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Los 3 pilares

de una publicación exitosa


1. La corrección de estilo
2. La corrección ortotipográfica
3. La lectura y comentario profesional

Soy Silvio Rodríguez, escritor, y llevo publicados 19


libros, algunos de los cuales podrás encontrarlos en
Barnes & Noble. He participado en diversas
antologías, y colaboro como administrador en
Ultraversal, el mejor foro para escritores de la red.
Ahora quiero ayudarte a entender los "detalles" que
harán de tu trabajo un material de excepción.
Vayamos al lío.

Si has llegado a este eBook es porque tienes un trabajo que piensas darlo a conocer y quieres que todo salga
perfecto. ¿Correcto? Bien, se trata de que el mismo carezca de errores, y para que carezca de errores se necesita,
al menos normalmente, de una revisión, y como resultado de esa revisión de una corrección. Ahora, existen
varios tipos de revisiones y, por ende, varios tipos de correcciones, pero vamos a ocuparnos solamente de las
principales, de esas que "suenan" por ahí, pero de las que quizá no sepas exactamente de qué van.
Los dos tipos de correcciones básicas son la corrección ortotipográfica y la corrección de estilo. Y como son
las básicas, son las que suelen ser dejadas de lado no sólo por los novatos, sino incluso por profesionales de
trayectoria, ya te digo.
Veamos en qué consisten a grandes rasgos:

Corrección ortotipográfica Corrección de estilo

Se fija en las normas de ortografía y Se fija en la morfosintaxis, en las posibles


tipografía. Esta corrección es indispensable incoherencias semánticas, en la falta de
antes de enviar cualquier texto para: precisión de las ideas, en la redundancia de
palabras y cosas similares.

— Su publicación en cualquier medio.


— Ser evaluado por una editorial.
— Participar de algún concurso.

En principio, cuando se solicita la corrección


ortotipográfica, se supone que el texto ya pasó
por una corrección de estilo.

Hasta aquí podrías decirme que la cosa no te ha


quedado del todo clara, y es comprensible. Así
que veamos unos ejemplos "en el terreno de
juego".

Como verás a continuación, detectar cualquier


error es un trabajo que requiere de una mente
fresca, por un lado, y por otro, sugerir una
posible solución, implica adentrarse en el texto,
considerando “la voz” del autor y el público al
que la obra está dirigida.
Algunos errores en obras publicadas

Error de número. Error gramatical. Corrección de


estilo.
1 Dice: "y desde las que tres pesados arietes,
soportados por tres gigantescos vehículos,
golpeaba una y otra vez las murallas". Hay una
incongruencia en el número. En lugar de golpeaba,
debería ir "golpeaban". Los arietes, plural,
golpeaban.

Falta de claridad o precisión. Corrección de estilo.

Dice: "sólo haremos que crear un problema


enorme." La idea es que si los partos logran reunir a
2 todo su ejército el problema será enorme, por lo
tanto no hay tiempo que esperar, hay que atacarlos
ahora. Entonces: podría ser "no haremos más que
crear un problema enorme.", o "sólo crearemos un
problema enorme." Como se ve, es aquí en donde el
corrector debe conocer a cabalidad la obra para
poder ofrecer las sugerencias.

Uso de comas. Ortografía. Corrección de estilo.

Dice: "Algunos intentaron asirse a ramas de árboles,


3 y abrazados, a éstas serían encontrados años
después,". La coma luego de abrazados es
completamente innecesaria. Además, "a ramas de
árboles" podría sonar un poco "hao"; se podría
sugerir un "a las ramas de los árboles", entonces
quedaría: "Algunos intentaron asirse a las ramas de
los árboles, y abrazados a éstas serían encontrados
años después,".

