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Comprendiendo la Hipótesis Gaia

1) La hipótesis Gaia propone que la Tierra funciona como un superorganismo que modifica activamente su composición interna para asegurar su supervivencia, incluyendo seres vivos, océanos, rocas y atmósfera. 2) Las algas marinas juegan un papel clave al liberar dimetil sulfuro que estimula la formación de nubes y ayuda a regular la temperatura global. 3) La hipótesis Gaia ofrece un marco holístico para entender la interacción entre los seres vivos y su medio ambiente

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Comprendiendo la Hipótesis Gaia

1) La hipótesis Gaia propone que la Tierra funciona como un superorganismo que modifica activamente su composición interna para asegurar su supervivencia, incluyendo seres vivos, océanos, rocas y atmósfera. 2) Las algas marinas juegan un papel clave al liberar dimetil sulfuro que estimula la formación de nubes y ayuda a regular la temperatura global. 3) La hipótesis Gaia ofrece un marco holístico para entender la interacción entre los seres vivos y su medio ambiente

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COMPRENDER LA HIPÓTESIS GAIA

Resumen

Este trabajo describe de manera concisa la hipótesis Gaia de James


Lovelock y Lynn Margulis, la cual afirma que el planeta Tierra en su totalidad,
incluyendo seres vivos, océanos, rocas y atmósfera, funciona como un
superorganismo que modifica activamente su composición interna para
asegurar su supervivencia.
Introducción

Antes de la concepción moderna de la ciencia y de las revoluciones


industriales, las civilizaciones más antiguas explicaban los fenómenos
naturales a partir de la acción de una especie de “ser superior” o dios capaz de
controlar las interacciones del planeta.

Hoy en día lo siguen haciendo, pero conforme han avanzado los


descubrimientos científicos y se han esclarecido ciertos acontecimientos de la
naturaleza, en vez de basarse en lo divino, las personas eligen confiar cada
vez más en las afirmaciones demostrables, predecibles y concretas.

Por esta razón, hace cuarenta años, cuando James Lovelock propuso un
concepto hipotético, que reunía ambos enfoques, causó gran agitación en su
gremio. Este científico británico expuso la existencia de ese “algo” con la
capacidad de controlar todo el funcionamiento del planeta y le llamó Gaia, por
la antigua diosa de la tierra.

El propósito de este trabajo es dar a conocer en un sentido amplio la


Hipótesis Gaia, además de ilustrar su relación y pertinencia con la ecología.
Planteamiento del problema

Para comprender los fundamentos y el alcance de la hipótesis propuesta por


James Lovelock en 1972, es relevante conocer que la idea de Gaia, como un
superorganismo capaz de autorregularse, fue concebida hace más de 200 años
por James Hutton; quien desafió por primera vez el dogma creacionista
1
(descrito en el Antiguo Testamento) al desarrollar su propia teoría evolutiva.

La Teoría de la Tierra, publicada por Hutton en 1789, afirma que la biósfera


desde sus orígenes recicla continuamente la materia orgánica para preservar
su propio equilibrio. No obstante, este autor mientras describía los postulados
de su obra, notó una marcada separación entre las ciencias; por un lado, los
biólogos explicaban los cambios físico-químicos del planeta a través del azar y,
por el otro, las ciencias de la Tierra no tomaban en cuenta el impacto de los
seres vivos globalmente. Por tanto, esta manera aislada de estudiar los
fenómenos de la naturaleza, dificultó integrar ambas ciencias para obtener un
modelo holístico de la vida en el planeta.2

Al considerar a la Tierra como un sistema vivo, Lovelock pudo discernir que


no era exacto explicar su funcionamiento total estudiando una ciencia
especializada en solo una parte de ella, como lo es la biología o la geoquímica.
Por tanto, tomó la visión fisiológica de Hutton y justificó su hipótesis
(considerada por algunos científicos contemporáneos como teoría) afirmando
1
Lovelock, James. The Evolving Gaia Theory. Tokio, Japón: documento académico presentado en la
Universidad de las Naciones Unidas. 1992.
2
Hutton, James. Theory of the Earth. Londres, Inglaterra: The Geological Society. 1997.
que si el funcionamiento de la tierra es parecido al de un ser vivo, entonces sus
propiedades (clima, composición química, etc.) deben ser estudiados a través
de la fisiología.3

