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Derecho

de las obligacic 1: II

TEOR~AGENERAL DE LA OBLIGACI~N.ELEMENTOS Y EFECTOS. RECONOCIMIENTO.


CLASIFICACIÓN DE LAS OBLIGACIONES. CESIÓN DE DERECHOS Y DEUDAS.
MODOS EXTlNTlVOS DE LAS OBLIGACIONES.
DERECHO DE DAAOS. FUNCIONES DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL:
PREVENCIÓN Y REPARACIÓN. ANTIJURIDICIDAD. DANO. RELACIÓN DE CAUSALIDAD.
FACTORES DE ATRIBUCIÓN. RESPONSABILIDADES ESPECIALES

ANÁLISIS

Y COMERCIAL
BAJO
EL CÓDIGO CIVIL

DE L A N A C I ~ N I hammurabi
JOSE LUIS DEPALMA EDITOR
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES
CARLOS A. CALVO COSTA
DOCTOR DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES, AREA DERECHO CIVIL.
MASTER DE LA UNIVERSIDAD DE PALERMO EN DERECHO.
PROFESOR TITULAR DE LA ASIGNATURA DERECHO PRIVADO II (PRIMERA PARTE)
EN LA UNIVERSIDAD ARGENTINA DE LA EMPRESA (UADE).
PROFESOR ADJUNTO (1) DE LA ASIGNATURA OBLIGACIONES CIVILES Y COMERCIALES
DE LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UBA.
DOCENTE INVESTIGADOR DE LA FACULTAD DE DERECHO (UBA) CATEGORIZADO
POR EL MINISTERIO DE CULTURA Y EDUCAC16N DE LA NAC16N.
PROFESOR EN CURSOS DE POSGRADO DE ACTUALIZACI6N Y ESPECIALIZACI6N
EN LA FACULTAD DE DERECHO DE LA UBA.
EX PROFESOR DE LAS UNIVERSIDADES DEL MUSEO SOCIAL ARGENTINO Y DE PALERMO.
CARLOS A. CALVO COSTA

Derecho
de las obligaciones
TEOR~AGENERAL DE L A OBLIGACIÓN. ELEMENTOS Y EFECTOS. RECONOCIMIENTO.
CLASlFlCAClÓN DE LAS OBLIGACIONES. CESIÓN DE DERECHOS Y DEUDAS.
MODOS EXTINTIVOS DE LAS OBLIGACIONES.
DERECHO DE DANOS. FUNCIONES DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL:
PREVENCIÓN Y REPARACIÓN. ANTIJURIDICIDAD. DANO. RELACIÓN DE CAUSALIDAD.
FACTORES DE ATRIBUCIÓN. RESPONSABILIDADES ESPECIALES

ANÁLISIS BAJO
EL CÓDIGO CIVIL
Y COMERCIAL
hammurabi
DE LA NACIÓN JOSE LUIS DEPALMA EDITOR
Tomo 1
= Segunda edición
MARZO - 2016
Primera reimpresión
O Copyright by AGOSTO - 2016
editorial hammurabi s.r.1.
Tomo 2
Talcahuano 438 - 1" piso "A" = Segunda edición
C1013AAI - Buenos Aires -Argentina AGOSTO - 2016
Tel.: (54-1 1) 4371-8179 -líneas rotativas-
E-mail: infoOhammurabi.com.ar - www.hammurabi.com.ar = Tercera edición unificada
AGOSTO - 2017

= Primera reimpresión
MARZO - 2019

= Segunda reimpresión
Producción inteqral
MARZO - 2020

de FERNANDO LUCAS DEPALMA

Esta edición se terminó de imprimir


en el mes de marzo de 2020
en aDocuprint S.A.»
Tacuari 123, Buenos Aires -Argentina

Hecho el depósito de ley 11.723


Derechos reservados
Prohibida su reproducción total o parcial
Impreso en Argentina / Printed in Argentina
ISBN: 978-950-741-840-2 (rústica)

CARLOS A. CALVO COSTA


DERECHO DE LAS OBLIGACIONES
3Vdición, 2Veimpresión, Buenos Aires, Hammurabi, 2020
1158ps.,23x16cm.
ISBN: 978-950-741 -840-2
1. Derecho civil. l. Titulo
CDD 346
Fecha de catalogación: 26/2/2020
A M I HIJO MAT~AS, LA RAZÓN
DE TODOS LOS INSTANTES DE M I VIDA,
MI FIEL COMPANEROY AMIGO INSEPARABLE,
EL ÁNGEL QUE DIOS ME ENVIO A ESTE MUNDO
PARA QUE PUEDA VERLO DIARIAMENTE
A TRAVÉS DE SU MIRADA

A M I HIJA CAROLINA, M I PRINCESITA,


POR TANTO AMOR Y DULZURA,
POR TANTA INOCENCIA Y FANTAS~A,
Y ESPECIALMENTE POR LLENARME EL ALMA DE ALEGR~A
DESDE EL MISMO INSTANTE EN QUE LLEGOA M I VIDA
PALABRAS PREVIAS A LA TERCERA EDICIÓN

Han transcurrido ya dosaños desde que fuera sancionado el Código Civil y Comercial en
nuestro país, y casi dieciocho meses desde que la segunda edición de esta obra fuera publi-
cada con la actualización correspondiente a dicha trascendental reforma del ordenamiento
jurídico argentino.
Hoy, al haberse agotado esta última, nos encontramosante la necesidad del lanzamien-
to de esta tercera edición.Advertirá el lector que la novedad más importante que presenta,
es la unificación de los clásicos dos tomos anteriores en una sola y única pieza, lo que se ha
realizado siguiendo el consejo de colegasamigosy docentes, alumnos, y también del editor.
En ella hemos incorporado, además, pequeñas modificacionesque no hacen más que con-
tribuir a dejar en claro el pensamiento del autor sobre algunos aspectos sustanciales del
Derecho de IasObligaciones.
Como cierre de estas breves palabras, solo quisiéramos renovar nuestro profundo agra-
decimientoal lector-principalmente-por haber permitidoel crecimientodeesta obracon
sus críticas y sugerencias; al maestro Alberto J. Bueres-como lo hemos manifestado en las
palabras previasa la primera edición-principal artíficede muchasde lasideassobrelascua-
les se construye esta obra, y a la Editorial Hammurabi, por su confianza renovada.

CARLOS A. CALVO COSTA


BUENOSAIRES, AGOSTO DE 2017
PALABRAS PREVIAS A LA SEGUNDA EDICIÓN

El lo de octubre de 2014 fue sancionado el Código Civil y Comercial de la Nación, que


entró en vigencia el pasado 1" de agosto de 2015. Es un Código moderno que ha logrado
plasmar -como lo ha expresado en los Fundamentos la Comisión de Reformas designada
para la elaboración del Anteproyecto por Decreto Presidencial 191111- la constitucionali-
zación del derecho privado, la regulación de los derechos individuales y colectivos, persi-
guiendo una mayor seguridadjurídica en las transacciones comercialesa travésde una nor-
mativa adaptada al siglo XXI.

No podemos dejar de advertir, con beneplácito, que también se han producido impor-
tantes y significativos cambios en el Derecho de las obligaciones y en el Derecho de daños,
destacando, entre otros, que:
- Se brinda una definición leqal - deobliqación
- (art.724).
- Se consagra legislativamente el principio de equiparación (art. 732).
- Se incorpora la figura del reconocimiento como promesa autónoma de deuda.
- Se elimina la categoría de obligación natural que contenía el derogado Código Civil
devélezsarsfield.
- Semodificael régimendeobligacionesdedar monedaextranjera, yaqueella noserá
considerada como dedarsumasdedinero (como originariamente lo habían estable-
cido la Comisión de Reformasy el derogado Código Civil), sino como de dar cantida-
desde cosas (art. 765).
- Se legislan las obligacionesconcurrentes(arts. 850 y 5s.).
- Se modifica el régimen de la mora (art. 886 y 5s.).
- Se crea el instituto de la consignación extrajudicial (arts. 910 y 5s.).
- Se incorpora el supuesto de novación legal, inexistente en el antiguo régimen (art.
941).
- En materia de responsabilidadcivil. se elimina la distinción de tratamiento entre las
órbitas contractual y extracontractual, y en cuanto a susfunciones, a la tradicional
finalidad resarcitoria, se incorpora la función preventiva (art. 1708).
- Se incorpora ~e~islativamente'la previsibilidadcontractual (art. 1728).
PALABRAS PREVIAS A LA SEGUNDA E D I C I ~ N

- Con respectoa la responsabilidadcivildel Estado, delosfuncionariosy agentespúbli-


cos. se estableció que ellas se regirán por las normas y principios del derecho admi-
nistrativo nacional y local, segúncorresponda(arts. 1763 a 1766).
- Se modificaron en gran parte, los principios aplicables para el supuesto de coexis-
tencia entre la acción civil y la penal (arts. 1774a 1780).

Todas estas modificacionesnos han obligado a actualizar nuestra primera edición, para
que el lector pueda encontrar en estas páginasel análisisdetodosesoscambiosde modo sis-
tematizado. Anhelamos, como lo expresáramos en aquella ocasión, que esta obra -en su
nueva versión- sea de utilidad no sólo para los estudiantes y docentes, sino también para
todos losoperadoresjurídicos,en especial, abogadosque ejercen la profesión y magistrados.
Resta, por último, agradecer unavez mása la Editorial Hammurabiy personalmentea sus
editores-José Luisy Fernando Depalma-por la cuidada y responsableedicióndeeste libro
que hoy ve la luz.

CARLOS A. CALVO COSTA


BUENOS AIRES, MARZO DE 2016
PALABRAS PREVIAS A LA PRIMERA EDICIÓN

Esta obra que hoy ve la luz guarda en sus entrañas muchas horas de trabajo, sacrificios
y tiempo robado a mis seres queridos. Pero por sobre todas las cosas, constituye para mí
un motivo de orgullo, puesto que descubro en ella el fruto de mi continua actividad do-
cente en donde he podido reflejar las ideas que durante años he ido estudiando, discu-
tiendo y enseñando en diferentes claustros universitariosal transitar el apasionante mundo
del Derecho de las Obligaciones.
Podrá o no el lector compartir las consideraciones y los puntos de vista reflejados en este
libro, pero advertirá que se encuentran plasmadas y tratadas en él casi todas las corrien-
tes doctrinarias nacionales y extranjeras afines o no a nuestra línea de pensamiento. Ello
así, puesto que el objetivo que me he propuesto al encarar este proyecto, ha sido brindar
al lector la mayor pluralidad doctrinaria posible sobre los temas tratados en esta obra.
Si bien este «Derecho de las Obligaciones)) que el lector tiene en sus manos está natu-
ralmente destinado a estudiantes universitarios, anhelo fervientemente que pueda servir
de consulta permanente a todos los actores jurídicos en su quehacer cotidiano, especial-
mente a abogados y a magistrados.

Asimismo, en estos breves párrafos quisiera expresar mi más profundo agradecimiento,


así como también evidenciar mi sincera y continua admiración a mi maestro, el profesor
doctor Alberto J. Bueres.
Ha sido él quien ha confiado en mí desde un primer momento y quien me ha abierto
las puertas del mundo de la docencia hace ya casi quince años. En todo este tiempo en el
que he tenido el honor de pertenecer a la cátedra de la asignatura Obligaciones Civiles y
Comerciales de la Facultad de Derecho (UBA), de la cual el doctor Bueres es Titular, he cre-
cido como profesional y como docente bajo la luz y el amparo de sus generosas enseñan-
zas, que han marcado indudablemente mi camino en el mundo del Derecho.
PALABRAS PREVIAS A LA PRIMERA E D I C I ~ N

Ha sido Bueres quien ha fomentado en mí la investigación científica y quien me ha im-


pulsado e incentivado a efectuar el Doctorado en Derecho, título que obtuve con la má-
xima calificación bajo su dirección, en la Facultad de Derecho de la UBA en septiembre de
2004.
Como decía Séneca: "es tan grande el placer que se experimenta a l encontrar un hom-
bre agradecido que vale la pena arriesgarse a no ser un ingrato". Por ello, valgan estas
pocas palabras como muestra de eterno agradecimiento al gran jurista y maestro Alberto
J. Bueres, quien además hoy me honra con su amistad.

Finalmente, expreso mi más profundo agradecimiento al Sr. Jose Luis Depalma (titular
de Editorial Hammurabi) por la cuidada y responsableedición y presentación de esta obra,
y también por su reiterada confianza y estímulo hacia este autor.

CARLOS A. CALVO COSTA


RUENOS AIRES, FEBRERO DE 2009
~NDICEGENERAL

PALABRAS PREVIAS A LATERCERA EDICIÓN - - _


PALABRAS PREVIAS A LA SEGUNDA EDlClÓN - - _
PALABRAS PREVIAS A LA PRIMERA EDlClÓN - - _

PRIMERA PARTE
GENERAL DE LA OBLIGACI~N
TEOR~A

CAPITULO
I
NATURALEZA DE LAS OBLIGACIONES

5 1. Introducción al Derechode las obligaciones ------------ --------


. . .
a) Encuadre jurídico e importancia ...........................
l . Losderechos personalesy las obligaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Diferenciascon otrasfigurasafines ........................
. .,
b) Concepto de obligacion .................................
. ,.
1. Antecedentes historicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Acepcionesvulgares .................................
3. La cuestión en el Códigocivil deVélezSarsfield -----------------
. . . .,
4. Conceptojurídicodeobligacion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
c) Estructura institucional de la obligación. El llamado idquod interest -----
dl Crédito y deuda .....................................
, .
1. Elcredito .......................................
2. Ladeuda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. ,.
e) Naturaleza juridica ...................................
. .
1. Doctrinassubjetivas .................................
. .
2. Doctrinasobjetivas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Doctrina de la deuda y la responsabilidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .,
f ) Caracteres de la obligacion ...............................
. .
1. Alteridad o bipolaridad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . .
2. Patrimonialidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Atipicidad .......................................
4. Temporalidad - - - - - - - - - - - - - - _ -
5. Autonomía de SU causa fuente
INDICE
GENERAL

g) Método del Código Civil en materia de obligaciones - - - - - - - - - - - - - - -


h) Las obligaciones propterrern como relación jurídica compleja ---------
.,
1. Nocion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Caracteres---------------------------------------
l. Ambulatoriedad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. Abandono . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Antecedentes. Su admisión en el Derecho argentino - - - - - - - - - - - - - -
4. Casos legales de obligacionespropterrem ....................
O 2. Elementos internos~esenciales de la obligación ....................
. . . .,
a) Elementos constitutivos. Enunciacion ........................
. .,
b) Los sujetos de la obligacion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l . Capacidad para ser sujetos de una obligación - - - - - - - - - - - - - - - - - -
. .,
2. Determinacion de lossujetos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Pluralidad desujetos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .,
4. Transmision de la calidad desujeto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .,
C) El objeto de la obligacion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .
1. Posturasdobrinarias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Teoría del comportamiento debido por el deudor - - - - - - - - - - - - -
. .
II. Teorías patrimoniales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
III. Teoríasquedistinguen el objeto y el contenido de la obligación. Remisión
2. Nuestra opinión en tornoal objeto de la obligación --------------
..
3. Requisitos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Posible . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
,.
II. Licito . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
III. Determinable . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
IV. Patrimonialmentevalorable. Posturasdoctrinariasen tornoa esta cues-
.,
tion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .
d) El vínculo obligacional .................................
., .
1. Nocion e importancia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. ,.
2. Antecedentes historicos ..............................
3. Caracteres~efectosdel vínculojurídico .....................
4. Atenuaciones del vínculo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5. El vinculo en las obligaciones correlativas o recíprocas - - - - - -- - - - - - -
5 3. La causa fuente como elemento externo de la obligación ---------------
a) Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l . Antecedentes históricos. Doctrinas~críticas - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
2. La causa fuenteen el Códigocivil argentino -------------------
b) Fuentes nominadas de las obligaciones .......................
l . Contrato . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
., .
2. Declaracion unilateral devoluntad ........................
. ,.
3. Hechos ilicitos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4. Ejercicio abusivo de los derechos - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
. . .
5. Enriquecimientosin causa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .
l. Pago indebido . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.1. Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.2. Diferentessupuestos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.3. lrrelevancia del error . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .,
1.4. Alcances de la repeticion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
6. Gestión de negocios - - - - - - - - - - _
INDICE
GENERAL

, .
7. Empleoutil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . -
8. Títulosvalores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
c) Fuentes innominadas. Las obligaciones ex lege - - - - - - - - - - - - - - - - - _
5 4. La cuestión de la causa fin en el Código Civil y Comercial. Las obligaciones abstrac-
tas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) Las principales posturas doctrinarias en torno a la causa final - - - - - - - - - -
l . El causalismoclásicoyel anticausalismo. Posturas, críticas~discusiones - - -
2. El causalismo moderno: distintas posturas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . .
l. Corriente subjetivo-objetiva - -- - - - - - - - - - - - - - - -- - - ----
. .
II. Corrienteobjetiva ...............................
. ..
III. Corrientesubjetivista .............................
IV. Corrientedualista . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Elsincretismocausal .................................
b) La causa fin en el derogado Código Civil de Vélez Sarsfield - - - - - - - - - - -
c) Las obligaciones que nacen de los actos abstractos ----------------
. . . .
5 5. Reconocimientodeobligaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .,
b) Legislacion comparada .................................
c) Naturaleza jurídica del reconocimiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
d) Caracteres-----------------------------------------
e) Forma . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
f) Clases. de
. .
reconocimiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.
g) Requisitos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
h) Efectos-------------------------------------------
0 Comparacion . , con otras figuras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l . Con la renuncia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
2. Con la transaccion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .,
3. Con la confirmacion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
4. Con la novacion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

CAP~TULO11
EFECTOS DE LAS OBLIGACIONES
5 6. Efectosde las obligaciones en general --------------- --------
a) Noción. Efectos con relación al acreedor~al deudor - - - - - - - - - - - - - - -
b) Entre quiénes se producen los efectos de las obligaciones - - - - - - - - - - - -
. .,
c) La obligacion y los terceros ...............................
l . Estipulación en favor de terceros .........................
2. Contratosa nombre de un tercero ........................
.,
3. Contratacion a cargo de un tercero ........................
.,
d) Tiempo de produccion de los efectos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .
1. Inmediatos y diferidos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. lnstantáneosy permanentes ............................
5 7. Efectoscon relacion
.,
- . . al acreedor ..............................
Efectos principales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l . Concepto. ~Existepreferencia de los efectos normales respecto del efecto
anormal? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
(NDICE GENERAL

2. Efectos normales o necesarios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .


.,
l. Ejecucion forzada _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _
- Limitacionesa la ejecuciónforzada _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ -
.,
II. Ejecucion por otro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
11.1. Limitaciones a la ejecución por otro _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
11.2. Necesidadde autorización judicial previa. Excepciones _ _ _ -
3. Efectosanormalesde las obligaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
6 8. Astreintesosancionesconminatorias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) La astreinte como medio de compulsión del deudor. Concepto, antecedentes
yfundamento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. ,.
b) Naturaleza juridica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
C) Comparación con otras figuras afines . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
..
1. Con la multa civil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Con la indemnización de dañosy perjuicios _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
3. Con la cláusula penal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
dl Caracteres . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
..
1. Provisionalesy revisables . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Conminatorias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Discrecionales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .
4. Pecuniarias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5. Ejecutable~. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
6. Apedidode parte . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
7. Progresivas y no retroactivas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.. .
8. Subsidiarias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
e) La cuestión de la acumulación de las astreintes con la indemnización de daños
...
y perjuicios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
f) Sujetos de las astreintes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.. .
1. Beneficiario . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Sujeto pasivo _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _
g) Ambito de aplicación de las astreintes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
h) Comienzo y cesación de las astreintes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5 9. Efectosauxiliareso secundarios de la obligación _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 140
a) Noción. El patrimonio como qarantía común de los acreedores _ _ _ _ _ _ _ _ _ 140
1. ~undamentosdel Antecedentes. La cuestión en el Código Civil y
Comercial argentino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Limitacionesy alcances de este principio _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _
l. Limitaciones en función de los bienes del deudor _ _ - - - -
- Bienesinembargables. Enumeracion ., _ _ - _ _ - _ - _ _ - - _ - _ - _
II. Limitaciones en función de lossujetos _ _ _ - _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _
11.1. Afavordel deudor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
11.2. Con relación a los acreedores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
III. El beneficiodecompetencia: una limitación especial. Remisión _ - _ _ _
b) El dinamismo de la garantía común de los acreedores. La tutela consewatoria
, .
del credito . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1. Medidascautelares . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Embargo preventivo _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
.,
II. Inhibiciongeneralde bienes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
III. Anotación de la litis _ _ _ _ _ _ _ ___- __
IV. Prohibición de innovar _ .
INDICE
GENERAL

.,
V. Prohibicion de contratar - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
., . . .
VI. Intervencion iudicial - - _ _ _ _ - - - - _ _ _ _ - - - - _ _ _ _ - - - - _ _
VI. 1. Designaciónde un interventoroadministradorjudicial - -
VI. 2. Desiqnaciónde un interventor recaudador - _ - - _ - _ - - _ -
VI. 3. Designaciónde un interventor informante
VII. Medidascautelaresgenéricas - - - - - - - - - - - - - - -
VIII. Intervención del acreedor en juiciosen donde el deudores parte - _ -
2. Acciones de integración y deslindedel patrimoniodel deudor _ _ - - - _ _
.,
l. Accion subrogatoria - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
1. 1. Concepto - _ _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ -
l. 2. Antecedentes. Origen y evolución. Derecho comparado _ _ - _ -
1. 3. Metodología del derogado Código Civil argentino deVélez Sars-
field - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ -
l. 4. Metodología del Códigocivil y Comercial de la Nación - - - -
l. 5. Fundamento _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
. .
1. 6. Naturaleza jurídica. Teorías - - - - _ _ _ _ - - _ - _ ___----__
1. 7. Carácterconservatorio oejecutivo de la acción subrogatoria - -
1. 8. Otros caracteres de la acción subrogatoria _ - - _ - - _ - _ --_-
1. 9. Accionesy derechos suceptiblesdesubrogación _ - - _ - _ _ - _ -
1.10. Legitimación activa de la acción subrogatoria - _ _ _ _ _ - _ - _ _
1.11. Condicionesde ejercicio - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ -
1.12. Recaudo~superfluos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.13. ¿Es requisito la citación previa del deudor para ejercer la acción
subrogatoria? - - - - _ _ _ _ - - - - _ _ _ _ - - - - _ _ _ _ - - - - _ _
1.14. Cesación de la acción subrogatoria - - - - - - - - - - - - - - - - - -
1.15. Efectos _ - _ _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ -
1.16. Comparaciónde la acción subrogatoria con otrasfiguras _ _ - _ -
., .,
II. Accion de sirnulacion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. 1. Concepto - _ _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ -
II. 2. Especies . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
11. 3. Naturalezajurídica del acto simulado _ _ _ - _ - _ _ _ _ _ - _ - _ _
11. 4. Caracteresdela acción de simulación - _ - - - - _ - - _ - - - - _ -
.,
11. 5. Accion entre partes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
11. 6. Acción de simulación ejercida porterceros - _ - _ - - _ - - _ - _ -
.,
11. 7. Efectosde la acción de simulacion _ _ _ _ - - _ - _ _ _ _ - - - - _ _
11. 8. Prescripciónde la acción de simulación - - - - - - - - - - - - - - -
11. 9. Acumulación con la acción de declaración de inoponibilidad _ -
11.10. Comparaciónde la acción de simulación con la acción de declara-
., . . ..
cionde inoponibilidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
11.11. Comparaciónde la acción desimulación con la acción subrogatoria
III. Accióndedeclaraciónde inoponibilidaddelactofraudulento _ _ - _ -
111. 1. Nociones previas. Concepto. Terminología - _ - _ _ _ _ _ - _ - _ _
111. 2. Fundamento - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ -
111. 3. Metodología del Código Civil y Comercial - - - - - - - - - - - -
111. 4. Caracteres. Naturaleza jurídica - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
.,
111. 5. Quiénes pueden intentar la accion _ _ _ - - - - _ _ _ _ - - - - _ _
111. 6. Contra quiénes debe intentarse - - - - - - - - - - - - - - - - - -
111. 7. Requisitosde la acción de declaración de inoponibilidad - - _ -
111. 8. Actos susceptiblesdeserdeclarados inoponibles - - _ - _ _ - _ -
111. 9. Extinción de la acción de declaración de inoponibilidad
(NDICE GENERAL

111.10. Efectosde laaccióndedeclaraciónde inoponibilidad -_-_--


111.1l . Acumulación con la acción de simulación. Remisión _ _ _ _ _ _ _
111.12. Relacionescon el procedimiento concursa1 _ _ - _ _ _ _ - _ _ -
111.13. Prescripción de la acción de declaración de inoponibilidad _ _ _
111.14. Comparación con la acción desimulación. Remisión _ _ _ - _ _ _
111.15. Comparacióncon la acción subrogatoria. Remisión _ _ _ _ _ _ _
., .
IV. Acciondirecta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
IV. l . Comparacióncon la acción subrogatoria _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _
IV. 2. Caracteres . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. ..
IV. 3. Requisitos para su ejercicio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
IV. 4. Legitimación activa y pasiva en la acción directa _ _ - - - -
IV. 5. Supuestos legalesque admiten la acción directa - _ - - _ - _ - -
., .
IV. 6. Efectos de la accion directa _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
IV. 7. Comparacióncon la acción subrogatoria. Remisión _ _ - _ _ -
V. ~Subsistela acción deseparación de patrimonios? - _ - - _ - - _ - _ - -
C) Vías de ejecución y liquidación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1. Ejecución individual por parte de losacreedores _ _ _ - - - -
. . .,
l. Subasta y Iiquidacion - _ - _ - - _ - - _ - _ - _ _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
11. Lastercerias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Ejecuciónforzada colectiva por parte de los acreedores. El concurso preven-
tivo y la quiebra _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - _ _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
.. .
d) Los privilegios
1. Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Fundamento _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - _ _ - - _ - _ - - _ - - - - - - -
.. .
3. Naturalezajurídica de los privilegios _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
l. Los privilegios son derechos reales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. Los privilegios son derechos personales _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _
III. Los privilegios son una cualidad del créditodada por la ley _ _ _ _ _ _
.. .
4. Caracteresdelos privilegios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Son de origen legal exclusivamente _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _
II. Son excepcionales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
., . .
III. Son de interpretacion restrictiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
IV. Son indivisiblesy accesorios del crédito _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ - _ - _ _ _
. .
V. Son objetivos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5. Asiento del privilegio. La subrogación real . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.. .
6. Extensión del privilegio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.. .
7. Clasificación de los privilegios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Privilegiossobre cosas muebles e inmueble~_ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
II. Privilegiosgenerales~especiales _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
. .
11.1. Privilegiosgenerales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .
11.2. Privilegiosespeciales. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
8. Análisis de cada privilegio. Advertencia al lector. Cuadro expositivo de cada
uno de ellos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. ~Sistemadeprivilegiosenel Código Civily Comercial _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _
II. Sistema de privilegios en la ley 24.522 _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _
e) Derecho de retencion
.,
l . Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Fundamento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . -_-___
3. Naturalezajuridica _ _ _ _ _ _ _ ____
INDICE
GENERAL

l. Teoría del derecho real - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ -_--_-_-


II. Teoría del derecho personal _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _
III. Teoría de la excepción procesal _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
4. Caracteres _ - _ - - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
l. Es accesorio _ _ _ - _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _
.. .
II. Noessubsidiario _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
. . .
III. Es indivisible . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
..
IV. Es transmisible . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
V. Es ejercitable como excepcion _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _
VI. ¿Esdeorigen legal? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5.
..
Requisitos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Que el acreedor tenga la cosa que perteneceal deudoren su poder _ _
II. Queseejerciteen razónde uncréditociertoy exigible _ - _ _ _ - - _ -
III. Que exista conexión entre la cosa y el crédito (debitum cum re junc-
tum) _ - _ - _ - - _ - _ - _ - - _ - _ - _ - - - - _ - _ - - - - _ - _ - _ - - _
IV. ¿Debetratarse de una cosa ajena? _ - - _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ - - _ _
6. Vías procesales para hacer efectivo el derecho - - - - - - - - - - - -
7.
.,
Efectosdel derecho de retencion - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
l. Efectos respecto del retenedor _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - _ - _ ____---__
II. Efectos respecto del deudor - - - - - _ - - - - - - -
III. Efectos respecto de terceros - - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ -
8.
.,
Extinción del derecho de retencion _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - _ - _ ____---__
5 10. Efectos principales con relación al deudor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) Derechos del deudor previos al cumplimiento _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _
b) Derechos del deudor al tiempo de intentar cumplir. Remisión _ - _ _ _ - - _ -
C) Derechos del deudor posteriores al cumplimiento - - - - - - - - - - -

CAPITULO
III
CLASIFICACIÓN DE LAS OBLIGACIONES
5 11. Introducción. Criteriosde clasificaciónde lasobligaciones _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _
5 12. Una derogación esperada:
. . lasobligaciones naturales - _ _ _ - - - _ - _ _ _ - - - _ -
a) Antecedentes históricos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .,
b) Legislacioncomparada - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
C) Naturaleza jurídica de las obligaciones naturales _ _ _ _ - _ - _ _ _ _ _ - - - _ _
1. Teorías negatorias de la obligación natural - - - _ - - - - - - - - - - - - - -
2. Teorías afirmativas de la obligación natural - _ - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ -
3. El régimen del derogadocódigo Civil deVélezSarsfield _ - _ - _ _ _ _ _ - _ -
4. Efecto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .
5 13. Obligaciones principalesy accesorias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) Concepto e importancia de la distinción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
b) Obligaciones accesorias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Especies de accesoriedad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Los derechos accesorios(art.856, parte 23 CCCN) - _ - _ - - _ - - _ - _ -
II. Las cláusulas accesorias _ - _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - _ - _ ____---__
2. Fuentesde la accesoriedad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Efectosde la accesoriedad - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
~NDICEGENERAL

l. Principiogeneral aplicable en la materia ---------


II. Excepciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3
. .
14. Obligaciones purasy modales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . .,
a) Criterio de distincion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
b) Método del derogado Código Civil de Vélez Sarsfield. Crítica. Relación con los
actos jurídicos. La corrección metodológica en el Código Civil y Comercial - -
c) Presunción de pureza de las obligaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
..
0 15. Obligacionescondicionales. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) Concepto .........................................
.. ..
b) Requisitos del hecho condicionante --- - - --- - -- -- - - - --- - - ----
l . Futuro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Incierto ........................................
,.
3. Posibley licito ....................................
4. No potestativo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
c) Caracteres .........................................
l. Voluntaria .......................................
2. Accesoria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Accidental .......................................
4. Excepcional ......................................
5. Noes coercible ....................................
d) Doble función de la condición: suspensiva y resolutoria - - - - - - - - - - - - -
..
e) Otras clases de condiciones...............................
. .
1 . Positivas y negativas .................................
,. .,.
2. Licitas e ilicitas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
,. ..
3. Ilegitimas o prohibidas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4. Casuales, potestativas o mixtas ..........................
, .
5. Simples y multiples . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
f ) Comparación de la condición con otras figuras afines - - - - - - - - - - - - - -
l . Conel plazo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
..
2. Con el cargosimpley con el cargocondicional - - - - - - - - - - - - - - - - -
. .
3. Cumplimientoficto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
g) Efeaos-------------------------------------------
1 . Obligaciones bajocondición suspensiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Antes de producidoel hechocondicionante - - - - - - - - - - - - - - - -
..
II. Hechocondicionantecumplido . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
III. Hechocondicionantefracasado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Obligaciones bajocondición resolutoria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Antes de producidoel hechocondicionante - - - - - - - - - - - - - - - -
..
II. Hechocondicionantecumplido . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
..
III. Hechocondicionantefrustrado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
0 16. Obligacionesa plazo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) Nociones previas. Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
b) Caracteres . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l . Principalesoesenciales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Futuro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. Cierto y necesario . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
III. Irretroactivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Secundarios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
INDICE
GENERAL

l. Se cuenta por diascorridos _ - - _ - - _ - - - - _ - - _ -_--_---


II. Vence de pleno derecho - - _ _ _ _ _ - - - _ _ - _ _ - - - _ _ - _ _ - - - _ _
III. Es perentorio _ - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
IV. No puede ser presumido _ - _ - - _ - - _-_--_-- _-_--_-- _-_-
C) Comparación entre el plazo y otras figuras afines _ - _ _ - - - _ _ - _ _ - - - _ _
. ., . .,
1. Con la condicion. Remision - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
2. Con elcargo _ - - _ - _ _ - _ _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
dl A favor de quién se establece el plazo _ _ _ - - - _ _ - _ _ - - - _ _ - _ _ - - - _ _
1. Principiogeneral _ - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
2. Excepciones - _ - - _ - _ _ - _ _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
. . .,
e) Clasificacion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1. Inicial (suspensivo) y final (resolutoriooextintivo) _ - - - - _ - - - -
2. Determinado e indeterminado _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _-_--_-- _-_-
. .
3. Ciertoe incierto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. ..
4. Convencional, legal y judicial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5. Accidental y esencial - - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ -
6. Expreso o tácito . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
fl E f e c t o s _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - - _ - - _ _ _ - - _ - - _ _ _ - - _ - - _ _ _ - - _ -
1. Plazo inicial o suspensivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Antesde producido el vencimiento del plazo - - - - -
II. Una vez cumplido el plazo - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
2. Plazo resolutorio o extintivo - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ -
l. Mientras seencuentra pendiente de cumplimiento - - - - - - - - - - - -
II. Una vezvencido el plazo _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
g) Caducidad de los plazos - - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ -
5 17. Obligacionescon cargo _ _ _ - _ _ - - - _ _-__---_ _-__---_ _-__---_ _
a) Concepto - - - - - - - _ - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
b) C a r a c t e r e s - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
1. Obligatorioy coercible . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Accesorio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Excepcionaly accidental . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4. Personal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5. Temporal _ - _ - - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
. .,
C) Ambito de aplicacion - _ - - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ -
l . Criterio amplio . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .
2. Criterio restrictivo _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
a Comparación entre el cargo, la condición y el plazo. Remisión - _ - _ - - - _ -
e) Objeto del cargo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
fl Forma del cargo _ - - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
g) Clases de cargo - _ _ _ _ _ - _ _ - _ - _ _ - - _ - - - _ _ - _ _ - _ - _ _--_---__
1. Cargosimple - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - -
..
2. Cargocondicional _ - _ _ - _ _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
h) Aspectos relevantes del cumplimiento del cargo _ _ - _ _ - _ - _ _ - - _ - - - _ _
1. Quién debe cumplir el cargo. Transmisión - - - _ - - - - - - -
2. Tiempo y forma de cumplimiento del cargo - _ - - _ - - _-_--_-- _-_-
3. Afavorde quién debe cumplirse el cargo - - - _ _ _ _ _ - - _ _ _ - - - -
5 18. Obligacionesde dar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) Obligaciones de dar cosas ciertas - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
(NDICE GENERAL

.,
1. Concepto. Extension - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
2. Cumplimiento. Deberes del deudor _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _
3. Finalidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Entrega de la cosa para la constitución de derechos reales _ _ _ _ _ _ _ _
1.1. Sistemas de transmisión de los derechos reales _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
1.2. Efectosentre las partes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.3. Efectoscon relación a terceros _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
II. Entrega de la cosa para restituirla a su dueño _ _ - _ - _ _ - _ _ - _ - _ _ -
11.1. Efectosentre partes _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
11.2. Efectoscon respectoa terceros . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
b) Obligaciones de género . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l . Obligaciones de género correspondientesa cosas no fungibles _ _ _ _ _ _ _
l. Caracteres . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. Obligaciones de género limitado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
III. Eleccion de la cosa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
111.1. Aquién corresponde la elección _ - - - - - - - _ - - - -
111.2. Forma de realizar la elección. Teorías _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
111.3. Calidad de la cosa elegida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
111.4. Momento de la eleccion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
IV. Efectos - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
.,
IV.l. Antes de la eleccion _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _
.,
IV.2. Luego de la eleccion _ - - - - _ - _ _ - _ _ - _ - _ _ - - - - _ - _ _ -
2. Obligaciones de género correspondientesa cosasfungibles - _ - - _ - _ - -
l. Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . .,
II. Individualizacion de la cosa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
III. Efectos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
111.1. Antes de la individualización . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
111.2. Luego de la individualización . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
C) Obligaciones de dar dinero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l . Concepto. Nociones generales. Importancia _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _
.,
l. Definicion de dinero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. Funcionesdel dinero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
III. Caracteresdel dinero . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
IV. Diversas clasesde moneda _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
2. Obligaciones dinerarias y obligaciones devalor _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
.,
l. Distincion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. Nominalismo y valorismo. El régimen del Código Civil - - _ - - _ - _ - -
. .
11.1. Nominalismo _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _
11.2. Valorismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
11.3. Régimendel Código Civil y Comercial _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
III. Obligaciones devalor. Aspectos sustanciales _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
111.1. Efectos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
111.2. Supuestos de obligaciones devalor _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
111.3. Procedenciade la aplicación de intereses _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _
3. Obligaciones dinerarias en moneda nacional _ - _ _ - _ - _ _ - _ _ - _ - _ _ -
l. Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. El sistema monetarioargentino. Monedasvigentes _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
III. El problema de la inflación. Susefectossobreel papel moneda. Lascláu-
sulasde reajuste . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
INDICE
GENERAL

111.1. Nociones generales - _ - - - - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - - - - _ - _ -


111.2. Las cláusulas de reajuste _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _
IV. Cumplimiento de las obligaciones en moneda nacional. Circunstancias
4. Obligaciones en moneda extranjera _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _
l. El sistema del derogado Código Civil de Vélez Sarsfield antes de la ley
23.928 - - - - _ - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - -
II. El sistema del derogado Código Civil de Vélez Sarsfield con posteriori-
dad a la sanción de la ley 23.928. Consecuencias legales _ _ _ _ _ _ _ _ _
III. El tratamiento de las obligaciones de dar moneda que no sea de curso
legal en la República, en el Código Civil y Comercial - - - - - - - - - - - -
5. La deuda de intereses . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Concepto - _ - _ - - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ -
II. Caracteres . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . .,
III. Clasificacion _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
111.1. Intereses compensatorio~,lucrativos o retributivos _ _ - - - _ _
111.2. Intereses moratorios - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - -
111.3. Intereses punitorios - - - _ - - _ - - - - _ - - _----_-- _---
111.4. Facultadesjudiciales en materia de intereses - - _ _ _ - _ - _ -
IV El curso de los intereses - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - -
IV.l. Intereses compensatorioso lucrativos _ - - _ - - - - _ - - _---
IV.2. Intereses moratorios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
V Lausura - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - -
V.l. Nocionesgenerales.Concepto - - - - _ - - _ - - - - _ - - _---
V.2. Sanción civil aplicable frente a la usura. Su evolución en el dere-
cho argentino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
V.3. Sanción penal frente a la usura _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ -
VI. Anatocismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
VI.l. Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
VI.2. El Derecho argentino antes y despuésde la reforma introducida
por la ley 23.928 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
V1.3. LacuestiónenelDerechoargentinoluegodelasancióndelCódi-
..
go Civil y Comercial _ _ _ _ _ - - _ _ _ _ _ - - _ _ _ _ _ - - _ _
V1.4. Sanción en caso de anatocismo - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
.,
VII. Extincion de los intereses _ - - - - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - - - - _ - _ -
VIII. Presunción legal en torno a los intereses _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _
5 19. Obligacionesde hacery no hacer . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) Nociones previas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
b) Obligaciones de hacer - _ - - _ - - _ - _ - _ - - _ - _ - _ - - _ - _ - _ - - _ -
1. Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Especies - _ - _ - - - - - _ - - _ - _ - - - - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - - - - _ - _ -
l. Fungiblesy nofungibles . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
..
II. De servicio y de obra - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
III. Instantáneaso permanentes - - _ - - _ - - - - _ - - _----_-- _---
IV. Convencionales o legales - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - -
3. E f e c t o s - - - - - - - _ - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
l. Cumplimiento específico. Sanciones ante el mal cumplimiento de la
. .,
obligacion de hacer _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - -
.,
II. Ejecucionforzada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
111. Ejecución porotro -
(NDICE GENERAL

IV. Responsabilidad ante el incumplimiento. La ejecución por equivalente


V. Imposibilidad de pago. Incumplimiento no imputableal deudor - _ _ _
.,
4. La obligacion de escriturar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5. Diferenciasde lasobligacionesde hacer con lasobligaciones de dar _ - _ - -
C) Obligaciones de no hacer . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1. Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . .,
2. Clasificacion _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
l. De acuerdo a la entidad del hecho negativo comprometido por el deudor
II. De acuerdo a su duración y proyección en el tiempo - - _ - - - - -
3. E f e c t o s - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ _ -
. . ,.
l. Cumplimientoespecifico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
II. Ejecucionforzada _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - -
.,
III. Ejecucion por otro - - _ - _ - - _ - - _-_--_-- _-_--_-- _-_--
IV. Responsabilidad ante el incumplimiento - _ _ _ _ _ - _ - _ _ _ _ _ - _ - _
IV.l. Con culpa del deudor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
IV.2. Sin culpa del deudor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5 20. Obligacionesdeobjeto plural o complejo _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ ____---_ _-
. . .,
a) Nociones previas. Clasificacion- - - _ - - - _ - - - _ - - - -
b) Obligaciones alternativas _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
1. Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. ~Unidado pluralidad devínculos y objetos? _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
3. Trascendencia práctica de la obligación alternativa - - - _ - _ _ _ - - - _ - _
4. Fuentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5. C a r a c t e r e s - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
., . .
6. Comparacioncon otrasobligaciones _ - - - _ _ _ _ _ - _ - _ ____---__-
l. Con lasobligacionesconjuntivas - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - - -
II. Con lasobligacionesfacultativas - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
III. Con lasobligaciones de género . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
., .,
7. La eleccion oconcentracion - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - - -
.,
l. Aquien corresponde - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
.,
II. Modo y tiempo de realizar la eleccion _ - _ _ _ _ _ - _ - _ _ _ _ _ - _ - _
11.1. Modo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
11.2. Tiempo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
III. Mora en la eleccion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
IV. Efectos de la eleccion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
V. Obligación alternativa con prestaciones periódicas _ - _ _ _ - - - _ - _
. .,
8. Riesgos en la obligacion alternativa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Imposibilidad de las prestaciones debidas en las obligaciones alternati-
vas regulares . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.1. Imposibilidad sobrevenida de una de las prestacionesdebidas - -
1.2. Imposibilidad sobrevenida de todas las prestaciones debidas _ - -
II. Deterioro de las prestaciones debidas en las obligaciones alternativas
regulares . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
11.1. Deterioro de alguna de las prestacionessinculpa del deudor _ - -
11.2. Deterioro de todas las prestacionessinculpa del deudor - - _ _ _
11.3. Deterioro detodas las prestacionesporcausas imputablesal deudor
11.4. Deterioro de una prestación por culpa del deudor - _ - - _ - _ - -
11.5. Deterioro de una prestación por culpa del deudory de la otra por
caso fortuito . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
INDICE
GENERAL

11.6. Deterioro de una sola prestación por culpa del acreedor - - _ - _ -


11.7. Deteriorode una prestación porculpa del acreedor~de la otra por
caso fortuito _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
11.8. Deterioro de todas las prestaciones por culpa del acreedor _ - _ -
11.9. Deterioro de una prestación por culpa del deudory de la otra por
culpa del acreedor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
111. Imposibilidad de las prestaciones debidas en las obligaciones alternati-
vas irregulares . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
IV. Deterioro de las prestaciones debidas en las obligaciones alternativas
irregulares . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
IV.l. Deterioro fortuito de alguna de las prestaciones - - - -
IV.2. Deterioro fortuito de todas las prestaciones _ - _ - _ _ - - _ - _ -
IV.3. Deterioro de una sola prestación porculpa del deudor _ - - - _ _
IV.4. Deterioro de una prestación por culpa del deudory otra por caso
fortuito _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
IV.5. Deterioro de todas las prestaciones por culpa del deudor _ _ _ -
IV.6. Deterioro de una sola prestación porculpa del acreedor _ _ _ _ _
IV.7. Deterioro de todas las prestaciones por culpa del acreedor - _ -
IV.8. Deterioro de una prestación por culpa del acreedor y de la otra
por culpa del deudor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
9. Aumentos y mejoras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
C) Obligaciones facultativas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1. Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . .
2. Naturalezajuridica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Caracteres---------------------------------------
. .
4. Comparacióncon otrasclases de obligaciones - _ _ - - _ - _ - _ _ - - _ - _ -
l. Con las obligaciones alternativas _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _
II. Conlaseña - - _ - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
5. Caso de duda entre el carácter alternativo o facultativo de una obligación -
.,
6. Facultadde opcion _ _ _ _ - - _ _ _ _ _ - - _ _ _ _ _ - - _ _ _ _ _ - - _ _
. ,
l. Aquien corresponde - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
II. Modo y tiempo de efectuarla - - _ - - _ - _ - - _ - - _-_--_-- _-_-
7. E f e c t o s _ - - - _ _ _ _ _ - _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _
..
8. Riesgosy responsabilidad - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
l. Prestación principal de imposible cumplimiento - - _ - _ - - _ - - _-_-
1.1. Por causas no imputables al deudor _ _ - _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ -
1.2. Por causas imputablesal deudor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. Prestación accesoria de cumplimiento imposible - - _ - _ - - _ - - _-_-
5 21. Obligacionesde sujeto múltiple . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . .,
a) Nociones previas. Clasificacion. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
b) Obligaciones disyuntiva~ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1. Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Caracteres - - - - - _ - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
. ,.
3. Naturalezajuridica - - _ - - _ - _ - - _ - - _-_--_-- _-_--_-- _-_-
4. Diferencia entre lasobligacionessolidariasy lasdisyuntivas - _ _ _ _ _ _ -
5. Régimen legal aplicable . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
6. Eleccion del sujeto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
C) Obligaciones simplemente mancomunadas _ _ - _ - _ _ _ _ _ _____-_-
1. Concepto _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
(NDICE GENERAL

2. C a r a c t e r e s - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
3. Régimen del Código Civil y del nuevo Código Civil y Comercial _ _ _ _ _ _ _
4. Supuestos previstosen el Código Civil y Comercial _ _ _ _ _ _ _ -
. .
d) Obligaciones solidarias - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
l . Concepto y caracteres _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ - _ _ - _ _ _ _ - _ _ - _ _ _ _ _
2. Consecuenciasde la pluralidad devinculos _ _ - _ _ - _ - _ _ - _ _ - _ - _ _ -
. ,.
3. Antecedentes historicos _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
. .
4. Fundamentode la solidaridad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5. Fuentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .
6. Prueba de la solidaridad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
7. Extinción de la solidaridad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
8. Solidaridadactiva - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
l. Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. Efectosde la solidaridad activa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
11.1. Efectos necesarios _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
11.2. Efectos accidentales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
III. Relaciones internas de los coacreedores entre s i _ _ _ _ _ _ -
IV. Muerte de un acreedor _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
9. Solidaridad pasiva _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ - _ _ - _ _ _ _ - _ _ - _ _ _ _ _
.,
l. Nocion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .
II. Efectosde la solidaridad pasiva _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
11.1. Efectos necesarios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
11.2. Efectosaccidentales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
III. Relaciones internas de los codeudoresentre s i _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
IV. Insolvencia de uno de los deudores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
V. Muerte de un deudor _ _ _ _ _ _ _ - _ - _ _ - _ _ _ _ - _ _ - _ _ - _ - _ _ -
5 22. Obligacionesdivisibles e indivisible~_ _ _ - _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _
. .
a) Nociones preliminares. Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
b ) Obligaciones divisibles . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
1. Introduccion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .
2. Antecedentes históricos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. El sistema del derogado Código Civil de Vélez Sarsfield y del actual Código
Civil y Comercial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4. Requisitosde la divisibilidad ~fraccionamiento- _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
5. Aplicacionesdel principio defraccionamiento en otrasclasesdeobligaciones
6. Efectosde la divisibilidad entre acreedoresy deudores _ _ - _ _ - _ - _ _ -
l. Principiogeneral . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. Exigibilidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . .,
III. Criterio de la division . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
..
IV. Pluralidadsobreviniente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
V. Pago . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
VI. Limitaciones - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
. .
VII. Otros modos extintivos _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _
VIII. Efectos de la prescripcióny de la mora _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ -
IX. Cosa juzgada _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
. .
X. Supuesto de solidaridad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
7. Efectosde la divisibilidad entre coacreedoresy codeudores _ _ _ -
C)
. . . ..
Obligaciones indivisibles _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
l . Introducción. Indivisibilidad objetiva y convencional _ _ _ _ - _ _ - _ _ _ _ -
INDICE
GENERAL

2. Aplicaciones legales del criterio de indivisibilidad _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -


3. Efectos principales de la indivisibilidad entre acreedores y deudores. Los
principios de propagación y prevención - - _ - - - _ - - -
.,
l. Principio de propagacion - _ - - _ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
.,
II. Principio de prevencion _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - -
4. Otros efectos de la indivisibilidad entre acreedoresy deudores _ - - -
l. Exigibilidad _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
II. Pago - - _ - _ - - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - -
. .
III. Modosextintivos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
IV. Insolvencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .,
V. Prescripcion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .,
VI. Mora y factoresde atribucion - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
VII. Cosa juzgada _ - _ _ - _ - _ _ - - _ - - - _ _ - _ _ - _ - _ _--_---__
5. Efectosde la indivisibilidad entre coacreedoresy codeudores - - - - - - - -
5 23. Obligacionesconcurrentes --_-------_-------_-------_------
a) Concepto - - - - _ - - _ - - _ - - - - _ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
b) Supuestos legales más comunes _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - -
C) Diferencias con las obligaciones solidarias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5 24. Obligacionesde m e d i o s ~de resultado _ _ - _ _ - - - _ _-__---_ _-__---_ _
a) Nociones previas. Cuestiones generales _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
1. Antecedentes y concepto - - - - _ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
2. El debate en la doctrina argentina. Las criticas hacia esta clasificación - -
3. Nuestra postura frente a esta clasificación y a las criticas que se le han for-
mulado - - - _ - _ - _ - - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ -
b) Las obligaciones de medios y de resultado en el Código Civil y Comercial - -
C) Distintos supuestos en torno a esta clasificación _ _ - _ _ _ _ - _ _ - _ _ _ _ - _ -
1. Supuestos de obligaciones de resultado - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ -
2. Supuestos de obligaciones de medios - - - - - - - - - - - - --------

CAPITULO
IV
TRANSMISI~N DE LAS OBLIGACIONES
5 25. Introducción -- ----------- -------- -- -----------
a) Concepto. Clases de transmisión - - _ - _ - _ - ---_-_-_---
b) Principio general. Limitaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
., . . . .,
C) Evolucion histórica de la transmision - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ -
5 26. Cesión dederechos. El caso pariicularde la cesión decréditos - - _ _ - _ _ - - _ _
a) Concepto - - - - - - - _ - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
b) Antecedentes romanos y extranjeros. Remisión - - - - - - - - - - - - - - - - - -
C) Sistema del Código Civil y Comercial argentino - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - -
dl
. .
Naturaleza jurídica. Caracteres . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. ,.
1. Naturalezajuridica _ - - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ -
2. Caracteres . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Consensual - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
II. Formal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
III. Unilateral o bilateral - - - - - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - -
IV. Conmutativo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
e) Sujetos de la cesión de crédito. Capacidad - - _ _ - _ _ - _ - _ _ - -
(NDICE GENERAL

f) Objeto de la cesión de crédito: derechos cesibles e incesibles _ - _ _ _ _ _ _ _ -


g) Forma. Remisión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
h) Efectos de la cesión de créditos - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - -
l . Efectosentre partes _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - -
l. Obligaciones exclusivas del cedente _ - - - _ _ _ - - - - - _ _ _ - - - - - -
II. Obligaciones exclusivas del cesionario . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
III. Obligaciones comunes a cedentey cesionario _ - - - _ - - _ _ ---_--
IV. Efectos entreel cesionario y el cedido - - - - - - - - - - - - -
V. Entre el cedente y el deudorcedido . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Efectoscon relación a terceros _ - - _ _ - - - _ - - _ _ ---_--__ ---_--
3. Efectosante la concurrencia de cesionarios y embargantes - - - - - - - - - -
4. Otrascuestiones importantes respecto de la cesión _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ -
0 Comparación con. ,otrasfiguras
. . jurídicas _ - - - _ - - _ _ - - - _ - - _ _ - - - _ - -
1. Con la novacion subjetiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
2. Con el pago con subrogacion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .,
5 27. Transmision dedeudas - _ - - _ - ---_--_- ---_--_- ---_--_- ---_--

a) Concepto - - - - - - - - _ _ _ - - - - - _ _ _ - - - - - _ _ _ - - - - - _ _ _ - - - - _ -
b) Evolución histórica. Antecedentes extranjeros _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _
C) La cesión de deudas en el derecho argentino _ - - _ _ - - - _ - - _ _ - - - _ - -
d) Clases de transmisión de deudas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
1. Asuncion de deuda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Asunción privativa de deuda _ _ - _ - - - - _ _ _ _ - _ - _ __-_----_-
II. Asunción acumulativa de deuda - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - - -
., . .
2. Promesa de liberacion o cumplimiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
..
e) Requisitos - - - - - - _ - - _ _ - - - _ - - _ _ - - - _ - - _ _ - - - _ - - _ _ - - - _ - -
f) Transmisión de patrimonios integrales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l . Casos especiales: ley 11.867 (fondo de comercio) _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ -
2. Diferencia entre la transferencia de fondo de comercio y la transmisión de
deudas---------_---------------_---------------
3. Otros supuestos de transmisiones especiales - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - -
l. Transferencia del contrato de trabajo _ - _ _ _ _ - - - - _ _ _ - - - _ - _
.,
II. Cesión de posicion contractual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
11.1. Locacion - - _ _ - - - _ - - _ _ - - - _ - - _ _ - - - _ - - _ _ - - - _ - -
11.2. Quiebra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . - - - - -
11.3. Fusión de sociedades comerciales

v
CAPITULO
EXTINCIÓN DE LAS OBLIGACIONES
.,
5 28. Introduccion --------_---------------_---------------
a) Los modos de extinción de las obligaciones - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - -
. ., . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
- Otros modos de extincion
b) Clasificaciónde los modos de extinción - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - - -
l . Por el contenido _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - -
. .
2. Por la naturaleza jurídica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Por la forma de actuar . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
529. Pago . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) Concepto. Distintas acepciones. Elementos - - - _ _ _ _ - _ - _ __-_----_-
INDICE
GENERAL

. ,.
6) Naturaleza juridica - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ -_--_-_-
. ,.
1. El pago como hechojuridico - - _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _
. ,.
2. El pago como acto juridico - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
3. El pago como acto debido _ _ - _ - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ -
, , .
4. Teoria eclectica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
C) Elementos de pago _ - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
dl Sujetos de pago _ - - _ - _ _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ -
. . ., .
1. Legitimacion activa del pago . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Eldeudor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. Losterceros . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
III. Capacidad para realizarel pago . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
IV. Deberes del solvens _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
2. Legitimación pasiva del pago . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Elacreedor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. LOSrepresentantes - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
. .
III. Cesionario o subrogante - _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - _ - _ ____---__
IV Ala orden deljuezquedispusoel embargodel crédito - - - -
. .
V. Terceros indicados - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ -
VI. Tenedorde un titulo al portador . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
VII. Acreedoraparente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
VIII. Derechos del acreedor contra el tercero _ - _ - _ - - _ - _ - _ - - _ -
IX. Capacidad para recibirel pago . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
X. Deberesdel acc~p~ens
. . -_-_--_--_-_--_--_-_--_--_-_-
5 30. Objeto de. .pago _ _ - _ - - _ - _ _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _-_-
a) Requisitos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . .
1. Principio de identidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Principio de integridad - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ -
3. Otros requisitos en cuanto al objeto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Propiedad de la cosa con que se paga _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
II. Libre disponibilidad de la cosa con quese paga _ - - _ _ _ _ _ - - _ _
III. Ausencia defraude a otros acreedores - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
6) Lugar de pago - _ - - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
C) Tiempo de pago . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Gastos de pago - - - _ - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
e) Prueba del pago . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l . Carga probatoria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Quédebe probarse . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Medios de prueba del pago - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ -
4. Elrecibo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5. Presunciones relativas al pago - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
5 31. Efectosdel pago _ - _ - - _ - _ _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _-_-
. . ., . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
- Concepto y clasificacion
. .
1. Efectosprincipales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Efectosaccesorioso secundarios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .
3. Efectos incidentales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5 32. Pago con beneficio de competencia - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
a) Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
6) Fundamento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . _____-_-
C) Casos en que procede el beneficio _ .
INDICE
GENERAL

d) Efectos del beneficio - - - - -


5 33. Pagoa mejorfortuna - - - - - - - - - - - - - _ ------- ---------
a) Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
b) Fundamento y pautas para su aplicación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
534. Mora . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
a) Introduccion .......................................
b) Incumplimiento relativo: la mora del deudor ....................
l . Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
..
2. Requisitos .......................................
3. Constitución en mora. Distintossistemas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
4. La inter~elacion. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5. La constitución en mora en el Derechocomparado - - - - - - - - - - - - - - -
6. Antecedentesdel tratamientode la mora en el CódigoCivil argentinodero-
gado------------------------------------------
7. La mora en el actual CódigoCivil y Comercial - - - - - - - - - - - - - - - - - -
8. Efectosde la mora del deudor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
9. Cesacion de la mora del deudor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
c) La mora del acreedor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l . Requisitos para la constitución en moradel acreedor - - - - - - - - - - - - -
2. Efectosde la mora del acreedor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Cese de la mora del acreedor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .,
5 35. Pago porconsignacion - - - - - - - --- - --- - --- - --- - --- - --- - --- --
a) Concepto, caracteres y clases . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
b) La consignaciónjudicial: casos en los que procede - - - - - - - - - - - - - - - - -
l . Si el acreedorfue constituido en mora . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Incertidumbre sobre la persona del acreedor - - - - - - - - - - - - - - - - - -
3. Dificultad del deudor para hacer un pagoseguro - - - - - - - - - - - - - - - -
4. Otrossupuestos no mencionadosen el CódigoCivil y Comercial - - - - - - -
.. . . ..
c) Requisitos de admisibilidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
d) Consecuencias: desde cuándo se producen . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . .,
e) Desistimiento de la consignacion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
f ) Gastos y costas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
g) Modo de realizar la consignación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
h) Supuesto del deudor moroso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. ., extrajudicial
11 La consignacion . . . .............................
l . Procedenciay trámite . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Derechos del acreedor - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - --
3. Derechosdel acreedor que retira el depósito - - - - - - - - - - - - - - - - - -
4. Impedimentos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
5 36. Irnputacion de pago . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .,
b) Presupuestos de aplicacion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
c) ¿Quién realiza la imputacion de pago? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. ,
1. Imputacion por el deudor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
2. Imputacion por el acreedor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Imputación legal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .
4. Pagoa cuenta de capital e intereses . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
d) Modificación de la imputación de pago - - - - - - - - - - - ---------
6 37. Pago con subrogación - - - - - - - - - - - - - _
INDICE
GENERAL

a) Concepto - - _ - _ - - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ -_--_-_-
b) Naturaleza jurídica. Importancia práctica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .
c) Distintas clases . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
1. Subrogacion legal _ - - _ - - - - _ - - _ - - --_--_-- --_--_-- --_-
l. Afavor del que paga una deuda a la que estaba obligado con otros, o
por otros _ _ _ _ _ - _ _ - _ - _ _ _ _ _ - _ - _ _ _ _ _ - _ - _ _ _ _ _ - _ - _ _
II. A favor del tercero. interesado o no, que paga con asentimiento del
deudor0 en su ignorancia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
III. Afavordel tercero interesado que paga con la oposición del deudor -
IV. Afavor del heredero aceptante con responsabilidad limitada que paga
con fondos propios, una deuda del causante - - - - - - - - - - - - - - -
.,
2. Subrogacionconvencional _ _ - _ - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ -
.,
l. Subrogacion por el acreedor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
II. Subrogacion por el deudor _ - - _ - - - _ - - _ - - - _ - - _ - - - _ -
d) Efectos de la subrogación. Limitaciones a la transmisión. Supuesto de subro-
.,
gacion parcial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. , en pago . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5 38. Dacion
a) Concepto - - _ - _ - - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
..
b) Reauisitos ara su ~rocedencia. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. ., .
1. Existencia de una obligacionválida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Cumplimiento de una prestación distinta a la debida - - - _ - - _ - - --_-
3. Acuerdo de voluntades entre acreedor y deudor - _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ -
.,
4. Intencion de pago . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5. Capacidad - - _ - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ -
. ,.
C) Naturaleza juridica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l . Mera variedad del pago . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
., . .
2. Novacion objetiva _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ -
3. Contrato onerosoasimilable a la compraventa - - - - - - - - - - - - - - - - -
., .
4. Convencion Iiberatoria _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
5. Nuestra postura _ _ - - _ - - - - _ ___----_ ___----_ ___----_ _
d) Efectos. Reglas aplicables. Evicción de lo dado en pago: consecuencias - - - -
l. Efectos--_-_--_--_--_-_--_--_-_--_--_-_--_--_-_-
2. Reglas aplicables _ _ - - _ - - - - _ ___----_ ___----_ ___----_ _
l. Dación en pago de un crédito . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. ,
II. Dacion en pago de una cosa _ - - _ - - - - _ - - _ - - --_--_-- --_-
3. Evicciónde lo dado en pago: consecuencias - _ _ _ _ _ - _ - _ _ _ _ _ - _ - _ _
.,
539. Novacion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) Concepto. Análisis de la definición del Código Civil y Comercial - _ - - _ - _ -
. ,.
b) Antecedentes historicos - _ - - - _ _ _ _ - - - _ _ _ _ - - - _ _ _ _ - - - _ _
C) La novación en el Código Civil y Comercial argentino. Sus elementos - - - -
. .,
1. Existencia de una obligacion anterior_-- - - _ - - _ - - --_--_-- --_-
l. Supuestode nulidad ~extinciónde la obligación primitiva - _ - _ _ - _ -
..
II. Obligacionescondicionales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Creación de una obligación nueva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Supuesto de nulidad de la nueva obligación - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
..
II. Obligacionescondicionales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Capacidad para novar - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ -
- Realización de la novación por intermedio de representante - - - - - - -
4. Animusnovandiovoluntad de efectuar la novación - _ - _ _ _ _ - - - _ _
(NDICE GENERAL

.,
d) Clases de novacion - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
., . .
1. Novacion objetiva _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _
l. Cambios relacionadoscon el objeto principal _ - _ - _ _ - _ _ - _ - _ _ -
II. Cambio de causa fuente _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
III. Cambio por mutación devínculojurídico o naturaleza _ _ _ _ _ _ _ _ _
., . .
2. Novacion subjetiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Novación subjetiva por cambio de deudor _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
.,
1.1. Delegacion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .,
1.2. Expromision . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. Novación subjetiva por cambio de acreedor _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
.,
e) Cambios que no importan novacion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
f ) Efectos de la novacion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1. Extinción de la obligación anteriorcon sus accesorios _ - - - - - - - _ 487
2. Posibilidad de conservación de los privileqios e hipotecas de la obliqación
. ..
primitiva _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _
3. Otros efectos de la novación ante supuestos particulares _ _ - - - - _ - _ _ -
l. Pluralidad de acreedores o deudores en obligaciones solidarias _ _ _ _ _
II. Efectos de la novación con respecto al fiador _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _
g) Novación legal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
., . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5 40. Transaccion
a) Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
b) Método del Código Civil y Comercial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
..
C) Requisitos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. ,.
d) Naturaleza juridica _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
e) Caracteres . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l . Consensual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Bilateral . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Onerosa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .
4. De interpretación restringida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
f) Forma y prueba . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
g) Clases de transaccion - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
1. Transacción judicial y extrajudicial _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _
.,
2. Transaccion pura y compleja . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
h) Sujetos de la transacción. Capacidad para transigir _ - - - - - - - _ - - - -
0 Objeto. Derechos que pueden ser materia de transacción: excepciones - _ - -
1) Efectos de la transacción. Los supuestos de evicción _ _ - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _
1. Autoridad de cosa juzgada _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ -
2. Efecto declarativo _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
. .
3. Efectoextintivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4. Efecto vinculante . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
k ) Ineficacia de la transacción. Supuestos de nulidad _ - - - - - - - _ - - - -
5 41. Renuncia de derechos _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
- - - -

a) Concepto. Relación con la remisión de deudas _ _ - _ _ - _ - _ _ - _ _ - _ - _ _ -


. ,.
b) Naturaleza juridica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . .
1. Actojurídico bilateral . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .
2. Acto jurídico unilateral . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
C) Caracteres . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .
1. Acto jurídico unilateral - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
2. Acto meramente declarativo y no traslativo de derechos _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
INDICE
GENERAL

3. Acto no formal - - _ - - _ - - _ - _ - - - - - _ - _ - - _ - - - ----_-_-


., . .
4. Acto de interpretacion restrictiva _ _ - _ - - - _ _ _ - _ - - - _ _ _ - _ - - - _ _
5. Acto retractable _ - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
d) Especies _ - - _ - _ - - _ - - _ - - _ - _ - - - - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - - - - _ - _ -
e) E l e m e n t o s _ - - - _ _ _ _ _ - _ _ - - - _ _ _ - _ - - - _ _ _ - _ - - - _ _ _ - _ - - - _ _
1. Capacidad - - - - - _ - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
2. O b j e t o - - _ - _ - - _ - - _ - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - -
3. Forma . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
f ) Efectos. Retractacion _ - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
. ., de deudas _ _ _ - _ -- _
5 42. Remision - --_ _ _ -_ - --_ _ _ -_ ---_ _ _ -_ ---_ _
a) Concepto - - - - - - - _ - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
. ,.
b) Naturaleza juridica - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - -
. . .
1. Actojuridico bilateral . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .
2. Actojuridico unilateral . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Acto jurídico gratuitovs. acto jurídicooneroso - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ -
..
C) Requisitos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .,
1. Remisionexpresa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
., , .
2. Remisiontacita - _ - _ - - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ -
l. Remisión porentrega del documentooriginal - - - - - - - - - - - -
II. Entreqa de la copia o testimonio de un documento protocolizado - _ -
III. Otrasformas de remisión tácita _ _ - - - _ _ _ - _ - _ - _ ____---__
d) Efectos-------------------------------------------
e) Caso de la devolución de la cosa dada en prenda - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
.,
543. Compensacion - _ - - - - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - -
a) Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
b) Fundamentos y funciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. ,.
C) Naturaleza juridica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .
d) Antecedentes históricos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
e) Clases de compensacion - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
. ,
1. Compensacion legal _ - - _ - _ - _ _ _ _ _ - - - _ _ _ - _ - _ - _ ____---__
l. Condiciones _ - - - - - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - -
1.1. Ambas partesdeben ser deudoras de prestacionesde dar - _ - - -
1.2. Fungibilidad u homogeneidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.3. Exigibilidady libre disponibilidad. La cuestión de la embargabilidad
II. Recaudos innecesarios de la compensación legal - - - - - - - - - - - -
III. Créditos no compensables - - - - - - - _ - - - - - - -_ - - - - - - -_ - - -
111.1. Deudas por alimentos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
111.2. Obligaciones de hacero no hacer _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
111.3. La obligación de pagar daños e intereses por no poderse restituir
la cosa de que el propietario o poseedor legítimo fue despojado
111.4. Deudas que el legatario tenga con el causante si los bienes de la
herencia son insuficientes para satisfacer las obligaciones y los
legados restantes - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
111.5. Deudas y créditos del Estado - - _ - _ - - _ - - _-_--_-- _-_-
111.6. Créditos y deudasen el concurso y quiebra _ _ - _ - _ _ _ _ _ - _ -
111.7. Deuda del obligadoa restituirundepósitoirregular _ _ _ _ _ _ _
IV. Efectos de la compensación legal - - - - - -
V. Compensación leqal en caso deexistencia de fianza - _ - - _ - - _ - _ -
VI. Pluralidad de deudas del mismodeudor _ _ _ - _ - _ - _ _ _ _
(NDICE GENERAL

.,
2. Compensacionfacultativa _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
3. Compensación convencional. Exclusión por acuerdode partes _ _ - - -
., . . . __
4. Compensacionjudicial - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - -
.,
544. Confusion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) Concepto. Fundamento del instituto _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - -
b) Naturaleza jurídica _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
l . Teoría de la paralización o inhibición de la acción _ _ _ - _ - _ _ _ _ _ - _ - _
2. Teoría del medio extintivode la obligación _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
..
C) Requisitos - - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - -
dl Diversas formas .,
de confusion _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
., .
1. Sucesion universal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Sucesión a título singular (hter vivos) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
e) Derechos pasibles de confusion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. ,
f ) Efectos de la confusion - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
l . Obligacionesafianzadas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .
2. Obligacionessolidarias - - - - - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - - -
. .. . .
545. Imposibilidaddecumplimiento . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) Concepto. Principio que rige en esta cuestión. Efectos _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
..
b) Requisitos - - - - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - -
C) Supuesto de imposibilidad sobrevenida por causas imputables al deudor. El i d
quod interest - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
dl Supuesto de la imposibilidad temporal o parcial. Efectos _ - - _ _ _ _ - - _ _ _
5 46. Prescripción extintiva o liberatoria - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
a) Nociones preliminares. Las dos clases de prescripción _ - _ - - _ _ _ _ - - - _ _ _
b) Metodología del Código Civil y Comercial argentino - - - - - - - - - - - - - - -
C) Concepto - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ _ -
.. . ., . .
dl Requisitos de la prescripcion extintiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1. Transcurso del tiempo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
2. Inaccionde ambas partes - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - -
3. Derechos susceptibles de prescripción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4. Posibilidad de actuar en el acreedor - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
e) Fundamentos y naturaleza de la prescripción extintiva - _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
f ) Caracteres de la prescripción liberatoria _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - -
g) Quiénes pueden prescribir y contra quiénes - - - - - - - - - - - - -
h) Acciones y derechos que pueden prescribir _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
11 Momento para oponer . .,la prescripción liberatoria _ _ _ - - - - _ _ _ _ - - - - _ _
fi El curso de la prescripcion -------_-------_-------_-------
. .,
1. Inicio del cómputo de la prescripcion - - _ - _ - - _ - - _-_--_-- _-_--
. , . .,
2. Suspension de la prescripcion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Situaciones suspensivas del curso de la prescripción _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
1.1. Interpelación fehaciente - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - -
. .,
1.2. Pedido de mediacion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.3. Otrascausalesde suspensiónde la prescripción _ - - _ - - _ - _ - -
II. Interrupción de la prescripción.Causas _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _
11.1. Reconocimientode deuda . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
., . . .
11.2. Peticionjudicial - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
. .
11.3. Solicituddearbitraje . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
III. ~Quiénespueden invocar la interrupción de la prescripción y contra
.,
quienes? _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
INDICE
GENERAL

3. Dispensa de la prescripción -
k ) Efectos de la prescripción liberatoria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .,
1) Renuncia de la prescripcion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
m) ~ S o n
válidas las cláusulas que modifican o abrevian los plazos de prescripción?
. ., _ - - _ - -
5 47. Los plazos de prescripcion _-_--_-- _-_--_-- _-_--_-- _-_-
, .
a) Plazo generico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
b) Plazos especiales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
c) Plazo de prescripción aplicable ante la entrada en vigencia de una ley posterior
5 48. Caducidad de los derechos _ - _ _ _ - _ _ - _ _ - - ---_ -_ _ -_ -_ _ -_ _ -----
a) Concepto y tratamiento - - - - - - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - -
b) Clases - _ - - _ - _ - - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
C)
..
Actos impeditivos de la caducidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
dl Supuestos legales de caducidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
e) Caducidad y prescripción. Diferencias _ _ _ - - - _ - _ _ _ - - ___---_-

PARTE SEGUNDA
DERECHO DE DANOS

I - ASPECTOS GENERALES

CAPITULO
VI
RESPONSABILIDAD CIVIL
.,
549. Introduccion - - _ - _ - - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
a) Nociones preliminares. Concepto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
., . , .
b) Evolucion historica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l . Derecho romano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. EdadMedia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

c) Evoluciónfinal: desde el Código Civil francés hasta nuestros días. La función re-
sarcitoria de la responsabilidad civil. El daño como eje del sistema de repara-
.,
son---------------------------------------------
d) La función preventiva de la responsabilidadcivil. Su consagración en el Código
Civil y Comercial argentino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
e) La constitucionalización del Derecho de daños. El principio de la reparación
integral _ - - _ - _ - - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
l . El camino hacia la constitucionalización del Derechodedaños _ - _ - _ - -
2. El principio de la reparación plena . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. El derecho constitucional a la reparación plena - _ _ _ - - - _ - _ _ _ - - - _ -
f ) La prelación normativa en cuestiones de responsabilidad civil - - _ - - _ - _ -

5 50. Responsabilidad contractual y extracontractual - - _ - _ _ _ - - _ - _ _ _ - - _ -


a) Concepto y ámbitos que comprenden. Su situación en el derecho argentino -
b) Evolución histórica. Distintas tesis en torno a esta división _ - _ - - _ - - - - _ -
C) El derogado Código Civil argentino y las diferencias entre las dos órbitas de res-
..
ponsabilidad - - - - - _ - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
l . Diferenciasreales _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
l. Extensión del resarcimiento - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ _-_-_---
II. La cuestión de la prescripción
(NDICE GENERAL

. .
III. El discernimiento _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
IV. La solidaridad en lasobligacionesdesujeto plural - - _ _ _ _ _ - - _ _ _
2. Diferenciassuperfluas o inexistentes - _ _ _ _ - - _ - _ _ _ _ - - _ - _ _ _ _ - -
.,
l. Reparacion del daño moral . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. Atenuación de la indemnización . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
..
III. El significado de dolo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
IV. Factoresde atribución. Prueba de la culpa - - - - - - - - - - - - -
. .,
V. Constitucion en mora _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
o? El actual Código Civil y Comercial: la unificación de las dos órbitas de respon-
sabilidad. Algunas diferencias subsistentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Diferenciasque han desaparecido . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. Diferenciasque aún subsisten _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
5 51. Supuestos controvertidosde responsabilidad contractual y extracontractual _ - -
a) Los llamados «deberes de protección)) _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _ -
b) El transporte benévolo _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - -
C) Accidentes deportivos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
..
o? La responsabilidad precontractual . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Desarrollo históricodel instituto . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. Reparación de los daños ocasionados en la etapa precontractual en el
Derecho argentino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

CAPITULO
VII
LOS PRESUPUESTOS DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL
5 52. Elementos esenciales de la responsabilidad civil _ _ _

., - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - -
5 53. Introduccion
5 54. La antijuridicidad en el acto .ilicito
,. ___--_-_ ___--_-_ ___--_-_ ___--
. , .
a) El acto ilicito. Concepto. Estructura . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,.
b) Clasificación de los actos ilicitos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5 55. Lasconcepcionesobjetiva y subjetiva de la ilicitud. La unidad de la ilicitud _ _ _ _ _
5 56. Antijuridicidadformal y material . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5 57. La evolución de la antijuridicidad. Desde el Derecho comparado hasta el Código
Civil y Comercialargentino - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
a) La cuestión en el derogado Código Civil argentino. La postura asumida por
Vélez Sarsfield - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - --
b) La interpretación amplia en Argentina: el camino hacia la consagración del
~ a l t e r u mnon laederez . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
C) El Derecho comparado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
o? Posturas negatorias de la antijuridicidad. La cuestión ante daños ocasionados
,.
por actos Iicitos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
e) El nuevo significado de la ilicitud. La antijuridicidad en el Código Civil y Co-
mercial__------_____---_____---_____---_____---_--
5 58. La atipicidad del acto ilícito civil y del daño _ _ - - _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ - - _ _ -
a) La reafirmación del «alterum non laederen. Su importancia en la función pre
ventiva de daños . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
INDICE
GENERAL

b) Delimitación de los intereses - - _ - _ - - _ - - _ -


. .
5 59. La antijuridicidad en el incumplimiento obligacional _ - - _ - - - - _ - - _ - - _ - _ -
a) Incumplimiento absoluto. Remisión. Distintos supuestos. Efectos - _ _ - - - _ -
b) Incumplimiento relativo: la mora del deudor. Remisión - _ - - - -
5 60. Eximentesen materia deantijuridicidad - - _ - - - - - - - _ - - _ - - - - _ - - - - - -
.,
a) Las causas de justificación. Enumeracion - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
b) Asunción de riesgos y consentimiento del damnificado. Similitudes y diferen-
cias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1. El consentimiento del damnificado _ - _ - - - _ - _ - _ - _ - _ - _ - _ - - - _ -
2. La asunción de riesgos. El caso particular de los riesgosen el deporte - - - -
. .,
3. Nuestraopinion - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - - - _ - - _ - - _ - _ -
C) ~ D e b e nlimitarse las causas de justificación!

