, disposición fiscal que
además debe ser notificada a l denunciante y a l denunciado para garantizar el ejercicio a su derecho a un plazo razo
nable. Exp. N ° 2007-977-H uacho.
Si eljuez de paz letrado considera que los hechos no constituyen una falta sino un delito perseguible de oficio, debe remi
tir copias a l fiscal para que califique la denuncia, y si este estima que no hay delito y archiva lo actuado, entonces,
eljuez, en su condición de denunciante del delito y por razón de su cargo, puede impugnar dicha decisión para que en
68 (3) ídem.
LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA ART. 334
última instancia decida el fiscal superior, de conformidad con el artículo 334.5 del Código Procesal Penal de 2004.
Exp, N ° 712-2006-H uacho.
Los plazos para las diligencias preliminares, de 20 días naturales y el que se concede a l fiscal para fija r uno distinto
según las características, complejidad y circunstancias de los hechos objeto de investigación, son diferentes y no se hallan
comprendidos en los 120 días naturales más la prórroga a la que alude el artículo 342 del Código Procesal Penal,
que corresponden a la: investigación preparatoria propiamente dicha. C asación N ° 02-2008-La Libertad-Lima.
E l necesario que quien se considere afectado por una excesiva duración de las diligencias preliminares solicite a l fiscal
le dé término y dicte la disposición que corresponda; siendo este un requisito de procedibilidad antes de acudir a la ins
tancia judicial. E xp. N ° 2008-11602-65-0401-JR -P E -3-A requipa.
Conforme a l artículo 334 del Código Procesal Penal, la solicitud de quien se considere afectado, a fin de que elfiscal
dé termino y dicte la disposición que corresponda, debe considerarse como un requisito de adm isibilidad y en ese sen
tido debe adjuntarse a la solicitud de control de plazos. Por lo tanto, a l no haber cumplido la defensa con acreditar el
haberle requerido a l fiscal a cargo de las diligencias preliminares que emita la disposición que corresponda, menos aún
que esta haya sido rechazada o se haya fijado un plazo irrazonable para la actuación de las mismas, su pedido deviene
en inadmisible. Exp. N ° 2008-03899-88-1601-JR-PE-l-Trujillo.
Durante el tiempo que dure la realización de diligencias preliminares, el órgano jurisdiccional únicamente posee facul
tades de tutela de derechos y control de plazos, no estando autorizado, bajo ningún concepto, a conceder o am pliar plazo
alguno (la razón de ello estriba en que la dirección, tanto de la investigación como de las diligencias preliminares, está a
cargo del Ministerio Público); siendo ello así, no resulta procedente solicitar a l juez que ordene la actuación de pruebas
cuando el término de las diligencias preliminares se ha vencido. Exp. N ° 2008-01465-25-2301-JR-PE-l-Tacna.
Lo expuesto en el auto de apertura de instrucción o en la disposición de formalización y continuación de la investiga
ción preparatoria -según se trate del C de PP o del NCPP, respectivamente-, respecto del fundamento jurídico, tiene
un carácter relativo. Lo que interesa, sin perjuicio de la identificación del imputado, es la definición de los hechos que
han sido objeto de investigación, y que no se altere la identidad de los actos de ejecución delictiva y la homogeneidad del
bien jurídico tutelado. Acuerdo Plenario N ° 6-2009/CJ-116-Lima.
69
Artículo 335.“ Prohibición de mueva demiieia
L La disposición de archivo prevista en el prim er y último numeral del artículo ante
rior, impide que otro fiscal pueda promover u ordenar que el inferior jerárquico
promueva una investigación preparatoria por los mismos hechos.
2. Se exceptúa esta regla, si se aportan nuevos elementos de convicción, en cuyo caso
deberá reexam inar los actuados elfiscal que previno. En el supuesto que se demuestre
que la denuncia anterior no fu e debidam ente investigada, el fisca l superior que
previno designará a otro fiscal provincial.
Concordancias:
CPP: art. 334 ines. 1 y 6.
1. Introducción
El artículo bajo análisis tiene relación directa con el artículo 334, incisos 1 y 6, del
Código Procesal Penal (en adelante, CPP), referidos al archivo fiscal(1), pues la disposición
de archivo conlleva el efecto de prohibir una investigación por los mismos hechos. Esa es
la regla®. Es por ello necesario conocer con claridad las causales de archivo fiscal toda vez
que en función a ello podremos determinar con exactitud en que supuestos una investi
gación (ya archivada) podrá reabrirse. Esto es de suma importancia toda vez que de no
conocer ello, podríamos afectar la garantía de nivel constitucional denominada ne bis in
idem, regulado en el propio CPP en el artículo III y reconocido constitucionalmente en
artículo 139, inciso 13.
(1) Vid. “El archivo fiscal a siete años de vigencia del Código Procesal Penal de 2004”, publicado en Gaceta Penal
& Procesal Penal, Tomo 46. Lima: Gaceta Jurídica, abril de 2013.
(2) SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). Lecciones. Derecho Procesal Penal. Lima: Inpeccp-Cenales, p. 315.
(3) Esta causal de archivo se deduce de la posibilidad que otorga el artículo 344 del CPP cuando el fiscal emite
70 un requerimiento de sobreseimiento ante la falta de elementos de convicción. Asimismo, el Tribunal Consti-
LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA ART. 335
Es evidente entonces las diferentes posibilidades legales que tiene el ente persecutor
del Estado para dar lugar al archivo de una investigación, impidiendo así que otro fiscal
pueda promover investigación por los mismos hechos, pues nadie podrá ser procesado, ni
sancionado más de una vez por un mismo hecho, siempre que se trate del mismo sujeto
y fundamento, conforme lo estipulado en el artículo III del título preliminar del Código
Procesal Penal, concordado con el artículo 139, incisos 2 y 13 de la Constitución Política
del Perú, todos ellos referidos al principio de ne bis in idenP .
Esto no significa que las disposiciones fiscales de archivo tenga un estatus de inamo
vilidad definitiva sino que -según lo descrito en el propio artículo 335- podrán reabrirse
cuando se aporten nuevos elementos de convicción o también denominado prueba nueva
-los mismos que serán nuevamente investigados por el fiscal que previno- o cuando la
investigación no fue debidamente investigada o existe una manifiesta investigación en el
caso archivado(6) -en cuyo supuesto el fiscal superior que previno designará a otro fiscal
provincial-.
tucional en su sentencia N ° 2725-2008-PHC/TC, ha señalado que las resoluciones que declaran no ha lugar
a formalizar denuncia penal, que en el ejercicio de sus funciones pudieran emitir los representantes del Minis
terio Público, no constituyen en estricto cosa juzgada, pues esta es una garantía exclusiva de los procesos
jurisdiccionales. No obstante ello, les ha reconocido el status de inamovible o cosa decidida, siempre y cuando
se estime en la resolución, que los hechos investigados no configuran ilícito penal (...) A contrario sensu, no
constituirán cosa decidida las resoluciones fiscales que no se pronuncien sobre la no ilicitud de los hechos
denunciados, teniendo abierta la posibilidad de poder reaperturar la investigación si es que se presentan los
siguientes supuestos: a) cuando existan nuevos elementos probatorios no conocidos con anterioridad por el
Ministerio Público; o, b) cuando la investigación ha sido deficientemente realizada. En tal sentido, el Tribunal
Constitucional deja abierta la posibilidad de archivar investigaciones cuando no existan elementos probatorios
suficientes para continuar con la investigación formalizada. Es más, siguiendo a San Martín Castro, la causa
de falta de indicios procede cuando el fiscal advierte la ausencia de elementos de prueba o su insuficiencia para
fundamentar la continuación de la investigación penal lo cual puede estar relacionado tanto a demostrar la
existencia del hecho delictivo como también la responsabilidad penal del autor o partícipe. Ibídem, p. 314.
(4) Si damos una lectura literal del artículo 334 del CPP, en ninguna parte del mismo existe la causal del archivo
fiscal por no individualización del imputado, existiendo simplemente la facultad del fiscal para ordenar la
intervención de la policía para tal fin; sin embargo, al no existir resultados positivos para cumplir con tal
finalidad (la individualización), muchos procesos no tienen forma de poder ser formalizados ante el juez y la
única consecuencia es el archivo de la causa. La interrogante que nos hacemos es si el archivo debe ser definitivo o
puede ser un archivo provisional hasta que en un determinado momento se pueda individualizar al imputado; sin
embargo, en caso se presente esta última opción cabría preguntarnos hasta que plazo quedaría la causa sin pro
nunciamiento definitivo. Esta problemática de la no individualización del imputado no solo se presenta en el Perú
sino también en otros países como Chile, pues del total de casos que tuvo conocimiento el Ministerio Público, solo
en un 48 % de los delitos se tuvo conocimiento de la identidad del imputado; mientras que en el restante 52 % de
los delitos, el Ministerio Público no tuvo conocimiento de la identidad del imputado, respecto a delitos de robos
no violentos, robos y hurtos. Vid.<[Link]
(5) (...) Sin embargo, en la doctrina se reconoce al principio del ne bis in Ídem, el mismo que posee mayor ampli
tud que el de la cosa juzgada, pues no solo comporta la prohibición de una persecución subsiguiente -esto es
cuando la imputación ya ha sido materia de un pronunciamiento final por parte del órgano jurisdiccional-;
sino que también se encuentra referido a la prohibición de una persecución paralela, es decir, que la persona sea
perseguida al mismo tiempo en dos procesos diferentes. En: Casación N ° 215-2011-Arequipa.
(6) SA N M A RTÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Ob. cit., p. 315. 71
ART. 335 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
Ahora bien, teniendo en cuenta que los archivos fiscales se realizan durante las dili
gencias preliminares, queda por determinar si los mismos constituyen cosa juzgada o cosa
decidida. Veamos:
El artículo 77 del Código de Procedimientos Penales establece el deber del juez penal
de calificar la denuncia realizada por el Ministerio Público. De dicho artículo, menciona
la Corte Suprema, se puede apreciar cuatro requisitos para determinar si procede o no el
inicio de la instrucción: a) La existencia de elementos reveladores de la comisión del delito,
(7) En una primera investigación, realizada bajo los parámetros del Código de Procedimientos Penales de 1940,
el Juzgado Penal Transitorio de La Convención, emitió el auto de no ha lugar a la apertura de ins
trucción con fecha veintiuno de junio de dos mil diez, el mismo que fue apelado y declarado improcedente
por extemporáneo, conllevando a su respectivo consentimiento. Asimismo, existió otra investigación paralela
donde se le aperturó investigación fiscal preliminar bajo los alcances del Código Procesal Penal, luego de lo
cual se emitió la disposición fiscal de no formalización de investigación preparatoria con fecha dos de
agosto de dos mil diez, la misma que fue revocada por la Fiscalía Superior en todos sus extremos, ordenando
se proceda a dictar la disposición de continuación y formalización de investigación preparatoria. Es así que
la nueva investigación continuó su trámite, y hallándose la investigación próxima a ingresar a la etapa inter
media, el investigado Franklin Sandro García Vara formuló excepción de cosa juzgada, argumentando que
ya fue investigado sobre el mismo hecho por el Juzgado Transitorio de la Provincia de La Convención. Dicha
excepción de cosa juzgada fue declarada improcedente por el Cuarto Juzgado de Investigación Preparatoria
de Cusco y revocada por la Sala Penal de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia del Cusco quien dispuso
declarar fundada la excepción de cosa juzgada planteada por el investigado Franklin Sandro García Vara.
72 Contra esta última decisión, el Fiscal Superior interpuso el recurso de casación.
LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA ARE 335
el delito materia de proceso penal no puede ser uno que el órgano jurisdiccional decida,
sino que será aquel sobre el cual el Ministerio Público haya formulado la denuncia; b)
La individualización del autor o partícipe; c) La acción penal no ha de haber prescrito; y
d) No deben concurrir causas de extinción de la acción penal distintas a la prescripción.
Sin embargo, pese a que la Corte Suprema no lo señala, es necesario hacer mención
que según el artículo 334 del Código Procesal Penal de 2004 (como también lo hemos
explicado precedentemente), el fiscal penal al calificar la denuncia o después de haber rea
lizado o dispuesto realizar diligencias preliminares debe tener en cuenta las siguientes
posibilidades para no formalizar una investigación preparatoria: a) El hecho denunciado
no constituye delito; b) No es justiciable penalmente; o, c) Se presentan causas de extin
ción previstas en la ley. Asimismo, el artículo 336 del mismo cuerpo normativo establece
que se dispondrá la formalización de la investigación preparatoria cuando: a) Aparecen
indicios reveladores de la existencia de un delito; b) La acción penal no ha prescrito; c) Se
ha individualizado al imputado; y, d) Se han satisfecho los requisitos de procedibilidad.
La Corte Suprema establece que el juez (o el fiscal) valora básicamente dos puntos: la
existencia de indicios suficientes que acrediten la existencia de un hecho delictivo (consi
deramos que es un aspecto relacionado a la investigación y a los elementos de prueba que
se tiene); y, la juridicidad de los hechos imputados, tanto en el extremo referido a la cali
ficación jurídica del hecho como a la existencia de alguna causal de extinción de la acción
penal (aspecto relacionado a un análisis de fondo, respecto a determinar, fundamental
mente, si el hecho tiene carácter delictuoso o no, es decir, es una actividad estrictamente
jurisdiccional).
(8) Asimismo, el Tribunal Constitucional ha señalado que el principio de cosa decidida forma parte del dere
cho fundamental al debido proceso en sede administrativa, por lo que, frente a su transgresión o amenaza,
necesariamente se impone el otorgamiento de la tutela constitucional correspondiente (Expediente N ° 0413-
2000-AA/TC, fundamento jurídico 3. Caso: Ingrid del Rosario Peña Alvarado). Es necesario acotar, conforme
afirma el Tribunal, que el f iscal no es una simple autoridad administrativa, pues su actividad se
orienta a la legalidad y no a los intereses administrativos o de los administrados. (El resaltado es nues
tro)
(9) Así, este principio constituye la garantía que informa a todo el ordenamiento jurídico, siendo una “(...) norma
de actuación de los poderes públicos, que les obliga a hacer predecible sus decisiones y a actuar dentro de los
márgenes de razonabilidad y proporcionalidad, y en un derecho subjetivo de todo ciudadano que supone la
expectativa razonable de que sus márgenes de actuación, respaldados por el derecho, no serán arbitrariamente
74 modificados (...)” (STC N ° 5942-2006-PA/TC).
LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA AMT. 335
(10) En el mismo sentido ver sentencia recaída en el Exp. N ° 05811-2015-PHC-Lima (caso N adine Heredia
Alarcón). 75
ART. 335 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
caracteres prohibitivos para procesos futuros basados en los mismos hechos materia de
decisión (...)” (Informe N ° 1/95, relativo al caso 11.006 del 7 de febrero de 1995).
Sin embargo, conforme a la casación ante referida, la Corte Suprema ha referido que
si la actividad realizada por el magistrado está referida a la calificación jurídica del hecho
imputado, entonces resulta evidente que él realiza una actividad estrictamente jurisdic
cional: la determinación de la ilicitud o licitud de un hecho. Por ello, en este supuesto, el
auto referido tiene los efectos de una cosa juzgada. Continúa la Corte Suprema señalando
que, en el caso de que la valoración incida en los casos de investigación realizados, enton
ces este acto procesal tendrá el efecto de cosa decidida. Ello implicará que el Ministerio
Público, en caso encontrara pruebas nuevas acerca de la comisión del ilícito, las mismas
que evidentemente no podían ser conocidas al momento de la formulación de la denun
cia, puede presentar una nueva denuncia sobre la persona.
Es evidente que ambas posiciones (tanto del Tribunal como de la Suprema) están
referidas a la posibilidad de reabrir investigaciones, claro está, siempre que el pronuncia
miento se refiera a actos de investigación ya que de no ser así, y el pronunciamiento se
refiera únicamente a la calificación jurídica del hecho imputado, es decir, emita un pro
nunciamiento respecto a la ilicitud o licitud de un hecho, las causas penales bajo ningún
supuesto podrán volver a denunciarse o reabrirse.
Asimismo, la Corte Suprema hace mención sobre el motivo que genera su pronun
ciamiento, aludiendo a que este se debe a la duda válida, que tiene trascendentales efec
tos prácticos, en torno a los efectos que tiene estos autos, señalando que existe una pos
tura que considera que se trata de una cosa juzgada ya que la acción penal, en ningún
supuesto, puede ser ejercida nuevamente; y, otra postura que señala que se trata de una
cosa decidida ya que el pronunciamiento del magistrado no implica la realización
de una actividad jurisdiccional alguna, señalando que bajo esta postura se puede
plantear una nueva denuncia por los mismos hechos cuando existieran medios pro
batorios distintos o una nueva calificación jurídica. Sin embargo, estas posturas vie
nen siendo superadas desde el pronunciamiento emitido por el Tribunal Constitucional,
y que estoy seguro, muchos operadores del sistema de justicia lo han tomado como refe
rencia para la solución de sus casos penales, máxime, si el propio CPP regula estas posibi
lidades en su artículo 335 al señalar que puede promoverse una nueva investigación pre
paratoria por los mismos hechos archivados, si se aportan nuevos elementos de convicción
o la denuncia anterior no fue debidamente investigada. Siendo así, volvemos a ratificar
nos en que la posición de la Corte Suprema respecto a los efectos jurídicos de dichos autos
es la misma a la ya establecida por el Tribunal Constitucional, con la diferencia realizada
respecto a la denominación que tiene uno u otro pronunciamiento, es decir, la calidad de
cosa juzgada o cosa decidida.
76
LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA ART. 335
D ISP O SIC IÓ N F IS C A L D E N O F O R M A L IZ A C IÓ N D E IN V E ST IG A C IÓ N
P R EP A R A T O R IA / A U T O D E NO H A LU G A R A LA A P E R T U R A DF. IN ST R U C C IÓ N
T R IB U N A L C O N ST IT U C IO N A L C O R TE SU PR EM A
Los casos que no constituyen cosa decidida Los casos que constituyen cosa decidida pueden volver
pueden reabrirse bajo dos supuestos: a denunciarse:
IV. Conclusiones
^ BIBLIOGRAFÍA
SA N M A R T ÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales.
78
ají tícelo 336-~ Form alsedém y corntlnnadési de la Imeesíígadém prepara
toria
1. Sí de la denuncia, del informe policial o de las diligencias preliminares que realizó,
aparecen indicios reveladores de la existencia de un delito, que la acción p en al no
ha prescrito, que se ha individualizado a l im putado y que, si fu era el caso, se han
satisfecho los requisitos de procedibilidad, dispondrá la form alización y la conti
nuación de la investigación preparatoria.
2. L a disposición de form alización contendrá:
a) E l nombre completo del im putado;
b) Los hechos y la tipificación específica correspondiente. E l fiscal podrá, si fuera
el caso, consignar tipificaciones altern ativas a l hecho objeto de investigación,
indicando los motivos de esa calificación;
c) E l nombre del agraviado, si fu era posible; y,
d) L as diligencias que de inm ediato deban actuarse.
3. E lfiscal, sin perjuicio de su notificación a l imputado, dirige la comunicación prevista
en el artículo 3 de este Código, adjuntando copia de la disposición de form alización,
a l ju ez de la investigación preparatoria.
4. E l fiscal, si considera que las diligencias actuadas prelim inarm ente establecen sufi
cientemente la realid ad del delito y la intervención del im putado en su comisión,
podrá form ular directam ente acusación.
Concordancias:
CPP: arts. 3, 468 inc. 1.
I. Apuntes preliminares
Este nuevo modelo procesal penal a diferencia del modelo que amparaba el Código
de Procedimientos Penales de 1940, precisa funciones determinadas para los sujetos pro
cesales, en donde las tareas requirentes son asumidas por el Ministerio Público y las tareas
decisorias por los tribunales jurisdiccionales, todo ello en virtud del principio acusatorio.
Esta separación entre funciones persecutorias y jurisdiccionales, según se explica en la lite
ratura jurídica, encontró su fundamento en la necesidad de tutelar y respetar ciertos dere
chos obtenidos y reconocidos por el imputado dentro del proceso penal.
Al respecto, el profesor Bauman(1) refiere “que esta división de roles no impide solo
la parcialidad del juez, sino que también suprime la necesaria posición de objeto del acu
sado en el Derecho Procesal Penal. La circunstancia de que el acusado enfrente a alguien
que se le opone (Ministerio Público) da mayor libertad a su posición jurídica. Ya no es un
simple objeto de la inquisitio por el juez omnipotente a quien debe guardarse de atacar,
(1) BA U M AN N , Jürgen (1986). Derecho Procesal Penal. Conceptos procesales y principios fundamentales. Buenos Aires:
Depalma, p. 49 y ss. 79
ART. 336 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
sino un sujeto procesal y un contrincante del fiscal, contra el cual puede arremeter enér
gicamente, sin temer los inconvenientes y la parcialidad del juez”.
Por tal razón, consideramos que esta vinculación entre el principio acusatorio y el
derecho de defensa fue menospreciada y poco desarrollada por la doctrina tradicional, y
que hoy en día, en el contexto de los movimientos de la reforma procesal está siendo res
catada y situada como un punto importante en su implementación. Ahora bien, sobre la
base de esta última premisa y teniendo en cuenta la relación necesaria que debe existir
entre el principio acusatorio y el derecho de defensa; el deber de formular acusación para
permitir el derecho de defensa del imputado, exige que la imputación del hecho deba ser
clara y precisa.
Como nos enseña Prieto Vera®, “la etapa de investigación preparatoria tiene por
objeto establecer la existencia de la conducta de la cual se predica su prohibición, identi
ficar los presuntos autores y partícipes de la misma, las circunstancias de su realización:
ubicar, identificar y preparar los medios de prueba, todo con miras a fundamentar la acu
sación (también la defensa, como es evidente) o cualquiera otra decisión conclusiva”.
En este estadio procesal, los actos de investigación estarán encaminados y serán deter
minantes para la formulación de la acusación o el sobreseimiento de la causa, pues será
el Ministerio Público y la defensa de quienes puedan introducir y sostener la pretensión
acusadora o de resistencia, los sujetos procesales que delimiten el objeto del proceso y el
ámbito temático de la decisión jurisdiccional.
(2) PRIETO VERA, Alberto José (2005). El proceso penal en el sistema acusatorio colombiano. Tomo II. Bogotá: Edi
ciones Jurídicas Andrés Morales, p. 4.
80 (3) M ARTÍN Y MARTÍN, José Antonio (2004). La instrucciónpenal. 2a edición. Madrid: Marcial Pons, pp. 135-169.
LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA ART. 336
2. Toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se establezca
legalmente su culpabilidad. Durante el proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad, a las
siguientes garantías mínimas:
81
ART. 336 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
Así pues, la imputación juega, como límite objetivo a la investigación un doble papel:
por un lado, garantiza el derecho de defensa que puede ejercitarse respecto de un hecho
delimitado objetivamente y jurídicamente individualizado; por el otro, preserva la vida y
dignidad de la persona frente al Estado en tanto evita que este pueda indagar sobre hechos
no previamente imputados, indiscriminados y sin límite alguno. No es propio de un Estado
de Derecho que la investigación carezca de freno en su labor inquisitiva®.
(8) ASENCIO MELLADO, José María (2016). “La imputación como elemento determinante del modelo procesal
de investigación”. En: Revista General de Derecho Procesal. N ° 40. Madrid: Universidad de Alicante. Departa
mento de Derecho Mercantil y Derecho Procesal, p. 26.
(9) ASENCIO MELLADO, José María (1993). “El imputado en el proceso penal español”. En: La restricción de los
derechosfundamentales de la persona en elproceso penal. Cuadernos de DerechoJudicial. Madrid: CGPJ, pp. 67 y ss.
82 (10) Acuerdo Plenario N ° 2-2012/CJ-116, fundamentos jurídicos 6 al 11.
LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA ART. 336
Para finalizar estas líneas, es menester precisar esa relación dialéctica que existe entre
el principio acusatorio y el derecho de defensa, puesto que no solo permite que en la práctica
se materialicen las garantías y derechos que tiene el imputado de poder defenderse, cono
cer de los cargos que se le investiga y de contar con una defensa eficaz dentro del proceso,
sino también de ser el dique de contención a la irracionalidad del poder punitivo cuando
este, a través del proceso penal, pretende intervenir en las libertades de todo ser humano.
III. Conclusiones
• La imputación juega, como límite objetivo a la investigación, un doble papel: por un
lado, garantiza el derecho de defensa que puede ejercitarse respecto de un hecho deli
mitado objetivamente y jurídicamente individualizado; por el otro, preserva la vida
y dignidad de la persona frente al Estado en tanto evita que este pueda indagar en
hechos no previamente imputados, indiscriminados y sin límite alguno.
^ BIBLIOGRAFÍA
A SEN C IO M ELLA D O , José María (1993). “El imputado en el proceso penal español”. En: L a restricción de
los derechosfundamentales de la persona en elproceso penal. Cuadernos de DerechoJudicial. Madrid: CG PJ; A SEN -
CIO M ELLA D O , José M aría (2016). “La imputación como elemento determinante del modelo procesal de
investigación”. En: Revista General de Derecho Procesal. N ° 40. Madrid: Universidad de Alicante. D eparta
mento de Derecho Mercantil y Derecho Procesal; BA U M A N N , Jürgen (1986). Derecho Procesal Penal. Concep
tosprocesales y principiosfundamentales. Buenos Aires: Depalm a; M A R T IN Y M A R TIN , José Antonio (2004).
L a instrucción penal. 2a edición. Madrid: Marcial Pons; PRIETO V ERA , Alberto José (2005). E l proceso penal
en el sistema acusatorio colombiano. Tomo II. Bogotá: Ediciones Jurídicas Andrés Morales.
m JURISPRUDENCIA
L a Disposición de formalización de la investigación preparatoria es la comunicación form al que el Fiscal dirige a l
imputado para efectos de hacer de su conocimiento la imputación clara y precisa de los hechos que se le atribuyen, la
correspondiente calificación jurídica específica y, por ende, que se va realizar una investigación form alizada en su con
tra, posibilitándole, a través de su abogado defensor, aportar los medios de investigación y de prueba que estime perti
nentes. Asimismo, este acto fiscal fija las diligencias que se actuarán en la etapa de investigación preparatoria propia
mente dicha. Es decir, que si el Ministerio Público considera que las diligencias actuadas preliminarmente establecen
la suficiencia fáctica y probatoria del hecho y la vinculación del imputado a l mismo, dispondrá la formalización de la
Investigación Preparatoria estableciendo las diligencias que de inmediato deban actuarse. A.P. N ° 6-2010/CJ-l 16,
del 16 de noviem bre de 2010, considerando 10.
Concordancia:
LOM P; art. 5.
Ahora bien, en la etapa prejurisdiccional del proceso a cargo del representante del
Ministerio Público, una vez concluidas las diligencias preliminares, y con la emisión de
la disposición de la formalización, se va a iniciar la investigación preparatoria® propia-*1
(*) Texto vigente, según modificatoria efectuada por el art. 2 del Decreto Legislativo N ° 1307, publicado el
30-12-2016.
(1) Sobre el tratamiento jurisprudencial de la investigación preparatoria véanse los Expedientes N ° 01937-2013-
PHC/TC, de fecha 11 de noviembre de 2013; y, N ° 01931-2014-PA/TC, de fecha 21 de noviembre de 2017;
los Acuerdos Plenarios N ° 1-2010/CJ-116, de fecha 16 de noviembre de 2010; N ° 3-2010/CJ-116, de fecha
26 de marzo de 2012; N ° 4-2010/CJ-116, de fecha 16 de noviembre de 2010; y, N ° 2-2012/CJ-116, de fecha
84 26 de marzo de 2012. Asimismo, las Casaciones N ° 318-2015-Lima, de fecha 22 de noviembre de 2012;N°
LA INVESTIGACION PREPARATORIA ART. 337
mente dicha, a fin de que el fiscal pueda continuar realizando las diligencias correspon
dientes a la investigación.
En ese sentido, el artículo 337 del CPP otorga al representante del Ministerio Público
la posibilidad de ejercer una serie de diligencias que coadyuvarán a que una vez finali
zada esta etapa, el fiscal opte por acusar o sobreseer la causa. En este estadio se reconoce
la autonomía del Ministerio Público en cuanto a la no intervención del Poder Judicial en
el marco legal de las investigaciones.
La ley establece, como límites específicos, en el inciso 1, del artículo 337 del CPP,
que los actos de investigación deben ser pertinentes y útiles respecto a los objetivos de la
investigación, esto es, deben contribuir a dilucidar la posibilidad de poder imputar res
ponsabilidad penal en una futura acusación o, por el contrario, contribuir a descartar todo
tipo de responsabilidad penal en el investigado. Queda totalmente proscrita la posibilidad*23
(4) MOLINA GALICIA, René (2013). “Neurociencia, neurótica, derecho y proceso”. En: Neurociencia y proceso
penal. Madrid: Marcial Pons, pp. 74-75.
86 (5) Fundamento jurídico 7 de la Casación N ° 02-2008-La Libertad, de fecha 3 de junio de 2008.
LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA ART. 337
Así, ei literal a) del citado inciso, faculta al fiscal a disponer la concurrencia del impu
tado, del agraviado y de las demás personas que se encuentren en posibilidad de informar
sobre circunstancias útiles para los fines de la investigación. Se entiende que el requeri
miento será para que estos rindan su manifestación sobre los hechos.
La ley es clara al señalar que tanto estas personas como los peritos, se encuentran
obligados a concurrir y comparecer ante la fiscalía para que brinden su manifestación y,
en el caso de los peritos, para que emitan sus dictámenes respectivos. De no concurrir al
requerimiento de la autoridad competente y de no justificar su inasistencia, se solicitará la
conducción compulsiva del o los citados. La conducción se realizará con intervención de
la fuerza pública, en cumplimiento y respeto de la ley.
Así también, el literal b), del inciso 3, del artículo 337 del CPP, faculta al fiscal a exi
gir informaciones de cualquier particular o funcionario público; se entiende que la exigencia
debe ser pertinente y legal. En el caso de los particulares, el requerimiento se limita a que la
esfera de dominio propio sea circunstancial, personal o profesional; mientras que, en los fun
cionarios públicos, el pedido de información se sujeta al ámbito de competencia funcionarial.
Será potestad del representante del Ministerio Público ordenar que las diligencias
solicitadas que estimare conducentes se lleven a cabo o no. La inadmisión de diligencias
sumariales solicitadas por la defensa durante la investigación, no podrán cuestionarse a
través de la tutela, pues para este efecto rige lo dispuesto en el inciso 5 del artículo bajo
comentario®.
El inciso 5, del artículo 337 del CPP, debe ser interpretado en forma sistemática y de
acuerdo al modelo acusatorio que rige nuestro CPP, de ahí que, cuando los legitimados
por ley soliciten ante el representante del Ministerio Público la ejecución de una diligen
cia que consideren útil y pertinente para la dilucidación de los hechos, y, este les rechazare,7
(7) ORÉ GUARDIA, Arsenio (2014). “Las garantías constitucionales del debido proceso en el nuevo Código Pro
cesal Penal”. En: Nuevo Código Procesal Penal comentado. Lima: Legales, p. 27.
88 (8) Fundamento jurídico 13 del Acuerdo Plenario 4-2010/CJ-116, de fecha 16 de noviembre de 2010.
LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA A R T. 337
^ BIBLIOGRAFÍA
CU BA S V ILLA N U EV A , Víctor (2015). E l nuevo proceso penal peruano. Teoría y práctica de su imple-mentación.
2a edición. Lima: Palestra; GA RCÍA CAVERO, Percy (2014). “La nulidad procesal de las disposiciones fis
cales en el proceso penal”. En: Nuevo Código Procesal Penal comentado. Lima: Legales; L A N D A ARROYO,
César (2014). “Bases constitucionales del nuevo Código Procesal Penal peruano”. En: Nuevo Código Proce
sal Penal comentado. Lima: Legales; M O LIN A GA LICIA , René (2013). “Neurociencia, neurótica, derecho
y proceso”. En: Neurociencia y proceso penal. Madrid: Marcial Pons; N E Y R A PLORES, Jo sé (2015). Tratado
de Derecho Procesal Penal. Lima: Idemsa; SALAS BETETA , Christian (2011). E l proceso penal común. Lima:
Gaceta Jurídica; SA N M A R T ÍN CA STRO , César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-
Cenales; SÁ N C H E Z V ELA RD E, Pablo (2013). Código Procesal Penal comentado. Lima: Idemsa; ORÉ GUAR
D IA , Arsenio (2016). Derecho Procesal Penalperuano. A nálisis y comentarios a l Código Procesal Penal. Tomo III.
Lima: Gaceta Jurídica; ORÉ G U A RD IA , Arsenio (2014). “Las garantías constitucionales del debido pro
ceso en el nuevo Código Procesal Penal”. En: Nuevo Código Procesal Penal comentado. Lima: Legales; R E Y N A
ALPARO, Luis (2015). M anual de Derecho Procesal Penal. Lima: Instituto Pacífico.
C o n c o rd a n c ia :
CPP: art. 29 inc. 3-
I. Introducción
Las diligencias que se efectúan en el marco de la investigación preparatoria son esen
cialmente reservadas, en mérito a su propia naturaleza, así como a los objetivos que se pre
tenden garantizar; mas ello no es óbice para que en la medida de lo posible puedan cau
telarse los derechos de defensa y contradicción de las partes, tomando en cuenta que las
diligencias que hayan de ser exteriorizadas, generan efectos de trascendencia para con su
situación jurídica.
La presencia de los sujetos legitimados en las diligencias se podrá dar siempre y cuando
no resulte perjudicial para los cometidos a ser alcanzados por la investigación; concurren
cia que está subordinada a la utilidad que pueda esta reportar, en lo que respecta al escla
recimiento de los hechos; por ejemplo, si se trata del imputado, la inspección de un domi-
gQ cilio; pero vaya que en ciertas circunstancias su presencia puede poner en peligro el éxito
LA INVESTIGACION PREPARATORIA ART. 338
Por lo general, no será posible la presencia de los sujetos procesales, pues la mayo
ría de dichas diligencias se sujetan al principio de inmediatez y de inaudita parte; por lo
que dar aviso al afectado importa el riesgo de pérdida de eficacia. En este caso, en aque
llas diligencias que se dirigen a la comprobación del delito y a la identificación de los pre
suntos responsables®.
El inciso 2, del artículo 338 del CPP, dispone que el fiscal velará porque la concu
rrencia de las personas autorizadas no interfiera en el normal desarrollo del acto e impar
tirá instrucciones obligatorias a los asistentes para conducir adecuadamente la diligencia;
en ese sentido, está facultado a excluirlos en cualquier momento si vulneran el orden y la
disciplina.
Por su parte, el inciso 3, del artículo 338 del CPP, prevé que el fiscal, en el ejercicio
de sus funciones de investigación, podrá solicitar la intervención de la policía y, si es nece
sario, el uso de la fuerza pública, ordenando todo aquello que sea necesario para el seguro
y ordenado cumplimiento de las actuaciones que desarrolla.
La naturaleza misma de las diligencias, así como los incidentes que puedan suceder,
requiere de una fuerza pública que pueda ejecutar las órdenes impartidas por el fiscal; por
ello, la presencia de los efectivos policiales resulta fundamental para resguardar los objeti
vos de la investigación, facultándose a los órganos policiacos a ejecutar actos de coacción,
siempre que sean necesarios para el cumplimiento. Esta intervención policial está sujeta a
los principios de proporcionalidad y de razonabilidad, que si bien puede ser penalmente12
(1) RIFA SOLER, José; RICHARD GONZÁLEZ, Manuel y RIAÑO BRUN, Iñaki (2006), Derecho Procesal
Penal. Pamplona: Gobierno de Navarra, p. 265.
(2) ídem. 91
ART. 338 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
Finalmente, el inciso 4, del artículo 388 del CPP, señala que “[cjuando el fiscal, salvo
las excepciones previstas en la ley, deba requerir la intervención judicial para la práctica
de determinadas diligencias, la actuación de prueba anticipada o la imposición de medi
das coercitivas, estará obligado a formalizar la investigación, a menos que lo hubiere rea
lizado previamente”.
La investigación penal constituye toda una unidad estructural que se inicia cuando el
fiscal toma conocimiento de la noticia criminal y dispone la realización de las diligencias
preliminares, las cuales llegan a su culminación cuando el persecutor público formula la
disposición correspondiente, ora formulando la acusación o solicitando al juez de la inves
tigación preparatoria el sobreseimiento de la causa. En todo este ínterin pueden produ
cirse una serie de actos de injerencia estatal que afectan, limitan y/o restringen derechos
fundamentales del imputado, los mismos que serán legítimos en cuanto a la cautela de un
interés jurídico de carácter público; injerencias que pueden responder a una serie de fina
lidades, las que se ejecutan en el marco de las diligencias preliminares y despliegan fines
distintos a los que se materializan en la investigación preliminar.
No solo ante los supuestos nombrados, sino también, cuando a la prueba anticipada
se refiere, el fiscal está obligado a formalizar la investigación preparatoria, a menos que ya
lo haya hecho, pues para que puedan adoptarse dicha clase de medidas o de prácticas anti
cipadas, se debe haber iniciado formalmente el proceso penal con arreglo a lo previsto en
el inciso 1, del artículo 253 del CPP, garantía que se adscribe a los principios rectores de
los tratados internacionales sobre la materia.
^ BIBLIOGRAFÍA
RIFA SOLER, José; R IC H A R D G O N Z Á L E Z , Manuel y R IA Ñ O B R U N , Iñaki (2006). Derecho Procesal
Penal. Pamplona: Gobierno de Navarra.3
(3) Si el requerimiento de la fuerza pública era innecesario, pues no se daban los presupuestos que la legitimen,
dicho desborde funcional podrá dar lugar a una infracción delictiva a título de abuso de autoridad, en el cual
el fiscal será el autor mediato y el efectivo policial, el autor inmediato; este último estará exento de responsa
bilidad, según la causal de la obediencia debida, siempre que haya actuado bajo las formalidades debidas.
92 (4) Al respecto, véase el Libro Segundo - Título III del CPP.
Artículo 339.- Efectos de la formalisacióm de la investigación
L La fmmalización de la investigación suspenderá el curso de la prescripción de la
acción penal.
2. Asimismo, elfiscalperderá la facultad de archivar la investigación sin intervención
judicial.
Concordancias:
CP: arts. 80 a l 88.
Antes de comentar el presente artículo, es necesario tener en cuenta que, una vez
concluidas las diligencias preliminares, el fiscal, si considera que el hecho no constituye
delito, no es justiciable penalmente, o se presentan causas de extinción; procederá a archi
var la investigación™. En cambio, si hay indicios reveladores de la existencia de un delito,
el delito no ha prescrito, se ha individualizado al autor, y de ser el caso, se han satisfecho
los requisitos de procedibilidad; dispondrá la formalización de la investigación prepara
toria®; es este acto procesal el que genera los efectos que atribuye el artículo in comento.
Respecto a este efecto procesal, al ser una suspensión diferente a los supuestos de sus
pensión comunes™ regulados en el ordenamiento jurídico, y al no haberse colocado un
límite temporal en la misma norma, generó un amplio debate, en torno a que, si efectiva
mente constituía una nueva causal de suspensión de la prescripción, o constituía una causal
de interrupción; el optar por uno de los efectos generaba consecuencias jurídicas disímiles.
(1) La disposición fiscal que dispone el archivo de lo actuado, puede ser objeto de apelación mediante el denomi
nado recurso de queja de derecho o elevación de actuados, que será resuelta por el fiscal superior. En caso de
que no se haya apelado la disposición de archivo, el fiscal emitirá una disposición fiscal, declarando consentido
el archivo.
(2) Acto procesal que tiene que ser comunicado al juez de investigación preparatoria y correrse traslado a las
demás partes procesales.
(3) La cuestión previa, la cuestión prejudicial, la extradición, la acusación constitucional.
(4) Al suspenderse la prescripción, el periodo de tiempo que dure la suspensión no es computable para el plazo de
prescripción de un delito; solo una vez superado el periodo de suspensión, se reinicia el plazo de prescripción. 93
LA INVESTIGACIÓN [Link]
Ahora bien, un aspecto que no queremos dejar pasar por alto es el plazo máximo
de suspensión fijado en el Acuerdo Plenario N° 3-2012/CJ-116, y que la Corte Suprema
viene aplicando a la fecha, con el cual estamos en desacuerdo por lo siguiente: i) Se basa
en normas no vigentes (Código Penal de 1924); ii) se basa en proyectos de Código Penal
que no fueron aprobados® (Proyectos de Código Penal de setiembre de 1984, octubre de
1984, agosto de 1985 y abril de 1986); iii) se aplica el plazo de suspensiones tradicionales
a una suspensión sui generis56(7)89y; iv) si en la fuente de la cual se reprodujo el artículo 339,
inciso 1, la prescripción extingue la responsabilidad penal® y existe un plazo máximo de
tres años de suspensión®, en nuestro ordenamiento jurídico donde la prescripción es de
(5) Código Penal de 1924 (artículo 122); Proyectos de Código Penal de setiembre de 1984 (artículo 96), de octu
bre de 1984 (artículo 83), de agosto de 1985 (artículo 89), y abril de 1986 (artículo 88), proyectos que prece
dieron al Código Penal actual.
(6) ARBULU MARTÍNEZ, Víctor (2015). Derecho Procesal Penal. Un enfoque doctrinario y jurisprudencial. Tomo II.
Lima: Gaceta Jurídica, p. 202.
(7) ROJAS MONTOYA, Nakin (2017). “La disposición de formalización de la investigación preparatoria como
causal de interrupción del plazo de prescripción de la acción penal”. En: Gaceta Penal & Procesal Penal. N ° 94.
Lima, p. 285.
(8) El artículo 93 del Código Penal chileno prescribe: “La responsabilidad penal se extingue: (...) 6. Por la pres
cripción de la acción penal”.
(9) El artículo 96 del Código Penal chileno prescribe: “Esta prescripción se interrumpe, perdiéndose el tiempo
transcurrido, siempre que el delincuente comete nuevo crimen o simple delito, y se suspende desde que el
procedimiento se dirige contra él; pero si se paraliza su prosecución por tres años o se termina sin
94 condenarle, continúa la prescripción como si no hubiera interrumpido”. (El resaltado es nuestro).
LA INVESTIGACION PREPARATORIA ART. 339
Una postura originaria que corregiría tal situación es la planteada por Vásquez Shi-
majuko(11), quien señala que: “(...) la suspensión del artículo 339, inciso 1 debe mantenerse
en la medida en que se perdure el fundamento de su existencia, y, por lo tanto, dicha sus
pensión solo podrá extenderse hasta la culminación de la etapa de la investigación prepa
ratoria y no más allá de ella”.
(10) El artículo 78 del Código Penal prescribe: “La acción penal se extingue: 1. Por (...) prescripción (...)”
(11) VÁSQUEZ SHIMAJUKO, Shikara (6 de mayo de 2012). “La suspensión de la prescripción de la acción penal
del artículo 339-1 del Código Procesal Penal: una propuesta personal” (en línea). Centro de Estudios de Dere
cho Penal Económico y de la Empresa, p. 2. Recuperado de:<[Link]
les/> (consulta: 14 de agosto de 2018).
(12) Se computa una prescripción extraordinaria, por cuanto antes de la formalización de la investigación prepa
ratoria se presume iuris tantum que ya habría existido una interrupción de la prescripción ordinaria, que si
bien podría ser por la apertura de las diligencias preliminares, siendo que la suspensión sería ya respecto a la
prescripción extraordinaria, ya no a la ordinaria. 95
ART. 339 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
siendo irrelevante el tiempo transcurrido desde la consumación del delito imputado hasta
la formalización de la investigación preparatoria. En esa línea tenemos a la Casación N°
332-2015-Del Santa y la Casación N ° 442-2015-Del Santa, casaciones que incluso fijaron
tal criterio como doctrina jurisprudencial.
§5 BIBLIOGRAFIA
A R B U LU M A R T ÍN E Z , Víctor (2015). Derecho Procesal Penal. Un enfoque doctrinario y jurisprudencial. Tomo
II. Lima: Gaceta Jurídica; ROJAS M O N TO YA, N akin (2017). “La disposición de formalización de la inves
tigación preparatoria como causal de interrupción del plazo de prescripción de la acción penal”. En: Gaceta
Penal y Procesal Penal. N ° 94. Lima; VÁSQ UEZ SH IM A JU K O , Shikara (6 de mayo de 2012). “La suspen
sión de la prescripción de la acción penal del artículo 339.1 del Código Procesal Penal: una propuesta per
sonal” (en línea). Centro de Estudios de Derecho Penal Económico y de la Empresa. Recuperado de: http://
[Link]/blogs/Cuestiones_penales/>. (consulta: 14 de agosto de 2018).
É l JURISPRUDENCIA
L a suspensión delplazo de prescripción de la acción penal consiste en aquella situación por la cual el cómputo del tiempo
para alcanzar la prescripción se paraliza como efecto de un acontecimiento particular previsto por la ley. L a consecuen
cia más significativa conforme con el Acuerdo Plenario N ° 01-2010/CJ-116, es que el tiempo trascurrido con anterio
ridad a l momento en que se presentó la causa que suspendió el proceso no se pierde y se sumará a l que transcurra des
pués de su reiniciación, pero el tiempo cumplido durante la vigencia de la suspensión no se computa p ara los efectos de
la prescripción extraordinaria.
asegurar el éxito en la persecución del hecho delictivo y contribuye a consolidar el principio constitucional de obligato
riedad en el ejercicio de la persecución penal que tiene el Ministerio Publico prescrita en el artículo 159 de la Carta
Política.
96
LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA ART. 339
Un supuesto de suspensión del pazo de la prescripción es el previsto en el artículo 84 del CP, que prescribe lo siguiente;
“Si el comienzo a la continuación del proceso penal depende de cualquier cuestión que deba resolverse en otro procedi
miento, se considera en suspenso la prescripción hasta que aquel quede concluido",
Este supuesto consiste en la presentación de una situación que impide la persecución penal, pues el inicio o la continua
ción proceso dependerá de la decisión que recaiga en la vía extrapenal (civil, administrativo, comercial, de familia u
otra). Una vez que se resuelva esta cuestión se podrá iniciar o continuar elproceso.
Otro supuesto y que constituye materia de pronunciamiento es el introducido por el inciso 1, articulo 339, del CPP, que
establece lo siguiente: “La formalización de la investigación preparatoria suspenderá el curso de la prescripción de la
acción penal". El dispositivo en menciónfue interpretado por esta Suprema Corte, primero en el citado Acuerdo Plena-
rio N °01-2010¡C J-116, según el cual se regula expresamente una suspensión sui generis, diferente a la prevista en el
artículo 84 de CP, porque afirma que la formalización de la investigación preparatoria suspende el curso de la pres
cripción de la acción penal. Con la formulación de la imputación dejudicializa elproceso por la comunicación directa
entre el fiscal y el juez de la investigación preparatoria y culmina la fase preliminar de la investigación practicada
por elfiscal.
Se agrega en dicho acuerdo plenario que la reducción y el sentido del texto es claro, en cuanto se regula la institución de
la “suspensión” con todas las consecuencias y matices que conlleva y no es posible deducir que el legislador quiso regla
mentar un supuesto de “interrupción” con todas las consecuencias y matices que conlleva y no es posible deducir que el
legislador quiso reglamentar un supuesto de “interrupción" de la prescripción porque la voluntadfue establecer que ese
acto delfiscal es motivo de suspensión.
Posteriormente, al constatar que un sector de la doctrina y de la judicatura nacional volvió a insistir en la conciencia
de asumir que loprevisto en el inciso, 1, articulo 339, del CPP, como suspensión, debía ser entendido como interrupción,
se adoptó el Acuerdo Plenario N°3-2012-CJ/116. En este se sostiene que el citado dispositivo legal no derogó ni modi
ficó, directa o indirectamente, las reglas contenidas en los artículos 83 y 84 del CP.
Asimismo, se estableció que el artículo 84 del CP y el inciso 1, articulo 339, del CPP, son independientes aunque alu
dan a la suspensión de la prescripción de la acción penal. Se trata de disposiciones compatibles que regulan, cada una,
causales distintas de suspensión de la prescripción, que pueden operar de modo secuencia, paralelo o alternativo.
Además, se evaluó la necesidad de fijar un plazo razonable para la suspensión de la prescripción en el caso del inciso
1, articulo 339, del CPP, para concluir que dicha suspensión no podrá prolongarse más allá de un tiempo acumulado
equivalente a lplazo ordinario de prescripción más una mitad de dicho plazo. Cas. N° 895-2016-La libertad, de
fecha 10 de mayo del 2019, considerandos 8-12.
97
TÍTULO IV
LOS ACTOS ESPECIALES
DE INVESTIGACIÓN
Concordancias:
CPP: arts. 226 a l 229, 353 inc.l; CP: arts. 228, 230, 252 a 255, 251, 279, 279-A, 296-B, 308, 309; LPLA:
art. 1; LDA: pássim.(*)
(*) Texto vigente del inciso 4 según modificatoria efectuada por la tercera disposición complementaria modifica
toria de la Ley N ° 30077, publicada el 20-08-2013-
LOS ACTOS ESPECIALES DE INVESTIGACIÓN ART. 340
M elisa Y o s in a á n g u lo M antilla
Sumado a la pretensión de averiguación de la verdad, son dos las finalidades que legi
timan la presencia de la circulación o entrega vigilada en la investigación penal. La pri
mera corresponde a no alertar a los presuntamente responsables del seguimiento y el con
trol efectuado a los bienes delictivos y, la segunda, conforme señaló la Corte Suprema en
el Acuerdo Plenario N ° 10-2019/CIJ-116, fundamento jurídico 18(1), es conveniente frente
actividades delictivas complejas cometidas por organizaciones y bandas criminales, debido
a la dificultad de acceder a información sobre sus operaciones criminales y obtener fuen
tes de prueba para los procesos penales.
(1) Corte Suprema de Justicia de la República, XI Pleno Jurisdiccional de las Salas Penales Permanente,
Transitoria y Especial. Acuerdo Plenario N ° 10-2019/CIJ-116, de fecha 10 de septiembre de 2019.
(2) JO AQ UÍN AMAYA, Ivette Amarilis (2003). Técnicas especiales de investigación del crimen organizado. Tesis
para optar por el título de abogado. Universidad de San Carlos de Guatemala, Ciudad de Guatemala,
Guatemala, p. 43; citada por RIVAS GUERRA, Alejandro (2014). Análisis sistemático de los métodos
especiales de investigación en el régimen jurídico guatemalteco. Tesis para optar por el título de abogado.
Universidad de Landívar, Ciudad de Guatemala, Guatemala, p. 90. 99
ART, 340 LA INVESTIGACION PREPARATORIA
La entrega vigilada se deberá emplear caso por caso; es decir: i) proscribiendo la gene
ralidad e identidad en cada investigación; ii) analizando la complejidad, la dificultad de
obtener información relevante y la sofisticación del procedimiento de ejecución del delito,
entendiéndose que se aplica para perseguir delitos cometidos por organizaciones crimina
les y bandas criminales; y, iii) cumpliendo en su aplicación con los principios de legalidad,
necesidad, subsidiariedad y proporcionalidad.
Por otro lado, el inciso 3 del artículo 340 del Código Procesal Penal permite que los
envíos postales que contengan bienes de origen delictivo o sospechoso de tal, sean objeto
(3) Corte Suprema de Justicia de la República, XI Pleno Jurisdiccional de las Salas Penales Permanente,
Transitoria y Especial, Acuerdo Plenario N ° 10-2019/CIJ-116, 10 de septiembre de 2019, fundamento
jurídico 22.
(4) La denominación de “remesa controlada” establecida en el Decreto Legislativo N ° 824, de fecha 24 de
abril de 1996, fue modificada con la entrada en vigencia del Código Procesal Penal de 2004, aprobado por
100 Decreto Legislativo N ° 957, de fecha 29 de julio de 2004.
LOS ACTOS ESPECIALES DE INVESTIGACIÓN ART. 340
Cabe indicar que la Ley N ° 30077, siendo fiel a su propósito de fijar reglas y procedi
mientos relativos a la investigación de los delitos cometidos por organizaciones criminales,
en el artículo 9 hace una relevante delimitación de lo que debe y no debe ser interceptado,
retenido e incautado de las remesas postales, colocando énfasis en que la ejecución de la
medida no afectará los bienes de terceros no involucrados; igualmente, la corresponden
cia retenida o abierta que no guarde relación con los hechos investigados serán devueltos
a su destinatario, bajo la condición de haberse descartado alguna vinculación con la comi
sión de otros hechos punibles. Así también, el inciso 2 del artículo 12 de la Ley N ° 30077
subraya que las personas jurídicas dedicadas al envío postal, en tanto hayan actuado den
tro de los límites permitidos, estarán exentas de que se les imponga alguna consecuencia
accesoria o medida preventiva.
(5) Corte Suprema de Justicia de la República, XI Pleno Jurisdiccional de las Salas Penales Permanente,
Transitoria y Especial. Acuerdo Plenario N ° 10-2019/CIJ-116, fundamento jurídico 20.
AKT. 340 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
datos objetivos sustanciales para la investigación de los hechos delictivos serán afectados y
la disposición de la técnica especial, en este caso de la entrega vigilada, tendrá que relacio
narse al delito, la complejidad de la investigación, los investigados, si se trata de una orga
nización criminal o de una banda criminal, el objeto de la medida, la información previa
con la que se cuenta y las autoridades competentes que participarán en la diligencia (por
ejemplo, policías, fiscal, etc.).
Por otra parte, pese a que es el fiscal quien autoriza y dispone la realización de la
entrega vigilada, el juez de investigación preparatoria cumple un papel importante siempre
que la técnica de investigación comporte una intrusión significativa en los derechos fun
damentales de la persona, como lo es el patrimonio o la vida privada; de ahí que resulta
transcendente considerar la observancia del principio de jurisdiccionalidad.
^5 BIBLIOGRAFÍA
GÁ LV EZ V ILLEGA S, Tomás Aladino; R A B A N A L PALACIOS, W illiam y CA STRO TR IG O SO , Hamil-
ton (2010). E l Código Procesal Penal. Comentarios descriptivos y explicativos críticos. Lima: Ju rista Editores; JO A
Q U ÍN AM AYA, Ivette Amarilis (2003). Técnicas especiales de investigación del crimen organizado. Tesis para
optar por el título de abogado. Universidad de San Carlos de Guatem ala, Ciudad de Guatemala, G uate
m ala; RIVAS G U ER R A , Alejandro (2014). Análisis sistemático de los métodos especiales de investigación en el
régimen jurídico guatemalteco. Tesis para optar por el título de abogado. Universidad de Landívar, Ciudad de
Guatemala, Guatemala.6
(6) GÁLVEZ VILLEGAS, Tomás Aladino; RABANAL PALACIOS, William y CASTRO TRIGOSO,
Hamilton (2010). E l Código Procesal Penal. Comentarios descriptivos y explicativos críticos. Lima: Jurista
102 Editores, p. 685.
Artículo 34'íA Agente encubierto y agente especia 1(*}
1. El fiscalcasando se trate de diligencias preliminares que afecten actividades propias
de la criminalidad organizada, de la traja de personas, de los delitos de contra la
administración pública previstos en los artículos 382 al 401 del Código Penal, y en
tanto existan indicios de su comisión, podrá autorizar a miembros especializados
de la Policía Nacional del Perú, mediante una disposición y teniendo en cuenta
su necesidad a los fin es de la investigación, a actu ar bajo identidad supuesta y a
ad q u irir y transportar los objetos, efectos e instrumentos del delito y diferir la incau
tación de los mismos. L a identidad supuesta será otorgada por elfiscal por el plazo
de seis (6) meses, prorrogables por períodos de igu al duración m ientras perduren las
condiciones p ara su empleo, quedando legítim am ente habilitados p ara actuar en
todo lo relacionado con la investigación concreta y a participar en el tráfico jurídico
y social bajo ta l identidad. En tanto sea indispensable p ara la realización de la
investigación, se pueden crear, cam biar y u tilizar los correspondientes documentos
de identidad. El fiscal, cuando las circunstancias a sí lo requieran, podrá disponer
la utilización de un agente especial, entendiéndose como ta l a l ciudadano que, p or
el rol o situación en que está inmerso dentro de una organización crim inal, opera
p a ra proporcionar las evidencias incrim inatorias del ilícito penal.
2. La disposición que apruebe la designación de agentes encubiertos, deberá consignar
el nombre verdadero y la identidad supuesta con la que actuarán en el caso concreto.
E sta decisión será reservada y deberá conservarse fu era de las actuaciones con la
debida seguridad. Una copia de la m ism a se rem ite a la fiscalía de la Nación, que
bajo las mismas condiciones de seguridad, ab rirá un registro reservado de aquellas.
3. L a información que vaya obteniendo el agente encubierto deberá ser puesta a la
mayor brevedad posible en conocimiento delfisca l y de sus superiores. Dicha infor
mación deberá aportarse a l proceso en su in tegridad y se valorará como corresponde
por el órgano jurisdiccion al competente. De igu al m anera, esta información solo
puede ser utilizada en otros procesos, en la m edida en que se desprendan de su
utilización conocimientos necesarios p a ra el esclarecimiento de un delito.
4. L a identidad del agente encubierto se puede ocultar a l culm inar la investigación
en la que intervino. Asimismo, es posible la ocultación de la identidad en un pro
ceso, siempre que se acuerde m ediante resolución ju d ic ial m otivada y que exista
un motivo razonable que haga temer que la revelación pondrá en peligro la vida,
la integridad o la libertad del agente encubierto o agente especial, o que ju stifiqu e
la posibilidad de continuar utilizando la participación de estos últimos.
5. Cuando en estos casos las actuaciones de investigación puedan afectar los derechos
fundam entales, se deberá solicitar a l ju ez de la investigación preparatoria las auto
rizaciones que, a l respecto, establezca la Constitución y la ley, a sí como cumplir las
demás previsiones legales aplicables. Elprocedim iento será especialmente reservado.
6. E l agente encubierto estará exento de responsabilidadpenalpor aquellas actuacio
nes que sean consecuencia necesaria del desarrollo de la investigación, siempre que
(*) Texto vigente según modificatoria efectuada por el art. 2 del Decreto Legislativo N ° 1307, publicado el 30-12-
2016. 103
ART. 341 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
Concordancia:
CP: art, 20 inc. 8.
I. Introducción
La expansión de la economía como efecto de la globalización, a finales del siglo XX,
ha promovido nuevas y sofisticadas formas de criminalidad organizada, convirtiéndose en
una grave amenaza para la convivencia social y paz mundial, razón por la cual, diversos
países coordinaron y concretaron en diciembre del año 2000, la Convención de las Nacio
nes Unidas contra la Delincuencia Transnacional Organizada, más conocida como “La
Convención de Palermo”, en la cual establecieron reglas para prevenir, reprimir y sancio
nar delitos graves de gran impacto social como el crimen organizado, disposiciones inter
nacionales que fueron recogidas en la Ley N ° 30077, Ley contra el Crimen Organizado.
En la referida ley, así como en el Código Procesal Penal (en adelante, CPP), con el
objetivo de asegurar una eficiente y efectiva intervención del Estado peruano en cumplir
su rol constitucional de “proteger a la población de las amenazas contra su seguridad y pro
mover el bienestar general”, se establecen técnicas especiales de investigación para combatir
la criminalidad organizada que opera en forma clandestina, ocultando o eliminando en lo
posible, huellas y vestigios de sus acciones ilícitas, que imposibilitan el descubrimiento del
delito y la identificación de sus autores. Así, entre los métodos no convencionales de inves
tigación, tenemos el agente encubierto y agente especial, que son materia de comentario.
El CPP en su artículo 341 faculta al representante del Ministerio Público, durante las
diligencias preliminares, autorizar mediante disposición, el uso del agente encubierto, para
investigar indicios o sospecha razonable de la comisión de delitos vinculados o propios de la
criminalidad organizada(1), de la trata de personas y de los delitos contra la administración
pública previstos en los artículos 382 al 401 del Código Penal. Así mismo, dicha norma
establece que el fiscal debe fundamentar la necesidad del uso de esta técnica especial, así
como el propósito de la investigación y las actividades que podrá llevar a cabo el agente;
mientras que para los fines administrativos de validez, control y reserva del caso, deberá
(1) La Ley contra el Crimen Organizado N ° 30077, en su artículo 3, recoge un catálogo de delitos vinculados al
104 crimen organizado.
LOS ACTOS ESPECIALES DE INVESTIGACIÓN ART. 341
remitirse una copia de la disposición que autoriza la aplicación del agente encubierto, a la
Fiscalía de la Nación, que abrirá un registro especial y de acceso reservado.
La normativa in comento también autoriza al fiscal, al uso del agente especial -un
ciudadano, que por el rol o situación que desempeña dentro de una organización crimi
nal, opera para proporcionar fuentes de prueba de cargo del delito® o evidencias incrimi-
natorias del ilícito penal-. Así también, el citado artículo en el numeral 7 establece que
en la investigación por delitos contra la Administración Pública, previstos en los artícu
los 382 al 401 del Código Penal, el representante del Ministerio Público podrá designar
como agente especial a un funcionario o servidor público® o particular, preferentemente,
quien desempeñe funciones dentro de la institución que opera la organización criminal.
En ambos supuestos, la norma no hace mayor distinción entre los actores, pues mientras
que el agente encubierto es un efectivo policial, el agente especial es un ciudadano par
ticular; por lo demás, se sujetan al mismo procedimiento, limitaciones y prohibiciones.
Si bien el artículo 341 no expresa una definición del agente encubierto; no obstante,
el Reglamento de Circulación y Entrega Vigilada Bienes Delictivos y Agente Encubierto
del Ministerio Público®, lo define “como un procedimiento especial autorizado por el fis
cal con la reserva del caso, mediante el cual un agente policial, ocultando su identidad,
se infiltra en una organización criminal con el propósito de determinar su estructura e
identificar a sus dirigentes, integrantes, recursos, modus operandi y conexiones con aso
ciaciones ilícitas”. Así también, el Tribunal Constitucional® define al agente encubierto o
secreto como aquella persona y diestra que con identidad supuesta (simulando ser delin
cuente) se infiltra o penetra por disposición de autoridad competente a una organización
criminal, con el propósito de proporcionar (desde adentro de ella) información que per
mita el enjuiciamiento de los miembros que la componen.
La finalidad que persigue el uso de la técnica del agente encubierto, es descubrir una
conducta delictiva preexistente de una organización criminal e identificar a sus autores y/o
partícipes, así como la estructura, recursos y actividades ilícitas que desarrollan o preten
den realizar estos. Para tal fin, se autoriza o habilita al agente, bajo una identidad supuesta,
a infiltrarse como integrante de un grupo criminal para que actúe y realice actividades
ilícitas concerniente con la investigación concreta, pudiendo transportar los bienes, efec
tos e instrumentos de la actividad criminal, como diferir la incautación de los mismos y,
a participar en el tráfico jurídico, comercial y social con su identidad alterada. En ese sen
tido, el agente encubierto o agente especial podría, por ejemplo, realizar compras de dro
gas o pagarle la cuantía o soborno que exige un funcionario corrupto para la otorgación
de un permiso®. Una vez obtenida la información, por el medio más célere y oportuno,2345*
(2) SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Jurista Editores, p 351.
(3) Artículo 425 del Código Penal.
(4) MINISTERIO PÚBLICO. Reglamento de Circulación y Entrega Vigilada Bienes Delictivos y Agente
Encubierto (aprobado por Resolución N ° 729-2006-MP-FN del 15 de junio de 2006). Recuperado de:<https://
[Link]/descargas/ncpp/files/fcl6a3_codigo_reglamento_tecnicas.pdf>.
(5) Sentencia del Tribunal Constitucional, expediente N ° 04750-2007-PHC/TC, del 9 enero de 2008 (caso Thays
Penélope Rodríguez, fundamento jurídico 15).
(6) Técnicas y Actos Especiales en la Investigación de los Delitos de Corrupción. 105
ART. 341 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
el agente deberá comunicar al oficial superior o instructor del caso, quien se encargará de
informar al fiscal provincial.
El uso del agente encubierto y/o agente especial está determinado por ciertos princi
pios: 1) Excepcionalidad: se recurrirá a esta técnica especial, como última opción, es decir,
cuando la detección del delito o la identificación de sus autores no pueden ser obtenidos
por los métodos tradicionales o convencionales de investigación; 2) Necesidad: cuando
la acción delictiva de la organización criminal representa una verdadera amenaza, igual
mente debe comprobarse que no exista otra medida idónea de búsqueda y obtención
de información® de la actividad ilícita de la organización criminal; 3) Proporcionalidad:
se usará solo si la protección del interés público predomina sobre la protección del interés
privada®; 4) Especialidad: la información recabada solamente podrá ser usada para acre
ditar los hechos que fueron materia de la investigación concreta; excepcionalmente podrá
ser utilizada para el esclarecimiento de otros delitos; 5) Reserva: solo será de conocimiento
del fiscal y el superior encargado de la supervisión de las acciones del agente encubierto.
Agente encubierto o especial, no puede ser cualquier policía o ciudadano, debe ser
uno altamente capacitado que cumpla no solo con los requisitos y perfiles de la organiza
ción criminal en la cual se infiltrará, sino también deberá tener conocimientos y manejo
de las actividades ilícitas que realiza el grupo criminal, así por ejemplo, el agente encu
bierto o especial para una organización criminal dedicada al narcotráfico, como mínimo
debe estar familiarizado con la vida nocturna y de lujos, así como conocer la actividad ilí
cita de traficar drogas o estupefacientes; mientras que para infiltrarse como integrantes del78
(7) SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Ob. cit., p. 350.
(8) MINISTERIO PÚBLICO. Reglamento de Circulación y Entrega Vigilada Bienes Delictivos y Agente
106 Encubierto. Loe. cit.
LOS ACTOS ESPECIALES DE INVESTIGACIÓN ART. 341
(9) Sentencia del Tribunal Constitucional, expediente N ° 04750-2007-PHC/TC, del 9 enero de 2008 (caso Thays
Penélope Rodríguez, fundamento jurídico 8). 107
ART. 341 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
vez que no es licito que el Estado otorgue facultades a una institución o persona para indu
cir a cometer delitos(10)1; distinto es el caso, como sostiene el San Martín Castro(11), cuando
el agente ha actuado frente a una persona ya predispuesta a cometer el delito, caso en el
cual, el delincuente ya tiene la predisposición para delinquir, y el agente solo facilita los
medios para la comisión del hecho. Queda claro entonces, que el agente encubierto está
prohibido de realizar actos distintos a los encomendados, o actividades ilícitas ajenas a las
actividades cotidianas de la organización criminal, bajo responsabilidad penal, caso con
trario, no le alcanzaría la exención de responsabilidad.
^ BIBLIOGRAFÍA
SA N M A R T ÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Ju rista Editores.
Concordancias:
CPP: art. 341.
El Código Procesal Penal (en adelante, CPP) en su artículo 341-A incorporó como
técnica especial de investigación, las operaciones encubiertas, por las cuales se faculta al
representante del Ministerio Público -fiscal provincial o fiscal encargado del despacho
que podría ser un fiscal adjunto provincial-, durante las diligencias preliminares, por dis
posición debidamente motivada, autorizar a la Policía Nacional de investigación dar pro
tección legal a una persona jurídica existente o la creación de empresas ficticias para que
interactúen e identifiquen a las personas naturales y/o jurídicas, así como los bienes y acti
vidades, vinculados a la criminalidad organizada®.
(*) Texto vigente según modificatoria efectuada por el art. 2 del Decreto Legislativo N ° 1307, publicado el 30-12-2016.
Anteriormente, el artículo 341-A fue incorporado por la cuarta disposición complementaria modificatoria de
la Ley N ° 30077, publicada el 20-08-2013.
(1) SA N M A RTÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Jurista Editores, p. 350. 109
ART. 341-A LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
Las operaciones encubiertas son ejecutadas por la Policía Nacional, que deberá dar
seguridad jurídica o protección legal de las personas jurídicas existentes o creadas, así
como los bienes en general de estos, para que interactúen, sin poder ser descubiertas en
el tráfico jurídico, con personas jurídicas o naturales vinculadas a la organización crimi
nal. Es decir, se podrá crear, con todas las formalidades de ley, personas jurídicas ficticias
o modificar las ya existentes, así como abrir cuentas bancarias para que realicen negocios
o transacciones comerciales o financieras, entre otras actividades con empresas o personas
vinculadas a integrantes de una organización criminal. Luego de ejecutada la técnica, la
empresa o persona jurídica ficticia, así como la cuenta bancaria podrían quedar inactivas
o darse de baja con todas las formalidades de ley.
El fiscal en una investigación podría usar una, dos o más técnicas especiales de inves
tigación. Es así, que podría introducir un agente encubierto o especial en una organiza
ción criminal, quien como integrante necesita una empresa para exportar o trasladar la
droga; es entonces que el fiscal autorizará como operación encubierta, la creación de una
empresa fachada dedicada para exportar productos al extranjero para lo cual se le otorgará
protección legal y toda las facilidades para realizar el tráfico comercial de exportación. En
la misma investigación, podría necesitarse las escuchas telefónicas de los jefes de la orga
nización, que por lo general no participan en reuniones de la organización criminal, por
lo que el representante del Ministerio Público requerirá al juez penal el levantamiento del
secreto de las comunicaciones en tiempo real, para las escuchas telefónicas. Ejecutada la
(2) Ley contra el Crimen Organizado N ° 30077, en su artículo 3, recoge un catálogo de delitos vinculados al
110 crimen organizado.
LOS ACTOS ESPECIALES DE INVESTIGACIÓN ART. 341-A
^ BIBLIOGRAFÍA
SA N M A R T ÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Ju rista Editores.
111
T IT U L O ¥
C O N C L U S IÓ N D E L A IN V E S T IG A C IÓ N
P R E P A R A T O R IA
Concordancias:
CPP: art. I inc. 1; CP: art. 317.
(*) Texto vigente de los incisos 2 y 3 según modificatoria efectuada por la tercera disposición complementaria
modificatoria de la Ley N ° 30077, publicada el 20-08-2013.
CONCLUSIÓN DE LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA ART. 343
Concordancias:
CPP: arts. 342, 344 inc. 1.
J o s é D avid B u r g o s A l f a r o
El artículo 342 del Código Procesal Penal (en adelante, CPP), es la columna verte
bral de toda la etapa de la investigación preparatoria, pues le otorga al Ministerio Público
el tiempo que necesita para obtener los elementos de convicción con relación a la teoría del
caso que haya fijado en la disposición fiscal de la investigación preparatoria.
En realidad, no podemos definir si los plazos fijados en la ley son los correctos. Puede
ser razonable que el Estado promueva una investigación célere que le permita recopilar,
recabar, extraer u obtener fuentes de información; sin embargo, teniendo un sistema de
justicia enraizado por más de sesenta años en el país, donde las investigaciones eran exce
sivamente formales, reservadas, burocráticas y lentas, en el que podrían pasar muchos años
para que se emita un pronunciamiento judicial, no podría depender solamente de la ley
para que esta se cumpla, sino de los mismos funcionarios quienes deben construir, desde
el momento en que deciden judicializar un proceso, una línea estratégica que lleve al escla
recimiento de los hechos, obteniendo así los elementos probatorios suficientes para sos
tener una acusación o, en su defecto, aceptar que esta no ha sido satisfecha o que su teo
ría no haya sido demostrada, y postular un sobreseimiento. Lo que no podría permitirse
es que en la etapa intermedia exista una acusación débil, forzada por alguna coyuntura o
por presión mediática; del mismo modo, no deberían existir sobreseimientos fundados en
ausencia de investigación por agotamiento de los plazos legales.
La existencia de estos problemas generados en el sistema debe ser evaluada con base
en un levantamiento de información que dé luz a una reforma sobre la conducción de la
investigación, pues todo ello genera, silenciosamente, un gasto económico al Estado y un
desgaste en el aparato logístico y humano. Una acusación débil, sin elementos de convic
ción, generará definitivamente un archivamiento o sentencia absolutoria; esto permite falsa
expectativa a la sociedad, gasto al Estado, inversión de personal y tiempo perdido que bien
pudo aprovecharse para otros casos que sí necesitan la atención necesaria.
Los sobreseimientos fiscales realizados por agotamiento de los plazos legales, pue
den ser producto de sobrecarga procesal, de desidia fiscal, de reemplazos o cambios de los
fiscales a cargo del caso, ya que al no tenerse una teoría definida en la investigación pre
paratoria dejada por el fiscal anterior, se pierde la continuidad de la búsqueda de prueba
o, en todo caso, al no tenerse suficiente personal a cargo, no pueden atenderse todas las
diligencias programadas, que al agotamiento del plazo, el único resultado es la postula
ción del sobreseimiento.
Lo que debemos dejar en claro es que todo requerimiento fiscal, ya sea de acusación o
de sobreseimiento, debe ser el reflejo de una debida investigación y no por otras causas que
afecten el debido proceso. No podríamos concluir si en realidad el plazo legal establecido 113
ART. 343 LA INVESTIGACION PREPARATORIA
en el artículo 342 del CPP es el tiempo óptimo para concluir con una investigación, no
existe en el país una investigación seria que demuestre que un proceso común puede ser
investigado satisfactoriamente en ciento veinte días, o que dicho plazo es igualmente uti
lizado para investigar un delito de lesiones como el de usurpación agravada; de ahí que las
prórrogas por sesenta días más que establece la ley, se convierten en regla y no en la excep
ción, mayor aún, si estas no se encuentran debidamente motivadas.
El título V, del Libro Tercero del proceso común, del CPP, erróneamente titulado
“conclusión de la investigación preparatoria”, fija los plazos de duración de la investigación
preparatoria formal. Estos tienen que ver con la satisfacción normativa de los requisitos
establecidos en el artículo 336 del CPP, que desarrolla las condiciones que debe cumplir
un caso para que el Ministerio Público decida y disponga la judicialización del proceso.
Ahora, debemos diferenciar que la ley dispone tanto de un plazo ordinario como de uno
extraordinario; de ahí la necesidad de justificar la prórroga de la investigación. Por ello,
consideramos que, pese a que no exista expresamente un control judicial respecto a las
prórrogas de los procesos comunes, le sea posible incoarlas a través de las partes; es decir,
el legislador no ha pretendido que el fiscal solicite al juez de la investigación preparato
ria una resolución autoritativa que le permita prorrogar hasta sesenta días más un proceso
común al terminar sus ciento veinte días de investigación, sino que esta es decidida unila
teralmente; pero ello no es óbice para que las propias partes puedan cuestionar dicha pró
rroga vía control del plazo, el que será analizado más adelante.
Asimismo, luego de varios años de vigencia de la ley procesal penal, ante los obs
táculos que tenía el Ministerio Público para obtener todos los elementos constitutivos de
un delito en casos donde debían de luchar contra fuertes grupos debidamente organiza
dos, es que se definen dos tipos de procesos complejos. Considero que ambos son de sen
cilla diferenciación, dependiendo de la calificación propia que realiza el ente persecutor;
es decir, si no estamos frente a una organización criminal, pero esta reviste de actuacio
nes complejas que dependen de la pluralidad de imputados, agraviados, delitos o diligen
cias, el Ministerio Público deberá calificar el hecho como un caso complejo, disponiendo
las diligencias que pretenda realizar en el plazo que considere necesario utilizar. Es ver
dad que la ley procesal penal, refiere que los procesos complejos tienen una duración de
ocho meses o de treinta y seis meses, pero considero cuestionable si se fija ese plazo sin
que exista razonabilidad con relación a las diligencias que pretenda desarrollar. Es cierto
que esta disposición de formalización de la investigación preparatoria es emitida por el
Ministerio Público de manera autónoma al concluir con sus diligencias preliminares, sin
que sea previamente aprobada por el juez; sin embargo, ello no significa que no pueda ser
objetado por las partes.
CONCLUSIÓN DE LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA ART. 343
Un proceso penal, como cualquier sistema democrático, debe contar con mecanis
mos de control intraproceso que permitan generar garantías y seguridad a las partes, con
respeto a la Constitución y a los derechos fundamentales, no debiendo ser un simple enun
ciado, sino aplicado por las mismas entidades sin esperar a que el afectado las invoque.
Ahora, la motivación de esta disposición fiscal debe contener una o varias de las cau
sales que justifican igualmente la calificación de complejidad; es decir, el fiscal debe sus
tentar en audiencia que la prórroga de la investigación preparatoria se debe a que: i) se
requiere la actuación de una cantidad significativa de actos de investigación; ii) comprende
la investigación de numerosos delitos; ii) involucra una cantidad importante de imputa
dos o agraviados; iv) demanda la realización de pericias que comportan la revisión de una
nutrida documentación o de complicados análisis técnicos; v) necesita realizar gestiones
de carácter procesal fuera del país; vi) involucra llevar a cabo diligencias en varios distritos
judiciales; y, vii) revisa la gestión de personas jurídicas o entidades del Estado.
115
ART. 343 LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
^ BIBLIOGRAFÍA
CU BA S V ILLA N U EV A , Víctor (2017). E l proceso penal común. Lima: G aceta Jurídica; ORÉ GU A RD IA ,
Arsenio (2016). Derecho Procesal Penal peruano. Lima: Gaceta Jurídica; SA N M A R T ÍN CA STRO, César
(2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales.
É l JURISPRUDENCIA
E l tema fundamental del caso planteado es el determinar si la conclusión de la Investigación Preparatoria se produce
de manera material con la sola verificación del plazo o, de manera fo r m a la través de una disposición fiscal. A l res
pecto, en doctrina se hace alusión a tres clases de plazos: el plazo legal (establecido por la ley), el plazo convencional
(establecido por mutuo acuerdo de las partes) y el plazo judicial {señalado por el juez en uso de sus facultades discre
cionales). En el presente caso, se trata de analizar el plazo de carácter legal, vale decir, el que es señalado por la ley
durante el desenvolvimiento del proceso; dentro del marco de referencia del sistema de orientación acusatorio adversa-
rial que regula el Código Procesal Penal.
En ese sentido, espreciso señalar que el artículo 343, del aludido Código, regula el control deplazo: elfiscal dará por
concluida la Investigación Preliminar cuando considere que ha cumplido su objeto. De acuerdo con lo dispuesto en el
numeral uno, del mismo artículo, en concordancia con el numeral dos del citado Código, se señala que, si vencidos los
plazos previstos en el artículo 341, elfiscal no dio por concluida la Investigación Preparatoria, las partes pueden soli
citar su conclusión al juez de esta. Para estos efectos, el juez citará al fiscal y a las demás partes a una audiencia de
control delplazo.
(...)
De la interpretación de las normas señalas líneas arriba, el fiscal, como director de la investigación, a través de una
disposición fiscal dará por concluida la Investigación Preparatoria cuando considere que ha cumplido su objeto. Esta no
puede ser concluida por eljuez con el solo vencimiento del plazo legal; ante la ausencia de la respectiva disposición fis
cal, las partes pueden solicitar su conclusión a l juez de Investigación Preparatoria, a través de una audiencia de con
trol de plazo.
Respecto a l control del plazo de la Investigación Preparatoria (el cual está vinculado a la facultad constitucional asig
nada a l Ministerio Público de investigar el delito) se establece que acarrea solo responsabilidad disciplinaria en elfis
cal, en caso se exceda en elplazo otorgado. Cas. N ° 613-2013-Puno, considerandos 3-12.
116
SECCIÓN II
LA ET A PA IN T E R M E D IA
T ÍT U L O ! '
EL SOBRESEIMIENTO
Concordancias:
CPP: arts. 343, 352 inc, 4; LOMP: art, 92 inc. 2,
I. Aspectos preliminares
En nuestra legislación, el único titular de la acción penal pública es el Ministerio
Público, por ende, será el facultado para formular una acusación; esto, si luego de reali
zadas las diligencias preliminares, encuentra elementos suficientes para romper la presun
ción de inocencia con la que cuenta el presunto responsable de la comisión de un delito.
Pero ¿qué sucede si, luego de realizadas las diligencias preliminares, el fiscal no cuenta con
elementos suficientes para realizar una acusación o no encuentra las condiciones para lle
var el caso ante los tribunales? Pues bien, si esto sucediese, el fiscal, en representación del
Ministerio Público -por ende, de la sociedad- podrá formular un requerimiento de sobre
seimiento ante el juez de investigación preparatoria.
(*) Texto vigente según modificatoria efectuada por el art. 2 del Decreto Legislativo N ° 1307, publicado el 30-12-2016. 117
ÁKT. 344 LA ETAPA INTERMEDIA
Ahora bien, en esa misma línea podemos referir que en la doctrina encontramos que
el sobreseimiento es definido como una resolución jurisdiccional por la que se suspende
el proceso penal, bien de una manera provisional o definitiva®. El sobreseimiento es una123
(1) CUBAS VILLANUEVA, Víctor (2017). El proceso penal común. Aspectos teóricos y prácticos. Lima: Gaceta Jurídica,
pp. 209 y 210.
(2) Ya la Corte Suprema de la República se pronunció señalando que solo se debe acusar cuando es de esperar la
condena del procesado con una fuerte probabilidad, señalando expresamente que: “no se trata de exigir un
juicio de certeza para justificar una acusación y la necesidad del juicio oral, solo cabe apreciar la existencia de
motivos suficientes para acusar, que deben ser de mayor entidad que los indicios necesarios para acordar el
procesamiento y, aun, que los motivos que determinaron la prisión. Solo se puede acusar cuando el procesado
es suficientemente sospechoso de haber cometido un delito, es decir, cuando es de esperar su condena, con una
fuerte probabilidad” (Recurso de Nulidad N° 2358-2009-Lima del 29 de diciembre de 2009).
(3) GIMENO SENDRA, Vicente, MORENO CATENA, Víctor y CORTES DOMÍNGUEZ, Valentín (2003).
118 Lecciones de Derecho Procesal Penal. 2a edición. Madrid: Colex, p. 321.
EL SOBRESEIMIENTO ART. 344
II. Sobreseimiento
Si son varios los procesados y el fiscal acusara a algunos opinando porque no procede
el juicio oral para otros y el tribunal es de igual criterio, lo declarará así y ordenará la
excarcelación de estos últimos. El recurso de nulidad que se interponga respecto al
auto de no ha lugar a juicio o el de oficio cuando es agraviado el Estado, solo se con
cederá después de pronunciado el fallo si hay acusado en cárcel, procediéndose para
ese efecto, a señalar día y hora para el juicio”.
(4) BIN D ER , Alberto (2016). Introducción a l Derecho Procesal Penal. 2a edición. Argentina: Ad Hoc, p. 251. 119
ART. 344 LA ETAPA INTERMEDIA
C-)
En consecuencia:
(...)
(...)
(5) BERN ALES BALLESTEROS, Enrique (2012). L a Constitución de 1993, veinte años después. Lima: Moreno, pp.
120 687-688.
EL SOBRESEIMIENTO ART. 344
con relación a la regulación del sobreseimiento con respecto a los antecedentes previa
mente señalados.
2. Concepto
En el ámbito nacional el sobreseimiento, según San Martín Castro, es “[l]a resolu
ción firme, emanada del órgano jurisdiccional competente en la fase intermedia, mediante
la cual se pone fin a un procedimiento penal incoado con una decisión que, sin actuar
el iuspuniendi, goza de la totalidad o de la mayoría de los efectos de la cosa juzgada”®.
Como vemos, en la definición que nos postula el profesor San Martín Castro, se men
ciona que es una resolución emanada del órgano jurisdiccional, y esto es, sin lugar a dudas
totalmente correcto, ya que si bien el facultado para solicitar el sobreseimiento es el fiscal,
queda en manos del órgano jurisdiccional admitirlo o no, es por esto que se sostiene que
es una resolución emanada del juez.
En la misma posición encontramos a Urquizo Pérez, quien nos menciona que el sobre
seimiento es “[l]a resolución que pronuncia el juez penal poniendo fin al proceso, cuando
de la prueba actuada no aparece acreditada la existencia de un delito o cuando estando
probada la existencia del delito, no se ha acreditado la responsabilidad del imputado. Esta
resolución de sobreseimiento tiene los mismos efectos de una sentencia absolutoria”®.
Por su parte, el profesor Neyra Flores precisa que “el sobreseimiento es la resolución
emanada del órgano jurisdiccional -en la etapa intermedia- mediante el cual se pone fin
al proceso penal iniciado con una decisión, goza de la totalidad o de la mayoría de los efec
tos de la cosa juzgada, sin actuar el derecho punitivo del Estado. El sobreseimiento pese
a poner fin al proceso penal revista la forma de un auto y no de una sentencia, pero este
auto debe estar debidamente fundamentado”®.678
(6) SAN MARTÍN CASTRO, César (2003). Estructura del procesopenal. Volumen I. Lima: Grijley, p. 615.
(7) URQUIZO PÉREZ, Jorge (1979). Derecho Procesal Penal. Arequipa: Justicia, pp. 246-247.
(8) NEYRA FLORES, José Antonio (2015). Tratado de Derecho Procesal Penal. Lima: Idemsa, p. 476. 121
ART. 344 LA ETAPA INTERMEDIA
Consideramos que si bien dichos conceptos acerca del sobreseimiento son plenos,
pues se basan o tienen como antecedentes a la bibliografía, sobre todo española®; puede
a la vez que no resulten completos, en la medida en que dichas fuentes, si bien adecuadas,
tienen como punto de partida una legislación diferente a la nuestra, por lo que podemos
precisar que el sobreseimiento es el requerimiento hecho por el representante del Minis
terio Público, debidamente motivado, que está supeditado a la decisión del órgano juris
diccional para que se dé por culminado el procedimiento y, en cuanto a los efectos o la
naturaleza de dicha consecuencia, no necesariamente concluirá el proceso de manera defi
nitiva, puesto que tanto en la doctrina como en la legislación previa a la vigente y en la
legislación comparada*(10) existe la figura del sobreseimiento provisional, a través del cual
solo se paralizarán las investigaciones, pudiendo estas reiniciarse en cualquier momento
ante la aparición de un nuevo dato o elemento que así lo justifique. En rigor, juzgamos
que nuestro actual ordenamiento procesal penal ha obviado u omitido considerar el sobre
seimiento provisional®.
Dicha circunstancia o estado de cosas, juzgamos que presenta no solo una contra
dicción con la Constitución que únicamente hace referencia al sobreseimiento definitivo
como generador de la cosa juzgada, sino que afectaría derechos fundamentales de las víc
timas o sus familiares, en tanto lo sean de delitos graves y, sobre todo, de lesa humanidad,
pues se afectaría el derecho a la verdad y hasta la reparación que es uno de rango conven
cional^; ello sería así, si es que por el único sobreseimiento regulado actualmente por el
CPP, se genera cosa juzgada y por tal la imposibilidad de continuar la persecución de tales
delitos, en tanto en el tiempo se presenten nuevos elementos que permitan o sugieran se
continúe con dicho proceso.
(9) Los autores citados, antes de dar las definiciones aquí detalladas, citan autores extranjeros y, sobre todo,
españoles como Gimeno Sendra, pero los mismos expresan su parecer desde la perspectiva de la Ley de
Enjuiciamiento Criminal que tiene más de cien años de vigencia.
(10) Más adelante haremos un detalle de la legislación comparada en cuanto al tratamiento del sobreseimiento.
(11) No obstante, creemos de manera apresurada, el Tribunal Constitucional en el tercer párrafo del fundamento
jurídico 14 de la sentencia dictada en el expediente N ° 0024-2010-PI-TC precisó que: “En relación con la
medida a la que se hace alusión en el literal i), si bien es verdad que ni en el Código de Procedimientos Penales
de 1940, ni en los artículos vigentes del Código Procesal Penal de 1991, existe una regulación pormenorizada
de las causales, efectos, procedimiento y control del sobreseimiento, también lo es que este se ha considerado
previsto en el artículos 220, literal a), y 221 del Código de Procedimientos Penales de 1940, y se ha asumido
que las causales para declararlo en cualquier proceso penal son, en esencia, las mismas que se encuentran
ahora expresamente previstas en el artículo 344, inciso 2, del CPP; por ello puede interpretarse que la medida
prevista en el literal i) del fundamento jurídico 12 supra, no conlleva un tratamiento distinto del dispensable,
por regla general, a cualquier procesado” .
(12) Corte Interamericana de Derechos Humanos, caso Ticona Estrada y otros vs. Bolivia -sentencia de fondo,
122 reparaciones y costas, capítulo VII, párrafos 74 a 85-.
EL SOBRESEIMIENTO ARE 344
consecuencia(13), pero por sobre todo a las garantías de los artículos 8 y 25, inciso 1 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos.
Ahora bien, como hemos pretendido detallar, tanto en la doctrina nacional como
internacional y la legislación comparada, así como también en nuestro ya casi extinto en
su vigencia Código de Procedimientos Penales de 1940, se señala expresamente que no
solo existe el sobreseimiento definitivo, total y parcial(14), sino que además existe el sobre
seimiento provisional, a través del cual se va a suspender, como su mismo nombre lo men
ciona, provisionalmente, el proceso y, por lo tanto, se continuará con la investigación, tan
pronto aparezcan nuevos datos que justifiquen reiniciarse nuevamente el proceso, tanto
más si nos encontramos frente a delitos graves y, sobre todo, de lesa humanidad.
Por tanto, como primigenia conclusión podemos afirmar que al señalar nuestra Cons
titución que solo el sobreseimiento definitivo generará cosa juzgada, nos lleva a con
siderar e interpretar que existe otro tipo de sobreseimiento que no generará esta conse
cuencia, de otro modo, no hubiere sido necesario realizar tal precisión. Por tal, aquel otro
sobreseimiento si bien da fin al proceso, dicha paralización será provisional, solo suspen
derá la investigación hasta la concurrencia o verificación de la existencia de nuevos datos
que ayuden a poder trasladar la causa a la siguiente etapa y así determinar, luego de un
juicio con todas sus garantías, la concurrencia o ausencia de la culpabilidad del imputado,
dicho mecanismo no sería sino el sobreseimiento provisional, y la ausencia de esta insti
tución procesal en nuestro CPP, como se ha dicho anteriormente, resultaría contraria al
tratamiento constitucional del sobreseimiento, pues confrontaría al concepto que mate
rializaría la reforma procesal penal por medio del vigente CPP; es decir, la constituciona-
lización del proceso penal.
Cabe considerar que a este respecto San Martín Castro ha precisado que “[a] dife
rencia del CPP de 1940, el CPP ha desterrado la posibilidad de invocar el sobreseimiento
provisional, aquel en el cual está comprobada la existencia de delito, pero no la responsa
bilidad del imputado, razón por la cual se archivaba provisionalmente el proceso. El CPP
renuncia a este tipo de sobreseimiento, no lo regula y ello es así porque el auto de sobre
seimiento tiene carácter de definitivo (Del Río)”(15); así, el reconocido profesor y doctrina
rio nacional del Derecho Procesal Penal, no hace sino describir la ausencia del sobresei
miento provisional en nuestro CPP, pero trata de explicar tal situación con el solo hecho
(13) En el fundamento jurídico 25 de la misma sentencia del el expediente N ° 0024-2010-PI-TC, indica que: “El
sobreseimiento es una categoría jurídica del Derecho Procesal Penal que alude a la existencia de una resolución
judicial que pone fin al proceso penal seguido al imputado, en razón de la presencia de una causa que impide
la activación del ius puniendi estatal en su contra. De acuerdo al artículo 344 del CPP, por antonomasia, las
causales de declaración del sobreseimiento son las siguientes: a) el hecho objeto de la causa no se realizó o no
puede atribuírsele al imputado; b) el hecho imputado no es típico o concurre una causa de justificación, de
inculpabilidad o de no punibilidad; c) la acción penal se ha extinguido; o, d) no existe razonablemente la posi
bilidad de incorporar nuevos datos a la investigación y no haya elementos de convicción suficientes para solici
tar fundadamente el enjuiciamiento del imputado. (...) En concreto,prima facie, el sobreseimiento “produce los
efectos de cosa juzgada” (artículo 139, inciso 13, de la Constitución). De manera aún más precisa, el artículo
347, inciso 2, del CPP, establece que el sobreseimiento “{¡Importa el archivo definitivo de la causa con relación
al imputado en cuyo favor se dicte y tiene la autoridad de cosa juzgada. En dicha resolución se levantarán las
medidas coercitivas personales y reales, que se hubieren expedido contra la persona o bienes del imputado”.
(14) Como únicamente recoge nuestro actual CPP.
(15) SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales, p. 374. 123
ART. 344 LA ETAPA INTERMEDIA
de reiterar lo que la norma procesal ya muestra que el auto de sobreseimiento tiene carácter
definitivo, con lo cual no se da explicación suficiente que justifique o explique de manera
clara el porqué de dicho viraje en el tratamiento del sobreseimiento en nuestro proceso
penal, más aún si como mostraremos más adelante, tanto la doctrina como la legislación
comparada apuestan por el sobreseimiento provisional.
A ello se suma el hecho de que, como se tiene dicho, en casos de delitos graves y sobre
todo de lesa humanidad, haber dejado de lado el sobreseimiento provisional y de ese modo
impedir que delitos de tal naturaleza que en algún momento sean objeto de sobreseimiento,
resulte imposible de reiniciar su persecución ante la concurrencia ulterior de nuevos elemen
tos que así lo justifiquen, tanto más si en el primero de los casos los plazos de prescripción
serían los más latos que existen en nuestro ordenamiento, pues la mayoría de ellos tienen
penas altas y cadena perpetua; y, en el segundo de los casos resultan ser imprescriptibles.
2.1. Características
A este respecto, San Martín Castro nos menciona que son características o notas
esenciales del sobreseimiento las siguientes(17):
b) Reviste la forma de auto (artículo 347 del CPP). Como incide en el derecho a la
tutela jurisdiccional (o derecho a obtener una resolución definitiva fundada en
derecho), ha de obligar a una minuciosa fundamentación que plasme los elemen
tos de convicción en torno a la ausencia del o de los presupuestos que impiden la
apertura de juicio oral. Esta resolución niega anticipadamente el derecho a penar
del Estado y tiene los mismos efectos que una absolución.
e) Tiene carácter definitivo y genera cosa juzgada (artículo 347, inciso 2 del CPP).
Si bien concordamos las notas esenciales que nos señala San Martín Castro, conside
ramos necesario proponer los siguientes aspectos con respecto a las características:
(18) IBERICO CASTAÑEDA, Luis Fernando (2017). La etapa intermedia. Lima: Instituto Pacífico, p. 84. 125
ART. 344 LA ETAPA INTERMEDIA
2.3. Fundamento
Sobre este punto, Salinas Siccha menciona que el sobreseimiento se trata de una
renuncia de seguir en la persecución penal por parte del poder punitivo, de manera que
el hecho objeto de investigación preparatoria no será objeto de juzgamiento, simplemente
porque se llega a la conclusión de que no merece la pena seguir adelante para confirmar
una inocencia del imputado que a todas luces es evidente.
(19) Como manifestación del principio acusatorio y observancia del mandato constitucional de persecución del
delito y titular de la acción penal pública.
(20) Así lo entendió también la jurisprudencia de la Corte Suprema y de manera vinculante, cuando en la Casación
N ° 0054-2009-La Libertad se detalló que: “Que es cierto que la ley establece un plazo para la formulación de la
acusación (quince días, según lo dispuesto en el artículo 344.1 del CPP). El requerimiento fiscal, acusatorio o no
acusatorio; sin embargo, tiene lugar no como el ejercicio de una facultad discrecional del Ministerio Público sino
como la ejecución de una obligación indispensable o necesaria para la continuación del proceso, sea para definir la
clausura de la causa a través del sobreseimiento o para abrir la etapa principal de enjuiciamiento”.
126 (21) ALMANZA ALTAMIRANO, Frank (2018). Litigación y argumentación en elprocesopenal, Lima: RZ Editores, p. 85.
EL SOBRESEIMIENTO ART. 344
Dichos elementos suficientes, no pueden ser otros que los elementos de convicción,
cuyo tratamiento según la jurisprudencia de la Corte Suprema(22) precisa que los mismos:
III. Presupuestos
El legislador del CPP nos ha señalado, en el inciso 2 del artículo 344, de manera taxa
tiva los supuestos en los que el fiscal podrá solicitar el sobreseimiento.
Al respecto, Salinas Siccha menciona que “ [d]e la lectura del citado numeral, pare
ciera que el solicitar el sobreseimiento es una facultad de los representantes del Ministerio
Público. No obstante, por la misma naturaleza de los presupuestos previstos y con base en
el principio de objetividad que guía el actuar de los fiscales, consideramos que no es una
facultad, sino un deber u obligación jurídica ineludible del fiscal solicitar el sobreseimiento
cuando en el caso real investigado se materialice alguno de los supuestos”(23).
(22) Casación N ° 760-2016-La Libertad (fundamento jurídico 15, el mismo que se estableció como doctrina
jurisprudencial).
(23) SALINAS SICCHA, Ramiro (2014). La etapa intermedia y resoluciones judiciales según el Código Procesal Penal del
2004. Lima: Iustitia, p. 114. 127
ART. 344 LA ETAPA INTERMEDIA
En efecto, concordamos totalmente con el autor en comento, toda vez que como ya lo
refirió la Corte Suprema de manera vinculante en la Casación N° 54-2009-La Libertad, no
es una discrecionalidad del Ministerio Público el ejercicio o no de la acción penal pública,
sino que ejercer esa potestad, la que podría denominarse el poder de acusar, importa una
obligación sujeta al tamiz de la objetividad, en cuanto se materializare dicha facultad en
uno y otro sentido.
En suma, para poder graficar la trascendencia de la postura que en este momento del
proceso vaya a tomar el Ministerio Público, considero pertinente citar, con las diferencias
institucionales, mas no funcionales entre el Ministerio Público de los Estados Unidos de
México(24) con el Perú, al profesor Jorge Carpizo, quien precisa que podemos considerar
que “el dilema acerca del Ministerio Público, titular de la procuración de justicia, se cen
tra sobre cuál debe ser su estructura y funciones en un moderno Estado democrático de
Derecho”(25). Es una cuestión relacionada con los límites del poder y las libertades públicas,
así como con las garantías individuales e, incluso, sociales. El ejercicio de la acción penal
es demasiado importante para los derechos humanos como para dejarlo en las manos del
Poder Ejecutivo(26) y que pueda contaminarse por causas políticas o partidistas. La impar
cialidad y la objetividad del Ministerio Público son requisitos indispensables para asegu
rar la vigencia de diversos derechos humanos(27).
Es decir, el rol del Ministerio Público, cuando ejerce dicho poder de acusar en un
sentido positivo o negativo, no es y no debe ser uno de mero trámite o que acaezca por el
peso del tiempo o del plazo transcurrido, sino que importa la materialización de un deber
institucional que resulta fundamental para la vigencia de los derechos fundamentales, no
solo del procesado, sino de todas las partes concurrentes al proceso; y también, para la
propia consolidación de la democracia y el Estado constitucional de Derecho. He ahí la
importancia de presentar una pretensión suficientemente motivada y autosuficiente, que
resulta ser una exigencia del propio CPP en su artículo 122, donde se precisan las carac
terísticas de los actos del Ministerio Público(28).
1. Presupuestos formales
San Martín Castro señala que estos presupuestos son también llamados presupues
tos de Derecho Procesal, asimismo, nos menciona que en nuestro sistema penal “se han
articulado instituciones específicas para declarar el incumplimiento de estos presupuestos
(24) Donde el Ministerio Público y toda su estructura forma parte del poder ejecutivo.
(25) DIEZ-PICAZO GIMÉNEZ, Luís María (2000). El poder de acusar. Ministerio fiscal y constitucionalismo.
Barcelona: Ariel, pp. 12, 17 y 18, 109, 126, 133 y 134.
(26) HAY, Douglas y SNYDER, Francis (eds.) (1989). Policing and prosecution in Britain, 1750-1850. Oxford
Clarendon Press, p. 43.
(27) CARPIZO, Jorge (2005). Propuestas sobre el Ministerio Público y la función de investigación de la Suprema Corte.
México: Porrúa-Instituto Mexicano de Derecho Procesal Constitucional, pp. 2 y 3.
(28) Artículo 122.- Actos del Ministerio Público
“1. El Ministerio Público, en el ámbito de su intervención en el proceso, dicta disposiciones y providencias, y
formula requerimientos. (...) 4. Los requerimientos se formulan para dirigirse a la autoridad judicial solicitando
la realización de un acto procesal. 5. Las disposiciones y los requerimientos deben estar motivados. En el caso
de los requerimientos, de ser el caso, estarán acompañados de los elementos de convicción que lo justifiquen.
128 (...)•
EL SOBRESEIMIENTO ART. 344
procesales, tales como las cuestiones previas o excepciones; sin embargo, la vulneración
de estos presupuestos impide la continuación de la causa y, obviamente, la procedencia
del juicio oral”(29).
En el caso de la extinción de la acción penal por muerte del imputado, este supuesto
se basa en que la pena no puede trascender a la familia del mismo, por ende, muerto el
imputado, muere con él el proceso y las consecuencias que del mismo deriven.
En el caso de la cosa juzgada, esta extingue la acción penal, por cuanto no se puede
perseguir a una persona dos veces por el mismo delito. En conclusión, cuando concurra
uno de los presupuestos señalados en el presente artículo, el fiscal estará habilitado para
requerir el sobreseimiento ante el juez de investigación preparatoria.
2. Presupuestos materiales
La doctrina, al desarrollar el sobreseimiento reconoce al segundo orden de los pre
supuestos necesarios denominados “los presupuestos materiales”; para analizarlos y poder
comprenderlos los podemos agrupar en tres bloques a los que nombraremos “las ausen
cias” y los dividiremos en ausencias: de elemento fáctico, de elemento jurídico y de ele
mento probatorio.
una absoluta convicción de que el hecho que dio origen al proceso nunca ha existido en
realidad. Es un juicio exclusivamente factico”(31).
Del mismo modo se pronuncia Ramiro Salinas Siccha, respecto a la ausencia de ele
mentos fácticos, señalando que “[s]ignifica que luego de evaluar los resultados de la inves
tigación preparatoria, el fiscal llega a la certera conclusión de que el hecho que se venía
investigando nunca se materializó en la realidad, esto es no ocurrió o no sucedió en la
realidad concreta”(32), y respecto al hecho investigado no puede ser atribuido al imputado,
“aparece este supuesto cuando luego de evaluar los resultados de la investigación prepara
toria se llega a la conclusión de que no hay forma lógica y razonable de vincular al inves
tigado con el hecho delictivo. Existe certeza de que no hay medios de prueba o elemen
tos de convicción suficientes que sirvan para vincular al imputado con los hechos objeto
de investigación”(33).
Cabe señalar que ambos autores nos explican con claridad que ante la inexistencia del
hecho o ante la imposibilidad de atribuírsele al imputado, no se podrá llevar acabo el jui
cio oral, por lo tanto, el fiscal estará en la obligación de procurar archivar definitivamente
la causa, es decir, que formulará un requerimiento de sobreseimiento.
Este requerimiento de sobreseimiento por ausencia del elemento fáctico, solo se podrá
realizar una vez culminada la investigación preparatoria, en rigor de que el encargado del
ejercicio de la acción penal, el fiscal, luego de analizar los recaudos del caso y haberse gene
rado la convicción fiscal con base en los mismos, tenga la certeza de tener que sobreseer
dicha causa por cuanto el hecho no se hubiere producido en el mundo o porque de haberse
producido existe certeza que el mismo no puede ser atribuido factualmente al investigado.
El ejemplo claro de dicha situación se presenta cuando un procesado por un caso de vio
lación sexual, en el cual se obtuvo material biológico aprovechable para realizar la prueba
de ADN, arroja como resultado que dicha persona no fue quien mantuvo contacto íntimo
con la víctima, siendo indiferente si dichos resultados incriminan a otro coprocesado, si
lo hubiere, o no sindica a persona alguna, el caso es que se descarta la participación del
investigado concurrente a proceso hasta ese momento.
Encontramos en este apartado a Salinas Siccha, quien refiere que “el hecho impu
tado es atípico cuando luego de evaluar los elementos de convicción recogidos o efectua
dos en la investigación preparatoria, el fiscal responsable del caso concluye que el hecho
investigado no reúne todos los elementos objetivos así como subjetivos del delito que se
viene investigando ni de ningún otro delito. Se sabe que si a determinado hecho delic
tivo le falta alguno de sus elementos, no configura el delito correspondiente. Se verifica
por ausencia de dolo, ausencia de imputación objetiva, ausencia de calidades especiales del
agente o ausencia del elemento objetivo del tipo, etc.”(34).
Se puede colegir que para continuar el debido proceso se debe dar suma importancia a
recabar o establecer los elementos jurídicos que lleven a la convicción de la materialización
y realización del hecho punible investigado, así también, será importante el poder-deber
y capacidad del fiscal, quien es el responsable de reunir los elementos objetivos y subjeti
vos del delito que se pretenda imputar y con los que se haga posible una futura acusación.
Cabe resaltar que es muy importante que todos los elementos de convicción sean anali
zados en la etapa de preparación del requerimiento fiscal tanto de sobreseimiento como
de acusación, en ello se explica la modificación introducida por el artículo 2 del Decreto
Legislativo N ° 1307, del 29 de diciembre de 2016, por medio del cual en casos complejos
y de criminalidad organizada, se extendió el plazo con el que contaba Ministerio Público
para evacuar dicho pedido hasta por treinta días.
(34) ídem.
(35) Ibídem, pp. 115-116.
(36) Ibídem, p. 116. 131
ART. 344 LA ETAPA INTERMEDIA
Así entonces, no toda acción típica antijurídica y culpable va a tener como conse
cuencia necesaria y obligatoria a la pena, pues ya el ordenamiento jurídico nacional así lo
ha regulado, claro ejemplo se menciona al hurto famélico. En tanto el fiscal tenga presente
en su investigación la concurrencia posible de alguna causa absolutoria deberá afrontar la
posibilidad certera que de seguir con el proceso se ha de topar con alguna excepción plan
teada por el abogado del imputado, viendo frustrado el tiempo y los esfuerzos dedicados
a la investigación.
Como podemos ver, si no existe motivo racional y objetivado para alegar que el
hecho constituya delito o siéndolo concurre a favor del investigado una de las circunstan
cias antes detalladas, no hay razón para que la causa prosiga, es necesario que para ello se
tenga un adecuado manejo de la teoría del delito y que la concurrencia de sus componen
tes generales y específicos en razón del tipo penal materia de proceso, sean verificados en
su totalidad. La convicción fiscal respecto de todas las implicancias del hecho que motivó
su investigación, al culminar la misma, deberá ser el único derrotero a tener en cuenta para
efectos de formular el requerimiento que corresponda, inclusive el de sobreseimiento1í39).
Cuando la acción penal se ha extinguido, para ello nos remitimos a los artículos 78
y 79 del Código Penal, el primero refiere que la acción penal se extingue por muerte del
imputado, prescripción, amnistía, derecho de gracia, o por autoridad de cosa juzgada; en
el segundo, se indica que se extingue la acción penal si de la sentencia ejecutoriada dictada
en la jurisdicción civil, resulte que el hecho imputado como delito es lícito.
Del mismo modo se pronuncia Salinas Siccha, quien precisa que “en los procesos espe
ciales denominados querella, también se extingue la acción penal y, por tanto, se sobreseerá
la causa cuando se verifica desistimiento o transacción entre querellante y querellado”(40).
Si hablamos de muerte del imputado, la causal obedece a una razón natural y jurí
dica, ya que la pena recae sobre una persona.
Para la amnistía, esta es de origen político, siendo el Estado quien tomará decisiones
frente a la persecución de determinados delitos, en los que valorará si es necesaria mante
ner la punibilidad. El derecho de gracia o más conocido como indulto tendrá más condi
ciones, esta es una figura nueva en nuestra legislación y se encuentra en potestad del pre
sidente. Está destinado a resolver el juzgamiento que defina la situación jurídica de un
imputado en un tiempo razonable.
Frente a la cosa juzgada, la ley penal determina que nadie puede ser perseguido por
segunda ocasión por un mismo hecho sobre el que se ejerció un debido proceso y se sen
tenció según a Derecho, pues vulneraríamos principios constitucionales.
Del mismo modo se pronuncia Salinas Siccha, en cuanto refiere que “este supuesto
se configura cuando del análisis de los actos de investigación efectuados y elementos de
prueba recolectados, el fiscal concluye que no es posible fundamentar razonablemente una
acusación y no existe la menor posibilidad de efectuar actos de investigación adicionales
que puedan cambiar la situación existente. Esto significa que se solicitará el sobreseimiento
del proceso penal cuando no habiendo suficientes medios de prueba que acrediten el ilícito
penal, no hay posibilidad de obtenerlos en el futuro. Este supuesto no supone la inexisten
cia de elementos de convicción alguno, sino que los elemento de convicción existentes, en
menor o mayor número, no tienen la entidad suficiente para llevar a concluir que el delito
se llegó a cometer o que el imputado es su autor (....). El fiscal en estos supuestos debe
reconocer que es materialmente imposible completar la investigación y diseñar una teo
ría del caso, y debe ser consciente, también, de que con los actos de investigación existen
tes, es imposible formular acusación para hacer posible que el caso pase a juzgamiento”(42).
Parece ser que el razonamiento para este aspecto es simplemente que no se puede ni
se debe acusar a una persona si no existen suficientes elementos que lo incriminen como
presunto autor de delito, si no existe una esfera de convicción, elementos probatorios que
permitan la adecuada valoración del juez al momento de juzgar y partiendo de que toda
persona tiene derecho a la presunción de inocencia, es que esta demás decir que, si el fis
cal no logra o no encuentra pruebas suficientes en las que pueda fundar su acusación, ya
no cabría la posibilidad de proseguir con más actos procesales y tendría que realizarse el
sobreseimiento para así poder finalizar el proceso.
No obstante, cabe considerar también que es posible que este supuesto haga referen
cia al caso en el que el' hecho descrito en la disposición fiscal de formalización y continua
ción de la investigación preparatoria haya ocurrido, pero el titular de la acción penal tiene
un problema de suficiencia probatoria necesaria para llevar a juicio con éxito al imputado;
en buena cuenta, la investigación no lo ha dotado del material probatorio idóneo, cuanti
tativa y cualitativamente hablando, para tentar romper con la presunción de inocencia de
la que goza el imputado. Pero, para que opere esta causal de sobreseimiento, no basta con
verificar la insuficiencia probatoria mencionada, sino que además es menester tener el con
vencimiento actual de que, aun cuando fuese posible abrir una ventana temporal inves-
tigativa, ello sería vano dada la imposibilidad de encontrar material probatorio de cargo.
Ello significa que el fiscal ha sido diligente en su labor de instrucción, pese a lo cual no
ha sido viable acumular elementos de prueba de cargo con suficiencia acreditativa de tal
nivel que permita acusar a una persona(43).
Por tanto ya no solo se trataría de sobreseer la causa cuando existen elementos de con
vicción que niegan el hecho, la antijuridicidad penal, la imputación personal o la interven
ción del imputado en el hecho punible, que son materia de las tres primeras causales que
detalla el artículo del CPP bajo comentario, sino también cuando los cargos, en general,
no se sustentan en elementos de convicción suficientes y no existe razonablemente la posi
bilidad de incorporar nuevos datos y hechos en el juicio oral (prognosis necesaria). Existen
o subsisten, entonces, determinados indicios, pero en sí mismos insuficientes y, además,
sin expectativas de obtener nuevos datos inculpatorios, todo lo cual debe razonarse en el
auto que lo acuerde. La imposibilidad de conseguir prueba recae tanto sobre la existencia
del hecho cuanto respecto a la vinculación del mismo con el imputado(44).
55 BIBLIOGRAFÍA
ALMANZA ALTAMIR ANO, Frank (2018). Litigación y argumentación en elproceso penal. Lima: RZ Editores;
BINDER, Alberto (2016). Introducción a l Derecho Procesal Penal. 2a edición. Argentina: Ad Hoc; BERNALES
BA LLESTERO S, Enrique (2012). La Constitución de 1993, veinte años después. Lima: Moreno; CA RPIZO ,
Jorge (2005). Propuestas sobre el Ministerio Público y la función de investigación de la suprema corte. México:
Porrúa-Instituto Mexicano de Derecho Procesal Constitucional; CU BA S V ILLA N U EY A , Víctor (2017).
El proceso penal común. Aspectos teóricos y prácticos. Lima: Gaceta Jurídica; D IEZ -PICA ZO G IM E N E Z , Luis
María (2000). El poder de acusar. Ministerio fiscal y constitucionalismo. Barcelona: Ariel; G IM EN O SE N D R A ,
Vicente, M O R EN O CA TEN A, Víctor y CORTES D O M ÍN G U E Z , Valentín (2003). Lecciones de Derecho Pro
cesal Penal. 2a edición. Madrid: Colex; HAY, D ouglas y SN Y D E R , Francis (eds.) (1989)- Policing and Prose-
cution in Britain, 1750-1830. Oxford Clarendon Press; IBERICO CA STA Ñ ED A , Luis Fernando (2017). La
etapa intermedia. Lima: Instituto Pacífico; N E Y R A FLO RES, José Antonio (2015). Tratado de Derecho Pro
cesal Penal. Lima: Idemsa; SA N M A R T ÍN CASTRO, César (2003). Estructura del proceso penal. Volumen I.
Lima: Grijley; SA LIN A S SICCH A, Ramiro (2014). La etapa intermedia y resolucionesjudiciales según el Código
Procesal Penal del 2004- Lima: Iustitia; SA N M A R T ÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lec
ciones. Lima: Inpeccp-Cenales; U R Q U IZ O PEREZ, Jorge (1979). Derecho Procesal Penal. Arequipa: Justicia.
¿ i JURISPRUDENCIA
Que entendemos por sobreseimiento a aquella figura jurídica mediante la cual el órgano jurisdiccional que conoce un
proceso da por concluida su tramitación sin emitir una decisión final sobre elfondo del problema, no sepronuncia res
pecto a si el imputado es responsable o no de las imputaciones que pesan en su contra al haber concurrido las causales
contenidas en la norma procesal -numeral dos del articulo trescientos cuarenta y cuatro del Código Procesal Penal-;
estando facultado elJuez de la causa a aplicarla cuando concurre cualquiera de las causales enumeradas (...). Cas.
N ° 181-2011 -Tumbes, considerando 7.
135
Artículo) 34S-- Control del requerimiento de sobreseimiento y gmdiemeia de
control del sobreseimiento^
1. E lfiscal enviará a l ju ez de la investigación preparatoria el requerimiento de sobre
seimiento, acom pañando el expediente fiscal. E l ju ez correrá traslado delpedido de
la solicitud a los demás siíjetos procesales por el plazo de diez (10) días.
2. Los sujetos procesales podrán form ular oposición a la solicitud de archivo dentro del
plazo establecido. L a oposición, bajo sanción de inadm isibilidad, será fundam entada
y podrá solicitar la realización de actos de investigación adicionales, indicando su
objeto y los medios de investigación que considere procedentes.
3. Vencido el plazo del traslado, el ju ez citará a l M inisterio Público y a los dem ás
sujetos procesales p a ra una audiencia prelim in ar p a ra debatir losfundam entos del
requerimiento de sobreseimiento. La audiencia es de carácter inaplazable, rige lo
dispuesto en el num eral 1 del artículo 85, se in stalará con los asistentes, a quienes
escuchará por su orden p ara debatir los fundam entos del requerim iento fiscal. L a
resolución se em itirá en el plazo de tres (3) días.
4. Entre el requerim iento de sobreseimiento y la audiencia que resuelve lo pertinente
no puede transcurrir m ás de treinta (30) días. En casos complejos y de crim inalidad
organizada no podrá exceder de sesenta (60) días, bajo responsabilidad.
Concordancias:
CPP: arts. 344, 346 inc. 5.
136 (*) Texto vigente según modificatoria efectuada por el art. 2 del Decreto Legislativo N° 1307, publicado el 30-12-2016.
EL SOBRESEIMIENTO ART. 346
Concordancia:
CPP: art. 345 irte. 2.
J u l io C é s a r T a p ia C á r d e n a s
En esa medida y sobre la base de la experiencia en la labor fiscal que vengo desarro
llando por ya casi diez años, tanto en primera como en segunda instancia y desde hace un
par de años en el ámbito disciplinario de control interno a lo que se suma la labor docente
por casi el mismo tiempo, considero que el principal opositor a la propuesta fiscal de sobre
seimiento, lo será el agraviado o en su caso el actor civil. En ese marco cabe considerar tam
bién que resulta presupuesto ineludible que dicha oposición se formule dentro del plazo
establecido por ley -1 0 días- y además contenga una pretensión específica, sobre todo
esto último porque únicamente con ello se podrá viabilizar y garantizar un debate respe
tuoso del debido proceso, en general, y del principio de contradicción, en específico, y sola
mente así se podrá contar u obtener un pronunciamiento que observe las exigencias consti
tucionales de motivación de las decisiones judiciales, lo cual ya fue objeto de atención por
la Corte Suprema de la República, cuando por medio de la Casación N° 08-2007-Huaura,
en rigor resaltó la obligación judicial de fundamentar sus decisiones, específicamente en
cuanto al sobreseimiento y respecto de la precisión de las causales del mismo, lo cual evi
dencia que existe una valla de validez de los pronunciamientos que se emitiesen en el marco
de un control de sobreseimiento, inclusive si fuese amparado, la misma que se centra en el
hecho de haberse garantizado y efectivizado un adecuado debate, en tanto se debe identi
ficar la causal invocada y de haber oposición la pretensión de la misma y en torno a dicha
información haberse producido el debate correspondiente. 137
ART. 346 LA ETAPA INTERMEDIA
2. El control jerárquico
Así tenemos que, como lo exige el artículo 122 del Código Procesal Penal (en ade
lante, CPP), al momento de formularse el requerimiento de sobreseimiento, el represen
tante del Ministerio Público lo hizo observando su deber de motivar dicho pedido, razón
por la cual debe contener, al margen de la descripción de los hechos que justificaron la for-
malización de la investigación preparatoria, el tipo penal en el cual en su momento encon
traban cabida dichos hechos y los elementos de convicción reunidos durante la investiga
ción; un detalle de los argumentos o razones por los que el representante del Ministerio
Público considera que en el caso en concreto concurre uno o más supuestos de sobresei
miento detallados en el artículo 344, numeral 2 del CPP.
Si ello es así y solo si dichos argumentos resultan claros, luego de haberse corrido
traslado de los mismos, es que el interesado en oponerse se encontrará en posición y con
diciones de hacerlo en forma, pero teniendo como presupuesto algunos aspectos puntua
les; primero si el requerimiento de sobreseimiento se fundare en la primera hipótesis del
supuesto del literal a, del inciso 2 del artículo 344 de la norma procesal -el hecho objeto
de la causa no se produjo-, la oposición no puede sino fundarse en la alegación que
dicha conclusión del representante del Ministerio Público es errada y por tal invocaría la
existencia de elementos obrantes en la investigación que por el contrario demostrarían la
existencia material del hecho reputado como delictuoso. Circunstancia bastante compli
cada, pero que en todo caso muestra que en rigor habría una confrontación de pareceres en
cuanto a la valoración de los elementos de convicción reunidos durante la investigación y el
mérito de los mismos para poder afirmar la existencia de un hecho. No cabe duda, en este
aspecto, de que se trata de un hecho delictuoso en abstracto, la discusión se debe centrar
en este supuesto en que se hubiere acreditado o no la existencia material de dicho hecho.
En suma, la discusión no es de naturaleza jurídica, sino factual, específicamente probatoria.
la sustracción, si en una usurpación hubo o no despojo, pero dicha discusión no debe ser
en términos de la materialidad parcial de ios hechos; es decir, si nos encontramos frente
a un hecho tentado o solo ante actos preparatorios, lo cual verificaría la materialidad del
hechos 7 se debatiría el grado de ejecución del mismo; sino que la discusión debe desarro
llarse en torno a la materialidad total de aquel hecho que fue propuesto hipotéticamente
como el que justificaba la indagación.
Siendo así, y habiendo claridad en los fundamentes del fiscal peticionante y en los del
opositor, además de que estos últimos solo deben referirse a los expresados por el fiscal o los
que este hubiera obviado pero tengan apoyo en lo que objetivamente obre en la investiga
ción y permita afirmar desde otra perspectiva la existencia del hecho; es que la judicatura
tendrá los insumos para emitir una resolución suficientemente motivada que le permita
al fiscal superior en un primer caso confrontar el parecer de la judicatura y del Ministerio
Público(1) o, en otro, el de este y el de aquel, pero que se apoya en lo vertido por el oposi
tor; pero a la vez le permita al investigado alegar ante dicho fiscal superior en favor de los
argumentos del fiscal requirente y en contra de los argumentos del opositor. Si no se con
cibieren dichas exigencias, y más aún hubieren fallos carentes de motivación, la fiscalía
superior terminaría introducción cuestionamientos de oficio y sorpresivos, de los cuales
el procesado no solo no tuvo oportunidad de conocer, sino, que y, sobre todo, no la tuvo
para alegar y por tal se vulneraría el principio de contradicción y el derecho de defensa.
(1) Cuando el control jerárquico se realiza de oficio; es decir, que pese a no existir oposición, la judicatura verifica
que la casusa se encuentra en condiciones de ser ventilada ante los tribunales, para lo cual, en el supuesto bajo
comento, tendría que afirmar y argumentar que existen elementos que permiten afirmar la existencia del
hecho cuya criminosidad en abstracto no se cuestiona. 139
ART, 346 LA ETAPA INTERMEDIA
se debiera fundar en ios cuestionamientos alas razones vertidas por el Ministerio Público
para afirmar tal desvinculación total del investigado con el hecho materia de imputación.
Un tercer supuesto se presentaría en el plano ya estrictamente jurídico, pues las cau
sales materia de los literales b y c se refieren a aspectos básicamente jurídicos, como son
que no se cuestiona que el hecho se encuentre acreditado, el mismo carece de tipicidad
o concurre una causa de justificación, de inculpabilidad o de no punibilidad y, por otro
lado, la extinción de la acción penal. En este punto cabe precisar que una de las causales
de extinción de la acción penal la constituye la muerte del investigado, en cuyo caso con
sidero muy poco probable una oposición, ya que la misma únicamente se pudiere fundar
en que el investigado que el Ministerio Público reputa fallecido se encuentra con vida, lo
que como repito sería una situación muy extrema.
Con todo lo dicho podemos afirmar que existen dos grupos de situaciones en las que
se pueden formular oposición frente al pedido fiscal de sobreseimiento, del primero al ter
cer supuesto antes detallados, la oposición denunciará el error en la valoración de los ele
mentos de convicción que servirían para dar por acreditado el hecho o un error en la apre
ciación jurídica que permita concebir la persecución de tales hechos, mientras que en el
cuarto supuesto, el cuestionamiento se debiera fundar en el error de apreciación respecto
de la suficiencia o no de los elementos hasta ese momento existentes en la investigación.
En ambos casos, luego de expresar dichos fundamentos debidamente detallados en los
dos supuestos, además el oponente debería precisar y resaltar que su pretensión es la que
se eleve en los actuados al fiscal superior y así sea controlada por el superior jerárquico la
pretensión de sobreseimiento de la investigación.
Luego, es claro que el control del fiscal superior puede ratificar lo solicitado por el
fiscal de instancia y, de ser el caso, el juez de investigación preparatoria sin mayor trámite
dictará el auto de sobreseimiento del caso y, en el supuesto que acontezca lo contrario, es
decir, que el fiscal superior corrija al fiscal provincial, ordenando que otro fiscal formule
acusación, pero en este supuesto, consideramos que el pronunciamiento de la fiscalía supe
rior debiera contener por lo menos de manera referencial los marcos de imputación con los
que se deberá incoar la acción penal y además la calificación jurídica de dicha pretensión,
ello a efectos de que exista sintonía y mayor posibilidad de eficacia en dichas situaciones®.2
(2) Un aspecto que vale la pena observar es el hecho de que la única situación en la que la corrección del fiscal
superior del criterio del fiscal provincial justifica sustituir a este, acontece cuando habiendo opinado por el
sobreseimiento, el control jerárquico dispone ejercer la acción penal, no aconteciendo lo mismo cuando luego de
140 emitirse pronunciamiento ordenando el archivo de la investigación al término de las diligencias preliminares y
EL SOBRESEIMIENTO ART. 346
3. La iíwestígacióii suplementaria
En el caso de esta pretensión del oponente, debe quedar claro que es posible su pos
tulación vía oposición al sobreseimiento en cualquiera de los cuatro supuestos detalla
dos anteriormente; así tenemos que si se justificase el requerimiento en que el hecho no se
hubiere acontecido, justamente el sustento de la oposición se encontraría en la necesidad
de realizar aquellos actos de investigación que permitan decantar la supuesta ausencia del
hecho o su concurrencia en el mundo, pudiendo acontecer lo propio con la invocación de
una causa de justificación, inculpabalidad o de no punibilidad, pues los actos de investi
gación a realizar determinarían si tal apreciación o valoración del representante del Minis
terio Público resulta fundada.
Siendo así, podemos concluir que en el caso de todos los supuestos, resultaría exigi
óle que el oponente precise la finalidad de la investigación suplementaria que peticiona,
las diligencias con las cuales se lograría aquella, salvando por lo menos los filtros de con
ducencia, pertinencia y utilidad, y el plazo que fuere necesario para desarrollar las dili
gencias que solicita, pues no pudiere en todos los casos otorgarse una investigación suple
mentaria sin límites temporal y de diligencias.
ante el requerimiento de elevación, el fiscal superior ordena formalizar investigación preparatoria; consideramos
que en esta situación también debiera disponerse que otro fiscal de primera instancia sea quien prosiga con el
trámite de la causa, y para ello no necesariamente se requerirá de una modificación legislativa, toda vez que el
fiscal superior tiene facultades para ello conforme lo detalla el artículo 334, numeral 6.
(3) DEL RÍO LABARTHE, Gonzalo (2017). La etapa intermedia en el nuevo proceso penal acusatorio. Lima: ARA
Editores, p. 120, siendo de la misma opinión ALMANZA ALTAMIRANO, Frank (2018). Litigación y
argumentación en elproceso penal. Lima: RZ Editores, pp. 90 y 91. 141
ART. 346 LA ETAPA INTERMEDIA
Dicho ello y presuponiendo que el requerimiento cuenta con un ámbito que se expresa
respecto de la pretensión civil y por tal la necesidad que la judicatura tenga que pronun
ciarse al respecto y al hacerlo, como se dijo, lo haga emitiendo fallo de fondo en cuanto
a dicha pretensión, existe discrepancia del ámbito judicial en cuanto a qué debe mediar
para emitir dicho fallo, por un lado un sector refiere que el único facultado para pronun
ciarse sobre la pretensión resarcitoria, haciendo un juicio, es el juez penal de mérito, es
decir, el juez de juzgamiento; por otro lado, tenemos que se concibe la postura que posibi
lita la emisión de un pronunciamiento por parte del señor juez de investigación prepara
toria, toda vez que es él quien dirige la etapa en que se analiza el requerimiento de sobre
seimiento. El fundamento del sector que segrega tal facultad únicamente al juez penal,
al juez de juicio®; sin embargo, a contrapartida existen objeciones a dicho parecer basa
das primeramente en que existe una justificación implícita que lleva a restar importan
cia a la pendiente acción civil en el proceso penal, en estas circunstancias, siendo que se
dejan para el final estos casos pues se otorga prioridad a aquellos casos en los que además
se ventile la acción penal. Como segundo punto, es necesario reconocer que la carga que
recae sobre el juez penal, por cuanto no solo soporta los procesos comunes, sino que ha
de atender con prioridad los casos de flagrancia o contumaces. Esta prioridad de la cual
el juez penal ha de atender, implica un retraso en la tutela de aquel quien espera que se
pronuncien sobre la pretensión civil, situación que confrontaría con el fundamento por el
cual se concentró la pretensión civil dentro del proceso penal, el principio de economía y
concentración procesal.
Para finalizar en este extremo, la otra postura existente niega la posibilidad de que el
juez de investigación preparatoria emita pronunciamiento de fondo en cuanto al extremo
civil, fundando dicho cuestionamiento sobre las facultades del juez de investigación45
preparatoria; sin embargo, consideramos que si bien se reconoce la legitimidad del juez
penal como único pasible de dictar sentencia, a la vez no existe prohibición expresa en la
legislación, por la cual el juez de investigación preparatoria no pueda emitir pronuncia
miento de fondo; pues, este juez en cuestión tiene facultades de actuación probatoria, en
los casos de prueba anticipada o en la terminación anticipada donde realiza, limitada, pero
evaluación probatoria. En los anteriores supuestos, el juez emite pronunciamiento sobre el
fondo. Es por ello que en concordancia con lo anterior, sería posible que el juez de investi
gación preparatoria en los casos de sobreseimiento pueda pronunciarse sobre la pretensión
civil, garantizándose el plazo razonable, la pronta atención de la víctima y la contradicción.
En suma, nada impediría que el agraviado y/o el actor civil se pronuncien respecto
del extremo civil del proceso, peticionando que sea el juez de investigación preparatoria
el que emita pronunciamiento de fondo al respecto, considerando que en dicho supuesto
debiera siempre habilitar un escenario de contradicción para realizar la actividad probatoria
necesaria para emitir un fallo de dicha naturaleza. Ante ello, como ya se dijo, las objecio
nes a sus facultades se salvarían con el hecho de la obligación que tiene dicho funcionario
judicial de emitir un pronunciamiento expresándose en dicho extremo y la existencia de
otros ámbitos donde ante él se desarrolla actividad de contradicción que lo habilitan para
realizar actuación de dicha naturaleza. Sin embargo, debo reconocer que este aspecto del
tratamiento material o mejor dicho procesal de pronunciarse respecto del extremo civil
del proceso en contextos de un requerimiento de sobreseimiento viene siendo materia de
construcción, aún debiendo ser las diferentes experiencias que se presenten en el día a día
y los esfuerzos de la doctrina y la jurisprudencia, los que determinen o por lo menos plan
teen un derrotero a este respecto aún poco explorado.
(6) SA N M A RTÍN CASTRO, César (2003). Estructura del proceso penal. Volumen I. Lima: Grijley, p. 120. 143
ART. 346 LA ETAPA INTERMEDIA
Por su parte, el profesor Urquizo Pérez nos menciona que: “Esta resolución de sobre
seimiento, tiene los mismos efectos de una sentencia absolutoria”®. A ese respecto cabe
tener en cuenta que el 347, numeral 2 de nuestro CPP, establece que: “El sobreseimiento
tiene carácter definitivo. Importa el archivo definitivo de la causa con relación al impu
tado en cuyo favor se dicte y tiene la autoridad de cosa juzgada. En dicha resolución se
levantarán las medidas coercitivas, personales y reales, que se hubieren expedido contra la
persona o bienes del imputado”.
Además existe la posibilidad de que la disposición emitida por el fiscal pueda ser ape
lada, al respecto Freddy Mory nos menciona que: “La disposición de archivo deberá ser
notificada al denunciante y al denunciado, esto permitirá que el denunciante o presunto
agravado pueda solicitar la intervención funcional del fiscal superior si es que se considera
afectado con la decisión de archivo”®. Con esto podemos ver que la decisión asumida por
el fiscal no es absoluta, ya que se faculta al presunto agravado a que, conforme también se
tiene detallado, pueda oponerse al requerimiento fiscal de sobreseimiento.
El auto que se emita respecto del sobreseimiento solicitado, también podrá declarar
que el pedido no es fundado, al respecto Salinas Siccha nos menciona que: “Si el juez con
sidera que el requerimiento fiscal no es procedente, expresando las razones o fundamen
tos en que funda su desacuerdo, expedirá un auto elevando las actuaciones al fiscal supe
rior para que ratifique o rectifique la solicitud del fiscal provincial. Este procedimiento es
conocido como forzamiento de la acusación”®. Es decir, si el juez considera que el reque
rimiento de sobreseimiento no es el adecuado, entonces elevará los actuados al fiscal supe
rior, tal como se señaló anteriormente, con todas las incidencias y circunstancias exigibles
para una incidencia de dicha naturaleza.
(7) URQUIZO PÉREZ, Jorge (1979). Derecho Procesal Penal. Arequipa: Justicia, p. 247.
(8) MORY PRÍNCIPE, Freddy (2011). La investigación del delito. Lima: Rodhas, p. 72.
(9) SALINAS SICCHA, Ramiro (2014). La etapa intermedia y resoluciones judiciales según el Código Procesal Penal del
144 2004- Lima: Iustitia, p. 122.
EL SOBRESEIMIENTO ART. 346
y razonada para que el impugnante entienda a cabalidad por qué razón su pretensión no
es atendida y para que el denunciado sepa también las razones por las cuales la incrimina
ción que pesaba en su contra ha sido desestimada. Esta determinación producirá los efec
tos de la cosa decidida.
Con relación al inciso 4, si el fiscal superior, considera que existen suficientes elemen
tos de convicción sobre la presunta participación delictiva del imputado en el hecho puni
ble denunciado, podrá ordenar al de menor jerarquía funcional que formalice la investi
gación preparatoria a través de una disposición debidamente motivada(10)1.
Así vemos cómo es que el artículo 346 nos señala el modo de proceder en caso de
que el juez considere que el auto de sobreseimiento no es fundado, siendo la consecuen
cia de esta denegación del sobreseimiento la remisión de los actuados al fiscal superior; y
como se dijo, no podrá ser nunca una consecuencia de la denegación que el juez ordene
formular acusación puesto que el único facultado para esto es el Ministerio Público como
titular de la acción penal; es decir, cuando el fiscal superior ratifique o rectifique lo seña
lado por el fiscal provincial, se archivará definitivamente la causa sin que medie ningún
otro trámite; por lo tanto culminaría el proceso. No obstante, cabe hacer mención que
en general y por mandato del artículo 347, numeral 3, dicho auto de sobreseimiento por
ratificación del fiscal superior del criterio del fiscal provincial, puede ser objeto de impug
nación, erigiéndose en este aspecto el principio acusatorio, en el sentido de que al haber
doble conforme del ente persecutor renunciando a ejercer la acción penal, se haría impo
sible la persecución penal, pero es el caso de que el Tribunal Constitucional, en el expe
diente N ° 4620-2009-PHC/TC, si bien ratifica su línea jurisprudencial en el sentido de
que no puede haber proceso sin acusación, también ha precisado que: “ [E]l dictamen fis
cal de sobreseimiento, ratificado por el fiscal superior que omite realizar la valoración de
los medios probatorios obtenidos, merece un control judicial razonado y motivado, toda
vez que, el principio acusatorio no es absoluto y en determinadas circunstancias puede
colisionar con otros bienes constitucionales”(11). En suma, no en todos los casos es defini
tivo el parecer del fiscal superior.
55 BIBLIOGRAFÍA
A L M A N Z A A LT A M IR A N O , Frank (2018). Litigación y argumentación en el proceso penal. Lima: R Z Edito
res; D EL RÍO LA B A R TH E, Gonzalo (2017). L a etapa intermedia en el nuevo proceso penal acusatorio. Lima:
A R A Editores; M ORY PR ÍN CIPE, Freddy (2011). L a investigación del delito. Lima: Rodhas, p. 72; SALI
N A S SICCH A, Ramiro (2014). L a etapa intermedia y resoluciones judiciales según el Código Procesal Penal del
2004- Lima: Iustitia; SA N M A R T ÍN CASTRO, César (2003). Estructura delproceso penal. Volumen I. Lima:
Grijley; U R Q U IZ O PÉREZ, Jorge (1979). Derecho Procesal Penal. Arequipa: Justicia.
¿g] JURISPRUDENCIA
“El articulo ciento cuatro del Código Procesal Penal establece que las facultades del actor civil son: deducir nulidad
de actuaos, ofrecer medios de investigación y de prueba, participar en los actos de investigación y de prueba, intervenir
en juicio oral, interponer recursos impugnatorios que la Ley prevé; correspondiendo precisar que sin perjuicio de aque
llos derechos, también le son atribuidos los derechos que le asiste a l agraviado; así, tenemos que el articulo noventa y
cinco de la citada norma señala como derechos - entre otros- en su inciso d) impugnar el sobreseimiento y la senten
cia absolutoria.
De lo anotado precedentemente, se tiene que el numeral dos del articulo trescientos cuarenta y cinco del Código Proce
sal Penal establece que lo sujetos procesales - entre ellos el actor civil- podrán formular oposición a la solicitud de sobre
seimiento dentro del plazo establecido; asimismo, señala que la oposición será fundamentada, bajo sanción de nulidad.
L a formalidad prevista para ello presenta dos fases, una escrita: “(...) autoriza a las partes contrarias a formular por
escrita oposición a l sobreseimiento", donde se puede solicitar la realización de una investigación suplementaria, o que en
vía de control se eleve a l superior jerárquico; y otra oral, que es la audiencia, donde se debaten las alegaciones presen
tadas por escrito. Esto guarda relación con el décimo segundo fundamento del Acuerdo Plenario 6-2009/CJ-116, que
establece: “El procedimiento en la etapa intermedia consta de dos fases: oral y escrita. Las distintas posibilidades que
tiene elJuez de la Investigación Preparatoria frente a la acusación fiscal, pueden concretarse luego del trámite de-tras
lado a las demás partes - nunca antes- (fase escrita) y de la realización de la audiencia preliminar (fase oral, que
plasma la vigencia calificada de los principios de oralidad y concentración)".
El planteamiento inoportuno (fuera del plazo o incumpliendo la formalidad prevista -primero escrita y luego oral-)
o la ausencia de oposición contra el requerimiento de sobreseimiento, no constituye un requisito previo para la apelación
de este; más aún si el numeral 2 del artículo 345 del Código Procesal Penal establece que los sujetos procesales “podrán"
formular oposición a la solicitud de sobreseimiento; es decir, su formulación es discrecional ofacultativa.