Ortografía. Corrección ortotipográfica

Debería ir un punto y seguido luego de bueno,


4 cumpliendo así con la normativa. Debería ser:
"...quizá eso sea bueno. Si alguna vez...".
"Un ejemplo vale más que mil explicaciones"

Estos ejemplos los extraje del libro "Los asesinos del emperador", de Santiago Posteguillo, ISBN 978-
84-08-11832-9, Editorial Planeta S. A. Como ves, un escritor de los buenos, una obra excelente, y una
editorial de primera línea, no son garantía de una obra libre de errores.
Ahora, ¿imaginas enviar tu poemario, o tu novela, a un concurso y que en la segunda página ya
contenga algún error de género o de número? Pero este no es el punto. No importa la cantidad de
errores, ni dónde estén ubicados, siempre quedará esa sensación de despreocupación por parte del autor
respecto de su trabajo.
En términos de marketing, es también un punto a favor, si lo miras bien. Porque hoy día, un texto
libre de errores es casi una excentricidad.
Pero, antes de contarte un poco más detalladamente en qué consisten las correcciones básicas, te
mostraré otros "malos ejemplos", y verás que el corrector de Word puede ser una opción fatal.

Puntuación

Dice: "y,a la vez,". Debe decir: "y, a la vez,"


5 incluyendo la preposición "a", y corrigiendo el
espacio entre palabras.

Falta el artículo

Debe decir: "que saben ver en el iris del ojo".


6

El clásico error de tipeo

Debe decir: "especialmente".


7

Y lo mejor, la palabra dudosa

¿Fulcanelli en un sanitario? ¿En un sanatorio? ¿No


8 será en un santuario?
"Es leyendo que aprendes a escribir"

Pero, ¿estos otros ejemplos son del libro de un novato? Pues claro que no, se trata del libro "La
" tabla de
Esmeralda", ISBN 978-84-95311
95311-52-9, publicado por Jorge A. Mestas Ediciones
Ediciones, y que lo he comprado
en Amazon.
Bien, ahora que has podido verer cómo queda expuesto un autor,
autor y su editorial
editorial, desde los ojos de un
corrector, veamos en qué consiste el trabajo de corrección
corrección de estilo y el de corrección ortotipográfica.
Ah, y recuerda, si acaso te reíste de alguno de los errores que has visto, o si has dicho "¿pero cómo se
les pudo pasar?", créeme, ocurre hasta en la edición de biblias.

Ahora que ya hemos mirado “desde dentro” algunos de los errores que se cometen y que pueden evitarse con
una buena revisión,, vamos a ver un poco, y sólo un poco, más a fondo de qué van estas revisiones y
correcciones.

1
La corrección
de estilo

Cada autor tiene su manera muy propia de escribir, por lo que ya sea excelente, mediocre o pésimo (según qué
jurado examine su texto), cuenta con un ADN literario. Entonces, la corrección de estilo no se trata de cambiar
la "voz propia" de un autor, su forma de narrar o de ve versar,
rsar, sino de que esa personalidad suya al escribir,
justamente, sea compatible con la normativa de la lengua. Se suele decir que si una persona escribe como habla,
por muy bonito que hable, de todos modos habrá de escribir con errores; bien, la cosa va de eliminar estos
posibles errores.
En esta corrección se revisan diversos elementos que hacen a la sintaxis, como la concordancia de género
("ochenta y un mujeres" es incorrecto, lo correcto es "ochenta y una mujeres"), la concordancia de número ("les
di tu teléfono a la gente" es incorrecto, lo correcto es "le di tu teléfono a la gente"), y la concordancia de
tiempos verbales ("quería que vaya" es incorrecto, lo correcto es "quería que fuera"). Además, también se
analizan y se corrigen en atención al sent
sentido
ido del texto las pausas oracionales establecidas por coma, punto y
coma y punto, ("No, tengo prisa." / "No tengo prisa.").
Aparejada a la revisión ortográfica ("mamas y bebes
gratis" / "mamás y bebés gratis"), en la corrección de
estilo se incluye la mejora del texto cuando, por
ejemplo, una misma palabra se repite en varias
ocasiones innecesariamente, pudiendo utilizarse
sinónimos, o reconstruyendo frases. Para realizar esto
se necesita una lectura acabada del contenido,
comprender cuál es la intención del mismo, y
entonces realizar (o proponer al autor) las posibles
modificaciones pensando en cómo recibirá el lector el
discurso terminado. De aquí se desprende la
diferencia que existe entre corregir un cuento para
niños, una novela erótica o un informe económico
anual.