Justificación y pertinencia

Los experimentos que llevaron a Lovelock a construir su Hipotesis Gaia


surgieron en 1960, cuando fue llamado por la NASA para trabajar en un
instrumento que sirviera para detectar vida en Marte. En ese período, en
colaboración con la filósofa Dian Hitchcock, concordaron en que la manera más
idónea de detectar vida en otros planetas era estudiando su atmósfera. 4

El químico británico distinguió que la composición atmosférica terrestre en


teoría viola las reglas de la química y aun así funciona. Este constante
desequilibrio de los gases atmosféricos constituye una de las primeras pruebas
de la influencia que ejerce lo biológico sobre lo inorgánico, de otra manera, no
se explicaría como una mezcla tan rara de gases pudiera darse sin
consecuencia alguna. De alguna forma, existe una manipulación diaria desde la
propia superficie terrestre que permite la vida a cargo de la biosfera, la parte
biológica que comprime al planeta, que intercambia constantemente sustancias
reguladoras entre uno y otro medio.5

Para Lovelock, la biosfera es una entidad capaz de autorregularse para


mantener las condiciones óptimas en las que surge la vida, mediante el control
del entorno físico y químico. Esta incluye a todos los seres vivos en un conjunto
con la función de modificar la atmósfera para ajustarla a los requerimientos
generales del planeta. De modo que, sí existe una interacción de las partes
orgánicas e inertes del planeta para que la materia viva junto con los demás
elementos (el aire, el agua y la tierra) funcione como un sistema complejo
autosustentable.6

3
Lovelock, James. The Evolving Gaia Theory. Tokio, Japón: documento académico presentado en la
Universidad de las Naciones Unidas. 1992.
4
Lovelock, James. Las edades de Gaia. 1988. (Libro en línea). Disponible en:
[Link] (Consulta: octubre, 2019).
5
Ídem.
6
Lovelock, James. Gaia, una nueva visión de la vida sobre la Tierra. Barcelona, España. Orbis (trad.
Castellana). 1979.
La Tierra en contraste con otros planetas
La historia del clima terrestre es una de las demostraciones con más valor
para comprobar la existencia de Gaia. El clima nunca ha sido nocivo para la
vida, tomando en cuenta que los registros paleontográficos evidencian la
presencia ininterrumpida de seres vivos sobre la Tierra desde hace más de
3.500 millones de años. Además, indica que, a diferencia de cómo ha sucedido
en otros planetas, existe la imposibilidad de que los océanos lleguen a hervir o
congelarse.

Por las características del sol, que su radiación aumenta progresivamente,


durante los últimos tres mil millones de años aproximadamente ha habido un
incremento mayor al treinta por ciento. Si la Tierra fuese un planeta sin vida, su
temperatura superficial hubiera seguido la curva de emisión de energía del sol.
Por ejemplo, en Venus el incremento constante de radiación solar y el efecto
invernadero descontrolado lo llevó a los 477 ºC, Marte por el contrario está a
-53 ºC, pero la Tierra ha mantenido una temperatura media de 13º C
7
relativamente constante durante la evolución de la vida.

Si la temperatura terrestre dependiera exclusivamente de la relación


establecida entre la radiación solar y el balance térmico atmósfera/superficie,
se tendrían condiciones extremas de temperatura entre 60º y 110ºC. La vida en
la tierra afecta notablemente la temperatura global, se sabe que el efecto
invernadero permite que el planeta no se enfríe como el caso de Marte, la
liberación de gases invernaderos como el dióxido de carbono (CO2) y el
metano (CH4) como producto de la respiración o la descomposición de materia
orgánica, atrapa el calor proveniente de la radiación solar evitando que se
escape al espacio. 8

No obstante, existen un sin número de procesos orgánicos que colaboran en


menor medida al calentamiento de la superficie, pero no todos los mecanismos
de la vida en la tierra están encaminados a subir la temperatura porque la
Tierra podría convertirse en un planeta como Venus de elevadísimas