Los principios dispositivo y de trascendencia que rigen los medios impugnativos, establecen que estos se plantean sólo por
sujetos procesales legitimados; es decir, que hayan sufrido un perjuicio con la resolución que es objeto de impugnación, y
no por quienes la hubieren consentido.
Argüir falta de interés para interponer recurso de apelación a l sobreseimiento por no plantear oposición, vulneraria el
derecho a l recurso que le asisten a las partes; el principio de legalidad, pues el artículo 420 del Código Procesal Penal
no establece la oposición como requisito de procedencia de apelación de autos -de sobreseimiento- resultando una inter
pretación extensiva de las formalidad del recurso prevista en el artículo 405 del citado texto legal; y el inciso 3 del
artículo V il del Título Preliminar del Código Procesal Penal, que establece: “L a Ley que coacte la libertad o el ejerci
cio de los derechos procesales de las personas, así como la que limite un poder conferido a las partes o establezca sanciones
procesales, será interpretada restrictivamente (...)”. Cas. N ° 187-2016-Lim a, considerando 15-20.
“E l artículo trescientos cuarenta y seis del Código Procesal Penal establece que son tres las posibilidades que tiene el
Juez de Investigación Preparatoria frente a l requerimiento de sobreseimiento fiscal luego de la audiencia de control: i)
Si considera fundado el requerimiento dictará auto de sobreseimiento, ii) Si no lo considera fundado, expedirá un auto
elevando las actuaciones a l Fiscal Superior para que ratifique o rectifique la solicitud del Fiscal Provincial, L a resolu
ción Judicial debe expresar las razones en las que funda su desacuerdo, iii) Si considera admisible la oposición formu
lada (en ese sentido) por el actor civil, dispondrá la realización de una investigación suplementaria indicando el plazo
y las diligencias que elfiscal debe realizar.
Si el Fiscal Superior ratifica el requerimiento de sobreseimiento solicitado por el Fiscal Provincial, entonces con su deci
sión culmina el trámite, lo que se denomina doble conformidad. Sin embargo, elproblema se presenta cuando es el Fiscal
Provincial quien acusa, no obstante, se sobresee la investigación y el Fiscal Superior está conforme con el sobreseimiento.
R.)
Ante un auto de sobreseimiento de primera instancia contrario a l requerimiento de acusación, es el requerimiento del
Fiscal Superior que predomina y resulta vinculante para el órgano jurisdiccional -tanto más si el Fiscal Provincial que
acusó, no apeló, aceptando tácitamente el sobreseimiento-. Del mismo modo, no es necesario la exigencia de una doble
conformidad, pues en virtud a l principio acusatorio y de jerarquía en la función fiscal, prevista en el artículo cinco de
la Ley Orgánica del Ministerio Público, los fiscales de menor grado o rango deben sujetarse a las instrucciones de sus
superiores, pues el Ministerio Público es una institución jerárquicamente organizada,
EL SOBRESEIMIENTO ART. 346
Por lo que, el órgano jurisdiccional en respeto a la autonomía del Ministerio Público -titular de la acción penal, encar
gado de perseguir el delito y probarlo, conforme al artículo catorce de la Ley Orgánica del Ministerio Público-, debe
tener en cuenta para la continuidad del proceso el requerimiento motivado del Fiscal Superior a favor de la continua
ción de la persecución del delito, caso contrario vulneraría elprincipio acusatorio, ya que una decisión por confirmar el
archivo del proceso impide la imposición de una condena, conforme lo previsto en la sentencia del Tribunal Constitucio
nal recaída en el expediente dos mil cinco-dos mil seis PHC/TC, caso Umbert Sandoval; puesto que, sin acusación no
hay condena". Cas. N ° 187-2016-Lim a, considerando 5-10.
“L a investigación suplementaria es uno de los tres supuestos a los que hace referencia el artículo 346 del C.P.P. ante el
requerimiento de sobreseimiento de fiscal -la s otras dos están referidas a la emisión de los autos de sobreseimiento o de
elevación de la causa a l fiscal superior a fin de instar la acusación, según corresponda a l caso en concreto
El auto que dispone la investigación suplementaria se dicta cuando elJ.I.P. considera que la investigación no está com
pleta y faltan actuaciones indispensables para un pronunciamiento definitivo.
A l respecto el artículo 345.2 del C.P.P. señala lo siguiente: “Los sujetos procesales podrán formular oposición a la soli
citud de archivo dentro del plazo establecido. L a oposición, bajo sanción de inadmisiblidad, será fundamentada y
podrá solicitar la realización de actos de investigación adicionales, indicando su objeto y los medios de investigación que
considere procedentes”. Cas. N ° 1693-2017-Ancash, considerando 3.1-33.
147
Artíeml© 347„- Auto de sobreseimiento
L El auto que dispone el sobreseimiento de la causa deberá expresar:
a) Los datos personales del im putado;
b) L a exposición del hecho objeto de la investigación preparatoria;
c) Los fundam entos de hecho y de derecho; y,
d) L a parte resolutiva, con la indicación expresa de los efectos del sobreseimiento
que correspondan.
2. El sobreseimiento tiene carácter definitivo. Im porta el archivo definitivo de la causa
con relación a l im putado en cuyo favor se dicte y tiene la au toridad de cosajuzgada.
En dicha resolución se levantarán las m edidas coercitivas, personales y reales, que
se hubieren expedido contra la persona o bienes del imputado.
3. Contra el auto de sobreseimiento procede recurso de apelación. L a impugnación no
im pide la inm ediata libertad del im putado a quien favorece.
Concordancias:
CPP: arts. 1 ines. 2 y 4, 344, 352 inc. 4.
J u l io C é s a r T a p ia C á r d e n a s
I. El auto de sobreseimiento
En este ámbito, cabe considerar que el dispositivo legal, en buena cuenta precisa los
parámetros que debiera contener la resolución que ampara el sobreseimiento dictado por el
juez de investigación preparatoria, los cuales son de carácter formal en algunos casos y de
ámbito sustancial en otros. Pero todos deben ser observados junto a la obligación de moti
var suficientemente dicho ámbito, dado que el mandato constitucional de debida motiva
ción también cubre a un pronunciamiento de esta naturaleza.
extensiva de las formalidades del recurso prevista en el artículo 405 del citado texto legal;
y el inciso tres del artículo VII del Título Preliminar del Código Procesal Penal, que esta
blece: ‘La ley que coacte la libertad o el ejercicio de los derechos procesales de las perso
nas, así como la que limite un poder conferido a las partes o establezca sanciones proce
sales, será interpretada restrictivamente (...)’ (...) En ese sentido, la Sala Penal Permanente
de la Corte Suprema de Justicia en la Casación N ° 413-2014-Lambayeque, del 7 de abril
de 2015, .señala que el derecho a la defensa comporta en estricto el derecho a no quedar
en estado de indefensión en ningún estado del proceso, y ello se transgrede cuando a los
titulares de los derechos e intereses legítimos se les impide ejercer los medios legales sufi
cientes para su defensa consecuencia, la imposibilidad de plantear recurso de apelación al
sobreseimiento -por previamente no haber planteado oposición desnaturalizaría el proce
dimiento, generando indefensión a las partes procesales”(1).
Por tanto, podemos afirmar que no es necesario que se haya planteado oposición al
requerimiento de sobreseimiento para recién encontrarse legitimado a impugnar el auto
de sobreseimiento que se hubiere dictado. Ahora bien, en cuanto a los alcances de dicha
impugnación y las facultades de la sala revisora de dicha decisión cabe precisar que tam
bién la Corte Suprema ha perfilado el criterio que la sala de apelaciones puede revisar el
objeto penal del auto de sobreseimiento aunque no haya sido impugnado por el fiscal®; sin
embargo, dichas facultades del tribunal revisor no pueden ni deben ser ilimitadas, pues de
serlo, sobre todo respecto de la potestad del ejercicio de la acción penal, pudiere atentarse
contra el principio acusatorio que funda nuestro proceso penal, es por ello que reciente
mente la Corte Suprema ha precisado que: “frente al auto de sobreseimiento el tribunal
superior no puede ordenar al fiscal provincial que acuse”®, en buena cuenta se apuntaló
las facultades del agraviado para impugnar el auto de sobreseimiento, pero ya precisando
los alcances del pronunciamiento de segunda instancia, todo lo cual requiere tomarse en
cuenta, dado que al momento de plantear el recurso, la víctima debe hacerlo planteando una
pretensión y al hacerlo debe concebir que debe contar con una pretensión impugnatoria, la
cual no debe sino observar los parámetros antes detallados, para de ese modo viabilizar el
debate en la audiencia de apelación, en observancia del principio de congruencia recursal.
por el misino hecho)(4). En este sentido, es necesario indicar que en principio o a primera
vísta revivir un proceso fenecido seria evidentemente inconstitucional, pero el inconveniente
se presenta al analizar si es correcto que todos los sobreseimientos tengan dicho efecto.
Sin embargo, en cuanto a dicho efecto del sobreseimiento el profesor Salinas Siccha
nos menciona que: “La resolución judicial de sobreseimiento genera los efectos de la cosa
juzgada, y siempre y cuando se haya dictado dentro de un proceso penal regular. Caso
contrario, si verifica que la resolución de sobreseimiento es consecuencia de un proceso
penal irregular, no genera los efectos de la cosa juzgada”®. En otras palabras, para que se
considere el efecto de cosa juzgada en un proceso en el cual se declaró fundado el auto
de sobreseimiento, se tiene que seguir un proceso regular; es decir, se tiene que cumplir
con todos los derechos referentes al debido proceso, los cuales están establecidos en nues
tra Constitución en el artículo 139 y estos son, por ejemplo: el derecho a la independen
cia en el ejercicio de la función jurisdiccional, a la publicidad en los procesos, a la motiva
ción escrita de las resoluciones, a la pluralidad de instancias, el derecho a la defensa; entre
otros. Entonces podremos decir que se generó la calidad de cosa juzgada siempre y cuando
se hayan respetado los derechos que implican un debido proceso -el Tribunal Constitu
cional la denomina cosa juzgada sustancial—.
Estando a lo antes señalado, en nuestra legislación, a pesar de que se conocen los efec
tos de la declaración de fundado el requerimiento y se dictare el auto de sobreseimiento, el
legislador no ha considerado el sobreseimiento provisional; por lo tanto, se entiende que
todos los autos de sobreseimiento emitidos en nuestro país se refieren únicamente al caso
del sobreseimiento definitivo, por lo tanto en los procesos en los que se dictó un auto de
sobreseimiento la causa no puede ser investigada nuevamente, incluso si existiesen nuevos
medios de prueba que comprueben la culpabilidad del presunto culpable.
Esa situación normativa nos lleva a preguntar si ello es adecuado y acorde con los
otros principios constitucionales contenidos en nuestra carta magna, básicamente el dere
cho a la verdad y la reparación, más aún si en una sociedad como la nuestra, donde pode
mos notar que día a día la delincuencia crece de manera descontrolada; así como tam
bién crece el descontento de nuestra sociedad frente a la administración de justicia, ya sea
(4) SAN MARTÍN CASTRO, César (2003). Estructura delprocesopenal. Volumen I. Lima: Grijley, p. 127.
150 (5) Ibídem, p. 126.
EL SOBRESEIMIENTO ART. 347
como consecuencia de los actos corrupción que sufre nuestro país o simplemente porque
nuestros operadores, sin culpa alguna, claro está, no pueden hacer otra cosa sino que apli
car el Derecho y, en consecuencia, emitir autos de sobreseimiento definitivo, aun cuando
se conoce que el imputado no está desligado del todo del hecho objeto de proceso y este
constituye uno de suma gravedad o hasta de lesa humanidad. Entonces nos haríamos la
siguiente pregunta: ¿Cómo es posible que aun conociendo que el hecho no se encuentra
totalmente agotado en su investigación, pero en el momento de tomar la decisión no se
encuentran los mecanismos para lograrlo, pueda solicitarse un requerimiento de sobresei
miento que genere cosa juzgada? Pues bien, una posible respuesta sería que los fiscales, que
son los titulares de la acción penal, y por ende, los únicos que pueden formular una acu
sación en contra del imputado, no cuentan con los medios de prueba suficientes; y frente
a esto, el único camino que nuestra legislación nos otorga, es formular un requerimiento
de sobreseimiento; y al no estar contemplada en nuestra legislación la figura del sobresei
miento provisional, a través del cual nuestros magistrados podrían simplemente suspen
der la investigación y posteriormente reiniciarla cuando cuenten con los elementos nece
sarios y de especial contundencia para formular la acusación; se dictan autos de sobresei
miento definitivos.
En todo caso, debiera considerar el legislador que con la actual redacción del artículo
344, lo único que se está gestando es que en los delitos cometidos por organizaciones cri
minales, las cuales generalmente despliegan conductas que afectan gravemente la vida en
sociedad, y en cuyas casusas no se cuente con los medios probatorios suficientes se sobresea
151
ART. 347 LA ETAPA INTERMEDIA
o archive la causa y se deje administrar justicia de manera eficaz y menos con posibili
dad alguna de poder reabrir el proceso nuevamente contra el mismo imputado y por los
mismo hechos. Si bien es cierto, en la actualidad, en la doctrina se hace referencia al sobre
seimiento provisional; sin embargo, considero que en nuestra legislación no contamos en
con esta figura, por ende, revivir procesos fenecidos, bajo la causal de la aparición y por
tanto, la incorporación de nuevos datos, es totalmente inviable jurídicamente.
^ BIBLIOGRAFÍA
SA N M A R T ÍN CA STRO , César (2003). Estructura del proceso penal, Volumen I. Lima: Grijley.
& JURISPRUDENCIA
“Finalmente, no pudiéndose sobreseer, en la etapa intermedia, un proceso penal cuando haya elementos de convicción
que generen duda, en la comisión del delito o en la responsabilidad penal del imputado, que exige el esclarecimiento en
eljuicio oral.
Es decir, tanto la decisión del Ministerio Público como la solicitud que puede realizar el acusado o su defensa de sobre
seer la acción penal se encuentra regulada por la misma norma adjetiva. Sin embargo, elpresupuesto de aplicación entre
uno y otro sujeto procesal descansa en un fundamento diferente pues por mandato constitucional el Ministerio Público es
el único encargado de desempeñar la acción penal, mientras que, en contraparte, el procesado y su defensa pueden úni
camente cuestionarla ante elJuez de Investigación Preparatoria, en ese sentido, considerando quien únicamente tiene,
en esta etapa del proceso, fundamentalmente, como función el controljudicial y de garantías”. Cas. N ° 760-2016-La
Libertad, considerando 20 y 21.
152
Artícelo 348o- Sobreseimiento tota! y p ard al
1. El sobreseimiento será total cuando comprende todos los delitos y a todos los impu
tados; y parcial cuando solo se circunscribe a algún delito o algún imputado, de
los varios que son materia de la disposición de form alización de la investigación
preparatoria,
2. S i el sobreseimiento fuere parcial, continuará la causa respecto de los demás delitos
o im putados que no los comprende.
3. E l juez, frente a un requerim iento fiscal mixto, acusatorio y no acusatorio, prim ero
se pronunciará acerca del requerim iento de sobreseimiento. Culminado el trám ite
según lo dispuesto en los artículos anteriores, ab rirá las actuaciones relativas a la
acusación fiscal.
Concordancias:
CPP: art. 344; LOMP: arts. 91, 92.
J u l io C é s a r T a p ia C á r d e n a s
I. Clases de sobreseimiento
En cuanto a la clasificación del sobreseimiento, como adelantamos al inicio del pre
sente trabajo, debemos tener en cuenta que este ya estaba presente mucho antes en nuestro
ordenamiento jurídico, pero debido a los cambios y modificaciones que ha sufrido nues
tra legislación procesal penal, podemos darnos cuenta de que el sobreseimiento provisio
nal ha sido dejado de lado por el legislador.
El artículo 347, numeral 2 del Código Procesal Penal (en adelante, CPP), hace refe
rencia al sobreseimiento definitivo, y el artículo 348, hace referencia al sobreseimiento
parcial y total; sin embargo; cabe precisar que en el Código de Procedimientos Penales de
1940 se hacía referencia a un sobreseimiento definitivo y un sobreseimiento provisional,
los cuales se encuentran regulados en el artículo 221 del referido código.
Por lo tanto, debemos precisar que en nuestro código actual se ha suprimido la regu
lación del sobreseimiento provisional.
153
ÁRT, 348 LA ETAPA INTERMEDIA
autores o cómplices”®. Por otro lado, San Martín Castro señala que “será sobreseimiento
definitivo cuando no se ha comprobado la existencia del delito o la responsabilidad del
inculpado, señala también que este no solo genera efectos de cosa juzgada respecto al Impu
tado, sino el archivo definitivo del proceso y el levantamiento de las órdenes de detención,
requisitorias y demás medidas de coercitivas”®.
(1) NEYRA FLORES, José Antonio (2010). Manual del nuevo proceso penal & de litigación oral. Lima: Idemsa,
pp. 304-305.
(2) SAN MARTÍN CASTRO, César (2003). Estructura delprocesopenal. Volumen I. Lima: Grijley, p. 317.
(3) Ya hemos precisado que el profesor Del Río Labarthe hace referencia expresa a la ausencia del sobreseimiento
provisional y que no nos encontramos de acuerdo con las razones que para él justifican dicho estado de cosas
legislativo.
154 (4) NEYRA FLORES, José. Ob. cit., p. 305.
EL SOBRESEIMIENTO ÁRT. 348
Debemos entender que cuando hacemos referencia a la palabra provisional esta nos
lleva a pensar que nos referimos a una suspensión en el proceso, mas no de un sobresei
miento definitivo, esta suspensión como indica, es provisional, debido a que en un deter
minado estadio temporal, existe una ausencia de elementos fácticos y sobre todo probato
rios para poder solicitar el enjuiciamiento del o los investigados, es decir que los elemen
tos con que se cuentan llevan a la convicción de la realización de un hecho delictivo y la
vinculación de los implicados con dichos hechos, pero si estos elementos no cumplen con
dicha certeza entonces cabría la posibilidad de que se plantee un sobreseimiento provisional.
Por último, en este aspecto considero que vale la pena dar una rápida mirada a cuál
es el estado de cosas en la legislación comparada respecto del tratamiento del sobresei
miento, asi tenemos:
1. El sobreseimiento en España
Si fuere el sobreseimiento parcial, se mandará abrir el juicio oral respecto de los pro
cesados a quienes no favorezca.
Si fuere total, se mandará que se archiven la causa y piezas de convicción que no ten
gan dueño conocido, después de haberse practicado las diligencias necesarias para la
ejecución de lo mandado.
(5) CUBAS VILLANUEVA, Víctor (2009). Nuevo proceso penalperuano. Teoría y práctica de su implementación. Lima:
Palestra Editores, p. 460.
(6) Ibídem, p. 461. 155
ART. 348 LA ETAPA INTERMEDIA
(...)
(...)
2. Cuando resulte del sumario haberse cometido un delito y no haya motivos sufi
cientes para acusar a determinada o determinadas personas como autores, cóm
plices o encubridores”.
(7) HERRERO GIMÉNEZ, Rubén (2014). “El sobreseimiento y archivo provisional de las actuaciones:
algunas cuestiones de interés”. Recuperado de: < [Link]
el-sobreseimiento-y-archivo-provisional-de-las-actuaciones-algunas-cuestiones-de-interes>. (Consultado el
156 04/10/2017).
EL SOBRESEIMIENTO ART. 348
1.994, p. 1060). Tal y como afirma este autor, “la reapertura del proceso penal cuando el
órgano judicial y/o fiscal lo consideren, (...) conveniente, aunque no haya nuevos elemen
tos fácticos (...) no es aceptable en el marco del ordenamiento jurídico español”®.
2. El sobreseimiento en México
“Artículo 327
(8) ídem.
(9) GIMENO SENDRA, Vicente, MORENO CATENA, Víctor y CORTES DOMÍNGUEZ, Valentín (2003).
Lecciones de Derecho Procesal Penal. 2a edición. Madrid: Colex, p. 322.
(10) ídem.
(11) IBERICO CASTAÑEDA, Luis Fernando (2017). La etapa intermedia. Lima: Instituto Pacífico, p. 242. 157
ART. 348 LA ETAPA INTERMEDIA
3. El sobreseimiento en Colombia
El Código de Procedimiento Penal de Colombia precisa que al culminar la investi
gación pudiere acontecer la preclusión, desarrollando la misma del siguiente modo:
“De la preclusión
Artículo 331.- Preclusión
En cualquier momento, a partir de la formulación de la imputación el fiscal solicitará
al juez de conocimiento la preclusión, si no existiere mérito para acusar.
(12) BENAVENTE CHORRES, Hesbert e HIDALGO MURILLO, José Daniel (2015). Código Nacional de
Procedimientos Penales, comentado, guía práctica, comentarios, doctrina, jurisprudencia y formularios. Práctica procesal
penal desde el sistema acusatorio en México. 2a edición. Tomo I-B. México: Flores, p. 885.
EL SOBRESEIMIENTO ART. 348
El juez que conozca de la preclusión quedará impedido para conocer del juicio. Expre
sión declarada Exequible por los cargos analizados mediante sentencia de la Corte
Constitucional C-881 de 2011”.
Como se puede apreciar, en lo general existe una regulación similar a la que acon
tece en el sistema peruano, pero luego en su doctrina se precisa que: La preclusión en el
sistema acusatorio colombiano, como lo dice la Constitución y lo desarrolla el Código de
Procedimiento Penal, es una decisión judicial ante la solicitud de la Fiscalía en ese sen
tido, por ausencia de méritos jurídicos para acusar. Se asimila formal materialmente a la
sentencia absolutoria, aunque tiene un procedimiento especial, dado que implica que la
decisión de absolución se tome anticipadamente y no después del juicio oral y público con
todas sus etapas y audiencias. De cualquier manera, en la audiencia de preclusión el juez
de conocimiento hace un verdadero juicio de inocencia, en términos dogmáticos, sustan
ciales y probatorios, de tal forma que si está de acuerdo con el planteamiento de la Fisca
lía, o excepcionalmente de la defensa o el Ministerio Público, así lo plasma en una senten
cia. Claramente, la sentencia de preclusión, una vez ejecutoriada (es susceptible de recur
sos), hace tránsito a cosa juzgada, pues el juez de conocimiento emite su juicio autónomo
y técnico sobre el fondo del caso(13).
b) (...)
d) Sin duda tiene directa relación con los criterios de autoría y participación: se cons
tata o verifica a través de los medios de conocimiento que la persona no ha parti
cipado bajo ninguna forma de la actividad delictiva ni como autor, coautor, par
tícipe o cómplice.
(13) MESTRJE ORDÓÑEZ, José Fernando (2008). La discrecionalidadpara acusar. Aspectos generales relacionados con
el principio de oportunidad y reflexiones en torno a su reglamentación en Colombia. 2 a edición. Colombia: Fundación
160 Cultura Javeriana, p. 350.
EL SOBRESEIMIENTO ART. 348
4. El sobreseimiento en Alemania
En el ordenamiento alemán, la ordenanza procesal penal también prevé la dicotomía
entre el ejercicio de la acción pública y el archivo del proceso. Si las investigaciones ofrecen
suficientes motivos para el ejercicio de la acción, la Fiscalía debe impulsar por medio de
la presentación del escrito de acusación ante el tribunal competente. En caso contrario, la
Fiscalía archivará el proceso y pondrá tal determinación en conocimiento del inculpado,
si este ha sido interrogado o puesto bajo detención preventiva.
Al igual que en el caso español, debe surtirse una instancia de control sobre la pro
moción de la acción pública en la cual se resuelve sobre la apertura de la vista oral. El
requerimiento básico de la legislación procesal penal alemana para la iniciación del juicio
es el de sospecha suficiente de la comisión de un hecho punible por parte del imputado.
La forma que la doctrina alemana valora este requisito de sospecha apunta a la noción
de motivos suficientes para iniciar la investigación (&17Q). Después, se requiere sospecha
suficiente de comisión para la apertura del juicio oral (&199), pero está se valora como
una alta probabilidad de que la fiscalía obtendrá la condena. La probabilidad de condena
tiene a su vez tres presupuestos: (i) que la acusación sea demostrable a partir de los medios
de prueba que tiene la fiscalía; (ii) que los hechos expuestos sean concluyentes para que el
(14) Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, 17 de junio de 2009, M.P.: Augusto Ibáñez Guzmán.
(15) BERNAL CUÉLLAR, Jaime y MONTEALEGRE LYNETT, Eduardo (2013). Estructuras y garantías procesales.
El proceso penal. 6a edición. Colombia: Universidad Externado de Colombia, p. 734.
(16) Ibídem, p. 755. 161
ÁRT. 348 LA ETAPA INTERMEDIA
juez haga el ejercicio de adecuación típica y (iii) que no haya obstáculos procesales para la
promoción de la acción(17).
Mientras que en el artículo 347, inciso 2 del Código Procesal Penal se precisa que
“[e]l sobreseimiento tiene carácter definitivo. Importa el archivo definitivo de la causa con
relación al imputado en cuyo favor se dicte y tiene la autoridad de cosa juzgada”. En cam
bio en el Código de Procedimientos Penales de 1940 en el artículo 221 se precisa que: “Si
está comprobada la existencia del delito pero no la responsabilidad del inculpado, se decla
rará no haber lugar a juicio respecto a este y se archivará provisionalmente el proceso”.
(17) Cfr. SCHLUCHTER, Ellen (1999)- Derecho Procesal Penal. Valencia: Tirant lo Blanch, p. 98. El 170 SIPO
relativo al archivo establece: “Si las investigaciones ofrecieran suficientes motivos para el ejercicio de la
acción pública, la ejercería la fiscalía por medio de la presentación del escrito de acusación ante el tribunal
competente. En otro caso archivará la fiscalía el proceso. Pondrá en conocimiento del inculpado ello, si hubiera
sido interrogado en cuanto tal, o hubiera sido decretada contra él una orden de prisión; lo mismo regirá cuando
él hubiera pedido la comunicación de la decisión, o tuviera visiblemente un interés especial en la puesta en
162 conocimiento”.
EL SOBRESEIMIENTO ÁRT. 348
que peticionar el archivo de los casos en base a lo regulado en el artículo 244, numeral
2, inciso d, el cual nos entrega dos condiciones; el primero referido a que n© se podida
incoffpoiai* nuevos datos al proceso, y el segundo, referido a que n© erdstem elementos
de convicción suficientes, es por ello que cuando en un caso se encuentren tales con
diciones se sobreseerá el mismo, archivando definitivamente el caso; pero es el caso que
dichas condiciones no resultan atemporales, pues dichas condiciones pueden variar con el
transcurso del tiempo, básicamente cuando se trata de delitos de lesa humanidad, donde
los agentes buscan no solo evitar la persecución penal de sus actos con lo clandestino de
su proceder, sino y sobre todo, con la desaparición de los medios o elementos que permi
tan establecer ulteriormente la materialidad de sus delitos, pero la experiencia en la perse
cución de este tipo de delitos muestra que a lo largo del tiempo se pueden presentar ele
mentos que ulteriormente permitan la persecución que en algún momento se impedía por
la ausencia de aquellos elementos, empero si estaría presente el sobreseimiento provisional
en nuestro ordenamiento ante la consecución o concurrencia de aquellos nuevos elementos
se pudiere reactivar o reabrir el caso para que el proceso logre su finalidad que es llegar a
la verdad para atribuir una consecuencia jurídica a los responsables de los hechos que jus
tificaron el mismo. En suma, el estado de cosas en un determinado momento del tiempo,
no garantiza que la misma se mantenga de manera indeterminada, pues de variar dicha
situación por la concurrencia de nuevos elementos de convicción, es imperante reactivar el
proceso, sobre todo cuando su objeto está referido a hechos graves o de lesa humanidad.
Ahora bien, retomando nuestra mirada a la legislación comparada podemos decir que
en palabras del profesor Ibérico Castañeda, se tiene que “el Tribunal Supremo Español
menciona que el sobreseimiento provisional es un acto de simple suspensión del proceso,
que no excluye la posibilidad de reanudar la actividad investigadora, porque el hechos sigue
manteniendo caracteres de delito, si bien no está debidamente justificada o acreditada o
se desconoce al autor”(18). Así también encontraremos la figura del sobreseimiento provi
sional con el apelativo de sobreseimiento temporal en la legislación chilena, al respecto,
Vargas Barros nos menciona lo siguiente, “cada vez que no resulten completamente justi
ficada la perpetración del delito o cuando no hay antecedentes suficientes para inculpar a
una persona determinada, procede el sobreseimiento temporal”(19).
En ambos casos podemos tener en claro como en estas legislaciones y las detalladas
previamente, todas tienen presente al sobreseimiento provisional en caso que por algunas
circunstancias el fiscal en un determinado momento del tiempo, no puede acreditar la res
ponsabilidad criminal o que habiendo evidencia de un delito, las pruebas no son suficien
tes para poder formular acusación, ante ello el órgano encargado de la persecución penal
solicita el sobreseimiento provisional, posibilitando que no acaezca la impunidad, sobre
todo en hechos graves o de lesa humanidad, donde además los derechos humanos de las
víctimas o sus familiares se verían aún más afectados por la inacción del Estado ante la
aparición de nuevos elementos que ahora sí, pudieren permitir el enjuiciamiento de los
presuntos responsables.
Por lo tanto entendemos de los autores mencionados que valoran tanto al aspecto
subjetivo -el o los imputados- cuanto el aspecto objetivo -del delito o delitos-. Así tene
mos que al momento en que el representante del Ministerio Público, el fiscal, realiza las
investigaciones correspondientes para esclarecer los hechos o encontrar responsabilidad en
los investigados, debe reunir los elementos que ulteriormente puedan servir para formular
requerimiento acusatorio y luego ser actuados en juicio oral. Sin embargo, si el fiscal no
logra encontrar responsabilidad este requerirá el sobreseimiento total ya sea para todos los
imputados si se trataré del caso o de todos los delitos que pueda ser objeto de investigación;
es por ello que el juez examinará todos los que el fiscal adjuntará a su requerimiento para
poder conceder el sobreseimiento total y cerrar totalmente el caso, valga la redundancia.
V. Sobreseimiento parcial
El sobreseimiento parcial se relaciona con la figura del imputado, pudiendo existir
más de uno o tan solo uno, como con la acusación de algún delito o varios delitos; es decir
puede presentarse los siguientes casos:
ii) La existencia de varios imputados con la atribución de un delito, pero solo res
pecto de alguno o algunos de tales imputados se cuenta con elementos para afir
mar e imputar su participación en la comisión del hecho objeto de proceso.
iii) La existencia de varios imputados con la acusación de varios delitos, pero solo
existe condiciones para imputar la comisión de algunos delitos y de algunos
participantes.
En este aspecto tenemos que el profesor Neyra Flores señala que “cuando existe plu
ralidad de imputados y subsisten indicios de criminalidad contra alguno de ellos, el juicio
oral se abrirá contra quienes no favorezca el sobreseimiento”(22). Del mismo modo, tenemos
al profesor San Martín Castro, quien manifiesta que será parcial “cuando dicha pluralidad
de imputados, subsisten cargos contra alguno o algunos de ellos, a quienes se les formula
acusación, en cuyo caso se sobreseerá el proceso respecto de unos y se declarara la proce
dencia del juicio oral contra quienes resulten acusados”(23).
Es decir, a diferencia del sobreseimiento total, el cual finalizaba el proceso para todos
los imputados y respecto de todos los delitos que fueren parte del proceso; este sobresei
miento parcial, como su propio nombre lo deja ver, busca sobreseer solo en los casos que
el fiscal considere que él o alguno de los hechos objeto de investigación no se han pro
ducido, o concurre una circunstancia que impide su juzgamiento, etc.; o se estableció la
imposibilidad de imputárselos a alguno o algunos de los procesados. Por otro lado, podría
mos precisar que si bien es cierto se acontece el sobreseimiento para algunas implicados
y/o respecto de alguno de los cargos; para los que restan se continuará con el proceso y
deberá formularse la respectiva acusación. Ante ello se tiene que la materialización ope
rativa de dicha decisión importa que el fiscal debiera formular un requerimiento mixto,
peticionando por un lado finalizar el proceso para alguno o algunos imputados, respecto
de alguno o algunos de los delitos atribuidos y respecto de los demás -imputados o car
gos- se planteará acusación; ahora bien, la substanciación de una petición de dicha natu
raleza, según la legislación al respecto, impone que primeramente se aborde lo que con
cierne al sobreseimiento parcial y tramitado el mismos, recién podría abordar el extremo
del requerimiento que importa una pretensión de acusación.
Bueno, con todas estas reflexiones y propuesta, hemos tratado de abordar y mani
festar nuestro análisis y parecer del tratamiento legislativo del sobreseimiento en nuestro
proceso penal peruano; finalmente, como ya hemos dicho, sometemos todo lo expresado
a la consideración de la comunidad jurídica del país y esperamos que sirva para contri
buir a un tratamiento adecuado y uniforme de tan importante etapa de nuestro proceso
penal y nos encontramos abiertos a las críticas y observaciones que de seguro acaecerán,
pero inclusive con ello, estimamos serviría al fin antes descrito. No puedo terminar sin
agradecer la inmerecida confianza de Gaceta Penal no solo por la oportunidad sino tam
bién porque con publicaciones como esta y todas las que desarrolla, contribuye a mejorar
la justicia penal del Perú.
BIBLIOGRAFÍA
ALESSANDRI RODRÍGUEZ, Fernando (1936). Explicaciones de los códigos de procedimiento civil y penal: Dere
cho Procesal Penal. Apuntes revisados por el profesor. Tomados por Osvaldo Vargas Ramos. Tomo III. Santiago de
Chile: Nascimiento; CUBAS VILLANUEVA, Víctor (2009). Nuevo procesopenalperuano. Teoría y práctica de su
implementación. Lima: Palestra Editores; BENAVENTE CHORRES, Hesbert e HIDALGO MURILLO, José
Daniel (2015). Código nacional de procedimientospenales, comentado, guía práctica, comentarios, doctrina, jurispruden
cia y formularios. Práctica procesalpenal desde el sistema acusatorio en México. 2a edición. Tomo I-B. México: Flores;
BERNAL CUÉLLAR, Jaime y MONTEALEGRE LYNETT, Eduardo (2013). Estructuras y garantíasprocesales.
E l proceso penal. 6a edición. Colombia: Universidad Externado de Colombia; GIMENO SENDRA, Vicente,
MORENO CATENA, Víctor y CORTES DOMÍNGUEZ, Valentín (2003). Lecciones de Derecho Procesal Penal.
2a edición. Madrid: Colex; HERRERO GIMÉNEZ, Rubén (2014). “El sobreseimiento y archivo provisional
de las actuaciones: algunas cuestiones de interés”. Recuperado de: < [Link]
dica/penal/penal/el-sobreseimiento-y-archivo-provisional-de-las-actuaciones-algunas-cuestiones-de-interes>.
(23) SAN MARTÍN CASTRO, César. Ob. cit, 2003, p. 618. 165
ÁRT. 348 LA ETAPA INTERMEDIA
(Consultado el 04/10/2017); IBERICO CA STA Ñ ED A, Luis Fernando (2017). La etapa intermedia. Lima: Ins
tituto Pacífico; M ESTRE Q R D Q Ñ E Z , José Fernando (2003). La discrecionalidadpara acusar. Aspectos gene
rales relacionados con elprincipio de oportunidad y reflexiones en torno a su reglamentación en Colombia. 2 a edición.
Colombia: Fundación Cultura Javeriana; N E Y R A FLO RES, José Antonio (2010). Manual del nuevoproceso
penal & de litigación oral. Lima: Idemsa; SA N M A R T IN CASTRO, César (2003). Estructura delproceso penal.
Volumen I. Lima: Grijley; SC H LU C H T ER , Ellen (1999). Derecho Procesal Penal. Valencia: Tirant lo Blandí.
166
TITULO II
LA ACUSACIÓN
Concordancias:
CPP: arts. 321, 336 inc. 4, 343 inc. 3.
(*) Texto vigente según modificatoria efectuada por el art. 2 del Decreto Legislativo N ° 1307, publicado el 30-12-2016. Jg y
ARI. 349 LA ETAPA INTERMEDIA
M ig u el Á ngel V á s q u e z R odríguez
En ese orden de ideas, Chiassoni, quien es uno de los que más acertadamente ha
escrito sobre el tema de motivación, postula una correcta conceptualización respecto a la
motivación de la sentencia judicial y su justificación, señalando que la sentencia solo está
justificada racionalmente si se cumplen tres condiciones: justificación lógico deductiva,
corrección jurídica normativa y corrección jurídica fáctica; es decir, justificación interna,
externa normativa y externa probatoria®. Si bien la corrección es exigióle en los tres aspec
tos, uno de los pilares fundamentales de la acusación son las premisas fácticas, pues incluso
el yerro en la corrección jurídica puede ser corregido luego por el propio fiscal o por el juez
de juzgamiento, licencia que se encuentra además positivizada en el inciso 2 del artículo
349; inciso 1 del artículo 374; e, inciso 2 del artículo 397 del CPP. Es por ello que la acu
sación debe tener por lo menos una sólida justificación interna y externa probatoria, sin
omitir, por supuesto, la justificación externa normativa con un mínimo de rigor jurídico,
pero con carácter provisional®®.
Dice Chiassoni, citando a Wróbleswski, que “la noción de decisión racional, y las
nociones conexas de justificación lógico-deductiva (interna) y justificación normativa-pro-
batoria (externa), tienen un valor esencialmente explicativo y analítico: son instrumentos de
análisis de las sentencias y de reconstrucción de su contenido de modo tal que arrojan luz
sobre (...) las premisas, los mecanismos argumentativos que las proveen, así como el nexo
entre las premisas y las conclusiones”®. Tomando en cuenta ello respecto a la acusación, es
( 1) GUERRERO PALOMARES, Salvador (2009). E l principio acusatorio, 2a edición. Pamplona: Aranzandi, pp. 71-82.
( 2) CHIASSONI, Pierluigi (2011). "Técnicas de interpretación jurídica. Breviario para juristas. Madrid: Marcial Pons,
p. 18.
(3 ) El fundamento jurídico 8 del Acuerdo Plenario 06-2009/CJ-116, menciona que “{l]a acusación debe incluir un
título de imputación determinado, es decir, una calificación, siempre provisional, del hecho punible objeto de
investigación preparatoria o instrucción (...)”.
(4) El fundamento jurídico 31 de la sentencia del Tribunal Constitucional N ° 00156-2012-PHC/TC-Lima, señala
que “{d}e ahí que el imputado tenga derecho a conocer, a través de una descripción clara, detallada y precisa,
los hechos que se le imputan. La calificación jurídica de estos puede ser modificada durante el proceso por
el órgano acusador o por el juzgador, sin que ello atente contra el derecho de defensa, cuando se mantengan
sin variación los hechos mismos y se observen las garantías procesales previstas en la ley para llevar a cabo la
nueva calificación”.
168 (5) CHIASSONI, Pierluigi. Ob. cit., p. 19.
LA ACUSACIÓN ART. 349
Partiendo de esta premisa, la expresión “la acusación fiscal será debidamente moti
vada” exige que la motivación cruce transversalmente todo el contenido del requerimiento
acusatorio, así deberán estar motivadas las premisas fácticas, el grado de participación, las
circunstancias modificatorias de la responsabilidad penal, el tipo penal aplicable, la pena,
la reparación civil (cuando le corresponde postularla al fiscal) y las consecuencias acceso
rias. Incluso este deber de motivación alcanza a los medios probatorios ofrecidos, pues la
fiscalía debe explicar razonablemente qué pretende acreditar con aquellos que ha propuesto.
El hecho de que la acusación deba contener los hechos atribuidos (literal b, inciso 1,
del artículo 349 del CPP) y los elementos de convicción que fundamentan el pedido (lite
ral c, inciso 1, del artículo 349 del CPP), no impide la consignación de la motivación; en
otras palabras, si aceptamos que la motivación es transversal y que precisamente por ello
no existe un apartado particular para su desarrollo, resulta claro que la mención a los ele
mentos de convicción que fundamentan el pedido, no pueden ser solo una enumeración
de títulos y folios. No cumple con la exigencia de motivación de la acusación redactar un
listado de los documentos y declaraciones que obran en la carpeta fiscal, sino que la fiscalía
deberá señalar cuál es la conclusión que se obtiene de cada uno de los elementos de con
vicción aportados. La forma es una cuestión de estilo, pero sí debe quedar claro en el texto
del requerimiento cuál es el aporte de cada elemento de convicción. Así, se recomienda
que el fiscal a cargo, en trabajo previo o -si lo considera adecuado- en el mismo requeri
miento, construya una tabla de consistencias, que usualmente tiene la siguiente estructura:
Ello permite detectar fácilmente si las premisas fácticas están cubiertas por com
pleto por los elementos del tipo y si se cuenta con elementos de convicción que permitan
(6) En el fundamento jurídico 7 del Acuerdo Plenario N ° 06-2009/CJ-116, se precisa que “[fformalmente, además
de su carácter escrito, la acusación debe describir de modo preciso, concreto y claro los hechos atribuidos al
imputado (...) los hechos que la fundamentan deben ser los que fluyen de la etapa de investigación preparatoria
(...). Se exige una relación circunstanciada, temporal y espacial, de las acciones u omisiones dolosas o culposas
penadas por la ley, que han de constituir el objeto del juicio oral”. 169
AMT. 349 LA ETAPA INTERMEDIA
acreditar estas premisas enjuicio oral, cuando—admitidos como medios probatorios- sean
actuados. Y he aquí la otra cuestión importante: el cuadro permite precisar los elemen
tos de convicción que son prueba directa, que con una breve descripción cumplirán con
el estándar, pero en la práctica judicial se advierte que gran parte de las premisas fácticas
se obtienen a partir de inferencias y deducciones; es decir, mediante prueba por indicios.
Esta es la parte que exige el mayor ejercicio de motivación, pues el fiscal debe explicar sufi
cientemente cómo es que realiza las inferencias, a partir de los indicios obtenidos, y de esa
manera llega a la conclusión de responsabilidad®. Respecto al cuadro, en la columna de
elementos de convicción se coloca el indicio y se ha de construir la inferencia observando
sus características®, usualmente el método más sencillo es el silogismo aristotélico o silo
gismo decisional simple®, debiendo incorporar también las reglas y máximas de la expe
riencia, en tanto corresponda.
Luego, se puede afirmar que una acusación que no desarrolla los parámetros antes
indicados, no cumple con los estándares mínimos de motivación. No basta con una lista
de elementos de convicción no articulados, y de otro lado, tampoco satisface el criterio
una frondosa reproducción del contenido de las testimoniales, actas o informes obtenidos
en sede fiscal o policial. Como se sabe, la motivación no tiene relación directamente pro
porcional con la extensión del documento.
(7) La probanza mediante indicios está reconocida por el inciso 3, del artículo 158 del CPP; a su vez, la Corte
Suprema de la República ha desarrollado reglas acerca de la construcción de la imputación por indicios, al
respecto puede verse el Recurso de Nulidad N ° 1912-2005-Piura, en virtud del Acuerdo Plenario N ° 1-2006/
ESY-22 y, de más reciente data, la Casación N ° 628-2015-Lima.
( 8) Atienza, siguiendo a Alchourrón, señala que “{l]a inferencia deductiva se caracteriza por las propiedades de
reflexividad, monotonía y transitividad. (...) [R]eflexividad supone que la conclusión no contiene nada que no
estuviera ya en las premisas; la monotonía, que si un enunciado se infiere de un conjunto de premisas, entonces
seguirá infiriéndose aunque se añadan nuevas premisas a las iniciales; y la transitividad, que las conclusiones
se deducen exclusivamente de las premisas, de manera que las consecuencias de las consecuencias de un con
junto de enunciados siguen siendo consecuencias del conjunto de partida”. ATIENZA RODRÍGUEZ, Manuel
(2013). Curso de argumentación jurídica. Madrid: Trotta, p. 174.
(9) Citando nuevamente a Wróblewski, Chiassoni plantea una tipología de silogismos judiciales: i) silogismo deci
sional simple; ii) silogismo de elección de las consecuencias; y, iii) silogismo decisional complejo. CHIASSONI,
Pierluigi. Ob. cit., p. 29.
( 10) GASCON ABELLÁN, Marina (2004). Los hechos en el derecho. Bases arguméntales de la prueba. 2a edición.
Madrid: Marcial Pons, p. 200.
( 11) Ibídem, p. 201.
170 ( 12) Ibídem, p. 202.
LA ACUSACION ART, 349
resultado enjuicio oral, e incluso, eventualmente, hacerle notar que lo que debe hacer es
un sobreseimiento y no una acusación.
Una de las novedades que trajo el Decreto Legislativo N° 1307 fue precisamente el
apartado “a”, pues ahora se exige que se consignen los “datos que sirvan para identificar
al imputado, de conformidad con lo previsto en el numeral 1 del artículo 8 8 ”, esto es el
nombre, apellidos, sobrenombre o apodo, si lo tuviere, lugar y fecha de nacimiento, edad,
estado civil, profesión u ocupación, domicilio real y procesal, principales sitios de residen
cia anterior, así como nombres y apellidos de sus padres, cónyuge e hijos y de las personas
con quienes vive. Adicionalmente, si ha sido encausado anteriormente por el mismo hecho
o por otros, se deben proporcionar los datos que permitan identificar el proceso o proce
sos seguidos en su contra; si tiene bienes, dónde están ubicados, quien los posee y a qué
título, y si se encuentran libres de gravamen. Finalmente, se deberá señalar, si las tuviese,
la relación con los otros imputados y con el agraviado.
Respecto a la relación clara y precisa del hecho que se atribuye al imputado con
sus circunstancias precedentes, concomitantes y posteriores, se debe precisar que el dato
mínimo que debe contener la acusación es el hecho concreto que constituye la conducta
típica. Las circunstancias concomitantes, precedentes y posteriores, no son obligatorias,
sino que se consignan solo cuando aparecen y sirven para completar el relato de la con
ducta penalmente relevante.
necesidad del cuadro de consistencias que hemos detallado líneas arriba, pero mucho más
importante lo que agrega más adelante, cuando señala que “[cjada uno de los elementos del
tipo exigen su realización fáctica y esta es presentada con proposiciones fácticas. Si hay ausen
cia de proposiciones fácticas realizadoras de algún elemento del tipo, entonces, no se tiene
una imputación”(13). Ello significa, entonces, que las circunstancias precedentes, concomi
tantes y posteriores, por ser tales, en estricto, no son el hecho punible base.
Es por ello que ha entenderse que cuando el legislador hace referencia a las circuns
tancias concomitantes, estas servirán para determinar si existen o no agravantes o ate
nuantes específicas o generales; así, por ejemplo, la nocturnidad no es un hecho punible
por sí, pero sí rodea al evento robo, entonces se convierte en una circunstancia concomi
tante que agrava la responsabilidad penal de manera específica. La pluralidad de vícti
mas es una circunstancia concomitante que agravará la conducta de manera genérica en
la mayoría de los tipos penales.
Los hechos, por una cuestión evidente de comprensión y garantía del derecho defensa
y por la necesaria técnica que exige la imputación necesaria, deben estar consignados de
manera independiente cuando son varios; ello, además, permite a la larga establecer con
claridad si se trata de un concurso real o ideal de delitos.
El literal f), del inciso 1, del artículo 349 del CPP, prescribe que se invocará “el artículo
de la ley penal que tipifique el hecho”; es decir, no se exige un desarrollo de los elementos
del tipo o algún aporte doctrinario. Resulta claro que no está prohibido que el fiscal rea
lice este análisis dogmático en este apartado, lo que nos lleva a afirmar que en procesos
sencillos bastará invocar el artículo pertinente, pero en causas complejas, la fiscalía ten
dría que hacer un análisis más profundo, no solamente para que se comprenda por com
pleto el sentido fáctico y jurídico de la acusación, sino que le servirá a ella misma como
carta de marear en el desarrollo del juicio oral.
172 (13) MENDOZA AYMA, Francisco Celis (2014). Pretensión pun itiva. Lima: San Bernardo, p. 143.
LA ACUSACIÓN ART. 349
Respecto a los medios de prueba, conforme al literal h), inciso 1, del artículo 349 del
CPP, se debe presentar la lista de testigos y peritos, con indicación del nombre y domici
lio, así como de los puntos sobre los que habrán de recaer sus declaraciones o exposicio
nes. También prescribe la norma que se hará una reseña de los demás medios de prueba
que se ofrezcan; siendo que el Ministerio Público solo está obligado a ofrecer los medios
probatorios que sustenten su teoría del caso. También, por el ya invocado deber de obje
tividad, deberá ofrecer los medios probatorios que sostengan la atenuación de la respon
sabilidad penal del procesado.
173
ART. 349 LA ETAPA INTERMEDIA
Respecto a las personas, la Identidad es absoluta, salvo los casos donde se haya dic
tado sobreseimiento frente a un requerimiento mixto. En cuanto a los hechos, en cambio,
la Identidad es relativa, se aceptan precisiones producto de la actividad propia de la etapa
de investigación. Lo que no se puede hacer es añadir hechos nuevos que no fueron mate
ria de formalización y, por tanto, tampoco de investigación, y menos sujetos a actividad
de defensa del investigado.
Respecto a lo alternativo, se postulan dos (o más) supuestos de hecho con sus respec
tivas circunstancias, que además ambos (o todos) deben fluir de los mismos elementos de
convicción aportados y deben haber sido descritos en la disposición de formalización de
la investigación preparatoria.
La diferencia final es el tipo penal aplicable, estos tipos penales deben contener ele
mentos típicos distintos, sin importar si pertenecen a la misma familia o no. Así, por ejem
plo, una misma conducta con sus variaciones de premisas fácticas, puede ser el delito de
receptación o bien, el de extorsión1415(16); de ese modo, si la Fiscalía advierte que la final deter
minación solo será posible luego de la actividad probatoria, deberá postular acusaciones
alternativas. Al respecto, Del Río Labarthe(17) señala acertadamente que en las hipótesis
acusatorias alternativas, no existen dos de ellas donde la más grave contenga a la de menor
gravedad. Esto resulta lógico, pues no se trata de un problema de continente y contenido,
si no de comunidad de elementos del tipo. Fácilmente la idea se podría representar con la
(14) DEL RÍO LABARTHE, Gonzalo (2017). La etapa intermedia en el nuevo proceso penal acusatorio. Lima: ARA
Editores, p. 152
(15) Véase el segundo párrafo del fundamento jurídico 8 (Acuerdo Plenario N ° 06-2009/CJ-116).
(16) Cfr. Acuerdo Plenario N ° 02-2012/CJ-116.
174 (17) DEL RÍO LABARTHE, Gonzalo. Ob. cit., p. 153.
LA ACUSACIÓN ART. 349
En las hipótesis subsidiarias, en cambio, existe identidad de elementos del tipo res
pecto a la conducta menos grave con relación a la de mayor gravedad. Si la Fiscalía advierte
que luego de la actividad probatoria existe la posibilidad de no lograr acreditar la agravante,
entonces quedará probado el hecho descrito en el tipo base, es decir, subsidiariamente. Así,
se puede acusar por el delito de hurto agravado y subsidiariamente por el de hurto simple.
^ BIBLIO G R A FÍA
s JURISPRUDENCIA
“La acusación fiscal es un acto de postulación del Ministerio Público que promueve en régimen de monopolio en los
delitos sujetos a persecución pública (artículos 159°■ 5 de la Constitución, I o y 92° de la Ley Orgánica del Minis
terio Público -en adelante, LOMP, 219° ACPP y 1°, 60° y 344°.1 NCPP). Mediante la acusación la Fiscalía
fundamenta y deduce la pretensión penal; esto es, la petición fundamentada dirigida al órgano jurisdiccional para
que imponga una sanción penal a una persona por la comisión de un hecho punible que se afirma que ha cometido.
La Fiscalía, como se sabe, en virtud del principio de legalidad u obligatoriedad, está obligada a acusar cuando las
175
ART. 349 LA ETAPA INTERMEDIA
investigaciones ofrecen base suficiente sobre la comisión del hecho punible atribuido a l imputado (expresamente, artículo
344°. 1 NCPP).
L a acusación fiscal debe cumplir determinados requisitos que condicionan su validez, y que corresponde controlar a l
órgano jurisdiccional. Con independencia de los presupuestos procesales, cuya ausencia impide a l órgano jurisdiccio
n al entrar a examinar el fondo de la pretensión, la acusación fiscal debe expresar, de un lado, la legitimación activa
del fiscal como tal - cuya intervención sólo es posible en los delitos de persecución pública- y la legitimación pasiva del
acusado, quien desde el Derecho penal debe tratarse no sólo de una persona física viva sino que ha debido ser compren
dido como imputado en la etapa de instrucción o investigación preparatoria y, por ende, estar debidamente individua
lizado. De otro lado, desde la perspectiva objetiva, la acusación fiscal ha de respetar acabadamente los requisitos obje
tivos referidos a la causa de pedir: fundamentación fáctica y fundamentación jurídica, y a l petitum o petición de una
concreta sanción penal.
Por otro lado, la acusación fiscal, ante la acumulación delproceso civil a l proceso penal (artículo 92° del Código Penal,
-en adelante, C P-), también importa la introducción de la pretensión civil, basada en los daños y perjuicios genera
dos por la comisión de un acto ilícito. En función a su característica singular, la acusación fiscal ha de señalar tanto
la cantidad en que se aprecien los daños y perjuicios en la esfera patrim onial del perjudicado causados por el delito o
la cosa que haya de ser restituida, como la persona o personas que aparezcan responsables -que han debido ser identi
ficadas en una resolución ju d icial dictada en la etapa de instrucción o investigación preparatoria- y el hecho en vir
tud del cual hubieren contraído esa responsabilidad”. A cuerdo P len ario N ° 6-20091CJ-116, considerando 6.
176
Artículo 35©.- Notíficsidóm de la acusación y objeción de los demás sujetos
procesales
1. La acusación será notificada a ios demás sujetos procesales. En elplazo de diez días
estas podrán:
a ) Observar la acusación delfiscalpor defectosform ales, requiriendo su corrección;
b) Deducir excepciones y otros medios de defensa, cuando no hayan sido planteadas
con an terioridad o se funden en hechos nuevos;
c) Solicitar la imposición o revocación de una m edida de coerción o la actuación
de prueba an ticipada conforme a los artículos 242 y 243, en lo pertinente;
d) Pedir el sobreseimiento;
e) In star la aplicación, si fuere el caso, de un criterio de oportunidad;
f ) Ofrecerpruebas p ara eljuicio, adjuntando la lista de testigos y peritos que deben
ser convocados a l debate, con indicación de nombre, profesión y domicilio, pre
cisando los hechos acerca de los cuales serán exam inados en el curso del debate.
Presentar los documentos que no fueron incorporados antes, o señ alar el lugar
donde se hallan los que deban ser requeridos;
g) O bjetar la reparación civil o reclam ar su incremento o extensión, p ara lo cual se
ofrecerán los medios de prueba pertinentes p a ra su actuación en eljuicio oral; o,
h) P lantear cualquier otra cuestión que tienda a p rep arar mejor eljuicio.
2. Los dem ás sujetos procesales podrán proponer los hechos que aceptan y que el juez
d ará por acreditados, obviando su actuación probatoria en el juicio. Asimismo,
podrán proponer acuerdos acerca de los medios de prueba que serán necesarios p ara
que determ inados hechos se estimen probados. El juez, sin embargo, exponiendo los
motivos que lo justifiquen , podrá desvincularse de esos acuerdos; en caso contrario,
si no fundam enta especialmente las razones de su rechazo, carecerá de efecto la
decisión que los desestime.
Concordancias:
CPP: arts. 4 a l 6, 8, 242, 243, 332 inc. 6, 333 inc. 3-
La acusación presupone una base suficiente -según el inciso 1, del artículo 344 del
Código Procesal Penal (en adelante, CPP)- para afirmar que un integrante de nuestra
comunidad es merecedor de que se le prive o restrinja su libertad de tránsito. Justamente,
ante tal medida severísima, las garantías procesales adquieren mayor presencia, ya que
solamente su debida observancia legitima esa prerrogativa del Estado en el monopolio de
la fuerza, cuyo escenario es la administración de justicia.
De las garantías y mecanismos que permiten su consecución tratan los siguientes inci
sos y literales del artículo 350 del CPP que se comentarán a continuación:
Toda notificación es una puesta en conocimiento, que a su vez es una de las manifesta
ciones del derecho a la defensa(1). En el caso de la notificación del requerimiento de acusa
ción, esta tiene otro efecto que trasciende al solo hecho de poner en conocimiento a quién
está siendo acusado por la fiscalía -no todos los imputados comprendidos en la disposición
de formalización deben siempre ser acusados, justamente por eso existe el sobreseimiento
total (inciso 1 del artículo 348 del CPP) o sobreseimiento parcial (inciso 2 del artículo
348 del CPP)-. Para el acusado, desde el momento que se valida su notificación, empieza
a correr un plazo de diez días para que formule las observaciones que tenga a bien plan
tear sobre el contenido del requerimiento acusatorio®.
Otro tanto ocurre con el actor civil, aunque con este último resulta poco frecuente
la formulación de observaciones ante un requerimiento de acusación, ya que su legitimi
dad en el proceso penal está ceñida a la pretensión resarcitoria; siendo que su participación
en la etapa intermedia es mucho más activa cuando la Fiscalía postula un sobreseimiento
(debiendo tenerse presente también que no todos los presupuestos del sobreseimiento anu
lan la reparación civil, piénsese, por ejemplo, cuando se establece que el hecho es atípico
pero el imputado sí es autor del hecho dañoso). De lo señalado, no se sigue que la activi
dad del actor civil sea nula cuando se le notifica una acusación, porque si bien es lo que
buscaba para validar su pretensión sobre la reparación civil, tiene la obligación de funda
mentar debidamente el porqué de la cuantía que solicita en su pretensión.
Ahora bien, ¿el plazo de diez días que se señala, nos remite a días hábiles o inhábiles?
El texto legal no lo indica, pero el CPP sí; por lo que no resulta necesario acudir al artículo12
(1) No solo es una manifestación del derecho a la defensa, sino que “la notificación de la acusación al imputado
se fundamenta en el derecho que este tiene a ser informado de la acusación, el cual es corolario del dere
cho de defensa y del principio de contradicción; es decir, para poder defenderse y contradecir se requiere
el conocimiento previo y oportuno de aquello respecto de lo cual se realiza la defensa y la contradicción”.
BENAVENTE CHORRES, Hesbert (2011). La etapa intermedia en elproceso penal acusatorio y oral. México D.F.:
Flores Editor y Distribuidor, p. 242.
(2) Esta nueva oportunidad de descargo que brinda la etapa intermedia, ha llevado a afirmar que “la importancia
del procedimiento intermedio reside en que, una vez comunicada la acusación, el imputado recibe nuevamente
la posibilidad de influir en la apertura del procedimiento principal a través de requerimientos de pruebas y
178 objeciones”. ROXIN, Claus (2000). Derecho Procesal Penal. Buenos Aires: Editores del Puerto, p. 347.
LA ACUSACIÓN ART. 350
147 del Código Procesal Civil®, el cual es citado con bastante frecuencia en la praxis del
proceso penal, sobre todo su último párrafo cada vez que se dispone nueva citación de las
partes procesales o testigos. Este mismo artículo indica, en su segundo párrafo, que no
se consideran para el cómputo los días inhábiles; sin embargo, hemos afirmado que no
resulta necesario acudir a una norma que, si bien es procesal, no regula el proceso puni
tivo; ya que el propio CPP regula los plazos mediante el artículo 1433(4)5.
En este caso, se puede observar que el legislador, en materia procesal penal, ha sido
enfático respecto a que los días inhábiles solo se computarán ante medidas coercitivas que
afecten la libertad personal del imputado y cuando la ley lo permita (es decir, que debe ser
expresa); y, como señala la Real Academia de la Lengua Española, por el vocablo “solo” se
debe entender “en una sola cosa”. En sentido contrario, cuando no estamos ante la afecta
ción de la libertad, ni la ley lo señala expresamente, los plazos deben computarse como días
hábiles. Entonces, debe entenderse que los diez días que otorga el legislador para observar
la acusación, son hábiles®.
fin, promueve el pronunciamiento de las demás partes sobre el contenido acusatorio expre
sado por el fiscal, dando inicio a réplicas y dúplicas como parte principal del contradic
torio. El primer control al que es sometida la acusación es el llamado control formal, que
como bien señala el fundamento jurídico siete del Acuerdo Plenario N° 06-2009/CIJ-116
(en adelante, el Acuerdo Plenario), “ [f]ormalmente, además de su carácter escrito, la acu
sación debe describir de modo preciso, concreto y claro los hechos atribuidos al imputado
o ala persona a la que se la atribuye responsabilidad civil, con mención fundamentada del
resultado de las investigaciones. Desde el Derecho Penal, los hechos que la fundamentan
deben ser los que fluyen de la etapa de investigación preparatoria o instrucción”.
La acusación debe guardar formas tales como precisión, concreción y claridad; esto
es una exigencia y no una cortesía. Contravenir alguna de esas formas justifica la devolu
ción de la acusación para su mejor redacción (inciso 2 del artículo 352 del CPP), como así
también lo indica este literal. Asimismo, el aspecto fáctico y los protagonistas contenidos
en la acusación, deben ser los mismos que se encontraban comprendidos durante la investi
gación preparatoria®, específicamente a partir de la formalización de la investigación, que
incluye no solo la disposición de formalización, sino también sus posteriores ampliaciones.
Del Río Labarthe nos brinda un listado de las observaciones que pueden formularse
en este tipo de control, precisando que “el control formal de la acusación se vincula al cum
plimiento de los requisitos del artículo 349.1 del CPP. Puede observarse la acusación fis
cal cuando: no existan datos que permitan identificar al acusado, o cuando los datos sean
insuficientes; no exista una relación clara y precisa del hecho que se atribuye al acusado,
no se describan por separado los hechos independientes; no se detallen los elementos de
convicción que fundamentan el requerimiento acusatorio; no se describa la participación
del acusado; no se fije el monto de la reparación civil -siempre que no exista un actor civil
(6) La mención de “investigación preparatoria” a lo largo del presente artículo, siempre nos remitirá a la confi
guración de una etapa procesal que, como se sabe, contiene a las diligencias preliminares y formalización.
Resultando inoficioso denominar “investigación preparatoria propiamente dicha” cuando se quiere aludir a la
formalización, ya que el CPP no recoge esa extensa denominación. Basta con decir “formalización” para no
confundir el todo con la parte, como a veces erróneamente incurre el legislador; téngase como ejemplo el inciso
4, del artículo 71 del CPP: “Cuando el imputado considere que durante las diligencias preliminares o en la
investigación preparatoria (...)”.
(7) Nuestra Corte Suprema, en el considerando III, del Recurso de Nulidad N ° 956-2011-Ucayali, de fecha 11 de
marzo de 2012, de la mano con la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, ha informado sobre la impu
tación necesaria, señalando que esta comprende la “ineludible exigencia que la acusación ha de ser cierta, no
implícita, sino precisa, clara y expresa; con una descripción suficiente detallada de los hechos considerados
punibles que se imputan y del material probatorio en que se fundamenta (...) según el cual ‘al momento de
calificar la denuncia será necesario, por mandato directo e imperativo de la norma procesal citada, controlar
la corrección jurídica del juicio de imputación propuesto por el fiscal, esto es, la imputación de un delito debe
partir de una consideración acerca del supuesto aporte delictivo de todos y cada uno de los imputados’” (Fun-
180 damento jurídico 13 de la STC N ° 4989-2006-PHC/TC).
LA ACUSACIÓN ART. 350
(8) DEL RÍO LABARTHE, Gonzalo (2010). La etapa intermedia en el nuevo proceso penal acusatorio. Lima: Ara Edi
tores, pp. 163-164.
(9) Mejor decir partes procesales que sujetos procesales, ya que el juez es un sujeto procesal que está por encima de
las partes, de ahí que no se puede mencionar que los sujetos procesales pueden observar la acusación dentro de
los diez días, ya que esto incluye al juez (al no hacer distinción), quien puede formular observaciones dentro del
desarrollo de la audiencia sin haberlo anunciado en el plazo indicado.
(10) Como se puede observar, la acusación no solo está sometida a un control formal, ya que “la fase intermedia
no agota su función en el control formal. Sirve también y, principalmente para realizar un control sustancial
sobre esos actos conclusivos. (...) En síntesis, desde el punto de vista sustancial, la fase intermedia consiste en
una discusión preliminar sobre las condiciones de fondo de cada uno de los actos o requerimiento conclusi
vos”. BINDER, Alberto (s/f.). “La fase intermedia. Control de la investigación”. En: Selección de lecturas. Lima:
INCIPP, pp. 216-217. 181
ART. 350 LA ETAPA INTERMEDIA
Está claro que tanto el juez, como las demás partes procesales, deben estar al cuidado
de que los mecanismos de defensa formulados en el control de acusación no hayan sido
planteados durante la investigación preparatoria. Es decir, no deben tratarse de los mis
mos, respecto al mismo hecho. Si se fundamenta en nuevos hechos, solo sobre esta nove
dad se puede volver a plantear un mecanismo de defensa ya ensayado con anterioridad.
De intentarse repetir lo ya discutido, debe rechazarse de plano.
Si bien el dispositivo procesal en comento es expreso sobre bajo qué circunstancia puede
plantearse un mecanismo de defensa: “[Cjuando no hayan sido planteadas con anterioridad
o se funden en hechos nuevos”, en la praxis pueden presentarse situaciones en donde, por
ejemplo, el cambio de abogado por parte del imputado, traiga consigo un nuevo enfoque
sobre un hecho primigenio en torno al cual haya recaído una excepción que resultó impro
cedente en la investigación preparatoria por su deficiente argumento. El nuevo abogado en
etapa intermedia puede advertir, en este hipotético caso, que fue correcto plantear la excep
ción, pero incorrecto el argumento empleado; por lo tanto, decide volver a plantearlo en
el control de acusación, alegando que la excepción si bien fue planteada en la etapa ante
rior, no fue sustentada de manera debida. Desde un punto de vista formal, debe recha
zarse este nuevo intento de revivir cuestionamientos ya superados; en todo caso, un enfo
que distinto deberá estar sustentado en sentar las bases de la finalidad del proceso penal.
Las medidas de coerción, sean personales o reales, son siempre de carácter provisio
nal, pero sobre todo cumplen una función cautelar. Si el fiscal después de dar por con
cluida la investigación preparatoria, advierte la necesidad de cautelar uno de los propósitos
del proceso penal (recordemos que no solo contiene la pretensión punitiva sino también
LA ACUSACIÓN ART. 35®
resarcitoria), puede, a través del requerimiento acusatorio, plantear una medida de coer
ción, debiendo motivarlo como lo hubiera hecho de presentado en escrito independiente.
Habiendo diferenciado las medidas personales en cuanto a sus fines, resulta admisible
que, en el control de acusación, la defensa solicite la revocatoria de todas aquellas medidas
personales destinadas a cautelar la averiguación de la verdad (en tanto se tenga claro que
esta labor corresponde al fiscal en el marco de la investigación preparatoria), u oponerse
si estas han sido presentadas con el requerimiento de acusación. También puede solicitar
la revocatoria u oposición de aquellas medidas personales destinadas a cautelar el peligro
de fuga. Corresponderá la revocatoria si considera que está en condiciones de enervar los
fundamentos que concedieron dicha medida, y la oposición si la medida coercitiva está
planteada en la acusación.
El actor civil puede solicitar medidas reales a fin de salvaguardar su pretensión resar
citoria, que en rigor estaría constreñida al embargo (artículo 303 del CPP), la orden de
inhibición (artículo 310 del CPP) y secuestro conservativo (artículo 312-A del CPP), mas
no al desalojo preventivo (artículo 311 del CPP), ya que el inciso 3, del artículo 311 del
CPP, señala expresamente que “ [l]a solicitud de desalojo y ministración provisional puede
presentarse durante las diligencias preliminares o en cualquier estado de la investigación
preparatoria”, tampoco medidas preventivas contra la persona jurídica (artículo 313 del
CPP). Ciertamente la defensa podrá oponerse a estas medidas solicitadas, en la respec
tiva audiencia.
siendo que el potencial peligro de que no pueda ser actuada en juicio es lo que posibilita,
de manera excepcional, que el medio de prueba se convierta en prueba sin transitar por el
juicio oral. Sin embargo, el hecho que se anticipe su actuación a la etapa de juzgamiento,
no significa que no revista la formalidad de esa etapa (inciso 3 del artículo 245 del CPP). El
actor civil la solicitará en tanto guarde relación con su pretensión resarcitoria, y la defensa
también podrá solicitarla como prueba de descargo.
Ahora bien, ¿puede requerir el fiscal la actuación de una prueba anticipada en la etapa
intermedia? Se entiende que este plazo de diez días para presentar observaciones o reque
rir actuaciones favorables, está dirigido a todas las demás partes procesales a excepción
del fiscal, toda vez que es sobre la base de su requerimiento acusatorio que se promueve
todo esto. Si el fiscal advierte la urgencia de actuarse un medio de prueba antes de juicio,
pero después de haber concluido la investigación preparatoria, deberá consignarlo así en
el citado requerimiento, que si bien no está esta figura contemplada por el artículo 349 del
CPP (contenido de la acusación), sí lo está en el inciso 2 del artículo 242 del CPP (supues
tos de prueba anticipada), que expresa que “[l]as mismas actuaciones de prueba podrán
realizarse durante la etapa intermedia”; en donde el legislador no hace distingo sobre qué
partes procesales pueden plantearla.
Se advierte un modo secuencial en estos presupuestos guiados por una lógica jurídica
propia de la teoría del delito, cuya exposición sería del siguiente modo:
Hasta acá el orden secuencial al que hemos aludido, en adelante siguen los demás
supuestos.
vii) La acción penal se ha extinguido. Esto nos remite a los artículos 78 y 79 del
Código Penal, en donde se presentan diversas causales de extinción de la acción
penal.
(11) El fiscal sobreseerá por esta causal solo si está convencido de la insuficiencia de probanza, en caso de duda debe
atenderse lo señalado por San Martín cuando menciona que “se sobreseerá la causa cuando no es posible que
la práctica de la prueba en el juicio oral permita aclarar el material probatorio de imputación, pues si existe
duda es del caso que insista en la acusación, porque precisamente, destaca Juan-Luis Gómez Colomer, '(•••) la 185
AKT. 350 LA ETAPA INTERMEDIA
En buena cuenta, cuando la defensa recurre a esta causal debe demostrar ante el juez
que los medios probatorios ofrecidos en la acusación, resultan manifiestamente insuficien
tes para una incriminación con base cierta. Este “demostrar” al que se alude, no transcu
rre de ninguna manera por un proceso de valoración de los medios de prueba que ofrece
la fiscalía en su acusación, valoración que no está permitida realizar en este escenario, y
que, por eso mismo, ninguno de los sujetos procesales debe permitirlo. La demostración
de insuficiencia solo debe ser la conclusión de que los medios de prueba ofrecidos por la fis
calía no han superado el test de viabilidad: conducencia, pertinencia y utilidad. Entonces,
debe anteceder a esta causal, el tercer control al que se somete toda acusación: el control
probatorio. Dicho control normalmente se ubica después de haberse superado los demás
controles (formal y sustancial), pero solo ante esta causal materia de desarrollo debe ante
ceder el control probatorio al sustancial; esto en razón que el resultado del control proba
torio permite esclarecer, de mejor manera, si efectivamente la Fiscalía cuenta con suficien
tes elementos de convicción contra el imputado, permitiendo, posteriormente, una mejor
exposición del control sustancial bajo esta causal en comento.
Se entiende que el criterio de oportunidad en este desarrollo procesal, solo puede ser
presentado por las demás partes procesales distintas del fiscal; pero solo deben presentarlo
“si fuere el caso”, esto es, si realmente es posible. Una manera de informar adecuadamente
al juez de esta posibilidad es alcanzándole dentro de los diez días de haber sido notificado
prueba a practicar en el acto de vista, está destinada a despejar estas dudas’ ”. SAN MARTÍN CASTRO, César
186 (2006). Derecho Procesal Penal. Tomo I. Lima: Grijley, p. 619.
LA ACUSACIÓN ART. 350
(12) En rigor, efectivamente son medios de prueba los que presentan las partes. Yerra el legislador al mencionar en
este estadio el término “ofrecer pruebas”, toda vez que para que sea considerada prueba, debe ser sometida al
contradictorio propio del juicio oral o tratarse de prueba anticipada. Debió seguir con la expresión utilizada
al momento de regular el contenido de la acusación: “La acusación fiscal será debidamente motivada y con
tendrá: (...) Los medios de prueba que ofrezca para su actuación en la audiencia” (literal h), del inciso 1, del
artículo 349 del CPP).
(13) Define este derecho nuestro Tribunal Constitucional, en el fundamento tercero de la Sentencia N ° 5068-
2006-PHC/TC, al mencionar que “el derecho a probar es un componente elemental del derecho al debido pro
ceso que faculta a los justiciables a postular los medios probatorios que justifiquen sus afirmaciones en un proceso
o procedimiento, dentro de los límites y alcances que la Constitución y la ley establecen”. Este derecho tiene como
correlato el derecho a la admisión de medios de prueba; sin embargo, este mismo Tribunal ha precisado, en el
fundamento vigésimo sexto del Expediente N ° 6712-2005-HC/TC, que “las pruebas ofrecidas por las partes se
pueden denegar cuando importen pedidos de medios probatorios que no sean pertinentes, conducentes, legítimos
o útiles, así como manifiestamente excesivos). Así, como señala Talavera, al momento de comentar esta senten
cia, ‘[e}l derecho a que se admitan los medios probatorios, como elemento del derecho a la prueba, no implica la 187
ART. 350 LA ETAPA INTERMEDIA
Como bien lo enfatiza el legislador, se deben precisar los hechos que serán materia
de examen, no de otro modo debe entenderse la finalidad de un medio de prueba. Todo
medio de prueba pretende acreditar un hecho, pero el hecho jurídico tiene que ser enun
ciado en el proceso, ya que si no está enunciado no hay obligación de probanza. En el pro
ceso penal, solo tiene importancia el hecho con relevancia penal, así está señalado en el
inciso 1, del artículo 156 del CPP cuando se expresa que “[s]on objeto de prueba los hechos
que se refieran a la imputación, la punibilidad y la determinación de la pena o medida
de seguridad, así como los referidos a la responsabilidad civil derivada del delito”. Por lo
tanto, los medios de prueba de descargo que presente el acusado mediante su abogado
defensor, deben estar encaminados en sentido negativo a los márgenes del citado artículo,
precisando qué enunciado fáctico será transmitido por el medio de prueba propuesto para
la siguiente etapa procesal.
obligación del órgano jurisdiccional de admitir todos los medios probatorios que hubieran sido ofrecidos’”. TALA-
VERA ELGUERA, Pablo (2017). La prueba penal. Lima: Instituto Pacífico, p. 31.
(14) Que comprende al testigo, testigo experto, perito, e inclusive al llamado testigo impropio, de darse el caso.
(15) Entendiéndose por documentos lo indicado en el artículo 185 del CPP, cuando señala que “{s]on documen
tos los manuscritos, impresos, fotocopias, fax, disquetes, películas, fotografías, radiografías, representaciones
gráficas, dibujos, grabaciones magnetofónicas y medios que contienen registro de sucesos, imágenes, voces; y,
otros similares”.
(16) En definitiva, el control probatorio se dirige directamente a la actividad central del proceso penal, cuestio
nando los medios de prueba que se recabaron durante la investigación preparatoria, así como se convierte en
un filtro riguroso de los medios de prueba que pasarán a juicio (inclusive definiendo la posibilidad de que el
caso penal no pase a juicio). Indica Nieva Fenoll que “{s]i bien en otros procesos, como el administrativo o
incluso el civil, la prueba puede ser una actividad prescindible, quedando la controversia limitada a una cues
tión de interpretación de normas jurídicas, en el proceso penal la práctica y valoración de la prueba constituye
prácticamente siempre la actividad central del proceso”. NIEVA FENOLL, Jordi (2012). Derecho Procesal Penal.
188 Madrid: Edisofer, p. 224.
LA ACUSACIÓN ARX 35©
Pongamos como ejemplo cuando el fiscal cumple con reseñar sus medios de prueba
de carácter documental dentro de la acusación, el auto de enjuiciamiento recoge aquellos
que han superado el test de control, siguiendo el mismo (des)orden del requerimiento acu
satorio; y, con frecuencia, en el juzgamiento se proceden a oralizar las documentales con
esa misma secuencia. Agrupar los medios de prueba documentales siguiendo un hilo con
ductor para su exposición, brinda más claridad y precisión a la oralización de los mismos,
pudiendo ordenarse siguiendo un orden cronológico, empezando con los acreditan el hecho
antecedente, luego concomitante y posterior. También puede ordenarse siguiendo un orden
temático, que en este supuesto involucraría la agrupación de los medios de prueba que
acreditarían cada uno de los elementos objetivos del tipo penal. Con propuestas similares,
189
ART. 35© LA ETAPA INTERMEDIA
las partes diferentes al fiscal pueden plantear cualquier otra cuestión tendiente a prepa
rar mejor el juicio.
Cuando se dice que este inciso regula la convención probatoria, se toma como base
la siguiente autorización del texto: “Los demás sujetos procesales (...) podrán proponer
acuerdos de los medios de prueba que serán necesarios para que determinados hechos se
estimen probados”. El acuerdo gira sobre los medios de prueba, ciertamente para acredi
tar determinados hechos (todo medio de prueba tiende a ese fin), y las partes desisten de
hacer oposición al medio de prueba; antes bien, deciden convenirlo, persiguiendo cada
una de las partes su propio fin e interpretación.
Pero es otra convención la que antecede a esta. El mismo texto nos lo informa cuando
precisa que “[l]os demás sujetos procesales podrán proponer los hechos que aceptan y que
el juez dará por acreditados, obviando su actuación probatoria en el juicio”; acá el acuerdo
gira sobre los hechos. Una vez que el juez los dé por acreditados, se obviará la actuación
en juicio de los medios de prueba que estaban destinados acreditar ese hecho; en ese sen
tido, estamos ante una convención fáctica.
La convención fáctica, en buena cuenta, viene a convertirse, una vez aceptada por
el juez, en un hecho notorio, el mismo que lo encontramos en el inciso 3 del artículo 156
del CPP, cuando menciona que “ [l]as partes podrán acordar que determinada circunstan
cia no necesita ser probada, en cuyo caso se valorará como un hecho notorio. El acuerdo
se hará constar en el acta”. Cuando el conocimiento es público y no privado, estamos ante
un hecho notorio; asimismo, la aceptación de las partes procesales sobre un determinado
hecho, se equipara a un hecho notorio.
Basta con leer atentamente este inciso para advertir que no estamos ante una sola
convención, ya que la redacción nos permite observar dos convenciones distintas: “Los
demás sujetos procesales podrán proponer los hechos que aceptan (...) Asimismo, podrán
proponer acuerdos acerca de los medios de prueba”. Entiéndase que “asimismo” significa
“además”, y este a su vez “añadir algo a lo ya presentado”. En el primer supuesto, las par
tes aceptan el mismo hecho; y, por ende, ya no se hace necesario actuar medios de prueba
ante un hecho no controvertido.
LA ACUSACION ART. 350
Al estar indicadas estas convenciones dentro del artículo 350 del CPP, se entiende
que las mismas deben ser promovidas por las demás partes procesales diferentes al fiscal, lo
cual tiene sentido. Recordemos que todos estos planteamientos que hemos venido desarro
llando, y que hemos llegado a su final, ocurren sobre la base del requerimiento de acusación
presentado por el fiscal. Son sobre los medios de prueba presentados por él, que las demás
partes deben considerar el convenir o no, bastaría el planteamiento de ellas para dar por
sentado la celebración próxima del convenio, ya que resultaría un contrasentido que el fis
cal formule oposición sobre un convenio que se sustenta en sus propios medios de prueba.
^ BIBLIOGRAFÍA
B EN A V EN TE CH O R R ES, Hesbert (2011). L a etapa intermedia en el proceso penal acusatorio y oral. México
D.F.: Flores Editor y Distribuidor; B IN D E R , Alberto (s/f.). “La fase intermedia. Control de la investiga
ción”. En: Selección de lecturas. Lima: IN CIPP; D EL RÍO LA B A R T H E, Gonzalo (2010). L a etapa intermedia
en el nuevo proceso penal acusatorio. Lima: Ara Editores; N IEV A FEN O LL, Jordi (2012). Derecho Procesal Penal.
Madrid: Edisofer; R O X IN , Claus (2000). Derecho Procesal Penal. Buenos Aires, Editores del Puerto; SAN
M A R T ÍN CASTRO, César (2006). Derecho Procesal Penal. Tomo I. Lima: Grijley; TALAVERA ELG U ERA ,
Pablo (2017). L a prueba penal. Lima: Instituto Pacífico.
191
Artículo 3§lo= Audiencia preliminar^
1. Presentados los escritos y requerimientos de los sujetos procesales o vencido el plazo
fijad o en el artículo anterior, elju ez de la investigación preparatoria señ alará d ía y
hora p ara la realización de una audiencia prelim inar, la que deberá fijarse dentro
de un plazo no menor de cinco (5) días n i mayor de veinte (20) días. Para la ins
talación de la audiencia es obligatoria la presencia delfisca l y el ahogado defensor
del acusado. No podrán actuarse diligencias de investigación o de prueba específicas,
salvo el trám ite de prueba anticipada y la presentación de prueba documental, p ara
decidir cualquiera de las solicitudes señaladas en el artículo anterior.
2. L a audiencia es de carácter inaplazable, rige lo dispuesto en el num eral 1 del
artículo 85, será dirigida por elju ez de la investigación preparatoria y durante su
realización, salvo lo dispuesto en este num eral, no se adm itirá la presentación de
escritos.
3. In stalada la audiencia, el ju ez otorgará la p alab ra por un tiempo breve y por su
orden a l fiscal, a la defensa del actor civil, a sí como del acusado y del tercero civil
mente responsable, los que debatirán sobre la procedencia o adm isibilidad de cada
una de las cuestiones plan teadas y la pertinencia de la prueba ofrecida. El fisca l
podrá en la mism a audiencia, presentando el escrito respectivo, modificar, aclarar o
integrar la acusación en lo que no sea sustancial; elju ez, en ese mismo acto correrá
traslado a los dem ás sujetos procesales concurrentes p a ra su absolución inm ediata.
4. S i la audiencia es suspendida, la siguiente sesión deberá realizarse en un plazo
no mayor a ocho (8) días hábiles. Entre el requerim iento acusatorio y la emisión
del auto que lo resuelve no puede transcurrir m ás de cuarenta (40) días. En casos
complejos y de crim inalidad organizada no podrá exceder de noventa (90) días,
bajo responsabilidad.
C o n c o rd a n c ia :
CPC: art, 375.
I s a b e l T e l l o C a r b a ja l
I. Introducción
La etapa intermedia es la segunda etapa del proceso penal y se caracteriza por tener
como función principal analizar críticamente el requerimiento fiscal en función de los
resultados de la investigación preparatoria mediante la realización de una audiencia de
control, con la finalidad de determinar si procede o no el inicio del juicio oral. Es una
etapa de saneamiento procesal.
192 (*) Texto vigente según modificatoria efectuada por el art. 2 del Decreto Legislativo N ° 1307, publicado el 30-12-2016.
LA ACUSACION ART. 351
Cabe señalar que también es posible que el fiscal formule un requerimiento mixto:
requerimiento que tiene una pretensión acusatoria y una pretensión de sobreseimiento. En
este caso, se realizarán los dos tipos de controles en una misma audiencia.
Este requerimiento debe cumplir con los requisitos establecidos en el inciso 1 del
artículo 349 del CPP, que cito a continuación:
• Los medios de prueba que se ofrecen para su actuación en la audiencia con una
explicación breve sobre su pertinencia, conducencia y utilidad.
(1) ARAYA VEGA, Alfredo (2018). “El control judicial de la audiencia de acusación”. En: A c tu a lid a d Penal. Tomo
194 53 . Lima: Instituto Pacífico, p. 181.
LA ACUSACIÓN ART. 351
La fase escrita tiene lugar antes de la instalación de la audiencia y se inicia con la pre
sentación del requerimiento acusatorio por el fiscal. Su presentación representa un límite
sobre la pena: en caso de que exista una sentencia condenatoria, la pena no podrá superar
el límite de la pena propuesta por el fiscal.
Este requerimiento se notifica a los demás sujetos procesales, con el objeto de que se
pronuncien sobre el contenido del referido requerimiento por escrito y en el plazo máximo
de diez días. Conforme a lo establecido en el artículo 350 del CPP, los sujetos procesales
solo se pueden pronunciar sobre lo siguiente:
las observaciones formales, las excepciones y todos los supuestos de objeción previstos en
el artículo 350 del CPP.
Una vez presentadas las objeciones, se notifica este escrito al fiscal; finalmente, el
juez de investigación preparatoria programará la fecha y la hora de la realización de la
audiencia, en un plazo no menor de cinco ni mayor a veinte días y, una vez programada,
no puede reprogramarse.
La fase oral tiene lugar una vez que se instala la audiencia; en esta oportunidad se
realiza el control del requerimiento acusatorio en dos etapas: formal y sustancial. Ambos
controles deben ser realizados de forma sucesiva.
En el control formal, los sujetos procesales debaten sobre la observancia de los requi
sitos formales, y cada sujeto procesal tendrá un tiempo breve para exponer sus argumentos;
el orden establecido es el siguiente: el fiscal, el abogado del actor civil, el acusado y el tercero
civilmente responsable. Este orden será comunicado por el juez de investigación preparato
ria antes del inicio de la audiencia, quien también comunicará en esa oportunidad las reglas
del debate de acuerdo con la complejidad del asunto y las sanciones disciplinarias en caso
de incumplimiento(2). Estas reglas serán las siguientes: el tiempo máximo de exposición, la
exigencia de claridad y precisión en la exposición, la prohibición de debatir sobre hechos no
controversiales e irrelevantes, la proscripción de insultos y ofensas entre las partes, etc.(3).
El control sustancial tiene por finalidad debatir sobre los aspectos sustanciales del
requerimiento de acusación, en función de la fundamentación sobre los hechos, la califica
ción jurídica, los presupuestos procesales vinculados a la vigencia de la acción penal y los
elementos de convicción(4)5. En ese sentido, el juez de investigación preparatoria analizará
las excepciones, medios técnicos de defensa y la solicitud de sobreseimiento.
Este pronunciamiento final puede ser de dos tipos: auto de enjuiciamiento o auto de
sobreseimiento. En el primer caso se ordenará el inicio del juicio oral, mientras que en el
segundo caso se ordenará el archivo; esta última opción es recurrible. Con su emisión, se
da por concluida la etapa intermedia.
(4) CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPÚBLICA DEL PERÚ. Acuerdo Plenario N ° 06-2009/CJ-116
del 13 de noviembre de 2009, fundamento jurídico 15.
(5) ARAYA VEGA, Alfredo. Ob. cit, p. 179. 197
ART. 351 LA ETAPA INTERMEDIA
m JU R ISPR U D EN C IA
“Una de los avances del nuevo sistema procesal penal, es el hecho que la acusación formulada por el fiscal, para ir a
juicio, está sujeta a un control por las partes, en una audiencia preliminar. En el nuevo sistema entonces, se establece
una valla que los fiscales, como titulares de la acción penal deben superar. L a cuestión que debe esclarecerse es, cuál es
el alcance de dicho control, y qué grado de injerencia tienen las partes para controlarla.
(...) se establece que la acusación será debidamente motivada. De esta manera, los fiscales a l igual que los jueces
deben fundamentar suficientemente, de manera lógica e integral su pretensión persecutoria. Con el nuevo sistema pro
cesal penal ya no es más posible que los fiscales presenten acusaciones incompletas, enrevesadas, ilógicas o contradicto
rias, deben satisfacer un mínimo estándar de suficiencia que permita a la defensa preparar su teoría del caso, enjuicio.
Pero, además la acusación fiscal debe contar con un conjunto de requisitos faticos y jurídicos que son mencionados de
manera taxativa e independiente, uno de los cuales son los elementos de convicción". Cas. N ° 760-2016-La L ib er
tad, considerando 16.
“E l control sustancial de la acusación está enfunción a l mérito mismo del acto postulatorio del Fiscal. Negar la validez
de la acusación y la consecuente procedencia deljuicio oral -con independencia de la aplicación de un criterio de opor
tunidad, circunscripto a los supuestos del artículo 2 ° NCPP, y de la deducción de excepciones solo es posible si se pre
sentan los requisitos que permiten el sobreseimiento de la causa, los que están taxativamente contemplados en el artículo
344°.2 NCPP. Este control, por imperio del artículo 352°.4 NCPP, puede ser realizado de oficio. A lJuez de la Inves
tigación Preparatoria le corresponde decretarla, cuando la presencia de los requisitos del sobreseimiento es patente opal
maria, no sin antes instar elpronunciamiento de las partes sobre el particular.
Por la propia naturaleza de ambos controles: formal y sustancial, no es posible ejercerlos conjuntamente, sino sucesi
vamente. El control formal es previo a toda posibilidad de análisis de mérito de la acusación. Es así que el artículo
332°.2 NCPP precisa que si se advierten defectos que importan el incumplimiento de los requisitos establecidos en el
artículo 349.1 NCPP -en una discusión que debe preceder a l análisis de los demás aspectos que deben tratarse en la
audiencia preliminar- lo pertinente es suspender la audiencia para su debida subsanación, luego de lo cual debe rea
nudarse. L a decisión de formular observaciones a la acusación es una causal de suspensión de la audiencia, que será
del caso instar sólo cuando el defecto detectado requiera de un nuevo análisis del Ministerio Público. De no corres
ponder la suspensión, siempre será del caso decidirla y proseguir con la audiencia para dar paso a la discusión de las
demás observaciones.
E l control sustancial tiene lugar en un momento procesal distinto, luego de la subsanación de las observaciones de la
acusación fiscal. Esta comprende el examen de la concurrencia de cinco elementos necesarios para la viabilidad de la
acusación respecto de los cargos objeto de investigación: elemento fáctico, elemento jurídico, elemento personal, presu
puestos procesales vinculados a la vigencia de la acción penal y elementos de convicción suficientes (artículo 344°.1
NCPP)". Acuerdo Plenario N ° 6-2009/CJ-116, considerandos 1 4 y 15.
198
Artículo 3S2c= Decisiones adoptadas en la audiencia preliminar
L Finalizada la audiencia, el juez resolverá inmediatamente todas las cuestiones
planteadas, salvo que por lo avanzado d,e la hora o lo complejo de los asuntos por
resolver, difiera la solución hasta por cuarenta y ocho horas improrrogables. En este
último caso, la decisión simplemente se notificará a las partes.
2. Sí los defectos de la acusación requieren un nuevo análisis del Ministerio Público,
elju ez dispondrá la devolución de la acusación y suspenderá la audiencia por cinco
días p a ra que corrija el defecto, luego de lo cual se reanudará. En los demás casos,
. el fiscal, en la m ism a audiencia, podrá hacer las modificaciones, aclaraciones o
subsanaciones que corresponda, con intervención de los concurrentes. S i no hay
observaciones, se tendrá por modificado, aclarado o saneado el dictamen acusatorio
en los términos precisados por elfiscal, en caso contrario resolverá elju ez m ediante
resolución inapelable.
3. De estim arse cualquier excepción o medio de defensa, el ju ez expedirá en la
m ism a audien cia la resolución que corresponda. Contra la resolución que se
dicte, procede recurso de apelación. L a im pugnación no im pide la continuación
del procedimiento.
4. E l sobreseimiento podrá dictarse de oficio o a pedido del acusado o su defensa cuando
concurran los requisitos establecidos en el num eral 2) del artículo 344, siempre
que resulten evidentes y no exista razonablem ente la posibilidad de incorporar en
el juicio oral nuevos elementos de prueba. E l auto de sobreseimiento observará lo
dispuesto en el artículo 347. L a resolución desestim atoria no es impugnable.
5. L a adm isión de los medios de prueba ofrecidos requiere:
a) Que la petición contenga la especificación del probable aporte a obtener p ara
el mejor conocimiento del caso; y
b) Que el acto probatorio propuesto sea pertinente, conducente y útil. En este caso
se dispondrá todo lo necesario p a ra que el medio de prueba se actúe oportuna
mente en eljuicio. Elpedido de actuación de una testim onial o la práctica de un
peritaje especificará el punto que será m ateria de interrogatorio o el problem a
que requiere explicación especializada, a sí como el domicilio de los mismos. L a
resolución que se dicte no es recurrible.
6. L a resolución sobre las convencionesprobatorias, conforme a lo dispuesto en el nume
ra l 2) del artículo 330, no es recurrible. En el auto de enjuiciam iento se indicarán
los hechos específicos que se dieren por acreditados o los medios de prueba necesarios
p a ra considerarlos probados.
7. L a decisión sobre la actuación de prueba an ticipada no es recurrible. Si se dispone
su actuación, esta se realizará en acto aparte conforme a lo dispuesto en el artículo
243, sin perjuicio de dictarse el auto de enjuiciam iento. Podrá dirigirla un juez si
se trata de juzgado p en al colegiado.
Concordancias:
CPP: arts. 4 al 6, 8, 245, 344 inc. 2, 347, 350 inc. 2, 353 inc. 2 lit. c.
199
ART. 352 LA ETAPA INTERMEDIA
C a t h e r in e ápaza M achaca
“2. Si los defectos de la acusación requieren un nuevo análisis del Ministerio Público,
el juez dispondrá la devolución de la acusación y suspenderá la audiencia por cinco
días para que corrija el defecto, luego de lo cual se reanudará. En los demás casos,
el fiscal, en la misma audiencia, podrá hacer las modificaciones, aclaraciones o
subsanaciones que corresponda, con intervención de los concurrentes. Si no hay
observaciones, se tendrá por modificado, aclarado o saneado el dictamen acusa
torio en los términos precisados por el fiscal, en caso contrario resolverá el juez
mediante resolución inapelable”.
Realizado el debate sobre las observaciones formales, deberá evaluarse si los vicios for
males encontrados son susceptibles de ser subsanados inmediatamente, en la misma audien
cia y en forma oral; o, si será necesario suspender la audiencia para que en un plazo de cinco
días el Ministerio Público proceda a subsanar su requerimiento acusatorio en forma escrita.
En el segundo supuesto, en el que sea necesario suspender la audiencia por cinco días
a efectos de que el fiscal realice un nuevo análisis, deberá tenerse en cuenta que las modi
ficaciones, aclaraciones o subsanaciones que efectúe no deberán sobrepasar los límites que
la misma ley prevé. Es decir, la acusación no podrá modificarse sustancialmente con rela
ción a los hechos y personas que fueron incluidos en la disposición de formalización pre
paratoria, de conformidad con el artículo 349, inciso 2 del CPP.
200
LA ACUSACIÓN ART. 352
Finalmente, en el caso de que se produzca debate por una posible oposición de alguna
de las partes, a la modificación, aclaración o subsanación realizada por el fiscal, entonces el
juez decidirá mediante una resolución inapelable. El auto de enjuiciamiento deberá expre
sar, de manera clara, los hechos que han sido aclarados o modificados; así como cualquier
otra modificación a la acusación.
Según lo señalado en el artículo 352, inciso 3 del CPP, el juez debe emitir resolución
en la misma audiencia, sin embargo, es posible aplicar la regla general del apartado 1 del
mismo artículo® que establece que el juez puede resolver en el plazo de cuarenta y ocho
horas después de finalizada la audiencia. Ahora bien, si se declara fundado cualquier medio
de defensa, procede recurso de apelación, el mismo que se concederá sin efecto suspensivo,
pues de conformidad con la norma, la impugnación no impide la continuación del proceso.
El plazo para apelar es de tres días, según lo establecido en el artículo 414.l.c del CPP.
Sobre el particular, cabe resaltar - a manera de reseña- que, durante mucho tiempo,
a través de una interpretación analógica del artículo 352.3, se denegaba la impugnación de
resoluciones que desestimaban los medios de defensa planteados por las partes, ello bajo
el argumento de que la norma solo habilita el recurso de apelación en el caso de resolu
ciones estimatorias. No obstante, la Corte Suprema, a través del Recurso de Casación N °
893-2016-Lambayeque, de fecha 20 de abril de 2018, señaló que sí es posible impugnar
decisiones desestimatorias de medios de defensa durante la etapa intermedia. Las razones
por las que el Tribunal Supremo adoptó esta decisión, fueron las siguientes:
a) Como el artículo 353.2 del CPP solo hace referencia a la apelación de resoluciones
estimatorias, resulta razonable completar el mensaje normativo con lo expuesto en
el artículo 416.l.b. del CPP, el cual establece que “El recurso de apelación proce
derá contra: (...) los autos de sobreseimiento y los que resuelvan cuestiones pre
vias, cuestiones prejudiciales j excepciones (...)” de lo que se advierte que son
apelables los autos que resuelven excepciones.
b) En tal sentido, corresponde aplicar la analogía favorable al reo —in bonam partem—
conforme lo prescribe el artículo VII del Título Preliminar del referido cuerpo legal.
(1) SA N M A RTÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales, p. 384. 201
ÁRT. 352 LA ETAPA INTERMEDIA
V. Sobreseimiento de oficio
Si bien es cierto, según el artículo 350.l.d del CPP, los sujetos procesales tienen el
plazo de diez (10) días para absolver la acusación, pudiendo solicitar el sobreseimiento;
sin embargo, el CPP habilita al juez para dictar el sobreseimiento aún de oficio. Bajo esta
óptica, entonces nada impediría que alguna de las partes solicite ser escuchada a efectos
de, proponer al juez, razones para que este dicte el sobreseimiento de oficio.
Así pues, nos encontraríamos ante dos vías diferentes que confluyen en sus funda
mentos; pero que al ser desestimadas tienen diferentes consecuencias. En efecto, conforme
lo resuelto por la Corte Suprema en la Casación N° 893-201ó-Lambayeque, de fecha 20
de abril de 2018, sí es posible apelar la resolución desestimatoria de una excepción, pero
no es posible apelar la desestimación de un pedido de sobreseimiento.
Una respuesta tentativa a este cuestionamiento puede ser lo señalado por el Reynaldi
Román®, quien sostiene que existe una diferencia cualitativa (además de las formales) entre
un pedido de sobreseimiento por la causal de atipicidad y una excepción de improceden
cia de acción, toda vez que, al evaluar un pedido de sobreseimiento se valoran los elemen
tos de convicción, a diferencia de una excepción de improcedencia de acción en la que se
realiza un examen de la proposición fáctica en abstracto. Sin embargo, consideramos que
incluso esa matizada diferencia no alcanza para justificar un trato desigual.
b) Que el acto probatorio propuesto sea pertinente, conducente y útil. En este caso
se dispondrá todo lo necesario para que el medio de prueba se actúe oportuna
mente en el juicio. El pedido de actuación de una testimonial o la práctica de
un peritaje especificará el punto que será materia de interrogatorio o el problema
que requiere explicación especializada, así como el domicilio de los mismos. La
resolución que se dicte no es recurrible”.
Según el CPP para que un medio de prueba sea admitido es necesario que la parte
que lo propone especifique el aporte probatorio del mismo. Tratándose de testigos, deberá
precisarse el punto que será materia de interrogatorio; mientras que, si se trata de un perito,
será necesario detallar cuál es el problema al que dará una explicación especializada, es
decir, debe señalarse el objeto de la pericia realizada. En ambos casos, es menester brindar
el domicilio de los mismos a efectos de que sean notificados para el juicio oral.
Además, el aporte probatorio de cada medio de prueba deberá revestir las siguien
tes características:2
(2) REYNALDI ROMÁN, Roberto Carlos (22 de julio de 2019)- “Sobreseimiento por atipicidad y excepción de
improcedencia de acción (una diferencia cualitativa)”. En: L e g u .p e . Recuperado de: < [Link]
miento-atipicidad-excepcion-improcedencia-accion-diferencia-cualitativa/>. 203
ART. 352 LA ETAPA INTERMEDIA
a) Pertinencia.- El medio de prueba debe tener una relación lógica con su objeto o
hecho a probar®.
Finalmente, según el artículo 353.5.b del CPP, la resolución que se emita en relación
a la admisión de los medios de prueba es irrecurrible; no obstante, según lo dispuesto por
el artículo 155.4 del mismo cuerpo normativo, procede el reexamen de los mismos. Al res
pecto, San Martín Castro, precisa que el reexamen no es un remedio jurídico, sino que se
trata de una reconvención mediante la cual se pretende cambiar una decisión tomada®.
(3) En este sentido, SAN MARTÍN CASTRO, César. Ob. cit., p. 385 y ORÉ GUARDIA, Arsenio (2016). D erecho
P ro cesal P e n a l p eru an o . Tomo I. Lima: Gaceta Jurídica, p. 368.
(4) Ibídem, pp. 344-345.
204 (5) SAN MARTÍN CASTRO, César. Ob. cit, p. 385.
LA ACUSACIÓN ART. 352
Las convenciones probatorias están conformadas por los acuerdos arribados entre
el fiscal y la defensa respecto a los hechos que se tendrán por probados sin necesidad de
actuación de determinados medios de prueba. Según Talayera Elguera, las convenciones
probatorias representan una excepción al principio de necesidad de prueba(6).
En efecto, según lo previsto en el artículo 350.2 del CPP, los sujetos procesales podrán
proponer los hechos que aceptan y señalar qué medios de prueba serán necesarios para que
estos hechos se estimen probados. En tal sentido, el juez dará por acreditados los hechos
convenidos y obviará la actuación de medios de prueba propuestos. Sin embargo, la norma
también habilita al juez para que rechace las convenciones probatorias de las partes, siem
pre que se hagan a través de una resolución motivada que justifique su desvinculación;
pues en caso contrario, carecerá de efecto la decisión que desestime las convenciones pro
batorias. Según el dispositivo legal comentado las convenciones o los medios probatorios
que los acrediten deberán constar en el auto de enjuiciamiento.
Al respecto, San Martín Castro considera que para que el juez acepte las convencio
nes probatorias, este no deberá advertir la falta de compatibilidad con las pretensiones que
ha hecho valer en la investigación preliminar o la falta de coherencia con lo actuado en la
investigación preparatoria, o una ausencia de defensa efectiva que lesione ostensiblemente
el entorno jurídico del imputad(7). Aspectos con los cuales concordamos enteramente en
razón a que el juez de investigación preparatoria tiene como función, no solo dirigir la
audiencia de control de acusación, sino también la de garantizar los derechos de las partes
durante la investigación y en la etapa intermedia.
El trámite de la prueba anticipada está regulado en los artículos 242 a 246 del CPP,
según su naturaleza se trata de una diligencia urgente, la misma que por lo general debe
llevarse a cabo antes de que se emita el requerimiento de acusación; sin embargo, según la
norma, nada impide que esta sea solicitada incluso hasta antes de que la causa sea remitida
al juzgado penal, siempre que exista tiempo suficiente para realizarla, ello conforme a lo
señalado en el artículo 243 del CPP. En tal sentido, será válido que el Ministerio Público
solicite la actuación de prueba anticipada en la audiencia de control de acusación.
Así las cosas, de ser aceptada la solicitud de actuación de prueba anticipada, se dispon
drá la realización de audiencia correspondiente, de acuerdo con lo previsto en el artículo
245 del CPP, que señala, entre otros aspectos, que la audiencia de prueba anticipada se
desarrollará en acto público, con la participación necesaria del fiscal y el abogado defensor
(6) TALAVERA ELGUERA, Pablo (2009,). L a p ru e b a en e l nuevo proceso p e n a l. Lima: Academia de la Magistratura.
(7) SAN MARTÍN CASTRO, César. Ob. cit, p. 386. 205
ART. 352 LA ETAPA INTERMEDIA
De acuerdo a la parte final del artículo comentado, esta audiencia de prueba antici
pada podrá realizarla un solo juez si se trata de un juzgado penal colegiado, lo que, como
bien señala el profesor San Martín Castro®, resulta ser contradictorio debido a que, como
expusimos líneas arriba, esta diligencia es urgente y correspondería ser llevada a cabo por
el juez de investigación preparatoria.
^ BIBLIOGRAFÍA
ORÉ GUARDIA, Arsenio (2016). Derecho Procesal Penalperuano. Tomo I. Lima: Gaceta Jurídica; R EYN A LD I
RO M AN , Roberto Carlos (22 de julio de 2019). “Sobreseimiento por atipícidad y excepción de improceden
cia de acción (una diferencia cualitativa)”. En: [Link]. Recuperado de: < [Link]
picidad-excepcion-improcedencia-accion-diferencia-cualitativa/> ; SA N M A R T IN CASTRO, César (2015).
Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales; TA LAV ERA E LG U E R A , Pablo (2009). La prueba
en el nuevoprocesopenal. Lima: Academia de la M agistratura.
S JURISPRUDENCIA
“Que es de resaltar que el momentoprocesalpara cuestionar un defecto formal de la acusación es la etapa intermedia,
por lo que si no se observa tal situación en dicho procedimiento precluye la posibilidad de intentarlo cerrada esa fase
procesal [véase, al respecto, los artículos 350, apartado 1, literal a), y 352, apartado 2, del Código Procesal Penal}.
Una decisión ulterior, en dirección distinta, importaría una clara afectación al debido proceso, al principio de eficacia
de la serie procedimental. El principio de preclusividad “(...) exige que cada acto o actividad procesal se realice den
tro de la fase operíodo que tenga asignado [... esta] dirigido a ordenar las actuaciones que se produce en elproceso y
[que] veda considerar cuestiones suscitadas fuera del momento y cause procesal oportunos (...)” Sentencia del Tribu
nal Supremo de España, S ala Prim era, rec. Número 1146/2000, de veintiocho de junio de dos m il diez.
Además, el defecto formal de la acusación se erige en un presupuesto o impedimento procesal, vinculado al objeto del
proceso. Como tal, en todo caso, determina la nulidad de actuaciones y la retroacción de las mismas. Dice al respecto
KLAUS V0LK: “Una acusación eficaz es un presupuesto procesal. Una acusación es ineficaz solamente si fracasa su
función de delimitación [...]. Los defectos procesales, en principio, no conducen a que el proceso debe terminar con un
sobreseimiento [...]. Ellos son subsanables durante elproceso” [Cursofundamental de derecho procesalpenal, Editorial
Hammurabi, Buenos Aires, 2016, pp. 214-215], En esta perspectiva de subsanación, incluso, el órganojurisdiccional
nopuede ser ajeno y está en la obligación de advertir los defectos y exigir su subsanación - es de tenerpresente que todo
presupuesto e impedimentoprocesal es controlable de oficio-”. Cas. N ° 241-2018-Ancash, considerando 4.
Concordancias:
CPP: arts. 350 inc. 1 lit. c, 352 inc. 6.
Por su parte, San Martín Castro señala que “[e]s la resolución dictada por el juez de
la investigación preparatoria que constituye un juicio positivo sobre la acusación —necesaria
en virtud del principio acusatorio-, y reconoce el derecho de acusar del fiscal. Presupone1
(1) ORÉ GUARDIA, Arsenio (2016). Derecho Procesal Penal peruano. Tomo III. Lima: Gaceta Jurídica, p. 196. 207
ART. 353 LA ETAPA INTERMEDIA
En el mismo sentido que Oré Guardia, San Martín Castro hace referencia a la con
clusión de la acusación como característica principal de este acto procesal. Además, agrega
que es el juez de investigación preparatoria el que lo realiza, para luego remitir lo actuado
al juez penal.
De todo esto podemos colegir que el juez de investigación preparatoria, tras sanear la
acusación y resolver los requerimientos de los sujetos procesales plasmados en el artículo
350, se dispondrá a realizar el auto de enjuiciamiento, el cual tiene carácter de inimpug
nable, atendiendo a que cualquier defecto existente ha sido superado en los actos proce
sales precedentes.
Oré Guardia® manifiesta que las funciones del auto de enjuiciamiento son las siguien
tes: Delimitar el hecho que será sometido a juicio oral, en ese aspecto precisa que este
podría ampliarse durante el desarrollo de las audiencias del juicio oral, siempre y cuando
no implique una modificación sustancial; identificar plenamente a la persona contra quien
se dirigirá el juicio; determinar el órgano jurisdiccional competente para el enjuiciamiento
y fallo; y determinar las pruebas que deberán admitirse para el juicio oral, en este punto
refiere que se deberán fijar los hechos que deberán probarse, además de las pruebas que
deberán admitirse en la audiencia de juicio, previo examen de pertinencia, utilidad y licitud.
San Martín Castro® atribuye los siguientes efectos al auto de enjuiciamiento: i) cie
rra la entrada de nuevas partes acusadoras, ii) impide la entrada de nuevo material fáctico,
y iii) determina la publicidad del procedimiento.
(2) SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales, p. 387.
(3) ORÉ GUARDIA, Arsenio. Ob. cit.
208 (4) SAN MARTÍN CASTRO, César. Ob. cit.
EL AUTO DE ENJUICIAMIENTO ART. 353
- .La indicación de las partes constituidas en la causa. Es necesario indicar los datos
del tercero civil.
- La orden de remisión de los actuados al juez encargado del juicio oral. Mediante
esto el juez de investigación preparatoria traslada lo actuado al juez de juzga
miento, ya sea unipersonal o colegiado.
^ BIBLIOGRAFÍA
ORÉ GUARDIA, Arsenio (2016). Derecho Procesal Penal peruano. Tomo III. Lima: Gaceta Jurídica; SAN
MARTÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales.
(5) ORÉ GUARDIA, Arsenio (2016). Derecho Procesal Penal peruano. Ob. cit. 209
Artículo 354„= Notíficacíóm del auto ©le enjuiciamiento^
1. El auto de enjuiciamiento se notificará al Ministerio Público y a los demás sujetos
procesales, se tendrá como válido el último domicilio señalado por las partes en la
audiencia preliminar, empleándose p ara ello el medio más célere.
2. Dentro de las cuarenta y ocho (48) horas de la notificación, el juez de la investi
gación preparatoria hará llegar a l juez penal que corresponda dicha resolución y
los actuados correspondientes, a sí como los documentos y los objetos incautados, y se
pondrá a su orden a los presos preventivos.
Concordancia:
[Link]. 353.
El auto de enjuiciamiento tendrá que notificarse a todas las partes procesales, esto es,
Ministerio Público, imputado, actor civil y tercero civil. Ello materializa el debido proceso.
Respecto al medio más célere, el Código Procesal Civil en el artículo 157 menciona
a la vía electrónica, a través de casillas electrónicas implementadas. De manera subsidia
ria, la notificación por cédulas también podría ser efectiva. El mencionado código también
alude a otras formas de notificación tales como la notificación por comisión para sujetos
procesales fuera de la competencia territorial del juez; notificación por telegrama o facsí
mil, correo electrónico u otro medio; notificación por edictos y notificación por radiodi
fusión; estas formas de notificación pueden haber quedado obsoletas, sin perjuicio de que
su uso a veces se torne necesario.
En el segundo inciso del artículo 354 se establece la remisión del auto de enjuicia
miento, los actuados correspondientes, los documentos y objetos incautados, y también el
cambio de orden de los presos preventivos. Esto por parte del juez de investigación pre
paratoria al juez penal.
55 BIBLIOGRAFÍA
ORE GU A RD IA , Arsenio (2016). Derecho Procesal Penal peruano. Tomo III. Lima: Gaceta Jurídica; SA N
M A R T ÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales.
210 (*) Texto vigente según modificatoria efectuada por el art. 2 del Decreto Legislativo N ° 1307, publicado el 30-12-2016.
T ÍT U L O IV
EL A U TO DE CITACIÓ N A JU IC IO
Concordancias:
CPP: art. 79; LOMP: art. 5.
H e n r y C é s a r F l o r e s L iz a r b e
I. Respecto al inciso 1
Debemos indicar que el juez competente se determinará según el quantum de la
pena (parámetro material y funcional) asignado para el delito materia de enjuiciamiento.
El acento legal proviene del artículo 28.1 del Código Procesal Penal (en adelante, CPP),
el cual prescribe: “1. Los juzgados penales colegiados, integrados por tres jueces, conoce
rán materialmente de los delitos que tengan señalados en la ley, en su extremo mínimo,
una pena privativa de libertad mayor de seis años”; y el subsiguiente inciso 2 del artículo
28 del citado corpus penal, indica: “Los juzgados penales unipersonales conocerán mate
rialmente de aquellos cuyo conocimiento no se atribuya a los juzgados penales colegia
dos”. Empero, los juzgados colegiados conocen de aquellos delitos que tengan en su escala
mínima una pena superior a seis años y aquellos ilícitos penales que tengan como pena
mínima seis años -en seco- a menos, es de competencia de los juzgados unipersonales.
A pesar de la aparente claridad de esta regla procesal, no deja de generar ciertos pro
blemas en la praxis judicial. El caso: Fiscalía lleva a juzgamiento a dos personas, a las cuales
(*) Texto vigente según modificatoria efectuada por el art. 2 del Decreto Legislativo N ° 1307, publicado el 30-12-2016. 211
ART. 355 LA ETAPA INTERMEDIA
Ahora bien, el problema radica en si estamos ante un solo caso o ante un solo proceso,
en el que dos acusados tienen una calificación jurídica similar (tráfico), pero con conse
cuencias punitivas distintas, dada la diferencia de pena establecida en el primer y segundo
parágrafo del artículo 296 del Código Penal (en adelante, CP). En este único caso, se deter
minó la competencia por la calificación más grave (primer párrafo del artículo 296 del CP),
siendo competente el juzgado penal colegiado. La trama judicial es que, en el primer caso,
el acusado (primer acápite del artículo 296 del CP), decide someterse a la conclusión anti
cipada al inicio del juicio oral, haciéndose merecedor de una sentencia de conformidad;
en tanto el segundo acusado, al haber rechazado los cargos de la fiscalía (segundo acápite
del artículo 296 CP), deberá continuar la etapa integra de juzgamiento. Al respecto, las
preguntas que cabe formularse son: ¿El juez penal competente, tiene que seguir siendo el
juzgado colegiado a pesar que en este segundo caso, no supera el mínimo de la pena los
seis años? ¿Al quedar únicamente el juzgamiento del segundo acusado, debe reasignarse
la competencia al juzgado penal unipersonal? ¿Debe seguir conociendo el juzgamiento el
juzgado penal colegiado, por unidad de criterio o porque ya conoció el caso? ¿Decidir no
reasignar el caso al juzgado unipersonal, viola el derecho al juez predeterminado por ley?
En concreto, consideramos que la causa debe continuar ante el juzgado penal cole
giado que previno en el conocimiento del proceso, por economía procesal®. La elección
del juzgado colegiado atendiendo a la calificación más grave (primer acápite del artículo 296
del CP) es correcta, por cuanto la brújula normativa normalmente va pautada en razón a
la pena más grave, como suele ocurrir en el Derecho Penal (fíjese los artículos 48, 49, 50 y
51 del CP, que recurren a la “pena más grave”, para solucionar los concursos). Finalmente,
considero que esta decisión no vulnera el derecho al juez predeterminado por ley (juez que
tiene competencia previa por mandato de la ley), pues la peculiaridad de la circunstan
cia acaecida obligaba a decidir por la elección de un juzgado competente (en este caso, el
colegiado). Fíjese -como dato relevante- que el acusado tendrá garantizado su derecho a
ser oído por un tribunal -colegiado- imparcial, así como ejercer su defensa con la ampli
tud que estime conveniente (artículo 84.9 del Código Procesal Penal). En aditamento, se1
(1) El principio de economía procesal es aquel mediante el cual se busca evitar que por actuaciones innecesarias
se pretenda dilatar el proceso o procedimiento. Este principio persigue de forma inmediata la agilización del
212 proceso y de forma mediata el logro de una justicia.
EL AUTO DE CITACION A JUICIO ART. 355
entiende que tres cabezas piensan mejor que una, con lo cual no habría ningún tipo de
indefensión real o siquiera potencial, que percute alguna pretensión nulificante.
No debe olvidarse que la regla general es la presencia de todos los actores en el jui
cio. Se trata, en principio, de una obligación procesal, constitucionalmente impuesta para
afirmar el contradictorio y el debido esclarecimiento de los hechos; los jueces deben for
mar su convicción de acuerdo a las pruebas practicadas en el juicio®.
(2) Artículo VII.3 in fine del Título Preliminar del Código Procesal Penal, prescribe que: “(■ ••) La interpretación
extensiva y la analogía quedan prohibidas mientras no favorezcan la libertad del imputado o el ejercicio de
sus derechos”. La interpretación sugerida favorece al acusado, en tanto un derecho fundamental del cual es
portador, es el derecho a ser juzgado en un plazo razonable (artículo 1.1 del Título Preliminar del CPP), lo cual
se efectivizaría con una pronta fijación de inicio de juzgamiento.
(3) CALDERON CEREZO, Ángel y CHOCLÁN MONTALVO, José Antonio (2002). Derecho Procesal Penal.
Madrid: Dykinson. 213
ART. 355 LA ETAPA INTERMEDIA
(4) El Derecho Penal debe ser el último instrumento al que la sociedad recurre para proteger determinados bienes
jurídicos, siempre y cuando no haya otras formas de control menos lesivas “formales e informales”. Si se logra
la misma eficacia disuasiva a través de otros medios menos gravosos, la sociedad debe inhibirse de recurrir a su
instrumento más intenso. CARNEVALI RODRÍGUEZ, Raúl (2008). “Derecho Penal como ultima ratio. Hacia
una política criminal racional”. En: lus et Praxis [online}. Volumen 14, pp. 13-48. Recuperado de:<[Link]
[Link]/[Link]?script=sci_abstract&pid=:S0718-00122008000100002&lng=es&nrm:= iso>.
(5) Este principio consiste en que no se puede utilizar el Derecho Penal para prohibir todas las conductas. Este
principio sirve como pauta para que el legislador en aras de que este pueda determinar si determinados hechos
punibles pueden transformarse en delitos o no. En suma, este principio señala que no se deben castigar todas
las conductas lesivas de bienes jurídicos, sino las más graves. 215
ART. 355 LA ETAPA INTERMEDIA
V. Respecto al inciso 5
Es obligación del Ministerio Público y de los demás sujetos procesales coadyuvar en
la localización y comparecencia de los testigos o peritos que hayan propuesto. Este inciso
ha sido desarrollado en el Acuerdo Plenario N° 5-2012/CJ-ll6(7) de fecha 29 de enero de
2013, que tiene como asunto: “Notificación de resoluciones y competencias del Ministe
rio Público”, en el fundamento jurídico 16 B, referente a la interpretación teleológica, se
ha establecido que: “El apartado 5, del artículo 355, del CPP dispone: 1.1 será obligación
del Ministerio Público y de los demás sujetos procesales coadyuvar en la localización y
comparecencia de los testigos o peritos que hayan propuesto”. Coadyuvar, según la Real
Academia de la Lengua Española, es la acción de asistir, ayudar, colaborar al logro de un
fin. En este caso, implicaría el ayudar en ciertos casos, excepcionales, a la función de citar
que tiene el juzgado. Ello es concordante con el literal h), del apartado 1, del artículo 349,
del CPP, que ordena que el fiscal, en su acusación ofrecerá los medios de prueba para su
actuación en la audiencia; en este caso, la lista de testigos y peritos, con indicación del
nombre y domicilio, y de los puntos sobre los que habrán de recaer sus declaraciones. B.2.
En el mismo sentido, el literal f), del apartado 1, del artículo 350, del mismo texto legal,
permite a la defensa del acusado, actor civil, tercero civil o parte procesal, ofrecer pruebas
para el juicio, para lo cual deberá adjuntar la lista de testigos y peritos que serán convo
cados al debate, con indicación de nombre, profesión y domicilio; además de precisar los
hechos acerca de los cuales serán examinados en el curso del debate. B.3. Entonces, el fin
de la norma no es que en todos los casos el Ministerio Público y las demás partes procesa
les citen a sus testigos y peritos, sino el que únicamente coadyuven a este propósito. Es el
órgano judicial el que hace el juicio, capta la información y expide resoluciones orales y/o
escritas, y es a su área administrativa a la que corresponde (con la información que aque
llos le brinden)”. Por tanto, es obligación del juzgado penal realizar las notificaciones y a
las partes les concierne “coadyuvar”, pues tanto la fiscalía como la defensa (de haber ofre
cido prueba ambos), son los interesados en conducir a sus órganos de prueba.
(6) PICÓ IJU N OY, Joan (1997). Las garantías constitucionales delproceso Barcelona: Bosch Editor, p. 54.
(7) Dicho Acuerdo Plenario ha sido publicado en el Diario Oficial El Peruano, el 4 de enero de 2014. 217
ART. 355 LA ETAPA INTERMEDIA
expuesto que: “En primer lugar, el artículo 129 del Código Procesal Penal autoriza la noti
ficación o citación telefónica, pero solo en caso de urgencia, de lo que se dejará constancia
en autos (apartado 2). La regla es la notificación mediante cédula (artículos 157 y 158 del
Código Procesal Civil) y por medio de personal del propio órgano jurisdiccional (apar
tado 1 del artículo 129 del Código Procesal Penal). La urgencia es una situación concreta
y eventual que se presenta cuando no es posible, por razones de tiempo o logísticas del
órgano jurisdiccional, o por causas de fuerza mayor o causas imprevistas, acordar la vía
ordinaria de la cédula, conforme al apartado 1 del citado artículo 129 del Código Proce
sal Penal. Como excepción a la regla, su interpretación es restrictiva y, para garantizar su
corrección, debé especificarse el motivo determinante de la urgencia”.
Ergo, la citación telefónica a testigos o peritos es viable -en casos de urgencia-, pero
como opción siempre secundaria o de parche.
^ BIBLIOGRAFÍA
CA LD ERÓ N CEREZO , Ángel y C H O C L Á N M O NTALVO , Jo sé Antonio (2002). Derecho Procesal Penal.
Madrid: Dykinson; CA RN EY A LI R O D R ÍG U EZ , Raúl (2008). “Derecho Penal como ultima ratio. H acia
una Política Criminal racional”. En: lus et Praxis [online]. Volumen 14, pp. 13-48. Recuperado de: < https://
[Link]/[Link]?script=sci_abstract&pid=:S 0 7 1 8 0 0 1 2 2008000100002& ln g=es& n rm =iso > ;
PICÓ IJU N O Y , Joan (1997). Las garantías constitucionales del proceso Barcelona: Bosch Editor, p. 54.
218
SECCIÓN III
EL JUZGAMIENTO
TÍTULO I
PRECEPTOS GENERALES
Concordancias:
C: art. 139 ines. 3 y 4; CPP: arts. I inc.2, 360; LOPJ: art. 4 l inc. 2.
H e n r y C é s a r F l o r e s L iz a r b e
I. Respecto al inciso 1
Se recogen una serie de garantías procesales, en las que predominan la oralidad, la
publicidad, la inmediación y la contradicción en la actuación probatoria. Además de ello,
reinan los principios de continuidad y concentración en el desarrollo de los actos procesa
les. A continuación, una escueta aproximación conceptual^:
(1) Las precisiones conceptuales de oralidad y publicidad, provienen de: < [Link]
nuevoprocesopenal/20l4/02/08/principales-principios-del-proceso-penal/>. 219
ART. 356 EL JUZGAMIENTO
(2) FERRAJOLI, Luigi (1995). Derecho y razón. Teoría delgarantismo penal. Madrid: Trotta, p. 616.
(3) DECAP FERNANDEZ, Mauricio (2014). “El juicio oral y los principios de inmediación y contradicción”.
En: Revista del Instituto de la Judicatura Federal, pp. 57-76. Recuperado de:<[Link]
publicaciones/revista/36/Mauricio%20Decap%20Fern%C3%[Link]>.
(4) CALAMANDREI, Piero (1996). Proceso y democracia. México: Haría, p. 151.
(5) Sobre la continuidad y concentración, recogemos la opinión del maestro Mendoza Ayma, Francisco Celis, que
220 se nos hizo llegar en un artículo del 2016.
PRECEPTOS GENERALES ART. 356
Desde la perspectiva del órgano jurisdiccional, la finalidad del juicio es expedir una
sentencia con un dominio cognitivo integral del objeto del debate; en esa línea, el prin
cipio de continuidad de juzgamiento está configurado para ese fin. Si está clara la finali
dad del juicio oral, y que conforme a esta se configura el principio de continuidad de juz
gamiento; entonces es posible interpretar los dispositivos normativos del Código Procesal
Penal, conforme a esa finalidad.
Para este efecto se deben necesariamente diferenciar los procesos complejos de los pro
cesos simples -estimando también los procesos con un estándar de complejidad mediana-.
Operativamente en todos los procesos, simples o complejos, se debe observar la regla prag
mática de “caso empezado, caso terminado”. Empero, en atención a la complejidad del
proceso, modulará y configurará la forma en como se materialice el principio de continui
dad de juzgamiento. En otras palabras, el modo en como se configura la continuidad del
juzgamiento y la concentración de los actos de juicio será diverso, de acuerdo a la comple
jidad o no del proceso.
221
ART. 356 EL JUZGAMIENTO
en sesiones sucesivas al día siguiente o subsiguiente del funcionamiento ordinario del juz
gado, sin enervar la continuidad del juzgamiento®.
^ BIBLIOGRAFÍA
D ECA P F E R N A N D E Z , Mauricio (2014). “El juicio oral y los principios de inmediación y contradic
ción”. En: Revista del Instituto de la Judicatura Federal, pp. 57-76. Recuperado de: < [Link]
mx/publicaciones/revista/36/Mauricio%20Decap%20Fern%C3%[Link]> ; C A LA M A N D R E I, Piero
(1996). Proceso y democracia. México: Haría; FERRA JO LI, Luigi (1995). Derecho y razón. Teoría delgarantismo
penal. Madrid: Trotta.
É l JURISPRUDENCIA
E l primer inciso del artícido 356 del Código Procesal Penal determina los principios que regula y se activan en el desa
rrollo del juicio oral, señalando que “(...) rigen especialmente la oralidad, la publicidad, la inmediación y la contra
dicción de la actuación probatoria”, advirtiéndose que su inobservancia acarrea la infracción de la garantía constitu
cional del debido proceso. Asimismo, los incisos primero y segundo del artículo 359° del citado Código regulan y garan
tizan la presencia delJuzgador y de las partes en el desarrollo deljuicio oral, precisándose que la actuación probatoria
(de cargo o descargo) deberá desarrollarse en presencia del juzgador de instancia que emitirá la sentencia respectiva,
salvaguardándose así la vigencia del principio de inmediación.
De esta manera, se aprecia que el principio de inmediación se presenta en todos los periodos de la etapa del juicio oral,
esto es, periodo inicial (actos preliminares deljuicio y alegatos de apertura), periodo probatorio (declaración del acusado
y testigos, examen delperito, exhibición y debate de la prueba material, y examen de la prueba documental y documen
tada, entre otros), periodo de alegatos (posición de las partes) y periodo decisorio (deliberación y sentencia), pues el juz
gador está en constante y estrecha vinculación con la actuación de la prueba, excluyéndose así toda intermediación fútil
que pueda generar una indebida valoración de la prueba. Así, se aprecia que el principio de inmediación, en conexión
con la regla de la sana crítica, influye en la deliberación de la causa, pues el juzgador luego de presenciar la actua
ción probatoria (la formación de la prueba), la valora y se genera convicción respecto a los hechos litigiosos, precisándose
que dicha convicción atiende, además, a los principios de la lógica, las máximas de la experiencia y los conocimientos
científicos, conforme lo exige el segundo inciso del artículo 393 del Código Procesal Penal. Cas. N ° 636-2014-Are-
quipa, considerando 2.3.1 y [Link]
(6) Sobre la temática, recogemos la opinión del maestro Francisco Celis Mendoza Ayma, que se nos hizo llegar en
222 un artículo del 2016.
Artículo 357 - Publicidad ©leí jPicio y restricciones
1. El juicio oral sera público. No obstante ello, eljuzgado mediante auto especialmente
motivado podvd resolver\ aún de oficio, que el acto orad se realice total oparcialmente
en privado, en los siguientes casos:
a) Cuando se afecte directamente el pudor, la vida privada o la integridad física
de alguno de los participantes en elju icio;
b) Cuando se afecte gravemente el orden público o la seguridad nacional;
c) Cuando se afecte los intereses de la ju sticia o, enunciativam ente, peligre un
secreto particular, comercial o industrial, cuya revelación indebida sea punible
o cause perjuicio injustificado, a sí como cuando sucedan manifestaciones por
parte del público que turben el regular desarrollo de la audiencia;
d) Cuando esté previsto en una norm a específica;
2. E l juzgado tam bién podrá disponer, in dividual o concurrentemente, con sujeción
a l principio de proporcionalidad, las siguientes m edidas:
a) Prohibir el acceso u ordenar la salid a de determ inadas personas de la sala de
audiencias cuando afecten el orden y el decoro deljuicio;
b) Reducir, en ejercicio de su facu ltad disciplinaria, el acceso de público a un
número determ inado de personas, o, por las razones fija d a s en el num eral
anterior, ordenar su salid a p a ra la práctica de pruebas específicas;
c) Prohibir el acceso de cám aras fotográficas o de film ación, grabadoras, o cual
quier medio de reproducción mecánica o electrónica de imágenes, sonidos, voces o
sim ilares, siempre que considere que su utilización puede perjudicar los intereses
de la ju sticia y, en especial, el derecho de las partes.
3. D esaparecida la causa que motivó la p riv acid ad deljuicio se perm itirá el reingreso
del público a la sala de audiencias. E l juzgado, con criterio discrecional, podrá
imponer a los participantes en eljuicio el deber de gu ard ar secreto sobre los hechos
que presenciaren o conocieren.
4. Los juicios sobre funcionarios públicos, delitos de prensa y los que se refieran a
derechos fundam entales garantizados por la Constitución son siempre públicos.
3. L a sentencia será siempre pública, excepto en los casos en que el interés de menores
de edad exija lo contrario.
Concordancias:
C: art. 139 inc. 4; CPC: art. 206; LOPJ: arts. 10, 101, 131, 135.
P e d r o M ig u e l A n g u l o A r a n a
223
ART. 357 EL JUZGAMIENTO
Precisamente esa concesión al inicio del proceso varía radicalmente en la parte final,
pues el enjuiciamiento se realiza de manera pública en función de preservar los altos inte
reses, valores y fines concretos del proceso penal que resultan en juego en esa fase deci
siva, de modo que la publicidad del proceso penal constituye, entre nosotros, un derecho
constitucional® y un derecho humano®.
Por otro lado, favorece al interés del justiciable (“el interés del imputado, en cuanto
asegura un proceso equitativo y la posibilidad cierta de ejercer su derecho de defensa; y, al
mismo tiempo, porque previene la arbitrariedad del juzgador”®) y, finalmente, ayuda al
interés de la justicia (“el principio de publicidad se corresponde con los principios y valores
del Estado de Derecho, puesto que se afirma en la doctrina que la función jurisdiccional,
(1) RODRÍGUEZ HURTADO, Mario Pablo (2008). “Los principios de la reforma y el Título Preliminar del
nuevo Código Procesal Penal (NCPP)”. En: Revista institucional de la Academia de la Magistratura. Tomo 8.
Lima: Academia de la Magistratura, p. 155.
(2) VOLK, Klaus (2005). “Los principios del proceso penal y la sociedad postmoderna: contradicciones y perspec
tivas”. En: Constitución y sistema acusatorio, un estudio de Derecho Comparado. Bogotá: Universidad Externado de
Colombia, p. 210.
(3) LEDESMA NARVAEZ, Marianella (2005). “Publicidad de los procesos”. En: La Constitución comentada, análisis
artículo por artículo. Tomo II. Lima: Gaceta Jurídica, p. 500 y ss.
(4) El artículo 14, inciso 1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos señala que: “Toda persona ten
drá derecho a ser oída públicamente y con las debidas garantías por un tribunal competente (...)”. Asimismo,
el artículo 8, inciso 5, de la Convención de Costa Rica refiere que: “El proceso debe ser público, salvo en lo que
sea necesario para preservar los intereses de la justicia”.
(5) Lejana aparece la época (1764) en que Beccaria daba un golpe certero a las acusaciones secretas al preguntar
“¿cuáles son los motivos con que se justifican las acusaciones y las pruebas secretas?” BECCARIA, Cesare
(1984). De los delitos y de las penas. Buenos Aires: Orbis, p. 57.
(6) CÁCERES JULCA, Roberto (2005). Código Procesal Penal comentado. Lima: Jurista, p. 406.
(7) HORVITZ LENNON, María Inés y LÓPEZ MASLE, Julián (2004). Derecho Procesal Penal chileno. Tomo II.
224 Santiago de Chile: Editorial Jurídica de Chile, p. 242.
PRECEPTOS GENERALES ART. 357
en tanto función pública, se encuentra sujeta a las exigencias de los principios de transpa
rencia y publicidad, que resultan esenciales al modelo de Estado”®).
Ahora bien, para que la publicidad cumpla las altas finalidades que persigue, debe estar
acompañada de ciertas condiciones, como son, por ejemplo, el conocimiento por todos los
actores, de la forma debida de llevar la audiencia, la dirección firme y ponderada por parte
del juez o colegiado conforme al CPP, y la firme actitud de sus actores para hacer respetar
sus reglas así como la del público y el periodismo, como para elogiar su manejo o criticarlo.
1 Finalmente, cabe añadir que para que la publicidad cumpla sus fines y habiéndose
visto muchos abusos últimamente en algunas resoluciones judiciales, lo cierto es que tie
nen que funcionar los órganos de control debidamente, pues los abusos deben ser inves
tigados y, de ser el caso, sancionados en su momento, pues bien se aprecia que la publici
dad precisamente se da para ello, y si no actúa debidamente el control, la publicidad no
resulta muy útil.
Se dice que la publicidad del juicio oral fue considerada una limitación indispensa
ble y racional al monopolio de la fuerza pública estatal para salvaguardar los derechos de
los acusados y generar un control populad®.
(8) PEREIRA CHUMBE, Roberto Carlos (2006). “La prohibición de censura previa y la prohibición judicial de hacer
declaraciones públicas sobre el proceso penal”. En: ActualidadJurídica. Tomo 152. Lima: Gaceta Jurídica, p. 42.
(9) MIXÁN MÁSS, Florencio (1996).Juicio oral. Trujillo: Ediciones BGL, p. 78.
(10) GAMBOA, Agustín y ROMERO BERDULLAS, Carlos (2014). Proceso constitucional acusatorio. Buenos Aires:
Ad Hoc, p. 129-
(11) CALDERÓN SUMARRIVA, Ana Cecilia (2006). Análisis integral del nuevo Código Procesal Penal. Lima: Egacal,
p. 161. 225
ART. 357 EL JUZGAMIENTO
Resulta lógico que en tales casos se conceda discrecionalidad al juez (artículo 364,
inciso 5), quien en los hechos deberá “aterrizar” nociones tan genéricas y subjetivas (como
el pudor) y amplias (como el orden público). Esto último será imprescindible, porque la
norma exige que la restricción se dé a partir de un “auto especialmente motivado”.
1. Restricción total
2. Restricción parcial
El caso referido podría ser, por ejemplo, cuando uno de los testigos del hecho fuera
un menor y aquel se pudiera ver perturbado por el público con respecto a lo que debe rela
tar, por lo que en interés de la justicia, podría efectuarse su interrogatorio de modo res
tringido en cuanto a la publicidad.
3. Afectaciones
Si bien es cierto, como hemos visto, la publicidad constituye un instrumento ina
preciable para diversos fines, sin embargo, lo cierto es que también puede colisionar en
algunos casos con derechos particulares y objetos que reclaman protección u otros inte
reses jurídicamente relevantes(12), siendo por ello que algunos códigos procesales registran
restricciones a la publicidad. Así, el artículo 357 del CPP establece algunos casos concre
tos que deben funcionar como numerus clausus, clasificándose en razón de lo protegido.
(12) ídem.
(13) SÁNCHEZ-VERA GÓMEZ-TRELLES, Javier (2001). “Una reforma necesaria para acompañar al nuevo
Código Penal: el juicio oral en dos fases”. En: Cuadernos de Política Criminal. Madrid: Idemsa, p. 163. Esto
último engrana de algún modo con el tema del uso de la publicidad como inocuización, que se desprende en
dos líneas, la primera vinculada a la antigua infamia, en tanto pérdida del buen nombre y reputación; y la
226 segunda, que deviene a la reinserción por vergüenza.
PRECEPTOS GENERALES ART. 357
a) Pudor
Puede comprenderse sin mayor dificultad que el juicio oral se realice con total reserva
cuando se trate de delitos contra la libertad sexual, para proteger a los agraviados. En el
mismo sentido se busca asegurar los testimonios en juicio contra un violador, pues se
entiende que tampoco desearán que se realice con publicidad, si lo que tuvieran que ofre
cer como testimonio fueran hechos incómodos, tales como manoseos a su persona, aco
samientos, intentos de violación o igualmente violaciones, que dieran cuenta de la perso
nalidad del acusado.
Por otro lado, también merece que se respete la condición de su pudor al acusado por
homicidio o lesiones graves que expone las circunstancias de los maltratos físicos, intento
de violación, entre otros.
b) Vida privada
Del mismo modo, una persona en su condición de agraviada o inculpada podría verse
afectada por la curiosidad pública, es decir, por aquellos interesados en conocer el caso.
Por ejemplo, podría tratarse de casos en los que se ventilen hechos incómodos y persona
les, como es la relevación de la existencia de amantes o de actos sádicos y masoquistas, que
despiertan morbo o curiosidad en ciertas personas.
c) Integridad física
Las audiencias no serían públicas, también, cuando se tratará de agraviados que
hayan sido personas queridas o menores de edad por delitos contra la vida y delitos con
tra la libertad sexual, más aún si los hechos hubieran revelado crueldad o sadismo, pues
no sería impensable que ciertos sectores de la población podrían pretender hacer justicia
por su propia mano.