. , generica
5 61. Nocion ,.
.......................................
5 62. Daño resarcible. Distintas posturas en torno a su significado - _ _ - _ - _ - - _ -
a) El daño como detrimento de un bien jurídico - - - - - - - _ - - - - - - - - - - -
. .
b) El daño como violación de un derecho subjetivo _ - - _ - - - - _ - - _ - - _ - _ -
. .
C) El daño como lesión a un interés jurídico _ - - - _ _ - _ _ - - - _ _ - _ _ - - - _ -
d) El daño definido por sus trascendidos, repercusiones o resultados - - - _
e) Las "disparidades" doctrinarias _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _-_-
. .,
f ) Nuestra opinion - - _ _ _ - - _ - _ - - - _ _ _ - _ - _ - _ - _ - - - - - _ _ _ - _ - _ -
g) El concepto de daño en el Código Civil y Comercial - _ _ - _ - _ _ - _ _ - - - _ -
..
5 63. Requisitosdel daño resarcible _ _ - _ - _ _ - _ _ - - - _ _ - _ _ - - - _ _ - _ _ - - - _ -
a) El daño debe ser cierto _ - - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - _ - _ - _ - _ - - - _ -
b) El daño debe ser personal - - - - - - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - -
C) El daño debe ser subsistente - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - - - _ - - _ - - _ - _ -
d) ¿Es la relación de causalidad . . del daño resarcible? - _ _ - _ _ - - - _ -
. . requisito
e) Acerca del requisito de la injusticia del daño - - - - - _ - - _ - - - - - - - - - - -
5 64. Clasificacióndel daño resarcible - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - _ - - - - _ - - - - - -
a) Daño patrimonial y daño moral. Concepto. Remisión _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
b) Daño emergente y lucro cesante - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - -
C) Daño contractual y extracontractual _ - _ _ - - - _ _ - _ _ - - - _ _ - _ _ - - - _ -
d) Daño compensatorio y daño moratorio - _ - - - _ - _ - _ - _ - _ - _ - _ - - - _ -
e) Daño común y daño propio - - - - - - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - -
. .
f ) Daño directo y daño indirecto - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - - - _ - - _ - - _ - _ -
g) Daño actual y daño futuro _ _ - _ - _ _ - _ _ - - - _ _ - _ _ - - - _ _-__---_-
h) Daño instantáneo y daño continuado - - - - - _ - - _ - - - - - - - - - - -
0 Daño consolidado y daño variable _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
11 Daño al interés negativo y al interés positivo _ - _ - _ - _ - - - - - _ _ _ - _ - _ -
5 65. Prueba del daño _ - - - _ - _ - - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - - - - - _ - _ - _ - - -
. , del daño . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5 66. Valuacion
- Vías para valuar
. , el daño
1. Valuacion«legal» - - - - - - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - -
., . . .
2. Valuacionjudicial _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - - - _ - - _ - - _ - _ -
3. Valuaciónarbitral _ _ ----__-----
(NDICE GENERAL

.,
4. Valuacionconvencional--_-_--_--_-_--_--_-_--_--_-_--
- Cláusula penal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.1. Concepto. Objeto - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - --
1.2. Fuentes del Código Civil y Comercial. Antecedentes históricos _ - -
1.3. Clases . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.4. Funciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.5. Método del Código Civil deVélezSarsfield y del actual Código Civil
y Comercial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.6. Utilidad práctica de la cláusula penal - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
1.7. Caracteres . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.8. Comparacióncon otrasfiguras - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - - -
1.9. Tiempo, modalidadesy forma en la cláusula penal - _ - _ _ _ _ - -
1.10. Lacuestióndela inmutabilidadde la pena _ _ - _ - _ _ _ _ _ - _ - _
1.11. Efectos de la cláusula penal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.12. La cláusula penal frente a las obligaciones de sujeto plural _ - _
3 67. Daño moral. Reparación de lasconsecuenciasnopatrimoniales _ _ _ _ _ - - - _ _ _
., .
a) Concepto. Remision - - - - - - - - - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - -
b) Fundamento de la reparación. Teorías en torno a la reparación del daño moral
1. Doctrinas negativas del daño moral . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Doctrina de la sanción ejemplar~represiva _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
3. Doctrina del resarcimiento del daño moral _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _
C) Régimen del daño moral en el derogado Código Civil argentino. El problema
de la legitimación activa para reclamarlo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1. La cuestión en el Código Civil anterior - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - -
2. La controvertida cuestión de la legitimación activa del daño moral en el de-
,. ..
rogado Codigo Civil - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
o? El Código Civil y Comercial argentino. El régimen de la reparación de las con-
. .
secuencias no patrimoniales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
e) Transmisión de la acción resarcitoria del daño moral. Remisión - _ - - _ - _ - -
f ) Prueba del daño moral . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

5 68. Breves reflexionesen torno a los daños punitivos _ - _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ - _

C - RELACIÓN DE CAUSALIDAD
5 69. El nexodecausalidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) Concepto e importancia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
b) Funciones - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ _ -
C) ~Causalidadmaterial y causalidad jurídica? La teoría de la imputación objetiva
5 70. Lasteorías sobre la relación de causalidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) Teoría de la equivalencia de las condiciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
, .
b) Teoria de la causa proxima _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - -
C) Teorías de la causa eficiente y de la causa preponderante - - - - - - - - - - - -
o? Teoría de la causa adecuada - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
5 71. La causalidad en el Código Civil y Comercial argentino - _ - _ _ _ _ - - _ - _ ___--
- Categorías de consecuencias
. . de los hechos en el Código Civil y Comercial - _
1. Consecuenciasinmediatas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Consecuenciasmediatas - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ --
3. Consecuenciascasuales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4. Consecuenciasremotas - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ --
INDICE
GENERAL

5 72. Previsibilidad contractual _ - - _ - - _ - _ - - _ _ _--_--_ -_ --_ -_ -


.,
5 73. Prueba de la relacion causal - - _ - - - - _ ___----_ ___----_ ___----_ _
5 74. La interrupción del nexo causal. La causa ajena . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
..
a) El hecho del damnificado - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ -
.,
1. Recaudos para su configuracion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. La aceptación de los riesgos por parte de la víctima. Remisión _ _ _ _ _ _ _ _
3. Efectosdel hecho de lavíctima. Suconcurrenciacon la culpa del demandado
ocon otrofactor deatribuciónobjetivo imputablea éste - - - - - - - - - - -
l. Concurrencia del hecho de la víctima con la culpa del demandado - _ -
II. Concurrencia del hecho de la víctima con el riesgode la cosa del deman-
dado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
b) El hecho del tercero por quien no se debe responder _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
1. La prueba del hecho o culpa del tercero - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ -
2. Recaudo~para su configuración . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Efectos del hecho del tercero. Su concurrencia con la culpa del demandado
ocon otrofactor deatribuciónobietivo im~utableaéste - _ _ _ _ - - - _ _
l. Concurrencia del hecho del te'rcero con la culpa del demandado - - - - 789
II. Concurrencia del hecho (o culpa) del tercero con el riesqo creado por el
demandado
C) Caso fortuito o fuerza mayor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l . Concepto:distinción y asimilación legal - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
2. Elementosesenciales. Notascaracterísticasdel caso fortuito _ _ _ - - - - _ _
3. Concepciones subjetivas y objetivas del casofortuito - - - - - - - - - - - -
l. Concepción subjetiva: el caso fortuito como ausencia de culpa - - - _ -
II. Concepciónobjetiva: el casofortuito comoelemento extraño a la activi-
dad del deudor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4. Efectosjurídicosy supuestos de concurrencia _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
5. El caso fortuitoen la responsabilidad civil contractual _ - _ _ _

D - FACTORES DEATRlBUClbN SUBJETIVOS


DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL

5 75. Los factores de atribución en general - _ _ _ _ - - - _ _ _ _ - _ - _ ___---__


a) Noción previa. Evolución histórica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
b) Enumeracion - - _ - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ -

5 76. Los factores subjetivos de atribución en general - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -


577. Eldolo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) Concepto. Distintas acepciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
b) Prueba - _ - - - - _ - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ -
C) E f e c t o s - _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ -
dl Dispensa o renuncia a los efectos del dolo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

578. Laculpa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) Concepto - - - - _ - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ - - _ - - - - _ -
b) Elementos de la culpa. La culpa como defecto de conducta de un acto volun-
tario . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
C) Antecedentes históricos. La gradación de la culpa. La cuestión en el Código Ci-
vil argentino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
(NDICE GENERAL

dl Unidad de culpa o pluralidad de culpa. Culpa civil y culpa penal. Culpa contrac-
tual y culpa extracontractual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 813
. .,
e) Apreciacion de la culpa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 815
f ) Dispensa de la culpa. Cláusulas limitativas de responsabilidad _ _ _ _ _ _ _ _ _ 817
g) Prueba de la culpa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 819

5 79. Aplicación de los factores subjetivos de atribución _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 820

E - FACTORES DE A T R I B U C I ~ NOBIETIVOS
DE LA RESPONSABILIDAD CIVIL

5 80. Introducción a losfactores objetivos de imputación _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 820


5 81. El riesgo creado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 823
a ) Antecedentes históricos del riesgo creado _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 825
b) Otras manifestacionesde la teoría del riesgo creado: el riesgo beneficio o pro-
vecho y el riesgo de empresa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 826

5 82. El riesgo creado y el hecho de las cosas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 829


a ) El sistema legal de las cosas inanimadas en el Código Civil de Vélez Sarsfield
antes de la reforma de la ley 17.711 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 830
b) El sistema legal de las cosas inanimadas en el Código Civil de Vélez Sarsfield
después de la reforma de la ley 17.711 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 831

5 83. Daños causados con intermediación de cosas. El riesgo oviciode las cosas. Las acvi-
dades riesgosas. El régimen del Códigocivil y Comercial _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 836
a) Daños ocasionados por el riesgo o vicio de la cosa _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 837
1. El riesgo de la cosa. Cosas riesgosas o peligrosas _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 837
2. Elvicio de la cosa . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 839
b) Actividades riesgosas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 841

5 84. Personas responsables . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 845


a ) Daños ocasionados por el riesgo o vicio de la cosa _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 845
1. Dueño . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 846
.,
2. Guardian . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 847
3. Carácterde la responsabilidaddel dueño oguardián _ - _ - _ _ - - _ - _ - _ 850
4. Acciones recursoriasentre el dueño y el guardián _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 850
b) Daños ocasionados por actividades riesgosas _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 851

585. Eximentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 852


a ) Eximente por haber sido utilizada la cosa en contra de la voluntad del dueño
o guardián. El caso de los automotores . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 853
b) ¿Eximen la causa desconocida, la autorización administrativa o la diligencia
adoptada por quien lleva a cabo la actividad riesgosa o peligrosa? _ _ _ _ _ _ 854

586. Lagarantía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 855


a ) La responsabilidad del principal por el hecho del dependiente. La responsabi-
lidad de los padres por los hechos dañosos de sus hijos. Remisión _ 856
.,
b) La obligacion de seguridad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 857
1. La buena fe contractual. El significado de la obligación de seguridad: con-
cepto y alcance . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 857
INDICE
GENERAL

2. Caracteres _ - _ - - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
, .
l. T a c i t a - - _ _ _ _ _ - _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _
II. Autónoma y de carácter secundario respecto de la obligación princi-
pal - _ - _ - - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
III. De naturaleza contractual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Casos legales de obligación deseguridad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4. El incumplimiento de la obligación de seguridad: ¿responsabilidadsubjeti-
.. . .
va o responsabilidad objetiva? - _ _ _ _ _ - - _ _ _ _ _ - - _ _ _ _ _ - - _ _
5. La subsistencia o no de la obligación de seguridad luego de la sanción del
..
Código Civil y Comercial - - _ - _ - - _ - - _-_--_-- _-_--_-- _-_-

5 87. El factor objetivo «equidad» y la responsabilidad por el daño causado por los he-
chos involuntarios - _ _ _ _ _ - _ _ - _ - _ _ _ _ _ - - - - _ _ _ _ - _ - _ ____----_
. ..
a) La equidad: su significado _ - - - - - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - -
b) Aplicación del factor objetivo «equidad». Requisitos. Ambito de aplicación.
. .,
Carácter de la indemnizacion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
C) La equidad como atenuante de la indemnización. El art. 1742 del Código Civil
ycomercial - - - _ - _ - _ - - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ -

5 88. El abuso del derecho _ - - _ - - _ - - _-_--_-- _-_--_-- _-_--_-- _-_-


a) Su importancia como factor de imputación de responsabilidad - _ _ _ - _ - - -
b) El abuso del derecho frente a los derechos incausados - _ _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _
1. Argumentos en favor de la existencia de derechos incausados _ - _ - - _ -
2. Argumentos en contra de la existencia de derechos incausados - - - - - - -
3. Antecedentes. Derechosincausadosvs.abusodel derecho en la jurispruden-
cia argentina de los últimosaños _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ - - - _
4. El Derecho dedañosfrentea losderechosejercidosenforma abusiva. El pro-
. .,
blema de la ilicitud. Nuestra opinion _ - - _ - _ - - _ - - _-_--_-- _-_-

5 89. El exceso a la normal tolerancia entrevecinos como factor de atribución objetivo -


5 90. Supuestos de aplicación de los factoresobjetivos de imputación - _ _ _ _ _ - - _ _

11 - ASPECTOS PARTICULARES

CAP~TULOVIII
RESPONSABILIDAD CIVIL POR EL HECHO PROPIO
Y POR EL HECHO AJENO

5 91. La responsabilidad por el hecho propio. La responsabilidaddirecta --_-. - 889


a) La responsabilidad por el hecho propio en el derogado Código Civil - - - _ 889
b) La responsabilidad civil directa en el Código Civil y Comercial - - - - - - - - - - 892

5 92. La responsabilidad por el hecho ajeno en el ámbito extracontractual. La responsa-


bilidad indirecta _ - _ - - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - 894
5 93. Responsabilidad del principal porel hechodel dependiente - - _ _ _ _ _ - - _ _ 896
.,
a) Introduccion - - - - - _ - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - 896
(NDICE GENERAL

..
b) Fundamento de la responsabilidad - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
l. Teoría de la culpa "in e1igendo"e "in vigilando". La teoría de la culpa "in eli-
gendo" - - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - -
2. Teoria de la representación o sustitucion _ - _ - - _ - -
., _-_--_-- _-_--
3. Teoria de la obligación legal de garantía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4. Teoria del riesgo creado _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
C) Presupuestos de la responsabilidad del principal por el hecho del dependiente
.,
1. Relacion de dependencia - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - -
2. Daño cometido en ejercicio o con ocasión de la función encomendada _ - -
3. Causación de un daño injusto por el dependiente. El supuesto de la falta de
discernimiento del dependiente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
dl Legitimación pasiva. Carga de la prueba . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
e) Eximentes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
f ) La acción de repetición del principal contra el dependiente _ - _ - _ - - - _ - _

594. Responsabilidad de los padres por el hecho de sus hijos _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -


.,
a) Introduccion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
b) Fundamento de la responsabilidad en el Código Civil y Comercial - - - - - - 910
C) Fundamento de la responsabilidad en el deroqado Códiqo Civil _ - - _ - _ - - 91 1
1. Culpa en la vigilancia del menor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
2. Culpa en la educacion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Culpa en la vigilancia y en la educación - - _ - _ - _ - - _ - _ - _ - - _ - -
4. Garantía por la autoridad inherentea la patria potestad - - - - - - - - - - -
5. Doctrina de la responsabilidad objetiva _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
.. .,
C) Legitimacion pasiva _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
dl Presupuestos de la responsabilidad de los padres _ _ _ _ _ - _ - _ _ _ _ _ - _ - _
1. Daño resarcible causado injustamente porel hijo _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
2. Minoridad del hijo - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - -
3. Titularidad de la responsabilidad parental - - - - - - - - - - - - -
4. Convivencia del hijo con el progenitor responsable - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
e) Eximentes. Causales de cesación de responsabilidad. Carga probatoria _ - _
.,
f ) Accion de regreso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

5 95. Responsabilidad de los tutoresy curadores. Otras personas encargadas - - -


5 96. Responsabilidad de lostitulares deestablecimientoseducativos _ - - _ - - _ - _ - -
a) La responsabilidad civil y los establecimientos educativos en el derogado Có-
digo Civil . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
b) Tratamiento de la cuestión en el Códiao Civil v Comercial _ - _ - _ - - - _ - _
1. Fundamentode la responsabilidad - - - - - - - - - - - - - - - - - 926
2. Leqitimación pasiva. Establecimientoscomprendidos _ - _ - - _ - - _ - _ - - 927
3. Requisitos pa;a la configuración de la responsabilidad de los titulares de
. .
establecimientoseducativos - - _ - - - - _ - - - - _ - - - - 929
l. Minoridaddel alumno dañadoro del alumno dañado - - _ - - _ - _ - - 929
II. Daño causado0 sufrido por un alumno _ - _ _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ _ - _ 930
III. Produccióndel daño bajoel control de la autoridad escolar. Actividades
comprendidas - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - - 930
4. Eximente de la responsabilidad _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _- 931
5. Contratación obligatoria de un seguro - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - 932
INDICE
GENERAL

CAPITULO
IX
RESPONSABILIDAD ClVlL POR DANOS CAUSADOS POR ANIMALES.
RESPONSABILIDAD COLECTIVAY ANÓNIMA

A - LA RESPONSABILIDAD ClVlL POR DANOS


CAUSADOS POR ANIMALES

5 97. Introducción. Loscambiosen el sistema: comparación - _ - - _ -


5 98. Fundamento de la responsabilidad. Evolución - - _ _ _ _ _ - _ ___---__
.. . .
a) Responsabilidad subjetiva - - - - - - - - - - - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - -
.. . .
b) Responsabilidad objetiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5 99. Legitimación pasiva. Personas responsables . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) Dueño del animal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. .,
b) Guardián del animal. Remision - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
c) Otros potenciales responsables . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
d) Carácter de la responsabilidad del dueño y del guardián - - - - - - - - - - - -
5 100. Eximentes.Cesación de la responsabilidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) Hecho o culpa de la víctima. Remisión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
b) Hecho o culpa de un tercero por quien no se deba responder. Remisión - - -
C) Caso fortuito o fuerza mayor. Remisión - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
5 101. Daños recíprocos entre animales _ _ - _ - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _-_-
5 102. El abandono noxal: su improcedencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. ,.
a) Antecedentes historicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
b) La cuestión en el derogado Código Civil argentino y en el actual Código Civil
y Comercial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

5 103. Daño causado por cosas suspendidas o arrojadas _ - _ _ _ - - - _ - _ _ _ - - - _ -


5 104. Dañoanónimoy colectivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

x
CAPITULO
RESPONSABILIDAD ClVlL DE LAS PERSONAS JUR~DICAS.
RESPONSABILIDAD ClVlL DEL ESTADO
Y DE LOS FUNCIONARIOSPÚBLICOS

5 105. Responsabilidad civil de las personas juridicas. Nociones previas _ _ _ _ _ - - - _ _


a) El régimen en el derogado Código Civil de Vélez Sarsfield - - - _ - - - - - -
1. Responsabilidad contractual - _ - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ - - _ - _ _ - _ -
..
2. Responsabilidad extracontractual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. La cuestión en la doctrina. Fundamento _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _
. .,
1.1. Teoría de la ficcion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.2. Teorías negatorias . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1.3. Teorías realistas - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
II. La cuestión en el CódigoCivil antes de la reforma de la ley 17.711 - _ _
III. La cuestión en el CódigoCivil despuésde la reforma de la ley 17.711 -
b) El régimen en el actual Código Civil y Comercial - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
(NDICE GENERAL

.. ..
5 106. Responsabilidad civil del Estado _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
a) Breves nociones. Síntesis de la evolución hasta la sanción del Código Civil y
Comercial - - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - -
b) La ley 26.944 de Responsabilidad Estatal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

5 107. Responsabilidad civil de losfuncionarios públicos _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -


a) Funcionario público. Concepto. Nociones previas _ _ - _ - _ _ _ _ _ - - - _ _ _
b) Régimen de la responsabilidad civil del funcionario público - - - - - - - - - -
l . SutratamientoenelderogadoCódigoCivil deVélezSarsfield - _ _ - _ - -
2. Su tratamiento luego del Código Civil y Comercial. La ley 26.944 de Res-
..
ponsabilidad Estatal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
C)
.. ..
Condiciones de la responsabilidad - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
l . Debe tratarsede un funcionario público - _ _ _ _ _ - _ - _ _ _ _ _ - - - _ _ _
2. Debe ocasionar el daño mientras se encontraba en ejercicio de susfuncio-
nes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Debeexistiruncumplimiento irregularde lafunción asignada _ _ _ - _ - _
. .
4. Culpabilidaddelfuncionario . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
..
dl Legitimacion
., .
. . ., activa - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
e) Legitimacion pasiva . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Q Supuestos comunes de aplicación - - - - - - - - - - _ - - - - - - - -

CAP~TULOXI
RESPONSABILIDAD CIVIL DE LOS PROFESIONALES
5 108. Nocionesde profesional y de responsabilidad civil profesional - - - - - - - - - - -
a) Profesión. Concepto y caracterización - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
b) La llamada responsabilidad profesional. Importancia de la distinción de las
obligaciones de medios y de resultado. Remisión _ - - - - - - - - - - - - - - -
c) ~Existeuna culpa profesional? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

5 109. Responsabilidad civil del médico. Aspectos generales - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -


a) Naturaleza de la responsabilidad civil médica _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _ _
b) Caracteres del contrato médico-paciente - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - -
l. Consensual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Bilateral . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Oneroso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4. Conmutativo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5. Detracto sucesivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
6. Noformal - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
7. ~"lntuitupersonae"? _ - _ - _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - _ - _ _ _ _ _ - - - _ _ -
C) Naturaleza jurídica del contrato médico-paciente _ _ _ _ - _ - _ _ _ _ _ - _ - _
1. Mandato . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
..
2. Locación de servicios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. ,
3. Locaciondeobra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
,.
4. Contratoatipico - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
. .,
5. Nuestra opinion _ _ _ _ - _ - _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - _ - _ ____---__-
a La obligación asumida por el médico: ~ d medios
e o de resultado? _ _ - _ - _
INDICE
GENERAL

e) La culpa médica: concepto, apreciación y prueba. Las presunciones judiciales


f ) La prueba de la culpa médica frente al Código Civil y Comercial de la Nación
g) La relación causal en la responsabilidad médica: ¿prueba efectiva o presu-
mida?-_-------_--_-------_-------_-------_------
..
5 110. Responsabilidad civil del escribano _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
a) Aclaración previa. Distinción entre escribanos de título y de registro - - _ _
6) El sistema notarial argentino. La naturaleza jurídica de la función del escri-
bano - _ - - _ - - - - _ - - _ - - _ - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
..
C) La responsabilidad civil notarial . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1. Estudiodetítulos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Actos de los adscriptos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Fe de conocimiento. Su derogación y su reemplazo por la llamada «fe de
.identificacion»
. . ., - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
l. ElderogadoCódigoCivil deVélezSarsfieldantesde la reformade la ley

II. El derogado Código Civil de Vélez Sarsfield luego de la reforma de la


ley 26.140 - _ - - - - - - _ - - _ - - - _ - - _ - - - _ - - _ - - - _ - -
III. La cuestión en el Códigocivil y Comercial _ - _ _ _ _ - _ _ - _ _ _ _ - _ _

5 1 1 1. Responsabilidad civil del abogado. Breves consideraciones ------------


. ..
a) La abogacía: noción y naturaleza de su ejercicio - - _ - - - - - - - _ - - - - - -
6) Deberes del abogado para con sus clientes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
.,
1. Deber de informacion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. Deber de guardarel secreto profesional - - _ - _ _ - - - - _ - _ _ - - - - _ -
3. Deber de lealtad, fidelidad y honestidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
4. Deber de no inducira engaño al cliente - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
c) La naturaleza jurídica de la responsabilidad civil del abogado - - _ - - _ - - _
09 El abogado como apoderado y como patrocinante - - _ _ - - - _ _ - - _ - _ -
e) La culpabilidad del abogado. Obligaciones de medios y de resultado. Remi-
.,
sion - _ _ - - - - _ - _ _ - - _ - - - - _ - _ _ - - - - _ - _ _ - - - - _ - _ _ - - - - _ -
f ) La antijuridicidad y la causalidad en la responsabilidad civil del abogado. Bre-
ves consideraciones _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -

5 112. Responsabilidad civil de los contadores públicos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .


a) Cuestiones generales sobre la responsabilidad civil de los contadores públicos
6) Los distintos ámbitos de actuación del contador público y la responsabilidad
..
civil - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ -
l. Responsabilidad por emisión de dictámenes _ _ - _ _ _ - _ _ - _ _ - - _ _
2. Responsabilidad por asesoramiento defectuoso _ - - - - - - - - - - - - - -
3. Responsabilidad como síndico societario - - - - - _ - -- - - - - _ - -- - - -

CAPITULO
XII
RESPONSABILIDADESESPECIALESRELEVANTES

5 113. La protección extracontractual del contrato. La lesión al crédito por parte de un


tercero ajeno a la relación contractual - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 1033
.,
a) El crédito: breve nocion - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - 1034
(NDICE GENERAL

b) Supuestos de lesión al derecho de crédito por un tercero - _ - - _ - - _ - _ - -


l. Lesión inmediata al derecho de crédito - - _ _ _ _ _ - - - _ _ _ _ _ - - - _ _ -
2. Lesión mediata al derecho de crédito - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - -
l. Actos lesivosal créditoafectando la persona del deudor _ - - _ - _ - -
II. Actos lesivosal crédito afectandoel derechode propiedad del deudor
.,
sobre la cosa objeto de la prestacion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
C) Derecho relativo vs. derecho absoluto: el problema del crédito. La lesión al
crédito como supuesto de daño injusto - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - -
d) La cuestión en el Derecho comparado . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Italia - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ _ -
2. Francia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3. Alemania - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - - _ - - - - - - -
e) La cuestión en el Derecho argentino - - - - - _ - - - - - - - - - - - - - - -
Q Conclusiones. Nuestra opinión - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
5 114. La tutela aquiliana de la situación posesoria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
a) La naturaleza jurídica de la posesión. Su relevancia frente a la cuestión plan-
teada . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. La posesión como derecho subjetivo - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
2. La posesión como situación o poder de hecho _ _ _ - _ - _ _ _ _ _ - - - _ _ _
3. La posesión como expectativa de derecho - - - _ - - - - - - - - - - - - - - -
b) ¿Resulta aplicable la tutela aquiliana a la posesión?La cuestión en el Derecho
comparado - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
l. Italia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
2. España . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
C) La cuestión en el Derecho argentino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
l. Tratamiento de la cuestión en el Derecho argentino actual _ - _ - - - _ - _
. .,
2. Nuestra opinion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
3 115. La responsabilidad civil de losconcesionariosviales _ _ _ _ _ - _ _ _ _ _ - - _ _ _
a) La cuestión en la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación,
de la Suprema Corte de Buenos Aires y de otros tribunales inferiores - _ - -
1. Tratamiento en los fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación _ - _
2. Tratamiento en los fallos de la Suprema Corte de Buenos Aires _ _ _ _ _ _ _
3. Tratamiento en sentenciasdeotros tribunales _ - _ - - _ - _ - _ - - _ - _
. .,
b) Nuestra opinion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
5 116. La responsabilidad civil del organizador de espectáculosdeportivos _ - - _ - _ - -
a) El contrato de espectáculo deportivo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
b) La responsabilidadcivil del organizador por daños sufridos por el público asis-
tente (art. 51, ley 23.184y ley 26.358).Su fundamento _ - _ - - _ - - _ - _ - -
1. Ambito normativo. El casode losdeportistas _ _ _ _ _ - _ - _ _ _ _ _ - _ - _
2. La obligacióndeseguridada cargo del organizadordel espectáculo depor-
tivo _ - - - - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - _ - _ - - - _ - -
3. La obligación deseguridadasumida porel organizadordel espectáculopú-
blico deportivo frente al espectador - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - -
4. La responsabilidaddelasentidadesdesegundoorden. El caso particularde
la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
l. El caso «Zacarías». La ausencia de responsabilidadde la Asociación del
Fútbol Argentino . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
II. El caso «Mosca»: el cambiode rumbo en tornoa la responsabilidad de
la Asociacióndel Fútbol Argentino - _ - _ - _ - - _ - _ - _ - - _ - -
INDICE
GENERAL

111 - LA ACCIÓN ClVlLY LA ACCIÓN PENAL:


INDEPENDENCIA, RELACIONES Y EFECTOS ENTRE ELLAS

CAPITULO
XIII
LA COEXISTENCIADE LA ACCIÓN CIVIL CON LA ACCIÓN PENAL
.,
5117. Introduccion . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1097
5 118. Tramitación simultánea de la acción penal y de la acción civil. Principio general y
excepciones - - _ - _ - - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - - _ - - _ - _ - 11O0
5 119. Influencia de la sentencia penal sobre la sentencia a dictarse en lo civil _ _ _ _ _ _ 1105
a) Sentencia penal condenatoria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1105
b) Sentencia penal absolutoria . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1106
5 120. ¿Influye la sentencia civil sobre la sentencia penal? _ 1108

BIBLIOGRAFiA GENERAL
PRIMERA PARTE
TEOR~AGENERAL DE LA OBLIGACIÓN
CAPITULO
I
NATURALEZA DE LAS OBLIGACIONES

5 1. Introducción al Derecho de las obligaciones

a) Encuadrejurídico e importancia

1 - Los derechos personales y las obligaciones


Las relacionesjurídicasque seenmarcan en el ámbito del Derecho privado pue-
den ser clasificadasen patrimoniales o extrapatrimoniales, según su contenido sea
o no de carácter económico, es decir, si las facultades del titular del derecho que
ellas conceden recaen o no sobre un bien jurídico susceptible devalor económico
(cfr. art. 16, CCCN): si el derecho subjetivo de la persona recae sobre un bien de
apreciación pecuniaria, estaremos ante una relación jurídica patrimonial, mien-
tras que si lo~hacesobre un bien carente de esa apreciación económica, la relación
jurídica será extrapatrimonial. En el caso de las relacionesjurídicas patrimoniales,
la satisfacciónde los intereses económicos del sujeto se efectúa y concreta a través
deesa universalidad jurídica llamada patrimonio, comprensivo de los bienes mate-
riales e inmateriales susceptibles de valor pecuniario.
Los derechos subjetivos emanados de esas relacionesjurídicaspatrimoniales se
clasifican a su vez -de acuerdo a su contenido-en dos grandes ámbitos: el de los
derechos personales o creditorios y el de los derechos reales. Los derechos perso-
nales o creditorios (denominación esta que ha sido objetada en la doctrina por
resultar equívoca, ya que podría erróneamente considerarse comprendida en ella
a los derechos personalísirnos inherentesa la persona), secaracterizan porquecon-
ceden a su titular la facultad de exigir a otro una conducta dedar, de hacer o de no
hacer, susceptible de apreciación económica. En cambio, los derechos reales son
aquellosque crean entre las personasy las cosas una relación directa e inmediata,
de modo tal que solo se componen de dos elementos: la persona (o sujeto activo
del derecho real) y el objeto sobre el cual recaeel derecho. Con relación a estos últi-
mos guardan notorias diferencias que enseguida detallaremos.
CARLOS A . CALVO COSTA

En cambio, las relaciones jurídicas extrapatrimoniales comprenden los dere-


chos personalísimosy los derivados del Derecho de familia; podrían incorporarse
también dentro de los patrimoniales a los derechos intelectuales (solo en el aspec-
t o que consiste en la facultad de explotar económicamente la obra), aunque su
incorporación en una u otra categoría nocambiaría en absoluto nuestroenfoque.
Ahora bien, el Derecho de las obligacionesqueda enmarcado definitivamente
en el ámbito de los derechos personales o creditorios, por lo cual le son aplicables
los principios y caracteres que rigen a éstos; sin temor a equivocarnos, estimamos
que actualmente el Derecho de las obligaciones constituye el eje sobre el cual
giran casi todas las relaciones jurídicas de índole patrimonial. En él quedan com-
prendidas todas las actividades comerciales, industriales, profesionales, de pres-
tación de servicios, etcétera, que generalmente poseen origen convencional;
pero, tal como lo estudiaremos más adelante, también abarca a aquellas relacio-
nesjurídicasque son originadasen hechos ilícitosy que obligan al deudora indem-
nizar los dañoscausadosen razón de un delito o de un cuasidelito. Con ello deno-
tamos que el contrato y los hechos ilícitos se erigen en las dos fuentes más impor-
tantesde lasobligaciones, aunque no son las únicas, tal como loveremos también
seguidamente.
El Derecho de lasobligaciones, pues, es la parte del Derecho que regula el naci-
miento, la vida y los modos de extinción de las relaciones jurídicas entre los acree-
dores y los respectivos deudores (Breccia, Di Majo, Rescigno). Sin embargo, no se
agota únicamenteen el Derechocivil sinoque la teoríageneral de lasobligaciones
resulta aplicable a casi todos los ámbitos del Derecho privado, sobre todo en el
Derecho comercial.

2 - Diferencias con otrasfiguras afines


El Derecho de las obligaciones presenta importantes diferencias con otras cla-
sesde derechosque le pueden resultar afines:
a) Con losderechosreales, al enmarcarseel Derecho de lasobligacionesenel ámbi-
to de los derechos personales, se distingue en que:
1. Los derechos reales confieren a su titular un derecho de oponibilidad abso-
luto, es decir, son oponibles erga omnes (contra todos) quedando obligada
toda lasociedadarespetarel derecho del titular del derecho real (v.qr., todos
debemos respetar el derecho de dominio o propiedad del otro); en-cambio,
losderechospersonales(comoelde lasobligaciones)sonoponiblesde mane-
ra relativa, ya que puedenhacersevaler únicamentecontrael obligado (v.gr.,
el acreedor solo puede exigir el pago de la deuda a quien se ha obligado con
él al pago).
2. Los derechos reales solo pueden ser creados por la ley; las obligaciones, en
cambio, puedenser creadas por lavoluntadde las partes (dr.arts. 959y 1061,
CCCN, entre otros).
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

3. El deber del sujeto pasivo en la relación real no es de prestación, sino un


deber iurídico qeneral,
- manifestación del nerninen laedere (Georgeani), sin
queexista correlación entre estedeberjurídico general de la comunidad y el
poder del titular del derecho real; en cambio, en la relación jurídica obliga-
cional el acreedor puede exigir al deudor la realizaciónde una determinida
conducta que satisfaga su interés.
4. Losderechosrealesnosepierden por inacción; losderechosdecrédito (como
los que se originan en el ámbito de una obligación) son susceptibles de per-
derse por el paso del tiempo si no son ejercidos.
b) Con respecto a losderechospersonalísirnos, la principal diferencia radica en que
éstosson derechosabsolutos(erga ornnes)en donde únicamenteel sujeto activo
está determinado, poseen contenidoextrapatrimonial, son intransmisibleseina-
lienables, no se pierden por inacción y no poseen la correlatividad entre derecho
y deber que caracterizan al Derecho de las obligaciones.
c) Con lasobligacionesderivadasdelDerecho de familia, en queen estas el cumpli-
miento de los deberes por el obligado (ya se trate del cónyuge, del padre o de
cualquier otro pariente) no agotan su contenido en una o varias prestaciones
determinadas. Asimismo, no existe la nota de correlatividad que distingue al
Derecho de lasobligaciones,ya queen el Derecho de familia no hay un correlato
frente a los deberes del obligado, puesto que estos últimos constituyen cargas
impuestas por la ley para quien debe cumplirlos.

bJ Concepto de obligación

1 - Antecedentes históricos
Debemos remontarnosa la antigüedad paraencontrarel nacimiento del concepto de
obligación. En tal sentido, como bien lo señala Lacruz Berdejo, si bien el verbo latino
obligare (ob -alrededor-, ligare -atar-) reconoce su origen en los tiempos más
remotos, el sustantivo jurídico obligatio surge en los tiempos de la República (siglo I
a. C.). Ha sido Justiniano quien incluyó en sus lnstitutas una definición de obligación
queseatribuyea Papiniano: aobligatio estiurisvinculurn quodnecessitateadstringi-
mur; alicuius solvendi rei, secundurn nostrae civitatis jura» (3.13, pr.), que puede ser
traducido como "la obligación es unvínculo jurídico que nosconstriñe a pagar algo a
otro, según el Derecho civil". No obstante ello, el Digesto, recogiendo un texto de
Paulo y trazando un parangón entre obligación y derecho real, expresa: cobligatio-
nurn substantiarnnon i n eo consistit, ut, aliquodcorpus nostrurn autservitutern nos-
trarn faciatsed utaliurn nobis obstringatad dandurn aliquid, ve1 faciendurn velpres-
tandurnn (44,7,3, pr.). Su traducción sería la siguiente: "la sustancia de las obligacio-
nes no consisteen que haga nuestra alguna cosa corpórea o una servidumbre, sino en
que constriña a otro a darnos, a hacernoso a prestarnos alguna cosa".
Finalmente, Pothier ha combinadoambospárrafosparaformularsu propia definición
de obligación: "un lazo jurídico que nos constriñe a dar a otro alguna cosa, o bien, a
hacer o no hacertal o cual cosa".
CARLOS A . CALVO COSTA

En definitiva, másallá decualquiertraducciónquese realice, encualquier caso laobli-


gación constituye un vinculum iuris, es decir, una atadura jurídica, por la cual una de
ellas puedeexigir a la otra el cumplimientode una prestacióndedar, hacer o no hacer
alguna cosa.
Lo cierto es que la teoría de lasobligaciones, tal como la estudiamos hoy en día, reco-
noce su origen
- y. desarrollo en el Derecho romano, habiendo sufrido solo pequeñas
mutacionesy agregadosa lo largo del tiempo, manteniéndoseen la gran mayoría de
losordenamientosjurídicosde los paísesdel Derecho continental la esencia de la teo-
ríageneral queelaboraron los romanos. La estructura delaobligación, pues, tal como
fue concebida en Roma, no ha cambiado y se mantiene su esencia en cuanto al modo
de su nacimiento, modificación y extinción.
Solose han advertidocambiostrascendentesen cuantoa la situacióndel deudor, a las
fuentes de las obligacionesy al espíritu y finalidad de ellas:

a) Respecto a la situación deldeudor, es de destacar que en el Derecho romano era


comúnyfrecuentelafigura del nexurn, por mediodelacual quienseobligabaa pagar
en un plazo determinado entregaba en garantía su propio cuerpo. Constituía así el
nexurn una garantía, de modo tal quesi el deudor no pagaba, podía ser puestoen pri-
sión por el acreedor, quien tenía facultades de reducirlo a la esclavitud, venderlo e,
inclusive, matarlo y descuartizar10 a fin de repartir su cuerpo en pedazos, si es que el
deudortenía varios acreedores.Actualmente, en cambio, tal como lo estudiaremosa
lo largo de esta obra, no existe la prisión por deudas, y el deudor ya no responde con
su persona sino tan solo con su patrimonio y con las limitaciones impuestas por las
leyes ordinarias y especiales. Además, rige actualmente el principio favor debitoris,
por el cual en caso de duda respecto a la existencia de la obligación, habrá de estarse
en favor de la posición másventajosa a los interesesdel deudor.

b) También han cambiado lasfuentesde lasobligaciones,todavezque mientrasque


en las lnstitutas de Gayo se reconocían como fuentes solamente al contrato y al deli-
to, ello fueevolucionando admitiéndose ya en el DigestodeJustiniano como fuentes
también al cuasicontratoy al cuasidelito).Con el correr del tiempo los iusnaturalistas
racionalistas han agregado como fuente a la ley, siendo finalmente Planiol quien
mantiene estas cinco fuentes de las obligaciones las que son reconocidascomo tales
por la mayoría de losordenamientos jurídicos modernos.
c) En cuanto al espírituy finalidadde las obligaciones, es de destacar que en el Dere-
cho romano la obligación creaba unvínculo que no era susceptibledesertransferido,
puestoqueesa atadura legal (nexurn) ligaba al deudor conel acreedor, vedandocual-
quier posibilidad de que interfirieran terceroso que fueran transmitidos dichos roles
activo o pasivo a otras personas. En razón de ello, era desconocido e imposible en el
Derecho romano que pudieran crearse obligaciones por interpósitas personas (man-
dantes o representantes legales), que existieran estipulaciones en favor de terceros o
que pudieran cambiarse las personasdel acreedor y deudor (solo a partir de lasense-
ñanzasde Gayo, el Derecho romano fue incorporando nuevasfiguras permitiendo la
delegación del crédito). Estos criterios romanistas pétreos no se observan en el Dere-
cho privado moderno, ya que se admite el nacimiento de obligaciones a través de
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

representantesconvencionaleso legales, existe sustitucióndel acreedory del deudor


a travésde lasfiquras
- de la cesión de créditos y de la transmisiónde deudas, e inclusi-
ve existen obligaciones en donde el rol activo o el rol pasivo de la relaciónjurídica se
encuentra indeterminadoab initio.

2 - Acepciones vulgares

Al retomar el análisis del concepto de obligación, destacamos que se debe dis-


tinguir su significado jurídico de aquellosotros carentes de juridicidad, y que solo
constituyen acepciones vulgares del término obligación. Basta apreciar varias de
estas nociones no jurídicasen algunasdelasdefinicionesdedichovocabloque nos
brinda el Diccionario de la lengua española: " 1. Aquello quealguien está obligado
a hacer;2. Imposición oexigencia moral quedebe regir lavoluntad libre; 3. Corres-
pondencia que alguien debe tener y manifestar al beneficio que ha recibido de
otra persona".
En estas definiciones que acabamos de transcribir, podemos apreciar que la
palabraobligación en la primeradeellasessinónimodedeber(v. gr., "Carlos" debe
pagar la cuota del electrodoméstico que ha adquirido); la segunda, está referida a
un debermoral (v. gr., "Juan" que tiene mucho dinero, debeayudar a su hermano
"José" que se encuentra desempleado y en una situación económica de pobreza),
y la tercera a un deber de gratitud (v. gr., "Marcelo" debe recompensar a "Maria-
no" que losocorrióen el incendio desu casa y le salvó lavida).Tal como loveremos
seguidamente, es erróneo considerar a la obligación como sinónimo de deber,
puesto que este es solo el aspecto pasivo de la relación jurídica, resultando ser
aquella un instituto mucho más complejo queel de una simpledeuda.
El catálogo de significados y de ejemplos podría llegar a ampliarse ilimitada-
mente, pero carece de sentido que nos extendamos en ello porque nuestra inten-
ción es advertir al lector que existen múltiples nocionesvulgares del vocablo obli-
gación, que no constituyen el significado jurídico de este complejo instituto que
estudiaremos a lo largo del presente capítulo.

3 - La cuestión en el Código Civil de Vélez Sarsfield

El Código Civil de Velez Sarsfield, al igual que la mayoría de los códigos moder-
nos del mundo, no había brindado un concepto deobligación. Ello se puede apre-
ciar cuando el art. 495 del CC, que era la primera norma del Título I ("De la natura-
leza y origen de las obligaciones"), de la Parte l ("De las obligaciones en general"),
del Libro II ("De los derechos personales en las relaciones civiles"), solo expresaba
que "Las obligaciones son: de dar; de hacero de no hacer".
Sin embargo, Vélez Sarsfield había intentado una explicación a tal omisión en
la nota al citado art. 495 del CC, refiriendo que: "Nos abstenemos de definir, por-
que, como dice Freitas, las definiciones son impropias de un Código de leyes, y no
porque haya peligro en hacerlo, pues, mayor peligro hay en la ley que en la doctri-
CARLOS A . CALVO COSTA

na (...)". Este intento de explicación no nos resulta muy convincente desde el


momento en que nuestro derogado Código Civil seencontraba plagadodedefini-
ciones brindadas por el codificador a lo largo de su articulado, por lo cual, a nues-
tro entender, resultaba contradictoria la dilucidación efectuada en dicha nota.
Lo cierto es que como Vélez Sarsfield había dado por supuesto el concepto de
obligación, no la definía, lo cual provocó la coexistencia de diferentes y variadas
definiciones brindadas por distintosautores, considerandoel aspecto pasivo oacti-
vo de la relación jurídica. Por nuestra parte, previamente a brindar la definición
que consideramos apropiada, estimamos de importancia analizar los anteceden-
tesdel instituto a lo largo de la historia.

4 - Concepto jurídico de obligación

A f i n de ir aproximándonos al concepto jurídico de obligación, podemos decir


que se trata de una relación intersubjetiva que se encuentra reglada por el Dere-
cho y que provoca consecuenciasjurídicas: detal modo, queda claro que la obliga-
ción es todo y solo lo que media entre quienes la contraen, de modo tal que el cum-
plimiento la extingue.
Dicha interrelación entre lossujetos, comodijimos, se erigeen una relaciónjurí-
dica, que es aquella en virtud de la cual determinados supuestos de hecho son con-
siderados por el legislador aptos para satisfacer ciertos intereses dignos de tutela,
reconociéndose, en consecuencia, una tutela estable y organizada, que se plasma
en loscorrelativosderechos y deberes(M0issetde Espanés). De tal modo, y en razón
de esta relación jurídica, algunas personas quedan amparadas y protegidas por la
ley que le brinda tutela jurídica (derecho subjetivo), mientras otras son sometidas
al cumplimiento de los deberes impuestos por la norma en interés de las primeras
(deber jurídico).

Así, en la relación jurídica obligatoria, se establecen dos posiciones jurídicas


bien diferenciadas:
a) La posición del acreedor, que posee la facultad de exigir al deudor una con-
ductadeterminada-prestación debida-, yaque por sertitular de un dere-
cho subjetivo se le concede ese poder de exigencia.
b) La situación del deudor, quien tiene el deber jurídico de realizar una pres-
tación en favor de otro sujeto quien detenta el poder deexigírsela. Ambos
sujetos, sin embargo, poseen un deber en común que es el de actuar con
lealtad y buena fedurante toda lavida de la relación jurídica obligatoria.

Todos estos elementos han sido recogidos por el legislador en el Código Civil y
Comercial de la Nación, el que, en su art. 724, dispone: "La obligación es una rela-
ciónjurídica en virtuddela cualelacreedor tiene elderecho a exigir deldeudor una
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

prestación destinada a satisfacer un interéslícitoy, ante elincumplimiento, a obte-


ner forzadamente la satisfacción de dicho interés".
No podemos soslayar que la prestación exigida debe ser susceptibledeaprecia-
ción pecuniaria, y que la satisfacción del interés del acreedor, en caso de ser obte-
nida de modo forzado, podrá ser en especie o por equivalente.

cj Estructura institucional de la obligación.


El llamado nid quod interesb

Esta definición denota la existencia de una estructura institucional de la obli-


gacióncompuesta pordosaspectosofenómenosquesonla deudao débito y la res-
ponsabilidad (schuld y hafiung para los alemanes, devoir y engagement para los
franceses, duty y liability para los anglosajones). De tal modo, estimamos que no
existen dos relacionesjurídicas distintas en ambos tramos o aspectos de la obliga-
ción, sino que hay una única relación jurídica ya que ambas fases -deuda y res-
ponsabilidad- son inseparables. Es más, gráficamente, podría decirse que la res-
ponsabilidad acompaña al débito como la sombra a un cuerpo: allí donde existe
una deuda hay un responsable, y viceversa. En esta línea de pensamiento se enro-
la una calificada doctrina nacional y extranjera, pudiéndose mencionar -entre
otros- a Breccia, Di Majo, Larenz, De los Mozos, Ferrara, Castán Tobeñas, Diez-Picazo
y Bueres.
No obstante, debemos destacar que existen autores-sobre todo españoles-
que se han expedido por la postura contraria, al afirmar que existe una escisión
entre débito y responsabilidad, al revestir cada uno de ellos situaciones jurídicas
distintas, aunque la responsabilidad del deudor adquiere el carácter instrumental
respecto de la relación jurídica obligatoria (Alguer, Roca Sastre y Puig Brutau, entre
otros).
Rechazamos esta última posición. A nuestro entender, deuda y responsabilidad
constituyen tramos inseparables de la obligación, puesto que ambos hacen a la
esencia misma del vínculo obligacional: si ellos se escindieran, este último se dis-
torsionaría. Ello así puesto que la responsabilidad posibilita que el incumplimien-
t o del deudor no quede impune: en el caso de la obligación, la sanción hacia el deu-
dor tendrá como finalidad la satisfacción del crédito del acreedor; de tal modo,
observamos que sin responsabilidad, el deber del deudor sería solo moral o social,
pero con ella queda claro queel deudor ha asumido un verdadero deber jurídico.
Así, apreciamos que el derecho subjetivo del acreedor que nace al momento de
crearse la obligación, no se encuentra limitado únicamente a exigir un comporta-
miento determinado al deudor, sino que también se extiende a la posibilidad de
que su titular pueda acudir a los mecanismos legales destinadosa agredir el patri-
monio del deudor a fin de forzar el cumplimiento de la prestación en caso de que
este voluntariamente no lo haga. De darse este último supuesto, es cuando se
CARLOS A . CALVO COSTA

ingresa en el tramo de responsabilidadque le permitirá al acreedor ver satisfecho


su interés en especie por una vía compulsiva, o en su defecto, por equivalente (id
quod interest).
Queremos insistir, puesto que sobre ello existen fuertes discrepanciasdoctrina-
rias, en quea nuestroentendertanto laejecuciónforzadacomoelidquodinterest
son etapaso tramosde la misma obligación, ya que estamos siempre en presencia
del mismo derecho subjetivo del acreedor y del mismo deber del deudor; única-
mente, en caso de tener que efectuarse la ejecución indirecta y obtenerse la satis-
facción del interés a través de una indemnización en dinero, el derecho del acree-
dor sufrirá un cambio en su objeto (Mengoni). Pero, entendemos, no nacen a partir
del incumplimientodel deudor nuevasobligacionesderivadasdeél (algunosauto-
res afirman lo contrario, pregonando la existencia de una novación objetiva en tal
caso), así como tampoco constituye una obligación accesoria diferente de la origi-
naria el pago mediante una indemnización dineraria.
Es más, sin perjuicio de que luego volvamos a referirnos sobre el tema, estima-
rnos necesario manifestar que a nuestro entender el id quod interest no es otra
cosa más que el sustitutivo de la prestación específicaexpresadoen dinero: es decir
que, cuando exista prestación convenida y esta no pueda ejecutarse por vía forzo-
sa, siempre habrá idquodinterest. Ello al margen, claroestá, del derechoque pue-
da asistirle al acreedor para reclamar al deudor como adicional de la prestación
incumplida la reparación de los mayores daños que ha sufrido con motivo del
incumplimiento (cfr. art. 730, inc. c, CCCN).
Debe quedar claro, pues, que cuando el deudor no ha ejecutado la prestación
asumida y ha frustrado de tal modo el cumplimiento de la obligación, el acreedor
podrá acudira la ejecución forzada o por otrodedicha prestación (cfr. art. 730, incs.
a) y b), CCCN). Pero, si no fuera ello posible, la obligación se resuelve mediante la
prestaciónsustitutiva en dinero o idquodinterest, que es-reiteramos-el equiva-
lente pecuniariode la prestacióndebida inobligatione. Ello noobsta queel acreedor
pueda reclamar además el resarcimiento por los daños sufridos (si es que los sufrió)
con motivo de dicho incumplimiento.
Es decir, no debe confundirse el id quod interest (contravalor dinerario de la
prestación debida que algunosautores-como Diez-Picazo-también denominan
aestirnatioreiasignándole a ambostérminos idéntico significado) con la indemni-
zación de los daños y perjuicios que puede reclamar el acreedor con independen-
cia del contravalor dinerario de la prestación.
Mayo, con singular agudeza y contribuyendocon sus ideasaesta distinción que
formulamos, destaca en cuantoa elloaue . .para el idauodinterestsoloesnecesario
acreditar la existencia del vínculo obligacional y el incumplimiento de la obliga-
ción, sin requerirse la prueba del "daño" en sí porque no setrata másquedel suce-
dáneo de la prestación originaria, del valor originario; lo único a probar sería la
diferenciaentreelvaloractualy el originario. El idquodinterestseconfiguradetal
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

modo como un daño in re ipsa ya que deriva de la falta de la prestación debida y no


requiere de otra prueba más que el incumplimiento de la prestación debida (Puig
Brutau), mientrasque los mayoresdañosque sufra el acreedor con motivo de lafal-
ta de cumplimiento dela prestación, requieren quedeeste una pruebaefectiva de
los perjuicios, de la relación causal y del factor de atribución. Ello no obsta, aclara
Morello, a queel deudor pueda probar la inexistencia del idquodinterestalegan-
do que el acreedor se ha beneficiado con la frustración.

dJ Crédito y deuda

Así concebida, pues, la obligación es una relación jurídica compleja, que posee
dos aspectos diferentes pero íntimamente relacionados: el crédito y la deuda.
Ambos son institutos correlativos: de tal modo, en la obligación, lo que constituye
deuda y deber para el deudor resulta ser -en razón del vínculo jurídico que los
une-crédito y derecho para el acreedor; es decir, el crédito y la deuda se presen-
tan como el anverso y el reverso de una misma moneda.

1 - El crédito

Es un derechosubjetivoqueadquiereel acreedor desdeel nacimiento de la obli-


gación, que lo dota de un cierto poder jurídico al brindarle la ley una serie de dis-
positivos que le posibilitan agredir el patrimonio del deudor ante el eventual
incumplimiento de este. Pero esta no es la única facultad que adquiere el acreedor
a través del crédito, sino que posee otras no menos importantes, tales como: dis-
poner de él (cediéndolo a terceros, afectándolo a garantías, etcétera), resolver la
obligación ante el incumplimiento del deudor (cfr. arts. 1083 a 1089, CCCN), man-
tener indemne el patrimonio del deudor (v. gr., mediante medidas cautelares),
etcétera.
Sin embargo, este poder no es absoluto pues posee los límites propios de todo
derecho subjetivo, sobre todo los impuestos por el orden público. Además, tam-
bién impone como lógica consecuencia ciertas cargas en cabeza del acreedor, tales
como: actuar de buena fe en la exigencia de la prestación a cargo del deudor, pres-
tar colaboración con este al momento del cumplimiento, informar al deudortodas
las circunstancias en torno al cumplimiento de la prestación, brindarle al deudor
los elementos necesarios para posibilitar su liberación al momento del cumpli-
miento, etcétera.
2 - La deuda

En la obligación, la deuda está constituida por el deber jurídico quetieneel deu-


dor de la relación jurídica, deefectuar unadeterminada prestación-patrimonial-
mentevalorable- en favor de otro sujeto que tiene el poder de exigir su realiza-
ción para la satisfacción de un interés propio.
CARLOS A . CALVO COSTA

El incumplimientodedichodeberjurídico, posibilitaráqueelacreedor acuda alos


mecanismoslegalesparaforzar lasatisfaccióndesuinterésque integra laobligación.
Sin embargo, ademásdel cumplimiento específico de la prestación -deber pri-
mario-, pesan sobre el deudor de la obligación otras cargas, tales como las de
actuar con lealtad y buena fe durante todos los tramosde la relación jurídica obli-
gatoria -nacimiento, ejecución y cumplimiento-, así como también tiene el
deber de informar al acreedor sobre cualquier circunstancia en torno al cumpli-
miento de la prestación. Pero, asimismo, el deudor posee derechos o facultades,
como el derecho de poder liberarse al cumplir con la prestación a su cargo, a obte-
ner el correspondiente recibo de pago, a constituir en mora al acreedor, entre
otros, y también los que hacen a su defensa, como el oponer las excepciones que
correspondan ante reclamos improcedentes de su acreedor.

e) Naturaleza jurídica

Se han elaborado a lo largo del tiempo múltiplesteoríasen torno a la naturale-


zajurídica delaobligación, por locual estudiaremos las másrelevantes, yaqueello
nos permitirá comprender su esencia y definir sus elementos.

1 - Doctrinas subjetivas

Quienes se enrolan en este grupo de teorías, formulan una concepción de la


obligación centrada únicamente en la posición del acreedor. Es así como se sostie-
ne que el derecho subjetivo que este adquiere en razón de la obligación, se erige
en un poder o señorío sobre la persona misma del deudor.
Esta concepción subjetivista de la obligación alcanzó su punto máximo de
expresión en el Derecho romano arcaico, en donde el cuerpo y la persona del deu-
dor quedaban sujetos -en razón de la relación obligatoria- a los poderes del
acreedor. En esta etapa del Derecho romano, existían dos instancias de la obliga-
ción bien diferenciadas: en la primera de ellas, el vínculo consistía en un someti-
miento anticipado (nexum), que ponía en juego una potencial abdicación de la
libertad por partedel deudor anteel eventual incumplimiento (peraesetlibram),
y una segunda etapa, luego del incumplimiento, en donde el vínculo se convertía
en la sujeción material de la persona del deudor mediante la manus iniectio. Sin
embargo, con la evolución del Derecho romano, lasmanusiniectiofueron sustitui-
das por las actio in personam, a través de las cuales el acreedor podría disponer de
la persona y cuerpo del deudor en caso de que este incumpliera con la prestación a
que se había obligado (esdecir, podría matarlo, reducirlo a la esclavitud a través de
la addictio, etcétera). De manera análoga y contrapuesta al mismo tiempo, el Dere-
cho real era concebido como un poder de señorío sobre una cosa.
Con el tiempo, esta concepción subjetivista fueevolucionando, siendo sus prin-
cipalescultoreshacia el sigloXIX, Savigny y Windscheid. Estosjuristas, si bien seguían
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

concibiendo a la obligación como un cúmulo de poderes del acreedor, se apartan


de la concepción romanista al afirmar que éstos no pueden hacersevaler sobre la
persona del deudor sino tan solo sobre determinados actosque sí quedan someti-
dos a dichos poderes del acreedor. De tal modo, expresan que la esencia de la obli-
gación se encuentra en la conducta del deudor, es decir, en la sustracción de deter-
minadosactossuyosde la esfera de su libertad y el sometimientodeellosa lavolun-
tad del acreedor. Así, las relacionesjurídicas pueden recaer sobre personaso cosas,
y en el caso de las primeras, mediante un dominio absoluto (v. gr., en el caso de la
esclavitud) o mediante el sometimiento de determinadosactosaislados(es el caso
de la obligación). Hay unavoluntad dominantey unavoluntad sometida.
Esta postura subjetivista fue duramente criticada por la doctrina en general,
puesto quetiendea convertir a la persona del deudor en un "objeto" cuandosu rol
en la relación jurídica obligatoria escompletamentediferente, yaqueesunode los
sujetos de la obligación y si bien posee deberes como consecuencia de ello, tam-
bién le asisten derechos de relevancia.

2 - Doctrinas objetivas

Otros autores +ríticos acérrimos de la postura subjetivista- han intentado


fundar el derecho de crédito del acreedor en razones puramente objetivas, cen-
trando el objeto de este únicamente en el patrimonio deldeudory no ya en su per-
sona. Sin embargo, estas doctrinas se han formulado sobre todo en Alemania de
diversas maneras.
a) Así, lhering ha concebido a la obligación como una "relación de patrimo-
nios", en dondeel derecho subjetivo decrédito que posee el acreedor esaquel que
tiende a la satisfacción de un interés privado, resultando ser la prestación a cargo
del deudor solamenteel medio idóneo para lograrlo.
b) Por otra parte, Brinz basa su rechazo a la doctrina subjetivista manifestando
que no puede extraerse del deudor determinados actos y considerarlos como
cosas, que éstos sean objeto del señorío del acreedor. Expresa que el comporta-
miento humano es libre y no puede ser coercible, ya que la persona del deudor
podría ser objeto de señorío en dos sentidos: mediante el sometimiento físico
(como ocurría en el Derecho romano arcaico) o respecto desu patrimonio. Conclu-
ye el jurista alemán, entonces, que lo único relevante para el Derechoes la respon-
sabilidadpatrimonial que le cabe al deudor y no su persona ni su deber de presta-
ción. De tal modo, afirma que la obligación personal del deudor se mantiene sola-
mente mientras pueda hacer frente con su patrimonio a las acreencias de terceros;
por ende, el deber de prestación del deudor se manifiesta en una instancia previa
a la etapa de responsabilidad.
C) Otra postura objetiva está dada por la doctrina del deber libre (defendida
principalmente por Binder y Brunetti), que determina que el deudor tiene el libre
CARLOS A . CALVO COSTA

deberdecumpliro no cumplir. Según estosautores,todavezque noexiste una nor-


ma que mande pagar al deudor, este no tiene el deber jurídico de hacerlo y, por
ende, el incumplimiento no sería ilícito ni le acarrearía sanciones. Expresan que el
deudor solo tiene un deber jurídico final, ya que la prestación es incoercibley solo
debe cumplirla si quiere evitar la satisfacción del acreedor sobre su patrimonio.
Esta concepción objetiva, sin embargo, constituye una extremista posición nega-
toria del derecho subjetivo del acreedor, y contradice la esencia de lo que es la obli-
gación en la mayoría de los paísesdel Derecho continental. La realidad indica que
no existe tal alternativa para el deudor de cumplir o no, puesto que si no lleva a
cabo la prestación prometida, puede verse forzado a efectuarlo por medio de los
mecanismos legales previstos, o bien, condenado a abonar la indemnización
correspondiente (cfr. art. 730, inc. c, CCCN).
d) Otros autores, ante las observaciones que se formularon a estas posturas,
intentaron encontrar nuevas ideas: es así como algunos pandectistas alemanes
como Koppen expresaron que si el interés del acreedor se podía satisfacer al mar-
gen de la conducta del deudor, la obligación consistía en un derecho al valor de la
cosa que recaía, sobre todo el patrimonio del deudor.
e) La evolución de estas ideas se continuó en otros juristas europeos (Saleilles,
Gaudemet, Polacco), quienes comenzaron a considerar al crédito como un derecho
sobre los bienes del deudor. A partir de ello, concibieron que el vínculo de la obli-
gación seconstituía entre dos patrimoniosconsideradoscomopersonalidadesabs-
tractas.
Si bien a estas posturas objetivas se les ha objetado que la relación jurídica no
puededarseentre patrimoniossino solo entre personasyqueconformea ellassolo
quienes tuviesen bienes podrían contraer obligaciones, tienen como mérito el
separartajantemente la prestación de la persona del deudor, lo cual explica queen
las codificaciones modernas se permita la posibilidad del pago por una persona
diferentede quien originariamente se había obligado, o bien, que la doctrina y la
jurisprudencia aceptan la transmisión de deudas pese a la ausencia de regulación
expresa en nuestro país.

3 - Doctrina de la deuda y la responsabilidad

Esta línea de pensamiento se originó en Alemania a través del pandectismo del


siglo XIX, siendo sus máximos cultores Brinzy von Amira, y luego se expandió por el
resto de Europa, recibiendo buena acogida en otros países europeos, como Italia,
en donde autoresde la talla de Polacco y Pacchioni continuaron estas ideas.
Ha sido Brinz quien en 1874advirtió que en la obligación, concurren dosfacto-
res: la deuda (schuld para los alemanes) y responsabilidad (haftung); el deber de
prestación no era jurídicamente exigible sino se encontraba ligado un acto gene-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

rador de garantía (responsabilidad). Estos son los dos tramos de la vida de la obli-
gación, que hemos analizado ya anteriormente: la etapa de la deuda se desarrolla
desde el nacimiento de la obligación hasta el incumplimiento, y la de la responsa-
bilidades la que se torna eficaz a partir de este último.
En laetapadeladeuda, el deudor poseeeldeberjurídicodecumplir con la pres-
tación asumida en la obligación, pudiendo administrar libremente su patrimonio
con escasas restricciones(v. gr., si irregularmente realiza actos que intenten dismi-
nuir su caudal en fraude a los derechosdesus acreedores); en este tramo de la rela-
ción jurídica, el acreedor solo puede controlar la gestión que efectúa el deudor de
su patrimonio puesto que posee la expectativa de cobro de parte de este.
Ocurrido el incumplimiento de la prestación, se abre la etapa de la responsabi-
lidad: en razón de ello, al decir de Pacchioni, se transforma el derecho de control
que poseía el acreedor en un derecho de agresión patrimonial que se concreta
sobre los bienesdel deudor y quetiendea queel acreedor puedaemplear los meca-
nismos legales para obtener la ejecución específica de lo debido, o bien, ver satis-
fecha por equivalente la prestación incumplida por el deudor.
En consecuencia, queda claro que el tramo correspondiente a la deuda es está-
tico, puesto que el acreedor solo tiene poderes de conservación sobre el patrimo-
nio del deudor, quecumpleasíuna función degarantía parasu crédito. En cambio,
en la etapa de responsabilidad, la relación se torna dinámica, puesto que el acree-
dor posee las herramientas legales necesarias para agredir el patrimonio del deu-
dor a fin de poder satisfacer su interés.
No obstante el lineamiento de esta doctrina que nos resulta apropiada, no
podemos soslayar que Vélez Sarsfield había previsto en el Código Civil supuestos
de deuda sin responsabilidad (como era el caso de las obligaciones naturales enu-
meradas en el antiguo art. 51 5 del CC, categoría que -acertadamente- ha sido
derogada por el Código Civil y Comercial, lo cual habíamos pregonado en obras
anterioresa la sanción del nuevo Código, asícomo también en la anterior edición
de este libro).
No admitimos por nuestra parte, como equivocadamente lo hace parte de la
doctrina, la posibilidad de que exista responsabilidadsin deuda, puesto que aque-
lla debe estar necesariamente respaldada por esta última. Se menciona errónea-
mente, sin embargo, como ejemplodeesta situación la que involucra al fiador o al
tercero poseedor de una cosa hipotecada; no obstante ello, debemos aclarar que:
en el caso del fiador, este se ha obligado accesoriamentepor un tercero, por lo cual
también ha contraído una deuda que puede serle exigible (arts. 1574 y 1575,
CCCN).
En definitiva, la doctrina mayoritaria moderna niega la autonomía e indepen-
dencia de los dos tramos de la obligación (deuda y responsabilidad), manifestando
-como ya lo hemos efectuado nosotros precedentemente- que se trata de dos
momentos o etapas de un mismo fenómeno.
CARLOS A . CALVO COSTA

fJ Caracteres de la obligación
La obligación -como relación jurídica compleja- presenta los siguientes
caracteres.
1 - Alteridad o bipolaridad

En la obligación existen dos extremos contrapuestos: por un lado, el derecho


subjetivodecréditodel acreedor, y por el otro, el deber jurídico del deudor, loscua-
les quedan sujetos a través del vínculo que reviste el carácter de elemento esencial
de la obligación comoveremos posteriormente. Ese derecho de crédito le confiere
al acreedor la facultad de lograr queel deudor realice un determinado comporta-
miento orientado a la satisfacción de un interés lícito suyo. Estos dos extremos
deben mantenerse siempre a fin de que la obligación subsista, puesto que si ellos
llegaran a fusionarse, la relación jurídica se extinguiría -total o parcialmente-
por confusión (v. gr., arts. 931 y 932, CCCN).

2 - Patrimonialidad

Puede afirmarse que esta también es una característica muy importante de la


obligación, puesto que se trata de una relación jurídica eminentemente patrimo-
nial: nodebemossoslayar que losderechosdecréditoson una especiedentrodelos
derechos subjetivos patrimoniales, puesto que confieren a su titular (el acreedor
de la obligación) la facultad de exigir al deudor la realización de una determinada
prestación -de dar, hacer o no hacer- susceptible de apreciación pecuniaria o
económica.
3 - Atipicidad

Adiferencia de lo queocurría con ellasen el Derecho romano, en donde lasobli-


gaciones revestían el carácter de figuras t@icas (se consideraban tales a aquellas
que estuvieran expresamente reguladas por el lus Civile), en el Derecho moderno
tal requisito de la tipicidad no existe, pues solo puede hablarse de una categoría
universal y general de la obligación, comprensiva esta deinnumerablessupuestos.
El sistema jurídico no crea figuras rígidas de obligaciones, sino que -por el con-
trario- brinda normasque son en su mayoríasupletoriasde lavoluntad de laspar-
tesy no imperativas. En razón deello, podemosdecirquedichasfiguras podrán ser
catalogadas como obligación en la medida que contengan los elementos esencia-
lesy estructuralesqueexige la relación jurídica obligatoria.

4 - Temporalidad

La relación jurídica obligatoria no es perpetua sino que es temporal, ya que


posee un tiempo limitado devida.
De tal modo, podemos decir que el derecho del acreedor que emana de una
obligación no es eterno, ni tampoco lo será el débito del deudor. Por el contrario,
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

el derecho de crédito debe ser ejercido en un tiempo determinado, so pena de que


en casodeinactividaddesu titular, pueda declararse la prescripción liberatoriaque
extingue la acción para exigir su cumplimiento.

5 - Autonomía de su causa fuente

Se pregona este carácter afirmándose que la causa fuente no es un elemento


estructural de la obligación, sino que-sin perder el carácter de esencial- resulta
ser un elementoexterno aella (por ejemplo, esasícomo sesueledistinguira la obli-
gación del contrato que le da origen). Sin embargo, algunos autores como Pizarro
han advertido los riesgos de estudiar a la obligación aislada de su fuente (sobre
todo en materia contractual), puesto que la gran mayoría de los remedios contra
el incumplimiento tienen su origen en el contrato fuente de la obligación.

gJ Método del Código Civil en materia


de obligaciones

El método en un Código Civil adquiere una singular importancia, puesto que


permite agrupar a las instituciones tratadas según su naturaleza, esbozar los con-
ceptos generales de cada una de ellas para luego definir los particulares, y final-
menteanalizar las figuras más importantesdentro de cada institución tratada.
En materia deobligaciones, que es el ámbito que nos ocupa, existen discrepan-
ciasen torno a cómo se las ha tratado en los diferentesordenamientos jurídicos del
Derecho continental.
En el Derecho comparado, el Codefrancés ha dado tratamiento a las obligacio-
nes dentro del Libro III referido a los diferentes modos de adquirir el dominio,
método quetambién siguió el Código Civil italiano de 1865.
Sin embargo, a diferencia deellos, el Código Civil español ha destinado un libro
entero a las obligaciones-el Libro IV titulado "De las obligaciones y contratos"
que abarca losarts. 1088a 1975- lo cual ha sido considerado como un acierto por
la mayoría de la doctrina ibérica, que sin embargo, cuestiona la excesiva amplitud
temática que contiene el mismo.
No obstante, el BGB alemán siguiendo el plan trazado por Savigny, luego de
dedicar el Libro Idel Código a la Parte General, ha reservado el Libro II a lasobliga-
ciones dándole, pues, específico y particular tratamiento.
En la Argentina, Vélez Sarsfield ha decidido apartarse del método utilizado por
el Codefrancés puestoque manifestaba que en él se confundían loscontratoscon
las obligaciones convencionales, desde el momento en que dentro de ese Libro III
existía un título denominado "De loscontratosode lasobligacionescontractuales
en general" (Título 111). Es así como nuestro codificador expresaba en la nota al
Libro II de nuestro Código Civil que: "... Este primer vicio causa una mezcla de las
ideas más incoherentes, nacede haber olvidado que una cosa es el contrato que da
CARLOS A. CALVO COSTA

nacimiento a la obligación, y otra la obligación convencional, que no es sino el


efecto del contrato. Ha resultado de esto que no hay un título de las obligaciones
en general que nacen de tan diversas causas, y que, al tratar de los efectos de las
obligaciones y de las causas de ellas, se trate únicamente de los efectos y causas de
los contratos, que solo son una de las fuentes de las obligaciones".
A raíz de esta postura, Vélez Sarsfield decidió seguir el método del Esbogo de
Freitas, por lo cual en nuestro Código Civil el Derecho de lasobligaciones recibió un
tratamiento específico, el que está contenido en la Sección I ("Obligaciones") del
Libro II ("De los derechos personales en las relaciones civiles"), sin perjuicio que
encontremos algunas normas que contactan con esta materia en el Libro IV referi-
do a las disposiciones comunes de los derechos reales y personales, sobre todo
cuanto se trata la cuestión de la prescripción de las acciones y de los privilegios.
El nuevo Código Civil y Comercial de la Nación mantiene similar criterio meto-
dológico, ya que trata a las Obligaciones en general en el Título I del Libro Tercero
("Derechos Personales"), destinando los restantestítulos de ese libro al tratamien-
t o de las distintas fuentes de las obligaciones. Dentro de eseTítulo 1, están conte-
nidas las disposiciones generales del instituto, los mecanismosde tutela satisfacti-
va y conservatoria del crédito, lasdistintasclasesde obligacionesy sus modosextin-
tivos.

h) Las obligaciones ~propterremn como relaciónjurídica compleja

1 - Noción

Si bien hemos efectuado la distinción entre los derechos reales y los derechos
personales, marcando lasdiferencias mássustancialesentre unosy otros, debemos
mencionar que existe cierta figura jurídica que puede llegar a confundirlos, dado
que en ella si no existe una previa relación posesoria o derecho real sobre una cosa,
laobligación no nace. Esel casode lasobligacionespropterrern, también llamadas
ambulatorias.
Estasobligacioneshan sidodefinidasdediferentes modos, aunquecon criterios
similares. Así, algunos autores las han definido como "aquellas que descansan
sobre determinada relación de señorío sobre una cosa, y nacen, se desplazan y se
extinguen con esa relación de señorío" (Alsina Atienza), mientrasque otros lascon-
ciben como "aquellas que existen en razón de una relación de dominio o posesión
sobre una cosa, y que gravan indeterminadamente al poseedor de una cosa deter-
minada" (Llambías), o bien, como "obligaciones que incumben al propietario o
poseedor de una cosa en cuanto tal y en consecuencia basta la cesación de su cali-
dad de propietario o poseedor para quedar librado del débito" (Busso).
Debe quedar claro, pues, a nuestro entender, que en este tipo de obligaciones
si la cosa se transmite, la obligación sigue a la cosa y pesará sobre el nuevo posee-
dor o propietario, quedando liberado el anterior.
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

Esdecir,asícomolagran mayoríade lasobligacionespesansobrela personaque


las contrajo (obligaciones personales), existen estos supuestos de obligaciones
propter rem que siguen la suerte de la cosa, resultando deudor quien es actual-
mente su poseedor o dueño. Estetipo de obligaciones guarda una relación directa
con una cosa determinada-locual la distinguede losderechos personales-, pero
tampoco constituyen propiamente derechos reales. Es por eso que suele concebír-
selascomo una relación jurídica intermedia entre losderechos realesy losderechos
personales.
En las obligacionespropter rem, tal como lo advertiremos en los casos legales
que brindaremos de ellas seguidamente, las deudas son cargas de la propiedad y
deben ser pagadas obligatoriamente; es así como, si alguien decide desprenderse
de la cosa (v. gr., vendiéndola), la obligación pasará al nuevo propietario deella. En
definitiva, estamos ante una obligación que siguea la cosa y no a la persona.

2 - Caracteres

Son características esenciales de la obligación propterrem las siguientes:

Resulta ser esta la característica principal y fundamental de esta obligación


dado que, como la calidad de deudor se origina en razón de un derecho de propie-
dad o de posesión sobre una cosa, de transmitirse esta a un tercero también se
transmitirá la calidad de deudor de la obligación. Si bien el carácter de deudor de
una obligaciónpropterremesinseparable dela calidad dedueñoo poseedor de la
cosa que ha originado la deuda, no resulta sertan relevantequién era el deudor al
momento de nacer la obligación sino más bien quiénes son los propietarios o posee-
doresde la cosa -esdefinitiva, los deudores-al momento en que la prestación se
torna exigible.
11 - Abandono
Las obligacionespropterrem pueden caracterizarsetambién porque el deudor
puede liberarsede cumplimiento abandonando la cosa que ha generado la deuda.
De tal modo, si la cosa esvendida, o se transmite su posesión, o se destruye, el deu-
dor inicial queda liberado. Estimamos, sin embargo, que unaobligación que posee
la nota deambulatoriedad puedeser consideradapropterrem aun cuando no pre-
sente esta característicade poder ser abandonada (v. gr., expensas comunes en un
edificio sometido a propiedad horizontal).

3 - Antecedentes. Su admisión en el Derechoargentino

No existen muchosvestigios de lasobligaciones ambulatoriasen la antigüedad.


-
Si bien algunos autores (Alterini -Ameal LópezCabana)destacan que esta catego-
CARLOS A . CALVO COSTA

ría intermedia entre la obligación y el derecho real fue conocida en el Derecho


romano, lasobligacionespropterremnofuerontratadasporel Codefrancésni por
la doctrina europea en general; solo algunos autores como Zachariae y Toullier se
refirieron a ellas en Francia con escasa adhesión.

En el Derecho argentino existían dos posturas bien diferentes en torno a la


admisión deesta clasede obligaciones, lasque se hallabanfundadasen normasdel
Código Civil de Vélez Sarsfield.
a) Un sector doctrinario calificado aunque minoritario (Lafaille, Salvat, Busso y
Colmo, entre otros), inspirado en las opiniones de Freitas, se había expedido
decididamente por una postura negativa en cuanto a aceptar esta categoría
de obligaciones. Para ello invocabanel texto del art.497 del CCdeVélezSars-
field en cuanto disponía que: "A todo derecho personal corresponde una
obligación personal. No hay obligación quecorresponda a derechos reales".
b) Otra parte de la doctrina, en posición francamente mayoritaria (Spota,
Cazeaux, Llambías, Borda, Alterini, Compagnucci de Caso, Alsina Atienza, en-
tre otros), entendía sin embargo que la admisión de las obligacionesprop-
ter rem tenía sustento en el propio Códigocivil derogado, sobre todo a par-
tir de las disposiciones del art. 2416 (que regulaba como obligaciones inhe-
rentesa la posesión, las concernientesa los bienes y que no gravaban a una
o más personas determinadas, sino indeterminadamente al poseedor de
una cosa determinada), del art. 3266 que preveía obligaciones respecto a la
misma cosa que obligaban al adquirente con la cosa transmitida, y del art.
3268 que trataba lasobligacionesque pasaban del autor al sucesor porque
se referían al objeto transmitido y eran un accesorio de este.
Si bien el nuevo Código Civil y Comercial no se refiere expresamente a ellas,
estimamos que las obligacionespropter rem siguen subsistiendo, existien-
do multiplicidad decasoslegalesen lasque ellas se manifiestan, comovere-
mos seguidamente.

