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Seram2012 S-0778

1) El documento revisa la técnica de ecografía doppler de las arterias renales y discute si es una técnica obsoleta para el diagnóstico de estenosis de la arteria renal. 2) Explica que el doppler pulsado tiene dificultades técnicas que hacen que no sea siempre sencillo o reproducible, pero que los avances tecnológicos han permitido que vuelva a considerarse como método de cribado en grupos seleccionados. 3) Detalla los pasos de la exploración ecográfica doppler de las arterias renal

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1) El documento revisa la técnica de ecografía doppler de las arterias renales y discute si es una técnica obsoleta para el diagnóstico de estenosis de la arteria renal. 2) Explica que el doppler pulsado tiene dificultades técnicas que hacen que no sea siempre sencillo o reproducible, pero que los avances tecnológicos han permitido que vuelva a considerarse como método de cribado en grupos seleccionados. 3) Detalla los pasos de la exploración ecográfica doppler de las arterias renal

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Ecografía doppler de las arterias renales.

¿Es una técnica


obsoleta?

Poster no.: S-0778


Congreso: SERAM 2012
Tipo del póster: Presentación Electrónica Educativa
Autores: 1 2
M. Sanchez Perez , C. L. Hernández Mejía , A. Sanchez Martin ,
3

4 4 4 1 2
E. Barcina , I. Diaz , C. Amengual Aldehuela ; Madrid/ES, Alcala
3 4
de henares/, Móstoles (Madrid)/ES, Alcala de Henares/ES
Palabras clave: Riñón, Ultrasonidos-Doppler espectral, Ultrasonidos-Doppler color,
Ultrasonidos, Aspectos técnicos, Artefactos
DOI: 10.1594/seram2012/S-0778

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Objetivo docente

Revisar las indicaciones del doppler arterial renal, haciendo especial énfasis en la
estenosis de arteria renal. Ilustrar la técnica ecográfica y revisar los parámetros que
deben tenerse en cuenta en la evaluación ecográfica de la patología arterial renal.

Revisión del tema

Introducción

La ecografía renal en sus distintas modalidades (escala de grises, doppler pulsado y


doppler color), es una técnica ampliamente utilizada en el ámbito hospitalario para el
estudio de pacientes con enfermedades renales e hipertensión.

La modalidad B o escala de grises apenas ha variado desde los años 70 y únicamente


da información anatómica, por lo que se trata de una técnica insuficiente.

El estudio doppler color da algo más de información, ya que permite estudiar y localizar
mejor tanto las arterias renales principales como las ramas intrarrenales. Sin embargo
no da información hemodinámica.

El modo power color surgió más tarde. Tiene mayor sensibilidad al flujo lento y en vasos
de menor calibre, además de menor dependencia del ángulo doppler, por lo que se
puede utilizar en casos complicados o dudosos.

El doppler pulsado, en la década de los 90, fue la técnica que creó grandes expectativas
para el estudio de la patología arterial renal. Sin embargo, con el tiempo se vio que
tiene una serie de dificultades técnicas que hacen que no sea un estudio sencillo ni
reproducible en muchos casos, por lo que empezó a surgir cierto escepticismo a la hora
de su uso en el diagnóstico de estenosis de la arteria renal. El avance tecnológico de
los ecógrafos permitió que volviera a tenerse en cuenta como método de screening en
grupos seleccionados de pacientes.

Indicaciones

Una de las indicaciones principales de la ecografía doppler de arterias renales es el


estudio de la estenosis de la arteria renal. Esta patología se asocia a dos síndromes
fundamentales: La hipertensión renovascular y la nefropatía isquémica que termina
por producir insuficiencia renal. La hipertensión renovascular tiene una incidencia

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de aproximadamente un 1-5%, incidencia que aumenta con la edad, la diabetes, la
presencia de enfermedad obstructiva en miembros inferiores o coronarias, etc…

La estenosis de la arteria renal es la causa del 5% de los casos de hipertensión arterial


y del 10-20% de los casos de nefropatía crónica.

La estenosis de arterias renales tiene dos causas fundamentales:

• Aterosclerosis: Suele producirse en pacientes de edad media o avanzada


y se asocia a factores de riesgo cardiovascular. Asienta principalmente en
el ostium y centímetros proximales de la arteria renal principal y puede ser
bilateral hasta en un 20-30% de casos.
• Displasia fibromuscular: Suele afectar a mujeres jóvenes, y asienta
fundamentalmente en el tercio medio y distal de la arteria renal principal.

Las indicaciones del doppler arterial renal en este contexto son limitadas y se ciñen a
aquellos pacientes que son susceptibles de padecer estenosis de la arteria renal (Tabla
1).