Ahora bien, lo cierto es que en el juicio oral tendrá que hablarse de los hechos y se
tendrá que hacer descripciones y hurgar en detalles, todo lo cual podría remover los sen
timientos y despertar la ira, motivando a la agresión (peor aún si el autor demuestra frial
dad, cinismo o ningún arrepentimiento o hasta usa como coartada alguna provocación).
(14) ESPITIA GARZÓN, Fabio (2005). Instituciones de Derecho Procesal Penal, sistema acusatorio. Bogotá: Ibáñez, p. 84.
(15) SANCHEZ DE LA NIETA, Aria, ¿Qué sentido tiene elpudor? Recuperado de: < [Link]
culos/56880/cat/1068/[Link]#modal>. 227
ART. 357 EL JUZGAMIENTO
Lo cierto es que frente a tales circunstancias se deberá restringir la publicidad por preven
ción, y así proteger la integridad física de las diversas personas que actúan en el juicio oral.
a) Orden público
Esta norma faculta a que se pueda restringir la publicidad, resultando sumamente útil
en casos en que el acusado pudiera buscar apoyo externo (alteración del orden para presionar
en su favor) para motivar a renunciar la persecución penal, en procura de la garantía (publici
dad). Y, lo cierto, es que ello sí puede ocurrir mediante el mal uso de las incidencias procesales.
En ese sentido, para prevenir lo expuesto en el párrafo anterior, esta norma resulta
sumamente útil y buena, pues el orden público implica que, dentro del recinto de la sala
de audiencias, deberá guardar las reglas establecidas para el desarrollo del debate, para
lograr los fines del proceso.
b) Seguridad nacional
Todo aquel delito vinculado a la seguridad nacional implica que se restrinja la publi
cidad del juicio, ello es comprensibles por ejemplo, para el delito de espionaje o que invo
lucre al personal de inteligencia(16).
Asimismo, deberán tomarse las mismas medidas de previsión para aquellos casos que
involucren, por ejemplo, la compraventa de armas de última generación y otros hechos que
tendrían que superarse en su momento (conflicto normativo con el artículo 357, inciso 4, si
involucrara a funcionarios públicos). Por lo demás, cuando se trate de funcionarios públi
cos vinculados a la seguridad nacional, es aplicable la limitación de la publicidad, el cual
guarda coherencia con la obligación destacada por el artículo 163 de la Constitución Política.
3.3. Intereses
La norma también posibilita que se hagan restricciones a partir de las cuales pudie
ran afectarse intereses relevantes, vinculados a valores más amplios o trascendentes. Las
medidas pueden darse para remediar una situación producida o para prevenir su produc
ción, indistintamente.
a) De la justicia
El Estado posee el interés de que se realice la justicia del mejor modo posible y puede
ocurrir que para tal objeto se presenten obstáculos. Así podría ocurrir que a la justicia le
(16) Véase: la Ley N ° 27479, Ley del Sistema de Inteligencia Nacional (SINA), donde refiere que el trabajo de tal
institución se vincula a la seguridad y defensa nacionales (artículos 2, 9 y 16), conforme a la idea de que las
228 actividades del SINA tienen la más alta clasificación de seguridad (artículo 13).
PRECEPTOS GENERALES ART. 357
c) De la audiencia
Es el caso de que se produzcan inusitadamente manifestaciones en el público asis
tente de una índole tal que turben el regular desarrollo de la audiencia. Ello mismo podría
consistir en una constante desaprobación (murmullo, palabras críticas, etc.) para las res
puestas del acusado o del agraviado, de modo tal que surja una presión contra el juez o
el colegiado para desestimar cualquiera de las declaraciones mencionadas, a pesar de las
advertencias efectuadas.
(17) Los secretos comerciales pueden concernir a invenciones o procesos de fabricación, unos que pueden ser prote
gidos por patentes y otros no; pero, se trata de algo que posee gran valor para el empresario y/o la empresa que
lo posee y que los competidores de esta quisieran conocer.
(18) Con relación al secreto industrial, hay materias cuyo mantenimiento en secreto es la mejor vía de explotar en
exclusiva una tecnología o conocimiento, en algunos casos la única. También debe advertirse que la Ley Gene
ral de Industrias, Ley N ° 23407, registra que la industria se vincula en algunos casos a la defensa nacional
(artículo 47), por lo que es dable una doble protección, en casos concretos. 229
ART. 357 EL JUZGAMIENTO
Asimismo, los jueces aparecen también facultados para ordenar la salida de deter
minadas personas, para poder efectuar con facilidad la práctica de pruebas específicas.
Tal puede ser el caso de actuaciones de testigos que hubieran sido objeto de presiones por
familiares del acusado.
Con la finalidad de proteger los intereses de la justicia y/o del derecho de las partes,
el juzgador puede prohibir el ingreso de personas con cámaras fotográficas, filmadoras,
grabadoras o cualquier otro medio de reproducción mecánica o electrónica de imágenes,
sonidos, voces o similares.
Así, por ejemplo, los celulares que pueden fotografiar, también podrán ser objeto de
restricción. Esto se vincula con algunos efectos nocivos que tienen tales medios al regis
trar a las personas y facilitar luego su posible identificación y seguimiento. Por lo menos,
cuando el proceso se está efectuando, reproducirlo en los medios resulta perjudicial, en
cuanto puede desorientar respecto de lo principal(19) y/o en tergiversar los testimonios, alte
rando su espontaneidad, y promoviendo una indeseable “preparación” de los testigos(20).
Existen criterios que consideran negativa la transmisión, pues se dice que “(...) la carga
emocional con que suelen rodearse las declaraciones y los excesos verbales resultarían ofen
sivos para las buenas costumbres (...)” y también se sostiene que “surge la posibilidad de
que la prensa se erija en un medio de presión sicológica sobre los partícipes del proceso”(21).
(19) La problemática de los enfoques de los procesos radica en que los medios de comunicación son empresas que
buscan la utilidad a través de las ventas, como ha expresado Salazar Bustamante en una última entrevista de
“Alerta Informativa”, órgano informativo del Instituto de Ciencia Procesal Penal, lo cual deviene a que las
cámaras alteren las cosas que pasan a través de ellas, generando “espectáculos” y destacando lo que “levanta”
la noticia y la hace vendible, como se vio que aconteció en el caso de Vladimiro Montesinos Torres y Jacqueline
Beltrán, donde solo se destacaban los temas que hacían “novelas”, denigrando el proceso, convirtiéndolo en
temas superfluos, como las marcas de los vestidos y zapatos que lucían, los gestos, miradas y signos. Y otro
tema, que expresa, igualmente, el entrevistado es que el periodismo toma la posición del juez, porque aquel
no restablece la justicia, lo que importa (el gran problema) que el periodismo trata temas para restablecer la
justicia, considerándose juez de jueces.
( 20 ) Esto se ha visto claramente en el caso en que es procesado el expresidente Alberto Fujimori Fujimori, en que
testigos como Martín Rivas o Salazar Monroe resultaron declarando contra lo que dijeron testigos anteriores
a ellos, de un modo muy estudiado y se apreció, más aún, en la declaración última de Vladimiro Montesinos
Torres, siendo común que todos estos testigos se refirieron a los anteriores testimonios que deseaban desacre
ditar, atacando lo que habían escuchado decir a través de la televisión.
230 (21) LEDESMA NARVÁEZ, Marianella. Ob. cit., pp. 502 y 503.
PRECEPTOS GENERALES ART. 357
V Variaciones de medidas
Las medidas que el juez imponga durante el juicio oral deberán ser conformes a la
entidad de las restricciones, ya que estas responden a temas concretos que las justifican en
un momento dado; pero también podrían modificarse o suprimirse en el tiempo, es por
ello que la norma ha facultado al juez a modificar las restricciones o dejarlas sin efecto.
1. Reingreso de personas
Si hubiera desaparecido la causa que motivó la privacidad del juicio, se podrá permi
tir el reingreso del público. Asimismo el juez a partir de su experiencia, podría calificar
que en el futuro no se repetirán las acciones que motivaron su decisión.
2. Deber de secreto
El juez está facultado para imponer en el juicio el deber de guardar secreto sobre los
hechos que presencie o conozca con motivo del juicio oral. Esta obligación no podría impo
nerse a todo el público sino a las partes; ello sería aplicable a los casos en los que se venti
laran temas relacionados con los secretos comerciales o industriales.
Al respecto, el CPP ha establecido tres casos que vienen a ser los siguientes: juicios
sobre funcionarios públicos, sobre delitos de prensa y los que se refieran a derechos funda
mentales garantizados por la Constitución (artículo 357, inciso 4).
VII. La sentencia
La norma ha explicado la obligación de que, al margen de las restricciones estudia
das, la dación de la sentencia será siempre pública; sin embargo, cuando se trate de meno
res de edad, al ser un caso especial, se eximirá de esta obligación en aplicación del interés
superior del niño. El mismo criterio es seguido en Alemania, al considerarse que los meno
res de edad deberán estar protegidos contra la curiosidad.
^ BIBLIOGRAFÍA
BECCARIA, Cesare (1984). De los delitos y de las penas. Buenos Aires: Orbis; CÁCERES JU LCA , Roberto
(2005). Código Procesal Penal comentado. Lima: Jurista; CALDERÓN SUMARRIVA, Ana Cecilia (2006). 231
ART. 357 EL JUZGAMIENTO
Análisis integral del nuevo Código Procesal Penal. Lima: Egacal; ESPITIA GARZÓN, Fabio (2005). Institucio
n es d e D e re ch o P r o c e s a l P e n a l, s is t e m a a c u s a t o r i o . Bogotá: Ibáñez; GAMBOA, Agustín y ROMERO BERDU-
LLAS, Carlos (2014). Proceso constitucional acusatorio. Buenos Aires: Ad Hoc; HORVITZ LENNON, María
Inés y LÓPEZ MASLE, Julián (2004). Derecho Procesal Penal chileno. Tomo II. Santiago de Chile: Editorial
Jurídica de Chile; LEDESMA NARVÁEZ, Marianella (2005). “Publicidad de los procesos”. En: La Constitu
ción comentada, análisis artículo por artículo. Tomo II. Lima: Gaceta Jurídica; PEREIRA CHUMBE, Roberto
Carlos (2006). “La prohibición de censura previa y la prohibición judicial de hacer declaraciones públicas
sobre el proceso penal”. Efi: ActualidadJurídica. Tomo 152. Lima: Gaceta Jurídica; M IXA N MASS, Flo
rencio (1996). Juicio oral. Trujillo: Ediciones BGL; RODRÍGUEZ HURTADO, Mario Pablo (2008). “Los
principios de la reforma y el Título Preliminar del nuevo Código Procesal Penal (NCPP)”. En: Revista ins
titucional de la Academia de la Magistratura. Tomo 8. Lima: Academia de la Magistratura; SANCHEZ DE
LA NIETA, Aria. ¿Qué sentido tiene el pudor? Recuperado de: < [Link]
cat/1068/[Link]#modal> ; SÁNCHEZ-YERA GÓMEZ-TRELLES, Javier (2001).
“Una reforma necesaria para acompañar al nuevo Código Penal: el juicio oral en dos fases”. En: Cuadernos
de política criminal. Madrid: Idemsa; VOLK, Klaus (2005). “Los principios del proceso penal y la sociedad
postmoderna: contradicciones y perspectivas”. En: Constitución y sistema acusatorio, un estudio de Derecho Com
parado. Bogotá: Universidad externado de Colombia.
232
Artículo 358o- Condiciones para la publicidad del juicio
1. Se cumple con la garantía de publicidad con la creación de las condiciones apro
piadas para que el público y la prensa puedan ingresar a presenciar la audiencia.
2. E stá prohibido el ingreso de aquel que porte arma de fuego u otro medio idóneo
para agredir o perturbar el orden. Tampoco pueden ingresar los menores de doce
años, o quien se encuentra ebrio, drogado o sufre grave anomalía psíquica.
Concordancia:
CPC: art. 206.
I. Presupuestos
La publicidad requiere condiciones para que se pueda cumplir, por lo que pasa a
tomar relevancia el lugar dé la audiencia, el cual debe poseer un área o espacio suficiente
al que puedan acceder fácilmente las personas que lo deseen. Por lo dicho es que la norma
explica que “[s]e cumple con la garantía de publicidad con la creación de las condicio
nes apropiadas para que el público y la prensa puedan ingresar a presenciar la audiencia”
(artículo 358, inciso 1 del Código Procesal Penal).
Debe apreciarse que además del público, se hace referencia a la asistencia de la prensa,
la cual requiere condiciones aparte, dado que acuden no solo con cámaras fotográficas sino
con aparatos más complejos. Ello, en particular, es relevante para los casos que se califican
como emblemáticos o de alto interés público.
II. Prohibiciones
Resulta evidente que, para el normal desarrollo de la audiencia y para que surta efec
tos positivos su publicidad, requiere que esta se lleve de manera ordenada y con el debido
respeto a las normas que regulan su funcionamiento, con la finalidad de que todos pue
dan presenciar y escuchar las incidencias.
Por esto último, como presupuesto o condición para prevenir cualquier incidente
y preservar el orden, es que se prohíbe el ingreso al recinto de la audiencia de cualquier 233
ART. 358 EL JUZGAMIENTO
persona que porte arma de fuego u otro medio idóneo para agredir o perturbar el orden.
Ello es razonable pues lo que sebusca es evitar cualquier escenario que desate actos de vio
lencia o interrupciones que impidan la realización de la audiencia.
Igualmente se prohíbe el ingreso de niños menores de 12 años, personas en estado
de ebriedad, drogadicción o de quien sufre grave anomalía psíquica (artículo 358, inciso
2), que en todos los casos podrían alterar el orden.
5 5 BIBLIOGRAFÍA
BECCARIA , Cesare (1984). De los delitos y de las penas. Buenos Aires: Orbis; CÁCERES JU L C A , Roberto
(2005). Código Procesal Penal comentado. Lima: Jurista; CA LD ERÓ N SU M A RRIVA , Ana Cecilia (2006).
Análisis integral del nuevo Código Procesal Penal. Lima: Egacal; ESPITIA G A R Z Ó N , Fabio (2005). Institucio
nes de Derecho Procesal Penal, sistema acusatorio. Bogotá: Ibáñez; GA M BO A , Agustín y ROM ERO BERDU -
LLAS, Carlos (2014). Proceso constitucional acusatorio. Buenos Aires: Ad Hoc; H O RV ITZ L E N N O N , María
Inés y LÓPEZ M ASLE, Ju lián (2004). Derecho Procesal Penal chileno. Tomo II. Santiago de Chile: Editorial
Jurídica de Chile; LED ESM A NARVÁEZ, Marianella (2005). “Publicidad de los procesos”. En: L a Constitu
ción comentada, análisis artículo por artículo. Tomo II. Lima: Gaceta Jurídica; PEREIRA C H U M B E, Roberto
Carlos (2006). “La prohibición de censura previa y la prohibición judicial de hacer declaraciones públicas
sobre el proceso penal”. En: ActualidadJurídica. Tomo 152. Lima: Gaceta Jurídica; M IX A N MASS, Flo
rencio (1996). Juicio oral. Trujillo: Ediciones BG L; R O D R ÍG U EZ H U R T A D O , Mario Pablo (2008). “Los
principios de la reforma y el Título Preliminar del nuevo Código Procesal Penal (NCPP)”. En: Revista ins
titucional de la Academia de la Magistratura. Tomo 8. Lima: Academia de la M agistratura; SÁ N C H E Z DE
LA N IET A , Aria. ¿Qué sentido tiene el pudor? Recuperado de: < [Link]
cat/1068/[Link]#modal> ; SÁ N CH EZ-V ERA GÓ M EZ-TRELLES, Javier (2001).
“Una reforma necesaria para acompañar al nuevo Código Penal: el juicio oral en dos fases”. En: Cuadernos
de política criminal. Madrid: Idemsa; V O LK, Klaus (2005). “Los principios del proceso penal y la sociedad
postmoderna: contradicciones y perspectivas”. En: Constitución y sistema acusatorio, un estudio de Derecho Com
parado. Bogotá: Universidad externado de Colombia.
234
Artfeiik' 359»= Comemrremeta del juez y de las partes(*}
L Eljuicio se realizará con la presencia ininterrumpida de losjueces, elfiscal y de las
demás partes, salvo lo dispuesto en los numerales siguientes.
2. Cuando eljuzgado es colegiado y deje de concurrir alguno de sus miembros siendo
de prever que su amencia será prolongada o que le ha surgido un impedimento,
será reemplazado por una sola vez por el juez llamado por ley, sin suspenderse el
juicio, a condición de que el reemplazado continúe interviniendo con los otros dos
miembros. L a licencia, jubilación o goce de vacaciones de los jueces no les impide
participar en la deliberación y votación de la sentencia.
3. El acusado no podrá alejarse de la audiencia sin permiso deljuez. En caso de serle
otorgado el perm iso, será representado por su abogado defensor.
4. Si el acusado que ha prestado su declaración en eljuicio o cuando le correspondiere
se acoge a l derecho a l silencio, deja de asistir a la audiencia, esta continuará sin
su presencia y será representado por su abogado defensor. S i su presencia resultare
necesaria p ara practicar algún acto procesal, será conducido compulsivamente. Tam
bién se le h ará comparecer cuando se produjere la am pliación de la acusación. L a
incomparecencia del citado acusado no perju dicará a los dem ás acusados presentes.
5. Cuando el abogado defensor del acusado injustificadam ente se ausente de la
audiencia, rige lo dispuesto en el num eral 1 y 3 del artículo 83, excluyéndosele de
la defensa.
6. Cuando el fiscal, injustificadam ente, se ausente de la audiencia o no concurra a
dos sesiones consecutivas o a tres sesiones no consecutivas, se le excluirá del juicio y
se requerirá a l fisca l jerárquicam ente superior en grado designe a su reemplazo.
1. Cuando el actor civil o el tercero civil no concurra a la audiencia o a las sucesivas
sesiones deljuicio, este proseguirá sin su concurrencia, sin perjuicio que puedan ser
emplazados a comparecerp a ra declarar. S i el actor civil no concurre a la instalación
de juicio o a dos sesiones, se tendrá por abandonada su constitución en parte.
Concordancia:
CPP: art. 369.
H e n r y C ésar F l o r e s L iz a r b e
I. Respecto al inciso 1
El juicio se realizará con la presencia ininterrumpida de los jueces, del fiscal y de las
demás partes, salvo lo dispuesto en los numerales siguientes. La presencia ininterrumpida
va en sintonía con los principios de continuidad y concentración, en tanto estas se mate
rializan justamente por la presencia habitual de las partes de sesión en sesión, sin subter
fugios de por medio.(*)
(*) Texto vigente según modificatoria efectuada por el art. 2 del Decreto Legislativo N ° 1307, publicado el 30-12-2016. 235
ART. 359 EL JUZGAMIENTO
expulsado formalmente por razón de ilicitud [STSE 95/2010, de 12 de febrero]. Esta doc
trina, que no vulnera el contenido constitucionalmente garantizado del derecho a la no
autoincriminación, es la que recoge el citado artículo 376, numeral 1, del Código Proce
sal Penal. De otro lado, la confesión, si se presta con respeto a las garantías preconocidas
a todo imputado -condiciones externas objetivas con la que se obtuvo- y no resulta inve
rosímil, en tanto se acredite con otros medios de prueba el cuerpo del delito -existencia
del delito-, puede ser idónea para acreditar la autoría del confesante en el delito ya esta
blecido por otras pruebas [STSE 1105/2007, del 21 de diciembre]”.
V. Respecto al inciso 5
Cuando el abogado defensor del acusado injustificadamente se ausente de la audien
cia, rige lo dispuesto en el numeral 1 y 3 del artículo 85, excluyéndosele de la defensa. El
inciso 1 del artículo 85 del Código Procesal Penal prescribe: “Si el abogado defensor no
concurre a la diligencia para la que es citado, y esta es de carácter inaplazable, será reem
plazado por otro que, en ese acto, designe el procesado, o por un defensor público, lleván
dose adelante la diligencia”; y el inciso 3 del citado artículo refiere que: “El juez o colegiado
competente sanciona, de conformidad con el artículo 292 de la Ley Orgánica del Poder
Judicial, al abogado defensor que injustificadamente no asiste a una diligencia a la que ha
sido citado o que injustificadamente abandona la diligencia que se estuviere desarrollando”.
§3 BIBLIOGRAFÍA
CA LD ERÓ N CEREZO, Ángel y C H O C L Á N M ONTALVO, Jo sé Antonio (2002). Derecho Procesal Penal.
Madrid: Dykinson; CA RN EV A LI R O D R ÍG U EZ , Raúl (2008). “Derecho Penal como ultima ratio. Hacia
una Política Criminal racional”. En: lus et Praxis [online]. Volumen 14, pp. 13-48. Recuperado de: < https://
[Link] [Link]/[Link]?script=sci_abstract& pid=S071800122008000100002& lng=es& nrm =iso> ;
PICÓ IJU N O Y , Joan (1997). Las garantías constitucionales del proceso Barcelona: Bosch Editor, p. 54.
239
Artículo 36®„- Continuidad!, suspensión e interrupción del juicio
1. Instalada la audiencia, esta seguirá en sesiones continuas e ininterrumpidas basta
su conclusión. Si no fuere posible realizar el debate en un solo día, este continuará
durante los días consecutivos que fu eran necesarios hasta su conclusión.
2. L a audiencia solo podrá suspenderse:
a) Por razones de enferm edad deljuez, del fisca l o del im putado o su defensor;
b) Por razones de fu erza mayor o caso fortuito; y,
c) Cuando este Código lo disponga.
3. L a suspensión del juicio oral no podrá exceder de ocho días hábiles. Superado el
impedimento, la audiencia continuará, p revia citación por el medio m ás rápido, a l
día siguiente, siempre que este no dure m ás delplazo fijad o inicialm ente. Cuando
la suspensión dure m ás de ese plazo, se producirá la interrupción del debate y se
dejará sin efecto eljuicio, sin perjuicio de señalarse nueva fecha p a ra su realización.
4. Si en la mism a localidad se h alla enfermo un testigo o un perito cuyo examen se
considera de trascendental im portancia, eljuzgado puede suspender la audiencia
p ara constituirse en su domicilio o centro de salud, y exam inarlo. A esta declaración
concurrirán eljuzgado y las partes. L as declaraciones, en esos casos, se tom arán lite
ralmente, sin perjuicio de film arse o grabarse. De ser posible, el juzgado u tilizará
el método de videoconferencia.
5. Entre sesiones, o durante elplazo de suspensión, no podrán realizarse otros juicios,
siempre que las características de la nueva causa lo perm itan.
Concordancias:
CPP: arts. 356 inc. 2, 363, 369, 458 inc. 1.
H e n r y C é s a r F l o r e s L iz a r b e
El gran problema que padecemos en la etapa final de juzgamiento es que los jueces
no están dando cumplimiento estricto a las únicas causales por las cuales se puede inte
rrumpir o suspender el juzgamiento. Las causas de suspensión del juicio oral tienen regu
lación expresa en este artículo.
(1) El comentario a este dispositivo procesal, ha sido abordado de modo impecable por el maestro y gran amigo
Francisco Celis Mendoza Ayma, actual juez superior arequipeño de la Sala Penal Nacional. Por lo que,
240 trasladaremos sus propuestas en lo concerniente a este breve comentario.
PRECEPTOS GENERALES A R T. 360
justificación de inasistencia de los órganos de prueba. Y por defecto se retorna a las vie
jas prácticas inquisitoriales del registro escriturado, mediatizado por el registro de audio.
Con ello la oralidad pervierte pues el juicio oral, configurado en contradictorio continuo,
deja de ser el centro directo de producción de prueba integral. En efecto, se despliegan dos
escenarios: i) uno, la audiencia como escenario de producción de prueba en audiencia, con
trolado por los sujetos procesales, pero innecesariamente vinculada a su registro detallado
en audio. y/o por escrito, para “conservar la información”; y, ii) otro, no controlada por
los sujetos procesales, de repaso indirecto de la información “conservada” con el registro
en audio y/o escrito, fuera del juicio oral. El efecto directo es la pérdida de centralidad de
la etapa de juicio. Ahora, lo central será ese incontrolado momento posterior de revisión
indirecta de la información registrada. Con esta práctica se enervan todos los principios
configuradores de la audiencia y se afecta la continuidad de juzgamiento.
El juzgamiento debe ser continuo por necesidad de aprehensión cognitiva del objeto
del proceso. En efecto, es central que la materialización de una audiencia se configure en
continuidad; empero, por excepción, se puede suspender la continuidad del juicio. Los
supuestos de suspensión son taxativos, y están previstos en el artículo 360 del Código Pro
cesal Penal (en adelante, CPP). Así, la audiencia solo podrá suspenderse: a) por razones
de enfermedad del juez, del fiscal o del imputado o su defensor; b) por razones de fuerza
mayor o caso fortuito; y, c) cuando el CPP lo disponga. Los supuestos de suspensión se
clasifican en causas subjetivas y objetivas.
• La enfermedad de algún testigo o perito (inc. 4 del art. 360 del CPP). En el caso
de que su examen sea de trascendental importancia, el juzgado suspenderá la
audiencia para constituirse en su domicilio o centro de salud y examinarlo.
El literal c del inciso 2 del artículo 360 del CPP contempla como causa de suspen
sión: “cuando este código lo disponga”, es una exigencia de expresa previsión. En efecto,
así está regulado en los incisos 1 y 3 del artículo 374 del CPP: i) si el órgano jurisdiccional
observa la posibilidad de una calificación jurídica de los hechos objeto del debate que no
han sido considerados por el Ministerio Público, y si alguna de las partes anuncia que no
está preparada, el juez penal suspenderá el juicio hasta por cinco días; ii) similar situación
se presenta cuando la fiscalía introduce un escrito de acusación complementaria y final
mente, iii) otro supuesto de suspensión está regulado en el inciso 4 del artículo 387 del
241
ART. 360 EL JUZGAMIENTO
CPP que regula el supuesto de retiro de acusación, en esa situación el juez resolverá en la
misma audiencia o la suspenderá con tal fin por el término de dos días hábiles.
El inciso 5 del artículo 360 del CPP prohíbe que entre sesiones, o durante el plazo de
suspensión, se realicen otros juicios, siempre que las características de la nueva causa lo per
mitan. Con este mandato se pretende preservar la unidad de la continuidad de juzgamiento
con la producción de una información concentrada e integral de prueba. Generar otro con
tradictorio probatorio correspondiente a un proceso diferente, tendrá el costo de afectar la
unidad del conocimiento producto de la actividad probatoria contradictoria y continua del
juicio. El mandato se presenta tanto para las audiencias con sesiones continuas como para
las audiencias con suspensión. El principio de continuidad de juzgamiento se optimiza con
el deber procesal de concentración de actos del juicio, impuesto por el inciso 5 del artículo
360 del CPP, el cual prescribe que entre sesiones no podrán realizarse otros juicios. Se trata
de un imperativo procesal de obligatorio cumplimiento por los operadores jurisdiccionales.
Si se conoce otra causa con actividad probatoria que corresponde a otro objeto, afec
tará el dominio cognitivo integral y auténtico del caso, pues se perturbará la atención y/o
la memoria, por la dispersión de ellas sobre objetos distintos de juzgamiento. Por esa razón,
la prohibición de no realizar otros juicios “entre sesiones” debe interpretarse rigurosamente;
así, las sesiones sucesivas -en el día, al día siguiente o subsiguiente- deben corresponder
al mismo caso, hasta su conclusión.
La excepción de que siempre “(...) que las características de la nueva causa lo permi
tan”, debe interpretarse de manera restrictiva; de lo contrario, la excepción se tornaría en
regla. La razonabilidad de la limitación es en función de los objetivos que se persiguen con
la optimización del principio de continuidad de juzgamiento.
(2) Reiteramos que la sujeción lúcida en cuanto al comentario de este artículo proviene de la pluma del honorable
magistrado Francisco Celis Mendoza Ayma, quien con ese avocamiento impenitente va compartiendo y
difundiendo este tipo de análisis. No aparece una cita específica a alguna fuente, pues muchas de ellas son
242 compartidas en textos sueltos.
PRECEPTOS GENERALES ART. 360
^ BIBLIOGRAFÍA
CA LD ERÓ N CEREZO , Ángel y C H O C L Á N M ONTALVO, José Antonio (2002). Derecho Procesal Penal.
Madrid: Dykinson; CA RN EV A LI R O D R ÍG U EZ , Raúl (2008). “Derecho Penal como ultima ratio. Hacia
una Política Criminal racional”. En: lus et Praxis {online}. Volumen 14, pp. 13-48. Recuperado de: < https://
[Link]/[Link]?script=sci_abstract& pid=S071800122008000100002& lng=es& nrm =iso> ;
PICÓ IJU N O Y , Joan (1997). Las garantías constitucionales del proceso Barcelona: Bosch Editor, p. 54.
243
Artículo 36L- Oralidad y registro
1. La audiencia se realiza oralmente, pero se documenta en acta. El acta contendrá
una síntesis de lo actuado en ella y será firm ada por el juez o juez presidente y
el secretario. Los jueces, el fiscal, y la defensa de las partes pueden hacer constar
las observaciones a l acta que estimen convenientes. Asimismo, la audiencia podrá
registrarse m ediante un medio técnico, según el reglamento que a l efecto dicte el
órgano de gobierno del PoderJu d icial.
2. E l acta y, en su caso, la grabación dem ostrarán el modo como se desarrolló eljuicio,
la observancia de las form alidades previstas p a ra él, las personas que han interve
nido y los actos que se llevaron a cabo. Rige a este efecto el artículo 121 del presente
Código.
3. Toda petición o cuestión propuesta en audiencia será argum entada oralmente, a l
igu al que la recepción de las pruebas y, en general, toda intervención de quienes
participan en ella. Está prohibido d ar lectura a escritos presentados con ta l fin ,
salvo quienes no puedan h ablar o no lo supieren hacer en el idiom a castellano, en
cuyo caso intervendrán por escrito, salvo que lo hagan por medio de intérprete.
4. L as resoluciones serán dictadas y fun dam en tadas verbalmente. Se entenderán
notificadas desde el momento de su pronunciam iento, debiendo constar su registro
en el acta.
Concordancias:
C P P : arts. I irte. 2 , 1 2 1 , 3 5 6 irte. 1.
D a ñ il o E s p in o z a C a r o
El artículo 361, inciso 1 del CPP si bien nos habla de la oralidad de la que debe estar
revestida toda la audiencia del juicio oral, también se refiere a la documentación de esta
audiencia. Los formatos digitales, hoy en día, vienen reemplazando muy buena parte de
las transcripciones y actas judiciales que antes se plasmaban en papel; y es que aún se torna
necesaria -y, en ocasiones, imprescindible- la utilización de actas de audiencias, donde
se describan los datos precisos y fundamentales de la audiencia, y que luego vienen a ser
incorporados en el expediente judicial. Estos datos se resumen, en el señalamiento de hora
y fecha de la realización de la audiencia, la identificación de los sujetos procesales presen-
244 tes, así como la descripción de los inconcurrentes, para luego proceder a describir los actos
PRECEPTOS GENERALES ART. 361
más resaltantes del desarrollo de la audiencia, y de este modo no abusar del uso del soporte
documental para la elaboración del acta. Esto es permitido gracias a la plenitud de con
ciencia de las partes procesales, en la existencia de un formato digital en audio o video
que resguardará el íntegro de la audiencia, y que de este modo protegerá cada instante
del desarrollo de la misma, garantizando los derechos de todas las partes Íntervinientes.
En .este orden, el artículo 361, inciso 1 del CPP explica el documento primordial de
la realización de las audiencias: el acta. Como señalábamos en el párrafo anterior, a pesar
de las bondades que nos ofrecen los formatos digitales, se hace vital e imprescindible la uti
lización de las actas. Por esta razón, y a fin de normar la utilización y el correcto empleo
de las actas judiciales, el Consejo Ejecutivo del Poder Judicial, a través de la Resolución
Administrativa N ° 014-2017-CE-PJ de fecha 11 de enero de 2017, aprobó el Reglamento
del Nuevo Despacho Judicial del Módulo Penal Corporativo de las Cortes Superiores de
Justicia de la República, el mismo que en el artículo 29 enumera los datos que deben con
tener las actas de registro de audiencias:
a) Los datos de identificación del proceso en el siguiente orden: número del cua
derno o expediente judicial, identificación del juzgado o sala, nombre del juez
y del especialista judicial de realización de audiencias que intervienen, nombre
del especialista judicial de causas, nombre del imputado y del agraviado, tipo de
delito.
d) En el caso de los fiscales, los defensores públicos y los procuradores públicos, solo
se consignará su nombre completo, cuando los demás datos se encuentren pre
viamente registrados en un archivo físico y/o digital a cargo de los coordinado
res judiciales de audiencias, debiendo estos comunicar cualquier variación de sus
datos de ubicación.
245
ART. 361 EL JUZGAMIENTO
Por otro lado, tenemos que el inciso segundo del artículo in comento nos remite al
artículo 121 del CPP,' respecto a la eficacia e invalidez de un acta, y es que este artículo
invocado describe las situaciones en las que el acta fiscal o judicial puede carecer de efica
cia, estableciendo dos situaciones, como son la falta de certeza sobre las personas que han
intervenido en la actuación procesal, o la falta de firma del funcionario que la redactó.
Creemos que la fórmula empleada es la más idónea, toda vez que el mismo artículo 121
en su inciso segundo resta fuerza a la omisión en el acta de alguna formalidad, señalando
que esto solo la privaría de sus efectos “(•■ •) cuando ellas no puedan ser suplidas con certeza
sobre la base de otros elementos de la misma actuación o actuaciones conexas, o no puedan
ser reproducidas con posterioridad y siempre que provoquen un agravio específico e insub
sanable a la defensa del imputado o de los demás sujetos procesales”(1). Esto debe enten
derse desde la dinámica del nuevo modelo acusatorio adversarial que se viene instalando
en nuestras cortes de justicia, y donde existe la posibilidad de dejar constancia del desarro
llo de las audiencias a través de otros medios técnicos, diferentes a la elaboración de actas.
El inciso tercero nos recuerda el carácter adversarial que deberá tener la audiencia de
juicio oral, determinando que toda petición, cuestión y prueba propuesta por las partes
procesales, en el acto de audiencia, deberá ser oralizado. Este es uno de los fines supremos
del juicio oral, y es que será con la oralización y las reglas del litigio en una audiencia que
el juez podrá formar su convicción y valorar mejor los elementos probatorios alcanzados
debido a que esta -la oralización- constituye la mejor forma de comunicación de los seres
humanos, muy por el contrario, debemos decir que lo escrito en un papel transmitirá poco
en cuanto a la real búsqueda de la verdad, a la que aspira el juzgador.
Es por esta razón que hoy en día hablamos de una dicotomía entre la evolución que
tuvo la humanidad y el Derecho con la aparición de la escritura, y actualmente la impor
tancia que retoma el lenguaje oral -pues pasar de lo verbal a lo escrito marcó la frontera
entre lo primitivo y lo civilizado- con la entrada en vigencia del mundo de las letras, que
irónicamente visto desde el proceso penal puede ser una involución, no resultando con
sonante con los criterios legales procesales actuales, debido a que lo escrito además de*
246 (1) Artículo 121 del Código Procesal Penal (invalidez del acta).
PRECEPTOS GENERALES ART. 361
^ BIBLIOGRAFÍA
SERJE JIM E N E Z , Claudia Helena (2014). “La oralidad en el sistema acusatorio: apuntes desde la teoría de
la comunicación”. En: Actualidad Penal. Lima: Instituto Pacífico.
(2) SERJE JIM É N E Z , Claudia Helena (2014). “La oralidad en el sistema acusatorio: apuntes desde la teoría de la
comunicación”. En: Actualidad Penal. Lima: Instituto Pacífico, p. 355. 247
Artículo 362 Incidentes
o"
Concordancia:
CPP: art, 361.
D áñelo E s p in o z a C a r o
La fórmula empleada por nuestros legisladores respecto a este artículo no ha sido muy
original, toda vez que se habrían adoptado los términos empleados por la legislación chilena
para dicha figura, ya que el Código Procesal Penal de Chile, publicado el 12 de diciembre
de 2000, establece en su artículo 290 que: “Los incidentes promovidos en el transcurso
de la audiencia del juicio oral se resolverán inmediatamente por el tribunal. Las decisiones
que recayeran sobre estos incidentes no serán susceptibles de recurso alguno”, texto muy
similar al establecido por nuestra norma adjetiva en el artículo 362.
En el desarrollo de un juicio oral pueden invocarse cuestiones que deben ser resueltas
por el juzgador antes del objeto materia de fondo, estas cuestiones resultan accesorias al
fondo del proceso, lo que precisamente deviene en darles el nombre de “incidentes”. Para
la Real Academia de la Lengua Española, el concepto de incidente se define por: “cues
tión distinta del asunto principal del juicio pero con él relacionada, que se ventila y decide
por separado, a veces sin suspender el curso de aquel, y otras, suspendiéndolo”. Por ello,
podemos decir que uno de los elementos para la existencia de un incidente es la accesorie-
dad respecto del objeto materia de fondo, y un pronunciamiento especial del juzgador.
En sentido similar opina Neyra Flores, quien señala que todas las cuestiones que se
susciten durante el juicio y requieran de la decisión del órgano jurisdiccional, caen dentro
de la categoría de incidentes, los que deben ser deducidos por las partes tan pronto se genere
el hecho que los motiva, pues la dinámica del juicio oral exige que esta facultad precluya
248
PRECEPTOS GENERALES ART. 362
BIBLIOGRAFÍA
BE N A V EN TE CH O R R ES, Hesbert (2014). “Lecturas del sistema acusatorio: bases para su marco filosó
fico”. En: Actualidad Venal. N ° 2. Lima: Pacífico; B IN D E R , Alberto (1993). Introducción a l Derecho Procesal
Venal. Buenos Aires: Ad-Hoc, 1993; RUA, Gonzalo y G O N Z Á L E Z , Leonel (2018). “El rol del juez en un
sistema adversarial. Fundamentos y técnicas de conducción de Audiencias”. En: Revista Sistemas Judiciales.
Una perspectiva integral sobre la administración de justicia. Año 17, N ° 21; N E Y R A FLO RES, José Antonio
(2010). Manual del nuevo proceso penal & de litigación oral. Lima: Idemsa; SA N T A CRUZ CA H U ATA , Julio
César (2010). “Las técnicas de dirección judicial de los interrogatorios en el juicio oral”. En: Revista de inves
tigación de la Academia de la Magistratura. Tomo II, N ° 9- Lima: Academia de la Magistratura.
(1) NEYRA FLORES, José Antonio (2010). Manual del nuevo proceso penal & de litigación oral. Lima: Idemsa,
p. 220.
Artículo 363„- Dirección del juiido
1, El juez penal o eljuez presídeme d,eljuzgado colegiado dirigirán eljuicio y ordenará
los actos necesarios para su desarrollo. Le corresponde garantizar el ejercicio pleno
de la acusación y de la defensa de las partes. Está facultado p a ra im pedir que las
alegaciones se desvíen hacia aspectos impertinentes o inadmisibles, sin coartar el
razonable ejercicio de la acusación y de la defensa. También lo está para limitar
el uso de la p alab ra a las partes y a sus abogados, fijan d o lím ites igualitarios p ara
todos ellos, de acuerdo a la naturaleza y com plejidad del caso, o p a ra interrum pir
a quien hace uso m anifiestam ente abusivo de su facultad.
2. En los casos dejuzgados colegiados, la dirección deljuicio se turnará entre sus demás
integrantes.
Concordancias:
CPP: arts. IX, 84 inc. 9; CPC: art. II; LOPJ: arts. 5, 201.
Así, la dirección judicial del juicio oral se encuentra orientada a cumplir diversos fines
relacionados con cada uno de los actores del proceso®, siendo estos fines los siguientes:
(1) BINDER, Alberto (1993). Introducción al Derecho Procesal Penal. Buenos Aires: Ad-Hoc, p. 233.
(2) RUA, Gonzalo y GONZALEZ, Leonel (2018). “El rol del juez en un sistema adversarial. Fundamentos y
técnicas de conducción de audiencias”. En: Revista SistemasJudiciales. Una perspectiva integral sobre la administra
ción dejusticia. Año 17, N ° 21. Recuperado de: < [Link]
sistemas-por-audiencia/>.
(3) SANTA CRUZ CAHUATA, Julio César (2010). “Las técnicas de dirección judicial de los interrogatorios en el
juicio oral”. En: Revista de investigación de la Academia de la Magistratura. Tomo II, N ° 9- Lima: Academia de la
250 Magistratura, p. 219.
PRECEPTOS GENERALES ART. 363
Al respecto Ferrajoli señaló lo siguiente: “se puede llamar acusatorio a todo sis
tema procesal que concibe al juez como un sujeto pasivo rígidamente separado de
las partes y al juicio como una contienda entre iguales iniciada por la acusación,
a la que compete la carga de la prueba, enfrentada a la defensa en un juicio con
tradictorio, oral y público y resuelta por el juez según su libre convicción”(4). Y es
que la estructura del juicio oral está diseñada de tal manera que exige la contra
dicción: alegatos del fiscal/alegatos de la defensa; examen/contra examen/reexa-
men/recontra examen, etc.; siendo por ello el espacio propio donde se desarrollan
ampliamente la acusación y la defensa.
c) Otorgar legitimidad al juicio oral. Nos dice Santa Cruz Cahuata(5) que la reali
zación pública del juicio oral permite a la sociedad evaluar la actuación de jueces,
fiscales y abogados, formarse opinión sobre los procedimientos y normas que se
aplican en el juicio y, finalmente, evaluar la sentencia en función de lo visto y oído
en el proceso. La percepción de la sociedad sobre el desenvolvimiento correcto del
juicio oral y la justicia de la decisión es un requisito importante para la legitimi
dad del proceso. En este sentido, los jueces deben conducir el juicio oral con pru
dencia, evitando incurrir en “populismo”, de forma tal que la sociedad perciba su
legitimidad. No obstante, debe de quedar claro que entre la percepción social y el
orden jurídico constitucional, los magistrados tienen que optar por este último.
d) Aprovechar los recursos escasos. Una tarea loable es la que desempeñan los jue
ces en la mayoría de sus despachos, y es que generalmente los recursos asignados
para sus labores son los mínimos y más escasos, careciendo de personal adminis
trativo, de logística, de bienes inmuebles y deviniendo cada una de estas carencias
en recarga laboral, que solamente causa daño al sistema judicial. Es también uno
de los fines de la dirección judicial, la correcta conducción y administración de
las audiencias, debiendo limitar las prácticas que signifiquen dilación en el desa
rrollo de audiencias y con ello en gastos injustificados de recursos al Estado, las
mismas que pueden ser sintetizadas en menor cantidad de audiencias.
Asimismo, respecto a las alegaciones y los límites del uso de la palabra, concedidos
en el desarrollo de la audiencia de juicio oral, se han diseñado diversos tratados y manua
les del buen litigante. Somos de la opinión que nuestro sistema procesal penal, en cuanto
al desarrollo del juicio oral, no debe revestir fórmulas estrictas de legalidad, dando paso al
(4) ídem.
(5) Ibídem, p. 220. 251
ART. 363 EL JUZGAMIENTO
criterio y poder de discrecionalidad con la que se encuentra facultado el juez, a fin de hacer
dinámico el desarrollo del juicio oral, y de este modo lograr los fines máximos del mismo.
El profesor Benavente Chorres® gráfica del modo siguiente lo antes afirmado: “(...)
En una audiencia de juicio oral en el Estado de Puebla (México), quien interrogaba no
podía hacer la técnica de lectura de declaración previa para refrescar memoria, por lo que
el tribunal de enjuiciamiento le retiró la autorización para realizar la referida técnica. En
tal sentido, el segundo párrafo del artículo 372 del Código Nacional de Procedimientos
Penales de los Estados Unidos Mexicanos ordena que el juez se abstenga de interrumpir
los interrogatorios, salvo si media objeción fundada de parte o para mantener el orden en
la audiencia. Si el problema era que el interrogador tenía que subrayar la parte del texto
que el órgano de prueba dará lectura y enseñárselo a la parte contraria para control hori
zontal, ¿cuál sería el problema si el tribunal así lo hubiese señalado? ¿Ahora los jueces juz
gan formas y no hechos? ¿Acaso nos estamos deteniendo en pequeñeces? ¿De nuevo el
sillón cómodo y mullido?”. De este modo, el citado profesor nos advierte sobre los lími
tes que el sistema acusatorio estaría imponiendo de modo implícito a los jueces, a quie
nes señala no deben verse reducidos a una imagen de “niños a quienes se les pueda men
tir”, ni mucho menos debemos llegar a magnificar la idea del abogado mentiroso. Debe
ser el marco constitucional el modo en cómo se puedan sortear las distintas variables que
se presentan en un juicio oral.
En el mismo sentido, Benavente Chorres® realiza una lectura ética del camino que
debe seguirse, a fin de lograr el esclarecimiento de los hechos y encontrar la verdad:
• Si se sabe la verdad sobre el hecho, no se pregunta para lograr una mentira sino
para aclarar esa verdad.
• Preguntar construyendo una mentira hace cómplice (en un sentido ético) del
delito al abogado que interroga.
• Se pregunta para conocer con exactitud cuáles son los hechos más ajustados a la
realidad.
(6) BENAVENTE CHORRES, Hesbert (2014). “Lecturas del sistema acusatorio: bases para su marco filosófico”.
En: Actualidad Penal. N ° 2. Lima: Pacífico, p. 239-
252 (7) Ibídem, p. 268.
PRECEPTOS GENERALES ÁRI. 363
^ BIBLIO G RA FÍA
B EN A V EN TE C H O RRES, Hesbert (2014). “Lecturas del sistema acusatorio: bases para su marco filosó
fico”. En: Actualidad Penal. N ° 2. Lima: Pacífico; B IN D E R , Alberto (1993). Introducción a l Derecho Procesal
Penal. Buenos Aires: Ad-Hoc, 1993; RUA, Gonzalo y G O N Z Á L E Z , Leonel (2018). “El rol del juez en un
sistema adversarial. Fundamentos y técnicas de conducción de Audiencias”. En: Revista Sistemas Judiciales.
Una perspectiva integral sobre la administración de justicia. Año 17, N ° 21; N E Y R A FLO RES, José Antonio
(2010). Manual del nuevo proceso penal & de litigación oral. Lima: Idemsa; SA N TA CRUZ CA H U ATA , Julio
César (2010). “Las técnicas de dirección judicial de los interrogatorios en el juicio oral”. En: Revista de inves
tigación de la Academia de la Magistratura. Tomo II, N ° 9- Lima: Academia de la Magistratura.
253
Artículo 364,- Poder disciplinario y discrecional
1. El poder disciplinario permite al juez mantener el orden y el respeto en la sala de
audiencias, así como disponer la expulsión de aquel que perturbe el desarrollo del
juicio, y mandar detener hasta por veinticuatro horas a quien amenace o agreda
a los jueces o a cualquiera de las partes, sus abogados y los demás intervinientes
en la causa, o im pida la continuidad deljuzgam iento, sin perjuicio de las acciones
penales a que hubiere lugar. En el caso que un acusado testigo o perito se retire o
aleje de la audiencia sin perm iso del ju ez o del ju ez presidente, se dispondrá que
sea traído q la m ism a por la fu erza pública.
2. El defensor de las partes podrá ser expulsado de la sala de audiencias, previo
apercibim iento. En este caso será reem plazado por el que designe la parte dentro
de veinticuatro horas o, en su defecto, por el de oficio.
3. Cuando la expulsión recaiga sobre el acusado se dictará la decisión apropiada que
garantice su derecho de defensa, en atención a las circunstancias del caso. Tan pronto
como se autorice la presencia del acusado, se le in struirá sobre el contenido esencial
de aquello sobre lo que se haya actuado en su ausencia y se le d ará la oportunidad
de pronunciarse sobre esas actuaciones.
4. Cuando se conceda a l acusado el derecho de exponer lo que estime conveniente a
su defensa, lim itará su exposición a l tiempo que se le ha fijad o . Si no cumple con
las limitaciones precedentes se le podrá llam ar la atención y requerirlo. En caso de
incumplimiento podrá darse por term inada su exposición y, en caso grave, disponer
se le desaloje de la sala de audiencias. En este último supuesto o cuando el acusado
se muestre renuente a estar presente en la audiencia, la sentencia podrá leerse no
estando presente el acusado, pero con la concurrencia obligatoria de su abogado
defensor o el nombrado de oficio, sin perjuicio de notificársele posteriormente.
5. E l poder discrecional perm ite a l ju ez resolver cuestiones no regladas que surjan en
eljuicio, cuya resolución es necesaria p a ra su efectiva y debida continuación.
Concordancias:
CPP: arts. 73, 84 inc. 9; CPC: art. 33; LOPJ: arts. 3, 201.
D a n il o E s p in o z a C a r o
El juez es el director del juicio oral, y como tal tiene que hacer respetar el orden y
disciplina de su desarrollo, teniendo como facultad la de expulsar del recinto a las perso
nas que causen alteración en el buen desenvolvimiento de la audiencia. Si bien es cierto
que, este artículo guarda plena concordancia con el artículo 217 del Código de Proce
dimientos Penales(1), debemos señalar que la técnica empleada por nuestros legisladores,
se asemeja mucho a la diseñada por sus pares chilenos en el Código Procesal Penal del
2010, el mismo que en sus artículos 293 y 294(2) desarrolla los deberes de los asistentes a
la audiencia del juicio oral y las sanciones de quienes infrinjan las medidas de publicidad
de la audiencia. Podemos anotar, a diferencia de lo establecido por la legislación chilena,
la posible expulsión del fiscal, ya que en nuestra legislación no se contempla ese supuesto,
podiendo advertirse una posible expulsión del abogado defensor, a quien el patrocinado
podrá reemplazar en el plazo de veinticuatro horas o, en caso contrario, podrá ser reem
plazado por el abogado defensor público. Debemos señalar que, en dicha técnica nues
tros legisladores se habrían apartado del concepto diseñado en el nuevo modelo procesal
de igualdad de partes, toda vez que de tenerse en cuenta los mismos derechos y deberes
para las partes procesales, también se debió contemplar una posible expulsión del fiscal a
cargo del caso, siempre y cuando haya perturbado el normal desarrollo de la audiencia.
las partes o a la propia sala o impide la continuidad del juzgamiento, sin perjuicio de las acciones a que
hubiere lugar.
2. Si es el defensor el expulsado, será reemplazado por el que se designe en ese acto o, en su caso, por el de
oficio.
3. Si es el acusado, se puede proceder en su ausencia sólo si no se considere indispensable su presencia, y en
tanto no sea de temer que su presencia perjudique gravemente el transcurso de la audiencia. En todo caso,
al acusado se le debe dar la oportunidad de manifestarse sobre la acusación y las actuaciones del juicio
oral.
4. Tan pronto como se autorice la presencia del acusado, la sala lo instruirá sobre el contenido esencial de
aquello sobre lo que se haya actuado en su ausencia y le dará la oportunidad de pronunciarse sobre esas
actuaciones.
(2) Código Procesal de Chile
“Artículo 293.- Deberes de los asistentes a la audiencia del juicio oral
Quienes asistieran a la audiencia deberán guardar respeto y silencio mientras no estuvieren autorizados para
exponer o debieren responder a las preguntas que se les formularen. No podrán llevar armas ni ningún ele
mento que pudiere perturbar el orden de la audiencia. No podrán adoptar un comportamiento intimidatorio,
provocativo o contrario al decoro”.
Artículo 294.- Sanciones
Quienes infringieren las medidas sobre publicidad previstas en el artículo 289 o lo dispuesto en el artículo 293
podrán ser sancionados de conformidad con los artículos 530 o 532 del Código Orgánico de Tribunales, según
correspondiere.
Sin perjuicio de lo anterior, el tribunal podrá expulsar a los infractores de la sala.
En caso de que el expulsado fuere el fiscal o el defensor, deberá procederse a su reemplazo antes de continuar
el juicio. Si lo fuere el querellante, se procederá en su ausencia y si lo fuere su abogado, deberá reemplazarlo”.
(3) Código Penal
“Artículo 375.- Perturbación en lugares donde la autoridad ejerce función pública
El que causa desorden en la sala de sesiones del Congreso o de las cámaras legislativas, de los consejos muni
cipales o de los tribunales de justicia u otro lugar donde las autoridades públicas ejercen sus funciones o el
que entra armado en dichos lugares, será reprimido con pena privativa de libertad no mayor de un año o con
prestación de servicio comunitario de veinte a treinta jornadas”.
ART. 364 EL JUZGAMIENTO
tipo penal que solo exige para su configuración típica la comprobación de la producción
de un acto de desorden en la sala de audiencias por parte del sujeto activo. De una lectura
rápida de ambas normas, se puede advertir que una situación de alteración del orden en el
desarrollo de una audiencia podría devenir en la comisión de un delito, por lo que se debe
tener en cuenta una correcta interpretación del CPP, y del animus del sujeto activo, pasi
ble de una imputación penal por estas circunstancias.
El artículo 363, inciso 3 del CPP nos habla de la posibilidad de expulsión del acusado,
para aquellos supuestos en los que este haya alterado el orden del desarrollo de la audien
cia. Se ha señalado en la práctica que estas situaciones se ven generadas por los acusados,
incluso como parte de su estrategia de defensa, toda vez que alterando el orden (incre
pando y amenazando a los actores del juicio oral) pretenden desacreditar el desarrollo del
mismo, y de este modo obtener una mínima sanción punitiva.
El inciso cuarto desarrolla la posibilidad con la que cuenta el acusado para poder
acceder directamente al juez, y así exponer lo concerniente a los hechos que se le estarían
imputando; de este modo se explota el derecho de inmediatez del que está ungido. En otras
palabras, se convierte en una oportunidad única, a través de la cual el acusado puede, sin
necesidad de ser un técnico del Derecho, narrar su versión de los hechos ante la autori
dad que tomará la decisión sobre las imputaciones en su contra. Sin embargo, esta posi
bilidad tiene los límites de resguardo y de control de tiempo que se deben guardar en las
audiencias, toda vez que -precisamente- al no tratarse de un profesional del Derecho, el
que se dirija al juez puede excederse en tiempo, utilizando expresiones repetitivas que no
aportarían a su defensa, y que por el contrario solamente causarían dilación en el desa
rrollo de la audiencia.
Finalmente, el inciso quinto vuelve a dotar al juez del juicio oral de las prerrogati
vas y facultades necesarias para resolver cualquier cuestión o circunstancia que devenga
del trámite del proceso penal, y que no se encuentre contemplado en el CPP o en la Ley
Orgánica del Poder Judicial. En el nuevo modelo procesal penal -n o se puede entender
de otro m odo- se sigue respetando el viejo aforismo latino iura novit curia, ya que “el juez
conoce el Derecho” y actúa en función de él, respetando los principios del sistema proce
sal penal y del juicio oral, por lo que cada decisión que adopte deberá ser realizada en este
marco, y con el fin de lograr los fines máximos del juicio oral.
^ BIBLIOGRAFÍA
BEN A V EN TE CH O R R ES, Hesbert (2014). “Lecturas del sistema acusatorio: bases para su marco filosó
fico”. En: Actualidad Penal. N ° 2. Lima: Pacífico; B IN D E R , Alberto (1993). Introducción a l Derecho Procesal
Penal. Buenos Aires: Ad-Hoc, 1993; RUA, Gonzalo y G O N Z Á L E Z , Leonel (2018). “El rol del juez en un
sistema adversarial. Fundamentos y técnicas de conducción de Audiencias”. En: Revista Sistemas Judiciales.
Una perspectiva integral sobre la administración de justicia. Año 17, N ° 21; N E Y R A FLO RES, José Antonio
(2010). Manual del nuevo proceso penal & de litigación oral. Lima: Idemsa; SA N TA CRU Z CA HU ATA , Julio
César (2010). “Las técnicas de dirección judicial de los interrogatorios en el juicio oral”. En: Revista de inves
tigación de la Academia de la Magistratura. Tomo II, N ° 9- Lima: Academia de la M agistratura.
256
Artículo 365o- Delito ee el jinicñ©
Si durante eljuicio se cometiera un delito perseguible de oficio, el juez penal ordenará
levantar un acta con las indicaciones que correspondan y ordenará la detención del
presunto culpable, a quien inm ediatam ente lo pondrá a disposición del fisc a l que
corresponda, remitiéndosele copia de los antecedentes necesarios, a fin de que proceda
conforme a ley.
Concordancias:
C P P : a r t s . IV, 1.
I. Del juicio
El juzgamiento tiene por objeto la actuación de la prueba aportada por las partes, a
fin de formar convicción en el juez y acreditar sus pretensiones, determinando así la cul
pabilidad o no del acusado en la sentencia. Es en esta fase donde cobran virtualidad los
principios de contradicción, inmediación, concentración y publicidad.
A diferencia de las otras etapas, en el juicio oral los sujetos procesales interactúan
directamente de forma dinámica, valiéndose de diversas herramientas como son:
(1) RENGIFO MARÍN, Hilda Mary y otros (2005). L a o r a li d a d en e l proceso p e n a l. Medellín: Editorial Jurídica de
Colombia, p. 10.
(2) ROXIN, Claus (2000). D erecho P ro cesal P en al. Buenos Aires: Editores Del Puerto, p. 358.
(3) Sobre este punto no puede dejarse de revisar la Casación N ° 6l-2009-La Libertad, del 05 de marzo de 2010.
(4) M IXÁN MÁSS, Florencio (2003). Derecho P ro cesal P e n al. Ju ic io o ral. 6a edición. Trujilío: BGL, p. 44. 257
ART. 365 EL JUZGAMIENTO
legítima finalidad de poder influir sobre la decisión del juez de forma que se favo
rezca sus propios intereses®.
1. Nociones generales
Para la realización del juicio oral es necesario que cada una de las partes aporte sus
elementos de prueba (testigos, peritos, documentales), estos tienen por finalidad formar
la convicción del juez con respecto a cada una de sus pretensiones; y en virtud de ello es
importante que las partes obren con buena fe, veracidad y legalidad.
Al instalarse el juicio oral todos los elementos de prueba son creíbles, siendo que
durante el contradictorio deberá demostrarse su falta de fiabilidad. El artículo comen
tado se enmarca en el desarrollo del juicio y busca responder ¿qué pasa cuando en el jui
cio se hace evidente que una de las partes u órgano de prueba ha cometido un delito per-
seguible de oficio?
2. Elementos
Para poder afirmar que nos encontramos con un delito en juicio, se deben presentar
los siguientes elementos:
En este caso, la conducta debe ser generada por las partes. Así, por ejemplo, uno de
los testigos puede acreditar que uno de los litigantes le entregó una suma de dinero a cam
bio de que su declaración sea dirigida en determinado sentido; por su parte, los órganos
de prueba también pueden incurrir en delitos como, por ejemplo, sería revelar el nombre
de otro testigo protegido.
También se requiere que el delito sea perseguible de oficio, descartándose los delitos
de acción privada como la injuria, calumnia o difamación. Cabe precisar que los testigos
no solo pueden incurrir en los delitos contra la administración de justicia, como son la
obstrucción de justicia (artículo 409-A del Código Penal), la revelación indebida de iden
tidad (artículo 409-B del Código Penal), la expedición de prueba o informe falso en pro
ceso judicial (artículo 412 del Código Penal); sino también, en delitos contra la fe pública
258 (5) RENGIFO MARÍN, Hilda Mary y otros (2005). La oralidad en elprocesopenal. Ob. cit., p. 202.
PRECEPTOS GENERALES AKT. 365
(falsificación de documentos, falsedad ideológica, entre otros), u otro delito común (hurto,
robo, homicidio, entre otros).
Debemos tener en cuenta que, el supuesto de hecho del delito se puede generar por
cuatro tipos de conductas:
ii) Cuando el órgano de prueba admite haber cometido un delito que puede o
no estar relacionado con el tema probando; en el primer caso, el testigo puede
admitir haber comprado a otros testigos; en el segundo, el testigo puede decla
rar haber cometido el propio delito materia de juzgamiento -hurto, homicidio,
entre otros-. Aquí, la declaración del órgano de prueba es de naturaleza autoin-
criminatoria, por lo que se debe cuidar de respetar lo previsto en los artículos 163
y 165 del CPP, a fin de que dicha declaración pueda tener efectos jurídicos.
iii) Cuando del debate se advierte la falta de veracidad de lo afirmado por los
órganos de prueba, aquí los testigos rinden su declaración; sin embargo, otros
medios de prueba de forma evidente permiten colegir que dicha manifestación es
falsa. Cabe precisar que para hablar de evidencia, la inexactitud de lo afirmado
debe ser cierta, clara y patente; no basta con tener dos versiones contradictorias,
debiendo descartarse que las diferencias no se motiven en un error de percepción.
iv) Cuando del debate se advierte la falta de veracidad de lo aportado por las par
tes, aquí las partes presentan pruebas documentales; sin embargo, otros medios
de prueba de forma evidente permiten colegir que las instrumentales son falsas o
contienen hechos falsos.
En todos los casos, se requiere que la presunta comisión del delito sea evidente, es
decir, no basta con la sola afirmación de la comisión del ilícito, sino que se requiere de ele
mentos de convicción que la acrediten o la hagan probable.
Una vez que se advierte la comisión del delito, el hecho debe constar en las actas del
juicio, perennizando adecuadamente las formas de su ejecución.
Ahora bien, una problemática se presenta en la redacción del artículo 365 del CPP
que prevé: “si se comete un delito en juicio el juez debe ordenar la detención del presunto
autor”. Debemos partir por señalar que la detención solo podría ser ordenada cuando esta
mos frente a un delito flagrante; sin embargo, por mandato constitucional, es la Policía
Nacional quien detiene en flagrancia y el juez dispone la detención preliminar judicial;
supuesto que no se presenta en este caso, pues para ello debe previamente presentarse un
requerimiento fiscal.
Ahora bien, si el delito es flagrante, conforme a lo previsto en el artículo 446 del CPP, el
fiscal debe requerir la incoación del proceso inmediato®.
Sin embargo, en los casos en los que el testigo deponente afirme hechos que luego de
la actuación de otros elementos de prueba se advierta que son falsos, evidentemente, no
nos encontraremos ante un supuesto de flagrancia, por lo que corresponderá al juez remi
tir al Ministerio Público copia del acta y documentos pertinentes, a fin de que disponga
lo propio. Afirmar lo contrario sería admitir que el juez disponga de motuproprio la deten
ción de una persona, atentando contra el principio acusatorio, ya que será el fiscal quien
decidirá el inicio de las investigaciones.
3. Consecuencias
La existencia de un delito en juicio tendrá dos efectos, intra y extra proceso. En el
primer caso, el juez valorará el elemento de prueba, formando su convicción en determi
nado sentido; así, por ejemplo, descartará la tesis de la parte que presentó testigos influen
ciados. En el segundo caso, el hecho presuntamente ilícito motivará el inicio de un nuevo
proceso (inmediato o común) independiente.
^ BIBLIOGRAFÍA
M IXÁ N MÁSS, Florencio (2003). Derecho Procesal Penal. Juicio oral. 6a edición. Trujillo: BGL; RENGIFO
MARÍN, Hilda Mary y otros (2005). La oralidad en elprocesopenal. Medellín: Editorial Jurídica de Colom
bia; ROXIN, Claus (2000). Derecho Procesal Penal. Buenos Aires: Editores del Puerto.6
(6) Sobre este punto, debe revisarse el Acuerdo Plenario Extraordinario N ° 02-2016/CIJ-116, del 01 de junio de
2016, sobre el proceso penal inmediato reformado. Legitimación y alcances.
260 (7) Ibídem, fundamento jurídico 8A.
Árííciiil© 366»“ Auxiliar jiirl§diect©jaal
1. E l auxiliar jurisdiccional del juzgado adoptará las acciones pertinentes para que se
efectúen las notificaciones ordenadas y se encuentren en lugar adecuado los objetos
o documentos cuya presentación en audiencia ha sido ordenada.
2. Igualm ente, está obligado a realizar las coordinaciones p a ra la asistencia p u n tu al
del fiscal, de las partes y de sus abogados, así como p ara la comparecencia de los
testigos, peritos, intérpretes y otros intervinientes citados por eljuzgado.
3. Corresponde adem ás a l au x iliar jurisdiccional deljuzgado la fe pública ju d icial, a sí
~como, a través delpersonal a su cargo, el control de la documentación y registros del
juzgado, el apoyo a l juzgado durante elju icio y la responsabilidad de la confección
y custodia de las actas deljuicio y dem ás registros, incluso de los medios técnicos de
reproducción y archivo, de conform idad con el reglamento aprobado por el órgano
de gobierno del Poder Ju d icial.
Concordancias:
C P P : a r t. 3 6 9 ; C P C : a rts. 3 4 , 3 6 ; L O P J : a rts. 2 4 9 a l 2 3 6 .
I. Del juzgamiento
El Código Procesal Penal (en adelante, CPP) ha estructurado el proceso penal defi
niendo al juicio oral como su fase estelar, donde se ponen de manifiesto los principios de
inmediación, contradicción, oralidad, publicidad y concentración, además del debido res
peto al principio acusatorio que se convierte en la columna vertebral que sostiene todo el
proceso.
Así, el juicio oral es el mejor y más eficaz instrumento que permite hacer justicia, y
a la vez respetar la libertad y la dignidad del hombre. Bajo la dirección del juez, las partes
exhiben sus pretensiones, se controlan recíprocamente en la producción de la prueba y dis
cuten para poner sus conclusiones a consideración del juzgador(1); es decir, el juez observa
directamente la prueba y tiene contacto inmediato con las partes (fundamentalmente acu
sador y acusado). El juicio se realiza de un modo público, a efectos de que los ciudadanos
pueden ver por qué y sobre la base de qué pruebas un conciudadano será encerrado en la
cárcel, y donde se garantiza la posibilidad de que el acusado se defienda®.
(1) CLARIÁ OLMEDO, Jorge A (1984). Derecho P ro cesal P e n al. Tomo III. Buenos Aires: Rubinzal Culzoni Edito
res, p. 112.
(2) BINDER, Alberto (1997). P o lítica c rim in a l de l a fo rm u lació n a l a p r a x is . Buenos Aires: Ad-Hoc, p. 218. 261
ÁRT. 366 EL JUZGAMIENTO
en el proceso y deben integrar los vacíos, forzar la interpretación y erigirse como los fun
damentos últimos de la argumentación jurídica y del razonamiento judicial®.
La aplicación del nuevo modelo procesal penal exigió que el Poder Judicial imple-
mente un nuevo modelo de despacho judicial, en el que bajo el cargo de auxiliar jurisdic
cional se comprenda a un conjunto de operadores que cumplen distintos roles®.
(3) BAYTELMAN, Andrés y otros (2003). Desafíos en la reforma procesal p e n a l en el contexto latinoamericano. Lima:
Academia de la Magistratura, p. 4.
(4) Conforme a la Resolución Administrativa N ° 082-2013-CE-PJ, publicada el 3 de julio de 2013, que aprueba
el Manual de Organización y Funciones de los Organos Jurisdiccionales Penales de las Cortes Superiores de
Justicia. También debe tomarse en cuenta la Resolución Administrativa N ° 014-2017-CE-PJ, publicada el 11
de febrero de 2017, que aprueba el Reglamento del Nuevo Despacho Judicial del Módulo Penal Corporativo de
262 las Cortes Superiores de Justicia de la República.
PRECEPTOS GENERALES ART. 366
De lo expuesto podemos colegir que el nuevo despacho judicial presenta una estruc
tura dinámica acorde al nuevo proceso penal, buscando impulsar adecuadamente los pro
cesos penales y garantizar la realización de las audiencias.
1. Cuaderno judicial
Es aquel que se forma para atender los requerimientos y solicitudes de las partes pro
cesales durante las etapas de investigación preparatoria, etapa intermedia y ejecución de
sentencias.
2. Expediente judicial
Es aquel que se forma para la etapa del juicio oral y comprende el expediente judi
cial para prueba y para el debate.
i) Expediente judicial para prueba, está conformado por los medios de prueba
admitidos en la etapa intermedia, así como los nuevos medios de prueba ofreci
dos en la audiencia de juicio oral. Respecto a los órganos de prueba admitida, se
acompañarán las actas o informes de sus declaraciones previas.
En ese sentido, durante el juicio oral se trabaja con el expediente judicial para la
prueba y para el debate.
Así tenemos que, es deber del auxiliar jurisdiccional garantizar el correcto emplaza
miento a los sujetos procesales, a efectos de que concurran a la instalación del juicio oral,
tanto más si con la reciente modificación del Decreto Legislativo N ° 1307(6) al artículo 85
del CPP la audiencia de instalación del juzgamiento es inaplazable, por lo que es indispen
sable que el fiscal, el imputado y su defensor estén debidamente notificados, máxime si ante
la inconcurrencia del imputado será declarado reo contumaz (artículos 79 y 367 del CPP).
Esta última función es indispensable para garantizar la eficacia del juicio oral, puesto
que sin órganos de prueba las pretensiones de las partes serían infructuosas. Si bien es una
actividad administrativa, el emplazamiento es un elemento troncal dentro de la gestión
de audiencias.
De otro lado, es función del auxiliar jurisdiccional dar fe de todas las actuaciones
realizadas por el juez, así como entregar copia de los actuados.
V. Conclusión
Por lo expuesto, podemos advertir que el auxiliar jurisdiccional cumple un rol esen
cial en la realización de la audiencia de juicio oral, teniendo a su cargo los actos preparato
rios del juicio (como son la notificación de los sujetos procesales), la correcta concurrencia
(6) “Que modifica el Código Procesal Penal para dotar de medidas de eficacia a la persecución y sanción de los
delitos de corrupción de funcionarios y de criminalidad organizada”, publicado el 30 de diciembre de 2017.
(7) Al respecto, véase: Acuerdo Plenario N ° 05-2012/CJ-116, del 29 de enero de 2013, sobre notificación de reso-
264 luciones y competencias del Ministerio Público.
PRECEPTOS GENERALES ART. 366
de los órganos de prueba (peritos, testigos, entre otros), la coordinación para la ejecución
de los apremios legales, el registro de la audiencia y su documentación a través de la ela
boración del acta respectiva, la fe pública judicial, la expedición de copias de los actuados
y la atención de los litigantes.
^ BIBLIOGRAFÍA
BA Y TELM A N , Andrés y otros (2003). Desafíos en la reforma procesalpenal en el contexto latinoamericano. Lima:
Academia de la M agistratura; B IN D E R , Alberto (1997). Política criminal de la formulación a la praxis. Bue
nos Aires: Ad-Hoc; C IA R IA O LM ED O , Jorge A. (1984). Derecho Procesal Penal. Tomo III. Buenos Aires:
Rubinzal Culzoni Editores.
265
TITULO II
LA PREPARACIÓN DEL DEBATE
Concordancia:
C P P : a rt, 79.
Es en tal sentido que para el análisis del presente inciso, referido a la presencia del
acusado y su abogado defensor para el desarrollo de la audiencia, observamos que preva
lece el derecho de defensa asistido al acusado, el mismo que lo encontramos principalmente
266
LA PREPARACION DEL DEBATE ART. 367
desde tres puntos de vista, como señala el profesor Asencio Mellado, en primer lugar está
el derecho a la defensa material o autodefensa, luego el derecho a una defensa formal o
técnica y finalmente, lo concerniente a la asistencia letrada al detenido®.
Por tal razón, la citación debe hacerse tanto en su domicilio conocido, lo que signi
fica que debe ser en su domicilio real o en su domicilio laboral o el que haya sido fijado por*23
(1) 1. Defensa material o autodefensa: el citado autor denomina autodefensa o defensa material a la realizada por
el propio acusado, quien deja de ser un sujeto procesal y entra en el campo humanitario y su desenvolvimiento
a lo largo del proceso con la finalidad de lograr persuadir y convencer al juzgador de su inocencia.
2. Defensa formal o técnica: en este acápite se hace referencia a la elegida por el acusado de quien sea de su
preferencia o como la obligación que tiene el Estado de proporcionar una defensa en asuntos jurídicos a lo largo
de todo el procedimiento para poder apoyar en el afán del acusado para demostrar su inocencia
3. (...). En: ASENCIO MELLADO, José María (2016). Derecho Procesal Penal. Estudios fundamentales. Lima:
Inpeccp-Cenales. 267
ART. 367 EL JUZGAMIENTO
orden judicial, de acuerdo a la identificación que se haya realizado del imputado, así como
en su domicilio procesal, que es el fijado de manera voluntaria al nombrar una defensa téc
nica de su elección o necesaria. Esto en virtud de que ante la debida notificación y habién
dose asegurado de que el imputado ha tomado conocimiento de la citación a juicio y no
concurre al mismo, varía su condición jurídica a reo contumaz, lo que significa que el juz
gador, previo requerimiento de la fiscalía o de cualquiera de las partes del proceso, podrá
volver a programar la-fecha del desarrollo del juicio oral y además ordenar que la autoridad
policial proceda a su ubicación y captura correspondiente con la finalidad de poner al impu
tado a disposición del juzgado, para lo cual se procederá a emitir la requisitoria respectiva.
(2) Casación N ° 326-2016-Lambayeque del 23 de noviembre de 2016, citada por SAN MARTÍN CASTRO,
César y PEREZ ARROYO, Miguel (2018). Jurisprudencia penal, procesal penal y de ejecución penal vinculante y
268 relevante (2004 - 2017). 2a edición. Lima: Inpeccp-Cenales.
LA PREPARACION DEL DEBATE ART, 367
Queda claro que la declaración de contumacia no es una obligación, sino una facul
tad que tiene el juzgador en virtud de un requerimiento hecho por parte del Ministerio
Público, o en su defecto de las partes intervinientes en el proceso.
(3) “La notificación judicial tiene como principal objetivo que las partes intervinientes en un proceso judicial
tomen conocimiento de las resoluciones judiciales emitidas en el marco del mismo, a fin de que estas puedan
ejercer su derecho de defensa, en el ámbito del debido proceso (...)”. Casación N ° 326-2016-Lambayeque del
23 de noviembre de 2016, citada por SAN MARTÍN CASTRO, César y PÉREZ ARROYO, Miguel (2018).
Jurisprudencia penal, procesal penal y de ejecuciónpenal vinculante y relevante (2004 - 2011). Ob. cit.
(4) Dentro de las garantías básicas que le asisten al procesado se encuentran los llamados derechos instrumentales,
los que le sirven al imputado para poder desarrollar su defensa en el respeto del debido proceso como garantía
constitucional, aquí tenemos al derecho de defensa entre otros (Acuerdo Plenario Extraordinario N ° 2-2012/
CJ-116, de fecha 26 de mayo de 2012. 269
ART. 367 EL JUZGAMIENTO
(5) Por citar algunos pronunciamientos, lo encontramos en las STC Exp. N°s 8123-2005-PH/TC, 7357-2006-
PHC/TCy 1132-2007-PHC/TC.
(6) “Es un principio de carácter absoluto, que atiende a las partes y a su rol en el proceso, y permite que el proceso
tenga una estructura dialéctica Vid. SAN MARTÍN CASTRO, César. (2015). Derecho Procesal Penal
270 Lecciones. Lima: Inpeccp-Cénales.
LA PREPARACION DEL DEBATE ART. 367
^ BIBLIOGRAFÍA
A SEN C IO M ELLA D O , José María (2016). Derecho Procesal Penal: Estudios fundamentales. Lima: Inpeccp-
Cenales; SA N M A R T IN CASTRO, César. (2015). Derecho Procesal Penal Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales;
SA N M A R T ÍN CA STRO , César y PÉREZ ARRO YO, Miguel (2018). Jurisprudencia penal, procesal penal y
de ejecución penal vinculante y relevante (2004 - 2011). 2a edición. Lima: Inpeccp-Cenales.78
(7) ASENCIO MELLADO, José María (2016). Derecho Procesal Penal: Estudios fundamentales. Ob. cit.
(8) Artículo 8, numeral 2 de la Convención Americana de Derechos Humanos: “Toda persona inculpada de delito
tiene derecho a que se presuma su inocencia, mientras no se establezca legalmente su culpabilidad (...)”. 271
Articulo 368o“ Lugar del jezgamiemto
1. El juzgamiento tendrá lugar en la sala de audiencias que designe eljuzgado penal.
2. Cuando por razones de enfermedad u otra causalju stificad a sea imposible la con
currencia del acusado a la sala de audiencias, eljuzgam iento podrá realizarse en
todo o en parte en el lugar donde este se encuentre, siempre que su estado de salu d
y las condiciones lo perm itan.
3. E l órgano de gobierno del PoderJu d ic ia l establecerá las causas con preso preventivo
que se realizarán en los locales o sedes ju diciales adyacentes o ubicados dentro de
los establecimientos penales, garantizando siempre la publicidad del juicio y que
existan las condiciones m ateriales p a ra su realización.
Concordancia:
CPP: art, 367.
D o m e r A d o l f o L o z a n o R o d r íg u e z
Como se puede advertir de la lectura del presente artículo del Código Procesal Penal
(en adelante, CPP), se establecen disposiciones normativas de carácter funcional que impli
can facilidades para el desarrollo del juzgamiento. En primer lugar, efectivamente, dentro de
la distribución y organización funcional de los juzgados tenemos las salas de audiencia para
el desarrollo de las mismas, que se ubican en el local oficial del juzgado, o en su defecto, y
de manera excepcional, la audiencia de juzgamiento se desarrolla en ambientes habilitados
en el interior del establecimiento penitenciario para aquellos acusados que se encuentren
privados de su libertad ambulatoria, cumpliendo alguna medida limitativa de derechos.
En la última parte del inciso segundo, se establece una condición objetiva con la
finalidad de que se evalúe si es posible o no el desarrollo de la audiencia de juicio oral en
el lugar donde se encuentra el acusado, puesto que de manera obligatoria se requiere la
evaluación de las condiciones en las que se va a desarrollar y si estas son las adecuadas, y
no representen un peligro tanto para la vida, salud, integridad del acusado, como de los
intervinientes en el proceso y específicamente en la audiencia; así también se deberá veri
ficar que se brinden las condiciones necesarias para asegurar el normal desarrollo del jui
cio, observando detalladamente el debido proceso.
De manera general el proceso penal es público, salvo excepciones que la ley establece,
por lo que deberá garantizarse a los interesados el acceso a la audiencia de juicio oral, siem
pre y cuando no sea un potencial peligro para la integridad y seguridad de los presentes,
y no afecte el normal desarrollo de la audiencia.
^ BIBLIOGRAFÍA
A SEN C IO M ELLA D O , José María (2016). Derecho Procesal Penal: Estudios fundamentales. Lima: Inpeccp-
Cenales; SA N M A R T ÍN CASTRO, César. (2015). Derecho Procesal Penal Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales;
SA N M A R T ÍN CASTRO, César y PÉREZ A RRO YO , Miguel (2018). Jurisprudencia penal, procesal penal y
de ejecución penal vinculante y relevante (2004 - 2017). 2a edición. Lima: Inpeccp-Cenales.
273
L La audiencia solo podrá instalarse con la presencia obligatoria deljuez penal o, en
su caso, de los jueces que integran el juzgado p en al colegiado, del fisca l y, con las
prevenciones fija d a s en el artículo 366, del acusado y su defensor.
2. E lju ez p en al verificará la correcta citación a las partes, a sí como la efectiva concu
rrencia de los testigos y peritos emplazados. La inasistencia de las dem ás partes y de
los órganos de prueba citados no im pide la instalación de la audiencia. E l auxiliar
jurisdiccional realizará las acciones conducentes a la efectiva concurrencia de estos
últimos en la oportunidad que acuerde elju ez penal.
C o n c o rd a n c ia :
CPP: art. 366.
(1) La Ley N ° 9024, promulgada el 23 de noviembre de 1939 y rigió a partir del 18 de marzo de 1940.
(2) Sobre el inicio de la audiencia de juzgamiento del proceso penal común, son los comentarios que en realidad
parafrasean el texto del Código Procesal Penal los mayoritarios. Al respecto, véase: SALAS BETETA, Christian
(2011). El proceso penal común. Lima: Gaceta Jurídica, p. 269; MELGAREJO BARRETO, Pepe (2011). Curso de
Derecho Procesal Penal. Lima: Jurista, p. 223 y ss.; NEYRA FLORES, José Antonio (2015). Tratado de Derecho
Procesal Penal. Tomo I. Lima: Idemsa, p. 496 y ss.; REYNA ALFARO, Luis Miguel (2015). Manual de Derecho
Procesal Penal. Lima: Instituto Pacífico, p. 88 y ss. San Martín Castro, hace lo propio, pero apoya su comentario
en la necesidad de inmediación por los jueces y en la obligación limitada del acusado de asistir a la audiencia
de su juzgamiento, véase: SAN MARTÍN CASTRO, César Eugenio (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones
conforme el Código Procesal Penal de 2004. Lima: Jurista, p. 395.
274 (3) NIEVA FENOLL, Jordi (2010). La valoración de la prueba. Madrid: Marcial Pons, p. 264.
LA PREPARACIÓN DEL DEBATE ART. 369
conducta ilícita que —aseguró- podrá probar con suficiencia y más allá de la duda razona
ble, al formular y defender preliminarmente su acusación escrita.
La referencia al artículo 366 del CPP, que describe los deberes del auxiliar jurisdiccio
nal, antes de considerar la obligatoriedad de la concurrencia del acusado y de su defensor,
merece un cuidadoso análisis. En primer lugar, debemos tomar en cuenta que el modelo
procesal penal mayoritariamente vigente ha instituido un aparato administrativo alrede
dor de la‘ figura del coordinador del módulo procesal penal en cada corte superior de jus
ticia. Este funcionario tiene a su cargo, a la vez, a un grupo de servidores auxiliares que
prestan servicio en los juzgados de investigación preparatoria y de juzgamiento, ya sea
como especialistas de causas o especialistas de audiencias. Son estos últimos los que parti
cipan -necesariamente- en la audiencia de juzgamiento, pues los primeros participan en
los actos procesales que preparan la realización de la audiencia (convocatoria), pero ambos
son depositarios de la fe pública judicial (artículo 366, inciso 3).
El acto de notificación solo se renovará por el Poder Judicial, en el caso del acusado
y de su abogado defensor de libre elección. Convocar nuevamente a otros intervinientes
no corresponde a quien decide la causa, si es que ya se intentó notificarles con la convoca
toria en una primera oportunidad. Los motivos del incumplimiento del acto de notificar
o de la imposibilidad de informar sobre su efectiva realización no renuevan el primigenio
deber de convocatoria, sino que circunscriben al ámbito administrativo sancionador, la
averiguación de las causas y la responsabilidad administrativa. Entonces, le corresponderá
al sujeto procesal materialmente interesado, el convocar a sus órganos de prueba para la
siguiente fecha de inicio de la audiencia de juzgamiento.
citados no impide la instalación de la audiencia, pues estos bien pueden ser examinados
en una siguiente sesión consecutiva de la audiencia (continuación).
§5 BIBLIOGRAFÍA
M E LG A R E JO BA R R ET O , Pepe (2011). Curso de Derecho Procesal Penal. Lima: Jurista; N E Y R A FLORES,
José Antonio (2015). Tratado de Derecho Procesal Penal. Tomo I. Lima: Idemsa; NIEVA FEN O LL, Jordi (2010).
L a valoración de la prueba. Madrid: Marcial Pons; R E Y N A ALFARO, Luis Miguel (2015). Manual de Dere
cho Procesal Penal. Lima: Instituto Pacífico; SALAS BETETA , Christian (2011). El proceso penal común. Lima:
Gaceta Jurídica; SA N M A R T IN CASTRO, César Eugenio (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones conforme
el Código Procesal Penal de 2004■ Lima: Jurista.
Artículo 37®.“ Ubicación de las partes en la audiencia
1. El juez penal tendrá a su frente al acusado; a su derecha, al fiscal y al ahogado de
la parte civil; y, a su izquierda al ahogado defensor del acusado.
2. Los testigos y peritos ocuparán un ambiente contiguo a la sala de audiencias. El
auxiliar jurisdiccional tomará las medidas necesarias para que los testigos no
puedan dialogar entre sí. Los testigos y peritos solo serán introducidos a la sala de
audiencias a medida que sean llamados p ara ser exam inados.
Concordancia:
CPP: art. 378.
La ubicación de las personas litigantes (o partes, para incluir a los funcionarios públi
cos y los abogados) en la sala de audiencias, es una cuestión que atañe no solo al orden
propio al acto de audiencia judicial, sino a la naturaleza de la exposición que realizarán
estas personas ante el juez o los jueces. Se trata de una contraposición de versiones, soste
nida por personas que desempeñan roles antagónicos, por lo que su posición en el “teatro
de operaciones” judiciales debe reflejar y hacer patente su antagonismo.
En relación con la ubicación del juez son cuatro áreas que se distinguen claramente:
la central, destinada al acusado; la derecha, para el fiscal y el abogado de la parte civil; la
izquierda, para el abogado defensor del acusado; y la posterior, para el público. El texto
legal no brinda información acerca de la ubicación que tomarán los testigos y peritos, pero
sí se detiene en explicar que estos órganos de prueba no deben estar presentes al momento
del inicio del juzgamiento, sino solo cuando sean llamados uno a uno a declarar.
Que el acusado ocupe una posición central frente al juez y separado del fiscal, del
actor civil y de su propio abogado, no es accidental ni antojadizo. En primer orden debe
reconocerse sin perjuicio de la consideración a la víctima, desde la ley y la teoría, que el
proceso penal, y en concreto la audiencia de juzgamiento, tiene por sujeto central al acu
sado, pues este presunto inocente ha sido cuestionado por culpabilidad sobre un delito de
persecución pública y en tanto esta grave situación no sea dilucidada, su posición central
en la sala de audiencias es muestra de la garantía que le franquea la Constitución Política
y que este opone, por sí mismo, pero también mediante su defensa técnica, ante el juez o
los jueces. Su posición (central) llama a todos los presentes en la sala de audiencias, a no
perder de vista la actualidad de su estatus: acusado sí, pero presunto inocente en tanto
no culmine su juzgamiento. Que el acusado esté separado de su propio abogado defensor
tiene que ver con el hecho de que es posible que el primero decida declarar en su juzga
miento, pese a lo cual no es órgano de prueba ni testigo de cargo para autoincriminarse(1).
Al decidir declarar, el acusado deberá hacerlo libre y espontáneamente, esto es, sin posi
bilidad de conducción o asesoramiento de su abogado. Esto se extiende a las preguntas que,
(1) En atención al artículo 8, inciso 2, literal g) de la Convención Americana de Derechos Humanos y muy a
pesar del análisis exprofeso, efectuado por César San Martín Castro y reflejado en el fundamento jurídico 17 del
278 Acuerdo Plenario N ° 03-2018-SPN del II Pleno Jurisdiccional 2018 de la Sala Penal Nacional.
LA PREPARACION DEL DEBATE ART. 370
posiblemente, le formule el fiscal (pese a que de antemano sabe que el acusado no es su tes
tigo de cargo ni podría favorecer su ya expuesta “propuesta de hechos acontecidos”, el abo
gado del actor civil, así como las propias preguntas del abogado defensor y, desde luego,
las excepcionales -por necesariamente complementarias- preguntas del juez o los jueces.
^ BIBLIOGRAFÍA
M E LG A R E JO BA R R EL O , Pepe (2011). Curso de Derecho Procesal Penal. Lima: Jurista; N E Y R A FLORES,
José Antonio (2015). Tratado de Derecho Procesal Penal. Tomo I. Lima: Idemsa; NIEVA FEN O LL, Jordi (2010).
L a valoración de la prueba. Madrid: Marcial Pons; R E Y N A ALFARO, Luis Miguel (2015). M anual de Dere
cho Procesal Penal. Lima: Instituto Pacífico; SALAS BETETA , Christian (2011). El proceso penal común. Lima:
Gaceta Jurídica; SA N M A R T ÍN CA STRO, César Eugenio (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones conforme
el Código Procesal Penal de 2004■ Lima: Jurista.
279
T I T U L O I II
EL D E SA R R O LLO D E L JU IC IO
C o n c o rd a n c ia :
CPP: art. 369.
J a im e F r a n c is c o C o a g u il a Va l d iv ia
Si bien es cierto esta definición cumple con revelar la estructura básica de la teoría del
caso compuesta por hechos, calificación jurídica y prueba en la etapa de enjuiciamiento; sin
embargo, parte de la equivocación de que la teoría del caso únicamente se emplea durante12
(1) PEÑA CABRERA FREYRE, Alonso Raúl (2009). Exégesis nuevo Código Procesal Penal. Tomo II. 2a edición.
Lima; Rhodas, p. 391.
(2) BAYTELMAN A., Andrés y DUCE J., Mauricio (2004). Litigación penal. Juicio oral y prueba. Santiago de
Chile: Universidad Diego Portales, p. 243. Recuperado de: < [Link]
280 es/200000242-7cf517deef/Litigacion_penal-%20Baytelman%20y%[Link]>.
EL DESARROLLO DEL JUICIO ART. 371
la audiencia de juicio oral, cuando esta herramienta metodológica guía la actuación de los
sujetos procesales desde el inicio del proceso penal en sus diferentes etapas®.
En cuanto a la naturaleza de los alegatos y las teorías del caso propuestas por los suje
tos procesales, existe la idea de que el Ministerio Público siempre cuenta con una teoría
del caso propiamente dicha, amparada en la afirmación de un hecho sospechoso de ser
delictivo y la demostración de su ilicitud penal, la recolección de suficientes elementos de
convicción o indicios de autoría y la atribución a una persona natural y concreta de res
ponsabilidad penal; a contrapartida de la defensa que usualmente no tiene una teoría del
caso, y su labor se limita más bien a desbaratar las afirmaciones postuladas por el Minis
terio Público®.
Ahora bien, es evidente que la teoría del caso fiscal tiene procesalmente la carga de
la prueba, enfrenta el estándar de la presunción de inocencia y el derecho del imputado a
guardar silencio, lo que obliga a un mayor esfuerzo en la investigación y litigación estra
tégica. Pero esta circunstancia no exime a la defensa de elaborar una teoría del caso pro
pia, porque así podrá realizar actos de investigación autónomos y contar con un mayor
cúmulo de opciones procesales al llevarse a cabo el juicio®, independientemente de su rol
vigilante de las actuaciones fiscales.
Incluso desde el punto de vista civil es factible pensar en una teoría del caso del actor
civil y tercero civilmente responsable en el proceso penal, en atención a que las defensas de
estos sujetos procesales también tienen la oportunidad de presentar su alegato de apertura
con indicación de su pretensión y los medios de prueba a actuarse en juicio. El estándar
civil de probabilidad prevalente y la inversión de la carga de la prueba en materia de res
ponsabilidad civil, constituyen en este ámbito los parámetros indispensables para resolver
la pretensión civil planteada en la investigación preparatoria.
A nivel operativo, la práctica judicial aconseja iniciar el juicio oral con el alegato de
apertura de todos los sujetos procesales y organizar la actuación de las pruebas en dife
rentes sesiones, a efectos de que los órganos de prueba puedan concurrir a la fecha exacta
donde brindarán sus declaraciones, para evitar dilaciones innecesarias debido a su inconcu
rrencia. Asimismo, la gestión eficiente de los procesos abona a favor de distribuir jornadas3456
(3) BENAVENTE CHORRES, Hesbert (2011). La aplicación de la teoría del caso y la teoría del delito en elprocesopenal
acusatorio. Barcelona: Bosch Editor, p. 47.
(4) Ibídem, p. 159.
(5) ANGULO ARANA, Pedro (2014). El caso penal. Base de la litigación en el juicio oral. Lima: Gaceta Jurídica,
pp. 37-38.
(6) BENAVENTE CHORRES, Hesbert. Ob. cit. pp. 85-87. 281
ART. 371 EL JUZGAMIENTO
Uno de los temas más controvertidos en relación con la declaración del imputado
concierne a determinar su naturaleza de medio de prueba o medio de defensa, todo ello
en relación con la posibilidad de ser interrogado de manera directa o contrainterrogado al
momento de rendir su versión de los hechos. La jurisprudencia no es uniforme, ya que si
su declaración es un medio de prueba, entonces, es posible seguir todas las reglas de la liti
gación oral para un testigo, pero si se entiende que se trata de un medio de defensa, enton
ces, existen limitaciones al momento de ser sometido a un examen en juicio.
Otro tema de vital relevancia consiste en la valoración que deben merecer las decla
raciones previas del imputado en la investigación preparatoria, cuando el ahora acusado
decide guardar silencio en la etapa de juicio oral. La doctrina mayoritaria admite que se
puede dar lectura a las declaraciones proferidas a nivel fiscal siempre y cuando se hayan
efectuado con la presencia de su abogado defensor, y en juicio sean sometidas al debate
contradictorio, sin que suponga la afectación de la presunción de inocencia®.
(7) TEDESCO, Ignacio F. (2004). “La libertad de la declaración del imputado: un análisis histórico-comparado”.
En: Las garantías penales y procesales. Enfoque histórico-comparado. Buenos Aires: Editores del Puerto, p. 33.
(8) TEDESCO, Ignacio F. Ob. cit., p. 46.
282 (9) PEÑA CABRERA FREYRE, Alonso Raúl. Ob. cit. pp. 425-426.
EL DESARROLLO DEL JUICIO ART. 371
Por lo demás, el derecho del imputado de declarar en cualquier etapa del proceso
para declarar, ampliar, aclarar o complementar sus afirmaciones no significa que pueda
obstruir el devenir de las diligencias ya programadas, u obstaculizar con maniobras dila
torias la continuación del juicio oral. El derecho de declarar no puede infringir las reglas
de buena fe y probidad que deben gobernar el desenvolvimiento de todo proceso judicial.
^ BIBLIOGRAFÍA
A N G U L O A R A N A , Pedro (2014). E l caso penal. Base de la litigación en el juicio oral. Lima: Gaceta Jurí
dica; B A Y T E L M A N A., Andrés y D U CE J., Mauricio (2004). Litigación penal. Juicio oral y prueba. San
tiago de Chile: Universidad Diego Portales. Recuperado de: < [Link]
es/200000242-7cf517deef/Litigacion_penal-%20Baytelman%20y%[Link]> ; B EN A V EN TE CH O
RRES, Hesbert (2011). L a aplicación de la teoría del caso y la teoría del delito en el proceso penal acusatorio. Bar
celona: Bosch Editor; PEÑ A C A BR ER A FR E Y R E , Alonso Raúl (2009). Exégesis nuevo Código Procesal Penal.
Tomo II. 2a edición. Lima: Rhodas; TED ESCO , Ignacio F. (2004). “La libertad de la declaración del impu
tado: un análisis histórico-comparado”. En: Las garantías penales y procesales. Enfoque histórico-comparado. Bue
nos Aires: Editores del Puerto.
283
Artículo 372,= Posición del acusado y conclusión anticipada del juicio
1. El juez, después de haber instruido de sus derechos al acusado, le preguntará si
admite ser autor o partícipe del delito m ateria de acusación y responsable de la
reparación civil.
2. Si el acusado, p revia consulta con su abogado defensor, responde afirm ativam ente,
el ju ez declarará la conclusión del juicio. Antes de responder, el acusado tam bién
podrá solicitar por sí o a través de su abogado conferenciar previam ente con elfiscal
p ara llegar a un acuerdo sobre la pen a p a ra cuyo efecto se suspenderá por breve
término. L a sentencia se dictará en esa m ism a sesión o en la siguiente, que no podrá
postergarse por m ás de cuarenta y ocho horas, bajo sanción de n ulidad del juicio.
L a reducción de la pen a no procede en el delito previsto en el artículo 108-B y en
los delitos previstos en el Libro Segundo, Título IV, Capítulo I: artículos 153, 153-A,
153-B, 153-C, 153-D, 153-E, 153-F, 153-G, 153-H, 153-1,153-Jy Capítulos IX , X
y X I del Código PenaPh
3. Si se aceptan los hechos objeto de acusación fiscal, pero se m antiene un cuestiona-
miento a la pen a y ¡o la reparación civil, elju ez previo traslado a todas las partes,
siempre que en ese ám bito subsista la contradicción, establecerá la delim itación
del debate a la sola aplicación de la pen a y ¡o a la fijación de la reparación civil, y
determ inará los medios de prueba que deberán actuarse.
4. S i son varios los acusados y solamente adm iten los cargos una parte de ellos, con
respecto a estos últimos se aplicará el trám ite previsto en este artículo y se expedirá
sentencia, continuando el proceso respecto a los no confesos.
5. L a sentencia de conformidad, prevista en el num eral 2) de este artículo, se dictará
aceptando los términos del acuerdo. No obstante, si a p a rtir de la descripción del
hecho aceptado, elju ez estim a que no constituye delito o resulta m anifiesta la con
currencia de cualquier causa que exim a o atenúa la responsabilidadpenal, dictará
sentencia en los términos en que proceda. No vincula a l juez p en al la conform idad
sobre el monto de la reparación civil, siempre que exista actor civil constituido en
autos y hubiera observado expresamente la cuantía fija d a por elfiscal o que ha sido
objeto de conformidad. En este caso, elju ez p en al podrá fija r el monto que corres
ponde si su imposición resultare posible o, en todo caso, diferir su determ inación con
la sentencia que ponga fin a l juicio.
Concordancias:
CPP: art. 373; CP: arts. 92 a l 101.
J a im e F r a n c is c o C o a g u il a Va l d iv ia
I. La sentencia conformada
La naturaleza y los alcances de la institución de la conclusión anticipada del juicio
han sido desarrollados en el Acuerdo Plenario N° 5-2008/CJ-116 del 18 de julio del 2008
(*) Texto vigente del inciso 2 según modificatoria efectuada por la quinta disposición complementaria modifica-
284 toria de la Ley N ° 30963, publicada el 18-06-2019-
EL DESARROLLO DEL JUICIO ART. 372
por las Salas Penales Permanente, Transitoria y Especial. De tal manera que cuando se
trata de una sentencia conformada, es indispensable contar con dos elementos materiales
esenciales para su configuración; en primer lugar, el reconocimiento de hechos, que con
siste en la aceptación por parte del acusado de su participación en el delito o delitos atri
buidos en la acusación, y; en segundo lugar, la declaración de voluntad del acusado, donde
se expresa de forma libre, consciente, personal y formal la aceptación de las consecuencias
jurídico penales y civiles derivadas del delito.
La creciente preferencia por las sentencias conformadas tiene su origen en las limi
taciones de recursos y tiempo que afrontan los sistemas de administración de justicia, ya
que la implementación de procesos orales a nivel penal significa necesariamente una ele
vación de los presupuestos estatales asignados a los entes encargados de la persecución y
juzgamiento de los delitos.
Por lo que un sistema proclive a las conclusiones anticipadas del proceso tiene como
consecuencia directa la reducción de los juicios orales al estilo del modelo anglosajón,
donde se privilegia las soluciones alternativas; y paralelamente la elevación de las sospe
chas sobre arreglos irregulares, con vulneración de derechos fundamentales del imputado.
(1) N IEV A FEN O LL, Jordi (2012). fundamentos de Derecho Procesal Penal. Madrid: Edisofer, p. 221.
(2) NIEVA FENOLL, Jordi (2017). Derecho Procesal Penal III (procesopenal). Madrid: Marcial Pons, p. 325. 285
ART. 372 EL JUZGAMIENTO
conformada ante una defensa técnica deficiente del acusado al momento de aceptar la con
clusión anticipada, así queda reflejado cuando la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema
de Justicia indica que “el imputado careció de una defensa efectiva, pues la información
jurídica que le proporcionó fue a todas luces equivocada. Como el defensor indujo a error
al imputado para la aceptación de los cargos -una persona con primaria incompleta que
se dedica a la agricultura en Huanta-, esta no puede ser calificada de espontánea y volun
taria. Este vicio de la voluntad -error- determina la falta de eficacia jurídica del procedi
miento de conclusión anticipada del debate oral”®.
civil. En el tercer caso, por el ámbito de disposición, puede ser una conformidad plena
que se proyecta al hecho punible, la pena y la reparación civil, y una conformidad limi
tada sí implica la aceptación del hecho punible, pero no de la pena ni reparación civil®.
Ahora bien, desde el punto de vista práctico, las sentencias conformadas pueden
comprender la aceptación por parte de los imputados de todas las pretensiones de natura
leza penal y civil, en cuyo caso la conformidad es total j absoluta. Pero también puede
ser parcial respecto de alguno de los coimputados que aceptaron los cargos, y continuar
el proceso respecto de los demás, siempre y cuando los hechos estén claramente definidos,
exista una delimitación fáctica de los roles y la descripción de la conducta específica del
copartícipe, tal y cual lo considera el Acuerdo Plenario N ° 5-2008/CJ-116, sin que impli
que la ruptura del juicio en contra de todos los implicados.
(6) SAN MARTÍN CASTRO, César (2014). Derecho Procesal Penal. 3a edición. Lima: Grijley, p. 609.
(7) Ibídem, p. 610. 287
ART. 372 EL JUZGAMIENTO
Al parecer las ventajas de la conclusión anticipada del juicio tienden a ocultar las
contradicciones propias del sistema acusatorio en materia de sentencias conformadas y no
conformadas producto de la etapa de enjuiciamiento. Un tema que demuestra la necesi
dad de elaborar doctrina que adapte el nuevo modelo a las necesidades y dificultades pro
pias de nuestro país.
^ BIBLIOGRAFÍA
N E Y R A FLORES, José Antonio (2015). Tratado de Derecho Procesal Penal. Tomo I. Lima: Idemsa; N IEV A
FEN O LL, Jordi (2012). Fundamentos de Derecho Procesal Penal. Madrid: Edisofer; NIEVA FEN O LL, Jordi
(2017). Derecho Procesal Penal III (proceso penal). Madrid: Marcial Pons; SA N M A R T ÍN CASTRO, César
(2014). Derecho Procesal Penal. 3a edición. Lima: Grijley.
Concordancia:
CPP: a r t . 372.
H e n r y C ésar F l o r e s L iz a r b e
I. Respecto al inciso 1
Solo se admitirán aquellos que las partes -fiscal y defensa- han tenido conocimiento
con posterioridad a la audiencia de control de la acusación. Este primer supuesto de admi
sión de prueba nueva, en estricto sentido, es la única que debería recibir -pertinente
mente- el nombre de “prueba nueva”, pues si entendemos que el escenario por antonoma
sia para ofrecer medios de prueba es la etapa intermedia -con el traslado de la acusación-,
se entiende que los medios de prueba ulteriores a la “audiencia de control de acusación”
son nuevas porque no se conocían en el momento oportuno para ser ofrecidos como tal.
Ahora bien, la pregunta que cabría realizarse es: ¿qué prueba podría aparecer, justo al ini
cio del juicio oral, para ser considerado prueba nueva? En primer lugar, el legislador solo
pone como límite el “principio de preclusión”, pues si apareció posterior a la audiencia de
control de acusación, es formalmente postuladle; en segundo lugar, es relevante determinar
el “conocimiento” que las partes hayan tenido respecto a ese medio de prueba, y para ello
un dato vital -pero no único- es el aspecto temporal, la fecha de ese medio de prueba, que
generalmente está referido a prueba documental y que se entiende tiene que ser de fecha
posterior a la fecha de la audiencia de control de acusación. En el caso de la prueba per
sonal nueva, no podría afincarse necesariamente en el criterio de temporalidad (las perso
nas no tienen un sello en la frente con fecha incluida), sino más bien en el criterio mate
rial, es decir, bastaría acreditar que se obtuvo conocimiento de la existencia de la prueba
personal con posterioridad a la audiencia de control de acusación, pero bajo enunciados
de raza excepcional, como podrían ser: i) existencia de grave enfermedad; ii) ausencia del
lugar de su residencia (vivía en el extranjero-movimiento migratorio); iii) desconocimiento
del paradero de un testigo presencial; iv) causas independientes de la voluntad de las par
tes (ejemplo, podría haber estado secuestrado o coaccionado); etc. Todos estos supuestos,
ART. 373 EL JUZGAMIENTO
Ojo, el juzgado colegiado no puede dar cabida a malas prácticas contra legem, pues
bajo la excusa de “búsqueda de la verdad material”, “interdicción de la impunidad”, “inte
rés de la sociedad”, se pretende derribar el principio de legalidad procesal penal. Estos afo
rismos son útiles, pero cuando van de la mano con la legalidad.
Súmese a esto, que la etapa intermedia es la etapa de saneamiento, que tiene por objeto
purgar las deficiencias de imputación o extirpar los medios de prueba ilícitos o ilegales.
En tal entendido, no se debe aceptar que, bajo el mismo paraguas de motivación usado
en etapa intermedia, se pretenda la incorporación de nuevos medios de prueba en juicio;
empero, no sería excepcional ni legal su aceptación por carecer de la “especial argumenta
ción” que exige el ordenamiento procesal, visibilizándose en su lugar un pedido subrepti
cio de reexamen de la decisión del JIP.
Bajo el contexto de las casaciones citadas, podemos apreciar como la Corte Suprema
ha ido derrotando la preclusión, en aras de optimizar el derecho constitucional a la prueba
y defensa. El mensaje supremo es:
“La necesidad del pleno esclarecimiento de los hechos acusados exige que se superen
interpretaciones formalistas de la ley procesal, sin que ello signifique, desde luego,
una lesión a los derechos de las partes”.
El artículo 373 del CPP no tiene una base constitucional, se basa en el principio de
preclusión. La idea es que la prueba se aporte en la etapa intermedia, sobre la base de que
un fiscal responsable y un abogado eficiente sean los que van a intervenir en etapa inter
media; pero si hay una violación a la defensa eficaz, la preclusión tiene que ceder9
(10)1.
(9) NAKAZAKI SERVIGÓN, César (2014). Nueva prueba. Código Procesal Penal. Recuperado de: < [Link]
[Link]/watch?v=BoGIlZ-Uf2s>.
(10) ídem.
(11) Este tipo de casaciones no puede estar centrado en ayudar solo a la Fiscalía, porque viene ocasionando una
suerte de cura de negligencias, pues los fiscales todo lo que olvidaron ofrecer en etapa intermedia lo hacen en
juicio oral y se lo aceptan, no pasa nada, ahí la preclusión es usada como chicle. Flexibilizar la regla de la prueba
nueva, resulta pues antojadiza y contraria al principio de legalidad procesal penal.
(12) Consideramos que las pruebas de oficio deberían solo presionarse en casos de necesidad de probar hechos
impeditivos o incluso en casos defensa ineficaz justamente, para equilibrar de algún modo la postura fiscal que
opera con la maquinaria estatal. 293
ART. 373 EL JUZGAMIENTO
Desde la orilla de la oposición, los renuentes afirman que es un tema subjetivo, que
la violación de la defensa eficaz no se puede demostrar objetivamente porque finalmente
depende de cada abogado, y cada abogado es libre de plantear la defensa que considera,
con ello, vuelven a desconocer el objeto y lo que se dice en el ejemplo. ¿Qué determina si
el acto médico fue bueno o malo, el médico o la enfermedad? La enfermedad. Si era cán
cer no le voy a dar analgina. En esa línea, son los términos de la acusación, el objeto del
proceso, los que determinan si hubo defensa eficaz o no.
• Fundamento jurídico 5.10: “La imprecisión de los términos del escrito absoluto
rio de la acusación no puede ser impedimento para considerar que estos medios
de prueba eran los que sustentaban la tesis de defensa del acusado, primero, por
que la defensa ya los empleó como elemento de convicción a su favor durante la
investigación preparatoria, y segundo porque lo contrario implicaría que estaba
dispuesto a presentarse al juicio oral sin ningún medio probatorio de descargo,
este último supuesto interpretado en sentido perjudicial a los intereses del impu
tado. Tanto más si, al ofrecerlos expresamente en la audiencia de control de acu
sación como medios de prueba de la defensa para el juicio oral, evidenciaba que
294
EL DEC/JLEOLLO' DEL JUICIO ART. 373
En conclusión, como bien afirmó el eximio penalista Nakazaki Servigón: “La defensa
eficaz no está en la mente del abogado, sino en el themaprobandum”. Empero, ante la exis
tencia palpable de defensa ineficaz, es en rigor aceptar como viable el que se ofrezcan medios
de prueba, bajo el manto normativo del artículo 373 del CPP in comento-, o supletoria
mente el juez en uso del iura novit curia, lo perfile bajo el artículo 385, inciso 2 del CPP.
^ BIBLIOGRAFIA
N A K A Z A K I SERVIG Ó N , César (2014). Nueva prueba. Código Procesal Penal. Recuperado de: < https://
w w w .[Link] /w atch?v=BoG IlZ-Uf2s> .
295
Artíciil© 374c- Poder ©le! tritmnal y facultad del fiscal
L Si en el curso del juicio? antes de la culminación de la actividad probatoria, el
juez penal observa la posibilidad de una calificación jurídica de los hechos objeto
del debate que no ha sido considerada por el Ministerio Público, deberá advertir
a l fisca l y a l im putado sobre esa posibilidad. L as partes se pronunciarán expresa
mente sobre la tesis plan tead a por elju ez p en al y, en su caso, propondrán la prueba
necesaria que corresponda. Si alguna de las partes anuncia que no está preparada
p ara pronunciarse sobre ella, elju ez p en al suspenderá eljuicio hasta por cinco días,
p ara d ar oportunidad a que exponga lo conveniente.
2. D urante eljuicio el fiscal, introduciendo un escrito de acusación complementaria,
podrá am pliar la misma, m ediante la inclusión de un hecho nuevo o una nueva
circunstancia que no haya sido m encionada en su oportunidad, que m odifica la
calificación legal o integra un delito continuado. En ta l caso, elfiscal deberá advertir
la variación de la calificación ju ríd ica.
3. En relación con los hechos nuevos o circunstancias atrib uid as en la acusación com
plem entaria, se recibirá nueva declaración del im putado y se inform ará a las partes
que tienen derecho a ped ir la suspensión del juicio p a ra ofrecer nuevas pruebas o
preparar la defensa. La suspensión no superará el plazo de cinco días.
Concordancias:
CPP: arts. IX, 397 inc. 2.
Así pues, el vigente modelo procesal penal se enmarca en un sistema acusatorio adver-
sarial abandonando el modelo mixto inquisitivo —Código de Procedimientos Penales de
1940- y el breve modelo acusatorio regulado en el CPP de 1991.
“El modelo acusatorio adversarial que propone el nuevo Código Procesal Penal de
2004, pretende introducir un conjunto de cambios a nivel de cultura y prácticas pro
cesales, sustituyendo el proceso escrito por un proceso oral, con una nueva estruc
tura procesal, nuevas funciones y una apuesta a una mayor imparcialidad del juez,
296
EL DESARROLLO DEL JUICIO ART. 374
Este contexto permite afirmar que el CPP ha seguido las tendencias euro continen
tales y el proceso de reforma iniciado por países como Chile y Colombia; tendencias que
inciden en la separación de funciones y en el establecimiento de un sistema de garantías
que permita el equilibrio del respeto al derecho a la defensa y a la eficacia de la aplicación
de las normas.
I. Comentario exegético
Esta precisión nos muestra que esta institución procesal no es un sesgo del viejo modelo
procesal penal, pues se encuentra acorde al nuevo modelo establecido en el Decreto Legislativo
N ° 957, así como a los lincamientos establecidos en el CPP (modelo para Iberoamérica)®.
Así pues, esta institución procesal se desarrolla en la etapa de juicio oral, que se rea
liza bajo el amparo de determinados principios que, en la tradición del modelo acusatorio,
han pretendido garantizar el derecho a la defensa, así como un efectivo desarrollo del juz
gamiento y la emisión de la sentencia dentro de las pretensiones formuladas por las partes.
Esta etapa, como ya antes se mencionó, constituye la etapa final del largo camino
que implica el proceso penal, siendo el escenario del debate probatorio de las proposiciones12
(1) BURGOS MARINOS, Víctor (2011). Factores jurídico procesales inquisitivos en el Código Procesal Penal que impiden
consolidar el modelo acusatorio en el Perú, Tesis para optar el grado de doctor en Derecho. Universidad Nacional
de Trujillo. Trujillo.
(2) Artículo 274.- Auto de apertura
“(9). La resolución por la cual el tribunal decide admitir la acusación y abrir el juicio deberá contener (...) inciso
5) las modificaciones en la calificación jurídica cuando se aparte de la acusación”. 297
ART. 374 EL JUZGAMIENTO
Acto seguido, corre traslado de esta nueva calificación para que las partes se mani
fiesten en forma expresa, y si bien la defensa podrá oponerse, el Ministerio Público tendrá
que esbozar los términos de la pretensión punitiva de conformidad con el tipo penal seña
lado por el juez penal, luego de esto las partes podrán proponer la prueba que permita el
debate de la acreditación de los nuevos elementos objetivos o subjetivos que se encuentren
en el tipo penal propuesto.
Esta precisión implica que: i) el hecho típico no puede ser variado - a fin de respetar
el real contenido del principio acusatorio®-; ii) la nueva calificación jurídica debe tutelar
el mismo bien jurídico o en todo caso se halle en la misma línea de protección®; y, iii) la345
(3) La etapa intermedia también cumple el objetivo -central de eficacia del sistema- de racionalizar los recursos
del Estado en pos de una mayor flexibilización y celeridad de la administración de justicia. DEL RIO
LABARTHE, Gonzalo (2018). ha etapa intermedia en el nuevoprocesopenal acusatorio. Lima: ARA Editores, p. 61.
(4) Si bien es cierto que, este acuerdo plenario analizó el artículo 285-A del CPP, no existe problema para aplicar
el artículo 374 del CPP, tal y como ha quedado establecido en la Casación N ° 659-2014-Puno.
(5) En el mismo sentido, la Casación N ° 828-2014-Lambayeque recoge los fundamentos de la STC N ° 34/1986,
señalando que “[e]l principio acusatorio no exige la vinculación estricta del juzgador a las calificaciones
jurídicas y al ‘petitum de las partes, sino solo que el hecho objeto del juicio del fallo sea aquel sobre el que se
haya sostenido la acusación, puesto que el objeto del proceso no es un ‘crimen’, sino un 'factum”.
298 (6) Conforme señala la Casación N ° 1301-2018-Lima.
EL DESARROLLO DEL JUICIO ART. 374
Sin embargo, el hecho de que “las partes tengan derecho a acusar® y que si no hay
acusación no puede abrirse el juicio oral o continuar el proceso, no supone que puedan dis
poner del contenido de la acusación, ni que delimiten el contenido de la misma ni, final
mente, que su voluntad prime sobre la realidad de los hechos”®.
Finalmente, esta figura debe entenderse en el contexto del principio iura novit curia-,
es decir, el juez conoce el Derecho y, por tanto, puede advertir a las partes que existe una
calificación más idónea a los hechos objeto del proceso, pues no sería admisible que el juez
fundamente una sentencia absolutoria en razón de que existe otra calificación jurídica que
siempre fue probable de subsumir al hecho típico, o que, en caso contrario, fundamente
una sentencia condenatoria, en un nuevo tipo penal, sin haber permitido a las partes pro
poner las nuevas pruebas y los argumentos de acusación y defensa.
(7) Si juzgando por el resultado de las pruebas entendiera el Tribunal que el hecho justiciable ha sido calificado
con manifiesto error, podrá el presidente emplear la siguiente fórmula: “Sin que sea visto prejuzgar el fallo
definitivo sobre las conclusiones de la acusación y la defensa, el Tribunal desea que el fiscal y los defensores
del procesado (o los defensores de las partes cuando fueren varias) le ilustren acerca de si el hecho justiciable
constituye el delito de (...) o si existe la circunstancia eximente de responsabilidad a que se refiere el número
(...) del artículo (...) del Código Penal”. Esta facultad excepcional, de que el Tribunal usará con moderación, no
se extiende a las causas por delitos que solo pueden perseguirse a instancia de parte, ni tampoco es aplicable
a los errores que hayan podido cometerse en los escritos de calificación, así respecto a la apreciación de las
circunstancias atenuantes y agravantes como en cuanto a la participación de cada uno de los procesados en la
ejecución del delito público que sea materia del juicio.
(8) La profesora Armenta Deu comenta la legislación española, en la que existe la figura del acusador particular.
(9) ARMENTA DEU, Teresa (2009). Lecciones de Derecho Procesal Penal. Madrid: Marcial Pons, p. 256. 299
ART. 374 EL JUZGAMIENTO
(10) Si de los debates resultara que el delito reviste un carácter más grave que el indicado en el escrito de acusación,
el fiscal, antes de iniciar la acusación oral, puede pedir prórroga de la audiencia para presentar una nueva
acusación. El Tribunal Correccional, después de oír al defensor y a la parte civil, resolverá lo conveniente.
(11) Texto del Decreto Legislativo N ° 983.
(12) Los elementos de la acusación complementaria han sido fijados en la Casación N ° 795-2017-Ancash, pues el
fundamento jurídico sexto señala lo siguiente: “Ahora bien, el artículo 374, numerales 2 y 3 del Código Procesal
300 Penal, referido al supuesto de acusación complementaria, estableció los elementos que determinan su procedencia:
EL DESARROLLO DEL JUICIO ART. 374
Respecto a esta última parte, se puede entender que la nueva declaración debe rea
lizarse ante el juez penal, sin embargo, el imputado también podrá reservarse el derecho
a declarar hasta que la defensa se haya preparado con la debida rigurosidad -empleando
los cinco días de suspensión-. Asimismo, se entiende que la acusación complementaria no
podrá presentarse cuando haya culminado la actividad probatoria, pues culminada esta
ya no existe posibilidad de actuación probatoria, ni siquiera de oficio.
En este caso, la norma no establece si la defensa también debe absolver la nueva cali
ficación por escrito, consideramos que no será necesario, pues en este caso la obligación
de presentar por escrito una acusación complementaria tiene como sustento garantizar el
derecho a la defensa.
Ahora bien, podría argumentarse que en esta institución existe una vulneración al
derecho a la defensa, pues se estaría incluyendo un nuevo hecho o circunstancia respecto
a la cual la defensa no ha tenido la oportunidad de contradecirla en la etapa de investi
gación preparatoria y preparar los medios probatorios que serán presentados en la etapa
intermedia, pues, a diferencia de la desvinculación procesal, aquí se incluye un hecho o cir
cunstancia nueva, en una etapa en la que es materialmente imposible preparar la defensa
en forma razonable.
Debemos resaltar que hasta antes de los alegatos finales ya ha existido un desarro
llo del juicio oral, la defensa ha preparado su teoría del caso en un determinado sentido,
y la inclusión de un nuevo hecho que puede no ser conocido por la defensa, pero puede
generar serias dificultades, esto se agudiza si advertimos que el legislador no ha impuesto
ninguna limitación de legitimidad a la posibilidad de que se pueda presentar la acusación
complementaria, más allá de las limitaciones antes expuestas.
^ BIBLIOGRAFÍA
A R M E N T A D EU , Teresa (2009). Lecciones de Derecho Procesal Penal. Madrid: Marcial Pons; B U R G O S
M A R IN O S, Víctor (2011). Factoresjurídico procesales inquisitivos en el Código Procesal Penal que impiden consoli
dar el modelo acusatorio en el Perú. Tesis para optar el grado de doctor en Derecho. Universidad Nacional de
Trujillo. Trujillo; D EL RÍO LA B A R TH E, Gonzalo (2018). La etapa intermedia en el nuevoprocesopenal acu
satorio. Lima: A R A Editores.
ü JURISPRUDENCIA
“Que la defensa del encausado Lau Lau afirmó que, aceptada la acusación complementaria, era del caso reabrir el
periodoprobatorio; que, por ello, ofreció nuevos medios deprueba, pero nofueron admitidos con infracción de lo dispuesto
en el artículo 374, apartado 3), del Código Procesal Penal; que la Sala, al respecto, se amparó en una regla propia de
la etapa intermedia o delperiodo inicial deljuicio oral; que, en suma, la Sala debió asumir la admisión automática
de los medios deprueba y, al no hacerlo, incurrió en un vicio deprocedimiento.
Que, sobre estepunto, es menester invocar, enprimer lugar, el artículo 374, apartado 3), del Código Procesal Penal, que.
estipula en lopertinente: “En relación con los hechos nuevos o circunstancias atribuidas en la acusación complementa
ria, se recibirá nueva declaración del imputado y se informará a las partes que tienen derecho a pedir la suspensión del
juicio para ofrecer nuevas pruebas opreparar la defensa”. Este precepto solo reconoce el derecho deformular solicitudes
probatorias por la defensa, la que puede ofrecer nuevas pruebas, en atención a “{...} la inclusión de un hecho nuevo o
una nueva circunstancia que no haya sido mencionada en su oportunidad, que modifica la calificación legal o integra
un delito continuado” (artículo 374, numeral 2, del citado Código).
En segundo lugar, como solo se exige que se trate de una prueba nueva, es de aplicación concurrente la regla general
de admisión depruebas, estatuida por el artículo 133, apartado 2, del Código Procesal Penal, en cuya virtud elJuez
■ .} solo podrá excluir las {pruebas} que no sean pertinentes y prohibidas por la ley. Asimismo, podrá limitar los
medios deprueba cuando resulten manifiestamente sobreabundantes o de imposible consecución”.
En tercer lugar, el ofrecimiento de pruebas está sujeto, asimismo, a presupuestos formales: especificación del probable
aporte a obtenerpara el mejor conocimiento del caso. Esta regla es la prevista en el artículo 332, apartado 3), literal a),
del Código Adjetivo, que a su vez -en el literal b)—agrega la utilidad de la prueba ofrecida (la conducencia está refe
rida a su legalidad y la pertinencia a la relación del medio deprueba con los hechos objeto del debate -requisitos repe
tidos—, mientras que la utilidad lo está al contenido del aporte que se espera alcanzar con ella).
Entonces, no es posible aceptar que toda solicitudprobatoria deba aceptarse al introducirse una acusación complemen
taria. Las reglas de pertinencia, conducencia y utilidad son imprescindibles. El derecho a la prueba no presupone un
hipotético derecho a llevar a cabo una actividad probatoria ilimitada -el Tribunal ha de decidir sobre sobre la per
tinencia de la prueba y sufuncionalidad {STSE 771/2010, de cinco de marzo}-”. Cas. N ° 317-2018-lca, consi
derandos 8.
302
TITULO IV
LA ACTUACIÓN PROBATORIA
Concordancias:
CPP: arts. 376, 378, 380, 383, 384.
Sin embargo, cuando se enseñan las objeciones se elaboran listas y listas de las mis
mas aplicando la lógica del Derecho norteamericano y olvidándose que las objeciones se 393
ART. 375 EL JUZGAMIENTO
presentada, sin perjuicio de optar por el artículo 383 del CPP o considerar que su pérdida
no es relevante para su teoría del caso.
Ahora bien, el inciso 1 del artículo 375 del CPP nos señala que la primera actuación
probatoria es el examen del acusado, el cual se desarrollará observándose los artículos 86
al 89, así como los artículos 376 y 377 del texto adjetivo, los cuales comentaremos al abor
dar el artículo 376 del CPP; por ahora, podemos afirmar que la declaración del acusado
no se limita al ejercicio del derecho de ser escuchado por el órgano jurisdiccional (inciso 1
del artículo 8 del Pacto de San José), sino que es un medio probatorio que se puede incor
porar válidamente al juicio y debe ser valorado conjuntamente con los demás medios de
prueba actuados, de acuerdo con lo previsto en el inciso 1 del artículo 158 del CPP. Tam
poco es la expresión reducida de una coartada, cuyo destinatario es un jurado lego mas
no un juez profesional; al contrario, es una expresión del garantismo merituar lo decla
rado por aquella persona cuya inocencia se presuma, y no solamente para descalificarla
sino incluso en clave de absolución.
Luego de recibido el examen del acusado o habiendo este decidido hacer uso de su
derecho a guardar silencio, se pasará a la actuación de la prueba personal, tanto de cargo
como de descargo, esto es, la práctica de interrogatorios tanto a los testigos como a los
peritos admitidos, sea en la audiencia de control de acusación o al inicio del juicio en tér
minos del artículo 383 del CPP. Ahora bien, concluido el desahogo de la prueba perso
nal se actuará la prueba documental; sin embargo, es una equivocación considerar que
el documento no pueda ser actuado junto con la testimonial, al contrario esta actuación
mixta se aprecia, por ejemplo, cuando se le pregunta al policía si reconoce o no el acta de
intervención policial puesto a su vista o al perito con relación al dictamen. No obstante,
en la práctica se presentan situaciones que ameritan ser examinadas con detenimiento:8
Por otro lado, el inciso 2 del artículo 375 del CPP precisa que: “El juez penal, escu
chando a las partes, decidirá el orden en que deben actuarse las declaraciones de los impu
tados, si fueran varios, y de los medios de prueba admitidos”. Como se indicó al inicio
de este apartado, el orden de recepción de los medios de prueba lo señala o fija las partes
(según la teoría del caso que manejen y la posibilidad de obstáculos temporales que justi
fiquen exponer un orden en la presentación de la prueba, en el entendido de lograr supe
rar el inconveniente y que el medio de prueba se actúe), por ello lo que realiza el juzgador
es un control de legalidad, es decir, observar el cumplimiento de las categorías probatorias
enumeradas en el inciso 1 del artículo 375 del CPP, resolver la observación u oposición, si
lo hubiese, de la contraparte, e incluso autorizar (o negar) la actuación mixta, en el caso
de existir nexo de logicidad entre la declaración X y la oralización del documento. Y tam
bién el juzgador podrá autorizar el cambio en el orden de presentación de los medios pro
batorios, a solicitud de la parte oferente y luego de escuchar a la contraparte. 307
ART. 375 EL JUZGAMIENTO
Finalmente, el inciso 3 del artículo 375 del CPP establece que se van a desahogar pri
mero los medios probatorios del Ministerio Público, y después los de la defensa. Este orden
se justifica porque la carga probatoria lo tiene la parte acusadora, quien es la llamada para
desvirtuar la presunción de inocencia, debiendo convencer al juzgador que de una causa
probable de delito (como manifestó en su disposición de formalización de la investiga
ción y luego en su requerimiento acusación) se ha pasado a una causa probada de delito.
Ahora bien, por igualdad de armas, la defensa tiene el mismo derecho al desahogo de sus
pruebas, máxime si la parte acusadora ha operado toda una estación de pruebas para con
vencer al juzgador. En ese sentido, la defensa tiene que estar consciente que si bien tiene a
su favor la presunción de inocencia, que en puridad exigiría que toda la actividad demos
trativa sea del Ministerio Público o del actor civil o del querellante (en la acción penal pri
vada), el optar por una postura pasiva e inactiva no siempre es estratégico.
los alegatos de apertura; por lo tanto, conocer qué temas no fueron abordadas
por las partes simplemente no se puede. Ahora bien, considero que por “vacío”
debe entenderse una respuesta o conjunto de respuestas dado por el declarante
(acusado, testigo o perito) que al receptor del mensaje, esto es, el juez no le
ha quedado claro, sea a nivel lingüístico (mejor fonético) o de comprensión, y
antes de dotarle de un sentido que puede ser equivocado o sesgado que com-
■ prometa el posterior razonamiento judicial y, por ende, la sentencia, la pru-
dentia obliga a expresarlo en el mismo momento, para que el emisor del men
saje, como sujeto idóneo de aclaración, precise el sentido de sus propias pala
bras. Ejemplo: el acusado durante su declaración le contestó al fiscal que actuó
para evitar represalias. Ahora bien, ¿ello significa que se está ante una causal de
justificación o inexigibilidad, o bien se actuó bajo error o, por el contrario, de
manera desproporcional o bien en un marco que el Derecho no justifica obe
decer? Para ello, se requiere que se aclare de qué represalias se está refiriendo el
acusado y ello solo puede responder él y no terceros, constituyendo una cues
tión diferente que una vez aclarado por el acusado se verifique su dicho a través
de los restantes medios probatorios. Sería un equívoco que el juez, una vez que
ha escuchado al acusado referirse que actuó para evitar represalias, considere
un sinsentido o disparate del declarante, que no hay que darle mayor impor
tancia, porque de seguro es un mentiroso más, que para colmo cae mal y ya su
suerte está echada. Ello sería una afectación injustificada al garantismo, pero
también un sesgo que compromete el razonamiento judicial expresado en la
futura sentencia.
Finalmente, se deja en claro, que las preguntas de aclaración del juez parten de las
respuestas que durante la declaración brindó el declarante y no por algo que no dijo, claro
está que la excepcionalidad y la razón de vacío se entienden en clave de una afirmación
relevante al caso, pero que el juez no está comprendiendo su sentido.
BIBLIOGRAFÍA
CALDERÓN CEREZO, Ángel y CHOCLÁN MONTALVO, José Antonio (2000). Derecho Procesal Penal,
Madrid: Dykinson; GORPHE, Francois (1989). “La apreciación judicial de las pruebas”. Citado por: KIEL-
MANOVICH, Jorge (1996). Teoría de la prueba y medios probatorios. Buenos Aires: Abeledo-Perrot, LÓPEZ
BARJA DE QUIROGA, Jacobo (1999)- Instituciones de Derecho Procesal Penal. Madrid: Akal/Iure; MAN
ZANERO, Antonio (2010). “La exactitud de los testimonios infantiles”. En: Memoria de testigos. Obtención y
valoración de la prueba testifical. Madrid: Pirámide; OVEJERO BERNAL, Anastasio (2009). Fundamentos de
psicología jurídica e investigación criminal. Salamanca: Universidad de Salamanca; RAMOS MENDEZ, Fran
cisco (1999). E l proceso penal. Barcelona: Bosch.
309
Artículo 376 = Decidí %d6ni del acusado
1 Sí el acusado se rehúsa a declarar total o parcialmente, el juez le advertirá que
aunque no declare el juicio continuará, y se leerán sus anteriores declaraciones
prestadas ante el fiscal.
2. Sí el acusado acepta ser interrogado, el examen se sujetará a las siguientes reglas:
a) El acusado aportará libre y oralmente relatos, aclaraciones y explicaciones sobre
su caso;
b) El interrogatorio se orientará a aclarar las circunstancias del caso y dem ás
elementos necesarios p ara la medición de la pen a y de la reparación civil;
c) E l interrogatorio está sujeto a que las preguntas que se form ulen sean directas,
claras, pertinentes y útiles;
d) No son adm isibles preguntas repetidas sobre aquello que el acusado ya hubiere
declarado, salvo la evidente necesidad de una respuesta aclaratoria. Tampoco
están perm itidas preguntas capciosas, impertinentes y las que contengan res
puestas sugeridas.
3. E l ju ez ejercerá puntualm ente sus poderes de dirección y declarará, de oficio o a
solicitud de parte, inadm isible las preguntas prohibidas.
4 . E l último en intervenir será el abogado del acusado sometido a interrogatorio.
Concordancias:
CPP: arts. 88 inc. 4, 119 inc. 2.
H e s b e r t B e n a v en te C horres
Nuestro criterio es que la declaración del imputado es, como derecho del imputado,
derecho de defensa, esto es, no corresponde al imputado probar o no su dicho, pues la
carga de la prueba es una exigencia del órgano acusador y, por ende, como igual derecho
del imputado, medio de prueba. Al Ministerio Público es al que le corresponde demostrar
que lo declarado por el imputado no es veraz, lo que se demuestra con la actuación de la
prueba. Si al final de tal actuación prevalece el dicho del imputado, sin que el Ministerio
Público lo haya contradicho, su declaración es prueba y como tal debe ser valorada por el
juzgador. El abogado defensor debe considerar, entonces, el dicho del imputado como parte
de su derecho de defensa (inciso 1 del artículo 86 del Código Procesal Penal).
Por otro lado, cuando las partes decidan interrogar al acusado, debe haber una estra
tegia a la hora de formular las preguntas al mismo; estas estrategias o sistemas de inte
rrogación, la doctrina los ha desarrollado más en lo referente a la toma de declaración del
testigo o del perito, por ende, será en esos temas donde los desarrollaremos por completo.
Sin embargo, es menester formular pautas en la formulación de preguntas, que serán pro
fundizadas en los comentarios a los artículos siguientes.
insertar al juicio oral, por primera vez, una determinada información. Por otro
lado, están las preguntas cerradas, las mismas que tienen como función centrar la
respuesta del interrogado a un punto concreto (ej. ¿Describa el auto con el cual,
según lo que usted dijo antes, se marchó del banco?). Asimismo, están las pre
guntas de introducción o de transición, que son aquellas que permiten pasar de
un tema a otro, sin que se pierda el sentido del interrogatorio (ej. ¿Recuerda usted
quién le acompañó al banco?, si la respuesta es afirmativa, entonces se ingresa al
tema: ¿díganos cómo se llama tal persona?). Ahora bien, lo ideal es que el Minis
terio Público combine los tres tipos de preguntas, evitando aquellas que pueden
ser materia de objeción por parte de la defensa. Estas mismas sugerencias tam
bién pueden ser observadas por el actor civil, si lo hubiese.
Por tanto, debe darse un cambio en aquella línea jurisprudencial que, so pretexto de
la inmediatez entre el hecho delictivo producido y la primera declaración del imputado,
dan mayor credibilidad a la primera. Es decir, el juzgador, con las debidas cautelas, puede
otorgar mayor credibilidad a una declaración frente a otra, sea cual fuese la sede en que se
(1) CALDERÓN CEREZO, Ángel y C H O CLÁN MONTALVO, José Antonio (2000). Derecho Procesal Penal,
Madrid: Dykinson, p. 356. 313
ART. 376 EL JUZGAMIENTO
brindó; establecer la más coherente en atención a las concreciones que formula, a los datos
que proporciona, a la presencia de otros circunstancias periféricas o a la concurrencia de
hechos o indicios externos que le doten de objetividad bastante -credibilidad objetiva-
para hacer razonable su valoración favorable frente a la otra declaración.
Finalmente, es indudable que las declaraciones de contraste del mismo acusado deban
aflorar en el curso del juicio o del interrogatorio por cualquier medio que garantice la con
tradicción, siendo suficiente que las preguntas y respuestas dadas en el juicio oral hagan
referencia expresa a tales declaraciones previas poniendo de manifiesto las contradicciones
al objeto de que pueda darse la explicación oportuna.
Sin embargo, parece que interpretando ambas normas en sentido contrario, el impu
tado tiene la obligación de demostrar los hechos o circunstancias que se desprendan de su
declaración y, por ende, debe demostrar la realidad de su coartada ya que, aunque no se
puede utilizar en su perjuicio el silencio, sí puede ser utilizado en su contra la falta de silencio.
Esa conclusión sería equívoca en nuestro sistema de justicia penal porque, en pri
mer lugar, es mandato legal que la carga de la prueba corresponde al Ministerio Público
(artículo IV del Título Preliminar del CPP) y, en segundo lugar, porque -contrario a lo
que exige el modelo norteamericano- la teoría del delito no está encaminada a demostrar
la falsedad de la coartada, sino la veracidad del hecho y su adecuación típica; en tercer
lugar, porque la teoría del caso no se sustenta en que exista o no coartada, sino en que el
Ministerio Público pueda demostrar los hechos y su sustento jurídico con las pruebas que
han sido halladas y que han de ser actuadas; en cuarto lugar, porque el dicho del impu
tado y/o su coartada es, desde la teoría de la argumentación, solo un argumento que igual
mente puede ser refutado en juicio por un argumento ex contrario o ad absurdum ylo por
cualesquiera otro que descubra una falacia.
guardar silencio en el juicio, pero no hacer que este se proyecte hacia atrás, con la eficacia
de cancelar otras manifestaciones precedentes
§§ BIBLIOGRAFÍA
CALDERÓN CEREZO, Ángel y CHOCLÁN MONTALVO, José Antonio (2000). Derecho Procesal Penal,
Madrid: Dykinson; GORPHE, Francois (1989). “La apreciación judicial de las pruebas”. Citado por: KIEL-
MANOVICH, Jorge (1996). Teoría de la prueba y medios probatorios. Buenos Aires: Abeledo-Perrot, LÓPEZ
BARJA DE QUIROGA, Jacobo (1999). Instituciones de Derecho Procesal Penal. Madrid: Akal/Iure; MAN
ZANERO, Antonio (2010). “La exactitud de los testimonios infantiles”. En: Memoria de testigos. Obtención y
valoración de la prueba testifical. Madrid: Pirámide; OVEJERO BERNAL, Anastasio (2009). Fundamentos de
psicología jurídica e investigación criminal. Salamanca: Universidad de Salamanca; RAMOS MENDEZ, Fran
cisco (1999). E l proceso penal. Barcelona: Bosch.
É l JURISPRUDENCIA
“L a declaración indagatoria si ha sido obtenida con las garantías que la ley prevé, puede incorporarse al juicio oral, de
este modo el acusado tiene la oportunidad de aclarar o explicar la contradicción real o aparente y ello permitirá al juez
formarse una convicción enfunción a una versión o versiones del acusado (valoración individual) y a los demás elemen
tos de prueba corroborantes (valoración conjunta). Esta posición permite un mejor escenario epistémico para verificar si
los enunciados de hecho de la acusación o la defensa se corresponden con la verdad.
Lo anterior no significa que el acusado tenga el mismo estatus que un perito y ¡o testigo (en los términos del inciso 6) del
artículo 378° del CPP) pues sólo elprimero está habilitado para omitir información, detalles o matices de un hecho que
relata e inclusive puede mentir, mientras que los peritos o testigos están en la obligación de decir la verdad, so pena de
ser denunciados por falsa declaración en juicio.