4 - Casos legales de obligaciones((propter rem»

Constituyen supuestos de obligacionespropter rem comprendidos en el Códi-


go Civil y Comercial, entre otros, los siguientes:
La obligación de pago de expensas comunes en los edificios de propiedad
horizontal (art. 2046, inc. c, CCCN). No soslayamos, sin embargo que haexis-
tido una cierta doctrina y jurisprudencia minoritaria que ha negado tal
carácter aduciendo que en ellas no seconcede el derecho deabandono (con
fundamento en el derogado art. 8', in fine, ley 13.512, que hoy se encuen-
tra reproducidocasi en su totalidad en el art. 2046 del CCCN), quesíescarac-
terística de lasobligacionespropterrem.A nuestro entender, la ausencia de
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

la facultad de abandono no es obstáculo para considerar a esta obligación


como propter rem, dado que la nota de ambulatoriedad ya basta para
caracterizarla como tal.
b) La deuda por medianería (art. 2014, CCCN).
C) La obligación de los condóminos de pagar proporcionalmente los gastos
comunesqueocasiona el condominio (art. 1991, CCCN).
d) Lasdeudas por impuestos, tasasy contribucionessobre un inmueble.
e) La obligación de losvecinosdedar pasoal propietario de una finca encerrada
(supuesto deservidumbredetránsito forzosa, previsto en el art. 2166, CCCN).

5 2. Elementos internos y esenciales de la obligación


a) Elementos constitutivos. Enunciación

Existen discrepancias doctrinarias en torno a cuáles son realmente los elemen-


tos constitutivos de la obligación. Así, suelen mencionarse como tales -según los
diferentes autores que han tratado este tema- a los sujetos, al objeto, al conteni-
do, a la compulsión, a la causa fuente y a la causa fin.
Sin embargo, estimamos por nuestra parte que los únicos elementos esenciales
internos de la obligación son los sujetos (acreedor y deudor), el objeto y el vínculo
jurídico.
Lossujetosestáncompuestospor el acreedor (sujetoactivo) y por el deudor (suje-
to pasivo), quienes deben ser personas distintas y determinadas o determinables.
El objeto de la obligación, consistirá -como lo define Diez-Picazo-en ese plan
de conducta que el deudor deberá realizar orientándolo hacia la satisfacción del
interés del acreedor, que es su finalidad en la relación jurídica.
El vínculojurídico, esel elementoquegenera el enlaceentre lossujetos, al dotar
al acreedor del poder de exigir al deudor el cumplimiento de la conducta prometi-
da (y en caso de incumplimiento, para sustituirla), y al colocar al deudor en una
situación dedébito que escorrelativa y contrastante con el derecho ofacultad que
le asiste al acreedor.
En cuanto al restode loselementosantesenumerados (compulsión, causafuen-
te y contenido), si bien todos ellos son parte de la obligación, a nuestro entender
norevistenelcarácterdeelementosestructurales,por diferentes razonesquesucin-
tamente pasamos a exponer:

1-La compulsión no es más que un efecto del vínculo jurídico, ya que ante el
incumplimiento de la obligación, el acreedor posee el poder de exigir el cumpli-
mientoal deudor deformaanómala, demodotal que puedaver satisfechosu inte-
rés. Estimamos, pues, que la compulsión es ínsita al vínculo jurídico, siendo total-
CARLOS A . CALVO COSTA

mente inseparable deeste. Esta constituye la razón fundamental por la cual cues-
tionábamos en obras anteriores el carácter deverdadera obligación de la obliga-
ción natural, afortunadamente derogada por el nuevo Código Civil y Comercial,
todavez quecarecía de loselementosesencialesrequeridosen una obligación (nos
referimosa ello en el Capítulo 111).

2-La causa fuentees, según nuestra consideración, un elemento externo de la


obligación, ya que ninguno de losacontecimientossusceptiblesde dar nacimiento
a la relación jurídica obligatoria -ni siquiera la ley misma- se encuentran en la
etapa in obligatione de ella (en este sentido: Bueres, Moisset de Espanés, Boffi Bog-
gero). En razón de esto, estimamos que la causa fuente, aun cuando es el antece-
dente inmediato al nacimiento de la obligación, se encuentra por fuera de esta,
siendo un elemento exterior mas no intrínseco de ella.

3 - El contenido también es incluido por algunos autores como elemento


intrínseco y estructural de la obligación (Nícolo, Messineo, Alterini, Ameal, López
Cabana, Zannoni), refiriendo que él está constituido por la prestación, es decir, por
el plan o proyecto de conducta del deudor destinado a dar satisfacción al interés
del acreedor. En consecuencia, se lo distingue así del objeto, expresando que este
es aquello sobre lo cual recaerá la obligación (una cosa, un hecho, etcétera). Para
esta postura -que anticipamos no compartimos- elobjeto de la obligación es el
bien o utilidad (la cosa o el hecho sobre el cual recae), mientras queelcontenido es
la prestación, es decir, la conducta a realizar por el deudor para dar satisfacción al
interésdel acreedor(Barbero).Asíconcebido, el accionar del deudor (contenido) es
el medio para procurar al deudor el bien o utilidad que constituye el objeto de la
obligación (Betti); de tal modo, el interés del acreedor se verá satisfecho única-
mente cuando este obtenga el bien o utilidad esperados (objeto), y no con la con-
ducta debida del deudor (prestación o contenido) que puede resultar irrelevante
en caso de incumplimiento, dadoqueel acreedor puede obtener el objetoespera-
do al margen deella (v. gr., a travésde la ejecución forzada de la obligación ode la
ejecución de ella por un tercero).
Estimamos, por nuestra parte, que las nociones de objeto y contenido no pue-
den ser separadas, ya que tanto el bien o utilidadesperados por el acreedor como
la prestación (plan de conducta del deudor para satisfacer el interés del acreedor)
se encuentran amalgamados in obligatione, aun cuando ante la hipótesis de
incumplimiento de la obligación pueda el acreedor obtener anómalamente el
objeto al margen de la conducta del deudor, es decir, mediante una ejecución for-
zosa directa o indirecta de la obligación (art. 730, CCCN). Ello así, puesto que no
resulta posible separar in obligatione la conducta del deudor del interés que espe-
ra ver satisfecho el acreedor, ya que el fin último perseguido por el accipiens no
puede ni debe ser desestimado por el deudor al momento de proyectar su conduc-
ta a prestar, ya quedeotro modo sedificultará el cumplimiento de laobligación. Es
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

esa proyeccióndeactividad que realizaeldeudor laqueintegraelobjetode laobli-


gación, y no la conducta efectivamente prestada por este, dado que esta última
constituye una materialidad consumada, ingresando definitivamente en el ámbi-
to deanálisis del cumplimiento o no de la obligación.
Adviértase, como ya lo hemos referido al comienzo del presente capítulo, que
ante el incumplimiento por parte del deudor, una vez agotadas las vías de ejecu-
ción directa (ejecución forzada o ejecución por un tercero a costa del deudor), el
acreedor intentará obtener el idquodinterest(ejecución indirecta), que no es más
que el m i m o interés del acreedor satisfecho por equivalente, es decir, mediante
una indemnización dineraria. En definitiva, es importante destacar que aun satis-
fecha la obligación por equivalente, debequedar en claro queelinterésdelacree-
dorse ha mantenido inalterable durante toda la vida de la obligación.
En cambio, la conducta del deudor -que debe estar presente a la hora de con-
cebirse la obligación, que es cuando se proyecta su desarrollo- puede ser dejada
de lado en caso de incumplimiento, ya sea porque la prestación es fungible o bien
porque se ingresa definitivamente en la etapa de la responsabilidad (Bueres).
En definitiva, el objeto de la obligación está compuesto por el interés del acree-
dor y por el plan de conducta del deudor destinada a satisfacerlo, resultando ser
ellos inseparables. No es posible, pues, a nuestro entender, concebir ontológica-
mentea la prestación (o contenido) como un elemento diferente del objeto de la
obligación.
Esto ha quedadoclaro, estimamos, con la redacción del art. 725 del CCCN, el cual
-al referirse a los requisitos de las obligaciones- dispone: "La prestación que
constituye elobjeto de la obligación debesermaterialyjurídicamenteposible, Iíci-
ta, determinada o determinable, susceptible de valoración económica y debe
corresponder a un interéspatrimonial o extrapatrimonial del acreedor".

4 - La causa final, según nuestro parecer, no es un elemento de la obligación


sino del negocio jurídico que le da nacimiento. Somos contestes, pues, con la pací-
fica y mayoritaria doctrina nacional que considera que la finalidad es un elemento
del acto jurídico (cfr. arts. 259,281 a 283, CCCN), pero no de la relación jurídica obli-
gatoria. La causa final, como acertadamente expresa Bueres, nace de la voluntad
de las partes (elemento vinculado al negocio jurídico y no al derecho creditorio),
independizándose luego y manifestándose en forma abstracta y objetiva como un
elemento unitario, aun cuando el acto jurídico sea o no contractual, y en este últi-
mo caso, sin atención al número de obligaciones que el acto genere. Volveremos
sobre ella posteriormente.

bJ Los sujetos de la obligación

Lossujetos de la obligación son las personas queseencuentran vinculadas por la


relaciónjurídica; quien desempeña el rol activo deellasedenominaacreedor(oacci-
CARLOS A . CALVO COSTA

piens)y estitular del derechocreditorio, mientrasque quien seencuentra en el polo


pasivo se denomina deudor (o solvens) y tiene a su cargo el deber de prestación.
Es de destacar, que los roles de acreedor y de deudor deben mantenerse sepa-
radosdurante toda la vida de la obligación (más allá de quiénes sean las personas
que efectivamente los desempeñan), puesto que si ellos se unificaran en un mismo
sujeto (v. gr., a través de la confusión -arts. 931 y 932, CCCN-) la obligación se
extingue irremediablemente.

1 - Capacidad para sersujetos de una obligación

Pueden ser sujetos de obligaciones tanto la persona humana (arts. 19 y SS.,


CCCN), asícomotambién laspersonasjurídicas,sean estasdecarácter públicoo pri-
vado (arts. 141,145 y SS., CCCN).
Revisten el carácter de personas jurídicas privadas, según enumera el art. 148
del CCCN: "a) lassociedades; b) lasasociacionesciviles; c) lassimplesasociaciones;
d) las fundaciones; e) las iglesias, confesiones, comunidades o entidades religio-
sas; f) las mutuales; g) las cooperativas; h) e l consorcio de propiedad horizontal;
i)toda otra contemplada en disposiciones de este Código o en otras leyes y cuyo
carácter de talseestableceo resulta desu finalidady normas de funcionamiento".
Ahora bien, es regla general quecuando lasobligacionesemanan deactosjurí-
dicos, se exige que los Tujetos posean capacidad de derecho, así como también
capacidad de ejercicio. La incapacidad de derecho provocará la nulidad del acto
jurídicoque pretendíadar nacimientos laobligación, mientrasque la incapacidad
de ejercicio es susceptible de ser suplida por un representante legal (arts. 26,32, y
concordantes, CCCN) puesto que de no ser así el acto -al igual que las obligacio-
nesque nazcan deél-también será inválido.
Finalmente, estimamos que la capacidad no deber exigida en los casos de obli-
gaciones que nacen de hechos ilícitos (delitos y cuasidelitos), ni para el acreedor ni
para el deudor de la relación jurídica obligatoria.
Ejemplo:
Si un menor impúber es atropellado por un automóvil conducido por una
persona mayor de edad -y habilitada para ello-quesubióa la acera cuan-
do el niño transitaba de la manode su madre, lo cual lecausó a este múlti~les
lesiones, es evidente que dicho menor estará habilitado para reclamar al
conductor y al propietariodel rodado, si fueran personasdiferentes (cfr. arts.
1757y 1758, CCCN), la reparación de losdañossufridos. Claro está quedebe-
rá hacerlo a través de su representante legal, pero debe quedar claro que el
menor se ha convertido en acreedor de esta obligación originada en un
hecho ilícito, aun cuando no tuviera capacidad de hecho al momento de su
ocurrencia. Ello así puesto que su incapacidad de hecho no constituye obs-
táculo alguno para el nacimiento de la obligación.
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

2 - Determinación de los sujetos

Hemos advertido que la relación obligatoria vincula sujetos (acreedor y deu-


dor), losque no pueden faltar en ella y quegeneralmentese encuentran determi-
nados (es decir, identificados) desde el mismo instante en que nace la obligación.
Sin embargo, en nuestro Derecho bastaqueellossean determinables, esdecir, que
aunque no se encuentren determinados en el momento de originarse la obliga-
ción, sean ellos susceptiblesde determinación posterior afin de poder hacer exigi-
ble la prestación. De no ser asíseria imposible saber quién debe cumplir y en favor
dequién debeefectuarseel cumplimiento, lo que provocaría-al resultar lossuje-
tos totalmente indeterminados (indeterminación absoluta)- la invalidez de la
obligación.
Se considera que los sujetos son susceptibles de determinación cuando a pesar
de no encontrarse designados en el momento del nacimiento de la obligación,
pueden ser identificadoscon anterioridad -o en forma simultánea-al momento
del pago.

Constituyen los supuestos más usuales de indeterminación relativa de los suje-


tos, entre otros:
a) Obligaciones propter rem. Remitimos al tratamiento de ellas que hemos
efectuadosupra, destacando queen ellasserá el sujetopasivo de la obliga-
ción quien estará indeterminado.
b) Títulosalportador. Son losquesetransmiten porendosoo porsimpleentre-
ga; enellosel créditova incorporadoal documentoysetransmiteporsu tra-
dición manual. Aquí se sabe a ciencia cierta quién es el deudor (el emisor o
librador del documento) y quien está indeterminado es el sujeto activo de
la obligación, ya que resultará en definitiva acreedor quien posea el docu-
mento o lo presenteal cobro el día de su vencimiento. Lostítulosvalores al
portador, se encuentran definidos en el art. 1837 del CCCN, que establece:
"Es título valor al portador, aunque no tenga cláusula expresa en talsenti-
do, aquel que no ha sido emitido en favor de sujeto determinado, o de otro
modo indicada una ley de circulación diferente. La transferencia de un títu-
l o valor alportadorseproduce con la tradición del título".
C) Ofertas o promesas a l público. Consisten en una declaración de voluntad
que realiza un sujeto (deudor) dequedar obligadoa una determinada pres-
tación frente a un número indeterminado de personas. En ellas, el sujeto
activo (acreedor) estará indeterminado hasta el momento en que una per-
sonasecoloque en lascondiciones previstasen la propuesta(Pizarro). Debe-
mos destacar que, a pesar de que el art. 1148 del CCdeVélez Sarsfield y su
nota destacaban que la propuesta al público no es susceptible de generar
obligaciones por sí misma, el Código Civil y Comercial expresa precisamen-
CARLOS A . CALVO COSTA

te lo contrario. Ello surge del art. 972 ("La oferta esla manifestación dirigi-
da a persona determinada o determinable, con la intención de obligarse y
con lasprecisionesnecesariasparaestablecer los efectos que debe producir
de ser aceptada"), y del art. 974 (Fuerza obligatoria de la oferta. "La oferta
obliga alproponente, a no serque lo contrario resulte desus términos, de la
naturaleza del negocio o de las circunstancias del caso.. .").
d) Promesa de recompensa. El art. 1803 del CCCN dispone: "Obligatoriedad. El
quemedianteanunciospúblicosprometerecompensar, con una prestación
pecuniaria o una distinción, a quien ejecute determinado acto, cumpla
determinados requisitoso se encuentre en cierta situación, queda obligado
por esa promesa desde e l momento en que llega a conocimiento delpúbli-
co". Aquí también estamos en presencia de una obligatio in incertamper-
sonam, ya que nace para el promitente el deber de recompensar desde el
momentoen quealguien efectúa una conducta tendienteaasumir lasitua-
ción prevista en la promesa (v. gr., alguien encontró la cosa extraviada y la
devuelve a su dueño). Giorgianni, en el Derecho italiano, niega que en la pro-
mesa pública de recompensa exista indeterminación del acreedor, ya que
no existe, al publicarse, deber de prestación alguno, el que recién nace a su
entender, cuando ya se encuentra determinado el acreedor. No comparti-
mos la postura de esta jurista ya que la promesa pública de recompensa
comprende la existencia de dos etapas bien determinadas: en la primera
el promitente queda obligado frente al público en general, así como tam-
bién a mantener laoferta ya entregarlaaaquellosquecumplan con lacon-
ducta objeto de la recompensa; en la segunda, el promitente queda obli-
gado a entregar la recompensa frente a quien la hubiera efectivamente
cumplido.

3 - Pluralidad de sujetos

Aun cuando siempre sean dos las partes de la relaciónjurídica obligatoria (acree-
dor y deudor), en el polo activo y10 pasivo de la obligación puede haber pluralidad
de personas, como loveremos en el Capítulo IIIal referirnosa lasobligaciones man-
comunadas, al cual remitimos.
Esta pluralidad puede ser originaria o sobrevenida, según la pluralidad en los
sujetos esté desde el mismo momento del nacimiento de la obligación o bien, que
se produzca con posterioridad a él.
Ejemplo:
a) "A" y "8" convienen con "C",quea raízde la prestacióndeservicios profesionales
que este lesefectúa, deberán abonarle la suma de d 50.000 el día 28 de noviembre de
201 5 (estamos ante un supuesto de pluralidad originaria, ya que "A" y "8" son deu-
doresde "C" desde el nacimiento de la obligación).
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

b) "Juan" debe entregarlea "Pedro"el automóvil Mercedes Benzdominio PVS 225 el


día 29 de septiembre de 2015: si "Pedro" falleciera antes de cumplirse dicho plazo, y
tuvieratres herederos(~1,P2y P3). laobligaciónnoseextinguesinoque"~uan"debe-
rá efectuar la entrega a estos úItimos(ental caso, estaremosfrentea una situaciónde
pluralidad sobrevenida, ya que la obligación era originariamente singular y se con.
virtió en mancomunada-en el polo activo-ante el fallecimiento de "Pedro").

4 - Transmisión de la calidad de sujeto

Como lo hemos referido anteriormente al tratar la cuestión de la naturaleza


jurídica de la obligación, y como lo analizaremos detalladamente en el Capítulo IV,
es de destacar que constituye regla general en la materia que las calidades de deu-
dor y de acreedor pueden sertransmitidas ya sea por sucesión universal o por suce-
sión singular, por acto entre vivos o mortiscausa
Es decir, que resulta posiblequese transmita de tal modo el derecho de crédito
del acreedor y el deber jurídico del deudor. La transmisión del derecho subjetivo
del acreedor a un tercero por acto entrevivos deberá respetar lo dispuesto por el
Código Civil y Comercial para la cesión dederechos(art. 1614y SS., CCCN), en cuan-
t o a las limitaciones y condiciones de la transmisión. En cambio, cuando sea el deu-
dor quien pretenda transmitir su calidad de tal a un tercero por acto entre vivos,
deberemos regirnos por lo dispuesto en los arts. 1632 a 1635 del CCCN en materia
de cesión de deudas.

CJ El objeto de la obligación

1 - Posturas doctrinarias

Han existido numerosas posturas doctrinarias en torno al objeto de la obliga-


ción, aunque todasellas son meramente terminológicas y no cuestionan la esencia
de este elemento.
Se han elaborado, pues, diversasteoríasen torno a él, lasque mantienen íntima
conexión con las que habíamos expuesto al momento de analizar la naturaleza
jurídica de la obligación:

1 - Teoría delcomportamientodebido poreldeudor

Algunos autores niegan que el crédito, por dirigirse contra la persona del deu-
dor, tenga un objeto, puesto que la prestación, en una consideración profunda,
solo puedeclasificarsedecontenido decrédito y no de objeto (Enneccerus). En este
mismo sentido, un importante sector doctrinario ha sostenido que el objeto de la
obligación está dado por la prestación (conducta del deudor) orientada a satisfa-
cer un interés del acreedor (Windscheid, Barassi): esto se advierte con mayor clari-
dad cuando la obligación es de hacer o de no hacer, aunque en las obligaciones de
dar, la cosa a entregar no sería más que el objeto de la prestación (objeto del obje-
CARLOS A . CALVO COSTA

to). Por lo tanto, a partir delpandectismo, se consideró que el objeto de la obliga-


ción es siempre el acto o conjunto de actos del deudor, aislado de su personalidad,
es decir, la prestación (conducta activa u omisiva del deudor).

11 - Teoríaspatrimoniales

La teoría del comportamiento debido fue rechazada por gran parte de la doc-
trina, afirmando que la conducta del deudor es en sí misma incoercible ya que no
es materialmente susceptible de ser violentada para que el acreedor ejerza sobre
ella el poder o señorío que detenta en razón de la relación jurídica obligatoria. Se
sostiene, en contrarioaaquella teoría,queel objeto de la obligaciónestá dado por
la utilidad0 interésque procura obtener el acreedor de la relación jurídica obliga-
toria, y que el señorío del acreedor solo se agota en el poder de ejecución forzada
que posee estesobreel patrimonio del deudor.

111 - Teorías que distinguenel objeto y el contenido


de la obligación. Remisión

Remitimos al análisis que hemos efectuado supra al enunciar los elementos de


las obligaciones.

2 - Nuestra opinión en tornoal objeto


de laobligación

Tal como lo hemos manifestado anteriormente, somos partícipes de la postura


doctrinaria (Diez-Picazo, Bueres, Pizarm, Agoglia, Boragina, Meza, entre otros) que
establece que el objeto de la obligación es el plan o proyecto de conducta futura
que debe realizar el deudor para dar satisfacción a l interés del acreedor.
Elloasí puesto queesindudable, a nuestroentender, queel objeto de la obliga-
ción está compuesto por el interés del acreedor que procura obtener a través de la
relación jurídica obligatoria y por la conducta que debe desempeñar el deudor a
fin desatisfacer el mismo.
Por ello, estimamosque el conceptodeobjeto de la obligación no se agota ni en
el mero comportamiento del deudor considerado en forma aislada, ni en la utili-
dad o interés del acreedor en sí mismo considerado. Aun cuando cualitativamente
se pudiera adjudicar al interésdelacreedor un papel más importante comparado
con la conducta deldeudor (dado que puede prescindirsede esta última en hipó-
tesis de incumplimiento -v. gr., ejecución por otro o indemnización dineraria-,
aunque solo en caso de inobservancia de la conducta del solvens), lo cierto es que
el objeto de la obligación está compuesto por la amalgama de ambos -interés y
conducta deldeudor-, como lo refleja la definición que acabamos de brindar.
En cuanto al interésal que aspiraobtener el acreedor en la obligación, debemos
destacar que debe ser lícito, debiendo mantenerse la licitud durante toda la vida
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

de la relación jurídica obligatoria, constituyendo ello una de las principalescondi-


ciones de su validez.

3 - Requisitos

Determina el art. 725 del CCCN cuáles son los requisitos que debe tener la pres-
tación que constituye el objeto de la obligación: "La prestación que constituye e l
objeto de la obligación debe ser materialy jurídicamente posible, lícita, determi-
nada o determinable, susceptible de valoración económicay debe correspondera
un interés patrimonial o extrapatrimonial del acreedor".
Analizaremos cada uno de ellos detenidamente.

1 - Posible

La prestación debida por el deudor (sea estadedar, de hacero de no hacer) debe


ser posible. Esto constituye un principio rector en la materia desde los tiempos del
Derecho romano, en donde se disponía en este sentido que «ad imposibilia nemo
tenetur, impossibilium nulla obligation (la imposibilidad no obliga, puesto que
nadie está obligado a lo imposible). La posibilidad de la prestación, pues, significa
que esta debeser realizable, tanto física y materialmente, como también jurídica-
mente.
La imposibilidad puedeser física ojurídica. Habrá imposibilidad física cuando la
prestación a la cual se intente comprometer al deudor sea materialmente imposi-
ble de llevar a cabo (v. gr., pintar una estrella); en cambio, dicha imposibilidad será
jurídica cuando es el Derecho el que no permite su realización (v. gr., hipotecar un
auto -dado que la hipoteca es un derecho real de garantía que solo puede reali-
zarse sobre bienes inmuebles-).
Además, la imposibilidad puede serparcialo total, según exista posibilidad par-
cial o no de realización. También puede ser originaria (o inicial) y sobrevenida,
según esta esté presente al tiempo de constituirse la obligación o bien que ella se
configurecon posterioridad a su nacimiento.
Por último, la imposibilidad también puede ser clasificada como absoluta (u
objetiva) y relativa (o subjetiva), según se encuentre ella referida a cualquier per-
sona o únicamente al deudor de la obligación, respectivamente.
Pues bien, para que adquiera relevancia la imposibilidad física o jurídica de la
prestación, esta debe ser:
a) Originariaoinicial, yaquesi la imposibilidad essobreviniente, la obligación
es perfectamente válida desde su nacimiento aunque luego se torne inefi-
caz por imposibilidad decumplimiento (arts.955,956 y c c s k ~ )Si. la pres-
tación es posible al momento del nacimiento de la obligación y luego devie-
ne imposible, la cuestión se traslada entonces a la etapa de cumplimiento,
provocando que la obligación -que ha nacido sin problema alguno- se
CARLOS A . CALVO COSTA

extinga por imposibilidad de ser cumplida por el deudor (con o sin resarci-
miento en favor del acreedor, según la imposibilidad sobrevenida resulte
ser imputable o no al solvens).
b) Absoluta, ya que debe impedir que la prestación pueda ser llevada a cabo
por cualquier otra persona distinta del deudor. Queda claro, en consecuen-
cia, que no debe ser confundida con la mera dificultad que pueda presentar
algún deudor en particular para poder desarrollarla-v. gr., si "A" se obligó
respecto de "Bu a realizar una escultura y "A" no sabe cómo realizarla por-
que no conoce el oficio, nos encontramos ante un supuesto de imposibili-
dad relativa, ya que atañe solo a "A"; en tal caso, ello reviste el carácter de
mera dificultad del deudor "A", pero no de imposibilidad absoluta, ya que
cualquier otro escultor podría llevar a cabo dicha prestación-. Tampoco
debe confundirse la imposibilidad absoluta con la imposibilidad que sea
transitoria y susceptibledeser superada, razón por la cual entendemosque,
ligado al carácterde absoluta, la imposibilidad debe sertambién definitiva.

La imposibilidad originaria y absoluta de la prestación, una vez configurada,


produce la nulidad de la obligación por falta deobjeto.

11 - Lícito

El objeto de la obligación debe ser lícito (art. 725, CCCN), es decir, no debe ser
contrario al ordenamiento jurídico considerado en su integridad, y debe ajustarse
a los dictados de las leyes, la moral y las buenas costumbres. Estimamosque la dis-
cordancia que pueda presentar el objeto de la obligación con los dictados de la
moral y las buenas costumbres solo quedará librada al arbitrio judicial frente a
cada caso en concreto, aunque utilizando para ello criterios de moral objetiva.
Estamos en presencia, pues, de un concepto mucho más amplio que el de la
imposibilidad jurídica; en este último caso el hecho se encuentra impedido, mien-
tras que cuando se habla de ilicitud del acto, este está vedado y sancionado.

Existen muchos supuestos en los cuales puede existir ilicitud en el objeto de la


obligación, como ser:
a) Aquellos casos en los cuales la prestación sea ilícita en sí misma (cometer un
delito, v. gr., homicidio).
b) Aquellos en los que la ilicitud se da en la prestación y en la contraprestación
(V.gr., pagar una gratificación a un magistrado para queéstedicte una sen-
tencia contraria a Derecho).

Pero, por sobretodas lascosas, podemos generalizar la cuestión afirmando que


habrá ilicitud cuando el objeto de la obligación consista en prestacionesque ten-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

gan porobjeto unacosaqueestá fueradel comercio(v.gr.,compraventade un bien


dedominio público, como un río0 un marterritorial), oqueconsistanen hechosilí-
citos como los que mencionamos precedentemente, o bien, que tengan por finali-
dad perjudicar a terceros.
Por último, debemos destacar que la alegación y prueba de la ilicitud del obje-
t o de la obligación estará a cargo dequien la invoca.

111 - Determinable

La prestación ha de ser determinada al momento del nacimiento de la obliga-


ción, o al menos determinable, es decir, susceptible de determinación posterior
(cfr. art. 725,CCCN). Casocontrario, la obligación será inválida por falta deobjeto,
o bien, porque en tal caso su cumplimiento quedará librado al arbitrio de la parte
que debe llevarlo a cabo, lo cual es inadmisible y no se condice con los principios
generales que imperan en nuestra materia.
Se consideran obligaciones indeterminadas, aunque determinables por medio
de individualización o elección posterior: las obligaciones alternativas, lasfaculta-
tivas, lasobligaciones dedar cosas nofungibles o degénero, etcétera.
Por otra parte, es importante mencionar que la prestación puede ser determi-
nable aunque el objeto no exista materialmente, como el caso de la venta de una
cosa futura -v. gr., una cosecha, la cría de un ganado, etcétera-en donde la pres-
tación está sometida a un hechocondicionantesuspensivo-"si llegasea existiru-
- -
(Alterini Ameal López Cabana). Es decir que, al momento del cumplimiento, la
prestación debe encontrarse perfectamente determinada.
Finalmente, es de destacar que los criterios a emplearse para la ulterior deter-
minación del objetode la obligación cuando esteesdeterminable, pueden ser cla-
sificados en objetivos (cuando se hace para ello referencia a una cosa o circunstan-
cia específica), y subjetivos (cuando la decisión de la determinación ha sido confe-
rida a una persona, que puede ser uno de los sujetos de la obligación o un tercero).

IV - Patrimonialmente valorable. Posturasdoflrinarias


en torno a esta cuestión

El objeto de la obligación debe ser de contenido patrimonial, aun cuando el


interés del acreedor pueda ser de índole extrapatrimonial.
El requisito del contenido económico de la prestación está expresamente con-
templado por el art. 725 del CCCN, en cuanto dispone que la prestación quecons-
tituye el objeto de la obligación debe ser susceptible de valoración económica y
debecorresponder a un interés patrimonial o extrapatrimonial del acreedor.
Esta postura adoptada por el~legisladorcontinúa la postura asumida oportuna-
mente por Vélez Sarsfield en el Código Civil derogado. En cuanto a ella, debemos
destacar que, si bien reconoce sus primeros antecedentes en el Derecho romano
CARLOS A . CALVO COSTA

(en donde el Digesto-D. 40,7,9,2; D. 45,1,38,17-determinaba la conversión de la


obligación en dinero para que esta pudiera ser exigida judicialmente, ya que el
procesoformulario romano noautorizabaa losmagistradosadictar condenas que
no fueran pecuniarias), encuentra a su más firme defensor en Savigny, quien pro-
clamaba juntoa otrosautores integrantesde la doctrina tradicional (Puchta, Brinz)
la necesidad del requisito de lapatrirnonialidadtanto en la prestación como en el
interés para que la obligación pudiera ser válida.
Sin embargo, otra concepción (encabezada principalmente por Iheringy Winds-
cheid) se alzó en contra de esta postura, ya que sus defensores afirmaban -tam-
bién con fundamento en ciertos pasajesdelDigesto (D. 43,24,11,1; D. 43,24,15,1)-
que la patrimonialidad era solo una exigencia del proceso formulariodel Derecho
romano, negando al mismo tiempo que la prestación y el interés del acreedor
tuvieran que poseer necesariamente un contenido pecuniario.
lhering afirmaba que la obligación puedecorresponder a un interésextrapatri-
rnonial. Y brinda en su obra tres clásicos ejemplos: el mozo que acuerda con su
patrón que quedará libre losdomingos, despuésdel mediodía para gozar defran-
co (obviamente, debemos transportarnosa la época en que el jurista alemán escri-
bió esto ya que el contexto de las relaciones laborales era completamentediferen-
te al que impera en estos tiempos); el inquilino que estipula para él y para sus hijos
el goce del jardín de la casa; y la señora enferma que alquila las habitacionesvacías
de su casa con la promesa a cambio de que no ejecutará música. Con ellos desea
demostrar que los intereses protegidosen estas convenciones nada tienen quever
con lo patrimonial sino que son de otra naturaleza como: de diversión (en el caso
del mozo), de recreo y esparcimiento (en el caso del jardín) y de salud y reposo (en
el caso de la señora enferma). Afirma lhering que, no obstante que estos intereses
son extrapatrimoniales, ello no es óbice para que la obligación resulte ser períec-
tamente válida, ya que ellos son dignos de protección y sus titulares merecen que
reciban amparo del Derecho. Si se negara la validezde una obligación por el hecho
de faltarle contenido económico, se limitaría arbitrariamente la autonomía de la
voluntad, dejando carentes de juridicidad a un número importante de deberes
extrapatrimoniales susceptibles de cumplimiento voluntario.
Las imperantes ideas de lhering y de Windscheid incidieron para que en el Códi-
go Civil alemán no se exigiera como requisito del objeto de la obligación que este
fuera de apreciación pecuniaria (véase 5 241, BGB), y hallaran adherentesen varios
juristas como Enneccerus en Alemania, Josserand y Saleilles en Francia, Hernández
Gil y Lacruz Berdejoen España, Lafailley Colmoen la Argentina.
En el Derecho civil moderno, ha sido el jurista italiano Scialojaquien esbozó una
postura intermedia respecto de estasdos, al distinguir entreel interésdel acreedor
(que puede no ser patrimonial y ser de contenido meramente moral, científico o
artístico) y la prestación en sí, que necesariamente debe ser susceptible de valora-
ción pecuniaria, ya que de lo contrario, no sería posible su ejecución forzada. Estas
CARLOS A . CALVO COSTA

con el resto de los bienes devalor pecuniario que integran la universalidad jurídi-
ca de su patrimonio (es por eso que admiten la transmisión de la acción resarcito-
riadel daño moral por acto entrevivos: Scognamiglio, Gamarra,Pizarro-Vallespinos,
Bueres). Por ende, estimamosqueen el reclamo de la reparación del daño moral, el
interésdel acreedortambién esde naturaleza patrimonial.

d) El vínculo obligacional

1 - Noción e importancia

El vínculo jurídico ha sido definido por algunos autores como "la sujeción del
- -
deudor a ciertos poderes del acreedor" (Alterini Ameal López Cabana). Otros, en
cambio, no hesitan en calificarlo como elemento de la obligación que origina la
situación de ligamen oatadura en que se encuentran el acreedory el deudor como
sujetos de una relación jurídica patrimonial obligatoria (Beltrán De Heredia y Onis).
Aun cuandoalgunosautores lodesconozcan comoelementode la relación jurí-
dica obligatoria (Borda, Llambías), estimamos, por nuestra parte, que él constituye
uno de los elementos más trascendentes e importantes de la obligación, ya que es
el enlace entre las dos partes de la relación jurídica (acreedor y deudor), y es a par-
tir de él que se derivan el poder del acreedor (originada en su derecho subjetivo) y
el deber jurídico del deudor comocorrelato deaquél. Laexistenciadel vínculojurí-
dico es, en definitiva, lo que permite apreciar a la obligación como una estructura
homogénea compuesta pordostramosoetapas: la deuday la responsabilidad; ello
así, porque es a partir de su presencia que el deudor seve constreñido a realizar en
favor del acreedor la prestación a la cual se ha obligado.
Consideramos, pues, que si no existe el vínculo jurídico tampoco existe la obli-
gación. Esta es la razón por la cual -como lo veremos en extenso en el Capítulo III
al cual remitimos-no hemosconsiderado nuncaen anteriores publicaciones, que
lasobligacionesnaturales (art. 51 5, CCderogado)fueran verdaderasobligaciones.
En ellas el vínculo era inexistente, lo cual impedía que el acreedor tuviera posibili-
dad alguna deexigir el cumplimiento de la prestación al deudor. Es decir, la inexis-
tencia del vínculo creaba en estos casos un supuesto de deudasin responsabilidad,
y ello, claro está, es inadmisible en una relación jurídica compleja como es la obli-
gación.

Según nuestro parecer, debe quedar claro que cuando nos referimos al vínculo
con el adjetivojurídico, damoscuenta que no setratadeun elemento físico o mate-
rial de la obligación, sino inmaterial o ideal. Esta nota dejuridicidadque caracteri-
za al vínculo, pues, nos permite extraer dos conclusiones al respecto:
a) Impide que a través de él pueda afectarse la libertad o la persona del deu-
dor; si bien este está constreñido a cumplir la prestación prometida en la
obligación, puede no hacerlo.
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

ideas adquirieron rápida aceptación en la doctrina italiana (Ruggiero, Messineo,


entre otros), y fueron receptadas por el art. 1174 del Código Civil italiano de 1942
-«La prestazione che forma oggetto dell'obbligazione deve essere suscettibile di
valutazione economica e deve corrispondere a un interese, anche non patrimo-
niale, del creditore»-.
Es decir, aun cuando el interés de la prestación pueda ser patrimonial o extra-
patrimonial, la prestación necesariamente debe poseer contenido patrimonial y
ser susceptible de apreciación pecuniaria. La patrimonialidad de la prestación,
pues, resulta indispensableafinde poder resolverlaobligación porequivalente (id
quodinterest, art. 730, inc. c, CCCN). Ello noobstaa quesi existen deberesno patri-
moniales éstos posean igualmente valor jurídico y sean dignos de tutela jurídica,
aunquenodeben ser confundidoscon la relación jurídicaobligatoria ni asimilados
a esta. Somos partícipes de esta idea que también pregona la mayoría de la doctri-
na moderna (Castán Tobeñas, Cristóbal Montes, Puig Peña, Espín Canovas, Llambías,
Alterini, Bueres, Pizarro, Cazeaux,Trigo Represas; en contra: Hernández Gil y Albala-
dejo, quienes no admiten como requisito la patrimonialidad).
El Código Civil y Comercial argentino, como hemos advertido supra, exige que
la obligación nacida del contrato debe tener una prestación de dar, de hacer o de
no hacer, susceptible de apreciación económica, aun cuando ella pueda corres-
ponder a un interés patrimonial o extrapatrimonial del acreedor. Ejemplo:
"Juan" se ha obligado a enseñarlea "Pedro" a tocar guitarra, pero no desea cobrarle
nada por ello en razón de la amistad que los une. En este caso observamos que aun
cuando el interésde "Juan" esextrapatrimonial, la prestacióncomprometida -brin-
dar clases de guitarra-es susceptiblede apreciaciónpecuniariaya que tiene unvalor
económico en el mercado).

Cuando se trata de una obligación nacida de un hecho ilícito extracontractual,


ninguna duda cabe que la prestación que debe desarrollar el deudor es de índole
patrimonial, ya que naceen cabeza del deudor el deber jurídico de reparar el daño
ocasionado (arts. 1716 y ss. CCCN).
- - -
Algunos autores (Alterini Ameal López Cabana, Pizarro Vallespinos, entre
otros) expresan que el interésdel acreedortambién en los hechos ilícitos puede ser
extrapatrimonial cuando se trata del reclamo del daño moral. No compartimos
esta línea de pensamiento. En el caso particular del daño moral, si bien es exacto
que el mismo es de carácter personalísimo (propio de la persona del reclamante) y
que su resarcimiento apunta a compensar las consecuencias disvaliosas que el
evento lesivo ha provocado en la personalidad del afectado al lesionar intereses
espirituales de este (y por ende, extrapatrimoniales), mucho más exacto es aún,
que lo que se pretende con la acción de reclamo de daño moral es la obtención de
una indemnización dineraria, queesdenaturaleza patrimonial, puestoque la mis-
ma ingresará al patrimonio del damnificado una vez percibida, confundiéndose
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

b) El incumplimiento n o puede quedar, pues, sin sanción, por lo cual el acree-


dor gozará d e los medios legales necesarios que le permitan obtener la
satisfacción de su interés, repercutiendo las consecuencias de la ejecución
solo en el patrimonio del deudor, pero n o en su persona.

2 - Antecedentes históricos

Esimportanteanalizarlosantecedentesdelvínculojurídicoalolargodela historia,afin
de poder desentrañar su esencia y ver quéfuncionescumplía en lasdistintasépocas.
a) Enel Derecho romanoarcaico, advertimosque lasfuentesde lasobligacionespodí-
an agruparse en dos grandes ámbitos: por un lado, el de los compromisos formales
(similaral nexum, quesujetana la personaa los poderesdel acreedorcomogarantíade
cumplimiento de la obligación), y por otro lado, en cambio, el de algunos actos ilícitos
que obligan a su autor a reparar el daño ocasionado. En esta época, el vínculo consti-
tuía un elemento material de la obligación, dado que consistía en una verdadera ata-
dura de la persona del deudor al poder del acreedor, que presentaba dos momentos
biendiferenciad0s:en el primero, el vínculoconsistiría en unsometimiento anticipado
efectuadoperaesetlibram(ligadoa una potencial abdicacióndela libertad porel deu-
dor), y en el segundo, una vez ocurrido el incumplimiento, el vínculo se transformaría
en la sujeción material de la persona del deudor a travésde la manusiniectio.
b) En el Derecho romano clásico, en cambio, el vínculo consisteen una actio del acree-
dorfrenteal deudor, que podía llegara convertirseen una bonorumpossessio(Lacruz
Berdejo). De tal modo, el vínculo material se transforma en jurídico, y ello le confiere
al acreedor la posibilidad de satisfacer su interésen el patrimonio el deudor (missio i n
bona), y si con ello no alcanzara a lograrlo, entonces podía subsidiariamente reali-
zarlo con la persona del deudor (manus iniectio iudicatij. En esta época, pues, el vín-
culo dejó de ser un elemento material para idealizarse, y su objeto se ha patrimonia-
lizado, dejando atrás una concepción eminentemente personalista, como era la
imperante en el Derecho romano arcaico.
c) En el Derecho romano justinianeo, la concepción personalista del vínculo había
sido ya abandonada por completo, y este recibe su fundamento del propio ordena-
mientojurídico. Detal modo, en IaslnstitutasdeJustiniano(Libro 3,Título 13)sedefi-
ne a la obligación como un vínculo jurídico que nos constriñe a pagar algo a otro,
según el Derecho civil.
d) En la EdadMedia, sobre todo a partir del siglo XII el vínculo obligatorio se eman-
cipa y se diferencia del Derecho penal, por lo cual la ejecución de la obligación solo
tiende a la satisfacción del interés del acreedor mediante una responsabilidadpura y
exclusivamente patrimonial del deudor. Solo existían determinados y puntuales
supuestos en loscuales perduraba la concepción personalistadel vínculo y la natura-
leza penal del incumplimiento, tales como: la servidumbre por deudas, la expulsión
del deudor de la ciudad o territorio, etcétera.
e) En el Derecho moderno, finalmente, nos encontramos con una concepción emi-
nentemente patrimonial del vínculo, que desliga al incumplimiento de cualquier
CARLOS A . CALVO COSTA

posibilidad de accionar sobre la persona del deudor, pudiéndosesolo efectuar la eje-


cución sobre el patrimonio de este. Este es el camino que han sequido
- los ordena-
mientos jurídicos europeos del siglo XIX, los cuales fueron aboliendo en forma pau-
latina la prisión por deudas (Franciaen 1867, Alemania en 1868e Inglaterraen 1869).
No obstante ello, la concepción del vínculo fue mutando también según las teorías
que se fueron originando en torno a la naturalezajurídica de la obligación (las que
hemos tratado en el 5 1, e: doctrinas subjetivas, doctrinas objetivas y doctrina de la
deuda y la responsabilidad), por lo cual para una mejor comprensión remitimos al
análisisque hemos efectuado de ellas anteriormente.

3 - Caracteresy efectos del vínculo jurídico


El vínculo jurídico se caracteriza por:
a) Limitar la libertadjurídica del deudor, ya que en caso de incumplimiento de
la prestación, el solvens deberá soportar los poderes de agresión material
del acreedor.
b) Permite precisar en forma cualitativa y cuantitativa hasta dónde se verá
limitada dicha libertad jurídica del deudor, cuya restricción y afectación
nunca podrá ser mayor al interesdel acreedor en la obligación.
C) Tornar equivalentes en la obligación las posiciones del acreedor y del deu-
dor: así como el deudor tiene deberes y cargas, también el acreedor los tie-
ne (v. gr., debe cooperar con el deudor para posibilitar el cumplimiento de
la prestación, bajo apercibimiento de incurrir en mora, debe respetar los
plazos convenidos, etcétera).
d) La nota de juridicidaddel vínculo obliga tanto al acreedor como al deudor
a desempeñarse durante toda la vida de la relación jurídica obligatoria de
conformidad a los dictados de la buena fe (arts. 961,991 ss. y ccs., CCCN).

4 - Atenuaciones del vínculo


El vínculo sufre determinadas atenuaciones que son impuestas por el ordena-
miento jurídico, resultando ser las más importantes:
a) El favor debitoris, que es una presunción favorable a los intereses del deu-
dor, ya que en caso de duda respecto a si está obligado o no, se presume la
negativa. Dicha presunción también subsiste en caso de duda respecto a los
alcances de la obligación -si es que resulta indudable que está obligado-,
ya que se estará por la solución más favorable a sus intereses. Se trata de un
principio que reconoce sus orígenes en un párrafo del Digesto del Derecho
romano quedisponía: "cuando se trata de obligar, propendemosa la nega-
ción; cuando de liberar, p o r e l contrario, nosprestamos más fácilmente a la
liberación" (D. XLIV, Tít. VII, L. 47). Dicho precepto parte de la base de consi-
derar al deudor como la parte más débil de la obligación, por lo cual a tenor
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

de la gravedad que las consecuencias del incumplimiento podrían generar-


le (V. gr., reducción a la esclavitud), se incorporaba este principio del favor
debitoris como una presunción en favor del deudor. Por nuestra parte, al
igual que muchos autores, hemos criticado en la actualidad la aplicación de
este principio, ya que la consideración del deudor como la parte más débil
de la relación jurídica debe ser superada ya que no se condice con la reali-
dad: el deudor merece un tratamiento justo e igualitario que el del acree-
dor pero no más beneficioso ni perjudicial. No obstante los cuestionamien-
tos doctrinarios, al igual que el derogado Códigocivil, el nuevo Código Civil
y Comercialcontinúa conteniendovarias normasque hacen aplicación deél
en casos puntuales: el art. 762 referido a las obligaciones de género, el art.
900en materia de imputación de pago-le otorga dicha facultad al deudor
en primer lugar-, etcétera. En lo particular, se advierte la presencia deeste
principio favordebitorisen lo dispuesto por el art. 727 del CCCN-en su pri-
mera parte- con respecto a la prueba de la existencia de la obligación: "La
existencia de la obligación no se presume. La interpretación respecto de la
existenciay extensión de la obligación es restrictiva.. . ". .
b) En las obligaciones de hacer y de no hacer, existirán límites en la ejecución
contra el deudor, ya que no se podrá ejercer violencia de ninguna clase
sobre su persona, aunque llama la atención que el Código Civil y Comercial
no posea ninguna norma expresa en este sentido, como sí la tenía el dero-
gado Código Civil deVélez Sarsfield en su art. 629. Sin embargo, no soslaya-
mos que elcódigo civil y comercial dispone en su art. 51: "ln~iolabilidadde
la persona humana. La persona humana es inviolable y en cualquier circuns-
tancia tiene derecho a l reconocimiento y respeto de su dignidad". Ello, de
por sí, se erige en una declaración de principios que veda la posibilidad de
ejercerse cualquier tipo deviolencia sobre la persona humana.
c) El vínculo posee limitaciones temporales, ya que la relación jurídica obliga-
toria es siempre temporal, dado que nadie puede ser acreedor ni deudor
para siempre. En tal caso, el límite temporal estará dado por la ley (v. gr., la
locación posee un plazo máximo de veinte años para destino habitacional
-cfr. art. 1197, CCCN-, por lo cual el vínculo que une al acreedor y al deu-
dor en razón dedicho contrato no puede ir másallá dedicho plazo si esefue-
ra el destino de la locación).

5 - El vinculo en las obligaciones correlativas o reciprocas

Estas obligaciones son aquellas en las cuales las partes se obligan recíproca-
mente la una con la otra en virtud de una causa fuenteen común. Generalmente se
dan en loscontratos bilaterales (cfr. art. 966, CCCN), y secaracterizan por ser la pres-
tación de una de las partes la razón de ser de la contraprestación de la otra.
CARLOS A . CALVO COSTA

Sin embargo, estas obligaciones recíprocas poseen cada una su propio vínculo,
que funciona de manera especial según cada caso.
Otorga a cada una de las partes la facultadde exigirelcumplimiento de la otra:
no obstante, ninguna de ellas puede demandar el cumplimiento a la contraparte
si no cumple u ofrece cumplir la que estaba a su cargo, o demuestra que esta es a
plazo (si bien no existe una norma expresa en el nuevoCódigoCivil y Comercial que
así lo refiera -como sí lo disponían los arts. 51O y 1201 del CCderogado- razones
de justicia y el espíritu del instituto provocan que el criterio se siga manteniendo
luego de la sanción del nuevo cuerpo normativo). Idéntica solución, por las mismas
razones, cabeadoptar anteel supuestodeincumplirniento culpable por unade las
partes, ya que la otra podrá prescindir de reclamar su propio crédito pudiendo
optar por disolver la obligación.

5 3. La causa fuente como elemento externo de la obligación


a) Concepto

La causa fuente de las obligaciones no es másqueel conjunto de hechos jurídi-


cossusceptiblesde generar una relaciónjurídica obligatoria. Toda obligación debe
provenir
' necesariamente de un hecho con virtualidad suficiente para crearla.
sít también lo disponeel art. 726del C C C N ~preceptuar-refiriéndoseaella-
~
que: "No hay obligación sin causa, es decir, sin que derive de algún hecho idóneo
para producirla, de conformidad con e l ordenamiento jurídico".
Asimismo, el art. 727 del CCCNgenera una presunciónjuris tantum respecto a la
existencia de causa fuente en una obligación, ya que dispone en su parte final:
"f.. .) Probada la obligación, se presume que nace de fuente legítima mientras no
se acredite lo contrario".
Advertimos de tal modo que la causa fuente se erige de tal modo en un ele-
mentoexterno ya queni el hecho jurídicoqueleda nacimiento ni la propia ley sus-
ceptible de crearla, se encuentran inmersos in obligatione en la relación jurídica
obligatoria (Bueres, Moisset de Espanés, Boffi Boggero, Puig Peña).

1 - Antecedentes históricos. Doctrinas y críticas


Han sido muy cambiantesa lo largo de la historia las posturas doctrinariasentorno a
considerar cuáleseran, en definitiva, lasfuentesde lasobligaciones.
a) En el Derecho romanoantiguo, la Leyde lasXllTablassoloconcebía dosfuentesde
las obligaciones que eran el contrato (contrabus) y el delito (delictum), las que esta-
ban enmarcadas en un sistema rígido y tipificado de contratosy figurasdelictivas. Ya
en el siglo II, laslnstitutas deGayovolvíana confirmar a estasdosfuentes, dejando en
claro quecuando se referían a estasfigurasjurídicasaptas para generar obligaciones,
hacían mención únicamenteaaquellasqueestuvierantipificadasen la ley.Así, dentro
deloscontractussoloeranfuentesdeobligacioneselnexum, lasponsio y lastipulatio,
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

queeran negociossolemnes, no resultandoapto para generarlaselsimpleacuerdo de


voluntade$ en cambio, en la cateqoría- de los delicturn se hallaban el furturn, la rapi-
na, la injuria y el darnnum injuria daturn. Como vemos, este criterio de Gayo era dema-
siado estrecho, dejando fuera de consideración a otras figuras jurídicas que resulta-
ban aptas para ser fuente de obligaciones; acaso por ello, con posterioridad añadió
como fuente residual a un tercer grupo (autpropio quodarn iure ex variis causarurn
figuris) que eran aquellasobligacionesque procedían de diferentescausas.
b) Con posterioridad, las lnstitutas de Justiniano adicionaron dos nuevas fuentes de
obligaciones desconocidas hasta eseentonces: el cuasicontrato (quasiexcontractu) y el
cuasidelito (quasiexdelicturn). Con el cuasicontrato laslnstitutasdesignabana aquellas
relacionesobligatoriasque si bien no eran contractuales, se aproximaban a ellas (v. gr.,
obligaciones que nacen entre copropietariosde una cosa en común), mientras que con
el cuasidelito hacían referencia a lasobligacionesdepagardañosderivadosdeconduc-
tasculposasen loscasos previstos por la ley. Detal modo, en esta época eran cuatro las
fuentesde lasobligaciones:el contrato, el delito, el cuasicontratoy el cuasidelito.
c) Esta clasificación cuatripartita perduró hasta el siglo XVll cuando la Escuela del
Derecho Natural racionalistacomenzó a cuestionarla, afirmando que no debía enfo-
carse la cuestión a la luz de los textos romanos sino a través de la razón natural. Esasí
como Grocio concluye que son solamente tres las fuentes de las obligaciones (el con-
trato, el delito y la ley), habiendo encontrado su pensamiento rápida adhesión en los
juristas de la época.
d) Finalmente, haciael sigloXVIII DomatyPothiervolvierona retomar lasideasdelus-
tiniano, y a las cuatro fuentes clásicas que se reconocían en las lnstitutas (contrato,
delito, cuasicontrato y cuasidelito) le agregaron una quinta que es la ley Estas ideas
de losjuristasfrancesesfueron recogidasyasentadasenelart. 1370del Code, con pos-
terioridad en el Código Civil italiano de 1865, y luego por el art. 1089 del Cód. Civil
español, y el art. 1437 del Cód. Civil chileno. Otroscódigos más modernos-como el
BGBalemány el Suizo de IasObligaciones- han prescindidode clasificacionesexpre-
sas respecto de lasfuentes nominadas; también el Código Civil italiano de 1942 pare-
ce seguir este camino, cuando en el art. 1173 establece que "las obligaciones nacen
delcontrato, delacto ilícito yde todo hecho oacto idóneo (...) deconformidadcon el
ordenamiento jurídico". ~ é l e zSarsfield, en el Código Civil derogado, por su parte,
utilizaba una fórmula genérica al referirse a las fuentes de las obligaciones, cuando
disponía en el art. 499 que: "No hay obligación sin causa, es decir, sin que sea deriva-
da de uno delos hechos, ode unode losactosIícitoso ilícitos, delasrelacionesdefami-
lia, ode lasrelacionesciviles". Idéntica soluciónadopta el nuevocódigocivil y Comer-
cial en el art. 726, como lo hemosanalizado precedentemente.
e) La clasificación pentapartita fue muy criticada por la doctrina extranjera, princi-
palmente por Planiol, quien la cuestionaba por no corresponderse con la realidad y
por ser insuficiente (por ejemplo, afirmaba que se omitía al testamento como fuente
del Derecho, y en general, a los actos mortis causa). A su entender, las fuentes eran
solamente dos: el contrato o negociojurídico, y la ley, lasque-concebidasen unsen-
tido amplio-contienena lascincotradicionales. Esdecir, en ausencia del contrato, la
CARLOS A . CALVO COSTA

obligación no podía tener otra causa que la ley. Pero, como esta última no puede ser
arbitraria, solamenteoriqina
- obliqacionescuando
- concurre en la persona del deudor
una circunstanciaqueimponga la necesidaddetal creación, comoser una lesión injus-
ta que se trata de reparar (que tradicionalmente se hace derivar de un delito o de un
cuasidelito, o biendeuncuasicontrato).EstasideasdePlanioltambién recibieron aco-
gida en los autores modernos, a punto tal que el jurista español Diez-Picazo afirma
que una vezadmitida la ley como fuentede lasobligaciones, en ella quedan incluidas
lasquederivan de loscuasicontratos, de loscuaside~itos~ de losdelitos, siendo la otra
gran fuente de las obligaciones la autonomía de la voluntad de las partes para cons-
tituir sus propias relacionesjurídicas.
f) Albaladejo, por su parte, criticaba la postura dualista esbozada por Planiol, afir-
mando que si se seguía su punto devista, solo la ley podría ser considerada fuente de
obligaciones, puesto que incluso es la que confiere a la voluntad privada virtualidad
para originar vínculos obligatorios. A su entender, la ley no es nunca fuente de obli-
gaciones, sino la queseñala los hechosde losqueestas nacen: la ley no crea obligacio-
nes sino fuentes de obligaciones, asignando a los hechos el efecto de producirlos. De
tal modo, todas lasobligacionesnacen mediatamentede la ley, pero ninguna deellas
inmediatamente. En este mismo sentido, FerrandisVilelladestaca que la ley solo reco-
noce lasobliqacionesque
- nacen de losactosvoluntarios, mientrasqueimpone lasres-
tantes; asícomo las primeras pueden ser atípicas, lassegundas no lo son y secaracteri-
zan por su tipicidad dado que la ley los contempla y describe individualmente.
g) En la doctrina argentina, si bien se acepta casi pacíficamente la existencia de una
fuente pentapartita, se cuestiona la categoría de cuasicontratos, al afirmarse que
generalmente es definido como "un simple hecho lícito, practicado sin acuerdo de
partes, al queel ordenamientojurídico le confiereefectosjurídicos". Sinembargo, se
afirma con criterio que no existe una categoría orgánica denominada cuasicontratos,
que tenga una pauta común para agrupar en su seno a diversos hechoso actos, como
no sea la de serfactores que generan obligacionesen razón de que la ley les atribuye
dicho efecto (Bueres, Mayo, Pizarro, Vallespinos). Se menciona, como ejemplo, que si
bien la gestión de negocios tiene un punto de contacto con el enriquecimiento sin
.
causa. nada tieneen común con el abuso del derecho ,oara aue todosellossean trata-
dos como integrantes de un conjunto denominado cuasicontratos. El Código Civil y
- .
Comercialal referirsea lasfuentesdelasobliaaciones..tamooco hace referencia aesta
- sino quemenciona por separado losdistintosinstitutossusceptibles
última cateqoría,
de generar obligaciones, como ser: la gestión de negocios, el empleo útil, el enrique-
cimiento sin causa, la declaraciónunilateral devoluntad y los títulosvalores.
h) También es de destacar que el Código Civil y Comercial bajo el Título V ("Otras
fuentes de las obligaciones") del Libro Tercero ("Derechos personales"), brinda tra-
tamiento a la responsabilidadcivil, dedicándole once secciones íntegras a su análisis.

2 - La causa fuente en el Código Civil argentino

Como hemos mencionado anteriormente, el Código Civil y Comercial se refiere


a la causa fuente en el art. 726 que hemos transcripto precedentemente.
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

Según nuestro puntodevista, la norma noefectúa unaclasificación de lasfuen-


tesde lasobligaciones, sinoquetan solo mencionacomocausadeellasa los hechos
jurídicosque poseenvirtualidad para producir su nacimiento. Por lo tanto, pueden
ser causa fuente de una obligación, cualquier hecho idóneo para producirla, de
conformidad con el ordenamiento jurídico (cfr. arts. 257 y 726, CCCN).
En este mismo sentido, estimamos que lo preceptuado por el art. 726 del CCCN
no hace más que determinar que la fuente de la obligación está dada por el presu-
puesto de hecho al cual el ordenamiento jurídico le asignavirtualidad generadora
de obligaciones, por lo cual su relación con la doctrina del hecho jurídico es evi-
dente (en este mismo sentido, pero referido al derogado art. 499 del CCde Vélez
Sarsfield, se habían expedido, entre otros, Pizarro, Vallespinos. Alterini, Ameal,
López Cabana, Moisset de Espanés). Por ende, lo que el art. 726 del CCCN evidencia
esque paraquese produzca el nacimientode una obligación esnecesarioqueexis-
ta un presupuesto fáctico al cual el ordenamiento jurídico lo dote de aptitud para
generarla.
Hecha esta salvedad, debemos mencionar que existen algunos de esos hechos
que han merecido un tratamiento especial en el ordenamientojurídico. Aellos los
llamamos fuentesnominadas, que son aquellasque gozan de una regulación nor-
mativa especifica; se consideran tales al contrato -acto jurídico bilateral- (arts.
957 y SS., CCCN), a la voluntad unilateral -declaración unilateral de voluntad-
(arts. 1800a 1814, CCCN), a los hechos ilícitosgeneradoresde responsabilidad civil
(arts. 1708y SS., CCCN), al ejercicio abusivo de los derechos (art. 10, CCCN), a la ges-
tión de negocios (arts. 1781 y SS., CCCN), al empleo útil (arts. 1791 y SS., CCCN), al
enriquecimiento sin causa (art. 1794, CCCN), y a los títulosvalores (arts. 1815 y SS.,
CCCN). Adiferencia de dichos hechos nominados, también encontramosa las fuen-
tes innominadas, que engloban a todos los hechos generadores de obligaciones
que carecen de una denominación y tratamiento normativo especial, resultando
ser ellas las llamadasobligacionesexlege, es decir, lasque nacen de la ley.

bJ Fuentes nominadas de las obligaciones

Haremos a continuación una breve mención a cada una de las fuentes nomina-
das de las obligaciones. Muchas de ellas recibirán tratamiento específico y en
extenso a lo largo de esta obra, por lo cual solo en esta instancia procederemos a
definirlasescuetamente. Ellasson:

1 - Contrato

El art. 957 del CCCN lo define, destacando que: "Contrato es el acto jurídico
mediante e l cualdos o máspartes manifiestan su consentimiento para crear, regu-
lar, modificar, transferir0 extinguirrelacionesjurídicaspatrimoniales".Lo cierto es
que el contrato es un acto jurídico bilateral patrimonial, que supone la existencia
CARLOS A. CALVO COSTA

de al menos dos partes que coinciden en una declaración de voluntad en común


con la finalidad de crear, modificar, transferir o extinguir susderechos. El principal
efectodeloscontratoses lacreación deobligaciones; en ellos impera la autonomía
de la voluntad de las partes y es de aplicación el art. 959 del CCCN en cuanto dispo-
ne que: "Todo contrato válidamente celebrado es obligatorio para las partes. Su
contenido solo puede ser modificado o extinguido p o r acuerdo de partes o en los
supuestos en que la ley lo prevé".
~ ~

El Código Civil y Comercial le dedica al tratamiento de los Contratos los Títulos


II a IV, inclusive, del LibroTercero ("Derechos personales"), locual denota su impor-
tancia como fuente de las obligaciones.

2 - Declaración unilateral de voluntad

Obligación por voluntad unilateral es aquella que contrae una persona


mediante su mera manifestación dequerer obligarse. El art. 1800del CCCN dispo-
ne que: "La declaración unilateral de voluntad causa una obligación jurídicamen-
te exigible en los casosprevistospor la ley o por los usosy costumbres. Se le aplican
subsidiariamente las normas relativas a los contratos". Así, pues, los actosjurídicos
pueden ser unilaterales cuando basta para formarlos la voluntad de una sola per-
sona, como el testamento. Sin embargo, deseamos aclarar que la voluntad unila-
teral no debe ser confundida con las obligaciones que nacen de otras actuaciones
personales y voluntarias no dirigidas necesariamente a la creación de una deuda,
como la del gestor o la que nace en cabeza dequien causa un daño a otro.
Con la sanción del Código Civil y Comercial, y a partir de lo dispuesto en el Capí-
tulo 5 del TítuloVdel LibroTercero, se han disipado todas las dudas respectoa si la
voluntad unilateral constituye o no una fuente de obligaciones. Esta cuestión
había motivado en la doctrina argentina arduas discusiones al respecto. La mayo-
ría de la doctrina argentina (Boffi Boggero, Alterini, Goldenberg) se expedía por la
afirmativa, pues se ejemplificaba que la sola emisión de la oferta adquiría relevan-
cia jurídica sin necesidad de aceptación o conformidad de la contraparte; este mis-
mo criterio había sido plasmado en forma específica en el Código Civil italiano de
1942, en el Código Civil peruano de 1984y había sido el propuesto en la mayoría de
los proyectos de reformas del Código Civil argentino. Otro sector de la doctrina
nacional, minoritario por cierto (Busso, Llambías), rechazabaa la voluntad unilate-
ral como fuente de obligaciones, afirmando que siempre se requería acuerdo de
voluntades para que naciera la obligación, ya quesi no mediaba aceptación, no se
originaba la obligación. Este mismo criterioesel imperante en la doctrina españo-
la, en donde (como regla general) se sostiene que la voluntad unilateral (como
categoría abstracta) no es fuente de obligaciones, ya que no vincula y en su caso,
constituye una oferta que puede ser revocable por su emisor hasta tanto no sea
aceptada por el acreedor; solo es admitida en determinados supuestos, constitu-
yendo estos casos excepcionesadicho principio general, como la denuncia de con-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

trato, la promesa derecompensay lasofertasal públicoen general o a un grupode


personas indeterminadas, entre otras. Otros autores (Compagnuccide Caso, Lacruz
Berdejo)seexpedían por una postura ecléctica, manifestandoque lavoluntad uni-
lateral podría generar obligaciones en determinados y puntuales casos concretos
(V.gr., promesa de recompensa, concursoscon premio en juegos tutelados, el caso
de los títulos al portador, etcétera), pero no podía establecerse como principio
general que ella sea fuente de obligaciones.

El Código Civil y Comercial, como hemos advertido precedentemente, ha puesto


punto final a todas estas discusiones doctrinarias, ya que considera como fuentesde
obligaciones a los siguientes supuestos de declaración unilateral de voluntad:
- Reconocimiento (arts. 733 y 1801): nos referiremos a él al final de este capí-
tulo.
- Promesa depago unilateral: estableceel art. 1801 queella hace presumir la
existencia de una fuenteválida, excepto prueba en contrario.
- Emisión de cartas de crédito (art. 1802): las obligaciones que resultan para
el emisor o confirmante de las cartas de crédito emitidas por bancos u otras
entidades autorizadas son declaraciones unilaterales devoluntad.
- Promesa pública de recompensa: dispone el art. 1803 que quien mediante
anuncios públicos promete recompensar, con una prestación pecuniaria o
una distinción, a quien ejecute determinado acto, cumpla determinados
requisitos o se encuentre en cierta situación, queda obligado por esa pro-
mesa desde el momento en que llega a conocimiento del público.
- Concurso público (art. 1807): la promesa de recompensa al vencedor de un
concurso, unavezefectuadoel dictamen del juradodesignadoen losanun-
cios, obliga a los interesados.
- Garantías unilaterales: constituyen una declaración unilateral de voluntad
aquellas garantías por la cual el emisor garantiza el cumplimiento de las
obligacionesde otroy seobliga a pagarlas, másallá de lasdefensasque pue-
da tener y del derecho de repetición que tenga contra el beneficiario y/u
ordenante (cfr. arts. 1810y SS., CCCN).

3 - Hechos ilicitos

Esta categoría, que recibe tratamiento específico en el Código Civil y Comercial


en el art. 1717, referido a la antijuridicidad, abarca a los delitos -hechos ilícitos
dolosos, es decir, ejecutados a sabiendas y con intención de dañar la persona o
derechos de otros - a los cuasidelitos-hechos ilícitos culposos, es decir, cometi-
dos sin intención de ocasionar un daño -, y también a aquellos que adquieren el
carácter de ilícito en razón de ser ocasionado el daño mediando un factor objetivo
CARLOS A . CALVO COSTA

de atribución de la responsabilidad (v. gr., riesgo creado-arts. 1757 y SS., CCCN-,


garantía -arts. 1723,1753, SS. y ccs. CCCN-, etcétera).

4 - Ejercicio abusivo de los derechos

Dispone el art. 10 del CCCN que: "El ejercicio regular de un derecho propio o e l
cumplimiento de una obligación legalno puede constituir como ilícito ningúnacto.
La ley no ampara e l ejercicio abusivo de los derechos. Se considera tal el que con-
traría los fines del ordenamien to jurídico o el que excede los límites impuestos por
la buena fe, la moralylasbuenascostumbres...". Queda claro, pues, quecuando se
ocasione injustamente un daño a otro mediante el ejercicio abusivo de un derecho,
el perjuicio debe ser reparado. De tal modo se erige en fuentedeobligaciones. Tra-
taremoseste instituto en extenso en el Capítulo VI1 de esta obra, al cual remitimos.

5 - Enriquecimientosin causa

Cuando existe un desplazamiento patrimonial el ordenamiento jurídico exige


que este posea una causa que lo justifique, caso contrario, será reputado ilícito,
dado que alguien seestará enriqueciendo injustificadamente. Cuando ello ocurre,
quien obtiene esa ventaja patrimonial debe restituir al empobrecido aquello que
ha provocado dicho enriquecimiento, naciendo en cabeza de este último la facul-
tad deejercer una acción (in rem verso) destinada a obtener la restitución de lo que
ha enriquecido ilícitamente al demandado.
Debe quedar claro que cuando el enriquecimiento de una personatiene causa,
la ley no interviene, porque no entra a juzgar sobre si el negocio es bueno o malo;
pero, en cambio, cuando hay una causa ilícita, inmoral, o no hay causa, detrás de
ese negocio, la ley interrumpeel tránsito jurídico de los bieneso prestacionesentre
las partes, anulando la operación (López Mesa).
Ello emana claramente de lo dispuesto por el art. 1794 del CCCN, en cuanto dis-
pone que: "Toda persona quesin una causa lícita se enriquezca a expensas de otro,
está obligada, en la medida de su beneficio, a resarcir el detrimento patrimonial
del empobrecido. Si e l enriquecimiento consiste en la incorporación a supatrimo-
nio de un bien determinado, debe restituirlo sisubsisteen su poder al tiempo de la
demanda ".
Para la procedencia de la acción inrem verso, se requiere: a)que exista un enri-
quecimiento del demandado (basta con queconsista en unaventaja susceptiblede
apreciación pecuniaria que obtenga el demandado); b) que haya habido un
empobrecimiento del demandante (debeverificarse una disminución de su patri-
monio, ya sea por un daño emergente o bien, por la privación de obtención de
ganancias); c) que exista relacióncausal entre el enriquecimiento y el empobreci-
miento referidos (debe existir necesariamente una conexidad entre el enriqueci-
miento del demandado y el empobrecimiento del actor); d) que el desplazamien-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

t o patrimonial se haya producido sin causa que lo justifique; e) que no se dispon-


ga de otra acción o vía de derecho por medio de la cual pueda ser indemnizado del
perjuiciosufrido(art. 1795, CCCN); y flquela restitución no resulteprohibida(v.gr.,
si el objeto del enriquecimiento hasido una cosa cuyo comercio es ilícito-drogas,
armas de guerra, etcétera-). El enriquecimiento sin causa suele aplicarse a los
supuestosdel art. 1000del CCCN, a las hipótesis del pago indebido y a loscasos de
gestión de negocios, en donde el dueño del negocio está compelido a reembolsar
al gestor los gastos útiles que este ha efectuadoen beneficio de aquel. Es de desta-
car que la mayoría de los ordenamientos jurídicos modernos (Código Civil italiano
de 1942, SuizodelasObligacionesy BGBalemánconsideran al enriquecimientosin
causa como fuente nominada de lasobligaciones; idénticotratamiento se le hada-
do en el Código Civil y Comercial al tratar al instituto en el Capítulo 4 del Título V
("Otrasfuentes de las obligaciones") del Libro Tercero ("Derechos personales").
Uno de los supuestos más importantes de enriquecimiento sin causa, lo consti-
tuyeel pago indebido, el queanalizaremos a continuación.

1 - Pago indebido

l. 1 - Concepto
El Código Civil y Comercial brinda tratamiento al instituto en los arts. 1796 a
1799 inclusive, logrando una simplificación notable con relación a su antecedente
inmediato, el Código Civil deVélez Sarsfield. Estimamosque ha sido un acierto de
la Comisión de Reformas haber incluido al instituto dentro del Capítulo del "Enri-
quecimiento sin causa", ya que le resultan aplicables los mismos principios, puesel
pago indebido no es más que una manifestación del enriquecimiento incausado.
Más precisamente, es importanteevidenciar queel pago indebido no ha sido regu-
lado metodológicamenteen el Código Civil y Comercialcomo una especiede pago,
como sí lo hacía el Código Civil de Vélez Sarsfield en los derogados arts. 784 a 798
inclusive; y esesta la razón, por lacual le brindamostratarniento en el presentetítu-
lo y no ya en el referido al pago.
Habrá pago indebido cuando el accipiensnose encuentra habilitado para rete-
ner lo abonado por el solvens, quien está facultado -en caso de que ello ocurra-
aexigiraaquel la restitucióndeloentregado mediante unaacción judicial derepe-
tición, por lo cual -claro está- carece de efecto cancelatorio. Este instituto cons-
tituye un claro ejemplo del enriquecimiento sin causa, el que hemos tratado supra
al analizar lasfuentesde lasobligaciones. Estimamos, al igual que lo ha hecho una
calificada doctrina (Pizarro, Vallespinos), que es totalmente incorrecta la denomi-
nación "pago indebido" ya que no estamos en presencia de ningún pago, como
para podercalificarlocomoprocedenteo indebido, ya que quien "paga" lo que no
debe en realidad no está pagando, pues el pago es el medio de extinción obliga-
cional y, por ende, requiere de una obligación preexistente que cancelar (López
CARLOS A . CALVO COSTA

Mesa), lo que no ocurreen este caso. Es más, losautoresaquímencionados han pro-


pugnadoen susobras, para denominar correctamenteal instituto, lasexpresiones
"entrega de lo indebido" o "cobro de lo indebido".
Es importantedestacar queseadvierteen el nuevoordenamientojurídico un tra-
tamiento objetivo del pago indebido, alejándose de la consideración de los aspec-
tos subjetivos que lo provocan, considerándose ahora irrelevante el pago hecho
con error para que proceda la repetición de lo entregado (cfr. art. 1797, CCCN).

1.2 - Diferentessupuestos

Existen varias situaciones que pueden dar lugar a un pago indebido. Ellas se
encuentran contempladas claramente en el art. 1796 del CCCN, que dispone: "El
pago es repetible, si: a) la causa de deber no existe, o no subsiste, porque no hay
obligación válida; esa causa deja de existir; o es realizado en consideración a una
causa futura, que no se va a producir; b) paga quien no está obligado, o no lo está
en los alcances en que paga, a menos que lo haga como tercero; c) recibe elpago
quien no es acreedor, a menos que se entregue como liberalidad; d) la causa del
pago es ilícita o inmoral; e) el pago es obtenido por medios ilícitos".
Analizaremos seguidamente cada uno de estos supuestos:

- Pago sin causa (causa inexistente o no subsistente). Se considera pago sin


causaaquel queseefectúaa un accipiensquecarecedetítulo para recibirla. Hemos
mencionado al momento de analizar los elementos de pago, que este debe supo-
ner la existencia de una obligación preexistente que le sirva de causa: en conse-
cuencia, si no hay obligación, quien recibe el pago no es acreedor y por ende, no
está habilitado a recibirlo.
El art. 1796 del CCCN mencionado, en el inc. a), establece los casos en que ella
puede producirse, los que reconocen antecedentes en el derecho romano: cuan-
do el pago se realiza en razón de una causa que dejó de existir (condictio causa
finita), o cuando el pago se realiza considerando una causa futura, que es de impo-
sible producción (condictio causa data causa non secuta) (Compagnucci de Caso,
Cazeaux, Trigo Represas, Wierzba).
Se evidencia en estos supuestos la ausencia de causa fuente, por lo cual toda
traslación patrimonial que se realiceal accipiensno tendrá justificación legal algu-
na y será inválida. En el primer caso, es claro que si la causa no existe desde el
comienzo, o bien, si ha existido pero luego ha desaparecido, la obligación es ine-
xistente también, por lo cual toda traslación patrimonial que se realice en su nom-
bre será injustificada, ineficaz y susceptible de repetición por quien se la ha reali-
zado (ello es aplicable a cualquier situación en la cual una obligación ha nacido
como válida pero es cancelada con posterioridad).
Asimismo, puede ocurrir que el pago se haya efectuado considerando una cau-
sa futura que no es realizable, es decir, que se haga anticipadamente al nacimien-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES 97

to de la obligación (se estima que esto ocurrirá después), por lo cual el pago esefec-
tuadofundadoen unasuposición queserá luegodesvirtuada. Un claroejemplode
esta situación lo brindabavélezsarsfield en la nota al derogadoart. 793: una suma
dada a título de dote en mira de un matrimonio legalmente imposible, o que de
hecho no se hubiese celebrado (v. gr. por impedimento de ligamen).

- Pago efectuado por quien no está obligado; o recibido por quien no esacree-
dor. El inc. b) del art. 1796 del CCCN comprende como supuesto de pago indebido
al realizado por quien paga sin estar obligado, o no lo está en los alcances en que
paga, a menosque lo haga como tercero; y el inc. c) aludeal pago recibido por quien
no es acreedor, a menos que se entregue como liberalidad.
En ambos supuestos tampoco hay causa para el pago. Cuando este lo realiza
quien no está obligado, la traslación patrimonial es injustificada y deviene repeti-
ble por parte de quien efectuó la erogación; solamente la norma pone a salvo el
supuesto de quien realiza dicho pago en su carácter de tercero y con la plena con-
ciencia dequeestá cancelando una deuda ajena, por lo cual en tal caso el pagoserá
irrepetible. Pero, como lo ha manifestado la doctrina, dicho extremo deberá ser
acreditado por el acreedor que ha recibido el pago. Debemos aclarar que estamos
ante un supuestoobjetivo de pago indebido, ya que nose exige, bajo ningún pun-
to de vista, probar el error de quien efectuó el pago, el que-de todos modos- es
irrelevante a tal fin (cfr. art. 1797, CCCN).Con respecto a este supuesto, dispone sin
embargo el art. 1799 del CCCN que: "La restitución no procede si el acreedor, de
buena fe, se priva de su título, o renuncia a lasgarantías; quien realiza elpago tie-
ne subrogación legal en los derechos de aquél'; en tal caso, el legislador se pro-
nuncia a favor de quien obrando rectamente, se deshizo de los elementos de res-
guardo de su crédito a raíz del pago indebido, aunque asigna al pagador el dere-
cho de subrogación legal (Wierzba).
Asimismo, para el caso de quien reciba el pago sin ser acreedor, también se
determina la repetición, a menos que se entregue como liberalidad (v. gr. el pago
efectuado a quien había sido acreedor de la obligación, pero con anterioridad el
pago realizado, había dejado de serlo por haber cedido su derecho de crédito a un
tercero).