Anatomía

Haciendo un breve recuerdo anatómico, las arterias renales nacen a ambos lados de la
aorta por debajo de la arteria mesentérica superior (aproximadamente a 1-2 cm de la
salida de ésta). Normalmente la arteria renal izquierda tiene un origen más inferior que
la derecha. Transcurren por detrás de las venas renales principales, y una vez en el hilio
se dividen en las ramas anteriores y posteriores (prepiélicas y retropiélicas) que a su vez
dan las ramas segmentarias, interlobares y arcuatas.

Técnica de exploración

Para un adecuado estudio doppler de las arterias renales hay que tener en cuenta lo
siguiente:

• En condiciones ideales el paciente debe acudir en ayunas de 8 horas.


• Debe seleccionarse un transductor óptimo, con una frecuencia de entre 3.5
y 5 MHz. Pueden ser convexos o sectoriales.
• Deben ajustarse adecuadamente una serie de parámetros técnicos:
• PRF o frecuencia de repetición del pulso: Tiene que ser la mínima
posible sin que llegue a producirse aliasing.
• Ganancia: La más alta posible sin que se produzca ruido de fondo.
• Filtro de pared: El más bajo posible.

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• Tamaño de la muestra: En arterias intrarrenales debe de ser de 2-4
mm.
• Ángulo doppler: Se debe corregir no sólo en las arterias renales
principales, sino también en las ramas intrarrenales.

Una vez ajustados los parámetros del estudio, se comienza la exploración en escala
de grises (modo B) para estudiar la anatomía renal. En este modo se valora el tamaño
y la morfología renal, el grosor y la ecogenicidad del parénquima, y si existe patología
concomitante como dilatación de la vía excretora u otras lesiones (tumores, litiasis…)
(Figuras 1 y 2).

El hecho de que existan alteraciones morfológicas en los riñones puede orientarnos


a la existencia de enfermedad renal, aunque no siempre que existe enfermedad renal
se produce repercusión morfológica. Los factores anatómicos que pueden hacernos
sospechar enfermedad renal son:

• Asimetría en el tamaño renal (diferencias de 1.5-2 cm entre un lado y el


contralateral)
• Adelgazamiento de la cortical (menor de 1 cm)
• Aumento de ecogenicidad del parénquima.

Una vez estudiados los factores anatómicos en modo B, se estudian con doppler color
y pulsado la aorta y las arterias renales.

• Con el paciente en decúbito supino y el transductor en línea media


abdominal (Figuras 3 y 4), la primera imagen que debemos obtener es
un corte longitudinal de la aorta a la altura de la arteria mesentérica
superior (Figuras 5 y 6), y obtener la velocidad picosistólica (Figura 7) para
posteriormente calcular el ratio aorta/arterias renales.
• En segundo lugar se explora el ostium de las arterias renales en modo
B (Figura 8), doppler color (Figuras 9 y 10) y pulsado (Figura 11). Se
explora tanto en transversal, con el paciente en decúbito supino, angulando
ligeramente el transductor (Figura 12), como en longitudinal, colocando al
paciente en decúbito lateral izquierdo. Este corte longitudinal de la aorta a la
altura de la salida de las arterias renales es el conocido como "banana peel"
por su semejanza a un plátano a medio pelar (Figura 13). Es importante
detectar la presencia de posibles arterias renales supernumerarias, ya que
su estenosis puede tener repercusión al igual que en las arterias renales
principales.
• En tercer lugar se exploran ambas arterias renales en todo su trayecto
(tercios proximal, medio y distal). Para los centímetros proximales se utiliza
un abordaje anterior (Figura 12), y para los medios y distales se colocará al
paciente en decúbito lateral derecho o izquierdo según queramos examinar
las arterias renales izquierda o derecha respectivamente (Figuras 14 y 15).
Este tramo de las arterias renales puede ser difícil de examinar cuando las

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condiciones no son del todo óptimas (meteorismo, obesidad…) (Figuras
16-19).
• Por último se evalúan las ramas intrarrenales (interlobares) en los polos
renales superior, medio e inferior (Figura 20). Se han de obtener al menos
3-6 medidas de cada riñón para que el estudio sea más fiable (Figuras 21 y
22).

¿Qué parámetros debemos de evaluar?

Hay dos grupos de parámetros: Directos o indirectos según se valoren en las arterias
renales principales o ramas intrarrenales respectivamente.

Los parámetros directos son más fiables y reproducibles que los indirectos, y son los
siguientes:

• Velocidad picosistólica (VPS) (Figura 23): Normal por debajo de 180-200


cm/s.
• Índice reno-aórtico (cociente entre la VPS de la arteria renal y la aorta):
Normal por debajo de 3.5-3.6.
• Índice reno-renal (cociente entre la VPS en el punto de estenosis y en un
punto distal a la misma): Normal por debajo de 4.