A tenor de lo dispuesto en el artículo 316°.1 del CPP es posible la lectura de la declaración previa del imputado, en
caso este se rehúse a declarar en el plenario, en esa línea de razonamiento, nada obsta a que se pueda usar esa misma
declaración previa, con la finalidad de evidenciar una contradicción con una declaración en juicio oral, prestada en
virtud de un acto derivado de la autonomía del imputado como sujeto procesal, y que además tiene la posibilidad
latente de guardar silencio en ejercicio de esa libertad. Es menester precisar que, una declaración prestada en la inves
tigación, sin coacción, no trae como consecuencia necesaria una declaración contra reo. Correlativamente, el pedido de
cotejar una declaración previa de un imputado con la vertida en juicio, por presuntas contradicciones entre las mis
mas, es perfectamente razonable, dada la facultad interperlatoria que tienen las partes procesales, lo cual no afecta de
manera alguna a l derecho a la no autoincriminación. Negar dicha práctica por parte del órgano jurisdiccional, excluye
el escrutinio de información relevante (que no es suficiente para condenar sin prueba periférica) para adoptar una deci
sión y, en este punto viene a l caso lo argumentado por Nieva Fenoll, J . (2010). L a valoración de la prueba. Madrid.
Marcial Pons. Página 193 et passim: “{u}na cierta distancia por parte del juez favorece su imagen de ecuanimidad
(...) pero no de forma que elJuez se transforme en un convidado de piedra. L a cuestión tiene relevancia, sobre todo en
los interrogatorios, sean de partes, testigos o de peritos. (...) Las leyes no sólo no impiden que losjueces cuestionen a estos
sujetos sobre aspectos concretos, sino que existen numerosos preceptos que avalan dicha intervención (...) No es negativo
que eljuez se implique en la prueba (...) creo que es esencial que lo haga, porque si no entiende la declaración de alguno
de los sujetos que depongan en el proceso, bien parece que lo lógico es que consulte sus dudas con el declarante, y no que
permanezca en silencio, mostrando un interés rayano con la apatía (...). Por supuesto que el interés de las partes no
suele ser que resplandezca la verdad, sino simplemente ganar el proceso. Y por ello precisamente es por lo que la figura
del juez y su intervención en esta fase resultan esenciales. Y es habida cuenta, precisamente, de que eljuez imparcial, no
le moverá otro impulso que intentar alejarse de las posiciones interesadas de las partes y tratar de esclarecer el dubium
que le han planteado. (...) Si eljuez tuviera que permanecer perfectamente pasivo en la fase de la práctica probatoria,
desde luego asistiría a l proceso como árbitro desinformado o, peor aún, informando solamente por lo que las partes tra
miten”. Acuerdo Plenario N ° 03-2018-SPN , considerandos 16-18.
315
Artículo 377o- Declaración en caso de pluralidad de acusados
1. Los acusados declararán, p or su orden, según la lista establecida por el juez penal,
previa consulta a las partes.
2. En este caso el examen se realizará individualm ente. El juez, de oficio o a solicitud
de las partes, podrá disponer que se exam ine separadam ente a los acusados, a cuyo
efecto los acusados restantes serán desalojados de la sala de audiencias. Culminado
el interrogatorio del último acusado y encontrándose todos en la sala de audiencias,
elju ez les hará conocer oralmente los puntos m ás im portantes de la declaración de
cada uno de ellos. S i alguno de los acusados hiciese una aclaración o rectificación
se hará constar en acta siempre que fuere pertinente y conducente.
C o n c o rd a n c ia :
CPP: art. 376.
En efecto, no se ignora lo que dispone el inciso 1 del artículo 86 del CPP: “En el curso
de las actuaciones procesales, en todas las etapas del proceso y con arreglo a lo dispuesto
por este Código, el imputado tiene derecho a prestar declaración y a ampliarla, a fin
de ejercer su defensa y responder a los cargos formulados en su contra. Las ampliaciones de
declaración procederán si fueren pertinentes y no aparezcan solo como un procedimiento
dilatorio o malicioso” (el resaltado es nuestro). Ahora bien, el ejercicio del citado derecho
es a propuesta de la propia defensa, la cual asesoró al acusado de los alcances y efectos si
declara. Esta propuesta es la materialización de la decisión informada del acusado de ejer
cer su derecho fundamental a ser oído por el órgano jurisdiccional.
Apartarnos de esta interpretación conllevaría una serie de absurdos, por un lado, que
se restringa el derecho del acusado a declarar porque no fue ofrecido en la etapa interme
dia como medio de prueba; por otro lado, que el fiscal ofrezca su declaración y se le obli
gue al acusado el efectuarlo, violándole el derecho a guardar silencio.
¿La declaración del acusado tiene valor probatorio? Claro que sí, por un lado, por
ejercicio de su derecho a la defensa material (inciso 1 del artículo 8 del del Pacto de San
José), el órgano jurisdiccional realizará las respectivas estimaciones, relacionándola con los
demás medios de prueba desahogados en la audiencia de juicio oral. Por otro lado, es usual
identificar la siguiente regla: “la declaración del acusado podrá ser utilizado en su con
tra”; sin embargo, se debe matizar la misma, dado que se invalida en los siguientes casos:
LA ACTUACION PROBATORIA ART. 377
(a) La confesión rendida sin la asistencia del defensor (sea del delito que se esté juz
gando o de otro) carece de valor probatorio.
(c) No se podrá condenar a una persona con el solo mérito de su propia declaración.
d. El acusado no tiene por qué declarar lejos de su defensor, por el contrario el sepa
rarlos puede originar que el acusado se sienta amenazado o limitado. En efecto,
él no es testigo o perito, teniendo el derecho de declarar desde el lugar designado
para las partes (en concreto, al lado de la defensa técnica) porque él es parte, aun
que no se ignoran las situaciones de corrección disciplinaria por parte del juzga
dor (artículo 364 del CPP). Por último, el tema del contacto visual entre la parte
acusadora con el acusado, cuando este último está declarando, se resuelve recor
dando que la inmediación es del juez.
2.2. Concluida la declaración libre del acusado, las partes, finalizando con el defen
sor, podrán formularle preguntas siguiendo las reglas del interrogatorio, pudiendo utilizar
la técnica de lectura de declaración previa para el efecto de refrescar memoria o eviden
ciar contradicción. No obstante, se tiene que tener presente lo siguiente: el acusado tiene
el derecho a no contestar aquellas preguntas que lo puedan autoincriminar, entonces con
testaría aquellas preguntas que coadyuven con su defensa material.
2.4. El juez podrá realizar preguntas de aclaración al acusado, pero respetando los
derechos del declarante, anteriormente mencionados, y siempre partiendo de alguna res
puesta dada por el acusado, indicando la razón de la falta de comprensión o entendimiento,
así como la justificación de no incurrir en equívocos o sesgos a la hora de valorar la decla
ración y fundamentar la sentencia (inciso 3 del artículo 88 del CPP).
a. Enfatizar la respuesta que el acusado está dando; por ejemplo: “no recuerdo” o
“no entendí, acaba Ud. de decir (...)”.
b. Que el acusado afirme que ha emitido una declaración anterior, sea ante la poli
cía, la fiscalía o ante el juez. Claro está que no se necesita que recuerde la fecha o
la hora.
c. Solicitar autorización al juez para que el acusado lea una determinada porción
del texto de la declaración anterior. En ese sentido, el operador indicará al soli
citante que marque el texto que se dará lectura, para luego exhibirlo a la contra
parte para el efecto que se pronuncie (control horizontal). Ante la falta de oposi
318 ción fundada, el juez ordenará que el documento sea entregado al declarante.
LA ACTUACIÓN PROBATORIA ÁRT. 377
d. El abogado, si se está ejerciendo la técnica por primera vez, hará preguntas al acu
sado para que reconozca el documento que se le ha entregado, esto es, que acepte
que es su anterior declaración.
e. Efectuado el reconocimiento, se le pedirá al acusado que lea (en voz alta) la parte
marcada, para luego continuar con las preguntas. No obstante, recuérdese que el
defensor puede oponerse a que se le obligue a su patrocinado a autoincriminarse
(literal g) del inciso 2 del artículo 8 del Pacto de San José).
Por último, lo que procura el artículo 377 del CPP es que el imputado, como fuente
de información procesal y probatoria, no se vea intimidado por la presencia de los otros
coacusados; o bien, evitar que una conducta procesal no proba, generado por uno de los
procesados, se extienda por observación a los demás implicados. Y como indica el artículo
en comentario, que culminado el interrogatorio del último acusado y encontrándose todos
en la Sala de Audiencias, el juez les hará conocer oralmente los puntos más importantes
de la declaración de cada uno de ellos, pero si alguno de los acusados hiciese una acla
ración o rectificación se hará constar en acta siempre que fuere pertinente y conducente.
^ BIBLIOGRAFÍA
C A LD ERÓ N CEREZO , Ángel y C H O C L Á N M O NTALVO , José Antonio (2000). Derecho Procesal Penal,
Madrid: Dykinson; G O R PH E , Francois (1989). “La apreciación judicial de las pruebas”. Citado por: KIEL-
M A N O V ICH , Jorge (1996). Teoría de la prueba y medios probatorios. Buenos Aires: Abeledo-Perrot, LÓPEZ
BA RJA DE Q U IRO G A , Jacobo (1999). Instituciones de Derecho Procesal Penal. Madrid: Akal/Iure; M A N
Z A N E R O , Antonio (2010). “La exactitud de los testimonios infantiles”. En: Memoria de testigos. Obtención y
valoración de la prueba testifical. Madrid: Pirámide; O V EJERO BE R N A L , Anastasio (2009). Fundamentos de
psicología jurídica e investigación criminal. Salamanca: Universidad de Salamanca; RAM O S M E N D E Z , Fran
cisco (1999). El proceso penal. Barcelona: Bosch.1
(1) Reglas de Mallorca (noveno 1); Código Procesal de la Provincia de Córdoba (artículo 259); Principios para la
protección de todas las personas sometidas a cualquier forma de detención o prisión (principio 21.1). 319
Artículo 378„“ Examen! de testigos y peritos
1. E l juez, después de identificar adecuadam ente a l testigo o perito, dispondrá que
preste juram ento o prom esa de decir la verdad.
2. E l examen de los testigos se sujeta —en lo pertinente—a las mismas reglas del interro
gatorio del acusado. Corresponde, en prim er lugar, el interrogatorio de la parte que
ha ofrecido la prueba y luego las restantes. Antes de declarar, los testigos no podrán
comunicarse entre sí, ni deberán ver, oír o ser inform ados de lo que ocurriere en la
sala de audiencia. No se puede leer la declaración de un testigo interrogado antes
de la audiencia cuando hace uso de su derecho a negar el testimonio en eljuicio.
3. E l examen a l testigo menor de dieciséis años de edad será conducido por elju ez en
base a las preguntas y contrainterrogatorios presentados por el fisca l y las dem ás
partes. Podrá aceptarse el auxilio de un fa m iliar del menor y/o de un experto en
psicología. Si, oídas las partes, se considerase que el interrogatorio directo a l menor
de edad no perjudica su serenidad, se dispondrá que el interrogatorio prosiga con
las form alidades previstas p ara los dem ás testigos. E sta decisión puede ser revocada
en el transcurso del interrogatorio.
4. E l ju ez m oderará el interrogatorio y evitará que el declarante conteste preguntas
capciosas, sugestivas o impertinentes, y procurará que el interrogatorio se conduzca
sin presiones indebidas y sin ofender la dignidad de las personas. L as partes, en
ese mismo acto, podrán solicitar la reposición de las decisiones de quien dirige el
debate, cuando limiten el interrogatorio, u objetar las preguntas que se form ulen.
3. E l examen de los peritos se inicia con la exposición breve del contenido y conclu
siones del dictam en pericial. Si es necesario se ordenará la lectura del dictamen
pericial. Luego se exhibirá y se les pregun tará si corresponde a l que han emitido, si
ha sufrido alguna alteración y si es su firm a la que aparece a l fin a l del dictamen.
A continuación se les ped irá expliquen las operaciones periciales que han realizado,
y serán interrogados por las partes en el orden que establezca eljuez, comenzando
por quien propuso la prueba y luego los restantes.
6. Si un testigo operito declara que ya no se acuerda de un hecho, sepuede leer la parte
correspondiente del acto sobre su interrogatorio anterior p a ra hacer m emoria. Se
dispondrá lo mismo si en el interrogatorio surge una contradicción con la declaración
anterior que no se puede constatar o superar de otra m anera.
7. Los peritos podrán consultar documentos, notas escritas y publicaciones durante su
interrogatorio. En caso sea necesario se realizará un debate pericial, p ara lo cual
se ordenará la lectura de los dictámenes periciales o informes científicos o técnicos
que se estimen convenientes.
8. D urante el contrainterrogatorio, las partes podrán confrontar alperito o testigo con
sus propios dichos u otras versiones de los hechos presentadas en eljuicio.
9. Los testigos y peritos expresarán la razón de sus informaciones y el origen de su
conocimiento.
10. A solicitud de alguna de las partes, elju ez podrá autorizar un nuevo interrogatorio
de los testigos o peritos que ya hubieran declarado en la audiencia.
Concordancias:
C: art. 1; CPP: arts. 162 al 164, 173 al 175; CPC: art. 218; CP: arts. 3 7 1, 409.
320
LA ACTUACIÓN PROBATORIA ART. 378
H e s b e r t R emátente C horpjes
Esos sentidos no son solo sentidos externos (tacto, gusto, oído, vista, olfato). En la
percepción la persona capta la realidad en la que igualmente influyen sus sentidos inter
nos, como lo es la memoria y la imaginación. Hay en el conocimiento racional toda una
construcción de la realidad. Cuando el intelecto se adecúa a la realidad -adecuatio rei ad
intellectus—, se alcanza la verdad. El objetivo de quien interroga desde el principio de con
tradicción hacia la inmediación de los demás sujetos procesales, es descubrir esa realidad
desde la versión subjetiva procurando objetivarla filtrando el testimonio mismo y/o lim
piándolo de posibles influencias subjetivas.
Antes de comenzar la declaración, como una ceremonia, de pie el testigo ante el juez,
se tomará la protesta de ley a los que han de declarar o se les exhortará para que se conduz
can con verdad, en el caso de testimonios de menores de edad. Si el testigo o perito requiere
de traductor o intérprete, a este igualmente se le tomará protesta; posteriormente, se lle
vará a cabo la identificación. Esto tiene como objetivo que las partes conozcan la capaci
dad y calidad del deponente -sean estos peritos o testigos, oficiales de policía o investiga
dores especializados-, su relación directa o indirecta con la víctima o el imputado, interés
o desinterés en los hechos, influencias perjudiciales, etc.
¿Significa ello que declara habiendo escuchado a todos los demás testigos, peritos y
policías? ¿No estará predispuesta y/o contagiada? Son algunas de las preguntas que se han
hecho para valorar y tomar decisiones ante esta situación procesal. Nos parece que la pre
sencia de la víctima en el debate, tanto como testigo como parte procesal, enfrenta a los
jueces a una situación de valoración. Por ende, cuando declare, ya sea al inicio o a lo largo
del debate, su testimonio puede ser contradicho y/o refutado y, finalmente, valorado, bajo
esas particulares circunstancias. En todo caso, en este tema no está todo escrito y se pue
den tomar decisiones distintas según el caso concreto.
Así, por ejemplo, en la experiencia costarricense los mismos testigos pueden estar en
la sala de juicio escuchando las declaraciones anteriores y posteriores. Esto es posible en
razón del contrainterrogatorio, es decir, el que contrainterroga tiene la capacidad de dis
cernir si el testigo lo es de lo que ha escuchado, visto u oído, o si de lo que se ha percatado
en la audiencia. Es un problema de madurez intelectual, porque el testigo lo es de lo suyo,
aunque haya escuchado lo de otros. Sin embargo, nuestro sistema opta porque exista una
sala de testigos y que estos no hayan tenido conocimiento de los hechos en debate antes
de su deposición (inciso 2 del artículo 378 del CPP).
El testigo debe ser contrainterrogado cuando su testimonio debe ser contradicho, refu
tado y/o desmentido. Contradicho porque hay una apreciación subjetiva, refutado porque
hay una apreciación objetiva contraria, desmentido porque hay una carencia de verdad.
Una estrategia más fuerte es la refutación, que es oponer una posición objetiva con
tra la posición y/o apreciación igualmente objetiva del testigo. Por ejemplo, cuando el tes
tigo ante la visión del “zigzagueo” de una persona caminando asegura que el chofer del
vehículo conducía bajo los efectos del licor y se refuta porque es físicamente típico que
quien ha colisionado no camine con propiedad al bajarse del vehículo. Son dos realidades
objetivas que deben comprobarse con la testimonial.
Cuando hay falacia hay argumento ex contrario, de falsa causa, de falsa generaliza
ción, de accidente o falsas apariencias esenciales, secundum quid, de falso dilema, de falsa
disyunción, de falsa analogía, etc. En el debate, es de difícil superación la mentira. El tes
timonio debe ser desmentido cuando se aprecia que lo dicho por el testigo no es verdad
o es mentira. Pero, igualmente, no es posible crear una norma para detectar un testimo
nio falso y, si no se cuenta con una versión cierta, igualmente probada, es casi imposible
refutar la mentira.
El inciso 8 del artículo 378 del CPP precisa que: “Durante el contrainterrogatorio,
las partes podrán confrontar al perito o testigo con sus propios dichos u otras versiones
de los hechos presentadas en el juicio”. Si refutar es oponer un dato o versión contra otro
dato o versión, para contrainterrogar se puede utilizar cualquier declaración que hubiese
hecho el órgano de prueba sobre los hechos en manifestaciones policiales o declaraciones
a nivel de fiscalía o en la propia audiencia del juicio oral. Ahora bien, en el contrainterro
gatorio de perito se podrá utilizar cualquier argumento sustentado en principios, técnicas,
métodos o recursos acreditados en divulgaciones técnico-científicas calificadas referentes
a la materia de controversia.
sobre testigos, peritos o documentos. Un buen interrogador concluye, como teniendo por
verdaderos ciertos hechos.
No es siempre prudente refutar hasta el final del debate o hasta el final del interro
gatorio, es decir, con las conclusiones del debate o con los alegatos de clausura sino, como
hemos dicho, en el momento en que se tiene presente al testigo y al perito, porque la orali-
dad es igualmente lenguaje corporal y, si no por su dicho, es posible delatar la mentira de
un testigo o perito por su reacción en el contrainterrogatorio. Más aún, cuando una de las
partes advierte que “probado un hecho o un suceso” la declaración de quien está siendo
interrogado es refutable por ser contraria a lo probado.
3. Regías de la objeción
Ahora bien, cuando a un juez, fiscal y/o abogado defensor se le pregunta: ¿cuáles son
las preguntas prohibidas en el sistema acusatorio?, es posible que si tienen experiencia digan:
ninguna. ¡Usted pregunte! ¿Por qué no hay prohibición para aquellos que tienen experien
cia? Porque la libertad probatoria exige libertad de preguntas y respuestas. Porque las pro
hibiciones -por lo general prueba tasada- surgen de los códigos que copian en la norma
técnica del sistema procesal con jurado. En los países con audiencias sin influencia anglo
sajona, es común que las normas procesales se refieran a un juez perito, esto es, a criterios
de libertad probatoria y valoración conforme a la sana crítica, las máximas de la experien
cia y el conocimiento científico; por tal razón, se entiende las pocas causales de objeción de
preguntas previstas en los incisos 4 del artículo 88, 2 del artículo 119, 6 del artículo 170,
y 4 del artículo 378 del CPP, las cuales son: impertinentes, capciosas o sugestivas, aun
que estas últimas sí están permitidas en el contrainterrogatorio; y en esa inteligencia,
lo impertinente es un mecanismo dilatorio, lo capcioso confunde incluso al juzgador y lo
sugestivo nos puede conducir a una falacia, donde la lógica de permitirlo en el contrain-
terrogatorio no es el triunfo de la mentira sino la de desenmascararla.
324
LA ACTUACIÓN PROBATORIA ART, 378
Como son muchas las razones por las cuales una parte puede objetar la pregunta de
la otra parte, varias de ellas válidas, algunas no tanto, pocas con clara intención de moles
tar, el proceso ha dejado en manos del juez el control de las preguntas y, la “ayuda” de las
partes en ese control mediante la técnica propicia de la objeción, porque la objeción tiene
como objetivo proteger al declarante de una posible deformación de los hechos, de que la
pregunta le sea confusa, ambigua, imprecisa, equívoca. Esto debido a que, el interroga
torio y el contrainterrogatorio, y en ambos la objeción, no procuran que el sistema falle
para que la maniobra, la mentira o manipulación triunfe. De ahí que el juez sea un ente
pasivo, salvo cuando capte que se ha manipulado el sistema hacia la mentira; y, por ende,
activo hacia la consecución de la verdad.
Por eso, ante la objeción que hace la parte contraria, esto es, la que no está interro
gando, se resuelve los incisos 4 del artículo 88, 2 del artículo 119, 6 del artículo 170, y 4
del artículo 378 del CPP, no exige un mini debate para resolver la objeción planteada. No
se da traslado a la parte que objeta para que fundamente y motive porque, en estos casos,
el juez está “jugando el juego” falso del objetante. No se da audiencia al que pregunta, para
que convenza al objetante, porque igualmente se logra parar el ritmo del interrogatorio,
lo que se ha propuesto el objetante. Sin embargo, excepcionalmente, el juez solo rompe
el ritmo del interrogatorio para enderezar la pregunta hacia su claridad, sencillez o com
prensión, aunque no se ignora que el enderezar también es una respuesta para cuando se
ha perdido la atención, por cualquier razón, a la pregunta objetada, evitando que el juz
gador tome una decisión apresurada.
No olvidemos que la objeción es una técnica para juicios con jurado. Nuestra expe
riencia es que la objeción molesta a los jueces, la objeción distrae a las partes procesales, es
común que una parte esté más pendiente de objetar que de escuchar lo que dice el decla
rante, que la persona que es objetada no recuerda qué se le preguntó, el que objetó no
recuerda por qué objetó y, finalmente, que los mismos jueces, concentrados en el testimo
nio, no recuerdan la pregunta hecha y, por ende, la razón procesal de la objeción. ¿Cuál
ha sido la mejor estrategia?
325
ART. 378 EL JUZGAMIENTO
Por tanto, se objetan las preguntas, pero se argumenta sobre las respuestas. Mejor
aún, cuando se objeta una pregunta, aún no se conoce el contenido de la respuesta y, por
ende, el valor mismo de la pregunta que tiene relación directa con la respuesta. Por el con
trario, cuando se han hecho preguntas que ya han sido respondidas es posible enfrentar a
las partes, ante el juez, argumentando el derecho, los hechos, las pruebas; interpretando
la Constitución Política, una norma de Derecho Internacional, la ley o alguna doctrina
jurisprudencial. El “debate” del juicio no se encamina a destruir a una persona y su plan
teamiento, sino a encontrar la verdad por el camino más sencillo. El debate del juicio no
es la mentira.
¡Cuidado! No hay una buena estadística que permita conocer los beneficios de este
tipo de métodos. Sin embargo, no puede existir una norma que permita a una parte reali
zar preguntas sugestivas; porque si las sugestivas “refieren y/o proponen la respuesta” enton
ces, es casi imposible determinar si la respuesta es del testigo porque fue “testigo”, esto es,
porque haya visto, escuchado, olido, probado o sentido, o del que interroga (observación
que puede ser trasladada al inciso 6 del artículo 170 del CPP, aunque hicimos la salvedad
que se justificaría cuando el contrainterrogador busca desmantelar la mentira). No olvi
demos que con los testimonios de testigos, policías y peritos construimos el hecho que se
acusa como verdadero o falso. En estos casos, frente a un testigo hostil, la técnica correcta
sería el empleo de preguntas temáticas.
En efecto, por timidez, porque guarda apariencias, porque esconde situaciones límite
que no quiere -y no debe- revelar, porque se ve implicado en los hechos, porque no ayudó
o no evitó, etc., el testigo hostil es un testigo difícil que a la vez conoce un suceso que con
viene revelar. Entonces, el que interroga debe construir el hecho a través de preguntas que,
con un sí o un no, permitan conocer todos los componentes fácticos.
él que obligarlo. Es posible, quizá, abrir causa por un posible “falso testimonio” si se logra
comprobar que sí fue testigo. Pero obligado no induce a nada, peor aun amenazándolo o,
con mayores implicaciones para la consecución de la verdad, proponerle preguntas sugesti
vas. La mejor forma de lograr una idea clara del testigo hostil es el interrogatorio mediante
preguntas temáticas. Si las preguntas están bien hechas es posible obtener una respuesta
inteligente de este tipo de testigos.
^ BIBLIOGRAFÍA
CA LD ERÓ N CEREZO , Ángel y CHOCLÁN M O NTALYO, José Antonio (2000). Derecho Procesal Penal,
Madrid: Dykinson; G O R PH E, Francois (1989)- “La apreciación judicial de las pruebas”. Citado por: KIEL-
M A N O V ICH , Jorge (1996). Teoría de la prueba y medios probatorios. Buenos Aires: Abeledo-Perrot, LÓPEZ
BA RJA DE Q U IRO G A , Jacobo (1999). Instituciones de Derecho Procesal Penal. Madrid: Akal/Iure; M A N
Z A N E R O , Antonio (2010). “La exactitud de los testimonios infantiles”. En: Memoria de testigos. Obtención y
valoración de la prueba testifical. Madrid: Pirámide; O V EJERO BE R N A L, Anastasio (2009). Fundamentos de
psicologíajurídica e investigación criminal. Salamanca: Universidad de Salamanca; RAM O S M E N D E Z , Fran
cisco (1999). El proceso penal. Barcelona: Bosch.
327
Artículo 379.- Imconeurrenda del testigo o perito
L Cuando el testigo operito, oportunamente citado, no haya comparecido, eljuez orde
nará que sea conducido compulsivamente y ordenará a quien lo propuso colabore
con la diligencia.
2. Sí el testigo operito no puede ser localizado para su conducción compulsiva, eljuicio
continuará con prescindencia de esa prueba.
Concordancias:
CPP: arts. 129, 164; CPC: arts. 232, 270; CP: art. 371.
Ahora bien, desde el artículo 378 del Código Procesal Penal (en adelante, CPP), la
pericial solo puede actuarse en la audiencia de juicio, sin que el juzgador pueda delegar su
actuación y valoración. Sin embargo, la verdad es otra. Si la pericial se ha ordenado pre
vio a la audiencia de juicio; si la pericial no puede realizarse en la audiencia de juicio; si el
bien sobre el que recae la pericial se destruye con la pericia misma; si el bien luego de la
pericial se devuelve a su propietario; si los indicios o evidencias se modifican con la prueba
pericial, etc., es claro que la pericial es un acto definitivo y, por ende, irreproducible y debe
seguirse para su actuación el procedimiento de prueba anticipada, salvo que se pueda des
ahogar en la audiencia de juicio.
obtener de ella resultados probatorios; esta fase exige el nombramiento de los peritos por
las partes. En tercer lugar, el propio estudio o análisis científico y/o técnico de las sustan
cias o evidencias por sí, entre sí y con otros indicios para arribar a una conclusión técnica
o científica sobre un hecho, que termina en un dictamen pericial unilateral o colegiado.
1. El interrogatorio de peritos
El interrogatorio de peritos queda sometido a las reglas y recomendaciones dadas
para el examen (directo) de testigos. Sin embargo, hay ciertas peculiaridades que se deben
de indicar. En primer lugar, y de acuerdo al principio de idoneidad del perito.(inciso 1 del
artículo 173 del CPP), las primeras preguntas del interrogatorio deben giran en torno a
establecer la experticia del perito, que legitime su declaración. Es decir, debe acreditarse al
perito como una fuente de información confiable; ya sea apuntando al grado de conoci
mientos que posee, o bien a su experiencia. En el primer caso, las preguntas deben dirigirse
hacia elementos como sus estudios, su maestría o doctorado, sus publicaciones e investiga
ciones, etc. En el segundo caso, las preguntas se dirigirán a las actividades que ha desem
peñado, durante cuántos años, a la cantidad de ocasiones en que ha participado en situa
ciones como las que son materia de prueba, etc.
En segundo lugar, las preguntas versarán sobre la labor que realizó el perito; en ese
sentido, de manera clara se deberá establecer cuál fue el planteamiento del problema, la
metodología y operaciones que empleó, los resultados que arribó y las conclusiones que
formuló. En tercer lugar, a la hora de obtener la declaración del perito en el juicio no se
debe de emplear preguntas orientadas en forma cronológica, por la sencilla razón que, el
perito no ha sido testigo presencial de los hechos. Por el contrario, debe estructurarse el
interrogatorio de peritos en forma temática; es decir, tendiente a cubrir las distintas con
clusiones y los procedimientos llevados adelante para arribar a las mismas, de conformi
dad con los puntos señalados en el párrafo anterior.
329
ART. 379 EL JUZGAMIENTO
En cuarto lugar, el examinador debe tener presente que, ala hora que el perito está
respondiendo las preguntas, va a utilizar un lenguaje técnico, según su experticia (grado
de conocimiento y experiencia); por ello el desafío está en hacer que este experto pueda
explicar lo mismo en términos que sean claros para todos. Se debe tener en cuenta que la
rimbombancia de palabras técnicas pueda no significar nada ante los oídos del juzgador.
Y, en quinto lugar, se debe tener presente que de la declaración de peritos, a diferencia de
los testigos legos, se busca obtener opiniones y conclusiones, y a ello deben de orientarse las
preguntas, desde las abiertas, pasando por las de transición y terminando por las cerradas.
2. El contrainterrogatorio de peritos
Igual, como en el caso del contrainterrogatorio de testigos, aquí lo que se busca es res
tar credibilidad a lo informado por el perito de la parte adversaria, o bien que proporcione
información nueva; sin embargo, ello importa adentrarse a los conocimientos especializa
dos del mismo, a fin de poder dirigir el contrainterrogatorio. Ello supondrá, en muchas
ocasiones, la necesidad de estudiar aspectos de la disciplina del experto o asesorarse por
otro experto (consultor técnico) de la misma disciplina que pueda orientar el trabajo en el
contrainterrogatorio, revisar aquello que el perito ha escrito sobre el tema, etc.; por ende,
es una actividad compleja y complicada. A continuación se sugieren las siguientes líneas
de contrainterrogatorio de peritos:
b. Que el perito no es fiel a su ciencia, dado que las conclusiones que obtiene contra
vienen aspectos consensuados en su disciplina; es decir, no ha empleado los proce
dimientos acreditados y considerados idóneos en su área para obtener conclusiones.
c. Que las evidencias con que realizó su labor pericial no son suficientes y/o
concluyentes.
3. El reinterrogatorio de peritos
4. El recontrainterrogatorio de peritos
Igualmente, al término del reinterrogatorio la parte contraria puede solicitar un
330 nuevo interrogatorio al perito, a fin de demostrar bien la ligereza de las explicaciones
LA ACTUACIÓN PROBATORIA ÁRT. 379
dadas por el perito durante el reinterrogatorio, con respecto ala credibilidad de su decla
ración, o bien lograr que el perito se reafirme en las inconsistencias detectadas durante el
contrainterrogatorio.
5. Preguntas de oficio
El juzgador también puede examinar a los testigos y peritos, siempre y cuando se cum
plan las condiciones anteriormente trabajadas en el artículo 375 del CPP, esto es, el carácter
excepcional e interrogar a los órganos de prueba solo cuando hubiera quedado algún vacío.
^ BIBLIOGRAFÍA
CALDERÓN CEREZO, Ángel y CHOCLÁN MONTALVO, José Antonio (2000). Derecho Procesal Penal,
Madrid: Dykinson; GORPHE, Francois (1989). “La apreciación judicial de las pruebas”. Citado por: KIEL-
MANOVICH, Jorge (1996). Teoría de la prueba y medios probatorios. Buenos Aires: Abeledo-Perrot, LÓPEZ
BARJA DE QUIROGA, Jacobo (1999). Instituciones de Derecho Procesal Penal. Madrid: Akal/Iure; MAN
ZANERO, Antonio (2010). “La exactitud de los testimonios infantiles”. En: Memoria de testigos. Obtención y
valoración de la prueba testifical. Madrid: Pirámide; OVEJERO BERNAL, Anastasio (2009). Fundamentos de
psicología jurídica e investigación criminal. Salamanca: Universidad de Salamanca; RAMOS MENDEZ, Fran
cisco (1999). E l proceso penal. Barcelona: Bosch.
331
Artículo 38©,- Examen especial del testigo o perito
1. Eljuez? de oficio o a solicitud de parte, puede ordenar que el acusado no estépresente
en la audiencia durante un interrogatorio, si es de temer que otro procesado, un
testigo o un perito no dirá la verdad en su presencia.
2. De igu al manera se procederá si, en el interrogatorio de un menor de diez y seis
años, es de temer un perjuicio relevante para él, o si, en el interrogatorio de otra
persona como testigo operito, en presencia del acusado, existe elpeligro de un perjuicio
grave p ara su integridad física o salud. Tan pronto como el acusado esté presente
de nuevo, debe instruírsele sobre el contenido esencial de aquello que se ha dicho o
discutido en su ausencia.
Concordancia:
C P C : a rt. 2 2 2 .
¿Qué se entiende por testigo y cuál es su función en un proceso? Testigo es toda per
sona que es llamada al proceso por presumirse que tiene conocimientos relacionados con
el hecho que se investiga, con el fin de que declare lo que al respecto conozca®. Por su
parte y de un modo muy semejante, Ramos manifiesta que testigos son las personas que
en una u otra forma pueden tener conocimiento de los hechos o puedan aportar datos de
utilidad para la instrucción de la causa®. Es de destacar, por lo tanto, que el testimonio
o prueba testimonial, en general, reúne tres características determinantes: es una prueba
indirecta, es decir, no media identificación entre el hecho a probar con el hecho presen
ciado por el investigador o juez; es histórica, por cuanto a través de ella se reconstruyen
hechos pasados, que pueden o no subsistir al momento de la declaración, pero que en todo
caso comenzaron antes de ella; y, es personal, esto es, es un acto procesal que proviene de
una persona física y concreta.
(1) GORPHE, Francois (1989). “La apreciación judicial de las pruebas”. Citado por: KIELMANOVICH, Jorge
(1996). T e o ría de l a p ru e b a y medios p ro b ato rio s. Buenos Aires: Abeledo-Perrot, p. 127.
(2) LÓPEZ BARJA DE QUIROGA, Jacobo (1999). Instituciones de D erecho P ro cesal P e n al. Madrid: Akal/Iure,
p. 259.
332 (3) RAMOS MÉNDEZ, Francisco (1999). E l proceso p e n a l. Barcelona: Bosch, p. 76.
LA ACTUACIÓN PROBATORIA ART. 380
calificarse de testimonio. Por su parte, la prueba testimonial de terceros puede ser clasifi
cada en testigos comunes y testigos técnicos o peritos.
Por otro lado, el artículo 379 del CPP dispone que al testigo o al perito se le cita y
tiene la obligación de comparecer al llamamiento judicial; caso contrario, se sigue o puede
seguir causa por desobediencia a la autoridad judicial, máxime si las normas de Derecho
Público tienen el carácter de imperio. Finalmente, para la continuación del juicio y el logro
del esclarecimiento de los hechos, el ordenamiento autoriza prescindir de la declaración
del testigo o perito ausente, lo cual una vez declarado, la parte interesada podrá solicitar
la oralización de la declaración anterior o el dictamen pericial, si se cumple con los requi
sitos del artículo 383 del CPP.
(4) OVEJERO BERN AL, Anastasio (2009). Fundamentos de psicología jurídica e investigación criminal. Salamanca:
Universidad de Salamanca, p. 135 . 333
ART. 380 EL JUZGAMIENTO
de Salem, cuando numerosos niños testificaron haber visto a las brujas volando sobre sus
escobas, cosa que evidentemente no había ocurrido. En concreto, durante un período de
tres meses, en 1682, se ahorcó a veinte personas como brujas y hechiceras en Salem, des
empeñando un importante papel el testimonio de las famosas chicas del círculo; tales
niñas de entre 5 y 12 años testificaron haber visto a las personas acusadas volar en esco
bas o transformarse en perros o gatos.
Sin embargo, otro frente que cuestiona los testimonios de menores de edad es aquel
que postula su no revictimización. En efecto, llevada esta posición al extremo, se prefiere
la ausencia de toda declaración judicial del menor para evitar que sufra afectaciones psi
cológicas o emocionales, al tener que revivir el recuerdo. Una visión moderada de este
frente sería que el menor declare lo menos posible, recurriendo a figuras como la entrevista
videograbada o la prueba anticipada para evitar su presencia en la audiencia de juicio oral.
Al respecto, tenemos que matizar estas consideraciones por el derecho de los meno
res a participar en los procedimientos judiciales que los afectan, así como a los derechos a
la confrontación y a la defensa que gozan los acusados. Con relación al primer derecho, al
que gozan los menores de edad, y de acuerdo con los artículos 8, numeral 1 de la Conven
ción Americana sobre Derechos Humanos; 14, numeral 1 del Pacto Internacional de Dere
chos Civiles y Políticos; 7, numeral 1, 14, numeral 2, y 15, numerales 1 y 2 de las Reglas
Mínimas de las Naciones Unidas para la Administración de la Justicia de Menores (Reglas
de Beijing); 12 y 19 de la Convención sobre los Derechos del Niño, interpretados bajo el
principio pro persona, se advierte (y en atención al interés superior de la niñez) que a los
menores de edad se les debe reconocer y garantizar su derecho a ser oídos durante todas
las etapas de los procedimientos judiciales (incluyendo el penal) que les afecten.
entrevista única del menor víctima de delito sexual en una diligencia irreproducible (lite
ral d) del inciso 1 del artículo 242 del CPP).
Pero, ¿cuáles serían las excepciones? Al respecto, vamos analizar dos básicos escena
rios de menores, por un lado, aquellos sin capacidad de expresarse, y por otro, aquellos
que sí poseen tal capacidad.
Caso 1.- El menor de muy corta edad (la víctima muda).- Pensemos en delitos
sexuales cometidos en agravio de infantes, también conocidos como menores de muy corta
edad, donde no han desarrollado actos de habla o es muy primitivo, si nos permiten tal
expresión, la capacidad para identiñcar personas y cosas que los rodean.
Entonces, se tendrá que recurrir alos testimonios de los padres o de terceras personas,
empezando por quien hizo la denuncia y continuando con la localización de testigos pre
senciales o cualquier otra evidencia pertinente, idónea, razonable y lícita para poder dirigir
una acusación en contra de una determinada persona. En ese caso, se entiende el por qué
no ha sido ofrecida la testimonial de la víctima, porque simplemente no tiene capacidad
de lenguaje y sus otras manifestaciones de expresión aún son ininteligibles o muy básicas
(la denominada víctima muda); y si fuese ofrecida por cualquiera de las partes, el juez no
lo admitirá atendiendo a la imposibilidad de compresión lingüística.
Ahora bien, cuando se invoquen como de cargo testimonios sustitutivos del testimo
nio directo de un menor, con el fin de respetar el equilibrio respecto a las garantías de los
acusados, y en particular su derecho a la contradicción de las pruebas de cargo, lo harán
tomando en consideración los recelos que puede suscitar este medio de prueba, y habrán
de ser particularmente rigurosos, no solo en la apreciación de las circunstancias impon
derables que justifican la sustitución del testimonio directo del menor por el de terceros,
sino también en la crítica de lo declarado, en la aportación de elementos de corroboración
y en la expresión de las razones por las que, en su caso, los han considerado dignos de cré
dito y hábiles para enervar la presunción de inocencia®.
Caso 2.- Menores de edad con capacidad de expresión.- En este caso, sí es opor
tuno que el Ministerio Público o el asesor jurídico de la víctima ofrezca la testimonial del
menor al presentar capacidad de expresarse y dejarse comprender (claro está atendiendo
al nivel cognitivo-emocional que vaya presentando según la edad). Sería un error conside
rar el silencio procesal como lo mejor para el menor, dado que se estaría yendo en contra
del artículo 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño y sería una equivocada lec
tura del interés superior del menor.
(5) Para mayores detalles consúltese: M A N ZAN ERO , Antonio (2010). “La exactitud de los testimonios infanti
les”. En: Memoria de testigos. Obtención y valoración de la prueba testifical. Madrid: Pirámide, pp. 201-225. 335
A R T. 38® EL JUZGAMIENTO
En esa inteligencia, por más que en la etapa de investigación se haya realizado una
entrevista al menor de edad a través de un psicólogo especializado en el área infantil, con
presencia de familiares del entrevistado así como del Ministerio Público; por más que dicha
entrevista haya sido registrada en video y que obre en la carpeta de investigación tecnoló
gica, la defensa tiene el derecho de examinar al declarante bajo las reglas del contradicto
rio. En ese sentido, no es que la prohibición de revictimización impida recibir el testimonio
del menor de edad, por ejemplo, en la audiencia de prueba anticipada, sino el establecer
una serie de condiciones para que el testimonio del menor se recoja de manera óptima(6).
^ BIBLIOGRAFÍA
CA LD ERÓ N CEREZO , Ángel y C H O C L Á N M ONTALVO, José Antonio (2000). Derecho Procesal Penal,
Madrid: Dykinson; G O R PH E , Francois (1989)- “La apreciación judicial de las pruebas”. Citado por: K IE L-
M A N O V ICH , Jorge (1996). Teoría de la prueba y medios probatorios. Buenos Aires: Abeledo-Perrot, LÓPEZ
BA RJA DE Q U IRO G A , Jacobo (1999). Instituciones de Derecho Procesal Penal. Madrid: Akal/Iure; M A N
Z A N ERO , Antonio (2010). “La exactitud de los testimonios infantiles”. En: Memoria de testigos. Obtención y
valoración de la prueba testifical. Madrid: Pirámide; O V EJERO BE R N A L , Anastasio (2009)- Fundamentos de
psicología jurídica e investigación criminal. Salamanca: Universidad de Salamanca; RAM O S M E N D E Z , Fran
cisco (1999). E l proceso penal. Barcelona: Bosch.
(6) Artículo 8 párrafo 1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Directrices sobre la justicia en asun
tos concernientes a los niños víctimas y testigos de delitos. Manual sobre la justicia en asuntos concernientes a los
336 niños víctimas y testigos de delitos para uso de profesionales y encargados de la formulación de políticas.
Articul© 38I«- Audiencia especial para testigos y peritos
L Los testigos y peritos que no puedan concurrir a la sala de audiencias por un impe
dimento justificado, serán examinados en el lugar donde se hallen por el juez.
2. Si se encuentran en lugar distinto a l deljuicio, elju ez se traslad ará hasta el mismo
o em pleará el sistem a de vídeo conferencia, en el prim er supuesto los defensores
podrán representar a las partes.
3. En casos excepcionales, el ju ez com isionará a otro órgano jurisdiccional p ara la
práctica de la prueba, pudiendo intervenir en la misma los abogados de las partes,
-el acta deberá reproducir íntegram ente la prueba y, si se cuenta con los medios
técnicos correspondientes, se reproducirá a través de video, film ación o audio.
C o n c o rd a n c ia :
CPP: art. 169.
I. El uso de la tecnología
Una formación que parte de la frase: “no se puede” sin dar mayores explicaciones o
dándolas sobre la base de una deficiente aplicación de los principios procesales ha sido la
constante en los primeros años de la implementación del sistema acusatorio en la reforma
latinoamericana, lo cual ha originado más dudas que respuestas. Ahora bien, en el pre
sente apartado pretendemos alejarnos de tales posturas, postulando el uso de la tecnolo
gía en cualquier audiencia del nuevo sistema de justicia penal.
Ahora bien, para el logro de tales metas contamos con un proceso penal distribuido
en fases o etapas mencionadas, donde el Ministerio Público como el órgano jurisdiccional,
en el ámbito de sus competencias, generará decisiones con efectos jurídicos. En esa tesi
tura, las disposiciones de fiscalía serán comunicadas a la víctima y al imputado por cual
quier medio que garantice la recepción del mensaje.
bien con el sistema de notificaciones, y así el órgano jurisdiccional asume, desde la norma
legal, una correcta gestión y administración del despacho judicial.
Como se aprecia, el sistema acusatorio se abre y se flexibiliza en aras de lograr los fines
anteriormente marcados. Y esta apertura se observa desde la etapa de investigación, desde
que el Ministerio Público ha tomado conocimiento de la noticia criminal en adelante, no
limitándose su actividad al llenado de actas o formatos, llegando a los siguientes extre
mos: constancia que se avisó al defensor público, constancia que habiendo pasado media
hora no llega el defensor público, constancia que llegó el defensor público una hora des
pués del que fue citado. Absurdos.
IL La investigación tecnológica
¿Estará permitido que la detención, la lectura de derechos y la incautación de docu
mentos u objetos estén videograbados? Sí, porque los registros de investigación pueden
elaborarse por cualquier medio que asegure la integridad y exactitud de la información.
Se insiste, ¿será posible que las entrevistas policiales o del agente del Ministerio Público
estén registradas en videos? Así es, porque todas las actuaciones de investigación sea de la
policía o del Ministerio Público no son incompatibles con el uso de la tecnología. Pero, ¿si
el entrevistado no da su consentimiento para que sea grabada la entrevista? No se nece
sita su consentimiento porque, se insiste, constituye una obligación procesal registrar las
actuaciones de investigación, claro está sin perjuicio de asumir los candados o controles
de identidad reservada, de protección de víctimas, ofendidos o testigos, o bien cuando en
la respectiva normativa se exija consentimiento para la toma de imágenes internas o exter
nas del cuerpo que no comprometan la salud del examinado; aunque, en este último caso,
a falta de consentimiento se podrá recurrir a la autorización judicial.
Es decir, mediante los videos se podrá lograr los factores de identidad, estado ori
ginal, condiciones de recolección, preservación, empaque y traslado; lugares y fechas de
LA ACTUACIÓN PROBATORIA ART. 381
permanenciay los cambios que encada custodia sehayan realizado; registrándose el nom
brey la identificación de todas las personas que hayan estado en contacto con los elemen
tos materiales probatorios y la evidencia física.
Lamentablemente, la praxis actual es de sobrecargar a los policías y peritos con for
matos y más formatos; pasando de una justicia que descansa en el esclarecimiento de los
hechos que justifica la apertura de la actividad de investigación y probanza, a una justicia
de formatos bien llenados o que su llenado genera duda razonable: Absurdos.
Ello nos permite afirmar que, en cualquier audiencia, incluso las preliminares al jui
cio oral, las partes podrán ocupar las actuaciones de investigación registradas en medios
tecnológicos, para efecto de su reproducción y así dotar del sustento probatorio a sus pre
tensiones o bien emplear la tecnología para controvertir o confrontar los medios de prueba
de la contraria. En ese sentido, proponemos los siguientes ejemplos:
339
ART. 381 EL JUZGAMIENTO
No se ignore que uno de los deberes judiciales, es resolver los asuntos sometidos a su
consideración con la debida diligencia; y si la información está en medios digitales, ópti
cos, electrónicos o de cualquier otra tecnología, ¿qué le impide a las partes el solicitar
su reproducción y al juez de conocer su contenido?, si la actividad se está realizando
en una audiencia con presencia de las partes y del público (salvo las restricciones legales)
y que también será registrada en medios tecnológicos.
Un primer paso de su aceptación fue dado cuando se entendió que, al surgir una con
troversia en torno al contenido de un registro de investigación, el operador no tenía que
tomar una decisión apriori sobre quién de las partes está diciendo la verdad, sino que soli
citaba se ponga a su disposición el registro controvertido y así poder tomar una decisión
informada. Ahora el siguiente paso es entender que, exista o no controversia en torno al
contenido de un registro de investigación, las partes durante las audiencias podrán auxi
liarse por cualquier medio.
Ahora bien, bajo ese marco ¿las partes podrán recurrir al uso de la tecnología en
la audiencia de juicio oral? Por supuesto, se podrán reproducir los registros de investiga
ción para que el policía o el perito realice las aclaraciones respectivas, aunque tales regis
tros, en un modelo de testimonios orales, no tienen valor probatorio, solamente el testi
monio que se está rindiendo en la audiencia de debate oral. Ejemplo.- El perito médico
documentó fotográficamente las lesiones que encontró en el brazo derecho de la víctima,
y mientras se le está interrogando, la parte oferente (o la parte contraria, en el contraexa
men) solicita al órgano jurisdiccional autorización para que se reproduzcan las fotografías
para efecto de llevar el examen a los objetivos necesarios para el adecuado esclarecimiento
de los hechos. Ahora bien, tales fotos no necesitan haber sido ofrecidos como medios de
prueba y admitidos judicialmente bajo esa categoría, dado que obran en el dictamen pericial
LA ACTUACIÓN PROBATORIA ART. 381
^ BIBLIOGRAFÍA
CALDERÓN CEREZO, Ángel y CHOCLÁN MONTALVO, José Antonio (2000). Derecho Procesal Penal,
Madrid: Dykinson; GORPHE, Francois (1989). “La apreciación judicial de las pruebas”. Citado por: KIEL-
MANOVICH, Jorge (1996). Teoría de la prueba y medios probatorios. Buenos Aires: Abeledo-Perrot, LÓPEZ
BARJA DE QUIROGA, Jacobo (1999). Instituciones de Derecho Procesal Penal. Madrid: Akal/Iure; MAN
ZANERO, Antonio (2010). “La exactitud de los testimonios infantiles”. En: Memoria de testigos. Obtención y
valoración de la prueba testifical. Madrid: Pirámide; OVEJERO BERNAL, Anastasio (2009). Fundamentos de
psicología jurídica e investigación criminal. Salamanca: Universidad de Salamanca; RAMOS MENDEZ, Fran
cisco (1999). E l proceso penal. Barcelona: Bosch.
341
Artículo 382.“ Fraefea material0
L Los instr ¿amentos o efectos del dehio, y los objetos o vestigios incautados o recogidos,
que obren o hayan sido incorporados con anterioridad al juicio, siempre que sea
materialmente posible, serán exhibidos en el debate y podrán ser examinados por
las partes.
2. ha prueba material podrá ser presentada a los acusados, testigos y peritos durante
sus declaraciones, a fin de que la reconozcan o informen sobre ella.
Concordancias:
CPP; arts. 184 inc. 2, 188, 206, 217, 218.
Dentro del universo probatorio, se distingue la prueba material, que está conformada
-com o lo anota el artículo 382, inciso 1, sub comento- por los instrumentos del delito,
sus efectos, así como por los objetos o vestigios que se hallan en la escena del crimen o se
colectan durante la investigación. En líneas generales, todo elemento material que tenga
vinculación -directa o indirecta- con el hecho punible objeto del proceso penal.
Así, pues, se distingue entre: i) la persona o cosa objeto del delito (como, por ejemplo,
sería el cadáver en un delito de homicidio, la caja fuerte forzada en el hurto); ii) los medios
o instrumentos a través de los cuales se cometió el delito (ejemplo, el revólver utilizado);
iii) los efectos relacionados con el delito, que serían las cosas obtenidas como consecuencia*123
(*) Texto vigente según modificatoria efectuada por el aré 3 del Decreto Legislativo N° 983 publicado el 22-07-2007.
(1) Acuerdo Plenario N° 4-2015/CIJ-116, emitido por la Corte Suprema de Justicia de la República del Perú, sobre
valoración de la prueba pericial en los delitos de violación sexual, párrafo 13.
(2) BAYTELMAN, Andrés y DUCE, Mauricio (2004). Litigación penal. Juicio oral y prueba. Chile: Universidad
Diego Portales, p. 89.
(3) Cfr. Acuerdo Plenario N° 6-2012/CJ-116, emitido por la Corte Suprema de Justicia de la República del Perú,
342 sobre cadena de custodia y efectos jurídicos de su ruptura, párrafo 8.
LA ACTUACIO1! I PROBATORIA ART. 382
de su ejecución (ejemplo, los objetos robados); y, iv) las piezas de convicción, que serían
las huellas, rastros o vestigios -elementos materiales, en suma- dejados por el autor enla
comisión del hecho y susceptibles de ser recogidos, y que permiten acreditar la perpetra
ción del delito y, en ocasiones, la identificación de su autor (ejemplo, el trozo de cristal en
el que se asentaron las huellas dactilares del imputado, las ropas manchadas de sangre)(4).
A partir de ello, el cónclave supremo se decanta por imprimir una “naturaleza hetero
génea” al cuerpo de delito en tanto constituye, al mismo tiempo, medio y objeto de inves
tigación, ya que como medio a través de él es posible averiguar extremos relativos al hecho
delictivo; y objeto, en la inteligencia que las materialidades que lo componen pueden ser
objeto de diligencias de investigación®.
En suma, pues, debemos entender la prueba material como aquella compuesta por
el cuerpo del delito, las cosas relacionadas con el delito o necesarias para su esclareci
miento®, así como el objeto, los instrumentos y los efectos del delito®, conforme esta
definición jurisprudencial:
c) Efectos del delito o producto, scoelerist son los objetos producidos mediante la
acción delictiva, como el documento o la moneda falsa, así como las ventajas patri
moniales derivadas del hecho punible, como el precio del cohecho, el del delincuente
a sueldo, o la contraprestación recibida por el transporte de droga, etcétera.
e) Objetos del delito: son las cosas materiales sobre las que recayó la acción típica
como, por ejemplo, las cosas hurtadas o robadas, armas o explosivos en el delito
de tenencia ilícita de las mismas, la droga en el delito de tráfico ilícito de drogas,
los bienes de contrabando en dicho delito, etcétera, para lo que se requiere una
regulación específica.4567
(4) ídem.
(5) ídem.
(6) ídem.
(7) Acuerdo Plenario N° 5-2010/CJ-116, emitido por la Corte Suprema de Justicia de la República del Perú, sobre
incautación, párrafo 9- 343
ART. 382 EL JUZGAMIENTO
Así, pues, conforme a esta fórmula legal, resulta trascendental la incorporación, por
medio de un procedimiento constitucionalmente legítimo, de las pruebas materiales al jui
cio oral, porque únicamente por este medio podrán ser utilizados por los jueces de cono
cimiento al fallar profiriendo condena o absolución.
Ahora bien, consideramos que no debería ser una posibilidad sino un imperativo -
cuando fuera materialmente posible, por cierto- que la prueba material deliti deba intro
ducirse con el examen del órgano de prueba, es decir, agotar todos los medios en el ple-
nario para que sea el interrogatorio el procedimiento para incorporar la prueba material,
ya que de ese modo se garantizan plenamente el contradictorio, la igualdad de armas y la
inmediación, bases para afirmar la existencia de un fa ir trial.
Dicho de otro modo, como en el juicio del sistema acusatorio no hay confianzas pre
establecidas en las partes, y antes bien se rige la “lógica de la desconfianza” (lo cual significa
que el juez no tiene por qué creer que la “cosa” que la parte presenta es lo que ella dice solo
porque lo dice), por lo que resulta necesario que se presente un testigo de acreditación o un
órgano de prueba cualquiera que tenga relación con la prueba material y dé alcances sobre
su origen, la cadena de custodia o cualquier otro dato que pueda aportar sobre el objeto®.
(8) Cfr. BAYTELMAN, Andrés y DUCE, Mauricio (2004). Litigación penal. Juicio oral y prueba. Ob. cit.,
344 pp. 236-237.
LA ACTUACIÓN PROBATORIA ART. 382
víctima, deben ser sometidos a interrogatorio y afirmar que lo que la parte -fiscal o defen
sor- presenta como tal cosa efectivamente es tal cosa. Ello no solo es consecuencia de las
directrices de litigación, sino de la vigencia y respeto a las reglas de prueba.
En ese sentido, para que estos objetos puedan ser ingresados en el juicio oral se requiere
su acreditación, para lo cual se necesita:
• Exhibir el objeto al testigo (siempre que no haya objeción o esta sea denegada).
En efecto, el testigo de acreditación (el policía que realizó la diligencia) solo podría
dar fe de que ante él se llevó a cabo el reconocimiento fotográfico o en la fila de perso
nas, pero es la persona que hizo el señalamiento, la única que puede dar fe del contenido
material de la misma. Incorporar estos reconocimientos a través del testigo de acredita
ción evidencia objetivamente un falso juicio de legalidad como prueba de referencia no
admisible. Por ello, hay que tener cuidado para pronunciarse sobre su valoración en jui
cio, en tanto que en el juicio todo puede entrar a ser valorado, mas no todo pesa en tér
minos de suficiencia probatoria.
^ BIBLIOGRAFÍA
BA Y TE LM A N , Andrés y D U CE, Mauricio (2004). Litigación penal. Juicio oral y prueba. Chile: Universi
dad Diego Portales.
(9) Corte Suprema de Justicia de la República de Colombia. Sala de Casación Penal. Rad 31. 614 del 22 de julio de
2009. Ponencia Sigifredo Espinoza Pérez.
(10) Corte Suprema de Justicia de la República de Colombia. Sala de Casación Penal. Rad 26. 276 del 29 de agosto
de 2007. Ponencia Mauro Solarte Portilla. 345
Artícelo 383o- Lectora de la prueba documental
1. Solo podrán ser incorporados al juicio para su lectura *
a) Las actas conteniendo la prueba anticipada;
b) L a denuncia, la prueba docum ental o de informes, y las certificaciones y cons
tataciones;
c) Los informes o dictámenes periciales, a sí como las actas de examen y debate
p ericial actuadas con la concurrencia o el debido emplazamiento de las partes,
siempre que el perito no hubiese podido concurrir a l juicio por fallecim iento,
enfermedad, ausencia del lugar de su residencia, desconocimiento de su paradero
o por causas independientes de la voluntad de las partes. También se darán
lectura a los dictámenes producidos por comisión, exhorto o informe;
d) L as actas conteniendo la declaración de testigos actuadas m ediante exhorto.
También serán leídas las declaraciones prestadas ante elfiscal con la concurren
cia o el debido emplazamiento de las partes, siempre que se den las condiciones
previstas en el literal anterior; y,
e) L as actas levantadas por la policía, elfiscal o elju ez de la investigación prepara
toria que contienen diligencias objetivas e irreproducibles actuadas conforme a lo
previsto en este Código o la ley, tales como las actas de detención, reconocimiento,
registro, inspección, revisión, pesaje, hallazgo, incautación y allanam iento, entre
otras.
2. No son oralizables los documentos o actas que se refieren a la prueba actuada en
la audiencia n i a la actuación de esta. Todo otro documento o acta que pretenda
introducirse a l juicio m ediante su lectura no tendrá ningún valor.
3. L a oralización incluye, adem ás del pedido de lectura, el de que se escuche o vea la
parte pertinente del documento o acta.
Concordancia:
CPP: art. 424 inc. 4-
B e n j i G r e g o r y E s p in o z a R a m o s
I. La prueba en el juicio
Desde tiempos del precursor del Derecho Probatorio, Bentham reconoce que el arte
del proceso es, en buena cuenta, el arte de administrar las pruebas. Por eso es que saber
litigar es saber controlar la prueba en juicio. En la medida que las pruebas no hablen solas,
saber litigar es la habilidad de hacerlas hablar.
En la doctrina se hace una clasificación sobre cuatro tipos de prueba(1): prueba testi
monial (declaración del testigo o perito); prueba documental (constituida por documen
tos); prueba real (instrumento o efecto del delito); y prueba demostrativa (objetos mate
riales que demuestran algo, por ejemplo, una maqueta o fotografía de la escena del delito).
(1) Por todos, véase: ROMERO SOTO, Julio y ROMERO ÁLVAREZ, Rocío (2003). Técnica ju r íd ic a de investiga-
346 ción p e n a l e interrogatorio. Bogotá: Librería Ediciones del Profesional, p. 29.
LA ACTUACION PROBATORIA ART. 383
Consideramos que, como regla general, todo medio de prueba debería ingresar con
un órgano de prueba, ya que el interrogatorio -y no la mera lectura- asegura pleno res
peto del principio de oralidad e inmediación, los cuales recusan en su máxima expresión
“toda pieza escrita que pretenda hacerse valer en el debate”, pues no puede valorarse aque
llo que ha nacido en un contexto extraño a la contradicción y a la inmediación, es decir,
en el seno de la etapa de investigación®.
Algunos podrán sostener que los documentos recabados en la investigación deben ser
trasladados a juicio y con ello fundar una condena, pero constitucionalmente no se puede
porque la garantía del juicio previo reclama juicio previo oral, contradictorio y con inme
diación. Así, los juicios de probabilidad probatoria suficientes para el contexto de la ins
trucción resultan incapaces de fundar una condena, que solo procede a partir de la cer
teza®. Ninguna evidencia recogida por un solo actor del proceso, casi siempre de manera
sumaria y sin contradicción, puede sostener una condena®.
b) Estas pruebas, por definición, son producidas sin inmediación: los jueces no esta
ban allí cuando el arma pasó a ser el arma homicida o cuando fue hallada en el
sitio del suceso; no estaban allí cuando las partes firmaron la escritura, ni cuando
la sangre manchó las ropas del acusado”.
Por esa razón, la regla debe ser que el documento sea incorporado con un testigo,
perito o algún órgano de prueba y, solo de modo subsidiario, se deberá seguir su oraliza-
ción, que implica la lectura del documento y que se escuche y vea la parte pertinente de
aquel -conforme lo establece la parte in fine del artículo 383, inciso 3-. Después de todo,
(2) Cfr. GÓMEZ URSO, Juan Facundo (2011). E l juicio oral. Buenos Aires: Hammurabi, p. 93-
(3) Ibídem, p. 95.
(4) ídem.
(5) BAYTELMAN, Andrés y DUCE, Mauricio (2011). Litigación penal. Juicio oral y prueba. Bogotá: Ibáñez, p. 236. 347
ART. 383 EL JUZGAMIENTO
como afirma Bergman, “ [i]ncluso las pruebas del tipo de los documentos y las fotografías
no son más que fragmentos de la realidad, y su valor probatorio, a menudo, depende de
las descripciones verbales”®.
2. Concepto de documento
Se entiende por documento todo elemento -cualesquiera sean su base o soporte- que
representa un hecho o situación. Para que un documento sea tal ha de ser una cosa cor
poral {corpas) y debe enseñar o mostrar algo {docuií). Por cierto, el documento es extraño
o preexistente al proceso penal, es decir, se crea u origina con independencia de las inves
tigaciones o pesquisas penales.
En esa línea, el artículo 185 del Código Procesal Penal (en adelante, CPP) establece
que son documentos los manuscritos, impresos, fotocopias, faxes, disquetes, películas,
fotografías, radiografías, representaciones gráficas, dibujos, grabaciones magnetofónicas y
medios que contienen registro de sucesos, imágenes, voces; y otros similares.
La clasificación, por otra parte, entre documento público y privado la efectúa el artículo
235 del Código Procesal Civil, el cual señala que el documento público es el otorgado por
un funcionario público en ejercicio de sus atribuciones; así como la escritura pública y
demás documentos otorgados ante notario público conforme a la ley de la materia.
En tanto que el artículo 236 del mencionado cuerpo normativo establece que será
documento privado aquel que no tiene las características del público, poniendo de relieve
que la legalización o certificación de aquel no lo convierte en documento público.
Tales constancias siempre ostentan carácter testimonial; ello significa que pueden y
deben reproducirse durante el debate solo a partir de la exposición de un testigo, desde la
denuncia hasta un examen médico, un protocolo de autopsia, un examen balístico, una
inspección ocular, un atestado o acta policial®.
(6) BERGMAN, Paul (2006). L a defensa enjuicio. Buenos Aires: Abeledo-Perrot, p. 18.
(7) GÓMEZ URSO, Juan Facundo (2011). E l juicio oral. Ob. cit., p. 96.
348 (8) ídem.
LA ACTUACIÓN PROBATORIA ART. 383
juicio para su lectura la denuncia, los informes, las certificaciones y las constataciones
-artículo 383, inciso 1, literal b) del CPP-.
Luego, el artículo 383, inciso 1, literales c) y d) del CPP, establece la oralización de
los informes periciales®o actas de declaración testimonial siempre que el perito o testigo
-debidamente emplazado- no haya concurrido al juicio por fallecimiento, enfermedad,
ausencia del lugar de su residencia, desconocimiento de su paradero o, en general, por
algún motivo independiente de la voluntad de las partes. Existe una clara condición: estas
declaraciones escritas solo pueden incorporarse si es que se recibieron con la participación
de las partes o su debida notificación.
El significado que tiene esta regulación hace que no sea posible dar lectura a las decla
raciones previas de los órganos de prueba que ya declararon en juicio. Por ejemplo , si el
policía que realizó la observación, la vigilancia y el seguimiento a personas procesadas por
actos de tráfico de drogas declaró en juicio, no puede, luego, aportar su declaración a la
fiscalía en calidad de prueba documental. Por ende, la versión oral será la prueba, mas no
la versión escrita.
(9) Resulta polémico que la legislación peruana permita oralizar y que se valore un informe o dictamen pericial sin
que el perito concurra a juicio a ser confrontado por circunstancias excepcionales, dado que “{e]l experto debe
realizar juicios científicos y es la autoridad judicial la que tiene el monopolio de establecer juicios de respon
sabilidad jurídica”, el cual solo se puede determinar a partir de una plena y adecuada confrontación, no con la
simple y fría lectura de su dictamen escrito en papel. MARTÍNEZ MALAVER, José Manuel (2013). L a prueba
p e ric ia l en el acto médico en el sistema acusatorio. Bogotá: Ibáñez, p. 99. 349
ART. 383 EL JUZGAMIENTO
solo haya tenido utilidad para arribar ala etapa dejuzgamiento -ahora llamados, actos de
investigación-; enestenuevo escenario tiene que nacer lainformación, que seráel insumo
del tribunal para emitir sentencia.
Por eso es que se puede percibir un acento garantista en la oración final del artículo
383, inciso 2, del CPP, cuando proclama: “[t]odo otro documento o acta que pretenda
introducirse al juicio mediante su lectura no tendrá ningún valor”.
a) Las actas de prueba anticipada (consideramos que antes que las actas, debería
reproducirse el audio o video de la declaración, porque el acta es escrita y no pue
den percibirse el tono de la voz ni los silencios del declarante, que hacen con la
sustancia de la declaración en condición de prueba anticipada).
d) Los informes periciales y las actas de examen y debate pericial, así como las actas
que contienen las declaraciones de los testigos rendidos en la investigación prepa
ratoria si y solo si el perito o el testigo -convocado a la etapa plenarial- no con
curre porque falleció, porque la enfermedad no le permite asistir, no se encuen
tra en el lugar de su residencia o porque se desconoce su paradero o ubicación
o alguna causa independiente de la voluntad de las partes (esta regulación debe
entenderse de forma restrictiva y cerrada -conforme acota el artículo VII, inciso
3 del Título Preliminar-, en tanto que la información que es prueba es la decla
ración del juicio oral, no la escrita sin inmediación con el juez de conocimiento;
■ por ello debe mostrarse una “especial diligencia” en obtener la comparecencia del
perito y del testigo a juicio(10)1y solo reemplazarla por la declaración documen
tal excepcionalmente cuando se hayan agotado todos los medios(11) y, pese a ello,
resultaron infructuosas las gestiones).
(10) Una regulación interesante es la expuesta en la Sección 5 intitulada “Otros medios de prueba”, concretamente
al artículo 315 del Código Procesal Penal modelo para Iberoamérica, el cual establece que: “|c]uando el perito
o testigo oportunamente citado no hubiere comparecido, el presidente dispondrá lo necesario para hacerlo
comparecer por la fuerza pública. Si estuviere imposibilitado para concurrir y no pudiere esperarse hasta la
superación del obstáculo, o no resultare conveniente la suspensión de la audiencia, el presidente designará a
uno de los miembros del tribunal para que la audiencia se lleve a cabo donde esté la persona a interrogar”.
(11) Las reglas de Mallorca -o Proyecto de Reglas Mínimas de la ONU para la administración de justicia penal-
en su considerando vigésimo noveno, numeral 2 señala que: “Si la comprobación de un hecho se basa en la
percepción de una persona, esta tiene que ser interrogada en el juicio oral. Este interrogatorio no puede ser
reemplazado por la lectura de un documento o declaración escrita anterior.
Las leyes nacionales establecerán las excepciones a este principio por razón de imposibilidad o grave dificultad
350 de su reproducción”.
LA ACTUACIÓN PROBATORIA ART. 383
(12) ' Corte Constitucional de Colombia, sentencia T-930A/13 (Expediente T-4010962. Demanda de acción de
tutela instaurada por Ana María Mendoza Pérez y otros contra el Tribunal Administrativo de Arauca y otro,
ponencia realizada por Nilson Pinilla).
(13) Corte Constitucional de Colombia, sentencia T-916/08 (Expediente T-1817308. Demanda de acción de tutela
promovida por Cesar Augusto Henao Vásquez, quien actúa por intermedio de apoderado, contra el Juzgado
Once de Familia de Medellín y el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medellín, Sala de Familia, con
citación oficiosa de la señora Margarita María Silva Gaviria, como tercero con interés, ponencia Clara Inés
Vargas Hernández). 351
ART. 383 EL JUZGAMIENTO
Por su parte, la Corte Suprema de Justicia de la República del Perú ha emitido pro
nunciamientos en relación con el examen realizado a los peritos, estrictamente, a la orali-
zación de la pericia sin haber convocado al perito responsable para el examen(14), ante ello
se precisó que: “(...) respecto a la pericia psicológica practicada al acusado (...) que fue ora-
lizada durante el juzgamiento, cabe señalar que si bien de acuerdo al artículo trescientos
ochenta y tres apartado uno literal c) del Código Procesal Penal, tal actuación no debió
efectuarse, sin embargo, se debe tener en cuenta que ante ello la defensa técnica del acu
sado no objetó su admisión, incorporación y su consecuente actuación, y por el contrario
permitió que se actúe dicha prueba sin efectuar observación alguna. Ante esta situación
el punto a dilucidar es determinar si el indicado medio de prueba es o no decisivo, para
lo cual se acudirá al método de la supresión hipotética: la prueba será decisiva y su validez
afectará de manera fundamental a la motivación cuando, su supresión o reposición mental,
genera conclusiones necesariamente distintas, hipótesis que no se da en el presente caso,
pues la decisión adoptada persiste aún si se admitiera la indicada actuación, por basarse en
otros elementos de cargo idóneos para sustentar el juicio de culpabilidad (...)”.
^ BIBLIOGRAFÍA
BAYTELMAN, Andrés y DUCE, Mauricio (2011). L it ig a c ió n p e n a l. J u i c i o o r a l y p r u e b a . Bogotá: Ibáñez; BERG-
MAN, Paul (2006). L a d e fe n sa e n ju ic io . Buenos Aires: Abeledo-Perrot; GÓMEZ URSO, Juan Facundo (2011).
E l j u i c i o o r a l. Buenos Aires: Hammurabi; MARTÍNEZ MALAVER, José Manuel (2013). L a p r u e b a p e r i c i a l
en e l a c to m édico en e l s is t e m a a c u s a to r io . Bogotá: Ibáñez; ROMERO SOTO, Julio y ROMERO ÁLVAREZ,
Rocío (2003). T é c n ic a j u r í d i c a d e in v e s tig a c ió n p e n a l e in te r r o g a to r io . Bogotá: Librería Ediciones del Profesional.
Concordancia:
CPP: art. 383.
La reproducción de la referida prueba depende del tipo de documento. Así pues, con
forme al artículo 384, inciso 4, del CPP, en caso de que se traten de registros de imágenes,
sonidos o en soporte informático, podrán ser reproducidos en la audiencia conforme se
realiza habitualmente. De modo que no hay una reproducción determinada y encasillada
a un encaje rígido, sino que se trata de que la información fluya para persuadir al juez.
Consideramos que el debate sobre el documento debe alcanzar la legitimidad, la autenti
cidad y el contenido de este(1).
El artículo 384, inciso 2, del CPP, permite que no se dé lectura íntegra al documento,
lo que es admitido por otras legislaciones donde se refieren a una lectura parcial de los
documentos, previamente convenida por las partes, cuando se trate de documentos volu
minosos o grabaciones extensas. Esta regulación se hace con la flexibilidad y la dinámica
del juicio, siempre que no se obvien las partes relevantes del documento.
(1) Si bien la disposición procesal -artículo 384, inciso 4, del CPP- solo se refiere a la “explicación, aclaración,
refutación o pronunciamiento sobre el contenido”, consideramos que el debate debe comprender también a la
legitimidad y a la autenticidad u originalidad del documento. 353
ART. 384 EL JUZGAMIENTO
Por testimonio se entiende al procedimiento por el cual el testigo (llamado “testigo de acre
ditación”) reconoce el cuerpo del delito como auténtico, por ejemplo, a través de fotografías®.
En este sentido -como lo hemos destacado al comentar los artículos 382 y 383 del
CPP previamente-, consideramos que la mayoría de los documentos debe ingresar con un
testigo de acreditación, dado que todo documento se reconduce a su ser humano creador,
que documentó esa actividad, que colmó en el documento la representación de un acto o
una declaración de voluntad, de modo que solo a él -y no al frío documento- se le puede
confrontar a cabalidad sobre cómo creó o se originó el documento. Excepcionalmente,
cuando no se pueda contar con un testigo de acreditación (ya que debe tratarse de un tes
tigo idóneo para este propósito®) podrá recurrirse a otros mecanismos de autenticación
para asegurar la indemnidad y la identidad del documento.
(2) El artículo 248 del Decreto N ° 733 de El Salvador señala que los documentos serán leídos y exhibidos en la
audiencia, “con indicación de su origen”. Tanto más, los artículos 249, 250 y 252 concretan como método de
autenticación a la cadena de custodia, estableciendo que su ruptura será valorada por los jueces.
(3) El Código Procesal Penal chileno -Ley N ° 19696- establece en el artículo 333 que “los documentos serán
leídos y exhibidos en el debate, con indicación de su origen”.
(4) Acuerdo Plenario N ° 6-2012/CJ-116, sobre la cadena de custodia y los efectos jurídicos de su ruptura.
(5) Acuerdo Plenario N ° 6-2012/CJ-116, sobre la cadena de custodia y los efectos jurídicos de su ruptura.
(6) ESPINOSA ACUNA, David (2011). Las técnicas del juicio oral, Bogotá: Carrera, p. 112. “[E}1 abogado que
quiera presentar material probatorio deberá asegurarse que su testigo sea idóneo para lograr ingresar este
354 material como evidencia”.
LA ACTUACION PROBATORIA ART. 384
A tal efecto, la Corte Suprema de la Nación Argentina, en el célebre caso Casal, señaló
que: “Por regla, buena parte de la prueba se halla en la propia causa registrada por escrito,
sea documental o pericial. La principal cuestión, generalmente, queda limitada principal
mente a los testigos. De cualquiera manera es controlable por actas lo que estos deponen.
Lo no controlable es la impresión personal que los testigos pueden causar en el tribunal”(7).
Este afán por introducir todo al juicio oral es comprensible por cuanto el “expediente”
otorgaba seguridad psicológica a los operadores jurídicos del anterior sistema mixto-escri-
tural; la costumbre de lo escrito y la novedad de la utilización del “registro” para recoger
las manifestaciones orales hace que la actual regulación genere inseguridad y poca con
fianza en el interviniente por la dificultad de consulta del registro, la rapidez de la actua
ción y la carencia de unas destrezas cognitivas que eran innecesarias en el anterior sistema
(7) La Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina, fallos: 328:3399, caso Casal. 355
ART. 384 EL JUZGAMIENTO
Y también se percibe en los jueces, las más de las veces, una actitud complaciente con
la introducción, por las partes, de la mayor cantidad posible de información documental,
la cual se filtra hacia la valoración del testimonio oral, pues junto con este se introduce un
“testimonio documental” que termina haciendo parte de la actuación®.
Para frenar esta mala práctica, los litigantes deben -como aconsejan Baytelman y
D uce- delimitar qué uso le dispensan al documento: como prueba real, demostrativa o
como declaración previa; esto es, si el documento tiene un valor independiente o no. Los
profesores chilenos enseñan: “Si la parte pretende que el documento ofrece valor probato
rio independiente para acreditar las proposiciones fácticas, entonces se trata estrictamente
de prueba documental, y debe ser tratada como tal”.
^ BIBLIOGRAFÍA
BA Y TELM A N , Andrés y D U CE, Mauricio (2011). Litigación penal. Juicio oral y prueba. Bogotá: Ibáñez;
D ECA STRO , Alejandro (2009). “El uso de documentos y escritos en la audiencia de juicio oral”. En: Revista
Jurídica Online. Guayaquil: Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, pp. 409-435. Recuperado de:
< [Link] documentos-y-escritos.
pdf> ; ESPIN O SA A C U N A , David (2011). Las técnicas del juicio oral. Bogotá: Carrera.8
(8) DECASTRO, Alejandro (2009). “El uso de documentos y escritos en la audiencia de juicio oral”. En: Revista
Jurídica Online. Guayaquil: Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, p. 2. Recuperado de: < https://
[Link]/wp-content/uploads/2009/02/[Link]>.
356 (9) BAYTELMAn, Andrés y DUCE, Mauricio (2011). Litigaciónpenal. Juicio oral y prueba. Bogotá: Ibáñez, p. 252.
artículo 385,- Oíros medios de prueba y prueba de oficio
1. Sí para conocer ¿o: hechor, siempre que sea- posible, que no se halla (sic) realizado
dicha diligencia en la investigación preparatoria o esta resultara manifiestamente
insuficiente, eljuez penal, de oficio o a pedido de parte, previo debate de los Ínter-
vinientes, ordenará la realización de una inspección o de una reconstrucción,
disponiendo'las medidas necesarias para llevarlas a cabo.
2. E l ju ez penal, excepcionalmente, una vez culminada la recepción de las pruebas,
podrá disponer, de oficio o a pedido de parte, la actuación de nuevos medios proba
torios si en el curso del debate resultasen indispensables o manifiestamente útiles
p a ra esclarecer la verdad. E l ju ez p en al cuidará de no reem plazar por este medio
la actuación propia de las partes.
3. L a resolución que se emita en ambos supuestos no es recurrible.
Concordancias:
CPP: arts. 192 al 194.
El artículo 385, inciso 5, del Código Procesal Penal (en adelante, CPP) autoriza la
realización extraordinaria, siempre que todavía esta sea posible, previo debate de los inter-
vinientes y en sede del juicio oral, de diligencias de inspección judicial o de reconstrucción,
que deben ser ordenadas de oficio por el juez de juzgamiento o requeridas por el Minis
terio Público; siendo el propósito de las aludidas diligencias de investigación el “conocer
los hechos”.
No hay que olvidar que el propio derecho de defensa se ve afectado con la inclusión
oficiosa de la prueba en juicio oral, pues se entiende que su ejercicio eficaz y estrategia para
enfrentar el juicio, al perfilarse antes de este, se desarrolla sobre el marco de la acusación
fiscal; tesis fiscal que no incluía dicha información fáctica en su imputación.
358
LA ACTUACIÓN PROBATORIA ART. 385
Resultan interesantes las conclusiones de Cruz Vegas(1), quien advierte que el ofre
cimiento de prueba de oficio por el juez violenta, entre otros derechos y garantías, la pre
sunción de inocencia del procesado, pues frente a la duda el juez tiene la obligación de
absolver y no dirigir su actividad por las sendas del juez inquisidor de modelos procesales
que deberían olvidarse®.
Con este inciso 2 se faculta al juez durante el juicio oral, que de manera excepcional
y una vez culminada la recepción de las pruebas, discrecionalmente de oficio o a pedido
de parte se disponga la actuación de nuevos medios probatorios, si en el curso del debate
aquellos resultasen indispensables o manifiestamente útiles para esclarecer la verdad. La
norma, asimismo, advierte que el juez cuidará de no reemplazar por ese medio la actua
ción propia de las partes.
Por otro lado, el artículo 385, inciso 2, utiliza el concepto “nuevos medios proba
torios”, aludiendo a aquellos que de manera excepcional el juez penal podrá disponer su
actuación de oficio o a pedido de parte, una vez culminada la recepción de las pruebas en
juicio oral, en tanto resultaren indispensables o manifiestamente útiles para esclarecer la
verdad, debiendo el juez tener el cuidado de no reemplazar por este medio la actuación
propia de las partes.
En el contexto anterior habría que precisar primero que los “nuevos medios de prueba”
del artículo 373, inciso 1, del CPP no se refieren a los “nuevos medios probatorios” del
artículo 385, inciso 2, del CPP.
Los “nuevos medios probatorios” del artículo 385, inciso 2, del CPP aparecen y son
conocidos recién por las partes en el curso del debate del juicio oral, pues estos no pudie
ron ser ofrecidos en la acusación fiscal (o al absolverse esta), y tampoco luego de culmina
dos los alegatos de apertura del juicio oral.
(1) CRUZ VEGA, Guillermo (2011). “¿Para mejor resolver? Crítica a prueba de oficio”. En: Juicio oral: problemas de
aplicación del Código Procesal Penal de 2004■ Lima: Gaceta Jurídica, pp. 174-176.
(2) En sentido similar, ARBULU MARTÍNEZ señala que: “(...) la prueba de oficio o no llegará a esclarecer nada
o simplemente inclinará la balanza a favor de algún sujeto procesal, puesto que el descubrimiento de la verdad
no es una actividad académica sino que tiene efectos en el juicio. Entonces, cuando el juez actúa una prueba
de oficio, sienta las bases para quebrar la imparcialidad judicial, y entonces retornamos aunque sea marginal
mente al juez inquisidor, al averiguador de la verdad”. ARBULU MARTÍNEZ, Víctor (2012). “La búsqueda
de pruebas y la restricción de derechos en el nuevo Código Procesal Penal”. En: La prueba en el Código Procesal
Penal de 2004. Lima: Gaceta Jurídica, p. 165. 359
ÁRT. 385 EL JUZGAMIENTO
aludiendo a los del Ministerio Público, revelaría que la tesis planteada en la acusación fis
cal no gozaba de la capacidad de rendimiento suficiente para justificar el juicio oral en
curso, ya que con los “nuevos medios probatorios” deben resultar -según la prescripción
de la norma- cualitativamente “indispensables o manifiestamente útiles para esclarecer
la verdad”, por lo que su admisión tardía y subsecuente actuación violenta la garantía de
preclusión procesal, la imparcialidad judicial y de manera aún más intensa e importante
en nuestro concepto, se violenta el derecho de defensa en lo que se refiere al conocimiento
de la imputación concreta a nivel fáctico, la misma que debe quedar definida a nivel de la
acusación y que es la base sobre el que se desarrolla el juicio oral, y a su vez afecta la estra
tegia de la defensa, debido a que obviamente partió de una base fáctica que se ve alterada
por dichos “nuevos medios probatorios” cualitativamente tan importantes.
Ahora bien, es evidente que los aludidos “nuevos medios probatorios” del artículo
385, inciso 2, del CPP resultan teóricamente innecesarios para ser ofrecidos por la parte
acusada, toda vez que el Ministerio Público es el responsable y tiene el deber de la carga
de la prueba, e incluso su obligación es indagar los hechos, y no solo los que acrediten la
responsabilidad del procesado, sino también aquellos hechos que determinen y acrediten
su inocencia (artículo IV del Título Preliminar del CPP). Hay que advertir del mismo
modo que obra a favor del procesado y a efectos de viabilizar su absolución la insuficiencia
de pruebas e incluso el principio del in dubio pro reo, por lo que es el Ministerio Público,
como parte acusadora, la única que se ve beneficiada con la autorización prevista en la
norma en comentario.
Por supuesto que la práctica procesal requiere para evitar contingencias que muchas
veces la defensa, para “asegurar” su pretensión, aporte prueba de descargo; razón por la
cual se podría utilizar a su favor la posibilidad probatoria que autoriza el artículo 385,
inciso 2, del CPP.
La última parte del inciso 2 en comentario prescribe que: “el juez penal cuidará de
no reemplazar por este medio la actuación propia de las partes”, obviamente alude al ofre
cimiento de la prueba de oficio por parte del juez; sin embargo, dicha previsión resulta
en sí misma contradictoria, imprecisa y subjetiva, pues el solo hecho de autorizar el ofre
cimiento de prueba de oficio ya supone el reemplazar la actuación propia de las partes en
un contexto procesal de un modelo acusatorio y adversarial®; asimismo, la autorización3
(3) Es interesante lo expuesto en la sentencia de segunda instancia, de fecha 17 de julio de 2007, recaída en el
Expediente N ° 2007-00469-59-1308-JR-PE-l-Huacho, que señala lo siguiente: “[E]n el juicio oral de oficio
el colegiado ha incorporado el examen del médico legal (...), sin embargo la actuación del colegiado en
360 mayoría desnaturaliza el nuevo proceso procesal penal por cuanto en dicha actuación se reemplaza
L/mXTUACIOI I PPJDB/..TOKIA ART. 385
^ BIBLIOGRAFÍA
CRUZ V EG A , Guillermo (2011). “¿Para mejor resolver? Crítica a prueba de oficio”. En: Juicio oral: proble
mas de aplicación del Código Procesal Penal de 2004- Lima: Gaceta Jurídica; A R B U LÚ M A R T ÍN E Z , Víctor
(2012). “La búsqueda de pruebas y la restricción de derechos en el nuevo Código Procesal Penal”. En: La
prueba en el Código Procesal Penal de 2004. Lima: G aceta Jurídica.
JURISPRUDENCIA
No resulta sostenible por la defensa del acusado la existencia de una afectación a su derecho a contradecir la
prueba por el hecho de no haber acudido los peritos, pues frente a la imposibilidad puesta de manifiesto en el jui
cio oral, las partes procedieron a oralizar las pericias científicas generándose el debate correspondiente, ingre
sando dicha información al debate contradictorio, lo que ha sido tomado para la valoración correspondiente. Exp.
N ° 2008-2063-25-1601-JR-PE-l-Trujillo.
a las partes, ofreciendo, admitiendo y actuando prueba no ofrecidas en la etapa correspondiente por
ninguna de las partes” (el resaltado es nuestro). 361
TITULO ¥
LOS ALEGATOS FINALES
Concordancias:
CPP: arts. 71 inc. 1, 424 inc. 5.
La norma en su artículo 386, inciso 1, literal a) denomina al alegato final del fiscal
como “exposición oral”. El alegato oral del fiscal se encuentra previsto en el artículo 387
del CPP, esta norma tiene como prerrequisito que el fiscal considere que en el juicio oral se
han probado los cargos materia de acusación, caso contrario, debería retirar la acusación.
(*) Texto vigente según modificatoria efectuada por el art. 3 de la Ley N ° 30076, publicada el 19-08-2013.
362
LOS ALEGATOS FINALES ART. 386
Considerando que el nuevo modelo procesal posee una clara tendencia acusatoria y
se rige por el principio de oralidad, parece lógico y razonable que se prohíba, en los alega
tos finales, la lectura de los escritos; sin embargo, asumiendo también el paso de la tecno
logía en los procesos, donde han surgido procesos especialmente complejos, se permite la
lectura parcial de notas para ayudar a la memoria y el empleo de medios gráficos o audio
visuales (artículo 386, inciso 2).
La norma, además, permite la discrecionalidad del juez con respecto a otorgar la pala
bra, “por un tiempo prudencial”, y considerando “la naturaleza y complejidad de la causa”
(artículo 386, inciso 4), ello no supone establecer un tiempo estándar para cualquier caso,
sino que deberán responder a la extensión y dificultad de cada caso en particular.
Ante los excesos o abusos del uso de la palabra, se deja la posibilidad, primero, de que
el juez llame la atención y que, en un segundo caso, delimite un tiempo para el uso de la
palabra. Tales mecanismos los empleará dosificadamente, el primero ante un “manifiesto
abuso de la palabra concedida” (llamada de atención) y el segundo, ante la persistencia de
tal abuso. Solo en este segundo caso limitará el uso de la palabra (artículo 386, inciso 4).
Así, lo referido constituye un marco aplicable a todos los oradores, en la etapa de ale
gatos finales, que comprende -en igualdad de condiciones- también al fiscal, quien posee
la responsabilidad de iniciar la rueda y luego escuchar (sin derecho a réplica) los argu
mentos que rebaten su tesis, en una situación que podríamos llamar con propiedad “el
momento de la verdad”.
En tal sentido, el fiscal debe hacer un esfuerzo ingente por anticiparse a los argu
mentos de las defensas, para así posibilitar que sobrevivan sus fundamentos, que según
su punto de vista justifican, conforme a los hechos y el Derecho aplicable, una condena.
Seguidamente, considerando la importancia del alegato final del fiscal es que abor
daremos su estructura general y cómo debe ser desarrollado, en procura del objetivo de
enervar la presunción de inocencia, y generar certeza en el órgano jurisdiccional, moti
vando debidamente la condena del inculpado.
El objetivo del alegato final del Ministerio Público, en lo fundamental, es generar cer
teza en el juzgador con respecto a lo que se hubiera demostrado (la responsabilidad del acu
sado o los acusados), de modo que se pueda reflejar en la sentencia lo solicitado por el fiscal.
En términos similares, Talavera Elguera expresa que “en función del caso propuesto
inicialmente, el expositor tratará de persuadir al juez sobre la consistencia y verosimilitud
de la solución que plantea”(1). Para conseguir ello, de modo instrumental, se tiene que ata
car, y del mejor modo destruir, los fundamentos de la defensa, sea apuntando a su núcleo
(contrahipótesis) o poniendo de manifiesto lo errado, ridículo, débil o poco convincente
de sus coartadas y sus descargos, entre otras consideraciones.
Para cumplir tal objeto, el alegato final debe ser fruto de un cuidadoso trabajo, pre
viamente desarrollado y estratégicamente compendiado para su presentación.
(1) TALAVERA ELGUERA, Pablo (2004). Comentarios a l nuevo Código Procesal Penal. Lima: Grijley, p. 82. 363
ÁKT. 386 EL JUZGAMIENTO
Los principios procesales que poseen estrecha relación con los alegatos finales son
los siguientes:
a) Principio de oralídad: Como bien precisa el CPP, la oralidad es un principio
que recorre de modo transversal y, evidentemente, no puede dejar de manifestarse
en un pronunciamiento crucial, como es el último alegato, en el que se resumirá
todo lo actuado y se pedirá la condena de los considerados culpables. El valor de
la oralidad es que se realiza únicamente en inmediación®.
d) Principio de suficiencia: Este principio supone que un alegato final que no agota
su tarea de presentar totalmente lo demostrado no cumple el mínimo estándar
deseado; lo que quiere decir que las conclusiones deben ser expresadas de modo
entero o completo.
(2) Vid. GUEVARA PARICANA, Julio Antonio (2007). Principios constitucionales del proceso penal. Lima: Grijley,
p. 125 y ss. “La oralidad, en el proceso penal, constituye un extraordinario medio de comunicación entre las
partes y el juez, inclusive se alza como manifestación de los distintos órganos de prueba. Coincidimos con
Binder cuando dice que en el fondo el mecanismo es simple: si se utiliza la palabra hablada las personas deben
estar presentes (inmediación) y, además, se comunican de un modo que es fácilmente controlable por otras
364 personas (publicidad)”.
LOS ALEGATOS FINALES AMR 386
atender asus propias posibilidades que radican enlapruebay lasegunda, atender acuanto
imputa el fiscal.
Así es que el alegato final no puede eludir su desempeño en función del trabajo que
haya desplegado el fiscal en su propio alegato final.
En el alegato final a favor del actor civil, el defensor deberá hacer un trabajo de cose
cha, una labor de ordenamiento y construcción, y finalmente de exposición de cuanto le
favorezca. Una cierta ventaja del actor civil es que si tiene un fiscal acucioso podrá bene
ficiarse de la tarea desplegada por aquel y, en el mejor de los casos, solo tendría que preo
cuparse por determinar el monto de los daños.
La norma indica los esclarecimientos fundamentales que se esperan por parte de este
defensor. El abogado del actor civil, en función del trabajo efectuado, deberá apuntar el
tema de la reparación civil, a partir del caso en concreto, y su alegato deberá ser coherente
en relación con el trabajo desplegado. En función de lo dicho, la planificación de los ale
gatos tendrá como eje los siguientes puntos: el agravio causado, la cuantía, así como la
posibilidad material de que se restituya o se pague el precio del bien.
El abogado del tercero civil tiene temas bastante concretos a los cuales referirse, y uno
de ellos es la tipicidad de los hechos atribuidos, sobre la cual deberá centrar su defensa.
Otro será el de la antijuridicidad del hecho, que podrá aceptarse la tipicidad o podrían
argumentarse causas absolutorias.
Lo que también podría realizar el abogado del tercero civil es la refutación de solida
ridad, negando la naturaleza del vínculo. Y, finalmente, si no puede negarse ni la produc
ción del ilícito ni la ligazón personal que genera la responsabilidad civil solidaria, podría
entonces discutirse la magnitud del daño causado y el monto de la indemnización solicitada.
V. Autodefensa
En el Título V de la Sección dedicada al Juzgamiento, el último artículo aparece
dedicado a normar la última actuación posible, referida a la autodefensa, mediante el cual
el acusado podrá exponer lo que estime conveniente (artículo 391).
ART. 386 EL JUZGAMIENTO
Tal exposición será posible que se realice si únicamente después que se hubieran efec
tuado todos los alegatos orales que permite nuestra norma adjetiva, se tiene como objetivo
ofrecer un panorama completo de los hechos discutidos al juez.
^ BIBLIOGRAFÍA
G U EV A RA PA RICAN A , Ju lio Antonio (2007). Principios constitucionales del proceso penal. Lima: Grijley;
TA LAYERA ELG U ER A , Pablo (2004). Comentarios a l nuevo Código Procesal Penal. Lima: Grijley.
366
Artículo 387.“ Alegato oral del fiscal
1. El fiscal, cuando considere que en el juicio se han probado los cargos materia de
la acusación escrita, la sustentará oralmente, expresando los hechos probados y las
pruebas en que se fun dan , la calificación ju ríd ica de los mismos, la responsabili
d ad p en al y civil del acusado, y de ser el caso, la responsabilidad del tercero civil,
y concluirá precisando la pen a y la reparación civil que solicita.
2. S i elfisc a l considera que deljuicio han surgido nuevas razones p a ra pedir aumento
o disminución de la pen a o la reparación civil solicitadas en la acusación escrita,
destacará dichas razones y ped irá la adecuación de la pen a o reparación civil.
De igu al m anera, en mérito a la prueba actuada en el juicio, puede solicitar la
imposición de una m edida de seguridad, siempre que sobre ese extremo se hubiera
producido el debate contradictorio correspondiente.
3. El fiscal, en ese acto, podrá efectuar la corrección de simples errores m ateriales o
incluir alguna circunstancia, siempre que no modifique esencialmente la imputación
n iprovoque indefensión y, sin que sea considerada una acusación complementaria.
4. S i elfiscal considera que los cargosform ulados contra el acusado han sido enervados
en eljuicio, retirará la acusación. En este supuesto el trám ite será el siguiente:
a) E l juzgador, después de oír a los abogados de las dem ás partes, resolverá en la
mism a audiencia lo que corresponda o la suspenderá con tal fin por el término
de dos días hábiles.
b) R eabierta la audiencia, si eljuzgador está de acuerdo con él requerimiento del
fiscal, dictará auto dando por retirada la acusación, ordenará la libertad del
im putado si estuviese presoy dispondrá el sobreseimiento definitivo de la causa.
c) S i el juzgador discrepa del requerim iento del fiscal, elevará los autos a l fiscal
jerárquicam ente superior p a ra que decida, dentro del tercer día, si el fiscal
inferior m antiene la acusación o si debe proceder con arreglo a l literal anterior.
d) L a decisión del fisca l jerárquicam ente superior vincula a l fisca l inferior y a l
juzgador.
Concordancia:
LOMP: art. 92.
I. Introducción
Dentro del contexto de la subetapa de los alegatos finales, en el orden establecido en
el artículo 386, inciso 1, del Código Procesal Penal (en adelante, CPP), le corresponde al
representante del Ministerio Público; esto es, al fiscal, el hacer uso de la palabra, en pri
mer lugar, mediante la fundamentación referida a sus alegatos orales.
del fiscal”, que comienza precisamente con la exposición final de la teoría del caso -que
fuera presentada en los alegatos de apertura-, luego de la actuación probatoria que se dio
al interior del debate procesal en juicio oral.
En los alegatos finales seapreciaunelemento deprimer ordeny trascendental impor
tancia como es la teoría del caso, como bien lo precisan Baytelman y Duce(1) cuando afir
man que más que ninguna otra cosa, el alegato final debe comunicar nuestra teoría del
caso debido al filtro probatorio que cada parte procesal puede realizar tras el debate corres
pondiente, al escoger los mejores testigos, evidencias, circunstancias delictivas, etc. que
apoyen precisamente sus respectivas pretensiones -que en el caso de la fiscalía se refiere a
la pretensión punitiva-, en donde la teoría del caso se muestra en un estado avanzado de
segundo grado. Sobre este tópico hemos afirmado que en los alegatos de clausura, la teoría
del caso viene a ser una tesis del caso en estado avanzado de segundo grado, por lo que su
exposición sucede en un momento de instancias finales del juzgamiento, cuando las par
tes procesales ya han asistido a la actuación probatoria correspondiente y a la oralidad en
cada tramo del proceso público; cuando todo lo que se tenía que manifestar y evidenciar se
ha manifestado y evidenciado. En esa medida, la teoría del caso alcanza en esta subfase su
máxima expresión, su punto culminante, terminando el proceso, en líneas generales, con
la sentencia judicial, pronunciada y cuantificada en el quantum de la pena por el juzgador
en el sistema jurídico romano-germánico que se encuentra vigente en Latinoamérica®.
(1) BAYTELMAN, Andrés y DUCE, Mauricio (2005). Litigación penal. Juicio oral y prueba. Lima: Instituto de
Ciencia Procesal Penal, p. 317.
(2) GUEVARA VÁSQUEZ, Iván Pedro (2015). Manual de litigación oral. Buenos Aires: Ideas Solución, pp. 82-83.
(3) La norma incluye, a manera de precepto general, dentro de la sustentación oral de la acusación no solamente a
la responsabilidad penal y una pretensión punitiva a nivel de una pena concreta determinada, sino también a
la reparación civil, e incluso la responsabilidad pecuniaria del tercero civil. Sin embargo, la generalidad de la
norma no es incompatible con el hecho de que el deber de señalar y fundamentar la responsabilidad civil cesa
368 para el Ministerio Fiscal cuando el agraviado por el delito se constituye en actor civil.
LOS ALEGATOS FINALES ART. 3S7
La riqueza del alegato de clausura se aprecia en que centralmente se refiere a los nive
les de composición de la teoría del caso (lo jurídico, lo fáctico y lo probatorio), facilitando
los acoplamientos y/o complementaciones entre las distintas estructuras que se explicitan
y aíslan por motivos didácticos, por lo que preferimos hablar de una estructura integral -o
ecléctica en cierta medida- para el caso de la exposición del alegato final, en este caso del
fiscal, que da inicio a los alegatos de cierre por ser el que determinó el ámbito de la con
troversia jurídico-penal con su pretensión punitiva.
No está demás indicar que los alegatos finales del fiscal deben de ser realizados en
respeto del nuevo modelo procesal penal de corte acusatorio garantista, en aplicación del
paradigma del garantismo jurídico penal, en el contexto de un Estado constitucional de
derecho, que ha consagrado el primado de la persona humana y el pleno respeto de su dig
nidad, teniendo en cuenta asimismo el principio de presunción de inocencia.
(4) El pedido del quantum de la reparación civil por parte del Ministerio Fiscal se encuentra supeditado por el
hecho de la no constitución en actor civil del agraviado-víctima del delito.
(5) Sobre este aspecto, puede resultar que una buena investigación fiscal desarrollada en etapas anteriores al
juzgamiento ahorre futuros pedidos de recalibramiento punitivo, más aún cuando se puede asegurar una
testimonial importante en un proceso determinado o de corrupción de funcionarios mediante una prueba
anticipada. En ese sentido, la lógica básica indica que son los testigos ofrecidos por la contraparte procesal los
que pueden arrojar, con mayor probabilidad de ocurrencia, información en el juicio oral que amerite realizar
370 un recalibramiento en la pena concreta, ya sea para un aumento o disminución.
LOS ALEGATOS FINALES ART. 387
del Ministerio Fiscal de realizar la corrección de simples errores materiales. Estos errores
mecánicos están referidos directamente a la acusación fiscal. Para ello, la fiscalía no nece
sita de pedido dirigido al órgano judicial para efectuar tales modificaciones no sustan
ciales en el campo lógico-gramatical, sino que, con ocasión al pedido de adecuación del
quantum de la pena o la reparación civil, le es propicio un tiempo para la corrección de
elementos materiales, siempre en el contexto de una etapa posterior al saneamiento pro
cesal de control formal de acusación, por lo que los errores materiales adquieren mayor
sentido cuando se los aprecia luego de producido el debate procesal y la actividad proba
toria correspondiente. No hay una referencia directa al pedido de adecuación de la pena o
reparación civil, pues este se verifica en el contexto del alegato oral del fiscal; esto es, tiene
el sello de una oralidad que puede prescindir de una estructura y un contenido escritural,
a diferencia de la acusación, que tiene un respaldo documental.
En una visión crítica, se podría decir que si los errores materiales se dan luego de pro
ducido el debate procesal, cuando en el juicio han surgido nuevas razones para pedir el
aumento o la disminución de la pena o la reparación civil, los errores en referencia más tie
nen de índole lógica que de carácter material, por derivarse de la misma adecuación “hacia
arriba” o “hacia abajo” del quantum de la pena o de la reparación civil.
V. Retiro de la acusación
El retiro de la acusación se encuentra previsto en el CPP a través del artículo 387,
inciso 4, cuando el fiscal considera que los cargos formulados contra el acusado han sido
enervados en el juzgamiento público y oral, aunque el retiro de la acusación no es la única
alternativa a la confirmatoria de la acusación, pues el inciso 2 del artículo en mención trata
sobre la adecuación de la pena ylo la reparación civil, cuando estipula que si el fiscal consi
dera que del juzgamiento han surgido nuevas razones para pedir aumento o disminución
de la pena o la reparación civil solicitadas en la acusación escrita, destacará dichas razones
y pedirá la adecuación de la pena o reparación civil. Asimismo, se contempla en el men
cionado inciso otra actitud procesal de la fiscalía, consistente en el pedido de una medida
de seguridad postdelictual para el imputado, cuando se indica expresamente que el fiscal
puede solicitar la imposición de una medida de seguridad, siempre y cuando sobre ello se
hubiera producido el debate contradictorio correspondiente.
La lógica de la dinámica probatoria informa que básicamente y por lo general los nue
vos medios probatorios ofrecidos, de acuerdo a lo dispuesto en el artículo 373 del CPP (Soli
citud de nueva prueba) pueden terminar convirtiéndose en prueba que enerve los cargos al
acusado, debido al saneamiento acontecido en la etapa intermedia, con la única condición
372
LOS ALEGATOS FINALES ART. 387
de que hayan sido conocidos por las partes procesales después de realizada la audiencia
de control de acusación, salvo una especial argumentación para el caso de medios proba
torios inadmitidos en la audiencia de control y reiterados ensu ofrecimiento como tales.
La práctica incipiente del nuevo modelo procesal penal suele descartar las objecio
nes a los alegatos de clausura por asumirse que tales objeciones restarían celeridad y diná
mica al circuito procesal, pero son teóricamente posibles. En todo caso, si se logra man
tener una práctica de esa clase en el tiempo, el poder de dirección del juez unipersonal o
colegiado de juzgamiento puede hacer correctivos a alegatos de clausura que incurren en
los defectos de alegación mencionados por Lorenzo, ahorrando a las partes procesales el
hacer uso de objeciones y ahorrándose a sí mismo el tiempo dedicado a declarar fundadas
o infundadas las objeciones planteadas.
§5 BIBLIOGRAFÍA
BAYTELMAN, Andrés y DUCE, Mauricio (2005). Litigación penal, Juicio oral y prueba. Lima: Instituto de
Ciencia Procesal Penal; LORENZO, Leticia (2016). Manual de litigación. Buenos Aires: Didot; GUEVARA
VASQUEZ, Iván Pedro (2015). Manual de litigación oral. Buenos Aires: Ideas Solución.
JURISPRUDENCIA
Como provisional que es esta acusación escrita, puede sufrir modificaciones, siempre en el curso del juicio oral -
recuérdese que en el periodo inicial del juicio oral, el Fiscal, respecto de la acusación escrita, aprobada judicialmente
mediante el auto de enjuiciamiento, solo puede exponer “(...) resumidamente los hechos objeto de la acusación, la califi
cación jurídica y las pruebas que ofreció y fueron admitidas” (artículo 371, apartado 2, del Código Procesal Penal) -
no puede, por respeto a l valor seguridad jurídica y a l conocimiento previo de los cargos, formular cambio alguno en la
acusación escrita-. En efecto, el Fiscal tiene tres alternativas: A. Durante eljuicio oral, introducir un escrito de acusa
ción complementaria para ampliar dicha acusación -ampliación que está sujeta a que se incluya un hecho nuevo o una
nueva circunstancia no mencionada en la acusación escrita, que modifica la calificación legal o integra un delito con
tinuado-, B. En el paso de alegato oral del período decisorio del juicio, formular una acusación oral adecuada, refe
rida a l petitum: aumento o disminución de la pena o de la reparación civil requerida en la acusación escrita porque
advierte un mayor contenido de injusto o culpabilidad por el hecho o porque el daño se elevó o disminuyó en atención
a l material probatorio ejecutado en el acto oral {artículo 381, apartado 2, del Código Procesal Penal). C. En el paso
de alegato oral del período decisorio del juicio, formular una acusación oral corregida, para subsanar simples errores
materiales o para incluir alguna circunstancia genérica no contemplada -que, por cierto, no provoque indefensión y,
sin que sea considerada una acusación complementaria- (artículo 387, apartado 3, del Código Procesal Penal). Cas.
N ° 317-2018-Ica, considerando 4.
373
Artículo 3881= Alegato oral del actor civil
L El abogado del ador civil argumentará sobre el agravio que el hecho ha ocasionado
a su patrocinado, dem ostrará el derecho a la reparación que tiene su defendido y
destacará la cuantía en que estim a el monto de la indemnización, a sí como ped irá
la restitución del bien, si aún es posible, o el pago de su valor.
2. E l abogado del actor civil podrá esclarecer con toda am plitud los hechos delictuosos
en tanto sean relevantes p a ra la imputación de la responsabilidad civil, a sí como
el conjunto de circunstancias que influyan en su apreciación. E stá prohibido de
calificar el delito.
Concordancia:
CPP: art. 104.
I ván P e d r o G u ev a r a Vá s q u e z
Respecto al discurso de cierre del actor civil, es de mencionarse, en primer lugar, que
lo que se conocía en el antiguo Código de Procedimientos Penales de 1940 como “parte
civil” recibe en el nuevo modelo procesal penal el nombre de “actor civil”, que no es otra
cosa que el agraviado constituido formalmente como tal para reclamar la reparación civil
en sede de proceso penal, sin negar su papel en el impulso de la denuncia de parte ante las
instancias del Ministerio Público en búsqueda de la promoción de la acción penal.
(1) El artículo 388 del Código Procesal Penal se encuentra sumillado como “Alegato oral del actor civil”; pero, de
acuerdo al contenido del artículo en mención y según la lógica subyacente del mismo, el título correcto debe de
ser: “Alegato oral del abogado del actor civil”, en armonía con la formalidad prevista para el contenido regu
lado en los artículos 389 (Alegato oral del abogado del tercero civil) y 390 (Alegato oral del abogado defensor
374 del acusado) del referido Código.
LOS ALEGATOS FINALES ART. 388
civil, más allá de la distinción entre agraviado como no parte procesal y actor civil como
parte procesal®.
La norma regula la argumentación del abogado del actor civil sobre el agravio oca
sionado a su patrocinado (cliente), por lo que le corresponde al letrado realizar un razona
miento y fundamentación del daño producido a la víctima del delito, tanto en su dimen
sión patrimonial como extrapatrimonial; esto es, desde el mismo hecho de su existen
cia como tal, producto de la comisión delictiva causada por el sujeto activo del delito, su
consistencia como tal, etc. Luego la norma destaca que el abogado del actor civil debe de
demostrar el derecho a la reparación que tiene su defendido; es decir, realizar la argumen
tación con la finalidad de acreditar el derecho del agraviado -constituido en actor civil-
a la reparación civil. En este apartado es de mencionarse que el daño explica y/o justi
fica el derecho a la reparación que tiene la víctima del delito; pero la imputación del daño
no se lleva a cabo respecto al agraviado, sino en referencia al hechor, al sujeto agente del
hecho punible cometido. La ligazón entre el causante del daño y el daño producido por
este en los intereses y bienes jurídicos de la víctima configura el deber del causante para
con la responsabilidad civil, no el derecho. Hay derecho cuando el deber de resarcimiento
del hechor se interpreta dialécticamente como el derecho del agraviado para obtener tal
resarcimiento, pues los deberes del uno implican, en sentido inversamente proporcional,
los derechos del otro, y los derechos del uno implican, por tanto, los deberes del otro. En
el caso en específico, respecto al deber, el uno viene a ser el hechor, y el otro, el agraviado
constituido en actor civil.
Asimismo, la norma jurídico-penal en mención estipula que el abogado del actor civil
debe de destacar la cuantía en que estima el monto de la indemnización, y debe de pedir
la restitución del bien, si aún es posible, o el pago de su valor, en todo caso. En este punto,
el letrado debe, en su argumentación, de dejar en claro el quantum de la reparación civil
en beneficio de su cliente; esto es, debe de realizar su discurso de cierre indicando y sus
tentando el referido quantum a nivel de una reparación civil concreta, por un lado, en lo
específico de la indemnización por los daños y perjuicios, en sus fases de daño emergente
y lucro cesante, y por otro lado, pidiendo la restitución del bien, o si esta no es posible, el
pago de su valor, en concordancia con lo establecido en el artículo 93 del Código Penal
que señala que la reparación civil comprende tanto la restitución del bien, o, si no es posi
ble, el pago de su valor; y la indemnización de los daños y perjuicios.
Del mismo modo, la norma prescribe que el abogado del actor civil puede esclarecer
con toda amplitud los hechos delictuosos, con la condición de que sean relevantes para la
imputación de la responsabilidad civil, y el conjunto de circunstancias que influyen en su
apreciación. La potestad del letrado en el esclarecimiento de los hechos delictivos tiene cierta
amplitud, delimitada solamente por el hecho de que haya relevancia para la imputación2
(2) Sobre la delimitación entre agraviado y actor civil, para efectos de distinguirlos en su carácter de no parte y de
parte procesal, respectivamente, es de considerarse que cuando la fiscalía acusa se convierte en parte procesal
completa, en el sentido de que reemplaza al agraviado no constituido en actor civil tanto en lo que se refiere
a la pretensión punitiva como a la pretensión indemnizatoria, y en parte procesal restringida a la pretensión
punitiva cuando el agraviado se constituye en actor civil. El monopolio de la función de justicia por parte del
Estado ha proscrito todo acto de venganza privada, al punto que incluso es un hecho punible el “hacerse justi
cia por mano propia”, como el delito previsto en el artículo 417 del Código Penal. 375
ART. 388 EL JUZGAMIENTO
^ BIBLIOGRAFÍA
BA Y TE LM A N , Andrés y D U C E, Mauricio (2005). Litigación penal. Juicio oral y prueba. Lima: Instituto de
Ciencia Procesal Penal; GU EV A RA VÁSQ UEZ, Iván Pedro (2015). M anual de litigación oral. Buenos Aires:
Ideas Solución; LO R E N Z O , Leticia (2016). Manual de litigación. Buenos Aires: Didot.
376
Ártíeml© 389o" Alegato ©ral olel abogad© del tercero civil
1. El abogado del tercero civil podrá negar la existencia del hecho delictivo atribuido
al acusado, o refutar la existencia de la responsabilidad civil solidaria que le atri
buye la acusación o el actor civil, o la magnitud del daño causado y el monto de la
indemnización solicitada.
2. El abogado del tercero civil podrá referirse íntegramente al hecho objeto de impu
tación y, sin cuestionar el ám bito p en al de la misma, resaltar la inexistencia de los
criterios de imputación de derecho civil.
Concordancia:
CPP: art. 1 1 3 .
El tercer alegato final que contempla el Código Procesal Penal es el que se refiere al
alegato oral del abogado del tercero civil. El artículo 389 del referido Código en sus dos
incisos hace mención a una serie de facultades que tiene el tercero civil, en la figura de su
abogado.
responsabilidadcivil del acusado; esto es, el tercero civil puede aceptar laexistenciade una
responsabilidad civil; pero limitada estrictamente al acusado. En otras palabras, la alega
ción se encuentra referida al hecho de que la reparación civil no tiene el carácter de soli
daria; vale decir, que es de exclusiva cuenta del acusado por ser una responsabilidad civil
única, referida a la persona de este último, como puede ser el caso del dueño registral del
vehículo con el que se cometió el homicidio culposo por infracción de reglas de tránsito
cuando el mismo vendió o alquiló el bien con las formalidades del caso.
En tercer lugar, se tiene que el tercero civil tiene la facultad de refutar la magnitud
del daño causado y el monto de la indemnización solicitada. En este caso, el tercero civil
no niega ni la existencia del delito ni la existencia de la responsabilidad civil solidaria, sino
la magnitud del daño producido con el crimen provocado por el acusado, lo que también
implica la refutación del monto solicitado por indemnización, que se deduce del daño cal
culado en su dimensión objetiva, como puede ser el monto solicitado por reparación civil
en un delito de daños contra propiedad inmueble en estado ruinoso, cuando la magnitud
del daño se traduce en un monto considerable que correspondería más a un inmueble de
óptimas condiciones.
Finalmente, el artículo 389, inciso 2, del Código Procesal Penal contiene determina
das directivas normativas, como el hecho de que el abogado del tercero civil pueda referirse
íntegramente al hecho objeto de imputación, lo que guarda correspondencia con la facul
tad de negar la existencia del hecho atribuido al acusado. El “permiso legal” concedido
al abogado del tercero civil obedece a una lógica de contribución con el esclarecimiento
de los hechos que se hace extensiva a todas las partes procesales e incluso a los órganos de
prueba y a los órganos de auxilio y apoyo judicial, en armonía también con los fines del
proceso en sentido general. Lo fáctico resulta fundamental, pues sin hechos de relevancia
jurídica no hay sentido de imputación penal alguna.
Otra directriz normativa consiste en que el abogado del tercero civil puede resaltar
la inexistencia de criterios de imputación de derecho civil, sin cuestionar el ámbito penal
de la imputación. En este apartado es de destacarse que el tercero civil puede dirigir su
argumentación contra la existencia de criterios de imputación de la responsabilidad civil,
que para el caso de los dominios del derecho común a nuestro sistema jurídico romano
germánico (Derecho Civil) se refiere a la responsabilidad extracontractual, de aplicación
supletoria a la responsabilidad civil derivada de la comisión de un delito.
En ese sentido, el alegante por el tercero civil debe de fundamentar la falta de cum
plimiento de los elementos que caracterizan a la responsabilidad civil extracontractual;
esto es, la falta de alguno de los elementos necesarios para estar ante la imputación de una
responsabilidad extracontractual, como puede ser la presencia de una causa de justifica
ción, la fractura del nexo causal, etc.
^ BIBLIOGRAFÍA
BA Y TELM A N , Andrés y D U CE, Mauricio (2005). Litigación penal. Juicio oral y prueba. Lima: Instituto de
Ciencia Procesal Penal; BLA N C O SU ÁREZ, Rafael, D ECA P F E R N Á N D E Z , Mauricio, M O R EN O HOL-
M A N , Leonardo y ROJAS CO RRA L, Hugo Andrés (2005). Litigación estratégica en el nuevo proceso penal.
Santiago de Chile: Lexis Nexis; EGACA L (2010). E l A B C del Derecho Civil. Lima: San Marcos: GUEVARA
VÁSQ UEZ, Iván Pedro (2015). Manual de litigación oral. Buenos Aires: Ideas Solución.
379
Artículo 39(A Alegato ©ral del abogad© dleffemsor del acusad©
1. E¡ ahogado defensor del acasado analizará los argumentos de la imputación en
cuanto a los elementos y circunstancias del delito, la responsabilidadpenal y grado
de participación que se atribuye a su patrocinado, la pena y la reparación civil
solicitadas, y si fuere el caso las rebatirá,
2. Concluirá su alegato solicitando la absolución del acusado o la atenuación de la
pena, o de ser el caso cualquier otro pedido que favorezca a su patrocinado.
Concordancia:
CPP: art. 84 inc. 9.
I. Introducción
Llegar a ese punto, luego del seguimiento sistemático que realiza esta obra al Código
Procesal Penal, nos estaciona en este artículo, cuya fundamental existencia desde la pers
pectiva de la defensa, se erige como el complemento de la positivización del principio de
oralidad de nuestro sistema adjetivo, y a su vez como el último bastión desde donde el liti
gante operará su estrategia; esto a razón de la trascendental ubicación procesal del artículo
-y no es para menos- el final del juicio oral, el colofón de la llamada etapa estelar del pro
ceso penal, y en virtud de que su materialización en el juicio representa para la defensa la
etapa final del trabajo, la estocada al acusador con la que cerrará el telón del debate, y es
ahí donde yace su importancia, pues el alegato que abordaremos ha de representar aquel
fruto que emerge a consecuencia de la ejecución de una estrategia bien trabajada, axioma
que no obstante admite excepciones por imperio de la realidad, ello no merma su impor
tancia, dado que también puede representar antagónica y muy restrictivamente la última
oportunidad del juicio para que la defensa responsable supla, aunque parcialmente, los
errores en los que haya incurrido en el devenir de la litis.
Dicho esto, resulta relevante entonces que en líneas posteriores nos aboquemos a
comentar y reflexionar en torno a determinados extremos del extenso contenido que cons
triñe los alegatos finales de la defensa, que positivizado en el artículo 390 del Código Pro
cesal Penal nos conmina inequívocamente a partir del enunciado “habla para que pueda
verte”(1), que de forma transversal abarca nuestra opinión.
(1) La expresión “habla para que pueda verte” atribuida sin fuentes de respaldo a Sócrates se registra acuñada
por Georg C. Lichtenberg (1778). Uber Physiognomick. Paolo Virno lo desarrolla a propósito de su análisis
en torno a la oralidad. VIRNO, Paolo (2005). “Habla, para que pueda verte”. En: Cuando el verbo se hace carne.
380 Lenguaje y naturaleza humana. SADIER, Eduardo (trad.). Madrid: Tinta Limón Ediciones, p. 139 y ss.
LOS ALEGATOS FINALES ART. 39©
2. Naturaleza
Es permisible, dadas las razones expuestas previamente, consentir que el “alegato
final de la defensa técnica del acusado” es una especie del género de alegatos finales que
la norma adjetiva nacional contiene, y a partir de ello fijar que su naturaleza constriñe
una doble faz: en primer lugar es un alegato final o de cierre propiamente; y, en segundo
orden, obedece a una materialización complementaria -dada su ubicación- del ejercicio
del derecho ala defensa del acusado, toda vez que ejercida por el abogado defensor en ese
momento procesal (fin del juicio) complementa la presencia de la citada garantía impera
tiva en el proceso penal, enervando por tanto el mandato constitucional establecido en el
artículo artículo 139, inciso 14, de la Constitución Política, cuyo reflejo legal se halla en
el artículo IX del Título Preliminar del Código Procesal Penal.
3. Concepto
(2) RODRÍGUEZ HURTADO, Mario (2013). Técnicas de litigación. Lima: Academia de la Magistratura. Recupe
rado de: < [Link]
(3) DE LA ROSA, Paola (2012). Exito en eljuicio oral. ¿Cómo desarrollar habilidades y estrategias para el buen desempeño
en el Tribunal? Ciudad de México: Porrúa, p. 155. 381
ART. 39© EL JUZGAMIENTO
del caso que estamos sosteniendo, y dar al juez los argumentos que le permitan damos la
razón en la sentencia”®.
1. El abogado defensor
Ossorio y Gallardo afirmaba que “la abogacía no se cimenta en la lucidez del ingenio,
sino en la rectitud de la conciencia”®, y qué labor más noble para enaltecer la profesión
es el ejercicio de la defensa de una persona, un cogeneré, que inocente o culpable siempre
tiene un marco de defensa; por tanto, nos hallamos de cara a un axioma que coexiste con
lo dicho por Gimeno Sendra citado por Gutiérrez-Alviz, cuando afirma que “el funda
mento del derecho de defensa no es otro, sino el del propio principio de contradicción, el
cual resulta ser consustancial a la idea de proceso”®, y que en este punto se ejercita desde
la dimensión formal por intermedio del profesional (abogado)®.
(4) YANEZ, Ygor (2017). Abogados, clientes y juicios: guía práctica de abogacía y técnica delproceso, Navarra: Aranzadi,
p. 174.
(5) OSSORIO Y GALLARDO, Ángel (2018). El alma de la toga. Santiago de Chile: Olejnik, p. 37.
(6) GUTIÉRREZ-ALVIZ, Faustino (2012). El derecho de defensa y la profesión de abogado. Barcelona: Atelier, p. 31.
(7) Cfr. Sentencia del Tribunal Constitucional N ° 06260-2005-HC/TC.
(8) WELLMAN, Francis (2018). Cómo ganar juicios: práctica forense en los tribunales de los Estados Unidos. Santiago de
Chile: Olejnik, p. 15.
382 (9) Ibídem, p. 50.
LOS ALEGATOS FINALES ART. 39©
En ese sentido, y aunque las premisas citadas son únicamente un ínfimo alcance del
inmenso universo que existe, es probable que debidamente interiorizadas permitan al abo
gado defensor servir a sumar distancia de la apocalíptica expresión “muchos abogados,
pero poca justicia”(10)1acuñada por Calamandrei al referirse a la decadencia intelectual y
moral de los abogados.
2. L a oralidad
Principio que si bien se halla positivizado en el artículo I, inciso 2, del Título Prelimi
nar del Código Procesal Penal, el cual determina de forma transversal las actuaciones pro
cesales que se den bajo su amparo. En tal sentido, es menester iniciar citando al destacado
Ossorio y Gallardo, que con suma precisión señaló en defensa de la oralidad que “(...) la
justicia debe ser sustanciada por medio de la palabra, [primero] por ley natural, al hombre
le fue dada la palabra para que, mediante ella, se entendiera con sus semejantes, [y tam
bién] por seguridad de que los jueces se enteren de las cuestiones (...). En vista oral no tiene
más remedio que oír todo cuanto los abogados digan, a menos que sea impertinente” (u).
Por otro lado, en desmedro de la palabra escrita, “se suele decir que el papel soporta
todo, es gran verdad. En la soledad del estudio, la pluma o la máquina pueden estam
par impunemente errores, falsedades y herejías. Para el habla no existe la misma libertad,
pues se echan sobre él la protesta del adversario, la autoridad de los jueces y aun la cen
sura pública (...)”(12).
Por consiguiente, es de ahí de dónde irradia las razones irrefutables del imperio de
la oralidad los litigios judiciales; no obstante, este gobierno de la palabra hablada tiene un
irremediable efecto en la labor del abogado, pues carga a la profesión una responsabili
dad relativa al dominio de la expresión, ya no solo escrita, sino oral, que adicionalmente
posee intrínsecamente mayores cuidados en la forma y el modo de ejecución, máxime si
“(...) fuera de la profesión prevalece la idea de que el gran abogado debe ser también gran
orador”(13), como lo precisa Wellman.
Por esa razón, será “la elocuencia una de las características de la palabra que habrá
que cultivarse, ya que de ella se deriva grandes ventajas”(14); dicho de otra forma, ha de
ser el arte de hablar bien, con fluidez, claridad y de forma convincente, aquella condición
preciada que los abogados tendrán que labrar en su personalidad, para que en forma adi
cional a su genio y avidez mental, respondan a las exigencias de una justicia impartida en
el marco de un proceso oral, y por tanto se aíslen de ejercitar el consejo de Chejov(15) que
fuera citado por Pujol.
(10) CALAMANDREI, Piero (2018). Demasiados abogados. Santiago de Chile: Olejnik, p. 57.
(11) OSSORIO Y GALLARDO, Ángel. (2018). El alma de la toga. Ob. cit, p. 176.
(12) Ibídem, p. 176.
(13) WELLMAN, Francis (2018). Cómo ganar juicios: práctica forense en los tribunales de los Estados Unidos. Ob. cit.,
p. 91.
(14) PUJOL CAPILLA, Purificación (2009). Guía de comportamiento en las actuacionesjudiciales: modos y formas ante los
tribunales. 2a edición. Madrid: La Ley, p. 107.
(15) “El mejor uso que puede hacerse de la palabra es muchas ocasiones, es callarse”. PUJOL CAPILLA, Purifica
ción (2009). Guía de comportamiento en las actuacionesjudiciales: modos y formas ante los tribunales. Ob. cit., p. 108. 383
ÁRT. 390 EL JUZGAMIENTO
3. El discurso
a) Las fórmulas
Marcial Rubio relata que al presentar su libro Vivir para contarla, García Márquez
afirmaba que “la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda y como la recuerda
para contarla”, y Echenique dice en su obra No me esperen en abril que “las mejores cosas
les suceden a los que las cuentan mejor”(17); por consiguiente, bajo estos dos dignos ejem
plos de la literatura, es que se representa la médula de la argumentación y su trascenden
cia en la realidad, o en la realidad que se quiere presentar.
Esa premisa aplicada a la práctica jurídica que nos ocupa (alegatos finales de la
defensa), nos debe trasladar inevitablemente a afirmar que “las conclusiones [alega
tos finales] son uno de los momentos más estresante de los juicios, y hay que abordar
los con valor, determinación, preparación, preparación y preparación y, después... más
preparación”(18); y es por ello que, desde épocas nacientes de conocimiento existe registro
de esta preocupación, por eso Yáñez, para abordar este asunto con acierto cita a Cice
rón, quien dice “(...) da unas recomendaciones en su obra E l orador, señalando que este
debía hacerse tres preguntas: ¿qué decir?, ¿en qué orden?, y ¿cómo?”(19), lo cual conjuga
a la perfección con la inferencia de que esta particular actividad trasciende la vida habi
tual, pues “no es lo mismo una conversación de amigos, que la podemos mantener en el
desarrollo de nuestra profesión”(20).
( 16 ) Cfr. artículo V, inciso 1, del Título Preliminar, en concordancia con el artículo 363 del Código Procesal Penal.
(17) RUBIO, Marcial (2018). Manual de razonamiento jurídico: pensar, escribir y convencer: un método para abogados.
Santiago de Chile: Olejnik, p. 25.
(18) YANEZ, Igor (2017). Abogados, clientes y juicios: guía práctica de abogacía y técnica del proceso. Ob. cit., p. 157.
(19) PUJOL CAPILLA, Purificación (2009). Guía de comportamiento en las actuacionesjudiciales: modos y formas ante los
tribunales. Ob. cit., p. 101.
384 (20) Ibídem, p. 101.
LOS ALEGATOS FINALES ART. 390
Ahora bien, “(...) la historia del derecho acumula los materiales jurídicos en canti
dades inagotables”(21), y en estas líneas pretendo trasladar una minúscula porción de ella;
por ello, partiendo de lo que habíamos señalado líneas arriba en torno a que es un buen
punto recurrir a la experiencia de los que antes estuvieron en este lugar, me dispenso por
recurrir en estricto a dos fórmulas que mutatis mutandis considero relevantes para el aná
lisis que nos afana:
La primera, que elaborada a manera de decálogo por Davis en cómo ganar juicios(22),
abarca competentemente tanto la construcción argumentativa y cómo se debe enfocar el
discurso:
“Cambiar posiciones, por supuesto en forma imaginaria, con el tribunal (...)• Si las
posiciones se cambiasen (...), piense cuál es la primera cosa que uno querría saber del
asunto (...). Adaptarse a sus métodos no es cuestión de astucia sino de psicología ele
mental, como lo es también la máxima de no tratar de cansar o irritar a la persona
a quien se buscar persuadir.
Establecer primero la naturaleza del caso y brevemente, sus antecedentes. Toda corte
(...) ha resuelto una larga serie de casos provenientes de múltiples y diversos campos
del derecho y de la experiencia humana. ¿Por qué no decirle en seguida al tribunal a
cuál de estos terrenos tendrá que dirigir su atención?
Exponer los hechos. El tribunal desea saber, sobre todas las cosas, cuáles son los hechos
que alimentan el llamado a sus fuerzas (...). Por supuesto hay exposiciones y exposi
ciones. No hay dos hombres que adopten el mismo procedimiento, la uniformidad
es imposible, y probablemente indeseable. Sin embargo se encontrará una guía en las
tres C: cronología, candor y claridad.
Establecer después las reglas de Derecho sobre las que se fundamente. Las reglas de
Derecho aplicables pueden ser tan elementales y bien determinadas que baste una
mera alusión a ellas para revertir el resultado del juicio. Pero también puede tratarse
de puntos en los que exista mayor discusión doctrinaria (...). En cualquier circuns
tancia, el abogado debe estar preparado para responder cualquier ataque.
Siempre ‘dirigirse a la vena yugular’ (...). Muy a menudo, sino en todos los casos, hay
una cuestión cardinal alrededor de la cual giran las de menos importancia (...); una
fortaleza central que, bien defendida, restara importancia a la pérdida de las demás
obras defensivas exteriores.
Leer parcamente y solo en caso necesario. Los ojos son la ventana de la mente, y no
ha nacido el orador que pueda mantener la atención del público sin mirarle en la
(21) STAMMLER, Rudolf (2018). Eljuez. FERNÁNDEZ, Emilio (trad.). Santiago de Chile: Olejnik, p. 17.
(22) WELLMAN, Francis L. (2018). Cómoganarjuicios: prácticaforense en los tribunales de los Estados Unidos. Ob. cit.,
pp. 103-109.
ÁRT. 390 EL JUZGAMIENTO
cara. Hay algo en la hoja de papel interpuesta entre el locutor y el oyente, que nubla
la mente del segundo como si estuviese separado por una lámina de metal.
Conocer el expediente del asunto desde la carátula hasta la última foja. Este man
damiento podría en realidad haber encabezado la lista, porque es el sine qua non de
todo memorial bien concebido.
Y la segunda, elaborada por Pujol Capilla(23), que desde una óptica más práctica enfa
tiza en prever pautas básicas para el discurso oral:
“No hable de prisa. Use el ritmo adecuado (...), con dicción clara y vocalizando
adecuadamente.
Haga las pausas necesarias para marcar las frases e incluso, repita o enfatice algu
nas de ellas.
Dirija la vista hacia el Tribunal o el juez, es a ellos o a él a quien hay que convencer
no a su cliente o al público.
No sea reiterativo. Si una idea (...) se ha dicho una sola vez, puede enfatizar en el
momento (...), pero no reiterarla en demasía.
Sea ordenado. Utilice algún tipo de índice según el caso (...), y, si le es posible, anún-
cielo antes de empezar y sígalo durante todo el informe.
Esté convencido que lleva la razón. Y si no lo está, por lo menos fínjalo bien y con
convencimiento.
Sea breve (...). Si el abogado empieza otra vez a explicar la demanda o la contesta
ción, ni en diez minutos, ni en dos horas estará terminado este trámite (...). La bre
vedad es una cualidad esencial.
(23) PUJOL CAPILLA, Purificación (2009). Guía de comportamiento en las actuacionesjudiciales: modos y formas ante los
386 tribunales. Ob. cit., pp. 105-107.
LOS ALEGATOS FINALES ART. 390
Al terminar el informe, siempre queda bien hacerlo notar y dar las gracias (...). En
ocasiones, no se sabe si el abogado ha terminado o no su informe, de repente se calla,
y obliga al juez a preguntar: ¿ha terminado usted, señor letrado?”.
Por otro lado, un asunto gravitante de este tratamiento disperso son las que deno
minó advertencias, las que si bien pueden interpretarse de las fórmulas antes dadas, merece
acercase con mayor detenimiento a algunos, así tenemos al respeto, que no debería ni ser
discutido por su naturaleza imperativa, pero que sin embargo al tinte de un discurso oral
encuentra inconvenientes por matizarse con el derecho a la libertad de expresión. En ese
entender es fundamental que el alegato oral para conservar su finalidad consienta límites
que no ha quebrar, pues “cuando el Derecho se convierte en una herramienta para insul
tar, descalificar o menoscabar la dignidad de otra persona. En ese momento es impres
cindible la intervención del juez”(28), lo que en términos prácticos significaría el menos
cabo del alegato y por ende de toda la inversión previa; por ello en este extremo es impor
tante que el abogado reflexione sesudamente sus palabras y es que “las palabras una vez
dichas son imposibles de borrar”(29), y sobre todo, que el “pleito vive un día, y el abogado
vive toda la vida”(30).
En esa misma ruta (advertencias), vale avocarse al histrionismo del abogado, y es que
el letrado no debe olvidar que la sala de audiencias no son las tablas de un teatro, y que
toda técnica que use para persuadir y convencer jamás debe superar el umbral del sentido
común, pues de lo contrario se arriesga a la comicidad. Para ejemplificar esto, Wellman
nos relata con acierto que algunos abogados actúan como si los hombres que están en la
tribuna del jurado fuesen deficientes mentales. Ambulan de un lado al otro, agitan sus
brazos, se arrancan los cabellos, o se agarran la cabeza, poniendo al cielo por testigo de
que solamente ellos tienen la justicia de su parte, mientras que los miembros del jurado se
ríen interiormente diciéndose, ¡qué sandeces!(31).
Por lo que, a modo de colofón de todo lo tratado en este literal (el discurso), es válido
autodinamitar todo el desarrollo expuesto, a razón de una recomendación adicional obrante
en la obra de Wellman, esto es que “(...) al formular el alegato oral sobre los hechos, el abo
gado debería proceder del modo que le es más natural y, a su entender, el más apropiado
para persuadir al jurado a favor de su causa”(36), razonamiento que comprendo secundado
por Carnicer Diez citado por Pujol Capilla, cuando afirma que “las formas, como el
Y no les falta razón, pues “no podemos olvidar que la ciencia del Derecho es una de
las que más se presta al debate contradictorio. Y ahí es donde se distingue al buen abo
gado: en la defensa de aquellos casos llamados difíciles, que pueden ser objeto de varias
interpretaciones jurídicas”(38), por lo que más allá de las fórmulas, las recomendaciones y
las advertencias expuestas para la construcción y la ejecución del discurso es primordial el
establecimiento del estilo propio, pues en esta profesión el debate es parte esencial y tarde
o temprano hay que asumir una posición.
4. La pretensión
El ejercicio de la defensa técnica del acusado no es una práctica sencilla, pues en ella
conjugarán ineludiblemente en forma recurrente lo objetivo y lo subjetivo, y aún en cada
uno de ellos lo cierto y lo falso, por ello qué importante es la ética del abogado que asuma
esta causa, que detonante son los valores de este abogado. Pues no son solo importantes,
sino determinantes, ya que en términos concretos, estos jugarán un papel esencial para el
futuro del caso.
En esos términos, un valor imprescindible -de los tantos necesarios- para el asunto
que tratamos es la sinceridad, esa con la que cuente el abogado para con su cliente y que
en la praxis significará que al momento de diagnosticar el caso, el cual lógicamente habrá
hecho luego de revisarlo debidamente, y que por más desalentador que sea el resultado de
su análisis, será capaz de trasmitirlo en los términos más próximos a la verdad al intere
sado. Entonces, surge la interrogante, ¿y a qué obedece esta transversal importancia de la
sinceridad en la pretensión de los alegatos finales?, un asunto muy sencillo y lógico en rea
lidad, esto es, que de la respuesta que ofrezca el abogado al cliente depende la futura pre
tensión que se hará de plantear en el proceso -en caso de asumirlo claro está- y por ende
la estrategia a desplegar.
Por ello, es ineludible aceptar que no todas las pretensiones de la defensa en el pro
ceso penal han de ser absolutorias, pues la máxima irrefutable es que no de todos se podrá
mantener incólume su presunción de inocencia, dado que no siempre habrá inocentes y no
siempre habrá defectos irremediables en la acusación. Por ello, con sumo acierto, Nakazaki
(37) PUJOL CAPILLA, Purificación (2009). Guía de comportamiento en las actuacionesjudiciales: modos y formas ante los
tribunales. Ob. cit., p. 39-
(38) Ibídem, p. 104. 389
ART. 390 EL JUZGAMIENTO
Servigón en una entrevista realizada por el diario El Comercio afirmó que “la defensa no
siempre es de absolución, también es de justa pena”(39).
Por lo que la pretensión exigida normativamente por el artículo 390, inciso 2, del
Código Procesal Penal que nos ocupa, debe de conjurarse sobre la base de una propuesta
sincera del abogado al cliente, toda vez que es inevitable que esta se vea desnudada en el
alegato final mostrando sus fortalezas y debilidades, pues como ya lo habíamos citado antes
se ejecutarán a la luz de “las consecuencias de la actuación probatoria”(40).
Cuando el juicio acaba, toda la información que surgió en él tiene que ser conden-
sada por el juzgador para el surgimiento una conclusión final, dado que la emisión de
sentencia es una consecuencia natural del proceso. En ese sentido, se ha dicho que en “la
etapa previa a la sentencia, la reconstitución de los hechos le es absolutamente indispen
sable [al juez], puesto que de su exactitud depende la posibilidad de aplicarles Derecho, lo
cual constituye la esencia de la sentencia”(41). Y como no admitir dicha premisa, si “juz
gar es, en primer lugar, mirar hacia atrás para establecer la verdad de los actos pasados”(42).
No obstante, toda esta labor retrospectiva se coloca sobre los hombros del juez, un ser
humano con capacidades y limitaciones, que como cualquiera de nosotros tiene memoria
selectiva, pues “nadie recuerda exactamente todo lo que sucedió”(43), por tanto es a partir
de ello que los alegatos finales asumen posición de notable trascendencia en la estrategia
de cualquier defensa, y es que su importancia habita “en proporcionar al juez los argumen
tos que le van a permitir darnos por escrito la razón (...)”(44).