- Pago efectuado en razón de una causa ilícita o inmoral. En este supuesto,


aun cuando en apariencia la obligación existe, ella es ineficaz por invalidez de la
causa, al ser ella ilícita (contraria a las leyeso al orden público), inmoral o contraria
a las buenas costumbres. De ocurrir tal supuesto, el pago es susceptible de repeti-
ción, siemprey cuandoelsolvensno haya actuadocon torpeza; así lo disponeel art.
1799 del CCCN: "En e l caso del inc. d) del a r t 1796, la parte que no actúa con tor-
peza tiene derecho a la restitución; si ambaspartes actúan torpemente, el crédito
tiene e l mismo destino que las herencias vacantes". De tal modo, estimamos acer-
tada la solución legislativa, puesto que asíse impidequequien haya actuado mali-
98 CARLOS A . CALVO COSTA

ciosamente (por ejemplo, con plena conciencia de la inmoralidad o ilicitud de la


causa) tenga luegoderechoa repetir lo pagado. Por consecuencia, se procura desa-
lentar conductas ilícitas quitándole toda posible protección jurídica. En cambio, si
el solvens está exento de inmoralidad, el pago puede ser repetido (López Mesa).

- Pago obtenido p o r medios ilícitos. En este supuesto, debe quedar claro


que se trataría de un pago obtenido por dolo o por violencia, con una doble con-
secuencia, en caso de que el juez loverifique: se produce la nulidad del pago, y por
ende habilita la acción de repetición; y como el dolo y la violencia configuran un
delito civil, estimamos también podrá el solvens que los ha sufrido accionar por
daños y perjuicios contra quien lo ha provocado.
Respecto a la prescripción de la acción de repetición en tal caso, si lo que se
demanda es la nulidad del pago, la acción prescribe en el término genérico de cin-
co años (art. 2560del CCCNaplicablea lossupuestosdeenriquecimientosin causa);
en cambio, el reclamo de la indemnización de daños y perjuicios, al tener su fuen-
te en un hecho ilícito, resulta aplicable el art. 2561 del CCCN y el plazo es de tres
años ya que se trata de un supuesto de responsabilidad civil (segundo párrafo).

1.3 - Irrelevancia del error

Adiferencia de lo que establecía el derogado Código Civil devélez Sarsfield, en


cuanto disponía que el que por un error de hecho o de derecho se hubiere creído
deudor, y hubiese entregado alguna cosa o cantidad en pago, tenía derecho a
repetirla del que la recibió, por el contrario, el Código Civil y Comercial ha elimina-
do el régimen del pago indebido por error, estableciendo en el art. 1797: "Irrele-
vancia del error. La repetición del pago no está sujeta a que haya sido hecho con
error". De tal modo, el error ya ha dejado de ser un requisito o una causal de repe-
tición del pago indebido, denotando lossupuestosenumeradosen el art. 1796 que
sí lo constituyen, la consagración de un sistema objetivo de repetición, en donde
basta acreditar la carencia de causa del pago efectuado.

1.4 - Alcancesde la repetición

El art. 1798 del CCCN dispone que: "La repetición obliga a restituirlo recibido,
conformea lasreglasdelasobligacionesde darpara restituir". En consecuencia, se
aplica a la cuestión el régimen de las obligaciones de dar para restituir (arts. 759 a
761, CCCN), con todos sus principios en torno a las relaciones internas entre acree-
dor y deudor, conservación, pérdida, y deterioro de la cosa debida.
No obstante esta directiva general, el art. 1799 del CCCN legisla sobre ciertas
situaciones especiales en torno a la procedencia de la restitución:
a) "La restitución a cargo de una persona incapaz o con capacidadrestringida
no puede exceder elprovecho que haya obtenido". La solución legislativa
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

es acertada, a nuestro entender, y guarda coherencia con lo dispuesto en el


art. 885 del CCCNen dondesedetermina quenoesválidoel pago realizado
a una persona incapaz, ni con capacidad restringida no autorizada por el
juez para recibir pagos, ni a un tercero no autorizado por el acreedor para
recibirlo, excepto que medie ratificación del acreedor, aunque, no obstan-
te, el pago produce efectos en la medida en que el acreedor se ha benefi-
ciado.
b) "En e l caso del inc. b) delart. 1796, la restitución no procede si el acreedor,
de buena fe, se priva de su título, o renuncia a las garantías; quien realiza e l
pago tiene subrogación legalen los derechosde aquél". Ya nos hemos refe-
rido precedentemente a esta situación.
C) "En e l caso del inc. d) del art. 1796, la parte que no actúa con torpeza tiene
derecho a la restitución; si ambaspartes actúan torpemente, e l crédito tie-
neelmismo destino que lasherenciasvacantes". También lo hemostratado
supra en el ap. l.2), al cual remitimos.

6 - Gestión de negocios

Hay gestión denegocios patrimonialescuando una persona queesajena aellos,


denominada gestor, asume la iniciativa de su asunción sin haber recibido encargo,
mandato o autorización, por encontrarse el dueño de esos negocios impedido de
obrar por sí o bien ausente del lugar en donde el negocio se desarrolla.
El Código Civil y Comercial se refiere expresamente a ella como fuente de las
obligaciones, en el art. 1781, que dispone: "Hay gestión de negocioscuando una
persona asume oficiosamente la gestión de un negocio ajeno p o r un motivo razo-
nable, sin intención de hacer una liberalidad y sin estar autorizada ni obligada,
convencional o legalmente".
La gestión de negocios puede entenderse comprendida dentro de la categoría
de lossimplesactos Iícitosa losquese refiereel art. 258del CCCN(v. gr., quien efec-
túa reparaciones urgentes en el inmueble de un amigo que se ha ido de viaje, no
busca erigirse con ello en acreedor de este, sino tan solo prevenir un perjuicio;
pero, sin embargo, ha nacido en su favor el derecho a exigir del dueño de la pro-
piedad el reembolso de los gastos que ha realizado para efectuar dichas repara-
cionesque no admitían dilacionesen el tiempo). Para que la gestión denegociosse
configure, se requiere: a) quenoexista ni mandato, ni encargo ni autorización del
dueño del negocio (de allí que el texto del art. 1781 mencione que la actuación del
gestor deba ser oficiosa); b) que el gestor se proponga efectuar un negocio ajeno
por un motivo razonable (se persigue evitar, de tal modo, que existan intromisio-
neso invasionesen la órbita ajena, por locual se requiereque sea realizada en inte-
résdel dueño del negocio y atendiendoa su voluntad presumibleo presunta); y, c)
CARLOS A . CALVO COSTA

queel gestor obligue al dueño del negocio. La gestión de negocios produceel naci-
miento de obligacionesen ambas partes: el gestor quedará constreñido a concluir
lagestión iniciaday a rendir cuentasdeella, y el dueñodel negocioa reembolsar al
gestor los gastos que este ha erogado.
Debequedar claro, según nuestro parecer, quea tenordelodispuesto porel art.
1782 del CCCN, el gestor queda autorizado para actuar solo en el caso en que el
dueño del negocio se encuentre imposibilitado para hacerlo, y se agrega como
nuevo requisito que debe "a) avisar sin demora a l dueño del negocio que asumió
la gestión, y aguardarsu respuesta, siempre que esperarla no resulteperjudicial".
Este recaudo no se encontraba en el Código Civil derogado, y entendemos que
debeestarse a la última partedel inc. a) dedicha norma, en el sentidodequelafal-
ta de aviso no invalida la actuación del gestor cuando la comunicación no puede
llevarse a cabo y la dilación en el tiempo pueda resultar perjudicial para el dueño
del negocio.
Como novedad a destacar en el Código Civil y Comercial, podemosdestacar que
el art. 1783 no solo obliga al dueño del negocio a reembolsar el valor de los gastos
necesarios y útiles, con losintereseslegalesdesdeel día en que fueron hechos, sino
también a remunerar al gestor "si la gestión corresponde alejercicio de su activi-
dadprofesional, osiesequitativo enlas circunstanciasdelcaso" (por ejemplo, si las
aptitudes personales y profesionales del gestor fueran decisivas para lograr el éxi-
to del negocio, cuando inicialmentesu obtención eradudosa). Además, el art. 1789
introduce como aspecto novedoso en el ordenamiento jurídico nacional que: "El
dueño delnegocio queda obligado frente a los terceros por los actos cumplidos en
su nombre, si ratifica la gestión, si asume las obligaciones del gestor0 si la gestión
es útilmente conducida ".

7 - Empleo útil

También esta figura se haerigidoen una fuente nominada de lasobligaciones,


desde que el Código Civil y Comercial la considera como tal. Dispone el art. 1791
que: "Quien, sin ser gestor de negocios nimandatario, realiza un gasto, en interés
totaloparcialmente ajeno, tienederecho a quelesea reembolsadosuvalor, en cuan-
to haya resultado de utilidad, aunque después esta llegue a cesar. El reembolso
incluye losintereses, desdela fecha en queelgastoseefectúa". Consideramostam-
bién que el empleo útil puede ser considerado como un simple acto lícito -cfr. art.
258, CCCN-, ya que provoca consecuenciasjurídicas.La distinción con la gestión de
negocios reside en la falta de intención de hacer un negocio ajeno (Spota).
Como ejemplos de casos que podrían quedar alcanzados por la figura del
empleo útil, podrían mencionarse a los gastos funerarios -luego reembolsables
ante los herederos del difunto- (arts. 1792 y 1793, CCCN), a los gastos de asisten-
cia médica de urgencia, etcétera.
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

8 - Títulosvalores

Los títulos valores son documentos necesarios para legitimar el ejercicio del
derecho literal y autónomoqueen ellosse incorpora. El Código Civil y Comercial ha
incorporado en el Capítulo 6delTítuloV("Otrosfuentesde lasobligaciones"), del
Libro Tercero ("Derechos personales"), a los títulos valores como fuentes de las
obligaciones. Así lo expresa el art. 1815, que dispone: "Los títulos valores incorpo-
ran una obligación incondicional e irrevocable de una prestación y otorgan a cada
titular un derecho autónomo, sujeto a l o previsto en elartículo 1816...",agregan-
do el artículo siguiente que: "El portador de buena fe de un título valor que l o
adquiere conforme con su ley de circulación, tiene un derecho autónomo, y le son
inoponibles las defensaspenonales que pueden existir contra anterioresportado-
res. A los efectos de este artículo, e l portador es de mala fe si a l adquirir el título
procede a sabiendas en perjuicio del deudor demandado".
No podemos soslayar que los títulos valores han adquirido con el correr del
tiempo una sideral importancia en el tráfico mercantil. Ello así, puesto que posibi-
lita una rápida y segura circulación de losderechosde crédito dadoque, transmiti-
do el documento se transmite el derecho de crédito que pertenecía al transmiten-
te. Los títulos valores ofrecen amplias ventajas para ambas partes: a) al acreedor,
se le facilita el ejercicio de su derecho ya que le bastará exhibir el título para acre-
ditar su titularidad sobreel crédito, y, b), al deudor, ya que se liberará probando
que pagó -de buena fe- al portador del título en donde conste la deuda que
debesaldar (cfr. art. 1817, CCCN).

El Código Civil y Comercial realiza un detalle de los recaudos necesarios que


deben portar los títulos valores cartulares para ser considerados fuente de una
obligación (cfr. arts. 1830 a 1836), y también establece su clasificación:

- Títulos valores alportador. Dispone el art. 1837 que: "Es título valor alpor-
tador, aunque no tenga cláusula expresa en tal sentido, aquel que no ha
sido emitido en favor de sujeto determinado, o de otro modo indicada una
ley de circulación diferente. La transferencia de un título valor al portador
se produce con la tradición del título". Es decir, el título al portador permite
que cualquier persona que posea el título y lo exhiba, pueda exigir al obli-
gado el derecho a él incorporado, aunque no sea titular del mismo. Por lo
tanto, la simpletenencia del instrumento faculta, a quien lo detente, a exi-
gir su cumplimiento.

- Títulos valores a la orden. El art. 1838expresa que: "Es título valora la orden
e l creado a favor de penona determinada. Sin necesidad de indicación es-
pecial, el título valor a la orden se transfiere mediante endoso. Si elcreador
del título valorincorpora la cláusula "no a la ordenmoequivalentes, la trans-
CARLOS A . CALVO COSTA

ferencia del título valordebe hacerse conforme con las reglasde la cesión de
derechos, y tiene los efectospropios de la cesión". Es decir, los títulos a la
orden son los que designan una persona determinada, quien es titular del
créditoque consta en el documento; el ejemplo típicode un título a la orden
es la letra de cambio. En los títulos a la orden, para poder hacer efectivo el
derecho incorporado al título (v. gr. cobro del crédito que consta en el docu-
mento) por una persona distinta a la que figura emitido el instrumento, no
basta con poseer el título, sino que es preciso además que la persona desig-
nada en el documento haya ordenado que se pague la deuda, es decir, que
se haya formulado en favor del poseedor del título la cláusula de endoso.
- Títulos valores nominativos endosables. Determina el art. 1847 que: "Es tí-
tulo nominativo endosable elemitido en favor de una persona determina-
da, que sea transmisible p o r endosoy cuya transmisión produce efectos res-
pecto a l emisor y a terceros a l inscribirse en el respectivo registro. El endo-
satario quejustifica su derecho por una serie ininterrumpida de endosos es-
tá legitimado para solicitar la inscripción de su título. Si e l emisor del título
se niega a inscribir la transmisión, e l endosatario puede reclamar la orden
judicial correspondiente".
- Títulos valores nominativos no endosables. Están definidos en el art. 1848,
quedisponetextualmente: "Es título valornominativo noendosableelemi-
tido a favor de una persona determinada, y cuya transmisiónproduce efec-
tos respecto a l emisor y a terceros a l inscribirse en e l respectivo registro ".

También el legislador ha establecido el régimen para el tratamiento de los títu-


los valores no cartulares (arts. 1850 y 1851, CCCN), normas a las cuales remitimos y
evitamossu análisis por exceder el marco de esta obra.

CJ Fuentesinnominadas. Las obligaciones nexleges

Estimamosque dentro de las fuentes innominadascabe incluir a todosaquellos


hechos susceptibles de generar obligaciones que carecen de una denominación
especial. De allí que se afirme que las obligaciones nacen exlege (de la ley), cuan-
do emanan de la propia voluntad del legislador, tal como se da en los siguientes
supuestos: en laobligaciónalimentaria (art. 537yss., CCCN),en lasobligacionestri-
butarias, en las obligaciones que pesan sobre los tutores y curadores respecto de
sus representados (administrar, rendir cuentas, etcétera, cfr. arts. 100 y SS., CCCN),
en lagarantía deevicción (arts. 1044y SS., CCCN) y porviciosocultos(arts. 1051y SS.,
~ ~

CCCN),etcétera. En l a s ~ b l i ~ a c i o n e s ~ x lsegún
e ~ e , un criteriodoctrinario(~lterini),
a partir de determinados presupuestos de hecho (v. gr., parentesco, necesidad del
alimentado, etcétera) la ley determina el efecto específico de generar obligacio-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

nes, las que tienen carácter innominado. Se tratan, pues, de fuentes de obligacio-
nes de índole residual: la gran mayoría de ellas encontrarán la razón de su existen-
cia en las fuentes nominadas que hemos expuesto anteriormente.

5 4. La cuestión de la causa fin en el Código Civil y Comercial.


Las obligaciones abstractas

El Código Civil y Comercial ha venido a corregir el grave problema metodológi-


coque poseía el derogado Código de Vélez Sarsfield, en materia del tratamiento
de la causa fin. Como veremos posteriormente, el Código derogado trataba a la
causa fin dentro del Título 1, "De la naturaleza y origen de las obligaciones", de la
Sección 1, Parte 1, "De las obligaciones en general", lo cual había motivado un sin-
número de críticas por parte de la doctrina, ya que generó, con ello, la duda res-
pecto a si la causa final era un elemento de la obligación o del acto jurídico.
Sin embargo, el Código Civil y Comercial ha puesto punto final a toda discusión
doctrinaria, al dejar en claro que la causa final no es un elemento de la obligación
sino delacto jurídico (con excepciónde losactosabstractos-cfr. art. 283-). Su tra-
tamiento está emplazado en la Sección 2" del Capítulo 5 referida a la causa de los
actos jurídicos, definiendo el art. 281, contenido en ella, que: "La causa es e l fin
inmediato autorizado por e l ordenamiento jurídico que ha sido determinante de
la voluntad. También integran la causa los motivosexteriorizados cuando sean Iíci-
tosy hayan sido incorporadosalacto en forma expresa, o tácitamente sison esen-
cialespara ambaspartes".
Asimismo, el art. 282que legisla en tornoa lapresuncióndecausa, similar al art.
500del Código derogado, despeja toda duda en cuanto aqueestá referidoa la cau-
sa fin.
En el Código Civil y Comercial la única causa que puede ser considerada como
elemento externo de la obligación es la causa fuente, que ya hemos tratado prece-
dentemente, y a la cual se refiere el art. 726 del CCCN.
En la obligación, el elemento teleológico es únicamente el interésdelacreedor;
que indudablemente integra el objeto (Bueres), en conjunción con la conducta del
deudor; tal como surge de la letra del art. 725 (Ossola).

a) Las principalesposturas doarinarias


en torno a la causa final

Pese a no ser considerada un elemento de la obligación, haremos simplemente


un sucintoanálisisde lasprincipalesteoríasquese han formuladoen tornoa lacau-
safin tantoen el Derecho nacional comoen el comparado, locual contribuyea rati-
ficar dicha conclusión.
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

cosa no es la causa fin de la obligación sino la causa fuentede la obligación restitu-


toria. Por último, advierte la misma falsedad en los contratos gratuitos, toda vez
que el animus donandivacío o despojado de motivos trascendentes carecería de
valor instrumental por ausencia de motivos causalizados.
Es inútil debido a que:
1. Si en loscontratos bilaterales la causa para una de lasparteses la obligación
de la otra, y viceversa, dicha causa se confunde con el objeto.
2. En los contratos reales, es inútil hablar de causa puesto que ella se confun-
de con la forma, la cual fue considerada por Domat como un elemento cons-
titutivo equivalente a la fuente.
3. En loscontratosgratuitos, la causa es inútil pues se confundecon el consen-
timiento, ya quesi falta el elementoel acto provendríadeuna personades-
provista de razón.

Finalmente, cabe mencionar a Pothiercomo unode losdefensoresdel causalismo


clásico, aunquecon algunas modificacionesa la teoría queanteriormente había ela-
borado Domat. Pothier abandona la clasificación tripartita utilizada por aquel y dis-
tingue solamente a los contratos en onerosos y gratuitos, manifestando que en los
primeros la causa del compromiso que contrata una de las partes está en lo que la
otra le dé o secompromete a darle, mientrasque en los gratuitos, la causa radica en
el animusdonandide quien lo otorga, alejado de toda otra motivación concreta.

2 - El causalismo moderno: distintas posturas

En el neocausalismo o causalismo moderno, se han fomulado cuatro corrientes


que poseen diferencias entre ellas:

1 - Corrientesubjetivo-objetiva

Sostenida por Capitant, este autor defiende un concepto abstracto de causa.


Según su criterio, la finalidad -que el es cumplimiento, es decir el propósito de
cada contratante de obtener la prestación prometida- no se agota en el momen-
t o de la celebración del negocio, sino quese proyecta sobre la etapa de producción
de los efectos del mismo, erigiéndose de tal modo en un elemento funcional. Se
observa, pues, en Capitantquedistingueentrela causa yel motivodel negociojurí-
dico, ya que este último es un factor psicológico que no integra la voluntad (ni la
causa) y, por ende, no posee la calidad de elemento constitutivo del acto.

11 - Corriente objetiva

El origen de esta corriente -que aglutina a varios defensores- es atribuido a


Scialoja; la nota distintiva de la postura de este autor es que marca un distancia-
CARLOS A . CALVO COSTA

1 - El causalismoclásicoy el anticausalismo.
Posturas, críticas y discusiones

Uno de los primeros exponentes de la teoría de la causa fue Domat. Su postura


-que se apartaba del comentario de los textos realizados por el corpus luris Civi-
lisdel Derecho romano- era novedosa y para explicarla sevalió decategoríascon-
tractuales:
a) En los contratos bilaterales, el fundamento (o causa) de la obligación para
una de las partes es la obligación de la otra.
b) En los contratos reales, la causa de la obligación del único deudor radica en
la entrega de la cosa.
c) En loscontratos gratuitos, la causa es un motivo justo y razonable, como ser
en la donación un servicio prestado al donante0 un mérito del donatario.

Los anticausalistasle han formulado severas y variadas críticas.

a) No puede efectuarse una noción general y uniforme de la causa, puesto que


esta adquiere diferentes significados según el tipo de contrato de que se trate.

b) Domat ha despreciado en su teoría a la voluntad como soporte causal, en el


afán de intentar brindar una explicación racionalista de la causa, aplicable al acto
sobre la base de esquemas universales, perennes y objetivos (Ripert y Boulanger).
Además, se le critica que una obligación necesita mecánicamente la presencia de la
otra,sinque porellosedigaqueambasson fines;eneseesquemaqueplanteaDomat
no se relaciona lavoluntad con la obligación (o la prestación), en el sentido que esta
última sea querida por aquella voluntad. Una cosa es pensar que la causa es la obli-
gación correlativa y otra distinta que la causa es el fin de que esa obligación se cree.

c) La clasificación de Domat se refiere a los contratos constitutivos de las rela-


ciones obligatorias, pero no involucra a los contratos que modifican o extinguen
obligaciones.

d) Domat manifiesta que la causa es un requisito esencial de la obligación, no


diferenciando al contrato de la obligación: en virtud de ello, la causa se predica
tanto del negocio como de la obligación como si se trataran de lo mismo.

e) Uno de los más acérrimos anticausalistasha sido Planiol, quien ha proferido


numerosas críticas a la doctrina formulada por Domat, al expresar que la causa clá-
sica era falsa e inútil.
Esfalsa en loscontratos bilaterales ya que una obligación no podría ser causa de
la otra desde en momento en que ambas nacen al mismo tiempo, puesto que si
nacieran en forma separada no existiría la tal mentada dependencia entre ambas.
Dicha falsedad también se da en los contratos reales puesto que la entrega de la
CARLOS A. CALVO COSTA

mientoentrelavoluntady la finalidad, dadoqueen lagran mayoríade loscasosno


existe relación alguna entreamboselementos.
No obstante ello, Betti-quien también se enrola en esta corriente-seaparta
de esta línea de pensamiento, al estimar que la causa, al presentarse como una
figura uniforme y constante en todos los actos, constituye regularmente la inten-
ción práctica a la que se dirige la voluntad de las partes: por ende, la causa y la
voluntad son dosfacetascorrelativasdel negocioy nocontrastantes. Para Betti, sin
embargo, la causa debe ser apreciada externamente con prescindencia del sentir
de las partes; ella constituye un fenómeno social más que un fenómeno jurídico.

111 - Corrientesubjetivista

Las distintasteorías que integran esta corriente asimilan a la causa con los moti-
vos que han determinado la voluntad de las partes (pero no al simple motivo sino
al móvil causalizado), siendo necesario que ella sea común en los actos bilaterales.
Susdefensores(Diez- Picazo, Mosset Iturraspe)asimilan también a la finalidad abs-
tracta con el objeto del negocio celebrado.

I V - Corriente dualista

Está compuesta por teorías que surgen de la confluencia de las posturas subje-
tivas y objetivas en torno a la causa; se enrolan dentro de esta corriente las teorías
esbozadas por Josserand, Ripert y Boulanger, Marty y Raynaud, en Francia, y por Bor-
da y Videla Escalada en el Derecho argentino.

3 - El sincretismocausal

También se ha elaborado en la doctrina una postura neocausalista llamada sin-


crética, que se ha esmerado en diferenciar a la causa final del objeto del negocio
jurídico.
Según esta postura (sostenida entre otros por Roca Sastre y Puig Brutau), la cau-
sa es la razón de serjurídica del negocio. Desde el punto de vista objetivo, ello se
manifiesta como el propósito común y recíproco de los contratantes de obtener el
cumplimiento ínteg~rodelosrespecti~ospl~nesde prestaciónsupuestosen el inicio
del negocio; por lo cual, la causa es estructural, ya que se evidencia en el momento
de la génesisdel acto, es decir, en su celebración. Desde el punto devista subjetivo,
la causa está conformada por los móviles o motivos determinantes de la voluntad
jurídica; solo seatienden para ello a los móviles causalizados, considerándosetales
a los que sean esenciales, comunes a ambas partes en los actos bilaterales o unila-
terales onerosos, y que hayan sido exteriorizados.
Asimismo, se sostiene que en los negocios gratuitos la causa se nutre con el fin
inmediato que sirve de elemento calificador (causa objetiva) y con el móvil especí-
fico que indujo al agente a celebrar el acto (causa subjetiva).
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

En el Derecho argentino, además de Videla Escalada, ha sido Bueres uno de los


principales defensores de la autonomía de la causa en relación con la voluntad y
con el objetodel actojurídico, manifestandoademásqueaquella no puedeni debe
ser confundida con ninguno de losotroselementosesencialesdel negocio jurídico.
Expresa al respecto que si se la enfoca en su fazabstracta (fin típico), la causa se dis-
tingue de la voluntad jurídica, pues esta se evidencia y agota genéticamente, al
constituirseel acto, mientras que la causa, funcionalmenteconsiderada, permane-
ce inalterada durante toda la etapa de producción de efectos del negocio. Asimis-
mo, ha sostenido Bueresquelosmóvilescausalizados (finalidad concreta) no resul-
tan imprescindibles para la conformación del acto, ya que pueden o no estar pre-
sentes en él (si están deben ser exteriorizados para ser válidos): esta es la circuns-
tancia que permite diferenciar a la causa del objeto del negocio jurídico, dado que
este último es un elemento estructural del negocio que no puede faltar nunca.

6) La causa fin en el derogado Código Civil de VélezSarsfield

A f i n de no caer en reiteraciones innecesarias, remitimos a lo que expresáramos


supra en cuanto a destacar que la causa fin no es un elemento de las obligaciones,
sinodel actoo negociojurídico, por locual estimamosquedebeser estudiadaen la
parte general del Derecho civil y no específicamente en la atinente al Derecho de
las obligaciones.
Sin embargo, en todas las obras existentes sobre la materia, se hace referencia
a ella dado que el Código Civil argentino trataba a la causa finalen los arts. 500 a
502 del CC(dentro del Título 1, "De la naturaleza y origen de las obligaciones", de
la Sección 1, Parte 1, "De lasobligacionesen general"), utilizando una cuestionable
metodología, ya que -estimamos- debería haber sido tratada en la Sección 11,
Título 11, Libro 11, correspondiente a los actos jurídicos o bien en la parte referida a
los contratos. ~ e b e m o destacar,
s como agudamente advierte ~izarro,que los arts.
S00 a 502 del CCson tomados casi literalmente de los arts. 1131 a 1133 del Code de
Napoleón, artículosque han sidoaprehendidospor la doctrina francesa como refe-
ridosa la causa del acto jurídico y node la obligación (no podernossoslayarqueen
el CódigoCivilfrancéssetratanenformaconjunta lasobligacionesy loscontratos).
Sin perjuiciodel análisisque hemosefectuadodetodas lasposturasdoctrinarias
que se han esbozado en torno al valor práctico que realmente adquiere la causa
final (y que profundizó el arduo debate en torno a ella entre los causalistas, anti-
causalistas y neocausalistas), lo cierto es que únicamente el art. 499 del derogado
CCestaba referido a la causa fuente, mientras que los arts. 500 a 502 eran normas
pertenecientes a la causa fin (en este mismo sentido: Borda, Busso, Colmo, Alterini -
-
Ameal LópezCabana).
El art. 500del derogado CCestaba referidoa la presunción de causa. Dicha nor-
ma determinaba que: "Aunque la causa no esté expresada en la obligación, se pre-
CARLOS A . CALVO COSTA

sume que existe, mientrasel deudor no pruebe lo contrario". Queda claro, a nues-
tro entender, que la norma estaba referida a aquellasobligacionesdocumentadas
(que constaban en un instrumento), aunque también resultaba de aplicación a
aquellas que resultaran ser reconocidas por el modo indicado por el art. 1190 del
CCreferido a la prueba de los contratos (es decir, por confesión de partes, judicial
o extrajudicial, por juramento judicial, por presunciones legales o judiciales o por
testigos), aunqueen este último supuesto la cargade la prueba de la causa pesaría
sobre el acreedor. De este modo, una vez acreditada la existencia de la obligación
debía presumirse la existencia de la causa fin, ya que nadiese obligaba sin un pro-
pósito o una razón; aunque, esdable mencionar, setrataba de una presunción iuris
tantum, ya queel deudor podría probar que no la poseía.
El art. 501 del CC se encontraba referido a la falsedad de causa. Disponía tex-
tualmente la norma que: "La obligación será válida aunque la causa expresada en
ella sea falsa, si se funda en otra causa verdadera". Esteartículo legislaba el supues-
to en el que una obligación documentada expresaba una causa queessimulada; en
dicho caso, la obligación sería válida si la causa falsa o simulada se fundaba en otra
verdadera. Claroestá que, como requisito ineludibledevalidez, la simulación debía
ser Iícitay relativa.Además, era pacífica ladoctrinaen cuantoaconsiderar quequien
alegaba quelacausafin expresada era simuladaera quien cargaba con la prueba de
la causaverdadera: esdecir, era el deudor quien debía acreditar la existencia de una
falsa causa, y si lograba acreditarla, podría aún el acreedor probar en sentido con-
trario, es decir, que la causa de la obligación era Iícita y verdadera.
El art. 502 del CCse encontraba referido a la ilicituddela causa. El texto normati-
vo expresaba que: "La obligación fundada en una causa ilícita, es de ningún efecto.
La causa es ilícita, cuando escontraria a las leyeso al orden público". Estadisposición
del Código Civil, como lo manifiesta la absoluta mayoría de la doctrina, guardaba
íntima relación con lo dispuesto por el art. 953 del CCreferido al objeto del acto jurí-
dicoy al requisitodesu licitud. En el caso delart. 502del CC,debemosaclararquepor
aplicación del art. 500 del CC la causa fin se presumía Iícita, por lo cual para poder
determinar su ilicitud esta debía ser probada: una vez probado que la obligación
poseía una finalidad ilícita, inmoral, contraria al orden público o a las buenas cos-
tumbres, podría ser nula o anulable, según el caso (cfr. arts. 1044y 1045, CC).

CJ Las obligacionesque nacen de los actos abstractos

Existen en nuestro Derecho actos abstractos, es decir, aquellos cuya virtualidad


es independiente de la causa fin (Alterini); ellos son generadores de obligaciones
que pueden ser exigidas judicialmente haciendo abstracción de la causa final del
acto jurídico que les da nacimiento.
Se refiere a los actos abstractos el art. 283 del CCCN, que dispone que: "La ine-
xistencia, falsedad0 ilicitudde la causa noson discutiblesen elactoabstracto mien-
tras no se haya cumplido, excepto que la ley lo autorice".
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

En el acto abstracto, toda discusión en tornoa la carencia, ilicitud ofalsedad de


la causa fin no es admisible, ya que el deudor está compelido -en principio- a
cumplir con la obligación que deél nace.

Ejemplo:
"Juan" es el portador de un cheque por $25.000 que ha sido emitido por "Pedro".
"Juan" puede presentarlo al cobro en la ventanilla del banco y la entidad bancaria
deberá pagárselo: si no hay fondossuficientes para ello, por ejemplo, "Juan" podrá
iniciar un juicio ejecutivo tendiente a su cobro, mientras que "Pedro" nada podrá
alegar como defensa durante el transcurso del juicio ejecutivo en torno a la causa
final del acto que originó la emisión del cheque; ello así, ya que no puede discutirse
la causa del instrumento en los procesosjudicialesejecutivos. Cualquier discusión en
torno a la validez de la causa del cheque deberá ser ventilada en un juicio ordinario
posterior que debería iniciar "Pedro" (deudor del cheque) contra "Juan" (portador
del mismo).

Sin embargo, ello no quiere decir que la obligación que nace de un acto abs-
tracto carezca de causa. Toda obligación posee una causa, y las que nacen de actos
abstractos también deben poseerla. Como bien lo remarca Busso, la admisión del
acto abstracto "tiene por finalidad defender la seguridad jurídica de terceros de
buena fe que se hallan vinculados a una relación no constituida por ellos. En tales
condiciones, y con relación a esos terceros, la ley dispone que el acto sea tratado
con independencia de la causa". En tal sentido, el deudor de una obligación abs-
tracta (librador de un cheque o un pagaré) debecumplir con ella (v. gr., pagarle al
portador del documento que puedeser un tercero ajeno a la relación obligatoria),
pero luego tendrá la facultad de exigir la repetición de lo pagado por ella, si logra
acreditar la carencia, ilicitud ofalsedad de la causa fin del acto generador.

5 5. Reconocimientode obligaciones
a) Concepto

El reconocimiento puedeconstituir una causa fuentede lasobligacionesy tam-


bién considerarse comprendido dentro de la categoría "declaración unilateral de
voluntad".
El art. 733 del CCCN establece que: "El reconocimiento consiste en una rnani-
festación de voluntad, expresa o tácita, por la queeldeudoradrniteestarobligado
al curnplirniento de una prestación".
Estimamos que se trata de un acto jurídico por el cual el deudor admite estar
obligado en razón de una obligación existente, siendo de gran utilidad práctica
cuando esta no ha sido instrumentada por las partes o bien, cuando habiendo sido
documentada se ha extraviado el instrumento correspondiente.
CARLOS A . CALVO COSTA

bJ Legislación comparada

El reconocimiento de las obligaciones también ha sido objeto de tratamiento


en distintas legislaciones, resultando ser las más relevantes las disposiciones del
Código Civil alemán y del francés.
El BGB alemán legisla al reconocimiento como título o instrumento constituti-
vo de la deuda, por lo cual le atribuye la virtualidad de ser creador de obligaciones
(55 780y 781), nosiendo, pues, un medio decomprobación de una obligación pre-
existente. El reconocimiento se erige de tal manera en un modo de creación de
obligaciones, ya quea travésdeél se designa a un acto abstracto (incausado) por el
cual un sujeto admite adeudar a otro una suma determinada, constituyéndose de
esa forma en deudor de este. Idéntico efecto constitutivo se le otorga en el Código
Suizo de las Obligaciones de 1912 (arts. 17 y 18). Se trata, en definitiva, de un reco-
nocimiento abstracto, constitutivo de deuda, que sirve de fundamento por sí solo
para el nacimiento de la obligación, prescindiendo totalmente de la causa.
El Codefrancés, en cambio, hace referencia a él en el art. 1337 (Desactesrécog-
nitifsetconfirmatifs), y lo concibe como instrumento o título de la deuda. Es decir,
lo caracteriza como un documento comprobatorio que integra las disposiciones
sobre la prueba escrita. No obstanteello, el único efecto que produce el reconoci-
miento es la interrupción de la prescripción (art. 2248), puesto que se exige que el
instrumento sea completado con la prueba de la preexistencia de una obligación.
Así lo dispone el citado art. 1337 ("Los actos de reconocimiento no dispensarán de
la presentación del título primitivo, a no ser que su tenor no fuera especialmente
relatado. Aquello que exceda de lo que contuviera el título primitivo, o que cons-
te como diferente, no tendrá ningún efecto ..."). Siguen esta misma concepción el
Código Civil italiano (art. 2720) y el Código Civil español (art. 1224). Se trata, en
definitiva, de un reconocimiento causalo declarativo, ya que exige siempre la pre-
sencia de la causa eficiente de la obligación reconocida y cumple la función de
medio probatorio deella; esdecir, la obligación debeexistir con anterioridad a que
se efectúe el reconocimiento. Vélez Sarsfield, inspirado especialmente en las ense-
ñanzas de Zachariae, también adoptó esta postura en torno al reconocimiento y la
plasmó en el Código Civil argentino.

cJ Naturaleza jurídica del reconocimiento

Se han elaborado diversas teorías en torno a la naturaleza jurídica del recono-


cimiento de las obligaciones.
Cierta doctrina afirma que se trata de un hecho jurídico (fundada en lo dispues-
t o por art. 896 del CCde Vélez Sarsfield, similar al actual art. 257 del CCCN) al cual
la ley leasigna virtualidad para producir un determinado efecto (Acuña Anzorena).
Otro sector mayoritario, en el cual nos enrolamos, determina que el reconoci-
miento es un verdadero acto jurídico unilateral (art. 259, CCCN), ya que posee el
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

carácter de un actovoluntario lícito que persigue una determinada finalidad jurí-


dica, como es admitir la existencia de una obligación y someterse a susconsecuen-
cias(Spota, Boffi Boggero, Llambías, Salvat,Alterini, Pizarra). Para un tercer grupo de
opinión (Borda, Busso), se considera que si bien el reconocimiento reviste el carác-
ter deacto jurídicoen la gran mayoría de lasocasiones, también puede tratarsede
un hecho jurídico cuandoquien reconoce la obligación no persigue la finalidad de
producir una consecuencia jurídica, lo que ocurre (según sus defensores) cuando
mediante el reconocimiento se produce la interrupción de la prescripción más allá
dequequien lo emitió no haya querido provocar dicha consecuencia.

dJ Caracteres

El reconocimiento presenta las siguientes características que merecen ser des-


tacadas.
Es un acto unilateral, dado quesolo requiere de la manifestación de lavoluntad
del deudor que lo realiza, prescindiendo totalmente de la intervención del acree-
dor de la obligación. En apoyo a esta postura, debemos destacar que no resulta
menesterque el reconocimiento del deudor estédirigidoal acreedor, sinoque-por
el contrario-puedeefectuarse sin queestesea el destinatario de la manifestación
devoluntad del deudor en tal sentido (v. gr., si el deudor efectúa el reconocimien-
t o en un testamento).
Como principio general, es exclusivamente declarativo, puesto que a través de
él noseconstituyeningunaobligación,sinoquetansoloel deudor manifiesta estar
obligado en razón de una relación jurídica que existe en forma previa a su mani-
festación devoluntad. Al respecto, resulta coherente pues lo dispuesto por el art.
735 del CCCNen cuanto disponeque: "Sielacto delreconocimiento agrava lapres-
tación original, o la modifica en perjuicio del deudor, debe estarse a l título origi-
nario, si no hay una nueva y lícita causa de deber". La excepción a este principio
general, según nuestro parecer, está constituida por el reconocimiento incausado
o abstracto, denominado en el Código Civil y Comercial como promesa autónoma
dedeuda opromesa depago (arts. 734y 1801), el que seconstituyecomo un título
constitutivo de la obligación, es decir, que a través de él nace la obligación con
todos los efectos propios del instituto.
Es irrevocable, ya que una vez emitido por el deudor, este no puede retrotraer
su voluntad y dejarlo sin efecto. Ello, claro está, en tanto y en cuanto el reconoci-
miento no sea parte integrante de otro acto jurídico que resulteser revocable por
esencia (v. gr., un testamento -art. 2462, CCCN-). Es de interpretación restringi-
da, ya que en caso de duda habrá de estarse por la inexistencia del reconocimien-
to, debido a que de otro modo se presumiría la existencia de la obligación (lo cual
colisionaría con el principio del favordebitorisque analizamosal referirnosal víncu-
lo jurídico como elemento de la obligación).
CARLOS A . CALVO COSTA

e) Forma

Estimamosquela reglageneral eslalibertaddeformas(dr. art.284, CCCN),des-


de el momento en que el Código dispone que el reconocimiento puede realizarse
en forma expresa o tácita, razón por la cual no habría motivo alguno para exigir
una formalidad determinada. No obstante esta disposición de carácter general, el
reconocimiento debe efectuarse utilizando la forma prescripta por la ley para el
acto constitutivo. De tal modo, si para conformar un determinado acto jurídico se
exige un instrumento público, cualquier reconocimiento que se haga de una obli-
gación emanada de él también deberá realizarse bajo dicha formalidad (arg. art.
285, CCCN). Estimamos, pues, que el reconocimiento integra el carácter de acto
accesorio al que hace referencia esta norma, por lo cual le resulta de aplicación.
Debemosaclarar, sin embargo, que de omitirse el otorgamiento deescritura públi-
ca en tales casos, quien efectúa el reconocimiento en instrumento privado queda-
rá obligado a otorgarlo en instrumento público.

fJ Clases de reconocimiento
El reconocimiento puede ser efectuado de modo expreso o tácitamente; ello
así, toda vez que el Código Civil y Comercial considera al reconocimiento no tanto
como documento sino como acto comprobatorio.
Habrá reconocimiento expreso cuando el deudor lo realiza con la intención de
dejar asentado la existencia de la obligación. En este caso, el art. 734 del CCCN dis-
pone que: "El reconocimiento puede referirse a un título o causa anterior". Sin
embargo, no podemos soslayar que el Código Civil y Comercial ha insertado como
novedad en el mismo art. 734, que el reconocimiento "también puede constituir
una promesa autónoma de deuda".
Consideramos que la norma ha mejorado notoriamente la redacción del dero-
gado art. 722 del CC, ya que en él se imponía a título imperativo que constara en el
actode reconocimiento la causa de la obligación original, su importancia y el tiem-
poen que habíasido contraída. Ello resultaba contradictorio, yaquelaoriisión de
los recaudos mencionadosen la norma no podía nunca acarrear la nulidad del reco-
nocimiento, aunque sí debilitar su prueba. De no ser así, no habría lugar para el
reconocimientotácitoquesíadmitíael art. 720del CCdeVélezSarsfield y que aho-
ra admite también el art. 733 del CCCN. Finalmente, estimamos que, a tenor de lo
dispuesto por el art. 726del CCCN, cuandoel art. 734se refierea la causa, esa la cau-
safuente, esdecir, al hecho antecedenteque justifica la existencia de la obligación.
El reconocimiento tácito, en cambio, es aquel que surge de la propia conducta
del deudor que evidencia la existencia de la obligación y su carácter de obligado
por ella, aun cuando aquel no ha efectuado manifestación alguna en tal sentido.
Constituyen para la doctrina y la jurisprudencia actos.de reconocimiento tácito: los
pagos que realiza el deudor ; las gestiones extrajudiciales para fijar el monto de la
deuda, la promesa de indemnizar a la víctima de un hecho ilícito, etcétera.
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

De tal modo, y de acuerdo a lo dispuestoen el Código Civil y Comercial, también


puede hablarsedeun reconocimientocausal (esdecir, aquel que paraserválidotie-
ne que estar referido a una obligación anterior) y de otro reconocimiento abstrac-
to o incausado, el que se erige en una promesa autónoma de deuda y se constitu-
yeen título originario constitutivo de la obligación.

gJ Requisitos
Toda vez que hemos considerado al reconocimiento como un acto jurídico, es
evidentequeél debecumplir con todos los recaudosexigidos para la conformación
de aquél,.
Estimamos, pues, que el acto de reconocimiento requiere:
1. La declaración de voluntad del deudor, es decir, que ella sea realizada con
discernimiento, intención y libertad, y libre detodovicio.
2. Que la voluntad sea manifestada de modo apropiado (v. gr., en instrumen-
t o público para aquellos actos jurídicos que requieran ser instrumentados
de tal modo para su validez).
3. Que el sujeto que realiza el reconocimiento, sea una persona plenamente
capaz (deejercicio y dederecho) para cambiar el estado de su derecho. Si el
reconocimiento se efectúa a través de un representante voluntario (v. gr.,
mandatario), este deberá poseer un poder especial para reconocer obliga-
ciones anteriores al mandato no siendo ello necesario cuando las obliga-
ciones a reconocer sean de fecha posterior al otorgamiento del mandato.
4. Que la causa final del acto de reconocimiento sea lícita (arg. art. 281, CCCN).
5. Que sea efectuado en la forma legal prescripta en aquelloscasosen loscua-
les la ley impone que el reconocimiento cumpla con una formalidad deter-
minada (v. gr., reconocimiento de obligaciones nacidas de actos jurídicos
instrumentados en escritura pública).

hJ Efectos
Los principales efectos que se le asignan al reconocimiento en nuestro Código
Civil y Comercial son lossiguientes:
1. El reconocimiento se erige en un medio deprueba de excelencia respecto a
la existencia de la relación jurídica obligatoria. Por lo tanto, una vez que es
efectuado, el acreedor quedará habilitado a ejercer los mecanismoslegales
que se encuentran a su disposición a fin de obtener el cumplimiento de la
obligación (art. 730, CCCN: ejecución forzada, ejecución por otro a costa del
deudor, etcétera). Debemos reiterar que el reconocimiento solo admite la
existencia de la obligación pero no la crea, por lo cual si el acto del recono-
CARLOS A . CALVO COSTA

cimiento agrava la prestación original, o la modifica en perjuicio del deu-


dor, debe estarse simplemente al título primordial, si no hubiese una nueva
y lícita causa de deber (art. 735,CCCN).
2. El reconocimiento interrumpe la prescripción de la acción, tal como lo
determina el art. 2545 del CCCN: "Elcuno de la prescripción se interrumpe
p o r el reconocimiento que e l deudor o poseedor efectúa del derecho de
aquelcontra quien prescribe". Ello así, toda vez que la manifestación recog-
noscitiva que efectúa el deudor evidencia que se someterá a la obligación,
borrando en consecuencia, cualquier inactividad en la que haya incurrido el
acreedor en cuanto a la exigencia del cumplimiento detal deber. Sin embar-
go, esdedestacar que elreconocimiento no borra losefectosde laprescrip-
ción ya cumplida: para que ello pudiera producirse, el deudor debería
renunciar expresamentea losefectosde la prescripción quese ha cumplido.

iJ Comparación con otras figuras

El reconocimiento no debe ser confundido con ciertas figuras jurídicas con las
cuales guarda cierta afinidad, como ser:

1 - Con la renuncia
Esta implica la abdicación de un derecho y resulta revocable hasta tanto no sea
aceptada por el beneficiariode ella (art. 947, CCCN); en cambio, el reconocimientoes
-por regla general-irrevocabley no implica renuncia alguna por partedel deudor.

2 - Con la transacción
Si bien esta también es de efecto declarativo como el reconocimiento, se dife-
rencia de este en que la transacción es un acto jurídico bilateral que requiere que
ambas partes participen del acto realizándose concesiones recíprocas, modifican-
do de tal modo la relación originaria. Ello no ocurre con el reconocimiento, que
además de ser unilateral del deudor, no modifica en absoluto la obligación pree-
xistente reconocida.
3 - Con la confirmación

Mientras la confirmación está orientada a subsanar un vicio de un acto jurídico


a fin de tornarlo válido, el reconocimiento solo está referido a la existencia de una
relación jurídica obligatoria sin manifestar nada en torno a su validezy eficacia.

4 - Con la novación

Esta supone la creación de una obligación nueva extinguiendo la anterior que


le sirve decausa; el reconocimiento, en cambio, mantiene intacta la obligación pri-
mitiva a la que solo inviste de mayor eficacia probatoria (Llambías).
CAPITULO
II
EFECTOS DE LAS OBLIGACIONES

5 6. Efectos de las obligaciones


en general

a) Noción. Efectos con relación


al acreedor y al deudor

Cuando mencionamos a los efectos de las obligaciones, hacemos mención a las


consecuenciasquese derivan de la relación jurídica obligatoria. Dichasconsecuen-
cias se proyectan con relación al acreedor a través de una serie de dispositivos que
se le brindan a fin de que este pueda obtener la satisfacción del interés que persi-
gue a través de la obligación, y con relación al deudor garantizándole la posibili-
dad de cumplimiento de la prestación asumida.
Mucho se ha discutido en la doctrina respecto al significado real que tiene la
denominación "efectosdelasobligaciones". Al respecto, es dable destacar que la
doctrina española moderna (Hernández Gil, Puig Brutau) ha considerado que con
tal denominación solo se hacía referencia a las cuestiones relativas a la ejecución
voluntaria, separándola de los medios para la conservación del patrimonio del
deudor. Sin embargo, en la doctrina argentina esta cuestión terminológica no sus-
citó demasiados inconvenientes, ya que si bien losautores clásicos (Salvat, Lafaille,
Colmo) habían utilizado el término "efectos"so10 para referirsea los mecanismos
previstosporel derogadoart. 505del CCdeVélez Sarsfield (equivalente al art. 730
del CCCN) con relación al acreedor, con el correr del tiempo, otroscivilistas (Llam-
bías, Borda), han utilizado dicha denominación para hacer mención a las conse-
cuencias de las obligaciones, aunque distinguiendo a los efectos de la relación
jurídica obligatoria en principales-normalesy anormales-y auxiliareso secun-
darios.
Siguiendo, pues, esta última línea de pensamiento, efectuaremos nuestro desa-
rrollo a lo largo del presente capítulo, distinguiendo entre los efectos con relación
al acreedor y con relación al deudor.
CARLOS A . CALVO COSTA

Los efectos con relación a l acreedor comprenden:


1. Los efectosprincipales, que son los mecanismos que el ordenamiento jurí-
dico brinda al acreedor a fin de que este puedaver satisfecho el interés Iíci-
t o al que aspira mediante la obligación. Estos pueden ser a su vez normales
(cuando dicha satisfacciónse obtiene en especie o in natura -art. 730, incs.
a y b, CCCN-) o anormales (cuando se satisface el interés del acreedor por
equivalente-art. 730, inc. c, CCCN-).
2. Los efectos auxiliares, que resultan ser aquellos dispositivos legales con que
cuenta el acreedor a fin de mantener incólume e íntegro el patrimonio de
su deudor. Ellos le permitirán asegurar el cobro de su crédito: comprenden
a las acciones de integración (simulación, acción de declaración de inoponi-
bilidad -por fraude-, directa, subrogatoria, etcétera), los privilegios y el
derecho de retención, las medidas cautelares (embargo, inhibición general
de bienes, anotación de la litis, prohibición de innovar, prohibición de con-
tratar, entre otras), etcétera.

Asimismo, los efectos con relación a l deudor están referidos a todos los dere-
chosque poseeel solvensantes, durantey despuésdel cumplimiento, losqueserán
detallados a lo largo del presente capítulo.

-
Cumplimiento espontáneo
Normales Ejecución forzada
Ejecución por otro
Principales

Formales Indemnización

Embargo preventivo
Efectos Inhibición general de bienes
con relación Medidas Anotación de la litis
al acreedor precautorias Prohibición de innovar
Prohibición de contratar
Intervención judicial
Auxiliares
r Acción de simulación

y deslinde
Acción directa
acción de oposición de entrega
de bienes a herederos
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

Es frecuente que se confundan los efectos de las obligacionescon losde loscon-


tratos-como lo hizo el Codefrancés-, ya que ambos son esencialmente diferen-
tes.
Los efectosde loscontratos (y más ampliamente, de losactosjurídicos) apuntan
primordialmente a crear, modificar, transmitir o extinguir obligaciones; a través
del contrato generalmente se da nacimiento a una relación jurídica entre las par-
tes. Es indudable, pues, queel contrato es fuentede obligaciones, resultando ser la
obligación, en consecuencia, un efecto propio y natural del contrato (v. gr., es así
como a partir del contrato de locación de un inmueble, se genera la obligación de
pago del alquiler por parte del locatario y la del locador de entregar la cosa alqui-
lada y de garantizar al inquilinoel usoy goce pacífico deelladurante todoel plazo
que dure la locación).
Los efectos de las obligaciones son las consecuencias que se derivan de la rela-
ción jurídica obligatoria, que consistirán -tal como lo hemos mencionado prece-
dentemente- en esa serie de mecanismos legales que se le brindan al acreedor a
fin de que este pueda obtener la satisfacción del interés perseguido en la obliga-
ción, manteniendo para ello la incolumidad del patrimonio del solvens, y con rela-
ción al deudor en la garantía brindada a estea fin de posibilitarle el cumplimiento
de la prestación asumida.

bJ Entre quiénesse producen los efectos


de las obligaciones

Los efectos de las obligaciones son de carácter relativo, dado que solo habrán
de producirse entre las partes (acreedor y deudor), y también en caso de transmi-
sión, alcanzan a sus sucesores. Tal como lo establece el nuevo Código Civil y Comer-
cial no contiene una norma expresa en tal sentido como sí la poseía el Código Civil
deVélez Sarsfield (en el derogado art. 503), es evidente que ello no ha cambiado.
Constituye una novedad importante introducida por el CCCN, en materia de
efectos de las obligaciones, lo dispuesto para el caso de actuación de auxiliares, en
razón de lo cual se ha establecido el principio de equiparación, como bien lo deter-
mina el art. 732: "El incumplimiento de las personas de las que el deudor se sirve
para la ejecución dela obligaciónseequipara alderivado delpropio hecho delobli-
gado". Debequedar claro, a nuestroentender y afin deevitar equívocos interpre-
tativos, que quien incumple la obligación es siempre el deudor, ya que la norma
simplemente refiere que cuando el solvens se sirve de auxiliares o sustitutos para
ejecutar la prestación adeudada, la conducta de estos se equipara a la del deudor.
De lo expuesto precedentemente-que guarda armonía con lo establecido en
los arts. 1021 y 1024 del CCCN en materia contractual-se desprende lógicamente
que la obligación -por regla general- no tiene efectos respecto de terceros,
exceptoen loscasosprevistospor la ley (cfr. art. 1021, CCCN). Advertimos, pues, que
CARLOS A . CALVO COSTA

los terceros no pueden verse afectados por una relación jurídica obligatoria res-
pecto de la cual son ajenos. En razón de este principio general, es de destacar que
la obligación no produce efecto directo respecto de los terceros, en el sentido que,
verbigracia, el acreedor no puede exigir el cumplimiento de la obligación a un ter-
cero ajeno a la relación jurídica obligatoria.
Solamente por excepción puede serle opuesta una obligación a un tercero,
como sucede en el caso de la obligaciones de dar, cuando el deudor ha contraído la
obligación de entregar una misma cosa frente a dos acreedores diferentes: en tal
caso, el acreedor de la entrega que no ha recibido efectivamente la cosa, deberes-
petar el mejor derecho del otro acreedor de buena f e que sí ha recibido el objeto
(cfr. art. 756, CCCN).
Ejemplo:
"Juan" le vende su biblioteca a "Pedro", pero también se la vende a "Manuel". Si
"Juan" efectuara la entrega de la biblioteca a "Manuel" y este ignorara que ella
había sido vendida previamentea "Pedro" (lo cual denota su buena fe en la obliga-
ción), "Pedro" -quien resulta ser un tercero en la relaciónjurídica obligatoria con-
venida entre "Juan" y "Manuel"-debe respetar el mejor derecho de "Manuel" res-
pecto de la posesiónde la cosa. Quedará, pues, facultado a demandar a "Juan" por la
reparación de los dañosque le ha provocado dicho incumplimientode la obligación,
pero no podrá afectar el derecho de "Manuel" respecto de la biblioteca recibida.

En cuanto a los efectos de las obligaciones, cabe efectuar algunas considera-


ciones:
1. Se consideran partes no solo a quienesactúan en nombre propio en la rela-
ción jurídica obligatoria, sino también a aquellos que invisten el carácter de
representantes legalesoconvencionalesdel acreedor ylodel deudor yactúan
en nombre de sus representados.
2. Los sucesores son aquellos a quienes se les transmiten los derechos de otro,
de modo tal que pueden ejercerlo en adelante en su propio nombre. En
razón de ello son continuadoresde la posición jurídica de las partes de una
obligación, tal comosedesprende de la aplicación lógica de lodispuesto por
el art. 1024 del CCCN en materia contractual: "Los efectos del contrato se
extienden, activa ypasivamente, a lossucesores universales, a no serque las
obligaciones que de é l nacen sean inherentes a la persona, o que la trans-
misión sea incompatible con la naturaleza de la obligación, o estéprohibi-
daporuna cláusula delcontratoolaley". La sucesión-tal como loanaliza-
remosen el Capítulo IVdeesta obra- puedeefectuarse por acto entre vivos
o mortis causa, así como también a título universal-cuando se transmite
todo el patrimonio del causante o una parte alícuota de este (solo concebi-
ble en sucesiones mortis causa)-, o bien a título singular -mortis causa o
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

por acto entre vivos- como puede ser el caso de una cesión de derechos o
de un legado de un crédito determinado.

CJ La obligación y los terceros

1 - Estipulaciónen favor de terceros

Dispone el art. 1027 del CCCN que: "Si e l contrato contiene una estipulación a
favor de un tercero beneficiario, determinado o determinable, e l promitente le
confiere los derechos o facultades resultantes de lo que ha convenido con el esti-
pulante. El estipulante puede revocar la estipulación mientras no reciba la acepta-
ción del tercero beneficiario;pero no puede hacerlo sin la conformidaddelpromi-
tente sieste tiene interésen quesea mantenida. El tercero aceptante obtiene direc-
tamente los derechos y las facultades resultantes de la estipulación a su favor. Las
facultades del tercero beneficiario de aceptar la estipulación, y de prevalerse de
ella luego de haberla aceptado, no se transmiten a sus herederos, excepto que haya
cláusula expresa que lo autorice. La estipulación es de interpretación restrictiva".
Esta disposición había sido cuestionada por la casi totalidad de la doctrina
argentinaen razón desu deficiencia metodológica, yaqueVélezSarsfield la había
colocado dentro de la Sección Primera del Libro Segundo (titulada "De las obliga-
ciones en general"), cuando metodológicamente pertenece al ámbito de los con-
tratos, como acertadamente el Código Civil y Comercial la ha ubicado.
Esta norma está referida a la estipulación en favor de terceros (o contrato a
favor de terceros como lo denomina Alterini), que presenta la siguiente peculiari-
dad: se trata de un contrato por el cual una de las partes-denominadapromiten-
te- se obliga con otra parte -llamada estipulante- a cumplir con una determi-
nada prestación en beneficio de un tercero -beneficiario-.
En este supuesto, el tercero beneficiario en favor de quien se ha establecido la
prestación se erige en acreedor de la obligación nacida de dicha relación contrac-
tual, en tanto y en cuanto, se cumplan con los siguientes recaudos: a) el tercero
beneficiario debe aceptar la ventaja que se le ha conferido en su favor por dicho
contrato, ya que no puede serle impuesta (art. 1545, CCCN); y, b) dicha aceptación
debe notificarla al promitente, dado quees estequien se ha obligado a cumplir la
prestación a favor del tercero beneficiario, antesdeser revocada (arts. 975,979 y

Ejemplo:

"Ricardo" y "Marcelo" convienen que este último efectuará la construcción de un


quincho en la casa de "Carolina". En tal supuesto, "Carolina" (beneficiaria) debe
aceptar loque "Ricardo" (estipulante)y "Marcelo" (promitente) han pactado, y tam-
bién notificar su aceptación a "Marcelo" -que es quien se ha obligado a realizar la
prestación en su favor-antesde que este pueda revocar su decisión.
CARLOS A . CALVO COSTA

Este supuesto establecido por el art. 1027 del CCCN, en nada contradice lo que
hemos expuesto en torno al alcance relativo de los efectos de las obligaciones (es
decir, que se dan entre acreedor y deudor), toda vez que si bien el beneficiario es
un tercero, al aceptar la prestación a realizar en su favor deja de ser tal para con-
vertirse en acreedor de la obligación (Pizarro -Vallespinos), dado quetanto él como
el estipulante pueden exigir al promitente su cumplimiento.
Por otra parte, aun cuando existen discrepancias doctrinarias respecto al
momento en que nace el crédito del beneficiario en este supuesto, estimamos que
dicho nacimientose produceen el mismo instante del otorgamientodel acto, aun-
que este estará afectado por una condición suspensiva que será la aceptación del
beneficiario y su notificación al promitente antesde su posible revocación.

Pueden constituir casos de estipulación en favor de terceros:


a) La relación jurídica triangular existente entre un establecimiento asisten-
cial (clínica, sanatorio), los médicos que trabajan en él y el paciente: en tal
supuesto, seconsideraque el establecimiento ese1estipulante, el médico el
promitentey el pacienteel beneficiario(Bueres,Alterini,BustamanteAlsina).
También nosotros nos hemos expedido en idéntico sentido en trabajos
anteriores.
b) El caso del seguro devida, en donde el estipulante es el asegurado, el pro-
mitente la compañía aseguradora y el beneficiario la persona indicada por
el asegurado para percibir la indemnización en caso de fallecimiento de
este último.

2 - Contratos a nombre de un tercero

Dispone el art. 1025 del CCCN que: "Quien contrataa nombre de un tercero solo l o
obliga si ejerce su representación. A falta de representación suficiente e l contrato
es ineficaz. La ratificación expresa o tácita del tercero suple la falta de representa-
ción; la ejecución implica ratificación tácita".
De ello se desprende que solo un representante (legal ovoluntario) puede rea-
lizar un acto jurídico a nombre de otro: en tal supuesto merece destacarse que el
representante no será parte sino su representado, quedando este último compro-
metido en razón de lo actuado por aquel en su nombre.
De no tenerse dicha representación, lo obrado por quien celebra el acto a nombre
de otro será ineficaz, a no ser que el tercero ratifique lo actuado por el supuesto
representante.

3 - Contratación a cargo de un tercero


Este es un supuesto particular, que está contemplado por el art. 1026 del CCCN
que determina: "Quien promete el hecho de un tercero queda obligadoa hacerlo
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

razonablemente necesario para que el tercero acepte la promesa. Si ha garantiza-


do que la promesa sea aceptada, queda obligado a obtenerla y responde perso-
nalmente en caso de negativa ".
En tal caso, uno de loscontratantesse obliga en nombre propio a la realización
de un hecho por parte de un tercero; queda claro pues que si el tercero no acepta
dicho cargo, nada puede exigirle el acreedor de dicha relación jurídica al tercero
-dado queeste no participa de la obligación y no puedeser constreñido a aceptar
la prestación que se le impone-, sino al deudor que le ha prometido -y even-
tualmente garantizado- la prestación por parte de quien es ajeno a esa relación
jurídica obligatoria.
En cambio, de ser aceptada dicha promesa de cumplimiento por parte del ter-
cero, este quedará incorporado a la relación jurídica y obligado frente al acreedor
asimilándose su posición jurídica a la del deudor de la obligación.

dJ Tiempo de producción de los efectos

Losefectosde la obligación pueden suceder en momentosdiferentes, dado que


pueden operar desdeel mismo instantedel nacimiento de la relación jurídicaocon
posterioridad a dicho momento. En virtud de ellos, pueden ser clasificados losefec-
tos con relación al tiempo de producción en:

1 - Inmediatos y diferidos

Son inmediatos aquellos que se producen desde el mismo instante del naci-
miento de la obligación, dado que no están sometidosa modalidad alguna ya que
la obligación es pura y simple. En cambio, son diferidosaquellos quese postergan
en el tiempo, por estar sometidos a alguna modalidad, como ser un plazo suspen-
sivo (art. 350, CCCN) que provoca la inexigibilidad de la prestación hasta que él no
se cumpla.
2 - Instantáneos y permanentes

Son instantáneos los que se agotan en una única prestación, dado que el pago
se realiza en un único momento (por ejemplo, en una obligación de dar cosa cierta
los efectos se agotan con la entrega de la cosa, dado que en ese instante el deudor
paga y se libera). En cambio, sonpermanentesaquellosqueseextienden a lo largo
del tiempo, pudiendo ser, a su vez:

a) Deejecución continuada, cuando la prestación no seagota en un único acto


(V.gr., el deber decustodiadel garajista respectodelvehículodadoendepó-
sito debe ser cumplido en todo momento).
b) De ejecución periódica o de tracto sucesivo, cuando la ejecución es distri-
buida o reiterada en fraccionesde tiempo separadas y distribuidasen inter-
CARLOS A . CALVO COSTA

valos (v. gr., el locatario debe abonar el alquiler mensual al locador del l o al
5 de cada mes durante los 24 meses de duración del contrato de locación).

5 7. Efectos con relación al acreedor


Efectos principales

1 - Concepto. ¿Existe preferencia de los efectos normales


respecto del efecto anormal?

Tal como lo analizaremos detalladamente en el Capítulo Val cual remitimos, el


pago voluntario por partedel deudor es el cumplimiento por excelencia de la obli-
gación, y por ende, su modo de extinción natural. Ello así, puesto que a través del
pago se pone fin a la relación jurídica obligatoria de manera normal y completa,
debido a que el acreedor ve así satisfecho el interés que había tenido en miras al
contraer la obligación.
El art. 865 del CCCN, defineal pago como "elcumplimiento delaprestación que
constituyeelobjeto dela obligación". En definitiva, habrá cumplimientovolunta-
rio de la obligación cuando el deudor ejecutavoluntariamente la prestación debi-
da afavor del acreedor, lo que comporta, contemporáneamente, la extinción de la
obligación.
Sin embargo, no siempre el deudor cumple voluntariamente con la prestación
asumida en la obligación. En razón de ello, y tal como lo hemos mencionado al ini-
cio del presente capítulo, el acreedor se encuentra facultado a hacer uso de una
serie de mecanismos que la ley le brinda a fin de poder obtener la satisfacción del
interés que espera obtener mediante el cumplimiento de la obligación (efectos
principales), ya sea en especie (efectos normales) o por equivalente (efectos anor-
males). Elloasí, puestoquesiendoelderechodecréditounderechosubjetivo, la ley
le brinda al acreedor un poder de actuación desde el mismo momento de su naci-
miento para poder obtener la satisfacción del interéscomprometido en la obliga-
ción: así, el accipiens posee un poder de agresión sobre el patrimonio del deudor
en caso de incumplimiento por partedeeste último.
Estos efectos principales emanados de la relación obligatoria, reiteramos,
deben distinguirse de los denominados efectos auxiliares, debido a que-corno lo
hemos ya mencionado- estos últimos tienden únicamente a proteger la integri-
dad del patrimonio del deudor a fin de garantizarle el cobro del crédito al acci-
piens.
Ha sido también motivo de discusión en nuestra doctrina si existe un orden de
prelación para la utilización de las vías previstas por el ordenamiento jurídico (es
decir, si la ejecución forzada debe intentarse antes de solicitar el acreedor el id
quodinteresto contravalor dinerario), o si, por el contrario, ello resulta indiferen-
te para el acreedor quien puedeoptar por reclamar loque másconvengaa sus inte-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

reses. Nada establecía al respecto el Código Civil de Vélez Sarsfield y tampoco lo


haceel actual Código Civil y Comercial.
Pues bien, existeen nuestro país una postura arraigada en los civilistastradicio-
nales (Llambías, Busso, Colmo) que se han hecho eco de teorías expuestas por juris-
tas extranjeros (Santos Brizen España y Mazeaud en Francia), que determina que el
acreedor debe necesariamente agotar los mecanismos de la ejecución específica
de la obligación a fin de intentar ver satisfecho su interés en especie, y solo en caso
dequeello no resulte posible, recién quedaría habilitado para reclamar el idquod
interestque actuaría en el casocomo sustitutodeaquella. Argumentan en favor de
dicha posición que la pretensión decumplimiento tiendea queel acreedor obten-
ga la plena satisfacción desu interés mediante la ejecución de la prestación; en con-
secuencia, solo cuando el hecho prometido ha devenido imposible por causas
imputables al deudor, el acreedor queda habilitado para obtener dicha satisfac-
ción de su interés por vía sucedánea. Se sostiene además, que la ejecución específi-
ca se convierte en el modo más apto e idóneo de protección del crédito en caso de
ausencia decumplimientovoluntario, y es además el más justo en posdesatisfacer
cualitativamente el interés del acreedor, comparada con la indemnización de
daños y perjuicioso con la resolución contractual.
Este ha sido el criterio que había adoptado la Cámara Nacional de Apelaciones
en lo Civil en el fallo plenario "Cazes de Francino, Amalia c. Rodríguez Conde, Ma-
nuel" del 3 de octubre de 1951, cuando el voto del doctor Ramiro Podetti -citan-
do a Colmo- determinó que "( ...) los aludidos principios señalan cómo las con-
venciones se hacen para cumplirse, cómo el cumplimiento supone la efectiva pres-
tación debida, y cómo el acreedor no ha contratado daños e intereses, sino una
prestación dada, este no puede ser obligado a recibir una indemnización en lugar
del cumplimientode la obligación, siempreque, claroestá, nosedemuestreque la
persona del deudor es indispensable (...) El acreedor, tiene derecho, en cualquier
obligación, decompeler al deudora que le cumpla lo prometido;si este no cumple,
o si para ello fuera menester la compulsión personal (cosa que nuestra ley excluye,
como las de todo el mundo civilizado), el acreedor se hace procurar por otro, a cos-
ta del deudor, lo que este debe; y si ni ello es posible (la intervención personal es
insustituible: se trata de un artista de renombre, etcétera), entonces viene como
solución subsidiaria y última, la de los daños y perjuicios (art. 505)". Este criterio de
preferencia de la ejecución específica sobre la indemnización dedañosy perjuicios
ha sido establecida -aunque con algunas variantes- en el Código Civil italiano
(arts. 1218,2930 y 2933), en el BGB alemán (5833) y de manera menos rígida en el
Código Civil francés (art. 1142).
Sinembargo,en nuestro paísse ha ido imponiendo una postura másflexibleori-
ginada en el Derecho español, que pone especial énfasis en que cualquier deter-
minación al respecto debe ponderarse a partir de lo más conveniente a los intere-
ses del acreedor. En tal sentido, se sostiene que en función de su interés, podrá el
CARLOS A . CALVO COSTA

acreedor elegir entre intentar el cumplimiento forzoso de la obligación (ya sea en


forma directa o por un tercero a costa del deudor), o bien reclamar una indemni-
zación dineraria, atendiendo primordialmente a lo más conveniente a sus intere-
ses y sin tener que seguir un orden de prelación preestablecido (Verdera Server). En
el Derecho argentino esta postura fueseguida entreotros por PizarroyVallespinos,
la que compartimos en un todo puesto que estimamos que, por ejemplo, frente a
un incumplimiento relativo por partedel deudor (v. gr., mora), esel acreedor quien
puede determinar con un criterio mayor de justicia si esa prestación cumplida
defectuosamente por el solvensresuIta o no apta para satisfacer su interés unavez
que el deudor no la ha cumplido en término.

2 - Efectos normales o necesarios

Los efectos normales -orientados a que el acreedor pueda obtener en especie


la satisfacción de su interés- pueden lograrse de tres modos:
a) El primero de ellos se da a través del pago o cumplimiento voluntario por
parte del deudor de la prestación adeudada -tal como lo mencionamos
anteriormente (art. 865, CCCN)-, aunque también puede darse satisfac-
ción al interés del acreedor en el supuesto de pago por subrogación (arts.
914, y SS., CCCN), en donde quien paga es un tercero quien desinteresa al
acreedor, y en razón deello, sustituye a esteen la obligación que lo une res-
pecto del deudor. En este último caso, la obligación no seextinguesino que
subsiste ahora entre el tercero que ha efectuado el pago (y ha ocupado el
lugar del acreedor desinteresado)y el deudor. Debemosaclarar que el pago
espontáneo por parte del deudor no es mencionado dentro de los efectos
de las obligaciones por la gran mayoría de los autores nacionales en razón
de que el Código Civil y Comercial no le brinda tratamiento expreso en este
ámbito (tampoco lo hacía el Código Civil deVélez Sarsfield), ya que se trata
de un fenómenojurídicoque pasa inadvertido al no requerir la intervención
de lostribunales, puestoquemedianteel pagovoluntarioyespontáneo por
parte del deudor este provoca la extinción de la relación jurídica obligato-
ria y su consecuente liberación.
b) De no obtener por tales medios el pago de lo adeudado, el acreedor puede
emplear "los medios legalespara que el deudor le procure aquello a que se
ha obligadom(art.730, inc. a, CCCN). De tal modo, ante el incumplimiento
voluntario del deudor, puede el acreedor acudir a los organismos jurisdic-
cionales a fin de que -con el auxilio de la justicia- procure obtener forza-
damente aquello queel deudor le debe.
C) O bien, también tendrá el acreedor el derecho para "hacé~e/oprocurarpor
otro a costa deldeudor"(art. 730, inc. b, CCCN).
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

1 - Ejecución forzada

Como lo hemos mencionado precedentemente, en el eventual caso que la pres-


tación no sea voluntariamente cumplida por el deudor, el acreedor gozará de la
posibilidad de compelerlo al cumplimiento a través de la ejecución forzada de la
obligación (art. 730,inc. a, CCCN),y en caso de resultar esto imposible, en agredir
el patrimoniodelsolvensafindeobtener por equivalentela satisfacción desu inte-
rés (art. 730,inc. c, CCCN).
Si bien hablamosdeejecución forzada de la obligación, debemosaclarar-como
ya lo hemos analizado en el Capítulo I de esta obra- que la responsabilidad del
deudor no puede admitir queseejerzan medidascompulsivasquesobrelafazfísi-
ca del deudor, dado que está terminantevedado el uso de fuerza sobre su persona ;
debe quedar claro, pues, que la responsabilidad del deudor ante el incumplimien-
to de la obligación y toda ejecución forzada quese realicecontra él, debeestar cen-
trada sobre su patrimonio y no sobre su integridad psicofísica.
No debemos olvidar que no es admitida en nuestro derecho la prisión por deu-
das, la que si bien existió antiguamente y convivió durante un corto lapso con el
Código Civil, fue derogada de nuestro ordenamiento jurídico mediante la ley 514
(promulgada el4 de juniode 1872),habiéndoselamantenido en su momento única-
mente para los casos de quiebra fraudulenta. Por otra parte, es de destacar a fin de
evitar confusiones en torno a ello, que si el deudor de una obligación es colocado
en prisión lo será por haber cometido un delito penal y no por haber incumplido
una relación jurídica patrimonial.
Ahora bien, el art. 730, inc. a) del CCCN, faculta al acreedor a "emplear los
medios legales para que e l deudor le procure aquello a que se ha obligado". No
obstante la letra de la norma (que es similar a lo que disponía el art. 505,inc. l o del
CC derogado), algunos autores nacionales (Busso, Lafaille, entre otros) habían
manifestado que debería interpretarse la expresión "se ha obligado" que reza el
artículo por "está obligado", ya que así quedarían abarcadas en el contexto del
precepto legal la totalidad de las obligaciones a cargo del deudor, cualquiera sea
su fuente, com~rendiendoasía lascontractualesva lasextracontractuales. No obs-
tante ello, el cbdigo civil y Comercial no ha recegtado tal sugerencia y ha mante-
nido la redacción original deVélez Sarsfield en ese aspecto.
A través de la ejecución forzada, el ordenamiento jurídico le brinda al acreedor
la posibilidad deejercer acciones judicialestendientesa obtener la ejecución de la
obligación, mediante laobtención compulsivadel bien queconstituyeel objetode
la prestación. Claro está que para que ello pueda llevarse a cabo, el acreedor debe
contar con el auxilio de la justicia y de la fuerza pública, ya que nadie está autori-
zado a ejercer justicia por mano propia: es por eso que - c o m o expresa Llambías-
"la sentencia judicial que declara el derecho del acreedor es susceptible de cum-
plirse manu militari, de ahí el nombre de cumplimiento forzado que recibe esta
actuación de los derechos del acreedor".
CARLOS A . CALVO COSTA

Es decir, debe quedar claro que el acreedor -para hacer uso de esta facultad
compulsiva sobre el deudor-debe promover una acción judicial de cumplimiento
contra este a fin de que le sea impuesto al solvensen forma coactiva el comporta-
miento debido. En dicho proceso, el juez debería comprobar -en principio-si la
pretensión del acreedor es admisible y luego del dictado de un pronunciamiento
judicial que lo considere procedente, recién quedará habilitado el acreedor para
iniciar la ejecución compulsiva de la prestación a cargo del deudor.

Limitacionesa la ejecución forzada

Estafacultad del acreedor deobtener el cumplimientode la prestación median-


te la ejecución forzada no es absoluto, y reconoce excepcionesdiferentessegún la
naturaleza de la obligación de que se trate.

- Limitaciones en las obligaciones de dac La ejecución forzada de la obliga-


ción puede llevarse a cabo -verbigracia- medianteel embargo y secuestro de la
cosa, o también, a través del desalojo del deudor del inmueble que ocupe ilegíti-
mamente. Pero es indudableque, para queella pueda llevarse a cabo, deben con-
currir tres recaudos insoslayables:
a) La cosa debe existir, ya que de lo contrario no podrá efectuarse la ejecución
forzada. Puede ocurrir que la cosa se haya perdido fortuitamente (arts.
1730y 1733, CCCN) o bien por culpa del deudor: en el primer caso la obliga-
ción se extinguirá por imposibilidad de cumplimiento, mientras que en el
segundo supuesto la culpabilidad del deudor en la pérdida de la cosa pro-
voca que este se vea obligado a indemnizar al acreedor por las pérdidas e
interesesqueello le haya producido (art. 955, CCCN).
b) La cosa debe estaren elpatrimonio deldeudor, es decir, los poderes de agre-
sión del acreedor estarán limitadosaqueel titular del derecho realdedomi-
nio sobre la cosa siga siendo el deudor. Queda claro, pues, que no procede-
rá entonces la ejecución forzada si la propiedad de la cosa a ejecutar ha sido
transferida previamentea un terceroadquirentede buenafey a títuloone-
roso: en tal caso, el acreedor solo podrá reclamar al deudor una indemniza-
ción por pérdidas e intereses (v. gr., no procede ejecutar una condena de
escrituración de un inmueble si este ha sido previamente enajenado por el
deudor a un tercero de buena fe y a título oneroso, sino que en tal caso el
acreedor podrá únicamente reclamarle la indemnización dineraria por los
daños que le ha ocasionado por ello).
C) La cosa debe estar en posesión deldeudor, puesto que la ejecución forzada
no puede ser llevada a cabo contra terceros. Como ejemplo de ello, puede
ocurrir que si bien el deudor es dueño (art. 1941, CCCN) y la cosa está en su
patrimonio, haya un tercero queejerza su tenencia (art. 1910, CCCN), quien
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

no puede ser desposeído por el acreedor hasta tanto no se ventile en juicio


quién tiene mejor derecho sobre la cosa.