Los parámetros indirectos tienen una alta especificidad pero muy baja sensibilidad, y
son los siguientes:

• Índice de resistencia (IR) (Figura 23): Es el resultado del cociente VPS -


VTD / VPS (siendo VPS la velocidad picosistólica y VTD la velocidad al
final de la diástole). Se debe calcular una media con las distintas medidas
obtenidas en cada riñón y valorar si existen diferencias entre un riñón y el
contralateral. Lo normal es que el índice de resistencia esté entre 0.6-0.7
y que la diferencia entre ambos riñones sea menor del 5% (ó 0.05). Un
aumento de la velocidad telediastólica mayor de 150 cm/s en un paciente
con IR intrarrenal menor de 0.7 es altamente sospechoso de estenosis
mayor del 80%.
El IR no solamente permite detectar la presencia de estenosis significativas,
sino que además predice el pronóstico y la respuesta al tratamiento de
revascularización: En un estudio se publicó que en pacientes con IR
mayores de 0.8 había escasa respuesta al tratamiento de revascularización
ya que la enfermedad renal estaba establecida y era irreversible. No
obstante, estos datos han sido ampliamente discutidos en la literatura y no
existe acuerdo a día de hoy.
• Tiempo de aceleración (TA) e índice de aceleración (IA) (Figura 24): Son
parámetros más operador dependientes y por ello menos fiables que el IR.
Los valores normales son menores de 0.07-0.08 ms y menores de 3 m/s
respectivamente.

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• Detección de ondas de morfología parvus tardus (ascenso sistólico lento y
progresivo).

Características del flujo renal normal: El riñón es un órgano noble y como tal recibe
un flujo anterógrado continuo en sístole y diástole, con índices de resistencia menores
de 0.7. Es un flujo lineal, no turbulento, con velocidades no mayores a 180-200 cm/s.
La curva espectral presenta un primer ascenso sistólico angosto y posteriormente un
segundo ascenso sistólico de mayor duración (Figura 11). En el caso de estenosis de la
arteria renal, estas características se ven alteradas (Tabla 2).

Limitaciones de la técnica: Uno de los problemas fundamentales de la ecografía


doppler renal son sus limitaciones que dependen de factores anatómicos y técnicos.

Factores anatómicos:

• En pacientes obesos o en aquellos donde hay abudante gas interpuesto


puede ser difícil la visualización de las arterias renales principales. En
estos casos el acceso lateral derecho usando el hígado como ventana
acústica puede ayudar, aunque para valorar los segmentos proximales de
las arterias renales el mejor abordaje es el anterior.
• Presencia de circulación colateral que puede preservar la circulación distal
en presencia de estenosis de arteria renal.
• Variantes anatómicas (arterias supernumerarias).
• Tortuosidad vascular que impide una correcta ubicación del ángulo doppler.

Factores técnicos:

• Es operador dependiente.
• Es una técnica que consume mucho tiempo.
• Adecuado ajuste de parámetros del equipo.

Images for this section:

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Fig. 1: Riñón derecho.

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Fig. 2: Riñón izquierdo.

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Fig. 3: Posición del transductor en un corte longitudinal de aorta.

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Fig. 4: Posición del transductor en un corte longitudinal de aorta, angulando ligeramente
el transductor para tener un ángulo doppler óptimo.

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Fig. 5: Corte longitudinal de aorta. Salida de tronco celíaco y arteria mesentérica
superior.

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Fig. 6: Corte longitudinal de aorta con doppler color.

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Fig. 7: Doppler pulsado con onda espectral de la aorta.

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Fig. 8: Corte transversal de aorta a la altura de las arterias renales en escala de grises.

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Fig. 9

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Fig. 10

Fig. 11: Onda espectral de la arteria renal principal izquierda.

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Fig. 12: Posición del transductor para visualizar el ostium de las arterias renales.

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Fig. 13: Corte longitudinal de la aorta con la salida de las arterias renales a ambos lados
("banana peel").

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Fig. 14: Posición del transductor para visualización de la arteria renal derecha.

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Fig. 15: Posición del transductor para visualización de la arteria renal izquierda.

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Fig. 16: Arteria renal derecha en modo B.

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Fig. 17: Arteria renal principal derecha en doppler color.

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Fig. 18: Arteria renal principal izquierda en modo doppler color.

Página 23 de 28
Fig. 19: Onda espectral de la arteria renal principal izquierda.

Fig. 20: Vascularización intrarrenal con doppler color.

Página 24 de 28
Fig. 21: Curva espectral de una rama interlobar en el polo inferior.

Fig. 22: Curva espectral en una rama interlobar en el polo superior.

Página 25 de 28
Fig. 23: Índice de resistencia de las ramas intrarrenales.

Fig. 24: Tiempo de aceleración en una rama intrarrenal.

Página 26 de 28
Table 1: Tabla 1

Table 2: Tabla 2

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Conclusiones

A pesar de sus limitaciones, la ecografía doppler renal sigue ocupando un lugar


importante en el diagnóstico de la enfermedad vascular renal y por ello, como radiólogos,
debemos tener un manejo óptimo de esta técnica dado su bajo coste y su elevada
disponibilidad en el ámbito hospitalario.

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