Sin embargo, este trascendente efecto que se espera de los alegatos finales no debe
cegarnos y hacernos incurrir en el error de asumir al juez como un individuo cándido, ya
que la constancia en la profesión los convierte en seres muy complejos de influir, y así lo
deja entrever Stammler al abordar la técnica del juez y mencionar que, también los jue
ces, a su vez, se forman, en el transcurso de su carrera, ciertas máximas de buen sentido.
El llamado por su función a juzgar a otros hombres tiene que cultivar también, como lo
hace todo hombre capaz de pensar, la psicología práctica. Se formará diversas reglas que
le ayuden a conocer las intenciones de los demás(45).
(39) VIVAS, Fernando (2017). “Si el diablo fuera inimputable, un perfil a César Nakazaki”. En: Diario El Comer
cio. Lima. Recuperado de: < [Link]
fernando-vivas-noticia-464048>.
(40) RODRÍGUEZ HURTADO, Mario (2013). Técnicas de litigación oral. Lima: Academia de la Magistratura.
Recuperado de: < [Link]
(41) JACOB, Robert (2017). La gracia de losjueces: la instituciónjudicial y lo sagrado en Occidente. GUTIERREZ, José,
(trad.) Valencia: Tirant lo Blanch, p. 532.
(42) ídem.
(43) RUBIO, Marcial (2018). Manual de razonamientojurídico: pensar, escribir y convencer: un métodopara abogados. Ob.
cit., p. 27.
(44) YÁNEZ, Igor (2017). Abogados, clientesyjuicios: guíapráctica de abogacía y técnica delproceso. Ob. cit., p. 175.
390 (45) STAMMLER, Rudolf (2018). Eljuez. Ob. cit., p. 17.
LOS ALEGATOS FINALES ART. 39»
Razonamiento que debemos dar por cierto, pues la realidad así lo impone, además
de poder decantarse de las palabras de Xiol Ríos, quien al referirse en la obra de la Pujol
Capilla con respecto a las formas en los tribunales(46), expone resaltantemente que: “La
labor de enjuiciar se desenvuelve sobre la base esencial de una comunicación entre las par
tes y el juzgador”, y que; “un argumento expuesto con buenas formas es susceptible de ser
serenamente estudiado y permite investigar con objetividad la parte, aunque sea pequeña,
de la verdad que pueda contener”(47).
IV» Conclusiones
® Los alegatos finales de la defensa, como supuesto normativo de índole procesal,
son en su mejor interpretación, el complemento indispensable para la satisfacción
del derecho a la defensa en el proceso penal.
• El alegato final no es una figura unitaria al servicio de la defensa del acusado, pues
por el contrario representa en esencia el eslabón final de una cadena de acciones
bien ejecutadas, dicho de otra forma es la etapa conclusiva de una estrategia de
defensa responsablemente planteada, aunque determinados y muy aislados supues
tos representen lo contrario.
^ BIBLIOGRAFÍA
CALAMANDREI, Piero (2018). D e m a s i a d o s a b o g a d o s . Santiago de Chile: Olejnik; DE LA ROSA, Paola
(2012). E x it o en e l j u i c i o o r a l. ¿C ó m o d e s a r r o l l a r h a b i l i d a d e s y e s t r a te g ia s p a r a e l b u e n desem peño en e l T r i b u n a l ? Ciu
dad de México: Porrúa; GUTIERREZ-ALVIZ, Faustino (2012). E l derech o d e d e f e n sa y l a p ro fe sió n d e a b o g a d o .
Barcelona: Atelier; JACOB, Robert (2017). L a g r a c i a d e lo s ju e c e s: l a in stitu c ió n j u d i c i a l y lo s a g r a d o en O cciden te.
GUTIÉRREZ, José (trad.). Valencia: Tirant lo Blanch; OSSORIO Y GALLARDO, Ángel (2018). E l a l m a
(46) PUJOL CAPILLA, Purificación (2009). Guía de comportamiento en las actuacionesjudiciales: modos y formas ante los
tribunales. Ob. cit., pp. 32 -33.
(47) Ibídem, p. 33. 391
ART. 390 EL JUZGAMIENTO
de la toga. Santiago de Chile: Olejnik; PU JO L CAPILLA, Purificación (2009). Guía de comportamiento en las
actuacionesjudiciales: modos y formas ante los tribunales. 2a edición. Madrid: La Ley; R O D RÍG U EZ H U RTA D O ,
Mario (2013). Técnicas de litigación oral. Lima: Academia de la Magistratura. Recuperado de: < [Link]
[Link]/watch?v=sNM 7xvwAW vk> ; STAM M LER, Rudolf (2018). El juez. F E R N Á N D E Z , Em i
lio, traducción. Santiago de Chile: Olejnik; W E LLM A N , Francis. (2018). Cómo ganar juicios: práctica forense
en los tribunales de los Estados Unidos. Santiago de Chile: Olejnik; Y Á N E Z , Ygor (2017). Abogados, clientes y
juicios: guía práctica de abogacía y técnica del proceso. Navarra: Aranzadi; RUBIO, Marcial (2018). Manual de
razonamiento jurídico: pensar,_escribir y convencer: un método para abogados. Santiago de Chile: Olejnik; V IR N O ,
Paolo (2005). “Habla, para que pueda verte”. En: Cuando el verbo se hace carne. Lenguaje y naturaleza humana.
SA DIER, Eduardo, traducción. Madrid: Tinta Limón Ediciones; VIVAS, Fernando (2017). “Si el diablo
fuera inimputable, un perfil a César N akazaki”. En: Diario E l Comercio. Lima. Recuperado de: < https://
[Link]/politica/diablo-fuera-inimputable-perfil-cesar-nakazaki-fernando-vivas-noticia-464048> .
392
Artículo 391.- Autodefensa! del acusad©
1. Concluidos los alegatos orales, se concederá la palabra al acusado para que exponga
lo que estime conveniente a su defensa. Limitará su exposición al tiempo que se le
ha fijad o y a lo que es materia deljuicio. S i no cumple con la lim itación precedente
se le podrá llam ar la atención y requerirlo p ara que concrete su exposición.
2. S i el acusado incumple con la lim itación im puesta, se dará por term inada su
exposición y, en caso grave, se dispondrá se le desaloje de la sala de audiencias. En
este último supuesto, la sentencia podrá leerse no estando presente el acusado pero
estando su defensor o el nombrado de oficio, sin perjuicio de notificársele con arreglo
a ley.
Concordancia:
CPP: arts. 71 inc, 1,
Pa u l A n t o n io F l o r e s M e d r a n o
I. Introducción
Defenderse es un acto innato a nuestra naturaleza humana, pues cual conducta de
leucocito solemos enfrentarnos a aquello que nos afecta o nos puede afectar, aunque claro
siempre existen excepciones. En ese sentido, afirmar o negar en todo o en parte una impu
tación formulada en nuestra contra, también representa parte de esa conducta autocon-
servativa. Dicho esto, la materialización de tal conducta humana no podía estar apartada
de la positivización sistemática del proceso penal que consintió nuestro Código Procesal
Penal, pues ya a ese nivel irradia su espíritu hasta el concepto mismo del debido proceso.
Por tanto, en esa misma línea de ideas, ya ubicados en el supuesto normativo que
establece el artículo 391 del Código Procesal Penal, se reconoce que el acusado luego de
393
ART. 391 EL JUZGAMIENTO
actuadas las pruebas y las alegaciones finales de los sujetos procesales —incluida su defensa-,
se dirija en última instancia al tribunal que lo juzgara para, como lo detalla el Código,
“exponga lo que estime conveniente a su defensa”; lo que indubitablemente representa aque
lla manifestación del derecho a la defensa que precisamos en el párrafo previo.
Por lo que en suma, resulta ser una proposición irrefutable que la autodefensa es una
manifestación material del derecho a la defensa, y que como figura constitucionalmente
protegida exige respeto, pues de ello depende la satisfacción del citado derecho (defensa),
y por ende el debido proceso.
394 (i) GUTIÉRREZ-ALVIZ, Faustino (2012). El derecho de defensa y la profesión de ahogado. Barcelona: Atelier, p. 31.
LOS ALEGATOS FINALES ART. 391
Ahora bien, ¿y sobre qué podrá pronunciarse el acusado si hablara luego de que ya lo
hizo su defensa? La respuesta la ofrece el mismo supuesto normativo de forma, muy inde
terminada, y es que precisa que podrá “exponer lo conveniente a su defensa”, dejando en
prim a facie un margen incalculable de argumentos, que nuevamente la misma norma se
encarga de delimitar, pues a línea seguida impone que estarán sujetos, primero al tiempo
que se otorgue, y segundo a lo que es materia del juicio, estableciendo que en caso de incum
plimiento el juzgador podrá o intervenir negativamente en el discurso (corrigiendo y orde
nando la reconducción) o en el peor de los casos ordenando el fin de la intervención, y la
expulsión del acusado. Entonces, si bien se cierra en determinada medida esta interpreta
ción, sigue siendo aún un margen muy amplio, y es que el derecho a la defensa lo es, pero
ahora con la particularidad de que en caso de extralimitación la posibilidad del juzgador
de cortarlo es también muy discrecional.
Así, a manera de ejemplo, la abundante publicidad actual de los procesos penales son
un buen punto de análisis de la práctica jurídica, y en este caso en concreto con mayor
razón, pues hemos sido testigos de intervenciones materiales de acusados muy interesan
tes; un caso de esto es la audiencia de nulidad en la Corte Suprema del caso Urresti®, la
cual si bien se tramita bajo las reglas del antiguo modelo procesal, la participación del
acusado en el contexto de la autodefensa obedece al mismo espíritu, y por tanto es válido
para el análisis, en ese sentido, conforme advertimos de este material, fluye un acusado
muy conocedor del caso, y en absoluta capacidad de brindar la información suficiente al
juzgador -tal como mencionamos en líneas anteriores-, así también podemos perfilar un
interesante binomio entre la autodefensa y la defensa técnica, que si bien a la luz de los2
(2) JUSTICIA TV (2019). Vista de causa de la apelación presentada por la fiscalía en el caso del crimen de Hugo Bastios.
Recuperado de: < [Link] 395
ART. 391 EL JUZGAMIENTO
Para esto la publicidad procesal de nuestro sistema penal también nos es útil para
abstraemos a partir de casos concretos, uno de ellos es la audiencia de apelación de tutela
de derecho del caso Abel Concha Calla(6), el cual fue materializado en la Corte Suprema y
nos ofreció varios datos objetivos, primero el procesado expresa ser abogado y por ende su
capacidad de poder autodefenderse técnicamente, segundo su renuncia expresa a defensa
privada e incluso pública, y tercero las llamadas de atención del tribunal por su conducta
beligerante y redundante argumentativamente.
En ese sentido, corresponde abstraemos para los fines que nos importa, y desde los
datos planteados, fluye la interrogante, ¿cómo o en qué términos ejecutaría su autodefensa
este procesado-defensor en un supuesto juicio oral?
(3) FERNÁNDEZ LEÓN, Óscar (2015). El reto de ser abogado: 101 reflexiones para ser un mejor abogado desde el cora
zón de la práctica profesional. Navarra: Aranzadi, p. 30.
(4) OSSORIO Y GALLARDO, Ángel (2018). El alma de la toga. Santiago de Chile: Olejnik, p. 71.
(5) Ibídem, p. 73.
(6) JUSTICIA TV (2019). Audiencia de tutela de derechos del exmagistrado suspendido Abel Concha Calla. Recuperado
396 de: < [Link]
LOS ALEGATOS FINALES ART. 391
En ese sentido, con el objeto de aportar a la conclusión antes dada, en qué términos
que no haya dado antes, un acusado que a la vez es su defensor podría pronunciarse en
su autodefensa, qué argumento que no sea redundante podría utilizar, y es que acaso si lo
hubiera, ¿no sería un doble alegato final de la defensa técnica?, ¿o un discurso repetido de
lo que ya se dijo?, o en el peor de los casos en supuesta redundancia, ¿no implicaría acaso
que el tribunal ejerza su poder de dirección y ordene la conclusión de la intervención?
Por tanto, casos de esta naturaleza sobre los cuales abstraerse hay varios, otro de ellos
es la autodefensa material y formal que se ejerce en el caso Humberto Abanto(7), y que en
definitiva nos traslada a un escenario incertidumbre donde se tensiona el supuesto norma
tivo, pues esta intervención -autodefensa- no se puede suprimir por respeto al debido pro
ceso, pero tampoco se podrá ejecutar conforme a su objeto por imperio de la realidad. Y es
que acaso existe pendiente delimitar aquella incompatibilidad, o aquella autodefensa global.
V. Conclusiones
• La autodefensa es una manifestación material del derecho a la defensa, por ende,
su naturaleza también soporta contenido constitucional, y evidentemente su per
turbación implica una afectación pasible de nulificar actos posteriores, así como
de vaciar de contenido la legitimidad de un proceso penal.
(7) JU ST IC IA TV (2019). Juzgado declara infundada tutela de derechos contra José Humberto Abanto Verástegui y otros.
Recuperado de: < [Link] . 397
ART. 391 EL JUZGAMIENTO
§5 BIBLIOGRAFÍA
F E R N Á N D E Z LEÓ N , Óscar (2015). E l reto de ser abogado: 101 reflexiones para ser un mejor abogado desde el
corazón de la práctica profesional. Navarra-España: Aranzadi; G U TIER R EZ -A LV IZ, Faustino (2012). El dere
cho de defensa y la profesión de abogado. Barcelona: Atelier; JU ST IC IA T V (2019). Juzgado declara infundada
tutela de derechos contra José Humberto Abanto Verástegui y otros. Recuperado de: < [Link]
w atch?v=W Ch85Z-5A H Q > ; JU ST IC IA T V (2019). Audiencia de tutela de derechos del exmagistrado suspen
dido Abel Concha Calla. Recuperado de: < [Link] ; JU ST IC IA
T V (2019). Vista de causa de la apelación presentada por la Fiscalía en el caso del crimen de Hugo Bustíos. Recu
perado de: < [Link] ; O SSO RIO Y G A LLA RD O , Ángel
(2018). El alma de la toga. Santiago de Chile: Olejnik.
398
TÍTULO VI
LA DELIBERACIÓN Y LA SENTENCIA
Artículo 392,-Deliberación
1. Cerrado el debate, los jueces pasarán, de inmediato y sin interrupción, a deliberar
en sesión secreta.
2. La deliberación no podrá extenderse más allá de dos días, n i podrá suspenderse por
más de tres días en caso de enferm edad del ju e z o de alguno de losjueces del juzgado
colegiado. En los procesos complejos el plazo es el doble en todos los casos previstos en
el párrafo anterior.
3. Transcurrido el plazo sin que se produzca el fallo, el juicio deberá repetirse ante
otro juzgado, sin perjuicio de las acciones por responsabilidad disciplinaria que
correspondan.
4. Las decisiones se adoptan por mayoría. Si esta no se produce en relación con los
montos de la p en a y la reparación civil, se aplicará el término medio. Para imponer
la pena de cadena perpetua se requerirá decisión unánim e.
Concordancia:
CPC: art, 315.
J u l io C é s a r S anta C r u z C ahuata
I. Noción de deliberación
La deliberación y la sentencia corresponden al periodo decisorio del proceso penal.
La deliberación consiste en el debate que, en sesión secreta, realizan los jueces integrantes
del juzgado penal colegiado para evaluar las razones a favor y en contra sobre la inocencia
o la culpabilidad del acusado, y sobre las consecuencias jurídicas respectivas.
El debate sobre la culpabilidad se realiza básicamente sobre la base de: i) las preten
siones de las partes y el alegato de apertura, que deben ser coincidentes con las formula
das en la acusación (petitorio, fundamentos de hecho y fundamentos de derecho); ii) el
examen de la prueba actuada en juicio; iii) los argumentos expresados en los alegatos fina
les de las partes; y iv) el voto elaborado por el juez ponente. Si el debate concluye en un
acuerdo sobre la culpabilidad, entonces se procede a debatir la sanción penal, la repara
ción civil y otras consecuencias jurídicas.
El juez unipersonal también debe deliberar, apreciar las razones a favor y en contra de
su decisión; aunque por obvias razones esta deliberación no tiene la modalidad de debate.
(1) Diccionario de la Lengua Española. Edición del Tricentenario, actualización 2017. Disponible en: < [Link]
es/?id=C7350xC|C76HDCp>.
(2) En este sentido: AGUILO REGLA, Josep (2018). “Acordar, debatir, negociar”. En: DOXA, Cuadernos de
Filosofía del Derecho, N ° 41, pp. 229-247. Recuperado de:<[Link]
En adelante, en los comentarios al artículo 392 seguimos muy cercanamente los conceptos de acuerdo y debate
400 desarrollados por Aguiló, en su artículo referido.
LA DELIBERACION Y LA SENTENCIA ARY 392
En relación con la posición que cada uno de los jueces adopta en la deliberación, es
importante tener en cuenta que las garantías de independencia e imparcialidad, le exigen
que aplique el Derecho y, además, que lo haga motivado por las razones que el Derecho
y los hechos del caso le suministran y no por razones extrañas al Derecho y al proceso®.
En consecuencia, la deliberación requiere, para su validez jurídica, del compromiso
de los jueces con el Derecho y los hechos jurídicamente determinados en el proceso;
este compromiso está ausente, por ejemplo, cuando por razones extrañas (presión mediá
tica, corrupción, etc.) alguno de los jueces orienta el debate hacia un resultado injusto.
(3) En este sentido Aguiló, quien distingue dos formas de alcanzar acuerdos jurídicos: votar y pactar. El pacto se
produce entre partes (no entre sujetos que conforman un ente colectivo) que alcanzan acuerdos mediante el
procedimiento de prestar e intercambiar consentimiento. AGUILÓ REGLA, Josep (2018). Ob. cit.
(4) En este sentido, AGUILÓ REGLA, Josep (2003). “De nuevo sobre ‘independencia e imparcialidad de los
jueces y argumentación jurídica’”. En: Jueces para la democracia. N ° 46, pp. 50-52 . 401
ART, 392 EL JUZGAMIENTO
su fallo. Resulta evidente que un minuto es un lapso exiguo para que se haya producido
realmente la deliberación; en este caso la decisión no ha sido producto de la deliberación;
por lo que se ha vulnerado el debido proceso. La Sala de Apelaciones debería anular la sen
tencia y disponer un nuevo juicio por otro colegiado.
La ley establece que el debate propio de la etapa decisoria debe observar tres carac
terísticas esenciales: inmediato, ininterrumpido y secreto.
El principio de oralidad prescribe que solo pueden ser fundamento de una sentencia
expedida en juicio oral los hechos, las pruebas y la normativa debatidos® en el juicio oral;
que tales pruebas y argumentos sean valorados en la fuente oral, y que la propia sentencia
sea producida y comunicada oralmente®. En este sentido, Roxin afirma que:
“Según el principio de oralidad, fundamento de una sentencia solo puede ser aque
llo que fue expuesto oralmente. Todo lo que sucede en el proceso, p. ej. El interro
gatorio del acusado, la producción de la prueba, los alegatos, debe ser llevado a cabo
oralmente (también la deliberación, la votación y el pronunciamiento de la sentencia)
(...) lo que no ha sido dicho no es tomado en cuenta, sino que es considerado como
no sucedido o inexistente”.
(5) Nos referimos no solo a los debates, realmente producidos, sino también a las situaciones en las que el juez
posibilitó el debate, pero este no se produjo debido al desinterés de las partes. Por ejemplo, si en la actuación
de la prueba documental solo una de las partes se pronuncia sobre el contenido de los documentos y la otra se
limita a afirmar que no tiene comentarios.
(6) ROXIN, Claus (2000). Derecho Procesal Penal. 25a edición. Gabriela E. Córdoba y Daniel R. Pastor (trad.),.
402 Buenos Aires: Editores del Puerto, p. 115, 393 y ss.
LA DELIBERACION Y LA SENTENCIA ART. 392
o subsiguiente y sin que sean interrumpidas por otros juicios (artículos 360, incisos 1 y 2,
359, inciso 2, y 356, inciso 2, del CPP). El principio de continuidad también despliega sus
efectos en la etapa decisoria, en la que se manifiesta como exigencia de no interrupción;
es decir, una vez cerrado el debate los jueces deben pasar de inmediato y sin interrupcio
nes a la deliberación (artículo 392, inciso 1, del CPP).
“Exige que los actos procesales se realicen en una ocasión (...) y en el que se privile
gia la memoria como elemento clave para una correcta decisión. Si las audiencias se
llevan a cabo bajo una lógica de concentración y, además, de continuidad (...), es
inevitable concluir que la resolución será oral si se dicta antes de finalizar la audien
cia. Esta no puede suspenderse para otro día con el solo propósito de dictar una reso
lución oral o de realizar un acto procesal intrascendente que muy bien pudo hacerse
en el curso de la audiencia; un pronunciamiento diferido exige, entonces, una
resolución escrita”. (Acuerdo Plenario N ° 6-2011/CJ-116).
Ambos principios (continuidad y concentración) posibilitan la oralidad, es decir, esta
blecen las condiciones fácticas necesarias para que la existencia real de la oralidad: que la
sentencia se base en lo acontecido en el juicio. En efecto, los principios de continuidad y
concentración buscan que entre las actuaciones del juicio y la decisión judicial medie el
menor tiempo posible y de esa manera cautelar que la memoria del juez tenga la infor
mación necesaria para la decisión motivada del caso. El transcurso del tiempo conduce
al olvido de lo acontecido y percibido en el juicio o a que se interprete sus resultados de
modo equivocado; por ello, la inobservancia de ambos principios puede conducir a la
transformación de las pruebas orales en pruebas escritas (el juez resuelve en base a
las actas, apuntes, etc.) j por consiguiente a la demolición en la realidad del princi
pio de oralidad. En este sentido, Taruffo señala que:
“La práctica oral de las pruebas se basa en la asunción de que quien juzga los hechos
se forma sus propias impresiones sobre los mismos por medio del contacto directo
con el testigo, y así toma sus decisiones directamente a partir de esas impresiones.
Con todo, algo así puede ocurrir solo si la resolución sigue de forma inmediata a la
práctica de las pruebas (y, por supuesto, cuando quien deba decidir sea la persona que
asistió a la misma) (...). Si la práctica de las pruebas no se concentra en una sola vista,
y si la sentencia no se pronuncia de forma inmediata al fin de la misma, las pruebas
originalmente orales se transforman en pruebas escritas”(7).
Es importante insistir en que el principio de oralidad requiere que la prueba sea valo
rada en la propia fuente oral y no en un registro escrito de las actuaciones orales; esto puede
ocurrir cuando entre la actuación probatoria y la deliberación y sentencia media un lapso
(7) TARUFFO, Michele (2008). “Oralidad y escritura como factores de eficiencia en el proceso civil”. En: Coloquio
de la Asociación Internacional de Derecho Procesal. Valencia: Universidad de Valencia, Servei de Publicacions. 403
ART. 392 EL JUZGAMIENTO
considerable, por lo que al no ser suficiente la memoria de los jueces, acuden a registros
escritos de las actuaciones probatorias, lo que acarrea la pérdida de información transmi
tida en clave oral (entonaciones, silencios significativos, etc.). Estos registros escritos como
apuntes, notas, etc. que buscan ayudar la memoria del juez, pueden resultar de muy baja
calidad (inclusive de menor calidad de las actas del procedimiento escrito que se redactan
con mayor tiempo y cuidado), por lo que podrían no ser adecuados para reconstruir men
talmente lo ocurrido en el juicio.
La deliberación podrá suspenderse hasta tres días en caso de enfermedad del juez o
de alguno de los jueces del juzgado colegiado (artículo 392, inciso 2, del CPP). Durante el
periodo de suspensión no corre el plazo máximo de dos días; por lo que cuando ocurre esta
causal de suspensión podrían transcurrir hasta cinco días para que concluya la deliberación.
En los procesos que se han declarado complejos los plazos de deliberación y de sus
pensión se duplican (artículo 392, inciso 2, del CPP).
(8) En el mismo sentido, el Código Iberoamericano de Ética Judicial, establece que: “Los jueces pertenecientes
404 a órganos colegiados han de garantizar el secreto de las deliberaciones del tribunal, salvo las excepciones
LA DELIBERACIÓN Y LA SENTENCIA ART. 392
Para que la posibilidad de error sea atenuada no basta con que tres jueces firmen el
fallo, se requiere que los tres jueces intervengan activamente en la conformación de la deci
sión, prestando atención a la actuación probatoria y a las alegaciones de las partes, delibe
rando con sus pares sobre los hechos, la normativa aplicable y la prueba actuada. Si esta
deliberación se produce públicamente, la ciudadanía puede controlar la participa
ción activa del juez en la parte más importante del juicio: la toma de decisión sobre
la culpabilidad o inocencia.
La publicidad de la deliberación, en suma, constituiría un procedimiento que incentive
la atención del juez al decurso del juicio, así como su participación activa en la decisión del
caso; desincentivando la delegación de facto y la mera adhesión a la decisión de otros jueces.
previstas en las normas jurídicas vigentes y atendiendo a los acuerdos dictados sobre la publicidad de sus
sesiones, guardando un justo equilibrio entre el secreto profesional y el principio de transparencia en los
términos previstos en la legislación de cada país” (artículo 63). 405
ART. 392 EL JUZGAMIENTO
V. Deliberación y razonabilidad
Vamos a ocuparnos ahora de la relación entre la deliberación judicial y la razonabi
lidad, entendida como la aceptabilidad de la decisión judicial.
En el contexto del proceso penal acusatorio, que tiene entre sus características esen
ciales la publicidad del juicio, la sociedad tiene la posibilidad de seguir la secuencia de los
juicios y formarse una opinión sobre cuál sería la decisión justa del caso. Es posible tam
bién que los jueces, al momento de la deliberación, tengan conocimiento de esta opinión
pública. Si bien lo correcto es que decidan el caso únicamente con base en las razones del
Derecho y de los hechos probados, lo que sería aceptable para un auditorio ideal (razona
bilidad ideal), no por ello deja de ser importante la aceptabilidad de la decisión por la ciu
dadanía (razonabilidad real), pues su percepción de justicia puede derivar en una mayor
o menor estabilidad del sistema.
Esta situación se daría, por ejemplo, en casos como el de la Sra. Buscaglia que fue con
denada a seis años y ocho meses de pena privativa de la libertad por abofetear a un policía;
condena que fue percibida, por amplios sectores de la sociedad, como injusta. El desenvol
vimiento posterior de los acontecimientos demostró que la opinión pública tenía razón
j que la pena impuesta por el juez fue injusta; en efecto, al Acuerdo Plenario Extraor
dinario N ° 1-2016/CIJ-116, del 1 de junio de 2016, estableció que un caso como este no
debería ser sancionado con más de tres años de pena privativa de libertad.
Por regla general, debe buscarse un sentido interpretativo que satisfaga la aceptabilidad
ideal; no la aceptación real, sino que la decisión sea susceptible de consenso, que sea racio
nalmente aceptable. Para la adopción de una decisión racionalmente aceptable, se debe
tener en consideración diversos factores como: la compatibilidad con el sistema jurídico, la
consistencia lógica, la coherencia valorativa, la conveniencia político-criminal de las con
secuencias, la universalización de la decisión, etc. De esta manera, una sólida fundamen-
tación de la decisión debería conducir también a su aceptabilidad.
^ BIBLIOGRAFÍA
ACCATIN O SCA GLIO TTI, Daniela (2005). L a motivación de las sentencias. Genealogía y teoría (tesis de docto
rado). Universidad de Granada, Granada, España; A G U ILÓ R EG LA , Josep (2003). “D e nuevo sobre ‘inde
pendencia e imparcialidad de los jueces y argumentación jurídica”. En: Juecespara la democracia. N ° 46; AGUILÓ
REGLA , José (2009). “Fuentes del Derecho y normas de origen judicial. En: Sufragio. Revista Especializada en
Derecho Electoral. N ° 3; A G U ILÓ REGLA , Josep (2018). “Acordar, debatir, negociar”. En: Doxa. Cuadernos
de Filosofía del Derecho, N ° 41. Recuperado de: < [Link] O X A 2020.43.17> ; A T IE N Z A
R O D R ÍG U EZ , Manuel (1994). “La argumentación en materia de hechos. Comentario crítico a las tesis de
Perfecto Andrés Ibáñez”. En: RevistaJueces para la democracia, N ° 22. Recuperado de: < [Link]
[Link]/1994/07/01/revista-jueces-la-democracia-informacion-debate-numero-22-21994/> ; GA SCÓ N ,
Marina y GA RCÍA, Alfonso (2003). L a argumentación en el Derecho. Lima: Palestra; G O Z A IN I, Osvaldo
Alfredo. El derecho a la motivación de la sentencia. Recuperado de: < [Link]
debido_proceso.pdf> ; IG A RTU A SALAVERRÍA, Ju an (2009). El razonamiento en las resoluciones judi
ciales. Lima: Palestra - Temis: R O X IN , Claus (2000). Derecho Procesal Penal. 25a edición. Buenos Aires:
Editores del Puerto. Gabriela E. Córdoba y Daniel R. Pastor (trad.); SA N M A R TÍN , César (2015). Dere
cho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales; SA N TA CRU Z, Julio César (2016). Concepto y defini
ción de la motivación de la decisión judicial (especial referencia a la sentencia penal). (Tesis de maestría). Univer
sidad Nacional San Agustín de Arequipa, Arequipa, Perú; TA RU FFO , Michele (2006). L a motivación de
la sentencia civil. Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Lorenzo Córdova Vianello (trad.);
TARUFFO, Michele (2008). “Oralidad y escritura como factores de eficiencia en el proceso civil”. En: Coloquio
de la Asociación Internacional de Derecho Procesal. Valencia: Universidad de Valencia, Servei de Publicacions.
s JURISPRUDENCIA
L a expresión pronunciada por la directora de debates: “su testimonio no ha aportado nada”, sin duda contiene un ju i
cio de valor sobre la actuación de la prueba que debe de ser reservada para el momento de la deliberación, sin embargo,
no se advierte una violación a la garantía de imparcialidad, pues el juicio de valor es neutral, ya que no se señala si
no aporta nada para la culpabilidad opara la inocencia del imputado. Por lo tanto, si bien no deja de ser una afecta
ción a l secreto de la deliberación, no se afecta la legalidad en el extremo grave de provocar la nulidad de la sentencia
condenatoria. Exp. N ° 2008-814-14-1601-JR-PE-l-Trujíllo.
407
Artículo 393o- Normas para la deliberación y votación
1. El juez penal no podrá utilizar para, la deliberación pruebas diferentes a aquellas
legítimamente incorporadas en el juicio.
2. E l ju ez p en al p a ra la apreciación de las pruebas procederá primero a exam inarlas
individualmente y luego conjuntamente con las demás. La valoración probatoria
respetará las reglas de la san a crítica, especialmente conforme a los principios de
la lógica, las m áxim as de la experiencia y los conocimientos científicos.
3. La deliberación y votación se referirá a las siguientes cuestiones:
a) L as relativas a toda cuestión incidental que se haya diferido p a ra este momento;
b) L as relativas a la existencia del hecho y sus circunstancias;
c) L as relativas a la responsabilidad del acusado, las circunstancias m odificatorias
de la mism a y su grado de participación en el hecho;
d) L a calificación legal del hecho cometido;
e) L a individualización de la p en a aplicable y, de ser el caso, de la m edida de
seguridad que la sustituya o concurra con ella;
f ) L a reparación civil y consecuencias accesorias; y,
g) Cuando corresponda, lo relativo a las costas.
Concordancias:
CPP: arts. 383 al 391, 392, 423 inc. 1; CP: arts. 46 al 46-C; LOPJ: arts. 24 lit. d, l 4 l .
El inciso 1 del artículo 393 del Código Procesal Penal regula, en estricto, la delibe
ración y no la motivación de la sentencia. En este sentido, prescribe que el juez no puede
utilizar en la deliberación pruebas diferentes a aquellas incorporadas en el juicio. Dado
que la deliberación se realiza en secreto, el control del cumplimiento de esta prohibición
corresponde a los otros jueces, cuando el caso es de conocimiento de un juzgado cole
giado. El problema se presenta, en relación con los juzgados unipersonales, pues no existe
forma alguna de controlar que el proceso de deliberación se base únicamente en las prue
bas actuadas en juicio, esta sería otra razón que abona a favor de modificar nuestro sistema
de deliberación judicial, convirtiéndolo en público.
El inciso 2 del artículo 393 del CPP se refiere a la valoración de las pruebas: pri
mero debe realizarse un examen individual y luego el examen conjunto de las mismas.
Si bien esta regla, debido a su ubicación, está referida solo a la deliberación; sin
embargo, es importante que sea seguida también (o inclusive principalmente) en la moti
vación de la sentencia. En efecto, la etapa de deliberación no forma parte del contexto de
justificación (razones que se consignan en la parte considerativa de la sentencia), sino del
contexto de descubrimiento de la sentencia, es decir del proceso que se sigue para arri
bar a la decisión. La motivación de la sentencia no está constituida por la descripción del
proceso sicológico que ha conducido a la decisión (concepción sicologista de la motiva
ción); sino por las razones que sustentan la decisión; estas razones deben ser expresadas
408 en la sentencia de manera ordenada, simple y lineal. En el contexto de descubrimiento se
LA DELIBERACION Y LA SENTENCIA ART. 393
Otro tema central que regula el inciso 2 del artículo 393 del CPP es el de las máxi
mas de la experiencia. Señala que la valoración probatoria debe respetar las reglas de la
sana crítica, especialmente conforme a los principios de la lógica, las máximas de la expe
riencia y los conocimientos científicos.
(1) En este sentido, Taruffo se refiere a la “distinción (...) entre el razonamiento que lleva al juez a formular
la decisión y la manera en la que esta es justificada (...). En esencia, es evidente que el razonamiento del
juez tal como es concretamente construido para formular la decisión, tiende a ser extremadamente más
complejo y articulado, bajo diversos aspectos, de lo que la motivación logra expresar, de manera que resulta
incongruente una vez más la concepción de la motivación como explicación o como ‘historiografía’ de la
decisión”. TARUFFO, Máchele (2006). La motivación de la sentencia civil. Lorenzo Córdova Vianello (trad.).
Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, p. 111.
(2) La valoración conjunta de la prueba por sí misma, sin estar precedida de la valoración individual, no es
suficiente para motivar la sentencia. Como sostienen Gascón y García, “la valoración conjunta, tan vinculada a
la técnica del relato, no constituye justificación alguna; antes, al contrario, es una práctica que eventualmente
camufla decisiones injustificables o en cualquier caso injustificadas”. GASCON, Marina y GARCÍA, Alfonso
(2003). La argumentación en el Derecho. Lima: Palestra, p. 419. 409
ART. 393 EL JUZGAMIENTO
En este sentido, consideramos que las máximas de la experiencia son reglas basadas
en generalizaciones empíricas, a las que se arriba por la vía de la inducción ampliativa.
A partir de la observación empírica se verifica la existencia de hechos que ocurren regular
mente (hechos, no juicios de valor). La regularidad de los sucesos permite hacer un juicio
generalizador, desde la perspectiva de criterios objetivos vigentes en la comunidad en la
que se administra justicia, no se trata del mero criterio individual del juez. Estos criterios
deben estar fundamentados racionalmente, no pueden estar constituidos por prejuicios,
meras intuiciones o estados afectivos. El producto de este juicio racional con fundamento
empírico es la regla de la experiencia.
LA DELIBERACIÓN Y LA SENTENCIA ART. 393
ACCATIN O SCA GLIO TTI, Daniela (2005). L a motivación de las sentencias. Genealogía y teoría (tesis de docto
rado). Universidad de Granada, Granada, España; A G U ILO REGLA , Josep (2003). “D e nuevo sobre 'inde
pendencia e imparcialidad de los jueces y argumentación jurídica’”. En: Juecespara la democracia. N ° 46; AGUILO
REGLA , José (2009). “Fuentes del Derecho y normas de origen judicial. En: Sufragio. Revista Especializada en
Derecho Electoral. N ° 3; A G U ILÓ REGLA , Josep (2018). “Acordar, debatir, negociar”. En: Doxa. Cuadernos
de Filosofía del Derecho, N ° 41. Recuperado de: < [Link] O X A 2020.43.17> ; A T IE N Z A
R O D R IG U EZ , Manuel (1994). “La argumentación en materia de hechos. Comentario crítico a las tesis de
Perfecto Andrés Ibáñez”. En: RevistaJueces para la democracia, N ° 22, Recuperado de: < [Link]
[Link]/1994/07/01/revista-jueces-la-democracia-informacion-debate-numero-22-21994/> ; GA SCÓ N ,
Marina y GA RCÍA, Alfonso (2003). L a argumentación en el Derecho. Lima: Palestra; G O Z A IN I, Osvaldo
Alfredo. El derecho a la motivación de la sentencia. Recuperado de: < [Link]
debido_proceso.pdf> ; IG A RTU A SALAVERRÍA, Ju an (2009). El razonamiento en las resoluciones judi
ciales. Lima: Palestra - Temis: R O X IN , Claus (2000). Derecho Procesal Penal. 25a edición. Buenos Aires:
Editores del Puerto. Gabriela E. Córdoba y Daniel R. Pastor (trad.); SA N M A R TÍN , César (2015). Dere
cho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales; SA N T A CRU Z, Julio César (2016). Concepto y defini
ción de la motivación de la decisión judicial (especial referencia a la sentencia penal). (Tesis de maestría). Univer
sidad Nacional San Agustín de Arequipa, Arequipa, Perú; TA RU FFO , Michele (2006). L a motivación de
la sentencia civil. Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Lorenzo Córdova Vianello (trad.);
TARUFFO, Michele (2008). “Oralidad y escritura como factores de eficiencia en el proceso civil”. En: Coloquio
de la Asociación Internacional de Derecho Procesal. Valencia: Universidad de Valencia, Servei de Publicacions.
É l JURISPRUDENCIA
En nuestro sistema procesal, la prueba se rige porque eljuzgador tiene la libertad de evaluar los medios probatorios sin
que estos tengan asignados un valor predeterminado y que estos tienen la necesidad de ser evaluados de forma global al
momento de expedir la sentencia. Cas. N ° 01-2008-La L ibertad.
L a motivación constitucionalmente exigible requiere de una argumentación que fundamente la declaración de
voluntad del juzgador y que atienda a l sistema de fuentes normativas establecido. E l Tribunal debe expre
sar de modo claro, entendible y suficiente -m ás allá que, desde la forma de esta, sea sucinta, escueta o concisa
e incluso por remisión- las razones de un concreto pronunciamiento, en que se apoya para adoptar su decisión
-no hace falta, por cierto, que entre a debatir cada uno de los preceptos o razones jurídicas alegadas por la parte, pero
sí que desarrolle una argumentación racional ajustada a l tema en debate-. Desde la perspectiva del juicio de hecho o
de culpabilidad, para que la sentencia no vulnere el principio lógico de razón suficiente debe cumplir dos requisitos: a)
consignar expresamente el material probatorio en que se fundan las conclusiones a que se arriba, describiendo el conte
nido de cada elemento de prueba que seleccione como relevante (basados en medios de prueba útiles, decisivos e idóneos)
-requisito descriptivo-; y, b) valorarlo debidamente, de suerte que evidencie su ligazón racional con las afirmaciones o
negaciones que se incorporen en elfallo -requisito intelectivo-. Cas. N ° 03-2007-Huaura.
E l despliegue de actividad probatoria de cargo y de descargo permite a l juzgador que pueda efectuar una con
trastarían conjunta y razonada de todos los elementos probatorios a efectos de determinar la inocencia o culpabili
dad de quien es sometido a juzgamiento, ello con aplicación de la garantía constitucional de la presunción de ino
cencia, la cual establece como axioma jurídico que la inocencia se presume y la culpabilidad se demuestra. Exp.
N ° 2007-0384T14-1601-SP-PE-2-Trujtllo.
L a sentencia apelada desdeña la pericia contable y el debate pericial, de esta manera pierde de vista que el contenido
del injusto penal no se encuentra constituido por meras presunciones de deudas, sino que de lo que se trata es establecer si
las circunstancias anotadas constituyen una conducta ilícita, existiendo una omisión del deber de pronunciarse acerca
de los demás elementos de prueba aportados a través del debate pericial en audiencia con las garantías de inmediación,
defensa y contradicción. Exp. N ° 2008-1295-14-1601-JR-PE-l-Trujillo.
411
Artículo 394.- Requisitos de la sentencia
L a sentencia contendrá:
1. L a mención deljuzgado penal, el lugar y fecha en la que se ha dictado, el nombre
de los jueces y las partes, y los datos personales del acusado;
2. L a enunciación de los hechos y circunstancias objeto de la acusación, las pretensiones
penales y civiles introducidas en eljuicio, y la pretensión de la defensa del acusado;
3. L a motivación clara, lógica y completa de cada uno de los hechos y circunstancias
que se dan por probadas o im probadas, y la valoración de la prueba que la sustenta,
con indicación del razonamiento que la ju stifiqu e;
4. Los fundam entos de derecho, con precisión de las razones legales, jurisprudenciales
o doctrinales que sirvan p a ra calificar jurídicam ente los hechos y sus circunstancias,
y p ara fu n d ar el fallo;
3. L a parte resolutiva, con mención expresa y clara de la condena o absolución de cada
uno de los acusados por cada uno de los delitos que la acusación les haya atribuido.
Contendrá adem ás, cuando corresponda el pronunciam iento relativo a las costas y
lo que proceda acerca del destino de las piezas de convicción, instrumentos o efectos
del delito;
6. L a firm a delju ez o jueces.
Concordancias:
C:art, 139 ines, 3 y 3, CPP:arts, 122,123, 398, 399; CPQarts. 30inc. 6,121,122; CP:art. 418; [Link], 17.
I. La sentencia penal
La vinculación entre la sentencia y la motivación es tan estrecha que prácticamente
se identifican; en este sentido, señala Gozaini que “la fundamentación forma parte de la
sentencia como un todo indisoluble”, la falta de motivación conduce a la invalidez de la
sentencia o su inexistencia. La motivación es un presupuesto jurídico para la validez de la
sentencia; inclusive se afirma que la falta de fundamentación configuraría un supuesto de
inexistencia de la sentencia como acto jurídico procesal: la sentencia sin motivación sería
jurídicamente inexistente(1).
(1) En este sentido, GOZAINI, Osvaldo Alfredo. El derecho a la motivación de la sentencia, pp. 279, 276 y 277).
Recuperado de: < [Link]
(2) ACCATINO SCAGLIOTTI, Daniela (2005). La motivación de las sentencias. Genealogía y teoría (tesis de
doctorado). España: Universidad de Granada, p. 10.
(3) Señala San Martín que “la sentencia siempre es definitiva. Pone fin y, si es firme, de una manera irrevocable al
412 proceso penal”. SAN MARTIN, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales, p. 4l6.
LA DELIBERACIÓN Y LA SENTENCIA ART. 394
expositiva, considerativa y resolutiva®; a ellas se puede agregar una parte inicial denomi
nada encabezamiento®.
El encabezamiento tiene por finalidad la identificación del caso. Contiene los datos
de identificación del proceso, del juez, del especialista, de las partes y de la propia sentencia.
(4) La legislación procesal civil es expresa al requerir esta estructura de la sentencia. Así, el artículo 122 del Código
Procesal Civil establece que “(...) la sentencia exigirá en su redacción la separación de sus partes expositiva,
considerativa y resolutiva (...)”.
(5) Aguiló considera que las partes fundamentales de la sentencia son la fundamentación y el fallo: “La sentencia
es un documento normativo que consta generalmente de dos partes: el fallo y la fundamentación del fallo.
El fallo es una decisión que consiste en la emisión de una norma particular dirigida a las partes del
proceso y/o a los órganos de ejecución con la que se trata de resolver un determinado conflicto jurídico. La
fundamentación es la parte de la sentencia que trata de mostrar que el fallo es correcto, que trata de justifi
carlo”. AGUILÓ REGLA, José (2009). “Fuentes del Derecho y normas de origen judicial. En: Sufragio. Revista
Especializada en Derecho Electoral. N ° 3, pp. 147-165.
(6) Cfr. ACCATINO SCAGLIOTTI, Daniela (2005). Ob. cit., p. 11.
(7) Cfr. ATIENZA RODRÍGUEZ, Manuel (1994). “La argumentación en materia de hechos. Comentario crítico a
las tesis de Perfecto Andrés Ibáñez”. En: RevistaJueces para la democracia, N ° 22, p. 84. Recuperado de:<http:// 413
ART. 394 EL JUZGAMIENTO
Se utiliza el primer sentido cuando se dice, por ejemplo, “la sentencia impone una
reparación civil excesiva debido a que el juez tuvo conmiseración de la víctima”; el segundo
sentido, cuando se afirma que: “la sentencia fundamenta la reparación civil en el daño
moral sufrido por la víctima”. En el primer caso nos referimos a qué es lo que motivó en el
fuero interno del juez (móvil psicológico) el monto establecido; en el segundo caso, a las
razones que se expresan en la sentencia.
[Link]/1994/07/01/revista-jueces-la-democracia-informadon-debate-nuniero-22-21994/>.
(8) En este sentido, Igartúa destaca que el término “motivación” no tiene, en el uso de los juristas, una acepción
única. IGARTUA SALAVERRIA, Juan (2009). El razonamiento en las resoluciones judiciales. Lima: Palestra -
Temis, p. 19.
(9) Una exposición de diferentes conceptos puede verse en: SANTA CRUZ, Julio César (2016). Concepto y definición
de la motivación de la decisión judicial (especial referencia a la sentencia penal). (Tesis de maestría). Arequipa:
414 Universidad Nacional San Agustín de Arequipa, p. 16 y ss.
LA DELIBERACIÓN Y LA SENTENCIA ART. 394
aceptabilidad) de lo decidido tanto al interior del proceso como ante la sociedad en su con
junto» y con formalidad escrita(10).
BIBLIOGRAFÍA
ACCATIN Q SCA GLIO TTI, Daniela (2005). L a motivación de las sentencias. Genealogía y teoría (tesis de docto
rado). Universidad de Granada, Granada, España; A G U ILO REGLA , Josep (2003). “D e nuevo sobre ‘inde
pendencia e imparcialidad de los jueces y argumentación jurídica’”. En: jueces para la democracia. N ° 46; AGUILO
REGLA , José (2009). “Fuentes del Derecho y normas de origen judicial. En: Sufragio. Revista Especializada en
Derecho Electoral. N ° 3; A G U ILO REGLA , Josep (2018). “Acordar, debatir, negociar”. En: Doxa. Cuadernos
de Filosofía del Derecho, N ° 41. Recuperado de: < [Link] O X A 2020.43.17> ; A T IE N Z A
R O D R ÍG U EZ , Manuel (1994). "La argumentación en materia de hechos. Comentario crítico a las tesis de
Perfecto Andrés Ibáñez”. En: RevistaJueces para la democracia, N ° 22. Recuperado de: < [Link]
[Link]/1994/07/01/revista-jueces-la-democracia-informacion-debate-numero-22-21994/> ; GA SCO N ,
Marina y GARCÍA, Alfonso (2003). L a argumentación en el Derecho. Lima: Palestra; G O Z A IN I, Osvaldo
Alfredo. E l derecho a la motivación de la sentencia. Recuperado de: < h ttp://[Link]/propios/32/09-
debido_proceso.pdf> ; IG A RTU A SALAVERRÍA, Ju an (2009). El razonamiento en las resoluciones judi
ciales. Lima: Palestra - Temis: R O X IN , Claus (2000). Derecho Procesal Penal. 25a edición. Buenos Aires:
Editores del Puerto. Gabriela E. Córdoba y Daniel R. Pastor (trad.); SA N M A R TÍN , César (2015). Dere
cho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales; SA N T A CRU Z, Julio César (2016). Concepto y defini
ción de la motivación de la decisión judicial (especial referencia a la sentencia penal). (Tesis de maestría). Arequipa:
Universidad Nacional San Agustín de Arequipa; TA RU FFO , Michele (2006). L a motivación de la sentencia
civil. Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Lorenzo Córdova Vianello (trad.); TARUFFO,
Michele (2008). “Oralidad y escritura como factores de eficiencia en el proceso civil”. En: Coloquio de la Aso
ciación Internacional de Derecho Procesal. Valencia: Universidad de Valencia, Servei de Publicacions.
A JURISPRUDENCIA
Que la acusación fiscal es un acto procesal que, en virtud del principio acusatorio {...} corresponde exclusivamente al
Ministerio Público {...}. En tal sentido debe existir una relación de congruencia entre el contenido de la acusación y
lo resuelto en la sentencia fin al {...}. De lo expuesto se advierte que en el trámite de la presente causa no se vulneró el
principio acusatorio y tampoco la garantía genérica del debido proceso, en tanto existió un pronunciamiento expreso por
parte de la Sala Penal de Apelaciones acerca del tipo penal invocado en la acusación fiscal -principio de congruencia-,
esto es, el artículo ciento setenta y tres del Código Penal.
(■■■)
Desde la perspectiva del juicio de hecho o de culpabilidad, para que la sentencia no vulnere elprincipio lógico de razón
suficiente debe cumplir dos requisitos: a) consignar expresamente el material probatorio en que se fundan las conclu
siones a la que se arriba, describiendo el contenido de cada elemento de prueba que seleccione como relevante {basados
en medios de prueba útiles, decisivos e idóneos} -requisito descriptivo-; y, b) valorarlo debidamente, de suerte que evi
dencie su ligazón racional con las afirmaciones o negaciones que se incorporen en el fallo - requisito intelectivo. Cas.
N ° 9-2010-Tacna, considerando 6.
Si bien el nuevo Código Procesal Penal ha puesto en vigencia un sistema procesal basado en la oralidad y en el sistema
de audiencias (...) también es cierto que existen garantías básicas que deben respetarse como en el presente caso lo cons
tituye el deber de dictar una sentencia escrita y debidamente motivada por eljuez de la causa, exigencia que tiene que
ver directamente con otros principios constitucionales como el de defensa, la presunción de inocencia y la tutela judicial
de las víctimas. Exp. N ° 26-2008-Trujillo.
(10) En este sentido: SA N TA CRUZ, Julio César (2016). Ob. cit., pp. 23-24. 415
ART. 394 EL JUZGAMIENTO
L a sentencia evidencia ilogicidad en la motivación y falta de coherencia entre lo expuesto en la parte considerativa y lo
decidido. Una de las garantías establecidas por la ley es el derecho de obtener de los órganos jurisdiccionales una res
puesta motivada, razonada y congruente respecto a las peticiones formuladas, la cual integra, a su vez, la garantía de
la tutela jurisdiccional relacionada también con el debido proceso; de ahí que toda decisión jurisdiccional debe estar
fundamentada con logicidad, claridad y coherencia, de modo que permita entender el porqué de lo resuelto. Casación
N ° 08-2007-H uaura.
416
Inmediatamente después de la deliberación, la sentencia será redactada por el juez
o el director del debate según el caso. Los párrafos se expresarán en orden numérico
correlativo y referentes a cada cuestión relevante. En la redacción de las sentencias se
pueden em plear números en la mención de norm as legales y jurisprudencia, y también
notas a l p ie de p ágin a p ara la cita de doctrina, bibliografía, datos jurisprudenciales
y tem as adicionales que sirvan p a ra am pliar los conceptos o argumentos utilizados en
la motivación.
Concordancia:
CPP: art. 394.
C oncordancias:
CPP: arts. 394, 398, 399.
Sin embargo, no siempre es posible evitar el uso de términos que pueden resultar
poco claros o aún incomprensibles para el ciudadano común. Este es el caso, por ejemplo,
de los conceptos de la dogmática jurídico-penal como la accesoriedad limitada en la par
ticipación, el dolo eventual, la imputación objetiva del resultado, etc. El uso de estos con
ceptos puede revestir una especial importancia para resolver con precisión y motivada-
mente un caso. Esta situación ha sido reconocida por el propio Poder Judicial en el Manual
ART. 396 EL JUZGAMIENTO
Judicial de Lenguaje Claro y Accesible a los Ciudadanos®, que indica que las resolu
ciones judiciales no deben contener términos complejos, en latín o excesivamente técni
cos, pero “a diferencia del auto, en las sentencias a veces es indispensable el uso de alguno
de estos términos (...) un término complejo debe ser explicado brevemente y en lenguaje
coloquial” (artículo 3.2).
^ BIBLIOGRAFÍA
ACCATINO SCAGLIOTTI, Daniela (2005). La motivación de las sentencias. Genealogía y teoría (tesis de docto
rado). Universidad de Granada, Granada, España; AGUILO REGLA, Josep (2003). “De nuevo sobre ‘inde
pendencia e imparcialidad de los jueces y argumentación jurídica”. En: Juecespara la democracia. N ° 46; AGUILO
REGLA, José (2009). “Fuentes del Derecho y normas de origen judicial. En: Sufragio. Revista Especializada en
Derecho Electoral. N ° 3; AGUILÓ REGLA, Josep (2018). “Acordar, debatir, negociar”. En: Doxa. Cuadernos
de Filosofía del Derecho, N ° 41. Recuperado de: < [Link] ; ATIENZA
RODRÍGUEZ, Manuel (1994). “La argumentación en materia de hechos. Comentario crítico a las tesis de
Perfecto Andrés Ibáñez”. En: RevistaJuecespara la democracia, N ° 22. Recuperado de: < [Link]
[Link]/1994/07/01/revista-jueces-la-democracia-informacion-debate-numero-22-21994/> ; GASCON,
Marina y GARCÍA, Alfonso (2003). La argumentación en el Derecho. Lima: Palestra; GOZAINI, Osvaldo
Alfredo. El derecho a la motivación de la sentencia. Recuperado de: < [Link]
debido_proceso.pdf> ; IGARTUA SALAVERRÍA, Juan (2009). El razonamiento en las resoluciones judi
ciales. Lima: Palestra - Temis: ROXIN, Claus (2000). Derecho Procesal Penal. 25a edición. Buenos Aires:
Editores del Puerto. Gabriela E. Córdoba y Daniel R. Pastor (trad.); SAN MARTÍN, César (2015). Dere
cho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cénales; SANTA CRUZ, Julio César (2016). Concepto y defini
ción de la motivación de la decisión judicial (especial referencia a la sentencia penal). (Tesis de maestría). Univer
sidad Nacional San Agustín de Arequipa, Arequipa, Perú; TARUFFO, Michele (2006). La motivación de
la sentencia civil. Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Lorenzo Córdova Vianello (trad.);
TARUFFO, Michele (2008). “Oralidad y escritura como factores de eficiencia en el proceso civil”. En: Coloquio
de la Asociación Internacional de Derecho Procesal. Valencia: Universidad de Valencia, Servei de Publicacions.
É l JURISPRUDENCIA
El Código Procesal Penal de 2004 ha puesto en vigencia un sistema procesal basado en la oralidad y en el sistema de
audiencias que trae un cambio sustancial en las prácticas procesales de las partes. Sin embargo, existen garantías bási
cas que deben respetarse como el deber de dictar una sentencia escrita y debidamente motivada por eljuez de la causa,
lo que se vincida con otros principios constitucionales como el de defensa, la presunción de inocencia y la tutela judicial
de las víctimas. Proceso Penal N ° 26-2008-Trujillo.
418 (1) Aprobado por Resolución Administrativa N ° 39Ó-2014-P-PJ, del 29 de diciembre de 2014.
Artico.!© 397,- Correlacién entre acusación sentencia 7
1. La sentencia no podrá tener por acreditados hechos u otras circunstancias que los
descritos en la acusación y, en su caso, en la acusación ampliatoria, salvo cuando
favorezcan a l imputado.
2. En la condena, no se podrá m odificar la calificación jurídica del hecho objeto de
la acusación o su am pliatoria, salvo que elju ez p en al haya dado cumplimiento a l
num eral 1) del artículo 374.
3. E l ju ez p en al no podrá aplicar pen a m ás grave que la requerida por elfiscal, salvo
que se solicite una por debajo del mínimo legal sin causa ju stificad a de atenuación.
Concordancias:
C P P : a r t s , 3 4 9 , 3 5 2 m e. 2 , 3 1 4 inc. 1, 3 9 9 .
L eonardo C alderón Va l y e r d e
Por el primero se entiende que no puede existir proceso penal, si no existe ente acu
sador. Nuestra Constitución Política le otorga al Ministerio Público esta facultad en el
artículo 159, así como, nuestro Código Procesal Penal (en adelante, CPP) que en su artículo
IV establece la titularidad del ejercicio de la acción penal.
Puede definirse a la acusación fiscal como el acto procesal mediante el cual se inter
pone la pretensión procesal penal, así pues, consiste en una petición fundada® dirigida
al órgano jurisdiccional, para que imponga una pena y una indemnización a una determinada12
(1) GIMENO SENDRA, Vicente (2007). D erecho P ro cesal P e n a l. 2a edición. Madrid: Colex, p. 616.
(2) En el sentido de que la formulación de acusación del fiscal debe estar acompañada de una serie de medios
probatorios que permitan acreditar su acusación durante el juicio oral, las mismas que deben haber sido pro
ducto de la actividad probatoria desplegada durante la fase de investigación preparatoria. Por lo que no es el
resultado de una decisión arbitraria del fiscal. 419
ART. 397 EL JUZGAMIENTO
persona por un hecho punible del que se afirme que dicha persona ha cometido. Según
Gimeno Sendra, son cinco las notas esenciales de la acusación fiscal®.
En la acusación^ los hechos son calificados por el fiscal, de acuerdo con los elemen
tos típicos que presenta la conducta imputada y sobre los que existen elementos de con
vicción suficientes.
(3) a) Es un acto de postulación que asiste al Ministerio Público. Esta precedida por la formulación de la denuncia
y luego por los actos de introducción de los hechos al indicado procedimiento.
b) Su contenido esencial consiste en la deducción de la pretensión penal (como objetivo principal) y de la
pretensión civil (como objetivo accesorio), pero necesario al sustentarse en la producción de un daño como
consecuencia de la comisión de un delito.
c) La formulación de la acusación integra el objeto procesal penal. Esta noción consiste en una petición de pena
basada en un título de condena y fundamentada en la presunta comisión de un delito. Sus elementos son de
carácter subjetivo por el que se requiere que el acusado esté debidamente individualizado y que previamente
haya sido comprendido como inculpado en el auto de apertura de instrucción y un carácter objetivo en el que
debe puntualizarse que el órgano jurisdiccional no esté vinculado al monto de la pena pedida por el fiscal,
pues puede imponer la pena dentro del límite legal del tipo penal correspondiente. Que el juez, en cambio,
si está vinculado al título de condena, aunque no de manera absoluta, pues puede modificar la calificación
jurídico penal del hecho siempre que no incorpore nuevos hechos y existe identidad de bien jurídico o interés
jurídico vulnerado entre el delito objeto de acusación o el delito objeto de condena. Que el órgano judicial debe
respetar los hechos objeto de acusación pues en aras del respeto al derecho de defensa y al principio acusatorio
no puede extender su conocimiento a nuevos u otros hechos que no han sido objeto de calificación y de prueba.
d) El escrito de acusación fiscal importa una calificación provisional; pudiendo el fiscal luego del acto de juicio
oral formular acusación ampliatoria, previa autorización judicial, si considera que el hecho delictivo es más
grave que aquel que fue objeto de acusación pedir aumento o disminución de la pena o reparación de la pena
o reparación civil solicitadas en la acusación escrita.
e) La acusación fiscal tiene como función determinar el tema de la prueba. Sobre los hechos afirmados en la
acusación versará la actividad probatoria en el juicio oral. Será pertinente aquello que verse sobre los hechos
afirmados por la acusación o por la defensa, en tanto existe relación con lo fijado en el auto de apertura
de instrucción. Por otro lado, la Corte Suprema ha establecido que la acusación fiscal procede cuando hay
presunción grave de responsabilidad o elementos suficientes de culpabilidad, pero no cuando existan simples
sospechas o se haya actuado prueba de descargo que demuestre la inexistencia de los hechos delictuosos.
GIMENO SENDRA, Vicente (2007). Derecho Procesal Penal. Ob. cit.
(4) Artículo 349-1: La acusación fiscal será debidamente motivada, y contendrá:
a) Los datos que sirvan para identificar al imputado.
b) La relación clara y precisa del hecho que se atribuye al imputado, con sus circunstancias precedentes,
concordantes y posteriores. En caso de contener varios hechos independientes la separación y el detalles de
cada una de ellos.
c) Lo elementos de convicción que fundamenten el requerimiento acusatorio.
d) La participación que se atribuya al imputado.
e) La relación de las circunstancias modificatorias de la responsabilidad penal que concurran.
f) El artículo de la ley penal que tipifique el hecho, así como la cuantía de la pena que se solicite.
g) El monto de la reparación civil, los bienes embargados o incautados al acusado, o tercero civil, que garan
tizan su pago y la persona a quien corresponda y percibirlo; y,
h) Los medios de prueba que ofrezca para su actuación en la audiencia. En este caso presentará la lista de
testigos y peritos, con indicación de nombre y domicilio, y de los puntos sobre los que habrán de recaer sus
420 declaraciones o exposiciones. Asimismo, hará una reseña de los demás medios de prueba que ofrezca.
LA DELIBERACION Y LA SENTENCIA ART. 397
Dicho esto, debe precisarse que el principio acusatorio no admite un juicio oral sin
pretensiones acusatorias explícitas y claramente definidas, por lo que se prohíbe cualquier
acusación formulada en términos vagos e indeterminados, así la acusación condiciona el
marco por el que se desenvolverá el juicio oral, desde dos perspectivas: la fáctíca y la jurí
dica, que desarrollaremos en las líneas siguientes.
1. Congruencia cualitativa
Descritos específicamente en los apartados 1 y 2 del artículo 397 del CPP, exigen en
su regulación que la sentencia no podrá dar por acreditados hechos y circunstancias que
no hayan sido descritos en la acusación fiscal, salvo cuando favorezcan al imputado; asi
mismo, que la modificación de la calificación jurídica del hecho imputado solo será posi
ble dentro de los alcances del artículo 374.1 del CPP que regula la institución jurídica de
la desvinculación procesal.
Dicho esto, debe entenderse, que la congruencia fáctica debe ser absoluta, pues debe
existir correlación entre lo acusado y el hecho ordenado, lo anotado implica que el juez no5678
(5) DE LOS SANTOS, Mabel (2011). “Principio de congruencia”. En: PEYRANO, Jorge (ed.). P rin cipio s procesales.
Tomo I. Santa Fe: Rubinzal-Culzoni Editores, pp. 200-201.
(6) De ahí que sea visto como un principio instrumental pues permite la aplicación del principio esencial de
defensa.
(7) ARMENTA DEU, Teresa (2010). Lecciones de D erecho P ro cesal P e n al. 5a edición. Madrid: Marcial Pons, p. 265.
(8) SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). D erecho P ro cesal P en al. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales, p. 421. 421
ART. 397 EL JUZGAMIENTO
puede alterar los hechos, pero sí puede degradarlos0-1. Es decir, el juez puede hacer modifi
caciones no esenciales al objeto del proceso, pero cumpliendo determinados requisitos que
condicionan su legalidad y el respecto a la posición jurídica del imputado.
Podemos afirmar, siguiendo a San Martín Castro, que no significa que el tribunal
tenga que reproducir los términos exactos del relato fáctico de la acusación fiscal, sino que
basta con que lo haga sustancialmente, en su esencia, pudiendo incluso ampliar las cir
cunstancias o detalles de lo ocurrido, atendiendo el resultado de la prueba practicada en
el juicio oral, que en muchas ocasiones permite complementar el esqueleto fáctico básico
incluido por el Ministerio Público en su acusación, situando los hechos objeto de acusa
ción en su contexto, complementándolos y circunstanciándolos00.
Por otro lado, respecto a la congruencia jurídica, por regla general la calificación
jurídica no se modifica, pues se entiende que la clase de delito, la forma de consumación,
el grado de participación del acusado y las circunstancias agravantes han de ser previa
mente previstas en la acusación fiscal; sin embargo, el apartamiento del tribunal de la cali
ficación jurídica no significa una vulneración al principio acusatorio si la nueva subsun-
ción practicada se refiere a un tipo penal homogéneo y la pena aplicada no supera la soli
citada por la acusación fiscal.
(9) CÁCERES JULCA, Roberto (2009). Comentarios a l Título Preliminar del Código Procesal Penal. Lima: Grijley, p. 216.
(10) SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Ob. cit., p. 422.
422 (11) Ibídem, p. 460.
L a RELILEIL a CM 11Y LA SENTENCIA ART. 397
“Séptimo: Que, como se abrió instrucción por delito de homicidio calificado se acusó
por este delito, en tanto que el tribunal de apelaciones realizó un juicio de desvincu
lación que es constitucionalmente aceptable -siempre y cuando: a) el delito materia
423
ART. 397 EL JUZGAMIENTO
Asimismo, uno de los aspectos que deben dejarse establecidos entre las posibilidades
que tiene el tribunal de desvincularse respecto a la calificación jurídica señalada en la acu
sación fiscal, es si existe la posibilidad de desvinculación cuando la acusación fiscal sostiene
la calificación jurídica de un delito bajo la modalidad dolosa cuando en realidad es culposa.
Por nuestra parte, conforme a lo que hemos desarrollado en los puntos anteriores
sobre los requisitos y presupuestos para la desvinculación procesal, tenemos que la califi
cación jurídica de un tipo penal puede variar siempre que se desarrolle dentro de los lími
tes de un mismo bien jurídico; en el presente caso, al cambiar solo un aspecto de la cali
ficación jurídica como es la calificación de doloso a culposo o viceversa, nos encontramos
dentro de los límites del bien jurídico, por tanto, procedería el planteamiento de la tesis
de desvinculación, siempre que se advierta además que no se ha establecido dicha posibili
dad previamente como un argumento de defensa y se garantice el derecho defensa y con
tradicción mediante el debate entre las partes.
2. Congruencia cuantitativa
Respecto a la congruencia cuantitativa señalada en el apartado 3 del artículo 397 del
CPP, el cual estipula que el tribunal no puede aplicar pena más grave que la requerida por
el fiscal, a menos que la pena pedida sea por debajo del mínimo legal sin causa de justifi
cada atenuación -ello significa que está permitida la incongruencia intrapetitum, el juez
puede sin duda condenar a una pena menor que la que fue objeto de acusación, tanto más
si puede absolver-.
El respeto al principio de legalidad penal rige esta congruencia, que se puede denomi
nar, si se infringe, incongruencia supra petitum. Si se respeta el parámetro punitivo legal
mente previsto, el tribunal solo puede fijar la pena dentro del mismo y de los límites esta
blecidos por la acusación, pero si esta es ilegal, el tribunal puede desvincularse y aplicar12
(12) VELA BARBA, Rafael; NOLASCO VALENZUELA, José y RAMÍREZ JULCA, Michael Omar (2015). “Des-
vinculación procesal. Alcances del artículo 285-A del Código de Procedimientos Penales. Acuerdo Plenario
N ° 04-2007/CJ-116”. "En-, A lerta Inform ativa, p . 15. Recuperado de:<[Link]
424 Desvinculacion-Procesal>.
LA DELIBERACIÓN Y LA SENTENCIA ART. 397
el mínimo legal que corresponda -en pureza-, esta concepción normativa está estrecha
mente ligada al principio dispositivo y, por consiguiente, más bien al proceso civil, pero
no en principio al proceso penal en el que se debaten cuestiones de Derecho Público. Por
lo demás, si se omite una circunstancia agravatoria, solo podría plantear la tesis para jus
tificar una pena más grave(13).
“Dos. Acota la señora fiscal suprema que, en efecto, la sentencia precisa como uno de
los hechos imputados haber utilizado las aeronaves de Aero Continente para el trans
porte de droga, en su condición de propietario de la misma; y que esa actividad la
realizó dentro del marco de funcionamiento de la organización criminal liderada por
(13) SA N M A RTÍN CASTRO, César. Derecho Procesal Penal. Lecciones. Ob. cit., p. 424. 425
ART. 397 EL JUZGAMIENTO
los hermanos López Paredes. Esa descripción fáctíca, dice la señora fiscal suprema,
no aparece en el rubro de análisis y evaluación de los hechos del atestado policial de
fojas uno a doscientos cincuenta y dos, en la denuncia fiscal de fojas siete, en el auto
de apertura de instrucción de fojas veintiuno ni en la acusación escrita de fojas cua
renta y siete mil setecientos veinte. En esas piezas procesales, insiste la señora fiscal
suprema, no existe la descripción de ningún hecho configurativo del delito de trá
fico ilícito de dragas, aunque sí existe la calificación jurídica y la imputación por ese .
delito (artículos doscientos noventa y seis e inciso uno del artículo doscientos noventa
y siete del Código Penal), tipificación que ha sido recogida en el auto de enjuicia
miento de fojas cuarenta y siete mil novecientos cincuenta y cinco. Con ello, postula
la señora fiscal suprema, desde la acusación fiscal, se violó el inciso dos del artículo
noventa y dos de la Ley Orgánica del Ministerio Público, que hace referencia a la
fundamentación fáctica, y el tribunal superior infringió el principio de congruen
cia o correlación (...).
Por consiguiente, no existe motivo para anular ese extremo de la imputación y, menos,
para declarar la insubsistencia de la sentencia por delito de tráfico ilícito de drogas.
La parte recurrente tuvo conocimiento de los hechos imputados y posibilidad real y
efectiva de impugnarlos, desvirtuarlos en el plenario, único proceso, donde se prac
ticaron in facie iudici, las pruebas propuestas por las partes (Conforme, para un caso
similar y al amparo de un modelo procesal semejante: Sentencia del Tribunal Supremo
Español, Sala Segunda, número seiscientos ochenta y tres / mil novecientos noventa
426 y cuatro, del veinticinco de marzo de mil novecientos noventa y cuatro) (...).
LA DELIBERACION Y LA SENTENCIA ART. 397
^ BIBLIOGRAFÍA
ARMENTA DEU, Teresa (2010). Lecciones de Derecho Procesal Penal. 5a edición. Madrid: Marcial Pons;
CÁCERES JULCA, Roberto (2009). Comentarios al Título Preliminar del Código Procesal Penal. Lima: Grijley;
DE LOS SANTOS, Mabel (2011). “Principio de congruencia”. En: PEYRANO, Jorge (ed.). Principiosproce
sales. Tomo I. Santa Fe: Rubinzal-Culzoni Editores; GIMENO SENDRA, Vicente (2007). Derecho Procesal
Penal. 2a edición. Madrid: Colex; SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones.
Lima: Inpeccp-Cenales; VELA BARBA, Rafael; NOLASCO VALENZUELA, José y RAMÍREZ JULCA,
Michael Ornar (2015). “Desvinculación procesal. Alcances del artículo 285-A del Código de Procedimientos
Penales. Acuerdo Plenario N° 04-2007/CJ-116”. En: Alerta Informativa. Recuperado de: < [Link]
com/document/267981219/Desvinculacion-Procesal>.
427
ART. 397 EL JUZGAMIENTO
É l JURISPRUDENCIA
El Tribunal de Apelaciones realizó un juicio de desvinculación señalando que es posible siempre y cuando: a) el delito
materia de condena importa la vulneración de un tipo penal homogéneo o que pertenezca al mismo grupo delictivo, y
sea menos grave que aquel; y b) la distinta tipificación no impida el eficaz ejercicio de la defensa del acusado; requi
sito último que vinculado al principio acusatorio, exige que la defensa haya contemplado en su estrategia defensiva esa
posibilidad. Cas. N ° 15-2007-Huaura.
Si en los alegatos de apertura, actuación probatoria y alegatos finales, se ha discutido, cuestionado y argumentado en
relación al delito de actos contra elpudor en menor de edad, tipificado en el artículo ciento setenta y seis-A inciso tres
del Código Penal, en consecuencia resulta sin fundamento lo alegado por la defensa del acusado respecto al hecho objeto
de la acusación, en tanto la sentencia guarda correspondencia con todo lo actuado enjuicio oral. Cas. N ° 04-2009-
L a Libertad.
La individualización de la pena es una tarea que corresponde a los tribunales dentro del marco legal, con independen
cia de la pena solicitada en la acusaciónfiscal. Elpetitum opetición depena, en la concepción asumida por el CPP tiene
incidencia en elprincipio de contradicción y la garantía de defensaprocesal, puesfija los términos del debate al señalar un
tope máximo a la pena a imponer en el caso concreto y expresa un límite a las funciones encomendadas tanto al Ministerio
Público como al PoderJudicial. A. P. N ° 4-2009/CJ-116-Lima.
428
Artículo 398»“ Sentencia absolutoria
1. La motivación de la sentencia absolutoria destacará especialmente la existencia o no
del hecho imputado, las razones por las cuales el hecho no constituye delito, así como,
de ser el caso, la declaración de que el acusado no ha intervenido en su perpetración,
que los medios probatorios no son suficientes p ara establecer su culpabilidad, que
subsiste una duda sobre la m ism a, o que está probada una causal que lo exime de
responsabilidad penal.
2. L a sentencia absolutoria ordenará la libertad del acusado, la cesación de las medi
das de coerción, la restitución de los objetos afectados a l proceso que no estén sujetos
a comiso, las inscripciones necesarias, la anulación de los antecedentes policiales y
ju diciales que generó el caso, y fija r á las costas.
3. L a libertad del im putado y el alzam iento de las dem ás medidas de coerción procesal
se dispondrán aún cuando la sentencia absolutoria no esté firm e. De igu al modo,
se suspenderán inm ediatam ente las órdenes de captura im partidas en su contra.
Concordancias:
C: art, 139 ines. 3 y 5; CPP: arts. 123, 394, 396, 468 inc. 6;.
C oncordancias:
CPP: arts. 121, 122, 394, 396, 397; CP: arts. 28, 71 al 77, 92 al 101.
429
ART. 399 EL JUZGAMIENTO
L eonardo C alderón Va l v e r b e
L Apunte previ©
No podemos dejar de señalar que “los derechos fundamentales de naturaleza proce
sal significan tanto una manifestación general del Estado de Derecho -la de acceso a la
jurisdicción- como garantías procesales que hasta épocas recientes se habían formulado
solo como principios de derecho objetivo (in dubio pro reo, nemine damnetur nisi audia-
tur, audiator et altera pars, entre otros) y que, en la actualidad, para destacar su impor
tancia y reforzar su tutela, aparecen revestidas de la forma de derechos fundamentales”(1).
Uno de los derechos fundamentales procesales es, precisamente y sin lugar a duda,
el de la ejecución correcta de la sentencia: temática que, desde el enfoque doctrinario, ha
sido contrastada con la obligación de motivar las resoluciones judiciales de manera racio
nal. Y no solo en el ámbito nacional, pues “la obligación de motivar expresamente las deci
siones judiciales ha sido incorporada a algunas constituciones, como la española (artículo
120.3), y también está presente en el artículo 6.1 del Convenio Europeo para la Protec
ción de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales (...). En otras palabras,
está en relación con la obligación del juez de aplicar el Derecho, que es, a su vez (...), la
función principal del proceso”®.
Por todo ello es que, desde la óptica de la normativa nacional, se abarcan dos enfo
ques de aplicación: el de i) absolución y el de ii) condena; tal como se puede advertir en
los artículos 398 y 399, respectivamente, más aún porque de esta se rige la libertad -o
no- de las personas.
Sobre todo porque, como bien anota Perfecto Andrés Ibáñez, “se trata, en defini
tiva, del juicio que el juez penal realiza sobre una conducta que, prima facie, aparece des
crita en la ley como posiblemente delictiva. Juicio que tiene lugar en el marco formali
zado de un proceso, y que se fija y exterioriza en una decisión institucional contenida en
un documento: la sentencia, que debe ajustarse asimismo, tanto en su contenido como en
su forma, a determinadas reglas”®.
Señalando que “no se trata de que una resolución conste de muchas páginas para
cumplir con la exigencia constitucional de una debida motivación. Se trata más bien de
que sea suficiente, es decir, que se analicen y discutan todas las pretensiones, hechos con
trovertidos o las alegaciones jurídicas de las partes con el carácter de relevantes. Se deben
(1) NATAREN NANDAYARA, Carlos Faustino (2007). “Los derechos fundamentales de naturaleza procesal.
Primera aproximación”, p. 84. En: REYNA ALFARO, Luis Miguel; AROCENA, Gustavo y CIENFUEGOS
SALGADO, David (coord.). La prueba, reforma delprocesopenal y derechosfundamentales. Lima: Jurista Editores.
(2) FERRER BELTRÁN, Jordi (2016). Motivación y racionalidad de la prueba. Lima: Grijley, p. 56.
(3) ANDRES IBAÑEZ, Perfecto (2005). Los hechos en la sentencia penal. Ciudad de México: Fontamara, p. 164.
430 (4) Precedente administrativo vinculante del Consejo Nacional de la Magistratura, de fecha 28 de mayo de 2014.
L a. DEEiBERACIÓÍ T/ iL a, SENTENCIA ART. 399
evitar (...) a mera glosa o resumen de todas las pruebas practicadas en las fases del proceso,
sin efectuar el razonamiento probatorio correspondiente”®.
En virtud de todo eso, apostamos que es indispensable comentar los dos artícu
los desde una misma directriz; que vendría a ser la argumentación jurídica, todo ello
con el objetivo de poder exponer una mejor cosmovisión sobre las justificaciones de
las sentencias.
En el primero, se anota los cinco aspectos sustanciales que debe tener una senten
cia absolutoria: i) especificar la existencia o no del hecho imputado; ii) destacar las razo
nes por las cuales el hecho no constituye delito; iii) la exposición de que el acusado no ha
intervenido en la perpetración del hecho; iv) indicar que los medios probatorios no han
sido los suficientes para establecer culpabilidad alguna o que existe duda sobre esta; o
v) que no existe causa de responsabilidad penal.
A través del cual se ordena: i) la libertad del acusado; ii) la cesación de las medidas
de coerción®; iii) la restitución de los objetos afectados; iv) las inscripciones necesarias, la
anulación de antecedentes y la fijación de las costas. Como también, v) ordenar la liber
tad del imputado y, del mismo modo; vi) la suspensión de las ordenes de captura impues
tas hacia este.
Sobre todo porque “el derecho a la motivación debida constituye una garantía fun
damental en los supuestos en que con la decisión emitida se afecta de manera negativa
la esfera o situación jurídica de las personas. Así, toda decisión que carezca de una moti
vación adecuada, suficiente y congruente, constituirá una decisión arbitraria y, en conse
cuencia, será inconstitucional ”56(7).
“(...) que de estas instrumentales -tanto ordenadas por el ente judicial como la incor
porada de parte- se concluye que no quedó establecido si existió o no saldo por rendir
por parte de los responsables del núcleo ejecutor pues las pericias contables judiciales
realizadas por el mismo contador público son contradictorias, más aún, el informe
de valorización de obra de parte se contradice con ambas pericias contables, extremo
que no fue justificado adecuadamente por el colegiado superior, que por otro lado,
las pericias deben cumplir con establecer el destino del dinero por FONCO DES para
la ejecución de la obra, hecho que tampoco se ha justificado adecuadamente; que en
tal sentido, se incurrió en la causal de nulidad (...) por lo que deberá llevarse a cabo
un nuevo juicio oral por otro colegiado (...)”(9).
Motivo por el cual es que no se puede condenar a una persona cuando se infringe
la garantía de la motivación judicial. Tal como lo anotó, en su momento, la judicatura,
cuando “la infracción de la garantía de motivación -la infracción de la garantía de moti
vación, como es sabido, puede fundarse en que la motivación de una concreta resolución
judicial es inexistente, aparente o insuficiente, contradictoria y/o irrazonable por vulne
rar las reglas de la lógica, la experiencia o la ciencia-; que, en efecto, el tribunal de instan
cia sustentó la condena del acusado Arteaga Vásquez en las declaraciones de los testigos
Ortiz Vásquez (...), González Ortiz (...) Cruz Briceño (...) y Cueva Cacho (...), así como en
el acto de reconocimiento (...) practicado por Cueva Cacho y Hazel Murrugarra Bardales
(...), sin embargo, tales declaraciones fueron valoradas de forma genérica ya que ninguno
de los testigos le atribuye al acusado ser autor de los hechos investigados”(10).
Indicándose, además que, “siendo ello así, deberá llevarse a cabo un nuevo juicio oral
en el que deberán recabarse las declaraciones de los agraviados Cueva Cacho y González
Ortiz, así como las testimoniales de Hazel Murrugarra Bardales y Cruz Briceño, a quienes
el colegiado deberá citar con los mecanismos que le faculta la ley y con las garantías del
caso para que concurran al plenario; que, asimismo deberá llevarse a cabo una confronta
ción entre la agraviada Cueva Cacho y el acusado Arteaga Vásquez, en atención a que la
referida señaló que puede reconocer al agresor por su voz; que, además deberán de com
parecer los testigos Cabrejos Caycho, Arteaga Hurtado y Segundo Manayalle para que se
ratifiquen en sus declaraciones prestadas en sede judicial”(u).
(8) Recurso de Nulidad N ° 1398-2009-Apurímac, de fecha 16 de agosto de 2010 (fundamento jurídico 3).
(9) Recurso de Nulidad N ° 1398-2009-Apurímac, de fecha 16 de agosto de 2010 (fundamento jurídico 4).
(10) Recurso de Nulidad N ° 582-2010-Cajamarca, de fecha 31 de agosto de 2010 (fundamento jurídico 2).
432 (11) Recurso de Nulidad N ° 582-2010-Cajamarca, de fecha 31 de agosto de 2010 (fundamento jurídico 3).
LA DELIBERACION Y LA SENTENCIA ART. 399
Anotándose, incluso, que “es de rigor rescindir la sentencia recurrida y disponer que
en un nuevo contradictorio dirigido por otro colegiado, se realicen las diligencias anota
das y las demás necesarias para el esclarecimiento cabal de los hechos juzgados, en el que
además deberá motivarse de manera debida la decisión de su fallo (,..)”(12).
“Que, ahora bien, los agravios propuestos por el encausado Jiménez Rosillo merecen
amparo pues del análisis fáctico de la sentencia impugnada se aprecia que la misma
incurrió en lo que se denomina motivación aparente; que en este sentido, el Cole
giado Superior lejos de desarrollar en forma razonada y razonable cómo es que la
prueba citada en la parte considerativa le causó convicción, solo se ciñó a enumerarla
sin aportar en forma concatenada, y con el rigor constitucional que el caso amerita, el
por qué se valoró la prueba de descargo y no la de descargo; que este hecho adquiere
relevancia al ingresar al análisis de las declaraciones de la agraviada pues aquella ha
mantenido frontalmente que el encausado le hizo sufrir el acto sexual contranatura,
empero la pericia médico legal indicó todo lo contrario, además debe tenerse pre
sente, en atención a los declarado por el testigo Mabel Jiménez Rosillo, que no se logró
dilucidar si efectivamente en encausado estuvo presente en el lugar de los hechos en
la fecha señalada por la víctima, situación que era superable con la convocatoria a los
debates orales de los testigos José y Benjamín Ventura Ramos”(13)14.
(12) Recurso de Nulidad N ° 582-2010-Cajamarca, de fecha 31 de agosto de 2010 (fundamento jurídico 4).
(13) Recurso de Nulidad N ° 654-2010-Lambayeque, de fecha 22 de noviembre de 2010 (fundamento jurídico 3).
(14) Recurso de Nulidad N ° 654-2010-Lambayeque, de fecha 22 de noviembre de 2010 (fundamento jurídico 4). 433
AKT. 399 EL JUZGAMIENTO
Ante eso es que “mayor parte de los problemas sobre los que tienen que conocer y
decidir tanto los tribunales como los órganos no jurisdiccionales de la administración son
más bien problemas concernientes a los hechos, de manera que los argumentos que tienen
lugar con ocasión de los mismos caen fuera del campo de estudio de las teorías usuales en
la argumentación jurídica”(18).
(15) Recurso de Nulidad N ° 4901-2009-Lina, de fecha 6 de julio de 2010 (fundamento jurídico 5).
(16) Recurso de Nulidad N ° 4901-2009-Lima, de fecha 6 de julio de 2010 (fundamento jurídico 6).
(17) ATIENZA, Manuel (2015). L a s razones d el Derecho. Teorías de la argumentación ju ríd ic a. Lima: Palestra Editores,
p. 29.
434 (18).. ídem.
LA DELIBERACION Y LA SENTENCIA ART. 399
el cual se llega a establecer una premisa o conclusión, y otra cosa es el procedimiento que
consiste en justificar dicha premisa o conclusión”(19).
Razones por las cuales es que, en líneas ulteriores, expondremos cincos aspectos sus
tanciales: i) la relevancia de la normatividad y la argumentación jurídica; ii) el deber de
no, solamente, explicar, sino de justificar la sentencia; iii) la importancia de la presunción
de inocencia, la verdad y la objetividad en las sentencias absolutorias y condenatorias; iv)
la problemática de nunca acabar: prueba directa vs. prueba indiciaría; y v) la trascenden
cia de la valoración racional de las pruebas.
A partir de esto último, debemos señalar que el Derecho, al componerse de una gama
de normas jurídicas (como, por ejemplo, la que estipula la sentencia absolutoria y conde
natoria), estas van a ostentar ciertas propiedades. Por ello es que es bueno tener presente
una tipología sustancial: la diferenciación entre normatividad de reglas con la normativi
dad de los principios, la que nos va a permitir aplicar correctamente un mandato norma
tivo -com o la ejecución de las sentencias-.
“(...) el punto decisivo para la distinción entre reglas y principios es que los princi
pios son normas que ordenan que algo sea realizado en la mayor medida posible,
dentro de las posibilidades jurídicas y reales existentes. Por lo tanto, los principios
son mandatos de optimización, que están caracterizados por el hecho de que pue
den ser cumplidos en diferente grado y que la medida debida de su cumplimiento
no solo depende de las posibilidades jurídicas es determinado por los principios y
reglas opuestos (...) en cambio las reglas son normas que solo pueden ser cumplidas
o no, si una regla es válida, entonces debe hacerse exactamente lo que ella exige, ni
más ni menos. Por lo tanto, las reglas contienen determinaciones en el ámbito de lo
fáctica y jurídicamente posible. Eso significa que la diferencia entre reglas y princi
pios es cualitativa y no de grado. Toda norma es o bien una regla o un principio”(21).
Esto último nos advierte que el juez, al momento de aplicar la ejecución de las sen
tencias, no debe tener, únicamente, en cuenta a la normatividad de reglas, sino también
a la normatividad de los principios. Como la presunción de inocencia y la justificación
racional de las sentencias.
Una clara explicación de esto, conforme a lo expresado por el citado profesor, se puede
ver en la siguiente situación: Daniel (“D ”) asesina a sus esposa “E”, motivado por los celos de
“C ”; sin embargo, no sería sensato sostener que “D ” asesine a su esposa “E” justificado por
los celos “C ”, pues los celos “C ”, simple y llanamente, van a explicar la acción de quitar la
vida a la esposa “E”, pero ello no quiere decir que se llegue a justificar aquella actividad(23).
En adición a ello, de forma grata, se arguye que motivar las decisiones judicia
les implica realizar más que una simple explicación sobre las inferencias de facto
res lógicos, compuestos por aspectos deductivos e inductivos, cuya finalidad ha sido
dirigir a los jueces a la decisión final en su sentencia. Por eso es que, enhorabuena, actual
mente existe la diferencia entre el contexto de descubrimiento y el de justificación, como
se puede apreciar en el siguiente cuadro:
(21) ALEXY, Robert (2002). Teoría de los derechos fundam entales. 2a edición. Madrid: Centro de Estudios Políticos y
Constitucionales, pp. 86-87.
(22) GARCÍA FIGUEROA, Alfonso (2004). “La motivación. Conceptos fundamentales”, p. 75. En: GASCÓN
ABELLAN, Marina y GARCÍA FIGUEROA, Alfonso. Interpretación y argumentación ju ríd ica. San Salvador:
Consejo Nacional de la Judicatura. Escuela de Capacitación Judicial.
(23) ALEJOS TORIBIO, Eduardo (2016). h a valoración racional de la prueba penal. Im portancia de la s m áxim as de la
436 experiencia. Bogotá: Leyer Editores, p. 99-
LA DELIBERACIÓN Y LA SENTENCIA ART. 399
i'
C on texto de justificación
Es ante tal marco que hay autores, como Aliste Santos, que consideran que moti
var las resoluciones judiciales “no implica describir el proceso de la toma de decisión, sino
una justificación, la correcta inferencia que conduce el razonamiento de las premisas a la
conclusión”(24): descartar el contexto de descubrimiento.
Precisamente, ese contexto de justificación tiene tres clases: i) sensu larguísimo, el que
permite dar razones que fundamentan tanto enunciados descriptivos como normativos
{[Link].: la teoría de la gravitación universal es verdadera); ii) sensu largo, por medio del cual
se dan razones a favor de un enunciado normativo de acuerdo con algún sistema norma
tivo vigente ([Link].: la viuda debe morir en la pira funeraria de su marido); y iii) sensu stricto,
donde se dan razones a favor de un enunciado normativo a favor de un sistema justifica-
torio correcto ([Link].: no debes prim a facie hacer daño a tu prójimo).
Todo esto nos permite, por tanto, hacer énfasis en que “las razones del legislador, pre
sentes en la exposición de motivos del artículo constitucional, solo están circunscritas al
proceso deliberativo que dio como resultado la disposición; precisamente, una caracterís
tica esencial de la deliberación en un sistema democrático es que ella implica un proceso
abierto y dinámico que encuentra arribos coyunturales, únicamente como consecuencia
de las razones justificativas que se expresan, por ejemplo, en las sentencias judiciales”(25).
Más aún porque estas surgen “como la expresión de acuerdos, sobre la base de los
principios del sistema, a través de procedimientos ' incompletamente teorizados por los
jueces; esto es, reestructurados en función a la dinámica de los casos”(26).
Lo cual muestra la invalorable exigencia de tener como base a los preceptos consti
tucionales: la jurisdicción como aplicación de la ley; la interdicción de la arbitrariedad;
la presunción de inocencia y la tutela judicial efectiva(27). De ahí las célebres palabras de
Calamandrei, cuando anota que “la motivación de las sentencias es, verdaderamente, una
garantía grande de justicia, cuando mediante ella se consigue reproducir exactamente,
como un croquis topográfico, el itinerario lógico que el juez ha recorrido para llegar a su
(24) ALISTE SANTOS, Tomás (2011). L a motivación de la s resoluciones judiciales. Madrid: Marcial Pons, p. 156.
(25) GONZALES MANTILLA, Gorki (2009). Los jueces. C arrera ju d ic ia l y cultura ju ríd ica. Lima: Palestra Editores,
p. 535.
(26) ídem.
(27) IGARTUA SALAVERRÍA, Juan (2009). £/ razonamiento en la s resoluciones judiciales. Lima: Palestra Editores,
pp. 16-18.
ART. 399 EL JUZGAMIENTO
“(••■ ) en primer lugar, la presunción de inocencia actúa como criterio o principio infor
mador del proceso penal de corte liberal, como es el español; en segundo lugar, deter
mina el tratamiento que debe recibir el acusado durante el procedimiento; en tercer
lugar, la presunción de inocencia constituye una importante regla con efectos en el
ámbito de la prueba y, desde este punto de vista (...), la presunción inocencia desem
peña dos importantes funciones (...) por un lado, exige la presencia de ciertos requisi
tos en la actividad probatoria para que esta pueda servir de base a una sentencia con
denatoria (función de regla probatoria) y, por otro, actúa como criterio decisorio en
los casos de incertidumbre acerca de la questio facti (función de regla de juicio) ”(29).
Aquella apreciación, sin duda, tiene mucho contraste con los aspectos fundamenta
les de la sentencia absolutoria y condenatoria, ya que -a l ser la presunción de inocencia
una regla de juicio- “trata de servir de criterio de decisión -expresado en la regla in dubio
pro reo- en los casos en los que, tras la valoración de las pruebas practicadas con todas las
garantías, el resultado no sea concluyente y, por tanto, no sirva de base para una decisión.
Esto es, como regla de juicio, la presunción de inocencia establece un método para evitar
el non liquet, al señalar que si subsisten dudas irresolubles se debe absolver al acusado”(30).
Por todo ello es que surge la necesidad de que en las sentencias se deban tener presen
tes los suficientes elementos probatorios. Pensar lo antagónico nos llevaría, por ejemplo, a
que muchas veces los jueces condenan a persona a base de máximas de experiencia (infe
rencia probatoria epistémica): criterio que, por cierto, es manoseado por la praxis judicial
y, por ende, implica una justificación irracional.
De ahí que no le falte razón a González Lagier, cuando anota que “hemos conver
tido la máxima de la experiencia en una regla’ que nos imponemos a nosotros mismos.
(28) CALAMANDREI, Piero (2006). Elogio de los jueces. Lima: Ara Editores, p. 99.
(29) FERNÁNDEZ LÓPEZ, Mercedes (2005). Prueba y presunción de inocencia. Madrid: Iustel, p. 118.
(30) GONZÁLEZ LAGIER, Daniel (2013). “Presunción de inocencia, verdad y objetividad”, pp. 338-339- En:
GRANDEZ, Pedro y MORALES, Félix (editores). L a argumentación ju r íd ic a en el Estado constitucional. Lima:
438 Palestra Editores.
LA DELIBERACIÓN Y LA SENTENCIA ART. 399
Hacemos esto porque estamos seguros de que la adopción como regla de esa máxima de
experiencia nos aproxima -en la mayor medida de lo posible- a una conclusión proba
blemente verdadera. Pero otras veces -normalmente en contextos institucionalizados-
adoptamos una regla de decisión acerca de hechos porque esa regla nos ayuda a proteger o
alcanzar un valor o interés práctico (no teórico o cognoscitivo), distinto de la verdad”(31).
El primer punto quiere decir que el juez debe aplicar, de entrada, su selectividad de
hechos que, obviamente, hayan sido probados sin vulnerar ninguna garantía constitucio
nal {v. gr.: proscripción de la prueba ilícita). En el segundo, por su parte, aplicar correc
tamente una imputación y, asimismo, una desimputación penal sobre un determinado
delito, pues el magistrado debe ponerse tanto en la situación de la fiscalía (imputación),
como desde la óptica de la defensa (desimputación); de no hacer eso, el juez estaría par-
cializándo, paulatinamente, su función y, por tanto, no destacar las razones por los cua
les el hecho no constituye delito.
En el tercero, debe detallar -en la mejor medida- el iter por medio del cual se pueda
indicar que el acusado no ha podido intervenir en la perpetración del hecho ilícito ([Link]
tal persona no se encontraba en el lugar). En el cuarto, entre tanto, justificar una suerte
de barómetro que permita indicar que el material probatorio no ha superado la valla para
establecer la culpabilidad de una persona o, en todo caso, si a través del mismo se ha gene
rado duda sobre la situación del acusado.
De ahí que no le falte razón a Ferrer Beltrán, cuando anota que “esta exigencia de
valoración racional de las pruebas puede descomponerse en dos elementos distintos: por
un lado, se exige que las pruebas admitidas y practicadas sean tomadas en consideración a
los efectos de justificar la decisión que se adopte. Por otro lado, se exige que la valoración
que se haga de las pruebas sea racional”(33).
Indicando, además, que “la primera de las exigencias es a menuda incumplida a tra
vés del recurso a la denominada ‘valoración conjunta de las pruebas’ (...). Debe advertirse
que, si bien una decisión sobre los hechos no puede realizarse sin esa valoración conjunta,
esta no puede ser utilizada para evitar la valoración concreta de cada una de las pruebas
aportadas”(34).
Incluso, anotando, que “solo después de valorarlas individualmente las pruebas podrán
hacerse con rigor una valoración conjunta de las mismas. Por ello, deberían ser conside
rados como violaciones al derecho a la prueba los supuestos en que algunas de las prue
bas admitidas y practicadas no hayan sido tomadas en consideración en el momento de
la decisión”(35).
Tal es así que “un motivo perece ser, en principio, la causa psicológica por la que una
acción tiene lugar (...). Se puede replicar que simplemente nos hallamos ante una estipula
ción conceptual, mediante la cual se ha designado con el término “motivación” lo que es
la justificación jurídica de una sentencia”08).
Así pues, “el razonamiento decisorio se inicia con el proceso mental (descubrimiento
o decisión) que el juzgador desarrolla para lograr el fallo. Entran en juego, en esta fase,
criterios lógicos, jurídicos, cognoscitivos y valorativos ‘elegidos’ para el caso en cuestión.
La segunda fase, luego de sumida la decisión como hipótesis, es la que corresponde a la
justificación (o control), para lo cual se desarrollan argumentos de tipo racional, en busca
de mostrar que la decisión previamente asumida se funda en ‘buenas razones’. Habiendo
(33) FERRER BELTRÁN, Jordi (2016). Motivación y racion alidad de la prueba, Lima: Grijley, p. 55.
(34) ídem.
(35) ídem.
(36) GASCÓN ABELLÁN, Marina y GARCÍA FIGUEROA, Alfonso (2003). L a argumentación en el Derecho.
A lgu n as cuestiones fundam entales. Lima: Palestra Editores, p 135.
(37) ídem.
440 (38) ídem.
LA DELIBERACIÓN Y LA SENTENCIA ART. 399
asumido previamente la decisión como hipótesis, lo que se busca en esta segunda fase es
hacerla racional y jurídicamente aceptable”(39).
De tal modo que -inclusive pareciendo menos complicada- para emitir una sentencia
absolutoria tendrá que existir “insuficiencia probatoria que resulta incapaz de desvirtuar
la presunción de inocencia o la invocación del principio del indubio pro reo cuando existe
duda razonable respecto a la responsabilidad penal del procesado; que el primer supuesto
está referido al derecho fundamental previsto en el artículo segundo, inciso veinticua
tro, literal e, de la Constitución Política del Estado, que crea en favor de los ciudadanos
el derecho de ser considerados inocentes mientras que se presente prueba suficiente para
destruir dicha presunción; que el segundo supuesto se dirige al juzgador como una norma
de interpretación para establecer que en aquellos casos en los que se ha desarrollado una
actividad probatoria normal, si las pruebas dejaran duda en el ánimo del juzgador, este
deberá absolver al encausado”(40).
Por ejemplo, un sector de la doctrina anota que “la prueba directa es aquella en que
la demostración del hecho enjuiciado surge de modo directo e inmediato del medio de
prueba utilizado; la prueba indirecta o indiciaría es aquella que se dirige a mostrar la cer
teza de unos hechos (indicios) que no son los constitutivos del delito, pero de los que pue
den inferirse estos y la participación del acusado por medio de un razonamiento basado
en el nexo causal y lógico entre los hechos probados y los que se trata de probar”(41).
Sin embargo, lo que no tienen presente los jueces es que para poder diferencias ambos
tipos de prueba debe existir una suerte de matización. Sin ir muy lejos, las declaraciones de
los testigos (llamadas pruebas directas), son consideradas como aquellas de alto grado de fia
bilidad; sin embargo, lo único que los testigos pueden probar es si un determinado hecho se
produjo {[Link].: que Adolfo vio que Juan golpeo a Pedro), mas no una conclusión definitiva.
Para que el juez ejecute un razonamiento poco sencillo y, además, razonable, es nece
sario que este deba ir más allá de lo expuesto en el testimonio de Adolfo: como excluir que
el testigo mienta o que haya utilizado su testimonio a base de recuerdos incompletos o
defectuosos. Razón por la cual es que se puede apreciar que ni en la prueba directa surge
la conclusión del hecho materia de juicio (la prueba directa no puede ser analizada sin eje
cutar inferencias), ni que mucho menos el armazón de la prueba indiciaría es distinta a la
(39) GONZALES MANTILLA, Gorki (2009). Los jueces. C arrera ju d ic ia l y cultura ju ríd ica. Lima: Palestra Editores,
pp. 536-537.
(40) Recurso de Nulidad N ° 3004-2004-Lima, de fecha 29 de noviembre de 2004 (fundamento jurídico 2).
(41) MIRANDA ESTRAMPES, Manuel (1997). L a mínima activ id a d probatoria en el proceso penal. Barcelona: Bosch
Editores, p. 218. 441
ART, 399 EL JUZGAMIENTO
directa. Por eso es que, en palabras de Carnelutti, “aplicada con diligencia, el resultado de
la prueba indirecta es inferior al de la prueba directa”(42).
Para que el juez pueda absolver a condenar, adecuadamente, a alguien por prueba
por indicios, debe tomar por aplicada los siguientes accionares: i) la probanza adecuada
del indicio, ii) la obligación de la contingencia indiciaría, iii) las inferencias de las reglas
epistemológicas y iv) la motivación de la deducción.
En el primer caso, el juez debe apuntar sus acciones a verificar si los indicios han sido
probados. Como se indicó en el Recurso de Nulidad N° 1912-2005-Piura (del 6 de setiem
bre de 2005), los indicios deben ser avalados por diversos medios probatorios autorizados
por ley, respetando por tanto las garantías constitucionales probatorias (la proscripción de
prueba prohibida, por ejemplo). De no ser así, el juez debería absolver al procesado. Como
se advierte en un sector de la doctrina:
“(...) en cuanto a la prueba del indicio o hecho-base, resulta pertinente señalar que
muy pocos indicios pueden ser apreciados directamente por el juez, lo que solo sucede
si el indicio consiste en un objeto que puede ser presentado físicamente en el jui
cio. Pero, por lo general, los indicios vienen de la mano de testimonios, pericias o,
en todo caso, un registro tomado en el lugar de los hechos, lo que explica, como ya
se dijo, que a la prueba indiciaria se le considere una prueba de segundo grado, esto
es, que se trata de una prueba que se apoya en otra pruebas. La existencia del indicio
requiere, por lo tanto, que se encuentre debidamente probado por una prueba testi
monial, pericial o por un registro fotográfico o fílmico. Queda claro que el juez no
puede darle fuerza de convicción al contenido de una pericia, testimonio o docu
mento sin el correspondiente análisis crítico”(43).
Por su parte, en el segundo caso, el juzgador tiene el cometido de diferenciar los indi
cios fuertes de los frágiles y, asimismo, los anfibológicos(44). Los indicios son, por lo habi
tual, débiles para probar la existencia del hecho penalmente relevante (por eso suelen ser
llamados inciertos).
Tal es así que en el artículo 158 del Código Procesal Penal, se apunta que los indicios
inciertos deben ser plurales, concordantes y convergentes. De ahí que el Tribunal Cons
titucional y la Corte Suprema hayan argüido que los indicios deban estar “interrelaciona-
dos” (Recurso de Nulidad N ° 1912-2005-Piura) (STC N° 00728-2008-HC):
“La pluralidad se da cuando existen dos o más indicios y que estén, incluso, enfoca
dos hacia una misma dirección. Por ello es que el Tribunal Constitucional señala que
‘la doctrina procesal penal aconseja que debe asegurarse una pluralidad de indicios,
pues su variedad permitirá controlar en mayor medida la seguridad de la relación de
causalidad entre el hecho conocido y el hecho desconocido; sin embargo, también se
admite que no existe obstáculo alguno para que la prueba indiciaria pueda formarse
sobre la base de un solo indicio pero de singular potencia acreditativa. En cualquier
(42) CARNELUTTI, Francesco (1955). Teoría general del Derecho. Francesco Javier Osset (trad.). 2a edición. Madrid:
Revista de Derecho Privado, p. 493.
(43) GARCÍA CAVERO, Percy (2010). L a prueba p or indicios en el proceso penal. Lima: Reforma, p. 94.
442 (44) Estos últimos son los que poseen más de una interpretación jurídica.
LA DELIBERACION Y LA SENTENCIA ART. 399
caso, el indicio debe ser concomitante al hecho que se trata de probar, y cuando sean
varios, deben estar interrelacionados, de modo que se refuercen entre sí”(45).
Del mismo modo, estos indicios no deben excluirse entre sí. Cuando existen más
indicios concomitantes, más será el nivel de la valla que deje de lado la posibilidad de que
estos son producto de la chiripa. Motivo por el cual es que todos los indicios deben lle
var la misma conclusión lógica: de ahí que sea razonable pensar que la fuerza mayor de la
prueba indiciaría no recae en sus números sino, por el contrario, en sus convergencias res
pecto a una determinada conclusión probatoria.
Por todo lo anotado es que surge la necesidad de que “la interrelación de los indicios
apunta a entenderlos como partes de un mismo sistema en el que cada uno de ellos reper
cute sobre los restantes, en tanto en cuanto forman parte de él. En este orden de ideas, la
fuerza de convicción de la prueba indiciaría dimana no solo de la adición o suma de indi
cios, sino también de esta imbricación”(46). Y, por lo demás, tampoco puede dejarse de con
siderar que los indicios contingentes no pueden tener contraindicios o que estos últimos
sean firmes, resistentes o sólidos.
En un tercer punto, por su parte, tiene que ver con la utilidad de la valoración pro
batoria a fin de tomar una decisión racional en la emisión de la sentencia. Las inferencias
de las reglas epistemológicas siempre van a encontrarse en el marco opaco del análisis del
juez, pues dicha reglas son variables y, por lo tanto, cumplen un rol en contra de la activi
dad del juez, quien debe manejarlo con muchas pinceladas.
Al interior de tal contexto es que surge la necesidad de que el juzgador emita la sen
tencia -sea absolutoria o condenatoria-, pero siempre aplicando reglas o criterios gradua
les que permitan dotar de razonabilidad a la decisión del magistrado. Sobre todo, por
que hay que tener en cuenta que los jueces van a basarse, sustancialmente, al análisis la
prueba indiciaría en máximas de la experiencia. Estas sirven, sin lugar a duda, para apli
car una valoración; sin embargo, el problema no está en que se deba o no aplicar, sino en
cómo se deba aplicar.
De ahí que en un sector de la doctrina, nuevamente, se sostenga que “no todas dan
al indicio el mismo valor de convicción, pues los que se basan, por ejemplo, en una ley
científica alcanzan una mayor fuerza de convicción que los fundados en una vaga obser
vación. Esta fortaleza del indicio apoyado en una ley científica se explica en el hecho de
que la regularidad establecida por la ley científica cuenta con mayor consenso y acepta
ción por haber superado los intentos de falsación a los que se somete toda ley científica. Lo
mismo se dice de las reglas de lógica, en tanto se les tiene como permanentes e invariables.
Por el contrario, las máximas de la experiencia consisten en la generalización que se hace
desde las observaciones cotidianas, lo que las hace contingentes y, por lo tanto, variables
con relación al tiempo y lugar”(48).
Por ello es que no hay que intoxicar la actividad de la judicatura con el criterio esgri
mido sobre la prueba sobreabundante. De ahí que venga a la mente pensar que el juez
pueda decir con sus acciones: ya no se debe presentar prueba sobre este punto, pues ya
se tiene muchas (definitivamente ello no debe suscitarse). Pensar lo contrario nos llevaría
hacia un lugar donde no exista una valoración racional de la prueba penal, por eso es que
“si previamente no se ha tomado en cuenta de los distintos elementos que forman parte
de aquel conjunto, como tampoco se puede otorgar una fiabilidad definitiva a cada fuente
de prueba con independencia a la atribuida a las demás”(51).
Es así que se debe abolir dicha concepción, porque mientras existan mayores datos
probatorios sobre un determinado hecho, su probabilidad de veracidad va escalar de nive
les, esto es, va aumentar y, por lógica, aproximarse más a la verdad(52), lo cual no quiere
decir que se deba omitir una valoración individual como se aprecia en el artículo 393.2 del
Código Procesal Penal, cuyo tenor es: “El juez penal para la apreciación de las pruebas pro
cederá primero a examinarlas individualmente y luego conjuntamente con las demás”(53).
De ahí que sea razonable lo apuntado por Miranda Estrampes: “El juez debe, en pri
mer lugar, valorar individualmente todas las pruebas practicadas y, con posterioridad debe
proceder a su valoración conjunta, cruzando e interrelacionando todos aquellos datos obte
nidos de los diferentes medios de prueba practicados en el proceso (...). Como se ha indi
cado con anterioridad, en su tarea justificatoria el juez no debe limitarse a valorar aquellas
(48) GARCÍA CAVERO, Percy (2010). L a prueba p or indicios en el proceso penal. Ob. cit., pp. 100-103.
(49) ZAVALETA RODRÍGUEZ, Roger. (2013). “La justificación racional de los hechos”, p. 416. En: GRÁNDEZ,
Pedro y MORALES, Félix (editores). L a argumentación ju ríd ic a en el Estado constitucional. Lima: Palestra Editores,
(50) ídem.
(51) IGARTUA SALAVERRÍA, Juan (2009). E l razonamiento en la s resoluciones judiciales. Ob. cit., p. 115.
(52) Enhorabuena que, en el ámbito nacional, existen algunas normas importantes que reconocen que el
razonamiento probatorio debe ser integral o conjunto, como el artículo 392.2 del CPP: “el juez penal para la
apreciación de las pruebas procederá primero a examinarlas individualmente y luego conjuntamente con las
demás. La valoración probatoria respetará las reglas de la sana crítica, especialmente conforme a los principios
de la lógica, las máximas de la experiencia y los conocimientos científicos (...)”. Como también desde el
enfoque sistemático establecido en el artículo 194 del Código Procesal Civil: “todos los medios probatorios son
valorados por el juez en forma conjunta, utilizando su apreciación razonada (...)”.
444 (53) ALEJOS TORIBIO, Eduardo (2016). L a valoración racion al de la prueba penal. Ob. cit., p. 58.
LA DELIBERACIÓN Y LA SENTENCIA ART. 399
pruebas que avalen la hipótesis previamente seleccionada, sino que debe apreciar de forma
sistemática todo el cuadro probatorio”(54).
Así pues, y en la misma vertiente, Salinas Solís y Malaver Silva apuntan que: “(••■ ) el
objetivo es que en la etapa de valoración conjunta de las pruebas, el juez no haga uso de
lo que en doctrina se conoce con el nombre de decisionismo judicial o subjetivismo del
juez; vale decir, no exprese razones por las cuales haya preferido una prueba en perjuicio
de otra mediante las máximas de la experiencia; por el contrario, deberá valorar en forma
individual cada una de las pruebas, y luego procederá a valorarlas en forma conjunta. El
sistema de libre valoración de la prueba, no quiere decir que el juez se guíe de sus senti
mientos, sino de razones aceptables”(55).
Discurso tal que ha permitido sostener, por lo menos a un sector de la doctrina nacio
nal, que “la fundamentación global de los medios de prueba viene reclamada por el prin
cipio de completitud del discurso justificatorio en el Derecho y en general, en el discurso
práctico el cual forma parte de la idea misma de racionalidad que reclama que más que
una visión atomizada de los hechos y pruebas debe haber una integración de todos los
hilos de la madeja (cada uno de los medios de prueba) a finde lograr un relato integrador,
armónico y coherente”(56).
Por otro lado, el magistrado no puede realizar una indebida valoración probatoria,
solamente explicando las máximas de experiencia, mas no justificándolas. Anotamos esto
porque la judicatura no puede olvidar que la contundencia de las máximas de la experien
cia van a depender -sí o sí- de la solidez de la inferencia que este haya aplicado -d e darse
el caso- si hubiera tenido la intencionalidad de dar una buena justificación racional de
su resolución: “cuando más alto sea el número de casos examinados y mayor la regulari
dad observada, la probabilidad de una máxima subirá en esa proporción; y ala inversa”(57).
Por tales motivos, el juez no debe emitir una sentencia carente de racionalidad, pues
está proscritá la idea de basarse en máximas de la experiencia sin justificarlas en su deci
sión. De ahí que se sostenga que “la inferencia que da lugar a una máxima de la experien
cia, por lo general, no es expuesta como parte del razonamiento”(58).
Más aún cuando las sentencias se vuelven irrazonables porque se conforman, simple
y llanamente, con aplicar los entinemas; vale decir, “una inferencia con premisas implíci
tas. Normalmente, esta es la manera cómo razonamos: damos por presupuestas ciertas pre
misas y expresamos aquellas que no son evidentes. El problema se presenta cuando damos
por evidente una máxima de la experiencia que no lo es”(59).
(54) MIRANDA ESTRAMPES, Manuel (2012). L a prueba en el proceso p en al acusatorio. Reflexiones a d a p tad as a l
Código Procesal P en al peruano de 20 0 4 ■ Lima: Jurista Editores, p. 175.
(55) SALINAS SOLÍS, Gary y MALAVER SILVA, Carlos (2009). L a decisión ju d icial, la justificación externa y los casos
difíciles. Lima: Grijley, pp. 77-78.
(56) CASTILLO ALVA, José Luis (2013). L a motivación de la valoración de la prueba en m ateria penal. Lima: Grijley, p. 329-
(57) IGARTUA SALAVERRÍA, Juan (2003). L a motivación de la s sentencias, imperativo constitucional. Madrid: Centro
de Estudios Políticos y Constitucionales, p. 168. En la misma línea, GASCÓN ABELLÁN, Marina (2004). Los
hechos en el Derecho. 2a edición. Madrid: Marcial Pons.
(58) ZAVALETA RODRÍGUEZ, Roger (2013). “La justificación racional de los hechos”. Ob. cit., p. 410.
(59) ídem.
ART. 399 EL JUZGAMIENTO
Propiciando, así, que surjan los dilemas hnimaitoc del juez que no van a coadyuvar,
de la mejor manera, al razonamiento judicial, como lo son el i) del recuerdo, ii) de obje
tividad y iii) de la verdad.
El dilema de objetividad, entre tanto, debemos tener presente que la objetividad, pro
piamente dicha, es un tanto complicada de alcanzar, toda vez que ello implica la elabora
ción de inducciones -según cada caso- que permitan ver el grado de fiabilidad pero, como
se sabe, las inducciones son difíciles de elaborar, sobre todo en un acto oral como es el jui
cio. No obstante, es retumbante la noción de que es posible que en el juicio puedan darse
situaciones en que los testigos elaboren y trasmitan narraciones que lleguen a convencer
al juez sobre determinados hechos, aun cuando estos últimos puedan ser ciertos o no(61).
Desde dicho panorama, se ha sostenido que en las declaraciones de los testigos “existe
un interés en que cierta parte resulte vencedora en el litigio, es probable que testigos pue
dan narrar historias como ciertas, aun cuando ellos sepan que se están alejando de la rea
lidad, cuestión que se refleja especialmente cuando un testigo realiza una declaración que
presenta contradicciones”(62).
Y, bueno, finalmente el dilema de la verdad, toda vez que los magistrados se siente
dueños absolutos de la verdad. Afirmación, como bien sostiene Alejos Toribio, nada razo
nable, dado que “que estos magistrados no son robots o androides que tengan capacidades
(poderes, muchas veces llamados) de verificar si la contradicción de uno u otro testigo son
originados por la mentira: de ahí que no resulte atrevido señalar que hasta el momento,
(60) TARUFFO, Michele (2010). Simplemente la verdad. E l ja e z y la construcción de los hechos. Madrid: Marcial Pons,
pp. 72-73.
(61) En el mismo sentido, ALEJOS TORIBIO, Eduardo (2016). L a valoración racional de la prueba penal. Ob. cit.,
pp. 96-100.
(62) COLOMA CORREA, Rodrigo, PINO YANCOVIC, Mauricio y MONTECINOS SANHUEZA, Carmen
(2009). “Fundamentación de sentencias judiciales y atribución de calidad epistémica a las declaraciones de
testigos en materia procesal penal”. En: Revista de Derecho de la Pontifica U niversidad Católica de Valparaíso.
446 Volumen X X X III, pp. 320-321. Recuperado de:<[Link]
LA DELIBERACIÓN Y LA SENTENCIA ART. 399
solamente, León-O de los Thundercats haya sido el único que sí lia podido ver más allá
de lo evidente”(63).
IV. Colofón
Por todo lo anotado, sostenemos que el juez, al momento de emitir sentencia -sea
condenatoria o absolutoria—, no puede dejar de tener presente las aproximaciones sobre la
actividad judicial en las proscripciones de los tópicos principales de las sentencias abso
lutorias y condenatorias; la influencia de la argumentación jurídica como común deno
minador de las sentencias; el soporte de la normatividad en la argumentación jurídica; el
deber de no, solamente, explicar sino justificar su decisión; la obligación de velar por la
trascendencia de la presunción de inocencia, la verdad y la objetividad en las sentencias;
la fuerza para superar la problemática de nunca acabar: prueba directa vs. prueba indicia
ría; y, finalmente, considerar siempre el principio de valoración racional de las pruebas.
^ BIBLIOGRAFÍA
ABELLAN, Marina y GARCÍA FIGUEROA, Alfonso. Interpretación y argumentaciónjurídica. San Salvador:
Consejo Nacional de la Judicatura. Escuela de Capacitación Judicial; ALEJOS TORIBIO, Eduardo (2016).
La valoración racional de la prueba penal. Importancia de las máximas de la experiencia. Bogotá: Leyer Editores;
ALEXY, Robert (2002). Teoría de los derechosfundamentales. 2aedición. Madrid: Centro de Estudios Políticos
y Constitucionales; ALISTE SANTOS, Tomás (2011). La motivación de las resoluciones judiciales. Madrid:
(63) ALEJOS TORIBIO, Eduardo (2016). L a valoración racion al de la prueba penal. Ob. cit., p. 100
(64) COLOMA CORREA, Rodrigo y AGÜERO SAN JUAN, Claudio (2014). “Lógica, ciencia y experiencia en
la valoración de la prueba”. En: R evista Chilena de Derecho. Volumen 41. N ° 2, pp. 673-703. Recuperado de:
< [Link]
(65) ALEJOS TORIBIO, Eduardo (2016). L a valoración racion al de la prueba penal. Ob. cit., p. 62.
(66) STC Exp. N ° 04298-2012- PA/TC (fundamento jurídico 13.a). 447
ART. 399 EL JUZGAMIENTO
Marcial Pons; ANDRÉS IBAÑEZ, Perfecto (2005). Los hechos en la sentencia penal. Ciudad de México: Fon-
tamara; ATIENZA, Manuel (2015). Las razones del Derecho. Teorías de la argumentaciónjurídica. Lima: Pales
tra Editores, BERNAL PULIDO, Carlos (2009). “Normatividad y argumentación jurídica”. En: ORTEGA
GOMERO, Santiago. Interpretación y razonamiento jurídico. Lima: Ara editores; CALAMANDREI, Piero
(2006). Elogio de los jueces. Lima: Ara Editores; CARNELUTTI, Francesco (1955). Teoría general del Dere
cho. Francesco Javier Osset, (trad.). 2a edición. Madrid: Revista de Derecho Privado; CASTILLO ALVA, José
Luis (2013). La motivación de la valoración de la prueba en materia penal. Lima: Grijley; COLOMA CORREA,
Rodrigo, PINO YANCOVIC, Mauricio y MONTECINOS SANHUEZA, Carmen (2009). “Fundamentación
de sentencias judiciales y atribución de calidad epistémica a las declaraciones de testigos en materia proce
sal penal”. En: Revista de Derecho de la Pontifica Universidad Católica de Valparaíso. Volumen XXXIII. Recu
perado de: < [Link] ; COLOMA CORREA, Rodrigo y AGÜERO
SAN JUAN, Claudio (2014). “Lógica, ciencia y experiencia en la valoración de la prueba”. En: Revista Chi
lena de Derecho. Volumen 41. N° 2. Recuperado de: < [Link]
FERRER BELTRÁN, Jordi (2016). Motivación y racionalidad de la prueba. Lima: Grijley; GARCÍA FIGUE-
ROA, Alfonso (2004). “La motivación. Conceptos fundamentales”. En: GASCÓN GONZÁLES MANTI
LLA, Gorki (2009)- Losjueces. Carrera judicial y culturajurídica. Lima: Palestra Editores; IGARTUA SALA-
VERRIA, Juan (2003). La motivación de las sentencias, imperativo constitucional. Madrid: Centro de Estudios
Políticos y Constitucionales; IGARTUA SALAVERRÍA, Juan (2009). El razonamiento en las resoluciones
judiciales. Lima: Palestra Editores; FERNÁNDEZ LÓPEZ, Mercedes (2005). Prueba y presunción de inocen
cia. Madrid: Iustel; FERRER BELTRÁN, Jordi (2016). Motivación y racionalidad de la prueba. Lima: Grijley;
GARCÍA CAVERO, Percy (2010). La prueba por indicios en elprocesopenal. Lima: Reforma; GASCÓN ABE-
LLÁN, Marina y GARCÍA FIGUEROA, Alfonso (2003). La argumentación en el Derecho. Algunas cuestiones
fundamentales. Lima: Palestra Editores; GASCÓN ABELLÁN, Marina (2004). Los hechos en el Derecho. 2a
edición. Madrid: Marcial Pons; GONZÁLEZ LAGIER, Daniel (2013). “Presunción de inocencia, verdad y
objetividad”. En: GRÁNDEZ, Pedro y MORALES, Félix (eds.). La argumentaciónjurídica en el Estado consti
tucional. Lima: Palestra Editores; GONZALES MANTILLA, Gorki (2009). Losjueces. Carrerajudicial y cul
tura jurídica. Lima: Palestra Editores; MIRANDA ESTRAMPES, Manuel (1997). La mínima actividadpro
batoria en elprocesopenal. Barcelona: Bosch Editores; MIRANDA ESTRAMPES, Manuel (2012). La prueba
en elprocesopenal acusatorio. Reflexiones adaptadas al Código Procesal Penalperuano de 2004■ Lima: Jurista Edi
tores; NATAREN NANDAYARA, Carlos Faustino (2007). “Los derechos fundamentales de naturaleza
procesal. Primera aproximación”. En: REYNA ALFARO, Luis Miguel, AROCENA, Gustavo y CIENFUE-
GOS SALGADO, David (coord.). La prueba, reforma delproceso penal y derechosfundamentales. Lima: Jurista
Editores; ORE GUARDIA, Arsenio.(20l4). Manual de Derecho Procesal Penal. Las medidas de coerción en el
procesopenal. Lima: Reforma; SALINAS SOLÍS, Gary y MALAVER SILVA, Carlos (2009). La decisiónjudi
cial, la justificación externa y los casos difíciles. Lima: Grijley; TARUFFO, Michele (1984). “II diritto alia prova
nel proceso civile”. En: Rivista di dirittoprocessuale. N° 4. Italia: Cedam; TARUFFO, Michele (2010). Sim
plemente la verdad. El juez y la construcción de los hechos. Madrid: Marcial Pons; ZAVALETA RODRÍGUEZ,
Roger (2013). “La justificación racional de los hechos”. En: GRÁNDEZ, Pedro y MORALES, Félix (eds.).
La argumentación jurídica en el Estado constitucional. Lima: Palestra Editores.
& JURISPRUDENCIA
El problema sepresenta cuando la acusación ha solicitado erróneamente la imposición de una pena que no corresponde
a lo previsto en la ley, bien porque haya requerido la aplicación de una pena inferior al mínimo legal, o bien porque
omita pedir alguna de las penas que la ley haya previsto para esa concreta infracción penal. En estos casos prima el
principio de legalidad, pues eljuez está sometido a la ley, debiendo imponer la pena dentro del marco legal correspon
diente. A. P. N ° 4-2009ICJ-116-Lima.
A l haber quedado acreditado la comisión del delito de usurpación agravada, era necesario que en la senten
cia se pronunciaran sobre la procedencia o no de la devolución del bien usurpado, situación que no ha acon
tecido en autos, lo que contraviene el objeto de la reparación civil respecto a la restitución del bien. Exp.
N ° 2008-242-87-1601-SP-PE-l-Trujillo.
Artículo 400.= Responsabilidad de persona no comprendida en el proceso
o comisión de otro delito
1. Sí de las pruebas actuadas resultara que un testigo ha declarado falsamente o se
infiere responsabilidadpen al de cualquier otra persona no comprendida en elproceso
o se descubre otro hecho delictuoso similar, distinto o conexo con el que es m ateria
deljuzgam iento y es perseguible por ejercicio público de la acción penal, la senten
cia dispondrá que estos hechos se pongan en conocimiento de la fiscalía competente
p ara los fines legales que correspondan, a la que se enviará copia certificado de lo
actuado.
2. El testigo a quien se atribuya declaración fa lsa sobre el caso m ateria dejuzgam iento
no será procesado por ese delito m ientras no se ordene en la sentencia que se expida
en ese procedimiento y quede firm e.
Concordancias:
CPP: arts. 165, 169, 170; CP: art. 409.
L e o n a r d o C a l d e r ó n Va l v e r d e
I. Supuestos regulados
Ciertamente, no son pocos los casos en los cuales se puede advertir la existencia de
un delito en pleno juicio oral. El presente artículo nos sitúa en tres escenarios concretos:
Al respecto, pasaremos a desarrollar cada uno de estos supuestos que regula el Código
Procesal Penal (en adelante, CPP), con la finalidad de determinar sus alcances y posibles
circunstancias.
En síntesis los elementos formales requieren que la declaración del testigo sea brindada:
i) oralmente, ii) debe tener un sentido afirmativo, iii) debe ser claro y iv) debe ser preciso.
“He ahí el inevitable dilema: necesidad del testimonio como prueba judicial y peli
gros inherentes a él. Ni podemos prescindir de aquel, ni eliminar estos. Pero sí es
posible disminuir esos peligros, mediante la crítica científica y libre del testimonio,
para lo cual conviene preparar mejor a nuestros jueces y abogados, dándoles una
enseñanza intensiva de psicología y psiquiatría forenses, además de un curso extenso
sobre la materia de las pruebas en general. Actualmente, esa preparación deja mucho
que desear, por falta de esos cursos especiales en la universidad y con mayor razón si
tampoco existe el de pruebas judiciales (que por fortuna se dicta, como materia pro
pia, desde hace un siglo, en Colombia) y la poca atención que en su vida profesional
suelen consagrarle a la Psicología y a la Psiquiatría forenses y a los nuevos estudios
que últimamente se han hecho y se seguirán haciendo esta apasionante materia (...).
No hay razón para querer limitar excesivamente la prueba por testimonios en el pro
ceso civil moderno y mucho menos en el laboral o el penal. Basta darle libertad de
valoración al juez y prepararlo para que pueda someterla a una crítica rigurosa, téc
nica y científica, que considere tanto las condiciones subjetivas del testigo como las
objetivas de cada caso (cfr. núms. 242 y 243)”.
La declaración del testigo se encuentra regida bajo normas puntuales del CPP, así
tenemos que el artículo 162 regula la capacidad del testigo para rendir testimonio y en
concreto, qué clase de testimonio puede ser valorado, así tenemos:
Asimismo, se establece como una de sus obligaciones esenciales del testigo, lo esta
blecido en el artículo 163, inciso 1, que señala:
En ese sentido, existe el deber de veracidad del testigo. El ciudadano que comparece
a declarar está obligado a decir la verdad de cuanto supiere y le fuere preguntado. Ello
implica que el testigo debe decir “toda” la verdad, manifestando la totalidad de lo que
recuerde y dando la razón de sus dichos. No puede ocultar nada, ni agregar a los hechos
verdaderos otros falsos. La esencia de la falsedad no radica en la contradicción objetiva,
entre una realidad de hecho y lo que sobre ella dice el testigo, sino en la discrepancia entre
lo que el testigo sabe y lo que calla, niega o afirma.
está involucrada la persona que declarando como testigo miente frente a una pregunta que
lo incrimina penalmente, y también todos aquellos casos de testigos que pueden abstenerse
de declarar en contra de determinada persona en razón de los vínculos de parentesco®.
Siendo una obligación el declarar con la verdad cuando se le convoque al juicio oral,
conviene precisar que ello puede ser relativizado cuando el testigo pueda advertir que su
declaración lo puede autoincriminar o incriminar a algunas de las personas señaladas en
el artículo 165 CPP3(4). Con ello, se pretende salvaguardar el derecho a la no autoincrimi-
nación del posible coimputado.
Según De vis Echandía®, los siguientes requisitos que debe tener el testimonio para
considerar su validez:
(3) JAUCHEN, Eduardo (2002). Tratado de la prueba en materia penal. Buenos Aires: Rubin2al-Culzoni Editores,
pp. 297-298.
(4) Artículo 165.- Abstención para rendir testimonio
“1. Podrán abstenerse de rendir testimonio el cónyuge del imputado, los parientes dentro del cuarto grado de
consanguinidad o segundo de afinidad, y aquel que tuviera relación de convivencia con él. Se extiende esta
facultad, en la misma medida, a los parientes por adopción, y respecto de los cónyuges o convivientes aun
cuando haya cesado el vínculo conyugal o convivencial. Todos ellos serán advertidos, antes de la diligen
cia, del derecho que les asiste para rehusar a prestar testimonio en todo o en parte.
2. Deberán abstenerse de declarar, con las precisiones que se detallarán, quienes según la ley deban guardar
secreto profesional o de Estado:
a) Los vinculados por el secreto profesional no podrán ser obligados a declarar sobre lo conocido por razón
del ejercicio de su profesión, salvo los casos en los cuales tengan la obligación de relatarlo a la autoridad
judicial. Entre ellos se encuentran los abogados, ministros de cultos religiosos, notarios, médicos y perso
nal sanitario, periodistas u otros profesionales dispensados por ley expresa. Sin embargo, estas personas,
con excepción de ministros de cultos religiosos, no podrán negar su testimonio cuando sean liberadas por
el interesado del deber de guardar secreto.
b) Los funcionarios y servidores públicos si conocen de un secreto de Estado, esto es, de una información
clasificada como secreta o reservada, tienen la obligación de comunicárselo a la autoridad que los cite. En
estos casos se suspenderá la diligencia y se solicitará información al ministro del sector a fin de que, en el
plazo de quince días, precise si, en efecto, la información requerida se encuentra dentro de los alcances de
las excepciones establecidas en el texto único ordenado de la ley de la materia.
3. Si la información requerida al testigo no se encuentra incursa en las excepciones previstas en la ley de la
materia, se dispondrá la continuación de la declaración. Si la información ha sido clasificada como secreta
o reservada, el juez, de oficio o a solicitud de parte, en tanto considere imprescindible la información,
requerirá la información por escrito e inclusive podrá citar a declarar al o los funcionarios públicos que
correspondan, incluso al testigo inicialmente emplazado, para los esclarecimientos correspondientes”.
452 (5) DEVIS ECHANDÍA, Hernando (2002). Teoría general de la prueba judicial. Ob. cit., p. 89 y ss.
LA DELIBERACION Y LA SENTENCIA ART. 40®
4. La habilidad o aptitud física, moral e intelectual del testigo para el caso concreto
o capacidad concreta.
8. Ausencia de otros motivos de nulidad del proceso, que puedan viciar los testimo
nios recibidos.
9. Que no exista una expresa prohibición legal para la recepción del testimonio par
ticular o de testimonios en general para ese proceso.
Por otro lado, como requisitos de eficacia® señala la necesaria existencia de los siguientes:
7. Que no existan otras circunstancias subjetivas u objetivas que puedan haber alte
rado la fidelidad de sus percepciones o de su memoria.
10. Que el testimonio contenga la llamada “razón del dicho”, es decir, del funda
mento de la ciencia del testigo.
12. Que el conocimiento del testigo esté de acuerdo con esa razón de su dicho.
14. Que si hay varias declaraciones del mismo testigo, no existan graves contradic
ciones entre ellas.
15. Que haya claridad y seguridad en las conclusiones del testigo y no aparezcan
vagas ni incoherentes.
16. Que el hecho narrado no sea contrario a otro que goce de notoriedad.
17. Que el hecho narrado y la razón del dicho no estén en contradicción con máxi
mas generales de la experiencia.
18. Que no exista una cosa juzgada ni una presunción iuris et de iure en contrario.
19. Que no hayan contradicciones graves con los testimonios de otras personas que
merezcan similar o mayor credibilidad.
20. Que lo dicho por el testigo no esté en contradicción con otras pruebas de mayor
valor legal de más fuerza de convicción.
21. Que la narración del testigo no aparezca inverosímil ni el hecho imposible por
otros motivos.
22. Que lo dicho por el testigo no exceda el objeto propio del testimonio.
24. Que se haya ratificado o abonado en debida forma, si fue practicado en otro pro
ceso o extraprocesalmente sin audiencia de la parte contra quien se aduce.
25. Que se hayan cumplido las demás formalidades para su recepción, aun cuando
su falta no implique la nulidad del testimonio.
26. Que no se trate de una persona que habitualmente es llamada adeclarar en justicia.
Como puede apreciarse, un factor que definitivamente resta eficacia probatoria al tes
timonio es el advertir la falsedad en su contenido. Para esto, debe quedar clara la diferen
cia entre un testimonio verosímil, inverosímil y el testimonio falso.
(7) En ese sentido, RODRÍGUEZ, Orlando (2012). El testimonio penal y su práctica en el juicio oral y público. 3a
454 edición. Bogotá: Temis, p. 133.
L a . B'ELIRERajCEÓI i y la_ s e h t e i ic ia ART. 4®©
Por el contrario, el testimonio falso es aquel que desde su génesis se encuentra viciado
por una circunstancia que motiva al testigo a introducir hechos falsos en su declaración
respecto a los sucesos que presenció o aquellos que tengan por finalidad atribuir respon
sabilidades a otras personas. Dicho esto, debe entenderse que si este testimonio se actuó
en el juicio oral, es porque la persona que lo manifiesta es un testigo válido, pues cumple
con todos los requisitos para ser considerado como tal. Sin embargo, es su declaración la
que se encuentra viciada.
La declaración del testigo es considerada falsa porque existen datos fácticos que con
tradicen lo afirmado por este, pero el carácter penal que le otorga el presente articulado,
lleva necesariamente a afirmar la existencia de esta motivación o dolo con el cual se dicen
dichas falsedades y la intención de generar error en el juzgador. De ahí que esas afirma
ciones falsas no puedan ser pasadas por alto y necesariamente el juzgador tenga que poner
en conocimiento a la fiscalía para que proceda con la investigación penal.
En ese sentido, Devis Echandía señala que cabe alegar la falsedad del testimonio no
solo cuando se ha faltado a la verdad en lo expuesto, sino también cuando se ha omitido
intencionalmente una parte de los hechos que se conocen y esa omisión altera el sentido o
las conclusiones de su declaración, e igualmente cuando el testigo narra hechos verdade
ros, afirmando que los conoce, sin que esto sea cierto®.
“Sobre la condición del testigo en el caso de autos. Cuarto: La Sala Penal Supe
rior sustentó su decisión en que la declaración -en calidad de testigos- de Jorge Avila
Rivera, Teresa Avila Rivera y María Magdalena Sullca Avila, era solo una posibili
dad a futuro, puesto que cuando los acusados Amilcar Gómez Amasifuen y Rob-
inson Gómez Reátegui o Rubén Gómez Reátegui entregaron al primero y ofrecie
ron a las últimas, determinadas sumas de dinero, no existía aún proceso penal -en 89
En este último supuesto, la policía y la fiscalía son autoridades competentes para reci
bir declaraciones testimoniales [confróntese el artículo sesenta y cuatro del Código
de Procedimientos Penales], Una declaración prestada en sede preliminar, en tanto
incide en el núcleo de la imputación y aporte conocimiento sobre el hecho investi
gado es relevante. Por tanto, cumple con el requisito propio de la imputación obje
tiva prevista en artículo trescientos noventa y ocho del Código Penal.
En este contexto, Jorge Avila Rivera tenía la condición de testigo [al igual que Teresa
Avila Rivera y María Margarita Sullca Avila], pues habían denunciado un hecho de
relevancia penal sobre el cual tenía conocimiento ante una autoridad competente -
Ministerio Público-; y era obvio que declararía en sede judicial, donde debía referir -
en el sentido de testificar sus dichos previos-. Por estas consideraciones, de conformi
dad con lo establecido en el artículo trescientos uno -último párrafo- del Código de
Procedimientos Penales es menester rescindir la recurrida y disponer el debido juzga
miento de los hechos en un nuevo contradictorio dirigido por otro colegiado superior”.
a) “Si la conducta que se incrimina no reúne las características del tipo objetivo des
crito en el artículo 409 del Código Penal, dicha conducta resulta atípica” (Ejecu
toria Suprema, Expediente N ° 1463-97-Lima del 01/12/1997).
b) “No existe ninguna prueba que demuestre que los encausados hayan faltado a la
verdad al expedir los informes médicos ginecológicos, señalando que la menor
presentaba himen íntegro y genitales externos de caracteres normales, sobre todo
si el certificado médico, tomado inicialmente como válido para la imputación del
ilícito sub-materia, ha quedado completamente desvirtuado a través del reconoci
miento médico legal dispuesto por el juzgado, al concluir que no ha existido pene
tración de pene de un adulto” (Ejecutoria Suprema, Expediente N ° 1775-97-Ama-
zonas, de fecha 22/01/1998).
^ BIBLIOGRAFÍA
D EY IS E C H A N D ÍA , Hernando (2002). Teoría general de la prueba judicial. Bogotá: Temis; JA U C H E N ,
Eduardo (2002). Tratado de la prueba en materia penal. Buenos Aires: Rubinzal-Culzoni Editores; RO D RÍ
G U E Z , Orlando (2012). El testimonio penal y su práctica en eljuicio oral y público. 3a edición. Bogotá: Temis.
457
Artículo) 401 >•=Ficcmrs© de apelacién0**
1. A l concluir la lectura de la sentencia, eljuzgador preguntará a quien corresponda
sí interpone recurso de apelación. No es necesario que en ese acto fundamente el
recurso. También puede reservarse la decisión de impugnación.
2. Para los acusados no concurrentes a la audiencia, el plazo empieza a correr desde
el día siguiente de la notificación en su domicilio procesal.
3. Rige en lo pertinente lo dispuesto en el artículo 405.
4. Sí se trata de una sentencia em itida conforme a lo previsto en el artículo 448, el
recurso se interpondrá en el mismo acto de lectura. No es necesario su form alización
por escrito. En caso el acusado no concurra a la audiencia de lectura, rige el literal
c) del inciso 1 del artículo 414. L a S ala Penal Superior, recibido el cuaderno de
apelación, comunicará a las partes que pueden ofrecer medios probatorios en el
plazo de tres (3) días.