- Limitaciones en las obligacionesde hacer. El acreedor podrá llevar a cabo la


ejecución forzada pero no podrá para ello ejercer violencia sobre la persona deu-
dor. Si bien el Código Civil y Comercial no contiene una norma expresa en tal senti-
do como sílo tenía el Códigocivil derogado en el art. 629, ninguna duda cabe que
dicho principio subsistey quesería reñido contra los principiosgeneralesdel dere-
cho y de orden natural, y también contra las normas que regulan los derechos
humanos en general, admitir lo contrario. Queda claro, pues, que ante el incum-
plimiento del deudor de una obligación de hacer, puede entonces el acreedor
reclamar su cumplimiento forzado con esa única limitación; en este mismosentido,
advierte Busso que no puede el acreedor reclamar directamente la indemnización
de daños y perjuicios por el incurnplimiento, ya que a él se le adeuda un hecho y no
una suma de dinero, siendo viable el cumplimiento por equivalente en dinero
cuando la ejecución forzada setorna imposible de llevar a cabo.
El problema seva a originar sobretodoen aquellasobligacionesen lascualesel
hecho adeudado no esescindiblede la personadel deudor (comoel casode lasobli-
gaciones intuitupenonae), en donde la imposibilidad de violentar la voluntad del
solvens para que realice la actividad prometida provoca que el acreedor deba con-
tentarse únicamente mediante el reclamo de una indemnización dineraria por los
daños que el incumplimiento le ha ocasionado.

- Limitaciones en las obligaciones de no hacer. Definidas en el art. 778 del


CCCN, estimamos que deben ser asimiladas a las obligaciones de hacer en cuanto
a las limitaciones que presentan a la ejecución forzada, dado que no podrá ejer-
cerse violencia sobre la persona del deudor. Poniendo a salvo tal circunstancia,
consideramos además por nuestra parte que para que proceda la ejecución for-
zada, la obligación de no hacer debe ser de carácterpermanente, puesto que si se
trata de una de efecto instantáneo y el deudor hubiese realizado la conducta en
infracción a la abstención asumida en la obligación, ha existido incumplimiento
absoluto de la obligación y solo ella puede r&.olverse mediante una indemniza-
ción dineraria por losdañosqueel incurnplimiento ha ocasionado (en este mismo
sentido: Pizarro -Vallespinos).

Ejemplos:

1)Será decarácter permanente la obligación de un inquilino de un local comercial de


no instalar en dicho inmueble una .juguetería
- durante los tres años que dura el plazo
contractual (ante su violación, pues, puede llevarse a cabo la ejecución forzada posi-
bilitando que el acreedor obtenga por parte de la justicia una sentencia que ordene
la clausura del local).
CARLOS A. CALVO COSTA

2) En cambio, será de carácter instantánea la obligación de una persona de no viajar


. .parte el 23 de octubre de 2015 a las 18:OO hs. con desti-
en el vuelo 6845 de lberia que
no a Madrid (ante su incumplimiento, no habrá posibilidad alguna de promover una
ejecución forzada de la obligación). Finalmente, es de destacar que el art. 514 del
CPCCNprevé un supuesto de ejecución forzada de una obligaciónde no hacer, al dis-
poner que: "Si la sentencia condenare a no hacer alguna cosa, y el obligado la que-
brantase, elacreedortendráopciónpara pedirquese reponganlas cosasalestadoen
quese hallaban, s i fueseposible, ya costa deldeudor; o quese le indemnicenlosdaños
yperjuicios, conforme a lo prescripto en elartículo anterior".

11 - Ejecuciónpor otro

El art. 730,inc. b) del CCCN expresa que el acreedor tiene la facultad de hacerse
procurar por otro el objeto de la obligación a costa del deudor, autorizándolo de
tal modo a recurrir a la actividad de personas extrañas a la relación jurídica obliga-
toria para poder satisfacer su interés (cfr. también art. 776,CCCN). Ello, claro está y
tal como lo analizaremos seguidamente, en tanto y en cuanto el hecho pudiese ser
ejecutado por una persona distinta del deudor (es decir, que no setratede obliga-
ciones intuitupersonae).
Ahora bien, como lo dice el texto de la norma, la ejecución por otro que obten-
ga el acreedor será a costa del deudor, por lo cual podrá rembolsar de este los gas-
tos que haya tenido que efectuar en razón de dicha ejecución por una persona dis-
tinta; ello sin perjuicio de la indemnización que pueda reclamarle el accipiens en
razón del daño que pudo haberle irrogado en razón de la mora en el cumplimiento.

11.1 - Limitacionesa la ejecución por otro

También en la ejecución por otro encontraremos limitaciones para que pueda


llevarse a cabo, según sea la naturaleza de la obligación involucrada:

- Limitacionesen lasobligacionesdedar. En las obligacionesde darcosascier-


tasque se encuentran en poder del deudor, la ejecución por otro no podrá llevarse
acabotodavezqueesel propiodeudor el único que puede realizar dicha entrega.
En tal caso, puede el acreedor únicamente forzar el cumplimiento del deudor acu-
diendo a la ejecución forzada prevista en el art. 730,inc. a) del CCCN, pero no hacer
cumplir dicha entrega por otra persona. La única posibilidad que podría presen-
tarse en tal caso es que la cosa cierta a entregar estuviera en poder de otra persona
distinta del deudor y que este la entregue al acreedor, lo cual resulta posible. Si se
tratara de una obligación de género, resulta posible acudir a un tercero para su
cumplimiento, puesto que este podrá obtener una cosa equivalente a la conveni-
da, quedando obligado entonces el deudor a pagarle al acreedor el costo de ella.
También en el caso que se trate de cosas fabricadas en serie (v. gr. automóviles O
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

km), ya queel dueño de esta-v. gr., el fabricante0 el vendedor, quees un tercero


respecto a la obligación convenida-la entrega al acreedor.

- Limitaciones en las obligaciones de hacer. Es posible el cumplimiento por


otro (cfr. art. 776, CCCN),siempreque no setrate de obligacionesintuitupersonae,
tal como lo hemos mencionado precedentemente. Esdecir, quesalvo dichosupues-
to es factible que una persona diferente al deudor pueda realizar la actividad pro-
metida por este al acreedor en la obligación convenida (v. gr., pintar una casa,
levantar un muro, sembrar un campo, etcétera).

- Limitacionesen lasobligacionesde no hacer. Como regla general no se con-


cibe la ejecución por otro, toda vez que la abstención debida es personal del deu-
dor (Alterini). Sin embargo, se considera que ella resulta procedente cuando la
intervención del tercero esté destinada a destruir lo que el deudor haya realizado
en infracción a la abstención prometida (art. 775, CCCN),como puede ocurrir, ver-
bigracia, si el deudor ha construido una pared en un inmueble alquilado cuando
existía una prohibición para elloemanada del contratodelocación, y antesu nega-
tiva de restituir las cosas a su estado anterior, el locador se vale de un tercero que
realice la tarea de demolición de lo construido por el deudor.

11.2 - Necesidaddeautorización judicialprevia


Excepciones

Para que el acreedor de la obligación pueda acudir a la ejecución por otro de la


prestación a costa del deudor, requiere necesariamente de una autorización judi-
cialprevia en tal sentido.
Para ello, el juez debe constatar previamente la verosimilitud de la pretensión
del acreedor (si es que no ha habido todavía condena contra el deudor, pues de
otro modo ello estaría ya acreditado), y este deberá acreditar ante el magistrado
ademásdel incumplimiento la justificación para acudir al auxilio de un tercero.
La autorización podría recabarse en el ámbito de una audiencia judicial, en la
cual se produciría la prueba a fin de acreditar los extremos antes mencionados. Al-
gunosautores han expresadoque lo ideal en estecaso esque el deudor quededirec-
tamente vinculado con el tercero para que en definitiva este pueda reclamarle en
forma directa los gastos devengados para cumplir con la obligación, de modo que
esteasuma lasconsecuenciasdisvaliosasdesuincumplimiento(Pizarro-Vallespinos);
nosotros consideramos, sin embargo, que ello resultaría prácticamente imposible
de llevar a la práctica, puesto que resultaría muy difícil que un tercero se avenga a
erigirse en acreedor directo de un deudor que no le brinda ninguna garantía de
cumplimiento, y que prescinda del acreedor en esta relación triangular.
Asimismo, esdedestacar quecuandoexistenrazonesdeurgenciapuedeelacre-
edorprescindir de la autorización judicial para llevar a cabo la ejecución por otro
CARLOS A . CALVO COSTA

de la prestación, dado que la demora -en tal caso- agravaría los daños que ha
provocado el incumplimiento del deudor. Sin embargo, estimamos que a fin de
lograr el reembolso, deberá efectuar luego el acreedor acreditar ante el juez los
motivosy lasrazonesdeemergencia que lo llevaron aacudir a la figura de una per-
sona distinta del deudor para llevar a cabo la ejecución de la obligación.

Ejemplo:
"Alberto" ha contratado a un plomero para que al día siguiente le repare una pérdi-
da en un caño aue le ha orovocado una mancha de humedaden el techo desu cocina.
habiéndoleen;regado n; anticipo de dinero para la compra de materiales. El plome:
ro no concurre el día establecido. Ni siauiera los insistentes llamadostelefónicos de
"Alberto" logran hacerlo cambiar de actitud. Finalmente, a los pocos días el techo
comienza a tener desprendimientosyse provoca una gotera, por lo cual "Alberto" se
ve obligado a reparar ello de urgencia, caso contrario los daños serán aún mayores.
En este caso, y ante esta emergencia, podrá "Alberto" acudir a los servicios de otro
plomeroy luego pretender el reembolsode parte del primero.

Sin embargo, en cuanto al reembolso, la doctrina nacional efectúa unadiferen-


ciación según se haya requerido o no autorización judicial previa:
a) Si existe autorización previa por parte de un magistrado, el acreedor puede
reclamarle al deudor la totalidad de lo que ha invertido para llevar a cabo la
ejecución por otro, toda vez que al haber sido autorizado por el juez para
llevar a cabo la ejecución indirecta de la obligación, también se lo ha auto-
rizadoa invertir hasta lasumaqueconstituy~el topede la pretensión (v. gr.,
el juez lo ha autorizado a gastar hasta $6.000 para edificar un quincho en el
jardín del fondo de la casa del acreedor; en tal caso, puede reclamar dicha
suma al deudor incumplidor).
b) Si no existe autorización judicial previa (v. gr., por haber mediado razones
de urgencia), deberá acreditar luego en la instancia judicial que lo que ha
invertido para llevar a cabo la prestación por otro se ajusta a Derecho y ha
sido razonablede conformidad con losvaloresen plaza al momento de rea-
lizarla (es decir, que si invirtió en exceso a ello, el juez puede autorizar el
reembolso del deudor solo por un monto menor que se ajuste a tales pará-
metros).

Todasestascomplicacionesde reembolso de lo pagado a un tercero y del cobro


posterior al deudor, es lo que generalmente provoca que los acreedores intenten
resolver la obligación mediante el efecto anormal previsto en el art. 730, inc. c),
CCCN (indemnización dineraria) prescindiendo de esta posibilidad de ejecución
indirecta de la obligación.
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

3 - Efectos anormales de lasobligaciones

Dispone el art. 730, inc. c) del CCCN que podrá el acreedor "... obtenerdeldeu-
dor las indemnizaciones correspondientes.. .".
Cuando esto sucede, ingresamos decididamente en la etapa de la responsabili-
dad (o haftung para los alemanes), dado que se producirá la reacción del ordena-
miento jurídico frente al incumplimiento del deudor, lo cual impide que este pue-
da dar satisfacción al interés del acreedor a través del pago de la prestación que
había asumido en la obligación.
Es decir, ante la imposibilidad deque el acreedor puedaver satisfechosu interés
en especie, el ordenamiento jurídico le permite la posibilidad de obtener dicha
satisfacción por equivalente, es decir, medianteel contravalor dinerario de la pres-
tación (idquodinterest), que noesotra cosa másquela sustitución en dinero de la
prestación debida por el deudor. Por lo tanto, cuando el acreedor no pueda obte-
neren especielasatisfacción desu interésen la obligación y deba conformarsecon
su equivalente en dinero hablaremos de efectos anormalesde la obligación.
Toda vez que este tema ya lo hemos tratado en el Capítulo 1,s 1, c) al referirnosa
la estructura institucional de la obligación, remitimos a lo que allí hemos expuesto.
Simplemente, queremos reiterar que según nuestro parecer tanto la ejecución
forzada como el id quod interest son etapas o tramos de la misma obligación, ya
que estamos siempre en presencia del mismo derecho subjetivo del acreedor y del
mismo deber del deudor; y, únicamente, en caso de tener que efectuarse la ejecu-
ción indirecta y obtenerse la satisfacción del interésa travésde una indemnización
en dinero, el derecho del acreedor sufrirá un cambio en su objeto.
Ello al margen, claro está, que el acreedor pueda reclamarle al deudor como adi-
cional del equivalente de la prestación incumplida (id quod interest) también la
reparación de los mayores daños (moratorio o compensatorio, según el caso) que
ha sufrido con motivo del incumulimiento resuecto de lo cual se encuentra facul-
t a d por
~ el art. 730, inc. c) del CCCN.

5 8. Astreintes o sanciones conrninatorias


a) La astreinte como medio de compulsión del deudor.
Concepto, antecedentes y fundamento

Las astreintes son condenacionesconminatorias de carácter pecuniario que los


jueces pueden aplicar a quien no cumple con un deber jurídico emanado de una
resolución judicial -cfr. art. 804, CCCN-.
En su etimología, el término astreinte proviene de la locución latina adstring re
(astringir)quesignifica "sujetar,obligar, constreñir". Setrata, en definitiva,de una
condena impuesta al deudor para que este abone al acreedor la suma en dinero
que el juez determine, ya sea de modo global, ya sea por cada día, semana o mesde
CARLOS A . CALVO COSTA

retardo en el cumplimiento de dicho deber incumplido, a fin de lograr vencer la


resistencia que presenta y forzar su cumplimiento. Algunos autores franceses
(Terre, Simler, Lequette) destacan que ellas son susceptibles de ser impuestas tam-
bién en el caso de las obligaciones de no hacer ante cada infracción constatada a la
omisión prometida.
Como fundamento de ellas, cabe destacar que mediante su aplicación -no
existiendo la prisión por deudas- se logra compeler a quien no cumple un man-
dato judicial, todavez queseargumentaba en favor de este instituto en el Derecho
comparado, ya haciafinesdel sigloXIX, que los magistrados debían estar habilita-
dos para disponer de todos los recursos necesarios para lograr la ejecución de sus
resoluciones, de modo tal que estas no resultaran indiferentes para el obligado ni
una elección de cumplirlaso nosegún su librealbedrío. En definitiva, lasastreintes
se erigen en un medio lícito de intimidación (Malaurie, Aynes, Stoffel Munck), ya
que a través de ellas se logra un modo de coerción patrimonial que persigue una
doble finalidad: por un lado, lograr el respeto del obligado hacia el mandato judi-
cial que impusoel deber jurídico, y por otra parte, conseguir queel deudor cumpla
con la prestaciónasumidaen laobligación. Ambosaspectosdelasastreintes-lograr
el respeto de la orden judicial y forzar el pago de lo adeudado- son inseparables,
como si fueran el anverso y el reverso de una moneda. Cazeaux-siguiendo a Josse-
rand- afirma que desde el punto de vista procesal, la coerción patrimonial que
implican las astreintes está orientada a lograr la ejecución procesal, hallando su
esencial fundamento en el poder que tiene el magistrado para hacer cumplir sus
resoluciones. El instituto de las astreintes tuvo su origen en la jurisprudencia fran-
cesa del sigloXIX, comenzando su aplicación judicial en un fallo de 1811 por medio
del cual se impuso una condena de tres francos por día hasta que una persona con-
denada a retractarse lo hiciera, y adquiriendo consagraciónjurisprudencia1 en un
fallo de la Corte de Casación francesa del 29 de enero de 1834, lo cual abrió la puer-
ta paraquesu aplicaciónfuera admitida por la gran mayoría delostribunalesfran-
ceses inferiores.
Distinta fue su recepción por parte de la doctrina gala, puestoquemuchosauto-
res (Aubry - Rau, Baudry-Lacantinerie, entre otros), quizás influidos por una corrien-
te exegética, cuestionaron su procedencia ante la falta de sustento legal del insti-
tuto; sin embargo, los tratadistas franceses modernos (Mazeaud, Tunc, Josserand,
Planiol), continuaron la postura positiva que había expresado Esmein años atrás y
la admitieron como medio de compulsión que podía utilizar el juez para hacer
cumplir sus resoluciones.
Tal como lo mencionamos, lasastreintes alcanzaron consagraciónlegislativa en
Francia recién en 1972 mediante la ley 72.626 del 5 de julio, luego modificada por
la ley 91.650de 1992 (la cual fue complementada por el decr. 92.755 del 31 dejunio
de 1992). En el Derecho francés, pues, y a la luz de estas normas, lasastreintes pue-
den ser aplicadasde oficio por el juez sin necesidad de fundar la resolución que las
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

impone, según su arbitrio y discrecionalidad; ellas se caracterizan por ser una pena
privada totalmente independiente de la indemnización de daños y perjuicios. La
ley distingue entre astreintes provisorias y definitivas (las que deben dictarse
tomando como base una astreinte provisoria anterior), y también que el monto de
las astreintes provisorias será concedido al acreedor.
En el Derecho anglosajón, por su parte, si bien no existen las astreintes, existe
un instituto similar que es el contempt o f court, previsto para el supuesto en que
una persona desobedezca un mandato judicial. Cuando ello ocurre, es considera-
do un desacato a la autoridad judicial y un menosprecio al tribunal. De tal modo,
cuando un magistrado ordena al deudor que cumpla con la obligación a su cargo y
este no lo hace, dicha desobediencia le acarrea al infractor la imposición de una
sanción disciplinaria y además una sanción económica en favor de la contraparte.
En el Derecho alemán, en cambio, el instituto de las astreintes ha sido recepta-
do por la Ordenanza ProcesalCivil (arts. 888 y 890), pero con la singularidad de que
el monto que se obtiene a través de ellas no tiene como destinatario al acreedor
sino al Fisco. En el Derecho germánico, asimismo, los jueces pueden imponer la
pena de prisión cuando estimen que la falta de acatamiento al mandato judicial ha
sido manifiesta.
En la Argentina, la aplicación de las astreintes, aun cuando no existía regulación
normativa respecto de ellas, fue admitida desde principios del siglo XX gracias a los
aportes de una calificada doctrina (Colmo, Salvat, Lafaille, Galli, Spota, entre otros)
que juzgaron que losderechosdebían serrealizadosy queellasno eran másque una
manifestación del poder que tenían los jueces para hacer efectivas sus resoluciones.
Con anterioridad a su consagración legislativa a través del derogado Código
Civil deVélezSarsfield (según reforma introducida mediante la ley 17.71 l), la con-
sagración legislativa del instituto de las astreintes ya era recomendado en nume-
rososencuentros y jornadas científicas, pudiéndose destacar el despacho unánime
en pos de su consagración normativa que se emitió en el marco del "111 Congreso
Nacional de Derechocivil" celebradoen la ciudad decórdobaen 1961.También la
jurisprudencia utilizó estas sanciones conminatorias en situaciones dispersas,
como ha ocurrido en un fallo de la Sala A d e la Cámara Civil de 1952 por medio del
cual seimpusieron sancionesconminatoriasa quien nocumplíacon un régimen de
visitas establecido en un juicio de divorcio (JA, 1952-IV-9).
Sin embargo, la primera consagración normativa del instituto en nuestro país
fue en el Código Procesal Civil y Comercial de la Provincia de Santa Fe en 1962,
seguida luego por el Código Procesal Civil y Comercial de la Nación en 1968, cuyo
art. 37 dispone que: "Losjuecesy tribunalespodrán imponersancionespecuniarias
compulsivasyprogresivas tendientesa que laspartes cumplan sus mandatos, cuyo
importe será a favor del litigante perjudicado p o r e l incumplimiento.
Podrán aplicarse sanciones conminatorias a terceros, en los casos en que la ley
lo establece.
CARLOS A . CALVO COSTA

Las condenasse graduarán en proporción a l caudal económico de quien deba


satisfacerlasypodrán ser dejadassin efecto, o ser objeto de reajuste, siaqueldesis-
te de su resistenciayjustifica total o parcialmente su proceder".
Finalmente, pocos meses después el derogado Código Civil las había consagra-
do definitivamente en su art. 666 bis el que fue prácticamente reproducido en su
totalidad por el nuevoart. 804del CCCN: "Losjuecespuedenimponerenbeneficio
del titular del derecho, condenaciones conminatorias de carácter pecuniario a
quienes no cumplen deberes jurídicos impuestos en una resolución judicial. Las
condenas se deben graduar en proporción a l caudal económico de quien debe
satisfacerlas y pueden ser dejadas sin efecto o reajustadas si aquel desiste de su
resistencia y justifica total o parcialmente su proceder ...". En su última parte, la
norma agrega que "La observancia de los mandatos judiciales impartidos a las
autoridadespúblicasse rigen p o r las normaspropias del derecho administrativo".
Como podrá advertir el lector, lasastreintescuentan con una doble regulación,
puesto que están legisladasen un Códigodefondoy en otrodeforma, locual faci-
lita su puesta en práctica a fin de lograr su objetivo principal que esvencer la resis-
tencia del deudor recalcitrante.
Asimismo, estimamos que para que proceda la aplicación de las astreintes no
resulta menester que se configure una actitud dolosa en el incumplidor -puesto
que el art. 804 del CCCN nada dice al respecto-, sino que bastará con el mero
incumplimiento del mandato judicial por parte del obligado, bastando su mera
negligencia. Ello así, puesto que si la ley no efectúa ninguna distinción al respecto,
tampoco debemos hacerlo nosotros ( d b i lex non distinguit, nec nos distinguere
debemus~).

bJ Naturalezajurídica

Ha sido motivo de discusión doctrinaria -tanto en nuestro país como en el


extranjero- la cuestión de la naturaleza jurídica de las astreintes.
Para algunosautoresfranceses(Josserand), lasastreintessonuna medida decoerción
patrimonial orientada a lograr la ejecución procesal del mandato judicial emanado
de la resolucióndictada por el tribunal correspondiente. Sin embargo, para los juris-
tas galos modernos (Starck,Terre, Simler, Lequette) se trata de una pena privada, sien-
do actualmente este el criterio que impera en el Derechofrancés.
En la Argentina, muchos autores han seguido idéntica concepción a la adoptada en
Francia porJosserand, y han sostenidoque lasastreintesson un mediodecompulsión
o coerción patrimonial que pesan sobre el sujeto pasivo de un deber patrimonial
(Llambias, Cazeaux), constituyendo una amenaza de sanción discrecional y futura
(Alterini, Compagnucci de Caso).
Por nuestra parte, siguiendo los lineamientos doctrinarios que consideramos más
apropiados, estimamos que -al igual que lo ha efectuado un sector importante de
nuestra doctrina (MossetIturraspe,Pizarro, entreotros), ytambién una corrientejuris-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

prudencial- las astreintes cumplen dos funciones diferentes: en principio, se erigen


como medio de compulsión y cumplen una función eminentemente conminatoria,
puesto que se impone a través de una resoluciónjudicial una condena pecuniaria a
quien no cumplecon un mandato emanado deella; pero, a posteriori, ante el incum-
plimiento del obligado al deber impuesto en la resolución judicial pese a ello, la
astreinte se transforma en una sanción (puesto que ya deviene irrelevante continuar
coacción hacia el incumplidor), que consistirá en la aplicación concreta de lo que has-
ta ese momento era solo una amenaza o conminación patrimonial impuesta por una
orden judicial.

CJ Comparación con otras figuras afines

Asimismo, debemos marcar notoriasdiferenciasentre lasastreintesy otrasfigu-


ras jurídicas que pueden resultar afines a ella, como ser la multa civil, la indemni-
zación de daños y perjuicios y la cláusula penal.

1 - Con la multacivil

Las diferencias más importantes son:


a) La multa civil importa la sanción a una conducta ya obrada por el deudor (poseen
un carácter eminentemente represivo), mientrasque lasastreintesse imponen preci-
samente porque
. . el deudor no realiza actividad alquna
- tendiente al cumplimiento de
aquello a queestá obligado (sonde carácterconminatorio, puesto queson impuestas
al obligado por no obrar de acuerdo al mandato judicial).
b) La multa civil es impuesta atendiendo a la gravedad del deber infringido por el
sancionado; en cambio, las astreintes son determinadas por el juez considerando el
patrimonio del incumplidor y no a la orden judicial incumplida.

2 - Con la indemnizaciónde daños y perjuicios

Sedistingue deesta figura en que:


a) La indemnización de dañosy perjuicioses un modo anormal de resolver la obliga-
ción, y guarda equivalencia con el daño efectivamentesufrido porel acreedor ante el
incumplimiento del deudor; en cambio, las astreintes no requieren de la existencia
efectiva del daño -pueden proceder aunque este no se haya aun producido-y son
impuestas por el juez atendiendo al patrimonio del incumplidor (y no al perjuicio
sufrido por el acreedor).
b) La indemnizaciónfijada encarácter de resarcimientodedañosy perjuiciostieneel
carácter de definitiva y constituye para su beneficiario el carácter de derecho adqui-
rido unavezque la resoluciónque la determina quedefirme (cfr. art. 17, CN); en cam-
bio, lasastreintesson provisorias y no definitivas, por lo cual aun cuando hayan sido
impuestas por una resoluciónjudicial, pueden ser dejadassin efecto por el magistra-
do que las impuso ante determinadas circunstancias(v. gr., que el obligado haya jus-
CARLOS A . CALVO COSTA

tificado su conducta acreditando una imposibilidadde cumplimiento: el artista que


alega que no ha entregado la escultura alacreedorenla fecha prometida, puestoque
ha estado internado en un hospital a raízde una ciruqía coronaria, lo cual le impedía
trabajar e inclusive, dar aviso a¡ acreedor de su situación).

3 - Con la cláusula penal


Sedistingue principalmente en que:
a) Lasastreintessondeterminadaseimpuestasúnicamente porel juez, en cambio, la
cláusula penal es determinada por la voluntad de las partes que la convienen.
b) Lasastreintessonimpuestassiempreen beneficiodelacreedor;encambio, lacláu-
sula penal puede ser convenida en favor de un tercero (no del acreedor).
c) Lasastreintessonsiemprepecuniarias; la cláusula penal puedeconsistirenuna obli-
gación de dar, hacer o no hacery no solamente en la entrega de una suma de dinero.

Las astreintes presentan las siguientes notas distintivas:

1 - Provisionales y revisables

Una vez impuestas por el juez no pasan en autoridad de cosa juzgada. Ello así
toda vez que las astreintes, así como fueron impuestas, también pueden ser deja-
das sin efecto por el juez con posterioridad a ello si el incumplidor desiste de su
resistencia o justifica su proceder (cfr. art. 804, CCCN). Pero cuando nada de ello
ocurre, una vez fijadas definitivamente por el magistrado mediante una resolu-
ción judicial firme, procede su ejecución.

2 - Conminatorias

No resarcitorias ni indemnizatorias, dado que buscan vencer la resistencia del


deudor a cumplir con un deber impuesto en una resolución judicial mediante la
imposición de una amenaza patrimonial. Esta imposición patrimonial busca forzar
el cumplimiento por parte del obligado, bajo apercibimiento de ejecutar las
astreintes que se incrementan a medida que pasa el tiempo y que el incumpli-
miento persiste.
3 - Discrecionales
Son discrecionalesdel juez en cuanto a su procedencia y a su monto. En conse-
cuencia, será el magistrado quien deberá apreciar libremente la conducta del obli-
gado y su patrimonio al imponerlas. Ello surge claramente de la letra del art. 804
del CCCNcuando en su primera parte afirma que "losjuecespueden imponer con-
denaciones conminatorias, pecuniarias, compulsivasy progresivas", dando cuenta
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

que se trata de una facultad que poseen los magistrados para fijarlas discrecional-
mente según cada caso en concreto. Es importante destacar que las astreintes
deben ser impuestas por el juez atendiendo al patrimonio del obligado al cumpli-
miento, dado quesi la suma fijada comosanción conminatoriaes insignificanteen
comparación al patrimonio del incumplidor, la finalidad de forzar su cumplimien-
t o seguramente no podrá concretarse.

4 - Pecuniarias
Solo pueden consistir en una suma de dinero conforme lo determina el art. 804
del CCCN.
5 - Ejecutables
El acreedor puede en determinado momento efectuar la liquidación de las
astreintes impuestas por el juez y ejecutarla a fin de obtener el monto que resulte
de ellas. Al respecto, la doctrina afirma que, de no ser ejecutables las astreintes se
convertirían en meras condenas ilusorias y carentes de toda utilidad (Llambías,
Alterini - Ameal - López Cabana, Mosset Iturraspe, Kemelmajer de Carlucci, Pizarro -
Vallespinos). De tal modo, una vez consentida o ejecutoriada la sentencia que
impuso las astreintes, estas pueden ser ejecutadas de conformidad con las normas
procesales atinentes a la ejecución de sentencias (v. gr., art. 499 y SS., CPCCN).

6 - A pedido de parte

Las astreintes no pueden ser pronunciadasde oficio, sino que deben ser aplica-
das únicamente si el acreedor interesado las ha solicitado.

7 - Progresivasy no retroactivas
Las astreintes son impuestas por día, semana, o mes de atraso en el acatamien-
t o de la condena judicial, pudiendo preverse su aumento si se mantiene la desobe-
-
diencia por parte del obligado (Pizarro Vallespinos). Asimismo, toda vez que las
astreintes tienen un carácter eminentemente sancionatorio, no pueden ser
impuestas retroactivamente, puessi busca compeler al obligado para que cumpla,
debe brindárseleaestela posibilidad deque lo haga, por lo cual solo pueden impo-
nerse hacia el futuro a partir del desacato de la resolución judicial por parte de
quien debía cumplirlo.

8 - Subsidiarias
¿Las astreintes son subsidiarias?No hay acuerdo doctrinario al respecto. Algu-
nos autores han sostenido que las astreintes poseen este carácter dado que solo
cabeacudir a ellasante la ausencia deotro medio idóneoque posibilite obtener el
cumplimiento de la sentencia (Mazeaud, Chabas, Moisset de Espanés). Según nues-
CARLOS A . CALVO COSTA

tro parecer (criterio que también sostienen Llambías y Borda, entre otros), las
astreintesnoson subsidiarias, toda vez que su aplicación no está condicionada por
la falta de otrasvías idóneas para obtener el cumplimiento: basta para ello obser-
var que nada expresa al respecto el art. 804 del CCCN, por lo cual el juez puede
imponerlascuandosedan los supuestosde hecho que menciona la norma sin nece-
sidad de agotar previamente otras vías procesales tendientes a ello.

e) La cuestión de la acumulación de las astreintes


con la indemnización de daños yperjuicios

Ha provocado también controversia doctrinaria y jurisprudencia1 si una vez


admitida la posibilidad de que el acreedor ejecute las astreintes fijadas ante el
incumplimiento del deudor, lo obtenido por ellas puede acumularse a la indemni-
zacióndedañosy perjuiciosquedebepercibirelaccipienscuandoel incumplimien-
tose ha tornado en definitivo.
Una postura mayoritaria sostenida por una doctrina clásica (Borda, Llambías,
Moissetde Espanés, entre otros) se ha expedido en forma terminante que no cabe
acumular lasastreintescon la indemnización dedañosy perjuicios. Ello así, puesto
que pese a tratarse de derechos diferentes e inconfundibles, de permitirse su acu-
mulación se estaría beneficiando al acreedor a un doble título.

Una postura similar, pero con algún matiz, fue sostenida por Alterini, Ameal y
López Cabana, en cuanto con idénticos fundamentos se oponen a la acumulación,
aunque brindan ciertas precisiones que otorgan opción al acreedor ante tal su-
puesto:
a) Si el monto del daño es superior al de las astreintes, el acreedor puede
reclamar el total de la indemnización, por lo cual lo que haya percibido en
carácter deastreintesserá imputado acuenta del monto total de la indem-
nización.
b) Si el monto de lasastreintesessuperior al de la indemnización de losdaños,
el acreedor podrá optar por reclamar aquel prescindiendo en consecuencia
de la indemnización de los perjuicios.

Finalmente, una postura más moderna que compartimos sostenida entre otros
por Ameal -en un trabajo más reciente-, Pizarro y Vallespinos, expresa que nin-
gún inconveniente existe en que el acreedor pueda pretender cobrar el monto
total de la liquidación de las astreintes y también la suma de dinero que arroja la
indemnización de losdaños y perjuicios sufridos por el incumplimiento del deudor.
Se argumenta en favor de esta posición que nada obsta a que se acumulen ambas
toda vez que las astreintes constituyen un concepto distinto y un fenómeno autó-
nomo de los daños y perjuicios. Asimismo, en tal caso no habría enriquecimiento
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

sin causa a favor del acreedor puesto que el desplazamiento patrimonial que se
produce posee causa en ambos casos y las dos son diferentes: uno en las astreintes
y el otro en la indemnización de los daños irrogados al acreedor ante el incumpli-
miento. Además, no debe confundirse jamás el monto de las astreintes -produc-
t o de la conminación y punición al incumplidor-con la reparación del daño sufri-
do por el acreedor. Compartimos esta postura, además, porque no existe prohibi-
ción legal alguna que impida la acumulación, dado que no se trata de un enrique-
cimiento sin causa como acabamos de mencionarlo.

fJ Sujetos de las astreintes

1 - Beneficiario

Las astreintes son aplicadas en beneficio del titular del derecho, tal como lo
determina expresamente el art. 804 del CCCN, que es similar al adoptado en el
Derecho francés.
Sin embargo, en otrosordenamientos jurídicos el destinatario de lasastreintes
no siempre es el acreedor, puesto que como lo hemos analizado anteriormente,
otras legislaciones-como la Ordenanza ProcesalCivil (arts. 888 y 890) del Derecho
alemán a la que ya hemos hecho referencia anteriormente-disponen que el des-
tinatario de lasastreintes sea el Fisco, lo cual consideramos inapropiado dado que
estimamos que en tal supuesto el acreedor tendrá poco interés en su imposición
sabiendo que ningún beneficio patrimonial obtendrá de ellas.

2 - Sujeto pasivo

Las astreintes, dispone el art. 804 del CCCN, serán impuestas "...a quienes no
cumplen deberesjurídicos impuestos en una resoluciónjudicial...". Ello posibilita
que no solo el demandado en un proceso judicial pueda ser sujeto pasivo de la
imposición de astreintes, sino también cualquier otra personaajena al proceso que
incumpla con una resoluciónjudicial emanada deeste: es por esta razón que el art.
37 del CPCCN que hemos trascripto anteriormente admite la posibilidad de que
impongan (aunque excepcionalmente) astreintesa terceros.

gj Ambito de aplicación de lasastreintes

Debe quedar claro, según estimamos a la luz del análisis del instituto, que las
astreintes se aplican ante el supuesto de incumplimiento de un deber jurídico
impuesto por una resolución judicial, con la finalidad de vencer la resistencia del
incumplidor.
En razón de ello, su imposición puede efectuarse en cualquier clase de relación
jurídica, ya sea esta de naturaleza patrimonial o bien extrapatrimonial.
CARLOS A . CALVO COSTA

En materia de relacionesjurídicas patrimoniales, las astreintes son susceptibles


deaplicación ante el incumplimiento deobligaciones:
1. De dar, aunque en tales casos resultarían preferibles otrasvías de compul-
sión como la ejecución directa o la ejecución por otro cuando es posible.
2. De hacer, resultando ser este el campo de aplicación más natural del insti-
tuto, puesto que la ejecución forzada o la ejecución por otro cuando la pres-
tación es no fungible, encuentran un obstáculo insalvable en la imposibili-
dad de ejercertodo tipo deviolencia sobre la persona del deudor. En conse-
cuencia, la aplicación de astreintes resulta ser el medio más idóneo para
vencer la resistencia del obligado.
3. De no hacer, solo en el caso de que estas fueran de carácter permanente y
no instantáneas,ya que en este ÚItimosupuestoestaríamosante un caso de
incumplimiento absoluto y no procedería la aplicación de astreintes.

En cuantoa laaplicación deastreintesen el ámbitodelasrelacionesjurídicasno


patrimoniales, debemos destacar que es frecuente su utilización en el ámbito del
Derechodefamiliaantela negativadel obligado por una resoluciónjudicial acum-
plircon el deber emanadodeella (v. gr., ante la resistencia de quien posee la tenen-
cia del menor a posibilitar el derecho de visitas de quien se encuentra facultado
para ello en razón de un mandato judicial).

hJ Comienzo y cesación de las astreintes

Las astreintes comienzan a correr para el obligado desde que la resolución que
las impuso está ejecutoriada (es decir, si se encuentra firme al no haberse impues-
to ningún recurso contra ella) y notificada al deudor.
Asimismo, las astreintes cesarán:
1. Por vía principal, cuando el deudor las paga o son dejadas sin efecto por el
juez.
2. Porvía accesoria, cuando seextingue laobligación en razón de la cual fueron
impuestas -arts. 856 y SS. CCCN)-, toda vez que ellas resultan ser un acce-
sorio de esta, salvo la reserva que efectúe el acreedor con respecto al cobro
de lo ya devengado al tiempo de recibir el pago de la prestación principal

5 9. Efectos auxiliares o secundarios de la obligación


a) Noción. El patrimonio como garantía común de los acreedores

Como lo mencionamosal comienzo deestecapítulo, adquieren singular impor-


tancia en la vida de la obligación los efectos auxiliares, dado que éstosson los dis-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

positivosque la ley le brinda al acreedor para intentar mantener íntegro e incólu-


me el patrimonio de su deudor, toda vez que la integridad de este constituirá la
garantía de cobro de su crédito.
En la estructura institucional de la obligación, integrada por sus dos tramos
inseparables que son la deuda y la responsabilidad, adquiere sideral importancia
el derecho que la ley le confiere al acreedor para agredir el patrimonio del deudor
anteel incumplimiento por partedeeste último de la prestación comprometida en
la obligación.
Ello da cuenta, pues, que también en el tramo de la responsabilidad esta será
eminentemente patrimonial, dado que el deudor sufrirá las consecuencias de su
incumplimiento únicamente sobresu patrimonioy no sobre su persona, debiendo
responder frente al acreedor con todos sus bienes presentes y futuros.
No debemos olvidar, que el patrimonio es un atributo necesario de la persona.
El Código Civil y Comercial hace referencia a él en los arts. 15 y 16. El primero de
ellos, queserefierea la titularidad de losderechos, dispone que: "Laspersonasson
titulares de los derechos individuales sobre los bienes que integran su patrimonio
conforme con lo quese establece en este Código". Por su parte, el art. 16 se refiere
a los bienes y a las cosas: "Los derechos referidos en el párr: 1" del art. 15pueden
recaer sobre bienes susceptibles de valor económico. Los bienes materiales se Ila-
man cosas. Las disposiciones referentes a las cosasson aplicables a la energía y a las
fuerzas naturales susceptibles de ser puestas a l servicio del hombre".Ahora bien,
así como el patrimonio constituye una masa orgánica sometida al poder de su titu-
lar para satisfacer la perspectiva del bien individual (Alterini), también es de desta-
car que elpatrimonio es la garantía o prenda común de losacreedores en tanto y
en cuanto posibilita que éstos puedan ver satisfechos sus créditos, puesto que da
cuenta de la aptitud económica del deudor para afrontar sus obligaciones. Es de
destacar, al respecto, que cuando una misma persona posee deudas diversas, la
regla general será la par conditio, es decir, la igualdad de todos sus acreedores,
frente a los cuales el deudor deberá responder con todos sus bienes -presentes o
futuros-y en dondecada uno de aquellos tendrá el mismo derecho a percibir sus
créditos que los demás.
Este principio de laparconditio noobsta a queen la práctica cada acreedor pue-
da ejercitar su derecho al cobro medianteel pago voluntario de la prestación debi-
da por parte del deudor, o instando judicialmente al cobro haciendo ejecución
individual de los bienesde este: en tal caso, el ejecutantecobrará con exclusión de
los restantesacreedores,de igual modo que si voluntariamente el deudor le hubie-
ra abonado la deuda solo a él (Lacruz Berdejo). Es decir, el acreedor se encuentra
legitimado para obtener la satisfacción de su crédito sobre cualquier bien del deu-
dor, salvo que la ley le conceda a determinados acreedores preferencia en el cobro
respecto del resto, debiéndose en tal caso estarse a lasdisposicioneslegalesque así
lo determinan.
CARLOS A. CALVO COSTA

Pues bien, en razón deque el patrimonio del deudores lagarantía común de los
acreedores la ley le permite a éstosvelar por su integridad e incolumidad, conce-
diéndolesaccionesy otros medios procesalesenposdeello, loque les permitirá, en
definitiva, asegurarel cobrodesuscréditos.Asimismo,medianteestosdispositivos
legales que aquí hemos llamado efectos auxiliares o secundariosde la obligación,
los acreedores podrán superar y remediar cualquier situación de insolvencia en la
que pretenda incurrir el deudor fraudulentamente, permitiéndoseles recomponer
el patrimonio de este en caso de que ello ocurra.

1 - Fundamentos del principio. Antecedentes.


La cuestión en el Código Civil y Comercial argentino

Muchose hadiscutidoen tornoa cuál es realmenteel fundamentodel principio


que reza que e l patrimonio es la prenda o garantía común de los acreedores. Sin
intención de ingresar en el análisis de cada una de las teorías y postulados que se
fueron brindando a lo largo del tiempo, estimamos que encuentra fundamento y
razón deser en una única cuestión: si la responsabilidad queasume el deudor fren-
te a sus acreedores es exclusivamente patrimonial y no personal, deviene pues
indudable que debe responder frente a éstos con la totalidad de sus bienes que
integran su patrimonio. Como lo hemosvisto anteriormente, no existe en nuestro
ordenamiento jurídico la prisión por deudas -derogada por la ley S14 de 1872-
por lo cual la responsabilidad del deudor de una obligación será pura y exclusiva-
mente de índole patrimonial. Elloda cuenta, entonces, que cualquieracreedor que
pretenda hacer efectivo el cobro de su crédito e impedir que este se torne ilusorio
deberá poseer indudable interésen mantener íntegroe incólumeel patrimonio de
su deudor impidiendo que este se convierta en insolvente.
Ahora bien, variosordenamientos jurídicos del Derecho comparado han consa-
gradoexpresamenteel principio que nosocupa: en tal sentido, cabedestacar-en-
treotros-el Codefrancés(art. 2093), el Código Civil italiano de 1942 (art. 2740), el
Código Civil español (art. 191l), el Código Civil chileno (art. 2465), el Código Civil
colombiano (art. 2488), etcétera.
El Código Civil de Vélez Sarsfield no hacía referencia a ello en forma expresa,
aunque de la lectura armónica de muchas desus disposiciones (v, gr., arts. 505, inc.
3"; 546; 3474 y 3797, entre otros) no se dudaba de que ese era el principio impe-
ranteen el ordenamiento jurídico argentino.
El Código Civil y Comercial, en cambio, hace referencia al patrimonio del deu-
dor como garantía común de todos losacreedores. Es así que la Sección 3" del Capí-
tulo 2 del Título I del Libro Tercero, se denomina "Garantía común de losacreedo-
res", y allí, el art. 743 dispone expresamente: "Los bienespresentes y futuros del
deudor constituyen la garantía común de sus acreedores. Elacreedorpuede exigir
la venta judicial de los bienes del deudor; pero solo en la medida necesaria para
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

satisfacersucrédito. Todoslosacreedorespuedenejecutarestos bienesenposición


igualitaria, excepto que exista una causa legal de preferencia".
En idéntico sentido al que estamos analizando, en materia de concursos y quie-
bras, dispone la ley 24.522 que "...elconcurso producesus efectossobre la totali-
dad del patrimonio del deudor, salvo las exclusioneslegalmente establecidas res-
pecto de bienes determinados" (art. 1').

2 - Limitaciones y alcances de este principio

El principio queacabamosde analizar, por el cual el deudor responde con todo


su patrimonio frente a los créditos de sus acreedores, no deja de ser un principio
general que no esabsoluto y sufrevarias limitaciones y excepciones comoveremos
a continuación.
Las limitacionesque reconoceeste principio, pues, se dan en función deciertos
bienes del deudor y en función de los sujetos:

1 - Limitaciones en función de los bienes del deudor

Este alcance acotado en razón deciertos bienes del deudor, halla su fundamen-
t o en el hecho de intentar poner a resguardo la dignidad de la persona del deudor,
y en el interés público que persigue el legislador en asegurar las condiciones míni-
mas desubsistencia del grupo familiar del deudor, lo que se obtiene al impedirque
puedan ser objeto de embargo y10 ejecución ciertos bienes del deudor considera-
dos indispensablespara llevar a cabo unavida digna. De este modo, quedarán úni-
camenteen condicionesdeser embargadosy ejecutados los bienesque no revistan
tal carácter, los que quedarán a disposición de las acciones que puedan iniciar los
acreedores contra el deudor tendientes a la ejecución de los créditos.

Bienesinembargables. Enumeración

El Código Civil y Comercial, así también como varios códigos procesales de dis-
tintas jurisdicciones y leyes especiales, han enumerado y declarado la prohibición
de embargo y ejecución respecto de ciertos bienes, como ya lo hacía -aunque de
modo disperso- el derogado Código Civil de Vélez Sarsfield. De tal modo, el art.
744 del CCCN se refiere a los bienes excluidos de la garantía común, al disponer:
"Quedan excluidos de la garantía prevista en el art. 743: a) las ropasy muebles de
uso indispensable deldeudor, desu cónyuge o conviviente, y desus hijos; b) losins-
trumentos necesarios para el ejercicio personal de la profesión, arte u oficio del
deudor: c) los sepulcros afectados a su destino, excepto que se reclame su precio
de venta, construcción o reparación; d) los bienes afectados a cualquier religión
reconocida p o r e l Estado; e) los derechos de usufructo, uso y habitación, asícomo
lasservidumbresprediales, que solo pueden ejecutarse en los términos de los arts.
CARLOS A . CALVO COSTA

2144,2157 y 2178; f ) las indemnizaciones que corresponden a l deudor por daño


moral y por daño material derivado de lesiones a su integridad psicofísica; g) la
indemnización por alimentos que corresponde a l cónyuge, a l conviviente y a los
hijos con derecho alimentario, en caso de homicidio; h) los demás bienes declara-
dos inembargables o excluidospor otras leyes".
Asu vez, el Código Civil y Comercial establece en el art. 745 la prioridad del pri-
mer embargante: "Elacreedor que obtuvo elembargo de bienesdesudeudor tie-
ne derecho a cobrar su crédito, interesesy costas, con preferencia a otros acreedo-
res. Estaprioridadsolo es oponible a los acreedoresquirogra farios en losprocesos
individuales. Si varios acreedores embargan e l mismo bien del deudor, e l rango
entre ellos se determina por la fecha de la traba de la medida. Los embargos pos-
teriores deben afectar únicamente elsobrante que quede después de pagados los
créditos que hayan obtenido embargos anteriores".
Queda claro, pues, que una vez desafectado como tal el inmueble que había
sido afectado al régimen de protección de la vivienda (arts. 244 y. SS. CCCN) o a su
antecesor régimen de bien de familia, es susceptible de ser embargado y ejecuta-
do nuevamente por cualquier acreedor.

11 - Limitaciones en función de lossujetos

11.1 - A favor del deudor

Se destaca el caso previsto por el art. 1742 del CCCN, mediante el cual se dispone
que: "Eljuez, a l fijar la indemnización, puede atenuarla si es equitativo en función
delpatrimonio deldeudor, la situaciónpersonalde la víctima y lascircunstanciasdel
hecho. Esta facultad no es aplicable en caso de dolo del responsable". Esta disposi-
ción emanada del texto normativo citado, constituye también una excepción al
principio general de la reparación plena que impera en todos los ordenamientos
jurídicosdel mundo, y queestableceel art. 1740del CCCN, hasidoacogidacon bene-
plácito por gran partede la calificada doctrina nacional (Borda, Llambías, Salas, Acu-
ña Anzorena, entre otros) que vieron con beneplácito que se pudieran atenuar las
indemnizacionesque resultaran ser desmesuradascon relación a la capacidad eco-
nómica del deudor. Es de destacar, sin embargo, que muchos ordenamientos jurídi-
cosdel Derechocomparado han aceptado la ideadefacultara losmagistradosaate-
nuar equitativamente las indemnizacionesen circunstancias como las aquí plante-
adas y la han consagrado en su normativa, como ser: el Código Suizo de las Obliga-
ciones (art. #), el Código Civil de Portugal de 1967 (art. 494), el Código Civil de Perú
de 1984 (art. 1973) y el Código Civil de Paraguay (art. 1857), entre otros. En estos
ordenamientos jurídicos extranjeros aquí mencionados, se atiende exclusivamente
a la situación patrimonial del victimario no doloso, a excepción del Código Civil
paraguayo que también toma en consideraciónlas necesidadesde la víctima. Por lo
tanto, el deudor responderá hasta cierta suma únicamente.
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

Otra limitación en función del sujeto sedará en caso en que existan disposicio-
nes legalesque limiten la responsabilidad de una persona, pudiendo mencionar, a
título de ejemplo:
1. El caso de una Sociedad de Responsabilidad Limitada, en donde el capital
social se divide en cuotas y sus sociosven limitada su responsabilidad hasta
el importede la integración de lascuotasquesuscribanoadquieran (cfr. art.
146, ley 19.550). De tal modo, mediante la creación de una persona colecti-
va distinta de los miembros que la componen, se dota a esta de un patrimo-
nio propio que no afecta a los socios más allá de lo que éstos han aportado
para su constitución.
2. El supuesto de un contrato de Fideicomiso,, el queseencuentra definido en
el art. 1666 del CCCN: "Hay contrato de fideicomiso cuando una parte, Ila-
mada fiduciante, transmite o se compromete a transmitir la propiedad de
bienes a otra persona denominada fiduciario, quien se obliga a ejercerla en
beneficio de otra llamada beneficiario, que se designa en el contrato, y a
transmitirla a l cumplimiento de un plazo o condición al fideicomisario". En
esta figura jurídica, los bienes transmitidos conforman un patrimonio dis-
tinto y separado del fiduciario y del fiduciante, por lo cual ningún acreedor
de estos dos últimos puede agredir los bienes de ese patrimonio distinto
que pertenece al fideicomiso.

11.2 - Con relación a los acreedores

En este caso las limitaciones tienden a quebrar el principio de igualdad en que


los acreedores se encuentran frente al patrimonio del deudor. Es aquí en donde
comienzan a adquirir importancia los privilegios (a los cuales nos referiremos pos-
teriormente), dado que es la propia ley la que determina que ciertos créditos sean
pagadoscon preferencia aotros. Esto, claroestá, adquirirásingular importancia en
el eventual e hipotético caso que los bienes del deudor sean insuficientes para
satisfacer todas sus deudas, caso contrario, su distinción carecería de relevancia.

En razón de esta diferenciación que nos marca la ley, podemos distinguir entre
distintas clases de acreedores:
1. Privilegiados, que son aquellos quetendrán derecho a ser pagados con pre-
ferencia a otros.
2. Quirografarios o comunes, que son aquellos que no gozan de preferencia
alguna en el cobro. Estoscréditoscorren el riesgo de no poder ser cobrados
si, una vez satisfechos los acreedores privilegiados, los bienes del deudor
resulten insuficientes para pagar loscréditos remanentessin preferencia en
el cobro.
CARLOS A . CALVO COSTA

111 - El beneficio de competencia: una limitación especial.


Remisión

También encontramos una limitación al principio que obliga al deudor a res-


ponder con todos sus bienes en el beneficio de competencia. El art. 892 del CCCN
lo define como "un derecho que se otorga a ciertos deudores, para que paguen
lo que buenamentepuedan, según las circunstancias, y hasta que mejoren de for-
tuna ".
Toda vez que este instituto lo hemos tratado en el Capítulo V, S 36, remitimosa
él para evitar reiteraciones temáticas.

bJ El dinamismo de la garantía común de los acreedores.


La tutela conservatoria del crédito

Es indudablequeel crédito puedecorrer riesgos, dadoque si bien el patrimonio


del deudor es su garantía principal, el acreedor no está exento de que el solvens
pueda caer en insolvencia. En razón de ello, la ley le brinda a aquel una serie de
mediosdestinadosa hacer efectiva dicha garantía al permitirle medianteelloscon-
servar el derecho decrédito; esos mediosconsistirán en mecanismosyacciones que
el ordenamiento jurídico otorga al acreedor para queeste pueda asegurar el cobro
de su crédito impidiendo de tal modo que ello setorne ilusorio. Dichosdispositivos
legales consisten en: "medidas cautelares" y "acciones de integración y deslinde
del patrimonio del deudor".

1 - Medidas cautelares

Son aquellas destinadas a conservar los bienes del deudor dentro del patrimo-
nio de este, impidiendo su salida y, por ende, que su patrimonio se desintegre. Es
evidente que con tales medidas se logra una protección anticipada del crédito, ya
que se hacen efectivas con anterioridad a queel deudor intente evadir algún bien
de su patrimonio. Es importante destacar que estas medidas son de carácter emi-
nentemente judicial (dado que deben ser ordenadas por un juez). Las más impor-
tantes son: el embargo, la inhibición general de bienes, la anotación de litis, la
prohibición de innovar, la intervención judicial, y la prohibición de contratar. Si
bien para la mayoría de los autores estas medidas también son denominadaspre-
-
cautorias(Llambías, Cazeaux, Alterini LópezCabana), otros juristas nacionales(Pal-
mero, Pizarro. Mosset de Espanés) efectúan una distinción entre ambas, al afirmar
que estas últimas son aquellas que tienden a asegurar la existencia y certidumbre
del derecho de crédito pero que no afectan por sí la integración actual ofutura del
patrimonio del deudor; incorporan dentro de esta última categoría a: la docu-
mentación del crédito, el reconocimiento de deuda, la constitución en mora del
deudor por interpelación, la suspensión e interrupción de la prescripción, etcéte-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

ra. El procedimientoa llevar acabo para la traba de las medidascautelaresestá dis-


puestoen loscódigosprocesalesnacionaly provinciales(v.gr.,art. 195y SS., CPCCN).
Podrían incorporarsetambién como integrantede ellas-en razón de lafinali-
dad de tutela anticipada que poseen-a lasrnedidascautelaresinnovativas(admi-
tidas por la jurisprudencia argentina en los últimos años), que son aquellas medi-
das de carácter urgente y excepcional dictadas mediante una resolución judicial
por mediode lacual un magistradoordena la satisfacción inmediatadelcréditodel
acreedor con anterioridad al dictado de la sentencia definitiva, a fin de evitar la
producción de perjuicios que se tornarían luego irreparables para el titular del
derecho, en caso de respetarse los tiempos lógicos y naturales de un proceso judi-
cial. Como ejemplo de ellas puede mencionarsea la resolución judicial que ordena
el pago urgente de una prótesisa quien ha sufrido la amputación de su brazo pro-
vocada en razón de un accidentedetrabajo, en el marcodeun procesojudicial por
accidente laboral queel empleadodamnificadoestá realizando contra el emplea-
dor; de tal modo el trabajador vería disminuido el daño injusto sufrido ya queello
le permitiría deambular y reinsertarse socialmente (CSJN-Fallos, 320:1633).

1 - Embargo preventivo

Es una resolución judicial por medio de la cual se individualizan bienes o dere-


chos del deudor, afectándolos directamente al pago de una obligación cuya exis-
tencia está siendo discutida en un procesojudicial. Con esta medida setrata de evi-
tar que el deudor enajene dicho bien o derecho de su patrimonio, lo cual ocasio-
naría que al momento de dictarse la sentencia en el proceso judicial en trámite el
cobro del crédito por parte del acreedor se torne ilusorio. Para que el juez pueda
otorgar esta medida cautelar, se requiere del acreedor: que acredite la verosimili-
tud del derecho que invoca; que demuestre al juez el peligro en la demora; y que
ofrezca una contracautela para asegurar la eventual reparación de los daños que
se irrogue al deudor afectado por la medida si esta fue incorrecta o injustamente
trabada.
Es importante destacar que cuando se trata del embargo de bienes registrables
(inmuebles, automotores, etcétera), la medida se efectiviza a través de la anota-
ción en el registro respectivo de la orden judicial deembargo, indicándoseen dicha
anotación la fecha desu traba, losdatos del expediente judicial en el quefueorde-
nada la medida, el juez que la ordena y el monto del embargo. En cambio, si se tra-
tara del embargo de bienes muebles no registrables, la medida se lleva a cabo
mediante el desapoderamiento del bien embargado por parte del oficial de justi-
cia que realiza su tramitación, debiendo designar a partir de ese momento un
depositario del mismo: usualmente, en la práctica, suele designarse como deposi-
tario al propietario de la cosa, quien a partir de ese momento queda impedido de
enajenar el bien embargado que le ha sido confiado en depósito por el juez que
ordenó la medida.
CARLOS A . CALVO COSTA

Respecto de qué bienes pueden ser objeto de embargo o no, nos remitimos al
análisis que hemos efectuado precedentemente en a, 2, 1 del presente parágrafo,
cuando hiciéramos referencia a las limitaciones y alcances del principio que esta-
bleceque el patrimonio del deudor constituye la garantía común de losacreedores.
Finalmente, es de destacar que suele distinguirse entre el embargo preventivo
(es el queestamosaquí tratando queesdictado en forma previa al dictado de una
sentencia judicial -art. 209 y SS, CPCCN-) y el embargo ejecutivo que es el que se
realiza con posterioridad al dictado de una sentenciajudicial y tiende a asegurar su
cumplimiento y eficacia (art. 531, CPCCN), afectando bienes para su posterior rea-
lización y liquidación en favor del acreedor.
En cuanto al embargo preventivo, es importante destacar como nota impor-
tante que si concurren varios embargos sobre un mismo bien (v. gr., un inmueble
determinado), tendrá el primer embargante una preferencia para cobrar respecto
de los restantes, dado que quien embarga primero en el tiempo tiene un mejor
derecho en el cobro respecto a quien lo hace con posterioridad. Esta preferencia
cederá en caso de que el deudor se encuentre concursado, ya que en este caso la
ejecución será colectiva y no individual.
Así lo dispone el art. 218 del CPCCN: "El acreedor que ha obtenido elembargo
de bienes de su deudor, no afectados a créditos privilegiados, tendrá derecho a
cobrar íntegramente su crédito, interesesy costas, con preferencia a otros acree-
dores, salvo en el caso de concurso. Losembargosposteriores afectarán únicamen-
te elsobrante que quedare después de pagados los créditos que hayan obtenido
embargos anteriores".
No obstante ello, esta ventaja del primer embargante cede en caso de concur-
so, y en las ejecuciones individuales, ante los acreedores privilegiados aunque no
hubieran trabado embargoalguno-por ejemplo, un acreedor hipotecario tendrá
preferencia en el cobro respecto de un acreedor quirografario, aun cuando este
haya logrado con anterioridad a la hipoteca la traba de un embargo sobre el
inmueble en cuestión-.

11 - Inhibición general de bienes

Es una medida cautelar mediante la cual se impone la prohibición genérica


hacia el deudor de vender o gravar bienes, cuando no se conocen bienes determi-
nados de este que permitan lograr la traba de un embargo; es una medida que se
anota en un determinado registro (de propiedad inmueble o automotor) por
orden judicial. Así lo determina el art. 228 del CPCCN: "En todos los casos en que
habiendo lugar a embargo este no pudiere hacerse efectivo por no conocerse bie-
nes del deudor, o por no cubrir éstos e l importe del crédito reclamado, podrá soli-
citarse contra aquella inhibición generalde vender0 gravarsus bienes, a la quese
deberá dejarsin efecto siempre quepresentase a embargo bienessuficienteso die-
re caución bastante.
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

El que solicitare la inhibición deberá expresar el nombre, apellido y domicilio


del deudor, asícomo todo otro dato que pueda individualizar al inhibido, sin per-
juicio de los demás requisitos que impongan las leyes. La inhibición solo surtirá
efecto desde la fecha de su anotación salvo para los casos en que e l dominio se
hubiere transmitido con anterioridad, deacuerdo con lo dispuesto en la legislación
general. No concederá preferencia sobre las anotadas con posterioridad".
Asimismo, es de destacar que la inhibición solo surtirá efecto desde la fecha de
su anotación -salvo para los casos en que el dominio se hubiere transmitido con
anterioridad- y que no concederá preferencia sobre las anotadas con posteriori-
dad. Adviértase que la inhibición general de bienes no impide al deudor adquirir
bienes durante el período en que está trabada la medida, dado que si este -que
ignora la traba de la inhibición- pretende adquirirlos engrosando así su caudal
patrimonial, ello redundará en beneficio de los acreedores.

111 - Anotación de la litis

Esuna medida judicial por mediode lacualse pretendedar publicidadde un Iiti-


gio. Atravésdeella y su inscripción en un registro de propiedad inmueble, el acre-
edor puede oponer el derecho alegado en dicho proceso judicial contra los terce-
ros que adquiriesen derechos reales o personales sobre inmuebles del deudor,
quienes deberán soportar las consecuenciasde la sentencia judicial que recaiga en
ese juicio, sin poder alegar su desconocimiento sobre su existencia. Algunos auto-
res-con quienes compartimos nuestra opinión- han manifestado que la anota-
ción de litis no solo procederá respecto de acciones reales, sino también de accio-
nes personales -v. gr., simulación, revocatoria, etcétera-, si lo que es motivo de
discusión es el derecho de propiedad sobre el inmueble (Alsina). La traba de esta
medida no causa la indisponibilidad del bien, por lo cual su titular puede enaje-
narlo. Dispone respecto de esta medida el art. 229 del CPCCN: "Procederá la ano-
tación de litis cuando se dedujere una pretensión que pudiere tener como conse-
cuencia la modificación de una inscripción en e l Registrocorrespondientey eldere-
cho fuere verosímil. Cuando la demanda hubieresido desestimada, esta medida se
extinguirá con la terminación deljuicio. Si la demanda hubiese sido admitida, se
mantendrá hasta que la sentencia haya sido cumplida".

IV - Prohibición de innovar

Es una medida judicial que obstaculiza la modificación de una situación de


hecho o de derecho existente al momento en quese decreta. Con su dictadose pre-
tende evitar que durante la tramitación del litigio las partes puedan realizar actos
que luego tornen ilusoria o ineficaz a la sentencia judicial que se dicte. Está con-
templada por el art. 230 del CPCCN, y el Código Civil y Comercial se refiere a ella en
el art. 2242, entre otros.
CARLOS A . CALVO COSTA

V - Prohibición de contratar

Atravésde esta medida judicial, se restringe al deudor la posibilidad de realizar


actosdedisposición o de enajenación sobre determinados bienes, sean éstos mue-
bleso inmuebles. Tiene por finalidad asegurar la eventual ejecución forzada de la
sentencia a dictarse en el proceso o bien para asegurar los bienes objeto del juicio,
al evitar la mutación de su situación jurídica (v. gr., si en un proceso de daños una
persona está reclamando la reparación de los perjuicios que ha sufrido en su
inmueble con motivo de filtraciones en la medianera provenientes del inmueble
lindero propiedad del vecino demandado, y este pretende vender dicho bien que
es el único que posee en su patrimonio, el actor podrá pedir el dictado de esta
medida hasta tanto no recaiga sentencia definitiva en el juicio). Esta medida cau-
telar está contemplada por el art. 231 del CPCCN: "Cuando por ley o contrato o
para asegurar la ejecución forzada de los bienes objeto del juicio, procediese la
prohibición de contratar sobre determinados bienes, e ljuez ordenará la medida.
Individualizará lo que sea objeto de la prohibición, disponiendo se inscriba en los
registros correspondientesyse notifique a los interesadosy a los terceros que men-
cione elsolicitante.
La medida quedará sin efecto si quien la obtuvo no dedujere la demanda den-
tro delplazo de cinco díasde habersido dispuesta, y en cualquier momento en que
se demuestre su improcedencia".

VI - Intervención judicial

Tambiénconstituyeuna medidacautelar la intervención judicial adoptadaen el


marco de un proceso. Esta puede darse de diferentes modos:

VI. 1 - Designación de un interventor


o administradorjudicial

En estesupuesto, el magistradodesigna a un tercero para quesustituyaa quien


tienea su cargo una administración determinada.

VI.2 - Designación de un interventorrecaudador

Puede también un juez ordenar en el marco de un proceso judicial, a falta de


otra medida cautelar eficaz o como complemento de ella, designar un tercero que
se encargue de recaudar el monto determinado por el magistrado, si esta medida
cautelar debiera recaer sobre bienes productores de rentaso frutos. Así lo dispone
el art. 223 del CPCCN: "A pedido de acreedory a falta de otra medida cautelarefi-
cazo como complemento de la dispuesta, podrá designarsea un interventorrecau-
dador, si aquella debiere recaer sobre bienes productores de rentas o frutos. Su
función se limitará exclusivamente a la recaudación de la parte embargada, sin
injerencia alguna en la administración.
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

Eljuez determinará e l monto de la recaudación, que no podrá exceder del cin-


cuenta por ciento (50%) de las entradas brutas su importe deberá ser depositado
a la orden deljuzgado dentro delplazo que este determine".

V1.3 - Designación de un interventor informante

También podrá el magistrado designara un interventor oveedor que cumpla la


función de informar al tribunal acerca del estado de los bienes objeto del juicio, o
bien acerca de las operaciones o actividades del deudor. Así lo dispone el art. 224
del CPCCN: "De oficio o a petición de parte, e ljuezpodrá designar un interventor
informante para que dé noticia acerca del estado de los bienes objeto deljuicio o
de las operaciones o actividades, con la periodicidadque se establezca en la provi-
dencia que lo designe".
Con respecto a la designación de interventores por parte de los jueces, debe
tenerse en consideración que:
1. El juez apreciará su procedencia con criterio restrictivo.
2. La designación recaerá en persona que posea los conocimientos necesarios
para desempeñarse atendiendo a la naturaleza de los bienes o actividades
en que intervendrá; será, en su caso, persona ajena a la sociedad o asocia-
ción intervenida.
3. La providencia que designe al interventor determinará la misión que debe
cumplir y el plazo de duración, que solo podrá prorrogarse por resolución
fundada.
4. La contracautela se fijará teniendo en consideración la clasede intervención,
los perjuicios que pudiere irrogar y las costas. El nombramiento de auxiliares
requiere siempre autorización previa del juzgado (cfr. art. 225, CPCCN).

VI1 - Medidascautelaresgenéricas

No obstante las medidas cautelares que acabamos de analizar, también el Códi-


go Procesal Civil y Comercial de la Nación prevé la posibilidad del dictado de medi-
das cautelares genéricas para asegurar provisionalmente el cumplimiento de una
sentencia.Asílodisponesuart. 232: "Fuera deloscasosprevistosenlosartículospre-
cedentes, quien tuviere fundado motivopara temerque duranteeltiempo anterior
al reconocimiento judicial de su derecho este pudiere sufrir unperjuicio inminente
o irreparable podrá solicitarlas medidas urgentes que, según las circunstancias, fue-
ren más aptaspara asegurarprovisionalmente e l cumplimiento de la sentencia".

Vlll - Intervención delacreedor en juicios en donde el deudor es parte

Podrán también los juecesfacultar a los acreedores del deudor a participar en


los juicios en que este sea parte. Si bien aquellos carecen de derecho para entro-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

actualmente puede fundarse en losdispuesto por el art. 2359 del CCCN, referido a
la garantía de los acreedoresy legatarios de la sucesión).
Analizaremos cada una de ellas detalladamente.

1 - Acción subrogatoria
l. 1 - Concepto

Esta acción tiene lugar cuando el deudor de una obligación no ejerce los dere-
chos que le competen contra sus deudores, por el motivo que fuere, lo cual imposi-
bilita a su acreedor hacer efectivo el cobro del crédito aue él le adeuda. Esta situa-
ción adquiere relevancia cuando el deudor inactivo es insolvente lo cual impide
efectivizar el cobro a su acreedor, puesto que si fuera solvente y tuviera suficiente
solvencia patrimonial para afrontar su deuda, su inactividad carecería de toda rele-
vancia. Borda sostiene que uno de los principales motivos por el cual un deudor pue-
de permanecer inactivo y carecer de interés en percibir sus créditos, será la convic-
ción que posea este en cuanto a que si los bienes ingresan a su patrimonio, serán
enseguida objeto de medidas cautelares (v. gr., embargo) por sus acreedores; por
ello prefiere la inactividad. Como remedio a esta situación, el ordenamiento jurídi-
co le brinda a los acreedores la acción subrogatoria (también llamada indirecta u
oblicua), que halla fundamento en el art. 739 del CCCN,en cuanto dispone que: "El
acreedor de un crédito cierto, exigible o no, puede ejercer judicialmente los dere-
chospa trimoniales de su deudor, si este es remiso en hacerlo y esa omisión afecta e l
cobro de su acreencia. El acreedor no goza de preferencia alguna sobre los bienes
obtenidosporesemedio". Estaacción, pues, sedenominasubrogatoria, puestoque
subrogarsignifica sustituir o colocarseen lugar deotro; e indirecta u oblicua, debi-
do a que los bienes que se obtengan mediante su ejercicio no ingresan al patrimo-
nio del acreedor que ejerce la acción, sino al patrimonio del deudor subrogado.
De tal modo, apreciamos que los sujetos involucradosen una acción subrogato-
ria son:
a) El acreedorsubrogante, que promueve la acción subrogatoria con lafinali-
dad de ejercer los derechos que su deudor posee respecto de terceros que
son deudores suyos.
b) El deudorsubrogado, queademásdedeudordel acreedor subrogante, esasi-
mismo acreedor de terceros y permanece inactivo respecto de estos créditos.
C) El tercero demandado (debitordebitoris), que es deudor del deudor subro-
gado.

Ejemplo:
"Raúl", deudor de "Alberto", es a su vez acreedor de "Julián". "Alberto" no logra
cobrarsucréditode "Raúl", puesto queel patrimonio deesteesinsuficiente paraello.
CARLOS A . CALVO COSTA

meterse en la administración de los bienes del deudor (dado que este no pierde el
derecho de administrar su patrimonio), cuando existe un interés legítimo del acre-
edor que pudiera verse afectado en el marco de ese proceso, puede un juez facul-
tarlo a intervenir en él para ponerlo en resguardo. Como ejemplo de ello, sostiene
Llambías puede admitirse la participación de un acreedor hipotecario en un juicio
de reivindicación del inmueble hipotecado, si el deudor efectúa una defensa dis-
plicente de su derecho. Esta facultad está prevista por el art. 90 del CPCCN que dis-
pone: "Podrá intervenir en unjuiciopendiente en calidaddeparte, cualquiera fue-
re la etapa o la instancia en que este se encontrare, quien: 1) Acredite sumaria-
mente que la sentenciapudiere afectarsuinteréspropio (...)". Debe quedar claro,
sin embargo, que su intervención como tercero será accesoria y subordinada a la
actividad que desarrolle su deudor en dicho pleito, no pudiendo alegar ni probar
lo queestuviese prohibido a esta (art. 91, CPCCN).

2 - Acciones de integración y deslinde


del patrimonio del deudor
Son acciones que se confieren a los acreedores a fin de poner en resguardo la
garantía colectiva que constituye el patrimonio del deudor. Ellas pueden estar des-
tinadas a remediar actos u omisionesdel deudor quevan en desmedro de su patri-
monio, o bien evitar la confusión de patrimonios (como ocurre en el caso de una
sucesión) de tal modo que cada uno de ellos-el del heredero y el del causante-
continúen separados no afectando loscréditos desus respectivosacreedores.Que-
dan comprendidas en esta categoría: la acción subrogatoria, la acción de declara-
ción de inoponibilidad, la acción directa,la acción de simulación, y la acción que
permite la separaciónde los bienes del patrimonio del causante con el de los here-
deros de este.
Como lo hemos mencionado precedentemente, para que el principio de res-
ponsabilidad patrimonial universal pueda ser eficaz, el ordenamiento jurídico
arbitra medidasconservatoriasdeesepatrimonio. Detal modo, se brindan al acre-
edor ciertos poderes jurídicos, como el control del patrimonio del deudor, para
procurar su integración o bien, para evitar su dispersión (Lacruz Berdejo). Veremos
a continuación, pues, que una de las medidas que se le brindan con tal finalidad
consisteen concederle la posibilidad de integrar el patrimonio del deudor con bie-
n e s valores
~ quea este le son adeudados (acción subrogatoria), o bien en brindar-
le la facultad de impedir quesedifumen del patrimonio de aquel los bienesovalo-
res que actualmente forman parte del mismo (acción revocatoria).
Asimismo, también tendrán ciertosacreedores la facultad de accionar para evi-
tar la confusión de patrimonios-v. gr., en caso de una sucesión universal-, impi-
diendo de tal modo que el patrimonio solvente de la sucesión pueda confundirse
con el patrimonio insolvente del heredero (acción de separación de patrimonios,
la que antes estaba prevista expresamente en el art. 3433 del CCderogado, y que
CARLOS A. CALVO COSTA

Si "Raúl" intentasecobrarsucréditode"Julián", esto permitiríatambién que "Alber.


to" pudiera cobrar el suyode "Raúl".Sinembargo, "~'aúl"no acciona contra "Julián"
ni exterioriza ninqún . deconductatendientea cobrar su crédito deeste. Envirtud
- tipo
de ello, el ordenamientojurídico faculta a "Alberto" para que* través de la acción
subrogatoria- pueda reclamar a "Julián" la deuda que este tiene contra "Raúl".

1.2 - Antecedentes. Origeny evolución


Derecho comparado
Si bien se cuestionan en doctrina losorígenes de la acción subrogatoria, existen
indicios que permiten afirmar que en el Derecho romano ya se conoció la técnica
de la acción subrogatoria, aun cuando no existan respecto de ella antecedentes
directos. solo en algunos textos del Digesto que receptaron textos de Paulo y de
Ulpiano, se admitiría la sustitución del deudor por su acreedor, pero en caso de una
inactividad fraudulenta del primero; en dicho supuesto podría aplicarse el princi-
pio del debitor debitoris est debitor meus (el deudor de mi deudor es mi deudor).
No obstante, el primer antecedente normativo cercano y parecido a lo que es la
acción subrogatoria en nuestros tiempos, aparece en el Derecho francés antiguo
que reconocía el derecho de los acreedores a aceptar una herencia abandonada o
renunciada por el deudor, permitiéndoles cobrarse de ella -art. 278, Costumbres
de Normandía-. Pero la acción subrogatoria aparece consagrada como tal en el
Código Civilfrancésde 1804 (art. 1166) que ha sido fuentedirecta del art. 1196 del
CCargentino (y del actual art. 739, CCCN), y en el Código Civil italiano de 1865. En
cambio, en el Derecho español que también la recepta, se introdujo como requisi-
t o la previa excusión de bienes del deudor que, en cierto modo, termina por des-
naturalizar la acción, todavezque la torna operativa entonces no cuandoel crédi-
t o nace sino luego del cumplimiento, tras su vencimiento (ello así, puesto que el
art. 1111 del CC español es subsidiario del art. 1447 de la Ley de Enjuiciamiento
CiviI).También la reconocen comoacción independiente: el CódigoCivil italiano de
1942 (art. 2900), el portugués (art. 606), el peruano (art. 199) y el uruguayo (art.
1295). En cambio, no está contemplada en algunos códigos modernos tales como
el BGBalemán ni en el Código Suizo de las Obligaciones.

1.3 - Metodología delderogado Código Civilargentino


de VélezSarsfield
Se había criticado mucho la metodología empleada por el derogado Código
Civil de Vélez Sarsfield al referirse a la acción subrogatoria, por un doble motivo:
porque le brindaba tratamiento expreso al reglar los efectos de los contratos, lo
cual resultaba incorrecto, dado que se argumentaba que debía haber sido tratada
al referirse a la teoría general de la obligación. Ello así, toda vez que la acción
subrogatoriaes másabarcativa que el ámbito contractual, dado quetambién pue-
deser empleada ante supuestosde créditosextracontractuales, y por otro lado por
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

ser la norma -en la cual se fundaba-excesivamente breve, concisa y compendio-


sa, y obligaba a acudir a lasdisposicionesdel art. 111 y SS. del CPCCN.

1.4 - Metodología del Código Civil y Comercial de la Nación

A diferencia de lo que ocurría en el Código Civil y Comercial derogado, el nue-


vocuerpo legal ha corregido eseerror metodológicoque habíasidoduramentecri-
ticado por la doctrina nacional, y acertadamente trata a la acción subrogatoria en
el Capítulo 2 del Libro Tercero ("Acciones y de la garantía común de los acreedo-
res") del Título 1 ("Obligaciones en general"). Ello, según nuestro parecer, consti-
tuye un importante avance para el estudio de la materia.

1.5 - Fundamento

Estimamos que el fundamento de la acción subrogatoria reside en el principio


general que indica que el patrimonio del deudor es la garantía común de los acre-
edores. La acción subrogatoria no hace másqueser un instrumento másdeesa máxi-
ma, al permitirle accionar a los acreedores ante la inacción del deudor de percibir
los créditosque lecorrespondan: así, estimamos, la acción subrogatoria se erige en
un mediodeconservación de la responsabilidad patrimonial quelecabeal deudor.