Cuando el texto incluya deliberadamente expresiones regionales, o incluso palabras concretas cuyo significado
difiera del que le asigna el diccionario, debe ser el autor quien advierta al corrector de tal circunstancia.
Situación similar se da con ciertas palabras, e incluso construcciones, en donde en función de darle veracidad a
un diálogo, por ejemplo, se transcriben palabras entrecortadas, o con una grafía diferente a la usual ("tumbao",
por tumbado; "voj", por vos; "jate de joer", por dejate de joder). Aquí, dependiendo de los casos, podrían
utilizarse notas al pie, al final del texto, o incluso la inserción de un breve glosario explicativo.

Como ves, la corrección de estilo no sólo exige


conocimiento de las reglas gramaticales, sino una
involucración de quien la hace con la obra que va a
corregir y con el público al cual la misma está
destinada. Sin esta empatía las correcciones que se
realicen podrían terminar desvirtuando la voz original
del autor, degenerando el texto en un todo
heterogéneo que al lector entrenado le dejará un mal
sabor; y créeme, nada menos agradable que un
discurso que no "suena" auténtico. De aquí que el
corrector, si acaso el autor fuera un novato, debe estar
en posición de brindar seguridad.
Cada texto es diferente, pero todos los textos exigen igual concentración en la lectura, que es el detalle
fundamental sobre el que se basa toda corrección. La revisión desgasta, por lo que cuando uno contrata un
servicio de corrección lo que está contratando es una lectura minuciosa, es decir, a un lector fresco. Es posible
que tu libro necesite tan solo unas pocas correcciones, pero para determinar eso es necesario leerlo por
completo. Además, hay casos de pocas pero complicadas correcciones, como casos de muchas correcciones
pero sencillas de resolver. Como sea, va de revisar para detectar, y luego de corregir.
Para cotizar un trabajo se utiliza el sistema de matrices, esto es, se considera la cantidad de caracteres con los
espacios, cada letra es una matriz, y cada espacio entre las palabras es, también, una matriz. Como idea, una
prosa de cinco párrafos de 101 palabras ronda las 3.000 matrices. El número de páginas no es válido porque
cada autor tiene sus tabulaciones, como también sus preferencias por el tamaño y tipo de letra, cuestiones que
influyen en la cantidad final de páginas. Respecto del precio, siempre dependerá de cuánto habrá que corregir, y
sólo es posible saberlo examinando el texto.

2
La corrección
ortotipográfica

Después de haber realizado la corrección de estilo es posible que hayan subsistido algunos errores ortográficos
o de puntuación, y es con la corrección ortotipográfica que los mismos se subsanan. Por ejemplo, si luego de la
frase "sin embargo" no se tipeó coma. Si una expresión de cifras, como 1ro quedó sin el punto, 1ro., o si alguna
abreviatura está incorrecta. También, y suele ser lo más frecuente, los errores correspondientes a la puntuación
en los diálogos, en la utilización de las comillas y signos similares (interrogación, admiración), que muchas
veces figuran los de cierre pero no así los de apertura.
Esta revisión se realiza sobre el papel, y no implica la corrección del material original. Por ejemplo, yo imprimo
la totalidad del trabajo y a medida que voy leyendo marco los errores que encuentro o, de lo contrario, voy
tildando como sin errores cada página. Al final, escaneo y envío en formato PDF todas las páginas con los
errores encontrados, para que así el autor pueda realizar las modificaciones pertinentes en el archivo original.
Esto funciona así porque es la manera más rápida de indicar los cambios y porque en esta fase ya no es posible
una segunda lectura o revisión.
Hay que aclarar que la corrección ortotipográfica supone que ya se ha realizado la corrección de estilo. Esto es,
si el autor envía un texto que dice "nadie me ha hecho comer tan rico como cuándo ella me cocinará en un calor
de leños de pino". El cambio que se indicará será el de reemplazar "Nadie" por "nadie", pero no se indicará nada
respecto de la correlación de tiempos verbales de "me ha hecho (participio) / como cuando ella me cocinará
(futuro del indicativo)". En esta corrección ya no se trata de detectar, y menos todavía de arreglar cuestiones
gramaticales.