Concordancias:
C: a rt. 139 irte. 6; CPP: a rts I inc. 2 y 4, 405, 413 inc. 2, 4l4, 4 l6 a l 419, 421 al 424; CPC: a rt. X ; LOPJ: a rt.
34 inc. 1.
Asimismo, se debe tener en cuenta que la sentencia condenatoria debe ser leída en
audiencia. Por ello, el inciso 1 del presente artículo prevé que la apelación de la sentencia
se debe dar al concluir la lectura de la sentencia.
458 (*) Texto vigente según modificatoria efectuada por el art. 2 del Decreto Legislativo N ° 1307, publicado el 30-12-2016.
LA DELIBERACIÓN Y LA SENTENCIA ART. 401
Los sujetos procesales que hayan interpuesto recurso de apelación de manera oral en
la audiencia de lectura de sentencia deberán fundamentarla por escrito en el plazo de cinco
días, conforme a lo establecido en el artículo 405, inciso 2, del Código Procesal Penal.
Es importante tener en cuenta que en el artículo 396, inciso 3, del Código Procesal
Penal se señala expresamente que al culminar la lectura de la sentencia los sujetos procesa
les recibirán en ese momento una copia de la sentencia. En virtud de ello, todos los sujetos
procesales que concurran a la audiencia de lectura de sentencia deberían recibir de parte
del juzgado una copia de la sentencia.
(1) Fundamentos jurídicos tercero y cuarto de la sentencia de casación de fecha 30 de enero de 2018, emi
tida por la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República de Perú, en la Casación
N ° 799-2017-Callao (Ponente Dr. César San Martín Castro). 459
ART. 401 EL JUZGAMIENTO
En el artículo 396, inciso 1, del Código Procesal Penal seindica que la audiencia de
lectura de sentencia se llevará a cabo con la presencia de los sujetos procesales que com
parezcan a la audiencia. En ese sentido, no es necesario ni obligatorio que todas las partes
concurran a la audiencia de lectura de sentencia.
Por esa razón, en el inciso 2 del presente artículo se prevé que las partes que no con
curran a la audiencia de lectura de sentencia podrán interponer recurso de apelación den
tro del plazo de cinco días, conforme a lo previsto en el artículo 414, inciso 1, literal b),
del Código Procesal Penal.
Se debe tener en cuenta que el recurso de apelación será presentado ante el juez que
emitió la sentencia.
Para la admisión del recurso de apelación de sentencia se deben cumplir los siguien
tes requisitos:
3.1. Que sea presentado por quien resulte agraviado por la sentencia,
tenga interés directo y se halle facultado legalmente para ello
Nuestro Código Procesal Penal, en distintos artículos, señala de manera expresa que
determinados sujetos procesales pueden interponer recurso de apelación de sentencia, a saber:
• Defensa del sentenciado (artículo 84, inciso 10, del Código Procesal Penal).
• Agraviado (artículo 95, inciso 1, literal d), del Código Procesal Penal).
En virtud de ello, la sentencia condenatoria puede ser apelada por el fiscal, el abogado
de la defensa, el actor civil, el tercero civil y/o la persona jurídica. El único actor que no
podrá apelar una sentencia condenatoria es la víctima si es que no se constituyó en actor
civil durante el proceso.
Ante la emisión de una sentencia absolutoria podrá apelar el fiscal y el actor civil o
la víctima. En estos casos no es necesario que la víctima se haya constituido en actor civil
para poder impugnar dicha decisión, tal como lo señala expresamente el artículo 95, inciso
1, literal d), del Código Procesal Penal. El fiscal podrá solicitar que se condene al absuelto,
conforme a lo previsto en el artículo 419, inciso 2, del Código Procesal Penal.
3.3. Que se precise las partes o puntos de la decisión a los que se refiere
el recurso de apelación y se expongan los fundamentos de hecho
y de derecho que sustentan el recurso
En el recurso de apelación, los sujetos procesales recurrentes deberán especificar a
detalle todos los agravios que les ha causado la sentencia. Ello implica indicar los puntos
de la sentencia que los perjudica y explicar por qué dichos puntos no se encuentran fun
damentados correctamente.
Por ello, se debe dejar en claro si la pretensión solicitada es que la sala superior revoque
la sentencia condenatoria ordenando que se emita una sentencia absolutoria o que se declare
nulo el juicio oral. No se pueden formular ambas pretensiones, ya que son contradictorias.
Dicho inciso, al igual que en el proceso común, regula dos supuestos en los cuales los
sujetos procesales pueden interponer recurso de apelación. El primer supuesto es cuando el
acusado concurre a la audiencia de lectura de la sentencia y el segundo supuesto es cuando
el acusado no concurre a la audiencia de lectura de sentencia.
462
LA DELIBERACIÓN Y LA SENTENCIA ART. 401
del Código Procesal Penal, a fin de cautelar el principio de igualdad de armas respecto a
los otros sujetos procesales que no hayan concurrido ala lectura de sentencia.
Asimismo, una vez que se les haya notificado correctamente la sentencia se les otor
gará un plazo de tres días, conforme a lo previsto en el artículo 414, inciso 1, literal c), del
Código Procesal Penal, a fin de que en dicho plazo puedan interponer y fundamentar su
recurso de apelación.
^ BIBLIOGRAFÍA
G IM EN O SE N D R A , Vicente (2012). Derecho Procesal Penal. Navarra: Civitas; ROSAS YATACO, Jorge
(2013). Tratado de Derecho Procesal Penal. Lima: Instituto Pacífico; SA N M A R T ÍN CASTRO, César (2015).
Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp, Cénales.
463
Artículo 402.-= Ejecución provisional
1, La sentencia condenatoria, en su extremo penal, se cumplirá provisionalmente
aunque se interponga recurso contra ella, salvo los casos en que la pena sea de multa
o limitativa de derechos.
2. Si el condenado estuviere en libertad y se impone pena o medida de seguridad p r i
vativa de libertad de carácter efectivo, eljuez penal según su naturaleza o gravedad
y el peligro de fuga, podrá optar por su inmediata ejecución o imponer algunas de
las restricciones previstas en el artículo 288 m ientras se resuelve el recurso.
Concordancias:
CPP : arts. 288, 412; CP: arts. 31 al 44.
Concordancias:
CP: arts. 69, 70.
W a l d ir O b i s p o D ía z
Anteriormente, con el CdPP, la regla general que se ventilaba era la ejecución inme
diata de la sentencia condenatoria y, cuando se habla de esta, debe de entenderse tanto como
una impuesta por la comisión de un delito o una falta. Por lo tanto, el CdPP no hacía la
exclusión de algunos tipos de penas(1), es decir, no había ninguna limitación en la ejecu
ción; como si lo hace el CPP al señalar que no será posible la ejecución provisional de la
sentencia, cuando esta contenga una pena de multa o una limitativa de derechos, empero,
se ejecutará cuando se trate de una pena privativa de libertad o restrictiva de libertad.
En consecuencia, esta disposición legal que recoge el CPP está manifestando que
solo habrá la ejecución provisional de la sentencia cuando esta haya sido impuesta por la
comisión de un delito, pero no será posible cuando se trate de una falta®, toda vez que la12
(1) Nuestro ordenamiento penal reconoce cuatro formas de penas: privativa de libertad, restrictiva de libertad,
limitativas de derechos y multa.
(2) Justamente porque en esta forma de infracción penal se imponen las penas de multa o limitativas de derecho
464 como consecuencia jurídica.
LA DELIBERACIÓN Y LA SENTENCIA ART. 403
Ahora bien, siguiendo el sentido del presente artículo, el CdPP tampoco hacía alguna
referencia respecto de la ejecución provisional de la sentencia cuando se haya interpuesto
recurso impugnatorio. Es decir, no había expresión alguna en la antigua normal penal
que sirviera para orientar a la partes en el sentido de qué va suceder cuando se haya dic
tado una sentencia condenatoria por la comisión de un delito. No obstante, debe tenerse
en consideración lo señalado por el artículo 286, cuando establece que, tratándose de una
sentencia que no haya superado los dos años de pena privativa de libertad y, además, de
considerar otros requisitos®, el tribunal podrá suspender la ejecución de la pena impuesta.
IL Desarrollo
“La sentencia condenatoria, en su extremo penal, se cumplirá provisionalmente
aunque se interponga recurso contra ella, salvo casos en que la pena sea de multa
o limitativa de derechos” (artículo 402, inciso 1 del CPP).
Cuando después de realizado un proceso con el debido respeto de los derechos fun
damentales de las personas y cumpliendo todos los parámetros procesales necesarios, el
último acto procesal será la expedición de la sentencia en su calidad de absolutoria o con
denatoria. En algunos casos la sentencia será susceptible de una impugnación penal y, en
otros, esta adquirirá la condición de cosa juzgada, por considerar que el discordante no
hizo uso de los medios impugnatorios o, en todo caso, aceptó la misma.
Sin embargo, el artículo 402, inciso 1, del CPP hace referencia aquellos procesos en
los cuales la sentencia condenatoria no ha adquirido la calidad de cosa juzgada, es decir,
luego de la lectura integran de la sentencia una de las partes hizo uso de los medios impug
natorios que la ley confiere.
A modo de ejemplo: supongamos que una persona está siendo procesada por la pre
sunta comisión del delito de homicidio u otro y, en el transcurso del proceso, se le impone
la medida cautelar de prisión preventiva. En estos casos, si es que se impusiese una senten
cia condenatoria -prisión efectiva- cuando aún al acusado le faltasen dos días para el tér
mino del régimen de prisión preventiva, el juez podrá disponer la ejecución provisional del3
extremo penal de la sentencia, es decir, podrá ordenar que permanezca en el centro peni
tenciario provisionalmente, salvo los casos donde exista una impugnación que haya sido
concedida “con efectos suspensivos”, esto es, en aquellos casos donde el tribunal superior,
mediante auto, haga mención que habrá suspensión en la ejecución de la sentencia por
motivos o particularidades del caso, conforme lo establece el artículo 418, inciso 2, del
CPP. El condenado, bajo esta condicionante de “efectos suspensivos”, podría afrontar la
apelación de la sentencia condenatoria en libertad (siempre que el plazo de la medida cau
telar haya finiquitado). No obstante, si la impugnación es otorgada “sin efectos suspensi
vos”, la resolución tendrá que cumplirse.
En tal sentido, debe de interpretarse el artículo 402, inciso 1, solo para aquellos pro
cesos donde una persona ya se encuentre privada de su libertad y al mismo tiempo se le
impone una pena efectiva. Por lo tanto, la pena debe de ejecutarse provisionalmente.
A diferencia del primer inciso, este supuesto se encuentra enmarcado en aquel con
texto donde una persona afrontó el proceso en libertad o, en todo caso, con algunas res
tricciones. Sin embargo, a consecuencia del proceso, se le impuso una pena o medida de
seguridad privativa de libertad de carácter efectivo. En estos supuestos la ejecución provi
sional de la sentencia queda condicionada a ciertas particularidades del caso en concreto,
esto es, que si se trata de una pena, las particularidades podrían ser diferentes a aquellos
casos donde se impuso una medida de seguridad. Para poder comprender de manera más
sencilla estos dos contextos, establezcamos dos hipótesis.
466 (4) Por ejemplo, el artículo 22 del Código Penal (responsabilidad restringida por la edad).
LA DELIBERACIÓN ¥ LA SENTENCIA ART. 403
previstas en el artículo 288 del CPP(5), por considerar que demuestra una naturaleza menos
gravosa y peligrosa. En consecuencia, cuando haya una pena de carácter efectivo, serán
las particularidades del caso en concreto las que determinen la ejecución inmediata de la
sentencia o, en todo caso, la imposición de ciertas restricciones.
468
LA DELIBERACIÓN Y LA SENTENCIA ART. 403
ii) En conclusión, resulta obvio, entonces, que los alcances de la pena de inhabilita
ción, respecto del Acuerdo Plenario N ° 2-2008/CJ-116, del 18 de julio de 2008,
funcionan plenamente en aquellos distritos judiciales en los que se dictó la refe
rida pena con arreglo al CPP, en especial los fundamentos jurídicos 9 y 11. Esta
pena se ejecuta una vez que la sentencia condenatoria que la impuso adquirió fir
meza. Por ende, el plazo de ejecución se inicia desde esa fecha, no antes.
^ BIBLIOGRAFÍA
MARQUEZ ALVIS, Jorge Eduardo (2019). “La aplicación de la ejecución provisional de la condena y el
abandono de la prisión preventiva en sentencias condenatorias”. En: Gaceta Penal & Procesal Penal. Tomo
126. Lima: Gaceta Jurídica.
469
LIBRO
CUARTO
SECCION I
P R EC EPT O S G EN ERA LES
Concordancias:
C: art. 139 inc. 6; CPP: art. 1 ines. 2 y 4.
F r a n c is c o C e l is M e n d o z a A ym a
473
ART. 404 PRECEPTOS GENERALES
1. Legitimidad
1.1. Legitimidad
El proceso impugnatorio debe configurarse como un debido proceso impugnatorio
legal. Este proceso para ser debido -válido- debe cumplir con requisitos de procedencia y
admisibilidad expresamente previstos en la ley procesal. En ese orden, el inicio de un pro
ceso impugnatorio requiere de una pretensión impugnatoria que configure la concurrencia
idónea de los presupuestos procesales. Los presupuestos procesales del proceso impugnatorio
(l) El ejercicio del poder punitivo se concreta en actos específicos realizados por personas investidas de titularidad
punitiva, que ejercen el cargo de fiscales y policías, y por personas investidas de jurisdicción para adjudicar castigo.
Los operadores punitivos están vinculados -conforme a su rol- al ejercicio del poder punitivo y por ello expresan un
interés punitivo estatal, pero ese interés debe tener cobertura legal, para controlar el desborde del pulsante volun
tarismo punitivo individual. Así se manifiesta la dimensión de la ley procesal como límite garantía, y materializa la
tensión entre la ley procesal como límite-garantía para controlar la pulsión del poder punitivo.
(2) Artículo 139, inciso 9, de la Constitución Política.- Son principios de la función jurisdiccional
“(...) El principio de inaplicabilidad por analogía de la ley penal y de las demás normas que restrinjan
derechos”.
(3) “(...) La interpretación extensiva y la analogía quedan prohibidas mientras no favorezca la libertad del
imputado o el ejercicio de sus derechos” (el resaltado es nuestro).
PRECEPTOS GENERALES ART. 404
están referidos al 1) interés procesal o recursal, que se configura con la denominada volun
tad impugnatoria; ii) la legitimidad procesal o recursal, que habilita el proceso impugna-
torio, solo para quien afirme agravios con la resolución judicial de primera instancia; lii) la
delimitación del ámbito de competencia sujeto estrictamente al ámbito de los decidido por
los jueces de primera instancia; iv) la pretensión impugnatoria propuesta en forma, con
forme a las exigencias legales previstas en el CPP; y v) la capacidad procesal de las partes.
Sin embargo, los problemas interpretativos se presentan con relación a los alcances
de la legitimidad del agraviado con la impugnación del sobreseimiento o la sentencia abso
lutoria. El agraviado también tiene derecho para interponer recurso de apelación contra
la sentencia absolutoria, así está previsto en el artículo 95, inciso 1, del CPP(6), pero solo
respecto del objeto civil, pues la legitimidad punitiva habilita únicamente al Ministerio
Público para el ejercicio de la acción penal. El agraviado no tiene legitimidad para impug
nar el objeto punitivo. Tiene el “derecho a la verdad”, empero, este derecho no se traduce
necesariamente en una sentencia condenatoria; es suficiente con una sentencia, cualquiera
sea su sentido, que exprese sus razones para efectos de realizar el derecho a la verdad.
(4) Además de los otros presupuestos de capacidad procesal, competencia y pretensión propuesto en forma.
(5) Es necesario diferenciar la resolución como acto continente de los objetos que se decide; en efecto, son
frecuentes las resoluciones con decisiones múltiples que atienden a objetos distintos, así, una sentencia
absolutoria resuelve tanto el objeto punitivo como el objeto civil.
(6) Respecto a los derechos del agraviado en el inciso 1, literal d), señala que: “el agraviado tendrá derecho a
impugnar el sobreseimiento y la sentencia absolutoria (...)”. 475
ART. 404 PRECEPTOS GENERALES
tiene sus propios límites establecidos en la configuración del los presupuestos procesales y
los límite legales previstos en la normatividad penal y procesal en el artículo 339 del CPP.
1. Representación legal
La optimización del derecho de defensa de las partes procesales en la etapa recursal
habilita a la defensa técnica de una de las partes (imputado, actor civil, tercero civil res
ponsable) para interponer recurso de apelación a favor de los intereses de su patrocinado.
Dado el carácter dispositivo del proceso recursal, es posible el desistimiento de la preten
sión impugnatoria, pero, dado que con ello concluye el proceso y hace definitorio lo deci
dido por segunda instancia, por la autoridad de cosa juzgada, entonces requiere necesa
riamente de la asistencia y la autorización de un abogado defensor.
1. Adhesión
Uno de las instituciones de la apelación, de uso no muy generalizado en materia
impugnatoria, es la adhesión a la apelación o impugnación a la sentencia.
La adhesión al recurso de apelación es una institución procesal que tiene como base
una apelación “principal”. En efecto, la apelación adhesiva habilita a quien no pudo o bien
no estimó conveniente interponer el recurso de apelación en el momento procesal opor
tuno para constituirse en parte apelante. Así, este dispositivo concede una oportunidad
procesal que se otorga al litigante que no recurrió para adherirse a la apelación en un pro
ceso recursal ya abierto por el apelante inicial, con el objeto de impugnar aquellos aspec
tos de la sentencia que le causen agravio.
Esta figura procesal, adhesión a la apelación, tiene como presupuesto que la resolu
ción judicial expedida produciría agravio a ambas partes, por tanto, interpuesto el recurso
de apelación correspondiente, la parte no apelante puede adherirse a la apelación inicial
para que se revoque o anule la resolución cuestionada por el agravio causado sobre la base
de sus fundamentos e incluso a los que corresponden a la parte apelante.
^ BIBLIOGRAFÍA
M O N R O Y GÁLVEZ, Ju an (2017). Teoría General del Proceso. Lima: Communitas; SA N M A R T ÍN C A S
TRO , César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp, Cénales.
PRECEPTOS GENERALES ART. 404
H JURISPRUDENCIA
L a garantía de la pluralidad de instancias no es de ejercicio irrestricto por las partes, pues la concesión de los
recursos impugnatorios está supeditada a l cumplimiento de ciertos presupuestos o formalidades establecidos en la
norma procesal, En tal sentido, el artículo 404,1 del Código Procesal Penal prevé que las resoluciones judicia
les son impugnables solo en los casos expresamente establecidos por la ley; en tanto que el artículo 405,1 del mismo
ordenamiento adjetivo establece como requisito de admisibilidad del recurso impugnatorio que este sea presentado
por quien resulte agraviado por la resolución, tenga interés directo y se halle facultado por la ley para ello. Exp.
N ° 2008-11602-65-0401-JR-PE-3-Arequipa.
477
Artículo 4®§o= Formalidades del recurso
1. Para la admisión del recurso se requiere:
a) Que sea presentado por quien resulte agraviado por la resolución, tenga interés
directo y se halle facultado legalmente p a ra ello. El M inisterio Público puede
recurrir incluso a favor del imputado.
b) Que sea interpuesto por escrito y en elplazo previsto por la ley. También puede
ser interpuesto en form a oral, cuando se trata de resoluciones expedidas en el
curso de la audiencia, en cuyo caso el recurso se interpondrá en el mismo acto
en que se lee la resolución que lo motiva.
c) Que se precise las partes opuntos de la decisión a los que se refiere la impugnación,
y se expresen los fundam entos, con indicación específica de los fundam entos de
hecho y de derecho que lo apoyen. E l recurso deberá concluir form ulando una
pretensión concreta.
2. Los recursos interpuestos oralmente contra las resoluciones fin ales expedidas en la
audiencia se form alizarán por escrito en el plazo de cinco días, salvo disposición
distinta de la ley.
3. E l ju ez que emitió la resolución im pugnada, se pronunciará sobre la adm isión del
recurso y notificará su decisión a todas las partes, luego de lo cual inm ediatam ente
elevará los actuados a l órgano jurisdiccion al competente. E l ju ez que deba conocer
la impugnación, aun de oficio, podrá controlar la adm isibilidad del recurso y, en
su caso, podrá an u lar el concesorio.
Concordancias:
CPP: arts. 401, 428 inc. 1 lit. a, 429, 430 ines. 1 y 2.
F r a n c is c o C e l i s M e n d o z a A y m a
478 (i) Además de los otros presupuestos de capacidad procesal, competencia y pretensión propuesto en forma.
PRECEPTOS GENERALES ART. 405
2. Que sea interpuesto por escrito y en el plazo previsto por la ley. También
puede ser interpuesto en forma oral, cuando se trata de resoluciones expedi
das en el curso de la audiencia, en cuyo caso el recurso se interpondrá en el
mismo acto en que se lee la resolución que lo motiva
3.1. Fundamentos
La precariedad de las pretensiones impugnatorias, en los escritos de apelación, es
un problema medular en el contexto de la reforma. Los defectos son serios e inciden
479
ART. 405 PRECEPTOS GENERALES
Así, las audiencias de revisión devienen en sesiones rituales con predominio de un auto
ritarismo paternalista subyacente en los jueces de revisión, pues no es posible una revisión
controlada con base en una definida pretensión impugnatoria. Sin fundamentos precisos
de impugnación, entonces, los prejuicios y las ideologías paternalistas y tuitivas de los jue
ces de revisión imperan y son determinantes en las resoluciones de revisión. Esta práctica
intuitiva de la instancia de revisiones es contraria al modelo procesal cognoscitivo dise
ñado conforme a la Constitución y enerva un programa de contención del poder punitivo.
• Una de las maneras más impropias que pervierte la configuración de una pre
tensión impugnatoria es la reproducción de todos los fundamentos de la inicial
acusación; en efecto, es una práctica muy frecuente del Ministerio Público que
PRECEPTOS GENERALES ART. 405
Por otro lado, el vacío que genera las formulaciones huecas con proposiciones de for
mato tiene por defecto que imperen los prejuicios, ideologías o moralidades individuales
críticas de los jueces revisores, y ocupen el lugar que corresponde alos fundamentos de la
pretensiónimpugnatoria. Así, seabre unaválvula paralaincorporación pictóricadel auto
ritarismo y su expresión de paternalismo tuitivo o de demiurgo elegidos para la plasma-
ción de justicia, de seguridad, etc.
1. Plazo
El principal problema que se presenta con la interposición oral de los recursos impúg
natenos interpuestos es la necesidad de que se configure el principio de congruencia recur
sal; en efecto, la base del objeto del proceso impugnatorio tendría solo un registro oral, no
habría un punto de referencia material para efectos de delimitar el ámbito de competen
cia de la segunda instancia; en ese orden, todo el proceso se moverá en función de ese acto
procesal impugnatorio. Este acto postulatorio tiene importancia y trascendencia proce
sal, por su poder configurador de la validez de la relación procesal impugnatoria; de ahí
la necesidad de su formalización por escrito.
^ BIBLIO G R A FÍA
ORÉ G U A RD IA , Arsenio (2016). Derecho Procesal Penal peruano. Lima: Gaceta Jurídica; SA N M A R T ÍN
CA STRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales.
s JURISPRUDENCIA
El Tribunal Constitucional tiene expuesto, en uniforme y reiterada jurisprudencia, que el derecho de acceso a los recur
sos o a recurrir las resoluciones judiciales, es una manifestación implícita del derecho fundamental a la pluralidad de
la instancia, reconocido en el artículo 139, inciso 6, de la Constitución, el cual, a su vez, forma parte del derecho fun
damental a l debido proceso, reconocido en el artículo 139, inciso 3, de la Norma Fundamental. Cfr. SSTC 1243-
2008-PHC, F .J. 2; 5019-2009-PHC, F .J. 2; 2596-2010-PA; F .J. 4. STC Exp. N ° 4235-2010-PHC/TC-
L i m a ,f j. 8.
Los dispositivos reseñados permiten sostener, en primer término, que pertenece a l contenido esencial del derecho funda
mental a la pluralidad de la instancia, el derecho de toda persona a recurrir las sentencias que le impongan una con
dena penal. Asimismo, este Tribunal interpreta que, siendo subyacente a dicha previsión fundamental, entre otras
483
ART. 405 PRECEPTOS GENERALES
cosas, el proteger directa y debidamente el derecho fundamental a la libertad personal, también pertenece al contenido
esencial del derecho, el tener oportunidad de recurrir toda resolución judicial que imponga directamente a la persona
una medida seria de coerción personal (vg. una medida de detención judicial preventiva).
Aunque éste es un contenido vinculante del derecho que se proyecta desde la propia Constitución, las condiciones para la
procedencia del recurso pueden ser objeto de regulación legal, sin perjuicio de lo cual, debe precisarse que tales condicio
nes no pueden representar obstáculos irrazonables para el acceso a l recurso y para su debida eficacia. En ese sentido, tal
como ha sostenido este Tribunal, no cabe que legalmente “se establezca y aplique condiciones de acceso que tengan el pro
pósito de disuadir, entorpecef o impedir irrazonable y desproporcionadamente su ejercicio”. Cfr. S ST C 5194-2005-
PA, f j. 5; 0962-2001-PA, f j. 4; 1243-2008-PHC, f j. 3; 5019-2009-PHC, f j. 3; 6036-2009-PA, f j.
2; 2596-2010-PA, f j . 5.
En palabras de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, “{.s}i bien los Estados tienen un margen de apreciación
para regular el ejercicio de ese recurso, no pueden establecer restricciones o requisitos que infrinjan la esencia misma del
derecho de recurrir del fallo. A l respecto, la Corte ha establecido que ‘no basta con la existencia formal de los recursos,
sino que éstos deben ser eficaces’, es decir, deben dar resultados o respuestas a l fin para el cual fueron concebidos” (Cfr.
Caso Herrera Ulloa vs. Costa Rica, Excepciones preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas, Sentencia del 2 de julio
de 2004, párrafo 161)”. ST C . Exp. N ° 4235-2010-PH C/TC-Lim a, del 11 de agosto de 2011, f f jj. 17 y 18.
L a garantía de la pluralidad de instancias no es de ejercicio irrestricto por las partes, pues la concesión de los
recursos impugnatorios está supeditada a l cumplimiento de ciertos presupuestos o formalidades establecidos en la
norma procesal. En tal sentido, el artículo 404,1 del Código Procesal Penal prevé que las resoluciones judicia
les son impugnables solo en los casos expresamente establecidos por la ley; en tanto que el artículo 405,1 del mismo
ordenamiento adjetivo establece como requisito de admisibilidad del recurso impugnatorio que este sea presentado
por quien resulte agraviado por la resolución, tenga interés directo y se halle facultado por la ley para ello. Exp.
N ° 2008-11602-65-0401-JR-PE-3-Arequipa.
Deviene en extemporáneo y por lo tanto en inadmisible el escrito de casación presentado por el encausado en vista de
que a l prever el nuevo Código Procesal Penal que el plazo que tienen las partes para formalizar por escrito su recurso
de casación es de cinco días, éste lo presentó a l décimo día contado a partir de la sentencia. Cas. N ° 10-2009-Lim a.
484
Artículo 406.- Desistimiento
1. Quienes hayan interpuesto un recursopueden desistírse antes de expedirse resolución
sobre el grado, expresando sus fundamentos.
2. E l defensor no podrá desistírse de los recursos interpuestos por él sin mandato expreso
de su patrocinado, posterior a la interposición del recurso.
3. E l desistimiento no perjudicará a los demás recurrentes o adherentes, pero cargarán
con las costas.
Concordancias:
CPC: arts. 340 al 345.
I. A manera de introducción:
principios y garantías que regulan su ámbito de aplicación
En materia de impugnación contamos con una serie de principios, de los cuales
-para la figura procesal en análisis- corresponde señalar al principio dispositivo, que faculta
al sujeto procesal legitimado(1) a interponer un recurso acorde a ley, haciendo efectivo su
ejercicio del derecho de impugnación. Este principio se manifiesta a través de dos institu
ciones procesales®: la adhesión y el desistimiento. A esta última nos referiremos.
Ab initio, cabe precisar que no obstante su naturaleza ius fundamental, este derecho
a deducir medios impugnatorios cobra reconocimiento constitucional implícito a través de
otro así positivizado, como es el derecho al debido proceso, en el marco del derecho con
tinente de la tutela procesal efectiva, reconocido en el artículo 139, inciso 3, de nuestra
Carta Magna, del mismo que en el artículo 8, inciso 2, literal h), de la Convención Ame
ricana sobre Derechos Humanos.
Así como se reconoce el interponer recursos que satisfacen el contenido esencial del
derecho de impugnación, del mismo modo los sujetos procesales pueden desistirse tanto
del recurso como de su conformidad. De ahí que, a partir de este constructo, el derecho a
recurrir cobra dos manifestaciones: i) la interposición y ii) el desistimiento.
Se trata, en definitiva, de una acción legal propia del sujeto procesal legitimado y no
de la intervención de un tercero, o de una decisión -d e oficio- arribada por el juzgador o
ente revisor, donde solo se necesita la declaración de la voluntad de extinguir el trámite del
recurso interpuesto y que la resolución judicial recurrida cause estado (tanto contenido,
como parte decisoria); se renuncia y se conforma.
(4) FRISANCHO APARICIO, Manuel. Manual para la aplicación del nuevo Código Procesal Penal. Ia edición. Lima:
486 Rhodas. p. 294.
PRECEPTOS GENERALES ART. 406
a recurrir un fallo y/odecisión del órgano jurisdiccional, o dejar sin efecto el recurso inter
puesto. Es una forma de extinción de recursos. He ahí la importancia de su sustentación.
Con relación a ello, Clariá Olmedo, citado por Frisancho Aparicio, menciona que:
“(•..) el desistimiento implica renuncia total a la pretensión impugnativa, pero no impide
el efecto extensivo del recurso interpuesto por otro, en el caso en que este debe producirse.
Salvo esta situación, el tribunal ad quern procederá como si se tratara de inadmisibilidad,
y la sentencia impugnada quedará firme con respecto a quien desistió”®.5
En dicho caso, el actor cuestionaba que la decisión de la Sala había sido arbitraria e
ilegal, porque en atención a lo prescrito por el artículo 409 del CPP, el tribunal revisor solo
tenía competencia en el supuesto de que el representante del Ministerio Público hubiera
mantenido su impugnación, hecho que no se dio, debido a que la fiscal superior se desis
tió del recurso de apelación interpuesto contra la condena impuesta al antes aludido. De
tal panorama procesal, el Tribunal Constitucional, en el fundamento jurídico 9 de esta
sentencia, estableció que:
^ BIBLIOGRAFÍA
ALMANZA ALTAMIRANO, Frank (2015). El proceso penal y los medios impugnatorios. Lima: Asociación
Peruana de Ciencias Jurídicas y Conciliación - Apecc; FRISANCHO APARICIO, Manuel, Manual para la
aplicación del nuevo Código Procesal Penal. Ia edición. Lima: Rhodas.
488
PRECEPTOS GENERALES ART. 406
S JURISPRUDENCIA
El fiscal superior en audiencia de apelación expresa que si bien es cierto se dan los presupuestos de vinculación del delito,
prognosis de pena, no existe peligro de fuga, en razón de que el imputado está asistiendo a todas las diligencias que fue
citado, además de concurrir a la presente audiencia, desde Huarmaca, por tanto no concurre uno de los tres presupues
tos materiales previstos en el CPP. Incidente N ° 2009-00472-14-2001-SP-PE-l-Piura.
A quicio del fiscal Superior interviniente en la audiencia de apelación de la fecha, la resolución apelada se encuentra
arreglada a-ley, lo cual es interpretado por este Colegiado como desistimiento de la apelación interpuesta por el fiscal
Provincial Exp. N ° 00911-2009-4-2001-SP-PE-01-Piura.
Si bien es cierto el representante del Ministerio Público se desistió de la apelación formulada por la Fiscal Provincial,
a l no haber una adhesión a la apelación sino un recurso independiente del actor civil sobre el objeto civil de la resolu
ción, debe aplicarse el inciso 3 del art. 406 CPP, por tanto el Superior Colegiado está obligado a reexaminar y rea
lizar el control de legalidad de lo resuelto por el A quo por subsistir la impugnación de la parte agraviada. Exp.
N ° 2008-01295-14-1601-JR-PE-l-Trujillo.
489
Ártíeml-O) 407.» Ámbito del recurso
L Eí imputado y el Ministerio Público podrán impugnar, indistintamente, del objeto
penal o del objeto civil de la resolución.
2 . El ador civil solo podrá recurrir respecto al objeto civil de la resolución.
Concordancias:
C P P : arts. 1 3 , 7 1 inc. 1, 9 8 , 1 0 4 , 1 0 5 , 4 0 8 .
“[L]o resuelto por un juez de primera instancia pueda ser revisado por un órgano fun
cionalmente superior, y de esa manera se permita que lo resuelto por aquel, cuando
menos, sea objeto de un doble pronunciamiento judicial” (Tribunal Constitucional
del Perú, Sentencia N ° 023-2003-AI/TC-Lima).
(1) La acción reparatoria en el proceso penal solo podrá ser ejercitada por quién resulte perjudicado por el delito,
es decir, por quien, según la ley civil, esté legitimado para reclamar la reparación y, en su caso, los daños y
perjuicios a consecuencia del delito. La solicitud de constitución en actor civil se presenta por escrito ante el
juez de investigación preparatoria, la cual se deberá efectuar hasta antes de la culminación de la investigación.
(2) Como el artículo en comentario regula la impugnación del objeto penal y civil, por interpretación sistemática
entendemos que no existiría posibilidad de desistimiento, con lo cual el Ministerio Público una vez que el
490 agraviado se ha constituido en actor civil no tendrá posibilidad de impugnar el objeto civil.
PRECEPTOS GENERALES ART. 407
“4.4. Sin embargo, lo expuesto, no supone que los poderes de la víctima en el proceso
penal, son absolutos y omnímodos, toda vez que está sometido al principio del contra
dictorio que deriva del Derecho Constitucional a la igualdad de armas, el derecho de
defensa y del debido proceso. Tampoco implica que la víctima o el perjudicado pue
dan desplazar a la Fiscalía, titular de la acción penal, según lo previsto en el artículo
ciento cincuenta y nueve de nuestra Carta Magna o al juez en el cumplimiento de
sus funciones constitucionales o que su participación transforme el proceso penal en
un instrumento de represalia o venganza contra el procesado.
4.5. En efecto, se advierte con claridad que el agraviado del delito se encuentra en
condiciones de ser un protagonista del proceso penal, encontrándose facultado por
el Código Procesal Penal para participar activamente en el desarrollo del proceso,
siendo necesario que el agraviado actúe con todos los derechos y garantías que le ase
guran la satisfacción de su pretensión, por ello, se advierte que en el artículo noventa
y cinco del Código Procesal Penal, específicamente, en el literal d) del numeral 1,
establece que: “el agraviado tendrá como derecho impugnar el sobreseimiento y la
sentencia absolutoria”, en concordancia con el artículo trescientos cuarenta y siete del
mismo cuerpo legal, señala que contra el auto de sobreseimiento procede recurso de
apelación; motivo por el cual, la Sala Superior debe emitir nuevo pronunciamiento”.
“ Quinto: (...) conforme al reparto funcional de roles asignados a cada sujeto pro
cesal, en el contexto de un debido proceso penal, corresponde exclusivamente al
Ministerio Público la promoción y el ejercicio de la acción penal, así como la perse
cución pública del delito. La intervención procesal de la parte civil, si bien es coad
yuvante en la acreditación del hecho histórico postulado por el Ministerio Público;
sin embargo, no es independiente a los lincamientos persecutores que este imponga,
salvo que se trate de un ilícito perseguible por acción privada (calumnia, difamación
o injuria). La parte civil ejerce facultades probatorias, en aras de garantizar la presta
ción de una reparación civil proporcional del daño patrimonial y extra patrimonial
generado a consecuencia del hecho punible, lo cual, no implica que deba irrogarse
funciones cuya titularidad no le concierne. La incoación de la acción penal pública
incumbe exclusivamente al Ministerio Público. Esta consideración tiene como base
normativa el artículo 159 de la Constitución Política del Estado, siendo pertinente
destacar, entre las principales atribuciones del Ministerio Público, las siguientes: Pro
mover de oficio, o a petición de parte, la acción judicial en defensa de la legalidad
y de los intereses públicos tutelados por el derecho (numeral 1) y Ejercitar la acción
penal de oficio o a petición de parte (numeral 5).
Octavo: (...) a la parte civil le está vedada la posibilidad jurídica de insertar alguna
pretensión acusatoria, al margen de las disposiciones incriminatorias, de contenido
oficial del Ministerio Público (principio de oficialidad). Si el fiscal decide no persis
tir en la persecución pública del delito, la misma debe fenecer inmediatamente. Las
atribuciones del Ministerio Público no pueden ser ejercidas por ningún otro órgano,
al no existir norma constitucional que habilite un supuesto de excepción”.
El derecho a impugnar que tienen las parte procesales -de acuerdo a su objeto- ha sido
determinado por el legislador y desarrollado por la Sala Suprema, tiene estrecha relación el
derecho al debido proceso, por lo cual toda decisión en primera instancia -desfavorable a
la parte- es susceptible de reexamen por un órgano superior®, y el único mecanismo pro
cesal que a tal fin propugna la teoría general del proceso es el de un medio impugnatorio,
el cual se encuentra previsto en la norma procesal.
^ BIBLIOGRAFÍA
O RE G U A R D IA , Arsenio (2016). Derecho Procesal Penal peruano. Lima: G aceta Jurídica; SA N M A R T ÍN
CA STRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales.*8
(3) De conformidad al artículo 55 de la Constitución: “Los tratados celebrados por el Estado y en vigor forman
parte del derecho nacional”, y en su cuarta disposición final y transitoria prescribe que: “Las normas relativas
a los derechos y libertades que la Constitución reconoce se interpretan de conformidad con la Declaración
Universal de Derechos Humanos y con los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias
ratificados por el Perú”. De lo expuesto es posible afirmar que el contenido del principio de pluralidad de
la instancia, regulado en nuestra Constitución, se encuentra integrado con lo establecido por el artículo 14,
inciso 5, del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP), por cuanto al respecto consigna que:
“Toda persona declarada culpable de un delito tendrá derecho a que el fallo condenatorio y la pena que se
haya impuesto sean sometidos a un tribunal superior, conforme a lo prescrito por ley”; y lo fijado en el artículo
8 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, en cuanto sostiene que : “Toda persona tiene derecho
a un recurso efectivo, ante los tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus
derechos fundamentales reconocidos por la Constitución y la ley”.
Artículo 408.- Extensión del recurso
L Cuando en un procedimiento hay coimputados, la impugnación de uno de ellosfavo
recerá a los demás, siempre que los motivos en que sefunde no sean exclusivamente
personales.
2, La impugnación presentada por el imputado favorece al tercero civil.
3. L a impugnación presentada por el tercero civil favorece al imputado, en cuanto no
se haya fundamentado en motivos exclusivamente personales.
Concordancias:
CPP: art, 407.
L u is C a str o G rados
I. Introducción
Cuando se aborda el tópico de la impugnación en un proceso penal, necesariamente
tendrá que estar enlazado al mecanismo de control de las decisiones jurisdiccionales como
un mecanismo propio de los justiciables, a fin de que su pretensión pueda obtener un pro
nunciamiento del órgano jurisdiccional competente y capaz para resolver el conflicto o la
incertidumbre jurídica.
“El medio de impugnación es el acto del sujeto procesal orientado a anular o refor
mar jurisdiccionalmente una resolución anterior mediante un nuevo examen, total
o parcial de la causa por el mismo juez uotro diferente o por otro superior. El medio
de impugnación inicia una nueva fase que se enlaza a la que está en curso (lo que
sucede la mayor parte de las veces), o hace revivir dentro de ciertos límites el que ya
estaba concluido (recursos contra la cosa juzgada)”(1).
En todo proceso penal, quien considere que haya sido afectado y sienta disconfor
midad de una decisión jurisdiccional emitida, en aras de garantizar el derecho a una ins
tancia plural, recurrirá tal decisión con el propósito de ser corregidos por una instancia
judicial superior.
(1) FLORIÁN, Eugenio (1934). Elementos de Derecho Penal. Barcelona: Bosch, p. 420. 493
ART. 408 PRECEPTOS GENERALES
Comenzaremos abordado el segundo supuesto que regula el artículo 408 del referido
estatuto procesal penal, enmarcando al tercero civil dentro de este proceso, sujeto proce
sal que en palabras de Cubas Villanueva:
“(...) Tercero civilmente responsable es la persona natural o jurídica que, sin haber
participado en la comisión del delito, tiene que pagar sus consecuencias económi
cas. Su responsabilidad nace de la ley civil y no de una ley administrativa o de otra
índole; es por ejemplo la responsabilidad de los padres, tutores o curadores por los
actos que cometan sus hijos menores, sus pupilos o los mayores sometidos a cúratela;
la responsabilidad de los patronos por los actos ilícitos cometidos por sus dependien
tes; la responsabilidad del propietario del vehículo por los hechos practicados por el
conductor (.. .)(2)3”.
Asimismo, esta figura procesal aparece como una excepción al principio disposi
tivo o de personalidad, en donde el recurso interpuesto por unos de los coimputados de
manera particular se va haber afectado, en el presente apartado, por el tercero civil, quien
no impugno la decisión, más aún si adquiere fundamentación en la necesidad de evitar
pronunciamientos diversos frente a situaciones idénticas®.
(2) CUBAS VILLANUEVA, Víctor (1998). Elprocesopenal, teoríaypráctica. Lima: Palestra Editores, pp. 122-123.
(3) Véase: AYAN, Manuel (2007). “Recurso de apelación”. En: Medios de impugnación en elprocesopenal. Córdova:
494 Alveroni, p. 50 y ss.
PRECEPTOS GENERALES ART. 408
Como vemos, este claro ejemplo cobra vigencia únicamente en aquellos casos de deci
sión favorable al procesado, en aplicación al principio de la reformatio inpeius que significa
la interdicción de una modificación que empeore la situación de quien recurre una reso
lución judicial cuando esta solo fue cuestionada por el recurrente.
^ BIBLIOGRAFÍA
AYAN, Manuel (2007). “Recurso de apelación”. En: Medios de impugnación en el proceso penal. Córdova:
Alveroni; CU BA S Y ILLA N U EV A , Víctor (1998). E l proceso penal, teoría y práctica. Lima: Palestra Editores;
FLO R IA N , Eugenio (1934). Elementos de Derecho Penal. Barcelona: Bosch.
M JURISPRUDENCIA
El efecto extensivo del recurso de apelación, contenido en el artículo 408 inciso 1, señala que cuando en un procedi
miento hay computados, la impugnación de uno de ellos favorecerá a los demás, siempre que los motivos en que se funde
no sean exclusivamente personales. Si bien la sentencia condenatoria en cuanto a uno de los acusados adolece de nulidad
absoluta por haberse dictado con violación a l derecho a la defensa, debe aplicarse el efecto extensivo del recurso de ape
lación y absolverse también a este en lugar de anular la sentencia y disponer su nuevo juzgamiento. El efecto extensivo
del recurso de apelación se asienta en los principios de celeridad y economía procesal, así como en el principio de defensa
y lo más favorable a l imputado. Exp. N ° 1692-60-2008-Trujillo.
A l establecer el Colegiado la inexistencia del Delito de Calumnia, en aplicación extensiva del criterio absoluto
rio que se declara respecto de sus coquerelladas, también se hacen beneficiarías de un pronunciamiento absolu
torio por las imputaciones que le formula el querellante respecto del indicado delito. Exp. N ° C026-2007; Exp.
N ° 2007-1637-0-1601-JR-PE-l-Trujillo.
495
Artículo 4®9„~ Competencia del tribunal revisor
1. L a impugnación confiere al tribunal competencia solamentepara resolver la materia
impugnada, a sí como p a ra declarar la nulidad en caso de nulidades absolutas o
sustanciales no advertidas por el impugnante.
2. Los errores de derecho en la fundamentación de la decisión recurrida que no hayan
influido en la parte resolutiva no la anulará, pero serán corregidos. De igual manera
se procederá en los casos de error m aterial en la denominación o el cómputo de las
penas.
3. L a impugnación del Ministerio Público perm itirá revocar o modificar la resolu
ción aun a favor del imputado. L a impugnación interpuesta exclusivamente por el
imputado no permite modificación en su perjuicio.
Concordancias:
CPP: art. 425 inc. 3. CPC: art. 310.
J ean P ie r r e G aray S a l d a r r ia g a
(1) ORÉ GUARDIA, Arsenio (2010). Medios impúgnatenos. Lo nuevo del Código Procesal Penal de 2004 sobre los medios
496 impúgnatenos. Lima: Gaceta Jurídica, p. 20.
PRECEPTOS GENERALES ART. 409
El Código Procesal Penal (en adelante, CPP), en su artículo 409, ha establecido cuál
es la competencia del tribunal revisor, escenario que desarrollamos a continuación.
Por tal fundamento, es muy importante que el sujeto procesal que interponga su recurso
tenga en cuenta los requisitos, exigencias y presupuestos que emana el CPP para ello, por
que solo de esa manera se podrá obtener el resultado pretendido. Pongamos como ejemplo
el recurso de apelación, donde el recurrente deberá establecer -en contra de la resolución
que impugna- de manera idónea su pretensión impugnatoria, así como ser concreto, claro
y preciso en su argumentación, fundamentando adecuadamente por qué resulta agraviado
con la decisión emitida por el a quo, es decir, si se considera legitimado a interponer medio
impugnatorio de apelación se supone que debe ofrecer las razones suficientes que susten
ten su agravio de manera estricta, y no solo enunciar que supuestamente se le ha causado
un “agravio genérico” contra sus derechos; asimismo, debe señalar y fundamentar cuál es
la clase del agravio que le ha generado la resolución cuestionada, especificando si esta ha
incurrido -según su teoría- en error de hecho (error infacto) o de derecho (error in iuré).23
(2) GIMENO SENDRA, Vicente (1988). Constitución y proceso. Madrid: Tecnos, p. 89; FRISANCHO APARICIO,
Manuel (2012). Manual para la aplicación del nuevo Código Procesal Penal. Ia edición. Lima: Rhodas, p. 275.
(3) ALMANZA ALTAMIRANO, Frank (2015). El proceso penal y los medios impugnatorios. Lima: Asociación
Peruana de Ciencias Jurídicas y Conciliación - Apecc, p. 197. 497
ART. 409 PRECEPTOS GENERALES
Siendo esto así, de haberse especificado tal requisito mínimo de todo recurso de apelación,
el recurrente en el primer supuesto (error de hecho) tendrá que exponer ampliamente si se
trata de una errónea o inconsistente valoración probatoria, de ausencia de valoración pro
batoria o de hechos que no se encuentran acreditados a nivel del proceso; y, en el segundo
supuesto (error de derecho), el recurrente tendrá que argumentar si se trata de indebida o
errónea interpretación de la norma, falta de aplicación de esta, inaplicación o aplicación
errónea/apartamiento, injustificado de la jurisprudencia, etc.
Sin perjuicio de lo antes precisado, el tribunal revisor puede declarar las nulidades
absolutas o sustanciales que crea conveniente, a pesar de que el impugnante no las advir
tió; así como, en el caso de un recurso de casación, hacer efectiva la voluntad impugna
tiva, que es el iura novit curia de los recursos. La resolución que emita el tribunal revisor
debe estar adecuadamente motivada y fundamentada.
Distinto será el caso donde el impugnante refiera que la resolución recurrida adolece
de criterios de orden, claridad, fortaleza argumentativa, suficiencia argumentativa, coheren
cia lógica y diagramación, que no tiene una justificación interna y externa, con el empleo
de la lógica deductiva para corroborar la conclusión, escenario en el que sí podrá solici
tar la nulidad pertinente, porque ello no sería un simple error de derecho o error material,
sino un evidente vicio (por defecto de motivación).
498
PRECEPTOS GENERALES ART. 409
“El recurso es una garantía primordial destinada a revisar, a instancia del afectado una
resolución judicial -principio dispositivo- en aquellos ámbitos expresamente cues
tionados —principio tantum devolutum quantum apellatum—, que como tal limita la
competencia del tribunal de revisión a no alterar el resultado final en perjuicio del
recurrente. En estos casos, como el principio analizado -de relevancia constitucio
nal- impide al tribunal de revisión modificar de oficio la sentencia agravando las con
secuencias jurídicas si solo fue el apelante el condenado prevalece incluso respecto
del de estricta sumisión del juez a la ley para corregir de oficio en la alzada errores
evidentes en la aplicación de la misma en la sentencia. Hacerlo importaría agravar la
situación jurídica del recurrente como consecuencia de su propio recurso con serio
riesgo a la seguridad jurídica”.
“De todo lo expuesto se colige que el derecho a recurrir no es irrestricto, sino que está
sujeto al cumplimiento de ciertos requisitos, los que en el caso concreto del proceso
penal el legislador lo ha fijado en el artículo 405 CPR Que la revisión de lo decidido,
se promueve precisando quién provoca la impugnación y los puntos de la decisión
que cuestiona, pues, a través de esa precisión se determina la competencia del tribu
nal revisor; en ese sentido el texto del artículo 409.1 Código Procesal Penal, permite
sostener que se ha ejercicio el derecho a impugnar, a través de la intervención del
abogado defensor; debe advertirse que el ejercicio de la impugnación pasa por dos
fases: la primera, consistente en promover la impugnación recurriendo directamente
la resolución, en favor del patrocinado; la segunda, consistente en la habilitación de
la competencia del tribunal revisor solamente para resolver la materia impugnada;
esta intervención permite para dicho colegiado, un previo control sobre la admisibi
lidad del recurso, teniendo la posibilidad de anular el concesorio de la apelación si
fuere el caso. En caso se supere este control, el Tribunal revisor procederá a exami
nar la resolución recurrida tanto en la declaración de hechos cuanto a la aplicación
del derecho, para que la Sala revisora opte por la anulación o la revocación total o
parcial de lo decidido”.
499
ART. 409 PRECEPTOS GENERALES
Este supuesto de hecho permite al tribunal revisor variar la calificación jurídica rea
lizada respecto a los hechos en primera instancia y no invocada por las partes. La Sala
Penal Permanente de la Corte Suprema, en la sentencia recaída en el Recurso Nulidad
N ° 2254-2009-San Martin, de fecha 18 de marzo de 2010, estableció que no existe vul
neración del principio de prohibición de reforma peyorativa cuando en revisión se adecúa
la conducta del acusado, cuando los hechos permanecen inmutables y cuando existe iden
tidad en el bien jurídico tutelado y coherencia entre los elementos facticos y jurídicos del
tipo penal materia de condena.
“Cuarto: (...) es evidente la participación delictiva del acusado (.. .) en la muerte del
agraviado (...) pues aunque no disparó tiene la condición de coparticipe en el hecho
común ya que es obvio que el plan de los intervinientes en el hecho importaba la uti
lización de armas de fuego para amedrentar a sus víctimas y utilizarlas en caso ocu
rra una circunstancias o situación concreto que los obligue a disparar contra sus oca
sionales opositores, que en consecuencia el imputado intervino en la realización del
hecho y se encontraba presente en la escena del crimen, en el ambiente donde se pro
dujo la balacera, por lo que se le debe atribuir, por ello mismo, el resultado muerte a
título de coautoría, no de complicidad primaria como se ha calificado por el tribunal
superior (...) que es de resaltar que esta precisión respecto del título de participación
delictiva no vulnera el principio de interdicción de la reforma peyorista porque el fis
cal ha recurrido el fallo y la acusación fiscal calificó su intervención de autor (.. .)(4).
(4) Además, no se afectó el principio acusatorio porque precisamente no se alteran, en lo esencial, los hechos
conformados, ni el de contradicción, precisamente porque la acusación introdujo la calificación de autoría o,
500 propiamente, de coautoría.
PRECEPTOS GENERALES ART. 409
^ BIBLIOGRAFÍA
A L M A N Z A A LTA M IRA N O , Frank (2015). El proceso penal y los medios impúgnatenos. Lima: Asociación
Peruana de Ciencias Jurídicas y Conciliación - Apecc; FR ISA N C H O APARICIO, Manuel (2012). Manual
para la aplicación del nuevo Código Procesal Penal. Ia edición. Lima: Rhodas; G IM EN O SE N D R A , Vicente
(1988). Constitución y proceso. Madrid: Tecnos; ORE GU A RD IA , Arsenio (2010). Medios impugnatorios. Lo
nuevo del Código Procesal Penal de 2004 sobre los medios impugnatorios. Lima: Gaceta Jurídica.
M JURISPRUDENCIA
De encontrar vicios insubsanables no advertidos por los impugnantes, el tribunal revisor puede declarar la nulidad
de la resolución en dos supuestos: el primero establecido en el art. 409.1 del CPP -parte final- respecto a los actos
procesales que tengan vicios que conlleven a una nulidad absoluta y segundo, cuando la declaratoria de nulidad esté
vinculada a actos procesales conexos al objeto de impugnación. Segunda Sala Penal de Apelaciones Nacional,
en adición a sus funciones Sala Penal Especializada en Delitos Aduaneros, Tributarios, de Mercado
y Ambientales. Exp. N ° 00299-5001-JR-PE-01, Resolución N ° 33, del 14 de febrero de 2019, conside
rando 1.2.
Estando al ámbito del recurso impugnativo, no es legalmente posible aumentar el monto de la cuantía, ni adoptar otra
medida para asegurar el desarrollo normal delproceso, pese a que en autos aparezca que el imputado huyó de la habi
tación dondepresuntamente ocurrieron los hechos yfue encontrado en la azotea, teniendo incluso que desarmar la cerra
dura de la puerta, la que se encontraba cerrada y con seguro. Exp. N ° 2008-01606-15-2301-JR-PE-l-Tacna.
Estando a que el Tribunal de Mérito debe desentenderse del requerimiento de una pena ilegal y otorgar primacía al
principio de legalidad, distinto es cuando se trata de la potestad de un Tribunal de Apelación, de casación o del recurso
de nulidad. Prima en este caso el principio dispositivo cuyo interés es el límite de la facultad de revisión del Tribunal
ad quem. A.P. N°4-2009/CJ-l 16-Lima.
Al tratarse de recurso defensivo interpuestopor el imputado, opor la fiscalía, a sufavor y el Tribunal de Revisión advierte
que la pena impuesta no es compartible con el marco penal legalmente establecido, en aplicación delprincipio de interdic
ción de la reformapeyorativa, no le esposible subsanar el error y tampoco anular elfallo porque ello importaría afectar el
entornojurídico del imputado y con él la propia esencia del derecho al recurso, que integra el contenido esencial de la garan
tía procesal del debidoproceso. A.P. N°4-2009/CJ-l 16-Lima.
El artículo 409 del Código Procesal Penal incorpora elprincipio deprohibición de reforma enpeor, a través del cual se
prohíbe al Tribunal Revisor modificar la sentencia enperjuicio del imputado cuando es el único que impugnó la deci
sión jurisdiccional. Exp. N ° 2007-2270-14-1601-JR-PE-l-Trujillo.
Pese a ser el acusado reincidente y haber cometido el delito en concurso real, al no haber apelado el Ministerio Público
oportunamente, la sala de apelaciones no puede reformar la pena en perjuicio del imputado cuando este es el único
recurrente, no pudiéndose así restablecer la legalidad de la pena a costa de la violación delprincipio constitucional de
prohibición de reformatio in peius. Exp. N ° 2008-00268-0-1601-SP-PE-Trujillo.
501
Artículo 410o- Impiignacióm diferidla
i . En los procesos con pluralidad de imputados o de delitos, cuando se dicte auto de
sobreseimiento, estando pendiente eljuzgamiento de los otros, la impugnación que
se presente si es concedida reservará la remisión de los autos hasta que se pronuncie
la sentencia que ponga f i n a la instancia, salvo que ello ocasione grave perjuicio a
alguna de las partes.
2. En este último caso, la parte afectada podrá interponer recurso de queja, en el modo
y fo rm a previsto por la ley.
Concordancias:
CPC: arts. 369, 413 me. 4, 437, 438.
I. La impugnación
Los recursos son medios impugnatorios dentro del proceso que sirven para cuestio
nar decisiones contenidas en resoluciones jurisdiccionales y que, mediante ellas, las partes
pretenden la modificación o anulación de una resolución judicial (sin tener la calidad de
firmes) que les perjudica o causa gravamen.
San Martín Castro señala que: “La existencia de la impugnación (...) responde a un
imperativo constitucional, incluso es contenido de un derecho fundamental y que, de no
estar explícitamente considerado en el art. 139.6, implícitamente lo estaría en el art. 139.3
de la ley fundamental que garantiza el derecho a la tutela jurisdiccional”.
dentro del Código Procesal Penal (en adelante, CPP) se encuentra en el artículo 410 y que
está generando dudas respecto a su aplicación.
Puede darse el caso que la sentencia condenatoria y/o absolutoria no sea apelada, el
recurso impugnatorio contra el auto de sobreseimiento que fue reservado por el juez de
investigación preparatoria deberá ser elevado, por cuanto existen supuestos distintos cuando
fue concedida. Asimismo, el artículo 410 del CPP deberá interpretarse de manera restric
tiva, a fin de no vulnerar el derecho de los imputados.
Ante esta errónea interpretación del artículo 410 del CPP, el juzgador debió remi
tirse al artículo 418 del mismo Código, ante la evidente desnaturalización de la impug
nación diferida.
En el expediente (...) del Juzgado de Investigación Preparatoria Especializado en
materia Ambiental de (...), se llevó a cabo la audiencia de control de acusación contra los
imputados “X y “Y”, el abogado de la defensa dedujo la excepción de improcedencia de
acción a fin que se sobresea el proceso. El juez declaró infundado la improcedencia de
acción formulado por la defensa; a su turno, el abogado defensor interpuso recurso de
apelación, el juez de la causa lo concedió sin efecto suspensivo y calidad diferida, orde
nando se eleven los actuados a la Sala de Apelaciones.
Y. Conclusiones
• La impugnación diferida debe aplicarse de manera restrictiva, conforme al artículo
410 del CPP.
^ BIBLIOGRAFÍA
A L M A N Z A A LT A M IR A N O , Frank (2015). E l proceso penal y los medios impúgnatenos. Lima: Asociación
Peruana de Ciencias Jurídicas y Conciliación - Apecc; FR ISA N C H O APARICIO, Manuel, Manual para la
aplicación del nuevo Código Procesal Penal. Ia edición. Lima: Rhodas.
505
Artículo 41L- Libertad de los Imputados
Los imputados que hayan sobrepasad® el tiempo de la pena impuesta por una sentencia
pendiente de recurso, sin perjuicio que este sea resuelto, serán puestos en inmediata
libertad. Eljuzgador está facultado para dictar las medidas que aseguren la presencia
del imputado, siendo aplicable en lo pertinente las restricciones contempladas en el
artículo 288.
C o n c o r d a n c ia s:
CPP: art. 288.
M e l isa Y o sin a á n g u l o M a n t il l a
Por otro lado, como sostiene Gálvez Villegas, la lógica nos dice que nada justifica
que alguien permanezca encarcelado si la pena impuesta ya se ha cumplido(1); no obstante,
esta disposición normativa merece ser analizada desde diferentes enfoques. En principio,
la integración sistémica de un sistema procesal penal que se rige por los principios y dere
chos fundamentales contemplados en la Constitución o, lo que es lo mismo, un sistema
procesal penal constitucionalizado. Pues bien, la Constitución Política del Perú reconoce
en el literal b), inciso 24, del artículo 2, el derecho a la libertad personal, prohibiendo cual
quier forma de restricción, con excepción de los casos previstos por la ley, incluyéndose
entre estos a la existencia de una resolución o mandato judicial que determine una con
dena privativa de libertad efectiva; por lo cual, si no concurre una sentencia condenatoria
que vaya en ese sentido o, de haber existido, esta ha sido plenamente cumplida, entonces
no existe causa legal ni legítima que amerite la reciente privación de la libertad personal,
así como tampoco la continuidad en el centro penitenciario.
En segundo lugar, en comparación con la libertad del imputado por haber cumplido
con la totalidad de su pena, es más frecuente el exceso de carcelería cuando ha vencido el
plazo de prisión preventiva impuesta. Esto resulta razonable, pues la duración de la medida
de prisión preventiva generalmente no se extiende en tiempo con la misma amplitud que
la de una pena impuesta, por cuanto a lo sumo podría llegar a treinta y seis meses como
plazo máximo por tratarse de una organización criminal investigada y la mayoría de penas
conminadas del catálogo de tipos penales tienen penas elevadas.
(1) GÁLVEZ VILLEGAS, Tomás Aladino; RABANAL PALACIOS, William y CASTRO TRIGOSO, Hamilton
506 (2010). El Código Procesal Penal. Comentarios descriptivos y explicativos críticos. Lima: Jurista Editores, p. 786.
PRECEPTOS GENERALES ART. 411
En tercer lugar, que los sujetos procesales se coloquen frente al escenario de dejar
en libertad al sentenciado en primera instancia que espera la resolución de su recurso; es
decir, que se culminó con el cumplimiento de la pena, mas no se hizo nada por terminar
también con el proceso penal. Esta sería la radiografía para concluir que, al menos en la
enorme mayoría de este tipo de casos, se está vulnerando el derecho a ser juzgado dentro
de un plazo razonable, perteneciente al debido proceso.
La Corte Suprema refiere que este derecho -principio significa que el proceso no puede
prolongarse indefinidamente, pues un juicio prolongado y sin decisión final, es decir, sin
resolución firme sobre el fundamento de la acusación, afecta el derecho del acusado®.
Esta exigencia de libertad del procesado se agudiza más cuando ha sido el único que
apeló la sentencia de primera instancia, pues, aún con cualquier resultado de la senten
cia condenatoria del ad quem, la excarcelación debe darse, pues no es viable una sentencia
más gravosa para la persona, quiere decir, una que aumente la pena privativa de libertad.
Lo dicho se debe al principio de prohibición de reforma en peor o prohibición de reforma
do in peius, que proscribe la afectación a la situación jurídica actual del procesado que, de
manera única, interpuso la sentencia o uno de sus extremos.
^ BIBLIOGRAFÍA
GÁLVEZ VILLEGA S, Tomás Aladino; R A B A N A L PALACIOS, W illiam y CASTRO T R IG O SO , Hamil-
ton (2010). E l Código Procesal Penal. Comentarios descriptivos y explicativos críticos. Lima: Ju rista Editores.2
(2) Corte Suprema de Justicia de la República, Recurso de Nulidad N ° 1561-2017-Lima, de fecha 9 de mayo de
2018. 507
Artículo 412o- Ejecución provisional
L Salvo disposición contraría de la ley, la resolución impugnada mediante recurso se
ejecutaprovisionalmente, dictando las disposicionespertinentes si el caso lo requiere.
2. Las impugnaciones contra las sentencias y demás resoluciones que dispongan la
libertad del imputado no podrán tener efecto suspensivo.
Concordancias:
CPP: arts. 398, 399, 402.
I. Generalidades
El presente artículo se encuentra regulado en la sección I del cuarto libro del
Código Procesal Penal (en adelante, CPP) y está referido a la ejecución de las resolucio
nes aun cuando estas hayan sido impugnadas, en especial, las que dispongan la liber
tad del imputado.
Dada su ubicación en el citado Código, está relacionado con los artículos ubica
dos en la misma sección: preceptos generales, y tiene alcance para las siguientes sec
ciones del mismo libro, en las que se desarrollan los diferentes recursos. En adición
a ello, es concordante, entre otros, con los artículos 398, 399 y 402, cuyo contenido
versa sobre las sentencias absolutorias y condenatorias, así como la ejecución provi
sional de las mismas.
El segundo inciso se enfoca en las resoluciones que disponen la libertad del impu
tado, señalando que las impugnaciones contra las mismas no tienen efecto suspensivo; es
decir, que, al igual que las señaladas en el anterior numeral, se ejecutan de manera pro
visional; con la diferencia de que en estas no caben excepciones. Esta segunda parte del
artículo es importante porque se enfoca en las resoluciones que versan sobre el derecho
fundamental de la libertad.
III. Alcance
La norma está referida a las resoluciones impugnadas, motivo por el cual se ubica en
libro denominado “Impugnación”. Tiene alcance para todas las impugnadas, independien
temente del recurso, ya sean de reposición, de apelación, de casación y de queja, así los ha
clasificado nuestro CPP en su artículo 413.
508
PRECEPTOS GENERALES ART. 412
Además, el artículo 402 tiene el mismo nomen inris que el artículo en comento, pero
este se ubica en el Título VI del CPP: “La deliberación y la sentencia”, específicamente
hace referencia a la sentencia condenatoria, cuyo extremo penal se debe ejecutar provisio
nalmente, salvo en los casos de pena de multa o limitativa de derechos. En él se hace men
ción también al caso del imputado que no se encuentra privado de su libertad, dejando a
potestad del juez la inmediata ejecución o imposición de las restricciones de la compare
cencia detallada en el artículo 288. La decisión del magistrado dependerá de la evaluación
de cada caso en concreto respecto al peligro de fuga o de obstaculización de la verdad, de
conformidad con el artículo 287.
Como puede verse, los artículos 402 y 418 reafirman la interpretación de la ejecu
ción provisional de las resoluciones pese a no estar consentidas debido a los recursos inter
puestos contra ellas. La parte que interponga el recurso es irrelevante, pues se hace refe
rencia a los casos con sentencias condenatorias y absolutorias. De igual forma, las normas
regulan las excepciones de manera clara y específica, por lo que la interpretación en este
sentido es literal y sistemática.
V. Contenido constitucional
Como se ha puntualizado, la ejecución provisional de las resoluciones, y en especial
las que disponen pena efectiva, afectan directamente al derecho fundamental de la liber
tad; sin embargo, esto no dota de inconstitucionalidad a la norma. La libertad, como cual
quier otro derecho fundamental reconocido en la Constitución Política del Perú, no es
absoluto y puede ser restringido excepcionalmente.
Así, la legalidad de las medidas de coerción han sido plasmada en el artículo VI del
Título Preliminar del CPP, las resoluciones que las imponen son emitidas dentro del marco
de un proceso garantista, deben estar debidamente motivadas bajo sanción de nulidad y su
ejecución, como lo detalla el artículo 253, previene riesgos de fuga, ocultamiento de bie
nes o de insolvencia sobrevenida, obstaculización de la averiguación de la verdad y evita el
peligro de reiteración delictiva; es decir, tiene como finalidad el logro de una tutela juris
diccional efectiva, no solo para el recurrente, sino también para las demás partes afecta
das en el proceso.
El Estado garantiza el respeto por los derechos del imputado, su defensa y participa
ción con igualdad de armas en el proceso, principios amparados en el inciso 3 del artículo
I del Título Preliminar, que prescribe: “Las partes intervendrán en el proceso con igua
les posibilidades de ejercer las facultades y derechos previstos en la Constitución y en este
Código ( . . Este procedimiento es llevado a cabo con el absoluto respeto de los derechos
del imputado, consecuentemente, las resoluciones están debidamente motivadas, requisito
sin el cual su nulidad es manifiesta. En conclusión, dichas resoluciones son totalmente váli
das para ser ejecutadas por tratarse de medidas excepcionales justificadas.
Respecto a las sentencias condenatorias, estas además de superar las exigencias para
ser utilizadas en un proceso, son el reflejo de la culminación de un proceso penal, en el
que se ha respetado todos los derechos al imputado, y se ha cuidado la imparcialidad del
juez como reflejo de un proceso garantista.
Las sentencias son producto de un debido proceso que superó diversos filtros en las
etapas correspondientes, desde la calificación de los hechos por parte del Ministerio Público
en la investigación preliminar, conforme lo establece el artículo 334, inciso 1 del CPP,
para luego pasar a la investigación preparatoria propiamente dicha, con la expedición de
la disposición de formalización y continuación de la investigación preparatoria, en cum
plimiento de las exigencias del artículo 336, inciso 1, del CPP; posteriormente se emite,
solo en el caso se tenga certeza de la comisión del ilícito, la acusación, momento desde el
cual el Ministerio Público pierde la parcialidad que caracteriza al juzgador.
La acusación fiscal debe cumplir con las exigencias del artículo 349 del CPP, es
importante rescatar que puede ser observada por la parte imputada, en esta etapa procesal
incluso se puede pedir la revocación de una medida de coerción, además de estar sujeta a
control en audiencia que lleva dicho nombre. Como se ve, los filtros procesales antes de
emitir pronunciamiento final son rigurosos y respetuosos del principio de presunción de
inocencia; por lo que la expedición de una sentencia condenatoria no vulnera en lo abso
luto dicho derecho.
La sentencia condenatoria para ser tal tiene la exigencia de cumplir con los requisi
tos de ley, numerados en el artículo 394 del CPP, su ejecución ampara el contenido cons
titucional del derecho a la tutela judicial efectiva regulada en el artículo 139, inciso 3,
de la Constitución Política, derecho que le asiste no solo a quien recurre sino a quien es
(1) Casación N ° 626-2013-Moquegua, Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia de la República, 30
510 de junio de 2015.
PRECEPTOS GENERALES ART. 412
afectado por la comisión del Ilícito, en este caso la víctima. El Tribunal Constitucional
se fia pronunciado al respecto: “Pese a que nuestra jurisprudencia ha reiterado la relevan
cia del derecho a la ejecución de las sentencias y de la obligación que este derecho genera
en los poderes públicos, conviene reiterar que se trata de un derecho que se desprende no
solo del derecho a la tutela judicial, sino que emana directamente de la cláusula del Estado
democrático de Derecho que recogen los artículos 3 y 43 de nuestra Constitución. De este
modo, con el derecho a la ejecución de las sentencias se juega también la propia indepen
dencia judicial, en la medida que, si en el modelo del Estado constitucional de Derecho,
los jueces tienen, llegado el caso, la última palabra, toda vez que es a ellos a quienes corres
ponde definir el contenido y el límite de los derechos fundamentales, y si estos no tienen
las posibilidades reales de ejercer sus competencias hasta concretar los derechos declara
dos o las pretensiones otorgadas a través de sus decisiones, entonces el modelo mismo del
Estado constitucional basado en la dignidad humana y la tutela de los derechos funda
mentales se pone en cuestión”®.
Con lo dicho no queremos decir que el derecho a la tutela judicial efectiva de la víc
tima se contrapone a la presunción de inocencia del imputado, o es más importante que
este; por el contrario, es el reflejo de que los derechos no son absolutos y sus restricciones
tienen como fin la eficacia procesal.
Según lo señalado, se pueden presentar dos casos que se cumpla con el plazo de la
medida, o que, en acatamiento de la misma, se cumpla más de la mitad de la pena impuesta,
como duración máxima regulada en el artículo 274, inciso 5, del CPP. En ambos se debe
ría optar por la excarcelación del imputado, lo que pondría en peligro la finalidad del pro
ceso; sin embargo, este problema no se presentaría si, en aplicación de lo dispuesto en el
artículo en comento, se ejecuta provisionalmente la sentencia condenatoria.2
(2) Sentencia del Tribunal Constitucional recaída en el Expediente N ° 02598-2010-PA/TC, de fecha 11 de junio
de 2013, fundamento jurídico 7. 511
ART. 412 PRECEPTOS GENERALES
VIL Vigencia
El Decreto Legislativo N° 1307®, en su sétima disposición complementaria final®,
adelantó la entrada en vigencia del artículo 412, en los distritos judiciales donde aún no
se encontraba vigente el CPP, para que sea aplicado en el proceso inmediato.
VIII. Relevancia
La regulación de esta característica, de las sentencias impugnadas, es de suma impor
tancia pues establece la obligatoriedad de la ejecución provisional de las sentencias contras
las que se hayan interpuesto algún recurso.
IX. Jurisprudencia
El Acuerdo Plenario N ° 10-2009/CJ-116® versa sobre la ejecución de la pena de inha
bilitación y el recurso impugnatorio, referido a la relación entre la sentencia de instancia
y el recurso impugnatorio; intentaba unificar criterios respecto a si era posible la ejecu
ción de la pena de inhabilitación a título de ejecución provisional o había que esperar la
firmeza de la sentencia recurrida.
En dicha sesión se hizo referencia a los sistemas adoptados por el CPP, en su fun
damento jurídico 8: “Es evidente que la regulación del momento inicial de la ejecu
ción de una pena es un ámbito que incumbe al legislador procesal -el Código Penal,
por lo demás, no ha establecido un precepto al respecto-. En su relación con los recur
sos, puede existir, como regla, el sistema de ejecución provisional o el sistema suspen
sivo. En la legislación procesal penal nacional se ha optado por ambos modelos”. Más
adelante en el punto A del mismo fundamento, precisó: “Si se examina el régimen del
CPP, podrá advertirse, en el caso de la sentencia condenatoria, la inclinación por el
primer modelo: la impugnación no tiene efecto suspensivo -así lo dispone el artículo345
(3) Decreto Legislativo N ° 1307, decreto legislativo que modifica el CPP para dotar de medidas de eficacia a la
persecución y sanción de los delitos de corrupción de funcionarios y de criminalidad organizada, publicado en
el diario oficial El Vemano el 30 de diciembre de 2016.
(4) “Sétima disposición complementaria final. Adelantamiento de la vigencia del Código Procesal Penal. Adelán
tese la entrada en vigencia de los artículos 401 al 409, 412, 414, 417 al 426 del Decreto Legislativo N ° 957,
en los distritos judiciales donde aún no se encuentre vigente dicha norma, para su aplicación en el proceso
inmediato”.
(5) V Pleno Jurisdiccional de las Salas Penales Permanente y Transitorias. Acuerdo Plenario N ° 10-2009/CJ-116,
512 de fecha 13 de noviembre de 2009.
PRECEPTOS GENERALES ART. 412
402.1 CPP como regla específica frente a la genérica del artículo 412.1 C P P - (...). Ello
significa, entonces, que solo las sentencias que imponen penas de privativas de libertad
y restrictivas de libertad que consignan los artículos 29 y 30 del Código Penal -en ade
lante, C P - se cumplen provisionalmente pese a la interposición de un recurso impug-
natorio contra ella” (el resaltado es nuestro).
^ BIBLIOGRAFÍA
ORÉ G U A R D IA , Arsenio (2016). Derecho Procesal Penal peruano. Lima: Gaceta Jurídica; SA N M A R TÍN
CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales.
513
SECCION II
LOS RECURSOS
Concordancias:
CPP: arts. Iines. 2 y 4, 415 al 438.
I. Introducción
Los recursos tienen como antecedente lógico la posibilidad de error del juez, son una
protección frente a la falibilidad humana, de ahí su importancia.
Pero para poder comprender su real dimensión es necesario esclarecer su origen, así
como los elementos que lo componen, solo así podremos empezar a diferenciar la regula
ción del Código de Procedimientos Penales (en adelante, CdePP) con la del Código Pro
cesal Penal (en adelante, CPP) y conocer los recursos que este Código regula.
En realidad, los recursos tienen como antecedente el proceso extra ordinem del Dere
cho Romano, pero nacen con el sistema inquisitivo, pues la organización política en la
cual se desenvuelve este sistema de enjuiciamiento penal es vertical, de un centralismo
extremo. El recurso más que un derecho se concibe como una forma de control jerárquico
de lo que el inferior realizaba. Luego aparece el sistema mixto, no obstante, la institución
de los recursos siguió persistiendo.
(1) Vide. VÁZQUEZ ROSSI, Jorge Eduardo (1995). Derecho Procesal Penal. Santa Fe: Rubinzal-Culzoni Editores,
p. 201. 515
ART. 413 LOS RECURSOS
Sobre esa base señala Horvitz®, que los recursos son mecanismos de impugnación
de las decisiones judiciales surgidas durante el desarrollo del sistema inquisitivo, como
instancias de control burocrático asociadas a la centralización del poder y a su organiza
ción jerárquica.
Por ello, en la actualidad, los recursos garantizan una revisión del fallo por un órgano
distinto al de primera instancia, pero como un derecho. En consecuencia, el ordenamiento
jurídico determina que para satisfacer este derecho se pone a disposición de los intervi-
nientes en el proceso penal una variedad de recursos.
• Se dirigen contra una resolución judicial. Solo así es posible diferenciar entre
recursos y remedios, toda vez que los primeros solo atacarán resoluciones y no
actos procesales.
• Los recursos operan de acuerdo al interés de las partes, por ello estas tienen que
necesariamente interponer el recurso frente a la resolución que les causa agravio.
Los recursos están informados por el principio dispositivo.
• Los recursos se interponen durante el trámite del proceso, pero no después que
la resolución haya adquirido la calidad de cosa juzgada.
• Dentro de las formalidades que debe respetar el recurso se encuentra el del plazo,
por ello, solo se interpondrá en el plazo indicado a tal efecto.234
(2) HORVITZ LENNON, María Inés y LÓPEZ MASLE, Julián (2004). Derecho Procesal Penal. Tomo II. Santiago
de Chile: Editorial Jurídica de Chile, p. 347.
(3) Vide. PEREZ SARMIENTO, Eric Lorenzo (2005). Fundamentos del sistema acusatorio de enjuiciamiento penal.
Bogotá: Temis, pp. 26-30.
(4) La justicia penal en Europa sufrió un cambio de paradigma tras la Segunda Guerra Mundial. El conflicto
mundial dejó una huella imborrable en la humanidad y cuestionó muchos de los pilares sobre los que se
había construido el Estado liberal en el siglo XIX. El nazismo-fascismo había accedido al poder a través de la
legalidad democrática y una vez en el poder, haciendo uso del principio de la mayoría, había dictado leyes que
conculcaban directamente los derechos de los ciudadanos y que respondían a una concepción totalitaria del
poder. MIRANDA ESTRAMPES, Manuel (2005). “El juez de garantía vs. el juez de instrucción en el sistema
procesal penal acusatorio”. En: Revista P eruan a de Ciencias Penales. N ° 17. Lima: Idemsa, p. 411.
516 (5) PALACIO, Lino Enrique (1998). Los recursos en el proceso penal. Buenos Aires: Abeledo-Perrot, pp. 12-14.
LOS RECURSOS ART. 413
Sobre esa base se puede decir que se entiende por recursos a aquellos actos procesa
les en cuya virtud la parte que se considera agraviada por una resolución judicial solicita,
en el mismo proceso y dentro de determinados plazos computados a partir de la notifi
cación de aquella, que el mismo órgano que la dictó u otro superior en grado, la reforme,
modifique, amplíe o anule(6)78.
(6) Ibídem, p. 11
(7) BARRAGÁN, Carlos (2009). Derecho Procesal Penal. 3a edición. Ciudad de México: McGraw-Hill, p. 64l.
(8) Una de las razones por las que esta regulación resulta mejor y más desarrollada se debe al ordenamiento de los
procesos llamados por la doctrina ordinarios, así el proceso sumario y ordinario se convirtieron en uno: el pro
ceso común. Habiendo un solo proceso es fácil determinar el papel que cada recurso tiene dentro del proceso
penal.
ART. 413 LOS RECURSOS
Se señala que es un recurso especial, en tanto que, a diferencia de los demás recur
sos, no será analizada en el fondo por un Tribunal Superior, es decir, no tiene efecto devo
lutivo. De todas forma, es un medio de impugnación contra simples decretos, no impor
tando que un Tribunal Superior revise si estuvo bien o no la decisión del a quo, pues lo
que se busca es evitar dilaciones y gastos de una nueva instancia, pues solo se analiza pro
videncias que recaen en diligencias o puntos accesorios del pleito(9).
(9) CERNA BAZÁN, Daniel Ernesto (2010). “El recurso de reposición”. En: AA. VV. Investigación preparatoria y
etapa intermedia, Problemas de aplicación del Código Procesal Penal de 2004■ Manual N ° 1. Lima: Gaceta Jurídica,
p. 56.
(10) ASENCIO MELLADO, José María (2015). “El recurso de casación”. En: PRIORI POSADA, Giovanni (coor
dinador). Proceso y Constitución. El rol de las altas cortes y el derecho de impugnación. Ponencias del Quinto Seminario
Internacional de Derecho Procesal: proceso y Constitución. Lima: Palestra Editores, p. 477.
(11) CÓRDOBA, Gabriela E. (2004). “Recurso de queja en el Código Procesal Penal de la Nación”. En: MAIER,
Julio y DÍAZ CANTÓN, Fernando (compiladores). Los recursos en el proceso penal. 2a edición actualizada. Bue-
518 nos Aires: Editores del Puerto, p. 59-
LOS RECURSOS ART. 413
Entonces, los recursos tienen origen en el sistema inquisitivo, pero su adopción actual
se fundamenta en tratarlo como un derecho. Esa es la opción del CPP que tiene una mejor
regulación de estos, previendo la normativa cuatro recursos: reposición, apelación, casa
ción y queja que se tratarán a profundidad más adelante.
^ BIBLIOGRAFÍA
ASENCIO MELLADO, José María (2015). “El recurso de casación”. En: PRIORI POSADA, Giovanni (coor
dinador). P ro ceso y C o n s titu c ió n . E l r o l d e l a s a l t a s co rtes y e l derech o d e im p u g n a c ió n . P o n e n c ia s d e l Q u in to S e m i
n a r i o I n t e r n a c i o n a l d e D e re ch o P r o c e s a l: p ro ce so y C o n s titu c ió n . Lima: Palestra Editores; BARRAGAN, Carlos
(2009). D e re c h o P r o c e s a l P e n a l. Tercera edición. Ciudad de México: McGraw-Hill; CERNA BAZÁN, Daniel
Ernesto (2010). “El recurso de reposición”. En: AA. YY. I n v e stig a c ió n p r e p a r a t o r i a y e t a p a in t e r m e d ia . P r o b le m a s
d e a p lic a c ió n d e l C ó d ig o P r o c e s a l P e n a l d e 2 0 0 4 - Manual N ° 1. Lima: Gaceta Jurídica; CORDOBA, Gabriela
E. (2004). “Recurso de queja en el Código Procesal Penal de la Nación”. En: MAIER, Julio y DÍAZ CAN
TON, Fernando (compiladores). L o s re cu rso s en e l p ro ceso p e n a l . Segunda edición actualizada. Buenos Aires:
Editores del Puerto; HORVITZ LENNON, María Inés y LÓPEZ MASLE, Julián (2004). D e re ch o P r o c e s a l
P e n a l. Tomo II. Santiago de Chile: Editorial Jurídica de Chile; MIRANDA ESTRAMPES, Manuel (2005).
“El juez de garantía vs. el juez de instrucción en el sistema procesal penal acusatorio”. En: R e v i s t a P e r u a n a
d e C ie n c i a s P e n a le s . N ° 17. Lima: Idemsa; PALACIO, Lino Enrique (1998). L o s recu rso s en e l p ro ceso p e n a l . Bue
nos Aires: Abeledo-Perrot; PEREZ SARMIENTO, Eric Lorenzo (2005). F u n d a m e n t o s d e l s is t e m a a c u s a to
r io d e e n ju ic ia m ie n to p e n a l . Bogotá: Temis; VAZQUEZ ROSSI, Jorge Eduardo (1995). D e re c h o P r o c e s a l P e n a l.
Santa Fe: Rubinzal-Culzoni Editores.
IH JURISPRUDENCIA
A m a n e r a d e in tr o d u c c ió n es m e n e ste r p r e c i s a r q u e lo s m e d io s im p u g n a t o r io s so n in s tr u m e n to s o m e c a n ism o s le g a
le s p u e sto s a d isp o sic ió n d e l a s p a r t e s p r o c e s a le s p a r a q u e e x p re se n s u d i s c o n f o r m i d a d con u n a re so lu ció n q u e in te rp re
t a n com o e r r ó n e a o in ju s t a . E n o tro s té rm in o s, so n m e d io s p r o c e s a le s m e d ia n t e lo s c u a le s l a s p a r t e s l e g i t i m a d a s cu estio
n a n u n a re so lu c ió n j u d i c i a l q u e le s c a u s a p e r ju ic io , en ta n to q u e es c o n t r a r i a a s u s p r e te n sio n e s . C a s. N ° 3 4 2 -2011-
C u s c o , c o n s i d e r a n d o 4 .1 .
Q u e u n a n o t a e s e n c ia l d e lo s re c u rso s im p u g n a t o r io s es q u e e s t á n su je to s a l p r in c ip io d e t a x a t i v i d a d , en c u y a v i r t u d l a s
re so lu c io n e s j u d i c i a l e s solo so n r e c u r r ib le s en lo s su p u e sto s y p o r lo s m e c a n ism o s le g a lm e n te p r e v is to s ; q u e com o d ir e c t iv a
e s e n c ia l a l s is t e m a d e recu rso s l a L e y F u n d a m e n t a l, en recon o cim ien to a l p r in c ip io d e l d o b le g r a d o d e ju r is d i c c ió n , p r e v é
q u e s ie m p re p r o c e d e r á u n recu rso o r d in a r i o ( n e c e sa ria m e n te d e v o lu tiv o e i n t e g r a l o a m p lio ) c o n tr a t o d a s a q u e l l a s reso
lu c io n e s q u e d e f i n a n e l objeto d e l p ro ceso o c la u s u r e n d e f in it iv a m e n t e l a in s t a n c i a : se n te n c ia s o a u t o s e q u iv a le n te s. P o r
co n sig u ie n te , no t o d a d e c isió n j u d i c i a l es im p u g n a b le , so lo lo so n l a s e x p re sa m e n te d i c a d a s p o r l a L e y , l a c u a l siem pre
d eb e a r t i c u l a r u n recu rso d e v o lu tiv o o r d in a r i o c o n tra l a s reso lu cio n es f i n a l e s o q u e c a u se n g r a v a m e n ir r e p a r a b le . R . N .
N ° 3 2 2 9 - 2 0 1 5 -T u m b e s, c o n sid e ra n d o 2.
519
Artículo 414 n- PIazos*(i)
1. Los plazos para la interposición de los recursos, salvo disposición legal distinta, son:
a) Diez (10) días para el recurso de casación;
b) Cinco (5) días p a ra el recurso de apelación contra sentencias;
c) Tres (3) días p ara el recurso de apelación contra autos interlocutorios, el recurso
de queja y apelación contra sentencias em itidas conforme a lo previsto en el
artículo 448;
d) Dos (2) días p a ra el recurso de reposición.
2. El plazo se com putará desde el d ía siguiente a la notificación de la resolución.
Concordancias:
CPP: arts. 413, 413 al 438.
El proceso penal, por su propia naturaleza, está compuesto de una serie de actos deno
minados procesales cuya función es lograr, a través de un conjunto concatenado lógico y
jurídico de actos, la obtención de un pronunciamiento jurisdiccional que decida un deter
minado conflicto y que eventualmente promueva su ejecución®.
Son tres los elementos del acto procesal: i) subjetivos: aptitud y voluntad del autor o
quienes intervienen en el acto; ii) objetivos: objeto sobre el cual recae el acto procesal, que
debe ser posible, idóneo y justificado; y iii) actividad: requisitos de lugar, tiempo y forma
de los actos procesales.
Dentro de los primeros están reunidos aquellos que son condición necesaria del sujeto
para realizar legalmente el acto procesal, por ejemplo, los del órgano jurisdiccional son los
que está investido de potestad jurisdiccional y de competencia; la de las partes, que ten
gan capacidad y legitimación. En los segundos se requiere que el objeto del acto procesal
sea posible física y humanamente considerado y realizarse de forma idónea. En los terce
ros se ubican los requisitos en relación con la forma®, una de estas con el tiempo de las
actuaciones procesales.
La doctrina ha establecido que plazo es el espacio de tiempo dentro del cual debe ser
realizado un acto procesal. Es decir, es toda condición de tiempo puesta al ejercicio de una
determinada actividad procesal. Este concepto se debe diferenciar del término que indica
el momento concreto en que se realiza una actuación, con expresión de día y hora en que
debe verificarse esta. Ejemplo: “el 5 de enero a las 3.30 es la vista de la causa”.
Todos estos requisitos tienden a mantener el buen orden del proceso eliminando la
arbitrariedad, asegurando una correcta defensa de los intereses contrapuestos, evitando la
(*) Texto vigente según modificatoria efectuada por el art. 2 del Decreto Legislativo N ° 1307, publicado el 30-12-2016.
(1) GABRIEL TORRES, Sergio (1993). Nulidades en el proceso penal. Buenos Aires: Ad Hoc, p. 28.
520 (2) ídem.
LOS RECURSOS ART. 414
En este CPP se establece taxativamente que para instar el recurso de casación (recurso
extraordinario de admisibilidad restringida), la parte cuenta con diez días para recurrir.
Es decir, una vez notificada la resolución que causa agravio, el Ministerio Público y los
demás sujetos procesales desde el día siguiente tienen diez días para presentar su recurso.
Como señala el artículo 405 CPP, el órgano jurisdiccional que emitió la resolución
impugnada se pronunciará sobre la admisión del recurso y notificará su decisión a todas
las partes, luego de lo cual elevará los actuados al órgano jurisdiccional competente. El
juez que deba conocer la impugnación, aún de oficio, podrá controlar la admisibilidad del
recurso y, en su caso, podrá anular el concesorio.
Con respecto al recurso de apelación contra sentencias el artículo 401 del CPP señala
que: “1. Al concluir la lectura de la sentencia, el juzgador preguntará a quien corresponda
si interpone recurso de apelación. No es necesario que en ese acto fundamente el recurso.
También puede reservarse la decisión de impugnación. 2. Para los acusados no concurren
tes a la audiencia, el plazo empieza a correr desde el día siguiente de la notificación en su
domicilio procesal”.
Asimismo, los recursos interpuestos oralmente contra las resoluciones finales expedidas
en la audiencia se formalizarán por escrito en el plazo de cinco días, lo que es concordante
con el artículo 414 que señala que la parte cuenta con cinco días para interponer el recurso
de apelación contra sentencias.
En el sistema del CdePP el recurso de apelación contra sentencias tenían razón de ser
en el proceso sumario, que se rige por el Decreto Legislativo N° 124, y que en su artículo
7 señala: “la sentencia es apelable en el acto mismo de su lectura o en el término de tres
días”. Una vez recurrida la sentencia y admitido el auto concesorio será elevado a la Sala
Penal Superior para que resuelva el pedido.
Sin embargo, se discutía cuál era el plazo que se contaba para fundamentar el recurso,
pues el citado decreto legislativo no lo establecía, por lo que se modificó el citado CdePP
y se señaló que los criterios establecidos en su artículo 300 serán de aplicación a los recur
sos de apelación interpuestos en el proceso sumario y en todos los demás procedimientos
establecidos por la ley. En esta disposición se señalaba que: “Las partes deberán fundamen
tar en un plazo de diez días el recurso de nulidad. En caso de incumplimiento se decla
rará improcedente el recurso. Esta disposición se extiende a la impugnación de autos, en
cuyo caso el plazo para fundamentarla es de cinco días”.
Sin embargo, debe recordarse que el proceso inmediato implica la afectación del dere
cho de defensa en aras de celeridad sobre la base de la suficiente evidencia, si bien es tole
rable en la primera instancia, la fase recursal debe ser mejor pensada, toda vez que para la
defensa disminuir los plazos para interponer el recurso implica menos tiempo para anali
zar los posibles defectos de la sentencia de grado. En el caso de la Fiscalía, la disminución
de los plazos no lo ayuda en su labor, pues también disminuye su tiempo para recurrir la
absolución del procesado.
522
LOS RECURSOS ART. 414
Los recursos se interponen ante el juez que emitió la resolución recurrida, quien hará
un primer control de admisibilidad para luego remitir el expediente al órgano jurisdiccio
nal superior, quien volverá a hacer un control de admisibilidad y luego deberá resolver la
cuestión de fondo (esto no se aplica en el recurso de reposición, pues el mismo juez que
dictó la resolución resolverá el recurso).
Como hemos visto, el plazo al que hacemos referencia se computará desde el día
siguiente a la notificación de la resolución. Ello es así, toda vez que las resoluciones judi
ciales solo producen efectos en virtud de la notificación hecha con arreglo a lo dispuesto
en la ley, la notificación tiene por objeto poner en conocimiento de los interesados el con
tenido de estas. Las resoluciones deben ser notificadas a los sujetos procesales dentro de
las veinticuatro horas después de ser dictadas.
^ BIBLIOGRAFÍA
ASENCIO MELLADO, José María (2015). “El recurso de casación”. En: PRIORI POSADA, Giovanni
(coordinador). P roceso y C o n s titu c ió n . E l r o l d e l a s a l t a s co rtes y e l d erech o d e im p u g n a c ió n . P o n e n c ia s d e l Q u in to
S e m i n a r io I n t e r n a c i o n a l d e D e re ch o P r o c e s a l: p ro ceso y C o n s titu c ió n . Lima: Palestra Editores; BARRAGÁN, Car
los (2009). D e re c h o P r o c e s a l P e n a l. Tercera edición. Ciudad de México: McGraw-Hill; CERNA BAZÁN,
Daniel Ernesto (2010). “El recurso de reposición”. En: AA. VY. In v e s tig a c ió n p r e p a r a t o r i a y e t a p a in te rm e
d i a . P r o b le m a s d e a p lic a c ió n d e l C ó d ig o P r o c e s a l P e n a l d e 2 0 0 4 . Manual N° 1. Lima: Gaceta Jurídica; CÓR
DOBA, Gabriela E. (2004). “Recurso de queja en el Código Procesal Penal de la Nación”. En: MAIER,
Julio y DÍAZ CANTÓN, Fernando (compiladores). L o s recu rso s en e l p ro ceso p e n a l . Segunda edición actuali
zada. Buenos Aires: Editores del Puerto; GABRIEL TORRES, Sergio. (1993). N u l i d a d e s en e l p ro ce so p e n a l.
Buenos Aires: Ad Hoc; HORVITZ LENNON, María Inés y LÓPEZ MASLE, Julián (2004). D e re c h o P r o
c e s a l P e n a l. Tomo II. Santiago de Chile: Editorial Jurídica de Chile; MIRANDA ESTRAMPES, Manuel
(2005). “El juez de garantía vs. el juez de instrucción en el sistema procesal penal acusatorio”. En: R e v i s t a
P e r u a n a d e C ie n c i a s P e n a le s . N ° 17. Lima: Idemsa; PALACIO, Lino Enrique (1998). L o s recu rso s en e l proceso
p e n a l . Buenos Aires: Abeledo-Perrot; PÉREZ SARMIENTO, Eric Lorenzo (2005). F u n d a m e n t o s d e l s is te m a
a c u s a t o r io d e e n ju ic ia m ie n to p e n a l . Bogotá: Temis; VÁZQUEZ ROSSI, Jorge Eduardo (1995). D e re c h o P r o c e s a l
P e n a l. Santa Fe: Rubinzal-Culzoni Editores.
523
SECCION III
EL RECURSO DE REPOSICIÓN
Concordancias:
CPP: arts. 413, inc, 1, 420 inc. 4, 421 inc. 2; CPC: arts. 362, 363.
I. Introducción
La reposición o también conocida como revocatoria, reconsideración, retractación,
reforma o súplica, constituye un medio impugnatorio intraproceso “potestativo”, que se
configura como un recurso® que permite al sujeto procesal cuestionar el sentido de una
determinada resolución ante el mismo órgano jurisdiccional que la emitió. Se manifiesta
como una fórmula sencilla de impugnación, aunque no menos importante. De esta manera,
al estar frente a un recurso, y como sostiene Armenia Deu, “este es un medio impugna-
torio a través del cual las partes pretenden la modificación o anulación de una resolución
judicial, aún no firme que les perjudica o causa gravamen”®. Su denominación como tal,
entonces, responde a su propia naturaleza, al procurar, reponer -por contrario imperio- la
resolución que se cuestiona. En otras palabras, significa que el mismo órgano jurisdiccional
vuelva a examinar y expida nuevo pronunciamiento como efecto de la “nueva consideración”.
(1) Cfr. Sentencia del Tribunal Constitucional recaída en el Expediente N ° 01243-2008-PHC-TC-Callao, de fecha
1 de setiembre de 2008, fundamento jurídico 2.
(2) ARMENTA DEU, Teresa (2007). Lecciones de Derecho Procesal Penal. 3a edición. Madrid: Marcial Pons, p. 279- 525
ART. 415 EL RECURSO BE REPOSICIÓN
el argumento a fortiori, “quien puede lo más, puede lo menos”. Sirve, además, para cues
tionar el sentido de la orden jurisdiccional, por lo que no constituye propiamente el dere
cho a la instancia plural, sino el derecho al recurso, mediante el cual se configura recién
el derecho propiamente a la pluralidad de instancia. Estamos ante derechos subjetivos
de naturalezas distintas. La primera hace alusión a un derecho fundamental cuyo conte
nido esencial es que el órgano jurisdiccional cuente al menos con dos niveles de conoci
miento; en tanto que la segunda hace alusión a un derecho subjetivo de carácter instru
mental y desarrollo legal mediante el cual el justiciable puede acceder a la manifestación
del referido derecho fundamental. Como señala Nieva Fenoll, resulta necesario acudir a
las circunstancias histórico-sociales de cada territorio y al Derecho Comparado histórico
actual(3). Por lo que en esta línea, vemos que el recurso de reposición penal es de reciente
data, puesto que en el Código de Procedimientos Penales de 1940 este no estaba previsto
como un recurso taxativo, siendo en la práctica donde se impuso que se aplicara supleto
riamente el Texto Unico Ordenado del Código Procesal Civil en atención a los artículos
362 y 363, que regulaban este medio impugnatorio en el proceso civil(4). Ante esta ausen
cia o vacío de previsión legislativa, nuestro nuevo modelo procesal penal -d e tendencia
acusatoria con rasgos adversariales y aún inquisitivos-, lo ha regulado en el artículo 415,
configurándose como un recurso ordinario, no devolutivo, dirigido contra ciertas resolu
ciones jurisdiccionales tasados en la ley adjetiva y mediante el cual el sujeto procesal recu
rre al mismo juez para que reexamine el sentido de su decisión.
(3) NIEVA FENOLL, Jordi (2016). La ciencia jurisdiccional: novedad y tradición. Madrid: Marcial Pons, p. 23.
526 (4) NEYRA FLORES, José Antonio (2015). Tratado de Derecho Procesal Penal. Tomo I. Lima: Idemsa, p. 577.
EL RECURSO DE REPOSICIÓN ART. 415
individuo, puede equivocarse y parece lógico que teniendo la materia judicial la impor
tancia que posee para la paz social, se preocupe el legislador por reducir al mínimo dicha
posibilidad de error”®. Por lo que la falibilidad, como fundamento de carácter subjetivo
de la recusación, se manifiesta en la capacidad natural que tienen los jueces de equivocarse
(vicios o errores inprocedendo o in indicando)-, y aquí es importante remarcar que la catego-
rización de estos dos tipos de errores no está en función de su ubicación normativa, dado
que una disposición adjetiva puede estar en la ley adjetiva, y una disposición procesal en
la ley sustantiva; sino en la injerencia que puedan tener en la tarea del juez.
El principio de economía procesal está vinculado también al valor justicia (ius litiga-
toris), por lo que debe estar por encima de cualquier cuestión de mera formalidad o taxa-
tividad para alcanzar este recurso sui generis, permitiendo al mismo órgano resolver la
impugnación planteada. Como se desprende, este recurso tiene su fundamento en la sim
plicidad del trámite, relacionado esto a la poca o nula trascendencia de las resoluciones
objeto de impugnación mediante reposición. De esta manera, como señala Barragán, en
los casos sencillos de trámites sin trascendencia, se puede confiar más en la ecuanimidad
y buena fe del juzgador y atenerse a él solo para las rectificaciones relativas; así se evitan
las demoras y molestias de otra instancia en todos los casos de procedimiento y hasta por
reclamaciones de decretos fútiles®.
Una cuestión que surge respecto a la utilidad de este medio impugnatorio está rela
cionado a aquellas pretensiones resueltas en audiencias por otros medios, [Link]., cuando
un rechazo de medios probatorios en una audiencia de control de acusación, los mismos
pueden ser propuestos en el juicio oral; o deducir una nulidad ante el quebrantamiento
de un derecho fundamental o bien jurídico de relevancia; empero, como señalamos ante
riormente, el fundamento de la reposición estriba también en la posibilidad de otorgarle
al juzgador la posibilidad de retractarse o “re-poner” las cosas a su lugar, para garantizar
de este modo la vigencia de la garantía del debido proceso.56
(5) NIEVA FENOLL, Jordi (2012). Fundamentos de Derecho Procesal Penal. Buenos Aires: B de F y Edisofer, p. 314.
(6) BARRAGÁN, Carlos (2009). Derecho Procesal Penal. 3a edición. Ciudad de México: Me Graw-Hill, p. 650. 527
ART. 41S EL RECURSO DE REPOSICIÓN
(7) IBERICO CASTAÑEDA, Luis Fernando (2016). La impugnación en el proceso penal. Análisis doctrinario y juris
prudencial. Lima: Instituto Pacífico, p. 190.
(8) Véase: artículo 121 del Código Procesal Civil: “Mediante los decretos se impulsa el desarrollo del proceso, dis
poniendo actos procesales de simple trámite (...)”. De la misma, no se puede concluir que entre ambas exista
una relación de equivalencia, o que la segunda siempre derive o esté en función de la primera. Mientras en la
primera se ordena la continuación del proceso, [Link]., la declaratoria de consentida de una resolución u ordenar
que el expediente sea conducido a despacho para resolver; en la segunda el juez no ordena propiamente la con
tinuación del proceso, sino atender alguna solicitud de las partes, [Link]., escrito de apersonamiento a un letrado
de alguna de las partes, escrito de alguna de las partes para mejor resolver el fondo de la controversia, entre
528 otros.
EL RECURSO DE REPOSICIÓN ART. 415
Por último, la reposición también procede contra decisiones del Tribunal Superior, que
declaran inadmisible el recurso de apelación concedido por el iudex a quo, tal como se des
prende de lo previsto en los artículos 420, inciso 4 y 421, inciso 2, del CPP. La finalidad
que se pretende con este medio impugnatorio, no es, sino que el mismo órgano jurisdic
cional enmiende o remedie la resolución impugnada, es decir, revoque, precise, aumente
o modifique la resolución impugnada.
Este recurso, si bien se resuelve sin trámite alguno, la resolución puede llevarse a cabo
de dos formas, dependiendo si la resolución impugnada ha sido o no dictada en la audien
cia. En el primer supuesto, podremos estar ante una resolución estimatoria o desestimato-
ria. Estaremos ante una resolución estimatoria cuando el vicio o error es evidente, en tanto
que estaremos ante una resolución desestimatoria (rechazo in limine) cuando el recurso
carezca manifiestamente de los requisitos de admisibilidad; en este primer escenario, como
se nota, la resolución a impugnar (decretos y autos interlocutorios) se fundamentan oral
mente, sin generar efecto suspensivo. En tanto que en el segundo supuesto -cuando la
decisión a impugnar no ha sido dictada en una audiencia-, el recurso se interpondrá por
escrito dentro del plazo de dos días, con la debida observancia de las formalidades previs
tas en el artículo 405 del CPP, siendo posible que el juez corra traslado por dos días a la
otra parte, luego de lo cual podrá resolver independientemente de la contestación. La cele
ridad de este recurso se observa, además, en su inmediata resolución, con mayor razón si
es que estamos ante resoluciones emitidas en audiencia, por lo que la misma se resolverá
no solo en el mismo acto, sino que no será necesario suspender la audiencia para hacerlo.
Sobre el plazo de impugnación, la interposición de este recurso -contra los decretos- es
de dos días, contabilizados a partir del día siguiente de su notificación, en tanto que, con
tra las resoluciones emitidas en audiencia, la reposición deberá ser interpuesta inmediata
mente y antes que concluya la misma.
^ BIBLIOGRAFÍA
A R M EN T A D EU , Teresa (2007). Lecciones de Derecho Procesal Penal. Tercera edición. Madrid: Marcial Pons;
BA RRA G Á N , Carlos (2009). Derecho Procesal Penal. Tercera edición. Ciudad de México: Me Graw-Hill; IB E
RICO CA STA Ñ ED A , Luis Fernando (2016). L a impugnación en elproceso penal. Análisis doctrinario y jurispru
dencial. Lima: Instituto Pacífico; N E Y R A FLO RES, José Antonio (2015). Tratado de Derecho Procesal Penal.
Tomo I. Lima: Idemsa; N IEV A FEN O LL, Jordi (2012). Fundamentos de Derecho Procesal Penal. Buenos Aires:
B de F y Edisofer; N IEV A FEN O LL, Jordi (2016). L a ciencia jurisdiccional: novedad y tradición. Madrid: M ar
cial Pons; SA N M A R T ÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales.
(9) SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales, p. 672.
(10) Véase: sentencia del Tribunal Constitucional recaída en el Expediente N ° 5194-2005-PA-TC-Lima, de fecha
14 de marzo de 2007, fundamento jurídico 5.
(11) Véase: Resolución N ° 1 recaída en el Expediente N ° 000189-2016-33-5002-JR-PE-04, de fecha 25 de agosto
de 2020, emitido por la Primera Sala Penal de Apelaciones Nacional Permanente Especializada en Delitos de
530 Corrupción de Funcionarios, fundamento jurídico 6.
SECCION 1C
EL RECURSO D E A P E L A C IÓ N
T ÍT U L O I
P R EC EPTO S G EN ERA LES
Concordancias:
C P P : arts. I ines. 2 y 4, 9, 2 7 inc. 1, 2 8 inc. 5 lit. b, 3 7 , 4 8 inc. 2 , 4 9 , 9 5 inc. 2 , 1 0 3 , 1 5 4 inc. 3 , 2 0 4 ines. 1 y 2 ,
2 4 6 , 2 5 1 inc. 2 , 2 6 7 , 2 7 4 inc. 3, 2 7 8 , 2 7 9 inc. 3, 2 8 0 , 2 8 4 , 2 9 6 inc. 4 , 3 1 1 inc. 4 , 3 0 9 , 3 1 5 inc. 2 , 3 1 9 lit. c, 3 4 7
inc. 3 , 3 5 2 inc. 3 , 4 0 1 , 4 1 3 inc. 2 , 4 1 4 lit. b, 4 1 7 a l 4 2 6 , 4 2 8 inc. 1 lit.d , 4 5 0 ines. 2 y 7, 4 5 4 ines. 3 y 4 , 4 5 7 inc.
4 , 4 6 6 inc. 1, 4 7 7 inc. 4 , 4 7 8 inc. 4, 4 8 0 inc. 1, 4 8 0 inc. 2 lit. d, 4 8 0 inc. 3 lit c., 4 8 2 inc. 3 , 4 8 3 inc. 3 , 4 8 6 , 4 9 1
inc. 6, 4 9 3 inc. 3, 5 2 1 inc. 5 , 5 3 2 inc. 2 , 5 3 7 inc. 3, 5 5 7 inc. 7; C P C : arts. 3 6 4 a l 3 8 3 .
El derecho al recurso es una obligación que el Estado debe de cumplir con sus ciu
dadanos, esto se logra con el recurso de apelación.
Esto es así toda vez que el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, a
través de la Observación General N° 32, del 23 de agosto de 2007, señaló que el párrafo
5 del artículo 14 del Pacto dispone que toda persona declarada culpable de un delito ten
drá derecho a que el fallo condenatorio y la pena que se le haya impuesto sean sometidos
a un Tribunal Superior, conforme a lo prescrito por la ley. La garantía no se limita a los
delitos más graves.
531
ART. 416 EL RECURSO DE APELACION
En el caso Herrera Ulloa vs. Costa Rica, de 2 de julio de 2004, la Corte Interame-
ricana de Derechos Humanos indicó que el derecho de recurrir permite que una senten
cia adversa pueda ser revisada por un juez o tribunal distinto y de superior jerarquía orgá
nica. El recurso que contempla el artículo 8.2.h. de la Convención debe ser un recurso
ordinario eficaz mediante el cual un juez o Tribunal Superior procure la corrección de
decisiones jurisdiccionales contrarias al Derecho, que garantice un examen integral de la
decisión recurrida. Este criterio se repitió en el caso Barreto Leiva vs. Venezuela, de 17 de
noviembre de 2009.
(1) CLARIÁ OLMEDO, Jorge A. (1966). Tratado de Derecho Procesal Penal. Tomo V. Buenos Aires: Abeledo-
Perrot, p. 442.
(2) JAUCHEN, Eduardo (2012). Tratado de Derecho Procesal Penal. Tomo III. Santa Fe: Rubinzal-Culzoni, pp. 596-
626.
532 (3) NIEVA FENOLL, Jordi (2012). Fundamentos de Derecho Procesal Penal. Madrid: Edisofer, p. 319- '
PRECEPTOS GENERALES ART. 416
El hecho de impugnar una resolución que la ley no establece como recurrible es una
causa de improcedencia. El artículo 416 del Código Procesal Penal (en adelante, CPP) da
cuenta de cuáles son las resoluciones(4) apelables:
• Las sentencias, que son las resoluciones finales, dictadas luego del juicio oral, es
decir, aquellas que decidirán, sobre la base de la valoración probatoria, si la per
sona sometida al proceso es culpable o mantiene su presunción de inocencia.
• Los autos de sobreseimiento (son resoluciones que ponen fin al proceso en la etapa
intermedia) y los que resuelvan cuestiones previas (falta de requisitos de proce-
dibilidad que deben de cumplirse para accionar), cuestiones prejudiciales (cues
tiones que deben resolverse en otra vía antes de seguir la vía penal) y excepciones
(prescripción, cosa juzgada, improcedencia de acción, etc.), o que declaren extin
guida la acción penal (por ejemplo, la muerte del imputado) o pongan fin al pro
cedimiento o la instancia.
• Los autos que revoquen la condena condicional, la reserva del fallo condenatorio
o la conversión de la pena. Son resoluciones que tienen que ver con la perdida de
la libertad de quien, siendo condenado, se le había suspendido la ejecución de la
pena privativa de libertad, pero al vulnerar las reglas de conducta que se le han
fijado, se le revoca.
• Los autos que se pronuncien sobre la constitución de las partes y sobre aplicación
de medidas coercitivas o de cesación de la prisión preventiva. La primera tiene
que ver con las resoluciones que constituyen al actor civil, tercero civil, quere
llante particular, la persona jurídica, mas no las que constituyen al imputado.
Asimismo, se apelan aquellas resoluciones que tienen que ver con las medidas de
coerción personal y real.
Este último acápite es una cláusula abierta para así proteger el derecho al recurso, pues
en su segunda parte establece que es apelable aquel auto que causa un gravamen irrepara
ble. Esta norma sirvió de base para admitir el recurso contra la resolución que aprueba el
acuerdo de terminación anticipada. Así, el Acuerdo Plenario N ° 05-2009/CJ-116, funda
mento jurídico 16, señaló que:
“El artículo 468.7 CPP prescribe que la sentencia anticipada, aprobatoria del acuerdo,
puede ser apelada por los demás sujetos procesales -se entiende fuera de fiscal y del
imputado, en tanto en cuanto, respecto de estos últimos, la sentencia anticipada res
pete los límites del acuerdo-. Esta norma no se ha pronunciado acerca de la posibilidad
de apelación u otro recurso contra el auto que desaprueba el acuerdo. Sin embargo,
es de tener en consideración la regla general establecida por el artículo 416.1 CPP,
(4) “Artículo 123, inciso 1, del CPP. Las resoluciones judiciales, según su objeto son decretos, autos y sentencias.
Salvo los decretos, deben contener la exposición de los hechos debatidos, el análisis de la prueba actuada, la
determinación de la ley aplicable y lo que se decide, de modo claro y expreso”. 533
ART. 416 EL RECURSO DE APELACIÓN
que determina como objeto impugnable en apelación los autos que ponga fin al pro
cedimiento o a la instancia -literal b)- o, en su caso, los que causen gravamen irre
parable -literal ej
ido cabe duda de la pertinencia de la aplicación de la regla general del artículo 416.1,
literales b) y e), del CPP, pues la desaprobación del acuerdo tiene como efecto la cul
minación del proceso de terminación anticipada y, además, causa un gravamen irre
parable porque cancela la vía consensuada y evita la aplicación del beneficio premial.
Entender que no es así, por lo demás, vulneraría el derecho a la tutela jurisdiccio
nal en la medida que uno de los elementos que integra su contenido constitucional
mente protegido es el acceso a los recursos legalmente previstos, así como infringiría
el debido proceso en el ámbito del derecho al recurso -pluralidad de la instancia-
respecto de las decisiones que causan estado”.
En sentido contrario, los demás supuestos no tienen esta amplitud, pues como señaló
la Casación N ° 53-2010-Piura, fundamento jurídico décimo tercero:
“(...) en cuanto a la pretendida regulación del recurso de apelación contra las resolu
ciones dictadas en audiencia, sobre todo cuando la decisión cause gravamen irrepa
rable, cabe indicar que el artículo cuatrocientos dieciséis del Código Procesal Penal,
debe ser interpretado en todos los casos en sentido estricto, en efecto, dicho disposi
tivo legal establece las causales de procedencia y las resoluciones que son recurribles
vía el recurso de apelación, por lo que cualquier interpretación amplia y extensiva de
la acotada norma, por un lado, desnaturalizaría la incoación de dicho recurso y, por
otro lado, crearía un desorden recursal que importaría una obstrucción al desarrollo
normal del proceso penal; que, en el caso concreto, resulta adecuada la decisión de la
Sala de Apelaciones de haber declarado nulo el concesorio de apelación y la apelación
propiamente dicha, interpuesta por el fiscal superior contra la decisión del juez de
investigación preparatoria de declarar infundado su pedido de oposición a las obser
vaciones efectuadas por la defensa del acusado (...) en la audiencia de control de acu
sación, pues dicha resolución no resulta recurrible a través del recurso interpuesto
[sino solo] el recurso de reposición”.
Como vemos son apelables autos y sentencias emitidas en primera instancia. Sin
embargo, no se apela cualquier auto, sino aquellos que para ser emitidos han tenido que
pasar por un previo debate (lo que llaman autos interlocutorios), además estas resolucio
nes deben de afectar algún derecho.
El segundo inciso tiene que ver con las reglas de apersonamiento cuando la sala penal
superior tenga su sede en un lugar distinto del juzgado, en ese caso el recurrente deberá
fijar domicilio procesal en la sede de la corte dentro del quinto día de notificado el conce
sorio del recurso de apelación. En caso contrario, se le tendrá por notificado en la misma
fecha de la expedición de las resoluciones dictadas por la sala penal superior.
^5 BIBLIOGRAFÍA
C LA R IÁ O LM ED O , Jorge A. (1966). Tratado de Derecho Procesal Penal. Tomo V. Buenos Aires: Abeledo
-Perrot; JA U C H E N , Eduardo (2012). Tratado de Derecho Procesal Penal. Tomo III. Santa Fe: Rubinzal-Cul-
zoni; NIEVA FEN O LL, Jordi (2012). Fundamentos de Derecho Procesal Penal. Madrid: Edisofer.
PRECEPTOS GENERALES ART, 416
É l JU R ISPR U D EN C IA
A l respecto, cabe precisar que el recurso de apelación es “(...) un recurso impugnatorio por el cual, quien se considere
perjudicado por una resolución judicial o el Ministerio Público, puede acudir ante el órgano superior inmediato, a
fin de que se vuelva a analizar lo actuado y se dicte otro fallo, lo cual supone una nueva valoración de las pruebas’’
-{C U B A S VILLANUEVA, Víctor. El Proceso Penal. Teoría y jurisprudencia constitucional. Lima: Palestra Edito
res, 2006, pp. 4 8 8 -4 8 9 }-, configurándose, así como el medio impugnatorio por excelencia en el sistema procesal penal
peruano, regalado en la sección IV del Libro Cuarto del Código Adjetivo, advirtiéndose que su normatividad delimita
su grado de actuación en estricto cumplimiento de las formalidades exigidas. Así, se tiene que en el nuevo modelo pro
cesal penal es viable el ofrecimiento de pruebas en segunda instancia (apelación), las cuales serán admitidas conforme a
lo establecido en el segundo inciso del artículo 422 del citado Código, desarrollándose la respectiva audiencia, conforme
a lo previsto en el artículo 424 del Código Procesal Penal. Cas. N ° 636-2014-Arequipa, considerando 2.4.2.
535
Artículo 417o- Competencia
1o Contra las decisiones emitidas por eljuez de la investigación preparatoria, así como
contra las expedidas por eljuzgado penal, unipersonal o colegiado, conoce el recurso
la S ala Penal Superior.
2. Contra las sentencias emitidas por eljuzgado de paz letrado, conoce del recurso el
juzgado p en al unipersonal.
Concordancias:
CPP: arts. 27 inc. 1, 28 inc. 5 lit. b, 416, 419, 420; LOPJ: arts. 34 inc, 1, 4 l inc. 1.
El artículo 16 del CPP señala que “la potestad jurisdiccional del Estado en mate
ria penal se ejerce por: 1. La Sala Penal de la Corte Suprema. 2. Las salas penales de las
Cortes Superiores. 3. Los juzgados penales, constituidos en órganos colegiados o uni
personales, según la competencia que le asigna la ley. 4. Los juzgados de la investigación
(1) Doig Díaz señala que la razón de esto es que el control de los requisitos procesales es un tema de orden público
de carácter imperativo. DOIG DÍAZ, Yolanda (2004). “El sistema de recursos en el proceso penal peruano:
hacia la generalización de la doble instancia y la instauración de la casación”. En: Anuario de Derecho Penal; la
536 reforma delproceso penal peruano. Lima, p. 552.
PRECEPTOS GENERALES ART. 417
Preparatoria. 5. Los juzgados de paz letrados, con las excepciones previstas por la ley para
los juzgados de paz”.
Sobre la base del efecto devolutivo el artículo en comentario establece que contra las
decisiones emitidas por el juez de la investigación preparatoria, así como contra las expe
didas por el juzgado penal, unipersonal o colegiado, conoce el recurso la sala penal supe
rior, que es la sala de apelaciones, conformada por tres miembros, todos jueces superiores®.
Entonces, serán materia de recurso las resoluciones emitidas por el juez de investi
gación preparatoria como son los autos (por ejemplo, las que se pronuncian por excep
ciones, medios técnicos de defensa, control de plazos, sobreseimiento, prisión preventiva,
comparecencia, etc.)2(3) y las resoluciones que deniegan la admisión del recurso de apela
ción de aquellos autos.
Asimismo, será de conocimiento de las salas superiores las sentencias expedidas por
el juzgado penal, unipersonal o colegiado; en el primer caso, el juez unipersonal cono
cer de los delitos que tengan señalados en la ley, en su extremo mínimo, una pena priva
tiva de libertad menor o igual a los seis años. También resuelven incidentes sobre benefi
cios penitenciarios.
Los juzgados penales colegiados se encuentran integrados por tres jueces, conocen
el juzgamiento de los delitos que tengan señalados en la ley, en su extremo mínimo, una
pena privativa de libertad mayor de seis años. Asimismo, resolverán las solicitudes sobre
refundición o acumulación de penas.
La otra regla de este artículo es que, contra las sentencias emitidas por el juzgado de
paz letrado, conoce del recurso el juzgado penal unipersonal.
En el CPP se encuentra regulado en los artículos 482 a 487, siendo el trámite que
la persona ofendida por una falta puede denunciar su comisión ante la Policía o dirigirse
directamente al juez comunicando el hecho, constituyéndose en querellante particular.
(2) Asimismo, tiene competencia para dirimir las contiendas de competencia de los jueces de la investigación
preparatoria y los jueces penales —colegiados o unipersonales- del mismo o distinto distrito judicial, corres
pondiendo conocer y decidir, en este último caso, a la Sala Penal del distrito judicial al que pertenezca el juez
que previno; resolver los incidentes que se promuevan en su instancia; dictar, a pedido del fiscal Superior, las
medidas limitativas de derechos a que hubiere lugar; designar al juez menos antiguo de la Sala para que actúe
como juez de la investigación preparatoria en los casos previstos por la ley, y realizar el juzgamiento en dichos
casos; resolver la recusación planteada contra sus magistrados.
(3) “Artículo 29-- Competencia de los Juzgados de la investigación preparatoria. Compete a los juzga
dos de la investigación preparatoria: 1. Conocer las cuestiones derivadas de la constitución de las partes
durante la Investigación Preparatoria. 2. Imponer, modificar o hacer cesar las medidas limitativas de derechos
durante la Investigación Preparatoria. 3- Realizar el procedimiento para la actuación de prueba anticipada.
4. Conducir la etapa intermedia y la ejecución de la sentencia. 5. Ejercer los actos de control que estipula este
Código. 6. Ordenar, en caso de delito con resultado de muerte, si no se hubiera inscrito la defunción, y siempre
que se hubiera identificado el cadáver, la correspondiente inscripción en el Registro Nacional de Identificación
y Estado Civil. 7. Conocer de los demás casos que este Código y las leyes determinen”. 537
ART. 417 EL RECURSO DE APELACIÓN
Luego se cita a juicio, el auto de citación a juicio puede acordar la celebración inmediata
de la audiencia, apenas recibido el informe policial, siempre que estén presentes el impu
tado y el agraviado, así como si lo están los demás órganos de prueba pertinentes a la causa
o, por el contrario, no ha de resultar imprescindible su convocatoria. También podrá cele
brarse inmediatamente el juicio si el imputado ha reconocido haber cometido la falta que
se le atribuye.
Este juez resolverá en el plazo improrrogable de diez días, por el solo mérito de lo
actuado, si es que el recurrente no exprese la necesidad de una concreta actuación proba
toria, en cuyo caso se procederá conforme a las reglas comunes, en cuanto se adecúen a
su brevedad y simpleza. Los abogados defensores presentarán por escrito los alegatos que
estimen, sin perjuicio del informe oral que puedan realizar en la vista de la causa, la que
se designará dentro de los veinte días de recibos los autos.
Contra la sentencia del juez penal no procede recurso alguno. Su ejecución corres
ponderá al juez que dictó la sentencia de primera instancia.
^ BIBLIOGRAFÍA
D O IG D ÍA Z , Yolanda (2004). “El sistema de recursos en el proceso penal peruano: hacia la generaliza
ción de la doble instancia y la instauración de la casación”. En: Anuario de Derecho Penal: la reforma del pro
ceso penal peruano. Lima.
538
ÁrtícMlfl' 418o- Efectos
1. El recurso de apelación tendrá efecto suspensivo contra las sentencias y los autos de
sobreseimiento, así como los demás ándeos que pongan fin a la Ínstamela.
2. S i se trata de una sentencia condenatoria que imponga pen a privativa de liber
tad efectiva, este extremo se ejecutará provisionalm ente. En todo caso, el tribun al
superior en cualquier estado del procedimiento recursal decidirá m ediante auto
inim pugnable, atendiendo a las circunstancias del caso, si la ejecución provisional
de la sentencia debe suspenderse.
Concordancias:
CPP: art. 416; LOPJ: art. 4 l inc. 1.
(1) NEYRA FLORES, José Antonio (2015). Tratado de Derecho Procesal Penal. Ia edición. Tomo I. Lima: Idemsa,
p. 572. 539
ART. 418 EL RECURSO DE APELACIÓN
y que en caso de resoluciones que dispongan la libertad del imputado no podrán tener
efecto suspensivo®.
2. Por otro lado, si la sentencia de primera instancia impone pena privativa de la liber
tad de carácter efectiva, que no es la decisión definitiva, la idea central es que este extremo
debe ejecutarse provisionalmente, no debiendo ser impedida su ejecución, como regla, por
un recurso ordinario de apelación, que más que ser una pena privativa de la libertad efec
tiva sería más bien uña suerte de prisión preventiva especial que surgirá o nacerá en etapa
impugnativa o del procedimiento recursal, por lo que, en términos de teoría general del
proceso, sería como una medida cautelar o coercitiva que es consecuencia de la sentencia
condenatoria dictada por el órgano judicial ad quo, ejecución provisional que se encon
trará a resultas de lo que se resuelve en sede de segunda instancia.
La idea central de esta novedosa institución procesal, como derivado de poderse garan
tizar el estatus de la presunción de inocencia de todo imputado así haya recibido una senten
cia condenatoria, no teniendo el carácter de firme por encontrarse impugnada, es el hecho
de que, a pesar de que el órgano judicial ad quo (juez penal unipersonal o colegiado) haya23
decidido imponer una pena privativa de la libertad efectiva, esta decisión judicial podrá
no ejecutarse en forma inmediata por encontrarse suspendida, a resultas de lo que vaya a
decidir el órgano judicial ad quem (Sala Penal Superior o de Apelaciones) en la audiencia
de apelación de sentenciará
(4) Con fecha 27 de agosto de 2013 salió publicado en la página web del diario Perú 21 la siguiente nota periodís
tica: “Miguel Chehade fue condenado a tres años de cárcel efectiva. Hermano del congresista oficialista Omar
Chehade fue sentenciado por el delito de cohecho activo en el caso Caso Andahuasi. El fallo no se ejecutará
hasta que se confirme en una instancia superior. Miguel Chehade se salvó, por ahora, de ir a la cárcel gracias a
una interpretación que hizo la jueza del nuevo Código Procesal Penal. Miguel Chehade, hermano del legislador
Omar Chehade, fue condenado a tres años de prisión efectiva por el Tercer Juzgado Penal Unipersonal de Lima,
que preside la magistrada Nayko Techy Coronado Salazar. Sin embargo, la sentencia no se ejecutará hasta que
se confirme en una instancia superior, ya que el procesado presentó recurso de apelación. Deberá pagar 60
mil soles de reparación civil. El Poder Judicial halló responsable a Chehade Moya del delito de cohecho activo
genérico en agravio del Estado por su participación en la reunión en el restaurante ‘Las Brujas de Cachiche’,
realizada el 6 de octubre del 2011, donde presionó a un grupo de generales de la Policía Nacional para que
desalojen a los actuales administradores de la azucarera Andahuasi. En la famosa cita estuvieron presentes los
generales Abel Gamarra, Guillermo Arteta y Raúl Salazar, además del entonces vicepresidente de la República
Ornar Chehade, quien se vio obligado a renunciar por este escándalo. La jueza tomó en consideración la visita
que efectuó Chehade a la sede policial de El Potao, donde iba a entregar a Arteta una resolución judicial que
autorizaba la intervención policial para entregar la administración de la azucarera al Grupo Wong. El fiscal
Hamilton Castro, quien había pedido una pena de cinco años de cárcel para Chehade, explicó que el Minis
terio Público se reserva el derecho de apelar, pues primero analizarán los alcances de la sentencia. Además,
precisó que Coronado Salazar no tiene competencia para condenar al legislador de Gana Perú”. Recuperado
de: < [Link]
ad=30seg>. Así también, vinculado al mismo caso, con fecha 18 de noviembre de 2013 salió publicado en la
página web del diario Perú 21 la siguiente nota periodística: “Poder Judicial ordena la captura y reclusión de
Miguel Chehade. Tribunal eleva condena a hermano de congresista Omar Chehade y le imponen cuatro años
de prisión efectiva y S/ 60 mil de reparación por caso Andahuasi. Miguel Chehade no acudió a la lectura de
su sentencia. El Poder Judicial ordenó hoy la captura e internamiento en un penal de Miguel Chehade Moya,
hermano del congresista humalista Omar Chehade, al subirle la condenada de tres a cuatro años de prisión
efectiva por presionar a altos mandos de la Policía Nacional para que ejecuten una acción de desalojo de la
azucarera Andahuasi a favor del grupo Wong. El tribunal de la Sala Penal de Apelaciones de Corte Superior
de Lima anuló la condena inicial de tres años prisión preventiva a Chehade y ordenó que pague una reparación
civil de S/ 60 mil. Miguel Chehade fue sentenciado por los delitos de corrupción de funcionarios y cohecho
activo genérico en agravio al Estado, a raíz de la polémica cita promovida por su hermano Omar, en ese
momento vicepresidente del país, en el restaurante ‘Brujas del Cachiche’, en el que participaron los generales
Guillermo Arteta, Raúl Salazar y Abel Gamarra, los dos últimos ya en retiro. Según la sentencia, el hermano
del congresista oficialista trató de presionar a Arteta -quien denunció el hecho- para que ordene el desalojo
de trabajadores de la Cooperativa Andahuasi, ofreció bombas lacrimógenas a los agentes, el traslado de la
caballería e incluso el ascenso de oficiales que participaran en esta acción. El procesado no asistió a la lectura
de la sentencia, pero su abogado indicó que se acatará la decisión del Poder Judicial”. Recuperado de: < https://
[Link]/politica/judicial-ordena-captura-reclusion-miguel-chehade-133086-noticia/?tmp_ad=30seg>.
ART. 418 EL RECURSO DE APELACIÓN
Por tanto, en clave de diferencias, una sentencia condenatoria con pena privativa de la
libertad de carácter efectiva, que es una decisión de madurez valorativa en lo que se refiere
a la responsabilidad penal, que según se entiende debe encontrarse en el grado del cono
cimiento de la certeza para el órgano judicial ad quo que lo ha dictado, puede ser suspen
dida en su ejecución provisional sea en primera o en segunda instancia, en tanto, un auto
de prisión preventiva, que para su imposición no requiere el grado de conocimiento de la
certeza, sino el de un alto grado de probabilidad, pero que no implica para nada condena,
no se puede suspender su ejecución ni en primera ni en segunda instancia.
^ BIBLIOGRAFÍA
N E Y R A FLO RES, José Antonio (2015). Tratado de Derecho Procesal Penal. Ia edición. Tomo I. Lima: Idemsa;
RED A CCIÓ N PERÚ 21 (27 de agosto de 2013). Miguel Chehade fue condenado a tres años de cárcel efec
tiva. Perú 21. Recuperado de: < [Link]
tiva-121756-noticia/?tm p_ad=30seg> ; RED A CCIÓ N PERÚ 21 (18 de noviembre de 2013). Poder Ju d i
cial ordena la captura y reclusión de Miguel Chehade. Perú 21. Recuperado de: < [Link]
judicial-ordena-captura-reclusion-miguel-chehade-133086-noticia/?tmp_ad=30seg> .
S JURISPRUDENCIA
L a sentencia de apelación debe absolver, cuando menos, el contenido esencial de la disconformidad que el recurrente
plantea en su recurso. Si se trata de la evaluación de sentencias de primera instancia, deberá delimitar el ámbito de
congruencia recursal y expresar, copulativa o disyuntivamente, pronunciamiento respecto a los siguientes extremos: i) si
la impugnación versa por la responsabilidadpenal, deberá ratificar los criterios por los que se afirma que lesionó el bien
jurídico y la suficiencia probatoria del juicio de tipicidad realizado por el A quo; ii) si la impugnación es por la pena,
efectuará el control de la determinación judicial de la pena realizada en primera instancia, sea en los niveles cuanti
tativo y cualitativo; y iii) si la impugnación se enfoca en la reparación civil, deberá precisar las razones concretas por
las que confirma, revoca o reforma la decisión de primera instancia para afirmar la responsabilidad extracontractual
así como la entidad o forma de ejecución del monto fijado en el juzgado especializado. C as.N 0 208-2018-Amazo-
nas, considerando 13.
542
Artícelo 419.= Facultades de la sala pernal superior
1„ La apelación atribuye a la sala penal superior, dentro de los límites de la pretensión
im pugnaíoria, examinar la resolución recurrida tanto en la declaración de hechos
cuanto en la aplicación del derecho.
2. E l examen de la sala p en al superior tiene como propósito que la resolución impug
n ad a sea an u lad a o revocada, total oparcialm ente. En este último caso, tratándose
de sentencias absolutorias podrá dictar sentencia condenatoria.
3. B astan dos votos conformes p ara absolver el grado.
Concordancias:
CPP: arts. 416, 411
I. Nociones generales
Conforme a la estructura del proceso penal común, el procedimiento recursal, por
medio del recurso ordinario de apelación, es llevado a cabo y resuelto por la Sala Penal Supe
rior de Apelaciones, instancia judicial que dentro de los límites establecidos en la pretensión
impugnaíoria, conforme al apotegma jurídico del tantum apellatum quantum devolutum,
le permite realizar un examen de la resolución cuestionada tanto desde el punto de vista
fáctico y jurídico, examen que en ese sentido no tiene un carácter limitado y restringido.
543
ART. 419 EL RECURSO DE APELACION
Además, se sostiene que cualquiera que sea el sentido de la sentencia de primera ins
tancia, esta debe ser consecuencia de un juzgamiento público, oral, con inmediación de
las pruebas, contradictorio, concentrado y con todas las garantías, lo que se manifesta
ría en la necesidad de que sea el juez que presenció el juicio quien decida sobre la absolu
ción o la condena.
Sin perjuicio de lo manifestado, debe hacerse hincapié en que una de las noveda
des que introduce nuestro Código Procesal Penal (en adelante, CPP) por medio de sus
artículos 419, inciso 2, y 425, inciso 3, literal b), a través del proceso penal común, es la
institución procesal de la condena del absuelto, el mismo que permite poder revocar una
sentencia absolutoria de primera instancia, para que, en sede de segunda instancia, pueda
ser reformada por una sentencia condenatoria. Como se entiende el imputado recién es
condenado en sede de segunda instancia, es decir, por decisión definitiva de la Sala Penal
Superior (también conocida como la Sala Penal de Apelaciones), previa audiencia o juzga
miento de segunda instancia.
acotada norma adjetiva. Esta opción normativa no resultaba coherente desde la perspec
tiva del principio de igualdad procesal, ya que si se le permitía al condenado acceder a un
medio impugnatoria capaz de dotar al órgano de revisión de la capacidad de revocación
de la condena y por ende lograr una absolución”(1).
Sin dejar de ser menos importante, cabe destacar que, el 13 de abril de 2011, la Comi
sión Interamericana de Derechos Humanos ha sometido a jurisdicción de la Corte Inte-
ramericana de Derechos Humanos el caso N ° 11.618 respecto de la República de Argen
tina, el mismo que se encuentra relacionado con el procesamiento y condena penal de
Oscar Alberto Mohamed por el delito de homicidio culposo. Dentro del iter procesal se
señala que esta persona fue absuelta en primera instancia, pero que luego fue condenada
en segunda instancia al resolverse el recurso ordinario de apelación, en donde al ser esta
persona recién condenada en esa instancia, también tendría el derecho fundamental a la
revisión amplia y completa de su fallo condenatorio.
Si bien se podría decir que de igual forma ocurriría con el Ministerio Público en el
caso de que la sentencia sea condenatoria en la primera instancia y luego en la segunda
instancia sea revocada y se expida una sentencia absolutoria, quedándose desde luego el
Ministerio Público sin chances de poder apelar dicha sentencia; sin embargo, esta situación
se justifica porque así como está construido todo el sistema procesal penal, no es lo mismo
absolver que condenar en segunda instancia, ya que las exigencias desde el punto de vista
probatorio, son mayores y más rigurosas para la segunda que para el primero de ellos, por
lo que, al revocarse la sentencia condenatoria y expedirse en segunda instancia una absolu
toria, no sería una situación tan compleja y complicada como la anteriormente descrita, ya
(1) IBERICO CASTAÑEDA, Luis Fernando. La apelación y condena del absuelto. Centro de Estudios de Derecho
Penal Económico y de la Empresa - Cedpe. Esta investigación ha sido parte del Foro del VI Pleno Jurisdiccional
de las Salas Penales de la Corte Suprema de la República del Perú, la misma que puede ser ubicada en el
siguiente enlace: < [Link] [Link]?f=15& t=33> . 545
ART. 419 EL RECURSO DE APELACIÓN
que por la naturaleza de las cosas los presupuestos o requisitos para expedir una sentencia
absolutoria no tienen la rigidez que sí se requiere para expedir una condenatoria, incluso
bastando para ello la duda sobre la responsabilidad penal del Imputado para absolver®.
Por otro lado, dentro de esa misma lógica, se puede citar el artículo 8, inciso 2, lite
ral h), de la Convención Americana de Derechos Humanos, al describirse que: “Toda
persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se
establezca legalmente su culpabilidad. Durante el proceso, toda persona tiene derecho, en
plena igualdad, a las siguientes garantías mínimas: “(...) h) derecho de recurrir del fallo
ante juez o tribunal superior”.
(2) VARGAS YSLA, Roger Renato (2012). “La condena del absuelto en el CPP y sus implicancias en el
ordenamiento jurídico: Tutela judicial efectiva vs. doble instancia (‘un pequeño gran sacrificio’)”. En: Gaceta
Penal & Procesal Penal. Tomo 35. Lima: Gaceta Jurídica, p. 284.
(3) DOIG DÍAZ, Yolanda (2005). “El recurso de apelación contra sentencias”. En: El nuevo proceso penal. Estudios
546 fundamentales. Lima: Palestra Editores, p. 545.
PRECEPTOS GENERALES ART. 419
Esto quiere decir que una sentencia absolutoria puede ser impugnada por el Minis
terio Público, sin perjuicio de que tal decisión no podrá ser revocada en segunda instan
cia. En palabras simples: el absuelto en primera instancia no podrá ser condenando en
segunda instancia, porque ante el ad quem se carece del principio de inmediación y por no
existir actividad probatoria, que sí busca tener y realizar, en la alguna medida, el CPP. Sin
embargo, en un sentido contrario, el Código de Procedimientos Penales sí permitía que
un condenado en primera instancia pueda ser declarado absuelto en segunda instancia.
Debe dejarse en claro que si bien la estructura del CPP permite que se pueda llevar
a cabo actividad probatoria (ofrecer, admitir, actuar y valorar) en sede de segunda instan
cia, producto del recurso de apelación de la sentencia, esta actividad será limitada ya que
el artículo 422 del nuevo estatuto procesal solo permite que se puedan admitir, en tanto
hayan sido ofrecidas para permitir su actuación, los siguientes medios probatorios:
b) Los propuestos que fueron indebidamente denegados, siempre que se hubiere for
mulado, en su momento, la oportuna reserva.
c) Los admitidos que no fueron practicados por causas no imputados a quien haya
ofrecido la prueba.