1.6 - Naturaleza jurídica. Teorías

Se han elaborado numerosas teorías en pos de explicar y justificar la existencia


de la acción subrogatoria. Mencionaremos solo las más relevantes:
- Teoría de la gestión de negocios. Esta postura minoritaria, expresa que la
actividad que realiza el acreedor en el ejercicio de una acción subrogatoria no es
másque una gestión de negocios. Rechazamosde plano dicha postura, puesto que
en la gestión de negocios el gestor actúa para proteger un interés ajeno desprovis-
t o de cualquier tipo de interés patrimonial o económico; en cambio, en la acción
subrogatoria si bien el acreedor acciona para proteger un interés ajeno, lo hace
teniendo en miras que de tal modo podrá satisfacer un interés que le es propio.
- Teoría de la cesión tácita. Para algunos autores extranjeros, la acción subro-
gatoria configura un supuesto de cesión tácita de las acciones del deudor (Demo-
gue, Lomonaco). Ello no es así, se nos ocurre, puesto que el deudor nada cede ni
expresa ni tácitamente, y además porque el acreedor está facultado para actuar sin
necesidad de requerir previamente el consentimiento del deudor. Además, no hay
cesión toda vez que el deudor subrogado continúa siendo titular del crédito ejer-
citado por el subrogante, sin queexista transmisión alguna en favor deeste último.
- Teoría del mandato legal. Otros autores franceses entienden que la acción
subrogatoria constituye un supuesto de mandato legal (Mourlon, Zachariae). Con-
sideramos que también es errónea dicha línea de pensamiento, toda vez que en la
CARLOS A. CALVO COSTA

acción subrogatoria el acreedor acciona en interés propio, mientrasqueen el man-


dato ello no es posible

- Teoría del título propio. Según un sector importante de la doctrina argenti-


na (Borda, Lafaille, Acuña Anzorena), el subrogante ejerce un derecho propio "que
integra el conjunto de prerrogativas que confiere la ley para preservar la garantía
patrimonial del deudor y para obtener el cumplimiento". Estimamos que esta pos-
tura no resulta desacertada, por lo cual podría explicar la naturaleza jurídica de la
acción subrogatoria, aunque consideramos que existe otra concepción que segui-
damente analizaremos que resulta más apropiada según nuestro punto devista.

- Teoría de la sustitución procesal. Para un importante sector doctrinario, la


acción subrogatoria constituye un supuesto de sustitución procesal, mediante la
cual el acreedor ejercita judicialmente un derecho de crédito ajeno (Cazeaux, Alsi-
na, Compagnucci de Caso, Puig Brutau, Castán Tobeñas). Se le critica a esta teoría
reducir su análisis únicamente al ámbito procesal; estimamos, con similar sentido
crítico, que el proceso no esel único ámbito en el cual la acción puede operar, dado
que los acreedores también pueden ejercitar extrajudicialmente los derechos del
deudor.

- Nuestra opinión. Institución compleja. Por nuestra parte, adherimos nues-


tro pensamiento y nos hacemos partícipes de la opinión de una calificada y mayo-
ritaria doctrina nacional (Llambías, Alterini -Ameal - LópezCabana, Pizarro,Vallespi-
nos), en cuanto sostiene que la acción subrogatoria es una representación legalen
interésdel representante, lo que la convierte en una institución compleja que no
guarda similitud con ningún otro institutoen la materia. Se trata de una represen-
tación de carácter legal, toda vez que esa representación se la confiere la propia
ley, prescindiendo de la voluntad del subrogado, quien no es llamado a prestar
conformidad alguna; y además, ejercitada en interés del representante, puesto
queel acreedor que inicia la acción subrogatoria procura mantener la incolumidad
patrimonial de su deudor para hacer efectivo un crédito propio.

1.7 - Carácterconservatorio o ejecutivo


de la acción subrogatoria

También se hadiscutidoen doctrinasi la acción subrogatoria presenta un carác-


ter conservatorio o bien su carácter es ejecutivo.
Para un sector de nuestra doctrina, la acción subrogatoriaposee un caráctercon-
servatorio, toda vez que está destinada a impedir el empobrecimiento del patri-
monio del deudor ante su inacción, integrándolo a su vez al percibir las acreencias
que este mantiene respecto de tercerosque posibilitan de tal modo quesu caudal
patrimonial sevea incrementado. Sostienen esta postura, entre otros: Salvat -Acu-
ña Anzorena, Palmero, Jordano Fraga, Compagnucci de Caso, Pizarro, Vallespinos.
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

Para otro sector doctrinario, la acción subrogatoria posee carácter ejecutivo,


puesto que ella no se limita a obtener el ingreso de bienes al patrimonio del deu-
dor, sino también "a la realización directa e inmediata del crédito del acreedor
-
subrogante contra el subrogado" (Diez Picazo. Lacruz Berdejo, Gullón Ballesteros).
Un sector de la doctrina extranjera, que ha tenido poca acogida en el Derecho
nacional, ha intentado elaborar un criterio mixto, manifestando que la acción
subrogatoria es tanto de naturaleza conservatoria como ejecutiva, dado que si
bien persigue la recomposición del patrimonio del deudor inactivo, lo hace con la
finalidad de posibilitar luego la ejecución del crédito del acreedor que la ha Ileva-
do a cabo (Aubry - Rau, Mazeaud, Josserand, Giorgi, Lafaille, Colmo).
Finalmente, otroscalificadosautores nacionales (Borda, Llarnbías, Cazeaux, Alte-
rini)con quienescompartimossu punto devista y adherimosa ellos, consideran que
la acción subrogatoria es de naturaleza abstracta o especial, puesto que no puede
identificarse con la función conservatoria o ejecutiva, siendo de carácter neutro y
puramente instrumental; ello así, ya que solo los derechos que se ejerzan a través
de ella podrán tender a la conservación o a la ejecución de los bienes del deudor.

1.8 - Otros caracteres de la acción subrogatoria

Ademásdel controvertidocarácterconservatorioo ejecutivodela acción subro-


gatoria, ella presenta otros que merecen ser destacados:
a) Es individual, toda vez que puede ser ejercida por cualquier acreedor en
tanto y en cuanto el deudor no sea concursado o declarado en quiebra, ya
que entonces estaríamos ante un supuesto de ejecución colectiva que obs-
taría al ejercicio de esta acción.
b) Es indirecta, puesto que el acreedor subrogante actúa en representación
del deudor, ya que los bienes que se obtengan mediante su ejercicio no
ingresan al patrimonio del acreedor queejerce la acción, sino al patrimonio
del deudor subrogado.
c) Es facultativa, todavezqueningún acreedorestáobligadoa llevarlaacabo,
sino que su ejercicio depende de su propia voluntad en ejercerla.
d) Es una acción personal, debido a que el subrogante carece de todo derecho
real sobre los bienes que se logren obtener mediante su ejercicio.
e) No es de orden público, por lo cual las partes pueden efectuar acuerdos en
torno a ella (v. gr., pueden acreedor y deudor acordar que aquel no la ejer-
cerá en el futuro).

1.9 - Accionesy derechossusceptiblesde subrogación

Tal como lo dispone el art. art. 739 del CCCN, el acreedor puedeejercertodos los
derechos y acciones de contenido patrimonial que le correspondan a su deudor, si
este es remiso en hacerlo y esa omisión afecta el cobro de su acreencia.
CARLOS A . CALVO COSTA

En razón de ello, podemos concluir que le está permitido a l acreedor ejercer


todo aquello que su deudor puede exigir patrimonialmentea un tercero, abarcan-
do no solo las acciones nacidas de un derecho de crédito sino también las que naz-
can de derechos reales (v. gr., reivindicatoria, confesoria, etcétera). Quedan com-
prendidos, pues, dentro del ámbito deejerciciode la acción subrogatoria, los dere-
chos patrimoniales (créditos o derechos subjetivos correspondientes al deudor
subrogado), las acciones personales o reales que recién mencionamos, las excep-
cione;(es decir, las defensas procesalesoponibles a terceros en beneficio del patri-
monio del deudor subrogado), y lasvíasdeejecución pertinentes, queson aquellas
tendientes al cumplimiento de una sentencia favorable al deudor subrogado (v. gr.,
llevar a cabo la subasta de un inmueble).
Quedan, por ende, excluidosdelámbito de actuación dela acciónsubrogatoria
según lo dispone expresamente el art. 741 del CCCN: "a) los derechos y acciones
que, por su naturaleza o por disposición de la le^ solo pueden ser ejercidospor su
titulal: b) los derechosy acciones sustraídos de la garantía colectiva de los acree-
dores; c) las meras facultades, excepto que de su ejercicio pueda resultar una mejo-
ra en la situación patrimonial del deudor".
Estimamos, pues, que quedan comprendidos en los incisos de esta norma:
a) Los derechos inherentes a la persona que solo pueden ser ejercidos por su
titular, puesto que son intransmisibles e inalienables (por ejemplo, dere-
chosde la personalidad, acción de revocaciónde una donación por causa de
ingratitud del donatario-art. 1573, CCCN-, etcétera).
b) Los derechos extrapatrimoniales, puesto que además de su vinculación
inmediata con la persona del titular, no integran el patrimonio y son inep-
tos para satisfacer el interés de los acreedores (v. gr., acciones de estado,
acción de divorcio vincular, de nulidad de matrimonio, etcétera).
C) Los derechos patrimoniales de carácter personal (v. gr., alimentos entre
parientes).
d) Los derechos inembargables, dado que al encontrarse fuera del alcance de
los acreedores, no justifican el ejercicio de esta acción.
e) Las simples facultades del deudor, es decir, de aquellas cuyo ejercicio puede
implicar una modificación de la situación patrimonial del deudor, pero que
dependen exclusivamentedel ámbito de libertad de su titular (v. gr., lafacul-
tad del autor de una obra literaria de publicarla o bien de reeditarla si esta se
ha agotado).

Finalmente, seconsideran supuestoscontrovertidosencuanto ser alcanzados o


no por la acción subrogatoria:
a) La acción tendiente a obtener la indemnización de los daños ocasionados
en razóndeun hecho ilícito (por ejemplo, lesionesfísicassufridasporel deu-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

doren razón de un accidente de tránsito), aunque estimamos que debería


ser procedente.
b) La acción de nulidad relativa, en consideración con la redacción del 388 del
CCCNqueexige que estasea invocada por aquellosen cuyo beneficio la han
establecido las leyes, aunque la doctrina mayoritaria (Salvat, Borda), la que
se refería al derogado art. 1048 del CCde Vélez Sarsfield que poseía similar
redacción al nuevo art. 388 mencionado, se inclina por la afirmativa, aten-
diendo para ello al carácter patrimonial y pecuniario de la acción.

1.10 - Legitimación activa de la acción subrogatoria

Se encuentran legitimados para promover la acción subrogatoria, cualquier


acreedor -sea este quirografario o privilegiado- siempre que se trate de un cré-
dito cierto, exigible o no, y que se den el resto de las condiciones exigidas en el art.
739 del CCCN. Según nuestro parecer, al no efectuar la norma citada ninguna dis-
tinción entre acreedores que pueden ejercer la acción, tampoco debemos efec-
tuarla nosotros (((Ubilexnondistinguit, necnos distinguere debemusn).

1.1 1 - Condiciones de ejercicio

Para que la acción subrogatoria pueda llevarse a cabo, deben cumplirse tres
requisitos esencialesque no pueden ser omitidos ni soslayados bajo ningún punto
devista:
- Calidadde acreedor en elsubrogante. Resulta una obviedad que quien pre-
tenda ejercer una acción subrogatoria debe acreditar de modo fehaciente su ca-
rácter de acreedor del deudor a quien pretende subrogar en su derecho. Para ello
puede valerse el acreedor de las reglas generales en materia de prueba, no exi-
giéndose -en cambio- que se encuentre reconocido previamente por una sen-
tencia judicial, ni que conste en instrumento auténtico, ni que se encuentre docu-
mentado en un título ejecutivo. El art. 739 del CCCN exige que el crédito debe ser
cierto, aunque no se considera necesario que este sea exigible y líquido.
- Existencia de un interéslegítimo en elacreedor. Además de la existencia del
crédito, el acreedor debe probar la existencia de un interés legítimoque lesirva de
presupuesto a la acción. Estimamosque este interés legítimo en el acreedor puede
presumirse por su condición de tal, y además, se encuentra ligado íntimamente a
la inactividad del deudor, dado que pretenderá ejercer esta acción subrogatoria
para conservar el patrimonio de su deudor y posteriormente intentar cobrar su cré-
dito deél. En todo caso, creemosquesetratará de una presunción iuris tantum, por
lo cual quien alegue lo contrario deberá probarlo para desvirtuar el carácter de
legítimo que reviste el interés del acreedor. En definitiva, la legitimidad o no del
interés invocado por el acreedor deberá ser apreciado ante cada caso en concreto
CARLOS A . CALVO COSTA

en razón del prudente arbitrio judicial. Asimismo, se considera que no existe inte-
rés legítimo cuando los bienes que se pretendan hacer ingresar al patrimonio del
deudor a través de la acción subrogatoria estén fuera del ámbito de esta, como los
que hemos mencionado anteriormente (v. gr., derechos patrimoniales de carácter
personal del deudor).
- Inacción del deudor. El subrogante debe probar necesariamente la inactivi-
dad o pasividad del deudor en el ejercicio de sus derechos patrimoniales, y acredi-
tar que ello redunda en un perjuicio patrimonial que le es propio puesto que le
i m ~ i d cobrar
e el crédito auetiene contra el deudor inactivo. Adviértase aue el art.
739 del destacacomo como recaudode procedencia de la acción a la inactividad del
deudor, la que podrá probarse inclusive por presunciones, a nuestro entender, y
desvirtuable por prueba en contrario del deudor subrogado al momento de ser
citado a juicio. Esta inactividad del deudor puede provocar la falta de ingreso de
bienes a su patrimonio que deberían ingresar si accionara contra sus deudores, o
bien el egreso de bienes que no debería producirse si ejercitara las defensas proce-
sales correspondientes (v. gr., si opusiera una excepción de prescripción ante una
demanda de cumplimiento decontrato). Lo cierto esque debe acreditarse que esta
inactividad del deudor provoca un perjuicio patrimonial cierto para el acreedor
subrogante.

La inacción del deudor puede ser de diferentes clases:


a) Inicialosobreviniente, según el deudor se abstenga deejercer sus derechos
desde el primer momento o bien cuando abandona la gestión una vez que
la había iniciado.
b) Totaloparcial, según el obrar omisivo sea absoluto o intermitente.

En cualquiera de estos supuestos, sin embargo, la acción subrogatoria es perti-


nente, sin quesea necesario acreditar que ello sedebe a culpa odolo del titular de
los derechos abandonados.

1.12 - Recaudossuperfluos

No se consideran requisitos esenciales de la acción subrogatoria, sino que tan


-
solo han sido considerados superfluos por la doctrina (Llambías, Alterini Ameal -
López Cabana), los siguientes: la autorización judicial previa para ejercer la acción
(cfr. art. 111, CPCCN), que el deudor haya sido previamente constituido en mora,
que el crédito del subrogante sea de fecha anterior al derecho del deudor que se
pretende ejercer, etcétera. Tampoco se exige en nuestro ordenamiento el recaudo
que se requiere en el Derecho español de que el acreedor haya perseguido con
anterioridad al inicio de la acción subrogatoria los bienes que posea el deudor,
pasando entonces a ser esta última un remedio subsididiario.
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

1.13 - ¿Es requisito la citación previa del deudor


para ejercer la acción subrogatoria?

El derogado Código Civil deVélez Sarsfield nada establecía en su art. 1196 res-
pecto a la necesidad de la citación previa del deudor para poder llevar a cabo la
acción subrogatoria, por lo cual aun cuando no era exigido este recaudoen forma
expresa, aglnios autores consideraron de utilidad efectuar dicha citación, puesto
que de tal modo unavezella practicada lasentencia haríacosajuzgada para el deu-
dor. El nuevo Código Civil y Comercial, por el contrario, dispone expresamente en
su art. 740: "Citación del deudor. El deudor debe ser citado para que tome inter-
vención en eljuicio respectivo". Idéntico criterio adopta el art. 112 del CPCCN, que
con mayor amplitud y detalle dispone: "Antes de conferirse traslado a l demanda-
do, se citará a l deudorpor el plazo de diez días, durante e l cual este podrá: 1) For-
mularoposición, fundada en que ya ha interpuesto la demanda o en la manifiesta
improcedencia dela subrogación. 2) Interponerla demanda, en cuyo caso se le con-
siderará como actory e ljuicio proseguirá con e l demandado.
En este último supuesto, asícomo cuando e l deudor hubiese ejercido la acción
con anterioridad, elacreedorpodrá intervenir en elproceso en la calidadprescrip-
ta p o r elprimer apartado delart. 91". Una vez debidamente citado el deudor, dis-
pone el art. 114 del CPCCN que la sentencia hará cosa juzgada en su favor o en su
contra, haya o no comparecido.

1.14 - Cesación de la acción subrogatoria

Si bien cualquier acreedor está facultado para ejercer la acción subrogatoria


ante la inacción de su deudor, es importante destacar que en cuanto este decide
tomar a su cargo la acción o el derecho abandonado poniendo fin a su inactividad,
el ejercicio de la acción subrogatoria cesa. El acreedor, entonces, cesa en su activi-
dad pudiendo solamente retomar el ejercicio de la acción si su deudor que la había
asumido la vuelve a abandonar.

1.15 - Efectos

Quedando involucradas tres partes en el ejercicio de la acción subrogatoria


(acreedor subrogante-actor-, deudor subrogado y el tercero demandado-deu-
dor del deudor-), debemos estudiar cuáles son los principales efectos que provoca
entreellosel ejercicio de la acción subrogatoria.
- Efectos de la subrogación entre elacreedorsubroganteye l tercero deman-
dado. Ambos sujetos son solo adversarios aparentes, puesto que las verdaderas
contrapartes en el pleito son el deudor subrogado y el tercero demandado. En
razón deello, cabeconcluir:
1. El tercero demandado puede oponer a la demanda de la acción subrogato-
ria todas las defensas procesalesy de fondo (basadas en hechos anteriores y
CARLOS A . CALVO COSTA

posteriores al inicio de la acción) que hubiera podido hacer valer frente al


deudor subrogado, ya que actúa como si fuese demandado por este. Pero
no podrá, en cambio, oponer al actor -acreedor subrogante-lasdefensas
que tuviera contra este a título personal en el caso de que este actuara en
ejercicio de un derecho que le es propio y no como subrogante. El art. 742
del CCCN, dispone al respecto: "Defensas oponibles. Pueden oponerse al
acreedor todas las excepciones y causas de extinción de su crédito, aun
cuandoprovengan de hechosdeldeudorposterioresala demanda, siempre
que éstos no sean en fraude de los derechos del acreedor".
2. El monto de la condena del proceso judicial en donde se ejerce la acción
subrogatoria debe coincidir con el importe del crédito subrogado, y no se
limita al monto de la deuda que mantiene el subrogrado con el acreedor
subrogante. Por ejemplo, si la deuda que mantiene el tercero demandado
con el deudor subrogado es por $50.000 y la que mantiene este último con
el acreedor subrogantees por $10.000, la acción subrogatoria será ejercida
por $50.000 y su condena será por este monto, el que ingresará directa-
mente al patrimonio del deudor subrogado.
3. Al no ser titular del derecho de crédito que ejerce, el acreedor subrogante
no puede disponer de él, haciendo transacciones ni remisiones ni recibien-
do el pago. solo el deudor subrogado, único titular del crédito, estáfaculta-
do a disponer de él.

- Efectosde la subrogación entre elacreedorsubrogante y eldeudorsubroga-


do. Como lo hemos analizado, en la acción subrogatoria el acreedor subrogante se
posiciona en lugar del deudor subrogado, quedando a la vez investido de lasfacul-
tadesqueeste posee para obtener la utilidad que resultedel ejerciciodesu derecho.
Pero, debe quedar claro, que el verdadero titular del derecho continúa siendo el
deudor subrogado; en consecuencia, el subrogante no puedeapoderarse de los bie-
nesqueobtenga en el ejercicio de la acción, y todos losactosque realice en tal senti-
do son inoponibles al deudor subrogado (aun cuando este haya sido parte en el jui-
cio). solo serán oponiblesal subrogado losactosconstitutivos de la gestión empren-
dida, en tanto y en cuanto este haya sido parte en el juicio. Asimismo, es importante
destacar que el deudor subrogado puede recuperar en cualquier momento el ejer-
cicio efectivo de sus derechos abandonando su inactividad, y, además, que lo obte-
nido por el acreedor subrogante en el ejercicio de la acción subrogatoria beneficia
exclusivamente al deudor subrogado, toda vez que ingresan directamente a su
patrimonio todos los bienes o valores obtenidos a través de ella, no brindando nin-
guna preferencia al acreedor subrogante, como lo analizaremos seguidamente.

- Efectos de la subrogación entre el deudorsubrogado y el tercero demanda-


do. La acción subrogatoria no altera la relación jurídica existente entre el deudor
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

subrogado y el tercero demandado; aquel, al ser acreedor de este, puede recibir el


pago en cualquier momento y efectuar actosde disposición del crédito (por ejem-
plo, transar, novar o compensar).
Si el deudor subrogado ha sido parte en el juicio, quedará alcanzado por los
efectosde la sentencia, sea esta perjudicial o beneficiosa a sus intereses, no pudien-
do pretender luego que la cuestión se renueve ni por el demandado ni por el subro-
gado en un juicio posterior.

- Efectos de la subrogación entre elacreedorsubrogante y los demás acree-


doresdelsubrogado. El ejerciciode laacción subrogatoria no le brinda al acreedor
subrogante ninguna ventaja ni preferencia en el cobro respecto del resto de los
acreedores del subrogado; así lo dispone expresamente el art. 739, in fine del
CCCN. Ello así, puesto que lo obtenido a través del ejercicio de la acción ingresa
directamente al patrimonio del deudor subrogado, pasando a formar parte de tal
modo de la garantía común de los acreedores. Esta es la razón por la cual muchos
autores destaquen la conveniencia de que el subrogante trabe embargo sobre el
resultadode la gestión, afin de lograr obtener alguna preferencia en el cobro (v. gr.,
frente a otros embargantesque traben la medida cautelar con posterioridad ofren-
te al resto de los acreedores quirografarios).

1.16 - Comparación de la acción subrogatoria


con otras figuras

Luego de haber analizado a la acción subrogatoria, debemosefectuar una com-


paración con otras acciones protectoras del patrimonio del deudor.

- Comparación con la acción directa. Las diferencias sustanciales entre una y


otra son las siguientes:
a) La acción subrogatoria posee una naturaleza predominantemente conser-
vatoria; la acción directa es eminentemente de naturaleza ejecutiva.
b) La acción subrogatoria beneficia a la totalidad de losacreedores, inclusive a
aquellos que no la han ejercido; la acción directa solo beneficia al acreedor
demandante en la medida de su crédito.
C) En la acción subrogatoria, lo obtenido a travésde ella ingresa en su totali-
dad al patrimonio del deudor subrogado; en la acción directa, lo obtenido
ingresa directamente al patrimonio del acreedor accionante.
d) La acción subrogatoria se ejerce por la totalidad del crédito que el deudor
subrogado posea contra el tercero demandado; la acción directa se ejerce
solo por el monto del crédito de quien acciona.
CARLOS A . CALVO COSTA

- Comparación con la acción de declaración de inoponibilidad. Son diferen-


cias sustanciales entre una y otra acción:
a) La acción subrogatoria se ejerce en nombre y representación del deudor; la
acción de declaración de inoponibilidadse ejerce en nombre y por derecho
propio.
b) La acción subrogatoria aprovecha a la totalidad de los acreedores; la acción
de declaración de inoponibilidadsolo aprovecha al acreedor demandante.
C) La acción subrogatoria continúa el régimen del derecho ejercido; la acción
de declaración de inoponibilidad posee un régimen propio.

- Comparación con la acción de simulación. Las diferencias más importantes


son:
a) En la acción subrogatoria solo pueden accionar los acreedores del deudor
inactivo; la acción de simulación puede ser ejercida por las partes del acto
simulado, sus sucesoresy los terceros.
b) En la acción subrogatoria debe acreditarse la calidad de acreedor, el interés
legítimo de este y la inacción del deudor; en la acción de simulación sola-
mente debe probarse la simulación y el perjuicio que ella provoca.
C) La acción subrogatoria prospera por la totalidad del crédito que posee el
deudor subrogado contra el tercero demandado; la acción de simulación
prospera por la totalidad del crédito simulado.
d) Mientras que la acción subrogatoria aprovecha a la totalidad de los acree-
dores del deudor subrogado, la acción de simulación redunda en beneficio
de todos los interesados en desbaratar el acto simulado.

11 - Acción de simulación

11.1 - Concepto

La simulación ha sido motivo de tratamiento del art. 333 del CCCN, que dispo-
ne: "La simulación tiene lugar cuando se encubre e l carácter jurídico de un acto
bajo la apariencia de otro, o cuando elacto contiene cláusulasque no son sinceras,
o fechas que no son verdaderas, o cuando por élse constituyen o transmiten dere-
chosapersonasinterpuestas, que noson aquellaspara quienesen realidadse cons-
tituyen o transmiten". Cuando ella es utilizada por un deudor para aparentar la
salida de un bien desu patrimonioafin desustraerlo del alcancedesusacreedores,
éstos se encontrarán habilitados para ejercer la acción de simulación que tendrá
por finalidad dejar al descubierto la realidad del acto simulado. Algunos autores
(Mosset Iturraspe, Pizarro) destacan que se trata de un fenómeno jurídico que
encierra dosactos: el negocio simulado (consistenteen el actoaparente) y el acuer-
do simulado (que encierra la verdadera intención de las partes que lo celebran). Lo
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

cierto es que la simulación persigue como finalidad engañar a terceros, aun cuan-
do de dicho engaño no se derive perjuicio a persona alguna (Cifuentes, Ferrara), a
través de la creación de esa apariencia concreta y variable según el acto.
En razón de ello, la acción de simulación es un remedio legal que tiene por fina-
lidad lograr en sede judicial la declaración de ineficacia del acto simulado.

11.2 - Especies

Nuestro Código Civil hace referencia a distintas clases de simulación que pue-
den presentarse:

- Absoluta y relativa. Aunque el Código Civil y Comercial no se refiera es esta


clasificación en forma expresa (como síloefectuaba el art. 956del CCdeVélezSars-
field), estimamos que la simulación es absoluta cuando se celebra un acto jurídico
que nada tiene de real, y relativa cuando se emplea para dar a un acto jurídico una
apariencia que oculta su verdadero carácter. Esta clasificación, aún no tratada
expresamente por el ordenamiento jurídico, se encuentra implícita en lo dispues-
t o por los arts. 333 y 334 del CCCN.
Es importante mencionar que la simulación relativa puede recaer sobre la propia
naturaleza del acto, sobre su contenido o sobre las personas de los contratantes.
Ejemplos:
a) "Juan" aparece en el Registro de la Propiedad Inmueble como propietario del
inmueble sito en la Av. Santa Fe 3954, piso 2" de la ciudad de Buenos Aires, que "ha
adquirido" en razón de una compraventa que ha realizado con "Pedro" quien "le
enajenó" dicho bien. Sin embargo, nada de ello se ha realizado en la práctica y
"Pedro" continúa habitando el inmueble de su propiedad (simulación absoluta).
b) "Marta" aparece como propietaria del automotor VolkswagenVento dominio PCM
324quedice haber comprado a "Raúl", cuando en realidad el mismo le ha sido dona-
do por este último (en este caso estamos ante una simulación relativa, puesto que se
intenta encubrir el verdadero carácter de un acto-la donación, acto jurídico gratui-
to- bajo la apariencia de otro -compraventa, acto jurídico oneroso-).

- Lícita e ilícita. La simulación puede ser también Iícita e ilícita, resultando ser
Iícita cuando la simulación no es reprobada por la ley ni cuando a nadie perjudica,
ni tiene un fin ilícito. Aestaclasificación se refiereel art. 334del CCCN, al disponer:
"La simulación ilícita o que perjudica a un tercero provoca la nulidad del acto
ostensible. Si e l acto simulado encubre otro real, este es plenamente eficaz si con-
curren los requisitospropiosde su categoría y no es ilícito niperjudica a un tercero.
Las mismas disposiciones rigen en el caso de cláusulas simuladas". Por lo tanto,
cuandocausa un perjuicioa un tercero o posee una finalidad contraria a la ley será
reputada como ilícita.
CARLOS A . CALVO COSTA

Ejemplos:
a) Laspartesde un contrato decompraventade un inmueblecuyo preciodeventa ha
sido U$S 180.000 acuerdan colocar en la escritura traslativa de dominio un precio de
venta inferior al real a fin de pagar menos impuestos (se trata de una simulación ilíci-
ta, ya que, en tal caso, el perjudicado esel Fisco).
b) "Marcelo" tiene que ir al banco a cobrar un cheque que fue emitido a su nombre,
pero como se encuentra imposibilitado de hacerlo, le pide a su amigo "Martín" que
se lo cobre. Para ello, se lo endosa (transfiriéndoleficticiamente la propiedad del
montoquereza el documento) para que "Martín" lo cobreen sucarácterdeportador
del instrumento (simulación Iícita: se ha aparentado la transferencia de fondos sin
causa, al solo efecto de que su verdadero dueño pueda percibir el dinero que indica-
ba el cheque).

11.3 - Naturalezajurídica del acto simulado


A raíz de la forma en que estaba tratada la sirnulación en el derogado Código
Civil deVélez Sarsfield, se originó una seria controversia doctrinaria en torno a la
naturaleza jurídica del acto simulado:

- Acto jurídico nulo. Para la gran mayoría de la doctrina nacional, el actosimu-


lado revestía el carácter de un acto jurídico, en razón de que posee como finalidad
crear relacionesjurídicasaparentesquecomprometen externa yformalmentea las
partes que participan de él (Mosset Iturraspe, Borda, Alterini, Boffi Boggero, Salvat,
Compagnucci de Caso). Sin embargo, se sostenía que estamos en presencia de un
acto nulo, de nulidad relativa, con excepción de los casos en que no contraría a la
ley ni afecta a un tercero, ya queen tal caso la simulación será Iícita. Seargumenta
en defensa deesta línea de pensamientoquela intención de las partes-fin queri-
do-consisteen simular, locual provoca innegablesconsecuenciasjurídicasqueno
pueden ser ignoradasen el ámbito fáctico y jurídico.

- Acto inexistente. Para una corriente de opinión calificada aunque minorita-


ria (encabezada por Colmo y continuada por Cámara, De Gásperi, Llambías y Acuña
Anzorena), el acto simulado era un acto jurídico inexistente, ya que las partes care-
cen de la finalidad inmediatade establecer una relación jurídica-determinaba el
derogado art. 944 del CCde Vélez Sarsfield -expresando el acuerdo de volunta-
des únicamente para construir una apariencia y sin perseguir el nacimientodeobli-
gaciones.Afirmaba estesectordoctrinarioque no puede hablarsede una acción de
nulidad, ya que esta presupone la existencia de un acto real viciado, cuando en el
acto simulado estamos en presencia de un no acto, simplemente porque no existe
como tal. A diferencia de la corriente doctrinaria anterior, se sostiene que para ser
un acto jurídico nulo previamentedebeexistir, lo que noseda en el actosimulado:
por ende, cabe hablar de un acto inexistente y no de un acto nulo o anulable.
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

- Acto aparente. Otra doctrina minoritaria, por su parte, de profunda rai-


gambre en el Derechofrancés (Mazeaud, Starck, Marty), y muy cercana a la postura
de la doctrina del acto inexistente, estimaba que la simulación es parte integrante
de la teoría de la apariencia de losactosjurídicos, a loscualesel ordenamientojurí-
dico le concede cierta eficacia para brindar protección de tal modo a ciertos terce-
ros de buena fe. De tal modo, la acción de simulación detentaría una función ins-
trumental que estaría destinada a declarar la nulidad en loscasos de simulaciones
lícitas y a declarar la inexistencia del acto en los casos de simulacionesabsolutas.
- Nuestra opinión. Estimamos que la acción de simulación es una acción que
persigue la nulidad del acto, y por ende, su ineficacia (dr. art. 382, CCCN). En defini-
tiva, la simulación es un vicio del acto jurídico y es tratada como tal en el Capítulo 6
("Vicios de los actos jurídicos") del Título IV ("Hechos y actos jurídicos") del Libro I
("Parte general"). Por ende, tal como lo referiremos posteriormente al tratar los
efectos, el acto simulado es un acto jurídico nulo, por lo cual la declaración de la
simulación de un acto provocará irremediablemente su nulidad (dr. art. 388, CCCN).

11.4 - Caracteres de la acción de simulación

La acción de simulación es:


a) Conservatoria, en cuanto sirve como remedio para conservar el patrimonio
del deudor, garantía común de los acreedores, al perseguir desbaratar el
acto simulado.
b) Declarativa, dado que a través de ella se reconoce la existencia o inexisten-
cia de derechos declarados que se encuentran ocultos detrás de un acto
simulado (Cifuentes, Zannoni).
C) Personal, toda vez que está destinada a declarar la apariencia del negocio
aparentecelebrado; por ende, no es una acción real puesto que no está des-
tinada a reclamar derecho real alguno.
d) Puede ser acumulativa, en el sentido que existe la posibilidad de interpo-
nerla junto con otras acciones en forma subsidiaria, como sucede con la
acción de declaración de la inoponibilidad de los actos celebrados por el
deudor en fraude de sus derechos, prevista en el art. 338 del CCCN.

11.5 - Acción entre partes

Es habitual quealguna de las partesque ha celebrado un actosimulado preten-


dadesbaratarlo para dejar al descubierto la realidad del acto, y entoncescabeana-
lizar si ello es posibley si el ordenamiento jurídico lo admite.

- Procedencia. Si setratadeuna simulación lícita, estimamosque ningún impe-


dimento existe para el ejercicio de la acción entre partes. Debemos aclarar que son
CARLOS A . CALVO COSTA

asimiladasa las partes lossucesores universales deellassi con el ejercicio de la acción


pretenden hacer valer un derecho nacido del acto simulado (De Castro y Bravo). En
cambio, distinta es la solución legal que prevéel art. 335 del CCCNcuando la simula-
ción es ilícita: "Acción entre las partes. Contradocumento. Los que otorgan un acto
simulado ilícito o que perjudica a terceros no pueden ejercer acción alguna el uno
contra el otro sobre la simulación, excepto que laspartes no puedan obtener bene-
ficio alguno de las resultasdel ejercicio de la acción de simulación. La simulación ale-
gada porlaspartesdebeprobarsemediante el respectivo contradocumento. Puede
prescindirse de él, cuando la parte justifica las razonespor las cuales no existe o no
puedeserpresentado y median circunstanciasque hacen inequívoca lasimulación".
Es decir, que no existe acción entre las partes cuando estamos en presencia de una
simulación ilícita, excepto que el accionante pretenda dejar sin efecto el acto simu-
lado que es ilícito y perjudicial para terceros y con ello él no se beneficie.
Ejemplo:
"Carlos" ha transferido la propiedaddeun inmueblea "Pedro", en razónde una com-
praventa simulada absoluta, afin desustraerloficticiamentedesupatrimonio. Como
;orolariodedichasimulación, a ~osojosdelasociedad~ según loque resulta del Regis-
trode la PropiedadInmueble, el propietario deese inmueblees"Pedro".Ahora bien,
si "Pedro" intenta transferir ese'inmueble a un tercero +e
l buena fe-dicha trans-
ferencia ocasionaría un irremediable perjuicio a "Carlos", verdadero titular del bien.
Sin embargo, en estecaso "Carlos" no tendría posibilidad de accionar por simulación
contra "Pedro", porque de admitirse la acción "Carlos" lograría desbaratar el acto
simulado y recuperaría nuevamente el inmueble transferido en razón de la simula-
ción, implicando esto un beneficio para él. La solución legal del art. 335 del CCCN
guarda cierta lógica y resulta serjusta, puesto quequien le ha dado la espalda a la ley
para obtener un beneficio (v. gr., simulando una transferenciaafin de perjudicar a un
tercero), no puede pretender luego acudir en auxilio de ella para poner a salvo un
derecho que él mismo puso en riesgo con el acto simulado.

- Prueba de la simulación. El contradocumento. Cuando la acción se ejerce


entre partes, la prueba por excelencia es el contradocumento, como lo dispone ex-
presamente el art. 335 del CCCN precedentemente transcrito. Este no es más que
una manifestación de voluntad que las partes formulan por escrito -sin estar
sometido a ninguna otra formalidad sacramental- a fin de dejar asentado en el
instrumento la realidad del acto que simulan. ExpresabaVélez Sarsfield en la nota
al derogado art. 996 del CC, que: "El contradocumento es un acto destinado a que-
dar secreto, que modifica lasdisposicionesde un acto ostensible ...".
Es importantedestacar, sin embargo, queel contradocumentoadquiere su ver-
dadera relevancia como prueba del acto simulado cuando la acción es ejercida
entre las partes, resultando la prueba fundamental tal como lo dispone el art. 335
del CCCN. La norma admite la posibilidad de que se pueda prescindir del contra-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

documento en la simulación alegada por las partes, cuando la parte justifica las
razones por la cual resulta imposible presentarlo. Esas circunstanciasque admiti-
rían prescindir del contradocumento, podrían plasmarse ante un principio de
prueba por escrito, o bien confesión judicial del demandado, o bien si el contrado-
cumento se hubiera perdido por caso fortuito o fuerza mayor (v. gr., un incendio
ocasional no imputable a la conducta de ninguna de las partes o de terceros).

11.6 - Acción de simulación ejercida por terceros

Puede ocurrir que la acción de simulación sea ejercida por terceros que posean
un interés legítimo actual en que se declare la nulidad del acto simulado (v. gr.,
acreedores perjudicados por la simulación). La posibilidad dequesean losterceros
perjudicados quienes promuevan la acción de simulación está prevista en el art.
336, que dispone: "Acción de terceros. Los terceroscuyosderechoso intereseslegí-
timos son afectados por e l acto simulado pueden demandar su nulidad. Pueden
acreditar la simulación por cualquier medio de prueba".
Es importantedestacar que este tipo de acción intentada por terceros solo pue-
de tener lugar en un supuesto de simulación ilícita, dado que carecen de acción
para atacar el acto simulado cuando la simulación es lícita, ya que en ese caso no
habría perjuicio alguno hacia ninguno de ellos y carecerían de interés para accio-
nar. Son irrelevantes como requisitos de la acción de simulación la insolvencia del
deudory la fecha del crédito (puede ser este anterior o posterior al acto simulado).

- Contra quiénessedirigela acción. Lostercerosque pretendan desbaratar un


acto simulado deben accionar contra todoslosque han sido parte en la simulación,
asícomotambién contra todotercerode mala feque pretenda hacervaler un dere-
cho emanado del acto simulado.

- Prueba. Es importante destacar que los terceros no necesitarán del contrado-


cumento, todavezqueellosseverán imposibilitadosde conseguirlo, ya quequeda a
resguardodelas partesque han celebrado lasimulación. El art. 336 del CCCNles brin-
da a los terceros, en su parte final, la posibilidad de acreditar la simulación por cual-
quier medio probatorio. Por ende, la prueba más idónea y habitual a la cual acuden
lostercerosqueejercen unaacción de simulaciónesla quese lograa travésde laspre-
sunciones, ya que a través de ellas se intentará acreditar la causa simulandi, provo-
cando la convicción del magistrado según su seriedad, cantidad y concordancia.
Son algunas de las presunciones generalmente admitidas por la doctrina y la
jurisprudencia tendientes a demostrar un acto simulado, y sirven como indicios de
una simulación, lassiguientes:
1. La imposibilidad económica del comprador para justificar la adquisición de
los bienes que aparecen por él comprados (v. gr., quien teniendo como úni-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

11.8 - Prescripción de la accion de simulación

Por tratarse de un supuesto de nulidad relativa, la acción de simulación prescri-


be a los dos años. Así lo determina el art. 2562: "Plazo de prescripción de dosaños.
Prescriben a los dos años: a) el pedido de declaración de nulidad relativa y de revi-
sión de actos jurídicos (...)". Y, en especial, con expresa referencia a la acción de
simulación, dispone el art. 2563 del CCCN: "Cómputo delplazo de dosaños. En la
acción de declaración de nulidad relativa, de revisión y de inoponibilidad de actos
jurídicos, elplazo se cuenta: (...)b) en la simulación entrepartes, desde que, reque-
rida una de ellas, se negó a dejarsin efecto elactosimulado;c) en la simulación ejer-
cida por tercero, desde que conoció o pudo conocer e l vicio del acto jurídico.. . ".

11.9 - Acumulación con la acción de declaración


de inoponibilidad

En forma previa a tratar este tema, es importante mencionar que existe una
diferencia sustancial entre ambas acciones: la de simulación tiende a demostrar
que un acto no es real, mientras que la de declaración de inoponibilidad (antes Ila-
mada revocatoria o pauliana por el derogado Código Civil) presupone un acto que
es real, quees fraudulento y perjudica a losacreedoresqueaccionan.
Se ha discutido en nuestra doctrina si era posible acumular ambas acciones: en
un principio se pensó que la acumulación no era posible, dado que sería contradic-
torio sostener que un acto era simulado y al mismo tiempo que era real pero per-
judicial. Sin embargo, es pacífica la opinión mayoritariaactual en cuantoa admitir
la acumulación deambasaccionesvsu interposición en forma subsidiaria: se inter-
pone la desimulación (afirmando que un acto no es real), alegando queen caso de
demostrarse la realidad del acto y por ende de no prosperar la simulación, este ha
sido fraudulento, por lo cual queda planteada la dedeclaración deinoponibilidad.
Ambasacciones poseen un plazo de prescripción bienal en el Código Civil y Comer-
cial, lo cual ha mejorado sensiblemente lo dispuesto en el derogado Código Civil
que leconcedíaa la llamada acción revocatoria un plazode prescripción de un año.

11.10 - Comparación de la acción de simulación


con la accion de declaración de inoponibilidad

Existen marcadas y notorias diferencias entre ambas acciones:


a) La acción de simulación persigue la nulidad del acto celebrado, al desbara-
tarsu apariencia; la dedeclaracióndeinoponibilidad,en cambio, procura la
declaración de ineficacia e inoponibilidad del acto atacado mediante la ino-
ponibilidad del acto fraudulento.
b) La acción de simulación es conservatoria, mientras que la de declaración de
inoponibilidades netamente ejecutiva.
CARLOS A . CALVO COSTA

co ingreso un sueldo de empleado administrativo, aparece como compra-


dor de un campo cuyo valor oscila los UbS 2.000.000).
2. La existencia de parentesco estrecho o de íntima amistad entre las partes de
un negocio sospechado de ser simulado.
3. La falta de ejecución material del acto jurídico (v. gr., quien figura como que
ha vendido un vehículo sigue estando en posesión de este, aunque su titu-
lar registra1sea el supuesto comprador).

11.7 - Efectos de la acción


de simulación

De prosperar la acción de simulación, provocará irremediablemente la nulidad


del acto celebrado. Si la acción de simulación triunfante fue llevada entre partes,
las cosas se retrotraerán al estado que tenían con anterioridad al acto simulado si
la simulación fue absoluta y, por ende, deberán restituirse los bienes y frutos que
se hubieran recibido en razón de él, conforme lo establecido en el art. 390 del
CCCN.. Encambio, si fuerelativa, quedaráfirmeelactoreal realizadoquedandosin
efecto el aparente (cfr. art. 334, CCCN).
Si prospera la acción de simulación que ha sido intentada porterceros, esta tam-
bién provocará la invalidez del acto simulado, y si quien la promovió era un acree-
dor, quedará habilitado para embargar los bienes que en realidad no habían sali-
do del patrimonio de su deudor. Ello sin perjuicio de la responsabilidad que pueda
caberles a las partes y terceros de mala fe de una simulación ilícita, por los even-
tuales daños que pudieren haber causado con dicha simulación a los terceros afec-
tados por ella.
Asimismo, destaca Pizarro que los efectos de la sentencia que declara simulado
el actoson inoponiblesaciertostercerosquenoestáninteresadosen la nulidaddel
acto, sino en su eficacia: es lo quesucedeen el caso del adquirentesimulado de una
cosa o de un derecho, cuando lo transfiere a un tercero, burlando la confianza en
él depositada; en tal caso, la ley protege al tercero, siempre que sea de buena fe y
a título oneroso (arg. art. 392, CCCN). Idéntica solución cabe aplicar en el caso de
una simulación lícita, ya quetambién el enajenantecarecedeacción contra el suce-
sor a título singular de buena fe, pudiendo solo demandar al otro contratante por
los daños y perjuicios.
Por nuestra parte, y de conformidad con lo dispuesto en el art. 298 del CCCN,
entendemos que la simulación es inoponible a terceros que han adquirido dere-
chos transmitidos por el titular aparente de los bienes. Pero dicho principio no es
absoluto y solo puede ser invocado por terceros de buena fe (es decir, que desco-
nocían la simulación) y por quienes hayan sido adquirentesa título oneroso (dado
que quien adquiere a título gratuito solo dejaría de obtener un provecho pero no
sufriría una pérdida atendiendo a su situación con anterioridad al acto).
CARLOS A . CALVO COSTA

C) La acción de simulación prospera por la totalidad del crédito simulado; la la


dedeclaracióndeinoponibilidadsolopor el créditodel actor (art.342, CCCN).
d) La acción de declaración de inoponibilidad exige que el acto agrave o pro-
duzca la situación de insolvencia del deudor; dicho requisito no es exigible
en la acción de simulación, dado quesolo basta con demostrar la apariencia
del acto.
e) La acción de simulación provoca la nulidad del acto afectado, beneficiando
a la totalidad de los acreedores; la de declaración de inoponibilidad, en
cambio, solo produce la inoponibilidad del acto frenteal acreedor que la ha
intentado, resultando ser este el único beneficiario de ella.

11.11 - Comparación de la acción de simulación


con la acción subrogatoria

Remitimos al análisis que hemos efectuado precedentemente al tratar la acción


su brogatoria.

111 - Acción de declaración de inoponibilidad


del acto fraudulento

111.1 - Nocionesprevias. Concepto. Terminología

La acción de declaración de inoponibilidad (denominada también revocatoria


o pauliana por el derogado Código Civil devélez Sarsfield) es un remedio legal con
el que cuentan los acreedores afin de poder atacar los actosjurídicos realizados en
fraude a sus derechos. Se trata, pues, de actos celebrados que atentan contra la
buena fe al provocar el deudor por intermedio de ellos su estado de insolvencia o
bien al agravarlo si ya estaba en él; a través de estos actos el deudor realiza actos
tendientes a enajenar derechos o facultades que provoquen o agraven su estado
de insolvencia.Afin de ~ o d econtrarrestar
r esta conducta maliciosa del deudor, el
ordenamiento prevé como remedio a la acción de declaración de inoponibilidad,
prevista en el 338 del CCCN que establece que: "Declaración de inoponibilidad.
Todo acreedor puede solicitar la declaración de inoponibilidad de los actos cele-
bradospor su deudor en fraude de sus derechos, y de las renuncias a l ejercicio de
derechos o facultades con los que hubiese podido mejorar o evitado empeorar su
estado de fortuna". Remitiéndonos a sus antecedentes, esta acción también es
conocidacomoacciónpauliana, designación que ha adquiridoen homenajeal pre-
tor Paulus, quien la introdujo en el Derecho romano en dondese desarrolló plena-
mente, aunque se reconocen antecedentes de ella en el Derecho griego aprecia-
bles en los alegatos de Demóstenes. En Roma, la acción pauliana -nacida como
una creación pretoriana-fue mantenida en el derecho intermedio, siendo luego
receptada por las Leyesde Partidas; lo más destacable de su evolución es la correc-
ción, legal o consuetudinaria del animus fraudandi o consilium fraudis, al menos
CARLOS A . CALVO COSTA

Otros, no obstante, la han defendido aduciendo que a la época en que fue sancio-
nado el Código Civil argentino era desconocida la teoría de la inoponibilidad, por
lo cual cualquier causa de invalidez debía ser agrupada en torno a las nulidades
(Moissetde Espanés). Lo cierto es que, a pesar de las discrepancias doctrinariasexis-
tentes respecto a ello, el legislador ha decidido mantener el emplazamiento de la
acción dedeclaración deinoponibilidad del acto jurídico celebrado en fraudea los
derechos de los acreedores, en el título referido a los hechos y actosjurídicos.

111.4 - Caracteres. Naturaleza jurídica

Según nuestra opinión, la acción de declaración de inoponibilidad presenta


como característicasfundamentales:

- Es una acción personal. No tiene por objeto hacer reconocer un derecho de


propiedad en favor de quien lo ejerce ni en favor del deudor (nota característica de
la acción real), sinotan solooponersea las pretensionesdel deudor deenajenar sus
bienes; si se tratara de una acción real, losacreedoresestarían facultados para per-
seguir los bienes transmitidos fraudulentamente a donde quiera que éstos se
encuentren y contra cualquier poseedor, cuestión que no se da en la acción de
declaración de inoponibilidad.

- Es una acción de inoponibilidaddelacto fraudulento. De prosperar y admi-


tirse la acción intentada por el acreedor, esta solo le quitará eficacia al acto cele-
bradofraudulentamente por el deudor, en la medida que el mismo afecte el dere-
cho del acreedor que la ejerce. De allí, que resulta apropiado -a nuestro enten-
der-que se haya dejado de lado la denominación de esta acción como revocato-
ria para pasar a ser designada como de inoponibiidaddel acto celebrado. Es decir,
solo el acto atacado carecerá de efectos con relación al acreedor impugnante. No
obstante ello, el acto celebrado continuará siendoválido entre quienes lo celebra-
ron así como también respecto de los terceros en general. El tercero interesado en
mantener el acto y a quien han pasado los bienes del deudor, puede evitar la
impugnación satisfaciendo el crédito del acreedor impugnante. No es, por ende,
una acción de nulidad. Esta es la postura mayoritaria en la doctrina argentina
(Llarnbías, Albaladejo, Borda, Cifuentes, Rivera, Alterini, entre otros). Sin embargo,
no soslayamos que existen discrepancias doctrinarias en torno a esta cuestión, y
que muchosautores nacionalesy extranjeros se han expedido en favor de conside-
rar a la acción revocatoria como una acción de nulidad (Machado, Salvat, Díaz de
Guijarro), o bien, como una acción indemnizatoria (Acuña Anzorena).

- Es una acción ejecutiva. Quien la ejerce se encuentra realizando al intentar-


la una actividad tendiente a satisfacer su crédito, toda vez que los bienes que con
ella seobtienen ingresan directamenteal patrimonio del acreedor queejerce la ac-
ción. No debemos olvidar que a través de la acción de declaración de inoponibili-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

en las enajenacionesa título lucrativo, al suprimir en tales enajenaciones, el requi-


sito subjetivo e intencional, al considerar suficiente que el deudor supiese que
tenía deudas. Con posterioridad, fue receptada en el Derecho francés que la ha
plasmado en el Code Napoléon.
Con anterioridad a la sanción en Argentina del Códigocivil y Comercial, se había
cuestionado la denominación de esta acción como revocatoria, puesto que no se
trata en realidad de revocar el acto en sentido estricto, sino de declarar que resul-
ta inoponible al impugnante (Llambías). Es importante destacar, además, que esta
acción permite atacar no solo los actos onerosos fraudulentos, sino también a las
enajenacionesatítulo gratuito, en lascuales-comoveremos posteriormente- no
se requiere la figura del fraude para la procedenciade la acción.

111.2 - Fundamento

El principal fundamento de la acción es el derecho del acreedor al manteni-


miento de la integridad del patrimonio del deudor, puesto que la disminución
intencionada de la garantía constituye un acto ilícito cuyas consecuencias se
extienden +amo veremos seguidamente- a todos aquellos que cooperen en su
producción. Toda vez que el patrimonio del deudor constituye la garantía común
de losacreedores, ninguna duda cabe entoncesquecualquier acto de enajenación
deaquelqueprovoqueoagravesu insolvencia, provocará un perjuicio patrimonial
a estos. A raíz de ello adauiere su fundamento la acción de declaración de inopo-
nibilidad, puesto que posee la finalidad de proteger el derecho del acreedor dam-
nificado por esa conducta maliciosa del deudor, quien enajena bienes para sustraer-
lo de la ejecución patrimonial de aquel. Ello así, puesto que a través de esta acción
se logra recomponer el patrimoniodel deudor evitandoegresos patrimonialesque
lo tornan insuficiente para satisfacer el crédito. Estimamos importante destacar
que la acción de declaración de inoponibilidad procede ante actos anormales de
enajenación del deudor, pero no ante los actos de administración, los que deben
ser soportados por los acreedores.

111.3 - Metodología del Código Civil y Comercial

La acción dedeclaración deinoponibilidadestá tratada en la parte referida a los


viciosdel acto jurídico, determinando similar metodología a la utilizada en el dero-
gado Código Civil de Vélez Sarsfield a la empleada por Freitas en el Esboco. De tal
modo, aparece tratada en el Libro Primero ("Parte General), Título IV ("Hechos y
actosjurídicos"), Capítulo 6 ("Vicios de losactos jurídicos"), Sección 3"("Fraude").
Sin embargo, no podemos dejar de expresar se había criticado la metodología
empleada por el Código Civil deVélezSarsfield -similar a la del actual Código Civil
y Comercial-, puesto que tratándose de un recurso de los acreedores tendiente a
hacer efectiva la garantía de sus créditos, su estudio debía ser apartado de la teo-
ría del acto jurídico y ser emplazado en el Derecho de las obligaciones (Llambías).
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

dadse persigue percibir el crédito a travésde los bienesque han sidofraudulenta-


mente enajenados del patrimonio del deudor.

111.5 - Quiénes pueden intentar la acción

Al establecer el art. 338del CCCN, en su parte inicial, que "... todoacreedorpue-


de solicitar la declaración de inoponibilidad de los actos celebrados por su deudor
en fraude de sus derechos", se ha disipado cualquier tipo de duda como la que
dejaba entrever el derogado art. 961 del CCdeVélez Sarsfield, que solo menciona-
ba como legitimados activos a los acreedores quirografarios.

111.6 - Contra quiénesdebe intentarse

La acción de declaración deinoponibilidaddebe ser interpuesta contra quienes


han sido parte en el acto que se pretende impugnar a través de ella. Se sostiene
acertadamente que también debe ser deducida contra cualquier eventual subad-
quirente de un bien transmitido con posterioridad al acto atacado, aunque su
resultado dependerá en gran medida de que este haya sido a título gratuito u one-
roso, y de la buena fe o mala fe que haya tenido el subadquirente al momento de
efectuar la operación (Pizarro-Vallespinos).

111.7 - Requisitos de la acción de declaración


de inoponibilidad

Se requiere, para su procedencia, el concurso de una serie de requisitos genera-


les -comunes para cualquier acto que desee impugnarse por esta vía- y de un
requisito especial (cuando el acto atacado sea a título oneroso).

Constituyen requisitos generales (art. 339, CCCN):

- Que elcrédito en virtuddelcualse intenta la acción sea de causa anterioral


acto del deudor, excepto que e l deudor haya actuado con el propósito de defrau-
dara futurosacreedores(inc. a). La regla general prevista en esta disposición posee
cierta lógica, puesto que se presume que los acreedores posteriores al acto, ya
conocieron o debieron conocer la situación patrimonial del deudor, por lo cual no
pudieron nunca haber tenido en cuenta como garantía de su acreencia los bienes
transmitidos por el deudor en el acto que se pretendeatacar. La prueba de la excep-
ción a ello, es decir, de que el deudor ha actuado con el propósito de defraudar a
futurosacreedores, debe recaer sobre el acreedor accionante.

- Queelacto haya causado o agravado la insolvencia deldeudor(inc. b). Esde


destacar que lo relevante para comprender este recaudo, es que el pasivo del deu-
dor sea superior a su activo (Llambías), lo cual le imposibilita pagar íntegramente
todassus deudas, y ello, claro está, se causa o se agrava con el acto quese pretende
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

deudor en fraude de sus acreedores, sino sobre todo acto fraudulento en perjuicio
de los acreedores. Así, serán revocables no solo los actos traslativos de la propie-
dad, sinotambién la remisión de lasdeudas, el pagodedeudas novencidas; la hipo-
teca o prenda de deudas novencidas, o yavencidas pero originariamente contraí-
das sin esas garantías; los pagos por deudasvencidas por medio de entrega de bie-
nes por un valor menor del que verdaderamente tuvieren. En los arrendamientos
una renovación anticipada del contrato, una duración extraordinaria y que no es
de uso en el país; el pago anticipado de muchostérminos, disminución inmotivada
del precio del arrendamiento, etcétera".
Asimismo, el art. 338 del CCCN incluye entre los actos alcanzados por la acción
de inoponibilidad a "las renunciasalejercicio de derechoso facultadescon losque
hubiese podido mejorar o evitado empeorarsu estado de fortuna", pudiendo los
acreedores declarar inoponibles tales actos, y usar de las facultades renunciadas,
aun cuando ello no importe un desprendimiento de bienes por parte del deudor.
De darse el caso en que un acto sea de carácter patrimonial pero personalísimo
del deudor, estimamos que no podrá ser alcanzado por la acción de declaración de
inoponibilidad (por ejemplo, la renuncia a revocar una donación por causa de
ingratitud).
Tampoco pueden ser alcanzados por la acción dedeclaración deinoponibilidad
aquellos actos de carácter extrapatrimonial (v. gr., acciones de estado, los relativos
al Derecho de familia).

111.9 - Extinción de la acción de declaración


de inoponibilidad

Acertadamente, según nuestro parecer, determina el art. 341 del CCCN que:
"Cesa la acción de los acreedoressi el adquirente de los bienes transmitidos por e l
deudorlosdesinteresa o da garantíasuficiente". Ello así, puesto que ya no existiría
el perjuicio en el acreedor accionante, puesto que percibiría su crédito (en el pri-
mer caso) o su percepción futura se vería asegurada ante la constitución de la
garantía (en el segundo supuesto).

111.10 - Efectos de la acción de declaración


de inoponibilidad

Debemos analizar las consecuencias que se derivan en caso de prosperar la


acción de declaración de inoponibilidad intentada.

- Efectos entre los distintosacreedores. La acción revocatoria carece de efec-


to expansivo hacia los otros acreedores que no la han impetrado. Ello emana de la
claridad del texto del art. 342 del CCCN que dispone: "La declaración de inoponi-
bilidad se pronuncia exclusivamente en interés de los acreedores que la promue-
ven, yhasta elimporte de susrespectivoscréditos". De tal modo, el acto impugna-
CARLOS A . CALVO COSTA

atacar. Consideramos, por nuestra parte, que la apreciación del estado de insol-
vencia del deudor debe efectuarse objetivamente prescindiendo de todo elemen-
to subjetivo (v. gr. si el deudor ha llegado o no intencionalmente a ese estado); en
pos de nuestra postura, que también es la mayoritaria en nuestra doctrina, se ha
argumentado que si el deudor quiso mejorar su posición o beneficiar a un tercero
en detrimento de otrosello basta para calificar al acto de fraudulento, aún cuando
no tuviera conocimiento de la insolvencia patrimonial que provocó con su acto
(Mosset Iturraspe). La carga de la prueba del estadode insolvencia del deudor recae
sobreel acreedor que intenta la acción de declaración de inoponibilidad del acto;
en cambio, estimamos que debe presumirse que el deudor conoce su estado de
insolvencia, dado que no es posibleadmitir razonablemente que una persona des-
conoce su situación patrimonial.

- Que quien contrató con el deudor a título oneroso haya conocido o debido
conocer que e l acto provocaba o agravaba la insolvencia (inc. c). Solamente cuan-
do el acto esa título oneroso, es necesario acreditar además la complicidaddel ter-
cero (consilium fraudis) quecontrata con el deudor, quien se convierte detal modo
en un contratantedemala fe. Noobstante, acertadamenteel art. 340del CCCNdis-
pone que la complicidad se presume si, al momento de contratar, el subadquiren-
te de los derechosobtenidos por el acto impugnado conocía el estado de insolven-
cia. Asimismo, algunos autores han destacado que ante la prueba de la complici-
dad del adquirente, tambiénquedaacreditada la intencióndefraudatoriadel deu-
dor (Llambías, Salvat). Setrata de una presunciónjuris tantum que admite prueba
en contrario por parte del tercero afectado, quien también podrá acreditar la ine-
xistencia del desequilibrio patrimonial en el deudor que se alega ante la realiza-
ción del acto atacado. Sin perjuicio de lo aquí expuesto, insistimos en que este
requisito no es de aplicación en los actos celebrados a título gratuito, ya que en
ellos resulta indiferente la buena fe o la mala fe del adquirente, procediendo la
acción revocatoria con la mera acreditación de los requisitos generales.

111.8 - Actos susceptiblesde ser declarados inoponibles

Todo actopatrimonial puede ser objeto de la declaración de inoponibilidad del


acto. Estimamosque, por másquese haya modificado ladenominación de la acción
en el Código Civil y Comercial, su tratamiento essimilar al que le brindaba el dero-
gado Código Civil de Vélez Sarsfield. Ello surge también de los fundamentos de la
Comisión de Reformas que ha elaborado el Proyecto del nuevo Código unificado,
cuando al referirse a los vicios de los actos jurídicos, ha expresado textualmente
"En cuanto al fraude, sesiguen loslineamientosdelCódigo vigente". Por ende, no
cabe prescindir de la nota al derogado art. 961 del CCde Vélez Sarsfield, que da
cuenta de la amplitud de esta afirmación, y resulta ser clara en cuanto a ello, al afir-
mar que: "...No nos reducimos a disponer solo sobre la enajenación que hiciera el
CARLOS A . CALVO COSTA

do es únicamente inoponible al actor, permaneciendo eficaz respecto de las partes


y de otros terceros.

- Efectos entre e l acreedor demandante y e l tercero adquirente. En este caso


debemos distinguir si el tercero ha actuado con buena f e o con mala fe:
a) Si ha obrado con buena fe, solo procederá la acción de declaración de ino-
ponibilidadsi la adquisición se efectuó a título gratuito (debiendo restituir
los bienesadquiridosen el estado en que se encontraren pudiendoquedar-
se con los frutos obtenidos durante el plazo de la posesión de buena fe),
pero no si la adquisición se realizó además a título oneroso.
b) Si obró con mala fe en la adquisición, debe restituir los bienes obtenidos a
raízdel acto impugnado, así como también losfrutosobtenidos y pendien-
tes, y responder solidariamente con el deudor por los daños causados en
caso de deterioro o pérdida de aquellos al acreedor que ejerció la acción, si
losderechossetransmitieron a un adquirentede buenafey a título onero-
so, o de otro modo se perdieron para el acreedor. Con respecto a los daños,
dispone la parte final del art. 340del CCCNque "elquecontrató de buena
fe y a título gratuito con e l deudor, responde en la medida de su enriqueci-
miento".

- Efectos entre e l deudor y e l adquirente. Toda vez que no estamos en pre-


sencia de una acción de nulidad sino de inoponibilidad frente al acreedor que la
interpone, el acto celebrado es perfectamente válido y eficaz entre el deudor y el
adquirente, quienes han sido partes en él. En razón de ello, si luego de prosperar la
acción de declaración de inoponibilidadquedara un remanente, este le pertenece
al adquirente, no pudiendo exigir al deudor -si fue cómplice de este en el frau-
de- indemnización alguna por ello (memo auditur turpitudinemsuam allegans~
-nadie puede alegar su propia torpeza-), solo podría reclamar una reparación si
ha sido adquirente de buena fe y a título gratuito y ha prosperado en consecuen-
cia la acción de declaración de inoponibilidadcontra dicho acto.

- Efectos respecto de un subadquirente. De cumplirse los requisitos y con las


salvedades que indica este artículo la acción de declaración de inoponibilidad del
acto prospera también contra los subadquirentes. Ello surge claramente de la letra
del art. 340 del CCCN, que en su segundo párrafo dispone: "La acción delacreedor
contra e l subadquirente de los derechos obtenidos por e l acto impugnado solo
procede si adquirió p o r título gratuito, o si es cómplice en e l fraude.. . ". Sin perjui-
cio de la posibilidad de paralizar esta acción que poseen los adquirentes o subad-
quirentes desinteresando al accionante o dando garantías suficientes para ello
(cfr. art. 341, CCCN), estimamos que esta norma debe ser armonizada con lo dis-
puesto en el art. 392 del CCCN, para apreciar sus reales consecuenciasprácticas.
CARLOS A . CALVO COSTA

En esta acción que debe promover el síndico, este estará obligado a probar el
conocimiento del estado de cesación de pagos, pudiendo también valerse de pre-
sunciones. En la ley anterior -ley 19.551- esta acción fue conocida como acción
revocatoria concursal.

- Acción de declaración de ineficacia promovida p o r los acreedores. Esta ac-


ción está contemplada por el art. 120,parte la, de la ley 24.522:"Sinperjuicio de la
responsabilidaddelsíndico, cualquier acreedor interesado puede deducira su cos-
ta esta acción, después de transcurridos treinta díasdesde que haya intimado judi-
cialmente a aquelpara que la inicie.
Elacreedorquepromueve esta acción no puede requerirbeneficio de litigarsin
gastosy, a pedido de parte y en cualquier estado deljuicio, e ljuez puede ordenar
que e l tercero afiance las eventuales costas del proceso a cuyo efecto las estimará
provisionalmente. No prestada la caución, eljuicio se tiene por desistido con costas
alaccionante". El acreedor que accione y logre la declaración de ineficacia, tendrá
derecho al resarcimiento de los gastos erogados y obtendrá una preferencia en el
cobro respecto de los bienes recuperados (cfr. art. 120,último párrafo).

- Acción revocatoria ordinaria promovida en sede concunal. También dispo-


ne el art. 120,parte 2a,de la ley 24.522,que: "La acción regulada por losarts. 961 a
972 del CC, solo puede ser intentada o continuada p o r los acreedores después de
haber intimado alsíndico para que la inicie o prosiga, sustituyendo al actor, en el
término de treinta (30)días". Deello sedesprende que, en primer lugar, debe inti-
marse al síndico para que la inicie o prosiga; y una vez efectuada la intimación y
vencido el plazo legal establecido, si el síndico no lo hace, recién ahí podrán ejer-
cerla cualquiera de los acreedores. Esta acción revocatoria concursal se distingue
de la civil (hoy llamada acción de declaración de inoponibilidad) en que en aquella
se beneficia la totalidad de la masa de acreedores, mientras que en la de declara-
ción de inoponibilidad únicamenteel beneficioes para el acreedor que la ha inten-
tado y en la medida de su interés; y mientras laacción revocatoria civil posee un pla-
zo de prescripción bienal (arts. 2562,inc. f y 2563,inc. f, CCCN), la acción revocato-
ria concursal dispone de un plazo de caducidad trienal para ser interpuesta.

111.13 - Prescripción de la acción de declaración de inoponibilidad

Dispone el art. 2562 del CCCN: "Plazo de prescripción de dos años. Prescribena
los dosaños: (...) f ) elpedido de declaración de inoponibilidad nacido del fraude".
Y en este mismo sentido, amplía el art. 2563 del CCCN: "Cómputo delplazo de dos
años. En la acción de declaración de nulidad relativa, de revisión y de inoponibili-
dad de actosjurídicos, el plazo se cuenta: (...) f) en la acción de fraude, desde que
se conoció opudo conocer elvicio delacto". Estimamosque se presume queel acto
ha sido conocido por los acreedores desde que este se ha hecho público.
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

111.11 - Acumulación con la acción de simulación. Remisión

Remitimos a lo queexpresáramos precedentementeal tratar la acción desimu-


lación.

111.12 - Relaciones con el procedimiento concursa1

Tal como loveremos posteriormente, luego de producida la quiebra del deudor


(previa constatación de su estado de cesación de pagos y de impotencia patrimo-
nial para hacer frente a las deudas), se promueve el proceso de ejecución colectiva
de los bienes del deudor, el que se encuentra normado por la ley 24.522 de Con-
cursos y Quiebras. Cuando ello ocurre, ciertos actos del deudor son ineficaces, tan-
t o los realizados durante el llamado período de sospecha (lapso entre el inicio de
cesación de pagos y la sentencia de quiebra -art. 116, parte 2"-) como los efec-
tuadoscon posterioridad a la declaración de la quiebra.
Relacionado con la ineficacia de losactosdel deudor efectuadosdurante el pe-
ríodo de sospecha, la Ley de Concursos y Quiebras contempla situaciones análo-
gas a la acción queaquíestudiamos:

- Actos ineficaces de pleno derecho. Dispone respecto de ellos -los cuales


son inoponiblesa la masa deacreedores-el art. 118de la ley 24.522: "Soninefica-
ces respecto de los acreedores los actos realizados por e l deudor en e l período de
sospecha, que consistan en: 7)Actos a título gratuito; 2) Pago anticipado de deu-
das cuyo vencimiento según e l título debía producirse en e l día de la quiebra o con
posterioridad; 3) Constitución de hipoteca o prenda o cualquier otra preferencia,
respecto de obligación no vencida que originariamente no tenía esa garantía.
La declaración de ineficacia se pronuncia sin necesidad de acción o petición
expresa ysin tramitación. La resolución esapelable yrecurriblepor vía incidental".

- Actos ineficacespor conocimiento de la cesación de pagos. Al respecto, de-


termina el art. l19 de la ley 24.522: "Losdemásactosperjudicialespara losacreedo-
res, otorgados en elperíodo de sospecha pueden ser declarados ineficaces respec-
to de los acreedores, si quien celebró e l acto con el fallido tenía conocimiento del
estado de cesación depagos deldeudor. Eltercero debe probar que elacto no cau-
só perjuicio.
Esta declaración debe reclamarse por acción que se deduce ante e ljuez de la
quiebra y tramita p o r vía ordinaria, salvo que p o r acuerdo de partes se opte por
hacerlo por incidente.
La acción es ejercida por elsíndico; está sujeta a autorización previa de la mayo-
ría simple del capital Guirografario verificido y declarado admisible y no está
sometida a tributo previo, sin perjuicio de su pago por quien resulte vencido; en su
caso el crédito por la tasa de justicia tendrá la preferencia del art. 240. La acción
perime a losseis meses".
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

111.14 - Comparación con la acción de simulación. Remisión

Remitimos al análisisque hemos efectuado anteriormente al tratar la acción de


simulación.

111.15 - Comparación con la acciónsubrogatoria. Remisión

Remitimos al análisisque hemos realizado precedentemente al tratar la acción


su brogatoria.

IV - Acción directa

/V. 1 - Comparación con la acción subrogatoria

Es la acción quecompeteen ciertoscasosalosacreedorespara reclamar ennom-


brepropio, al deudor de su deudor, lo que importa a la satisfacción de su crédito
(CastánTobeñas). Se trata, pues, de una protección excepcionaly extremadamente
eficaz que la ley brinda a ciertos acreedores en situaciones reguladas expresamen-
te. El Código Civil y Comercial ha definido a la acción directa, a diferencia del dero-
gado Código Civil de Vélez Sarsfield que no poseía una definición legal; de tal
modo, el art. 736 del CCCN dispone que "Acción directa es la que compete alacree-
dor para percibir lo que un tercero debe a su deudor, hasta e l importe del propio
crédito. El acreedor la ejerce por derecho propio y en su exclusivo beneficio. Tiene
carácter excepcional, es de interpretación restrictiva, y solo procede en los casos
expresamenteprevistospor la ley".
Este poder de actuación a nombre propio que posee el acreedor en una acción
directa, le brinda unaventaja notable respecto delaacción subrogatoria, todavez
que le permite al acreedor apropiarse el valor de lo obtenido hasta el límite de su
crédito -dado que es en su propio beneficio-, sin necesidad de compartirlo con
los demás acreedores.
Es por ello que se trata de un poder excepcional que la ley no concede genéri-
camente, sino que su ejercicio debe estar establecido expresa y puntualmente. Su
concesión reconoce como fundamento el de evitar el enriquecimiento injusto del
deudor en determinadas situaciones (como ocurre en el supuesto del art.1216 del
CCCNalfacultaral locadora dirigir la acción decobrodirectamentecontra el sublo-
catario), así como también motivan su concesión razones de índole práctico al
abreviar el trámite procesal (permitiendo que se efectúe una sola demanda y no
como debería efectuarse en caso de que la acción directa no existiera).

1 - Caracteres

La acción directa se caracteriza por ser:


a) Excepcional, toda vez que solo procede en aquelloscasos en los cuales la ley
expresamente la concede.
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

miento de las obligaciones que la sublocación le impone, inclusive e l resar-


cimiento de los daños causadospor uso indebido de la cosa. Recbrocamen-
te, e l sublocatario tiene acción directa contra el locadorpara obtener a su
favor e l cumplimiento de las obligaciones asumidas en el contrato de loca-
ción. La conclusión de la locación determina la cesación del subarriendo,
excepto que se haya producido por confusión".
b) Sustitución de mandato. Esta situación está contemplada por el art. 1327
del CCCN: "El mandatario puede sustituir en otra persona la ejecución del
mandato y es responsable de la elección del sustituto, excepto cuando l o
haga por indicación del mandante. En caso de sustitución, e l mandante tie-
ne la acción directa contra elsustituto prevista en los arts. 736y concordan-
tes, pero no está obligado apagarle retribución sila sustitución no era nece-
saria. El mandatario responde directamente por la actuación del sustituto
cuando no fue autorizado a sustituir, o cuando la sustitución era innecesa-
ria para la ejecución del mandato".
C) Gestión denegocios. Dispone respecto de ella el art. 1784del CCCN: "Elges-
tor queda personalmente obligado frente a terceros. solo se libera sieldue-
ño del negocio ratifica su gestión, o asume sus obligaciones; y siempre que
ello no afecte a terceros de buena fe". Y complementa esta norma lo dis-
puesto en el art. 1789 del CCCN, respecto de los efectosde la ratificación por
parte del dueño del negocio: "Eldueño delnegocio queda obligado frente
a los terceros por los actos cumplidos en su nombre, si ratifica la gestión, si
asume las obligaciones del gestor o si la gestión es útilmente conducida ".
d) Seguros. Debemos destacar que, en materia de seguros, no existe posibili-
dadde ejercerla acción directa contra el asegurador responsable del daño.
Estimamos que ello sedesprendedel art. 118de la ley 17.418que ha creado
la figura de la citación en garantía delasegurador, en cuanto dispone que:
". .. El damnificado puede citar en garantía a l asegurador hasta que se reci-
ba la causa a prueba. En tal caso debe interponer la demanda ante e ljuez
del lugar del hecho o del domicilio del asegurador.
La sentencia que se dicte hará cosa juzgada respecto del asegurador y será
ejecutable contra él en la medida delseguro. En estejuicio o en la ejecución
de la sentencia elasegurador no podrá oponerlasdefensasnacidasdespués
del siniestro.
También el asegurado puede citar en garantía a l asegurador en e l mismo
plazo y con idénticos efectos".
Por lo tanto consideramos que el damnificado debe accionar contra el ase-
gurado -a quien considera responsable del daño- y solo luego de trabar
la litis con él podrá citar a su asegurador; ello así, puesto que la función del
seguro es lograr la indemnidad patrimonial del asegurado, lo cual se logra
CARLOS A . CALVO COSTA

b) Deinterpretación restrictiva, ya queen casodeduda respecto a la proceden-


cia o improcedencia de la acción directa, habrá de estarse por la negativa.

1V3 - Requisitospara su ejercicio

La acción directa requiere para poder ser ejercida que secumplan los siguientes
recaudosconforme lo disponeel art. 737 del CCCN:
a) Que el acreedor posea un créditoexigiblecontra su propio deudor (no pros-
pera pues, si el crédito está afectado por una modalidad como un plazosus-
pensivo o una condición suspensiva).
b) Que exista una deuda entre el tercero demandado y el deudor del accio-
nanteal momento de intentarse la acción directa.
C) Que exista homogeneidad de ambos créditos entre sí, es decir, que se trate
de créditosde la misma naturaleza (v. gr., sumasde dinero).
d) Que ninguno de los dos créditos debe haber sido objeto de embargo ante-
rior a la promoción de la acción directa.
e) Que el deudor sea citado a juicio.

1 - Legitimación activa ypasiva en la acción directa

La legitimación activa en la acción directa corresponderá al acreedor, quien


actúa en ella por derecho propio; mientras que será legitimado pasivo el tercero
demandado, que es el deudor del deudor. Durante mucho tiempo, y antes de la
sanción del Código Civil y Comercial, gran parte de la doctrina había considerado
innecesario en la acción directa demandar al deudor del acreedor, ya que lavirtua-
lidad procesal que provoca el ejercicio deesta acción es tornar superflua su partici-
pación dado que coloca en el proceso en forma directa al acreedor frente al terce-
ro demandado. Sin embargo, algunos otros autores (Pizarro -Vallespinos) expresa-
ban de todos modos la conveniencia de citar a juicio al deudor a fin de hacerle
extensivos losefectosde la cosa juzgada. El art. 737,inc. e) del CCCN ponefin a toda
discusión al respecto, ya que imponecomo requisito de ejercicio de la acción direc-
ta, la citación a juicio del deudor.

1 - Supuestos legales que admiten la acción directa

Al ser un remedio excepcional, hemos manifestado que la admisión de la acción


directa solo es posibleen aquelloscasosen que la ley la concede expresamente. Los
supuestos contemplados en el Código Civil y Comercial son:
a) Sublocación. Dispone el art. 1216 del CCCN: "Accionesdirectas. Sinperjuicio
de sus derechosrespecto a l locatario, e l locador tiene acción directa contra
elsublocatariopara cobrarelalquileradeudadoporellocatario, en la medi-
da de la deuda del sublocatario. También puede exigir de este el cumpli-
CARLOS A . CALVO COSTA

si este es sujeto pasivo de un reclamo civil (también en este sentido: Busta-


mante Alsina, Stiglitz, Roitman; en contra: Alterini, Llambías, Halperin, Pizarra).