7
Maturana, Humberto. Varela, Francisco. El árbol del conocimiento. Las bases biológicas del
conocimiento humano. Madrid, España: Debate, 1990.
8
Ídem.
temperaturas, también existen procesos de enfriamiento tal como un termóstato
procura una temperatura ideal.9

La importancia de las algas


Con la finalidad de explicar cómo se transportaban las sustancias en la
biosfera, Lovelock, viajó hacia la Antártida en la búsqueda activa de tales
compuestos. Así fue como en 1971 se dedicó a investigar el ciclo mundial del
azufre, descubriendo así, un compuesto desconocido hasta entonces: el dimetil
sulfuro. 10

Luego se realizaron más estudios que revelaron la fuente principal de esta


sustancia: las aguas costeras, ricas en fitoplancton. La microflora marina,
incluso las especies más corrientes de algas, extraen eficientemente el azufre
de los iones de sulfato presentes en el agua del mar transformándolo en dimetil
sulfuro. Entonces, se comprobó que este gas liberado a la atmósfera estimula
la formación de núcleos de condensación para el vapor de agua, lo que a su
vez eleva la concentración nubosa.

En 1987, Lovelock expuso que el ciclo de actividad de las algas es el que


determina la temperatura de la tierra. La abundancia de dimetil sulfuro conlleva
a un aumento de nubes y ello a una reducción de la radiación solar sobre el
océano, reduciendo el número de algas y controlando su población. Sin ser su
propósito, las algas marinas contribuyen a la regulación de la temperatura
global, a simple vista parecerían ser tan pequeñas que sus efectos sobre el
planeta serían irrelevantes, pero el 75% del planeta está cubierto por océanos y
las algas marinas conforman una biomasa mucho mayor que todos los bosques
de la tierra firme.

Gaia en la ecología
Ahora bien, partiendo del hecho de que la ecología es la rama de la biología
que estudia la relación entre los seres vivos y su entorno, podemos decir
entonces que Gaia es la mediadora, con facultad para transformar el entorno y
permitir que esas interrelaciones sean posibles. 11
9
Ídem.
10
Asimov, Isaac. Pohl, Frederik La Hipótesis Gaia, la Tierra como Planeta Vivo. Extraído de La Ira de la
Tierra [Link] [Link]
11
Rojo, A. 2016. “Gaia, una nueva visión de la vida sobre la tierra”. Valuación del medio ambiente.
Facultad de Economía y Relaciones Internacionales. (Documento en línea).
Ciclos biogeoquímicos

En este sentido, Gaia como ser viviente, conecta lo biótico con lo abiótico
y su sistema se autorregula a través de “bucles de realimentación”. Por
poner un ejemplo, está el ciclo del carbono: los volcanes y los animales
arrojan dióxido de carbono a la atmósfera, esto aumentaría la temperatura
global, pero es absorbido por las plantas en el ciclo de la fotosíntesis,
12
manteniendo así una temperatura apta para la vida.

Otro ejemplo seria, el ciclo del nitrógeno: a través de las bacterias


fijadoras de nitrógeno que viven libres en el suelo o bien constituyendo una
simbiosis que permite a las plantas fijar el nitrógeno atmosférico, el cual sirve
de nutrientes a las plantas y estas a su vez nos brindan oxígeno y alimento.
Del mismo modo, consumen dióxido de carbono, conectando este ciclo con
el ciclo del carbono y el de la fotosíntesis. De esta manera, los diversos
ciclos interconectados que forman un sistema que a su vez forman parte de
un sistema súper organizado (Gaia).13

Ecosistemas

Del mismo modo ocurre con los ecosistemas, ellos forman parte del súper
sistema que es Gaia. Un ejemplo claro son las selvas de los trópicos que
actúan a escala global bombeando grandes cantidades de agua al aire
mediante la evapotranspiración, lo que tiene el poder de afectar el clima local
causando la condensación de nubes, además la parte superior de estas es
blanca y refleja la luz del Sol, que en caso contrario calentaría y secaría la
región.

Por otro lado, la evapotranspiración del agua a partir de su estado líquido


absorbe una gran cantidad de calor, y el clima de regiones distantes que se
encuentran fuera de los trópicos es calentado considerablemente cuando las
masas de aire húmedo liberan su calor latente durante la precipitación de
lluvia.