Es entendible que lo recomendable sea que personas


diferentes realicen la corrección de estilo y la
corrección ortotipográfica, debido a que ambas
correcciones exigen un nivel de concentración muy
alto, y lo importante es una mente fresca que enfrente
el texto con "ojos nuevos", que es la mejor manera de
encontrar los posibles errores. Algo de esto explica a
los autores que mientras más revisan su texto, antes
que resaltarlas, normalmente terminan amigándose
con sus posibles imperfecciones, privándose entonces
de buscar hasta encontrar esa vuelta de tuerca
expresiva que para un lector externo y entrenado
pudiera resultar bastante fácil de hallar.

¿Puedes detectar los tres errores?

Por supuesto, como en la corrección de estilo, el autor deberá comunicar al corrector si acaso tiene ciertas
preferencias fuera de norma y, si no, el corrector deberá consultar cuando encuentre algunas anomalías en la
forma, como el tratamiento de las cursivas o negritas, el inicio de párrafo o de oración luego del signo de dos
puntos, o las frases entre guiones. La obra siempre pertenecerá al autor, y el autor habrá de establecer su
criterio, pero, aun decidiendo salirse de la norma, este salirse de la norma deberá obedecer a un criterio al cual
quedará sujeto la totalidad del texto.
3
La lectura
y comentario
profesional

¿Cuál fue el último comentario acerca de tu libro? Es una pregunta que puede resultar un poco incómoda
cuando aún no tienes un bestseller en tu historial. Verás, hay una distancia entre publicar un libro y que alguien
lo lea. Ya recibir un comentario es verdaderamente otro estadio. Y no, no me estoy refiriendo a la posible frase
de compromiso que algún colega o familiar dice para salir del paso, sino a lo que un lector entrenado tiene que
decir de un libro después de haberse involucrado con él. Comentar un libro es darlo a conocer después de
haberlo recorrido.
Aunque son muchas las variables que se toman en cuenta en un comentario, no todas quedan expresadas. Cada
libro es un mundo aparte, y cada mundo, aun teniendo similitudes con otros, tiene características propias que
merecerán ser destacadas por encima de otras. Por ejemplo, si el lenguaje utilizado es ágil y sencillo, o si es
denso y complicado, puede ser un aspecto a mencionar, o no. Cuándo fue escrita la obra y en qué circunstancias
también puede ser algo a referir, o no. Incluso una breve sinopsis puede incluirse como obviarse, dependiendo
de qué despierta en el lector lo leído.
Cuando leemos lo que alguien piensa sobre un libro establecemos qué tan cerca o lejos estamos de leerlo. Una
opinión bien formulada, que se sale de las frases tópicas, y que deja en claro qué tipo de obra es, para qué tipo
de lectores está pensada, o quiénes no debieran ni asomarse a ella, es como una tarjeta de presentación para
cualquier autor. Una tarjeta con la cual puede presentarse en las diferentes redes sociales, y que además le puede
servir como artículo de promoción en su página web oficial como también en los distintos blogs a los que esté
suscrito.
El comentario no debe ser extenso, sino más bien breve, pero conteniendo la información necesaria del libro. La
ficha básica debe incluir el título, el autor, la editorial, el número de páginas, el ISBN, y, en caso de haber, el
nombre del traductor. Luego de la ficha, el texto en sí puede variar entre 300 a 500 palabras. Para mí, lo ideal
son cinco párrafos de 100 palabras cada uno, aproximadamente, y que los mismos puedan leerse con
independencia uno de otro. Esto, pensando en los lectores que recorren a golpe de vista una página y eligen un
párrafo al azar.
Ahora, tienes que tener en cuenta que el comentario de libro no es una “crítica literaria“, tampoco es un
“informe de lectura profesional“, ni tampoco un “informe de lector cero“. Piensa en un libro que hayas leído y
qué dirías del mismo si un amigo te preguntase tu opinión, tal es el espíritu de un comentario. Y piensa al revés,
cómo tomarías lo que ese amigo te diga sobre algún libro que leyó y sobre el que tienes interés. Como ves,
encargar el comentario de tu libro es igual de delicado que encargar el prólogo, el compromiso del lector es
total.
Examinemos ahora algunos ejemplos de libros leídos y comentados:

Ficha del libro:


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Título: Papeles inesperados
Autor: Julio Cortázar
Editorial: Alfaguara
ISBN: 978-607-11-0208-9
Nro. Páginas: 488
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Papeles inesperados
por Silvio M. Rodríguez C.