1 6 - Efectosde la acción directa

Debemos distinguir entre:


- Efectoscon relación alacreedor: El ejercicio de la acción directa provoca res-
pecto del accionante las siguientes consecuencias: la notificación de la demanda
produce la traba de embargo del crédito a su favor (art. 738,inc. a, CCCN); el mon-
t o obtenido en el ejercicio de la acción directa ingresa directamente al patrimonio
del acreedor que la interpone (art. 738,inc. d, CCCN); y, la acción directa solo pue-
de ser ejercida por el acreedor accionante en la medida de su crédito pero hasta la
concurrencia de la deuda del demandado, por locual de prosperar la acción, la sen-
tencia tendrá como límite el monto de lo queel tercero efectivamente adeude.
Ejemplo:
Si "Juan" leadeuda "Pedro" 4 10.000 y "Marcelo" a "Juan" 4 20.000, la acción direc-
ta que "Pedro" interponga contra "Marcelo" solo puede prosperar por los $10.000
de su crédito. Esto surge claramente de lo dispuesto en el art. 738, inc. b del CCCN.

- Efectoscon relaciónal tercero demandado. El deudor del deudor, sujeto pa-


sivo en la acción directa, podrá oponer todas las defensas que tuviera no solo con-
tra su propio acreedor, sino también contra el demandante (art. 738,inc. c, CCCN);
y pagar en cualquier momento al demandante, lo cual lo liberará frente a su deu-
dor (cfr. art. 738,inc. e, CCCN).

- Efectos con relación a l deudor. Una vez que el demandante de una acción
directa logre obtener del tercero lo queeste ledebía al deudor, este último queda
liberado respecto de la deuda que mantenía con el acreedor accionante.

1V7 - Comparación con laacción subrogatoria. Remisión

Remitimos al análisis comparativo que hemos efectuado de ambas al tratar la


acción subrogatoria.

V - ¿Subsiste la acción de separación de patrimonios?

El derogado Código Civil de Vélez Sarsfield establecía en el art. 3433 esta ac-
ción de deslinde, que legitimaba a todo acreedor de la sucesión, sea privilegiado
o hipotecario, a término, o bajo condición, o por renta vitalicia, sea su título bajo
firma privada, o constede instrumento público, a demandar contra todoacreedor
del heredero, por privilegiadoque sea su crédito, la formación del inventario, y la
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

separación de los bienes de la herencia de los del heredero, con el fin de hacerse
pagar con los bienes de la sucesión con preferencia a los acreedoresdel heredero.
El inventario al que alude la norma, debe ser hecho a costa del acreedor que lo
pidiere.
Setrataba de una acción de carácter conservatoria, puesto quesu finalidad era
preservar el patrimonio del deudor fallecido de modo tal que los acreedores del
causante pudieran cobrar de él. De tal modo, se evitaba que se confundieran el
patrimonio del deudor fallecido con el del heredero insolvente, obstaculizando
también de tal modo que los acreedores de este último pudieran adquirir alguna
preferencia en el cobro respecto de aquel (v. gr. aun cuando el heredero posea
acreedores privilegiados y el único acreedor de la sucesión sea quirografario, una
vez logrado el deslinde de ambos patrimonios, este último cobrará primero del
acervo hereditario con anterioridad a cualquier otro acreedor del heredero).
Algunosautores nacionales(Lafaille, Borda, Llambías, Goyena Copello, Díaz De
Guijarro) consideraban que la separación de patrimonios era un privilegio, que
solo era oponible ante otros acreedores en conflicto. No compartimos esta opi-
nión, porque como lo veremos posteriormente al tratar la cuestión de los privile-
gios, éstos nacen en forma contemporánea al nacimiento del crédito y no con pos-
terioridad, como ocurre en el caso de la separación de patrimonios.
Pues bien, no encontramos en el Código Civil y Comercial una norma similar que
prevea este tipo de acción. Sin perjuicio de ello, no podemos dejar de advertir que
en el Libro Quinto ("Transmisión de derechos por causa de muerte"), Título VI1
("Proceso sucesorio"), Capítulo 5 ("Pagos de deudas y legados"), dispone el art.
2359: "Garantía de los acreedoresy legatarios de la sucesión. Los acreedores del
causante, los acreedorespor cargas de la masa y los legatariospueden oponerse a
la entrega de los bienes a los herederos hasta elpago de sus créditos o legados".
Si bien nada más se alega respecto de qué modo dicha oposición se implemen-
taría, ni contra quién se debería intentar dicha acción de oposición, entendemos
que ello solo podría llevarse a cabo contra los acreedores del heredero (o de los
herederos, si estos fueran varios) y con la realización previa de un inventario. Por
ende, pese a que no seencuentra legislada en forma expresa, estimamosqueel art.
2359 del CCCN establece la posibilidad de entablar una acción similar a que preve-
ía el derogado art. 3433 del CCdeVélez Sarsfield.
No debemos olvidar que el art. 3445 del CCde Vélez Sarsfield establecía que la
separación de los patrimonioscreaba afavor de losacreedoresdel difunto, un dere-
cho de preferencia en los bienes hereditarios, sobre todo acreedor del heredero de
cualquier clase que sea. Esto, como podemos apreciar, resulta ser muy similar a lo
dispuesto por el art. 2359 del CCCN. Asimismo, respecto a lo establecido por esta
norma, consideramosque: a) lo dispuesto en ella puede aplicarse únicamente a los
bienes que han pertenecido al difunto y no a los bienesque hubiese dado en vida al
heredero; y b) losacreedoresdel herederoconservan susderechossobre loqueres-
CARLOS A . CALVO COSTA

te de los bienes de la sucesión, después de pagados los créditos del difunto, por lo
cual tendrán derecho a proseguir la ejecución sobre el patrimonio del heredero.

C) Vías de ejecución y liquidación

Hemos analizado a lo largo del presente capítulo que los acreedores cuentan
con una serie de procedimientos judiciales tendientes a lograr la ejecución forza-
da de los bienesdel deudor. Estasejecucionesforzadaspueden ser efectuadas indi-
vidualmente por cada acreedor que desee obtener el cobro de su crédito, pero en
determinadas circunstancias solo podrá obtenerse mediante la ejecución colectiva
de los bienes del deudor, lo que se logrará en el marco de un proceso de concurso
preventivo o de quiebra.

1 - Ejecución individual por parte de los acreedores

Esta clase de ejecución es la que lleva a cabo cada acreedor en forma individual
por su cuenta, y en la medida de su interés exclusivamente. La ejecución individual
se produce, pues, a instancia del acreedor, mediante la ejecución de uno o varios
bienes del deudor. Hemos analizado a lo largo del desarrollo del presente capítu-
lo, muchos de los instrumentos y de los medios que el acreedor suele utilizar a fin
de procurar la ejecución individual de su crédito -medidas precautorias, acciones
conservatorias, acciones ejecutivas, etcétera-. En razón de ello, y a fin de evitar
reiteraciones innecesariassobre algunos institutos ya tratadoscon anterioridad (v.
gr., embargo), solo mencionaremos brevemente algunas circunstancias procesales
que pueden darseen el ámbito de una ejecución individual.

1 - Subasta y liquidación

Una vez embargado un bien por el acreedor, si el deudor no cumple con la obli-
gación a su cargo, puede el acreedor solicitar su subasta o remate judicial, que con-
sistirá en laventa pública organizada del bien embargado en donde resultará com-
pradoraquel que pague la mayor cantidad dedineroacambio del bien subastado.
La subasta puede realizarsetanto respecto de bienes muebleso inmuebles, conte-
niendo el Código Procesal Civil y Comercial de la Nación diferentes normas para
cada uno de estos casos (arts. 563 a 589). Luego de realizarse la subasta judicial
mediante el procedimiento establecido en el Código deforma, el acreedor cobra-
rá su crédito del dinero que se obtenga por la compra del bien rematado; si exis-
tiera un remanente, este deberá ser entregado al deudor ejecutado.

11 - Las tercerías

Durante el proceso de ejecución de los bienes del deudor por parte del acree-
dor, puedeocurrir que dicha pretensión colisione con la de un tercero que preten-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

da discutirla y objetarla, por sostener que es él el propietario del bien que se pre-
tende ejecutar (y no el deudor), o bien por alegar tener un privilegio con relación
al acreedor ejecutante.
Estas objeciones planteadas por un tercero al proceso deejecución del acreedor
se denominan tercerías, que pueden ser de dominio (cuando el tercero alega ser el
propietario del bien que se pretende ejecutar) o de mejor derecho (cuando aduce
poseer un privilegio sobre el bien del deudor que se pretende ejecutar, que la pre-
tensión del acreedor ejecutante no puede soslayar).
Las tercerías están tratadas en el art. 97 del CPCCN, que establece sus recaudos:
"Las tercerías deberán fundarse en e l dominio de los bienes embargados o en e l
derecho que el tercero tuviere a ser pagado con preferencia a l embargante.
La de dominio deberá deducirse antes de que se otorgue la posesión de los bie-
nes, la de mejor derecho, antes de que se pague a l acreedor.
Si e l tercerista dedujere la demanda después de diez días desde que tuvo o
debió tener conocimiento del embargo o desde que se rechazó e l levantamiento
sin tercería, abonará las costas que originare su presentación extemporánea, aun-
que correspondiere imponer las del proceso a la otra parte p o r declararse proce-
dente la tercería ".
Es de destacar, asimismo, que ambas deben ser interpuestas por vía incidental.
Mientras la tercería dedominio obstaculiza que la subasta sea realizada, hastatan-
t o no sea admitida o rechazada, la tercería de mejor derecho no impide su realiza-
ción, aunque sí el pago al ejecutante hasta tanto se determine en el proceso quién
posee preferencia en el cobro (arts. 99 yl00, CPCCN).En tal caso, el producido de la
subasta deberá quedar depositado en una cuenta bancaria a la orden del juzgado
y del expediente en el cual se llevó a cabo la subasta.

2 - Ejecución forzada colectiva por parte de los acreedores.


El concurso preventivo y la quiebra

Sin perjuicio de la regla general que constituye ejecución individual de los acree-
dores, es de destacar que en determinadas situaciones ello no podrá llevarse a
cabo, en razón del concurso o la quiebra del deudor.
Cuando ello ocurre, ante el estado de cesación de pagos de este (art. lo, ley
24.522 de Concursos y Quiebras), se abre el proceso de ejecución colectiva de sus
bienesante la igualdad inicial de todos los acreedoresque concurren al concurso a
fin de intentar cobrar sus créditos (par condicio creditorum). Ello así, puesto que
todos los bienes del deudor quedan afectados al proceso falencial, que reconoce
dos etapas bien diferentes: elconcunopreventivo y la quiebra.
El concurso preventivo es el proceso por el cual se intenta obtener un acuerdo
entre el deudor concursado y todos los acreedores que se presenten en él, lo cual
determinará cuál será la conducta que desempeñará el deudor en el futuro en tor-
CARLOS A . CALVO COSTA

no al cumplimiento de sus deudas. Este proceso concursa1 admite innumerables


variantes, y faculta al deudor concursado el poder negociar quitas, esperas, etcé-
tera. El acuerdo respecto a la forma de pago debe ser aprobado por la mayoría pre-
vista en la ley 24.522 y modificatorias, y una vez homologado, resulta obligatorio
para todos los acreedores, aún para los que constituyeron la minoría a la hora de
votar su aprobación. Si el acuerdo no se logra o si aprobado no es cumplido por el
deudor concursado, entoncesse decreta la quiebra (con excepción del caso previs-
to en el art. 48de la LCQ respecto de sociedadesen lascuales el Estado sea parte, ya
existe un procedimiento previo desalvataje).
La quiebra provoca el desapoderamiento de pleno derecho de la totalidad de
los bienes del deudor existentes a la fecha de su declaración y de los que adquiera
hastael momentodesu rehabilitación, para proceder luegoa su liquidación y dis-
tribución entre los distintos acreedores en función de los tipos de créditos -pri-
vilegiados~quirografarios-que posean. Así lo disponeel art. 107 de la LCQ: "El
fallido queda desapoderado de pleno derecho de sus bienes existentes a la fecha
y
de la declaración de la quiebra de los que adquiriera hasta su rehabilitación. El
desapoderamiento impide que ejercite los derechos de disposición y administra-
ción ".
A su vez, el art. 108 de la LCQ determina los bienes que quedan excluidos del
procedimiento de quiebra: "Quedan excluidosde lo dispuesto en elartículo ante-
rior: 1) Los derechos no patrimoniales; 2) Los bienes inembargables; 3) El usu-
fructo de los bienes de los hijos menores del fallido, pero los frutos que le corres-
pondan caen en desapoderamiento una vez atendidas las cargas; 4) La adminis-
tración de los bienes propios del cónyuge; 5) La facultad de actuar en justicia en
defensade bienesyderechosqueno caen en eldesapoderamiento, yen cuanto por
esta ley se admite su intervención particular; 6) Las indemnizaciones que corres-
pondan a l fallido por daños materiales o morales a su persona; 7) Los demás bie-
nes excluidospor otras leyes".
Es importante aclarar que una vez que el deudor fallido es desapoderado de
sus bienes, losactos de administración y disposición de su patrimonio serán Ileva-
dos a cabo únicamente por el síndico designado en el marco del proceso (cfr. art.
109, LCQ).

d) Losprivilegios

1 - Concepto

Hemosadvertido al comienzo del presente capítulo, queal ser elpatrimonio del


deudorla garantía oprenda comúndelosacreedoresello posibilita queéstos pue-
dan ver satisfechossus créditos, todavez que la capacidad patrimonial del solvens
y su aptitud económica para afrontar sus obligaciones, les asegura la satisfacción
de sus acreencias. En materia de obligaciones, cuando nos encontramos ante el
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

supuesto de un solo deudor y muchos acreedores, imperará la regla general de la


«parcondiciocreditorum», esdecir, la igualdad de todos losacreedoresfrente a los
cuales el deudor deberá responder con todos sus bienes -presentes o futuros- y
en dondecada uno deaquellostendrá el mismo derecho a percibir suscréditos que
los demás.
Ningún tipo de problema se suscitará en la práctica aun cuando exista multipli-
cidad deacreedores en la medida en que la situación patrimonial del deudor sea lo
suficientemente sólida como para afrontar la totalidad de las deudas contraídas.
Sin embargo, las complicacionesfácticas y jurídicas comenzarán cuando el patri-
monio del deudor es insuficiente para hacer frente a todas ellas. Aquí se plantea
entonces el inconveniente de tener que determinar la forma en que cobrarán los
acreedores, si todos deben cobrar de modo igualitario y proporcional o bien si
algunos deben cobrar la totalidad con anterioridad a otros acreedores.
Es aquí en donde adquiere relevancia jurídica el tema de losprivilegios, que se
erige en una excepción al principio general de la «parcondicio creditorum~alesta-
blecer la desigualdad entre los distintos acreedores por fundamentos diversos. Es
asíqueel art. 2573del CCCNdispone que: "Privilegio esla calidadque corresponde
a un crédito de ser pagado con preferencia a otro. Puede ejercitarse mientras la
cosa afectada alprivilegio permanece en elpatrimonio del deudor, excepto dispo-
sición legal en contrario y e l supuesto de subrogación real en los casos que la ley
admite. El privilegio no puede ser ejercido sobre cosas inembargables declaradas
talesporla ley". Asimismo, complementa el art. 2574del CCCNque: "Losprivilegios
resultan exclusivamentede la ley. El deudor no puede crear a favor de un acreedor
un derecho para ser pagado con preferencia a otro, sino del modo como la ley lo
establece". Por lo tanto, se advierte que de tal modo, el ordenamiento jurídico le
concede a determinados acreedores el derecho de cobrar con anterioridad a otros
en razón de esa preferencia que les otorga la ley. Adelantamos que, como lo vere-
mos a lo largo de nuestra exposición, los privilegios son concedidos objetivamente
en razón del crédito involucrado y no subjetivamente en razón de la persona del
acreedor. Debe quedar claro, sin embargo, que la regla general en materia de pri-
vilegios es que los créditos carecen de preferencia en el cobro -es decir son comu-
nes o quirografarios-, salvo que la ley establezca expresamente un privilegio en
los créditos a favor de determinada clase de acreedores-créditos privilegiados-.
Por lo tanto, tendremos por un lado a los acreedores privilegiados, que son
aquelloscuyoscréditosgozan de una preferencia en el cobro concedida por la ley;
por otro lado, estarán los acreedores comunes o quirografarios quienes no tienen
preferencia alguna, y deberán concurrir a cobrar suscréditos de modo igualitario.
No obstanteser esta la distinción sustancial en materia de privilegios, no pode-
mos soslayar que el nuevo Código Civil y Comercial también hace referencia a los
créditos subordinados, que son aquellos cuyos titulares hubieran convenido pos-
tergar sus derechos hasta el pago total o parcial de otras deudas presentes o futu-
CARLOS A . CALVO COSTA

rasdel deudor; la subordinación es susceptible de ser pactada también respecto de


créditosquirografarios, por lo tanto quienes acepten la subordinación desusacre-
encias pueden llegar a cobrar incluso luego de que sean satisfechos los créditos
comunes. Expresamente, dispone el art. 2575 del CCCN que: "(...) Elacreedory e l
deudor pueden convenir la postergación de los derechos del acreedor respecto de
otrasdeudaspresenteso futuras; en talcaso, loscréditossubordinadosserigen por
las cláusulas convenidas, siempre que no afecten derechos de terceros". Esta dis-
posición esconcomitante y armónica con lo dispuesto por el art. 41, in finede la ley
24.522, queconsagra la autonomía de los créditossubordinados.
En consecuencia, luego de este panorama inicial, queda evidenciado de tal
modo que los acreedores privilegiados tendrán una preferencia en el cobro res-
pecto de los acreedores comunes o quirografarios. Si una vez satisfechos los cré-
ditos que gocen de privilegio, el patrimonio del deudor no resultare suficiente
para saldar la totalidad de los créditos quirografarios, los acreedores comunes
deberán conformarse con el cobro aprorrata (cfr. art. 2581, CCCN), esdecir, perci-
biendo el cobro en proporción al monto de sus créditos. De tal modo, los acree-
doresquirografariossoloverán satisfechassusacreenciasde modo parcial, ya que
el patrimonio del deudor no resulta suficiente para dar satisfacción total y com-
pleta de ellas.
Antes de introducirnos en el análisis del instituto, no podemos dejar de desta-
car cuál será el régimen aplicable en materia de privilegios, ya que ellos están tra-
tados tanto en el Código Civil y Comercial, como así también en la ley 24.522 de
Concursos y Quiebras. En razón de ello, el art. 2579 del CCCN dispone: "Régimen
aplicable. En los procesos universales los privilegios se rigen p o r la ley aplicable a
los concursos, exista o no cesación depagos".

2 - Fundamento

Si bien algunosautores han invocado razonesdeinteréspúblico y de equidad a


la horadejustificar los privilegios, impidiendodetal modo que un acreedor pueda
enriquecerse a costa de otro, lo cierto es que no puede brindarse un único funda-
mento para justificar la concesión de privilegios por parte de la ley.
Algunos autores manifiestan que en ellos está interesado el bien común, como
ocurre en el caso en que entran en conflicto un acreedor por gastos de entierro y
otro por restitución de un prestarnoefectuado por el difunto, dadoquelasociedad
está interesada en que aquel no sevea perjudicado por la concurrencia de este últi-
mo en la ejecución de bienes insuficientes para desinteresar a ambos (Llambías).
Otros, en cambio, han intentado generalizar su justificación, al advertir que el pri-
vilegio halla su razón de ser en una garantía establecida por la ley en favor decier-
tosacreedores que han podidoencontrarseen imposibilidad deexigir seguridades
reales o personales (Molinario).
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

En definitiva, ante la imposibilidad de poder brindar un fundamento único que


justifique la existencia de privilegios en los créditos, mencionamos algunos de los
muchos que ha aceptado la doctrina en general: la concreción del interés público
(v. gr., ante créditos tributarios del Estado); razones de bien público (v. gr., al brin-
darle privilegio a los créditosfunerarios como losgastos deentierro, facilitando de
tal modo que los cadáveres sean sepultados rápidamente); y, razones de justicia
social y equidad (v. gr., al brindarle privilegio a los créditos laborales y previsiona-
les, toda vez que poseen naturaleza alimentaria y están destinados al manteni-
miento del acreedor y desu grupo familiar).

3 - Naturaleza jurídica de los privilegios

Se han brindado varias teorías en doctrina respecto a la naturaleza jurídica de


los privilegios; mencionaremos solo las más relevantes:

1 - Losprivilegiosson derechos reales

Para un sector doctrinario, losprivilegiosserían derechosrealesen razón de que,


al igual queéstos, tienen únicamente origen legal y no pueden ser modificados por
la voluntad de las partes; y los privilegios especiales tienen su asiento sobre cosas
determinadas sobre las cuales se ejerce, lo que los aproxima mucho a la situación
que generan los derechos reales (Salvat y Segovia en el Derecho argentino; Planiol,
Ripert y Josserand en el Derecho francés). A su vez, los autores nacionales mencio-
nados encontraban también como justificativos de dicha postura al iuspersequen-
di-propio del derecho real-que el derogado art. 3885 del Código Civil de Vélez
Sarsfield concedía al acreedor privilegiado, y también a loexpresado por el mencio-
nado codificador en las notas a los arts. 3878 y 3928 del derogado Código Civil.

Esta concepción, minoritaria por cierto, resulta insostenible por varias razones:
a) Los privilegios no se encuentran mencionados entre los derechos reales en
el Código Civil y Comercial argentino (art. 1887) cuando estos solo pueden
ser creados por la ley (cfr. art. 1884, CCCN), por ende, no son tales.
b) Por no implicar los privilegios una desmembración del dominio, ni conferir
acciones reales a su titular, notas características.de losderechos reales.
C) En el caso de los privilegios generales no cabe asimilación alguna con los
derechos reales, dado que éstos recaen siempre sobre cosas determinadas,
lo que no ocurre en esta clases de privilegios.

11 - Losprivilegiosson derechospersonales

Otra parte de la doctrina -mayoritaria por cierto en la Argentina y que com-


partimos-, estima que losprivilegiosson derechospersonalesque se ejercen con-
CARLOS A . CALVO COSTA

tra otros acreedores del mismo deudor (Molinario, Lafaille, Trigo Represas Corn- -
pagnucci de Caso, Pizarro -Vallespinos). Se argumenta a favor de esta postura que
los privilegios no implican una desmembración del dominio, que no otorgan al
acreedor privilegiado el iuspersequendisobre la cosa asiento del privilegio, y ade-
más, que poseen un carácter eminentemente accesorio por lo cual reviste la misma
naturaleza del derecho al queaccede, quees personal y no real.

111 - Los privilegiosson una cualidad


del crédito dada por la ley

Para otra opinión doctrinaria, el privilegio es una cualidad del crédito que le
imprime la leyy en virtud de la cual logra imponerse respecto de los demás crédi-
tos no privilegiados o de rango inferior; se trata de una cualidad en potencia que
solo cobra virtualidad una vez que se produce el conflicto con otros créditos.
En razón de ello, los privilegios no son derechos reales ni personales puesto
que no constituyen derechos subjetivos contra el deudor (Messineo, Bonnecase,
Llarnbías, Borda, Ponssa, Alterini -Ameal - López Cabana, Mariani devidal). Algunos
autores han criticado esta postura afirmando que la preferencia que adquiere el
crédito privilegiado se transforma irremediablemente en un derecho autónomo
-aunque accesorio- que puede hacer valer su titular frente a los demás acree-
dores del mismo deudor que quedan relegados en razón del privilegio de aquel
crédito (Trigo Represas). Nosotros agregamos, por nuestra parte, que el deber jurí-
dico que nace correlativamente en cabeza del resto de los acreedores quirografa-
rios o con agún privilegio de menor rango es el de respetar la preferencia y el
mejor derechoal cobroque la ley le haconcedido al crédito privilegiado de mayor
rango.

4 - Caracteres de los privilegios

1 - Son de origen legal exclusivamente

Ello así puesto que el art. 2574 del CCCN que hemos trascripto anteriormente
determina que únicamente la ley puede crearlos. De tal modo, los privilegios no
pueden nacer voluntariamente de las partes, lo que da cuenta que el deudor no se
encuentra facultado para conceder por su propia voluntad preferencia en el pago
a un acreedor respecto de otra. Esta creación legal de los privilegios puede ser
impuesta de modo directo por el ordenamiento jurídico (en razón de la causa de
una obligación) o bien de modo indirecto como en el caso de la hipoteca o de la
prenda (en donde esconcedido en función de la garantía elegida por laspartesa la
cual la ley les anexa el privilegio). En este último caso, aclaramos que el carácter
legal del privilegio no se pierde ni altera por la circunstancia dequeel deudor esté
facultado para constituir en favor de algunos acreedores derechos de garantía,
CARLOS A . CALVO COSTA

5 - Asiento del privilegio. La subrogación real

Constituye una característica del instituto que los privilegios se asientan sobre
una cosa determinada o sobre un conjunto de cosas, lascualesquedan afectadas al
crédito que detenta la preferencia en el cobro. Por ende, cuando se habla de asien-
todeun privilegiose hace referenciaa lacosaoconjuntodecosasquequedan afec-
tadas al cobro del crédito y con cuyo producido habrá de satisfacerse la prioridad
de cobro perteneciente al acreedor privilegiado (Llambías).
Ahora bien, si el bien sobre el cual se asienta el privilegio llegara a ser enajenado
con anterioridad al momento en queel cobro del crédito pueda hacerseefectivo, en
razón del principio desubrogación realel privilegio se extenderá sobre nuevos bie-
nesque seencuentren o ingresen posteriormenteal patrimoniodel deudoren reem-
plazo del que ha sido enajenado. Esta figura de la subrogación real está prevista en
el art. 2584 del CCCN, que establece: "Elprivilegio especialse traslada depleno dere-
cho sobre los importes que sustituyen los bienes sobre los que recae, sea p o r indem-
nización, precio o cualquier otro concepto que permite la subrogación real", y tam-
bién esadmitida por la ley 24.522 en su art. 245: "Elprivilegio especialse traslada de
pleno derecho sobre los importes que sustituyan los bienes sobre los que recaía, sea
p o r indemnización, precio o cualquier otro concepto que permita la subrogación
real. En cuanto exceda de dichos importes los créditosse consideran comunes o qui-
rografariospara todossus efectos, salvo lo dispuesto en el art. 246, inc. 1O".

6 - Extensión del privilegio

Ha sido motivo de cuestionamiento doctrinario también la extensión del privi-


legio, ya quesediscute si estecomprende únicamente el capital o también susacce-
sorios (interesesy costas).
Para un sector de la doctrina, minoritaria por cierto, el privilegio también debía
extenderse -además del capital- a todos sus accesorios (Salvat); en cambio, otra
posición mayoritaria a la cual nos habíamos oportunamente adherido, determina-
ba queel privilegio comprendía solamente el capital mas no losaccesorios, a no ser
que existiera una disposición legal expresa que así lo dispusiera (Lafaille, Trigo
Represas,Allende, Mariani devidal). Estimamosen su oportunidad, por nuestra par-
te que esta última postura guardaba relación con lo que hemos afirmado ante-
riormente respecto a que el privilegio es de interpretación restrictiva.
Sin embargo, el Código Civil y Comercial ha puesto punto final a toda discusión
al respecto, puesto que el art. 2577, al referirse a la extensión de los privilegios,
determina: "El privilegio no se extiende a los intereses, ni a las costas, ni a otros
accesoriosdel crédito, excepto disposición legal expresa en contrario".
En materia concursal, también se impone la postura restrictiva que no extiende
el privilegio a losaccesorios. Ello emana en forma expresa de la letra del art. 242 de
la ley 24.522: "Los privilegios se extienden exclusivamente al capital del crédito,
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

dado que el privilegio, en tales casos, nace de la ley y no de la voluntad de las par-
tes (en similar sentido: Llambías).

11 - Son excepcionales

Esto se explica a raíz de que la regla general en la materia que nos ocupa es la
igualdad de todos los acreedores (parcondicio creditorum). Por esta razón, la con-
cesión del privilegio es una excepción que crea la ley a dicho principio por alguna
razón que lo justifique.

111 - Son de interpretación restrictiva

Ello así puesto que siendo excepcionales, no cabe efectuar en materia de privi-
legios aplicaciones análogas a supuestos que no han sido expresamente contem-
pladosen la ley. Por lo tanto, deben ser interpretados restrictivamente, por lo cual
en caso de duda respecto a la existencia o no de un privilegio sobre un crédito
habrá de estarse por la negativa.

IV - Son indivisibles y accesorios del crédito

Tal como lo hemos analizado precedentemente al referirnos a su naturaleza


jurídica, los privilegios carecen de autonomía y siguen la suerte del crédito al que
acceden. En tal sentido, el art. 2576 del CCCNdisponeque: "Losprivilegiosson indi-
visibles en cuanto alasiento y en cuanto alcrédito, independientemente de la divi-
sibilidad del asiento o del crédito. La transmisión del crédito incluye la de suprivi-
legio". En cuanto a su carácterísticade indivisibilidad, los privilegios afectan ínte-
gramente al bien o a los bienes sobre los cuales se asientan, por lo cual subsistirá la
preferencia hasta tantoel crédito nosea extinguido. Detal modo, si únicamente se
paga parte del crédito, toda la cosa continuará afectada al privilegio; de la misma
manera, si la cosa se destruyera o perdiera parcialmente, lo que reste de ella que-
dará afectado a la preferencia de cobro de la totalidad del crédito (v. gr. en el caso
de un crédito hipotecario, si se pagara parcialmente o si el inmueble sobre el que
se asienta fuera destruido en parte).

V - Son objetivos

Si bien ya hemos advertido precedentemente sobre esto al iniciar nuestro aná-


lisis, es dable destacar que los privilegios son concedidos objetivamente por la ley,
sin atender a las personas titulares de los créditos; en tal sentido, compartimos el
pensamientodepizarroen cuanto expresa que "cuandoel legislador otorga un pri-
vilegio a ciertos créditos, objetivamente considerados, pondera muy especialmen-
te la protección que a través de él otorgará al acreedor; pero no a un acreedor
determinado, por el hecho de ser él y no otro, sino concebido como integrante de
una categoría específica y abstracta".
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

salvo en los casos que a continuación se enumeran en que quedan amparados por
elprivilegio: 1) Los interesespor dos años contadosa partir de la mora de los crédi-
tos enumerados en e l inc. 2" del art. 241; 2) Las costas, todos los interesespor dos
años anteriores a la quiebra y los compensatorios posteriores a ella hasta e l efecti-
vo pago con la limitación establecida en e l art. 126, cuando se trate de los créditos
enumerados en elinc. 4" delart 241. En este caso sepercibirán las costas, los inte-
reses anterioresa la quiebra, el capitaly los interesescompensatoriosposterioresa
la quiebra, en ese orden.
Elprivilegio reconocido a los créditosprevistos en el inc. 6"delart. 241 tienen la
extensión prevista en los respectivosordenamientos".

7 - Clasificación de los privilegios

Los privilegios se clasifican en razón de las cosas que constituyen su asiento. En


razón de ello, el Código Civil y Comercial distingue entre:

1 - Privilegiossobre cosas muebles e inmuebles

Los privilegios pueden recaer sobre bienes muebles e inmuebles. La doctrina


- ~

nacional siempre le ha otorgado escasa trascendencia práctica de esta diferencia-


ción, puesto que la ley no determina diversos regímenes para dichas categorías;
por el contrario, los privilegios se regirán por idénticos principios en materia de
cosas mueblese inmuebles. No obstante ello, estimamosque la clasificación-pese
a no hallarse contemplada en el Código Civil y Comercial-esválida y admisible.

11 - Privilegios generales y especiales

Esta resulta ser la clasificación más importante en la materia: son privilegios


generalesaquellosque recaen sobre un conjunto de bienesdel deudor; en cambio,
son privilegios especialeslosque recaen sobrealgún bien determinado.
Esta distinción adquiere una real dimensión práctica, puesto que la ley prevé
una diversidad de régimen según el carácter general o especial del privilegio.
El Código Civil y Comercial dispone en su art. 2580 que: "Losprivilegiosgenera-
les solo pueden ser invocados en los procesos universales". En razón de ello, no
pueden invocarse los privilegios generales en las ejecuciones individuales. De tal
modo, para el tratamiento de los privilegios generales se aplicarán las normas de
la ley 24.522, tal como lo dispone el art. 2579 del CCCN, que hemos transcrito pre-
cedentemente. De tal modo, el Código Civil y Comercial trata únicamente los pri-
vilegios especiales (art. 2582), y como lo ha hecho saber la Comisión de Reformas
designada por Decreto Presidencial 19112011en losFundamentosdel Proyecto, "se
ha partido del régimen de privilegios regulado en la Ley de Concursos, aun en la
regulación de los créditos laborales".
CARLOS A . CALVO COSTA

Las principales diferencias entre los privilegios generales y especiales son las
siguientes:
a) Los privilegios generales solo pueden hacerse valer en caso de concurso o
quiebra del deudor; en cambio, losespecialespueden ser invocadosy hacer-
se valer tanto en las ejecuciones individuales como en los procesos de eje-
cución colectiva.
b) Loscréditoscon privilegio general cesan en la producción de interesesa par-
tir de la apertura del proceso concursal o de quiebra del deudor, dado que
se produce la cristalización del pasivo del deudor; ello no ocurre en el pro-
ceso concursal con ciertos privilegios especiales que quedan al margen de
tal suspensión (cfr. art. 19, ley 24.522).
C) La subrogación real que hemos mencionado anteriormente solo puede
tener cabida en los privilegios especiales, pero carece de justificación en los
privilegios generales, dado que éstos recaen sobre una masa de bienes con
abstracción de la individualidad de cada uno de ellos.
d) Los privilegios especiales poseen en nuestro Derecho un rango superior res-
pecto de los privilegios generales: por ende, un acreedor que posea un cré-
dito con privilegio especial cobrará con anterioridad a un acreedor con pri-
vilegio general.

11.1 - Privilegiosgenerales

Como lo hemos mencionado, los privilegios generales solo pueden ser invoca-
dos en los procesos universales, como ocurre en un proceso de concurso o quiebra
del deudor. Y como en tales procesos rige el régimen de privilegios generales pre-
vistos por la ley 24.522, debe acudirse a dicha norma para analizar su tratamiento.

11.2 - Privilegios especiales

Los privilegios especiales son aquellos que recaen sobre algún bien determi-
nado del deudor. El Codificador los trata en el art. 2582 del CCCN, que establece:
"Tienen privilegio especialsobre los bienes que en cada caso se indica: a) los gas-
tos hechospara la construcción, mejora o conservación de una cosa, sobre esta. Se
incluye el crédito por expensas comunes en la propiedad horizontal; b) los crédi-
tos por remuneraciones debidas a l trabajadorporseismesesy losprovenientes de
indemnizaciones por accidentes de trabajo, antigüedad o despido, falta de prea-
viso y fondo de desempleo, sobre las mercaderías, materiasprimas y maquinarias
que, siendo de propiedad del deudor, se encuentren en el establecimiento donde
presta sus servicios o que sirven para su explotación. Cuando se trata de depen-
dientes ocupadospor elpropietario en la edificación, reconstrucción o reparación
de inmuebles, elprivilegio recae sobre éstos; c) los impuestos, tasas y contribucio-
nes de mejoras que se aplican particularmente a determinados bienes, sobre
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

éstos d) lo adeudado a l retenedor p o r razón de la cosa retenida, sobre esta o


sobre las sumas depositadas o seguridades constituidas para liberarla; e) los cré-
ditos garantizados con hipoteca, anticresis, prenda con o sin desplazamiento,
warrant y los correspondientes a debentures y obligaciones negociables con
garantía especial o flotante; f ) los privilegios establecidos en la Ley de Navega-
ción, e l Código Aeronáutico, la Ley de Entidades Financieras, la Ley de Seguros y
e l Código de Minería ".

8 - Análisisde cada privilegio.Advertencia al lector.


Cuadro expositivo de cada uno de ellos

Luego de haber efectuado la clasificación de los privilegios, deberíamos em-


prender la explicación decada privilegio en particular. Sin embargo, advertimosal
lector que nos abstendremos de efectuarla, puesto que el estudio del instituto
requiere una profundidad que excede el cometido de esta obra, y además por
hallarsetratada su complejidad porotrasáreasdel Derecho másfamiliarizadascon
el régimen de los privilegios, como lo es el Derecho concursal.
Es importante insistir en queel Código Civil y Comercial solo trata los privilegios
especiales. Sin embargo, no debemos soslayar queexiste regulación en torno a los
privilegios en diferentes normas (ley 20.094 de Navegación, Código Aeronáutico,
Código de Minería, ley 20.744 de Contrato de Trabajo y modificatorias, ley 21.526
de Entidades Financieras, entre otras). Los privilegios especiales enumerados en el
Código Civil y Comercial y los bienes sobre los cuales recaen, están establecidos en
el art. 2582demaneraclaray concisa. Debemosadvertir al lector, sinembargo, que
para los supuestos de conflicto entre los acreedores con privilegio especial, el art.
2586 del CCCN posee directivas claras para resolverlos; en tal sentido, establece:
"Los privilegios especiales tienen la prelación que resulta de los incisosdel artículo
2582,excepto lossiguientessupuestos: a) loscréditosmencionados en elinc. f ) del
art. 2582 tienen el orden previsto en sus respectivos ordenamientos; b) e l crédito
del retenedor prevalece sobre los créditos con privilegio especial si la retención
comienza a ser ejercida antes de nacer los créditosprivilegiados; c) el privilegio de
los créditos con garantía realprevalece sobre los créditos fiscalesy e l de los gastos
de construcción, mejora o conservación, incluidos los créditos p o r expensas comu-
nesen la propiedad horizontal, siloscréditosse devengaron con posterioridada la
constitución de la garantía; d) los créditos fiscales y los derivados de la construc-
ción, mejora o conservación, incluidos loscréditosporexpensascomunesen la pro-
piedad horizontal, prevalecen sobre los créditos laborales posteriores a su naci-
miento; e) los créditos con garantía real prevalecen sobre los créditos laborales
devengados con posterioridada la constitución de la garantía; f ) siconcurren cré-
ditos comprendidos en un mismo inciso y sobre idénticos bienes, se liquidan a pro-
rrata ".
Rango Crédito Asiento Extensión Confictoentre acreedores

Previo Reserva de gastos (art. 2585) Sobre el precio de los bienes sobre Gastos de conservación, custodia,
a cualquier losque recaen loscréditos con administración y realización,
otro rango privilegios especiales (art. 2585) más gastosy honorarios por
diligencias sobreel bien
....................
Gastos hechos para la Sobre la cosa construida, mejorada Exclusivamenteal capital Prevalecensobreloscréditos
s.
3
construcción, mejora o o conservada, y sobre la unidad del crédito(art. 2583) laboralesposteriores a su a3
,
conservación de una cosa, funcional (art. 2582, inc. a) nacimiento (art. 2586,inc. d) $
incluyendo el crédito por
expensas comunes en la propiedad
horizontal (art. 2582, inc. a)

Créditos por remuneraciones Sobre las mercaderías, materias Al capital del crédito (art. 2583 párr. lo),
debidasal trabajador porseis primasy maquinarias que, siendo a los intereses pordos años contados
meses y los provenientes de de propiedad del deudor, se a partir de la mora (art. 2583, inc.a)
indemnizacionespor accidentes encuentren en el establecimiento y a las costas del proceso
detrabajo, antigüedad odespido, donde presta susservicios o que (art. 2583, inc. c)
falta de preavisoy fondo sirven para su explotación
de desempleo (art. 2582, inc. b) (ari. 2582, inc. b)

Créditos laborales de los Sobre los inmuebles que han sido


dependientes ocupados por el edificados, reconstruidoso reparados
propietario en la edificación, (art. 2582, inc. b)
reconstruccióno reparación
de inmuebles(art. 2582, inc. b)
Rango Crédito Asiento Extensión Conficto entre acreedores
4 Impuestos, tasas y contribuciones Sobre los bienes que han generado Prevalecensobre los créditos
de mejoras que se aplican los impuestos, tasas y contribuciones laboralesposteriores a su
particularmentea determinados de mejoras (art. 2582,inc. c) nacimiento (art. 2586,inc. d)
bienes (ari. 2582,inc. c)
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -. -
. . .-
. .-
. .-
. .-
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. . .-
. .-
. .-
. .-
. .-
. . .-..
Crédito del retenedor por razón Sobre la cosa retenida o sobre Prevalece sobre los créditos con
de la cosa retenida las sumas depositadas oseguridades privilegio especial si la retención
(art. 2582,inc. d) constituidas para liberarla comienza a ser ejercida antes de
(arts. 2582 inc. d) nacer loscréditos privilegiados
(art. 2586, inc. b)

Créditosgarantizadoscon Sobre los bienes a los queacceden Al capital del crédito Prevalecen sobresobre los cré-
hipoteca, anticresis, prenda con o (art. 2583,párr. lo), a los ditos fiscales y el de los gastos de
sin desplazamiento, warrant y los nteresescorrespondientesa los construcción, mejora o conser-
correspondientesa debenturesy dos años anteriores a la ejecución vación, incluidos los créditos por
obligaciones negociables con y los que corran duranteel juicio expensas comunesen la propie-
garantía especial o flotante (art. 2583, inc. b) y a las costas dad horizontal, si los créditos se
(art. 2582, inc. e) del proceso (art. 2583, inc. c) devengaron con posterioridad
a la constitución de la garantía
(art. 2586, inc. c); y sobre los
créditos réditoscon garantía real
prevalecen sobre los créditos
laboralesdevengados con
posterioridad a la constitución
de la garantía (art. 2586,inc. e)

Privilegiosestablecidosen la Ley Según loqueestablezca la ley Según lo queestablezca la Según loqueestablezca la ley
de Navegación, el Código Aero- especial de quese trate ley especial de que se trate especial de quesetrate
náutico, la Ley de Entidades Finan-
cieras, la Ley desegurosy el Código
de Minería (art. 2582, inc. f)
CARLOS A . CALVO COSTA

11 - Sistema de privilegios en la ley 24.522

La actual ley de Concursos y Quiebras persigue la unificación de los privilegios,


puesto que ha eliminado la referencia que hacía la antigua ley 19.551 a otros privi-
legioscreados por otras leyes. Es asícomo el actual art. 239 de la LCQ dispone en su
primer párrafo: "Existiendo concurso, solo gozarán de privilegio los créditos enu-
merados en este Capitulo, y conforme a sus disposiciones". De esta disposición se
deriva, pues, que en el concurso preventivo y en la quiebra resultan de aplicación
los privilegiosestablecidosen esta ley, queson los únicosque pueden hacerse valer.
Ellosin perjuicio de que una ley posterior pueda crear nuevos privilegios no con-
tenidos en ella (v. gr., como ha sucedido con la posterior ley 24.760 que ha norma-
do sobre los privilegios referidosa la factura de crédito).

En materia de privilegios, y sin perjuicio de algunas referencias que hemos ya


efectuado anteriormente respecto de ella, la ley 24.522 establece como principios
generales:
a) Conservación delprivilegio. Ello se deriva de lo dispuesto por el art. 239,
párr. 2" de la LCQ: ". .. Los créditos privilegiados en e l concurso preventivo
mantienen su graduación en la quiebra que, posteriormente, pudiere
decretarse. Igual regla se aplica a los créditosprevistos en e l art. 240".
b) Acumulación. Disponeal respectoel art. 239de la LCQ, último párrafo: "Los
créditos a los que solo se reconoce privilegio p o r un período anterior a la
presentación en concurso, pueden acumular la preferencia p o r el período
correspondiente al concurso preventivo y la quiebra ".

En cuanto al orden de los privilegios en la ley 24.522 de la LCQ, cabe destacar


que:
En primer término serán pagados los créditos con privilegio especial, los cuales
están enumeradosen el art. 241 de la LCQ: "Tienenprivilegio especialsobre elpro-
ducido de los bienes que en cada caso se indica: 1) Los gastos hechospara la cons-
trucción, mejora o conservación de una cosa, sobre esta, mientras exista en poder
delconcursado p o r cuya cuenta se hicieron los gastos; 2) Los créditospor remune-
raciones debidas al trabajadorpor seis mesesy losprovenientespor indemnizacio-
nespor accidentesde trabajo, antigüedad0 despido, falta depreaviso y fondo de
desempleo, sobre las mercaderías, materias primas y maquinarias que, siendo de
propiedad del concursado, se encuentren en el establecimiento donde haya pres-
tado susservicioso que sirvan para su explotación; 3) Los impuestosy tasas que se
aplican particularmente a determinados bienes, sobre éstos; 4) Los créditos
garantizados con hipoteca, prenda, warranty loscorrespondientesa debentures y
obligacionesnegociablescongarantía especialo flotante; 5) Lo adeudado alrete-
nedorpor razón de la cosa retenida a la fecha de la sentencia de quiebra. Elprivi-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

legio se extiende a la garantía establecida en e l a r t 3943 del CC; 6) Los créditos


indicados en e l Título 111del Capítulo lVde la ley20.094, en e l Título IVdel Capítulo
1/11del Código Aeronáutica (ley 7 7.285), los del art. 53 de la ley 2 1.526, los de los
arts. 118y 160dela ley 17.418".
Debemostener en cuenta, sin embargo, quelostitularesdeestoscréditosdebe-
rán soportar la reserva de gastos prevista por el art. 244 de la LCQ.
En segundo lugar, serán pagados los créditos de conservación y de justicia. Así
lo dispone el art. 240 de la LCQ: "Los créditos causados en la conservación, admi-
nistración y liquidación de los bienes del concursado y en el trámite del concurso,
sonpagadosconpreferencia a loscréditoscontra eldeudorsalvo queéstos tengan
privilegio especial.
Elpago de estoscréditos debe hacersecuando resulten exigibles ysin necesidad
de verificación.
No alcanzando los fondospara satisfacer estos créditos, la distribución se hace
a prorrata entre ellos".
Debemos aclarar, sin embargo dos cuestiones importantes respecto de ellos,
que estos créditos deben ser pagados en cuanto son exigibles, sin necesidad de
esperar la distribución final; y que los gastos de conservación y de justicia que se
han causado con relación a bienes sobre los que recae una garantía real, se satisfa-
cen con el producido de dichos bienes (art. 244, LCQ).
En e l tercerrango, se encuentran los créditos que poseen un privilegio general.
Ellos están enumerados por el art. 246 de la LCQ: "Son créditos con privilegio
general: 7) Loscréditosporremuneracionesysubsidios familiares debidos al traba-
jadorporseis mesesy los provenientespor indemnizaciones de accidente de traba-
jo, porantigüedado despidoypor falta depreaviso, vacacionesysueldo anualcom-
plementario, los imporiespor fondo de desempleo y cualquier otro derivado de la
relación laboral. Se incluyen los interesespor elplazo de dos años contados a partir
de la mora, y las costasjudiciales en su caso; 2) El capital por prestaciones adeuda-
das a organismos de los sistemas nacional, provincial o municipal de seguridad
social, de subsidios familiares y fondos de desempleo; 3) Si el concursado esperso-
na física: a) Losgastosfunerariossegún el uso; b) Losgastosde enfermedadduran-
te los últimosseis mesesde vida; c) Losgastosde necesidaden alojamiento, alimen-
tación y vestimenta del deudorysu familia durante losseismesesanteriores a la pre-
sentación en concurso o declaración de quiebras; 4) Elcapitalpor impuestosy tasas
adeudados al Fisco nacional, provincialo municipal; 5) Elcapitalpor facturasde cré-
dito aceptadasporhasta veinte milpesosporcada vendedoro locador:A los finesdel
ejercicio de este derecho, solo lo podrá ejercitar el libramiento de las mismasincluso
porreembolso a terceros, o cesionario de ese derecho dellibrador (inciso incorpora-
do por el art. 7' de la ley 24.760, Boletín Oficial, ejemplar del 13/1/97)".
Sin embargo, es necesario hacer la salvedad respecto a que solo tiene vocación
al total de la cantidad de dinero que queda para los privilegiosgenerales, el crédi-
CARLOS A . CALVO COSTA

to por capital emergente de salarios, sueldos y remuneraciones (cfr. art. 247, párr.
lo, LCQ); en cambio, los demás, solo afectan el 50% de esa masa de dinero, y en lo
excedente participan a prorrata con los quirografarios.

Sistema de los privilegios en la Ley de Concursos y Quiebras


1 - Créditos con privilegio especial
Crédito Aclaraciones
Créditos por gastos de construcción, Sólo si la cosa se encuentra en poder
mejora y conservación del concursado o fallido
Créditos por impuestos y tasas Sólo por el capital y si recaen
sobre bienes determinados
Créditos laborales Sólo las remuneraciones por seis meses,
indemnizaciones por accidentes de trabajo,
antigüedad, despido, falta de preaviso,
fondo de desempleo
Créditos con garantia real Sólo el capital de los créditos hipotecarios,
prendarios, y los garantizados con warrants,
debentures y obligaciones negociables
con garantia, más costas e intereses
por dos años anteriores
Créditos del retenedor Sólo si se mantiene la retención de la cosa
o si ella fue sustituida judicialmente
por una fianza

2 - Créditos con privilegio general


Crédito Aclaraciones
Créditos laborales Comprenden los subsidios familiares
por seis meses, indemnización por vacaciones,
sueldo anual complementario (SAC)
y costas judiciales.
Créditos por gastos de última Comprende los gastos funerarios, los gastos
enfermedad de enfermedad de los últimos seis meses
de vida, alimentación, entre otros.
Créditos por impuestos y tasas Sólo las remuneraciones por seis meses,
indemnizaciones por accidentes de trabajo,
antigüedad, despido, falta de preaviso, fondo
de desempleo
Créditos originados en deudas Sólo el capital por aportes y contribuciones
al sistema de seguridad social a organismos nacionales, provinciales
o municipales, subsidios familiares
y fondo de desempleo
Créditos por facturas de crédito Sólo por el capital hasta $20.000
por cada vendedor o locador
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

e) Derecho de retención

1 - Concepto

Se denomina derecho de retención a la facultad que, en determinados casos


concede la ley al poseedor de una cosa, para que prolongue su situación posesoria
después de decaído el título que la justificaba; y ello en razón de un crédito del
poseedor frente al destinatario de la cosa, crédito relacionado, unas veces, con la
cosa -gastos deconservación o mejora-y otra veces sin más relación que la pura-
mente ocasional de la preexistente posesión de la cosa por el acreedor -posesión
prendaria- (Lacruz Berdejo). Esta facultad concedida al acreedor de modo ocasio-
nal por la ley se convierte en un elemento de coacción sobreel obligado, que solo
con el cumplimiento de su obligación, podrá recuperar la cosa de su propiedad, así
como también en un medio de garantía para el acreedor.
El Código Civil y Comercial, si bien no brinda un concepto de instituto como lo
hacía el art. 3939 del derogado Código de VélezSarsfield, lodeja entrever en lo dis-
puesto en el art. 2587, en cuanto dispone: "Todo acreedor de una obligación cier-
ta y exigible puede conservar en supoder la cosa que debe restituir a l deudor, has-
ta e l pago de lo que este le adeude en razón de la cosa. Tiene esa facultad solo
quien obtiene la detentación de la cosa por medios que no sean ilícitos. Carece de
ella quien la recibe en virtud de una relación contractual a título gratuito, excepto
que sea en e l interés del otro contratante".
Ejemplo:
"Juan" ha Ilevadosu automóvil chocado al taller mecánico de "Carlos", para queeste
le efectúe las reparaciones de chapa y pintura y arregle los desperfectos mecánicos
queel accidente ha provocadoen el vehículo. "Carlos" promete la entrega del auto a
"Juan" para el día viernes de la semana siguiente. Llegado ese día, "Juan" acude a
buscarsuvehículoqueha sido reparadoentiempoyforma por "Carlos", pero le mani-
fiesta que no tienedinero para abonarlesu trabajo. En tal caso, como loveremos pos-
teriormente, "Carlos" posee el derecho de retener el vehículo de "Juan" hasta que
este le abone lostrabajos de reparación que ha efectuado sobre el rodado.

2 - Fundamento

También son variados los fundamentos que justifican el derecho de retención:


a) La voluntadpresunta de laspartes (Diez-Picazo). Cuando una persona efec-
túa una prestación en favor de otra teniendo en su poder una cosa perte-
neciente a esta, se presumeque nace un créditoen su favor y que las partes
han pactado queeste podrá retener la cosa hasta tanto dicho crédito no sea
satisfecho por el deudor destinatario de la cosa.
b) Razonesdeequidad, puesto queen caso contrario podría entendersequeel
deudor se estaría enriqueciendo a costa del acreedor.
CARLOS A . CALVO COSTA

C) Elprincipio de la responsabilidadpatrimonial universal (Lacruz Berdejo). Si


todos los bienes del deudor están afectados en garantía a su responsabili-
dad, destinados a satisfacer -de incumplir la obligación- el interés del
acreedor, si el acreedor ya poseía porotrotítulo unodeestos bienes,el dere-
cho le permite que lo retenga. Detal modo, la facultad de retención cumple
una doble función: compulsiva (dado que estimulará el cumplimiento del
deudor) y controladora (al evitar con su retención que esa cosa pueda ser
enajenada del patrimonio del deudor).

3 - Naturaleza jurídica

Tampoco resultan pacíficas lasopinionesdoctrinariasquese han formulado en


torno a la naturaleza jurídica del derecho de retención. Analizaremos las más
importantes:
1 - Teoría del derecho real

Según la opinión de algunosautores, se trata de un verdadero derecho real, en


tanto se sustenta en una relación directa e inmediata con la cosa y en cuanto el
derecho de retención puede hacerse valer erga omnes, brindando acción al rete-
nedor para recuperar la cosa si es privado de ella arbitrariamente.
Defienden esta postura principalmente Salvat, Molinarioy Spota, en el Derecho
argentino, y Mazeaud, Coliny Capitanten el Derechofrancés).Al igual que lo hemos
manifestado respecto de los privilegios, no compartimos esta postura puesto que
el derecho de retención no se encuentra mencionado entre los derechos reales en
el Código Civil y Comercial (art. 1887, CCCN) cuando estos solo pueden ser creados
por la ley (cfr. art. 1884, CCCN); además, el retenedor carece de la facultad de per-
seguir la cosa en manos de quien se encuentre (iuspersequendi), y tampoco goza
del iuspreferenditípico de los derechos reales.

11 - Teoría del derecho personal

Según esta postura doctrinal mayoritaria en la cual nos enrolamos, el derecho


de retención es un derechopersonal, que puedeser opuesto al deudor y a sus suce-
sores universales, así como también a terceros. Ello así, puesto que el derecho de
retención es un accesorio de un derecho creditorio que es siempre personal; ade-
más posee la virtualidad de poder ser opuesto por vía de excepción, ventaja que
poseen ciertos derechos creditorios. Sostienen esta teoría, entre otros: Boffi Bog-
gero, Lafaille, Compagnucci de Caso y Pizarro, en el Derecho argentino, Messineo,
Giorgi, Saleilles y Planiol en el Derecho comparado.

111 - Teoría de la excepción procesal

Existe una teoría, sostenida por una calificada doctrina nacional y extranjera,
que concibe al derecho de retención como una excepciónprocesalque el detenta-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

dor puede oponer al deudor hasta tanto sea satisfecho su crédito. Se argumenta
que se trata de una excepción dilatoria que mantiene la situación de hecho hasta
tanto el actor se allane a cumplir la deuda que posee con el retenedor. Entrequie-
nes argumentan en tal sentido cabe mencionar -entre otros- a Llambías, Vaz-
quez, Trigo Represas y Alterini, en el Derecho argentino, y a Ripert, Boulangery Puig
Brutau en el Derecho comparado. Se critica a esta teoría-si bien no se la conside-
ra inexacta- por abordar la cuestión únicamente desde su funcionamiento sin
atender a la cuestión de fondo.

-. - Caracteres

1 - Es accesorio

Elloasípuestoqueaccedea un crédito incumplido que ha nacido con motivo de


una obligación; en razón deello, no poseevida propia ni independienteal margen
de dicho crédito al que accede, por lo cual correrá idéntica suerte que aquel (por
ejemplo, ante su extinción o transmisión).

11 - No essubsidiario

Tal carácter es propio del derecho de retención, puesto que el acreedor puede
hacer uso de él aun cuando existan otrasvías procesales que le permitan satisfacer
su interésy sin que deba agotar previamenteestas.

111 - Es indivisible

Dispone al respecto el art. 2592, inc. a) del CCCN que la facultad de retención se
ejercesobretoda la cosa cualquiera sea la proporción del crédito adeudada al rete-
nedor. Si fueran muchas las cosas retenidas, puede ser ejercido sobre todas ellas
hasta tanto se pague la totalidad de la deuda.

IV - Es transmisible

El derecho de retención sigue la misma suerte que el crédito al que accede, por
lo cual si esteestrasmitido por sucesión mortiscausa o por acto entrevivos, el dere-
cho de retención seguirá idéntica suerte (cfr. art. 2592, inc. b, CCCN).

V - Es ejercitable como excepción

Estimamosque el derecho de retención se ejerce por vía de excepción, ya que el


acreedor puede invocarlo cuando lees reclamada por el deudor la restitución de la
cosa que originó la deuda. Esto también ya había sidoadvertido porvélez Sarsfield
en la nota al art. 1547 del derogado Código Civil. Adviértase, además, que el art.
2589 del CCCN expresa que "El ejercicio de la retención no requiere autorización
judicial ni manifestación previa del retenedor ... ". No obstante ello, y tal como lo
CARLOS A . CALVO COSTA

referiremos posteriormente, existe cierto sector de la doctrina nacional que admi-


te la posibilidad de que el derecho de retención se pueda ejercer por vía de acción.

VI - i Es de origen legal?
Algunosautores se han expedido por la afirmativa, puesto que nace únicamente
de la ley que establece las condiciones en las cuales puede ser ejercido. Sin perjuicio
de ello, otros autores (Mosset Iturraspe) estiman que no mediando violación del
orden público, las partes pueden pactar el derecho de retención en aquelloscasosen
loscuales legalmente no procedería por ausencia de uno de los requisitos exigidos.

5 - Requisitos

Deben reunirse lossiguientesrecaudosparaqueel derecho de retención pueda


ser ejercido:

1 - Que elacreedor tenga la cosa que pertenece al deudor en su poder

La tenencia es una relación real - e s decir, establecida entre una persona y una
cosa-que se caracteriza por el hecho de que aquella tiene la cosa en su poder (cor-
pus), pero reconoceen otrosu propiedad (v. gr., en el contrato de locacióndevivien-
da, el locatario del inmueble ese1tenedor aunque reconoce al locador como titular
dominial del bien). Pero si quien tiene materialmente la cosa se comporta como si
fuera su dueño -independientemente de que revista en efecto tal calidad-, esto
es, la posee animus domini, entonces nos encontramos ante otra relación real,
denominada posesión. Estimamos que resulta suficiente la simple tenencia para el
ejercicio del derecho de retención, sin que se requiera que el acreedor se comporte
como titular de un derecho real sobre lacosa. Obviamente, quien puedelo mástam-
bién puede lo menos, por lo cual nada impide que el derecho sea ejercido también
por el poseedor. También esde destacar que la tenencia de la cosa debió haber sido
obtenida por un medio lícito, ya que, caso contrario, el derecho de retención no
podría ser opuesto (por ejemplo, quien la obtuvo por un delito-robo-).

11 - Que se ejercite en razón de un crédito cierto y exigible

Este recaudo exige que no se trate de un crédito hipotético y conjetural, sino


que esté constatada su existencia. En cambio, esconteste la doctrina al afirmar que
no se requiere que el crédito sea líquido, es decir, que se encuentre exactamente
determinado en cuanto a su monto.

111 - Que exista conexión entre la cosa y el crédito


({{debitum cum re junctumn)

Toda vez que se exige naturalmente que el crédito haya nacido por razón de
aquella, aunquenoes necesario, sin embargo, que medieuna relación contractual
entre el acreedor y el obligado-art. 2587, CCCN-.
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

Ejemplo:
Seconsidera queexiste conexiónentreel crédito y la cosa retenida, enel caso del cons-
tructor, que ejerce la retención sobre lo construido, por el precio debido en razón de
lastareasrealizada$en el caso del escribano, que retiene lostestimoniosde la escritu-
ra pública que autorizó, por los honorariosque se le adeudan como consecuencia de
esa labor. En cambio, consideramosque no existe relación entre la cosa y el crédito, no
esviable la pretensión del comprador de un inmueble de retenerlo hasta tanto se le
abonara la indemnizaciónderivadadela resolucióndelcontrato porincumplimiento).

IV - ¿Debetratarse de una cosa ajena?


No hay acuerdo doctrinario al respecto. Cabe destacar que el Código Civil y
Comercial no exige expresamente que el derecho de retención deba ser ejercitado
sobre una cosa ajena, como sí lo hacía el art. 3939 del derogado CC;gran parte de
la doctrina (Llambías, Leiva Fernández, Pizarro), ha sostenido que existen supuestos
de excepción en los que cabe admitir el derecho de retención sobre una cosa pro-
pia que debe ser entregada a otro (como sucede en el caso del nudo propietario
frente al usufructuario, por las mejoras necesarias realizadas por aquel sobre la
cosa), o sobre una cosa solo parcialmente ajena (caso del condómino que retiene la
cosa común contra los restantescopropietarios). Por ende, estimamos quea la luz
de la nueva normativa del Código Civil y Comercial queguarda silencio al respecto,
no consideramos como requisito del derecho de retención que solo pueda recaer
sobre una cosa ajena.

6 - Vías procesales para hacer efectivo el derecho

Existentambién seriasdiscusionesdoctrinariasentornoa si el derecho de reten-


ción debe ser ejercido -por vía de excepción-al trabarse la litis (Llambías, Pizarro
-Vallespinos), o si puede serlo posteriormente, en el momento en que el dueño o
titular del derecho sobre la cosa reclama efectivamente su entrega (Trigo Represas,
Borda, Lafaille, Llerena, Machado). Por razones de economía y lealtad procesal esti-
mamos pertinente la primera de las posturas, aunque no desechamos la posibili-
dad de que pueda hacerse valer por vía de acción, a fin de posibilitarle el otorga-
miento de fecha cierta a efectos de su oponibilidad frente a otros acreedores con
privilegio especial.

7 - Efectos del derecho de retención

El art. 2592 del CCCN norma acerca de losefectos del derecho de retención, dis-
poniendo: "Efectos. La facultadde retención: a) se ejercesobre toda la cosa cual-
quiera sea la proporción delcrédito adeudada alretenedor; b)se transmite con el
crédito a l cual accede; c) no impide a l deudor el ejercicio de las facultades de
administración o disposición de la cosa que le corresponden, pero e l retenedor n o
CARLOS A . CALVO COSTA

está obligado a entregarla hasta ser satisfecho su crédito; d) n o impide el embar-


go ysubasta judicial de la cosa retenida, p o r otros acreedores o p o r elpropio rete-
nedor. En estos casos, elderecho del retenedor se traslada alprecio obtenido en la
subasta, con e l privilegio correspondiente; e) mientras subsiste, interrumpe el
curso de la prescripción extintiva del crédito alque accede; fl en caso de concurso
o quiebra delacreedor de la restitución, la retención queda sujeta a la legislación
pertinente".
Para una mejor comprensión deellos, estimamos importantedistinguir losefec-
tos producidos respecto del retenedor, del deudor y de terceros.

1 - Efectos respecto del retenedor

Hemosanalizado precedentementeque el art. 2587 del CCCNfacultaal retene-


dora mantenerse en la tenencia de la cosa hasta tanto le sea pagado lo que se le
adeude en razón de ella. Desde luego, como cualquier otro acreedor, el retenedor
podrá también embargar la cosa y ejecutarla judicialmente, pudiendo cobrarsede
su producido: claro está que de optar por ello, implicará que el derecho de reten-
ción se traslada al precio obtenido en la subasta, con el privilegio correspondiente
(art. 2592, inc. d, CCCN). Asimismo, es de destacar que si la cosa retenida produce
frutos, podría el retenedor percibirlos e imputarlos a los intereses de la suma que
se le adeuda, por aplicación analógica de lo normado por los arts. 2215 y 2225 del
CCCN para los supuestos de anticresis y de prenda, respectivamente, para lo cual
deberá rendircuentaspreviamenteal deudor por loque hubierepercibidoen con-
cepto de frutos (cfr. art. 2591, inc. c, CCCN). Por otra parte, es importante mencio-
nar que el retenedor puedeejercer las acciones posesorias (arts. 2238y SS., CCCN) si
es que ha sido desposeído de la cosa contra su voluntad por el propietario o por un
tercero; así lo dispone el art. 2590, inc. a) del CCCN que al facultar al retenedor en
tal caso a reclamar la restitución "...por las acciones concedidas en este Código al
poseedor desposeído ".
En cuanto a los deberes a cargo del retenedor, dispone expresamente el art.
2591 del CCCN que, al ser un tenedor de una cosa ajena, está obligado a: 1) "no
usarla cosa retenida, exceptopacto en contrario, en ~lquesepued~determinarlos
alcances de dicho uso, inclusive en lo relativo a los frutos" (inc. a); 2) "conservar la
cosa y efectuar las mejoras necesarias a costa del deudor" (inc. b); y, c) "restituir la
cosa a l concluir la retención y rendir cuentas a l deudor de cuanto hubiera percibi-
do en concepto de frutos" (inc. c).

11 - Efectos respecto del deudor

Aun cuando la cosa está siendo retenida por su acreedor, puedeel deudor en su
carácter de propietario de la cosa gravarla o enajenarla, aunque el adquirente
deberá respetar el derecho del retenedor, pues nadie puede transmitir un derecho
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

mejor o más extenso que el que tiene ( art. 399, CCCN).Asimismo, le asiste al deu-
dor el derecho a exigir la restitución de la cosa retenida una vez pagada la deuda,
o bien si el retenedor abusa de su derecho y usa la cosa o incumple su deberdecon-
servación. Por otra parte, y toda vez que el art. 2589 segunda parte CCCN, dispone
que "el juez puede autorizar que se sustituya el derecho de retención p o r una
garantía suficiente", puede el deudor entonces solicitar judicialmente la sustitu-
ción del derecho de retención ofreciendo una nueva garantía en su reemplazo,
pudiendo el juez admitirla o no. Sin perjuicio de ello, estimamos que esta facultad
de solicitar la sustitución del derecho de retención consagrada por el art. 2589,2"
parte, CCCN no debe limitarse únicamente al deudor, pudiendo aceptarse su ejer-
cicio por parte de otros acreedores siempre que se otorgue la garantía suficiente
que requiere la ley.
En cuanto a los deberes que genera el derecho de retención en el deudor, cabe
mencionar: debe abstenerse de perturbar la retención legítimamente ejercida por
el acreedor, y deberá reembolsar al retenedor las mejoras necesarias, que este haya
tenido que hacer para la conservación de la cosa (cfr. art. 2591, inc. b, CCCN) .

111 - Efectos respecto de terceros

También se producen consecuenciasrespectodetercerosa causadel derechode


retención. Mencionaremos algunos de ellos:
1. El derecho de retención puede ser opuesto por el retenedor no solo frente
al deudor y sus sucesores, sino también frente a cualquier tercero, incluido
el adquirente de la cosa si su propietario la ha enajenado y los acreedores
quirografarios.
2. El derecho de retención, frente a los restantes acreedores privilegiados,
hace prevalecer el derecho de retención sobre los privilegios especiales,
inclusive el hipotecario, si ha comenzado a ejercerse desde antes del naci-
miento deaquellos.
3. Frente a acreedores quirografarios, si bien éstos pueden embargar y hacer
subastar la cosa, el adjudicatario no podrá entrar en posesión de ella si pre-
viamente no desinteresa al retenedor (arg. art. 2592, inc. c, CCCN).

No obstante estos efectos que surgen del Código Civil y Comercial, no podemos
ni debemos soslayar que en caso de concurso o quiebra del acreedor de la restitu-
ción, la retención queda sujeta a la legislación pertinente (art. 2592, inc. f),por lo
cual, deacuerdoal art. 131de la ley 24.522, la quiebrasuspendeel ejerciciodel dere-
cho de retención sobre bienes susceptibles de desapoderamiento, los que deben
entregarse al síndico. Sin perjuiciode ello, el retenedor continúa siendo titularde su
derecho y del privilegio a que ya hemos hecho mención. Si la quiebra cesa antes de
CARLOS A . CALVO COSTA

la enajenación de la cosa, esta debe ser restituida al retenedor. Si, por el contrario,
aquella es enajenada, el retenedor tiene privilegio sobre su producido.
En cuanto a losdeberesque pesan sobre losterceros, esde destacarqueéstos no
pueden turbar el derecho de retención, puesto que en caso de ser desposeído de la
cosa contra su voluntad podrá el retenedor -como lo hemos mencionado prece-
dentemente- hacer uso de las acciones posesorias que le confiere el ordenamien-
t o jurídico.

8 - Extinción del derecho de retención

La regla general indica queel derecho de retención resulta ser un accesorio del
crédito cuyo cumplimiento tiendea asegurar, ninguna duda cabequesu existencia
finalizará en cuanto se extinga el crédito que pretende asegurar; sin embargo,
existen otrossupuestos. El art. 2593 del CCCN estableceexpresamente: "Extinción.
La retención concluye por: a) extinción del crédito garantizado; b) pérdida total
de la cosa retenida; c) renuncia; d) entrega o abandono voluntario de la cosa. No
renace aunque la cosa vuelva a supodec e) confusión de las calidades de retene-
dorypropietario de la cosa, excepto disposición legalen contrario; fl falta de cum-
plimiento de las obligaciones del retenedor o si incurre en abuso de su derecho ".

Estimamos que a pesar de dicha enumeración legal, cabe referirse a las particulari-
dades que pueden presentarse frente a otros institutosjurídicos:

a) La extinción del crédito principal puede producirse, naturalmente, por cual-


quiera de los modos previstos al efecto, y en particular mediante el pago
(véase el análisisde losmodosextintivosdelasobligacionesquehemos rea-
lizado en el Capítulo V).
b) En el caso de la novación, se plantea el interrogante respecto a si es admisi-
ble la reserva de mantener el derecho de retención en seguridad de la nue-
va obligación que nace en sustitución de la antigua. Se nos ocurre que ello
no resulta posible en el caso que analizamos, debido a que el derecho de
retención exige que medie una conexión entre la cosa y el crédito para que
nazca el derecho de retención. Si esa conexión no existe respecto de la nue-
va obligación, aquel derecho deberá considerarseextinguido.
C) En cuanto a la prescripción liberatoria de la obligación principal, la mayoría
de la doctrina sostiene que ella no puede producirse mientras el acreedor
retenga la cosa, dado que ello es una clara prueba de la voluntad del acree-
dor de reclamar el pago de la deuda; asimismo, algunos autores (Llambías,
Pizarro -Vallespinos)entienden que la retención implica un tácito reconoci-
mientode la obligación por el deudor, interruptivo del curso de la prescrip-
ción en los términos de los arts. 2544 y ss. del CCCN.
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

5 10. Efectos principales con relación al deudor


Si bien hemos analizado a lo largo del presente capítulo todos los efectos prin-
cipales y auxiliaren en relación al acreedor, resulta menester destacar que eldeu-
dorposee ciertosderechosen la relaciónjurídica obligacional que se traducen ine-
xorablemente en cargas o deberes del acreedor.
Esos derechos que le asisten al deudor que han sido receptados legislativamen-
te, en gran parte, por el art. 731 del CCCN, pueden ser clasificados según las distin-
tas etapas por la cual transcurra la vida de la obligación.

a) Derechos del deudorprevios al cumplimiento

El deudor tiene derecho a exigir al acreedor su cooperación en la recepción del


pago, representando esta, pues, una carga para el accipiens. Se ha sostenido en la
doctrina extranjera queesedeber decolaboración que pesará sobreel acreedor no
es másque un requisito previo para poder ejercer la facultad deexigir la prestación
que le compete (Diez-Picazo. Cristóbal Montes).
Ejemplo:
Si "Juan"-deudordela obligación-debeentregara suacreedor "Pedro" una tone-
lada de manzanasen el puerto de BuenosAires, tienederecho a exiqirle
- a este último
que en el momento pactado para la entrega ponga a su disposición un lugar idóneo
(camión, contenedor, cámara frigorífica, etcétera) en donde poder descargar la mer-
cadería. Caso contrario, dicha falta de cooperación por parte de "Pedro" impedirá a
"Juan" poder cumplir con la entrega, con el riesgo consecuente de que el cargamen-
to de manzanas pueda comenzar a deteriorarse si la descarga no se produce en un
lugar apto para su conservación.También podría alegarse falta de cooperación si Ile-
gado el momento del cumplimiento, "Pedro" no se presentara a recibir la mercade-
ría que desea entregar "Juan".

Consideramos, además, que el deber de colaboración que pesa sobre el acree-


dor incluye también el de información al deudor (derivado del principio de buena
fe contractual), queconsiste en comunicarlea estetodos losacontecimientos nece-
sarios que coadyuven al cumplimiento (v. gr., siguiendo con el ejemplo anterior,
informarle al deudor el horario preciso en que estará abierta la cámara frigorífica
para depositar el cargamento de manzanas). En similar sentido, se consideran
incluidos los deberes de aclaración e indicación de todas las circunstancias que
involucra el cumplimiento de la obligación.
Este deber de cooperación que pesa sobre el acreedor y que se traduce en un
derecho del deudor, suele ser relacionado frecuentemente con el tema de las car-
gas procesales, que son imperativos del propio interés del sujeto sobre quien
pesan, a fin de evitar una contingencia desfavorablea sus propios intereses(Caba-
CARLOS A . CALVO COSTA

nillasSánchez, LacruzBerdejo, Barassi, Bianca). En tal sentido, se afirma queasícomo


el acreedor en un procesojudicial tiene la carga deprobartodo aquello que hace a
su derecho, no está obligado a hacerlo, pero sabe que de no efectuarlo deberá
soportar las consecuencias negativas del resultado del proceso. De igual modo, en
el Derecho de fondo, el acreedor esconsciente que de no cooperar con la recepción
del pago que intentaefectuar el deudor, ello redundará en desmedrode su derecho
y deberá soportar lasconsecuencias que prevé el ordenamiento jurídico en tal caso.
Destacamos que la falta de cooperación por parte del acreedor, puede derivar
en la configuración de la mora delacreedor, instituto que tratamos posteriormen-
te en esta obra.

b) Derechos del deudora1 tiempo


de intentar cumplir. Remisión

Si al momento de intentar cumplir con la prestación a su cargo el acreedor no


colaborara con la recepción del pago que intenta realizar el deudor, este estará
facultado para efectuarlo por vía judicial o extrajudicial mediante la figura del
pago por consignación. Estudiaremoseste instituto en el Capítulo V referido a la
"Extinción de lasobligaciones", por lo cual nos remitimosal análisisallí realizado.
Asimismo, el deudor está facultado para exigir al acreedor la entrega del recibo
correspondiente, que es la prueba por excelencia del pago. Nos hemos referido
también a él en el CapítuloV precedentementecitado al cual también remitimos.

C) Derechos del deudorposteriores al cumplimiento

Con posterioridad al cumplimiento, el deudor tendrá derecho a repeler todas


lasaccionesque intente el acreedor afin deexigirleel cumplimiento, todavez que
con el pago efectuado por el deudor la obligación se ha extinguido y este ha que-
dado liberado. Eseefecto extintivo y liberatorio del pago es lo que leotorga dere-
cho al deudor para repeler cualquier intento de reclamo en torno a la obligación
que se intente con posterioridad a su cumplimiento (cfr. art. 731, CCCN).
No obstante ello, es de destacar que esta facultad de repeler las acciones no se
agota únicamente en el supuesto de pago, sino que el deudor podrá repeler cual-
quier reclamoen torno a la obligación luego dequeesta se hallare extinguida por
cualquier otro medio extintivo.
CAPITULO
III
CLASIFICACIÓN DE LAS OBLIGACIONES

g 11. Introducción. Criterios d e clasificación


d e las obligaciones

Las obligaciones pueden ser clasificadas de diferentes maneras, según el crite-


rio que se use a tal fin (según el vínculo, el objeto, los sujetos, la causa fuente, el
tiempo de cumplimiento, o sus modalidades). Si bien la clasificación quese puede
efectuarsiguiendoestosparámetrospuedesufriraún múltiplessubclasificaciones,
consideramos -a los fines de sistematizar dicha clasificación del modo más ~ e d a -
gógico posible-, que las más importantes y que desarrollaremos, son las que se
exponen en el siguientecuadro sinóptico:

lnterdependencia
por reciprocidad
(obligaciones recíprocas)

Por r oporconexión
su autosuficiencia 1
1
el vinculo
jurídico con otro vinculo

lnterdependencia
por accesoriedad
(obligaciones principales
y accesorias)
CARLOS A . CALVO COSTA

De dar
Naturaleza
de la De hacer
prestación
De no hacer

De dar cosas ciertas


Determinación
del objeto De género
y la naturaleza
de losbienes
1
~e dar dinero (incluye las obligaciones devalor)

Complejidad Objeto simple


Según
el
objeto
del objeto
complejo
Objeto { Conjunto

Disyunto
[~lternativas

1Facultativas
lndole Obligaciones de medios
del interés
Obligaciones de resultado

Por el

I
Positivas
carácter del
comportamiento
Negativas
del deudor

para ser
- fraccionado lndivisibles

Sujeto singular

Según
Simplemente mancomunada

1
los -
sujetos Pluralidad Mancomunación solidaria
conjunta
Sujeto plural Concurrentes
Pluralidad
disyunta
-
(falsa pluralidad)
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

r Contractuales

l
1
Nominadas Delictuales
Según
la causa Cuasidelictuales,y otras
fuente lnnominadas
(obligaciones "ex lege")

Según el momento
a partir del cual


Ejecución inmediata
opera la
Según el exigibilidad de la Ejecucióndiferida
tiempo en el
cumplimiento
de la
prestación
Según la decisión Ejecución inmediata
del acto de
cumplimiento Ejecucióncontinuada o detracto sucesivo

r Purasy simples

l
Por las
modalidades Modales
del vinculo*
L Con cláusula penal y sancionesconminatorias
* Se mantiene pese a ser una clasificación propia de los actos jurídicos.