La evapotranspiración o las contribuciones de los ríos tropicales al océano


son vitales para el mantenimiento de la homeostasis planetaria actual,
12
Ídem.
13
Ídem.
suponer un cambio por agricultura, ganadería o cualquier explotación
humana podría considerarse una amenaza a todo el sistema.

Energía

Se puede considerar a Gaia como un ecosistema global en el que, el flujo


de energía va en una vía de un solo sentido, generalmente, de luz a calor.

Esto sucede mediante el ingreso de la energía como luz solar y esta es


capturada en forma química por los organismos fotosintetizadores (plantas y
algas). Entonces pasa a través del ecosistema, cambiando de forma a
medida que los organismos metabolizan, producen desechos, se comen
entre ellos y finalmente mueren y se descomponen.

Mientras la energía cambia de forma, parte de ella se convierte en calor.


El calor sigue contando como energía y, por lo tanto, ninguna parte de ella
se destruye, pero generalmente los seres vivos no pueden utilizar el calor
como fuente de energía. Finalmente, la energía que entró en el sistema
como luz solar se disipa como calor y es irradiada de vuelta hacia el espacio.

El calentamiento global
Finalmente, James Lovelock también ha advertido en entrevistas,
conferencias y trabajos más contemporáneos que la tierra seguirá procurando
su autorregulación hasta el final de la vida. No obstante, debido a la huella
humana, uso indiscriminado de combustibles fósiles, contaminación,
deforestación, etc.; es imposible detener el calentamiento global. Incluso,
asegura que con el cambio climático, Gaia está más débil y el impacto de un
asteroide significa también una amenaza para el planeta. 14

En su último libro, La Venganza de Gaia, Lovelock predice que el clima


extremo será la norma causando gran devastación; para el 2040 Europa se
parecerá al Sahara y buena parte de Londres estará bajo el agua. En su

14
Sequeiros, L. (2019, 20 de febrero). 50 años de la teoría de “Gaia” y centenario de James Lovelock
(1919-2019). FronterasCTR. Consultado en línea el 14 de octubre de 2019:
[Link]
james-lovelock-1919-2019/
opinión, ha habido siete desastres desde que los humanos evolucionaron
similares a lo que está por ocurrir.

La historia de la Tierra y de modelos climáticos simples basados en la noción


de un planeta vivo y responsivo sugiere que el cambio repentino y sorpresivo
es más posible que la suave curva ascendente de temperatura que predicen la
mayoría de los modelos para los siguientes 90 años

Resultados y análisis de la información

Gaia es una compleja red de bucles de retroalimentación que son los


responsables de la autorregulación del planeta, cuya característica principal es
vincular en redes complejas la indisociable interrelación entre microorganismos,
plantas y animales (lo vivo) con el suelo-tierra, océanos y atmósfera (no vivo)
uniendo entre sí a geología, microbiología, química atmosférica, biología, física,
etc.
Conclusiones y recomendaciones

La Hipótesis Gaia ha permitido revelar el comportamiento de la en nuestro


planeta y cómo nuestra influencia es parte vital de su correcto funcionamiento.
Al considerarnos independientes de la naturaleza, hemos dejado al paso de
nuestra evolución una huella irremediablemente negativa en este
superorganismo que es la Tierra.

No obstante, también sirve para abrir nuevos horizontes a la ciencia


moderna que sean capaces de integrar una variedad de conceptos que antes
se habían desarrollado aisladamente, aunque aún no es posible afirmar que el
planeta sea un organismo viviente, se ha despertado el interés de la comunidad
científica en general para desarrollar pruebas o críticas que permitan esclarecer
el destino de nuestra civilización, así como la investigación de procesos
autorregulados relacionados con las necesidades indispensables de los seres
vivos.
¿Qué es la hipótesis Gaia?
Es una hipótesis que define a Gaia como una entidad planetaria y compleja
que comprende la biosfera terrestre, los océanos, el suelo y la atmósfera, todo
este conjunto constituye un sistema autorregulado que se encarga de mantener
condiciones química y físicamente óptimas para la vida.

¿Quién propuso la hipótesis?