En la general: cabe aclarar que muchos de los textos incluidos en “Papeles inesperados” ya fueron publicados
en otros medios, aunque claro, nunca antes de esta manera, compendiados. Todo surge a raíz de una vieja
cómoda en la que los mismos fueron hallados por Aurora Bernárdes, albacea y heredera universal de Julio
Cortázar, a lo que se suma la tarea de Carles Álvarez, doctor en Filología Hispánica, y quien hiciera una tesis
sobre los prólogos del autor. Así, tanto lo sorprendente como lo meticuloso nuevamente se dan la mano más
de dos décadas después del fallecimiento del vivificador de los cronopios.
En cuanto a las prosas: “La daga y el lis. Notas para un memorial”, relato con el que abre el libro, constituye
un ejemplo virtuoso a destacar, que marca mucho aquello de que “el cuento debe ganar por k.o.”, en el cual
Cortázar, además de lucir su capacidad narrativa, se permite el lujo de un giro extremo en el cierre, ahí donde
sólo él podría hacerlo. Con “Manuscrito hallado junto a una mano” y “Ciao, Verona” volvemos a encontrar
tanto la ilimitación de lo imaginativo, como el aliento tan, tan suyo, que nos coloca en esa parte del mundo
menos transitada.
Respecto de los poemas: Tanto San Agustín como Borges declararon que la poesía implica la convergencia
de una ocasión con la inclinación hacia ella por parte del escritor. Quizás esto explique por qué algunos
autores prolíficos en prosa no lo sean tanto en verso, pero en ningún momento palidece la importancia de su
poética. Con un solo poema “La mosca”, Cortázar expone toda esa valía que le conociéramos en “Salvo el
crepúsculo”; con el cierre de “Mi sufrimiento doblado…”, sencillamente se vuelve el idealista de carne y
huesos, encumbrado y no aprisionado por la filosa brevedad del poema que lo contiene.
Sobre posturas políticas: Son más de ciento veinte páginas en las que se recogen el pensamiento y el sentir de
Cortázar sobre el contexto sociopolítico de su época; en donde contesta a un presidente que lo trató de francés
(y recuerda que viviendo en Francia escribió en español), donde marca que cierto sector de la prensa publica
en mayúsculas cuando un suceso se da en POLONIA y en minúsculas cuando se da en El Salvador, donde
podemos leer “Los ‘exilados’ no somos ni mártires ni prófugos ni traidores; y que esta frase la terminen y la
refrenden nuestros lectores, qué demonios.”
En lo particular: En 1986 comencé a leer a Cortázar, allá en Asunción, y no era fácil conseguir sus libros. Sin
embargo, con el tiempo fui haciéndome de la colección de todas sus obras; conseguir Salvo el crepúsculo, y
una versión de Rayuela con prólogo de Borges fueron, en aquellos años, trofeos increíbles. Hoy día, acceder a
Papeles inesperados constituye una satisfacción muy singular, por ese “Desde el otro lado” que siento viene a
cerrar la cosmogonía intuitiva abierta con El perseguidor y extendida por Rayuela, y por “So shine, shine,
shoe-shineboy” que guarda el sabor de una intensa sabiduría.
Ficha del libro:
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Título: El loro de siete lenguas
Autor: Alejandro Jodorowsky
Editorial: Ediciones Siruela
ISBN: 978-987-566-318-3
Nro. Páginas: 441
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El loro de siete lenguas
por Silvio M. Rodríguez C.