5 12. Una derogación esperada:


las obligaciones naturales
En forma previa a analizar la actual clasificación de las obligaciones que nos
brinda el Código Civil y Comercial de la Nación, no podemos soslayar que han sido
eliminadas del ordenamiento jurídico argentino.
En el derogado Código Civil de Vélez Sarsfield, según la naturaleza del vínculo,
las~bli~acio~esseclasificaban en naturaleso imperfectas y civileso perfectas. Dis-
ponía el art. 515 del CC: "Las obligacionesson civileso meramente naturales. Civi-
les son aquellas que dan derecho a exigir su cumplimiento. Naturales son las que,
CARLOS A . CALVO COSTA

fundadassolo en e l derecho naturaly en la equidad, no confieren acciónpara exi-


gir su cumplimiento, pero que cumplidas por e l deudor, autorizan para retener lo
que se ha dado en razón de ellas.. . ".

Estas dos categoríasde obligaciones, presentaban singulares diferencias:


1. La obligación civil -que obviamente continúa subsistiendo en el Código
Civil y Comercial- halla fundamento en el Derecho positivo y es afianzada
por las instituciones civiles mediante el otorgamiento de una acción que
garantizasucumplimiento. La obligación natural-seencontraba fundada
únicamente en el Derecho natural, en la justicia y en la equidad.
2. La obligación civilconfiere siempre una acción judicial que permite al acree-
dor exigir su cumplimiento, con los efectos que indica la norma del art. 730
del CCCN; la obligación natural, en cambio, carecía de toda acción y no era
exigible, aun cuando poseía como efecto importante el de la irrevocabili-
dad de su pago si esqueel deudor lo efectuó en forma espontánea.
3. En la obligación civilel vínculo entre el acreedor y el deudor es perfecto, lo
cual permite al acreedor exigir coactivamente el cumplimiento de la pres-
tación comprometida por el deudor, acudiendo a los tribunales a falta de
cumplimiento espontáneo; contrariamente a ello, en la obligación natural
el vínculo era imperfecto, ya que no confería acción alguna al acreedor.

Por nuestra parte, nos habíamos ya manifestado en la primera edición deesta


obra y con anterioridad a la sanción del Código Civil y Comercial de la Nación,
negando lajuridicidad de laobligación natural y adhiriendo nuestro pensamiento
al de una calificada doctrina que ya se había expedido en este sentido (Bueres, Zan-
noni, Diez-Picazo. Pizarro -Vallespinos).
En primer lugar, debemosdestacar, como lo hemosefectuadoal analizar el con-
cepto de obligación, que la relación jurídica obligatoria posee una verdadera
estructura institucional en la que armónicamente aparecen débito y responsabili-
dadcomo tramos de una misma relación obligatoria (De los Mozos,CastánTobeñas,
Bueres, Diez-Picazo). Recordemosqueel débito esdefinido como un estado de deu-
da que nace juntamente con la obligación y se extiende hasta el cumplimiento
voluntario, lapso durante el cual el derecho subjetivo del acreedor gravita como
poder deexigenciasin posibilidad de operar ejecutivamentesobreel ámbito patri-
monial del deudor (aunque sí, en forma preventiva). Cuando se produce el incum-
plimiento de la obligación, es donde aparece el fenómeno de la responsabilidad,
que posibilita que el acreedor acuda al poder de agresión sobre el patrimonio del
deudor que le confiere el ordenamiento, en pos de alcanzar la satisfacción de su
interés. Como vemos, la responsabilidad resulta ser una derivación lógica y natural
deldébito, que ha sidodefinida por ladoctrinacomoel conjuntodeconsecuencias
jurídicas a que queda sometido el deudor en tanto y en cuanto ha asumido un
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

deber y no lo ha cumplido, lo que abre las puertas para que el acreedor pueda exi-
gir forzosamente el cumplimiento, o reclamar los daños y perjuicios que dicho
incumplimiento le ocasiona. En definitiva, y es aquí adonde queremos arribar,
débito y responsabilidad son un fenómeno unitario, inseparable, que requiere la
integración de ambospara conformarse. Por ende, rechazamos la posibilidad de
que pueda sostenersela idea de existenciade una deuda sin responsabilidad (como
ocurre en la obligación natural), o de responsabilidadsin deuda.
Otra causa que obsta a la juridicidad de la obligación natural, es que esta carece
-a nuestrocriterio-de un elemento esencial que exige toda relación jurídica obli-
gatoria, como es el vínculojurídico, es decir, el ligamen, sujeción o atadura que une
al acreedor con el deudor y que constriñe a este último al cumplimiento del deber a
su cargo. En la obligación natural, por ende, tal vínculo no existe, ya que el accipiens
no posee el poder para exigir el cumplimiento de la prestación, y ello se debe, en
definitiva, a que el deudor no tiene a su cargo un deber jurídico calificado comoexi-
ge la obligación como institución jurídica considerada. Es decir, no puede conceder-
se tal carácter de juridicidad a un deber si frente a su incumplimiento el ordena-
miento jurídico no produce ninguna reacción. De igual modo, tampoco el acreedor
posee un derecho subjetivo sustancial, ya que carece de todo poder sobre la con-
ducta del solvens, así como también de la posibilidad de acudir al auxilio de la justi-
cia para exigir el cumplimiento del deber de este y la satisfacción de su derecho.
Por lo tanto, esa falta de acción de la cual adolece el acreedor, no hace más que
imposibilitar-según nuestro parecer-que la obligación natural pueda serconsi-
derada una verdadera obligación.
En cuanto a la irrepetibilidad de loque se ha dado en pago en cumplimiento de
un deber moral (cfr. art. 728, CCCN), con ánimo de cumplir un deber no jurídico,
nuestra postura no provoca que ello deba ser considerado un pago indebido. Por
el contrario, estimamos que en ese supuesto -como brillantemente lo ha expues-
to el jurista español Diez-Picazo- le ley establece una atribución patrimonial que
carece de una causa solvendiy de una causa donandi, pero es una atribución patri-
monial justa y legítima que su destinatario puede retener legítimamente, ya que
se sostiene en una causa que el ordenamiento jurídico considera suficiente para
ello, como lo es un deber moral o deconciencia.
En idéntico sentido, sostiene Lacruz Berdejo que aquello que, por comodidad y
costumbre, seguimos llamando obligación natural es, por tanto, algo muy diferente
de lo que con tal nombre conocía el Derecho justinianeo. No consiste en un vínculo
jurídico privado de acción; ni en una deuda sin responsabilidad; la obligación natu-
ral no llega al campo del Derecho sino en el momento en que se cumple: el acto de
cumplimientoes, entonces, unaatribución patrimonial queviene calificada por una
causa quevagaba fuera del Derecho y que, en el momento de tener lugar la atribu-
ción, adquiere relevanciajurídica. Antes, no puede dar base a acción alguna; ni aun
a la meradeclaración, queexistiría si hubieraobligación jurídica: la obligación natu-
CARLOS A . CALVO COSTA

ral, pues, se reduce a ser una causa apta para justificar un desplazamiento patrimo-
nial que sin ella sería ilegítimo. Compartimos plenamente su punto devista, y nos
parece totalmente apropiada su derogación del régimen jurídico argentino.
No obstante su desaparición como categoría autónoma en la clasificación obli-
gaciones, creemos que el nuevo Código Civil y Comercial también alude a las obli-
gaciones naturales en el art. 728, cuando dispone que: "Deber moral. Lo entrega-
do en cumplimiento de deberes morales o de conciencia es irrepetible".
Esta norma, reconoce como antecedente inmediato al el art. 516del derogado
CCde Vélez Sarsfield, que establecía que: "El efecto de las obligaciones naturales
es que no puede reclamarse lo pagado cuando el pago de ellas se ha hecho volun-
tariamente por el que tenía capacidad legal para hacerlo". Por nuestra parte, aun
cuando algunos autores se han expedido oportunamente determinando que lo
entregado en concepto de pago de una obligación natural (o deber moral) reviste
el carácter de un verdadero pago (Llambías, Busso, Moisset de Espanés, Alterini),
estimamos que en realidad no se trata técnicamente de un pago, pues no existe
~ -

obligación preexistente, y queen realidad lasolutiretentiosefunda en la existen-


cia de una justa causa de atribución patrimonial, a la que en nuestro Derecho se
aplican ciertas reglas del pago. En sentido similar a nuestro pensamiento se ha
expedido también oportunamente una calificada doctrina (Bueres, Zannoni, Diez-
-
Picazo Pizarro, Vallespinos. Meza).
No podemos dejar desoslayar, sin embargo, que para que se produzca el efecto
de la irrepetibilidad que establece el art. 728 del CCCN, el pago debe haber sido
efectuadovoluntariamente-esdecir, espontáneamente, sin mediar dolo, violen-
cia ni intimidación-y por quien tenía capacidad legal para hacerlo.
Sin perjuicio de lo hasta aquíexpuesto, y pese a no encontrarse las obligaciones
naturales legisladas expresamente en el actual ordenamiento jurídico argentino,
aludiremos brevemente a sus principales conceptos, ya quedicha categoría conti-
núa estando vigente en otros códigos civiles del derecho comparado.

a) Antecedentes históricos

Lasobligacionesnaturalestienensu origen en el Derecho romano, en donde lasobli-


qatio naturales constituyeron una elaboraciónde los pretores, quienescrearon-en
iiertos casos-esta figu;a para mitigar el rigor formalista del ~érechoquiritario que
impedíael nacimientodeobligacionesquenocumplierancontodaslassolemnidades
impuestas por la ley.

Las fuentes que hacían surgir las obligaciones naturales en el Derecho romano eran
las siguientes:
1. La incapacidadpara las relacionesjurídicas entre padre e hijo.
2. Lasobligacionescontraídaspor losesclavosenvirtuddecontratoscelebradoscon
terceros, y posteriormenteeneltiempo, tambiénconotrosesclavosoconsuamo.
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

3. Lasobligacionescelebradas por las personasque habían sufrido la ~capitisdirni-


nution.
4. Lasobligacionescontraídaspor el pupilo sin la auctoritastutoris(autorización de
su tutor).
5. Los casos de nudapacta, es decir, de aquellas convencionesque, por no adaptar-
se a ninguno de los modelos que ofrecía el ordenamiento, en un sistema de con-
tratos nominados, no permitía reclamar ante los tribunales lo acordado en ellos.

Otrosautores también pusieron de relevancia que la inobservancia de lasformasexi-


gidas convertía también a las obligaciones convenidas en naturales; sin embargo,
también es importante destacar que no se admitía en el Derecho romano clásico la
posibilidad de que el transcurso del tiempo pudiera extinguir la acción por prescrip-
ción, lo que reciénfue receptado en el Derecho pretorio.

bJ Legislacióncomparada

En el Derecho comparado, debemos resaltar que en Francia las obligaciones natura-


les-luego de ser sistematizadas por Pothier- han sido receptadasen el Code, en el
art. 1235 -ubicado en el capítulo referido al pago- que se refiere a ellas en forma
tangencia1cuando dispone que "todo pago supone una deuda, lo pagado sin deber-
se está sujeto a repetición. Esta se admite con respecto a las obligaciones naturales
cuando hayan sido cumplidas voluntariamente". Similar tratamiento de las obliga-
ciones naturales se ha efectuado en los códigos de los países bajos de 1838 y venezo-
lano de 1942. Llama poderosamentela atención que el Código Civil español de 1889,
que ha seguido siempre los Iineamientosdel Codefrancés, no se refiera a ellasen nin-
guna parte de su articulado.
El BGBalemán, por su parte, no ha aludido directamentea lasobligaciones naturales
sino que se ha referido incidentalmente a ellasen el capítulo del pago, cuando en su
5 814 hace referencia a los deberes morales que no admiten la repetición de lo dado
en pago por ellos. Esta forma de tratamiento fue adoptada también por el Código
SuizodelasObligaciones(art. 63, parte3"), italianode 1942 (art. 2034-aunquecon-
funde obligación natural con deber moral-), griego (art. 944, peruano de 1984(art.
1275) y paraguayo de 1987 (art. 1820). entre otros.
Por último, debemos decir que otros códigos han acogido expresamente estas obli-
gaciones, formulando una normativa especial para su tratamiento. Esta fue la línea
seguida por la mayoría de los códigos latinoamericanos como el argentino +n el
derogado Código Civil y Vélez Sarsfield (arts. 515 a 518)-, uruguayo (arts. 1402 a
1407). chileno (arts. 1470 a 1472), y colombiano (arts. 1527 a 1529). entre otros.

CJ Naturalezajurídica de las obligaciones naturales

Se han formulado a lo largo del tiempo, diversas teorías en la doctrina tendien-


tes a demostrar si realmente la obligación natural es o n o una relación jurídica.
Expondremosa continuación las más relevantes.
CARLOS A . CALVO COSTA

1 - Teorias negatorias de la obligación natural

Estas teorías niegan la juridicidad de la obligación natural, ya que entienden


que ella -al carecer de coercibilidad- no reviste el carácter deverdadera obliga-
ción (Giorgi, Barassi, Gabba, Bonfante, Planiol, Lomonaco, Machado), ya que de
defender su existencia, se estaría incurriendo en una contradicción terminológica
al proclamar una "obligación no obligatoria", en donde el vínculo es solamente
moral y no jurídico. Asimismo, resulta ser una paradoja también el hechodeque la
obligación natural adquiera efectos después de ser extinguida por el pago: en
razón de ello, se argumenta que nunca constituye, pues, una obligación, ya que
antes del pago no era exigible y porque luego del pago ha sido extinguida (Giorgi
sostenía al respecto que se trataba de un ser extraño que cobra vida precisamente
en el momento en que se convierte en un cadáver, debido a que deviene eficaz
cuando opera su extinción).

2 - Teorías afirmativas de la obligación natural

La gran mayoría de la doctrina se ha expedido en afirmar que la obligación


natural configura unaverdadera relación jurídica (ya que convergen en ella todos
los elementos internos y externosde la obligación -sujetos, objeto, causa y víncu-
lo, aunque este último con alguna imperfección-) y ensalzan su existencia, aun-
que con argumentos diferentes que sucintamente transcribimos:
1 - Un sector doctrinario destaca que no hay diferenciación entre las obliga-
ciones civiles y naturales, sino que estas últimas son variante de aquellas, que solo
encuentran algún tipo de limitación en la ausencia deacción para exigir su cumpli-
miento (Laurent, Aubry- Rau, Baudry-Lacantinerie, Polacco, Borda,Salvat, Moisset de
Espanés).
2 - Otros defienden su existencia afirmando que la obligación natural es un
supuesto de deuda sin responsabilidad o con responsabilidad atenuada, ya que
existe la deuda aunque sin garantía al no conferir acción para exigir su cumpli-
miento (Carnelutti, Pacchioni, De Ruggiero, Windscheid). Este último autor, por su
parte, afirma, que son verdaderas obligaciones que no poseen fuerza para el ata-
que, pero sí para la defensa.
3 - Una tercera posición defiende su existencia expresando que las obliga-
ciones naturales son deberes morales o de conciencia, con penetración en el cam-
po jurídico, por lo cual el Derecho civil lesconfiere ciertos efectosjurídicos (Pothier,
Ripert, Josserand, Colmo, Lafaille, Compagnucci de Caso). Se trataría, pues, de sim-
plesdeberes moralesque nada tienen de jurídico en lo intrínseco.
4 - Otra postura es la que entiende que la obligación natural es un puro
deber de equidad o de Derecho natural. Quienes la defienden proclaman el carác-
ter jurídico de la obligación natural con todos sus elementos. Afirman que mien-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

tras la obligación civil posee un doble fundamento (Derecho natural y Derecho


positivo), la obligación natural solo se sustenta en el Derecho natural; agregan,
además, que no cualquier deberdeconcienciaesapto para generar una obligación
natural, puesto que para que ello ocurra es necesario que medie una exigencia de
justicia o de conciencia. En tal sentido, mientras la moral resulta ser el sustento de
los deberes morales, la justicia conmutativa y la equidad son el fundamento prin-
cipal de las obligaciones naturales; esto es importante destacarlo ya que existen
deberes puros de conciencia que no producen efectos legales (v. gr., obras de cari-
dad). Entre quienes se enrolan en esta línea de pensamiento cabe mencionar a
Llambías, Busso, Alterini -Ameal - LópezCabana.

3 - El régimen del derogado Código Civil


de Vélez Sarsfield

Como hemos expuesto precedentemente al transcribir la primera parte del


derogado art. 515 del CC, queda claro queVélez Sarsfield había dado tratamiento
expreso a las obligaciones naturales. En dicha norma, establecía que constituían
supuestosde obligaciones naturales lossiguientes: a) lasobligaciones que princi-
pian por ser obligaciones civiles, y quese hallan extinguidas por la prescripción; b)
las que proceden de actos jurídicos, a los cuales faltan las solemnidades que la ley
exige para que produzcan efectos civiles; como es la obligación de pagar un lega-
do dejado en un testamento, al cual faltan formas sustanciales; c) las que no han
sido reconocidasenjuicio por falta de prueba, o cuando el pleito se ha perdido, por
error o malicia del juez; y, d) las que se derivan de una convención que reúne las
condiciones generales requeridas en materia de contratos; pero a las cuales la ley,
por razones de utilidad social, les ha denegado toda acción; tales son lasdeudas de
juego. Se trataba de una enumeración meramente enunciativa y no taxativa, ya
que en cuanto a ello eran pacíficas tanto la doctrina como la jurisprudencia.

Se consideraban también como supuestos de obligaciones naturales que no se


encontraban enunciadas por el derogado art. 515 del CCdeVélez Sarsfield:
a) Pago de alimentos entre parientes en aquellos casos en los cuales la ley no
imponeel deber de hacerlo (v. gr., sobrinos, tíos, primos, etcétera).
b) Pago de gratificaciones que no resultan ser exigibles legalmente (v. gr.,
favor de quien ayudó a una persona cuando esta se encontraba en un mal
momento).
C) Resarcimiento de los daños causados a personas que carecen de legitima-
ción activa para reclamar judicialmente.
d) Deuda de intereses no estipulados, pues en tal caso no existe deber jurídico
alguno del deudor a abonarlosante la ausencia de convención o disposición
legal expresa en tal sentido.
CARLOS A . CALVO COSTA

4 - Efecto

El principal efecto de las obligaciones naturales con respecto al acreedor, era


que este poseía el derecho de retención, y respecto del deudor, que lo que había
dado en pago se tornaba irrepetible. Así lo disponía expresamente, como hemos
visto precedentemente, el art. 516 del derogado CCdeVélez Sarsfield.

g 13. Obligaciones principales y accesorias


a) Concepto e importancia de la distinción

La regla general es que las obligaciones son independientes unas de otras, fun-
dándose únicamente en lacausa que las origina. Sin embargo, existen ciertoscasos
en los cuales la razón de ser de una obligación está dada por la existencia de otra
de la cual depende. Esaquídonde reviste importancia la clasificación entreobliga-
ciones principales y accesorias.
El art. 856 del CCCN dispone que: "0bligacionesprincipales son aquellas cuya
existencia, régimenjurídico, eficacia y desarrollo funcionalson autónomose inde-
pendientesde cualquier otro vínculo obligacional. Los derechosyobligacionesson
accesoriosa una obligaciónprincipalcuando dependen de ella en cualquiera delos
aspectosprecedentemente indicados, o cuando resultan esencialespara satisfacer
el interés del acreedor".

Ejemplo:
"X" debe entregarlea "Y" un automóvil O km.de una marca y modelo determinado el
día 25 de junio de 2016, pactándose como cláusula penal moratoria el pago de
$3.000 por cada día de demora en efectuar la entrega. Advertimos aquí dosclases de
obligacionesinterdependientes:por un lado la entrega del auto (obligaciónprincipal),
y por otro la del pago de lassumaspactadasenconceptode cláusula penal (obligación
accesoria), la quesolo podrá exigirseen casodeincumplimientodelaentregadelvehí-
culo. Vemos pues, que si la obligación principal se cumple, la accesoria resulta irrele-
vante y se extingue al momento de efectuarse el pago en tiempo y forma de la princi-
pal. Solo en caso de incumplimiento de la obligación principal, la accesoria cobravida.

En virtud deello, seconsidera obligaciónprincipala aquella cuya existencia, efi-


cacia y desarrollo funcional son autónomos e independientes de cualquier otra
obligación. En cambio, una obligación esaccesoria cuando depende de otra prin-
cipal en cualquiera de dichos aspectos.
Pizarro destaca con acierto la existencia de dos reglas fundamentales que se
aplican en este tipo de obligaciones, al decir que tratándose de obligaciones plu-
rales, rigeentreellasel principiode independencia, por locual en casodeduda res-
pecto a si una obligación tiene carácter principal o accesorio, debe entenderse lo
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

primero; y que salvo supuestos de excepción, lo accesorio sigue siempre la suerte


de lo principal.
Si bien la clasificación de las obligaciones en principales y accesorias ha sido cri-
ticada por gran parte de la doctrina por considerarla superflua (Salvat, Lafaille.Co1-
mor Rezzónico), estimamos conveniente y acertado su tratamiento en el Código
Civil y Comercial de la Nación.
Dado que la nota característica en esta clasificación está dada por la existencia
de obligaciones accesorias, pasaremos a ocuparnos seguidamente de ellas en for-
ma detallada.

b) Obligacionesaccesorias

Hemosestudiadoque una obligación es accesoria cuando depende de la existen-


ciay validezdeotra obligación (quellamamos principal) que lesirvedefundamento.

1 - Especies de accesoriedad

Aun cuando el Código Civil y Comercial no posea una norma específica que
determine expresamente cuáles son las especies de accesoriedad, es importante
destacar que ella se puede dar con relación al objeto (v. gr. cuando la obligación
accesoria escontraída para asegurar el cumplimiento de una obligación principal,
como puedeocurrir a travésde una cláusula penal) o también pueden existir obli-
gaciones accesorias con relación a las personas (v. gr. las obligaciones contraídas
por los garanteso fiadores, quienes responderán frenteal acreedor ante el caso de
incumplimiento por partedel deudor de la obligación principal cfr. art. 1573, CCCN).

Ejemplo:
"D" ha alquilado un inmueble para ser utilizado comovivienda, el cual es propiedad
de "A".Al momentodelafirma del contratode locación "D" haofrecidocomogaran-
te o fiador de todas lasobligacionesernergentes del contrato a "F", quien suscribe el
contrato también en tal carácter. La obligación de fianza asumida por "F" en dicho
contrato reviste el carácter de accesoria, dado que solo severá obligado a responder
en caso de que "D" incumpla con el pago de la obligación principal (v. gr., pago de los
alquileresconvenidos).

Además, también existen otras posibles especies de accesoriedad, las que pue-
den darse a través de los derechos accesoriosy de las cláusulas accesorias:

1 - Losderechosaccesorios(art 856,Zda. parte, CCCN)

Constituyen los "accesorios de la obligación" a que se refiere el texto de la nor-


ma, que seguirán la suerte de la obligación principal a que están anexos. Se consi-
deran talesa la prenda, a la hipoteca y a la anticresis; se caracterizan porque-como
CARLOS A . CALVO COSTA

regla general que solo cede ante raras excepciones-no poseen posibilidad algu-
na de existir con independencia del crédito al que acceden.

11 - Las cláusulasaccesorias

Son estipulaciones o convenciones introducidas convencionalmente por las


partes a fin de afectar la obligación principal a una modalidad (v. gr., una condi-
ción, un plazo o un cargo), o para definir alguna circunstancia relativa al cumpli-
miento de la obligación (v. gr., pacto respecto a la forma de pago), o bien para
modificar algún aspecto del acto jurídico queda nacimiento a la obligación (v. gr.,
para establecer un pacto de retroventa). Sin embargo, se consideran que forman
parte del objeto del acto jurídico, y se rigen por la regla del art. 279 del CCCN.

2 - Fuentes de la accesoriedad

Las obligaciones accesorias pueden nacer de la voluntad de las partes (algunos


solo consideran que esta es la única fuente -Cazeaux, Salvat, Lafaille-) o bien de
la ley, como lo admite la doctrina mayoritaria. En la accesoriedad voluntaria, la
obligación es contraída en consideración a la principal, cumpliendo en realidad,
una función de medio para el logro del objetivo de la otra, como por ejemplo, la
cláusula penal con que se tiende a asegurar la ejecución de la obligación principal.
En la accesoriedad legal, la obligación esla consecuencia jurídica de unaobligación
principal en virtud de un precepto expreso de la ley (Marino, Maglio).
Como obligaciones de fuente convencional, pueden mencionarse a la cláusula
penaly a la fianza, quesonobligacionesaccesoriasque laspartescrean afin dease-
gurar el cumplimiento de una obligación principal.
Por otra parte, son obligaciones accesorias de fuente legal las que surgen en
razón de una disposición normativa, como es-para la mayoría de la doctrina- la
obligación de indemnizar losdañosderivadosdril incumplimientode laobligación
principal. Sin embargo, respecto de ello, también hay opiniones disidentes.
Algunos consideran que la reparación del perjuicio causado por el incumpli-
miento obligacional constituye siempre una obligación accesoria de fuente legal
(Mazeaud, Llambías, Mayo), aunque otros juristas, como Busso, solo le otorgan
carácter accesorio a la que indemniza el daño moratorio, ya que consideran que
existe accesoriedad solo en caso de retardo en el cumplimiento por parte del deu-
dor mas no en el supuesto de incumplimiento total, ya que la obligación resarcito-
ria reemplazaría a la principal incumplida.
Borda, por su parte, no admite queexista accesoriedad legal en la obligación de
pagar daños y perjuicios en caso de inejecución de la obligación principal, ya que
estima que no se está en presencia de una relación obligacional diferente a la
incumplida, sino de uno de losefectos propiosdecualquier obligación.
Finalmente, otra postura doctrinaria, que consideramos acertada en virtud de
los argumentos que hemos brindado en el Capítulo I -al cual remitimos-, estima
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

que no existen dos tramos o relacionesjurídicas distintas entre la deuda y la res-


ponsabilidad, sino quesetrata dedos fases indisolubles de la misma relación obli-
gatoria. Como expresa Bueres, la ejecución forzosa y la pretensión de obtener las
indemnizaciones correspondientes que establece el art. 730, inc. c) del CCCN (id
quodinterest)noson nuevasobligacionesquesurgenanteel incumplimiento,sino
que continúa siendo el mismo derecho decrédito que solo ha mutado su objeto.

3 - Efectos de la accesoriedad
1 - Principio generalaplicable en la materia

Los efectos principales que produce la accesoriedad y que están íntimamente


ligados a lo que ocurre con la vida de la obligación, se encuentran especialmente
determinados por el principio ~accesioceditprincipali» (lo accesorio sigue la suer-
te de lo principal) que emana delart. 857del CCCNen materiadeobligaciones, que
disponetextualmenteque: "Laextinción, nulidadoineficacia delcréditoprincipal,
extinguen los derechosy obligaciones accesorios, excepto disposición legal o con-
vencional en contrario".

Este principio, pues, se extiende a un número determinado de situaciones par-


ticulares, como ser:
a) En materia de pago, el recibo otorgado por capital sin reserva por los inte-
reses, extingue la obligación del deudor respecto de éstos (si bien no existe
una norma expresa que así lo determine en el Código Civil y Comercial,
entendemos que debe estarse a las mismas directivas que expresaba en ese
sentido, el derogado art. 624 del CCde Vélez Sarsfield, ya que debe inter-
pretarse armónicamente con lo dispuesto en el art. 903 del CCCN referido a
la imputación de pago de deudas dinerarias).
b) El pago de una obligación principal garantizada mediante una obligación
accesoria de fianza, extingueesta última (art. 1596, CCCN).
C) Finalmente, lascausas deextinción de la obligación accesoria son aplicables
también cuando se extingue la obligación principal afianzada por otro
medio extintivodiferente del pago, comoser: la novación (art. 940, CCCN),
transacción (art. 1641, CCCN), confusión (art. 932, CCCN), entre otros.-

También el principio ~ceditprincipalintiene aplicación en los siguientes casos,


tan relevantes como los anteriores:
a) La nulidad de la obligación principal acarrea la invalidez de la obligación
accesoria, pero no a la inversa (art. 801, CCCN).
b) Se aplicará a la obligación accesoria el régimen jurídico (de fondo y proce-
sal) que resulte aplicable a la obligación principal (en cuanto a la forma y
CARLOS A . CALVO COSTA

prueba, juez competente, calificación como civil o comercial de la obliga-


ción, etcétera).
11 - Excepciones

El principiogeneral queacabamosde analizar reconocesupuestosdeexcepción


en los cuales no es aplicable, bien porque exista una disposición legal o convencio-
nal en contrario (cfr. art. 857, CCCN, in fine), bien porque la obligación accesoria
presenta mayor virtualidad que la principal o, en definitiva, porque presenta un
régimen normativo diferente.
Así, podemos enunciar los casos de excepción en los cuales la obligación acce-
soria presenta mayor virtualidad que la obligación principal:
a) La cláusula penal que revisteel carácterdeobligación accesoria de un deber
moral o de una obligación no exigible (cfr. art. 803, CCCN): en tal caso, la
cláusula penal puede reclamarse sin que puedaexigirse el cumplimientode
la obligación principal. -
b) La invalidezde la obligación principal, por razón de una incapacidad relati-
va al deudor, no afecta la validez de la fianza que la garantiza, la que que-
dará subsistentecomo única deuda (art. 1576, CCCN).
C) La cláusula penal que se ha convenido para asegurar el cumplimiento de la
venta de una cosa ajena (art. 1132, CCCN).

En cambio, constituirán supuestos de excepción de aplicación del principio


general imperante en la materia por presentar la obligación accesoria un~régimen
normativo diferente de la obligación principal, lossiguientes:
a) Los casos en los cuales el plazo de prescripción de la obligación accesoria
difiera del que corresponde a la obligación principal
b) También en materia de obligaciones divisibles, debemos destacar que el
carácterdedivisibilidad o indivisibilidad de la obligación accesoria sedeter-
mina considerando su objeto, con independencia del carácter divisible o
indivisibleque presenteel objeto de la obligación principal (arts. 799 y 800,

5 14. Obligaciones puras y modales


a) Criterio de distinción

Es frecuente que las partes de un acto jurídico no deseen simplemente los efec-
tos del negocio que celebran, por lo cual deciden voluntariamente introducir
modalidades, mediante las cuales los efectos propios del acto son queridos de una
determinada manera, bajo ciertas condiciones, en determinado plazo o con una
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

determinada utilización de las cosas que resultan ser objeto del negocio jurídico.
En tal caso, diremos que el acto jurídico está "modalizado" por uno o varios ele-
mentos accidentales, que pueden ser una condición, un plazo o un cargo, según
hemos mencionado; estos elementos, pues, una vez incorporadosen el acto jurídi-
co, se erigen en requisitos de eficacia del mismo, ya que los efectos del negocio
celebrado estarán sujetos a su cumplimiento.
Dicho esto, debemos destacar que las obligaciones, según las modalidades del
vínculo, pueden ser clasificadasen purasy simples, por un lado y modales, por otro.
Si bien el Código Civil y Comercial argentino no incluye esta clasificación en forma
expresa en el Capítulo 3 ("Clases de obligaciones") del Titulo 1 ("Obligaciones en
general) del Libro Tercero ("Derechos personales"), como sí lo hacía el derogado
Código Civil de Vélez Sarsfield, estimamos que ella sigue subsistiendo puesto que
se desprende de la clasificación de los actos jurídicos según las modalidades (cfr.
arts. 343 a 357, CCCN).
Estimamos, por nuestra parte, que solo puede considerarse como pura ysimple
a aquella obligación que es plenamente exigible desde su nacimiento, lo que no
ocurrecuando está sometida a una condición, a un plazo o a un cargo.
Las obligaciones puras y simples resultan ser el supuesto más corriente de la
obligación, ya que son lasque no están sometidasa modalidad alguna, y en las que
el deudor estará constreñido a ejecutar la prestación desde su nacimiento.

Las obligaciones modales, en cambio, son aquellas que están sujetas a alguna
modalidad, y en tal caso serán clasificadas como:
a) Condicionales: la eficacia o extinción de la obligación depende del acaeci-
miento de un hecho futuro e incierto.
b) A plazo: la exigibilidad de la obligación está supeditada a la ocurrencia de
un hecho futuro y cierto.
C) Con cargo o modo: cuandose impone al adquirente de un derecho una obli-
gación accesoria y excepcional.

b) Método del derogado Código Civil de Vélez Sarsfield. Crítica.


Relación con los actosjurídicos. La corrección metodológica
en el Código Civil y Comercial

El derogado Códigocivil deVélezSarsfield tratabaa las modalidadesen el Libro


Segundo, Sección 1, Parte 1, lo que había despertado numerosas críticas por parte
de la mayoría de la doctrina, puesto que las modalidades no son exclusivas de las
obligaciones, sino que corresponden también a los actos jurídicos, por lo que se
cuestionabaquedeberían habersidotratadasen la partecorrespondientesaellos,
como acertadamente lo efectúan los códigos civiles alemán y brasileño (Alterini,
Colmo).
CARLOS A . CALVO COSTA

En la primera edición de esta obra, habíamosconsiderado acertadas estas críti-


cas, ya que las modalidades se pueden presentar -por regla general- en cual-
quier acto jurídico, sea este bilateral (como un contrato) o unilateral (como un tes-
tamento o legado), a excepción de ciertos casos, talescomo: matrimonio, nombra-
miento de tutor, institución de heredero legitimario, etcétera.
El Código Civil y Comercial ha receptado los cuestionamientos doctrinariosfor-
mulados en torno a ello, y ha tratado a las modalidades dentro del Libro Primero
("Parte General"), en el Capítulo 7 del Título IV ("Hechos y actos jurídicos"), corri-
giendo detal modo-a nuestro entender-el defecto metodológico que poseía el
derogado Código Civil de Vélez Sarsfield.

CJ Presunción de pureza de las obligaciones

En el ordenamiento jurídico argentino rige una presunción de pureza o simpli-


cidad de las obligaciones, por lo cual en caso de duda respecto a si una obligación
es de carácter modal o no, se estará por la negativa.
Queda claro, pues, que el principio general esquese presumesiemprequetoda
obligación será pura y simple, a no ser que se pruebe la presencia de algún ele-
mento accidental como una condición, un plazo o un cargo que convertirá en
modal a la relación obligatoria.

5 15. Obligaciones condicionales


a) Concepto

Las obligaciones condicionales son aquellas cuya eficacia jurídica o extinción


dependen de la ocurrencia de un hecho futuro e incierto (art. 343, CCCN), denomi-
nado hecho condicionante, el cual revisteel carácter de hechojurídico (cfr. art. 257,
CCCN).
Antesde lasancióndel CódigoCiviIyComercialde la Nación,sediscutíaen nues-
tra doctrina si la condición afectaba soloa la eficacia del acto jurídico -y por ende,
de la obligación que nacía de él- o a su existencia. Para una calificada doctrina
(Diez-Picazo. Puig Brutau, Cazeaux, Bueres, Compagnucci de Caso, Pizarra), la condi-
ción solo incidía sobre la eficacia del acto jurídico que la contiene, y no sobre su
existencia como lo sostenía otro sector doctrinario, no menoscalificado (Mazeaud,
Starck, 1lambías.Alterini).
Luego de la sanción del Códigocivil y Comercial, estimamos que dicha discusión
se ha tornado estéril, puesto que la letra del art. 343 resulta ser claro en su primera
parte, en cuanto a que la condición afecta a la eficacia o resolución de un acto jurí-
dico: "Se denomina condición a la cláusula de los actosjurídicospor la cual laspar-
tessubordinan suplena eficacia o resolución a un hecho futuro e incierto (...)".
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

Ejemplo:
"Te donaré mi casa del barrio de Caballito si te trasladan en tu empresa para trabajar
en Buenos Aires". Aquí, estamos en presencia de una obligación afectada por una
condición (eneste caso, de tipo suspensiva), que consiste en supeditar la donación al
hecho de que el eventual donatario sea trasladado en su empresa para laborar en
Buenos Aires (hecho condicionante), lo cual puede o no ocurrir. Queda claro, pues,
queel hechocondicionanteesfuturoeincierto, comodebeocurrirentodaobligación
condicional.

b) Requitos del hecho condicionante

El hecho condicionante debe ser futuro e incierto, posible, Iícito y no potestati-


vo, resultando ser éstos sus requisitos más importantes. Sin embargo, aclaramos
que puedeser decualquier naturaleza, como un fenómenoeminentemente natu-
ral (v. gr., lluvia, nevada, terremoto, etcétera) o también humano (nacimiento,
muerte, guerra, etcétera).
1 - Futuro

Debe ser futuro, es decir, que no se trate de un acontecimiento pasado ni pre-


senteal momento decrearse la obligación oel negocio jurídico: ello guarda íntima
relación con la incertidumbre-objetiva y nosubjetiva-quedebe portar el hecho
condicionante.
Ahora bien, si las partes llegaran a subordinar la existencia de un derecho a un
acontecimiento que ya ha sucedido pero que ellasdesconocen, este no será consi-
derado un hecho condicionante : en tal supuesto, considera la doctrina mayorita-
ria, estaremos en presencia de una suposición -mas no de una condición- por lo
cual el acto surtirá efecto desde el mismo instante de su celebración.

2 - Incierto

Debe ser incierto, es decir, de un hecho cuya ocurrencia sea eventual y despro-
vista de certidumbre, debiendo ser por sobre todas las cosas contingente, "que
puede o no llegar" como refería el derogado art. 528 del CC de Vélez Sarsfield.
Agregamosque la ausencia decerteza en torno al suceso debesertotal y absoluta,
puesto que si las partes conocieran de antemano que el hecho va a ocurrir, estare-
mosen presencia de un plazo y no de una condición.

3 - Posible y lícito

Debe ser posible y Iícito, tal como lo establece el art. 344 del CCCN: "Es nulo e l
acto sujeto a un hecho imposible, contrario a la moraly a las buenas costumbres,
prohibido p o r el ordenamiento jurídico o que depende exclusivamente de la
voluntad del obligado ...".
CARLOS A. CALVO COSTA

Si bien esta norma resulta ser redundantedel art. 279del CCCNqueimpera para
todo tipo de acto jurídico, es importante mencionar que las condiciones no deben
ser imposibles ni físicamente ni jurídicamente.
Asimismo, merece destacarsequeel art. 344del CCCN referido a lascondiciones
prohibidas, también determina que "...La condición de no hacer una cosa imposi-
ble no perjudica la validez de la obligación, si ella fuera pactada bajo modalidad
suspensiva. Se tienen porno escritaslascondicionesque afecten de modo grave las
libertades de la persona, como la de elegir domicilio o religión, o decidir sobre su
estado civil".
4 - No potestativo
No debe ser puramente potestativo de las partes, es decir, que no dependa
exclusivamente de la voluntad de alguno de los sujetos del acto jurídico. Una con-
dición puramente potestativa que dependa solamente de la voluntad del deudor
(V.gr., "te pagosi quiero")esnula, yaqueseconsideraqueno habría intención real
de obligarse. Esta prohibición surgedel primer párrafoin finedelart. 344del CCCN
que hemos transcrito precedentemente.

CJ Caracteres

La condición como modalidad de la obligación, presenta las siguientes caracte-


rísticas:
1 - Voluntaria
Emana de lavoluntad de las partes del negocio jurídico. En ello sedistinguede la
llamada conditio iuris, que -como su nombre lo indica- es impuesta por la ley y
supedita la adquisición de un derecho (eventual) a la ocurrencia de un hecho futu-
ro e incierto (v. gr., cuanto Los derechos y obligaciones del concebido o implantado
en la mujer quedan irrevocablementeadquiridossi nace con vida-art. 21, CCCN-).

2 - Accesoria
Accesoria del acto jurídico o de la obligación de la que forma parte, ya que la
razón deser desu existencia está dada por la obligación o el acto en dondese halla
inserta (cfr. arts. 856 y 857, CCCN).

3 - Accidental

La condición no es un elemento esencial del acto jurídico ni de la obligación,


sino que su presencia es ocasional, dado que normalmente no se encuentra en
ellos, como sí ocurre con los otros elementos esencialesy naturales.

4 - Excepcional
Tal como lo hemos expuesto precedentemente, la presencia de la condición en
una obligación no se presume, sinoque debe ser probada por partedequien la ale-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

ga. De tal modo, cuando exista duda respecto a si una obligación es pura y simple
o una obligación condicional, habrá deestarse por lo primero.

5 - Noescoercible
Ello así, dado que no constituye ni una obligación ni un deber jurídico, por lo
cual no es susceptible de compulsión mediante una acción judicial.

d) Doble función de la condición:


suspensivay resolutoria

El Código Civil efectúa una división de las condiciones en dos grandes grupos:
las obligaciones suspensivas y las resolutorias.
La condición suspensiva es aquella que subordina la eficacia misma del derecho
al acaecimientodeese hechofuturoe incierto (v. gr., "te regalo un automóvil O km.
si apruebas en diciembre próximo las cuatro materias que estás cursando"); mien-
trasque la condición será resolutoria cuando la resolución o extinción de un dere-
chodependedela ocurrencia deese hecho condicionante-cfr. 343, CCCN-(v.gr.,
"te pagaré mensualmente la facultad y los gastos necesarios para que estudies,
pero si a fin de año no apruebas todas las materias que estás cursando, cesará mi
obligación y t u derecho a exigirmeque lo haga").
Queda claro, pues, que en la obligación sometida a condición suspensiva sus
efectos quedan paralizados hasta tanto ella se cumpla; en razón de ello, los efec-
tos de la obligación no se producen con su nacimiento sino al momento en que se
cumpleel hecho condicionante, momento a partir del cual la obligación adquiere
eficacia.
La obligación afectada por una condición suspensiva requiere, pues, el cumpli-
miento de la condición, ya que si esto no se produce, la obligación se disipa, por lo
cual el acreedor de una obligación condicional suspensiva carece de todo tipo de
acción para exigir el cumplimiento de la prestación hasta tanto no se produzca el
hecho condicionante.
Por otra parte, la obligación que está afectada por una condición resolutoria,
resulta ser de ineficacia pendiente, puesto que si el hecho condicionante se cum-
ple, la obligación se extingue (arts. 343 y 348, CCCN). Ello así, puesto que en este
caso el acto jurídico es plenamente eficaz desde el mismo momento de su naci-
miento, eficacia que perderá de ocurrir el hecho condicionante que porta la con-
dición resolutoria.

e) Otras clases de condiciones

Ademásde la clasificación en suspensivas y resolutorias que acabamos dever, la


condición reconoce otras clasificaciones importantes.
CARLOS A . CALVO COSTA

1 - Positivasy negativas

Se consideran positivas las condiciones que consistan en una acción, mientras


queserán negativasaquellasen las cualesel hecho condicionante sea una omisión.
Se le reconoce a esta clasificación escasa relevancia práctica.

Ejemplo:
"Te regalaré un campo: a) si t e recibes de ingeniero agrónomo" (condición positiva),
o b) "si no abandonas los estudios universitarios" (condiciónnegativa).

2 - Licitas e ilicitas
Son condiciones ilícitas aquellas cuya realización está vedada por el ordena-
miento jurídico, por ser el hecho condicionante un hecho ilícito (v. gr., "tecompra-
ré una casa si matasa Fulano").
El Código Civil es contundente respecto deellas, en cuanto dispone que las con-
diciones ilícitas, inmoralesy contrariasa las buenascostumbresson nulas (art. 344,
CCCN); ello así, dado que el acto jurídico tiene una finalidad ilícita, vedada por el
art. 279 del CCCN. Sin embargo, la solución normativa efectúa una diferenciación
según el tipo de condición de que se trate, y dependiendo de quien deba llevar a
cabo el hecho condicionante.

Si se trata de una condición suspensiva, la ilicitud del hecho condicionante aca-


rreará o no la nulidad delacondición (y delaobligación), según quién debe Ilevar-
lo a cabo:
a) Si debe ser realizado por el acreedor: en tal caso, la obligación es nula (v. gr.,
"te pagaré $100.000 si llevas esta droga a Paraguay").
b) Si quien debe llevarlo a cabo es el deudor, la solución también es la nulidad.
Ello se justifica puesto que el derecho jamás ampara a quien seaparta de él
para realizar una obligación ilícita.
C) Por un tercero: la obligación esválida, al igual queel acto jurídico. Es loque
sucede en el contrato de seguro contra robo: la aseguradora asume la obli-
gación de pago en caso que un tercero le robe el vehículo al asegurado
(hecho condicionante).

En cambio, si se trata de un hecho condicionante ilícito negativo en una condi-


ción resolutoria que dependa del acreedor, la obligación será perfectamente váli-
da, ya que no existen razones de orden públicoo moral que obsten a lavalidezdel
acto (v. gr., "te pagaré $ 1.O00 por mes para tus gastos, pero t u derecho se revoca-
rá si sales nuevamentea robar"). Igual suertecorrerá la obligación, si el hechocon-
dicionante ilícito dependede un tercero (v. gr., "te presto el auto de mi esposa para
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

que lo uses, pero t u derecho cesará y deberás devolvérmelo si es que me llegaran a


robar mi camioneta").

3 - Ilegítimaso prohibidas

El Código Civil y Comercial no enumera, como lo hacía el derogado Código Civil


de Vélez Sarsfield, las condiciones que considera expresamente prohibidas. No
obstante ello, dispone en el art. 344 que: "...Se tienen por no escritaslas condicio-
nesqueafecten demodo grave laslibertadesde la persona, como la de elegirdomi-
cilio o religión, o decidir sobre su estado civil". Estimamos que estas condiciones
mencionadas en la norma son meramente ejemplificativas, y podrían quedar
incorporadasotrasen esta categoría, talescomo las lasque restrinjan el derecho de
tener hijos, o devivir la sexualidad de un modo determinado.

4 - Casuales, potestativas o mixtas

Se consideran casuales aquellas en las cuales el hecho condicionante depende


del azar o del hecho de un tercero (v. gr., "te regalaré un auto si gano el Loto el pró-
ximo domingo" -azar-, o "si me ascienden a gerente regional de la compañía"
-hecho de un tercero-).
Las potestativas son las que dependen en todo o en parte de la voluntad de los
interesados, y pueden ser: puramentepotestativas (cuando el hecho condicionan-
te obedece exclusivamentea lavoluntad de alguna de las partes; v. gr., "te pago si
quiero"), o, simplemente potestativas (el hecho condicionante se integra con la
voluntad de unodelossujetosdel acto jurídico, unidaal cumplimientode unacon-
ducta que implique un esfuerzo o destreza y queexceda el mero capricho ovolun-
tarismo; v. gr., obtener un título universitario en una carrera determinada). Como
lo hemos mencionado anteriormente, solo lascondiciones simplemente potestati-
vas son válidas, resultando nulas las puramente potestativas (art. 344, párr. lo,
CCCN, en cuanto establece que es nulo el acto que depende exclusivamente de la
voluntad del obligado).
Finalmente, son consideradas mixtas cuando el hecho condicionante depende
en partedelavoluntad del deudoryen partedeelementosqueescapanasuvolun-
tad (V.gr., "si voy a pescar y no llueve, te Ilevaréconmigo").

5 - Simples y múltiples

La condición simple posee un solo hecho condicionante, mientras que la condi-


ción múltiple es aquella que posee dos o más hechos condicionantes a los cuales se
subordina la vigencia de la obligación. Pese al silencio que guarda al respecto el
Código Civil y Comercial de la Nación, estimamos que en caso de condiciones múl-
tiples, deben cumplirse todas ellas para que el acto jurídico adquiera eficacia.
CARLOS A . CALVO COSTA

fJ Comparación de la condición con otras figurasafines

Suele compararsea la condición con otrasfiguras con las cuales presenta cierta
afinidad. Nos referiremos a las que consideramos de mayor importancia.

1 - Con el plazo

Tanto la condición como el plazo están referidos a un acontecimiento futuro,


aunque existen considerablesdiferenciasentre ellos:
a) En la condición ese hecho futuro es inciertoy contingente, mientrasqueen
el plazo escierto ofatal, ya que irremediablementeocurrirá.
b) La condición subordina el nacimiento o extinción de la eficacia de un dere-
cho a la ocurrencia de ese hecho futuro e incierto; el plazo, en cambio, solo
determina el comienzo o fin de la exigibilidad del mismo.
C) La condición puede producir efectos retroactivos (ex tunc) si ello se pacta
expresamente, mientras que el plazo produce efectos hacia el futuro (ex
nunc).
d) Los derechos sujetos a una condición son potenciales y frágiles, ya que pue-
de darse la posibilidad de que nunca adquieran eficacia (en caso de condi-
ción suspensiva) o que sean resueltos (en caso de condición resolutoria). En
cambio, los derechosafectados por un plazo son efectivos y seguros, ya que
no hay duda en torno a su existencia, aunque deba esperarse el cumpli-
miento del lapso establecido para que sean exigibles.

2 - Con el cargo simple y con el cargo condicional

Las diferencias que presenta con el cargo simple son notables.


a) El cargo simple es coercible, ya que se trata de una obligación impuesta al
adquirente de un derecho; en cambio, la condición no lo es, puesto que su
cumplimiento resulta ajeno a lavoluntad de las partes.
b) El cargo simple no incide sobre la eficacia del acto, lo que sí ocurre con la
condición.
C) El derecho con cargo es firme, ya que se encuentra adquirido, dado que en
casode incumplimiento lo únicoque puedeefectuar el acreedor esejecutar
a su deudor. En cambio, la condición suspende o resuelve la eficacia de un
derecho, según sea suspensiva o resolutoria.
Por ende, si las partesfueron precisasen cuanto a cómo se debía cumplir la
condición, el cumplimiento efectivo se producirá cuando el hechocondicio-
nante realmentesecumpla en lostérminos pactados por las partes.
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

Ejemplo:
"Te pagaré $15.000 si apruebasen diciembre lascinco materiasqueestás cursando".
Se considerará que hay cumplimiento efectivo, cuando el acreedor aprueba las cinco
materias: basta verificar ello, pues, para que el deudor se vea constreñido a la entre-
ga de la suma de dinero prometida.

Debemos agregar, además, que puede suceder que la condición deba cumplir-
se en un plazo determinado -si es que las partes así lo pactaron-, por lo cual la
eficacia de la obligación también dependerá de que cumpla el hecho condicionan-
te en el término pactado.
Como nota distintiva del cumplimiento efectivo, debemosseñalar que para que
el mismo se configure, el hecho condicionante debe ser cumplido en forma ínte-
gra, ya que el mismo es indivisible. Caso contrario, no se considerará cumplido.
Ejemplo:
"Te compraré la cría de esta vaca si antes del mes de diciembre nacen tres terneros".
En tal caso, el nacimiento de los tres terneros configura el hecho condicionante, de
modo tal que si solo han nacido dos -y no tres como estaba convenido- el hecho
condicionante no se considera cumplido.

3 - Cumplimientoficto

Suele hablarse de cumplimiento ficto de la condición cuando a pesar de no


haber ocurridoel hecho condicionante, setiene por cumplida la condición. El Códi-
go Civil y Comercial no posee ninguna norma referida al cumplimiento ficto, que
sea similar al derogado art. 537 del CCdeVélez Sarsfield, en cuanto establecía que
las condiciones se juzgaban cumplidas "cuando las partes a quienes su cumpli-
miento aprovecha, voluntariamente las renuncien; o cuando, dependiendo del
actovoluntario de un tercero, este se niegueal acto, o rehúse su consentimiento".
Estimamos, por nuestra parte, que aún ante la falta de previsión normativa expre-
sa, no hay motivo alguno para apartarse de la primera directiva, ya que ninguna
duda cabe que las partes pueden en todo momento renunciar voluntariamente a
lascondiciones que habían originariamente pactado, por lo cual estasdeben repu-
tarse comocumplidas. Sin embargo, merecealgún reparode nuestra parte, anteel
silencio legal, lasuertede la obligación cuando lacondición dependa del hechode
un tercero que se niega al acto o rehúsa su consentimiento: se nos ocurre, como
oportunamente también lo sostuviera Salvat, que al no haber disposición expresa
alguna al respecto, la condición debería considerarse como fracasada, y no cum-
plida como lo disponía expresamente el derogado Código Civil.
También constituye un supuesto de cumplimiento ficto, el caso previsto en el
art. 345 del CCCN ("lnejecución de la condición. Elincumplimiento de la condición
no puede ser invocado por la parte que, de mala fe, impide su realización").-
CARLOS A . CALVO COSTA

g) Efectos

Los principales efectosde la condición son los siguientes:


a) Efecto «ipso jure». Losefectosde la condición operan de pleno derecho, sin
necesidad de alegación alguna por las partes, ni comunicación, ni interpe-
lación, y no requiere de ninguna declaración judicial en tal sentido (arg.
art. 348, CCCN).
b) Irretroactividad. A diferencia de lo que disponía el art. 543 del CCde Vélez
Sarsfielden cuantoa que unavezcumplida la condición, losefectosde la obli-
gación se retrotraían al día en que esta se había contraído, el Código Civil y
Comercial ha cambiado radicalmente la postura al respecto, al disponer en el
art. 346: "Efecto. La condición no opera retroactivamente, excepto pacto en
contrario". Es decir, que salvo convención expresa entre las partes que esta-
blezca lo contrario, la regla general esque la condición no tiene efecto retro-
activo. El texto del Código Civil y Comercial adopta idéntica solución norma-
tiva que la establecida en el BGB alemán (§§ 158y 159), el Código Suizo de las
Obligaciones (art. 151) y el peruano (art. 177), y ha recogido la opinión de la
mayoría de la doctrina nacional (Salvat Lafaille, Alterini, Colmo, entre otros)
que se había pronunciado en contra de la retroactividad de los efectos de la
condición, dado que se consideraba -acertadamente, según nuestro pensa-
miento- que con el efecto retroactivo de la condición podrían verse afecta-
dos los derechos adquiridos por tercerosde buena fe, lo cual resultaba incon-
veniente. De tal modo, se ha abandonado -como regla general- el efecto
retroactivo de la condición, el que aún sigue imperando en el Código Civil
español (art. 1120), el francés (art. 1179) y el italiano (art. 1360), entre otros.

Debemos, sin embargo, puntualizar cuáles son los efectos de las obligaciones
sujetas a condición, según se trate de una condición suspensiva o de una condición
resolutoria.

1 - Obligaciones bajo condición suspensiva

Cabeanalizar sus efectos, según losdistintos momentosde lavida de la obliga-


ción.
1 - Antesde producido el hecho condicionante

Mientras está pendiente de cumplimiento la condición, la obligación existe aun-


que no posee eficacia, y el acreedor es titular de un derecho de crédito condicional,
pero incorporado a su patrimonio. En esta instancia, los efectosson los siguientes:
a) El acreedor está facultado para solicitar las medidas conservatorias tendien-
tes a garantizar la indemnidad de su crédito condicional (art. 347, CCCN),
como ser la acción subrogatoria, la desimulación, etcétera. El accipiens, sin
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

embargo, carece de legitimación para ejercer acciones o medidas ejecuto-


rias.
b) Está facultado también el acreedor para requerir las medidas cautelares
que considere pertinentes, en tanto y en cuanto cumpla con los requisitos
procesales exigidos a tal fin (v. gr., verosimilitud del derecho, peligro en la
demora, contracautela).
C) Si se ha pagado antes de que ocurra el hecho condicionante, el acreedor
está obligado a restituir el objeto con sus accesorios pero no los frutos per-
cibido~,y, el deudor, por ente, tiene derecho a repetir dicho pago (cfr. art.
art. 349, CCCN).-
d) Los derechos condicionales son transmisibles por sucesión mortis causa y
poractosentrevivosgratuitos u onerosos Aún ante la falta de norma expre-
sa al respecto en el Códigocivil y Comercial, debemosestar a lo dispuesto en
los arts. 1614 y ss. para la cesión de derechos por actos entrevivos, y en los
arts. 2277 y SS. que rige la transmisión de derechos por causa de muerte.
e) Mientras se encuentra pendiente de cumplimiento la condición, no corre el
curso de la prescripción liberatoria.
f) Tratándose de una obligación de dar, corresponderán al deudor los frutos
percibidos mientras la condición suspensiva se encuentra pendiente de
cumplimiento (art. 754, CCCN).
g) Losactosdeadministración realizados por el deudor respecto de la cosa que
ha conservado en su poder mientras no se haya cumplido el hecho condi-
cionante, son perfectamenteválidosy deben ser respetados por el acreedor.
Con ello se protege el derecho de los terceros de buena f e que contrataron
con el deudor, lo cual resulta ser una solución compatible con la irretroacti-
vidad de losefectos de la obligación condicional.

11 - Hecho condicionante cumplido

Luego de cumplirse el hecho condicionante, la obligación posee plena eficacia,


convirtiéndose pues en una obligación pura y simple; ello provoca, como efecto
primordial, que la obligación setorne exigible y ejecutable y que el deudor se halle
constreñido a satisfacer el interésdel acreedor. De tal modo, el acreedor posee ple-
na legitimación para demandar el cumplimiento en los términos del art. 730 del
CCCN.
111 - Hecho condicionante fracasado

Si la condición suspensiva se frustra, habrá de considerarse que la obligación


nunca existió (cfr. art. 348, CCCN). Puedeocurrir quelacosa debidaen razón deesa
obligación condicional se hubiese entregado al acreedor cuando el hecho condi-
cionante estaba pendiente de cumplimiento. Si ello sucede, una vez frustrada la
CARLOS A . CALVO COSTA

condición, este último (considerado poseedor de buena fe) deberá restituir la cosa
que recibió anticipadamente, con todoslosaumentosque hubiera sufrido, aunque
está autorizado a retener los frutos percibidos (art. 349, CCCN).

2 - Obligaciones bajo condición resolutoria

Losefectos, según losdistintosmomentosdelavidadelaobligación, son losque


expondremos a continuación:

1 - Antesde producido e l hecho condicionante

a) La obligación es válida y plenamente eficaz, produciendo los efectos que


corresponden según el tipo de obligación dequesetrate.
b) El acreedor puede ejercer sus derechos como si se tratare de una obligación
pura y simple.
c) Estávigenteel cómputodel plazo de la prescripción liberatoria, el quesigue
SU curso normalmente.

á) Puede el acreedor ejercer todas las acciones ejecutorias y conservatorias


que desee.
e) El dominio que tiene el acreedor sobre la cosa es un dominio imperfecto,
pasible de resolución y revocación (arts. 1964 y SS., CCCN), ya que no lo
adquirirá de modo irrevocable hasta tanto no se sepa qué sucederá con el
hecho condicionante.
f) Si se tratare de un inmueble o de un bien mueble nofungible, el acreedor
condicional está autorizado a darlo en locación (arg. art. 1969, CCCN), pero
solamente cuando se haya pactado el efecto retroactivo de la condición
resolutoria.

11 - Hecho condicionante cumplido

a) Los derechos se extinguen de pleno derecho (aunque no en forma retroac-


tiva, salvo queello se haya pactado expresamente), considerándosecomo si
la obligación nunca hubieseexistido (art. 346, CCCN).
b) Se pierde todo derecho sobre la prestación cumplida y nace el deber de res-
tituir aquello que se hubiere recibido (art. 348, CCCN), con sus aumentos y
mejoras, pero no los frutos que podrá retener el acreedor condicional al
haber sido considerado poseedor de buena f e de la cosa.
c) En las obligaciones de hacer, la restitución consistirá en la entrega del bien
realizado-v. gr., una escultura, si la prestación consistía en construirla-, y
si no fuera posible, deberá entregarse su equivalente en dinero (Pizarm).
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

111 - Hecho condicionante frustrado

a) La obligación resulta definitivamente consolidada como si nunca hubiese


sido afectada por condición alguna y se convierte en pura y simple.
b) El derecho de dominio de la cosa transmitida queda irrevocablemente
adquirido por el acreedor condicional, convirtiéndose en dominio pleno
(art. 348, CCCN) desde el momento de la celebración del acto condicional,
ya que los efectos son retroactivos a aquel instante.

5 16. Obligaciones a plazo


a) Nocionesprevias. Concepto

De modo similar a que ocurre con la condición, la eficacia del negocio jurídico
puede verse limitada por la voluntad de los contratantes que desean que los efec-
tos del acto se produzcan a partir de un momento determinado y que se subordi-
nena la llegada de un ciertodía indicadocomo plazo inicial (diesaquo), o bien, que
duren durante un cierto período de tiempo indicándose el día en que finalizarán
los mismos (diesadquem).
El plazo es, pues, una modalidad de los actos jurídicos que consiste en un hecho
futuro y cierto, desde el cual comienza y hasta el cual dura la eficacia de un negocio
jurídico. Resulta claro, pues, que el plazo es fatal y necesario, dado que no hay dudas
en tornoasu ocurrencia, yque incorporadoa unaobligación,afecta asu exigibilidad.
La doctrina se ha esmerado en distinguir entreplazo y término, aclarándose que
mientras el plazo es el lapso duranteel cual no puede exigirse la obligación (decurso
-
del tiempo), el término ese1 punto final del plazo (Alterini -Ameal LópezCabana).

Ejemplo:
"Te entregaré el automóvil el día 21 de septiembre de 2016 a las 24:OO hs.". En este
caso, si la obligación fue pactada el día 31 de julio de 2015, se considera que el plazo
esel lapso que comprende desde la fecha en que nació la obligación(es decir, en que
fue celebrada) hasta la fecha en que debe cumplirse, mientras que término será el
punto final de dicho plazo, a saber, las24:OO hs. del 21 de septiembre de 2016.

Otros, en cambio, estiman queson conceptosequivalentes, utilizadosen ámbi-


tos diferentes: mientras la locución plazo se usa para referirse al ámbito contrac-
tual, la voz término suele utilizarse en el ámbito legal o judicial (Busso).

bJ Caracteres

1 - Principales o esenciales

Los caracteres principales y esenciales del plazo son:


CARLOS A . CALVO COSTA

1 - Futuro
Setrata de un acontecimientoquesucederá con posterioridad al nacimiento de
la obligación.
11 - Ciertoy necesario

Es decir, inexorablemente ocurrirá aun cuando no sesepa exactamenteen qué


momento (v. gr., la muerte de una persona). En esto se diferencia notoriamente de
la condición que es totalmente incierta, como hemosvisto precedentemente.

111 - Irretroactivo

El plazo genera efectos exnunc, es decir, hacia el futuro.

2 - Secundarios

1 - Se cuenta por días corridos


Losplazossecuentan por díascorridos y no por horas, por lo cual quedan inclui-
dos-en principio-losdíasferiadosy los inhábiles, ya que resuItadeaplicación lo
dispuesto por el art. 6'del CCCN que establece: "Modo de contarlosintervalosdel
derecho. Elmodo de contarlosintervalosdelderecho es elsiguiente: día eselinter-
valo que corre de medianoche a medianoche. En losplazos fijados en días, a contar
de uno determinado, queda este excluido del cómputo, el cual debe empezar al
siguiente. Losplazos de meseso añosse computan de fecha a fecha. Cuando en el
mes del vencimiento no hubiera día equivalente a l inicial del cómputo, se entien-
de que e l plazo expira e l último día de ese mes. Losplazos vencen a la hora veinti-
cuatro del día del vencimien to respectivo. El cómputo civil de los plazos es de días
completos y continuos, y no se excluyen los días inhábiles o no laborables. En los
plazos fijadosen horas, a contar desde una hora determinada, queda esta excluida
del cómputo, e l cual debe empezar desde la hora siguiente. Las leyes o las partes
puedendkponerqueelcómputoseefectúedeotro modo". En razón deello, debe-
mos destacar que: el plazo incierto vence a las 24:OO hs. del día en que ocurrió el
acontecimiento futuro y cierto (v. gr., "te entregaré el auto cuando fallezca Fula-
no": si el deceso ocurrió hoy, el plazovencerá a la hora 24); el plazo cierto vence a
las 24:OO hs. del día establecido; y el plazo indeterminado vence a las 24:OO hs. del
día que haya fijadoel juez. Finalmente, debemosdestacar queestecómputodelos
plazos por días corridos no es aplicable en los procesos judiciales, ya que los códi-
gos procesales de las distintas jurisdicciones suelen establecer generalmente que
los plazos procesalesse cuentan por días hábiles y no corridos.

11 - Vence de pleno derecho


Es principio general que los efectos del plazo luego de su vencimiento se pro-
ducen de pleno derecho, en forma automática, y sin necesidad de comunicación o
intimación al deudor de una obligación. Ello reconoce ciertas excepciones en las
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

cuales sí debe notificarse al deudor la exigibilidad del cumplimiento, como puede


ocurrir en las obligacionesde plazo incierto.

111 - Esperentorio

También constituye un principio general que el plazo es perentorio, lo cual pro-


voca que una vez vencido el mismo no se puede prorrogar. La prórroga del plazo
solo es posible antes de su vencimiento, ya que después de vencido, las partes solo
pueden convenir dejar sin efecto las consecuencias del plazo vencido, pero no res-
tablecer el plazofenecido.

I V - No puede serpresumido

La existencia de un plazo en una obligación, al ser un elemento accidental de


ella, debe ser incuestionable y no dejar lugar a duda alguna. Ello así, toda vez que
en caso deduda respecto a si posee o no plazo una obligación, habrá de estarse por
la negativa, ya que rige siempre la presunción de pureza o simplicidad de las obli-
gaciones que hemos analizado precedentemente.

c) Comparación entre elplazo y otras figuras afines

1 - Con lacondición. Remisión

Remitimos al análisis que hemos efectuado anteriormente al respecto, al


momento de comparar a la condición con otras figuras afines entre las cuales se
encuentra el plazo.
2 - Con el cargo

Las diferencias aquí son notorias:


a) Mientras el plazo es un acontecimiento futuro y cierto, el cargo es futuro e
incierto (puede no cumplirse).
b) El plazo no es coercible, supeditando su vencimiento a la exigibilidad del
derecho; el cargo, en cambio, es coercible-puede ser ejecutado por parte
de quien lo impuso o por sus sucesores-aunque su falta de cumplimiento
no incide en la exigibilidad del derecho.

d) A favor de quién se establece el plazo

1 - Principiogeneral

El Código Civil y Comercial de la Nación ha modificado sustancialmente el crite-


rio que imperaba en el derecho argentino con respecto a esta cuestión. Ello así,
puesto que el art. 351 dispone textualmente: "Beneficiario delplazo. Elplazo se
presume establecido en beneficio del obligado a cumplir o a restituir a su venci-
miento, a no ser que, p o r la naturaleza delacto, o por otras circunstancias, resulte
CARLOS A . CALVO COSTA

que hasidoprevistoa favordelacreedoro deambaspartes". De tal modo, se modi-


fica radicalmenteel principio establecido en el antiguo Código Civil argentino.
El derogado Código Civil deVélez Sarsfield establecía queel plazo puesto en las
obligaciones se presumía establecido para ambas partes, a no ser que por el obje-
t o de la obligación o por otras circunstancias, se hubiere insertado en la relación
jurídica a favor del deudor o del acreedor; ello, claro está, conducía a que el pago
no pudiera efectuarseantesdel plazoconvenido, salvoqueexistiera acuerdo entre
las partes. Se trataba, pues, de una presunción juris tantum, es decir, que admitía
prueba en contrario, y podía ser desvirtuada no solo por la alegación y prueba de
que se había convenido el plazo en beneficio del acreedor o del deudor, sino tam-
bién al comprobarse de que por lascircunstanciasdel negocio concreto, debíacon-
cluirse que el plazo había sido establecido a favor de una u otra parte.
En esta norma Vélez Sarsfield había seguido la línea normativa del Código de
Prusia, como lo dejaba traslucir en la parte final de la nota al citado artículo. crite-
rio que fue también adoptado por el Código Civil español (art. 1127) y el Código
Civil uruguayo (art. 1410), entre otros.
El principioque recogeel Códigocivil y Comercial en el art. 351, ese1queimpe-
raen la mayoríade loscódigosdel mundo,queestablecen queel plazo rigeafavor
del deudor, aunque con atenuaciones según diversas circunstancias. Debemos
destacar que la concesión de un plazo para que en él se cumplieran las obligacio-
nes, ha sido considerado desde el Derecho romano, como un beneficium debitoris,
contemplando para ello que quien está obligado al cumplimiento de la obliga-
ción suele tener interés en retrasar el pago el mayor tiempo posible; este benefi-
cio concedido al deudor se encontraba enmarcado en el más amplio favordebito-
ris que ha llegado a introducirse en la gran mayoría de los ordenamientos euro-
peos. Esta es la postura que fue plasmada también en el Código Civil francés, en el
alemán -BGB-, en el Suizo de las Obligaciones, en el brasileño y en el mexicano,
entre otros.
Debemos aclarar que cuando el plazo es a favor deldeudor, este puede renun-
ciarloe imponer el cumplimientoanticipadodela prestación al acreedor, quien no
puede negarsea recibir el pago; en cambio, cuando es puesto a favordelacreedor,
este puede prescindir del plazo y exigir el cumplimiento de la obligación en forma
inmediata. En razón de ello, por nuestra parte criticamos lo expuesto en el art. 900
del CCCNque le impide al deudor imputar el pago a una deuda que no sea de pla-
zovencido, ya que resultando ser este un derecho exclusivo del solvens, tranquila-
mente podría renunciar a él y efectuar la imputación por la deuda cuyo venci-
miento aún no haya operado.

2 - Excepciones
Este principio fijado por el art. 351 del CCCN, puede ser modificado por conven-
ciónde partesencontrario(cfr.arts.959,1021,1061 y2651, CCCN),o bien, poralgu-
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

na ley especial que determine cualquier otro beneficiario del plazo distinto de lo
previsto en esta norma (v. gr., quesea afavor deambas partes).

e) Clasificación

Los plazos pueden clasificarse de diferentes maneras:

1 - Inicial (suspensivo) y final (resolutorio o extintivo)

El plazo iniciales aquel que posterga la exigibilidad de la obligación hasta que


llegue el término (punto final del plazo). De tal modo, los efectos de la obligación
recién se producen al vencimiento del plazo (v. gr., "teentregaréel cuadro el día 15
de marzo de 2016"; queda claro, pues, que hasta esa fecha la prestación no resulta
exigible por el acreedor).
El plazo final, en cambio, es el que determina el instante en el cual se produce la
extinción de un derecho (v. gr., "te pagaré losgastos de tu inmueble hasta el día 25
de febrero de 2016"; arribada esa fecha, la obligación se extingueipso facto).

2 - Determinadoe indeterminado

El plazo es determinado cuando ha sido precisadofehacientemente, ya sea por


las partes, por la ley o por el juez.
Puede ser a su vez cierto o incierto, como veremos seguidamente en la próxima
clasificación.
Por el contrario, el plazo será indeterminado cuando no ha sido fijado de modo
preciso ni en forma convencional, legal o judicial. Algunos autores lo subclasifican
en indeterminado tácito (si bien no está fijado surge tácitamente de la naturaleza
y circunstancias de la obligación) e indeterminado propiamente dicho (el plazo
está indeterminado y no puede ser inferido tácitamente de ninguna manera).

3 - Cierto e incierto

Constituyen una variante del plazo determinado.


El plazo será cierto cuandose tiene certeza del momentoen queocurrirá suven-
cimiento. -v. gr., "el pago deberá efectuarse el 15 de agosto de 201O"-.
En cambio, el plazo será incierto cuando en los casos en los cuales si bien el
hecho futuro sea fatalmente cierto, no se tiene certeza del momento en que ocu-
rrirá (v. gr., "te regalaréesta casa el día que fallezca t u abuela que habita en ella").

4 - Convencional, legal y judicial

Se denomina plazo convencional al que pactan las partes de modo expreso o


tácito. Sueleestablecersevoluntariamenteen razón de dos posiblescircunstancias:
la naturaleza propia de un contrato que requiere de la presencia de un plazo para
CARLOS A . CALVO COSTA

el cumplimiento de una prestación determinada (v. gr., "el pago del alquiler debe-
rá efectuarse del lo al 10 de cada mes"); y, como mecanismo necesario para posibi-
litar la realización del acto jurídico (v. gr., en una compraventa de un inmueble,
cuyo valor es considerable, el vendedor decide otorgarle facilidades de pago al
comprador, ya quede otro modo severía imposibilitado deadquirirlo).
El plazoserá legalcuandoemana dela propia ley, comosu nombre lo indica (v. gr.,
el caso del art. 693 del CCCN, que dispone la obligación del sobreviviente para efec-
tuar inventario judicial de los bienesdel matrimonio en los tres meses subsiguientes
al fallecimiento del padre o de la madre; otros supuestos de plazo legal: ;art. 2', ley
23.091).
Por último, el plazo es calificado como judicial cuando es establecido por juez
en la sentencia, en uso de las facultades que le confiere la ley (cfr. arts. 871, inc. d,
887, inc. b del CCCN, entre otros).

5 - Accidental y esencial

El plazo es accidental cuando no ha tenido trascendencia fundamental al


momentodeser insertoen la obligación, y en tal caso, el cumplimientotardíode la
prestación resulta aún útil al acreedor siendo perfectamente posible. Es el plazo
que frecuentemente se coloca en todas las obligaciones (v. gr., "el alquiler debe
abonarse del lo al 5 de cada mes"; vemos en este caso, que aun cuando el locatario
aboneel día 7, el cumplimientosiguesiendo útil para el locador quien tendrá dere-
cho a percibir los intereses voluntarios o legales previstos para dicha situación).
En cambio, el plazo es esencialcuando el tiempo en quedebe cumplirse la pres-
tación ha sido un elemento determinante para queel acreedor la celebre, ya que
de no pagarseen dicha fecha, la prestación no le será útil ya que carece de interés
para él (v. gr., secontrata un servicio delunch para la nochedel sábado 16de abril de
2016, ya queen esa fechasecelebra la fiesta de casamientodel acreedor; dicha fecha
es un elemento esencialal momento de adquirir el servicio, ya que de no ser posible
prestarloesedía, elaccipiensno locontrataría; otroejemplosería la contratación de
un cantante para un festival musical quesecelebrará en fecha determinada). El pla-
zo esencial no admite la posibilidad de incumplimiento relativo (cumplimiento tar-
dío) por carecer de utilidad para el acreedor, por lo cual su falta decumplimiento en
término provoca el incumplimiento absoluto de la obligación por partedel deudor.

6 - Expreso o tácito
El plazo es expreso cuando su existencia surge de modo explícito e inequívoco
en la obligación celebrada por las partes (v. gr., "e entregaré el auto a los noventa
días a contar desde la fecha del presente contrato").
En cambio, se considera que un plazo es tácito cuando surge implícitamente de
la naturaleza y circunstancias del acto o de la obligación -cfr. art. 887, inc. a),
DERECHO DE LAS OBLIGACIONES

CCCN- (v. gr., si una persona se obligó a vender a otra la cosecha de manzanas de
un campo de 10 has. en el valle de Río Negro, debe entenderse que la fruta será
entregada luego de transcurrido el plazo adecuado y necesario para efectuar la
cosecha, ya que no puede realizarseen un solo día).

f) Efectos

Al igual que lo hemos efectuado con la condición, debemos analizar los dife-
rentesefectosdel plazo, según setratede un plazo inicial (suspensivo) ofinal (reso-
lutorio) y, en talescasos, si está pendiente de cumplimiento o si ya se ha cumplido.

1 - Plazo inicial osuspensivo

1 - Antes de producido el vencimiento del plazo

a) El acreedor no puede exigir el cumplimiento de la obligación y mucho


menos puede ejercer medidas ejecutorias contra el deudor (cfr. art. 350,
CCCN). No haydudasrespectoa laexistenciadelcrédito, aunquesíestáafec-
tada su exigibilidad.
b) El acreedor puede ejercer todos los actos y medidasconsewatorias, aunque
estas no deben constituir un medio para lograr el cumplimiento de la obli-
gación en forma anticipada.
C) El acreedor puede transmitir su crédito, tanto por acto entre vivos como
rnortis causae.
d) El deudor que paga anticipadamente el crédito, no puede exigir la repeti-
ción del mismo. En tal caso, de ser aceptado por el acreedor, implica una
renuncia tácita al plazo (art. 352, CCCN).

11 - Una vez cumplido el plazo

Cuandosecumpleel plazo, la obligación setransforma en pura y simpley setor-


na plenamente exigible. En razón de ello, el acreedor estará facultado a exigir el
cumplimiento de la prestación al deudor, pudiendo echar mano a losderechos que
confiere el art. 730, CCCN en cuanto a la ejecución de la obligación.

2 - Plazo resolutorioo extintivo

1 - Mientrasse encuentra pendiente


de cumplimiento

En este caso, la obligación es pura y simple, ya que es perfectamente exigible


por el acreedor y susceptible de ejecución en caso de incumplimiento por el deu-
dor.
CARLOS A. CALVO COSTA

11 - Una vez vencido el plazo

Cuando vence el plazo resolutorio, la obligación deja de producir efectosa par-


tir de ese momento (exnunc). De tal modo, todos los actos que hubiera realizado
el acreedor en uso de sus facultades mientras estaba pendiente de cumplimiento
el plazo, constituyen derechos adquiridos que no son afectados por el vencimien-
t o del plazo extintivo.

gJ Caducidad de los plazos

El instituto de la caducidad de los plazos se produce cuando se los reputa cum-


plidos aun cuando su vencimiento