A esto se debe agregar que el CPP permite que aquellos testigos, incluyendo a los
agraviados, que ya han declarado en el juicio de primera instancia, puedan ser propuestos
en sede de segunda instancia para permitir su examen y contraexamen, obviamente a fin
de poder garantizarse el principio de inmediación en la actuación de la prueba. Nuestra
Corte Suprema, por medio de la Sentencia Casatoria N ° 854-2015-Ica del 23 de noviem
bre de 2016, ha establecido criterios para la admisión en apelación de prueba testimonial
ya rendida en primera instancia, señalándose que las notas que autorizan en sede de ape
lación la admisión de prueba testimonial ya rendida en el juicio de primera instancia, son
i) la presencia de un defecto grave de práctica o valoración de la prueba personal en primera
instancia; y ii) que la información brindada por el testigo pueda variar la decisión del a quo.
A esto se debe adicionar que el CPP sí permite condenar, en sede de segunda instan
cia, al imputado absuelto en sede de primera instancia, al regularlo de la siguiente manera:
“Artículo 425.- Sentencia de segunda instancia (...) 3. La sentencia de segunda instan
cia, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 409, puede: (...) b) Dentro de los límites
del recurso, confirmar o revocar la sentencia apelada. Si la sentencia de primera instancia
es absolutoria puede dictar sentencia condenatoria imponiendo las sanciones y reparación
civil a que hubiere lugar o referir la absolución a una causa diversa a la denunciada por el
juez. Si la sentencia de primera instancia es condenatoria puede dictar sentencia absolutoria
o dar al hecho, en caso haya sido propuesto por la acusación fiscal y el recurso correspon
diente, una denominación jurídica distinta o más grave de la señalada por el juez de pri
mera instancia. También puede modificar la sanción impuesta, así como imponer, modi
ficar o excluir penas accesorias, conjuntas o medidas de seguridad”.
547
ART, 419 EL RECURSO DE APELACIÓN
Con esta última normatividad, se permite que el ad quem pueda valorar y analizar la
sentencia impugnada, sea esta de condena o de absolución, permitiéndose no solo poder
impugnar una sentencia absolutoria, sino también revocar la misma para que, reformán
dola, se pueda condenar en segunda instancia. En palabras simples, con la nueva norma
tividad se podrá condenar en segunda instancia al imputado que ha sido absuelto en pri
mera instancia, tomándose distancia de la doctrina anglosajona del double jeopardy, regu
lación que obviamente actúa a favor de los intereses de la sociedad, en un sentido general,
así como de la víctima del delito, en un sentido concreto, en donde el derecho a la doble
instancia no es exclusivo del imputado, garantizándose el principio de igualdad.
Debe recordarse que el derecho a la doble instancia surge precisamente del interés
del Estado de evitar los errores judiciales, es decir, de estar atentos a la posible falibilidad
humana, que es parte integrante de todos sin excepción. Si bien el principio de non bis in
idem garantiza que una persona no pueda ser sancionada ni procesada dos veces por el
mismo hecho, no es parte de su contenido ni de su dimensión la prohibición de que se rea
lice una segunda instancia durante el mismo proceso penal del mismo hecho imputado.
548
PRECEPTOS GENERALES ART. 419
El hecho de que sí bien el artículo 14, inciso 5, del Pacto Internacional de Derechos
Civiles y Políticos, así como el artículo 8, inciso 2, literal h) de la Convención Ameri
cana de Derechos Humanos, no consagren en forma expresa la posibilidad de interponer
recurso de apelación frente a una sentencia absolutoria, no se puede ni se debe entender
como una prohibición a su interposición, por la razón de que estos tratados internaciona
les sobre derechos humanos lo que regulan son derechos básicos o mínimos que un Estado
puede manejar aumentando el nivel de protección, pero nunca reduciéndolos o anulándo
los. Estos mínimos de garantías deben ser observadas por los Estados parte, lo que obvia
mente no impide que los ordenamientos internos regulen mayores garantías a favor de los
distintos y variados intervinientes del proceso, en donde el legislador ha decidido estable
cer medios de impugnación de sentencias absolutorias, con el fin de poder garantizar la
verdad procesal y la justicia dentro del proceso penal, que en el presente caso sería a favor
de la sociedad y de la víctima.
Desde esta perspectiva, puede señalarse que estos tratados internacionales sobre
derechos humanos no contienen la prohibición de que los ordenamientos jurídicos de los
Estados parte establezcan la no posibilidad de apelar una sentencia absolutoria en mate
ria penal, en donde si bien el derecho a impugnar la sentencia condenatoria se ha estable
cido en forma expresa a favor del imputado, nada de lo dispuesto en esos tratados se opo
nen a que los Estados establezcan, además, la posibilidad de apelar una sentencia abso
lutoria. Debe resaltarse que el proceso penal es uno solo, el mismo que se desarrolla en
diversas etapas o fases.
(4) Con respecto a este debate, ORÉ GUARDIA, Arsenio (4 de noviembre de 2010). La condena al absuelto.
Instituto de Ciencia Procesal Penal. Aporte del INCIPP al VI Pleno Jurisdiccional Supremo. Recuperado
de: < [Link] en to& com =docum en to& id=363>. Así
también deben apreciarse los siguientes aportes académicos: Clínica Jurídica de Acciones de Interés Público
de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú - Comisión de Derecho Penal. La
institución de la condena del absuelto en el Código Procesal peruano: ¿medida legítima?', IBERICO CASTAÑEDA,
Luis Fernando. Op. cit.; SALAS ARENAS, Jorge Luis. “Sobre la imposibilidad jurídica de la reformatio inpeius
en el juicio de revisión de la sentencia de absolución”. En: Asociación deJueces para la Justicia y la Democracia -
Jusdem; PROANO CUEVA, César Augusto. Doble instancia, reformatio in peius y otros conceptos mal entendidos. A
propósito de la condena del absuelto. Sala Mixta de Tarma. Estas últimas investigaciones han sido parte del Foro
del VI Pleno Jurisdiccional de las Salas Penales de la Corte Suprema de la República del Perú. Recuperado
de: < [Link] .62/foro/view [Link]?f=15& t=33> . Información obtenida con fecha 24 de
diciembre de 2010.
(5) Sin embargo, este tema no ha sido materia de aprobación, debido a que no ha existido consenso y/o acuerdo
entre los jueces penales de la Corte Suprema, existiendo por tanto a la fecha pronunciamientos contradictorios
entre las Cortes Superiores de Justicia de Huaura y de Arequipa. En sí mismo, no se han podido obtener los
votos necesarios que hubiesen permitido llegar a un nuevo acuerdo plenario. Para ello véase el buen trabajo
académico del juez supremo SALAS ARENAS, Jorge Luis (2011). “Función de revisión de mérito del fallo
condenatorio respecto de quien fue absuelto en primera instancia de juzgamiento”. En: Gaceta Penal & Procesal
Penal. Tomo 27. Lima: Gaceta Jurídica, pp. 265-286, el mismo que considera que la condena del absuelto
contraviene la Constitución por vulnerar el derecho a la revisión de la condena en doble instancia, agregando
que la finalidad de su estudio es prevenir la configuración de alguna forma de responsabilidad internacional al
colocarse el Estado peruano en condición de infractor potencial de la Convención Americana sobre Derechos 549
ART. 419 EL RECURSO BE APELACIÓN
® ¿Cuáles son los alcances y la justificación del artículo 425, inciso 3, literal b), del
CPP?
® ¿El CPP es contrario al mandato del artículo 14, inciso 5, del Pacto Internacio
nal de Derechos Civiles y Políticos?
• ¿Cuáles son las exigencias de orden probatorio que deben cumplirse en segunda
instancia para decidir o no la condena del absuelto?
Así, esta decisión se hace destacar por los siguientes fundamentos: “3.8 Esa ausencia
de un Tribunal Supremo para conocer de estas impugnaciones (independientemente de la
dimensión de la sanción impuesta), coloca al que resultara recientemente condenado en la
desventaja de no contar con un juicio de apelación (con actuación probatoria) sino solo de
un recurso de casación (opción importante, pero desigual en relación a aquel que conde
nado en primera instancia, se defiende la condena en la segunda y si fuera ratificada su con
dena en el juicio de apelación, tendría -si la dimensión de la sanción lo permite- derecho
a ejercitar un recurso casatorio). 3.9 En síntesis sobre la materia concreta, aquel a quien se
le aplica la reforma peyorativa resulta: a) condenado en instancia única (la segunda), dado
que precedentemente fue absuelto, b) sin posibilidad de un juicio oral, público y contra
dictorio de revisión de la condena, y c) con la única posibilidad -además tasada- de ejer
cer un recurso de casación (que no es un juicio de mérito). Ello no concuerda con el dere
cho fundamental, en especial el de todo condenado a contar con una instancia diferente
y superior para la revisión -dentro de los marcos de la ley local-. 3.10 El legislador del D.
Leg. 957 ha dado un paso importante al expulsar la posibilidad de la reforma peyorativa
sin juzgamiento que antaño se decidía en los estrados judiciales de revisión, dando lugar
al debido ejercicio del derecho de defensa al absuelto, pero, ha omitido el considerar una
instancia superior que bajo las mismas reglas para toda impugnación de sentencia de con
dena, asuma la revisión (para honrar el derecho a la instancia judicial plural), con lo que
coloca al tribunal superior en la imposibilidad de adoptar una decisión de tal orden y deja
solo la opción de la anulación”.
(9) Esta Sala Penal de Apelaciones de Arequipa dictó el fallo de la siguiente manera: “1. Declarando inaplicable a
este caso en concreto, parte del artículo 425.3.b del Código Procesal Penal (Decreto Legislativo 957), esto es,
únicamente en cuanto señala que ‘si la sentencia de primera instancia es absolutoria, puede dictar sentencia
condenatoria imponiendo las sanciones y reparación civil a que hubiera lugar’; ello en tanto se habilite una
instancia suprema de juzgamiento en revisión, por colisión con el derecho a la instancia plural (revisión por
otro órgano superior) que consagra la constitución (art. 139.6) y las normas de protección internacional de
los derechos humanos (art. 10 y 11 DUDH; art. 4, 14 y 15 PIDC, art. 8.2 de Convención Interamericana de
Derechos Humanos). 2. Mandando se eleve en consulta esta decisión de control constitucional y fundamental
difuso a la Sala Constitucional y Social de la Corte Suprema de Justicia de la República, formándose cuaderno
de copias certificadas, con arreglo a ley; dando cuenta en caso de concederse recurso extraordinario de casación
a las instancias supremas correspondientes. 3. Declarando fundada la nulidad de la sentencia impugnada (folios
23 a 27) que absolvió a Don Jorge Ccanahuire Adcco el delito contra la libertad sexual, previsto en el artículo
173-3 y el último párrafo del mismo artículo del Código Penal, en agravio de la menor de iniciales CVHQ, esto
es la menor Candy Vanesa Huamaní Quispe, como lo propuso la Fiscalía Superior en lo Penal en la audiencia
de apelación, y nulo el juzgamiento de primera instancia que le dio origen. 4. Disponiendo que el juicio oral
se renueve por el Juzgado Colegiado llamado por ley, no pudiendo intervenir en su composición los señores
jueces que participaron del juicio y dictaron la sentencia apelada. 5. Dejando sentado que los componentes de
este Colegiado Superior no conocerán de los pormenores o de la apelación de la nueva sentencia que pudiera
pronunciarse como fruto de la renovación del juzgamiento oral. 6. Eximiendo del pago de costas de esta
instancia a la parte apelante. 7. Recomendando a la Unidad de Víctimas y Testigos del Ministerio Público
de Arequipa la debida identificación de los casos de riesgo para prevenir resultados negativos. 8. Habiéndose 551
ART. 419 EL RECURSO DE APELACIÓN
anulado la sentencia de primera instancia el procesado conserva su situación de contumacia declarada en esta
552 instancia”.
PRECEPTOS GENERALES ART. 419
Además, se le debe cuestionar porque lo que en realidad regula el artículo 139, inciso
6, de la Constitución no es el derecho a la doble instancia sino el derecho fundamental a
la instancia plural, no precisándose cuántas deben ser estas, siguiendo la doctrina juris
prudencial que ha asumido nuestro Tribunal Constitucional(12).
También consideramos pertinente hacer mención que las Salas Penales Superiores
de Apelaciones de la Libertad en el caso del condenado precedentemente absuelto han
adoptado, por un criterio unánime, el declarar la nulidad de la sentencia absolutoria, en
salvaguarda del derecho del condenado a que su sentencia condenatoria sea revisada por
dos órganos jurisdiccionales distintos, adoptándose por una fórmula que remite al meca
nismo sostenido en el Código de Procedimientos Penales y por lo tanto declarar nula la
(10) Esta Sala de Derecho Constitucional y Social Permanente de la Corte Suprema dictó el fallo de la siguiente
manera: “DECIMO TERCERO: Que, por lo expuesto, al no advertirse del análisis del artículo 425.3.b del
Código Procesal Penal, colisión alguna con el derecho a la instancia plural que consagra la Constitución
Política del Estado a través del artículo 139, inciso 6, y las normas de protección internacional de los derechos
humanos, referidos en los artículos 10 y 11 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y los
artículos 4, 14 y 15 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como el artículo 8.2 de la
Convención Americana sobre Derechos Humanos: DESAPROBARON la resolución consultada de fojas
sesentaicuatro, su fecha veintidós de junio del año en curso, en cuanto declara inaplicable a este caso en
concreto, el artículo 425-3-b del Código Procesal Penal, únicamente en cuanto señala que ‘si la sentencia de
primera instancia es absolutoria, puede dictar sentencia condenatoria imponiendo las sanciones y reparación
civil a que hubiere lugar’, en consecuencia, DISPUSIERON que la Sala Penal de la Corte Superior de Justicia
de Arequipa, expida nuevo pronunciamiento con arreglo a los considerandos expuestos; en los seguidos contra
Jorge Ccanahuire Adcco, por la comisión del delito contra la libertad sexual -violación de menor de edad, en
agravio de la menor de iniciales C.V.H.Q.: y los devolvieron-. Vocal ponente: Mac Rae Thays".
(11) SALAS ARENAS, Jorge Luis (2011). “Función de revisión de mérito del fallo condenatorio respecto de quien
fue absuelto en primera instancia de juzgamiento”. En: Gaceta Penal & Procesal Penal. Tomo 27. Lima: Gaceta
Jurídica, p. 267. Este mismo autor, en la p, 268, añade en forma pertinente lo siguiente: “Toda vez que es
recién en la segunda instancia donde se produce por vez primera una decisión de condena (antes materialmente
inexistente), surge el problema jurídico trascendente que va más allá de lo procesal y se enraíza en el orden
fundamental (derechos humanos) y en el orden constitucional, puesto que esa determinación de condena
(ciertamente fruto de un juicio revisorio, probablemente con nueva actuación probatoria) no podrá ser
discutida en otra y diferente instancia de mérito”.
(12) Crítica que también efectúa MADRID, Cecilia (2011). “Condena del absuelto. Comentario a la jurisprudencia”.
En: Estudio Oré Guardia - Abogados. Boletín N ° 25, pp. 13-19- 553
ART. 419 EL RECURSO DE APELACIÓN
sentencia, direccionando de alguna forma para que el órgano judicial ad quo tenga que
tomar en cuenta al momento de expedir la sentencia correspondiente{13).
Por otro lado, una impugnación peculiar que podría realizar el Ministerio Público
contra una sentencia absolutoria, de acuerdo a lo regulado en el artículo 404, inciso 4, del
CPP, sería aquella en donde se invoque la adhesión al recurso de apelación formulado y
fundamentado previamente por el agraviado y/o actor civil, normativa adjetiva que auto
riza a que los sujetos procesales, en el que se debe incluir al titular del ejercicio público de
la acción penal, cuando tengan derecho de recurrir, podrán adherirse al recurso interpuesto
por cualquiera de ellos, antes que el expediente se eleve al juez que corresponda y en tanto
se cumplan con las formalidades de la interposición, adhesión que podrá formularse no
solo al recurso de apelación interpuesto por la parte contraria, sino a cualquiera de ellas(14).
Siguiendo con la adhesión y como requisito a tener en cuenta, debe exigirse que el
adherente no haya manifestado su conformidad con la resolución impugnada, siendo en este
punto importante señalar que el hecho de que el que solicita la adhesión no haya impug
nado la resolución cuestionada dentro del plazo legal establecido para tal efecto, no puede
considerarse como que haya mostrado su conformidad con esta, siendo importante tener
en consideración que si la parte ya mostró expresamente su conformidad con la resolución,
que podría ser el Ministerio Público frente a una sentencia absolutoria dictada a favor del
imputado en sede de primera instancia, significa que no tiene agravio, y por ende pierde
legitimidad recursal, siendo la adhesión, qué duda cabe, un mecanismo impugnatorio(15).
Se podrá advertir y llamar la atención que sobre el tema de la condena del absuelto
nuestra Corte Suprema, por medio de las siguientes sentencias casatorias(16), no ha tenido
(13) ESPINOLA OTINIANO, Diómedes Hernando (2015). Efectos de la condena del absuelto en aplicación de los arts.
419 inc. 2 y 425 inc. 3 literal b del Código Procesal Penal del 2004. Tesis para obtener el grado de maestro en
Derecho Penal. Trujillo: Universidad Privada Antenor Orrego, pp. 168-170 y p. 187. Recuperado de: < http://
[Link]/handle/upaorep/968 > .
(14) Véase: JIM ENEZ BACILIO, Walter Agustín (2014). La adhesión a la apelación en el nuevo Código Procesal Penal.
Recuperado de: < [Link]
=con tenido& id=15481>.
(15) IBERICO CASTAÑEDA, Luis Fernando (2012). “Teoría de la impugnación en el Código Procesal Penal de
2004”. En: Estudios sobre los medios impugnatorios en elproceso penal. Ia edición. Lima: Gaceta Jurídica, p. 41.
(16) Sin perjuicio de estos pronunciamientos judiciales emitidos por nuestra Corte Suprema que serán materia de
análisis, deben tenerse en cuenta la siguiente Sentencia Casatoria N ° 220-2012-Cusco del 26 de setiembre
de 2013- Con este pronunciamiento la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema decide declarar fundado
PRECEPTOS GENERALES ART. 419
una toma de posición jurídica unívoca y lineal en el tiempo, sino que tales pronunciamien
tos judiciales expresan una variedad de fundamentos, que en la actualidad hacen enten
der que su posición a la fecha ha madurado por la solidez de sus argumentos conforme se
analizará en líneas más adelante:
Sin embargo, este tema no fue materia de aprobación, debido a que no existió con
senso y/o acuerdo entre los jueces penales de la Corte Suprema, existiendo por tanto pro
nunciamientos contradictorios entre las Cortes Superiores de Justicia de Huaura y de
el recurso de casación penal interpuesto contra la sentencia de vista que condenó al absuelto, en donde sin
reenvió, actuándose en sede de instancia y pronunciándose sobre el fondo, se decidió confirmar la sentencia
absolutoria de primera instancia, por haberse solo consignado la actuación probatoria producida en la audiencia
de apelación de sentencia (declaraciones de dos órganos de prueba), sin haberse realizado el respectivo juicio
valorativo, no existiendo entidad ni suficiencia para variar lo que ya se había actuado en el juicio oral, no
cumpliéndose en motivar en forma debida la decisión judicial cuestionada (inobservancia de la garantía
constitucional referida a la debida motivación de las resoluciones judiciales). Además, se sostuvo que por
haberse dispuesto la oralización y/o lectura de la ampliación de la referencial prestada por una menor a nivel
fiscal, así como la indagatoria rendida por el imputado, se ha vulnerado con lo regulado en el artículo 383,
inciso 1, literal c), del CPP, pues ambos asistieron y prestaron su declaración en la audiencia de apelación de
sentencia, lo que significa que no se encontraban en ninguno de los supuestos a los que hace mención la norma
aludida (fallecimiento, enfermedad, ausencia del lugar de su residencia, desconocimiento de su paradero o
por causas independientes a la voluntad de las partes), que haya posibilitado la lectura de las declaraciones
preliminares (inobservancia de las normas legales de carácter procesal sancionadas con la nulidad). 555
ART. 419 EL RECURSO BE APELACIÓN
Arequipa. En sí mismo, no se pudo obtener los votos necesarios que hubiesen permitido
llegar a un nuevo acuerdo plenario.
Un tema que deberá merecer mayor análisis y estudio, similar a la institución proce
sal de la condena del absuelto, es si es posible dictar la medida coercitiva de carácter per
sonal de la prisión preventiva recién en sede de segunda instancia, siendo que un sector de
la doctrina nacional viene objetando la interpretación judicial en virtud de la cual un auto
apelado que deniega la prisión preventiva es revocado por la Sala Penal Superior, impo
niéndosele dicha medida de coerción, por primera vez, en segunda instancia, siendo que
estas decisiones implicarían una afectación al derecho a la doble instancia y a la revisión
de fallos jurisdiccionales, por lo que el ad quern solo podría confirmar o declarar la nuli
dad de la resolución de primera instancia que desestimó la prisión preventiva(18).
Sin el ánimo de pretender agotar lo señalado, debe recordarse que nuestro Tribunal
Constitucional por medio del Expediente N ° 4235-2010-PHC/TC-Lima-César Augusto
Nakazaki Servigón a favor de Alberto Fujimori Fujimori, tuvo a bien afirmar lo siguiente:
“25. En resumen, a criterio del Tribunal Constitucional, prim a facie y sin perjuicio de ulte
riores precisiones jurisprudenciales que pueda ser de recibo realizar, pertenece al conte
nido esencial del derecho fundamental a la pluralidad de la instancia, el derecho de toda
persona a un recurso eficaz contra: (...) b) La resolución judicial que le imponga directa
mente una medida sería de coerción personal”.
(17) Véase: Gaceta Penal & Procesal Penal (2015). Tomo 72. Lima: Gaceta Jurídica, pp. 253-262.
(18) Véase: PALOMINO AMARO, Raúl Marino (2015). “¿Es posible la prisión preventiva en segunda instancia?
Análisis de resoluciones judiciales”. En: Gaceta Penal & Procesal Penal. Tomo 74. Lima: Gaceta Jurídica,
556 pp. 238-251.
PRECEPTOS GENERALES ART. 419
(19) Cuestionándose las limitaciones y omisiones en sus fundamentos que asume nuestra Corte Suprema por medio
de esta sentencia casatoria, por existir una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que se
opone a la institución procesal de la condena del absuelto, en tanto no se garantice al encausado la posibilidad
de recurrir integralmente el fallo por medio de un recurso ordinario, presentándose objeciones tanto desde el
punto de vista constitucional como convencional, planteándose la inaplicación o apartamiento de esta doctrina
jurisprudencial y hasta la derogación de los artículos 419, inciso 2, y 425, inciso 3, literal b), del CPP, dentro
de la doctrina nacional, aparte del suscrito, se encuentran los siguientes autores: REYES ALVARADO, Víctor
Raúl (2015). “La Casación N ° 195-2012-Moquegua (que establece los supuestos en que procede la ‘condena
del absuelto’) vs. la sentencia de la Corte IDH en el caso Mohamed vs. Argentina”. En: G aceta P en al & Procesal
Penal. Tomo 69. Lima: Gaceta Jurídica, pp. 13-23; SÁNCHEZ CÓRDOVA, Juan Humberto (2015). “La
viabilidad de la aplicación de la condena del absuelto en la jurisprudencia”. En: Gaceta P en al & Procesal Penal.
Tomo 69. Lima: Gaceta Jurídica, pp. 42-54; VELÁSQUEZ DELGADO, Percy (2015). “El recurso eficaz y el
derecho fundamental a la pluralidad de la instancia en el marco de la doctrina jurisprudencial sobre la condena
del absuelto”. En: G aceta P en al & Procesal Penal. Tomo 69- Lima: Gaceta Jurídica, pp. 55-60; VARGAS YSLA,
Roger Renato (2015). “La condena del absuelto en el CPP de 2004 y el derecho del condenado a un recurso
amplio e integral: especial referencia a la Casación N ° 195-2012-Moquegua”. En: G aceta P en al & Procesal
Penal. Tomo 69. Lima: Gaceta Jurídica, pp. 61-100; ARBULÚ MARTÍNEZ, Víctor Jimmy (2015). “La con
dena del absuelto en la doctrina jurisprudencial”. En: A c tu a lid a d Penal. Volumen 14. Lima: Instituto Pacífico,
pp. 36-45; HERRERA GUERRERO, Mercedes (2015). “La condena del absuelto en el Código Procesal Penal
de 2004”. En: A c tu a lid a d Penal. Volumen 14. Lima: Instituto Pacífico, pp. 46-60.
(20) En forma similar, nuestra Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia del República por medio de
la Sentencia Casatoria N ° 40-2012-Amazonas del 19 de setiembre de 2013, ha concluido que la condena del
absuelto, habilitada por las normas procesales objeto de evaluación, no es, p er se, incompatible con la Consti
tución. Por medio de G aceta P en al & Procesal P en al (2014). Tomo 61. Lima: Gaceta Jurídica, pp. 278-289, esta
sentencia casatoria, en sumilla, es presentada de la siguiente manera: “Corte Suprema anula la ‘condena del
absuelto’: Todo fallo adverso debe ser revisado por un Tribunal Jerárquicamente Superior: El encausado -que
había sido absuelto en primera instancia- fue condenado por la Sala de Apelaciones por el delito de violación
sexual de menor a cuatro años de prisión suspendida. El Ministerio Público interpuso recurso de casación
alegando que se aplicó indebidamente el artículo 425.3 del CPP de 2004 (referido a la ‘condena del absuelto’)
y el artículo 15 del CP (error de prohibición culturalmente condicionado). La Corte Suprema rechaza la figura
de la ‘condena del absuelto’ y considera aplicable el error de prohibición, por lo que decide anular la sentencia
de vista y confirmar la sentencia absolutoria de primera instancia. En materia penal, el principio de pluralidad
de instancia despliega su mayor alcance garantista, exigiendo que una decisión condenatoria tenga siempre la
posibilidad de ser revisada por un tribunal jerárquicamente superior al que lo emitió. Esta es una regla de vali
dez de las normas infraconstitucionales, por lo que no está a merced del legislador la posibilidad de restringir,
menos prohibir, que una decisión condenatoria sea susceptible de reexamen por un órgano superior a través de
un medio impugnatorio, el cual, al margen de la denominación que se le asigne, debería estar previsto en el
ordenamiento jurídico”.
ART. 419 EL RECURSO DE APELACIÓN
El principio de igualdad no solo debe ser mencionado e invocado para decirse que así
como es posible que una sentencia condenatoria puede ser revocada en segunda instancia
por una sentencia absolutoria, en tanto que una sentencia absolutoria también puede ser
revocada en segunda instancia por una sentencia condenatoria, de la misma manera este
mismo principio de igualdad también debe servir para hacer entender que todo conde
nado, sea de primera o de segunda instancia, tiene el derecho fundamental a una revisión
amplia e integral y no de carácter limitada.
Somos del parecer académico de entender que, si bien el órgano judicial de segunda
instancia tiene la competencia y la autorización legal de poder condenar a quien antes en
primera instancia fue absuelto, a través del principio de inmediación en la actuación pro
batoria, ello no debe ser impedimento ni ser incompatible con garantizarle el derecho
fundamental a este recién condenado a una revisión integral de la decisión judicial que le
genera perjuicio. Una decisión condenatoria o de carácter desfavorable al imputado debe
tener siempre la posibilidad de ser revisada en forma amplia por un órgano judicial supe
rior al que la dictó, es decir, al margen de la denominación o nomenclatura jurídica que
se le pueda otorgar, más aún que en materia penal el Estado, por medio del ejercicio de su
potestad punitiva o del derecho a penar, materializa su máxima capacidad de intervención
en los derechos fundamentales en la persona.
559
ART. 419 EL RECURSO DE APELACION
• Que, si se da tai alteración del sustrato fáctico, esta no debe resultar del análisis
de medios probatorios que exijan presenciar su práctica o su actuación para su
valoración, como el caso de la prueba pericial, documental, preconstituida y anti
cipada. Esto quiere decir que, por otro lado, y complementando lo descrito, si es
posible la alteración del sustrato fáctico que resulte del análisis de medios proba
torios que exijan presenciar su práctica, en tanto en sede de segunda instancia se
actúen, dentro de la lógica de la inmediación, medios probatorios ante el órgano
judicial de segunda instancia.
Además, se afirma que resulta contrario a un proceso penal con todas las garantías,
que un órgano judicial conociendo en vía de recurso condene a quien había sido absuelto en
la instancia como consecuencia de una nueva fijación de los hechos probados que encuen
tre su origen en la reconsideración de pruebas, cuya correcta y adecuada apreciación exija
necesariamente que se practiquen a presencia del órgano judicial que las valora. Se concluye
en este apartado que una Sala Penal de Apelaciones está facultada legalmente para con
denar en segunda instancia a un justiciable que fue absuelto en primera instancia, lo cual
está supeditado a una actuación probatoria en la audiencia de apelación con fiel respeto al
principio de inmediación y que la prueba actuada tenga entidad suficiente para enervar el
estatus de inocencia del encausado, por lo que, en tal virtud, como en el caso que es mate
ria de comentario se advirtió que la audiencia de apelación de la sentencia absolutoria se
circunscribió a escuchar los alegatos de las partes, esto es, no se actuó prueba alguna para
que se varíe sustancialmente el juicio de valor de la sentencia de primera instancia, dicha
sentencia de segunda instancia fue anulada al haberse expedido con plena afectación a la
garantía genérica del debido proceso.
Una nota diferenciadora que deja sentado esta sentencia casatoria, es aquella que busca
señalar, con respecto a la exigencia o no de la presencia del imputado absuelto a la audien
cia de apelación de la sentencia, la siguiente afirmación conclusiva:
planteada por los acusadores, para su resolución no resulta necesario oír perso
nalmente al imputado en un juicio público, pues dicha audiencia ninguna inci
dencia podría tener en la decisión que pudiera adoptarse, sino que el tribunal ad
quem puede decidir adecuadamente sobre la base de lo actuado, ya que en tales
supuestos, en cuanto el debate sea estrictamente jurídico, la posición de la parte
podría entenderse debidamente garantizada por la presencia de su abogado, en
quien se encarnaría la efectividad del derecho de defensa frente a los argumentos
esgrimidos por la otra parte.
En otras palabras, nuestra Corte Suprema autoriza a que la Sala Penal de Apelacio
nes pueda revocar una sentencia absolutoria y ser reemplazada esta por una sentencia de
vista de condena, pero a partir de ahí se le niega a este condenado a que pueda impugnar
esta condena a través de un medio impugnatorio intra proceso de carácter ordinario, el
mismo que no puede ser el recurso extraordinario de la casación penal, en la medida que
la condena del absuelto es el primer fallo que causa agravio al imputado.
(21) En el Proyecto de Ley N ° 358/2011-CR, del 13 de octubre de 2011, presentado por el Congresista de la Repú
blica Tomás Zamudio Briceño, se detalla que por el “doble conforme” debe entenderse que el Estado tiene que
decir que soy culpable en dos ocasiones consecutivas, por medio de dos órganos judiciales distintos. 561
ART. 419 EL RECURSO DE APELACIÓN
Si bien la Corte Suprema nacional ha buscado decir que, por medio de la sentencia
casatoria que se comenta, aun cuando en un sistema de apelación donde esta se concibe
como medio que permite la revisión de lo resuelto, a efectos de corregir los errores producto
de la falibilidad humana, la actuación de pruebas en segunda instancia resultaría absolu
tamente contradictoria, dado que con relación a ella se producirá una primera valoración,
que a su vez exigiría una revisión, pero que en todo caso ya no sería posible porque se está
en segunda instancia, no obstante, esta misma máxima instancia judicial, sin mayor aná
lisis y fundamentación, afirma que tal situación procesal se “remedia” con la regulación
del recurso de casación, oportunidad en la que el justiciable podrá establecer en atención
a las causales, que son taxativas y limitadas, previstas por el artículo 429 del CPP, afec
tación, errónea interpretación, indebida aplicación u otras garantías constitucionales de
orden material o procesal, o de normas penales sustantivas o adjetivas, y, en su caso una
indebida motivación con relación al objeto de decisión, lo que desde ya nos advierte que el
justiciable a quien se le aplicó la condena del absuelto solo podrá alegar la existencia de un
agravio reducido que le impedirá obtener el derecho fundamental a una revisión amplia
e integral por parte de un órgano judicial distinto y de mayor jerarquía. Debe recordarse
que si por algo se le identifica al recurso de casación como uno de tipo extraordinario es
porque, partiendo de los mismos hechos fijados en la instancia, es de conocimiento exclu
sivo por parte de la Corte Suprema, que solo se puede interponer contra decisiones judi
ciales específicas y por motivos (causales) tasados, con fines nomofilácticos, dikelógicos,
de seguridad jurídica, de igualdad ante la ley y de unificación jurisprudencial.
Debe quedar claro que si bien el artículo 425, inciso 2, del CPP apunta que la Sala
Penal Superior se encuentra proscrita en poder otorgar diferente valor probatoria a la prueba
persona que fue objeto de inmediación por el Juez Penal de primera instancia, también es
pertinente hacer mención que la Sentencia Casatoria N ° 5-2007-Huaura del 11 de octubre
de 2007 detalla que el Tribunal de alzada no se encuentra autorizado a variar la conclusión
o valoración que de su contenido y atendibilidad realice el órgano jurisdiccional de pri
mera instancia, reconociéndose que si bien esto reduce el criterio fiscalizador del Tribunal
de Apelación, ello no significa que lo elimina, estableciendo que en estos casos las zonas
opacas no puede ser susceptibles de supervisión y control de apelación, no pudiendo ser
variados, sin embargo, también se precisa que existen zonas abiertas accesibles al control
562 y fiscalización; es decir, cuando se encuentra referido a aspectos relativos a la estructura
PRECEPTOS GENERALES ART. 419
Quedó afirmado que es potestad de la respectiva Sala Penal Superior, existiendo para
ello permisibilidad legal, disponer de oficio que en la audiencia de apelación de senten
cia se oralice las pruebas documentales conforme a lo regulado en el artículo 424, incisos
1 y 4, del CPP, ya que en la audiencia de apelación se deberán observar, en cuento sean
aplicables, las normas relativas al juicio de primera instancia, añadiéndose que es posible
darse lectura en la audiencia de apelación, aun de oficio, el informe pericial, el examen del
perito, las actuaciones del juicio de primera instancia no objetadas por las partes, así como
dentro de los límites previstos en el artículo 383, a las actuaciones cumplidas en las etapas
precedentes, por lo que, por lo mismo aquel actuar (disponer de oficio la lectura de prue
bas documentales) no significaría introducir prueba nueva alguna para su actuación en
la audiencia de apelación de sentencia, justamente por existir permisión legal en el tema,
no poniéndose en tela de juicio la vigencia de la garantía de la presunción de inocencia.
Si bien esta Ejecutoria Suprema expresa conformidad con lo dispuesto por la respec
tiva Sala Penal Superior, esto es, en relación con la oralización de oficio de pruebas docu
mentales en la audiencia de apelación de sentencia, no constituyendo prueba nueva, sin
embargo, se hace destacar que resultaría claro que desestimar en estricto el recurso de casa
ción penal colisionaría con el derecho a recurrir el fallo de condena que ostenta el imputado.
Así también, esta ejecutoria suprema, tomando nuestra posición académica, la cual
agradecemos la deferencia, describe centralmente lo siguiente: “En nuestro país, el autor
Fernando Vicente Núñez Pérez, indica que aquellos que buscan justificar la existencia de
la institución procesal de la condena del absuelto, afirman que la misma no afecta el orden
constitucional, en donde en todo caso esta condena en sede de segunda instancia puede
ser cuestionada por medio del recurso extraordinario de la casación penal garantizándose
con ello la instancia plural. Nuestra posición continúa diciendo dicho autor busca estable
cer que la condena del absuelto afecta lo regulado tanto en el artículo 14.5 del Pacto Inter
nacional de los Derechos Civiles y Políticos, como en el artículo 8.2.h de la Convención
Americana de Derechos Humanos, ya que toda persona declarada culpable, sea en primera
instancia o recién en sede de segunda instancia, tiene el derecho potencial de que dicha
condena sea revisada en forma integral por un órgano jurisdiccional superior, debiéndose
rechazar la casación penal como soluciona este problema, ya que no es un medio impug-
natorio de carácter ordinario”(22).
Por tanto, en el caso analizado una sentencia de vista revoca una sentencia absolu
toria de primera instancia y reformándola dicta sentencia de condena en sede de segunda
(22) NÚÑEZ PÉREZ, Fernando Vicente (2013). La condena del imputado absuelto en instancia única y el recurso de
casación en el nuevo Código Procesal Penal. Lima: Grijley y Iustitia, p. 77. 563
ART. 419 EL RECURSO BE APELACION
instancia (condena del absuelto), que conforme a nuestra actual configuración legal que
nos brinda el CPP, limita al condenado el derecho fundamental a poder recurrir, pues solo
se encontraría habilitado como medio impugnatorio a interponerse en contra de la men
cionada sentencia de vista el recurso extraordinario de la casación penal, recurso que tiene
un carácter limitado, ya que se limita al análisis de aspectos jurídicos. El derecho a recu
rrir que debe tener aquella persona condenada recién y por primera vez en sede de segunda
instancia, debe manifestarse a través de un recurso ordinario que debe tener un carácter
amplio en el que no solo se debe analizar el aspecto jurídico, sino también aspectos fácti-
cos y probatorios, a efectos de no restringir el derecho de defensa.
En ese sentido es plausible que esta ejecutoria suprema sostenga con toda catego
ría, solvencia y sinceridad que al no existir en nuestro actual y vigente ordenamiento jurí
dico procesal penal {lege lata) un órgano judicial que pueda resguardar en toda su ampli
tud el derecho a recurrir del recién condenado en sede de segunda instancia, toda vez que
el recurso extraordinario de la casación penal al ser un medio impugnatorio de carácter
extraordinario, por su propia naturaleza no constituye una nueva instancia por tener un
alcance limitado y tasado, en el que solo se puede hacer una evaluación netamente jurí
dica, a fin de garantizar el derecho de defensa del imputado recurrente, se decide declarar
fundado el recurso de casación penal.
Con estos fines, se concluye que debe solicitarse al presidente del Poder Judicial, que
se convoque a la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia de la República, que de acuerdo
con el artículo veintiuno y numeral siete del artículo ochenta del Texto Unico Ordenado
de la Ley Orgánica del Poder Judicial en uso de su facultad de iniciativa legislativa, pueda
proponerse la modificación del CPP {legeferenda), a efectos de que se cree un órgano judi
cial que pueda realizar el juicio de hecho y de derecho de la sentencia condenatoria dic
tada recién en sede de segunda instancia, contra una persona que previamente había sido
absuelta, adicionando un artículo al rubro del sistema de recursos que habilite el medio
impugnatorio de carácter ordinario que dé lugar a la intervención de dicho órgano judicial(23).
(23) Sentencia Casatoria N ° 280-2013-Cajamarca del trece de noviembre de dos mil catorce: “Décimo Sexto. En
tal sentido, en el presente caso, el Estado peruano vía sus órganos de gobierno respectivos, debió establecer el
órgano judicial que, a través de un juicio de hecho y de derecho, absuelva el grado respecto a la condena en
segunda instancia de un imputado absuelto (tanto más, si en el presente caso, se le ha impuesto al sentenciado
la pena privativa de mayor intensidad que existe en nuestro ordenamiento jurídico penal, como lo es la
cadena perpetua). Siendo así, el casacionista hubiera estado en condiciones de decidir la articulación o no del
mecanismo impugnatorio (apelación) que permita una respuesta de hecho y de derecho. Sin embargo, ante su
ausencia, plantea el presente recurso de casación, que es un recurso extraordinario, y se encuentra restringido
a la correcta aplicación del derecho y taxativamente a las causales previstas en el artículo cuatrocientos
veintinueve del Código Procesal Penal. Por tanto, vía la modificación normativa pertinente deben articularse
los mecanismos adecuados y conducentes a la protección del derecho al recurso de una persona que habiendo
sido absuelta en primera instancia posteriormente, fue condenada en segunda instancia. DECISION: (...) iv.
SOLICITARON que el presidente del Poder Judicial convoque a la Sala Plena de la Corte Suprema a fin que
en uso de su atribución de iniciativa legislativa, elabore una propuesta de modificación del Código Procesal
Penal, la misma que deberá ser remitida al Congreso de la República para que en cumplimiento de la sentencia
de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, caso Mohamed vs. Argentina, del veintitrés de noviembre
de dos mil doce, se disponga la creación del órgano de justicia y la incorporación del artículo que habilite el
medio impugnatorio de carácter ordinario a que se refieren el noveno fundamento jurídico (de los fundamentos
564 de derecho) de la presente ejecutoria (...)”.
PRECEPTOS GENERALES ART. 419
La propuesta que asume esta ejecutoria suprema busca en realidad dar cumplimiento
y concordar con lo fundamentado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por
medio de los casos Oscar Mohamed vs. Argentina (sentencia de fondo del 23 de noviem
bre de 2012) j Herrera Ulloa vs. Costa Rica (sentencia de fondo del 2 de julio de 2004),
en donde se dejó establecido que el derecho a recurrir el fallo no podría ser efectivo si no
se garantiza respecto de todo aquel que es condenado y que, además, resulta contrario al
propósito de ese derecho específico que no sea garantizado frente a quien es condenado
mediante una sentencia que revoca una decisión absolutoria, agregándose que el conte
nido de la garantía que otorga el artículo 8, inciso 2, literal h), de la Convención Ameri
cana de Derechos Humanos (derecho a impugnar el fallo), busca proteger el derecho de
defensa y que dicho dispositivo legal se encuentra inequívocamente vinculado a la efectiva
utilización de un recurso ordinario, accesible y eficaz, por lo que, en consecuencia, para
que el recurso sea eficaz, este debe constituir un medio adecuado para procurar, si fuera
el caso, la corrección de una condena errónea, requiriéndose que a través de él se puedan
analizar cuestiones fácticas, probatorias y jurídicas en que se basa la sentencia impugnada,
siendo que las causales de procedencia del recurso deben posibilitar un control amplio de
los aspectos impugnados de la sentencia condenatoria y con ello garantizar el debido pro
ceso tutela judicial efectiva y la observancia de las garantías constitucionales de carácter
procesal y material.
Por regla general, en sede de segunda instancia solo se podrán ofrecer y admitir los
medios probatorios complementarios: los que no se pudieron proponer en primera instan
cia por existir desconocimiento de su existencia; los propuestos que fueron indebidamente
ART. 419 EL RECURSO BE APELACIÓN
• De acuerdo al artículo 422, inciso 2, del CPP, se regula que, por exigencias de
inmediación y contradicción, pueden volver a declarar los testigos, incluidos los
agraviados, que declararon en primera instancia para sustentar el juicio de hecho, a
menos de que las partes no hayan insistido en su presencia, en cuyo caso se deberá
estar a lo que aparece transcrito en el acta del juzgamiento. Por tanto, para que
exista este supuesto deben necesariamente concurrir las siguientes circunstancias:
responda a las exigencias de inmediación y contradicción para sustentar el juicio
de hecho; considere la Sala Penal Superior que su presencia resulta indispensable
para sustentar el juicio de hecho; y, las partes hayan insistido en la presencia de
estos.
Si bien corresponde al juez de primera instancia valorar la prueba personal, sin embargo,
la Sala Penal Superior se encuentra posibilitado a controlar, por medio del recurso ordina
rio de apelación, si dicha valoración infringe las reglas de la lógica, la ciencia y las máxi-
566 mas de la experiencia.
PRECEPTOS GENERALES ART. 419
Por tanto, en esta ejecutoria suprema se concluye que la respectiva Sala Penal de Ape
laciones se encuentra facultada legalmente para poder condenar en segunda instancia a
un imputado que fue absuelto en primera instancia, lo cual se encuentra supeditado a una
actuación probatoria en audiencia de apelación de sentencia, en fiel respeto del principio
de inmediación y que la prueba actuada tenga entidad suficiente para enervar el estatus
de inocencia del imputado.
Si bien con esto último nuestra Corte Suprema asume que, como parte de su doc
trina jurisprudencial, es posible condenar al absuelto bajo los parámetros señalados, sin
embargo, con respecto a que, si la condena del absuelto limita el derecho que tiene el impu
tado a poder recurrir un fallo condenatorio al ser condenado por primera vez en vía de
apelación, se apunta que tal derecho concretamente se dejaría en desamparo bajo la figura
de abrir paso a la condena del absuelto.
Compartimos la posición que hace resaltar esta ejecutoria suprema al afirmarse que
la condena del absuelto despoja al condenado de su derecho fundamental a impugnar, ya
que la impugnación del fallo condenatorio no es una posibilidad ni una facultad some
tida al poder discrecional de los órganos de justicia, sino que constituye un derecho reco
nocido al imputado que tiene mucha implicancia y relación con el derecho de defensa, en
la medida que otorga la posibilidad de interponer un recurso para evitar que quede firme
una decisión adoptada en un procedimiento viciado, debiéndose descartar que el recurso
de casación cumpla el rol propiamente como un recurso de apelación, en el cual se pue
dan revisar hechos, revalorar pruebas, entre otros.
Se considera que para los efectos de no emitir una condena en instancia única,
teniéndose en cuenta que no se encuentra regulado un recurso que habilite la revisión
del fallo en otra instancia, más aún si el recurso extraordinario de la casación penal no
es una instancia donde se actúen ni se discuta sobre pruebas, esta instancia judicial de
la Corte Suprema considera necesario y oportuno se convoque al Consejo Ejecutivo del
Poder Judicial, a fin de que habilite salas revisoras en cada distrito judicial, para que en
salvaguarda de los principios de celeridad y economía procesal, pueda realizarse el juicio
de hecho y de derecho en la condena dictada en segunda instancia contra una persona
que previamente había sido absuelta, añadiéndose que, sin perjuicio de lo recomendado,
si se verificase la necesidad de cambiar la norma procesal respeto al sistema de recursos
o habilitar un medio impugnatorio, deberá solicitarse al Presidente del Poder Judicial se
convoque a la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia de la República en uso de su
facultad de iniciativa legislativa, a fin de que se pueda proponer las modificatorias res
petivas en cuanto al sistemas de recursos y la habilitación de un medio impugnatorio
adecuado para los casos de condena del absuelto.
567
ÁRT. 419 EL RECURSO DE APELACIÓN
Se llega a la conclusión de que lo regulado en el artículo 14, inciso 5, del Pacto Inter
nacional de Derechos Civiles y Políticos es una norma jurídica internacional que se encuen
tra estructurada como regla, en tanto manda de modo definitivo que cuando se verifica
el presupuesto de hecho consistente en una declaración de responsabilidad o de culpabi
lidad penal, esto es, una sentencia de condena, se debe desencadenar una consecuencia
jurídica consistente en que se pueda cuestionar-impugnar esa condena ante un Tribunal
Superior, siendo que el imputado tiene derecho a poder cuestionar el fallo condenatorio
ante un Tribunal Superior.
Debe quedar una vez más en claro que en el fondo no se debate si condenar en
segunda instancia es posible, pues conforme a lo regulado legalmente sí lo es, pero se debe
exigir que, si esa posibilidad existe, el imputado condenado por primera vez en segunda
instancia tenga a su disposición un recurso devolutivo (un recurso que deba ser conocido
por el superior jerárquico del tribunal que dictó el fallo) donde el juzgador tenga faculta
des amplias de control producto de la impugnación señalada. El derecho a impugnar el
fallo condenatorio por parte del imputado ante un Tribunal Superior que goce de amplias
facultades de control es el tema central que asume esta ejecutoria suprema.
En esta línea de contexto, ha sido muy oportuno, saludable y sincero que la misma
Corte Suprema reconozca que se descarta garantizar el derecho a la instancia plural de
quien es condenado por primera vez en segunda instancia mediante el recurso de casación,
posibilidad que ya ha sido descartada tanto en el fuero internacional y nacional en tanto la
casación es un recurso extraordinario, con finalidades específicas, limitado a las causales o
motivos expresamente recogidas en la norma procesal y que además cuenta con vallas de
procedencia establecidas por la ley, no gozando el Tribunal de Casación de esas amplias
facultades de revisión con las cuales debe contar el tribunal que revise un fallo condenatorio.
El problema es que un recurso de las características necesarias para satisfacer las exi
gencias de lo regulado en el artículo 14, inciso 5, del Pacto Internacional de Derechos Civi
les y Políticos implicaría la posibilidad de apelar el fallo de segunda instancia que condena
por primera vez a quien fue absuelto en primera instancia.
Si bien, como hace notar la misma Corte Suprema, a la fecha de la expedición de esta
ejecutoria suprema materia de análisis, ninguna de las soluciones propuestas ha sido rea
lizada, por lo que, en consecuencia, en el caso que nos encontremos ante un vicio deter
minado por la ausencia de un presupuesto procesal de existencia por no haber o por no
existir un órgano jurisdiccional capaz de revisar la condena del absuelto, la consecuen
cia jurídica que se debe desencadenar es la nulidad por ser un vicio en el proceder (vicio
in procedendó). En atención a todo lo expuesto y con el fin de salvaguardar el derecho del
condenado por un delito a recurrir el fallo, mientras no se implemente ninguna de las pro
puestas dadas por nuestra Corte Suprema, corresponderá anular el fallo condenatorio dic
tado en primera y segunda instancia para que, si en un nuevo juicio se le encontrara cul
pable del delito imputado, tenga la posibilidad de impugnar la sentencia condenatoria por
medio de un recurso de apelación.
En ese sentido, debe recordarse que las Salas Penales Superiores de Apelaciones de
la Libertad, por el tema de la condena del absuelto, ya habían adoptado, como un crite
rio unánime, el declarar la nulidad de la sentencia absolutoria, en salvaguarda del dere
cho del condenado a que su sentencia condenatoria sea revisada por dos órganos jurisdic
cionales distintos, adoptándose por una fórmula que remite al mecanismo sostenido en
el Código de Procedimientos Penales y por lo tanto declarar nula la sentencia, direccio-
nando de alguna forma para que el órgano judicial ad quo tenga que tomar en cuenta al
momento de expedir la sentencia correspondiente(24).
Sin perjuicio de lo señalado, una vez más nuestra Corte Suprema, para el caso en
concreto materia de análisis, cuestiona que una Sala Penal Superior aplique la institución
procesal de la condena del absuelto sin que se actúen pruebas en la audiencia de apelación
de sentencia que sean capaces de variar la verdad procesal sobre la que desencadena el fallo
absolutorio de primera instancia, no contando este condenado con un recurso con las cua
lidades necesarias para garantizar su derecho a recurrir ese fallo condenatorio ante un juz
gador con facultades de control amplias, como que tampoco existe una Sala Especializada
que actúe como revisor de la sentencia condenatoria de segunda instancia.
(24) ESPINOLA OTINIANO, Diómedes Hernando (2015). Ob. cit., pp. 168-170 y p. 187. 569
ART. 419 EL RECURSO DE APELACIÓN
En tal sentido y sin hipocresías argumentativas, se sostiene que si bien una Sala Penal
de la Corte Suprema, a diferencia de una Sala Penal Superior o de Apelaciones, es un órgano
judicial distinto y de mayor jerarquía, sin embargo, esta máxima instancia judicial no tiene
competencia que le permita realizar una revisión amplia, integral y eficaz al momento de
resolver el recurso extraordinario, limitado y taxativo de la casación penal, competencia
resolutiva que está limitada producto de la interposición y fundamentación del recurso de
casación, recurso último que se limita al análisis de aspectos formales y legales, extiendo
por ello falta de un presupuesto procesal de existencia.
Así también, se concluye que la Sala Penal Superior o de Apelaciones no puede con
denar al absuelto en primera instancia, en donde si se detecta un error en la aplicación del
Derecho objetivo y/o procesal que ameritarían una condena, solo podrá anular el fallo de
primera instancia a fin que emita un nuevo pronunciamiento acorde a Derecho.
(25) Comentando esta decisión casatoria se encuentran los siguientes autores: VARGAS YSLA, Roger Renato
(2016). “La condena del absuelto en el CPP de 2004 y el derecho del condenado a un recurso amplio e integral.
Especial referencia a la Casación N ° 454-2014-Arequipa”. En: Gaceta P en al & Procesal Penal. Tomo 81. Lima:
Gaceta Jurídica, pp. 11-23; LEON ALVA, Eduardo (2016). “Inmediación y apelación. Especial referencia a la
condena del absuelto”. En: G aceta P en al & Procesal Penal. Tomo 81. Lima: Gaceta Jurídica, pp. 24-60; COR-
DOVA ROSALES, Rudy Angélica (2016). “La condena del absuelto: las Casaciones N ° 195-2012-Moquegua y
570 N ° 454-2014-Arequipa”. En: Gaceta P en al & Procesal Penal. Tomo 81. Lima: Gaceta Jurídica, pp. 61-73.
PRECEPTOS GENERALES ART. 419
la casación como solución que permita salvaguardar el derecho a recurrir del con
denado, siendo que la condena del absuelto limita el derecho a recurrir.
Sin perjuicio de lo señalado, se insiste que el Estado debe otorgar al condenado por
primera vez en segunda instancia un recurso que revise esta primera condena, siendo que
hasta la fecha no se ha previsto este mecanismo, por lo que queda latente la posibilidad de
afectar el derecho al recurso, situación que no traería como consecuencia que el órgano judi
cial deje de administrar de justicia o de resolver, siendo la única solución posible la decla
ración de la nulidad de la sentencia recurrida, pues de otra manera se afectaría el derecho
al recurso, situación que encuentra refuerzo si se considera que en ningún caso la Corte
Suprema ha convalidado la condena del absuelto.
absolutoria dictada en sede de primera instancia, ordenándose llevar a cabo, por medio de
otro órgano judicial colegiado y en términos de reenvío, un nuevo juzgamiento, para que,
si en un nuevo juicio se le encontrare culpable del delito imputado, tenga la posibilidad de
impugnar la sentencia dictada por medio de un recurso de apelación.
El tema central por el cual se decide que se realice un nuevo juzgamiento tiene que
ver porque la sentencia de vista que aplicó la institución procesal de la condena del absuelto
no observó la doctrina jurisprudencial que ha sido expedida por la Corte Suprema nacio
nal, así como por otorgarse un valor probatorio distinto a la prueba persona realizada en
primera instancia.
§5 BIBLIO G R A FÍA
A R B U LU M A R TIN E Z , Víctor Jim m y (2015). “La condena del absuelto en la doctrina jurisprudencial”. En:
Actualidad Penal. Volumen 14. Lima: Instituto Pacífico; CÓRDOVA ROSALES, Rudy Angélica (2016). “La
condena del absuelto: las Casaciones N ° 195-2012-Moquegua y N ° 454-2014-Arequipa”. En: Gaceta Penal
& Procesal Penal. Tomo 81. Lima: Gaceta Jurídica; D O IG D ÍA Z , Yolanda (2005). “El recurso de apelación
contra sentencias”. En: E l nuevo proceso penal. Estudios fundamentales. Lima: Palestra Editores; ESPIN O LA
O T IN IA N O , Diómedes Hernando (2015). Efectos de la condena del absuelto en aplicación de los arts. 419 inc.
2 y 425 inc. 5 literal b del Código Procesal Penal del 2004. Tesis para obtener el grado de maestro en Derecho
Penal. Trujillo: Universidad Privada Antenor Orrego; Gaceta Penal & Procesal Penal (2014). Tomo 61. Lima:
Gaceta Jurídica; Gaceta Penal & Procesal Penal (2015). Tomo 72. Lima: G aceta Jurídica; H E R R E R A G U E
RRERO , Mercedes (2015). “La condena del absuelto en el Código Procesal Penal de 2 0 0 4 ”. En: Actuali
dad Penal. Volumen 14. Lima: Instituto Pacífico; IBERICO CA STA Ñ ED A , Luis Fernando (2012). “Teo
ría de la impugnación en el Código Procesal Penal de 2 0 0 4 ”. En: Estudios sobre los medios impugnatorios en
el proceso penal. Primera edición. Lima: Gaceta Jurídica; IBERICO CA STA Ñ ED A , Fernando. L a apelación
y condena del absuelto. Centro de Estudios de Derecho Penal Económico y de la Empresa - Cedpe; JIM E
N E Z BACILIO, Walter Agustín (2014). L a adhesión a la apelación en el nuevo Código Procesal Penal. Recu
perado de: < [Link]
do& id=T5481> ; LE Ó N ALVA, Eduardo (2016). “Inmediación y apelación. Especial referencia a la con
dena del absuelto”. En: Gaceta Penal & Procesal Penal. Tomo 81. Lima: G aceta Jurídica; M A D R ID , Cecilia
(2011). “Condena del absuelto. Comentario a la jurisprudencia”. En: Estudio Oré Guardia - Abogados. Bole
tín N ° 25; N U Ñ E Z PEREZ, Fernando Vicente (2013). L a condena del imputado absuelto en instancia única
y el recurso de casación en el Nuevo Código Procesal Penal. Lima: Grijley - Iustitia; ORE G U A R D IA , Arsenio
573
AKT. 419 EL RECURSO BE APELACIÓN
(2010). L a condena a l absuelto. Instituto de Ciencia Procesal Penal; PA LO M IN O AM ARO , Raúl Marino
(2015). “¿Es posible la prisión preventiva en segunda instancia? Análisis de resoluciones judiciales”. En:
Gaceta Penal & Procesal Penal. Tomo 74. Lima: G aceta Jurídica; PRO AN O CUEVA, César Augusto. Doble
instancia, reformado in peiusy otros conceptos mal entendidos, A propósito de la condena del absuelto. Recuperado de:
< [Link] 15& t= 3 3 > ; R E Y ES ALVARADO, Víctor Raúl (2015). “La
Casación N ° 195-2012-Moquegua (que establece los supuestos en que procede la condena del absuelto’) vs.
la sentencia de la Corte ID H en el caso Mohamed vs. Argentina”. En: Gaceta Penal & Procesal Penal. Tomo
69- Lima: Gaceta Jurídica; SALAS A R E N A S, Jorge Luis (2011). “Función de revisión de mérito del fallo
condenatorio respecto de quien fue absuelto en primera instancia de juzgamiento”. En: Gaceta Penal & Pro
cesal Penal. Tomo 27. Lima: Gaceta Jurídica; SALAS A R E N A S, Jorge Luis. “Sobre la imposibilidad jurídica
de la reformado in peius en el juicio de revisión de la sentencia de absolución”. En: Asociación deJueces para la
Justicia y la Democracia - Jusdem ; SÁ N C H E Z CÓRDOVA, Ju an Humberto (2015). “La viabilidad de la apli
cación de la condena del absuelto en la jurisprudencia”. En: Gaceta Penal & Procesal Penal. Tomo 69- Lima:
Gaceta Jurídica; SA N M A R T ÍN CASTRO, César (2012). “Control difuso en materia penal”. En: Estudios
de Derecho Procesal Penal. Lima: Grijley; VARGAS YSLA, Roger Renato (2012). “La condena del absuelto
en el CPP y sus implicancias en el ordenamiento jurídico: Tutela judicial efectiva vs. doble instancia (un
pequeño gran sacrificio’)”. En: Gaceta Penal & Procesal Penal. Tomo 35. Lima: Gaceta Jurídica; VARGAS
YSLA , Roger Renato (2015). “La condena del absuelto en el CPP de 2004 y el derecho del condenado a un
recurso amplio e integral: especial referencia a la Casación N ° 195-2012-Moquegua”. En: Gaceta Penal &
Procesal Penal. Tomo 69- Lima: Gaceta Jurídica; VARGAS YSLA , Roger Renato (2016). “L a condena del
absuelto en el CPP de 2004 y el derecho del condenado a un recurso amplio e integral. Especial referencia
a la Casación N ° 454-2014-Arequipa”. En: Gaceta Penal & Procesal Penal. Tomo 81. Lima: Gaceta Jurídica;
V ELÁ SQ U EZ D ELG A D O , Percy (2015). “El recurso eficaz y el derecho fundamental a la pluralidad de la
instancia en el marco de la doctrina jurisprudencial sobre la condena del absuelto”. En: Gaceta Penal & Pro
cesal Penal. Tomo 69- Lima: Gaceta Jurídica.
JURISPRUDENCIA
El tribunal de apelación no apreció, pese a que integraba el motivo de la impugnación, el otro ámbito de fiscalización
de la prueba personal: la coherencia y persistencia de los principales testigos de cargo, en suma si el relato incriminador
era atendible en función a las reglas de la experiencia: si este era suficiente, a partir del conjunto de la prueba apre
ciada por el ad quo, {y} si el razonamiento del Tribunal de primera instancia era en sí mismo sólido y completo. Sen
tencia Casación N ° 05-2007-Huaura
E l Código Procesal Penal en su artículo 419 otorga a la Sala de Apelaciones facultades para, dentro de los límites de
la pretensión impugnatoria, examinar la resolución recurrida tanto en la declaración de los hechos como en la aplica
ción del Derecho, y de esta forma controlar lo decidido por el juez penal; sin embargo, como excepción a esta regla, al
constituirse el órgano controlador del de primera instancia, también se encuentra facultado para observar las anomalías
u omisiones procesales que no hayan sido observadas por la parte recurrente a l momento de interponer el recurso impug-
natorio, Exp. N ° 038-2008-Trujillo.
TÍTULO II
LA APELACIÓN DE AUTOS
Concordancias:
CPP: arts. 9, 21 inc.l, 103, 123 me. 2, 204, 237, 267, 278, 304 me. 3, 319 me. c, 347 mc.3, 4 H me. c, 415,
416, 478 inc. 4.
H e n r y C é s a r F l o r e s L iz a r b e
1. Respecto al inciso 1
“Recibidos los autos, salvo los casos expresamente previstos en este código, la Sala
conferirá traslado del escrito de fundamentación del recurso de apelación al Minis
terio Público y a los demás sujetos procesales por el plazo de cinco días”.
575
ART. 420 EL RECURSO DE APELACION
“3.4.3. En ese orden de ideas está circunscrito dentro de todo proceso la noti
ficación judicial [acto procesal cuyo principal objetivo es que las partes intervi-
nientes en un proceso judicial tomen conocimiento de las resoluciones judiciales
emitidas en el marco del mismo, a fin de que estas puedan ejercer su derecho a
la defensa, en el ámbito del debido proceso]. En ese sentido, desde una perspec
tiva de contenido y aplicación del debido proceso, se puede decir que los actos
judiciales deben tener como requisito de validez la notificación, con la finalidad
de que el procesado tenga la posibilidad de conocer el contenido de los pronun
ciamientos y diligencias judiciales; pero solo en el caso de que se apliquen san
ciones o se restrinjan derechos de la persona, pues incumplir este requisito vul
nerará además el derecho de defensa.
2 oRespecto al inciso 2
“Absuelto el traslado o vencido el plazo para hacerlo, si la Sala Penal Superior estima
inadmisible el recurso podrá rechazarlo de plano. En caso contrario, la causa queda
expedita para ser resuelta, y se señalará día y hora para la audiencia de apelación”.
Unpi de las potestades de la Sala Penal de Apelaciones es que podría declarar inad
misible el recurso de apelación, en definitiva, esta potestad proviene normativamente del
artículo 405, inciso 3, in fine del Código Procesal Penal (en adelante, CPP), que prescribe:
“(...) El juez que deba conocer la impugnación, aún de oficio, podrá controlar la admisi
bilidad del recurso y, en su caso, podrá anular el concesorio”.
3. Respecto al inciso 3
Este apartado ha sido también materia de pronunciamiento por la Sala Penal Tran
sitoria de la Corte Suprema de Justicia de la República, en la Casación N ° 216-2016-E1
Santa, de fecha 12 de agosto de 2016, con la ponencia de San Martín Castro, estableciendo
en el fundamento jurídico quinto que:
“Por otro lado, es pertinente puntualizar que no está negada en la fase de apelación
de un auto la presentación de actos de investigación actuados con posterioridad al
auto de prisión preventiva emitido por el juez de primera instancia. Si bien tal posi
bilidad no es absoluta, pues está sujeta a determinados plazos y trámites previos para
su debida valoración en la alzada, ello en modo alguno significa que los errores sobre
esas limitaciones importen la nulidad del auto de vista, pues corresponde examinarlas
en casación desde el contenido global de la causa y si existen otros elementos de con
vicción que justifican la decisión adoptada. Por lo demás, también debe examinarse
si esos nuevos actos de investigación, en su tramitación en la audiencia de apelación,
vulneraron los principios de contradicción e inmediación, y, por ende, si generaron
efectiva indefensión material. No solo hace falta una infracción objetiva de la ley, sino
si esa incorrección ocasionó indefensión material al afectado”.
En tal pensamiento, un segundo tema relevante que queremos extraer del pronuncia
miento constitucional, es el que obra en el fundamento jurídico 93 que prescribe:
578
LA APELACIÓN DE AUTOS ART, 420
4„ Respecto a! inciso 4
“El auto en el que la Sala declara inadmisible el recurso podrá ser objeto de recurso
de reposición, que se tramitará conforme al artículo 415”.
“Lo expuesto no afecta el artículo I, inciso 4, del Título Preliminar del Código Pro
cesal Penal, el cual establece que: ‘Las resoluciones son recurribles, en los casos y en
el modo previsto por la ley ( . . Todo lo contrario, en el presente caso, la posibilidad
de impugnar decisiones desestimatorias de medios de defensa durante la etapa inter
media no se encuentra prohibida de forma expresa por la ley. Por ello, permitir que
dichas incidencias se apelen, respetará el principio de legalidad procesal”.
5. Respecto al inciso 5
579
ART. 420 EL RECURSO BE APELACIÓN
numeral no sería a favor del reo sino en contra del mismo, vulnerándose el princi
pio de la función jurisdiccional”.
“Finalmente, se debe dejar sentado que el CPP, en su artículo 420, apartado 5, al seña
lar que las partes procesales podrán concurrir a la audiencia de apelación de autos,
no contraviene ningún derecho, pues, como ya se explicó precedentemente, es una
facultad discrecional de las partes de asistir o no a la audiencia de apelación de autos;
mientras que el artículo 423, apartado 3, del citado Código, regula que a la audien
cia de apelación de sentencia las partes procesales tendrán que concurrir de manera
obligatoria, puesto que en esta se analiza un nuevo juicio oral, por lo que es estricta
mente necesaria la presencia de la parte recurrente; por consiguiente, no es posible que
de manera supletoria y extensiva se traslade el carácter de obligatoriedad de la parte
recurrente a la audiencia de apelación de autos. De ahí que cuando el impugnante
no concurra a la audiencia de apelación de autos, el órgano revisor no debe declarar
inadmisible el recurso -como sucede en la apelación de sentencias- sino resolver el
fondo de aquel; en provecho de la persecución regular de la causa, según las normas
del Nuevo Código Procesal Penal”.
6. Respecto al inciso 6
La labor de dirección del juez ponente y de los integrantes del órgano superior en
audiencia de apelación sin duda es vital. Del clímax del debate oral deberán obtener la
mayor información posible para resolver la controversia, para ello tienen habilitado la for
mulación de preguntas a las partes, de tal forma que la información que se obtenga sea
realmente de calidad.
7. Respecto al inciso 7
“Salvo los casos expresamente previstos en este código, la Sala absolverá el grado en
el plazo de veinte días”.
580
LA APELACION DE AUTOS ART. 420
a la apelación del auto de la prisión preventiva, que según el artículo 278, inciso 2, del CPP
se deberá expedir en el día de la vista de la causa o dentro de las cuarenta y ocho horas.
§5 BIBLIO G RA FÍA
ORÉ G U A R D IA , Arsenio (2016). Derecho Procesal Penal peruano. Lima: Gaceta Jurídica; SA N M A R T ÍN
CASTRO, U ésar (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales.
s JURISPRUDENCIA
Tal como lo estipula el inciso cuatro del artículo cuatrocientos veinte, contra los autos en los que la Sala Penal Superior
declara inadmisible el recurso de apelación, procede recurso de reposición ante el mismo órgano judicial que las emi
tió, conforme lo establece el artículo cuatrocientos quince del nuevo Código Adjetivo, y no el recurso de queja. Queja
N ° 12-2008-H uaura.
581
TÍTULO III
LA APELACIÓN DE SENTENCIAS
Concordancias:
CPP: arts. 1 inc. 2, 21 inc.l, 415, 413 inc. 1, 4K>, 398, 399.
Como señala San Martín Castro, el traslado también es una posibilidad procesal
para las partes no recurrentes y recurridas de argumentar a favor de su propia situación
procesal, por lo que, vencido el plazo de absolución de agravios, con su contestación o sin
ella, la Sala de Apelaciones se pronunciará sobre la corrección formal de la concesión del
recurso por el tribunal a quo®.
Cumplido con esto o vencido el plazo para hacerlo (así como en el trámite de apela
ción de autos), si la Sala estima inadmisible el recurso lo rechazará de plano®, de no ser así
comunicará a las partes que pueden ofrecer medios probatorios en el plazo de cinco días.
(1) SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Conforme al Código Procesal Penal de
2004. Lima: Inpeccp-Cenales, p. 683-
(2) En este caso también este auto que declara inadmisible el recurso podrá ser objeto de recurso de reposición,
582 que se tramitará conforme al artículo 415.
LA APELACION DE SENTENCIAS ART. 421
Esto se encuentra en concordancia con los artículos 405 y 416 del Código Procesal
Penal (en adelante, CPP) que establecen los requisitos de admisibilidad y procedibilidad
del recurso de apelación, es decir, que: a) sea presentado por quien resulte agraviado por
la resolución, tenga interés directo y se halle facultado legalmente para ello; b) sea inter
puesto por escrito y en el plazo previsto por la ley; c) se precise las partes o puntos de la
decisión a los que se refierela impugnación, y se expresen los fundamentos, con indicación
específica de los fundamentos de hecho y de derecho que lo apoyen. El recurso deberá con
cluir formulando una pretensión concreta; y d) la resolución sea apelable, estas resolucio
nes apelables son: i) las sentencias; ii) los autos de sobreseimiento y los que resuelvan cues
tiones previas, cuestiones prejudiciales y excepciones, o que declaren extinguida la acción
penal o pongan fin al procedimiento o la instancia; iii) los autos que revoquen la condena
condicional, la reserva del fallo condenatorio o la conversión de la pena; iv) los autos que
se pronuncien sobre la constitución de las partes y sobre aplicación de medidas coercitivas
o de cesación de la prisión preventiva; y v) los autos expresamente declarados apelables o
que causen gravamen irreparable.
El trámite de admisión del recurso posee una naturaleza marcadamente formal, ale
jada de cualquier tipo de análisis judicial de carácter material sobre el fondo de la contro
versia suscitada, o sobre el acierto o desacierto de los motivos de oposición esgrimidos por
el recurrente. Solo se fiscaliza el cumplimiento o incumplimiento de las condiciones pro
cesales (presupuestos y requisitos legales) del recurso interpuesto®.
Se debe considerar que el conocimiento que tienen los tribunales de segunda instancia
es limitado, pues no existe inmediación con toda la producción de la prueba, como sí la de
primera instancia, de ahí que la Corte Suprema haya señalado que en el caso de la prueba
personal el único control que en segunda instancia se puede hacer es el control del dere
cho y de lo lógico y razonado de las decisiones que se han hecho en primera instancia, en la
sentencia de Casación N ° 03-2007-Huaura del 7 de noviembre de 2007, ha señalado que:
Se debe recordar que la normativa para la apelación de sentencias del nuevo proceso
penal se encuentra vigente en todo el país para el proceso inmediato, pues de conformi
dad con la sétima disposición complementaria final del Decreto Legislativo N ° 1307, del
30 de diciembre de 2016, se adelantó la entrada en vigencia de los artículos respectivos
en los distritos judiciales donde aún no se encuentre vigente el CPP para su aplicación en
el citado proceso.
^ BIBLIOGRAFÍA
SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). D e re ch o P r o c e s a l P e n a l. L eccio n es. C o n fo rm e a l C ó d ig o P r o c e s a l P e n a l
Lima: Inpeccp-Cenales.
de 2 0 0 4 -
584
Ai fien!© 422o- Pruebas en segunda instancia
L El escrito de ofrecimiento de pruebas deberá indica específicamente, bajo sanción
de inadmisibilidad, el aporte que espera de la prueba ofrecida,
2. Solo se admitirán los siguientes medios de prueba:
a) Los que no se pudo proponer en primera instancia por desconocimiento de su
existencia;
b) Los propuestos que fueron indebidam ente denegados, siempre que hubiere
form ulado en su momento la oportuna reserva; y,
c) Los adm itidos que no fueron practicados por causa no im putables a él.
3. Solo se adm itirán medios de prueba cuando se impugne eljuicio de culpabilidad o de
inocencia. S i solo se cuestiona la determ inación ju d ic ia l de la sanción, las pruebas
estarán referidas a ese único extremo. S i la apelación en su conjunto solo se refiere
a l objeto civil del proceso rigen los límites estipulados en el articulo 374 del Código
Procesal Civil.
4. L a sala m ediante auto, en el plazo de tres días, decidirá la adm isibilidad de las
pruebas ofrecidas en función a lo dispuesto en el num eral 2) del artículo 135 y a los
puntos m ateria de discusión en la apelación. L a resolución es inim pugnable.
5. También serán citados aquellos testigos -incluidos los agraviados- que han decla
rado en prim era instancia, siempre que la sala por exigencias de inm ediación y
contradicción considere indispensable su concurrencia p a ra sustentar el ju icio de
hecho de la sentencia, a menos que las partes no hayan insistido en su presencia,
en cuyo caso se estará a lo que aparece transcrito en el acta deljuicio.
Concordancias:
CPP: arts. 155 inc. 2, 415; CPC: art. 374■
Una de las grandes novedades de la apelación del Código Procesal Penal es la actua
ción de pruebas en la audiencia de segunda instancia.
El artículo 422 de dicho Código establece una serie de reglas para la efectiva práctica
de la prueba en segunda instancia. Primero, el escrito en el cual se ofrece pruebas debe de
indicar específicamente (bajo sanción de inadmisibilidad) el aporte de la prueba ofrecida,
es decir, cuál es su pertinencia en el caso®.
Señala San Martín Castro® que el juicio de pertinencia sobre un medio probatorio
requiere que la parte interesada explicite en primer lugar lo que quiere probar -las con
cretas afirmaciones de hechos-, cómo intenta conseguir la prueba -el medio concreto de12
(1) Se señala que esto constituye una formalidad imprescindible para la admisibilidad de las pruebas, caso contra
rio deberá rechazarse su ofrecimiento. JERI CISNEROS, Julián Genaro y ZORRILLA ALIAGA, Dick Stens
(2009). “La impugnación: los recursos, el recurso de reposición y el recurso de apelación. Arts. 413 a 146 del
Código Procesal Penal”. En: [Link]. C om entarios a l nuevo Código P ro cesal P e n a l. Lima: Ara Editores, p. 470.
(2) SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). Derecho P ro cesal P en al. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales, p. 687. 585
ART. 422 EL RECURSO DE APELACIÓN
c) Admitidos que no fueron practicados por causas no imputables a él. Puede ser de
cualquiera de las partes, pero no pueden ser acogidas aquellas de práctica imposible,
(3) Sobre la admisibilidad y actuación de pruebas puede verse mi trabajo (2010): “Problemas de aplicación de la
formación de la prueba en el juicio oral del CPP”. En: AAN Y . J u ic io o ra l: p ro b lem a s de ap licació n d e l Código P ro
cesal P e n a l de 2 0 0 4 . Lima: Gaceta Jurídica. En sentido contrario, la Casación 56-2010-La Libertad ha señalado
que: “El ofrecimiento y admisión de los medios probatorios está relacionado con el derecho a la libertad proba
toria, pues cualquier medio probatorio ofrecido oportunamente mientras sea idóneo, pertinente y conducente
para sustentar una circunstancia debe ser admitido por el juzgador; sin embargo, estas reglas generales de
admisión de los medios probatorios no rigen para la admisión de los medios probatorios en segunda instancia,
así lo señala el numeral dos del artículo cuatrocientos veintidós del Código Procesal Penal, el cual señala
que solo se admitirán los siguientes medios de prueba: a) Los que no se pudo proponer en primera instancia
por desconocimiento de su existencia; b) Los propuestos que fueron indebidamente denegados, siempre que
hubiere formulado en su momento la oportuna reserva; y, c) Los admitidos que no fueron practicados por
causas no imputables a él”.
(4) Para ver en extenso esto: DOIG DÍAZ, Yolanda (2005). “El recurso de apelación contra sentencias” En:
CUBAS VILLANUEVA, Víctor y otros. E l nuevo proceso p e n a l. E stu d io s fu n d a m e n ta le s. Lima: Palestra Editores,
p. 555.
(5) CÁCERES JULCA, Roberto (2011). L o s medios im pu gn atorios en e l proceso p e n a l. Lima: Jurista Editores, p. 125.
586 ( 6) ídem.
LA APELACION DE SENTENCIAS ART. 422
Esta opción legislativa parte del conocimiento de los sistemas de apelación que se
han dado a nivel legislativo: la apelación limitada y la apelación plena. Para el sistema de
apelación limitada esta no es autónoma de la primera instancia, sino complementaria, en
la medida que el órgano que conoce en segunda instancia se limita a efectuar un control
meramente negativo, en el que no formula nuevas declaraciones®. Esto tiene su correlato
en la admisión de pruebas en segunda instancia, toda vez que el material instructorio es
idéntico en ambas fases, sin posibilidad que las partes puedan deducir nuevas excepciones
y nuevos medios de ataque y defensa, ni hechos o pruebas que no hayan sido deducidos
en primera instancia®, es una mera revisión.
El sistema de apelación del CPP es uno que recoge algunos aportes de cada uno de
estos sistemas, es por ello que la apelación es amplia, pues se pueden ingresar pruebas no
conocidas o mal admitidas, lo cual es una restricción en comparación al modelo pleno, sin
embargo, al sistema de apelación no se le ve como una nueva primera instancia. La Casa
ción 153-2010-Huaura ha señalado que por permitirse actuar determinados medios de
prueba en la etapa recursal del proceso penal, es que estamos frente a un modelo de ape
lación limitado modulado, este radica en la posibilidad de introducir estos nuevos medios
probatorios.
El Código ha optado por una regulación compleja, regula que los medios de prue
bas solo serán admitidos si es que se impugna el juicio de culpabilidad o de inocencia. Es
decir, se tiene que analizar la valoración de los hechos y su calificación jurídica. En cam
bio, señala el apartado 3 que si solo se cuestiona la determinación judicial de la sanción,
las pruebas solo estarán referidas a este extremo.
Si la apelación solo se refiere al objeto civil del proceso, rigen los límites estipulados
en el artículo 374 del Código Procesal Civil: solo se pueden ofrecer medios probatorios en
el escrito de formulación de la apelación o en el de absolución de agravios, y únicamente
en los siguientes casos:
2. Cuando se trate de documentos expedidos con fecha posterior al inicio del proceso,
o que comprobadamente no se hayan podido conocer y obtener con anterioridad.
55 BIBLIOGRAFÍA
CÁCERES JULCA, Roberto (2011). L o s m e d io s im p ú g n a t e n o s en e l p ro ceso p e n a l . Lima: Jurista Editores; DOIG
DÍAZ, Yolanda (2005). “El recurso de apelación contra sentencias”. En: CUBAS VILLANUEVA, Víctor y
otros. E l n u ev o p ro ceso p e n a l . E s t u d io s f u n d a m e n t a le s . Lima: Palestra Editores; DOIG DÍAZ, Yolanda (2004).
“El sistema de recursos en el proceso penal peruano: hacia la generalización de la doble instancia y la instau
ración de la casación”. En: A n u a r i o d e D e re c h o P e n a l : l a r e fo r m a d e l p ro ceso p e n a l p e r u a n o . Lima: Fondo Editorial
de la Pontificia Universidad Católica del Perú; JER.Í CISNEROS, Julián Genaro y ZORRILLA ALIAGA,
588 (12) JERÍ CISNEROS, Julián Genaro y ZORRILLA ALIAGA, Dick Stens. Ob. cit., pp. 473-474.
LA APELACIÓN DE SENTENCIAS ART. 422
Dick Stens (2009)- “La impugnación: los recursos, el recurso de reposición y el recurso de apelación. Arts.
413 a 146 del Código Procesal Penal”. En: [Link]. Comentarios a l nuevo Código Procesal Penal. Lima: Ara Edi
tores; N E Y R A FLO RES, José Antonio (2010). Manual del nuevo proceso penal & litigación oral. Lima: Idemsa;
SA N M A R T ÍN CA STRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales; SÁ N
CH E Z CORDOVA, Ju an (2010). “Problemas de aplicación de la formación de la prueba en el juicio oral del
CPP”. En: AA. Y N. Juicio oral: problemas de aplicación del Código Procesal Penal de 2004- Lima: Gaceta Jurídica.
É l JURISPRUDENCIA
L a Sala Superior, una vez admitido el recurso de apelación, concede un plazo de cinco días para que las partes puedan
ofrecer medios probatorios, conforme el artículo 421, numeral 2, del Código Procesal Penal. Por otro lado, el artículo
422, numeral 2, establece los requisitos para su admisibilidad. En este sentido, el primer supuesto de admisión de
medios probatorios se refiere a “Los que no se pudo proponer en primera instancia por desconocimiento de su existen
cia”. Este supuesto debe ser interpretado restrictivamente. Esto significa que el que ofrece el medio de prueba demuestre
que recién tuvo conocimiento posterior a la emisión de la sentencia de primera instancia. Por el contrario, si tuvo cono
cimiento de dicho medio y se mantuvo inactivo sin ejercer su derecho a ofrecer medios probatorios, la Sala deberá dene
gar su admisión. Contra esta resolución no cabe medio impugnatorio. Cas. N ° 288-2018-Tacna, considerando 10.
{L}as notas que autorizan la admisión de prueba testimonial ya rendida en el juicio de primera instancia son, copu
lativamente: i) L a presencia de un defecto grave de práctica o valoración de la prueba personal en primera instancia,
ii) Que la información brindada por el testigo pueda variar la decisión del a quo. Por la importancia de estas vulne
raciones y de la información contenida se puede ingresar este material probatorio sin afectar los principios de inmedia
ción, contradicción, derecho de defensa y plazo razonable. Cas. N ° 854-2015-lca.
L a Sala Penal Permanente en el Recurso de Apelación N ° 02-2009-La Libertad señala que se aplicará este artículo
cuando las declaraciones de los testigos, incluidos los agraviados, adolezcan de sensibles defectos legales o déficit de
información que impide el necesario esclarecimiento de los hechos objeto del debate. Es de tener en claro que el principio
rector de la apelación penal contra sentencias definitivas es solo permitir la actuación de nuevas pruebas desde una pers
pectiva de complementación del material probatorio en orden a la corrección de irregularidades probatorias de la pri
mera instancia y a superar, limitadamente, las preclusiones allí producidas. Cas. N ° 854-2015-Ica.
L a facultad de recurrir una resolución judicial constituye una garantía constitucional que encuentra un tratamiento
específico en el nuevo Código Procesal Penal. En el nuevo modelo procesal, tras el recurso de apelación, se realiza un
nuevo juicio oral, previo a este existe una etapa de traslado del escrito de fundamentación del recurso de apelación, su
absolución por la parte contraria en elplazo de ley, un control de admisibilidad y un estadio de ofrecimiento de medios
probatorios, que el órgano de juzgamiento admitirá o no. Exp. N ° 2007-00479-14-1308-JR-PE-l-Huacho.
L a Sala Penal no efectuó una errónea interpretación del 422 del CPP de 2004, pues la inadmisión en segunda ins
tancia de los medios probatorios ofrecidos por la defensa del imputado (testificalesj eran declaraciones que debieron ofre
cerse en eljuicio oral de primera instancia pues, en tanto se trataba de cinco familiares directos y un vecino de la menor
agraviada, su existencia no resultaba desconocida para elproponente. Casación N ° 14-2007-Huaura.
El impugnante refiere que no se le notificó el concesorio de apelación de la sentencia a efecto de presentar nuevos medios
probatorios en segunda instancia. Ante esta afirmación, apreciados los actuados se observa que recién se apersona y
señala domicilio procesal cuando elplazo de ley para presentar medios probatorios ha vencido, por tanto, no se advierte
vulneración a su derecho de defensa, pues tenía conocimiento que los autos se encontraban en segunda instancia y que
debía apersonarse conforme a ley. Casación N ° 16-2007-Huaura.
De la sentencia de vista no se observa que la Sala Penal haya efectuado una errónea interpretación del art. 422,
habiendo razonado adecuadamente sobre el sentido del precepto y elporqué de la no admisión de las testificales propues
tas, puesto qtie se trataban de declaraciones que debieron ofrecerse en eljuicio oral de primera instancia, a l ser conocida
su existencia por el proponente. Casación N ° 14-2007-Huaura, 30/01/2008.
589
ÁrtícFi© 4 2 3 Emplazamiento paira la auidieir&da de apelaeióm
h Decidida la admisibilidad de la prueba ofrecida, en ese mismo auto se convocará a
las partes, incluso a los imputados no recurrentes, para la audiencia de apelación.
2. Es obligatoria la asistencia del fiscal y del im putado recurrente, a sí como de todos
los imputados recurridos en caso la impugnación fuere interpuesta por el fiscal.
5. Sí el acusado recurrente no concurre injustificadamente a la audiencia, se declarará
la in adm isibilidad del recurso que interpuso. De igu al m anera se procederá si no
concurre el fisca l cuando es p arte recurrente.
4. Si los imputados son partes recurridas, su inasistencia no im pedirá la realización
de la audiencia, sin perjuicio de disponer su conducción coactiva y declararlos reos
contumaces.
5. Es, asimismo, obligatoria la concurrencia de las partes priv ad as si ellas únicamente
han interpuesto el recurso, bajo sanción de declaración de in adm isibilidad de la
apelación; y,
6. S i la apelación en su conjunto solo se refiere al objeto civil del proceso, no es obliga
toria la concurrencia del im putado n i del tercero civil.
Concordancias:
CPP: arts. 19, 421.
En esta audiencia es obligatoria la asistencia del fiscal y del imputado recurrente, así
como de todos los imputados recurridos en caso la impugnación fuere interpuesta por el
fiscal. El incumplimiento se sanciona procesalmente.
Por ejemplo, esto es plenamente válido en el recurso de casación, que establece legal
mente la sanción de inadmisibilidad para todas las partes en caso no asistan a la audiencia
de casación, pues señala que la intención de renunciar puede ser expresa o tácita, y en este
último caso la intención se deducirá de cualquier actitud o manifestación del recurrente en
(1) BERDICHEVSKY, Adrián (1999). “Reposición y apelación”. En: MAIER, Julio; BOVINO, Alberto y DÍAZ
CANTÓN, Fernando (compiladores). Los recursos en elprocedimientopenal. 2a edición. Buenos Aires: Editores del
590 Puerto, p. 131.
LA APELACION DE SENTENCIAS ÁRT. 423
el proceso, después de presentado el recurso, que sea incompatible con la pretensión jurídica,
como sucede cuando el abogado defensor no concurre a la audiencia de casación, así este
desistimiento es una forma de expresar la conformidad con el fallo y proclamar la inexis
tencia de un interés capaz de sustentar la impugnación (Casación N ° 13-2009-La Libertad).
Una regla clara del Código es que si quien recurre es el imputado y este no concurre
a la audiencia, se declarará la inadmisibilidad del recurso que interpuso. Sin embargo, la
Corte Suprema en la Sentencia de Apelación N ° 02-2009-La Libertad ha declarado que si
el procesado recurre, pero se encontraba con orden de aprehensión, entonces el hecho de
no acudir a la audiencia no implica la inadmisibilidad del recurso:
“(...) el artículo cuatrocientos veintitrés, apartado tres, del nuevo Código Procesal,
al desarrollar una institución de configuración legal, como es el recurso de apelación
-cuyo reconocimiento y alcance legislativo de cara a la garantía de la instancia plu
ral no está puesta en duda-, establece la necesidad de la presencia personal del impu
tado recurrente a la audiencia de apelación de sentencia, exigencia que se sustenta en
que todo imputado está sujeto al proceso y, por tanto, ligado a los mandatos judi
ciales de comparecencia -el imputado tiene la carga de comparecer en el proceso-.
Esta norma busca consolidar la vigencia de principios procesales y procedimentales
de primer orden: contradicción efectiva -que integra la garantía de defensa procesal-,
inmediación y oralidad -que integran la garantía del debido proceso-.
(...) en el caso concreto el imputado ha sido condenado a una pena privativa de liber
tad efectiva y se ha ordenado su captura, medida que rige -pese al recurso de apela
ción- por mandato del apartado dos del cuatrocientos dieciocho del nuevo Código
Procesal Penal.
ART. 423 EL RECURSO DE APELACIÓN
Este Supremo Tribunal entiende el motivo del imputado por no asistir a la audiencia
de apelación: si se presenta sería detenido e ingresado a un Establecimiento Penal.
Así las cosas, no es proporcional exigir su presencia bajo apercibimiento de desesti
mar liminarmente su impugnación. Si se reconoce, como se hace, el derecho de las
personas a la libertad ambulatoria, y si en el caso concreto su presencia implicaría
su detención inmediata, no es posible anudar a su inconcurrencia la desestimación
del recurso, con lo que se limitaría desproporcionadamente -desde el sub principio
de proporcionalidad estricta- el derecho al recurso -se clausuraría la posibilidad de
someter al conocimiento de un Tribunal Superior una resolución que le causa agra
vio- y el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva -no se tendría acceso a la segunda
instancia, legalmente prevista, pese a que la audiencia de apelación, en este caso, en
atención a los motivos del recurso y al ámbito de sus objeciones, no requiere de modo
necesario la presencia del imputado-.
En consecuencia, en este caso concreto, como está en riesgo la libertad personal del
imputado -y solo porque lo está de modo irremediable- sería desproporcionado atar
a su inconcurrencia la inadmisibilidad del recurso que interpuso. Por ello cabe con
cluir que el motivo de su probable inasistencia está justificado. La audiencia de apela
ción, por tanto, puede realizarse con la sola presencia de su abogado defensor, a quien
debe reconocerse, analógicamente, la representación del imputado y, por tanto, los
derechos de intervención en todas las diligencias y de ejercicio de todos los medios
de defensa que la ley reconoce (artículo setenta y nueve, apartado tres, del nuevo
Código Procesal Penal)”.
artículo señala que si la apelación en su conjunto solo se refiere al objeto civil del proceso,
no es obligatoria la concurrencia del imputado ni del tercero civil; entonces, es claro que
si la apelación solo tiene por objeto el aspecto civil no hay obligación de concurrencia y
con mayor razón no existe sanción procesal de inadmisibilidad.
§ 5 BIBLIOGRAFÍA
BERDICHEVSKY Adrián (1999)- “Reposición y apelación”. En: MAIER, Julio; BOVINO, Alberto y
DÍAZ CANTON, Fernando (compiladores). Los recursos en el procedimiento penal. 2a edición. Buenos Aires:
Editores del Puerto.
JURISPRUDENCIA
{E}1 recurrente tiene la facultad jurídica de desistirse y renunciar a su derecho impugnativo para interponer recursos
(en tanto rige elprincipio dispositivo, puede desistirse aunque el recurso haya sido concedido y cualquiera que sea el trá
mite cumplido antes de la sentencia de casación, de conformidad con el artículo cuatrocientos seis del Código Procesal
Penal). Esta intención de renunciar puede ser expresa o tácita, y en este último caso la intención se deducirá de cual
quier actitud o manifestación del recurrente en el proceso, después de presentado el recurso, que sea incompatible con la
pretensión jurídica -como sucede cuando el abogado defensor no concurre a la audiencia de casación-. Es de puntuali
zar que el desistimiento es una forma de expresar la conformidad con elfallo y proclamar la inexistencia de un interés
capaz de sustentar la impugnación. Cas. N ° 13-2009-La Libertad.
Es claro que los jueces no dictan leyes, pero sí han de interpretar y aplicar las que dicta el Parlamento, en cuanto sean
acordes con la Constitución y los principios fundamentales de los Derechos Humanos, de los que deriva toda la arqui
tectura jurídico penal de los sistemas democráticos. De ahí que la operación lógica de subsumir los hechos en las normas
penales ha de respetar la taxatividad para no extender los tipos penales por interpretación, ni destipificar conductas
penales que la representación del pueblo en elparlamento ha considerado deben ser objeto de tutela penal, con una expec
tativa preventiva y de sanción, cuando corresponda. Acuerdo Plenario N ° 1-2012/C J -116.
No habrá mejor cuestionamiento de un acto judicial que la defensa del letrado designado por el procesado (defensa
material). Por ende se considera que el derecho de defensa se garantiza no solo con la sola presencia del abogado defen
sor, sino con el despliegue de una defensa que coadyuve a la mejora de la situación jurídica del procesado. Es lógico
entonces afirmar que en la audiencia de apelación -para la interposición del recurso de apelación—no necesariamente
debe estar el imputado, puesto que a l tener a su abogado defensor, este ejercerá debidamente su labor a favor del impu
tado. Exp. N ° 2964-2011-PHC/TC.
A través de la interpretación extensiva, se aplica a un hecho una norma que, pese a no estar contemplado, encaja su
espíritu y finalidad, extrayendo efectos que no derivan de su contenido. A sí tenemos, que a l diferenciarse los trámites
de apelación de autos y de sentencias, el hecho que a la audiencia de apelación, art. 420, inciso 5, puedan concurrir
los sujetos procesales que lo estimen conveniente establece que resulta innecesario seguir aplicando por extensión el art.
423, inciso 3, más aún si se restringe el derecho a la revisión. Exp. N ° 2008-01486-88-2301-JR-PE-l-Tacna.
593
Aürtí[Link] 4 2 4 “ Affitoliemcia d*e apelación
L En la SjrT'tsdcésZ 42¿4 de a¡velación se observarán, en citado sean aplicables, las normas
relativas al p u d o de primera instancia.
2. A l iniciar el debate se hará una relación de la sentencia recurrida y de las impug
naciones correspondientes. Acto seguido, se dará la oportunidad a las partes para
desistirse total o parcialmente de la apelación interpuesta, así como para que rati
fiquen los motivos de la apelación.
3. A continuación se actuarán laspruebas admitidas. El interrogatorio de los imputados
es un paso obligatorio cuando se discute eljuicio de hecho de la sentencia de primera
instancia, salvo que decidan abstenerse de declarar.
4. Pueden darse lectura en la audiencia de apelación, aun de oficio, al informe peri
cial y al examen del perito, a las actuaciones del juicio de primera instancia no
objetadas por las partes, así como, dentro de los límites previstos en el artículo 383,
a las actuaciones cumplidas en las etapas precedentes.
3. A l culminar la actuación de pruebas, las partes alegarán por su orden empezando
por las recurrentes, r de conformidad en lo pertinente con el numeral 1) del artículo
386. El imputado tendrá derecho a la última palabra. Rige lo dispuesto en el num eral
3) del artículo 386.
Concordancias:
CPP: arts. 383, 386 ines. 1 y 5, 431 inc. 3.
Los principios que informan la reforma procesal penal se presentan en todas las fases
y procedimientos del proceso penal, de ahí que muchos principios que se han analizado
en otras fases se vuelvan a presentar en sede recursal, una muestra de ello es la audien
cia de apelación, que así como la audiencia de juicio oral tiene tres partes: periodo inicial,
periodo probatorio y periodo decisorio®, que veremos.
(1) SA N M A RTÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Conforme a l Código Procesal Penal de
594 2004- Lima: Inpeccp-Cenales, p. 691.
LA APELACIÓN DE SENTENCIAS ART. 424
un breve esbozo dei recurso interpuesto, esto a efecto de que los recurrentes den su con
formidad sobre si es correcto lo que ha entendido la sala sobre el recurso presentado.
Acto seguido, se dará la oportunidad a las partes para desistirse total o parcialmente
de la apelación interpuesta, así como para que ratifiquen los motivos de la apelación, pues
como se ha establecido los recursos se guían por el principio dispositivo, es decir, depen
den por ejitero de la voluntad de las partes y pasados los tiempos de este trámite es posible
que la inicial voluntad impugnativa no perviva, entonces, el Código da la oportunidad a
las partes para desistir del recurso y como requisito formal para seguir con el trámite el
recurrente debe ratificar oralmente su intención de seguir con el mismo.
Es aquí que se aplican con mayor atención las reglas del juicio oral, como el orden
de presentación de pruebas, las formalidades de la presentación de los medios de prueba,
incluso la prueba de oficio.
^ BIBLIOGRAFÍA
SAN MARTIN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Conforme al Código Procesal Penal
de 2004- Lima: Inpeccp-Cenales.
596
Artículo 425.“ Sentencia de segunda instancia^
1. Rige para la deliberación y expedición de la sentencia de segunda instancia lo dis
puesto, en lo pertinente, en el artículo 393. E l plazo para dictar sentencia no podrá
exceder de diez (10) días.
Sin perjuicio de lo anterior, si se trata de proceso inmediato, el plazo p a ra dictar
sentencia no podrá exceder de tres (3) días, bajo responsabilidad.
Para la absolución del grado se requiere m ayoría de votos.
2. L a S ala Penal Superior solo valorará independientemente la prueba actuada en
la audiencia de apelación, y las pruebas pericial, documental, preconstituida y
anticipada. L a S ala Penal Superior no puede otorgar diferente valor probatorio a
la prueba personal que fu e objeto de inmediación por elju ez de prim era instancia,
salvo que su valor probatorio sea cuestionado por una prueba actuada en segunda
instancia.
3. La sentencia de segunda instancia, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 409,
puede:
a) D eclarar la nulidad, en todo o en parte, de la sentencia apelada y disponer se
rem itan los autos a l ju ez que corresponda p a ra la subsanación a que hubiere
lugar;
b) Dentro de los lím ites del recurso, confirm ar o revocar la sentencia apelada. Si la
sentencia de prim era instancia es absolutoria puede dictar sentencia condena
toria imponiendo las sanciones y reparación civil a que hubiere lugar o referir
la absolución a una causa diversa a la enunciada por el juez. S i la sentencia
de prim era instancia es condenatoria puede dictar sentencia absolutoria o d ar
a l hecho, en caso haya sido propuesto por la acusación fisca l y el recurso corres
pondiente, una denominación ju ríd ica distinta o m ás grave de la señ alada por
el ju ez de prim era instancia. Tam bién puede m odificar la sanción impuesta,
a sí como imponer, m odificar o excluir penas accesorias, conjuntas o m edidas de
seguridad.
4. L a sentencia de segunda instancia se pronunciará siempre en audiencia pública.
P ara estos efectos se notificará a las partes la fecha de la audiencia. E l acto se
llevará a cabo con las partes que asistan. No será posible ap lazarla bajo ninguna
circunstancia.
3. Contra la sentencia de segunda instancia solo procede el pedido de aclaración o
corrección y recurso de casación, siempre que se cumplan los requisitos establecidos
p a ra su adm isión.
6. L eída y notificada la sentencia de segunda instancia, luego de vencerse elplazo p ara
intentar recurriría, el expediente será remitido a l ju ez que corresponde ejecutarla
conforme a lo dispuesto en este Código.
Concordancias:
CPP: arts. 393, 409, 426, 431.4, 443 inc. 3.(*)
(*) Texto vigente según modificatoria efectuada por el art. 2 del Decreto Legislativo N ° 1307, publicado el 30-12-2016.
ÁRT. 425 EL RECURSO DE APELACIÓN
Sin embargo, somos del parecer que así como un imputado condenado en primera
instancia ante el ad quo, tiene la posibilidad de cuestionar tal decisión a través del recurso
ordinario de la apelación, originando con ello una audiencia o un juzgamiento de apela
ción ante la Sala Penal de Apelaciones, de la misma manera a un imputado recién conde
nado en segunda instancia ante el ad quem, se le debería otorgar la posibilidad de cuestio
nar tal decisión también mediante el mencionado recurso ordinario de la apelación, por
lo que, al otorgar el Código Procesal Penal la posibilidad de cuestionar exclusivamente
la institución procesal de la condena del absuelto a través del recurso extraordinario de la
casación penal, se viola, ahora sí en este sentido, el principio de igualdad. Además, este
recurso extraordinario de la casación penal en realidad no garantiza una verdadera y efi
caz pluralidad de instancia a la institución procesal de la condena del absuelto.
Por otro lado, si bien el inciso 1 del artículo 424 del CPP establece que en la audiencia
de apelación se observarán, en cuanto sean aplicables, las normas relativas al juzgamiento
realizado en primera instancia, afirmación literal que no es tan cierto, conforme demos
traremos en forma motivada, por existir actividad probatoria limitada(1).
598 (1) N EYRA FLORES, José Antonio (2015). Tratado de Derecho Procesal Penal. Tomo I. Lima: Idemsa, p. 607.
LA APELACIÓN DE SENTENCIAS ART. 425
Para el caso en concreto de la condena del absuelto, las etapas que conforman la acti
vidad probatoria se llevan a cabo sin realizarse el debido filtro de control, a comparación
de lo que existe en primera instancia.
Si bien, desde un punto de vista general en base al principio de igualdad de armas que
deben tener los sujetos procesales, deberíamos estar de acuerdo de que así como un impu
tado condenado en primera instancia podría ser declarado absuelto en sede de segunda
instancia, en sentido contrario también deberíamos estar de acuerdo, esto es, de que en
base a la igualdad mencionada, un imputado absuelto en primera instancia podría ser con
denado en segunda instancia, sin embargo, esta última posibilidad carece de legitimidad
probatoria conforme a la estructura que nos brinda el juicio de apelación de la sentencia
absolutoria en el CPP.
Los que parten en justificar la existencia de la condena del absuelto, buscan argu
mentarse, a favor de ella, por la existencia de una audiencia de pruebas. Sin embargo, sos
tenemos que este juzgamiento, en sede de segunda instancia, al imputado absuelto, carece
del debido proceso constitucional por la existencia de las siguientes graves afectaciones®:
(2) En lo que se refiere a identificar las diversas falencias que existen en la audiencia de juzgamiento que se va a
desarrollar en sede de segunda instancia, es pertinente e interesante revisar el aporte académico de VARGAS
YSLA, Roger Renato (2012). “La condena del absuelto en el CPP y sus implicancias en el ordenamiento jurí
dico. Tutela judicial efectiva vs. doble instancia. (‘Un pequeño gran sacrificio’)”. En: Gaceta Penal & Procesal
Penal. Tomo 35. Lima: Gaceta Jurídica, pp. 263-295. 599
ART. 425 EL RECURSO DE APELACIÓN
admisión. El hecho de que sea el mismo órgano jurisdiccional el que admita los
medios de prueba que luego tendrá que valorar, implica en sí una manera gro
tesca de soslayar el principio de imparcialidad judicial®.
® Si bien para el juzgamiento de primera instancia se permite que, ante el juez penal
de juzgamiento (unipersonal o colegiado) se realice un ofrecimiento probatorio por
las partes procesales de carácter excepcional (en donde solo se admitirán aquellos
que las partes han tenido conocimiento con posterioridad a la audiencia de con
trol de la acusación, así como que se podrá reiterar el ofrecimiento probatorio de
medios de prueba inadmitidos en la referida audiencia de control requiriéndose,
eso sí, una especial argumentación de las partes), tal entidad jurisdiccional deci
dirá en la misma audiencia de juzgamiento en forma oral con previo traslado del
pedido a las demás partes procesales, creando con ello el debate.
• Sin embargo, para el caso del juzgamiento de segunda instancia, el artículo 421
del CPP establece que recibidos los autos, la Sala Penal Superior conferirá traslado
del escrito de la fundamentación del recurso de apelación por el plazo de tres días,
en donde cumplido la absolución de agravios o vencido el plazo para hacerlo, en
tanto se confirme la admisibilidad del recurso de apelación, el órgano judicial ad
quem comunicará a las partes que pueden ofrecer medios probatorios en el plazo
de cinco días. Más adelante, en el inciso 4 del artículo 422 de este estatuto pro
cesal, se señala que la referida Sala Penal Superior mediante auto debidamente
motivado decidirá la admisibilidad de las pruebas ofrecidas, decisión que es inim
pugnable, por lo que, los sujetos procesales se encuentran frente a una resolución
jurídicamente inatacable®. Como se puede apreciar, las partes procesales al deci
dir el ofrecimiento probatorio en sede de segunda instancia, tal pedido no solo
será decidido en su admisión por la Sala Penal de Apelaciones, sino que tal oferta
probatoria no requiere que se ponga en previo conocimiento a las otras partes a
fin de poder originar un posible debate en términos de su pertinencia, de su con
ducencia, de su utilidad y de su licitud, como si existe en la etapa intermedia de
primera instancia, en donde además tal ofrecimiento es decidido sin el respec
tivo debate oral por medio de una audiencia, siendo además cuestionable que el
órgano jurisdiccional decida su admisión solo en base al escrito del ofrecimiento
de pruebas. Por tanto, la Sala Penal Superior decide la admisión de la oferta pro
batoria en su despacho (a puertas cerradas, siendo un caldo de cultivo que puede
generar delegación de funciones), con base en un escrito, sin fundamentación oral
de las partes, sin correr previo traslado a las demás y sin motivación jurisdiccional
producto de una audiencia, no existiendo ante ad quem el denominado juez de
garantía o de control, siendo que, aunque parezca muy sutil, el hecho de que las
partes no puedan controlar la admisibilidad de la prueba tiene relevancia cons
titucional, al ser un hecho vinculado con el derecho a la prueba, el mismo que
deriva derecho de defensa®. Cabe precisar que, conforme a lo señalado, el escrito34
® Así también, si bien la estructura del CPP permite que se pueda llevar a cabo
actividad probatoria (ofrecer, admitir, actuar y valorar) en sede de segunda ins
tancia, como consecuencia del recurso de apelación de la sentencia, esta activi
dad será limitada-restringida, ya que el artículo 422 del estatuto procesal solo
permite que se puedan admitir, en tanto hayan sido ofertadas por las partes pro
cesales para permitir su actuación, los siguientes medios probatorios: los que no
se pudieron proponer en primera instancia por desconocimiento de su existen
cia (prueba nueva); los propuestos, pero que fueron indebidamente denegados,
siempre que se hubiere formulado, en su momento, la oportuna reserva (prueba
indebidamente rechazada); así como los admitidos pero que no fueron practica
dos por causas no imputables a quienes hayan ofrecido la prueba (prueba admi
tida pero no actuada en primera instancia). A esto se debe añadir, que se permite
que aquellos testigos, incluyendo a los agraviados, que ya hayan declarado en el
juicio de primera instancia, puedan ser propuestos en sede de segunda instancia
para permitir su examen y contraexamen, obviamente a finde poder garantizarse
en algo el principio de inmediación en la actuación de la prueba.
• Además, como otro dato también cuestionable, si bien se permite que aquellos
testigos, agregándose a los agraviados, que hayan declarado en el juzgamiento
(6) En ese sentido crítico se encuentra VARGAS YSLA, Roger Renato (2012). Ob. cit., p. 278. 601
ART. 425 EL RECURSO DE APELACIÓN
• Conforme al inciso 2 del artículo 425 del CPP, la valoración probatoria que
pueda efectuar el órgano judicial de segunda instancia, dependerá si se admitió
y actuó prueba nueva, pues una cosa será la revisión de una sentencia con prueba
nueva y otra será sin ella. En caso exista un recurso de apelación de sentencia sin
la existencia de prueba nueva, este medio impugnatorio no podría diferenciarse o
distinguirse a uno propio del sistema inquisitivo escritural, por solo existir en la
audiencia de apelación de sentencia alegatos de las partes (entrada y final), inte
rrogatorio del imputado (manifestación del derecho de defensa), lectura, aun de
oficio, al informe pericial y al examen del perito, a las actuaciones del juicio de
primera instancia no objetadas por las partes, siendo lo único relevante para la
valoración probatoria, al final de cuentas, esta oralización de documentales, for
mando su convicción el órgano judicial de segunda instancia con el reflejo docu
mental del juicio oral pero jamás con lo visto y oído en ese acto(7).
602 (7) En esos términos, VARGAS YSLA, Roger Renato (2012). Ob. cit., p. 279.
LA APELACION DE SENTENCIAS ART. 425
Bajo esos fundamentos, no compartimos aquella posición académica que sostiene que
la institución procesal de la condena del absuelto debe no aplicarse porque vulnera el prin
cipio de la non reformatio in peius, principio también conocido como la prohibición de la
reforma en peor, porque de acuerdo al contenido del principio de igualdad, el Ministerio
Público al interponer el respectivo recurso ordinario de la apelación por considerar, en forma
concreta, que la absolución es sinónimo de impunidad, el órgano jurisdiccional ad quem,
en principio, estaría legitimado en revocar la mencionada absolución por una condena.
Cabe recordar que el principio de la non reformatio in peius, el mismo que solo es a
favor del imputado y no favor del Ministerio Público, se invoca, en forma exclusiva y exclu
yeme, cuando el único que ha impugnado una decisión jurisdiccional adversa sea el impu
tado, situación que no ocurre en la condena del absuelto, ya que en este caso la absolución
puede ser recurrida por el titular del ejercicio público de la acción penal0E
(8) ORÉ GUARDIA, Arsenio (2010). La condena al absuelto. Instituto de Ciencia Procesal Penal. Aporte del
INCIPP al VI Pleno Jurisdiccional Supremo. Recuperado de: < [Link]
cumento&com=documento&id=36>. Información obtenida con fecha 24 de diciembre de 2010. Este mismo
autor (pp. 4 y 6) anota en forma interesante lo siguiente: “En relación a la condena del absuelto, podemos afir
mar queda condena en segunda instancia, en sí misma, no vulnera la pluralidad de instancias, pero lo que sí
contraviene la disposición constitucional, es la limitación que pesa sobre el imputado, al ser condenado por pri
mera vez en vía de apelación (...). En suma, podemos afirmar que de cara al contenido del artículo 425, inciso
5 del CPP, y planteado un caso cualesquiera que este fuese, ante el Comité de Derechos Humanos, tendríamos
que de seguro el Estado peruano sería cuestionado por no asegurar la vigencia de un recurso ordinario para la
revisión de la sentencia condenatoria en segunda instancia, conforme ocurrió con España, por afectar con ello
lo estipulado en el PIDCP”.
(9) Una posición matizada, pero al fin y al cabo de cuestionamiento a la institución procesal de la condena del
absuelto, la tiene IBERICO CASTAÑEDA, Fernando (2010). La apelación y condena del absuelto. Centro de
Estudios de Derecho Penal Económico y de la Empresa - Cedpe. Esta investigación ha sido parte del Foro del
VI Pleno Jurisdiccional de las Salas Penales de la Corte Suprema de la República del Perú. Recuperado de:
< [Link] Información obtenida con fecha 24 de diciembre
de 2010, al apuntar: “(...) Pero caso contrario, es decir, que la sentencia de segunda instancia que condena
al absuelto se sustente en medios de prueba nuevos, de acuerdo a lo establecido en el artículo 422 del CPP,
en este caso si creemos que de no dotarse de un mecanismo impugnatorio al condenado que le permita que
dicho material probatorio pueda ser revalorado por una instancia superior, ello sí constituiría una vulneración
al principio de instancia plural. Porque se estaría permitiendo condenar a una persona en virtud de material
probatorio que no ha pasado por el doble control jurisdiccional de valoración”.
(10) VARGAS YSLA, Roger Renato (2012). Ob. cit., pp. 263.
(11) Sin embargo, el juez supremo nacional SALAS ARENAS, Jorge Luis (2011). “Función de revisión de mérito
del fallo condenatorio respecto de quien fue absuelto en primera instancia de juzgamiento”. En: Gaceta Penal &
Procesal Penal. Tomo 27. Lima: Gaceta Jurídica, p. 268, lanza sobre el tema la siguiente hipótesis a fin de poder 603
ART. 425 EL RECURSO DE APELACIÓN
El hecho de que el Ministerio Público tenga la legitimidad procesal para poder ape
lar una sentencia absolutoria, el órgano jurisdiccional ad quem tendría la competencia de
poder revocarla por una condena justamente por el apotegma jurídico del tantum apella-
tum quantum devolutum, el mismo que traduce un límite a la competencia del Tribunal de
Alzada, circunscrito a la pretensión impugnativa, en donde el juez solo resuelve los moti
vos del recurso, por lo que la instancia no se abre de oficio*(12).
Dentro de este contexto, coincidiendo con nuestra posición académica, el jurista ale
mán Claus Roxín afirma lo siguiente: “La prohibición de la reformatio in peius, que rige
para la apelación, casación y revisión (.. .), significa que la sentencia no puede ser modi
ficada en perjuicio del acusado, en la clase y extensión de sus consecuencias jurídicas,
cuando solo ha recurrido el acusado, su representante legal o la fiscalía a su favor (.. .).
Con esto se pretende lograr que nadie se abstenga de interponer un recurso por el temor
de ser penado de un modo más severo en la instancia siguiente. Si la fiscalía pretende con
seguir una pena más elevada siempre tendrá que interponer, para ello, un recurso en per
juicio del acusado (...). En cambio, no existe una ‘prohibición de mejorar’, sino que, antes
bien, la decisión impugnada solo por la fiscalía en perjuicio del acusado puede ser modi
ficada a favor de este (...); ello rige también cuando es improcedente la apelación inter
puesta por el acusado (.. .)”(13).
Siguiendo el mismo tenor, como punto culminante, debe resaltarse que el principio
de la non reformatio in peius no rige en los supuestos de apelación múltiples o cruzadas(14).
dar solución al problema: “Dado el supuesto de que en la revisión de sentencia de absolución el tribunal revisor
tenga que optar por una decisión de condena, y dado que no se encuentra prevista en la normativa procesal
penal vigente una instancia de debate y de mérito respecto a la condena judicial emitida en esta hipótesis, es
probable que se requiera implementar la apelación de la sentencia revisora que condena al absuelto o, en otros
términos, se prohíba una reforma peyorativa de la absolución que estuviera exenta de posibilidad de revisión
en tanto perjudica al procesado, y para ello se requiere una específica modificación del régimen actualmente
existente”.
(12) SAN MARTÍN CASTRO, César (2005). “Introducción general al estudio del nuevo Código Procesal Penal.
Apuntes preliminares”. En: El nuevoproceso penal. Lima: Palestra Editores, p. 31.
(13) ROXÍN, Claus (2000). Derecho Procesal Penal. CÓRDOBA, Gabriela E. y PASTOR, Daniel R. (trads.). Buenos
Aires: Editores del Puerto, pp. 454-455. Así también, PROAÑO CUEVA, César Augusto (2010). Doble instan
cia, reformatio in peius y otros conceptos mal entendidos. A propósito de la condena del absuelto. Sala Mixta de Tarma.
Investigación que ha sido parte del Foro del VI Pleno Jurisdiccional de las Salas Penales de la Corte Suprema de
la República del Perú. Recuperado de: < [Link] Información
obtenida con fecha 24 de diciembre de 2010, también es de este parecer al afirmar lo siguiente: “Ahora bien,
la prohibición de la reformatio in peius no funciona en los supuestos en que el contrario hubiera también apelado
de la sentencia, situación jurídico procesal que es donde se encuadra el tema en análisis, pues sobre la sentencia
absolutoria el apelante es el Ministerio Público cuya pretensión impugnatoria faculta a un pronunciamiento de
fondo, que al ejercer un juicio de fundabilidad puede provocar una condena al absuelto en primera instancia”.
(14) SAN MARTÍN CASTRO, César (2005). Ob. cit, p. 31.
(15) PISFIL FLORES, Daniel Armando (2015). “La condena del procesado previamente absuelto y la relevancia de
los principios de inmediación y contradicción. A propósito de la Casación N ° 195-2012-Moquegua”. En: Gaceta
604 Penal & Procesal Penal. Tomo 69- Lima: Gaceta Jurídica, p. 304.
LA APELACIÓN DE SENTENCIAS ART. 42S
instancia, en la medida de que no solo tiene función rescindente, sino también rescisoria,
y, además, en que se admite la actuación de determinadas pruebas de modo excepcional,
o dicho de otro modo, es un modelo de apelación de preeminencia limitado, fundamen
talmente, debido a que la segunda instancia se limita solo a los puntos recurridos por las
partes (efecto devolutivo del recurso de apelación), con lo cual se proscribe la realización
de un nuevo proceso, en el que se realice todo de nuevo, como si no hubiera existido la
primera instancia, y se adopta un modelo de apelación que solo permite examinar la sen
tencia, a fin de revisar si ella resulta correcta, para lo cual se permite la incorporación, rei
teramos solo excepcionalmente, de medios de prueba(16).
Nuestra Corte Suprema ha tenido a bien pronunciarse sobre el tema a través de la Sen
tencia de Casación N ° 183-2011-Huaura del 5 de setiembre de 2012, como por medio del
Precedente Vinculante Normativo derivado del Recurso de Nulidad N° 4040-2011-Lima
del 29 de noviembre de 2012, rechazándose desde ya la posibilidad de entender de que
ello vulneraría los prescrito en la Constitución, en el sentido de la prohibición de la con
dena en ausencia(17), pronunciamientos jurisprudenciales que serán materia de análisis y de
comentario más adelante, ello sin perjuicio de que a la fecha se viene debatiendo en la doc
trina si la presencia física del imputado se podrá convalidar o sustentar en forma virtual(18).
(16) CAMARENA ALIAGA, Gerson y VALENZUELA YLIZARBE, Fredy (2013). “La actividad probatoria en
segunda instancia con especial referencia a la valoración de la prueba personal”. En: Gaceta Venal & Procesal
Penal. Tomo 44. Lima: Gaceta Jurídica, p. 213. Estos mismos autores justifican la existencia de este híbrido,
pues actualmente no se justificaría que se adopte un solo modelo en detrimento de otro, siendo lo ideal que
convivan ambos modelos, siempre con preeminencia del modelo limitado.
(17) Téngase en cuenta que el ya derogado Decreto Ley N ° 25728, del 18 de setiembre de 1992, permitió en su
momento la condena del ausente en el caso de los procesados por los delitos de terrorismo y de traición a la
patria.
(18) HURTADO POMA, Juan Rolando. Primer caso de ‘presencia virtual’ del acusado en el juicio oral. Recuperado de:
< [Link] .
Información obtenida el 8 de setiembre de 2013. 605
ART. 425 EL RECURSO DE APELACIÓN
Conforme a las reglas del proceso penal común, cuando el juez penal unipersonal o
colegiado dicte el auto de citación a juicio, el respectivo emplazamiento al imputado-acu
sado se le deberá realizar bajo apercibimiento de declararlo reo contumaz en caso de incon
currencia injustificada. Se debe entender que la audiencia de juzgamiento solo podrá ins
talarse con la presencia obligatoria, entre otros, del imputado y de su defensor.
Si bien uno de los principios del juzgamiento oral es la presencia obligatoria del impu
tado, el CPP permite afirmar que si el imputado que ha prestado su declaración en esta
etapa procesal o cuando decida acogerse al derecho a guardar silencio (como parte de su
derecho de defensa material), deja de asistir a la mencionada audiencia, esta podrá conti
nuar sin su presencia, siendo representado por su abogado defensor. Con esa aseveración,
se entiende que el desarrollo o la continuación del juzgamiento se podrá realizar sin la
presencia física del imputado, permitiéndose la actuación de pruebas sin su presencia, en
donde, llegado el caso, significará que el imputado renuncia en forma voluntaria a poder
ejercer su derecho fundamental a la última palabra, como parte del derecho a la defensa
material o autodefensa.
Por otro lado y no siendo contradictorio con lo anterior, se establece que si su presencia
resultare necesaria para practicar algún acto procesal, como por ejemplo para realizar un careo,
una inspección o una reconstrucción, su persona será conducida compulsivamente. Así tam
bién, se le deberá hacer comparecer cuando se produjera la ampliación de la acusación(20). Se
añade, que el imputado-acusado no podrá alejarse de la audiencia sin el permiso del juez, por
lo que, existiendo el respectivo permiso, sí se podrá alejar de la audiencia.
Si bien dentro del proceso penal especial de seguridad se deben aplicar las reglas
generales que brinda el proceso penal común, sin embargo, como reglas especiales se deta
llan las siguientes: el juzgamiento podrá realizarse sin la presencia del imputado si fuere
imposible en razón a su estado de salud o por motivos de orden o de seguridad, debiendo
ser representado por su curador; si no es posible la presencia del imputado en el acto oral,
antes de la realización del juicio podrá disponerse el interrogatorio del imputado, con la
(19) ORÉ GUARDIA, Arsenio (2011). Manual de Derecho Procesal Penal. Tomo 1, Lima: Reforma, p. 190.
606 (20) Ibídem, p. 191.
LA APELACION DE SENTENCIAS ART. 425
Como los últimos pasos que le van a poner fin al juzgamiento en sede de primera
instancia, se entiende que cerrado el debate los jueces deberán pasar a deliberar en sesión
secreta, deliberación que no podrá durar más allá de los dos días, ni podrá suspenderse
por más de tres días en caso exista enfermedad del juez o de alguno de los jueces que con
forman el Juzgado Penal Colegiado, en tanto que si el proceso penal fue declarado com
plejo, estos plazos señalados se podrán duplicar.
Luego de ello, el juez penal, llámese unipersonal o colegiado, se deberá constituir nue
vamente a la Sala de Audiencias después de haber sido convocadas verbalmente las partes,
siendo que la sentencia deberá ser leída ante quienes comparezcan.
A pesar de lo afirmado y como una novedad, la institución procesal del acto de lec
tura de sentencia, conforme al inciso 2 del artículo 396 del CPP, se puede bifurcar o dife
renciar entre lo que es la lectura de la parte dispositiva de la sentencia, con lo que es la lec
tura integral de la sentencia.
(21) Esto ha llevado a decir a REYNA ALFARO, Luis (2015). Manual de Derecho Procesal Penal. Lima: Instituto
Pacífico, p. 104, como preocupantes algunas precisiones contenidas en el artículo 396 del CPP, en el sentido
de poderse diferir, en casos complejos o por lo avanzado de la hora, la lectura completa de la sentencia, permi
tiéndose la lectura de la parte dispositiva y el relato sintético de los fundamentos motivadores de la decisión.
(22) Nuestro Tribunal Constitucional por medio del Exp. N ° 04334-2012-PHC/TC-Lambayeque-Cruz María Cas
tillo Jiménez, se pronunció en un caso en concreto sobre el tema de la siguiente manera: “(...) Debe precisarse
que anteriormente en la audiencia de fecha 13 de diciembre del 2011, donde se leyó la sentencia condena
toria (...) no se encontraba la recurrente; solamente estaba presente el abogado defensor antes mencionado;
que no habiendo concurrido a dicha diligencia, fue declarada reo contumaz, medida que se levantó provisio
nalmente para que pudiera acudir a la audiencia de apelación de sentencia; no obstante lo cual han demostrado
su falta de interés para que se resuelva el proceso” (el resaltado es nuestro). 607
ART. 425 EL RECURSO DE APELACIÓN
En esa línea de hacer destacar sus diferencias, se debe entender que en el caso de la
lectura de la parte dispositiva de la sentencia, todavía la sentencia no se encuentra redac
tada, ni impresa ni firmada, por lo que, a lo mucho se podrá obtener una copia del audio
video del resumen oralizado, en tanto que cuando exista la lectura integral de la sentencia,
este pronunciamiento judicial se encontrará totalmente redactado, impreso y firmado, en
donde al final de su lectura la partes recibirán inmediatamente una copia de ella.
Debe tenerse presente que la sentencia deberá entenderse notificada con su lectura
integral en audiencia pública. Sin perjuicio de lo señalado, debe tenerse en cuenta que el
CPP se pone en el supuesto de que en el acto procesal de la lectura de la sentencia no se
encuentre físicamente el imputado condenado, por lo que se establece que para los impu
tados no concurrentes a la audiencia el plazo para poder interponer el recurso de apela
ción empieza a correr desde el día siguiente de la notificación de la mencionada sentencia
en su domicilio procesal.
Como un tema de interés procesal, debe hacerse destacar que si el condenado estu
viere enfrentando el proceso penal en libertad, es decir, con la medida coercitiva de carác
ter personal de la comparecencia, en tanto se le decida imponer pena o medida de seguri
dad privativa de la libertad de carácter efectiva, el juez penal, según la naturaleza o la gra
vedad y el peligro de fuga, tiene la facultad de poder optar por su inmediata ejecución o
el de imponer algunas de las restricciones previstas para la comparecencia que se encuen
tran reguladas en el artículo 288 del CPP, esto es, mientras se resuelva el recurso de ape
lación ante la Sala Penal de Apelaciones.
Por otro lado, si bien en el inciso 1 del artículo 424 del CPP se establece que en la
audiencia de apelación de la sentencia se observarán, en cuanto sean aplicables, las normas
relativas al juzgamiento realizado en sede de primera instancia, es una afirmación apa
rentemente literal que no es tan cierto, conforme lo demostraremos en forma motivada.
608
LA APELACIÓN DE SENTENCIAS ART. 425
De acuerdo a los principios procesales que rigen todo juzgamiento, este estatuto pro
cesal penal nacional afirma que el juicio es la etapa principal del proceso, rigiendo prin
cipalmente los principios de oralidad, de publicidad, de contradicción y de inmediación
en la actuación probatoria, agregándose los principios de continuidad del juzgamiento, de
concentración de los actos del juicio, de la identidad física del juzgador así como el de pre
sencia obligatoria del imputado y de su defensor.
A pesar de lo afirmado, el CPP permite, por medio del inciso 4 del artículo 423, que el
juzgamiento o la audiencia de apelación de la sentencia absolutoria se pueda llevar a cabo sin la
presencia física del imputado absuelto recurrido, pudiéndose afectar con ello no solo el princi
pio que obliga a que en todo juzgamiento se encuentre físicamente el imputado, sino que tam
bién se afectarían los principios de oralidad, contradicción e inmediación, ya que se permiti
ría la actuación o la producción probatoria justamente sin que el imputado se encuentre pre
sente en forma física. Si bien se podría sostener que en todo caso cuando el imputado absuelto
recurrido no se encuentre físicamente en la audiencia, su defensa va ser ejercida por su abo
gado defensor; sin embargo, esa posición significaría la reducción al máximo del derecho de
defensa, ya que esta no solo se manifiesta a través de la defensa técnica o letrada ejercida por el
abogado defensor, sino que el mismo también se manifiesta por medio de la defensa material
o de la autodefensa que la ejerce el propio imputado(23).
Además, se debe apreciar que, conforme al inciso 4 del artículo 425 del CPP, se per
mite además que la sentencia de segunda instancia pueda ser pronunciada en presencia de
las partes que decidan asistir.
(23) El profesor ORÉ GUARDIA, Arsenio (2011). Manual de Derecho Procesal Penal. Tomo I. Ob. dt., p. 191, precisa
que: “(...) en el procedimiento de apelación regulado por el Código Procesal Penal de 2004, el derecho a no ser
condenado en ausencia resulta afectado; toda vez que, podrá llevarse adelante la audiencia incluso con ausencia
del imputado recurrido (...), pudiendo ordenar, en su caso, la conducción coactiva y declararlos reos contuma
ces. No siendo suficiente con ello, el legislador ha previsto que el pronunciamiento judicial puede realizarse
únicamente en presencia de las partes que asistan (...)”. El autor también afirma esta posición en su libro: ORE
GUARDIA, Arsenio (2011). Principios delproceso penal. Lima: Reforma, p. 134.
(24) ORE GUARDIA, Arsenio (2011). “La condena del absuelto. Documento complementario”. En: Jus Liherabit.
Revista Informativa y de Actualidad Jurídica, Corte Superior de Justicia de lea. Año I, N ° 6, p. 114. 609
ART. 425 EL RECURSO DE APELACION
(25) En este sentido, ARBULÚ MARTÍNEZ, Víctor Jimmy (2012). “La querella en el nuevo proceso penal”. En:
Gaceta Penal & Procesal Penal. Tomo 34. Lima: Gaceta Jurídica, p. 248, apunta lo siguiente: “En caso de que
el querellado haya sido debidamente notificado y no asista al juicio oral o se ausente durante su desarrollo,
será declarado reo contumaz y se dispondrá su conducción compulsiva, reservándose el proceso hasta que sea
habido. Para estos efectos, aplicándose la ley de contumacia, el juez podrá suspender los plazos de la prescrip
610 ción”. Así también véase: NEYRA FLORES, José Antonio (2010). Ob. cit., pp. 461-462.
LA APELACIÓN DE SENTENCIAS ART. 425
nos brinda otro proceso penal especial, que es el proceso por faltas, en cuyo inciso 2 del
artículo 485 del CPP se regula que cuando el imputado no se presente en forma volunta
ria a la audiencia de juzgamiento de esta modalidad procesal, la judicatura podrá hacerle
comparecer por medio de la fuerza pública, en tanto que se dice que si fuera necesario, se
ordenará la prisión preventiva hasta que se realice y culmine, la cual se deberá celebrar en
forma inmediata(26).
Este último articulado demuestra que para este tipo de proceso penal especial, como
es el de faltas, también se requiere la neurálgica y la obligatoria presencia del imputado
para que se lleve a cabo el plenario o juzgamiento, ya que sin su asistencia la misma no se
podrá realizar, debiéndose resaltar que el inciso 1 del artículo 484 del CPP hace hincapié
que la audiencia se deberá instalar con la presencia del imputado.
Nueva incoherencia que podemos encontrar y advertir ahora entre el proceso penal
común con el proceso por faltas, que deberá ser materia de reflexión por nuestros jueces
supremos al expedir un futuro Acuerdo Plenario o una Sentencia Casatoria, o que en todo
caso deberá ser materia de reforma legislativa a fin de poder contrarrestar las incoheren
cias manifestadas.
Debe tenerse presente que, para la audiencia del juzgamiento en sede de segunda ins
tancia (audiencia del recurso de apelación de sentencia), deberán ser convocadas tanto las
partes recurrentes como los no recurrentes. Si bien se parte de la idea de que es obligatoria
la presencia-asistencia de las partes recurrentes, se añade que la mencionada obligación es
en similar sentido de los imputados recurridos, también denominados como no recurrentes,
en tanto la impugnación fuera interpuesta por el fiscal, estableciéndose que la no asisten
cia del imputado absuelto recurrido no impedirá la realización de la audiencia, tanto más
si concurre la defensa técnica del imputado, por lo que la mencionada audiencia no podrá
ser suspendida o reservada hasta que el referido sujeto procesal sea ubicado y capturado.
Por lo expuesto, nuestra Corte Suprema autoriza que se realice la audiencia del recurso
de apelación de sentencia con la inasistencia del imputado absuelto recurrido, debiendo
(26) NEYRA FLORES, José Antonio (2010). Manual del nuevo proceso penal & de litigación oral. Lima: Idemsa,
pp. 484-485. 611
ART. 42S EL RECURSO DE APELACIÓN
ser ello convalidada con la presencia de la respectiva defensa técnica a fin de garantizar sus
derechos y sus garantías procesales. Por tanto, la obligatoriedad en la asistencia del impu
tado recurrido tiene una aplicación relativa.
Por otro lado, debe asimismo hacerse hincapié que el hecho de que el imputado
absuelto recurrido no asista a la audiencia del recurso de apelación de sentencia, no siem
pre la Sala Penal Superior o Sala Penal de Apelaciones deberá declarar la contumacia con
la consecuente conducción coactiva de este imputado, ya que tal proceder deberá ser meri-
tuada caso por caso, no debiendo ser aplicada en forma absoluta, definitiva, indiscrimi
nada o general. Por ello, se asume que, para este caso en concreto, la no imposición de la
conducción coactiva, no significa por sí mismo la afectación del debido proceso.
(27) Sin embargo, a pesar de lo explicado, con fecha 22 de noviembre de 2013 salió publicada en la página web del
diario El Comercio la siguiente nota periodística referida a una decisión judicial que contradice lo expuesto en el
precedente vinculante normativo derivado del Recurso de Nulidad N ° 4040-2011-Lima, del 29 de noviembre
de 2012, creando con ello impunidad y afectándose el derecho fundamental a la celeridad procesal: “Jueza
ordenó captura de Guillermo Alarcón, ex presidente de Alianza Lima. Alarcón ha sido declarado reo con-
612 tumaz. Ex dirigentes Carlos Gallardo, Augusto Donayre y Renzo Chiri fueron condenados a cuatro años de
LA APELACIÓN DE SENTENCIAS ART. 425
Por ello se debe entender que, si el imputado ha asistido a todas las sesiones que con
forman la audiencia única del juzgamiento en compañía de su defensa técnica, la sesión
final en la que se tenga que dar lectura tanto a las cuestiones de hecho como a la sentencia,
representa simplemente un acto formal de notificación o de comunicación de la decisión
adoptada, la misma que se podrá realizar con presencia o sin presencia física del imputado,
situación que no afecta su derecho fundamental a la defensa, ya que en forma previa pre-
cluyó la actuación de la prueba.
prisión efectiva. La jueza Judith Villavicencio, del 36 Juzgado Penal, ordenó la captura del ex presidente de
Alianza Lima Guillermo Alarcón luego de que este no se presente a la lectura de sentencia por fraude en agra
vio del club íntimo de La Victoria. Al exdirigente íntimo se le reservó la lectura de la sentencia. El fiscal Julio
Gutiérrez Aragón pidió cinco años de pena privativa de la libertad para Alarcón, quien fue presidente durante
el periodo 2009-2012. Quienes sí asistieron a la lectura fueron los exdirigentes Carlos Gallardo, Augusto
Donayre y Renzo Chiri, quienes fueron condenados a cuatro años de prisión efectiva. Andrés Pujazón, socio
de Alianza Lima, informó en Radio Exitosa que los tres exdirigentes mencionados fueron trasladados a la car-
celeta del Poder Judicial. ‘(Alarcón) no se presentó a la lectura y tiene orden de captura a nivel nacional. Hay
que recordar que tanto él como estos tres exdirectivos utilizaron dinero de Alianza en sus cuentas personales
y llevaron a cabo una asamblea ilegal que fue inscrita en Registros Públicos’, agregó el socio íntimo”. Recupe
rado de: < [Link]
guillermo-alarcon-noticia-l662798>. Información obtenida el 22 de noviembre de 2013-
(28) Sin embargo, TABOADA PILCO, Giammpol (2014). “La prohibición constitucional de la condena en ausencia
en el proceso penal ordinario y sumario”. En: Gaceta Penal <5- Procesal Penal. Tomo 56. Lima: Gaceta Jurídica,
p. 249, dividiendo, en términos comparativos, el supuesto de lectura de sentencia sin la presencia del imputado
con respecto a la posibilidad de llevar a cabo el juzgamiento sin la presencia obligatoria del imputado, hace
mención de lo siguiente: “Algunas legislaciones comparadas también contemplan el supuesto de la lectura
de sentencia sin la presencia del acusado, e incluso la posibilidad de llevar a cabo el juicio oral sin la concu
rrencia obligatoria del imputado; ambos supuestos siempre bajo las garantías procesales y de defensa a fin de
no afectar el debido proceso. Así tenemos como países que han regulado sus procesos penales a favor de esta
posibilidad: España, Italia, Venezuela, Ecuador, Chile, Argentina, entre otros”.
(29) Nuestro Máximo Intérprete de la Constitución con expresión del Exp. N ° 06079-2008-PHC/TC-Lima-José
Humberto Abanto Verástegui, llegó a resolver de la siguiente manera: “8. Si bien el nuevo Código Procesal
Penal no se encuentra vigente en el Distrito Judicial de Lima, ello no impide para que sea tomado en
cuenta al momento de evaluar la arbitrariedad de la investigación preliminar iniciada contra el deman
dante, pues su función de parámetro de razonabilidad es pertinente”(el resaltado es nuestro). Así tam- 613
ART. 425 EL RECURSO DE APELACIÓN
En ese sentido, el Supremo Intérprete de la Constitución nacional por medio del Exp.
N ° 05504-2011-PHC/TC-Lima-Fulgencio Pomachahua Echevarría a favor de Roger Ful
gencio Pomachahua Arzapalo, sobre el tema en concreto y aceptando en forma anticipada
lo desarrollado en líneas precedentes, se ha pronunciado de la siguiente manera:
el acta bajo responsabilidad funcional, tratándose de evitar que exista toda manipulación
y/o tergiversación posterior.
En ese sentido, para poder garantizarse dichos fines, se hace mención y destaca que
no resulta indispensable que el propio imputado condenado impugnante acuda a la audien
cia personalmente si se encuentra presente su abogado defensor, bajo el entendido de que
el derecho de defensa no solo se limita en su vertiente material o de la autodefensa (que lo
realiza el propio imputado), sino que el mismo también se extiende a su vertiente técnica
o letrada (que lo realiza el abogado defensor).
Es así que, dentro de una restrictiva interpretación literal del inciso 3 del artículo
423 del CPP, en donde se declare la inadmisibilidad del recurso por no haber concurrido
personalmente el propio imputado condenado apelante a la audiencia de apelación de sen
tencia, esto es, aunque se encuentre presente su abogado defensor, devendría en una res
tricción innecesaria e injustificada, afectándose en forma totalmente desproporcionada el
derecho fundamental a los recursos que es parte del debido proceso, de la tutela procesal
efectiva y del derecho de defensa.
615
ART. 425 EL RECURSO DE APELACION
En ese sentido, se precisó que esta decisión constitucional no trae como consecuen
cia la excarcelación del imputado ni la suspensión de las órdenes de captura, pues la sen
tencia condenatoria mantiene sus efectos.
Debe considerarse que esta posición que asume nuestro Tribunal Constitucional es
una reiteración del criterio establecido anteriormente por la Corte Suprema en la Ape
lación N ° 02-2009-La Libertad, por lo que, en ese sentido, se debe entender que dicho
pronunciamiento constitucional era innecesario, ya que la vía más idónea para realizar
dicho cuestionamiento era el recurso extraordinario de casación penal en vez del proceso
constitucional^.