Me enteré de Jodorowsky varios años antes de leer esta novela, viendo una entrevista (dividida entonces en
varias partes) en Youtube acerca de Psicomagia. En ese momento me llamaron la atención el timbre de su voz,
la dirección y el enfoque de su mirada, como la disposición de sus hombros y sus manos mientras discurría e
interactuaba con el entrevistador. Se manifestaba conocedor del tarot y de la poesía, cosa que me atrajo, como
también, de ese ambiente “psico” que desde un siempre – finito y explicable – vine rechazando fervientemente.
Es decir, accedí a uno de esos calidoscopios que tanto me gustan.
Con este recuerdo encima, y siendo un despreciador confeso de prólogos, prefacios e introducciones, al
comenzar el libro fui directo al inicio. Desde las primeras páginas me encontré con personajes al límite de lo
increíble, y con una trama que rozaba el absurdo. Sin embargo, y esta es una de las genialidades, la irrealidad
propuesta en ningún momento dejaba de ser de alguna manera posible, y es, de repente, la crucial diferencia con
“Cien años de soledad”, que viene a ser la novela con la que la refiero a la hora de marcar un nivel de
imaginación superior a la media.
Ahora, la maravilla del libro consiste en su esplendente y humilde para qué. Mirado de lejos toda la historia es
una gran excusa de la que el autor se vale para exponer la lucha individual por alcanzar ese estado que podría
llamarse felicidad, paz, equilibrio, o la suma de estas variables. Una lucha inconsciente que los personajes
llevan a cabo en parte obligados por circunstancias externas, y en parte como consecuencia de las acciones que
deciden realizar, de manera que todo va transcurriendo en la convergencia entre el pasado de cada cual y su
propia capacidad de desempeñar el libre albedrío.
Las diversas conductas descritas acaban siendo explicadas, cada emoción puesta de manifiesto va siendo
retratada y sustentada con soltura y hasta con audacia, y esto, por el saber hacer del escritor y por su decisión de
arremeter conceptos y preconceptos sin limitación alguna. Las vías y “desviaciones” sexuales, el alcohol y algo
que va más allá de su abuso, el “ruido” mental que acompaña a la figura del artista, a la del intelectual, y a la de
quien ostenta el poder político, son colores que Jodorowsky utiliza con una intensidad de vértigo y que ajusta a
una línea de límpida resolución.
Andrea diría “carece de errores”. Y es que “El loro de siete lenguas” habla en la principal, la cierta, la humana,
la que nos identifica y la que nos proyecta, la que nos hace mirar afuera y adentro, la que nos toca ahí donde no
sabíamos (o aprendimos a olvidar) que estaba el nervio. Sin duda, una de las mejores novelas que he leído, de
esas que sufrís y gozás, porque conlleva en sí el triunfo de amalgamar proceso y resultado, esa extraña victoria
que se produce al destruir la ignorancia y construir panoramas más amplios, y por ello más íntimos.
Ficha del libro
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Título: Veneno
Autor: Kathryn Harrison
Editorial: plural
ISBN: 84-413-1536-1
Traducción: Ángela Pérez
Nro. Páginas: 358
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Veneno
por Silvio M. Rodríguez C.