Fue James Lovelock mientras trabajaba para la NASA en la identificación de
vida en otros planetas alrededor de los 60’ que desarrolló las primeras
conjeturas. Sin embargo, no fue hasta años después tras una larga
colaboración con la bióloga Lynn Margullis, cuando publican el trabajo en 1974.

¿Cómo surgió la hipótesis?


Lovelock es reclutado por la NASA en la década de 1960 para diseñar
instrumentos que viajaría a amarte a detectar vida en ese planeta y mientras
eso ocurría, fue que empezó a elaborar la tesis tras decidir que la mejor
manera de detectar vida en otro planeta, sería a través del estudio y análisis de
su atmósfera. Para el caso de la tierra, el persistente desequilibrio entre los
gases atmosféricos era por sí mismo, una evidente prueba de actividad
biológica.

Su proceso de investigación parte de estudios de la atmósfera y del deterioro


de la misma para explicar la existencia, el desarrollo y la extinción de la vida en
un planeta y en especial de la tierra. A partir de esas consideraciones, Lovelock
plantea que la Tierra es un sistema dinámico que regula el clima y la
composición atmosférica para mantener las condiciones de habitabilidad.

¿Por qué se origina la hipótesis?


El descubrimiento de un sistema autorregulado, que operase a escala
planetaria y cuya función fuera el mantenimiento de las condiciones físicas y
químicas ideales para la vida, sería una convincente prueba de la existencia de
Gaia.

Entonces, el químico plantea la hipótesis de que la existencia de Gaia nos


sirve para explicar la extraña composición de nuestra atmosfera dado que
según ella es la biosfera la que atiene y controla activamente el aire dentro del
cual vivimos, suministrando de tal modo un entorno óptimo para la vida del
planeta.

¿Cuándo nace Gaia?


Ahora bien, después de crearse el planeta y de desarrollar una atmósfera
más o menos estable, fue cuando se pudo generar el primer microorganismo
capaz de utilizar la luz del sol y las moléculas de su entorno para crear su
propio duplicado, iniciándose la vida a partir de entornos tan rígidos que
impedirían su desarrollo. Lo importante, es considerar la generación de una
atmosfera o una biosfera adecuada para la vida, nace entonces Gaia.
Referencias
Asimov, Isaac. Pohl, Frederik La Hipótesis Gaia, la Tierra como Planeta Vivo.
Extraído de La Ira de la Tierra [Link]
[Link]
FronterasCTR. Consultado en línea el 14 de octubre de 2019:
[Link]
gaia-y-centenario-de-james-lovelock-1919-2019/
Hutton, James. Theory of the earth. London: The Geological Society, 1997. 278
p. ISBN 1897799780.
Lovelock, James. 1988. Las edades de Gaia. (Libro en línea). Disponible en:
[Link] (Consulta:
2019, Agosto 01).
Lovelock, James. The Evolving Gaia Theory. Tokio, Japón: documento
académico presentado en la Universidad de las Naciones Unidas. 1992.
Consultado en línea el 14 de octubre de 2019:
[Link]
Lovelock, James. Gaia, una nueva visión de la vida sobre la Tierra. Barcelona:
Ediciones Orbis, 1985, 185p. (Biblioteca de divulgación científica; no. 22) ISBN
84-7634-252-7.
Maturana, Humberto. Varela, Francisco. El árbol del conocimiento. Las bases
biológicas del conocimiento humano. Madrid: Debate, 1990, 219 p. ISBN 956-
11-1749-5.
Rojo, A. 2016. “Gaia, una nueva visión de la vida sobre la tierra”. Valuación del
medio ambiente. Facultad de Economía y Relaciones Internacionales.
(Documento en línea). Consultado en línea el 14 de octubre de 2019:
[Link]
%C3%93N_DE_LA_VIDA_SOBRE_LA_TIERRA_VALUACI
%C3%93N_DEL_MEDIO_AMBIENTE_GAIA_UNA_NUEVA_VISI
%C3%93N_DE_LA_VIDA_SOBRE_LA_TIERRA. (Consulta: 2019, Agosto 02).
Sequeiros, L. (2019, 20 de febrero). 50 años de la teoría de “Gaia” y centenario
de James Lovelock (1919-2019).

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