(30) FLORES LIZARBE, Henry C. (2013). “¿Era necesaria la interpretación del artículo 423.3 del CPP de 2004
por el Tribunal Constitucional? A propósito de la STC Exp. N ° 02964-2011-PHC/TC”. En: Gaceta P en al &
616 Procesal Penal. Tomo 53. Lima: Gaceta Jurídica, p. 295.
LA APELACIÓN DE SENTENCIAS ART. 42S
Por tanto, solo podrá declararse inadmisible el recurso de apelación interpuesto con
tra la sentencia condenatoria cuando no concurran a la audiencia respectiva tanto el impu
tado como su abogado defensor, ello a fin de poder evitar una interpretación meramente
literal, es decir, con el objetivo de poder de salvar su constitucionalidad(31).
(31) Mostrando su disconformidad con lo asumido por el Tribunal Constitucional nacional se encuentra PISFIL
FLORES, Daniel Armando (2014). “La apelación de autos. Un recordatorio de lo que significa el derecho a
los recursos legales”. En: Gaceta P en al & Procesal Penal. Tomo 55. Lima: Gaceta Jurídica, p. 42, al señalar lo
siguiente: “(...) Al parecer del Tribunal Constitucional esta norma es inconstitucional, y habría que entender
que la presencia del imputado no es necesaria en el desarrollo de la audiencia de apelación, por lo que bastaría
con la presencia de su abogado defensor, quien hará los informes orales-técnicos necesarios (...). En nuestro
opinión, lo afirmado por el Tribunal Constitucional no es del todo cierto, dado que, conforme al modelo de
apelación que presenta el CPP de 2004, si resulta necesaria la presencia del imputado, esto por la actuación
probatoria que se realiza en dicha etapa, e incluso, de conformidad con el artículo 424 inciso 5 del CPP, se
dispone que en la audiencia de apelación el imputado tendrá el derecho a la última palabra”.
(32) Véase: [Link]. “Es inconstitucional rechazar apelación porque imputado no acude a la audiencia. TC
reitera que Código Procesal Penal afecta derecho a la pluralidad de instancia”. Recuperado de: < [Link]
not/3590/es-inconstitucional-rechazar-apelacion-porque-imputado-no-acude-a-la-audiencia/>. Información obte
nida el 10 de marzo de 2017. 617
ART. 425 EL RECURSO DE APELACIÓN
apelación contra la sentencia que lo condenó por tráfico ilícito de drogas, debido a que los
jueces penales aplicaron el referido dispositivo legal.
Se trata entonces de verificar en cada caso si lo regulado se encuentra dentro del marco
de lo constitucionalmente posible, o si, por el contrario, lo previsto legalmente resulta arbi
trario en todos los sentidos interpretativos posibles, en cuyo caso corresponde a la justicia
constitucional utilizar los mecanismos correctivos necesarios, en procura de restablecer el
derecho fundamental afectado.
El órgano judicial demandado consideró que el mencionado artículo del CPP obliga
a no aplazar las audiencias y que la inasistencia del abogado es responsabilidad del proce
sado, no teniéndose en cuenta que, ante la inasistencia del abogado, reclamó el represen
tante del Ministerio Público y que es el abogado defensor quien debe acudir por estar más
capacitado técnicamente para defender al procesado.
BIBLIOGRAFÍA
ARBULÚ MARTÍNEZ, Víctor Jimmy (2012). “La querella en el nuevo proceso penal”. En: Gaceta Penal
& Procesal Penal. Tomo 34. Lima: Gaceta Jurídica; CAMARENA ALIAGA, Gerson y VALENZUELA Y
LIZARBE, Fredy (2013). “La actividad probatoria en segunda instancia con especial referencia a la valora
ción de la prueba personal”. En: Gaceta Penal & Procesal Penal. Tomo 44. Lima: Gaceta Jurídica; FLORES
LIZARBE, Henry C. (2013). “¿Era necesaria la interpretación del artículo 423.3 del CPP de 2004 por el
Tribunal Constitucional? A propósito de la STC Exp. N ° 02964-2011-PHC/TC”. En: Gaceta Penal & Proce
sal Penal. Tomo 53. Lima: Gaceta Jurídica; HURTADO POMA, Juan Rolando. “Primer caso de ‘presencia
virtual’ del acusado en el juicio oral”. Recuperado de: [Link]
od=documento&com=documento&id=308; IBERICO CASTAÑEDA, Fernando (2010). L a apelación y
618
LA APELACIÓN DE SENTENCIAS ART. 425
condena del absuelto. Centro de Estudios de Derecho Penal Económico y de la Empresa - CEDPE. Recuperado
de: http.7/[Link]/foro/[Link]?f=15&t=33; N E Y R A FLO RES, José Antonio (2015). Tratado
de Derecho Procesal Penal. Tomo I. Lima: Editorial Idemsa; ORE GUARDIA, Arsenio (2010). L a condena al
absuelto. Instituto de Ciencia Procesal Penal. Recuperado de: [Link] php?mod=do
cumento&com=documento&id=363; ORE GUARDIA, Arsenio (2011a). “La condena del absuelto. Docu
mento complementario”. En: Ju s Liberabit. Revista Informativa y de Actualidad Jurídica, Corte Superior de
Justicia de lea. Año I, N° 6; ORÉ GUARDIA, Arsenio (2011b). Manual de Derecho Procesal Penal. Tomo
I, Lima: Editorial Reforma; ORÉ GUARDIA, Arsenio (2011c). Principios del proceso Penal. Lima: Editorial
Reforma; PISFIL FLORES, Daniel Armando (2014). “La apelación de autos. Un recordatorio de lo que sig
nifica el derecho a los recursos legales”. En: Gaceta Penal & Procesal Penal. Tomo 55. Lima: Gaceta Jurídica;
PISFIL FLORES, Daniel Armando (2015). “La condena del procesado previamente absuelto y la relevan
cia de los principios de inmediación y contradicción. A propósito de la Casación N° 195-2012-Moquegua”.
En: Gaceta Penal & Procesal Penal. Tomo 69. Lima: Gaceta Jurídica; PROANO CUEVA, César Augusto
(2010). “Doble instancia, reformatio inpeius y otros conceptos mal entendidos. A propósito de la condena del
absuelto”. Recuperado de: [Link] REYNA ALFARO, Luis
(2015). M anual de Derecho Procesal Penal. Lima: Instituto Pacífico; ROXÍN, Claus (2000). Derecho Procesal
Penal. CÓRDOBA, Gabriela E. y PASTOR, Daniel R. (trads.). Buenos Aires: Editores del Puerto; SALAS
ARENAS, Jorge Luis (2011). “Función de revisión de mérito del fallo condenatorio respecto de quien fue
absuelto en primera instancia de juzgamiento”. En: Gaceta Penal & Procesal Penal. Tomo 27. Lima: Gaceta
Jurídica; SAN MARTÍN CASTRO, César (2005). “Introducción general al estudio del nuevo Código Pro
cesal Penal. Apuntes preliminares”. En: E l nuevo proceso penal. Lima: Editorial Palestra; VARGAS YSLA,
Roger Renato (2012). “La condena del absuelto en el CPP y sus implicancias en el ordenamiento jurídico:
Tutela judicial efectiva vs. doble instancia (‘Un pequeño gran sacrificio’)”. En: Gaceta Penal & Procesal Penal.
Tomo 35. Lima: Gaceta Jurídica.
m JURISPRUDENCIA
L a sentencia de vista obedece a la lógica de un Tribunal revisor, por ello, sus términos deben ser de aprobación o desa
probación de la actuación jurisdiccional del juez de primera instancia. Calificará si el pronunciamiento inicialmente
recurrido cumple con la garantía de motivación. Se requiere que los jueces superiores expresen su juicio y la causa de su
convicción dentro de los límites sustantivos y procesales respecto a la actuación de primera instancia, y esencialmente,
sobre la validez del fallo recurrido.
No se da por cumplida la exigencia de motivación en segunda instancia si, como en el caso juzgado, el Tribunal se
limita a copiar los argumentos que las partes procesales expusieron a su turno. Tal proceder constituye un defecto evi
dente de falta de fundamentación. L a exposición de las partes merece la emisión de un pronunciamiento en el que se
conceda razón a una de ellas.
Tampoco se cumple con el deber de motivación cuando se transcribe citas bibliográficas extensas ojurisprudencia de la
Corte nacional o extranjera, dado que estas citas deberán ser ideológicas y su instrumentalidad ha de radicar en la
imperiosa necesidad de dilucidar un extremo concreto y útil para la resolución del caso, que demande la aplicación de
otras fuentes del derecho, como la jurisprudencia y la legislación nacional o comparada. Cas. N ° 208-2018-Ama
zonas, considerandos 1.4-1.6.
El nuevo modelo procesal penal delimita la competencia de este órgano revisor solamente a la materia impugnada y
en todo caso a declarar la nulidad cuando sea absoluta o sustancial aun cuando no sea advertida por el impugnante.
Los cuestionamientos hechos por el apelante se refieren a la compulsa o valoración de la prueba actuada en sede de ju i
cio oral e incorporada legítimamente en él, pero este Colegiado se encuentra imposibilitado de otorgarle diferente valor
probatorio, por tratarse de prueba personal que ha sido objeto de inmediación por parte del juez de primera instancia.
Exp. N ° 183-06 F L 189-Huacho.
E l principio de inmediación impide que la prueba testimonial pueda ser valorada nuevamente y esto consti
tuye un obstáculo insalvable para modificar la sentencia condenatoria recurrida. E l recurso de apelación es limi
tado cuando se refiere a sentencias condenatorias, las cuales han de ser respetadas cuando se fundamentan en una
prueba testimonial de cargo que el juzgador de primera instancia ha visto y oído de manera personal e inmediata, 619
ART. 425 EL RECURSO DE APELACIÓN
cuya valoración es privilegio exclusivo de dicho juzgador, y que el tribunal de apelación debe respetar. Exp.
N° 2007-00214-86-1308-JR-PE-l-Huacho.
E l Colegiado a l rechazar la prueba ofrecida por la actora civil, en cuanto a l examen de la agraviada, vulneró no solo
el derecho a la prueba sino, principalmente, el principio de inmediación, pues fundamentó la sentencia con información
que no fue susceptible de ser contraexaminada. Solo el tribunal que ha visto y oído la prueba practicada está en condi
ciones de valorarla y determinar la fiabilidad y verosimilitud del testimonio. Cas. N ° 09-2007 -Huaura.
E l recurrente invoca como motivo de casación la manifiesta ilogicidad de la motivación y, sobre esa base, concreta su
denuncia casatoria en el supuesto específico de “motivación aparente”, que por cierto es diferente de “ilogicidad de la
motivación” - el motivo casacional de defecto de motivación comprende dos supuestos: falta e ilogicidad de la motiva
ción-, que hace mención a la vulneración de las reglas de la lógica, de la experiencia, de la ciencia de la psicología en
la apreciación de la prueba, lo que no se cuestiona.
El Tribunal de Apelaciones realizó un juicio de desvinculación señalando que es posible siempre y cuando: a) el delito
materia de condena importa la vulneración de un tipo penal homogéneo o que pertenezca a l mismo grupo delictivo, y
sea menos grave que aquel; y b) la distinta tipificación no impida el eficaz ejercicio de la defensa del acusado; requisito
último que vinculado a l principio acusatorio, exige que la defensa haya contemplado en su estrategia defensiva esa posi
bilidad. Cas. N° 15-2007-Huaura. Auto de calificación, Cas. N ° 03-2007-Huaura.
L a motivación tiene particular importancia con relación a la instancia plural, toda vez que, por un lado, permite cues
tionar objetivamente la decisión con la que no se está de acuerdo y, por el otro, hace posible la revisión por el órgano de
segunda instancia, el cual está imposibilitado de suponer argumentos que no se han explicitado. Resulta evidente que la
lesión de tal garantía resulta insalvable cuando se ha impugnado una decisión, pues imposibilita el análisis tanto de la
parte recurrente como del colegiado. Exp. N ° 2008-01522-25-Tacna.
E l juez, en su condición de director del proceso debe establecer y plasmar en la sentencia, la razón o explicación que ju s
tifique su decisión, a fin de cautelar el respeto de la tutela procesal efectiva, que está íntimamente vinculada a l deber
de observar la debida motivación de las resoluciones. L a decisión debe contar con un razonamiento que no sea aparente
o defectuoso, sino que exponga de manera clara, sistemática, lógica y jurídica los fundamentos de hecho y de derecho que
la justifican, de tal forma que los justiciables conozcan las razones que determinaron a l juez penal a decidir, y estén en
aptitud de realizar los actos que sean necesarios en defensa de sus derechos. Exp. N ° 068-2007 -Trujillo.
Que la Sala Penal Superior no pueda otorgar diferente valor probatorio a la prueba personal que fue objeto de inme
diación por elJuzgado Colegiado de primera instancia, salvo que su valor probatorio sea cuestionado por una prueba
actuada en segunda instancia, constituye un límite para el órgano jurisdiccional superior que por mandato expreso de
la norma legal glosada, se encuentra impedido de revisar la actuación probatoria que fundamenta la sentencia expe
dida por elJuzgado Colegiado. Exp. N ° 2007-1143-1601 -JR-PE-1 -Trujillo.
620
Artícelo 426.- Nulidad del juicio
L En los casos del literal a) del numeral 3) del artículo anterior, nopodrán intervenir
los jueces que conocieron deljuicio anulado.
2. Si el nuevo juicio se dispuso como consecuencia de un recurso a favor del imputado,
en este no podrá aplicarse una pena superior a la impuesta en el primero.
Concordancias:
C P P : a rt. 4 2 5 inc. 3 lit a.
D a v id I s r a e l L é r t o r a S e m i n a r i o
I. Introducción
De una ubicación sistemática tenemos que, en el Libro Cuarto del Código Procesal
Penal, dentro de la Sección IV - El recurso de apelación, tenemos el Título III - Apelación
de sentencias, bajo el ítem ‘Nulidad del juicio’ se integra en dos enunciados el artículo
426, de los cuales uno se halla imbricado en su interpretación con los artículos 425 y 409
del mismo texto adjetivo, y, además, en conjunto reconocen garantías constitucionales
que informan nuestro ordenamiento, cuyo desarrollo doctrinario jurisprudencial ocupará
interés en lo siguiente.
(1) Para el juez constitucional, la palabra sentencia, que proviene del latín sententia y que según la Real Academia
Española significa: “dictamen o parecer que alguien tiene o sigue”, es producto del análisis y contraste del
petitorio, los hechos, el derecho, las pruebas aportadas y, en aplicación real del principio de inmediación, que
le permite al juez, luego de conocer a las partes, formarse un juicio (entiéndase como juicio la facultad del
alma por la que el hombre puede distinguir entre el bien y el mal, lo verdadero y lo falso), utilizando no solo el
conocimiento que la ciencia del Derecho le brinda a los operadores jurídicos, sino que necesariamente pone en
práctica toda su experiencia personal en busca de la verdad real; solo así se explica que la sentencia contenga
el sentimiento del juez. Véase: Expediente N ° 0032-2005-PHC (caso Víctor Raúl Pérez Tapara), Tribunal
Constitucional. Voto singular del magistrado Juan Francisco Vergara Gotelli.
(2) Cfr. Recurso de Nulidad N ° 1836-2015-Lima; Recurso de Nulidad N ° 89-2018-Lima Norte y Recurso de
Nulidad N ° 730-2016-Ayacucho. En las citadas ejecutorias se dispone la realización de un nuevo juicio por
otro Colegiado, atendiendo a la concretización de inadecuada valoración de la prueba actuada, omisión de
datos fácticos, etc. 621
ART. 426 EL RECURSO DE APELACION
inclusive dejando sin efectos sentencias emitidas en última y definitiva instancia o grado,
si es que dichas sentencias contienen vicios gravísimos e insubsanables®.
En tal sentido, a los jueces de primer grado, que abiertamente resolvieron de forma
incompatible con el derecho al debido proceso, el ejercicio de convalidación alguna les está
proscrito, debido a haber evacuado una sentencia viciada. Los alcances de la nulidad, como
es de advertir, no se circunscriben estrictamente a la concordancia relacionada con el lite
ral a del inciso 3 del artículo 425 del Código Procesal Penal, sino que además deben ana
lizarse a partir de la propia naturaleza que intrínsecamente guarda la nulidad. La nulidad,
por supuesto, responde a principios configurativos que determinan su propia naturaleza.
Ciertamente, las nulidades procesales deben ser analizadas a la luz de los principios que
las inspiran, como el principio de trascendencia®, en virtud del cual no es posible admitir
la declaración de nulidad por la nulidad misma, o para satisfacer un excesivo ritualismo
procesal, debiendo tenerse en cuenta, además, que en función del criterio de esencialidad,
la declaración de nulidad del vicio debe influir de manera decisiva en la sentencia, strictu
sensu, la declaración de nulidad de un acto procesal requerirá de un vicio relevante en la
configuración de dicho acto, procediendo así como última ratio{5).
En esa línea argumentativa, el primer párrafo de artículo 426 comentado tanto se desa
rrolló normativamente en atención al artículo 425, cuanto con el artículo 409. Este último
dispositivo glosado contiene un catálogo de garantías procesales sujetos en tres numerales.
El primer inciso a la letra señala que: “la impugnación confiere al Tribunal competencia
solamente para resolver la materia impugnada, así como para declarar la nulidad en caso
de nulidades sustanciales no advertidas por el impugnante”. Antes de llevar adelante este
punto, debemos precisar brevemente que el derecho de acceso a los recursos o a recurrir
las resoluciones judiciales -sean escritas como orales®- es una manifestación implícita del
derecho fundamental a la pluralidad de la instancia, reconocido en el artículo 139, inciso
6, de la Constitución, el cual, a su vez, forma parte del derecho fundamental al debido345
(3) Expediente N ° 05845-2014-PA/TC (caso Jesús Inocencio Gómez Huaynates), Tribunal Constitucional,
fundamento jurídico 5.
(4) Expediente N ° 00271-2003-AA (caso Carolina Luisa Lovera Campos), Tribunal Constitucional, fundamento
jurídico 3 y Expediente N ° 06259-2013-PA, Tribunal Constitucional, fundamento jurídico 9.
(5) Expediente N ° 294-2009-PA-TC (caso Margarita del Campo Vegas), Tribunal Constitucional, fundamento
jurídico 15.
622 (6) PICÓ IJU N OY, Joan (1997). L a s g aran tías constitucionales del proceso. Barcelona: Bosh, p. 64
LA APELACIÓN DE SENTENCIAS ÁRI. 426
En ese sentido, el juez debe calificar los hechos expuestos por las partes y la relación
sustancial, prescindiendo de la calificación efectuada por los litigantes. Debe determi
nar la causa petendi y siempre que no se aparte de los hechos afirmados ni modifique su
objeto, puede otorgar lo pedido sobre la base de una calificación de la causa distinta a la
que hicieron las partes®, dicho de otro modo, si el petitum consiste en la solicitud de una
resolución judicial idónea para la realización de un bien de la vida (entendido en la acep
ción más amplia), la causa petendi estará constituida por la indicación y la determinación
del hecho constitutivo del Derecho al bien perseguido, además del hecho que determina
el interés de obrar en juicio. La causa petendi es entonces la razón, el porqué, o, más exac
tamente, aun el título de la demanda®.
(7) No está de más citar que el derecho a la pluralidad de instancia implica que todo justiciable tenga la oportunidad
de obtener un pronunciamiento del superior respecto de una resolución judicial, ello significa que no puede
admitirse la imposición de requisitos irrazonables para la interposición de los recursos establecidos por ley,
así como que el establecimiento de la instancia superior que actúe como órgano de segunda instancia. Véase:
Expediente N ° 3719-2012-PHC/TC (caso Manuel Augusto Aguirre Morales Prouve), Tribunal Constitucional.
(8) FENOCHIETTO, Carlos Eduardo y ARAZI, Roland (1983). Código Procesal C ivil y Comercial de la Nación,
comentado y concordado. Tomo I. Buenos Aires: Astrea. Cfr. Expediente N ° 569-2003-AA (caso Nemesio
Echevarría Gómez), Tribunal Constitucional.
(9) GIANNOZZI, Giancarlo (1958). L a modificazione della dom anda nelprocesso civile. Milano: Giuffré, p. 15
(10) Expediente N ° 241-2009-AA, (caso Servicio Nacional de Adiestramiento en Trabajo Industrial - SENATI),
Tribunal Constitucional, fundamentos jurídicos 6 y 11.
(11) ídem.
(12) Es decir, que la condena no se produzca por hechos o consideraciones jurídicas que de facto no hayan sido o no
hayan podido ser plenamente debatidas por no haber sido calificados e imputados previamente al acusado
(13) Expediente N ° 04295-2007-PHC/TC, Tribunal Constitucional, fundamento jurídico 13- Esta última sentencia
es interesante considerar por cuanto desarrolla aspectos sustantivos del principio de congruencia al señalar que
este obliga a los órganos judiciales a resolver las pretensiones de las partes de manera congruente con los
términos en que vengan planteadas, sin cometer, por lo tanto, desviaciones que supongan modificación o
alteración del debate procesal (incongruencia activa). El incumplimiento total de dicha obligación, es decir, el
dejar incontestadas las pretensiones, o el desviar la decisión del marco del debate judicial generando indefensión,
constituye vulneración del Derecho a la tutela judicial y también del Derecho a la motivación de la sentencia
(incongruencia omisiva). Cfr. STC Expediente N ° 2082-2002-HC (caso Martha Luz Guerra Carrasco); STC
Expediente N ° 8327-2005-AA (caso Iglesia Evangélica Presbiteriana del Cusco); STC Expediente N ° 3932- 623
ART. 426 EL RECURSO DE APELACION
tificación de la decisión adoptada, aun cuando esta sea breve o concisa, lo cual, a su vez,
se justifica como una garantía al contenido constitucional de la debida motivación de las
resoluciones judiciales.
Aunque, cabe hacer salvedades, la aplicación del principio del iura novit curia es de
recibo, así como el de desvinculación procesal, en tanto se respete los hechos que son objeto
de acusación, sin que cambie el bien jurídico tutelado por el delito acusado, así como que
respete el derecho de defensa y el principio contradictorio*(14). En efecto, si bien es posible
que el tribunal dicte una sentencia apartándose de los exactos términos de la acusación,
esa posibilidad requiere del cumplimiento de determinados requisitos. La norma proce
sal últimamente invocada impone al tribunal que de oficio plantee la tesis de desvincula
ción en los dos supuestos habilitados: nueva tipificación e incorporación de circunstancias
agravantes. Como regla básica del principio acusatorio, el tipo legal objeto de condena en
relación con el tipo legal materia de acusación ha de ser homogéneo: mismo hecho his
tórico subsumible en una figura penal que lesione el mismo bien jurídico protegido (esta
regla expresa una importante limitación al principio iura novit curia), en tanto expresan
conductas estructuralmente semejantes(15).
Continuando, el inciso segundo continúa con los estados anómalos en los que incu
rre el operador jurídico al momento de evacuar una sentencia: “Los errores de derecho en
la fundamentación de la decisión recurrida que no hayan influido en la parte resolutiva
no la anulará, pero serán corregidos. De igual manera se procederá en los casos de error
material en la denominación o el cómputo de las penas”.
2015-PA (caso Minera Yanacocha SRL); STC Expediente N ° 2579-2012-PA (caso San Martin Estela Arce
Villavicencio) y STC Expediente N ° 191-2013-PA (caso Johnny Alexander Pretell Martínez).
(14) STC Expediente N ° 1230-2002-HC/TC; STC Expediente N ° 2179-2006-PHC/TC; STC Expediente
N ° 402-2006-PHC/TC y Recurso de Nulidad N ° 1232-2016-Junín. La Sala Penal Transitoria estableció que
la nulidad es insubsanable y, de oficio, así debe declararse. Además, la acusación oral modificada -diferente,
por cierto, de la acusación complementaria-, si se trata de agravar la situación jurídica del acusado bajo la
subsunción normativa del hecho a un tipo legal más grave -distinto del citado en la acusación escrita-, tiene
límites, pues si tal planteamiento no ha sido formulado en las fases previas del juicio oral, es obvio que no
puede, sorpresivamente, plantearse en sede de alegatos -fase final del juicio oral-, p. 5. Cfr. STC Expediente
N ° 1230-2002-HC/TC; Expediente N ° 2179-2006-PHC/TC y Expediente N ° 402-2006-PHC/TC.
624 (15) Acuerdo Plenario N ° 4-2007/CJ-l 16.
LA APELACION DE SENTENCIAS ART. 426
Ahora bien, el inciso 3 del artículo 409 y el segundo párrafo del artículo 426 del
CPP deben ser analizados en relación, debido al supuesto vinculante que ambos propo
nen. En efecto, ambos manifiestan la prohibición de la reforma en peor de la pena, cuyo
desarrollo ha tenido alcance en por el Tribunal Constitucional(17), el cual señala que (...) la
interdicción de la reformatio in peius o ‘reforma peyorativa de la pena’ es una garantía del
debido proceso implícita en nuestro Texto Constitucional, la cual se relaciona con los dere
chos de defensa y de interponer recursos impugnatorios. De acuerdo con dicha garantía,
el órgano jurisdiccional que conoce de un proceso en segunda instancia no puede empeo
rar la situación del recurrente en caso de que solo este hubiese recurrido la resolución emi
tida en primera instancia. Continúa el Tribunal Constitucional en esa línea y precisa que:
“En atención a dicho principio y alo dispuesto en el artículo 300 del Código de Pro
cedimientos Penales, modificado por Ley N ° 27454, si solo el sentenciado solicita la
nulidad de la sentencia condenatoria, entonces el iuspuniendi del Estado, cuyo poder
se expresa en la actuación de la instancia decisoria, no podrá modificar la condena
sancionando por un delito que conlleve una pena más grave que la impuesta en ante
rior instancia. Distinto, como es lógico, es el caso en que el propio Estado, a través
del Ministerio Público, haya mostrado su disconformidad con la pena impuesta, a
través de la interposición del recurso impugnatorio, pues en tal circunstancia, el juez
de segunda instancia queda investido de la facultad de aumentar la pena, siempre
que ello no importe una afectación del Derecho a la defensa, esto es, siempre que no
se sentencie sobre la base de un supuesto que no haya sido materia de acusación”(18).
(16) Expediente N ° 02135-2012-PA/TC (caso Luis Alberto Cardoza Jiménez), Tribunal Constitucional, fundamento
jurídico 23.
(17) Expediente N ° 3704-2005-HC/TC, Tribunal Constitucional.
(18) Dicha proposición guarda concordancia práctica normativa con lo previsto por los artículos 374, 397, 150 y
394 del CPP.
ÁRT. 426 EL RECURSO DE APELACIÓN
instancia sin que dicho ejercicio implique correr un riesgo mayor de que se aumente la
sanción impuesta en la primera instancia, siendo de aplicación al propio procedimiento
administrativo sancionado! y fuero militar.
55 BIBLIOGRAFIA
PICÓ IJUNOY, Joan (1997). L a s g a r a n t í a s constitucionales d e l proceso. Barcelona: Bosh; FENOCHIETTO,
Carlos Eduardo y ARAZI, Roland (1983). Código P rocesal C iv il y C o m ercial de l a N a c ió n , com entado y concordado.
Tomo I. Argentina: Astrea; URQUIZO OLAECHEA, José (2000). E l p rin c ip io de le g a lid a d . Lima: Gráfica
Horizonte; GIANNOZZI, Giancarlo (1958). L a m odificazione d e lla d o m a n d a nelprocesso civile. Milano: Giuffré.
(19) URQUIZO OLAECHEA, José (2000). E l principio de legalidad. Lima: Editorial Gráfica Horizonte, pp. 5-7,
115 y 116.
626
SECCION Y
EL RECURSO DE CASACIÓN
Concordancias:
C P P : arts. 3 4 7 , 3 4 8 , 4 1 3 inc. 3 , 4 1 4 inc. 1 lit. a , 4 2 3 inc. 3 , 4 3 0 inc. 3 , 4 3 3 ; CPC: arts. 384, 383; LOPJ: arts.
3 2 , 3 4 inc. 2 .
A lexander G e r m á n Sánchez T o r r e s
(1) NEYRA FLORES, José Antonio (2015). Tratado de Derecho Procesal Penal. Tomo I, Lima: Idemsa, p. 626.
(2) SANCHEZ TORRES, Alexander Germán (2016). “La casación de oficio: un análisis crítico a propósito de la
Casación N ° 389-2014-San Martín”. En: G aceta P en al & Procesal Penal. Tomo 85. Lima: Gaceta Jurídica, p. 59. 627
ART. 427 EL RECURSO DE CASACIÓN
Lo expuesto en los incisos 1, 2 y 3 del artículo 427 del CPP es una regulación nume
ras clausus que no permite la extensión a otros supuestos, lo cual es la regla. En este caso, se
trata de una casación ordinaria, que tiene dos limitaciones: la primera, summapoena, deter
mina que el delito objeto de imputación inicial o de acusación debe tener en su extremo
mínimo una pena conminada mayor a 6 años de pena privativa de la libertad (literales
a y b del inciso 2 del articuló 427 del CPP)(3). En las medidas de seguridad (literal c del
artículo 427 del CPP), “solo serán admisibles los fallos que impongan internación (¿si se
absuelve al reo ante un pedido de internación o se impone una pena? En el primer caso,
siempre procederá -se aplica similar criterio a la absolución por un delito grave, de suerte
que tratándose de medida de seguridad el criterio será la peligrosidad del agente-. En el
segundo caso, se estará al delito acusado)”®.
Esta regla tiene una excepción, que se encuentra contemplada en el inciso 4 del artículo
427 del CPP, se trata de la denominada casación “excepcional”. Este supuesto normativo
no está sujeto a criterios cualitativos (inciso 1 del artículo 427) ni limitaciones cuantita
tivas (incisos 2 y 3 del artículo 427)(6). Entonces, con la casación excepcional se amplía
judicialmente el acceso a la Corte Suprema®, pues se faculta al Tribunal de Casación a
admitir el recurso a los supuestos no contemplados en la casación ordinaria. Es verdad que
no existe regulación alguna que señale cuáles son las resoluciones o en qué casos se debe
admitir una casación excepcional; sin embargo, siempre se tiene que tratar de autos o sen
tencias de vista emitidas en segunda instancia por el Tribunal de Apelación. Asimismo, la
casación excepcional, al igual que la casación ordinaria, debe obedecer a los motivos pre
vistos en casación, de lo contrario esta impugnación excepcional, como es la casación, se
convertiría en una tercera instancia. El impugnante, por tanto, debe convencer al Tribu
nal que la resolución que recurre obedece a una causal “o motivo” de casación®.
(3) SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales, p. 718.
(4) Ibídem, pp. 718-719.
(5) YAIPEN ZAPATA, Víctor Pastor (2014). Recurso de casación penal. Reforma procesal p en al y a n á lisis ju rispruden
cial. Lima: Ideas, p. 267.
(6) Ibídem, p. 269.
(7) Auto de calificación N ° 1-2007-Huaura, de 17 de mayo de 2007, fundamento jurídico 3.
(8) Sala de Casación Penal de Colombia, Sentencia de 13 de mayo de 1994.
628 (9) Auto de calificación de Casación N ° 12-2010-Huaura, de 26 de abril de 2010, fundamento jurídico 4.
EL RECURSO DE CASACIÓN ART. 427
^ BIBLIOGRAFÍA
NEYRA FLORES, José Antonio (2015). T r a t a d o d e D erech o P r o c e s a l P e n a l. Tomo I. Lima: Idemsa; SAN MAR
TÍN CASTRO, César (2015). D ere ch o P r o c e s a l P e n a l. L eccion es. Lima: Inpeccp-Cenales; SÁNCHEZ TORRES,
Alexander Germán (2016), “La casación de oficio: un análisis crítico a propósito de la Casación N ° 389-
2014-San Martín”. En: G a c e t a P e n a l & P r o c e s a l P e n a l. Tomo 85. Lima: Gaceta Jurídica; YAIPÉN ZAPATA,
Víctor Pastor (2014). R e c u rso d e c a s a c ió n p e n a l . R e f o r m a p r o c e s a l p e n a l y a n á l i s i s j u r i s p r u d e n c i a l . Lima: Ideas.
É l JURISPRUDENCIA
E l recu rso d e c a s a c ió n s ir v e s u s t a n c ia lm e n t e : 1. A l a re so lu ció n d e cu estio n es j u r í d i c a s d e c a r á c t e r f u n d a m e n t a l : cues
tio n e s j u r í d i c a s n e c e s ita d a s d e c l a r if ic a c ió n en t e m a s g e n e r a le s o e s p e c ia l co n flic tiv o s, á m b ito s ju r í d i c o s objeto d e re g u
la c io n e s n u e v a s o q u e p re se n te n u n c a r á c t e r e sp e cia lm e n te d in á m ic o . 2 . A l d e s a r r o llo d e l o r d e n a m ie n to : c u a n d o e l caso
concreto p e r m it e d e s a r r o l l a r p re ce p to s d e l D e re ch o m a t e r i a l o p r o c e s a l o c o l m a r l a g u n a s le g a le s —d e sd e e l p r in c ip io d e
l e g a l i d a d - , 3- A l a g a r a n t í a d e u n i f o r m i d a d d e l a j u r i s p r u d e n c i a , q u e se p o n e en p e lig r o c u a n d o e l ó r g a n o d e a p e
la c ió n a p lic ó u n p recep to in c o rre c ta m e n te no so lo en e l ca so concreto, sin o d e m od o q u e p u e d e e sp e ra rse q u e ese e r r o r se
r e p it a en o t r a s d e c isio n e s d e l m ism o t r i b u n a l o d e otros, o c u a n d o e x iste u n a co m p ren sió n e r r ó n e a d e l a ju r i s p r u d e n c i a
d e este S u p re m o T r i b u n a l q u e d a l u g a r a u n “rie sg o e s t r u c t u r a l d e r e it e r a c ió n ”, o c u a n d o se p r o d u c e en l a re so lu ció n d e
v i s t a u n a a b i e r t a a r b i t r a r i e d a d y le sió n d e lo s d erech o s f u n d a m e n t a l e s p r o c e s a le s d e u n a p a r t e d e m od o r e le v a n te p a r a
l a p r o p i a re so lu c ió n ” . Cas. N ° 292-2019-Lambayeque, c o n sid e ra n d o 2.
E l in c iso u n o d e l a r t íc u lo v e in tis é is d e n u ev o C ó d ig o P r o c e s a l P e n a l estab lece q u e a l a S a l a P e n a l d e l a C o rte S u p r e m a
le com pete conocer d e l r ecu rso d e c a s a c ió n in te rp u e sto c o n tr a l a s s e n te n c ia s y a u t o s e x p e d id o s en s e g u n d a i n s t a n c i a p o r l a s
S a l a s P e n a le s d e l a s C o rte s S u p e rio re s . E s t e recu rso e x t r a o r d in a r io tien e tr e s f i n a l i d a d e s e se n c ia le s:
E n m e n o r m e d id a , g a r a n t i z a l a t u t e l a d e g a r a n t í a s c o n stitu c io n a le s, s e a n e s ta s d e c a r á c t e r p r o c e s a l ( l o g i c i d a d en
l a m o tiv a c ió n , d e b id o pro ceso , derech o d e d e fe n sa , p r e su n c ió n d e in o c e n c ia , en tre o tro s) o s u s t a n t i v a (p r in c ip io de
l e g a l i d a d , d erech o a l a i n t i m i d a d ) .
S e g ú n l a d o c t r i n a n a c i o n a l ( S a n M a r t í n C a s tr o ) , l a c a s a c ió n tien e u n a f i n a l i d a d em in en tem en te d e fe n so ra d e l iu s
c o n stitu tio n is d e l o r d e n a m ie n to j u r í d i c o , a t r a v é s d e d o s v í a s : a ) l a f u n c ió n n o m o filá c tic a , q u e im p o r t a l a p ro te c ció n
o s a l v a g u a r d a d e l a s n o r m a s d e l o rd e n a m ie n to j u r í d i c o ; y b) l a u n ific a c ió n u n if o r m a d o r a d e l a j u r i s p r u d e n c i a en l a
in te r p r e ta c ió n y a p lic a c ió n d e l a s n o r m a s j u r í d i c a s . Y c ita n d o a A n d r é s M a r t í n e z A r r i e t a , este s e ñ a l a q u e l a c a s a c ió n
c o n te m p o rá n e a m e n te se c o n fig u r a com o u n recu rso q u e d e s a r r o l l a s u a c tu a c ió n p a r a a s e g u r a r l a in te rd ic c ió n d e l a a r b i
t r a r i e d a d , ta n to en lo q u e a f e c t a a l co n tro l d e l a o b s e r v a n c ia d e lo s derech o s f u n d a m e n t a l e s como en l a u n ific a c ió n de
l a in te r p r e ta c ió n p e n a l y p r o c e s a l. L o s p r in c ip io s d e i g u a l d a d a n t e l a ley y d e s e g u r i d a d j u r í d i c a se co n c re ta n a t r a v é s
d e l a f i n a l i d a d d e l a c a s a c ió n , d e g a r a n t i z a r l a u n i d a d d e l a a p lic a c ió n d e l a le y y h a c e r j u s t i c i a en e l caso concreto,
in stitu y é n d o se d e este m o d o en u n m e d io d e p ro te c ció n j u r í d i c a c o n tra l a a r b i t r a r i e d a d ” . Sala P enal Permanente.
Cas. N ° 73-2011-Puno, c o n sid e ra n d o 19 y 20.
L a c a sa c ió n e x c e p c io n a l d eb e c irc u n sc rib irse a : i) l a u n ific a c ió n d e in te r p r e ta c io n e s c o n t r a d ic t o r ia s , a f i r m a c ió n d e u n a
lí n e a j u r i s p r u d e n c i a l o d e j u r i s p r u d e n c i a v in c u la n te f r e n t e a d e c isio n e s c o n tr a p u e s ta s d e t r ib u n a le s in fe rio re s, o d e f i
n ic ió n d e u n se n tid o in t e r p r e t a t iv o a u n a n o r m a recien te o e sc a sa m e n te i n v o c a d a p e r o d e e sp e cia le s co n n o tacio n e s j u r í
d i c a s ; i i ) l a e x ig e n c ia in e lu d ib le , p o r s u s c a r a c t e r í s t ic a s g e n e ra le s, d e o b ten er u n a in te r p r e ta c ió n c o r r e c ta d e e sp e c ífic a s
n o r m a s d e D e re ch o P e n a l y P r o c e s a l P e n a l. Queja N ° 6 6 -2 0 0 9 -L a Libertad.
E l a u t o d e v i s t a q u e co n firm ó l a re so lu ció n q u e d e c l a r a i n f u n d a d a l a s o li c it u d d e t u t e l a d e derech o s no cu m p le e l p r e
su p u e sto o b jetiv o d e l recu rso d e c a s a c ió n , en r a z ó n d e q u e no se e n c u e n tra c o m p r e n d id a en e l a r t . 4 2 7 C P P . P o r en d e,
no r e s u lt a im p u g n a b le m e d ia n t e este recurso p o r ca re c e r d e co n ten id o c a s a c i o n a l. Casación N ° 08-2009-Tacna.
L o s f u n d a m e n t o s a n t e r io r e s j u s t i f i c a r í a n i n a d m i t i r e l recu rso d e c a s a c ió n p l a n t e a d o , s in e m b a rg o , es d e l caso h a c e r uso
d e l a f a c u l t a d q u e a u t o r i z a e l a p a r t a d o 4 d e l a r t . 4 2 7 C P P , en t a n to q u e se t r a t a d e f i j a r u n c r ite r io in te r p r e t a t iv o
d e c a r á c t e r g e n e r a l a c e r c a d e l a s re la c io n e s y p o s i b i l i d a d e s p r o c e s a le s r e s u lt a n t e s en tre l a d e te n c ió n - c o m o m e d id a p r o -
v i s i o n a l í s i m a - y l a p r i s i ó n p r e v e n t iv a - c o m o m e d id a p r o v i s i o n a l m á s e s t a b l e - , a m b a s d e m a r c a d a r e le v a n c ia c o n sti
t u c io n a l a l e s t a r c o im p lic a d o e l derech o a l a l i b e r t a d p e r s o n a l. Cas. N ° 01-2007-Huaura.
Q u e e l t e m a objeto d e e s t a p r e te n s ió n im p u g n a t o r i a e x t r a o r d i n a r i a f o r m u l a d a p o r e l re c u rre n te , e s t im a este S u p r e m o
T r i b u n a l , carece d e co n ten id o con f i n e s d e in te ré s c a s a c i o n a l q u e a m e r ite n u n d e s a r r o llo j u r i s p r u d e n c i a l , e sp e cia lm e n te
p o r q u e l a n u e v a le g is la c ió n P r o c e s a l P e n a l reconoce e x p re sa m e n te q u e so n a c to s d e in v e s tig a c ió n y q u e a c to s d e p r u e b a ,
a s í como en q u é i n s t a n c i a p u e d e n s e r a p r e c i a d a s c a d a u n a d e e lla s . Cas. N ° 35-2009-Piura.
630
Artíento 4 2 8 Desestimación
L La Sala Penal de la Corte Suprema declarará la ínadm isibilidad del recurso de
casación cuando:
a) no se cumplen los requisitos y causales previstos en los artículos 405 y 429;
b) se hubiere interpuesto por motivos distintos a los enumerados en el Código;
c) se refiere a resoluciones no impugnables en casación; y,
d) el recurrente hubiera consentido previam ente la resolución adversa de prim era
instancia, si esta fuere confirm ada por la resolución objeto del recurso; o, si
invoca violaciones de la ley que no hayan sido deducidas en los fundam entos
de su recurso de apelación.
2. Tam bién declarará la in adm isibilidad del recurso cuando:
a) carezca m anifiestam ente de fundam ento;
b) se hubieren desestimado en el fondo otros recursos sustancialm ente iguales y
el recurrente no da argumentos suficientes p a ra que se m odifique el criterio o
doctrina ju rispru den cial ya establecida.
3. En estos casos la in adm isibilidad del recurso podrá afectar a todos los motivos adu
cidos o referirse solamente a alguno de ellos.
Concordancias:
C P P : a r t s . 4 0 5 , 4 2 9 , 4 3 0 inc. 6 .
La inadmisiblidad del recurso de casación se rige por la concordancia entre las normas
contempladas en el artículo 428 y los incisos 1, 2 y 3 del artículo 430 del Código Procesal
Penal, cuyos requisitos deben cumplirse para que se declare bien concedido el recurso(1).
No cabe duda de que los recursos deben plantearse conforme lo prescrito en el Código
Procesal, lo que significa que solo pueden interponerse recursos legalmente establecidos
y de conformidad a las reglas establecidas en la ley. El cumplimiento de las formalidades
debe ser asumida por el recurrente -es su carga procesal-, su incumplimiento acarrean
la declaración de inadmisiblidad o improcedencia®. Ello significa que la casación debe
cumplir con los presupuestos objetivos, subjetivos y formales cuyo incumplimiento aca
rrea su inadmisibilidad.
A pesar de que el delito cumpla con el principio rector de gravedad de la pena —summa
poena- en su extremo mínimo, y la sentencia cuestionada ocasione un gravamen al impu
tado recurrente, el Supremo Tribunal debe verificar si el recurso de casación cumple con
las demás condiciones procesales, si tiene efectivo contenido casacional o si, en todo caso,
se presentan las causales de inadmisión®. Se debe insistir que el Supremo Tribunal no123
está autorizado para realizar una valoración autónoma de la prueba ni ingresar al exa
men crítico, alternativo al efectuado por el Tribunal Superior, de la “cuestión de hecho”.
El artículo 429 del CPP estipula cuáles son los motivos o causales de casación. Se
interpone exclusivamente por los motivos por los motivos tasados en la ley®. En efecto,
el recurso de casación no solo requiere la existencia de un gravamen, sino que la impug
nación solo se puede plantear por los motivos que taxativamente prevé la ley®. Se puede
afirmar, por tanto, que la fundamentación del recurso de casación no es libre sino que
tiene que existir conexión o vinculación con los motivos previstos legalmente®. Entonces,
si se aprecia del escrito de casación que se interpuso por los motivos no enumerados en el
mencionado artículo, no cabe más que declarar inadmisible el recurso de casación -es de
precisar que no es posible declarar inadmisible el recurso de casación cuando la motiva
ción del recurso interpuesto por el recurrente debe tener otro significado-® (literal b del
inciso 1 del artículo 428 del CPP).
Como se señaló, una de las manifestaciones del carácter extraordinario del recurso
de casación es la limitación a las resoluciones contra las que se puede interponer el men
cionado recurso. Se tratan de sentencias y autos que constituyen, como se apuntó, nume-
rus clausus. Por tanto, el Supremo Tribunal puede vedar el acceso del recurso a aquellas
resoluciones que no se encuentren contempladas en la ley(10). En efecto, el artículo 427 del
CPP estipula claramente cuáles son las resoluciones recurribles en casación. Es lo que se
denomina el “objeto impugnable”. Entonces, si se recurre una casación que no se encuen
tra estipulado en el acotado Código, se debe rechazar la casación. Así también lo entendió
la Corte Suprema cuando se pronunció por un delito de abusos deshonestos con agravan
tes, que no cumplía con el principio rector de summa poena en su extremo mínimo. En
este caso, como el recurso se interpuso contra una resolución que no era impugnable en
casación, se aplicó la causal de inadmisión prevista en el literal c del inciso 1 del artículo
428 del CPP(11).
La falta de interés del recurrente es una causal de inadmisibilidad alude a que el casa-
cionista consintió previamente una resolución adversa en primera instancia, que luego fue
confirmada por una resolución objeto de impugnación. Se puede decir que existe falta de
interés cuando en casación se invocan infracciones a la ley, que no fueron planteadas en
el recurso de apelación (literal d del inciso 1 del artículo 428 del CPP)11(12). Este supuesto
tiene dos excepciones: se impidió arbitrariamente el acceso al recurso de apelación y el
fallo emitido en apelación por el Tribunal Superior modifique su situación jurídico(13). No
puede hablarse de falta de interés y, por tanto, desestimar el recurso cuando se absolvió en
primera instancia al encausado y en segunda instancia se revoca la sentencia y se le con
dena. Tampoco se puede alegar falta de interés cuando en primera instancia se condenó a
una persona a una pena suspendida y consintió dicha pena, luego, por un recurso de ape
lación interpuesto por el fiscal, en segunda instancia, se le incrementó la pena.
Ahora bien, existen dos causales adicionales a las mencionadas en el párrafo prece
dente. Se trata de causales excepcionales por economía procesal: cuando carezca de fun
damento -si no se invocó cada causal de casación en párrafos independientes, ni se citó
concretamente los preceptos legales que se denunciaban erróneamente aplicados o inob
servados, ni se hizo referencia pormenorizada a los fundamentos doctrinales y legales que
sustentan su pretensión casacional- (literal a del inciso 2 del artículo 428 del CPP) y exis
tencia de precedente establecido (literal b del inciso 2 del artículo 428 del CPP). Estos
supuestos se tratan, en puridad, de causales de desestimación(14).
^ BIBLIOGRAFÍA
GIMENO SENDRA, Vicente (2015). D e re ch o P r o c e s a l P e n a l. 2a edición, Madrid: Civitas; GUZMÁN FLUJA,
Vicente (1996). E l recurso d e c a s a c ió n c iv il. C o n t r o l d e hecho y d e derech o. Valencia: Tirant lo Blanch; IBERICO
CASTAÑEDA, Luis Fernando (2016). L a im p u g n a c ió n en e l p ro ceso p e n a l . A n á l i s i s d o c t r i n a r io y j u r i s p r u d e n
c i a l. Lima: Instituto Pacífico; MARTÍNEZ ARRIETA, Andrés (2010). R e c u rso d e c a sa c ió n y d e re v isió n p e n a l.
C o n t r o l d e l a p r e s u n c ió n d e in o c e n c ia . Valencia: Tirant lo Blanch; ORTELLS RAMOS, Manuel y TAPIA
FERNÁNDEZ, Isabel (2005). E l p ro ce so p e n a l en l a d o c t r i n a d e l T r i b u n a l C o n s tit u c io n a l ( 1 9 8 1 - 2 0 0 4 ) . Nava
rra: Thomson-Aranzadi; SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). D e re ch o P r o c e s a l P e n a l . L e c cio n e s. Lima:
Inpeccp-Cenales; YAIPÉN ZAPATA, Víctor Pastor (2014). R e c u rso d e c a s a c ió n p e n a l. R e f o r m a p r o c e s a l p e n a l
y a n á l i s i s ju r i s p r u d e n c i a l . Lima: Ideas.
Concordancias:
C: a r t . 1 3 9 ines. 3 y 5 ; C P P : a r t s . 1, 1 2 3 , 4 2 8 inc. 1 lit. a , 4 3 0 inc. 3 ; CPC: art. 3 8 6 .
Ahora bien, el artículo 429 del Código Procesal Penal establece cuáles son los moti
vos de casación. Entre ellos: i) vulneración de preceptos constitucionales materiales o pro
cesales: inobservancia, por indebida o errónea aplicación, y por ausencia o ilogicidad de
la motivación -esta última contemplada en una causal propia-; ii) quebrantamiento de
forma: vicios por defecto de tramitación y por defectos estructurales de la resolución;
iii) Infracción de ley material: vicios in inris: inobservancia de ley y errores en la aplica
ción de la ley; y, iv) infracción de doctrina jurisprudencial.
(1) NIEVA FENO LL, Jordi (2003). El recurso de casación civil. Barcelona: Ariel, p. 166.
634 (2) CARRIÓ N LUGO , Jorge (2012). El recurso de casación en el Código Procesal Penal, Vol. III. Lima: Grijley, p. 77.
EL RECURSO DE CASACIÓN ART. 429
rango constitucional al resolver el caso. En igual sentido se puede aludir a las normas de
carácter supranacíonal: convenciones, declaraciones, tratados, entre otros®.
las normas procesales en: i) la realización del proceso o ii) en la redacción de la estructura
de la resolución(10ó
Es de precisar que el quebrantamiento de las normas procesales tiene que ver con la
contravención de normas que garantizan el Derecho al debido proceso y que no son suscep
tibles de subsanación y deben acarrear la nulidad, siempre y cuando cause indefensión(13).
sino también las que establecen circunstancias agravantes, calificantes, atenuantes, o rela
tivas a la pena o efectos penales; en suma, todas las cuestiones relativas a la configuración
jurídica de los hechos de la causa, comprendidas en los conceptos de calificación, defini
ción o subsunción legal ”(17).
Por este motivo pueden formularse diversos alegatos relacionados con la teoría del
delito o Ip. calificación jurídica de acuerdo con la parte especial o general; sin embargo,
los alegatos deben respetar los hechos probados por el Tribunal Superior. Es claro que el
casacionista acepta el hecho probado plasmado en la sentencia, simplemente discute los
defectos de aplicación de la íey(18). La casación cuestiona la resolución dictada por el Tri
bunal de Apelación y no directamente la del juez de primera instancia, en tanto que fue
el Tribunal Superior que confirmó la aplicación de la Ley Sustantiva llevada a cabo por el
juez de primera instancia. De igual manera se puede impugnar la resolución del Tribunal
Superior, en tanto hubiera variado lo resuelto por el juez de primera instancia con relación
a la aplicación de la Ley Sustantiva(19).
Estamos ante una errónea interpretación cuando el juez elige y aplica correctamente
la norma; sin embargo, le atribuye un sentido equivocado o le asigna efectos distintos o
La motivación ilógica “infringe las reglas de la sana crítica, en relación con la infe
rencia probatoria (no contradicción, razón suficiente o tercio excluido), las máximas de la
experiencia o los conocimientos científicos consolidados”(29).
(25) Cit. SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). Ob. cit, p. 738.
(26) Cfr. PABÓN GÓMEZ, Germán (2003). Ob. cit., pp. 218 y ss.
(27) Sentencia de Casación N ° 1179-2017-Sullana, de 10 de mayo de 2018, fundamento jurídico 1.
(28) Sentencia de Casación N ° 1179-2017-Sullana, de 10 de mayo de 2018, fundamento jurídico 2.
(29) Sentencia de Casación N ° 1179-2017-Sullana, de 10 de mayo de 2018, fundamento jurídico 2.
(30) Auto de calificación de casación N ° 1082-2016-Arequipa, de 13 de enero de 2017, fundamento jurídico 5,
establece que “la doctrina jurisprudencial es aquella que dimana de fallos vinculantes de la Corte Suprema”.
(31) YAIPÉN ZAPATA, Víctor Pasto (2014). Recurso de casación penal. Reforma procesalpenal y análisis jurisprudencial.
638 Lima: Ideas, p. 282.
EL RECURSO DE CASACION AKT. 429
Suprema a establecer precedente vinculante”(32) -se debe tener en cuenta que el artículo
VII del Título Preliminar del Código Procesal Constitucional, estipula que el Tribunal
Constitucional puede establecer precedentes vinculantes; el Código de Procedimientos
Penales, en su artículo 301-A, faculta a la Sala Pena de la Corte Suprema a establecer pre
cedentes vinculantes; y, asimismo al Pleno de Jueces en lo Penal de la Corte Suprema a
dictar sentencia plenaria, que tendrán efecto vinculante-(33).
Entonces, basta invocar esta causal para sustentar el recurso de casación cuando la doc
trina jurisprudencial haya sido inobservada o erróneamente aplicada. Es claro, que el auto
de calificación deberá ser declarado bien concedido -para el pronunciamiento de fondo:
sentencia de casación- cuando exista una contradicción con la doctrina jurisprudencial0^.
^5 BIBLIOGRAFÍA
A G U ILA G R A D O S, Guido César (2015). “El precedente judicial en el Perú: hacia una búsqueda de una
identidad y fundamento”. En: El precedentejudicial y el ejercicio del derecho ante las altas cortes. Medellín: Univer
sidad de Medellín; C A R N E L U T T I, Francesco (1950). Lecciones sobre elproceso penal. Buenos Aires: Ediciones
Jurídicas Europa-América, Bosch; C A R R IO N LU G O , Jorge (2012). E l recurso de casación en el Código Procesal
Penal, Yol. III. Lima: Grijley; DE LA RÚA, Fernando (2006). L a casación penal. E l recurso de casación penal en
el nuevo Código Procesal Penal de la Nación. 2a edición. Buenos Aires: Lexis Nexis; F E R N Á N D E Z LÓPEZ,
Mercedes (2005). Prueba y presunción de inocencia. Madrid: Ius'cel; G IM E N O SE N D R A , Vicente (2015). Dere
cho Procesal Penal. 2a edición. Madrid: Civitas; LLO BET R O D R ÍG U EZ , Javier (2017). Proceso penal comen
tado. (Código Procesal Penal comentado). 6a edición. San José: Editorial Jurídica Continental; M A R TÍN E Z
A RRIETA , Andrés (2010). Recurso de casación y de revisión penal. Control de la presunción de inocencia. Valen
cia: Tirant lo Blanch; NIEVA FEN O LL, Jordi (2003). El recurso de casación civil. Barcelona: Ariel; PA BÓ N
G Ó M EZ, Germán (2003). De la casación y la revisión penal: en el Derecho Constitucional, social y democrático de
Derecho. 2a edición. Bogotá: Ediciones D octrina y Ley; R O X IN , Claus (2000). Derecho Procesal Penal. Bue
nos Aires: Editores del Puerto, SA N M A R T ÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones.
Lima: Inpeccp-Cenales; YA IPEN ZAPATA, Víctor Pastor (2014). Recurso de casación penal. Reforma procesal
penal y análisis jurisprudencial. Lima: Ideas.
S JURISPRUDENCIA
El inciso dos del artículo cuatrocientos veintinueve del CPP establece como causal de casación la siguiente:
“Si la sentencia o el auto incurre o deriva de una inobservancia de las normas legales de carácter procesal sanciona
das con nulidad.
L a estructura del mencionado precepto permite establecer los siguientes supuestos:
1. Cuando la sentencia incurra en una inobservancia de normas legales de carácter procesal sancionadas con nuli
dad (defecto estructural de sentencia).
2. Cuando la sentencia derive de una inobservancia de normas legales de carácter procesal sancionadas con nulidad
(defecto de tramitación o vicio de procedimiento).
3. Cuando el auto incurre en una inobservancia de normas legales de carácter procesal sancionadas con nulidad
(defecto estructural de auto).
4. Cuando el auto derive de una inobservancia de normas legales de carácter procesal sancionadas con nulidad
(defecto de tramitación o vicio de procedimiento)”. Cas. N ° 173-2018-Puno, considerando 1.
L a Sala de apelaciones sin existir ninguna circunstancia excepcional de atenuación redujo la pena impuesta por elJu z
gado Colegiado y le impuso una por debajo del mínimo legal; que, desde esta perspectiva, la pena impuesta por la Sala
de apelaciones no resulta correcta, por lo que debe corregirse en atención a l principio de proporcionalidad según la enti
dad del injusto y la culpabilidad por el hecho típico perpetrado.
En tal virtud, es de estimar que la sentencia de segunda instancia no absolvió debidamente los motivos del recurso de
apelación centradas en una rebaja prudencial de la pena impuesta por elJuzgado Colegiado. En consecuencia, inter
pretó erróneamente la ley penal material.
Por estos fundamentos, declararon fundado el recurso de casación por errónea interpretación de la ley penal material
interpuesto por el señor Fiscal Superior contra la sentencia de vista. Sentencia de Casación del 14/02/2008-Lima.
En el contenido del recurso se confunden los alcances de la casación a l pretender un análisis de las pruebas que ya
fueron valoradas y merituadas en la etapa correspondiente, lo que no corresponde a su naturaleza jurídica. Cas.
N ° 03-2008-La Libertad.
L a motivación insuficiente se presenta cuando no se cumple: i) la referencia a l materialprobatorio en que sefundan las
conclusiones del fallo con descripción de los elementos de prueba correspondientes -se utilizan formularios ofrases ruti
narias, se hace un simple relato de los hechos imputados sin base material en la causa, o se mencionan relatos insus
tanciales-, o ii) no se incorpora o expresa la ligazón racional con las afirmaciones o negaciones que se incorporan en la
sentencia. Cas. N ° 05-2007-Huaura.
No se verifica una manifiesta ilogicidad de la motivación, pues el contenido de la motivación estricta de la sentencia
recurrida no es contradictorio, que es el ámbito definido por el reproche casatorio, pues entre lo que expone y lo que con
cluye, en el detalle y la apreciación de las pruebas, no se presenta una oposición recíproca, en sí misma insuperable, que
haga perder sentido y coherencia a l relato fáctico y análisis del caso. Cas. N ° 16-2007-Huaura.
EL RECURSO DE CASACIÓN ART. 429
La vulneración del in dubio pro reo solo tiene interés casacional cuando eljuzgador expresamente lo desconoce al afir
mar o reconocer, expresa o tácitamente, un estado de incertidumbre probatoria y, pese a ello, optapor la condena. Auto
de calificación, Cas. N ° 10-2007-La Libertad.
Una de las finalidades de la casación es el control de logicidad en la motivación de las resoluciones judiciales, que
puede resumirse en lo siguiente: enfalta de motivación, deficiente motivación, insuficiente motivación, aparente moti
vación e incongruencia entre la parte considerativa y la parte decisoria de la resolución. Cas. N° 08-2001-Huaura.
El contenido constitucionalmente garantizado del derecho a la motivación es: a) inexistencia de motivación o motiva
ción aparente; b) falta de motivación interna del razonamiento; c) deficiencias en la motivación externa; d) motiva
ción insuficiente; y e) motivación sustancialmente incongruente. El derecho a la tutelajudicial efectiva y, en concreto, el
derecho a la debida motivación de las sentencias, obliga a los órganosjudiciales a resolver las pretensiones de las par
tes de manera congruente con los términos en que venga planteadas, sin cometer desviaciones que supongan modificación
o alteración del debate procesal (incongruencia activa). El incumplimiento total de dicha obligación, es decir, el dejar
incontestadas las pretensiones, o el desviar la decisión del marco del debate judicial generando indefensión, constituye
vulneración del derecho a la tutela judicial y también del derecho a la motivación de la sentencia {incongruencia omi
siva). Exp. N ° 09-2008-Trujillo.
Corresponde a los Tribunales de Mérito -primera instancia y de apelación- la valoración de la prueba, estando reser
vado a este Tribunal de Casación apreciar si de lo actuado fluye un auténtico vacío probatorio o, en su caso, una ilega
lidad de los actos de prueba de entidad significativa. Si existen pruebas directas o indiciarías y estas son legitimas, la
alegación centrada en ese motivo decae o se quiebra. Cas. N° 10-2001-La Libertad.
Se ha alegado como motivo de casación la manifiesta ilogicidad de la motivación del auto recurrido resaltando la inco
rrección del razonamiento del órgano jurisdiccional en orden a las exigenciasjurídicas para dictar el mandamiento de
prisión preventiva; empero, ese motivo casacional soloprocede respecto de la valoración de la prueba, nopudiendo exten
derse al examen de las normasjurídico-procesales. Cas. N ° 01-2001-Huaura.
El impugnante, confundiendo los alcances de la casación, pretende que este Supremo Tribunal realice un análisis inde
pendiente de los medios de prueba personales, confundiendojuicio de suficiencia con el análisis autónomo de la prueba
de cargo actuada, que no cabe realizar, por su cognición Imitada, al órgano de casación. Cas. N ° 02-2001-Huaura.
En cuanto a la vulneración de la garantía de motivación, la impugnación se centra en lo que se califica de “motiva
ción insuficiente’’, la cual sepresenta cuando se afecta elprincipio lógico de razón suficiente, esto es, cuando no se cumple
con la referencia al materialprobatorio en que sefundan las conclusiones delfallo, con descripción de los elementos de
prueba correspondiente, o cuando no se incorpora o expresa la ligazón racional con las afirmaciones o negaciones obran
tes en la sentencia. Cas. N° 05-2001-Huaura.
641
Artículo 430,- IníeF'posiciéii y admisión
1. El recurso de casación, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 405, dehe indicar
separadamente cada causal invocada. Asimismo, citará concretamente los pre
ceptos legales que considere erróneamente aplicados o inobservados, precisará el
fundam ento o los fundam entos doctrinales y legales que sustenten su pretensión, y
expresará específicamente cuál es la aplicación que pretende.
2. Interpuesto recurso de casación, la S ala Penal Superior solo podrá declarar su
in adm isibilidad en los supuestos previstos en el artículo 405 o cuando se invoquen
causales distintas de los enumerados en el Código.
3. S i se invoca el num eral 4) del artículo 427, sin perjuicio de señalarse y justificarse
la causal que corresponda conforme a l artículo 429, el recurrente deberá consignar
adicional y puntualm ente las razones que ju stifican el desarrollo de la doctrina
ju rispru den cial que pretende. En este supuesto, la S ala Penal Superior, p a ra la
concesión del recurso, sin perjuicio de lo dispuesto en el num eral anterior, constatará
la existencia de la fundam entación específica exigida en estos casos.
4. S i la S ala Penal Superior concede el recurso, dispondrá se notifiquen a todas las
partes y se les em plazará p a ra que comparezcan ante la S ala Penal de la Corte
Suprem a y, si la causa proviene de un distrito ju d ic ia l distinto de Lim a, fijen nuevo
domicilio procesal dentro del décimo d ía siguiente a l de la notificación.
5. Elevado el expediente a la S ala Penal de la Corte Suprem a, se correrá traslado del
recurso a las dem ás partes por elplazo de diez días, siempre que previam ente hubie
ren cumplido ante la S ala Penal Superior con lo dispuesto en el num eral anterior.
Si, conforme a lo dispuesto en el num eral anterior, no se señaló nuevo domicilio
procesal, se tendrá a l infractor por notificado en la m isma fecha de la expedición
de las resoluciones que se dicten por la Sala Penal Suprem a.
6. Acto seguido y sin trám ite alguno, m ediante auto, decidirá conforme a l artículo
428 si el recurso está bien concedido y si procede conocer el fondo del mismo. E sta
resolución se expedirá dentro delplazo de veinte días. B astan tres votosp a ra decidir
si procede conocer el fondo del asunto.
Concordancias:
CPP; arts. 405, 427 inc. 4, 428, 429.
Luis Á n g e l S ih u a y H u a m a n c a ja
Los artículos 430 y 431 del Código Procesal Penal regulan el procedimiento del
recurso de casación, esto, desde el momento en que es interpuesto ante la Corte Superior
de origen, pasando por la sustanciación de este y finalizando en la decisión arribada por
el Tribunal Supremo.
Así, solo podrá plantear un recurso de casación quien sea perjudicado por el sentido
resolutivo de la resolución que se cuestiona (gravamen), esto activa su interés por rever
tir dicha situación perjudicial. Asimismo, la conducción procesal hace referencia a que el
impugnante ocupe el estatus de parte procesal en el proceso donde haya sido dictada la
resolución recurrida, de manera excepcional, por expreso mandato legal, el agraviado en
la impugnación de autos de sobreseimiento o sentencias absolutorias, no necesita haberse
constituido en actor civil (literal d del inciso 1 del artículo 95 del CPP), el afectado por
la duración del plazo de las diligencias preliminares no requiere de una imputación for
mal por el Ministerio Público (inciso 2 del artículo 334 del CPP) o el tercero de buena fe
a quien le incautaron sus bienes, no requiere ser parte procesal para impugnar este tipo de
resoluciones (inciso b del artículo 319 del CPP).
Ahora bien, el citado inciso 1 del artículo estudiado plantea un nivel de exigencia
mayor respecto al modo de presentación del recurso, pues se exige, bajo sanción de inad
misibilidad, que se precise cuáles serían los preceptos legales que habrían sido inobservados
o erróneamente aplicados por el Tribunal Superior, precisándose además los fundamentos
doctrinales que sustenten su pretensión y la indicación específica de la aplicación que se
pretende. Esta mayor exigencia es reflejo del principio de autosuficiencia®, el cual señala
que el escrito de casación debe autoabastecerse a efectos de que el Tribunal de Casación
pueda, mediante su sola lectura, interiorizarse de los alcances de la materia recurrida®.
(1) Los presupuestos procesales son condiciones o requisitos de legitimidad y validez para que exista un pronun
ciamiento de fondo respecto a una pretensión planteada; condicionan la admisibilidad de la pretensión impug-
natoria
(2) Ver: Queja 758-2018-Cajamarca, de la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema, fundamento jurídico ter
cero.
(3) Cfr. SEGURA ALANIA, Joel y SIHUAY HUAMANCAJA, Luis (2015). E l recurso de casación p e n a l. Lima:
Instituto Pacífico, p. 60. 643
ART. 430 EL RECURSO DE CASACIÓN
Luego de precisarse cuáles son los presupuestos procesales que el recurso de casa
ción debe cumplir a efectos de que sea admitido, la Sala Penal de Apelaciones
debe proceder a verificar si estos se cumplen, circunscribiendo su análisis a los
presupuestos consignados en el artículo 405 del CPP, a su vez de verificar que
el recurso haya sido promovido en una o varias de las causales contenidas en el
artículo 429 del CPP. El control sobre este segundo aspecto, está orientado a rea
firmar la naturaleza nomofiláctica del recurso, pues los motivos que se plantean
en casación buscan proteger siempre la correcta aplicación de las normas, en ese
sentido, una casación que alegue o busque una nueva valoración de medios pro
batorios, será declarado inadmisible, así lo expresa el principio de intangibilidad
de los hechos que rige en materia de casación(4).
Ahora bien, un punto importante a destacar es que cuando se está frente a una
casación excepcional, esto es, cuando el presupuesto objetivo del recurso (resolu
ción impugnada) no calza en lo previsto en los incisos 1, 2 y 3 del artículo 427 del
CPP, se exige al impugnante que refuerce la fundamentación en su escrito, expli
cando si en el caso existe un genuino interés casacional. Así, la Corte Suprema
de Justicia precisó que “(...) en los supuestos de la llamada ‘casación excepcional’
cabe exigir que el impugnante consigne adicional y puntualmente las razones que
justifican el desarrollo de la doctrina jurisprudencial que pretende. La valoración
que ha de realizar la sala de casación, más allá de su carácter discrecional, ha de
circunscribirse a la presencia de un verdadero interés casacional; esto es: i) uni
ficación de interpretaciones contradictorias -jurisprudencia contradictoria entre
diversos órganos jurisdiccionales-, afirmación de la existencia de una línea juris
prudencial o de jurisprudencia vinculante de la máxima instancia judicial frente
a decisiones contrapuestas con ella expedidas por tribunales inferiores, o defini
ción de un sentido interpretativo a una norma reciente o escasamente invocada
pero de especiales connotaciones jurídicas; así como, ii) la exigencia ineludible,
por sus características generales, más allá del interés del recurrente -defensa del
ius constituionis-, de obtener una interpretación correcta de específicas normas
de Derecho Penal y Procesal Penal
(4) Ver: Auto de calificación, Casación 959-2018-Amazonas, de la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema,
fundamento jurídico 6.
644 (5) Ver: Queja 795-2018-Puno, de la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema, fundamento jurídico 3.
EL RECURSO BE CASACION ART. 430
5. Acto seguido y sin trámite alguno, mediante auto, decidirá conforme al artículo
428 si el recurso está bien concedido y si procede conocer el fondo del mismo.
Esta resolución se expedirá dentro del plazo de veinte días. Bastan tres votos para
decidir si procede conocer el fondo del asunto.
(6) Ver: Auto de calificación, Casación 1027-2018-Ventanilla, de la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema,
fundamentos jurídicos 7 y 8.
(7) Ver: Queja 772-2018-Tacna, de la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema, fundamento jurídico 5.
(8) Ver: Auto de calificación, Casación 1325-2018-Ventanilla, de la Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema,
fundamento jurídico 8. 645
AKT. 430 EL RECURSO DE CASACION
Ahora bien, dentro del acto de calificación, el Tribunal Supremo puede proveer el
encuadre jurídico correcto alas causales o motivos de casación alegados, en atención alas
circunstancias propuestas, ello en virtud de la conocida teoría de la Voluntad impugna
tiva que rige desde la primera casación penal, esto es, la Casación N ° 01-2007-Huaura.
No se trata de una casación de oficio (prohibida en nuestra legislación), pues lo que hace
el órgano jurisdiccional no es crear un agravio, sino darle el cauce jurídico correcto. Por
ejemplo, en lacitada primera casación, se cuestionaba temas referentes a la prisión preven
tiva; sin embargo, se señaló como causal la contenida en el inciso 3 del artículo 429 del
CPP referida a la correcta aplicación de la ley penal material, por lo que el Tribunal de
Casación, recondujo el agravio propuesto a la contenida en el inciso 2 del artículo 429 del
CPP concerniente a la infracción de normas de carácter procesal.
^ BIBLIOGRAFÍA
SEGURA ALANIA, Joel y SIHUAY HUAMANCAJA, Luis (2015). El recurso de casación penal. Lima: Ins
tituto Pacífico.
J s JURISPRUDENCIA
(...) conforme a lo dispuesto en el apartado c, del inciso uno, del artículo 405, del Código Procesal Penal, para la
admisión del recurso se requiere se precisen las partes opuntos de las decisiones a los que se refiere la impugnación, y se
expresen losfundamentos, con indicación especifica de losfundamentos de hecho y derecho que lo apoyen; además de que
el recurso deberá concluir con la formulación de una pretensión concreta.
Del mismo modo, el inciso 1, del artículo 430, del acotado Código, establece que para la interposición y admisión del
recurso de casación, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 405, debe indicar separadamente cada causal invocada.
Asimismo, citara concretamente los preceptos legales que considere erróneamente aplicados o inobservados, y precisara el
fundamento o los fundamentos doctrinales y legales que sustenten su pretensión, y expresara específicamente cual es la
aplicación que pretende. Cas. N ° 660-2016-Amazonas, considerando 3 y 4.
Como seprecisó en el apartado de agravios el recurrente alega una vulneración a su derecho de propiedad como garan
tía constitucional asimismo una ilogicidad en la motivación de la sentencia; sin embargo, para la admisibilidad del
recurso de casación, al ser este un recurso de naturaleza extraordinaria no basta con señalar supuestos agravios sino que
los mismos encuadren en las causales señaladas en el artículo 429 del Código Procesal Penal, y estas se encuentrenfun
dadas en derecho conforme loprecisa en el inciso 1 del artículo 430 del Código mencionado.
En elpresente caso se advierte que le recurrente se limitó a invocar los supuestos agravios, y a cuestionar la motivación
de la sentencia; sin embargo, conforme la norma procesal no basta enunciar agravias, sino estos deben fundamentarse
conforme a derecho. El recurrente argumento de manera poco clara y ambigua las razones por las que considera vulne
rados su derecho de propiedad y de la debida motivación de las resoluciones, apreciándose en sus argumentos un ánimo
de revaloración de prueba, hecho que contradice la naturaleza del recurso de casación, por lo que conforme a derecho el
presente recurso deviene en inadmisible.
Que, si bien la casación interpuesta deviene en inadmisible por no cumplir con los requisitos señalado en el inciso 1 del
artículo 430 del Código Procesal Penal, también es cierto que esta Suprema Sala en el uso de sus facultades otorga
das por la norma mediante el inciso 1, del artículo 432 del Código Procesal Penal, que señala: “El recurso atribuye a
la Sala Penal de la Corte Suprema el conocimiento delproceso (...) sin perjuicio de las cuestiones que sea de oficio en
cualquier estado y grado delproceso.” En mérito a ello puede declarar casación de oficio, con elfin de desarrollar doc
trina jurisprudencial conforme al inciso 4 del artículo 421 del citado Código. Cas. N°657-2014-Cusco, conside
rando 8-10.
Los recurrentes no solo no han especificado porqué es del caso que esta Sala de Casación conozca delpresente recursopese
54 g a su inadmisibilidad objetiva, sino que su propio recurso carece, en sí mismo, de interés casacional, tanto porque no ha
EL RECURSO DE CASACIÓN ÁRE 430
citado concretamente los preceptos inobservados por la Sala de Apelación cuanto porque no ha puntualizado losfunda
mentos específicos de cada causal invocada. Cas. N° 06-2007-Huaura.
Debe asumirse la concepción de la denominada “voluntad impugnativa”, referida al contenido ofundamentación y a
la pretensión hecha valer mediante el recurso. De este modo, en aras de hacer efectivo el derecho a la tutela jurisdiccio
nal, que obliga a una interpretación noformalista de los requisitos de todo recurso impugnatorio, cabe entender que el
recurso en cuestión tiene como motivo específico elprevisto en el inciso 2 del art. 429 CPP. Cas. N° 01-2007-Huaura.
En el presente caso, los recurrentes se limitaron a invocar el artículo X del Título Preliminar del Código Procesal
Penal, sin indicar la aplicación quepretende, no habiendo dado cumplimiento a lo establecido en los arts. 429 y 430
CPP. Cas. N° 01-2009-Huaura.
Al invocar el impugnante la vulneración del debido proceso, solo hizo mención que la actividad probatoria realizada
no se llevó a cabo conforme manda la ley procesal, sin precisar exactamente qué actos procesales se omitieron o se reali
zaron con violación de las normas esenciales de un procesojusto y equitativo y, en todo caso, qué efectos lesivos ocasiona
ron, todo lo cual le resta interés casacional. Cas. N ° 03-2007-Huaura.
La sala de apelaciones indebidamente consideró legítima toda actuación de los miembros de las Rondas Campesinas
dando una distinta valoración a declaraciones actuadas en primera instancia; así como cuestionando la valoración
probatoria realizada, sin embargo, no efectúan una fundamentación orientada a determinarpor qué se habría inter
pretado incorrectamente la norma constitucional y cuál sería el alcance interpretativo que debería otorgársele a esa
norma: aplicación quepretende. Cas. N° 29-2009-La Libertad.
647
Artículo 431o- Pirepar ación y audiencia
L Concedido el recurso de casación, el expediente quedará diez días en la secretaría
de la sala para que los interesados puedan examinarlo y presentar, si lo estiman
conveniente, alegatos am pliatorios.
2. Vencido elplazo, se señ alará d ía y hora p a ra la audiencia de casación, con citación
de las partes apersonadas. L a audiencia se in stalará con la concurrencia de las
partes que asistan. En todo caso, la fa lta de comparecencia in justificada del fiscal,
en caso el recurso haya sido interpuesto por el Ministerio Público, o del abogado de
la parte recurrente, d ará lugar a que se declare inadm isible el recurso de casación.
3. In stalada la audiencia, prim ero intervendrá el abogado de la parte recurrente. Si
existen varios recurrentes, se seguirá el orden fijad o en el num eral 3) del artículo
424, luego de lo cual inform arán los abogados de las partes recurridas. Si asiste el
imputado, se le concederá la p alab ra en último término.
4. C ulm inada la audiencia, la sala procederá, en lo pertinente, conforme a los nume
rales 1) y 4) del artículo 423. La sentencia se expedirá en el plazo de veinte días.
El recurso de casación se resuelve con cuatro votos conformes.
Concordancias:
CPP: arts. 84 inc. 10, 424 inc, 5, 425 ines. 1 y 4.
Luis Á n g e l S ih u a y H u a m a n c a ja
Por último, se tiene la fase de decisión del recurso de casación penal, en el cual se pro
cede a la deliberación, la misma que se realiza en sesión secreta. Para absolver el grado se
requiere cuatro votos conformes en todo, por lo que de no lograrse, se procede al trámite
de la discordia. Una vez anunciada la conclusión de la votación, se procede a leer la sen
tencia de casación en audiencia pública con las partes procesales que concurran. En esta
audiencia, solo participa el juez supremo ponente de la resolución.
^ BIBLIOGRAFÍA
SEGURA ALANIA, Joel y SIHUAY HUAMANCAJA, Luis (2015). El recurso de casación penal. Lima: Ins
tituto Pacífico.
648
Artículo 432 o- Compeíencisi
1. El recurso atribuye a la Sala Penal de la Corte Suprema el conocimiento delproceso
solo en cuanto a las causales de casación expresamente invocadas por el recurrente,
sin perjuicio de las cuestiones que sean declarables de oficio en cualquier estado y
grado del proceso.
2. L a competencia de la S ala Penal de la Corte Suprem a se ejerce sobre los errores
jurídicos que contenga la resolución recurrida. E stá sujeta de m anera absoluta a
los hechos legalmente comprobados y establecidos en la sentencia o auto recurridos.
3. Los errores jurídicos de la sentencia recurrida que no influyeren en su parte dis
positiva no causan nulidad. L a sala deberá corregirlos en la sentencia casatoria.
C o n cof daticías:
CPP: a r t . 2 6 inc. 1 ; LOPJ: a r t . 3 4 irte. 2 .
Luis Á n g e l S ih u a y H u a m a n c a ja
1. ¿Casación de oficio?*
Principio de intangibilidad de los hechos
Uno de los temas más controversiales sobre la producción jurisprudencial del recurso
de casación en la Corte Suprema, se encuentra vinculado a determinar si el inciso 1 del
artículo 432 del Código Procesal Penal regula la posibilidad de las llamadas casaciones ‘de
oficio’, pues a partir de una ‘interpretación’ del citado inciso, se sustanciaron varias casa
ciones en las que el propio Tribunal de Casación creó un agravio a favor de alguna de las
partes procesales, sin que estos lo hayan propuesto.
ii. Uno de los principios estructurales que rigen en los medios de impugnación
de nuestro modelo procesal, es el principio dispositivo, a partir del cual son las
partes procesales las que delimitan la competencia y el ámbito de pronuncia
miento del órgano jurisdiccional que conoce de un recurso. La casación ‘de ofi
cio’ desconoce este principio.
iii. No existe control o límite alguno al juez supremo respecto a lo que considere
adecuado para ser analizado mediante una casación de oficio. Validar esta opción,
involucra desequilibrar la competencia de la Corte Suprema convirtiéndolo en
un órgano jurisdiccional arbitrario.
iv. El modelo casatorio asumido por nuestro CPP tiene referencia del sistema fran
cés e italiano, sistemas en los que se propugna la función nomofiláctica como
fin supremo de la casación. Distinto a esto, la dogmática alemana trabajó la
ART. 432 EL RECURSO DE CASACIÓN
(1) Ver: Auto de calificación, Casación 799-2017-Callao, de la Sala Penal Permanente de la Corte Suprema, fun-
650 damento jurídico 5.
EL RECURSO DE CASACION ARE 432
la ciencia, la lógica y/o las máximas de la experiencia. Este ámbito de control, válido
en casación, permite la no contravención a la Convención Americana de Derechos
Humanos, regulado en su apartado h del inciso 2 del artículo 8, o al Pacto Interna
cional de Derechos Civiles y Políticos, según su inciso 5 del artículo 14; sobre la con
dena al absuelto(2).
Para determinar que un vicio o error {in indicando, in iure, in factum) es trascen
dente, se acude al método de supresión mental hipotética, por el cual el órgano jurisdic
cional realiza una operación mental que consiste en suprimir mentalmente el error adver
tido y constatar si a partir de dicha supresión, el sentido resolutivo del fallo varía. En caso
sí varíe, se está ante un error trascendente, derivando a la nulidad del acto procesal del que
proviene. Asimismo, si se verifica la afectación a garantías constitucionales del imputado
(debido proceso, tutela jurisdiccional, presunción de inocencia o derecho de defensa), tam
bién se está ante errores trascedentes.
^ BIBLIOGRAFÍA
SEGURA ALANIA, Joel y SIHUAY HUAMANCAJA, Luis (2015). El recurso de casación penal. Lima: Ins
tituto Pacífico, Lima 2015; SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima:
Editorial Inpeccp-Cenales.
S JURISPRUDENCIA
El relato fáctico que el tribunal de primera instancia asume como hechoprobado no siempre es inconmoviblepara el de
segunda instancia, pues: a) puede ser entendido o apreciado con manifiesto error o de modo radicalmente inexacto —
el testigo no dice lo que menciona elfallo-; b) puede ser oscuro, impreciso, dubitativo, ininteligible, incompleto, incon
gruente o contradictorio en sí mismo; o, c) ha podido ser desvirtuado por pruebas practicadas en segunda instancia.
Cas. N ° 05-2007-Huaura.
Las pruebaspersonales tienen un ámbito no accesible al control del Tribunal de Revisión, derivado delprincipio de inme
diación. Empero, existen “zonas abiertas” accesibles al control. Se trata de los aspectos relativos a la estructura racional del
propio contenido de la prueba, ajenos ensí mismos a la percepción sensorial deljuzgador deprimera instancia, quepueden
serfiscalizados a través de las reglas de la lógica, la experiencia y los conocimientos científicos. En consecuencia, el relato
fáctico que el Tribunal de Primera Instancia asume como hechoprobado, no siempre es inconmovible, pues: a) puede ser
entendido o apreciado con manifiesto error o de modo radicalmente inexacto -el testigo no dice lo que menciona elfallo-;
(2) Para mayor profundidad, véase SEGU RA A LAN IA , Joel y SIHUAY HUAM ANCAJA, Luis (2015). El recurso
de casación penal. Lima: Instituto Pacífico, p. 53; SA N M A RTÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal
Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales, p. 740. 651
ART. 432 EL RECURSO DE CASACIÓN
b) puede ser oscuro, impreciso, dubitativo, ininteligible, incompleto, incongruente o contradictorio en sí mismo; o, c) ha podido
ser desvirtuado por pruebas practicadas en segunda instancia. Cas. N ° 03-2007-Huaura.
Corresponde a los Tribunales de Mérito -de primera instancia y de apelación- la valoración de la prueba, de suerte
que únicamente está reservado a este Tribunal de Casación apreciar si de lo actuado en primera y segunda instan
cia, en atención a lo expuesto en el fallo de vista, la existencia de un auténtico vacío probatorio. En consecuencia,
si existen pruebas directas o indiciarías la alegación centrada en ese motivo decae o se quiebra. Si existen pruebas,
como ha quedado expuesto, su valoración corresponde en exclusividad al juez Venal y a la Sala Penal Superior. Cas.
N° 03-2007-Huaura.
652
Articulo 433o- Contenido de la sentencia casattoria y pleno cagatorio
1. Sí la sentencia de la Sala Penal de la Corte Suprema declara fundado el recurso,
adem ás de declarar la n ulidad de la sentencia o auto recurridos, podrá decidir por
sí el caso, en tanto p ara ello no sea necesario un nuevo debate, u ordenar el reenvío
delproceso. L a sentencia se notificará a todas las partes, incluso a las no recurrentes.
2. S i opta por la anulación sin reenvío en la m isma sentencia se pronunciará sobre el
fondo dictando el fallo que deba reem plazar el recurrido. S i decide la anulación
con reenvío, indicará el ju ez o S ala Penal Superior competente y el acto procesal
que deba renovarse. El órgano jurisdiccional que reciba los autos, procederá de
conform idad con lo resuelto por la S ala Penal Suprem a.
3. En todo caso, la sala de oficio o a pedido del Ministerio Público podrá decidir,
atendiendo a la naturaleza del asunto objeto de decisión, que lo resuelto constituye
doctrina ju rispruden cial vinculante a los órganosjurisdiccionales penales diferentes
a la propia Corte Suprem a, la cualperm anecerá hasta que otra decisión expresa la
modifique. Si existiere otra sala p en al o esta se integra con otros vocales, sin perjuicio
de resolverse el recurso de casación, a su instancia, se convocará inm ediatam ente
a l Pleno Casatorio de los Vocales de lo Penal de la Corte Suprem a p ara la decisión
correspondiente, que se adoptará por m ayoría absoluta. En este último supuesto no
se requiere la intervención de las partes, n i la resolución que se dicte afectará la
decisión adoptada en el caso que la motiva. L a resolución que declare la doctrina
ju rispru den cial se publicará en el diario oficial.
4. S i se advirtiere que otra S ala Penal Suprem a u otros integrantes de la sala pen al
en sus decisiones sostuvieran criterios discrepantes sobre la interpretación o la apli
cación de una determ inada norm a, de oficio o a instancia del M inisterio Público
o de la D efensoría del Pueblo, en relación a los ámbitos referidos a su atribución
constitucional, obligatoriam ente se reunirá el Pleno Casatorio de los Vocales de lo
Penal de la Corte Suprem a. En este caso, previa a la decisión delpleno, que anun
ciará el asunto que lo motiva, se señ alará día y hora p ara la vista de la causa, con
citación del M inisterio Público y, en su caso, de la Defensoría del Pueblo. Rige, en
lo pertinente, lo dispuesto en el num eral anterior.
Concordancias:
CPP: arts. 427, 433; CPC: arts, 396, 400.
Luis Á n g e l S ih u a y H u a m a n c a j a
En todo caso, laSala de oficio o apedido del Ministerio Público podrá decidir, aten
diendo a la naturaleza del asunto objeto de decisión, que lo resuelto constituye doctrina
jurisprudencial vinculante alos órganosjurisdiccionales penales diferentes alapropiaCorte
Suprema, la cual permanecerá hasta que otra decisión expresa la modifique. Si existiere otra
Sala Penal o estase integra con otros vocales, sin perjuicio de resolverse el recurso de casa
ción, a su instancia, se convocará inmediatamente al Pleno Casatorio de los vocales de lo
penal de la Corte Suprema para la decisión correspondiente, que se adoptará por mayoría
absoluta. En este último supuesto no se requiere la intervención de las partes, ni la resolu
ción que se dicte afectará la decisión adoptada en el caso que la motiva. La resolución que
declare la doctrina jurisprudencial se publicará en el diario oficial.
Si se advirtiere que otra Sala Penal Suprema u otros integrantes de la Sala Penal en
sus decisiones sostuvieran criterios discrepantes sobre la interpretación o la aplicación de
una determinada norma, de oficio o a instancia del Ministerio Público o de la Defensoría
del Pueblo, en relación con los ámbitos referidos a su atribución constitucional, obligato
riamente se reunirá el Pleno Casatorio de los vocales de lo penal de la Corte Suprema. En
este caso, previa a la decisión del Pleno, que anunciará el asunto que lo motiva, se señalará
día y hora para la vista de la causa, con citación del Ministerio Público y, en su caso, de la
Defensoría del Pueblo. Rige, en lo pertinente, lo dispuesto en el numeral 3 del artículo 433.
Toda decisión de fondo que emita el Tribunal de Casación tiene la misión de uni
formizar la jurisprudencia, por lo tanto, tiene un intrínseco valor vinculante en atención
a la finalidad que se le otorga al recurso de casación y la posición que ocupa el Tribunal
Supremo como vértice superior en la estructura del Poder Judicial.
El carácter vinculante máximo que pueda tener una decisión judicial, se obtiene a
partir de una sentencia plenaria casatoria, pues en esta intervienen todos los magistrados
supremos con la especialidad penal.
^ BIBLIOGRAFÍA
SEGURA ALANIA, Joel y SIHUAY HUAMANCAJA, Luis (2015). El recurso de casación penal. Lima: Ins
tituto Pacífico, Lima 2015; SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima:
Editorial Inpeccp-Cenales.
(1) Así, por ejemplo en la Resolución N° 16 del 26 de febrero de 2018, consignado en el Exp. N° 00244-2017-2,
tramitado ante la Primera Sala Penal de Apelaciones Nacional de la Corte Superior especializada en crimen
organizado y delitos de corrupción de funcionaros (ex Sala Penal Nacional), referida al procesamiento a los
ciudadanos Keiko Fujimori Higuchi y otros, por la presunta comisión del delito de lavado de activos, el citado
Tribunal Superior fundamentó su apartamiento a los precedentes establecidos en las sentencias de Casación
654 N ° 134-2012 y 144-2012.
EL RECURSO DE CASACION ART. 433
H JURISPRUDENCIA
El inaso dos, del articulo cuatrocientos treinta y tres, del Código Procesal Penal - referente al contenido de la sentencia
casatoria-, establece que: “(...) la Sala Penal Suprema si opta por la anulación en la misma sentencia se pronunciara
sobre elfondo dictando elfallo que deba reemplazar el recurrido. Si decide la anidación con reenvío, indicara alJuez o
Sala Penal Superior competente y el acto procesal que deba renovarse. El órganojurisdiccional que reciba los autos pro
cederá de conformidad con lo resuelto por la Sala Penal Suprema. Cas. N ° 426-2015-Sullana, considerado 1.10.
De modo semejante, el Código Procesal Penal de dos mil cuatro -aprobado vía Decreto Legislativo número novecien
tos cincuenta y siete, publicado en el diario oficial El Peruano el veintinueve de julio de dos mil cuatro- en el nume
ral tres de su artículo cuatrocientos treinta y tres, faculta a la Sala Penal Suprema que conoce elfondo de un recurso de
casación a decidir “atendiendo a la naturaleza del asunto objeto de decisión, que lo resuelto constituye doctrina juris
prudencial vinculante a los órganos jurisdiccionales penales diferentes a la propia Corte Suprema, la cual permane
cerá hasta que otra decisión expresa la modifique”. Se precisa luego en el mismo numeral tres del referido artículo cua
trocientos treinta y tres que “si existiere otra Sala Penal o esta se integra con otras Vocales, sin perjuicio de resolverse el
recurso de casación, a su instancia, se convocará inmediatamente al Pleno Casatorio de los Vocales de lo Penal de la
Corte Suprema para la decisión correspondiente, que se adoptará por mayoría absoluta”. Asimismo, en el numeral cua
tro del mismo artículo se prevé que “si se advierte que otra Sala Penal Suprema u otros integrantes de la Sala Penal
en sus decisiones sostuvieran criterios discrepantes sobre la interpretación o la aplicación de una determinada norma,
de oficio o {...}, obligatoriamente se reunirá el Pleno Casatorio de los Vocales de lo Penal de la Corte Suprema”. Cas.
N ° 344-2017-Cajamarca, considerando 2.1 y 2.2.
655
Artículo 434o- Efectos de la anulación
L La anulación del auto o sentencia recurridos podrá ser total o parcial,
2. S i no han anulado todas las disposiciones de la sentencia im pugnada, esta tendrá
valor de cosa ju zgad a en las partes que no tengan nexo esencial con la parte an u
lada. L a S ala Penal de ¡a Corte Suprem a declarará en la parte resolutiva de la
sentencia casatoria, cuando ello sea necesario, quépartes de la sentencia im pugnada
adquieren ejecutoria.
Concordancias:
C P P : a r t . 4 3 2 inc. 3 .
Luis Á n g e l S ih u a y H u a m a n c a ja
La decisión del Tribunal Supremo debe buscar corregir todos los vicios o errores en
los que hayan incurrido los Tribunales inferiores, esto en la medida que no se requiera
efectuar el reenvío de la causa a dichos órganos jurisdiccionales. Sin embargo, de pro ce
derse incluso al reenvío de la causa, la posibilidad de anulación de la resolución recurrida
puede ser parcial, devolviéndose al Tribunal inferior el caso sub litis solo en lo atinente a
un determinado extremo de la sentencia o auto cuestionado, a efectos de que proceda a
emitir un nuevo pronunciamiento al respecto.
Todo lo que no haya sido anulado, o lo que siendo anulado fue corregido por el Tri
bunal Supremo en sentencia de casación, adquiere el carácter de cosa juzgada. Los extremos
vigentes son firmes en la medida que no existe una instancia superior a la Corte Suprema
para la evaluación de posibles errores jurídicos de carácter legal.
^ BIBLIOGRAFÍA
SEGURA ALANIA, Joei y SIHUAY HUAMANCAJA, Luis (2015). E l recu rso d e c a s a c ió n p e n a l . Lima: Ins
tituto Pacífico, Lima 2015; SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). D e re ch o P r o c e s a l P e n a l. L eccio n es. Lima:
Editorial Inpeccp-Cenales.
656
Artículo 43§o- Libertad del imputad©
Cuando por efecto de la casación del auto o sentencia recurridos deha cesar la detención
del procesado, la Sala Penal de la Corte Suprema ordenará directamente la libertad.
De igu al modo procederá, respecto de otras medidas de coerción.
Concordancias:
C P P : a rt. 233.
Luis Á n g e l S ih u a y H u a m a n c a j a
^ BIBLIOGRAFÍA
SEGURA ALANIA, Joel y SIHUAY HUAMANCAJA, Luis (2015). E l re c u rso d e c a s a c ió n p e n a l . Lima: Ins
tituto Pacífico, Lima 2015; SAN M ARTÍN CASTRO, César (2015). D e re ch o P r o c e s a l P e n a l . L e c cio n e s. Lima:
Editorial Inpeccp-Cénales.
657
Ártíetil© 43é„- impríueedenoa de i¡eeurs©§
1. La sentencia ensataría no será susceptible de recurso alguno, szn perjuicio de la
acción de revisión de la sentencia condenatoria prevista en este Código.
2. Tampoco será susceptible de impugnación la sentencia que se dictare en eljuicio de
reenvío por la camal acogida en la sentencia casatoria. Sí lo será, en cambio, si se
refiere a otras camales distintas de las resueltas por la sentencia casatoria.
Concordancias:
C P P : arts. 4 3 9 a l 4 4 3 .
^ BIBLIOGRAFÍA
SEGURA ALANIA, Joel y SIHUAY HUAMANCAJA, Luis (2015). E l recu rso d e c a s a c ió n p e n a l . Lima: Ins
tituto Pacífico, Lima 2015; SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). D e re c h o P r o c e s a l P e n a l. L eccio n es. Lima:
Editorial Inpeccp-Cenales.
658
SECCION OI
EL RECURSO DE QUETA
Concordancias:
C P P : a r t s . 4 1 3 inc. 4 , 4 l 6 , 4 2 8 ; C P C : a r t s . 2 6 inc. 2 , 4 0 1 , 4 0 2 ; L O P J : a r t . 4 l inc. 3-
Concordancias:
C P P : a rt. 4 0 3 ; C P C : a rt. 4 0 2 .
G u il l e r m o C r u z V e g a s
I. Definición y procedencia
Como sabemos los recursos que en nuestro ordenamiento procesal, desde la vigen
cia del Código Procesal Penal, existen para el proceso penal son: el de reposición, el de
659
ART. 438 EL RECURSO DE QUEJA
Como puede advertirse de los incisos 1 y 2 del artículo 437 del CPP, la queja es un
recurso de carácter ordinario que se interpone cuando se ha desestimado, mediante decla
ración de inadmisibilidad un recurso, ya sea de apelación -por parte del juez o jueces-
o de casación -por parte de las salas penales de apelaciones-, con la finalidad de que el
superior -ante el que se interpone- decida conceder estos recursos, y pidiendo se eleve el
expediente, se resuelva el fondo del recurso (de casación o apelación). Queda claro, enton
ces, que en el recurso de queja, a diferencia de los otros recursos de impugnación lo que
se busca es la revocación de la resolución recurrida mediante un proceso independiente®.
En nuestra opinión, existe un vacío normativo en el CPP que al respecto guarda abso
luto silencio; sin embargo, la solución se puede encontrar acudiendo al auxilio de otras
normas para que con su aplicación supletoria® se pueda resolver este problema. Esto es,
siendo más explícitos, en este caso deberíamos aplicar las normas sobre el recurso de queja
que nos brinda el Código Procesal Civil (artículos 401 al 405), ya que este cuerpo norma
tivo ha establecido que también se puede interponer el recurso de queja cuando una reso
lución concede la apelación pero con un efecto distinto al solicitado. Aunque corresponde
hacer una objeción también a este dispositivo normativo del Código Procesal Civil, pues
no se debió establecer, “(...) con efecto distinto al solicitado” sino que debió decir, “con
efecto distinto al que legalmente corresponde”, pues lo importante no es el efecto que
se peticiona, sino el efecto que la ley le otorga a la interposición del recurso.1234
En este sentido, tendríamos que aplicar el artículo 401 del CPC supletoriamente al
proceso penal, quedando habilitados para interponer un recurso de queja en el supuesto
de que se le haya dado a un recurso un efecto que según la ley no le corresponde.
El inciso 3 del artículo 437 del CPP indica que: “el recurso de queja de derecho se
interpone ante el órgano jurisdiccional superior del que denegó el recurso”; somos de la
opinión de que esto es una redundancia, dado que la llamada queja de derecho, es la única
que constituye un recurso impugnatorio; es decir, existen dos clases de queja, por un lado
la queja de derecho (recurso de queja) y la queja funcional, que no constituye un recurso
impugnatorio, sino que más bien una denuncia por defectos de tramitación que tiene carác
ter administrativo disciplinario®. En esa misma línea, el profesor Sánchez nos señala que
nuestro ordenamiento procesal establece determinados mecanismos por los cuales, dentro
de un proceso penal se puede lograr la revisión de una resolución por la instancia superior
pese a ser declarado improcedente el recurso impugnatorio. Se le ha denominado recurso
de queja o queja de derecho®.
(5) Cabe anotar que también se habla de queja cuando el fiscal ha dispuesto la no formalización de la investiga
ción preparatoria (incisos 5 y 6 del artículo 334 del CPP), la que es resuelta por el fiscal superior; sostenemos
que técnicamente ello debe denominarse “elevación de actuados” y ya no recurso de queja, sin embargo, en la
práctica ello se sigue denominando así.
(6) SÁNCHEZ VELARDE, Pablo (2004). M a n u a l de D erecho P ro cesal P e n a l, Lima: Idemsa, p. 811. 661
ÁRT. 438 EL RECURSO DE QUEJA
Como yahemos referido, laquejaseinterpone ante el órgano superior del que denegó
el recurso, y el plazo que tiene el recurrente para interponer dicho recurso de carácter resi
dual es de tres días hábiles(7) contados desde el día siguiente que se ha notificado la reso
lución, es decir, el auto que deniega declarando inadmisible el recurso de apelación o de
casación. Su interposición debe quedar absolutamente claro, no permite que se suspenda
la ejecución de lo que la resolución decidió así como que no genera la paralización del pro
ceso principal.
c) Su resolución recurrida.
e) Su resolución denegatoria.
Ahora bien, luego de presentado ante el competente órgano judicial, este medio impug-
natorio deberá, sin trámite alguno, decidir su admisibilidad y pronunciarse si lo declara
fundado o infundado. Si lo declara fundado, se concede el recurso impugnatorio que se
denegó y se le ordena al juez de la causa envíe el expediente o ejecute lo que corresponde,
y se notificará ello a todos los sujetos (el Código señala a todas las partes). Si declara fun
dado el recurso de queja, se comunicará la decisión a los sujetos procesales.
Conviene aclarar aquí que la norma utiliza, cuando se refiere a la fundabilidad, del
recurso de que queja, indica que se notificará a las partes, y cuando refiere que el recurso se
declara infundado, indica que se notificará a los sujetos procesales; tal distinción es injusti
ficada, pues en ambos casos debió referirse que corresponde notificar a los sujetos procesa
les, dado que por ejemplo, el actor civil, es un sujeto procesal, que al formular una apelación
(facultad de recurrir en el ámbito de su actuación o pretensión) y al ser esta declarada inad
misible, podría interponer una recurso de queja. Esa facultad no es monopólica de las partes
solamente, es decir, no solo les corresponde al fiscal y al abogado defensor del investigado.
^ BIBLIOGRAFÍA
SÁNCHEZ YELARDE, Pablo (2004). Manual de Derecho Procesal Penal, Lima: Idemsa.
662 17) Léase el literal c del inciso 1 del artículo 4l4 del CPP.
SECCION YII
LA ACCIÓN DE REVISIÓN
Concordancias:
C: art. 200 inc. 4; CPP: arts. III; 26 inc. 4, 436, 341, 366 inc. 2; CPConst: art, 81.
F a n n y A ugusta H e r r e r a C ev a sc o
(1) JERÍ CISNEROS, Julián Genaro (2002). Teoría general de la impugnación penal y la problemática de la apelación
del autor de no ha lugar a la apertura de instrucciónpor el agraviado. Tesis para optar por el grado de magíster en
Ciencias Penales. Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú.
(2) PENA CABRERA FREYRE, Alonso Raúl (2014). Derecho Procesal Penal. Sistema acusatorio, teoría del caso y
técnicas de litigación oral. Tomo II. Lima: Rodhas, p. 683. 663
ART. 439 LA ACCIÓN DE REVISIÓN
Ahora bien, en el artículo 439 del Código Procesal Penal (en adelante, CPP) se desa
rrolla en qué casos procede la acción de revisión y se detalla que no existe limitación tem
poral, es decir, que se puede presentar en cualquier momento, no habiendo límite de años
para poder ejecutarla.
Asimismo, solo procederá en los casos en los que se beneficie al condenado, esto
teniendo como base lo ya mencionado con relación a la reivindicación del condenado frente
a un error judicial que lo perjudique y el principio in dubiopro reo. En esa línea, la acción
de revisión no procederá en los casos en los cuales se demuestre que el imputado obró de
mala fe presentando pruebas falsas, entre otros®.
Los supuestos en los cuales procede la acción de revisión son en total seis. En el pri
mer supuesto se señala que la revisión de la sentencia se llevará a cabo en caso de que se
dicte otra sentencia distinta a la existente, en donde se sancione a otra persona por el delito
que ya fue sancionado; por lo tanto, se considera como inocente a uno de los condenados
cuando no pueden conciliarse ambas sentencias. En este supuesto se debe precisar que la
nueva persona que sería sancionada por el delito anterior no es coautor con el ya sancionado.
El tercer supuesto se presenta cuando se demuestra que una prueba decisiva en la sen
tencia carece de valor probatorio por ser falsa, adulterada, inválida o falsificada. Las obser
vaciones a las pruebas deben ser realizadas una vez finalizado el proceso, caso contrario,
este supuesto no puede ser utilizado, debido a que si se advirtieron los errores en la prueba
durante el proceso y aun así el juez dictaminó una sentencia condenatoria, según Peña
Cabrera Freyre, nos encontramos ante un supuesto doloso del juezy no frente auna inob
servancia^-1. Dicho actuar del juez tendría como consecuencia el delito de prevaricato®.
El cuarto supuesto ocurre cuando una vez dictada la sentencia se descubren hechos
o medios de pruebas que individualmente o en conexión con otros medios demuestran
la inocencia del condenado. Se debe precisar que los hechos o medios de pruebas pueden
haber surgido o sucedido antes de la condena, pero lo relevante es que sean conocidos con
posterioridad a la sentencia®.
También es necesario considerar que la amenaza debe pretender que el actuar del juez
sea contrario a las normas, y no con el fin de que su actuar sea acorde a sus obligaciones(12).
Por último, el sexto supuesto sucede cuando la norma que se utilizó para fundamen
tar la decisión de la sentencia es declarada inconstitucional por el Tribunal Constitucional.
Según el artículo 204 de la Constitución Política del Perú, las sentencias del Tribunal que
declaren una norma como inconstitucional no son retroactivas. Sin embargo, el artículo
103 de la Constitución señala que las normas tendrán efectos retroactivos en materia penal
cuando se favorezca al reo, encontrándonos ante el supuesto de la retroactividad benigna.
También puede darse el caso de que la norma sea inaplicada en un caso concreto por
la Corte Suprema. En este caso se debe considerar que las sentencias que emiten las cor
tes supremas tienen como origen un recurso de casación, por lo cual, “lo resuelto por la
Sala Penal Suprema constituye doctrina jurisprudencial vinculante para los demás órga
nos jurisdiccionales”(13).
Por otro lado, Peña Cabrera Freyre señala que: “abierta la posible revisión de senten
cias absolutorias, se produciría a su vez un indeseable factor de falta certeza en el acusado
absuelto, que podría temer que en cualquier momento apareciera un nuevo hecho deter
minante de su culpabilidad y de la injusticia de su absolución”(14).
^ BIBLIOGRAFÍA
JERÍ CISNEROS, Julián Genaro (2002). Teoría general de la impugnación penal y la problemática de la ape
lación del autor de no ha lugar a la apertura de instrucción por el agraviado. Tesis para optar por el grado de
magíster en Ciencias Penales. Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, Perú; PENA CABRERA
FREYRE, Alonso Raúl (2014). Derecho Procesal Penal. Sistema acusatorio, teoría del caso y técnicas de litigación
oral. Tomo II. Lima: Rodhas.
É l JURISPRUDENCIA
La revisión de la sentencia no es un recurso sino una acción que se dirige ante el órgano jurisdiccional supremo a fin
de demandar un nuevo análisis del caso penal, pese a la existencia de sentencia firme, por existir una causal de suma
importancia que demuestra la inocencia de la persona condenada por un delito, así se refiere el maestro García Rada
cuando señala que es un medio que “ataca la santidad de la CosaJuzgada y conmueve los cimientos del ordenjurídico
al autorizar que una sentencia firme y ejecutoriada, sea nuevamente revisada en sus propios fundamentos y a la luz
de nuevos hechos o circunstancias”. Por tanto, la revisión es un medio extraordinario extraproceso que se interpone con
tra una resoluciónjudicial que tiene autoridad de cosajuzgada, con el objeto de subsanar un errorjudicial. El Código
Procesal Penal de 2004 lo entiende como una acción por medio de la cual se busca la revisión de las sentencias conde
natorias firmes, que procede, sin limitación temporal y solo a favor del condenado, en los casos establecidos en la ley”.
Revisión de Sentencia N ° 9-2017-Lima Este, considerando 2.
La revisión en tanto medio de rescisión de sentenciasfirmes no se ampara en la mera existencia de nulidades procesales
en la sentencia o en elprocedimiento que la precedió. No se basa en el examen de errores en eljuzgamiento o en la valo
ración de la prueba, menos aún en errores in indicando.
Su fundamento reside en la necesidad de consolidar y preservar derechos y principios tales como la defensa, presunción
de inocencia y tutela jurisdiccional. Es decir, se reconoce el valor de la justicia material que deriva de la verdad his
tórica de los hechos y la rectitud deljuzgamiento por encima del carácter de cosa juzgada de las resoluciones judicia
les, para permitir una impugnación de una sentencia firme, eliminar su eficacia y permitir un nuevopronunciamiento
sobre el mismo objeto procesal.
La acción de revisión tiene un carácter excepcional, pues su objeto es la rescisión de sentenciasfirmes y, con ello, excep-
cionar la institución de la cosajuzgada, que integra la garantía genérica de la tutela jurisdiccional. Implica la incul
pabilidad de aquellas personas que han sido condenadas con notoria equivocación o error, de modo que su finalidad
está encaminada a que prevalezca, sobre la sentencia firme, la auténtica verdad y, con ello, la justicia material sobre
la formal”. Sentencia Plenaria N°1 -20151301 -A.2-ACPP, considerandos 2 y 3.
Concordancias:
LOMP: art. 82 inc. 1; CPC: arts. 63, 64, 68 al 76; CC: arts. 233, 238.
F a n n y A u g u st a H e r r e r a C ev a sc o
I. Cuestiones generales
La legitimación es la facultad que tienen las partes del proceso para ejercer sus dere
chos, deberes y obligaciones. En un proceso, los sujetos procesales son el Ministerio Público,
la Policía Nacional del Perú, el imputado, el abogado defensor, las personas jurídicas, la
víctima y el tercero civil.
Por tal motivo, según el artículo 440, inciso 1, del Código Procesal Penal (en ade
lante, CPP), la revisión podrá ser promovida por el fiscal supremo en lo penal y el con
denado, esto debido a que ambos son partes del proceso. Además, el Ministerio Público
tiene dicha potestad por ser el encargado de controlar la legalidad y defender los intereses
tutelados por el Derecho, siendo uno de ellos la libertad ciudadana®, según sus atribucio
nes detalladas en el artículo 159, inciso 2, de la Constitución Política del Perú.
Por otro lado, cuando el condenado fuera incapaz, su representante legal se encar
gará de promover la acción de revisión, según el artículo 440, inciso 2, del CPP. En esa
línea, en el caso de imposibilidad o fallecimiento del condenado, lo podrá ejercer su
cónyuge, su ascendiente, descendiente o hermanos, en el orden mencionado. En este
último supuesto nos encontramos ante una sucesión procesal que permitirá que el pro
ceso no finalice a pesar de que el condenado haya fallecido o se encuentre imposibilitado
de ejercer su derecho.12
(1) PEÑA CABRERA FREYRE, Alonso Raúl (2014). Derecho Procesal Penal. Sistema acusatorio, teoría del caso y
técnicas de litigación oral. Tomo II. Lima: Rodhas, p. 694.
(2) ídem. 667
ART. 440 LA ACCIÓN DE REVISIÓN
^ BIBLIOGRAFÍA
PENA CABRERA FREYRE, Alonso Raúl (2014). Derecho Procesal Penal. Sistema acusatorio, teoría del caso y
técnicas de litigación oral. Tomo II. Lima: Rodhas.
Concordancias:
CPP: art. 26 i n c .4 ; LOPJ: art. 3 4 inc. 6.
F a n n y A u g u st a H e r r e r a C e y a sc o
669
ART. 441 LA ACCIÓN DE REVISIÓN
un documento que sirve como medio de pmeba(!), el cual puede ser un manuscrito, foto
copias, fotografías, radiografías, grabaciones magnetofónicas, etc., que contengan registro
de los sucesos, imágenes, voces y otros similares®.
Por último, en el artículo 441, inciso 4, se afirma que existe un plazo que otorgará la
Sala Penal de la Corte Suprema para que el demandante complete los requisitos faltantes
mencionados en las líneas superiores.
^ BIBLIOGRAFÍA
PENA CABRERA FREYRE, Alonso Raúl (2014). Derecho Procesal Penal. Sistema acusatorio, teoría del caso y
técnicas de litigación oral. Tomo II. Lima: Rodhas.1
23
Concordancias:
CPP: a r t . 255.
U na vez cumplidos los requisitos que debe tener la demanda, en la cual se deta
lla la causal para que se lleve a cabo la revisión y sea una persona legitim ada la que
la promueva, se deben tener en cuenta los efectos de la interposición de la demanda.
En el artículo 4 4 2 del C ódigo Procesal Penal (en adelante, CPP) se precisa que
la presentación de la dem anda no suspende la ejecución de la sentencia, por lo cual
sigue surtiendo efectos. Sin embargo, según el artículo mencionado, “en cualquier
momento del procedimiento, la sala podrá suspender la ejecución de la sentencia
im pugnada y disponer, de ser el caso, la libertad del imputado, incluso aplicando,
si correspondiere, una m edida de coerción alternativa”.
Se debe tener en cuenta que los efectos mencionados son los relacionados a la
interposición de la dem anda de revisión, no de la sentencia de la dem anda de revi
sión, la cual tendrá efectos diferentes. Los efectos de la sentencia, de haber sido con
siderada como fundada la demanda, puede ser el declarar nula la sentencia cuestio
nada o absolver al condenado.
(1) PEÑA CABRERA FREYRE, Alonso Raúl (2014). D erecho P ro cesal P en al. S iste m a acu sato rio , teo ría d e l caso y
Tomo II. Lima: Rodhas, p. 696.
técnicas de litig ació n o ral.
(2) ídem.
(3) Revisión de Sentencia N° 137-2018-Lima, de fecha 24 de mayo de 2019, emitida por la Sala Penal Transitoria
de la Corte Suprema de Justicia, fundamento 4.2. 671
ART. 442 LA ACCIÓN DE REVISIÓN
^ BIBLIOGRAFÍA
PENA CABRERA FREYRE, Alonso Raúl (2014). Derecho Procesal Penal. Sistema acusatorio, teoría del caso y
técnicas de litigación oral. Tomo II. Lima: Rodhas.
iS a JURISPRUDENCIA
Según lo previsto en el inciso uno, del artículo cuatrocientos cuarenta y cuatro, del Código Procesal Penal, son dos los
efectos de la revisión de sentencia:
a) Declarar nula la sentencia cuestionada y disponer un nuevojuicio oral.
b) Absolver a quien ha sido condenado mediante un proceso regular en su momento. Esto puede suceder, por ejem
plo, cuando con posterioridad a la sentencia se descubran pruebas nuevas que determinen la inocencia o per
mitan cuestionar los hechos que fueron declarados probados en la sentencia. Revisión de Sentencia CPP
N ° 313-2016-Cañete, considerando 4.3.
Concordancias:
CPP: art. 423 inc. 4.
En primer lugar, la sala verificará que la demanda cumpla con los requisitos señalados
en el artículo 441 del Código Procesal Penal (en adelante, CPP), respecto al contenido de
la demanda, así también si se cumple con las causales de procedencia del artículo 439 del
CPP y la legitimación de la parte que lo interponga (artículo 440 del CPP).
La demanda será declarada como inadmisible cuando no se cumplan con los requi
sitos mencionados. Para obtener dicho resultado se necesita el voto unánime de todos los
miembros, es decir, cinco votos(1).
En segundo lugar, en el caso de que la demanda sea admitida, la sala deberá informar
al respecto al fiscal o al condenado. Por lo tanto, al ser admitida a trámite la demanda, “esta
deberá ser trasladada al fiscal cuando esta es interpuesta por el condenado, y trasladada
al condenado, cuando es interpuesta por el fiscal, para que ejerciten las acciones legales
(1) PEÑA CABRERA FREYRE, Alonso Raúl (2014). Derecho Procesal Penal. Sistema acusatorio, teoría del caso y
técnicas de litigación oral. Tomo II. Lima: Rodhas, p. 696. 673
ART. 443 LA ACCIÓN DE REVISIÓN
que diera lugar”®. En esa línea, la sala requerirá el expediente cuestionado y solicitado a
revisión y, sí considera necesario, “la prueba documental señalada por el demandante”.
En tercer lugar, la sala podrá disponer de la información que considere útil para deter
minar la verdad de los hechos, por lo cual puede solicitar los medios de prueba presenta
dos por el demandante, por la otra parte -pruebas presentadas en ejercicio de su derecho
de contradicción®- , entre otros, que estime pertinentes para el caso.
La audiencia tiene como finalidad oralizar lo actuado, y a aquella deben asistir todos
los litigantes. De no presentarse el demandante, se declara como inadmisible la demanda
como un mecanismo de sanción frente al desinterés de quien la promovió para esclarecer
los hechos que sustentaron la demanda.
^ BIBLIOGRAFÍA
PEN A C A BR ER A FR E Y R E , Alonso Raúl (2014). Derecho Procesal Penal. Sistema acusatorio, teoría del caso y
técnicas de litigación oral. Tomo II. Lima: Rodhas.234
(2) ídem.
(3) Ibídem, p. 697.
(4) ídem.
674 (5) ídem.
Artículo 444o" Sentencia
L Si la sala encuentra fundada la camal invocada, declarará sin valor la sentencia
motivo de la impugnación y la rem itirá a nuevo juicio cuando el caso lo requiere,
o pronunciará directamente la sentencia absolutoria.
2. S i la sentencia dispone un nuevo juicio, este será tramitado conforme a las reglas
respectivas. El ofrecimiento de prueba y la sentencia no podrán fun darse en una
nuei>a apreciación de los mismos hechos delproceso, con independencia de las causales
que tornaron adm isible la revisión.
3. S i la sentencia es absolutoria, se ordenará la restitución de los pagos efectuados por
concepto de reparación y de m ulta, a sí como —de haberse solicitado—la indem niza
ción que corresponda por error ju d icial.
4. L a sentencia se notificará a todas las partes del proceso originario.
Concordancias:
C P P : a rt. 3 9 8 .
Para iniciar un estudio sobre la revisión, es necesario hacer precisiones sobre su natu
raleza. Para esto, determinar si se trata de un medio impugnatorio, en sentido amplio, o
si se trata propiamente de un recurso.
Los medios impugnatorios son los instrumentos legales puestos a disposición de las
partes y destinados a atacar una resolución judicial para provocar su reforma o anulación.
También son definidos como el conjunto de actos de postulación a través de los cuales la
parte gravada por la resolución definitiva puede obtener su revisión, ya sea por el mismo
órgano judicial que la dictó, ya sea por otro superior, con el objeto de evitar errores judi
ciales y asegurar la aplicación correcta y uniforme del Derecho(1).
Por otro lado, se define al recurso como un instrumento procesal concedido a las
partes en un proceso penal -es un acto de postulación de parte- para poder manifestar
su disconformidad, dentro de ese mismo proceso, con las resoluciones que en él pudie
ran dictarse y que entendieran negativas o perjudiciales para sus intereses, pidiendo bien
su modificación o anulación® (el resaltado es nuestro).
(1) SÁNCHEZ VELARDE, Pablo, citando a ORTELLS RAMOS y GIMENO SENDRA (2009). En: E l nuevo
Lima: Idemsa, p. 409.
proceso penal.
(2) SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales, p. 642.
(3) IBERICO CASTAÑEDA, Luis Fernando (2016). L a impugnación en el proceso penal. Lima: Instituto Pacífico,
p. 62. 675
ART. 444 LA ACCIÓN DE REVISIÓN
Nieva Fenoll, la revisión no es ningún tipo de recurso al no dirigirse contra una sentencia,
se trata de revocar no solo la sentencia, sino globalmente todo lo actuado, como si jamás
hubiera existido rastro de ese proceso(4).
La acción de revisión, en relación con el recurso, posee las siguientes notas características®:
Teniendo estas consideraciones en cuenta, se evidencia las claras diferencias que exis
ten entre un recurso y la revisión como medio impugnatorio.
La acción de revisión procede cuando existe error jurisdiccional que, a grandes ras
gos, proviene del desconocimiento o ignorancia de elementos de prueba relevantes para la
sentencia y que acaecieron en un momento anterior a su dictado; cuando pronunciado el
decisorio, su ocurrencia fue posterior; cuando la sentencia condenatoria estuvo determi
nada por la consumación de fraudes, cohecho, prevaricato o violencia; o si la norma mate
rial que sustentó la sentencia se declara inconstitucional.
(4) NIEVA FENOLL, Jordi (2012). Fundamentos de Derecho Procesal Penal. Buenos Aires: Editorial Montevideo,
p. 334.
676 (5) YAIPÉN ZAPATA, Víctor Pastor (2014). Recurso de casación penal. Lima: Ideas, pp. 187-188.
LA ACCIÓN DE REVISIÓN ART. 444
La rescisión podrá ser con o sin reenvío. La opción por una u otra alternativa estará
en función a la naturaleza de la causal objeto de decisión y/o al nivel o entidad, cualitativa
y cuantitativa, de los elementos de convicción acoplados -si la situación probatoria per
mite inequívocamente renunciar al juicio oral por superfluo en el caso concreto—®. Así,
por ejemplo, un caso evidente de sentencia de revisión acumulativamente rescisoria será
cuando el condenado ha muerto, en el que el juicio oral siempre está excluido. Como señala
Roxín, “para realizar un nuevo examen de la causa, resulta decisivo que los fundamentos
del requerimiento de revisión hayan encontrado confirmación suficiente’. La jurispruden
cia y la opinión dominante exigen para ello, que según el resultado de las investigaciones
practicadas debe tornar probable que la realización de un nuevo juicio oral terminará favo
reciendo al acusado, en razón de los motivos de revisión ofrecidos”®.
(6) ARMENTA DEU, Teresa (2010). Lecciones de Derecho Procesal Penal. 5a edición. Barcelona: Marcial Pons,
p. 275.
(7) Sustancia legal. Componente utilizado en la industria farmacéutica como analgésico, antiinflamatorio y anti
pirético.
(8) SAN MARTÍN CASTRO, César (2015). Ob. cit. p. 774.
(9) ROXIN, Claus (2000). Derecho Procesal Penal. Buenos Aires: Editores del Puerto, p. 491. 677
ART. 444 LA ACCIÓN DE REVISIÓN
Al respecto, podría surgir el cuestionamiento en el inciso 2 del artículo 444 del CPP,
sobre el plazo razonable del proceso. ¿Una persona que haya sido inicialmente investigada,
procesada, sentenciada y haya cumplido parte de la condena tiene que seguir con un nuevo
juicio “tramitado con las reglas respectivas”?
(10) En: MALJAR, Daniel E (2006). Elprocesopenal y las garantías constitucionales. Buenos Aires: Ad Hoc, p. 72.
(11) Decisión adoptada por la CIDH en el caso Giménez vs. Argentina, en el considerando 111. Asimismo, de
678 manera unánime por el Tribunal Constitucional, tal como se puede observar en sus sentencias.
LA ACCIÓN BE REVISIÓN ART. 444
que el momento final del cómputo del plazo razonable del proceso penal opera eai
cí íiionaeiiii© en que el óiganñ jiiiisdlcúMMial exjpikíé la decisión definutiva que
lesuelve la slíiiaciéuti Jurídica de la peí soma” (el resaltado es nuestro).
En caso se haya solicitado la indemnización por error judicial, la Sala deberá pronun
ciarse sobre la misma. En legislaciones como la nuestra, existe una regulación constitucio
nal respecto a la indemnización en casos de errores judiciales en los procesos penales(12),
no obstante, también aparece regulado en el inciso 5 del artículo 1 del Título Preliminar
del CPP, así como de manera específica en artículo en comentario. Asimismo, el Pacto
de San José de Costa Rica, en su artículo 10*(13) establece el derecho de indemnización de
toda persona condenada por error judicial. Esta se fundamenta por la responsabilidad del
Estado en un intento de resarcir parte del daño generado por la afectación de sus dere
chos fundamentales.
^ BIBLIOGRAFÍA
A R M E N T A DEU, Teresa (2010). Lecciones de Derecho Procesal Penal. 5a edición. Barcelona: Marcial Pons;
IBERICO CA STA Ñ ED A , Luis Fernando (2016). L a impugnación en elproceso penal. Lima: Instituto Pacífico;
M A LJA R, Daniel E. (2006). El proceso penal y las garantías constitucionales. Buenos Aires: A d Hoc; N IEV A
FEN O LL, Jordi (2012). Fundamentos de Derecho Procesal Penal. Buenos Aires: Editorial Montevideo; R O X IN ,
Claus (2000). Derecho Procesal Penal. Buenos Aires: Editores del Puerto; SA N M A R T ÍN CASTRO, César
(2015). Derecho Procesal Penal. Lecciones. Lima: Inpeccp-Cenales; Y A IPÉ N ZAPATA, Víctor Pastor (2014).
Recurso de casación penal. Lima: Ideas.
7. La indemnización, en la forma que determine la ley, por los errores judiciales en los procesos penales y por
las detenciones arbitrarias, sin perjuicio de la responsabilidad a que hubiere lugar”.
(13) Pacto de San José de Costa Rica.
“Artículo 10.- Derecho a indemnización
Toda persona tiene derecho a ser indemnizada conforme a la ley en caso de haber sido condenada en sentencia
680 firme por error judicial”.
Artículo 445,- Renovación de la demanda
L a denegatoria de la revisión, o la ulterior sentencia confirmatoria de la anterior\ no
impide una nueva demanda de revisión, siempre que sefunde en oíros hechos opruebas „
Concordancias:
CPP: arts. 439 al 44l.
I. Nociones previas
La acción de revisión tiene como pilares dos conceptos fundamentales; uno que es
la búsqueda de la verdad como fin del proceso; y el otro, el valor justicia, inherente a todo
proceso judicial. Estos permiten superar la valla que presupone la cosa juzgada.
Sin embargo, como se mencionó antes, la cosa juzgada no puede permanecer en des
medro de la verdad y la justicia.
ÁRT, 445 LA ACCIÓN DE REVISIÓN
(1) TARUFFO, Michelle (2010). Notas acerca de la verdad en elproceso. Barcelona: Marcial Pons, p. 99-
(2) TARUFFO, Michelle (2008). La prueba. Barcelona: Marcial Pons, p. 26.
(3) TARUFFO, Michelle (2010). Ob. cit., p. 102.
(4) CARNELUTTI, Francesco (1971). Derecho Procesal Civil y Penal. Buenos Aires: Ediciones Jurídicas Europa-
América, p. 6.
(5) ARBOLEDA VALLEJO, Mario y RUIZ SALAZAR, José Armando (2013). Código de Procedimiento Penal comen
682 tado. 20a edición. Bogotá: Leyer, p. 469.
LA ACCIÓN DE REVISIÓN ART. 445
“(...) siendo la cosa juzgada un mecanismo formal por necesidad, se ha podido sos
tener que su mantenimiento hasta sus últimas consecuencias, puede ser expresión,
en algunos casos, de fetichismo, al entender como justo algo que sustancialmente
no lo es, y que eso es mucho más grave cuando lo que está en juego es la libertad de
las personas”®.
“3. Como bien se precisó, la acción de revisión implica el análisis de una condena que
adquirió la calidad de cosa juzgada, y a pesar de ser un proceso autónomo e indepen
diente, su indesligable antecedente lógico es el proceso declarativo del que se derivó
la sentencia que se cuestiona, respecto al cual en la mayoría de los casos se debe com
pletar su análisis con la del consenso de la mayoría, debe contar; sin embargo, con
la confianza de los sujetos concretos que juzga, de modo que estos no solo tengan
sino ni siquiera alberguen, el temor de llegar a tener un juez enemigo o de cualquier
modo no parcial, lo que en este caso no se cumple, por tener el magistrado una posi
ción formada y concretamente expresada en relación al caso”.
IV. Comentario
Como menciona Gómez Colomer, “la revisión de una sentencia penal tiene por fuerza
un gran alcance, porque si uno de los fines del proceso es hallar la verdad material, no
(6) SSTSE de 25 de junio 1984. Citada por M O RENO CATENA, Víctor y CORTÉS D O M ÍN G U EZ, Valentín
(2005). En: Derecho Procesal Penal. Valencia: Tirant lo Blanch, p. 576. 683
ART. 445 LA ACCIÓN DE REVISIÓN
Por dichos motivos es que no existe un límite cuantitativo ni temporal para presen
tar la acción de revisión. No obstante, sí se exige un requisito indispensable para esto: que
la nueva solicitud se presente en nuevos hechos o pruebas. Esto se entiende pues la revi
sión no puede actuarse como si fuera un tipo de reconsideración, es decir, que se presente
ante el mismo órgano que resolvió, como un acto procesal mediante el cual el litigante
pretende la modificación, en la misma instancia y por contrario imperio, de una resolu
ción que lo agravia®.
(7) GÓMEZ COLOMER, Juan Luis (1985). El proceso penal alemán. Introducción y normas básicas. Barcelona: Bosch,
p. 170.
(8) PEÑA CABRERA FREYRE, Alonso Raúl. Ob. cit, p. 599.
(9) IBERICO CASTAÑEDA, Luis Fernando (2016). La impugnación en el proceso penal. Lima: Instituto Pacífico,
LA ACCIÓN DE REVISIÓN ART. 445
Haciendo un recuento de los hechos, se tiene que entre los días uno y cuatro de
enero del 2005, durante el gobierno del presidente Toledo, se produjo un levantamiento
en armas en la ciudad de Andahuaylas, encabezado por el mayor retirado del Ejército, el
señor Antauro Húmala, quien junto con ciento cincuenta seguidores del etnocacerismo
capturó la sede de la comandancia policial de la mencionada ciudad. Dicha comandan
cia contaba con solo diez efectivos al momento de la toma, de los cuales cuatro fueron
asesinados.
Ante dicha sentencia, el excomandante presenta una acción de revisión por una apa
rente incongruencia de sentencias. En la sentencia de revisión N ° 4-2014/Lima, en su fun
damento octavo se pronuncia de la siguiente manera:
(10) Fuente: E l Comercio'. Ex marino es absuelto de asesinato tras pasar 33 años preso. Publicado el 07/04/16. En:
< [Link] . 685
ART. 445 LA ACCIÓN DR REVISIÓN
Es así que la Sala Suprema declara que no se niega en una sentencia un hecho decla
rado probado en la otra; asimismo, respecto del delito de secuestro y rebelión, que en la pri
mera sentencia se haya declarado que se trata de un concurso real, mientras que la segunda
asevera que es un concurso aparente de leyes, se debe a un criterio técnico o jurídico doc
trinal, pero que no se niega que se haya privado de libertad a veintiuna personas. Motivos
por los que se declara infundada la revisión.
Sin embargo, diez años después del atentado, el programa periodístico Punto
Final saca a la luz un informe de criminalística policial elaborado en base a los cadá
veres de los agentes, el cual arroja que las balas que causaron la muerte de los cuatro
policías en el atentado, ingresaron de atrás para adelante, de arriba hacia debajo de
una larga distancia. Es decir, es imposible que fueran asesinados por los subversivos,
quienes se encontraban a una corta distancia y frente a ellos. Los disparos provinie
ron del cerro Huayhuata, fueron armas de largo alcance, utilizadas por francotirado
res. El armamento fue de calibre 7.62, proveniente de un AKM , armas que general
mente utilizan la policía o el ejército(11).
^ BIBLIOGRAFÍA
A R B O LED A VALLEJO, Mario y R U IZ SA LA ZA R , José Armando (2013). Código de Procedimiento Penal
comentado. 20a edición. Bogotá: Leyer; C A R N E L U T T I, Francesco (1971). Derecho Procesal Civil y Penal.
(11) Ver reportaje de Punto Final. “La verdad del Andahuaylazo” En: < [Link]
686 YN U w BIyJa6o> .
LA ACCION DE REVISION ART. 445
Buenos Aires: Ediciones jurídicas Europa-América; G Ó M E Z COLOM ER, Ju an Luis (1985). El proceso penal
alemán. Introducción y normas básicas. Barcelona: Bosch; IBERICO C A STA Ñ ED A , Luis Fernando (2016). L a
impugnación en elproceso penal. Lima: Instituto Pacífico; M O R EN O CA TEN A, Víctor y CORTES D O M ÍN
G U EZ , Valentín (2005). Derecho Procesal Penal. Valencia: Tirant lo Blanch; TA RU FFO , Michelle (2008).
L a prueba. Barcelona: Marcial Pons; TA RU FFO , Michelle (2010). Notas acerca de la verdad en elproceso. Bar
celona: Marcial Pons.
687
INDICE
GENERAL
índice general
Colaboradores......................... ....................................................................................... 5
Autores de este tomo ................................... ............................................................... . 7
Abreviaturas............... ........... ........................................ ........................ . 11
LIBRO TERCERO
EL PROCESO COMÚN
SEC C IO N I
LA IN V EST IG A C IÓ N PREPARATORIA
TÍTU LO I
N O RM A S G EN ERA LES
691
ÍNDICE GENERAL
TÍTULO II
LA DENUNCIA L LOS ACTOS INICIALES
DE LA INVESTIGACIÓN
C A PÍT U LO I
LA D E N U N C IA
C A PÍT U LO II
A CTO S IN IC IA LES
D E LA IN V ESTIG A C IÓ N
TÍTU LO III
LA INVESTIGACIÓN PREPARATORIA
TÍTULO IV
LOS ACTOS ESPECIALES DE INVESTIGACIÓN
TÍTU LO V
CONCLUSIÓN DE LA INVESTIGACIÓN
PREPARATORIA
SEC C IÓ N II
L A ET A P A IN T E R M E D IA
TÍTULO I
EL SOBRESEIMIENTO
T Í T U L O II
L A A C U S A C IÓ N
T ÍT U L O III
E L A U T O D E E N JU IC IA M IE N T O
TÍTU LO IV
EL AUTO DE CITACIÓN A JU ICIO
SEC C IÓ N III
EL JUZGAMIENTO
TÍTU LO I
PRECEPTOS GENERALES
TÍTU LO II
LA PREPARACIÓN DEL DEBATE
TÍTULO III
EL DESARROLLO DEL JUICIO
TÍTULO IV
LA ACTUACIÓN PROBATORIA
TÍTULO Y
LOS ALEGATOS FINALES
TÍTULO VI
LA DELIBERACIÓN Y LA SENTENCIA
697
ÍNDICE GENERAL
LIBR O CUARTO
LA IM P U G N A C IÓ N
SEC C IÓ N I
P R EC EPT O S GENERALES
698
INDICE GENERAL
SEC C IÓ N II
LO S R EC U R SO S
SECCIÓ N III
EL R E C U R SO D E R E P O SIC IÓ N
699
ÍNDICE GENERAL
SECCIÓ N IV
EL R EC U R SO D E APELACIÓ N
T ÍT U L O I
PRECEPTOS GENERALES
TÍTULO II
LA APELACIÓN DE AUTOS
TÍTULO III
LA APELACIÓN DE SENTENCIAS
700
ÍNDICE GENERAL
SECCIÓN V
EL R EC U R SO DE CASACIÓN
SECCIÓ N VI
EL R EC U R SO D E Q U EJA
SECCIÓ N VII
LA A C CIÓ N D E R EV ISIÓ N
702
Este libro se terminó de imprimir
diciembre de 2020 en los talleres gráficos
de Imprenta Editorial El Búho E.I.R.L.
San Alberto N° 201, Surquillo
Central: 242-2281
Lima, Perú
El sobreseimiento definitivo se produce cuando no se comprueba la existencia del delito o la responsabilidad del inculpado. Sus efectos jurídicos incluyen el archivo definitivo del proceso y la levantación de medidas como órdenes de detención, otorgándole calidad de cosa juzgada, evitando que el proceso sea reanudado por los mismos hechos .
El agente encubierto es un efectivo policial que se infiltra en organizaciones criminales de manera secreta, mientras que el agente especial es un ciudadano involucrado en la organización que colabora desde adentro. Ambas técnicas pueden ser utilizadas para delitos vinculados a criminalidad organizada, trata de personas y delitos contra la administración pública. La normativa exige justificaciones claras para su uso, con aprobación fiscal y registro reservado .
El juez de Investigación Preparatoria tiene la potestad de controlar la duración de las diligencias preliminares si se considera que el fiscal ha fijado un plazo irrazonable. Esto puede ser solicitado por quien se considere afectado por la extensión del plazo. El juez, tras una audiencia participativa, puede ordenar la conclusión de las diligencias si encuentra exceso en su duración .
El agente encubierto tiene como funciones infiltrarse en una organización criminal para descubrir conductas delictivas preexistentes, identificar autores y partícipes, y conocer la estructura y recursos de la organización. Los principios que regulan su uso son excepcionalidad, necesidad, proporcionalidad, especialidad y reserva. Esto asegura que su uso sea limitado solo cuando otras medidas no son suficientes, apartando el interés público del privado, y manteniendo bajo estricta confidencialidad la identidad del agente .
El principio de oportunidad se aplica cuando el fiscal opta por no perseguir penalmente, considerando otros criterios de política criminal. En contraste, el sobreseimiento implica insuficiencia de prueba o carencia de tipicidad. En ambos casos, el fiscal juega un rol crucial, pero el sobreseimiento depende más del análisis probatorio, mientras que el principio de oportunidad se basa en un juicio de conveniencia o utilidad .
El artículo 342 del CPP propone prolongar considerablemente la investigación preparatoria a treinta y seis meses para casos relacionados con criminalidad organizada. Esta extensión se debe a la complejidad de tales casos y la necesidad de acciones investigativas más extensivas que incluyen multitud de actos, imputados, o pericias complejas, demostrando la dificultad del enjuiciamiento de estos crímenes .
Una investigación preparatoria es declarada compleja si requiere la realización de numerosos actos de investigación, involucra muchos delitos o imputados, demanda pericias de extensiva documentación, o actividades fuera del país, entre otros motivos. Esto extiende su duración a ocho meses y hasta treinta y seis meses si está relacionada con organizaciones criminales. Prórrogas por igales plazos son concedidas por el juez correspondiente .
Tras las diligencias preliminares, el fiscal puede optar por formalizar y continuar la investigación preparatoria si existen indicios suficientes de criminalidad. Alternativamente, puede ampliar el plazo de diligencias preliminares o archivar el caso si los fundamentos para la formalización no son robustos .
El procedimiento inicia con la inteligencia policial recopilando información sobre la organización criminal y proponiendo un agente encubierto, presentando al fiscal un informe con logística, identidad real y ficticia, antecedentes, y un plan de trabajo. Tras una entrevista, el fiscal califica al agente, designando mediante disposición su infiltración. Este agente debe tener conocimientos sobre la actividad ilícita investigada, sin antecedentes negativos .
El sobreseimiento parcial afecta solo a algunos delitos o imputados, permitiendo que el proceso continúe respecto a los demás no alcanzados por esta decisión. En contraste, el sobreseimiento total comprende todos los delitos o imputados, cerrando completamente el caso, similar al efecto de cosa juzgada del sobreseimiento definitivo .