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ANÁLISIS CRÍTICO DE LA RESOLUCIÓN DEL IMPUESTO IEPS A BEBIDAS AZUCARADAS

AUTOR: RICARDO NUÑO CÁZARES

OBJETIVO
Analizar los postulados supuestos e inferencias que aparecen en este escrito en el que se decreta un impuesto
especial a las bebidas azucaradas en 2013.

ARGUMENTOS POSTULADOS:
“El gran consumo actual de bebidas con azúcar añadida contribuye de manera notoria al exceso de ingestión
energética y es un factor importante en el desarrollo del sobrepeso y la obesidad en México, lo que representa
un exhorto para la definición de las políticas públicas que favorezcan la reducción en el consumo de bebidas
con azúcar añadida.

ANÁLISIS CRÍTICO:
Así, considerando que la alta prevalencia de sobrepeso y obesidad representan un problema de salud pública
de gran magnitud en México y que es fundamental contar con una política de Estado para lograr cambios en
los patrones de alimentación y actividad física de la sociedad mexicana, la Secretaría de Salud se encuentra en
vías de instrumentar la “Estrategia Nacional para el Control de la Obesidad y la Diabetes”, la cual tiene como
propósito cumplir con las estrategias planteadas por el Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018, referentes a
“Hacer de las acciones de protección, promoción y prevención un eje prioritario para el mejoramiento de la
salud” y con ello seguir las respectivas líneas de acción, tales como: reducir la carga de morbilidad y mortalidad
de enfermedades crónicas no transmisibles, principalmente diabetes e hipertensión, e instrumentar acciones
para la prevención y control del sobrepeso, obesidad y diabetes.

Dada la problemática de la alta prevalencia de estas enfermedades y sus impactos, es importante reforzar la
implementación de políticas y programas efectivos de prevención de obesidad. En este sentido, cualquier
esfuerzo para disminuir los efectos negativos de esta situación y los costos que genera su atención, debe ser
analizado no solamente desde una política netamente de salud pública; es por ello que se ha considerado que
una medida de carácter fiscal coadyuvaría con los propósitos mencionados.

En este sentido, en la presente iniciativa se propone al H. Congreso de la Unión gravar con el IEPS, a través
del establecimiento a nivel de productor e importador de una cuota específica de 1 peso por litro a las bebidas
saborizadas, así como a los concentrados, polvos, jarabes, esencias o extractos de sabores, dependiendo del
rendimiento, que al diluirse permitan obtener bebidas saborizadas, que contengan cualquier tipo de azúcares
añadidas.”

Las principales premisas con las que el gobierno fundamenta el impuesto especial a las bebidas azucaradas en
2013 son correctas, en mi opinión (la obesidad es mala, los alimentos chatarra contribuyen a la obesidad, y el
gobierno debe hacer algo al respecto. El error está en el postulado de que un impuesto a las bebidas
industrializadas azucarada sean la solución.

Es bien sabido que gran parte de la conducta de todo consumidor es influenciada por sus creencias y actitudes
hacia determinados productos, pero a su vez esta conducta es influenciada por los grupos de referencia a los
que pertenece; grupos primarios (familia y círculo de amistades), y secundarios (grupos sociales y religiosos).
Pero, además, en las decisiones del consumidor también influyen sus características personales (como edad,
ocupación, etc.). Sin embargo, al final de la cadena de estímulos de consumo, se encuentra el eslabón más
importante, que es la publicidad y promoción; la cual se centra bombardear con publicidad liminal y
subliminalmente, todos los sentidos de percepción del consumidor potencial, ofreciéndole un valor simbólico de
felicidad a cambio del consumo de un producto o servicio particular. Finalmente, la disponibilidad del producto
ofertado es el último paso de la inducción a la compra y el consumo.

Si verdaderamente el gobierno desea atacar el consumo de alimentos y bebidas insanos para la población el
abordaje debe centrarse en dos objetivos: La oferta y la demanda. Con relación a la oferta, la opción sería
detener la importación, producción, publicidad, promoción y disponibilidad de productos ofrecidos al consumidor.
Con respecto a la demanda, lo ideal sería una campaña intensiva de formación cultural y educativa, que
fortalezca las conductas de vida sana e induzca el rechazo racional al consumismo malsano.

Eso es totalmente independiente del propósito fundamental de las medidas recaudatorias fiscales del gobierno,
que es la aplicación de impuestos para allegarse recursos con los cuales sufragar sus gastos de operación.

No hay que confundir la magnesia con la gimnasia.