Carlos II de España (1661-1700) hereda el trono a los cuatro años, pero, hasta su mayoría de edad, y en
cumplimiento a lo dictaminado por su padre, Felipe IV, ofició como regente su madre, Mariana de Austria.
La reina viuda no se sentía muy cómoda en la corte española y, de hecho, sólo confiaba en su confesor, el
padre jesuita Juan Everardo Nithard, a quien lo había traído desde la corte de Viena, y al que lo promovió
hasta encumbrarlo en el puesto de Inquisidor General, generando un ambiente hostil entre los políticos y
religiosos españoles, quienes detestaban al sacerdote extranjero.
El peor enemigo de Nithard fue Juan José de Austria, el medio hermano de Carlos II, y que remaba como
podía para tener algún papel importante en la corte. Al tiempo, como la salud del ya rey Carlos II era precaria
y realmente nadie contaba con que pudiera llegar siquiera a la adultez, su educación fue más religiosa que
política, por lo que cuando asumió efectivamente su reinado no estaba entrenado como para ejercer todas sus
funciones. Así, se hace evidente que el matrimonio con María Luisa de Orleans, antes que una decisión
personal fue una convención entre las cortes involucradas.
Harrison escenifica sutilmente el entramado político, las idas y vueltas de Mariana en la corte española, como
las ansias familiares internas resultantes de que los monarcas no podían concebir un heredero, todo, en medio
de un clima oscurecido por la presión del Santo Oficio, que dominaba el carácter religioso de la población y
que obraba con total autonomía, incluyendo en su actuar todo tipo de crueldades, desde la tortura hasta la
hoguera. En su saber hacer, la autora no potencia a ningún personaje por encima de otro, de manera que la
tensión de la trama se mantiene constante como también equilibrada.
Es cierto que los personajes protagónicos son femeninos, Mariana de Austria, María Luisa de Borbón, y
Francisca de Luarca, y es por ello que resalta más cómo la autora va entrecruzando biografías tan dispares sin
generar ningún tipo de agobio. El amor pasional de Francisca, cárnico a más no poder, como igualmente
puro, hacia un sacerdote, no choca con la ausencia del mismo sentimiento de María Luisa para con Carlos,
sino que lo contrasta, y, el desprecio de Mariana para con su nuera por su falta de dotes políticas termina de
explicar por qué finalmente no podían llevarse mal entre ambas.
De haberlo pretendido, Kathryn Harrison pudo haber escrito una novela erudita “al uso”, con fechas, cifras y
tomas de decisiones en la trama, esto se nota desde las primeras páginas. Sin embargo, nos obsequia una con
un aliento narrativo impecable, con un ritmo sostenido sobre una capacidad metafórica de lujo que de por sí
es un triunfo aparte, y enfocándose en el carácter de los personajes que son consecuencia y raíz de una
coyuntura terrible, en la que el conocimiento podía ser causa de muerte, en la que ser mujer, per se, podía ser
motivo de salvación como también de perdición.
Ficha del libro
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Título: Diario del puto
Autor: Silvio M. Rodríguez C.
Editorial: Dualidad 101 217
ISBN: 978-1-291-45861-9
Nro. Páginas: 218
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Diario del Puto
por Gavrí Akhenazi

“Escribir lo que uno se propone escribir es ya desnudar de posibilidades a la empresa desde su principio
mismo. Al contrario de lo que pudiera hallarse en la historia, el acometer una guerra plástica llena de
finalidades y cronogramas sólo tiene sentido en la medida de la sucesión de traiciones.”
Con estas palabras, Silvio Manuel Rodríguez Carrillo comienza su libro. Analizándolas, un lector entusiasta
se allega con rapidez a la intensidad temática que encontrará ya avanzado en la lectura.
El sino del autor está determinado por la llave que facilita a su lector para implicarse en la trama de sus
búsquedas y anoticiarlo fehacientemente de su complejidad. O sea que el lector toca una llave que
inmediatamente se le extravía sin entender ni el cómo ni el porqué; ni siquiera llega a comprender el
momento en que el autor vuelve a tomar posesión de su libro y el lector queda afuera de él, sin ser
contabilizado.
Así de angustiante y desafiante es tratar de penetrar los ocultos arcanos de esta obra.
Los libros que están hechos con símbolos, en un mundo en que los símbolos ya no representan un símbolo,
excluyen a la mayoría de los hombres, porque para entender ciertos libros hay que conocer los semas de la
vida o al menos, lo que se ha opinado desde el mithos y desde el logos, acerca de esos semas.
Dificultosamente se comprenda una arquitectura narrativa y poética que reúne la vastedad de los símbolos
(místicos y míticos) e intenta ordenarlos en una confrontación de preguntas contra respuestas y de respuestas
contra preguntas si no es poniendo la propia visión filosófica en juego, ya que Diario es un libro
eminentemente confrontativo.
Si el lector logra abstraerse de la controversia constante, de la no existencia de un punto medio referencial
que combate al mismo tiempo con la coexistencia de infinitos puntos excéntricos que sirven de referencia,
podrá apreciar en Diario la multiplicidad de sus variables, la proyección poética que tiene toda necesidad de
expresión explosiva, el raciocinio abstracto de los números, la sabiduría de lo empírico, la empatía y la
antipatía que surgen del análisis de una imponderable variedad de circunstancias entre las que el libro flota y
se remece como el Arca en el Diluvio.
Creo que es una obra para que sólo un lector preparado en la lid de la complejidad navegue a fuerza de
sortear Escilas y Caribdis, porque, convengamos, pocos son los dispuestos a soportar esputos en el rostro y
seguir adelante hasta el final para entender o para empatizar con lo agresivo de la verdad de otro.
Diario no es un libro convencional. Es un desafío.
Ficha del libro
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Título: 7 catedrales y una ermita
Autor: Silvio M. Rodríguez C.
Editorial: Dualidad 101 217
ISBN: 978-1-387-77302-2
Nro. Páginas: 242
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7 catedrales y una ermita
por Mercedes Carrión Gasip

La necesaria rehabilitación de su rodilla operada que se irá prolongando en el tiempo, pondrá a prueba la
resistencia, así como el horizonte vital y poético del autor que aquí se nos muestra desgranando sus
reflexiones y sentimientos durante la experiencia.
La obra resultante que ahora se publica, está compuesta por sonetos en todas sus variantes que se van
ordenando más descriptivos al comienzo y adentrándose después en los sucesivos estados de ánimo del poeta
ante el dolor y el cansancio, las limitaciones físicas y las incidencias vitales que orlan el proceso poniendo a
prueba su fortaleza y sensibilidad.
Ambas cristalizan en una aventura literaria que implica un exhaustivo conocimiento del soneto, estrofa en la
que tiene un recorrido brillante, merecedor de reconocimiento en su trayectoria ya consolidada.
Así se abre de nuevo ante nosotros un autor que no precisa de partitura para interpretar lo que sin duda acaba
siendo una hermosa, impetuosa también, sinfonía que pasa por todos los momentos, tonos y tempos de una
gesta personal que queda desde hoy abierta a la mirada de los otros.
Los lectores saldrán sin duda complacidos, gratificados por su excelente calidad poética y por su contenido,
pleno en exuberancia como también en pasajes de contención, sobre un enorme y fecundísimo mapa humano
que se abre a toda coloratura vocal, a todo cromatismo técnico siempre sin filtro; y sobre el que Silvio
Rodríguez ha podido delinear tantos pasajes a pincel como construir estructuras expresionistas a viva
espátula, manchándose los dedos si la ocasión provoca, para pasar a un modelado sugerente en texturas.
O bien usar escoplo sobre el paisaje inhóspito que a menudo le envuelve y todo ello con la lucidez que le es
propia en toda su actividad literaria.
Mercedes Carrión Masip
15 de Febrero de 2018

***

Como se ve, una corrección de estilo y ortotipográfica son elementos que le dan al autor la
seguridad de una obra de fina terminación. Con un comentario profesional, además, lo
tiene todo para ganar visibilidad.
***
Ahora quizá te preguntarás si a dónde o a quién recurrir concretamente para contratar alguno de estos servicios,
y ahí sólo puedo decirte que en el mercado hay de todo. Hay servicios de corrección incluso basados en tiempo
de trabajo, es decir, por hora, sí, tal cual. El asunto es que le dediques tiempo a investigar, que te involucres y te
decantes por un corrector que te inspire confianza sobre la base de condiciones que tú encuentres convincentes,
no hay más.
Por otra parte, si no cuentas con un presupuesto como para invertir en correcciones y en una lectura profesional,
siempre es posible que cuentes con un recurso no menos genuino: ese par de amigos, o ex compañeros de
colegio a quienes puedes pedir que te den una mano leyendo tu trabajo. Pero aquí tú tendrás que hacer algo de
tarea “física”.
Se trata de que les des una versión impresa de tu trabajo, un anillado, digamos, sobre el cual puedan remarcar
los posibles errores de ortografía y puntuación, aquellas frases que no les suenandel todo bien, y todo aquello
que por algún motivo les parezca como una nota discordante. Del mismo modo, pueden ir marcando aquellas
frases, o secciones que les gusten, que les genere un placer en la lectura. Así, de lo primero obtienes una
corrección y, de lo segundo, ellos podrán servirse para hacerte un breve comentario.
Con dos lecturas cruzadas es casi seguro que si no todos, al menos la mayoría de los errores que pudieron
haberse deslizado van a hacerse evidentes. Y con dos comentarios breves, digamos de 150 palabras, no sólo
tienes un prólogo, sino que tienes el texto de la contratapa hecho y derecho.
Espero que la información que he preparado para ti te sea de provecho y que en adelante sigas participando en
el Blog.

¡Muchas gracias por leer!

Silvio M. Rodríguez C.
www.dualidad101217.com